NUEVA SOCIEDAD  242 Cuba se mueve COYUNTURA Hans Mathieu Tribuna global Wolfgang Streeck TEMA CENTRAL Leonardo Padura Fuentes Elizabeth Dore Juan Antonio Blanco Haroldo Dilla Alfonso Juan Triana Cordoví Alejandro de la Fuente Velia Cecilia Bobes Samuel Farber Carlos Alzugaray Pedro Juan Gutiérrez ensayo Pablo Semán NUEVA SOCIEDAD es una revista latinoamericana abierta a las corrientes de pensamiento progresista, que aboga por el desarrollo de la democracia política, económica y social. Se publica cada dos meses en Buenos Aires, Argentina, y circula en toda América Latina. Directora: Svenja Blanke Jefe de redacción: Pablo Stefanoni Equipo editorial: Silvina Cucchi, Florencia Grieco Administración: Natalia Surraco, María Eugenia Corriés, Juan Manuel Corriés N ueva S ociedad N o 242 Diseño original de portada: Horacio Wainhaus Arte y diagramación(portada e interior): Fabiana Di Matteo Fotografía de portada: Shutterstock Corrección: Germán Conde, Vera Giaconi Traducción al inglés de los sumarios: Kristie Robinson Impreso en Talleres Gráficos Nuevo Offset, Viel 1444, Buenos Aires, Argentina Los artículos que integran N ueva S ociedad son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Revista. Se permite, previa autorización, la reproducción de los ensayos y de las ilustraciones, a condición de que se mencione la fuente y se haga llegar una copia a la redacción. N ueva S ociedad – ISSN 0251-3552 Oficinas: Defensa 1111, 1 o A, C1065AAU Buenos Aires, Argentina. Tel/Fax:(54-11) 4361-4108/4871 Correo electrónico: (distribución y ventas) El portal N ueva S ociedad es una plataforma de reflexión sobre América Latina. Articula un debate pluralista y democrático sobre política y políticas latinoamericanas. es un proyecto de la www.nuso.org 242 Noviembre-Diciembre 2012 ■ ÍNDICE coyuntura 3901 Hans Mathieu. ¿Paz para Colombia? Algunos avances 4 en un camino sinuoso Tribuna global 3902 Wolfgang Streeck. La integración europea: un proyecto elitista 18 TEMA central 3903 Leonardo Padura Fuentes. Eppur si muove en Cuba 26 3904 Elizabeth Dore. Historia oral y vida 36 cotidiana en Cuba 3905 Juan Antonio Blanco. Cuba en el siglo xxi . Escenarios actuales, 56 cambios inevitables, futuros posibles 3906 Haroldo Dilla Alfonso. Las encrucijadas de la política migratoria cubana 70 3907 Juan Triana Cordoví. Cuba: ¿de la«actualización» del modelo 82 económico al desarrollo? 3908 Alejandro de la Fuente. «Tengo una raza oscura y discriminada». 92 El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado 3909 Velia Cecilia Bobes. Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales 106 3910 Samuel Farber. La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba 123 3911 Carlos Alzugaray. Las(inexistentes) relaciones Cuba-Estados Unidos 139 en tiempos de cambio Poesía visual de Pedro Juan Gutiérrez ensayo 3912 Pablo Semán. Cumbia villera: avatares y controversias 149 de lo popular realmente existente summaries n Segunda página La Revolución Cubana de 1959 no solamente afectó –para bien o para mal– la vida de los cubanos. La caída de la dictadura de Fulgencio Batista y la llegada al poder de los«barbudos» encabezados por Fidel Castro proyectaron a esta isla caribeña hacia el centro de los debates, las utopías y las pasiones latinoamericanas y mundiales. Distante unos pocos kilómetros de Estados Unidos, Cuba trató de encontrar un modelo propio en las arenas movedizas de la Guerra Fría. Y pese a los innumerables pronósticos, el fin del bloque soviético no representó el final del socialismo tropical, aunque los golpes recibidos en los tiempos del llamado«Periodo Especial» provocaron grietas y cambios irreversibles en el armado político posrevolucionario. En 2006 vendrían la enfermedad y el relevo del líder cubano por su hermano Raúl, quien movido por una lógica militar-empresarial, busca«actualizar» un modelo que parece agotado y extemporáneo. Como recuerda en su artículo Juan Triana Cordoví, no es la primera vez que Cuba enfrenta un proceso de reformas, pero esta vez no se trata de pensar estas como un«mal necesario» que es posible eliminar cuando la situación mejore, sino de un cambio lento pero sin vuelta atrás. El propio presidente ha señalado de diversas maneras que el actual modelo no puede mantenerse, e intenta una serie de reformas en medio de diversas pujas en el seno de la elite dirigente. Entre los cambios más relevantes se encuentra la autorización del trabajo por cuenta propia, que ha alterado el paisaje social de la isla y alentado la diferenciación social. Los nuevos rostros de Cuba son analizados en el artículo de Leonardo Padura Fuentes. El cuentapropismo, junto con las remesas, está reconfigurando la vida cotidiana, al tiempo que, pese a las limitaciones en el acceso a internet, la«intranet» permite amplificar las discusiones en torno de la corrupción, el racismo, la necesidad de democratización, la homofobia, la creación cultural y sus libertades o el derecho a migrar, como botones de muestra de la efervescencia que se respira. Ese retrato de la vida cotidiana en la Cuba actual es complementado por Elizabeth Dore a partir de un largo y ambicioso trabajo de historia oral. En las entrevistas realizadas en el marco del proyecto«Voces Cubanas» es posible captar las ambivalencias que la actual transición genera entre los ciudadanos, en especial la tensión entre las demandas de apertura y la añoranza de una época caracterizada por el igualitarismo social que ya es parte del pasado, y en la que los cubanos disfrutaron de los placeres y sufrieron las privaciones de la vida bajo el socialismo. En este marco, los artículos de Triana y Juan Antonio Blanco aportan datos sobre la situación económica presente de la isla y ponen sobre la mesa una serie de preguntas, y algunas respuestas, sobre la«actualización» del modelo cubano decidida en el vi Congreso del Partido Comunista( pcc ). Ya nadie parece querer ocultar que la«economía 3 N ueva S ociedad 242 Segunda página de comando» –que seguía el modelo soviético– arrastra una serie de obsolescencias y problemas estructurales de todo tipo, muy parcialmente superados con la ayuda venezolana. A medio camino entre la política y la economía, la problemática de la migración está en el centro de las discusiones y expectativas después de que en octubre de 2012 el gobierno decidiera eliminar alguna de las restricciones burocráticas y económicas a las salidas de cubanos al exterior. Aunque considera los cambios en este aspecto sin duda positivos, el artículo de Haroldo Dilla Alfonso pone de relieve que no se ha logrado establecer un régimen migratorio basado en los derechos ciudadanos; ya sin el arbitrario«permiso de salida», el Estado usará ahora como filtro la emisión de los pasaportes. Mientras buena parte del consumo familiar depende hoy de las remesas, el Estado compensa sus crónicos déficits financieros con una serie de pagos leoninos exigidos a los migrantes. Por su parte, el artículo de Velia Cecilia Bobes permite complejizar cuestiones como la nación y la ciudadanía en una sociedad crecientemente transnacionalizada, primero por la migración política y más tarde por la económica. De hecho, parte de la tecnocracia militar hoy querría aprovechar en mayor medida los capitales que podría proveer la diáspora cubana al proceso de transición. Pero esto no depende solo de Cuba, sino también del bloqueo/ embargo estadounidense, producto de las crispadas relaciones mantenidas entre la isla socialista y el«imperio» del Norte, tema al que se aboca el artículo de Carlos Alzugaray. Aunque los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro dicen estar dispuestos a avanzar en la normalización de las relaciones, se trata de un largo camino en el que el bloqueo estadounidense y la exclusión de Cuba de varios eventos interamericanos contribuyen a mantener una situación propia de la Guerra Fría. La cuestión de la ciudadanía –y de la idea homogénea de nación– tiene también grietas por el costado étnico, como lo deja ver el artículo de Alejandro de la Fuente sobre el fin del silencio racial en Cuba. Inicialmente impulsado por intelectuales, músicos, escritores y artistas, el movimiento afrocubano ha ido logrando romper desde fines de la década de 1990 el mutismo oficial que cubría el tema racial en Cuba, y las voces de la negritud se escuchan con fuerza creciente en el terreno cultural, aunque menos en la arena política. En esta etapa transicional, con más interrogantes que certezas, adquiere una excepcional relevancia la relación Estado/Iglesia, consolidada con la visita del papa Benedicto xvi a la isla en marzo de 2012 y cada vez más parecida a una alianza estratégica. Como señala el artículo de Samuel Farber, la jerarquía católica encabezada por el cardenal Jaime Ortega se va transformando con fuerza en un agente mediador reformista –y una especie de baluarte moral conservador–, en un contexto de incertidumbre ideológica marcado por las reformas económicas y el envejecimiento de la elite posrevolucionaria. Sin duda, Cuba se mueve, ahora en un mundo en el que los cubanos ya no llevan sobre sus espaldas la responsabilidad de construir el«hombre nuevo» y se enfocan en sus propios problemas. Con la ventaja, quizás, de conocer las derivas de las transiciones tanto del bloque soviético como de países como China o Vietnam, cuyo modelo –aunque difícil de adaptar a la realidad caribeña– atrae a parte de la dirigencia cubana. Se trata de una dinámica y complicada coyuntura de la que quizás pueda dar mejor cuenta, en otro registro, la poesía visual de Pedro Juan Gutiérrez que se incluye en este número de Nueva Sociedad . n coyuntura ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso H ans M athieu Contra casi todos los pronósticos, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos está lejos de ser una pura continuidad del de Álvaro Uribe. Aunque ya se distanció de su antecesor en temas sensibles como las relaciones con Hugo Chávez y, más en general, con la región sudamericana, su apuesta de mayor calado es el inicio de negociaciones de paz con unas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia( farc ) muy debilitadas pero aún con capacidad de acción. Todos parecen tener algo que ganar con un acuerdo: la guerrilla busca renacer como fuerza política civil; Santos, por su lado, ansía un segundo mandato presidencial. Y eso hace que esta vez haya un moderado optimismo sobre la posibilidad de que termine el larguísimo conflicto armado colombiano. A finales de agosto, el gobierno colombiano y las Fuerzas Ar madas Revolucionarias de Colombia ( farc ) 1 firmaron un acuerdo para ini ciar negociaciones de paz en octubre de 2012 en Oslo y La Habana. Se trata de una hoja de ruta realista desde lo conceptual y desde lo formal. Ya en la antesala de las tratativas propia mente dichas, ambas partes realizan concesiones. Las negociaciones se es tablecen sin que exista un armisticio previo. Todos parecen tener algo que ganar: las farc buscan renacer como fuerza política civil, Santos busca un segundo mandato presidencial. Si an tes de finales de 2013 se llega a un en tendimiento con un cese efectivo de los combates, Santos habrá garanti zado su reelección en mayo de 2014. Para las farc , el calendario parece ser aún más ajustado: en caso de alcan zar un acuerdo, necesitarán –durante su implementación y, sobre todo, tras el abandono de las armas y el regre so a la vida civil– un presidente que Hans Mathieu: representante de la Fundación Friedrich Ebert( fes ) en Colombia y director del Programa de Seguridad Regional en América Latina y el Caribe de la fes . Palabras claves: conflicto armado, negociaciones de paz, narcotráfico, Juan Manuel Santos, Fuer zas Armadas Revolucionarias de Colombia( farc ), Colombia. 1. A veces se usa también la sigla farc-ep (Ejército del Pueblo). 5 C oyuntura ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso les inspire confianza tanto en el dis curso como en las garantías de segu ridad. Por lo tanto, la reelección de Santos también les sería favorable. de una paz estable y duradera» es una hoja de ruta que abarca los correspon dientes temas, procedimientos y pers pectivas temporales estimados 2 . Sin embargo, los riesgos son altos: no está claro si las farc podrán desmo vilizar a la amplia mayoría de sus tro pas y abandonar su participación en el negocio de las drogas, y tampoco se puede descartar que una parte de la or ganización se convierta en grupos cri minales y narcomercenarios. Además, el gobierno debe garantizar la imple mentación de un acuerdo adecuado y evitar lo ocurrido en la segunda mitad de la década de 1980, cuando los para militares de derecha ejecutaron una verdadera masacre contra la Unión Pa triótica, agrupación política formada por las farc y sus aliados. ■■  Acuerdo para las negociaciones de paz Después de los primeros contactos mantenidos a comienzos de 2011 y de seis meses de conversaciones desarro lladas en La Habana a partir de fe brero de 2012, el gobierno de Colom bia y las farc , la mayor organización guerrillera de ese país, firmaron un acuerdo el 26 de agosto de 2012 para iniciar las negociaciones de paz. El proceso se puso en marcha durante octubre en Oslo y, tras la ronda de diálogo inaugural en Noruega, se guirá su curso en la capital cubana. El«Acuerdo General para la termina ción del conflicto y la construcción En la agenda hay seis temas(ver cua dro 2). No se fijan plazos, sino que se prevé la realización de«conversacio nes directas e ininterrumpidas» para «concluir el trabajo sobre los puntos de la Agenda de manera expedita y en el menor tiempo posible». Cuba y Noruega actúan como garantes, Chile y Venezuela son acompañan tes, y se puede invitar a otros países de común acuerdo. Las reglas de fun cionamiento determinan el tamaño de cada delegación(hasta 30 repre sentantes, pero solo diez de ellos es tán habilitados para intervenir en la mesa de sesiones y hasta cinco serán plenipotenciarios), las consultas a ex pertos y la posibilidad de ampliar las formas de participación para las or ganizaciones y los ciudadanos intere sados, siempre que haya acuerdo. Del mismo modo, el documento establece que habrá un mecanismo para dar a conocer el estado y los resultados de las negociaciones, aunque aclara ex plícitamente que las discusiones de la mesa no se harán públicas. Las con versaciones se darán bajo el principio de que«nada está acordado hasta que todo esté acordado».­ 2. Un facsímil del documento original del 26 de agosto de 2012 puede encontrarse en. N ueva S ociedad 242 6 Hans Mathieu El acuerdo fue firmado no solo por los signatarios de las farc y del go bierno colombiano, sino también por los representantes de los países ga rantes: Cuba y Noruega. ■■  Concesiones mutuas A la hora de fijar las condiciones pre vias y la agenda, ambas partes hicie ron importantes concesiones. Hasta ahora, las farc impulsaban un pro ceso similar a los fallidos diálogos del Caguán(1999-2002), es decir, un marco de conversaciones lle vadas a cabo en una zona de tre gua en Colombia, sin presencia de las fuerzas nacionales de seguridad y con negociaciones públicas sobre numerosos temas sociales, políticos y económicos. En gran medida, estas condiciones no se aplican: las conver saciones se desarrollarán fuera del país, sin que en su territorio se haya resuelto una tregua ni se hayan defi nido líneas de cese de fuego. Además, por primera vez en la larga historia de negociaciones frustradas entre la guerrilla y el gobierno, las farc aceptan explícitamente que el obje tivo es terminar el conflicto y lograr una paz duradera, para lo cual deben dejar las armas y reincorporarse a la vida civil. En otras palabras, la meta es el fin de la lucha armada y de las farc como organización militar.­­­­­ Cuadro 1 Los equipos negociadores Como jefe del equipo negociador del gobierno fue designado Humberto de la Calle. Se tra ta de un dirigente que no solo actuó como ministro durante las administraciones de César Gaviria(1990-1994) y Andrés Pastrana(1998-2002), sino que además desempeñó un papel de terminante en la Asamblea Constituyente de 1991, promovió la reinserción del Movimiento 19 de Abril( m -19) y de otros grupos guerrilleros a comienzos de los años 90, y participó también en el proceso del Caguán. Otros representantes gubernamentales son Sergio Ja ramillo(viceministro de Defensa durante la presidencia de Uribe cuando Santos ocupaba esa cartera, alto asesor de Seguridad Nacional y alto comisionado para la Paz del actual mandatario) y Frank Pearl(alto comisionado para la Paz y alto consejero presidencial para la Reintegración durante el mandato de Uribe, ministro de Ambiente y Desarro llo Sostenible hasta tiempos recientes con Santos). Ambos condujeron las negociaciones previas. Jaramillo es considerado el creador de la política de«seguridad democrática» de Uribe y se dice que es el verdadero autor del«Marco Legal para la Paz», que fue apro bado por el Congreso colombiano a finales de julio de 2012 y que ahora permite iniciar las negociaciones sobre la justicia transicional y la posterior participación política civil de las farc . Pearl, por su parte, había establecido en 2008 y 2009 los contactos entre el presidente Uribe y la organización guerrillera, que fueron retomados por el gobierno de Santos hace un año y medio. Hay otras personas importantes que representan al gobierno. Por un lado están dos oficia les retirados de las fuerzas de seguridad: el general Jorge Mora Rangel(comandante del Ejército durante los diálogos del Caguán y jefe del Estado Mayor durante la primera ofensiva 7 C oyuntura ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso militar de Uribe contra las farc ) y el general Oscar Naranjo(reciente director de la Policía Nacional de Colombia, uno de los responsables no solo de los éxitos contra las farc , sino también de la captura y eliminación de los líderes de prácticamente todas las bandas cri minales desde 2008). Otro miembro del equipo será Luis Carlos Villegas, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios( andi ) desde 1996 y del Consejo Gremial Nacional hasta hace unos días. De este modo, la representación gubernamental contará con personas de confianza del presidente Santos(De la Calle, Jaramillo, Pearl y también Naranjo), con las fuerzas de seguridad(Mora Rangel y Naranjo) y con el empresariado relativamente moder no(Villegas); no estará presente el sector agrícola, pese a que la agenda incluye el tema de una política de desarrollo agrario integral. El jefe del equipo negociador de las farc será Luciano Marín Arango, alias«Iván Már quez», quien comparte el Secretariado y representa la línea ideológica dura, crítica frente al proceso de paz. Los otros plenipotenciarios también pertenecen a la cúpula política de la organización: Rodrigo Granda, alias«Ricardo González», el«canciller», fue capturado en 2004 en Venezuela por agentes colombianos, pero luego obtuvo la libertad en el mar co de las tratativas entabladas por el gobierno francés para rescatar a Ingrid Betancourt; Jesús Emilio Carvajalino, alias«Andrés París», es miembro de la Comisión Internacional y del Estado Mayor; Luis Alberto Albán, alias«Marco León Calarcá», titular de la oficina de las farc en México hasta su expulsión en 2002, participó en todas las negociaciones de paz desde la década de 1980; Juvenal Ovidio Ricardo Palmera, alias«Simón Trinidad», ex-comandante del bloque Caribe, cumple actualmente una condena de 60 años de pri sión en Estados Unidos, donde fue juzgado por«terrorismo». En este último caso, las farc buscan sobre todo un efecto propagandístico, ya que rechazan categóricamente las extra diciones a ese país. Como contrapartida, en primer lu gar, el gobierno acepta iniciar las ne gociaciones sin que se hayan cumpli do previamente todas las condiciones exigidas. Si bien las farc pusieron fin de manera oficial a la metodolo gía de los secuestros y los últimos rehenes uniformados fueron libera dos en abril y mayo de 2012, aún no se sabe si quedan civiles capturados (ni cuántos podría haber). Además, la organización no ha abandonado los atentados como método de lucha ni sus vínculos con el narcotráfico. En segundo término, el gobierno revi só lo que hasta ahora era un rechazo categórico y accedió a tratar otras te máticas en el marco de las negocia ciones de paz. Esto implica que se debatirán algunas políticas que no guardan relación directa con el cese de los combates, el abandono de las armas y el regreso a la vida civil. Se trata sobre todo del primer punto de la agenda, el desarrollo agrario inte gral, pero también de la democracia y del problema de las drogas. Aun que el proceso de paz incluye diver sos aspectos como las garantías polí ticas, la futura participación electoral de las farc y, por supuesto, sus ac tividades de narcotráfico, existe la N ueva S ociedad 242 8 Hans Mathieu posibilidad de que la organización presente nuevas reivindicaciones a lo largo de las conversaciones. Si se compara con las demandas públicas realizadas anteriormente, las farc ofrecen concesiones significativas; el gobierno, por su parte, incorpora a la agenda solo aquellos temas cuyos re sultados, de acuerdo con lo previsto, serán políticamente aceptables.­ ■■  La relación de fuerzas entre el gobierno y las farc En general, el acuerdo sobre la hoja de ruta de las negociaciones refleja la nueva realidad alcanzada en los últimos diez años en la relación de fuerzas entre las farc y el gobierno: en el terreno militar, la organiza ción guerrillera perdió la lucha. Hoy en Colombia ya no existen chances reales de tomar el poder político por las armas. A partir de 2008, las farc cambiaron su estrategia y se orien taron hacia una modalidad terroris ta asimétrica: comenzaron a realizar operaciones«relámpago» sobre di versas unidades de las fuerzas pú blicas de seguridad(con la inevitable consecuencia de una gran cantidad de víctimas civiles) y a lanzar ata ques a instalaciones petroleras, mi neras y energéticas, entre otras cosas para ejercer un chantaje económico. Este tipo de acciones se suma a la pa sada práctica de los secuestros, que ya había generado un masivo recha zo popular, y continúa socavando el resto de legitimidad política asenta da en las organizaciones y en el elec torado de carácter izquierdista o pro gresista. La nueva estrategia guerrillera dejó en claro no solo para el gobierno, sino también para la conducción de las fuerzas militares, que, pese a las enor mes pérdidas territoriales y humanas, las farc no se encuentran en riesgo de un colapso inmediato y pueden pro seguir sus tácticas terroristas duran te años. Al igual que antes, a través de la extorsión a las empresas mineras y energéticas y los ingresos generados por el cultivo y el comercio de drogas, la organización está en condiciones de obtener recursos suficientes para mantener armados a sus combatien tes activos, cuya cifra se estima entre 7.000 y 8.000. Además, sigue contan do con importantes zonas de refugio tanto en el intrincado territorio colom biano como en las regiones fronteri zas de Venezuela y Ecuador, donde las farc , el Ejército de Liberación Nacio nal( eln) y las bandas criminales de sarrollan una parte considerable del narcotráfico. Los riesgos de atentado comprometen a un amplio sector de los órganos de seguridad del país. En este contexto, los ataques de las farc aumentan y los de las fuerzas milita res son más reducidos, aunque logran una mayor efectividad debido a la me jora en los sistemas de inteligencia. Y entre las farc y el crimen organiza do –así se trate de quienes sucedie ron a los clásicos carteles de la droga o de los grupos paramilitares– existe 9 C oyuntura ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso una alianza tácita: por un lado, las dos partes trabajan de manera conjunta en el tráfico de drogas; por el otro, obli gan a las fuerzas públicas de segu ridad a sostener una guerra en dos frentes. Esto explica los magros re sultados obtenidos en los últimos años por diferentes proyectos gu bernamentales, tendientes a alcan zar la pacificación territorial en las zonas de conflicto. Es por ello que, desde el punto de vista militar y de seguridad, la administración ac tual también tiene buenas razones para buscar un acuerdo con las farc . Cabe señalar, sin embargo, que hay otros aspectos y objetivos políticos más amplios(o simplemente diferen tes) que deben ser considerados por ambas partes. ■■  La agenda de las farc y las consecuencias de su reincorporación a la vida civil Para las farc , este acuerdo de paz puede significar la última chance de conformar una organización civil en el ala izquierda del espectro político. Los dirigentes cubanos y el presiden te venezolano Hugo Chávez también impulsan –ya no solo por ser políti camente correcto– el fin de la lucha armada. Ante estas circunstancias, lo que está en juego es el apoyo político y la legitimidad de la organización y, además, en lo que atañe a Venezuela, la ayuda material y las zonas de re fugio. Hay indicios claros de que ya en 2010 la cúpula de las farc adoptó una decisión estratégica acorde. Cuan do el líder guerrillero Alfonso Cano fue asesinado en septiembre de 2011, durante un ataque llevado a cabo por las fuerzas militares colombianas, los contactos iniciados con el gobierno no se interrumpieron. Por el contrario, alias«Timochenko», el nuevo coman dante, confirmó el mensaje de Cano, y la conducción de la organización acep tó entablar una negociación previa en La Habana a partir de febrero de 2012. A pesar de que en marzo se registró una exitosa ofensiva sobre importan tes estructuras militares de las farc , las conversaciones preliminares pro siguieron y ratificaron el compromi so de confidencialidad. Aunque no se puede descartar ninguna opción y la organización guerrillera estaría en condiciones de realizar un uso mera mente propagandístico de las nego ciaciones para luego hacerlas fracasar, este temor parece infundado: por un lado, están los motivos antes expues tos y, por el otro, el hecho de que las conversaciones se desarrollarán fuera del país y sin que en Colombia se haya resuelto un cese del fuego, lo que ex cluye la posibilidad de que se trate de una estrategia de las farc para forta lecer su capacidad militar durante el tiempo del diálogo 3 . De cara a las elecciones de 2014, la reincorporación de las farc a la vida 3. Un resumen de todos los argumentos que auguran un fracaso de las negociaciones se en cuentra en el texto de Alfredo Rangel titulado Los diálogos de paz (Bogotá, 2012, mimeo). N ueva S ociedad 242 10 Hans Mathieu civil apunta a aprovechar el proceso de paz, que podría ser considerado exitoso desde el espectro progresista. Ya en la fase preliminar de las nego ciaciones se vislumbra una reestruc turación de la izquierda colombiana. Las fuerzas democráticas y parla mentarias de ese sector se distancian cada vez más de la«Marcha Patrió tica», que aparece como un vehícu lo político y probablemente como el futuro partido de las organizaciones sucesoras de las farc y sus aliados, esto a pesar de que los líderes de la propia«Marcha Patriótica» insisten en que no hay vínculos con las farc . ­Una de las agrupaciones más afec tadas es el Polo Democrático Alter nativo( pda ), que recientemente, y a través de una controvertida decisión interna, expulsó de sus filas al Par tido Comunista, acusándolo de co laborar con la«Marcha Patriótica» y, en definitiva, de promover una fu sión con ella. La Central Unitaria de Trabajadores( cut ), principal orga nización sindical del país, también atraviesa conflictos que podrían des embocar en una división. Mientras tanto, dentro de la Corriente Clasista, de orientación socialista, en la prác tica ya ha habido una escisión. Par te de la agrupación accedió a formar una alianza con la vertiente demo crática de la cut , lo que derivó en la designación de Domingo Tovar como nuevo presidente de la entidad sindi cal. En cambio, los componentes de la Corriente Clasista cercanos al Par tido Comunista proponen de manera cada vez más abierta la formación de una nueva central de trabajadores y su incorporación a la Federación Sin dical Mundial 4 . Desde el punto de vista programático, la alianza conformada por las farc , el Partido Comunista, agrupaciones de base y ong de izquierda no promue ve un socialismo clásico(partido úni co y socialización de los medios de producción), sino una combinación entre el«bolivarianismo» venezolano y un«socialismo del siglo xxi» con un estilo cubano modificado. Mientras en algunos campos de la política con creta(por ejemplo, el desarrollo agra rio) existen coincidencias con secto res de la izquierda democrática, esta rechaza la concepción«bolivariana» de democracia, que tras una victoria electoral busca modificar las institu ciones al modo venezolano, es decir, asegurar una larga permanencia en el poder sin establecer un sistema de partido único. Aún no se sabe si el cálculo político de las farc tendrá los resultados espe rados. Lo que sí está claro es su es trategia múltiple para las negociacio nes. Por un lado, la agrupación busca usarlas de manera propagandísti ca para posicionarse como un partido pacífico de izquierda. En la antesala 4. En inglés, World Federation of Trade Unions, orientada antes hacia la Unión Soviética y aho ra hacia Cuba. 11 C oyuntura ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso del proceso de paz, adopta posturas y demandas excesivas, que a su vez le otorgan un margen de negocia ción y permiten futuras concesiones. Un primer obstáculo de posible efec to propagandístico es la decisión de nombrar como uno de los plenipo tenciarios a alias«Simón Trinidad», el líder de las farc que fue extradita do a eeuu y condenado allí a 60 años de prisión por actividades terroris tas. El hecho de designar como jefe del equipo negociador a alias«Iván Márquez», quien comparte el Secre tariado y representa la línea dura de la organización, también sirve para ejercer presión sobre el gobierno e ideologizar el proceso.­ Las farc ne cesitan mantener la legitimidad del liderazgo negociador y la motivación de sus tropas y adherentes. Esto ex plica que en la primera reunión de Oslo, el 18 de octubre pasado, alias «Iván Márquez» señalara a las farc como ganadoras en el terreno militar y, al mismo tiempo, víctimas de las políticas del Estado. Por otra parte, la agrupación guerri llera se negó a que la agenda incluyera negociaciones sobre su propio papel en relación con la toma de rehenes y el narcotráfico. Según las farc , ya no hay civiles en su poder, se ha sumi nistrado la información sobre todos los rehenes muertos durante la captu ra y se han entregado los respectivos cuerpos. Sin embargo, diversas orga nizaciones señalan que sigue habien do entre 100 y 400 personas retenidas (algunos aumentan aun esa cifra). Se gún las farc , su agrupación cobra un tributo a la producción y el comercio de hojas y pasta de coca y cocaína, pero más allá de eso no participa en el tráfico de drogas. No obstante, de acuerdo con estimaciones de algunos expertos, las farc controlan hasta 60% de los cultivos de coca y del nar cotráfico en Colombia y así obtienen ganancias de hasta 1.500 millones de dólares anuales 5 . En el proceso de paz, las farc proba blemente priorizarán la obtención de garantías para asegurar la desmovi lización, la reincorporación, la justi cia transicional y las actividades po líticas. Sus demandas conceptuales en otros temas concretos serán una suerte de colchón, destinado a am pliar el margen de negociación para alcanzar las mejores condiciones po sibles en el regreso a la vida civil. Lo que por ahora se desconoce es en qué medida habrán de seguir las unida des militares a la dirigencia política de la organización. Además, existe sobre todo la posibilidad de que las personas implicadas en el narcotrá fico no dejen las armas, se nieguen a desmovilizarse y pasen a formar parte de bandas criminales. Este últi mo punto es decisivo para saber si un acuerdo de paz con las farc podrá reducir en verdad el conflicto. Por lo tanto, el gobierno probablemente va a 5. Dinero , 14/9/2012, p. 27. N ueva S ociedad 242 12 Hans Mathieu exigir que la organización guerrillera asuma las garantías correspondientes, y supedita la implementación de un eventual acuerdo al efectivo abando no de las armas y a una desmoviliza ción que alcance a la amplia mayoría de las unidades de las farc . Algunas estimaciones indican que hasta 30% de los integrantes de las farc podrían no desmovilizarse. El riesgo para los negociadores es que las tropas no acepten los acuerdos. De hecho, el Frente Sur no está represen tado, a lo que se suma que el eln no está involucrado en las negociacio nes, aunque pidió iniciar un diálogo exploratorio. ■■  Presidente Santos: golpe de timón y reelección Para el presidente Santos, el inicio de las negociaciones constituye un éxi to pero conlleva grandes riesgos. Se trata, además, de un golpe de timón que permite enfrentar la creciente presión sufrida por el primer man datario colombiano durante los últi mos meses: - El gobierno de Santos muestra de bilidades en la implementación de sus políticas, en parte como resulta do de las propias reformas destina das a introducir mecanismos antico rrupción, pero también debido a la resistencia contra dichas reformas. Dentro de este marco, los proyectos de infraestructura se ven particular mente afectados. - Pese a las claras mejoras en la situa ción de seguridad nacional, se veri ficó un cambio a partir del atentado contra Fernando Londoño(ex-minis tro de Justicia del primer gobierno de Uribe), perpetrado en mayo de 2012, sin que hasta ahora se sepa a ciencia cierta si fue un encargo de las farc . Este hecho, el aumento de los ataques de la organización guerrillera y la consabida propaganda desde los sec tores de derecha contribuyeron a au mentar la sensación de inseguridad en la población. - El hundimiento de la reforma a la justicia, que por petición de Santos fue aprobada en el Congreso y lue go se volvió a archivar en una sesión extraordinaria, redujo significativa mente el apoyo parlamentario al go bierno y puso en jaque a la coalición oficialista Unidad Nacional. - El ex-presidente Uribe se ha conver tido definitivamente en el líder de la oposición y aglutina a las distintas corrientes de la derecha colombiana. Lo hace a través de su conducción de Puro Centro Democrático, que hasta ahora es una ong pero que sin duda se transformará en un partido antes de las elecciones de 2014. Las encuestas de finales de julio y co mienzos de agosto reflejaron esta si tuación: el nivel de popularidad del presidente Santos cayó por debajo del 50% y por primera vez el rechazo su peraba a la aceptación. Si bien el 22 de 13 C oyuntura ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso agosto marcó un primer quiebre por la renuncia de todos los ministros pedi da por Santos, la reestructuración gra dual del gabinete pasó casi al olvido cuando se confirmaron las negociacio nes con las farc . El tema tuvo el efecto de una bomba y domina desde enton ces la agenda del debate en Colombia. Es posible que, debido al aumento de la presión política, el propio Santos haya forzado las conversaciones preli minares: en la semana del 19 de agos to envió a su equipo a La Habana y exactamente una semana después se firmó el acuerdo para iniciar las nego ciaciones de paz. El anuncio provocó un vuelco en la opinión pública: la po pularidad del presidente subió rápida mente a 57%, mientras que el rechazo se redujo a 38% de los encuestados 6 . Si logra un acuerdo exitoso e inicia una implementación pacífica duran te 2013, Santos podría asegurarse la reelección. Sin embargo, el plazo es relativamente corto, ya que el resulta do de las negociaciones debe volcarse aún en una ley estatutaria, destinada a reglamentar el«Marco Legal para la Paz». Junto con la reforma de la jus ticia, este último tema representó la mayor controversia del periodo parla mentario 2011-2012. De manera simi lar a la«Ley de Justicia y Paz» de 2005, que otorgaba un contexto jurídico al resultado de las negociaciones con los paramilitares, aquí se trata de una re forma constitucional que permite que el gobierno: a) dialogue con terroris tas y criminales, b) alcance acuerdos con ellos sobre una justicia transicio nal, con reducción de penas incluso en casos de violación a los derechos humanos y c) les permita gozar del derecho de sufragio pasivo, acceder a cargos políticos y formar partidos. La norma motivó duras críticas tanto en el sector de Uribe, que la conside ró una capitulación frente a las farc , como en algunos grupos de la izquier da y en organizaciones de derechos hu manos, dado que: a) supone concentrar la justicia transicional en los casos más significativos de violación a los dere chos humanos, renunciando a la posi bilidad de demandar a los autores de todos los hechos aberrantes; b) favo rece una reducción de las penas aun en los casos más graves; y c) podría impedir el juicio por las violaciones de derechos humanos cometidas por la Policía y el Ejército. La participa ción de dos representantes de las or ganizaciones del orden como pleni potenciarios en el equipo negociador del gobierno parece indicar que posi blemente el tema de la justicia tran sicional se convertirá en un toma y daca entre las farc y las fuerzas de seguridad. Si el gobierno y las farc desean llegar a un acuerdo de paz e iniciar su imple mentación a tiempo, es decir, antes de las elecciones parlamentarias y presi denciales de marzo-mayo de 2014, la ley estatutaria debería presentarse en el Parlamento en marzo de 2013, para 6. Semana , 17/9/2012, p. 29. N ueva S ociedad 242 14 Hans Mathieu permitir que sea aprobada a más tar dar en junio y que sea ratificada lue go por la Corte Constitucional. Por lo tanto, la idea de Santos es que las ne gociaciones estén concluidas dentro de los seis meses. Las farc , en cam bio, cuentan con un plazo muy supe rior al de un semestre. No obstante, si apuntan a participar en los comicios de 2014 y quieren tener en el actual mandatario a un socio confiable(no solo durante la implementación del proceso de paz, sino también después de 2014), la rápida firma del acuerdo y la reelección de Santos redundarían en su propio beneficio. ■■  ¿Dividendos de la paz? bandas criminales, los grupos aliados y otros núcleos minoritarios locales y regionales que actúan de manera opor tunista. Para estos sectores, el éxito en el acuerdo de paz y su posterior imple mentación implica una doble amenaza: - El fin del conflicto armado con las farc liberaría personal de las fuer zas de seguridad. Esto permitiría combatir con más eficiencia no solo a las bandas criminales sino también a sus aliados corruptos del ámbito lo cal y regional, que sirven sobre todo a la derecha, defienden la ideología del sector y promueven la elimina ción de la izquierda y sus seguido res como forma de limpieza social. Aunque el éxito de las negociacio nes no está garantizado, los mayo res riesgos provienen del ámbito ex terno. El hecho de que no haya una suspensión de hostilidades presupo ne una ventaja: las conversaciones no se extenderán indefinidamente por consultas y cuestiones relacionadas con la violación de la tregua o con acciones llevadas a cabo más allá de la línea de cese del fuego. La duda es si el gobierno estará en condiciones de continuar las negociaciones ante un eventual recrudecimiento de los ataques de las farc , especialmente si durante las próximas semanas y me ses se producen atentados que cues tan la vida a muchos civiles. Más preocupante aún es la consolida ción de la derecha, la ultraderecha, las - En el mediano plazo, sería más di fícil estigmatizar a los sectores de iz quierda como partidarios y simpa tizantes políticos de la guerrilla. El hecho de que ex-guerrilleros se hayan convertido en los actuales presidentes de otros países latinoamericanos es percibido en la derecha colombiana como un escenario peligroso. Los representantes de sindicatos, en tidades de derechos humanos y or ganizaciones de personas desplaza das ya advierten sobre un aumento de las amenazas. Muchos temen que se reactiven los grupos paramilitares y se repita el método sistemático de persecución y asesinato ocurrido en la segunda mitad de los años 80, que impulsó un exterminio de los mili tantes de izquierda(por ejemplo, de 15 C oyuntura ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso Cuadro 2 La agenda de negociaciones Los seis temas incluidos en la agenda combinan diversas negociaciones políticas y es tablecen los mecanismos del proceso de paz: Política de desarrollo agrario integral : es un tema clave dentro de la agenda política de las farc . Los subpuntos incluyen, entre otras cosas, la erradicación de la pobreza, las po líticas sociales, el acceso a la propiedad de la tierra y la seguridad alimentaria, pero no hay ninguna referencia explícita a una reforma agraria o una redistribución forzada de la tierra. En la práctica, esto significa que las negociaciones de paz tratarán algu nas cuestiones de la ley de desarrollo agrario que aún no han sido presentadas por el gobierno ante el Parlamento. Queda por ver qué otras demandas propondrán las farc durante las conversaciones. Participación política : garantías para la futura participación política de las farc y las fuer zas sociales afines, representadas hoy mayoritariamente en ong y movimientos sociales, incluida la«Marcha Patriótica». Probablemente, la organización guerrillera exija mayo res garantías de seguridad para evitar que se repita una campaña sistemática de exter minio como la ocurrida en la segunda mitad de los años 80, cuando grupos paramilita res masacraron a militantes de la Unión Patriótica con la anuencia y la colaboración de amplios círculos de las fuerzas públicas de seguridad. Queda por ver cuáles serán las demandas concretas de las farc en las negociaciones, pero hasta ahora no hay nada que vaya más allá de las garantías constitucionales existentes. Sin embargo, habrá una cues tión delicada y controvertida(relacionada con el punto 3 de la agenda), que consistirá en determinar las condiciones para la actividad política de aquellos líderes y miembros de las farc con responsabilidad en violaciones a los derechos humanos. Fin del conflicto : condiciones de un cese de fuego, suspensión definitiva de hostili dades, dejación de las armas, reincorporación de las farc a la vida civil y garantías de seguridad durante todo el proceso. Indudablemente, se trata del tema más com plejo, delicado y controvertido(tanto en materia política como social), especialmen te si se considera que los subpuntos no establecen un marco jurídico y penal para el caso de violaciones a los derechos humanos y los crímenes cometidos por las farc (v., sin embargo, el punto«Víctimas»). En lugar de ello, la agenda apunta a revisar la situación de las personas privadas de la libertad, procesadas o condenadas por pertenecer o colaborar con la organización guerrillera. Según lo expresado en el do cumento, el gobierno se compromete a intensificar el combate para acabar con las organizaciones criminales y con cualquier organización que sea responsable de ho micidios y masacres, o que atente contra defensores de derechos humanos, movimien tos sociales o movimientos políticos. De manera implícita, se hace referencia a los crí menes perpetrados por los grupos paramilitares y las fuerzas públicas de seguridad, pero también se alude a la concesión establecida por el gobierno: un acuerdo de paz con las farc permitiría liberar recursos militares y policiales para combatir el crimen organizado y a las bandas sucesoras de los paramilitares. Así, se pondría fin a la actual guerra de dos frentes(por un lado, contra la guerrilla y, por el otro, contra los grupos N ueva S ociedad 242 16 Hans Mathieu armados ilegales). Resultará controvertido el tema del abandono de las armas por parte de las farc , ya que en el acuerdo no se habla de«entrega», sino de«dejación». Solución al problema de las drogas ilícitas : reforma de la política de drogas en Colombia mediante programas participativos para la sustitución de cultivos y la despenaliza ción del consumo, con el objetivo explícito y simultáneo de reducir la oferta y la de manda de drogas ilícitas. Las farc afirman que no intervienen en el narcotráfico; di cen que solo cobran un«tributo» en las regiones que están bajo su control, argumento que tal vez sirve para evitar una posible extradición a eeuu . El gobierno busca que la organización guerrillera deje de participar en la producción y la comercialización de estupefacientes y que las zonas de cultivo situadas bajo su dominio sean incluidas dentro de las políticas de reformas. Queda por ver si la cúpula de las farc está en condiciones de garantizar la aceptación de un acuerdo por parte de los comandantes y las tropas responsables del narcotráfico y la extorsión. Víctimas : Aunque el resarcimiento a las víctimas aparece explícitamente«en el cen tro del acuerdo Gobierno Nacional farc-ep », el tema se trata de manera escueta con los subpuntos«Derechos humanos de las víctimas» y«Verdad». Las farc afirman que ya no tienen rehenes en su poder. Queda por ver cuáles serán los detalles del acuerdo, pero en principio la organización guerrillera acepta que también debe bus car la verdad, condenar las violaciones a los derechos humanos y promover los de rechos indemnizatorios. Implementación, verificación y refrendación : los«mecanismos» previstos para estos fi nes estarán conformados por representantes de ambas partes(también por terceros, en caso de necesidad). Además, tendrán capacidad técnica y poder de ejecución para permitir la aplicación directa, lo que significa que a la hora de implementar el acuer do de paz ya no se dependerá de otros órganos. Para ello se deberá negociar, entre otras cosas, el acompañamiento internacional, un cronograma y un presupuesto. la Unión Patriótica, el brazo político de las farc ) con la frecuente anuen cia y la tácita colaboración de las fuerzas de seguridad. Aunque en las regiones dominadas por las bandas criminales sigue habiendo vínculos entre esos grupos y las instituciones locales encargadas de velar por el or den público, el fin del conflicto con la guerrilla cambiaría drásticamente la relación de fuerzas. El anuncio de las negociaciones tam bién trajo consigo un debate sobre los dividendos de la paz. Una de las es peranzas es que el fin del conflicto armado permita bajar los impuestos –por la reducción de los gastos de se guridad– y al mismo tiempo acelere el crecimiento en 1% o 2% anual. Los analistas más prudentes y realistas señalan que en un primer momento la paz conllevará costos y que será necesario hacer un esfuerzo para obtener los dividendos. Si no se pa cifican las regiones dominadas por bandas criminales, no se realizan inversiones en las zonas de conflicto 17 C oyuntura ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso con las farc , no se establece un Estado de derecho en todo el territorio, no se mejora la infraestructura y no se am plían las prestaciones sociales básicas, tampoco habrá paz. Por el contrario, la falta de condiciones adecuadas podría producir un efecto similar al ocurrido con los paramilitares: tarde o tempra no, parte de los guerrilleros desmovi lizados y reincorporados a la vida ci vil se unirían a las bandas criminales, como lo hacen muchos jóvenes que no tienen perspectivas y que encuentran en ellas una vía mucho más promete dora de movilidad social. Según una reciente encuesta llevada a cabo entre 200 empresarios –propietarios, presi dentes e importantes directivos de las 2.500 compañías más grandes de Co lombia–, 77% aprueba las gestiones de Santos para iniciar las negociaciones, pero solo 44% cree que se podrá lograr un acuerdo con las farc , mientras que 65% no está dispuesto a pagar más impuestos para financiar este proce so 7 . Incluso cuando termine la lucha con la guerrilla, Colombia seguirá es tando lejos de alcanzar la paz. 7. Dinero , 14/9/2012, pp. 23-29. R e ­ vis ­ ta de C ultura y C iencias S ociales 2012 Gi­jón N o 71-72 CHINA ESTÁ CERCA S us ­ crip ­ cio ­ nes Sus­cripc­ ión pers­ o­nal: 33 eu­ros Sus­cripc­ ión bib­ lio­te­cas e ins­ti­tu­cio­nes: 45 eu­ros Sus­cripc­ ión int­er­na­cio­nal: Eu­ro­pa- 60 eu­ros(in­clu­ye gas­tos de env­ ío) América y otros países- 80 eu­ros(in­clu­ye gast­os de env­ ío) Ábaco es una publicación trimestral de cicees , C/ La Muralla, 3 entlo. 33202 Gijón, España. Apartado de correos 202. Tel./Fax:(34 985) 31.9385. Correo electrónico:, . Página web:. n Tribuna global La integración europea: un proyecto elitista W olfgang S treeck Al ritmo de la crisis, la gente quiere saber quién pagará los platos rotos. Pero esto ya se decidió, y no de manera democrática: sin duda, en el reparto de los costos de la quiebra del Estado deudor, las pretensiones de los acreedores cuentan más que las de los ciudadanos. El Estado de Bienestar europeo ha pasado a la historia. Cada vez se habla menos de la«dimensión social» de Europa y, por el contrario, se vislumbra una rápida expansión de lo que hoy se llama«posdemocracia», en la cual la economía queda protegida de la«presión de la calle» y, al mismo tiempo, está subordinada a una política económica reglada y ejecutada por los bancos centrales y las autoridades de regulación. A ctualmente somos testigos de una nueva ola de integración eu ropea. Pero la fuerza que la impulsa no es una nueva conciencia europea de la población. Por el contrario, en los 50 años que dejamos atrás, la desconfian za entre los pueblos de Europa nunca antes fue mayor que hoy en día. Esta vez son«los mercados» –temerosos por los miles de millones que invir tieron en el sistema de Estados eu ropeos– el motor de la revitalización del proceso de integración posterior al fracaso del proyecto constitucional. El final del euro les costaría muy caro, al igual que la bancarrota de alguno de los Estados deudores o un recor te de la deuda. Los mercados están tan preocupados que, como garantía de que se les devuelva hasta el último centavo con sus respectivos intereses e intereses compuestos, piden nada menos que una reestructuración a fondo del sistema europeo. Wolfgang Streeck: sociólogo alemán y director del Instituto Max Planck de Ciencias Sociales en Colonia. Es profesor de Sociología en la Universidad de Colonia desde 1999 y miembro de la Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften desde 1998. Palabras claves: crisis financiera, mercados, democracia, Estado de Bienestar, Unión Europea. Nota: la versión original en alemán de este artículo fue publicada en el diario Süddeutsche Zeitung el 27 de julio de 2012 con el título«Das Ende der Nachkriegsdemokratie», y la traducción se publica con autorización del autor. Traducción de Astrid Wenzel. 19 T ribuna G lobal La integración europea: un proyecto elitista Entre los Estados nacionales de Euro pa y las altas finanzas internaciona les de nuestros días existe desde hace mucho tiempo un entramado múlti ple. Tras la introducción del euro, las entidades financieras de Europa y de Estados Unidos dieron crédito a ma nos llenas a los países miembros de la Unión Económica y Monetaria Euro pea, y a todos les concedieron prácti camente la misma baja tasa de interés. Desde 2008, los Estados debieron, si multáneamente, salvar a las entidades financieras y a las economías nacio nales de los efectos de las políticas de esas mismas entidades financieras. La situación conllevó la escalada de la deuda pública a un nivel tal que hizo que las instituciones financieras recién rescatadas comenzaran a temer por la capacidad de pago de sus Estados deudores-salvadores.«Los mercados» mostraron señales de pánico y aumen taron las tasas de interés para ciertos países, al mismo tiempo que reclama ban calma y pedían una internaciona lización de las deudas públicas«creí ble» –es decir, irreversible–. De este modo, el sector financiero se convirtió en el paladín de la«solidaridad» euro pea, aunque no de la solidaridad entre los pueblos, sino con los bancos. ■■  Hoy por hoy, la integración europea es un«proyecto elitista» Así fue como se puso en funcionamien to la maquinaria de la remodelación con el objeto de reorientar la ue hacia un sistema de garantía de los depó sitos y de cobranza de las deudas pú blicas. Lo que se busca es conservar el euro para que la puerta de escape de la devaluación siga cerrada bajo siete lla ves para los Estados deudores, ahora y para siempre. Se debe impedir que los Estados hagan uso de su soberanía y anulen sus deudas. Aquellos que to davía tienen capacidad de pago de ben estar dispuestos a salir de garan tes de los demás; y para que lo hagan, los países que necesitan ayuda deben someterse a tutela. Como otorgar la ayuda es igual de costoso e impopu lar que recibirla, ambas acciones de ben ocurrir, en lo posible, en secreto (preferentemente, en lo más profun do y oculto de los bancos centrales), y la oposición que surja pese a todos los obstáculos debe ser desacreditada como«populista». Por eso, hoy más que nunca, la inte gración europea es un«proyecto eli tista» a imponer, utilizando todo el repertorio desarrollado a lo largo de décadas para generar lo que alguna vez se dio en llamar«consenso permi sivo», aunque ahora de modo intensi ficado. En el transcurso del proceso comienza a vislumbrarse con más cla ridad una desdemocratización acele rada del sistema de Estados europeos; algo que se había iniciado ya antes de que un primer ministro elegido por los ciudadanos quisiera someter a un referendo la política de recortes que se le ordenó y fuera reemplazado, por decisión plenaria de la ue , por un N ueva S ociedad 242 20 Wolfgang Streeck probado hombre de confianza del ca pital financiero 1 . paz de seguir lo que pasa, queda aje na a todo. Desde hace años, las cumbres de Bru selas aprueban una y otra vez cam bios institucionales que luego deben ser ratificados instantáneamente por los parlamentos nacionales, con la pistola de los intereses de los«mer cados» apuntando a sus cabezas. De este modo alcanza su culminación el arte de la diplomacia de múltiples ni veles –con cuya ayuda los gobiernos han sabido desde siempre fortalecer su poder ante sus propios parlamen tos–, mientras se aprueban compro misos de realizar modificaciones constitucionales profundas –prefe rentemente, incluso, de carácter per petuo–, para las cuales«no hay al ternativa» porque, entre otras cosas, «los mercados» podrían reaccionar con«pánico» ante cualquier actitud vacilante. A la larga, ni siquiera el Tribunal Federal Constitucional de Alemania podrá resistir tanta pre sión. Queda en duda si los gobiernos saben lo que están negociando a es cala internacional presionados por el apuro. Los parlamentarios que tie nen que dar consentimiento, en un plazo breve, a miles de páginas de considerandos y disposiciones ejecu tivas, en el mejor de los casos pueden llegar a suponer lo que ocurrirá(y lo que están a punto de aprobar queda una y otra vez desactualizado por nuevos acuerdos que se adoptan en las sucesivas cumbres). La opinión pública, que ya hace tiempo no es ca ■■  El culpable de la crisis es el afán de democracia de los ciudadanos El procedimiento se condice con la sustancia. No vale la pena someter a revisión la actual situación de las re formas y de los proyectos de reforma: lo único seguro es que la semana si guiente ya estará desactualizada. Pero las grandes líneas son evidentes: el culpable de la crisis es el afán de democracia de los ciudadanos, y no los bancos ni los mercados, que por lo tanto no deben ser regulados(algo que de todos modos no parece posi ble, como lo han demostrado cuatro años de crisis). Los que deben ser re gulados, en cambio, son los ciudada nos. Para el reparto de los costos de la quiebra del Estado democrático endeudado, a corto plazo es necesa rio institucionalizar, sin margen para dudas, que las pretensiones de los acreedores son prioritarias respecto de los derechos de los ciudadanos, y que se debe dar preferencia a los con tratos de crédito antes que a los dere chos civiles. Todo eso para que inclu so el desconfiado banquero de Wall Street esté dispuesto a confiar en el deudor. Y, a la larga, es necesario im poner de una buena vez una forma de Estado que excluya la posibilidad de que la política democrática vuelva 1. Se refiere a lo sucedido con Yorgos Papan dréu, quien en 2011 intentó someter a referen do el plan de ajuste griego[N. del e.] 21 T ribuna G lobal La integración europea: un proyecto elitista a exceder una vez más los límites que impone el mercado. Tampoco se pone en cuestión el ca mino que lleva hacia ese lugar. En el plano nacional, se trata de instalar en las constituciones, lo más rápido po sible,«frenos a la deuda» similares en todos los países y cuyos requisitos ex ceden en mucho lo previsto en los tra tados de la Unión Económica y Mone taria Europea. Al mismo tiempo, en el plano europeo se está trabajando en la instauración de facultades de control, influencia e«intervención» a prueba de sanciones, con las cuales las autorida des internacionales puedan devolver a la senda del virtuosismo fiscal a aque llos Estados que se apartaron de ella –por ejemplo, cuando sus ciudadanos instalaron en el gobierno al partido equivocado–. Y no se dará cuartel: Si algún país no se atuviese a las reglas presupuestarias, se trasladará automática mente al nivel europeo la porción de sobe ranía nacional necesaria para cumplir los objetivos(…). Por ejemplo, sería pensable que se puedan aplicar –y no solo exigir– aumentos de impuestos o recortes propor cionales de los gastos(…). En un marco como este, las vías de consolidación se podrían garantizar a través del nivel euro peo, a pesar de que no hubiera mayorías en el respectivo Parlamento nacional. 