PERSPECTIVA TRABAJO Y JUSTICIA SOCIAL POLÍTICAS Y PROCESOS CULTURALES EN CUBA Actualidad y perspectivas para la transformación social Dra.C. Elaine Morales Chuco MSc. Beatriz Drake Tapia Diciembre 2024 El texto ofrece una visión acerca del estado actual de las políticas y programas dirigidos a afianzar el desarrollo cultural y las problemáticas socioculturales más recurrentes. Defiende la idea de la coherencia institucional, sus regulaciones y los resultados favorables de su ejecución, inscritos en diversas aristas y niveles del desarrollo cultural cubano. TRABAJO Y JUSTICIA SOCIAL POLÍTICAS Y PROCESOS CULTURALES EN CUBA Actualidad y perspectivas para la transformación social Contenido Introducción................................................................................................... 2 II. Políticas, programas y problemáticas socioculturales.................................... 3 III. A modo de Conclusiones. Una propuesta de transformación en perspectiva........................................... 5 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG – CUBA INTRODUCCIÓN El desarrollo cultural constituye una dimensión esencial del desarrollo humano; de ahí el valor que revisten las políticas culturales y los procesos que estas albergan. Su relevancia en Cuba está acuñada en el Título III de la Constitución de la República 1 , así como en los Lineamientos de la política económica y social 2 , cuyo capítulo referido a Política social, acoge un acápite centrado en la Cultura, que expone la significación de la defensa de la identidad, la salvaguarda del patrimonio, el respaldo a la creación y a la enseñanza artística, al trabajo comunitario, así como al desarrollo de las industrias culturales. Corresponde al Ministerio de Cultura(MINCULT) concretar tales postulados, y lo hace mediante un amplio sistema de instituciones, estructurado de manera escalonada con representación nacional, provincial y municipal. El entramado institucional opera guiado por el Programa de Desarrollo Cultural(PDC) en sus respectivos niveles, que expresa la política cultural(PC) y tiene su evidencia más importante en la programación cultural. Esta última –según resolución 41 del 2021 del MINCULT-jerarquiza la creación artística y literaria, la relación con los públicos y las instituciones; pondera la promoción y la crítica, el disfrute, esparcimiento y crecimiento espiritual; se articula con programas, planes y acciones de otros organismos; concibe la participación de diferentes actores en su diseño, desarrollo y evaluación; persigue el impacto en determinados grupos con énfasis en“niños, adolescentes, jóvenes y adultos mayores”; y por último, debe contar con respaldo en el presupuesto de la institución. y debilidades 4 . Estas últimas se hacen más evidentes en el contexto actual de profundización, ampliación e intersección de desigualdades en el país 5 . A partir de tales análisis se han identificado tendencias, desafíos y aciertos, entre los que se destaca la elaboración de la Ley de Cultura y la política correspondiente 6 . El análisis somero de los estudios acerca de la política cultural cubana insta a recuperar el debate en varios planos. A nivel epistemológico, es preciso subrayar la pertinencia de tal campo de estudios, más allá de la significación política e histórica del discurso de Fidel Castro conocido como Palabras a los intelectuales , que ha guiado con justeza el perfil, la proyección y la acción del sistema de instituciones del Ministerio de cultura y de las asociaciones gremiales que la complementan. En la arista teóricometodológica, resulta pertinente consolidar posturas transdisciplinares, avanzar en la definición y concertación de sistemas conceptuales complejos, en la elaboración de indicadores de proceso encaminados al monitoreo y evaluación, así como en la confección de instrumentos capaces de producir datos fiables y robustos. Desde el punto de vista práctico, permitirá contribuir a la toma de decisiones de distinto alcance y contenido, que a su vez redundará en la reformulación de políticas con base en resultados científicos, que se concretarán en programas y proyectos encaminados al fortalecimiento de los procesos de gestión y participación cultural, y de fortalecimiento de capacidades de los diferentes grupos de actores. Tales Al respecto la reconocida intelectual Graziela Pogolotti, insta a concebir la cultura en su sentido antropológico, e 4 inscrita en el tejido de la sociedad en su conjunto y en su proyecto socialista. A