EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO JULIO López [EDITOR] EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO 1 EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO JULIO López [EDITOR] EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Friedrich Ebert Stiftung FES COMUNICACIÓN 1 Editor JULIO López Autores Abigail Hernández, Brisa Bucardo, Duyerling Ríos, Erika Rosales, Jesús Salgado, José Cardoza, Julio López, Luis Martínez, Roberto Mora, Wendy Ponce, Yahaciela Barrera Cordinación editorial Luisa Uribe Ciudad Bogotá, agosto de 2025 Diseño Nelson Mora Murcia ISBN: 978-958-8677-98-9 © 2025 Friedrich–Ebert–Stiftung FES(Fundación Friedrich Ebert) La Fundación Friedrich Ebert no comparte necesariamente las opiniones vertidas por los autores y las autoras. Este texto puede ser reproducido con previa autorización de la Fundación Friedrich Ebert(FES) si es con un objetivo educativo y sin ánimo de lucro. 2 [ INDICE] PRÓLOGO...................................................................................................................................................................................................9 La batalla por la alegría, Omar Rincón INTRODUCCIÓN....................................................................................................................................................................................15 Medios en internet desde el exilio: La última esperanza de la democracia nicaragüense, Julio López Abigail Hernández: La memoria está en la piel..........................................................................................................21 Brisa Bucardo Gutiérrez: La hija del pueblo miskito...........................................................................................25 Duyerling Ríos: El 14, la libertad y el destierro...........................................................................................................31 Erika Rosales: Todavía no es suficiente ver a mis hijos por la pantalla de un celular..............35 Jesús Salgado: Nuestra labor es continuar construyendo la memoria colectiva....................... 37 José Antonio Cardoza: Exiliarse es también una oportunidad para empezar............................... 43 Julio López: El exilio es aferrarse a la libertad........................................................................................................ 46 Luis Eduardo Martínez: Del béisbol a las salas de redacción, de la radio al ciberespacio...........53 Julio Lopez: Martha Irene Sánchez y su compromiso con el periodismo y la organización gremial...........................................................................................................................................................57 Roberto Mora:“El sonido mágico de la radio fue mi mayor inspiración”.............................................62 Wendy Ponce Ch: Una herida llamada exilio.............................................................................................................. 65 Yahaciela Barrera: Renuevo mi compromiso con el periodismo, a pesar del exilio....................71 3 EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Dedicatoria Este libro está dedicado a: Al periodismo independiente de Nicaragua que, desde el exilio y dentro del país, resiste a la censura del Estado. Ileana Lacayo Ortiz, impulsora de la organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua(PCIN) y excorresponsal de Canal 2 en Bluefields, quien falleció el 29 de abril de 2021, a causa del COVID-19. A la fecha de su fallecimiento, era integrante de la Comisión Ejecutiva de PCIN. Sergio León Corea, miembro fundador de PCIN y director de Radio La Costeñísima de Bluefields, Caribe Sur de Nicaragua, quién también falleció a consecuencia del COVID-19. Angel Gahona López, periodista nicaragüense asesinado el 21 de abril de 2018, mientras daba cobertura a las protestas en Bluefields. Su caso continúa en la impunidad. 5 “NECESITAN DEL SILENCIO PARA IMPEDIR QUE LA OPINIÓN PÚBLICA SE ENTERE DE SU DESGOBIERNO” Pedro Joaquín Chamorro Héroe nacional y mártir de las libertades públicas de Nicaragua Julio López Daniel Ortega y Rosario Murillo han intentado silenciar al periodismo nicaragüense con el afán de imponer su narrativa y evitar la vigilancia de la prensa. Desde que asumieron el poder, en 2007, han desplegado diversas medidas de control y acciones represivas. Compraron medios de comunicación, fortalecieron los que tenían, crearon otros e implementaron una política de información centralizada, restrictiva y excluyente. En noviembre de 2008, el exprocurador de la República de Nicaragua, Hernán Estrada, hizo saber al periodismo nicaragüense que bastaría un llamado del jefe del Estado, del líder político del FSLN-Daniel Ortega para que no quedara“piedra sobre piedra sobre ningún medio de comunicación que fuera adversario”. En la medida que Daniel Ortega fue escalando hacia un régimen autoritario y dictatorial para anclarse en el poder, intensificó la represión contra el periodismo y cumplió sus amenazas. Recurrió al hostigamiento, la vigilancia, las agresiones físicas y verbales; a la privación de libertad, al cierre y confiscación de medios escritos, radiales y televisivos nacionales y locales; a la desnacionalización y destierro de periodistas. Desde 2018, casi 300 periodistas han tenido que exiliarse en Costa Rica, Estados Unidos, España y otros países para preservar su libertad. A pesar de todo, el periodismo independiente nicaragüense sigue resistiendo. Desde el exilio, continúa informando para que, en Nicaragua, no se imponga un apagón informativo. En este libro, 12 periodistas nicaragüenses exiliados relatan sus historias y su pasión por el periodismo. A pesar del dolor, el desarraigo y la separación familiar continúan su labor informativa, denuncian las agresiones contra la prensa y los abusos a los derechos humanos. Además, presenta un mapeo de medios nicaragüenses que funcionan desde el exilio. Las personas que presentan sus historias provienen de diferentes territorios de Nicaragua y cuentan con experiencias en radio, televisión, 7 prensa escrita y medios digitales. Sus historias, reflejan las diferentes fases de la represión contra la libertad de prensa en Nicaragua. Esta publicación es un aporte de la Fundación Friedrich Ebert en Costa Rica y su proyecto de medios para América Latina FESCOMUNICACIÓN para la documentación y recuperación de la memoria histórica del periodismo nicaragüense exiliado. Proteger la libertad de prensa es fundamental para que se sigan documentado y mostrando los abusos del poder contra los derechos humanos, la igualdad y la democracia. 8 Prólogo: LA BATALLA POR LA ALEGRÍA Omar Rincón Director, Proyecto de Medios para América Latina de la Fundación Friedrich Ebert@fescomunica El periodismo y la libertad de expresión están en el mal de ojo de todos. Nada gustan a nuestros líderes empresariales y políticos, a nuestras almas activistas y onegeras, a nuestras mentes y prácticas periodísticas. Todos en gavilla quieren y desean un periodismo súbdito y mascota. Para ellos libertad de expresión es decir lo que ellos quieren y callar lo que dicen los diversos otros . Por eso se multiplican las formas de las CENSURAS a través del control del mensaje ya que gobiernos y líderes no dan entrevistas a periodistas disidentes o deciden no responder a ninguna pregunta pública, solo quieren publicar sus tuits y sin contra pregunta. Limitan el acceso a la información pública con leyes a su medida y arrogancias autoritarias. Manejan a discreción y como premio o castigo a la publicidad oficial. Ponen sanciones económicas a los medios o impuestos inequitativos con respecto a los competidores internacionales. Persiguen con auditorias fiscales. Practican el acoso y violencia policial. Realizan hostigamiento judicial permanente. Allanan medios. Atacan a las organizaciones internacionales que apoyan la libertad de expresión y el rigor periodístico. Y como en Nicaragua: agreden con violencia policial, encarcelan, matonean, expulsan, exilan, expropian, desnacionalizan. Así llegamos a eso de que el enemigo de la democracia es la prensa libre. [1] Hugo Chávez (29 de marzo del 2011) en la Universidad de la Plata dijo:“ La dictadura mediática hay que señalarla y luchar contra ella. Las clases dominantes siempre se preocuparon de hacerse de los medios de comunicación para manipular al pueblo”. 9 Javier Milei (2023) afirma:“No nos vamos a quedar callados frente a las operaciones (de los periodistas), la mentira, la calumnia, la injuria o la difamación ”. Javier Milei(agosto 2024): acusó a los periodistas de “periosobres”,“ensobrados”, “pauteros”,“esbirros manipuladores”,“cómplices de los verdaderos violentos ”, “la casta periodística está aterrada de las redes sociales”.“La libertad de expresión es para todos y no solo para los periodistas”. Estamos ante“el fin del monopolio de los micrófonos ensobrados”. Nayib Bukele (febrero 2025).«La gran mayoría de los periodistas y medios ‘independientes’ son, en realidad, parte de una operación mundial de lavado de dinero cuyo objetivo es impulsar la agenda globalista, junto con las ONGs financiadas bajo el mismo esquema».«‘Periodismo independiente’ no es más que un eufemismo para decir‘nuestros jefes están en la oscuridad’»… con agendas políticas y movimientos desestabilizadores». Gustavo Petro (abril, 2025): el discurso es claro y ustedes lo manipulan. Cuando hablo de periodistas del establecimiento, hablo precisamente de quienes no están al servicio de la ciudadanía sino de quienes están a sueldo de poderes oscuros , y su información depende del sueldo de quienes pagan. O si no recuerde las lisonjas a Pablo Escobar por televisión, solo por poner un ejemplo, o los whiskys tomados con Carlos Castaño, el asesino. Solo se necesita oír el discurso y no repetir las frases de la manipulación” Donald Trump (marzo 2025):“ Hay algo realmente mal con esta gente y sus editores enfermos y desquiciados por Trump. Hicieron todo lo posible para manipular las elecciones en mi contra. ¿Cómo funcionó eso? ¡Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande!”