NUEVA SOCIEDAD 297 La socialdemocracia ha muerto, viva la socialdemocracia 297 5 AÑ O OS NUEVA SOCIEDAD es una revista latinoamericana abierta a las corrientes de pensamiento progresista, que aboga por el desarrollo de la democracia política, económica y social. Se publica cada dos meses en Buenos Aires, Argentina, y circula en toda América Latina. Directora: Svenja Blanke Jefe de redacción: Pablo Stefanoni Coordinadora de producción: Silvina Cucchi Plataforma digital: Mariano Schuster, Eugenia Corriés Administración: Vanesa Knoop, Karin Ohmann N ueva S ociedad N o 297 Diseño original de portada: Horacio Wainhaus Diagramación: Fabiana Di Matteo Corrección: Germán Conde, Vera Giaconi Traducción al inglés de los sumarios: Kristie Robinson Impreso en Talleres Gráficos Nuevo Offset, Viel 1444, Buenos Aires, Argentina Los artículos que integran N ueva S ociedad son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Revista. Se permite, previa autorización, la reproducción de los ensayos y de las ilustraciones, a condición de que se mencione la fuente y se haga llegar una copia a la redacción. N ueva S ociedad – ISSN 0251-3552 Oficinas: Humberto Primo 531, C1103ACK Buen­ os Ai­res, Arg­ en­tin­ a. Tel/Fax:(54-11) 3708-1330 Correo electrónico: (distribución y ventas) El portal N ueva S ociedad es una plataforma de reflexión sobre América Latina. Articula un debate pluralista y democrático sobre política y políticas latinoamericanas. es un proyecto de la NUEVA SOCIEDAD 297 Enero-Febrero 2022 Índice COYUNTURA 4753 José Luis Rocha. Nicaragua: ¿del mecenazgo bolivariano a las sombras chinescas?.............................................................................. 4 4754 Giancarlo Summa. El regreso de Lula a un Brasil de rodillas.................. 16 TRIBUNA GLOBAL 4755 Jake Werner. ¿Cómo escapó China a la terapia de choque?.................... 31 TEMA CENTRAL 4756 Joan Subirats. Replantear las políticas de bienestar. Dilemas y tensiones entre igualdad y diversidad..................................................... 43 4757 Roger Martelli. La izquierda en busca de sentido. Reflexiones desde la experiencia francesa.................................................. 56 4758 Göran Therborn. Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas................................................................................................... 65 4759 Cristina Monge. La socialdemocracia se juega en la batalla contra el miedo........................................................................................ 81 4760 Mariano Schuster. Socialistas, otra vez................................................... 91 4761 Ricard Gomà/ Gemma Ubasart. Tejer ciudadanía social en el siglo xxi. Nuevos pactos sociales, ecológicos y de género....................... 107 4762 Christian Krell. El«retorno» de la socialdemocracia alemana................ 120 4763 Rodrigo Arocena. ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación?................................................................................... 129 4764 Ricardo Martínez Mazzola. ¿Por qué no hay socialismo en América Latina? Una vieja pregunta y algunas respuestas desde Argentina................................................................................... 142 4765 Joe Bilsborough. Lo que nos enseña la socialdemocracia danesa. Entrevista a Pelle Dragsted......................................................... 153 ENTREVISTAS| 50 AÑOS 4766 Gisèle Sapiro/ Violeta Garrido. ¿Qué hacemos con los autores «incómodos»?........................................................................................ 164 SUMMARIES Segunda página ¿La socialdemocracia ha vuelto? Después de varios años en los que abundaron los análisis sobre la«crisis de la socialdemocracia», la pandemia –que revalorizó la acción estatal– y algunos triunfos electorales en Europa parecen haber insuflado algo de aire y optimismo a una corriente que fue clave en la construcción de los Estados de Bienestar en la posguerra. No obstante, la situación se muestra reactiva a análisis demasiado simples: por un lado, las ideas sobre el bienestar deben capturar los cambios en las sociedades y, por el otro, los triunfos socialdemócratas no siempre indican un mayor caudal de apoyo ciudadano. A estas cuestiones se dedica el Tema Central de este número de N ueva S ociedad , el primero del año en que conmemoramos el aniversario número 50 de la revista fundada en Costa Rica en 1972 y que tuvo luego a Caracas y Buenos Aires como sus bases de operación. En la apertura del dossier , Joan Subirats propone un camino para replantearse el bienestar en el siglo xxi , a partir de desafíos como la transición ecológica, la financiarización, las nuevas y más complejas formas de desigualdad y exclusión social, el alargamiento de la vida y la diversidad social. Esta nueva realidad pone en tensión las políticas de bienestar concebidas sobre la base de premisas estatalistas y homogeneizantes. Como apuntan en su artículo Ricard Gomà y Gemma Ubasart, los antiguos Estados de Bienestar keynesianos deben ser repensados para adaptarlos a formas de ciudadanía y democracia capaces de responder a nuevos desafíos, entre ellos la disrupción tecnológica y sus relaciones sociodigitales. El feminismo, los ciclos de vida, la agenda urbana y la protección del planeta no pueden quedar fuera de la democratización del bienestar. Empero, en el campo político asistimos a una crisis de identidad de la izquierda, junto a un debilitamiento del movimiento obrero tal como lo conocíamos. Desde la experiencia francesa, que nos habla de una izquierda política y socialmente alicaída, Roger Martelli nos recuerda que la izquierda no se redujo a su formato partidario, sino que constituyó históricamente un vasto complejo que asociaba, de manera cambiante, lo social, lo político y lo simbólico, y que tenía al movimiento obrero como su centro de gravedad. Hoy ha perdido en gran medida la batalla de las ideas, mientras que la indignación se desconecta de los horizontes de cambio social, sin los cuales corre el riesgo de volverse puro resentimiento. segunda página 3 Los países nórdicos parecen vivir un contexto diferente, al menos hasta cierto punto. Göran Therborn presenta una radiografía de las socialdemocracias que hoy gobiernan, al mismo tiempo, Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia. Pero un dato relevante es que la masa de votos a los socialdemócratas no ha aumentado y que han crecido partidos a su izquierda(además de los de extrema derecha), por lo que los partidos laboristas deben gobernar con coaliciones a veces inestables. Entrevistado por Joe Bilsborough, Pelle Dragsted habla de la experiencia en Dinamarca, donde la socialdemocracia combina un giro a la izquierda en términos de derechos de los trabajadores con un giro a la derecha en materia migratoria. Al mismo tiempo, Dragsted recupera la historia de cooperativismo del país escandinavo, que permite repensar las formas de construir espacios no regidos por el mercado y renovar la reflexión sobre el socialismo democrático en nuestra época. Desde España, donde la socialdemocracia gobierna en el marco de una alianza con Unidas Podemos, Cristina Monge argumenta que la nueva socialdemocracia necesita recuperar la centralidad de la lucha contra la desigualdad pero, al mismo tiempo, debe dar cuenta de los cambios globales, en un mundo en plena transformación. En esta batalla por cerrar brechas resulta fundamental articular respuestas sobre el cambio climático y la revolución digital. Por su parte, Christian Krell escribe sobre la victoria electoral del Partido Socialdemócrata de Alemania( spd ), hasta hace poco impensada. Aunque con menos votos que hace unas décadas, este resultado reactualiza una tradición anclada en el reformismo social en un contexto en el que una reforma socioecológica resulta cada vez más urgente. Para lograrla, el spd deberá tender puentes con sus socios de la coalición«semáforo»(verdes y liberales), pero también con la sociedad. Rodrigo Arocena sostiene que hoy ya no se puede confiar en la vieja fórmula socialdemócrata tradicional según la cual los capitalistas crean riqueza y el Estado la redistribuye, porque por esa vía el poder del conocimiento se concentra en las elites, mientras que la sustentabilidad ambiental y la igualdad se degradan. Hace falta explorar, apunta, nuevas modalidades de participación no contempladas en las viejas formas del Estado de Bienestar, atendiendo a la diversidad de las sociedades y promoviendo el protagonismo de los sectores postergados. Mariano Schuster muestra en su artículo cómo el socialismo democrático constituyó una cultura que desbordó a los partidos socialdemócratas y que operó dentro de ellos, pero también en la oposición al«socialismo real» o en la Nueva Izquierda. Ricardo Martínez Mazzola vuelve, a su turno, sobre viejos debates acerca de la ausencia de fuerzas socialistas significativas tanto en Estados Unidos como en países latinoamericanos, en particular Argentina. En un contexto de gran incertidumbre sobre el futuro, la«idea socialdemócrata» tradicional parece caduca, al tiempo que aparece más necesaria que nunca. Y ahí yace el potencial para su reinvención, y para dotarse de una creatividad capaz de interpelar a las nuevas generaciones. | coyuntura Nicaragua: ¿del mecenazgo bolivariano a las sombras chinescas? José Luis Rocha Luego de la violenta represión de las protestas, el gobierno de Daniel Ortega retomó el control del país y asumió en enero su cuarto mandato consecutivo, tras detener a los principales candidatos opositores. Pero se enfrenta a problemas de financiamiento en el marco de las sanciones internacionales, sobre todo de Estados Unidos, y de la crisis de Venezuela. Su abandono del apoyo a Taiwán y el viraje hacia China plantean numerosos interrogantes. Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo(quien es, además, su esposa) parecen tener todo bajo control: las calles sin manifestantes, la política sin rivales, la policía sin escrúpulos, los juicios sin defensores, los funcionarios públicos sin alternativas laborales, los militantes sandinistas sin iniciativa. Tuvieron también urnas sin votantes en las elecciones del 7 de noviembre de 2021 y siete aspirantes a la Presidencia en prisión, acusados de lavado de dinero y delitos contra la patria, y eso les está costando condenas internacionales. Las elecciones no fueron la oportunidad de convertir los protocolarios aplausos de los otros mandatarios en tácitas aprobaciones, como Ortega calculó, sino un abuso más a repudiar. Y eso podría tener un costo letal: arcas sin dólares. Ese es su mayor problema en el nuevo periodo presidencial, uno en el que las fuentes de financiamiento se le escurren entre los dedos. Tanto si Ortega apuesta José Luis Rocha: es doctor en Sociología. Actualmente se desempeña como investigador asociado a la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas y al Instituto Brooks para la Pobreza Mundial de la Universidad de Manchester. Sus libros más recientes son El debate sobre la justicia maya. Encuentros y desencuentros del pluralismo jurídico en la Guatemala del siglo xxi (Editorial Universitaria-Universidad de San Carlos de Guatemala, Ciudad de Guatemala, 2020); y Tras el telón rojinegro. Represión y resistencia (Cara Parens/Universidad Rafael Landívar, Ciudad de Guatemala, 2021). Palabras claves: cooperación, sandinismo, Daniel Ortega, China, Nicaragua, Taiwán. coyuntura | Nicaragua: ¿del mecenazgo bolivariano a las sombras chinescas? 5 por revitalizar el populismo como si le urge mantener un autoritarismo artillado, necesita fondos externos, porque las últimas reformas fiscales ya exprimieron en exceso a un número de contribuyentes que el creciente exilio no deja de reducir: más de 100.000 refugiados en apenas tres años, provenientes de un país con poco más de seis millones de habitantes. Necesita préstamos y donativos porque siempre los ha necesitado. El programa de Ortega dependió desde sus primeros días de la ayuda externa, como también ocurrió con el régimen sandinista en la década de 1980. La historia de las finanzas del orteguismo es una historia de vasos comunicantes regionales. Y ahora quiere ser una historia de interconexiones globales. La necesidad de Ortega y la generosidad de Chávez Cuando subió al poder en 2007, Ortega necesitaba combustible financiero para poner en marcha un proyecto político que consideró continuación de la Revolución Sandinista y encontró un combustible en sentido estricto: el petróleo venezolano que empezó a recibir en términos concesionales desde ese año. Ortega se hizo con el poder en el momento en que los astros latinoamericanos estaban alineados de la manera que le podía ser más propicia. Ese fue el año en que Hugo Chávez dio un giro mayor hacia el autoritarismo después de que, con su abstención o su rechazo, el 2 de diciembre de 2007 la mayoría de los venezolanos no avaló la reforma constitucional de la Revolución Bolivariana 1 . Derrotado en un referéndum en el que la oposición vio un primer paso para la salida democrática de la crisis, Chávez palpó abolladuras en su popularidad:«la derrota había hecho añicos el mito de la invencibilidad de Chávez», concluyó Jon Lee Anderson 2 . Ese año también hubo un punto de inflexión en Cuba. Vencido por su invencibilidad, Fidel Castro dobló su rey ante la vejez, aseguró la sucesión y en 2008 entregó el poder que ejerció durante 49 años sin dar ni darse tregua. El marcado deterioro físico y mental había estado golpeando con insistencia:«En junio de 2001 se desmayó de cansancio y de calor durante una larga alocución pública, y en 2004, después de pronunciar un discurso, tropezó y cayó, astillándose la rodilla izquierda y fracturándose el brazo derecho[y] a veces le tiemblan las manos y le falta estabilidad al andar; tiene brotes de amnesia y expresión incoherente; y en ocasiones se queda dormido en público», recuerda Anderson, antes de dar cuenta de los temores que pululaban:«La tensión entre la Cuba pública de las manifestaciones y las tribunas y esta Cuba clandestina[del mercado negro] está aumentando, y varios cubanos y funcionarios estadounidenses con 1. Enrique Krauze: El poder y el delirio , Tusquets, Ciudad de México, 2010, p. 17. 2. J.L. Anderson: El dictador, los demonios y otras crónicas , Anagrama, Barcelona, 2009, p. 336. 6 José Luis Rocha | nueva sociedad | 297 los que he hablado temen que el caos contenido pueda estallar a la muerte de Castro» 3 . Chávez compartió esos temores y, a modo de remedio preventivo, aplicó más compresas de donativos: 2.500 millones de dólares anuales a Cuba, a cambio de docentes, personal médico y entrenadores deportivos 4 . Para la región: 300.000 barriles diarios de petróleo al Caribe con descuento y un plazo de 20 años, y 22.500 millones de dólares transferidos a cuentas extranjeras desde el Banco Central de Venezuela solo entre 2004 y 2007 5 . Venezuela llegó al extremo de gastar cinco veces más que Estados Unidos en ayudas a países latinoamericanos. Esta filantropía de alto voltaje politizado fue posible durante un tiempo porque el precio del barril de petróleo pasó de 10 a más de 100 dólares entre 1998 y 2008, y el presupuesto de la República Bolivariana de Venezuela saltó de 7.000 a 54.000 millones de dólares 6 . En 2008 llegaron las primeras sanciones del Departamento del Tesoro contra tres altos funcionarios del chavismo. Al fracaso en la popularidad interna se sumó ese escollo internacional. Chávez reaccionó con desaforados castigos a los medios opositores: la expropiación de rctv, cierres y estrangulamientos hasta dejar un solo canal de televisión independiente 7 . Sin proponérselo, estaba escribiendo el guion que Ortega seguiría una década después. El político de izquierda Teodoro Petkoff estimó que Castro solía imprimir en Chávez una moderación pragmática y que su salida de la política activa hizo que su discípulo perdiera contención y brújula 8 . La ausencia del autoritario Castro precipitó a Venezuela hacia un autoritarismo más duro y hacia un mayor acercamiento al régimen cubano, cuya presencia en Venezuela ya era palpable: la numerosa guardia pretoriana de Chávez y 15.000 médicos en 2005 9 . Chávez reaccionó también fortaleciendo la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América(alba) mediante cuantiosos préstamos a los países que se fueron sumando como miembros. En febrero de 2007, Nicaragua fue el tercer país en afiliarse. Así fue como el populismo de Ortega empezó a depender casi por completo de los petrodólares otorgados en términos en extremo concesionales: 25 años de plazo, dos años de gracia, 2% de interés y la posibilidad de pagar 50% en especie 10 . Los préstamos venezolanos a Nicaragua durante la fiebre del oro negro de 2010 a 2014 promediaron 540 millones de dólares anuales y en total sumaron 3. Ibíd., pp. 285 y 287. 4. Ibíd., p. 329. 5. E. Krauze: ob. cit., pp.128 y 290. 6. J.L. Anderson: ob. cit., pp. 320-321. 7. E. Krauze: ob. cit., pp. 88-89. 8. J.L. Anderson: ob. cit., p. 330. 9. E. Krauze: ob. cit., pp. 116-313. 10. José Luis Medal:«Nicaragua: políticas económicas 1920-2020. Visión panorámica y lecciones para el futuro», blog del autor,, 2020. coyuntura | Nicaragua: ¿del mecenazgo bolivariano a las sombras chinescas? 7 7.275 millones, más de la mitad del pib anual de Nicaragua. Pero en 2017 descendieron a 31 millones, en 2018 a 27 millones y al año siguiente desaparecieron de forma irreversible cuando la crisis en Venezuela hizo inviable la continuidad de esa línea crediticia 11 . Ortega y el gran capital nacional y regional En los años de las vacas gordas, muchos empresarios nicaragüenses fueron invitados al festín, aunque no todos se beneficiaron en partes iguales. Los más aventajados obtuvieron contratos para desarrollar construcciones y megaproyectos energéticos, precios de mercado cautivo ajenos a la oferta y la demanda y millonarias exenciones de impuestos bajo la edulcorada modalidad de incentivos fiscales que han favorecido sobre todo a empresas mineras, turísticas y energéticas. Solo en 2010, los empresarios se libraron de pagar 494 millones de dólares, es decir, una cifra no muy inferior a los 522,5 millones de dólares que Venezuela prestó ese año 12 . Entre 2004 y 2010 las exoneraciones promediaron 9,3% del pib anual de Nicaragua en ese periodo: esa suma representa 90,8% de la recaudación tributaria neta de la Dirección General de Ingresos(dgi) en 2014, y 78,1% estimado para 2015 13 . El petróleo funcionó como argamasa de piezas que otrora parecieron reacias a encajar juntas en una misma edificación: Ortega y la oligarquía contra la que él había vertido un improperio tras otro durante toda la década de 1980; Ortega y el militarismo regional de derecha. Sobre el terreno nacional, los petrodólares posibilitaron las exoneraciones fiscales y así sostuvieron el «modelo de alianza y consenso» entre el gobierno de Ortega y el gran capital. Con ese nombre fue perifoneado por la propaganda oficial 14 . En la región, los petrodólares fueron el nudo central de una abigarrada red constituida por individuos que tienen la doble función de testaferros y operadores políticos: tesoreros de partidos, presidentes de comisiones gubernamentales, viceministros y otros funcionarios de los regímenes de Ortega, del hondureño«anticomunista» Juan Orlando Hernández y de los salvadoreños del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional(fmln) Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, y algunos también vinculados al actual mandatario millennial Nayib 11. Banco Central de Nicaragua:«Informe de cooperación oficial externa», cuadro 4:«Cooperación oficial externa año 2020 por cooperante y sector económico»; cuadro 8:«Sector público: donaciones por tipo de fuente» y cuadro 9:«Donaciones por proyecto, 2021», disponible en. 12. Wendy Álvarez Hidalgo:«Exoneraciones en Nicaragua: ¿más daño que beneficio?» en La Prensa , 25/1/2017; Banco Central de Nicaragua, Anuario de estadísticas macroeconómicas 2019 , Banco Central de Nicaragua, Managua, 2020. 13. Julio Francisco Báez Cortés:«Balance de la Ley de Concertación Tributaria», Instituto Nicaragüense de Investigaciones y Estudios Tributarios(iniet), 2015, pp. 47-48. 14. Pedro Ortega Ramírez:«Modelo de Diálogo, Alianza y Consenso es reconocido en ii Encuentro Empresarial Nicaragua 2016» en El 19 Digital , 26/8/2016. 8 José Luis Rocha | nueva sociedad | 297 Bukele. A ese crony capitalism se sumó la lumpemburguesía guatemalteca, con instalación de ingenios y adquisición de latifundios para la plantación de palma africana. Poco importó a Ortega que todos los gobiernos del norte del istmo se apoyaran –con mayor o menor acoplamiento– en los ejércitos que todavía están parcialmente dirigidos por los chafarotes antiinsurreccionales, formados en la Escuela de las Américas. Esa es la verdadera integración regional. Y en gran medida, la única 15 . Ese capítulo de lazos comerciales y financieros no terminó en 2017 con el desplome de los petrodólares ni en 2019 con su extinción total, pero la rebelión de 2018 le asestó un duro golpe. Aunque no logró su propósito, la revuelta sembró dudas sobre la estabilidad del régimen de Ortega y le arrancó la careta de ogro filantrópico. El«Modelo de Alianza y Consenso» fue erosionado por el apoyo que un sector del empresariado dio a las demandas de justicia y democracia, y terminó por ser enterrado en vísperas de las elecciones, entre junio y octubre de 2021, cuando Ortega hizo encarcelar al presidente, al vicepresidente y a un ex-presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada(cosep), y también arrestó a dos ex-directivos de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social(funides), el think tank del empresariado, varios de cuyos directivos salieron al exilio tras ser citados por la Fiscalía. Las organizaciones empresariales emitieron rutinarias y susurrantes protestas. El acuerdo tácito y de mutua conveniencia es que seguirán con los business as usual , mientras Ortega no se meta con ellos. Y no se meterá por por los beneficios que obtiene: los negocios mancomunados en palma africana y energía, y las crecientes inversiones en la banca y la zona franca, imprescindibles para la salud económica de los próximos años. Pero esa continuidad –lastrada por las rupturas irreparables– no basta para sustituir las fuentes de divisas perdidas. Ortega percibe en el financiamiento multilateral una tabla de salvación, pero tras las sanciones de eeuu, esa tabla emite señales de tornarse un tanto elusiva. Las instituciones financieras multilaterales le han seguido proporcionando fondos, si bien no en la misma medida y solo bajo ciertas condiciones. Entre 2019 y 2021, el Banco Interamericano de Desarrollo(bid) desembolsó 357 millones de dólares, el Banco Mundial(bm), 205 millones y el Fondo Monetario Internacional(fmi), 187 millones. No cerraron el grifo. A todos los superó el Banco Centroamericano de Integración Económica(bcie), con 715 millones. Si comparamos los promedios anuales de 2007-2017 con los de 2019-2021, obtenemos los siguientes contrastes: el bcie, el bm y el fmi subieron de 63, 37 y 26 millones a 239, 68 y 62 millones respectivamente. Solo el bid bajó de 164 a 119 millones. En conjunto, los desembolsos anuales aumentaron de 290 a 488 millones por año 16 . 15. J.L. Rocha:«Ortega, la carne y el oro» en nacla , 3/12/2021. 16. Banco Central de Nicaragua:«Deuda externa», cuadro vi.24,«Deuda pública externa: desembolsos por acreedor», 2021, disponible en. coyuntura | Nicaragua: ¿del mecenazgo bolivariano a las sombras chinescas? 9 O más, si añadimos los 382,6 millones que el bcie desembolsó en diciembre de 2021, que eleva su promedio anual del último trienio a 366 millones 17 . Esos incrementos indican que Ortega concibe estas fuentes como compensatorias de la pérdida de Venezuela y que ha hecho denodados esfuerzos por conservarlas. Otro asunto –Ortega lo barrunta– es si esas fuentes seguirán siendo accesibles a mediano plazo. El bm, el fmi y el bid le dieron préstamos en el marco del covid-19, ateniéndose a una cláusula de la Ley de Condicionalidad de Inversiones de Nicaragua(nica Act), aprobada en 2018 y orientada a vetar los préstamos a Nicaragua, salvo los dedicados a la atención de necesidades humanas básicas 18 . La Ley renacer, con la que eeuu busca sancionar el gobierno de Ortega, mantiene esa excepción, pero introduce la obligación de identificar cuándo realmente aplica, con lo cual esa fuente se puede ir agostando o extinguirse de forma abrupta 19 . El bcie ha sido una fuente más segura, pero insuficiente. Ahí también opera la integración regional. Los representantes por país son tecnócratas que toman decisiones políticas, normalmente esperando reciprocidad. Por eso vemos a Honduras y El Salvador votando siempre a favor de concederle préstamos a Ortega. Dieron su venia para los últimos 382,6 millones de dólares que no contaron con la aprobación de Guatemala, Costa Rica, República Dominicana y España 20 . Sin embargo, seis votos a favor y cuatro en contra no constituyen una posición sólida. La ruptura de relaciones con Taiwán, socio extrarregional del banco, pone en peligro un voto que Nicaragua dio por sentado y que en este último préstamo fue neutro por ausencia. México, Argentina y Corea podrían eventualmente dar la espalda. Oscilando de una China a la otra Ortega no puede atenerse al bcie y menos con los nubarrones que se ciernen en su cielo financiero. El mandatario nicaragüense miró hacia el norte y notó que el Tratado de Libre Comercio con eeuu peligra –Nicaragua está en el alba, pero también en el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y eeuu(cafta, por sus siglas en inglés)–. Oteó hacia el este y vio que la porción de la Federación Rusa en las exportaciones nicaragüenses apenas ha sumado exiguos 161 millones desde que inició su gobierno, con un pico de 21,7 millones en 2010, que luego fue disminuyendo hasta llegar a seis 17. bcie:«bcie: 534.820 nicaragüenses serán beneficiados con nuevo Programa de Ampliación y Mejoramiento de Carreteras», 13/12/2021. 18. 115 th Congress(2017-2018), H.R.1918- Nicaragua Human Rights and Anticorruption Act of 2018, 20/12/2018, disponible en. 19. 117 th Congress(2021-2022), S.1064- renacer Act, 10/11/2021, disponible en. 20. Iván Olivares:«Votación en bcie para préstamo a Ortega: seis a favor, cuatro en contra, dos ausentes» en Confidencial , 17/12/2021. 10 José Luis Rocha | nueva sociedad | 297 millones en 2020. Nicaragua tampoco es un mercado importante para los productos de la Federación Rusa: 63 millones en 2020 21 . Irónicamente, si no fuera por las remesas que vienen de eeuu, esa asimétrica balanza comercial sería insostenible. Entonces Ortega miró hacia el sur y concluyó que la relación entre Costa Rica y China puede mostrar una senda a seguir, como ya lo había entendido Bukele cuando en 2018 rompió relaciones con Taiwán y en mayo de 2021 ratificó un acuerdo de cooperación con China. Nicaragua se convirtió en el cuarto país centroamericano en girar hacia China, volviendo a la situación de 1985-1990. A propósito del tema, fue muy difundido el análisis del profesor de la Escuela de Guerra del Ejército de eeuu Evan Ellis. Su tesis medular es que China se dedica a financiar populismos autoritarios en las áreas del hemisferio occidental más cercanas a eeuu y que esa amenaza en crecimiento –presente entre los viejos aliados del imperio estadounidense– conlleva riesgos secundarios: presencia de otros rivales de Washington –Rusia e Irán–, reforzamiento del populismo de izquierda, incremento de los flujos de drogas y otras actividades del crimen organizado, y disminución de la cooperación en materia de seguridad, porque el dinero chino permite burlar las sanciones estadounidenses 22 . La experta en asuntos asiáticos Marisela Connelly tiene un punto de vista similar y leyó la alianza China-Nicaragua a partir de los regímenes antidemocráticos de partido único que rigen estos países 23 . Pero ambos analistas dejan de lado el nada desdeñable detalle de que el pionero regional de la relación con China, y su mayor socio comercial en la zona, es Costa Rica, cuya democracia tiene fama de ejemplar e incorruptible. Y lo ha demostrado en su relación con ese país asiático, con el cuestionamiento de algunos megaproyectos y cierta contención en el manejo de la deuda pública bilateral. La percepción de Giovanni Arrighi es que Washington está entrampado en su política exterior, mientras China ha ido expandiendo sus mercados, incluso con los socios comerciales asiáticos más importantes para eeuu: Japón y Corea del Sur 24 . eeuu orienta sus elecciones con análisis como los de Ellis y Connelly; China es pragmática. Otro asunto es lo que Nicaragua pretende con este giro. Resulta por lo menos extraño que, tras 15 años de publicar las fotos del embajador de Taiwán 21. Banco Central de Nicaragua:«Cuadros de anuario de estadísticas macroeconómicas(1960-2020)», 2021, disponible en. 22. E. Ellis:«Nicaragua’s Flip to China: What Does It Mean for the Region?» en Global Americans , 10/12/2021. 23.«La‘afinidad’ de Ortega con China es que el gigante asiático tiene‘un régimen de un solo partido’» en Confidencial , 16/12/2021. 24. G. Arrighi: Adam Smith in Beijing: Lineages of the Twentieth-First Century , Verso, Londres-Nueva York, 2007, p. 205. coyuntura | Nicaragua: ¿del mecenazgo bolivariano a las sombras chinescas? 11 entregando viviendas a manos llenas un día sí y otro también, los medios oficiales proclamen hoy«que el gobierno de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China, y Taiwán es una parte inalienable del territorio chino» 25 . Recordemos que Ortega tuvo al mismo tiempo lo mejor de las dos Chinas. Las donaciones de Taiwán y el proyectado canal interoceánico, a cargo de un empresario chino, no fueron mutuamente excluyentes. Ahora el presidente nicaragüense, después de que su socio Wang Jing perdiera casi 90% de su multimillonaria fortuna en 2015, 46% del resto en 2020 y después fuera expulsado de la Bolsa de Valores de Shanghái, decide dar un puntapié a Taiwán y estrechar lazos con China 26 . El apoyo de Taiwán no ha sido de poca monta. En 2020 este país donó 28 millones de dólares, invertidos predominantemente en programas de asistencia humanitaria y cooperación técnica. En años anteriores, fue el omnipresente donante de los programas de vivienda que el gobierno distribuye con criterios clientelistas. Desde que el Frente Sandinista de Liberación Nacional(fsln) retornó al poder en 2007 y hasta 2020, la cooperación taiwanesa ha aportado un total de 350,6 millones de dólares, es decir, 12% del valor de toda la cooperación bilateral. Únicamente Japón, con 405 millones, ha superado esa cifra. La gigantesca Federación Rusa quedó por debajo con sus 295 millones que vinieron ante todo bajo la forma de trigo(139 millones), buses(61 millones) y otros medios de transporte (53 millones) 27 . Su último donativo, de apenas 1,4 millones de dólares, lo dio en 2015, según las cuentas del Banco Central. Pero la expresión«otros medios de transporte» podría ser un eufemismo para los 50 tanques que la Federación Rusa donó al Ejército de Nicaragua en 2016 28 . Costa Rica: ¿un modelo a seguir? China continental –se espera en el gobierno nicaragüense– suplirá con donativos y en préstamos la cooperación taiwanesa. Para tener una idea más adecuada de lo que cabe esperar, hay que echar un vistazo a la relación china con Costa Rica. El gobierno de este país celebró la incorporación de China a su panoplia de donantes en 2007, año en que estableció relaciones diplomáticas con Beijing tras haberlas cortado con Taiwán. Tres años después, ambos gobiernos firmaron un tratado de libre comercio. 25. Fabrizio Verde:«Nicaragua-China: la nueva ruta de la seda en América Central y América Latina» en El 19 digital , 11/12/2021. 26. Iván Olivares:«Wang Jing y Xinwei expulsados de la Bolsa de Shanghái» en Confidencial , 28/9/2021. 27. Banco Central de Nicaragua:«Informe de cooperación oficial externa al 2020», disponible en . 28. Leire Ventas:«Qué tan sofisticados son los nuevos tanques rusos de Nicaragua que preocupan al resto de Centroamérica» en bbc , 19/8/2016,. 12 José Luis Rocha | nueva sociedad | 297 A pesar de los 14 años de relación y del monumental tamaño de la economía china, el año pasado esa nación solo compró 3% de las exportaciones costarricenses. Nicaragua adquirió 4%, Holanda, 7% y eeuu, 43% de los 12.864 millones de dólares de exportaciones colocadas de enero a noviembre de 2021. China piensa en Costa Rica ante todo como un mercado para sus dólares y sus productos. Estos representan 13% de las importaciones costarricenses, solo por debajo del 39% de las provenientes de eeuu. Costa Rica tiene en China a su segundo mayor socio comercial, con un volumen de intercambio bilateral que en 2021 ya supera los 2.174 millones de dólares y una deuda con ese país de 232 millones 29 . Obviamente ambos factores están conectados: los empréstitos se invierten en proyectos desarrollados con asesores, materiales y equipos chinos, y el déficit comercial es en parte financiado por los préstamos. La deuda externa de Costa Rica saltó de 7.950 millones a 31.882 millones de dólares entre 2007 y 2020: de 30% a 51,5% del pib y de 1.804 a 6.258 dólares per cápita 30 . La deuda alcanzó su pico en 2019, al llegar a 428 millones de dólares. Costa Rica ha sabido moderarse, en un contexto de creciente endeudamiento. ¿Qué puede esperar Nicaragua de China? China podría buscar en Nicaragua un proveedor de materia prima. De oro, por ejemplo, que se ha convertido en el principal producto de exportación, aunque con la limitación de que la producción está en manos de compañías canadienses y estadounidenses que venden 97% de la producción aurífera a eeuu. China tendría que iniciar sus propios proyectos de exploración y explotación. Por otra parte, podría estar interesada en colocar algunos préstamos para hacer viable una canasta comercial que la favorezca. Podría hacer algunos donativos, como ha hecho en Costa Rica. En 20062008 China aportó 180 millones de dólares, una contribución de 39,4% de la cartera de cooperación que la convirtió en el principal donante, seguida por Alemania con 62 millones. Pero no sería un donante generoso ni de largo aliento. No lo ha sido en Costa Rica: en el quinquenio de 2014-2018, China solo aportó a esa nación cerca de 67 millones de dólares, apenas 7% del total de la cooperación. Japón, eeuu y Alemania participaron en esa cartera con aportes más sustanciales 31 . En 2019, la contribución 29. Procomer:«Exportaciones-Importaciones» en Portal estadístico de comercio exterior , 2021, disponible en. 30. Comisión Económica para América Latina y el Caribe(Cepal):«Deuda externa total como porcentaje del producto interno bruto» y«Deuda externa total» en Cepalstat, 2021, disponible en y«Población total, según sexo» en Cepalstat, 2021, disponible en. 31. Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica(Mideplan):«Política de cooperación internacional Costa Rica 2020-2022. Actualización de medio periodo», 2020, pp. 19 y 47, disponible en. coyuntura | Nicaragua: ¿del mecenazgo bolivariano a las sombras chinescas? 13 de China disminuyó a escasos 11 millones de dólares 32 . Beijing no escancia sus ánforas de donaciones con tanta profusión como las de los préstamos. Eso no le gustará a Ortega y en ese terreno saldrá perdiendo a mediano plazo con respecto de Taiwán. A Ortega sí puede gustarle que China tenga una acerada fe en el poder coercitivo: el gigante asiático donó 50 millones de dólares para la construcción de una nueva Escuela Nacional de Policía en Costa Rica 33 . Ese tipo de colocaciones encajaría en la tendencia de Ortega a reforzar el patrullaje y las competencias policiales. En materia de préstamos, sin duda su gobierno no tendría la misma contención de Costa Rica, precisamente porque lo que más le urge es dinero rápido. Sin embargo, no es seguro que obtenga el volumen de crédito que tiene en mente porque China es un acreedor que se ha movido con más cautela tras la pandemia y porque Nicaragua no puede ofrecer lo mismo que Costa Rica. En 2020 Nicaragua tuvo un volumen total de importaciones de 4.768 millones de dólares. China tendría que hacerse con un inalcanzable 46% del mercado de importaciones nicaragüense para llegar a los 2.204 millones que Costa Rica le compró en 2020 34 . Esos inconvenientes podrían ser compensados por un programa de explotación minera muy agresivo y por la revivificación del proyecto del canal interoceánico, ya sea como gancho para atraer inversiones, como cubilete de especulaciones o como acicate de provocaciones geopolíticas. Lo que sea, menos un canal de verdad, porque China no perjudicará a Panamá, un país donde sus inversiones llegan a 2.585 millones de dólares 35 . Por otro lado, ¿apostará China por un régimen tan altamente inestable como el de Ortega? El presidente nicaragüense podrá sustituir una China por otra, pero no convertir a China en el pivote financiero de su administración. Taiwán era para un one night stand y es sustituible, eeuu es la pareja indisoluble. Es el«amienemigo» inevitable al que Nicaragua está ligada por un imperativo estructural. Al margen del dinamismo que puedan alcanzar en el futuro las relaciones con China, Nicaragua seguirá atada a la potencia del Norte. Continuará dependiendo de los más 32. Mideplan:«Cooperación internacional en Costa Rica 2019», San José, 2020, p. 45, disponible en . 33. Constantino Urcuyo:«La estrategia china en Centroamérica», informe temático N o 08.25.14, Baker Institute for Public Policy, Rice University, Houston, 2014, p. 2. 34. Procomer:«Exportaciones-Importaciones», cit.; Banco Central de Nicaragua:«Cuadros de Anuario de Estadísticas Macroeconómicas(1960-2020)», 2021, disponible en. 35. Luis Vargas Montoya, Marlen Rodríguez Morales y Rafael Arias Ramírez:«Chinese Financing in Latin America and the Caribbean(2000-2018): The Case of Central America and Panama» en Enrique Dussel Peters(ed.): China’s Financing in Latin America and the Caribbean , unam, Ciudad de México, 2019. 14 José Luis Rocha | nueva sociedad | 297 de 2.000 millones de dólares de remesas que provienen principalmente de ese país y que colman el déficit de la balanza de pagos 36 . No podrá alterar el hecho de que 71% de los depósitos del sistema financiero estén en dólares 37 y que eeuu sea el principal socio comercial(27% de las importaciones y 49% de las exportaciones) y el mercado por excelencia de los bienes y servicios del régimen de zona franca que tienen un valor de casi 3.000 millones de dólares 38 . Y el Ejército no sacará los fondos que tiene en la Bolsa de Nueva York para colocarlos en la de Shanghái. Esos fondos no han sido tocados hasta ahora por las sanciones del Departamento del Tesoro ni han sido retirados de ahí por el sancionado general Julio César Avilés. Son fondos de cuyo rendimiento y seguridad dependen las pensiones de los numerosos militares retirados, viejos guerrilleros del fsln y muchos militares en activo que los anhelan para garantizarse un retiro dorado, dado que el Ejército es la única entidad estatal que paga pensiones equivalentes a 100% del último salario. Las sanciones podrían congelarlos y por eso algunos políticos de la oposición esperan que funcionen como una espada de Damocles que eventualmente haga recapacitar a los militares y los lleve a rehusar su apoyo a Ortega. No está claro que ese emplazamiento de los fondos tenga la función potencial de doblegar al Ejército. Su función actual es ser uno más de los lazos entre eeuu y Nicaragua, uno entre los muchos que el giro hacia China continental no podrá disolver. Y es también un flanco vulnerable: a modo de ominosa pero diáfana advertencia, las sanciones del 10 de enero alcanzaron a dos generales ligados a la administración de ese fondo de pensiones. No solo de dólares viven los autoritarismos y populismos. Ortega ve en el acercamiento a China una cantera de fondos, pero también la oportunidad de insuflar verosimilitud a su relato sobre una revolución perseguida por el Imperio. En este nuevo capítulo, busca alinearse en un bloque contrapuesto a eeuu y al que Nicaragua no está en condiciones de aportar gran cosa en los planos que importan: comercio, finanzas, geopolítica. Pero Ortega necesita ese alineamiento para convencerse a sí mismo, insuflar épica en sus menguadas bases y recuperar algo de credibilidad en la izquierda internacional. El explícito repudio a su régimen de los líderes de la izquierda sudamericana que en 2021 llegaron al poder mediante elecciones limpias –Pedro Castillo en Perú y Gabriel Boric en Chile– no hace más que reforzar la inveterada tendencia del fsln a recurrir al lenguaje duro de la Guerra Fría y 36. Banco Central de Nicaragua:«Remesas mensuales», 2021, disponible en. 37. Banco Central de Nicaragua:«Sociedades financieras», cuadro v.13,«Sociedades financieras: composición de depósitos bancos», 2021, disponible en. 38. Banco Central de Nicaragua:«Comercio exterior», 2021, disponible en El Cotidiano es una publicación de la Universidad Autónoma Metropolitana. Av. San Pablo 180, Edif. K-011, Col. Reynosa Tamaulipas, C.P. 02200, Ciudad de México. Tel. 53 18 93 36. Apartado Postal 32-031, Ciudad de México, 06031. Correo electrónico:. | coyuntura El regreso de Lula a un Brasil de rodillas Giancarlo Summa Tras una gestión de gobierno de Jair Bolsonaro que ubicó a Brasil en el extremo derecho en términos ideológicos, con grandes retrocesos institucionales, sociales y económicos, el ex-presidente progresista Luiz Inácio Lula da Silva tiene reales posibilidades de regresar al poder en octubre de 2022. Después de la anulación de las condenas judiciales y de haber recuperado sus derechos políticos, el ex-líder sindical está intentando tender puentes con la centroderecha, como ya lo hizo en el pasado, y ofrecer un mensaje de esperanza y reconciliación nacional para capitalizar el rechazo generalizado al gobierno de Bolsonaro. La historia reciente de Brasil puede resumirse en tres portadas del semanario británico The Economist , variaciones sobre uno de los símbolos más icónicos del país, la estatua del Cristo Redentor, erigida en la década de 1920 en las colinas que dominan Río de Janeiro. La primera, publicada en 2009, muestra la estatua del Cristo transformada en un cohete, impulsándose hacia los cielos, bajo el título«Brasil despega» 1 . En la segunda, de 2013, la estatua del cohete está en picada, fuera de control, y la revista se pregunta:«¿Brasil lo ha echado a perder?» 2 . Por último, en la tercera portada, que apareció en junio Giancarlo Summa: es un periodista ítalo-brasileño, especialista en comunicación política y residente en París. En 2002 y 2006 trabajó en el equipo de comunicación de las campañas electorales de Lula da Silva. Es autor, entre otras obras, de Le rôle politique de la presse au Brésil de l’ élection à la réélection de Lula (La Documentation Française, París, 2009). Actualmente es investigador visitante en el Departamento de Medios y Comunicación de la London School of Economics and Political Science y colabora con el Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Universidad París iii- Sorbonne Nouvelle. Palabras claves: lulismo, Jair Bolsonaro, Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil. 1.«Brazil Takes Off» en The Economist , 14-20/11/2009. 2.«Has Brazil Blown It?» en The Economist , 23/9-4/10/2013. coyuntura | El regreso de Lula a un Brasil de rodillas 17 de 2021, la estatua está inmóvil, posiblemente en coma, con una máscara conectada a un tanque de oxígeno, una referencia directa a la desastrosa gestión del país de la pandemia de covid-19. El diagnóstico es inequívoco: «La década funesta de Brasil» 3 . Todo ha ido mal –muy mal– en los últimos diez años. Y a pocos meses de las elecciones presidenciales de octubre de 2022, todas las encuestas indican que la mayoría de los brasileños parecen inclinarse por volver a confiar la tarea de dirigir el país a Luiz Inácio Lula da Silva, presidente entre 2003 y 2011, en la que, en retrospectiva, ahora parece haber sido casi una época dorada. Durante sus ocho años de presidencia, Lula consiguió cuadrar el círculo de conciliar crecimiento económico y aumento del gasto social y de la inversión pública en sectores críticos de la economía, manteniendo una política monetaria austera, reembolsando las deudas del país con el Fondo Monetario Internacional(fmi) y acumulando 288.500 millones de dólares de reservas internacionales 4 . El boom del precio de las materias primas y de las exportaciones a China fue fundamental para esto. Al mismo tiempo, el descubrimiento de enormes yacimientos de petróleo en aguas profundas por parte de Petrobrás, el gigante estatal del gas y el petróleo, consolidó a Brasil como superpotencia energética. Del lado de las inversiones sociales, el programa Bolsa Família –una asignación mensual en efectivo pagada a millones de familias pobres a cambio de ciertas condiciones, como que los niños menores de 16 años fueran vacunados y asistieran a la escuela– sacó a 40 millones de brasileños de la pobreza extrema. El aumento del salario mínimo por parte del gobierno convirtió a decenas de millones más en consumidores de clase media-baja, impulsando el mercado interno y, en consecuencia, las inversiones internacionales y los beneficios de las empresas, tal como ilustra la primera de las portadas de The Economist . Empero, aunque tenía capacidad política para hacerlo, en especial durante su segundo mandato, el gobierno de Lula da Silva no promovió ninguna reforma real de las estructuras de poder del país. La vida de los más pobres mejoró en forma considerable, pero las desigualdades sociales permanecieron intactas 5 . El sistema fiscal ha continuado siendo extremadamente generoso con los multimillonarios y las empresas(por ejemplo, con la exención de impuestos sobre los dividendos), mientras que penaliza a la clase media y a los más pobres, que pagan elevados impuestos directos e indirectos(la presión fiscal en Brasil equivale a 32% 3.«Brazil’s Dismal Decade: A Special Report» en The Economist , 5-11/6/2021. 4.«Reservas internacionais encerram 2010 em us$ 288,5 bilhões» en g 1 , 3/1/2011. 5. Según el economista francés Thomas Piketty, autor de Capital e ideología , Brasil sigue teniendo niveles de concentración de la riqueza equivalentes a los de la Europa de finales del siglo xix. Fernando Canzian: «Crise empurra mundo para lado dos que se preocupam com desigualdade, diz Thomas Piketty», entrevista en Folha de S. Paulo, 16/7/2020. 18 Giancarlo Summa | nueva sociedad | 297 del pib) y reciben a cambio servicios públicos de baja calidad. Por su parte, la reforma política quedó en el cajón, lo que permitió la proliferación de una miríada de«partidos» con representación parlamentaria, que negocian incansablemente el apoyo al gobierno de turno a cambio de puestos y modificaciones presupuestarias para favorecer a su clientela local. Además, durante los gobiernos de Lula da Silva no se tomó ninguna medida para reducir la influencia de los grandes grupos de medios privados –encabezados por la cadena de televisión Red Globo– que tienen prácticamente el monopolio de la audiencia. Tampoco se hizo nada para castigar a los responsables de los crímenes de la dictadura militar(1964-1985) ni para democratizar las Fuerzas Armadas. Por otro lado, el gobierno de Lula da Silva introdujo cuotas raciales para la admisión en la universidad, lo que por primera vez dio a millones de jóvenes negros y mestizos la oportunidad de acceder a la educación superior. Reguló a su vez el trabajo de las empleadas domésticas, proporcionándoles asistencia social y salarios más altos, lo que provocó una furiosa reacción de las elites ricas y de parte de la clase media. Pero otras reivindicaciones históricas de los movimientos sociales de Brasil fueron olvidadas o diluidas. La lucha por la tierra es un ejemplo emblemático. Aunque el gobierno de Lula garantizó una importante financiación para la pequeña agricultura familiar, también proporcionó un apoyo extraordinario al gran agronegocio. La reforma agraria siguió siendo una promesa, con solo un ligero aumento en el número de títulos transferidos a los trabajadores sin tierra en comparación con el gobierno anterior del presidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso(1995-2003). En particular, la base de la política macroeconómica siguió siendo esencialmente la misma que la del gobierno de Cardoso, el llamado«trípode»: cambio flotante(sin intervención del Banco Central), superávit primario (gasto público inferior a los ingresos fiscales, para garantizar el pago de la deuda pública) y objetivos de inflación (tasas de interés, notoriamente altas, utilizadas como freno al aumento de los precios, lo que asegura enormes beneficios para los tenedores de títulos de la deuda pública). Para dirigir el Banco Central, Da Silva nombró a un banquero con impecables credenciales neoliberales y larga carrera en Estados Unidos, Henrique Meirelles, y lo mantuvo allí durante ocho años. Justo antes de entrar en el equipo económico, Meirelles había sido elegido diputado por el Partido de la Social Democracia Brasileña(psdb, el partido de Cardoso, que pese a su nombre es una fuerza de centroderecha). Desde el punto de vista político, los dos mandatos lulistas modificaron profundamente la base social de su electorado. El primer momento de ruptura fue el escándalo del mensalão en 2005, cuando salió a la luz que el Partido de los Trabajadores(pt) había recibido fondos no declarados para la campaña electoral de 2002, que luego coyuntura | El regreso de Lula a un Brasil de rodillas 19 fueron parcialmente redistribuidos entre partidos aliados. Se trataba de una práctica ilegal pero común y tradicionalmente tolerada en Brasil, que sin embargo destrozó para siempre la imagen cuidadosamente elaborada del pt como baluarte ético y clara alternativa a las prácticas clientelistas de la«vieja» política brasileña. Desde las elecciones presidenciales de 2006, el pt perdió cada vez más el apoyo de su base tradicional de clase trabajadora y media, mientras que atrajo a más votantes pobres de las zonas económicamente más atrasadas del país, en especial en el noreste, que fueron los más beneficiados por las políticas sociales. Es este cambio en el electorado lo que el politólogo brasileño André Singer, portavoz y secretario de prensa de Lula hasta 2006, ha denominado «lulismo» 6 . El apoyo a Lula ya no se basa, como en las décadas de 1980 y 1990, en el deseo de una ruptura con el pasado o de un cambio profundo, sino en la expectativa de contar con un Estado lo suficientemente fuerte como para mejorar el nivel de vida de la población –y de los más pobres en primer lugar–, pero sin una radicalización política o una movilización de masas permanente que amenace el statu quo . El lulismo devendrá así en una forma de reformismo débil y de conciliación permanente con las elites políticas y económicas tradicionales. Al optar por apostar todas sus fichas a la actividad gubernamental y a las constantes mediaciones, el pt se ha convertido en un partido dominado fundamentalmente por los parlamentarios y administradores, y por los burócratas que controlan los votos de los afiliados en las convenciones partidarias. Los movimientos sociales y los sindicatos, que eran el núcleo de la identidad del pt y el centro de los otrora animados debates internos, se han vuelto cada vez más secundarios. Pero nada de esto pareció importar cuando Lula da Silva terminó su segundo mandato en circunstancias envidiables para cualquier líder global: como señaló el presidente de eeuu, Barack Obama, en 2009, Lula era«el político más popular del mundo» 7 . En 2010, con un índice de popularidad superior a 80% y un aumento del pib de 7,5%, el ex-obrero metalúrgico consiguió elegir a dedo a su sucesora. A pesar de la perplejidad generalizada de los militantes y de las ambiciones personales de algunos altos cuadros del partido, el mandatario apostó sus cartas a su jefa de Gabinete, la economista Dilma Rousseff, una antigua guerrillera marxista durante la dictadura convertida en una tecnócrata pragmática y ríspida, tan desconocida por el gran público como poco querida entre sus compañeros de gobierno. Con el apoyo de Lula, Rousseff se convirtió en la primera mujer al frente de la Presidencia de Brasil. Sin embargo, en los años siguientes, los nudos se estrecharon. Sin el 6. A. Singer: Os sentidos do Lulismo , Companhia das Letras, San Pablo, 2012. 7.«Brazil’s Lula: The Most Popular Politician on Earth» en Newsweek , 21/9/2009. 20 Giancarlo Summa | nueva sociedad | 297 carisma ni la formidable capacidad de mediación política de su mentor, el gobierno de Rousseff se tambaleó desde el primer día y fue quedando cada vez más aislado de su base social, tanto en la izquierda tradicional como en la clase baja lulista. Además, Rousseff nunca mostró verdadero interés por la política exterior, uno de los puntos fuertes de los gobiernos de su predecesor y mentor. La primera gran sacudida para la presidenta –y para su partido– se produjo en junio de 2013, cuando estallaron enormes manifestaciones en las calles de San Pablo, Río de Janeiro y, posteriormente, en todas las grandes ciudades brasileñas. Millones de jóvenes, organizados a través de las redes sociales, protestaron por el aumento de las tarifas del transporte público, pero con la exigencia subyacente de un Estado más eficiente y presente, capaz de ofrecer a sus ciudadanos educación, sanidad y transporte de calidad. «Queremos servicios a la altura de la fifa», gritaban los manifestantes, en referencia al Mundial de Fútbol que se celebraría en Brasil al año siguiente. Conseguir que Brasil fuera sede de la Copa del Mundo en 2014 y luego de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 había sido un triunfo para la marca país de Lula, cuando Brasil parecía haber sido impulsado hacia el cielo. Pero ahora los símbolos y las promesas ya no eran suficientes; las manifestaciones expusieron claramente el fracaso del sistema político para absorber las frustraciones y demandas de los brasileños 8 . La respuesta de Rousseff y del pt a las protestas fue burocrática: unas cuantas promesas vagas, sin escuchar realmente ni cambiar de rumbo. Las manifestaciones terminaron por calmarse, pero era evidente que la coyuntura estaba mutando. Con el fin del boom de las materias primas, que había permitido la expansión del consumo popular y de la inversión pública sin afectar los intereses de las elites, y con una desaceleración económica inminente, había llegado el momento de elegir quién debía pagar la factura. Las elecciones de 2014 fueron difíciles. Varios cuadros destacados del pt habían insistido en que Lula da Silva se presentara en lugar de Rousseff. Quizá por temor a no haberse recuperado del todo de un cáncer de laringe(diagnosticado en 2011), o por otras razones que nunca aclaró, el ex-presidente prefirió que Rousseff se presentara a la reelección. Al final, fue reelegida con 51,6% de los votos, tras derrotar al candidato del psdb, Aécio Neves, por algo más de tres puntos. El segundo mandato de Rousseff tuvo un comienzo desastroso. Inmediatamente después de su victoria, la presidenta destituyó al ministro de Economía, Guido Mantega, un economista que había sido un fiel miembro del pt durante décadas, y lo sustituyó por un banquero conservador cercano a los mercados financieros, Joaquim Levy. Rousseff y su nuevo 8. César Jiménez-Martínez: Media and the Image of the Nation during Brazil’s 2013 Protests , PalgraveMacmillan, Londres, 2020. coyuntura | El regreso de Lula a un Brasil de rodillas 21 ministro de Economía promovieron un giro recesivo con la esperanza de apaciguar la creciente resistencia de las elites económicas. Los resultados fueron un fuerte aumento del desempleo, una reducción de la inversión pública y de los programas de protección social, un aumento de los tipos de interés y una caída del pib(3,5% en 2015): un verdadero«austericidio», el amargo neologismo inventado por el economista Pedro Paulo Zahluth Bastos 9 . Y mientras que la base social y electoral del pt se sintió traicionada, el brusco cambio de rumbo de Rousseff tampoco fue suficiente para disminuir la presión de la oposición, de los grandes empresarios o de la Red Globo. A partir de marzo de 2015, colosales manifestaciones de protesta, cubiertas y amplificadas en tiempo real por los grandes medios de comunicación, se multiplicaron por todo el país. Al darse cuenta de la creciente fragilidad política de Rousseff, Neves y sus aliados empezaron a sentar las bases para el golpe parlamentario que tendría lugar en abril de 2016, sin que hubiera una resistencia popular significativa. La justificación legal para el impeachment de la presidenta fue una pequeña manipulación contable, conocida en la jerga burocrática como «pedaleo presupuestario», que habría permitido a Rousseff ocultar la magnitud del déficit público y supuestamente la habría ayudado a ganar la reelección en 2014. Pero esto era solo un pretexto 10 ; la misma maniobra fue utilizada repetidamente por los predecesores y sucesores de Rousseff, sin que los parlamentarios o el tribunal de cuentas levantaran una ceja. El 17 de abril de 2016, la Cámara Baja aprobó el inicio del procedimiento de destitución de Rousseff con el voto favorable de 367 de los 513 diputados. Fue un espectáculo ridículo. Entre varios discursos grotescos, un oscuro diputado de extrema derecha de Río de Janeiro, el capitán retirado del Ejército Jair Bolsonaro, en lo que fue posiblemente el punto más bajo de toda la sesión, dedicó su voto, con tono de burla y como afrenta directa a Rousseff, a Carlos Brilhante Ustra, un coronel del Ejército que durante la dictadura dirigió el doi-codi, un infame centro de tortura en San Pablo. La entonces presidenta había sido torturada en ese lugar. Menos de un mes después, el 12 de mayo de 2016, el Senado votó la suspensión del cargo de Rousseff. Esa noche, cuando ella salió por última vez del Palacio de Planalto, el edificio presidencial diseñado por Oscar Niemeyer en Brasilia, solo había unos pocos manifestantes protestando contra el golpe en curso. Los funcionarios del equipo presidencial vaciaron sus cajones y se abrazaron, los ojos llenos de 9. P.P. Zahluth Bastos:«Ascensão e crise do governo Dilma Rousseff e o golpe de 2016. Poder estrutural, contradição e ideologia» en Revista de Economia Contemporânea vol. 21 N o 2, 12/2017. 10. Mark Weisbrot:«Brazilian Prosecutor Finds No Crime Committed by Dilma: Will the Law Count for Anything in Brazil?», Center for Economic and Politic Research, 19/7/2016. 