NUEVA SOCIEDAD  282 ¿Retrocede la democracia? COYUNTURA Manuel Sutherland TRIBUNA GLOBAL Verónica Gago TEMA CENTRAL Andrés Malamud Adam Tooze María Esperanza Casullo Jean-Fabien Spitz Andreas Schedler Yanina Welp María Victoria Murillo Maristella Svampa Melis Gülboy Laebens Niklas Olsen/ Daniel Zamora ENSAYO Philippe Corcuff NUEVA SOCIEDAD es una revista latinoamericana abierta a las corrientes de pensamiento progresista, que aboga por el desarrollo de la democracia política, económica y social. Se publica cada dos meses en Buenos Aires, Argentina, y circula en toda América Latina. Directora: Dörte Wollrad Jefe de redacción: Pablo Stefanoni Coordinadora de producción: Silvina Cucchi Plataforma digital: Mariano Schuster, María Eugenia Corriés Administración: Vanesa Knoop, Karin Ohmann N ueva S ociedad N o 282 Diseño original de portada: Horacio Wainhaus Arte y diagramación(portada e interior): Fabiana Di Matteo Ilustraciones: Sol Undurraga Fotografía de portada: Shutterstock Corrección: Germán Conde, Vera Giaconi Traducción al inglés de los sumarios: Kristie Robinson Impreso en Talleres Gráficos Nuevo Offset, Viel 1444, Buenos Aires, Argentina Los artículos que integran N ueva S ociedad son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Revista. Se permite, previa autorización, la reproducción de los ensayos y de las ilustraciones, a condición de que se mencione la fuente y se haga llegar una copia a la redacción. N ueva S ociedad – ISSN 0251-3552 Oficinas: Humberto Primo 531, C1103ACK Buen­ os Ai­res, Arg­ en­tin­ a. Tel/Fax:(54-11) 3708-1330 Correo electrónico: (distribución y ventas) El portal N ueva S ociedad es una plataforma de reflexión sobre América Latina. Articula un debate pluralista y democrático sobre política y políticas latinoamericanas. es un proyecto de la www.nuso.org 282 Julio-Agosto 2019 ■ ÍNDICE COYUNTURA 4528 Manuel Sutherland. Venezuela: ¿por qué volvió a fracasar la oposición? 4 TRIBUNA GLOBAL 4529 Verónica Gago. Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo 15 TEMA CENTRAL 4530 Andrés Malamud. ¿Se está muriendo la democracia? 30 4531 Adam Tooze. La democracia y sus descontentos 43 4532 María Esperanza Casullo. Líder, héroe y villano: 57 los protagonistas del mito populista 4533 Jean-Fabien Spitz. El capitalismo democrático: 69 ¿el fin de una excepción histórica? 4534 Andreas Schedler. Solidaridad ciudadana en democracias violentas 83 4535 Yanina Welp. El referéndum ha muerto, viva el referéndum 98 4536 María Victoria Murillo. Democracia, intereses y estatus 110 en América Latina 4537 Maristella Svampa. Posprogresismos, polarización 121 y democracia en Argentina y Brasil 4538 Melis Gülboy Laebens. Enemigos internos: democracia 135 y amenazas de autocratización 4539 Daniel Zamora. Cómo el neoliberalismo reinventó la democracia. 148 Entrevista a Niklas Olsen ENSAYO 4540 Philippe Corcuff. Juego de tronos o el devenir autoritario 156 del«populismo de izquierda» SUMMARIES n Segunda página Si en la década de 1990 predominó un entusiasmo desmedido en relación con el triunfo de la democracia liberal –en paralelo a la caída del socialismo real y a las apelaciones al«fin de la Historia»–, en los últimos años el estado de ánimo se des lizó, a la manera de un péndulo, hacia un fuerte pesimismo acerca del presente y el futuro de la democracia. Incluso circulan comparaciones con periodos de retrocesos democráticos como los años 20 y 30 del siglo xx . Varios libros recientes llevan títulos que hacen referencia a la muerte o el fin de la democracia y a los peligros que se ciernen sobre la libertad. En este marco, cabe reflexionar sobre la crisis de la democracia, sus dimensiones y la profundidad de su erosión. ¿Podrá sobrevivir a las amenazas que hoy encarnan Donald Trump por un lado y el régimen chino por el otro?, se pregunta Andrés Malamud en el artículo que abre el Tema Central de este número de N ueva S ociedad . Posiblemente sí, pero deberá reformarse, responde con optimismo moderado. Ni la democracia es eterna ni se está terminando ahora. Y antes que los quiebres democráticos, el riesgo es, más bien, la muerte lenta. Parte de las cuestiones que explican estos riesgos, y las posibles derivas antidemocráticas, son analizadas por Adam Tooze a partir de la lectura crítica de cuatro libros recientes: El pueblo contra la democracia, de Yascha Mounk; Cómo mueren las democracias, de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt; El camino hacia la no libertad, de Timothy Snyder y Así termina la democracia, de David Runciman. Sin duda, en el centro de varios debates está el efecto demole dor del triunfo de Trump sobre el relato liberal de progreso, que habilitó una serie de comparaciones con el periodo de entreguerras. Estas comparaciones son tan impactantes como tranquilizadoras: nos recuerdan, dice Tooze, que hubo victorias decisivas en batallas fundamentales. Al mismo tiempo, una de las marcas de las de mocracias del siglo xxi es, sin duda, el regreso del populismo. El populismo, escribe María Esperanza Casullo, fue dado por muerto muchas veces y ha renacido otras 3 N ueva S ociedad 282 Segunda página tantas. Y eso ocurre porque«funciona». Su construcción de héroes y villanos se articula hoy con el inconformismo de grandes porciones de las sociedades con las «elites» nacionales y globales –un concepto que no deja de ser gelatinoso y al que los populistas le insuflan tanta vida como ambigüedad–. En la crisis de la democracia, como apunta Jean-Fabien Spitz, hay una cuestión más estructural: el fin del«matrimonio» entre democracia y capitalismo. El divorcio parece próximo a consumarse y el recurso a soluciones autoritarias para resolver los problemas del mundo actual encuentra menos resistencia. Hay, sin duda, una reinvención neoliberal de la democracia, dice Daniel Zamora, en la que el mito del«consumidor soberano» reemplazó en gran medida al ciudadano. Y, al mismo tiempo, como advierte en su artículo Melis Gülboy Laebens, asistimos a procesos de autocratización. La actual crisis de la democracia a escala global puede distin guirse de anteriores olas de retrocesos democráticos: en la mayoría de los casos, antes que de golpes de Estado tradicionales, los quiebres provienen de gobernan tes surgidos de elecciones, que intentan concentrar el poder deteriorando los sis temas institucionales. Un tema que está en el corazón de la cuestión democrática son las formas de participación popular: una de ellas, cuyas dimensiones analiza Yanina Welp, es el plebiscito, que parece súbitamente desprestigiado luego del Brexit y el triunfo del«No» a los Acuerdos de Paz en Colombia. Aunque para muchos esta forma de expresión social puede ser funcional a visiones populistas o iliberales, y por lo tanto sería mejor no dejar las cuestiones importantes en manos de un veredic to popular directo, Welp argumenta que, con diseños institucionales adecuados, las consultas contribuyen al fortalecimiento democrático y a la participación ciudadana. América Latina no es ajena a algunas tendencias globales. María Victoria Murillo sostiene que en la región, como muestra la elección brasileña de 2018, emergió un voto por estatus similar al identificado en otras latitudes y que coexiste con el voto influido por cuestiones como la economía, la seguridad y la corrupción. Por su parte, Maristella Svampa analiza el fin del ciclo progresista que ha transforma do el escenario político regional, con importantes consecuencias en dos países: Argentina y Brasil. Una lectura de los progresismos como populismos –sostiene– permite precisar los contornos del giro a la derecha y avanzar en una reflexión más general sobre la nueva reacción conservadora/autoritaria y sus alcances desigualitarios. Pero en el caso latinoamericano, un elemento fundamental es la violencia. Desde México, Andreas Schedler analiza qué tipo de injerencia pueden tener los ciudadanos comunes y corrientes en contextos de competencia entre grupos armados ilegales, con personas torturadas, asesinadas o desaparecidas; en síntesis, cómo pensar la democracia en contextos de violencia extrema. La erosión lenta de la democracia –más que las posibilidades de quiebres abrup tos– llama entonces a una especial vigilancia frente a las amenazas de diversos tintes y naturaleza, incluso en partes del mundo donde las libertades parecían irreversibles. n COYUNTURA Venezuela: ¿por qué volvió a fracasar la oposición? M anuel S utherland Pese a la peor crisis en la historia del país, la oposición venezolana no encuentra la forma de apartar del poder a Nicolás Maduro. La confianza en que el derrumbe económico haría crujir las bases de apoyo político-militar del chavismo se mostró nuevamente excesiva tras el nuevo ciclo iniciado con la(auto)proclamación de Juan Guaidó como«presidente encargado», un cargo que no aparece en la Constitución. Al cabo de unas semanas de exitismo, el gobierno parece haber recuperado parcialmente el control de la situación y la oposición se encuentra ante el dilema de participar, debilitada, de una nueva mesa de diálogo. E n 2019 la oposición venezolana tuvo su mejor febrero en años 1 . De manera fulgurante, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, ascendió al Olimpo de la alicaída política venezolana con su(auto) proclamación como presidente«encargado». En ese mes apareció en las portadas de los diarios más importantes del mundo. Pero cinco meses después, tras los aclamados sucesos relativos a la«ayuda humanitaria» y la intentona de alzamiento militar, el panorama parece muy distante del optimismo opositor de esas jornadas. La esperanza de un derrocamiento fácil y rápido del régimen de Nicolás Maduro parece haberse anegado, otra vez, en un mar de deslices políticos, con un activo, pero no menos errático, apoyo internacional. ¿Cómo pudo desvanecerse el enésimo intento de correr al chavismo del poder? ■■  Un 2019 auspicioso para una oposición alicaída El 10 de enero de 2019 se llevó a cabo el acto de proclamación de Maduro para un segundo periodo presidencial, Manuel Sutherland: es economista y director del Centro de Investigación y Formación Obrera ( cifo ), Caracas. Palabras claves: ayuda humanitaria, crisis, Juan Guaidó, Nicolás Maduro, Venezuela. 1. Cuando hablamos de la«oposición», hacemos referencia a la parte más activa de esta, la que ha protagonizado las luchas más recientes contra el gobierno, es decir, el ala ubicada a la derecha. 5 C oyuntura Venezuela: ¿por qué volvió a fracasar la oposición? de acuerdo con los resultados de las elecciones adelantadas del 20 de mayo de 2018, que la oposición había tachado de fraudulentas debido, principalmente, a que el gobierno impidió la inscripción de los candidatos con cierta posibilidad de triunfo. Solo dejó participar a postulantes que en las encuestas mostraban escaso potencial electoral. Quizás por ello participó apenas 46% del padrón electoral; fue la abstención en elecciones presidenciales más alta de la historia reciente 2 . Los grupos de poder no quisieron negociar con el candidato a quien el gobierno dejó inscribir, Henry Falcón, y abandonaron de plano la lucha electoral sin ninguna propuesta alternativa en el horizonte. Debido a esto, la oposición tachó a Maduro de«usurpador» y denunció que a partir del 10 de enero de 2019 Venezuela quedó bajo una presidencia ilegítima que el mundo no debía reconocer. En el corazón del plan de desconocimiento, la oposición se rearmó en torno de la denuncia de usurpación y, al mismo tiempo, de vacío de poder en el país. Con ello, empezó a difundir la necesidad de juramentar a Guaidó, en ese entonces escasamente conocido, como presidente de la nación. Para ello se amparaban en el artículo 233 de la Constitución, que establece los criterios a seguir ante las «faltas absolutas» del presidente. En realidad, estas se originan en muerte, renuncia, destitución decretada por el Tribunal Superior de Justicia( tsj ), incapacidad física o mental permanente. En estos casos, si la ausencia se produce antes de que el presidente pueda tomar posesión de su cargo, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir el cargo. Si ocurre después, debe hacerlo el vicepresidente, con la misión de llamar a elecciones en los siguientes 30 días, como efectivamente sucedió cuando Hugo Chávez murió el 5 de marzo de 2013. Blandiendo el artículo 233 y una interpretación sui generis , la oposición determinó que había una especie de usurpación y«falta absoluta», al mismo tiempo, en la silla presidencial. Por ende, también argumentó, con suma laxitud, que la toma de posesión fue ilegítima y, por ende, no existió 3 . De allí derivó la«legitimidad» de Guaidó. Aunque nadie entendió muy bien esta exégesis de la Constitución, se suscitó una enorme algarabía en las filas opositoras. Esa alegría se sustentaba en una serie de apoyos mediáticos del ala más conservadora de la derecha estadounidense y en un fervoroso impulso del presidente Donald Trump. Ello desembocó en un juramento realizado en una plaza luego de una multitudinaria marcha realizada el 23 de enero, fecha emblemática 2. Daniel García Marco:«Elecciones en Venezuela: qué dice la alta abstención sobre las presidenciales en las que fue reelecto Nicolás Maduro» en bbc Mundo , 21/5/2018. 3. Elkis Bejarano Delgado:«Maduro usurpa el poder con juramentación este 10 de enero » en Diario Las Américas , 9/1/2019. N ueva S ociedad 282 6 Manuel Sutherland para la democracia venezolana por el fin de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Aunque la figura de«pre sidente encargado» no exista en la Constitución, Trump y una serie de gobiernos salieron de inmediato a reconocerlo formalmente y con un renovado entusiasmo 4 . De ahí en adelante vino una retahíla de portadas de medios internacionales que aplaudieron y arroparon al joven«presidente». El equipo de Guaidó elaboró un traslúcido mantra de gran simpleza: 1. cese de la usurpación; 2. gobierno de transición y 3. elecciones libres. Una línea con nueve palabras y una gran claridad. El gobierno estadounidense amenazó al chavismo si se atrevía a«tocar» a Guaidó. La frase«todas las opciones están sobre la mesa» se hizo viral, en relación con la posibilidad de una invasión militar estadounidense al estilo del Día d , o, alternativamente, como operación quirúrgica al estilo de la invasión a Panamá. La posibilidad de una invasión, que nunca será incruenta, se hizo cada vez más popular entre muchos opositores sin una reflexión so bre las consecuencias de una potencial acción bélica. Guaidó insistía en que nadie le teme a una guerra civil 5 y en que la opción de la intervención no estaba descartada 6 . ■■  Un caballo de Troya sin ruedas En la«comunidad internacional» corrían ríos de tinta tratando de explicar algo tan sencillo como el misterio de la Trinidad. Los más connotados analistas intentaron, como San Agustín a la orilla de la playa, explicar cómo Guaidó era presidente de la República y de la Asamblea Nacional; en qué consistía la usurpación y una«falta absoluta» que, de existir, obligaba a llamar a elecciones presidenciales en febrero de 2019. En medio de estas disquisiciones, la gente empezó a impacientarse, ya que la vertiginosa ruta de salida de Maduro, alimentada irresponsablemente por ensueños de la Casa Blanca y por guerreristas venezolanos en el exilio, parecía perderse en una retórica tan combativa como estéril. La ignorancia de Trump y la«comunidad internacional» sobre la especificidad del caso venezolano es monu mental. Parecen limitarse a leer los informes interesados de los políticos opositores que les piden grandes cantidades de dinero y les ofrecen pronósticos excesivamente optimistas. Los análisis que traducen erróneamente el gigantesco desastre económico como debilidad política llevaron a Trump a pensar en una fácil y rápida victoria sobre el chavismo y a evadir el hecho de que el gobierno lleva 20 años 4. Para finales de junio de 2019, más de 50 paí ses reconocían a Guaidó como«presidente encargado». 5.«Guaidó: 90% de los venezolanos no le teme a una guerra civil » en Notitarde , 3/2/2019. 6. Néstor Veloso:«Juan Guaidó no descarta autorizar una intervención militar de eeuu ‘para echar a Maduro’ » en El Español, 9/2/2019. 7 C oyuntura Venezuela: ¿por qué volvió a fracasar la oposición? aprendiendo a resistir profesionalmente y que cuenta con macizos apoyos políticos, económicos y militares de China, Rusia, Irán, Cuba y Turquía. La ferocidad mediática de la«comunidad internacional» es inversamente proporcional a su conocimiento de la situación concreta de Venezuela. A mediados de febrero, el entusiasmo ya mermaba ligeramente. Los objetivos parecían lejos de haberse cumplido y la oposición no encontraba una ruta clara. En ese desbarajuste emergió la idea de convertir la necesaria ayuda humanitaria en una especie de desembarco de Normandía contra la usurpación. De ese modo se especuló con meter a militares disidentes dentro de los camiones de la ayuda humanitaria, con esconder armas dentro de las cajas de comida o con hacer pasar los camiones a la fuerza para que miles de personas se montasen en ellos y redimieran a la población del yugo«comunista». En el plano internacional, el operativo se vendió como una nueva caída del Muro de Berlín impulsada por la presencia de presidentes como Sebastián Piñera, Iván Duque y Mario Abdo, quienes se apersonaron en Cúcuta, del lado colombiano de la frontera, pensando que iban a presenciar un desplome glorioso de la opresión. Este espejismo pintaba muy mal cuando las organizaciones especialistas en ayuda humanitaria, como la Cruz Roja, se divorciaron del proyecto y denunciaron lo innegable: la ayuda humanitaria no puede ser empleada como una cuña para tumbar a un gobierno; más bien, debía tener el consentimiento del gobierno y su cooperación para poder ingresar. Pensar que la entrada de cuatro o cinco camiones cargados con mercancías de diversa índole y acompañados por jóvenes con bombas molotov y resorteras traería el«fin de la usurpación» era asombrosamente ingenuo. Los pasos de la entrada de la ayuda humanitaria quedaban a más de 20 horas de la capital, incluso yendo a buen ritmo. Creer que esa gesta causaría una deserción masiva de militares que se pondrían a la orden de«la Libertad» era aún menos esperable, por más ofertas monetarias que hubiera y que luego ni siquiera fueron honradas 7 . Como era de esperar, la operación fue un fracaso estrepitoso. Los camiones no entraron y las masas que debían poner el cuerpo por la entrada de la ayuda tampoco aparecieron. En ese marco, la oposición trató de explotar el incidente de la quema de uno de los camiones. Cientos de medios de comunicación salieron a decir que la«policía de Maduro» había quemado los furgones 8 . Guaidó, el asesor de seguridad estadounidense John Bolton y el senador de 7. Jim Wyss:«Esperaron sumarse a la liberación de Venezuela. Ahora son soldados sin una misión» en El Nuevo Herald , 9/5/2019. 8. Sabrina Martín:«Policía de Maduro quema camiones con ayuda humanitaria» en Panam Post , 23/2/2019. N ueva S ociedad 282 8 Manuel Sutherland Florida Marco Rubio salieron a criticar este gesto de malignidad. Pero semanas más tarde, una breve investigación de periodistas del New York Times desmintió esa información 9 . En el video que publicaron aparecía cómo, por accidente, un joven había lanzado la mecha de una molotov sobre las cajas que portaba un camión y había causado el incendio. ■■  Impasse Desde enero de 2019 se planteó que con sanciones económicas cada vez más fuertes y con multitudinarias marchas iba a ser suficiente para de rrocar a un gobierno cívico-militar con gran trabajo de inteligencia y un extendido control social. En otros escritos hemos hablado de la tríada popular clientelar que otorga al gobierno una especie de«biopoder» por el cual la población más depauperada depende cada vez más del gobierno para asegurar su reproducción biológica 10 . Al contrario de lo que se cree, las sanciones económicas no hacen sino cimentar ese vínculo y le otorgan al gobierno una excusa para deshacerse de su responsabilidad por la crisis más fuerte que ha vivido el país en su historia. A pesar de que las primeras sanciones financieras empeza ron en agosto de 2017, al gobierno y a la«izquierda lumpenprogresista» les es fácil culpar a las sanciones por los pésimos resultados económicos. Las protestas de marzo estuvieron fuertemente influenciadas por el colapso del sistema eléctrico nacional 11 . En muchas zonas, la energía eléctrica falló durante varios días seguidos. Aunque el agua, el servicio eléctrico, el gas y la gasolina en las regiones alejadas de la capital habían venido fallando regularmente desde hace años, el hecho de que Caracas se quedara sin luz y sin agua por entre tres y cinco días fue algo inédito. Ello contribuyó a frenar un poco más el leve ímpetu que aclamaba por una invasión e hizo pensar a la gente que, efectivamente, se podía estar peor. Las protestas amainaron y el éxodo de venezolanos cobró un fuerte impulso. Abril comenzó con un renovado letargo político opositor. Las huelgas generales o paros empresariales(como los realizados en 2001, 2002 y 2003) estaban muy lejos de poder organizarse. El gran empresariado está decididamente quebrado y sobrevive a muy duras penas. Ni hablar del altísimo grado de informalidad en la economía, más la alta cantidad de trabajadores estatales que harían fracasar el paro con cierta rapidez. Eso lo sabían las principales cámaras patronales, 9. Nicholas Casey, Christoph Koettl y Deborah Acosta:«Footage Contradicts us Claim that Nicolás Maduro Burned Aid Convoy» en The New York Times , 10/3/2019. 10. Componen la tríada la maquinaria electoral, la emisión inorgánica de moneda y los subsidios a los servicios públicos. M. Sutherland: «¿Por qué volvió a ganar el chavismo?» en Nueva Sociedad , edición digital, 10/2017. 11. M. Sutherland:«Venezuela y el colapso eléctrico » en Nueva Sociedad , edición digital, 4/2019. 9 C oyuntura Venezuela: ¿por qué volvió a fracasar la oposición? que inmediatamente dijeron que no iban a cerrar y que era suicida aventurarse a un lockout en estas condiciones. ■■  La sublevación militar del 30 de abril El 1 o de mayo se había publicitado como otro día de marchas. Por un lado, el«presidente obrero», durante cuyo mandato el salario real disminuyó 92% y que tiene el arrojo de anunciar en tono celebratorio un incremento del salario mensual de 6 a 12 dólares; y por el otro la marcha de Guaidó, quien adoptó el«Plan País» como propuesta económica de un gobierno que no quiere saber nada con un protagonismo obrero. En vista de las últimas marchas, era predecible que no habría mucha gente de la oposición(que suele asumir un discurso anticomunista) celebrando el Día Internacional del Trabajo. El equipo de Guaidó no está a favor de fuertes subidas del salario mínimo. José Guerra, economista líder del Plan País, propone un salario de 20 dólares al mes, llevadero a 30 dólares a mediano plazo 12 , por lo que les resulta difícil levantar las reivindicaciones económicas más elementales que esgrime la amplia base depauperada. Por estas razones, y al parecer otras de orden más conspirativo, el intento de sublevación en el marco de la «Operación Libertad» se adelantó al 30 de abril, en completo secreto. Es sabido que varios dirigentes de Voluntad Popular( vp ), el partido de Guaidó, no sabían del plan. La liberación de Leopoldo López, el líder partidario, de su arresto domiciliario hacía presagiar algo muy importante. Pero pocas horas después, cientos de seguidores se desilusionaron al llegar a la base aérea militar La Carlota, porque vieron con sus propios ojos que Guaidó y los pocos militares insurrectos no habían logrado tomar la base y quedó en evidencia que los militares implicados en la intentona eran muy escasos, con nulo poder de fuego, y que al final solo participaron unas cientos de personas completamente descoordinadas y en total desconocimiento de lo que ahí estaba sucediendo realmente 13 . Es curioso que vp no incluyera en su plan a otros partidos políticos. Y fue así cómo, al final de la tarde, los promotores de la intentona corrieron a refugiarse a las embajadas de Chile, Brasil y España. No hubo combate ni gesta. El fiasco de este plan hundió aún más su proyecto de cambio político. ■■  Un junio lleno de baches Las últimas marchas han sido poco numerosas, por lo cual Guaidó se ha concentrado en giras por pueblos pequeños y cabildos en espacios reducidos. La última táctica se llama«casa por casa» y, aunque la han seguido 12.«Guaidó, el fmi y los 20 dólares del salario mínimo del‘Plan País’ » en La Izquierda Diario, 22/4/2019. 13.«Dato a dato: intento de golpe de Estado en Venezuela. 30 de abril 2019 » en Portal Alba , 30/4/2019. N ueva S ociedad 282 10 Manuel Sutherland algunos pocos líderes de partidos como Primera Justicia( pj ), la convocatoria es muy pequeña y el apoyo popular activo parece ser escaso, a pesar de que la mayoría de las encuestas reflejan que Guaidó tiene un muy signi ficativo 40% de intención de voto(Da tanálisis) en una eventual contienda electoral 14 . Un asunto que también mermó(aún más) el apoyo al proyecto de Guaidó fue el generoso pago de 70 millones de dólares por intereses correlativos al bono pdvsa 2020, por parte de una Asamblea Nacional que había estado en desacuerdo con el bono en 2016. El argumento de la Asamblea fue que de ese modo era posible retener en manos del«gobierno» de Guaidó activos venezolanos en Estados Unidos. Pero es contradictorio que quienes pagaran el bono dijeran que ese dinero para citgo es«poco», ya que si el país está en crisis y le urgen los 20 millones de dólares de la ayuda humanitaria, es paradójico que cancelen esos 70 millones de dólares. El asunto central es que Guaidó no ha hecho públicamente nada por obtener una orden ejecutiva de Trump o una resolución de la Organización de las Naciones Unidas( onu ) que declare inembargables los activos de Venezuela, lo que permitiría alejar el peligro de confis cación por impago. Algo así se aplicó en la víspera de la genocida invasión a Iraq con la orden ejecutiva 13303 y con la resolución 1483 del Consejo de Seguridad de la onu . A esto se sumaron las denuncias sobre el manejo poco transparente de la ayuda humanitaria. El affaire Cúcuta ha sido devastador para la oposición. La ayuda humanitaria por la cual el pueblo debía arriesgar su vida en la frontera ha sido gestionada de una forma muy similar a la utilizada por el gobierno para manejar la economía, con opacidad y deshonestidad. El propio Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos( oea ), ha llamado a abrir una urgente investigación en lo que parece ser un desfalco descarado 15 . En la investigación del medio estadounidense antichavista Panam Post se puede evidenciar una grave malversación de la ayuda humanitaria 16 . El dinero destinado a pagarles a los cerca de 300 militares que desertaron(con sus familias) por esas fechas y se fueron a Cúcuta fue mayoritariamente hurtado. Ello se evidenció en la forma en que los desalojaron de los hoteles y en las quejas de los militares por el incumplimiento de las promesas de remuneración que les había hecho Guaidó. Se cree que en abril ya había más de 1.200 funcionarios que habían desertado en favor de Guaidó y estaban en Colombia. 14. Eugenio Martínez:«Guaidó es el líder con mejor valoración entre los votantes venezolanos» en Diario Las Américas , 9/6/2019. 15.«Almagro solicita investigación tras denuncia de corrupción contra enviados de Guaidó con‘ayuda humanitaria’ en Cúcuta» en Últimas Noticias , 15/6/2019. 16. Orlando Avendaño:«Enviados de Guaidó se apropian de fondos para ayuda humanitaria en Colombia» en Panam Post , 18/6/2019. 11 C oyuntura Venezuela: ¿por qué volvió a fracasar la oposición? La trama de corrupción ha salpicado directamente al«presidente encargado», quien decidió sustituir a Gaby Arellano y a José Olivares, diputados exiliados desde hace meses en Colombia y de peso en Venezuela, por los desconocidos Rossana Barrera(cuñada de Sergio Vergara, mano derecha de Guaidó) y Kevin Rojas, ambos militantes de vp . Barrera fue acusada de peculado al pasar como propias las facturas de hoteles que estaban siendo pagadas por el gobierno de Colombia y por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados( acnur ). Luego, habría duplicado la cifra real de desertores y organizado una cena para reunir fondos a través de un correo falso de la«embajada» venezolana (de Guaidó) en Colombia 17 . Se habla de cerca de 100.000 dólares malversados que podrían ser la punta del iceberg de una trama de corrupción develada por el servicio de inteligencia colombiano. Peor aún es que cerca de 60% de la ayuda en alimentos se ha dañado. Es insólito que, en una frontera tan porosa, no se hiciera el más mínimo esfuerzo por distribuir esa comida. Más difícil de digerir es que la oposición apoye la implementación de las sanciones económicas de eeuu . Gracias a ellas, cerca de 6.000 millones de dólares están siendo retenidos en el extranjero, divisas que podrían usarse para traer medicinas y alimentos. Esto equivale a más o menos 300 veces el total de la«ayuda humanitaria». Es cierto que la administración de parte de ese dinero por el régimen de Maduro podría desviarse en la compra de armas, pago de deudas o corrupción. Pero podrían aplicarse alternativas de gestión multiparticipativa de esos recursos, en las que se involucren organizaciones internacionales como Caritas o la Cruz Roja junto con la onu , la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura( fao ) y venezolanos consensuados por ambos bandos en disputa, para tratar de paliar los efectos de la crisis económica generada por la gestión económica del chavismo y agravada por las draconianas sanciones económicas. Una nota aparte es el fenómeno de «rebote económico» que con seguridad se dará en el segundo trimestre. Siendo, probablemente, el primer trimestre de 2019 el peor de la historia económica del país, en especial por las prolongadas fallas en el servicio eléctrico y la enorme inestabilidad política, el segundo trimestre podría ser el primero en mostrar números positivos en cinco años, debido a un rebote por la mejoría en los servicios de energía, pero también por una apertura económica gradual, lenta y muy tardía. Por ejemplo, la libre convertibilidad de la moneda ha permitido el ajuste de precios al eliminar de facto los controles estatales 17. Ibíd. N ueva S ociedad 282 12 Manuel Sutherland (lo que provocó una disminución de la escasez de productos) y esto se ha sumado a la aprobación de la libre circulación del dólar como moneda de pago. Más aún, el Banco Central de Venezuela dejó a mesas de dinero interbancarias la responsabilidad de la fijación del tipo de cambio, que a la sa zón debería resultar de la oferta y la demanda de divisas en ese mercado. Todo ello podría desinflar la tesis de la oposición de que un continuo empeoramiento de la situación económica haría inevitable el estallido social que llevan años esperando. ■■  Oslo: un diálogo vergonzante Las conversaciones en Oslo se vienen desarrollando hace más de un año con miembros del chavismo moderado y con algunos integrantes de la oposición más dialoguista. La novedad es la reciente inclusión del indispensable antichavismo más beligerante. El asunto es que Guaidó y quien lo influye más notoriamente en el terreno mediático, María Corina Machado, llevan años denostando el diálogo, diciendo que esa jamás será la vía para salir de la«dictadura». Para ellos, la única negociación posible es estimar cuál sería la celda de Guantánamo donde vivirían Maduro y sus consortes. Ese empecinamiento deja a la oposición sin salida, ya que una posible invasión ha sido constantemente descartada por el halcón Elliott Abrams, asesor de Trump sobre Venezuela, quien no solo ha dicho que no habrá bombardeos, sino que la ruta es democrática. Incluso ha afirmado que el chavismo debe regresar a la Asamblea Nacional y que entre todos deben construir una transición pacífica 18 . En los hechos concretos, la oposición no tiene nada con que forzar al chavismo a la rendición y tampoco cuenta con un impulso popular sólido y organizado para ejercer presión política interna. Las sanciones serían lo único que puede afectar al gobierno, pero eso difícilmente alcance para hacerlo cambiar en su aspiración de permanecer eternamente en el poder y concentrarlo de manera absolutista. El asunto clave es que las sanciones las impone eeuu y la negociación más directa sería entre funcionarios de Trump y de Maduro, donde la oposición podría terminar teniendo un peso muy relativo. Y a esto se suma que detrás de Maduro están China, Rusia, Turquía y Cuba. Este último país ha sido acusado de articular la postura chavista en Oslo 19 y de tratar de forzar una transición en la cual el actual ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, encabece un gobierno de transición que garantice la continuidad política del chavismo y la ayuda energética a Cuba 20 . Luego 18.«Abrams: chavismo debería volver a la Asamblea Nacional y pactar transición » en El Estímulo , 29/6/2019. 19. Jorge Hernández Fonseca:«La mano de Cuba en las conversaciones venezolanas de Oslo» en 14 y Medio , 22/5/2019. 20. Ibíd. 13 C oyuntura Venezuela: ¿por qué volvió a fracasar la oposición? de la transición vendrían elecciones con un nuevo Consejo Nacional Electoral. Todo esto no deja de ser una especulación, pero lo cierto es que los negociadores noruegos tienen una relación cercana con los cubanos, ya que fueron parte del acuerdo logrado en La Habana entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ( farc ) y el Estado colombiano. Recientemente se desarrolló una nueva aventura golpista de índole militar. En la tarde del 26 de junio el gobierno declaró, en tono de sorna, que frustró otro intento de alzamiento militar. Apresó a más de 30 militares que enfrentarán cargos de«traición a la patria», acusación generosamente endilgada por jueces chavistas. Según lo que comentan los voceros oficiales, miembros de los parti dos vp y pj están involucrados en el caso. Como ha venido pasando, cada sublevación es controlada con una increíble rapidez, lo que desmoraliza más a una fracción de la oposición que a todas luces apuesta por el galgo equivocado e invariablemente pierde con facilidad. Días después del motín, Maduro contó que el principal conspirador era el general Manuel Cristopher Figuera, ex-director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional( sebin ), quien, según él, fue captado por la Central de Inteligencia Americana ( cia ) y luego dejó a sus tropas solas en la sublevación 21 . Figueras fue quien liberó a Leopoldo López la noche previa al intento de golpe. Producto de esa«gesta», eeuu le revocó la sanción que sobre él se había impuesto y dijo que era«un ejemplo a seguir » 22 . Según Maduro, el gestor militar del fallido golpe estuvo trabajando como infiltrado para la cia , lo que podría ser un invento o podría mostrar fi suras dentro del poder militar y de inteligencia que sostiene al gobierno y que ejerce el poder a través de los militares encargados de gestionar ministerios y empresas claves(como Petróleos de Venezuela, pdvsa ). La no realización del tradicional desfile mi litar del 24 de junio, día de la Batalla de Carabobo en 1821 y fecha clave de la independencia, disparó todas las alarmas entre los especialistas en el tema castrense. La realización, en su lugar, de una muy modesta y adusta «parada» ha puesto a pensar a más de uno en tramas palaciegas que parecen estar algo lejanas a la realidad de un gobierno cada vez más militarizado. La oposición más moderada apuesta al diálogo. El asunto es que no cuenta con apoyo financiero y, por ende, no construye fuerza popular. Por ello, es mediáticamente aplastada por el aparato comunicacional de los que sueñan con una invasión. Una 21.«Prófugo Cristopher Figuera fue captado por la cia para articular golpe del 30 a » en Venezolana de Televisión, 10/05/2019. 22.«Crisis en Venezuela: ¿quién es Manuel Ricardo Cristopher Figuera, el ex-director del Sebin al que eeuu le retiró las sanciones? » en bbc News Mundo , 8/5/2019. N ueva S ociedad 282 14 Manuel Sutherland apuesta belicista que vende la caída de Maduro como inminente resulta muy útil para pedir dinero en el extranjero, es una mentirilla que gustosamente compra el anticomunismo internacional que vende la farsa de una Venezuela hundida por ser un socialismo realizado 23 . La continuidad de la crisis les sirve mucho para explotar propaganda antisocialista y aprovechar el auge de la emigración inexorable de millones de personas que desesperadamente huyen de las penurias de la vida cotidiana y la falta de perspectivas. Mientras una fracción ultraderechista continúe abogando por vías virulentas y amenazando con barrer a oponentes con violentas razzias , los resultados serán cada vez más negativos para el resto de la oposición democrática y pacífica, ya que cada escalada golpista trae tras de sí una derrota y un incremento de la represión. El aumento de la pobreza provocado por las sanciones es un estímulo poderoso para la emigración y esto le conviene muchísimo al régimen, ya que facilita su control social. Con menos habitantes, tiende a haber menor presión sobre los muy subsidiados servicios públicos, menos protestas, más remesas y los recursos de la renta gastados de forma clientelar son más rendidores. Un negocio redondo. La izquierda crítica sigue siendo un convidado de piedra. Mientras, la izquierda«lumpenprogresista» sigue haciendo buen dinero y sacando jugosos réditos políticos de la solidaridad con Maduro. Atacan con toda justicia y razón las amenazas de invasión militar y las sanciones económicas, pero callan las causas reales de la feroz crisis económica en la que el gobierno y sus aliados de la burguesía importadora-bancaria son los exclusivos responsables. Minimizan el sufrimiento de millones y el estancamiento económico en aras de un abstracto antiimperialismo que hace la vista gorda ante las acciones de exacción y destrucción de recursos naturales que realizan las empresas multinacionales de los países aliados al régimen. El ecocidio que se realiza actualmente en el llamado Arco Minero del Orinoco es solo una de las muestras de esta situación. 23. M. Sutherland:«La ruina de Venezuela no se debe al‘socialismo’ ni a la‘revolución’ » en Nueva Sociedad N o 274, 3-4/2018, disponible en . n TRIBUNA GLOBAL Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo V erónica G ago Los feminismos han desafiado a los poderes establecidos y estos han desencadenado una triple contraofensiva: eclesial, económica y militar, que tiene uno de sus anclajes en la denuncia de la«ideología de género». Una de las operaciones relacionadas es asociar la«ideología de género» al colonialismo. Otra consiste en infantilizar el feminismo como política trivial, de clase media, frente a la urgencia popular del hambre. E stamos presenciando un momento de contraofensiva: es decir, de reacción a la fuerza desplegada por los feminismos en la región. Es importante remarcar la secuencia: la contra-ofensiva responde a una ofensiva, a un movimiento anterior. Esto supone ubicar la emergencia de los feminismos en relación con el posterior giro a la derecha en la región, incluso con tonalidades protofascistas, y a escala global. Se desprenden de aquí dos consideraciones. En términos metodológicos: ubicar la fuerza de los feminismos en primer lugar, como fuerza constituyente . En términos políticos: afirmar que los feminismos, en su capacidad de devenir masivos y radicales, ponen en marcha una amenaza hacia los poderes establecidos y activan una dinámica de desobediencias que se intenta contener contraponiéndole formas de represión, disciplinamiento y control en varias escalas. La contraofensiva es un llamado al orden y su agresividad se mide en relación con la percepción de amenaza a la que está respondiendo. Por eso, la feroz contraofensiva desatada hacia los feminismos nos da una Verónica Gago: es docente en la Universidad de Buenos Aires( uba ) y en la Universidad Nacional de San Martín(Unsam), e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas(Conicet) de Argentina. Integra Tinta Limón Ediciones. Palabras claves: feminismo, género, Iglesia, neoliberalismo, América Latina. Nota: este artículo es un adelanto del libro La potencia feminista. O sobre el deseo de cambiarlo todo (Tinta Limón, Buenos Aires, en prensa). N ueva S ociedad 282 16 Verónica Gago lectura a contrapelo, en reversa, de la fuerza de insubordinación que se ha percibido como ya aconteciendo y a la vez con posibilidad de radicalización. Veamos las líneas de la contraofensiva para luego volver sobre los contornos de la caracterización de qué es lo que se delinea como«amenaza», ya que eso nos permitirá entender por qué estamos presenciando la construcción del feminismo como nuevo«enemigo interno». O por qué el feminismo funciona como espectro al que distintos poderes se proponen conjurar. ■■  Uno: la contraofensiva eclesial Mediante el concepto de«ideología de género» se sintetiza hoy una auténtica cruzada encabezada por la Iglesia católica contra la desestabilización feminista.«La ideología de género es una estrategia discursiva ideada desde el Vaticano y adoptada por numerosos intelectuales y activistas católicos y cristianos para contraatacar la retórica de la igualdad de derechos para mujeres y personas lgbti », argumenta Mara Viveros Vigoya 1 . Eric Fassin señala que la embestida contra el término«género» empieza abiertamente a mediados de la década de 1990 desde grupos católicos de derecha estadounidenses, en ocasión de la Conferencia sobre Población y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas( onu ), realizada en El Cairo en 1994, y durante las reuniones preparatorias de la Conferencia de Beijing(1995) en Nueva York 2 . Varias crónicas señalan como la lobbista más activa del Vaticano a Dale O’Leary, una periodista católica conservadora que plasmó esta discusión en el libro The Gender Agenda [La agenda de género], cuyo argumento principal es que el género se presentaba como « una herramienta neocolonial de una conspiración feminista internacional». Según Mary Anne Casey, el ataque surge primero contra leyes y políticas y luego se concentrará en la teoría y señalará a Judith Butler como la«papisa del género» 3 . Son campañas impulsadas desde arriba, como argumenta Sonia Corrêa en una entrevista con María Alicia Gutiérrez:«no han sido gestadas en la base de nuestras sociedades, sino más bien en las altas esferas de las negociaciones internacionales y la elucubración teológica» 4 . Uno de los textos más emblemáticos de la«cruzada» es Lexicón. Términos ambiguos y discutidos sobre la vida familiar y la cuestión ética (editado originalmente 1. M. Viveros Vigoya:«La contestación del Género: cuestión nodal de la política(sexual) en Colombia» en Sexual Policy Watch , 2016. 2. E. Fassin:«A Double-Edged Sword: Sexual Democracy, Gender Norms, and Racialized Rhetoric» en Judith Butler y Elizabeth Weed(eds.): The Question of Gender: Joan W. Scott’s Critical Feminism , Indiana up , Indiana, 2011. 3. M.A. Casey:«Trans Formations in the Vatican’s War on‘Gender Ideology’» en Journal of Women in Culture and Society , 2019; Sarah Bracke y David Paternotte:«Unpacking the Sin of Gender» en Religion and Gender vol. 6 N o 2, 2016. 4. M.A. Gutiérrez:«Significante vacío: ideología de género, conceptualizaciones y estrategias» en Observatorio Latinoamericano y Caribeño N o 2, 2018. 17 T ribuna G lobal Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo en italiano por Edizioni Dehoniane de Bologna en 2003) 5 . La « entrada » género está escrita por Jutta Burggraf (1952-2010), teóloga católica alemana que traza las coordenadas de la discusión apuntando a Butler como responsable de desacoplar el sexo biológico de la categoría«cultural » de género y de habilitar su proliferación indiscriminada. Como también se constata en otros tantos textos eclesiásticos, Burggraf muestra preocupación por la recepción de la palabra « género » en organismos internacionales como la onu y la vía de recursos que estas instancias implican. Pero lo que más me interesa remarcar –para luego seguir el hilo de esta argumentación– es la afinidad que ella traza entre la ideología de género y una « antropología individualista del neoliberalismo radical » . Antes de Butler, el linaje teórico que se describe en estas publicaciones de pelaje variado se remonta a Friedrich Engels y Simone de Beauvoir. De manera particular, sin embargo, el énfasis del antecedente de la « ideología de género » se traza con las teorizaciones de la Escuela de Fráncfort en la década de 1930 y, en particular, con el modo en que sus conceptos se diseminaron en las revueltas de los años 60 en los movimientos radicales. El«marxismo cultural » de la Escuela de Fráncfort sería el enemigo de la cristiandad occidental. La conversión del vocablo « género » en un anatema, una maldición, recrea y actualiza toda la fábula de la amenaza a la civilización cristiana y occidental, pero con un agregado: destacando su capacidad de « transversalidad » ideológica y, por tanto, su fuerza de propagación que iría más allá de la reconocible « izquierda » . La disputa es enorme. Según la Iglesia católica, lo que está en juego es la naturaleza humana porque se está cuestionando el binarismo de género que constituye la célula base de la reproducción heteronormada; es decir, la familia. Por eso, en la cruzada toman también progresiva relevancia las identidades y corporalidades trans y las tecnologías dedicadas a la reproducción. Ambas«cuestiones» son representadas como una etapa superior de la ideología de género, la consagración del desacople del sexo respecto del género y, por tanto, la amenaza a la teoría antropológica-teológica cristiana de la complementariedad entre lo masculino y lo femenino. Para resumirlo en palabras de Sarah Bracke y David Paternotte:«El Vaticano considera la noción analítica de género como una amenaza a la Creación Divina» 6 . La noción de género, entonces, usurpa –y por eso amenaza– el poder divino de creación. Crear géneros diversos –o poner«el género en disputa» para usar el título más famoso 5. Consejo Pontificio por la Familia de la Igle sia Católica: Lexicón. Términos ambiguos y discutidos sobre familia, vida y cuestiones éticas , Palabra, Madrid, 2004. 6. Ob. cit., p. 146. N ueva S ociedad 282 18 Verónica Gago de Butler– aparece, desde la Iglesia, como una disputa directa con Dios. En 2017, los investigadores David Paternotte y Roman Kuhar se preguntan algo fundamental: cómo se ha producido la traducción de un concepto teórico a los discursos religiosos y, especialmente, cómo luego esos discursos pasan a convocar movilizaciones a escala global 7 . La hipótesis que exploran es, en el contexto europeo, su intersección con el nacionalismo y los populismos de derecha. Con la misma preocupación por su articulación política con la derecha, Agnieszka Graff y Elżbieta Korolczuk subrayan –a partir del análisis del caso polaco, pero luego extendiéndose a Europa– que el ataque antigénero identifica a quienes propagan la ideología como liberales, miembros de elite, mientras que la cruzada religiosa estaría defendiendo a las clases trabajadoras, que portarían una suerte de conservadurismo que emana de la condición de ser las«víctimas» de la globalización:«los‘generistas’ estarían bien financiados y conectados con las elites globales mientras que la gente común estaría pagando el precio de la globalización» 8 . La asociación entre neoliberalismo y género insiste por varias vías y prepara el terreno para argumentar –como lo veremos en relación con el debate argentino– que el antineoliberalismo solo puede venir de la mano de una conservación de los«valores familiares» y de la disciplina del trabajo a los que estos están íntimamente asociados. Uno de sus voceros argentinos se jacta de estar a la vanguardia de esta teorización. El abogado católico cordobés Jorge Scala publicó en 2010 el libro La ideología de género. O el Género como herramienta de poder (según afirma el au tor, con más de 10 ediciones en España) 9 . Allí caracteriza la«ideología de género» como un«totalitarismo»:«La ideología de género busca imponerse de forma totalitaria, mediante el ejercicio del poder absoluto, en especial a nivel supranacional –y desde allí recalar en los distintos pueblos y naciones–, mediante el control de los medios de propaganda y de elaboración cultural», sintetiza en su publicidad. Dice detectar tres vías por las cuales la«ideología de género» se expande: el sistema educativo formal, los medios de comunicación y los derechos humanos. Lo totalitario sería lo propio de un sistema cerrado, de un«lavado de cerebro global». En 2012, el libro fue traducido y publicado en Brasil. En marzo de 2013, ante la consagración de Jorge Bergoglio como papa Francisco, Scala escribió: Hay una coincidencia que me resulta particularmente significativa: el 13 de marzo de 2012 la Corte Suprema de Justicia de la República Argentina dictó un fallo inicuo pretendiendo legalizar el aborto 7. D. Paternotte y R. Kuhar: Anti-Gender Campaigns in Europe: Mobilizing against Equality , Rowman and Littlefield, Londres, 2017. 8. A. Graff y E. Korolczuk:«¿Hacia un futuro iliberal? Contra la‘ideología de género’ y contra la globalización» en Nueva Sociedad , edición digital, 2/2019,. 9. Sekotia, Madrid, 2010. 19 T ribuna G lobal Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo a petición en dicha Nación. Exactamente un año después, el 13 de marzo de 2013, el Colegio Cardenalicio eleva a la Sede de Pedro al cardenal primado de la Argentina. Es como una caricia del Espíritu Santo. 10 Para Mary Anne Casey, los dos papas que han encarnado«la guerra del Vaticano contra la ideología de género» son Benedicto xvi y Francisco. El hecho de que provengan de Alemania y Argentina respectivamente no pasa inadvertido: De maneras no previamente analizadas, Ratzinger parece haber estado reaccionando directamente a los acontecimientos recientes de entonces en Alemania, incluyendo, por un lado, la presencia de libros de feministas que subrayaban la construcción social de los roles de género (…) en las listas de best-seller locales y, por otro lado, el mandato constitucional de la legislación federal alemana que garantiza a los individuos la oportunidad legal de cambiar de sexo. Los reclamos de derechos trans fueron, junto con los reclamos feministas, un componente fundacional, y no un agregado reciente, a la esfera de preocupaciones del Vaticano sobre el«género» y al enfocar tal preocupación en el desarrollo de las leyes seculares. Tal como Ratzinger puede haber llevado con él a Roma su memoria de los acontecimientos en Alemania, lo mismo Jorge Mario Bergoglio, quien viajó a Roma en 2013 para convertirse en papa Francisco, dejando atrás una Argentina que solo un año antes había aprobado, con la oposición de Bergoglio pero sin ninguna oposición legislativa, una ley sobre identidad de género que está entre las más generosas del mundo respecto a las personas que desean legalmente cambiar de sexo. 11 Según la investigadora, sin embargo, lo que caracteriza a Francisco es haberle encontrado un giro táctico al combate: la«ideología de género» pasa a ser asociada por el papa argentino con una«ideología colonizadora», especialmente impulsada por ong y organismos internacionales. De este modo, el papa que viene del «Tercer Mundo» moviliza una retórica pseudoantiimperialista para librar la batalla contra los derechos de mujeres y lgtbi +. Un segundo logro le atribuye Casey a Francisco: haber conseguido unificar distintos credos (especialmente católicos, evangélicos y mormones) en la cruzada contra la «ideología de género», amalgamados por la expansión de la«amenaza». Fue en los últimos pocos años cuando la doctrina eclesial devino hashtag multiuso y herramienta de movilización que salió a disputar las calles:#NoALaIdeologíaDeGenero. En ella se inscriben, por ejemplo, las manifestaciones alrededor del eslogan«Con mis hijos no te metas». La «ideología de género» sería, en este caso, el contenido de una nueva currícula escolar que al incorporar nociones como«igualdad de género» e «identidad de género» promovería, según los manifestantes en Perú, por ejemplo,«la homosexualidad y el libertinaje sexual en los escolares». En Argentina, hay que notar la 10. J. Scala:«El cardenal Bergoglio y su visión de la familia y la vida humana» en Zenit , 15/3/2013. 11. M.A. Casey: ob. cit., pp. 640-641. N ueva S ociedad 282 20 Verónica Gago ofensiva contra la ley nacional 26150 que crea el derecho a recibir Educación Sexual Integral( esi ) desde el inicio de la escolaridad; ley que fue defendida por organizaciones que popularizaron la consigna«La educación es una causa feminista», mientras monseñor Héctor Aguer(arzobispo de La Plata) declaraba que«el aumento de los femicidios tiene que ver con la desaparición del matrimonio» 12 . En Colombia, la llamada«ideología de género» jugó un papel clave en la campaña que agitó la«amenaza del género» a favor del triunfo del«No» a los Acuerdos de Paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia( farc ) de 2016. Sonia Correa agrega sobre el mapa latinoamericano: A principios de 2017, las campañas antigénero estallaron en el contexto de la Reforma Constitucional del Distrito Federal en México y poco después un autobús«antigénero» comenzó a circular por todo el país. Dos meses después, el mismo autobús estaba viajando por Chile, justo antes de la votación final de la reforma a la ley que dejó atrás la prohibición de la terminación del embarazo promulgada por el régimen pinochetista en los 80. Llevaron a cabo también una campaña contra la«ideología de género» en el plan de estudios de la educación pública en Uruguay, un país conocido por su laicismo. En Ecuador, una disposición legal que intentaba limitar la violencia de género fue atacada por grupos conservadores religiosos antigénero. La Corte Constitucional boliviana derogó la Ley de Identidad de Género recientemente aprobada, argumentando que la dignidad de la persona tiene su raíz en el binario sexual de lo humano. 13 Este 2019 se abrió con el estreno del extremista de derecha Jair Bolsonaro en Brasil, cuyo primer discurso presidencial estuvo referido al combate contra la«ideología de género» 14 . Unas semanas después, el joven empresario Nayib Bukele ganó la Presidencia de El Salvador con la misma bandera. La batalla del siglo xxi va así tomando diversas escenas y modalidades. Pero lo que cabe resaltar es de qué manera se declina esta batalla como contienda política en cada situación local y cómo logra justamente presentarse enhebrada a coyunturas bien diversas, construyendo un paisaje del giro conservador en la región. Es imposible entender este devenir en consigna de movilización de la cruzada religiosa fundamentalista –es decir, fabricarle su«movimiento social»– sin tomar en cuenta el auge de masividad y radicalidad de los feminismos que han tomado las calles en dinámicas transnacionales. En Argentina hay un punto de quiebre: es la«marea verde» a favor de la legalización del aborto que durante 2018 inundó las calles y difundió su 12. En La Nación , 3/1/2017. 