. El NYT“tiene fuentes falsas o no tiene fuentes”, es un “enemigo del pueblo”. Daniel Ortega califica a los periodistas de “mercenarios”,“delincuentes” y “traidores a la patria”. “Mal de muchos, consuelo de tontos” se dice, pero no. Aquí sujetos de todo pelambre ideológico y con diversos talentos de seducción, enamorados de sí mismos, drogatas del poder odian, producen miedo y hacen daño en nombre de un valor democrático: La libertad de expresión. Les molesta en su ego que los periodistas duden de ellos, demuestren que mienten y hacen daño, cuenten su lado mísero de maltrato a la gente. Chávez-Uribe-Correa-Cristina-Ortega-Bukele-Bolsonaro-Trump-Milei son un cartel de odio y persecución digital, económica y judicial de los periodistas. Raro esto, porque ¿si son tan malos y despreciables e ineptos los periodistas? ¿Si no sirven para nada? Entonces, ¿por qué esta persecución tan miserable a los periodistas? Tal 10 PRÓLOGO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO vez, son unos cobardes que saben que maltratar periodistas es fácil y les hace sentir placer en su yo maltratador. No son iguales, hay diferencias . Chávez confiscó medios, persiguió judicialmente y creo una ley de miedo para amedrentar periodistas. Milei los ataca con los peores adjetivos, compra periodistas aduladores, quita la pauta de los medios que odia y cuenta con muchos medios a su favor. Bukele los persigue judicialmente, poniéndoles a la policía encima, no pautando y burlándose de sus investigaciones. Petro los insulta y provoca por X y puso a los medios públicos e influencers acontar su propaganda. Trump miente, insulta, descalifica, agrede, matonea, se burla, juega. Y todos mantienen a los periodistas ocupados en defenderse, peliarse, jugarse la verdad. Todos muy perversos, cínicos y aberrantes. Todos contra la libertad de expresión. Todos matoneradores de la democracia . Pero… no hay nadie tan perverso, cínico, miserable y con tanta maldad como Daniel Ortega. Él es el único que usa el estado policial y judicial para amedrentar, golpear, agredir, desaparecer, encarcelar, expulsar, expropiar y desnacionalizar. Y solo por informar. No importa si es una radiocita de pueblo, en un fakebook personal, en una necesidad de expresar. Y es que no hay nada más inhumano que expropiar lo que se ha ganado con el sudor de la vida y quitarle la nacionalidad-pasaportememoria-identidad a las personas. Esto de que más de 300 periodistas hayan sido exiliados-expropiados-desnacionalizados es un crimen aberrante de humanidad, decoro, democracia. Un crimen de lesa hijueputez. [2] Un lugar común es decir que los nicas, la gente de por ahí, son los más alegres, gozosos y cariñosos de la región . Ir allá y compartir con ellos, era un agasajo, una fiesta de vida. Pero si más de la mitad de periodistas han dejado el país… si miles defensores de derechos humanos se tienen que ir… si amistades, colegas, personas conocidas, estudiantes, campesinos, feministas, líderes sociales, académicos huyen de los bárbaros…. si todo el que piense con su propia cabeza debe huir, pierde su nacionalidad, sus propiedades, su libertad, su vida… si toca comenzar de 0 en tierras extrañas… la alegría se puede perder. Este es el crimen de lesa humanidad que acometen los“revolucionarios” que se tomaron el Estado de Nicaragua. La fórmula del mal es diversa: intimidación, espionaje, discursos de odio, bloqueo de la información pública, agresiones físicas y verbales, privación de libertad, cierre y confiscación de medios de comunicación, privación arbitraria de la nacionalidad nicaragüense, cancelación de documentos de identidad, prohibición de ingreso al país, destierro y exilio. Y ya hay más periodistas fuera de Nicaragua que adentro. 11 Cuando los periodistas cuentan que todo les pasa es por una pasión de contar, duele el alma. El contar es su delito, el contar en pequeñas radios y medios de cercanía. El crimen es el darse un relato, intentar la dignidad de la gente. Ante estos periodistas uno no puede más que admirarlos por valientes de la democracia y apasionados del periodismo, y alucinarse por la maldad de los que se apropiaron de este país. Este libro surge como un reconocimiento a las vidas de estos periodistas que se juegan la libertad, la dignidad, las alegrías y todo por informar y contar historias para que Nicaragua sea mejor . [3] Retomo ideas que Ud. lector va a leer más adelante, frases que nos cuentan sobre su pasión narrativa y su tragedia humana, intento un pastiche de esta experiencia alucinada. Y dice así: El hecho parteaguas : Abril de 2018 marcó un antes y un después en la historia reciente de Nicaragua. Dejó al descubierto que Ortega y Murillo, en su afán de perpetuarse en el poder, no tienen límites ni ningún tipo de compasión. En ese mes el pueblo de Nicaragua se unió para exigir respeto de sus derechos humanos y la reacción fue desmedida: mandaron a matar a manifestantes desarmados. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, contabiliza al menos 355 personas asesinadas y cientos más lesionadas. La represión y la expulsión se volvió la norma de estos señores de la maldad. La tragedia del irse: “No es tu casa, no es tu cama, no es tu comida, no son tus calles y nada es igual. Irse de manera forzada, con las manos vacías y sin tiempo para despedirse de los seres queridos, deja una herida abierta. No hubo tiempo de nada, ni de despedida, ni de empacar, ni siquiera tener un lugar donde ir. Cada día, al despertar, me doy cuenta de que no sólo perdí mi comunidad, también el territorio donde profesaba mi identidad y espiritualidad”. La emoción triste que les habita :“La tensión y la impotencia que experimenté al enfrentar un sistema enorme y corrupto que no solo me violentaba, sino que también me responsabilizaba por esa violencia. Experimenté mucha ansiedad, insomnio y depresión”. La pregunta: “¿Por qué si no he hecho nada malo? En ese momento se combinaron la impotencia, la tristeza, pero también afloró el enojo, la indignación y la rabia. Pensaba en todo lo que dejaba en Nicaragua, la familia, amistades, mi mascota, mi trabajo, las comidas y todo”. La aventura de la dignidad :“Mi salida fue como una ficción, una experiencia sobrenatural, mis ancestros me acompañaron y protegieron hasta el último instante”. 12 PRÓLOGO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO La pasión por el periodismo sigue viva porque no se puede olvidar“la emoción al escuchar las noticias, no por lo que decían sino por lo que creaban(y es que) después de las noticias viene la conversación”. Se sigue informando: “A pesar del dolor, el desarraigo y la separación familiar continúan su labor informativa, denuncian las agresiones contra la prensa y los abusos a los derechos humanos”. El compromiso sigue ahí , ese de“conectar, informar y hacerle sentir a las personas que no viven en islas y que todos pueden incidir para cambiar las realidades”. La esperanza permanece intacta .“El periodismo exiliado es la última gota de libertad que nos queda en Nicaragua, por eso no se calla y sigue resistiendo”. El manifiesto: “Ellos tienen las armas, nosotros la palabra. Ellos imponen el miedo, nosotros la esperanza. Ellos invocan la lealtad como disciplina partidaria nosotros pluralismo. Ellos hacen alegoría al odio, nosotros a la alegría”. Resistir. El 12 de mayo de 2019 se fundó en Costa Rica el capítulo de la organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua(PCIN) para juntarse, acuerparse y construir la dignidad en el periodismo. [4] En este libro“ El periodismo nicaragüense está vivo”, 12 periodistas nicas expatriados y exiliados relatan sus historias y su pasión por el periodismo. Abigail Hernández nos saca sonrisas y eriza la piel con su pasión por testimoniar la calle, el reportear las luchas y conectar a la gente para cambiar realidades. Brisa Bucardo Gutiérrez gana protagonismo para su pueblo indígena, documenta la dificultad de ser mujer en tierra de machos y demuestra que no es una“periodista de juguete”. Duyerling Ríos que por terca se hizo periodista, aunque su familia le insistía que era una carrera peligrosa y de poca paga, se enteró por Avianca:“Te informamos que hemos sido notificados por las autoridades migratorias de Nicaragua de que no han autorizado tu ingreso al país, por lo que no podrás embarcar tu vuelo…por lo tanto, tu reserva ha sido cancelada según los términos del contrato de transporte”. Erika Rosales la ha luchado, pensó que iba por tres meses, ya lleva años y la incertidumbre no termina.“Aceptar que no podré regresar a mi país, es algo que aún me cuesta”. Jesús Salgado nos cuenta de su pasión por la radio y la jodedera y su apuesta por que las personas fueran felices como él. Él desde niño es una radio ambulante que emite donde esté. 13 José Antonio Cardoza nos dice que“aunque el peligro era latente, nunca imaginé que estaba tan cerca. Pero, al final, pasó y el momento de cruzar las fronteras había llegado”. Julio López testimonia cómo es eso de ir“del timbo al tambo” que es vivir en carne propia la represión del Estado nicaragüense y morirse varias veces. Luis Eduardo Martínez nos cuenta de cómo fue el béisbol el que lo llevó al periodismo y como el mundo digital se convirtió en su nuevo campo de batalla para contrarrestar la censura. Martha Irene Sánchez hacía el trabajo de cinco: Reportera, camarógrafa, locutora, editora y hasta llevaba el casete a la terminal de buses para enviarlo a Managua… salió atravesando naranjales. Iba disfrazada tratando de que nadie la reconociera… sigue extrañando el calorcito de su pueblo, la algarabilla de su gente y el amor de su familia. Roberto Mora nos dice que ya no es el mismo, era periodista, estaban su amada madre, sus niños, su pareja… en el exilio“cada día es una lucha por reinventarme”. Wendy Ponce Ch exalta su pueblo aguerrido y libertario, pero también nos cuenta que“me sentí huérfana, sin patria y llena de rabia”. Y recuerda que el exilio es duro, lo saben las más de 600 mil personas que han salido de Nicaragua durante estos seis años por la represión indiscriminada. Yahaciela Barrera renueva su compromiso con el periodismo, a pesar del exilio. GRACIAS A TODAS Y TODOS POR COMPARTIRNOS SUS HISTORIAS. Esto es un homenaje a sus vidas, a sus batallas por seguir habitando la alegría nicaragüense, esa que las y los hacen hermosos. Gracias por compartir, resistir, imaginar donde los crueles no quieren dejar deseo, cuerpo, alegría. Gracias. Abril 