2 ■■  Pérdida del margen de acción política De este modo, el Estado de Bienestar europeo se convierte en un Estado consolidado inserto en la disciplina internacional. Su principal caracterís tica es la pérdida secular de margen de acción política en comparación con el Estado nacional en el mundo cons truido en Bretton-Woods, que era ca paz de garantizar vías especiales de solución, tanto las deseadas por la política interna como aquellas consi deradas inevitables –si era necesario, por medio de la devaluación de la mo neda nacional–. En cambio, la econo mía política del Estado consolidado está vinculada de manera permanen te a reglas estrictas. Así, por ejemplo, el plan de desendeudamiento plan teado para Italia por el Consejo de Ex pertos Económicos del gobierno de Alemania postula que aquel país no solo debe«ahorrar», sino lograr que su presupuesto público alcance un su perávit primario de 4,5% en el trans curso de 25 años, independientemen te de quien lo gobierne. Se concluye que la consolidación se logrará, ante todo, recortando los gastos, dado que solo será posible establecer el aumen to de los impuestos sobre fuentes de recaudación no fijas cuando finalice la competencia fiscal internacional. Pero a pesar de toda la coordinación de la política económica que está previsto intentar, de esto ni siquiera se habla. La deriva de las democracias capita listas hacia un achicamiento neolibe ral del Estado configura no solo la tri butación, sino también las actividades 2. Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, 14 de junio de 2012. N ueva S ociedad 242 22 Wolfgang Streeck estatales, de manera más degresiva, en el sentido de un reparto cada vez menor desde arriba hacia abajo. Los re cortes se aplican, ante todo, a las acti vidades discrecionales y nuevas, como por ejemplo las del área educativa. La previsión y las inversiones en educa ción se dejan libradas cada vez más al desempeño privado; lo mismo se apli ca al acceso a numerosos servicios, que antes eran públicos y ahora se han cedido a empresas privadas. La previsión existencial propia del Es tado de Bienestar queda ligada a lo que se llama«cláusulas del abuelo» ( grandfather clauses ) y se vuelve inal canzable para las generaciones futu ras. Así se la desacredita, ya que se la tilda de privilegio de los mayores, y los gastos del Estado vinculados a este tipo de prestaciones se podrán reducir a más tardar cuando fallez can los beneficiarios. ■■  La presión de«los mercados» La otra cara de la desestatización es la privatización, también para el endeu damiento: los Estados cuyas constitu ciones les vedan el camino al mercado de capitales participan agradecidos del modelo de asociación entre el sec tor público y el privado( private-public partnership ), por el cual las empresas privadas toman créditos que luego son pagados por los Estados o por los ciudadanos a lo largo de décadas a través de tarifas de uso. El Estado consolidado también permite hacer pingües ganancias. Así, el programa político de corte neoliberal presentado por Angela Merkel en Leipzig en 2003, y que casi le cuesta una derrota electoral en su tránsito a la Cancillería Federal, al fi nal sí puede llegar a prosperar, aun que no necesariamente a pedido de los electores, sino por presión de«los mercados». El Estado consolidado es la forma estatal ajustada a una épo ca en la cual los Estados están insertos en los mercados, en lugar de que los mercados estén insertos en los Esta dos, como ocurría en el capitalismo democrático de posguerra. La insti tucionalización de este tipo de Es tado ratifica el viraje histórico hacia el neoliberalismo. Con ella se hace realidad la utopía de Friedrich Hayek de una economía de mercados capi talista blindada contra la arbitrarie dad de la política democrática de masas y contra las desprolijidades de las intervenciones discrecionales para implantar la«justicia social». Será función de la política ofrecer tragos amargos en lugar de administrar me dicinas sanadoras. En lugar de redis tribución habrá«reformas», en lugar de devaluación externa por medio de recortes monetarios habrá«competi tividad» interna por medio de reba jas de los salarios, las jubilaciones y las pensiones, y un sistema de ocu pación«flexible» de cualquier tipo; un abismo sin fondo, ya que se im pulsará cualquier medida de políti ca económica que establezcan las re glas internacionales, que ciertamente no consistirá en salarios mínimos, 23 T ribuna G lobal La integración europea: un proyecto elitista mínimos impositivos para las em presas y para quienes ganan mejor, autonomía para establecer convenios colectivos, derecho de huelga, etc. ■■  La ue como imperio La esencia de la ue también cambia rá. En lo formal, rigen las reglas del pacto fiscal y de otros pactos futu ros que se aplicarán a todos los Es tados miembros por igual. Esto nos recuerda un bon mot , un comentario agudo de Anatole France sobre«la ley en su majestuosa igualdad» que prohíbe a ricos y a pobres por igual pernoctar bajo los puentes de París. Las«intervenciones» no ocurrirán únicamente en los países centrales, sino también en los periféricos, que por un tiempo quedarán encallados en un equilibrio de baja productivi dad. Tendrán que acostumbrarse a que los presupuestos nacionales se calculen en Bruselas o en Berlín. Esto convertirá a la ue , que hasta aho ra se consideraba una organización de Estados con derechos igualitarios, en un imperio, tanto más cuando se hayan adherido países como Albania, Kosovo, Montenegro y Serbia. Pero los imperios no son queridos; al me nos, no entre quienes tienen que obe decer a sus mandatos, a quienes, en el caso de la nueva Europa, los tecnó cratas de Bruselas les dictarán cuánto y en qué pueden gastar y cómo deben cambiar su forma de vida si alguna vez quieren gastar más en el futuro. Florecerán los resentimientos y será todo un esfuerzo ponerles freno por medio de«programas de crecimien to» que, en verdad, no son otra cosa que premios a la lealtad para los alia dos locales. En todo este escenario solo se habla de democracia cuando es necesario fundamentar la razón por la cual a los jubilados y a los asalariados grie gos les corresponde pagar las deu das que sus gobiernos contrajeron en nombre de ellos. ¿Por qué no, si ellos mismos los votaron? Pero la im putación teórico-democrática de las deudas públicas a la ciudadanía ol vida que los acreedores tienen parte de la culpa, ya que le dieron crédi to ilimitado al gobierno de un Esta do que obtuvo subrepticiamente el acceso a la Unión Económica y Mo netaria Europea fraguando las cifras de sus cuentas nacionales. Los parti dos políticos también les mintieron a los ciudadanos sobre la situación real de sus finanzas públicas, y las auto ridades europeas, incluido el Banco Central Europeo, observaron durante una década, y sin decir palabra, cómo crecía la montaña de la deuda griega. Si se tratara de créditos privados, pro bablemente los ciudadanos griegos podrían demandar a sus acreedores y representantes gubernamentales, junto con la ue , por asesoramiento en inversiones fraudulentas. Y ganarían la demanda. N ueva S ociedad 242 24 Wolfgang Streeck ■■  La democracia como promesa Por lo demás, la democracia aún exis te como promesa, bajo la forma de un efecto secundario deseado, pero no intencional, de la unión fiscal. Esta ex pectativa debería hacer que los ami gos de la Europa democrática se su ban al tren de la integración, aunque a este lo conduzca hace ya tiempo la industria del dinero. La lógica es la del neofuncionalismo: una teoría ve nerable de la integración europea se gún la cual cada delegación de atri buciones a los órganos comunitarios arrastra inevitablemente la entrega de otras atribuciones adicionales. Es decir que la europeización de la po lítica fiscal abrirá la puerta a la euro peización de la democracia a través de una astucia de la razón que se ma terializa en forma de condicionantes circunstanciales. La última vez que el neofuncionalis mo sirvió para que una izquierda op timista se subiera al bote neoliberal fue en ocasión del Programa del Mer cado Único de 1992, que nada menos que Jacques Delors hizo apetecible para los sindicatos y amigos del Es tado social, con el argumento de que tras el mercado ampliado vendría una «dimensión social» ampliada, porque sin ella aquel no podía funcionar. La bibliografía de ciencia política sobre la integración de esa época giraba úni camente en torno de la cuestión de lo que ocurriría primero: la cogestión en las grandes empresas o el retroce so del empleo atípico en toda Europa. Hoy, sin embargo, dos décadas des pués de que se impusieran con fuerza las«cuatro libertades» del mercado in terno, ya nadie habla sobre la«dimen sión social». Tampoco hay razón para suponer que será diferente con el es perado pasaje de la unión fiscal a una unión democrática. En verdad, se vislumbra una rápi da expansión de lo que hoy se llama «posdemocracia», en la cual la econo mía queda protegida de la denomina da«presión de la calle» y, al mismo tiempo, está subordinada a una po lítica económica reglada y ejecutada por los bancos centrales y las autori dades de regulación. Entonces, la de mocracia, más allá del Estado de dere cho y policial residual, queda libre para escenificaciones públicas de todo tipo, tanto para entretenimiento político –el llamado« politainment »–, dirigido a la clase media que sigue las noticias, como para movilizar los resentimien tos nacionales: desde abajo contra los haraganes europeos del Sur o contra los alemanes arrogantes o contra las elites desapegadas en general; des de arriba, al estilo de Mario Monti y de Mariano Rajoy, se convocará a la construcción de apoyo político inter no a pesar de la política de recortes, con el fin de mejorar las posiciones de negociación internacional cuan do se les dé forma a las relaciones entre Estados. TEMA CENTRAL Cuba se mueve Eppur si muove en Cuba L eonardo P adura F uentes Aunque desde perspectivas foráneas podría parecer que poco ha cambiado en Cuba, la realidad es que, aunque no las estructuras políticas fundamentales, muchas cosas se mueven en la isla. La emergencia del cuentapropismo les está dibujando un nuevo rostro a las ciudades y la vida cotidiana se mueve al ritmo de reformas que plantean más preguntas que respuestas. Los constantes debates que se producen en la«intranet» cubana sobre temas como la corrupción, el racismo, la necesidad de democratización, la homofobia, la creación cultural y sus libertades o el derecho a migrar podrían ser botones de muestra de la efervescencia que se respira. A lo largo del último lustro, la palabra«cambio» ha ido perdiendo su con notación políticamente diabólica en Cuba. Tan terrible resultaba la sola mención(y hasta el sueño) de una posibilidad de«cambios», que en el año 2002 incluso se modificó la Constitución para patentar, en la ley suprema, que en el país nada cambiaría, por los siglos de los siglos. Aunque desde las perspectivas del materialismo dialéctico que deberían regir las doctrinas so cialistas cubanas la inmovilidad perpetua no resulta algo precisamente muy pertinente, de forma constitucional se legisló y aprobó la irrevocabilidad Leonardo Padura Fuentes: novelista, guionista, periodista y crítico literario, autor de ensayos y volúmenes de cuentos. Uno de los escritores más reconocidos de Cuba, es el renovador en su país del género de la novela negra y el autor, entre otros muchos libros de ficción, de la serie«Las cuatro estaciones», protagonizada por el detective Mario Conde. En 2009 publicó El hombre que amaba a los perros (Tusquets, Barcelona), sobre Ramón Mercader, el asesino de León Trotsky. Palabras claves: cambio, cuentapropismo, vida cotidiana, igualitarismo, socialismo, Cuba. 27 T ema C entral Eppur si muove en Cuba del sistema socioeconómico establecido, o sea, el socialismo, pues«Cuba no volverá jamás al capitalismo», según concluye el texto en una de sus adecua ciones. La grave situación económica y social que desde entonces se fue perfilando en el país(recién salido de la devastadora crisis de la década de 1990, el eufe místicamente llamado«Periodo Especial en tiempos de paz») venía marcada por lastres como la improductividad de la empresa socialista, la ineficiencia de los sistemas de producción y distribución de productos agropecuarios, la corrupción en los más diversos niveles y frentes, el desvarío de la política del pleno empleo(las conocidas«plantillas infladas»), la fuga de profesionales –en especial profesores e incluso médicos e ingenieros– hacia otras activida des más rentables como la industria turística o la conducción de taxis clan destinos(el«boteo»), en fin, el resquebrajamiento de los órdenes económicos, sociales y hasta morales. La conjunción de estas problemáticas fue creciendo en el país e hizo aún más evidente la necesidad de que, siempre dentro del sistema político del parti do único(el comunista), desde las altas esferas de decisión se comenzara a clamar por la introducción de aquello que el propio presidente Raúl Castro, ya convertido de manera oficial en relevo del enfermo líder histórico, llamó «cambios estructurales y conceptuales». Unos movimientos casi todos centra dos en la esfera económica, que han ido dando forma muy lentamente al nue vo rostro de la vida cubana... con proverbial cautela, pero lo van moldeando y haciendo diferente. En pocas palabras: lo van cambiando. ■■  Los nuevos cuentapropistas Aunque desde perspectivas foráneas bien puede parecer que en Cuba po cas cosas han sufrido mutaciones, la realidad es que, sin llegar a tocar las estructuras políticas fundamentales, muchas han sido las transformaciones emprendidas. Y si sus resultados aún son poco visibles o esenciales, se debe más a la falta de profundidad hasta ahora alcanzada que a una cuestión nu mérica. Porque justamente esa falta de movimientos más radicales y los pí rricos resultados obtenidos con algunos de los cambios efectuados advierten de la necesidad de llegar a asuntos de fondo, al menos en las estructuras económicas de la nación caribeña. Entre las diversas transformaciones ya emprendidas y en proceso de amplia ción, quizás la más notable sea la revitalización y ampliación del trabajo por N ueva S ociedad 242 28 Leonardo Padura Fuentes cuenta propia, o sea, el empleo individual o en pequeñas empresas al margen del Estado, aunque limitadas por este para que no se conviertan en grandes generadoras de ganancias. Se trata, por lo general, de oficios simples(algunos de ellos decimonónicos: aguateros, reparadores de monturas o de paraguas, etc.) y algunos servicios, sobre todo gastronómicos. Dos elementos, entre otros, movieron a tomar una decisión que en la práctica derogaba la política de la«ofensiva revolucionaria» de 1968; esta, en un exce so de ortodoxia y afán de control, eliminó casi todas las formas de producción privadas sobrevivientes de las grandes intervenciones y nacionalizaciones de los primeros años revolucionarios y las colocó –y casi siempre destruyó– en manos del totalizador Estado socialista cubano. Cierto es que a mediados de 1990, cuando la crisis ajustó hasta la asfixia los cinturones de los cubanos, se admitió la reapertura de esa posibilidad laboral, pero de forma tan limitada y asediada que muy pocos de los que entonces optaron por sumarse a ella lo graron sobrevivir a las tasas impositivas, los continuos chequeos y el pequeño espacio comercial que les fue concedido para su desarrollo. Resulta evidente que a esa solución de emergencia le faltó una verdadera voluntad política capaz de alentar el trabajo privado(que implica una cuota de independencia social y económica para el individuo), el cual ahora, según los discursos ofi ciales, tiene todo el apoyo del gobierno... pago de impuestos mediante. Los elementos en juego en estos momentos han sido, primero, la evidencia al fin reconocida de que el Estado/gobierno era incapaz de mantener en sus puestos de trabajo a la casi totalidad de la población laboral activa, buena parte de la cual, como bien dice el cubano de a pie,«hacía como que trabajaba, mientras el gobierno hacía como que le pagaba», pues ni eran lo suficiente mente productivos o necesarios en sus labores ni podían vivir con los sala rios oficiales en un país en el que el costo de la vida durante las dos últimas décadas se ha multiplicado por cinco, diez y hasta 20 veces –o más, según el producto o servicio–, y los sueldos apenas se han duplicado. Esta realidad llevó a los analistas económicos al gran descubrimiento de que alrededor de un millón de trabajadores estatales(una cuarta parte de la fuerza laboral activa) resultaban prescindibles. Más aún, debían ser racionalizados (despedidos), y la única vía para encontrarles una alternativa de superviven cia constituía en darles la opción del trabajo por cuenta propia o el aliento al cooperativismo... Se ampliaron entonces los posibles rubros de labor y se fle xibilizaron muchas prohibiciones, aunque no se tuvo demasiado en cuenta la dificultad que puede entrañar para una secretaria de 50 años convertirse en 29 T ema C entral Eppur si muove en Cuba © Nueva Sociedad/ Pedro Juan Gutiérrez 2012 N ueva S ociedad 242 30 Leonardo Padura Fuentes dulcera, para un arquitecto, en albañil, para un técnico de cualquier rama, en vendedor de frutas con una carretilla callejera como las que hoy pululan por las calles de todas las ciudades cubanas. El segundo factor radicaba en la propia improductividad de muchas empresas que, hoy mismo, corren el riesgo de ser desmontadas a menos que mejoren sus niveles de eficiencia, según lo han dictaminado los últimos documentos aprobados por el Partido/gobierno. Todo este movimiento de personal humano hacia actividades productivas o de servicios no regidas por el Estado garan tizaría además una fuente de ingresos notables para el país, por la simple recolección de impuestos que cada cuentapropista debe pagar por el derecho a ejercer su trabajo y por las ganancias obtenidas, a lo cual se suma el pago de una cuota a la seguridad social. En esos movimientos laborales y estrategias de búsqueda de eficiencia eco nómica emprendidos por el presidente Raúl Castro y su renovado equipo de gobierno, entró a jugar un papel protagónico el dramático rubro de la pro ducción de alimentos. Como bien se sabe, la favorable ubicación geográfica de Cuba, la fertilidad de sus suelos y hasta el grado de desarrollo técnico de mu chos de sus habitantes hacían del país un sitio ideal para tener una industria agropecuaria potente e incluso competitiva. Pero ni en la agricultura ni en la ganadería, por las estructuras políticas y organizativas establecidas y por las prohibiciones para la comercialización de producciones(entre otras causas), se concretó esa posibilidad. Tras el drástico desmontaje de una parte considerable de la industria azu carera, ejecutado en un momento en el cual los precios del azúcar no eran los más apetecibles y cuando el coste de producción cubano los hacía de finitivamente despreciables, al mismo tiempo en que se cerraban muchas centrales azucareras(por demás, todo un símbolo nacional cubano), un porcentaje importante de tierras de cultivo quedaron«ociosas», sumadas a otras que, en manos del Estado, ya ostentaban tal condición desde hacía décadas. Una nueva repartición de esas tierras entre viejos y nuevos campesinos, o recién creadas cooperativas agropecuarias, se ha ido desarrollando por el sistema de usufructo, con el propósito de revertir una de las realidades que más agobian al gobierno cubano: el hecho de que se debe importar entre 70% y 80% de los productos alimenticios consumidos en el país, con la consi guiente derogación de unas siempre escasas divisas. La entrega de tierras en 31 T ema C entral Eppur si muove en Cuba usufructo, en cantidades crecientes y por periodos que se han ido extendien do, no parece haber dado, sin embargo, resultados demasiado alentadores, al menos al día de hoy. Los propios datos oficiales muestran que, salvo algún incremento en la producción de arroz y frijoles, el resto de los rubros produc tivos anda por niveles inferiores a los del año 2007, justo cuando se comenzó a pergeñar el plan de reformas... ■■  ¿Y cómo viven esos cambios los cubanos? El salario promedio que paga el Estado a un trabajador ronda los 450 pesos cubanos, o sea, alrededor de unos 25 dólares. Pero al mismo tiempo que se han ido reduciendo las ofertas subvencionadas por la canasta básica(median te la cartilla de racionamiento establecida hace medio siglo), la gran mayoría de los productos han aumentado su pre cio, tanto los que se venden en moneda Para la mayoría de los nacional como en el peso cubano conver ciudadanos del país, tible( cuc ), equivalente a unos 90 centavos de dólar. En dos palabras: el salario real es cada vez más magro. la medida de todas las cosas se podría simbolizar con dos productos que Para la mayoría de los ciudadanos del país, la medida de todas las cosas se podría sim bolizar con dos productos que han adqui han adquirido la cualidad de emblemáticos: rido la cualidad de emblemáticos: el agua el aguacate y el litro de cate y el litro de aceite de soya o girasol. El primero, vendido en la moneda nacional aceite de soya o girasol n por los carretilleros ambulantes, suele rondar un precio de 10 pesos. El segun do, importado de diversos países y expendido en las tiendas estatales recauda doras de divisas, alcanza los 2,50 cuc , o sea, unos 60 pesos cubanos al cambio actual... Y la pregunta se repite, me la repito, nos la repetimos, sin que al final encontremos todas las respuestas o las más lógicas: ¿cómo un trabajador que devenga al día unos 20 pesos puede invertir la mitad de su salario en un simple aguacate? Y ¿cómo puede dedicar una octava parte de su ganancia mensual a la adquisición de un litro de aceite de soya? Este es, sin duda, uno de los grandes misterios cubanos, al cual el gobierno ha respondido con la confesión de que entiende que los salarios son insuficientes para vivir, pero que, mientras no aumenten los niveles de productividad y se«desinflen» las plantillas labo rales, no será posible subir los sueldos y empezar a equilibrar esta extraña relación... que es absolutamente normal y cotidiana en un país donde nadie se muere de hambre... Quizás por obra divina –esa podría ser una respuesta, N ueva S ociedad 242 32 Leonardo Padura Fuentes ¿no?–. A sobrevivir en esas condiciones los cubanos lo llaman«inventar» y lo engloban en el polisémico verbo«resolver». El movimiento social que ha ido produciendo la revitalización del trabajo por cuenta propia ha servido para que una parte de la población obtenga mayores beneficios con su trabajo, a pesar de la carestía de los insumos y los impuestos que deben abonar. En esta búsqueda de horizontes de esperanzas, han ido apareciendo los nuevos«empresarios»(es un En esta búsqueda decir); se trata de cubanos que han montado de horizontes de esperanzas, han ido apareciendo los nuevos refinados restaurantes, hostales en casas que alguna vez pertenecieron a la alta burguesía cubana(inmuebles ubicados en los mejores barrios de la ciudad y que muchas veces sus «empresarios» n padres o abuelos obtuvieron gratuitamente por sus méritos revolucionarios), talleres de reparación de diversos equipos, incluidos teléfonos celulares y hasta iPhones que en las casas matrices habían dado por muertos. Las ganancias que obtie nen algunos de estos emprendedores/empresarios(en realidad, un porcenta je ínfimo de la población) comienzan a ser notables y, para poder realizar su faena productiva o de servicios, hoy tienen autorización para contratar empleados, que perciben salarios muy superiores a los que, en promedio, paga el Estado. La relación entre esos empresarios y sus trabajadores, aun tratándose de pequeños negocios, ¿es la que había concebido el socialismo cubano? ¿O vuelve a ser la vieja fórmula de patrón-empleado? Esta es otra de esas preguntas que circulan en Cuba sin que haya una sola y convincente respuesta. Como resulta fácil colegir, no todos los cubanos tienen alma, habilidad o posibilidades empresariales. De esa realidad comienza ya a desprenderse la evidencia de que la homogeneidad social y económica patentada por el sis tema comienza a dilatarse y a permitir la aparición de capas o sectores que disfrutan de posibilidades de consumo con las cuales otros ni sueñan. O sí... pero en otro sitio de la geografía planetaria. El fenómeno de la migración es común en América Latina desde hace dos si glos y ha sido alentado por las más diversas razones, que van de las políticas a las económicas. Y en el caso cubano de los tiempos recientes, mezcladas ambas razones(y añadidas las sentimentales), se está viviendo un proceso a mi juicio preocupante: el de la pérdida de capital humano con suficiente(y hasta alta) preparación intelectual y técnica. 33 T ema C entral Eppur si muove en Cuba Mientras los ciudadanos del país esperaban la llegada de una muchas veces anunciada reforma migratoria prometida por el gobierno(y finalmente hecha pública el pasado mes de octubre con las«reservas» previstas respecto a las posibilidades de migrar de los profesionales), en verdad el flujo hacia el ex terior de jóvenes con preparación cultural y técnica media y alta es un goteo que más bien fluye como un arroyo. Aunque las leyes migratorias cubanas, in cluso con las modificaciones recientes, ponen diversas trabas a ese movimiento, son cientos los jóvenes ingenieros, informáticos, médicos, humanistas(y no olvi demos a los deportistas) que prefieren poner mar por medio e, incluso en tiem pos de crisis económica global, apostar su futuro a la búsqueda de un espacio de desarrollo personal y económico que para ellos su país no puede ofrecerles. Esta descapitalización de inteligencia entraña, sin duda, una de las pérdidas más costosas que está sufriendo un país en donde las personas de mi generación –entre 45 y 65 años– han comenzado a llamarse«los pa », padres abandonados... por los hijos que salen a probar su suerte por el ancho mundo. No obstante, la propia existencia de esa inmigración difícil pero continua ha potenciado la presencia de una alternativa económica que tiene un peso indis cutible en la economía familiar y en la nacional: el envío de remesas de divisas desde el exterior. Ese dinero aportado por los familiares desde los diversos puntos del planeta en realidad no suele alcanzar grandes cantidades, pero en el contexto cubano su peso llega a ser enorme, habida cuenta de que si un médico gana al mes un promedio de 40 dólares por su valiosa labor, cualquier hijo de vecino puede recibir una cantidad similar o mayor enviada por un pariente y vivir del dolce far niente , y dedicarse, como se dice en el país,«al invento»... y no precisamente para el bien de la ciencia y la humanidad. ■■  El fin del igualitarismo Pero mientras se esperaba la llegada de las reformas migratorias que nor malizarán(o no) esta peculiar relación cubana con el derecho(o no) a viajar libremente, se ha ido poniendo en práctica en estos años otro grupo importante de modificaciones al entramado legal inmovilista y burocrático imperante. Es tas modificaciones van desde la posibilidad de que los cubanos puedan abrir líneas de teléfonos celulares, comprar equipos de computación(lo cual no ga rantiza que luego tengan acceso a internet) o alojarse en los hoteles turísticos (siempre que paguen esos bienes y servicios en los ya mentados cuc , a pre cios a veces muy elevados), hasta la más reciente de que los propietarios de autos fabricados después de ¡1960! puedan vender a otro cubano su vehículo y, sobre todo, la de que los propietarios de inmuebles puedan hacer lo mismo N ueva S ociedad 242 34 Leonardo Padura Fuentes con sus casas, dos medidas que parecen la revocación de edictos medievales y que, sin embargo, han puesto a circular una cantidad notable de dinero en el país. De este modo, la sociedad cubana, sin que pueda hablarse de fracturas extre mas o de nuevas clases sociales«capitalistas», se ha ido atomizando en secto res que dependen de su función económica o de su cercanía al dinero, llegado por una u otra vía. Una de esas vías es la consabida corrupción, contra la cual el gobierno ha emprendido una guerra frontal cuyos resultados más notables a veces conocemos gracias a la cautelosa prensa nacional. Pero el hecho es que, con los cambios, el igualitarismo socialista ya no funciona del mismo modo, ni por parte del gobierno, ni por parte de los ciudadanos. El proceso de reformas emprendido en la isla ha tenido uno de sus puntos más álgidos y controversiales en la relación que no ha podido establecer la so ciedad con el universo de las llamadas«nuevas tecnologías», sin duda esen cial para el desarrollo humano y económico en el mundo actual. Hasta ahora, la gran dificultad para que los cubanos tuvieran un acceso normal a internet y todos sus otros beneficios había tenido una pesada justificación: la imposi bilidad del país de conectarse a los cables de transmisión de datos, pues estos pertenecen en parte o totalmente a compañías norteamericanas y, por la ley del embargo, Cuba quedaba excluida de la posibilidad de acceder a ellos. De esta forma, las comunicaciones debían(deben) establecerse por vía satelital, más lenta y costosa, incapaz de satisfacer las demandas de todos los posibles usuarios. Por tal condición, el acceso tanto al correo electrónico como a inter net ha estado limitado solo a personas debidamente autorizadas por alguna entidad oficial, o abierto al uso de trabajadores o estudiantes de ciertos cen tros(universidades, algunas oficinas, departamentos de investigación). Pero la llegada a las costas cubanas de un cable tendido desde Venezuela, que multiplicaría por varios miles de veces la velocidad y capacidad de co nectividad, fue anunciada por los medios oficiales como un gran cambio que revolucionaría los procesos de transmisión y recepción de datos, imágenes, señales televisivas. El cable, cuya llegada a Cuba fue publicada, solo debía esperar su inauguración cuando fuese dado de alta«operativa»... algo que meses más tarde, sin que se sepa la razón, todavía no ha ocurrido. ¿Llegó o no llegó el cable? ¿No funciona por dificultades tecnológicas o por una decisión política?... ¿O, como asegura mucha gente en las calles del país, su colocación y funcionamiento sufrieron los embates de la corrupción? 35 T ema C entral Eppur si muove en Cuba Sea por cualquiera de estas razones, lo cierto es que la internet rápida no fun ciona en la isla, sin que se haya explicado el porqué, y su inexistencia no solo afecta las posibilidades de comunicación de los ciudadanos que eventual mente, quizás, tendrían la autorización de utilizarla, sino que implica a todo un país que, si en verdad quiere cambiar, tendrá que hacerlo con los instru mentos de las nuevas tecnologías, el único camino posible para que una so ciedad y su economía funcionen con los códigos globales del siglo xxi en el que avanzamos... La extraordinaria peculiaridad de la sociedad cubana radica en la necesidad de cambios que la acerquen al mundo en que vivimos, pero sin que esos mo vimientos impliquen una posible transformación de sus esferas políticas y económicas fundamentales, como lo han refrendado los documentos y dis cursos partidistas y gubernamentales de los últimos años. Pero si la política y la economía no han cambiado en lo esencial, el entramado social sí se ha puesto en movimiento, con avances y retrocesos, pero con una nueva perspectiva de aspiraciones, posibilidades, derechos exigidos por los ciudadanos de acuerdo con las nuevas condiciones y realidades que se han ido creando. Los constantes debates que se producen en la«intranet» cubana (la red que da servicio de correo electrónico) respecto a temas como la corrup ción, el racismo, la necesidad de democratizar estructuras, la homofobia, la creación cultural y sus libertades, el derecho a migrar, el ritmo de los cam bios anunciados, el impulso al cooperativismo, el resurgimiento de relaciones económicas de dependencia entre los individuos y no solo con el Estado, la muy impopular Ley de Aduanas recientemente estrenada, podrían ser boto nes de muestra de esta efervescencia que se respira. Lamentablemente, solo un porcentaje no muy alto de la población tiene normal y fácil acceso a esos intercambios de ideas... Pero incluso una parte de esos afortunados, y sobre todo el resto de los cubanos que transitan hoy la«siempre fiel isla de Cuba» y compran aguacates a diez pesos, sí tienen una percepción de lo que se vive en la calle que, según el dicho cubano,«está durísima». Y se hacen preguntas para las que muchas veces no tienen respuestas. Historia oral y vida cotidiana en Cuba E lizabeth D ore Aunque en general se cree que en los países socialistas la historia oral resulta irremediablemente fallida porque la gente teme hablar sobre su vida, este trabajo muestra que los cubanos desafían con frecuencia el relato oficial sobre la Revolución. A pesar de la aprensión inicial, la mayoría de los entrevistados contó su historia con considerable franqueza, describiendo los placeres y las dificultades de vivir en Cuba. También abordaron una cuestión polémica: la creciente desigualdad. Enfrentando la política oficial, describieron los momentos igualitarios de su juventud y los escozores de la desigualdad, manifestando sentimientos ambivalentes que dan cuenta de la Cuba contemporánea. ■■  La historia oral bajo el socialismo H ay consenso acerca de que en los países socialistas la historia oral resul ta irremediablemente fallida porque la gente teme hablar sobre sus vidas, una idea sustentada por gran cantidad de evidencia recogida en la Unión Elizabeth Dore: profesora asociada en el Instituto de las Américas, University College London. Está escribiendo el libro A People’s History of the Cuban Revolution: Young Cubans Speak. Entre sus obras publicadas se incluye Mitos de modernidad. Tierra, peonaje y patriarcado en Granada, Nicaragua (Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, Managua, 2008). Palabras claves: historia de vida, desigualdad, equidad, socialismo, Fidel Castro, Cuba. Nota: este artículo fue publicado por primera vez en inglés en Oral History vol. 40 N o 1, primavera de 2012. El proyecto«Voces Cubanas» fue resultado de un trabajo conjunto entre la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, donde la autora es profesora emérita en Estudios Latinoame ricanos, y el Centro Nacional de Educación Sexual(Cenesex) de La Habana, que dirige Mariela Castro Espín. La Fundación Ford y la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional proveyeron la mayor parte de los fondos internacionales para el proyecto. Cenesex y el Centro de Investigacio nes Psicológicas y Sociológicas( cips ) proveyeron recursos del gobierno cubano. Traducción de María Alejandra Cucchi. 37 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba Soviética y Europa del Este. Las investigaciones muestran que la gente temía terminar en el gulag o en el cementerio si no repetía la historia oficial frente a los entrevistadores. Como es de prever, la historia oral fue escasa detrás de lo que se llamó la«Cortina de Hierro», antes de la caída del Muro de Berlín, y más tarde floreció, cuando la población empezó a pedir a gritos contar la historia de sus vidas 1 . Un hilo conductor de los relatos postsoviéticos sobre la vida bajo el comu nismo era que el temor impregnaba toda la sociedad. Las notables similitu des que percibió entre estas historias llevaron a Luisa Passerini a sugerir que «la memoria parece tener un efecto aplanador sobre el concepto de totali tarismo, en tanto y en cuanto recuerda experiencias diferentes de maneras muy similares» 2 . Por extensión, propongo que algunos historiadores orales parecen haber empobrecido nuestra comprensión sobre la vida bajo el comu nismo 3 . Me vienen a la mente tres libros galardonados: Los que susurran. La represión en la Rusia de Stalin , de Orlando Figes; Stasiland: Historias del otro lado del Muro de Berlín , de Anna Funder, y Querido Líder. Vivir en Corea del Norte , de Bárbara Demick 4 . A pesar de sus muchos méritos, sospecho que estos libros deben sus premios en parte a que cuentan historias sobre el miedo y la bruta lidad implacables registrados durante el comunismo. En un ensayo provocador,«Success Stories from the Margins: Soviet Women’s Autobiographical Sketches from the Late Soviet Period», Marianne Liljestrom advierte sobre el efecto de tal empobrecimiento 5 . Sostiene que en las socieda des postsoviéticas hubo una limpieza masiva de la memoria colectiva, en la que solo se consideraron auténticas las historias de sufrimiento, represión y disidencia. Los recuerdos de otra índole, de realización profesional, de amis tades y placeres, fueron sospechados de ser falsos, ideológicamente forzados, y expurgados del relato histórico. Lo que nos queda, advierte Liljestrom, es una comprensión incompleta de la vida en el periodo soviético tardío. 1. Daniel Bertaux, Anna Rotkirch y Paul Thompson(eds.): On Living Through Soviet Russia , Rout ledge, Londres-Nueva York, 2004; Luisa Passerini(ed.): Memory and Totalitarianism [1992], Tran saction Publishers, New Brunswick-Londres, 2005. 2.«Introduction» en L. Passerini(ed.): Memory and Totalitarianism , cit., p. 10. 3. Memoria e historia oral están interrelacionadas, pero no son lo mismo. En pocas palabras, la historia oral es una metodología para recolectar evidencia sobre cómo individuos y grupos so ciales recuerdan el pasado y entienden el presente. El efecto de empobrecimiento puede resultar de lo que los narradores dicen y de lo que no dicen, o puede provenir del modo en que los histo riadores orales escuchan e interpretan lo que la gente les cuenta, o de lo que ignoran. 4. O. Figes: Los que susurran. La represión en la Rusia de Stalin , Edhasa, Barcelona, 2009; A. Funder: Stasiland. Historias del otro lado del Muro de Berlín , Roca, Barcelona, 2009; B. Demick: Querido Líder. Vivir en Corea del Norte , Turner, Madrid, 2011. 5. En D. Bertaux, A. Rotkirch y P. Thompson: ob. cit., pp. 235-251. N ueva S ociedad 242 38 Elizabeth Dore Veinte años después de la observación de Passerini, una nueva ola de historia oral permite enriquecer nuestro conocimiento de la vida en las sociedades socialistas. Los historiadores orales que trabajan en Rusia y en los países del antiguo bloque soviético descubrieron que algunas personas han reevalua do su pasado, desenterrando recuerdos que habían quedado sumergidos en el fervor postcomunista. Como Natalya Pronina, una economista de la ciu dad rusa de Saratov, le dijo a Donald Raleigh,«el periodo soviético(...)[tuvo] sus virtudes. Hubo mucho malo en él, pero también mucho que estuvo bien. Igual que hoy: hay algunas cosas buenas y otras malas» 6 . ■■  A contracorriente, los cubanos y las cubanas hablan La colección de 110 entrevistas que mis colegas y yo registramos en Cuba des de 2004 hasta hoy no demuestra que allí el miedo invalidara la historia oral. La colección de 110 entrevistas que mis colegas y yo La mayoría de los cubanos y las cubanas, a pe sar de su aprensión inicial, relató sus historias de vida con considerable franqueza, incluso, o especialmente, cuando su relato contradecía la registramos en Cuba desde 2004 hasta hoy no demuestra que narrativa oficial sobre la Revolución. En lugar de simplificar las complejidades del presente y el pasado, estas entrevistas profundizaron el conocimiento sobre la Revolución. A mi enten allí el miedo invalidara der, Cuba es el único país socialista donde la la historia oral n gente ha estado dispuesta a hablar con los en trevistadores con cierta franqueza. En su gran mayoría, otras investigaciones sobre la vida en las sociedades socialistas se han llevado a cabo a posteriori o con exiliados. Antes de nuestro proyecto, hacer historia oral era algo tabú en Cuba. En 1968, una década después de que la Revolución llegara al poder, Fidel Castro invitó a Oscar Lewis, el famoso antropólogo estadounidense, a entrevistar a los cubanos y las cubanas acerca de sus vidas.«Tener un registro objetivo de lo que la población siente y piensa sería una importante contribución a la historia cubana(...) Este es un país socialista. No tenemos nada que ocultar; 6. D.J. Raleigh: Soviet Baby Boomers: An Oral History of Russia’s Cold War Generation , Oxford Uni versity Press, Oxford-Nueva York, 2012, p. 15. V. tb. Alexander Freund:«Interview with Miroslav Vanêk, Guadalajara, Mexico, 26 September 2008» en Oral History Forum d’Histoire Orale N o 28, 2008, y Dagmar Herzog: Sex After Fascism: Memory and Morality in Twentieth-Century Germany , Princeton University Press, Princeton, 2005, pp. 216-219. 39 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba no hay reclamos ni quejas que no haya escuchado ya», le dijo Castro a Lewis 7 . A pesar de este inicio alentador, 18 meses más tarde funcionarios de alto ran go cancelaron abruptamente el proyecto. Los líderes declararon después que Lewis era un agente de la cia , algo que prácticamente nadie fuera de Cuba creyó cierto. Es probable que la verdadera razón por la cual el gobierno puso fin al proyecto fuera que los cubanos actuaron exactamente como Fidel predi jo: se quejaron, hablaron de sus reclamos, describieron los logros y las fallas de la Revolución.(En el código local,«la Revolución» significa Cuba después de 1959). Respecto de esa franqueza, Ruth Lewis, la codirectora del proyecto, es cribió:«¿Era posible escribir una historia de vida honesta, creíble, en la Cuba socialista?(...) Creemos que las historias de vida(...) son tan honestas y reve ladoras como las que hemos recogido en otros lugares. Lo ventajoso de una larga autobiografía[es que] permite que emerjan la personalidad esencial y la opinión del informante» 8 . El siguiente proyecto de historia oral también terminó abruptamente porque los cubanos hablaron con franqueza sobre sus vidas. En 1975, Gabriel García Márquez, amigo cercano de Castro, entrevistó a cubanos y cubanas de toda la isla para un libro que quería escribir sobre la Revolución. Un año después abandonó el proyecto porque, de acuerdo con lo que les comentó a sus ami gos, lo que la gente decía no encajaba con el libro que tenía en mente 9 . Luego de estos fracasos, el gobierno cubano no autorizó otros proyectos grandes sobre historia oral, hasta el nuestro 10 . Podría pensarse que los altos dirigentes políticos decidieron que no querían«tener un registro de lo que la población siente y piensa» sobre su vida en el socialismo. 7. Ruth M. Lewis:«Foreword» en Oscar Lewis, Ruth M. Lewis y Susan M. Rigdon: Four Men : Living the Revolution: An Oral History of Contemporary Cuba , University of Illinois Press, Urbana, 1977, pp. viii-xi . Los tres libros basados en el proyecto son: O. Lewis, R.M. Lewis y S.M. Rigdon: Four Women: Living the Revolution: An Oral History of Contemporary Cuba , University of Illinois Press, Urbana, 1977 y Neighbors: Living the Revolution: An Oral History of Contemporary Cuba , Uni versity of Illinois Press, Urbana, 1978; y Douglas Butterworth: The People of Buena Ventura: Reloca tion of Slum Dwellers in Postrevolutionary Cuba , University of Illinois Press, Urbana, 1980. 8. R. M. Lewis:«Foreword», cit., p. xxviii . 9. Gerald Martin, conferencia en la Universidad de Southampton, 26 de abril de 2010. V. su libro Ga briel García Márquez: una vida , Vintage, Nueva York, 2009; y Jon Lee Anderson:«The Power of Gabriel García Márquez» en The New Yorker , 27/9/1999, pp. 56-71. 10. Entre los estudios de historia oral en Cuba se encuentran: Margaret Randall: Las mujeres cu banas, hoy , Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1972; Daisy Rubiera Castillo: Reyíta: La vida de una mujer negra cubana en el siglo xx , Verde Oliva, La Habana, 2006; Eugenia Meyer: El futuro era nuestro: Ocho cubanas narran sus historias de vida , fce , México, df , 2007; Yohanka Valdés Jiménez y Yuliet Cruz Martínez: 50 voces y rostros de líderes campesinas cubanas , Caminos, La Habana, 2009; Ana Vera Estrada: Guajiros del siglo xxi , Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marine llo, La Habana, 2012. N ueva S ociedad 242 40 Elizabeth Dore A pesar de las advertencias de que el gobierno cubano acallaría cualquier intento de hacer historia oral en la isla, en 2003 reuní a académicos cuba nos y británicos para elaborar un proyecto que llamamos«Voces Cubanas». Aunque la mayoría de los cubanos y las cubanas del equipo estaban bien relacionados con los círculos oficiales, al cabo de casi dos años no habíamos logrado la aprobación gubernamental. Como último recurso, presentamos nuestra propuesta a Mariela Castro Espín, que tenía la reputación de romper tabúes. Al igual que su tío Fidel, Mariela Castro entendió de inmediato la importancia de documentar las historias de vida de los cubanos y las cubanas comunes y corrientes y se abocó a obtener los permisos necesarios. A pesar de su acceso íntimo a la cúpula del poder –es hija del presidente Raúl Castro, el entonces ministro de Defensa y ya sabido heredero de su hermano Fidel, y de Vilma Espín, en ese momento presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas( fmc )–, el proceso demoró muchísimo. Por casualidad, justo cuando el equipo estaba a punto de darse por vencido, el proyecto se aprobó. «Voces Cubanas» fue lanzado oficialmente en 2005, con bombos y platillos, en el aula magna de la Universidad de La Habana 11 . Luego de este comienzo gla moroso, el proyecto avanzó de manera dispar, sobreviviendo a una compli cación tras otra. Nuestro primer obstáculo fue la dificultad para seleccionar a quienes serían entrevistados. Algunos colegas del equipo tendían a elegir candidatos a través de los canales oficiales o semioficiales, mientras que otros adoptamos diversos métodos: pedimos a conocidos que nos recomendaran gente para entrevistar y ellos, a su vez, sugirieron a otros. Se podría decir que unos y otros implementábamos el método«bola de nieve», aunque cada uno deliberadamente echó a rodar las bolas en lugares diferentes. Al final, la ma yoría de los entrevistados se eligieron al azar, no en el sentido de un muestreo aleatorio de manera cuantificable o verificable, sino más bien en el armado de un grupo de personas de edades, ocupaciones, círculos sociales y perspecti vas políticas decididamente diferentes. Durante el proyecto, el equipo llevó a cabo entrevistas en ciudades y poblaciones rurales en las provincias de La Habana, Santiago, Holguín, Bayamo, Matanzas y Sancti Spíritus 12 . 11. V. el sitio del proyecto,, para acceder a videos de la ceremonia inaugural, que incluyen los discursos de Mariela Castro Espín y Paul Thompson. Paul Thompson y Elizabeth Jelin asesoraron al equipo de investigación. 12. Sobre el proyecto«Voces Cubanas», v. Carrie Hamilton: Sexual Revolution in Cuba: Passion, Po litics and Memory , University of North Carolina Press, Chapel Hill, 2012; Daisy Rubiera Castillo, Antonio Moreno Stincer, Mercedes López Ventura y Pedro Jorge Peraza Santos: Aires de la memoria , Cenesex, La Habana, 2010; Niurka Pérez Rojas(comp.): Historia oral: Debates y análisis sobre temas afrocubanos, religiosos, sexuales y rurales , Cenesex, La Habana, 2011; y artículos míos. 41 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba Muchos sentenciaron que el proyecto estaba Me advirtieron acerca condenado al fracaso porque las mujeres y los hombres que vivían en la isla tendrían miedo de hablar sobre sus vidas. Me advir tieron acerca del doble discurso: los cubanos del doble discurso: los cubanos dirían algo que no pensaban y pensarían dirían algo que no pensaban y pensarían algo que no iban a decir. algo que no iban a decir. La gran sorpresa no fue cuánto dejaron fuera de sus relatos los cubanos y las cubanas por temor a re presalias, sino cuánto incluyeron. Al prin La gran sorpresa no fue cuánto dejaron fuera de sus relatos por cipio, descubrimos que en líneas generales temor a represalias, sino los narradores eran comunicativos, quizás no al iniciar las entrevistas pero sí casi siem cuánto incluyeron n pre antes del final. Al empezar, muchos entrevistados parecían nerviosos. Sus voces, caras, gestos y silencios delataban miedo. Cuando les explicába mos que, para preservar el anonimato, cambiaríamos todos los nombres, algunos preguntaban cómo podríamos camuflar su identidad en una isla pequeña con un gran aparato de seguridad. Sin embargo, a pesar de la in quietud inicial, la mayoría de los narradores superaba la aprensión. Hay un momento decisivo, un antes y un después, en muchos de los relatos de vida. Una mujer lo dijo sin rodeos:«Olvida lo que te dije ayer. Anoche no pude dormir pensando en todo esto y lo pensé bien. Ahora quiero decirte lo que pasó realmente» 13 . Al final de una, dos, tres o más entrevistas a lo largo de muchos meses o años, la mayoría de los narradores revelaba, de manera intencional o no tanto, aquello que les gustaba y les disgustaba de vivir en Cuba. La sinceridad o la honestidad, llámenla como quieran, emergía conforme avanzaba el tiempo, a medida que narradores y entrevistadores empezaban a conocerse y desa rrollaban en conjunto un sentido de confianza. La buena disposición de los cubanos y las cubanas para hablar de manera abierta en las entrevistas graba das sorprendió a todos los involucrados: a los funcionarios del gobierno, a los investigadores del proyecto, aun a los mismos entrevistados. Cuando quedó claro que incluso quienes habían sido seleccionados a través de canales gu bernamentales nos hablaban acerca de los fracasos de la Revolución tanto como de sus logros, el proyecto se suspendió. Me convertí en persona non grata y algunos cubanos del equipo me evitaron. Otros abandonaron el proyecto. 13. Olga, nacida en Santiago en 1948, maestra; entrevista grabada por la autora en un barrio de La Habana, marzo de 2005. N ueva S ociedad 242 42 Elizabeth Dore Temí que me ocurriera lo mismo que le había pasado a Oscar Lewis. Afortu nadamente, después de varios meses se nos permitió continuar, aunque con un carácter menos oficial. ■■  Paternalismo Para entonces, ya todos sabíamos que la mayoría de los cubanos nos con tarían la historia de su vida con un grado considerable de franqueza. Uno podría preguntarse: si la historia oral resultaba irremediablemente fallida en otros países comunistas, ¿por qué no en Cuba? La buena disposición de los cubanos para hablar derivaba de una variedad de factores; el más impor tante, de acuerdo con lo que descubrimos en las entrevistas, era el hecho de que Fidel Castro gobernaba con un alto grado de apoyo popular, un apoyo El Estado cubano mantenía que se veía reforzado por el aparato coercitivo. Como en otros países, go su autoridad a través de un bernar con un consenso popular im control suave, ejercido por las organizaciones de masas, los medios de comunicación, plicaba que el Estado recurría de vez en cuando, no en forma sistemática, a la represión fuerte. Sin embargo, el Estado cubano mantenía su autoridad las instituciones y también a través de favores, incentivos y regaños n a través de un control suave, ejercido por las organizaciones de masas, los medios de comunicación, las institu ciones y también, ¿por qué no?, a tra vés de favores, incentivos y regaños. En consecuencia, el temor a las represalias no desalentó a los entrevistados a relatar su historia de vida de la manera en que más o menos querían hacerlo, o de la manera en que la recordaban. No obstante, muchos de ellos mostra ban cautela, especialmente durante los primeros años del proyecto. Algunos elegían sus palabras con muchísimo cuidado, otros recurrían a gestos para «decirnos» lo que no querían que quedara grabado. A partir de las historias de vida, comprendí que el apoyo a la Revolución se había basado en parte en el patriotismo y en el deseo de defender la sobera nía nacional. En parte, también en el sentimiento de haber participado en un gran experimento utópico, en el ethos y las prácticas cotidianas del igualitaris mo. Y en parte, en el temor a la represión. Pero las historias de vida también revelaban que era el paternalismo, posiblemente más que ningún otro factor, lo que explicaba la capacidad del Estado cubano de gobernar con el consenti miento de los gobernados. Llegué a entender que lo que apuntalaba la buena 43 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba disposición de los cubanos para hablar de manera más o menos abierta era la creencia en la bondad de Fidel. Muchos ciudadanos, sobre todo los ancianos, nos dijeron que era a Fidel a quien debían agradecer por la educación, el cuidado de la salud, la vivienda, el alimento, en pocas palabras, por su bienestar general. Tenían con él una deuda de gratitud. Decir que el Estado favorecía el paternalismo sería in suficiente: mientras llevábamos adelante el proyecto, a lo largo y a lo ancho de la isla había carteles publicitarios que exhortaban a los cubanos a estar agradecidos a Fidel.