13. Cit. en M.A. Gutiérrez: ob. cit., 2018. 14. Para entender el fenómeno Bolsonaro, son especialmente lúcidos los análisis de Helena Silvestre:«Helena Silvestre: buscando las raíces del fenómeno Bolsonaro » en Canal Abierto , . 21 T ribuna G lobal Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo impacto a escala mundial. La ampliación del debate sobre el aborto en términos de soberanía, autonomía y clase, su radicalización militante por las nuevas generaciones y la proyección política de sus demandas en la atmósfera feminista desataron una virulencia nueva de la contraofensiva eclesial. Hemos visto el lanzamiento a las calles del movimiento«celeste», las frases de defensa sobre las«dos vidas» y llamamientos al odio en escuelas religiosas y púlpitos. Pero, sobre todo, una militancia enardecida en hospitales, en juzgados y en los medios de comunicación contra el aborto. Esta campaña llegó a la aberración durante 2019 con los casos de una niña de 12 años en Jujuy y otra de 11 en Tucumán y la reivindicación de la violación y maternidad forzada de las menores por un editorial del diario La Nación 15 . Espiritualidad política. Como movimiento múltiple, el feminismo pone en escena la disputa por la soberanía de los cuerpos. Y claro está: de los cuerpos feminizados en términos de su jerarquía diferenciada. De esos cuerpos que históricamente fueron declarados no soberanos. Sentenciados como no aptos para decidir por sí mismos. Es decir: de los cuerpos tutelados. Pero el feminismo habla de los cuerpos al mismo tiempo que pone en disputa una espiritualidad política 16 . Y que es política justamente porque no separa el cuerpo del espíritu, ni la carne de las fantasías, ni la piel de las ideas. El feminismo(como movimiento múltiple) tiene una mística. Trabaja desde los afectos y las pasiones. Abre ese campo espinoso del deseo, de las relaciones amorosas, de los enjambres eróticos, del ritual y la fiesta y de los anhelos más allá de sus bordes permitidos. El feminismo, a diferencia de otras políticas que se consideran de izquierda, no despoja a los cuerpos de su indeterminación, de su no saber, de su ensoñamiento encarnado, de su potencia oscura. Y por eso trabaja en el plano plástico, frágil y a la vez movilizante de la espiritualidad. El feminismo no cree que haya un opio de los pueblos: cree, por el contrario, que la espiritualidad es una fuerza de sublevación. Que el gesto de rebelarse es inexplicable y, a la vez, la única racionalidad que nos libera. Y que nos libera sin volvernos sujetos puros, heroicos ni buenos. La Iglesia ha entendido esto desde todos los tiempos. Podemos referirnos una vez más a Calibán y la bruja , de Silvia Federici, para recordar por qué la quema de brujas, herejes y sanadoras fue una escena predilecta para desprestigiar el saber femenino sobre los cuerpos y aterrorizar su efervescencia curadora y su fuerza de tecnología de 15.«Niñas madres con mayúsculas» en La Nación , 1/2/2019. 16. Sobre el concepto de«espiritualidad política», v. Michel Foucault: Sublevarse. Entrevista inédita con Far è s Sassine , Catálogos, Viña del Mar, 2016. N ueva S ociedad 282 22 Verónica Gago amistad entre mujeres 17 . O al aún más clásico Witches, Midwives and Nurses: A History of Women Healers [Brujas, parteras y enfermeras. Una historia de las mujeres sanadoras] de Bárbara Ehrenreich y Deirdre English, donde por ejemplo se analiza la guía de quema de brujas del siglo xv – Malleus maleficarum [El martillo de las brujas] – , que aseguraba que«nada le hace más daño a la Iglesia católica que las parteras», que por supuesto son también las aborteras 18 . Hoy vemos en las calles, en las casas, en las camas y en las escuelas una batalla por la espiritualidad política (que, en su movimiento masivo, tiñe todo de verde, como un principio-esperanza). Y por eso, de nuevo, la Iglesia católica, a través de sus representantes y voceros varones, siente que tiene una misión que cumplir, una tarea de salvación de almas que se traduce en una guerra por el monopolio del tutelaje sobre los cuerpos femeninos. Hay un punto fundamental en la actualidad de esta cruzada y es el rol del papa Francisco, especialmente por su conexión en Argentina con varios movimientos sociales. La Iglesia de los«pobres». Con particular énfasis, esta disputa por los cuerpos se despliega cuando se trata del tutelaje de mujeres«pobres». Y sucede justo en el momento en que el feminismo se hace fuerte desde los barrios, desde las generaciones jóvenes pero al mismo tiempo como nueva alianza entre madres e «hijes», y cuando hay un debate clasista sobre la diferencia de riesgos que comporta el aborto. Como lo expuso en el Congreso de la Nación una joven de la organización Orilleres de la Villa 21-24 y Zavaleta, en la ciudad de Buenos Aires:«En nuestros barrios intervienen instituciones como las iglesias que se encargan de moralizar nuestros cuerpos, nuestras decisiones, y que operan para que las mujeres no tengamos acceso al aborto legal. Sin derechos sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas estamos condenadas a seguir siendo vulneradas» 19 . Unos días antes, un conocido cura «villero» 20 había insistido en que el 17. S. Federici: Calibán y la bruja . Mujeres, cuerpo y acumulación originaria , Tinta Limón, Buenos Aires, 2011. 18. B. Ehrenreich y D. English: Witches, Midwives, and Nurses: A History of Women Healers , The Feminist Press, Nueva York, 1973. 19.«Exposición de Karen Torres» en Campaña Nacional por el Aborto Legal , 7/6/2018,. 20. No podemos desarrollar aquí la diferencia entre la teología de la liberación y la teología del pueblo, que se remonta a la década de 1970 y que opone una liberación social respecto de una noción de lo popular ligada estrictamente a la pobreza. Uno de sus teóricos, Juan Carlos Scanonne, dice que una de las características de la teología del pueblo que hoy continúa Francisco es«la crítica a las ideologías , tanto de cuño liberal como marxista» y«su búsqueda de categorías hermenéuticas a partir de la realidad histórica latinoamericana, sobre todo, de los pobres». Otra diferencia que hay que tener en cuenta es la que se da entre los curas «villeros»(que son nodales en la estructura de Bergoglio) respecto de la doctrina que se formó en los años 80, denominada«opción preferencial por los pobres»( opp ). Ver J.C. Scanonne:«El papa Francisco y la teología del pueblo» en Razón y Fe tomo 271 N o 1395, 2014. 23 T ribuna G lobal Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo aborto no es un reclamo popular. Argumentó que«el fmi [Fondo Monetario Internacional] es aborto»(título con el que circuló mediáticamente su discurso). Con esto, la Iglesia pretende instalar que la autodeterminación de las mujeres, el propio derecho a decidir sobre el cuerpo, es una cuestión neoliberal. Desconocen y falsean tanto las luchas históricas por el aborto como la actualidad del movimiento feminista, donde esta demanda está asociada a un reclamo de vida digna y contra el ajuste neoliberal, y en cuya amalgama se hicieron pañuelazos en muchos barrios y villas. En su pretensión de mostrarse como los únicos antiliberales, los voceros de la Iglesia refieren esta argumenta ción a las«mujeres pobres»: a quienes ellos consideran que deben conducir especialmente, a quienes quitan la capacidad de decisión en nombre de su condición social, a quienes visibilizan como resistentes solo si son madres. De este modo, la trampa que tienden parece reivindicarse«clasista», pero en verdad es justamente lo contrario: intentan trazar una distinción de clase que justificaría que a las mujeres po bres no les queda más alternativa que ser católicas y conservadoras, porque solo tienen como opción su maternidad. De este modo, se intenta reducir el abortar(es decir, decidir sobre el deseo, la maternidad y la propia vida) a un gesto excéntrico de la clase media y alta(que, claro está, puede poner en juego recursos económicos diferentes). El argumento«clasista», que por supuesto existe en términos de posibilidades diferenciadas para acceder a un aborto seguro, se invierte: pasa a funcionar como justificación de la clan destinidad. El derecho a decidir, para la Iglesia, debe permanecer así alejado de los barrios populares. Esta cruzada por infantilizar a las mujeres«pobres» es la punta de lanza, porque si se desarma, la Iglesia misma se queda sin fie les. Lo más brutal es el modo en que, para sostener esto, tienen que hacer oídos sordos –desconocer y negar– lo que dicen las propias mujeres de las villas y las organizaciones que trabajan en ellas. Aun cuando ellas están insistiendo en todos lados con la consigna «dejen de hablar por nosotras». Queda claro que la Iglesia, a través de sus voceros varones, no quiere dejar de legislar sobre el cuerpo de las mujeres y que encuentra en el movimiento feminista una amenaza directa a su poder, edificado sobre el control de los cuerpos y las espiritualidades feminizadas. Porque es el control de la vida y de los modos de vida(toda una guerra se despliega sobre el propio vocablo«vida») lo que está en juego para hacer de la espiritualidad un sinónimo de obediencia y de renovadas formas de tutelaje. Volvamos al argumento que se renueva y refuerza: querer asociar feminismo y neoliberalismo. El aborto como sinónimo de«cultura del descarte» que enarbola la propaganda N ueva S ociedad 282 24 Verónica Gago eclesial tiene este propósito. Pero es justamente un feminismo anti-neoliberal lo que se ha venido fortaleciendo en los últimos años y lo que pone en jaque esta falaz argumentación de la institución que es del reino celeste. ■■  Dos: la contraofensiva moral… y económica Estamos hablando de la disputa por la definición de neoliberalismo y, en particular, de qué sería el antineoliberalismo. Y aún más: de qué prácticas implica lo popular en su capacidad estratégica de construir antineoliberalismo. Ahí está el corazón del debate. Quienes denuncian la«ideología de género» proponen un combate al neoliberalismo a través de un retorno a la familia, al trabajo disciplinado como único proveedor de dignidad y a la maternidad obligatoria como reaseguro del lugar de la mujer. El neoliberalismo, así, queda definido como una política y un modo de subjetivación de la pura disgregación del orden familiar y laboral. Que ese orden sea patriarcal, por supuesto, no es problematizado, sino ratificado. Lle gamos a una suerte de contradicción lógica: ¿puede el antineoliberalismo sustentarse en un orden patriarcal cuya estructura biologicista y colonial es indisimulable? Esto es justamente lo que han dejado claro los feminismos en su radicalización masiva: no hay capitalismo neoliberal sin orden patriarcal y colonial. La trinidad es indisimulable. El argumento que intenta instalar la doctrina de Francisco es que la«ideología de género» es«colonial» y«liberal». Parece paradójico que la institución que debe sus cimientos en nuestro continente a la colonización más cruenta enarbole un discurso «anticolonial». Parece paradójico que, en un momento en que la jerarquía de la Iglesia católica se ve impugnada por las denuncias de abuso sexual a menores por parte de sus integrantes, surja por arriba la bandera de un antineoliberalismo de corte miserabilista y patriarcal para señalar al feminismo como enemigo interno. Parece paradójico que en un momento en que el«inconsciente-colonial» como lo llama Suely Rolnik 21 o las«prácticas descolonizadoras» de las que habla Silvia Rivera Cusicanqui 22 tienen en los feminismos un enorme espacio de problematización y resonancia, sea la Iglesia católica apostólica romana la que quiere presentarse como anticolonial. Veamos cómo se articula la contraofensiva eclesial con la contraofensiva económica. El ajuste económico de los últimos años, que en el caso de Argentina se traduce en inflación y aumento de tarifas básicas, en despidos y en recortes de servicios públicos, tiene especial impacto sobre las 21. S. Rolnik: Esferas de insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente , Tinta Limón, Buenos Aires, 2019. 22. S. Rivera Cusicanqui: Un mundo ch´ixi es posible . Ensayos desde un presente en crisis , Tinta Limón, Buenos Aires, 2018. 25 T ribuna G lobal Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo mujeres y, de modo más general, sobre las economías feminizadas. Varias integrantes de organizaciones sociales cuentan que no cenan como modo de autoajuste frente a la escasez de comida y para lograr repartir mejor lo que hay entre hijos e hijas. Técnicamente se llama«inseguridad alimentaria». Políticamente, evidencia cómo las mujeres ponen de manera diferencial el cuerpo, también así, ante la crisis. Esto se ve reforzado por la bancarización de los alimentos mediante las tarjetas«alimentarias»(parte de la bancarización compulsiva de las ayudas sociales de la última década), que se canjean solo en ciertos comercios y que están«atadas» a la especulación de algunos supermercados a la hora de fijar precios. El fantasma del saqueo a los comercios de alimentos se agita como amenaza de represión e incentiva la persecución de las protestas en nombre de la«seguridad». Encierro, deuda y biología. Con la contraofensiva económica vemos un rasgo fundamental del neoliberalismo actual: la profundización de la crisis de reproducción social que es sostenida por un incremento del trabajo feminizado, que reemplaza las infraestructuras públicas y queda implicado en dinámicas de superexplotación. La privatización de servicios públicos o la restricción de su alcance se traducen en que esas tareas (salud, cuidado, alimentación, etc.) deben ser suplidas por las mujeres y los cuerpos feminizados como tarea no remunerada y obligatoria. Varias autoras han destacado el aprovechamiento moralizador que se articula a esta misma crisis reproductiva. Acá surge una clave fundamental: las bases de convergencia entre neoliberalismo y conservadurismo. Como sostiene Melinda Cooper, necesitamos situar cuándo el neoliberalismo, para justificar sus políticas de ajuste, revive la tradición de la responsabilidad familiar privada y lo hace en el idioma de… ¡la«deuda doméstica»! 23 Endeudar a los hogares es parte de su llamado a la responsabilización neoliberal, pero al mismo tiempo condensa el propósito conservador de plegar sobre los confines del hogar cishetero patriarcal la reproducción social. Encierro, deuda y biología : tal es la fórmula de la alianza neoliberal-conservadora. La reinvención estratégica de la responsabilidad familiar frente al despojo de infraestructura pública permite esta convergencia muy profunda entre neoliberales y conservadores. Esto lo vemos claramente en cómo la contraofensiva económica es también contraofensiva moralizadora y saca su fuerza del empobrecimiento acelerado, que tiene como espacio de expansión la financiarización de las economías familiares que hace que 23. M. Cooper: Family Values : Between Neoliberalism and the New Social Conservatism , Zone/ Near Futures, Nueva York, 2017, p. 22. N ueva S ociedad 282 26 Verónica Gago los sectores más pobres(y ahora ya no solo esos sectores) deban endeudarse para pagar alimentos y medicamentos y para financiar en cuotas con intereses descomunales el pago de servicios básicos. Si la subsistencia cotidiana por sí misma genera deuda, lo que vemos es una forma intensiva y extensiva de explotación que encuentra en las economías populares feminizadas su laboratorio. Pero la torsión conservadora es un aspecto fundamental que intenta reforzar, por un lado, la obligación de contraprestación de la ayuda social con exigencias familiaristas como lógica de cuidado y responsabilidad; por otro, hace que las iglesias sean hoy canales privilegiados para la redistribución de recursos. Vemos consolidarse así una estructura de obediencia sobre el día a día y sobre el tiempo por venir que obliga a asumir de manera individual y privada los costes del ajuste y a recibir condicionamientos morales a cambio de los recursos escasos. Caracterizamos así la contraofensiva económica como terror financiero porque se despliega como«contrarrevolución» cotidiana en dos sentidos: porque nos quiere hacer desear la estabilidad a cualquier costo y porque opera sobre el tejido del día a día, el mismo que los feminismos ponen en cuestión porque es allí donde se estructura micropolíticamente toda forma de obediencia. No es casual entonces que militancias políticas cercanas al Vaticano quieran construir un falso antagonismo: feminismo versus hambre . De nuevo, la operación consiste en infantilizar el feminismo como política trivial, de clase media, frente a la urgencia popular del hambre. Más bien lo contrario es cierto: no hay oposición entre la urgencia del hambre a la que nos somete la crisis y la política feminista. Es el movimiento feminista en toda su diversidad el que ha politizado de manera nueva y radical la crisis de la reproducción social como crisis a la vez civilizatoria y de la estructura patriarcal de la sociedad. A eso se contrapone una asistencia social focalizada (forma predilecta de la intervención estatal neoliberal), que busca reforzar una jerarquía de merecimientos en relación con la obligación de las mujeres según sus roles en la familia patriarcal: tener hijos, cuidarlos, escolarizarlos, vacunarlos. Lo que la contraofensiva religiosa no soporta es que enfrentando al hambre se desafíe también el mandato patriarcal de la reproducción de la norma familiar, del confinamiento doméstico y de la obligación de parir. Lo que la contraofensiva religiosa busca en la contraofensiva económica es una oportunidad para reponer una imagen de lo popular como conservador y de lo conservador como genuino porque, de nuevo, trae una idea de lo«antineoliberal» que no hace más que ocultar la alianza entre neoliberalismo y conservadurismo que vemos hoy en el giro neofascista regional y global. 27 T ribuna G lobal Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo El movimiento feminista crece dentro de organizaciones diversas y por ello está presente en las luchas más desafiantes del presente, y desde ahí rea liza los diagnósticos no fascistas de la crisis de reproducción social. El hambre no es una definición biologicista. Las jefas de hogar sacan las ollas a la calle y le ponen el cuerpo a la denuncia del ajuste, la inflación y la deuda. Las pibas en situación de calle discuten qué son las violencias de las economías ilegales. Las presas denuncian la máquina carcelaria como lugar privilegiado de humillación. Pero es necesario desconocer estos potentes lugares de enunciación para poder sostener el falso antagonismo«hambre versus feminismo». Pero demos una vuelta más al vínculo actual entre neoliberalismo y conservadurismo. ¿Por qué se amalgaman en economías de la obediencia impulsadas desde la moral religiosa y desde la moral financiera? ¿Por qué esta alian za encuentra en las economías ilegales un flujo paralelo y a la vez explotable de armas y dinero? Podemos ir a una pregunta anterior que hemos desarrollado para hacer una lectura feminista de la deuda 24 : ¿qué pasa cuando la moralidad de los trabajadores y las trabajadoras no se produce en la fábrica y a través de sus hábitos de disciplina adheridos a un trabajo mecánico repetitivo? ¿Qué tipo de dispositivo de moralización es la deuda en reemplazo de esa disciplina fabril? ¿Cómo opera la moralización sobre una fuerza de trabajo flexible, precarizada y, desde cierto punto de vista, indisciplinada? ¿Qué tiene que ver la deuda como economía de obediencia con la crisis de la familia heteropatriarcal? ¿Qué tipo de educación moral es necesaria para una juventud endeudada y precarizada? Como lo escribimos en Una lectura feminista de la deuda : No nos parece casual que se quiera impulsar una educación financiera en las escuelas al mismo tiempo que se rechaza la implementación de la Educación Sexual Integral( esi ), lo cual se traduce en recortes presupuestarios, en su tercerización en ong religiosas y en su restricción a una normativa preventiva. La esi es limitada y redireccionada para coartar su capacidad de abrir imaginarios y legitimar prácticas de otros vínculos y deseos, más allá de la familia heteronormativa. Combatirla en nombre del#ConMisHijosNoTeMetas es una«cruzada» por la remoralización de lxs jóvenes, mientras se la quiere complementar con una«educación financiera» temprana. 25 La respuesta eclesiástica a la contraofensiva económica es la reposición familiarista de la reproducción, el apuntalamiento de la obediencia a cambio de recursos, la despolitización de las redes feministas para enfrentar el hambre y la desestructuración de las familias como norma y el intento de remoralizar el deseo. La respuesta económica a la contraofensiva religiosa 24. Luci Cavallero y V. Gago: Una lectura feminista de la deuda. ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos! , Fundación Rosa Luxemburgo, Buenos Aires, 2019. 25. Ibíd. N ueva S ociedad 282 28 Verónica Gago es unificar la moralidad deudora con la moralidad familiarista. ■■  Tres: la contraofensiva militar El asesinato de lideresas territoriales, la criminalización de las luchas de las comunidades indígenas y la persecución judicial, así como formas de represión selectivas en las manifestaciones, se han incrementado en los últimos años. El asesinato de la activista lesbiana negra Marielle Franco en 2018 condensa el de muchas y en particular apunta a las mujeres negras y a las disidencias como nuevo«enemigo» y enemigo«principal». Entonces, ¿cómo explicar la alianza actual entre neoliberalismo y neofascismos? El fascismo actual es una política que construye un enemigo«interno». Ese enemigo interno está encarnado por quienes históricamente han sido considerados extranjeros en el ámbito«público» de la política. Hoy el enemigo interno al que apunta el fascismo es el movimiento feminista en toda su diversidad y los y las migrantes, como sujetos también feminizados. El fascismo actual lee nuestra fuerza de movimiento feminista, antirracista, antibiologicista, antineoliberal y, por tanto, antipatriarcal. neoliberalismo. Tal crisis está siendo producida como despliegue de fuerzas por el movimiento feminista transnacional, plurinacional, que actualmente inventa una política de masas radical justamente por su capacidad de tramar«alianzas insólitas», para usar el término de Mujeres Creando, ahora en una escala inédita 26 . Son esas formas prácticas de transversalidad las que materializan el carácter anticapitalista, anticolonial y antipatriarcal del movimiento. Las alianzas, como tejido político construido pacientemente en temporalidades y espacios que no suelen ser reconocidos como estratégicos , formulan una nueva estrategia de insurrección entre los históricamente considerados no ciudadanos del mundo. Quisiera terminar con una pregunta recientemente lanzada por Butler, porque nos permite situar aún más precisamente la investigación que nos queda por delante:«Entonces podemos preguntarnos ahora si el movimiento de la ideología antigénero es parte del fascismo, o si podemos decir que comparte algunos atributos, que contribuye a los fascismos emergentes, o que es en algún sentido sintomático del nuevo fascismo» 27 . La agresividad del fascismo actual, sin embargo, no tiene que hacernos perder de vista algo fundamental: expresa un intento de estabilizar la continua crisis de legitimidad política del 26. Mujeres Creando: La virgen de los deseos , Tinta Limón, Buenos Aires, 2005. 27. J. Butler:«Anti-Gender Ideology as New Fascism», conferencia en The New School for Social Research, Nueva York, 21/2/2019. TEMA CENTRAL ¿Retrocede la democracia? ¿Se está muriendo la democracia? A ndrés M alamud En la década de 1990, la democracia pareció convertirse en el único régimen político posible. Tres décadas más tarde, la encontramos asediada por los populismos desde adentro y por las autocracias desde afuera. ¿Podrá sobrevivir a las amenazas que hoy encarnan Donald Trump por un lado y el régimen chino por el otro? Posiblemente sí, pero deberá reformarse. Eso no es novedad: la democracia siempre ha sido el más adaptable de los regímenes conocidos. La incógnita reside en las formas que adoptará y en los procesos que las moldearán. ¿ S e está muriendo la democracia? La respuesta corta es«no». La larga, para quien esté ávido de detalles, es«claro que no». Y, sin embargo, proliferan conceptos como«recesión democrática»,«erosión democrática», «reversión democrática» o«muerte lenta de la democracia». Irónicamente, esto sucede 30 años después de que los seguidores de Francis Fukuyama declararan la victoria eterna de la democracia. Es evidente que no era para tanto. Pero ni la democracia era eterna entonces ni se está terminando ahora. En ausencia de blancos y negros, la actualidad combina gotas de color entre matices de gris. Después de todo, la democracia es el menos épico de los regímenes políticos. Quizás por eso, agregaría Winston Churchill, es el menos malo. Andrés Malamud: es politólogo. Es investigador principal del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa. Palabras claves: autocratización, autoritarismo, democracia, golpe de Estado, América Latina. 31 T ema C entral ¿Se está muriendo la democracia? Recientemente, los politólogos europeos Anna Lührmann y Staffan Lindberg publicaron un artículo sobre la«tercera ola de autocratización» 1 . Su argumento es que a cada ola de democratización(ya hubo tres) la sucede una contraola en la que la democracia retrocede. Sin embargo, a partir de una enorme base de datos, concluyen que no debe cundir el pánico: la actual declinación democrática es más suave que la contraola anterior, y el total de países democráticos sigue cercano a su máximo histórico. No obstante, los fatalistas abundan. Algunos ven golpes de Estado en todos los rincones. Otros sostienen que los golpes pasaron de moda pero las democracias se siguen desmoronando, ahora por la acción erosiva de quienes las atacan desde adentro. Ambos argumentos merecen consideración. ■■  El problema clásico: los golpes de Estado La imagen típica de la quiebra democrática es un general deponiendo, y sustituyendo, a un presidente elegido democráticamente. Esa sustitución implicaba un cambio de gobierno pero, sobre todo, un cambio de régimen. El adjetivo habitual era«militar»: un golpe militar daba lugar a un régimen militar. Pero habitualmente era un sobreentendido que no hacía falta reforzar: ¿de qué otro tipo podía ser un golpe? Esto cambió. Hoy abundan todo tipo de calificativos: golpe blando, suave, parlamentario, judicial, electoral, de mercado, en cámara lenta, de la sociedad civil… Esta profusión no debe ser naturalizada. Corresponde preguntarse por qué llegamos del concepto clásico de golpe a esta panoplia de subtipos disminuidos. Con el politólogo noruego Leiv Marsteintredet realizamos un estudio que titulamos, parafraseando un texto clásico de David Collier y Steven Levitsky, «Golpes con adjetivos». En él observamos que, aunque los golpes de Estado son cada vez más infrecuentes, el concepto es cada vez más utilizado. ¿A qué se debe este desfase entre lo que observamos y lo que nombramos? Logramos identificar tres causas. La primera es que, aunque los golpes son cada vez más inusuales, la inestabilidad política no lo es: en América Latina, varios presidentes vieron su mandato interrumpido en los últimos 30 años. Autores como Aníbal Pérez Liñán demostraron que las causas son distintas, y las consecuencias también: ahora, aunque los presidentes caigan, la democracia se mantiene 2 . Sin embargo, la inercia lleva a usar la misma palabra que utilizába1. A. Lührmann y S.I. Lindberg:«A Third Wave of Autocratization is Here: What is New about It?» en Democratization , 1/3/2009. 2. A. Pérez Liñán: Juicio político al presidente y la nueva estabilidad política en América Latina , fce , Buenos Aires, 2009. N ueva S ociedad 282 32 Andrés Malamud mos antes, como si Augusto Pinochet y Michel Temer encarnaran el mismo fenómeno. La segunda causa es lo que en psicología se llama«cambio conceptual inducido por la prevalencia», un fenómeno que consiste en expandir la cobertura de un concepto cuando su ocurrencia se torna menos frecuente. Una forma más intuitiva de denominar este fenómeno es inercia. La tercera causa es la instrumentación política: a quienes sufren la inestabilidad les sirve presentarse como víctimas de un golpe y no de su propia incompetencia o de un procedimiento constitucional como el juicio político. El contraste entre los«golpes» actuales y los golpes clásicos es tan evidente que hacen falta adjetivos para disimularlo. Un golpe clásico significaba la interrupción inconstitucional de un gobierno por parte de otro agente del Estado. Los tres elementos constitutivos eran el blanco(el jefe de Estado o gobierno), el perpetrador(otro agente estatal, generalmente las Fuerzas Armadas) y el procedimiento(secreto, rápido y, sobre todo, ilegal). En la actualidad, aunque las interrupciones de mandato siguen ocurriendo, es cada vez más infrecuente que contengan los tres elementos. En ausencia de uno de ellos, se multiplicaron los calificadores que, buscando justi ficar el uso de la palabra«golpe», dejan en evidencia que no lo es tanto. Gráfico Interrupciones clásicas y golpes con adjetivos Tipos clásicos de interrupción: 1. Revolución 2. Autogolpe 3. Juicio político Perpetrador: agencia estatal Golpes con adjetivos: 1. Electoral, de la sociedad civil 2. En cámara lenta, judicial 3. Blando, parlamentario Tipo 3 Víctima: Poder Ejecutivo Golpe clásico Tipo 2 Tipo 1 Táctica: ilegal Fuente: Leiv Marsteintredet y A. Malamud:«Coup with Adjectives: Conceptual Stretching and Innovation in Comparative Research», trabajo presentado en el ix Congreso de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política( alacip ), Montevideo, 26 al 28 de julio de 2017. 33 T ema C entral ¿Se está muriendo la democracia? Con Marsteintredet argumentamos que la proliferación de adjetivos confunde cuatro fenómenos diferentes 3 , que se expresan en el gráfico. De la combi nación de los tres elementos constitutivos clásicos, emergen las siguientes posibilidades: a) Si el perpetrador es un agente estatal, el blanco es el jefe de Estado y su destitución es ilegal, estamos frente a un golpe de Estado clásico . Los ejemplos típicos incluyen la sustitución de Salvador Allende por Augusto Pinochet en Chile en 1973 y la de Isabel Martínez de Perón por Jorge Rafael Videla en Argentina en 1976. b) Si el jefe de Estado es destituido ilegalmente pero el perpetrador no es un agente estatal, el acto sería una revolución . Sin embargo, los que prefieren es tirar a entender usan«golpe de la sociedad civil»,«golpe electoral» o el más ubicuo«golpe de mercado», que en el gráfico se designan como«golpes con adjetivos del tipo 1». El golpe de mercado es citado, por ejemplo, como causa de la renuncia de Raúl Alfonsín en 1989, en Argentina, mientras que Nicolás Maduro denunció un«golpe electoral» cuando perdió las elecciones legislativas en 2015. c) Si el perpetrador es un agente estatal y la destitución es ilegal, pero el blanco no es el jefe de Estado, presenciamos lo que se llama autogolpe . Esta palabra es engañosa, porque se refiere a un golpe que no es dirigido contra uno mis mo, sino contra otro órgano de gobierno, como cuando el presidente cierra el Congreso. Estos casos incluyen los llamados«golpes judiciales» y el«golpe en cámara lenta», que nosotros denominamos«golpes con adjetivos del tipo 2». El autogolpe arquetípico es el de Alberto Fujimori en 1992, en Perú, pero golpe judicial se aplica a casos como el de Venezuela cuando, en 2017, el Poder Judicial resolvió retirarle las atribuciones legislativas a la Asamblea Nacional. Al golpe en cámara lenta me referiré en la siguiente sección. d) Si el perpetrador es un agente estatal y el blanco es el jefe de Estado pero el procedimiento de destitución es legal, se trata de un juicio político o, como le dicen en Estados Unidos y Brasil, impeachment. La controversia emerge porque, aunque el Poder Judicial ratifique el procedimiento, la víctima pue de alegar parcialidad y cuestionar su legitimidad. Aquí surgen el llamado «golpe blando», el«golpe parlamentario» y el aún más paradójico«golpe constitucional». Nosotros los llamamos«golpes con adjetivos del tipo 3». Las 3. L. Marsteintredet y A. Malamud: ob. cit. N ueva S ociedad 282 34 Andrés Malamud destituciones de Fernando Collor de Mello en 1992 y de Dilma Rousseff en 2016 en Brasil han sido denunciadas por sus víctimas como golpes blandos o golpes parlamentarios, dado que no hubo utilización de fuerza militar y ambos procesos se canalizaron por el Congreso con la anuencia del Poder Judicial. Los golpes con adjetivos se distinguen por la ausencia de uno de los tres componentes clásicos del golpe de Estado. El debate sobre si tal destitución fue golpe o no sigue encendiendo pasiones y, sin embargo, es cada vez menos relevante. Porque, últimamente, las democracias no quiebran cuando cae un gobierno elegido, sino cuando se mantiene. ■■  El problema actual: la muerte lenta Hasta la década de 1980, las democracias morían de golpe. Literalmente. Hoy no: ahora lo hacen de a poco, lentamente. Se desangran entre la indignación del electorado y la acción corrosiva de los demagogos. Mirando más atrás en la historia, los politólogos estadounidenses Steven Levitsky y Gabriel Ziblatt advierten que lo que vemos en nuestros días no es la primera vez que ocurre: antes de morir de pronto, las democracias también morían desde adentro, de a poquito 4 . Los espectros de Benito Mussolini y Adolf Hitler recorren su libro de 2018, Cómo mueren las democracias , como ejemplo de que la democracia está siempre en construcción y las elecciones que la edifican también pueden demolerla. Esta obra es un llamado a la vigilancia para mantener la libertad. Aunque la comparación de Hitler y Mussolini con Hugo Chávez es manifiestamente exagerada, los autores subrayan la similitud de las rutas que los llevaron al poder: siendo tres personajes poco conocidos que fueron capaces de captar la atención pública, la clave de su ascenso reside en que los políticos establecidos pasaron por alto las señales de advertencia y les entregaron el poder(Hitler y Mussolini) o les abrieron las puertas para alcanzarlo(Chávez). La abdicación de la responsabilidad política por parte de los moderados es el umbral de la victoria de los extremistas. Un problema de la democracia es que, a diferencia de las dictaduras, se concibe como permanente y, sin embargo, al igual que las dictaduras, su supervivencia nunca está garantizada. A la democracia hay que cultivarla cotidianamente. 4. S. Levitsky y D. Ziblatt: Cómo mueren las democracias , Ariel, Barcelona, 2018. 35 T ema C entral ¿Se está muriendo la democracia? © Nueva Sociedad/ Sol Undurraga 2019 N ueva S ociedad 282 36 Andrés Malamud Como eso exige negociación, compromiso y concesiones, los reveses son inevitables y las victorias, siempre parciales. Pero esto, que cualquier demócrata sabe por experiencia y acepta por formación, es frustrante para los recién llegados. Y la impaciencia alimenta la intolerancia. Ante los obstáculos, algunos demagogos relegan la negociación y optan por capturar a los árbitros(jueces y organismos de control), comprar a los opositores y cambiar las reglas del juego. Mientras puedan hacerlo de manera paulatina y bajo una aparente legalidad, argumentan Levitsky y Ziblatt, la deriva autoritaria no hace saltar las alarmas. Como la rana a baño maría, la ciudadanía puede tardar demasiado en darse cuenta de que la democracia está siendo desmantelada. Los autores dejan tres lecciones y a cada una de ellas se asocia un desafío. La primera es que no son las instituciones, sino ciertas prácticas políticas, las que sostienen la democracia. La distinción entre presidencialismo y parlamentarismo, o entre sistemas electorales mayoEl éxito de la democracia ritarios y minoritarios, hace las delicias depende de otras dos cosas: de la tolerancia hacia el otro y de la de los politólogos, pero no determina la estabilidad ni la calidad del gobierno. El éxito de la democracia depende de otras dos cosas: de la tolerancia hacia el otro contención institucional n y de la contención institucional, es decir, de la decisión de hacer menos de lo que la ley me permite. En efecto, las constituciones no obligan a tratar a los rivales como contrincantes legítimos por el poder ni a moderarse en el uso de las prerrogativas institucionales para garantizar un juego limpio. Sin embargo, sin normas informales que vayan en ese sentido, el sistema constitucional de controles y equilibrios no funciona como previeron Montesquieu y los padres fundadores de eeuu , ni como esperaríamos los que adaptamos ese modelo en otras latitudes. El primer desafío, entonces, es comportarnos más civilmente de lo que la ley exige. La segunda lección es que las prácticas de la tolerancia y la autocontención fructifican mejor en sociedades homogéneas… o excluyentes. El éxito de la democracia estadounidense se debió tanto a su Constitución y a sus partidos como a la esclavitud primero y a la segregación después. El desafío del presente consiste en practicar la tolerancia y la autocontención en una sociedad plural, multirracial e incluso multicultural, donde el otro es a la vez muy distinto de nosotros y parte del nosotros. Este reto interpela a todas las democracias. 37 T ema C entral ¿Se está muriendo la democracia? La tercera lección es que el problema de la polarización está en la dosis. Un poco de polarización es bueno, porque la existencia de alternativas diferenciadas mejora la representación; pero un exceso es perjudicial, porque dificulta los acuerdos y, en consecuencia, empeora las políticas. El desafío de los demócratas no consiste en eliminar la grieta sino en dosificarla. Levitsky y Ziblatt lo dicen así: La polarización puede despedazar las normas democráticas. Cuando las diferencias socioeconómicas, raciales o religiosas dan lugar a un partidismo extremo, en el que las sociedades se clasifican por bandos políticos cuyas concepciones del mundo no solo son diferentes, sino, además, mutuamente excluyentes, la tolerancia resulta más difícil de sostener. Que exista cierta polarización es sano, incluso necesario, para la democracia. Y, de hecho, la experiencia histórica de las democracias en la Europa occidental nos demuestra que las normas pueden mantenerse incluso aunque existan diferencias ideológicas considerables entre partidos. Sin embargo, cuando la división social es tan honda que los partidos se asimilan a concepciones del mundo incompatibles, y sobre todo cuando sus componentes están tan segregados socialmente que rara vez interactúan, las rivalidades partidistas estables acaban por ceder paso a percepciones de amenaza mutua. Y conforme la tolerancia mutua desaparece, los políticos se sienten más tentados de abandonar la contención e intentar ganar a toda costa. Eso puede alentar el auge de grupos antisistema que rechazan las reglas democráticas de plano. Y cuando esto sucede, la democracia está en juego. 5 Levitsky y Ziblatt concluyen su análisis con una herejía: afirman que los padres fundadores de eeuu estaban equivocados. Sin innovaciones como los partidos políticos y las normas informales de convivencia, afirman, la Constitución que con tanto esmero redactaron en Filadelfia no habría sobrevivido. Las instituciones resultaron ser más que meros reglamentos formales: están envueltas por una capa superior de entendimiento común de lo que se considera un comportamiento aceptable. La genialidad de la primera generación de dirigentes políticos estadounidenses«no radicó en crear instituciones infalibles, sino en que, además de diseñar instituciones bien pensadas, poco a poco y con dificultad implantaron un conjunto de creencias y prácticas compartidas que contribuyeron al buen funcionamiento de dichas instituciones» 6 . Para muchos, la llegada al poder de Donald Trump señala el fin de esas creencias y prácticas compartidas. La pregunta que aflora es si pueden las instituciones sobrevivir sin ellas y por cuánto tiempo. 5. Ibíd., p. 137. 6. Ibíd., p. 247. N ueva S ociedad 282 38 Andrés Malamud ■■  Los nuevos desafíos Los seres humanos estamos viviendo la mejor etapa de nuestra historia. Nunca antes fuimos tantos ni tan saludables ni tan democráticos. Sin embargo, en Occidente creemos otra cosa: presentimos que, por primera vez en décadas, Aunque Occidente la próxima generación vivirá peor que la actual. Ambas cosas son ciertas: aunque Occidente lilideró el progreso deró el progreso global en los últimos dos siglobal en los últimos dos siglos, hoy son las sociedades no glos, hoy son las sociedades no occidentales las que más crecen. Al mismo tiempo, en Occidente aumenta la desigualdad. Ante la acumulación de frustraciones y la deprivación relativa, occidentales las es decir, la percepción de que a los demás les que más crecen n va mejor que a nosotros, la ciudadanía se rebela en las urnas y en las calles. Las democracias enfrentan tiempos turbulentos que, sin embargo, no serán homogéneos. El impacto será diferente entre la vieja Europa y los siempre renovados eeuu , pero también entre ambos y América Latina, denominada por Alain Rouquié «extremo Occidente». Junto con el argentino Guillermo O’Donnell, el politólogo estadounidense Philippe Schmitter es uno de los padres de la transitología –es decir, el estudio de las transiciones democráticas– 7 . Su objeto de estudio es lo que él llama, parafraseando al«socialismo realmente existente» con que se justificaban las limitaciones del sistema soviético, las«democracias realmente existentes». Según Schmitter, no hay nada nuevo en el hecho de que las democracias estén en crisis. La distancia entre el ideal democrático y los regímenes efectivos siempre exigió ajustes constantes, así que la capacidad adaptativa, tanto como las crisis, es un elemento constitutivo de las democracias reales. Para Schmitter, la gravedad de la crisis actual se debe a que involucra un conjunto de desafíos simultáneos en vez de consecutivos, que podían enfrentarse mediante reformas graduales. La crisis económica coexiste con la de legitimidad, y los cambios en la estructura económica se superponen con las transformaciones de la comunicación de masas. Por si fuera poco, existen amenazas, pero no alternativas a la democracia, como las que podía presentar la Unión Soviética. La reputación del régimen depende de su desempeño. El emperador democrático está desnudo y sus súbditos lo han 7. P.C. Schmitter:«Real-Existing Democracy and its Discontents», trabajo presentado en el iscte / Instituto Universitario de Lisboa, Lisboa, 22/3/2019. 39 T ema C entral ¿Se está muriendo la democracia? notado. La incertidumbre y la turbulencia quizás ya no sean trazos de época sino una constante de la democracia que viene. El populismo es uno de sus síntomas más ubicuos. Antes de seguir, corresponde una aclaración: el populismo es un fenómeno que se manifiesta en democracia. Regímenes como el de Maduro en Venezue la o Daniel Ortega en Nicaragua ya no son populistas, sino autoritarios. Una vez dicho esto, la exacerbación del populismo, entendido como la concepción maniquea de un pueblo victimizado por una oligarquía, puede corroer y, en casos extremos, terminar con la democracia. En un artículo de 2018 titulado «¿Los pobres votan por la redistribución, contra la inmigración o contra el establishment?», Paul Marx y Gijs Schumacher publicaron los resultados de un experimento realizado en Dinamarca 8 , pero no es difícil percibir lo bien que viaja a otras regiones. En él muestran que los electores de clase baja votan por razones diferentes a los de clase media y alta. Sorprendentemente, la causa no es la inmigración: sobre esa cuestión no hay discrepancias. Lo que distingue a los pobres es su propensión a votar en contra de los partidos establecidos y de los políticos de carrera aun en perjuicio de sus propios intereses, por ejemplo, avalando propuestas de retracción de las políticas sociales. Cuando se enojan, los pobres cometen una herejía teórica y dejan de votar con el bolsillo. Los partidos democráticos están en peligro si no entienden que la rabia puede más que el interés. El sociólogo italoargentino Gino Germani describía la fuente del populismo como«incongruencia de estatus». En el caso del peronismo, o del populismo latinoamericano en general, esto significaba que sectores que habían ascendido económicamente no encontraban reconocimiento político y social, y lo procuraban a través de un liderazgo que les prometía romper el orden oligárquico. El populismo de los países desarrollados invierte esta lógica: aquí la incongruencia se debe a que sectores previamente dominantes se sienten amenazados por grupos sociales ascendentes, sean minorías étnicas como en eeuu o inmigrantes como en Europa. La declinación de estatus relativo anuda los fenómenos de Trump, el Brexit, Matteo Salvini y Viktor Orbán. Justamente, los nuevos nacionalismos europeos ponen en cuestión no solo la democracia sino también su mayor subproducto internacional: la integración regional. Entendida como un proceso por el cual Estados vecinos fusionan 8. P. Marx y G. Schumacher:«Do Poor Citizens Vote for Redistribution, Against Immigration or Against the Establishment? A Conjoint Experiment in Denmark» en Scandinavian Political Studies vol. 41 N o 3, 2018. N ueva S ociedad 282 40 Andrés Malamud parcelas de soberanía para decidir en conjunto sobre problemas comunes, la integración encontró en la Unión Europea a su pionera y su caso más avanzado. El Brexit es solo una de las tres crisis que enfrenta actualmente, siendo la de la inmigración y la del euro más amenazadoras para su integridad. En otras regiones, la amenaza a la integración es menos grave: después de todo, no puede desintegrarse lo que no se ha integrado. En América Latina, por ejemplo, la integración regional es un discurso que no echó raíces. A pesar de algunos avances en la coordinación de políticas y la circulación de personas, las fronteras latinoamericanas siguen siendo caras y duras. Las fronteras formales, eso sí. Porque donde la región ha avanzado mucho es en la integración informal, aquella que no realizan los tratados sino los bandidos. Las tres áreas en las cuales las sociedades latinoamericanas más se han integrado son la corrupción, el contrabando y el narcotráfico. En las tres, pero sobre todo en la primera, hay activa intervención estatal; en las otras dos el Estado es responsable, pero sobre todo, víctima. Es esperable que una cuarta dimensión de la integración también sea informal, involucre mucho dinero y tenga alto impacto político: se trata de la transnacionalización de las religiones organizadas. Las religiones evangélicas, en particular, consolidarán sus redes regionales beneficiadas por el acceso al poder en dos países claves, Brasil y México. Si los Estados nacionales no fortalecen la vigencia de la ley y la capacidad de implementarla en todo su territorio, la integración latinoaHoy la democracia mericana será, cada vez más, un asunto de predicadores y de delincuentes. Como sus latinoamericana corre democracias, diría un mal pensado. menos riesgo de ruptura o captura mafiosa La realidad es menos escabrosa, aunque no tranquilizadora. Hoy la democracia latinoaque de irrelevancia n mericana corre menos riesgo de ruptura o captura mafiosa que de irrelevancia. El sen tido común y la investigación académica coinciden en una cosa: la economía es el principal determinante de los resultados electorales. Así como la recesión favorece a la oposición, el crecimiento económico favorece al gobierno porque los electores lo responsabilizan por el desempeño. Esto es cierto en los países centrales, donde el buen resultado de las políticas públicas depende sobre todo de factores internos. Pero ¿qué ocurre en los países periféricos, donde la economía depende de factores externos? Los politólogos brasileños Daniela Campello y Cesar Zucco demostraron que, en América del Sur(atención: no en toda América Latina), la popularidad de un presidente y sus chances de reelección dependen de dos variables que le son ajenas: el precio de los 41 T ema C entral ¿Se está muriendo la democracia? recursos naturales y la tasa de interés internacional 9 . El precio de los recursos naturales determina el valor de las principales exportaciones de estos países y es fijado sobre todo por el crecimiento de China. La tasa de interés determi na la disponibilidad de capitales para la inversión extranjera y es fijada sobre todo por el Banco Central de eeuu (la famosa Fed). Así, cuando los recursos naturales están caros y las tasas de interés bajas, se reelige a los presidentes; cuando se invierte la relación, la oposición triunfa. Esta dinámica tiene efectos negativos sobre la democracia, porque buenos gobiernos pueden ser expulsados por culpa de los malos tiempos, mientras que malos gobiernos se mantienen en el poder gracias a vientos que no generaron. Probablemente, la salida para este dilema de la democracia no sea mejor información política, sino más desarrollo económico. Esta discusión nos conduce a un caso extremo, que combina colapso económico con ruptura democrática: Venezuela. Los politólogos tradicionales asumimos erróneamente al Estado como algo dado y estudiamos el poder en términos de régimen político. Así, cuando vemos un régimen autoritario, esperamos que en algún momento se derrumbe y dé inicio a una transición democrática. Y creyendo hicimos creer. Ahora la mayoría de los venezolanos espera que el gobierno de Maduro se termine, sea por golpe interno o por intervención externa, y que la democracia reconstruya el país. Pero la democracia es un mecanismo para elegir al chófer que maneja el auto del Estado, y en Venezuela ese auto no tiene motor. La economía venezolana no produce el 80% de lo que consume, incluyendo alimentos y medicamentos; solo produce petróleo –y cada vez menos–. Dado que eeuu , su principal socio comercial, se tornó autosuficiente en gas y reduce a ojos vista su dependencia del petróleo extranjero, su interés en la reconstrucción venezolana es inferior a los costos que podría acarrear. Así, de los dos países que tienen recursos suficientes para reconstruir un país de este tamaño, solo China tendría interés en hacerlo, y no gratis. En este contexto de ruina económica, autoritarismo político y levantamiento popular, los escenarios que se abren para la República Bolivariana son cinco. La comparación con casos semejantes ayuda a graficarlos. El primer escenario es una transición democrática exitosa como la que atravesó Túnez, la cuna de la«primavera árabe». En ese país lograron meter en un avión al presidente autocrático Ben Ali, mandarlo al exilio en Arabia Saudita y establecer un régimen democrático y pluralista. Los venezolanos optimistas 9. D. Campello y C. Zucco Jr.:«Presidential Success and the World Economy» en The Journal of Politics vol. 78 N o 2, 2016. N ueva S ociedad 282 42 Andrés Malamud se ilusionan con seguir el mismo camino y jubilar a Maduro en Cuba o España. Probabilidad: baja. El segundo escenario es menos alentador y consiste en la vía egipcia, en la que la marea prodemocrática consiguió derribar al dictador Hosni Mubarak pero, después de un breve experimento democrático, el régimen autoritario consiguió reequilibrarse bajo otro liderazgo. Un bolivarianismo sin Maduro aparece como una alternativa viable, que reduciría la presión sobre el régimen sin cambiarlo. El tercer escenario es Zimbabue, un país devastado donde autoritarismo e inflación convivieron durante años sin poner en causa al régimen. La destitución final de Robert Mugabe, después de 37 años en el poder, no abrió las puertas de la democracia ni resolvió los problemas económicos. Esta es la situación venezolana por default . El cuarto escenario es Libia, un país extenso y poco poblado en el que una intervención extranjera mal planeada y mal implementada quebró el monopolio de la violencia ejercido por Muamar Gadafi y falló en construir otro. La consecuencia fue la desaparición efectiva del Estado, cuya supervivencia nominal camufla a una miríada de grupos tribales y mafiosos que se reparten el control territorial y los recursos naturales. Visto el descontrol de las fronteras venezolanas y la presencia de organizaciones criminales colombianas en su territorio, este desarrollo es cada vez más verosímil. El quinto escenario es Siria, un país en guerra civil donde los bandos no coexisten fragmentariamente, como en Libia, sino que se disputan militarmente el territorio. La probabilidad de esta evolución es baja porque las armas, en Venezuela, están todas del mismo lado. La posibilidad de que China invierta sumas astronómicas para extraer recursos naturales de Venezuela decrece del primero al cuarto escenario y desaparece en el quinto. Ello presenta una paradoja: cuanto mejor le vaya a la democracia venezolana, mayor probabilidad tendrá de convertirse en un protectorado económico. Como alternativas a la democracia liberal, el fascismo y el comunismo quedaron fuera de combate en el siglo xx . La tragedia venezolana y su posible deriva china exhiben las dos alternativas que se le alzan en el siglo xxi : de un lado, la ineficiencia utópica del liderazgo carismático; del otro, la eficiencia distópica de la autocracia digital. La democracia será menos utópica o menos eficiente que sus rivales, pero, como quería Karl Popper, seguirá siendo el único régimen político que nos permita librarnos de nuestros gobernantes sin derramamiento de sangre. La democracia y sus descontentos A dam T ooze A partir de la lectura crítica de cuatro libros recientes( El pueblo contra la democracia, Cómo mueren las democracias, El camino hacia la no libertad, Así termina la democracia), el historiador Adam Tooze brinda un panorama de las crisis que acechan hoy a la democracia. Aunque el epicentro es Estados Unidos y la presidencia de Donald Trump, se desarrolla una mirada global e histórica sobre lo que aparece como un renovado descontento con la democracia en el siglo xxi . P ara la derecha estadounidense, la asunción de Donald Trump como el 45 o presidente significó un momento de renacimiento político. Algunos sectores del conservadurismo norteamericano habían propiciado por largo tiempo una contracultura reaccionaria que definía el impulso a los derechos civiles como opresión, se oponía a la igualdad de las mujeres y a la transgresión de las normas heterosexuales convencionales, ridiculizaba la hegemonía de los medios de comunicación liberales y desconfiaba de la globalización y sus instituciones liberales corporativas, entre ellas la Organización de las Naciones Unidas( onu ) y la Organización Mundial del Comercio( omc ). Ya en la década de 1950, esta política reaccionaria había conquistado un espacio en el ala derecha del Partido Republicano. Y se vio revitalizada por la campaña de Barry Goldwater y la respuesta conservadora contra las revoluciones sociales de los años 60. Reintegrada a la corriente principal del Partido Republicano Adam Tooze: es un historiador británico. Actualmente es profesor de Historia Contemporánea y director del Instituto Europeo en la Universidad de Columbia(Nueva York). Es autor, entre otros libros, de Crash. Cómo una década de crisis financieras ha cambiado el mundo (Crítica, Barcelona, 2018). Palabras claves: democracia, geopolítica, iliberalismo, Donald Trump, Estados Unidos. Nota: la versión original de este artículo en inglés se publicó en The New York Review of Books , 6/6/2019, con el título«Democracy and Its Discontents». Traducción: Mariano Grynszpan. N ueva S ociedad 282 44 Adam Tooze por Ronald Reagan, luego estalló en una feroz hostilidad hacia los Clinton en los años 90. Con Trump, finalmente logró situarse en el centro de la esce na. Para la derecha, no es necesario justificar la explosión de«sinceridad» de Para la derecha, Trump y sus compinches, el descarado nivel de sexismo y xenofobia de su gobierno y su no es necesario justificar la explosión de «sinceridad» de Trump fuerte nacionalismo en temas de comercio y seguridad. Su elección representa la anhelada anulación del consenso del liberalismo. y sus compinches n Los demócratas centristas también ven este gobierno como algo histórico, aunque para ellos representa la traición a lo mejor de eeuu . La elección de un hombre como Trump en la segunda década del siglo xxi significó un quiebre para el precia do relato liberal de progreso, desarrollado desde la Guerra de Secesión hasta el New Deal, el movimiento por los derechos civiles y la elección de Barack Obama. Se trataba de una autoconcepción del país que había sido cuidadosamente cultivada por el liberalismo de la Guerra Fría y que parecía haberse concretado en la era Clinton del poder estadounidense. La elección de un hombre con un carácter tan abiertamente sexista y xenófobo como Trump fue un golpe tan enorme que remitió a comparaciones con las grandes crisis de la democracia en la década de 1930. Sin demasiado esfuerzo se trazan paralelos entre Mitch McConnell –líder de la mayoría republicana en el Senado– y Paul von Hindenburg 1 . Se habla de un momento como el del incendio del Reichstag, en el cual un acto de terrorismo podría ser aprovechado para declarar el estado de excepción. Estas referencias al periodo de entreguerras son impactantes y tranquilizadoras al mismo tiempo. Nos recuerdan que hubo victorias decisivas en importante batallas. No por nada el movimiento anti-Trump se define a sí mismo como«la resistencia», rememorando heroicas acciones antifascistas de mediados del siglo pasado. Aunque esta retórica se basa en la historia, lo que sorprende es su desarrollo tan reciente. Hace apenas unos años la actitud del establishment del Partido 1. Zack Beauchamp escribió que«elegido presidente de Alemania en 1925, Von Hindenburg fue dotado por la Constitución de Weimar de varios poderes de emergencia para defender la democracia alemana en caso de que estuviera en grave peligro. En lugar de defenderla, Hindenburg se convirtió en su sepulturero, usando estos poderes primero para destruir las normas democráticas y luego para aliarse con los nazis y reemplazar el gobierno parlamentario por un gobierno autoritario». En el caso de McConnell, sostiene que, desde el Senado, este referente republicano «aumentó la hiperpolarización de la política estadounidense para hacer que el gobierno de Obama fuera tan disfuncional y estuviera tan paralizado como fuera posible. Al igual que con el estancamiento parlamentario en Weimar, el estancamiento del Congreso en eeuu ha disminuido el respeto por las normas democráticas».