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Militares y gobernabilidad : ¿Cómo están cambiando las relaciones cívico-militares en América Latina?
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R epública D ominicana : el ratón que ruge l Lilian Bobea 57 Lo anterior requiere cierta contextualización. Durante los últimos veinte años la República Dominicana ha ido reposicionándose económicamente en una vertiente consistentemente competitiva de desarrollo comercial y turístico. En años recientes(2016-2018) el país proyectaba un crecimiento de 7,6% del PBI , uno de los más altos en la región del Caribe y de Centroamérica. Parte de ese ingreso tiene que ver con la inserción del país en los mercados y econo­mías ilícitas, pero en términos macroeconómicos el particularismo dominica­no en las subregiones del Caribe y Centroamérica se manifiesta en términos factuales en el dato de que, antes de la pandemia unos siete millones de turis­tas visitaban el país cada año, a través de doscientos vuelos internacionales diarios, incluyendo catorce vuelos desde y hacia Moscú, los cuales arribaban a sus ocho aeropuertos internacionales y domésticos. Este puente aéreo regis­traba un flujo de personas mayor que el de todas las demás islas del Caribe en su conjunto, solo comparable al flujo de mercancías que ronda los tres millones de contenedores que salen y llegan anualmente a sus once puertos internacionales, incluyendo un puerto multimodal(Punta Caucedo), el cual registra un flujo de aproximadamente dos millones de contenedores al año. Como es de esperarse, esta tremenda plataforma económica y su poten­cial desarrollista no ha pasado desapercibida para el sector militar, el cual entiende que la valoración de su contribución al PBI , y por ende su contribu­ción al desarrollo económico de la nación, la convierte de facto en un nodo de vulnerabilidad. Consecuentemente, a lo largo de la última década y media toda la infraestructura, y su entramado de dinámicas y circuitos comerciales, circulación de mercancías y personas, pasó a considerarse objeto primordial y expreso de seguridad nacional, proveyendo de contenido la misión castren­se de controlar y administrar estratégicamente las fronteras terrestres, maríti­mas y aéreas. Este movimiento entró en sintonía con el redimensionamiento paulatino del papel de las Fuerzas Armadas en un nuevo encuadre operativo que conjuga el ámbito de la seguridad y el de la defensa. Tal y como afirmara en nuestra entrevista el almirante Pared Pérez, el crecimiento experimentado en el país en áreas de ventaja competitiva se tradujo en la reorientación de la seguridad y la defensa, y se cristalizó en la creación desde el año 2000 de