2025 14 PRÓLOGO INTRODUCCIÓN EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO MEDIOS DIGITALES EN EXILIO: La última esperanza de la democracia nicaragüense Julio López En Nicaragua, el periodismo independiente es una profesión en peligro de extinción. No quedan periódicos, radios y televisoras independientes. Los pocos medios tradicionales no cooptados por el orteguismo se cuentan con los dedos de una mano y se han autocensurado para evitar la cancelación de sus licencias de operación. Quienes continúan dentro del país, hacen su trabajo de forma clandestina, sin posibilidad de firmar sus publicaciones y bajo riesgo inminente. El Estado de Nicaragua criminaliza el ejercicio del periodismo libre y lo considera un delito. La última reforma a la Constitución Política“institucionaliza” la censura directa y la confiscación contra los medios de comunicación no alineados al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. “Nos acusan de traición a la patria, de terrorismo, de difundir noticias falsas, lo que en realidad quiere decir, por informar la verdad”, dijo el periodista Fabián Medina, del diario La Prensa de Nicaragua, el recibir el Gran Premio SIP a la Libertad de Prensa 2024, entregado al periodismo en el exilio. Con el exilio de casi 300 periodistas y el cierre de medios de comunicación nacionales y locales, la democracia sufre las consecuencias porque la ciudadanía se queda sin acceso a medios plurales y diversos a los cuales acudir para denunciar los abusos a sus derechos. Además, la fiscalización a los poderes públicos y privados se vuelve más compleja. Nunca antes en la historia de Nicaragua el periodismo independiente había estado tan desprotegido frente al poder totalitario del Estado. Desde 2018, Nicaragua atraviesa una grave crisis de derechos humanos, agudizada tras las manifestaciones ciudadanas que desataron una represión estatal sin precedentes, afectando a activistas, artistas, periodistas, estudiantes, clero, personas defensoras y organizaciones de la sociedad civil, quienes han sido víctimas de persecución y criminalización por cuestionar la narrativa oficial. 15 La embestida contra la libertad de prensa inició en 2007, cuando Daniel Ortega regresó al poder. Implementó una política de información restrictiva y centralista para evitar, según él, la“contaminación de la información”; en otras palabras, impedir la fiscalización de los medios y periodistas. Luego, siguió con los discursos de odio, el impedimento de coberturas periodísticas y la concentración de medios a través de la cooptación, compra y creación de medios de comunicación afines. En el marco del Examen Periódico Universal(EPU, 2024) correspondiente al periodo de evaluación 2019- 2023, el informe del Estado menciona que, en Nicaragua,“se respeta la independencia y pluralismo de los medios de comunicación”. Añade que, el país“mantiene una diversidad con 294 estaciones de radiodifusión y 26 estaciones de televisión abierta, administradas principalmente por entidades privadas, a excepción de los únicos dos medios propiedad del Estado(Radio Nicaragua y Canal 6)”. Sin embargo, en su informe anterior el Estado reportó que el mapa de medios de Nicaragua estaba conformado por“377 estaciones de radio-difusión sonora en FM y AM y 29 estaciones de televisión abierta en UHF y VHF; destacándose la pluralidad de contenido de estos medios”. Esto significa que 83 radioemisoras y tres estaciones de televisión dejaron de operar. Las mentiras del Estado de Nicaragua se caen a la luz de los hechos. Las investigaciones, datos concretos y testimonios evidencian un cierre casi total del espacio cívico y la persecución sistemática de las voces críticas. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo es alérgico al contrapoder de la prensa. Considera al periodismo y a los medios independientes como sus mayores amenazas. La política oficial del Estado nicaragüense pretende exterminar la existencia de un periodismo crítico. Los patrones de represión incluyen intimidación, espionaje, discursos de odio, bloqueo de la información pública, agresiones físicas y verbales, privación de libertad, cierre y confiscación de medios de comunicación, privación arbitraria de la nacionalidad nicaragüense, cancelación de documentos de identidad, prohibición de ingreso al país, destierro y exilio de casi 300 periodistas. A esto se suma, la aprobación de un marco normativo punitivo para criminalizar y censurar la práctica periodística y controlar el internet. Algunos casos emblemáticos ocurridos desde 2018 son: La quema de Radio Darío por un grupo de civiles afines al Frente Sandinista de Liberación Nacional(FSLN) la noche del 21 de abril de 2018 y la cancelación de su licencia de transmisión en agosto de 2022, el asesinato del periodista Ángel Gahona el 21 de abril de 2018; el allanamiento y confiscación de los medios de comunicación Confidencial, 100% Noticias, La Prensa y varios medios locales; el encarcelamiento de periodistas como Miguel Mora, Lucía Pineda, Miguel Mendoza, Víctor Ticay y Leo Cárcamo; la desaparición forzada de la periodista y gestora cultural, Fabiola Tercero. 16 INTRODUCCIÓN A pesar de todo, el orteguismo no ha logrado su objetivo de acallar a los medios y periodistas independientes que han resistido a todas las agresiones del poder autoritario. Aunque el exilio es difícil, periodistas y medios de comunicación, se han reinventado para seguir informando; el reto es la sostenibilidad. Estos son algunos medios e iniciativas de comunicación que, desde el exilio, no se callan y siguen resistiendo a la censura del Estado. Agenda Propia Artículo 66 Café con Voz Confidencial Coyuntura Cuerpos Sin Vergüenzas Cultura Libre Darío Medios Despacho 505 17 Divergentes Entre Patrias Fuentes Confiables Galería News Hora Cero Intertextual La Mesa Redonda La Prensa La Lupa Miradas Moradas 18 INTRODUCCIÓN Mosaico Nicaragua Actual Nicaragua Investiga Noticias de Bluefields Onda Local Radio Véritas Radio Vos Primer Orden Realidades República 18 Vidas Caribeñas Volcánicas 100% Noticias 19 EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO LA MEMORIA ESTÁ EN LA PIEL Abigail Hernández Directora de Galería News Mi nombre es Abigaíl Hernández López. Soy nicaragüense, periodista y mujer en exilio. Lo remarco porque es una de las experiencias que más ha marcado mi vida y no por nueva o por desconocida, todo lo contrario, me traspasa el ser porque es una experiencia vivida. Fui una niña en exilio durante la década de los años 80 producto de la guerra civil en Nicaragua(1979-1990). He sido un poco de todo: migrante, exiliada y desplazada. Todo se trastoca y se conecta. El sufrimiento del desarraigo, de lo que sentís como una pérdida total de tu razón de ser. En mi caso, se vuelve una experiencia de éxito. Nunca pensé que yo fuese exitosa, hasta hace diez años cuando escuchando detrás de una pared una conversación entre doña Abigail, mi madre, y su amiga Flor – si ¿quién no lo hizo alguna vez? – escuché por primera vez que mi mamá estaba orgullosa de mí: La única persona cercana que yo he conocido, que tuvo un sueño para su vida y lo cumplió, es mi hija. Mi chavala toda la vida jugó a ser periodista, ni hablaba bien y no se me olvida verla sentadita en la acera de la casa con una botella de gaseosa diciendo:“Soy Angélica Hernández desde Diriamba, Carazo. Estas son nuestras noticias”. Y mire, lo cumplió. Ha tenido suerte, nunca tuvo dudas, siempre supo su camino. Eso es tener éxito en la vida, saber desde niño para que naciste. ¡Qué locura!, pensé, si hasta ese momento la descripción que yo podía dar sobre mi vida profesional es que:“Yo era como una hoja yendo adonde me llevara el viento”, nada interesante ni trascendental. Sin embargo, hoy y desde el exilio el recuerdo de doña Abigail recobra significado y me hace comprender las palabras de mi maestra de 21 historia y estudios de la memoria cuando nos decía “la memoria está en la piel”, la memoria de lo que nos construye como personas y que esta guardado en nuestro ser hasta que se activa. Yo descubrí el periodismo entre los tres y los cinco años de edad, siendo una niña de pueblo en un país en guerra. Diriamba era para mí un mundo de viento y cielo gris de cinco de la tarde pues, a esa hora, se abría una ventana interesante, era el momento en que mi adorada Jenny llevaba la cena hasta la casa de mi abuela, un bocadito sencillo pero lleno de vida para un país en guerra: leche caliente y una tortilla con queso, a veces pan con mantequilla. Yo mataba por ir a dejar esa cena- lo digo por meter drama a esto, tampoco tenía que hacer muchos malabares pues, de todas formas, me tenían que llevar porque no había con quien dejarme en la casa, esas son las ventajas de ser una“cumiche” en mi país. Ese mandado diario me acercó a un ritual que me parecía maravilloso, mi abuela nos abría la puerta y el televisor ya estaba encendido y aparecían entonces las noticias, a las que mi abuela tenía acceso a veces por la radio a veces por la televisión. Doña Tina, mi abuela, era una de las pocas que tenía televisor en la cuadra. Poco a poco, se sumaban algunas vecinas, entraban a escondidas, se reunían para ver las noticias y conspirar ya que, informarse fuera del Sistema Sandinista bajo el gobierno militar de Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, se consideraba una conspiración. Durante la década de los años 80 había un control de medios de comunicación y por ende de la información, conectarte con el mundo se hacía a través de las noticias que traían las personas que salían de viaje y regresaban con información fresca, o como mi abuela y otros en mi pueblo, a través de la señal que entraba de radios y canales ticos. En esos años yo no manejaba toda esa información y tampoco la hubiese entendido, era solo una cipota(niña) que sentía emoción al escuchar las noticias, no por lo que decían sino por lo que creaban, eran esperadas por las personas, representaban alegría, era conectarse de alguna manera con el mundo , salir por momentos del estrés que representaba un país en guerra en donde escuchar“otra voz” sobre lo que pasaba con la guerra entre contras y sandinistas era crucial. En mi pueblo parecía que la gente quería escuchar noticias alejadas del discurso oficial en donde la“Nicaragua Sandinista vencía”. Entonces