«A Leading Holocaust Historian Just Seriously Compared the us to Nazi Germany» en Vox , 5/10/2018.[ n . del e .] 45 T ema C entral La democracia y sus descontentos Demócrata no era la de una resistencia desafiante; lo que predominaba era una insípida complacencia futurista: el desarrollo de la diversidad estadounidense y las manifiestas preferencias políticas de la oligarquía digital ca liforniana garantizarían a los demócratas su permanencia en el poder. Los seguidores de Trump no solo eran deplorables 2 , sino que además estaban condenados a la extinción. A ambos lados del Atlántico, la tarea de los intelectuales centristas consistía en desbaratar las críticas provenientes de la izquierda, que denunciaban el imperio de la tecnocracia antidemocrática y el vaciamiento de la democracia. La revitalizada izquierda estadounidense, movilizada por Bernie Sanders y atraída hacia organizaciones como los Socialistas Democráticos de Estados Unidos( dsa , por sus siglas en inglés), no duda de las desastrosas consecuencias de la actual presidencia. Pero para la izquierda Trump no representa una ruptura histórica, sino una continuidad. Tal como señaló Jed Purdy el año pasado en la revista Dissent , Trump«no es una desviación anómala, sino el regreso al punto de partida, es decir, a la norma histórica» 3 . Trump revela de manera descarnada aquello que tapaba la civilidad de Obama y su gobierno: la subordinación de la democracia estadounidense al capitalismo, al patriarcado y al inicuo orden racial originado en la esclavitud. Por su constante crítica radical, la izquierda estadounidense se ganó alguna vez el desprecio de los sectores centristas. Ahora, cuando el centro ha entrado en pánico, la izquierda percibe una apertura. Con el respaldo de dsa , la insurgencia en el Partido Demócrata parece tener una base verdaderamente amplia. Una franja de jóvenes ha logrado deshacerse del estigma que implicaba hablar de socialismo. No se trata de un momento de crisis democrática; para la izquierda, representa una oportunidad sin precedentes en muchas décadas. Aunque las posiciones son muy diferentes, los tres sectores tienen algo en común: impulsan objetivos decididamente nacionales. Trump promete que eeuu volverá a ser grande. Los demócratas centristas se escandalizan de que Trump haya osado poner en tela de juicio la grandeza del país y prometen reparar el daño causado por el actual presidente. La preocupación por la injerencia rusa es un llamado a unirse en torno de la bandera. Mientras tanto, la izquierda se inspira en un discurso tan patriótico y nacionalista como el de sus oponentes del centro y la derecha. En Dissent , Purdy convoca a los activistas a retomar la 2. En la campaña de 2016, la candidata demócrata se refirió a los votantes de Trump como«un montón de deplorables»(« basket of deplorables »). 3. Jedediah Britton-Purdy:«Normcore» en Dissent , verano de 2018. N ueva S ociedad 282 46 Adam Tooze tradición nacional que se remonta a la Reconstrucción Radical, al ala izquierda del New Deal y a los derechos civiles. En Tablet , Paul Berman ha reavivado la idea de Forjar nuestro país de Richard Rorty y su insistencia en continuar la tradición del republicanismo radical, desplegada por figuras que van desde el poeta Walt Whitman hasta el filósofo John Dewey y quienes los siguieron 4 . Existen limitaciones para adoptar una postura verdaderamente internacionalista o cosmopolita en eeuu . Para cualquier persona con conciencia política, sería poco realista desconocer esta dificultad. Tampoco hay que perder el tiempo imaginando cómo podría hacer el país para desembarazarse de su oxidada Constitución del siglo xviii , la más Las apelaciones antigua entre las que hoy están vigentes. Sin patrióticas representan la condición sine qua non de la política embargo, aun cuando las apelaciones patrióticas representen la condición sine qua non de la política estadounidense, no deja de ser sorprendente el tono historicista que adquiere la discusión estadounidense n sobre la crisis. En una época en la que el mundo se transforma debido a la aceleración del cambio climático, la última gran explosión demográfica en el África subsahariana y el ascenso asiático impulsado por el capitalismo autoritario de China, es imposible que no suenen anacrónicas las referencias a la Segunda Guerra Mundial, la Edad Dorada, la Guerra de Secesión o la Revolución de las 13 Colonias. Es cierto que la idea de una política no nacionalista parece poco realista, pero cabe preguntarse si la adopción incondicional de la narrativa patriótica, como la que proponen Berman y otros, no resulta contraproducente para«la resistencia». Tim Shenk, coeditor de Dissent , sugiere razonablemente que los sectores progresistas estadounidenses deberían dejar de abordar los principales problemas sociales, económicos y políticos del país como la carga de ser una nación excepcional y deberían empezar a considerarlos como un mero tema de justicia y pragmatismo, como lo haría cualquier otra democracia 5 . Dado el estado de ánimo actual que impera especialmente entre los militantes más jóvenes, quizás el significado histórico de la crisis de Trump consista en in munizar a toda una generación del país contra cualquier forma de excepcionalismo celebratorio. Aunque, como señala con entusiasmo el propio Trump, su victoria puede ser vista como el preludio de una ola más amplia de populismo nacionalista que se extiende en el mundo entero. 4. P. Berman:«The Philosophers and the American Left» en Tablet , 25/11/2018. 5 . T. Shenk:«Hannah Arendt’s Answer to Paul Berman on the Contemporary American Left» en Tablet , 6/12/2018. 47 T ema C entral La democracia y sus descontentos En el libro El pueblo contra la democracia. Por qué nuestra libertad está en peligro y cómo salvarla , de Yascha Mounk 6 , el ex-director ejecutivo del Instituto Tony Blair para el Cambio Global plantea que los seguidores de una agresiva democracia iliberal al estilo de Viktor Orbán o Trump expresan una completa aversión hacia el liberalismo tecnocrático de las elites ejemplificado por los políticos y los líderes empresariales que se reúnen cada año en Davos. Con buenas razones, los«chalecos amarillos» y muchos de quienes votaron por el Brexit imaginan que la clase gobernante los mira con desdén. Su reacción es una reafirmación agresiva de la soberanía popular. Aunque el electorado joven sigue yendo hacia la izquierda, ya no lo hace de manera tan uniforme. Mounk detecta un alarmante crecimiento de actitudes autoritarias incluso entre los jóvenes europeos y estadounidenses. Los hombres fuertes y los líderes militares generan cada vez más apoyo entre los veinteañeros. Lejos de ser una excepción democrática, eeuu muestra altos niveles de respaldo a una forma autoritaria de gobierno y encaja perfectamente en este esquema. Estas constataciones resultan llamativas y originales, pero el análisis de Mounk no lo es tanto. Para explicar el viraje hacia el pensamiento autoritario, señala tres factores: la caída del control de las elites sobre los medios especializados en temas políticos por el ascenso de internet, el fracaso del crecimiento económico en distribuir la riqueza y el miedo de los blancos por la creciente diversidad. Es una lista familiar de preocupaciones y Mounk propone una lista familiar de soluciones: que los medios informativos actúen con mayor responsabilidad para evitar la incitación al odio, que se preste más atención a la desigualdad económica y que se realicen esfuerzos sostenidos para asegurar que«los pueblos y las naciones vuelvan a sentir que controlan sus vidas o su destino». Todo muy bonito. Pero si, en definitiva, es la tecno cracia liberal antidemocrática la que impulsa la sublevación popular, ¿cómo es posible obtener una respuesta creíble a partir de una lista tecnocrática de soluciones ofrecidas por un grupo de reflexión de tecnócratas? ¿Cómo es po sible que no suene dudosa la idea de emprender esfuerzos para asegurar que los pueblos vuelvan a«sentir» que están al mando, en lugar de aplicar una serie de políticas que realmente los empodere? Entre los libros que comparan las crisis en diferentes países, el que más invita a la reflexión es el escrito por los politólogos Steven Levitsky y Daniel Zi blatt. Cómo mueren las democracias 7 ubica eeuu dentro de una investigación más amplia, que analiza cómo los autócratas surgidos de elecciones subvierten y 6. Paidós, Barcelona, 2018. 7. Ariel, Barcelona, 2018. N ueva S ociedad 282 48 Adam Tooze socavan el sistema. Las democracias son frágiles porque dependen de partidos que compiten y aceptan normas comunes. Las normas son esenciales, ya que sin ellas«los mecanismos de control y equilibrio no funcionan como los baluartes de la democracia que suponemos que son». Una vez que han sido colocados en una posición de poder y que han sido liberados por la erosión de las normas democráticas, los autoritarios que ocupan cargos electivos buscarán ejercer su influencia sobre los árbitros del sistema, forzando a jueces a Levitsky y Ziblatt: «La democracia retirarse, sofocando a la prensa e inclinando permanentemente la balanza en contra de sus oponentes. No hay duda de que en este moestadounidense no es mento el sistema político estadounidense está tan excepcional como a veces creemos» n amenazado en los tres frentes. Para aquellos que se encuentran sumergidos en un ensimismado debate nacional, Levitsky y Ziblatt dejan un mensaje aleccionador:«la democracia estadounidense no es tan excepcional como a veces creemos. No hay nada en nuestra Constitución ni en nuestra cultura que nos inmunice contra la quiebra democrática». ¿De qué forma se puede detener entonces el deslizamiento en el iliberalismo? Para restablecer normas democráticas, hay que construir un nuevo consenso. Levitsky y Ziblatt citan el ejemplo de Chile, donde la violenta confrontación entre la izquierda y la derecha ocurrida a comienzos de la década de 1970, que derivó en el sangriento golpe de Estado de Augusto Pinochet, luego cedió paso a una nueva cultura de cooperación bipartidaria en la Concertación Democrática. El problema actual en eeuu reside ante todo en el Partido Republicano, que se ha comportado en repetidas ocasiones como un partido antisistema y no se considera sujeto a las normas democráticas comunes. De acuerdo con las conclusiones de Levitsky y Ziblatt,«para rebajar la polarización es preciso reformar el Partido Republicano, cuando no ya refundarlo de cero». No hay otro modo de superar la adicción a lo que su ex-senador Jeff Flake llamó«sobredosis de populismo, nativismo y demagogia». ¿Cómo se puede lograr esto? Levitsky y Ziblatt hacen referencia a la reforma de la centroderechista Unión Demócrata Cristiana( cdu ) en Alemania después de 1945. No cabe duda de que la consolidación de la cdu de Konrad Adenauer en torno de normas democráticas significó una contribución de cisiva para el éxito de la democracia en su país durante la posguerra. Pero ¿qué importancia tiene eso para la política estadounidense? ¿Acaso es posible imaginar seriamente que alguien del Partido Republicano extraiga enseñanzas de Angela Merkel y sus colegas? Toda la capacidad exhibida por Levitsky 49 T ema C entral La democracia y sus descontentos y Ziblatt como analistas de procedimientos y formas en materia política deviene en una ingenuidad pasmosa cuando el tema es el poder. El derrocamiento de la democracia chilena en 1973 no fue la mera degradación hacia un partidismo extremo. Se trató de un enfrentamiento violento relacionado con reformas socioeconómicas fundamentales durante la Guerra Fría. Entre las fuerzas que permitieron la destrucción de la democracia chilena, se encontraban los aparatos de seguridad y política exterior de eeuu . En Alemania, de manera análoga y tal como lo admiten Levitsky y Ziblatt, fue necesario derrotar por completo al régimen de Adolf Hitler en 1945 a fin de establecer las condiciones para reconstruir el conservadurismo en ese país. También allí el curso de los acontecimientos se vio influido por la Guerra Fría, dado que la Westbindung (integración al Occidente) de Adenauer lucía infinitamente preferible a la alternativa soviética. Para que el Partido Republicano se transforme, ¿es necesario que eeuu experimente una catástrofe similar a la de Alemania en la Segunda Guerra Mundial? Levitsky y Ziblatt plantean la pregunta, pero nunca exploran a fondo las implicaciones. Su limitado enfoque comparativo caso por caso y su orientación hacia las instituciones y culturas políticas nacionales dejan a un lado esas cuestiones de política internacional y no ofrecen una base que permita considerar la conexión entre la geopolítica de la Guerra Fría, la posterior a ella y la trayectoria de la democracia moderna. Quien sí aborda la crisis de la democracia occidental como un desarrollo internacional interconectado es Timothy Snyder. Snyder adquirió reputación académica por su dedicación a la historia de Europa Oriental. La crisis de 2014 en Ucrania convirtió su interés regional en un vehículo para reflexio nar acerca del escenario político contemporáneo en el ámbito transatlántico. Los relatos históricos no solo reflejan y describen realidades, también pueden ayudar a darles forma. La idea ordenadora central del último libro de Snyder, El camino hacia la no libertad 8 , es que la democracia está amenazada por dos tipos de cosmovisiones deterministas, que denomina«inevitabilidad» y«eternidad». La primera es el determinismo del«fin de la historia» y la teoría de la modernización, que declara que«no hay alternativa» a la democracia liberal. En términos generales, esta es la cosmovisión de las elites liberales occidentales(los tecnócratas de Mounk). Según Snyder, la decepción y la resistencia engendradas por sus programas verticalistas de modernización no generan una reacción popular genuina, sino un segundo tipo de mitificación elitista, que adopta la forma de«política de eternidad» o nacionalismo mítico. Allí 8. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2018. N ueva S ociedad 282 50 Adam Tooze donde los modernizadores prometen un mejor futuro para todos, siempre que todos sigan el mejor y único camino, el nacionalismo mítico«coloca a una nación en el centro de una historia cíclica de victimización». Con un mundo de amenazas como oscuro telón de fondo, el sector gobernante promete protección en lugar de progreso. Desde el punto de vista de Snyder, nuestra situación actual ha sido configu rada por la salvaje oscilación entre el determinismo de la teoría de la modernización y el determinismo del nacionalismo. Ambos obturan cualquier debate real y todas las alternativas prácticas, y son hostiles a una democracia genuina. Uno habilita el dominio de la tecnocracia; el otro, formas más crudas de autoritarismo. El mejor antídoto intelectual frente a estas peligrosas cosmovisiones es la verdadera historia, que según la definición de Snyder constituye un asunto de contingencia y elección individual. En un nivel muy general, el enfoque de Snyder permite coincidir en múltiples cuestiones. De hecho, la historia es una preocupación acuciante de la política (en particular, de la política democrática). Así se trate de una variante basada en un mito o en las ciencias sociales, el determinismo debe ser mirado con escepticismo. También es cierto, como dice Snyder, que debemos intentar entender a Rusia, Ucrania, la Unión Europea y eeuu como parte de«una sola historia». Pero la pregunta es cómo ensamblar esa«sola historia»; y el desafío, al hacerlo, radica en aplicar sobre nosotros la misma vara que aplicamos cuando criticamos a otros. Si el tema es la salud de la democracia, ¿qué tanto la promueve el tipo de historia de Snyder? ¿Sucumbe acaso a su propia mitificación? El camino hacia la no libertad es indudablemente atrapante. Escrito en el epigramático estilo de Snyder, nos conduce a un vertiginoso recorrido por el pasado y el presente de Europa. Es una historia con victimarios y víctimas. El punto de partida de Snyder es Iván Ilyin(1883-1954), un nacionalista itinerante y con ideas por momentos fascistas que se ha puesto nuevamente en boga en la Rusia postsoviética. Vladislav Surkov, un asesor político cercano a Vladímir Putin, citó con aprobación a Ilyin para justificar sus designios de una«democracia soberana», que priorice la«centralización, personificación e idealización» por sobre la libertad individual. Según Snyder, eso es lo que realmente inspira la política agresiva de Putin, mientras que Ilyich y Surkov son los cerebros que están detrás de la reacción global contra las complacientes visiones liberales de la modernización. No obstante, la construcción de esta red de influencia es de por sí un terreno fértil para la creación de mitos. Entre los expertos en política rusa, no hay una coincidencia que permita afir mar que los ideólogos a partir de los cuales Snyder teje su relato tengan, en 51 T ema C entral La democracia y sus descontentos realidad, la importancia que él les atribu¿Dónde se originó el ye 9 . ¿Dónde se originó el enfrentamiento entre Putin y Occidente? ¿Fue impulsado por un oscuro giro nacionalista desde el Kremlin o por conflictos geopolíticos más amplios y evidentes? enfrentamiento entre Putin y Occidente? ¿Fue impulsado por un oscuro giro nacionalista Para explicar en parte la escalada de la agresión rusa, Snyder alude varias veces a la presencia de Putin en una cumbre de o por conflictos geopolíticos más amplios y evidentes? n la Organización del Tratado del Atlántico Norte( otan ), celebrada en Bucarest en abril de 2008. Pero nunca menciona cuál fue el tema de esa áspera reunión: se dirimía una propuesta auspiciada por el gobierno de George W. Bush, que instaba a acelerar las solicitudes de Ucrania y Georgia de ser incorporados como miembros de la otan . Eso provocó una reacción hostil de Rusia, pero también de Alemania y Francia, que no tenían interés alguno en acoger a Ucrania dentro de su exclusivo club europeo ni deseaban aumentar las tensiones con Moscú. No se trataba de la construcción de mitos neofascistas en el Kremlin, sino de una cuestión vinculada a la geopolítica post-Guerra Fría. Para descifrar la posición rusa, el texto que evidentemente se debe consultar es el discurso pronunciado en 2007 por Putin durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, que lejos de ser una declaración etnonacionalista representó una denuncia muy bien articulada del unilateralismo estadounidense. Snyder no lo analiza. Aún más elocuente es el modo en que Snyder aborda la crisis de Ucrania y sus efectos sobre eeuu . ¿De veras es posible comprender el conflicto de 2013 ha ciendo referencia únicamente a las maquinaciones del régimen de Putin, sin considerar la torpe diplomacia de la ue y un contexto económico y geopolítico más amplio? En un libro anterior, Tierras de sangre (2010) 10 , Snyder insistía en que la historia ucraniana había sido modelada por el choque de los proyectos imperiales del zarismo, de Alemania y de la urss . Lo que sorprende es que en El camino hacia la no libertad no encare los hechos recientes con el mismo enfoque, como el resultado de una lucha multilateral por el poder. Sería necio insinuar que la otan y la ue están involucradas en un proyecto expansionista similar al de la Alemania nazi. Pero sería igual de necio insistir en que la rivalidad geopolítica no tuvo nada que ver con la crisis que explotó 9 . Ver Sophie Pinkham:«Zombie History, Timothy Snyder’s Bleak Vision of the Past and Present» en The Nation , 3/5/2018. 10. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2017. N ueva S ociedad 282 52 Adam Tooze en Kiev en noviembre de 2013, cuando colapsaron las negociaciones respecto a la futura incorporación de Ucrania a la ue y se abrieron así las puertas a la intervención de Putin. Polonia, al igual que los países bálticos y escandinavos, había apoyado el ingreso de Ucrania en la Unión; mediante el impulso a los acuerdos de la Asociación Oriental desarrollados desde 2008 en adelante con seis países de la exurss , utilizaban a la ue como parte de una estrategia de contención, en la cual la«occidentalización» no era solo un fin en sí mis mo, sino también un medio para blindar sus fortificaciones orientales frente a Rusia. Moscú comprendió perfectamente lo que estaba en juego. Según Snyder, la influencia maligna del giro antidemocrático de Rusia va más allá de Europa del Este. En los últimos capítulos de su libro, reproduce informes de los medios de comunicación relacionados con la injerencia de Putin en las elecciones de eeuu y Francia en 2016 y 2017. Sin embargo, si alguien quiere entender la situación, debe abordar los factores geopolíticos que Snyder Los puntos de vista de subestima. La hostilidad hacia Hillary Clinton no era el resultado de la misoClinton respecto a las ginia entre los ideólogos del Kremlin, relaciones estadounidenses con Rusia se remontan al triunfalismo unipolar como sugiere Snyder. Los puntos de vista de Clinton respecto a las relaciones estadounidenses con Rusia se remontan al triunfalismo unipolar de los años 90 y se de los años 90 n reflejaron con claridad durante el tiempo en que se desempeñó como secretaria de Estado. Quizás ella no haya fomentado las protestas de diciembre de 2011 en Rusia, como cree Putin, pero su apoyo a la oposición estaba a la vista. Con la crisis de Ucrania aún en curso, probablemente Moscú no tenía ningún interés en que se produjera una victoria electoral de Clinton, sobre todo cuando la alternativa era Trump. En lugar de analizar el contexto geopolítico que rodeaba las elecciones de 2016, Snyder expone la ya consabida letanía de denuncias sobre las conexiones comerciales de Trump con Rusia. La investigación de Robert Mueller arroja resultados frustrantes, que no son concluyentes. Y en nuestro momento histórico debemos asumir precisamente esa gran incertidumbre. Aún intentamos descifrar si conviene interpretar la crisis estadounidense como el resultado de los negocios endogámicos realizados por una elite cleptocrática, de la sociología política del cinturón industrial del noreste, de la complacencia exhibida por los jefes de campaña de Hillary Clinton o de la persistencia de las divisiones raciales en el país. Parece poco probable que una interferencia exterior haya tenido una incidencia decisiva en los comicios, aunque no se puede descartar esa 53 T ema C entral La democracia y sus descontentos posibilidad. Es este carácter profundamente indescifrable lo que define nuestra situación. El tono de certeza profética de Snyder y su llamado altisonante a resistir frente a las oscuras y omnipresentes fuerzas del neofascismo ruso se reflejan más como un síntoma de los tiempos que como un trabajo historiográfico. Por el contrario, el gran mérito de Así termina la democracia 11 es que su autor, David Runciman, toma nuestro desconcierto como punto de partida. En lugar de ofrecer un relato definitivo o recetas políticas específicas, Runciman(profe sor de Ciencia Política en Cambridge) analiza diversos modos de comprender nuestro presente. El resultado es una serie de diagnósticos esclarecedores y útiles, más allá de si uno está de acuerdo o no con sus principales conclusiones. Runciman sostiene que es necesario romper con ese retorno compulsivo al periodo de entreguerras. ¿Podría acaso la presidencia de Trump constituir el embrión de un descenso hacia el fascismo? No se lo puede descartar. Situaciones como la marcha de Charlottesville revelan la profundidad y amplitud de las subcorrientes derechistas. Pero no se trata de los fogueados escuadrones fascistas que existieron en las décadas de 1920 y 1930. Entonces, si parece inverosímil que emerja un movimiento fascista de masas, ¿qué se podría decir de los golpes de Estado que asolaron a América Latina y el sur de Europa en los años 1960 y 1970? Runciman pone paños fríos al asunto. Así como se desvanece el recuerdo de la conscripción, la movilización de masas y la guerra total, también desaparecen las pasiones políticas realmente violentas del siglo xx . Tanto la amenaza del fascismo como los eslóganes movilizadores del antifascismo resultan huecos, sostiene Runciman. Las manifestaciones nacionalistas de masas, incluso las orquestadas por Recep Tayyip Erdoğan en Turquía o por el partido Ley y Justicia en Polonia, parecen más una imitación que un producto genuino. En un punto, esto es tranquilizador. Todo indica que la democracia no morirá como resultado de un estallido. Sin embargo, es más cercana la posibilidad de que llegue a su fin con un gemido. No parece haber un nivel de solidaridad nacional adecuado para enfrentar el desafío de la creciente desigualdad, que requeriría aumentar los impuestos sobre la renta y la riqueza; o emprender reformas integrales orientadas al bienestar: esas reformas que representaron los logros de mediados del siglo pasado y que, en gran medida, se vieron impulsadas por los enormes esfuerzos de movilización de las dos guerras mundiales. Runciman sostiene que, una vez que dejemos atrás los oscuros recuerdos de la década de 1930, podremos expandir nuestra imaginación histórica para incluir un conjunto más amplio de amenazas. La democracia no tiene una respuesta 11. Paidós, Barcelona, 2019. N ueva S ociedad 282 54 Adam Tooze clara frente al funcionamiento irracional del poder burocrático y tecnológico. En efecto, podríamos estar asistiendo a su extensión en forma de robótica e inteligencia artificial. Del mismo modo, tras décadas de graves advertencias, el problema ambiental básicamente sigue sin abordarse. Estos hechos no representan sorpresa alguna para Runciman, quien cita el concepto de banalidad del mal de Hannah Arendt y la Primavera silenciosa de Rachel Carson para mostrar que hemos sido conscientes de tales cuestiones durante muchas décadas. La extralimitación burocrática y la catástrofe ambiental son precisamente ese tipo de desafíos existenciales de lento desarrollo frente a los cuales las democracias funcionan de manera muy deficiente. Y dado que Occidente no aborda estos problemas, cabe esperar que se demanden cada vez con más fuerza respuestas enérgicas y autoritarias. Es sintomático que hoy el autoritarismo meritocrático halle adeptos ya no entre esos ideólogos irritables que habitan el libro de Snyder, sino entre anodinos profesores de ciencias políticas. Por ejemplo, en Contra la democracia (2016) 12 , Jason Brennan reflota un debate del siglo xix y aboga por un gobierno ejercido por aquellos que están calificados, que llama«epistocracia». En ese sentido, vivimos bajo la sombra de Beijing, más que de Moscú. Sin embargo, como señala Runciman, aunque la meritocracia autoritaria pueda prometer la formulación de políticas más decididas, también aumenta la probabilidad de que se produzcan errores catastróficos. Finalmente, hay una amenaza que está en boga: las empresas y las tecnologías que ellas promueven. Como nos recuerda Runciman, las empresas son al menos tan antiguas como el Estado moderno y es posible que sobrevivan Runciman considera que a él. Las redes de Facebook y de compañías similares son más extensas que Mark Zuckerberg es una amenaza mucho más seria para la democracia cualquier organización jerárquica estatal. Runciman considera que Mark Zuckerberg es una amenaza mucho más seria para la democracia estadouestadounidense que Trump n nidense que Trump. Pero ¿qué clase de amenaza es la que plantea Zuckerberg? Quizás la oligarquía del siglo xxi persiga el lucro y no tolere los controles y equilibrios del Estado de derecho, aunque al menos en eeuu intenta mantener las buenas formas, se muestra ávida por pregonar las banalidades de la responsabilidad social corporativa y es susceptible a la presión política. 12. Deusto, Barcelona, 2018. 55 T ema C entral La democracia y sus descontentos En cada uno de los temas que analiza, las conclusiones de Runciman son «deflacionistas», lo cual reconforta. Es tentador decir que su libro representa el antídoto perfecto tanto para el sobrecalentado debate nacional en eeuu como para la certeza exhibida por la oscura narración de Snyder. De todos modos, esto no debe tapar la profecía silenciosa presente en el propio relato de Runciman. Se puede rastrear en una humorada aparentemente inocente, que señala que las repetidas referencias a la década de 1930 son tics psicológicos de una crisis de la mediana edad en el aspecto político. Su visión de nuestra situación actual se basa en la premisa de que la democracia es una forma política con un ciclo de vida, un comienzo y un final. Dado que no hemos alcanzado el punto final, resulta exagerado hablar de una crisis terminal inmediata. Pero debemos reconocer que estamos en una edad madura tardía. Este razonamiento marca un pasaje notable desde la historia hacia la metafísica organicista. Y lo hace con ironía. Cuando Runciman sugiere que las constituciones políticas tienen un ciclo de vida natural, recuerda a Oswald Spengler, autor de La decadencia de Occidente y escritor político y cultural modelo de la República de Weimar. Al igual que Runciman, Spengler utilizó una filosofía natural para organizar la historia mundial en una serie de trayectorias cuasi biológicas. En su opinión, la situación de Occidente se aproximaba al fi nal de un ciclo natural de osificación de la civilización. Según Runciman, este proceso muestra su máximo avance en sistemas políticos como los de Grecia y Japón, que no están muertos pero se encuentran atrapados en un estado poshistórico, paralizados por las restricciones fiscales y el declive demográfico. En este punto, la gran visión de Runciman converge con la de Alexandre Kojève, otro profeta del fin de la Historia e inspirador del ya célebre ensayo escrito por Francis Fukuyama en 1989. Más allá de las metáforas biológicas, lo que estos escritores tienen en común es su posición intelectual y política. En lugar de enfurecerse contra la noche que viene, Runciman –al igual que Spengler y Kojève– nos invita a adoptar una actitud de realismo desilusionado. El hecho de que podamos ver alrededor de nosotros la caída de sistemas políticos democráticos y de que podamos diagnosticar las múltiples causas de su eventual desaparición no nos exime de la responsabilidad de trabajar para que funcionen hasta el amargo final. Esa es la forma en que Runciman dice que«no hay alternativa» a la democracia liberal. Desde hace tiempo, la democracia ha sido el punto de referencia de la occidentalización. El debate sobre una crisis en la democracia adquiere relevancia precisamente porque esa referencia se ve cuestionada por el ascenso de la N ueva S ociedad 282 56 Adam Tooze economía china bajo el liderazgo del Partido Comunista. Runciman es estoico. Finaliza su libro con una proyección imaginativa del futuro: el lunes 20 de enero de 2053 asume sus funciones el presidente Li, quien sucede en el cargo al controvertido Chan-Zuckerberg. A causa del cambio climático, Washington dc presenta entonces una temperatura agradable en enero. Los demócratas y los republicanos siguen allí, pero el sistema de partidos está maltrecho, como ha estado por décadas. El Congreso está paralizado. El dólar no vale nada. Los lazos de Li con China son un secreto a voces, pero los estadounidenses están lejos de preocuparse. En cualquier caso, el presidente ya no controla los códigos nucleares. No obstante, la bandera continúa flameando y el discurso de asun ción es previsible:«Recordó al público que lo escuchaba que Estados Unidos de América seguía siendo, por encima de todo, una democracia. Que siempre sería una democracia». Cuando Li deja el estrado, se escucha a uno de sus predecesores decir:«Se queja demasiado». ¿Cómo fue concebida esta fantasía? Posiblemente como un ejercicio mental provocativo más que como una predicción. Y logra plantear la pregunta más acuciante del presente. Si persisten las tendencias actuales, ¿aceptará eeuu con serenidad su caída relativa? Quizás la preocupación consista en que la visión de Runciman de un país pasivo sea en realidad demasiado optimista. En un agudo artículo de opinión, Larry Summers se preguntó recientemente: «¿Puede eeuu imaginar un sistema global en 2050 en el cual su economía sea la mitad de la más grande del mundo? Y si pudiéramos imaginarlo, ¿habría un líder político capaz de reconocer la realidad de tal modo que haga posible alguna negociación sobre cómo sería ese mundo?» 13 . Trump ha respondido a la pregunta con su típico estilo beligerante y caprichoso: lanzando una irreflexiva guerra comercial. Sin embargo, al menos en esta política, no está solo. Si existe alguna coincidencia a lo largo del arco político estadounidense, es acerca de la necesidad de adoptar una posición más firme contra China. En lugar de la aceptación estoica de una nueva realidad, sugerida en el escenario de Runciman, ¿no es más probable que se desemboque en una reconfiguración de la democracia estadounidense como la ocurri da en las décadas de 1930 y 1940, cuando se les dio un poder sin precedentes a los órganos ejecutivos para enfrentar a los enemigos externos? Los riesgos de un enfrentamiento con la Alemania nazi y la urss resultaban enormes. En comparación, nuestros problemas con la Rusia de Putin son insignificantes. Los peligros de una nueva Guerra Fría con China no lo serán. 13. L. Summers:«Washington May Bluster but Cannot Stifle the Chinese Economy» en Financial Times , 3/12/2018. Líder, héroe y villano: los protagonistas del mito populista M aría E speranza C asullo El populismo fue dado por muerto muchas veces y ha renacido otras tantas. Y eso es porque«funciona». Una de las entradas al espinoso objeto del populismo es el análisis de los diferentes tipos de liderazgo que implica –el militar patriota, el referente social o el empresario exitoso–, así como de la construcción de héroes y villanos. T res figuras narrativas funcionan como protagonistas del populismo: el líder, el héroe y el villano. En el caso del mito fundacional del liberalismo y del marxismo, cada uno a su manera propone un«héroe» o un responsable de la emancipación. En el primero, este es singular: el sujeto dotado de razón. Los grandes textos del liberalismo reconocen la posibilidad de acción colectiva; sin embargo, esta acción se presenta en la mayoría de los clásicos como una externalidad positiva resultado de la interacción entre miles o millones de individuos 1 . Para el marxismo, en cambio, el héroe es colectivo, ya que el sujeto de la historia es la clase obrera 2 . Solo el proletariado en tanto clase puede ser el sujeto de la revolución y, por lo tanto, de la historia. El mito populista tiene también un héroe, que es un héroe dual . El pueblo es un héroe colectivo, pero el héroe no puede organizarse ni actuar por sí solo María Esperanza Casullo: es politóloga, doctora en Gobierno por la Universidad de Georgetown(Washington, dc ) y profesora de la Universidad Nacional de Río Negro(Argentina). Publicó artículos y capítulos sobre teoría de la democracia, populismo latinoamericano y peronismo. Palabras claves: democracia, líder, populismo, pueblo, América Latina. Nota: este artículo se origina en fragmentos del libro ¿Por qué funciona el populismo? , Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2019. 1. Así lo hacen, por ejemplo, Immanuel Kant cuando describe la«social a-sociabilidad» de la sociedad civil como el motor que hace avanzar la historia hacia la paz, o John Stuart Mill al hablar del«mercado de las ideas» de la opinión pública. 2. La vanguardia política es necesaria, pero solo si puede comprometerse en el proceso de crear autoconciencia de clase. N ueva S ociedad 282 58 María Esperanza Casullo con miras a un objetivo concertado de largo plazo; como notaron Aristóteles y Maquiavelo, el pueblo puede movilizarse únicamente de manera efímera y reactiva. Por lo tanto, es el líder populista quien debe acompañarlo y guiarlo 3 . Héroe Villano Mito liberal Individuo Estado Fuente: elaboración de la autora. Cuadro Figuras narrativas Mito marxista Proletariado Burguesía Mito populista Pueblo/líder Adversario externo/traidor interno El líder populista se autopercibe como un redentor del pueblo, que con coraje y abandono de sí acude a su rescate. El uso de la palabra«redentor» no es casual, porque el liderazgo populista se plantea como algo más que la representación transaccional de intereses comunes 4 . El tipo de vínculo que propone el líder populista se basa en hacer presentes a los seguidores dentro del espacio político que les estaba vedado. El líder no pide el voto como contraprestación de una promesa de campaña; promete encarnar en sí mismo la lucha del pueblo contra el opresor. ■■  El líder populista como perpetuo outsider Uno de los rasgos centrales de la movilización populista es la presencia de un líder personalista y carismático. La autoridad del o la líder populista frente a sus seguidores no proviene de una fuente externa(como pueden ser los procedimientos partidarios o la tradición imbuida en las normas de la herencia dinástica), sino que viene de un lazo directo establecido entre ambos sin mediaciones 5 . 3. Sin embargo, la propia naturaleza del pueblo, así como el carácter imprescindible de la frontera interna que lo separa de un otro(y lo define), hacen que la posibilidad de imaginar un nuevo orden político basado solo en la libertad del pueblo sea, para el populismo, imposible(a diferencia del marxismo). 4.«El discurso populista se vuelve un mensaje redentor y no una simple reivindicación o representación de la demanda». Julio Aibar Gaete:«La miopía del procedimentalismo y la presentación populista del daño» en J. Aibar Gaete(ed.): Vox populi. Populismo y democracia en Latinoamérica , Undav Ediciones/ Universidad Nacional de General Sarmiento/ Flacso México, Avellaneda, 2013, p. 42. 5. Los líderes no carismáticos en general llegan al poder siguiendo trayectorias que acumulan representación mediante mecanismos establecidos o siendo insiders en sus partidos políticos, mientras que los líderes populistas se caracterizan por venir de afuera de los partidos establecidos o irrumpir en la política de manera inesperada(más allá de que sean o no magnéticos y atractivos en lo personal). 59 T ema C entral Líder, héroe y villano: los protagonistas del mito populista Ahora bien, la representación del lazo carismático no se funda en las instituciones y los procedimientos preexistentes, sino que es, por así decirlo, inmanente al lazo mismo. Al líder se lo reconoce como una persona excepcional , y de allí deriva su poder. Pero esa excepcionalidad replica o recoge también algo presente en el pueblo. Paul Taggart sostiene que«el populismo requiere al más excepcional de los hombres para liderar al más común de los pueblos». Sin embargo, en el discurso de los líderes, esa excepcionalidad se construye en espejo con la excepcionalidad moral del pueblo o, mejor aún, la acción redentora del líder es justamente la de llevar al pueblo a esa excepcionalidad. La autoridad de un líder carismático existe en tanto que sus seguidores estén convencidos de que esta existe y punto; de ahí que el líder populista deba crear y recrear la legitimidad de su propia autoridad mediante la apelación discursiva directa y constante a sus seguidores . Por esto, la palabra«política» es una de sus herramientas centrales, aunque no hay que descartar, desde luego, el uso constante que hacen también de la imagen. No es un secreto que los líderes populistas hablan mucho y constantemente , pero hay una lógica detrás de los programas televisivos o las cadenas nacionales: ellos deben explicar a sus seguidores quién es el « ellos » y quién el « nosotros », deben traducir«situaciones objetivas» complejas en narrativas simplificadas, forjar lazos de solidaridad entre grupos sociales diversos a fin de armar una coalición multiclasista. Y deben hacer todo eso sin el apoyo de un libro sagrado o la tradición de un partido centenario. Un líder populista debe hablar a sus seguidores de una manera que los persuada y los inspire; como ya mencionamos, debe ser por naturaleza un contador de historias, que explique una y otra vez quién es el pueblo, quién es el antipueblo y, sobre todo, quién es el líder en cuestión . Un líder populista se diferencia de uno no populista por la continua referencia a su historia personal y privada. Los líderes populistas hablan de sí mismos: de sus infancias, de sus valores, de sus familias; entretejen lo público, lo privado y lo biográfico de una y mil maneras. Gustan de hablar de fútbol, de hacer demostraciones de canto o de referirse a su militancia juvenil. El lazo representacional entre seguidores y líder está fundamentado en esa dación de lealtad que, por su propia fuerza, transforma al líder persona en un símbolo, un significante y un programa. Y esta entrega genera la necesaria autoridad performativa en función de la cual el líder pasa a ser el único hablante con poder para narrar o alterar ese mismo mito originario, lo cual, a su vez, posibilita transformar el discurso en un repertorio de prácticas políticas concretas al dicotomizar el espacio político entre un«nosotros» y un«ellos» 6 . 6. Francisco Panizza(comp.): El populismo como espejo de la democracia , fce , Ciudad de México, 2009. N ueva S ociedad 282 60 María Esperanza Casullo En sus discursos, los líderes populistas siempre se presentan como outsiders , es decir, como alguien que viene«de afuera», incontaminado por los vicios de la«partidocracia» o el establishment, y que se ha visto casi forzado a entrar en la política debido a la indignación moral que el sufrimiento del pueblo y la traición de la elite generan. Esto es así ya sea que el líder provenga, en efecto, de un grupo excluido(como ocurrió con Evo Morales) o que sea heredero de una de las familias más ricas y tradicionales del país(como el caso de Álvaro Uribe). Un líder populista está forzado a elaborar una narra ción que lo presente como alguien que se volcó a la política acicateado por un deseo de servir al pueblo, no por simple cálculo de conveniencia. La verdad factual que subyace a la autopresentación del líder es secundaria a la potencia que adquiera la narración del viaje personal desde la pasividad apolítica hasta el compromiso total redentor con el pueblo. El relato de este trayecto de la ignorancia a la conciencia política debe resultar a la vez emocional desde lo personal y poderoso desde lo político. En él se actualizan, además, temas como el compromiso ético hacia una causa colectiva más amplia, el sacrificio de la vida y el bienestar personal, y la disciplina aprendida en ámbitos sencillos que la política no pudo corromper, como los cuarteles militares(Juan Domingo Perón, Hugo Chávez), la fábrica(Luiz Inácio Lula da Silva) o las comunidades campesinas(Evo Morales). Sin embargo, este relato de activación política cumple otro objetivo doble: por un lado, enfatiza el carácter excepcional , carismático y redentor de ese liderazgo 7 ; por el otro, comunica a todo el arco político que el líder no le debe nada a nadie, en términos políticos, salvo a sí mismo y a sus seguidores. A diferencia de los políticos tradicionales, un outsider no tiene compromisos con ningún partido ni aliado y llega al poder «con las manos libres» 8 . A continuación, discutiré brevemente tres modelos de relato típicos que han demostrado su efectividad para construir una historia de« outsiderness » a la política: el militar patriota, el dirigente social y el empresario exitoso. Estos modelos continúan siendo puestos en uso aun en nuestros tiempos con éxito político: Chávez, Morales y Trump lo demuestran. 7. En cambio, los líderes no populistas suelen presentarse a los electorados poniendo el acento en sus credenciales tecnocráticas o su amplia experiencia en diversos puestos del Estado: hacen gala de sus competencias en economía, en gestión o en derecho, y subrayan su carácter sólido, confiable, mesurado(recuérdese a Fernando de la Rúa, en Argentina, quien con esta imagen buscaba diferenciarse del populista y«excesivo» Carlos Menem). 8. Esto se presenta en general así en el discurso, pese a que es bien sabido que los líderes populistas suelen reclutar dirigentes de la«partidocracia» para su coalición desde el momento en que comienzan a aspirar al poder. 61 T ema C entral Líder, héroe y villano: los protagonistas del mito populista © Nueva Sociedad/ Sol Undurraga 2019 N ueva S ociedad 282 62 María Esperanza Casullo ■■  El militar patriota Como en casi todo lo relacionado con el discurso populista, los«hechos objetivos» de la biografía del líder forman solo la materialidad lábil que deberá transformarse en un relato que ponga el acento en la historia de sacrificio y redención. Un amplio espectro comparte esta autopresentación: desde Lula da Silva, primer presidente obrero y sin título universitario, hasta Perón, militar de alto rango, funcionario y vicepresidente que gozaba de un apreciable graDurante el siglo xx , do de poder antes de su llegada a la Presidencia. Sin embargo, la historia latinoamericana muestra la figura del militar que ciertas trayectorias se prestan más fácilmente patriota resultó el principal modelo n a convertirse en los relatos que sustentan un liderazgo de esta naturaleza. Durante el siglo xx , la figura del militar patriota resultó el principal modelo del que surgieron la mayoría de los movimientos populistas de la región. Getúlio Vargas, Perón, Juan Velasco Alvarado, Omar Torrijos, Chávez: todos tenían grado militar o un pasado en las Fuerzas Armadas antes de dar el salto a la política. Como explican Silvia Sigal y Eliseo Verón, Perón se apoyó de manera constante en la figura del soldado tranquilo, con su carrera militar«sin ambicio nes», que por su sentido patriótico se vio obligado a entrar en la política 9 . Algo similar también se encuentra en la construcción que Chávez hacía de sí mismo. En las décadas finales del siglo xx , sin embargo, la figura del militar patriota cayó relativamente en desuso, tal vez por la memoria reciente de los crímenes y las violaciones a los derechos humanos en dictadura durante los años 70 en América Latina(quizás no sea casual que Chávez haya surgido en Venezuela, paradójicamente el país de la región con la más larga tradición de gobiernos civiles y sin dictaduras militares). Europa y Estados Unidos no tienen casos similares de militares patrióticos que hayan devenido líderes populistas. Pero sí pueden rastrearse ejemplos de otros dos orígenes sociales que resultaron fructíferos: el dirigente social y el empresario. ■■  El dirigente social Numerosos líderes saltaron a la política a partir de su activismo en movimientos sociales de distinto tipo en la ola más reciente de populismo. En América Latina, los movimientos sociales ganaron protagonismo durante los años 70 y 80, 9. S. Sigal y E. Verón: Perón o muerte. Los fundamentos discursivos del fenómeno peronista , Eudeba, Buenos Aires, 2003. 63 T ema C entral Líder, héroe y villano: los protagonistas del mito populista cuando la sociedad civil se convirtió en gran medida en la punta de lanza de la lucha democratizadora contra las dictaduras. En los 90, la lucha antineoliberal fortaleció a diversas organizaciones, como los movimientos de trabajadores desocupados en Argentina, los Trabajadores Rurales Sin Tierra en Brasil y los cocaleros del Chapare boliviano, que luchaban contra las políticas de erradicación de los cultivos de coca que impulsaba eeuu . Como, por un lado, los movimientos sociales habían ganado terreno y fuerza y, por otro, había desaparecido de hecho la lucha armada como opción política, no es sorprendente que varios de estos dirigentes se decidieran a buscar el poder desde las urnas, abrazando la vía democrática y reformista como el camino adecuado para el cambio social. Recordemos, por ejemplo, a Lula da Silva y Morales. Fernando Lugo en Paraguay y Rafael Correa en Ecuador también entraron en la política«desde afuera», desde la militancia social católica con opción por los pobres en un caso, o desde el movimiento de protesta que terminó con el gobierno de Lucio Gutiérrez, en el otro. En Europa o eeuu , estos casos no son tan frecuentes, pero existen algunos importantes. Uno de ellos es el partido populista de izquierda Podemos en España, cuyo núcleo dirigente inicial se formó en el movimiento de indignados que protestaban contra las medidas de austeridad, en respuesta a la crisis financiera de 2008. El proceso de conversión de dirigente social a líder populista tiene sus riesgos. Existen experiencias en las cuales este proceso termina fragmentando al propio movimiento, por una de dos razones. Puede ser que otros miembros de la organización sientan que el pasaje de lo social a lo político genera mayor personalismo y menor horizontalidad. Una segunda razón se puso de manifiesto en algunos de los liderazgos populistas de la última ola latinoamericana, en los que los líderes provenían de la izquierda marxista o estaban aliados con organizaciones de este tipo. Los populismos apuestan siempre a la vía electoral y democrática para llegar al poder, por lo que la adopción de un camino populista requiere una renuncia explícita a la vía revolucionaria. En el caso boliviano, el ascenso de Morales a la Presidencia implicó un fuerte debate dentro de la red de movimientos sindicales, indígenas y cocaleros sobre la legitimidad o conveniencia de abandonar la lucha por una transformación radical del Estado y abrazar, en cambio, la puja electoral dentro de los límites y estructuras del Estado-nación. ■■  El empresario exitoso Mientras el dirigente social devenido político parecería un fenómeno propio de América del Sur, el acceso al poder del empresario mediante las urnas es N ueva S ociedad 282 64 María Esperanza Casullo singularmente adecuado al imaginario político de Europa occidental y eeuu . Silvio Berlusconi y Trump son dos de los casos más relevantes, aunque el país norteamericano tiene algunos antecedentes: Ross Perot, hombre del petróleo, que en 1992 encarnó la candidatura más exitosa en medio siglo de un tercer partido, por fuera del bipartidismo; Michael Bloomberg, dueño de la compañía de información financiera de igual nombre, que se convirtió en alcalde de Nueva York y coqueteó con disputar la Presidencia; y Mitt Romney, magnate de las finanzas, que fue candidato presidencial en 2012 por el Partido Re publicano. Como en estos casos, en Sudamérica las historias de empresarios exitosos volcados a la política parecen estar casi exclusivamente asociadas a la derecha: Sebastián Piñera en Chile, Michel Temer en Brasil, Horacio Cartes en Paraguay, Mauricio Macri en Argentina y Pedro Pablo Kuczynski en Perú. El atractivo del hombre(este relato es casi exclusivamente masculino) de negocios exitoso proviene, para el imaginario, de una idea moral que ya no concibe el país como un«ejército civil»(que requiere de un líder con entrenamiento y sentido del deber militar para ponerse en movimiento de manera unificada), sino como una«empresa»(que debe tecnocrática y desapasio nadamente aprender a competir dentro del mercado de naciones, haciendo para esto los sacrificios que sean necesarios). En este tipo de liderazgo, la idea-guía no es el deber ni el compromiso social, sino la eficiencia tecnocrá tica, el saber hacer práctico, sin las complicaciones de la ideología. Esta imagen del«país como empresa» suele complementarse con la del«país como familia», que debe aprender sobre todo a«no gastar más de lo que gana». No es casual, por tanto, que en este contexto impere la figura masculina del businessman exitoso ya que –si bien hay mujeres que llegaron a la política a partir de su pasado como empresarias– estas formaciones imaginarias se suelen asociar a cierta retórica que explota ideas convencionales sobre la«masculinidad exitosa»: familias tradicionales, jóvenes y bellas esposas (como Melania Trump o Juliana Awada), o bien una pública ostentación del contacto constante con actrices y modelos(como Berlusconi). Tal vez ayudada por el ascenso de la retórica asociada al valor moral del mercado y del éxito en la actividad privada, junto con la expansión de los modos de gobierno propios del neoliberalismo, la figura del empresario exitoso pasó a tener aristas no solo económicas sino políticas e incluso morales. En este caso, el valor«moral» apolítico ya no es el del sacrificio por la patria –como lo era con los militares durante los años 40 y 50–, sino el de la racionalidad instrumental vinculada al desempeño en el mercado, al«éxito» individual que esa persona se siente obligada a devolver a la sociedad. 