su juicio la cultura se inscribe en el eje central de una auténtica política de desarrollo, fundada en el consenso y en la participación ciudadana. Para esta autora debe prevalecer una perspectiva de desarrollo centrada en el ser humano, en tanto protagonista y beneficiario de cualquier proceso de orden social. Y recalca que, para cumplir este propósito, la educación y la cultura deben estar en estrecha relación. En consecuencia, la PC debe llevarse a cabo no sólo a través del sostén del MINCULT, sino también con la implicación de otros organismos de la administración central del Estado 3 . Las valoraciones acerca de las políticas culturales, los programas de desarrollo cultural y la programación cultural realizadas por un grupo de autores, revelan fortalezas 1 Aprobada por el Parlamento en 2019 5 2 Comité Central del Partido Comunista de Cuba(2021) Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución para el período 2021-2026. 3 Pogolotti, G.(1 de Septiembre de 2012). Algunas reflexiones sobre política cultural. www.cubadebate.cu ; Pogolotti, G. (2021a). Cultura y políticas culturales en Cuba, debates conceptuales para construir el futuro. Perfiles de la Cultura 6 cubana, No 28, enero-junio, 344-358. Juliá Méndez, H. E.,& Deriche Redondo, Y.(2019). Cultura y desarrollo humano local en Cuba. En C. PNUD, Informe Nacional de Desarrollo Humano en Cuba-Cuba 2019. Ascenso a la raíz: La perspectiva local del desarrollo humano en Cuba (págs. 152-177). PNUD, CIEM; Landaburo Castrillón, M. I. (2021). Política cultural pública en Cuba ¿Qué dinámicas relacionales necesitamos? Perfiles de la cultura cubana, No 28, enero-junio, 132-165; Landaburo, M. I.(2003). Apuntes prácticos sobre política y programación cultural en Cuba. Revista Perfiles de la Cultura Cubana,(3). Recuperado de http://www.perfiles.cult.cu/articulos/3_apuntes_practicos.pdf, 1-11; Martínez Tena, A.,& Carrasco, M.(2022). Los Programas de Desarrollo Cultural. Una herramienta de la gestión cultural en los nuevos replanteos de la política cultural. Desencuentrros y desafíos. En D. T. Madruga Torres, I. O. Pérez Cabeza, J. Reyes Aguilar,& M. M. Pino Borges, Retos de la cultura cubana contemporánea. Editorial Feijóo; Morales Chuco, E.,& Drake Tapia, B.(s.f.). Políticas culturales y programa de desarrollo cultural. Potencialidades y desafíos. En M. d. Zabala, Aportes teórico-metodológicos en torno al diálogo multiactor y multinivel para un desarrollo sostenible e inclusivo. (En proceso de edición); Rodríguez Oliva, L. I.(2012). ¿La gestión colateral? Políticas públicas de cultura y pobreza como condición cultural en Cuba. En Las relaciones internacionales de la pobreza en América Latina y el Caribe (págs. 63-100). CLACSO, Colección CLACSO-CROP; Toirac, Y.(2012). Política cultural en la Cuba actual: apuntes para el debate. TEMAS No 72, Oct-Dic, 58-67. Espina, M.,& Echevarría, D.(2018). Reforma y equidad social en Cuba: apuntes sobre la política social y el cuadro socioestructural de la actualización. En B. Anaya Cruz,& I. Díaz Fernández, Economía cubana: Entre cambios y desafíos(págs. 89-123). CEEC, FES; Zabala, M. d.,& Fundora, G.(2022). Interseccionalidad, equidad y políticas sociales . Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales FLACSO-Cuba, Ediciones Acuario, Centro Félix Varela. Se trata de procesos de inicio reciente en el Ministerio de Cultura. 2 POLÍTICAS, PROGRAMAS Y PROBLEMÁTICAS SOCIOCULTURALES progresos repercutirán en la formación de identidades culturales y modelos de consumo auténticos, anclados en procesos de desarrollo con carácter emancipatorio y contrahegemónico. En consonancia, en este texto se esboza una mirada al estado actual de las políticas y programas dirigidos a afianzar el desarrollo cultural, las problemáticas más recurrentes y delinea un proyecto que pretende contribuir a acentuar los progresos de la dimensión cultural del desarrollo en el escenario social cubano, regido por políticas cada vez más eficientes y eficaces. II. POLÍTICAS, PROGRAMAS Y PROBLEMÁTICAS SOCIOCULTURALES El bojeo a un grupo de investigaciones en la temática devela que existen dos temas reiterados con cierta vehemencia; el primero gira en torno al impacto del mencionado discurso, al quinquenio gris y su trascendencia en la vida cultural y política del país; mientras el segundo reúne polémicas asociadas a la huella de la crisis de los años 90, el deterioro de los procesos de participación y las secuelas de las desigualdades en general 7 . Este último concentra la