Versión revisada del Editorial del Correo Sindical Latinoamericano tematico n. 9 El día 22/05 enviamos el Correo Sindical Latinoamericano Temático n. 9 que trataba de los recientes problemas y conflictos en el Mercosur, la CAN y América del Sur y preguntaba si la Comunidad Sudamericana de Naciones seguía siendo un proyecto viable? Y si los recientes conflictos son resultado de una disputa de hegemonía política o representan el retorno al desarrollismo/nacionalismo? El boletín empezaba con un editorial nuestro, que salió con algunos errores de redacción. Mandamos ahora la versión revista. Pedimos disculpas a todos y nos ponemos a la disposición de nuestros lectores y lectoras. Maria Silvia Nuestra contribución al debate El año de 2005 cerró con tres buenas noticias(entrelazadas) para los países de Sudamérica: el fracaso del ALCA en Mar del Plata; el avance de la construcción de la Comunidad Sudamericana de Naciones y del Anillo Energético y la victoria de Evo Morales en Bolivia, el primer ciudadano de origen indígena en gobernar el país, despertando la esperanza de todos sobre las posibilidades de mejora económica y social de ese país y el refuerzo que esto significaba al proyecto de integración del continente. Teóricamente serian 5 gobiernos de izquierda juntando esfuerzos para construir otro modelo de integración y, de esta forma, lograr una inserción internacional de otro tipo, capaz de polarizar con los gobiernos de los países centrales y capaz de estrechar relaciones con otros países en desarrollo del hemisferio sur, principalmente en los debates en la OMC. En el Mercosur hubo la buena noticia de la adhesión del gobierno de la Republica Bolivariana de Venezuela como miembro pleno. Pero, al mismo tiempo el conflicto entre los gobiernos de Uruguay y Argentina sobre la instalación de las plantas de celulosa en la orilla del Río Uruguay se profundizaba y tomaba caminos peligrosos, hasta llegar, en 2006, a una trampa cada vez más sin vuelta. 2006: la fragmentación de los bloques El 2006 empezó con un acuerdo de salvaguardias bilaterales entre Argentina y Brasil, poniendo en suspenso los conflictos resultantes de los desequilibrios comerciales. La medida aparentemente apaciguadora no fue bien recibida por los países menores, que pasan a protestar cada vez más contra lo que consideran una política bilateralista excluyente de los dos países mayores. Pero el peor escenario se diseña con la profundización del conflicto de las “papeleras” llevando al corte de ruta entre los dos países y reacciones extremamente nacionalistas e irracionales en los dos lado. El auge de la pelea se da con el recurso de Argentina al Tribunal de Haya y el acto político en la frontera con Kirchner a la cabeza y con Tabare anunciando la posibilidad de dejar el Mercosur y acercarse cada vez más al gobierno Bush. Sin duda un cuadro inusitado e inimaginable un año antes. Brasil hace tímidos intentos de mediar la disputa – sin lograr éxito- y, por primera vez, las negociaciones y las instancias del Mercosur se paralizan. Ni en la crisis de la devaluación del real en 1999, o cuando de la caída de De La Rua en Argentina, esto había ocurrido. En la Comunidad Andina de Naciones-CAN las cosas marchan aún peores porque los TLCs que Perú y Colombia firman, cada uno por su parte, con Estados Unidos, tornan impracticable la continuidad del bloque. El anuncio de la salida de Venezuela y posible salida de Bolivia solo termina por enterrar el muerto. Los compromisos asumidos por los dos países para lograr un presunto acceso al mercado consumidor estadounidense los llevará a promover cambios en sus legislaciones nacionales que tornaran si efecto buena parte de decisiones de la CAN(por ejemplo el tema del arancel externo común, la legislación de patentes, etc). El cuadro regional se torna más complicado cuando Uruguay, Paraguay y Bolivia, con el auspicio del Presidente Chávez, se reúnen en separado en Asunción y deciden resucitar el URUPABOL(criado en los años 60) y aprueban un proyecto inviable de otro gasoducto. Y a los días subsecuentes el Presidente Evo Morales, comandando una tropa militar, ocupa una refinería de la Petrobras en Bolivia y anuncia la decisión de renacionalizar la producción del gas. La reacción del Presidente Lula es extremadamente política, reconociendo el derecho y soberanía de Bolivia en la decisión y dejando a la Petrobras la negociación de soluciones. Internamente el gobierno Lula paga un alto precio – la oposición y buena parte de la prensa cobran actitudes revanchistas y lo acusan de ideologizar la política externa, poniendo en riesgo los intereses económicos de Brasil. Con el nuevo endurecimiento de Morales, ya en el medio de la Cumbre Europea, el Presidente Lula reacciona más duramente y finalmente los dos se sientan para acordar la forma de negociar soluciones. En paralelo a todo esto, en la Habana, 29 de abril de 2006, Hugo Chávez, Evo Morales y Fidel Castro firman el Acuerdo para la aplicación de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y el Tratado de Comercio de los Pueblos(el ALBA de Chávez y el TCP de Morales). El acuerdo es en la realidad una adhesión de Bolivia a la Declaración Conjunta suscrita el 14 de diciembre de 2004, entre la República Bolivariana de Venezuela y la República de Cuba. La primera parte, de Disposiciones Generales, establece que los tres países “elaborarán un plan estratégico para garantizar la más beneficiosa complementación productiva…” previendo el