65 T ema C entral Líder, héroe y villano: los protagonistas del mito populista ■■  La relación entre héroe y villano en el mito populista El líder, como ya planteamos, es el único enunciador con autoridad performativa para articular el mito populista.«Narrador oficial» del movimiento, es el único que puede definir en cada momento quién forma parte del pueblo o del antipueblo. Su propia persona, así como su papel providencial dentro del movimiento, El líder no se presenta son parte de este relato en permanente consnunca como héroe trucción. Pero el relato jamás se agota en un simple elogio del líder. Es más, el líder no se presenta nunca como héroe del relato: el verdel relato: el verdadero héroe es el pueblo n dadero héroe es el pueblo . La contraposición marcada se da entre un«nosotros» (conformado por la dupla líder-pueblo) y un«ellos»(el villano externo y el traidor interno). Esta frontera que separa ambos campos también atraviesa la sociedad: así, la arena política se divide entre un nosotros y un ellos, un underdog y una elite, un pueblo y un antipueblo. A pesar de que Cass Mudde y Cristóbal Rovira Kaltwasser sostienen lo contrario, la creación de una frontera que delimita un«nosotros» y un«ellos» no es privativa de los populismos 10 . Podría pensarse que un grado de dicotomización e incluso de maniqueísmo resulta un rasgo ineludible, si no de todas, al menos de la mayoría de las ideologías modernas. Lo único y fundamental en el populismo es que, por un lado, se presume que esta dicotomía no podrá jamás ser eliminada y, por el otro, esta frontera es móvil y maleable. La frontera no se borra jamás: se administra estratégicamente, día a día, momento a momento. Un actor social que en cierta etapa puede estar fuera del«nosotros» podrá, si las circunstancias cambian, pasar a integrarlo, y viceversa. No hay un solo modelo de«pueblo» sino instancias situadas histórica y espacialmente de«pueblos», cuyas características dependen del proceso concreto y por lo tanto también contingente de su constitución. No hay un solo modo de volverse pueblo, sino injusticias concretas e históricamente situadas que deben ser, por eso, encadenadas y condensadas en el relato vehiculizado en el mito populista. Existen, por supuesto, procesos supralocales que pueden emparentar pueblos, si estos comparten situaciones de opresión similares o relacionadas(por ejemplo, haber sido objeto del mismo tipo de colonialismo por parte de la misma potencia). Sin embargo, si bien los pueblos pueden ser pueblos hermanos , no serán iguales, ni habrán de desaparecer sus especificidades. O, en caso de pretender fundirse en un pueblo más grande, esto requerirá el 10. C. Mudde y C. Rovira Kaltwasser: Populism: A Very Short Introduction , Oxford up , Oxford, 2017. N ueva S ociedad 282 66 María Esperanza Casullo establecimiento de una nueva frontera. Es precisamente este carácter indeterminado del pueblo lo que ayuda a comprender la centralidad del mito populista propagado por la voz autorizada del líder: un acto performativo que traza la línea entre el pueblo y el no pueblo como condición de posibilidad de su propia existencia. El adversario del pueblo se define casi siempre como«la elite», y la mayoría de los estudiosos encuentra el antielitismo como un rasgo esencial del populismo. Pero también en este caso el antielitismo es una condición necesaria pero no suficiente para determinar que un movimiento es populista 11 . La clave radica en que los populismos conciben a la elite de manera no esencialista y abierta. En un contexto particular como el de Argentina en 2008, un discurso populista designó a los sectores«del campo» como adversarios 12 ; en otro contexto, por ejemplo, el del populismo rural estadounidense de fines del siglo xix , esos mismos sectores fueron señalados como«pueblo». Lo que diferencia al populismo no es su antielitismo de por sí, sino dos cuestiones relacionadas: primero, el carácter vacío del significante«elite»; y segun do, el carácter insuperable de la división entre pueblo y elite. El populismo no No hay, para ningún plantea una instancia superadora en la cual eliminaría la frontera entre pueblo y antidiscurso populista, una pueblo: la desaparición de la elite marcaría única elite a la que deberá denunciarse en también la desaparición del pueblo. No hay, para ningún discurso populista, una única elite a la que deberá denunciarse en todo todo momento y lugar n momento y lugar; la denuncia , por el contrario, debe dar cuenta de manera específica de una traición histórica por parte de grupos políticos y sociales determinados, que ha afectado en sus potencialidades a un pueblo determinado. A diferencia tanto del liberalismo como del marxismo, el populismo no plantea un horizonte histórico de superación de la división posible entre pueblo y elite. 11. Puede decirse que casi todas las grandes ideologías modernas tienen un componente«antielitista». El liberalismo iluminista se imaginaba a sí mismo en una lucha profunda contra dos de las elites más poderosas del momento: el poder de las monarquías absolutistas y la elite cultural asociada a las universidades escolásticas medievales. Asimismo, la oposición entre civilización y barbarie estaba cargada de un determinismo maniqueísta. Por su parte, el ánimo antielite del socialismo del siglo xix tampoco puede soslayarse, aunque la elite fuera definida de modo di ferente. La condena moral hacia las acciones de esa elite está presente en prácticamente cada palabra escrita por Karl Marx. 12. El intento del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de aumentar las«retenciones» a las exportaciones de granos derivó en un paro rural con cortes de rutas y movilizaciones de solidaridad de sectores medios de las ciudades. La medida no logró aprobación en el Senado y activó las viejas imágenes del«pueblo» contra la«oligarquía(terrateniente)»[ n . del e .]. 67 T ema C entral Líder, héroe y villano: los protagonistas del mito populista ■■  El villano dual La naturaleza del villano refleja en espejo la del héroe, en tanto que ambos tienen una estructura dual . Así como el héroe populista se define a partir de la dupla pueblo-líder, el villano populista está constituido por la dupla enemigo externo-traidor interno. Cualquier operación discursiva del populismo se basa en un manejo tenso , constante y estratégico del«acto de nombrar» 13 por el cual se determina quién es el adversario del pueblo en cada momento particular . Esto implica nombrar, en concreto y con nombre y apellido, al villano externo y al traidor interno. El discurso populista articula la denuncia de una figura malvada y poderosa –que es externa a la comunidad política–, con una figura menos poderosa, pero moralmente más corrupta –que es interna–. Los líderes populistas suelen acusar a algún factor remoto y poderoso(el imperialismo inglés o estadounidense, la elite financiera global, el terrorismo islámico, el capitalismo neoliberal), al que se suele presentar como un villano mecánico, impersonal. Podría decirse: el imperialismo inglés o estadounidense es nefario, pero ¿qué otra cosa podría esperarse de una potencia mundial? La condena no solo política sino también moral queda reservada a aquellos grupos internos que se alían con un adversario externo en contra del pueblo. En este caso, lo que define a estos grupos es la traición . Estos grupos e individuos deberían ser parte del pueblo, pero han elegido a sabiendas ponerse al servicio de ese amo externo: son la oligarquía, los«pelucones», los«escuálidos», el«colonialismo interno», Wall Street, los musulmanes nativos, los intelectuales de las universidades de la costa este en eeuu . La denuncia del traidor se transforma, así, en el verdadero eje normativo del discurso populista. Su apelación principal se vincula con las pasiones; principalmente, como señala Sebastián Barros, con la pasión que nace de ser testigo de una gran injusticia: Las pasiones frente a la frialdad dolosa de los académicos(Jorge E. Gaitán), la pasión que supone poseer y defender la felicidad(Perón). Pero también la pasión que se indigna por el daño sufrido, por la humillación cotidiana(Vargas), la indignación de no sentirse reconocido como ser humano(Morales). 14 Existen maneras diversas de definir a las elites que están bien diferenciadas, aunque tienen patrones comunes. Hay dos repertorios discursivos principales, uno que«pega para arriba» y otro que«pega para abajo», y que se 13. F. Panizza: ob. cit. 14. Sebastián Barros:«Momentums, demos y baremos. Lo popular en los análisis del populismo latinoamericano» en Postdata vol. 19 Nº 2, 2014, p. 299. N ueva S ociedad 282 68 María Esperanza Casullo corresponden a grandes rasgos con la diferencia entre populismos de izquierda y de derecha. En un caso, el de los populismos de izquierda, la elite se define como«los de arriba» en términos socioeconómicos(sectores financie ros, empresarios, grandes propietarios agropecuarios, bancarios, grandes medios), siempre articulados o funcionales a los intereses extranjeros. En el otro, la elite se da en términos socio-étnico-culturales: una conjunción de intelectuales con minorías étnicas o regionales, migrantes y extranjeros en general (los«intelectuales de la costa este» a los que denunciaba Sarah Palin, candidata a la Vicepresidencia estadounidense en 2008 acompañando al republicano John McCain, que serían aliados del cosmopolitismo y la«corrección política»). Esto es mucho más frecuente en los populismos de derecha que, como vimos, resurgen en Europa y eeuu . La finalidad de un mito populista, por supuesto, no es nunca puramente ex presiva o literaria, sino práctica: busca movilizar, identificar un adversario, es bozar y legitimar posibles cursos de acción. Su objetivo no es ficcional, sino político. Esta narración pretende llevar a un colectivo hacia una acción política práctica. La principal motivación para la acción es entonces el enojo (incluso el resentimiento) suscitado en el pueblo contra aquellos que lo han traicionado. Y las políticas públicas que se adoptan estarán directamente relacionadas con la cuestión de a quién se designe como elite y a quién como traidor. Junio de 2019 Li­ma N o 254 ARTÍCULOS: Un primer balance del conflicto en Las Bambas, José De Echave C. La reforma política, Pilar Arroyo. Hacia una teología ecológica de la liberación. A partir de la obra de Gustavo Gutiérrez, Daniel P. Castillo. En compañía de los pobres, desplazados y perseguidos, Leo Guardado. El Sínodo panamazónico: lo que está en juego, Birgit Weiler, hmm. La compasión. Clave de la ética, José Ramón Pascual García. Dios, la tierra y nosotros. Fe y espiritualidad en nuestra vida en el mundo, Felipe Zegarra R. Gonzalo Portocarrero. Ensayando la articulación de la vida, Alessandro Caviglia. Asesinan a activistas defensores de la Amazonia en Brasil y Perú, Carmen Lora. Mensaje de Mons. Carlos Castillo, arzobispo de Lima. Mensaje de la cnbb al pueblo brasileño. Pronunciamiento de la prelatura de Chuquibambilla. Carta abierta a monseñor Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima. Pronunciamiento del Instituto Surandino de Investigación y Acción Solidaria(isaias). Declaración ante la situación actual de Nicaragua y Venezuela, Universidades Jesuitas. Jerusalén, Moacyr Scliar. Presentación y traducción de Manuel Barrós. La iglesia quemada, Víctor Codina. Edita y distribuye Centro de Estudios y Publicaciones, Belisario Flores 681 – Lince, Lima 14, Perú. Tel.:(511) 4336453 – Fax:(511) 4331078. Correo electrónico:. Página web:. El capitalismo democrático: ¿el fin de una excepción histórica? J ean -F abien S pitz Hace unos años, el capitalismo y la democracia parecían hacer un buen matrimonio. Pero el divorcio parece próximo a consumarse: el mercado se encuentra bien, los regímenes autoritarios florecen y el desinterés por los derechos de los individuos sigue creciendo. Entre tanto, el recurso a soluciones autoritarias para resolver los problemas más apremiantes ya no es objeto de un rechazo tan sistemático. C o n motivo del bicentenario de la Revolución Francesa y la caída del Muro de Berlín, François Furet y muchos otros celebraban el matrimonio eterno del capitalismo y los derechos humanos. 30 años más tarde, la pareja está al borde del divorcio: partidos racistas y xenófobos están a las puertas del poder o ya las han cruzado en varios países de la Unión Europea; Turquía experimenta una deriva autoritaria que vulnera las libertades fundamentales; una fiebre de repliegue y rechazo de los extranjeros se ha apoderado del Reino Unido; Estados Unidos, la democracia más antigua del mundo, ha llevado a la Presidencia a un hombre a quien el racismo no lo inquieta y que parece estar dispuesto a infringir todos los principios escritos y no escritos de una Constitución diseñada para proteger las libertades individuales del conjunto de los ciudadanos 1 . El capitalismo se encuentra mejor que nunca y el mercado jamás había llevado tan lejos su dominio ni había anexado a tantos sectores de la existencia humana, pero esta extensión sin precedentes no beneficia a los derechos humanos ni a los princi pios del liberalismo, que hoy son objeto de un escep ticismo cada vez mayor. Jean-Fabien Spitz: es profesor emérito de Filosofía Política en la Universidad de París 1 PanthéonSorbonne. Entre sus numerosos libros se incluye La propriété de soi. Essai sur le sens de la liberté individuelle (Vrin, París, 2018). Palabras claves: capitalismo, democracia, desigualdad, soberanía popular. Nota: la versión original de este artículo en francés se publicó en La Vie des Idées , 10/7/2018, con el título«Le capitalisme démocratique. La fin d’une exception historique?». Traducción: Lucas Bidon-Chanal. 1. Ver Steven Levitsky y Daniel Ziblatt: Cómo mueren las democracias , Ariel, Barcelona, 2018. N ueva S ociedad 282 70 Jean-Fabien Spitz ■■  La desconsolidación democrática Lo que es más grave aún: los politólogos Yasha Mounk y Roberto Stefan Foa han demostrado que una gran parte de los habitantes de los países ricos se ven afectados por una«desconexión» respecto de los valores de la democracia, y que este alejamiento o esta indiferencia conducen a una desconsolidación de aquella. Cuando se les pregunta acerca del valor del régimen democrático, los ciudadanos de estos países –especialmente los más jóvenes– se muestran cada vez menos apegados a esta forma de gobierno y cada vez más tentados por diversas formas de radicalismo. Si bien aún se le concede cierta importancia a la elección de los gobernantes, los componentes liberales de la democracia, especialmente el respeto por los derechos individuales y la necesidad de conducir los cambios políticos bajo las formas institucionales previstas, parecen ser objeto de una desafección o, en todo caso, de un menor apoyo que en las décadas de 1950 y 1960. En cuanto al compromiso y a la práctica de los dereEl recurso a soluciones chos políticos, ya no se los considera elementos esenciales de la vida democrática, y el autoritarias para resolver los problemas más apremiantes ya no desinterés que inspiran no parece responder a la atracción por formas nuevas y no convencionales de participación cívica. es objeto de un rechazo Finalmente, el recurso a soluciones autoritatan sistemático n rias para resolver los problemas más apremiantes ya no es objeto de un rechazo tan sistemático. Por ejemplo, 24% de los ciudadanos estadounidenses, de todas las edades, dice que sería bueno para su país tener un líder fuerte( a strong leader ) que no tuviera que preocuparse por el Congreso o las elecciones, mientras que una proporción aún mayor piensa que sería mejor confiar la gestión de los pro blemas más complejos a los expertos 2 . En eeuu , propuestas como la de retrasar las elecciones para permitir constituir listas electorales confiables que excluyan toda posibilidad de votar para los no ciudadanos no parecen escandalosas; tampoco actitudes que en el pasado habrían golpeado profundamente las reglas no escritas del juego político, por ejemplo aquella que tomó la mayoría republicana en el Congreso al rehusarse pura y simplemente a considerar el nombramiento en la Corte Suprema de la personalidad sugerida por Barack Obama al final de su mandato para reemplazar al juez Antonin Scalia. 2. R.S. Foa y Y. Mounk:«The Danger of Deconsolidation» en Journal of Democracy N o 3, 7/2016; v. tb. R.S. Foa y Y. Mounk:«The End of the Consolidation Paradigm, a Response to Our Critics» en Journal of Democracy Web Exchange , 28/4/2017. 71 T ema C entral El capitalismo democrático: ¿el fin de una excepción histórica? Parece además que, para muchos, la adhesión a los valores«liberales»(los derechos de los individuos y las restricciones institucionales) se basó –durante el periodo de consolidación posterior a la Segunda Guerra Mundial– en razones puramente instrumentales, es decir, en la capacidad de los regímenes democráticos de este periodo de promover un crecimiento continuo del nivel de vida de la mayoría. Como escriben Foa y Mounk,«puede ser que el apego generalizado a la democracia haya dependido de un rápido aumento en el nivel de vida de la gente común» y que«las ganancias del crecimiento económico se hayan concentrado más en las manos de los más ricos en las democracias que conocen esta forma de desconsolidación que en los países donde persiste el consenso democrático» 3 . Claramente, no es sorprendente que el mundo angloamericano –donde la distribución equitativa de los frutos de la prosperidad ha sido menos pronunciada que en otras partes de Europa– sea el primero y el más gravemente afectado por la ola de desconsolidación democrática. La alianza supuestamente inquebrantable entre un régimen político de esencia democrática, basado tanto en el imperio de la ley( rule of law ) y las libertades individuales como en la soberanía de la voluntad colectiva, y un régimen económico basado en la propiedad privada y el libre contrato probablemente ya no esté vigente. Si bien se suponía que cada uno de estos regímenes reforzaba al otro y le daba una base más estable, hoy vemos que se trataba de una ilusión y que este refuerzo mutuo solo existió en un momento histórico muy particular, durante el cual el primero mostró su capacidad para domesticar al segundo y controlar sus excesos. A largo plazo, el mercado genera tales desigualdades que socava los cimientos mismos de la democracia, es decir, el principio igualitario que constituye su núcleo. La alianza entre ambos regímenes ciertamente puede funcionar de forma armoniosa y equilibrar los dos elementos en la medida en que la democracia sea sólida y demuestre su capacidad para controlar al capitalismo y obligar a las fuerzas del mercado a cumplir con las demandas del interés general, es decir, a traducirse en beneficios reales –que pueden ser desiguales– para el conjunto de los grupos sociales. Cuando este círculo virtuoso está en funcionamiento, el control que la democracia puede ejercer sobre el mercado refuerza su propia legitimidad y genera una adhesión de los ciudadanos que es más sólida en la medida en que el régimen democrático demuestra su capacidad para mantener las desigualdades dentro de límites aceptables y para distribuir equitativamente –a través de prestaciones sociales y servicios públicos– los beneficios de la cooperación social. 3.«The End of the Consolidation Paradigm, a Response to Our Critics», cit., p. 6. N ueva S ociedad 282 72 Jean-Fabien Spitz Pero la«globalización desreguladora» –resultado de decisiones políticas deliberadas y cuidadosamente ponderadas– priva a los Estados nacionales de la posibilidad de controlar el mercado de manera eficaz, mientras se despliega de tal modo que impide la aparición de una instancia política supranacional que pueda efectivamente hacerse cargo de ello. Este dispositivo está diseñado para permitir que las desigualdades reanuden su avance y que los sectores más ricos monopolicen los frutos de un crecimiento más lento. El retroceso o la desaparición de ventajas materiales para la mayoría –incluso el deterioro de la situación de sectores enteros de la sociedad– provoca la desafección democrática que vemos hoy. Al mismo tiempo, esta globalización desreguladora desplaza el centro de gravedad del poder junto con la distribución de la riqueza 4 y aumenta la influencia de las elites, que son cada vez más difíciles de controlar debido a la falta de instituciones políticas globales. Estas elites favorecen una desregulación que sirve a sus intereses y produce una concentración de ingresos en el extremo superior de la escala. Se forma entonces el círculo vicioso: una mayor desregulación –o más bien una remodelación deliberada de las regulaciones en favor de la concentración de la riqueza y el ingreso– conduce a un aumento de las desigualdades, lo que se traduce en niveles de vida más bajos para las mayorías y esto reduce la legitimidad de un sistema político al que los ciudadanos adhieren en tanto les proporciona beneficios materiales. El debilitamiento de la legitimidad conduce a la desconsolidación, una atención débil a lo político, comportamientos y elecciones dictados por la superficie de las cosas y no por los intereses reales y, en consecuencia, menos control público sobre la riqueza privada. A su vez, este debilitamiento del control público sobre los actores privados se traduce en un aumento de la globalización, un fortalecimiento de la autonomía de las elites, un salto adelante en la«re-regulación» favorable a la minoría más rica y el correspondiente debilitamiento de una legitimidad democrática ya severamente dañada. Cuanto menos cumplen su promesa de controlar los excesos del capitalismo y de efectuar una distribución justa de los resultados del crecimiento, menos legítimos aparecen los regímenes democráticos; y cuanto menos legítimos se muestran, más fácilmente son capturados por una minoría que los somete a su servicio, lo que acentúa aún más los efectos de la desconsolidación señalados por Mounk y Foa. Por lo tanto, no son el capitalismo y la economía de mercado los que fortalecen la legitimidad de la democracia, sino, por el contrario, la capacidad de esta última para controlarlos 4. Ver Quinn Slobodian: Globalists: The End of Empire and the Birth of Neoliberalism , Harvard up , Cambridge, 2018. 73 T ema C entral El capitalismo democrático: ¿el fin de una excepción histórica? y limitar sus efectos desigualitarios. Como Un capitalismo sin observa Robert Kuttner, un capitalismo sin límites empobrece y desgasta la democracia y genera así la pulsión populista 5 . límites empobrece y desgasta la democracia y genera así la Desde luego, la paradoja consiste en que la democracia debe existir para que el capitalispulsión populista n mo pueda ser objeto de esta limitación, y debe mantener su firmeza a partir de otros factores además de su capacidad para controlar el capitalismo en la medida en que el efecto no puede preceder a la causa. Esto es lo que sucedió después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el recuerdo de la Gran Depresión y la lucha contra el nazismo causaron una profunda aspiración democrática, es decir, una fuerte aspiración igualitaria junto con una fuerte conciencia de que los sobresaltos desigualitarios del capitalismo librado a sí mismo estaban en la raíz de la catástrofe histórica que acababa de ocurrir. Condiciones externas llevaron así a esta limitación del capitalismo que, a su vez, fortaleció la adhesión a los regímenes democráticos. ■■  Desigualdades y desafección por los valores democráticos Existe por tanto un vínculo causal entre la desconsolidación democrática y el hecho de que la captura de casi todos los frutos del crecimiento económico en el periodo reciente por la pequeña minoría de los más acomodados haya estado acompañada de un estancamiento o incluso una regresión del nivel de vida de la mayoría. En su época, Alexis de Tocqueville también había notado que había dos formas de adhesión al sistema democrático: una basada en su utilidad y otra basada en el valor intrínseco de sus ideales. En su opinión, solo la segunda podía realmente«consolidar» la democracia, y señalaba también que al dar su apoyo a este régimen por consideraciones puramente utilitarias y consecuencialistas, los individuos modernos se arriesgaban a perder en ambos terrenos, pues un régimen al cual los ciudadanos no conceden una adhesión de principio, con el tiempo, pierde las características que le permiten producir la utilidad sobre la que descansa su poder de atracción. En el curso de los últimos 30 años, ha sido entonces la incapacidad –¿o el rechazo?– de los países ricos de promover una economía cuyos frutos serían compartidos la que actualmente provoca un reflujo, una desconfianza que se traduce incluso en la sospecha de que los valores democráticos –las libertades personales y los mecanismos institucionales destinados a prevenir el abuso de 5. R. Kuttner: Can Democracy Survive Global Capitalism? , Norton, Nueva York, 2018, p. xvii . N ueva S ociedad 282 74 Jean-Fabien Spitz poder y las tendencias autoritarias– podrían no ser compañeros obligados, sino obstáculos para la promoción de una prosperidad ampliamente compartida. El ejemplo de países que, como China, han experimentado un crecimiento económico inédito sin la sombra del progreso hacia un mayor control democrático del poder o hacia un mayor respeto por los derechos individuales también alimenta esta sospecha 6 . Después de la Gran Depresión de la década de 1930, la hipótesis de Karl Polanyi parece así encontrar una segunda confirmación 7 : la extensión ilimitada de las relaciones de mercado, cuando afecta a los marcos mismos de la sociedad, que son el ser humano y la naturaleza –como es el caso actual, después de un periodo de pronunciada integración institucional del mercado–, provoca un efecto reactivo bajo la forma de un cuestionamiento que alcanza los fundamentos intelectuales de esta misma extensión. Y en este efecto reactivo, los derechos personales y las formas institucionales de la democracia sufren una desafección al menos tan grande –o incluso mayor– como aquella que alcanza a los derechos económicos de propiedad y de contrato, cuya sacralización se encuentra en la base del estancamiento de los niveles de vida que afecta a la mayoría. Esta asimetría es difícil de entender. ¿Por qué los derechos económicos –los principales responsables de la explosión de las desigualdades– siguen siendo fuertemente apoyados, mientras que los derechos personales y los mecanismos democráticos son objeto de un escepticismo cada vez mayor? ¿Por qué el efecto búmeran toma una forma conservadora(racismo, exclusiones, cierre de fronteras, endurecimiento securitario, mayor tolerancia frente a una estrecha vigilancia de la vida privada por parte del poder político, etc.), y no la En cualquier periodo forma progresista que apunte a limitar los derechos económicos, a regular el uso de de crisis, los colectivos humanos tienden a un repliegue identitario ligado la propiedad y su circulación, a vigilar la equidad en los contratos y a establecer, más allá del agotamiento de las formas clásicas del Estado social, nuevas modalidades de a sus raíces históricas n control de las desigualdades generadas por el mercado? Es claro que, en cualquier periodo de crisis, los colectivos humanos tienden a un repliegue identitario ligado a sus raíces históricas y que el extranjero cumple entonces el clásico rol de chivo expiatorio. Pero esta explicación es insuficiente para dar cuenta de la dimensión del fenómeno. 6. Ver Jean-Pierre Cabestan: Demain la Chine, démocratie ou dictature? , Gallimard, París, 2018; Andrew J. Nathan:«China’s Challenge» en Larry Diamond, Marc F. Plattner y Christopher Walker(dirs.): Authoritarianism Goes Global: The Challenge to Democracy , Johns Hopkins up , Baltimore, 2016. 7. K. Polanyi: La gran transformación. Crítica del liberalismo económico [1944], Virus, Barcelona, 2016. 75 T ema C entral El capitalismo democrático: ¿el fin de una excepción histórica? ■■  El equilibrio entre soberanía popular y protección de las libertades individuales Desde las revoluciones de finales del siglo xviii , se ha buscado el equilibrio adecuado entre dos principios que parecían antitéticos: la soberanía de la voluntad mayoritaria, por un lado, y la protección de las libertades individuales contra los abusos de esta misma mayoría, por el otro. Esta búsqueda dio lugar a la idea de que ninguno de estos dos elementos podría representar un valor si se disociaba completamente del otro. Privada del contrapeso que constituyen los derechos de los individuos y sus mecanismos de protección( filtrage ), la voluntad de la mayoría podría derivar en la opresión de las minorías. Pero, a la inversa, liberados del peso de la voluntad colectiva, los dispositivos de protección de los derechos individuales pueden convertirse fácilmente en obstáculos para el mantenimiento de la igualdad en forma de beneficios recí procos, que es lo único que puede sustentar su legitimidad. A mediados del siglo xx , un régimen que podría describirse como«capitalismo democrático» parecía llevar a cabo la forma ideal de este equilibrio. Por un lado, existía el mercado y los derechos de propiedad y contrato estaban garantizados. Pero, por otro lado, la circulación de bienes, servicios y capital estaba«encastrada» en instituciones que limitaban sus efectos negativos e impedían poner en cuestión el carácter democrático de la sociedad, es decir, la posibilidad para la mayoría de los ciudadanos de promover la política de su preferencia, y que consistía en un crecimiento equitativamente –lo que no significa igualmente– distribuido de los niveles de vida. Los derechos in dividuales eran respetados, pero no eran absolutos: los derechos de propiedad y de contrato, por ejemplo, estaban sujetos a ciertas obligaciones sociales que les impedían funcionar como una restricción radical. Los derechos de las personas –y este es un aspecto muy espinoso– no fueron tan lejos como para poner en tela de juicio lo que muchos consideraban un necesario marco común y estable. En efecto, no se trataba ni de los derechos de las mujeres a la igualdad ni de los derechos de las minorías culturales al reconocimiento de la legitimidad de sus prácticas. Esta dimensión no se puede ignorar hoy, aunque algunos estén convencidos de que las promesas democráticas solo se pueden cumplir en espacios políticos homogéneos o en los que existe un grupo dominante dotado de una poderosa identidad común 8 . Por el contrario, la democracia funcionaba, el poder del dinero era limitado, las elites no eran todopoderosas y una buena parte de ellas era consciente de la necesidad 8. Ver Y. Mounk: The People v. Democracy: Why Our Freedom is in Danger and How to Save It , Harvard up , Cambridge, 2018, capítulos 6 y 7. N ueva S ociedad 282 76 Jean-Fabien Spitz del compromiso, pero la mayoría reconocía la legitimidad de los mecanismos institucionales y de los derechos fundamentales que limitaban su poder y que, después de todo, habían sido concebidos para tal fin. ■■  La ruptura del equilibrio Pero para la generación siguiente este equilibrio se ha visto sacudido por dos nuevos elementos. Por un lado, la interpretación de los derechos y las libertades individuales ha experimentado lo que puede denominarse una«rigidifi cación», que los ha vuelto absolutos, mientras que el principio de la soberanía de la voluntad colectiva sufrió, por su parte, un desgaste continuo que condujo a la idea de que no corresponde al colectivo de los ciudadanos ejercer su voluntad, sino solo elegir a quienes la ejercerán por ellos. La primera de estas evoluciones eleva la competencia«libre» al rango de un principio constitutivo de la civilización, libera el derecho de propiedad de toda limitación, eleva la contractualidad«voluntaria» al rango de paradigma de la libertad individual e introduce en la idea de supremacía del derecho Se eleva la competencia«libre» consideraciones sustanciales que permiten precisamente conceder un estatuto constitucional a esta acepción absolutizada del derecho de proal rango de un piedad. Pero, más grave aún, los mecanismos principio constitutivo de la civilización n mismos de esta absolutización, en especial la globalización y la competencia fiscal y social de los Estados, parecen colocar deliberadamente esta acepción absolutizada del concepto de propiedad fuera del alcance de cualquier control democrático 9 . La Unión Europea, en particular, fue concebida para confiar la protección de esta concepción de la libertad y de la propiedad a instituciones en gran medida aisladas del control colectivo, como si su validez normativa no pudiese siquiera ser cuestionada o discutida. Además, esta concepción se presenta constantemente no solo como fiel a las enseñanzas de los padres del liberalismo, sino también como la única versión posible del movimiento de crítica de las instituciones aristocráticas y autoritarias que luego sería identificado con el nombre de«liberalismo» y que marcó el final del siglo xviii . Por lo tanto, hoy nadie parece poder discutir que, en un mundo de libertad, un empresario tiene el derecho de trasladar sus actividades adonde le parezca adecuado y que, si el ejercicio de esta libertad 9. Ver Dani Rodrik: The Globalization Paradox: Democracy and the Future of the World Economy , Norton, Nueva York, 2012, y sobre todo Q. Slobodian: ob. cit., especialmente el capítulo 6, que estudia las bases intelectuales de la ue . 77 T ema C entral El capitalismo democrático: ¿el fin de una excepción histórica? tiene sin duda consecuencias desagradables para algunos, esto no podría justificar que se la cuestione. Se supone que esta misma libertad le otorga al empresario el derecho de no vender su empresa a un comprador que ofrezca mantener los empleos; es muy posible que esté motivado por el deseo de no tener competencia en su mercado, pero, nuevamente, el dogma dicta que el ejercicio del derecho de propiedad incluye el derecho de vender o no vender, y que cualquier obstáculo para el ejercicio de este derecho conduciría a la reconstitución de la sociedad de privilegios, donde el derecho, en lugar de ser una regla imparcial de interacción entre socios iguales, se convertiría en un medio de poder mediante el cual algunos protegerían sus intereses a través de barreras artificiales. Pero los fundadores de la concepción liberal no absolutizaron el derecho de propiedad ni pretendieron que la facultad de usarlo sin límites fuera suficiente para definir la libertad. Por el contrario, construyeron el concepto de un dere cho de propiedad libre de las obligaciones y restricciones legales que caracterizaban a la sociedad estamental como un instrumento de desfeudalización de la sociedad, es decir, como una herramienta adaptada a la destrucción de formas específicas de dependencia personal convertidas en obstáculos legales 10 . Ahora bien, las formas de dependencia personal y de no libertad que se encuentran en el mundo del capitalismo desarrollado ya no constituyen una cuestión de privilegios legales, sino de asimetrías de poder y de capacidades desiguales para sacar partido de reglas formalmente idénticas, aunque estas asimetrías posean una fuerte tendencia a cristalizarse nuevamente en privilegios gracias a las disposiciones jurídicas que permiten su reproducción. Por lo tanto, si la liberación de la propiedad de los obstáculos jurídicos ha sido el medio adecuado para destruir las jerarquías basadas en la ley y la diferencia de estatus, ya no lo es para contener las asimetrías de poder material que hoy fundamentan las formas contemporáneas de dependencia. Por el contrario, es esta liberación misma la que conduce actualmente a la refeudalización de la economía y la sociedad, mientras que solo la limitación del derecho de propiedad en función de dar lugar a la libertad de quienes, sin estas limitaciones, padecen su fuerza coercitiva, puede ser hoy en día la herramienta adecuada para la libertad individual. Lejos de ser la única vía posible para criticar y deconstruir la realidad de la dependencia y de la dominación, la concepción absolutizada de la propiedad refuerza esta realidad al rechazar cualquier posibilidad de analizar y 10. Ver Emma Rothschild: Economic Sentiments: Adam Smith, Condorcet and the Enlightenment , Harvard up , Cambridge, 2001. N ueva S ociedad 282 78 Jean-Fabien Spitz de comprender cómo la apropiación privada de recursos tiene consecuencias negativas para la independencia de terceros, así como las razones por las cuales estas consecuencias negativas deberían justificar que precisamente se despoje al derecho de propiedad de su carácter absoluto en el contexto actual. Se puede sugerir, por ejemplo, que un empresario que decide cerrar una unidad de producción que considera no rentable tenga la obligación de El endurecimiento transferirla a un comprador o incluso a sus empleados, quienes presentan un deontológico de la propiedad y del contrato vuelve proyecto económicamente viable para mantenerla en funcionamiento 11 . a introducir un régimen de dominación n Lejos de preservar la libertad de todos, el endurecimiento deontológico de la propiedad y del contrato vuelve a introducir, en consecuencia, un régimen de dominación en el contexto completamente transformado del capitalismo contemporáneo. Y, a su vez, este nuevo régimen de dominación –que es profundamente antidemocrático y no liberal– pone en marcha un movimiento de rechazo que afecta al conjunto de los derechos individuales y que puede conducir al surgimiento de regímenes autoritarios y a la extinción de la forma de regulación política que llamamos democracia, es decir, una forma de regulación basada en la idea de que cada individuo tiene tanto el mismo valor como el mismo derecho a la independencia. Quienes actualmente no ven objeciones al cuestionamiento de esta igualdad por parte del poder privado y por la manera en que el poder político es capturado por el dinero asumen una gran responsabilidad al poner en marcha un movimiento que podría conducir a la desaparición de las formas políticas que hicieron posible esta igualdad y que solo pueden sobrevivir si continúan garantizando su realidad. Pero si la democracia política sigue tolerando el aumento de la desigualdad, la captura de los frutos del trabajo común por una pequeña minoría y un funcionamiento que hace que el empobrecimiento de unos sea el medio de enriquecimiento de otros, corre el riesgo de perder el apoyo de los ciudadanos que solo querrían preservarla si cumple con su definición, que es, por el contrario, sostener la promesa de igualdad y man tener la realidad del beneficio mutuo. Como muestra Kuttner, el surgimiento del populismo se encuentra, por lo tanto, vinculado a la erosión del contrato que había logrado, después de la Segunda Guerra Mundial, servir a los intereses del conjunto de los ciudadanos; el motor de este surgimiento es la 11. Ver Joseph W. Singer:«The Reliance Interest in Property» en Stanford Law Review vol. 40, 1988. 79 T ema C entral El capitalismo democrático: ¿el fin de una excepción histórica? resurrección de un capitalismo global desenfrenado que sirve a los intereses de unos pocos, perjudica a la mayoría y alimenta la política antisistema. La segunda evolución desplaza progresivamente la definición misma de de mocracia hacia las nociones de representación y pluralismo a costa de lo que parecía constituir su núcleo, a saber, la idea de que los ciudadanos tienen el mismo valor y que, colectivamente, están habilitados a implementar los medios para garantizar que esta igualdad sea más real que nominal. Pero el pluralismo y el conjunto de los dispositivos que protegen a los individuos contra la tiranía de la mayoría –ya se trate de las libertades fundamentales o de los mecanismos institucionales que obligan a las decisiones políticas a pasar por el filtro de la deliberación de posturas contrapuestas– no constituyen fines en sí mismos, contrariamente a lo que se podría creer según cierta tendencia actual de los estudios democráticos 12 . Estos son medios para lograr ciertos resultados, no la verdad o la prevalencia de una voluntad popular homogénea, sino una regulación política y social que honra la promesa de igualdad de valor y que, por lo tanto, cumple el requisito esencial del beneficio mutuo. Como vemos hoy, el pluralismo pierde su legitimidad en la medida en que, en lugar de promover la igualdad de independencia, entra en el arsenal de sus adversarios. Estas dos evoluciones son viejas y han experimentado picos de intensidad en el pasado –especialmente en el siglo xix –, pero se han radicalizado en el periodo reciente y, por supuesto, son solidarias: porque los derechos son cada vez más ampliamente concebidos como restricciones laterales intangibles –según la expresión de Robert Nozick–, mientras que la democracia es cada vez menos percibida como la preeminencia de una voluntad colectiva soberana. Estas dos evoluciones están acompañadas además por otras dos que se despliegan en un modo menor, pero cuyas consecuencias son igualmente explosivas. Al mismo tiempo que se han vuelto más rígidos, los derechos individuales se han expandido de tal manera que las protecciones que otorgan a nuevos sectores de la población(las mujeres, las minorías, los inmigrantes) parecen amenazar hoy los privilegios de aquellos que anteriormente los disfrutaban de forma exclusiva(los hombres blancos). Este viraje revela una falla o debilidad estructural en la arquitectura del capitalismo democrático de la posguerra: la igualdad de valor no era para todos porque excluía a las 12. Nadia Urbinati: Democracy Disfigured: Opinion, Truth and the People , Harvard up , Cambridge, 2014. N ueva S ociedad 282 80 Jean-Fabien Spitz mujeres y a los miembros de las minorías. Se sabe, por ejemplo, que en eeuu los avances sociales del New Deal excluían a los afroamericanos 13 , y Nancy Fraser ha señalado hasta qué punto las formas de integración institucional del mercado que han predominado en el capitalismo de posguerra podían tener como consecuencia formas inéditas de dominación para las mujeres y los pueblos del Sur 14 . Y al mismo tiempo que el principio de soberanía popular ha sido objeto de un deterioro conceptual(su legitimidad ha ido perdiendo solidez en tanto se le ha opuesto la posibilidad de desviaciones mayoritarias), también se ha visto afectado en un nivel más material por la aparición de los medios de comunicación, que aumentaron el poder del dinero en el proceso político y las posibilidades de fabricación del consentimiento evocadas por Noam Chomsky. ■■  Las consecuencias de la ruptura En eeuu y Europa, la reacción actual a estas evoluciones toma la forma de movimientos políticos que invocan el recurso al pueblo contra las elites y contra las disposiciones liberales destinadas a filtrar y frenar el ejercicio de la soberanía La reacción actual a popular. Una de las hipótesis más frecuentemente expuestas para explicar esta reacción estas evoluciones toma apunta a que constituye, en palabras del pola forma de movimientos políticos que invocan el recurso al pueblo litólogo holandés Cas Mudde,«una respuesta democrática no liberal a décadas de políticas liberales antidemocráticas» 15 . En otros términos, la rigidez creciente de los derechos indicontra las elites n viduales y la consiguiente disminución de la soberanía colectiva provocan una especie de violento efecto reactivo que se separa también del compromiso alcanzado a mediados del siglo xx , pero en el otro sentido: por un lado, rechazando el valor de las libertades personales y los derechos individuales y, por otro, dando lugar a una hipervaloración de la soberanía popular como pura voluntad. Se sucedieron entonces dos rupturas con el compromiso alcanzado a mediados del siglo xx , la primera provocando la segunda como respuesta. 13. Ver Jefferson Cowie: The Great Exception: The New Deal and the Limits of American Politics , Princeton up , Princeton, 2017. 14. N. Fraser:«Marketization, Social Protection, Emancipation: Toward a Neo-Polanyan Conception of Capital Crisis» en Craig Calhoun y Georgi Derluguian: Business as Usual: The Roots of the Global Financial Meltdown , nyu Press, Nueva York, 2011. 15. C. Mudde: Populism, A Very Short Introduction , Oxford up , Oxford, 2017, p. 116; v. tb. C. Mudde:«The Problem With Populism» en The Guardian , 17/2/2015. 81 T ema C entral El capitalismo democrático: ¿el fin de una excepción histórica? Primero, se desarrolló un liberalismo antidemocrático, es decir, un gobierno de elite que intenta imponer la supremacía de un régimen de derechos absolutos –rápidamente bautizado rule of law – que favorecía sus propios intereses y negaba a los pueblos la posibilidad de expresar y hacer valer su aspiración a una distribución equitativa de la riqueza. Pero esta desdemocratización, o esta captura del poder por el dinero, fue posible gracias a una verdadera revolución intelectual preparada durante largo tiempo, que mezcla el elogio de un liberalismo clásico en gran parte imaginario con la acusación del Estado social, presentado como el verdugo del derecho y la libertad de los individuos. Actualmente se ve surgir como reacción a partidarios –y pronto practicantes– de una democracia iliberal, cuyo concepto fue inicialmente introducido por Fareed Zakaria 16 y en la que se reivindica explícitamente un dirigente como Viktor Orbán 17 . Esta forma de régimen político que sobrevalora la soberanía popular sería por tanto el signo de una reacción de los pueblos contra los derechos personales y los mecanismos constitucionales que, cada vez más, se les presentan como frenos que les impiden hacer prevalecer su aspiración, si no a un nivel de vida creciente, al menos a una distribución equitativa de los frutos enrarecidos de este crecimiento, y que también les impiden controlar a las elites que intentan imponer sus intereses a través de un débil crecimiento y de un proceso de globalización del que serían los únicos beneficiarios. El compromiso de posguerra se basaba en una doble moderación entre un liberalismo que se abstenía de absolutizar los derechos –en particular, los derechos económicos de propiedad y de contrato– y una democracia controlada que aceptaba el poder privado del capital en la medida en que accedía a compartir sus beneficios. Pero a fines de la década de 1970, las dos partes comenzaron a alejarse una de la otra y, al romper los lazos de compromiso que habían forjado mediante concesiones recíprocas, perdieron los aspectos moderadores que resultaban de su asociación y que solo ellos habían hecho posibles. Como en todos los divorcios, cada una de las partes naturalmente acusa a la otra de haber cometido primero los excesos que llevaron a la ruptura. Los defensores del liberalismo estaban convencidos de que en la década de 1970 la democracia, al volverse social, se inmiscuía en el derecho de propiedad y en el libre contrato, al punto de impedir que la competencia hiciera su trabajo 16. F. Zakaria:«The Rise of Illiberal Democracy» en Foreign Affairs vol. 76 N o 6, 11-12/1997. 17.«Prime Minister Viktor Orbán’s Speech at the 25th Bálványos Summer Free University and Student Camp», Băile Tușnad, Rumania, 26/7/2014 en, 30/7/2014. N ueva S ociedad 282 82 Jean-Fabien Spitz y que el mercado entregara las señales adecuadas. Por el contrario, los partidarios de una democracia consolidada sobre bases sociales(servicios públicos, derecho laboral, sistema previsional, seguridad social) acusaban a los liberales «neoclásicos» de aprovechar las dificultades coyunturales del capitalismo de mocrático de posguerra(el aumento de los precios de la energía y los efectos en cascada resultantes), pero también el fracaso cada vez más evidente de los países del«socialismo real», para romper el compromiso y lanzar una gran ofensiva de reconstitución de desigualdades que podía apoyarse en una intensa preparación de artillería intelectual previa. Y, como en cualquier ruptura, cada uno demostró enérgicamente los aspectos de su personalidad reprimidos durante el matrimonio, aspectos que, una vez sacados a la luz, permitieron comprender cuán frágil era su unión. El liberalismo rechaza el Estado social, que es concebido como un ataque contra la supremacía del derecho y como un cuestionamiento de la libertad y la propiedad, e intenta volver a lo que considera sus propios fundamentos, es decir, a una forma de liberalismo clásico. Por el contrario, los pueblos soberanos se muestran cada vez más reacios a respetar los principios(derechos individuales y frenos institucionales) que perciben como herramientas que las minorías más favorecidas han utilizado para frustrar sus aspiraciones y poner en riesgo los niveles de vida y las perspectivas de futuro a las que pensaban que sus hijos tenían derecho. ¿Por qué se rompió el compromiso? La dimensión intelectual sin duda juega un papel importante, ya que, ante la ofensiva multiforme para mostrar que el Estado social desvirtúa la competencia, obstaculiza el mercado, crea rentas diferenciales y reconstituye los privilegios corporativos, los partidarios de la democracia social no han podido demostrar que esta era la verdadera heredera del proyecto liberal y que, sin el control de las desigualdades y las dependencias que permite, el funcionamiento sin trabas de los derechos de propiedad y de contrato tiende inexorablemente a refeudalizar la sociedad. ¿Cómo renovar los hilos del compromiso? La idea de gravar con impuestos la riqueza adquirida en el mercado para redistribuir una parte de ella en forma de transferencias está llegando sin duda a su fin. El futuro pertenece a otras formas de controlar el capitalismo: la tributación de la riqueza transmitida, la desmercantilización de bienes esenciales como la salud y la educación, así como la tentativa –que los angloamericanos llaman«predistribución» para distinguirla de la redistribución– de modificar la distribución de los ingresos primarios para lograr una mayor igualdad 18 . Pero el purgatorio de las falsas soluciones puede ser largo. 18. Ver Alan Thomas: Republic of Equals: Predistribution and Property-Owning Democracy , Oxford up , Oxford, 2017. Solidaridad ciudadana en democracias violentas A ndreas S chedler En un contexto de competencia violenta entre grupos armados ilegales, con personas torturadas, asesinadas o desaparecidas, ¿qué tipo de injerencia pueden tener los ciudadanos comunes y corrientes en el curso de los eventos? ¿Pueden hacer la diferencia? ¿En qué inciden sus actitudes y sus acciones? ¿Importa realmente la opinión pública? Estas preguntas permiten sumergirse en las dinámicas de la democracia en escenarios de violencia sistemática, como el mexicano. I maginemos que México estuviera gobernado por una dictadura que hubiera asesinado a 140.000 personas en los últimos tres lustros. Por un régimen que torturara, secuestrara, extorsionara de manera sistemática. Que exhibiera a sus víctimas en plazas públicas, los colgara de puentes, los abandonara en camionetas, desnudos, amordazados, mutilados. Que almacenara en sus morgues unos 16.000 cuerpos sin identificar. Y que hiciera desaparecer a decenas de miles de sus ciudadanos enterrándolos en fosas comunes o disolviéndolos en tambos de ácido. Sería, sobra decirlo, un horror, una situación intolerable, un escándalo a escala mundial. Afortunadamente, no es el caso. Desde el año 2000, México es una Andreas Schedler: es profesor-investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica ( cide ) en la Ciudad de México. Palabras claves: ciudadanía, democracia, solidaridad, violencia, México. Nota: este artículo es el inicio adaptado y ampliado de la introducción de A. Schedler: En la niebla de la guerra. Los ciudadanos ante la violencia criminal organizada , 2 a ed., cide , Ciudad de México, 2018. N ueva S ociedad 282 84 Andreas Schedler democracia. Una democracia deficiente y decepcionante, pero una democra cia al fin y al cabo. Desafortunadamente, las cifras y los hechos de violencia son reales. No son las cifras y los hechos de un gobierno dictatorial, sino los de una guerra civil económica(no política) que comúnmente describimos como«guerra contra las drogas» o«narcoviolencia». En las últimas dos décadas del siglo xx , México transitó lenta y pacíficamen te hacia la democracia, luego de 70 años de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional( pri ). En la primera década del siglo xxi , se deslizó vertiginosamente hacia la guerra civil. No es una guerra por el Estado ni por ideología. La mexicana es una de las llamadas«nuevas» guerras civiles, que se libran por ganancias materiales, no por motivos políticos. Y es una guerra que contiene varias guerras. Una guerra opaca en la que conviven, se mezclan y se refuerzan la violencia criminal de empresas privadas ilícitas y la de agentes del Estado; la violencia entre organizaciones criminales y dentro de ellas; la violencia ejercida contra combatientes y contra la población civil. Ante la escalada vertiginosa de atrocidades organizadas, la mayoría de los ciudadanos mexicanos ha reaccionado con una mezcla de espanto e indiferencia. Ha tenido una reacción semejante a la que solemos tener cuando vemos noticias terribles a escala internacional: quizás nos espanten o entristezcan o enfurezcan un momento, pero nada más. Salvo de manera excepcional, no nos levantan del sofá frente a la tele. No nos empujan al espacio público, a la acción política. En las«democracias violentas» 1 de América Latina, hemos visto a los ciudadanos responder de muchas maneras a la violencia e injusticia que los rodea, desde el éxodo centroamericano hasta el«voto por el orden»(por encima de la ley) en las elecciones presidenciales brasileñas de 2018 2 . Sin embargo, la parálisis de la ciudadanía mexicana frente a la violencia criminal no parece ser un fenómeno excepcional. Más bien, parece ser una actitud enteramente común, que expresa una contradicción profunda en las democracias desgarradas por la violencia criminal. Por un lado, los ciudadanos son actores fundamentales, imprescindibles, de cualquier solución a la violencia endémica. En democracia, los ciudadanos importan. E importan quizás aún más en una democracia azotada por la violencia organizada. Por otro lado, las condiciones estructurales de una guerra civil hacen muy difícil que los ciudadanos 1. Enrique Desmond Arias y Daniel M. Goldstein(eds.): Violent Democracies in Latin America , Duke up , Durham, 2010. 