Buch 
Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
Entstehung
Einzelbild herunterladen
 

Nuevos autoritarismos, militarismo y militarización en Centroamérica Elvira Cuadra Lira Introducción En febrero de 2020, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele(2019-), irrumpió en el parlamento con un destaca ­mento militar; dos años más tarde, en febrero de 2023, in ­auguró una mega cárcel con capacidad para cuarenta mil personas. Dos acontecimientos que marcan el despegue de su estrategia de continuidad en el poder: una combinación entre nuevos autoritarismos, militarismo y militarización, que le ha granjeado altos niveles de popularidad entre la población salvadoreña. Otros países de la región y aun de Latinoamérica están ob­servando e imitando el llamadomodelo Bukele como al­ternativa para lidiar con los graves problemas de inseguri­dad y violencia. Honduras también ha establecido el esta­do de excepción, mientras en Guatemala, el saliente gobierno de Alejandro Giammattei(2020-2024) ha perse ­guido periodistas, fiscales y funcionarios públicos que in­vestigan actos de corrupción. En Nicaragua el gobierno im­puso un estado policial desde 2018 cuando iniciaron las multitudinarias y extendidas protestas y durante los últi­mos dos años, lo hainstitucionalizado disponiendo todo el aparato estatal en función de una política sostenida de vigilancia y control sobre la población. En este sombrío panorama regional se combinan tres ras­gos: 1) las nuevas formas de autoritarismo recubiertas con las formalidades de la democracia y el uso eficiente de las tecnologías de comunicación; 2) el militarismo, para conte ­ner las demandas de actores sociales y grandes mayorías de población bajo el pretexto de frenar la delincuencia y criminalidad común, y 3) la militarización, que construye discursos y mensajes para legitimar los autoritarismos y las soluciones militaristas. El resultado es la aplicación de polí­ticas de seguridad coercitivas y punitivas de corto plazo. ¿Cómo llegó Centroamérica a este sombrío escenario? El siglo XXI y los nuevos autoritarismos en Centroamérica Para los centroamericanos el siglo XXI inició cargado de esperanzas y expectativas en un futuro mejor. Los largos conflictos internos por fin habían finalizado; soplaban aires de democracia y los acuerdos de paz auguraban una región de paz, democracia y desarrollo. Pero, antes de finalizar el primer cuarto de siglo, la sombra de los autoritarismos pa­sados se cierne sobre todos los países. Hay al menos cinco patrones autoritarios presentes en la región: la concentración de poder y el reforzamiento de los presidencialismos; la ruptura del balance e independencia entre poderes del Estado, y subordinación a los ejecutivos; altos niveles de corrupción, opacidad de la gestión estatal y penetración del crimen organizado en las estructuras es­tatales; severas restricciones a los derechos humanos y ciu­dadanos. Por último, y no menos importante, el resurgi­miento de los militarismos y la militarización, alentando los enfoques punitivos y soluciones de mano dura que no diferencian entre las disidencias políticas, la criminalidad y el flujo de desplazamiento forzado que atraviesan al istmo. Estos elementos han configurado un escenario de incerti­dumbre y sombrías posibilidades de futuro, empujando a miles de centroamericanos a salir de sus países hacia Esta­dos Unidos buscando mejores oportunidades, huyendo de las dificultades económicas, la persecución política y la violencia. La evolución en la agenda de seguridad regional Durante cuatro décadas la agenda de seguridad de Centro­américa ha transitado del optimismo del Tratado marco de seguridad democrática(1995) a las políticas de mano dura, super mano dura y ahora, las nuevas formas del militaris­mo y la militarización. Recién finalizados los conflictos internos en Nicaragua (1990), El Salvador(1992) y Guatemala(1996); en el contex ­to de los procesos de democratización y la reactivación del Sistema de Integración Centroamericana(Sica), la agenda se enfocó en separar las funciones militares de las policia­les, redefinir las relaciones entre las autoridades civiles y las instituciones castrenses para prevenir su preeminencia como en décadas anteriores, y la creación de fuerzas poli­ciales en El Salvador, Guatemala y Honduras(tabla 1). En la primera década del siglo XXI , los aspectos relevantes fueron los procesos de modernización y profesionalización de las fuerzas armadas, el redimensionamiento de las fuer­zas y los presupuestos militares y su incursión en las lla­madas misiones no tradicionales. Mientras tanto, con escenarios de altos niveles de violencia e inseguridad sobre todo en los países del norte de la re­gión, se comenzaron a adoptar políticas de mano dura y supermano dura que incluyeron la definición de nuevas di­38 Friedrich-Ebert-Stiftung e. V.