esa magia me gustaba, el poder del noticiero en el rostro de mis abuelos, de los vecinos, a veces cuando mi abuela tomaba el fresco de la tarde más de alguno pasaba y casi en susurros le preguntaban ¿oíste las noticias?, ¿qué dijeron? Así se preguntaba por la radio 15 de septiembre, la que transmitía“desde algún lugar de Nicaragua”, una radio clandestina de onda larga que aparecía y desaparecía en el día, pero era esperada como agua de mayo . Con el tiempo supe que desde esa radio se anunciaban las bajas militares en los combates, las zonas controladas por 22 LA MEMORIA ESTÁ EN LA PIEL EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO la contra, sobre las confiscaciones, desapariciones y la situación económica real del país, para mi madre era la voz de los que se resistían a un gobierno militar. Entre los 10 y 11 años de edad, el noticiero tuvo un rostro para mí, era el de Patricia Janiot y Jorge Gestoso informando desde CNN, la cortina de entrada me hechizaba. “Esto es Panorama Mundial con Jorge Gestoso y Patricia Janiot” Bienvenidos al centro mundial de CNN, soy Jorge Gestoso Y yo Patricia Janiot estas son las noticias del día de hoy… Eran los años 90, mi familia y yo habíamos regresado a Nicaragua después de 6 años de exilio, huyendo del servicio militar obligatorio para mi hermano, el único varón de la familia. En Nicaragua ya no había guerra, pero las noticias seguían siendo magia en mi casa, la cortina de entrada del noticiero era como el anuncio preliminar de un teatro: buscar lugares, sentarse y guardar silencio para escuchar, cero ruidos . La otra parte de este evento es que era el momento de estar en familia. Recuerdo esa estampa en otras casas, en otros hogares. Nicaragua se encontraba en un proceso de transición sociopolítico importante y parecía ser que las noticias eran cruciales, como no saber a los 17 años de edad que, al momento de salir del bachillerato, yo iba a estudiar periodismo, conscientemente no lo sabía. Entré a estudiar Ciencias de la Comunicación, carrera que abandoné en segundo año para estudiar Filología y Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua(UNAN Managua), algo pasó y pensé que tenía que llegar a ser la directora de la Biblioteca de Banco Central de Nicaragua. El destino decidió que la universidad me mandara a prácticas profesionales. Me pusieran en una radio y algo en mi recordaba a la ratona roba cepillos, molinillos, cucharas y botellas que una vez fui. Nadie presenta las noticias sin micrófono, pero yo con cuatro años los tenía en distintas presentaciones, colores y sabores. A veces, entre noticia y noticia, daba un largo trago de“Milca”, la soda rojita del indio. En esas prácticas profesionales me enamoré de la radio y me especialicé en ella, hasta que quise ganar más dinero-no todo es romántico en la vida, yo quería comprarme un carrito y con un salario de 150 dólares al mes estaba inalcanzable el sueño- entonces me convertí en consultora en temas de comunicación, evaluación de proyectos y me pasaba sacando cursos de todo lo que me pusieran en frente. Por casi 10 años compaginé la radio y las consultorías, pero el 18 de abril de 2018 llegó. Se necesitaban periodistas en las calles y entonces me quité los tacones, cambi é el carter ó n por una mochila, agarr é una cámara y salí sin un plan de cobertura , sin tener un medio para quién publicar, un jefe o una marca, sólo salí a la calle porque sentía que me necesitaban. 23 Cambié las botellas de gaseosas y los cepillos de mi infancia, por un celular y una pequeña cámara OLYMPO SP 800, salí a grabar, a tomar fotografías y asumirme nuevamente como una reportera, no importó la inexistencia de un sueldo, algo muy adentro me decía que mi lugar era la calle. De alguna manera regresaban mis recuerdos de infancia, flash back esporádicos que me atacaban durante las protestas, como no salir a cubrir si cuando la policía y paramilitares aparecían en las calles para detener, golpear, disparar e insultar a las personas que protestaban, yo escuchaba voces desesperadas: Periodista, periodista grábame, tómame una foto y si mañana mi familia me busca y no me encuentra publica mi foto. Las noticias otra vez eran cruciales para el país, y los rostros tenían las mismas expresiones que yo recordaba en la sala de mi abuela, informarse era saber, era conectarse y entonces ya no salí de la calle hasta que me sacaron de Nicaragua con una orden de arresto . No me fui, me echaron. El mismo gobierno militar y autoritario de la década de los años 80 no me permitió regresar a Nicaragua. Sigo sin saber por qué me hice periodista, pero sé porque me he continuado en el periodismo. Las personas no se dan cuenta que cuando escuchan un noticiero en la radio, leen una noticia en un periódico o ven un reportaje en el televisor o un celular las expresiones en su rostro son mágicas, las emociones les trastocan y afloran en expresiones contundentes. A mí me gusta ese momento y para crearlo hay que hacer periodismo, hay que conectar, informar y hacerle sentir a las personas que no viven en islas y que todos pueden incidir para cambiar una realidad , porque sólo saber lo que está pasando les permite asumir una posición, porque después de las noticias viene la conversación y entonces la suerte está echada. 24 LA MEMORIA ESTÁ EN LA PIEL EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO LA HIJA DEL PUEBLO MISKITO Brisa Bucardo Gutiérrez Soy Brisa del Wangki Bucardo Gutiérrez, hija del pueblo Miskitu de Nicaragua, defensora de derechos humanos y periodista. Siempre he pensado que hacer periodismo comunitario es una forma de contribuir a la dignificación de nuestros pueblos. En Miskitu “dahra tuatuilkra kaya ba wan tawanka sirpi nani ra kulkanka yabaia natka kum sa”. Mi curiosidad por el periodismo surgió cuando papá llegó a casa con una memoria USB. Contenía un reportaje audiovisual sobre cómo se vivió la guerra civil de los años 80 en la Muskitia de Nicaragua, realizado por periodistas extranjeros. Papá era el intérprete. Esa noche, nos reunimos en familia y proyectamos el video sobre una sábana blanca colgada en la pared. Lo que vi me marcó profundamente. Por una parte, escuchar a personas de mi etnia narrando sus vivencias en nuestro idioma Miskitu era impresionante. En la mente de una niña de siete años, no cabía la idea de que los indígenas podíamos ser protagonistas . Y, por otra parte, ver la magnitud del conflicto no era lo mismo que escucharlo. Desde entonces, cada noche, le pedía a papá que pusiera“su película”. A pesar de mi timidez, lo que veía en esas imágenes me abrió los ojos a la cruel realidad que vivía nuestro pueblo, una realidad que también afectaba a mi familia desde generaciones atrás. Irónicamente, en lugar de miedo, sentí con certeza la necesidad de algún día hacer periodismo. Pero, ¿cómo lograrlo? Venía de un pueblo marginado, castigado históricamente y excluido por resistir a los sistemas coloniales. Más desafiante era hacerlo siendo mujer, en una región donde cuestionar la violencia de género es tan peligroso como denunciar la corrupción o la violencia política. A medida que crecía me olvidé del término periodista, me centré en observar y escribir todo lo que como niña me hacía sentir las limitaciones por mi sexo en ese contexto, me rehusaba a normalizar que las niñas estábamos predestinadas al servicio 25 del hombre, padres, hermanos, sobrinos, tíos, para finalmente un día servir a nuestros esposos, también me indignaba la idea de creer que los hombres simplemente eran hombres y no podían controlar su pensar, a como nos pasaba en las calles, cuando hombres de distintas edades tocaban nuestros cuerpos, lastimosamente estaba tan normalizado que mi incomodidad solo podía quedar reflejada en papel. En 2010, me uní a Plan Internacional Nicaragua(hoy expulsada del país) en una campaña que capacitaba a niñas sobre derechos humanos. Tras la muerte de mi padre en 2012, el activismo se convirtió en mi refugio . Como niña monitora, visité barrios y territorios indígenas, interactuando con niñas miskitas. Poco a poco, empecé a capacitar a jóvenes en temas de derechos humanos y a entablar diálogos con líderes indígenas. Mi evolución en el activismo me permitió sobresalir en medios de comunicación, y en 2014, con solo catorce años, pedí trabajo en una radio local en Bilwi, un medio clave en la organización comunitaria. Empecé en un programa musical, pero pronto sentí que necesitaba espacios que me permitieran alzar la voz. En 2015 lancé mi propio programa radial, era una revista en la que abordaba temas sociales y culturales, aunque recibí muchos elogios, también enfrenté burlas por cuestionar el machismo y el acoso callejero. Ese mismo año, mi comunidad, Polo Paiwas, ubicada en el territorio Li Aubra, fue invadida y desplazada forzosamente por colonos invasores. En ese momento, no sabía quiénes eran los colonos ni por qué invadían nuestras tierras. Parte de mi familia ya vivía en la ciudad, debido a las limitadas oportunidades educativas en las comunidades rurales, donde el acceso a la educación secundaria es escaso y a la educación superior, inexistente. La otra parte de mi familia estaba en Polo cuando más de 70 hombres no indígenas armados irrumpieron, asesinaron y torturaron a comunitarios y desplazaron a la comunidad. Denunciar a través de la radio y las redes sociales era en vano, ya que parecía una tragedia ajena a la realidad del país. Sin embargo, mi insistencia en estos temas, junto con la crítica a prácticas coloniales como la mezcla de programas radiales indígenas con música no indígena o la fusión de eventos culturales ancestrales con prácticas modernas que se implementaban en otros medios o en actividades sociales, marcaron el inicio de una represión sutil hacia mí, pero de manera directa hacia otras personas. En 2016, fui seleccionada como embajadora de la campaña“Por Ser Niña” de Plan Internacional y participé en un evento en España, donde pronuncié un discurso ante el congreso, esto me colocó en la mirada pública. De vuelta en Nicaragua, seguí investigando la invasión de los territorios indígenas y la violencia de género, revelando vínculos entre estos temas y la corrupción gubernamental. Mi voz empezó a incomodar profundamente. Al cuestionar públicamente, se exigían respuestas a las autoridades. 