22 Giancarlo Summa | nueva sociedad | 297 lágrimas, y luego todos se fueron a sus casas en silencio. Uno de los artífices del golpe parlamentario se convirtió en el nuevo presidente. Se trata de Michel Temer, el vicepresidente de Rousseff. Fue Lula da Silva quien, desde 2010, lo quiso en ese puesto, con la falsa esperanza de aumentar el apoyo del gobierno en el Congreso. Para dirigir el Ministerio de Economía, Temer llamó a Henrique Meirelles, presidente del Banco Central durante los años de Lula. El nuevo ministro consiguió rápidamente que se aprobara una enmienda constitucional que limita el crecimiento del gasto hasta 2036, lo que hace casi imposibles nuevas inversiones públicas significativas. Mientras tanto, se estaba gestando otra tormenta. A principios de 2014, un grupo de jueces y fiscales federales de Curitiba, una ciudad conservadora del sur de Brasil, había empezado a investigar una trama de blanqueo de dinero que había utilizado un lavadero de coches en Brasilia como tapadera(de ahí el nombre de«Lava Jato» dado a la investigación). Poco a poco, la investigación se amplió a las acusaciones de corrupción dentro de Petrobrás, cuyos altos ejecutivos supuestamente habían aceptado sobornos a cambio de contratos a precios inflados adjudicados a empresas de construcción. Gracias a una extensa y entusiasta cobertura mediática, el juez encargado de la investigación, Sérgio Moro, y los fiscales de Curitiba se convirtieron en héroes populares. La Red Globo y otros medios de comunicación cubrieron diariamente las«revelaciones» que los fiscales filtraron a periodistas amigos 11 . Se empezaron a emitir órdenes de detención, se sacó a los detenidos esposados ante las cámaras y se utilizó la prisión preventiva para convencer a los testigos recalcitrantes de que cooperaran con los fiscales. Como demostró una investigación periodística realizada por The Intercept , los fiscales del equipo del Lava Jato tuvieron reuniones y acuerdos secretos con funcionarios del Departamento de Justicia de eeuu, de los que el gobierno brasileño no fue informado mientras Rousseff estaba en el poder 12 . Con la aprobación de los fiscales brasileños, el Departamento de Justicia negoció acuerdos con algunos testigos en las investigaciones de Petrobrás sin seguir los procedimientos determinados por el bilateral Tratado de Asistencia Legal Mutua, firmado en 2001, que habría dado a Brasil un mayor control general sobre el proceso. En junio de 2021, en Washington, un grupo de 23 diputados demócratas envió una carta con una lista de preguntas al nuevo fiscal general, Merrick Garland, y expresó su preocupación por el papel de eeuu en los procesos de la investigación 11. Rafael Moro Martins, Rafael Neves y Leandro Demori:«‘Un transatlântico’. O namoro entre a Lava Jato e a Rede Globo» en The Intercept , 9/2/2021. 12. Andrew Fishman, Natalia Viana y Maryam Saleh:«Keep It Confidential: The Secret History of us Involvement in Brazil’s Scandal-Wracked Operation Car Wash» en The Intercept , 12/3/2020. coyuntura | El regreso de Lula a un Brasil de rodillas 23 del Lava Jato, que ahora, escribieron, «son percibidos por muchos en Brasil como una amenaza a la democracia y al Estado de derecho» 13 . Además de Petrobrás, la mayor empresa constructora de Brasil, Odebrecht, se encontró en el punto de mira del equipo de la operación Lava Jato. A lo largo de los años, el gigante de la construcción había aumentado sus operaciones en todo Brasil y en otros lugares de América Latina y África, a menudo mediante el pago de sobornos. Nadie discute que la corrupción era(y es) un problema grave en Brasil: 318 de los 594 miembros del Congreso que aprobó el impeachment de Rousseff estaban ellos mismos bajo investigación o se enfrentaban a cargos. Pero pronto quedó claro que el principal objetivo del juez Moro y de los fiscales no era luchar contra las irregularidades, sino acusar al ex-presidente Lula a toda costa, y demostrar que el pt estaba en el centro de lo que el presidente del Tribunal de Cuentas de la Unión denominó cierta vez«el mayor escándalo de corrupción de la historia», una afirmación tan hiperbólica como imposible de probar. Es cierto que, bajo los gobiernos de Lula y Rousseff, Odebrecht sextuplicó su facturación anual hasta alcanzar los 46.500 millones de dólares en 2014 14 . Pero la empresa había mantenido estrechos vínculos con todos los gobiernos brasileños desde la dictadura militar y había financiado las campañas electorales de políticos de todos los partidos. La cacería de Lula da Silva se convirtió en una masacre judicial y mediática. A falta de pruebas concretas contra el ex-presidente, Moro lo condenó gracias a una dudosa innovación jurídica de su propia invención: el «acto oficial indeterminado». Durante una conferencia en la Universidad de Harvard en abril de 2018, el juez explicó que en los casos de corrupción de políticos y grandes empresarios no siempre es posible identificar un acto específico del agente público que caracterice el delito. Para ello, recurrió a un concepto de la película El padrino . Moro recordó que, en un momento determinado del filme, un personaje pide asistencia a Don Corleone, quien accede a ayudarlo. Al final de la escena, el hombre le pregunta al jefe mafioso qué quiere a cambio. Moro repite la respuesta de Don Corleone: «Ahora no quiero nada, pero un día, quizá un día, te pediré algo, y entonces necesitaré que me devuelvas el favor». Basándose en el método de Don Corleone, en uno de los procesos Moro condenó a Lula a 12 años de prisión, acusándolo, sin ninguna prueba, de haber recibido un apartamento de tres pisos en Guarujá, una ciudad balnearia de clase media cercana a San Pablo, como soborno por 13. Andrew Fishman:«House Democrats Want Answers about us Role in Disgraced Brazil Corruption Probe» en The Intercept , 8/6/2021. 14.«Grupo Odebrecht multiplicou por seis o faturamento no governo do pt» en O Estado de S. Paulo , 23/3/2016. 24 Giancarlo Summa | nueva sociedad | 297 facilitar los contratos entre Petrobras y oas, otra gran constructora. La propiedad nunca perteneció a Lula, ni él ni su familia vivieron nunca allí, pero sobre la base de esta condena(que cuatro años después sería anulada por el Supremo Tribunal Federal), Moro ordenó la reclusión del ex-presidente. Lula da Silva fue detenido el 7 de abril de 2018, seis meses antes de las elecciones presidenciales, cuando era el favorito en todas las encuestas. Quedó recluido en una celda individual de 15 metros cuadrados en la sede de la Policía Federal, en Curitiba, durante 580 días. Se trató claramente de una maniobra política para inhabilitar su candidatura, lo que acabó abriendo el camino para la elección de Bolsonaro. Sin el apoyo de ningún gran partido y con reducido espacio en los medios de comunicación, el ex-militar ganó la segunda vuelta con 58 millones de votos(55%) frente al candidato sustituto del pt, el ex-alcalde de San Pablo Fernando Haddad, quien obtuvo 47 millones de votos(45%), es decir, 7,5 millones de votos menos que Rousseff en 2014. Millones de antiguos votantes le dieron la espalda al pt. Poco después de las elecciones, el juez Moro abandonó su toga y se convirtió en ministro de Justicia del gobierno de Bolsonaro, en lo que muchos consideraron un evidente quid pro quo . La campaña electoral de Bolsonaro se nutrió de las técnicas de Steve Bannon, el estratega de Donald Trump, con un uso masivo de la desinformación, en especial en las redes sociales. Una vez en el gobierno, el ex-capitán, quien fuera expulsado del Ejército por indisciplina en 1988, se hizo mundialmente famoso por sus furibundos ataques contra el omnipresente«comunismo», las feministas, los homosexuales, los negros, los ecologistas, los pueblos indígenas, los medios de comunicación y la Organización de las Naciones Unidas(onu); pero también por sus probados vínculos(propios y a través de sus hijos) con las milicias paramilitares de Río de Janeiro, por su constante exaltación de la dictadura militar, el elogio del uso de la tortura, sus apologías de la violencia y de las armas, y sus estrechos vínculos con las iglesias evangélicas fundamentalistas. El gobierno de Bolsonaro estuvo marcado desde el primer día por una presencia e influencia militar sin precedentes en tiempos democráticos(su vicepresidente es un general retirado del ejército, Hamilton Mourão, y más de 6.000 oficiales ocupan cargos en todos los niveles de su administración, incluso como ministros) 15 . Una sombra de dictadura se cierne sobre el ex-capitán, ya que ha amenazado abiertamente con un golpe de Estado en varias ocasiones y ha intimidado constantemente al Tribunal Supremo, una de las pocas instituciones que se le han resistido, al menos en parte. 15. William Nozaki:«A militarização da administração pública no Brasil: projeto de nação ou projeto de poder?», Caderno da Reforma Administrativa N o 20, Fórum Nacional Permanente de Carreiras Típicas de Estado(Fonacate), 5/2021. coyuntura | El regreso de Lula a un Brasil de rodillas 25 Algunos incidentes notables durante el mandato de Bolsonaro incluyen los 39 kilos de cocaína descubiertos a bordo del avión presidencial durante un viaje oficial a España, episodios de corrupción grandes y pequeños, encuentros cordiales y selfies con líderes de extrema derecha y autoritarios de todo el mundo(incluyendo a Trump en eeuu, Marine Le Pen en Francia, Matteo Salvini en Italia, Viktor Orbán en Hungría y Benjamin Netanyahu en Israel). El gobierno de Bolsonaro ha utilizado la diplomacia brasileña para atacar el sistema de derechos humanos de la onu y estrechar alianzas con Arabia Saudita y otros países oscurantistas para impedir acuerdos a favor de la igualdad de género. Y mientras la deforestación en la Amazonia alcanzaba niveles sin precedentes (13.000 kilómetros cuadrados de selva destruidos entre agosto de 2020 y julio de 2021), Bolsonaro se negó a asistir a la cop 26 en Glasgow en noviembre de 2021. En el lado grotesco, para la delirante aprobación de sus partidarios, entre muchos episodios, Bolsonaro ha utilizado las redes sociales para tachar de«mocosa» a la activista medioambiental Greta Thunberg, para acusar al actor Leonardo Di Caprio de«dar dinero[a las ong] para incendiar la Amazonia», y para burlarse del aspecto físico de la primera dama francesa Brigitte Macron. Lo de Bolsonaro no es solo retórica. Su gobierno ha profundizado el modelo económico neoliberal introducido por primera vez en Brasil a principios de la década de 1990, recortando indiscriminadamente el gasto público, incluso para los servicios de educación y salud. El presupuesto del Ministerio de Ciencia y Tecnología, del que dependen todas las instituciones de investigación del país, fue recortado en 87% 16 y en 2022 será poco más que simbólico. Por sobre todas las cosas, la gestión de la pandemia de covid-19 del gobierno de Bolsonaro ha sido literalmente catastrófica, lo que ha hecho de Brasil el segundo país con mayor número de víctimas en el mundo después de eeuu: 618.000 muertes registradas a finales de diciembre de 2021. El impacto de la pandemia ha agravado una situación económica ya de por sí dramática, especialmente en las favelas de las grandes ciudades, donde casi la mitad de los habitantes han perdido su empleo 17 . Los desempleados, los trabajadores ocasionales y quienes han dejado de buscar trabajo representan ahora 27 millones de personas, es decir, casi un tercio de los 90 millones que conforman la población económicamente activa, de un total de 213 millones de habitantes de Brasil. Además, hay unos 36 millones de trabajadores informales, mal pagos 16.«Governo Bolsonaro corta 87% da verba para Ciência e Tecnologia» en Correo Braziliense , 8/10/2021. 17.«Covid deixou 45% dos trabalhadores de favelas sem emprego, mostra fgv» en uol Notícias , 8/11/2021. 26 Giancarlo Summa | nueva sociedad | 297 y sin protección social alguna. La pobreza se ha disparado y el hambre ha vuelto a ser un problema de masas, ya que la inflación acumulada en 2021 llegó a 10,41%. En junio de 2021, según datos oficiales del gobierno brasileño, había 14,7 millones de familias(unos 41,1 millones de personas, o 19% de la población) viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Se trata de personas con una renta per cápita mensual de hasta 89 reales, o 15,6 dólares estadounidenses. Al inicio del gobierno de Bolsonaro, en enero de 2019, había 12,5 millones de familias en esta situación. En 30 meses, el número aumentó a 14,7 millones de familias: seis millones de personas más en la extrema pobreza. En 2014, Brasil había salido del mapa mundial del hambre de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (fao), pero con Bolsonaro ha reingresado: según un informe de la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional(Rede penssan), 43,4 millones de brasileños ya no pueden comprar suficientes alimentos; de ellos, 19 millones pasan hambre cada día. Imágenes que deberían haber quedado relegadas al pasado han resurgido: ancianos y niños rebuscando entre las sobras del supermercado; mujeres haciendo cola para comprar trozos de hueso y cartílago para cocinar. En el segundo productor(y exportador) de carne vacuna del mundo, con 10,5 millones de toneladas al año, la carne se ha convertido en un lujo inasequible para gran parte de la población. El arroz y los frijoles, alimentos básicos de Brasil, también se han encarecido mucho: sus precios se han disparado 60% y 75% respectivamente desde el inicio de la pandemia. Brasil es el octavo productor mundial de petróleo(2,8 millones de barriles diarios), pero desde el gobierno de Temer los precios para el consumo interno están vinculados a los precios internacionales en dólares. La moneda nacional, el real, perdió 49% de su valor entre enero de 2019 y noviembre de 2021, y los precios de los combustibles y del gas para cocinar se han disparado: una bombona de gas de 13 kilos cuesta ahora más de 100 reales (15 euros), o cerca de 10% del salario mínimo, y millones de familias se ven obligadas a cocinar quemando leña y cartón. Para los accionistas de Petrobrás, esto es una buena noticia: el 29 de octubre, la empresa anunció un dividendo adicional de 560 millones de dólares. Ese mismo día, el beneficio Bolsa Família, el programa estrella de la era Lula, recibió su último pago. Fue extinguido por el gobierno de Bolsonaro, que anunció en su lugar el lanzamiento del nuevo instrumento«Auxilio Brasil». El promedio pagado en noviembre fue de 224,41 reales por familia(o 39 dólares), muy insuficiente para compensar el fuerte aumento del costo de vida. Quienes pueden se van del país. Entre 2012 y 2020, el número de brasileños que oficialmente viven en el extranjero coyuntura | El regreso de Lula a un Brasil de rodillas 27 pasó de 1.898.762 a 4.215.800, un aumento de 122% 18 . En esta situación, Lula da Silva se convirtió, una vez más, en el principal candidato presidencial de cara a octubre de 2022. El ex-presidente recuperó sus derechos políticos después de que, en el transcurso de 2021, el Supremo Tribunal Federal anulara los juicios que lo condenaban, debido a las numerosas irregularidades cometidas por el ex-juez Moro y los fiscales vinculados a él. Desde entonces, todas las encuestas muestran que Lula ganaría cómodamente una segunda vuelta contra Bolsonaro o cualquiera de los demás que han anunciado candidaturas hasta ahora –incluido Moro, quien dejó el gobierno de Bolsonaro en abril de 2020 y anunció su candidatura presidencial en noviembre de 2021–. El atractivo personal del ex-presidente es más poderoso que nunca. Esta situación está empujando al adversario habitual, la Red Globo –y también a la mayoría del resto de los medios de comunicación y a las elites empresariales y financieras– a buscar activamente una«tercera vía». Su objetivo es encontrar un candidato centrista que pueda librar al país del intolerable Bolsonaro sin llevar de nuevo al gobierno a Lula, y menos aún al pt. Con todas sus limitaciones y problemas, el pt sigue representando la fuerza más destacada de la izquierda brasileña y sigue siendo el partido más vinculado a los movimientos sociales y a los sindicatos. Pero hasta ahora, todos los nombres que se barajan como posibles alternativas a Lula han salido mal parados en las encuestas. Mientras tanto, Bolsonaro conserva una base dura de apoyo de alrededor de 30%. Es una cifra impresionante teniendo en cuenta los desastrosos resultados de su gobierno, y muestra un paralelismo con la perdurable popularidad de Trump en eeuu. Es el apoyo ideológico de un segmento del electorado orgulloso de ser conservador, cuando no de extrema derecha o abiertamente neofascista, que ignora la realidad para sellarse en una burbuja de noticias falsas difundidas a través de grupos cerrados de WhatsApp y Telegram, y a través de las redes sociales abiertas(Bolsonaro tiene alrededor de 20 millones de seguidores en Facebook, Twitter y YouTube), en las iglesias evangélicas y en las televisoras amigas. Del mismo modo que la influencia del trumpismo ha persistido en eeuu desde que Joe Biden llegó a la Casa Blanca, el bolsonarismo parece destinado a convertirse en una característica perdurable del paisaje político brasileño, independientemente de la suerte personal del presidente. Con su popularidad y credibilidad en caída libre, las amenazas golpistas de Bolsonaro parecen ahora solo retóricas. Los mandos militares no parecen interesados en embarcarse 18.«Brasil vive o maior êxodo de sua história» en udop , 15/12/2021. 28 Giancarlo Summa | nueva sociedad | 297 en la aventura imposible de un golpe de Estado a la antigua usanza, con tanques en las calles. Es más probable que negocien con el próximo gobierno las condiciones para mantener algunos de los privilegios que han acumulado bajo Bolsonaro. La opción de Lula da Silva, al menos por el momento, es evitar la polarización ideológica y recordar, en cambio, los buenos tiempos durante su gobierno, cuando la economía crecía, Brasil era respetado en todo el mundo e incluso los pobres podían permitirse comer lomo y picaña los domingos(una de las metáforas favoritas del ex-mandatario). Para resolver los problemas de Brasil, le gusta repetir en sus discursos, habría que «poner a los pobres en el presupuesto del gobierno y a los ricos en la declaración de impuestos». Al igual que en 2002 –cuando fue elegido presidente por primera vez, al despojarse de la imagen de radicalidad que lo había perjudicado en las tres elecciones anteriores–, el ex-sindicalista intenta ahora construir el mayor número posible de alianzas y volver a conectar con los sectores políticos y económicos que contribuyeron a su encarcelamiento y al golpe parlamentario contra Rousseff. En noviembre de 2021, fuentes cercanas al líder del pt comenzaron a hacer circular la noticia de la posible elección del ex-gobernador del estado de San Pablo, Geraldo Alckmin, como candidato a vicepresidente. Alckmin fue uno de los principales cuadros dirigentes del psdb de Cardoso y fue derrotado en las elecciones presidenciales de 2006 y 2018. A mediados de diciembre, Alckmin anunció que dejaba su partido, lo que facilitaría su presencia en la fórmula con Lula da Silva. Unos días después, aparecieron juntos en un evento público de juristas e intercambiaron elogios de manera pública. Alckmin es un político neoliberal en temas económicos, vinculado al Opus Dei, conservador en relación con los derechos individuales y un histórico adversario del pt. Su inclusión en el binomio sería una clara señal de distensión destinada a las elites del país, pero no responde a una pregunta clave: si la política de conciliación permanente seguida por los gobiernos de Lula da Silva y(en medida menor) Rousseff terminó en una condena de cárcel y un impeachment, respectivamente, ¿por qué el resultado sería diferente esta vez? La posible elección de Alckmin como candidato a vicepresidente ya causó sorpresa en muchos militantes del pt, pero nadie duda de que, si el ex-presidente se decide realmente en esta dirección, no tendrá ninguna dificultad en imponerlo. Tras las debacles de 2016 y 2018, no hubo un debate interno honesto en el partido, y mucho menos una autocrítica sobre la experiencia gubernamental. En una entrevista en octubre de 2021, la presidenta del pt, Gleisi Hoffmann, descartó la idea:«Un partido político no hace autocrítica. Hace una evaluación política y se corrige a sí mismo. No hay necesidad de externalizar. coyuntura | El regreso de Lula a un Brasil de rodillas 29 Hace lo que hay que hacer» 19 . La elección del candidato a vicepresidente de Lula da Silva no es una simple cuestión táctica. Si es elegido, Lula iniciará su nuevo gobierno el 1 o de enero de 2023, a la edad de 77 años; es difícil imaginarlo presentándose de nuevo en 2026. Y en el pt no hay herederos naturales. Los cuadros fundadores del partido aún vivos están todos fuera de juego. Entre la nueva generación, las mejores esperanzas de la izquierda están en otros partidos, como Guilherme Boulos del Partido Socialismo y Libertad(psol, nacido de una escisión del pt) y Manuela d’Ávila del Partido Comunista de Brasil(pcdb). Fernando Haddad es relativamente joven(tiene 58 años) y bastante conservador en materia económica, pero su destino político dependerá del resultado de su probable candidatura a gobernador o senador por San Pablo, el estado más próspero y políticamente más influyente del país. Si es elegido, podría ser un fuerte candidato presidencial. Pero es una partida de ajedrez con demasiados movimientos anticipados. Es difícil imaginar que un político de larga trayectoria como Alckmin renuncie a la oportunidad de intentar acceder a la Presidencia. Mientras tanto, una vez recuperados sus derechos políticos, Lula da Silva ha vuelto con astucia a la escena internacional, en una gira planeada por su antiguo ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim. En noviembre de 2021, fue recibido con los honores propios de un jefe de Estado en Bruselas, Berlín, Madrid y París. Lula entusiasmó a los estudiantes de la Universidad Sciences Po en París, así como a los miembros del Parlamento Europeo en Bruselas, con sus promesas de reconstruir Brasil, luchar contra el hambre y detener la destrucción de la Amazonia, pero evitó hacer un análisis más profundo sobre cómo curar las heridas causadas por Bolsonaro, o reducir el enorme déficit social de Brasil.«Puedo ayudar a los pobres del país. Puedo ayudarlos a trabajar, comer e ir a la universidad», resumió en una entrevista 20 . En otra ocasión, en su gira, enumeró las tres prioridades que, en su opinión, deberían formar parte de la agenda progresista en cualquier país: reducir la desigualdad, abordar la«cuestión climática» y crear empleo. No está claro cómo el veterano referente del progresismo brasileño planea transformar estas prioridades en políticas públicas, con qué recursos, ni quién pagaría la cuenta, ahora que el boom de las materias primas vendidas a China ya es solo un recuerdo. Y hasta ahora, evitó dar detalles de cómo planea hacer pagar impuestos a los ricos de Brasil con una posible reforma fiscal de gran alcance. 19. Julia Chaib y Thiago Resende:«Bolsonaro acha que compra votos com auxílio, diz Gleisi, presidente do pt» en Folha de S. Paulo , 24/10/2021. 20. Pepa Bueno y Lucía Abellán:«Tengo que volver para recuperar el prestigio de Brasil y que el pueblo coma tres veces al día» en El País , 20/11/2021. 30 Giancarlo Summa | nueva sociedad | 297 Es demasiado pronto para decir si la estrategia de cautela funcionará: aún faltan varios meses, y en la política brasileña eso es una eternidad. A principios de 1994, durante su segunda candidatura presidencial, Lula era el favorito en todas las encuestas, pero en noviembre Cardoso fue elegido en la primera vuelta. Lo que es seguro hoy es que el carisma del ex-sindicalista y su prudente reformismo sin radicalización política serán fundamentales para decidir, una vez más, el resultado electoral. Si gana, gobernar y reconstruir Brasil será un reto mucho más complejo. RELACIONES INTERNACIONALES Julio-Diciembre de 2021 La Plata Vol. 30 , N o 61 EDITORIAL: Norberto Consani. DIÁLOGOS: Niniek Kun Naryatie. ESTUDIOS: Internalizando la flexibilidad en la regulación del cambio climático: un análisis del caso brasileño, Christopher Kurt Kiessling. Lo que necesita este país es más internacionalistas: el recurso a la serie animada Los Simpsons para la enseñanza del derecho internacional, Leopoldo M. A. Godio, Luciano Pezzano. Pierre Bourdieu, la estadística y el estudio de las relaciones internacionales, V í ctor Montoya. Sobre chuteiras e coturnos: Futebol como instrumento de soft power de regimes autoritários na Argentina, Brasil e Chile, Ian Rebouças Batista y Laryssa Vidal Amazonas de Souza. La relevancia de los enfoques de género en las Relaciones Internacionales y su aplicación al estudio de las mujeres en Medio Oriente, Alejandra Gutiérrez Luna. Narcoterrorismo e neoliberalismo: Condicionamentos e(Re)enquadramentos do conflito social colombiano, Wanderley dos Reis Nascimento Júnior y Rafaela Cristina Silva de Souza. La doble excepcionalidad antártica en tiempos de pandemia, Cristian Lorenzo y Diego Navarro Drazich. La importancia estratégica del Ártico en la geopolítica marítima, Silvia Marina Rivas de Hernández. Cooperación en la gobernanza sanitaria entre China y Argentina en el contexto de la covid-19 desde la perspectiva de la gobernanza multinivel, Xiaoyu Ruan y Jingting Zhang. Más allá del petróleo. En el umbral de la acumulación por desfosilización, Martín Kazimierski y Melisa Argento. RESÚMENES DE TESIS: La Unión Africana en la política exterior argentina(2003-2015), Pablo Exequiel Virasoro. REFLEXIONES: Comercio y cambio climático: regímenes en tensión, Roberto Bouzas. HISTORIA: La profecía cumplida. A 20 años de los atentados del 11s , Patricia Kreibohm. Director – Fundador: Dr. Norberto Consani Relaciones Internacionales es una publicación del Instituto de Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Nacional de La Plata. Calle 48 e/ 6 y 7 – 5° Piso, 1900, La Plata, Argentina. Tel.:(54-221) 4230628. Página web:. Correo electrónico:. | tribuna global ¿Cómo escapó China a la terapia de choque? Jake Werner Si bien se suele percibir a China como un caso aparte en cuanto a las tendencias neoliberales, su transformación en las últimas décadas no ha estado en conflicto con los cambios tectónicos en el sistema global de crecimiento, sino que ha sido parte esencial de estos. Su trayectoria en estas décadas podría prepararla mejor que a otras potencias para los desafíos del futuro próximo. La extendida crisis de la globalización ha incrementado el interés en la trayectoria de China en las últimas cuatro décadas. China es el único país grande pobre que logró un incremento espectacular en su riqueza y estatus en la era neoliberal, y lo hizo al tiempo que el Estado mantenía un rol preponderante en la economía. Su sistema político autoritario ha sido excepcionalmente resiliente. Durante las turbulencias del pasado reciente –desde la Gran Depresión hasta la crisis de la eurozona, pasando por el taper tantrum de los mercados emergentes 1 y el fracaso mundial en detener la pandemia de covid-19–, China parece haber permanecido al margen del caos. Jake Werner: es un historiador especializado en China moderna e investigador posdoctoral en el Centro de Políticas de Desarrollo Global de la Universidad de Boston. Palabras claves: neoliberalismo, reforma económica, terapia de choque, China. Nota: la versión original de este artículo en inglés se publicó en Dissent , otoño de 2021, con el titulo «China’s Market Reformers». Se publica como parte de un esfuerzo común entre Nueva Sociedad y Dissent para difundir el pensamiento progresista en América. Traducción: María Alejandra Cucchi. 1. Tantrum significa«berrinche», en este caso de los mercados, y refiere al episodio que comenzó cuando la Reserva Federal estadounidense anunció en mayo de 2013 una posible reducción anticipada de sus compras de bonos( tapering ), lo que provocó marcadas caídas en los tipos de cambio y en los precios de los bonos y acciones de las economías de mercado emergentes[n del e]. 32 Jake Werner | nueva sociedad | 297 Esta aparente fortaleza ha alimentado una profusión de estudios sobre el excepcionalismo chino tanto dentro como fuera del país. De acuerdo con estos análisis, o bien China es una amenazante autocracia empeñada en desmantelar el orden liberal internacional, o bien es una consumada burocracia meritocrática que asegura el bienestar de su gente frente a la implacable hostilidad de Occidente. La convicción de que China es un caso aparte ha profundizado las tensiones geopolíticas, animando a los nacionalistas chinos que buscan que el país asiático avance hacia una mayor influencia global, al tiempo que reactiva a los defensores de la hegemonía estadounidense decididos a impedir que eso ocurra. En su nuevo libro, How China Escaped Shock Therapy [Cómo China escapó a la terapia de choque], Isabella M. Weber 2 ofrece una valiosa contrapartida a esas explicaciones que llevan a estereotipos. Reporta en detalle los enardecidos debates sobre la reforma económica que tuvieron lugar en China en la década de 1980 y los sitúa en un contexto histórico y conceptual más amplio. A diferencia de lo que sucedió en la mayor parte del antiguo bloque soviético y del ex-Tercer Mundo, China no sufrió los efectos desgastantes de la terapia de choque neoliberal –la rápida transformación de una economía gobernada por el Estado en una dominada por las fuerzas del mercado– y, para Weber, la historia de cómo China evitó ese destino es clave para entender lo que hoy hace diferente al país asiático. La terapia de choque consiste en un conjunto de políticas implementadas en rápida sucesión: desregulación, privatización, recortes impositivos, austeridad en el gasto público, liberalización de las cuentas comerciales y de capital y –algo particularmente importante en aquellos países que están alejándose de una economía planificada– un cambio repentino de un sistema de precios establecidos por el Estado a otro de precios fijados por el mercado. Weber muestra, con lujo de detalles, lo cerca que estuvieron los dirigentes del Partido Comunista, tanto en 1986 como en 1988, de desatar una tormenta como esa sobre la sociedad china. Y a diferencia de la mayoría de los países que efectivamente implementaron la terapia de choque, la versión china habría sido totalmente voluntaria. En consecuencia, la singular trayectoria de China no estuvo predeterminada, sino que resultó de la resolución contingente de los debates sobre políticas dentro de las elites. Estudios más tempranos de este periodo, como Dilemmas of Reform in China [Dilemas de la reforma en China], de Joseph Fewsmith, y Growing Out of the Plan [Crecer fuera del plan], de Barry Naughton, siguen siendo esenciales, aunque llevan la marca indeleble del momento de triunfo neoliberal del cual surgieron. Su versión 2. I.M. Weber: How China Escaped Shock Therapy: The Market Reform Debate , Routledge, Londres, 2021. tribuna global | ¿Cómo escapó China a la terapia de choque? 33 –todavía común en la actualidad– es que los«reformadores» sostenían una pelea bien intencionada por la libertad y la maximización de las utilidades contra los«conservadores» que protegían intereses particulares, enmascarando su oposición a la reforma tras una crítica a la creciente corrupción o la inestabilidad económica. El enfoque de Weber es diferente. Sostiene de manera convincente que todos los participantes en estos debates eran reformistas, ya que habían roto esencialmente con la ortodoxia maoísta. Todos competían dentro de un único paradigma que privilegiaba el desarrollo económico por sobre la igualdad social e imponía leyes económicas impersonales, como la determinación de valor por el mercado, contra la movilización masiva y el voluntarismo político. A pesar de estos supuestos compartidos, estallaron debates apasionados entre los diferentes bandos sobre el rol del Estado en el mercado, sobre cómo entender el crecimiento y la dinámica de la inflación y sobre el sendero correcto para la reforma del sistema de precios y de las empresas. El resultado de estos debates ayudó a lanzar a China por una senda extraordinaria. Con los inicios de la década de 1980, la lucha política que siguió a la muerte de Mao Zedong en 1976 –que enfrentó a los maoístas ortodoxos con los líderes del Partido que habían sido purgados durante la Revolución Cultural– se zanjó con la victoria de los segundos. Deng Xiaoping y Chen Yun, que habían sido marginados durante buena parte de la década de 1970, volvieron al poder, Deng a cargo de la política y Chen supervisando la economía. Se puso en marcha un importante desplazamiento de recursos de la industria pesada urbana a la industria liviana y la mayoría rural. Pero más que a redistribuir recursos, los dirigentes estaban decididos a llevar a cabo reformas profundas a la estructura de la economía planificada: descentralizar las decisiones de producción, priorizar los incentivos materiales e introducir fuerzas de mercado. Los debates económicos de alto nivel no eran sobre si se liberaba la economía sino sobre cómo hacerlo. La historia principal de Weber es la de la batalla entre dos grupos de jóvenes consejeros económicos de los más altos dirigentes chinos. El primer grupo, definido por su apoyo a las reformas graduales, estaba conducido por Chen Yizi y Wang Xiaoqiang y estaba compuesto por intelectuales urbanos que habían pasado años viviendo en el campo como parte de las campañas de la era maoísta que enviaban a la juventud de las ciudades a trabajar codo a codo con los campesinos. Este grupo jugó un rol fundamental, primero en investigar y luego en generalizar los experimentos de reforma rural ad hoc surgidos a fines de la década de 1970, que condujeron a la descolectivización de la producción agrícola. Tras el triunfo espectacular de estas reformas cuando se implementaron en todo el país a comienzos de la década de 1980, algunos miembros de este grupo procedieron a conceptualizar y defender el sistema dual de precios que se había 34 Jake Werner | nueva sociedad | 297 configurado a partir de las paulatinas reformas de mercado. En el marco de la economía planificada, todos los productores eran responsables de una cuota de producción que se vendía al Estado a precios fijos. El plan central coordinaba los flujos de materias primas y productos terminados; las transacciones de mercado se consideraban ilícitas. En el periodo inicial de reformas, las empresas todavía tenían que cumplir con las cuotas de producción a precios más bajos pautados por el Estado, pero se les permitió obtener lucro vendiendo en el mercado, a precios más altos, cualquier producción que excediera las cuotas. El sector de bienes de consumo fue liberado por completo con bastante rapidez, pero los bienes que se consideraban esenciales –cereales, algodón, acero, carbón– mantuvieron precios fijos por el Estado durante un tiempo. Este sistema dual permitió al Estado incrementar en forma gradual la esfera de la economía regida por relaciones de mercado al tiempo que se mantenía la estabilidad general. El segundo grupo, ferozmente crítico del sistema dual y partidario de la terapia de choque para ponerle fin, incluía a Wu Jinglian, Zhou Xiaochuan, Lou Jiwei y Guo Shuqing. Wu llegó a ser una de las voces en favor del libre mercado más importantes de China, mientras que los otros tres asumieron cargos muy poderosos en el área de elaboración de políticas. Habían llegado a la economía a través de la educación formal y poco a poco se vieron atraídos por la elegancia para la sistematización de economistas disidentes de Europa oriental como János Kornai y liberales como Milton Friedman. Con una orientación más teórica que empírica, rechazaron el gradualismo desordenado del primer grupo en favor de acabar de inmediato con el papel activo del Estado en la configuración del mercado. La pieza central de este programa era una reforma a gran escala que realinearía los precios con los valores del mercado de la noche a la mañana, en combinación con la austeridad para contrarrestar la inflación que sobrevendría al incremento repentino de precios en el núcleo de la economía. Unos pocos años más tarde, Rusia y otras economías del bloque soviético aplicarían esta fórmula con efectos catastróficos. Cada uno de estos grupos encontró patrocinadores más antiguos dentro del Estado. Los gradualistas se conectaron con los hacedores de políticas económicas cuya experiencia formativa había sido la gestión práctica de la economía en tiempos de la guerra civil y la inmediata posguerra. Estos habían supervisado los esfuerzos exitosos del Partido Comunista para poner en cauce la hiperinflación y revivir el crecimiento a una velocidad asombrosa vinculando el valor de la moneda a las mercancías básicas de la economía y usando la compra y venta estatal de bienes para equilibrar la volatilidad del mercado y sacar del negocio a los especuladores. Quienes apoyaban la terapia de choque estaban alineados con una generación algo posterior de brillantes académicos que habían formalizado la tribuna global | ¿Cómo escapó China a la terapia de choque? 35 ortodoxia económica estalinista en los primeros años de la República Popular y establecido las bases de su sistema de formación en economía. Ambos grupos competían por el favor de Zhao Ziyang, quien, inicialmente como primer ministro y luego como secretario general del Partido Comunista, lideró la elaboración de políticas económicas desde 1980 hasta 1988. El primer gran enfrentamiento entre los dos grupos llegó en 1986. Las reformas de mercado en el campo habían producido un rápido crecimiento económico, lo que impulsó a la dirigencia a debatir ideas similares para transformar los pilares industriales urbanos de la economía, que continuaban produciendo principalmente para el plan estatal. Al mismo tiempo, muchos culparon al sistema dual de precios por la inflación y la corrupción de funcionarios con buenos contactos, que con frecuencia lo usaban como una oportunidad para cobrar sobornos. En este contexto, los simpatizantes de la terapia de choque convencieron a Zhao, quien puso en marcha la planificación para ejecutar la rápida abolición del sistema dual. Sin embargo, antes de que las reformas fueran promulgadas, los reformadores gradualistas lograron frenarlas, sosteniendo que la reforma de precios apuntaba al problema equivocado: la fuente de la inversión ineficiente y las presiones inflacionarias no eran las irracionalidades macroeconómicas sino los fundamentos microeconómicos. Se había incentivado a las fábricas para que produjeran con ánimo de lucro pero, con el fácil acceso al crédito de los bancos estatales, la presión de la disciplina de mercado era limitada. Al mismo tiempo, la estructura de relaciones laborales de la era maoísta seguía intacta. Los trabajadores del sector estatal disfrutaban de empleos seguros, buenos salarios y beneficios, un poder significativo en el lugar de trabajo y relaciones duraderas con los gerentes por los bajos niveles de rotación de personal. Las empresas tenían muchas razones para ser receptivas frente a sus empleados y enfrentaban pocos obstáculos para incrementar los salarios y los precios o tomar decisiones de expansión injustificadas. Los gradualistas sostuvieron que el foco de la reforma debía ser el fortalecimiento del poder del mercado sobre las prácticas laborales y crediticias. Para fundamentar su posición, se basaron en su investigación sobre las consecuencias positivas del sistema dual y en una misión que visitó Hungría y Yugoslavia para estudiar el resultado de la reforma de mercado en esos países. Finalmente, ganaron el debate e impidieron una terapia de choque autoinfligida. Más tarde, Zhao siguió el sendero de reforma empresarial marcado por los gradualistas, combinándolo con una propuesta de estrategia de desarrollo costero en la que los productores industriales privados y cuasiprivados que habían surgido en grandes números en las provincias del este durante la década anterior se integrarían a la economía global según el modelo de desarrollo de talleres de explotación laboral dirigidos a la exportación del 36 Jake Werner | nueva sociedad | 297 que habían sido pioneros Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong. La mano de obra barata de China atraería inversión extranjera y se generarían divisas que podrían financiar las importaciones de energía y las mejoras industriales para las empresas estatales más importantes. En la década de 1990 y comienzos del siglo xxi, un conjunto diverso de dirigentes chinos implementó esta estrategia básica con sorprendente éxito. Como lo demostró Mary Elizabeth Gallagher en Contagious Capitalism: Globalization and the Politics of Labor in China [Capitalismo contagioso. Globalización y política laboral en China], la inversión extranjera y las joint ventures demostraron ser instrumentales para la reforma de mercado de China, no solo al traer divisas fuertes sino también al facilitar la transferencia de tecnología, la autonomía de gestión y la destrucción del poder de los trabajadores. En 1988, antes de que la iniciativa de Zhao pudiera avanzar significativamente, hubo otro intento de reforma de precios a gran escala impulsada por el propio Deng Xiaoping con la esperanza de romper el bloqueo político sobre el curso de la reforma. Una vez más, los gradualistas armaron una campaña en contra, esta vez sin éxito. En agosto, cuando se anunció públicamente la decisión de abolir el sistema dual, estalló el caos. Se puso en cuestión el valor de la moneda, lo que inmediatamente causó corridas bancarias y compras de bienes duraderos impulsadas por el pánico. Comenzaron a extenderse las huelgas y manifestaciones. El gobierno retiró rápidamente la propuesta, pero el incidente desató una inflación galopante y funcionó como un catalizador del descontento latente hasta convertirlo en un gran movimiento de protestas que fue violentamente reprimido en la masacre de la Plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989. Zhao Ziyang, que había intentado acercarse a los manifestantes, fue purgado del Partido, utilizado como chivo expiatorio por la inflación y puesto bajo arresto domiciliario por el resto de su vida. Sus seguidores del bando gradualista sufrieron arrestos, tuvieron que exiliarse o abandonaron la política para dedicarse a la actividad privada. Los simpatizantes de la terapia de choque, mientras tanto, condenaron rápidamente a Zhao y ganaron peso a pesar del efecto dañino en términos políticos del triunfo de sus medidas. Las complejidades de esta historia, captadas de forma tan eficaz en el libro de Weber, son esenciales para interpretar el sentido más amplio del camino reformista chino. El relato de Weber muestra cómo una alianza entre dos generaciones de reformadores con una orientación a la vez pragmática y empírica, cuyas experiencias formativas surgieron del manejo práctico de problemas económicos, resistió la demanda ideológica de rehacer el sistema de un golpe. En los hallazgos de Weber predomina la práctica por sobre la teoría, lo concreto por sobre lo abstracto y la experimentación gradualista por sobre el dogmatismo. El abundante nivel de detalles biográficos del libro resalta la contingencia del resultado: tribuna global | ¿Cómo escapó China a la terapia de choque? 37 si las figuras principales hubieran tomado un curso diferente, China podría haber implementado una terapia de choque. Una pregunta importante que queda fuera del alcance del libro es qué fue lo que produjo las condiciones que hicieron posible estos eventos en China. La sincronización y la naturaleza específicas de la Revolución China fueron un factor central. Las experiencias de décadas anteriores que modelaron esta coalición gradualista –entre ellas, la tarea de controlar la hiperinflación luego de la guerra civil, el tumultuoso curso de la política económica en los años de Mao y la práctica de enviar a la juventud urbana a trabajar en el campo– diferencian a China de los países del bloque soviético. Esta historia debilitó el aparato institucional de planificación estatal y formó a líderes con enfoques más diversos de los problemas económicos, lo que a la vez generó un espacio y un grupo de apoyo para una reforma gradual. Del mismo modo, la Revolución diferenció a China de los países de América Latina, África y el Sudeste asiático que sufrieron ajustes estructurales, la versión del Fondo Monetario Internacional(fmi) de la terapia de choque. La fortaleza de las corrientes nacionalistas y autárquicas del Partido aisló a China del peligro de la imposición externa de una reestructuración económica. Incluso si China dio la bienvenida a grandes montos de inversión extranjera directa, ha mantenido niveles bajos de deuda externa y fuertes controles de capital. Como resultado, el curso de la liberalización en China ha sido más parecido a la experiencia de los países ricos que a la del Sur global: un proceso gradual en el que se hacen ajustes periódicos en respuesta a la presión pública, en lugar de una transformación repentina y traumática. Finalmente, los logros de la Revolución en términos de desarrollo –los niveles de alfabetización, educación, salud, industria e infraestructura muy inusuales para un país tan pobre–, combinados con la desigualdad extrema entre el campo y la ciudad de la era de Mao, ubicaron a China en una posición ideal para dominar las exportaciones basadas en bajos salarios que se iniciaron en la década de 1990. En el antiguo bloque soviético, si bien diezmados por la terapia de choque, los ingresos eran todavía demasiado altos para ser competitivos frente a la enorme cantidad de migrantes rurales empobrecidos de China, mientras que la mayoría de los demás países pobres no podían igualar al país asiático en la calidad de su infraestructura o la capacidad del Estado para sofocar las demandas de los trabajadores. Si bien la historia de la Revolución China y los debates de la reforma de la década de 1980 nos ayudan a comprender el curso específico seguido por China en décadas recientes, existe el riesgo de que la pregunta de encuadre sobre aquello que hizo diferente al país asiático haga perder de vista una cuestión más amplia: la transformación de 38 Jake Werner | nueva sociedad | 297 China no estuvo en conflicto con los desplazamientos tectónicos en el sistema global de crecimiento, sino que fue una parte esencial de ellos. La era de la reforma en China involucró la reconstrucción fundamental del tejido social. A fines de la década de 1970, el anterior predominio del igualitarismo, la homogeneidad y la disciplina de masas comenzó a deteriorarse de manera sostenida. La organización estatal a gran escala dio paso a la coordinación del mercado; la estabilidad económica y la seguridad fueron desplazadas por la movilidad social y geográfica; la participación colectiva fue sustituida por la autodeterminación individual y la responsabilidad personal. China adoptó tempranamente la transformación global que surgió de las crisis mundiales de la década de 1970, desechando aquello que se experimentaba como las sofocantes rutinas del conformismo social y la racionalidad burocrática en favor del espíritu emprendedor y la diferencia. A pesar de sus conflictos, los dos grupos de economistas en competencia de los que habla Weber compartían estos propósitos. Para quienes apoyaban la terapia de choque, el destino final se mostraba tan grandioso y con tanta claridad que les restaba capacidad para navegar a través de los bancos rocosos que se interponían en el camino. Weber argumenta con solidez que los pensadores más flexibles del campo gradualista marcaron una ruta mejor. Pero a mediados de la década de 1980 estaban tan comprometidos en establecer incentivos privados y la hegemonía de mercado como sus rivales. Con mayor seriedad que sus antagonistas, impulsaban la destrucción del poder de los trabajadores para asegurar la autonomía de los empresarios. La lógica del proceso que ellos ayudaron a poner en marcha transformó no solo la organización de la economía sino además sus propios supuestos y valores. Algunos integrantes del grupo gradualista llegaron a admirar el fundamentalismo de libre mercado de Friedrich Hayek y las violentas reformas económicas de Augusto Pinochet. Lo que comenzó como un intento de mejorar las condiciones desesperantes de cientos de millones de campesinos chinos se convirtió en algo muy diferente. El relato de Weber termina el 4 de junio, pero es significativo que la purga subsiguiente en los rangos de la elite no alterara fundamentalmente el curso de China. Zhao Ziyang y los gradualistas ya no estaban; los seguidores«conservadores» de Chen Yun, en su mayoría marginados del diseño de las políticas económicas en los años 80, tomaron las riendas. Sin embargo, lejos de repudiar la reforma neoliberal, la configuración de la nueva elite la consolidó y aceleró. Los«conservadores» establecieron una posición privilegiada para el Estado en el manejo y la represión de los desequilibrios que acompañan la mercantilización, mientras que el resto de los«reformadores» –en su mayoría partidarios de la terapia de choque– completaron la reforma gradual de precios en 1993 y luego recurrieron al programa de los gradualistas, privatizando buena parte del sector estatal, sometiendo a las tribuna global | ¿Cómo escapó China a la terapia de choque? 39 empresas estatales restantes a las fuerzas del mercado y destruyendo el poder y los resguardos de los trabajadores mediante despidos masivos y la rápida expansión de la competencia entre talleres de explotación laboral. Esta inusual forma de liberalización centrada en el Estado le permitió a China capitalizar las oportunidades, por lo demás poco prometedoras, que se ofrecían a los países pobres en la economía neoliberal global. La significativa expansión económica que resultó –cada año desde 2006, China ha hecho la mayor contribución al crecimiento global– sostuvo el neoliberalismo autoritario chino y permitió a la globalización neoliberal posponer el ajuste de cuentas con su propio esquema sistemático de supresión de salarios y demandas de consumidores. Pero a pesar de todos los beneficios que trajo, el crecimiento también impuso grandes costos al pueblo chino: alrededor de 1,7 millones de muertes en los lugares de trabajo en las dos últimas décadas, una enorme desigualdad y corrupción, un nivel de contaminación devastador y la revitalización del poder estatal antidemocrático. En la actualidad, los líderes chinos, al igual que las elites en todo el mundo, se han visto profundamente conmocionados por los peligros económicos y el descontento popular que son la contracara del modelo de crecimiento neoliberal. A pesar de la apariencia superficial de estabilidad social y autoridad del Estado, desde 2008 la sociedad china ha sido perturbada por las mismas fuerzas que vienen trastornando al resto del mundo: tasas de crecimiento y productividad en disminución, gigantescas burbujas inmobiliarias, la peligrosa expansión del sistema bancario en la sombra, la volatilidad de los mercados financieros, la ira generalizada por la corrupción y la desigualdad, el ansia de objetivos personales y colectivos que vayan más allá del hacer dinero, el creciente temor por las amenazas extranjeras y la presión cada vez más intensa sobre quienes son diferentes para que se conformen a un ideal nacional. Para superar la fragmentación social y económica del neoliberalismo y revivir el crecimiento y la legitimidad, la dirigencia china está experimentando con formas posneoliberales de nacionalismo, que combinan beligerancia en las relaciones exteriores con una política interna de nivelación económica y una asimilación violenta que apunta a las minorías étnicas y la disidencia política. A ambos lados del océano Pacífico se imagina que este nacionalismo diferencia a China, cuando de hecho la hace similar a otras grandes potencias. Sin embargo, así como los acontecimientos de la era maoísta cultivaron el potencial para un nuevo enfoque cuando el sistema existente colapsaba, el particular camino de China a través de la globalización neoliberal ha desarrollado posibilidades que podrían contribuir a la reconfiguración del sistema global actual. Países de todo el mundo cuestionan hoy la renuncia a las prioridades sociales para satisfacer al mercado durante la era neoliberal. Dado que el Estado fue tan fundamental en su proceso de reforma económica, China 40 Jake Werner | nueva sociedad | 297 está mejor posicionada que otras economías importantes para una transición hacia algo diferente. Si los líderes cumplen con sus aspiraciones declaradas en favor de una rápida descarbonización y un crecimiento igualitario, por ejemplo, esta historia habrá sido un factor decisivo. Del mismo modo, debido a que China escapó de la terapia de choque y evitó la ortodoxia del libre mercado con su forma distintiva de neoliberalismo, logró un crecimiento inusualmente sólido pero también fue objeto de una crítica feroz por parte de las potencias dominantes. En consecuencia, desarrolló tanto un sentido de injusticia respecto al statu quo como la capacidad de ejercer su poder a escala internacional. Esta experiencia ha preparado el camino para un nacionalismo reaccionario concebido para sostener a China como un competidor global implacable dentro de la claramente desigual jerarquía internacional. Sin embargo, también ha moldeado una visión diferente en los líderes chinos –expresada en la retórica sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el apoyo al desarrollo como un derecho humano, la crítica a la condicionalidad neoliberal para la ayuda multilateral, la promoción de los bienes públicos globales y las propuestas para democratizar las instituciones mundiales– en la cual la jerarquía podría aplanarse mediante la cooperación internacional en beneficio del desarrollo global y una transición climática global justa. Al igual que en la década de 1980, cuál de estas visiones contrastantes triunfará es algo que no está escrito, sino que será decidido por quienes hacen la historia. Agosto de 2021 Ecuador Debate Quito N o 113 PRESENTACIÓN. COYUNTURA: Ecuador en la trampa de un futuro pasadista, Alberto Acosta. Conflictividad socio-política: Marzo-Junio 2021. TEMA CENTRAL: Cultura, po lítica y enfrentamientos discursivos(desde la Colonia hasta la actualidad). Una lectura lacaniana, Marie-Astrid Dupret. Una nueva era: la guerra de los discursos, Alfredo Jerusalinsky. Forma natural humana frente a la crisis de identidad múltiple, en la época de la degradación civilizatoria, Jorge Veraza Urtuzuástegui. La benévola negación del otro. Las protestas en Colombia del 2021, como continuación de procesos históricos de legitimación de la violencia, Andrés Ortiz Lemos y Carlos Sarango Reyes.«Una breve historia de los humanos». Pequeño ejercicio de traducción, Anne-Christine Taylor. Las instituciones políticas como espacios terceros: una mirada más allá de la ciencia, Pablo Medina P. La escuela un lugar para re-escribir los enigmas de la vida, María Isabel Miranda-Orrego e Isaac Grijalva Alvear. DEBATE AGRARIO: Pensar la transición de los territorios en los Andes rurales del Ecuador, Nasser Rebaï. ANÁLISIS: Postdemocracia, capital(i)legal y extractivismo, Iván Roa Ovalle. La comunicación en los medios: una lectura sociológica de la cobertura periodística en la movilización de octubre 2019 en Ecuador, Jonathan Luna Jaque. RESEÑAS. Ecuador Debate es una publicación del Centro Andino de Acción Popular. Redacción: Diego de Utreras N28-43 y Selva Alegre, Apartado aéreo 17-15-173-B, Quito, Ecuador, Tel.: 2522763. Correo electrónico:. | tema central La socialdemocracia ha muerto, viva la socialdemocracia Replantear las políticas de bienestar Dilemas y tensiones entre igualdad y diversidad Joan Subirats La transición tecnológica, la financiarización del sistema, la emergencia climática y nuevas y más complejas formas de desigualdad y exclusión social, ciclos vitales más largos y menos previsibles, concentración urbana y paralela despoblación en otros espacios territoriales obligan a repensar las políticas de bienestar, que fueron concebidas a partir de premisas estatalistas y homogeneizantes. Al mismo tiempo, plantean serios desafíos a la democracia y a las formas de participación política y social. En su obra clave, La gran transformación , Karl Polanyi advertía, en un lejano 1944, que el profundo movimiento de mercantilización de la vida que se había ido generando a lo largo del siglo xix e inicios del xx tuvo como respuesta un contramovimiento, que demandaba protección frente a la pérdida de referentes y capacidades sociales capaces de compensar las dinámicas empobrecedoras y competitivas que el capitalismo generaba 1 . La renovada difusión del pensamiento y las reflexiones de Polanyi se vincula con la continuidad, con otros formatos Joan Subirats: es doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona. Desde diciembre de 2021, es ministro de Universidades de España. Acumula una larga trayectoria en el estudio de los cambios políticos y sociales. Recientemente coordinó con Ricard Gomà el libro Canvi d’ època i de polítiques públiques a Catalunya (Cartoné, Barcelona, 2021) y con Eloísa del Pino, Repensando la administración ante los nuevos riesgos sociales (inap, Madrid, 2021). Palabras claves: cambio de época, democracia, diversidad, Estado de Bienestar, igualdad. 1. K. Polanyi: La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo [1944], fce, Ciudad de México, 2004. 