atención de análisis sociológicos, psicológicos y económicos. A juicio de estas autoras, el mencionado discurso no ha sido suficientemente fertilizado; de ahí que aún no se disponga de un instrumento moderno que consolide los elementos constitutivos de una política pública en el terreno cultural. En tal sentido vale retomar las consideraciones de María Isabel Landaburo, Lázaro Rodríguez y Yanet Toirac 8 , quienes difieren en la denominación empleada- políticas culturales, políticas públicas de la cultura, y política cultural pública- sin embargo convergen en temas clave referidos a problemas conceptuales y a lógicas funcionales del MINCULT. Toirac expuso hace más de una década algunos desafíos para la política cultural cubana, algunos de los cuales mantienen vigencia: superar una visión iluminista de la cultura, confrontar el modelo cultural hegemónico y sus referentes ideoestéticos, establecer una mayor articulación entre los valores y expectativas cambiantes en la sociedad, y una estructura institucional con capacidad de dar respuesta a esas dinámicas. A su juicio, los significados asociados a la política cultural no deben reducirse de modo mecánico a los que aparecen estatuidos formalmente en los documentos rectores o en las declaraciones oficiales. Considera que también deben incorporarse aquellos que aparecen en las resemantizaciones realizadas por actores institucionales involucrados en diferentes escalas del ejercicio político-cultural y la ciudadanía. a la noción de cultura, lo cual afecta la práctica de la acción cultural; insuficiente reconocimiento de las particularidades de acceso al bienestar cultural de los sujetos en desventaja social; escasa utilización de la función emancipatoria de la cultura, para la inclusión y participación social; limitada potencialidad del sistema institucional de gestión cultural para la atención a la pobreza como una matriz cultural; y por último, la participación y el ejercicio de la ciudadanía, carecen de condiciones óptimas para que las políticas públicas de cultura puedan atender la pobreza. A tono con lo anterior, Landaburo plantea la necesidad de establecer determinadas dinámicas relacionales-participación, cooperación e integración- tanto en las definiciones de la política cultural pública, como en los procesos de su gestión. Señala que entre ellas se produce un crecimiento progresivo, de modo que la integración supone la incorporación de todos los aportes de las identidades culturales en función del desarrollo mutuo y no de la exclusión de alguna de ellas. Rafaela Macías explica que en tales condiciones, los programas de desarrollo cultural constituyen la materialización de las políticas, y su traducción operacional; han sido elaborados para satisfacer necesidades de la población. Tienen mayor racionalidad y dos ejes estratégicos: la gestión social y la evaluación. Resultan más concretos, pues incluyen: sistema de objetivos estratégicos, indicadores de evaluación y análisis de los recursos para su ejecución. Y deben integrar intereses y necesidades de todos los actores sociales, que implicados en su ejecución, participan desde su diseño hasta su evaluación 9 . En este sentido, Landaburo plantea que para su diseño se hace necesaria la realización de un diagnóstico, que debe tener en cuenta: las tradiciones, costumbres y diversas expresiones de la cultura popular; el talento profesional del municipio, de la región y de otras zonas del país, así como aquel de carácter aficionado, proveniente de la comunidad, barrio, escuela o centro de trabajo; las necesidades de los diversos públicos por segmentos y grupos etarios; los espacios disponibles para las presentaciones artísticas y culturales; el presupuesto planificado y las condiciones de infraestructura, medios técnicos y tecnológicos, así como los especialistas calificados para la dirección, producción y el desarrollo de espectáculos o actividades. Juliá y Deriche recalcan la existencia de programas diseñados para los institutos y consejos que atienden las políticas de la creación, desarrollo y promoción artística y literaria. Cada territorio, provincia y municipio, cuenta con su programa cultural, avalado por las Asambleas del Poder Popular en cada instancia. Por su parte Rodríguez como resultado de analizar las políticas públicas de la cultura y su incidencia en la pobreza, señala varios elementos críticos: ambivalencia con respecto 7 Morales Chuco, E.,& Drake Tapia, B.(s.f.) Ob cit 8 Ob cit 9 Macías, R.