26 LA HIJA DEL PUEBLO MISKITO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Comencé a sufrir acoso sexual y hostigamiento por parte de políticos, autoridades e incluso colegas periodistas oficialistas de la región. Me ridiculizaban con términos como“la periodista de juguete” o“la que juega a ser periodista”, y había apuestas para ver quién me llevaría a la cama para luego denigrarme, ya que me hacía“la difícil”. También enfrenté asedio por parte de taxistas, a quienes había cuestionado por los abusos sexuales y crímenes que realizaban con dichos vehículos, cuyas concesiones en su mayoría pertenecían a funcionarios públicos. En un par de ocasiones, incluso intentaron atropellarme. Desafortunadamente, el acceso a la justicia siempre estuvo politizado y controlado por el gobierno de turno. El riesgo no solo venía del gobierno sino también de políticos, colonos y personas de poder involucradas en ciertos casos cuestionados públicamente. Incluso, me fueron retirando los patrocinios del programa, quienes eran afines al gobierno se fueron alejando de mí , los trámites que intentaba realizar estaban lleno de impedimentos y obstáculos diseñados para frustrar mis esfuerzos. Sabía que acceder a ciertos procesos sería casi imposible, y durante el período electoral, ejercer mi derecho resultaba especialmente arriesgado. Reflexionando sobre ello puedo decir que llegar a casa con vida cada día, era en sí mismo, un logro cotidiano. En 2017, ingresé a una universidad pública para estudiar Comunicación Social, mientras mantenía mi programa radial. El contexto era cada vez más violento, y la invasión de los colonos aumentaba sin que los medios dieran cobertura suficiente. En 2018, con el estallido social en el Pacífico y la represión estatal, mi región no fue ajena a la escalada de violencia, medios de comunicación independientes desataron denuncias masivas de las violaciones a derechos humanos, inclusive se comenzó a dar un enfoque más detallado a la situación de la invasión en la región. Aquellos años fueron extremadamente difíciles, marcados por provocaciones, agresiones y amenazas en una universidad pública que está totalmente polarizada por el FSLN. A pesar de la Ley de Autonomía y la Ley 445, nuestros territorios quedaron bajo el control absoluto del gobierno en turno. Este aceleró la imposición de autoridades afines para obstaculizar los procesos, reportar las acciones territoriales y aumentar la vigilancia del ingreso al territorio, especialmente para los periodistas. Las amenazas y represalias generaron un clima de miedo en la comuna, lo que impidió a las fuentes ofrecer entrevistas abiertas sobre cualquier tema. Mi trabajo comenzó a ser vigilado de cerca, y aunque seguí resistiendo, la presión era inmensa. En muchas comunidades, existe únicamente la presencia de puestos militares que patrullan los territorios. Estos están situados en puntos estratégicos, controlando y regulando el acceso a las áreas. A medida que la violencia por invasión se intensificaba y con un aumento alarmante en el número de indígenas asesinados, los medios independientes 27 comenzando a reportar masacres completas , como la de Kiwahkumbai, donde tres de mis familiares fueron asesinados. La represión también se incrementaba. Denunciar ante las autoridades se volvía cada vez más peligroso para las víctimas, y se hacía cada vez más evidente que la invasión de colonos era parte de una estrategia de neocolonización por parte del régimen. Esta estrategia no sólo busca invadir nuestras tierras mediante el exterminio indígena, sino también fomentar el extractivismo. Más de 17 territorios en la región están invadidos por colonos, mientras que el resto ha sido entregado en concesiones a empresas extractivas. En reiteradas ocasiones, sufrí requisas por parte del Ejército, mis redes sociales también se encontraban monitoreadas, ya no podía salir del país por temor a que me quitaran el pasaporte o no me dejaran ingresar, los medios estaban confiscados . En el 2019 tuve que irme de la radio donde laboraba por el nivel de presión que ejercían por no despedirme, con el cierre masivo de espacios cívicos la asfixia económica comenzaba a pesar más porque estaba prohibido contratar personas que no apoyaran las narrativas gubernamentales. En 2020 di cobertura a los huracanes Eta e Iota en la región, lo que me volvió a poner en la mirada pública, tanto en la universidad como funcionarios del FSLN me hicieron saber que me tenían vigilada y amenazaron con tomar medidas drásticas si seguía colaborando con medios independientes. Desde entonces continuaron las investigaciones sobre mi ingreso a los territorios. A medida que la represión aumentaba, tuve que mantener un perfil bajo en el Pacífico y buscar nuevas formas de resistir. Volví a mi territorio en 2022 para impartir talleres sobre radio y redes sociales, aun sabiendo que mi vida estaba en riesgo. Sabía que estaba en una línea peligrosa, pero no podía abandonar mi lucha. En 2023 las amenazas contra mí se volvieron insostenibles. Enfrenté una serie de eventos alarmantes: requisas constantes, el cierre de mi página en redes sociales debido a ataques masivos, vigilancia intensiva y amenazas directas de arresto e incluso de muerte por realizar trabajos sobre la invasión de colonos. A finales de abril, la policía inició un proceso de búsqueda luego que se me acusara de“generadora de noticias falsas”,“recibir fondos internacionales para desestabilizar la paz”,“hacer materiales periodísticos contra los colonos”(utilizando otro término), y agitar a las comunidades para“no aprobar el proyecto Bio-Clima”, entre otros adjetivos que utilizaron para criminalizar mi labor periodística y de la defensa del territorio. Me encontraba acorralada en una zona de conflicto. Por un lado, la policía me buscaba como si fuera una criminal de alto riesgo, llevando a cabo allanamientos 28 LA HIJA DEL PUEBLO MISKITO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO y amenazando con matarme si no me entregaba. Por otro lado, los colonos representaban una amenaza igualmente grave para mi vida. Cualquier acción que tomara podría comprometer mi libertad e incluso mi vida. La tensión y la impotencia que experimenté al enfrentar un sistema enorme y corrupto que no solo me violentaba, sino que también me responsabilizaba por esa violencia, me hicieron sentir que no tenía más opciones . Era claro que debía resistir para lograr escapar. Me escondí y busqué alternativas para salir, una solución y un proceso extremadamente difícil y doloroso. Con solo 23 años, entendí que mi única opción para mantener mi libertad era el exilio. En medio de la tensión física y psicológica, también me preocupaba el riesgo de ser víctima de abuso sexual durante mi intento de escapar, y temía quedar embarazada si sobrevivía. Como mujeres, enfrentamos numerosos factores que nos trastocan antes, durante y después del exilio. No puedo dar detalles de mi salida, pero puedo decir que fue como una ficción . En el transcurso viví todo tipo de emociones y experiencias que podría describir como una experiencia sobrenatural. Pienso que los elementos de la Madre Tierra y mis ancestros me acompañaron y protegieron hasta el último instante. Finalmente logré salir de Nicaragua. A medida que me alejaba cada vez más de mi territorio, el dolor de separarme de mi identidad indígena era tan profundo como si me arrancaran una parte esencial de mi vida. Me gustaría creer que el exilio forzado marca el final de un sufrimiento, pero la realidad es diferente. Irse de manera forzada, con las manos vacías y sin tiempo para despedirse de los seres queridos, deja una herida abierta. La culpa por las consecuencias que quedan y la incertidumbre sobre el futuro son desgarradoras. Actualmente llevo el exilio forzado, enfrentando no s ó lo la lucha por sobrevivir, sino también el desafío de mantener la resistencia y continuar con mi labor periodística desde la distancia. Cada día, al despertar, me doy cuenta de que no sólo perdí mi comunidad, también el territorio donde profesaba mi identidad y espiritualidad. El exilio conlleva numerosos desafíos, especialmente para una mujer indígena y periodista. Sin embargo, sé que, además de enfrentar la violencia política, es crucial seguir levantando la voz sobre el enfoque interseccional y de género en las violaciones de derechos humanos en nuestros territorios. Aún fuera del país, las defensoras de los territorios originarios continuamos operando bajo la influencia o la sombra de un sistema patriarcal que instrumentaliza a las mujeres. 29 Aunque intentamos encontrar aspectos positivos en el exilio, la realidad es que es una situación forzada, por lo que más que vivir nos toca sobrevivir . En medio de este caos, he resistido aferrándome a mi identidad, mi género y mis prácticas culturales en este nuevo país. Mi esperanza permanece intacta. Provengo de un pueblo que, a lo largo de la historia, ha sido repetidamente objeto de intentos de exterminio. Mis ancestros vivieron la guerra y fueron asesinados por ser indígenas o por defender el territorio. Ahora, después de tantos años, soy otra integrante de mi familia desplazada de manera forzada. Y aunque el camino hacia la autodeterminación de nuestros pueblos no depende únicamente de mí, hoy reafirmo que el periodismo ha sido un puente y una herramienta vital para forjar un camino para las futuras generaciones. 30 LA HIJA DEL PUEBLO MISKITO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO EL 14, LA LIBERTAD Y EL DESTIERRO Duyerling Ríos No sé si es cosa del destino o mera casualidad, pero el número 14 ha marcado mi vida en diferentes momentos. La última vez que ocurrió fue el día que celebré por la libertad de un pueblo, a la vez que conocí la noticia de mi destierro. Me encontraba en Ciudad de Guatemala, participando en un curso de Periodismo Comunitario, paralelamente daba cobertura a la toma de posesión de Bernardo Arévalo y Karin Herrera. En esos días, la ciudadanía guatemalteca iniciaba una etapa de cambios, mientras yo me prepara para retornar a mi país. El 14 de enero de 2024, mientras Arévalo era investido con la banda presidencial yo recibía vía correo electrónico una notificación de la aerolínea Avianca en la que me informaban que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo había impedido mi ingreso a Nicaragua. “Te informamos que hemos sido notificados por las autoridades migratorias de Nicaragua de que no han autorizado tu ingreso al país, por lo que no podrás embarcar tu vuelo…por lo tanto, tu reserva ha sido cancelada según los términos del contrato de transporte”, decía la escueta comunicación de aquel 14 de enero, fecha que me dio una sorpresa como me la ha dado el calendario en otros momentos del devenir de mi vida precisamente en el día 14. Como aquel 14 de marzo que me gané una rifa o el 14 de julio, fecha en la que vino al mundo uno de mis sobrinos, dicho sea de paso, también nací un 14 de julio. Y en ese mismo número encontré el amor. No seguí la tradición familiar y cambié la medicina por el periodismo. 