44 Joan Subirats | nueva sociedad | 297 y concreciones, de esos dos movimientos en la actualidad. Lo podemos constatar en la dificultad de los Estados para responder adecuadamente a las demandas de protección frente a las incertidumbres, penalidades, miedos y situaciones de empobrecimiento y exclusión que la Gran Recesión de 2008 provocó al agravar los efectos que el neoliberalismo y la globalización desregulada habían ido generando. Recordemos que la sociedad industrial se caracterizó por una ruptura clara entre trabajo y subsistencia; por fuertes dosis de innovación tecnológica llegada«desde fuera» de las experiencias laborales cotidianas; por dolorosas transiciones de campo a ciudad; por reducción de formatos familiares; y por fuertes segmentaciones en la división sexual del trabajo. Se establecieron con mayor nitidez fases o etapas vitales que separan formación, trabajo y retiro o abandono de la labor asalariada. Fue entonces, a finales del siglo xix e inicios del siglo xx, cuando los poderes públicos asumieron progresivamente labores de protección y de sustentabilidad vital, como una forma de generar transiciones menos conflictivas y socialmente soportables. Las políticas públicas fueron conformándose como la respuesta institucional(bismarckiana primero, del Estado de Bienestar después) a la dimisión forzada de la familia/comunidad con relación a esas tareas de sostén y protección vital. De esta manera, con distintas concreciones y ritmos según los países y las diversas correlaciones de fuerzas, las responsabilidades sobre las(nuevas)«problemáticas» sociales se fueron trasladando de la esfera colectiva-social(familias, comunidad, barrio, lugar de trabajo) a la esfera institucional-individual(ayudas y subvenciones de los poderes públicos, compra/mercantilización de servicios) En los últimos años se reconfiguran muchos escenarios y se mantuvo al mismo tiempo la responsabilidad del individuo, la familia y la mujer sobre los aspectos de cuidado y atención, con la colaboración económicosanitaria de los poderes públicos. superpuestos, En los últimos años se reconfiguran muchos esceque generan un auténtico narios superpuestos, que generan un auténtico cambio de época, en el que se modifican tanto las trayectorias personales como las de carácter colectivo: transición cambio de época tecnológica, financiarización del sistema, nuevas y más complejas formas de desigualdad y exclusión social, menores continuidades en ciclos vitales más largos y menos previsibles, estallidos de emergencia climática cada vez más frecuentes, concentración urbana y despoblación en otros espacios territoriales, y como consecuencia de todo ello, nuevos ejes de conflicto político y social. En ese contexto, se pone más de relieve el desajuste entre esas nuevas complejidades y los sistemas de protección construidos por los Estados-nación con un fuerte contenido homogeneizador. Estos sistemas casan hoy mal con tema central | Replantear las políticas de bienestar 45 la exigencia de emancipación y autonomía por un lado, y de reconocimiento de la diversidad por otro 2 . Y es precisamente en ese escenario donde la necesidad de nuevos pactos sociales, que incorporen vínculos entre autonomía, igualdad y reconocimiento de la diversidad, se vuelve patente. Pero, al mismo tiempo, alcanzar estos pactos exige la colaboración institucional con entidades sociales y de acción comunitaria, así como renovar el protagonismo de las ciudades aprovechando el valor de la proximidad. De esta manera, por un lado, se revivifica el papel de las instituciones para reforzar la capacidad de defensa de las condiciones de vida y de subsistencia de la mayoría de la ciudadanía, y, al mismo tiempo, ello no impide poner en pie procesos y dinámicas mutualistas y comunitarias de protección y de cuidado desde abajo. Políticas sociales y desigualdad persistente Como sabemos, se tiende a relacionar el nivel de bienestar general de una sociedad con el nivel de desigualdad existente en ella. En este sentido, podríamos afirmar que las políticas de bienestar o políticas sociales son la expresión del poder organizado para responder de forma explícita(tanto política como administrativamente) a los efectos derivados de la economía de mercado. Se busca garantizar así a individuos y familias un mínimo de protección considerado como indispensable, reducir la inseguridad que generan ciertas contingencias recurrentes(enfermedad, falta de trabajo, vejez) y asegurar el acceso universal a ciertos servicios sociales considerados en cada momento y en cada sociedad concreta como indispensables. De esta forma, la existencia de políticas sociales implica el desplazamiento de ciertas áreas del conflicto social a la esfera de la acción pública en su sentido más amplio. Sin embargo, conviene entender que el bienestar y la cohesión social no dependen solo de políticas sociales que interactúan entre Estado y mercado, o que su impacto no se limita a la mera corrección de desigualdades materiales. En primer lugar, debemos aceptar que el mercado no es el único espacio generador de desigualdades ni es la única esfera social más allá de los poderes públicos. El nivel de bienestar de una sociedad, así como la propia dinámica de actuación de las políticas sociales, se juegan de hecho en el complejo espacio formado por las esferas pública, mercantil, familiar y asociativa. Las políticas sociales, en este escenario, pueden favorecer o no ciertos procesos de mercantilización y pueden contribuir o no a desplazar al ámbito del Estado actividades previamente asumidas por las familias o el tejido asociativo 2. Nancy Fraser:«A Triple Movement? Parsing the Politics of Crisis after Polanyi» en New Left Review N o 81, 5-6/2013. 46 Joan Subirats | nueva sociedad | 297 o comunitario. Y puede también ocurrir que las actuaciones que se lleven a cabo terminen operando como factor de mercantilización o de privatización familiarista o comunitaria de funciones o acciones de bienestar anteriormente asumidas por la esfera pública. Podríamos por tanto afirmar que las políticas sociales son, de hecho, espacios de gestión colectiva de los numerosos ejes de desigualdad(de clase, de ciudadanía, de género, etc.) que atraviesan las diferentes esferas(pública, mercantil, asociativa, familiar) que presentan las sociedades contemporáneas. En la bibliografía más divulgada sobre políticas sociales y Estados de Bienestar, no ha sido habitual tratar sobre las especificidades tipológicas de los modelos de países de Europa del Sur(España, Grecia, Portugal y en parte Italia) y América Latina. A partir de las transiciones democráticas en esos países y de la consolidación de sistemas políticos democráticos, se ha ido produciendo la lenta incorporación, con evidentes diferencias entre ellos, en el universo tipológico de las políticas de bienestar. Para algunos, el modelo de estos países se define sobre todo por los bajos niveles de gasto social, con regímenes de protección social y empleo que tienen incrustaciones social-caritativas. Lo que constatamos, por un lado, es que los parámetros globales relacionados con pobreza, enfermedad, acceso a la educación y servicios de salud han ido mejorando en los últimos años gracias a la implementación(desigual y parcial, si atendemos a los diversos territorios del mundo) de las lógicas redistributivas y compensatorias ya mencionadas. Pero, por otro lado, los estudios de Anthony B. Atkinson, Thomas Piketty y otros especialistas han puesto claramente de relieve que la desigualdad interna de los países y la desigualdad global entre ricos y pobres han aumentado, con graves problemas en términos de desocupación y de reducción de las posibilidades de ascenso social 3 . La globalización, la facilidad de movimiento de capitales y la falta de capacidad para hacer pagar impuestos a las grandes fortunas han roto o debilitado significativamente el pacto redistributivo que estaba en la base de las políticas de bienestar. ¿Tenemos las políticas sociales adecuadas para los tiempos en que vivimos? Más allá de la pregunta retórica que encabeza este apartado, lo cierto es que, en ese nuevo escenario, marcado por la incertidumbre y la volatilidad, se va produciendo un proceso de reestructuración de las políticas sociales que 3. A.B. Atkinson: Inequality: What Can Be Done , Harvard up, 2015; T. Piketty: Una breve historia de la igualdad , Deusto, Barcelona, 2021; Abhijit V. Banerjee y Esther Duflo: Buena economía para tiempos difíciles , Taurus, Barcelona, 2020. tema central | Replantear las políticas de bienestar 47 Afiche por el 1 o de Mayo, Partido Socialista Belga, 1950(Biblioteca del Instituto Emile Vandervelde). 48 Joan Subirats | nueva sociedad | 297 tiene notables dosis de complejidad y presenta una dimensión múltiple, con ritmos distintos en diferentes áreas geográficas. Como hemos apuntado de forma esquemática al inicio de este artículo, desde diferentes ópticas se ha coincidido en caracterizar este ciclo de reestructuración como una fase de cambio del paradigma social de alcance similar al que representó la transición del Antiguo Régimen al Estado liberal-industrial, o de este al Estado de Bienestar en pleno fordismo. Desde el punto de vista productivo, el impacto de los grandes cambios tecnológicos ha modificado en su totalidad las coordenadas del industrialismo. La mundialización económica, combinada con la facilidad de comunicación y compra a distancia, ha permitido el aprovechamiento de los costos diferenciales a escala planetaria, desarticulando empresas y plantas de producción. Palabras como«flexibilización»,«adaptabilidad» o«movilidad» han reemplazado a«especialización»,«estabilidad» o«continuidad». La sociedad del conocimiento y la comunicación busca el valor diferencial, la fuente del beneficio y de la productividad en el capital intelectual y en la conectividad, frente a las lógicas anteriores centradas en el capital físico y humano, pero al mismo tiempo genera precarización y reducción salarial de forma generalizada. Incluso lo que parece estar en juego es la propia concepción del trabajo como elemento estructurante de la vida, de la inserción y del conjunto de las relaciones sociales. En este sentido, las consecuencias más inmediatas de esta reconsideración del trabajo afectan en primer lugar lo que podríamos denominar la propia calidad del trabajo disponible y, en consecuencia, la capacidad del trabajo de seguir siendo el factor clave para la supervivencia y el bienestar. El capital se nos ha hecho global y permanentemente movilizable y movilizado, mientras que el trabajo solo es local, y cada vez es menos permanente, más condicionado por la volatilidad del espacio productivo. El proceso de terciarización ha sido también evidente, reforzado por el paso de tareas antes internalizadas en las industrias y ahora subcontratadas externamente. Por consiguiente, el valor final de un determinado producto incorpora el valor producido por una multiplicidad de figuras laborales que no forman parte de una misma organización: desde las que extraen las materias primas hasta las que las transforman inicialmente, las que diseñan o ensamblan, las que produjeron el software que alimenta la robotización o la logística de distribución, etc. La financiarización de todo el proceso obliga asimismo a integrar en el esquema de análisis los distintos intereses financieros que se asignan a cada fase productiva, y todo ello cruzado además por fronteras nacionales en las que se sitúan esas distintas fases de extracción-diseñoproducción-distribución-financiarización. Lo que antes estaba integrado en el universo«fábrica-empresa» queda ahora tremendamente fragmentado y segmentado, a partir de la combinación de distintos regímenes laborales, tema central | Replantear las políticas de bienestar 49 tipos de contrato y salarios y, por tanto, hay una muy difícil articulación de los trabajadores frente a los intereses corporativos o patronales, a su vez, fragmentados y diversificados, pero todos ellos financieramente dependientes. El resultado final es una sensación generalizada de desprotección frente a los cambios que se van produciendo 4 . El desajuste entre esta situación y políticas sociales pensadas e implementadas desde otros parámetros y en otro contexto resulta palmario. Un efecto evidente de todo ello es la proliferación de situaciones en las que determinados colectivos permanecen en situación de pobreza a pesar de estar trabajando. Es el caso de la pobreza laboral, encarnada por los denominados working poor [trabajadores y trabajadoras pobres] o in-work poverty [pobreza activa]. La concepción tradicional del empleo lo situaba como garante La concepción tradicional del del bienestar de manera multidimensional y, en camempleo lo situaba bio, concebía la pobreza como básicamente ligada al desempleo y a la inactividad laboral 5 . De esta forma, los sistemas de protección diferenciaban a los coleccomo garante del bienestar de tivos construidos sobre la base de su relación con el manera empleo, descartando, de alguna manera, que podían acabar mezclándose. Las ayudas se planteaban para multidimensional quienes no tenían trabajo y, habiendo cotizado, tenían derecho a esa ayuda. Las ayudas no contributivas o asistenciales estaban pensadas para aquellos no trabajadores que presentaban situaciones de necesidad. Frente a la concepción tradicional de la pobreza entendida como la carencia de ingresos económicos suficientes, los estudios sobre la exclusión social aportaron una mirada multidimensional a las situaciones de dificultad. La exclusión social puede ayudar a describir con mayor precisión el carácter heterogéneo, multidimensional, procesual y estructural de determinadas situaciones de dificultad experimentadas en las sociedades contemporáneas 6 . Pero, en cambio, genera la necesidad de superar la lógica tradicional de las administraciones públicas de basarse en la jerarquía entre esferas de gobierno y en una división competencial, cuando, de hecho, acomodar la acción pública a la lógica de exclusión exige trabajar de manera más integral(entre esferas de gobierno) y transversal(entre espacios competenciales distintos). Y, además, todo ello funciona mejor si se actúa 4. Luca Ricolfi: Sinistra e popolo: il conflitto politico nell’era dei populismi , Longanesi, Milán, 2017. 5. Imanol Zubero:«Espectadores del dolor ajeno: una imagen no vale más que mil palabras» en Revista de Estudios Sociales N o 57, 2016. 6. J. Subirats(dir.): Pobreza y exclusión social. Un análisis de la realidad española y europea , Fundación La Caixa, Barcelona, 2004; Miguel Laparra y Begoña Pérez: Procesos de exclusión e itinerarios de inserción , Fundación foessa, Madrid, 2008. 50 Joan Subirats | nueva sociedad | 297 desde cerca de los problemas, mientras que en general se acostumbra tomar las decisiones significativas en políticas sociales en la esfera del gobierno estatal-nacional, lo que implica decidir desde lejos y, forzosamente, con lógicas homogéneas. Lo cierto es que la gran mayoría de los parámetros socioeconómicos y culturales que fundamentaron durante muchos años la sociedad industrial están quedando atrás, y ello es visible en todas partes. Asistimos a una época de transformaciones de fondo y a gran velocidad. Los vectores de cambio, en cualquier tamaño de la realidad, predominan sobre los factores de estabilidad. Los instrumentos de análisis y reflexión que hemos ido desgranando, y que dieron lugar a lo que se conoce como modelo fordista y keynesiano de bienestar, resultan cada vez más obsoletos. Tenemos problemas sociales específicos del siglo xxi, a los que tratamos de dar respuesta con conceptos y estrategias más propias del siglo xx, y en no pocas ocasiones utilizando instrumentos de administración y control más propios del siglo xix y la concepción weberiana del Estado. Igualdad, diversidad, autonomía Las políticas de bienestar se construyeron desde lógicas de respuesta a demandas que se presumían homogéneas y diferenciadas, y se gestionaron, como decíamos, de forma rígida y burocrática. Hoy, en cambio, tenemos un escenario en el que las demandas, por las razones apuntadas más arriba, son cada vez más heterogéneas, caracterizadas por una multiplicidad que parece requerir formas de gestión flexibles y desburocratizadas. Vivimos en un mundo en el que la cuestión de la diversidad como valor va a ser clave, y no podemos olvidar que muchas veces hay una cierta confusión entre igualdad y homogeneidad. Lo contrario de la igualdad es la desigualdad, y lo contrario de la homogeneidad es la diversidad. Se puede tratar de mejorar los aspectos relacionados con la igualdad entre las personas sin por ello tratar a todo el mundo de la misma forma. Es esta una problemática que afecta a todas las edades y situaciones. Crece la exigencia de que se reconozcan las distintas maneras de ser persona. En cuestiones culturales, religiosas, lingüísticas, pero también de identidad y opción sexual, así como de consumo alimentario, o en decisiones que afecten a la salud y a sus tratamientos, aparece la cuestión de la diversidad. Las aportaciones desde la perspectiva de la interseccionalidad han tratado de generar un marco en el cual situar las desigualdades sociales y de poder como un tema multifacético y cambiante. Las experiencias de desigualdad y de poder no son unívocas, sino que las identidades de género o las posiciones tema central | Replantear las políticas de bienestar 51 de clase o racializadas se cruzan y combinan con las distintas situaciones de poder existentes en cada momento o circunstancia. La aportación analítica esencial es que raza, género o clase no pueden ser entendidos como variables singulares, ni tan solo como elementos incrementales de desigualdad, sino como modalidades interconectadas de poder a través de las cuales reconstruir identidades, experiencias y prácticas 7 . De esta manera, se trató de evitar los problemas de invisibilidad que afectaban al colectivo feminista afroestadounidense en los años 80 8 . Esta orientación exige atender la complejidad de las situaciones de desigualdad en momentos en que hay una exigencia de reconocimiento de las distintas opciones vitales que personas y colectivos ejercen cada vez con más convicción y fuerza, tratando asimismo de entender los escenarios de cambio y de fluidez de situaciones que contrastan con visiones más fijas y esencialistas. Ha crecido la influencia de esta orientación en el debate de las políticas sociales, aunque también se cuestiona que genera una gran fragmentación de situaciones y posiciones que debilita el eje central de conflicto, La reconstrucción centrado en el sistema capitalista y su intrínseca de derechos es consecuencia inequitativa 9 . La reconstrucción de derechos es prioritaria, pero conviene hacerla desde parámetros distintos a prioritaria, pero conviene hacerla los que impulsaron los paradigmas de la segunda desde parámetros posguerra. Sigue teniendo plena vigencia y perentoriedad la construcción de escenarios de equidad que permitan compensar la desigualdad de condiciones(y, por tanto, la insuficiencia de la lógica de distintos a los que impulsaron los paradigmas de la igualdad de oportunidades). Pero ello ha de hacerse segunda posguerra compatible con las dinámicas de reconocimiento de la diversidad, ya que parece irreversible la exigencia de que cada quien tenga derecho a ser como quiera ser, siendo al mismo tiempo igual que los demás en su condición de ciudadano. Y todo ello desde el fundamento de la autonomía personal, una autonomía no desvinculada, articulada comunitariamente, para evitar lógicas de individualización sin compromisos ni responsabilidades. La conjunción de grandes cambios sociales genera, como hemos venido insistiendo, nuevas complejidades, y aumentan las incertidumbres. Los padecimientos del día a día de la gente no encuentran acomodo en sistemas 7. Fiona Williams: Social Policy: A Critical and Intersectional Analysis , Polity, Cambridge, 2021. 8. Kimberle Crenshaw:«Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory and Antiracist Politics» en University of Chicago Legal Forum vol. 1989 N o 1, 1989. 9. Ibíd., p. 29. 52 Joan Subirats | nueva sociedad | 297 de protección pensados e implementados en un escenario distinto, como el que caracterizó la segunda mitad del siglo xx. En muchos países del sur de Europa y de otras partes del mundo, la familia(y la mujer en especial) ha jugado un papel clave no solo de vínculo, sino también de cuidado, seguridad y protección, y se planteó de esta manera en la propia política social 10 . En la práctica, ello significó que el sistema público de protección no se ocupara de los cuidados, sino que los trasladara de manera informal a las mujeres 11 . Estamos pues ante una crisis profunda La mayor calificación de las mujeres, la diversificación de los esquemas familiares y el aumento en la necesidad de cuidados como resultado de la mayor de la organización longevidad han ido generando una clara crisis en patriarcal de los cuidados, que no la posible continuidad de ese modelo familiarista. Estamos pues ante una crisis profunda de la organización patriarcal de los cuidados, que no es ajena al es ajena al cambio cambio demográfico. Por otro lado, la cada vez más demográfico plural composición cultural e identitaria de las sociedades contemporáneas es una nueva palanca de exigencia de reconocimiento de la diversidad. E incluso la crisis ambiental genera problemas de desigualdad e injusticia, al afectar más a poblaciones que se ven obligadas a vivir cerca de enclaves más vulnerables o que presentan más riesgos para la salud 12 . Las crisis de la familia, el trabajo y la naturaleza, además del debilitamiento de la homogeneidad nacional en virtud del fenómeno global de la inmigración, tiene puntos en común y tiene, además, dinámicas que interactúan unas con otras. La conjunción de tales dinámicas va poniendo en aprietos a las respuestas estrictamente basadas en el mantenimiento de las lógicas tradicionales de las políticas sociales o las recetas neoliberales cada vez con menor recorrido. Se necesitan respuestas que reconozcan la interdependencia entre políticas sociales, políticas de necesidades básicas y políticas de sostenibilidad, en un marco general de reconocimiento de la diversidad. La aproximación interseccional puede ayudar a identificar mejor situaciones de exclusión y desigualdad y, al mismo tiempo, facilitar alianzas entre distintos sectores que, de no tener ese marco común, tendrían más dificultades en reconocerse y actuar de manera conjunta 13 . 10. María José Añón y Pablo Miravet:«Paradojas del familiarismo en el Estado del Bienestar» en Cuadernos de Relaciones Laborales vol. 23 N o 2, 2005. 11. María Freixanet:«Género, relaciones, cuidados y cambios en la cotidianidad» en R. Gomà y Gemma Ubasart(coords.): Vidas en transición.(Re)construir la ciudadanía social , Tecnos, Madrid, 2021. 12. Ian Gough: Heat, Greed and Human Needs , Edward Elgar, Cheltenham, 2017. 13. F. Williams: ob. cit. tema central | Replantear las políticas de bienestar 53 ¿Crisis de la democracia? En definitiva, los interrogantes planteados son muchos y no solo afectan a los fundamentos y el despliegue de las políticas sociales, sino que además, por la propia concepción de la democracia como una forma de gobierno en la que el funcionamiento del sistema reposa sobre un«nosotros» común y equitativo, afectan a la misma democracia. La fuerte erosión de los valores democráticos de igualdad y, por ende, de representación, ante la dificultad de mantener la capacidad redistributiva y protectora de manera generalizada, por un lado, y la indudable capacidad de las elites financieras para influir en todo tipo de decisiones en cualquier parte del mundo, por el otro, han colocado al sistema democrático en una difícil situación. Si se sigue de cerca la bibliografía académica sobre el estado de la democracia en el mundo, se observa que ese tipo de afirmaciones no son en absoluto nuevas. La democracia es una sucesión de experiencias históricas que nunca ha tenido una vida fácil, y que siempre ha tenido que vérselas con multitud de adversarios. De hecho, como afirma Nadia Urbinati, la democracia nació al mismo tiempo que sus adversarios 14 . Pero si bien todo ello es cierto, también lo es el hecho de que últimamente han proliferado los ensayos que apuntan a que la crisis actual de la democracia es más bien aguda o incluso terminal 15 . Las sombras que ese conjunto de reflexiones proyecta sobre el devenir democrático son muy importantes. La gente se siente más vulnerable, tiene más temor en relación con el futuro, no acaba de ver cómo colocarse en un contexto crecientemente segmentado, fruto de una explosión de diversidad, y no percibe que el mensaje que le llega desde el poder constituido muestre claridad y proyecte una perspectiva creíble y sólida. La situación es preocupante, en el sentido de que esa fatiga democrática puede verse reforzada y alimentada por quienes no tienen capacidades para hacer frente a la situación por sí mismos y simplemente confían en que las instituciones públicas sigan manteniendo su dinámica de protección. Pero precisamente esa lógica de protección es demasiado genérica y no logra dar respuesta específica a la diversidad de preocupaciones que emergen. La política sigue siendo necesaria en ese escenario aparentemente bloqueado. Una política que solo puede ser democrática si queremos evitar los autoritarismos de signo distinto, autoritario populista o jerárquico tecnocrático, pero autoritarismos al fin. La política democrática ha de recuperar capacidad de protección y ha de hacerlo de manera no jerárquica ni patriarcal. 14. N. Urbinati:«Introducción» en N. Urbinati(ed.): Thinking Democracy Now : Annali Fondazione Feltrinelli , Feltrinelli, Milán, 2019. 15. Daniel Ziblatt y Steven Levitsky: Cómo mueren las democracias , Booket, Barcelona, 2021; Yascha Mounk: El pueblo contra la democracia , Paidós, Barcelona, 2018; David Runciman: Así termina la democracia , Paidós, Barcelona, 2019. 54 Joan Subirats | nueva sociedad | 297 Deberíamos ser capaces de lograr salidas colectivas a las emociones individuales sin posibilidad de conexión. Vivir en igualdad no significa ser homogéneamente iguales, ni excavar sin cesar en lo que nos diferencia. Implica aceptar ese vivir entre semejantes, querer vivir en igualdad reivindicando mi ser distinto y aceptando el de los demás. Se trata de una democracia reforzada desde la aceptación de su complejidad y de una incertidumbre que nos ha acompañado siempre como género humano 16 . En esa encrucijada, hay quienes apuestan por la necesaria complementariedad entre un capitalismo avanzado tecnológicamente y un sistema democrático que siga garantizando protección, un sólido sistema de derechos y libertades, y la promesa de un cierto ascenso social en términos de bienestar para las generaciones futuras 17 . Mientras que la tendencia a salidas autoritarias y de rechazo a una globalización y cambio tecnológico que se perciben invasivos y contrarios a las propias raíces se extiende como una reacción airada, que se expresa muchas veces en otros campos, como el emocional o en la propia identidad de género 18 . Las coordenadas estructurales que exigen la economía del conocimiento y la innovación digital no solo no deberían poner en cuestión el sistema democrático, sino que más bien nos harían ver la necesidad de sus valores y de la capacidad de equilibrio social que incorpora para poder desplegar todo el potencial de esos nuevos parámetros de desarrollo. La dinámica competitiva inherente al capitalismo, y más en momentos de«destrucción creativa» como los actuales, no es capaz de hacer frente a los problemas de decisión colectiva que se plantean en sociedades socialmente avanzadas. Y, al mismo tiempo, los grandes decisores de la esfera económica no pueden simplemente amenazar con marcharse a espacios más propicios y con menos exigencias democráticas y redistributivas, ya que la base de innovación y creatividad no es tan fácilmente reemplazable como lo fue en su momento la base laboral del fordismo. En la medida en que el avance hacia la sociedad digital necesitará de una gama nada desdeñable de políticas de regulación y acompañamiento, tanto«nacional» como global, esa interrelación entre democracia (con la componente de políticas de protección) y una economía plural, de mercado y social, no parece nada irrelevante 19 . 16. R. Gomà y G. Ubasart(coords.): ob. cit. 17. Torben Iversen y David Soskice: Democracy and Prosperity: Reiventing Capitalism Through a Turbulent Century , Princeton up, 2019, p. 257 y ss. 18. Birgit Sauer:«Authoritarian Right-Wing Populism as Masculinist Identity Politics: The Role of Affects» en Gabriele Dietze y Julia Roth(eds.): Right-Wing Populism and Gender: European Perspectives and Beyond , Transcript, Bielefeld, 2020. 19. J. Subirats:«Dilemas y conflictos del cambio de época. Politizar el cambio tecnológico» en R. Gomà y G. Ubasart(coords.): ob. cit. tema central | Replantear las políticas de bienestar 55 Frente a las emociones e infortunios, no son suficientes las buenas razones. Se necesita una dosis significativa de pasión, que plantee empatía y buen hacer frente a odio y acusaciones sin fundamento. Desde una lógica estrictamente racional, se apela a los intereses a la hora de defender propuestas e iniciativas, pero eso ya no es suficiente. Como dice Pierre Rosanvallon en su último libro 20 , vivimos una época en la que la realidad nos plantea una gran cantidad de retos y padecimientos vinculados a la supervivencia, que se expresan en situaciones de desprecio, de injusticia, de discriminación y de incertidumbre por las que pasan cada vez más personas. Frente a ello, el reforzamiento de la democracia exige apartarse de lógicas que refuercen y agudicen esos malestares y, al mismo tiempo, ir más allá de respuestas estrictamente tecnocráticas incapaces de conectar con tales experiencias negativas. Será necesario fundamentar una representación política más cercana, más fraternal y menos sistémica y delegativa. Representar a la sociedad, compartiendo esas penas e infortunios, haciendo presentes sus emociones y razones. 20. P. Rosanvallon: Les épreuves de la vie. Comprendre autrement les Français , Seuil, París, 2021. La izquierda en busca de sentido Reflexiones desde la experiencia francesa Roger Martelli La izquierda no se redujo a su formato partidario, constituyó históricamente un vasto complejo que asociaba, de manera cambiante, lo social, lo político y lo simbólico y que tenía al movimiento obrero como centro de gravedad. Pero hoy en gran medida ha perdido la batalla de las ideas, mientras que la indignación se desconecta de los horizontes de cambio social, sin los cuales corre el riesgo de volverse puro resentimiento. Hubo un tiempo en el que los trabajadores estaban en el corazón del pueblo, eran su grupo más importante. Este grupo se fue expandiendo gracias a la potencia de la industrialización y la urbanización. Su organización como«movimiento obrero» también tendió a unificarlo gradualmente y lo instaló como una clase objetiva y subjetiva. El movimiento mismo se mezcló finalmente con las fluctuaciones de una amplia corriente de ideas: nació en el corazón de la Revolución Francesa de 1789-1794; revivió con las tres revoluciones populares del siglo xix(1830, 1848, 1871); alimentó las representaciones de una izquierda propiamente política. Un grupo sociológico fundamental, un movimiento obrero, una izquierda claramente identificada… Roger Martelli: es historiador. Escribió numerosos trabajos sobre la historia del comunismo francés. Es coautor, junto con Jean Vigreux y Serge Wolikow, de Le parti rouge. Une histoire du pcf 1920-2020 (Armand Colin, París, 2020). Palabras claves: identidad, izquierda, movimiento obrero, nueva derecha, Francia. Nota: la versión original de este artículo en francés fue publicada con el título«La gauche en quête de sens» en Regards , 9/11/2021. Traducción: Enrique García( Sin Permiso ). Revisión: Pablo Stefanoni. tema central | La izquierda en busca de sentido. Reflexiones desde la experiencia francesa 57 El mito del«bloque social», burgués o popular La izquierda no se redujo a un conjunto de partidos políticos. Más bien, se presentó como un vasto complejo que asociaba, de manera cambiante, lo social, lo político y lo simbólico. Hasta finales del siglo pasado, vinculaba la protesta, más o menos masiva, violenta y radical, a algo que tenía que ver con la esperanza social, centrada en las nociones de igualdad y justicia. Se expresó en diferentes formas: la«Santa Igualdad» de los sans-culottes , la «República democrática y social» de los años 1848-1871 y, simplemente, lo «social» del movimiento obrero. Fue esta articulación de la crítica y un horizonte necesario y posible de ruptura lo que hizo posible que la indignación, incluso aquella explosiva, evitara derivar en el resentimiento. Y a ella le debemos la capacidad de modelar el sistema capitalista dominante que, desde la década de 1930 hasta la de 1980, impuso los ajustes regulatorios del denominado «Estado de Bienestar». Esta larga secuencia histórica está cerrada, al menos en su coherencia. La fase de relativa unificación en torno del referente«trabajador» ha dado paso a un fenómeno inverso de fragmentación de los grupos dominados. Como anunció el Manifiesto del Partido Comunista en 1848, el capitalismo se ha vuelto universal; pero no se simplificó al globalizarse. Si la polaridad producida por la distribución desigual de los recursos sigue siendo la regla, atraviesa todos los territorios, todas las sociedades y todos los grupos que las componen. Así que hoy no hay un norte y un sur, un centro y una periferia, un pueblo y una elite. El«bloque» social, burgués o popular, es un mito. Movimientos sociales huérfanos de la política Por su parte, la esperanza social se vio sacudida por las trágicas conmociones del siglo xx. El comunismo político ha sufrido el estancamiento de un modelo soviético, voluntarista y estatista, que durante demasiado tiempo constituyó una base importante de identificación. Las disidencias del movimiento comunista, encerradas en los recuerdos ilusorios del bolchevismo ruso, nunca han podido salir de la marginalidad. El tercermundismo, atrapado en las redes del neocolonialismo y sus sustitutos, no ha producido un modelo emancipatorio alternativo. En cuanto al socialismo europeo, que durante mucho tiempo extrajo fuerza del Estado del Bienestar, no consiguió relanzarse de forma sostenible tras el colapso de los equilibrios de poder posteriores a 1945. En resumen, la izquierda no ha podido reformular la base simbólica que la sostuvo durante al menos un siglo. En cuanto al movimiento obrero, 58 Roger Martelli | nueva sociedad | 297 que en mayo-junio de 1968 alcanzó su apogeo al mismo tiempo que su canto de cisne, nunca dejó de vacilar entre la renuncia y la nostalgia. De pronto, si no ha desaparecido, ya no es capaz de colorear todo el conjunto de las insatisfacciones, descontentos y expectativas dentro de sociedades que emprenden caminos distintos de los del crecimiento industrial y urbano. Es cierto que este crecimiento conllevó dolor y tragedia, pero también sus esperanzas en un progreso continuo, impulsado por la ciencia y el auge de las luchas de los dominados. Sin embargo, este optimismo perdió su vigencia. Por tanto, hay mucho espacio para amarguras, incertidumbres y miedos. El conflicto social sigue ahí 1 . Extremadamente duro, a veces violento, se distingue sin embargo de las movilizaciones del pasado. La lucha puede tener una causa: el clima, el rechazo a la discriminación racial o de género, la denuncia de la violencia sexista. Puede ser más global y claramente interclasista, como el movimiento de los«chalecos amarillos»[ gilets jaunes ]. En este último caso, el más claramente popular, el rechazo exacerbado de la exclusión y el desprecio social ha sido el impulso más común del compromiso personal. Pero, a diferencia de las movilizaciones del movimiento obrero, las de la actualidad no encuentran el coagulante simbólico que articulaba la indignación con la expectativa de una lógica social más igualitaria y atenta a la dignidad de cada individuo. Por la falta del«principio de esperanza», tan caro al filósofo alemán Ernst Bloch, y de una identificación más nítida de la causa de los males sociales, la indignación lucha penosamente por agruparse, se vuelve de buen grado contra chivos expiatorios y puede derivar en resentimiento de repliegue y exclusión. Sin que haya una manipulación directa y masiva, los conflictos más recientes se han deslizado así hacia un desarrollo político más favorable a la extrema derecha que a una izquierda que asume un discurso de crítica social. La extrema derecha ha impuesto el terreno Desde esperanzas fugaces hasta desilusiones crueles, la izquierda ha perdido influencia en el debate de ideas. En poco tiempo, el espíritu de la época ha cambiado de bando. Todo comenzó en la década de 1970. Cuando el gran crecimiento de 1945-1975 se agotó, surgió una crisis en las democracias occidentales, acusadas de no poder hacer frente a las crecientes demandas sociales que impulsaban las sociedades de masas y de consumo. Bajo los auspicios de un club mundial muy elitista –la 1. V. los artículos de Alain Bertho disponibles en. tema central | La izquierda en busca de sentido. Reflexiones desde la experiencia francesa 59 Comisión Trilateral 2 –, en 1975 comenzó a surgir la noción de«gobernanza», tomada del mundo de la gran empresa privada. Dado que la democracia adolecería de una grave falta de autoridad que la volvería«ingobernable», solo la regulación por«méritos» podría evitar el riesgo de explosión social y encontrar los En 1975 comenzó caminos hacia la eficiencia. La lógica tecnocrática a surgir la noción de los expertos debe primar entonces sobre el frágil equilibrio de los representantes. Casi al mismo tiempo, surgió otra visión del lado de la extrema derecha francesa. Uno de los primeros de«gobernanza», tomada del mundo de la gran exponentes, Alain de Benoist, filósofo pionero de la empresa privada Nouvelle Droite[Nueva Derecha], teoriza la hipótesis según la cual, después de dos siglos dominados por la temática de la igualdad, el siglo xxi debería ser testigo de la expansión irresistible de un deseo de identidad 3 . La Trilateral y la Nueva Derecha tienen un punto en común: la certeza de que las desigualdades en el acceso a bienes, conocimientos y poderes, y las consiguientes distinciones jerárquicas y la división del trabajo que se derivan de ellas, son la condición de cualquier progreso social. Quedaba por encontrar la coyuntura que pudiera unirlas por completo. Esto sucedió en el cruce de dos siglos: xx y xxi. Una vez desmantelado el sistema soviético europeo, cuando parece imponerse la idea de que el liberalismo ha triunfado sobre el comunismo, el mismo Samuel Huntington que«inventó» en 1975 el concepto de«gobernanza» introduce en la década de 1990 el de«choque de civilizaciones». Sugiere que toda la historia gira ahora alrededor de la confrontación entre un Occidente rico, pero en declive demográfico, y un islam que no tiene los atributos del poder, pero que cuenta de su lado con el impulso demográfico y el atractivo de su doctrina. Un poco más tarde, en 2004, Huntington explicará que la paz civil estadounidense se ve amenazada por el surgimiento de minorías, en particular hispanohablantes, que vienen a trastocar la hegemonía histórica del núcleo fundador, blanco y anglófono 4 . El choque de civilizaciones habría primado por sobre la lucha de clases, los conflictos entre imperialismos y la Guerra Fría. 2. La Comisión Trilateral es un think tank internacional fundado en 1973 por empresarios de Japón, Estados Unidos, Canadá y Europa occidental por iniciativa de David Rockefeller. En 1975, la Trilateral publicó un notable informe titulado La crisis de la democracia , escrito por tres renombrados académicos: el francés Michel Crozier, el japonés Joji Watanuki y el estadounidense Samuel Huntington. 3. A. de Benoist: Vu de droite. Anthologie critique des idées contemporaines , Copernic, París, 1977 (Gran Premio de Ensayo de la Academia Francesa en 1978). 4. S. Huntington: El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial [1996], Paidós, Barcelona, 2015. V. tb. ¿ Quiénes somos? Los desafíos a la identidad nacional estadounidense , Paidós, Barcelona, 2004. 60 Roger Martelli | nueva sociedad | 297 Después del 11 de septiembre de 2001, el«choque» se convierte en«estado de guerra», que justifica la«guerra global contra el terror» y autoriza el uso del«estado de emergencia». Al globalizarse, la guerra se convierte más que nunca en la norma y plantea la«obligación internacional de proteger» 5 . En 1977, De Benoist desafió el«buenismo» y escribió que«las identidades pueden chocar entre sí». Añadió que«es perfectamente normal defender la propia pertenencia». Con el amanecer del siglo xxi, una nueva doxa está así firmemente establecida, lo que solo prolonga la intuición de la extrema derecha: Occidente se debilita porque las fuerzas expansivas erosionan su identidad; puede morir, porque ya no sabe lo que es y porque otros actúan para que ya no sea lo que era. Si bien la seguridad redistributiva fue la bandera del Estado regulador del boom de la posguerra, la inseguridad y la necesidad de protección son factores de máxima legitimidad para un Estado que se quiere«modesto». Un sentimiento cubre los miedos:«ya no estamos en casa» y«nuestra identidad está amenazada». El islam es el nuevo enemigo principal y su vector más poderoso son los movimientos migratorios. En el pasado, la gente temía los efectos de la migración en términos de salario y empleo. En adelante, el nuevo apocalipsis se centra en el«gran reemplazo», inevitable si no llega un renacimiento nacional y proteccionista para detenerlo. La izquierda ha perdido la batalla de las ideas Afirmar su poder contra todos los demás, proteger su identidad, garantizar su seguridad: la trilogía del miedo ahora gobierna el debate de ideas. El problema es que la izquierda en general ha capitulado. Pudo hacerlo, por defecto, al explicar que el verdadero debate estaba en la cuestión«social». También lo El Partido Socialista hizo en nombre del postulado de que no debemos dejar el terreno a la derecha y a la extrema derecha. comenzó a señalar Sin embargo, esta voluntad de ocupar el terreno que la«laxitud» y el«buenismo» eran legados obsoletos de por parte de la izquierda a menudo se ha realizado sometiéndose a estándares predefinidos. El primer revés se produjo con la tentación de la seguridad. Entre 1997(coloquio de Assises de Villepinte sobre sela izquierda guridad) y 2002(Ley de Seguridad Interior), el Partido Socialista comenzó a señalar que la«laxitud» y el«buenismo» eran legados obsoletos de la izquierda. Posteriormente, en noviembre de 2014 y de nuevo en 2015, una mayoría parlamentaria de izquierda 5. Organización de las Naciones Unidas(onu), 12/2004. tema central | La izquierda en busca de sentido. Reflexiones desde la experiencia francesa 61 decidió«fortalecer las disposiciones relativas a la lucha contra el terrorismo» y ampliar los procedimientos para escuchar y controlar a las personas a una escala sin precedentes. Con el tiempo, sin que la izquierda cayera en la cuenta y reaccionara, se produce el largo desarrollo judicial y policial que, en un siglo, dio el paso del criminal«responsable» al criminal«nato», luego al criminal «potencial», que debe ser detectado e investigado antes de que actúe. Individuos, territorios, poblaciones en riesgo, que son rastreadas, controladas, segregadas y aisladas. De la misma manera que la nación de los años 1880-1914 quedó empantanada en el nacionalismo belicista desenfrenado, la seguridad se ha transformado en el magma de una seguridad globalizada y teorizada. Y, como en 1914, ante el delirio del fanatismo nacionalista, la izquierda en su conjunto no ha podido o sabido resistir. Parte de la izquierda también ha capitulado en la cuestión de la identidad. En 2014, Christophe Guilluy opuso a la«Francia metropolitana» en su conjunto la«periferia» 6 . Agregó que los gobernantes cometieron el error de centrar sus esfuerzos en los«barrios» de las metrópolis –con una alta concentración de inmigrantes– en detrimento de los«nativos» de la Francia periférica. En 2015, Laurent Bouvet ciertamente advierte contra la«trampa de la identidad», pero responsabiliza a las«minorías» que, al insistir en la«diversidad» y rechazar la«integración», agitan las tensiones identitarias de la«mayoría» 7 . La invisibilidad de los discriminados se convertiría así en la clave de cualquier paz social futura, como lo fue antes el confinamiento de las«clases peligrosas» y la invisibilidad de los trabajadores en la ciudad industrial en expansión. Esta voluntad de retorno al«mundo que hemos perdido» 8 , alimentada por los desórdenes de la«globalización» capitalista, empuja a algunos a oponer las virtudes de la inmovilidad y el sedentarismo aldeano del pasado al«flujo continuo» del presente. Llevando muy lejos la metáfora de la«aldea», en nombre de una crítica radical de la idea de progreso, el filósofo Jean-Claude Michéa desafía la movilidad y la modernidad del capitalismo de mercado y las«elites», y ensalza las virtudes clásicas de la decencia y la tradición, presentadas como atributos populares primordiales 9 . De la hipótesis teórica a la práctica política, el camino es cada vez más corto. Así como el enrarecimiento intelectual de un Alain Finkielkraut preparó la radicalización de la derecha clásica, grupos de intelectuales de izquierda han alimentado la inflexión a la derecha de muchos discursos de la 6. C. Guilluy: La France périphérique. Comment on a sacrifié les classes populaires , Flammarion, París, 2014. 7. L. Bouvet: L’ insécurité culturelle , Fayard, París, 2015. 8. Jean-François Sirinelli: Ce monde que nous avons perdu. Une histoire du vivre-ensemble , Tallandier, París, 2021. 9. J.-C. Michéa: Les mystères de la gauche. De l’ idéal des Lumières au triomphe du capitalisme absolu , Climats, París, 2013. 62 Roger Martelli | nueva sociedad | 297 izquierda oficial. El resultado es un extraño continuum en el debate público que vincula a una extrema derecha conquistadora, a una derecha desorientada y a una parte de la izquierda, incluso«radical», en busca del«pueblo» que la ha abandonado. Se invoca la República para deslegitimar las luchas contra la discriminación, el laicismo es alabado como un medio para promover la uniformidad de creencias y costumbres, se utiliza el universalismo para abogar por la integración pura y simple de las«minorías» en el molde de la«mayoría». En cuanto a la inmigración, casi siempre es un riesgo, que debe canalizarse cuando no se trata de detenerlo. Se abrió paso entonces el«confusionismo» que disecciona el sociólogo Philippe Corcuff 10 . Pensamientos cautelosos sobre un futuro 1. En 2017, la izquierda entró en sus horas bajas, tanto en las elecciones presidenciales como en las legislativas. A lo largo de las elecciones, desde 1981, ha perdido la base sociológica que había sido su fuerza en las décadas anteriores. Los trabajadores y empleados votaron principalmente por la izquierda en 1981; en abril de 2017, entre 70% y 75% de los trabajadores que votan lo hacen por la extrema derecha y menos de un tercio por la izquierda. De pronto, en el otoño de 2021, las encuestas encierran a la izquierda en un rango modesto de un cuarto a menos de un tercio de las intenciones de voto. 2. Contrariamente a observaciones demasiado simplistas, no es que la sociedad se haya vuelto masivamente de derecha. En muchos sentidos, la La sociedad no es sociedad no es ni de derecha ni de izquierda. Distribuye representaciones y comportamientos sobre ni de derecha ni de una pluralidad de ejes posibles: aceptación o rechaizquierda. Distribuye representaciones y comportamientos zo del orden social, pertenencia de clase, alta o baja, confianza o desconfianza, apertura o cierre, etc. En el espacio político, es el cara a cara de derecha e izquierda, en torno de la pareja de igualdad y libertad, sobre una pluralidad lo que ordena la dinámica de los conflictos. Hoy, el de ejes posibles dualismo está en disputa; no obstante, sigue siendo el determinante más fuerte del voto y el no voto. Hay que reconocer que si tanto la izquierda como la derecha han perdido su significado, la izquierda es la que más se ha debilitado. A los ojos de muchos de sus partidarios, ha perdido masivamente el rumbo a lo largo de las décadas, 10. P. Corcuff: La Grande Confusion. Comment l’extrême droite gagne la bataille des idées , Textuel, París, 2021. tema central | La izquierda en busca de sentido. Reflexiones desde la experiencia francesa 63 confundiendo con demasiada frecuencia la lealtad con la inmovilidad o la movilidad con la renuncia. A lo largo de los años, las corrientes de izquierda han terminado por olvidar que la soberanía es solo la caricatura del deseo de soberanía, que el proteccionismo acaba por contradecir la preocupación por la protección y que la tensión identitaria es el peor enemigo de la libre elección de pertenencias. El comunismo francés, que marcó la pauta durante mucho tiempo, se debilitó y luego se marginó. El ps de François Mitterrand tomó el relevo durante un tiempo, pero se desmoronó en los momentos de inflexión de 1982-1984, y luego en los impasses europeos del social-liberalismo. La Francia Insumisa asumió los ropajes del sociocomunismo de ayer en 2017, pero no entendió las motivaciones del voto a Jean-Luc Mélenchon y erosionó las virtudes unificadoras de su campaña presidencial. En cuanto a los ecologistas, en principio impulsados por el aumento de las preocupaciones climáticas, no han logrado salir, desde mediados de los años 80, del equilibrio entre realismo y ruptura. 3. A largo plazo, las grandes representaciones del mundo y de las sociedades estructuran en mayor o menor medida las familias políticas. Hoy, el poder vigente y la extrema derecha se basan en una coherencia que no es imposible descifrar. Por un lado, un proyecto económicamente liberal, autoritario y abierto al exterior(Europa, el mundo); por otro lado, un proyecto que es a la vez«antiliberal», proteccionista y excluyente. La novedad es que la aparición de Eric Zemmour trastoca la encarnación del segundo proyecto, hasta entonces confiado a la personalidad de Marine Le Pen. Sin embargo, no es seguro que la izquierda dispersa y la derecha parlamentaria dividida entre el macronismo y la extrema derecha puedan beneficiarse de la intrusión del comentarista y escritor de best sellers . En la izquierda, en todo caso, la dispersión y exacerbación de la competencia son solo síntomas de una falta de proyectos. 4. Sin embargo, ni la acumulación de propuestas ni su agrupamiento en programas pueden sustituir a un proyecto capaz de brindar sentido. Solo una narrativa coherente puede devolver a la izquierda su poder de atracción, al vincular un objetivo, un método y el complejo proceso político que los mantiene vivos en el tiempo. Por tanto, no basta con reivindicar el inevitable«cambio de paradigma» en torno del cual todo debería reorganizarse. La sociedad es un todo y ninguna ruptura, ya sea social o civilizatoria, deriva de la acción sobre un solo eslabón, aunque esté marcado por el signo de la urgencia, ecológica o social. Ningún proyecto subversivo y realista puede prescindir de razonar continuamente en términos de procesos y contradicciones. Nada cambia sin la movilización concreta e inmediata de los individuos; pero esta movilización es 64 Roger Martelli | nueva sociedad | 297 frágil si permanece constreñida por las lógicas que gobiernan la distribución de activos, conocimientos y poderes. No hay cambio humanamente sostenible si la acumulación depredadora de bienes siempre tiene prioridad sobre el desarrollo sobrio de las capacidades humanas. Pero ningún cambio profundo y duradero es concebible sin una mayoría que lo quiera y lo dirija, y ninguna mayoría es posible sin un trabajo a largo plazo para construirla y mantenerla. En resumen, no se puede esperar que las cosas mejoren sin una ruptura tangible e inmediatamente perceptible; pero de nada sirve evocar la ruptura sin el tiempo largo de su construcción colectiva. Las contradicciones sociales no se pueden negar: se aceptan. Es tarea del proyecto poner en marcha esos anhelos. 5. Una estrategia de cambio radical no se basa en improbables agrupamientos de izquierda ni en la constitución de bloques sociales ilusorios. Supone reunir a una mayoría de dominados en torno de un objetivo coherente que sirva de eje para la construcción de un polo cuya palabra clave es«emancipación». Políticamente, se trata de articular de una manera nueva el agrupamiento del«pueblo», de la izquierda y la promoción de una izquierda que se ubique en verdad en la izquierda. Es inútil soñar con volver a un pasado ilusorio. El mundo y la sociedad siguen regidos por la lógica del despojo, pero ya no son lo que eran. La desigualdad ya no se puede analizar sin la discriminación que la modela y la legitima. Lo común no se deriva de la mera yuxtaposición de comunidades, el recurso a un universalismo abstracto o la confusión mantenida entre lo público y el Estado. Podemos rechazar la globalización y pretender ser globales, no dar la espalda a la nación y desconfiar de la soberanía. Ya no se trata de un equilibrio perpetuo entre lo individual y lo colectivo, sino de repensar radicalmente sus contornos y articulación. La izquierda histórica acabó reconciliando la república y la clase obrera. Pudo hacer esto conectando la dinámica social, la construcción política y el trabajo intelectual y cultural. Sin embargo, la historia ha disociado estos campos, por buenas y no tan buenas razones. Entender qué ha deshecho los vínculos e imaginar qué puede volver a tejerlos es, pues, tan estratégico como encontrar un lenguaje común en el campo de los partidos. Esto no está regulado por la inflación de nuevas palabras(la«interseccionalidad» es una de ellas) ni por sagaces ensamblajes de Meccanos. En definitiva, si tratar de unir a la izquierda sigue siendo un objetivo necesario, es inútil subestimar las gruesas contradicciones que ello implica. Tratar de hacerlo lo más rápido posible es una idea razonable. Pero es igualmente relevante medir lo que esto implica en términos de paciencia, tolerancia y deseo de innovación radical. El futuro de la izquierda depende sobre todo de su refundación, intelectual, simbólica, práctica y organizativa. Este debería ser un trabajo de construcción concreto, no quedarse en meras proclamas. Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas Göran Therborn La socialdemocracia gobierna hoy los cuatro países nórdicos –Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca–, luego de gobiernos conservadores y del crecimiento de las extremas derechas. No obstante, la masa de votos a los socialdemócratas no ha aumentado y han crecido partidos a su izquierda. Si sumamos el reciente triunfo del Partido Socialdemócrata de Alemania, se puede ver que la socialdemocracia es una fuerza debilitada, pero que todavía mantiene su vigencia. El 14 de octubre de 2021 Noruega vio la llegada de un gobierno socialdemócrata tras ocho años de dominio de la derecha. Los cuatro países nórdicos –Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia– se encuentran así bajo la conducción de partidos del mismo signo político 1 . La«crisis de la socialdemocracia», tan debatida a escala internacional, es un fenómeno complejo. El ejemplo nórdico no anuncia la superación de una crisis histórica, sino que pone de relieve varios aspectos de su complejidad. Göran Therborn: es profesor emérito de Sociología en la Universidad de Cambridge. Su vasta obra incluye ¿Cómo domina la clase dominante? (Siglo Veintiuno, Madrid, 1979) y, más recientemente, ¿Del marxismo al posmarxismo? (Akal, Madrid, 2014) y Los campos de exterminio de la desigualdad (fce, Buenos Aires, 2015). Palabras claves: Estado de Bienestar, movimiento obrero, países nórdicos, socialdemocracia. Nota: traducción del inglés de Mariano Grynszpan. 1. En realidad, hay cinco países nórdicos soberanos. El quinto es Islandia, pero ha sido excluido del presente análisis porque tiene una población de apenas 370.000 habitantes y un sistema específico de partidos con una socialdemocracia débil; hoy el país es gobernado por una peculiar coalición de izquierda y derecha liderada por la primera ministra Katrín Jakobsdóttir, perteneciente al Movimiento de Izquierda-Verde. 