«Gracias a Fidel, gracias a la Revolución», se podía leer en todos lados. Cuando dos investigadoras británicas del equipo entrevistaron a María, una mujer de más de 60 años, en un pueblo al este de La Habana, ella les dijo: Mucho le agradezco a esta Revolución, muchísimo, al extremo que quisiera morirme primero yo antes de ver al Comandante caer, porque con esa historia triste que les he hecho porque, de todo lo que yo pasé en el campo, de todo lo que pasé anterior mente, hoy me veo con un techo, con una propiedad que me dieron. Esta casa la hice yo pero bueno, tengo un título de propiedad, tengo un trabajo asegurado. Pude después de vieja tener la oportunidad que no tuve cuando joven de cursar la Uni versidad. Qué más puedo hacer que darle las gracias al Comandante que ha sido el único, desde que tengo uso de razón, que ha hecho por un pueblo y si no ha hecho más es porque no ha podido dar más, pero no porque… los sentimientos de él y los deseos de ayudar a un pueblo él los tiene en todo momento. Por lo menos, este es mi criterio. 14 El paternalismo atraviesa muchas de las historias de vida, pero en esta salta a la vista. No obstante, las alabanzas de María al Comandante me parecieron sospechosas. Ella nos contó que le estaba agradecida a Fidel por la casa que ella misma y su marido habían construido y que luego embelleció con el di nero que sus hijos les enviaban desde Miami. Estaba agradecida por el trabajo garantizado, aunque se gana la vida como costurera por cuenta propia y pro bablemente desarrolla su actividad de manera ilegal. Al escuchar la entrevis ta en compañía de colegas cubanas, pregunté por qué María le agradecía tan efusivamente a Fidel por beneficios que tenían tan poca influencia en su vida. ¿Habría acaso decidido que sería prudente repetir las consignas del Partido Comunista? ¿Estaba repitiendo como loro los eslóganes que escuchaba todas 14. María, nacida en la década de 1940, costurera; entrevista grabada en San Mateo, septiembre de 2005. N ueva S ociedad 242 44 Elizabeth Dore las noches por la televisión? ¿Hablaba de corazón? Reflexionando sobre el contexto y el estilo del relato de María, llegamos a la conclusión de que era probable que sus palabras estuvieran motivadas por una combinación de los tres factores: la prudencia, la repetición de consignas partidarias y la pasión por Fidel. Los más jóvenes denunciaban con frecuencia el paternalismo como respon sable de generar pasividad. Haydée, una estudiante de la Universidad de La Habana, nos dijo: Tú ves a tus padres, no, tus padres, a tus abuelos, a los vecinos, los ancianos, hacien do cola, pidiendo más, agradeciendo las migajas, aguantando toda esta desgracia, coño. Esto me da dolor. Yo lo veo como estúpido, como algo ya súper, como una desgracia. Estar pendientes y obligados a ser, ser sumisos. Imagínate, ver a tus pa dres como que, como sometidos a todo eso, ¡no! Y, y a mí me da vergüenza. Me da sentimiento de, de verlos sin orgullo. 15 Mario, de algo más de treinta años, miembro desencantado del Partido Co munista, declaró directamente que el sistema político de Cuba se apoyaba en el paternalismo y que él detestaba eso. Según su forma de pensar, el paternalismo despolitiza al pueblo cubano en su totalidad, a jóvenes y an cianos. Las quejas de los cubanos se focalizan en la comida, la ropa y los te léfonos celulares, no en la política y la democracia, me dijo con una evidente exasperación. Mario predecía que mientras el gobierno confiara en que los cubanos en general permanecerían políticamente pasivos, no tomaría medi das de fondo 16 . Concluí, a partir de lo que Mario y los otros dijeron, que en tanto y en cuanto la población cubana se abstuviese de actuar, el gobierno los dejaría hablar. ■■  Hablando con franqueza: el pasado y el presente en un solo aliento Uno de los objetivos del proyecto«Voces Cubanas» era analizar cómo había cambiado la memoria social en el transcurso de los más de 50 años de vida de la Revolución Cubana. Recordando la famosa frase de Jan Vansina según la cual«la tradición oral es el pasado y el presente en un solo aliento», buscá bamos entender cómo los recuerdos de los cubanos estaban influidos por el 15. Haydée, nacida en 1983, estudiante universitaria; entrevista grabada por una investigadora británica en un barrio de La Habana, marzo de 2006. 16. Mario, nacido en 1975, empleado estatal; entrevista grabada por la autora y una investigadora cubana en La Habana Vieja, diciembre de 2010. 45 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba presente y cómo el presente influía también sobre la buena disposición de los entrevistados para hablar del pasado 17 . La disminución en la capacidad del Estado para satisfacer las necesidades básicas de la población, al desaparecer el subsidio que aportaba la urss , con tribuyó a acrecentar la franqueza de las cubanas y los cubanos a medida que nuestro proyecto de investigación avanzaba en el tiempo. La disolución de la urss dio inicio a una gran crisis económica en Cuba que continúa hasta hoy, aunque con matices siempre cambiantes. Antes de 1990, el sustento de la mayoría dependía directa y casi exclusivamente del Estado, que proveía a todos de empleo, alimento, educación y atención médica. Pero una vez que estalló la crisis, el Estado dejó de tener los recursos necesarios para asegu rar el nivel de vida al que la población se había acostumbrado. Después de 1990, la provisión por parte del Estado fue disminuyendo de manera signi ficativa, a la vez que se profundizaron las diferencias sociales. En 2004, el año «Inventar» es la palabra en que comenzamos a trabajar, el poder adquisitivo de la mayoría de la pobla ción era mucho más bajo de lo que había sido en la década de 1980. A medida que que aparece en las entrevistas para referirse a los métodos legales e el vínculo entre el consumo hogareño y la provisión estatal se debilitaba, las cu banas y los cubanos inventaban formas alternativas de sostener su nivel de vida. ilegales de complementar ingresos, dentro y fuera de los empleos estatales n «Inventar» es la palabra que aparece en las entrevistas para referirse a los métodos legales e ilegales de complementar sus ingresos, dentro y fuera de los empleos estatales. El«desvío»(robo) de recursos del Estado, la búsqueda de trabajo en el sector turístico y la amistad –y los matrimonios– con extranjeros fueron algunas de las vías por las que los cubanos lograron ir saliendo de la pobreza. Para una minoría afortunada, compuesta mayormente de blancos, las remesas enviadas por parientes en el extranjero representan fuentes de ingreso importantes 18 . Mientras la dependencia respecto del Estado disminuía, la disposición para manifestar el descontento crecía. Muchos entrevistados nos dijeron que, dado 17. J. Vansina: Oral Tradition as History , University of Wisconsin Press, Madison, 1985, p. xii . 18. Para más información sobre desigualdades raciales desde la década de 1990, v. Esteban Mora les Domínguez: Desafíos de la problemática racial en Cuba , Fundación Fernando Ortiz, La Habana, 2007; Alejandro de la Fuente:«Race and Income Inequality in Contemporary Cuba» en nacla Report on the Americas vol. 44 N o 4, 2011, pp. 30-33. N ueva S ociedad 242 46 Elizabeth Dore que su salario –o su pensión– era insignificante, no les importaba mucho que se lo sacaran por algo que hubieran dicho durante la entrevista. Explicaban Explicaban que la crisis que la crisis económica del Estado los ha bía liberado –«liberado» es la palabra que económica del Estado los había liberado para hablar más abiertamente. usaron– para hablar más abiertamente. Orgullosos de su ingenio, algunos de los narradores describieron cómo obtenían sus ingresos en forma ilícita 19 . Orgullosos de su ingenio, algunos describieron cómo obtenían sus ingresos en forma ilícita n En los últimos años del proyecto, muchos entrevistados afirmaban que la vigilancia había disminuido a la par de la capaci dad económica del Estado. El remate de los chistes era que ahora uno podía decir prácticamente cualquier cosa en su casa porque el Ministerio del Interior no podía pagar la electricidad, ya ni hablar de los micrófonos que solían usar. Esteban, un joven de 31 años que había tratado de escapar a Miami en dos oportunidades y cuyo único empleo era en el mercado negro, bromeó en va rias oportunidades sobre su suerte por no estar en la cárcel 20 . Esteban era excepcionalmente franco, pero otros narradores sugerían lo mismo. Cerca del final de nuestro trabajo de campo, muchos nos dijeron que creían que Raúl Castro, que había heredado la investidura de su hermano, estaba tratando de evitar que se lo viera como un líder de mano dura. En consecuencia, ellos y todos los demás hablaban cada vez con más franqueza acerca de sus penu rias 21 . En las entrevistas grabadas hacia fines de 2010 era evidente una atmós fera más relajada. ■■  Catarsis Siempre, yo siempre creí que yo era un cubano de estos cien por ciento. Siempre, siem pre me creí, y era falsa, era falso. Siempre me creí que era muy cubano, siempre me creí que, que, que yo amaba la Revolución, siempre me creí eso, que tampoco era cier to. Entonces, yo estaba también hipnotizado con la histeria esa colectiva… porque es lo que le decía, la, la, la, te hacen creer cosas. Entonces me empecé a dar cuenta que 19. Caridad, nacida en 1952, desempleada; entrevistas grabadas por la autora y una investigadora cubana en La Habana Vieja y Guanabo, noviembre de 2006 y diciembre de 2010. 20. Esteban, nacido en 1974, empleado independiente; entrevistas grabadas por una investigado ra británica en un barrio de La Habana, septiembre-octubre de 2005 y marzo de 2006. 21. Entrevistas con Mario y Caridad, ya mencionadas; Yadira, nacido en 1983, funcionario de oficina estatal; entrevista grabada por la autora y una investigadora cubana en La Habana Vieja, noviembre de 2010. 47 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba existía eso, la manipulación esa psicológica y que la gente, te hacen ver lo que no, no. Yo no sé si existe algo que se llame psicología, manipulación psicológica colectiva, no sé. Debe existir eso porque te hacen querer cosas que(risas nerviosas), que tú ames, te hacen creer que tú aplaudes, te hacen creer que, que tú brinques, te hacen creer que tú tienes alegría y, no sé. Te repiten tanto las cosas, que te hacen creer la… Y, bueno ya … no, no, no, no me interesa nada de eso. Yo, políticamente soy un apático. Políticamente yo soy, a ver cómo te voy a decir, yo no creo en los políticos, los políticos buscan sus, imponen sus intereses, todos. Y no hay políticos honestos, todos esconden cosas, todos tienen secretos, todos tienen, todos trabajan con, pienso yo, con la mentira y con la manipulación. Yo no creo en nada de eso… ¿Quién va a escuchar a este? 22 Así hablaba Carlos en 2005, cuando dos investigadoras cubanas lo entrevis taron en su pueblo.«Pueblo chico, infierno grande», bromeó con amargura. Cuando confesó que se había desencantado de la Revolución, se puso incómo do.«¿Quién va a escuchar a este?». Había hecho la misma pregunta al inicio de la entrevista, pero este era el momento de la verdad. No obstante, minutos más tarde, cuando la entrevista estaba por terminar, Carlos animó a las investigado ras a volver pronto. Deseaba contarles más:«A mí me gusta, me gusta hablar de estas cosas, creo que nunca las he hablado con nadie. Yo creo que primera vez que yo estoy hablando, y con tanta libertad, porque, porque es anónimo» 23 . Carlos habló con franqueza porque descubrió que hablar de su vida secreta era catártico. En el transcurso de dos largas entrevistas, rompió muchos ta búes. Bajo la protección de un seudónimo, se desahogó y soltó sin tapujos sus opiniones subversivas. Hablar en voz alta le dio una sensación de liberación –«libertad» fue el término que Carlos utilizó– y quería volver a experimentar esa sensación electrizante de la liberación una y otra vez. Otros nos dijeron que adentrarse en el pasado era emocionante, liberador y movilizador 24 . Al gunos usaron la palabra«catarsis» para describir el sentimiento. Hay abundante evidencia de que en la urss , la República Democrática de Alemania, Corea del Norte y otras sociedades altamente represivas el miedo sostiene las riendas del impulso catártico. No así en Cuba, donde hacia co mienzos del siglo xxi el miedo como tal había decrecido drásticamente. La catarsis impulsaba a los cubanos y las cubanas a hablar abiertamente sobre sus vidas. 22. Carlos, nacido en 1954, jardinero, empleado estatal; entrevista grabada por dos investigadoras cubanas en San Mateo, marzo de 2005. 23. Ibíd. 24. Ver E. Dore:«Cubans’ Memories of the 1960s: The Ecstasies and the Agonies» en ReVista: Harvard Review of Latin America vol. viii N o 2, 2009, pp. 34-37. N ueva S ociedad 242 48 Elizabeth Dore ■■  Recuerdos subversivos de igualdad En la primera década del siglo xxi , una manera de desafiar la autoridad era ensalzar la igualdad y condenar la desigualdad. Al relatar sus historias de vida, la amplia mayoría de los narradores hacían justamente eso. Las elegías de los cubanos a la igualdad, el principio fundador de la Revolución, repre sentaban una forma perversa y potencialmente peligrosa de oposición. Eso demostraba el rechazo a la política económica del gobierno. Por más de tres décadas, la Revolución Cubana promovió con éxito la igual dad de clases. Desde fines de la década de 1960 hasta fines de los años 80, la sociedad cubana fue más igualitaria que casi cualquier otra del mundo, de acuerdo con varios indicadores: los diferenciales de salario e ingreso, la distri bución de alimentos, vestimenta, transporte, educación, salud y artículos para el hogar. Para la década de 1980, las diferencias de clases eran mínimas, usando una definición de clase basada en relaciones de propiedad, ingresos y riqueza. Todo comenzó a cambiar en la década de 1990, cuando el gobierno introdujo medidas que fomentaron la desigualdad. Durante el desarrollo de nuestro pro yecto, la sociedad cubana se tornó progresivamente –o regresivamente– más desigual 25 . Casi todos los entrevistados, sin importar la edad, la posición social o las ideas políticas, hablaban de este cambio con desaprobación. Un tema recurrente en las historias de vida es que la igualdad era una fuen te de placer y la creciente desigualdad, una fuente de sufrimiento. En todas partes los cubanos narraban recuerdos felices de la vida en un ámbito igua litario. Expresaban la satisfacción que provenía de tener la misma comida, la misma ropa, los mismos regalos y aun las mismas privaciones que los demás. También hablaban de las injusticias, de la sensación de exclusión e incluso de vergüenza que sentían cuando un vecino hacía alarde de su riqueza mientras otros caían en la pobreza. Siento que muchos cubanos, de manera muy deli berada, contrastaban un grupo de recuerdos con el otro. De esta forma, entre lazaban en sus historias de vida una crítica a la dirigencia. En un momento en que el gobierno exigía explícitamente el fin de la igualdad, las historias de vida que ensalzaban la igualdad eran relatos subversivos 26 . 25. Mayra Espina Prieto:«Changes in the Economic Model and Social Policies in Cuba» en nacla Report on the Americas vol 44 N o 4, 2011, pp. 13-15. 26.«En la política económica que se propone, está presente que el socialismo es igualdad de de rechos e igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, no igualitarismo». Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. Aprobado en el vi Congreso del Partido Comunista de Cuba, 18 de abril de 2011. Fuente:. 49 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba ■■  Esteban: un disidente Una joven investigadora británica entrevistó a Esteban en su casa en un su burbio alejado de La Habana. Sus ingresos provenían de la venta de diver sas mercancías –prendas de vestir, joyería, herramientas, autopartes– en el mercado negro. Había tratado de escapar de la isla dos veces. La policía le advirtió que si no conseguía un trabajo estatal, lo acusarían de vagancia y lo mandarían a la cárcel. Luego Esteban tomó un trabajo en una fábrica ensam blando televisores chinos. Poco antes de la entrevista había sido despedido, no por incompetencia, sino, según proclamaba, por insubordinación. Esteban expresó categóricamente su oposición al gobierno. También se quejó de que muchos de sus familiares que vivían en Miami no le habían mandado nunca una carta, y menos aún dinero. Esteban insistía en que no apelaba a la compasión.«No es mi tragedia, es la tragedia nacional. Cuba es un país que está de luto. Una nación traumatizada por la separación. La emigración ha creado un caos familiar y las familias tan grandes que eran anteriormente se han vuelto pequeñas» 27 . Esteban se presentó a sí mismo como la voz de una generación. Al nombrar una legión de amigos ausentes, remarcó con amargura: La persona que emigra, el cubano, se come la manzana del olvido. Se va y se olvida del que está acá. Se han olvidado de nosotros, y, y se han olvidado de mí, de nuestra amistad, de los momentos que pasamos juntos. Me es muy difícil… Aquí pasamos el tiempo recor dando esos momentos con ellos. Pero bueno, ahora solo tenemos las memorias. Es nuestro destino. Aquí la vida es nada. Todos se han ido. Me estoy ahogando. Necesito… Necesito otros aires. Necesito… no sé, otro ambiente. La emigración es sumamente contagiosa. Los cubanos, muchos, están buscando cómo dejar el país, siempre están conspirando. Yo no vivo con la idea esa todo el tiempo en mi cabeza porque si no te vuelves loco. Te Esteban relató vívidamente su participación en una vuelves… Llegas al punto[riéndose] que no funcionas. ruidosa manifestación antigubernamental. Habló de Esteban relató vívidamente su partici pación en una ruidosa manifestación antigubernamental. Habló de una orga nización disidente en la que había es tado involucrado, cuyos líderes habían una organización disidente en la que había estado involucrado, cuyos líderes habían sido encarcelados n 27. Entrevista con Esteban, ya citada. N ueva S ociedad 242 50 Elizabeth Dore sido encarcelados. Luego de repetir muchas veces que era afortunado por haber evitado ir a prisión, dijo: Necesitamos un cambio. Pero no es posible hacerlo porque somos dos o tres, y por que otras personas no se deciden.(…) Te digo una cosa: yo he creado, yo he pensado muchas veces en cómo crear una organización, no he venido no, a veces uno se busca ¿no?[sonriendo] se mete un poco adentro y de crear una organización no sé, y… para dar algún cambio, no sé... Pero lo he visto un poco que difícil. Es muy difícil. Eso no es de ahora, te digo es de muchos años atrás, de muchos años atrás. Eh, bueno, ya no estoy metido en la política. He perdido eso porque veo que no resuelves nada, porque he perdido un poco la esperanza de que, de que la gente aquí se decida y tome, tome una, y decidan algo por esto ¿no? a dar un cambio a esto. Y un poco que me ha quitado de eso de que[habla entre risas nerviosas]. En realidad ahora soy un poco más realis ta. Soy un poco más realista. Y pienso buscar… Prefiero buscar un camino, darle un camino, darle un giro a mi vida personal. Y no ten… no ocuparme de ser una[habla entre risas] alguien que, ¿entiendes? Que haga una… ¿cómo ser? Que tenga un papel en la historia. Tenga un papel en la historia, porque ya no me interesa para nada. Veo que no, eso no resuelve nada y bueno[pausa larga]. Nada. Esto suena como una combinación de sinceridad y bravuconada. En todo caso, la versión de Esteban sobre cómo era la vida en Cuba no es la que uno esperaría de un disidente. Junto con sus historias sobre intentos de escape, manifestaciones antigubernamentales o la soledad de haber sido abandona do, Esteban recuerda con ternura haber crecido sin ropa de moda pero con algo mucho más importante: igualdad social. Cuando era joven no hacía falta tanto el dinero, pero también recibíamos la ayuda de los países socialistas y eso era muy importante. El país se mantenía, no faltaba nada, no faltaba absolutamente nada. Pero sí, existían problemas con los salarios, siempre existían problemas con los salarios, pero bueno, se vivía… la comida todo eso no era mucho trabajo conseguirla. Ya vestirse era un poco más… bueno, ya, en el país no existían las marcas, nada de las marcas, nada de Adidas, de Nike. No se vendía nada que se venden ahora en las tiendas, no se vivía nada de eso. Pero ya después cuando la Perestroika ya todo fue cambiando, la influencia del mundo capitalista y eso valoro, fue una destrucción psicológica para la misma juventud, para mi generación. Ahora los que están viviendo la etapa esa de la juventud quieren todo y quieren conocerlo todo. Entonces estamos en el medio de la política de dos sistemas, de dos sistemas sí, el sistema capitalista y el sistema socialista. Mi generación está en el medio, la juventud está pagando eso, está pagando eso, imagínate. Pero sabemos que la sociedad capita lista es un monstruo, sabemos todo esto, que es crudo, muy crudo. Luego de esta invectiva contra el capitalismo, Esteban sigue condenando la creciente desigualdad de clase y raza: 51 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba Entonces para el colmo con los cambios sociales estos que ha habido, hay gente ya que tienen más dinero que no sé quién… ya, es el colmo. Ya el negro que tú ves por ahí o el pobre, no sé, tiene menos y ya le echan pa ’ un lado, ¿no? La gente que tiene un poco más de dinero. Ya tú los ves que te miran por encima del hombro. Los que tienen un carro o que viven, que viven un poco me jor que tú. Ya tú ves esa, ya tú ves, ya tú lo sientes. Esto es la vida que se está viviendo aquí. Imagínate. Esteban se describió a sí mismo como«mulato». Al señalar que la gente que Esteban se describió a sí mismo como «mulato». Al señalar que la gente que resultaba marginada era negra, asoció la desigualdad a la discriminación ra resultaba marginada era negra, asoció la desigualdad a la discriminación racial n cial. Condenó el racismo que, en su opi nión, se reflejaba en la composición racial de la dirigencia y en la vida diaria. Se molestó particularmente cuando un amigo blanco que lo acompañaba en la entrevista le dijo que estaba exagerando el alcance del racismo en Cuba 28 . ■■  Bárbara: futura militante partidaria Cuando Bárbara comenzó a relatar su historia de vida, su tono era cortés aun que decididamente distante.«Soy de la clase obrera[pausa] negra. Fuimos personas muy humildes pero a la vez muy honradas. Mis padres eran traba jadores simples. Dedicado cada cual a su trabajo, los más chiquitos al estudio, todos a las cosas de la sociedad. No saliéndonos de nada que fuera, eh, apañar la imagen de la familia» 29 . Al recordar su niñez en la década de 1970 como la mejor época de su vida, Bárbara tenía recuerdos felices de la solidaridad en el barrio, de las brigadas de trabajo voluntario y de los campamentos juveniles. Tuve una niñez feliz, en la época que viví, aproveché todo lo que la Revolución nos dio en aquel instante. Fue en la época en que se iba a Tarará[escuela-campamento], en que los niños pioneros[organización oficial de niños] íbamos a Tarará. Todavía teníamos relaciones con el campo socialista y disfrutamos de, bueno, de cosas que, ahora con la situación que ha tenido el país, y que vamos saliendo de esa situación, en estos momentos los niños no pueden disfrutar. Quizás a ellos no le falte ya respecto a las escuelas, no así, pero no fue como la de nosotros que fue bastante buena, teníamos 28. Acerca de los debates en Cuba sobre raza y racismo, v. E. Morales Domínguez: ob. cit.; Tomas Fernández Robaina: Cuba: Personalidades en el debate racial , Editorial de Ciencias Sociales, La Ha bana, 2007; y Pedro Pérez Sarduy y Jean Stubbs(eds.): Afro-Cuban Voices: On Race and Identity in Contemporary Cuba , University Press of Florida, Gainsville, 2000. 29. Bárbara, nacida en 1971, administradora de oficina estatal; entrevista grabada por dos inves tigadoras cubanas en Regla, abril de 2005. N ueva S ociedad 242 52 Elizabeth Dore mucha diversión, participábamos en muchas actividades, en encuentros pioneriles con otros municipios y en concursos que se hacían… Ya particularmente en el barrio, de niña, participé siempre en los planes de la calle, en los trabajos voluntarios. Sí, todo, todo, mi infancia fue muy buena. Al recordar su juventud, Bárbara destacó que solía dar por sentado que todos tenían prácticamente la misma comida, ropa y muebles. Era reconfortante saber que cada vez que había escasez, sus amigos estaban en el mismo bote. A medida que Bárbara hablaba, su reserva y precaución comenzaban a desva necerse. Nos confió que en los últimos dos años, después de la muerte de su mamá, la vida había sido en extremo difícil. Confesó que se siente desespera damente sola e incapaz de enfrentar las demandas que representan su centro de trabajo, su hijo, su marido, las tareas de la casa, el trabajo político –el que le gustaría hacer, pero para el que no tiene tiempo–: Me veo sola porque no tengo más nadie, no tengo a más nadie… Ya desde el momento en que fallece mi mamá, comienzo yo a enfrentarme a la vida sin más nadie sin nadie y bueno, he tratado de salir lo mejor posible. No recibo el apoyo de cualquiera. No son muchos los que me pueden apoyar. Ahora en estos momentos cada cual tiene su vida hecha, sus propios problemas, pero no por falta de ayuda sino porque cada cual tiene su situación. He logrado más o menos equilibrarme, de cierta forma, hacer las cosas yo, sé que yo soy la que tiene que lavar, que tiene que cocinar, uh, que dejar adelanta do algo el día antes para por las tardes cuando regreso del trabajo no verme agobiada de todo. Trato de lavar un poquito por la mañana, de dejar los frijoles blandos, de adelantar algo en la comida. Mi esposo me ayuda, en lo que pueda, pero los hombres son… Un poquito más me ayuda mi hermano… Bárbara interrumpió su relato en mitad de una oración. Parecía atónita por haber perdido el control, por haberse desarmado, por estar hablando acerca de su soledad y desesperanza con mujeres extrañas. Permaneció en silencio por lo que pareció un largo rato. Luego dijo: Ahora en estos momentos me están haciendo el proceso del Partido, se están haciendo las verificaciones en los distintos lugares como ya mencioné que trabajé, lo mismo en la primaria, que ahora en donde trabajo y bueno. Esa ha sido mi vida. No es una histo ria larga. No es, no ha sido una vida infeliz pero tampoco he vivido grandes cosas. Es probable que Bárbara temiera que la entrevista fuera parte del proceso del Partido para evaluar a los candidatos y sintiera que se había quejado demasia do. Paradójicamente, lejos de terminar la entrevista y despedir con amabilidad 53 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba a las dos mujeres con un pequeño grabador moderno, siguió hablando y con más franqueza que antes. Hablar de sus problemas con oyentes comprensivos era catártico. La voz de Bárbara comenzó a subir, y su tono se volvió más atrevido. Aquí las personas han ido mejorando un poco su problema económico porque tienen familia en el extranjero ahora. En la época de los 90 se fueron muchos muchachos de aquí. Regla ha sido un barrio de personas, vaya, sin ofender a nadie, no han sido personas integradas a la Revolución, no. Aquí no te encuentras a un militante, o sea, de decir, necesitas un militante del Partido y te encuentras dos o tres. Este barrio no es así, y entonces bueno por ese motivo emigraron muchas personas en el año 94 que ayudan a su familia con la remesa, ayudan a las familias que hay y han ido levan tando su forma de vida, su economía... Ahora de esas personas, en estos momentos hay quien tiene carros, tienen video, televisor a color eh, buena ropa… tienen todo, todas las cosas. Bárbara dejó de simular que su vida estaba bien, que la Revolución estaba en marcha. Decidió contar la verdad. En ese momento, la verdad que era impor tante para ella era que los vecinos que se habían opuesto a la Revolución tenían «todas las cosas», mientras que ella, que la apoyaba y trabajaba muchas horas en la función pública, tenía muy poco. Bárbara protestó porque su único lujo, En ese momento, la verdad si se lo podía llamar así, era un venti que era importante para lador pequeño que había logrado com prar economizando su magro salario. ella era que los vecinos que se habían opuesto a Bárbara no lo dijo en forma abierta como la Revolución tenían«todas las Esteban, pero su intención fue clara. Le molestaba profundamente la creciente desigualdad. Y como Esteban, recorda ba su juventud como una época buena, cosas», mientras que ella, que la apoyaba y trabajaba muchas horas en la función pública, cuando todos tenían lo mismo, aunque fuera sencillo. Siguiendo con el espíritu tenía muy poco n de contar la verdad, Bárbara describió la larga batalla de su familia con las auto ridades. Desde los tiempos de su abuela, habían estado pidiendo asistencia al gobierno para reparar su casa. Esta casa está cayendo. Ese es mi problema más grande. Hemos estado tratando de re solverla por un tiempo muy largo. Mi abuela cuando vivía, después mi madre, hasta su muerte, y ahora yo. Yo estuve, ya después de que mi mamá murió, también tratan do de resolver esa situación. Muchas veces hemos ido al[Instituto de] Vivienda pre guntando por qué nuestra casa no está bajo la Ley de Vivienda. Una vez le explicaron N ueva S ociedad 242 54 Elizabeth Dore a mi mamá, en el Ministerio de Vivienda, que para darle el título de propiedad, la casa esta tenía que ser habitable. Una casa habitable, pero para tenerla habitable uno tiene que hacerla habitable, pero no te dan[los materiales] para poder arreglarla, para hacerla habitable o sea, es una... Bárbara no podía encontrar la palabra justa para describir la perversidad de la ley. Una de las entrevistadoras sugirió:«Es una contradicción, una contra dicción». Bárbara lo repitió:«es una, una contradicción, o algo así». Cinco años después, en 2010, cuando junto con una colega cubana entrevista mos a Bárbara, la encontramos en una nueva casa en el mismo barrio. Entró en las filas del Partido en 2005 y recientemente fue liberada por más de un año de sus tareas como administradora en su centro de trabajo por un entre namiento para cuadros del Partido, y también para velar por la construcción de su casa nueva. Al final de la entrevista, le pregunté cómo había conseguido la casa:«Logré esta casa a través de la Asamblea Municipal del Poder Popular [la municipalidad]. Ellos se acercaron a mí, porque mi vivienda estaba en muy mal estado, para incluirme en un proyecto de renovación. Construyeron dos casas, esta, la mía, y otra» 30 . ■■  La excepcionalidad cubana A pesar de la opinión ortodoxa que señala que la historia oral en los países socialistas resuelta irremediablemente fallida, en el curso de la Revolución los cubanos y las cubanas revelaron una y otra vez algunos de sus senti mientos más íntimos a los entrevistadores. Primero, durante el proyecto de Oscar Lewis hacia fines de la década de 1960; después, cuando García Márquez recorrió la isla a mediados de los años 70; y finalmente, durante nuestro proyecto a comienzos del siglo xxi . Estos tres esfuerzos muestran un aspecto de la excepcionalidad cubana: los cubanos no temían, o al menos no demasiado, que hablar sobre sus vidas les acarreara represalias. Otro as pecto de la excepcionalidad cubana es que los relatos, sobre todo los de gente de mayor edad, enfatizan tanto los placeres como las molestias de vivir en una sociedad comunista. Presto aquí poca atención a los relatos del placer por la sencilla razón de que mi propósito es demostrar que los cubanos, en oposición a sus pares en otras sociedades comunistas, criticaron al Estado y la sociedad 31 . 30. Entrevista con Bárbara, diciembre de 2010. 31. Ver E. Dore: A People’s History of the Cuban Revolution , de próxima aparición. 55 T ema C entral Historia oral y vida cotidiana en Cuba La predisposición de los cubanos a ventilar sus quejas plantea la cuestión de si puede haberse exagerado el peso del factor temor en ciertas investigaciones de historia oral sobre países comunistas. A la vez, pienso que Cuba es un caso excepcional, en la medida en que allí se logró el control social con un uso relati vamente bajo del recurso a la mano dura. Sugiero que, donde sea posible, sería útil retomar la investigación en historia oral en los países comunistas. No estoy pidiendo una revisión sistemática de la bibliografía de historia oral sobre la vida en el socialismo, ni intento minimizar las formas en que el temor moldeó la vida diaria en la urss , la República Democrática Alemana o Corea del Norte, entre otros ejemplos. Mi propósito es problematizar el miedo y explorar las formas en que los recuerdos de los narradores y las interpretaciones de los historiadores orales empobrecieron o no la complejidad de los relatos históricos. Quizás una forma útil de conmemorar el vigésimo quinto aniversario de la caí da del Muro de Berlín para la comunidad de historiadores orales sería reto mar los estudios sobre la vida detrás de las diversas«cortinas de hierro». Un análisis comparativo podría revelar si, dónde y cómo la memoria y la historia oral contribuyeron a adecentar los relatos históricos, o a la inversa. Volviendo a examinar la bibliografía de historia oral, podríamos desarrollar un análisis más matizado de la memoria, y por extensión, de la vida bajo el socialismo. El Cotidiano re ­ vis ­ ta de la rea ­ li ­ dad me ­ xi ­ ca ­ na Septiembre-Octubre de 2012 México, df N o 175 ELECCIONES 2012 LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL: Triunfo desnudo: el pri en el vacío de sus ruinas, Manuel Villa Aguilera. El pan en el 2012: la caída, Francisco Reveles Vázquez. El Partido de la Revolución Democrática en el proceso electoral de 2012, Rosendo Bolívar Meza. 2012. Elecciones sembradas de dudas, Juan Reyes del Campillo. PROCESOS ELECTORALES EN LOS ESTADOS. Baja California 2012. Participación ciudadana y derrota panista, Víctor Alejandro Espinoza Valle y Guadalupe Mendiola González. ¿Por qué perdió el pri en Tabasco?, Beatriz E. Garfias García. Yucatán: fragmentos de un cuaderno manchado de votos, Esperanza Pacheco Bernal y Alberto Rocha Arrieta. Elecciones en el Distrito Federal: una apuesta a lo seguro, Mónica Uribe Moreno. Manuel Velasco Coello, ¿fenómeno de popularidad en Chiapas?, Romeo Valentín Maldonado y Sélica Flores López. El triunfo de la izquierda en Morelos, Francisco Javier Martínez Galván y Carmen Silvia Zepeda Bustos. El Cotidiano es una publicación de la Universidad Autónoma Metropolitana. Av. San Pablo 180, Edif. K-011, Col. Reynosa Tamaulipas, C.P. 02200, México, df . Tel. 53 18 93 36. Apartado Postal 32-031, México, 06031, df . Correo electrónico:. Cuba en el siglo xxi Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles J uan A ntonio B lanco El régimen de gobernanza que ha dirigido Cuba por medio siglo ha quedado inmerso en un desequilibrio sistémico al perder su anterior hábitat internacional, que lo sustentó durante la Guerra Fría. Los cambios introducidos hasta ahora no han sido suficientes para lograr un nuevo equilibrio. Si se comprende esa realidad y se rectifica el rumbo, hay una Cuba mejor esperando a sus ciudadanos en el futuro. Pero si se insiste en«actualizar» un sistema agotado y carente de mecenazgos de la magnitud de los que obtuvo del bloque soviético, también es posible que aguarde en el horizonte una Cuba peor. K arl Marx hizo dos advertencias generales que los participantes en los debates sobre el rumbo de Cuba deberían tener más en cuenta. Una: no solo las respuestas, sino las preguntas mismas, pueden estar erradas. Otra: la eficacia de un ejercicio intelectual debe medirse por su capacidad de con tribuir a transformar el mundo real. La copiosa bibliografía que circula sobre el curso de la sociedad cubana desde que Raúl Castro asumió como jefe de Estado parece alejada de esas premisas. No obstante, marcan una positiva diferencia con esa tendencia las recientes compilaciones Miradas a la economía cubana 1 y Cuba: hacia una estrategia de desarrollo para los inicios del siglo xxi 2 , de las que aquí cito varios datos. En ambos trabajos se evitan las disquisiciones ideológicas para ceder espacio al análisis de la Cuba real, lo cual facilita la Juan Antonio Blanco: doctor en Ciencias Históricas. Actualmente es analista político y director ejecutivo del Centro para Iniciativas hacia América Latina y el Caribe del Miami Dade College. Palabras claves: reforma económica, sistema político, era de la información, Raúl Castro, Cuba. 1. Pavel Vidal Alejandro y Omar Everleny Pérez Villanueva(comps.): Miradas a la economía cubana: el proceso de actualización, Caminos, La Habana, 2012. 2. Mauricio de Miranda Parrondo(comp.): Cuba. Hacia una estrategia de desarrollo para los inicios del si glo xxi , Universidad Javeriana, Bogotá, 2012, disponible en formato digital en. 57 T ema C entral Cuba en el siglo xxi. Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles aproximación a interrogantes como las siguientes: ¿de qué país hablamos?, ¿a qué país se aspira?, ¿qué fortalezas y debilidades presenta la sociedad cu bana al inicio del nuevo siglo?, ¿qué cambios son inevitables?, ¿cuáles son los futuros posibles que aguardan a Cuba?, ¿qué papel puede jugar la diáspora en esta nueva etapa?, ¿qué modelo de distribución de poder y recursos entre los diferentes grupos sociales se viene configurando a partir de las medidas económicas y sociales recientes?, ¿quiénes son los que realmente mandan y quiénes los que gobiernan en la isla?, ¿qué instituciones y libertades se requie ren para que los ciudadanos participen en los procesos de decisión y puedan controlar su implementación? Y quizás la más importante y básica de todas: ¿están conformes los cubanos hoy con su situación o reclaman otro régimen de gobernabilidad para, libremente, buscar la felicidad? Si bien este artículo no puede abordar todas esas interrogantes, ensayaremos algunas reflexiones sobre el presente y el futuro de Cuba. El economista cubano Pedro Monreal resumió con agudeza la situación del país real:«Una economía como la de Cuba debe evaluarse por lo que esen cialmente es: una economía subdesarrollada que necesita una reestructura ción vasta y profunda que ponga el actual estado de cosas patas arriba. El proceso de desarrollo no es un mero ejercicio de perfeccionismo económico sino un acto perturbador de refundación económica, social y política» 3 . Y en este contexto, hay ciertas realidades –y procesos de cambio– que resultan ya insoslayables. Cuba no se ha integrado a la era de la información, pero ya está influida por ella. Sin una conectividad adecuada a internet –y la de Cuba es de las más bajas del planeta–, no es posible avanzar hacia una economía moderna de conoci miento como la que proponen destacados economistas cubanos 4 . Los peque ños negocios no pueden ser competitivos ni el país será capaz de exportar servicios( outsourcing ) sin el traslado físico de sus profesionales. Internet es hoy una herramienta económica insustituible en los países latinoamericanos. Según los datos de Internet World Stats , hay más de 230 millones de internau tas en América Latina, lo que representa 39,9% de la población de la región y 10% del total de usuarios de internet en todo el mundo. La situación en Cuba es, sin embargo, muy diferente. 3. Juan O. Tamayo:«Economist Pedro Monreal Back in the News» en Cuban Colada , blog de The Miami Herald, 2008,. 4. Juan Triana Cordoví:«La economía del conocimiento y el desarrollo» en M. de Miranda Pa rrondo(comp.): ob. cit. N ueva S ociedad 242 58 Juan Antonio Blanco En su informe anual sobre el estado de internet correspondiente a 2010, la consultora Akamai Technologies informaba que la velocidad de conexión en Cuba era inferior a 95 Kbps, el segundo peor lugar mundial después del ar chipiélago Mayotte, con solo 56 Kbps 5 . Y la situación no ha cambiado desde entonces. El acceso, que está restringido a entidades y personas autorizadas expresamente por el Estado cubano, cuesta por mes unos 222 pesos cubanos, equivalentes a 9,25 dólares estadounidenses(aproximadamente la mitad del salario promedio nacional). Las entidades extranjeras que desean acceder a este servicio deben abonar entre 300 y 400 dólares. Pese al extendido consenso de que esa anomalía se debe al embargo, lo cier to es que después del ciclón Andrew de agosto de 1992, la itt (hoy att ) obtuvo autorización de Estados Unidos para ofrecerle a Cuba la reparación del cable submarino analógico dañado por esa tormenta y la instalación de otro de fibra óptica, pero Fidel Castro solo permitió la reposición del cable analógico, el cual mantuvo por un tiempo sin darle uso alguno. Actualmen te parece repetirse la misma historia. Desde hace un año existe un cable submarino de fibra óptica extendido desde Venezuela –cuya instalación fue mucho más costosa que la ofrecida por la empresa estadounidense 20 años atrás–, pero hasta ahora no se ha autorizado su uso para mejorar la conecti vidad de todo el país 6 . Una razón de peso que explica la prosperidad cubana durante la Colonia y la primera mitad del siglo pasado es la temprana asimilación de tecnologías de producción y servicios asociadas a la expansión de la civilización industrial. El central azucarero, el ferrocarril, los teléfonos, la televisión, el sistema de transporte automotor, las ventas a crédito en establecimientos comerciales, la publicidad moderna y muchas otras herramientas de desarrollo aparecieron en Cuba mucho antes que en el resto de la región. Lo curioso es que fue el miedo a una sublevación de esclavos como la ocurrida en Haití lo que impul só la introducción de tecnologías de producción azucarera que facilitaran la transición de la mano de obra esclava a la asalariada. Hoy, paradójicamente, es el miedo a revueltas como las ocurridas en Túnez o Egipto lo que parece inhibir a la elite cubana de dar pasos para incorporar a la isla a la nueva cul tura de la información. 5. Akamai: The State of the Internet vol. 3 N o 4, 2010, p. 9, disponible en. 6.«Cable óptico Venezuela y Cuba: operativo pero no funciona» en Hoybolivia.com , 25/5/2012, . 59 T ema C entral Cuba en el siglo xxi. Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles © Nueva Sociedad/ Pedro Juan Gutiérrez 2012 N ueva S ociedad 242 60 Juan Antonio Blanco La reticencia a incorporar tempranamente a Cuba al nuevo proceso civili zatorio la condena a ubicarse, empobrecida y no competitiva, en la extrema periferia de los procesos mundiales de globalización. Este hecho es mucho La sociedad cerrada que más grave –y tendrá más larga con secuencia– que la timidez mostrada impuso el socialismo de por las nuevas medidas económicas. Estado cubano se resquebraja ante continuas innovaciones Sin embargo, la sociedad cerrada que impuso el socialismo de Estado cu de las comunicaciones bano se resquebraja ante continuas digitales que permiten a activistas ciudadanos socializar la información a innovaciones de las comunicaciones digitales(teléfonos celulares inteligen tes, computadoras, memorias portáti les) que permiten a activistas ciudada escala local e internacional n nos socializar la información a escala local e internacional, incluso sin tener acceso directo a internet. La ingeniosidad cubana no solo hace funcionar un automóvil de 1958, sino que también logra crear blogs que en la inmensa ma yoría de los casos nunca han sido vistos por sus autores. El más conocido es Generación Y , de Yoani Sánchez, que como varios otros circula en todo el pla neta y se pasa en memorias flash , de mano en mano, dentro de la isla. Así, el largamente amordazado grito de los excluidos es ahora electrónico. La pequeña elite de poder que decidió el rumbo del país por medio siglo está abocada a una próxima extinción, recomposición o renovación. Las elites pueden extinguirse, recomponerse con jóvenes de similar pensamiento o re novarse cuando una nueva mentalidad las hegemoniza. El núcleo duro del poder cubano no reside en el gobierno sino en una reducida elite de poder que ahora se está extinguiendo por razones biológicas. En un lustro, si no han fallecido, los miembros de esta elite estarán incapacitados físicamente para tareas de gobierno. A menudo los observadores atribuyen a un alto dirigente del partido, un ministro o un vicepresidente del Consejo de Estado, una inexistente mem bresía a la elite de poder, la cual está constituida, sin embargo, por un re ducido grupo de líderes históricos. En realidad, esos funcionarios actúan como administradores descartables, al estilo de un ceo corporativo para su Junta de Directores, por eso aquí vale la distinción introducida por la sociología norteamericana entre los que mandan y los que gobiernan( Who rules? Who governs?). 61 T ema C entral Cuba en el siglo xxi. Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles La larga aprensión hacia los cuadros más jóvenes –a quienes se les ha permi tido gobernar como funcionarios pero no mandar en el país como miembros plenos de la elite de poder– conspira contra un relevo exitoso. Las promo ciones tienen como primera premisa la lealtad personal en lugar de la efi ciencia. La elite histórica –en la que tienen un peso desmesurado los milita res– ha envejecido, y la única cantera de reemplazo puede provenir ahora de familiares cercanos(lo que puede crear tensiones en la propia elite) o de los funcionarios gubernamentales y partidarios. Y el tiempo pasa... El sistema económico estatizado está agotado: deberá ser sustituido por otro rentable, eficiente y productivo. El crecimiento del pib en 2011 fue de 2,7% frente al promedio regional de 4,3%. La tasa de formación de capital fijo es de 13%, contra 23% que prevalece en la región 7 . Los niveles de acumulación actuales(10%-15% del pib ) están cerca del límite inferior necesario para la reposición de capital fijo y lejos del 25%-30% que requiere una economía en crecimiento 8 . Un resumen de problemas: a) el crecimiento económico resulta insuficiente y distorsionado en favor de los servicios sociales con escaso impacto en el mejoramiento del nivel de vida de la población; b) la producción industrial y agrícola está estancada; c) existe una escasa capacidad de demanda efec tiva; d) las fuentes de acumulación de capital son limitadas y el financia miento es insuficiente; e) la inserción internacional de Cuba es deficiente; y f) las instituciones tienen una escasa credibilidad frente a la gestión de los negocios 9 . El régimen de economía estatizada bloquea el desarrollo de las fuerzas productivas, por lo que no puede reproducirse si no es de manera artifi cial, con fuertes subvenciones o inyecciones externas de capital. Esas sub venciones son hoy venezolanas. Pero en cuestión de meses podría ocurrir una disminución o corte de la actual transferencia masiva de recursos des de Caracas, mientras que nadie más parece estar dispuesto a sustituir a Hugo Chávez en su papel de mecenas de una economía disfuncional. Por otro lado, el acceso a fuentes de financiamiento seguirá siendo restringido mientras exista el embargo estadounidense y Cuba permanezca fuera de 7. P. Vidal y O. Everleny(comps.): ob. cit., p. 14. 8. Ileana Díaz Fernández y Ricardo Torres Pérez:«Los encadenamientos productivos: un análi sis para Cuba» en P. Vidal y O. Everleny(comps.): ob. cit., p. 30. 9. M. Miranda Parrondo:«Los problemas actuales de la economía cubana y las reformas nece sarias» en M. Miranda Parrondo(comp.): ob. cit., p. 192. N ueva S ociedad 242 62 Juan Antonio Blanco las instituciones financieras internacionales. En ese marco, el país continúa su descapitalización 10 . La única respuesta factible en ese marco es levantar el otro embargo, endó geno, que impone el actual sistema al desarrollo de las fuerzas productivas nacionales: las restricciones a las inversiones de la diáspora. Se reconfiguraría así un sector privado capaz de atraer inversiones extranjeras, dinamizar la economía y crear empleos, productos y servicios. La ineficiencia de la economía estatizada es más transparente aún en la agricultura, donde las cooperativas de créditos y servicios y los campesi nos privados, con solo 24% de la tierra cultivable, generan 57% de todos los alimentos de producción nacional 11 . El país es por ello vulnerable al alza de precios de los alimentos en el mercado mundial, ya que importa algo más de 80% de lo que se consume y, a su vez, 80% de esas importaciones pro vienen de eeuu , donde deben ser pagadas en efectivo por las regulaciones del embargo. El sistema social cubano, cemento del consentimiento ciudadano por décadas, es ya insostenible y deberá ser reformado. El debate sobre las políticas eco nómicas no debe marginar el análisis sobre la economía política que ellas instalan. ¿Cómo es que el nuevo régimen de gobernabilidad distribuirá el acceso a recursos y cuotas de poder? ¿Qué sistema político y de clases pro mueve? Si se ha iniciado una transición, no es extraño que muchos reclamen saber a dónde conduce. Los sistemas de educación y salud universales, así como la cobertura de segu ridad social, se degradan por la crisis fiscal. Muchos servicios y subvenciones estatales se han reducido o suprimido ya en este sexenio. El gobierno planifica dejar desempleados en los próximos tres años(2012-2015) a más de 1.300.000 empleados del sector estatal, quienes deberán procurar el modo de autososte nerse sin ayuda gubernamental. La inequidad de los ingresos se incrementa con las nuevas medidas econó micas, sin que se haya aprobado ningún contrapeso con nuevas políticas so ciales. Como afirma la socióloga cubana Mayra Espina Prieto:«En general, 10.«Cuba ve‘volar’ el dinero extranjero» en Americaeconomica.com , 25/5/2012,. 11. Armando Novoa González:«La propiedad en la economía cubana. Recientes cambios en las formas de propiedad y su impacto en el sector agrícola cubano» en P. Vidal y O. Everleny (comps.): ob. cit., p. 136. 63 T ema C entral Cuba en el siglo xxi. Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles los Lineamientos[del Partido Comunista] omiten referencias a la situación de desigualdad y pobreza ya existentes y no se comprometen a actuar sobre ellas con una política social que introduzca elementos de equidad» 12 . El coeficiente de Gini pasó de 0,24 a mediados de los años 80 a 0,38 en la década de 2000 13 . La entrada de remesas y el acceso a dólares por medio del turismo y las em presas privadas crean nuevas diferencias sociales que –conjugadas con la dualidad monetaria del mercado interno entre pesos cubanos y moneda converti «En general, los ble– presionan el coeficiente de Gini hacia Lineamientos omiten cifras similares a las de países con amplias zonas de pobreza y desigualdad. referencias a la situación de desigualdad y La situación es grave si se tiene en cuenta pobreza ya existentes que el Banco Mundial( bm ) considera que y no se comprometen los ingresos por debajo de 70 dólares men suales son indicadores de pobreza, y el a actuar sobre ellas» n promedio de los cubanos no alcanza esa cifra. Se estima que el salario real en 2011 fue 26% del de 1989 14 . Si a ello se suma que la cartilla de raciona miento ha ido perdiendo peso y cada vez más productos de la canasta básica deben adquirirse en moneda convertible(con una tasa cambiaria aproxima da de 1 cuc por 20 pesos nacionales), es fácil entender que la degradación del poder adquisitivo del salario no puede continuar sin crear tensiones sociales considerables. 51% de la población la considera el principal proble ma del país 15 . Las nuevas medidas tienden también a afectar especialmente a grupos vul nerables de la población, como las mujeres solteras, los ancianos y los afro descendientes, cuya situación se deterioró aún más desde el inicio del nuevo milenio. Un estudio realizado en 2004 comprobó la sobrerrepresentación de estudiantes blancos en los niveles de educación superior, mientras que los afrodescendientes se veían sobrerrepresentados en la población penal. Un 12.«Retos y cambios en la política social» en M. Miranda Parrondo(comp.): ob. cit., p. 160. 13. Ibíd., p. 165. 14. O. Everleny y P. Vidal(comps.): ob. cit., p. 9. 15. Instituto Internacional Republicano( iri ):«Encuesta de opinión pública cubana, 29 febrero14 marzo, 2012»,. La opinión pública cubana es difícil de medir, ya que el único autorizado a realizar encuestas y publicarlas es el Partido Comunista de Cuba( pcc ). Por su parte, el iri realiza estos sondeos de opinión en circunstancias no legales dentro de la isla, por lo que es aconsejable tomar las cifras que ofrece a título de referencia. Sin embargo, los estados de opinión que reflejan sus encuestas parecen coincidir notablemente con las opiniones de aquellos residen tes en Cuba que escriben a sus familiares o salen a visitarlos, así como con los estados de ánimo que detectan en Cuba los visitantes cubanos que residen en el exterior. N ueva S ociedad 242 64 Juan Antonio Blanco ejemplo: en 2004 ingresaron en la universidad, mediante un examen de in greso, 13.301 estudiantes, de los cuales 68% era blanco, 9% era negro y 23% era mestizo 16 ; esto, en un país donde más de la mitad de la población es mestiza o negra. La seguridad social se torna también insostenible dada la tendencia demo gráfica cubana, con escasas tasas de crecimiento y evidente envejecimiento poblacional. En el periodo 2006-2010 la población decreció en comparación con 2009. Los cubanos con más de 60 años eran 18% del total en 2011 17 . De 2002 a 2012 la población solo se incrementó en 70.182 personas. Existe una tensión creciente entre el actual transnacionalismo de la sociedad cubana y las políticas excluyentes hacia su diáspora. La coyuntura nacional, conjugada con la actual política migratoria, expulsa masivamente capital humano y bloquea el potencial de inversiones de la diáspora(más de dos millones de personas) en la economía nacional, por lo que tendrán que ha cerse más cambios. Por medio siglo, además de imponerse permisos de en trada y salida para controlar el movimiento de los cubanos, se ha impedido el retorno –salvo como turistas– de quienes optaron por radicarse fuera del país. Sin embargo, los cubanos siguen emigrando por diversas vías y hacia diferentes países. Solo hacia eeuu emigran legalmente 20.000 personas por año. A esa cifra se suman las que lo hacen de forma ilegal y quienes optan por otros destinos. La actual política no incentiva la cooperación de los que están fuera ni es capaz de desincentivar la salida de quienes residen en la isla. Las reformas introducidas en octubre de 2012 no alcanzan a revertir esta situación, además de que se sigue abordando el tema en términos de permisos y tasas de impuestos y no de derechos. Por eso la«actualización» de la política migratoria es tan insuficiente como la llevada adelante en la economía. El disfuncional régimen económico desperdicia los talentos formados por el sistema de educación y genera frustración entre profesionales mal pagados y peor aprovechados. Pese a que 8,1% de la población cubana(y 15% de los trabajadores) tiene nivel universitario, ello no redunda en una mayor produc tividad del sistema 18 . 