31 Desde muy joven supe que quería ser periodista, aunque mi familia insistía que era una carrera peligrosa y de poca paga. No lograron convencerme y la Universidad Centroamericana, UCA, se convirtió en mi alma mater por muchos años. Primero me gradué en Comunicación Social, con Mención en Radio y Televisión. Después culminé mi maestría en Comunicación y Periodismo y, posteriormente, me convertí en docente de las asignaturas: Comunicación y Género, Introducción a los Estudios de Género, Producción Sonora I y II y Periodismo Cívico. Han pasado 18 años de aquellas primeras prácticas profesionales en la cabina de controles de Radio María, emisora que operaba en Nicaragua desde 1984, año de mi nacimiento. El 9 de julio de 2024, el régimen Ortega Murillo la despojó de su personería jurídica. Pero, la radio llegó a mi vida para quedarse y en 2008 me integré al equipo periodístico de Onda Local, un medio de comunicación digital que nació como un programa de radio, para informar y generar debate en torno a problemáticas municipales, bajo la producción del Centro de Investigaciones de la Comunicación, CINCO, organización cancelada por el régimen en 2018. Desde esta trinchera he conocido y vivido lo complejo y útil que es el periodismo, aunque también he enfrentado situaciones difíciles como la cancelación del programa de radio, el allanamiento de nuestras oficinas en Managua, el hostigamiento, la persecución y el exilio . EL EXILIO ME RESPIRABA EN LA NUCA Lo veía venir. A la vez lo miraba remoto. Hasta que se vieron obligados al exilio mis colegas de Onda Local. Un desplazamiento forzado con obstáculos por inhóspitos puntos ciegos. En mi caso había decido no salir del país para evitar correr el mismo suplicio de otros colegas: la cárcel o el destierro . Sin embargo, el momento llegó cuando decidí viajar a Guatemala vía aérea. La salida del país significó una mezcla de emociones indescriptibles, que afloraron en medio del ambiente de la terminal aérea de Managua. El proceso para el abordaje transcurrió con normalidad. Luego que la aerolínea revisara que todos mis datos estuvieran correctos me dio el pase para abordar. Guardaron mi maleta en la bodega del avión sin novedades. Ya en migración, el funcionario me indicó que esperara, porque en la plataforma el vuelo todavía no estaba habilitado. Pidió mi pasaporte y se trasladó al último cubículo donde estaba un policía. Luego de consultarle algo regresó, me tomó las huellas y autorizó el pase. Mi destierro estaba en proceso sin yo saberlo. En la sala de abordaje tres policías se acercaron a 32 EL 14, LA LIBERTAD Y EL DESTIERRO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO la aerolínea Avianca y una de las encargadas les facilitó una lista, la que empezaron a revisar detalladamente en medio de llamadas telefónicas y anotaciones. Luego de una hora de espera, la que pareció eterna, logré abordar el avión. Una vez que este alzó vuelo mi corazón volvió a tener tranquilidad. Me emocionaban la idea de dar cobertura a la toma de posesión de un presidente electo democráticamente en un país vecino. Sin embargo, ignoraba que era un vuelo sin retorno a mi país de origen, solo lo supe cuando recibí la notificación de la línea aérea. YO, MI MALETA Y LA INCERTIDUMBRE EN MEDIO DE LA NADA Luego de conocer la noticia de mi destierro forzado, una interrogante recurrente invadió mis pensamientos: ¿Por qué si no he hecho nada malo? En ese momento se combinaron la impotencia, la tristeza, pero también afloró el enojo, la indignación y la rabia . Pensaba en todo lo que dejaba en Nicaragua, la familia, amistades, mi mascota(Coco), el lugar habitual de trabajo, las comidas y todo lo que constituía mi entorno cercano. Tampoco tenía claridad del lugar y las condiciones en las que iniciaría esta nueva e inesperada etapa de mi vida. Me trasladé a El Salvador, para sentirme acuerpada por algunas amistades y colegas, mientras tomaba la decisión de solicitar refugio en este país o trasladarme a otro. Después de un mes me trasladé a Costa Rica, donde me integré al resto del equipo en el exilio e inicié el proceso de solicitud de refugio. Este movimiento migratorio significó un reencuentro con amistades, colegas, personas conocidas que en el pasado fueron fuentes de información, personas expresas políticas, estudiantes, campesinos, feministas y líderes de oposición. La cercanía con Nicaragua, la sensación de seguridad, el hecho de compartir con personas conocidas, seguir ejerciendo el periodismo, le daba otra perspectiva a la vida porque me daba fuerzas para seguir adelante en medio del despojo que conlleva el destierro. En Costa Rica, los recuerdos de los días en Guatemala brotaron motivados por las ansias de libertad de Nicaragua y, también, porque fue ahí donde inició el suplicio de mi destierro. Recordé que el día de la toma de posesión de Arévalo y Herrera, desperté temprano, alisté mis equipos de trabajo y me dirigí a la Plaza de La Constitución en Ciudad de Guatemala. Mientras avanzaba, observé cómo la gente en las calles se preparaba para lo que denominaron la“nueva primavera”. A la plaza llegaron personas de todos los rincones del país chapín; los pueblos indígenas mantuvieron un plantón por 105 días para garantizar que se respetara la 33 voluntad popular. En cada rostro de las personas que entrevisté se reflejaba la esperanza de un pueblo que anhelaba justicia, democracia y cambios. Ese día en la madrugada, con más de nueve horas de retraso y tras esquivar los obstáculos impuesto en el Congreso, Bernardo Arévalo y Karin Herrera, desde el Palacio Nacional se dirigieron a la multitud“¡Pueblo de Guatemala, si se pudo!”. En ese momento pensaba que algo similar viviremos en Nicaragua cuando alcance la libertad. Así debe sentirse, una euforia colectiva donde las lágrimas que fluyen son alegría, los abrazos espontáneos, con gritos ensordecedores, donde no hay distinciones de ningún tipo, solo un pueblo unido celebrando. Ahora tengo la certeza que así o más intensa, será la celebración del cambio en Nicaragua, porque la libertad tendrá que llegar sí o sí. 34 EL 14, LA LIBERTAD Y EL DESTIERRO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO TODAVÍA NO ES SUFICIENTE VER A MIS HIJOS POR LA PANTALLA DE UN CELULAR Erika del Carmen Rosales Soy Erika del Carmen Rosales, originaria de la ciudad de Matagalpa en Nicaragua. Me considero defensora de los derechos humanos y de la libertad de expresión. Le pongo optimismo y esfuerzo a lo que hago. Vivo enamorada de mi país y mi profesión. Soy egresada de las carreras de administración y trabajo social, sin embargo, tengo 18 años de ejercer como periodista. Mis inicios en el periodismo fueron muy curiosos. Desde que tenía como 12 años realizaba un programa en una radio con perfil católico en Matagalpa. A los 18 años llegué a un medio de comunicación local. En 2007 inicié a ejercer periodismo. Poco a poco me enamoré de esta profesión y continúo ejerciéndola. Al inicio tenía miedo porque era algo nuevo para mí, no tenía un título que me acreditara como periodista. Mis colegas, en ese entonces, me decían que no era periodista. Desde el 2007 hasta a mediados del 2022 trabajé en una canal de televisión local que pasó a ser regional, locutaba en la radio que era parte del mismo medio, también era corresponsal de un canal de televisión nacional, locutaba audios para comerciales, hacía reporteo en la calle, escribía mis notas y las editaba. Además, era la presentadora del noticiero, elabora el guion y presentaba otro programa fuera del noticiero. Di cobertura a los acontecimientos del 2018 en mi departamento. A las marchas, piquetes y todo lo que pasaba en torno al estallido social. Desde ese momento inició la persecución y asedio por mi labor. En dos ocasiones, las amenazas fueron muy fuertes. El 11 agosto de 2018, durante la última marcha en Matagalpa, me dieron una pedrada, lo cual me provocó una amenaza de aborto. Nunca estuvo en mis planes salir de Nicaragua , pero debido a la situación de asedio y persecución, me vi forzada a salir el 28 de enero de 2023. Fue un momento difícil. No sabía hacia donde iba, lo que iba a hacer. Ese día, un grupo de paramilitares 35 en motocicletas y en una camioneta roja sin placa llegaron a buscarme a mi casa, preguntaron por mí. Por suerte, en ese momento, yo no estaba. Salí de Matagalpa sin rumbo, sólo con las ansias de salir del peligro y de escaparme de ser encarcelada. Lo más difícil, al momento de tomar la decisión de exiliarme fue dejar a mi familia, a mis hijos y a mi país. Yo pensaba que sólo eran tres meses, pero ya se han convertido en años. La incertidumbre de no saber a qué me iba enfrentar, que nadie me esperaba , ni en qué circunstancias iba continuar ejerciendo mi profesión, dejar a mis hijos sin tener el valor de darles un abrazo para despedirme, ha sido lo más difícil . Para mí, todavía no es suficiente ver a mis hijos a través de la pantalla del celular . Asimilar mi exilio ha sido lo más difícil en todo este tiempo. Desde hace más de dos años laboro para Radio Vos una emisora que fue cerrada y confiscada y que, en la actualidad, opera en línea. Trabajo en el área de redacción y producción audiovisual. Hace tres meses inicié a trabajar para la plataforma digital Intertextual, un medio con enfoque de género y que opera desde Costa Rica. Lo más difícil de mi exilio ha sido adaptarme a este nuevo país donde el costo de vida es muy alto. La situación económica y emocional ha sido lo más complicado. El tener que tejer nuevamente mi red de apoyo, asimilar y aceptar que no podré regresar a mi país, es algo que aún me cuesta. A pesar de todo lo vivido he decidido continuar ejerciendo la labor porque es mi derecho a informar. Y me siento comprometida por seguir visibilizando la situación que atraviesa Nicaragua. A pesar de mi exilio no he dejado de hacer periodismo y he fortalecido mis conocimientos a través de la resiliencia y compromiso con mi labor y lo seguiré haciendo hasta donde más pueda. Lo que me da fuerzas para seguir es la esperanza que un día no muy lejano podré regresar a mi país y continuar ejerciendo la labor, el saber que me puedo reencontrar con mi familia es lo que me motiva a seguir y, por muy difícil que sea el exilio, mis hijos me motivan a no rendirme. Además, tengo el compromiso de ser la voz de aquellos que no la tienen en Nicaragua. 