66 Göran Therborn | nueva sociedad | 297 En general, no fue por avances electorales que la socialdemocracia volvió al poder en estos países. En el caso de Noruega, el Partido Laborista(dna, por sus siglas en noruego) perdió en realidad 1,1% de los votos desde 2017, y con 26,3% obtuvo poco más de una cuarta parte de los sufragios. El Partido Socialdemócrata de Finlandia(sdp, por sus siglas en finlandés) sí logró un leve crecimiento en 2019, pero apenas llegó a 17,7% y quedó muy por debajo de sus resultados del siglo xx. En el caso danés, aunque la socialdemocracia tuvo un ligero retroceso en los comicios y pasó de 26,3% en 2015 a 25,9% en 2019, el porcentaje alcanzado terminó siendo suficiente para expulsar a la derecha y formar un nuevo gobierno. El Partido Socialdemócrata de Suecia (sap, por sus siglas en sueco) registró el peor resultado electoral de su historia desde la introducción del sufragio masculino cuasi universal en 1911 y cayó a 28,3%, luego del 31% de 2014. Sin embargo, después de largas negociaciones, los números conseguidos le permitieron mantener el cargo de primer ministro al que había accedido en 2014. ¿Por qué las elecciones generaron gobiernos liderados por socialdemócratas en los cuatro países nórdicos? Lo que ocurrió, básicamente, fue que el paisaje político se vio reconfigurado por la caída(o la exclusión de las coaliciones de gobierno, en el caso de Suecia) de los partidos xenófobos y por el significativo avance de las fuerzas situadas a la izquierda de la socialdemocracia. El Partido Popular Danés perdió prácticamente 60% del apoyo que había obtenido en 2015, en parte porque los socialdemócratas han abrazado su programa antiinmigratorio. En el campo de la extrema derecha, lo obtenido por el Partido del Progreso de Noruega se redujo casi un tercio con respecto a 2017. Los Verdaderos Finlandeses perdieron apenas 0,2% y los Demócratas de Suecia sumaron en 2018 4,8% más que en 2014, pero este ascenso no hizo más que reafirmar su exclusión por parte de dos de los cuatro partidos burgueses(como se los denomina en Suecia). En el campo político opuesto, hubo una mejora de los partidos de izquierda y de la Liga Verde finlandesa. Dinamarca y Noruega tienen ahora dos partidos ubicados a la izquierda de la socialdemocracia en sus parlamentos, que crecieron en conjunto 2,6% y 3,9%, respectivamente. A su vez, aumentó 2,3% el respaldo al Partido de la Izquierda de Suecia y 1% a la Alianza de la Izquierda de Finlandia. En resumen, las últimas elecciones parlamentarias permitieron a los partidos socialdemócratas llegar al gobierno en los países nórdicos porque su menor caudal de votos terminó siendo compensado por el crecimiento de fuerzas situadas a su izquierda y porque las combinaciones políticas de derecha quedaron debilitadas ante el retroceso de los principales partidos burgueses y el declive o exclusión de su crucial apoyo xenófobo. Cabe destacar que los socialdemócratas alemanes lograron acceder recientemente a la Cancillería en un contexto de similar ambigüedad. Aunque el tema central | Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas 67 Partido Socialdemócrata de Alemania(spd, por sus siglas en alemán) tuvo un crecimiento en los comicios de septiembre de 2021(se despegó de su mínimo histórico de 20,5% en 2017 y alcanzó un 25,7%), este resultado estuvo 13 puntos porcentuales por debajo del respaldo que había obtenido cuando encabezó un gobierno por última vez(en 2002). Los porcentajes conseguidos por el spd en la votación de 2021 fueron incluso inferiores a los de 1898. La presencia de un canciller socialdemócrata no se debe tanto a la fortaleza del spd, sino más bien a una caída récord de la Unión Demócrata Cristiana(cdu) y a un máximo histórico de Los Verdes. El conglomerado nórdico de política y clase Los resultados paradójicos de estos comicios ponen de relieve la importancia del sistema electoral y de partidos políticos. Todos los países nórdicos tienen sistemas parlamentarios(no presidenciales). La única república es Finlandia(el resto son moLos resultados narquías constitucionales), pero su presidente tiene paradójicos funciones principalmente simbólicas. Las elecciones parlamentarias se realizan por representación proporcional por encima de un cierto umbral; el más alto es el de Suecia, con 4% del total de votos de estos comicios ponen de relieve la importancia del para acceder al Parlamento. El sistema en cuestión sistema electoral y propicia una fragmentación multipartidaria. En la actualidad hay diez partidos representados en el de partidos políticos Parlamento danés, nueve en los de Finlandia y Noruega, y ocho en el de Suecia. En Finlandia, el sdp se convirtió en la primera fuerza del país, con 17,7% de los votos, apenas algo más que el 17,5% reunido por el partido xenófobo de los Verdaderos Finlandeses. El sistema de partidos de las democracias proviene de la historia vinculada a la formación del Estado-nación, la estructura de clases del país, el perfil religioso de la población y las huellas dejadas por las experiencias contingentes fundamentales de la nación. El sistema de partidos de los países nórdicos constituye un conglomerado con características propias. En la sección incluida a continuación, examinaremos su configuración histórica, pero antes es necesario considerar los principales factores contingentes que han repercutido en las recientes elecciones de la región y en sus resultados gubernamentales. Entre esos factores, se destacan dos. Uno es la nueva fuerza política que aparece en la mayoría de los países europeos: los partidos xenófobos y antiinmigración. Estos partidos están presentes y son importantes en todos los 68 Göran Therborn | nueva sociedad | 297 países nórdicos. Las variantes más exitosas han resultado las de Dinamarca y Noruega, que en ambos casos crecieron hasta obtener más de 20% de los votos en un par de elecciones. Los xenófobos daneses han sido un apoyo crucial para los gobiernos liberales de derecha en las primeras dos décadas de este siglo xxi; los de Noruega y Finlandia, a su vez, integraron coaliciones oficialistas de derecha. Demócratas de Suecia ha sido rechazado hasta hace poco por sus pares burgueses tradicionales, lo que dificultó la formación de gobierno. A esta organización se le adjudica un carácter tóxico por dos razones: por un lado, las elites de Suecia tienen mucho menos temor a la inmigración que las de otros países nórdicos; además, la variante local se origina en movimientos neonazis y explícitamente racistas de fines de los años 80 y principios de los 90, mientras que las de los otros tres países proceden de un populismo derechista prexenófobo. Esto ahora está cambiando de cara a las elecciones de 2022, para las cuales los xenófobos suecos han sido acogidos en un nuevo bloque burgués. Sin necesidad de adentrarse demasiado en la historia, podemos decir que existe una raíz esencial para el actual sistema de partidos que proviene de la formación del Estado-nación: los Estados nórdicos son antiguos órdenes políticos de carácter periférico, que se remontan hasta la Edad Media y tienen poblaciones bastante homogéneas desde el punto de vista étnico. La Noruega posmedieval se convirtió en parte del reino de Dinamarca y luego, durante el siglo xix, fue forzada a ingresar en una unión dinástica con Suecia. Finlandia formó parte de Suecia hasta 1809, cuando fue conquistada por Rusia. Aunque estas experiencias dejaron sus lógicas marcas, no implicaron divisiones traumáticas. La heteronomía previa a 1800 era prenacionalista y la nueva administración del siglo xix en Finlandia y Noruega incluyó una autonomía constitucional y cultural. Los asuntos internos quedaron en manos de las elites locales. A pesar de que hubo algunas negociaciones tensas, tanto la independencia de Noruega como la de Finlandia fueron concedidas sin violencia por la monarquía sueca en 1905 y por la Unión Soviética en 1918, respectivamente. Es por todo ello que en las democracias nórdicas jamás se estableció ningún partido hegemónico imperial o nacionalista. Tampoco surgió ningún partido demócrata cristiano importante. Las iglesias estatales luteranas dejaron los asuntos relacionados con el derecho de familia y la educación en manos del Estado y nunca intentaron en realidad organizar a la clase obrera industrial. Las«iglesias libres» disidentes sí lo intentaron, pero no pudieron llegar muy lejos porque estaban demasiado fragmentadas entre sí. Hace 100 o 150 años se orientaban al liberalismo democrático y a menudo no estaban en contra de un creciente movimiento obrero con características autónomas. Privados en gran medida de activos aptos para la movilización popular, como el nacionalismo, la hostilidad tema central | Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas 69 Afiche del Partido Laborista Noruego, diseño de Erling Nielsen, ca. 1930 (Biblioteca Nacional, Oslo). 70 Göran Therborn | nueva sociedad | 297 Los partidos étnica y la religión moderna y politizada, los particonservadores de los países nórdicos no lograron adquirir nunca un predominio dos conservadores de los países nórdicos no lograron adquirir nunca un predominio político a través del sufragio universal. En particular, hay dos características en la estructura de clases de estas naciones que resultan muy perpolítico a través del tinentes en este contexto. Una es la autonomía de los sufragio universal campesinos y agricultores, basada en el trabajo de su propia tierra y en una organización cultural, cooperativa y política. Los agricultores nórdicos han sido muchas veces conservadores pero sin filiación institucional, a partir de la percepción de sus propios intereses de clase y no por la influencia de sacerdotes o terratenientes. Esta autonomía de clase fue decisiva para el avance político de la socialdemocracia nórdica en la década de 1930. Tomando como eje una política de empleo y apoyo a los precios agrícolas en un trasfondo de crisis posliberal, se desarrollaron entonces coaliciones o acuerdos entre partidos socialdemócratas y agrarios. Así ocurrió en Dinamarca y Suecia en 1933, en Noruega en 1935 y en Finlandia en 1937. En comparación con la Europa occidental continental, la región nórdica se urbanizó e industrializó de manera tardía, rápida y exitosa. Las implicancias de clase de este proceso se reflejaron sobre todo en dos aspectos. Antes de que apareciera el movimiento obrero de inspiración marxista, había pocos rastros de una burguesía urbana moderna en el terreno social y político. El rápido desarrollo socioeconómico dio entonces fuerza y recursos al movimiento obrero, que adquirió una suerte de predominio político en los años 1930 y –más allá de algunas fisuras y retrocesos en las décadas de 1970 y 1980– lo mantuvo durante 50 o 60 años hasta la llegada del nuevo milenio. Movilización y desmovilización de la clase obrera El movimiento obrero nórdico creció con una fortaleza única bajo las premisas antes mencionadas. La socialdemocracia finlandesa fue el primer partido laborista europeo en ganar una mayoría parlamentaria(con 47% de los votos en 1916) y el segundo en el mundo, después de Australia(en 1910). Este éxito se debió en gran medida a su pronta llegada a los pequeños agricultores y trabajadores rurales. En Suecia, los partidos socialdemócrata, socialista y comunista obtuvieron en conjunto más de la mitad de los sufragios en 1932-1952, 19581970, 1982, 1985 y 1994, mientras que la socialdemocracia lo hizo por sí sola en 1940 y 1968; en Noruega, todas las elecciones celebradas desde 1945 hasta 1969 inclusive dieron como resultado una mayoría absoluta de los partidos laboristas. Los partidos obreros solo obtuvieron la mayoría de los votos en Dinamarca y tema central | Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas 71 Finlandia una vez, en 1966. Las mayorías obreras en los países nórdicos estuvieron siempre dominadas por la socialdemocracia, excepto en Finlandia. Las divisiones generadas a causa de la Revolución Rusa han obstaculizado desde entonces la adhesión a la socialdemocracia finlandesa, que debe compartir el voto de la clase trabajadora con un partido comunista fuerte. El voto de clase(medido por el simple índice de Alford como la diferencia entre el porcentaje de trabajadores manuales que votan por el laborismo y el porcentaje de clase media que opta por esa misma corriente, o por métodos estadísticos más sofisticados) ha sido extraordinariamente fuerte en los países nórdicos, mayor que en cualquier otro lugar de Europa, en Australia o en el mundo de las elecciones democráticas. Pese a la importante caída experimentada desde 1960 en Suecia y Noruega y desde 1970 en Dinamarca y Finlandia, el voto de clase sigue siendo menos débil que en otros países 2 . Pero en los comicios suecos de 2018, por primera vez al menos desde el avance ocurrido a comienzos de la década de 1930, solo una minoría de los trabajadores se inclinó por los partidos laboristas: un tercio por la socialdemocracia (lo que significó un retroceso respecto al 43% de 2014) y una décima parte por el Partido de la Izquierda. Alrededor del 30% habitual respaldó a los partidos burgueses tradicionales, mientras que 25% apoyó ahora a Demócratas de Suecia, la extrema derecha 3 . En las últimas décadas, los sindicatos se han debilitado y alejado mucho de los políticos socialdemócratas. No obstante, sus organizaciones se han sostenido claramente mejor que los partidos socialdemócratas. La mayoría de los trabajadores nórdicos siguen perteneciendo a asociaciones gremiales. Con niveles que van desde 50% en Noruega hasta 67% en Dinamarca, los cuatro países de la región son los más sindicalizados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(ocde) 4 . Cuatro tonos de rosa Los cuatro gobiernos nórdicos actuales, liderados en todos los casos por socialdemócratas, se diferencian por sus antecedentes, limitaciones y ambiciones. 2. Paul Nieuwbeerta: The Democratic Class Struggle in Twenty Countries, 1945-1990 , Nimega, Ámsterdam, 1995, tabla 2.5; Amory Gethin, Clara Martinez-Toledano y Thomas Piketty(dirs.): Clivages politiques et inégalités sociales. Une étude de 50 démocraties , ehess/Gallimard/Seuil, París, 2021, p. 46 y cap. 4. 3. Datos obtenidos a partir de sondeos en los centros electorales. 4. ocde: Trade Union dataset , disponible en. El promedio de la ocde es de 16%. En realidad, hay un país más sindicalizado que estos cuatro casos: Islandia, que también es un país nórdico, aparece en el primer lugar con una tasa de 92%. 72 Göran Therborn | nueva sociedad | 297 Solo uno de ellos cuenta con mayoría parlamentaria: la coalición finlandesa, que está integrada por cinco partidos. En cuanto al color, el abanico abarca desde un tono más azulado que rosa, como en la continuidad gubernamental sueca, hasta el rojo escarlata del gabinete reformista noruego. En el medio están la coalición finlandesa y la minoría unipartidista danesa; ambas se acercan a la orientación noruega, aunque aparentemente existe algo más de proximidad en el caso danés que en el finlandés. En Suecia hubo cambio de gobierno en 2014, cuando una alianza de cuatro partidos burgueses fue desplazada después de ocho años en el poder. La En Suecia hubo cambio de gobierno alianza estaba encabezada por los conservadores tradicionales, el Partido Moderado, quienes imitaron directamente a Tony Blair en su adaptación en 2014, cuando una a las políticas de Margaret Thatcher. El partido alianza de cuatro partidos burgueses fue desplazada fue rebautizado como Los Nuevos Moderados y protegió a la población con empleo, lo que incluyó un total respeto por los derechos sindicales y la defensa contra la Unión Europea. Al mismo tiempo, después de ocho impuso medidas de austeridad sobre la gente que años en el poder dependía de los beneficios del Estado y promovió una política agresiva dirigida a la privatización y mercantilización de la educación y otros servicios públicos. Respecto a la inmigración, el gobierno fue abierto y acogedor. El cambio de gobierno de 2014 no fue el resultado de un giro significativo a la izquierda. Los tres partidos ubicados en el espacio de centroizquierda con presencia parlamentaria registraron en realidad una variación nula en los votos: el crecimiento alcanzado por los socialdemócratas y el Partido de la Izquierda en conjunto(0,4%) terminó compensado con el retroceso de los Verdes(-0,4%). Sin embargo, hubo un nuevo partido de izquierda, Iniciativa Feminista, que con 3,1% no logró entrar al Parlamento. Obtuvieron un triunfo los xenófobos Demócratas de Suecia, que incrementaron sus votos en 7,3%, sobre todo a expensas de los partidos tradicionales de derecha. La centroderecha y la centroizquierda acordaron entonces que la fuerza con más apoyo formaría gobierno sin tener en cuenta a la extrema derecha. Los socialdemócratas pudieron configurar así una coalición de minorías con los Verdes, dejando al Partido de la Izquierda excluido de las funciones, pero no de las negociaciones sobre asuntos sociales. Si bien el gobierno resultante consiguió restablecer algunos beneficios sociales, todos los intentos por refrenar la mayor absorción corporativa de servicios sociales financiados con impuestos se vieron detenidos en el Parlamento por la oposición conjunta de los burgueses y los xenófobos. Durante la crisis europea de refugiados en 2015, el gobierno socialdemócrata mantuvo la política de puertas abiertas impulsada por la administración previa; al principio lo hizo con un amplio respaldo tema central | Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas 73 público, aunque pronto se multiplicaron las opiniones críticas, particularmente entre la clase trabajadora. Las elecciones de 2018 arrojaron un resultado similar al de 2014: ni la derecha tradicional ni la centroizquierda obtuvieron la mayoría, y Demócratas de Suecia volvió a convertirse en el eje con más fuerza que nunca y un incremento de 4,7% en sus votos. Pero esta vez la centroizquierda se debilitó por el retroceso de la socialdemocracia, que con una caída de 2,3% llegó a su mínimo histórico. Aun así, los tres partidos de la centroizquierda reunieron 144 escaños contra 143 de la derecha tradicional(en 2014 el balance era de 159 a 141, sobre un total de 349). Dos de los partidos burgueses habían roto el acuerdo de 2014 dirigido a ignorar a los xenófobos, pero otros dos seguían aferrados a él. Tras cuatro meses de negociaciones se alcanzó un nuevo acuerdo entre los partidos Socialdemócrata, Verde, del Centro y Liberal, que facilitó una continuidad de la coalición socialdemócrata-verde. El Partido del Centro, que tuvo su origen como Liga de los Agricultores (aliada crucial de los socialdemócratas en las décadas de 1930 y 1950) y mutó en el más neoliberal de toda Suecia, consiguió lo que buscaba: el denominado Acuerdo de Enero con sus 73 puntos. En su introducción se declaraba explícitamente que, según el Acuerdo, el Partido de la Izquierda no tendría ninguna influencia sobre la orientación política del país durante el siguiente periodo parlamentario. Sin embargo, para llegar a asumir el poder, el gobierno dependía de los votos de ese partido. Después de algunas conversaciones para limar asperezas con Stefan Löfven, el líder socialdemócrata, la dirigencia izquierdista se tragó la afrenta más allá de sus fuertes advertencias frente a dos de los 73 puntos: la flexibilización de la ley de protección del empleo y la abolición del control sobre los alquileres. Los 73 puntos incluían, entre otras cosas, una reducción de impuestos para las capas de ingresos más altos, un esquema general de bajas impositivas y aumento del apoyo a las empresas, un recorte drástico a la bolsa pública de trabajo y su reemplazo por«actores independientes», junto con una mayor facilidad para que los empleadores puedan despedir. Tampoco se intentaría poner un límite a las ganancias de los particulares en los servicios sociales ni en la educación, y se fortalecerían los derechos de propiedad privada sobre bosques y costas. En términos socioeconómicos, se trataba de un programa más neoliberal que el de los ocho años de alianza burguesa transcurridos entre 2006 y 2014. Lo único de tinte progresista fueron algunas medidas ambientalistas y una mayor cantidad de días de licencia paga para los progenitores empleados que vivieran con niños. En junio de este año, el Partido de la Izquierda retiró su apoyo como consecuencia de la introducción de alquileres a precios de mercado, y el gobierno cayó. Pero la reforma también cayó y el gobierno retornó. Su manejo 74 Göran Therborn | nueva sociedad | 297 de la pandemia consistió en secundar a la autoridad sanitaria encargada de decidir las políticas del área, de manera menos contundente y exitosa que la gestión del covid-19 de los otros gobiernos nórdicos, pero con mejores resultados que el resto de Europa. Quizás los deslucidos gobiernos de Löfven hayan logrado algo potencialmente importante: el electorado del Partido del Centro ha cambiado, o más bien ha sido(en parte) intercambiado. Tras la dimisión de Löfven como líder socialdemócrata y por ende como primer ministro, su sucesora –la ex-ministra de Finanzas Magdalena Andersson– debió obtener la confianza parlamentaria. Según encuestas realizadas entre votantes del Partido del Centro, una gran mayoría prefiere ahora a la candidata socialdemócrata por sobre su rival del Partido Moderado. Esto podría significar el comienzo de una larga orientación hacia la centroizquierda, aunque de cara al futuro inmediato la dirigencia de la agrupación centrista se ha atrincherado en posiciones de un liberalismo económico acérrimo. Los protagonistas en la historia noruega también son el socialdemócrata Partido Laborista y el Partido de Centro, aunque uno de los actores y el Los protagonistas contexto son muy diferentes. La agrupación mencionada en segundo término se formó, al igual que en en la historia noruega Suecia, como Partido de los Agricultores, pero pertambién son el socialdemócrata Partido Laborista y manece mucho más arraigada al mundo rural en un país menos urbanizado. Noruega mantiene un nivel de servicios públicos rurales que ha sido abandonado en Suecia. El Partido de Centro noruego no ha el Partido de Centro sido cooptado por el liberalismo de una clase media urbanizada y, junto con el Partido de la Izquierda Socialista, jugó un papel clave en la exitosa resistencia contra los planes de adhesión a la ue impulsados por socialdemócratas y conservadores. El contexto de la reciente formación de gobierno en Noruega fue una clara derrota del Partido Conservador y su principal socio en la coalición(hasta 2020), el xenófobo y neoliberal Partido del Progreso. Juntos perdieron 8,3% de los votos, después de haber gobernado durante ocho años unidos a dos aliados de derecha más pequeños. Los vencedores electorales fueron el Partido de Centro y dos agrupaciones situadas a la izquierda de la socialdemocracia, que a su vez tuvo un retroceso. La primera opción de los socialdemócratas era un gobierno mayoritario del Partido Laborista(26% de los votos), Centro (13,5%) e Izquierda Socialista(6%). Pero esta última fuerza, insatisfecha con la propuesta, se retiró de las negociaciones. El Laborista y el Partido de Centro procedieron entonces a formar una coalición de minorías, tolerada por la Izquierda Socialista y el Partido Rojo(2,4%), que sumó 89 de los 169 escaños. La plataforma de gobierno es un llamado explícito a una reforma:«Las elecciones de 2021 definían qué tipo de sociedad es la que queremos. Los tema central | Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas 75 resultados arrojaron una mayoría histórica en favor de una dirección nueva y más justa para el país.(...) Tras ocho años en los que aumentaron las diferencias y la centralización, el gobierno trasladará el poder a la gente común en todas las áreas de la sociedad». Se promete defender y promover el Estado de Bienestar de manera vigorosa.«No se comercializarán las prestaciones sociales fundamentales, y el nuevo gobierno reducirá significativamente el alcance de los actores comerciales en el área del bienestar.(...) El gobierno apuntará a reducir el uso de mecanismos del mercado en todos los ámbitos del Estado de Bienestar.(...) Es necesario limitar la actual lógica del mercado, la gestión por objetivos y la privatización de los servicios de salud». Cabe destacar que, de todos modos, estas últimas tendencias están menos difundidas que en Suecia, donde los socialdemócratas incluso se han visto forzados a profundizarlas para permanecer en el poder 5 . El límite al reformismo noruego, algo típico en la mayoría de los reformismos, está dado por la estructura económica de poder. En la Noruega contemporánea, el núcleo de esa estructura es el sector(mayormente público) del gas y del petróleo. Dos semanas antes de la Conferencia de Glasgow sobre cambio climático, la plataforma de gobierno declaraba lo siguiente: «Se desarrollará la industria petrolera noruega, no se la desmantelará.(...) Se seguirán dando permisos para realizar exploraciones de petróleo y de gas en nuevas áreas» 6 . Esa es una de las principales razones por las cuales la Izquierda Socialista no se unió al gobierno. Mientras la política parlamentaria contemporánea de los tres países escandinavos suele describirse en términos de dos bloques compuestos por la izquierda y la derecha(aunque en la práctica eso no se ve con tanta frecuencia ni con tanta claridad), la situación partidaria en Finlandia es de una promiscuidad general, en la que cualquier alianza es posible. De hecho, en una ocasión los socialdemócratas y los conservadores gobernaron juntos. En otra, al igual que en Noruega, el partido xenófobo(los Verdaderos Finlandeses) ha sido incluido en el gobierno. Esta despolarización es un fenómeno de las últimas décadas. Anteriormente, en comparación con los demás países nórdicos, Finlandia mostraba grietas mucho más profundas, que se remontaban a la sangrienta guerra civil de 1918 entre los trabajadores y campesinos«rojos» y los burgueses y propietarios agrícolas«blancos». 5. Ya antes de los consabidos 73 puntos incluidos en el Acuerdo de Enero de 2019, el Estado de Bienestar se había visto más socavado por las privatizaciones y la mercantilización en Suecia que en el resto de los países nórdicos. Ver Mats Hallenberg:«Den privatiserade välfärdsstaten»[El Estado de Bienestar privatizado] en Erik Bodensten et al.(eds.): Nordens historiker [Historiadores de los países nórdicos], Universidad de Lund, Departamento de Historia, Lund, 2018. 6. Las citas textuales han sido extraídas de la Plataforma de Hurdal, denominada así por la localidad y el hotel donde se forjó el programa y disponible en. 76 Göran Therborn | nueva sociedad | 297 Después de la división entre comunistas y socialdemócratas, estos últimos nunca lograron convertirse en un partido dominante con 40%-45% de los votos, como en los otros países nórdicos; debieron conformarse con ser la primera minoría con 25%, y luego decayeron. Sin embargo, bien puede decirse que la actual coalición conducida por la socialdemocracia es un gobierno de centroizquierda, sobre todo con Sanna Marin, la primera ministra designada en segundo término 7 . En el bloque están incluidos el sdp(17,7% de los votos); el Partido del Centro, líder del anterior gobierno luego golpeado en las urnas(13,8%, con una caída de 7,3%); la Liga Verde(11,5%); la Alianza de la Izquierda(8,2%); y el Partido Popular Sueco de Finlandia(4,5%), que representa a la pequeña pero políticamente hábil minoría de habla sueca y es un integrante casi permanente de cualquier coalición. En 2019 el gobierno de coalición, liderado por el Partido del Centro y acompañado por el conservadurismo tradicional de Coalición Nacional y la derecha xenófoba de los Verdaderos Finlandeses como coprotagonistas, convocó a elecciones anticipadas. El Parlamento había rechazado su principal propuesta, vinculada a una reorganización del sistema de salud. Tenía dos ingredientes fundamentales: un traslado administrativo desde municipalidades hacia nuevas regiones y el apoyo a la intervención de agentes comerciales, impulsado por el Partido de Coalición Nacional. La salida de los Verdaderos Finlandeses y de Coalición Nacional inclinó la balanza gubernamental hacia la izquierda. La nueva coalición logró que su variante de reforma sanitaria fuera aprobada por el Parlamento en junio de 2021. Incluía a las nuevas regiones con responsabilidad sobre las prestaciones de salud y mostraba una clara orientación igualitaria y pública.«El objetivo central de la reforma será reducir las desigualdades en salud y bienestar», decía la declaración gubernamental, que luego agregaba:«El sector público será el principal proveedor de los servicios(...) el sector privado y el tercer sector actuarán como proveedores complementarios». A diferencia de lo ocurrido en Noruega, la declaración gubernamental del nuevo gabinete finlandés no contiene ningún quiebre explícito con el pasado, sino que destaca el compromiso de proteger y desarrollar el Estado de Bienestar.«Nuestro objetivo es transformar Finlandia de manera tal que para 2030 sea sostenible desde el punto de vista social, económico y ecológico. En un Estado de Bienestar nórdico es la economía la que está al servicio de la población, no al revés». También hay una promesa igualitaria.«Finlandia 7. Antti Rinne, líder del Partido Socialdemócrata desde 2014, había sido designado primer ministro tras las elecciones de 2019, pero se vio obligado a renunciar después de un conflicto con los trabajadores del servicio postal que desencadenó grandes huelgas de solidaridad con un amplio apoyo social. tema central | Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas 77 será un país más justo y equitativo(...). Se reducirán las desigualdades en salud, bienestar e ingresos, y habrá una mayor inclusión social». Se señala asimismo:«Más gente se enfrenta ahora al riesgo de pobreza y exclusión. El gobierno actuará con determinación para reducir la pobreza y la exclusión, especialmente entre los jubilados y las familias con niños». La«Finlandia justa, igualitaria e inclusiva» es uno de los siete«temas estratégicos» de la coalición, que mencionan en primer lugar una«Finlandia con neutralidad en carbono, que proteja la biodiversidad» 8 . Al igual que los gobiernos de Dinamarca y Noruega, el gabinete finlandés mostró una reacción rápida y vigorosa frente a los efectos del covid-19. El apoyo a la socialdemocracia pegó un salto temporal hacia el verano de 2020; registró un aumento de casi 6% en relación con el resultado electoral, para luego volver al nivel inicial. La intervención más dramática del gobierno se produjo a comienzos de 2020, cuando el virus parecía propagarse más allá de la capital. Se convocó entonces al Ejército para que aislara la región metropolitana del resto del país. La inmigración y la xenofobia se han convertido en grandes problemas en todos los países nórdicos y han generado nuevos partidos de extrema derecha de magnitud considerable en todos ellos. Estas agrupaciones se incorporaron al ámbito de la La inmigración política tradicional de manera más temprana y proy la xenofobia funda en Dinamarca que en el resto de la región. En ese país, la legislación reciente incluye normas migratorias cada vez más restrictivas, políticas de se han convertido en grandes asimilación forzosa y para destruir la concentración problemas en todos en«guetos» de los inmigrantes y su descendencia, así como castigos especiales y más severos para los los países nórdicos delitos cometidos por quienes viven en esas zonas. Entre los exponentes tradicionales, el Partido Liberal se puso a la vanguardia de esta tendencia y gobernó Dinamarca durante la primera década del siglo xxi con el apoyo del xenófobo Partido Popular Danés. El mayor perjudicado por esta alianza liberal-xenófoba fue la socialdemocracia, enfrentada a una extrema derecha posicionada como alternativa en favor del Estado de Bienestar, pero solo para los nativos. Los socialdemócratas se adaptaron gradualmente al nuevo clima cultural, pero nunca lo suficiente. La política electoral danesa tiene una particular volatilidad debido a la cantidad de partidos que superan el bajo umbral(2% de los votos) y cuentan 8. Todas las citas textuales han sido extraídas del programa oficial de gobierno de la primera ministra Marin,«Osallistava ja osaava Suomi. Sosiaalisesti, taloudellisesti ja ekologisesti kestävä yhteiskunta»[Finlandia inclusiva y competente: social, económica y ecológicamente sostenible], 2019, disponible en. 78 Göran Therborn | nueva sociedad | 297 con representación parlamentaria. A pesar de un nuevo retroceso socialdemócrata(esta vez, pequeño) y de un ligero crecimiento del Partido Liberal para transformarse en la primera minoría, el dominio de la coalición de derecha se quebró en 2011 como consecuencia de un gran avance del Partido Social Liberal 9 y del desastre sufrido por los conservadores. La coalición de centroizquierda resultante luego fue depuesta en 2015 pese a la significativa mejora de los socialdemócratas(que se convirtieron en el partido más votado) y al derrumbe de los liberales. El gran vencedor fue el xenófobo Partido Popular Danés, mientras que los dos socios de la coalición socialdemócrata sufrieron una dura caída. La coalición liberal de derecha regresó entonces al poder. En 2019 la ruleta se detuvo nuevamente en el color rojo. En comparación con las cifras previas, los socialdemócratas descendieron un poco y el Partido Liberal creció. Pero el Partido Popular Danés prácticamente colapsó y un partido liberal más pequeño también perdió votos, situación a la que se contrapuso el avance del Partido Social Liberal y de los dos partidos ubicados a la izquierda de la socialdemocracia. Tras la debacle de 2015 dimitió la líder de los socialdemócratas Helle Thorning-Schmidt, apodada«Gucci Helle» –elegante personaje de la Tercera Vía, que apuntaba a hacer de Dinamarca un«Estado de competencia»– y su sucesora marcó otro rumbo. Mette Frederiksen venía del ala izquierda del partido y el nuevo rumbo tenía dos aspectos principales: uno era el retorno a la socialdemocracia del Estado de Bienestar y la Primera Vía; el otro era el compromiso de una política antiinmigración dura. Funcionó en términos del rompecabezas parlamentario. Los votos perdidos por el Partido Popular Danés se distribuyeron de manera variada y fueron a parar a partidos xenófobos desperdigados, a los liberales y también a los socialdemócratas, que captaron una gran parte. De todos modos, estos últimos no obtuvieron un crecimiento neto, ya que dejaron ir votos hacia la izquierda y hacia sectores más cosmopolitas de los social-liberales. La mejor manera de gestionar las dos caras del nuevo rumbo era a través de un gobierno minoritario unipartidista que buscara apoyo en las fuerzas de derecha para las políticas migratorias y en la izquierda para las políticas sociales. Frederiksen propuso ese objetivo en su campaña electoral, por lo cual después no hubo negociaciones de coalición. Sin embargo, para ser primera ministra tuvo que obtener el respaldo de la izquierda y de los social-liberales, lo que dio lugar a una declaración conjunta titulada«Dirección justa para Dinamarca». En ella se afirma que las elecciones de 2019 le han dado a Dinamarca«una oportunidad histórica para establecer una nueva dirección 9. El nombre oficial del partido es Izquierda Radical, pero no refiere a la izquierda clásica sino que se trata de una antigua escisión del Partido Liberal, denominado a su vez Venstre(«Izquierda» en danés). tema central | Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas 79 política» 10 . La declaración es un catálogo bastante concreto de objetivos en materia de políticas, sin propuestas de reformas o proyectos trascendentes. Se trata de una socialdemocracia claramente correctiva. Las ambiciones son modestas, se resumen en la frase«Fortaleceremos nuevamente nuestro bienestar». Entre los requisitos básicos para la política económica del gobierno, se señala la necesidad de que«no aumenten las brechas económicas en la sociedad, que no se reduzcan los impuestos en los sectores más altos y que no se deteriore la red de seguridad social». Se promete un fondo para la mejora del bienestar( welfare lift ) equivalente a más de 1.000 millones de dólares para 2025.«El dinero ha de invertirse en el crecimiento de los niños, en educación y en una mejor capacitación para combatir la pobreza, reducir la desigualdad y asegurar un buen marco de condiciones a las empresas danesas». La política climática es más ambiciosa y plantea objetivos vinculantes. También hay una sección sobre inmigración y sobre Dinamarca en el mundo, en la cual se suaviza la estridente retórica nativista utilizada por Frederiksen en su campaña. La socialdemocracia nórdica ha venido La socialdemocracia nórdica ha venido sufriendo sufriendo una merma una merma en su caudal electoral, con una caída de 30%-40% respecto a los resultados de las décadas de 1950-1960. No obstante, aún ocupa una posición en su caudal electoral. No obstante, aún central en los sistemas partidarios nacionales. Pese a ocupa una posición todo su éxito anterior, no ha suprimido la oposición a su izquierda. Con el tiempo, esta última se ha convertido en una socialdemocracia más de izquierda, central en los sistemas partidarios especialmente tras la desaparición del comunismo, pero su importancia ahora crece a partir del retroceso socialdemócrata. Por el momento, los partidos de izquierda –hay dos en Dinamarca y Noruega, uno en Finlandia y uno en Suecia– son más fuertes en Dinamarca. En las últimas elecciones parlamentarias, la relación entre la socialdemocracia y la izquierda fue de 2 a 1. En los comicios municipales de noviembre de 2021, el más radical de los dos partidos daneses de izquierda, la Lista de Unidad de la Alianza Roji-Verde, obtuvo 24,6% de los votos y puso fin a un siglo de dominio electoral socialdemócrata en Copenhague, que se derrumbó hasta 17,3%. Conclusión: perspectivas de la socialdemocracia La presencia de gobiernos(liderados por) socialdemócratas en los cuatro países nórdicos no indica hoy una nueva tendencia política, ni siquiera si 10. Citas textuales extraídas de la edición de. 80 Göran Therborn | nueva sociedad | 297 se considera que una coalición alemana del mismo signo ha asumido sus funciones durante el proceso de escritura de este artículo. La volatilidad electoral y las eventuales secuelas derivadas de sistemas partidarios móviles y fragmentados generan incertidumbre respecto a las perspectivas de la socialdemocracia en la región. En principio, su actual posición gobernante significa dos cosas: por un lado, confirma y ratifica el final de la hegemonía del neoliberalismo, desplazado por su evidente incapacidad para enfrentar la pandemia. Lo hicieron las fuerzas conservadoras con un cambio de rumbo, el Congreso de Estados Unidos, la Comisión de la ue y los tories británicos. Ahora se lo sigue haciendo para proteger los Estados de Bienestar más desarrollados. En segundo lugar, las recientes elecciones celebradas en el norte de Europa demuestran que la socialdemocracia es una fuerza debilitada pero que todavía tiene vigencia. Se encuentra en una crisis, pero esta crisis no es terminal. El desencadenamiento de la crisis climática y el consecuente llamamiento a una profunda transformación social ofrecen una oportunidad para que la socialdemocracia desarrolle un programa integral de reformas. El ala progresista de los demócratas lo ha hecho en eeuu con su Nuevo Pacto Verde ( Green New Deal ), hoy devaluado por el ala derecha del partido. Por desgracia, no ha surgido esa ambición en los movimientos socialdemócratas del norte de Europa. No existe una visión socioecológica amplia en las declaraciones gubernamentales de los países nórdicos, ni en el programa electoral o el acuerdo de coalición del spd. Mientras se destaca el objetivo de alcanzar la neutralidad en carbono para 2045, la política climática hace hincapié en la competitividad nacional, la creación de empleo y el liderazgo internacional. La declaración del gobierno danés de 2019 lo sintetiza:«El mercado mundial de la transición hacia una economía verde está creciendo(...). Para las empresas danesas es una oportunidad única, que será aprovechada». En su discurso de asunción, la nueva líder socialdemócrata y primera ministra sueca Magdalena Andersson saludó«el comienzo de una revolución industrial verde en Suecia». En Alemania, el reciente acuerdo de coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales tiene la misma perspectiva:«Vemos el camino hacia un mundo neutral en co 2 como una gran oportunidad para la posición industrial de Alemania». Al parecer, los socialdemócratas del norte de Europa se ven a sí mismos sobreviviendo cómodamente como si fueran administradores de un capitalismo verde en enclaves privilegiados, mientras el mundo –según la ciencia del clima– se torna cada vez más hostil. Sin embargo, las perspectivas inciertas denotan que quizás no sea esa la última palabra de la socialdemocracia europea. La socialdemocracia se juega en la batalla contra el miedo Cristina Monge La nueva socialdemocracia necesita recuperar la centralidad de la lucha contra la desigualdad, pero, al mismo tiempo, debe dar cuenta de los cambios globales, en un mundo en plena transformación. En esta batalla por cerrar brechas, resulta fundamental articular respuestas sobre el cambio climático y la revolución digital. El año 2021 ha sido testigo de distintos triunfos electorales de las socialdemocracias europeas, lo que ha traído al debate público una cierta sensación de resurgimiento del ideario que, sin duda, vertebró la Europa del bienestar. Un análisis más detallado, sin embargo, tendrá que contemplar no solo la recuperación de algunos partidos socialdemócratas, sino también el retroceso de sus antagonistas, los conservadores, y sobre todo, la emergencia de nuevas fuerzas, a izquierda y derecha, que se pueden calificar de extramuros de lo que han sido los sistemas de partidos tradicionales. No estamos, por tanto, ante una recuperación robusta y consolidada de la socialdemocracia, sino ante una cierta recuperación unida a una mayor fragmentación del electorado y a un retroceso de los partidos conservadores que gestionaron, en buena parte de Europa, la crisis de 2008. Cristina Monge: es politóloga. Investiga en áreas vinculadas a la calidad democrática y la gobernanza para la transición ecológica. Es presidenta de la iniciativa ciudadana Más Democracia(Twitter:<@mas_demo>). Palabras claves: cambio climático, desigualdades, Estado de Bienestar, revolución digital, socialdemocracia. 82 Cristina Monge | nueva sociedad | 297 Así las cosas, si bien es cierto que no conviene abanderar posiciones triunfalistas, tampoco es momento de dejar pasar la oportunidad. Los cambios en los sistemas de partidos y en las preferencias del electorado muestran a las claras que vivimos momentos de grandes transformaciones que hay que saber identificar e interpretar y que exigen respuesta. Quien acierte en este desafío diseñará el futuro, que es tanto como decir que lo gobernará. Las sociedades actuales, que ya vivían en un momento de incertidumbre generado por la revolución tecnológica, los cambios demográficos o el camMuchas de las coordenadas sobre bio climático –entre otros factores–, han visto cómo la incertidumbre y la inseguridad se han multiplicado tras la pandemia de covid-19. Muchas de las coordelas que discurría la nadas sobre las que discurría la vida están en plena vida están en plena transformación, transformación, o directamente han desaparecido. Pocas certezas quedan en pie en apenas dos generaciones. Según el Eurobarómetro de primavera de 2021 1 , o directamente han entre los sentimientos que dicen tener los europeos en desaparecido el momento actual figuran la incertidumbre en primer lugar, seguida de la esperanza, para a continuación describir sensaciones que apuntan en la misma dirección: frustración, impotencia, enfado y miedo. La aversión a esta incertidumbre es algo común a la naturaleza humana y, de forma especial, a Occidente, cuya historia bien puede entenderse como una continua búsqueda de certezas. Todo esto incapacita en gran medida para entender lo que está ocurriendo. El compañero de la aversión a la incertidumbre es el miedo. Miedo al futuro, miedo a lo desconocido, miedo a no entender y no saber sobrevivir en ese nuevo espacio, en un momento en que la política, y en especial las instituciones democráticas, han dejado de ser percibidas en Europa como el manto protector que fueran en otros momentos. Las huellas de la gestión de la crisis de 2008 perviven en el imaginario de una ciudadanía que entendió que el futuro había dejado de ser una línea recta y ascendente de progreso, al tiempo que sentía que la política no le era útil porque no la protegía. La respuesta no se hizo esperar de forma especialmente contundente en el sur de Europa: desconfianza hacia las instituciones y desafección política. Si en 2011 la desafección tomó en España la forma del 15-m, que llenó las plazas de indignación, de los Brancosos en Portugal, de La Nuit debout[noches en pie] en Francia, etc., ahora la desafección muestra su otro lado, el del desapego de la política y la profunda desconfianza en el sistema democrático. Según el mismo Eurobarométro de abril de 2021, en 1. Disponible en. tema central | La socialdemocracia se juega en la batalla contra el miedo 83 España apenas 7% de la ciudadanía confía en los partidos políticos y poco más de 15% en el Parlamento 2 . No es la primera vez que emerge en Europa este estado de ánimo en forma de desafección y descontento. En Algo va mal , el historiador y escritor británico Tony Judt se preguntaba hace casi una década:«¿Qué legaron la confianza, la tributación progresiva y el Estado intervencionista a las sociedades occidentales en las décadas que siguieron a 1945? La sucinta respuesta es seguridad, prosperidad, servicios sociales y mayor igualdad en diversos grados» 3 . Curiosamente, todo aquello que hoy se tambalea, asimilando la incertidumbre al miedo. Quizá por eso el mismo Judt afirmaba que«si la socialdemocracia tiene futuro será como una socialdemocracia del temor». El contexto actual crea sociedades temerosas y desconfiadas porque la línea recta del progreso se ha truncado, porque la revolución tecnológica y la inteligencia artificial dibujan un escenario de arenas movedizas, porque el cambio climático supone modificaciones en las condiciones de vida humana en el planeta cuyo alcance tan solo se puede estimar ligeramente y en escenarios cambiantes, y porque la desigualdad se ha instalado en el disco duro del sistema. Mientras esto ocurre, la política se muestra impotente. Porque no sabe, porque no puede o por ambas cosas, pero el resultado es una enorme sensación de desprotección de la ciudadanía, que observa temblorosa y desconfía. El contexto: un modelo de globalización fallido Si bien ya antes de la pandemia se detectaban repliegues nacionales y un cierto movimiento de desglobalización apoyado en tesis proteccionistas, la forma en que el covid-19 ha golpeado al planeta ha puesto de manifiesto algunas de las fallas más evidentes de la globalización. Una Europa perpleja por su dificultad para reaccionar ante el virus al carecer de capacidad de producir instrumentos básicos como respiradores; China consolidándose como la fábrica del mundo y el nuevo enemigo a batir por la política de un Estados Unidos que ha liderado la globalización y se ha roto en dos pedazos por el camino, y África que contempla cómo, mientras en Europa, al momento de escribir estas páginas, el porcentaje de vacunación supera ya el 70% de la población adulta, ellos apenan llegan a 7%, en lo que supone un claro fracaso de instrumentos como Covax 4 . 2. Disponible en. 3. T. Judt: Algo va mal , Taurus, Madrid, 2010, p. 77. 4. Covax es el fondo de acceso mundial para las vacunas covid, dependiente de la Organización Mundial de la Salud(oms). Más información en. 84 Cristina Monge | nueva sociedad | 297 Mientras tanto, el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (imdc, por sus siglas en inglés) muestra cómo el cambio climático es ya el principal motivo de desplazamientos internos y una de las mayores causas de migraciones 5 . Si a esto le unimos que la revolución digital, desde la extensión de las tecnologías de la comunicación hasta la inteligencia artificial, no reconoce frontera alguna, podemos concluir que las grandes macrotendencias que se dibujan en el momento actual tienen siempre una dimensión global. Por si esto no bastara, la pandemia ha mostrado a las claras que el planeta es uno, que cualquier cosa que ocurra en cualquier punto es capaz de generar efectos en el conjunto del globo, que somos interdependientes y que esta interdependencia es de una asimetría extrema. No obstante, los discursos de una vuelta al proteccionismo nacionalista están hallando eco en aquellos sectores de la población que se encuentran más desprotegidos frente a una globalización despiadada. Donald Trump, Jair Bolsonaro, pero también Viktor Orbán, Eric Zemmour y otras fuerzas de extrema derecha que pueblan Europa han encontrado en la vuelta a las identidades nacionales y el rechazo de la globalización un elemento de protección para ofrecer a sus fieles. Frente a esto, la socialdemocracia debería ser capaz de pensar otro modelo de globalización capaz de plantear políticas globales, pero partiendo de la La socialdemocracia debería ser capaz diversidad de lo local y tornando en protección lo que ha podido ser percibido como una amenaza. El reciente acuerdo alcanzado en España para garantide pensar otro modelo zar que las plataformas de creación de contenidos de globalización audiovisuales tengan producción en lenguas cooficiales(como el catalán) es un ejemplo de ello: una industria eminentemente global a la que se obliga a producir en lenguas minoritarias para protegerlas 6 . Otro gran vector de la globalización, el comercio, debe también virar en esta línea. Como señala Manuel Escudero: «Se trata de plasmar en los nuevos acuerdos comerciales en el futuro un multilateralismo con valores, una apuesta por los acuerdos con transparencia, con cláusulas que protejan los derechos de los trabajadores, con respeto a los retos ambientales que se plantean en el planeta para las próximas décadas, con sanciones para la inobservancia de estos principios» 7 . 5. V.. 6. Carlos E. Cué, Javier Casqueiro, José Marcos y Camilo S. Barquero:«El Gobierno y erc pactan un mínimo de 15 millones de euros de producción anual en lenguas cooficiales y desbloquean los Presupuestos» en El País , 15/12/2021. 7. M. Escudero: Nueva socialdemocracia , Pablo Iglesias, Madrid , 2021, p. 117. tema central | La socialdemocracia se juega en la batalla contra el miedo 85 Se está gestando un nuevo contrato social La Gran Depresión de la década de 1930 y la Segunda Guerra Mundial alumbraron un nuevo contrato social, de carácter progresista, que vio nacer el Estado social. En la década de 1970, la crisis energética y económica engendró otro contrato, esta vez de corte neoliberal, cuyas consecuencias se dejaron notar de forma dolorosa en la gestión de la crisis de 2008. Una de las herencias que dejó, y de la que Europa aún no se ha recuperado, es la ampliación de las brechas de desigualdad hasta niveles que no se conocían desde la Primera Guerra Mundial. Hoy la pandemia ha acelerado tendencias previas, ha traído otras nuevas y ha barrido en apenas unos meses dogmas neoliberales que se consideraban inamovibles. Si alguna vez la«doctrina tina» –« There is no alternative »– pudo resultar creíble, hoy se ha podido comprobar hasta qué punto no es así. Tras una gestión de la crisis de 2008 basada en lo que pasará a la historia como«austericidio», con una enorme factura en términos de desigualdad, de desconfianza en la política y de emergencia de opciones políticas de ultraderecha, hoy se asiste a un cambio de paradigma. La recuperación en Europa será posible por el impulso de fuertes inversiones públicas, lo que supone toda una impugnación de la década de la Troika, los recortes en los presupuestos públicos y el abandono de la población a un«sálvese quien pueda». No solo eso: los planes de recuperación con los que los Estados miembros harán frente a las secuelas de esta crisis están concebidos desde el convencimiento de la necesidad de transformación del modelo económico. En España, los fondos Next Generation llevan por título«Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia», en lo que supone una clara manifestación de la necesidad de transformar el modelo económico para generar economías y sociedades más resilientes. Todos estos elementos apelan a la necesidad de una«Gran Transformación» que revise el modelo económico, social y político sobre el que se asienta Occidente. Si bien es cierto que está por verse que estas políticas expansivas se mantengan en el tiempo, desde distintas ópticas políticas se llama la atención sobre la renovación del contrato social en marcha. Es un momento clave para quien sepa verlo y tenga capacidad de liderarlo. Como afirman Antón Costas y Xosé Carlos Arias,«los interesados en fomentar una prosperidad inclusiva deben aprovechar este nuevo Zeitgeist y esta nueva mentalidad para promover una nueva Gran Transformación.(…). El instrumento de esta nueva Gran Transformación tiene que ser la construcción de un nuevo contrato social, el cual, inevitablemente, ha de ser diferente al de la posguerra del siglo pasado, porque ahora las fuentes de desigualdad y de la falta de buenos empleos son distintas» 8 . 8. X.C. Arias y A. Costas: Laberintos de prosperidad , Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2021, p. 203. 86 Cristina Monge | nueva sociedad | 297 El punto de partida socialdemócrata: dar la batalla a la desigualdad De todos los elementos que aparecen en los análisis de prospectiva sobre las grandes tendencias que dibujan un futuro cada vez más inmediato, dos aparecen como retos comunes de primera magnitud, entre otras crisis, por lo que suponen de vectores de desigualdad. No es extraño que en el ámbito europeo y en el marco del programa Next Generation se haya acuñado ya la expresión«doble transición» para subrayar la importancia de hacer frente a estos dos desafíos: el cambio climático y la revolución digital. Ambos fenómenos dibujarán buena parte de la sociedad del siglo xxi, pero su abordaje difiere en función de criterios ideológicos y de posicionamientos políticos. Tanto la transición ecológica, de cuya necesidad ya nadie duda, como la revolución digital, pueden ser gestionadas con criterios políticos diferentes y dar lugar a modelos distintos. Es en el«cómo», y no tanto en el«qué», sobre el que ya existen importantes consensos, donde las distintas ideologías habrán de mostrar sus propuestas. La esencia de las visiones progresistas ha estado siempre ligada a la lucha contra la desigualdad. El papel de lo público, la regulación de la actuación de las empresas, la negociación colectiva y todos los elementos del Estado de Bienestar han tenido como objetivo fundamental la lucha contra las desigualdades y la apuesta por la redistribución de la riqueza. Ahora bien, en un momento en el que las teorías meritocráticas han mostrado su incapacidad para explicar los cambios sociales 9 , y donde la globalización ha supuesto un notable debilitamiento para las políticas fiscales sin generar instituciones que suplan sus funciones ni nuevos modelos de gobernanza, ¿se pueden seguir aplicando las mismas recetas? El mejor conocimiento existente sobre los efectos de estos fenómenos ha abierto la discusión sobre la necesidad de conjugar redistribución con predistribución.«La socialdemocracia del siglo xxi debería entrar en la sala de máquinas de la producción para tratar de reducir, antes de que se produzcan, las desigualdades en rentas primarias que generan los mercados» 10 . Es decir, combinar políticas fiscales progresistas que conlleven un incremento de impuestos a las rentas altas con aquellas que se centran en fortalecer las capacidades de las personas para que puedan desarrollar su talento en igualdad de condiciones. Educación, sanidad o vivienda son algunos de estos ejes. He aquí, por tanto, un asunto crucial: articular políticas que permitan dar la batalla a la desigualdad para gestionar desde el ideario socialdemócrata los retos del momento. 9. Para profundizar en este aspecto, es imprescindible la obra de Michel J. Sandel: The Tyranny of Merit: What’s Become of the Common Good? , Penguin, s./l., 2020. 10. Borja Barragué: Larga vida a la socialdemocracia , Planeta, Barcelona, 2019. tema central | La socialdemocracia se juega en la batalla contra el miedo 87 La crisis climática exige repensar la idea de progreso Los últimos informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático(ipcc, por sus siglas en inglés) que asesora a la Organización de las Naciones Unidas(onu) en asuntos climáticos, los movimientos financieros que apoyan la economía verde para esquivar el riesgo climático de sus inversiones, la mayor importancia que la ciudadanía da a estos asuntos y la evidencia de que la crisis climática ya está aquí en forma de nuevos y salvajes tornados en eeuu, inundaciones en el centro de Europa o sequías prolongadas en África que ocasionan buena parte de los desplazamientos y migraciones, ponen de manifiesto que esto lo cambia todo y exige repensar los cimientos de nuestro modelo de desarrollo. La propia idea de desarrollo y de El cambio climático nos empobrece a progreso necesita ser repensada a la luz de estos impetodos, pero más rativos. El cambio climático nos empobrece a todos, pero más a los más pobres. Como buen acelerador de a los más pobres tendencias previas, los efectos del cambio climático sobre la desigualdad se dejan sentir ya tanto a escala global como en el interior de cada uno de los países, también de los desarrollados. Desde una perspectiva global, lo que se viene denominando la«doble injusticia del cambio climático» llama la atención sobre el hecho de que los países en vías de desarrollo, que son los que menos responsabilidad tienen en la aparición del cambio climático, son los que más dificultades sufren a la hora de hacerle frente. Su economía es más dependiente del medio natural y su capacidad de invertir en tecnología o infraestructuras para la adaptación, manifiestamente escasa. Son estos países los más vulnerables ante la crisis climática, lo que tiene una relación directa con los desplazamientos y migraciones climáticas cuya consideración jurídica está todavía por dilucidarse. La Convención de Ginebra no incluye a los migrantes climáticos en la categoría de refugiados, si bien su naturaleza difiere sustancialmente de la de otros migrantes económicos. He aquí, por lo tanto, un reto que no debería tardar en resolverse. No obstante, la desigualdad no se exacerba solo en el ámbito global. También en el interior de los Estados, incluso de los desarrollados, el cambio climático está acentuando ya hoy las desigualdades. Fenómenos como la pobreza energética son especialmente graves ante olas de calor en verano o episodios de frío extremo en invierno, como el insólito temporal Filomena que cubrió de nieve en enero de 2021 la mitad norte de la Península Ibérica, y cuyos estudios de atribución no dudan en relacionar con el cambio climático. Según la actualización de indicadores de pobreza energética en España elaborada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en 2019 16,7% de los hogares poseían un gasto energético superior 88 Cristina Monge | nueva sociedad | 297 al doble de la mediana nacional; 10,6% de los domicilios estaban afectados por la pobreza energética escondida; 7,6% de la población tuvo problemas para mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante el invierno; y 6,6% de la población tuvo retrasos en el pago de facturas de suministros de la vivienda 11 . En estos debates sobre la compleja relación entre sostenibilidad y desarrollo, que se avivan al mismo ritmo que la crisis se acentúa, surgen dos posiciones, ambas merecedoras de atención. A un lado los tecnooptimistas creen que la tecnología todo lo puede, y lo que no puede hoy lo podrá mañana. Al otro, los decrecentistas argumentan que la sostenibilidad solo se alcanzará decreciendo económicamente. En ambas posiciones encontramos parte de senCobran importancia las opciones que tido: sin tecnología no hay sostenibilidad posible; pero solo con tecnología, tampoco. Y de la misma manera, parece que será necesario decrecer en alguplantean analizar en nos sectores económicos; pero hacerlo en conjunto, qué sectores crecer y en cuáles decrecer en como sociedad, es algo que no defendería nadie que quisiera ganar unas elecciones. Así las cosas, están cobrando cada vez mayor importancia las opciofunción de una nueva nes que plantean analizar en qué sectores crecer y idea de progreso en cuáles decrecer en función de una nueva idea de progreso. Ya hace tiempo que se empezó a plantear que el pib no es la mejor forma de medir la riqueza, y organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(ocde) llevan años trabajando en esto. Pero el pib es solo un indicador. Lo que hay que redefinir es el concepto que describe. Esta nueva noción de progreso dentro del paradigma de la sostenibilidad condiciona desde la decisión de qué sectores económicos deben ser prioritarios y cuáles no, hasta la relación con los grandes oligopolios económicos o financieros; desde la manera de dar una salida justa y digna a las personas cuya actividad laboral resulte inviable bajo la premisa de la sostenibilidad o sea superada por los avances tecnológicos, hasta las políticas fiscales que permitan redistribuir la riqueza sin cargar las tintas ni en los más vulnerables ni, de forma exclusiva o desproporcionada, en las clases medias. La transición ecológica es hoy ya una realidad que avanza imparable. Ahora bien, todas las transiciones tienen víctimas, y esta también las tendrá. Los«chalecos amarillos», que surgieron como reacción al incremento del impuesto al diésel en Francia, dieron un primer aviso, y no será el único si la transición se hace de espaldas a las exigencias de carácter social. Es imprescindible que la transición ecológica vaya unida a la«transición justa», como 11. miteco:«Actualización de indicadores de la estrategia nacional contra la pobreza energética», 2020. tema central | La socialdemocracia se juega en la batalla contra el miedo 89 se encargaron de reivindicar hace más de una década los sindicatos españoles en las cumbres internacionales del clima, algo que hoy se ha convertido en una realidad no solo en la política española, sino también en el Pacto Verde Europeo y en los fondos Next Generation con los que se financiará su aplicación. Avanzar en la carrera por el clima y hacerlo con justicia es una prioridad para cualquier gobierno. Y de forma especial para la socialdemocracia, si quiere combatir el incremento de la desigualdad que la crisis climática y la transición ecológica pueden provocar. Es necesario que la revolución digital sea legítimamente gobernada La revolución digital cabalga a buen ritmo y llena cada vez más espacios de nuestras vidas. Se trata de una de esas tendencias que la pandemia ha acelerado y cuyos cambios difícilmente tendrán vuelta atrás. Además, es uno de los factores que mayor inseguridad e incertidumbre crean en buena parte de la población, en especial la más vulnerable. El incremento de la brecha digital, que va mucho más allá de disponer de tecnología, es uno de los grandes vectores de la desigualdad. Una socialdemocracia del siglo xxi debe albergar propuestas para gestionar los desafíos que esta revolución trae consigo. El primero y fundamental se vincula con el empleo. Si bien es cierto que el efecto que la digitalización puede tener sobre la destrucción de empleo dista de estar claro, lo que parece ya un hecho cierto es que afectará de forma especial a los empleos con menor remuneración. Al menos en Europa y eeuu, los nuevos empleos que se creen al calor de la revolución digital lo harán en el 30% superior de la escala salarial. Esto exige revisitar debates y propuestas relativas a la mejora o aseguramiento del Estado de Bienestar como la renta básica u otros similares, además de incrementar la importancia de las políticas de predistribución anteriormente apuntadas. Otro gran elemento es el referente a la gobernanza de la digitalización. Toca formular las preguntas adecuadas y no equivocarse con ellas, dado que es evidente que cada vez más aspectos de la vida cotidiana están mediados por la tecnología. De quién son los datos, qué tipo de información puede construirse con ellos, si tiene la ciudadanía alguna capacidad de negociación en los contratos con las grandes compañías de tecnología o si, por el contrario, son una imposición para seguir navegando o accediendo a algunos servicios, son algunas de esas cuestiones. Junto con ellas, el rol de lo público y lo privado debe definirse también. Es inexcusable poner en marcha ya medidas de transparencia y control en las empresas que adquieren los datos, en las que los tratan y en las que los compran, así como apelar a que lo público asuma su responsabilidad de garantizar entornos digitales seguros, velar por 90 Cristina Monge | nueva sociedad | 297 la privacidad y compartir en abierto aquellos datos que pueden ayudar a mejorar. Y todo esto sin olvidar el enorme poder de las cuatro grandes empresas –las llamadas gafa: Google, Amazon, Facebook y Apple–«que están concentrando cotas de renta, riqueza y poder muy pocas veces conocidas en la historia; lo que se refleja, en primer lugar, en las posiciones privilegiadas que ocupan en todos los rankings de capitalización bursátil(superando en conjunto, con el añadido de Netflix, los cinco billones de dólares, cifra superior al pib de Alemania)» 12 . Dado que la sociedad de la distancia en la que parece que vamos a vivir es muy posible que vaya acompañada de eso que Shoshana Zuboff llama el «capitalismo de vigilancia» 13 , es urgente democratizarlo. Para ello, este asunto debería convertirse en prioritario en el debate público, para lo que hará falta formación, información, la disposición de todos los actores públicos y privados, y la búsqueda de herramientas innovadoras que permitan gobernar lo que Javier Echevarría y Lola S. Almendros, en su último libro, Tecnopersonas , denominan«tercer entorno», ese espacio conformado por redes en las que cada día habitamos más y que hasta el momento carece del mínimo criterio democrático 14 . A modo de síntesis Una socialdemocracia útil para el siglo xxi pasa por generar mecanismos de protección social que ayuden a acotar la incertidumbre y generen seguridad. Una idea, la de seguridad, que a la izquierda no le suele resultar cómoda, pero que necesita ser reconceptualizada para responder a los retos actuales. En las antípodas de los hombres fuertes que seducen mediante retrotopías reconfortantes que apelan al cobijo de lo conocido, la socialdemocracia, como el conjunto de la izquierda, necesita ser capaz de articular dispositivos colectivos que ofrezcan seguridad. En un claro ejercicio de vuelta a los principios, la nueva socialdemocracia necesita recuperar la centralidad de la lucha contra la desigualdad atacándola por todos los frentes y, en especial, por los dos grandes factores que hoy amenazan con ensanchar las brechas: el cambio climático y la revolución digital. 