16. N. González:«Familia, racialidad y educación», trabajo de diploma, Departamento de Socio logía, Universidad de La Habana, 2006, citado por M. Espina: ob. cit., p. 169. 17. Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas, 2011. 18. I. Díaz Fernández y R. Torres Pérez: ob. cit., p. 30. 65 T ema C entral Cuba en el siglo xxi. Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles La migración es actualmente una de las causas principales de la limitada tasa de crecimiento demográfico. La Universidad Internacional de La Flo rida produjo un informe especial –«La diáspora cubana en el siglo xxi »– sobre el potencial de la diáspora para el desarrollo nacional en el nuevo siglo. Su elaboración fue coordinada por el autor de este artículo, y fue redactado por un grupo de especialistas de alto nivel que incluyó al laico Or lando Márquez, vocero de la Arquidiócesis de La Habana. Ese informe con cluyó que si Cuba espera recibir los beneficios que puede aportar su diáspora en capital humano, económico y social, tendrá no solo que otorgar libertad económica al sector privado emergente, sino también alinear su legislación migratoria con los estándares internacionales en ese campo 19 . Los niveles de disenso y tensión social se incrementan: el país carece de una cultura de paz y de instituciones democráticas para administrar y resolver conflictos. Sin una reforma política, no será exitosa una reforma económica. Para actuar sobre la realidad, es necesario nombrar los problemas y concep tualizar los desafíos 20 . Un régimen de valores e instituciones democráticas, conjugado con las libertades de expresión, prensa, reunión y organización, facilitaría esa labor. Las sociedades cerradas como la cubana excluyen y re primen las zonas de disenso, lo cual impide la retroalimentación del sistema para reconocer sus fallas y trascenderlas. Si bien el sistema ha cedido espacios acotados para el debate entre académi cos que acepten sus premisas básicas, la Las sociedades cerradas conexión entre expertos y funcionarios como la cubana excluyen dista de ser funcional. y reprimen las zonas Por otra parte, el diálogo y la búsqueda de consenso con las posturas disidentes de disenso, lo cual impide la retroalimentación del son descartados(incluso si provienen del sistema para reconocer sus marxismo). Se opta por una cultura polí tica que privilegia la imposición y valora fallas y trascenderlas n las actitudes intolerantes por encima de la búsqueda de soluciones negociadas. En ese contexto, es interesante analizar el índice de Estados fallidos que aplica la organización The Fund for Peace. Esa organización otorga en 2012 a Cuba un puntaje de 2(calificación de«débil») en una puntuación que va de 1(«pobre» 19. Cuban Research Institute, Florida International University:«La diáspora cubana en el siglo xxi », julio de 2011,. 20. M. E spina: ob. cit, p. 160. N ueva S ociedad 242 66 Juan Antonio Blanco capacidad de manejo de conflictos, como Somalia) hasta 5(«buena» capacidad para administrar conflictos, como Canadá); pese a que, de forma optimista, se estima que ha mejorado considerablemente de 2007 a 2011 21 . ■■  Una Cuba mejor es posible... una peor, también Un chiste circula hace décadas en la isla: un periodista extranjero le pregunta a un cubano cuáles considera que son los tres logros más importantes del país desde 1959, a lo que este responde: la salud, la educación y el deporte. Luego le pregunta cuáles considera que serían los tres principales fracasos y, sin titubear, el cubano contesta: el desayuno, el almuerzo y la cena. A mi juicio, las tres principales fortalezas de la sociedad cubana están asocia das a sus tres principales debilidades, que impiden que la isla se beneficie en plenitud del potencial de las primeras. - La existencia de un cable submarino de fibra óptica que conecta Cuba con Venezuela, además del analógico que ya conecta la isla con eeuu , permite desarrollar con relativa rapidez la infraestructura digital de la civilización de la información; pero la insistencia en sostener un régimen político que niega libertades universales básicas bloquea el acceso a ese imprescindible pilar del desarrollo y la prosperidad futuros de Cuba. - Los cubanos residentes en la isla y en el exterior forman una sola nación con considerable capital humano, social y económico; pero se requiere cambiar radicalmente el régimen de gobernabilidad actual y las leyes de exclusión y destierro para que ambos puedan colaborar en insertar competitivamente al país en los procesos de globalización. - La privilegiada localización geográfica de Cuba la convierte en un lugar atrac tivo para producciones cooperadas con inversionistas extranjeros con vista al mercado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte( tlcan ). Pero sacar provecho de esa posibilidad supone avanzar hacia la normalización de relaciones con eeuu . Ella se facilitaría en gran medida si la llamada«actua lización» del viejo modelo cediera el paso a una genuina transición hacia un paradigma de desarrollo democrático y si Raúl Castro decidiera jubilarse en 2013 al concluir su primer periodo presidencial formal y más de medio siglo en ejercicio del poder real. 21. The Fund for Peace:«Failed States Index 2012», Washington, dc , 2012, p. 43, disponible en . 67 T ema C entral Cuba en el siglo xxi. Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles Ante el desafío que presenta el país real, las medidas que ha adoptado el gobierno cubano son bienvenidas pero insuficientes y carecen de un carácter sistémico. En los debates sobre la llamada«actualización» del modelo socia lista, algunos autores se vuelcan a enumerar las decisiones adoptadas bajo el mando de Raúl Castro y a subrayar sus beneficios para la población. Sin duda puede argüirse, como Galileo, que pese a todo algo«se mueve» en Cuba. Pero eso no impide también afirmar que el proceso, después de un sexenio, ha mostrado excesiva lentitud e insuficiente calado. Hacer un largo inventario de todas las medidas adoptadas no escabulle el dato de su demostrada inefi cacia para abordar exitosamente los problemas. Una Cuba mejor es posible, pero requiere descartar las argucias de la propa ganda oficial para abordar con honestidad los desafíos reales y las medidas –radicales, oportunas y sistémicas– que ellos demandan: - Cuba está llamada a deshacerse de las trabas políticas, económicas y tec nológicas que hoy obstaculizan su despegue y a incorporarse lo más rápi damente posible al nuevo proceso civilizatorio de la información y a sus múltiples expresiones en los procesos de globalización de las relaciones entre naciones. - Cuba necesita refundarse bajo un nue vo paradigma de desarrollo democráti co y sustentable –bajo fuerte control ciu dadano–, que le permita sacar provecho de los procesos de globalización. Cuba no debe encomendar su futuro a un sistema autoritario y corrupto como el ruso ni a un«estalinismo - Cuba no debe encomendar su futuro a de mercado» como el un sistema autoritario y corrupto como el ruso ni a un«estalinismo de mercado» chino o el vietnamita n –dictadura política con capitalismo económico– como el chino o el vietna mita. Sin libertad de expresión, sindicalización y asociación, el sistema ge nera crecimiento pero también fomenta trabajo semiesclavo y degradación ambiental. - Hay más de un modo de entrar en el nuevo milenio y de insertarse en la globalización de la civilización cibernética. Hay, por ello, más de un futuro posible –próspero o miserable– para Cuba. - Nada es hoy más urgente que garantizar la irrestricta libertad política que se necesita para poder gestar, sin violencia, el futuro al que se aspira. La po sibilidad de estallidos sociales es alta y la idea de que podrán ser aplastados N ueva S ociedad 242 68 Juan Antonio Blanco por la fuerza –esa fue la hipótesis del ejercicio militar«Bastión 2009»– es una ilusión peligrosa 22 . Las salidas consensuadas son siempre preferibles. Pero sin espacio para una sociedad civil autónoma con vocación participativa, el porvenir no será promisorio. Las libertades de expresión y organización no son un lujo, sino condición de desarrollo, y solo pueden existir si las ejercen quienes disien ten. El gobierno debería ratificar e implementar los pactos internacionales de derechos humanos que ya ha firmado y abolir la pena de muerte. En la política, cerrar los caminos del diálogo y la construcción de consensos equi vale a abrir los de la violencia. No parece que las medidas más urgentes puedan ser ya impulsadas por una elite que carece de tiempo para cambiar hábitos mentales y rehúye renovarse. ¿Qué sociedad dejaría entonces tras su desaparición? Un país ubicado en la periferia de los nuevos procesos civilizatorios, con una infraestructura y parque productivo obsoletos, descapitalizado, con índices de crecimiento que hacen insostenible cualquier estrategia de desarrollo, descreí do de viejas utopías colectivas, empobrecido, carente de cultura e instituciones adecuadas para el manejo y la solución de conflictos, con tradiciones legales dé biles, infestado por la corrupción en todos los niveles sociales, con miles de exmilitares carentes de otro oficio que no sea el del uso de armas y técnicas cons pirativas, segregado del potencial de capital humano, económico y social de su diáspora, localizado a 90 millas del principal mercado consumidor de drogas del mundo, no parece ser una buena receta para la búsqueda de la felicidad. La elite cubana intenta presentarse como la mejor opción para evitar que haya un Estado fallido en Cuba. Pero allí conduce la lógica que emana del obsoleto statu quo actual. Ayudar a gestar hoy una transformación –oportuna y no violenta– hacia un paradigma de desarrollo democrático es contribuir a la paz y estabilidad regional de mañana. ■■  Para concluir... Las probabilidades de materialización de un oscuro escenario, o de otro más promisorio, se decidirán en este quinquenio. Ambas representan, entre otros, dos futuros posibles de la sociedad cubana . 22. Gerardo Arreola:« Bastión 2009 , los juegos de guerra de mayor envergadura en Cuba» en La Jornada , 26/11/2009, p. 24, disponible en. 69 T ema C entral Cuba en el siglo xxi. Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles En una reciente encuesta realizada por el iri a 787 cubanos de 14 provincias de la isla, se les preguntó:«¿Cuál considera usted que es el mayor problema de Cuba?»; solo 4% señaló el embargo estadounidense. Algo nada sorprendente después de que el propio Raúl Castro se mofara en varias ocasiones de la ten dencia burocrática a justificar sus propios fracasos a partir de la política de eeuu . Las respuestas mayoritarias se referían a desafíos internos como sala rios depreciados, escasez de alimentos y otros. Ante la pregunta«¿Cree usted que el gobierno actual logrará resolver ese problema(definido como‘princi pal’) en los próximos años?», 70% respondió negativamente; 19% todavía lo cree posible. El autor de este artículo se identifica con la opinión mayoritaria en ambas cuestiones. CUADERNOS AMERICANOS NUEVA ÉPOCA Octubre-Diciembre de 2012 México, df N o 142 CULTURA Y DESARROLLO: José Narro Robles, Educación y desarrollo en Amé­rica Latina y el Caribe. Sonia Valle de Frutos y Dora Armonía Bonardo, La dimensión cultural en el pensamiento atlánt­ico: ausencias y permanencias entre siglos. Fabián Sánchez Ramos, La cosmovisión quichua en Ecuador: una perspectiva para la economía solidaria del Buen Vivir. LOS INICIOS DEL NUEVO MUNDO: Francisco Castilla Urbano, La consideración del indio en los escritos sepulvedianos poste­riores a la Junta de Valladolid. Alfredo Bueno Jiménez, La«granjería de las perlas» en el Nuevo Mundo. Juan Manuel Santana Pérez, Islas atlánticas en el comercio entre América y África en el Antiguo Régimen. DESDE EL MIRADOR DE CUADERNOS AMERICANOS: Luis Aceituno, Enrique Noriega y la tradición rebelde. Eva Leticia Orduña Trujillo, Derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en América Latina. Jeffrey Cedeño, Venezuela y la Revolución Bolivar­iana: los usos de la historia y los costos de un pensamiento habitual. IN MEMORIAM: Rolando Sierra Fonseca, Mario Felipe Martínez Castillo(1932-2012). RESEÑAS. Cuadernos Americanos, revista dedicada a la discusión de temas de y sobre América Latina. Redacción y administración: 1º piso, Torre II de Humanidades, Ciudad Universitaria, 04510, México, df . Tel.:(52 55) 5622.1902. Fax:(52 55) 616.2515. Correo electrónico:. Las encrucijadas de la política migratoria cubana H aroldo D illa A lfonso La migración constituye hoy una pieza clave de la realidad cubana. Buena parte del consumo familiar depende de las remesas, mientras que el Estado compensa sus crónicos déficits financieros exigiendo una serie de pagos leoninos por servicios diversos. Al mismo tiempo, los migrantes han sido despojados de todos sus derechos ciudadanos, incluyendo el de volver a vivir en el país en que nacieron. Hace más de un año, Raúl Castro anunció una «actualización» migratoria que levantó numerosas expectativas. Cuando finalmente se dio a conocer el contenido de la reforma, todo indica que se trata de pasos muy parciales, ciertamente positivos, pero que no dan solución a un problema que la sociedad cubana, eminentemente transnacional, debe resolver. S i consideramos que el general Raúl Castro lleva seis años al frente del go bierno cubano y evaluamos lo que ha logrado hacer, no hay más remedio que pensar que su llamada«actualización del modelo» solo ha estado arañan do la superficie de lo que supuestamente quiere cambiar. Ni siquiera nos queda claro qué significa«actualización», mucho menos las implicaciones de la pala bra«modelo» en un país donde la asistematicidad ha sido la cualidad principal Haroldo Dilla Alfonso: doctor en Ciencias, sociólogo e historiador cubano; ex-director del De partamento de Estudios Latinoamericanos del Centro de Estudios sobre América de La Habana. Es consultor independiente y profesor invitado de varias universidades. Reside en República Dominicana. Palabras claves: reforma migratoria, comunismo, diáspora, Raúl Castro, Cuba. 71 T ema C entral Las encrucijadas de la política migratoria cubana de la gestión pública. Y luego, todo se hace, dice el general/presidente,«sin prisa pero sin pausa», lo que en realidad significa un ritmo lento y cansón, fatal para una sociedad que se empobrece, se aburre y decrece demográficamente. Le sucede con todo lo que toca y le ha sucedido de manera muy particular con lo que ha denominado la«actualización migratoria». Durante 14 meses –desde agosto de 2011 hasta octubre de 2012– los cubanos vivieron pendientes de la anunciada reforma, un tema vital para una socie dad que es eminentemente transnacional 1 . Catorce meses en que la población sospechaba que algo se movía, pero no conocía qué temas, ni los timings acor dados, ni si finalmente iban a ser consultados sobre un asunto tan delicado que a todos concernía. Por fin, el 16 de octubre de 2012 fueron publicados en la Gaceta Oficial tres de cretos leyes y una decena de resoluciones que modifican la ley 1.312 de 1976, una ley que nadie tomaba en cuenta pues el tema migratorio estaba regido por reglamentos y prácticas solapados y dictados de acuerdo con las coyun turas, y que tenían como denominador común un concepto restrictivo de la migración y una ambición expoliadora de su uso. Cuando se contrastan los contenidos de las modificaciones con el tiempo empleado en la elaboración de la propuesta legal, y a ello se adiciona el im penetrable secretismo que moldeó todo el proceso, no queda más remedio que reconocer que ha sido un asunto arduo y complejo para la elite política posrevolucionaria. Los resultados obtenidos –aunque positivos– dejan los problemas fundamentales en el mismo lugar en que estaban y la mayoría de los vítores granjeados tiene tres fuentes: la lealtad política, la diplomacia o la ignorancia. En ningún caso, un ejercicio crítico bien informado. En mi opinión, la dilación y lo magro de las decisiones han estado ligados a tres tipos de problemas. El primero de ellos se refiere a la dificultad para satisfacer los requerimientos del deber ser de cara a las exigencias de la go bernabilidad. Inobjetablemente, Cuba –a pesar de que es signataria de todos los acuerdos internacionales al respecto– muestra uno de los regímenes mi gratorios más excluyentes y arcaicos a escala planetaria, y su mantenimiento sin variaciones tiene costos morales y políticos inevitables. Pero, al mismo 1. Alejandro Portes:«El estudio del transnacionalismo: peligros latentes y promesas de un cam po de investigación emergente» en A. Portes et al.: La globalización desde abajo. Transnacionalismo inmigrante y desarrollo: la experiencia de Estados Unidos y América Latina , Flacso, México, df , 2003. N ueva S ociedad 242 72 Haroldo Dilla Alfonso tiempo, no puede perderse de vista que todos los candados migratorios exis tentes –muchos y muy onerosos– son parte de un sistema de control político autoritario que no puede ser afectado más allá de muy escuetos límites. La segunda cuestión se refiere a los usos de la emigración. Durante muchos años, los migrantes han sido tratados como bestias pardas y presentados a la po Durante muchos años, blación como la negación misma de la dig nidad patria, antítesis de la realización na los migrantes han sido tratados como bestias pardas y presentados a cional. Este uso político ha sido matizado desde fines de la década de 1970, cuando se inició un uso económico de los migran tes como remesadores, y sobre todo desde la población como los años 90, cuando las remesas pasaron la negación misma de la dignidad patria, antítesis de a ser un componente vital de la economía insular, del consumo popular y de la pro pia gobernabilidad de un sistema marcado la realización nacional n por recurrentes crisis económicas. El dile ma que viene enfrentando la clase política cubana reside en decidir qué usos son más provechosos y pertinentes a la luz del esfuerzo del gobierno por remontar la presente situación de debacle econó mica sin alterar el régimen político. Esto coloca el asunto justo en el centro de una relación muy tensa entre la política y la economía. Y, finalmente, los temas cruzan a la propia elite política posrevolucionaria y separan a sus dos fracciones: la burocracia rentista afincada en el Par tido Comunista( pcc ) y la tecnocracia empresarial incubada en las Fuer zas Armadas Revolucionarias( far ). Ambas coinciden, por mero instinto de conservación, en que el asunto de la migración no debe ligarse al otro tema, siempre espinoso, de los derechos civiles y políticos de los cubanos, y por tanto concuerdan en reservarse a sí mismas la potestad para otorgar permisos y retirar anuencias. Pero las diferencias afloran en el tema econó mico. Mientras la primera apuesta por el mantenimiento, en lo fundamen tal, del actual régimen migratorio y la exacción económica de la diáspora por las vías fiscal y de precios, la segunda estaría dispuesta a un uso más intensivo de los ahorros de los migrantes(por el momento, la inversión a mayor escala es dificultada por la Ley Helms-Burton) y de su fuerza política en un lobby antiembargo/bloqueo más efectivo. Y estas discrepancias, aun cuando existan poderosos consensos políticos, son siempre incómodas en un sistema que, como el hielo, no solo es duro y frío, sino también sorpren dentemente frágil. 73 T ema C entral Las encrucijadas de la política migratoria cubana Por supuesto que el resultado alcanzado con la«actualización migratoria», a la que me referiré más adelante, tiene una historia y un contexto que vale la pena recordar. ■■  Un poco de historia La emigración cubana es fundamentalmente un hecho posrevolucionario. El triunfo insurreccional de 1959, con sus políticas redistributivas y nacionalis tas, provocó varios flujos clasistas que Silvia Pedraza, en un libro apasionante, define en cinco olas 2 . Inicialmente se trató de los funcionarios y las familias burguesas más comprometidas con la dictadura batistiana; luego, del resto de la burguesía, y más adelante, de la clase media asustada por la radicali dad revolucionaria que –adornada con los inevitables alardes de«austeridad plebeya»– fue identificada como comunismo. En toda esta primera etapa, la emigración fue un instrumento de presión que eeuu y la contrarrevolución local usaron contra la entonces joven revolución popular. Estos flujos se han continuado a lo largo de medio siglo, salpicados por ex plosiones masivas como las que tuvieron lugar a través del puerto de Mariel en 1980 y a lo largo de toda la costa Norte en 1994. Pero inevitablemente cam biaron su composición social y fueron engrosados por familias trabajadoras y por jóvenes que nunca conocieron otra realidad que la sociedad posrevo lucionaria. Eran, desde cierto ángulo, los«hombres nuevos» frustrados de una revolución hipotecada. Pero desde otro, eran simplemente migrantes que buscaban mejores horizontes económicos en un país desarrollado donde ya existía una atractiva cabeza de playa. Se calcula que esta migración involucra a unos dos millones de personas en todo el planeta, de las que 1,8 millones –según el censo estadounidense de 2010– residen en eeuu (1,2 millones viven en la porción sur de la Florida, en torno de la controvertida ciudad de Miami). En este sentido, Cuba está en una situación similar a la de otros países caribeños, pero guarda algunas diferencias cruciales para el tema que nos ocupa –sobre todo en relación con su comunidad asentada en eeuu –, a las que me refiero brevemente a continuación: - La naturaleza social de la emigración cubana es única en el hemisferio. Se compuso inicialmente de clases medias y alta, y luego de grupos de jóvenes 2 . Political Disaffection in Cuba’s Revolution , Cambridge University Press, Nueva York, 2007. N ueva S ociedad 242 74 Haroldo Dilla Alfonso La naturaleza social de con niveles apreciables de educación que la emigración cubana es única en el hemisferio. habían aprovechado la movilidad social ascendente del hecho revolucionario. Por ser parte inevitable de un conflicto políti Se compuso inicialmente co binacional, fueron beneficiados con un de clases medias y alta, y luego de grupos de jóvenes con niveles apreciables régimen de incorporación 3 muy auspicio so adornado con normativas como la pro blemática Ley de Ajuste Cubano 4 , becas y otros apoyos que no tuvieron otras mino de educación n rías. En consecuencia, es una comunidad muy boyante económicamente y que ha logrado posiciones importantes en el sistema político estadounidense. Según algunos cálculos, la suma del valor de los 150.000 negocios cubanoamerica nos en el sur de la Florida es muy cercana a la mitad del pib insular del año 2010 y varias veces las exportaciones de productos y servicios de la isla. En la actualidad, varios congresistas son de origen cubano, y la fuerte concentra ción en un estado tan decisivo electoralmente como Florida los convierte en actores cuya importancia política rebasa con mucho el peso demográfico de los migrantes cubanos. - En un principio, era una migración marcadamente política, y estos primeros inmigrantes politizaron toda la matriz de inserción posterior, haciendo del anticastrismo oficio y religión. Aunque los migrantes posteriores se acerca ron más a lo que hoy se llama«emigración económica», fueron sometidos a vejaciones, expropiaciones y a la estigmatización por parte del Estado cu bano, que los consideró despreciables desgajamientos del cuerpo nacional. En consecuencia, ha sido una comunidad permeada por un fuerte sentimiento anticomunista, lo que la ubica en la derecha del espectro político –regular mente alineada con el Partido Republicano– pero muy liberal en temas socia les como pueden ser el aborto o las uniones de homosexuales. Los cubanos emigrados tienden a denominarse«exiliados» a pesar de que muy pocos lo son realmente. Todos son, sin embargo, desterrados. 3. Gary Freeman:«La incorporación de migrantes en las democracias occidentales» en A. Por tes y Josh DeWind(coords.): Repensando las migraciones. Nuevas perspectivas teóricas y empíricas , Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración/ Miguel Ángel Porrúa, México, df , 2006. 4. Esta norma permite a los cubanos que pisan suelo estadounidense radicarse en el país y optar por la residencia. Es una ley anticomunista que fue antes ensayada con algunos países de Europa del Este y asiáticos, pero que en el caso cubano ha perdurado y actualmente está incrustada en la Ley Helms-Burton. Aunque es un incentivo para los emigrantes, no creo que se pueda considerar decisiva para explicar los flujos migratorios cubanos, tal y como ha pretendido la propaganda del gobierno cubano desde 1990. 75 T ema C entral Las encrucijadas de la política migratoria cubana Vale la pena aclarar que las políticas del gobierno cubano hacia la emigración han experimentado flexibilizaciones, en la misma medida en que cambiaba la composición social y la relación económica. Hace cuatro décadas, los cuba nos estaban impedidos absolutamente de viajar al extranjero, a menos que lo hicieran por alguna razón oficial o para abandonar definitivamente el país. Los emigrados, por su parte, no podían regresar al país ni siquiera a visitar a sus familiares en casos de emergencia. Hoy pueden hacer ambas cosas y hay diversas modalidades para ello. Pero las flexibilizaciones experimentadas a lo largo de seis décadas no han afectado la potestad absoluta del Estado cubano para permitir y prohibir en una materia en la que deberían primar los derechos ciudadanos al libre tránsito, tal y como ocurre a escala planetaria y como se contempla en los varios acuerdos internacionales que el gobierno cubano ha suscripto. Esos derechos ciudadanos han sido secuestrados o vendidos, y no parece que la «actualización» del pasado 16 de octubre haga una diferencia cualitativa en este sentido. ■■  La conjunción de Marte y Mercurio La situación migratoria cubana es tan abigarrada que con frecuencia escapa al entendimiento de los observadores distantes. Para que el lector tenga una idea más completa de lo que ha sucedido con la última reforma migratoria, es conveniente explicar cuál era la situación precedente y cuáles han sido los cambios que se han producido. Ciertamente, un ejercicio complejo por dos razones. La primera, porque se tra ta de una situación que no existe en casi ningún otro lugar y por consiguiente sus conceptos y categorías son incomprensibles para muchas personas. La se gunda, porque la normatividad es tan fragmentada, solapada y discrecional, que todavía no es posible entender –hasta que la práctica lo defina– si algunos procedimientos siguen en pie o si son parte de la historia. Para los ciudadanos cubanos que residen en la isla hay cuatro maneras lega les de viajar al extranjero: - Con un estatus excepcional llamado«permiso de residencia en el exterior», mediante el cual la persona puede entrar y salir casi libremente cuando lo considere necesario, aunque solo puede permanecer en el país por un tiempo limitado. Se otorga a personas que se han casado con extranjeros, a funciona- N ueva S ociedad 242 76 Haroldo Dilla Alfonso rios autorizados y a miembros prominentes de la elite política, intelectual o sus familiares. Es un privilegio otorgado –y revocable si la persona mostrara algún tipo de comportamiento no aceptable para el régimen– y sus usufruc tuarios son una ínfima minoría. Respecto a ellos, la reforma acordada les ex tiende el plazo de permanencia anual en el país a seis meses. - La salida«definitiva»: en este caso, la persona que emigra no puede regre sar a vivir a Cuba y pierde todos sus derechos ciudadanos. Es la condición de la mayoría de los emigrados, a los que se suman los miles de cubanos que emigran ilegalmente, en balsas o tanteando las fronteras con México y Canadá. La reforma les concede dos ventajas. La primera es que reafirma la potestad de vender o traspasar sus propiedades antes de irse(antes eran expropiados), lo cual ya había sido acordado en la nueva ley de la vivienda de 2011; es decir, les permite un beneficio económico de venta, pero no po seer una propiedad en el país en que nacieron. La segunda es que pueden permanecer en el país hasta por tres meses cada año, contra solo un mes anteriormente. Estas personas pueden solicitar al gobierno cubano que les permita regresar a vivir de manera definitiva en la isla, lo cual implica un complejo proceso de aprobación. - La salida temporal que ensayan personas que solo aspiran a estar fuera de la isla por un tiempo. Antes podían estar por 11 meses, al cabo de los cuales, si no regresaban, se convertían en migrantes«definitivos». Estas personas requerían para poder viajar de dos documentos legales: una carta de in vitación y un permiso de salida. Ambos han sido derogados en la nueva legislación, lo que abarata y flexibiliza los trámites pero no otorga derecho a viajar, pues el Estado se reserva la potestad de negar el pasaporte a aquellas personas que por su calificación técnica(médicos, científicos, atletas, etc.) o actitudes políticas oposicionistas o críticas sean consideradas no aptas para viajar al extranjero 5 . La nueva normatividad no aclara cuáles serán los criterios que excluirían a determinadas personas, ni quiénes los definen, ni si existe alguna instancia de apelación. Otra ventaja es que quienes utilizan este sistema ahora pueden permanecer fuera hasta por 24 meses, tras lo cual deben regresar o pierden sus condiciones ciudadanas. Finalmente, la nueva 5. El pasaporte se expide por seis años, pero debe ser rehabilitado cada dos. En estos casos, el portador es obligado a pasar nuevamente por el filtro político/policial que determina si puede o no viajar. Lo mismo ocurre con los cubanos emigrados, obligados a usar pasaporte cubano para viajar a la isla, y que solo pueden hacerlo cuando se les extiende un permiso que es revisado tras cada habilitación bianual. El procedimiento deja poco espacio al entusiasmo que despertó el anuncio de que se eliminó el permiso de salida. 77 T ema C entral Las encrucijadas de la política migratoria cubana legislación no prohíbe, como la anterior, la emigración temporal de menores de edad, pero siempre que lo hagan con sus padres. - Por la vía oficial, que atañe a personas que salen en misiones gubernamen tales o de organizaciones afines: funcionarios, académicos, artistas y técni cos. Estos necesitan una institución oficial que patrocine el viaje. Si alguna persona que sale en uno de estos viajes decide no regresar a Cuba –oficial mente,«deserta»–, pierde todos sus derechos de ciudadanía, no puede re gresar al país en varios años(formalmente, hasta cinco) y no se permite a su familia salir de la isla. Es decir, es condenado a una separación familiar por varios años. Como antes apuntaba, todo el entramado de permisos, procesos burocráti cos, filtros, prohibiciones, etc., constituyen piezas claves para la consecución de la obediencia política, tanto de los cubanos que han emigrado como de los que permanecen en la isla. Muchos cubanos emigrados con posiciones políticas oposicionistas no son autorizados, ni siquiera en casos de emergencias familiares, a visitar la isla. Otros son autorizados, pero rechazados cuando llegan a tierra cubana, lo que incrementa el peso psicológico de la humillación. Es también usual que, como castigo a las posturas oposicionistas de algunos emigrados, sus fami liares sean retenidos en Cuba, lo que impide la reunificación familiar. La historia reciente del país está plagada de hechos dramáticos de familias se Viajar no es únicamente paradas, personas retenidas como re henes y migrantes que han tenido que velar los últimos momentos de sus se res queridos en la lejanía, ante la nega una forma de resarcir el espíritu o de encontrarse con el mundo, sino también tiva del gobierno a permitirles pisar la tierra en que nacieron. –y sobre todo– una manera de supervivencia Hacia el interior, el efecto es también en calidad de trabajadores paralizador. Todos los cubanos saben temporales informales n que el derecho a viajar depende de un buen comportamiento político. Y viajar no es para ellos únicamente una for ma de resarcir el espíritu o de encontrarse con el mundo, sino también –y sobre todo– una manera de supervivencia en calidad de trabajadores tempo rales informales. Esto es particularmente cierto para los intelectuales, cuyas asistencias a congresos académicos, estancias investigativas o docencia en N ueva S ociedad 242 78 Haroldo Dilla Alfonso universidades extranjeras dependen de un alineamiento fundamental con las políticas gubernamentales 6 . Cada uno de los documentos requeridos para la migración tiene un precio en dólares regularmente inaccesible para una población que, como promedio, no gana más de 20 dólares mensuales, a menos que tenga familiares emigrados que asuman los costos. Los pagos que de aquí se derivan suman millones de dólares anuales que sostienen el costoso aparato de servicio exterior cubano. No obstante, la reforma migratoria produce en general un abaratamiento de todo el proceso –lo cual es positivo–, aunque no en la dimensión absoluta descripta por los entusiastas partisanos de la«actualización». Es el caso, ya mencionado, de la supuesta derogación del permiso de salida y de la llamada«carta de invitación»(que en realidad generaba el propio Esta do cubano), todo lo cual costaba unos 350 dólares. Ahora solo hay que pagar por el pasaporte, cuyo costo se ha incrementado de 55 a 100 dólares –alto en comparación con otros países–, pero el total sigue siendo muy inferior a lo que se pagaba antes. No queda claro qué sucederá con otra gabela particularmente arbitraria por la cual el migrante temporal tenía que pagar al consulado cubano una suma de entre 40 y 150 dólares por cada mes que permaneciera en el país receptor. De manera que, si un cubano decidía permanecer de visita en eeuu por los 11 meses autorizados por el gobierno cubano, debía pagar al final por los diez meses últimos de la estancia hasta un total de 1.500 dólares; y si lo hacía en República Dominicana, la suma ascendía a 600. Aunque es presumible, y saludable, que este atropello al bolsillo de los migrantes haya sido elimina do, la legislación conocida hasta el momento no menciona el asunto, como si la vergüenza propia hubiera bloqueado la locuacidad de los funcionarios cubanos. El pasaporte es otro perfil crematístico de la relación del Estado con la emi gración. Solo tiene 32 páginas y, aunque tiene validez por seis años, ha de ser habilitado cada dos años con pagos consulares cercanos a los 100 dólares 6. Valga aclarar que, en medio de este marasmo legal, el gobierno cubano ha establecido«pactos» no escritos con sectores específicos que pueden ser beneficiados con modalidades migratorias más flexibles, como es el caso de los intelectuales adscriptos a la Unión Nacional de Escritores y Artistas( U neac). A cambio, los miembros de organizaciones como estas deben mantener pos turas políticas y perfiles críticos aceptables, lo que en el caso de la U neac conlleva la castración pública de un sector tan sensible como los intelectuales. 79 T ema C entral Las encrucijadas de la política migratoria cubana cada vez. Su emisión en el extranjero cuesta 200 dólares y en Cuba, 100. El uso de pasaporte cubano es obligatorio para visitar Cuba aun cuando la persona haya renunciado a la ciudadanía, de manera que si un migrante es ciudadano de cualquier otro país y decide visitar la isla tiene que hacerlo con pasaporte cubano, a pesar de que la Constitución cubana no reconoce la doble naciona lidad. Todo un nudo contradictorio en el que confluyen, tomados de la mano, Marte y Mercurio. ■■  Los dilemas Creo que todo lo que beneficie a la población cubana, lo que alivie el peso de esas inmensas coyundas enervantes que le impone su régimen político, simplifique la vida de la gente y le ahorre sufrimientos, es conveniente. Lo que se ha hecho apunta en esa dirección: se han flexibilizado gestiones, se han reducido gabelas irritantes y se van a facilitar los contactos de los cu banos insulares y emigrados. Muchos familiares y amigos tendrán ahora me nos dificultades para encontrarse, y muchos compatriotas tendrán que per der menos dinero pagando los servicios consulares onerosos. Es posible que se incremente la salida temporal de cuba nos, que estarán en otros lugares por más tiempo, con los beneficios que esto puede reportar. Por esto y por muchas Se han flexibilizado gestiones, se han reducido gabelas irritantes y se van a facilitar los contactos otras razones, la reforma migratoria es positiva. de los cubanos insulares y emigrados. Muchos Por otra parte, la«actualización» gene ra un terreno menos enconado para una familiares y amigos tendrán ahora menos dificultades relación más intensa con un sector emi grado técnico y empresarial que puede para encontrarse n realizar aportes significativos a la postrada economía insular, tanto en tér minos de capitales como de know how y capital social. De hecho, este tipo de relación ya ha estado funcionando y buena parte de los negocios privados pe queños que se han establecido en la capital –y que constituyen la única fuente creciente de empleos– se han fomentado con un dinero semilla proveniente de los emigrados. Nada de esto justifica, sin embargo, el desafortunado entusiasmo de una se rie de actores dentro y fuera de la isla –gobiernos, grupos académicos, inte lectuales, asociaciones de emigrados subordinadas al gobierno cubano– que N ueva S ociedad 242 80 Haroldo Dilla Alfonso han proclamado esta reforma como un«salto cualitativo» trascendental en la evolución nacional. Como antes apuntaba, estos desafueros elogiosos han estado motivados por el tacto diplomático, por la complicidad/lealtad o por la ignorancia. Pero tienen en común una fuerte dosis de irresponsa bilidad política y ética. Ante todo, porque la reforma deja en pie –ni siquiera conmueve– el principio autoritario de que la sociedad cubana no tiene un derecho inalienable al libre tránsito, lo que sigue dejando a Cuba en un lugar muy poco estimulante en el plano mundial. Y lo que es más importante, la reforma deja a miles de cubanos sin la potestad para viajar fuera de la isla, sean opositores, críticos, científicos, profesionales o atletas. Miles de familias seguirán separadas por la persistencia del castigo a quienes emigran irregularmente y de la práctica de mantener a las familias como rehenes. Y lo que es más importante, la reforma deja a toda la sociedad cubana expuesta a un mismo tratamiento represivo, en la misma medida en que lo que no es un derecho para todos, no lo es para nadie. No pasará mucho tiempo antes de que la excitación de los titulares que anuncian el fin de una época ceda el paso al descubrimiento de que asistimos al remozamiento de la que hemos vivido. La otra cuestión que merece ser resaltada es que la reforma es extrema damente parca respecto a los dos millones de cubanos que viven fuera de la isla. Este 20% de la población es la franja más dinámica de la sociedad transnacional cubana. De hecho, buena parte de la población insular se alimenta, se viste y se cura con los ahorros de los emigrados, quienes de paso ceban espectacularmente el fisco local mediante impuestos, servi cios consulares y altos precios de los productos en las tiendas estatales cubanas. Los emigrados son un porcentaje muy alto de los turistas que se registran cada año y que gastan en la isla. Constituyen un área muy dinámica económica, social y culturalmente; y, de hecho, la única franja de población cubana que crece, pues la población insular se encuentra en franco decrecimiento. A pesar de todo esto, los cambios para ellos son ridículos: alargamiento de estancias durante sus visitas a la isla. No se ha hecho alusión, por ejemplo, a la prohibición de la doble ciudadanía, cuya derogación mediante refor ma constitucional hubiera significado una señal muy positiva realmente cualitativa. Tampoco hay una voluntad de motivar legalmente las inver siones pequeñas y medianas de estos desterrados, o la autorización a tener propiedades en la isla en que nacieron. El regreso a su país de origen sigue 81 T ema C entral Las encrucijadas de la política migratoria cubana estando pendiente del mismo tipo de permiso gubernamental que autoriza a salir a los que están adentro 7 . De cualquier manera, más allá de los devaneos de la elite política, la sociedad transnacional cubana continúa su evolución. Los contactos se incrementan y se generan nuevos campos sociales 8 transnacionales que tratan de recuperar el tiempo perdido tras muchos años de hostilidades y desconfianzas. Sucede en todas las esferas –la economía, la cultura, las religiones– y, curiosamente, también en el campo de la política. No es que esto último –los campos sociales politizados– sea algo nuevo. Siem pre el gobierno cubano contó a su favor con una franja de partisanos, de igual manera que los opositores internos contaron con apoyos. En esto ha habido de todo, desde creyentes sinceros hasta negociantes de ambas filosofías, cas tristas y anticastristas. Pero mientras se trató básicamente de dos posiciona mientos polarizados, a favor y en contra, todo fue más sencillo para los diri gentes cubanos, expertos en el manejo de conflictos binarios. Lo que es nuevo es que estos campos politizados transnacionales se multiplican en la misma medida en que se multiplican los posicionamientos políticos en torno de Cuba. El caso más evidente es la formación de un campo centrado en la Iglesia católica favorable a una transición ordenada y de entendimiento con la elite política, y en el que se aglutinan intelectuales, empresarios, acti vistas, profesionales en su mayoría católicos y conservadores. Y lo que podría ser aún más interesante serían las relaciones eventuales entre grupos y perso nalidades emigradas y contrapartes insulares en torno de acciones concretas, incluso en el campo de la izquierda política. Son signos de los tiempos y de una sociedad transnacional que de hecho se mueve y que lo seguirá haciendo bordeando los obstáculos. Eventualmente, pasando por encima de ellos. 7. Por razones de espacio, no me detengo en otra dimensión: la falta de derechos de libre tránsito dentro de la propia isla en virtud del decreto 217 que limita el acceso a la capital. Esto deja a miles de inmigrantes internos en condiciones de subciudadanía, como indocumentados en su propio país y viviendo en condiciones de pobreza. 8. Pierre Bordieu y Loïc Wacquant: An Invitation to Reflexive Sociology , The University of Chicago Press, Chicago, 1992. Cuba: ¿de la «actualización» del modelo económico al desarrollo? J uan T riana C ordoví En este artículo se examinan las transformaciones producidas en los últimos años en Cuba y conocidas como«actualización del modelo de funcionamiento económico y social». Son muchas las interrogantes que ese proceso plantea a la sociedad cubana por su carácter sui géneris. El trabajo intenta explicar la lógica de esas transformaciones, propone una periodización de los cambios y establece las diferencias entre la primera etapa, comenzada en 1990, y esta última, que arranca en el verano de 2007. Adelanta, además, algunas ideas sobre la relación entre desarrollo económico y construcción del socialismo en Cuba. ■■  Un poco de historia: la transformación no comenzó en 2007 N o es la primera vez que Cuba enfrenta un proceso de transformaciones. En realidad, el proceso iniciado desde el verano de 2007 tiene su precedente en los cambios que el país se vio obligado a introducir a raíz de la crisis vivida a finales de los años 80 y principios de los 90, luego de la caída del bloque so cialista. De hecho, el actual proceso debe verse como continuación y ruptura de aquel otro, en el cual el país no tuvo otra alternativa que cambiar para sobrevivir y tratar de reinsertarse en la economía mundial con las reglas de juego de esa economía. Juan Triana Cordoví: doctor en Ciencias Económicas y profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Ha desarrollado su actividad científica e investigativa sobre los proble mas del desarrollo y el crecimiento económico, con énfasis en la economía cubana. Palabras claves: socialismo, desarrollo, reforma económica, vi Congreso del Partido Comunista de Cuba( pcc ), Raúl Castro, Cuba. 83 T ema C entral Cuba: ¿de la«actualización» del modelo económico al desarrollo? Vista desde esa perspectiva, la actual sería la tercera etapa de la transforma ción. La primera etapa, iniciada en los 90, abarca hasta entrada la primera década del siglo xxi ; la segunda está asociada al inicio de la Batalla de Ideas y el reforzamiento de los vínculos económicos con Venezuela, mientras que la tercera fase –la actual– está directamente asociada al periodo de la presiden cia de Raúl Castro. Se trata, en todo caso, de un proceso no lineal. Si se atiende a la forma de regulación de la economía, la primera fase de reformas podría ser definida como un avance hacia la descentralización y el inicio de la apertura a formas económicas no estatales(asociaciones con capital extranjero, compañías comerciales extranjeras operando en la econo mía nacional y, fundamentalmente, el relanzamiento del trabajo por cuenta propia); el segundo momento está asociado a la vuelta a formas de manejo de la economía altamente centralizada(cuenta única, reducción de las asocia ciones con capital extranjero, fuerte control sobre el sector cuentapropista), mientras que la etapa actual consiste nuevamente en un regreso a formas descentralizadas. Desde la perspectiva del comportamiento económico, la primera de las eta pas es una combinación de crisis y crecimiento, con transformaciones estruc turales importantes a partir del surgimiento y la consolidación de nuevos sectores económicos y la reactivación de otros(turismo, biotecnología, ní quel, telecomunicaciones y extracción de petróleo) en los cuales los cambios regulatorios propiciaron espacios de eficiencia y crecimiento y se lograron nuevos encadenamientos productivos, a partir de los sectores generadores de divisas que fueron convenientemente aprovechados por una parte de las em presas estatales. La economía recupera en parte su capacidad de crecimiento y se produce una relativa mejora del consumo individual. La segunda etapa, también desde la perspectiva económica, fue la más diná mica en términos de tasas de crecimiento, a partir de inversiones masivas en el sector de la educación, la salud y, posteriormente, en la transformación del sector energético. Al mismo tiempo, conllevó la ruptura de algunas de las cadenas productivas creadas, la descapitalización de una parte signi ficativa del sector industrial cubano(no solo la industria azucarera) y el rompimiento de la disciplina monetaria en torno de la relación dólar-peso cubano convertible, lo que llevó en 2008 a enfrentar una crisis de pagos con un impacto altamente negativo en el desempeño de la economía en los años posteriores. Significó también la recomposición de las relaciones económicas N ueva S ociedad 242 84 Juan Triana Cordoví internacionales con fuerte sesgo hacia dos países, Venezuela y China, lo que de una u otra forma recuerda la vulnerabilidad de la dependencia unilateral ya vivida por Cuba en años anteriores a 1990. Una característica importante de esta segunda etapa de reformas es la desvinculación de los buenos resulta dos macroeconómicos en términos de crecimiento respecto del mejoramiento del nivel de vida de la población, medido en capacidad adquisitiva e incre mento del consumo individual. La actual etapa de la transformación se ha caracterizado, hasta el momento, por tasas relativamente bajas de crecimiento junto con la recomposición de las cuentas externas del país. A diferencia de la primera fase de transformaciones, cuando la desaparición de los apoyos internacionales provenientes del campo socialista no dejó otra alternativa, la actual coyuntura tiene en las restricciones internas su prin cipal detonante.«Desatar los nudos que entorpecen el desarrollo de las fuer zas productivas» es una de las frases más repetidas en la actualidad. Surge del convencimiento de que consolidar el socialismo en Cuba solo es posible sobre la base de elevar sustancialmente la productividad y la eficiencia de la econo mía en su conjunto, y del convencimiento de que el Estado debe concentrarse en lo que es decisivo para conservar y También existe la convicción de que el socialismo que Cuba conoció y se empeñó en llevar adelante hasta consolidar el socialismo. Pero también existe la convicción de que el socialismo que Cuba conoció y se empeñó en llevar adelante hasta finales de los 90, y que después fuera nuevamente«rescatado», finales de los 90, y que después fuera nuevamente «rescatado», es inviable, no es inviable, no solo desde el punto de vista económico sino también social y político. solo desde el punto de vista económico sino también social y político n Otra diferencia esencial entre la etapa actual y el periodo que siguió a la caí da del bloque socialista está asociada al cambio de presupuestos ideopolíti cos que sustentan las reformas econó micas. Mientras que entre 1990 y 1999 se aceptaron las formas no estatales como un«mal necesario» que podría ser eliminado cuando la situación me jorara(algo que pareció ocurrir en el periodo 2001-2007), hoy, desde la más alta dirección del Partido Comunista de Cuba( pcc ) y desde el Estado se bus ca legitimar, no solo en el ámbito legal sino también en el comportamiento 85 T ema C entral Cuba: ¿de la«actualización» del modelo económico al desarrollo? cotidiano, esas diferentes formas de propiedad, y en consecuencia se estable ce una política para su fomento 1 y un marco legal, aun imperfecto e incom pleto, que le da apoyo y establece límites relativamente claros. ■■  La tercera etapa de transformaciones: de los parches a una nueva concepción del desarrollo y el socialismo En esta tercera etapa de transformaciones que comienza en 2007 pueden dis tinguirse al menos cuatro grandes momentos: el primero de ellos abarca desde el verano de 2007 hasta la divulgación y discusión de los«Lineamientos de la Política Económica y Social»; el segundo tiene por eje el propio proceso de dis cusión del documento original y su aprobación por el vi Congreso del pcc ; el tercero comienza con la aplicación de los Lineamientos para ir«actualizando» el modelo económico-social, y el cuarto se inicia con la declaración pública de los más altos niveles del Partido y del gobierno en que se manifiesta la convic ción de que no solo se trata de sobrevivir(arreglar lo que ha estado mal y mo dernizar el funcionamiento del modelo), sino que se requiere una concepción integral sobre el futuro del país. Es decir, una concepción del desarrollo futuro que integre a la vez el propósito de consolidar el socialismo con el de lograr una inserción exitosa de Cuba en la economía mundial y eliminar las fallas estruc turales y funcionales del proceso experimentado hasta la actualidad. En la primera etapa se aprecia un grupo de medidas de las que buena parte está concentrada en reforzar y mejorar la institucionalidad y eliminar restric ciones que entorpecían la vida cotidiana de los ciudadanos cubanos: - fortalecimiento de la institucionalidad, incluyendo la reorganización del Es tado y el gobierno; - énfasis en el concepto de que el plan de la economía debe ajustarse a los recursos disponibles; - prioridad del crecimiento, la diversificación de exportaciones y la sustitu ción de importaciones, diseñando programas y medidas especiales para apo yarlos, entre los que se destacan los esquemas cerrados de financiamiento, que permiten hacer uso de las divisas de forma descentralizada; 1. Una de las polémicas más agudas tanto en la teoría como en la ideología está asociada a las diferentes posiciones respecto de estos tipos socioeconómicos no estatales. Lo provechoso de esa polémica es su carácter abierto y franco. Lo otro que resulta interesante es que desde el Estado y desde el Partido, si bien se han reconocido las formas cooperativas como más afines al pro pósito de las transformaciones, se impulsa la diversificación de los actores, con un pragmatismo nunca antes visto en la conducción de la economía. N ueva S ociedad 242 86 Juan Triana Cordoví - revisión y reorientación de la política inversionista para darle mayor inte gralidad, evitar inmovilización de recursos y otras ineficiencias. En corres pondencia con ello, se impulsó: - la redistribución de los créditos externos disponibles hacia los objetivos que a corto plazo tuvieran mayor efecto en la balanza de pagos; - la reprogramación de los pagos de la deuda externa; - una serie de transformaciones estructurales y en el funcionamiento del sector agropecuario que incluyó la emisión del decreto ley 259, que esta blece la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo, con el objetivo de elevar la producción de alimentos y reducir su importación; - impulso de medidas adicionales para el ahorro de portadores energéticos, incluyendo las vinculadas a aspectos organizativos, tales como la reorganiza ción del transporte de cargas; - inicio de un importante grupo de inversiones industriales de carácter estra tégico en cuanto al desarrollo futuro del país; - experimentos como sustitución de comedores y transportes obreros por otras modalidades y arrendamiento de barberías, peluquerías y taxis a em pleados, con el objetivo de aligerar la carga al Estado en algunos servicios 2 . El proceso de elaboración y discusión de los Lineamientos fue a la vez un alto en el camino de las transformaciones emprendidas desde 2007, que permitió or denar las ideas fundamentales y resultó en un diagnóstico de lo realizado hasta 2010 y de las necesidades de transformación de la economía nacional. Los Linea mientos han sido también la hoja de ruta de las reformas por realizar y, luego de su discusión entre la población y su aprobación por el vi Congreso del pcc y la Asamblea Nacional, constituyen una plataforma que expresa un consenso social y político(los límites máximos permisibles) para esta etapa del proceso. Pueden distinguirse tres líneas de acción fundamentales en el propósito de «actualizar el modelo de funcionamiento económico cubano»: Transformaciones en la estructura y en la gestión de la propiedad que conducen a dis minuir la presencia del Estado en la economía . En este marco se aprobó la entrega de tierra estatal a usufructuarios privados de forma gratuita por diez años(en estos momentos se estudia extender ese tiempo a 20 años y más). La ampliación del sector del trabajo por cuenta propia, el fomento de cooperativas en sectores no agrícolas y el posible arriendo a privados de instalaciones y locales que prestan 2 . vi Congreso del pcc :«Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revo lución. Aprobado el 18 de abril de 2011.‘Año 53 de la Revolución’», p. 8,. 