36 TODAVÍA NO ES SUFICIENTE VER A MIS HIJOS POR LA PANTALLA DE UN CELULAR EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO NUESTRA LABOR ES CONTINUAR CONSTRUYENDO LA MEMORIA COLECTIVA Jesús Salgado Mi pasión por el periodismo inicia desde que era niño. Leía el periódico acostado en el piso de la casa de mi madre. En esa época no había electricidad en todas partes. Era de esos niños que se acercaba a lugares donde escuchaban radio con baterías. Era del montón de niños descalzos. Era de esos niños inquietos que cada vez que llegaba un circo corría para curiosear, miraba cómo armaban las carpas, me gustaba ver a los animales y la magia de las luces. Por cosas que no sé, pero que quedaron almacenadas en mi mente, yo asociaba las carpas del circo con los Batallones de Lucha Irregular(BLI) y los cachorros del Ejército Popular Sandinista cuando estaban en pleno fragor de la guerra civil. Esos batallones de jóvenes inocentes llegaban en las orillas de mi pueblo, era el periodo de descanso que les daban a esos pobres muchachos de los BLI. Juan Gregorio Colindres, el Farabundo Martí, llegaban desnutridos y enfermos, cargando animales como mascotas en sus hombros, detrás de los camiones militares verde olivo(IFA y KP3) venían cargados de madres de los muchachos. Obviamente en esa época era un niño y no podía entender esa situación. Recuerdo que yo también quería ser un cachorro para“defender” la revoluci ón, yo crecí amando la revolución, recuerdo que uno de los programas que más me gustan era en las noches por Radio Sandino con María Eugenia Urroz. En esas jornadas que eran como dos veces al año, miraba que los Cachorros de Sandino a como les llamaban, extendía sus carpas en el monte. Así que, cada vez que un circo llegaba y se iba, yo me quedaba con la idea. Con los viejos capotes y plásticos militares yo también montaba un circo con los cipotes(niños) de mi barrio y metía mi cabeza en un balde de plástico parecido a una bocina de plástico y ahí sobre dos pedestales de palo, anunciaba las funciones de cada día con maromas y piruetas del resto de la chavalada. Era un niño inquieto que inventaba juegos. Era de esos 37 niños que caminaba en short e iba a las ventanas y puertas donde había un televisor para ver los programas de Teletica de Costa Rica. Era como el año 1984. Tenía pasión por los medios. Cuando llegaba un Comandante Sandinista a uno de esos encuentros con la Contra, llegaban los medios de comunicación de Managua. Yo era el primero en toda la jornada, me sentaba cerca de la tarima de los medios, quería ver esos equipos que yo miraba como“mágicos”. En una ocasión hasta salí en una foto de La Prensa, sentado en una de las esquinas de la tarima. Los vecinos llegaban a mostrarme el periódico donde aparecía aquel niño metido en medio del acto. Posteriormente llegaron los electrodomésticos cubanos. En la casa de mi vecina había un TV blanco y negro de marca“Caribe”. Ahí se reunía el vecindario a ver TV. Con el tiempo, llegó a mi casa un radio azul de corriente. Yo me lo llevaba escondido a mi cama para escuchar las radios en AM. Me desvelaba escuchando programas de radios, música y programas de entretenimiento, era mi pasión. A ún no sabía que era ser periodista, solo disfrutaba la magia de la radio y su locura . Cada cierto tiempo compraba los cancioneros Dolby, el almanaque Escuela para Todos y revistas para tener una mirada más amplia del mundo que me rodeaba. Yo aprendí a leer con un bonito libro de lectura que se llamaba Victoria y también con los periódicos La Prensa y Barricada que conocí en los 80s. En 1988 y con 14 años me fui a Cuba como estudiante becado, pero en realidad era huyendo de la guerra. En esa época, los sandinistas enviaron a miles de jóvenes a los países socialistas. Lo primero que compré fue un pequeño radio de baterías. Desde ese momento ya no me separé más de la radio. Ya para 1990 tenía idea de ser periodista, pero no sabía cómo hacerlo. Desde mi escuela de secundaria comencé a escribir un periódico en el aula que se llamaba “New York Times”. Yo había leído que ese era el diario más prestigioso del mundo, pero mi diario era una página del cuaderno doblado en cuatro partes que hacían 8 páginas y ahí escribía todas las cosas habidas y por haber que miraba en mi grupo de clase y en mi escuela, la ESBEC 53 en la Isla de la Juventud. Cuba(1988-1991) esa publicación en realidad era de pura jodedera, lo escribía con sátira, tenía verdades a medias porque solo eran mis impresiones personales. Esas travesuras me llevaron a la dirección varias veces por reírme de las autoridades del centro o criticar líderes o chismear de maestros o compañeros. Años más tarde me di cuenta del impacto que tenía publicar lo que uno piensa , pues mis amigos esperaban el tal periodicucho como pan caliente, claro, no era a ellos a quienes les llamaban la atención. Por esa jodedera y la inquietud de reaccionar públicamente ante las diversas situaciones me desempeñé en diversos cargos en las estructuras estudiantiles sin apasionamientos políticos partidarios, montaba desde una fiesta, hasta una misa o un culto. Era un chavalo que creció con amor a la revolución y admiraba a Fidel, a quien lo tuve cerca en una visita a mi escuela. Leí sobre el comunismo científico de Lenin y 38 NUESTRA LABOR ES CONTINUAR CONSTRUYENDO LA MEMORIA COLECTIVA EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Mark, pero aún era muy chavalo para entender la movilidad política del mundo. Yo solo quería que las personas fueran felices como yo. En 1995, a mis 21 años llegué a conocer Bluefields, Caribe Sur de Nicaragua. Para ese tiempo, ya había terminado mi carrera como técnico superior en agronomía en Cuba y no había chamba. Estaban los liberales mandando en Nicaragua y lo que menos querían escuchar era de los que veníamos formados de países comunistas, por eso mi intención era concluir mi ingeniería en agricultura y tocaba puertas para ir a estudiar con una beca a Costa Rica y Honduras. En ese entonces, un amigo me dijo: nosotros nos vamos a Bluefields, ahí tienen beca en Biología Marina. Yo también me voy. Me fui a Bluefields el 19 de marzo de 1995 a bordo de un barco por el Río Escondido. Iba con una camisa azul que mi hermana me había regalado, ese día yo cumplía 21 años. No sabía cómo era Bluefields, solo tenía curiosidad en conocer y regresarme a los días, pero cuando bajé del barco y puse un pie ahí, sentí una inexplicable conexión, desde ese instante amé Bluefields. Fue el último estudiante que ingresó porque ya las clases habían comenzado, me costó irme de El Rama a Bluefields, porque los que estaban al mando eran los liberales y no me querían dar la beca porque temían que fuera hacer una revuelta, decían que quienes veníamos de los países comunistas éramos revoltosos. Gracias a Dios en ese camino encontré nobles personas que me trataron con gran aprecio y cariño e ingresé a la universidad BICU a cursar la licenciatura en Biología Marina. No era lo que yo quería, pero solo en esa carrera tenían becas. Tampoco ya no quería dejar Bluefields. En ese trajín y por cosas de la vida, mis amigos de El Rama y yo conocimos a Ileana Lacayo, la periodista de Bluefields que recién había llegado de México y trabajaba en las emisoras del gobierno regional. Ileana estaba iniciando pequeños cursos de radio en la universidad URACCAN y nos invitó a participar. Fui a esos talleres y volví a conectar mi pasión por la radio y ya no me desconecte más. Sentí que era lo mío, me sentía feliz por lo que iba a ser la primera radio universitaria del Caribe. En mis locuras de chavalo, mi pasión era tal que compré un micrófono de baterías AA y lo convertí en un pequeño transmisor FM y junto a unos audífonos y una clásica grabadora doble cassette con entrada y salida de audio, hice mi primer radio Comunitaria en el sector 4 del Barrio San Mateo . Fuimos al campo a buscar las varas más largas que serían las dos antenas principales, los cables de la antena eran viejas líneas de alambres de cobre de viejos transformadores, los conectaba entre la punta o antena del micrófono y las puntas de lámparas fundidas, que eran las antenas, y con eso podía cubrir unas cuatro cuadras de mi barrio. Tenía un programa de radio de quejas entre la vecindad . Desde la ventana del cuarto donde transmitía llegaron dos vecinas a pelearse en plena transmisión. Durante varios años anduve con una radio ambulante que hacía funcionar en el barrio donde vivía. Era un pequeño transmisor hechizo de 10 watts. Dos tubos 39 se unían para hacer la antena con sus bajantes que eran cuerdas de alambres y que las amistades me ayudaron a instalar. Con ese equipo podía cubrir unos 10 barrios y transmitían. Esa era mi hobbie. Yo aun no entendía mucho del impacto de la radio, aún era estudiante, pero vivía tentado a grandes preguntas. Por ejemplo, ¿cómo desde la magia de la radio se puede incidir en la vida de la comunidad? Me di cuenta que el poder de los medios es extraordinario. Y me qued é atrapado en esa magia de la comunicación para el desarrollo y para la incidencia . Además, lo que hacía era entretenido. La música, las noticias, los chismes del barrio y, sobre todo, tus personajes se proyectaban en el imaginario colectivo de diversas maneras. Así creamos la Radio Universidad o Radio URACCAN, pero necesitaba algo más corto en su nombre y surgió Radio U el 23 de marzo de 2003. Llenamos el Estadio Glorias Costeñas de Bluefields, estábamos impresionados y asustados. Jamás pensamos que la audiencia llegaría a tan grandes