12. X. Carlos Arias y A. Costas: ob. cit., p. 82. 13. S. Zuboff: La era del capitalismo de la vigilancia. La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder [2018], Paidós, Barcelona, 2020. 14. J. Echevarría y L.S. Almendros: Tecnopersonas. Cómo las tecnologías nos transforman , Trea, Gijón, 2020. Socialistas, otra vez Mariano Schuster Aunque se los ha tendido a unificar, socialismo democrático y socialdemocracia no son necesariamente lo mismo. En tanto tradición política intelectual, el socialismo democrático no se circunscribió a las adscripciones partidarias. Diferentes formas del socialismo democrático han actuado tanto dentro como fuera de la socialdemocracia y han sido influenciadas, particularmente en Europa y Estados Unidos, por la tradición reformista, pero también por la de los marxismos occidentales, la disidencia socialista en el socialismo real y la Nueva Izquierda. Hagamos socialistas. Los socialistas no podemos hacer otra cosa que sea útil. William Morris,«¿Dónde estamos ahora?»(1890) Sospecho que los lectores adeptos a las frases ampulosas, los amantes de los sistemas cerrados y los enamorados de las metáforas trilladas deben haber sentido una profunda decepción. Para esas personas de rictus serio, acostumbradas a llevar el diario del Partido bajo el brazo y a soltar cada media hora expresiones como«dictadura del proletariado»,«necesidad de un proceso revolucionario de alto contenido social» o«luchas que nos encaminarán a un luminoso futuro», el artículo no podía sino resultar hilarante. De apenas cinco páginas y Mariano Schuster: es periodista. Es editor de la plataforma digital de Nueva Sociedad . Fue jefe de redacción de las publicaciones socialistas argentinas La Vanguardia y Nueva Revista Socialista . Colabora con medios como Letras Libres y Le Monde diplomatique , entre otros. Es coautor de Mario Bunge y Carlos Gabetta(comps.): ¿Tiene porvenir el socialismo? (Eudeba, Buenos Aires, 2013). Palabras claves: cultura, partidos, socialdemocracia, socialismo democrático. 92 Mariano Schuster | nueva sociedad | 297 titulado«¿Pueden ser felices los socialistas?», fue publicado en 1943 en Tribune , la publicación socialista insignia de Gran Bretaña. Su autor, George Orwell, era el escritor estrella de la revista. Por entonces, además de una buena cantidad de novelas y libros de ensayos, Orwell contaba ya con los galones propios de su militancia en el viejo Partido Laborista Independiente y de su lucha en la Guerra Civil Española con los hombres y mujeres del Partido Obrero de Unificación Marxista(poum). En Tribune y en ese texto, su misión era clara: defender algo llamado«socialismo». Una causa que lo había convocado a muy temprana edad, pero a la que había dedicado un impulso racional desde mediados de la década de 1930. En su artículo, Orwell intentaba responder a algo más que a la extraña pregunta del título. Como en buena parte de sus ensayos, pretendía explicar las razones por las que, en todo el mundo, hombres y mujeres adscribían a una causa específica. Intentaba identificar las motivaciones últimas por las que tantas personas, en una época de«crisis, guerras y revoluciones», defendían un ideario llamado«socialismo» y arriesgaban, en no pocas ocasiones, su vida por él. Sorprendentemente, y a diferencia de muchos de sus contemporáneos, Orwell utilizaba la palabra«socialismo» de manera no faccional. Para él, el socialismo era una causa y no una mera adscripción partidaria. Cuando hablaba de«socialismo democrático» no se refería, de modo excluyente, a un grupo de organizaciones políticas, sino a un espíritu y una creencia que convocaba, ya no solo en esas organizaciones, sino más allá de ellas. Aun cuando él tuviese sus propios compromisos –y sus propios desprecios, que no eran pocos–, estaba dispuesto a utilizar el apelativo«socialista» de manera amplia. Y en su ensayo afirmaba: Sugiero que el verdadero objetivo del socialismo no es la felicidad. Hasta ahora la felicidad ha sido un efecto derivado y, por lo que sabemos, puede que siga siéndolo siempre. El verdadero objetivo del socialismo es la fraternidad humana. Ese es el sentimiento generalizado, aunque no acostumbre a decirse, o no se diga lo bastante alto. Los hombres entregan sus vidas a luchas políticas desgarradoras, o los matan en guerras civiles, o los torturan en cárceles secretas de la Gestapo, no con el fin de instaurar un paraíso con calefacción central, aire acondicionado y luz fluorescente, sino porque quieren un mundo en el que los seres humanos se amen los unos a los otros en lugar de engañarse y matarse los unos a los otros. 1 Puede que aquel pensamiento de Orwell fuera utópico o que incluso contuviera altas dosis de ingenuidad. Pero el socialismo, tal como lo pre1. G. Orwell: Ensayos , Debate, Barcelona, 2013. tema central | Socialistas, otra vez 93 sentaba –un impulso ético hacia la igualdad y una condena del capitalismo como una forma de la voracidad y del individualismo radical– no podía ser otra cosa. Aunque no siempre lo definió del mismo modo –particularmente en ensayos como El camino a Wigan Pier , sus conceptos de socialismo fueron mucho más variables–, Para Orwell, el Orwell asumió el socialismo no solo como una idea socialismo era fuerza en proyección y cambio, sino también como una amplia tradición: el socialismo era un proyecto, una cultura y una tradición político-intelectual. un proyecto, una cultura y una Como movimiento político, había sido fundado bajo tradición esa estela. Aunque se lo pretenda presentar como sinónimo de las adscripciones partidarias –particularmente de político-intelectual las socialdemócratas–, el socialismo democrático siempre ha sido algo bien diferente. Desde mediados del siglo xix, con la formación de los primeros partidos socialistas y socialdemócratas, el socialismo fue la causa común que congregó a una diversidad de corrientes que buscaban la transformación social. La variedad de«tipos socialistas» recorría todas aquellas organizaciones: los había éticos, marxistas, gremiales, corporativos, estatalistas, libertarios, republicanos y hasta religiosos(judíos, católicos, protestantes). Con partidos de clase y movimientos de masas en auge, el socialismo era a menudo presentado como un fenómeno ético y como una cruzada moral. En un contexto de ese tipo, el«lenguaje socialista» asumía, de hecho, un léxico proveniente de la religiosidad tradicional. Muchos de sus líderes hablaban de las«buenas nuevas del socialismo» o de la«conversión al socialismo» y referían corrientemente al socialismo como«redentor de la humanidad» y como movimiento de«avivamiento de la conciencia». La idea de«llevar luz» e incluso de la«promesa socialista» estaba cargada de imaginarios provenientes no solo de la Ilustración, sino también del discurso religioso en proceso de secularización. En Italia, por ejemplo, Camillo Prampolini recorría pueblos llevando el mensaje del«Evangelio socialista», mientras que en Inglaterra, William Morris –líder de la Federación Socialdemócrata y luego dirigente de la Liga Socialista– convocaba a desarrollar la«religión del socialismo». El Primero de Mayo, la fecha insignia del socialismo, era calificada, en numerosas ocasiones, como la«Pascua de los Trabajadores». Aun cuando tendiera a mostrarse fuertemente anticlerical –un proceso que sería muy visible en algunas formaciones socialistas sobre todo a partir de fines del siglo xix–, no era extraño que el«lenguaje de clase» se mezclara con el de la fe. Como sostuvo el historiador Gareth Stedman Jones,«el socialismo no era simplemente una forma de política (…) Lo que importaba era el terreno social, ya fuera definido en términos de mentalidad(religión,‘espíritu’, superstición) o práctica diaria(econo- 94 Mariano Schuster | nueva sociedad | 297 mía, hogar, familia). Dicho de otra manera, su ambición era establecer una nueva religión» 2 . Las«creencias socialistas» tenían, además, sus propias imágenes. Los trabajadores –mayoritariamente varones– eran guiados, en la iconografía socialista, por una mujer. A veces, esta representaba a la Libertad y otras a la Fe o a la Justicia. En no pocas de esas ilustraciones, las mujeres llevaban antorchas o banderas rojas y en otras tantas barrían con escobas a capitalistas o destruían a bestias que representaban al orden social de explotación. Esas mujeres anunciaban, en definitiva, el advenimiento de una nueva era para los explotados. Walter Crane, miembro junto con William Morris del movimiento Arts and Crafts[Artes y Oficios] y uno de los principales diseñadores del socialismo(pero también del anarquismo) de fines del siglo xix, representaba, en sus Dibujos por la causa , al«ángel de la justicia» en un cuerpo femenino que se asemejaba a la Marianne francesa. En su ilustración celebratoria para el 1 o de Mayo de 1895 podía verse a aquella mujer con una corona de flores de la que colgaban cintas con frases como«Esperanza en el trabajo y alegría en el ocio»,«Cooperación y emulación, no competencia», «No al trabajo de los niños»,«La causa de los trabajadores es la esperanza de la humanidad» y«Producción para el uso, no para el beneficio». Entre tanto, en otro de sus dibujos, de 1907, los trabajadores movilizados sostenían pancartas con lemas tales como«Votos para varones y mujeres» y«Trabajo y ocio para todos». Los socialistas italianos y los socialdemócratas austríacos también fueron prolíficos en la representación femenina del socialismo. Incluso los socialdemócratas alemanes hicieron lo propio: en la revista de sátira e ilustración Der wahre Jakob [El verdadero Jacob], publicada entre 1879 y 1933(cuando fue prohibida por el nazismo), esas imágenes eran usuales en sus portadas. Pero el mismo Partido Socialdemócrata de Alemania(spd, por sus siglas en alemán) también hacía uso de ellas. En una tarjeta postal del 1 o de mayo de 1914 puede verse a una mujer con gorro frigio exhibiendo un pecho desnudo(algo poco usual, generalmente se las mostraba vestidas) dando la mano a un trabajador. A su alrededor aparecen los retratos de Ferdinand Lassalle, Karl Marx, Wilhelm Liebknecht y August Bebel y el lema: «¡Libertad! ¡Igualdad! Viva la jornada de 8 horas». Pero que la imaginería representara a la mujer no quería decir que esta estuviera, dentro del movimiento, en igualdad de condiciones. De hecho, la desigualdad real dentro del socialismo fue un motivo de disputa. Dado que el socialismo trataba de llevar la democracia a todas las esferas de la vida social, no pocas mujeres protestaban contra su situación de subordinación. 2. G. Stedman Jones:«Religion and the Origins of Socialism» en Ira Katznelson y G. Stedman Jones (eds.): Religion and the Political Imagination , Cambridge up, Nueva York, 2010. tema central | Socialistas, otra vez 95 «Todos los caminos conducen al socialismo», ilustración de Walter Crane, 1907. 96 Mariano Schuster | nueva sociedad | 297 El resultado fue una paulatina incorporación de sus demandas, así como de publicaciones socialistas propias de las mujeres. Una de ellas fue Die Gleichheit (La Igualdad), perteneciente a la socialdemocracia alemana. Fundada por la sindicalista Emma Ihrer y luego dirigida por Clara Zetkin, la revista –que llevaba el subtítulo«revista para las mujeres y niñas del pueblo trabajador»– publicó entre 1882 y 1923 a destacadas socialistas como Ottilie Baader y Rosa Luxemburg, pero también a August Bebel. Este último fue, de hecho, el autor del famoso libro La mujer y el socialismo (1897), en el que denunció las diferencias entre varones y mujeres y sostuvo la necesidad de que se estableciesen posiciones desde el seno del mundo de los trabajadores. Junto con Magnus Hirschfeld, socialdemócrata y homosexual declarado, fue uno de los dirigentes que intentaron, ya desde fines del siglo xix, la despenalización de esta orientación sexual, entonces considerada como un delito por las autoridades prusianas. El historiador Eric Hobsbawm afirma que el socialismo era el único movimiento que pretendía una transformación del orden social y que contemplaba –aun cuando no siempre la llevara a cabo en su interior– la liberación de fronteras de género.«A diferencia del movimiento progresista pequeñoburgués,(…) el cual virtualmente alardeaba de su machismo, el movimiento obrero socialista procuraba vencer las tendencias que se daban en el seno del proletariado y en otras partes a mantener la desigualdad sexual, aunque no consiguiera tanto como habría deseado» 3 . En sus primeros tiempos, sobre todo hacia fines del siglo xix e inicios del siglo xx, ese conjunto de creencias llamado«socialismo» operó de una manera particular. El énfasis en la democracia –buena parte de los denominados«derechos liberales» fueron, en rigor, conquistas socialistas 4 – les perJean Jaurès mitía caracterizar y denunciar al capitalismo como un orden desigual e injusto, a la vez que demostrar declaró en su día el encorsetamiento que sufrían las propias institucioque«la democracia es el mínimo nes democráticas bajo formaciones económicas que no lo eran. Para los socialistas, la democracia política era un primer paso, pero no era en absoluto sufide socialismo, el ciente. De ahí que Jean Jaurès declarara en su día socialismo es el máximo de que«la democracia es el mínimo de socialismo, el socialismo es el máximo de democracia». La idea de«democracia social» implicaba, de hecho, democracia» que el socialismo constituía una fuerza en busca de 3. E. Hobsbawm:«El hombre y la mujer: imágenes a la izquierda» en Gente poco corriente. Resistencia, rebelión y jazz , Crítica, Barcelona, 1999. 4. Ver Adam Sacks:«Socialists Fought For and Won Our Basic Democratic Rights» en Jacobin , 8/2020. tema central | Socialistas, otra vez 97 la democratización de los más diversos espacios sociales. La esfera económica, tal como la veían aquellos hombres y mujeres, distaba mucho de ser democrática. De ahí que se dispusieran a discutir muy seriamente sobre el régimen de propiedad. Una economía en la que los productores no tomaban decisiones respecto de lo producido era, nítidamente, una economía que no respondía a los criterios democráticos básicos. Tal como lo explica Geoff Eley: mientras los liberales trabajaban conscientemente por la separación de la esfera económica de la política, los socialistas llegaron a ver esa misma separación como una discrepancia debilitante. O, como dijo Jean Jaurès, el líder socialista francés antes de 1914:«Así como todos los ciudadanos ejercen el poder político de manera democrática, en común, también deben ejercer el poder económico en común»(…) Esto –la socialización de la democracia– fue la partida crucial posterior a 1848. En el último tercio del siglo xix, los socialistas desafiaban las definiciones políticas de la democracia con una nueva pregunta: ¿cómo se puede lograr una democracia genuina en una sociedad estructurada fundamentalmente por desigualdades de clase de propiedad, distribución y control? 5 La perspectiva socialista implicaba, además, una consecuencia práctica con la causa. Dado que los socialistas constituían algo más que organizaciones políticas, no fue casual que, en aquel momento, algunos de ellos intentaran prefigurar las sociedades democráticas anheladas. En los propios partidos y organizaciones se desarrollaban conciertos, reuniones de lectura y obras de teatro, equipos deportivos(nucleados en sociedades gimnásticas), grupos corales y musicales. Los socialistas favorecían, además, una fraternidad entre camaradas: los médicos socialistas atendían a militantes de manera gratuita, había abogados que representaban a trabajadores y distintos profesionales que se ponían a disposición de los hombres y las mujeres con quienes compartían el ideal. No eran sociedades paralelas, pero en muchos casos podría considerárselas de ese modo. Es cierto que se presentaban a elecciones, combatían en las calles, se manifestaban: todo eso era tan importante como ser, en sí mismos, la expresión viva de lo que deseaban construir. Los partidos socialistas y socialdemócratas no pretendían constituirse como meras máquinas electorales, sino como la expresión de una causa que quería«ganar corazones y mentes». Christophe Prochasson apunta que, al menos en esa etapa, el socialismo debe ser entendido como una cultura 6 . 5. G. Eley: Forging Democracy: The History of the Left in Europe, 1850-2000 , Oxford up, Oxford, 2002. 6. C. Prochasson:«El socialismo, una cultura» en Nueva Sociedad Nº 294, 7-8/2021, disponible en. 98 Mariano Schuster | nueva sociedad | 297 Recordémoslo: el espíritu del socialismo democrático residía en ser un proyecto de vida antes que un proyecto electoral. En un socialismo que era«un conjunto de creencias en busca de su fundamento científico», como lo ha definido Horacio Tarcus, el marxismo calzaba como anillo al dedo. Dado que desde sus inicios este tendió a presentarse como una explicación científica basada en el antagonismo de clases y en una lectura crítica de la economía política, los socialistas ya no solo pudieron argumentar que el socialismo era éticamente superior al capitalismo, sino que, a través del instrumental marxista, también podía probar«científicamente» su necesidad. Las organizaciones socialistas adoptaron esta perspectiva de manera predominante, pero nunca abandonaron las dimensiones éticas y morales que las guiaban. Como afirma el historiador y escritor británico Tony Judt, el marxismo de aquellos socialistas democráticos era, antes que un sistema absolutamente cerrado, un conjunto de normas y reglas neokantianas autoimpuestas sobre lo que está mal y lo que debería ser, pero dentro de una penumbra científica a efectos de la explicación –para ellos y para los demás– de cómo llegar de aquí a allí con la confianza de que la historia estaba de su lado.(…) Estrictamente hablando, de la versión del capitalismo que da Marx no puede extraerse una razón de por qué el socialismo debería(en un sentido moral) existir. 7 Según la posición de Judt, los socialistas democráticos precisaban del marxismo no tanto para reivindicar la socialización de los medios productivos como para dotar de un halo científico a una posición eminentemente ético-política. Afirmarse como anticapitalistas y asegurar que el sistema estaba científicamente condenado a morir no alcanzaba: para convocar a las clases trabajadoras, era necesario invocar una razón moral que explicase por qué algo llamado socialismo sería mejor para los sectores desfavorecidos. Pero para demostrar que el triunfo estaba asegurado y que ellos constituían la«clase elegida», lo precisaban claramente. Aun así, esta posición es solo parcialmente válida. La forma en que el marxismo pregnó las organizaciones socialistas y socialdemócratas tendió a modificar muchos de sus parámetros y las dotó de un ideal que, en muchas ocasiones, pareció ser el mismo socialismo. Buena parte de los socialistas y socialdemócratas eran marxistas convencidos y no socialistas éticos que instrumentalizaban ese saber. Aun así, sus posiciones morales siempre siguieron estando en el fondo de la aspiración y atravesaron con fuerza sus proposiciones políticas. 7. T. Judt y Timothy Snyder: Pensar el siglo xx , Taurus, Ciudad de México, 2012. tema central | Socialistas, otra vez 99 Si algo caracterizaba a aquellos partidos socialistas era una causa común en una absoluta diversidad. Los socialistas franceses tendían a pensarlo en términos de las tradiciones republicana y democrática, mientras que los austríacos, con el austromarxismo a la cabeza, imaginaban un socialismo que entremezclaba posiciones económicas marxistas con la ética kantiana. Los británicos, por su parte, derivaban su particular socialismo(asociado al Partido Laborista, pero también en sus inicios a la Federación Socialdemócrata y al Laborismo Independiente) de la tradición religiosa«no conformista», de algunos apartados del marxismo, del fabianismo y de escisiones de los whigs . Los alemanes sostenían posiciones a caballo entre el marxismo ortodoxo de Karl Kautsky –quien llegó a ser considerado como el«papa del marxismo»– y posiciones revisionistas como la de Eduard Bernstein, la herencia«nacional» de Ferdinand Lasalle y otras corrientes societalistas. Ya en ese momento –en el apogeo de la Segunda Internacional, entre la década de 1890 y la de 1910– era perceptible que la«identidad socialista» difería entre los partidos hermanos y también dentro de estos(en función de la diversidad de corrientes). Por muy variables que fueran las consideraciones de los partidos, el socialismo era su seña de identidad. Incluso luego del triunfo de la Revolución Rusa, los partidos y organizaciones socialistas y socialdemócratas continuaron reivindicando el término para sí mismos. Adoptaron compromisos con los sistemas políticos imperantes(llegando incluso, en ocasiones, a gobernar en ellos), sostuvieron posiciones violentamente antagónicas sobre las llamadas«guerras imperialistas» y manifestaron diferencias sobre el nacionalismo y el patriotismo. Pero aun así continuaron afirmando, al menos retóricamente, el socialismo como causa y proyecto. Tanto fue así que la oposición a la Rusia soviética –que fue muy variable según cada partido– no condujo a los socialistas democráticos europeos al abandono del socialismo, sino a su afirmación: debían demostrar que se podía avanzar en una reforma estructural realizada democráticamente y con garantía de libertades. El hecho de que otras tradiciones de izLa transformación en los partidos socialistas quierda afirmaran que no eran«verdaderamente sociay socialdemócratas listas» no expresa, en términos de tradición de cultura e identidad, que hubieran dejado de serlo. Pero la defensa de esa«identidad socialista» no iba durante la segunda posguerra a eternizarse. La transformación operada en los partimarcó un vuelco dos socialistas y socialdemócratas durante la segunda posguerra marcó un vuelco en el sentido del significante «socialista» dentro de esas organizaciones. Hasta entonen el significante «socialista» ces, aquellos partidos podían ser calificados como socialistas, en tanto todas sus tendencias se reivindicaban como tales, sin importar las diferencias –a 100 Mariano Schuster | nueva sociedad | 297 veces muy acentuadas– que hubiera entre ellas 8 . Pero desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, ya no todas las corrientes reivindicaban el significante«socialista» en sus viejos fundamentos. Nuevas tendencias atravesaban los partidos desde posiciones más centristas e institucionalistas, en consonancia con las nuevas proyecciones de partidos que se transformaban en organizaciones de gobierno(e incluso de Estado). Es estrictamente cierto que, si se asume el concepto de«socialismo» como un significante débil, buena parte de los miembros de esas organizaciones continuaron, en última instancia, definiéndose como tales. Pero si se lo asocia a un tipo de proyecto político determinado –ligado a una determinada cultura–, resulta evidente que buena parte de aquellas organizaciones pasaron, según la vieja formulación de un destacado miembro del laborismo británico, de ser«partidos socialistas» a ser«partidos con socialistas» 9 . La conclusión era lógica: la vieja casa socialdemócrata albergó, desde entonces, a tendencias que, si bien valoraban la antigua tradición y las luchas pasadas, no se reconocían ya en el proyecto de transformación poscapitalista y de socialización a través de un proceso de permanente democratización mediante una sucesión de reformas. Aunque la socialdemocracia siempre ha sido una identidad en disputa, los grupos que la disputaban ya no eran solo socialistas en los antiguos términos: convivían liberal-progresistas, reformistas radicales e igualitaristas moderados, entre muchas otras tendencias. El socialismo democrático siguió estando allí, pero no solo allí. Quienes dentro de esos partidos reivindicaban la vieja tradición estaban disputando ya no solo su carácter, sino el propio carácter de la idea socialista. Aun cuando muchos continuaran utilizando ese significante de modo muy amplio, lo que los militantes de la izquierda socialdemócrata pretendían advertir era la progresiva modificación del proyecto declamado bajo el nombre «socialismo». Aun intentando escapar de una posición esencialista, querían reivindicar para sí una idea de socialismo en sentido fuerte, y no meramente como una adscripción general a unos principios básicos(igualdad, democracia, solidaridad). Para quienes iban ubicándose en el margen izquierdo de los partidos socialdemócratas y socialistas, el reino de la fraternidad continuaba siendo imposible en el capitalismo y, aun con su oposición a los regímenes del socialismo real de tipo soviético, su reivindicación del significante«socialismo» poseía un sentido más profundo que el de un mero concepto flotante que podía ser utilizado solo sobre la base de unos criterios muy amplios. 8. Debe recordarse que, incluso en el periodo de entreguerras, buena parte de los comunistas europeos se veían a sí mismos no solo como«aliados de la Rusia Soviética», sino también como una variante de la familia socialista del cambio de siglo que pretendía representar el«verdadero socialismo». 9. La expresión corresponde a Anthony Benn. En rigor, Benn la aplicaba para definir al Partido Laborista Británico y consideraba que siempre había sido un«partido con socialistas» y no un «partido socialista». tema central | Socialistas, otra vez 101 Estos socialistas democráticos de izquierda defendían el viejo credo. Cuando hablaban de socialismo(aun de modos distintos también ellos), seguían advirtiendo que el significante, en el sentido de su tradición histórica, solo tenía sentido en términos de un horizonte poscapitalista, de una idea de democratización de la sociedad y de un anclaje en sectores sociales a los que unificaban como«clase trabajadora». Si la expresión«socialismo democrático» en boca de parte de las bases y las dirigencias partidarias socialdemócratas expresaba una idea muy general, en la de los socialdemócratas de izquierda que formaEstos socialdemócratas ban parte de esas mismas organizaciones quería decir algo bien concreto: la adscripción a la vieja causa y a su cultura. Estos socialdemócratas de izquierda seguían pensando en términos de propiede izquierda seguían pensando en términos de propiedad, dad, socialización y clase. El sentido que le dieron socialización y clase a la idea socialista democrática fue, por ende, muy distinto al que le dieron buena parte de esas organizaciones y sus dirigencias. La expresión«partidos con socialistas» permite destacar la diferencia entre socialismo democrático(en sentido fuerte y clásico) y socialdemocracia. Los socialistas pueden formar parte de los partidos socialdemócratas, pero no todos(ni la mayoría) los que forman parte de los partidos socialdemócratas son socialistas. El desglose de estos conceptos es importante. Los socialistas reivindican una cultura amplia pero con unos fundamentos últimos heredados del viejo proyecto. Pueden participar de la socialdemocracia, pero rescatan y poseen figuras que no han pertenecido jamás a ella. No compran el paquete completo ni asumen su posición como la de una adscripción partidaria. Durante buena parte del siglo xx, el socialismo democrático actuó, sobre todo en Europa occidental, dentro de partidos socialdemócratas, aunque también incidió en otro tipo de organizaciones. No todos los socialistas democráticos provenían de la vieja tradición socialdemócrata: muchos de ellos eran hombres y mujeres que llegaban desde los partidos comunistas occidentales, mientras que algunos otros provenían también de las filas del liberalismo. Si bien el socialismo democrático stricto sensu ya constituía una tradición, no es menos cierto que numerosos hombres y mujeres de distintos espacios aportaron ideas, argumentos y batallas que podían sostenerse bajo el mismo apelativo, aun cuando no significaran lo mismo ni integraran la misma cultura. Cuando esto sucede, los conceptos se resignifican, y apelativos como«socialismo democrático»(pero también«socialismo» a secas) amplían su dimensión histórica y cultural. El socialismo democrático forma parte, como muchas otras tradiciones, de más de una familia partidaria: si su nacimiento se ligó a los primeros partidos socialistas y socialdemócratas, 102 Mariano Schuster | nueva sociedad | 297 su desarrollo lo vinculó también a otras familias de la izquierda con la que, en muchas ocasiones, tendió a coincidir. ¿Cuántas y cuántos se reivindiEl socialismo caron, durante los tiempos de la Guerra Fría, de ese modo? ¿Por qué personajes como Robert Havemann, democrático forma el famoso disidente de izquierda de la República Departe, como muchas otras tradiciones, de mocrática Alemana, pedía un«socialismo democrático» partiendo de interpretaciones en las que podían convivir las ideas de Rosa Luxemburgo y el Chile de Salvador Allende con la crítica de las perversiones más de una familia totalitarias que se vivían en su país? ¿No sucedía lo partidaria mismo con pensadores como Adam Schaff, o con las críticas que movilizaron el ánimo de muchas ciudadanas y ciudadanos en la Checoslovaquia comunista que en 1968 pedía un «socialismo con rostro humano»? ¿Y por qué no incluir en esa amplia corriente en búsqueda de un socialismo democrático y liberador a quienes, en Occidente, movilizados frente al estalinismo pero reacios a aceptar también la socialdemocracia, emprendieron caminos de renovación del socialismo? Al menos en parte del movimiento conocido como Nueva Izquierda, la crítica del estalinismo y la reintroducción de las ideas de Karl Korsch, Ernst Bloch y Rosa Luxemburgo, así como la recuperación de la tradición radical, habilitaron la configuración de una idea socialista que apelaba a la democracia como concepto fuerte. Las nuevas lecturas de Antonio Gramsci esbozadas dentro del Partido Comunista Italiano, pero también por parte de una intelectualidad ubicada en el«socialismo liberal» –de la cual Norberto Bobbio 10 fue un representante esencial–, constituyeron también un espacio de avance hacia socialismos democráticos de nuevo tipo. En definitiva, grupos pertenecientes a la frontera del marxismo contribuyeron a una renovación socialista en la que la democracia ya no era vista como una«rémora burguesa», aunque tampoco era asumida en la dimensión puramente institucionalista que dominaba a los partidos socialdemócratas. Es cierto que este tipo de«socialismo democrático» no era simétrico al de los que, bajo ese apelativo, seguían actuando en el margen izquierdo de los partidos socialdemócratas, pero es igualmente cierto que, encontrándose en las calles y en no pocas publicaciones, se vinculó a él y permeó su cultura. Uno de los aspectos sustanciales que llevó a una relación directa 10. Aunque Bobbio suele ser presentado solo como un socialista liberal del espectro socialdemócrata(y esto es en buena medida cierto), sus contribuciones teóricas lo llevaron a dialogar de manera fecunda con socialistas marxistas de la Nueva Izquierda. Su debate con Perry Anderson en la New Left Review y las posiciones(a menudo laudatorias) de Terry Eagleton sobre su trabajo y algunas de sus ideas socialistas son un ejemplo de ello. En tal sentido, su obra no se circunscribe a la recuperación social-liberal, sino también a otras lecturas. tema central | Socialistas, otra vez 103 entre ambas corrientes fue el rechazo del«campismo» –una posición según la cual las diferentes izquierdas debían sostener una«afinidad electiva» con el universo soviético y callar sus críticas hacia él, so pretexto de«no aportar argumentos al enemigo de clase»–. Además, las preocupaciones por nuevas agendas, como la ecológica y la de género, también acercaron al campo del marxismo crítico y al de los socialistas democráticos de izquierda que aún actuaban en la socialdemocracia. El entusiasmo con los procesos latinoamericanos –primero con la Revolución Cubana, luego con el proceso socialista de Allende– también los vinculó, aunque en algunos de esos casos se llevaran no pocas decepciones. Si bien las relaciones entre«Nueva Izquierda»,«comunistas disidentes» y«socialdemócratas de izquierda» no fueron similares en todos los países, es cierto que favorecieron nuevas posibilidades de reactualización demosocialista. Un caso notorio es el de Estados Unidos, donde una muy alicaída tradición desarrollada por Eugene Debs a inicios del siglo xx fue reconfigurada a partir de la creación del partido Socialistas Democráticos de América a inicios de la década de 1980. Aunque se lo ha considerado(y no sin razón) como un partido socialdemócrata, es sintomático que fuera la derivación tanto de corrientes trotskistas(particularmente, de la corriente dirigida por Max Shachtman), de tendencias socialdemócratas(provenientes del Comité Organizador del Socialismo Democrático) y de la Nueva Izquierda socialista, feminista y proderechos civiles organizada en el Nuevo Movimiento Estadounidense(New American Movement, liderado por la«comunista crítica» Dorothy Healey). Su fundador, Michael Harrington –autor, entre otros trabajos, del afamado libro The Other America [Los otros Estados Unidos] – , era un personaje peculiar: había comenzado militando en el grupo de izquierda cristiano The Catholic Worker[El Trabajador Católico], había pasado por las filas del trotskismo y luego había desarrollado su propia perspectiva socialista democrática. En eeuu, estas ideas entroncaban bien con una tradición precedente: la de la izquierda nucleada alrededor de la revista Dissent , nacida en la década de 1950 de la mano de Irving Howe y Lewis Coser, así como de un buen número de emigrantes europeos entre los que se destacaban prominentes feministas, socialistas y liberales de izquierda. Lo que en eeuu y en Europa occidental unió durante muchos años a socialistas de distinto tipo fue la búsqueda de un modelo alternativo, tanto al socialismo de tipo soviético como al capitalismo. En la idea de «democracia socialista» estaba presente el impulso por una serie de«reformas fuertes»(tal la expresión de los comunistas italianos) o de«reformas estructurales»(como las denominó Ralph Miliband). Los socialdemócratas de izquierda se veían atraídos por esa perspectiva, en tanto disputaban, dentro de sus propios partidos, por avances más significativos que los que 104 Mariano Schuster | nueva sociedad | 297 se generaban bajo sus gobiernos. Esos socialdemócratas de izquierda, que seguían reivindicando el periodo fundacional aunque no se circunscribieran a él, alentaban el desarrollo de«algo más» que el Estado de Bienestar. En términos estrictos, seguían creyendo en la contradicción de clase, aun cuando consideraran que las instituciones democráticas formales eran el mejor espacio para avanzar(además de considerar que ellas mismas habían sido una conquista de los propios socialistas). Tras la caída de la Unión Soviética, para los socialistas democráticos que aún luchaban por un«reformismo estructural» y que formaban parte de los partidos socialdemócratas, la tarea se hizo aún más difícil. La aceptación del consenso liberal y la adopción por parte de las dirigencias del liberalprogresismo o del social-liberalismo dejaron su crítica y su acción en la marginalidad. Su posición llegó a ser más periférica que la que habían detentado en los años del consenso de posguerra –una época de reformas en las que la reivindicación«socialista fuerte» seguía haciendo mella, dado que en los partidos socialdemócratas se hablaba todavía y muy seriamente de«propiedad pública»–. Siguieron, como un tábano molesto, disputando el significante «socialdemócrata» dentro de los partidos, y para ello se vieron obligados a defender(ya lo habían hecho antes) muchas de las conquistas del Estado de Bienestar cual si ese fuese su programa, cuando este estaba siendo desmantelado. Su rol, pese a su derrota en esos años, no debe ser desdeñado. Pese a El significante ello, el significante«socialdemócrata» comenzó a ser cada vez más nítidamente asociado al libera«socialdemócrata» lismo progresista. Por su parte, los socialistas de comenzó a ser cada vez más nítidamente asociado al izquierda que estaban fuera de los partidos socialdemócratas y pertenecían a otras corrientes y tradiciones como las de la Nueva Izquierda también fueron blanco de ataques y de críticas. Su posición liberalismo progresista política se había basado en la renovación socialista frente al Este dictatorial y burocrático y al Occidente capitalista, pero aun así se los consideró como los representantes de la «antesala de modelos autoritarios» o como meros utópicos. A mediados de la década de 1990, en medio de aquel clima de decepción generalizada en las izquierdas, se publicó el libro póstumo del crítico social marxista Ralph Miliband: Socialismo para una época de escépticos 11 . Con la mirada puesta en las posibilidades de reactualizar la lógica de construcción de un socialismo radical, Miliband –que era uno de los máximos representantes de la New Left y que había criticado duramente tanto al estalinismo como al llamado«socialismo parlamentario» del Partido Laborista– apostaba por una 11. Siglo Veintiuno, Ciudad de México, 1997. tema central | Socialistas, otra vez 105 perspectiva de«reformismo estructural», reconciliaba pensamientos como los de Kautsky y Rosa Luxemburgo en pos de una«democracia socialista» y, aunque marcaba los límites de la política del reformismo, aseguraba que hasta la década de 1980 en muchos partidos socialdemócratas europeos todavía se discutían seriamente asuntos como la propiedad pública(exhibiendo los casos del Plan Meidner en Suecia y del Programa Común de socialdemócratas y comunistas franceses). En su libro, que seguía a pie juntillas los postulados «socialistas fuertes» que siempre lo habían caracterizado, aseguraba que el deslizamiento a la derecha de buena parte de los partidos socialdemócratas y la asunción generalizada del«social-liberalismo» no podrían ser discutidos solo desde fuera de ella. Miliband definía la socialdemocracia, con mucha justicia, como lo que era: una identidad en disputa.«Los partidos socialdemócratas siempre han sido campos de batalla entre líderes moderados y sus críticos de izquierda. Esta lucha corrientemente ha tenido como resultado la victoria de los líderes, aunque no sin haber tenido que hacer concesiones a sus oponentes», escribía. Y luego, en busca de la rearticulación del proyecto socialista, aseguraba que«la socialdemocracia de izquierda representa una posición alrededor de la cual podrían reunirse al menos algunas otras corrientes del espectro de la izquierda sin abandonar su posición distintiva. Sin lugar a dudas, siempre habrá personas a la derecha y a la izquierda del reformismo de izquierda que elegirán expresar sus compromisos a su manera y en sus propias formaciones separadas; y lo que suceda a los partidos socialdemócratas debe depender, en gran parte, del estado de la izquierda fuera de ellos» 12 . Para Miliband, que no era socialdemócrata, no todo estaba perdido en la socialdemocracia tras el auge del nuevo consenso liberal. En términos estrictos, las posiciones de Miliband evidenciaban esa relación difícil pero sostenida entre la cultura de la Nueva Izquierda y la de los socialistas democráticos de izquierda que sí se consideraban socialdemócratas. Desde aquel momento, algunas cosas han cambiado. Nuevas luchas a la izquierda de la socialdemocracia han habilitado, como preveía el propio Miliband, giros a la izquierda dentro de la socialdemocracia misma, pero también se han verificado estructuras muy sólidamente constituidas que, aunque tengan dentro sus críticos socialistas, resultan muy difíciles de atravesar. El centrismo político y el social-liberalismo parecen instalados, aun cuando los conatos de cultura socialista clásica sigan disputando el carácter identitario del espacio socialdemócrata. Fuera de ella, opciones «más a la izquierda» han habilitado en algunos casos transformaciones o pactos coalicionales. La pregunta es, sin embargo, si la apuesta socialista 12. R. Miliband: ob. cit. 106 Mariano Schuster | nueva sociedad | 297 es posible, si tiene todavía sentido argumentar en su favor, si la tradición socialista democrática en un sentido amplio puede ser útil en estos tiempos. Además de un conglomerado de ideas y posiciones articuladas en partidos y grupos políticos diversos, el socialismo democrático ha sido también una corriente de opinión en busca de un sujeto. A fines del siglo xix, William Morris creía que la verdadera tarea de los socialistas era, simplemente, la de«hacer socialistas». Dado que, aun aspirando a la transformación social y a la toma de decisiones políticas, no pensaba en el desarrollo de un culto estatalista, sino en la creación de una nueva organización societal que debía nacer desde la propia base ciudadana, sabía que era necesario reforzar vínculos y crear comunidad con la mayoría de los postergados. Lejos de la autoafirmación de una identidad cerrada, la pretensión era dar rienda a discursos societales amplios, con ejes que pudieran concitar la atención de personas muy diversas. En muchas formaciones políticas, pero también en espacios comunitarios e intelectuales, sigue habiendo personas que buscan un proyecto socialista que recupere aspectos de las viejas tradiciones y que sea capaz, al mismo tiempo, de esbozar nuevos futuros. La morfología social es diferente y las demandas también lo son, pero la aspiración puede seguir en pie. Tanto en los viejos partidos socialistas y socialdemócratas, como en los desprendimientos humanistas y libertarios de la vieja tradición marxista, así como en formaciones más híbridas pertenecientes a otras ramas de la izquierda, hay mujeres y hombres que aspiran a algo más que un sistema cerrado o una mera afirmación de pertenencia partidaria. Volver a hablar de«socialismo democrático»(pero también de socialismo a secas) y dotar de historicidad a ese significante puede ser un paso posible en un mundo en el que esa tradición pareció, en ocasiones, demasiado ocluida por otros conceptos fuertes. Hace pocos años, uno de los principales dirigentes de un viejo partido de corte socialdemócrata esbozó las principales características del programa político que pretendía llevar adelante. Se trataba de un programa que solo por la timidez a la que ese espacio se ha acostumbrado podía ser calificado de radical. Al finalizar su discurso, el hombre miró a la audiencia y dijo:«En este partido ya no tienen que susurrar su nombre: se llama socialismo» 13 . A veces queda más lejos el mundo por ganar que las tradiciones por recuperar. El socialismo siempre supo mucho de ello. 13. Discurso de John McDonnell en la conferencia anual del Partido Laborista, Liverpool, 2016, disponible en Labour Policy Forum , 26/8/2016. Tejer ciudadanía social en el siglo xxi Nuevos pactos sociales, ecológicos y de género Ricard Gomà/ Gemma Ubasart El mundo está cambiando. Los antiguos Estados de Bienestar keynesiano-fordistas deben ser repensados para adaptarlos a formas de ciudadanía social capaces de responder a nuevos desafíos, entre ellos la disrupción tecnológica y sus relaciones sociodigitales. El feminismo, los ciclos de vida, la agenda urbana y la protección del planeta no pueden quedar fuera de la democratización del bienestar. El cambio de época El movimiento global que se inició con la revuelta de Seattle en 1999 visualizaba el punto de partida de una nueva era. Movimientos ecologistas y pacifistas, iniciativas juveniles, ong y sindicatos, con distintos registros y lenguajes, luchaban por una globalización humana y ecológica; es decir, demandaban que las transformaciones productivas, sociales y culturales beneficiaran a las mayorías sociales, el conjunto de los lugares y el ecosistema. Sujetos plurales y mestizos se movilizaron en diversas ciudades del planeta coincidiendo con las reuniones Ricard Gomà: es profesor de Ciencia Política en la Universitad Autónoma de Barcelona. Fue concejal y teniente de alcalde de Acción Social y Ciudadanía del Ayuntamiento de Barcelona entre 2003 y 2011. Gemma Ubasart: es doctora en Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente se desempeña como profesora de Ciencia Política en la Universidad de Girona. Palabras claves: ciudadanía, Estado de Bienestar, Nuevo Pacto Verde( Green New Deal ), municipalismo, socialdemocracia. 108 Ricard Gomà/ Gemma Ubasart | nueva sociedad | 297 de varios organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional(fmi), el Banco Mundial(bm) o la Organización Mundial del Comercio (omc): buscaban bloquear el normal funcionamiento de estos encuentros con el objetivo de influir en el nuevo sistema-mundo en construcción. Al final del ciclo de protesta, estas revueltas mutaron y tomaron forma de movimiento contra la Guerra de Iraq. La guerra global permanente se presentaba como el complemento de la globalización neoliberal. Las alternativas también se disputaron en otras escalas. Desde la proximidad y la cotidianidad se trabajaba y se trabaja para dibujar, reclamar y Desde la proximidad edificar otro mundo posible. Tomó importancia la acción performativa y emergieron propuestas y la cotidianidad desde el aquí y el hoy. El lema«piensa globalmente, se trabajaba y se trabaja para dibujar, reclamar y edificar actúa localmente» fue sedimentando en el nuevo milenio. Se tejieron redes de solidaridad entre iguales en los niveles vecinal o sectorial, se construyeron espacios de economía social y cooperativa para generar otro mundo posible una ocupación digna, se ensayaron nuevos proyectos de vida personal, familiar y colectiva que debilitaran el patriarcado, se transitaron propuestas que hacen más compatible la vida urbana y la rural, se enunciaron los derechos de la naturaleza, etc. Además, la proximidad adquirió un dinámico protagonismo. Las apuestas municipalistas, que conectan institución y comunidad, trazaron nuevos futuros posibles para materializar desde el presente. Hábitats autocentrados donde construir y ejercer ciudadanía. Ciudades y pueblos que tejen redes y relaciones de cooperación. El mundo está cambiando. Se alteran los vectores que habían vertebrado las sociedades industriales. Emerge una nueva era. En la esfera económica, se desencadenan la disrupción tecnológica y sus relaciones sociodigitales; se extienden la financiarización y sus lógicas especulativas; y se redefinen factores y expresiones de vulnerabilidad. En la esfera cultural, irrumpe un mundo de complejidades que afecta la propia cotidianidad (nuevas relaciones afectivas y de género, ciudades multiculturales, formas emergentes de convivencia); y aparecen discontinuidades vitales e incertidumbres biográficas(migraciones globales, vínculos cambiantes, edades en transición). En la esfera ecológica, crece la conciencia –y en menor medida, la acción– sobre los riesgos ambientales globales socialmente producidos (cambio climático, contaminación atmosférica); y también se dibujan procesos de gentrificación, segregación urbana y geografías de despoblación. En la esfera política, se redefinen anclajes y referentes de pertenencia, afloran creatividades y energías ciudadanas de nuevo tipo y actores en torno de relatos y dimensiones de conflicto emergentes. tema central | Tejer ciudadanía social en el siglo xxi 109 La crisis económica de 2008 debe comprenderse en este contexto de mutaciones estructurales que empujan los procesos de desregulación económica y aumento de las desigualdades. Además, aquella crisis se enfrentó con recetas thatcheristas(servicios públicos convertidos en áreas de negocio privado, derechos sociales transformados en mercancías), a la par que con una suerte de keynesianismo para los ricos: volúmenes ingentes de gasto público y nuevas regulaciones para salvar a la banca y la gran empresa. Ahora bien, la recesión económica también hizo visible una crisis política y de representación. El malestar ciudadano y la indignación social frente al empeoramiento de la vida cotidiana, y sobre todo frente a la falta de perspectivas de futuro, no encuentran canalización en los sistemas políticos liberal-democráticos de los Estados nacionales. El regionalismo europeo no consiguió grandes avances en el gobierno de la economía y el despliegue de una potente agenda social (tampoco lo hizo el latinoamericano). Los actores políticos y las instituciones públicas protagonistas del keynesianismo fordista se encuentran en serias dificultades. Por todo ello, y a modo de premisa, sostenemos que para repensar la agenda de transformación no es suficiente con una superación del neoliberalismo, sino que es necesario ir más allá del estatismo clásico. La pandemia altera las coordenadas Venimos de una década convulsa. La Gran Recesión golpeó los parámetros económico-financieros de la globalización desregulada. Y su gestión política, en clave de austeridad, configuró la fase más intensa del ciclo neoliberal. La pandemia alteró las coordenadas. Resurgió lo colectivo como necesidad humana, más que como opción disponible en el abanico ideológico: ahí está la puesta en valor de servicios públicos y prácticas solidarias; también, el esquema europeo de reconstrucción. Cuando el virus tocó la puerta, se tomó conciencia de la importancia de tener robustas instituciones públicas –estatales y comunitarias–, sistemas sanitarios musculados, estructuras industriales articuladas en el territorio, un amplio e intenso entramado de políticas públicas, así como prácticas sociales de impulso del cuidado colectivo. Deviene sentido común hegemónico la necesidad del retorno del Estado y de la comunidad, también en instituciones regionales y organismos internacionales tradicionalmente promercado. Las políticas expansivas estadounidenses y los fondos de reconstrucción europeos deben ser leídos en esta clave. Pero más allá de crisis cíclicas y respuestas coyunturales, subyacen dinámicas de cambio de época en múltiples dimensiones. El cambio de milenio delinea un tiempo de transformaciones intensas, diversas y aceleradas, llamadas a redibujar trayectorias personales y horizontes colectivos. Nace un 110 Ricard Gomà/ Gemma Ubasart | nueva sociedad | 297 tiempo nuevo: lo hace entre la posverdad y la reflexividad, entre la individualización y el bien común, entre el miedo y la esperanza. Un futuro en construcción y disputa, en el marco de coordenadas sustancialmente diferentes de las que dieron vida a los regímenes de bienestar del siglo xx. Además, la crisis del covid-19 actúa como una suerte de acelerador de procesos sociales en marcha y, a la vez, como un intensificador de la necesidad de repensar temáticas, prácticas y políticas dadas por descontadas. Albert O. Hirschman explica que ante los escenarios de cambio de época surgen pulsiones conservadoras que se pueden sintetizar en tres tesis: perversidad, futilidad y riesgo 1 . Riesgo y perversidad implican una lógica de fatalidad: el cambio llevaría a cuestionar conquistas y a agravar problemas. La futilidad supone la banalización del cambio. Si eso fuera así, bastaría con forjar estrategias entre el inmovilismo y la resistencia. Pero las dimensiones del cambio de época pueden ser leídas también como coordenadas de reconstrucción de ciudadanía. El contexto actual de emergencia climática e incertidumbres pospandémicas es un escenario en el que podemos cartografiar los contratos sociales, ecológicos y de género para el siglo xxi: un entramado de derechos conectados a la sociedad surgida de las grandes transiciones y a su nueva estructura de riesgos colectivos. Parece evidente que entre este escenario y las lógicas fordistas-keynesianas que alumbraron los regímenes de bienestar del siglo xx se abre un abismo. Se Entre este escenario y las lógicas trata de un desencaje de época que convoca a explorar políticas de nuevo tipo y nuevas formas de producirlas, un presente que invita a situar el Estado de fordistas-keynesianas Bienestar frente al espejo del cambio de era. Esto es que alumbraron los regímenes de bienestar del siglo xx lo que hemos pretendido llevar a cabo con la coordinación de la obra Vidas en transición.(Re)construir la ciudadanía social 2 , de la que hemos extraído parte importante de las reflexiones del presente artícuse abre un abismo lo. En otras obras se han tratado en profundidad los procesos de reestructuración de las políticas sociales clásicas. Ahora bien, aunque complementario, nuestro ejercicio es diferente: parte de las dinámicas de cambio de época y se propone profundizar en ellas para reconstruir y repensar dispositivos para hacer efectivos derechos, seguridades y cuidados. En otras palabras, forjar nuevos espacios de ciudadanía social fuertemente conectados a las realidades emergentes. 1. A.O. Hirschman: La retórica reaccionaria. Perversidad, futilidad y riesgo, Clave Intelectual, Madrid, 2020. 2. R. Gomà y G. Ubasart(eds.): Vidas en transición.(Re)construir la ciudadanía social, Tecnos, Madrid, 2021. tema central | Tejer ciudadanía social en el siglo xxi 111 Así pues, y para seguir avanzando en la pulsión humanista y emancipadora que dio lugar a los Estados de Bienestar de los«Treinta Gloriosos» 3 , pero situados en pleno siglo xxi, emergen cuatro vectores propositivos que se desarrollan en los siguientes apartados: enlazar igualdad con diferencias; conectar autonomía con vínculos; democratizar la ciudadanía social; fortalecer la proximidad y la ciudadanía multiescalar. Enlazar igualdad con diferencias El tiempo nuevo viene cruzado por tensiones: ejes emergentes de desigualdad, discriminación, ausencia de libertad y exclusión relacional. Es por eso que la reconstrucción de derechos debería conducir a espacios de equidad (forjar igualdad), diversidad(reconocer diferencias), autodeterminación personal(generar autonomía) y comunidad(articular vínculos). El contrato socialdemócrata de bienestar implicó, tras la Segunda Guerra Mundial, un periodo sin precedentes de reducción de la desigualdad por medio de políticas sociales de carácter redistributivo. Se redistribuyeron rentas aun manteniendo disparidades relevantes de ingresos primarios. Y, más allá de la dimensión económica, las distribuciones sociales de poder quedaron relativamente inalteradas. Todo ello, además, se producía en un marco de baja heterogeneidad social, en un contexto de amplios agregados sociales estructurados por el eje de clase. Las dimensiones del cambio de época perfilan nuevas realidades. Irrumpen lógicas de diversificación sociocultural y los ejes de la estructura social pasan a ser múltiples y cambiantes. La construcción de un nuevo acuerdo de ciudadanía afronta ahora un reto insoslayable: trenzar coordenadas de justicia social en la doble dimensión material y cultural; enlazar las políticas de igualdad con las de reconocimiento de la diversidad. En efecto, solo la distribución igualitaria de poder y condiciones materiales hace posible la realización de todos los proyectos de vida. Pero no hay atajos a la igualdad que puedan obviar la heterogeneidad y las aspiraciones de reconocimiento. Sin ellas, tienden a perpetuarse los ejes culturales de discriminación de colectivos vulnerables. Materializar la articulación de igualdad y diferencias, en clave de políticas públicas, puede requerir un mínimo de cuatro giros sustantivos en relación con los términos del viejo contrato social: Giro hacia la predistribución , más allá de las lógicas redistributivas clásicas. Eso es, intervenir en la generación de igualdad no solo a posteriori , 3. Se refiere al periodo que va desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, a la primera crisis del petróleo. 