intercambio tecnológico, cooperación en educación, comunicación, cultura, salud, etc.; creación de empresas binacionales y en el plano comercial la concertación de Convenios de Crédito Recíproco entre las instituciones bancarias designadas a estos efectos por los gobiernos y de mecanismos de compensación comercial de bienes y servicios. En las tres partes siguientes el Acuerdo establece acciones que cada uno de los países entablará para promover la integración y en la parte final sus acciones conjuntas. La mayoría de las acciones son en favor de Bolivia. El capitulo“Acciones a desarrollar por Venezuela en sus relaciones con Bolivia en el marco del ALBA y el TCP” empieza anunciando el apoyo e interés de Venezuela en la medidas de renacionalización de los hidrocarburos(que seria adoptada por el gobierno Morales dos días después). Con la paralización de las negociaciones en la CAN y en el Mercosur, los conflictos cruzados y la fragmentación de las decisiones, se prende, en el plan político, la luz roja para el futuro de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Dificulta su continuidad. Y nadie sabe que pasara en la reunión, en Bolivia, prevista para octubre. Pero con los últimos hechos también se ha complicado las posibilidades en el plan económico y de la integración de la infraestructura. Los ejes del IIRSA y de la CSN son la construcción de carreteras y puentes y del anillo energético. Este ultimo empezaría por el gasoducto entre Venezuela, Brasil y Argentina – una complicada obra de ingeniaría de alto precio. La reacción de Uruguay, Paraguay y Bolivia proponiendo otro gasoducto torna aun más irreal la solución. El tema fue parte también de la reunión de Puerto Iguazú entre Lula, Kirchner, Morales y Chávez, en los primeros días de mayo, para tratar de la renacionalización del gas boliviano. Al final de la misma se anuncio que Bolivia también entraría en el consorcio del gasoducto. Una decisión no más mencionada posteriormente y dudosa pues el gas que va a correr el continente vendrá directo de Venezuela – no hay como poner junto el de Bolivia. Al mismo tiempo el gobierno brasileño tiene previsiones que si no hace inversiones ya puede tener una nueva crisis energética en dos años. Por esto venia trabajando con el proyecto de cambiar la matriz energética, aumentando el uso del gas, lo que llevaría a nuevas inversiones en Bolivia y aumento de las importaciones. Con la medida boliviana, la Petrobras decidió suspender las inversiones en Bolivia y acelerar las obras e inversiones en la empresa en Brasil, para aumentar la producción de gas y en dos o tres años alcanzar la autosuficiencia. Es decir que el gasoducto con Argentina y Venezuela puede no ser más tan atractivo o viable. Posibilidad que debilita aún más el futuro próximo de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Estos son los elementos que componen el rompe cabezas actual. En realidad nada optimistas. Pero no son problemas insolubles y buena parte de ellos dependen de decisiones y voluntad política de nuestros gobernantes. No puede ser que la historia nos reserve la ironía de que sean los gobiernos de izquierda, que sucedieron las administraciones neoliberales de los años 80/90, los que provoquen el retroceso en el proceso integracionista en América del Sur. Las negociaciones económicas, políticas y comerciales entre los países es una atribución de los Estados, que para tal tienen que escuchar las opiniones y reclamos de la sociedad organizada. Cualquier asociación entre Estados Nacionales lleva a perdida de soberanía entre los socios. Por eso se defiende la creación de organismos supranacionales de representación de la sociedad civil, para que ella no pierda lo que debería ser su cuota de control sobre la acción del Estado, que pasara a atender a los condicionamientos de la asociación externa. Entretanto, en una situación de crisis como esta que vivimos, no pueden quedarse calladas las organizaciones sociales y políticas que vienen acompañando y apoyando la marcha del Mercosur, de la CAN y de la construcción de la Comunidad Sudamericana de Naciones, en fin la consolidación de otro modelo de integración basado en la cooperación y solidaridad. Es preciso reivindicar decisiones y actitudes políticas que pongan el proceso en marcha otra vez. Si no, corremos el riesgo de que el esfuerzo de más de una década termine en asociaciones restrictas a la liberalización comercial manejada por los intereses de las transnacionales, sin poder de presión en los organismos y foros políticos y económicos multilaterales. La Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur – CCSCS ha manifestado su posición con una nota publica que a seguir reproducimos, abordando estos temas. Pero es necesario que la dirigencia sindical se involucre mucho más y que busque una conversación franca y política con los gobernantes del Mercosur, Bolivia, Venezuela y Chile sobre el cuadro actual y las soluciones que se puedan adoptar. El 20 y 21 de julio hay una próxima Cumbre de Presidentes en Córdoba, Argentina, quizá este pueda ser el momento. Pero esto requiere conversaciones previas a niveles nacionales y la presentación de demandas claras y concretas. Para contribuir al debate, preparamos ese Boletín Temático y seleccionamos un conjunto de textos y opiniones que podrán colaborar para mejor comprensión del cuadro actual. Correo Sindical Latinoamericano Un servicio de la Fundación Friedrich Ebert-Programa Sindical Regional Edición del CESI