(2011). Factores culturales y desarrollo cultural comunitario. Reflexiones desde la práctica. http://www.eumed. net/libros-gratis/2011c/985/985.zip. 3 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG – CUBA En este orden, Cecilia Linares 10 reconoció varios aspectos positivos, como son el esfuerzo de la institucionalidad cultural por poner en marcha mecanismos participativos de consulta a la población y el diagnóstico consensuado de los problemas; asimismo, la coherencia entre objetivos nacionales y locales, el esfuerzo por la descentralización del diseño de estrategias y acciones, la creación de espacios de concertación social y una gestión más significativa de la diversidad y las diferencias culturales. De acuerdo con esta concepción, los programas de desarrollo cultural en cada territorio son resultado de un proceso más amplio y estratégico, mientras que la programación cultural tiene un carácter más operativo, en un nivel mayor de concreción. Por otro lado, Juliá y Deriche al analizar el desarrollo cultural apuntan que el incremento y la mejora en la calidad de la programación cultural; la preservación y difusión del patrimonio material e inmaterial de la nación; el desarrollo de proyectos en las comunidades, y la implementación de la política para el perfeccionamiento de la enseñanza artística, han constituido prioridades y resultados significativos y han contribuido al acceso de las cubanas y los cubanos a los procesos culturales. Destacan también la estabilidad en la oferta cultural, la producción audiovisual y de artes plásticas, así como la realización de múltiples eventos que enriquecen la vida cultural del país. No obstante, tanto Linares, como Juliá y Deriche refirieron un conjunto de debilidades y desafíos en la concepción de los programas culturales. La primera notó la persistencia de ciertas limitaciones en las lógicas y estructuras que configuran el escenario insti tucional de la cultura. A modo de ejemplo: poco espacio para la participación ciudadana en la gestión cultural, con fórmulas que no rebasan los niveles consultivos y que refuerzan en los ciudadanos la condición de consumidores y beneficiarios; restricción de la cultura a lo artístico-literario en consonancia con un modelo de comunicación unidireccional y difusionista; y permanencia de una concepción de desarrollo cultural parcelada por esferas, según manifestaciones artísticas y culturales, con pocas articulaciones horizontales tanto a su interior como con el exterior. Agre ga las divergencias entre la oferta cultural institucional y las demandas de los públicos potenciales, y la tendencia de muchos sectores a buscar en el ámbito privado lo que la institucionalidad cultural no logra suplir. Según la autora, estos elementos apuntan la necesidad de articular un modo diferente de acción, capaz de promover el desarrollo de estrategias para la generación de una ciudadanía cultural activa y organizada. Mientras Juliá y Deriche identificaron los siguientes desafíos: preservar la política cultural, fortalecer la institucionalidad del sector, formar públicos con alto nivel 10 Linares, Cecilia(2014 Participación ciudadana en la cultura. Algunas claves para su estudio[Informe de investigación, inédito]. Instituto Cubano de Investigación Cultural“Juan Marinello”. crítico reflexivo, fortalecer los sentidos más auténticos de identidad y valores culturales, necesidad de integración y articulación de los diferentes actores culturales, favorecer y gestionar los espacios para la generación de un clima de innovación y creatividad, mantener una programación cultural de calidad sistemática, y continuar construyendo alianzas con la vanguardia y los jóvenes artistas. Finalmente coronan su análisis con la insistencia en la utilización de los resultados investigativos como instrumento para la dirección de los procesos culturales. A lo anterior se unen las consideraciones de quienes han estudiado el desempeño de los programas de desarrollo cultural en la región central. Carrasco, Madruga y González primero, y Martínez y Carrasco después, 11 advierten contradicciones entre lo diseñado y las gestiones concretas de la formulación elaborada. De manera específica y a partir del diagnóstico realizado de los programas de desarrollo cultural de seis municipios del país 12 , se determinó que existe una tendencia homogeneizadora en su elaboración, en un débil o casi ausente reflejo de la realidad de los territorios. El estudio ratifica li mitaciones constatadas por los autores antes mencionados y advierte el