112 Ricard Gomà/ Gemma Ubasart | nueva sociedad | 297 cuando el mercado ya ha actuado, sino también antes. Con esta translación del eje deberíamos poder superar el relato meritocrático justificador de enormes desigualdades, pero también ir más allá del igualitarismo desempoderador y poco conectado con las vulnerabilidades emergentes. Este giro implica un mínimo de tres vertientes con anclaje directo en dinámicas de cambio de época:(a) incidencia colectiva en el modelo económico, en las fuentes de creación de riqueza y de satisfacción primaria de necesidades humanas: economía del bien común, soberanía tecnológica, ecosistemas cooperativos con cadenas de generación y apropiación colectiva de valor, tejidos productivos creadores de sociabilidad ligados a formas ecológicas y colaborativas de consumo, reconocimiento de los cuidados, empleos dignos y salarios justos;(b) centralidad de las políticas públicas que son palanca de autonomía y empoderamiento: renta básica, educación infantil(0-3 años) y formación a lo largo de la vida; conexión entre cultura, educación y territorio; instrumentos de garantía del derecho a la vivienda;(c) refuerzo de la dimensión comunitaria de las políticas de cobertura universal: los equipamientos públicos como activadores de redes comunitarias de innovación social; los servicios públicos como bienes comunes para producir lógicas de apropiación ciudadana. Giro hacia el feminismo , más allá de la reproducción de injusticias de género. Las movilizaciones globales y masivas del 8 de marzo en los últimos Ya no se trata solo de intensificar o años, formuladas incluso a modo de huelga general, expresan una capacidad de agencia posiblemente sin parangón. Ya no se trata solo de intensificar o ampliar la agenda de ampliar la agenda de políticas de igualdad, sino de políticas de igualdad, sino de abandonar abandonar el modelo heteropatriarcal e inscribir la justicia de género, en todas sus dimensiones, en el núcleo del nuevo acuerdo de ciudadanía social: la el modelo erradicación de todo tipo de violencia machista; heteropatriarcal acuerdos comunitarios para lograr una distribución compartida de los cuidados y para un reparto igualitario de tiempos y trabajos de cotidianidad; una esfera pública con plena igualdad de derechos económicos y democracia paritaria; políticas feministas para superar el androcentrismo en los servicios públicos y en la planificacióngestión de las ciudades; políticas de reconocimiento de la diversidad afectivosexual y de la autodeterminación de género. Giro hacia la interculturalidad , más allá de las concepciones tradicionales de integración. Tres fueron las principales apuestas a finales del siglo xx: el modelo francés ha subrayado la inclusión y el acceso a los derechos políticos, aun a costa de la ausencia de reconocimiento del pluralismo cultural; el modelo anglosajón ha mantenido vías abiertas de acceso a la ciudadanía y de respeto a la diversidad, pero con pautas de segregación tema central | Tejer ciudadanía social en el siglo xxi 113 sociorresidencial persistentes; el modelo centroeuropeo, finalmente, ha trabajado la cohesión y reconocido las diferencias, pero ha mantenido fuertes barreras de exclusión en el acceso a los derechos políticos. Frente a esos tres esquemas, se presenta el reto de construir una ciudadanía intercultural, un marco de trabajo y aprendizaje colectivo definido por la voluntad de generar simultáneamente condiciones de igualdad política, inclusión social y reconocimiento cultural. Y tanto más importante: sin coexistencias cotidianas paralelas. Con reglas de juego acordadas que hagan posible la interacción positiva, la convivencia, el intercambio y el mestizaje. Esta última dimensión resulta clave. La propuesta intercultural pone el acento en los procesos de creación de un espacio público compartido, donde se producen aprendizajes, prácticas relacionales e interacciones en la diversidad: vivir juntos, reconocerse diferentes. Giro hacia los ciclos de vida , más allá de miradas adultocráticas al curso vital. En el tiempo nuevo que vivimos, las políticas sociales no pueden dar la espalda a los ciclos de vida. Las etapas vitales van forjando itinerarios personales y vínculos colectivos, y en ellas emergen necesidades que han de tener respuesta pública, sobre todo en aquellas fases que configuran los eslabones más frágiles de las trayectorias personales, las franjas en que se desarrollan desigualdades y riesgos derivados del carácter adultocrático de nuestra sociedad. Frente a ello, los ciclos vitales deberían ser espacios donde conjugar protección colectiva con autoderminación personal, donde poder ejercer, en igualdad de condiciones, el derecho a decidir un proyecto de vida. Desde esta lógica se hace necesario fortalecer y priorizar las políticas de la pequeña infancia y de lucha contra la pobreza infantil; las políticas para la emancipación juvenil; las políticas de apoyo a nuevos modelos familiares y convivenciales; la inclusión laboral de población adulta; las políticas de cuidados integrales a las personas mayores frágiles, y por un envejecimiento autónomo, saludable, activo y con derechos; las políticas de equidad intergeneracional en el capital cultural y relacional. Conectar autonomía con vínculos El contrato social del Estado de Bienestar clásico se materializa por medio de esquemas burocráticos de prestación de servicios públicos. Se erigieron estructuras administrativas jerárquicas, donde personas y colectivos tendían a ser tratados como sujetos pasivos receptores de servicios y prestaciones, enmarcados en relaciones de dependencia. Ni la participación ciudadana ni la autonomía personal hallaron lógicas fáciles de encaje en esos esquemas. En otra dimensión, la articulación de vínculos e interacciones solidarias se 114 Ricard Gomà/ Gemma Ubasart | nueva sociedad | 297 produjo más en la esfera asociativa que en las políticas públicas: el Estado social keynesiano puso más el énfasis en redistribuir recursos que en construir comunidad. Pero también aquí las dimensiones del cambio de época perfilan nuevas realidades. Por un lado, personas y grupos irrumpen con fuerza en el espacio público desde lógicas de empoderamiento y activación de protagonismos diversos. La ciudadanía social y sus derechos colectivos empiezan a reescribirse desde gramáticas de autodeterminación y libertad individual. Es verdad, en ausencia de igualdad esa libertad no es real; pero sin procesos de autonomía personal, la igualdad puede esconder relaciones de dominación. Emerge, por otra parte, el reto de situar la autonomía en un marco de reconstrucción de lazos de fraternidad, de vínculos comunitarios y ecológicos. Se trataría, en síntesis, de inscribir los valores de solidaridad y sostenibilidad en el núcleo del nuevo contrato social. Materializar la construcción de autonomía en un marco de fraternidad puede requerir cuatro nuevas transformaciones: Giro hacia la renta básica , para garantizar condiciones materiales de existencia y libertad real. La renta básica es una prestación monetaria pública que reúne tres características fundamentales: se transfiere de forma periódica a toda la ciudadanía –o personas residentes– de una comunidad política (universalidad); el pago se realiza a personas, sin considerar la composición de los hogares donde convivan(individualidad); el pago se realiza sin tener en cuenta el nivel de ingresos o recursos de las personas beneficiarias La renta básica puede jugar (incondicionalidad). En las dinámicas económicas de cambio de época, la producción es cada vez más social e inmaterial. El capitalismo digital puede un papel clave en la además expandir la creación de valor y riqueza, sin transición entre el bienestar fordista y que crezca el volumen de empleo. En las dinámicas culturales de cambio de época ganan fuerza los valores de la libertad individual, entendidos en clave el nuevo contrato de de libertad real y ausencia de relaciones de domiciudadanía social nación(mercantiles, sociales o burocráticas). Es en este escenario donde la renta básica puede jugar un papel clave en la transición entre el bienestar fordista y el nuevo contrato de ciudadanía social. Giro hacia la transición ecosocial , para construir justicia climática global y soberanías de proximidad. El siglo xxi es ya el tiempo del conflicto capital-biosfera, un marco donde la catástrofe global es posible, sobre la base de la contradicción entre modelo de crecimiento y límites físicos del planeta(la dimensión socioecológica del cambio de época). El escenario de colapso es una posibilidad real, pero también lo es una agenda de tema central | Tejer ciudadanía social en el siglo xxi 115 políticas de transición ecológica con capacidad para evitarlo. Un Nuevo Pacto Verde( Green New Deal ) incrustado en el núcleo del nuevo régimen socioeconómico, que afronte el doble reto de dar respuesta a lo urgente y a lo necesario: llegar a fin de mes(reactivar la producción) y evitar el fin del planeta(transformar las bases del modelo productivo). La agenda de la transición ecológica se configura pues a partir de algunas políticas claves: cambio energético como vector principal de la lucha contra la emergencia climática y como palanca de transformación del aparato productivo; cambio en el modelo de movilidad como factor de recuperación de la calidad del aire; estrategias de protección y multiplicación de la biodiversidad; y fortalecimiento de las cadenas de proximidad, hacia escenarios de soberanía hídrica y alimentaria. Giro hacia los cuidados , como bienes comunes relacionales orientados a superar vulnerabilidades cotidianas. Mientras que la causa de la igualdad se disputaba en el terreno de la redistribución, la lucha por la inclusión se despliega, sobre todo, en el campo de los cuidados cotidianos y de las prácticas comunitarias de apoyo mutuo y reciprocidad. En el nuevo contrato social de ciudadanía, el derecho a los cuidados debería gozar de un grado de centralidad y garantía equivalente al de la educación y la sanidad en la agenda clásica de bienestar. Y no solo eso, debería también articularse una distribución comunitaria y equitativa de los cuidados, sobre la base de valores de fraternidad y del giro feminista. La centralidad de los cuidados conduce a la necesidad de servicios sociales universales y de calidad, de tipo preventivo, promocional y comunitario. En términos de prácticas sociales, los cuidados remiten a iniciativas de base orientadas al empoderamiento, a autogestionar respuestas frente a necesidades y a vulnerabilidades humanas. Giro hacia la agenda urbana , para asegurar el derecho a la ciudad. Las dinámicas socioeconómicas de cambio de época presentan una intensa trazabilidad urbana. La digitalización consolida la red de metrópolis globales y, en ellas, la aparición de empleos urbanos de plataforma altamente precarizados. Las lógicas especulativas se vinculan a la propiedad inmobiliaria y convierten viviendas y espacios urbanos en activos financieros. Por otra parte, los riesgos de exclusión habitacional, los impactos vecinales de la gentrificación, la segregación residencial o la informalidad urbana se sitúan hoy en el centro de las nuevas vulnerabilidades sociales. Las políticas de vivienda y de regeneración urbana presentan agendas complejas. Garantizar una vivienda asequible y digna, y hacerlo en el marco de barrios y ciudades cohesionadas, con mixtura social y funcional, requiere de instrumentos de acción diversos y procesos sostenidos en el tiempo. Se vinculan el derecho a la vivienda y el derecho al barrio/municipio. 116 Ricard Gomà/ Gemma Ubasart | nueva sociedad | 297 Democratizar la ciudadanía social El Estado de Bienestar keynesiano se inscribió en una doble coordenada institucional:(a) un modelo de democracia representativa, con procesos limitados de participación ciudadana en la elaboración de políticas, que fraguó un esquema de agregación electoral de preferencias, con fuerte sesgo delegativo hacia una esfera política profesionalizada que toma decisiones al margen de la implicación ciudadana;(b) un esquema socioburocrático de gestión pública que hereda los dogmas organizativos weberianos: nítida segmentación entre sectores público y privado, estructuras administrativas rígidas(jerarquía, especialización y centralización), oferta estandarizada de servicios ajena a lógicas de diferenciación y paternalismo profesional que relega a los ciudadanos a la condición de administrados pasivos. Ambas coordenadas guardan relación: una democracia de baja calidad participativa encaja bien con una administración de baja intensidad deliberativa. Y todo ello en un marco de sociedad industrial poco compleja y estabilizada en torno del contrato de bienestar. Hacia finales del siglo xx, la ofensiva mercantilizadora diseña, en el plano de la administración, el esquema de la Nueva Agenda Pública( New Public Management ): transferencia de la lógica empresarial al ámbito público, externalizaciones y sustitución de ciudadanos por clientes. Hoy, en pleno siglo xxi, la reconstrucción de la ciudadanía social afronta el reto de impulsar el giro hacia lo común: superar tanto el monopolismo burocrático fordista-keynesiano como la Nueva Gestión Pública neoliberal y convertir los derechos sociales en ámbitos de profundización democrática. La gobernanza participativa y relacional implica políticas generadoras de democracia activa, servicios reconfigurados como bienes comunes y prácticas ciudadanas como espacios de autogestión de derechos. Supone una esfera pública articulada por redes público-comunitarias, procesos de coproducción e iniciativas de innovación social, una gobernanza orientada a vertebrar lo común más que a gestionar burocracias, con una administración democrática y deliberativa, y una acción colectiva declinada en términos de construcción, más que de resistencia. En el plano interno, La aproximación democrática y relacional, como dimensión de gobernanza de la nueva ciudadanía sola administración cial, incorpora algunos elementos claves: pública debe superar esquemas de rigidez La transformación de las administraciones públicas : se impone pensar un modelo con valores de referencia, flexible y responsable, estratégico y vertical y sectorial creativo, democrático y deliberativo. En el plano interno, la administración pública debe superar esquemas de rigidez vertical y sectorial, y dotarse de flexibilidad, de espacios que nutran la confianza y la responsabilidad. En el plano externo, tendrá tema central | Tejer ciudadanía social en el siglo xxi 117 que articular respuestas a una sociedad compleja y cargada de incertidumbres. Deberá ser estratégica y a la vez abierta al aprendizaje y al abordaje de retos emergentes. Una administración con herramientas para incorporar inteligencias colectivas, para articular el diálogo y la cooperación; para activar dinámicas de mediación entre escalas de gobierno y con las esferas privada y comunitaria. - Las redes de acción : la gobernanza desde una arquitectura de sujetos en red implica la preservación del espacio público y de los proyectos colectivos. No obstante, los procesos ya no podrán ser el producto de la acción unilateral y jerárquica de los poderes públicos, sino el resultado de un intercambio complejo de recursos entre múltiples niveles de gobierno, asociaciones y ciudadanía en el marco de redes participativas. La gobernanza relacional consiste en incorporar ese pluralismo y gestionarlo desde la horizontalidad y la distribución equitativa de recursos de influencia. Hablar de redes participativas implica la articulación de actores en marcos organizativos comunes desde los cuales intercambiar recursos, negociar prioridades y tomar decisiones relacionadas con proyectos públicos compartidos. - La coproducción de políticas : ello implica la participación del tejido comunitario en sus procesos de diseño e implementación, y también el protagonismo de las personas en tanto que sujetos activos en el ejercicio de la gobernanza democrática. Una agenda enraizada en esa lógica debe incorporar una apuesta de gestión de servicios y espacios ligada a la implicación comunitaria. Los equipamientos sociales, culturales, educativos y de salud, así como muchos espacios públicos, son los referentes tangibles en el ejercicio cotidiano de la ciudadanía, configuran la geografía física del bienestar. Deberían ser también su geografía humana; superar la lógica tradicional de marcos de prestación de servicios y convertirse en bienes comunes, lugares de apropiación colectiva desde valores democráticos. - Las prácticas de innovación social : se trata de un conjunto de experiencias de base comunitaria orientadas a dar respuesta, en primera instancia, a los impactos sociales de la crisis; iniciativas que van prefigurando, después, modelos alternativos de producción y articulación de bienes comunes desde lógicas de empoderamiento personal y colectivo. La innovación social se despliega en un amplio abanico: desde la economía solidaria a los bancos de tiempo, pasando por redes de consumo agroecológico; desde la gestión ciudadana de espacios urbanos hasta iniciativas de soberanía tecnológica, pasando por cooperativas de vivienda, energía o transporte. Toda una esfera solidaria de inclusión a reconocer y apoyar en un marco de gobernanza democrática y relacional: desde el respeto a su autonomía, desde apoyos pactados. 118 Ricard Gomà/ Gemma Ubasart | nueva sociedad | 297 Fortalecer la proximidad y la ciudadanía multiescalar La sociedad industrial generó marcos nacionales de gestión del conflicto de clases y, en ese contexto, se fraguó el contrato social en el espacio de los Estados nacionales. Los derechos sociales se construyeron bajo instituciones fuertemente centralizadas. Pero durante las últimas décadas del siglo xx, el esquema territorial empezó a alterarse de forma sustancial. El casi monopolio del Estado-nación se transforma en beneficio de un complejo entramado institucional e irrumpe el proceso aún hoy abierto de reestructuración social en el espacio. Los escenarios simultáneos de europeización y descentralización implicaron un cambio relevante en la geografía política del bienestar: el viejo Estado de Bienestar keynesiano dio paso a redes multiescalares. No se trata de reproducir viejos esquemas jerárquicos, sino de articular escenarios de soberanías libremente compartidas, con relaciones de interdependencia y horizontalidad para abordar problemas, gestionar conflictos y construir acuerdos. Buena parte de los retos emergentes, de la emergencia climática al crimen organizado pasando por la pandemia, requieren un salto de escala hacia ámbitos supraestatales. Y es aquí, en este mundo global y del riesgo, donde toca dar batalla por Europa(y por una integración latinoamericana). Por una Unión Europea con más capacidades de gobierno y elaboración de políticas frente a los Estados y sus reticencias anacrónicas a ceder más poder; por una ue plenamente democrática, que haga girar su integración en torno de los derechos civiles, políticos y sociales; por una ue que actúe como sujeto político en la escena internacional y trabaje de forma cooperativa y horizontal con todos los ámbitos de proximidad. La globalización ha desatado sensaciones de desprotección y los Estados han tendido a responder con fronteras excluyentes y repliegues autoritarios. En ese marco, las ciudades han impulsado la apertura de la brecha democrática. Se ha ido tejiendo la alternativa municipalista: gobiernos de proximidad como ámbitos de empoderamiento colectivo y reconstrucción de derechos. Se articula una esfera local con agendas conectadas a temas estructurales (desigualdades, migraciones, derechos humanos, cambio climático). El municipalismo redibuja –aún de forma incipiente– la geografía de la gobernanza mundial: los gobiernos locales se convierten en sujetos políticos democráticos frente a los mercados globales y a las fronteras estatales. El municipalismo aparece como proyecto donde articular comunidad con acogida. Es el territorio posible de encuentro entre apertura y protección, entre democracia participativa y derechos de ciudadanía. Pero los Estados pesan demasiado, tanto en la dimensión simbólica como en la sustantiva. Los gobiernos locales se encuentran presionados por inercias históricas: no se sitúan en la centralidad del reparto de recursos públicos ni tema central | Tejer ciudadanía social en el siglo xxi 119 en el núcleo de los regímenes de bienestar y transición ecológica. Es por ello que la lógica municipalista plantea un triple reto de cambio: ganar niveles de autonomía política y fiscal, transitar hacia una gobernanza multinivel horizontal(donde la escala no suponga jerarquía), y fortalecer canales de intercambio y aprendizaje. Hay por supuesto en todo ello mucho camino a recorrer, pero se empieza ya a esbozar un ecosistema de redes internacionales de ciudades(cglu, Eurocities, c40, Sharing Cities, Cities for Housing) con vocación de hacer frente a los retos del cambio de época desde agendas potentes, interconectadas y no subordinadas. En el ámbito urbano, irrumpen nuevas fragilidades conectadas a la transición sociocultural(crisis de los cuidados, dificultades de acogida de inmigrantes, soledades) que remiten a una arquitectura más cotidiana de los derechos sociales. Aparecen también fracturas vinculadas a la transición socioeconómica(desahucios, gentrificación, segregación residencial) que convocan a reconstruir ciudadanía desde la centralidad del hábitat. Frente a la trazabilidad local de los cambios, emerge el reto de fortalecer el bienestar de proximidad por medio de políticas ubicadas en los márgenes del Estado social: inclusión, cuidados, vivienda, movilidad sostenible… Reescribir, en síntesis, una institucionalidad con más poder en el territorio: allí donde las cosas pasan, donde late la inteligencia colectiva para abordarlas. Tejer ciudadanía social en el siglo xxi es una tarea tan compleja como necesaria. El cambio de época nos ubica en transiciones vitales donde crecen miedos y esperanzas, incertidumbres y oportunidades. Forjar contratos sociales, ecológicos y de género conectados a esas nuevas realidades implica superar muchas coordenadas del viejo modelo de bienestar. Supone vertebrar un campo de políticas y prácticas donde la igualdad pueda conversar con las diferencias; donde la autonomía personal pueda hacerlo con la fraternidad. Supone también vincular lógicas de protección con más y mejor democracia, conectar la transformación de las administraciones con la articulación de lo común. E implica, finalmente, fortalecer la dimensión de proximidad de los derechos sociales, con el municipalismo como motor de ciudadanía en marcos cooperativos de gobernanza multiescalar. Sí, retos sumamente ambiciosos. Pero nada de ello parte de cero. Y no hay nada mejor que aprender de las experiencias ya en marcha. El«retorno» de la socialdemocracia alemana Christian Krell El hasta hace poco impensable triunfo en las urnas del Partido Socialdemócrata de Alemania( spd ) reactualiza una tradición anclada en el reformismo social, en un contexto en el que una reforma socioecológica resulta cada vez más urgente. Para enfrentar estos desafíos, el spd deberá tender puentes con sus socios de la coalición«semáforo» (verdes y liberales), pero también con la sociedad. Alemania tiene nuevo gobierno. Y al frente de él vuelve a estar, por primera vez en 16 años, el Partido Socialdemócrata de Alemania (spd, por sus siglas en alemán). Además, por primera vez en la historia de la República Federal de Alemania, el país es liderado por una verdadera coalición tripartita 1 . Esta alianza enfrenta inmensos desafíos. De lo que se trata es de diseñar una transformación socioecológica integral y de asegurar amplias mayorías sociales para este cambio. En este artículo se describe cómo el spd logró ganar las elecciones, qué partidos se unirán ahora en el gobierno y cómo podrían tener éxito las reformas sociales. Christian Krell: es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de la Policía y la Administración Pública de Renania del Norte-Palatinado(hspv-nrw) en Colonia. Dirigió la Academia para la Democracia Social y la Oficina Nórdica de la fes y es miembro de la Comisión de Valores Fundamentales del spd. Palabras claves: crisis climática, justicia social, reforma, socialdemocracia, Partido Socialdemócrata de Alemania(spd), Alemania. Nota: traducción del alemán de Carlos Díaz Rocca. 1. La coalición«semáforo» incluye, además del spd, a Los Verdes y el Partido Democrático Libre(fdp, por sus siglas en alemán), liberal. tema central | El«retorno» de la socialdemocracia alemana 121 Respeto: el mensaje del spd «La voluntad de renovación dentro del partido, la adquisición de habilidades político-programáticas y la disposición personal a cooperar por parte de los políticos más encumbrados[deben] estar entrelazadas si un partido pretende obtener una mayoría y un mandato de gobierno». Así describía el historiador Klaus Schönhoven las condiciones para el ascenso del spd en la década de 1960 hasta que Willy Brandt llegó al gobierno. Las comparaciones casi siempre fallan. Sin embargo, en las últimas semanas y meses hubo muchas cosas que nos recuerdan la descripción de Schönhoven. El spd ha logrado convertir una situación especial –que una canciller en funciones(Angela Merkel) no compitiera por un nuevo mandato– en una victoria electoral. Fue importante para ello la gran popularidad del principal candidato del partido. No solo su experiencia en la función pública como ministro de finanzas y vicecanciller del gobierno de la Gran Coalición rojinegra(socialdemócratas y conservadores), sino también el alto nivel de competencia en numerosos campos políticos que se le atribuye hicieron que Olaf Scholz apareciera como alguien que, por un lado, encarna la estabilidad y la confianza, y, por el otro, puede generar un cambio. Ningún partido puede ganar las elecciones sin encarnar con éxito un posicionamiento político específico. El concepto clave de la campaña electoral también fue elegido con inteligencia. ¡Respeto! Respeto por todos y por todas, respeto por lo que cada persona logra a lo largo de su vida. De este modo, el spd, deliberadamente, no daba a entender que la justicia social consiste en el financiamiento de un sector de la sociedad que no tiene una vida tan feliz o que carece de las habilidades o el empeño con que cuentan otras personas, sino que todas las personas merecen reconocimiento. Dignidad en lugar de Hartz iv 2 , para decirlo en pocas palabras. Que esto fue algo más que un hábil juego de semántica política lo demuestran las demandas específicas que lo acompañaron: seguro social solidario, ingreso ciudadano, salarios más altos y mayor obligatoriedad de los convenios colectivos de trabajo. Muy diversos sectores de la población pudieron verse representados por el discurso del respeto. El trabajador autónomo que ya ha vivido su segundo concurso de acreedores y ahora se ve obligado a recibir prestaciones sociales, la nuera solícita cuyo trabajo es invisible, el policía al que insultan y escupen durante sus patrullajes, la madre soltera que hace cosas increíbles todos los días: todas esas personas y muchas otras se sintieron identificadas con el discurso del respeto. Esta amplia apelación a diferentes sectores de la población fue todo menos obvia; a fin de cuentas, en el periodo previo a las elecciones, siempre había 2. Ayuda social concedida por el gobierno alemán[n. del e.]. 122 Christian Krell | nueva sociedad | 297 recomendaciones para enfocarse en tal o cual grupo: había que acercarse más a los«comunitaristas», según algunos, o más a los«cosmopolitas», según otros. Estaban también los que recomendaban que se dejara atrás de una vez a los hombres blancos mayores, mientras que otros enfatizaban que eran precisamente ellos quienes conformaban el grupo de votantes más confiable. Contra todos los consejos para abroquelarse, la campaña trató de lograr una convocatoria amplia.«Respeto» fue el concepto clave que se popularizó en diferentes ambientes. Y no solo resultó exitoso en términos de estrategia electoral, sino que también hizo justicia a la identidad de un partido que se pretende popular. El spd fue, junto con el Partido Democrático Libre(fdp), el único partido que obtuvo un caudal de votos uniforme a lo largo del país. Esta idea focal de la campaña electoral también pudo desplegar su fuerza porque se basó en principios programáticos muy claros. Después de años de disputas intrapartidarias sobre si la reforma del Estado de Bienestar de la Agenda 2010, implementada por Gerhard Schröder entre 2003 y 2005 con la finalidad de reducir los costos del Estado social y fomentar la actividad económica, fue correcta o no, y del interrogante aún abierto sobre qué representa realmente el spd, la resolución del partido sobre el Estado de Bienestar de diciembre de 2019 logró reposicionarlo.«Uno de los documentos más sustanciosos del spd desde Godesberg 3 », tal como lo calificó entonces el periodista Heribert Prantl. Y esta calificación no parece exagerada, porque con esa resolución se logró superar profundas divisiones en las que el partido se había desgastado hasta el agotamiento total. La intelectualidad del spd también ha dado lugar a apasionantes debates en muchas otras esferas de la política y los ha traducido en un atractivo programa. Finalmente, hay que mencionar el alto grado de unidad interna del partido como requisito adicional para el éxito. No había sido posible lograr este nivel de coherencia desde la campaña electoral de 1998. Con demasiada frecuencia, los debates políticos en el partido parecían guerras religiosas que solo podían terminar en un cisma. Y las insinuaciones petulantes de los anteriores líderes partidarios sobre la manera en que afrontarían la situación con mejores resultados que sus sucesores fueron tan numerosas como insoportables. Todo eso parecía haberse superado en la primavera de 2021. De esta manera, el spd se despegó no solo de su pasado reciente, sino también de sus competidores políticos. Una unidad así es difícil de conseguir por decreto: se basa en la voluntad de cooperación, los intereses compartidos, la paciencia y la confianza de todas las partes. 3. El manifiesto de Godesberg, ratificado en 1959, marcó el cambio de orientación política e ideológica del spd en la segunda mitad del siglo xx. El partido abandonó el marxismo y aceptó un proyecto de reforma social compatible con la economía de mercado y la propiedad privada[n. del e.]. tema central | El«retorno» de la socialdemocracia alemana 123 «Que salga el derecho al voto femenino. Día de la Mujer- 8 de marzo de 1914», diseño de Karl Maria Stadler, impresión de R. Schumann, Múnich, 1914(Archivo Histórico fes ). 124 Christian Krell | nueva sociedad | 297 En pocas palabras: el spd ha logrado tender puentes. Puentes entre diversos sectores de la sociedad, puentes entre distintas posturas político-programáticas En pocas palabras: el spd dentro del partido y puentes entre actores de muy diferentes temperamentos, posiciones y estilos políticos. En los próximos meses y años será importante preserha logrado var esta unidad recién obtenida. Los numerosos y jóvenes tender puentes nuevos diputados, como así también la nueva dirección del partido, tendrán que unirse al gobierno en los asuntos políticos cotidianos. La clave será entender el partido como motor de inspiración para la acción gubernamental sin que se genere una polifonía confusa. Pero también será importante tender puentes en términos de estrategia de coalición. Será cuestión de formar una alianza entre tres partidos muy diferentes que no solo se convierta en una mayoría aritmética, sino que también proporcione una base para un cambio socioecológico de gran alcance. ¿Quiénes son estos socios? Tres partidos, una coalición En los meses y años previos a las elecciones para el Bundestag, el Parlamento alemán, dos de los tres partidos de la coalición se prepararon para aliarse con los conservadores democristianos. En su política económica liberal de las últimas tres décadas, el fdp ha estado sustancialmente más cerca de los conservadores que de los socialdemócratas. Los conservadores y el fdp han sido considerados durante mucho tiempo socios naturales de coalición. Pero también los ecoliberales de Los Verdes han estado preparándose durante mucho tiempo para formar una coalición con la Unión Demócrata Cristiana de Alemania y la Unión Social Cristiana de Baviera(cdu/csu, por sus siglas en alemán). Aunque el grueso de ese partido todavía mantiene posiciones ubicadas más hacia la izquierda, las coaliciones integradas por los conservadores y Los Verdes en el nivel de los estados federales alemanes funcionan fluidamente desde hace algunos años, y la proximidad anterior al spd lucía obsoleta. Además, dada la debilidad crónica del spd –en los últimos cuatro años apenas logró superar el 20% en las encuestas–, parecía poco realista que los escaños que obtuviera pudieran ser suficientes para un gobierno liderado por socialdemócratas. Así las cosas, tras las elecciones, los partidos tardaron unos días en reunirse para negociar coaliciones. Para todos los partidos, llegar a formar una coalición significaba acercarse unos a otros. Si bien había una serie de cuestiones que los unían, especialmente en el ámbito de la política social y migratoria, como la legalización del cannabis, el levantamiento de la prohibición de la donación de sangre para los varones homosexuales, las elecciones tema central | El«retorno» de la socialdemocracia alemana 125 a partir de los 16 años, condiciones más laxas para la permanencia de inmigrantes o para una reagrupación familiar simplificada, las diferencias predominaban. Probablemente los liberales hayan tenido que recorrer el camino más largo. Pero incluso con el fdp existen puntos de contacto en cuestiones sociales y ecológicas:«La protección del medio ambiente tiene prioridad sobre la búsqueda del lucro y del beneficio personal». Esta frase no proviene de la actual plataforma electoral del spd o de Los Verdes, sino de las tesis de Friburgo del fdp(1971). Se refiere a una línea tradicional en el fdp que es necesario revivir. Antes del drástico cambio promovido por Otto Lambsdorff a principios de la década de 1980, en el fdp había una corriente social-liberal no siempre dominante, pero a menudo presente. Las últimas cuatro décadas en las que el liberalismo político se redujo en Alemania a políticas de austeridad y recortes de impuestos han desviado la atención del hecho de que los proyectos de reforma integral de los gobiernos liderados por el spd en la década de 1970 no habrían sido posibles sin el fdp. Ahora hay algunas –pocas– voces en el actual fdp que vuelven a reivindicar esta línea tradicional. Si este partido lograra salir del mero dogma de la reducción de impuestos y pasar a un genuino liberalismo que tenga en cuenta las reformas sociales, las bases materiales necesarias y el marco de libertades para ellas, habría puntos de contacto para el cambio social. Por el lado de Los Verdes, estos no pueden ignorar que, si bien el cambio climático es un tema apremiante para la vida humana, al mismo tiempo la cuestión que más pesó en la decisión del voto por parte de la ciudadanía fue la«justicia social». La percepción, que puede haber surgido en las demostraciones de Fridays For Future [Viernes por el futuro], de que hay un gigantesco sector de la sociedad que quiere ya mismo un cambio radical en las condiciones de vida para detener el calentamiento global fue debilitándose a medida que llegaban las elecciones. Aparentemente hay muchas personas que consideran otros temas más preocupantes y necesarios para ellas mismas o para la sociedad. Aquí es donde entra en juego el spd: su tarea en la triple constelación también será representar en una alianza para la reforma social a quienes miran con ojos críticos la perspectiva de cambio porque han visto demasiadas veces que el cambio se asociaba a un empeoramiento de sus vidas. Será vital tomar en serio sus necesidades de seguridad y, al mismo tiempo, aprovechar su experiencia para la transformación. El este de Alemania, la cuenca del Ruhr y otras regiones que han vivido mutaciones en estas décadas serán de particular importancia, porque aquí existe un amplio conocimiento de cómo se puede diseñar un cambio profundo. Pero el papel del spd va mucho más allá: su tarea será planificar un proceso de transformación socioecológica en una alianza entre fuerzas políticas y sociales diferentes y desarrollar una política de reformas lo más radical posible. 126 Christian Krell | nueva sociedad | 297 Progreso: ¿cómo se puede lograr? Esta política de reformas radicales apunta al progreso. En todas las declaraciones de la nueva coalición formada por el spd, Los Verdes y el fdp, este es el tema central. En una primera declaración conjunta de los tres partidos se lee: Sentimos un compromiso común con el progreso.[...] Somos una constelación que puede unir a tres partidos con diferentes tradiciones y diferentes puntos de vista en una alianza innovadora. Podemos ayudar a suavizar las posiciones políticas confrontativas y desplegar una nueva creatividad política. De esta forma crearemos un nuevo despertar de la sociedad a la altura de los tiempos que corren. Como coalición progresista, podemos marcar el rumbo para una década de renovación social, ecológica, económica, digital y social. El acuerdo de coalición finalmente tuvo por título:«Queremos atrevernos a avanzar más». Pero ¿cómo se puede lograr el progreso? ¿Cómo se puede crear una base social para el profundo cambio que no solo sobrevendrá en Alemania? Para esta tarea, vale la pena echar una mirada al rico tesoro de la historia de la teoHace poco más de 100 años, ría socialdemócrata. Porque hace poco más de 100 años, el spd discutía cómo podía lograrse el cambio social. Esto ha pasado a la historia del partido como el debate el spd discutía revisionista. cómo podía lograrse el El actor principal de este debate fue Eduard Bernstein. Persona discreta, compañero de ruta y albacea de Friedrich Engels, más tarde miembro del Reichstag en cambio social la República de Weimar. Orador mediocre, pero pensador brillante, se pronunció en contra de cualquier forma de cambio social a través de la revolución. Una ruptura radical hacia algo completamente diferente –que era aún entonces la postura oficial del spd como partido– le parecía peligrosa y equivocada por varias razones. Su trabajo sufrió inicialmente feroces ataques dentro del partido. Más tarde, el revisionismo que él había moldeado –un proceder paulatino, en contraste con una revolución– se convirtió en la política oficial de casi todos los partidos socialdemócratas. Después de que haber caído aparentemente en el olvido en las décadas de 1990 y 2000, se ve ahora un tímido renacimiento del pensamiento de Bernstein. Parecen confirmarse las palabras de Willy Brandt, cuando hablaba de la«notable modernidad, en muchos aspectos, de la obra de Bernstein». Su obra invita, una y otra vez, a ser revisitada. Y ofrece también orientación para la transformación socioecológica que resta hacer. tema central | El«retorno» de la socialdemocracia alemana 127 Desde su perspectiva, un nuevo orden, especialmente en las sociedades modernas e industrializadas, no puede surgir por el colapso de lo existente, sino solo si se produce, por así decirlo, evolutivamente. Bernstein sostenía un argumento simple y lógico: en sociedades complejas y altamente diferenciadas cuesta imaginar que, de la noche a la mañana, su funcionamiento –o una parte importante de él, como el modo de producción– pueda ser reemplazado por un funcionamiento alternativo completamente diferente. Millones de actores económicos no pueden reconvertirse de la noche a la mañana. Además de este argumento funcional, el escepticismo de Bernstein hacia el cambio radical también se basa en una visión realista de la disposición a cambiar entre los artífices del cambio. Su punto de partida no era un proletariado socializado en condiciones capitalistas que decidiría inmediatamente sobre una forma alternativa de sociedad. Por el contrario, quien se tome en serio los derechos de autodeterminación de los individuos de una sociedad y crea que el cambio debe tener un amplio apoyo de esta(y no ser dictado únicamente por una elite) solo puede esperar, de manera realista, un cambio gradual. Es por ello que una transformación de la sociedad siempre debe lograrse mediante modificaciones en el sistema, es decir, mediante reformas. Estas no son problemáticas –aquí radica una gran diferencia con el concepto de transformación de Rosa Luxemburgo– porque extiendan la vida del sistema capitalista, sino que, por el contrario, pueden tener un efecto transformador. Las modificaciones en el sistema que actúan en la dirección de un interés social modificado deben ser entendidas como«entregas parciales» de cambio. Según otra formulación destacada, de lo que se trata es de«ir familiarizándose con el socialismo». Por supuesto, resulta fundamental que no sea una modificación cualquiera, sino una modificación focalizada. En este punto, la frase quizás más famosa de Bernstein, que afirma que el objetivo final no es nada, sino que el movimiento lo es todo, lleva a confusión. Posteriormente explicó en diversos pasajes que no se trata de modificaciones cualesquiera, sino de un movimiento en una determinada dirección, concretamente en la dirección de una autodeterminación integral para todos los individuos de la sociedad. En relación con nuestros días, se podría agregar: además de la autodeterminación integral de cada persona, se trata de la supervivencia de la humanidad. De todos modos, es prácticamente imposible mencionar de manera abstracta el objetivo final de este movimiento, y mucho más determinarlo de antemano, ya que las sociedades y sus condiciones están en constante cambio y no se puede determinar ex ante lo que se encuentra al final del camino. De esta forma se genera en Bernstein una combinación notable de estrategias de reforma paso a paso, sin que por ello se pierda de vista un objetivo superior. Un mix de radicalismo con una visión clara de lo que es factible y posible. 128 Christian Krell | nueva sociedad | 297 Esta mezcla despierta particular expectativa en relación con los interrogantes actuales sobre una transformación socioecológica. Desde una perspectiva científica, y en función de las actuales protestas contra el cambio climático, puede haber una clara presión para actuar en la dirección de un cambio radical en nuestra vida y nuestra economía. La gran mayoría de los estudios serios sostienen, sin dejar lugar a dudas, que«nuestra casa está en llamas», tal como reza la insistente formulación de Greta Thunberg que pone de manifiesto la apremiante situación. Si no actuamos de inmediato y con decisión, alcanzaremos rápidamente puntos de inflexión críticos en el curso del cambio climático que pueden conducir a modificaciones inmediatas y drásticas de nuestro clima y, en última instancia, a la pérdida de nuestro sustento. Por lo tanto, no se trata de prolongados procesos de negociación, sino de una reforma rápida, coherente y eficaz. Cuando se pregunta cómo se puede dar forma a este cambio, vale la pena volver la mirada a Bernstein. No será posible una ruptura directa y radical en las sociedades industriales altamente desarrolladas de la noche a la mañana, ni la sociedad dará sustentación para ello. Los diversos populismos de derecha en Europa y América ya están mostrando una resistencia considerable a una transformación socioecológica integral. Un cambio radical de sistema o incluso una revolución es difícil tanto desde una perspectiva funcional como desde la perspectiva de la teoría de la democracia. Pero el presente análisis no tiene por qué conducir a la pasividad sino, por el contrario, a una estrategia de reforma evolutiva que apunte al cambio paulatino y transforme el sistema con cada paso. A pesar de las circunstancias objetivas completamente distintas a las de finales del siglo xix, la práctica de la socialdemocracia y la izquierda política en su conjunto pueden encontrar en Bernstein también un valioso asesor para una estrategia de reforma convincente en el siglo xxi. Tal política de reforma en pequeños pasos no parece especialmente trascendental y hasta puede parecer limitada, dadas la magnitud y la urgencia de los desafíos. Pero, de hecho, es radical en el sentido de que va tan rápido y tan lejos como lo permita la disposición democráticamente negociada de la sociedad para ese fin. Para las reformas sociales no basta con 51% del electorado, también el discurso y el Zeitgeist deben apoyarlas. Para lograr modificaciones en la sociedad, no solo se necesita una mayoría parlamentaria o poder institucional, sino también la convicción públicamente compartida de que el cambio va en la dirección correcta, que la reforma es necesaria y posible, que vale la pena y que conduce a un resultado mejor que el statu quo . La tarea más importante del spd será, por lo tanto, tender puentes con la ayuda de una coalición en el sentido de una amplia alianza por la reforma social y, así, avanzar de manera decisiva en la transformación socioecológica. De modo que es mucho, aún, lo que el partido constructor de puentes tiene por hacer. ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación? Rodrigo Arocena Las izquierdas ya no pueden confiar en la fórmula socialdemócrata según la cual los capitalistas crean riqueza y el Estado la redistribuye. Por esa vía el poder del conocimiento se concentra en las elites, mientras que la sustentabilidad ambiental y la igualdad se degradan. Hace falta explorar nuevas modalidades de participación no contempladas en las viejas formas del Estado de Bienestar, atendiendo a la diversidad de las sociedades y promoviendo el protagonismo de los sectores postergados. La invitación a escribir sobre la vigencia, las tensiones y los desafíos de la socialdemocracia lleva a explorar la siguiente idea: las dinámicas propias de los profundos cambios sociales en curso abren algunas oportunidades para nuevos encuentros entre los valores del socialismo democrático y la vocación transformadora. La socialdemocracia podrá aprovechar esas posibilidades en la medida en que confluya con otras corrientes de izquierda para forjar una auténtica refundación programática a la altura de los problemas de la época. Rodrigo Arocena: es matemático y cientista social. Fue rector de la Universidad de la República(Udelar), Montevideo. Palabras claves: cambio tecnológico, socialdemocracia, sustentabilidad, transformación social, América Latina. 130 Rodrigo Arocena | nueva sociedad | 297 Otra sociedad emerge, pero ¿cuál? Los cambios profundos de índole democrática son siempre difíciles y a menudo frágiles; los cambios reñidos con la democracia siempre son indeseables. Hoy, en varios lugares, las izquierdas muestran nuevas versiones de una vieja divisoria: por un lado, sectores con débil compromiso democrático y militancia bastante sectaria, aunque en algunos casos intensa; por otro lado, sectores comprometidos con la democracia representativa, pero sin proyecto transformador y con militancia por lo general débil. Unos les fallan a los derechos humanos, añoran el modelo del socialismo de Estado y, en busca de una variante viable, adhieren incluso al capitalismo autoritario hacia el cual ese modelo llevó a China. Otros se resignan a que no se pueda ir más allá de la democracia realmente existente, hacen de necesidad virtud y, cuando los problemas persisten, se encuentran con el desafecto de mucha gente y hasta el rechazo masivo de los jóvenes. Ahora bien, la transformación en profundidad de la sociedad ha vuelto al centro del escenario. Cambios mayores ya están en curso. Apuntan objetivamente a ahondar antes que a conjurar las tendencias hacia el autoritarismo en lo político, la desigualdad en lo económico y la falta de sostenibilidad en lo ambiental y climático. Esos son los tres desafíos cruciales de esta época. La pandemia los profundiza pero, a la vez, dificulta las estrategias neoliberales de reducción del Estado social y abre algún espacio para alternativas. En ese contexto, ciertas socialdemocracias cobran aparentemente nueva vigencia. En el Norte global pueden apoyarse en algunas de las mejores experiencias históricas de ampliación de los derechos económicos, sociales En otros lugares –los y culturales con preservación de los derechos civiles y políticos. Cargan con el lastre frecuente de haber países escandinavos, Alemania, España– las socialdemocracias avalado, en el momento de la gran recesión neoliberal, políticas de austeridad injustas y nocivas. Deben afrontar el viraje electoral de gran parte de las clases trabajadoras hacia la derecha o hacia el descreiarman nuevas alianzas, diversifican miento. Ese es seguramente uno de los factores que impulsan la tremenda decadencia de las izquierdas francesas. Pero en otros lugares –los países escandisus propuestas navos, Alemania, España, por ejemplo– las socialdemocracias arman nuevas alianzas, diversifican sus propuestas, incorporan con mayor vigor políticas ambientales y, sobre todo, dan la batalla contra las derechas chovinistas y autoritarias. ¿Podrán ir más allá? Quizás las dinámicas sociales profundas se lo impongan. En el mundo en su conjunto, los gobiernos tienen que enfrentarse con la tensión, decisiva para el futuro de la humanidad, entre crecimiento económico tema central | ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación? 131 y protección ambiental. Las modalidades predominantes de producir y consumir son incompatibles con la sustentabilidad. Pero la mayoría de la gente quiere disponer cuanto antes de más bienes y servicios, a menudo con sobrada justificación, como por ejemplo cuando se trata de los más pobres o de la atención a la salud. Los gobernantes de cualquier signo saben que buena parte de su legitimidad depende del crecimiento y lo impulsan aun a costa de la sustentabilidad ambiental 1 . Escriben así lo que para muchos analistas es la crónica de una catástrofe anunciada. En cualquier caso, la sustentabilidad a la baja, que se entrevera con la desigualdad, y el autoritarismo al alza apuntan a una real mutación de la sociedad. Alternativas deseables requieren manejar la tensión decisiva entre economía y ambiente de maneras profundamente nuevas, priorizando las necesidades básicas y a los sectores postergados, afectando mucho menos a la naturaleza, lo que en especial exige usar el conocimiento científico y tecnológico de otra manera. Hay un encuentro pendiente de los movimientos ambientalistas con los partidarios de una defensa renovada de la democracia social y política; allí podría revivir la inspiración socialista original. Mirada desde el Sur En América Latina, la opción por el crecimiento económico antes que por la protección ambiental suele llevar al extractivismo insustentable, incluso bajo gobiernos preocupados por los sectores más postergados. ¿Cómo atender de otras maneras las urgencias sociales que volvieron a agudizarse tras el fin de la bonanza y que se exacerban con la pandemia? Se repite que nuestra región está en una«trampa» de alta desigualdad y bajo crecimiento. Hace más de 30 años, desde Chile, Fernando Fajnzylber formuló con elocuencia un diagnóstico similar. Mostró que, en las combinaciones posibles entre crecimiento rápido o lento y desigualdad alta o baja, en América Latina se registraba un«casillero vacío»: ningún país combinaba crecimiento rápido y desigualdad baja. Argumentó que, para salir de tal vacío, hacía falta una «transformación productiva con equidad» cuyo eje fueran la educación y el conocimiento. Con tal propósito, llamó a proteger los procesos de aprendizaje en los que se construyen capacidades para afrontar los problemas colectivos 2 . Años después, Amartya Sen vería en la expansión de esas capacidades 1. Abhijit Banerjee y Esther Duflo: Buena economía para tiempos difíciles. En busca de mejores soluciones a nuestros mayores problemas [2019], Taurus, Barcelona, 2020. 2. Cepal y Unesco: Educación y conocimiento: eje de la transformación productiva con equidad , Cepal, Santiago de Chile, 1992; F. Fajnzylber: Industrialización trunca de América Latina: de la « caja negra » al « casillero vacío» , Cuadernos de Cepal N o 60, Santiago de Chile, 1990. 132 Rodrigo Arocena | nueva sociedad | 297 tanto la meta como la herramienta fundamental del desarrollo, vertebrado por la agencia de la gente para construir formas de vida valiosas 3 . Las izquierdas tendrán que retomar y profundizar el legado de Fajnzylber, para transitar hacia la sustentabilidad con más igualdad y menos autoritarismo. Y para eso tendrán que volver a la cuestión del poder. Cuando, al comenzar el milenio en América Latina, los astros alinearon la bonanza económica con la llegada al gobierno de varias fuerzas políticas templadas en el enfrentamiento a las dictaduras y el neoliberalismo, tuvieron lugar importantes reformas y la desigualdad retrocedió, cosa más bien inusual en el mundo de hoy. Pero no se impulsó una transformación productiva cimentada en la educación avanzada y el conocimiento 4 . Quedó planteada una pregunta ominosa: ¿no se puede ir más allá de mejoras insuficientes y bastante transitorias, basadas en la exportación de bienes primarios, usando eventualmente tecnologías derivadas de las inversiones externas? 5 Una perspectiva de las izquierdas No habrá respuestas positivas para esa pregunta(en América Latina y probablemente tampoco en otras partes) si las izquierdas políticas y sociales no encaran de frente y con posición propia esa fuente mayor del poder que ha llegado a ser el conocimiento científico y tecnológico. Su auge acelerado durante las décadas finales del siglo xx se combinó con la reestructuración En la sintética del capitalismo impulsada por la ideología neoliberal para dar lugar a cambios de alcance planetario. Dos caracterización de tipos de sociedad industrial, una capitalista y otra Tulio Halperin Donghi, el capital derrotó al trabajo estatista, se enfrentaron en la Guerra Fría durante la cual se fue abriendo paso la descolonización. El llamado Primer Mundo fue el escenario de una nueva revolución tecnológica, adaptó sus relaciones de proy aun al Estado ducción al avance de las fuerzas productivas y se convirtió en sociedad capitalista del conocimiento; allí, en la sintética caracterización de Tulio Halperin Donghi, el capital derrotó al trabajo y aun al Estado 6 . En el Segundo Mundo del llamado«socialismo 3. A. Sen: Desarrollo y libertad , Planeta, Barcelona, 2000. 4. Fernando Calderón y Manuel Castells: La nueva América Latina , fce, Ciudad de México, 2019. 5. Gerardo Caetano:«Desigualdad, desarrollo e inserción internacional. Una mirada crítica sobre ‘la década social’ y el‘ciclo progresista’ en América Latina» en Revista de Estudios Interdisciplinarios en América Latina y el Caribe( eial ) vol. 29 N o 1, 2018, p. 78. 6. T. Halperin Donghi:«Promesa y paradoja en el triunfo de la democracia» en La Ciudad Futura N o 33, 1992. tema central | ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación? 133 real», las relaciones sociales predominantes – económicas, políticas e ideológicas– trabaron más que favorecieron la innovación técnico-productiva basada en la ciencia de punta; el socialismo de Estado hizo implosión, por derrumbe en la Unión Soviética, por mutación a un tipo de capitalismo autoritario en China. La globalización capitalista se expandió por casi todo el planeta. La descolonización fue desembocando, por lo general, en las diversas formas de subordinación neocolonial –económica, política, incluso militar e ideológica– que padece casi todo lo que ayer era el Tercer Mundo. La«condición periférica», antaño caracterizada por la dependencia respecto a los países industrializados, hoy tiene mucho que ver con la debilidad en materia de ciencia, tecnología e innovación. Los pocos países que escaparon a esa condición durante el último medio siglo lo hicieron no mediante recetas ortodoxas sino con estrategias«a la Fajnzylber», priorizando los aprendizajes propios en materia de generación y uso de conocimiento avanzado 7 . En el presente, una nueva Guerra Fría toma cuerpo, enfrentando a la gran potencia donde apareció la sociedad capitalista del conocimiento con la gran potencia que más eficazmente está usando el conocimiento avanzado como base de su poder. El panorama evoca el enfrentamiento, desde la segunda mitad del siglo xix, entre el imperio británico, donde había surgido la sociedad industrial capitalista, y el imperio alemán, que había llegado a aprovechar mejor la ciencia y la tecnología. Por entonces se forjaba la divisoria mundial entre el Occidente de los centros industriales y el resto del planeta. El conocimiento es un recurso que se expande con su uso, a diferencia de la dotación de recursos naturales que, en general, disminuye cuando se la utiliza. Las regiones y sectores sociales que disponen de mayores conocimientos y más pueden usarlos los tienen en cantidad y diversidad crecientes. Los demás siguen más bien de lejos esa expansión y a menudo ven disminuir su poder en tal terreno. Entre los distintos países del mundo se registra una convergencia en materia de capacidades elementales, como las que brinda la escuela primaria, y una divergencia respecto a las capacidades avanzadas, que se vinculan con la educación superior, la ciencia y la tecnología 8 . El conocimiento impulsa objetivamente hacia mayor desigualdad. En su control se basan cada vez más el poderío de las elites sobre la gente postergada y el del Norte sobre el Sur global. Democratizarlo es condición no por cierto suficiente, pero sí absolutamente necesaria para transitar hacia sociedades 7. Alice Amsden: Escape from Empire , The mit Press, Cambridge, 2007. 8. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo(pnud): Informe sobre Desarrollo Humano 2019. Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: Desigualdades del desarrollo humano en el siglo xxi , pnud, Nueva York, 2019. 