87 T ema C entral Cuba: ¿de la«actualización» del modelo económico al desarrollo? © Nueva Sociedad/ Pedro Juan Gutiérrez 2012 N ueva S ociedad 242 88 Juan Triana Cordoví diferentes tipos de servicios, desde cafeterías hasta barberías, constituyen parte de esos cambios. Mientras que la concesión de mayores libertades de decisión a las empresas estatales completaría ese primer propósito, este último aspecto resulta hasta ahora el más demorado de todos. Reestructuración y modernización del aparato estatal. Esto incluye la reestruc turación(y supresión) de ministerios y la creación de instituciones y normas que permitan manejar la economía mediante instrumentos de regulación in directa, con el fin de darles a las empresas estatales que permanezcan como tales mayor independencia económica. Erradicación de prohibiciones que limitaban las oportunidades de la población . Se aprobó recientemente una ley que creó un mercado privado de automóviles y otra que creó un mercado privado de viviendas, lo que, junto con transforma ciones en las normas migratorias, debe contribuir a la mejora de la situación de la población y, de una u otra forma, permitirá también una cierta expansión de la economía por la vía de la inversión privada nacional. La aplicación de los Lineamientos ha conducido a una recomposición de la es tructura de la propiedad y también de la sociedad e introdujo cambios sustan ciales en la magnitud y presencia del Estado, a la vez que consolida la idea de la diversidad de actores en la economía y en la sociedad. Luego de un año de aplicación de los Lineamientos, en la primera sesión de la Asamblea Nacio nal del Poder Popular se anunciaron nuevas medidas que dan continuidad al propósito de«modernizar» la economía cubana. Entre las nuevas medidas aprobadas pero aún no aplicadas se encuentran: - políticas para encaminar el reordenamiento macroeconómico en las esferas crediticia, de precios mayoristas y minoristas, así como la política fiscal, en cuyo caso se ha avanzado hasta la promulgación en el Parlamento de la nueva Ley Tributaria; también se han estudiado los principios fundamentales de la nueva política monetaria; - políticas para la creación experimental de cooperativas en actividades no agropecuarias; se prevé la elaboración de una Ley General de Cooperativas luego de transcurrido un plazo prudencial de estos experimentos; - autorización de arrendamiento en los establecimientos de servicios gastronó micos que no superen los cinco trabajadores, de modo similar a lo efectuado en su momento con otros servicios personales, como barberías, peluquerías, 89 T ema C entral Cuba: ¿de la«actualización» del modelo económico al desarrollo? tiendas de reparación de calzado, etc. Como rasgo fundamental, los inmuebles serán propiedad del Estado(patrimonio cedido hasta diez años) y se diferen cian las funciones de posesión y gestión: estatal la primera, cooperativa la segunda. Se estudian cambios en la ley impositiva para facilitar las labores de reparación y Al mismo tiempo, se ha seleccionado un grupo de empresas estatales mantenimiento que los futuros cooperati vistas tendrán que realizar. para la realización de experimentos dirigidos a Al mismo tiempo, se ha seleccionado un grupo de empresas estatales para la rea dotarlas de suficiente autonomía y amplias lización de experimentos dirigidos a do tarlas de suficiente autonomía y amplias facultades en su gestión económica y fi facultades en su gestión económica y financiera n nanciera y se ha establecido un nuevo sistema de relaciones entre las empre sas y el Estado. Ello se impulsa a través de una serie de ideas básicas: - creación de un nuevo sistema de relaciones entre las empresas, las organiza ciones superiores de dirección empresarial( osde ) y los ministerios; - concepción de un sistema de planificación empresarial diferente, para el cual los directivos de este nivel tendrán mayores facultades; - flexibilización de los objetos sociales y la posibilidad de aprobar precios, te niendo en cuenta los referentes internacionales y los costos de producción; - autorización para utilizar la depreciación y una parte de las utilidades ob tenidas. Todas las operaciones de estas empresas se realizarán en pesos cubanos. Un asunto no hecho público aún es la tasa de cambio con la cual estas empresas realizarán sus operaciones de exportación e importación y los pagos a otras empresas que operan en pesos convertibles, así como para el cumplimiento de sus obligaciones financieras con la banca nacional y los suministradores nacionales y foráneos. Paralelamente, se ha elaborado un anteproyecto de Código del Trabajo con el objetivo de ajustar a las nuevas condiciones los derechos y deberes de los trabajadores, teniendo en cuenta la sostenida in corporación de fuerza laboral a las formas no estatales de gestión. Se avanza, además, en la creación de dos nuevos ministerios: el de Energía y Minas, y el de Industrias. Estos tendrán grupos empresariales que cumplirán con el pre cepto de que el ministerio atiende y controla pero no dirige, para dar así otro paso hacia la separación de las funciones estatales de las empresariales. Para ello se avanza en nuevas normativas, en diferentes fases de aplicación: N ueva S ociedad 242 90 Juan Triana Cordoví - En marzo se aprobaron 17 nuevas medidas(que no han sido publicadas en la prensa) para eliminar restricciones en el funcionamiento y la gestión de las unidades básicas de producción cooperativa(conocidas como ubpc ), las cua les se harán extensivas a las Cooperativas de Producción Agropecuaria( cpa ) y de Crédito y Servicios( ccs ), de modo que todas las formas de propiedad existentes en el campo cubano actúen en igualdad de condiciones. - Se encuentra en etapa de implantación la política para la comercialización de productos agropecuarios en las provincias de La Habana, Artemisa y Maya beque, con el objetivo de facilitar el acceso directo al mercado de las diferentes formas productivas(cooperativas, campesinos privados, etc.). Entre las medidas en preparación, se anunciaron las siguientes: a) elaboración de las bases del pro grama de desarrollo económico y social del país a largo plazo; b) elaboración y aprobación de la Proyección Estratégica de Implementación de los Lineamien tos para el periodo 2012-2015, con su correspondiente cronograma de aplicación integral y paulatina; c) aumento de los oficios en la modalidad de trabajadores por cuenta propia, flexibilizando prohibiciones y eliminando contravenciones obsoletas(siempre que no atenten contra el orden); d) actualización del decreto ley 259 sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo. Se emitirá una nueva normativa en esta materia que, entre otros asuntos, ampliará hasta 67,10 hectá reas(5 caballerías) la entrega de tierras a usufructuarios que estén vinculados a granjas estatales, ubpc o cpa ; autorizará la construcción de viviendas perma nentes en calidad de bienhechurías y asegurará la continuidad del derecho de usufructo a familiares o personas que trabajan la tierra. Según datos oficiales, en los dos últimos años se han entregado tierras a 150.000 nuevos agricultores usufructuarios hasta un total de 1,5 millones/ha, y de ellas más de 70% están ya en producción. Los cambios que comenzarán a introducirse en el funcionamiento de las em presas estatales serán decisivos en la futura marcha de este proceso. No es la primera vez que se intenta en Cuba«modernizar el funcionamiento de la empresa estatal»; sin embargo, ese propósito siempre ha sido frenado no solo por falta de claridad teórica acerca del papel del Estado como representante de la propiedad de todo el pueblo, sino también por la inercia misma de re producir hacia futuro unas formas de organización que no respondían a las necesidades reales de la economía nacional ya desde los años 80. ■■  Socialismo y desarrollo El otro ejercicio decisivo de esta última etapa se vincula a la relación desa rrollo-socialismo. Mientras que desde la interpretación teórica predominante 91 T ema C entral Cuba: ¿de la«actualización» del modelo económico al desarrollo? en Cuba el socialismo ha sido identificado como condición sin la cual es im posible el desarrollo –lo que en definitiva se tradujo en aceptar mecánica mente que construyendo el socialismo se alcanzaba en forma automática el desarrollo–, la práctica demostró ya desde los finales de los años 80 que tal interpretación no era sostenible. Hoy es posible afirmar que la experiencia cubana de los años que van desde la década de 1960 hasta finales de los años 80 demostró que el desarrollo supone crecer, pero no de cualquier forma, ni a cualquier tasa ni en cualquier sector. Por ejemplo, parece que fomentar el crecimiento en aquellos sectores que son los que lideran la dinámica de la economía mundial o están estrechamente relacionados con aquellas tenden cias líderes facilita el esfuerzo y contribuye a alcanzar la meta del desarrollo. El desarrollo presupone también cambios en la estructura económica, pero no cualquier cambio, sino el desplazamiento hacia ramas y sectores de ma yor productividad y, a la vez, el desplazamiento dentro de las mismas ramas hacia mayores niveles de productividad. Entonces, pensando en esa futura agenda para el desarrollo desde la perspectiva de la economía, habrá que in corporar con personalidad propia al menos cuatro dimensiones a ese modelo de transformación: - el esfuerzo normativo que garantice a la transformación del país(regula ción e institucionalidad) transparencia en los procesos y control social sobre ellos; - la identificación ex ante de las fuentes de acumulación y la definición de po líticas económicas coherentes con ellas; - la definición de los motores del crecimiento económico; - los gestores del desarrollo, su lugar y papel; en otras palabras: ¿quiénes se rán los agentes innovadores?; ¿se debe seguir descansando únicamente en el Estado como agente innovador o se debe reconocer el espacio del empresario estatal y/o privado en ese proceso? De la posibilidad de estructurar esas estrategias hacia el desarrollo 3 , de la capacidad de las instituciones para transformar las realidades existentes y asimilar las nuevas realidades y ponerlas a tono con los propósitos de de sarrollo, dependerán en mucho el éxito de esta nueva etapa que el país está viviendo y la perdurabilidad de la«actualización del modelo de funciona miento económico». 3. Sin duda, los Lineamientos aprobados constituyen una premisa indispensable en ese pro pósito, pero no agotan el tema, más bien abren la puerta a otro debate: el de la estrategia de desarrollo. Este artículo es copia fiel del publicado en la revista N ueva S ociedad N o 242, noviembre-diciembre de 2012, ISSN: 0251-3552, . «Tengo una raza oscura y discriminada» El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado A lejandro de la F uente Inicialmente impulsado por intelectuales, músicos, escritores y artistas, desde fines de la década de 1990 el movimiento afrocubano ha ido logrando romper el silencio oficial que cubría el tema racial en Cuba. En los últimos años, la lucha por la igualdad racial se ha enriquecido con la participación de organizaciones y activistas que han traducido las denuncias al lenguaje de los derechos ciudadanos. Aunque el movimiento afrocubano ha ganado en complejidad y diversidad, el debate de los últimos años ha ido produciendo, en paralelo, una serie de grandes temas de interés compartido. Estos puntos de acuerdo anticipan, quizás, la posibilidad de un programa consensuado y una acción común. C ualquier cubano sabe hoy que el racismo y la discriminación racial son problemas que afectan a la sociedad de la isla. Es algo que ha escuchado en programas radiales, leído en los medios de prensa o visto en algún pro grama de la televisión nacional. Del tema se ha hablado en reuniones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Congreso del Partido Comunista de Cuba( pcc ), en un sinnúmero de eventos académicos y culturales y también en las reuniones de los grupos de oposición. Notas sobre la discriminación y el racismo circulan en listas de correo electrónico y aparecen registradas en sitios de internet, algunos de los cuales están dedicados precisamente a temas raciales. Alejandro de la Fuente: catedrático de Historia y Estudios Latinoamericanos y director del pro grama de Doctorado en Historia de la Universidad de Pittsburgh. Entre sus publicaciones se encuentran Havana and the Atlantic in the Sixteenth Century (University of North Carolina Press, Chapel Hill, 2008) y Una nación para todos: raza, desigualdad y política en Cuba, 1900-2000 (Colibrí, Madrid, 2001). Ha sido cocurador de la exposición de arte Queloides: raza y racismo en el arte cubano contemporáneo , presentada en La Habana, Pittsburgh, Nueva York y Boston. Palabras claves: racismo, sociedad civil, hip hop, rap, desigualdad racial, afrodescendientes, Cofradía de la Negritud(Coneg), Comité Ciudadano por la Integración Racial( cir ), Cuba. 93 T ema C entral El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado Los blogueros y periodistas independientes hablan del asunto. También lo ha cen escritores, académicos, activistas, promotores culturales, músicos, artistas visuales y cineastas. Todos estos actores sociales y culturales constituyen lo que en otros trabajos he denominado«movimiento cultural afrocubano» 1 . Por muchos años, los estudiosos e interesados en el tema racial cubano nos quejamos del silencio, oficial y social, que rodeaba este problema central de la sociedad y cultura cubanos. Durante largo tiempo reclamamos la necesi dad de investigar y debatir lo que el politólogo Jorge Domínguez llamó en una ocasión un«no-tema» en los estudios cubanos 2 . Finalmente, a través del trabajo y el esfuerzo de muchos, el racismo se convirtió en tema de investiga ción y debate. No se trata de un logro menor, puesto que el silencio sobre las llamadas«diferencias raciales» tiene hondas raíces en el imaginario nacional y constituye uno de los presupuestos centrales de la cubanidad. Es un silen cio patriótico, cuyo certificado de nacimiento hay que buscarlo en las luchas anticoloniales del siglo xix –la mítica manigua redentora de los cubanos– y en los escritos de aquellos que, como José Martí, se empeñaban en inventar y construir una nación independiente y viable, participativa y armónica, en la que era mejor esquivar o soslayar divisiones y conflictos como los raciales. La formación de un movimiento social y cultural afrocubano está ligada in disolublemente a los esfuerzos realizados por un grupo de activistas e inte lectuales que, en los años 90, comenzaron a cuestionar el silencio oficial que hasta ese momento había proscrito cualquier discusión sobre la discrimina ción racial como un intento de dividir la sociedad socialista cubana. En el inicio, esos activistas e intelectuales denunciaron la existencia de conductas e imaginarios racistas de forma más o menos aislada, desde sus propios cam pos de acción y desde sus disciplinas y espacios respectivos. Pero hacia fines de los 90, y con mayor claridad en la década siguiente, esos actores sociales y culturales comenzaron a confluir en redes y espacios compartidos, donde era posible intercambiar ideas, contactos, experiencias y proyectos. A pesar de padecer serias limitaciones en el acceso a la información, en particu lar a internet, no eran inmunes a la influencia de grupos e instituciones inter nacionales encargados de combatir el racismo y la xenofobia a escala mundial. Algunos de estos intelectuales y activistas participaron en conferencias y even 1. A. de la Fuente:«The New Afro-Cuban Cultural Movement and the Debate on Race in Contem porary Cuba» en Journal of Latin American Studies vol. 40 N o 4, 11/2008, pp. 697-720. 2. J.I. Domínguez:«Racial and Ethnic Relations in the Cuban Armed Forces. A Non-Topic» en Armed Forces and Society N o 2, 2/1976, pp. 273-290. N ueva S ociedad 242 94 Alejandro de la Fuente tos internacionales sobre el tema y así desarrollaron nuevos contactos e incorpo raron nuevos términos, métodos y propuestas a su arsenal teórico. La influencia ejercida por estos foros internacionales es visible en la isla. Por ejemplo, un tér mino consagrado en documentos jurídicos internacionales como«afrodescen dencia» ha pasado a formar parte del debate público cubano 3 . Tras un breve análisis del proceso de formación del movimiento afrocubano –un movimiento que en los últimos años ha ganado significativamente en di versidad, complejidad y visibilidad–, el presente artículo discute algunas de las propuestas y los argumentos que definen el debate racial cubano contem poráneo. Ya no es necesario, como antes, inyectar el tema racial en el debate público nacional. Eso está hecho. Pero una vez reconocido el problema, ¿cómo resolverlo?, ¿qué pasos y políticas están siendo objeto de discusión y debate?, ¿cómo puede contribuir el movimiento afrocubano a la eliminación del racis mo y la discriminación racial en Cuba? Estas son algunas de las preguntas que los miembros del movimiento intentan responder ahora. ■■  «Tengo» Pocas obras sintetizan mejor los reclamos y frustraciones articulados por una nueva generación de intelectuales y activistas preocupados por el tema racial en los 90 que la canción«Tengo», del grupo de rap Hermanos de Causa(inte grado por Soandres«Soandry» del Río y Alexy«Pelón» Cantero). Parafrasean do un famoso poema de Nicolás Guillén, en Pocas obras sintetizan el que el poeta alababa con sinceridad y opti mejor los reclamos y frustraciones articulados por una nueva generación de intelectuales y mismo los impresionantes logros del Estado revolucionario en el campo de la desigualdad racial, los músicos de Hermanos de Causa de nuncian la persistencia de prácticas e imagi narios racistas en la sociedad cubana:«Tengo activistas preocupados por el tema racial en los 90 que la canción «Tengo», del grupo de rap una raza oscura y discriminada./ Tengo una jornada que me exige y no da nada./ Tengo tantas cosas que no puedo ni tocarlas./ Ten go instalaciones que no puedo ni pisarlas». Además, el«Tengo» de Hermanos de Causa Hermanos de Causa n hace referencia al incremento vertiginoso de 3. Alejandro Campos García:«The Politics of Human Rights and the Making of Afrodescendants: The Contribution of the Inter-American System», ponencia presentada en la Conferencia 2012 de la Latin American Studies Association, San Francisco, 23 al 26 de mayo de 2012. 95 T ema C entral El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado las diferencias sociales en Cuba y al impacto negativo de nuevos patrones de diferenciación y consumo:«el hecho de que tengas más/ no te hace ser mejor que yo,/ el recurso te da posibilidades,/ no confundas tener más con tener cualidades/(...) La pacotilla está cambiando las mentalidades» 4 . Estas son, en síntesis, las preocupaciones fundamentales que los intelectuales y activistas comprometidos con la igualdad racial comenzaron a articular en los años 90, cuando la aguda crisis conocida como Periodo Especial destruyó los pilares del Estado de Bienestar cubano: racismo, desigualdad y exclusión pasa ron a formar parte de la vida cotidiana. Los músicos del movimiento hip hop expresaron de forma particularmente efectiva las frustraciones y demandas de aquellos cubanos, en especial jóvenes y negros, que intentaban procesar y con trarrestar las nuevas fuerzas económicas, sociales y culturales que producían la marginalización de negros y mulatos. La participación de otros creadores, intelectuales y activistas en el debate ra cial enriqueció sus contenidos y contribuyó a darle mayor visibilidad al pro blema. Por ejemplo, mientras los raperos denunciaban con singular efectividad la discriminación, los estereotipos raciales y la violencia policial, los artistas plásticos incorporaron temas como la fetichización de la cultura afrocubana y la comercialización de un imaginario racista que presentaba a los cubanos ne gros y mulatos como objetos de consumo sexual y cultural. Los artistas visua les recalcaron también la importancia de las culturas africanas en la conforma ción de lo cubano y la participación de los negros en la historia nacional, dos temas que hallaron desarrollo ulterior en el trabajo de historiadores, críticos y escritores. Desde las ciencias sociales, un grupo de estudiosos y académicos comenzó a documentar, a través de investigaciones de campo y de esfuerzos cuantificadores, la desigualdad racial cubana, y a ofrecer explicaciones acer ca de su rápido incremento. Estos esfuerzos estaban inicialmente vinculados al trabajo desarrollado por el Centro de Antropología de Cuba, que bajo la dirección de Lourdes Serrano comenzó a producir reportes de investigación sobre las desigualdades y sobre los prejuicios raciales de los cubanos 5 . Algu nos de estos trabajos comenzaron a sugerir, además, nuevas dimensiones del problema racial, como las diferencias de género o la distribución espacial de la población en barrios más o menos deseables. 4. Soandry del Río(Hermanos de Causa):«Tengo» en Encuentro de la Cultura Cubana N o 53-54, verano-otoño de 2009, pp. 103-105. 5. Estos primeros resultados de investigación fueron publicados en dos dossiers, uno en Temas N o 7, 1996, y el otro en la revista colombiana América Negra N o 15, 12/1998. N ueva S ociedad 242 96 Alejandro de la Fuente En 1998, el incipiente En 1998, el incipiente movimiento afrocu movimiento afrocubano se enriqueció con la creación, por parte bano se enriqueció considerablemente con la creación, por parte del ingeniero Norber to Mesa Carbonell, de la Cofradía de la Ne gritud(Coneg), un«proyecto ciudadano de del ingeniero Norberto activismo social» que se propuso traducir Mesa Carbonell, de la Cofradía de la Negritud n en demandas concretas las frustraciones y preocupaciones registradas por artistas e intelectuales durante los años anteriores. El primer objetivo de la organización era crear«plena conciencia» acerca de las crecientes diferencias raciales en las instituciones estatales y la sociedad civil, es decir, diseminar y promover los trabajos sobre temas raciales que, con objetivo idéntico, habían venido realizando intelectuales y artistas desde principios de los 90. Haciendo uso de los primeros resultados de investiga ción sobre la desigualdad racial, el documento fundacional de la Coneg se re fería a la estratificación social producida por el Periodo Especial y destacaba que esta tenía«un fuerte componente racial» 6 . La contribución fundamental de la Coneg es haber articulado en el lenguaje de los reclamos ciudadanos lo que artistas e intelectuales habían argumenta do en el terreno cultural. Una vez transferidas al ámbito de las demandas ciu dadanas, las denuncias y frustraciones articuladas por artistas e intelectuales adquirieron una dimensión diferente. La conversación comenzó a girar en tonces en torno de las posibles soluciones y de la implementación de políticas concretas que, tomando nota de la nuevas realidades, intentaran corregirlas. Las implicaciones prácticas de un paso institucional como el representado por la Coneg quedaban claras en su programa:«No podrá haber un avance importante y sostenido en el aminoramiento progresivo de la desigualdad racial si no se pone en ejecución una política social que tenga en considera ción la desventaja históricamente acumulada de la población negra y que se exprese con acciones concretas apropiadas». Con la creación de la Coneg, lo que había sido un movimiento fundamen talmente cultural comenzó a convertirse en un movimiento afrocubano más amplio y complejo. Además, hacia fines de los 90 y durante la década siguien te, los intelectuales, artistas y activistas que habían trabajado de forma más 6. Los documentos de la Coneg citados aquí pueden ser consultados en«La Cofradía de la Negri tud: un proyecto de acción ciudadana contra la discriminación racial» en Encuentro de la Cultura Cubana N o 53-54, verano-otoño de 2009, pp. 106-115. 97 T ema C entral El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado o menos aislada comenzaron a confluir en espacios comunes y a trabajar en proyectos colectivos. Los simposios de hip hop cubano constituyeron, por ejemplo, un espacio en el que convergían no solo artistas y promotores de música, sino intelectuales y activistas que compartían preocupaciones simi lares. Los participantes en el Primer Simposio de Hip Hop Cubano(en no viembre de 2005) destacaban este hecho, al declarar que sus propósitos eran «compartidos no solo por raperos, grafiteros, diyeis y bailadores de hip hop; sino por muchos investigadores, periodistas, profesores, fotógrafos, maes tros, funcionarios, pintores, estudiantes, niños, poetas y amigos que nos han acompañado» 7 . El proyecto Color Cubano, auspiciado por la Unión de Escri tores y Artistas de Cuba(Uneac) y coordinado por Gisela Arandia desde su creación en 2001, jugó un papel aglutinador similar al facilitar la discusión y el intercambio de ideas entre académicos, escritores, artistas y activistas in teresados en el tema racial. Dada su participación en el proyecto comunitario «Concha Mocoyú», en el solar conocido popularmente como La California, en La Habana, un proyecto que desde mediados de los 90 buscaba el mejora miento comunitario a partir de(y no a pesar de) las manifestaciones cultura les afrocubanas compartidas por los residentes del lugar, Arandia inyectó en Color Cubano una sensibilidad comunitaria que hubiera estado ausente de otra forma 8 . Los artistas plásticos jugaron un papel fundamental en este proceso de cons trucción de espacios compartidos y de proyectos colectivos. Entre 1997 y 1999, varios artistas comprometidos con el tema racial participaron en tres expo siciones que, de una forma u otra, denunciaron la persistencia de prácticas e ideas racistas en la sociedad cubana. La primera de estas exposiciones, Queloides(I Parte) , fue organizada por el artista plástico Alexis Esquivel y por el curador y crítico Omar Pascual Castillo. El proyecto fue desarrollado después por el escritor y curador Ariel Ribeaux Diago, quien organizó en el mismo año una segunda exposición titulada Ni músico ni deportista y, en 1999, una nueva edición, más amplia, de Queloides . Estas exposiciones, pioneras por su definición temática, contribuyeron no solo a visibilizar el tema racial, sino a crear espacios de reflexión y contacto para los interesados en la justicia racial, más allá de la plástica 9 . 7.«Declaración final del Primer Simposio de Hip Hop Cubano» en Movimiento: La Revista Cubana de Hip Hop N o 5, 2007, p. 22. 8. G. Arandia:«A toda la membresía del proyecto Color Cubano» en AfroCubaWeb , 3/10/2009, < www.afrocubaweb.com/colordecuba.htm>. 9. Sobre el proyecto Queloides , v. A. de la Fuente(ed.): Queloides: raza y racismo en el arte cubano contemporáneo , Mattress Factory, Pittsburgh, 2011. N ueva S ociedad 242 98 Alejandro de la Fuente A través de esfuerzos como estos se fue constituyendo un movimiento afro cubano que, a pesar de carecer de una estructura organizativa única, com El debate racial contemporáneo se parte algunas preocupaciones medulares. Como ha expresado Tomás Fernández Robaina, uno de sus promotores,«ya no es posible negar la exis centra ahora en los posibles remedios. La existencia misma tencia de un movimiento social que lucha por los derechos del negro en Cuba» 10 . Los actores socia les, culturales e institucionales que conforman ese movimiento coinciden, al menos, en algu del problema ya no es objeto de debate n nas propuestas fundamentales acerca de cómo encauzar la lucha antirracista, a pesar de que el movimiento ha crecido en complejidad y diversi dad. El debate racial contemporáneo se centra ahora en los posibles remedios. La existencia misma del problema ya no es objeto de debate. ■■  Soluciones, remedios: puntos de consenso Es inobjetable que el problema racial, es decir, el prejuicio y la discriminación raciales, constituyen temas de discusión en la cultura cubana contemporá nea. La cuestión de la raza y la igualdad racial gozan de una visibilidad que hace apenas 15 años parecía imposible. Por ejemplo, la Coneg, que durante mucho tiempo trabajó desde un aislamiento y desde un desconocimiento pú blico casi total, constituye hoy un foro de divulgación, debate y circulación de ideas en el que participan numerosos intelectuales, músicos, artistas, ac tivistas, académicos y líderes comunitarios. El boletín digital Desde la Ceiba , editado por el escritor y promotor cultural Tato Quiñones, publica las activi dades de la Cofradía y de diversas organizaciones comunitarias, disemina informaciones relacionadas con el tema racial y sirve de foro para debatir diversas estrategias en la lucha contra el racismo. El tema racial constituye también una preocupación fundamental del Comité Ciudadano por la Integración Racial( cir ), una organización que se autode fine como una«institución civil sin fines de lucro, sin filiación ideológica ni objetivos políticos» y que trabaja por lograr el viejo sueño nacional de una na ción racialmente integrada y armónica, un objetivo que es en esencia idéntico al de la Coneg. Mientras que esta última ha realizado grandes esfuerzos por establecer un diálogo crítico con funcionarios de distintos organismos estatales 10. T. Fernández Robaina:«Un balance necesario: la lucha contra la discriminación al negro en Cuba de 1959 al 2009» en Encuentro de la Cultura Cubana N o 53-54, verano-otoño de 2009, pp. 57-62. 99 T ema C entral El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado y ha intentado influir en sus decisiones, presentando quejas y demandando respuestas, el cir ha utilizado el lenguaje de los derechos humanos y de la autonomía de los derechos ciudadanos. El cir también ha subrayado la im portancia de los instrumentos jurídicos internacionales que protegen y pro mueven estos derechos y la necesidad de que sean aplicados efectivamente en Cuba. Los militantes del cir se quejan con frecuencia de que son perseguidos y reprimidos por las autoridades 11 . Algunas de las informaciones y actividades desarrolladas por estas y mu chas otras organizaciones religiosas y comunitarias son después reseña das, reproducidas, debatidas y amplificadas en blogs y sitios de internet especializados, como Negra Cubana Tenía que Ser , que publica Sandra Álva rez y que presta especial atención a cuestiones de género y a los reclamos de las mujeres, o en AfroCubaWeb , el portal de internet más comprehensivo y abarcador sobre temas relativos a la cultura afrocubana y a la producción intelectual y artística sobre el tema racial en Cuba. Aunque el acceso de los cubanos a internet continúa siendo limitado, las redes de correo electróni co se han convertido en caminos alternativos de creación y difusión de la información. A pesar de esta creciente visibilidad, muchos de los intelectuales y acti vistas interesados en el tema racial se quejan de que se debate todavía en espacios académicos y culturales más o menos enrarecidos. Esta es una queja compartida por intelectuales de diversas generaciones y trayectorias de vida, personas que en otros aspectos mantienen puntos de vista diver gentes.«Los análisis efectuados por los expertos y especialistas(...) pocas veces tienen amplia circulación entre los que no están asociados a las inves tigaciones específicas en esas áreas del conocimiento social», dice Fernán dez Robaina 12 . Para el escritor Roberto Zurbano,«urge abrir el debate» más allá«de los cerrados espacios académicos» en los que este tiene lugar. El ensayista Fernando Martínez Heredia, presidente de la Comisión para Con memorar el Centenario del Partido Independiente de Color, ha dicho otro tanto:«¿Por qué los debates del vi Congreso de la Uneac, de 1998, y los in numerables eventos, divulgaciones y conocimientos adquiridos sobre este tema que se han acumulado hasta hoy no se generalizan, y no llegan a con vertirse en sentido común? ¿Por qué no resulta posible llevarlos a la escala 11. Las actividades y los documentos del cir pueden consultarse en su sitio web, titulado Posracialidad: Comité Ciudadanos por la Integración Racial en. 12. T. Fernández Robaina: ob. cit., p. 59. N ueva S ociedad 242 Alejandro de la Fuente 100 de la sociedad?» 13 . En un documento de 2008, la Coneg también señalaba la necesidad perentoria de«crear conciencia institucional y ciudadana acerca de la actualidad del problema racial», un reclamo compartido por el cir 14 . La diseminación, en especial a través de los medios de difusión, de las inves tigaciones y los debates sobre el tema racial, está relacionada con un segundo punto: la necesidad de transformar el sistema educativo. Sobre este asunto, más que consenso, hay unanimidad de criterio. Los activistas e intelectuales que se han interesado por esta problemática destacan que los actuales planes educa cionales cubanos no pueden funcio Los activistas e intelectuales nar como un baluarte antirracista y destacan que los actuales planes educacionales cubanos no pueden funcionar como contribuyen, de hecho, a la reproduc ción social de imaginarios racistas. Los planes de educación son descri tos como eurocéntricos, en tanto pri un baluarte antirracista y contribuyen, de hecho, a la reproducción social de vilegian la superioridad cultural de Occidente, con menosprecio de otras culturas, en particular las de origen africano. A pesar de su papel funda imaginarios racistas n cional en la historia de la nación cuba na, los africanos y sus descendientes rara vez aparecen en los textos históricos y culturales como protagonistas de esa historia. Hechos fundamentales de la historia de Cuba, como la represión contra el Partido Independiente de Color en 1912, o figuras destacadas, como los militantes antirracistas Lino D’Ou, Ángel Pinto o Gustavo Urrutia, apenas son conocidos o mencionados en los cursos. Como han dicho los Hermanos de Causa en una de sus composiciones,«la escuela no habla de los Indepen dientes de Color» 15 . En octubre de 2011, la Coneg invitó a varios especialistas a participar en un foro de discusión sobre las políticas de acción afirmativa y su posible aplica ción al caso cubano. Entre los participantes se hallaba Esteban Morales, uno de los intelectuales que más activamente han defendido la necesidad de estas 13. R. Zurbano:«Cuba: 12 dificultades para enfrentar el(neo)racismo o 12 razones para abrir el (otro) debate» y Heriberto Feraudy:«Fernando Martínez Heredia: El racismo es una naturaliza ción de la desigualdad entre las personas», ambos en La Jiribilla N o 529, 25/6 a 1/7/2011. 14. Norberto Mesa Carbonell:«Carta de bienvenida», La Habana, 11 de julio de 2008, inédita(cor tesía de Mesa Carbonell); Juan A. Madrazo Luna:« cir : Agenda 2011» en Posracialidad , 29/12/2010, . 15. Soandry del Río(Hermanos de Causa):«Negro cubano» en Encuentro de la Cultura Cubana N o 53-54, verano-otoño de 2009, pp. 103-105. 101 T ema C entral El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado políticas en el caso cubano. Para Morales, la acción afirmativa es«un conjunto de políticas sociales que, observando las diferencias, las tomen en cuenta y promuevan acciones para borrarlas». Dichas políticas, que se aplicarían en particular, pero no de manera exclusiva, a negros y mestizos, son necesarias porque en grupos tradicionalmente marginalizados las políticas universa listas o igualitarias no hacen sino reproducir desigualdades preexistentes. Morales critica las cuotas u otras políticas de preferencia racialmente defi nidas, pero es menos específico al describir la forma que adoptaría la acción afirmativa en el caso cubano 16 . Tanto la Coneg como el cir han defendido también la necesidad de aplicar políticas de acción afirmativa en diferentes áreas de la vida cubana. Es cu rioso destacar que en ambos casos las propuestas se centran en lograr la representación proporcional de individuos«pobres» en dichas activida des. Al adoptar criterios de clase como base de sus propuestas, ambas or ganizaciones evitan la acusación de discriminación positiva o de racismo al revés, al mismo tiempo que promueven el ascenso social de individuos negros y mulatos, que constituyen una proporción muy elevada de los sectores más pobres de la población. Según el cir , es necesario«animar acciones afirmativas en el ámbito económico(...) que potencien a los secto res pobres y marginales de la isla compuestos, en su mayoría, por afrodes cendientes». Por su parte, la Coneg ha reclamado«el acceso proporcional de personas de familias pobres» a los mejores centros educativos, que se destine «una proporción apropiada» de las viviendas construidas cada año a cubrir las necesidades de los más pobres y que se implementen con rapidez«medi das prácticas basadas en principios de acción afirmativa, particularmente en las esferas educacional y laboral». Aunque las políticas de acción afirmativa no gozan de un apoyo unánime, en este como en otros aspectos relacionados con la temática racial parece estarse fraguando un consenso acerca de la necesidad de promover, al menos, polí ticas que de forma específica ayuden a ciertos sectores de la población. Mar tínez Heredia ejemplifica esta posición. Por una parte, ha dicho claramente que no comparte«la política de acciones afirmativas», a las que califica de «recurso de las sociedades de dominación capitalista para corregir en alguna medida características suyas escandalosas y que pueden acarrear protestas 16. E. Morales:«Acción afirmativa: ¿invitación al debate?» en Esteban Morales Domínguez , 20/10/2010,; y«Por una sociedad equitativa: miradas a la realidad de negros y mestizos» en La Jiribilla N o 529, 25/6-1/7/2011. N ueva S ociedad 242 Alejandro de la Fuente 102 y desórdenes sociales». Por otra parte, reconoce que para combatir las des ventajas que históricamente afectan a«los no blancos», sería necesaria«una política especializada (...) dirigida a erradicar o disminuir las situaciones de personas y grupos no blancos que se deben a una reproducción continuada de sus desventajas». Esta posición es compartida por Heriberto Feraudy, pre sidente de la Comisión de Lucha contra el Racismo y la Discriminación crea da por la Uneac en 2009. En una intervención ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, Feraudy, sin referirse explícitamente a las políticas de acción afirmativa, señaló la necesidad de«medidas y políticas específicas , que partan de las desigualdades y la discriminación aún existentes y trabajen para elimi narlas». El objetivo inmediato de esas políticas sería generar«los equilibrios necesarios dentro de la sociedad cubana actual» 17 . Implícito en la discusión sobre estas políticas está un cuarto gran tema de con senso: la acción estatal es necesaria para combatir la discriminación y las cre cientes desigualdades raciales. Desde luego, la acción estatal es inseparable de cualquiera de los remedios discutidos, dado que tanto el sistema nacional de educación como los grandes medios de prensa están bajo el control del gobierno cubano. Pero se trata de algo más específico. Por una parte, algunos de los participantes en el debate y el activismo racial han planteado la necesidad de crear instituciones especializadas dentro de las estructuras del Estado(el pcc , la Asamblea Nacional) para combatir la discriminación y desigualdad raciales. La Coneg ha demandado, durante años, la creación de una comisión parlamen taria destinada al asunto, una petición de la que se hizo eco Feraudy en su pre sentación ante los diputados de la Asamblea Nacional 18 . Por otra parte, activistas e intelectuales coinciden en la necesidad de trabajar, además, en los ámbitos legislativo y judicial, dado que la discriminación ra cial constituye un delito según el Código Penal cubano y está condenada en la Constitución. En su programa de trabajo, por ejemplo, el cir ha mencionado la necesidad de«promover que los ciudadanos, y los afrodescendientes en par ticular, conozcan las leyes y la Constitución en lo que esta tiene de garantías y protección de sus derechos individuales», una necesidad que es comparti da, de forma más o menos explícita, por muchos otros miembros del movi 17. H. Feraudy:«Fernando Martínez Heredia» ob. cit;«Intervención de Heriberto Feraudy en la viii Sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular» en AfroCubaWeb , 23 de diciembre de 2011,, énfasis del autor. 18. Feraudy sugirió la creación de«un observatorio u oficina a nivel de partido o gobierno» para la prevención y atención de quejas en materia de discriminación y, además,«la constitución de un grupo de atención, control y prevención contra la discriminación racial y los prejuicios racia les en la Asamblea Nacional del Poder Popular». 103 T ema C entral El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado miento afrocubano 19 . Al mismo tiempo, Diversos actores dentro sin embargo, diversos actores dentro del movimiento parecen tener dudas acerca de la eficacia de los mecanismos legales existentes, pues recomiendan la adop del movimiento parecen tener dudas acerca de la eficacia de los mecanismos ción de una ley especial para combatir la discriminación –una propuesta que, curiosamente, el Partido Socialista Po pular impulsó, sin éxito, en 1959, en los legales existentes, pues recomiendan la adopción de una ley especial para inicios mismos del proceso revoluciona rio–. Feraudy abogó ante la Asamblea combatir la discriminación n Nacional por la aprobación de«una ley que vele por el cumplimiento de estas políticas antirracistas, de acuerdo con lo que establece la Constitución de la República». Esta ley sería similar a la propuesta por el cir , que ha solicitado«la elaboración y aprobación de leyes que penalicen de manera efectiva cualquier acto de discriminación probada contra los afrodescen dientes cubanos». La ineficacia de los mecanismos legales vigentes en materia de discrimina ción racial se hizo quizás evidente en un caso reciente que fue objeto de amplia discusión en las redes virtuales conectadas con el tema. A fines de febrero de 2012, el poeta y promotor cultural Omar Herrera difundió una carta en la que denunciaba haber sido víctima de un acto de discriminación racial en el Museo Nacional de Bellas Artes, del cual había sido expulsado por una custodio por su condición de negro. La emotiva carta de Herrera pedía justicia y tomaba nota de la legislación vigente en la materia, en especial del artículo 42 de la Constitución, que declara como ilegal y punible«la discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquiera otra lesiva a la dignidad humana». Sin embargo, la carta no reclamaba ac ción judicial alguna contra el hecho. En las palabras de Herrera, exigía«un análisis exhaustivo de los hechos acaecidos y se tomen las medidas admi nistrativas que correspondan atendiendo a la gravedad del hecho y se me dé respuesta convincente» 20 . Como señaló el poeta y escritor Víctor Fowler en un mensaje de apoyo, la ineficacia de los mecanismos vigentes es producida, al menos en parte, por 19. Por ejemplo T. Fernández Robaina: ob. cit; el texto del cir está tomado de J.A. Madrazo Luna: ob. cit. 20. La carta, fechada el 25 de febrero de 2012, fue circulada en el boletín Desde la Ceiba , 12/3/2012. Las mayúsculas aparecen en el original. N ueva S ociedad 242 Alejandro de la Fuente 104 la decisión de los ciudadanos de no hacer uso de ellos. En su mensaje, Fowler destacó que los hechos narrados por Herrera constituían un delito y que debían ser procesados a través de la fiscalía y los tribunales.«Tenemos que aprender», expresó Fowler,«a diferenciar, a separar, la demanda política(...) de la deman da judicial. Hay que obligar a la Ley a existir, hay que fabricarla entre todos. La Ley tiene que ser una construcción colectiva y solo así podremos crecer hasta ser un Estado de Derecho». A pesar de que en esta ocasión esa vía no fue utilizada, es evidente, tanto en la carta del propio Herrera, en los mensajes a propósito de ella y en los reclamos de otros activistas e intelectuales inte resados en el tema racial, que las dimensiones legales forman ahora parte de la conversación 21 . Los que conforman este movimiento afrocubano reconocen la importancia de la intervención estatal –medios de difusión, planes educativos, políticas de ac ción afirmativa, o especializadas, reforzamiento y aplicación de la legislación contra la discriminación– pero mantienen una visión del cambio social que no depende únicamente del Estado. En este tema, como en otros relacionados con la lucha antirracista, se ha ido formando un consenso que atraviesa divisio nes políticas, generacionales y otras. Esencialmente, el punto de consenso es que la acción ciudadana es necesa ria para combatir la discriminación. Una visión centrada solo en la acción estatal, como la articulada por Feraudy en su intervención ante la Asamblea Nacional en diciembre de 2011, es claramente minoritaria, quizás incluso excepcional. Para la mayoría de los miembros del movimiento, es indispen sable algún tipo de acción ciudadana. Algunos sostienen que tal acción debe ser encauzada a través de organizaciones autónomas que, desde la sociedad civil, denuncien las prácticas discriminatorias e influyan sobre los órganos estatales para que las repriman o corrijan. Desde luego, esta es la visión que sostienen la Coneg y el cir , dos organizaciones dedicadas, precisamente, a la acción ciudadana. Pero es también la visión de algunos intelectuales, como Zurbano, quien ha sostenido que una de las dificultades que enfrenta la población negra«está en no tener instituciones sociales propias, donde los negros reconstruyan y compartan sus particulares historias, y legitimen tradiciones». Para otros, sin embargo, la acción ciudadana, aunque necesaria, no parece requerir formas organizativas propias. Martínez Heredia señala, por ejemplo, que es necesario«fomentar las acciones y la concientización 21. La nota de Fowler y la de muchos otros que condenaron el acto de discriminación contra Herrera fue circulada en Desde la Ceiba , 15/3/2012. 105 T ema C entral El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado antirracistas en los ámbitos más diversos de la sociedad, sin esperar todo de la acción y las directivas del Estado, debemos presionar, lograr que actúen juntos los que en el Estado y la sociedad estén dispuestos a hacerlo». Mar tínez Heredia no hace mención a las«instituciones sociales propias» a que hace referencia Zurbano, ni a las«instituciones de la sociedad civil» a las que refiere el cir en su programa de trabajo, pero deja abierta una posibili dad participativa desde«ámbitos» no definidos de«la sociedad». En cualquier caso, este intercambio de ideas y propuestas es muy diferente del que tenía lugar hace 10 o 15 años. Entonces, el objetivo fundamental de los activistas e intelectuales interesados en el tema era denunciar la existencia de prácticas discriminatorias, documentar las crecientes desigualdades raciales en Cuba y darle visibilidad social, política y cultural a la raza como criterio de diferenciación. Recordemos que todavía en 1997, el entonces presidente Fidel Castro se refería a la discriminación racial como un mal social erradicado 22 . Hoy, la existencia –o«persistencia», según muchos– de prácticas discrimina torias ya no es objeto de debate. Los intercambios se han transformado en, al menos, dos sentidos. Por una parte, la discusión se ha movido hacia las soluciones y los remedios. Esto se traduce, cada vez más, en la articulación de demandas concretas de acción es tatal en áreas como la difusión, la educación, la igualdad en el empleo y otras. Por otra parte, se trata de una conversación mucho más participativa, demo crática y amplia. El movimiento afrocubano ha ganado en complejidad y di versidad y con ello han aparecido nuevas voces y propuestas. Hay voces que hablan desde espacios oficiales, otras que lo hacen a título individual, y aun otras que, como el cir , lo hacen desde los precarios espacios de la sociedad civil. Esta conversación ha ido produciendo, con los matices y desacuerdos de rigor, una serie de grandes temas de interés común, de puntos de consenso. Paso a paso, da la impresión de que se va conformando aquello que precisa mente le faltaba al movimiento: un programa consensuado y común. 22. V. el discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz en la clausura del Congreso Pedagogía 97, 7 de febrero de 1997, en el que expresó: « la Revolución erradicó la discriminación racial y le dio oportunidad de estudio y de trabajo a todos los cubanos, independientemente del color de la piel, como quería y soñó Martí, pueden estudiar, pueden trabajar y pueden ir a todas las playas y a todos los lugares de recreación». Fuente:. Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales V elia C ecilia B obes Este artículo analiza la compleja relación del Estado cubano con sus emigrados, a los que, desde un enfoque de seguridad nacional, ha excluido de la nación y de la comunidad política. El caso cubano se analiza en perspectiva comparada, atendiendo al modo en que los Estados latinoamericanos enfrentan el problema de la inclusión de sus diásporas, y se parte de la idea de que, en las últimas décadas, la ampliación de la presencia de los migrantes y su creciente importancia en la economía y la sociedad cubanas constituyen un nuevo escenario para pensar una reforma migratoria. En este nuevo contexto, es indispensable una profunda reevaluación no solo de la política migratoria, sino de la definición simbólica de la nación y la ciudadanía. C uba, al igual que otros países latinoamericanos, es un gran expulsor de migrantes. Más de 12% de su población reside fuera de la isla(en su ma yor parte, en Estados Unidos) y, según parece, no hay signos de que el éxodo vaya a detenerse en el mediano plazo. La relación del Estado con su diáspora 1 –iniciada en 1959– ha estado regida por un conjunto de leyes y reglamentos Velia Cecilia Bobes: doctora en Sociología por El Colegio de México y autora de numerosos ar tículos y libros, entre ellos: Los laberintos de la imaginación. Repertorio simbólico, identidades y actores del cambio social en Cuba (El Colegio de México, México, df , 2000), La nación inconclusa.(Re)Consti tuciones de la ciudadanía y el cambio social en Cuba (Flacso, México, df , 2007) y Los tecuanes danzan en la nieve. Contactos transnacionales entre Axochiapan y Minnesota (Flacso, México, df , 2011). Palabras claves: migración, diáspora, sociedad civil transnacional, ciudadanía, Cuba. 1. Aunque acepto las diferencias semánticas y teóricas entre estos conceptos, en este texto voy a usar indistintamente«diáspora»,«emigración» y«comunidad en el exterior» para referirme a los migrantes cubanos. 107 T ema C entral Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales que durante décadas han excluido de la nación y de su comunidad política a los emigrados. No obstante, después de medio siglo, la migración cubana se ha modificado, tanto sociodemográficamente como por sus motivaciones y su relación con el país de origen. Este artículo parte de la idea de que la ampliación de la presencia de los migrantes y su creciente importancia en la economía y la sociedad cubanas a partir de la década de 1990 y en la co yuntura actual originan un nuevo contexto, en el cual es indispensable una profunda reevaluación de la relación del Estado con su diáspora. Por lo tanto, cualquier discusión en torno de la cuestión migratoria debe tener en su cen tro el tema de la ciudadanía. Pasada ya la primera década del siglo xxi , las nuevas realidades reclaman otras maneras de pensar; por ello, la reflexión que presentamos aquí propone una mirada a lo que otros Estados expulso res(especialmente los latinoamericanos) están haciendo frente al problema de la inclusión de sus diásporas, tratando de colocar el caso cubano en una perspectiva comparada, con el objetivo de entenderlo más allá del contexto de excepcionalidad en el que siempre se lo ha tratado. I. Los procesos migratorios actuales han visibilizado el impacto de los migran tes tanto para las zonas de recepción como para las de expulsión. En este mun do globalizado, la migración ya no es necesariamente un proceso de ruptura total con el país de origen, lo que se ha definido como una tendencia a la trans nacionalización. En este marco, los Estados latinoamericanos conceden dere chos políticos a sus nacionales independientemente de su lugar de residencia, para lo cual casi todos han legislado y reglamentado(con diferentes grados de amplitud y limitaciones según las circunstancias específicas en cada país) la doble ciudadanía y el voto en el exterior: algunos países aceptan la doble ciu dadanía 2 y el derecho al voto(cuyo ejercicio está garantizado por reglamentos y mecanismos electorales) 3 ; en otros el voto solo está aprobado pero aún no puede ejercerse 4 y en algunos más no está aprobado pero se debate su aproba ción 5 . El caso de Cuba queda como el único en el que no se reconoce la doble ciudadanía ni se debate acerca de los derechos de los migrantes. Una vez superada la época en que los lenguajes nacionalistas los concebían como ausentes, traidores o enemigos, casi todos los Estados reconocen a sus 2. Todos los países latinoamericanos la aceptan explícitamente o no la prohíben, con la excepción de Cuba, Brasil y Panamá. 3. Colombia, Perú, Brasil, Argentina, Honduras, República Dominicana, Ecuador, México, Vene zuela, Bolivia, Panamá y Haití(aprobado en 2011, aún no aplicado). 4. Nicaragua. 5. Chile, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Paraguay; en el caso de Uruguay, el debate llevó a que se votara en referendo, pero la propuesta fue rechazada. N ueva S ociedad 242 Velia Cecilia Bobes 108 migrantes como parte de la nación y propician su participación, otorgándoles derechos(políticos, sociales y económicos). A partir de estas tendencias se ha dibujado un nuevo campo de acción estatal(transnacional), definido por la vo luntad política de los gobiernos hacia la protección y concesión de derechos y la apertura ante los reclamos de los grupos migrantes. Las diferentes posturas estatales pueden clasificarse según la propuesta 6 que distingue entre: Estados-nación transnacionales : los que tratan a sus migrantes como miem bros a larga distancia, les ofrecen protección y representación consular, reco nocen la doble ciudadanía y formulan políticas y programas para migrantes; - Estados estratégicamente selectivos : los que quieren asegurar la continuidad de las relaciones de los migrantes con su lugar de origen, pero manteniendo control sobre estos lazos, y por lo tanto tratan de elegir quiénes de entre los migrantes pueden hacerlo y quiénes no; aunque pueden otorgar ciertas pre rrogativas a los migrantes, no conceden derechos legales de ciudadanía; y finalmente, Estados desinteresados y acusadores: los que excluyen a sus migrantes y no los consideran ni tratan como parte de la nación, ven con suspicacia cualquiera de sus acciones o iniciativas, los tildan de traidores o enemigos y tratan de desacreditar cualquier posible influencia de estos grupos sobre el país de ori gen. El Estado cubano, como veremos a continuación, ha calificado como tal durante muchos años. II. Esta relación de Estado desinteresado y acusador solo puede entenderse cabal mente atendiendo a la complejidad de un proceso migratorio que ha estado marcado por: a) la existencia de un diferendo político entre el gobierno cu bano y el de Estados Unidos, b) el carácter de oposición de los(primeros) mi grantes, y c) las dimensiones de diaspóra de la emigración. Cada uno de estos elementos, a su modo, influye sobre la relación, pero sin dudas, es el primero el que ha determinado sus principales derroteros. La centralidad del diferendo cubano-estadounidense(instituido en principio a partir de la Guerra Fría) ha colocado la migración en un contexto político de hostilidad y confrontación. Por una parte, eeuu –principal receptor– favoreció y 6. Peggy Levitt y Nina Glick Shiller:«Conceptualizing Simultaneity: A Transnational Social Field Perspective on Society» en International Migration Review vol. 38 N o 3, 2004, pp. 1002-1039. 