desbalance entre las aspiraciones de la política cultural y las desigualdades existentes en los accesos a los circuitos de producción y consumo de bienes y servicios de la cultura. En adición, sus autores realizan recomendaciones orientadas al desarrollo de un mayor vínculo entre los programas de desarrollo cultural y las estrategias de desarrollo territorial; una mejor atención desde lo institucional a las dinámicas de la relación comunidad-institución; la ponderación de las potencialidades culturales locales, la creatividad local y el control popular de la gestión institucional; así como una articulación más evidente con metas y agendas internacionales, en la conjugación de lo global con lo local. Asimismo, la sistematización de Morales y Drake 13 , con base a los estudios sobre políticas y programas de desarrollo cultural, reúne otros baluartes y flaquezas. Las autoras precisan: están sustentadas en las concepciones más re volucionarias de la historia y la cultura cubanas; apuestan por una cultura inclusiva, que promueve el reconocimiento 11 Carrasco Pérez, Maibelín; Madruga Torres, Doris; González Fuentes, Héctor(2021) Políticas y prácticas culturales: mediaciones sociales para la gestión institucional desde el Programa de Desarrollo Cultural en Villa Clara. ISLAS, 63(198), enero-abril, 98-116; Martínez Tena, A.,& Carrasco, M.(2022). Los Programas de Desarrollo Cultural. Una herramienta de la gestión cultural en los nuevos replanteos de la política cultural. Desencuentrros y desafíos. En D. T. Madruga Torres, I. O. Pérez Cabeza, J. Reyes Aguilar,& M. M. Pino Borges, Retos de la cultura cubana contemporánea. Editorial Feijóo. 12 Martínez, A. de la C., Expósito, E., Ferrer, A., y Aragón, N. A. (2023). Revisitar a la gestión cultural desde los programas de desarrollo cultural. Una reflexión necesaria. Santiago, 332-348. 13 Morales Chuco, Elaine; Drake Tapia, Beatriz. Políticas culturales y programa de desarrollo cultural. Potencialidades y desafíos. Aprobado para publicar en Zabala, María del Carmen. Aportes teórico-metodológicos en torno al diálogo multiactor y multinivel para un desarrollo sostenible e inclusivo (FLACSO, Cuba). 4 A MODO DE CONCLUSIONES. UNA PROPUESTA DE TRANSFORMACIÓN EN PERSPECTIVA y respeto a las diversas formas culturales; subrayan el carácter instrumental de la cultura para el desarrollo pleno de todos los grupos y sectores, sin discriminación alguna; promueven la conjugación de la concepción de desarrollo cultural y la visión de desarrollo humano con equidad y justicia social. Añaden que la disponibilidad de programas de desarrollo cultural explicita el interés gubernamental de cohesionar y robustecer la política cultural cubana, con un programa estructurado, que a la vez trascienda particio nes, jerarquizaciones y disparidades en los avances, según temáticas y grupos de actores. De igual modo consideran que ratifican la proyección multinivel y multiactoral que es promovida por instituciones nacionales e internacionales; refuerzan la relevancia del trabajo comunitario y del terri torio, no solo en su condición geográfica, sino también subjetiva; prestan atención al perfeccionamiento de los procesos de gestión cultural; incluyen la conexión entre los posibles resultados y la infraestructura requerida para soportar los diferentes procesos. Al propio tiempo, estas autoras dejan ver los aspectos menos logrados. Señalan que se confirma la adhesión al paradigma democratización de la cultura ; los documentos se recienten de la débil concreción de mecanismos y procesos dirigidos a jerarquizar la formación de“sujetos críticos”, con capacidad no solo de apreciar“la belleza”, sino también de decodificar y posicionarse ante la producción comunicativa, artística y creativa contemporánea. En ellos persisten la concepción funcionalista de emisor y consumidor, que suele conducir a ordenamientos de personas y grupos según acumulación de conocimientos y bienes culturales. Subsiste la implicación asimétrica de los actores, con reconocido protagonismo para quienes detentan roles y estatus de dirección; resulta insuficiente la exposición de los mecanismos que se aplicarán para dar seguimiento y evaluar los progresos de los instrumentos normativos. De manera particular, las investigadoras apuntan que es reducido el alcance del papel de las ciencias en el proceso de elaboración, acompañamiento, monitoreo y evaluación de la política cultural y de los diversos programas en que se expresa. Así mismo, el diseño de la superación profesional