134 Rodrigo Arocena | nueva sociedad | 297 menos injustas. En ese tránsito no hay atajos ni ganzúas. La utopía de la Revolución como pasaje del reino de la necesidad al reino de la libertad carece La utopía de la de sustento en la historia. Ha revelado ser poco fecunda como orientación. Su principal resultaRevolución como do ha sido el socialismo de Estado, que merece pasaje del reino de la necesidad al reino de la libertad carece de ser consignado al pasado. La estrategia marxista de concentrar todo el poder en un vértice de la sociedad para abolir la dominación y la explotación no ha tenido éxito, ni puede tenerlo. El sustento en la historia supuesto realismo según el cual el fin justifica los medios es en la práctica contraproducente y moralmente inaceptable 9 . En cambio, puede ser fecundo explorar más en profundidad lo que Karl Marx consideraba como el hilo conductor de su concepción de la historia, centrándola en las interacciones e influencias mutuas entre las relaciones sociales de poder(no solo las económicas) y las tecnologías(de producción, destrucción, comunicación, información, etc.), que se basan cada vez más en la ciencia, como se podía leer ya en el Manifiesto comunista . En lo que más que interacciones entre relaciones sociales y tecnologías es una imbricación profunda entre unas y otras, no hay resultados garantizados. La sociedad sin contradicciones no espera al final del camino, como lo afirmó el marxismo revolucionario; tampoco se alcanzará a cierta altura un régimen de progreso permanente, como lo supuso la socialdemocracia reformista. La agencia de los seres humanos, condicionada por las estructuras dominantes, desembocará seguramente en resultados de distinto signo y aún imprevisibles, entre los cuales habrá espacios –como también lo muestra la historia– para disminuir las injusticias y mejorar la calidad de vida. Si es así, corresponde pensar y actuar en términos de transformación permanente. Las izquierdas no pueden definirse mediante una teoría de la historia que, en el mejor de los casos, será parcial y provisional. La refundación necesaria de las izquierdas tiene que partir de los principios con que ingresaron en la historia: ante todo, los derechos a la libertad y la igualdad, los deberes de fraternidad y solidaridad militante. En esa perspectiva, la inspiración socialista no debería caracterizarse por alguna fórmula institucional simple –como la abolición del mercado o de la propiedad privada– cuya implementación llevaría a la supresión de la injusticia y al reino de la abundancia. Las desigualdades y las carencias no desaparecerán en las sociedades de este mundo. Lo que se puede hacer avanzar, y mucho, es la democratización, entendida como conjunción entre, 9. Steven Lukes: Marxism and Morality , Clarendon Press, Oxford, 1985. tema central | ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación? 135 por un lado, la disminución de las asimetrías de poder entre las personas y, por otro, la mejora de la calidad de vida con prioridad para quienes más necesidades padecen. El Estado de Bienestar constituyó un gran paso en esa dirección. Entre progresos y retrocesos, sobrevive el atractivo de la democracia como idea de gobierno de los más que se enfrenta a la opresión y la pobreza. Esa idea es inseparable de la defensa de los derechos humanos, en todas partes, en todos los tiempos. La inspiración socialista puede ser vista como una apuesta ética y política en favor de la militancia protagónica y de las capacidades de los de abajo en los procesos democratizadores. En la agencia de los postergados y dominados tiene que basarse el enfrentamiento contra las estructuras de poder para construir relaciones sociales más solidarias, igualitarias y libres, en cuyo marco se pueda vivir mejor, material y espiritualmente. Esa inspiración dinamizó al movimiento obrero, actor colectivo mayor de grandes procesos democratizadores. Esa inspiración está presente también en los movimientos feministas y de enfrentamiento al poder patriarcal que constituyen el mayor actor colectivo de la democratización de los últimos tiempos. Tales movimientos muestran que la militancia masiva es imprescindible para expandir derechos y libertades. Conjeturas mínimas Estaría asomando en la región una nueva ola progresista, en general de menor«intensidad programática» que la precedente 10 . Quizás los proyectos que orientaron a los gobiernos del«giro a la izquierda» de comienzos del siglo xxi, que no tenían realmente mucho de nuevo, llegaron a su techo; sobre todo, evidenciaron sus limitaciones ante los grandes desafíos de la época. En tal caso, hará falta una verdadera reconstrucción programática. ¿En qué intereses materiales y opciones ideológicas podría basarse la construcción de proyectos alternativos nuevos de izquierda? Retomando esquemáticamente elaboraciones de Thomas Piketty 11 y José Antonio Sanahuja 12 , cabe considerar cuatro posiciones que combinan el estar arriba o abajo en la estratificación social con el ser de izquierdas o derechas. Lo primero tiene que ver con el ingreso y la riqueza, pero también con el conocimiento; 10. Pablo Stefanoni:«Aire fresco para el progresismo latinoamericano» en Nueva Sociedad edición digital, 12/2021,. 11. T. Piketty: Capital e ideología , Planeta, Barcelona, 2019. 12. J.A. Sanahuja:«Posglobalización y ascenso de la extrema derecha: crisis de hegemonía y riesgos sistémicos» en Manuela Mesa(coord.): Seguridad internacional y democracia: guerras, militarización y fronteras . Anuario ceipaz 2016-2017 , ceipaz, Madrid, 2017. 136 Rodrigo Arocena | nueva sociedad | 297 arriba se ubican los ganadores de la globalización y abajo los perdedores. En el cuadrante de«arriba y a la derecha», la situación privilegiada se basa ante todo en la propiedad; allí el neoliberalismo tiene su principal respaldo y no será fácil que los sectores progresistas consigan apoyos. La ubicación en el cuadrante de«arriba y a la izquierda» se vincula estrechamente con los niveles educativos; allí se nutren los progresismos de tipo social liberal y lo que Piketty llama«izquierda brahmán». Esas corrientes son en general escasamente militantes y poco cuestionadoras, lo cual las afecta especialmente cuando las transformaciones están a la orden del día. Además, en el Sur sobre todo, tienen limitados márgenes objetivos para crecer. Quizás su incidencia dependa en buena medida de su actitud frente al acceso y el uso del conocimiento avanzado, si quieren más bien preservarlos como patrimonio de sus grupos de estatus o, por el contrario, buscan generalizarlos para que las elites no los controlen. En el cuadrante de«abajo y a la derecha» han encontrado partidarios muy numerosos e incluso muy militantes los demagogos autoritarios y chovinistas que vienen erosionando la democracia representativa. Dicho sea de paso, parece demasiado optimista suponer que tal erosión se detuvo en Estados Unidos porque Donald Trump tuvo que dejar la Presidencia. En este cuadrante hay mucha gente debido a muy variadas razones, que incluyen desde las dificultades ocupacionales especialmente penosas para gente poco calificada hasta el rechazo a los cuestionamientos de los valores y costumbres tradicionales 13 . Aquí están los problemas mayores para las corrientes de vocación democrática y socialista. Las opciones para encararlos tendrían que incluir la generalización de la educación avanzada, que en principio contribuye tanto a la expansión de las capacidades para el trabajo digno como a la apertura ante la diversidad cultural. En el cuadrante de«abajo y a la izquierda» encuentran su principal apoyo los movimientos nacional-populares, tan vigorosos en América Latina, y en general las corrientes más militantes y desafiantes del statu quo . Concentran sus energías en la redistribución, que promueven activamente desde el Estado, incluso en modalidades poco democráticas. Las relaciones sociales y las dinámicas del conocimiento que configuran la distribución del poder no les ofrecen mayores opciones. En sus plataformas, no exploran demasiado posibilidades distintas de las habituales. Aquí se llega a lo que parece clave para la construcción de proyectos alternativos nuevos. Hoy no se puede confiar –en los dichos o en los hechos– en la fórmula socialdemócrata tradicional: los capitalistas crean riqueza y el gobierno, dirigido por las izquierdas y apoyado por los sindicatos, la redistribuye. Los 13. Pippa Norris y Ronald Inglehart: Cultural Backlash: Trump, Brexit, and the Rise of Authoritarian Populism , Cambridge up, Cambridge, 2018. tema central | ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación? 137 márgenes son mucho menores que en otros periodos; el cambio«posfordista» en las condiciones de trabajo debilita a los sindicatos; el control del conocimiento avanzado fortalece más que antes a las elites económicas; las modalidades prevalecientes de la producción son ambientalmente muy perjudiciales. No parece fácil revertir esas tendencias sin la intervención directa de sectores populares en los procesos de producción. El dominio del mercado y el empresariado ahonda la desigualdad, subordina la política al diEl dominio del mercado nero y hace imposibles las tan necesarias transiahonda la desigualdad, ciones a la sustentabilidad. Suprimir las relaciones mercantiles llevó objetivamente a bloqueos y fracasos. La alianza más o menos conflictiva entre las cúpulas del Estado y del capital al essubordina la política al dinero y hace imposibles las tan tilo chino puede expandir la producción inclunecesarias transiciones so notablemente durante ciertos periodos, pero afirma el despotismo sobre el trabajo y restringe a la sustentabilidad grandemente las libertades, sin por cierto ofrecer mayores esperanzas en lo que hace a la igualdad y la sustentabilidad. ¿No se podrá hacer algo mejor o menos malo? Para ello, parece imprescindible impulsar la participación de maneras no subordinadas de diversos actores en la economía. No se pueden dejar en manos del empresariado todas las decisiones ni, en especial, las que conciernen al cambio tecnológico y a sus vínculos con las condiciones de trabajo. Para esta inmensa problemática no existen diseños institucionales que todo lo resuelvan; cuando se alimentan expectativas de esa índole, las frustraciones son inevitables y llevan frecuentemente a dejar de lado alternativas que pueden ser parcialmente útiles. Un ejemplo es la cogestión de los trabajadores y trabajadoras, su participación en la conducción de las empresas públicas y privadas, que ha sido más bien descartada aunque, para miradas realistas, tiene mucho en su favor 14 . La cuestión clave es si por esa vía se pueden defender los intereses propios de los trabajadores a la vez que mejorar social y ambientalmente lo que se produce, muy especialmente cuando se trata de servicios públicos fundamentales cuya mayor calidad tanta gente reclama. Los sistemas económicos incluyen no solo la producción y la distribución, sino también los aprendizajes colectivos y la innovación tanto tecnológica como organizacional. La eficacia requiere que, en todos esos aspectos, participen múltiples actores, incluyendo sin duda empresarios y organismos públicos, pero también organizaciones de trabajadores y trabajadoras, cooperativas y otros colectivos. Una noción de la eficiencia que atienda a la calidad 14. T. Piketty: ob. cit. 138 Rodrigo Arocena | nueva sociedad | 297 de los bienes y servicios que se producen, así como a las condiciones de vida dentro y fuera del trabajo, requiere involucramientos más diversos que los habituales, en donde la cooperación es deseable y el conflicto, inevitable. Hay que ensayar vías, con una perspectiva de transformación permanente, para que sectores habitualmente postergados puedan aprender, incidir y llegar a ser factores de cambio dentro mismo de los procesos productivos. A los gobiernos progresistas les corresponde un papel fundamental e insustituible en la promoción y coordinación de tales actividades, así como en la protección de los aprendizajes colectivos que en ellas se van desplegando. Cuando las economías dinámicas se basan en el conocimiento y son moEn muchas partes torizadas por la innovación, esa responsabilidad del sector público es diferente pero todavía hay experiencias de mucho más relevante que durante el periodo de mayor involucramiento de actores populares en la producción y la industrialización por sustitución de importaciones en América Latina: ella apenas habría tenido lugar sin el Estado como impulsor 15 . En muchas partes hay experiencias de mayor invola innovación lucramiento de actores populares en la producción y la innovación. Apuntan de alguna manera a disminuir la falta de democracia en la economía, lo cual contribuye a robustecer la democracia política, y viceversa. Algo similar puede sostenerse respecto de la democracia social. Las formulaciones conservadoras del Estado de Bienestar ven a la gente como pacientes que son asistidos con limitaciones menores o mayores. Las versiones más progresistas abren espacios para lo que puede llamarse«agencia reactiva», las movilizaciones que reclaman ampliar la protección estatal y la redistribución. Está muy bien, pero no alcanza; alcanzará cada vez menos en la medida en que salud, educación y protección ambiental exijan esfuerzos cada vez mayores. ¿Pueden expandirse formas de«agencia proactiva»? Explorar alternativas de ese tipo es lo que sugiere la inspiración socialista. A esta se la entiende aquí –según ya se anotó– como la reivindicación del protagonismo de los sectores postergados en los procesos democratizadores. A su vez, la democratización en general es caracterizada como la combinación de menos asimetrías de poder con mejor calidad de vida. El cooperativismo ofrece un tesoro de experiencias elocuentes a ese respecto. Pero cooperativas, sindicatos, movimientos de pequeños productores, organizaciones barriales o rurales y, más en general, los«actores populares» chocan contra un obstáculo que se va agigantando: el poder del conocimiento. Hoy en 15. Luis Bértola y José Antonio Ocampo: El desarrollo económico de América Latina desde la Independencia , fce, Ciudad de México, 2013. tema central | ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación? 139 día ese poder y su concentración se ejemplifican con pocas palabras: basta ver dónde se producen vacunas, qué países acceden a ellas y quiénes así se enriquecen. La democratización de este mundo injusto involucra variadas dimensiones y acciones, muchas de las cuales el autor de estas líneas probablemente ni siquiera imagina. En ese entendido, la principal conjetura aquí planteada puede formularse de manera sintética: no hay democratización sin democratización del conocimiento. Cabe ejemplificar la afirmación haciendo referencia una vez más a la tensión decisiva entre crecimiento económico y protección ambiental. Para, al mismo tiempo, atender las necesidades más importantes de la gente y transitar hacia mayor sustentabilidad, es necesario producir mejores bienes y servicios con menores costos en recursos naturales. A su vez, son condición necesaria para ello:(a) la reorientación de los objetivos de la ciencia, la tecnología y la innovación hacia la inclusión social y la protección ambiental;(b) la capacitación de los productores directos, vertebrada por la generalización de la educación avanzada y combinada con el trabajo digno a lo largo de toda la vida activa. Estas son las dos vías principales para la democratización del conocimiento. Esta cuestión está ideológica y políticamente lejos de los actores populares. La temática del poder del conocimiento apenas si figura en la agenda de los movimientos sociales y de los partidos de izquierda, lo cual es comprensible en el primer caso y bastante menos en el segundo. De cualquier manera, es un problema todavía más grave que el que habría supuesto para el incipiente movimiento obrero mantenerse ajeno, como lo estaba inicialmente, al poder de la«maquinaria y gran industria», título de un famoso capítulo de El capital. A superar esa lejanía de ayer contribuyó decisivamente el Manifiesto comunista . Para superar la lejanía de hoy, la pandemia ha entreabierto algunas nuevas ventanas de oportunidad en América Latina. Las comunidades científicas de la región han hecho notables aportes para enfrentar el covid-19 y sus secuelas. La ciudadanía ha captado como nunca antes lo que las capacidades disponibles de investigación e innovación pueden aportar a la solución de problemas colectivos. Se destacan los logros de Cuba en materia de vacunas, que están a la altura de otros previos muy reconocidos y son fruto tanto de una estrategia gubernamental de largo plazo como del nivel internacional y el compromiso social de los equipos científicos involucrados. Otros ejemplos se detectan en diferentes países que, en mayor o menor grado, comparten ese nivel y ese compromiso. Todos muestran, además, algo clave que corre el riesgo de pasar desapercibido: han conseguido en el Sur global innovaciones a la altura de las mejores del Norte, con estrategias originales de investigación y menores costos, por lo cual resultan accesibles para más 140 Rodrigo Arocena | nueva sociedad | 297 gente. Eso es lo que hace falta, en general, para producir mejor y afectar menos el ambiente. Allí hay una pista, que el Sur puede señalar al Norte, para la democratización del conocimiento como una de las estrategias para las urgentes transiciones a la sustentabilidad. La pandemia agrava las desigualdades. Hacen falta muy amplias coaliciones para promover los derechos humanos y pelear por la igualdad en terrenos viejos y nuevos. Esas alianzas tendrán que involucrar, mucho más que en el pasado, a una gran diversidad de actores y sensibilidades 16 . El arte de la política progresista tiene que articular coaliciones semejantes, sumando esfuerzos, paliando sectarismos y ventajismos, resistiendo violentismos y, más aún, abriendo espacios para las construcciones teóricas y prácticas de proyectos alternativos nuevos. A ese respecto, algo tiene para sugerir la experiencia del Frente Amplio(fa) en Uruguay. Surgió hace más de medio siglo como coalición de sectores progresistas enfrentados al avance autoritario. En la resistencia a la dictadura militar forjó una identidad propia como fuerza política de nuevo tipo. Llegó a encarnar la vieja vocación reformista del país. Gobernó durante 15 años (2005-2020) con mayorías parlamentarias propias. La diversidad plural de corrientes que lo integran y la profundidad de sus cimientos unitarios dieron lugar a combinaciones a menudo difíciles, pero en conjunto bastante exitosas, de ciertos cuestionamientos al orden existente con gestión gubernamental razonable y claramente democrática; así, se lograron cambios progresistas significativos. Hacia el fin de ese periodo, cuando la bonanza económica quedaba atrás, la agenda transformadora fue agotándose. Entre las asignaturas pendientes, quedaron las que tienen que ver con educación y conocimiento. Hoy en la oposición a una coalición de todas las derechas, el fa sigue siendo la primera fuerza política de Uruguay, pero presta poca atención a la necesaria elaboración de proyectos alternativos nuevos, mientras la militancia social de izquierdas vuelve a mostrar su vigor. Como en tantas otras partes, la gravitación del pasado es un punto de apoyo, pero no deja mayor espacio a la construcción del futuro. Hacer mejor las cosas, en materia de calidad de vida material y espiritual, pasa por enfrentar a las elites del dinero, el mandar y el saber. Y viceversa. Ese doble propósito define a las izquierdas. Para caminar con tal rumbo, es imprescindible una refundación programática. Hoy es necesario mirar hacia Chile. Allí, el radicalismo cuestionador de la militancia estudiantil chilena abrió paso en 2011 al protagonismo de los jóvenes postergados en sus demandas de generalizar una educación superior pública, gratuita y de calidad. El radicalismo cuestionador de la juventud 16. Göran Therborn: Los campos de exterminio de la desigualdad , fce, Buenos Aires, 2015. tema central | ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación? 141 dio lugar en 2019 al protagonismo de tantos sectores postergados por el crecimiento desigual de Chile. La victoria electoral ¿hará posible un encuentro de esos cuestionamientos con una reformulación ampliada del proyecto del segundo gobierno de Michelle Bachelet, en el marco de una Constitución que posibilite la expansión de los derechos? Una nueva generación militante encabeza el intento; su juventud y lo que ya han hecho permiten imaginar que abrirá el camino a proyectos alternativos nuevos en los que revivan los valores fundacionales de las izquierdas. Como lo sabía Salvador Allende, para avanzar hacia la democracia social hay que defender y profundizar la democracia política; seguramente creía con Jean Jaurès que la democracia es el mínimo de socialismo y el socialismo, el máximo de democracia. El descreimiento de los sectores postergados aparece como problema central; la mayor participación en el balotaje es un indicio alentador. Pero nada será fácil. La«socialdemocracia» de la que ha venido hablando Gabriel Boric solo podrá tener una cuota significativa de éxito si construye nuevas maneras de transformar, que convoquen a militar conjugando razón y pasión. Enero-Abril de 2022 RE­VIS­TA DE CIEN­CIAS SO­CIA­LES Quito Vol. xxvi N o 72 EXTRACTIVISMO MINERO EN AMÉRICA LATINA: LA JURIDIFICACIÓN DE LOS CONFLICTOS SOCIOAMBIENTALES DOSSIER: Presentación del dossier, Rachel Sieder, Ainhoa Montoya y Yacotzin BravoEspinosa. Experticias y juridificación comunitaria: defensa del subsuelo y tierras co munales en Oaxaca, México, Salvador Aquino-Centeno. Procesos de juridificación y defensa del agua en el sur andino del Ecuador, Carlos Quizhpe e Ivette Vallejo. Juridificación multiescalar frente a la industria minera: experiencias de Centroamérica y México, Ainhoa Montoya, Rachel Sieder y Yacotzin Bravo-Espinosa. Comunidades indígenas y extracción de litio en Argentina: juridificación y estrategias de acción, Deborah Pragier, Mariano A. Novas y Lucas G. Christel. Hacia la descolonización del régimen extractivo: patrones y límites de la judicialización en conflictos mineros, María Ximena González-Serrano, Digno Montalván-Zambrano y Lieselotte Viaene. TEMAS: La designación de jueces en Ecuador: en búsqueda de una nueva legitimidad, Miguel Herrera. Ciudades intermedias y parque automotriz en Chile. ¿En jaque la sustentabilidad territorial?, Francisco Maturana, Mauricio Morales, Ulises Sepúlveda y Johana Maldonado. Convivencia negociada y gobernanza ambiental en áreas naturales protegidas del Perú, Mattias Borg Rasmussen. Afecto y subjetividad de trabajadoras de la política de infancia en Chile, Javiera Garcia-Meneses y Giazú Enciso-Domínguez. La situación del tercer sector en Ecuador: supervivencia de las ong en un entorno adverso, Bernardo Gortaire-Morejón, Andrés Matute, Valeria Romero y Juan Pablo Tinajero. Íconos es una publicación cuatrimestral de Flacso-Ecuador, La Pradera E7-174 y Av. Almagro, Quito, Ecuador. Tel.:(593 2) 3238888. Correo electrónico:< revistaiconos@ flacso.edu.ec>. Página web:< www.revistaiconos.ec>. ¿Por qué no hay socialismo en América Latina? Una vieja pregunta y algunas respuestas desde Argentina Ricardo Martínez Mazzola En varios momentos, diferentes autores se interrogaron acerca de la debilidad del movimiento obrero socialista en América Latina. Algunos de ellos retomaron la famosa pregunta de Werner Sombart para Estados Unidos para reflexionar sobre la estructura social, los sistemas de partidos y las identidades de clase y explicar la debilidad de la socialdemocracia. En el caso argentino, esta pregunta acompañó la historia del siglo xx . A comienzos de la década de 1980, el intelectual argentino exiliado en México José Aricó dedicaba su libro más ambicioso a explicar el desencuentro entre el marxismo y América Latina. Luego de descartar que la razón se hallara en el europeísmo de la mirada de Karl Marx, argumentaba que el movimiento socialista no había alcanzado a comprender«la singularidad latinoamericana(…) el carácter estatal de sus formaciones nacionales» 1 . Ricardo Martínez Mazzola: es doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (uba). Es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas(Conicet) de Argentina y docente de la Universidad Nacional de San Martín(unsam), la uba y la Universidad Nacional de Quilmes(unq). Su área de investigación es la historia del socialismo en Argentina. Palabras claves: liberalismo, socialismo, Partido Socialista(ps), Unión Cívica Radical (ucr), Argentina. 1. J. Aricó: Marx y América Latina , Catálogos, Buenos Aires, 1980, pp. 140-141. tema central | ¿Por qué no hay socialismo en América Latina? 143 Este artículo no busca profundizar en la respuesta de Aricó, sino señalar algunos mojones para una historia de la pregunta por las causas del desencuentro entre el socialismo y América Latina. Se trata de una vieja pregunta y de un largo recorrido, por ello solo nos detendremos en algunas de las reflexiones sobre el caso argentino. I. Antes de abordar las miradas en Argentina, consideramos necesario presentar la primera formulación de la pregunta por la ausencia del socialismo en América, ya que en ella se plantearon algunos argumentos que reaparecerían en los debates posteriores. En 1904 el sociólogo alemán Werner Sombart visitó la Exposición Universal que tuvo lugar en Saint Louis, Missouri. Al año siguiente vertió sus reflexiones en el famoso libro ¿Por qué no hay socialismo en los Estados Unidos? 2 , publicado inicialmente bajo la forma de una serie de artículos que aparecieron en Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik , revista que Sombart codirigía junto a Max Weber y Edgar Jaffé. Como señala Jerome Karabel en el epílogo que cierra la bella edición en español de Capitán Swing, la pregunta que plantea el título, que«presupone que la política es el producto directo de procesos en la subestructura de la realidad, revela una deuda considerable con el marxismo evolucionista» 3 . Pero la respuesta involucra una mayor complejidad: luego de descartar que la debilidad del socialismo estadounidense se explicara por motivos raciales, Sombart señalaba causas«políticas»,«económicas» y «sociales». En primer lugar, daba cuenta del monopolio que mantenían los partidos Demócrata y Republicano, del peso del patronazgo político en el empleo público, de la potencia del culto a la Constitución y de la vitalidad del«discurso democrático» 4 . En segundo lugar, el estudioso alemán realizaba un pormenorizado análisis de precios y salarios, que buscaba probar la gran superioridad de las condiciones de vida de los trabajadores estadounidenses respecto de los europeos. Finalmente, y luego de distinguir las causas«económicas» de las«sociales», sostenía que la«posición social» que ocupaba el proletariado en eeuu lo alejaba de la adhesión al socialismo. Afirmaba:«La‘libertad’ y la‘igualdad’ no solo en el sentido político formal, sino también en el sentido social y material, no son para él unos conceptos vacíos, unos sueños fantasiosos como pueden serlo para el proletariado europeo, sino que son en gran parte realidad» 5 . Sombart destacaba 2. W. Sombart: ¿Por qué no hay socialismo en los Estados Unidos? [1906], Capitán Swing, Madrid, 2009. 3. J. Karabel:«Epílogo. Revisión del fracaso del socialismo americano» en W. Sombart: ob. cit., p. 201. 4. W. Sombart: ob. cit., pp. 112-113. 5. Ibíd., p. 177. 144 Ricardo Martínez Mazzola | nueva sociedad | 297 el trato de igual a igual que recibía el trabajador y lo asociaba con la ausencia de orgullo aristocrático y de casta. Pero, por sobre todas las cosas, subrayaba que el resto de los factores no alcanzaría a explicar la debilidad del socialismo si la sociedad no tuviera una válvula de escape, la que representa«un hogar libre en el Oeste deshabitado» 6 . Sombart no daba tanta importancia a determinar el número de colonos«que se sustrajo a la relación colonial capitalista huyendo al Oeste», sino que subrayaba que «la mera posibilidad de poder convertirse en todo momento en granjero» daba al trabajador estadounidense un sentimiento de seguridad del que carecía el europeo 7 . La importancia que Sombart asignaba a la existencia de territorios libres y a la posibilidad que ella abría a la movilidad social conectaba su texto con otra interrogación, solo pocos años posterior, respecto a las posibilidades y límites de otro socialismo«americano». Es la que planteaba Enrico Ferri, célebre criminólogo positivista e importante líder del Partido Socialista Italiano, respecto de las posibilidades del Partido Socialista (ps) argentino. Ferri visitó Argentina entre julio y octubre de 1908. Los socialistas saludaron su visita, y su periódico, La Vanguardia , reseñó cada una de las conferencias que el italiano fue dictando en diversos puntos del país. Al final de su gira, Ferri dio una conferencia en el teatro Victoria de Buenos Aires, dedicada al socialismo en Argentina y destinada a los militantes socialistas. Se esperaba un discurso laudatorio, por lo que fue muy grande la sorpresa cuando expresó su posición. El ps, declaró Ferri, no surgía de la realidad del país, sino que era importado de Europa por los inmigrantes. Planteó, a continuación, que Argentina se encontraba en la«fase agropecuaria» y no en la industrialista en la que se hallaba la Inglaterra que había estudiado Marx, y agregó que el proletariado era un producto de la máquina a vapor, y solo con él nace el partido socialista, que es la fase evolutiva del primitivo partido obrero 8 . Al no existir industria, sostenía Ferri con un fuerte determinismo, no podía existir proletariado, y sin este no podía haber un partido socialista. El que aquí se tenía por tal, sostuvo ante la indignación de la mayor parte de los oyentes, era un«partido obrero» en su programa económico y un«partido radical» en su programa político, ya que la Unión Cívica Radical(ucr) no cumplía esa función. 6. Ibíd., p. 187. 7. Ibíd., p. 192. 8. E. Ferri:«El Partido Socialista Argentino» en Juan B. Justo: La realización del socialismo , La Vanguardia, Buenos Aires, 1947, p. 238. tema central | ¿Por qué no hay socialismo en América Latina? 145 «Una Ginebra bien gobernada... Vote a la Lista Socialista», diseño de Hugues Fontanet y Noël Fontanet, 1931. 146 Ricardo Martínez Mazzola | nueva sociedad | 297 El líder socialista Juan B. Justo le respondió a Ferri apelando a las consideraciones de Marx acerca de la«teoría de la colonización capitalista», la que, al plantear una«acaparación monopólica de la tierra» por parte de la clase terrateniente, fundaba la existencia del proletariado y, con él, sentaba las bases para la existencia del partido socialista 9 . La pregunta por las razones de la debilidad del movimiento socialista no se plantearía en los años que siguieron a la intervención de Ferri. Ello se explica, en parte, porque en ese momento el socialismo argentino experimentó, especialmente a partir de la sanción de la Ley Sáenz Peña(1912), que amplió la participación electoral, un importante proceso de expansión. También porque los altibajos posteriores –estancamiento y luego retroceso en los años 20, crecimiento a comienzos de los 30, nuevo retroceso en la segunda mitad de esa década– fueron salvados a través de la adopción de un discurso educativo, que presentaba los obstáculos como etapas de un lento proceso de aprendizaje. Incluso el retroceso que experimentó el ps ante el peronismo suscitó menos un cuestionamiento de las limitaciones del socialismo que una indagación general acerca de los límites del conjunto de las fuerzas políticas tradicionales y de las razones del triunfo y la consolidación del nuevo movimiento. II. Fue hacia fines de la década de 1950, al producirse una profunda reorientación en buena parte de la izquierda argentina –que implicó la ruptura con el legado ideológico del liberalismo y la búsqueda de una fusión entre nacionalismo y socialismo– cuando la pregunta por las razones del«fracaso» del socialismo en Argentina volvió a plantearse. Desde la autoproclamada«izquierda nacional», Jorge Abelardo Ramos lo relacionó con su carácter de«socialismo de médico o de boticario, un socialismo en el que se votaba por correspondencia para no molestar a los afiliados» 10 . Más crasa y violentamente, Jorge Enea Spilimbergo asoció los límites del socialismo argentino con su carácter«cipayo»(adjetivo aplicado a quien actúa en favor de intereses extranjeros e imperialistas) 11 . El filósofo político posmarxista Ernesto Laclau, quien había militado en las filas de la«izquierda nacional», plantearía años después un análisis más complejo que, sin embargo, retomaba algunos de los argumentos de esta corriente. En uno de sus primeros trabajos, sostuvo que la renta diferencial, resultado de la fertilidad de las tierras pampeanas y de la inserción de Argentina en el sistema capitalista mundial de fines del siglo xix, había permitido que el país 9. J.B. Justo:«El profesor Ferri y el Partido Socialista Argentino» en La realización del socialismo , La Vanguardia, Buenos Aires, 1947. 10. J.A. Ramos:«La formación histórica de la izquierda y el peronismo» en El marxismo de Indias , Planeta, Barcelona, 1973, p. 11. 11. J.E. Spilimbergo: Juan B. Justo o el socialismo cipayo , Coyoacán, Buenos Aires, 1960. tema central | ¿Por qué no hay socialismo en América Latina? 147 tuviera un ingreso per cápita sin relación con su esfuerzo productivo 12 . Agregaba que, merced a esa renta, la burguesía terrateniente había podido contar con riquezas que le permitieron organizar en el país actividades para su servicio, las que a su vez crearon en las ciudades fuentes de trabajo que dieron origen a clases medias y obreros artesanales sin equivalente en América Latina. Estos sectores, cuyos ingresos estaban ligados al ciclo expansivo de la renta, solo se propusieron redistribuirla y no cuestionaron la orientación agropecuaria del país. Fue por ello, señaló Laclau –en un trabajo posterior que, a pesar de su mayor sofisticación, mantiene la lectura historiográfica de la«izquierda nacional»–,que las dirigencias Laclau sostuvo que obreras no se esforzaron por articular las demandas la debilidad del de otros sectores sociales y estructurar un discurso popular democrático 13 . En línea con los planteos de Adolf Sturmthal 14 , Laclau sostuvo que la desocialismo argentino se asoció a su bilidad del socialismo argentino se asoció a su incapacidad para incapacidad para separar las interpelaciones populares del discurso liberal burgués, al que solo le agregó la presión por los intereses corporativos del pequeño núcleo obrero de origen inmigratoseparar las interpelaciones populares del discurso rio situado en las ciudades del litoral del país. liberal burgués Pero las voces críticas no se hallaban solo fuera del ps sino también en las propias filas, en particular en los sectores juveniles que se enfrentaban con el núcleo dirigente encabezado por Nicolás Repetto y Américo Ghioldi. A fines de la década de 1950, el viejo ps se fracturó entre el Partido Socialista Democrático, controlado por el«ghioldismo», que giró cada vez más hacia el liberalismo, y el Partido Socialista Argentino, que, con una importante presencia juvenil, levantó las banderas antiimperialistas y propondría cierto acercamiento a las masas peronistas. En Situación , revista de ese grupo juvenil, Pablo Giussani trazó una dura lectura de la historia del socialismo argentino. El punto de partida fue la distinción entre el contenido aparente de la«revolución del 55» que derrocó a Juan D. Perón, la supuesta restauración de la democracia después de la«dictadura peronista», de su sentido real, la«restauración oligárquica». El joven socialista lamentó que el ps se hubiera visto atrapado por lo aparente y terminara apoyando en nombre de 12. E. Laclau:«Modos de producción, sistemas económicos y población excedente. Aproximación histórica a los casos argentino y chileno» en Marcos Giménez Zapiola(comp.): El régimen oligárquico. Materiales para el estudio de la realidad argentina(hasta 1930) , Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1975. 13. E. Laclau: Política e ideología en la teoría marxista. Capitalismo, fascismo, populismo , Siglo Veintiuno, Madrid, 1986. 14. A. Sturmthal: La tragedia del movimiento obrero , Huella, Buenos Aires, 1956. 148 Ricardo Martínez Mazzola | nueva sociedad | 297 la democracia un régimen que debía cuestionar en nombre del socialismo. Pero, y esto es lo más importante, Giussani no creía que se tratara de un desvío momentáneo en la historia del partido, ni que los problemas hubieran concluido con la separación de Ghioldi. Por el contrario, consideraba que el «ghioldismo» era la conclusión lógica de la deriva de un partido que había vivido 60 años sin preocuparse por actuar. Con palabras que recordaban a las de Ferri, afirmó que el ps no había nacido de las condiciones nacionales, sino de las necesidades de los inmigrantes 15 . Explicaba que, entre adaptarse a la situación nacional, acercándose a conservadores o radicales, y encerrarse en el mundo ideal, el socialismo había optado por esto último, viviendo en el terreno de las ideas. Era esta tendencia la que había llegado al extremo con Ghioldi, quien, lamentaba Giussani, había reducido la historia a un combate entre ideas abstractas como«la libertad» contra«el totalitarismo» 16 . También en Situación , otro joven socialista, Torcuato Di Tella, subrayaba el carácter importado del socialismo y explicaba que este no derivaba de la mentalidad de Justo y sus colaboradores, sino de las condiciones de formación de la clase obrera argentina. El sociólogo destacaba la importancia que habían tenido los inmigrantes en una clase obrera que no se veía como lo más bajo de la pirámide social sino como«la parte‘esclarecida’, educada, fuertemente separada del resto, dentro del total de los trabajadores». Di Tella se alejaba de Giussani, ya que no colocaba en el centro de su argumento la vinculación del socialismo con el radicalismo de Hipólito Yrigoyen –una fuerza reformista apoyada por las clases medias emergentes–, sino el lazo con el anarquismo. El sociólogo señalaba que este movimiento más primitivo que el socialista era al mismo tiempo más masivo y, planteando una analogía con la situación de su tiempo respecto a las masas peronistas, reprochaba a los socialistas no haber sabido colocarse en una posición más cercana para ir dialogando con ellos y conduciéndolos 17 . III. Luego de la derrota de la apuesta revolucionaria de los años 60 y 70 de buena parte de la izquierda argentina y latinoamericana, llegaría la hora de los balances. Di Tella, que nunca había compartido esa apuesta, sostendría que la crisis de ambas debía llevar a la recuperación de la herencia del socialismo argentino encabezado por Juan B. Justo 18 y, en términos más 15. María Cristina Tortti:«La izquierda socialista de los 60 y el regreso de la polémica Justo-Ferri» en Revista Socialista N o 4, 11/2010. 16. P. Giussani:«El socialismo: alternativa nacional» en Situación N o 1, 3/1960. 17. T. Di Tella:«Una izquierda política o una izquierda ideológica» en Situación N o 6-7, 12/1960. 18. De profesión médico, Justo fue el fundador del Partido Socialista de Argentina(que presidió hasta su muerte) y del periódico La Vanguardia. Se desempeñó como diputado y senador nacional y tradujo al español El capital de Karl Marx. tema central | ¿Por qué no hay socialismo en América Latina? 149 amplios, de la tradición socialdemócrata. Pero la reevaluación de la tradición del socialismo argentino tendría como principales exponentes a José Aricó y Juan Carlos Portantiero, dos intelectuales que sí habían adoptado posiciones revolucionarias y que, a partir de la experiencia de su exilio en México, revalorizarían el vínculo entre socialismo y democracia. La reevaluación de la tradición del Lo mismo que en el caso de Di Tella, el rescate socialismo argentino que Aricó planteaba respecto de la tradición del socialismo argentino no obturaba el simultáneo reconocimiento de la difícil relación que ese socialismo había mantenido con el mundo popular. En La hipótesis de tendría como principales exponentes a José Aricó y Juan Justo , y retomando los argumentos de Marx y América Latina , Aricó señalaba que por intentar dar expresión Carlos Portantiero política a una clase instalada en un terreno«no nacional», los socialistas latinoamericanos habían tendido a sobredimensionar los elementos modernos de sus sociedades(proletariado, burguesía industrial) y a descalificar a otros como las masas rurales, restando importancia a la cuestión agraria. Pero, subraya Aricó, ni Juan B. Justo ni José Carlos Mariátegui eran pasibles de esa crítica ya que, más allá de sus enormes diferencias, tanto el argentino como el peruano ponían como clave de la construcción del socialismo el problema de la tierra. Frente a un socialismo que era sinónimo de Europa, ellos recuperaban los textos marxianos que permitían poner en duda el camino europeo. Aricó celebraba el esfuerzo de Justo por dejar de lado el dilema entre ser una oposición global o integrada a la vida nacional para potenciar«los avances organizativos y políticos de la clase en la sociedad civil y su capacidad de control del Estado», pero subrayaba su límite: no plantearse el problema de la conquista del poder. Ante la ausencia de una perspectiva de poder y de un proyecto hegemónico, la autonomía de la clase obrera había devenido aislamiento corporativo 19 . Aricó señalaba que el modo en que Justo asociaba desarrollo económico y proceso democratizador, su«feroz repulsión ante el desorden y la desobediencia» y su rechazo del autoritarismo, la corrupción y el militarismo de la «política criolla» lo habrían conducido a«privilegiar exageradamente el papel del partido obrero como racionalizador de la insubordinación social» 20 . Por otra parte, el«institucionalismo» de Justo no le habría permitido ver el papel que cumplían el radicalismo y el anarquismo. Estos no eran vistos como«interlocutores contradictorios de este movimiento real de la clase», sino como supervivencias culturales de un pasado destinado a desaparecer. 19. J. Aricó: La hipótesis de Justo. Escritos sobre el socialismo en América Latina , Sudamericana, Buenos Aires, 1999, p. 94. 20. Ibíd., p. 108. 150 Ricardo Martínez Mazzola | nueva sociedad | 297 Adoptando un modelo de correspondencia entre modernización capitalista y socialismo, Justo no habría visto que no era el atraso, sino la modernidad capitalista, la que explicaba la morfología concreta de la formación de las clases populares. Así, Aricó encontraba el límite último de la hipótesis de Justo en un sobredimensionamiento del«grado de homogeneidad capitalista de la formación social argentina y la virginidad política de las clases populares» 21 . Ello habría llevado a que Justo simplificara la lucha de clases, considerando que si la modernidad de la sociedad argentina no había derivado en la adopción de posiciones socialistas por parte de los trabajadores, ello representaba un simple problema de atraso cultural, que podía ser superado con una constante labor de educación socialista. En 1999 también se publicó Juan B. Justo. Un fundador de la Argentina moderna , libro en el que Portantiero discutía el papel cumplido por el ps en Portantiero discutía el papel cumplido la formación de la nación moderna y destacaba que, hasta el advenimiento del peronismo, los socialistas argentinos habían tenido un éxito inédito entre los por el ps en socialistas latinoamericanos. Sin embargo, no dejala formación de la nación moderna ba de subrayar los elementos que habían bloqueado un crecimiento mayor del ps. El partido, afirmaba Portantiero, no había podido crecer en el interior del país y tampoco establecer alianzas con otras fuerzas. El sociólogo lamentaba que«la discordia entre las culturas políticas de radicales y socialistas marcara un punto de quiebre profundo en la historia de las fuerzas populares argentinas»; sin embargo, separándose de la demonización de los socialistas planteada por la«izquierda nacional», recordaba que las causas de tal«discordia» se hallaban en ambas fuerzas. La ucr, al ver los triunfos socialistas como el resultado de una«siniestra conjuración» del régimen conservador, había planteado un discurso nacionalista que acusaba al ps de ser una«secta» que buscaba pervertir el«alma nacional». Por su parte, el ps había quedado preso de una ideología de la transparencia, que llevaba a ver al radicalismo como una fuerza más de«la‘política criolla’, es decir de esas formas personalistas que volvían opacas las verdaderas luchas de intereses». Los límites de la mirada de Justo, escribe Portantiero, surgían de«una concepción racionalista de la política, manifestada en la dificultad para comprender la constitución compleja de las fuerzas sociales en actores históricos –proceso en el cual los elementos simbólicos tienen tanta importancia como los desnudamente económicos–» 22 . 21. Ibíd., p. 120. 22. J.C. Portantiero: Juan B . Justo. Un fundador de la Argentina moderna , fce, Buenos Aires, 1999, p. 49. tema central | ¿Por qué no hay socialismo en América Latina? 151 IV. En los últimos años, algunos autores han vuelto a plantear, ahora desde el ámbito académico, la pregunta por las razones de la debilidad del movimiento socialista en Argentina. Más allá de importantes diferencias, estos enfoques comparten que las posiciones doctrinarias de la dirigencia socialista son un elemento de segundo orden y subrayan la importancia de factores estructurales. En 2009, Juan Carlos Torre publicó un artículo en el que, retomando la pregunta de Sombart acerca de la ausencia de un movimiento socialista en eeuu, indagaba las causas de la debilidad del socialismo argentino. Su razonamiento se apoyaba menos en la asociación entre el bienestar económico y la pasividad política de los trabajadores planteada por Sombart que en las hipótesis de Karabel. Partiendo de los trabajos del alemán, Karabel subrayaba que la temprana incorporación de los trabajadores estadounidenses a la escena política, anterior al desarrollo del capitalismo industrial, los había privado de la experiencia de exclusión política que en Europa había favorecido la conformación de la clase obrera como actor. Por ello, explicaba el sociólogo estadounidense, al iniciarse los conflictos en el ámbito de la producción, estos operaron de manera disociada de una identidad política ya encarrilada bajo los partidos tradicionales, sobre todo el Demócrata. Torre sostenía que la experiencia argentina conllevaba una importante similitud: la extensión del derecho al voto a todos los varones nativos era muy anterior a la generalización de la figura del trabajador moderno 23 . Pero también existían diferencias: debido al fraude, esa ampliación del sufragio no había implicado una real apertura del sistema político. A diferencia del caso europeo, el liderazgo en la lucha por esa ampliación no recayó en partidos socialistas con raíces en el mundo del trabajo sino en la ucr, una fuerza «liberal y popular» que, bajo la bandera de la impugnación de las reglas de juego y la demanda de una efectiva representación democrática, ligaba a disidentes de la elite con sectores de las clases medias y estratos bajos de la población. Con el tiempo, la ucr adquirió los rasgos de un partido antisistema, lo que le permitió beneficiarse del proceso de ampliación democrática impulsado por el núcleo reformista de la elite en 1912. A partir de este momento, el ps, que había apostado por una lenta tarea de construcción en espera de la ampliación electoral, debió enfrentar la competencia de un radicalismo capaz de incursionar en las filas de los trabajadores urbanos, a las que los socialistas consideraban su baluarte natural. Torre cierra su argumento asociando las dificultades del ps con el hecho de que el socialismo no tuvo frente a sí a«trabajadores políticamente vírgenes, sino que debió lidiar 23. J.C. Torre:«Por qué no existió un fuerte movimiento obrero socialista en la Argentina» en Claudia Hilb: El político y el científico. Ensayos en homenaje a Juan Carlos Portantiero , Siglo Veintiuno , Buenos Aires, 2009. 152 Ricardo Martínez Mazzola | nueva sociedad | 297 con la gravitación de tradiciones y adhesiones forjadas a lo largo del proceso de democratización» 24 . Más recientemente, Roy Hora ha vuelto a preguntarse por las razones de la escasa inserción de las izquierdas, y no solo del socialismo, en las clases populares argentinas 25 . Luego de subrayar que la mayor parte de los abordajes sobre el tema centraron su mirada en la oferta de la izquierda, atribuyendo la escasez de ese crecimiento a sus limitaciones intrínsecas, Hora propone privilegiar la demanda, interrogándose por la«disponibilidad» de los sectores populares para vincularse con ella. Para el historiador, la explicación del escaso peso de las fuerzas de izquierda se halla menos en las características de la izquierda que«en el enorme potencial integrador que el mercado y la sociedad argentina exhibieron en los años dorados del crecimiento exportador». Hora no solo presenta datos que sostienen la imagen de una economía que permitía un relativamente alto grado de bienestar y una importante movilidad social, sino que señala el carácter no represivo y aun incluyente de las políticas adoptadas por el Estado argentino. Fueron esos elementos, concluye, los que alejaron a los trabajadores de las pautas confrontativas características de los movimientos obreros del continente europeo. Torre y Hora proponen lecturas que colocan menos la explicación del limitado crecimiento de las izquierdas en los esquemas y doctrinas que sostenían los miembros de esas corrientes que en factores estructurales de la sociedad argentina. Pero se diferencian en los factores que privilegian: mientras Torre, como Karabel, coloca en un lugar central al sistema de partidos, Hora, más cercano a la posición de Sombart, subraya la importancia de los mecanismos de movilidad social y las posibilidades que un Estado liberal daba a la protesta y participación. Ello se relaciona con una diferente evaluación del régimen político del 1900. Para Hora, se trata de un modelo liberal exitoso en la canalización de demandas. Para Torre, en cambio, esta capacidad era limitada, lo que dio lugar a un poderoso actor opositor como la ucr; fue la capacidad de esta fuerza de interpelar a los trabajadores, y no la eficacia integracionista del régimen liberal, la que colocó fuertes límites a la expansión del socialismo. Contrastando los argumentos de Hora y Torre, podemos retomar la vieja pregunta de un modo que es relevante no solo para el análisis historiográfico, sino también para la intervención política en el presente: la izquierda, y en particular el socialismo, ¿fracasó por su excesiva radicalización frente a una demanda social más moderada, o por encontrarse con fuerzas que se mostraron más capaces de representar la insatisfacción frente a la situación política imperante? 24. Ibíd., p. 44. 25. R. Hora:«Izquierda y clases populares en Argentina, 1880-1945» en Prismas. Revista de Historia Intelectual vol. 23 N o 1, 2019. Lo que nos enseña la socialdemocracia danesa Entrevista a Pelle Dragsted Joe Bilsborough Pelle Dragsted, un escritor y activista danés, ex-miembro del Parlamento por la Alianza Roji-Verde(Enhedslisten), el partido socialista democrático de Dinamarca, publicó recientemente Nordisk socialisme [Socialismo nórdico] 1 , un libro que utiliza las experiencias danesas para desarrollar un análisis y una reinterpretación críticos de la estrategia de la izquierda. Dragsted sostiene que la insistencia dogmática en que las sociedades contemporáneas están totalmente colonizadas por el capitalismo no solo anula las posibilidades de la izquierda, sino que además oculta el impacto que siguen teniendo instituciones como las cooperativas gestionadas por los trabajadores y el sector público no mercantilizado. Su análisis estratégico y teórico se construye a través de la propuesta de una serie de reformas que podrían facilitar el camino hacia una economía mucho más democrática. En esta entrevista, Dragsted habla sobre la coyuntura en que se encuentra Dinamarca, el impacto de los movimientos de Jeremy Corbyn y Bernie Sanders en su pensamiento, el linaje democrático de Dinamarca –que incluye el mosaico de cooperativas que todavía hoy ostentan un Joe Bilsborough: es columnista de la revista Tribune . También es asistente de investigación en historia económica en la Universidad de Dinamarca del Sur. Palabras claves: cooperativismo, democracia económica, socialdemocracia, Dinamarca. Nota: la versión original en inglés de esta entrevista fue publicada en Tribune , 26/5/2021, con el título«The Danish Dilemma» , disponible en < https://tribunemag.co.uk/2021/05/the-danishdilemma>. Traducción: María Alejandra Cucchi. 1. Gyldendal, Copenhague, 2021. 154 Entrevista a Pelle Dragsted | nueva sociedad | 297 poder significativo en la economía– y los fracasos históricos de la socialdemocracia para comprender la importancia de la propiedad 2 . Sería interesante situar su libro en el actual momento de la política danesa, que es algo extraño. En sectores de la prensa británica hay una tendencia a seguir hablando de que Dinamarca es el país más perfecto del mundo, sin mayores cuestionamientos, por lo que me interesa tratar las sutilezas del momento actual y algunas de sus contradicciones. Para definir el escenario, desde 2019 Dinamarca tiene un gobierno socialdemócrata en coalición con una cantidad de partidos de izquierda y centroizquierda. Por un lado, este gobierno se ha corrido bastante a la izquierda respecto de los gobiernos socialdemócratas previos. Por ejemplo, hay una apertura hacia algunas ideas de la Alianza Roji-Verde sobre la propiedad democrática 3 . Pero también se ha corrido en buena medida hacia la derecha en lo que se refiere a la inmigración, con políticas bastante xenófobas. ¿Podría describir y analizar el momento particular de la política danesa en que estamos situados? Creo que ha hecho una buena descripción. Vivimos ahora mismo una situación política complicada y preocupante en la izquierda danesa porque, por un lado, como bien dice, el actual gobierno socialdemóEl actual gobierno crata liderado por Mette Frederiksen ha dado un giro socialdemócrata ha dado un giro a la izquierda en a la izquierda en temas económicos en comparación con las últimas décadas de neoliberalismo. Por primera vez en años, a los trabajadores y las trabajadoras les ha tocado vivir la experiencia de obtener nuevos temas económicos derechos, y también han surgido algunas iniciativas que limitan el poder capitalista, como la aprobación de leyes contra la especulación al estilo Blackstone y las intervenciones contra los préstamos del día de pago. También hemos visto la negociación de dos presupuestos nacionales con la Alianza Roji-Verde y el resto de la izquierda que ha logrado grandes mejoras en nuestros servicios de bienestar. Por añadidura, durante la pandemia también vimos una política progresista que aseguró a todos los trabajadores y trabajadoras el salario completo durante el tiempo en que debieron permanecer en sus casas, al tiempo que ayudaba a las pequeñas empresas y las personas desempleadas. Por lo tanto, es una manera totalmente diferente de manejar la crisis en comparación con lo que sucedió durante las crisis financieras, cuando se enviaba a miles y miles 2. Puede encontrarse una primera parte de esta entrevista en. 3. Poyâ Pâkzâd:«How Corbyn-Style‘Democratic Ownership’ Is Taking off in Denmark» en Tribune , 30/12/2020. tema central | Lo que nos enseña la socialdemocracia danesa 155 de trabajadores a casa sin paga y se renovaban los ataques contra el sistema danés de seguro de desempleo y seguridad social. En cierto modo, entonces, hay razones para el optimismo. Pero al mismo tiempo, el gobierno ha seguido su deriva hacia la derecha en la cuestión inmigratoria y ha hecho cada vez más difícil obtener la ciudadanía. Dinamarca se ha transformado en el único país en Europa que trata de repatriar a los refugiados sirios a la dictadura de Bashar al-Asad. Además de estas medidas concretas, también hay una retórica antiinmigrantes. Todos los meses lanza algún tipo de ataque demencial contra los refugiados y habla de cómo estos crean inseguridad en las calles. Esto coloca a los partidos de izquierda en un lugar complicado. En este momento, buena parte de nuestro electorado nos cuestiona cómo podemos ser parte de esta coalición o dar apoyo al gobierno. Y tratamos de explicar que nosotros estamos votando en contra de todo eso; ellos utilizan su mayoría con el ala derecha y nosotros estamos luchando en el Parlamento, en las calles y en diferentes campañas. Pero hay mucha frustración, y si el gobierno continúa endureciendo las normas, creo que la tensión con la Alianza RojiVerde irá en aumento. Podría terminar en elecciones anticipadas si el gobierno persiste en esa dirección. La cuestión es qué pasará entonces. El resultado más probable podría ser la formación de algún tipo de gran coalición –por ejemplo, de los socialdemócratas y los partidos de derecha– y, por supuesto, si eso pasara, bloquearía cualquier otra mejora para los trabajadores y además, la deriva hacia la derecha en la política migratoria empeoraría aún más. Entonces en la actualidad se da una especie de encrucijada para la izquierda y estamos discutiendo seriamente cómo enfrentarla. Por supuesto que el problema no es solo que la mayoría en el Parlamento apoye estas brutales medidas sobre migración, sino también que la mayoría de la población lo haga. Ese es nuestro problema. Si continúan en esa dirección, creo que la presión sobre la Alianza Roji-Verde por parte de diferentes colectivos, nuestros propios miembros y nuestros votantes seguirá creciendo, lo que podría terminar en una confrontación. Pero espero sinceramente que no sea así, porque creo que esto no sería bueno para ninguno de nosotros, y tampoco para el gobierno socialdemócrata. Si yo fuera el gobierno socialdemócrata, pensaría seriamente en lo que estoy haciendo. Tienen la posibilidad de formar una alianza bastante robusta, una coalición con varios partidos de izquierda que podría durar quizás diez años y cambiar realmente algunas estructuras de poder en la sociedad danesa; pero si continúan de este modo, la tensión irá en aumento. Y si algo hemos aprendido de los dos últimos gobiernos en Dinamarca –que solo duraron un periodo parlamentario– es que cuando un gobierno mantiene una lucha constante con sus socios en la coalición, pierde la siguiente elección. 