109 T ema C entral Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales estimuló desde un inicio la emigración, concediéndole a la comunidad cubana un estatuto de excepcionalidad 7 y su aceptación como refugiados políticos, lo que ha inducido en ellos un sentimiento de diferencia respecto a otros inmi grantes. A su vez, esta circunstancia ha servido al gobierno cubano para legi timar la exclusión, politizar el tema y ubicarlo en un discurso nacionalista que identifica la nación con el proyecto socialista;«exportar la oposición» 8 ; utilizar la migración como«válvula de escape» a presiones internas 9 y negociar con el gobierno de eeuu . Aunque tanto la composición como el volumen y las motivaciones de la diás pora se han ido modificando a través del tiempo, la política migratoria del Estado cubano se ha orientado principal mente por la actitud opositora de los pri Entre 1959 y 1975 meros migrantes. Entre 1959 y 1975 salie ron hacia eeuu aproximadamente 550.000 personas 10 , la mayoría pertenecientes a las clases media y alta, con fuerte peso de pro salieron hacia eeuu aproximadamente 550.000 personas, la fesionales y técnicos. A su vez, el gobierno mayoría pertenecientes estadounidense, que intentaba usar la emi gración como un mecanismo de desestabi lización del nuevo régimen, proporcionó a las clases media y alta, con fuerte peso de entrenamiento y patrocinio a diversas ac profesionales y técnicos n tividades de subversión. En este escenario, el Estado cubano instauró una serie de medidas de regulación y control con las que buscaba limitar las operaciones subversivas que los emigrados pudie ran organizar desde eeuu y defender los intereses del Estado, con lo cual la política migratoria 11 fue concebida como un asunto de«seguridad nacional». El marco normativo de esta política fue refrendado por la Constitución de 1976, que mantuvo el rechazo a la doble ciudadanía y eliminó el derecho al 7. En 1961 se creó el Programa de Refugiados, que les daba a los cubanos el estatus de refugia dos políticos con las consecuentes ventajas migratorias, además de un ambicioso programa de ayuda para la ubicación de cubanos en distintos estados de la Unión. En 1966 se aprobó la Ley de Ajuste Cubano, a partir de la cual los cubanos que llegan a territorio de eeuu pueden obtener su residencia definitiva después de un año de estancia en el país. 8. Jorge Domínguez: Cuba: Order and Revolution , Harvard University Press, Cambridge, 1978. 9. Tal es el caso de los fenómenos de salidas masivas como la de Camarioca en 1965, la de Mariel en 1980 y la de los«balseros» de agosto de 1994. 10. Ernesto Rodríguez Chávez:«El flujo emigratorio cubano, 1985-1996: balance y perspectivas» en Revista de Ciencias Sociales N o 3, 6/1997. 11. Reglamentada a partir de la ley N o 989 de 1961, que establecía la categoría de«salida definiti va» para los que dejaban el país. N ueva S ociedad 242 Velia Cecilia Bobes 110 libre tránsito, pero además modificó el modelo de ciudadanía. A diferencia de las constituciones anteriores, reconocía una gran cantidad de derechos sociales y económicos, a la vez que condicionaba las libertades civiles(de pa labra y prensa) a los«fines de la sociedad socialista»(art. 53). Tal ampliación de los derechos sociales y su efectiva aplicación a través del conjunto de leyes y prácticas revolucionarias colocaron la igualdad en el centro del imaginario ciudadano, a la vez que la identificación de la patria y la soberanía con el socialismo(en un contexto simbólico de agresión y peligro de invasión por parte de una potencia extranjera) ofrecía la posibilidad de desacreditar con facilidad a los que discrepaban y de justificar moralmente su represión. Desde el punto de vista procedimental, se negaba a los migrantes derechos ciudadanos y se los excluía de la comunidad política, mientras que la defini ción simbólica de la nación los trataba como traidores a la patria(aliados de un enemigo extranjero) y los llamaba«gusanos» 12 . Adicionalmente, la cancelación de la posibilidad del regreso(complementada con la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos países) cortó los vínculos entre los cubanos de una y otra orilla(que solo se mantuvieron en el nivel privado y familiar a través de correspondencia o contactos telefónicos esporádicos que no eran bien vis tos dentro de Cuba 13 ). Hacia finales de la década de 1970, un acercamiento diplomático dio lugar al establecimiento de Secciones de Intereses en La Habana y Washington. En este escenario se llevó a cabo un primer diálogo(1978 y 1979) entre el gobierno cubano y su comunidad emigrada para abordar temas como la liberación de prisioneros políticos, la reunificación familiar y proyectos humanitarios de in tercambio entre Cuba y su diáspora. Algunos de sus resultados se vieron refle jados en el nuevo Reglamento complementario a la Ley de Inmigración(1978), el cual, aunque mantiene la categoría de«salida definitiva», incluyó la figura de«permisos de entrada» para residentes en el exterior y creó un«permiso de salida» temporal 14 . 12. Por estos años también otros países, desde diferentes nacionalismos, trataron a sus emigran tes como traidores o potenciales opositores subversivos. Son los casos, por ejemplo, del Haití de Jean-Claude Duvalier y el Portugal de Antonio de Oliveira Salazar y, un poco menos radical, el del México priísta. P. Levitt y N. Glick Shiller: ob. cit.; Leticia Calderón: Los superhéroes no existen. Los migrantes mexicanos ante las primeras elecciones en el exterior , Instituto Mora, México, df , 2010. 13. En los años 60 y hasta finales de los 80, uno de los impedimentos para ingresar al Partido Co munista de Cuba( pcc ) o a la Unión de Jóvenes Comunistas( ujc ) y ocupar ciertos cargos públicos era mantener correspondencia con los familiares o amigos residentes en el exterior. 14. Ambos permisos serían otorgados discrecionalmente por la Dirección de Inmigración y Ex tranjería( die ). Es interesante notar que en el Reglamento está ausente la palabra«derecho»; las diversas figuras legales de entradas y salidas se presentan como peticiones que se pueden reali zar a la autoridad migratoria. 111 T ema C entral Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales © Nueva Sociedad/ Pedro Juan Gutiérrez 2012 N ueva S ociedad 242 Velia Cecilia Bobes 112 Como resultado del diálogo y las modificaciones a la legislación, desde 1979 los emigrados pudieron visitar a sus familiares y regresar a su patria, aunque en calidad de turistas y luego de obtener un permiso de entrada por tiempo limitado. Después de más de dos décadas de prohibición y separaciones, en tre 1979 y 1982 más de 140.000 personas viajaron a Cuba desde eeuu 15 . En este contexto se produce la tercera gran oleada migratoria; en 1980 salieron por el puerto de Mariel más de 120.000 cubanos de todos los estratos sociales: profe sionales, artistas y obreros; opositores y militantes del pcc , blancos y negros. Este fenómeno fue particularmente espectacular no solo por la cantidad y la heterogeneidad de su composición, sino por la atmósfera de confrontación interna que se desplegó a su alrededor, en la cual los que expresaban su inten ción de emigrar fueron tratados como«traidores a la patria», llamados«esco ria» y repudiados en mitines públicos donde fueron muchas veces agredidos verbal y físicamente. El éxodo del Mariel marcó la entrada de una nueva generación a la comuni dad emigrada y el inicio de la transformación de su composición y su relación con el país. Además, la aparición del permiso de residencia en el exterior 16 estimuló la diversificación de los destinos y dio lugar a una nueva modalidad migratoria que permitía el regreso 17 . El grueso de estos nuevos migrantes habían vivido la mayor parte de su vida en la isla, dejaban allí familiares de primer grado y tenían la posibilidad de regresar; por tanto, ya no compar ten la percepción de«ruptura para siempre» de los anteriores migrantes, y la«ideología del exilio», aunque siguió siendo predominante en el espacio público de Miami, comenzó a dar paso a la heterogeneidad y diversidad de posiciones respecto a la sociedad cubana y el gobierno. En los años 90, nuevas modificaciones reconfiguran el escenario migratorio, esta vez asociadas a la crisis del Periodo Especial 18 , la reforma constitucional 15. También desde otros países, aunque en menor magnitud. Susan Eckstein y Lorena Barbería: «Grounding Inmigrant Generations in History: Cuban Americans and Their Transnational Ties» en International Migration Review vol. 36 N o 3, 2002, p. 814. 16. En el decreto 133,«Reglamento de viajes oficiales al extranjero», de 1976. 17. Durante la década de 1990, una gran cantidad de cubanos comenzó a emigrar a otros destinos y a usar estos nuevos permisos para establecerse en otros países(México, España, Venezuela), viajar a Cuba con frecuencia y mantener sus propiedades allí. Particularmente, el Ministerio de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba(Ueac) facilitaron esta prerrogativa a artistas y escritores; otros profesionales emigraron con permisos de trabajo en el exterior y muchos más por matrimonios con extranjeros. 18. Esta crisis fue motivada por la caída del llamado«socialismo real» y la desaparición de la Unión Soviética y el Consejo de Ayuda Mutua Económica( came ), y se extendió desde la econo mía hacia las esferas de la legitimación política y la integración social. 113 T ema C entral Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales (1992), la reforma económica(1993) y la En los años 90, nuevas «crisis de los balseros»(1994). Aunque la reforma constitucional de 1992 mantuvo el no reconocimiento de la doble ciuda danía y la ausencia del derecho al libre modificaciones reconfiguran el escenario migratorio, esta vez asociadas a la tránsito, algunos cambios en la esfera económica, legitimados en la nueva re dacción, impactaron en la relación entre Cuba y su diáspora. En este proceso de crisis del Periodo Especial, la reforma constitucional (1992), la reforma económica cambio, en el que la institucionalidad política se mostraba casi inmutable, la sociedad comenzó a mostrar indicios (1993) y la«crisis de los balseros»(1994) n de mayor autonomía. Activados por la doble crisis de inserción –económica e ideológica–, la necesidad de rearticular el consenso, el(discreto) retrai miento del Estado, la búsqueda de ajustes(paliativos) a través de la reforma económica y el relevo generacional, aparecieron nuevos actores, el universo simbólico totalizador comenzó a mostrar fisuras y a fragmentarse, y algu nas zonas sociales, a escabullirse del control y el monopolio estatal. La«so ciedad movilizada»(a través de las organizaciones de masas) cedió espacio a las primeras ong y«movimientos comunitarios»; y en un lapso relativa mente breve creció y se hizo visible una gama de asociaciones informales, basadas en redes de solidaridad no vinculadas a la organización estatal. Desde el punto de vista económico, medidas como la aceptación de la inver sión extranjera(mixta y de capital privado) en diversos sectores, la legaliza ción del trabajo por cuenta propia y la tenencia de divisas abrieron las puertas al envío de remesas, que se convirtieron en una importante fuente de ingre sos(no dependiente del Estado), lo que condujo a la revaloración social de la emigración. Estas medidas transformaron la economía de muchas familias cubanas y modificaron el patrón igualitarista de consumo que había prevale cido hasta entonces en la sociedad. Las nuevas condiciones de diferenciación del consumo, en coincidencia con la restricción del igualitarismo a las esferas de la salud pública, la educación y la seguridad social(que siguen siendo gra tuitas y subsidiadas por el presupuesto estatal y a las que tienen acceso todos por igual) y al consumo mínimo del mercado racionado, han ocasionado que los diferentes grupos sociales comiencen a distanciarse cada vez más unos de otros en relación con sus niveles y tipos de consumo, y, consecuentemente, que se generen«estilos de vida» muy distintos . A la vez, en un contexto en el que la idea de la igualdad ha sustentado la legitimación de la exclusión po lítica, esta circunstancia contribuye a despertar en la población expectativas N ueva S ociedad 242 Velia Cecilia Bobes 114 que los mecanismos de distribución socialista no pueden satisfacer y cuya sola existencia constituye un desafío a la integración y la cohesión sociales. Más aún, en la medida en que el corazón del modelo de ciudadanía revolu cionaria se ha articulado alrededor de la soberanía y la justicia social, en el nuevo contexto la desigualdad asociada a las remesas introduce tensión en un discurso de legitimación del orden político que, aunque se ha modificado, sigue estando fincado en la igualdad como el logro principal de la revolución y el socialismo. Por otra parte, mientras el imaginario ciudadano se abre a la posibilidad de incluir la emigración como parte legítima de la familia y la nación(aun que con derechos limitados), el Estado se convierte también en receptor de remesas vía las«tiendas de recaudación en divisas» y expresa su intención de usar las utilidades obtenidas en ellas para la ejecución de sus políticas sociales y proyectos de desarrollo, por lo cual también se inclina a valo rar la emigración más en función de motivos familiares y económicos y menos en términos de confrontación política insalvable. En 1994 y 1995, el gobierno cubano convocó a las conferencias«La Nación y la Emigración» como primer paso para la«normalización de las relaciones entre los cuba nos residentes en el exterior y su país de origen». A ellas fueron invitados miembros de la comunidad en el exterior que mantuvieran«posiciones de respeto a la Revolución, a su proyecto de justicia social y de independencia nacional, así como apego a la patria». Se aprobaron nuevas medidas que simplificaban el ingreso al país(Vigencia de Viaje en 1995 y Habilitación del Pasaporte en 2004), al permitir a los residentes en el exterior no tener que solicitar permiso de entrada en cada viaje 19 . Se creó la Dirección de Asuntos Consulares y de Cubanos Residentes en el Exterior, adscrita al Ministerio de Relaciones Exteriores, para atender lo relacionado con la co munidad. Empezaron a publicarse trabajos académicos y literarios sobre la emigración y obras de autores cubanos residentes en el extranjero 20 . La ex presión«gusano» dejó de usarse y en su lugar surgió una forma más limita da y selectiva:«mafia de Miami» –expresión acuñada alrededor del« affaire 19. No obstante, esta«habilitación del pasaporte» es también un permiso que, aunque tiene vigencia indefinida, puede ser revocado por las autoridades sin previo aviso ni explicación al guna, lo cual ha ocurrido en numerosas ocasiones(por ejemplo, en el caso de personas a las que se impide entrar al país al llegar al control migratorio del aeropuerto). 20. Hasta ese momento no se publicaban autores que hubieran emigrado y sus nombres se su primieron de los diccionarios de literatura y los compendios de historia del arte. En cuanto a las ciencias sociales, no fue sino hasta 1989 cuando se creó un centro especializado en estudios migratorios. 115 T ema C entral Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales Elián» 21 –, para deslindar entre los emigrados que visitan la isla, presionan a favor de la eliminación del embargo y aceptan al gobierno cubano como su interlocutor legítimo, y la«mafia terrorista», que incluye tanto a los grupos políticos anticastristas(y sus lobbies proembargo en Washington) como a aquellos que presionan por un cambio democrático y a los intelectuales crí ticos de la política del gobierno cubano. De esta manera, el Estado cubano expresaba una voluntad de ampliar los límites de la inclusión y de incorpo rar, siquiera parcial y selectivamente, a una parte de la emigración, ya que estos acercamientos llevaban implícita la aceptación de los emigrados como cubanos , lo que implica una reelaboración del discurso nacionalista y una ampliación de la definición simbólica de la nación. Paradójicamente, mientras la política del Mientras la política del gobierno cubano hacia la migración se suavizaba, el gobierno de eeuu endure cía la suya. En 1996, la Ley Helms-Burton intensificó el embargo y restringió las vi gobierno cubano hacia la migración se suavizaba, el gobierno de eeuu sitas de los cubanos a una por año. Más tarde, el gobierno de George W. Bush reforzó las prohibiciones a los viajes, el comercio y las transacciones financieras endurecía la suya. En 1996, la Ley Helms-Burton intensificó el embargo y restringió con Cuba. Las nuevas regulaciones limi taron las posibilidades de regresar a la las visitas de los cubanos n isla a una vez cada tres años por periodos de dos semanas y, desde 2004, se impuso un tope máximo de 300 dólares a las remesas(cada tres meses), ambos casos acotados a la familia inmediata(padres, esposos, hijos, abuelos y nietos). A pesar de estas restricciones, entre 1996 y 1999 se estima que un mínimo de 100.000 emigrados visitaron la isla desde eeuu 22 y las remesas siguieron lle gando 23 , y las cifras continuaron creciendo durante toda la primera década del 21. Aunque el caso fue muy conocido, creo necesario recordar que me estoy refiriendo al inciden te de un niño cubano llevado por su madre a eeuu en una balsa que naufragó y cuya custodia de sató una ordalía legal y política en torno de su regreso a Cuba. El niño finalmente fue regresado a la isla y a la custodia de su padre en los primeros meses del año 2000. En este proceso, mientras el exilio de Miami exhibía su anticastrismo y probaba su capacidad de presión, el gobierno cubano aprovechó el incidente para dar nuevos bríos al debate ideológico y revivir la estrategia movili zadora, al calor de la«Batalla de Ideas». 22. S. Eckstein y L. Barbería: ob. cit., p. 813. 23. Aunque los montos son difíciles de estimar, se calcula que para 2009 las remesas hacia Cuba alcanzaron más de 2% del pib . Cheney Wells:«The Role of Remittances in Cuba’s Non State Sector Expansion» en The Cuban Economy , 29/6/2011,, fecha de consulta: 20/5/2012. N ueva S ociedad 242 Velia Cecilia Bobes 116 nuevo siglo(engrosadas por visitantes provenientes de otros destinos 24 ). Este proceso se empalma con la enfermedad de Fidel Castro, el traspa so del poder a su hermano Raúl y la renovación de la elite dirigente 25 , cuya nueva estrategia fue presentada como«actualización del modelo» sin abandonar el socialismo. Como parte de esta actualización, en 2010 fue anunciado un proyecto para expandir el sector del trabajo por cuenta pro pia, junto con el recorte de medio millón de empleos estatales. Esta propues ta potencia el trabajo por cuenta propia y posibilita la creación de micro- y pequeñas empresas. En este escenario se produjo la primera declaración pública del gobierno cubano en cuanto a la necesidad de revisar la política migratoria. La expansión del sector privado(en la modalidad de«trabajo por cuenta propia») abre una brecha de entrada para la iniciativa y la participación de la diáspora en el nuevo sector empresarial y constituye un incentivo para modificar las relaciones entre la sociedad y su comunidad emigrada. La nueva pauta de relación, aunque de manera informal y en muchos casos clandestina y sumergida, comienza a acercar a la comunidad cubana al tipo de contactos transnacionales que se han observado en otros grupos mi grantes 26 . Estos contactos se han multiplicado con la aparición de«familias transnacionales» 27 asociada al incremento(desde los años 90) de hombres jóvenes entre los migrantes 28 , ya que para la mayoría de ellos tanto la moti vación para emigrar –en un contexto de grave crisis económica y de depau peración de las condiciones de vida– como los proyectos de vida en tanto migrantes se orientan hacia la familia dejada en el país de origen. 24. Aunque obviamente la mayor parte de los visitantes provienen de eeuu , hay que tener en cuenta también a los que viven en otros países y no se ven afectados por las restricciones. 25. Por el lado externo ocurre también el cambio de política hacia Cuba por parte del gobierno de Barack Obama, que flexibiliza las regulaciones en torno de las remesas y los viajes. En abril de 2009 se eliminaron diversas restricciones, como los montos máximos de los envíos de dinero, el grado de parentesco para autorizarlos y la frecuencia de tres meses para envíos de remesas, y se autorizó a los viajeros a llevar más dinero. 26. Algunos autores han advertido estas formas incipientes de transnacionalismo«persona a persona» y han destacado la formación de un capital social transnacional. S. Eckstein y L. Bar bería: ob. cit. y S. Eckstein:«Immigration, Remittances and Transnational Social Capital Forma tion: A Cuba Case Study» en Ethnic and Racial Studies vol. 33 N o 9, 2010, pp. 1648-1667. 27. Este es un tipo de familia en el que los roles parentales y/o conyugales se ejercen a distan cia y las remesas adquieren centralidad en la vida del hogar. Marina Ariza y María Eugenia D’Aubaterre:«Contigo en la distancia… Dimensiones de la conyugalidad en migrantes mexica nos internos e internacionales» en Cecilia Rabell(coord.): Tramas familiares en el México contempo ráneo. Una perspectiva socio-demográfica , Instituto de Investigaciones Socialesunam y El Colegio de México, México, df , 2009, pp. 353-394. 28. E. Rodríguez Chávez: ob. cit. 117 T ema C entral Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales Entre estos lazos transnacionales, el más Entre estos lazos común es la remesa familiar, destinada al consumo y a la supervivencia 29 , pero también se encuentran emprendimien transnacionales, el más común es la remesa familiar, tos económicos transnacionales –inci destinada al consumo pientes e informales–, como el envío de dinero y artículos de consumo a través de«mulas» 30 , la existencia en Miami de tiendas especializadas en artículos para y a la supervivencia, pero también se encuentran emprendimientos económicos Cuba y empresas de compras por inter net 31 (que hacen entregas en la isla). La transnacionales n mayor parte de los propietarios de estos negocios son cubanos, como lo son también los de las decenas de agencias de viajes a Cuba y los de las compañías que operan vuelos chárter desde Miami, Los Ángeles y otras ciudades es tadounidenses. Más recientemente, después de 2010, se ha estado produ ciendo la llegada –subrepticia– de pequeños capitales de inversión para la creación de microempresas privadas(restaurantes, salones de belleza, tiendas, talleres de reparaciones, etc.), a las que los migrantes proporcionan dinero, insumos o mercancías. Otra forma de contacto se asocia a lo que –en otros espacios– he llamado la «transnacionalización de la sociedad civil». Esta se fundamenta en la presen cia de sujetos externos, ya sea económicos –insertados en el mercado cubano (empresas mixtas y de capital extranjero)– o instancias de financiamiento de proyectos( ong extranjeras), que influyen de diversos modos en las agen das domésticas de la sociedad civil 32 , o en el activo papel de las iglesias (en particular de la católica) que usan sus agencias trans- o internacionales para desarrollar proyectos de asistencia social, publicaciones y, más recien temente, foros de debate público. Ejemplos de ello son las organizaciones 29. Lo que parece ser el objetivo de la política recaudadora del gobierno cubano. 30. Algunas estimaciones sitúan en más de 80% los envíos a través de«mulas», estrategia usada para burlar controles. También lo hacen dominicanos, salvadoreños(los llaman«viajeros»), mexi canos, colombianos y otros latinos desde eeuu , o los africanos desde Europa. C. Wells: ob. cit. 31. Aunque la mayoría de estas«empresas transnacionales» están en Miami, existen agencias de envíos desde Panamá, Canadá, México y Europa. En estos destinos no restringidos por las leyes del embargo se han constituido agencias de envíos de dinero formales y reconocidas. 32. La internacionalización de las agendas de las organizaciones sociales ha originado la apari ción de lo que se ha dado en llamar la«sociedad civil global», donde los énfasis y la selección de temas(tanto como los financiamientos) a menudo se deciden desde instancias supranacionales y desde ahí se extienden hacia los ámbitos locales. Estos procesos, que han sido documenta dos para la mayoría de los países de América Latina y el mundo en desarrollo, al parecer se replican para las ong cubanas. John Keane: Global Civil Society? , Cambridge University Press, Cambridge, 2003. N ueva S ociedad 242 Velia Cecilia Bobes 118 civiles y religiosas que estimularon la asistencia de peregrinos desde Miami y otras ciudades de eeuu , durante las visitas pastorales de Juan Pablo ii y Be nedicto xvi (1998 y 2012), así como las nuevas organizaciones de emigrantes con objetivos políticos 33 , que se proponen cabildear en ambos países y promo ver el acercamiento entre los dos gobiernos y entre Cuba y su emigración 34 . La presencia de estos nuevos actores está rebasando la definición territorial de la sociedad civil cubana. Una vez que la sociedad ha empezado a admitir –aun cuando sea solo en los niveles simbólico y cultural, y no en el político Una vez que la sociedad ha empezado a admitir ni legal– que sus emigrados forman par te de la nación, el espectro de actores y sujetos sociales crece y se desconecta del que sus emigrados forman parte de la nación, el espectro de actores y territorio. Las nuevas tecnologías de la co municación conforman comunidades vir tuales y un nuevo campo comunicativo online que constituye un espacio adicional sujetos sociales crece y se de encuentro entre la sociedad de ambos desconecta del territorio n lados de la frontera. Considerando que la población que vive en el extranjero cuenta con mayores posibilidades de asociación autónoma y que, al menos a una parte de ella, le interesan los procesos nacionales, su influencia es relevan te para el empoderamiento de la sociedad civil. No se puede dejar de notar que a partir de los años 90 sus discursos han comenzado a circular dentro del país; libros y revistas publicados fuera de la isla aumentan su difusión en la misma medida en que los viajes al y desde el exterior se hacen más frecuentes, proliferan sitios de internet, blogs, páginas web y revistas digita les dedicadas a asuntos cubanos. Estas opciones virtuales, si bien tienen un público restringido, gozan de un dinamismo único para la comunicación, ya que facilitan traspasar fronteras, son menos permeables al control estatal, son 33. Desde el Diálogo de 1979 se crearon asociaciones de«residentes en el exterior» en varios paí ses, vinculadas formalmente a las embajadas cubanas pero sin objetivos políticos. 34. Es el caso de Cuban/Americans for Engagement( cafe ), organización que se ha propuesto cabildear contra las restricciones del gobierno de eeuu a los viajes de los cubanoamericanos a la isla y que también dirige al gobierno cubano un conjunto de peticiones migratorias. Y el caso de una comisión formada por académicos que redactó un informe acerca de los problemas y las potenciales contribuciones de la emigración en el desarrollo del país, formulando recomendacio nes para una verdadera normalización de las relaciones entre Cuba y su diáspora, que incluyen la reconsideración de los excesivos precios de los trámites para viajar al país, la eliminación de restricciones a los viajes de médicos y balseros, la autorización de inversiones a los emigrados, y el aumento de los intercambios académicos y culturales con la diáspora. Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de la Florida:«La diáspora cubana en el siglo xxi », iec / uif , Miami, julio de 2011. 119 T ema C entral Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales relativamente económicas(en tanto no requieren grandes recursos para su producción y distribución) y tienen la capacidad de introducir alternativas al discurso oficial, difundir las iniciativas y proyectos de asociaciones indepen dientes y movilizar solidaridades dentro y fuera de Cuba. Finalmente, como se ha demostrado en otros procesos transnacionales, las remesas económicas suelen acompañarse de«remesas sociales» 35 que extien den el contacto con los migrantes a las relaciones, los estilos de vida, los hori zontes de sentido y las expectativas de lugar de origen y motivan la contras tación constante de valores. Los contactos y vínculos involucran a personas que no solo intercambian bienes materiales sino también ideas, productos culturales, subjetividades y mundos de vida. Esto contribuye a una transna cionalización del imaginario y el universo de valores en la sociedad, que se manifiesta en cambios simbólicos importantes, como la emergencia de iden tidades diferenciadas, la reactualización del prejuicio y la discriminación y el aumento de la incertidumbre. Estos fenómenos están asociados(mucho más de lo que el Estado cubano desearía admitir) a la participación cada vez más importante –aunque indirecta– de la emigración en los procesos internos actuales 36 . A todo esto se puede agregar una tendencia a resaltar los componentes no tanto políticos sino económicos, laborales y de reunificación familiar de la emigración, que se evidencia tanto en la academia como en el discurso de los funcionarios. No obstante, estas posiciones todavía están muy alejadas de los debates actuales sobre migración internacional, que colocan en el centro la protección de los derechos de los migrantes y los potenciales beneficios de una relación de coparticipación con las diásporas, además de su valoración como recurso adicional para el desarrollo nacional y local(inversiones productivas, transferencia de habilidades, filantropía e influencia política). Hoy existen reiterados llamados a normalizar la relación con una comunidad que se considera cada vez menos excepcional y más parecida a la migración económica Sur-Norte, y de la cual se resaltan las motivaciones laborales y de reunificación familiar más que las políticas. No obstante, el discurso ofi cial sigue delimitando la nación no solo territorial, sino política e ideológica mente, lo que se evidencia, por ejemplo, en el explícito rechazo a la idea de 35. P. Levitt: The Transnational Villagers , University of California Press, Londres, 2001. 36. Dicho de una manera más coloquial, la sociedad cubana de hoy no puede entenderse del todo sin mirar a Miami; lo que se dice en Miami, lo que se usa en Miami, lo que se ve en la televisión de Miami, forma parte de la vida cotidiana de la isla. N ueva S ociedad 242 Velia Cecilia Bobes 120 «exilio», en el énfasis del discurso en los efectos negativos de la migración (las pérdidas de vidas que acarrean las salidas ilegales –atribuidas a la Ley de Ajuste Cubano–, el envejecimiento poblacional y la fuga de cerebros) y en la insistencia en mantener el tratamiento del tema dentro del diferendo con eeuu 37 . Esto implica que el gobierno sigue viendo en su diáspora una interfe rencia a la soberanía del Estado y, en esos términos, la posible relación estaría condicionada y acotada a las transferencias de dinero de los migrantes, sin que estos obtengan ningún otro derecho de participación. ■■  Una reflexión final En las condiciones actuales en que la reforma económica y la pérdida de control y monopolio estatal sobre todas las esferas sociales han generado una tendencia a la desigualdad económica cuya consecuencia inevitable e irreversible es una diferenciación, diversificación y pluralización sociales, El modelo de ciudadanía el modelo de ciudadanía basado en la igualdad y la unanimidad en torno del basado en la igualdad y la unanimidad en torno del proyecto socialista se proyecto socialista se enfrenta a una tensión que demanda una redefinición. En estas circunstancias, proliferan con tactos transnacionales que, dada la po enfrenta a una tensión que lítica que todavía orienta la relación entre demanda una redefinición n el Estado y su diáspora, aparecen como vínculos intrincados que se escurren por los caminos de la informalidad y a menudo paran en la clandestinidad y la ilegalidad. Este transnacionalismo«sumergido», que transcurre al margen de la voluntad estatal, constituye el contexto real, y aunque su incidencia es aún limitada, debe ser tenido en cuenta para la revisión de la política migratoria. La agenda del debate debería acomodar sus propuestas a la nueva realidad y podría inspirarse en modelos que muestran que una relación productiva con las diásporas requiere de un nuevo pensamiento, tanto como de nueva legis lación y nuevas políticas públicas. La capacidad de incidir en la motivación y generar incentivos para las contribuciones de los migrantes requiere, más que una simple revisión normativa e institucional, un profundo cambio en los valores que dan contenido a la identidad ciudadana y una comprensión desterritorializada de la nación y de la ciudadanía. 37. Esto se reitera en la reciente«Actualización de la Ley de Migración» dada a conocer mientras este trabajo se encontraba en proceso de edición(decreto ley N o 302, Gaceta Oficial de la Repúbli ca de Cuba, 16 de octubre de 2012). 121 T ema C entral Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales Así, los cambios a la legislación son solo un primer paso. En el caso cubano, es evidente que habría que remover algunos obstáculos como las leyes adua nales y los altos impuestos a los artículos de las tiendas en divisas, revisar la tasa de cambio, eliminar la política recaudadora respecto a las remesas, extender los derechos de propiedad y promover la inversión; pero, sin dudas, los temas centrales en el debate migratorio deben ser la ciudadanía y los de rechos de los migrantes. En este sentido, tanto las políticas migratorias como las leyes de ciudadanía y el repertorio simbólico constituyen obstáculos mayores para la inclusión y la con tribución de la diáspora. Aunque los términos del discurso actual evidencian una reelaboración del nacionalismo favorable a la posible incorporación de los que viven fuera del territorio, todavía persiste la definición ideológica de la na ción y la fórmula de equiparación socialismo/patria. Mientras tal identificación se mantenga, la política migratoria seguirá marcada por un enfoque de segu ridad nacional que imposibilita la inclusión plena de una emigración cada vez más heterogénea y plural en términos económicos, culturales e ideológicos. Aun en el contexto actual, en el que los límites de la nación se han amplia do, este discurso admite como algo natural la exclusión de los que emigran; con lo cual, a diferencia de los mexicanos, los dominicanos, los salvadoreños o los guatemaltecos, los cubanos aceptan que sus emigrados participen en la economía familiar, pero no que sean miembros con pleno derecho de su comunidad política. Por lo tanto, el debate no solo debe enfocarse en los per misos de entrada y salida o en los altos costos de los trámites; también habría que discutir el derecho al libre tránsito, la doble ciudadanía y la extensión de derechos ciudadanos a los residentes en el extranjero. El derecho al voto de los residentes en el exterior, que hoy no se discute en Cuba ni siquiera en los ámbitos privados, tendría que ser un punto central de la agenda a la hora de reconsiderar las relaciones entre los«de adentro y los de afuera» que, a pesar de todo, parecen ser persistentes e inevitables. Este es, sin embargo, un asunto espinoso y que –como ha sido demostrado para otros contextos– tiende a originar resistencias, ya que la aceptación de la doble ciudadanía y el reconocimiento de derechos políticos suelen empoderar a los migrantes y, en consecuencia, los Estados pueden ver en ellos una competencia a su legitimidad 38 y un reto a sus estándares de 38. Cristina Escobar:«Extraterritorial Political Rights and Dual Citizenship in Latin America» en Latin American Research Review vol. 42 Nº 3, 2007, pp. 43-75. N ueva S ociedad 242 Velia Cecilia Bobes 122 eficiencia económica. A pesar de ello, la discusión de estas cuestiones se justifica no solo como un imperativo moral, sino por las ventajas que supo ne la inclusión de los emigrados para los países en desarrollo. Una política migratoria que los conciba como miembros de pleno derecho y con participación real en proyectos sociales y políticos permitiría aprovechar el potencial de los migrantes en términos de transferencias de dinero, inver siones o turismo migrante, así como sus habilidades empresariales y tecno lógicas y su capital social. La fuga de cerebros podría tornarse«intercambio de talentos» 39 si se aprovecharan las redes académicas y científicas de los mi grantes 40 . Por todo esto, el debate a futuro debe incluir la discusión de modi ficaciones de fondo que respondan a las nuevas circunstancias y que –dado que la emigración parece haberse instalado como un patrón permanente de la sociedad cubana– propicien la formación de una ciudadanía transnacional que pueda participar legítimamente en el desarrollo del país. 39. Eleonora Ermoliéva:«¿Fuga o intercambio de talentos? Nuevas líneas de investigación» en Nue va Sociedad N o 233, 5-6/2011, pp. 114-131, disponible en. 40. De hecho, hoy la gran mayoría de los académicos cubanos radicados fuera de la isla manifies ta interés en colaborar y cooperar con el país, y ellos son los principales impulsores y ejecutores de los intercambios con instituciones estadounidenses. La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba S amuel F arber La visita del papa Benedicto xvi a Cuba, en marzo de 2012, ha marcado el punto más alto en el acercamiento entre el régimen liderado por Raúl Castro y la Iglesia católica. Crecientemente, la curia encabezada por el cardenal Jaime Ortega se va transformando en un agente mediador reformista –y una especie de baluarte moral conservador–, en un contexto de incertidumbre marcado por las reformas económicas y el envejecimiento de la elite posrevolucionaria. El hecho de que la Iglesia disponga de los únicos espacios y medios no estatales autorizados plantea, además, algunos dilemas para las izquierdas críticas, como ya ocurriera en Polonia en la década de 1980. R ecientemente, la influencia de la Iglesia católica en Cuba ha tenido un auge inesperado. Pero ¿a qué se debe ese auge? Sin duda, no a un renacimien to de la religión que haya llenado las iglesias de nuevos feligreses. La Iglesia católica ha adquirido más importancia en la isla por razones exclusivamente políticas. En contraste con la guerra abierta entre la jerarquía católica y el lide razgo revolucionario a principios de la década de 1960, la relación entre la curia y el régimen cubano ha evolucionado en años recientes hacia una creciente colaboración mutua. Es así como los líderes comunistas le dieron la bienvenida a la Iglesia, junto con el gobierno español, para participar en las negociaciones que conllevaron en 2010 y 2011 a la liberación de la mayoría de los presos polí ticos condenados a cumplir largas penas en las cárceles cubanas. Fue durante esos años cuando el cardenal Jaime Ortega y Alamino, el más alto dirigente de Samuel Farber: nació y se crió en Cuba y ha escrito muchos artículos y libros sobre ese país. Es pro fesor emérito del Departamento de Ciencias Políticas del Brooklyn College. Su libro más reciente es Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment (Haymarket Books, Chicago, 2011). Palabras claves: transición cubana, izquierda crítica, Iglesia católica, Raúl Castro, Cuba. N ueva S ociedad 242 Samuel Farber 124 la Iglesia de la isla, viajó a Estados Unidos y Europa para actuar como enlace informal entre Cuba y Washington, así como entre Cuba y la Unión Europea. A cambio de eso, la jerarquía católica ha obtenido concesiones institucionales significativas del gobierno. La mayoría han sido concesiones discreciona les de derechos –que en cualquier sociedad democrática existirían como de rechos normales y bien establecidos–, tales como organizar una procesión a través de todo el país en honor a la Virgen de la Caridad del Cobre. Asimis mo, el gobierno le ha permitido a la Iglesia abrir 12 sitios web, publicar siete boletines electrónicos y –más importante aún dado el escaso acceso a internet en la isla– editar docenas de pequeñas publicaciones a través de grupos y parroquias, y 46 boletines y revistas a los cuales tiene acceso, directa o indi rectamente, un cuarto de millón de personas 1 . Aunque tienen una circulación limitada –muy por debajo de 5% de la población adulta–, estas publicaciones constituyen la única excepción significativa al monopolio de los medios de comunicación que detenta el Estado. El gobierno también ha hecho concesio nes de tipo corporativo a la Iglesia, como proveerle ayuda material para cons truir el nuevo seminario católico cerca de la Habana. Incluso Raúl Castro, junto con otros altos oficiales del gobierno, asistió a su inauguración, ocasión en la que el cardenal Ortega expresó públicamente su gratitud a los líderes políticos cubanos por su contribución 2 . ■■  La Iglesia como agente mediador reformista La creciente influencia de la jerarquía católica se puede atribuir, en parte, al viraje que la Iglesia ha dado respecto de su tradicional actitud de crítica hacia el gobierno –más allá de lo suave y cautelosa que haya sido por momentos– para convertirse en agente mediador reformista entre este y las fuerzas de oposición, ya sean los grupos disidentes cubanos, gobiernos imperialistas o, en cierto sentido, elementos descontentos de la población en general. La je rarquía católica de la isla ganó mucho con este cambio, para el que contó con el apoyo del Vaticano, como lo demuestran las concesiones que ha obtenido. Pero menos claro es lo que el gobierno cubano ha ganado a cambio de haber alentado a la Iglesia a jugar un papel importante, si bien todavía no central, en la política de la isla. Cuba no es Polonia, y el catolicismo cubano ha sido, 1. Gustavo Andújar:«Medios católicos en Cuba son distintos pero no ajenos», entrevista con Patricia Grogg en Cuba a la Mano , 14/10/2010,. 2. Anneris Ivette Leyva:«Asiste Raúl a la inauguración de la nueva sede del Seminario de San Carlos y San Ambrosio» en Granma , 4/11/2010,. 125 T ema C entral La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba aun antes de la revolución de 1959, uno de Aunque la Iglesia no los más débiles de América Latina 3 . El go bierno cubano no tenía necesidad alguna de alentar a una Iglesia cuya popularidad cuenta con un enorme apoyo popular, sí tiene no estaba creciendo a grandes pasos. Pero cierto grado de autoridad Raúl Castro escogió negociar con la cu ria católica como una manera idónea de realizar sus objetivos en la política inter moral que el gobierno puede utilizar para nacional. Además, aunque la Iglesia no cuenta con un enorme apoyo popular, sí fortalecer su propio poder n tiene cierto grado de autoridad moral que el gobierno puede utilizar para for talecer su propio poder si el apoyo político al régimen disminuye, especial mente después de que los dos hermanos Castro –Fidel con 86 años de edad y Raúl con 81– inevitablemente desaparezcan del entablado político de Cuba. El nuevo papel de la jerarquía católica como agente mediador tiene consecuen cias importantes: significa, en primer lugar, que la Iglesia tiene que adoptar un «punto medio» entre la política del gobierno y la de la oposición. Pero esta últi ma es muy débil en Cuba. No existe un movimiento clandestino que esté com batiendo al gobierno –otra cosa son las medidas adoptadas por Washington para castigar a Cuba– y, mucho menos, un movimiento oposicionista al estilo del Solidaridad polaco. Los disidentes moderados y de derecha, así como la naciente izquierda crítica y democrática, son débiles. La Iglesia está, en cierto sentido, llenando un vacío, aunque la claramente desbalanceada relación de fuerzas a veces presiona a la jerarquía a inclinarse un poco más en la dirección del gobierno. El discurso del cardenal Ortega en la Universidad de Harvard en abril de 2012, en el que tildó a los disidentes que habían ocupado una iglesia haba nera de delincuentes y hasta de enfermos mentales, pudo haber reflejado, como mínimo, un lapsus del prelado, pero sin duda puso de manifiesto la antes mencionada falta de balance en las relaciones de poder Iglesia-Estado. Es muy revelador que, mucho antes de su intervención en Harvard, la je rarquía católica cubana ya hubiera disciplinado a sus curas más militantes, como José Conrado Rodríguez, y a laicos como Dagoberto Valdés, que se atrevieron a pasar de las críticas muy suaves y diplomáticas hacia la jerar quía a cuestionar enérgicamente las prácticas dictatoriales del gobierno. La 3. Jorge I. Domínguez provee cifras reveladoras que demuestran la debilidad del catolicismo antes de la Revolución. V.«International and National Aspects of the Catholic Church in Cuba» en Cuban Studies N o 19, 1989, pp. 45-46. N ueva S ociedad 242 Samuel Farber 126 muerte súbita del católico Oswaldo Payá, quizás el disidente más conocido de la isla y un crítico duro y frecuente de las políticas conciliadoras de la Iglesia, ayudará a consolidar la hegemonía de la jerarquía y a marginalizar el campo de los disidentes, en su sentido más amplio, y especialmente a su sector católico. Tal parece que para la jerarquía católica cubana, apoyada por el Vaticano, la colaboración táctica con el gobierno cubano es parte de una estrategia pacien te y de largo plazo para ejercer su influencia en el contexto de un régimen en decadencia y para jugar un papel importante en determinar la agenda de la transición. En 2011, el gobierno permitió que la Iglesia estableciera el Centro Cultural Padre Félix Varela, que se ha convertido en uno de los muy pocos espacios donde oposicionistas y críticos pueden expresar públicamente sus puntos de vista. El centro ha emprendido sin hacer aspavientos un programa muy ambicioso y multifacético, que de ser llevado a cabo sin hostigamiento gubernamental va a aumentar considerablemente la influencia de la Iglesia, en especial dada la ausencia de competencia política e ideológica, más allá, desde luego, de la del enorme aparato del Partido Comunista( pcc ) en el po der y de sus organizaciones oficiales de masas. El Centro Cultural Padre Félix Varela ha tratado de influir en la sociedad y la política cubanas y en la futura transición, en ciertas direcciones específicas. Se ha comprometido, por ejemplo, a entrenar a los trabajadores cuentapro pistas y administra el programa de maestría en Dirección de Empresas en asociación con la Universidad Católica San Antonio de Murcia, de España. El padre Yosvany Carvajal, director del programa, declaró que«hoy los hom bres de negocios son vistos como contribuyendo a la sociedad y la economía, ¿pero con cuáles herramientas? Vamos a proveer esas herramientas(…) como emprender y administrar un negocio, mercadotecnia y cosas similares» 4 . El programa de estudios para el título de magíster en Dirección de Empresas, en focado a las medianas, pequeñas y microempresas 5 , refleja las ambiciones del padre Carvajal. Para el curso académico 2012-2013, el programa se ha estruc turado alrededor de las siguientes materias: Entorno Económico; Marketing; Comportamiento Organizacional; Estrategia y Empresa; Organización de la Producción; Ética Empresarial; Economía Financiera y Contabilidad 6 . 4. Marc Frank:«Cuba Opens Doors to mba Studies» en Financial Times , 3/10/2011,. 5. Yarelis Rico Hernández:«La Iglesia siempre tendrá algo que decir y algo que aportar», entre vista al padre Yosvany Carvajal en Palabra Nueva 7-8/2012, p. 3. 6. Convocatoria de la ii edición del título propio de la ucam -Máster en Dirección de Empresas ( mba ) en La Habana, junio de 2012,. 127 T ema C entral La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba El Centro Cultural no solamente está planeando intervenir en el mundo «práctico» de la educación en administración de negocios, que por cierto tie ne un gran componente ideológico que supone, a veces implícita y a veces explícitamente, un punto de vista sobre la economía política. El nuevo Insti tuto de Estudios Eclesiásticos va a ofrecer, más allá de esta maestría, cursos en Teología, Humanidades y Psicología, conjuntamente con universidades extranjeras y profesores cubanos 7 . El padre Carvajal también espera poder otorgar, con la autorización de la Congregación para la Educación Católica, tí tulos de nivel superior homologables a los de cualquier universidad europea 8 . El Centro Cultural está Vale la pena notar que el sacerdote no planeando intervenir en ha dicho nada sobre si el gobierno cu bano va a jugar algún papel a la hora de conferir esos diplomas. el mundo«práctico» de la educación en administración de negocios, que por cierto La revista Espacio Laical , que anterior mente había sido el órgano del Consejo Laico de la Arquidiócesis de la Habana, se convirtió, a partir del 1 de enero de tiene un gran componente ideológico que supone un punto de vista sobre 2012, en un proyecto oficial del Centro Cultural Padre Félix Varela y anunció la economía política n la creación del Laboratorio Casa Cuba, para realizar investigaciones sociales y jurídicas con un énfasis especial«en los aspectos más relevantes relacio nados con la necesaria actualización de los modelos de gestión sociopolítica en nuestro país» 9 . El Laboratorio inició sus actividades con un curso titulado «Constitución cubana: pasado, presente y futuro». Revestido de un lenguaje y tono académicos, el boceto del curso toca una serie de temas controvertidos, como la exploración de lo que es y no es democrático en el sistema electoral cubano y la presentación de«propuestas para la democratización» 10 . ■■  Realismo y pragmatismo En lo que promete ser un documento de gran importancia, en el sentido de que refleja la política de la Iglesia en la presente coyuntura, Lenier González Me deros, viceeditor de la revista Espacio Laical , rechaza claramente la posición de 7. M. Frank: ob. cit. 8. Y. Rico Hernández: ob. cit., p. 3. 9.«La revista Espacio Laical crea el Laboratorio Casa Cuba» en Suplemento Digital Espacio Laical. Arquidiócesis de la Habana N o 190, 6/2012,. 10. Ibíd. N ueva S ociedad 242 Samuel Farber 128 aquellos críticos que quieren que el cardenal Ortega adopte una postura dura hacia el gobierno cubano, insertando«a la Iglesia en la reproducción de lógi cas políticas sustentadas en el aniquilamiento del‘otro’» 11 . González Mederos insiste en que fue el espíritu del realismo y pragmatismo político lo que hizo posible el desarrollo de un consenso entre el gobierno y la Iglesia, para de esa manera transformar ciertos asuntos conflictivos, como la libertad religiosa y la defensa de la soberanía nacional, en áreas de cooperación 12 . Como resul tado de este proceso, aduce González Mederos, se han conquistado espacios para la expansión de la libertad de expresión, reunión y religión sin que estas estén asociadas a una lógica de desestabilización interna. El viceeditor de Espacio Laical termina expresando su esperanza de que una«reinvención del socialismo cubano» no se limite al logro de la eficiencia económica, como lo sugirió el vicepresidente Marino Murillo, sino que también dé la bienvenida e integre a«la creciente pluralidad de(…) la sociedad cubana» 13 . Conforme al documento, esto implica una propuesta para reconfigurar de manera radical las instituciones del Estado y la presente arquitectura del pcc «para que pue da acoger efectivamente en su seno a toda la diversidad nacional» 14 , aunque es muy revelador que el autor no diga una palabra sobre la abolición del régi men unipartidista. Al mismo tiempo, González Mederos trata de aplicar un poco de presión cuando expresa estar preocupado porque se está agotando el tiempo que las autoridades del país, con Raúl Castro a la cabeza, tienen para facilitar una«transformación ordenada y gradual del sistema cubano» 15 . En un nivel más alto de abstracción, González Mederos aboga por un nacio nalismo católico en el que la Iglesia, en vez de tratar de obtener el poder secu lar –lo que la colocaría en una dinámica de oposición total al gobierno– escoja unirse a todos los cubanos, independientemente de su ideología y religión, «en la doble senda de la transformación personal y en el sueño de construir una patria‘con todos y por el bien de todos’». Este nacionalismo católico de fine la nación como una casa –Casa Cuba– en la que la fraternidad entre los residentes significa la eliminación de todo tipo de exclusiones, y se rescata así «un sentido comunitario para la nación» 16 . Se podría decir que de ese modo la nación se convertiría en un verdadero hogar. En este nuevo cosmos nacional, los que apoyan la Revolución en la isla y los exiliados cubanos en el extranjero 11. L. González Mederos:«Iglesia católica y nacionalismo: los retos tras la visita del papa Bene dicto xvi » en Suplemento Digital Espacio Laical. Arquidiócesis de la Habana N o 177, 5/2012. 12. Ibíd., p. 2. 13. Ibíd. 14. Ibíd., p. 4. 15. Ibíd., p. 1. 16. Ibíd., p. 4. 129 T ema C entral La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba tendrían al menos la posibilidad de reconocerse como parte de«un todo úni co e indivisible» 17 . Pero el teórico católico no explica cómo la construcción de una comunidad nacional cubana podría superar concretamente las diferen cias tan pronunciadas en la distribución del poder político, racial y de clase. Para legitimar históricamente ese nacionalismo católico, el padre Carvajal ha articulado y propagado una versión muy distorsionada de la historia cubana bajo el colonialismo español y del papel que el catolicismo jugó en este. Ig norando la diferencia entre la formación cultural de la nación y la lucha por la independencia política, el sacerdote sostiene que el Seminario Católico de San Carlos y San Ambrosio(en cuyo edificio está hoy situado el Centro Cul tural Padre Félix Varela) fue la cuna de Cuba como nación, y que esta fue una idea concebida originalmente por curas católicos 18 . Carvajal propone, justi ficadamente, al padre Félix Varela, producto del Seminario, como un héroe católico cubano en virtud del papel que jugó en el desarrollo del sentimiento proindependentista durante la primera mitad del siglo xix , aunque en realidad Es inevitable notar la el padre Varela no desarrolló sus ideas independentistas en el Seminario, sino cuando estuvo desterrado en eeuu . Lo peor de todo es que ni el padre Carvajal ni ningún otro vocero de la Iglesia han similitud entre este caso de revisionismo histórico y otro muy famoso por su muy distorsionada reconocido de manera alguna el apo yo militante que la jerarquía católica brindó al colonialismo español, espe cialmente durante la última Guerra de Independencia(1895-1898) 19 . Es inevita redefinición de la historia: el intento de Fidel Castro de convertir al prócer cubano José Martí en precursor ble notar la similitud entre este caso de revisionismo histórico y otro muy fa de su propio régimen n moso por su muy distorsionada redefinición de la historia: el intento de Fidel Castro de convertir al prócer cubano José Martí(1853-1895) en partidario del Estado unipartidista y, por lo tanto, en precursor de su propio régimen. ¿Cuáles son los puntos a favor y en contra del nuevo rol de la jerarquía católica como mediadora? Es innegable que la nueva relación entre la jerarquía y el gobierno, especialmente desde que Raúl Castro asumió el poder, ha mejorado 17. Ibíd. 18. Y. Rico Hernández: ob. cit., p. 3. 