aún dista de incorporar los aportes de la producción científica nacional, cuyos resultados han puesto de relieve varias limitaciones e incoherencias entre la preparación profesional y las exigencias de los puestos de trabajo. Por último, instan a potenciar el enlace con el sistema de empresas de la cultura. Lo anterior indica que es preciso profundizar en la parti cipación, el diálogo y la horizontalidad en el escenario in trainstitucional, que contribuirá a captar la complejidad y heterogeneidad de la sociedad cubana actual, recogida en la diversidad de las expresiones en torno a su cultura, e incorporar las correspondientes necesidades en las proyecciones de desarrollo en diferentes ámbitos. En pos de este panorama Morales y Drake 14 identifican va rios desafíos, que de algún modo sintetizan los acumulados 14 Ob cit revisados e incluyen aspectos conceptuales y estructurales. Se puede señalar la necesidad de: i. perfeccionar la ilación conceptual entre política pública, política cultural y programa de desarrollo cultural, tanto a nivel nacional como en las modalidades institucionales o locales; ii. perfeccionar los procesos de gestión sociocultural; iii. legitimar las proyecciones a partir de una participación sistémica y sistemática de diferentes actores sociales; iv. incorporar de manera fehaciente a las ciencias en los procesos de reelaboración, monitoreo y evaluación; v. perfeccionar diálogos derivados del carácter multinivel, multiactoral y multisectorial enunciado desde la génesis de la política cultural cubana, entre otros aspectos; vi. armonizar los nexos con la política económica; vii. reducir las incongruencias en cuanto a la cobertura de instituciones culturales y las particularidades territoriales; viii. recortar la distancia entre los intereses y necesidades de la población y las oportunidades para su satisfacción en el contexto de las instituciones del MINCULT; ix. fortalecer los procesos de superación profesional de acuerdo con la diversidad de los recursos humanos disponibles. Las respuestas a tales retos repercutirán en la formación de identidades culturales y modelos de consumo auténticos, anclados en procesos de desarrollo con carácter emancipatorio y contrahegemónico. III. A MODO DE CONCLUSIONES. UNA PROPUESTA DE TRANSFORMACIÓN EN PERSPECTIVA El sucinto panorama de las políticas y programas culturales en Cuba, unido a las valoraciones acerca de su ejecución, subrayan el rol de las ciencias en la formulación de instrumentos capaces de orientar los procesos de desarrollo en sus diferentes dimensiones. El recorrido expuesto fundamenta la necesidad de revisitar los espacios de diálogo ciencia-política, con el objetivo de contribuir a: • Colocar de manera sistemática y asequible, conocimientos relevantes por su rigor científico y su valor agregado, a disposición los procesos de elaboración de las nuevas normativas en el ámbito de la cultura; • Perfeccionar los mecanismos de investigación relativos a políticas, programas y procesos culturales sustantivos en el escenario actual-identidades, consumos y gestión del desarrollo cultural comunitario; • Generar alternativas de formación y renovación de capacidades en grupos de actores esenciales para la transformación social; 5 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG – CUBA • Reconfigurar mecanismos dirigidos a optimizar resulta dos de los espacios de diálogo inter e intra institucional relativos a las políticas y procesos culturales. La consecución de tales propósitos supone un accionar metodológico complejo, diverso y escalonado. En tal sentido se apuesta por concepciones epistemológicas contrahegemónicas y liberadoras que faciliten la participación, el diálogo y la horizontalidad en aras de producir conoci mientos de distinto tipo y crecimiento en diferentes niveles. Implica por una parte realizar talleres con metodología participativa que faciliten el diálogo de carácter multisectorial, multinivel y multiactoral, de modo que fortalezca la interacción al interior del MINCULT y con otras entidades. Y por otra supone un intercambio de experiencias científi cas y académicas de alto nivel. Esta postura epistémica abarca la inclusión de actores con diversos roles en el desarrollo de las políticas y procesos culturales, ya sean decisores, coordinadores y líderes de proyectos, investigadores y docentes. Al propio tiempo, el diálogo reconocerá roles funcionales y afectivos que enriquezcan los resultados previstos. La propuesta de transformación podrá discurrir