156 Entrevista a Pelle Dragsted | nueva sociedad | 297 Pero no sé si se produce este tipo de razonamiento en la cúpula del Partido Socialdemócrata. Estoy un poco preocupado por la forma en que las cosas se están desarrollando, y sería realmente contraproducente si esto terminara en la formación de una coalición entre los socialdemócratas y los conservadores. Por otro lado, por supuesto, eso les permitiría a los partidos de izquierda erigirse en una verdadera oposición y quizá fortalecerse. Hay una relación interesante aquí con la tesis de su libro. Mi lectura es que los socialdemócratas están tratando de impulsar una política de tryghed (protección). Pero creo que la estrategia más perdurable es darle a la gente un verdadero poder democrático sobre su vida, en lugar de que el Estado intente«protegerla». Sí. Lo disparatado es que esta atención creciente hacia los temas de migración, integración y ese tipo de cuestiones está de algún modo desconectada de la realidad, porque de hecho las cosas andan bastante bien en Dinamarca. Una proporción cada vez más grande de los refugiados que llegan al país trabaja y obtiene una buena educación; el delito está bajando. Es decir que esta discusión sobre los migrantes está creando un fantasma que en verdad no existe. Pero las cuestiones del racismo y la inmigración han dominado la esfera política danesa durante muchos años, por lo que son una herramienta poderosa para todos los partidos. Creo que los socialdemócratas realmente tienen miedo de que si no se muestran duros en temas migratorios, van a perder poder en la próxima elección, pero pienso que ese temor es desmesurado. Un gran amigo mío, y desde mi perspectiva, uno de los pensadores de izquierda más importantes de los países nórdicos, Magnus Marsdal, de Noruega, escribió hace unos diez años un libro llamado frp -koden. Hemmeligheten bak Fremskrittspartiets suksess [El código frp. El secreto del éxito del Partido del Progreso] 4 . Este libro trataba de encontrar respuestas a por qué tantos trabajadores noruegos votaban por el Partido del Progreso, partido racista de extrema derecha. Utilizó una gran cantidad de información, pero también convivió durante bastante tiempo con familias que habían quitado su apoyo al Partido Laborista u otros partidos de izquierda para pasar a votar a este partido antiinmigración de derecha. Su tesis era más o menos la siguiente: la razón por la cual la política inmigratoria se volvió central fue la ausencia de diferenciación en las políticas económicas. Durante el neoliberalismo, varias generaciones han tenido la experiencia de que no hay diferencia si votan por un gobierno laborista o por uno conservador: continúan los mismos recortes sociales y los ataques contra 4. Manifest, Copenhague, 2008. tema central | Lo que nos enseña la socialdemocracia danesa 157 la seguridad social, crece la desigualdad. Eso significa que otros temas pasan a ocupar el centro del escenario. Su punto fue dilucidar qué preguntas y qué temas, políticamente hablando, hacían la diferencia para la gente. Pienso que este es un análisis bastante agudo, y creo que quizás los primeros años de la experiencia de Jeremy Corbyn reforzaron esto: no por desplazarse a la derecha en estos temas, sino por mover la pelota al sector del campo de juego en el que la izquierda es fuerte y tiene buenas respuestas, lo que dejó al electorado pensando«quizás no estamos totalmente de acuerdo con las políticas migratorias, pero al menos les darán educación gratuita a nuestros hijos». En Dinamarca, los socialdemócratas hicieron ambas cosas. Se corrieron hacia la izquierda en un intento por ofrecer una alternativa a las políticas económicas de derecha, pero al mismo tiempo se movieron a la derecha en el tema de las políticas de inmigración. La verdad es que no sabemos si podrían haber llegado al poder solo desplazándose a la izquierda en temas económicos. Sabemos que tuvieron éxito en lograr que muchos votantes de los partidos de extrema derecha cambiaran de idea y optaran por votarlos, pero no sabemos por qué. Esa es una cuestión difícil de dirimir. Sé que Magnus Marsdal va a publicar un nuevo libro que es la continuación del anterior y que discute las experiencias de los países escandinavos en cuanto a cómo lidiar con partidos populistas de derecha, porque lo hemos hecho de diferentes formas. En Suecia, han bloqueado a Demócratas de Suecia(extrema derecha) intentando aislarlos totalmente en el Parlamento. Ahora este bloqueo se está desarticulando porque algunos de los partidos de derecha están cambiando su actitud, pero durante muchos años en Suecia simplemente se decía:«Son fascistas, no No habría que mirar a los países nórdicos para aprender a trabajaremos con ellos». luchar contra En Dinamarca, los socialdemócratas han asumido ideas de la derecha, pero el punto es que no hemos tenido éxito en liberarnos de la situación en la los populistas de derecha: lo hemos que el problema de la inmigración ocupa el centro hecho de diferentes de la escena. Demócratas de Suecia ha crecido. En Dinamarca, tenemos hoy un gobierno socialdemócrata, pero este mantiene más o menos las mismas maneras y ninguna ha resultado exitosa políticas antiinmigratorias. Entonces, no habría que mirar a los países nórdicos para aprender a luchar contra los populistas de derecha: lo hemos hecho de diferentes maneras y ninguna ha resultado exitosa. Esa es la triste verdad. Es curioso que en su respuesta usted mencionara la estrategia de Corbyn. Una de las cosas interesantes para mí es la influencia que algunos pensadores y activistas 158 Entrevista a Pelle Dragsted | nueva sociedad | 297 involucrados tanto en la campaña de Corbyn como en la de Bernie Sanders han tenido en su propio pensamiento. Pienso en personas como Joe Guinan y Thomas Hanna –con quienes trabajé–, Mat Lawrence, Grace Blakeley, Christine Berry, además de muchos otros. Me da curiosidad saber la magnitud del impacto que tuvieron en Dinamarca los movimientos de Corbyn y Sanders, y el trabajo sobre la economía democrática que los acompaña. Desde nuestra perspectiva, es algo así: los movimientos de Corbyn y Sanders han sido un regalo para la izquierda a escala internacional porque, según creo, la sensación cierta de que era realmente posible llegar al poder obligó a la parte más brillante de la izquierda británica y estadounidense –o de la izquierda joven– a pensar con seriedad qué hacer con ese poder si triunfaban. Usted sabrá que mi generación –tengo 46, por lo que ya no me puedo considerar joven– se encasilló en algunos casos en un enfoque muy académico, posmoderno y à la Toni Negri; otros en uno más trotskista, en la estrategia«a la espera de la huelga general». Esta nueva generación fue impulsada –o quizás obligada– a desarrollar planes reales para dar los primeros pasos hacia una economía más socializada. Son personas radicales, y muchos de ellos tienen una historia en contextos de activismo, y de pronto pasaron a ser parte de una coalición que podía acceder al poder. Lo que es interesante para mí es que, en busca de alternativas, entre otras experiencias, volvieron su vista hacia los países nórdicos. Tres o cuatro años atrás, si usted escuchaba podcasts de izquierda británicos o estadounidenses, inevitablemente habría escuchado nombrar al economista sueco Rudolf Meidner, especializado en temas laborales, una persona a la que muy pocos escandinavos conocían en ese momento. Think tanks como Common Wealth y Democracy Collaborative, entre otros, han producido informes y análisis realmente brillantes y han desarrollado ideas. Por ejemplo, mis ideas Sanders y Alexandria sobre nuevos fondos de propiedad están inspiradas en esos conceptos que finalmente fueron adoptados Ocasio-Cortez también por John McDonnell en Gran Bretaña y por Bernie han señalado al modelo nórdico como inspiración para cierto Sanders en Estados Unidos. Hablando más en general, Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez también han señalado al modelo nórdico como inspiración para cierto tipo de sotipo de socialismo cialismo democrático. Esta perspectiva –desde fuera democrático de Escandinavia, mirando hacia nuestra historia en los países nórdicos– me ha llevado en cierto modo a revisar algunas experiencias específicas de las economías nórdicas; al reconocimiento de que de hecho hay algunos elementos en nuestra economía que podrían constituir algunos de los primeros ladrillos en la construcción de una tema central | Lo que nos enseña la socialdemocracia danesa 159 economía democrática y socialista. Es un círculo extraño. Me han resultado inspiradoras algunas de las ideas reformistas en verdad lúcidas presentadas por camaradas como Joe Guinan y Thomas Hanna, Grace Blakeley, Mat Lawrence, todos los que usted mencionó; creo que han realizado una labor invalorable al convertir estas ideas socialistas en algo concreto y comprensible. Este tipo de curiosidad –en lugar del dogmatismo que ha sido una plaga para la izquierda durante décadas– es lo que realmente me gusta de esta nueva«izquierda transatlántica»: un desafío al viejo par de oposición reforma/ revolución. Como usted puede ver en mi libro, mucho de lo que hago es tratar de cuestionar varios de los pares de oposición que son tan definitorios en el pensamiento de izquierda y que lo han sido por décadas. En lo que usted insistió cuando estaba hablando de eso es en que, hasta cierto punto, cuando uno se enfrenta a la propuesta de –en el caso británico, por ejemplo– dirigir la sexta economía más grande del mundo, es preciso pensar con seriedad en la estrategia estatal. Ciñéndonos estrictamente a este tema, ¿cuál fue su análisis, observando la candidatura de Sanders y el liderazgo de Corbyn en el Partido Laborista, de la razón del fracaso en última instancia de estos movimientos? No creo tener la capacidad o el conocimiento para dar cátedra a mis amigos británicos y estadounidenses sobre lo que podrían haber hecho de manera diferente. Pienso que hicieron las cosas bien, pero concentrarse en la lucha de clases es difícil, no es que sea fácil ganar. Enfocarse en la política de clase sin descuidar otros temas, proponer reformas concretas, y no simplemente eslóganes sobre castillos en el aire, y algo quizás más impresionante desde el punto de vista danés, construir movimientos realmente fuertes. Pienso que deberían estar orgullosos de esa experiencia. Aunque fue una derrota amarga, mostró que la izquierda podría pasar de los márgenes al centro de la escena política. Comencé a ser activista alrededor de 1989 y me he comprometido políticamente desde entonces y, por primera vez, me siento realmente optimista respecto a nuestras posibilidades, en gran medida por los movimientos de Corbyn y Sanders, pero también, por supuesto, por Podemos y otras experiencias. La izquierda ha dado un salto enorme en los dos últimos años. Entiendo que mucha gente en Gran Bretaña se sienta frustrada, pero realmente avanzaron mucho en muy pocos años y deberían estar orgullosos, tomar esas experiencias y presentarlas y aprender de ellas, porque por supuesto hay fracasos y cosas que se podrían haber hecho mejor. Básicamente, hicieron bien en dejar atrás el enfoque dogmático y maximalista y en tratar de combinar ideas realistas y radicales sobre el cambio radical, pero sin visiones dogmáticas, o uniformes, o esquemáticas de cómo llevar a la sociedad y la economía en una dirección socialista. 160 Entrevista a Pelle Dragsted | nueva sociedad | 297 Pienso que es un buen momento para volver a Dinamarca. Una cosa que en Reino Unido no teníamos eran las instituciones que Dinamarca sí tiene, y que más en general los Estados nórdicos tienen. Sería muy interesante que nos hablara sobre la historia, la fortaleza y el desarrollo de estas instituciones de la izquierda que están fuera del Parlamento. Si observamos nuestro movimiento cooperativista, algo digno de destacar es que no surgió del movimiento de los trabajadores en Dinamarca, sino de los agricultores, en términos de clase, del campesinado. Dinamarca fue una economía de agricultores hasta mediados del siglo xx. En el siglo xviii, siguiendo las ideas de Nikolai Grundtvig –entre otros–, los agricultores comenzaron a organizarse. Crearon nuevas instituciones culturales, tales como las folkehøjskole (escuelas populares). Y pronto también comenzaron a formar cooperativas: en tambos, mataderos y, más tarde, otros tipos de empresas: compañías exportadoras, fábricas de fertilizantes, producción de huevos, cueros, etc.; de tal modo que finalmente cada ciudad tuvo su propio almacén cooperativo. Aunque este movimiento estaba más conectado al partido liberal de los agricultores, era abiertamente anticapitalista y muy claro sobre el valor de la propiedad cooperativa democrática. Estaban en seria competencia con el sector capitalista. Por ejemplo, uno de los más grandes capitalistas daneses era dueño de una fábrica de cemento. El movimiento cooperativista creó otra y así fue sacando de competencia a los capitalistas en varios sectores. Más tarde, el movimiento de los trabajadores creó su propio movimiento cooperativista, nada menos que en el ámbito de la vivienda, donde con el apoyo del gobierno desarrolló un sector no mercantil de vivienda realmente Hasta 1989, todas significativo, que aún tenemos en Dinamarca. Incluso en el sector financiero el cooperativismo fue domilas hipotecas en nante durante muchos años, con cooperativas de créDinamarca eran sin fines de lucro. No había nadie que dito pero también otorgando hipotecas. Por ejemplo, hasta 1989, todas las hipotecas en Dinamarca eran sin fines de lucro. No había nadie que ganara dinero con las hipotecas. Era un sistema de propiedad cooganara dinero con perativa. Posteriormente, en aquellos años de fervor las hipotecas neoliberal, se vendió una gran parte. Todavía tenemos algunas instituciones financieras de propiedad cooperativa, pero es realmente triste ver nuestro sector financiero colonizado por la propiedad capitalista. Hasta la década de 1970, el movimiento cooperativista constituyó una parte importante de la economía. Y en mi libro critico a la izquierda revolucionaria y también a la izquierda socialdemócrata por no reconocer a este tema central | Lo que nos enseña la socialdemocracia danesa 161 sector, que se podría llamar«no capitalista», de la economía. Y la responsabilidad por la desaparición de parte de este movimiento es nuestra. Pero lo que es importante es que la experiencia también muestra que podemos crear empresas económicas democráticas y que somos capaces de colonizar partes importantes de nuestra economía con formas democráticas de propiedad. En otras palabras, el alcance de la propiedad capitalista no es algo fijo. Con el apoyo de algunos gobiernos de izquierda, hemos podido colonizar o recolonizar y redemocratizar sectores de la economía, incluso el sector financiero. Esta es en verdad una experiencia importante, porque nos demuestra que pensar el socialismo o la propiedad socialista como algo que ocurre luego de una gran revolución los vuelve lejanos, y se hace muy difícil convencer a la gente acerca de un sistema totalmente nuevo, con nuevas instituciones y formas de propiedad. Por el contrario, aquí tenemos la idea de que existe en nuestra sociedad el socialismo, o experiencias socialistas, o al menos experiencias económicas democráticas: es una forma de mostrar que son factibles. Es posible. Estas empresas pueden ser eficaces. Por eso dedico una gran parte de mi libro a la historia del movimiento cooperativista. Pero por supuesto, no es solo ese movimiento, es también nuestro sector público. En Dinamarca, una de cada tres personas trabaja en el sector público. Entonces, por supuesto, podemos llamarnos un país capitalista, pero uno de cada tres de nosotros trabaja para la comunidad, no vendemos nuestra fuerza de trabajo a los empresarios. Cuando intercambiamos la mercancía –dicho de otro modo, los servicios que producimos en el sector público–, no realizamos una transacción de mercado. Es algo más emparentado con la idea socialista«de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad». Es así como básicamente funciona nuestro sector asistencial en los países nórdicos. A manera de cierre, sería interesante analizar la historia de la socialdemocracia y cómo se relaciona con la propiedad democrática. El Plan Meidner 5 , que usted mencionó, ha vuelto a tomar interés. Una anécdota que me encanta, aunque en forma bastante irónica, es que abba dio un concierto en oposición a este plan. Esto encierra algunas de las fascinantes divisiones de clase que se crearon, y cómo hubo un giro concertado en contra de los movimientos socialdemócratas en el momento en que alcanzaban su cenit, lo que obviamente precipitó su caída 5. Este plan, desarrollado en Suecia en la década de 1950 y concebido para profundizar la«democracia económica», promovía que todas las empresas por encima de cierto tamaño estuvieran obligadas a emitir participaciones accionarias nuevas para sus trabajadores y trabajadoras, para redistribuir la riqueza creada por la compañía[n. del e.]. 162 Entrevista a Pelle Dragsted | nueva sociedad | 297 posterior. A fines de los años 70 se da este gran momento de ruptura: a Gran Bretaña llega Margaret Thatcher; poco después, a eeuu llega Ronald Reagan; hay reforma y apertura en China. Ese es el panorama global. ¿Podría hablarnos sobre la situación en Dinamarca en ese contexto? De algún modo, se podría decir que la historia de la socialdemocracia en los países nórdicos es una historia de éxito, así como de fracaso. Es difícil negar que desde la década de 1930 en adelante los gobiernos socialdemócratas revolucionaron la vida de la clase trabajadora. Los niveles de redistribución, el grado de desmercantilización y los niveles de poder sindical en ese periodo están entre los más altos del mundo occidental. Pero de algún modo ese éxito también condujo al fracaso, porque los socialdemócratas creyeron que el compromiso social que habían hecho con los capitalistas, este compromiso de clases, podría durar para siempre. Es bien sabido que un ministro socialdemócrata declaró en un debate sobre propiedad corporativa:«¿Por qué matar a la gallina de los huevos de oro?». En otras palabras: dejen que los capitalistas creen riqueza, y nosotros la redistribuiremos después. Pero este compromiso de clase dependía de precondiciones específicas: altas tasas de crecimiento que hacían posible elevar a la clase trabajadora sin reducir ganancias; la amenaza de una izquierda más radical en el movimiento de los trabajadores, entre otros factores. Cuando golpeó la crisis petrolera, la clase capitalista acabó con el compromiso. Y lo crucial fue que habían conservado el poder para hacerlo, porque los socialdemócratas habían pasado por alto la cuestión de la propiedad, y en consecuencia, la del poder económico. Esto ofrece una lección realmente importante; es una experiencia relevante en la historia de la socialdemocracia. Ese podría ser mi mensaje más importante: que cuando la izquierda tiene poder y gobierna, es necesario usar ese poder para democratizar la propiedad y para despojar a la clase capitalista de cuanto poder de coerción sea posible: no se trata solo de redistribuir, sino de predistribuir y de cambiar los patrones de propiedad y demanda. En resumen, de desmercantilizar. Sí, hubo alguna gente en los movimientos socialdemócratas de esa época que reconoció esto; Rudolf Meidner es uno de ellos. De hecho, el plan que presentó la Confederación de Sindicatos Daneses, llamado«democracia económica» u Økonomisk Demokrati , era aún más radical que el Plan Meidner: daba más poder a los trabajadores. Si el plan se hubiera implementado, los trabajadores habrían sido dueños mayoritarios de todas las principales empresas de Dinamarca para 1995. Era un plan radical, pero no tuvo éxito como en Suecia, donde tuvieron la fortaleza para llevar adelante la propuesta. Y eso se debió en parte a que la tema central | Lo que nos enseña la socialdemocracia danesa 163 izquierda revolucionaria danesa de ese momento era muy crítica del plan. Siento que ese no fue el momento que más me enorgullece de mi sector de la izquierda. Este periodo y esa historia siguen siendo cruciales y fascinantes. Hay tantos paralelos, como los que usted mencionó, desde ese momento crítico: en el contexto británico, figuras como Tony Benn trabajan en torno de«estrategias económicas alternativas», un pensamiento muy rico que busca responder estas preguntas: ¿cómo se democratiza la economía? Y ¿cómo cambiar la estructura del capitalismo británico cuando se encuentra en un momento de estancamiento? En retrospectiva, parece que estas eran las opciones: o tomar el camino de la democratización o tomar el camino liberal. Y usted sabe qué camino tomamos. Para cerrar esta entrevista, vale la pena remarcar que lo que, en parte, es tan valioso de su libro es la forma en que reúne estas historias, y estos planes ambiciosos, con algo que es realmente contemporáneo. Creo que introducir el análisis y las experiencias antiguas, al tiempo que moderniza y modifica nuestro pensamiento para adaptarlo al momento contemporáneo, es una de las cosas que lo hacen tan valorable. Muchas gracias. Realmente espero que pueda contribuir de algún modo a la discusión. Diciembre de 2021 Li­ma N o 264 ESPECIAL 50 Años de Teología de la Liberación. Perspectivas. Seminario internacional Orí genes de la Teología de la Liberación, Luis Fernando Crespo. Importancia pastoral de la Teología de la Liberación, Pedro Trigo, sj. Opción preferencial por los pobres. El aporte mayor de la vida y de la reflexión teológica de la Iglesia Latinoamericana, Adelaida Sueiro Cabredo. Teología de la Liberación y método teológico. Teología, pastoral y espiritualidad, Guillermo Múgica. Teología de la Liberación. Nuevas presencias, nuevas búsquedas, Leo Guardado. REFLEXIÓN: Teología de la Liberación y educación liberadora, Alejandro Cussiánovich. Los desafíos de la Iglesia desde la independencia del Perú, Raúl Pariamachi, ss.cc. TESTIMONIOS: Hombres de la esperanza. Homenaje a los pastores de la Iglesia del Sur Andino: 1968-2008 Yankuam Jintia… la luz del camino al atardecer, Viviana Meléndez Osnayo. Un mes bajo la covid, Víctor Codina, sj. DOCUMENTOS: Mensaje a los movimientos populares, Papa Francisco. Edita y distribuye Centro de Estudios y Publicaciones, Belisario Flores 681 – Lince, Lima 14, Perú. Tel.:(511) 4336453 – Fax:(511) 4331078. Correo electrónico:. Página web:. | entrevistas i 50 años ¿Qué hacemos con los autores «incómodos»? Entrevista a Gisèle Sapiro Violeta Garrido Gisèle Sapiro(Francia, 1965) es una de las más reputadas sociólogas de la cultura y trabaja en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (ehess, por sus siglas en francés) y en el Centro de Sociología Europea(cessp), siguiendo la estela de Pierre Bourdieu. Su trayectoria intelectual y profesional se debate entre el estudio del campo intelectual francés, particularmente en lo que toca a la noción de responsabilidad política de los escritores, y la investigación en torno de la sociología de la traducción, sobre la que ha publicado en numerosas instancias. Recientemente, la editorial Clave Intelectual ha publicado en español uno de sus últimos libros, ¿Se puede separar la obra del autor? Censura, cancelación y derecho al error , donde aborda, desde una perspectiva que conjuga el análisis interno con la contextualización sociohistórica, la problemática que presentan las intrincadas relaciones entre la moral del autor y la moral de la obra. Se trata de un debate que parece haber cobrado más relevancia en los últimos tiempos, gracias en parte a la movilización de ciertos sectores progresistas del espectro político y a las lógicas de conversación pública de masas que imponen las redes sociales. Preguntamos a la especialista Violeta Garrido: formada en Teoría de la Literatura, es traductora, profesora e investigadora en la Universidad de Granada y en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales(ehess) de Francia. Allí estudia, tomando como eje la noción de inconsciente ideológico, las relaciones entre filosofía, marxismo y literatura. Palabras claves: autor, cancelación, libertad de expresión, obra, responsabilidad. entrevistas | 50 años | ¿Qué hacemos con los autores«incómodos»? 165 sobre esta y otras cuestiones de actualidad, como el ascenso fulgurante de la extrema derecha en Francia. ¿Cuándo y por qué comenzó a interesarse por la sociología de la cultura y de los intelectuales? En el transcurso de mis estudios de filosofía y de teoría de la literatura descubrí la obra de Pierre Bourdieu, que me fascinó inmediatamente. Penetré en dicha obra a través de la sociología de la literatura y de la cultura. Durante mi maestría, asistí también a un seminario del historiador Shlomo Sand que me hizo descubrir la historia de los intelectuales. Consagré mi trabajo de fin de maestría a la reconstrucción de la autoimagen de Francia tras la Segunda Guerra Mundial, y me interesé por el rol que habían jugado los escritores en ese trabajo de reconstrucción de la conciencia nacional. Desde el comienzo de su trayectoria, usted se ha dedicado con un interés particular al estudio de los escritores e intelectuales franceses de la primera mitad del siglo xx . ¿Por qué? ¿Qué nos puede enseñar hoy esa etapa de la historia intelectual? Después de esa maestría, centrada en la posguerra, comencé una tesis sobre las opciones políticas de los escritores bajo la ocupación alemana, dirigida por Pierre Bourdieu. Esa tesis, publicada con el título La guerre des écrivains, 1940-1953 [La guerra de los escritores, 1940-1953] [Fayard, 1999], aspiraba a comprender las tomas de posición de los escritores en un periodo de crisis nacional que obligaba a cada uno a tomar decisiones: por qué algunos colaboraron con los nazis mientras que otros resistieron. Mostré que había toda una gama de actitudes. Sobre todo, pude dilucidar las relaciones entre sus compromisos y sus concepciones de la literatura. Analicé el rol que jugaron instituciones literarias como la Academia francesa y la Academia Goncourt, cómo reflejaron las presiones políticas. Ese estudio mostró que, incluso en un periodo de pérdida de autonomía de la literatura, los asuntos políticos se retraducen según las lógicas específicas del mundo de las letras. Se constatan fenómenos similares bajo los regímenes comunistas. Al mismo tiempo, ese episodio de profunda división política de la nación reveló los intentos de las diferentes fuerzas políticas por captar para su propio beneficio el poder simbólico de los escritores. Más tarde, en mi siguiente libro, titulado La responsabilité de l’ écrivain. Littérature, droit et morale en France [La responsabilidad del escritor. Literatura, derecho y moral en Francia][Seuil, 2011], trabajé sobre los procesos judiciales literarios en Francia desde principios del siglo xix y sobre la lucha de los escritores en favor de la libertad de expresión. ¿Es concebible un intelectual apolítico? Cuando usted habla de la responsabilidad del escritor, ¿está pensando en ello? El filósofo Alain decía:«Cuando se me pregunta si la división entre partidos de derecha y de izquierda, entre personas de izquierda y de derecha, tiene 166 Entrevista a Gisèle Sapiro | nueva sociedad | 297 todavía algún sentido, lo primero que se me ocurre es que quien hace la pregunta no es ciertamente de izquierda». Creo que esto sigue siendo cierto hoy en día y que se aplica también a la cuestión del apoliticismo. Los gobiernos han intentado«neutralizar» la figura del intelectual constituyendo la figura del intelectual«experto», que sería objetivo y«neutral» y haría un diagnóstico neutral que permitiría orientar las políticas públicas. Pero ningún diagnóstico es neutro, y objetividad no equivale a neutralidad. La figura del tecnócrata se construyó contra los intelectuales marxistas. A menudo, los intelectuales que se denominan apolíticos son de centroderecha. Por otro lado, es cierto que el grado y las formas de politización varían, como he mostrado en otro lugar 1 . Recientemente usted ha publicado ¿Se puede separar la obra del autor? , libro en el que aborda la cuestión de la relación entre la moral del autor y la moral de la obra. Aunque usted sostiene que se trata de una polémica antigua, ¿por qué piensa que se ha vuelto tan popular en la actualidad? Ha sido el#MeToo y lo que se ha llamado cancel culture [cultura de la cancelación] lo que ha hecho que esos debates se vuelvan muy actuales, a través de las prácticas de boicot de obras producidas por autores que han incurrido en maniobras o tomas de posición reprobables y que se han enfrentado a protestas públicas. Por ejemplo, durante el estreno de J’accuse [en español, El oficial y el espía ] de Roman Polanski, y durante la ceremonia de los César, de la que la actriz Adèle Haenel se marchó como protesta cuando Polanski fue premiado. A eso se le suma el intento de rehabilitar a figuras como el líder de Acción Francesa Charles Maurras en el contexto del crecimiento de la extrema derecha, o de reeditar escritos como los panfletos antisemitas de Louis-Ferdinand Céline. Además, Céline y Maurras fueron incluidos en el Libro de las conmemoraciones nacionales de Francia, lo que desató una polémica. ¿En qué medida la noción de cancel culture es útil para defender la necesidad de una democratización del debate público sobre los comportamientos reprobables de los autores? Y, al mismo tiempo, ¿cuáles son los riesgos ligados a la utilización indiscriminada de esa fórmula? Esa expresión la crearon los opositores a la práctica de boicot y fue retomada por Donald Trump. Se mezclan cosas muy distintas, como el derribo de estatuas, los boicots, las protestas públicas que persiguen impedir la realización de ciertas representaciones, como en el caso de Exhibit b , la instalación de Brett Bailey, que recreaba los zoológicos humanos de las exposiciones coloniales; el«borramiento» del nombre de la autora conservando la obra, como en el caso de Harry Potter , las reescrituras 1.«Modelos de implicación política de los intelectuales: el caso francés» en Maximiliano Fuentes Codera y Ferran Archilés(eds.): Ideas comprometidas. Los intelectuales y la política , Akal, Madrid, 2018. entrevistas | 50 años | ¿Qué hacemos con los autores«incómodos»? 167 de obras pasadas sustituyendo los términos estigmatizantes como nigger por « n-word »[la palabra que empieza por n] y los despidos de personas acusadas de agresión sexual. Estas prácticas revelan cuestiones importantes concernientes a los derechos de los grupos«minorizados», mujeres, minorías racializadas: su derecho a la dignidad y a la protección, especialmente contra las violencias y agresiones sexuales en el caso de las mujeres, pero también contra las diferentes formas de violencia simbólica, como las declaraciones sexistas o racistas y la apología de la violación, de la pedofilia o de la esclavitud, declaraciones que yo llamo discursos de«estigmatización» en mi libro Des mots qui tuent [Palabras que matan] 2 . Con el uso de la expresión cancel culture se corre el riesgo de meter esas prácticas tan diferentes en la misma bolsa. Se puede defender el derecho al boicot y a la protesta pública que aprovecha la notoriedad de autores consagrados o muy reconocidos para promover la causa de las mujeres o la de las minorías racializadas, sin suscribir por ello la práctica del despido sin pruebas, basada únicamente en la acusación de los denunciantes. Considero también que ocultar o reescribir las obras del canon comporta el riesgo de olvidar la violencia simbólica, de eliminarla de la memoria colectiva en lugar de sacarla a la luz, de mostrar su funcionamiento. Estoy a favor del análisis crítico, no de la eliminación, salvo cuando se trata de panfletos racistas y antisemitas de principio a fin, como los de Céline. Considero asimismo que los intermediarios culturales deben ejercer su responsabilidad. Siguiendo con esta cuestión, y como usted apunta, tengo la impresión de que esa «cultura de la cancelación» no existe en cuanto tal(puesto que numerosos artistas acusados de abusos y supuestamente«cancelados» han seguido trabajando, como por ejemplo Johnny Depp), sino que se trata más bien de una reacción de ciertos sectores conservadores ante el hecho de que el mundo de la cultura acepte cada vez más que«lo personal es político» y que se hable de ello en condiciones de libertad y de igualdad. Como socióloga de la cultura, ¿está usted de acuerdo? ¿Qué matices aportaría a una opinión así? En Europa ha habido muy pocos despidos o verdaderos impedimentos al ejercicio del trabajo en comparación con lo que se ha visto en Estados Unidos, empezando por el productor Harvey Weinstein, pero ha habido casos a pesar de todo. Podemos alegrarnos de que esos intermediarios culturales que son los editores hayan asumido su responsabilidad dejando de publicar al escritor Renaud Camus, convertido en teórico del«gran reemplazo»(de la población europea por los migrantes no blancos), y a Richard Millet, quien publicó un «elogio literario de Anders Breivick», autor de dos mortíferos atentados en Oslo y en la isla de Utoya en 2011 contra un campamento de jóvenes 2. Seuil, París, 2020. 168 Entrevista a Gisèle Sapiro | nueva sociedad | 297 socialdemócratas. Estos asuntos no son asuntos privados. Pero la violación, la agresión sexual o la violencia contra las mujeres tampoco deben considerarse asuntos privados. El Estado, la ley, deben proteger a las personas vulnerables de los abusos de autoridad, de las violencias y de los atentados contra la dignidad. A menudo esa protección existe en teoría, pero rara vez se aplica en la práctica. Dicho esto, habría que evitar dar curso a las acusaciones que es preciso verificar, como, parece, en el caso de Johnny Depp. Por otro lado, no todas las acusaciones están justificadas. Examino en detalle el caso de Peter Handke, acusado de negar las masacres perpetuadas por los serbios durante la guerra de la antigua Yugoslavia, lo que suscitó protestas cuando se le concedió el Premio Nobel de literatura. Pero él no negó esas masacres, aunque su retórica sea ambigua, como muestro en mi libro. Usted explica en la obra que existe una diferencia notable, también en el plano judicial, entre la representación de una realidad y la apología. ¿Existen a priori elementos en el proceso de creación de una obra artística que sean inherentes a cada una de estas categorías? La apología de un acto tipificado como crimen por la ley es un crimen en sí en todas las leyes, pero actualmente consideramos que no por representar el«mal» o a los criminales(nazis, violadores, pedófilos) nos identificamos con ellos. En mi libro La responsabilité de l’écrivain estudié la historia de los combates librados por los escritores en Francia para conquistar la libertad de expresión. Escritores como Gustave Flaubert, que representaban la sexualidad, el adulterio, fueron perseguidos por ofensa a la moral pública. Los escritores realistas como Honoré de Balzac se defendían argumentando que no mostrar el«mal» revela la hipocresía burguesa. Pero Balzac juzgaba a sus personajes, hacía oír su voz, a diferencia de Flaubert, que optó por un narrador impersonal, lo cual se le reprochó en su proceso, acusándoselo de«magnificar» el adulterio a causa del procedimiento ambiguo del discurso indirecto libre, donde el autor se ajusta al punto de vista de sus personajes. Durante la Tercera República, cuando el acceso a la lectura aumentaba gracias a la generalización de la educación, Émile Zola y los naturalistas afirmaban que es el lector o lectora quien debe formar su propio juicio. La distinción entre representación y apología no está codificada, pero se observa en la jurisprudencia que subyace a las decisiones de los jueces, sobre todo cuando la representación es ficticia y el universo ficcional se considera cerrado –salvo cuando se citan nombres propios de personas reales, lo cual abre la puerta a demandas por difamación por parte de estas últimas, como hizo Le Pen contra Mathieu Lindon, autor de una novela titulada Le procès de Jean-Marie Le Pen , o incluso por invasión de la privacidad–. Dicho esto, hay representaciones que son más o menos complacientes en sus descripciones de crímenes o de entrevistas | 50 años | ¿Qué hacemos con los autores«incómodos»? 169 violaciones, o incluso en la representación de personajes racistas, y corresponde a la crítica exponer esas formas de complacencia, sin que por ello la obra tenga que ser censurada. En el libro analizo el caso de Plataforma , de Michel Houellebecq, que muestra esa complacencia respecto a la islamofobia de sus personajes. ¿Qué significa que existe una triple relación(metonímica, de semejanza y de causalidad interna o intencionalidad) entre un autor y su obra? Si bien usted hace referencia a autores como Michel Foucault o a las teorías de los nombres propios de los filósofos analíticos para argumentar su posición, el análisis de esa triple relación es originalmente suyo, ¿no es así? Sí, fui yo quien propuso ese análisis ya en La responsabilité de l’écrivain . La teorizo un poco más en ese libro, donde muestro que la relación entre el autor y la obra no se limita a la«función-autor» descrita por Foucault, según la cual el nombre del autor unifica una serie de obras y las constituye como«una sola obra», que es lo que le otorga derechos de propiedad sobre ella. La supuesta semejanza entre el autor y la obra es objeto de una profunda creencia, de la que se deriva el vínculo entre la moral del autor y la moral de la obra: examino esa semejanza a través de la relación entre el autor y sus personajes, desde la escritura íntima, donde esa relación es transparente(el«yo» del diario íntimo o de la autobiografía es el del autor), hasta la ficción, aparentemente alejada de la vida del autor, pero que puede esconder una semejanza no visible a primera vista, lo que abre un espacio interpretativo(Flaubert habría dicho «Madame Bovary soy yo»). Del mismo modo, se supone que el autor es la causa de la obra porque esta se deriva de un proyecto creativo, de una intencionalidad, y es este nexo causal la fuente de la responsabilidad penal del autor. Sin embargo, en mi libro muestro los límites de la identificación entre el autor y la obra según estas tres dimensiones. En primer lugar, el perímetro de la obra puede ser inestable, al igual que su unidad, por razones estilísticas o temáticas que llevan a su periodización, como en el caso de Pablo Picasso(periodo rosa, azul, periodo cubista...) o de Martin Heidegger(antes o después del giro), o a su división, como en el caso de los panfletos de Céline, que fueron separados de sus novelas(fue él quien no quiso reeditarlos). Después, el parecido entre el autor y la obra encuentra su límite en la ficcionalización de elementos autobiográficos y en la distancia con los personajes. Por último, la intencionalidad encuentra sus límites en la recepción de las obras, que puede sugerir una interpretación de la obra muy diferente a la del autor, como hemos visto en el caso de Exhibit b . El género de la autoficción, tan en boga en nuestros días, ¿complica aún más la atribución de responsabilidad a un autor por sus acciones, a causa de las fronteras difusas entre el autor, el narrador y el personaje? ¿O este problema afecta al conjunto de la modernidad literaria y no específicamente a la autoficción? 170 Entrevista a Gisèle Sapiro | nueva sociedad | 297 La introducción de la figura del«narrador» entre el autor y los personajes ha complicado, en efecto, la identificación del autor con la obra, porque ya no sabemos qué piensa el autor, no juzga ya a sus personajes como lo hacía Balzac. El autor puede optar por un narrador omnisciente y omnipotente, que penetra en los pensamientos de sus personajes, o puede adoptar el punto de vista de un personaje ficcional que a veces habla en primera persona, como el personaje de Plataforma que, aunque se llama Michel, tiene poco en común con la biografía del autor. Pero el autor también puede escribir una novela autobiográfica, como Burguesía soñadora [1937], de Pierre Drieu La Rochelle. La autoficción es un género que apareció hace algunas décadas y se desarrolló en Francia. Se inspira en la autobiografía, pero ficcionaliza ciertos elementos, ya sea para proteger a la familia o para evitar la persecución por vulneración de la intimidad o de la reputación. Camille Laurens, por ejemplo, se vio obligada a cambiar en su libro Philippe [1995] el nombre del médico responsable de la muerte de su hijo al nacer. Es a partir de entonces cuando comienza a escribir autoficción. Pero en la autoficción hay un pacto de lectura entre el autor y el lector o lectora: sabemos que es el autor, aunque haya elementos de ficción, a diferencia del género de la novela, donde el autor puede esconderse detrás de sus personajes, como lo hace Houellebecq. Usted estudia el compromiso nazi-fascista o antisemita de autores como Heidegger, Maurice Blanchot o Günter Grass, por citar solo a algunos. En este tipo de casos, ¿cuándo se ejerce honestamente el«derecho al error» y cuándo se revela como una estrategia de«blanqueamiento»? Todos esos autores presentan casos muy diferentes. ¿Cuál es la relación entre la participación juvenil de Grass en las Waffen ss al final de la guerra, durante unos meses, y su obra literaria, posterior a esta participación? En su caso, las revelaciones sobre este pasado comprometido fueron obra suya, lo escribió en sus memorias, y se puede releer la obra visibilizando que está impregnada de un sentimiento de culpa, como ha sugerido un crítico. Es también el caso de Blanchot, quien pareció haberse«arrepentido», sin mencionarlo como tal, de su compromiso juvenil con la extrema derecha, que interrumpió en 1938, antes de la guerra; pero sus compromisos posteriores con la izquierda, como los de Grass, lo atestiguan. Heidegger, en cambio, nunca expresó el más mínimo arrepentimiento por su compromiso pronazi y siguió diciendo que la guerra fue causada por los judíos. Los Cuadernos negros revelaron la inscripción de su antisemitismo en el corazón de su filosofía, en contra de la separación que sus exégetas intentaron mantener entre vida y obra. En el caso de los críticos Hans-Robert Jauss y Paul de Man, la relación con este pasado comprometedor –Jauss, como antiguo oficial de las ss que participó en masacres en Croacia; De Man, como autor de una serie de artículos antisemitas en la prensa belga en 1942– parece más ambigua, entrevistas | 50 años | ¿Qué hacemos con los autores«incómodos»? 171 como han sugerido algunos críticos. Este cuestionamiento nos invita a explorar la ficción y los escritos teóricos de estos autores a través de este prisma, sin reducirlos a él ni asumir una relación directa. Usted estudió, como mencionaba, la autoimagen de Francia tras la Segunda Guerra Mundial. Este año(2022), disputará la Presidencia Éric Zemmour, quien ha planteado una gran disputa política a través de best sellers como Le suicide français y de su permanente participación en tertulias televisivas, exponiendo puntos de vista decadentistas, xenófobos e incluso revisionistas sobre el régimen de ocupación de Vichy. ¿Cómo pensar este tipo de figura pública que remite a formas del intelectual panfletario del pasado? Zemmour es lo que yo llamo un«polemista». Es un falso profeta de la decadencia francesa, que sigue la estela de otros panfletarios de extrema derecha, como Édouard Drumont, el escritor antisemita autor de La France juive , y Charles Maurras, el referente de Acción Francesa. Zemmour ha forjado su reputación a base de polémicas en los medios de comunicación y en tertulias de canales como cnews, propagadas en libelos de amplia difusión, al tiempo que ha publicado novelas de fuerte contenido ideológico, como Petit frère (2008). Se sitúa en la extrema derecha del espectro político. En Le suicide français 3 , del que se han vendido más de 400.000 ejemplares, Zemmour construye un sistema de oposiciones que pretende desafiar la ideología dominante en nombre de los valores patriarcales que, según él, aseguran la estabilidad y la grandeza de la nación, haciendo de la familia la célula de una concepción organicista de la sociedad. La ideología dominante que ha destruido los valores franceses procede, según Zemmour, de eeuu, junto a la ideología capitalista neoliberal que, dice, es complementaria del hedonismo consumista de las mujeres y los homosexuales. El libro propone una contranarrativa de la historia nacional. Esta contranarrativa, que se pretende histórica, está en realidad organizada deductivamente según los principios de decadencia que ese trabajo pretende mostrar: el fin del patriarcado, la feminización, el consumismo, el multiculturalismo. También ataca el libro de Robert Paxton, La Francia de Vichy , publicado en 1973 4 , que cuestionó la tesis de Robert Aron de que el régimen de Vichy había protegido a los judíos franceses. Zemmour pretende rehabilitar esta tesis contra la tesis de Paxton sobre la responsabilidad de Francia en la deportación de judíos. El argumento de Zemmour de que Francia sacrificó a los judíos extranjeros para proteger a los judíos franceses, limitando el número de víctimas entre estos últimos, está en consonancia con su principio de preferencia nacional y 3. Albin Michel, París, 2014. 4. Hay edición en español: Noguer, Barcelona, 1974. 172 Entrevista a Gisèle Sapiro | nueva sociedad | 297 también forma parte de la labor de rehabilitación de Maurras, quien había pedido la creación de un estatuto para los judíos y era uno de los consejeros de Philippe Pétain. Este argumento le permite culpar a los descendientes de los judíos extranjeros supervivientes de haberse vengado imponiendo una orientación comunitarista. Añadamos que para Zemmour existe una buena inmigración, la procedente de Europa,«de fe cristiana(...), de la misma cultura grecolatina y de raza blanca», precisa, y la otra, la que trae el multiculturalismo. Una distinción que evoca el discurso racista de la década de 1930, formulado por Acción Francesa y otros movimientos de extrema derecha, sobre los judíos inasimilables, un discurso que Zemmour traslada a los musulmanes. El hecho de que este polemista, muy marginal en el ámbito intelectual, donde no goza de ningún reconocimiento intelectual o literario, haya adquirido tal notoriedad entre el gran público, a punto tal que puede aspirar a ser candidato en las elecciones presidenciales, revela tanto la derechización de la escena pública, que analicé hace unos años 5 , como el dominio de los medios de comunicación sobre el debate, un fenómeno que Bourdieu denunciaba ya en los años 90. 5. G. Sapiro:«L’inquiétante dérive des intellectuels médiatiques» en Le Monde , 15/1/2016. Summaries Resúmenes en inglés José Luis Rocha: Nicaragua: From Bolivarian Patronage to Chinese Shadow Plays? [4753] After the violent repression of the protests against it, the government of Daniel Ortega regained control of the country and in January he took office for the fourth consecutive term, after arresting the main opposition candidates. But the president faces financing problems against the backdrop of international sanctions, especially from the United States, and due to the crisis in Venezuela. His abandonment of support for Taiwan and his shift towards China raise many questions. Keywords: Cooperation, Sandinismo, Daniel Ortega, China, Nicaragua, Taiwan. Giancarlo Summa: The Return of Lula to a Brazil on Its Knees [4754] After a government administration of Jair Bolsonaro that placed Brazil on the extreme right in ideological terms, with great institutional, social and economic setbacks, the progressive ex-president Luiz Inácio Lula da Silva has a real chance of returning to power in October of 2022. After the annulment of the court sentences against him and having recovered his political rights, the former union leader is trying to build bridges with the CenterRight, as he has done in the past, and offer a message of hope and national reconciliation to capitalize on the general rejection of the Bolsonaro government. Keywords: Lulism, Jair Bolsonaro, Luiz Inácio Lula da Silva, Brazil. Jake Werner: How Did China Escape Shock Therapy? [4755] While China is often seen as an outlier from neoliberal trends, its transformation in recent decades was not at odds with tectonic shifts in the global system of growth but an essential part of it. Due to its trajectory in recent decades, China could be better positioned than other major economies to face the challenges of the near future. Keywords: Economic Reform, Neoliberalism, Shock Therapy, China. Joan Subirats: Rethinking Welfare Policies: Dilemmas and Tensions between Equality and Diversity [4756] The technological transition, the financialization of the system, the climate emergency, new and more complex forms 174 summaries of inequality and social exclusion, longer and less predictable life cycles, urban concentration and depopulation in other territorial spaces force a rethinking of welfare policies, which were conceived from statist and homogenizing premises. At the same time, they pose serious challenges to democracy and to forms of political and social participation. Keywords: Change of Era, Democracy, Diversity, Equality, Welfare State. Democratic Party of Germany, it would seem that Social Democracy is a weakened force, but one that still maintains its validity. Keywords: Nordic Countries, Social Democracy, Welfare State, Labor Movement. Cristina Monge: Social Democracy Is Played in the Battle against Fear [4759] Roger Martelli: The Left in Search of Meaning: Reflections from the French Experience [4757] Historically, the Left was not reduced to its party format, but constituted a vast complex that associated, in a changing way, the social, the political and the symbolic, and that had the labor movement as its center of gravity. But today it has largely lost the battle of ideas, while outrage is disconnected from the horizons of social change, without which it runs the risk of becoming pure resentment. Keywords: Identity, Left, New Right, Labor Movement, France. Göran Therborn: The Paradoxes of Nordic Social Democracies [4758] Today, Social Democracy governs the four Nordic countries –Sweden, Norway, Finland and Denmark–, after conservative governments and the growth of the extreme Right. However, the mass of votes for the Social Democrats has not increased and parties to their left have grown. If we add the recent victory of the Social The new social democracy needs to recover the centrality of the fight against inequality, but, at the same time, it must account for global changes, in a world in full transformation. In this battle to close gaps, it is essential to articulate responses on climate change and the digital revolution. Keywords: Climate Change, Digital Revolution, Inequality, Social Democracy, Welfare State. Mariano Schuster: Socialists, Again [4760] Although they tend to be unified, democratic socialism and social democracy are not necessarily the same. As an intellectual political tradition, democratic socialism was not limited to party affiliations. Different forms of democratic socialism have operated both within and outside the social democracy and have been influenced, particularly in Europe and the United States, by the reformist tradition, but also by that of Western Marxisms, socialist dissidence in the real socialism and the New Left. Keywords: Culture, Democratic Socialism, Parties, Social Democracy. summaries 175 Ricard Gomà/ Gemma Ubasart: Weaving Social Citizenship in the 21 st Century: New Social, Ecological, and Gender Pacts [4761] The world is changing. The old KeynesianFordist Welfare States must be rethought to adapt them to forms of social citizenship that are able to respond to new challenges, including technological disruption and their socio-digital relationships. Feminism, life cycles, the urban agenda, and the protection of the planet cannot be left out of the democratization of well-being. Keywords: Citizenship, Green New Deal, Municipalism, Social Democracy, Welfare State. Christian Krell: The«Return» of German Social Democracy [4762] The, until recently, unthinkable victory at the polls of the Social Democratic Party of Germany(spd) reactivates a tradition anchored in social reformism, in a context in which a socio-ecological reform is becoming more and more urgent. To meet these challenges, the spd will have to build bridges not only with its partners in the«traffic light» coalition(Greens and Liberals), but also with society. Keyword: Climate Crisis, Reform, Social Democracy, Social Justice, Germany. Rodrigo Arocena: New Encounters between Democracy and Transformation? [4763] Today the traditional social democratic formula«capitalists create wealth, and the State redistributes it» can no longer be trusted. Margins are lower than in the past. At the same time, it is necessary to explore new modalities of participation not contemplated in the old forms of the Welfare State, taking into account the diversity of societies and promoting the protagonism of the neglected sectors. Keywords: Social Democracy, Sustainability, Technological Change, Latin America. Ricardo Martínez Mazzola: Why Is There No Socialism in Latin America? An Old Question and Some Answers from Argentina [4764] At various times, different authors have questioned the weakness of the socialist labor movement in Latin America. Some of them took up Werner Sombart’s famous question for the United States to reflect on social structure, party systems, and class identities and explain the weakness of social democracy. In the Argentine case, this question accompanied the history of the 20 th century. Keywords: Liberalism, Socialism, Socialist Party( ps ), Unión Cívica Radical ( ucr ), Argentina. Joe Bilsborough: What Danish Social Democracy Teaches Us: An Interview with Pelle Dragsted [4765] Keywords: Cooperativism, Economic Democracy, Social Democracy, Denmark. Violeta Garrido: What Do We Do with«Uncomfortable» Authors? An Interview with Gisèle Sapiro [4766] Keywords: Author, Cancel, Freedom of Expression, Responsibility, Work. DÓN­DE CON­SE­GUIR NUES­TRAS PU­BLI­CA­CIO­NES www.nuso.org Ale­ma­nia: F. Delbanco, Tel.:(49 4131) 2428-8, e-mail:. Ar­gen­ti­na: Dis­tri­bui­do­r: Jor­ge Wald­hu­ter, Pavón 2636, Buenos Aires, Tel./Fax:(5411) 6091.4786, e-mail: . Bo­li­via: en La Paz: Yachaywasi, Tel.:(591) 2 2441.042, e-mail: . En Santa Cruz de la Sierra: Lewylibros, Junín 229, Tel.:(591) 3 3360709. Colombia: Librería Fondo de Cultura Económica, Calle 11 No. 5-60, Barrio La Candelaria, Bogotá, Colombia. Tel.:(571) 2832200, e-mail:. Costa Rica: Librería Nueva Década, Tel.:(506) 2225.8540, e-mail:. Ecuador: LibriMundi, Tel.:(5932) 252.1606, 223.4791, e-mail:. Es­pa­ña: Marcial Pons-Librero, Tel.:(34 914) 304.3303, e-mail: . Ja­pón: Ita­lia Sho­bo, Fax: 3234.6469; Spain Sho­bo Co., Ltd., Tel.: 84.1280, Fax: 84.1283, e-mail: . Pe­rú: El Virrey, Bolognesi 510, Miraflores, Lima, Tel.: 444.4141, e-mail:. Puer­to Ri­co: Laberinto, 251 calle de la Cruz, San Juan, Tel.:(787) 724.8200, e-mail:. Ven­tas y con­sul­tas por in­ter­net: Distribución internacional a librerías: PARA SUSCRIBIRSE A NUEVA SOCIEDAD S U S ­C R I P ­C I Ó N In­cluye fle­te aé­reo Amé­ri­ca Lat­i­na Res­to del mund­ o Argentina ANUAL 6 nú­me­ros US$ 70 US$ 107 $ 2.900 B I E ­N A L 12 nú­me­ros US$ 121 US$ 196 $ 5.800 > Formas de pago 1. Pa­go on­li­ne: In­gre­se en, don­de en­con­tra­rá un for­mu­la­rio pa­ra re­gis­ trar su pe­di­do y efec­tuar el pa­go. 2. Pa­go con tar­je­ta de cré­di­to: Solicite instrucciones a< distribucion@nuso.org > 3. Pa­go con cheq­ ue: En­víe un cheq­ ue por el imp­ or­te cor­res­pon­dien­te a la or­den de Fun­da­ción Fo­ro Nue­va So­cie­dad a la sig­ uien­te di­rec­ción: Nuev­a So­cie­dad, Humberto Primo 531, C1103ACK Bue­nos Ai­res, R. Ar­gen­ti­na, acom­pa­ña­do de los da­tos del sus­crip­tor(nom­bre, do­mi­ci­lio pos­tal com­ ple­to, te­lé­fo­no, co­rreo elec­tró­ni­co). > Para otros medios de pago y cualquier otra consulta, escriba a< distribucion@nuso.org >. SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2021 295 AGITACIÓN EN AMÉRICA LATINA COYUNTURA Colette Capriles. Venezuela: ¿alcanzarán los nuevos incentivos para negociar? TRIBUNA GLOBAL Guadalupe González/ Mónica Hirst/ Carlos Luján/ Carlos A. Romero/ Juan Gabriel Tokatlian. Afganistán y América Latina frente a la primacía desafiada de Estados Unidos TEMA CENTRAL Bernabé Malacalza. América del Sur: una periferia convulsionada. Elisabeth Möhle/ Daniel Schteingart. Hacia un ecodesarrollismo latinoamericano Jorge Atria/ Cristóbal Rovira Kaltwasser . Las elites chilenas y su(des) conexión con la sociedad Zaraí Toledo Orozco. Una guía para entender el Perú de Pedro Castillo Francisco J. Cantamutto/ Martín Schorr. Argentina: las aporías del neodesarrollismo Arnold Antonin. El magnicidio de Jovenel Moïse. ¿Un golpe dentro del golpe? Jessica Dominguez Delgado. El pueblo, el gobierno y las realidades paralelas en Cuba Gilles Bataillon. Nicaragua, ¿una dinastía acorralada? Fernando Pairican. Los horizontes autonomistas del movimiento mapuche. Benjamin Moallic. El Salvador: un autoritarismo millennial ENSAYO Laura Fernández Cordero. Un ejercicio de memoria feminista. SUMMARIES 296 NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2021 ¿NORMALIDAD DESPUÉS DE LA PESTE? COYUNTURA Augusto Barrera G. Ecuador: los laberintos de Guillermo Lasso TRIBUNA GLOBAL Cyryl Ryzak. Tiempos de descontento en Bielorrusia TEMA CENTRAL Roger Chartier. Leer en tiempos de pandemia Juan Villoro. Ventana al virus: las formas que no vemos Martín Kohan. La distancia, el futuro, la muerte Ana Longoni. Parir/partir Alejandro Katz/ Nicolás Kwiatkowski. Soledad y pandemia. Un diálogo con Claudia Hilb Peio H. Riaño. ¿Sobrevivirá el patrimonio cultural? Cambio climático y pandemia Cristina Rivera Garza. Instrucciones para abrir una puerta María Fernanda Ampuero. Neblina Benjamin Bratton. Cómo evitar el colapso Santiago Alba Rico. El regreso de la Peste. Pansindemia y normalidad Iván de la Nuez. El museo (hipernormal) que viene Íñigo Errejón. Lo que aprendí de la pandemia ENSAYO Martín Baña. ¿Quién extraña el comunismo? Rusia a 30 años de la disolución de la Unión Soviética SUMMARIES E n nuestro próximo número MARZO-ABRIL 2022 298 Los desafíos de la democracia www.nuso.org Enero-Febrero 2022 NUEVA SOCIEDAD | 297 La socialdemocracia ha muerto, viva la socialdemocracia COYUNTURA José Luis Rocha Nicaragua: ¿del mecenazgo bolivariano a las sombras chinescas? Giancarlo Summa El regreso de Lula a un Brasil de rodillas TRIBUNA GLOBAL Jake Werner ¿Cómo escapó China a la terapia de choque? TEMA CENTRAL Joan Subirats Replantear las políticas de bienestar Roger Martelli La izquierda en busca de sentido. Reflexiones desde la experiencia Göran Therborn Las paradojas de las socialdemocracias nórdicas Cristina Monge La socialdemocracia se juega en la batalla contra el miedo Mariano Schuster Socialistas, otra vez Ricard Gomà/ Gemma Ubasart Tejer ciudadanía social en el siglo xxi Christian Krell El«retorno» de la socialdemocracia alemana Rodrigo Arocena ¿Nuevos encuentros entre democracia y transformación? Ricardo Martínez Mazzola ¿Por qué no hay socialismo en América Latina? Joe Bilsborough La socialdemocracia danesa. Entrevista a Pelle Dragsted francesa ENTREVISTAS | 50 AÑOS Gisèle Sapiro/ Violeta Garrido ¿Qué hacemos con los autores«incómodos»?