19. V., por ejemplo, el estudio histórico de Rigoberto Segreo Ricardo: Iglesia y Nación en Cuba, 1868-1898 , Oriente, Santiago de Cuba, 2010. N ueva S ociedad 242 Samuel Farber 130 en algo el clima político en la isla. La liberación de la mayoría de los presos políticos, condenados a largas penas en la cárcel, es claramente una mejora. Quizás un logro más importante a largo plazo es la apertura de algunos espacios que permiten un debate mucho más amplio del que antes era po sible en revistas comunistas liberales de ciencias sociales como Temas , en el Centro Cultural Padre Félix Varela o a través de publicaciones católicas como Espacio Laical . Esto, a su vez, ha de haber contribuido a un mayor gra do de relajación política, en especial para intelectuales y artistas, aunque la nueva política gubernamental de encarcelar a disidentes, aunque sea por corto tiempo, pone todo lo anterior en duda. Muchos disidentes de derecha desdeñan cualquier relajamiento que ponga en cuestión la justificación, por muy equivo cada que esta sea, de la agresión por parte de eeuu , el vehículo preferido de estos grupos para lograr sus metas políticas. Pero para los críticos y oposicio nistas de izquierda, la relajación política y la creación de espacios para una discusión más libre pueden propiciar el La colaboración de la jerarquía católica con el gobierno surgimiento de movimientos democráti cos desde abajo, que podrían contribuir a la democratización política y económica real de la sociedad cubana. puede ser un obstáculo para el surgimiento de movimientos democráticos Al mismo tiempo, la colaboración de la jerarquía católica con el gobierno puede ser un obstáculo precisamente para el desde abajo n surgimiento de movimientos democráti cos desde abajo. En primer lugar, porque la Iglesia, a cambio de su relación de negociación con el gobierno, ha aceptado explícitamente límites muy claros a sus propias posiciones políticas, lo que incluye, por lo menos, un compromiso político tácito con la permanencia del gobierno. En segundo lugar, porque como parte de esta relación, la jerarquía ha podido obtener concesiones institucionales que la harán renuente a tomar riesgos. El comportamiento de la Iglesia católica polaca antes y después del surgi miento del movimiento Solidaridad en 1980 es un ejemplo muy útil en este contexto. En la década de 1970, la Iglesia ya había establecido un modus vivendi satisfactorio con el gobierno comunista de Edward Gierek. En contraste con el mito fabricado sobre la Iglesia polaca, cuando los trabajadores de los astille ros de la costa báltica fueron a la huelga en agosto de 1980 para demandar el derecho de organizar sindicatos independientes, el cardenal primado Stefan Wyszynski instó a los huelguistas a regresar al trabajo sin haber logrado sus 131 T ema C entral La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba reivindicaciones. Aunque algunos intelectuales católicos liberales, como Ta deusz Mazowiecki y Jerzy Turowicz, apoyaron activamente a los huelguistas, la Iglesia como institución mantuvo una prudente distancia. Sí apoyó a Soli daridad una vez que este se estableció, pero se mantuvo circunspecta con res pecto al espíritu democrático radical que animaba al movimiento en aquella época 20 . No parece exagerado asumir que la jerarquía cubana reaccionaría de manera similar frente a cualquier movimiento comparable en Cuba, particu larmente cuando ya ha establecido con claridad que su enfoque conciliatorio es incompatible con cualquier oposición abierta al régimen. ■■  Ayer Polonia, ¿hoy Cuba? Aunque la Iglesia cubana no tiene ni las profundas raíces nacionalistas ni el apoyo popular que tenía la Iglesia polaca en la época de Solidaridad durante los años 80, tiene la gran ventaja de ser la única institución en Cuba que es verdaderamente importante sin ser parte del Estado. La fuerza que tiene como institución y sus negociaciones con el gobierno de Raúl Castro le han permitido ganar mucho terreno, lo que la puede colocar en una posición muy favorable, en un contexto de transición, para«pasarle la cuenta» al pueblo cubano por sus esfuerzos a favor de las reformas en el pasado. Quizás la Iglesia no sea tan fuerte como para detentar el poder político a través de un Partido Demócrata Cristiano, aunque dicho partido ya existe en el exilio y probablemente podrá recabar cierto apoyo cuando se establezca en la isla. Si bien sus actividades en el Centro Cultural Padre Félix Varela y sus publicaciones indican que apoya una apertura al mercado y al capitalismo, ese no va a ser el foco principal de su agenda de transición. Pero lo que sí es probable es que la Iglesia trate de insti tuir su agenda social a través de presiones sobre el Estado para desmantelar o restringir varios derechos sociales que hoy en día existen en la isla. La postura social conservadora del cardenal Ortega es bien conocida. En su Carta Pastoral del 25 de febrero de 2003, afirmó, como si se tratara del resultado de una teoría científica comprobada, que«la experiencia demuestra que sexo, alcohol y droga se entrelazan peligrosamente» 21 . Varios años más tarde, Ortega lamentó la decadencia moral de la sociedad cubana. Y una vez más, mezclando diferente tipos de cuestiones, censuró«la vida sexual desenfrenada, el descom promiso social, la música ensordecedora sin respeto a los vecinos, el abuso de 20. V. David Ost:«Introduction» en Adam Michnik: The Church and the Left , The University of Chicago Press, Chicago-Londres, 1993, pp. 17-18. 21.«‘No hay Patria sin virtud’: Carta pastoral del eminentísimo señor Cardenal Jaime Ortega y Alamino en el 150 aniversario de la muerte del Padre Félix Varela» en Encuentro de la Cultura Cubana N o 28-29, primavera/verano 2003, p. 101. N ueva S ociedad 242 Samuel Farber 132 bebidas alcohólicas o el asesinato de un sacerdote para robarle»(en alusión al asesinato de un cura español en julio de 2009) 22 . La Iglesia católica se opuso vigorosamente a varias actividades del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), dirigido por Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro, así como a la proyección de la película Secreto en la montaña ( Brokeback Mountain ), de Ang Lee. La Diócesis Católica de La Habana publicó también una fuerte denuncia de lo que vio como una campaña gubernamental para promover la homosexuali dad, el transexualismo y la«diversidad sexual» 23 . La Iglesia católica se opuso La Iglesia católica ha expresado, a través vigorosamente a varias actividades del Cenesex, de la historia, su oposición al divorcio y especialmente al aborto. El divorcio le gal se estableció en Cuba en 1918, varias dirigido por Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro, así como a la proyección décadas antes de la Revolución. Dadas sus profundas raíces históricas en la isla, es muy poco probable que la Iglesia or ganice una campaña contra el divorcio de la película Secreto en la montaña(Brokeback en el futuro, pero no se puede excluir la posibilidad de que comience a abogar por restringir la facilidad con que este Mountain), de Ang Lee n se puede conseguir hoy en día en Cuba. El aborto se ejerció de manera amplia en la isla mucho antes de la Revolución, aunque era ilegal y fue ocasionalmente perseguido por las autoridades hasta 1965, cuando el gobierno revoluciona rio decidió permitirlo. Como en otros países comunistas, el aborto ha sido usado como un método de control de la natalidad debido al acceso irregu lar a contraceptivos y a una educación sexual inadecuada. Alcanzó su más alta frecuencia en 1986(de 97 abortos por cada 100 nacimientos) 24 y después declinó a 52,5 en 2004 25 , aunque esta sigue siendo una cifra alta en términos internacionales. Es claro que, si bien el aborto se practica para controlar la natalidad, no es un método idóneo para hacerlo, lo que lo hace vulnerable al ataque de la Iglesia. 22.«El Cardenal Ortega lamenta el‘estado decadente’ de la sociedad» en Cubaencuentro , 9/9/2009, . 23. Matthew Cullinan Hoffman:«Diocese of Havana Denounces Cuban Government’s Promo tion of Homosexuality» en LifeSiteNews.com , 24/6/2008,. 24. María Elena Benítez Pérez: La familia cubana en la segunda mitad del siglo xx . Cambios sociodemo gráficos , Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003, p. 88. 25. Dalia Acosta:«Health-Cuba: Abortion Competes with Contraceptives» en ips , 1/6/2006, . 133 T ema C entral La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba Aunque la agitación sobre cuestiones sociales como estas no ha sido el foco principal de la Iglesia cubana, eso probablemente cambie al momento de una transición. El ejemplo de la Iglesia polaca es instructivo en este contexto, porque a pesar de que sus raíces históricas e influencia en la población son diferentes, muestra un método común de intervención política, en el que las jerarquías católicas se han basado en la acción gubernamental para imponer su agenda social a toda la población, y no solo a los creyentes católicos. Fue así como, poco después del colapso del comunismo polaco, la Iglesia presionó al primer gobierno no comunista, encabezado por el primer ministro Ma zowiecki, para que aceptara la reintroducción de la educación católica en las escuelas públicas y para que ordenara restricciones que limitaron considera blemente el acceso al aborto. Acomodándose a las preferencias de la Iglesia, el gobierno implementó esas medidas sin discusión pública y sin un voto parlamentario(fue después de que el gobierno presentara ante el Parlamento una legislación general sobre el aborto) 26 . En este contexto, los izquierdistas críticos se encuentran en una posición nada envidiable: ellos dependen, hasta cierto grado, de los espacios que les facilita una Iglesia católica que no comparte sus valores fundamentales y que posiblemente acabe volcándose contra ellos. Lo que ocurrió en Polonia vuelve a ser clarificador en este contexto. En los años 70 y 80, la izquierda crítica en ese país enfrentó una situación que tiene varios elementos en común con la si tuación cubana actual. Esto incluye un gobierno comunista que había llegado a un modus vivendi con la jerarquía católica, aunque quizás no en el grado de la Cuba actual, y una naciente izquierda crítica que había roto con el comu nismo y que tenía que determinar su actitud hacia la Iglesia. En este contexto, Adam Michnik, quien más tarde fue uno de los líderes de Solidaridad –el mo vimiento que finalmente derrotó al comunismo en Polonia–, publicó un libro muy influyente sobre la izquierda polaca y la Iglesia en 1975-1976 27 . Michnik nació en 1946, era hijo de padres judíos y veteranos comunistas y se educó en un ambiente de izquierda crítico del régimen de Varsovia. Fue muy afecta do por los sucesos de 1968 en Polonia, cuando el gobierno no solo reprimió físicamente las protestas estudiantiles sino que también condujo una campa ña contra los intelectuales, que conllevó el encarcelamiento de estudiantes, el despido de profesores y la acusación contra los judíos como responsables de la situación imperante, lo que forzó a la mayoría de estos a abandonar el país. Los sucesos de ese año mostraron un Partido Comunista que recurría 26. D. Ost: ob. cit., p. 26. 27. A. Michnik: The Church and the Left , cit. N ueva S ociedad 242 Samuel Farber 134 a las tradiciones represivas fascistas, mientras que sectores del catolicismo hacían todo lo posible para defender a los estudiantes. Después, autores que fueron proscritos por el gobierno, muchos de ellos judíos, solo pudieron publicar en la prensa católica. Mientras estaba preso por su participación en los sucesos de 1968, Michnik comenzó a revisar sus ideas políticas con respecto a la Iglesia, ideas que más tarde publicó en su libro La Iglesia y la izquierda , donde propone un diálogo entre la izquierda secular y la Iglesia con el propósito, según lo describe el experto en asuntos polacos David Ost, de«mediar diferencias(…) aceptar la verdad de ambos lados(…) y colaborar hacia una meta común» 28 . Que Michnik haya reconocido Que Michnik haya reconocido las las contribuciones de la Iglesia católica polaca en el contribuciones de la Iglesia católica polaca en el contexto de la represión comunista es válido y comprensible, contexto de la represión como lo puede ser para los críticos comunista es válido y comprensible, pero la noción que tenía del diálogo con la de izquierda cubanos que hoy en cuentran un espacio dentro de las instituciones católicas en la isla. Pero es importante señalar que la noción Iglesia acabó siendo para él una suerte de capitulación ante esa institución n que Michnik tenía del diálogo con la Iglesia acabó siendo para él una suerte de capitulación ante esa insti tución. En su libro, rechaza lo que des cribe como la hostilidad intransigente de la izquierda hacia la Iglesia católica y señala que el enemigo de la izquierda no es la Iglesia sino el totalitarismo 29 , y que«las viejas distinciones[izquierda/ religión] desarrolladas en el contexto de la democracia burguesa son ahora obsoletas» 30 . La actitud de Michnik hacia la Iglesia supone un método político conforme al cual puede haber un solo enemigo en un momento determina do. Este es un viejo enfoque político, muy anterior a Michnik y muy afín a nociones tales como«el enemigo de mi enemigo es mi amigo». Esta noción ignora que la manera en que se conduce la lucha contra la opresión tiene una gran influencia sobre lo que resulta de esa lucha. Específicamente, lo que esto significa es que aunque el Estado opresivo, sea o no comunista, es el enemi go principal de una oposición y una resistencia activas, ese movimiento de oposición puede comprometer sus metas principales por la manera en que se 28. Ibíd., pp. 3-5. 29. Ibíd., p. 182. 30. Ibíd., p. 186. 135 T ema C entral La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba relaciona con otros grupos o instituciones actual o potencialmente opresores. Es irónico que, mientras Michnik critica al movimiento comunista interna cional acusándolo de seguir la máxima atribuida a Charles de Montalembert («Mientras soy débil demando de ti mi libertad, porque ese es tu principio, pero cuando sea fuerte te privaré de tu libertad, porque ese es mi principio 31 »), igno ra, conociendo la historia de la Iglesia católica polaca, que esa máxima podría también aplicarse a esta institución. Es así como Michnik acaba justificando la enseñanza de la religión en las escuelas públicas con el argumento de que la prohibición de ese tipo de en señanza fue el primer paso del comunismo para abolir por completo el entre namiento religioso de la juventud. También defiende el llamado de la Iglesia a no leer libros ateos, argumentando que era una manera de rehusar partici par en la vida oficial del Estado totalitario 32 . En su crítica de las tradiciones iluministas de la izquierda, juzga como arrogantes a los izquierdistas que pretenden conocer«la verdadera senda del progreso y la razón» y sostiene que«la implementación de tales planes[iluministas] para el Nuevo Orden y el Reino del Progreso necesariamente conducen al desprecio al pueblo, al uso de la fuerza y a la autodestrucción moral» 33 . Finalmente, Michnik modificó su punto de vista a fines de los 80, distancián dose de la Iglesia católica y advirtiendo que Polonia se estaba abriendo a la posibilidad de una«iranización» 34 . O sea que, para Michnik, ceder de ese modo ante la Iglesia no funcionó y, de hecho, contribuyó a la hegemonía de esa institu ción, con consecuencias muy negativas en la vida democrática de su sociedad. Dada esa experiencia, ¿cómo puede una izquierda crítica democrática repen sar la manera de relacionarse con la Iglesia católica? En una sociedad democrática, la Iglesia católica debe considerarse como otras organizaciones y grupos religiosos, cívicos y políticos; por lo tanto, debe com partir los mismos derechos. Pero el hecho de que el catolicismo haya sido históricamente la religión predominante en Cuba no le confiere ni privilegios ni un estatus especial en la vida pública. Si la Iglesia, en vez de limitarse al reino espiritual, decide, como cualquier otra organización, pronunciarse sobre cuestiones controvertidas de la vida pública, se convierte en un blanco legítimo de la crítica, y lo será más aún cuando trate –como ha tendido a ha cerlo– de imponerle a toda la sociedad normas y reglas de conducta que, de 31. Ibíd., p. 192. 32. Ibíd., p. 61. 33. Ibíd., p. 128, énfasis del autor. 34. D. Ost: ob. cit., pp. 16-17. N ueva S ociedad 242 Samuel Farber 136 otra manera, solo tendría el derecho de instar a sus feligreses a acatar volun tariamente(como, por ejemplo, evitar el uso de contraceptivos y el aborto). Desde esa perspectiva, entonces, sería posible apoyar ciertas demandas de la Iglesia. Por ejemplo, el gobierno cubano ha conferido«concesiones» a la Igle sia católica, pero esta, como cualquier otra institución en la isla, no tiene dere chos legales o políticos que el gobierno esté obligado a respetar. Una perspec tiva democrática requeriría convertir prácticamente todas las«concesiones» 35 que la Iglesia ha obtenido del gobierno en derechos, como organizar proce siones religiosas, capacitar a nuevos sacerdotes y proveer servicios a presos (una concesión que les fue otorgada a todas las denominaciones religiosas en 2009). Al igual que cualquier otra organización significativa por fuera del Mucho más problemáticas Estado, la Iglesia tiene el derecho a un «espacio sistemático» en los medios ma son las demandas de la Iglesia con respecto a la educación religiosa sivos de comunicación, un reclamo de esta institución que el Estado cubano todavía no ha satisfecho. de los niños, que pueden Mucho más problemáticas son las deman significar el establecimiento de escuelas religiosas das de la Iglesia con respecto a la educa ción religiosa de los niños. Estas pueden significar cosas muy diferentes. Por ejem como alternativa plo, pueden referirse a impartir educa a la escuela pública n ción religiosa en sitios que le pertenecen a la Iglesia católica durante las vacaciones, fines de semana o después de las clases de la escuela pública, lo que, desde un punto de vista democrático, no se puede objetar. Pero estas demandas también pueden significar el establecimiento de escuelas religiosas como alternativa a la escuela pública, principalmente a partir del argumento de que solo los padres tienen el derecho a decidir sobre la educación de sus hijos. Este argumento parte de una premisa de tipo liberal-individualista que excluye toda consideración del papel crítico que una educación pública democrática(y no la del presente Estado unipartidista) puede jugar en formar a las nuevas generaciones y a la sociedad como un todo. También ignora el papel de la educación pública en términos de integración social y en el fomento de la igualdad de clase y raza. 35. La ayuda material que el Estado brindó a la Iglesia para construir un nuevo seminario es una concesión que no se puede considerar como un derecho democrático. Pero aunque esta ayuda pueda verse como una violación de la separación entre la Iglesia y el Estado, también puede entenderse como una compensación justa en una etapa de transición, por los muchos años que el Estado privó a la Iglesia de derechos tales como evangelizar a futuros católicos y entrenar a nuevos sacerdotes. 137 T ema C entral La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba La educación en escuelas privadas religiosas y seculares fue un hecho co múnmente aceptado como«natural» en la Cuba prerrevolucionaria, segrega da tanto desde el punto de vista racial como de clase. Estas escuelas fueron, de hecho, centros de entrenamiento educacional y social de las clases altas y de una parte importante de las clases medias y excluyeron casi totalmente a los negros. Pero la jerarquía católica cubana no estaba satisfecha con esa situación, y a lo largo de la historia de la República(1902-1958) hizo campaña, repetidamente pero sin éxito, para establecer la educación religiosa en las escuelas públicas. Incluso poco después de la victoria de la Revolución, el ar zobispo de Santiago de Cuba Enrique Pérez Serantes trató, infructuosamente, de persuadir a Fidel Castro(cuya vida ayudó a salvar luego de la derrota del ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953) de las virtudes de la educa ción religiosa en las escuelas públicas 36 . Hasta el momento, la jerarquía cató lica ha mantenido cierta cautela sobre este tema. Aun así, Orlando Márquez, el vocero oficial del cardenal Ortega, abogó recientemente a favor de la edu cación privada religiosa como alternativa a la pública con varios argumentos, incluyendo el ahorro que esto significaría para el gobierno. Al mismo tiempo, concedió tácticamente la posibilidad, que ya está siendo implementada por lo menos en una iglesia en la isla, de proveer educación católica como comple mento, aunque no como alternativa, de la educación pública 37 . Hay otras cuestiones que auguran una fricción considerable entre la izquierda crítica democrática y la Iglesia católica. La primera involucra la separación es tricta entre la Iglesia y el Estado. El artículo 35 de la respetada Constitución de 1940 afirmó, sin ambigüedad alguna, que«la Iglesia estará separada del Estado, el cual no podrá subvencionar ningún culto» 38 . ¿Respetará la Iglesia católica esa estricta separación? También está la cuestión del matrimonio. His tóricamente, la izquierda ha visto el matrimonio como una unión voluntaria de la cual cada consorte se puede retirar sin obstáculos legales innecesarios salvo para proveer la máxima protección, financiera y de otro tipo, a niños y mujeres. La libertad sexual es otra área potencial de conflicto, incluyendo los derechos de las personas lgbt a casarse y adoptar niños. El aborto será otra fuente de disputa. La izquierda de hoy exige que este sea gratis y accesible cuando las 36. Manuel De Paz Sánchez: Franco y Cuba: Estudios sobre España y la Revolución , Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2006, p. 160. 37. O. Márquez Idalgo:«La Iglesia como puente de acercamiento» en Suplemento Digital Espacio Laical . Arquidiócesis de La Habana N o 195, 7/2012, p. 3. 38. Vale la pena notar en este contexto que el recientemente fallecido disidente católico Oswaldo Payá no sostuvo la separación de la Iglesia y el Estado en sus muy detalladas propuestas para un programa de transición en Cuba. V. la discusión de este tema en S. Farber: Cuba Since the Revolu tion of 1959. A Critical Assessment , Haymarket, Chicago, 2011, pp. 239-241. N ueva S ociedad 242 Samuel Farber 138 mujeres lo demanden, pero no como sustituto de métodos contraceptivos y de educación sexual 39 . Otras cuestiones importantes para la izquierda actual incluyen la noción de que las actividades científicas se orienten por considera ciones de tipo ético y humanístico y no por razones religiosas, como en el caso de las investigaciones sobre células madre 40 . La censura gubernamental es otra área de discordia potencial, dado que la izquierda democrática busca abolirla, tanto aquella basada en el contenido político como en el caso de la expresión artística que la Iglesia tilde de pornográfica 41 . ■■  Diálogo, no subordinación No hay razón alguna por la cual la naciente izquierda democrática deba evitar el diálogo con los católicos de base y con los intelectuales progresistas católicos que comparten la idea de que una sociedad democrática significa que nadie tiene el derecho de imponer sus ideas y modo de vida a otros. Ese diálogo no implica que las partes deban aceptar la noción liberal relativista de que«toda idea y modo de vida es igualmente válido»; después de todo, si las personas no creyeran que sus ideas son más válidas que otras no las adoptarían. Tampoco hay por qué ver ese diálogo como un regateo en el que una de las partes debe conceder algo a cambio de que la otra parte conceda algo también. El diálogo se puede considerar como un respetuoso esfuerzo de mutua persuasión, que quizás lleve y quizás no a un acuerdo, o a que una parte acabe siendo persua dida. Ese proceso de articular argumentos razonados para tratar de persuadir a la otra parte puede llevar a aclarar y distinguir lo que es un desacuerdo y lo que es un malentendido, haciendo posible así la cooperación en aquellas cosas en que existe un acuerdo genuino. En Cuba, la prueba real será si los católicos progresistas se unen a la izquierda en cualquier movimiento que surja para desarrollar en la isla un socialismo verdaderamente democrático. 39. Para una fuente muy informativa sobre las deficiencias del comunismo cubano en ambas áreas durante los años 70 y 80, v. el relato de la pionera de la educación sexual en la isla Monika Krause-Fuchs: Monika y la revolución. Una mirada singular sobre la historia reciente de Cuba , Centro de la Cultura Popular Canaria, Tenerife, 2002. 40. Payá no solo abogó por la prohibición del aborto, sino implícitamente también por la de las inves tigaciones sobre células madre, dada su oposición a toda práctica o investigación que«manipulara» o«suprimiera» la vida humana. Movimiento Cristiano Liberación y O. Payá(coord.):«Documento de trabajo para el programa de transición», Segunda Parte, Programa y Capítulo ix , Sección 4, apar tado 59, La Habana, 12 de diciembre de 2003, disponible en. 41. Payá también abogó por la eliminación de la pornografía, lo que obviamente hubiera signifi cado una amplia censura cultural. Ibíd., Segunda Parte, Programa y capítulo ix , Introducción. Las(inexistentes) relaciones Cuba-Estados Unidos en tiempos de cambio C arlos A lzugaray El paso del tiempo no alteró demasiado las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, marcadas por la ruptura en 1961 y una serie de actos de hostilidad lanzados por Washington. Aunque los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro dicen estar dispuestos avanzar en la normalización de los vínculos, se trata de un largo camino en el que el bloqueo estadounidense y la exclusión de Cuba de varios eventos interamericanos contribuyen a mantener una situación propia de la Guerra Fría. En este marco, la«diplomacia académica» se propone estudiar las áreas de cooperación y conflicto y sacar conclusiones tendientes a mejorar las relaciones bilaterales. R aúl Castro y Barack Obama asumieron la primera magistratura de sus respectivos países con menos de un año de diferencia(febrero de 2008 y enero de 2009, respectivamente). Ambos mandatarios han impulsado progra mas de gobierno en los que han puesto el cambio como hilo conductor de sus políticas. Ambos han usado, incluso, consignas similares:«Sí, se puede», ha repetido el primer mandatario cubano varias veces desde 2006, cuando asu mió interinamente;« Yes, we can » fue un lema clave de la campaña electoral del entonces candidato estadounidense en 2009. Ante esto, algunos especia listas conjeturaron que quizás habría llegado el momento para la normaliza ción en las conflictivas relaciones entre estos dos vecinos asimétricos: Cuba y Estados Unidos 1 . Carlos Alzugaray: ensayista y diplomático. Fue embajador de Cuba ante la Unión Europea entre 1994 y 1996. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba(Uneac) y del consejo edi torial de la revista Temas. Correo electrónico:. Palabras claves: bloqueo, diplomacia, Raúl Castro, Barack Obama, Cuba, Estados Unidos. 1. V., por ejemplo, William M. LeoGrande:«Engaging Cuba: A Roadmap» en World Policy Journal , invierno 2008-2009, pp. 87-99. N ueva S ociedad 242 Carlos Alzugaray 140 Sin embargo, entre 2009 y 2012, año de elecciones en ambos países, se ha con memorado el 50 o aniversario de varios acontecimientos que todavía marcan negativamente las relaciones bilaterales: 3 de enero de 2011: medio siglo desde el rompimiento de las relaciones diplomá ticas por decisión de Washington. Después de un largo periodo sin representa ción diplomática, en 1977 el gobierno cubano aceptó la propuesta del gobierno de Jimmy Carter de establecer Secciones de Intereses en las respectivas capi tales, con el tácito propósito de avanzar hacia el establecimiento de relaciones diplomáticas integrales. La Habana hizo una concesión importante al aban donar la posición de que no iniciaría un proceso de negociación o normali zación si antes no se eliminaban las sanciones económicas unilaterales que eeuu le impuso en 1962. Esas Secciones siguen existiendo, pero 35 años más tarde no se ha logrado dar el paso subsiguiente de normalizar las relaciones a nivel de embajada, como era entonces la intención de ambos gobiernos 2 . En marzo de 1989, el secretario de Estado del presidente George Bush ratificó la decisión de eeuu de no reconocer la legitimidad del gobierno de La Habana 3 , posición que se mantiene hasta hoy. 16-19 de abril de 2011: 50 años de la invasión de Cuba por una fuerza de 1.500 hombres de origen cubano, organizada, financiada y entrenada por los servi cios de inteligencia de eeuu con el propósito de derrocar al gobierno revolucio nario. A pesar de que la invasión fue repelida y la fuerza invasora, derrotada en menos de 72 horas, el gobierno estadounidense no abandonó en aquel mo mento –ni lo ha hecho desde entonces– una política de«cambio de régimen» hacia la isla. Enero de 2012: 50 años de la suspensión de la participación del gobierno cuba no en la Organización de Estados Americanos( oea ), decisión instigada por el Departamento de Estado de eeuu . En la Asamblea General de la oea de San Pedro Sula en junio de 2009, eeuu se vio obligado a aceptar la reversión de este acuerdo por la presión conjunta de la mayoría de los miembros 4 . No obstante, Washington sigue insistiendo en excluir a Cuba de importantes eventos inte ramericanos, como sucedió en la Cumbre de las Américas de Cartagena, en abril de 2012. El gobierno cubano, por su parte, se niega a regresar a la oea . 2. Ramón Sánchez Parodi: Cubausa : Diez tiempos de una relación , México, Ocean Sur, 2010, pp. 187188. Parodi fue jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington entre 1977 y 1989. 3. René Mujica Cantelar:«El futuro de las relaciones Cuba-Estados Unidos: una visión cubana sobre la perspectiva de Washington» en Cuadernos de Nuestra América vol. vii N o 15, 7-12/1990, pp. 214-215. Mujica fue segundo jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington. 4. Marifeli Pérez-Stable: The United States and Cuba: Intimate Enemies , Routledge, Nueva York, 2011, pp. 129-131. 141 T ema C entral Las(inexistentes) relaciones Cuba-Estados Unidos en tiempos de cambio © Nueva Sociedad/ Pedro Juan Gutiérrez 2012 Mi poesía visual es una mezcla de códigos. Me interesa provocar una reacción en el lector. Que entienda cada poema como una pequeña historia que le sugiero. El pequeño texto que hay en cada poema es un catalizador. Pero solo eso. Por tanto, supongo que es una práctica muy democrática, muy abierta y muy enriquecedora para el lector. Pedro Juan Gutiérrez Pedro Juan Gutiérrez es un escritor y periodista cubano. Es autor, entre otras obras, de Trilogía sucia de La Habana (Anagrama, Barcelona, 1998). N ueva S ociedad 242 Carlos Alzugaray 142 La política de intentar aislar diplomáticamente a Cuba, iniciada por el go bierno de Dwight Eisenhower y continuada por los posteriores hasta el de Obama, ha tenido precisamente el efecto contrario: La Habana ha res pondido ampliando sus vínculos diplomáticos globales, estrategia que se vio favorecida por la alianza con la Unión Soviética, pero también por su activismo tercermundista precisamente en el periodo en que el Sur global se convertía en un actor internacional importante a través de instituciones tales como el Movimiento de Países No Alineados y el Grupo de los 77. Febrero de 2012: cincuentenario de la implantación de sanciones económicas unilaterales contra Cuba por parte del gobierno de John F. Kennedy, median te orden presidencial. En 1992 y 1996, estas sanciones fueron convertidas en leyes del Congreso estadounidense. Cuba ha insistido en su levantamiento incondicional y ha logrado que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas( onu ) adopte anualmente, desde 1992, una resolución que las declara ilegales y exige su eliminación. No obstante, eeuu ha hecho caso omiso de las demandas de la comunidad internacional. 16-29 de octubre de 2012: 50 años de la«crisis de los misiles» o«crisis de oc tubre». Como parte de las acciones de eeuu , durante este periodo se suspen dieron totalmente todos los contactos aéreos o marítimos entre ambos países y se prohibió la visita de ciudadanos estadounidenses a Cuba. A pesar de que esa prohibición se levantó por decisión de la Corte Suprema bajo el go La normalización de bierno de Carter, en el de Ronald Re agan se impusieron restricciones de relaciones entre Cuba y eeuu sigue siendo un objetivo elusivo, si no tal magnitud y envergadura que hoy se requieren licencias especiales para que los ciudadanos estadounidenses puedan visitar la isla. imposible. No obstante, hay muestras de que ambos países logran cooperar pragmáticamente en temas Todas estas acciones aún hoy reper cuten en el clima general y la situa ción concreta de las relaciones cubanoestadounidenses. A pesar de ser en de interés mutuo n su mayoría rémoras de la Guerra Fría, no se han podido dejar atrás. Y así, la normalización de relaciones entre Cuba y eeuu sigue siendo un objetivo elusivo, si no imposible. No obstante, hay muestras de que ambos países logran cooperar pragmáticamente en temas de interés mutuo, más allá de 143 T ema C entral Las(inexistentes) relaciones Cuba-Estados Unidos en tiempos de cambio sus conocidas diferencias ideológicas 5 . Al propio tiempo, serias dificultades políticas impiden que esos ejemplos de cooperación fructífera se«derramen» a otras esferas de las relaciones, particularmente en el ámbito diplomático. Pero, justamente, la diplomacia resulta imprescindible en el quehacer exte rior de cualquier Estado y particularmente en la conducción de sus vínculos con países vecinos, como podría ser perfectamente el caso de Cuba y eeuu . Se puede decir que es un instrumento insustituible en la protección de los intereses nacionales por vía pacífica. Presupone, por tanto, la negociación y la relación respetuosa y mutuamente beneficiosa entre gobiernos 6 , y esto resulta todavía más evidente en el caso de una relación entre dos vecinos asimétri cos, como lo son Cuba y eeuu . La ausencia de relaciones diplomáticas resultó ser un elemento perjudicial para eeuu en sus relaciones con Cuba entre los años 1961 y 1977. Por ejemplo, en 1965 se vio obligado a negociar a través de terceros un acuerdo migrato rio que llevó a territorio estadounidense a 260.500 cubanos, cuyos familiares ya se habían asentado en el país, en 10 vuelos semanales de reunificación familiar entre diciembre de 1965 y abril de 1973 7 . Más adelante, en 1971, el gobierno de Richard Nixon consideró de su interés negociar y firmar, tam bién a través de terceros, un acuerdo antisecuestros de naves aéreas. Al apro bar las tratativas, el entonces presidente insistió en que quedara claramente establecido que el acuerdo no significaba en modo alguno un paso hacia la normalización de relaciones 8 . Durante el periodo en que ambos países intentaron comenzar un proceso de normalización(1977-1980), en el centro del interés de sus gobiernos es taba la búsqueda de solución a problemas concretos como, por ejemplo, un acuerdo de delimitación de la frontera marítima entre las Zonas Económi cas Exclusivas de ambos Estados como resultado de la aprobación de esta fórmula jurídica en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar; y otro sobre derechos de pesca. Esos acuerdos fueron los primeros de una serie de actos de cooperación que posteriormente se ampliaron, casi 5. He abordado este asunto en«La seguridad nacional de Cuba frente a los Estados Unidos: con flicto y ¿cooperación?» en Temas N o 62-63, 4-9/2010, pp. 43-53. 6. Ismael Moreno Pino: La diplomacia: aspectos teóricos y prácticos de su ejercicio profesional , Secreta ría de Relaciones Exteriores/ Fondo de Cultura Económica, México, df , 2001, pp. 20-24. 7. Lars Schoultz: The United States and the Cuban Revolution: That Infernal Little Cuban Republic , The University of North Carolina Press, Chapel Hill, 2009, p. 238. 8. Peter Kornbluh:«El terrorismo y el acuerdo anti-secuestros en las relaciones de Cuba con los Estados Unidos» en Temas N o 62-63, 4-9/2010, pp. 54-58. N ueva S ociedad 242 Carlos Alzugaray 144 El inicio de una relación cuasi diplomática a través de las Secciones de todos referidos a intereses mutuos de seguridad nacional, regional e inter nacional 9 . Intereses quedó truncado El inicio de una relación cuasi diplomá con el advenimiento del tica a través de las Secciones de Intere gobierno de Reagan en 1980. Desde entonces, eeuu ha mostrado poco interés ses quedó truncado con el advenimiento del gobierno de Reagan en 1980. Desde entonces, eeuu ha mostrado poco inte rés en desarrollar y ampliar los vínculos en desarrollar y ampliar los por esa vía. Ni siquiera bajo el mandato vínculos por esa vía n de Bill Clinton(1993-2001) cambió esta tendencia. La oficina de Washington en La Habana fue priorizando la función subversiva –promover grupos de oposi ción y financiar y estimular sus actividades– más que la función como repre sentación diplomática. Entre paréntesis, esa«función subversiva» se hacía en abierta contravención de la Convención de Viena sobre Relaciones Di plomáticas, que prohíbe expresamente a las misiones diplomáticas llevar a cabo acción alguna que pueda significar una injerencia en los asuntos internos del otro Estado. El punto culminante de este cambio en las funciones de las Secciones de In tereses ocurrió en 2002-2003, cuando el gobierno de George W. Bush nombró jefe de su representación en La Habana a James Cason, quien tenía instruc ciones del secretario de Estado adjunto para Asuntos Interamericanos, Roger Noriega, de provocar una ruptura total 10 . A ello habría que añadir que el pro pio gobierno de Bush aprobó un conjunto de medidas, algunas claramente provocadoras, como fueron la creación de una Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre, que publicó dos voluminosos informes en 2003 y 2006; la desig nación de un Coordinador para la Transición en Cuba en el Departamento de Estado, y la restricción de los viajes de cubanoamericanos a Cuba a solo uno cada tres años. 9. Sobre este punto, se pueden consultar las obras de los funcionarios diplomáticos que fueron jefes de las respectivas Secciones de Intereses en aquellos tiempos. Ya se citó el volumen de R. Sánchez Parodi; también debe verse el de uno de sus contrapartes norteamericanos: Wayne Smith: The Closest of Enemies: A Personal and Diplomatic History of the Castro Years , W.W. Norton& Company, Nueva York, 1987, pp. 101-127. 10.SaulLandauyNelsonValdés:«ConfesionesdeRogerNoriega.¿Diplomaciamuscularoviolación de la ley?» en Progreso Semanal , 2010,. 145 T ema C entral Las(inexistentes) relaciones Cuba-Estados Unidos en tiempos de cambio Poco tiempo después de asumir funciones como presidente interino de Cuba, Raúl Castro ratificó la disposición de su gobierno a buscar una normalización de las relaciones con eeuu . En su primer pronunciamiento público oficial, una entrevista en el periódico Granma , aseguró que«siem pre hemos estado dispuestos a normalizar las relaciones en un plano de igualdad». Y para ello recordó las palabras de Fidel Castro en 1986 en el Informe Central al iii Congreso del Partido Comunista de Cuba( pcc ): Cuba, como lo hemos expuesto muchas veces, no es remisa a discutir su pro longado diferendo con Estados Unidos e ir a la búsqueda de paz y mejores re laciones entre nuestros dos pueblos. Pero ello tendría que ser sobre la base del más irrestricto respeto a nuestra condición de país que no tolera sombras a su independencia, por cuya dignidad y soberanía lucharon y se sacrificaron ge neraciones enteras de cubanos. Esto será posible únicamente cuando Estados Unidos se decida a negociar con seriedad y esté dispuesto a tratar con nosotros con espíritu de igualdad, reciprocidad y el más pleno respeto mutuo. 11 Es significativo que estas palabras hayan sido pronunciadas en momen tos en que la política del gobierno de Bush hacia Cuba se caracterizaba por una sostenida hostilidad, con la publicación del segundo informe de la Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre. Sería reiterada en va rias ocasiones a todo lo largo de los años 2006, 2007 y 2008. En tanto, Obama, candidato a la Presidencia por el Partido Demócrata, comenzó a dar señales de posibles tímidos cambios, aunque es imprescindible subrayar que lo hacía en medio de un ambiguo mensaje que le daba continuidad al objetivo de«cambio de régimen» como centro de una política renovada 12 . En eeuu se identifican al menos cuatro posiciones con respecto a Cuba: a) los partidarios del mantenimiento o, incluso, fortalecimiento del curso de acción actual, con su énfasis en el bloqueo y las sanciones de toda índole; b) los partidarios de cambiar los métodos(más zanahoria y menos garrote), pero no el objetivo de derrocar al gobierno cubano; c) los que propenden a un cambio de métodos y objetivos, pero sin simpatizar con ningún aspecto del modelo socialista cubano; d) quie nes simpatizan con muchos de los logros del gobierno cubano en sa lud y educación y defienden una colaboración activa más que un mero 11.«Ningún enemigo podrá derrotarnos. Afirmó Raúl en declaraciones a Granma » en Gran ma , 19/8/2006, p. 1. 12. Jorge Domínguez:«Reconfiguración de las relaciones de los Estados Unidos y Cuba» en Temas N o 62-63, 4-9/2010, p. 10. N ueva S ociedad 242 Carlos Alzugaray 146 Después de su toma de posesión en enero de 2009, el gobierno de Obama proceso de normalización 13 . Obama, evidentemente, se inscribió en el se gundo grupo. comenzó a implementar Después de su toma de posesión en medidas que indicaban ciertos enero de 2009, el gobierno de Obama cambios en la política hacia Cuba. No se renovó la Comisión para la Ayuda a comenzó a implementar medidas que indicaban ciertos cambios en la política hacia Cuba. No se nombró a nadie en el cargo de Coordinador para la Transi una Cuba Libre ni se publicó ningún nuevo informe n ción en Cuba dentro del Departamento del Estado y el puesto desapareció sin mucha alharaca. Tampoco se renovó la Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre ni se publicó ningún nuevo informe. Por otro lado, eeuu propuso a Cuba reiniciar las conversaciones mi gratorias bianuales suspendidas por Bush en 2003 14 . En vísperas de la Cumbre de las Américas de abril de 2009 en Trinidad y Tobago, Washington tomó una serie de disposiciones, la más importante de las cuales fue la liberalización de los viajes y remesas de cubanoamericanos. Ante una interpretación sesgada de esta disposición, que la presentó como una señal de cambios importantes en la actitud de eeuu hacia La Habana, sería conveniente remarcar que, si bien positiva, la medida resulta marginal y no va al fondo del conflicto. Fue, además, una promesa de campaña del enton ces candidato Obama para atraer votos de cubanoamericanos de la Florida. Los planteamientos hechos por el presidente norteamericano en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago tuvieron amplia repercusión y fueron interpretados en su momento como gestos positivos. Pero debe apuntarse que la Cumbre estuvo marcada por el creciente sentir entre los mandatarios asistentes de que el tema de Cuba y del cambio de la política estadounidense se había convertido en un elemento clave de las relaciones interamericanas. Para esa fecha, ya la totalidad de los países de la región había normalizado 13. He abundado en la composición y el carácter de estas corrientes de opinión en mi reseña del libro del actual asesor político de la Secretaría Adjunta para Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado, Dan Erikson( The Cuba Wars: Fidel Castro, the United States and the Next Revolution, Bloomsbury Press, Nueva York, 2008), llamada«Cuba-Estados Unidos: ¿es posible una relación distinta?» en Temas N o 67, 7-9/2011, pp. 131-136. 14. Estas fueron establecidas por los acuerdos migratorios de 1994-1995, por los cuales el gobierno de Clinton y La Habana pusieron fin a la«crisis de los balseros» y sentaron las bases para una migración ordenada y legal entre ambos países. 147 T ema C entral Las(inexistentes) relaciones Cuba-Estados Unidos en tiempos de cambio sus relaciones con La Habana y consideraba que el mantenimiento del blo queo y de la política hostil estaba superado por los acontecimientos. Había y hay unanimidad al respecto incluso entre gobiernos aliados de Washington, como los de Colombia y México. En una conferencia de prensa, Obama reconoció que la política hacia Cuba era un fracaso. Anunció que buscaba un nuevo comienzo con La Habana y afirmó:«Estoy dispuesto a que mi gobierno converse con el gobierno cubano sobre una serie de cosas, desde las drogas, la migración y los problemas eco nómicos, hasta los derechos humanos, la libertad de expresión y la reforma democrática» 15 . La respuesta cubana se había dado el día antes. Hablando en la Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América( alba ) de Cumaná, el 16 de abril, el presidente cubano afirmó de manera sumamente informal e improvisada: Le hemos mandado a decir al gobierno norteamericano en privado y en público que ahí están los derechos cuando ellos quieran discutirlos todos: derechos humanos, li bertad de prensa, presos políticos, todo, todo, todo lo que quieran discutir, pero en igualdad de condiciones, sin la más mínima sombra a nuestra soberanía y sin la más mínima violación al derecho de la autodeterminación del pueblo cubano. 16 Pero mientras ambos presidentes intercambiaban pronunciamientos que podían haber sido interpretados positivamente, se desarrollaban en el te rreno situaciones que harían muy difícil un entendimiento. A fines de 2009 fue detenido en La Habana un ciudadano estadounidense, Alan Gross, quien, según se ha revelado posteriormente, había estado viajando a la capital como un pretendido turista, pero que en realidad trabajaba como subcontratista para una empresa que a su vez había obtenido fondos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional(Usaid) desti nados a programas subversivos en Cuba 17 . Desde entonces, eeuu se ve en un dilema difícil de resolver: cómo lograr la liberación de Gross, quien ha sido condenado a 15 años de prisión por violación de las leyes cubanas, sin negociar con el gobierno de La Habana, al cual, por añadidura, lo tiene in cluido en la lista de Estados promotores del terrorismo, lo que les permite a 15. José Luis Méndez Méndez:«Esperanzas de ayer, decepciones de hoy» en Cubadebate , 28/5/2011, . 16. Granma , 18/4/2009, p. 1. 17. Desmond Butler:« impact : Usaid Contractor Work in Cuba Detailed», ap , 12/2/2012,. N ueva S ociedad 242 Carlos Alzugaray 148 los adversarios de cualquier acercamiento entre ambos países argumentar que«no se negocia con terroristas». En 2010, acontecimientos mucho más importantes demostraron que los cam bios llevados a cabo por Raúl Castro tenían un profundo calado cuando el gobierno inició un proceso de reforma económica bajo el rótulo de«actua lización del modelo» y liberó a más de 300 prisioneros políticos después de una negociación con la Iglesia católica. Aunque estas son medidas que el go bierno estadounidense ha venido exigiendo a Cuba, en ocasiones pareciera que Washington ni se ha dado por enterado. Quizás nada haga contrastar más la envergadura y el carácter de la voluntad de cambio entre uno y otro gobierno que los dos acontecimientos más impor tantes acaecidos en 2012, año de procesos electorales en ambos países, como ya se apuntó. El gobierno de Obama se negó a aceptar que Colombia invitara a Cuba a la Cumbre de las Américas de Cartagena, a pesar del pedido expre so de la totalidad de sus aliados hemisféricos, con excepción de Canadá. En tanto, a mediados de octubre de 2012, el gobierno cubano adoptó una de las medidas recientes más importantes con repercusiones en las relaciones bila terales: la reforma migratoria. Pero a pesar de este negativo panorama, hay una tendencia recurrente de grupos de académicos de ambos países que se han propuesto estudiar las áreas de cooperación y conflicto y extraer conclu siones tendientes a mejorar las relaciones bilaterales 18 . A esto se lo ha llamado «diplomacia académica» 19 . ¿Qué nos depararán los próximos años en las relaciones cubano-norteameri canas? ¿Más de lo mismo? ¿O un«nuevo comienzo», como anunció el presi dente Obama? Solo el tiempo lo dirá. 18. Dos casos recientes de intentos académicos de promover la cooperación y normalización han sido un taller convocado por la revista cubana Temas en 2010 y el Taller Académico Cuba-Estados Unidos( tace ) que ha venido sesionando desde 2009 con la coordinación y participación de profe sores de la Universidad de La Habana y la American University de Washington, además de otros centros de estudios cubanos y estadounidenses bajo el patrocinio de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales( cries ) de Argentina. En el primer caso, los resultados fueron publicados por primera vez en español en Cuba en el número 62-63 de Temas , 4-9/2010, y aparecieron en inglés en el volumen Debating us -Cuban Relations: Shall we Play Ball? , Routledge, Nueva York, 2011, editado por Jorge I. Domínguez, Rafael Hernández y Lorena G. Barbería. En el segundo caso, proyecto que todavía se desarrolla, ya hubo un resultado en la revista Pensamiento Propio N o 34, 7-12/2011, publicada en Buenos Aires bajo la coordinación de Andrés Serbin. 19. Ver Milagros Martínez:«La diplomacia académica: los intercambios culturales entre Cuba y los Estados Unidos» en Temas Nº 62-63, 4-9/2010, pp. 136-148. n ENSAYo Cumbia villera: avatares y controversias de lo popular realmente existente P ablo S emán Degradación y violencia: estas eran las notas y la carga de sentido con que se presentaba la cumbia villera para diversos grupos sociales, el Estado y parte de los medios de comunicación. Mucho mas allá de ese registro, este ensayo sostiene que la cumbia villera puede interpretarse como el vector que expresa y constituye situaciones que implicaron dolores, adquisiciones, críticas y protestas. En esta clave, el género adquiere un estatuto crucial: el de punto de condensación de las experiencias de una parte de los sectores populares, que interpela también las apreciaciones estéticas, políticas y sociales de las clases medias y altas y, en especial, las de los intelectuales. U n verano de 2004, mientras ca minaba por un barrio de Buenos Aires añorando el pulso del«carna val de rua» que por esa misma fecha tenía lugar en Río de Janeiro, me en contré con un ensayo de murga. Todo resultaba políticamente correcto para el momento: letras neutralizadas en su léxico y en sus inflexiones de gé nero, que revindicaban gestas popu lares en formatos evidentemente in tervenidos por promotores culturales de intenciones progresistas, coreogra fía ordenada y pretendida fidelidad a las raíces afro de la música. Cuando los maestros, fastidiados por la apatía de los jóvenes –traducida en una fal ta de cumplimiento sistemático de las indicaciones coreográficas–, pararon para descansar, los chicos cambiaron la música de los equipos de sonido y pusieron«cumbia villera». En ese instante el compromiso físico y emocional con que empezaron a bailar cumbia subrayó la falta de entusiasmo con que murgueaban diez minutos antes. Entre la tradición reinventada Pablo Semán: sociólogo y antropólogo especializado en culturas populares y masivas. Es inves tigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas(Conicet), Argentina. Palabras claves: cumbia villera, neoliberalismo, protesta, machismo, culturas populares, Buenos Aires, Argentina. N ueva S ociedad 242 Pablo Semán 150 para rescatar«lo popular» y«lo popu lar realmente existente» mediaba un diferencial de apego notable. Tan solo eso bastaría como motivo para aproxi marse sociológicamente a la cumbia villera, el género musical que miles y miles de jóvenes del Gran Buenos Ai res hicieron suyo en el cambio de si glo pasado, acompañando las trans formaciones en que se anudaron los efectos acumulados de la época del neoliberalismo con las protestas que lo cuestionaron. ¿Cómo podía ser que ese ritmo acu sado de comercial, repetitivo y vacío, reivindicador de ilegalidades(y por ello, cuestionado por conservadores y revolucionarios), repleto de lengua je sexualizado y agresivamente ma chista(y por ello, cuestionado por mujeres y hombres comprometidos con la perspectiva crítica de género) fuese tan estimado? Estas eran las notas y la intriga nada neutrales con las que aparecía la cumbia villera y aparece aún en el registro de diver sos grupos sociales, del Estado y de parte de los medios de comunicación. Tengo para mí que mucho más allá de ese registro, la cumbia villera debe ser vista como el vector que expresa y constituye situaciones que implicaron dolores, adquisiciones, críticas y pro testas, y esto le da a ese género musi cal un estatuto crucial: el de punto de condensación de las experiencias de una parte de los sectores populares, incluido su papel en las apreciacio nes estéticas, políticas y sociales de las clases medias y altas y, en espe cial, de los intelectuales cuya condi ción interpela(de formas que tendre mos que reseñar de manera sucinta, pero en profundidad). Así, la cumbia villera es un medio de acceso privile giado a las dinámicas bajo las cuales se constituyeron prácticas y emocio nes de los jóvenes de los sectores po pulares. Pero, más aún, el fenómeno y sus interpretaciones son también una muestra condensada y vibrante de los dilemas interpretativos que afronta la descripción de la experien cia de los grupos subalternos en la mirada de algunas trayectorias inte lectuales que le dedican su atención. En ese contexto, me referiré a los orí genes de la cumbia villera, a la forma en que pueden ser interpretados sus elementos más polémicos(los discur sos de género y la naturalización de las«ilegalidades») y al hecho de que este género musical, como ninguno, supone distinguir el juicio estético del sociológico. ■■  Orígenes A pesar de lo que pueda imaginarse, la cumbia no comienza su recorrido argentino en los sectores populares. El género que en su tierra de origen pasó de estilo folk regional a ser un símbolo nacional colombiano –y que según Peter Wade se«modernizó» 1 – 1. Peter Wade: Music, Race, and Nation. Música Tropical in Colombia, The University of Chica go Press, Chicago-Londres, 2000. 