2. Ver Thomas Pepinsky:«Southeast Asia: Voting against Disorder» en Journal of Democracy vol. 28 N o 2, 4/2017. 85 T ema C entral Solidaridad ciudadana en democracias violentas se movilicen. La opacidad de la violencia, su ambigüedad moral y la brutal asimetría de poder entre grupos armados y población civil crean obstáculos muy severos al involucramiento ciudadano. Mientras que la construcción del Estado de derecho requiere que los ciudadanos se movilicen, la violencia organizada tiende a paralizarlos. ■■  La relevancia de la opinión pública En un contexto de competencia violenta entre grupos armados ilegales, en una situación en la cual la tortura, la muerte organizada y la desaparición de personas se cuentan por decenas de miles, ¿por qué deberíamos pensar que los ciudadanos comunes y corrientes puedan tener alguna injerencia en el curso de los hechos? ¿Qué diferencia pueden hacer? ¿En qué inciden sus actitudes y sus acciones? ¿Por qué deberíamos pensar que la opinión pública importa? ¿Por qué vale la pena estudiarla? En la guerra, dice un refrán africano, la población civil es como el pasto bajo los pies de elefantes en pelea. Pero no del todo. Los elefantes no están en todas partes. Y aun donde están, pastando o peleándose, los civiles tienen recursos de movilización y resistencia civil que no tienen en un contexto dictatorial. Gozan de derechos políticos y libertades civiles. Tienen acceso al espacio público, pueden votar, militar en partidos y asociaciones civiles, echarse a la calle, levantar la voz. Todo bajo restricciones, ciertamente, pero también con ciertos márgenes de acción. Aun bajo la sombra de la violencia criminal organizada, los ciudadanos comunes y corrientes tienen tres vías principales de influencia: a) La opinión pública puede incidir en la discuHemos hablado mucho sión pública y las políticas públicas. En México, ante la escalada de la«narcoviolencia», hemos hablado mucho de fallas del Estado y de fallas del Estado y del gobierno y mucho del gobierno y mucho menos de las fallas de menos de las fallas la democracia. Sin embargo, el simple hecho de que la«guerra contra el crimen organizade la democracia n do» no fuera una cuestión destacada en las elecciones presidenciales de 2006, antes de su lanzamiento oficial, ni tampoco en 2012, 60.000 muertos después, tiene que considerarse un fracaso mayor de la democracia. Cuando falla la democracia, son muchos los actores que están fallando: el gobierno y la oposición, los partidos políticos, los medios de comunicación, la sociedad civil. En una democracia, se supone que todos estos actores deben responder a las preferencias y los reclamos de la ciudadanía. En última instancia, son entonces los ciudadanos quienes pueden sancionar y corregir las fallas democráticas. N ueva S ociedad 282 86 Andreas Schedler b) La opinión pública puede incidir en el crimen organizado . La idea convencional según la cual los grupos armados dependen de la población civil para obtener «los recursos necesarios para construir una organización» no aplica para los carteles de la droga 3 . Los carteles no necesitan que la población civil les dé techo y alimentación. Compran sus víveres en el supermercado y sus casas a alguna empresa inmobiliaria. Lo que sí necesitan son dos cosas: personal y silencio. Necesitan reclutar gente para llenar todas las posiciones requeridas en la división del trabajo criminal. Y necesitan que los ciudadanos civiles, cuando se enteran de hechos delictivos, no los denuncien ante las autoridades o la prensa. Casi inevitablemente, las opiniones que los ciudadanos tengan de los actores criminales afectan tanto la facilidad para contratar personal como la probabilidad de denuncias. c) La opinión pública puede afectar a la sociedad civil organizada . Ante el fracaso masivo del Estado en proteger a sus ciudadanos de sus ciudadanos(y de sí mismo), en los últimos años familiares de víctimas de la violencia han formado numerosos movimientos de protesta en muchos lugares del país. Es muy probable que la opinión pública tenga efectos significativos tanto sobre los esfuerzos y las capacidades de movilización de las asociaciones de víctimas como sobre la sensibilidad de políticos y funcionarios ante sus reclamos. Todo esto es un rosario de bellas posibilidades. No es fácil, sin embargo, que el potencial de intervención ciudadana se haga realidad. En México, las tendencias prevalecientes en estos últimos años de violencia endémica han sido la normalización de la violencia y la pasividad ciudadana ante ella. Los episodios de movilización ciudadana a favor de las víctimas, aunque impresionantes y conmovedores, han sido pasajeros. Necesitamos entender, sin embargo, que los imperativos morales y políticos de solidaridad ciudadana se enfrentan a obstáculos muy poderosos que la inhiben en la práctica. ■■  La normalización de la violencia La escalada de la violencia organizada en los últimos diez años ha tomado el país por sorpresa. México parecía encaminarse hacia la normalidad democrática. El descenso a la normalidad criminal ha sido vertiginoso. Ante la difusión pavorosa de la violencia extrema, podemos constatar que la respuesta prevaleciente ha sido la normalización. Muy rápidamente, tanto el gobierno como la sociedad han dejado de sorprenderse. 3. Jeremy M. Weinstein: Inside Rebellion: The Politics of Insurgent Violence , Cambridge up , Cambridge, 2006, p. 339. 87 T ema C entral Solidaridad ciudadana en democracias violentas El gobierno de Felipe Calderón(2006-2012), al ver el país estallar en sus manos, declaró una suerte de estado de emergencia nacional, al mismo tiempo que trataba de dar tranquilidad a la ciudadanía en general. En esencia, describía la violencia como conflicto entre grupos rivales de la delincuencia que se mataban entre sí. Las heroicas fuerzas de seguridad se iban a encargar de salvar a la patria de ellos, los criminales. Las personas decentes, o simplemente las personas, los ciudadanos, el pueblo, el país, nuestra sociedad, las comunidades, las familias mexicanas, no tenían nada que hacer ni nada que temer 4 . El gobierno de Enrique Peña Nieto(2012-2018) reemplazó el discurso de la negación por la negación a secas. En lugar de decir«tenemos un gran problema, pero no se preocupen, es un asunto entre malos que lo resolveremos nosotros los buenos», el gobierno esencialmente decía:«tenemos un problema, pero no es para tanto, hay cosas más importantes que atender». En lugar de externalizar la violencia como asunto de delincuentes simbólicamente expulsados de la nación, trataba de minimizar la violencia. Las fórmulas eran variadas: la violencia es peor en otros países, siempre ha existido, solamente afecta unas partes del territorio nacional y ya va a la baja. El mensaje a los ciudadanos era el mismo que en el gobierno anterior: nosotros nos hacemos cargo, ustedes quédense tranquilos. En esos años, mientras escalaba la violencia, había muchos signos de su normalización también en el ámbito individual. Con rapidez osmótica y una ligereza que a veces pareciera festejar la transgresión de todos los límites civilizatorios, el lenguaje cotidiano ha sido un lugar privilegiado de normalización de la violencia. En México, se han movilizado muchos recursos lingüísticos para En México, se han convertir el horror extraordinario en un hecho movilizado muchos trivial. Se fue adoptando el propio lenguaje del mundo criminal para describir a los actores criminales(el cartel, el capo, el sicario, el halcón, la recursos lingüísticos para convertir el mula, el pozolero), los actos criminales(la ejehorror extraordinario cución, el levantamiento, el cobro de piso), los dispositivos criminales(la casa de seguridad, el en un hecho trivial n cuerno de chivo) y las víctimas de la violencia(los descabezados, colgados, encobijados, encajuelados, enteipados). Absorbiendo este universo de eufemismos y falsos tecnicismos, se ha ido creando un mundo donde la violencia es un fenómeno delimitado, comprensible, esperable. La categoría amplia de 4. F. Calderón Hinojosa:«Sexto informe de gobierno», Ciudad de México, 3/9/2012. N ueva S ociedad 282 88 Andreas Schedler «los narcos» y el uso extensivo del prefijo correspondiente(la narcoviolencia, la narcofosa, la narcomanta, el narcopolicía, el narcopolítico, la narcofiesta, la narcovivienda) sirven al mismo propósito: crean una distancia simbólica entre el mundo civilizado y un mundo de barbarie donde la violencia es normal 5 . La normalización simbólica ha sido reforzada por múltiples estrategias de adaptación individual. Quizás la más importante ha sido el autoconfinamiento. Con el espacio público devenido territorio violento, los ciudadanos se han refugiado en sus espacios privados. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía( inegi ),«por miedo a ser víctima de algún delito», más de la mitad de los mexicanos ya no salen de noche y dos de cada tres niños tienen vetado salir a la calle 6 . ■■  Movilización excepcional Es un lugar común pensar que la sociedad civil mexicana es relativamente débil. También ha sido una observación común que la sociedad civil en su conjunto no se ha mostrado muy activa en relación con la seguridad pública 7 . Quienes sí se han movilizado han sido las víctimas de la violencia. Inicialmente, fueron solo algunas figuras individuales quienes irrumpieron en el espacio público nacional, como el empresario Alejandro Martí, convertido en activista prominente contra la inseguridad después de que su hijo Fernando fuera secuestrado y asesinado. Después, sin embargo, hemos visto dos grandes olas de movilización colectiva a favor de las víctimas de la violencia criminal. Ya desde los inicios de la llamada«guerra contra las drogas» empezó a surgir una amplia gama de movimientos de víctimas en muchos rincones del territorio mexicano. Durante varios años, sin embargo, este caleidoscopio de movimientos locales permaneció prácticamente invisible desde la capital de la república. Fue con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, iniciado en la primavera de 2011 por el poeta Javier Sicilia a raíz del asesinato de su 5. Julieta Lemaitre:«Civilization, Barbarism, and the War on Drugs: The Normalization of Violent Death in Mexico and Colombia», trabajo presentado en la 109 a Reunión Anual de la American Political Science Association( apsa ), Chicago, 29 de agosto a 1 o de julio de 2013; Lilian Paola Ovalle:«Imágenes abyectas e invisibilidad de las víctimas. Narrativas visuales de la violencia en México» en El Cotidiano N o 164, 2010. 6. inegi :«Encuesta nacional de victimización y percepción sobre seguridad pública( envipe ) 2014. Principales resultados», inegi , Aguascalientes, 2014, p. 39. 7. Steven Dudley y Sandra Rodríguez:«Civil Society, the Government and the Development of Citizen Security», Working Paper Series on Civil Engagement and Public Security in Mexico, University of San Diego, San Diego, 2013, p. 5. 89 T ema C entral Solidaridad ciudadana en democracias violentas © Nueva Sociedad/ Sol Undurraga 2019 N ueva S ociedad 282 90 Andreas Schedler hijo a manos de policías locales, como el conjunto rico y diverso de movimientos locales de víctimas se hizo visible y audible a escala nacional(al menos durante algunos meses de atención mediática) 8 . El movimiento de Sicilia no logró transformaciones estructurales en el Estado y la sociedad mexicana(sería pedir demasiado). Su gran logro histórico fue simbólico: el reconocimiento público de las víctimas como víctimas y como seres humanos. No como cifras, daños colaterales, archivos muertos, criminales que se la buscaron. Por lo menos durante unos breves meses de 2011, las víctimas tuvieron presencia pública y quien quería podía ver sus caras, escuchar sus historias y compartir sus lágrimas 9 . Aun antes de que Sicilia resolviera que sus botas ya no aguantaban y que tenía que dejar de marchar, el tema de las víctimas ya había salido otra vez de la agenda pública. Al año siguiente, los votantes dejaron al Partido Acción Nacional ( pan ), el partido del presidente que se había puesto uniforme militar, en el tercer lugar de las elecciones presidenciales. Durante toda la campaña electoral, los partidos y candidatos evitaron hablar de la violencia. Y ya que el silencio había sido una estrategia ganadora en las elecciones, el presidente Peña Nieto, al asumir su mandato en diciembre de 2012, lo impuso como política gubernamental. Trató de hacer virar la discusión pública hacia las llamadas reformas estructurales en la economía, la educación y las telecomunicaciones. La estrategia del silencio elocuente funcionó un tiempo. Se pudo mantener a inicios de 2014 durante la llamada crisis de las autodefensas en Michoacán, que llevó al Poder Ejecutivo federal a suplantar el sistema político michoacano por una suerte de emisario presidencial plenipotenciario. Pero la gestión gubernamental del silencio se quebró finalmente con la matanza de Iguala: la desaparición de 43 estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa a manos de criminales estatales(policías municipales) y su probable asesinato posterior a manos de criminales privados(los agentes de represión del cartel local dominante) 10 . Gracias a la capacidad de acción colectiva de los estudiantes 8. Sobre el surgimiento de los movimientos de víctimas en México, v. Lauren Villagran:«The Victims’ Movement in Mexico», Working Paper Series on Civil Engagement and Public Security in Mexico, University of San Diego, San Diego, 2013. Bajo el título de«sitios por la paz», la página web del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ofrece una colección de ligas relevantes: . 9. El documental Javier Sicilia: En la soledad del otro , de Luisa Riley(Canal 22, 2013) narra los inicios catárticos del movimiento. 10. Ana Gabriela Rojas:«La onu dice que la investigación de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en México fue‘afectada por torturas y encubrimiento’» en bbc en español , 15/3/2018. 91 T ema C entral Solidaridad ciudadana en democracias violentas de Ayotzinapa, la inocencia transparente de las víctimas y la participación directa de agentes del Estado, el crimen de Iguala despertó a la sociedad civil mexicana. La ola de solidaridad fue amplia y masiva. Alcanzó a casi todos los estados del país y trascendió sus fronteras. La ola de solidaridad fue amplia y masiva El movimiento de solidaridad con Ayotzinapa generó grandes expectativas. Tanto en la disy trascendió las fronteras n cusión pública como en las conversaciones privadas se percibía una crisis dramática y la necesidad imperativa de cambios radicales. Había quienes hablaban de la refundación del Estado, de la república, de la sociedad mexicana. La retórica de la revolución flotaba en el aire, parecía que estábamos ante una ruptura profunda en las actitudes, los discursos y las políticas hacia la violencia organizada. Sin embargo, el otoño de la indignación ciudadana duró poco. Después de apenas tres meses de movilización, se impusieron los límites estructurales inherentes al movimiento: su agenda limitada al caso de los estudiantes desaparecidos, la ausencia de un programa más amplio de transformación, la estrechez relativa de su base social, la falta de estructuras organizacionales a escala nacional, su renuncia a coordinarse con otros movimientos de víctimas, su antagonismo hacia los partidos políticos y su fácil desacreditación mediática a raíz de las tácticas disruptivas que han empleado sus franjas radicales. Todas las movilizaciones ciudadanas son difíciles de sostener. Siempre es difícil traducir la fuerza de los grandes números en transformaciones políticas e institucionales sustantivas. Muchas veces sucede lo que sucedió en este caso: la ola de movilización se agota, las energías ciudadanas se disipan, la indignación activa vuelve a convertirse en resignación pasiva. El entusiasmo ciudadano cede a la frustración y los cambios exigidos apenas dejan huella en la memoria. A medio año del crimen de Iguala, parecemos estar de vuelta en el statu quo ante . Mientras que el caso de los estudiantes de Ayotzinapa sigue envuelto en una densa telaraña de sospechas, también sigue, lejos de la opinión pública, la organización cotidiana de asesinatos y desapariciones. Tanto el gobierno como los ciudadanos hemos vuelto a ocuparnos de otras cosas. ■■  Los obstáculos a la solidaridad En las dictaduras, sabemos que los ciudadanos no son ciudadanos. No tienen voz ni voto. No eligen al dictador ni aprueban sus políticas. No tienen N ueva S ociedad 282 92 Andreas Schedler responsabilidad directa en la represión estatal. Son objetos de violencia, no sus ejecutores. De todos modos, aun en las dictaduras, los individuos son más que víctimas pasivas del régimen. De muchas maneras pueden colaborar en su reEn las guerras producción. Y de muchas maneras pueden socavar su funcionamiento. Todos los días enfrentan civiles los ciudadanos enfrentan dilemas morales similares elecciones difíciles entre imperativos morales y riesgos personales. Con toda la distancia que media entre los mundos de la violencia desde arriba y de la violencia desde abajo, en las guea los que enfrentan rras civiles los ciudadanos enfrentan dilemas en dictaduras n morales similares a los que enfrentan en dictaduras. ¿Qué es lo que saben de actos o campañas de violencia criminal? ¿Qué es lo que quieren saber? ¿Qué postura toman? ¿Qué hacen para impedir la violencia criminal? ¿Hacen todo lo que pueden? No hay respuestas fáciles, ni ante las dictaduras ni en las guerras civiles. Lo difícil que es la solidaridad ciudadana, lo exigente y lo precaria, se aprecia de manera muy clara cuando analizamos su fracaso en contextos fáciles. Nos aflige cuando los ciudadanos renuncian a intervenir ante atrocidades a gran escala, como genocidios o campañas dictatoriales de represión política. Pero nos irrita también cuando renuncian a intervenir ante agravios ordinarios contra sus conciudadanos. La sociología y la psicología social llevan décadas analizando el papel de los bystanders , los espectadores pasivos ante injusticias cotidianas que suceden frente a sus ojos sin que ellos intervengan para pararlos. El caso paradigmático que ha inspirado centenares de estudios fue la muerte violenta de Catherine«Kitty» Genovese en 1964 en Nueva York. En una noche de invierno, esta joven fue brutalmente asaltada y apuñalada en la entrada de su edificio. Durante los 40 minutos que trató de defenderse contra su asesino, por lo menos tres docenas de vecinos pudieron escuchar sus gritos. Según la reconstrucción periodística, 38. Pero nadie levantó el teléfono para llamar a la policía(salvo uno, tardíamente) 11 . El caso se convirtió en una poderosa viñeta de la frialdad e indiferencia de los citadinos modernos hacia el sufrimiento de sus conciudadanos. La renuncia de los vecinos de«Kitty» Genovese a atender sus gritos de ayuda causó profunda irritación pública por lo fácil que habría sido hacer algo. El caso reunía prácticamente todas las condiciones estructurales que permiten que los ciudadanos acudan de manera segura y efectiva a proteger a sus conciudadanos en situaciones de peligro o injusticia: 11. Las crónicas originales sobre el caso fueron reeditadas en Abraham Michael Rosenthal: Thirty-eight Witnesses: The Kitty Genovese Case [1964], Melville House, Nueva York, 1999. 93 T ema C entral Solidaridad ciudadana en democracias violentas Información: posiblemente, como era una noche gélida de invierno, los vecinos estaban durmiendo con las ventanas cerradas. De todos modos, se encontraban suficientemente cercanos para que los gritos de«Kitty» Genovese los despertaran. También era difícil que los gritos desesperados de ayuda se interpretaran como síntoma de un desencuentro normal entre esposos. Estaba claro que alguien estaba en serio peligro. Había poco margen para la ambigüedad. Injusticia: la división de roles y responsabilidades entre perpetrador y víctima era inequívoca. No había ninguna duda acerca de la responsabilidad personal y moral del atacante que acuchilló a la joven múltiples veces y la atacó sexualmente. Tampoco había duda de la inocencia de la víctima indefensa. El estatus moral del asesinato era claro: no era un acto de autodefensa ni un crimen con connotaciones políticas. Era un simple acto criminal, agravado por su carácter fortuito y carente de motivos. Intervención: los testigos auditivos del asalto tenían varias opciones de intervención. Algunos abrieron la ventana y gritaron algo, sin que eso impresionara mucho al asesino. También podían haberse puesto las pantuflas para bajar las escaleras. Pero sobre todo, podían haber hecho algo tan sencillo como alertar a la policía por teléfono. Es posible que una llamada telefónica le hubiera salvado la vida a«Kitty». Habría sido una intervención efectiva que no implicaba ningún riesgo y prácticamente ningún costo para los vecinos. Estas tres dimensiones son claves para la solidaridad activa de los ciudadanos. Para que acudan a ayudar a otros, necesitan tener ciertos mínimos de información sobre los hechos; ver que estos implican injusticias palpables que merecen su intervención; y tener expectativas razonables de que pueden intervenir de manera mínimamente segura y efectiva. Cuando no saben bien qué es lo que está pasando, cuando no les queda claro quiénes son los malos y quiénes los buenos, y cuando no ven que puedan hacer algo que ayude a la víctima sin ponerse en grave riesgo a sí mismos, entonces es muy improbable que salgan de su papel de espectadores pasivos. La gran irritación moral del caso de«Kitty» Genovese derivó del hecho de que aparentemente todas las condiciones eran favorables a la intervención ciudadana: era un caso claro de emergencia criminal, había información suficiente y opciones fáciles de intervención. En contextos de violencia criminal organizada, en cambio, nada de eso puede darse por sentado. Al contrario, las condiciones estructurales conspiran en contra de la solidaridad ciudadana activa. N ueva S ociedad 282 94 Andreas Schedler Cuadro Los ciudadanos ante la injusticia(en diferentes contextos estructurales) Configuración de actores Número de víctimas Número de perpetradores Estructura de responsabilidad Número de espectadores pasivos Posición del Estado Diferenciación entre actores Testigos de injusticias cotidianas Bajo(una sola víctima o pocas) Bajo(un solo perpetrador o pocos) Individual Bajo(testigo único o multitud presencial) Aliado de la víctima Alta Sujetos en dictaduras represivas Alto Alto(división del trabajo) Central(jerarquía burocrática) Alto Hostil a la víctima (perpetrador) Mediana Ciudadanos en guerra civil económica Alto Alto(división del trabajo) Difusa(múltiples organizaciones) Alto Incierto Baja Información Modo de observación Directa y presencial (cercanía física) Nivel de conocimiento Alto(transparencia) Información indirecta y mediada Bajo(opacidad) Información indirecta y mediada Bajo(opacidad) Injusticia Categorización moral de la víctima Categorización moral del perpetrador Claridad moral de los hechos Condena moral del acto de injustica Inocente Culpable Alta Fuerte Controvertida Controvertida Alta Controvertida Distinción entre víctimas, culpables e inocentes Distinción entre perpetradores malos y buenos Ambigua Débil Intervención Efectividad de intervención individual Costos de intervención individual Problemas de acción colectiva Alta Bajos Inexistentes Baja Altos Severos Incierta Altos Severos Fuente: elaboración del autor. 95 T ema C entral Solidaridad ciudadana en democracias violentas De manera esquemática, el cuadro compara las condiciones estructurales que enfrentan tres tipos diferentes de bystanders : los testigos oculares que presencian un acto de injusticia cotidiana, los sujetos que viven bajo una dictadura represiva y los ciudadanos que están inmersos en una guerra civil económica como en el caso mexicano. Para empezar, la configuración básica de actores es muy diferente en las tres situaciones. El clásico testigo presencial de injusticias cotidianas enfrenta a un conjunto bien delimitado de actores, con responsabilidades y líneas de división claras. Hay pocos perpetradores y pocas víctimas y no hay confusión sobre los papeles respectivos de cada uno. En un contexto democrático, el Estado aparece como aliado potencial de las víctimas. Muchas veces, no se espera del ciudadano espectador que intervenga de manera personal, sino que pida auxilio a un representante del Estado. En una dictadura, el número de actores ya es muy grande. El Estado es el perpetrador principal que opera de manera especializada, con alta división del trabajo, aunque la responsabilidad última todavía se centra en la cúpula política del régimen. En las guerras civiles, las responsabilidades son más difusas, dispersas, opacas. No hay un dictador central ni una burocracia represiva que actúen como responsables de la violencia criminal. Los ciudadanos no están sujetos a un régimen represivo nacional, sino a redes dictatoriales locales. Hay mucha variación territorial y social en la violencia privada que ejercen los grupos armados ilegales. Los actores de la violencia son numerosos también, pero generalmente están ocultos. Además, las líneas divisorias entre ellos tienden a ser borrosas. Las redes criminales se incrustan en el Estado y se expanden en la sociedad. Los reclamos ciudadanos de paz y justicia, por tanto, no tienen destinatarios claros. Se dirigen al Estado, por su fracaso de dar protección, pero también a los actores sociales que se erigen en soberanos privados sobre la vida y la muerte. Los tres contextos paradigmáticos también contrastan en sus estructuras de información . El testigo presencial ve todo con sus propios ojos. No necesita intermediarios ni intérpretes. La situación es transparente, el acceso a la información, directo. El ciudadano juega el papel del espectador en un sentido literal: forma el público alrededor de un crimen que se está cometiendo en vivo y en directo. No puede evadir sus responsabilidades alegando ignorancia. En contraste, tanto las dictaduras como las guerras civiles forman mundos opacos. Casi toda la información es indirecta, mediada por el gobierno, los medios, los rumores. Muchas veces, entre lo que revelan, distorsionan y ocultan los actores de la violencia, es muy difícil saber quién hizo qué a quién y por qué motivo. Para el testigo que presencia una agresión física en N ueva S ociedad 282 96 Andreas Schedler la vía pública, la evaluación moral del acto generalmente es clara. Hay una nítida separación de roles entre el atacante culpable y la víctima inocente. El espectador casual no tendrá grandes dificultades en discernir la agre sión como una violación flagrante de las normas de convivencia cívica. Las campañas dictatoriales de represión política, en cambio, generalmente están sujetas a la controversia. Todo demócrata las va a condenar, mientras que los partidarios del régimen autoritario las van a justificar. En las guerras civiles económicas, la claridad de los juicios morales tiende a diluirse aún más. Los observadores tienden a distinguir entre víctimas inocentes y culpables. Los primeros son los civiles sin involucramientos criminales que, por mala suerte, se convierten en«víctimas colaterales» de la violencia. Los segundos son los combatientes que se metieron a la guerra por voluntad propia(y sin ninguna justificación política que les pueda servir de atenuante) y que pagaron el precio correspondiente. Probablemente, en las guerras civiles económicas, los observadores también tienden a distinguir entre perpetradores malos y buenos. Los primeros van a la guerra únicamente para enriquecerse a sí mismos, mientras que los segundos comparten sus riquezas criminales con su familia o comunidad. En la medida en que se trazan estas distinciones morales entre víctimas y perpetradores, la violencia criminal aparece como un hecho moralmente ambiguo que se condona o se condena solo de manera débil. Finalmente, los«espectadores pasivos» de la violencia cuentan con márgenes de intervención muy diferentes en las tres situaciones prototípicas. Sobre todo, cuando una simple llamada a un teléfono de emergencia resuelve el problema, los clásicos testigos presenciales de delitos cotidianos cuentan con una opción de intervención que es efectiva para las víctimas y segura para ellos mismos. Además, es suficiente con que intervengan de manera individual. Ni siquiera enfrentan problemas de acción colectiva 12 . En contraste, tanto en las dictaduras como en las guerras civiles económicas, los ciudadanos tienen muy poca capacidad de incidencia individual y mucho de lo que puedan hacer conlleva riesgos personales existenciales. 12. Irónicamente, cuando el número de testigos aumenta, la facilidad de la intervención individual puede terminar por bloquearla. Esta es la explicación más plausible del fracaso colectivo de los vecinos de«Kitty» Genovese. Como no era necesario coordinarse positivamente, terminaron coordinándose negativamente. Nadie hizo nada porque todos podían esperar de los demás que hicieran algo, ya que parecía tan sencillo. Cuando el peso de la responsabilidad se difunde entre muchos espectadores, cado uno puede repelerla diciendo:«¿Y por qué yo, si cualquiera de los demás lo puede hacer sin ningún problema?». 97 T ema C entral Solidaridad ciudadana en democracias violentas Las acciones colectivas son más promisorias, pero siempre son costosas y aún más en contextos de violencia criminal, sea que esta emane del Estado o de organizaciones privadas. ■■  Conclusión La violencia organizada hace estructuralmente difícil que los ciudadanos, como espectadores pasivos, sean solidarios con las víctimas. Daña de manera sistemática los requisitos cognitivos de la solidaridad ciudadana(el conocimiento de los hechos), sus bases normativas(la percepción de injusticia) y sus fundamentos prácticos(responsabilidades claras y opciones eficaces y seguras de intervención). La difusión de responsabilidades, la opacidad, la ambigüedad moral y la impotencia no son terrenos fértiles para la intervención ciudadana. Invitan más bien a la indiferencia, la pasividad, la negación. Invitan a que los ciudadanos se laven las manos y deleguen la solución del problema a los políticos profesionales, sea bajo el manto del populismo penal que promete eliminar a todos los criminales(Bolsonaro), sea bajo el manto del populismo caritativo que promete eliminar la violencia eliminando la pobreza (López Obrador). Re­vis­ta de Cultura y Ciencias Sociales 2019 Gi­jón N o 99 Suscripciones ACERCA DE LA FELICIDAD Suscripción personal: 39 euros Suscripción bibliotecas e instituciones: 51 euros Suscripción internacional: Europa- 66 euros(incluye gastos de envío) América y otros países- 86 euros(incluye gastos de envío) Suscripción digital: 22 euros Ábaco es una publicación trimestral de cicees, C/ La Muralla N o 3, entlo. 33202 Gijón, España. Apartado de correos 202. Tel./Fax:(34 985) 31.9385. Correo electrónico:, . Página web:. El referéndum ha muerto, viva el referéndum Y anina W elp Los referendos gozan en la actualidad de«mala prensa». Sobre todo después del Brexit y del rechazo a los Acuerdos de Paz en Colombia, ambos en 2016, se extendió la idea de que es mejor no dejar temas sensibles en manos de la decisión popular, o al menos no de forma directa. Es cierto que abundan ejemplos de consultas que no buscan repartir el poder sino concentrarlo, pero con diseños institucionales adecuados las consultas contribuyen al fortalecimiento democrático y a la participación ciudadana. E s poco probable que hace 40 años un dossier especial sobre el estado de la democracia en América Latina incluyese un artículo sobre referendos. En 1979, la democracia era poco más que una aspiración en la mayoría de los países latinoamericanos. La ciudadanía se expresaba de forma contenciosa, en las calles, a veces con altos riesgos para la integridad física de quienes participaban de las movilizaciones. Poner las urnas para elegir libremente a las autoridades era un objetivo de máxima para muchos; hablar de participación ciudadana directa habría sonado a mitología griega o a ciencia ficción. Un estudio monográfico sobre las democracias en Europa hace tres o cuatro décadas quizás habría incluido los casos suizo e italiano. Suiza era el único país donde iniciativas y referendos se activaban con mucha frecuencia y con una incidencia muy relevante(y sigue siendo así). Pero los suizos nunca Yanina Welp: es investigadora senior en el Center for Democracy Studies(Aarau, Suiza) y codirectora del Centro Latinoamericano de Zúrich, Universidad de Zúrich. Palabras claves: ciudadanía, democracia directa, referéndum, América Latina, Suiza. 99 T ema C entral El referéndum ha muerto, viva el referéndum han tenido una política expansiva de promoción de su excepcional sistema político. En Italia la Constitución fue reformada en 1974 para introducir el referéndum opcional. Esa reforma se asoció a la disputa por la legalización del divorcio. Quienes se oponían en el Parlamento pusieron como moneda de cambio la regulación del referéndum abrogatorio que, confiaban, les permi tiría derogar la ley en las urnas. Aunque la democracia es incertidumbre, perdieron dos veces: la ley aprobada por el Parlamento consiguió también el aval popular(se hizo la ley, pero falló la trampa). A fines de la década de 1970, hubo en Italia una intensa acción legislativa que tuvo su reacción en las calles, liderada por el Partido Radical. De este modo, mientras que la excepcionalidad suiza no generó contagio, la experiencia italiana inspiró anticuerpos. En la España de la Transición, el abanderado de la regulación del referéndum fue Manuel Fraga Iribarne, ministro durante el franquismo, jefe de la Junta de Galicia desde 1990 hasta 2005 y fundador del partido que antecedió al derechista Partido Popular( pp ). Y en contra de lo que podría esperarse, quien abanderó la oposición a las consultas directas fue el comunista Jordi Solé Tura, quien había pasado parte de su exilio en Italia y veía con malos ojos la inestabilidad que generaba la derogación de leyes en las urnas 1 . También, debe apuntarse, en aquellas negociaciones de la Transición quedó bajo la alfombra un posible referéndum sobre la monarquía, ayer y hoy un tema tabú en España. Algunas cosas cambian. En la segunda década del siglo xxi , la demanda de participación ciudadana ha crecido tanto como el miedo de las elites a dejar ciertas decisiones en manos de la ciudadanía. Puede sonar a planteo populista –elites versus poder popular–, pero es mucho más complejo. De poco vale preguntar si los referendos son democráticos o autoritarios, porque es evidente que pueden derivar en un resultado o en otro. Per se son mecanismos de toma de decisiones(así como las elecciones son procedimientos de reparto de poder). Tampoco tiene mucho sentido, en abstracto, preguntarse por su potencial para promover una agenda pro o antiderechos o pro o antiprogresista, porque sobran experiencias en ambas direcciones(a veces votadas en una misma fecha, como ocurre con cierta frecuencia en Suiza o en California). Aún menos sentido tiene criticar las consultas populares por formar parte de la estrategia de quien las promueva porque, como cualquier procedimiento de disputa por el poder, conllevan esta dimensión. Lo relevante es 1. Esta discusión ha sido registrada por Miguel Presno Linera en«La democracia participativa como instrumento de impulso, deliberación y control», ponencia presentada en el xxii Congreso de la Asociación de Constitucionalistas de España, Salamanca, 3 y 4 de abril de 2014. N ueva S ociedad 282 Yanina Welp 100 dimensionar la importancia del diseño institucional del referéndum, el respeto a las reglas del juego y los retos que impone la formación de la opinión pública en el siglo de los medios digitales(lo mismo vale para las elecciones convencionales). Para plantear una conversación informada, cabe separar la paja del trigo y pasar de las generalizaciones a las especificidades. ■■  El reparto de poder Bajo el paraguas de la innovación democrática encontramos una diversidad de mecanismos de participación ciudadana. Algunos no son nuevos, como los referendos, que fueron discutidos en el origen del Estado moderno, tanto durante la Convención de Filadelfia en Estados Unidos(1787) como durante En eeuu las consultas directas se descartaron la Revolución Francesa(Constitución de 1793). En eeuu las consultas directas se descartaron ante el temor de que generaante el temor de que generasen inestabilidad n sen inestabilidad(James Madison las defendía apostando también por un modelo fuertemente descentralizado, mientras que Alexander Hamilton las criticó con dureza alegando que abrían camino a la tiranía). Posteriormente fueron reguladas por los Estados, solo en el nivel subnacional. En Francia fueron incorporadas a la Constitución, pero esta tuvo corta vida y nunca entraron en práctica. Los historiadores suizos siguen discutiendo por qué en el siglo xix se adoptó la democracia directa en el país alpino. Una corriente historiográfica lo atribuye a la influencia del ideario de la Revolución Francesa, que habría llegado a Suiza con la ocupación napoleónica(1803-1815). Otros lo adjudican a la supervivencia de tradiciones locales, como la de la Landsgemainde , una asamblea territorial en la que los ciudadanos(solo los varones) se reunían en la plaza del pueblo para discutir y tomar decisiones colectivas a mano alzada. Esta costumbre no fue exclusiva de Suiza; también estaba presente en muchas ciudades europeas, al igual que otras formas de participación que no sobrevivieron pero están siendo resignificadas actualmente, como las asambleas ciudadanas, cuyos participantes eran elegidos por sorteo y que se extendieron en ciudades catalanas, francesas e italianas durante la Edad Media 2 . La historia nos enseña a mirar el presente con perspectiva. ¿Por qué la democracia directa se instaló(solo) en Suiza y no prosperó de igual manera en otros 2. Quienes se interesen por el tema pueden ver el dossier«Sorteo y democracia» en Daimon. Revista Internacional de Filosofía N o 72, 9-12/2017. 101 T ema C entral El referéndum ha muerto, viva el referéndum entornos? El equilibrio de poder entre actores permitió que ocurriera de esa manera. Las ideas(los principios y convicciones) y la lucha de poder(disputa por el liderazgo) situadas en un determinado contexto muestran la imbricación entre la ideología(referida en este caso a la creencia sobre cuál es la mejor forma de organización política) y los aspectos estratégicos(referidos a la expectativa de potenciar la posición de un actor determinado). Los actores y las actoras con visión de largo plazo son aquellos que logran conjugar mejor ambos elementos y así promueven instituciones que, siéndoles funcionales, promueven la gobernanza democrática. Sin necesidad de ir muy lejos, esto se observa en la experiencia uruguaya de regulación del referéndum a principios del siglo xx por el presidente José Batlle y Ordóñez, que se inspiró en el modelo suizo. En la Francia del siglo xix , el incipiente Estado central se instaló con más fuerza que en Suiza, limitando o directamente pretendiendo anular las diferencias internas. En Suiza los cantones mantuvieron poder y vieron en el referéndum una forma de institucionalizar ese resguardo, ya que el mecanismo obligaba al Estado central a contar con su acuerdo para promover cambios constitucionales(la doble mayoría, de cantones y ciudadanos, para ratificar cualquier reforma constitucional, fue introducida con la primera Constitución de la Confederación en 1848). A partir de ahí se fue avanzando en ampliar el alcance de estos instrumentos para la ciudadanía y restringiéndolo para las autoridades. El movimiento progresista logró la incorporación del referéndum opcional, activado por recolección de firmas, en 1874. Una reforma de 2003 le quitó a la Asamblea Legislativa la competencia de iniciar consultas, aunque sí puede presentar contrapropuestas a una iniciativa ciudadana. El Poder Ejecutivo no puede hacerlo, pero pueden iniciar procesos por recogida de firmas los partidos que lo componen. En la actualidad, la ciudadanía suiza es obligatoriamente consultada para ratificar cualquier cambio constitucional y cualquier firma de tratados que implique cesión de soberanía(lo que ha tenido gran incidencia en la relación con la Unión Europea, a la que el país se incorporó como Estado asociado y no como miembro pleno, por el rechazo de los votantes en 1992), mientras puede proponer cambios constitucionales y vetar leyes. La tasa de aprobación de iniciativas ciudadanas es baja, pero estas tienen una incidencia indirecta en generar políticas más cercanas a las deseadas por la mayoría de la ciudadanía, instalan temas en la opinión pública e incrementan la información disponible 3 . El referendo derogatorio, por su parte, genera incentivos para 3. Uwe Serdült:«Switzerland» en Matt Qvortrup: Referendums Around the World: The Continued Growth of Direct Democracy , Palgrave-Macmillan, Basingstoke, 2018. N ueva S ociedad 282 Yanina Welp 102 que en cualquier proceso de aprobación de una ley se consulte a los actores relevantes, con la intención de evitar la derogación posterior y los costos políticos y económicos que esto conlleva. La abstención, el rol del dinero y la regulación de campañas terminan de pintar el cuadro. Suiza presenta patrones de votación bajos en comparación con otras democracias occidentales. Si bien esto suele ser criticado como una muestra de debilidad democrática, algunos estudios sugieren que en realiLa abstención, el rol del dinero y la regulación dad, al tener oportunidad de votar en numerosas ocasiones a lo largo del año y en todos los niveles de gobierno, se involucra de campañas terminan de pintar el cuadro n en estos procesos un porcentaje mucho mayor de la población que el sugerido por las medias de voto, pero de acuerdo con su interés específico: quien vota por prohibir que se les quiten los cuernos a las vacas 4 quizá no se involucre en la elección de autoridades al gobierno federal. En cuanto al dinero, no hay límites ni control del gasto en campañas, ciertamente algo que debería abrir un debate. En relación con la recomendación de voto que hace el gobierno, el sistema muestra debilidades importantes, pero también un buen funcionamiento de los pesos y contrapesos. En los últimos años, en Suiza como en otros países de Europa, las tensiones se han incrementado. Esto se ha observado en los referendos activados por el Partido del Pueblo Suizo( svp , por sus siglas en alemán) orientados a rechazar a los inmigrantes y a limitar la interferencia de la ue en las dinámicas del país. Pero también han surgido otras demandas, paralelas a estas, referidas a los procesos de formación de la opinión pública. En abril de 2019, por ejemplo, el Tribunal Federal, por primera vez en la historia, anuló los resultados de una votación(sobre la despenalización fiscal de las familias) debido a que la información ofrecida por el gobierno en su recomendación de voto probó ser falsa. Los ajustados resultados obtenidos hacen pensar al Tribunal que podrían haber sido otros los resultados de haberse ofrecido información completa y veraz 5 . La experiencia suiza alimenta la teoría del reparto de poder. Sin embargo, abundan en la Europa actual ejemplos efectivos y en estado latente de consultas que no buscan repartir el poder. El Brexit en Reino Unido o la consulta 4. Ver Erwin Schmid, Anna Gossenreiter y Christian Rensch:«Las iniciativas populares más curiosas votadas en Suiza» en Swissinfo , 19/11/2018. 5. Urs Geiser:«Un Tribunal Federal de Suiza anula una votación» en Swissinfo , 11/4/2019. 103 T ema C entral El referéndum ha muerto, viva el referéndum antiinmigración de Viktor Orbán en Hungría son ejemplos de prácticas que no otorgan poder a la ciudadanía, vienen de arriba y fijan férreamente qué, cuándo y cuánto se puede consultar. Para jugar un partido justo, el capitán del equipo no puede ser a la vez el árbitro y escribir las reglas del juego sobre la marcha. ■■  Cambio institucional: de los deseos a los mecanismos causales La teoría es indispensable para pensar las bases de la democracia, sus argumentos y los futuros posibles. En las últimas décadas se ha criticado bastante a la ciencia política más ciegamente apegada a los datos por basarse en probabilidades generadas en observaciones de lo existente. Esto conduciría a una disciplina conservadora y poco preparada para tratar tanto con los grandes retos del presente como con el cambio inesperado(como las victorias de Donald Trump o Jair Bolsonaro o las protestas de los chalecos amarillos). No se trata de contraponer teoría a análisis empírico sino de buscar mejores combinaciones de ambos. Ese equilibrio no está bien logrado en el campo de la innovación democrática. Así, por un lado, encontramos apuestas teóricas de cambio radical poco factibles, y por otro, análisis de impacto de corto vuelo. Claro que hay excepciones(cada vez más, felizmente), pero permítaseme generalizar para llegar al punto. En su obra Contra las elecciones , Van Reybrouk patea el tablero para sugerir que el sorteo podría generalizarse como mecanismo de selección de las autoridades, que rotarían en sus puestos haciendo saltar por los aires la idea de representación que ha dominado hasta el presente. La idea es sugerente y merece ser debatida(de hecho, se está poniendo en práctica en pequeña escala en muchos lugares). Pienso, por ejemplo, que la selección de una parte de los jueces y las juezas por sorteo(con la condición de cumplir con los requisitos básicos definidos) podría ser un mecanismo ideal para evitar la partidización de la justicia, fuertemente cuestionada por sus vínculos con el mundo político, del que dependen en definitiva los nombramientos 6 . Pero pensar el sorteo como reemplazo de la democracia representativa pasa por alto los condicionantes del cambio institucional(hay otras cuantas limitaciones que no tengo espacio para considerar aquí). Es tan difícil imaginar pavos votando por la Navidad (como dice la expresión en inglés para referirse a quienes actúan contra sus propios intereses) como imaginar políticos votando por sistemas que los eliminan del campo de juego. Ahí entran los mecanismos activables por recolección 6. Para información sobre una iniciativa reciente de elección de jueces por sorteo que no tuvo éxito en Suiza pero ha comenzado a instalar el tema, v.«Désignation des juges fédéraux pour tirage des sortes» en. N ueva S ociedad 282 Yanina Welp 104 de firmas, que tienen capacidad de frenar o promover reformas legislativas o constitucionales y decisiones relacionadas con la soberanía de un país por encima de la voluntad de los representantes. ■■  ¿Superar los déficits de la representación? La disputa teórica, de un lado del ring, identifica la representación en su modelo más puro con una barrera de contención frente a las«pasiones irracionales» que conducirían a la masa a tomar decisiones que, se asume casi por defecto, serán malas o directamente catastróficas( versión schumpeteriana ). Del otro lado del ring, la soberanía reside en el pueblo y, por tanto, es este el que debería tomar decisiones, cuantas más, mejor, e incluso tener la potestad de remover a delegados, en tanto encargados de implementar la voluntad popular( versión roussoniana ). Subyace aquí cierta visión esencialista de la pureza de la«gente de a pie»(que no estaría contaminada por los partidos) y de su capacidad de llegar a las mejores decisiones. De un lado y del otro, la evidencia empírica es usada para ilustrar ideas preconcebidas, porque a decir verdad no tenemos y quizás no podamos tener Ni Suiza es una evidencia sistemática de uno y otro sistema; los sistemas puros no existen: ni Suiza es una democracia directa ni existe en la democracia directa ni existe en la práctica un modelo representativo puro. práctica un modelo La realidad sí da pistas. Decía Felipe Gonrepresentativo puro n zález unos años después de lanzar la consulta sobre la permanencia de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte( otan ), en 1986:«Fue un error serio, serio; a los ciudadanos no se les debe consultar si quieren o no estar en un pacto militar, eso se debe llevar en los programas y se decide en las elecciones» 7 . González renegaba de haber convocado el referéndum pese a que se había impuesto el«Sí», como él buscaba. Lo que el ex-presidente evitaba decir era que el Partido Socialista Obrero Español( psoe ), que él encabezaba, había prometido sacar al país de la alianza militar con el lema« otan , de entrada no». Las promesas de campaña de esfumaron muy rápidamente, con lo que González optó por poner todo su por entonces elevado capital político e impulsar el referéndum. Recorrió los medios y el país explicando por qué había cambiado de idea y pensaba que lo mejor para España era permanecer en la otan . 7. Roger Pascual:« otan , el referéndum que puso a España en pie de guerra» en El Periódico , 12/3/2016. 105 T ema C entral El referéndum ha muerto, viva el referéndum Luego vendría un repliegue de las consultas directas: en 2005, durante el gobierno de Juan José Rodríguez Zapatero, se ratificó la Constitución europea, con baja participación y con la mayoría de los partidos haciendo campaña por el«Sí» 8 . El dilema, en definitiva, radica en que los mejores mecanismos para democratizar son los que quedan fuera del poder de las autoridades(iniciativas obligatorias para aprobar ciertas legislaciones o por recolección de firmas). En momentos de estabilidad, no es espera ble que estos se introduzcan por pura resistencia de quienes detentan el poder. La ventana de oportunidad se abre en momentos de apertura y conflicto. Sin embargo, y ahí viene la paradoja, estos mecanismos solo funcionan bien cuando las reglas del juego lo garantizan. Para ilustración, Venezuela: la Revolución bolivariana introdujo la democracia participativa en la Constitución de 1999, pero luego y cada vez con menor cuidado manipuló la participación para que solo ocurra si es funcional al régimen y para evitarla si conlleva desafíos al poder. Así, entre tantos otros ejemplos, pasó con dificultades el referéndum revocatorio presi dencial de 2004, pero este instrumento fue bloqueado de forma flagrante en 2016. ■■  Los retos contemporáneos 2016 fue considerado por los medios de comunicación«el año del referéndum», aunque más bien parecía que se anunciaba su muerte. Aquello de dejar decisiones en manos de la ciudadanía claramente iba mal, decía el mainstream . Ese año el Brexit abrió la puerta a la salida de Reino Unido de la ue , el plebiscito por la paz amenazó con cerrar el proceso de los acuerdos entre el Estado y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia( farc ) 9 , mientras también se producían consultas en Italia(se rechazó la reforma constitucional), Hungría(se avaló la política antiinmigración del presidente Orbán) y Holanda(se rechazó el acuerdo comercial de la ue con Ucrania). En Bolivia el signo era otro: la consulta de febrero de 2016, convocada por el propio gobierno, pareció cerrar las puertas a la reelección de Evo Morales, pero el cambio se produjo por otros medios y el presidente boliviano, en el poder desde 2006, ha presentado su candidatura para octubre 8. Ver Y. Welp:«España frente al referéndum europeo: o de la democracia y sus debilidades» en Confines vol. 5 N o 10, 2009. 