por los siguientes ejes: Producción científica, formación y socializa ción los cuales aportarán resultados concomitantes. Producción científica: Dirigida a actualizar y profundizar diagnósticos relacionados con problemáticas socioculturales presentes en el nivel comunitario y en el sistema de instituciones culturales, los cuales persisten y se reconfiguran en el actual escenario de profundización y combinación de desigualdades. Formación: Encaminada a fortalecer, actualizar y compartir saberes propios de los diferentes grupos de actores implicados en los procesos socioculturales, con énfasis en líderes y coordinadores de proyectos, decisores de instituciones culturales y de otras entidades gubernamentales. Tendrá distintas modalidades: • Conferencias, cursos y talleres, que tendrán como destinatarios a grupos de actores con instrucción de nivel superior, involucrados en los procesos socioculturales. Constituirá una opción de superación de posgrado y podrá llegar a estructurarse como diplomado en investigación sociocultural. • Conferencias y cursos libres, que tendrán como destinatarios a grupos de actores con instrucción de nivel medio superior, involucrados en los procesos socioculturales. Socialización: La producción científica se evidenciará en la realización de talleres temáticos que, unidos a las publicaciones científicas y de divulgación, estarán encaminadas a socializar experiencias, propuestas metodológicas y resultados del trabajo realizado con las comunidades e instituciones. Cada uno de estos ejes podrá revelar resultados capaces de robustecer el diálogo ciencia-política en el contexto descrito. Con el fin de garantizar los progresos y cambios proyectados, el trabajo a realizar se sometería a evalua ción sistemática. El despliegue del sistema de acciones contará con recursos humanos de elevada calificación y reconocida experticia en el campo de la investigación y la docencia en el terreno de la cultura . En particular, la Red de Estudios de Identidad Cultural, radicada en el Instituto Cubano de Investigación Cultural“Juan Marinello”, constituye una fortaleza de consideración, pues está integrada por profesionales de varias entidades de ciencia, tecnología e innovación y centros de la educación superior del país, en las que se distingue el liderazgo científico y académico, unido al compromiso con el perfeccionamiento de la sociedad cubana actual, con base en la equidad y la justicia social. 6 PIE DE IMPRENTA ACERCA DE LAS AUTORAS PIE DE IMPRENTA Dra.C. Elaine Morales Chuco. Doctora en Ciencias Psicológicas(Universidad de La Habana), Máster en Desarrollo Social(FLACSO, Cuba), Investigadora Titular en el Instituto“Juan Marinello” y Profesora Titular en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana. Correo electrónico: elamorales66@gmail.com MSc. Beatriz Drake Tapia Máster y Doctoranda en Ciencias de la Comunicación (Universidad de La Habana). Investigadora Auxiliar en el Instituto“Juan Marinello” y Profesora Asistente en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Correo electrónico: bety.drake@gmail.com Fundación Friedrich Ebert Edificio Plaza JR, piso 8, av. Tiradentes esq. Roberto Pastoriza, Santo Domingo. www.caribe.fes.de Responsable Gilbert Kluth Representante FES República Dominicana Director FES Cuba Tel.: 809-221-8261 Coordinadora de Proyectos María Fernanda López Corrección de estílo Correctomanía El uso comercial de todos los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung(FES) está prohibido sin previa autorización escrita de la FES. Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las de la Friedrich-Ebert-Stiftung o de la organización para la que trabaja el autor. Esta publicación ha sido impresa en papel fabricado bajo los criterios de una gestión forestal sostenible. ISBN: 978-9945-509-53-3 POLÍTICAS Y PROCESOS CULTURALES EN CUBA ACTUALIDAD Y PERSPECTIVAS PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL Este análisis revela limitaciones como la persistencia del papel rector del enfoque de democratización de la cultura , y la insuficiente incorporación de las ciencias al diseño, ejecución y evaluación de las políticas. Revertir ambas concepciones constituye un reto fundamental. El artículo esboza ideas que pretenden contribuir a diseñar un proyecto dirigido a acentuar los progresos de la dimensión cultural del desarrollo en el escenario social cubano, con políticas cada vez más inclusivas, sustentadas en las ciencias y con la participación sustancial de diversos actores.