151 E nsayo Cumbia villera: avatares y controversias de lo popular realmente existente llegó a Argentina en la década de 1960 y fue inicialmente seguido por las clases medias. Su implantación en el mundo popular dio lugar a un juego de variaciones y apropiaciones locales que acompañó a las genera ciones de argentinos que nacieron a partir de los años 70: una amplia serie de inflexiones estilísticas aso ciadas a otros focos de música y de cumbia(cumbia norteña, peruana, santafecina, santiagueña, grupera o mexicana y romántica). Vista desde afuera, se la define como«bailanta», confundiendo la serie de variaciones con los locales en que es ejecutada y bailada. Desde el punto de vista que identifica la buena música con la pro fundidad, la seriedad y el compro miso, se la caracteriza como grotes ca, humorística y picaresca 2 , vulgar, chabacana y poco creativa 3 . Desde la mirada de quienes siguen este géne ro, es parte de lo que se llama«músi ca tropical», un conjunto que incluye ritmos heterogéneos, y no necesaria mente«tropicales», como el cuarteto cordobés y el chamamé. La cumbia villera es, en esta sucesión, el efec to de una encrucijada singular: la de una generación que, nacida o criada en el Conurbano bonaerense, vivirá una situación de cambios traumáti cos y, al mismo tiempo, dispondrá de nuevos e ingentes medios para pro ducir y acceder a la música. Un poco antes de que surgiera la cum bia villera, los jóvenes de los sectores populares se apropiaron de ciertas formas del rock propias de los sec tores medios. En ellas se vehiculiza ron anhelos que las distanciaban de la historia clásica del rock, que en su apogeo había protestado contra el ca pitalismo, la rutina, la serialización y la explotación. En el«rock chabón» se inscribía la queja de los que su frieron el ocaso del mundo fabril y de la presencia estatal, el agotamien to de las perspectivas de movilidad social sobre la base de la educación y el trabajo, de los que en definiti va sentían que se habían quedado en una vía estancada. Por su tiempo y por su localización social inicial, los barrios más pobres, la cumbia villera partía de esa rea lidad social decadente en su forma más aguda: nostalgias apuntaladas en la crónica de un presente de ladro nes/policías, drogas, fiestas y voces «impropias», que conjugaban la crí tica con la«simple» narración de la desesperanza. El mismo plan econó mico que empobrecía a los jóvenes, conjugado con ciertas tendencias glo bales –desde el ensanchamiento de 2. Jorge Elbaum:«Los bailanteros. La fiesta ur bana de la cultura popular» en Mario Margulis y otros: La cultura de la noche. La vida nocturna de los jóvenes en Buenos Aires , Espasa Hoy, Buenos Aires, 1994, p. 194. 3. Alejandra Cragnolini:«Reflexiones acerca del circuito de promoción de la música de la ‘bailanta’ y de su influencia en la creación y recreación de estilos» en Irma Ruiz, Elisabeth Roig y A. Cragnolini: Actas de las ix Jornadas Argentinas de Musicología y vii Conferencia Anual de la aam , Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega, Buenos Aires, 1998, p. 295. N ueva S ociedad 242 Pablo Semán 152 los incentivos al ocio y el consumo hasta el tipo de drogas que se puso de moda–, generó un cierto tipo de bohemia en los estratos sociales en los que, otrora, la salida del sistema educativo(finalizado o no el ciclo secundario) implicaba un paso rápi do al proyecto de las obligaciones: el trabajo, la familia, la casa. Esa bohe mia se alimentaba de desempleados estructurales o de jóvenes que gana ban tan poco que no podían formar una familia, pero sí podían ampliar o modernizar su consumo. Pero la cumbia villera también es el producto de otro cruce no menos de terminante. Hay un fenómeno que se manifiesta con fuerza en la actuali dad, pero que se insinuaba ya en los años 90: la aparición de tecnologías que desintermedian el proceso de producción, consumo y reproducción de música. El desarrollo tecnológi co y la misma concepción económica que excluía socialmente a los jóvenes les permitían comprar importados y relativamente baratos los instru mentos de producción y grabación de música. A partir de ese momento se vuelve más fácil tocar –incluso en público, en fiestas, salones barriales, actos comunitarios–, grabar y poner en circulación la producción musical en radios de baja frecuencia. Cuando se narra superficialmente la historia de este género, se ponen en primer plano las escenas en las que este fe nómeno se concretó a la vista de las clases medias a las que pertenecen periodistas e intelectuales. Por eso se subraya su relación con sellos disco gráficos especializados y, por ende, capitalistas de la industria cultural. Pero esa mirada implícitamente je rarquiza los fenómenos y los recibe como importantes cuando en reali dad los registra tarde y lejos de al gunos de sus epicentros: cuando lle gan a la ciudad de Buenos Aires. Aun cuando la cumbia villera y los géne ros tropicales(esa fue la catalogación genérica que recibió la cumbia en su deriva argentina) estuvieron siempre en la televisión, en el espacio públi co nacionalizado, también debe de cirse que, desde el inicio, estuvo en los barrios. Perder de vista esta cues tión es como cortar el hilo que liga las protestas sociales que se dieron desde los inicios del menemismo en el«interior» y en el Gran Buenos Aires con las que conmovieron a la Capital Federal en 2001 y declararse asombrado por estas últimas como si no tuvieran ningún antecedente. La cumbia villera parece, desde ese punto de vista, algo que ocurría en la capital argentina de la mano de po derosas empresas culturales: sellos, canales de televisión, locales baila bles. Pero tanto como este aspecto de la cuestión debe ponderarse el hecho de que en el Conurbano bonaeren se se multiplicaban las bandas, los locales de baile y las radios: lo visi ble en la Capital Federal no era más que una de las expresiones de un fe nómeno que, observado desde otro ángulo, mostraba una masividad y 153 E nsayo Cumbia villera: avatares y controversias de lo popular realmente existente un tipo de arraigo que no todas las propuestas musicales del momento lograron. Así, en el cruce de situacio nes económicas, generacionales y tec nológicas, se habilitó la posibilidad de engendrar una versión de la cum bia que, en un sentido sociológico, no fue cualquier música, sino una músi ca que acompañó la constitución so cial de una generación y le dio una forma de obrar e inscribirse en la so ciedad 4 . ■■  Agresiones de género y sexualidad Uno de los aspectos que más han lla mado la atención en la cumbia villera ha sido lo que puede presentarse como la vulgaridad y el machismo agresi vo de sus letras. Las canciones abun dan en referencias a prácticas sexuales que suscitan sistemáticamente las si guientes interpretaciones: - tales prácticas expresan una impo sición y una cosificación de la mujer o, en la interpretación más atenua da, una actividad femenina que solo se desarrolla en función del deseo masculino; algunas mujeres registran la presen cia de esas letras como una ofensa e incluso algunos varones están dividi dos entre la vergüenza y el descaro de sostener esas expresiones como prác ticas de imposición. Pero no es menos cierto que otras mujeres le otorgan el sentido de una broma o un juego de burlas en el paroxismo de las expre siones, lo que sería el índice mismo del humor y no de la gravedad de la expresión. Otras, finalmente, pueden incorporar, desde una perspectiva bastante centrada en intereses propios y conscientes, las actuaciones de una solicitación erótica a la que ellas se avienen con voluntad y con recaudos. La cuestión no es para nada sencilla: estamos diciendo que expresiones que tienen a nuestros oídos sentido de insulto de género no lo son tanto en el contexto de circulación y apropiación de la cumbia villera. Si esas letras no son solo un insulto, ¿en qué grado lo son y que más representan? Para responder a las dos preguntas, es preciso ampliar la descripción de la es cena y hacer intervenir otros factores y otras distinciones. Cuando escribí, - los sujetos que hacen estas referen cias parecen dar vía libre a todo tipo de impulsos. Siguiendo de cerca los hechos –es de cir, la forma en que los jóvenes bailan y escuchan cumbia villera–, se llega a verdades diferentes. Es cierto que 4. Ese tipo de articulación entre lo musical y lo social, entre movimientos de la socie dad y géneros musicales(o temáticas y tonos transversales a varios géneros musicales) es lo que puede captarse bajo la noción de«músi ca de uso» que propone Pablo Vila. V.«Rock nacional. Crónicas de la resistencia juvenil» en Elizabeth Jelín(ed.): Los nuevos movimientos sociales/1. Mujeres. Rock nacional , Biblioteca Po lítica Argentina N o 124, Centro Editor de Amé rica Latina, Buenos Aires, 1985. N ueva S ociedad 242 Pablo Semán 154 junto con Pablo Vila, Troubling Gender , surgía permanentemente la tentación de interpretar de modo idiosincráti co, por particularidades argentinas, la«fijación en los temas sexuales» 5 . Incluso nos salían sin control cate gorías patologizantes que situaban el fenómeno en términos de una«ob sesión». Y no nos dejaba satisfechos el hecho de que esos análisis se ali nearan tan fácilmente con el sentido común de la descripción decadentis ta y moralista que se afirmaba junto con el sentido común de las genera ciones más viejas y con el Comité Fe deral de Radiodifusión(que en 2001 había dado orientaciones para no di fundir el género y había logrado su bloqueo televisivo, amenazando con sancionar económicamente a los me dios que lo hicieran). Esa inquietud nos hizo ver que el fenómeno no era privativo de Argentina y, además, nos cuestionaba como enunciadores pretendidamente universales, efecti vamente marcados por unas edades y una educación sentimental, gené rica y sexual. Éramos investigado res hombres de clase media, socia lizados en los valores de la música como«compromiso» y de la«eman cipación de las mujeres» y en un mundo académico que, salvo excep ciones, solo dispone de categorías que neutralizan tanto las cuestiones de género como las de la sexuali dad. Un mundo académico, en defi nitiva, declarativamente igualitario y no pocas veces, al menos a la luz de la actualidad, pacato. Desde esa posición es imposible no ver como degradación una contemporaneidad que se destaca por poner en el centro de los intereses vitales, de forma ex plícita, el sexo y sus mil variantes. Y no se puede entender nada de lo que ocurre en la cumbia en cuanto a las relaciones entre géneros si no se capi taliza como percepción de que, para los jóvenes de menos de 25 años, la sexualidad es más abierta y más plu ral –al menos en sus manifestacio nes públicas–. Lo que es obviado en las percepciones escandalizadas de la cumbia villera es la activación de una agenda sexual, el empoderamien to de las mujeres en cuanto agentes de placer propio y de sus partenaires , poseedoras de una iniciativa y un interés legítimos 6 . Pero eso no ago ta la cuestión sino que la complejiza: una parte de lo que se percibe como insulto de género no lo es, pero otra parte sí lo es y en forma. Y en alguna medida lo es como reacción al cam bio de escenario en que se inscribe la posición masculina. La cumbia villera pone en escena un grado cre ciente de violencia simbólica porque se han visto alterados los viejos pre dominios en que las mujeres solo podían acompañar. La activación de 5 . Troubling Gender: Youth and Cumbia in Argentina´s Music Scene , Temple University Press, Filadel fia, 2011. 6. La única reflexión académica referida a esta cuestión y en estos términos es la que sugiere muy brevemente Eloísa Martín en«La‘cum bia villera’ y el fin de la cultura del trabajo en la Argentina de los 90» en Revista Transcultu ral de Música N o 12, 2008, pp. 1-14. 155 E nsayo Cumbia villera: avatares y controversias de lo popular realmente existente las mujeres, en el contexto del cues tionamiento al predominio del an drocentrismo, revela la cumbia más como el escenario de una disputa que de un sometimiento. En esas condiciones, una chica pue de decir algo que condensa todas las complejidades que estamos refirien do:«yo elijo con quién soy puta». Como lo afirmamos en otro texto: las seguidoras del género(…) no son«pu tas», en el sentido propuesto por los va rones,(…)(«fáciles», ostentosas, o«vi ciosas»). Dejan de ser algo«recatadas» y la mayoría de ellas limita el ámbito de su «liberación» al espacio lúdico de la bai lanta. En ese sentido, algunas chicas jue gan a ser«putas» y ahí reside lo que las letras inculcan y solicitan, pero, tam bién, reflejan, como punto de llegada de un proceso histórico en el que las refe rencias a la mujer y al hombre en la Argentina contemporánea se han sexua lizado, se han especificado y jerarquiza do junto a las definiciones morales sobre los géneros y sus relaciones. 7 En este contexto, la autonomía de lo sexual, su«liberación», queda captu rada en significantes que son parte de una relación de fuerzas. En ellos el androcentrismo siguen siendo gravi tante: no por nada se siguen refirien do a las mujeres, por sus apropiacio nes de la sexualidad, como«putas» (o con una serie de definiciones que connotan esa palabra). El hecho de que las mujeres no tengan otros tér minos para referir su posición, y que participen de un código de respeta bilidad que hace que oscilen entre jugar con la idea de ser«putas» o «rescatarse» 8 –desde una visión mas culina–, implica una limitación del menú de opciones que da lugar a lo que puede entenderse como hegemo nía masculina. La problemática de la feminidad en los sectores populares no puede ser pensada en una oscilación polariza da y absoluta entre el señalamiento de gérmenes sintomáticamente ubi cuos de«prácticas liberadoras»(afi nes al proyecto de emancipación) o la denuncia de«prácticas de subor dinación» que convalidan la domi nación. Esta polaridad obstaculiza la percepción de la construcción de la feminidad como un proceso comple jo, diverso y localizado social, cultu ral e históricamente, al anteponer como ilusión optimista, o como con clusión pesimista, las categorías de analistas que ignoran sus marcas de época(y el hecho de que estos, más de lo que se admite, sobre todo cuando los analistas son hombres, proyectan en la interpretación las represiones de su machismo consti tutivo). Cambian mucho las cuestio nes cuando se trata de académicos 7. P. Semán y P. Vila: Cumbia: nación, etnia y géne ro en Latinoamérica , Gorla, Buenos Aires, 2011. 8. El uso popular de la voz«rescatarse» debe entenderse como un llamado al orden, extraer se, cada uno por sí mismo, del desvío(sea este alcohol, drogas, el desafío, la desubicación mo ral, etc.). No solo debe asociarse a recato sino a la acción de rescate en tanto salvataje de la ruina moral. N ueva S ociedad 242 Pablo Semán 156 jóvenes que o bien pasaron por una socialización musical omnívora e iconoclasta, o bien provienen de una experiencia de crítica de género en la que opera la mirada queer –y, direc tamente, la caída de muchos prejui cios sexuales–: en esas trayectorias intelectuales, los preconceptos anti cumbia(ni siquiera los articulados en torno de una lectura simplista de su sexismo) no encuentran un terreno propicio para afirmarse tan sólida mente 9 . ■■  ¿Música de protesta? El análisis social contemporáneo ha hecho dos conquistas contrapues tas en relación con la música: de un lado, la tesis de incorporar la músi ca, sobre todo las canciones y las le tras, al conocimiento de lo social; de otro, la antítesis, que llama la aten ción sobre el hecho de que los usos mayoritarios de la música se vincu lan con el baile y, por lo tanto, fijarse en letras que las personas no escu chan supone una generalización in debida de las concepciones del mun do de los analistas(que en general no bailan) y presupone la universa lidad de concepciones intelectualis tas del mundo. Lo que ocurre con la cumbia villera impone una síntesis: son los propios cultores del géne ro(específicamente, los oyentes) los que, sea por adhesión, sea por dis tanciamiento, enfatizan hasta cierto punto el valor de las letras, adicio nándolo al del baile. No porque es tén todo el tiempo pendientes de su mensaje, pero sí porque saben muy bien en qué sentido es disruptivo y dónde y cuándo es mejor escuchar esas letras. Tres fragmentos de letras de cumbia villera alcanzan para entender la fre cuencia con que los análisis afirman que el lenguaje de este género natu raliza la violencia, las ilegalidades, los«desvíos» 10 : Del baile me vengo, ¡ay, qué pedo 11 tengo! / No puedo caminar de tanto jalar 12 ./ Estoy re cantina 13 , no tengo vitamina 14 ./ Yo quiero tomar vitamina, yo quiero tomar vitamina./ Me compro una bolsa y estoy pila, pila. 15 (Damas Gratis,«Quiero vitamina» en Damas Gratis , 2000). Cumbia, cumbia/ esta es mi cumbia cabeza/ esta la bailan los negros/ toman do coca y cerveza./ Porque paro en la esquina con mis amigos a tomar un vino/ todos me empiezan a criticar/ que soy un villero, que soy un negro/ porque me gusta la cumbia.(Flor de Piedra,«Cumbia cabeza» en La banda más loca , 1999). 9. En esta línea v., por ejemplo, Laura Ramos: «Una vedette anarcocumbiatraba» en Clarín , 21/10/2012, disponible en. 10. El análisis pionero, en estos términos, es de E. Martín: ob. cit. 11.«Pedo»: borrachera. 12.«Jalar»: inhalar cocaína. 13. En este caso, la voz refiere a la turbación por abstinencia, que lo pone en situación de «armar bardo», protestar. 14.«Vitamina»: cocaína. 15.«Pila»: energizado. 157 E nsayo Cumbia villera: avatares y controversias de lo popular realmente existente Somos cinco amigos chorros de profe sión./ No robamos a los pobres porque no somos ratones./ Buscamos la fija 16 y entra mos a un banco./ Pelamos los fierros 17 y todos abajo.(Los Pibes Chorros,«Los Pibes Chorros» en Las manos arriba , 2001). Sin embargo, con lo dicho no está nada dicho: ¿qué es lo que se quiere decir y qué es lo que se entiende en estas canciones? Si se asume que la aspiración declarada de los músicos de cumbia, e incluso de cumbia vi llera, es divertir, debe también elabo rarse el sentido de esa expresión en el contexto en que se dio. Lo prime ro que se asocia a esa declaración es la intención de darle motivo al baile, que a su vez es la posibilidad de la exhibición, del encuentro y de la se ducción. Incluso debe decirse que el baile es el espacio de una afirmación grupal: nadie va solo al baile sino como parte de colectivos de diversos formatos(amigos, familiares, mora dores de un mismo barrio), para los que ganar un espacio privilegiado de control o visibilidad es parte de la diversión. Si alguien piensa que esa puede ser una diversión muchas ve ces conflictiva y violenta, acierta: la di versión es, sociológicamente hablan do, una cuestión seria. ¿Qué es lo que dicen los seguidores de la cumbia villera acerca de sus letras? Para algunos se trata de letras chocan tes que hacen apología del delito y por eso las rechazan. Para otros, se trata de una crónica que tiene la virtud de decir cómo es el mundo, de presentar la vida cotidiana tal como es, y no se sienten incómodos con ellas. Más aún: en la desvergüenza de esas le tras encuentran desafíos, rupturas, provocaciones, tomas de riesgo que sustancian tanto la empatía como la diversión. Así, en este último uso de la cumbia villera se rompe con dos polaridades tradicionales en el aná lisis e incluso en el uso de la música: la distinción entre el«mensaje» y la música, la diferencia entre los usos serios y los divertidos. La cumbia se baila pero no se permanece indi ferente a sus letras, da lugar a diver sión a través de la música y la letra; pero también, a través de ellas, da lugar a una mirada, a una forma de distancia y asombro. En esa descripción del mundo se en cuentran rasgos que desafían la nor matividad de una parte de la sociedad por la cual están tomados, también, los analistas de las letras. Las expre siones neutrales o favorables al robo, al uso de drogas y de armas pueden interpretarse en dos modos típicos ideales: como expresión de una situa ción de degradación sin mediaciones o como afirmación de una voluntad de resistencia que ponía a los cum bieros al lado de expresiones políti cas idealizadas. Desde el punto de vista de la primera consideración, se trataba de la expresión sin metáfora 16.«La fija»: el dato exacto. 17.«Pelamos los fierros»: sacamos nuestras ar mas. N ueva S ociedad 242 Pablo Semán 158 de las condiciones de vida impues tas por el neoliberalismo(un análisis que pone en el mismo lugar el uso de drogas, el robo y las armas, es decir una visión anclada en los prejuicios de una generación de la clase media que tiene con las drogas una relación que varios Estados del Cono Sur es tán a punto de superar, para dar una idea de lo rápidamente que esa visión quedará en el pasado). Es como si la pobreza produjese en el Gran Buenos Aires una discontinui dad de la condición que E.P. Thomp son consideraba universal: como si la posibilidad de darle sentido a lo vi vido –por más que eso no implique un control total de los símbolos que se aplican para producir sentido– estuviese definitivamente bloquea da para los habitantes del Conurba no, reducidos por esa intuición a una primariedad mítica. Desde el segun do punto de vista, podía leerse en las expresiones antipoliciales de la cum bia villera, como sostiene Maristella Svampa, una defensa de«un ethos an tirrepresivo que diluye su potencial de antagonismo y erosión de la do minación en la medida en que se di luye en una apología de un modo de vida(el descontrol, la droga, el deli to), mediante la afirmación festiva y plebeya del‘ser excluido’» 18 . Una crí tica de Pablo Alabarces y María Cris tina Rodríguez a esta visión conduce a una forma más precisa de concebir el modo de la politización subraya do por Svampa:«aunque nos tiente coincidir con Svampa, y argumentar que el ethos antirrepresivo se disuel ve en una falta de caracterización e historización adecuada, nos alimen ta la sospecha de que eso supone a la vez la creencia en un único tipo de politización y un ligero etnocen trismo, que confía en una politicidad moderna, ilustrada y prescriptiva» 19 . La ventaja de la interpretación de Alabarces y Rodríguez surge de la suspensión del juicio político(pro pio) a la hora de dar cuenta de la po lítica de los otros (lo cual no quiere decir compartirla ni avalarla, aun que también implica una base dife rente para dialogar fines políticos con el otro). Esta mirada se abre a la posi bilidad de existencia de otras formas de política porque objetiva las pro pias y las anula como rasero, mien tras las mantiene como punto de con traste iluminador. Compartiendo la lógica de esa crítica, la interpretación del sentido con que circulaba la cum bia villera esta más acá de los sim plismos(¿revolucionaria o revolto sa?): las expresiones de la cumbia y el sentido que les daban sus oyentes no pretendían ser una denuncia progra mática asociada a la secuencia diag nóstico-propuesta-propaganda de un 18. M. Svampa: La sociedad excluyente. Argentina bajo el signo del liberalismo , Taurus, Buenos Ai res, 2005, p. 181. 19. P. Alabarces y M.G. Rodríguez:«Intro ducción» en P. Alabarces y M.G. Rodríguez (comps.): Resistencias y mediaciones. Estudios so bre cultura popular , Paidós, Buenos Aires, p. 56. 159 E nsayo Cumbia villera: avatares y controversias de lo popular realmente existente grupo político. Pero eso no quiere decir que se sumergieran en un ple beyismo autodegradante, o que se las debiera rechazar desde el punto de vista de un ciudadano de clase media alta(que comete otras ilegali dades pero repudia estas). La exposi ción cruda tenía el valor ambiguo de denunciar lo que estaba ocurriendo, de hablar con ironía respecto de las exigencias de buen comportamiento por parte de una sociedad que indu cía al mismo tiempo a quebrarlo, de mostrar orgullo por una vida imagi nada como lujuriosa en el uso de dro gas, que, a pesar de la marginalidad, era posible. En ese sentido, que exige ampliar nuestras nociones de protes ta, la cumbia villera es una música de protesta. No da forma a una cosmo visión ni a un programa político pre viamente existentes, pero hace evi dentes las situaciones creadas por el neoliberalismo y las subraya y cues tiona por la vía de actos con sentido (como cantar ciertas letras, poner en acto ciertos contrasentidos de la dis cursividad social dominante). Se tra ta de una forma de protesta que, un paso antes de rechazar, denuncia y exhibe el hecho cuestionador de su propia existencia a la luz de las pre tensiones que exhibe la narrativa de lo legítimo y lo válido. No es un re chazo casual, sino consciente, aun cuando como protesta no pretenda ser una expresión militante. En ese punto me permito agregar una conjetura: en el plano específicamente musical, la intención burlona acom pañaba este sentido que observa mos en la comprensión de las letras de la cumbia villera. La performance de los músicos en televisión, exaltando «los vicios» y ostentando sus emble mas(desde usar ropas con estampa dos de hojas de cannabis hasta fumar en los escenarios), o la exageración deliberada de los movimientos pél vicos asociados al erotismo, se hacía con conciencia de que se cuestiona ban normas, pero no sin distancia de ese comportamiento«desviado»: se lo subrayaba como tal y se sabía que se hablaba de la realidad. Más aún, to das estas performances de letra, música y baile muestran a sus ejecutantes en la conciencia de ser«los de abajo», los despreciados de siempre, tratando de afirmarse. Si hasta aquí la evidencia podría acompañarme, creo que en lo que resta lo hace bastante menos, pero las distorsiones y las rupturas sonoras que pone en juego la cumbia no creo que sean del todo ajenas a esa inten ción en al menos dos sentidos. Prime ro: en el de burlarse de lo esperable y lo previsible, introduciendo distorsio nes y cacofonías en melodías suaves y tiernas(según las perciben los músi cos y seguidores del género; para los críticos, son melosas). Segundo: en el de apropiarse de los sonidos de van guardia jugando con una desclasifica ción solo en parte posible: la cumbia villera dialogó, desde el inicio, con el rock(un género que aspira a ser so cialmente superior), pero desde una posición de igualdad y no desde la N ueva S ociedad 242 Pablo Semán 160 subordinación. Estas operaciones se fueron intensificando con el curso del tiempo y han mostrado un voca ción de diálogo musical más amplia y diversificada: los músicos de cum bia villera fueron, de manera«pater nalista», invitados por ciertos músi cos de clase media en la construcción de sus propios perfiles omnívoros, y los músicos de cumbia, además de acudir al convite, procesaron esos in tercambios haciendo suyas sonorida des y retóricas que inicialmente no manejaban. La relación crítica con la sociedad no solo ocurría a través de las letras y era, en el plano de la mú sica, tan compleja como o más que en la retórica. Pero hay algo más específico: la cum bia villera aparece en la serie de va riaciones de la cumbia, como dijimos, en una encrucijada social, generacio nal y tecnológica. Así que en el plano de los diálogos musicales es necesa rio decir que los músicos de cumbia villera dialogaban con las otras for mas de cumbia que se producían y escuchaban en los barrios. Además de un cierto quiebre en muchos sen tidos, había también en la cumbia vi llera una apropiación de la historia de la cumbia. Sumando todos estos sentidos en que la cumbia villera significaba rup tura y distancia, se entiende lo que me dijo una vez un joven que hacía una hipótesis sobre mí(y que no era errada):«para nosotros la cumbia es como habrá sido para vos el rock na cional». ■■  Coda: el juicio estético y el sociológico En el plano estético, la cumbia, y en especial la cumbia villera, ha sido tratada con estándares dobles que permiten rebajarla de forma siste mática. Lo que en una canción de Los Beatles se omite como cosifica ción de la mujer, en la cumbia ville ra no puede dejar de señalarse. Lo que en cualquier género musical es probable y muchas veces buscado (la repetición, la previsibilidad), en la cumbia es pobreza musical. Lo que es valorable en cierta tradición musical como la occidental –la com plejidad, el énfasis en la armonía–, se convierte en el caso de la cumbia en criterio de exclusión, pero este no se aplica a otras músicas también basadas en tradiciones alternativas en las que la repetición es un valor. Cuando les pregunté a varios ami gos por su disgusto declarado hacia la cumbia villera, me encontré con todos estos motivos, que siempre eran relativizados para distanciar se de cualquier clasismo: para ellos, también se aplicaban a otros géne ros que escuchaban otros grupos so ciales, incluido el propio. El punto es que sus disgustos con otros géneros y obras nunca eran declarados: solo este y alguno más reciben condena 161 E nsayo Cumbia villera: avatares y controversias de lo popular realmente existente pública y, en todo caso, en forma compensatoria, se allana así el ca mino a otras explicitaciones que nos hacen saber que ese juicio críti co no tiene destinatario exclusivo. El clímax de esta forma de apre ciar críticamente la cumbia es el siguiente: una operación común para cualquier género, la adap tación en el tiempo y el espacio, en el caso de la cumbia villera es siempre degradación. Así, se da el caso de que sea otra cumbia, por ejemplo la colombiana –que antes recibía todos los estigmas que hoy recibe la cumbia villera–, la que ahora ocupe, en el imaginario in telectual, el lugar de la originali dad degradada por el esperpento villero. No debería haber dudas: ciertos saberes musicales y socio lógicos, incluso ciertas mímicas de estos, se prestan legitimidad recí procamente para producir un jui cio que es parte del juego social. Los argumentos de los críticos de la cumbia villera dependen mucho menos de percepciones musicales «en sí», de teorías estéticas puras y universales, que de la lógica social de las exclusiones que se vehiculi zan a través del uso de esos argu mentos. La ansiedad de hacer valer por una vez el juicio estético para sancionar en un plano que solo es el social(las prácticas de los otros, casualmente los subalternos) con suma una de las formas más in consistentes de hacerse cargo del legado de la Escuela de Frankfurt: poner en el lugar de la intervención estética disruptiva, reveladora y crítica aquello que Theodor Ador no habría rechazado por vulgar y reaccionario(actuar contra la cum bia villera como si la salsa y la aho ra represtigiada«cumbia a secas» fuesen obra de Arnold Schönberg y la cumbia villera fuese, ella sí, la villana mercancía). Así, en estos casos en que se reivindica una úl tima instancia para ejercer la nece sidad de distinguir lo«bueno» y lo «malo», se cree poder asociarlo a lo progresivo o a lo reaccionario, por ejemplo, y hacer, entonces, sociolo gía crítica. Un uso tal de la teoría crítica, él mismo ya alienado, rea lizado, como quien dice, por boca de ganso, sirve más a la distinción que a la clarificación. Summaries n Resúmenes en inglés Hans Mathieu: Peace for Colombia?: Some Advances on a Winding Road [3901] Against almost all predictions, president Juan Manuel Santos’ government is far from being a straight continuation of that of Álvaro Uribe. Although he had already distanced himself from his predecessor on sensitive issues such as relations with Hugo Chávez and, more generally, with the South American region, his most fundamental bet is the initiation of peace talks with the Revolutionary Armed Forces of Colombia( farc ), much weakened but still capable of action. All parties seem to have something to gain from an accord: the guerrilla movement looks to be reborn as a civil political force; Santos desires a second presidential term. And it means that this time there is moderate optimism that this long-running Colombian armed conflict could possibly end. Key Words: Armed Conflict, Peace Negotiations, Drug Trafficking, Juan Manuel Santos, Revolutionary Armed Forces of Colombia( farc ), Colombia. Wolfgang Streeck: European Integration: An Elitist Project [3902] At the rate of the crisis, people want to know who will pay the piper. But this was already decided, and not in a democratic way: without doubt, for the distribution of the costs of the bankruptcy of the indebted State, the pretenses of the creditors count more than those of the citizens. The European Welfare State is history. The«social dimension» of Europe is talked about ever less, and, instead, a rapid expansion of what is known as «post democracy» is perceived, in which the economy is protected from the«pressures from the street» and, at the same time, is subordinate to a political economy ruled by the central banks and the regulating authorities. Key Words: Financial Crisis, Markets, Democracy, Welfare State, European Union. Leonardo Padura Fuentes: Eppur si muove in Cuba [3903] Although from foreign perspectives it could seem that in Cuba few things have undergone change, the reality is that, while not touching the fundamental political structures, many things are happening on the island. The emergence of self-employment is drawing a new face on the cities and daily life is moving at a rhythm of reforms that pose more questions than answers. The constant debates which are produced in the Cuban 163 N ueva S ociedad 242 Resúmenes en inglés «intranet» about issues like corruption, racism, the need for democratization, homophobia, cultural creation and its freedoms or the right to migrate could be proof of the effervescence that is being breathed. Key Words: Change, Self-Employment, Daily Life, Equality, Socialism, Cuba. Elizabeth Dore: Oral History and Daily Life in Cuba [3904] Although in general it is believed that in socialist countries oral history is hopelessly flawed because people is afraid of talking about their lives, this article shows that Cubans frequently challenge the official account about the Revolution. Despite initial apprehension, the majority of those interviewed recount their stories with considerable openness, describing the pleasures and difficulties of living in Cuba. They also tackle a polemic question: the growing inequality. Faced with the official policy, they described the egalitarian pleasures of their youth and the tingles of inequality, showing ambivalent feelings that give an account of contemporary Cuba. Key Words: Life Histories, Inequality, Egalitarianism, Socialism, Fidel Castro, Cuba. Juan Antonio Blanco: Cuba in the xxi Century: Current Scenarios, Inevitable Change, Possible Futures [3905] The governance regime that has run Cuba for half a century has been immersed in a systematic unbalance at losing its former international place, which it maintained during the Cold War. The changes introduced until now have not been sufficient to achieve a new balance. If this reality is understood and the path is rectified, there is a better Cuba waiting for its citizens in the future. But if the leadership insists on «updating» an exhausted system lacking in patronage of the magnitude of that obtained from the Soviet Bloc, it is also possible that a worse Cuba is on the horizon. Key Words: Economic Reform, Political System, Age of Information, Raúl Castro, Cuba. Haroldo Dilla Alfonso: The Crossroads of Cuban Migration Policy [3906] Today migration constitutes a key piece in Cuban reality. A large part of family consumerism depends on remittances, whilst the State compensates its chronic financial deficits by demanding a series of excessive payments for various services. At the same time, migrants have been pillaged of all their civil rights, including that of returning to the country where they were born. More than a year ago, Raúl Castro announced a migration«update» which raised certain expectations. When the contents of the reforms were finally made public, everything indicated that it was about very partial steps, clearly positive, but which would not resolve the problem that the Cuban society, eminently transnational, must resolve. Key Words: Migration Reform, Communism, Diaspora, Raúl Castro, Cuba. Juan Triana Cordoví: Cuba: From the«Updating» of the Current Economic Model to Development? [3907] This article examines the transformations produced in recent years in Cuba, known as«updating of the model of social and economic functioning». The process has posed many questions in Cuban society for its character sui generis . The author tries to explain the logic of these transformations, make a periodization of the changes and establish the differences between that first stage which began in 1990 and this last which began in the summer of 2007. The article also advances some ideas N ueva S ociedad 242 Summaries 164 about the relation between economic development and the construction of socialism in Cuba. Key Words: Socialism, Development, Economic Reform, 6 th Congress of the Communist Party of Cuba, Raúl Castro, Cuba. Alejandro de la Fuente:«I Have a Dark and Discriminated Race»: The Afro-Cuban Movement: Towards a Consensual Program [3908] Initially driven by intellectuals, musicians, writers and artists, towards the end of the 1990s the Afro-Cuban movement had managed to break the official silence that covered the subject of race in Cuba. In recent years, the fight for racial equality has been enriched with the participation of organizations and activists who have translated the complaints to the language of citizens’ rights. Although the Afro-Cuban movement has grown in complexity and diversity, the debate in recent years has produced, in parallel, a series of general issues of shared interest. These points of agreement anticipate, perhaps, the possibility of a consensual program and common action. Key Words: Racism, Civil Society, Hip Hop, Rap, Racial Inequality, Afro-Descendants, Cofradía de la Negritud (Coneg), Comité Ciudadano por la Integración Racial ( cir ), Cuba. that, in recent decades, the increasing presence of the migrants and their growing importance in the Cuban economy and society constitute a new scenario for thinking of migration reform. In this new context, a profound reevaluation not only of migration policy, but also of the symbolic definition of the nation and citizen, is necessary. Key Words: Migration, Diaspora, Transnational Civil Society, Citizenship, Cuba. Samuel Farber: The Church and the Critical Left in Cuba [3910] Benedict xvi ’s visit to Cuba, in March 2012, has marked the highest point in the approach between the regime led by Raúl Castro and the Catholic Church. Increasingly, the Curia, headed by Jaime Ortega, is transforming into a mediating reforming agent – and a kind of conservative moral bulwark – in a context of uncertainness marked by the economic reforms and the ageing of the post-revolutionary elite. The fact that the Church disposes of the only authorized non-state media also presents some dilemmas for the critical Left, as occurred in Poland in the 1980s. Key Words: Catholic Church, Cuban Transition, Critical Left, Raúl Castro, Cuba. Velia Cecilia Bobes: Diaspora, Citizenship and Transnational Contacts [3909] This article focuses on the complex relationship of the Cuban State with its emigrants, those which, from a national security focus, have been excluded from the nation and from the political community. The Cuban case is analyzed in a comparative perspective, attending the way in which Latin American States face the problem of inclusion of their diasporas; the starting point is the idea Carlos Alzugaray: The(Inexistent) United States-Cuba Relations in Times of Change [3911] The passing of time has done little to change relations between the United States and Cuba, marked by the 1961 rupture and a series of hostile acts launched by Washington. Although the governments of Barack Obama and Raúl Castro claim to be ready to move forward in the normalization of relations, it is a long road in which the United States embargo and the exclusion 165 N ueva S ociedad 242 Resúmenes en inglés of Cuba in various inter-American events have contributed to maintaining the Cold War situation. Against this backdrop,«academic diplomacy» proposes the study of areas of cooperation and conflict to draw conclusions tending in improving bilateral relations. Key Words: Embargo, Diplomacy, Barack Obama, Raúl Castro, Cuba, United States. Pablo Semán: Cumbia Villera : Avatars and Controversies of the Actually Existing Popular [3912] Degradation and violence: these are the notes and the burden of meaning with which cumbia villera is presented for diverse social groups, the State and a part of the media. Beyond this register, this essay maintains that cumbia villera can be interpreted as a vector which expresses and constitutes situations which implicate pain, acquisitions, criticism and protest. In this key, the genre acquires a crucial status: that of the point of condensation of the experiences of a part of the popular sector, which also challenges the aesthetic, political and social appreciations of the middle and upper classes, and, in particular, that of the intellectuals. Key Words: Cumbia Villera, Neoliberalism, Protest, Machismo, Popular Culture, Buenos Aires, Argentina. Amér­ i­ca La­ti­na Hoy Revista de Ciencias Sociales Septiembre de 2012 Salamanca N o 61 JUSTICIA POSTRANSICIONAL Y POLÍTICAS DE LA MEMORIA: Elin Skaar, ¿Puede la independencia judicial explicar la justicia postransicional? Luis Roniger, La sacralización del consenso nacional y las pugnas por la memoria histórica y la justicia en el Uruguay posdictatorial. Silvia Dutréneit Bielous, Sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y reacciones estatales. México y Uruguay ante los delitos del pasado. Elena Martínez Barahona, Marta Liliana Gutiérrez Salazar y Liliana Rincón, Impunidad en El Salvador y Guatemala:«De la locura a la esperanza: ¿Nunca más?». María Rosaria Stabili, Opereí. La justicia de transición en Paraguay. Juan Mario Solís Delgadillo, El peso político del pasado: factores que inciden en la formulación de las políticas de la memoria en Argentina y Chile. VARIA: Julián Rebón y Verónica Pérez, Los estallidos de hostilidad en la Argentina del siglo xxi . Persistencia y recurrencia de una forma disruptiva. NOTICIAS DE LIBROS. Disponibles a texto completo todos los artículos de América Latina Hoy en . América Latina Hoy. Revista de Ciencias Sociales es una publicación cuatrimestral del Instituto Interuniversitario de Iberoamérica con Ediciones Universidad de Salamanca. Correo electrónico::< latinhoy@usal.es >. Po­lí­tic­ a y go­bier­no Segundo semestre de 2012 México Volumen xix N o 2 ARTÍCULOS: Irma Méndez de Hoyos, Coaliciones preelectorales y competencia partidista en México a nivel federal y local(1994-2011). Alejandro Trelles y Diego Martínez, Fronteras electorales: Lecciones de la redistritación en México para California. Irvin Mikhail Soto Zatueta y Willy W. Cortez, El papel de la educación sobre la competencia política política en México: Un análisis a nivel estatal, 1980-2009. ENSAYO: Gonzalo Castañeda, Un mundo sin elefantes y un México competitivo. NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Javier Hurtado y Alberto Arellano Ríos, Las agrupaciones políticas nacionales( apn ) y el registro condicionado de los partidos políticos en México. María Laura Tagina, Factores contextuales, predisposiciones de largo plazo y accountability electoral en Argentina en tiempos del Kirchnerismo. RESEÑAS. Política y Gobierno es una publicación semestral de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas( cide ), Carretera México-Toluca 3655, Km 16,5, Lomas de Santa Fe, 01210 México, df . Apartado postal 116-114, 01130 México, df . Tel.: 727.9836/727.9800, ext. 2202. Fax: 570.4277/727.9876. Correo electrónico:. Página web:. PENSAMIENTO PROPIO P ublicación trilingüe de C iencias S ociales de A mérica L atina y el C aribe Julio-Diciembre de 2011 Bue­nos Ai­res N o 34 DIÁLOGO ACADÉMICO Y DIPLOMACIA CIUDADANA EN LAS AMÉRICAS Cuba- Estados Unidos/ Costa Rica – Nicaragua ARTÍCULOS: Diálogo académico y diplomacia ciudadana en las Américas, Andrés Serbin. EL TALLER ACADÉMICO CUBA-ESTADOS UNIDOS( tace ). Complicado vs. absurdo, ensayando ideas para desmontar el impasse entre Cuba y los Estados Unidos, Jorge Mario Sánchez Egozcue. Cuba y Estados Unidos: Entre la oportunidad y los desafíos de la diplomacia académica, Milagros Martínez Reinosa. The Missile Crisis Fifty Years Later: What We Should Have Learned, Philip Brenner. Cubanu . s . Relations: The Terrorism Dimension, Carlos Alzugaray y Anthony C.E. Quainton. Cuba as a Beneficiary of International Development Assistance, Richard E. Feinberg. Estados Unidos-Cuba en el espejo retrovisor, Jorge Hernández Martínez. Another Reality: Cubaus Relations from Cuba’s Perspective, Saul Landau. Dos visiones: Cuba, Estados Unidos y América Latina frente a los desafíos hemisféricos, Priscila Morrone y Fabián Bosoer. EL DIÁLOGO COSTA RICA-NICARAGUA: Restableciendo la paz y previniendo los conflictos en Centroamérica, Daniel Matul. Los imaginarios diferenciados de Nicaragua y Costa Rica sobre el Río San Juan, Alberto Cortés Ramos. Conflicto por el Río San Juan: Imaginarios, percepciones y contexto político del conflicto desde Nicaragua, Alejandro R. Aguilar Altamirano. Pensamiento Propio es una publicación trilingüe de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales(Cries), Lavalle 1619, piso. 9no.(1048) Buenos Aires, Argentina. Tel./ Fax:(54 11) 4372.8351. Correo electrónico:. Página web:. Junio de 2012 México, df N o 95 HACIA UNA DIPLOMACIA MULTILATERAL NOVEDOSA: UNA MIRADA DESDE GINEBRA Coordinadores: Juan José Gómez Camacho y Alejandro Alcalde Méndez ARTÍCULOS: María Antonieta Jáquez Huacuja, La deslegitimación de las armas, el desarme y la protección de la seguridad humana. Judith Arrieta Munguía, Sostener y compartir el desarrollo: la cooperación multilateral de México en una nueva era. Liliana Padilla Rodríguez y Gisèle Fernández Ludlow, Hacia un nuevo momento en la política exterior de derechos humanos de México. Martha Cecilia Amero Coutigno y María Victoria Romero Caballero, Los diplomáticos de la era digital. José R. López de León y Luis Antonio Medina Romero, La innovación como elemento de política exterior. El papel de México en la ompi . Miguel Ángel Toscano, Salud: ¿alcanza para todos? Una perspectiva internacional. Revista Mexicana de Política Exterior es una publicación cuatrimestral del Instituto Matías Romero, Secretaría de Relaciones Exteriores. República de El Salvador Núms. 43 y 47, Col. Centro, Del. Cuauhtémoc. México df , CP 06080. Tel.:(55) 36 86 50 00 Exts. 8268 y 8247, (55) 36 86 51 63 y(55) 36 86 51 48. Correo electrónico:. Página web:. Julio-Diciembre de 2011 Buenos Aires N o 202-203 ARTÍCULOS: Manuel Balán, La denuncia como estrategia: escándalos de corrupción en Argentina y Chile. Leonardo Gasparini, David Jaume, Monserrat Serio y Emmanuel Vázquez, La segregación entre escuelas públicas y privadas en Argentina. Reconstruyendo la evidencia. Osvaldo Barreneche, Paro de y represión a… policías. Reclamos salariales, protestas y huelga en la policía bonaerense(1955-1973). Fernando Groisman, Friedrich Bossert y María Eugenia Sconfienza, Políticas de protección social y participación económica de la población en Argentina(2003-2010). Martín Grandes, Rodrigo Pérez Artica y Diego Dorcazberro, Con o sin paradoja. Explorando la distribución del capital externo mundial. Matthew Amengual, Cambios en la capacidad del Estado para enfrentar las violaciones de las normas laborales. Los talleres de confección de prendas de vestir en Buenos Aires. COMUNICACIONES: Gerald A. McDermott, El surgimiento de nuevas instituciones de upgrading en Argentina. Lecciones para América Latina. Gerald A. McDermott y Rafael A. Corredoira, Recombinar para competir: las instituciones público-privadas y la transformación del sector vitivinícola argentino. Jorge Walter, Estrategias multicadena y modalidades multinivel de organización de los productores de cítricos de la Cuenca del Plata. Miguel Federico Lengyel y Gabriel Bottino, La producción en red en Argentina y sus fundamentos institucionales. INFORMACIÓN DE BIBLIOTECA. Desarrollo Económico – Revista de Ciencias Sociales es una publicación trimestral editada por el Instituto de Desarrollo Económico y Social( ides ), Aráoz 2838, C1425DGT, Buenos Aires, Argentina. Tel:(54 11) 4804.4949, Fax:(54 11) 4804.5856. Correo electrónico:.Página web:. Dón­de cons­ e­guir nues­tras pu­bli­ca­cion­ es www.nuso.org Alem­ a­nia: F. Delbanco, Tel.:(49 4131) 2428-8, e-mail:. Arg­ en­ti­na: Dis­tri­buid­ o­r: Jorg­ e Waldh­ u­ter, 14 de Julio 58, Buenos Aires, Tel./Fax: 6091.4786, e-mail: . Lib­ re­rías, Bue­nos Ai­res: Librería Universitaria de Buenos Aires, Tucumán 1792. Bo­li­via: en La Paz: Yachaywasi, Tel.: 2441.042, e-mail: , Fax: 244.2437. Plural Editores, Tel./Fax: 2411.018, e-mail:. Colombia: Librería Fondo de Cultura Económica, Calle 11 No. 5-60, Barrio La Candelaria, Bogotá, Colombia. Tel.:(571) 2832200, e-mail:. Costa Rica: Librería Nueva Década, Tel.:(506) 2225.8540, e-mail:. Ecuador: LibriMundi, Tel.:(5932) 252.1606, 223.4791, e-mail:. Es­pañ­ a: Marcial Pons-Librero, Tel.:(34 914) 304.3303, e-mail: ; Mundi-Prensa Libros,(34 914) 363.702. Gua­te­ma­la: F&G Libros de Guatemala, 31 avenida"C" 5-54, zona 7, Colonia Centro América, 01007 Guatemala, Tel.:(502) 2433 2361 (502) 5406 0909, e-mail:. Ja­pón: Ita­lia Sho­bo, Fax: 3234.6469; Spain Sho­bo Co., Ltd., Tel.: 84.1280, Fax: 84.1283, e-mail: . Nicaragua: Instituto para el Desarrollo y la Democracia(Ipade), Km 9 1/2 carretera a Masaya, Tel.: 276.1774 (Ext. 8), Apartado Postal 2438, e-mail:. Per­ú: El Virrey, Bolognesi 510, Miraflores, Lima, Tel.: 444.4141, e-mail:. Puert­o Ri­co: en Río Piedras: Compañía Caribeña de Libros, Tel.:(1-787) 297.8670, e-mail:. Ven­tas y con­sul­tas por In­ter­net: ­ Distribución internacional a librerías: Para suscribirse a Nueva Sociedad S U S ­C R I P ­C I Ó N In­cluye fle­te aé­reo Amé­ri­ca Lat­i­na Res­to del mund­ o Argentina ANUAL 6 núm­ e­ros US$ 70 US$ 107 $ 270 B I E ­N A L 12 núm­ e­ros US$ 121 US$ 196 $ 540 > Formas de pago 1. Pa­go on­li­ne: In­gre­se en, don­de enc­ on­tra­rá un for­mu­la­rio pa­ra re­gis­trar su ped­ i­do y efec­tuar el pa­go. 2. Pa­go con tarj­e­ta de créd­ i­to vía post­al: Com­ple­te el cu­pón in­clui­do en la rev­ is­ta y en­víe­lo por co­rreo a: Nue­va So­cied­ ad, Def­en­sa 1111, 1º A, C1065AAU Buen­ os Ai­res, R. Ar­gen­ti­na. 3. Pa­go con cheq­ ue: En­víe un cheq­ ue por el imp­ or­te co­rres­pon­dien­te a la or­den de Fun­da­ción Fo­ro Nuev­ a So­cie­dad a la si­guien­te di­recc­ ión: Nue­va So­cied­ ad, Def­ens­ a 1111, 1º A, C1065AAU Bue­nos Ai­res, R. Ar­gen­ti­na, acom­pañ­ a­do de los dat­os del susc­ ript­or(nom­bre, dom­ i­ci­lio pos­tal com­ ple­to, tel­é­fo­no, co­rreo elec­tró­ni­co). > Para otros medios de pago y cualquier otra consulta, escriba a< distribucion@nuso.org >. julio-agosto 2012 240 DEMOcracias en ebulliciÓN coyuntura Óscar Murillo Ramírez. «Oro y agua»: dilemas y giros políticos de Ollanta Humala Francisco Rojas Aravena. La Celac y la integración latinoamericana y caribeña. Principales claves y desafíos tribuna global Rafael Bielsa/ Rodrigo Lloret. Cuando Europa se aburre. Una mirada latinoamericana de la crisis Manuel Silva-Ferrer. Para verte mejor, América Latina. Las mutaciones en la geopolítica del poder y el escenario comunicacional globalizado de habla hispana TEMA central Nora Rabotnikof/ Julio Aibar. El lugar de lo público en lo nacional-popular. ¿Una nueva experimentación democrática? Juan Carlos Monedero. ¿Posdemocracia? Frente al pesimismo de la nostalgia, el optimismo de la desobediencia Benjamin Goldfrank. Democracia participativa y sostenibilidad ambiental. Una revisita a las lecciones de América Latina Mariela Szwarcberg. Actos partidarios y clientelismo político en América Latina María de los Ángeles Fernández Ramil/ Daniela Oliva Espinosa. Presidentas latinoamericanas e igualdad de género: un camino sinuoso Sofía Cordero Ponce. Estados plurinacionales en Bolivia y Ecuador. Nuevas ciudadanías, ¿más democracia? Ricardo Sáenz de Tejada. ¿Valió la pena?: guerras civiles y democracia en Centroamérica. A propósito de Revoluciones sin cambios revolucionarios , de Edelberto Torres-Rivas Armando Chaguaceda. Régimen político y estado de la democracia en Nicaragua. Procesos en desarrollo y conflictos recientes Miguel Carreras. Los partidos importan. Democratización y evolución del sistema de partidos en América Latina ensayo Günther Maihold. La«política del dolor» ante la(in)acción del Estado en materia de seguridad. Los casos Blumberg en Argentina y Sicilia en México. SUMMARIES 241 septiembre-octubre 2012 GLOBALIZACIÓn en 3d coyuntura Hugo Richer. Seis preguntas y seis respuestas sobre la crisis paraguaya Valter Pomar. Foro de San Pablo: debates necesarios tribuna global Gonzalo D. Martner. Dilemas del socialismo moderno. Más acá de la utopía, más allá del pragmatismo TEMA central Gustavo Lins Ribeiro. La globalización popular y el sistema mundial no-hegemónico Verónica Gago. La Salada: ¿un caso de globalización«desde abajo»? Territorio de una nueva economía política transnacional Carlos Alba Vega. La calle para quien la ocupa. Las condiciones sociopolíticas de la globalización no hegemónica en México df Nico Tassi/ Juan Manuel Arbona/ Giovanna Ferrufino/ Antonio Rodríguez-Carmona. El desborde económico popular en Bolivia. Comerciantes aymaras en el mundo global Claudio Benzecry/ Andrew Deener. Los viajes de un zapato en la economía global Rodolfo Casillas R. La mundialización del delito. Redes de tráfico y trata de personas en México Martin León Geyer. Bollywood en Perú. Culturas populares y globalización de las emociones ensayo Andrea Lacombe. Inapropiadas e inapropiables. Claves para entender el aborto como alteridad SUMMARIES E n nuestro próximo número ENERO-FEBRERO 2013 243 Ciudades latinoamericanas www.nuso.org Noviembre-Diciembre 2012 COYUNTURA Hans Mathieu ¿Paz para Colombia? Algunos avances en un camino sinuoso Tribuna Global Wolfgang Streeck La integración europea: un proyecto elitista TEMA CENTRAL Leonardo Padura Fuentes Eppur si muove en Cuba Elizabeth Dore Historia oral y vida cotidiana en Cuba Juan Antonio Blanco Cuba en el siglo xxi . Escenarios actuales, cambios inevitables, futuros posibles Haroldo Dilla Alfonso Las encrucijadas de la política migratoria cubana Juan Triana Cordoví Cuba: ¿de la«actualización» del modelo económico al desarrollo? Alejandro de la Fuente El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado Velia Cecilia Bobes Diáspora, ciudadanía y contactos transnacionales Samuel Farber La Iglesia y la izquierda crítica en Cuba Carlos Alzugaray Las(inexistentes) relaciones Cuba-Estados Unidos en tiempos de cambio Poesía visual de Pedro Juan Gutiérrez ENSAYO Pablo Semán Cumbia villera: avatares y controversias de lo popular realmente existente