9. El Acuerdo de Paz fue rechazado, pero se revisó y aprobó rápidamente por vía parlamentaria. N ueva S ociedad 282 Yanina Welp 106 de 2019. Como en Bolivia, en Italia la consulta era obligatoria(porque así lo establece la Constitución para ratificar reformas que no cuentan con una amplia mayoría parlamentaria), pero Matteo Renzi –como antes David Cameron en Reino Unido y Morales en Bolivia– se puso él mismo en el asador. Cuando lo hizo, contaba con altos niveles de popularidad, pero no evaluó bien lo fácil que se le haría delinear la estrategia a la oposición«antisistema» de Beppe Grillo y la Liga Norte. Alta participación, clara mayoría en contra, dimisión. En Holanda, la democracia directa desde abajo tuvo vida breve(el instrumento se eliminó de la regulación) y en Hungría se rizó el rizo de la política antiderechos humanos. Los resultados de muchas de estas consultas alimentaron en Europa la aversión de las elites a dejar en manos del voto popular la toma de decisiones importantes, pero no ha acallado las demandas de apertura democrática. Más importante: no se puede obviar que las consultas más«preocupantes» demuestran, en primer lugar, la propia incapacidad de algunas elites para gobernar con responsabilidad política. Surge también el talón de Aquiles de las democracias del siglo xxi : ¿cómo formar a la opinión pública democráticamente? ■■  ¿Regulaciones inútiles? En el escenario latinoamericano, el referéndum sigue vivo y con energía. Ha habido consultas en Ecuador, Guatemala, Perú y Colombia en 2018. México también ha entrado en el campo de juego, aunque de una forma, por decir lo menos, novedosa(volveré sobre el caso). Las principales limitaciones que enfrenta la aplicación democrática y efectiva de los mecanismos de democracia directa pueden resumirse en: a) la falta de responsabilidad política de los representantes, b) diseños institucionales(¿intencionadamente?) defectuosos y c) debilidad(cuando no directamente cooptación) de los organismos de control y supervisión de los procedimientos, que afecta especialmente a organismos electorales y a las cortes constitucionales. No todos los países muestran los mismos problemas(la diversidad es muy amplia) ni en las mismas dimensiones, pero aun así creo que los tres elementos mencionados permiten hacer un diagnóstico. Abundan los ejemplos de la falta de responsabilidad de los representantes al activar mecanismos de democracia directa. El más reciente viene de México. Empecemos por el contexto: liderando una coalición de partidos encabezada por el Movimiento Regeneración Nacional(Morena), Andrés Manuel López Obrador fue elegido presidente el 1 o de julio de 2018. Su coalición obtuvo la 107 T ema C entral El referéndum ha muerto, viva el referéndum Presidencia y la mayoría absoluta en el Congreso de la Unión. La consulta directa a la ciudadanía había sido parte de la campaña, ya que López Obrador propuso consultar a los ciudadanos sobre cuestiones como, entre otras, el matrimonio igualitario, el derecho a la interrupción legal del embarazo, la reforma energética, la revocación del mandato presidencial y la construcción del nuevo aeropuerto. El nuevo presidente debía asumir el 1 o de diciembre; sin embargo, ya en octubre y noviembre organizó consultas a la ciudadanía(como presidente electo pero no en funciones). La primera, sobre el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, pone sobre la mesa todo lo que no se debería hacer: el proceso fue financiado de forma privada, voluntarios afines al gobierno por asumir supervisaron la consul ta, no hubo campaña por el«No», pese a anunciar que los resultados serían vinculantes las urnas no llegaron a todo el territorio(votó 1,19% del padrón electoral), no hubo controles externos sobre votos dobles o triples ni tampoco sobre el conteo de resultados. ¿Por qué López Obrador no esperó? Desde 2014 la Ley Federal de Consulta Popular permite la consulta de uno o varios temas de trascendencia nacional, que debe ser convocada por el Congreso de la Unión a petición del presidente de la República, el equivalente a 33% de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso, o por petición de al menos 2% del padrón electoral. Hay una ley y el presidente electo podría haber esperado a asumir(apenas si le quedaba un mes), para activar la consulta siguiendo el procedimiento. Con mayoría en el Congreso, pocas dudas había sobre el apoyo político para hacer la convocatoria. ¿Por qué, entonces, no hacer la consulta en el marco de la legalidad? La respuesta breve(que no conforma): era imposible en el corto plazo. El diseño institucional del referéndum El diseño institucional del referéndum mexicano mexicano parece pensado para morir en el papel. La Constitución estipula que las consultas populares deberán realizarse el parece pensado para morir en el papel n mismo día de la jornada electoral federal, con lo que López Obrador tendría que haber esperado a las elecciones intermedias de 2021, o a la renovación total del Congreso de la Unión y la Presidencia de la República en 2024. No tiene sentido poner semejante cerrojo a consultas populares reguladas para empoderar a la ciudadanía 10 . Además, están las restricciones, los temas que quedan excluidos de la consulta popular por ley, especialmente numerosos 10. Martha Sandoval y Y. Welp:«Va que vuela: amlo y la consulta por el aeropuerto» en Swissinfo , 31/10/2018. N ueva S ociedad 282 Yanina Welp 108 en la normativa mexicana, donde hubo cuatro intentos de promover iniciativas ciudadanas de referéndum por recolección de firmas impulsados por los partidos políticos(Partido Revolucionario Institucional, Partido Acción Nacional, Partido de la Revolución Democrática y Morena), y ninguno de ellos prosperó porque la Corte los declaró inconstitucionales. La consulta por el aeropuerto no habría superado, casi con seguridad, el control de constitucionalidad. En cuanto a los diseños institucionales, las principales deficiencias identifi cadas refieren a limitaciones temáticas que vuelven casi imposible(o inútil) la activación de mecanismos por la ciudadanía; la imposición de cupos limita las posibilidades de promover y votar varias iniciativas a la vez(Costa Rica); la falta de claridad en los procedimientos(Ecuador) y los plazos de votación(México) impiden consultar sobre los temas que generan mayor inquietud en la ciudadanía. Las reglas del juego son muy importantes, y tan importante como ellas es que los organismos encargados de velar por su puesta en marcha lo hagan adecuadamente. Los organismos electorales tienen un rol central en el seguimiento y la implementación de consultas populares, como también lo tienen las cortes constitucionales. Aquí nuevamente encontramos cuestiones vinculadas a la legalidad o no de las iniciativas. En Ecuador, uno de los principales problemas de la consulta de febrero de 2018 derivó de la ausencia de control de constitucionalidad(que se activó con dictamen ficto, sin pronunciamiento de la Corte) 11 . Los intentos de activación por recolección de firmas chocaron durante casi una dé cada(se reguló el procedimiento en 2019) con la disputa entre la Corte Constitucional y el Consejo Nacional Electoral sobre si el control de constitucionalidad procedía antes o después de la recogida de firmas. La falta de claridad al respecto ha hecho que al menos una decena de iniciativas hayan pasado de una institución a la otra sin resolución(silencio administrativo). En Costa Rica, una interpretación amplia de las exclusiones ha hecho que un número importante de iniciativas no hayan prosperado, al no superar el control de constitucionalidad. Según Ciska Raventós, esto muestra que las reglas han sido diseñadas con la intención de limitar o incluso directamente evitar el uso de la iniciativa 11. Aunque se consultó sobre varios temas, el más sensible fue la imposibilidad de reelección, incluso discontinua, que impide una nueva candidatura del ex-presidente Rafael Correa. 109 T ema C entral El referéndum ha muerto, viva el referéndum ciudadana 12 . Finalmente, un cuarto elemento deriva del descuido de las instancias de formación de la opinión pública y los nuevos retos que plantean los medios digitales. El plebiscito por la paz colombiano es un ejemplo de circulación de información falsa, así como de la falta de tiempo y de mecanismos para la adecuada formación de la opinión pública. La evidencia que tenemos(que excede lo presentado en este artículo) sugiere que en América Latina(con excepción de Uruguay) 13 las regulaciones que permitirían a la ciudadanía tomar decisiones directamente en las urnas son deficientes o son bloqueadas por los organismos responsables, en teoría, de controlar su buena implementación. Mientras, quienes detentan el poder tienen más mecanismos que antes para resolver la disputa entre elites políticas (los presidentes generalmente consiguen activar el referéndum cuando se lo proponen 14 ). Esto último podría ser alentador si se piensa que hace cuatro décadas eran golpes de Estado los que resolvían estas disputas. Pero no, no es suficiente. 12. C. Raventós Vorts:«Democracia directa en Costa Rica: el diablo está donde se definen y apli can las reglas» en Fernando Tuesta Soldevilla y Y. Welp: El diablo está en los detalles. Referéndum y poder político en América Latina , pucp , Lima, en prensa. 13. Para una descripción y análisis de los mecanismos y prácticas regionales, v. Alicia Lissidini: «Democracia directa en América Latina: avances, contradicciones y desafíos», Documentos de Nueva Sociedad , 7/2015. 14. Un caso excepcional es el de Manuel Zelaya, quien intentó organizar un referéndum sobre la reelección en 2009 y fue desalojado del poder poco después por un golpe de Estado. Democracia, intereses y estatus en América Latina M aría V ictoria M urillo La elección brasileña de 2018 marcó un hito por la aparición de una brecha de género, raza y religión en el comportamiento electoral latinoamericano. Esta novedad sugiere la emergencia de un voto por estatus similar al identificado en otras latitudes, al que es importante prestar atención y que coexiste con el impacto en las decisiones electorales del desempeño gubernamental en cuanto a la economía, la seguridad y la corrupción. Atender a este factor permitiría captar algunas de las tendencias electorales a escala latinoamericana y global, así como poner el foco en las formas de polarización que genera. L a democracia representativa, en su definición mínima, otorga a la ciuda danía la capacidad de elegir y reemplazar a sus gobernantes. Esta capacidad de establecer una rendición de cuentas vertical es la que, según Guillermo O’Donnell, debiera hacer que los políticos en el poder presten atención a los votantes incluso en las democracias delegativas 1 . El comportamiento electoral no es la única herramienta de la ciudadanía. Esta puede organizar marchas, denuncias, demandas y otras formas de presión en momentos no electorales. De hecho, varios países latinoamericanos vivieron en las últimas décadas movilizaciones que forzaron renuncias anticipadas o acompañaron procesos de juicio político que interrumpieron mandatos presidenciales. Sin embargo, el voto sigue siendo el componente esencial del funcionamiento María Victoria Murillo: es profesora titular de Ciencia Política y Estudios Internacionales y directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Columbia(Nueva York). Trabaja sobre economía política, comportamiento electoral, debilidad institucional y coaliciones de políticas públicas en América Latina. Palabras claves: democracia, economía, estatus, interés, América Latina. 1. G. O’Donnell:«Democracia delegativa» en Journal of Democracy en Español vol. 1, 7/2009. 111 T ema C entral Democracia, intereses y estatus en América Latina democrático y por ello es importante discutir la evolución de los factores que moldean el comportamiento electoral en América Latina. Muchas son las consideraciones que sopesa cada ciudadano antes de ingresar en el cuarto oscuro para definir su voto, aunque siempre deba terminar eligien do alguna de las opciones posibles. Las diferentes dimensiones que entran en juego tienen un peso distinto en la decisión de cada individuo. La ideología, el desempeño del gobierno, la conexión personal con un partido, las expectativas distributivas y la identidad partidaria pesan en mayor o menor medida para cada votante al hacer su opción electoral. El peso de cada uno de estos factores varía no solamente entre votantes, sino también entre elecciones, dependiendo de cómo cambie el contexto, y esto genera, por ende, diferentes demandas electorales que la oferta de los partidos debe satisfacer 2 . En América Latina, el desempeño económico ha jugado un papel fundamental en el comportamiento electoral desde las transiciones democráticas de la década de 1980. La evaluación del desempeño económico ha sido interpretada tanto en relación con el acceso a bienes materiales, en lo que se llama«voto de bolsillo» o egotrópico, como con respecto a la salud de la economía en general, en lo que se denomina«voto sociotrópico» 3 . Pese al predominio del voto económico, especialmente en América del Sur, la elección de Jair Bolsonaro en 2018 puso el foco en la emergencia del estatus como determinante de la movilización electoral. Si bien son diversos los factores que contribuyeron a su triunfo, la aparición de una brecha de género y de raza en el análisis de las preferencias electorales, así como la importancia del apoyo evangélico en la coalición de Bolsonaro, encendieron las alarmas sobre un potencial cambio en el comportamiento electoral latinoamericano 4 , más aún cuando la oferta electoral de Bolsonaro en esta campaña estuvo caracterizada por un discurso machista, racista y elogioso de la dictadura y de un orden perdido al que debería regresarse. Frente a este hito, y especialmente dado el peso de Brasil en la región, cabe preguntarse si nos encontramos ante un parteaguas en el comportamiento electoral latinoamericano. Este ensayo discute por ello cuáles han sido hasta ahora los determinantes del voto en la región y cuáles pueden ser las consecuencias de incluir el estatus entre ellos. 2. Sobre el peso de los diferentes determinantes del voto y los incentivos que generan en la competencia electoral, v. Ernesto Calvo y M.V. Murillo: Non-Policy Politics: Richer Voters, Poorer Voters and the Diversification of Electoral Strategies , Cambridge up , Cambridge, 2019. 3. Para una discusión sobre los estudios de voto económico en América Latina y su impacto en la región desde las transiciones democráticas, tanto con medidas reales de indicadores económicos como con opinión de los votantes individuales, v. M.V. Murillo y Giancarlo Visconti:«Economic Performance and Incumbent Support in Latin America» en Electoral Studies N o 25, 2017. 4. Osvaldo do Amaral:«Do baixo clero à Presidência: os determinantes do voto em Jair Bolsonaro em 2018», 3/2019, mimeo. N ueva S ociedad 282 María Victoria Murillo 112 ■■  Democracia y voto en América Latina La región se sumó temprano a la tercera ola de democratización. La crisis de la deuda generó un deterioro económico que aceleró ese proceso en los países sudamericanos, que no estaban tan expuestos a los avatares de la Guerra Fría como sus pares centroamericanos. Las democracias nacidas de esas transiLas democracias nacidas de esas ciones estuvieron agobiadas por crisis macroeconómicas. En ese contexto, las evaluaciones sobre el desempeño económico de los transiciones estuvieron partidos de gobierno se volvieron cruciales, agobiadas por crisis macroeconómicas n tal vez con las excepciones relativas de Chile, donde la dictadura pudo capear el temporal, y las de Perú y Colombia, donde las guerrillas empujaron la cuestión de la seguridad al centro de la agenda electoral. Con el fin de la Guerra Fría, América Central y México –con autoritarismo competitivo 5 – se sumaron a la oleada democrática una década más tarde. En estos casos, la seguridad interna adquiere cada vez más importancia, primero vinculada al fin de guerras civiles y posteriormente, al crimen organizado. El voto económico, por ende, no tiene la misma importancia en esos países. Las limitaciones de los gobiernos democráticos para ofrecer salidas a la crisis económica, especialmente durante la recesión que afectó a la región entre 1998 y 2003, dieron lugar al desencanto con los partidos tradicionales, especialmente cuando partidos populistas habían girado hacia el neoliberalismo y dejado a los votantes sin opciones para oponerse a políticas públicas con las que no estaban de acuerdo. En una primera instancia, los votantes fragmentaron su apoyo electoral, en un proceso de ensayo y error que aumentó la volatilidad del voto. A continuación, emergieron nuevas opciones que buscaban cubrir la demanda de renovación en la oferta electoral, muchas veces con outsiders que reflejaban la desafección hacia los partidos políticos tradi cionales. Los outsiders buscaron sostener sus coaliciones ofreciendo cubrir las expectativas de desempeño en el terreno de la seguridad, como Álvaro Uribe en Colombia, o con promesas de bienestar económico, como Hugo Chávez en Venezuela o Rafael Correa en Ecuador. El cumplimiento de esas expectativas, fuera por esfuerzo propio o por condiciones externas, como el boom de las materias primas, fue crucial para que estos presidentes fueran reelegidos. La elección, entonces, fue el principal mecanismo de rendición de cuentas, y el desempeño, la principal condición para explicar el comportamiento electoral. 5. V., por ejemplo, Steven Levitsky y Lucan A. Way:«Elecciones sin democracia. El surgimiento del autoritarismo competitivo» en Estudios Políticos N o 24, 1-6/2004. 113 T ema C entral Democracia, intereses y estatus en América Latina La reelección permitió a estos outsiders extender sus mandatos y su popularidad los ayudó a concentrar el poder en el Ejecutivo, en línea con las predicciones de O’Donnell. Ambas características son importantes para entender la polarización que se generó alrededor de sus figuras, que se extendió tam bién a nuevos dirigentes que emergieron dentro de los partidos ya existentes, como Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo liderazgo excedió al Partido de los Trabajadores( pt ) en Brasil, y Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, quienes construyeron una coalición que sobrepasó, pero también dividió al Partido Justicialista(peronista) en Argentina. En el nuevo milenio, el crecimiento económico que acompañó el boom de las materias primas, especialmente en América del Sur, produjo una reducción de la pobreza y de la desigualdad de ingreso, así como la emergencia de una nueva clase media todavía vulnerable a los impactos de shocks negativos. Según Nora Lustig, la desigualdad cayó más en los países que tuvieron gobiernos de izquierda y que exportan materias primas 6 . En esos mismos países también se produjo una expansión de derechos que buscaba reducir otras formas de desigualdad. Se adoptaron nuevas constituciones y procesos de consulta previa que dan voz a los pueblos originarios, instituciones que buscaban incluir en el sistema político y educativo a los afrodescendientes, leyes de matrimonio igualitario o uniones civiles y regulaciones que expandieron derechos respecto a opciones de género y sexualidad. El simbolismo de un indígena en la Presidencia de Bolivia y de un trabajador en la de Brasil tampoco pasó desapercibido. En lo que respecta a las mujeres, se expandió la regulación sobre la violencia de género y en muchos países ya se habían adoptado cuotas legislativas, pero el feminismo parece más beneficiado por la caída de la natalidad, que facilita la feminización del mercado de trabajo, que por la política pública. Estos procesos reproducen tendencias recientes de las democracias de los países ricos, donde estos cambios políticos y sociales han generado reacciones de aquellos que sienten amenazado su estatus, especialmente hombres, blancos y cristianos. En América Latina, cambios(muchas veces tímidos) en las oportunidades de afrodescendientes, indígenas, mujeres y poblaciones lgbti 6. N. Lustig:«Inequality in Latin America: Markets and Politics», conferencia final de la 6 a Conferencia Anual de la Red para el Estudio de la Economía Política de América Latina( repal ), Tulane University, Nueva Orleans, 13/5/2019. Lustig señala que esta reducción de la desigualdad no incluye al 1% más alto en la distribución que no es medido en las encuestas y sugiere que las pensiones no contributivas, los programas de transferencias monetarias, los aumentos del salario mínimo, la mejora de ingresos en el mercado de trabajo y la reducción en el plus salarial para los más educados explican la reducción de la desigualdad en la región. Otros autores mencionan también el bono demográfico producido por la caída de la natalidad, que impacta sobre un aumento de la población económicamente activa antes de su envejecimiento y también sobre la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo. N ueva S ociedad 282 María Victoria Murillo 114 parecen también generar una amenaza al estatus de estos mismos grupos. Las protestas organizadas para denunciar la llamada«ideología de género» y para evitar la liberalización del acceso al aborto legal o al matrimonio igualitario son algunos ejemplos de la capacidad de movilización que generó la defensa del estatus, atada en América Latina a la defensa de la«familia tradicional». La elección presidencial de Costa Rica en 2018 demostró el peso de la polarización provocada por un fallo judicial que hizo del matrimonio igualitario el eje de la campaña. La división de la opinión pública llevó a un pastor evangélico, Fabricio Alvarado, de los últimos lugares a ser el candidato más votado en primera vuelta, con un cuarto de los votos. Más tarde fue derrotado en segunda vuelta por una fórmula que llevó a la Vicepresidencia a Epsy Campbell Barr, la primera mujer afrodescendiente en ocupar ese cargo en un país latinoamericano. El voto evangélico, como ya mencionamos, también fue clave en la elección brasileña de 2018. En la elección de Alberto Fujimori en 1990 la ciencia política latinoamericana se había asombrado al descubrir la potencialidad de las redes evangélicas para un outsider sin partido, pero en el caso de Brasil el proceso no fue tan sorpresivo. Ya en 2003 se había creado el Frente Parlamentario Evangélico, que agrupaba a legisladores de diferentes partidos. El importante apoyo evangélico a Bolsonaro, aparentemente empujado por los fieles, le otorgó al candidato redes listas para difundir su mensaje 7 . Las iglesias evangélicas prometen tanto salvación espiritual como beneficios ma teriales inmediatos vinculados al acceso a espacios de sociabilidad y patrones de consumo. Eso les ha permitido crear redes de gran flexibilidad, basadas fundamentalmente en relaciones personales, que se vuelven un activo clave en contextos de desarticulación partidaria 8 . Sin embargo, sus apoyos políticos son contingentes, como se demostró cuando los evangélicos brasileños abandonaron sus opciones electorales por el pt y por Marina Silva 9 . Pese a la importancia de estas redes y de su capacidad para movilizarse contra la llamada «ideología de género», los intentos de establecer partidos religiosos propiamente dichos en general no han sido exitosos hasta ahora. Incluso el pequeño Partido Encuentro Social( pes ), que formó parte de la coalición electoral de Andrés Manuel López Obrador en la elección mexicana de 2018, ha perdido su registro electoral. No hay un voto confesional, sino una sensibilidad que pareciera impulsar la defensa del estatus montado sobre las jerarquías asociadas a la 7. Ari Pedro Oro y Marcelo Tadvald:«Consideraciones sobre el campo evangélico brasileño» en Nueva Sociedad N o 280, 1-2/2019, disponible en. 8. Pablo Semán:«¿Quiénes son? ¿Por qué crecen? ¿En qué creen? Pentecostalismo y política en América Latina» en Nueva Sociedad N o 280, 1-2/2019, disponible en. 9. A.P. Oro y M. Tadvald: ob. cit. 115 T ema C entral Democracia, intereses y estatus en América Latina © Nueva Sociedad/ Sol Undurraga 2019 N ueva S ociedad 282 María Victoria Murillo 116 familia tradicional y redes que se vuelven atractivas en el contexto del desencanto con los partidos tradicionales y la emergencia de outsiders 10 . ■■  Crisis económica y desencanto electoral El deterioro económico y el desencanto con los partidos son claves para entender el comportamiento electoral actual. El apoyo a la democracia se ha erosionado significativamente en América Latina entre 2014(cuando se ter minó el boom de las materias primas) y 2016 11 . A esto se suma la creciente inseguridad pública, que también deteriora las evaluaciones de desempeño de los gobiernos, y los escándalos de corrupción, que afectan la legitimidad de todas las instituciones políticas. Desde 2014, gobiernos desgastados por muchos años en el poder comienzan a confrontar elecciones más competitivas y la emergencia de outsiders , especialmente en el contexto de identidades partidarias negativas con gran peso electoral. El antipetismo fue clave en la elección de 2018 en Brasil, el antikirchnerismo lo fue en la elección de 2015 en Argentina y lo será en la de 2019, y también el anticorreísmo en la de Ecuador en 2017. Todos estos casos surgen del resentimiento hacia la forma de hacer política de esos movimientos que, según David Samuels y Cesar Zucco, no puede ser explicado por preferencias ideológicas 12 . Estas identidades negativas rememoran las generadas por movimientos populistas como el peronismo o el varguismo en el siglo xx , que también habían tenido un peso significativo sobre el comportamiento electoral 13 . Si bien el comportamiento electoral no se ha modificado radicalmente, inclu ye ahora nuevos elementos. En la elección brasileña de 2018, no solamente pesó el voto económico –dada la dramática caída en el pib que vivió ese país en 2015 y 2016–, sino también la influencia del antipetismo, que creció mucho y especialmente entre los evangélicos durante una campaña empañada por juicios de corrupción, que incluso inhabilitaron al principal contendiente de la elección, el ex-presidente Lula da Silva 14 . Sin embargo, esa elección también 10. Ver José Pérez Guadalupe y Sebastian Grundberger(eds.): Evangélicos y poder en América Latina , Instituto de Estudios Social Cristianos/ Konrad Adenauer Stiftung, Lima, 2018. 11. Mollie J. Cohen, Noam Lupu y Elizabeth J. Zechmeister(eds.): The Political Culture of Democracy in the Americas, 2016/17: A Comparative Study of Democracy and Governance , Usaid/ lapop / Americas Barometer, 8/2017. 12. D. Samuels y C. Zucco: Partisans, Antipartisans, and Nonpartisans : Vote Behavior in Brazil , Cambridge up , Cambridge, 2018. 13. M.V. Murillo:«La historicidad del pueblo y los límites del populismo» en Nueva Sociedad N o 274, 3-4/2018, disponible en. 14. Agradezco a Cesar Zucco la información sobre el antipetismo en esta elección. Información reciente sugiere que la condena judicial a Lula no tuvo el debido proceso, lo que pone en cuestión, por ende, la legitimidad de su inhabilitación y el resultado electoral de 2018. V., por ejemplo, Naiara Galarraga Gortázar:«El descrédito del héroe anticorrupción» en El País , 16/6/2019. 117 T ema C entral Democracia, intereses y estatus en América Latina presenta características habitualmente asociadas al voto por estatus. El voto por Bolsonaro fue más masculino, más blanco, más evangélico y de mayor ingreso, así como más concentrado en ciudades grandes y en las zonas más ricas del sur y el sudeste 15 . Es decir, si bien el mal desempeño económico y de seguridad así como los escándalos de corrupción no se pueden disociar del desencanto con los tres partidos tradicionales – pt , Partido del Movimiento Democrático Brasileño( pmdb ) y Partido de la Social Democracia Brasileña ( psdb , ubicado en la centroderecha)–, no queda claro que esas variables expliquen la brecha de género, religiosa o de raza 16 . Estas podrían, en cambio, asociarse a una reacción contra la expansión de derechos, en lo que respecta a las jerarquías de género y sexuales, así como contra la inclusión de afrodescendientes a través de las políticas del pt . El estatus relativo de los hombres, blancos y evangélicos se vería afectado en esa circunstancia. La caída de los retornos por educación secundaria y universitaria que señala Lustig y el hecho de que el ingreso de la vieja clase media no haya crecido en forma proporcional al de los ricos y a los pobres durante el boom también sugieren que el estatus relativo es una pieza importante en este rompecabezas electoral 17 . ■■  Las consecuencias del voto por estatus ¿Sumamos el estatus a los determinantes no ideológicos del voto en América Latina? Los estudios de voto por estatus en países de ingreso alto consideran la situación personal de los individuos en relación con otros. Algunos de estos análisis se enfocan en las amenazas que perciben los individuos frente al avance de la automatización, la globalización y la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo. Los hombres con educación secundaria son el grupo que más parece estar Los hombres con educación secundaria son el grupo que más afectado por el cambio en su estatus, ya que su posición se ve amenazada tanto en el mercado de trabajo como en sus hogaparece estar afectado por el cambio en su estatus n res. Y esta amenaza es la que los llevaría a votar por partidos extremos(o populistas) de derecha con discursos xenófobos, machistas y nacionalistas en Europa 18 . En el caso estadounidense, tanto la diversidad racial como los 15. O. do Amaral: ob. cit. 16. Los evangélicos conformarían un tercio de la población brasileña en 2018, según J.L. Pérez Guadalupe: ob. cit., p. 74. 17. N. Lustig: ob. cit. 18. Ver Noam Gidron y Peter Hall:«The Politics of Social Status: Economic and Cultural Roots of the Populist Right» en The British Journal of Sociology vol. 68 N o 51, 2017; y Bram Spruyt, Gil Keppens y Filip Van Droogenbroeck:« Who Supports Populism and What Attracts People to It? » en Political Research Quarterly vol. 69 N o 2, 2016. N ueva S ociedad 282 María Victoria Murillo 118 riesgos económicos han sido señalados como amenazas al estatus de los hombres, los blancos y los cristianos. Y esa amenaza a su lugar en la jerarquía social ha sido asociada a su comportamiento electoral, en un país percibido como expuesto a un contexto de creciente globalización y especialmente a partir de la elección de Donald Trump 19 . La percepción de cambio económico, social y cultural son terrenos claves para que los políticos apelen al estatus perdido o amenazado y movilicen electoralmente prometiendo un regreso al pasado. En América Latina, el voto por desempeño siempre ha sido clave para explicar el comportamiento electoral y el peso de la economía será difícil de subestimar en un contexto de vacas flacas en el que el impacto de las condi ciones internacionales quita grados de libertad a los gobiernos 20 . Además, el desempeño en el terreno de la seguridad parece haber sido más efectivo respecto de los conflictos políticos que del crimen organizado. Si bien la promesa de mano dura ha sido la solución en ambos casos, el fracaso de esta política para resolver la violencia criminal sugiere riesgos para los políticos que busquen apropiarse de esta temática en el mediano plazo. De hecho, la reciente elección salvadoreña, donde el joven Nayib Bukele desplazó a los dos partidos tradicionales apoyándose en promesas de acabar con la corrupción y dejando en segundo plano la violencia criminal en uno de los países más peligrosos del mundo, sugiere que los políticos son conscientes de ese riesgo. Sin embargo, la promesa de acabar con la corrupción, que también ha movilizado al electorado latinoamericano, puede ser difícil de cumplir. Esto se vio en la elección presidencial de 2015 en Guatemala, otro país con una aguda crisis de seguridad. El outsider Jimmy Morales ganó con una campaña que prometía acabar con la corrupción. Sin embargo, su familia cercana se vio involucrada posteriormente en escándalos de corrupción y, a raíz de ello, Morales finalizó unilateralmente las labores de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala( cicig ), pese a su reconocimiento internacional. Finalmente, y en un proceso de cuestionada legitimidad, se impidió la candidatura de la fiscal anticorrupción Thelma Aldana en las elecciones de 2019. ¿Cómo afecta este contexto la movilización electoral del estatus? Tanto desde la demanda electoral como desde la oferta política, hay condiciones que podrían facilitar su emergencia, como ha ocurrido en las democracias de 19. Ver Diana Mutz:«Status Threat, Not Economic Hardship, Explains the 2016 Presidential Vote» en pnas vol. 115 N o 19, 2018. 20. Ver Daniela Campello y C. Zucco:«Presidential Success and the World Economy» en Journal of Politics vol. 78 N o 2, 2016. 119 T ema C entral Democracia, intereses y estatus en América Latina los países más ricos. El deterioro económico amenaza a sectores que habían logrado aumentar su estatus social durante el boom de las materias primas, especialmente aquella nueva clase media vulnerable a los shocks negativos. La clase media que invirtió en educación también ha visto una reducción de los retornos que las credenciales obtenidas ofrecen en el mercado de trabajo. Su distancia con los pobres se acorta y ellos carecen de red de contención, incluso aquella mínimamente ofrecida por los programas de transferencia de ingreso a los sectores más humildes. El fenómeno económico es diferente al de la automatización, pero sus consecuencias podrían ser similares en términos de resentimiento y en su expresión electoral. Si esta hipótesis se sostiene, deberíamos observar una caída en la popularidad de esos programas para los no beneficiarios, como ocurre en Brasil desde 2014 21 . Los cambios políticos y sociales que vive la región implican nuevos desafíos que producen redistribución de estatus. Las transformaciones demográficas facilitaron la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo, y esto genera cambios tanto en su ingreso como en las relaciones Los cambios políticos y sociales que vive domésticas. La entrada de los afrodesla región implican nuevos cendientes en las universidades públicas brasileñas, por ejemplo, no solamente implica competencia con los blancos por los desafíos que producen redistribución de estatus n espacios educativos, sino que también modifica una jerarquía social y provoca cambios de estatus. El matrimonio igualitario acaba con el monopolio otorgado a los heterosexuales respecto a ese estado civil y sus beneficios, y al hacerlo, el valor de la exclusividad se ve amenazado, así como las relaciones domésticas que se sostienen en el modelo de familia«tradicional». Se producen de ese modo procesos de redistribución directos porque las relaciones de estatus son relativas y no es posible que todos suban en estatus, a menos que los individuos cuya posición de privilegio se reduce se resocialicen con una forma diferente de entender las relaciones interpersonales que le otorgue valor a estar en una relación menos jerárquica 22 . La reducción de estatus relativo genera incentivos para movilizarse, porque los individuos tienden a ser más afectados por las percepciones de pérdidas 21. De acuerdo con los datos de lapop , el apoyo por el programa Bolsa Família cae entre 2014 y 2016 y especialmente para los más educados, y se mantiene más alto entre los pobres y los afrodescendientes. M.J. Cohen, N. Lupu y E.J. Zechmeister(eds.): ob. cit. 22. Por ejemplo, el intento de enmarcar esfuerzos de acción afirmativa como«diversidad» tiene el objetivo no solo de incluir a nuevos grupos, sino también de convencer a los grupos dominantes de que ellos estarán mejor en un ambiente más diverso. N ueva S ociedad 282 María Victoria Murillo 120 que por las de ganancias 23 . Asimismo, los«perdedores» perciben esto como una redistribución de suma cero, ya que el valor de su estatus está dado por la distancia relativa. Es decir, la redistribución de estatus es diferente de la material, en el sentido de que esta última puede subir el piso para todos, incluso si lo hace más para unos que para otros. Por el contrario, al ser relativa, la redistribución de estatus implica pérdidas para aquellos que no se ven beneficiados. Desde la oferta política, este voto tiene la ventaja de ser relati vamente barato en términos económicos. Es por ello un voto clave para las derechas que buscan ampliar su coalición sin redistribuir ingreso hacia abajo y prefieren prometer estatus en su lugar –la promesa de hacer que«América vuelva a ser grande» de Trump remite a un pasado en el que las jerarquías tradicionales no estaban amenazadas–. Sin embargo, el voto de estatus, por sus características de suma cero, debería exacerbar la polarización, en una región ya de por sí muy polarizada y en un contexto económico desfavorable. No es claro cuál será el impacto de ese eje de polarización en la política latinoamericana. Pareciera que si se superpone con otros ejes podría contribuir a una situación de mayor desgaste de los partidos políticos. Este proceso podría explicar las regularidades que observamos en la elección brasileña de 2018 de un modo similar a la superposición de clivajes que conforma la identificación partidaria asociada con la polarización en eeuu . La diferencia es que el voto negativo en eeuu suele ocupar la identidad partidaria alternativa. Sin embargo, con sistemas de partidos más fragmentados y generalmente organizados alrededor de una sola identidad positiva o negativa, por ejemplo, petismo y antipetismo o kirchnerismo y antikirchnerismo, es posible que el resultado sea un pluralismo polarizado, que a veces coincida con la dimensión de mayor peso en el comportamiento electoral y otras veces no. En un pluralismo polarizado se sumaría una dimensión más al comportamiento electoral, pero eso no necesariamente estabilizaría el sistema de partidos, sino que mantendría su fluidez. Para democracias que es tán peleando por mantener su legitimidad, los conflictos por estatus pueden aguzar el descontento con un sistema político en el que la intensidad de las preferencias puede llegar a hacer más difícil conseguir coaliciones efectivas de política pública en un contexto de pocos recursos. En este caso, no es la falta de cumplimiento de las promesas democráticas de desempeño económico lo que debilita al sistema, sino el éxito de la expansión de derechos, la inclusión de nuevos grupos, así como también cambios sociales más allá del control político. Más democracia, entonces, es también una democracia más expuesta a nuevos desafíos y con mayores problemas de legitimidad. 23. Amos Tversky y Daniel Kahneman:«Loss Aversion in Riskless Choice: A Reference-Dependent Model» en The Quarterly Journal of Economics vol. 106 N o 4, 11/1991. Posprogresismos, polarización y democracia en Argentina y Brasil M aristella S vampa El fin del ciclo progresista ha transformado el escenario político regional, con importantes consecuencias en dos países: Argentina y Brasil. Una lectura de los progresismos como populismos, explicitando algunas de las similitudes y diferencias entre los procesos de ambos Estados, permite precisar los contornos del giro a la derecha y avanzar en una reflexión más general sobre la nueva reacción conservadora/autoritaria y sus alcances desigualitarios. N uevos vientos ideológicos recorren América Latina. El final del ciclo pro gresista, al menos tal como lo conocimos, parece un hecho consumado. El ocaso se habría iniciado en 2015, en Brasil, con el golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff, y luego, en Argentina, con el triunfo electoral de Mauricio Macri; se profundizaría en 2017, con la transición ecuatoriana, tras la victoria de Lenín Moreno, cuyo gobierno implicó un distanciamiento de las coordenadas del progresismo, y se completó en Chile, en 2018, con el regreso de Sebastián Piñera al gobierno. El«fin de ciclo» incluye también otras mutaciones, como la deriva autoritaria del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, país que desde hace años atraviesa una crisis generalizada y de alcances geopolíticos, a lo que se añade la consolidación de un régimen abiertamente represivo en Nicaragua, con sus muertos y centenares de presos, digno de una dictadura. Maristella Svampa: es socióloga y escritora. Sus libros más recientes son Chacra 51. Regreso a la Patagonia en los tiempos del fracking (Sudamericana, Buenos Aires, 2018) y Las fronteras del neoextractivismo en América Latina. Conflictos socioambientales, giro ecoterritorial y nuevas dependencia ( calas / Universidad de Guadalajara, Zapopan, 2018). Palabras claves: democracia, polarización, pospopulismos, reacción conservadora, Argentina, Brasil. N ueva S ociedad 282 Maristella Svampa 122 Asimismo, fue en 2018 cuando el giro conservador tuvo su vuelta de tuerca autoritaria en Brasil, con el encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva y el inesperado triunfo en las elecciones presidenciales de Jair Bolsonaro, un político alineado con la extrema derecha, que profesa sin pudor alguno valores antidemocráticos y políticas militaristas de mano dura. Por añadidura, se vislumbra un recrudecimiento conservador y represivo en países como Colombia, con Iván Duque, un político asociado al uribismo. En 2018 y pese a los Acuerdos de Paz firmados con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia( farc ), se contabilizaron«648 asesinatos, 1.151 casos de amenaza de muerte, 304 lesionados, 48 atentados, 22 desapariciones forzadas, tres agresiones sexuales y 243 detenciones arbitrarias. En lo que va corrido de 2019(mes de mayo), han sido asesinados al menos 62 líderes sociales» 1 . Lejos de ir a contramano de lo que sucede en otras latitudes, los nuevos vientos político-ideológicos que atraviesan la región se hacen eco del contexto internacional, marcado por la expansión de nuevos populismos de derecha e incluso por el crecimiento de grupos y partidos de extrema derecha antisistema, abiertamente xenófobos y antieuropeos. Los escasos sobrevivientes del ciclo progresista latinoamericano son, de momento, Uruguay y Bolivia. En Uruguay, desde 2005 gobierna el Frente Amplio, uno de los partidos más institucionalistas de la región, poco proclive a los excesos populistas de sus vecinos. Por su parte, en el país andino, Evo Morales, pese a conservar capital político y una envidiable estabilidad económica, aparece despojado de capital ético, pues entre otras cosas desconoció el referéndum de 2016 –en el que triunfó el«No» a la posibilidad de reelección– y forzó las instituciones con el objetivo de ser habilitado nuevamente como candidato presidencial por la vía judicial. De triunfar en octubre de 2019, sería su cuarta gestión, junto con el vicepresidente Álvaro García Linera. México parece ser la excepción al«cambio de ciclo», luego del triunfo resonante de Andrés López Obrador, aun si hay que decir que su gobierno se instala ya en una suerte de progresismo fuera de ciclo(o de«progresismo tardío», como lo denomina Massimo Modonesi 2 ). Incluso en un país como en Argentina, donde el peronismo/kirchnerismo tiene posibilidades de volver a ser gobierno, en caso de triunfar en las elecciones de octubre de 2019 con la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner, el discurso político y económico ha tomado connotaciones más centristas. A esto se añade que la 1.«Carta abierta de académicos a Presidente Iván Duque sobre exterminio en Colombia», 21/5/2019, disponible en. 2. M. Modonesi:«México: el gobierno progresista‘tardío’. Alcances y límites de la victoria de amlo » en Nueva Sociedad N o 276, 7-8/2018, disponible en. 123 T ema C entral Posprogresismos, polarización y democracia en Argentina y Brasil aún popular figura de la ex-presidenta Fernández de Kirchner, así como las de no pocos altos ex-funcionarios de la larga gestión kirchnerista(2003-2015), se encuentran muy golpeadas por hechos de corrupción y afrontan varios procesos judiciales en curso. Otros elementos abonan al cierre del ciclo político-económico, aunque en un sentido más amplio, ligado a los hechos de corrupción ocurridos durante el boom de los commodities , tal como lo muestra Perú, donde cuatro ex-presidentes fueron llevados a la justicia por el caso Odebrecht(vinculado al pago de sobornos de la contratista brasileña). En marzo de 2018, el presidente en ejercicio, Pedro Pablo Kuczynski, debió renunciar, y en abril de 2019, el dos veces presidente Alan García, líder del alicaído Partido Aprista Peruano( pap ), produjo una conmoción internacional al elegir la vía del suicidio antes que comparecer en los estrados judiciales. Sin embargo, donde ha golpeado fuertemente la acción de la justicia es en la credibilidad de los gobiernos progresistas, que ahora son conceptualizados por sectores de derecha y una parte importante de la sociedad como«populismos irresponsables» y reducidos sin más a una matriz de corrupción. Ciertamente, hay que leer los gobiernos progresistas como regímenes populistas, pero a condición de abandonar la visión unidimensional y peyorativa de sus detractores y reconocer que los populismos latinoamericanos del siglo xxi –como sus predecesores del siglo xx –, en tanto regímenes políticos, fueron ambivalentes, La pregunta siempre complejos y multidimensionales. inquietante no está En este artículo no me propongo deconstruir el concepto de«populismo», aun si debo dar instalada tanto en el«mientras tanto», algunas definiciones esenciales para enmarcar sino más bien mi propuesta de lectura. En realidad, me interesa colocar el eje de análisis en las dinámicas de en el«después» n polarización y, muy especialmente, en los contextos posprogresistas o pospopulistas de Argentina y Brasil, dos de los países que encabezaron el final del ciclo. Así, la pregunta siempre inquietante no está instalada tanto en el «mientras tanto»(referida a los populismos), sino más bien en el«después» de la experiencia. El objetivo es dar cuenta de las cadenas de equivalencia 3 3. Utilizo el concepto de«cadenas de equivalencia» introducido por Ernesto Laclau, que refiere a la capacidad de un discurso(un significante vacío) de articular demandas sociales heterogéneas, sin por ello apelar al esquema interpretativo de este autor en relación con el populismo. E. Laclau: La razón populista , fce , Buenos Aires, 2005. N ueva S ociedad 282 Maristella Svampa 124 que se fueron forjando al calor de la polarización salvaje y de sus dinámicas recursivas, instituidas durante el ciclo progresista pero que se extienden más allá; subrayar similitudes y diferencias, así como avanzar en una reflexión más general sobre los nuevos tiempos políticos que se abren. ■■  Variantes(y valoraciones) interpretativas En América Latina, hacia fines de la primera década del siglo xxi , la categoría«populismo» fue ganando terreno hasta tornarse nuevamente un lugar común. Así, una vez más, devino un campo de batalla político e interpretativo. Tal como los entiendo, los populismos –así, en plural– constituyen un fenómeno político complejo y contradictorio que presenta una tensión constitutiva entre elementos democráticos y elementos no democráticos. De modo recurrente, los populismos comprenden la política en términos de polarización y de esquemas binarios, lo cual tiene varias consecuencias: por un lado, contribuye a la simplificación del espacio político, a través de la división en bloques antagónicos(el bloque popular versus el bloque oligárquico ); por otro lado, promueve la selección y jerarquización de determinados antagonismos en detrimento de otros, los cuales tienden a ser denegados o minimizados en su relevancia y/o validez(cuando no a ser expulsados de la agenda política), así como la subestimación del pluralismo político y social. Asimismo, en términos de relación líder/organizaciones, la forma histórica que asumen en la región es el modelo de participación social controlada, esto es, la subordinación de los actores colectivos al líder, bajo el tutelaje estatal. En esa línea, los populismos latinoamericanos del siglo xxi presentan similitudes con los populismos clásicos del siglo xx (desarrollados entre las décadas de 1930 y 1950). Ciertamente, los gobiernos de Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Rafael Correa y Evo Morales, incluso el de Lula da Silva y Dilma Rousseff, provenientes de países con una notoria tradición populista, habilitaron el retorno del uso del concepto en sentido fuerte( populismos de alta intensidad ) 4 , sostenido en la reivindicación del Estado como constructor de la 4. Retomo y reformulo un tipo ideal propuesto por el sociólogo Aníbal Viguera(1993), que establece dos dimensiones para definir el populismo: una, según el tipo de participación; y la otra, según las políticas sociales y económicas. En esa línea, distingo entre un populismo de baja intensidad , vinculado al carácter unidimensional(estilo político y liderazgo, que puede coexistir con políticas neoliberales) y un populismo de alta intensidad , que ensambla estilo político con políticas sociales y económicas que apuntan a la inclusión social. Asimismo, existen diferentes tipos de populismos de alta intensidad, pues no es lo mismo el populismo de clases medias, representado por el kirchnerismo y el correísmo, que el populismo plebeyo, ilustrado por los casos boliviano y venezolano. He abordado el punto en Debates latinoamericanos. Indianismo, desarrollo, dependencia y populismo (Edhasa, Buenos Aires, 2016) y en Del cambio de época al fin de ciclo. Gobiernos progresistas, extractivismos y movimientos sociales en América Latina (Edhasa, Buenos Aires, 2017). 125 T ema C entral Posprogresismos, polarización y democracia en Argentina y Brasil nación, un tipo de vinculación con las organizaciones sociales, el ejercicio de la política como permanente contradicción entre dos polos antagónicos y, por último, la centralidad de la figura del líder. Por encima del lenguaje de guerra, lo propio de los populismos es la consolidación de un esquema de gobernanza, de un pacto social, en el cual conviven –aun de manera contradictoria– la tendencia a la inclusión social(expansión de derechos, beneficios a los sectores más postergados e inclusión por el consumo) y el pacto con el gran capital(agronegocios, sectores extractivos, incluso, en algunos casos, con los sectores financieros). En esa línea, y pese al proceso de nacionalizaciones(que hay que analizar en cada caso y en cada país), los progresismos populistas establecieron alianzas con grandes corporaciones transnacionales, lo que aumentó el peso de estas en la economía nacional. Ejemplos de ello son Ecuador, donde las empresas más importantes incrementaron sus ganancias respecto del periodo anterior; Argentina, que durante el ciclo kirchnerista mostró una mayor concentración y extranjerización de la cúpula empresarial; o Brasil, donde el consenso lulista impulsó la alianza con el sector de los agronegocios, al tiempo que favoreció al sector financiero. Una aclaración se hace necesaria. A diferencia del caso argentino, que aparece como emblemático, pocas veces se ha reconocido que la experiencia del Partido de los Trabajadores( pt ) en el gobierno también forma parte de los populismos latinoamericanos. Ciertamente, el caso del pt tiene sus peculiaridades y puede ser leído como un populismo transformista; o, de modo más gramsciano, en términos de«revolución pasiva». Para el brasileño André Singer, este último concepto es clave en la explicación del lulismo, pues este vendría a instituirse en una variante conservadora de la modernización 5 . En realidad, la estrategia política del pt se expresó en el llamado«pacto lulista», un modelo que proponía satisfacer a la vez los intereses de los trabajadores y las clases medias, mediante reformas sociales graduales y la El«pacto lulista» funcionó entre 2003 y 2013, expansión del consumo, y los intereses de los empresarios, mediante una política de apertura a las inversiones y de fomento en el marco del crecimiento económico n estatal. El«pacto lulista» funcionó entre 2003 y 2013, en el marco del crecimiento económico impulsado por el«Consenso de los Commodities » 6 , muy atado al 5. Ver M. Modonesi: Revoluciones pasivas en América , uam / Conacyt/ Itaca, Ciudad de México, 2017) y A. Singer: Os sentidos do lulismo : reforma gradual e pacto conservador , Companhia das Letras, San Pablo, 2012. 6. M. Svampa:«‘Consenso de los Commodities’ y lenguajes de valoración en América Latina» en Nueva Sociedad N o 244, 3-4/2013, disponible en. N ueva S ociedad 282 Maristella Svampa 126 sistema financiero, e implicó un mejoramiento de la situación de las clases po pulares en uno de los países más desiguales de la región. Al mismo tiempo, conllevó la creciente burocratización del pt , la temprana deriva en la corrupción (expresada en el mensalão , en 2005) 7 , el progresivo abandono de la política de reforma agraria, la expansión del agronegocio y el acaparamiento de tierras en manos de latifundistas. En suma, no solo a causa de sus políticas, sino por el temprano cambio de su composición orgánica, el pt , el principal partido de izquierda clasista del continente, devino en el poder, transformismo mediante, en un régimen populista 8 . Ahora bien, en términos más generales, en un contexto de polarización, las dinámicas políticas y su carácter recursivo suelen acelerarse, adoptar giros imprevistos, umbrales de pasaje que nos enfrentan a situaciones cualitativamente diferentes respecto del momento anterior. Leída a la vez como apertura y como cierre, la noción de umbral nos obliga menos a reconocer el carácter mutante de lo social que a entender el porqué de la instalación de nuevas fronteras sociales, que reconfigura nuestra percepción de los hechos y establece nuevos consensos. Por otro lado, en términos más específicos, en este contexto de polarización y recursividad acelerada, la dualidad y la ambivalencia propias de los populismos resultan políticamente insostenibles en el tiempo, pues en la medida en que estos revelan sus limitaciones y sus déficits, los más beneficiados terminan siendo los sectores más conservadores y reaccionarios. Esto explica asimismo por qué, en general, la salida de los regímenes populistas suele ser traumática, pues no solo abre a episodios revanchistas en términos sociales y políticos, sino que además el contexto de polarización genera nuevas oportunidades políticas, a partir de las cuales se habilitan lenguajes y demandas más conservadoras y autoritarias. Así, del lado de los progresismos, la polarización produjo una exacerbación de las hipótesis conspirativas: todo terminaba siendo culpa del«imperio», de la derecha o de los grandes medios de comunicación. Toda crítica a los progresismos realizada desde la izquierda ecologista, indígena o clasista terminaba siendo «funcional» a la lógica de los sectores más concentrados. En el marco de este realineamiento, poca posibilidad había de que emergieran nuevas opciones 7. El mensalão (mensualidad) alude a la compra de votos en el Parlamento brasileño. 8. Para Singer, el resultado de las elecciones en 2006 muestra que, mientras el pt pierde electores históricos entre las franjas más escolarizadas y progresistas del sudeste, compensa esa pérdida con la adhesión de individuos que vieron mejorar sus condiciones de vida material con programas como el Bolsa Família, sobre todo del nordeste. Es decir, en su evolución política, el pt habría cambiado tanto de composición orgánica(de clases populares a clases medias, respecto de sus dirigentes) como de bases electorales(de clases progresistas a sectores populares excluidos). 127 T ema C entral Posprogresismos, polarización y democracia en Argentina y Brasil dentro del campo de la centroizquierda u otras izquierdas, lo cual tendió a agravarse, al calor del proceso de concentración del poder en los líderes o las lideresas. Del lado del campo opositor(político y mediático), lo usual fue la demonización de las diferentes experiencias progresistas, las que, hacia el fin de ciclo, comenzaron a ser caracterizadas como«populismos irresponsables», reducidos sin más a una pura matriz de corrupción y culpables de haber desperdiciado la época de bonanza económica asociada al boom de los commodities . ■■  Argentina y Brasil: las vías de la polarización y el giro a la derecha El devenir populista de los progresismos latinoamericanos conoce una temporalidad propia en cada país. En Argentina, la piedra de toque fue el conflicto por la renta agraria extraordinaria que, en 2008 9 , enfrentó a Cristina Fernández, apenas asumió como presidenta, con los sectores agrarios(oposición que aglutinó al conjunto de las corporaciones agrarias). Pronto, el desacuerdo por el aumento de En Argentina, las retenciones agropecuarias adoptó dimensiones políticas: tanto la respuesta inflexible del gobierno(llamándolos«piquetes de la abundancia») como la rápida reacción de sectores la piedra de toque fue el conflicto por la renta agraria extraordinaria de clase media porteña, que salieron a la calle en 2008 n en apoyo del«campo» y cuestionaron el estilo beligerante del gobierno, sirvieron para reactualizar viejos esquemas de carácter binario, que atraviesan la cultura política argentina: civilización/barbarie; peronismo/antiperonismo; pueblo/antipueblo; nación/antinación. Como en otras épocas de la historia argentina, los esquemas dicotómicos, que comenzaron siendo principios reductores de la complejidad en un momento de conflicto, terminaron por funcionar como una estructura de inteligibilidad de la realidad política, tanto para aquellos que se identificaban con el campo popular democrático como para aquellos identificados con el campo liberalrepublicano. Amén de ello, la polarización social ilustraba una suerte de fractura instalada en el corazón mismo de las clases medias argentinas 10 . En Brasil, 2013 marcó el parteaguas. El país se vio envuelto en una crisis inicialmente de orden financiero, que marcaría luego el inicio de un ciclo de protestas, una«apertura societaria», como propone pensarla el sociólogo Breno Bringel, visible en la confluencia y disputa en la calle de sectores con tradiciones políticas 9. No hay que olvidar que, pese a la crisis financiera internacional, la región latinoamericana vivía el boom de los commodities . 10. Hemos desarrollado el punto en M. Svampa: Del cambio de época al fin de ciclo , cit . N ueva S ociedad 282 Maristella Svampa 128 muy diversas: desde el alteractivista(con fuerte protagonismo en el Movimiento Pase Libre), el campo liberal-conservador(que apoyó la operación Lava Jato y mantendría una política agresiva contra el«campo popular-democrático» representado por el pt ), hasta el temido campo autoritario-reaccionario(de talante antidemocrático, nostálgico de la dictadura militar) 11 . El fin del ciclo progresista en Brasil es conocido: el golpe de Estado parlamentario contra Rousseff consolidó la«radicalización conservadora» 12 con Michel Temer. Posteriormente, en 2018, el encarcelamiento de Lula y la imposibilidad de que este se presentara a elecciones generales pusieron de manifiesto la debilidad del campo popular-democrático (del pt y de los movimientos sociales que lo acompañaron, entre ellos el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, mst ) y habilitaron discursos de carácter antidemocrático, promovidos desde el campo autoritario-reaccionario. Se inició así el pasaje de una derecha más conservadora y neoliberal, que accedió a través de un golpe parlamentario, al de una nueva derecha radical, que lo hizo por la vía de las urnas. En contraste con Argentina, la polarización no irrumpió en un periodo de auge económico, sino que coincidió con el fin del boom de los commodities y el agotamiento del«pacto lulista» hacia 2013. Argentina hizo el pasaje a una derecha conservadora y neoliberal, aunque por la vía democrática. En 2015, el ascenso de Macri se dio en un contexto de intensificación de la polarización, en el cual confluyeron el cansancio respec to a una sobreactuada épica populista y los primeros impactos de la crisis económica. Una parte importante de la sociedad planteaba la necesidad de una alternancia, algo que brindara una bocanada de aire fresco en términos políticos y que, al mismo tiempo, abriera la posibilidad a un mejoramiento de sus oportunidades económicas. En ese marco, la centroderecha antikirchnerista logró articular otras demandas, por ejemplo, las promesas de crecimiento económico, de mano de la eficiencia económica(la prometida«lluvia de inversiones»); esta se vinculó con la demanda de las clases medias urbanas y rurales, pequeños y medianos empresarios y economías regionales, que votaron a Macri porque creyeron que, siendo empresario(y, además, hijo de inmigrantes europeos), este podría entenderlos y apoyarlos. Asimismo, no pocos argentinos de clase media baja también lo votaron en contra de la«patria 11. Bringel desarrolla el concepto de«campos de acción», que define como«configuraciones so ciopolíticas y culturales, que expresan órdenes societales en los cuales los actores interactúan entre ellos y otros campos» y que incluyen no solo movimientos sociales, sino partidos políticos y otros grupos en disputa. Esta conceptualización propone ir más allá de la noción de matrices sociopolíticas contestatarias para analizar la dinámica de movilización social, a fin de incluir a los movimientos y grupos de derecha e incluso de extrema derecha. B. Bringel y José Mauricio Domingues: Brasil. Cambio de era: crisis, protestas y ciclos políticos , Catarata, Madrid, 2018. 12. Salvador Schavelzon:«La llegada de Temer: radicalización conservadora y fin de ciclo» en Andamios N o 2, 9/2016. 129 T ema C entral Posprogresismos, polarización y democracia en Argentina y Brasil asistencialista», para confirmar su distancia en relación con los más pobres, asistidos por el Estado. Cerraba fuertemente la cadena de equivalencias el discurso contra la corrupción y la promesa de un orden normal republicano, menos conflictivo y pospolítico 13 . Sin embargo, apenas Macri asumió el gobierno, volvió a desempolvarse el léxico de la derecha neoliberal, típico de la década de 1990, que se creía defi nitivamente desterrado junto con ajustes, tarifazos, predominio de los mercados, altas tasas de desocupación, vuelta al Fondo Monetario Internacional ( fmi ), riesgo país… Pese a los golpes y los desastrosos indicadores económicos y sociales, en octubre de 2017, la consolidación de un escenario de polarización política entre kirchnerismo y macrismo, reimpulsada por el oficialis mo, habilitó la posibilidad de que la sociedad decidiera darle nuevamente el aval en las elecciones parlamentarias de medio término. En 2019, a pesar de la polarización reinante, el escenario pareciera ser otro: para quienes fueron sus votantes, el gobierno de Macri, perdido en el laberinto del retroceso social y el agravamiento de la pobreza y la inflación, se reveló finalmente como un fraude. Al calor de la crisis económica, social y financiera y el ajuste permanente, aque Lo que estará lla cadena de equivalencias políticas que lo llevó de modo casi inesperado a la Casa Rosada se ha quebrado 14 . Si quedan eslabones de ella, para las elecciones presidenciales de octubre de este año lo disponible para la oferta macrista es el antikirchnerismo que estará disponible para la oferta macrista –y a en estado puro n lo que apuesta denodadamente el oficialismo– es el antikirchnerismo en estado puro (como«pesada herencia», como«populismo irresponsable», como sinónimo de«corrupción»,«mayor riesgo país» y«aislamiento del mundo», como retorno al«conflicto» y a la«venganza», entre otros), pero sin un imaginario conservador positivo como propuesta alternativa. Así, para muchos argentinos, la opción por una derecha conservadora y neoliberal, en el marco de una polarización salvaje, reveló tener consecuencias 13. Según Gabriel Vommaro, se trataría de una nueva derecha que busca la desconflictualización de la política, que atribuye la idea de conflicto e ideología al kirchnerismo y a los partidos tra dicionales. Sin embargo, el fracaso económico de un proyecto que inicialmente quería colocarse en el centro hizo que este impulsara aún más la polarización. G. Vommaro: La larga marcha de Cambiemos. La construcción silenciosa de un proyecto de poder , Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2017. 14. En realidad, el imaginario político conservador, portador de una visión empresarial, con responsabilidad limitada y negadora de las ideologías, pero abierto a la posibilidad de un pacto social, económico y moral, solo vivió de modo efímero en el imaginario de los votantes, machacado una y otra vez por los grandes medios de comunicación que abiertamente jugaron en favor de Macri, aun en plena recesión. N ueva S ociedad 282 Maristella Svampa 130 socioeconómicas muy duras. No es casual que en mayo de 2019, la propia ex-presidenta Cristina Fernández de Kirchner, advertida finalmente de los alcances nacionales –y regionales– 15 de lo que los argentinos llaman«la grieta», haya apostado a un llamado a la despolarización, presentando como candidato a presidente a Alberto Fernández, un político peronista de centro, no confrontativo y«dialoguista» con todos los sectores del poder. El gesto de moderación centrista fue leído como la oportunidad política de oxigenar a una sociedad que arrastra con cierto hartazgo los efectos tóxicos de la polarización política, junto con la peor crisis económica desde 2001. Sin embargo, nada asegura que la derecha neoliberal haya perdido su oportunidad de ser reelegida, en un marco en el cual la polarización se acentúa y la asociación del kirchnerismo con la corrupción y el«retorno del pasado» continúa dando réditos políticos. En suma, luego de 11 años de polarización salvaje(2008-2019), Argentina nos devuelve la imagen de una sociedad muy dañada, en la cual la derecha conservadora y neoliberal continúa con chances de seguir en el gobierno, mientras que el progresismo se ha desplazado hacia el centro político. Los resultados electorales en las provincias nos recuerdan cuán lejos estamos de las movilizaciones de 2001-2002 y de su exigencia de renovación política. En realidad, los realineamientos por centroderecha, que se hacen en nombre del llamado a la despolarización, continúan alimentando la polarización, a la vez que confirman que la Argentina de los próximos tiempos vendrá sellada por pactos de gobernabilidad cuyo objetivo es aplacar la demanda social, pero al mismo tiempo garantizar el consecuente pago de la deuda externa y la sed de los mercados. El caso de Brasil es indudablemente de otro calibre, por sus alcances políticos. La crisis del sistema democrático, con el escándalo de Odebrecht, conllevó la caída de la clase política y empresarial, y fue reflejando un escenario de des composición del sistema político tradicional. Al calor del escándalo, en el periodo que va de la destitución de Rousseff(2015) al posterior encarcelamiento de Lula(2018), se fue tejiendo una cadena de equivalencias sobre la cual se montaron las demandas del campo más autoritario y conservador, las cuales encontraron una traducción político-electoral. En lo político, y más allá del sentimiento antipetista de las clases medias y altas y de la eficacia de las fake news , el triunfo de Bolsonaro expresó un llamado social a restablecer los valores morales tradicionales y las jerarquías depuestas. Emergió así una nueva 15. Esta decisión de presentarse como candidata a vicepresidenta y resignar así la candidatura a la Presidencia no es ajena a lo sucedido en la región, sobre todo con Lula en Brasil en las elecciones generales de 2018. 131 T ema C entral Posprogresismos, polarización y democracia en Argentina y Brasil oferta política, un populismo de extrema derecha, con importantes elementos de fascismo explícito, en el cual convergen la apelación a un orden capitalista clásico/autoritario y el llamado al orden patriarcal tradicional, el de la previsibilidad de las divisiones binarias, el de la distinción entre«lo normal y lo patológico/lo desviado». En esa línea, el vertiginoso ascenso de En esa línea, el Bolsonaro resitúa a América Latina en el escenario político global, en consonancia con lo que sucede en los Estados Unidos vertiginoso ascenso de Bolsonaro resitúa de Donald Trump y en los países euroa América Latina en el peos, donde se expanden los partidos antisistema, de la mano de la extrema deescenario político global n recha xenófoba, antiglobalista y proteccionista. En el marco de una reacción antiprogresista generalizada, el populismo de extrema derecha surgió como una de las ofertas disponibles, vehiculando un discurso anticorrupción a través del cual se visibilizan otras demandas, desde aquellas que proclaman la defensa de la familia tradicional en contra del Estado, la crítica al garantismo y a la política de derechos humanos, a la«ideología de género» y la diversidad sexual 16 , hasta las que habilitan incluso la defensa de la dictadura militar o la justificación de la tortura. Así, Argentina y Brasil comparten el giro a la derecha, pero de modo diferente. Mientras que una lo hizo de la mano de una derecha más conservadora y neoliberal, más ligada –incluso en su propio fracaso– a los años 90; el caso de Brasil ilustra la emergencia de una nueva derecha antidemocrática. Sin embargo, en el plano social, en Argentina existen elementos propios del giro reaccionario-autoritario que encontramos en Brasil, aunque este encontró otras vías de expresión, más específicas: primero durante la discusión y sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario en 2010, luego, de manera más virulenta, con el proyecto de legalización del aborto, en 2018. Ese debate, acompañado por enormes movilizaciones feministas, instaló en la agenda pública no solo la problemática de la violencia de género, sino también un potente discurso juvenil de decidido corte antipatriarcal. Prontamente, la discusión sobre la legalización del aborto entró en la espiral polarizadora y dividió a la sociedad 16. Sobre los alcances de la crítica al llamado«marxismo cultural», que apunta sobre todo a la llamada«ideología de género» y a la diversidad sexual, así como al discurso garantista y de derechos humanos, v. Pablo Stefanoni:«Biblia, buey y bala… recargados. Jair Bolsonaro, la ola conservadora en Brasil y América Latina» en Nueva Sociedad N o 278, 11-12/2018, disponible en . N ueva S ociedad 282 Maristella Svampa 132 entre, por un lado, el campo liberal-democrático y el radical-feminista y, por otro lado, el campo liberal-conservador y el reaccionario-autoritario. Este último campo, autodenominado«provida», desarrolló una gran capacidad de movilización, de la mano de sectores pentecostales y el catolicismo conservador; y ejercería una abierta presión sobre los legisladores y las legisladoras nacionales para rechazar el proyecto de ley del aborto en el Senado, además de impulsar La marea feminista interpretaciones forzadas, lesivas e incluso desquiciadas –como comparar el derecho al constituye el movimiento social más potente aborto con el nazismo, o con la última dictadura militar argentina–. e innovador de Argentina La marea feminista constituye el movimiendel siglo xxi n to social más potente e innovador de Argentina del siglo xxi . Arrancó en 2015, con el movimiento Ni Una Menos, que denunció la pasividad del Estado ante el aumento de la violencia de género y los femicidios; se manifestó de modo masivo con la presencia de centenares de miles de jóvenes, jovencísimas, el 8 de marzo de 2017; y reapareció, fortalecida, convertida en una imparable marea verde, en 2018 frente al Congreso Nacional, para exigir el aborto legal, seguro y gratuito. En esta gran movilización convergieron dos olas: la primera, representada por aquellas mujeres y colectivos feministas que desde hace décadas vienen bregando por la legalización del aborto; la segunda, ilustrada por la flamante vitalidad antipatriarcal de las más jóvenes. La lucha por la legalización del aborto hizo que este movimiento policlasista e intergeneracional se convirtiera en una nueva fuerza social, una revolución de alcances inesperados, en la que las mujeres expresan una nueva solidaridad, un nuevo ethos que se coloca por encima de los clivajes ideológicos(la sororidad y la autonomía de los cuerpos). Hoy, la marea verde feminista tiene también su backlash , no solo en el norte del país, donde la reacción conservadora suele ser más automática y notoria, con la activa complicidad de funcionarios locales, sino a partir del protagonismo creciente de sectores evangélicos y católicos conservadores, que suelen movilizarse para obstaculizar la realización de abortos no punibles(en casos de violación y aun cuando existe peligro para la vida o la salud de la mujer, algo que la legislación argentina garantiza desde 1921), así como también en el rechazo hacia la Ley de Educación Sexual Integral( esi ) en las escuelas, cuyo carácter progresista es innegable. La nueva presentación del proyecto de ley de aborto legal, realizada en mayo de 2019 ante el Congreso nacional, presagia la reedición de contiendas y espirales de polarización. 133 T ema C entral Posprogresismos, polarización y democracia en Argentina y Brasil En el marco de la reacción conservadora, el dato más novedoso de las elecciones provinciales recientes es el de una de las provincias consideradas más progresistas, Santa Fe, donde una ex-modelo y panelista televisiva, Amalia Granata, que se opone al aborto legal, obtuvo 20% de los votos. Ella, junto con otros cinco candidatos de su lista, serán ahora diputados provinciales, en nombre de un partido recientemente creado, Unite por la Familia y la Vida. En esta línea, es probable que la elección de Granata encuentre réplicas y que asistamos al surgimiento de grupos y partidos políticos reaccionarios en cuyos discursos se destacan el llamado a la familia, la división entre«lo normal y lo desviado», el discurso antigarantista. En suma, el ascenso de Macri y, posteriormente, el de Bolsonaro se explican en un escenario de desencanto y de decepción, en un marco de disputas sociales y de aceleración de la polarización. Pero hay importantes diferencias entre ambos casos: mientras el gobierno de Macri se mantuvo en una línea de convergencia entre clasismo y neoliberalismo, entre conservadurismo y liberalismo cultural(la vieja derecha neoliberal, con algunos elementos nuevos ligados a la retórica pospolítica), Bolsonaro expresa el ascenso de una nueva derecha radical o extrema derecha, a partir de la legitimación de valores abiertamente antidemocráticos y jerárquicos, la visibilización de un fascismo social que, en el límite, propone la eliminación del otro diferente, así como una vuelta radical a los dualismos patriarcales tradicionales y desigualitarios (pares binarios que oponen y jerarquizan un polo sobre otro, en términos raciales, sociales, de género y generacionales). Así, mientras la derecha neoliberal no pretende combatir el igualitarismo –aun si intenta despolitizarlo y articularlo en clave de mercado, de nuevas oportunidades«aspiracionales»–, la derecha radical propone desinstalar la clave igualitaria y expulsarla del dispositivo político institucional, para rearmar el esquema en clave jerárquica y volver a los dualismos tradicionales. Vale reiterar que, a diferencia de Brasil, en Argentina la polarización no tuvo su despliegue inicial en un periodo de declive económico, sino todo lo contrario; tampoco la reacción autoritaria golpeó de lleno al populismo como régimen, sino que más bien se orientó contra la marea verde feminista y su agenda de derechos, ya bajo un gobierno de derecha. Sin embargo, más allá de la diversidad de escenarios políticos y de tiempos económicos, algo que cuenta de modo importante a la hora de leer las dinámicas recursivas, lo llamativo es que estas corrientes sociales desigualitarias y jerárquicas atraviesan el conjunto de los países latinoamericanos, con diferentes grados de expresión y visibilidad, ilustradas por la movilización de los sectores pentecostales y N ueva S ociedad 282 Maristella Svampa 134 católicos conservadores, así como por la emergencia de nuevas agrupaciones de derecha y extrema derecha, que batallan en contra de lo que denominan el«marxismo cultural»(el discurso garantista, el feminismo y la diversidad sexual) y proponen un regreso a las divisiones binarias tradicionales. Lo novedoso en América Latina no es la polarización propia del ciclo progresista, ya clausurado, sino más bien la fragilidad del escenario político posprogresista emergente. El posprogresismo en clave latinoamericana trae la amenaza de un backlash , de una reacción virulenta en contra de la expansión de derechos, de retorno de lo reprimido, capaz de desplegarse a través de peligrosas cadenas de equivalencia y que engarza tanto con las nuevas derechas tradicionalistas como con los fundamentalismos religiosos. En Brasil, esas corrientes sociales encontraron sorpresivamente una traducción y una convergencia política electoral. En Argentina, apuntan a golpear al movimiento social más potente surgido en los últimos 30 años, la marea verde feminista. Sin embargo, no está dicho que la reacción autoritaria haya llegado para quedarse, pues son múltiples las fuerzas igualitarias que recorren el continente, de la mano de diferentes tradiciones de lucha, desde aquellos que redoblan la acción antineoliberal ante el regreso de los tiempos de oscuridad(organizaciones sindicales y movimientos socioterritoriales urbanos), hasta aquellos que encarnan la expansión de nuevos derechos y bregan por abrir a otros horizontes civilizatorios(movimientos feministas, luchas socioambientales e indigenistas). Aun así, es necesario estar muy alerta, pues hay que pensar lo que sucede en Brasil e incluso, de modo más acotado, en Argentina, como el síntoma de algo más profundo, presente en todas las sociedades latinoamericanas y en mayor sintonía con lo que ocurre a escala global. En un contexto posprogresista –marcado por nuevos conflictos sociales, mayor desigualdad, creciente desorganización social, discursos punitivos, crisis de los partidos políticos y emergencia de nuevas agrupaciones de derecha–, las vías de la polarización salvaje no solo abren la posibilidad a un giro conservador/neoliberal, a la usanza de los años 90; también pueden visibilizar corrientes profundas que recorren la sociedad, instalando y legitimando discursos desigualitarios y conductas fascistizantes que se creían erradicados y que colocan en un gran tembladeral derechos y valores democráticos. O incluso, como en el caso de Brasil, las recursividades y sus vueltas de tuerca pueden traducirse en un umbral de pasaje e instalar nuevas fronteras y, con ello, conllevar un grave retroceso político, social y cultural. Enemigos internos: democracia y amenazas de autocratización M elis G ülboy L aebens La actual crisis de la democracia a escala global puede distinguirse de anteriores olas de retrocesos democráticos. En la mayoría de los casos, los quiebres provienen de líderes políticos surgidos de elecciones, que intentan concentrar el poder deteriorando los sistemas institucionales, más que de golpes de Estado tradicionales. Por eso resulta importante pensar una metodología dinámica para identificar y caracterizar estas«tomas graduales del poder». L a actual crisis de la democracia no se parece a las anteriores«olas» de retroceso democrático. Más de la mitad de los países del mundo siguen siendo democracias. Además, en comparación con anteriores periodos históricos de retroceso democrático, el cambio a escala global ha sido lento y cuantitativamente modesto 1 . Sin embargo, la crisis es real. A pesar de que pocos regímenes democráticos pasaron a ser autocracias, muchas más democracias están afectadas por la erosión gradual y por procesos de«autocratización» 2 , que alcanzan incluso a algunas de las democracias más antiguas y pobladas del mundo 3 . En muchos casos, este retroceso gradual es provocado por los propios líderes elegidos democráticamente. Melis Gülboy Laebens: se graduó en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad de Boğaziçi(Estambul) y actualmente cursa el doctorado en la Universidad de Yale. Analiza de manera comparativa los procesos de autocratización en Turquía, Europa del Este y América Latina. Palabras claves: autocratización, democracia, Poder Ejecutivo, toma del poder. 1. Anna Lührmann y Staffan I. Lindberg:«A Third Wave of Autocratization is Here: What Is New about It?» en Democratization vol. 26 N o 4, 2019. 2. Ibíd. 3. A. Lührmann et al.:«State of the World 2017: Autocratization and Exclusion?» en Democratization vol. 25 N o 8, 2018. N ueva S ociedad 282 Melis Gülboy Laebens 136 Los líderes del Poder Ejecutivo se vuelven una amenaza autocrática cuando para mantenerse en el poder intentan restringir libertades, así como debilitar sistemas de control políticos y administrativos. A diferencia de los periodos previos de retroceso democrático que se registraron en Europa entre las guerras mundiales y a escala global durante la Guerra Fría, hoy la amenaza principal para la democracia no está constituida por la polarización ideológica de la población, las elites tradicionales que intentan proteger sus privilegios o los militares 4 . En el mundo contemporáneo, la mayor amenaza para la democracia proviene de los líderes elegidos bajo reglas de juego democráticas, algunos de los cuales buscan apropiarse gradualmente de poderes cada vez más amplios. Estos líderes no solo llegan al gobierno y se mantienen en él mediante elecciones, sino que además utilizan el apoyo popular para ampliar sus poderes. Paradójicamente, instrumentalizan el proceso electoral para desmantelar las normas e instituciones que permiten que las elecciones sean justas y libres. En algunos casos, como en Venezuela o Turquía, los abusos del gobierno llegan a tal punto que a pesar de tener elecciones que pueden incluso ser competitivas, el régimen político termina siendo fundamentalmente autocrático. Ciertamente, no todos los gobernantes que se propusieron debilitar las instituciones que ponen límites a su poder causaron un quiebre de la democracia. Los métodos de Hugo Chávez o Recep Tayyip Erdoğan, quienes expandieron sus poderes apoyándose en su popularidad y su control del Poder Legislativo, no siempre funcionaron en otros contextos. Y de hecho, la mayoría de los gobernantes que intentaron aumentar y extender su poder debilitando el control que ejercen los otros poderes del Estado, la oposición y la sociedad civil terminaron perdiéndolo debido a derrotas electorales, por no haber logrado extender el límite a la reelección presidencial o porque se vieron forzados a renunciar. O sea, no se convirtieron, o no pudieron convertirse, en autócratas. En este artículo analizo la amenaza autocrática que constituyen líderes dispuestos a cambiar el régimen democrático para expandir sus poderes. Me enfoco en gobernantes elegidos democráticamente que intentan eliminar en forma gradual las restricciones a su poder, lo que incluye tanto a quienes lograron mantenerse en el poder incluso a costa del régimen democrático como a aquellos que no lo lograron. El estudio de estos últimos casos«fallidos» es importante para entender la crisis actual de la democracia y para evitar el fatalismo frente a la ola de autocratización. 4. Esto no significa que no haya similitudes. Nancy Bermeo argumenta que también durante la década de 1930 fueron las elites políticas, incluyendo en algunos casos los líderes de los partidos políticos, las culpables de los quiebres de la democracia. N. Bermeo: Ordinary People in Extraordinary Times: The Citizenry and the Breakdown of Democracy , Princeton up , Princeton, 2003. 137 T ema C entral Enemigos internos: democracia y amenazas de autocratización © Nueva Sociedad/ Sol Undurraga 2019 Sol Undurraga Machicao nació en Chile y es ilustradora. Su libro La plage (L’Agrume, París, 2017) fue premiado en Italia y en Corea y fue traducido a varios idiomas. Ha trabajado para editoriales de México, Suiza, Inglaterra, Francia, España, Chile y Colombia y para periódicos como El País (España) y revistas de Alemania, Chile y México. Vive en Berlín y es representada por la agencia Pencil. Página web:. N ueva S ociedad 282 Melis Gülboy Laebens 138 Antes de seguir, es necesario aclarar algunos conceptos. A pesar de que la autocratización impulsada por presidentes y primeros ministros elegidos democráticamente es reconocida como uno de los factores más relevantes para la presente crisis de la democracia 5 , no hay consenso sobre cómo nombrar a este fenómeno. Nancy Bermeo propone el concepto de«expansión del Poder Ejecutivo»( executive aggrandizement ). Otros han propuesto términos más accesibles pero que adscriben a los líderes un carácter autoritario antes de que se despliegue el fenómeno. Estos incluyen«autócrata democráticamente elegido»( elected autocrat ) 6 o«democrador», un término acuñado por Kim Lane Scheppelle 7 . Entre los latinoamericanistas, Laura Gamboa Gutiérrez utiliza «presidentes con aspiración hegemónica» 8 y Aníbal Pérez-Liñán, Nicolás Schmidt y Daniela Vairo,«hegemonía presidencial». Para el presente análisis es apropiado usar un concepto que evite el determinismo. Los líderes no tienen un carácter intrínsecamente autoritario, sino que de lo que se trata es de poner de relieve su aspiración a tener más poder y las vías que utilizan para avanzar en su realización. Propongo usar el concepto de«toma gradual del poder por parte de los Hablar de«toma gradual gobernantes»( gradual incumbent takeover ) del poder por un gobernante» pone el acento en el agente y en la modificando el concepto«toma del poder por parte de los gobernantes»( incumbent takeover ) de Milan W. Svolik 9 para describir retrocesos democráticos impulsados por gradualidad del proceso un líder que ocupa un cargo de elección de autocratización n popular, y que suceden gradualmente, sin interrupción repentina del proceso electoral o suspensión de las instituciones del régimen democrático. Hablar de «toma gradual del poder por un gobernante» pone el acento en el agente y en la gradualidad del proceso de autocratización. Este concepto no evita 5. Larry Diamond:«Facing Up to the Democratic Recession» en Journal of Democracy vol. 26 N o 1, 2015; N. Bermeo:«On Democratic Backsliding» en Journal of Democracy vol. 27 N o 1, 2016, pp. 5-19. 6. Robert Kaufman y Stephan Haggard:«Democratic Decline in the United States: What Can We Learn from Middle-Income Backsliding?» en Perspectives on Politics vol. 17 N o 2, 2019; Steven Levitsky y Daniel Ziblatt: Por qué mueren las democracias , Ariel, Barcelona, 2018. 7. K.L. Scheppele:«Worst Practices and the Transnational Legal Order(Or How to Build a Constitutional‘Democratorship’ in Plain Sight)», University of Toronto, 2016. 8. L. Gamboa Gutiérrez:«Opposition at the Margins: Strategies against the Erosion of Democracy in Colombia and Venezuela» en Comparative Politics vol. 49 N o 4, 2017; A. Pérez-Liñán, N. Schmidt y D. Vairo:«Presidential Hegemony and Democratic Backsliding in Latin America, 1925-2016» en Democratization vol. 24 N o 5, 2019. 9. M.W. Svolik:«Which Democracies Will Last? Coups, Incumbent Takeovers, and the Dynamic of Democratic Consolidation» en British Journal of Political Science vol. 45 N o 4, 2015. 139 T ema C entral Enemigos internos: democracia y amenazas de autocratización completamente el determinismo, pues describe el proceso en relación con su punto de llegada: la toma del poder. Sin embargo, es preciso y transmite más claramente el significado deseado. ■■  Tentativas de toma del poder: definición y usos Hablar de tentativas de toma del poder supone dos distinciones teóricas. La primera es entre aquellos líderes que intentan cambiar las reglas del régimen democrático para mantenerse en el poder y aquellos que no lo hacen. La distinción es necesariamente simplista; sería más preciso decir que cada gobernante se ubica en un continuo en función de su disposición a cambiar las reglas del juego por interés propio y de los medios que está dispuesto a usar para hacer esos cambios. Esa disposición latente puede ser consecuencia de la personalidad y experiencia política del líder, y se verá favorecida o limitada por las circunstancias políticas. Sin embargo, como solo podemos medir los intentos que se traducen en una iniciativa públicamente visible(y no la disposición), la distinción binaria es más relevante en la práctica. La segunda distinción es entre aquellos líderes cuyo intento resulta exitoso, lo que deriva en una transición autocrática, y aquellos cuyo intento resulta fallido y que terminan dejando su puesto sin que haya un quiebre de la democracia. Conviene precisar qué debe hacer exactamente el titular del Poder Ejecutivo para que se considere que intentó«tomar el poder gradualmente». Bermeo describe la«ampliación del Poder Ejecutivo» como una erosión gradual de los controles, lo cual impide la posibilidad de desafiar al líder desde la opo sición 10 . Además, los cambios institucionales que llevan a la expansión del Poder Ejecutivo se tienen que legitimar«democráticamente», por lo común mediante el apoyo de una mayoría de los votantes o de los legisladores 11 . Siguiendo la bibliografía disponible, defino la toma gradual del poder por el presidente o primer ministro como una erosión de los controles del Poder Ejecutivo que se efectúa en gran parte por el proceso institucional y/o gracias al apoyo de mayorías electorales. La definición divide en tres grupos a los presidentes y primeros ministros elegidos en contiendas democráticas. El primer grupo lo conforman gobernantes que por lo general se contentan con los poderes demarcados por las normas vigentes. Este grupo engloba a la gran mayoría de quienes fueron 10. N. Bermeo:«On Democratic Backsliding», cit., p. 10. 11. R. Kaufman y S. Haggard: ob. cit. N ueva S ociedad 282 Melis Gülboy Laebens 140 presidentes o primeros ministros en países democráticos. Los demás, es decir, los líderes que intentan hacer cambios institucionales para acumular más poder y limitar la capacidad de otros actores para controlarlos, se dividen en dos tipos: los que intentan hacer esos cambios basándose en mecanismos democráticos disponibles y quienes están dispuestos a usar la fuerza militar para lograrlo. En este artículo estudio el primero de estos subtipos, por lo que dejo afuera casos de autogolpe como como el de Alberto Fujimori en Perú, donde se usó el apoyo de las Fuerzas Armadas para suspender el proceso democrático. Operacionalizar la definición de tentativa de toma gradual del poder es com plejo, porque la gradualidad y la legitimidad procedimental del proceso hacen difícil ser concluyentes sobre las verdaderas intenciones de los gobernantes. ¿Cuáles son, entonces, los cambios institucionales críticos y observables para que un titular de la rama ejecutiva pueda desprenderse gradualmente de restricciones institucionales sin suspender elecciones o cerrar la Legislatura? Según los estudios disponibles, se configura una amenaza al régimen demo crático cuando los gobernantes hacen cambios institucionales que a) debilitan la rendición de cuentas( accountability ) horizontal expandiendo sus propios poderes 12 y b) crean un desbalance en la competencia electoral en favor del gobierno 13 . Esto significa que la autocratización causada por las ambiciones de líderes elegidos democráticamente compromete dos pilares de la democracia «liberal» , aun cuando se sigan respetando los procedimientos institucionales del régimen democrático, en particular, las limitaciones al poder del Estado (especialmente el del Poder Ejecutivo) y los derechos civiles(principalmente la libertad de expresión). La rendición de cuentas horizontal, es decir, los controles que ejercen las otras ramas del gobierno, la administración y las agencias estatales independientes sobre la rama ejecutiva, tiene que ver con la capacidad de supervisión que ejercen estas instituciones. Las estrategias para reducir esa capacidad incluyen, entre otras, la injerencia del Poder Ejecutivo en el Judicial, cambiando la estructura de las cortes o sus reglamentos internos; el debilitamiento de la capacidad 12. Gamboa Gutiérrez solo considera cambios constitucionales. Ver L. Gamboa Gutiérrez:«Opposition at the Margins: the Erosion of Democracy in Latin America», tesis de doctorado, Universidad de Notre Dame, 2016 y«Opposition at the Margins: Strategies against the Erosion of Democracy in Colombia and Venezuela», cit. 13. L. Gamboa Gutiérrez:«Opposition at the Margins: Strategies against the Erosion of Democracy in Colombia and Venezuela», cit., p. 460. 141 T ema C entral Enemigos internos: democracia y amenazas de autocratización del cuerpo legislativo y/o de legisladores individuales para oponerse a iniciativas del Ejecutivo o investigar sus decisiones y acciones; y un debilitamiento de la supervisión fiscal para facilitar el uso político del gasto público. Este tipo de cambios institucionales se vuelven realmente perniciosos para la democracia cuando los líderes además socavan la capacidad de la oposición para competir en elecciones. En otras palabras, cuando«inclinan la cancha» electoral 14 en favor del partido en el poder. El componente electoral importa porque le permite al líder mantener la apariencia de legitimidad democrática y disfrazar la acumulación perEl componente electoral le permite al líder mantener la apariencia de legitimidad sonal de poder como la expresión política de la mayoría popular. Aumentar el control ofi democrática n cial sobre los medios de comunicación(muchas veces forzando cambios en el mercado de medios), cambiar las reglas electorales y criminalizar la oposición(en una escala que se extiende desde acusaciones de difamación hasta procesos por terrorismo) han sido los métodos más comunes para intentar asegurar la superioridad electoral del partido de gobierno. ■■  Tentativas de toma gradual del poder ¿Cómo identificar a los gobernantes que intentaron tomar gradualmente el poder? La estrategia a utilizar es un desafío porque queremos determinar las tentativas, independientemente de si causan o no un quiebre de la democracia. Además, dada la multiplicidad de estrategias institucionales que los gobernantes pueden usar, es difícil establecer una regla de inclusión basada en la presencia de reformas institucionales específicas. Para desarrollar un criterio sistemático, conviene empezar con una estrategia cualitativa basada en el análisis de casos que ya han sido identificados por la bibliografía. In cluyo a todos los líderes mencionados por Alexander Baturo como casos de «continuismo» 15 , por Larry Diamond como casos de«degradación del Poder Ejecutivo»( executive degradation ) 16 , por Bermeo como casos de«ampliación del Poder Ejecutivo» 17 , por Scheppele como«democradores» 18 y por Gamboa 14. Steven Levitsky y Lucan A. Way: Competitive Authoritarianism: Hybrid Regimes after the Cold War , Cambridge up , Cambridge, 2010. 15. Alexander Baturo: Democracy, Dictatorship, and Term Limits , University of Michigan Press, Ann Arbor, 2014. 16. L. Diamond: ob. cit. 17. N. Bermeo:«On Democratic Backsliding», ob. cit. 18. K.L. Scheppele: ob. cit. N ueva S ociedad 282 Melis Gülboy Laebens 142 Gutiérrez como«presidentes con aspiraciones hegemónicas» 19 . Dado que esos estudios tienen enfoques y alcances diferentes, aplico los siguientes criterios de inclusión a todos los casos mencionados en alguno de ellos: a) el gobernante ha sido originalmente electo en el marco de reglas democráticas(según la clasificación«Regimes of the World», desarrollada por Anna Lührmann, Marcus Tannenberg y Staffan Lindberg 20 ); b) el gobernante ha intentado debilitar la rendición de cuentas horizontal y crear un desbalance en la competencia electoral a favor del gobierno(según los reportes anuales de Freedom House) 21 ; c) esas transformaciones se hicieron o se intentaron a través del proceso institucional o con el apoyo de mayorías electorales o legislativas. El cuadro 1 presenta la lista de casos identificados al aplicar estos criterios limitando el análisis al periodo posterior a 1989. El primer criterio resulta en la exclusión, entre otros, de Vladímir Putin.«Regimes of the World» no considera que Rusia fuera una democracia en 1999, cuando Putin asumió la Presidencia tras la renuncia de Boris Yeltsin, ni en 2000, cuando fue elegido presidente por primera vez. Fujimori(Perú) y Mamadou Tandja(Níger) quedan excluidos por el tercer criterio, ya que llevaron a cabo autogolpes. Podemos confiar en que los casos identificados por el método cualitativo real mente son tentativas de tomar gradualmente el poder, por lo que para cada caso se analizó el contexto político y las medidas tomadas por los gobiernos. Hay poca posibilidad de incluir«falsos positivos». Sin embargo, la dificultad de revisar la actuación de todos los líderes del mundo democrático con la misma profundidad hace que el método sea propenso a dejar afuera otros casos que también son tentativas de tomar gradualmente el poder, pero que no fueron señalados en ninguno de los estudios mencionados. Además, resulta dificultoso mantener la lista de casos al día con este método. Para remediar esos problemas, propongo una estrategia alternativa de medición usando datos cuantitativos. Desarrollar una estrategia de medición cuantitativa requiere describir lo que esencialmente los casos identificados 19. L. Gamboa Gutiérrez:«Opposition at the Margins: The Erosion of Democracy in Latin America», cit. 20. A. Lührmann, M. Tannenberg y S. Lindberg:«Regimes of the World(RoW): Opening New Avenues for the Comparative Study of Political Regimes» en Politics& Governance vol. 6 N o 1, 2018. 21. Freedom House: Freedom in the World , reportes anuales para cada país, disponibles en . 143 T ema C entral Enemigos internos: democracia y amenazas de autocratización Cuadro 1 Tentativas de toma gradual del poder: medición cualitativa Líder Hugo Chávez País Venezuela Periodo de gobierno 1999-2013 Rafael Correa Ecuador 2007-2017 Recep Tayyip Erdoğan Daniel Ortega Viktor Orbán Jarosław Kaczyński* Abdoulaye Wade Viktor Yanukóvich Álvaro Uribe Carlos Menem Evo Morales Didier Ratsiraka Hipólito Mejía Gloria Macapagal Arroyo Turquía Nicaragua Hungría Polonia Senegal Ucrania Colombia Argentina Bolivia Madagascar República Dominicana Filipinas 2003-presente 2007-presente 2010-presente 2015-presente 2000-2012 2010-2014 2002-2010 1989-1999 2006-presente 1997-2002 2000-2004 2001-2010 Mencionado por Baturo, Diamond, Scheppele, Bermeo, Gamboa Baturo, Scheppele, Bermeo, Gamboa Diamond, Scheppele, Bermeo Baturo, Diamond, Gamboa Scheppele, Bermeo Scheppele, Bermeo Baturo, Bermeo Diamond, Bermeo Baturo, Gamboa Baturo, Gamboa Baturo, Gamboa Baturo Baturo Diamond * Aunque no tiene un cargo ejecutivo, es líder del partido Ley y Justicia y ejerce el poder real en Polonia. tienen en común, para que sea posible diferenciar las tentativas de tomar el poder gradualmente tanto de otros tipos de formas de autocratización, como de las fluctuaciones institucionales que pueden ser normales en democracias, sin tener mucha información de contexto. Analizando en detalle las estrategias particulares que usaron estos líderes, es visible que no hay dos vías idénticas de autocratización 22 . Además de ser variados, los cambios institucionales pueden ocurrir lentamente, en el curso de varios ciclos electorales, o suceder en unos pocos años. Sin embargo, es posible identificar que prácti camente todos los líderes de la lista hicieron presión sobre los medios de comunicación, es decir aumentaron la censura o la autocensura. Las estrategias para reducir la rendición de cuentas horizontal son más complejas y variadas, pero su objetivo es siempre similar: reducir la capacidad de otras instituciones estatales para escudriñar las acciones del líder. 22. Michael Coppedge:«Eroding Regimes: What, Where, and When?», V-Dem Working Paper N o 57, Universidad de Gotemburgo, 11/2017, p. 4. N ueva S ociedad 282 Melis Gülboy Laebens 144 La base de datos«Varieties of Democracy»(V-Dem) permite medir, para cada país y durante todo el periodo de interés, cambios en aspectos particulares de la democracia, incluyendo componentes de las dos dimensiones que resaltan en mi análisis(censura y rendición de cuentas horizontal) 23 . La base V-Dem concibe la democracia como una cualidad continua, conformada por distintas dimensiones. Cada dimensión tiene asociada una lista de indicadores. Para cada país y año, expertos del país evalúan cambios en cada indicador. El modelo de medición de V-Dem agrega las evaluaciones de expertos en una medida continua de cada indicador y calcula, agregando combinaciones de indicadores, múltiples índices de democracia. Entre los indicadores de base de V-Dem, identifico tres para medir cambios en la rendición de cuentas horizontal: la independencia de los altos tribunales(v2juhccomp), la posibilidad real del Poder Legislativo de investigar al Ejecutivo(v2lginvstp) y la supervisión del Poder Ejecutivo por diferentes entes además de la Legislatura(v2lgotovst). Reducciones significativas en cualquiera de esos tres indicadores señalan un cambio negativo en la rendición de cuentas horizontal. Para medir cambios en la libertad de prensa utilizo dos indicadores que miden el esfuerzo del gobierno para censurar los medios(v2mecenefm) y el acoso a periodistas(v2meharjrn). La regla de selección requiere que haya un cambio significativo en por lo menos un indicador en cada dimensión, dentro de un periodo de cinco años. Usar una ventana de tiempo extensa permite capturar cambios que ocurren más lentamente. Cinco años cubren por lo menos un ciclo electoral entero en la mayoría de los países democráticos. ¿Qué umbral de cambio debe traspasarse en los indicadores continuos VDem para considerar que hay un cambio real en el aspecto del régimen que nos interesa medir? La decisión del umbral es un ajuste entre la posibilidad de errores de tipo 1(falsos positivos) y errores de tipo 2(falsos negativos). Un umbral muy bajo puede resultar en la inclusión de casos en que no hay tentativa de tomar el poder gradualmente. Por otro lado, un umbral muy alto resultaría en la exclusión de casos donde sí hubo una tentativa, pero fue contenida antes de generar cambios grandes en los indicadores. Una ventaja de V-Dem es que su metodología de la inferencia bayesiana hace posible adecuar los intervalos de confianza(o intervalos de credibilidad) 24 . Como punto medio entre la posibilidad de errores de tipo 1 y de tipo 2, propongo 23. aavv : V-Dem Country-Year Dataset v9. Varieties of Democracy(V-Dem) Project , 2019. 24. Ibíd. 145 T ema C entral Enemigos internos: democracia y amenazas de autocratización registrar cambios que son significativos con un nivel de confianza(o cre dibilidad) de 68% 25 . La regla de selección identifica 29 periodos-países desde 1990(solo para regímenes democráticos). Refiriéndome a los reportes Freedom in the World de Freedom House para información sobre el contexto, identifico 22 de ellos como tentativas de tomar el poder gradualmente. Siete de los 29 casos, es decir 24%, son periodos de retroceso democrático que tienen causas diferentes del intento del presidente o primer ministro de expandir sus poderes. Eso significa que el método no elimina los errores de tipo 1(el problema de falsos positivos), aunque reduce drásticamente su cantidad comparado con una regla de medición que incluye todos los cambios en los indicadores 26 . El cuadro 2 muestra casos de tentativa de tomar el poder gradualmente que identifico usando la regla de medición cuantitativa. La lista es preo cupante porque además de ser larga, incluye países muy poblados, como así también democracias antiguas. La estrategia de medición es exitosa en identificar la mayoría(71%) de los casos señalados por la medición cua litativa. Los cuatro casos del cuadro 1 que no se repiten en el cuadro 2 son los de Abdoulaye Wade, Hipólito Mejía, Álvaro Uribe y Carlos Menem. Todos son casos en los que el esfuerzo La medición cuantitativa identifica mejor aquellas de tomar el poder fue moderado o no pudo avanzar mucho. Las democracias de Senegal, República Dominicana, tentativas que fueron relativamente«exitosas» n Colombia y Argentina sobrevivieron a esos líderes. Es decir, la medición cuantitativa identifica mejor aquellas tentativas de tomar el poder que fueron relativamente«exitosas». A pesar de que la medición cuantitativa no elimina del todo ni los falsos negativos(tomando como referencia la lista de casos identificados cualitativamente), ni los falsos positivos, permite identificar fácilmente 25. Usar el intervalo de credibilidad de 95% da un resultado similar con la excepción de dos casos. Agradezco al equipo de V-Dem las sugerencias y correcciones metodológicas, incluyendo la idea de usar un intervalo de credibilidad de 68%. Esa regla significa que si los índices fueran distribuidos normalmente, hablaríamos de un cambio estadísticamente significativo entre dos mediciones cuando los promedios de las dos distribuciones estimadas del indicador no se encuentran dentro de dos desviaciones estándar una de la otra. 26. Cuando no se impone un umbral de significancia estadística a los cambios en los in dicadores, solo 25% de los casos seleccionados son casos de tentativas de tomar el poder gradualmente. N ueva S ociedad 282 Melis Gülboy Laebens 146 Cuadro 2 Tentativas de toma gradual del poder: medición cuantitativa País Benín Benín Bolivia Botsuana Bulgaria Ecuador Estados Unidos Filipinas Filipinas Hungría India Periodo seleccionado 2006-2014 2018 2010-2018 2017 2018 2010-2016 2017-2018 Periodo de gobierno 2006-2016 2016-presente 2006-presente 2008-2018 2009-2013, 2014-2017, 2017-presente 2007-2017 2017-presente 2004 2016-2018 2010-2018 2017-2018 2001-2010 2016-presente 2010-presente 2014-presente Líder Thomas Yayi Boni Patrice Talon Evo Morales Ian Khama Boiko Borísov Rafael Correa Donald Trump Gloria Macapagal Arroyo Rodrigo Duterte Viktor Orbán Narendra Modi Incluido por la medición cualitativa x x x x Macedonia 2009-2011, 2006-2016 2013, 2015-2016 Nikola Gruevski Madagascar 1998-2001 1997-2002 Didier Ratsiraka x Moldavia 2001-2004 2001-2009 Vladímir Voronin Nicaragua 2006-2011 2007-presente Daniel Ortega x Polonia 2016-2018 2015-presente Jarosław Kaczyński* x (partido: p i s ) República 2015-2017 Dominicana 2012-presente Danilo Medina Serbia 2013-2015 2012-2017 (Nikolić), 2014presente(Vučić) Tomislav Nikolić(presidente)/ Aleksandar Vučić(primer ministro),(partido: sns ) Sudáfrica 2015-2018 2009-2018 Jacob Zuma Turquía 2013 2003-presente Recep Tayyip Erdoğan x Ucrania 2012 2010-2014 Víktor Yanukóvich x Venezuela 1999-2007 1999-2013 Hugo Chávez x * Aunque no tiene un cargo ejecutivo, es líder del partido Ley y Justicia y ejerce el poder real en Polonia. 147 T ema C entral Enemigos internos: democracia y amenazas de autocratización un número alto de casos y suma 12 casos nuevos a la lista. Estos incluyen tentativas más recientes que aún no han concluido ni con un cambio de régimen ni con la salida del líder. El incremento en el número de casos se da a pesar de que la medición cuantitativa identifica con dificultad casos como los de Menem o Uribe, en los que el líder exhibe el deseo de quedarse en el poder después del fin de su periodo constitucional, pero no atenta significativamente contra las instituciones que lo inhiben. ■■  Conclusión: tentativas de toma del poder y autocratización Los gobernantes elegidos democráticamente que intentan expandir sus poderes y mantenerse en el cargo son hoy la principal amenaza a la democracia. En este artículo, he definido el concepto de tentativa de toma gradual del poder y he sugerido una operacionalización del concepto. He propuesto un método cuantitativo para identificar tentativas de tomar gradualmente el po der y presentado una lista de casos. Analizar estas tentativas es importante para entender los procesos de autocratización contemporáneos. Como también lo señalan Levitsky y Ziblatt, la llegada al poder de un líder dispuesto a desmantelar las instituciones y garantías democráticas para obtener más poderes no necesariamente significa el fin del régimen democrático 27 . Mi análisis de la evolución de la democracia bajo los líderes que intentaron tomar gradualmente el poder demuestra que ellos han causado un quiebre de la democracia solo en una minoría de los casos. Entre los 14 casos que identifico con el método cualitativo, solo tres han pasado a ser autocracias(Venezuela, Turquía y Nicaragua) y un cuarto (Hungría) parece moverse en esa dirección. En muchos casos, el nivel de democracia se ha mantenido o ha tenido un cambio menor. Aunque la situación presente parece alarmante, no es todavía el momento de dar por muerta a la democracia liberal. Vale recordar el llamado del historiador Timothy Snyder: no pasemos del optimismo injustificado que pro clamó el fin de la Historia(«la política de la inevitabilidad») al fatalismo(«la política de eternidad»), en este caso un fatalismo que proclamaría la imposibilidad de la democracia en nuestros tiempos 28 . El análisis de las tentativas de toma del poder nos enseña que se puede lidiar con líderes hostiles a la democracia y ganar. 27. S. Levitsky y D. Ziblatt: ob. cit. 28. T. Snyder: El camino hacia la no libertad , Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2018. Cómo el neoliberalismo reinventó la democracia Entrevista a Niklas Olsen D aniel Z amora D esde la crisis de 2008, el«neoliberalismo» ha sido denunciado desde todos los ángulos, se lo culpa por la explosión de desigualdad y por la crisis misma 1 . Pero el concepto sigue siendo vago y a menudo se utiliza en forma aleatoria. ¿Es solo un programa económico? ¿Es un verdadero proyecto político? ¿Apunta, como escuchamos con frecuencia, a sacarse de encima al Estado en beneficio del mercado? ¿Cuál es su relación con la democracia? El historiador Niklas Olsen, profesor asociado en el Instituto Saxo de la Universidad de Copenhague y director del Centro de Estudios Europeos Contemporáneos de la misma universidad, publicó recientemente una historia intelectual del neoliberalismo titulada The Sovereign Consumer: A New Intellectual History of Neoliberalism [El consumidor soberano. Una nueva historia intelectual del neoliberalismo] 2 , cuyos ejes retoma en esta entrevista. ¿Cómo define usted«neoliberalismo» y«consumidor»? Parto de una definición pragmática. Entiendo el neoliberalismo como el pro ducto ideológico de procesos en los que quienes se autodefinen como libera les, desde el periodo de entreguerras, intentaron renovar el liberalismo como una ideología que dice promover órdenes sociales basados en mercados libres y libertad individual. En otras palabras, el neoliberalismo hace referencia a esfuerzos por construir nuevos liberalismos. Muchos de los liberales que Daniel Zamora: es sociólogo. Es investigador posdoctoral en la Universidad Libre de Bruselas. Palabras claves: democracia, Estado, mercado, neoliberalismo, soberanía del consumidor. Nota: este artículo fue publicado originalmente en inglés en la revista Jacobin , 4/6/2019, con el título«How Neoliberalism Reinvented Democracy». Traducción: María Alejandra Cucchi. 1.«Neoliberalism Is a Political Project», entrevista con David Harvey en Jacobin , 23/7/2016. 2. Palgrave Macmillan, Basingstoke, 2019. 149 T ema C entral Cómo el neoliberalismo reinventó la democracia he estudiado estaban conectados con la Sociedad Mont Pelerin 3 y compartían la ambición de repensar cómo se podrían redefinir las funciones del Estado para asegurar el libre mercado y la libertad individual. La noción positiva del Estado –y de otras instituciones políticas– como garante de un orden competitivo es crucial para la manera en que estos neoliberales buscaron distinguir su proyecto de la economía política del llamado«liberalismo clásico». A fin de cuentas, sus defensores se referían a la figura del consumidor so berano como una herramienta para rescatar y renovar la ideología liberal. Permítame remarcar que no entiendo al consumidor soberano como un individuo real o como un concepto fijo, sino como un término analítico«para guas» para cubrir un espectro de ideas que reivindican que la libre elección del consumidor es el rasgo definitorio de la economía de mercado. En reali dad, a esta figura se le han asignado diferentes significados y ha servido a diferentes propósitos a través del tiempo y el espacio. ¿Qué significa para el consumidor ser«soberano»? ¿Fue la forma de reemplazar la sobe ranía del Estado por la del consumidor? Usted también habla de dar al neoliberalismo«un nuevo modo de soberanía». ¿A qué se refiere con eso? El aspecto de la soberanía es muy interesante. Su significado y relevancia tienen que ser entendidos en los contextos en que surgió. Aquí tenemos que volver a comienzos de la década de 1920, cuando el economista austríaco Ludwig von Mises inventó el concepto de«consumidor soberano». En su defensa de la ideología liberal, Mises se vio forzado a dar respuestas a quienes, como el jurista y pensador político alemán Carl Schmitt, criticaban el liberalismo por la ausencia de una clara fuente de orden social. Para esto, Mises acuñó la figura del consumidor soberano e invistió de hecho al orden liberal con un nuevo símbolo de autoridad que explica y justifica la particular orga nización política del liberalismo. Supuestamente, esta fuente de autoridad no estaba limitada por las normas e instituciones políticas y religiosas. Respondía solo a deseos individuales y a la libertad formal de las leyes y los mercados. Y sí, dado que el poder creciente y las tendencias autoritarias del Estado eran la principal preocupación de los neoliberales en la época de entreguerras, se puso en primer plano al consumidor soberano para debilitar la soberanía del Estado. 3.«Rose and Milton Friedman on Mont Pelerin Society» en YouTube ,, 15/2/2002. Desde 1947, hubo tres escuelas principales de pensamiento que estaban representadas: la austríaca, el ordoliberalismo y la de Chicago[ n . del e .]. N ueva S ociedad 282 Entrevista a Niklas Olsen 150 Quinn Slobodian también plantea esto en su excelente libro Globalists: The End of Empire and the Birth of Neoliberalism [Globalistas. El fin del imperio y el naci miento del neoliberalismo] 4 , que ilustra cómo los neoliberales dirigieron sus esfuerzos hacia la reconstrucción del capitalismo a escala global. Citando palabras de Slobodian, la soberanía del consumidor está por encima de la soberanía nacional. En suma, el consumidor soberano denotaba una sociedad de mercado esencialmente individualista pero democrática, eficiente y bien ordenada. ¿En qué sentido esta noción de«consumidor» era cualitativamente diferente de otras definiciones anteriores? El consumidor soberano siempre ha servido como una figura clave en la le gitimación del proyecto neoliberal. Virtualmente, todos los defensores de la ideología neoliberal, de Ludwig von Mises a Milton Friedman, describieron la libre elección del consumidor como la característica definitoria de la econo mía de mercado deseable, y al consumidor soberano como un agente que es capaz de prescribir la producción económica y conducir la actividad política. Al hacer un paralelo directo entre la elección en el mercado y en el cuarto de votación, los neoliberales no solo retrataron a los consumidores soberanos como los principales impulsores del capitalismo y la democracia liberal, sino que también describieron la elección diaria en el mercado como el auténtico motor de la representación y la participación individual en la sociedad. La elección entre«productos» disponibles se convirtió en el enfoque central para la actividad política. Ahora bien, sin duda se encuentran ideas precursoras en economistas liberales como Adam Smith o Jean-Baptiste Say y en economistas marginalistas como Califico al consumidor soberano como William Jevons y Carl Menger. Sin embargo, la versión neoliberal difiere claramente de las de finiciones tempranas del consumidor soberano. el actor clave del neoliberalismo n La diferencia crucial son las fuertes implicancias políticas y morales que los neoliberales asignaron a esta figura y a las formas en que ella legitima el orden político neoliberal. Por ese motivo califico al consumi dor soberano como el actor clave del neoliberalismo. Usted también explica cómo esta figura se utilizó para reinventar el mercado como lugar democrático por excelencia, donde el sistema de precios se convierte en un mecanismo para registrar una « elección continua » , como afirma Mises. Al leer esta historia, es 4. Harvard up , Cambridge, 2018. 151 T ema C entral Cómo el neoliberalismo reinventó la democracia difícil no pensar en el razonamiento de Wendy Brown sobre cómo la racionalidad neoliberal deshace la democracia, cómo transforma la democracia en un mercado. Creo que Wendy Brown tiene razón cuando sostiene que el neoliberalismo deshace la democracia tal como la conocemos al convertirla en un mercado. En este proceso, los neoliberales han evidentemente cuestionado(y algunos directamente rechazado) los sentidos tradicionales de la democracia que ponen énfasis en la deliberación pública y la votación de mayoría como fuentes primarias de legitimidad en el proceso de toma de decisiones políticas. Pero también es necesario entender el neoliberalismo como un programa positivo que, en buena medida, concitó gran apoyo popular apelando a la legitimidad democrática. Lo que es más importante, para muchos neoliberales el mercado representa una solución superadora para asegurar la representación individual del ciudadano y su participación en los procesos sociopolíticos. Esta es una solución que supuestamente permite la elección individual desligada de la voluntad de la mayoría y opaca la idea de que los movimientos sociales, los sindicatos y las organizaciones pueden empoderar a segmentos de la población para mejorar sus condiciones de vida y promover sus derechos sociopolíticos. Los neoliberales querían limitar los mecanismos de la política tradicional en nombre de la democracia de mercado, que se enfoca en la elección del consumidor y el mecanismo del precio. Esta ambición se refleja en la construcción de instituciones internacionales que se han inmunizado contra la presión de la democracia de masas a fin de proteger el orden del mercado. William Da vies está en lo cierto cuando describe el neoliberalismo como«la búsqueda de la política a través de la economía» 5 . El punto es que el neoliberalismo rehabilita y vuelve a dotar de encanto al mercado y sus virtudes en nombre de los espacios tradicionales de la democracia, mientras le da primacía a lo económico por encima de lo político. Su descripción nos ofrece una comprensión fascinante de por qué tantos economistas neoliberales, como Mises o Milton Friedman, apoyaron a regímenes autoritarios o incluso fascistas en diferentes momentos de sus carreras. Preservar el mercado era más importante que preservar la democracia, ¿ verdad? Sí. Es bastante claro que la democracia de consumidores que ellos identificaban con la economía de mercado a menudo representaba una analogía relacionada solo con los procesos económicos y no con un orden político caracterizado por las 5 . The Limits of Neoliberalism: Authority, Sovereignty and the Logic of Competition , Sage Publications, Londres, 2017. N ueva S ociedad 282 Entrevista a Niklas Olsen 152 instituciones y virtudes democráticas tradicionales. Es también bastante claro que las medidas políticas que aprobaron para sostener un orden económico «democrático» solían involucrar medidas fuertemente antidemocráticas y enfoques antiparlamentarios frente a reclamos de participación política y social. El neoliberalismo alemán de la década de 1930 es un ejemplo evidente. Al adaptarse al nacionalsocialismo, los neoliberales alemanes delinearon un ideal de soberanía del consumidor que estaba condicionado por la evasión de los derechos democráticos y sociales básicos. De hecho, se ocupaba esencialmente de convertir a la población en consumidores que debían cumplir las políticas de gobierno a través de modos específicos de comportamiento en el merca Priorizar el mercado do, con el apoyo de una educación regulada por el Estado y medidas compulsivas. por sobre la democracia es un patrón recurrente en la ideología y la práctica neoliberal n En general, creo que es justo decir que priorizar el mercado por sobre la democracia es un patrón recurrente en la ideología y la práctica neoliberal. Usted menciona que Mises escribió que nadie es«espontáneamente liberal » a menos que se vea « forzado a serlo » . Pero ¿cómo podría ser liberal un orden si la gente está « forzada » a ser liberal? ¿Qué significa para Mises? ¿Era una concepción compartida ampliamente entre los neoliberales? Pienso que la idea de que la gente tiene que aprender a ser liberal respecto al mercado es ampliamente compartida por los ideólogos neoliberales. Por supuesto, nadie describió esta idea mejor que Michel Foucault. Para crear una sociedad de mercado, primero es necesario construir un orden de mercado y segundo, enseñar(u obligar) a la gente a comportarse de acuerdo con los principios deseables para este orden. Los casos que tomó Foucault fueron el ordoliberalismo alemán y el neoliberalismo de Chicago. Mises precede ambos campos y con frecuencia ha sido retratado como de una especie diferente –un no neoliberal– debido a su fuerte compromiso con la economía del laissez-faire . Sin embargo, investigaciones recientes, entre ellas mi propio libro, sostienen que fue de hecho el inventor del paradigma político neoliberal. Mises no esperaba que el orden de mercado neoliberal simplemente surgiera. Consideraba necesario convencer a la población de las bendiciones del orden neoliberal y describía al Estado como una herramienta indispensable y poderosa en el intento de crear y salvaguardar este orden. 153 T ema C entral Cómo el neoliberalismo reinventó la democracia Además, su visión del laissez-faire involucraba una fuerte acción estatal y no era contraria a la política autoritaria, como lo ilustra su apoyo al régimen autoritario de Engelbert Dollfuss en Austria en la década de 1930. Luego encontramos el célebre elogio de Mises a los logros del fascismo italiano en la reducción de la amenaza comunista a la propiedad privada, en su libro Liberalismo , de 1927 6 . La retórica de la elección suele ser engañosa en el discurso neoliberal. Al tiempo que es virtualmente imposible oponerse a la idea de libre elección para todos, en la realidad la mayoría de la gente tiene muy poco dinero para gastar y pocos artículos entre los cuales elegir en una economía dominada por una extendida desigualdad y grandes empresas monopólicas 7 . Y una vez que esta retórica nos convence, erosiona nuestra capacidad de hacer demandas colectivas por derechos sociales. ¿Usted sostendría que hablar de una democracia de consumidores es una manera deliberada de atacar las ideas socialistas? Por ejemplo, la idea de una democracia de consumidores ¿ no es un intento de desafiar la idea socialista de democracia? Y, del mismo modo, ¿está dirigida la noción de soberanía del consumidor a desmantelar la crítica de la izquierda según la cual el capitalismo se caracteriza por la soberanía del productor? No hay duda de que el consumidor soberano neoliberal se inventó como forma de ataque al pensamiento socialista, y que el intento de responder a la idea socialista de democracia económica fue crucial en este esfuerzo. Para obtener la instancia moral suprema, los neoliberales presentaron la noción de democracia de consumidores como una democracia económica real que, en contraste con el ideal socialista, asegurara efectivamente que todos los miembros de la sociedad pudieran tener su cuota en el proceso de toma de decisiones económicas, el poder y la riqueza. Y es obvio que al referirse a los consumidores como los«señores de la producción», los neoliberales también lanzaron una defensa contra la concepción marxista del capitalismo como un sistema controlado por los dueños de los medios de producción y cuyo único objetivo era enriquecerlos. Los neoliberales buscaron desde el comienzo cooptar y redescribir los ideales de la izquierda para legitimar sus propios proyectos políticos. 6. L. Mises: Liberalismo [1927], Planeta Agostini, Barcelona, 1975. 7. Rob Larson:«Capitalist Freedom Is a Farce» en Jacobin , 13/3/2019. N ueva S ociedad 282 Entrevista a Niklas Olsen 154 Usted también documenta cómo este modelo del consumidor colonizó el lenguaje de la izquierda con el nacimiento de la Tercera Vía, redefiniendo el proyecto de la izquierda como la protección de los consumidores en lugar de la clase trabajadora y viendo el mercado como el lugar ideal donde puede prosperar lo individual. ¿Cómo explicaría esta conversión? Esta conversión es uno de los acontecimientos políticos más importantes de la segunda mitad del siglo xx y algunos libros importantes nos han ayudado a entender cómo ocurrió. Daniel T. Rodgers, en Age of Fracture [La era de la fractura] 8 , nos brinda una explicación de la fragmentación, tanto en la derecha intelectual como en la izquierda intelectual desde la década de 1960, de las nociones colectivas de sociedad y política hacia concepciones de la sociedad que subrayan los numerosos intereses y deseos con frecuencia incompatibles de los individuos autónomos. Más recientemente, en Leftism Reinvented: Western Parties from Socialism to Neoliberalism [La izquierda reinventada. Los partidos occidentales del socialismo al neoliberalismo], Stephanie L. Mudge echó luz sobre cómo los partidos socialdemócratas adoptaron en las décadas de 1980 y 1990 una ideología neoliberal que colocaba los mercados por encima de la política 9 . Desde mi perspectiva, el ascenso neoliberal a la hegemonía estuvo directamente relacionado con el hecho de que los partidos de centroizquierda incorporaron en forma gradual a su ideología y práctica política la idea de que el Estado es incapaz de responder a las demandas individuales. Comenzaron a sostener que la capacidad del individuo de dar forma a la propia vida y a la sociedad contemporánea se realizaba mucho mejor mediante las fuerzas del mercado que mediante la protección ofrecida por las instituciones estatales. En este contexto, el argumento de la existencia de un consumidor democrático, eficiente y soberano empezó a jugar un rol crucial. Los partidos de cen troizquierda no solo siguieron los pasos de los ideólogos neoliberales, sino que además expandieron sus ambiciones encuadrando al consumidor soberano como un motivo y una herramienta para las reformas en el sector público. Deberíamos recordar que las nuevas políticas de centroizquierda estaban alineadas con los procesos de la economía de posguerra, que cuestionaban cada vez más el rol del Estado como agente de toma de decisiones colectivas y planificador social, y elevaban la soberanía del consumo a la categoría de única norma con la que podría medirse el bienestar social 10 . 8. Harvard up , Cambridge, 2012. 9. Harvard up , Cambridge, 2018. 10. Mike Beggs:«The Void Stares Back» en Jacobin , 23/2/2016. 155 T ema C entral Cómo el neoliberalismo reinventó la democracia Por último, usted parece sostener que en la década de 1960 importantes figuras de la izquierda adoptaron este discurso contra el Estado. Sí, realmente creo que la crítica al Estado hecha por la izquierda fue crucial para el triunfo del neoliberalismo. Se podría decir que esta crítica contribuyó a reformular los debates contemporáneos sobre cómo crear una distribución justa de la riqueza y el poder en la sociedad. En lugar de enfocarse principalmente en desafiar al capitalismo, estos debates pasaron a ocuparse de las promesas fallidas del Estado de Bienestar y a cuestionar la idea misma de que el Estado fuera capaz de crear la buena sociedad. Por ejemplo, muchos partidarios de la izquierda abandonaron radicalmente su creencia en el rol del Estado como regulador necesario del mercado. Un ejemplo llamativo de esto es el caso de Ralph Nader, activista por los derechos de los consumidores, quien se hizo famoso por su trabajo en favor de una mayor regulación del mercado. Sin embargo, en la década de 1970, llegó a una posición cercana a la de Milton Friedman. Comenzó a sostener que era necesario reducir el número de agencias federales ineficientes y que persi guen intereses propios y luego restaurar la eficiencia económica mediante la desregulación del mercado y la liberación del individuo como consumidor. Muchos intelectuales y políticos de izquierda hicieron algo similar al cambiar sus ideas sobre el Estado y el mercado y sobre la relación deseable entre ambos. Hoy, muchos parecen creer que los desafíos para la buena sociedad radican en las fallas de las instituciones estatales y en las acciones de la gente que está a cargo de ellas, y no en el capitalismo. Esta creencia está fuertemente enraizada en la idea dominante –no solo en el neoliberalismo sino también en la disciplina económica– de que el interés propio es la fuerza impulsora de la actividad humana. De acuerdo con esta idea, la gente solo ingresa en instituciones estatales para maximizar su propia utilidad, y no porque esté comprometida con los ideales del bien común 11 . En contraposición a este panorama, economistas y políticos quieren llevar las decisiones políticas al terreno del mercado, que ellos describen como un sitio de interacción social que nos proveerá de lo que el Estado no puede ofrecer: eficiencia, libertad, iniciativa y democracia. 11. James M. Buchanan y Gordon Tullock: The Calculus of Consent: Logical Foundations of Constitutional Democracy , The University of Michigan Press, Ann Arbor, 1962. n ENSAYO Juego de tronos o el devenir autoritario del«populismo de izquierda» P hilippe C orcuff La octava y última temporada de la serie televisiva Juego de tronos, y particularmente su episodio 5, ponen en cuestión las pretensiones emancipadoras del«populismo de izquierda» teorizado por Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, con eco entre los líderes«liberadores» que creen ser Pablo Iglesias y Jean-Luc Mélenchon... ¡Atención, incluye spoilers! J uego de tronos [ Game of Thrones ], una de las series más populares del mundo en la historia de la televisión, es una producción de la cadena estadounidense hbo basada en una adaptación de David Benioff y D.B. Weiss de las novelas de fantasy medieval de George R.R. Martin. El primer episodio se emitió en abril de 2011 en Estados Unidos. La serie finalizó este año: el primer episodio de la octava y última temporada se emitió el 14 de abril de 2019, y el sexto y último episodio, el 19 de mayo de 2019. Juego de tronos resulta interesante políticamente ya que expresa una relación polifónica con la política y el poder, en la que se enfrentan y conviven especialmente lógicas kantianas(en el sentido de una moral en tanto«imperativo categórico»),«maquiavelianas» (en el sentido del recurso a medios inmorales para lograr fines morales) y«maquiavélicas»(en el sentido de un cinismo erróneamente atribuido a Maquiavelo), con hibridaciones cambiantes en función de las situaciones, pero también de las formas de indiferencia respecto del poder político. En consecuencia, la serie ofrece materiales interesantes para alimentar una reflexión política con gusto por los matices. En el registro propio del Philippe Corcuff: es profesor de Ciencia Política en el Instituto de Estudios Políticos de Lyon. Es autor, entre otros libros, de Bourdieu autrement. Fragilités d’un sociologue de combat (Textuel, París, 2003), Los grandes pensadores de la política (Alianza, Madrid, 2008) y Las nuevas sociologías. Principales corrientes y debates 1980-2010 (Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2013). Palabras claves: emancipación, representación, populismo de izquierda, Juego de tronos . Nota: traducción del francés de Gustavo Recalde. 157 E nsayo Juego de tronos o el devenir autoritario del«populismo de izquierda» «juego de lenguaje» de las series televisivas, distinto del registro de los «juegos de conocimiento» de la filo sofía y las ciencias sociales, Juego de tronos constituye incluso un modo de investigación específico de la po lítica, una forma original de teorización política si se la inscribe en un diálogo transfronterizo con los registros eruditos de la filosofía y las ciencias sociales 1 . ■■  Khaleesi: heroína de Podemos El personaje de Daenerys Targaryen, llamada Khaleesi,«Madre de Dragones y Rompedora de Cadenas», hizo soñar hace algunos años a Pablo Iglesias, líder de la organización de la izquierda radical española Podemos. Constituía, al comienzo de esta octava temporada, una de las candidatas mejor posicionadas para ocupar el famoso Trono de Hierro. El secretario general de Podemos dirigió un libro colectivo sobre la serie, compuesto de contribuciones de dirigentes, intelectuales y personas cercanas a su organización: Ganar o morir. Lecciones políticas en Juego de tronos, que se publicó en España en 2014 2 . Para Iglesias, en ese momento, Khaleesi constituía una suerte de encarnación heroica de su derrotero político: Solo gracias a esa legitimidad que va conquistando y demostrando es como consigue reunir un gran poder, y es gracias a ese poder como consigue apuntalar y acrecentar su legitimidad. Poder y legitimidad se relacionan de un modo completamente circular(...). Sin sus acciones«ejemplares», Khaleesi no obtendría el reconocimiento y la legitimidad gracias a los cuales acumula cada vez más poder. Su proyecto político de ruptura del orden establecido depende completamente del carácter ejemplar de sus acciones. Para un proyecto emancipador de ruptura, sin legitimidad moral no hay poder. 3 Y agrega, en contra del personaje de Ned Stark, un hombre de moral demasiado rígida según Iglesias, eliminado en la primera temporada y al que podría calificarse de«kantiano»: «Podemos elegirnos a nosotros mismos como buenos al modo de Ned Stark, o como Khaleesi, podemos aspirar a usar la política para mejorar lo colectivo» 4 . La perspectiva de Iglesias es aquí legítima en materia de filosofía política. Podría caracterizarse de«maquiaveliana»(a diferencia de la«maquiavélica», es decir, de un inmoralismo erróneamente asociado a Maquiavelo), en el sentido de que medios desfasados de 1. Para una presentación del enfoque en términos de diálogos transfronterizos entre«juegos de lenguaje» de las culturas populares(canciones, novelas negras, cine, series televisivas, etc.) y«juegos de conocimiento» de la filosofía y las ciencias sociales, inspirado en el filósofo Ludwig Wittgenstein, v. P. Corcuff:«‘Jeux de langage’ du noir: roman, cinéma et séries» en Quaderni. Communication, Technologies, Pouvoir N o 88, otoño de 2015. 2. P. Iglesias Turrión(coord.): Ganar o morir. Lecciones políticas en Juego de tronos, Akal, Madrid, 2014. 3. P. Iglesias Turrión:«Presentación» en P. Iglesias Turrión: Ganar o morir , cit., pp. 7-8(énfasis en el original). 4. Ibíd., p. 10. N ueva S ociedad 282 Philippe Corcuff 158 los fines perseguidos pueden utilizarse para promover esos fines 5 . Iglesias habla además de la«verdad(...) establecida por Maquiavelo»:«los buenos discursos, sin garras y sin dientes, no bastan» 6 . Esta lógica«maquiaveliana» es la de los dirigentes de Podemos, en la manera en que pretendieron dar una «solución política» a los supuestos«límites» del movimiento de autoorganización ciudadana de los indignados o Movimiento 15m (nacido el 15 de mayo de 2011 en la Puerta del Sol, en Madrid):«Sin embargo, resultará insuficiente clamar‘indignados’ desde el lugar de la mera legitimidad sin dar el paso de disputar de un modo efectivo el trono. Sin una estrategia verosímil de disputa del poder, sin unos dragones, sin una Khaleesi capaz de agregar el poder de los esclavos» 7 . Los ricos materiales en cuanto a las relaciones diversificadas con la política ofrecidos por Juego de tronos no constituyen lamentablemente una base para desarrollar la imaginación política de los dirigentes de Podemos, pero sirven sobre todo como ilustración legitimante para una banal empresa política autoproclamada«nueva». ¿Banal empresa política? Porque, con las«lecciones políticas» que obtiene Iglesias de la serie, nos alejamos de la inventiva popular del Movimiento 15m para recaer en lo político bien identificado y estrecho 8 :«En Game of Thrones , como en El príncipe , la política es solo la lucha para conquistar o mantener el poder. Aquí reside una de las grandezas de la historia de Game of Thrones a la hora de aproximarse a la política» 9 . «Conquistar o mantener el poder»: ¡he aquí una concepción original de la emancipación! ¿Acaso de la emancipación de los políticos profesionales respecto de aquellos a quienes pretenden representar? ■■  Sobre el«populismo de izquierda» de Laclau y Mouffe La noción de«populismo de izquierda» se presenta como una alternativa política que proviene de reflexiones conjuntas o separadas de dos teóricos políticos: el argentino Ernesto Laclau(hoy fallecido) y la belga Chantal Mouffe. En su libro conjunto de 1985, Hegemonía y estrategia socialista 10 , hacen del«pueblo» una construcción resultante de los discursos de 5. Sobre la perspectiva«maquiaveliana» y la diferencia con el«maquiavelismo», v. P. Corcuff:«Merleau-Ponty ou l’analyse politique au défi de l’inquiétude machiavélienne» en Les Études Philosophiques N o 57, 4-6/2001. 6. P. Iglesias Turrión:«Boxeo y ajedrez entre espadas y sombras» en Ganar o morir , cit., p. 99. 7. P. Iglesias Turrión: Ganar o morir , cit., p. 7. 8. Sobre el empobrecimiento de las posibilidades abiertas por Juego de tronos en la lectura de Iglesias, v. P. Corcuff:«Le mort saisit le vif. Deux dirigeants de Podemos face à la série Game of Thrones » en Grand Angle , 13/5/2019, y Manuel Cervera-Marzal:«Notes exploratoires sur Podemos, Game of Thrones et le populisme» en Grand Angle , 13/5/2019. 9. Daniel Iraberri Pérez, Luis Alegre Zahonero y P. Iglesias:«Vencer o morir en la escalera el caos: legitimidad y poder» en Ganar o morir , cit., p. 95. 10. Siglo Veintiuno, Madrid, 1987. 159 E nsayo Juego de tronos o el devenir autoritario del«populismo de izquierda» representantes, y no algo dado de antemano a través de intereses objetivos (como el proletariado en Marx y los marxistas). En su último libro, Mouffe resume:«el‘pueblo’ no constituye un referente empírico, sino una construcción política discursiva. Por lo tanto, no tiene una existencia previa a su articulación performativa y no puede ser aprehendido mediante categorías sociológicas» 11 . En sus reflexiones sobre el populis mo, Laclau insistirá además en la importancia de los representantes en la construcción del«pueblo»:«El representado depende del representante para la constitución de su identidad» 12 . Irá aún más lejos en sacralizar el lugar del líder único, siguiendo los pasos de Juan Perón y el populismo peronista en Argentina, al hablar del carácter central del rol del líder 13 . Mouffe se inscribió en esa huella en su reciente promoción de un«populismo de izquierda». En un libro en el que dialoga con el dirigente de Podemos Íñigo Errejón(ex-aliado de Iglesias, devenido rival en el seno de Podemos, que abandonó la organización en ocasión de las elecciones regionales de 2019), señala a propósito de la figura del«lí der carismático»:«Para crear una voluntad colectiva a partir de demandas heterogéneas, se necesita una figu ra que pueda representar su unidad; creo pues que no puede haber un momento populista sin líder, eso es evidente» 14 . Sin embargo, agrega un matiz, más cerca de una petición de principios cool que de un análisis de las experiencias históricas de oligarquización de la política por parte de los líderes de extrema derecha, derecha o izquierda: para Mouffe, sería perfectamente posible establecer otro tipo de relación, menos verticalista, entre el líder y los diferentes grupos que forman parte del movimiento 15 . En síntesis, el sueño del líder simpático, no autoritario, verticalista pero no demasiado... ¿Pablo Iglesias? ¿JeanLuc Mélenchon?... ¿Khaleesi? Ese es el sueño que romperá el episodio 5 de la temporada 8 de Juego de tronos. Esperando la continuación de la historia, se entiende mejor por qué las teorizaciones de Mouffe han sido tan bien recibidas del lado de Iglesias 16 (y por Errejón, que ha publicado un libro conjunto) y más aún del de Mélenchon 17 (y 11. C. Mouffe: Por un populismo de izquierda , Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2019, p. 86. 12. E. Laclau: La razón populista , fce , Buenos Aires, 2005, p. 199. 13. Ibíd. 14. I. Errejón y C. Mouffe: Construir pueblo. Hegemonía y radicalización de la democracia , Icaria, Barcelona, 2016, p. 98. 15. Ibíd. 16. Por ejemplo, en Ganar o morir, Iglesias menciona positivamente en dos oportunidades los trabajos de Mouffe(pp. 102 y 116); y retoma, por ejemplo, las categorías de Laclau y Mouffe en su análisis de la victoria de Donald Trump: «Trump y el momento populista» en Público , 9/11/2016. 17. V. el video del debate entre Mélenchon y Mouffe,«L’heure du peuple», organizado en París el 21 de octubre de 2016 por la asociación Mémoire des Luttes: en YouTube , 25/10/2016; y el análisis de Mélenchon de la victoria de Trump:«Trump comme symptôme de la cécité de la caste» en L‘Ère du Peuple , blog, 14/11/2016. N ueva S ociedad 282 Philippe Corcuff 160 también de François Ruffin 18 ): ¡siempre es bueno tener una justificación fi losófica de su(posible) liderazgo! En el marco de la estrategia del«po pulismo de izquierda», la acción de los representantes y del líder para construir«el pueblo» ocupa un lugar en una dinámica de confrontación bi naria llamada«pueblo/casta»,«pue blo/elites» o«pueblo/oligarquía». ■■  La ambigüedad de Khaleesi y lo impensado del«populismo de izquierda» En el episodio 10 de la temporada 3 de Juego de tronos , la ambigüedad apa rece en la relación entre Khaleesi y la emancipación. Con su ejército, liberó esclavos. Frente a esos esclavos libera dos, sostiene sin embargo el discurso de la autoemancipación:«Ustedes no me deben su libertad. Yo no se la di. Su libertad no es algo que yo pueda darles. Les pertenece a ustedes y so lamente a ustedes. Si ustedes la quie ren, deben tomarla ustedes mismos. Cada uno de ustedes». Luego, los es clavos liberados gritan«Madre, Ma dre, Madre...» y llevan a Khaleesi en andas, en la lógica de la consagración de un«fetiche político», tal como fue analizado por Pierre Bourdieu 19 . ¿Se trata entonces de autoemancipación (según la expresión de Karl Marx en los estatutos de la Primera Interna cional Obrera en 1864:«la emanci pación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos») o de una emancipación llevada a cabo por otros? Aquí se observa una am bigüedad clásica entre el verbo tran sitivo«emancipar»(por) y el verbo pronominal«emanciparse»; el pri mero tiene en Khaleesi la apariencia del segundo. Esta ambigüedad se encuentra en Iglesias en su apolo gía de la heroína de Juego de tronos : «Sabe, por su propia experiencia, que la elección real para los débi les nunca es‘que haya poder o que no haya poder’, sino que el poder lo tengan quienes ponen cadenas o quienes quieren acabar con las cade nas» 20 . Uno tiene la sensación de que «los que rompen cadenas» están más del lado de los líderes que de los pro pios esclavos. Sensación reforzada si uno recuerda la fórmula de Iglesias a propósito de la necesidad, en sintonía con el populismo de Laclau y Mouffe, de una Khaleesi«capaz de agregar el poder de los esclavos» 21 . La ambigüedad de Khaleesi se des plaza a lo impensado en Laclau y Mouffe, olvidando la crítica liberta ria(como en Mijaíl Bakunin o Louise Michel) y sociológica(de Max Weber y Robert Michels a Bourdieu) de la 18. V. el video del debate entre Ruffin y Mouffe en el marco de amf i s d’Été de Francia Insu misa:«Théorie et pratique du populisme de gauche» en YouTube ,, 26/8/2017. 19. P. Bourdieu:«La delegación y el fetichismo político» en Cosas dichas , Gedisa, Barcelona, 1996. 20. D. Iraberri Pérez, L. Alegre Zahonero y P. Iglesias Turrión: ob. cit., p. 46. 21. Ibíd., p. 52. 161 E nsayo Juego de tronos o el devenir autoritario del«populismo de izquierda» representación política 22 . Esta doble crítica señala los riesgos de la concentración de poder, a través de los mecanismos representativos, que inducen a una dominación propiamente política de los representantes sobre los representados, dominación soft en nuestros Estados de derecho, con variaciones más o menos autoritarias en función de los países y los momentos. Esto tiene consecuencias en la producción en el seno mismo de las fuerzas que reivindican la emancipación de tendencias«oligárquicas». Algo de lo cual los dirigentes de Podemos o de Francia Insumisa tampoco hablan; sin embargo, Errejón navegó en su juventud en los sectores libertarios... ■■  Temporada 8, episodio 5: el momento libertario El episodio 5 de la temporada 8 de Juego de tronos constituye de alguna manera un momento libertario. Es tal vez incluso uno de los hilos transversales libertarios(aunque no el hilo filosófico transversal, como cree poder afirmar Canjuers en su blog de Mediapart), tal como lo puso sutilmente en evidencia el mismo Canjuers hablando de una perspectiva de«democracia radical»: «la demostración implacable, a través del propio curso de los acontecimientos, de la falsedad de todos los destinos trascendentes utilizados para legitimar el poder» o incluso«destruir una a una todas las pretensiones de legitimidad trascendente para un poder soberano» 23 . Así, Khaleesi, que liberó a los esclavos, que contribuyó a salvar a la humanidad del ejército de los muertos, que tiene a menudo en la boca la perspectiva de«una sociedad mejor» librada del poder de los«tiranos», cometerá un acto irreparable en la confrontación con la cruel Cersei Lannister. Aun cuando las tropas enemigas estaban derrotadas y sus ejércitos podían sitiar la ciudad de Desembarco del Rey sin que se derramara más sangre, procederá a una masacre con su dragón, quemando la ciudad, no solamente a los soldados, sino a los civiles, a los niños, de a miles... Masacrará en nombre del Bien a más personas que Cersei en sus desórdenes cínicos. Muchos fans de Khaleesi todavía no se recuperaron. El propio Iglesias tuiteó con rabia el 13 de mayo de 2019:«¿Nadie tiene la sensación de que han matado la complejidad de los personajes y la trama?» 24 . ¿No se trata, en cambio, de una complejidad más, tener en cuenta el hecho de que un poder excesivo puesto en manos de una persona amable, amiga de los oprimidos, defensora del Bien, pueda arrastrarla, en la dinámica de sus pasiones personales, a abusar 22. Ver P. Corcuff:«Nos prétendues‘démocra ties’ en questions(libertaires). Entre philosophie politique émancipatrice et sociologie critique» en Grand Angle , 5/5/2014. 23. Canjuers:«L’illégitimité du pouvoir légitime. Sur les raisons de Daenerys» en Mediapart , 17/5/2019. 24. Disponible en. N ueva S ociedad 282 Philippe Corcuff 162 de su poder y transformarse ella misma momentáneamente en tirana, en tirana para«el Pueblo», en tirana del Bien? Todo ello sin que su carácter amable ni sus convicciones éticas y políticas sean sin embargo invalidados, por ende, sin maniqueísmo. Este podía ser uno de los sentidos(libertario) del leitmotiv « Winter is coming »(El invierno se aproxima), no solo a través de la amenaza sobre la existencia de la humanidad del ejército de los muertos, sino también en las confrontaciones sanguinarias de los jefes de los humanos, en su«humana inhumanidad», con el apoyo de lo que Étienne de La Boétie llamó en el siglo xvi la «servidumbre voluntaria» de los oprimidos... La experiencia histórica de lo que se denominó masivamente«comunismo» en el siglo xx está allí para dar testimonio de ello. Las conversaciones entre Khaleesi y Jon Snow en el episodio 6 apoyan esta hipótesis: Khaleesi: Uno no puede protegerse detrás de la clemencia. El mundo que necesitamos no será construido por hombres leales al mundo que existe. Jon Snow: El mundo que necesitamos es un mundo de clemencia. Khaleesi: Lo será. No es fácil imaginar algo que nunca existió. Un mundo mejor. Jon Snow: ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que será mejor? Khaleesi: Porque sé lo que es bueno. La líder del«pueblo» sabe lo que es bueno. ¿Como el propio Iglesias o Mélenchon...? Desde luego, en estos últimos casos, no se trata de hecatombes generadas por batallas entre aspirantes a la corona en un periodo medieval imaginario, sino solo de tendencias oligárquicas controladas en Estados de derecho que limitan las formas más sangrientas de la arbitrariedad estatal. Pero, sin embargo, se trata también del devenir autoritario del«populismo de izquierda». ■■  Temporada 8, episodio 6: entre el retorno del verticalismo gobernante y las aperturas libertarias Luego de ese momento libertario, en el último episodio se produce un balanceo inverso hacia nuestra familiaridad con la evidencia del verticalismo gobernante. Es elegido un nuevo rey, esta vez supuestamente dotado de sabiduría y moderación. Desde luego, tal como lo había anticipado Canjuers al final del episodio 5, se trata de«un desgraciado que no tiene realmente elección, de ningún tipo, que no proclama ninguna legitimidad trascendente» 25 . Aunque se cierne sobre el joven discapacitado Bran Stark como una elección sobrenatural... Tras su cuestionamiento radicalmente libertario, Juego de tronos vuelve al sueño mitológico del buen jefe. Este movimiento pendular es quizás un indicio de que la serie se debate con una tensión propia de la política representativa moderna, finamente percibida por Bourdieu: 25. Canjuers:«L’illégitimité du pouvoir légitime», cit. 163 E nsayo Juego de tronos o el devenir autoritario del«populismo de izquierda» Existe una suerte de antinomia inherente a lo político que obedece al hecho de que los individuos –y tanto más cuanto más desprovistos están– no pueden constituirse(o ser constituidos) en tanto grupo, es decir en tanto fuerza capaz de hacerse oír y de hablar y de ser escuchada, sino desposeyéndose en provecho de un portavoz. Es necesario siempre arriesgar la alienación política para escapar a la alienación política. 26 En este pasaje, Bourdieu señala dos cosas rara vez asociadas en una misma observación, y eso a través de una tensión que no puede eliminarse. Primero, para existir públicamente, para que sus experiencias, sus intereses y su identidad sean tenidos en cuenta en el espacio público, una colectividad necesita de un portavoz. Pero, segundo, la existencia de esos portavoces encierra la posibilidad de la usurpación de la palabra y el riesgo de la dominación de los representantes sobre los representados. Sin embargo, el verticalismo gobernante tradicional no es el único horizonte en el cual termina Juego de tronos . Los quizás alternativos permanecen de manera velada, bajo la forma de brechas libertarias. Ante todo, una apertura utópica se perfila con el alma exploradora de Arya Stark hacia otros lugares desconocidos del otro lado del océano. Una apertura melancólica cierra también el episodio 6, cuando Jon Snow parte con los «salvajes», o«Pueblo Libre», más allá del Muro de«la civilización», alejándose por paisajes nevados... 26. P. Bourdieu: ob. cit., p. 159 Summaries n Resúmenes en inglés Manuel Sutherland: Venezuela: Why Did the Opposition Fail Again? [4528] Despite the worst crisis in the history of the country, the Venezuelan opposition cannot find a way to remove Nicolás Maduro from power. Confidence that the economic collapse would crunch the bases of militarypolitical support of Chavism again proved excessive after the new cycle that started with the(self)proclamation of Juan Guaidó as«president in charge», a position that does not appear in the Constitution. After a few weeks of success, the government seems to have partially regained control of the situation and the opposition is faced with the dilemma of participating, weakened, in a new negotiating table. Keywords: Crisis, Humanitarian Aid, Juan Guaidó, Nicolás Maduro, Venezuela. Verónica Gago: Mapping the Counter-Offensive: The Spectrum of Feminism [4529] Feminisms have challenged the established powers and these have unleashed a triple counter-offensive: ecclesial, economic, and military, which has one of its anchors in denouncing the«gender ideology». One of the related operations is to associate«gender ideology» with colonialism. Another is to infantilize feminism as a trivial, middle-class policy in the face of the popular urgency of hunger. Keywords: Church, Feminism, Gender, Neoliberalism, Latin America. Andrés Malamud: Is Democracy Dying? [4530] In the 1990s, democracy seemed to become the only possible political regime. Three decades later, we find it besieged by populisms from within and autocracies from the outside. Can democracy survive the threats that are embodied today by Donald Trump on the one hand and the Chinese regime on the other? Possibly yes, but it will have to be reformed. That is not news: democracy has always been the most adaptable of the known regimes. The question lies in the forms it will adopt and in the processes that will shape them. Keywords: Autocratization, Authoritarianism, Coup d’Êtat, Democracy, Latin America. 165 N ueva S ociedad 282 Resúmenes en inglés Adam Tooze: Democracy and its Discontents [4531] From the critical reading of four recent books( The People vs. Democracy, How Democracies Die, The Road to Unfreedom, How Democracy Ends ), the historian Adam Tooze provides an overview of the crises that threaten democracy. Although the epicenter is the United States and the presidency of Donald Trump, a global and historical perspective is developed on what appears as a renewed dissatisfaction with democracy in the 21 st century. Keywords: Democracy, Geopolitics, Illiberalism, Donald Trump, United States. María Esperanza Casullo: Leader, Hero, and Villain: The Main Characters of the Populist Myth [4532] Populism was pronounced dead many times and has been reborn many others. And that’s because«it works». One of the inputs to the thorny subject of populism is the analysis of its different types of leadership – the military patriot, the social leader, or the successful entrepreneur – as well as the construction of heroes and villains. Keywords: Democracy, Leader, People, Populism, Latin America. Jean-Fabien Spitz: Democratic Capitalism: The End of an Historical Exception? [4533] A few years ago, capitalism and democracy seemed to make a good marriage. But divorce seems about to be consummated: the market is fine, authoritarian regimes flourish, and the disinterest in the individual rights keeps growing. Meanwhile, turning to authoritarian solutions to solve the most pressing problems is no longer the object of systematic rejection. Keywords: Capitalism, Democracy, Inequality, Popular Sovereignty. Andreas Schedler: Citizen Solidarity in Violent Democracies [4534] In a context of violent competition between illegal armed groups, with people tortured, murdered, or disappeared, what kind of influence can ordinary citizens have in the course of events? Can they make a difference? How do your attitudes and actions impact in the situation? Does public opinion really matter? These questions allow us to immerse ourselves in the dynamics of democracy in scenes of systematic violence, such as the Mexican one. Keywords: Citizen Violence, Democracy, Solidarity, Mexico. Yanina Welp: The Referendum is Dead, Long Live the Referendum [4535] Referendums currently get « bad press » . Especially after Brexit and the rejection of the Peace Accords in Colombia, both in 2016, the idea grew that it would be better not to leave sensitive issues in the hands of the popular decision, or at least not directly. It is true that there are many examples of consultations that do not seek to distribute power but concentrate it, but with adequate institutional designs, consultations contribute to democratic strengthening and citizen participation. Keywords: Citizenship, Direct Democracy, Referendum, Latin America, Switzerland. N ueva S ociedad 282 Summaries 166 María Victoria Murillo: Democracy, Interests, and Status in Latin America [4536] The Brazilian election of 2018 marked a milestone due to the emergence of a gender, race, and religion gap in Latin American electoral behavior. This novelty suggests the emergence of a vote for a status similar to that identified in other latitudes, which is important to pay attention to and that coexists with the impact on the electoral decisions of the government’s performance in terms of economy, security and corruption. Addressing this factor would allow for charting some of the electoral trends on a Latin American and global scale, as well as focusing on the current forms of polarization. Keywords: Democracy, Economy, Interests, Status, Latin America. Maristella Svampa: Post-Progressivisms, Polarization and Democracy in Argentina and Brazil [4537] The end of the progressive cycle has transformed the regional political scene, with important consequences in two countries: Argentina and Brazil. A reading of progressivisms as populisms, explaining some of the similarities and differences between the processes of both countries, allows us to define the contours of the turn to the right and advance in a more general reflection on the new conservative/authoritarian reaction and the rising inequality it involves. Keywords: Conservative Reaction, Democracy, Polarization, Post-Populisms, Argentina, Brazil. Melis Gülboy Laebens: Internal Enemies: Democracy and Threats of Autocratization [4538] The current crisis of democracy on a global scale can be distinguished from previous waves of democratic setbacks. In most cases, the breakdowns come today not from traditional coups, but from democratically elected political leaders, who try to concentrate power by deteriorating institutional systems. That is why it is important to think of a dynamic methodology to identify and characterize these «gradual incumbent takeovers». Keywords: Democracy, Autocratization, Executive Power, Incumbent Takeover. Daniel Zamora: How Neoliberalism Reinvented Democracy: Interview with Niklas Olsen [4539] Keywords: Consumer Sovereignty, Democracy, Market, Neoliberalism, State. Philippe Corcuff: Game of Thrones or the Authoritarian Shift of the « Left Populism »[4540] The eighth and final season of the television series Game of Thrones , and particularly episode 5, challenge the emancipatory pretensions of the«Left populism» theorized by Ernesto Laclau and Chantal Mouffe and embraced by leaders like Pablo Iglesias and Jean-Luc Mélenchon, who see themselves as «liberating» leaders... Warning, spoiler alert! Keywords: Emancipation, Left-Wing Populism, Representation, Game of Thrones . AMÉ­RI­CA LA­TI­NA HOY Revista de Ciencias Sociales Diciembre de 2018 Salamanca Vol. 80 ACTIVISMO TRANSNACIONAL: Presentación, Secretaría de Redacción alh . La dimensión transnacional de la izquierda armada, Alberto Martín Álvarez y Eduardo Rey Tristán. Reformar la seguridad en América Latina. Cartografía de la red transnacional de la seguridad ciudadana, Nordin Lazreg. Movilización sociolegal transnacional. Extractivismo y Derechos Humanos en América Latina, Sandra Hincapié. La transnacionalización de la resistencia a la minería en Tambogrande y Pascua Lama, Maritza Paredes. Redes que rejuvenecen: el caso del Tribunal Permanente de los Pueblos«Capítulo México», Anaïs Varo Barranco y Salvador Martí i Puig. VARIA: La pesada herencia de la dependencia. Competencia capitalista y ganancias extraordinarias en Argentina(2002-2015), Emiliano López y Facundo Barrera Insúa. La transparencia de los municipios de Ecuador en sus sitios web: metodología y resultados, Pedro Molina Rodríguez-Navas y Narcisa Jessena Medranda Morales. INFORMACIÓN BIBLIOGRÁFICA. Disponibles a texto completo todos los artículos de América Latina Hoy en . América Latina Hoy. Revista de Ciencias Sociales es una publicación cuatrimestral del Instituto de Iberoamérica con Ediciones Universidad de Salamanca. Abril de 2019 Barcelona Nueva época N o 121 LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ: COLOMBIA COMO ESPEJO INTERNACIONAL Coordinado por Farid Samir Benavides y Sandra Borda ARTÍCULOS: Farid Samir Benavides y Sandra Borda, Introducción: el Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las farc ep o la paz esquiva. Laura García Restrepo, La diplomacia rebelde de las farc ep en el proceso de paz de Colombia. Liliana Zambrano Quintero, La reincorporación colectiva de las farc ep : una apuesta estratégica en un entorno adverso. Eduardo Sánchez Iglesias y Vicente Sánchez Jiménez, El enfoque territorial en el proceso y el Acuerdo de Paz colombianos. Catalina Acosta Oidor, Cristhian Uribe Mendoza, Johanna Amaya Panche, Alexander Idrobo Velazco, Felipe Aliaga Sáez y Diego Alejandro Ballén Velásquez, Reconciliación y construcción de la paz territorial en Colombia: el caso de la comunidad nasa. Dhayana Carolina Fernández Matos y María Nohemí González-Martínez, La paz sin las mujeres ¡No va! El proceso de paz colombiano desde la perspectiva de género. Manuela Trindade Viana, Reorganizando la violencia: la«historia de éxito» colombiana y los límites del discurso del posconflicto. Rafael Grasa, Construir paz en Colombia: reforma del sector de seguridad y violencia directa no política. OTROS ARTÍCULOS: Gerardo Caetano, Camilo López Burian y Carlos Luján, Liderazgos y regionalismos en las relaciones internacionales latinoamericanas. María del Pilar Álvarez, Militancia diaspórica: el ciclo de acción colectiva de apoyo a las«mujeres de confort» en Europa y eeuu (2015-2016). RESEÑAS DE LIBROS. Revista cidob d’Afers Internacionals es una publicación académica cuatrimestral de relaciones internacionales y desarrollo de la Fundación cidob , c/ Elisabets, 12- 08001 Barcelona, España, Tel.(+34) 93 302 6495. Se edita en formato impreso y digital. Página web:. DÓN­DE CON­SE­GUIR NUES­TRAS PU­BLI­CA­CIO­NES www.nuso.org Ale­ma­nia: F. Delbanco, Tel.:(49 4131) 2428-8, e-mail:. Ar­gen­ti­na: Dis­tri­bui­dor­: Jor­ge Wald­hu­ter, Pavón 2636, Buenos Aires, Tel./Fax: 6091.4786, e-mail: . Li­bre­rías, Bue­nos Ai­res: Waldhuter La Librería, Av. Santa Fe 1685, Tel.: 4812-6685. Bo­li­via: en La Paz: Yachaywasi, Tel.: 2441.042, e-mail: , Fax: 244.2437. Colombia: Librería Fondo de Cultura Económica, Calle 11 No. 5-60, Barrio La Candelaria, Bogotá, Colombia. Tel.:(571) 2832200, e-mail:. Costa Rica: Librería Nueva Década, Tel.:(506) 2225.8540, e-mail:. Ecuador: LibriMundi, Tel.:(5932) 252.1606, 223.4791, e-mail:. Es­pa­ña: Marcial Pons-Librero, Tel.:(34 914) 304.3303, e-mail: . Gua­te­ma­la: F&G Libros de Guatemala, 31 avenida"C" 5-54, zona 7, Colonia Centro América, 01007 Guatemala, Tel.:(502) 2433 2361 (502) 5406 0909, e-mail:. Ja­pón: Ita­lia Sho­bo, Fax: 3234.6469; Spain Sho­bo Co., Ltd., Tel.: 84.1280, Fax: 84.1283, e-mail: . Nicaragua: Instituto para el Desarrollo y la Democracia(Ipade), Km 9 1/2 carretera a Masaya, Tel.: 276.1774 (Ext. 8), Apartado Postal 2438, e-mail:. Pe­rú: El Virrey, Bolognesi 510, Miraflores, Lima, Tel.: 444.4141, e-mail:. Puer­to Ri­co: en Río Piedras: Compañía Caribeña de Libros, Tel.:(1-787) 297.8670, e-mail:. Ven­tas y con­sul­tas por In­ter­net: Distribución internacional a librerías: PARA SUSCRIBIRSE A NUEVA SOCIEDAD S U S ­C R I P ­CI Ó N A N UA L In­cluye fle­te aé­reo 6 nú­me­ros Amé­ri­ca La­ti­na US$ 70 Res­to del mun­do US$ 107 Argentina$ 900 B IE­N A L 12 nú­me­ros US$ 121 US$ 196 $ 1.800 > Formas de pago 1. Pa­go on­li­ne: In­gre­se en, dond­ e en­con­tra­rá un for­mu­la­rio pa­ra re­gis­trar su pe­di­do y efec­tuar el pa­go. 2. Pa­go con tarj­e­ta de créd­ i­to vía pos­tal: Com­ple­te el cu­pón in­clui­do en la rev­ is­ta y en­víe­lo por co­rreo a: Nue­va So­cie­dad, Humberto Primo 531, C1103ACK Buen­ os Ai­res, R. Ar­gen­ti­na. 3. Pag­ o con cheq­ ue: En­víe un cheq­ ue por el imp­ or­te co­rres­pon­dien­te a la or­den de Fun­da­ción Fo­ro Nue­va So­cie­dad a la si­guien­te di­rec­ción: Nue­va So­cie­dad, Humberto Primo 531, C1103ACK Bue­nos Ai­res, R. Ar­gen­ti­na, acom­pa­ña­do de los dat­os del sus­cript­or(nom­bre, do­mi­ci­lio pos­tal com­ plet­o, te­lé­fo­no, co­rreo elec­tró­ni­co). > Para otros medios de pago y cualquier otra consulta, escriba a< distribucion@nuso.org >. 280 MARZO-ABRIL 2019 EL NUEVO EVANGELISMO POLÍTICO COYUNTURA Tomás Straka. 20 años de chavismo: el quiebre del«Estado mágico» TRIBUNA GLOBAL Eduardo Febbro. «Los‘chalecos amarillos’ se desarrollaron en un desierto político » . Entrevista con Michel Wieviorka TEMA CENTRAL Pablo Semán. ¿Quiénes son? ¿Por qué crecen? ¿En qué creen? Pentecostalismo y política en América Latina Alejandro Frigerio. La experiencia religiosa pentecostal Ari Pedro Oro/ Marcelo Tadvald. Consideraciones sobre el campo evangélico brasileño Lamia Oualalou. Los evangélicos y el hermano Bolsonaro María Pilar García Bossio. Pentecostalismo y política en Argentina. Miradas desde abajo Cecilia A. Delgado-Molina. La«irrupción evangélica» en México. Entre las iglesias y la política Miguel Ángel Mansilla/ Luis Orellana Urtubia. Itinerarios del pentecostalismo chileno(1909-2017) Abraham Jiménez Enoa. Dios y el«diseño original». La cruzada evangélica contra el matrimonio igualitario en Cuba Eliza Griswold. El silencio no es espiritual. El movimiento#MeToo evangélico Jean-Jacques Kourliandsky. Democracia, evangelismo y reacción conservadora Mariela Mosqueira. Dios y rock& roll. Cómo el evangelismo transformó el rock Ruth Maclean. Comer, rezar, vivir. Las megaiglesias de Nigeria construyen sus propias ciudades. ENSAYO Enzo Traverso. Interpretar la era de la violencia global. SUMMARIES 281 MAYO-JUNIO 2019 IZQUIERDAS: CRISIS Y RENOVACIÓN COYUNTURA José Natanson. Argentina: elecciones en tiempos de grieta TRIBUNA GLOBAL Selim Nadi. Descentrar Occidente… ¿cómo? Entrevista a Thomas Brisson TEMA CENTRAL Richard Seymour. «Oh, Jeremy Corbyn…». El giro a la izquierda del laborismo británico Renato Miguel do Carmo/ André Barata. Portugal: ¿una socialdemocracia con futuro? Patrick Iber. El resurgimiento socialista en Estados Unidos. Nicolas Allen. El socialismo estadounidense y la«izquierda de lo posible». Entrevista a Bhaskar Sunkara. Göran Therborn. ¿El fin del sueño socialdemócrata en Suecia? Gerardo Caetano. Las izquierdas y la«confusión democrática». Noam Titelman. La nueva izquierda chilena. Samuele Mazzolini. La apuesta por un populismo de izquierda. Entrevista a Chantal Mouffe. Ivan du Roy. Por qué y cómo convertir los mercados financieros en el nuevo foco de las luchas sociales. Entrevista a Michel Feher. ENSAYO Gilles Bataillon. Claude Lefort, pensador de lo político. SUMMARIES E n nuestro próximo número SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2019 283 EL futuro como apocalipsis www.nuso.org Julio-Agosto 2019 COYUNTURA Manuel Sutherland Venezuela: ¿por qué volvió a fracasar la oposición? TRIBUNA GLOBAL Verónica Gago Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo TEMA CENTRAL Andrés Malamud ¿Se está muriendo la democracia? Adam Tooze La democracia y sus descontentos María Esperanza Casullo Líder, héroe y villano: los protagonistas del mito populista Jean-Fabien Spitz El capitalismo democrático: ¿el fin de una excepción histórica? Andreas Schedler Solidaridad ciudadana en democracias violentas Yanina Welp El referéndum ha muerto, viva el referéndum María Victoria Murillo Democracia, intereses y estatus en América Latina Maristella Svampa Posprogresismos, polarización y democracia en Argentina y Brasil Melis Gülboy Laebens Enemigos internos: democracia y amenazas de autocratización Daniel Zamora Cómo el neoliberalismo reinventó la democracia. Entrevista a Niklas Olsen ENSAYO Philippe Corcuff Juego de tronos o el devenir autoritario del«populismo de izquierda»