cantidades. Nuestra radio a inicios del 2000 ya estaba automatizada con programas digitales y experimentamos cierto tiempo la transmisión de 24 horas los fines de semana. En Bluefields nunca ha existido una emisora de 24 horas, nuestra audiencia era inmensa. Esa época coincidió con el auge del internet y los teléfonos celulares con mensajería gratis, así que las canciones viejas o nuevas sonaban primero en la U. En este ambiente logré realizar mi carrera de Licenciatura en Comunicación Intercultural, posteriormente en Sociología. Mi primer programa de TV en Bluefields fue en el Noticiero Unitel en los Canales 11 y 13 a las 6 PM en 1997. Mi primer programa de Radio“Voces del Río” en 1998 era para los municipios de la Frontera Agrícola; La Cruz del Río Grande y El Tortuguero y se transmitió durante unos 4 años en diversas emisoras en Bluefields y Chontales. Entre 1996 y 2010 junto a Ileana Lacayo, creamos el Instituto de Comunicación Intercultural de la URACCAN. Teníamos el sueño de crear una Red de Radios Comunitarias lideradas por URACCAN porque nuestra visión era contrarrestar las radios comerciales del Pacífico y detener el avance de la frontera agrícola o la Chontalización (Avance de la ganadería y deforestación) de la Costa Caribe. En una ocasión, en una reunión con el Consejo Universitario, mostramos un mapa de Nicaragua, lo doblamos por la mitad en relación al avance de la deforestación y el exterminó del bosque. Ahí, sobre esa línea necesitamos una red de Radios Comunitarias desde Greytown, Nueva Guinea, Laguna de Perlas, Karawala, Bluefields, Bilwi y el Triángulo Minero. “Éramos soñadores, aun estábamos chavalos y nuestros intereses no siempre encontraban tierra fértil en las autoridades de la época”. En este proceso fortalecimos nuestras capacidades de gestión con la Asociación Mundial de Radios Comunitarias(AMARC) y así se instalaron más de ocho emisoras 40 NUESTRA LABOR ES CONTINUAR CONSTRUYENDO LA MEMORIA COLECTIVA EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO adscritas a URACCAN en el Caribe, algunas de ellas funcionan aún, pero bajo el yugo de la colonización política. En mi carrera siempre fui multifacético trabajando desde la academia como divulgador, relaciones públicas, corresponsalía para La Prensa y El Nuevo Diario, consultor de diversos programas de comunicación de la Naciones Unidas en el Caribe, docente investigador en ciencias sociales. Para mí, Ileana más que una amiga era mi escuela, mi referente, cada paso que ella daba yo estaba ahí. Era de carácter fuerte pero competente, arrecha pero bondadosa. Con ella fue la única persona que nos hacíamos competencia cuando había licitaciones en los prestigiosos empleos de la comunicación, algunas veces nos saludábamos en las entrevistas. En otras ocasiones salíamos fríos en puertas diferentes, pero siempre fuimos honestos respetuosos y grandes amigos, a tal punto que cuando partió sentí que una parte de mi vida se disolvía, no entendía, ni sabría cómo manejar esa pérdida, una vida consagrada al trabajo, sueños y aspiraciones hacia nuestros pueblos, a la Costa Caribe. La última vez que nos vimos fue pocos días antes del deceso, me dijo“Quédate ahí, no te me acerqués, no me siento bien”. Ella sabía que por mi condición de diabetes también soy vulnerable. En los últimos años, había logrado establecer en mi casa un moderno estudio comunitario de grabación dedicado a la memoria de Ileana Lacayo, que estaba disponible para la comunidad, para grabar a personas artistas del barrio, desde jóvenes que cantan música secular hasta músicos cristianos. Mi idea era apoyar a los jóvenes en adicción que es muy común en Bluefields, quería incentivar a que hicieran música o aprender oficios de comunicación, efectivamente varios grupos de jóvenes y adultos participaron. La pasión por la radio continúa hoy igual que ayer. Actualmente tengo un mini transmisor FM que cubre unos 300 metros. En el exilio, lo uso para retransmitir emisoras nicaragüenses de la web a la análoga. Escucharlas mientras estoy en otro lugar cercano o reproducir música y programas que me gustan, especialmente los fines de semana. Comúnmente son contenidos que me trasladan a mi adolescencia y a las mejores épocas de mi vida. Encontré en la radio, un refugio y una manera de entender que la vida es un ciclo. Me exilié en el 2023 cuando se incrementaron las amenazas, vigilancia y asedios en mi contra. La policía usa el miedo como recurso de intimidación y terrorismo . Los partidarios del régimen, conocidos como CPC, mantienen vigilancia e inventan rumores nocivos para afectarnos, son personas dañinas, fáciles de manipular con mente miserable y un corazón podrido. Durante ese año, casi siempre, me amenazaron con echarme preso. Muchas veces durante el 2022, tuve que abandonar la ciudad por amenazas; en realidad, son cosas que uno no sabe cómo tratar, uno no 41 está preparado para esto. Mi confianza radica en la protección divina y ver con dolor como el miedo paraliza, esclaviza y somete. Estoy consciente en la premisa de la vida que para ser buen periodistas antes hay que ser buena persona. No ataco a quienes realizan su trabajo de propaganda a favor del régimen, creo que cada quien tendrá sus razones, pero no las comparto. El obispo sudafricano Desmond Tutu decía“Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”. Uno como periodista no puede estar neutral en situaciones de injusticias, mientras hay mucho dolor y sufrimiento en las familias, no te vas a quedar mirando. Ellos tienen las armas, nosotros la palabra . Ellos imponen el miedo, nosotros la esperanza . Ellos hacen campañas inducidas al esclavismo, al servilismo, al culto a la personalidad de los tiranos, nuestro periodismo es de resiliencia. Ellos invocan la lealtad como disciplina partidaria nosotros pluralismo. Ellos hacen alegoría al odio, nosotros a la empatía hacia las víctimas. Tenemos que reflexionar que los regímenes autoritarios encontraron en la violencia y la represión un instrumento útil para mantener el poder y el control político del país y que en nombre de cumplir con sus obligaciones en las necesidades colectivas se somete y violenta lo más sagrado del ser humano, su libertad. Como periodista el desafío es la consagración a la vida, estar consciente que, para seguir luchado por una sociedad justa, necesitamos estar seguros y sanos, reconocernos como personas y que en algún momento de nuestra vida necesitamos ayuda. A veces no podemos enfrentar solos los obstáculos y debés cargarte de esperanzas, de tener la fe que esta dolorosa situación puede ser la base para nuevas oportunidades de vida, vencer la incertidumbre con acciones positivas de reacomodamiento. El desafío del periodismo en el exilio es desfragmentar la falsa realidad dominada por el miedo de nuestra gente hacia el régimen, acuerparnos de las tecnologías para mantener la conexión con las audiencias, sin detrimento a la objetivad en las producciones. Como periodista nuestra labor es continuar construyendo la memoria colectiva del país que deseamos, nuestro legado será un país menos confrontado, un Estado democrático que sea justo y bueno para todos. 42 NUESTRA LABOR ES CONTINUAR CONSTRUYENDO LA MEMORIA COLECTIVA EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO EXILIARSE ES TAMBIÉN UNA OPORTUNIDAD DE EMPEZAR José Antonio Cardoza Los recuerdos de aquel día todavía están frescos en mi memoria. Aunque el peligro era latente, nunca imaginé que estaba tan cerca. Pero, al final, pasó y el momento de cruzar las fronteras había llegado. Mientras mi mente hacía un flash back, la neblina abrazaba las luminarias de aquella calle vacía donde estaba la casa en la que me resguardé por una noche. El viento azotaba fuertemente los tejados mientras los pensamientos chocaban de uno a otro lado de mi memoria. Una llamada en la que me aconsejaban resguardarme cambió por completo el panorama de mi vida. A partir de ese momento, enrollé los micrófonos que por años me habían acompañado; metí en la valijera del carro los equipos que fueron por mucho tiempo mis herramientas de trabajo y partí hacia la casa de un familiar. Sin embargo, no contaba con que, a menos de una cuadra, este me llamara diciéndome que no llegara porque las patrullas de la Policía estaban postradas frente a su casa esperando que llegara para capturarme. Al menos, estuve a tiempo de cambiar el rumbo y dirigirme a la casa de unas amistades fuera de Managua, que me recibieron pese a los riesgos y a quienes les estaré eterna y profundamente agradecido. Mientras la neblina y la lluvia azotaban la casa en la que me refugié por una noche, pensaba si irme o quedarme. También vinieron a mi memoria los recuerdos de cómo inicié en el periodismo. Desde que estaba en la secundaria me fascinó el mundo de la radio. En el patio de mi casa improvisé una antena para transmitir a través de la“Onda Larga” (LW), una banda radiofónica con su dial desocupado. Las emisiones podían sintonizarse a poco más de 300 metros a la redonda. Esto me llevó a estudiar comunicación luego de salir del colegio. Trabajé en dos emisoras de radio en Amplitud Modulada mientras seguía estudiando. Posteriormente, experimenté junto a otros compañeros de clases 43 a través de transmisiones de radio en línea, con un pequeño emprendimiento que se llamó“YNW”, una estación de radio online que transmitía programación en directo. Luego de egresar de la carrera, trabajé por algunos años en una agencia de publicidad, aunque mi vocación siempre fue informar. Por esta razón, me involucré de nuevo en proyectos informativos y así nació“Primer Orden”, el podcast diario de noticias, uno de los pioneros en Nicaragua, merecedor en 2019 del premio a la innovación digital por las libertades públicas de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro. Posteriormente colaboré con otros medios de comunicación y cubrí las elecciones generales de 2021, en las que el dictador Daniel Ortega se reeligió. Pese al contexto, también compartí momentos muy gratos con colegas y amigos con quienes realizaba las coberturas. Considero que las coberturas durante las elecciones fue lo que más me puso en el radar del régimen. Una llamada de mi familiar diciéndome que los policías seguían afuera de su casa interrumpió mis recuerdos. Eso me impulsó a contactarme con“Miguel”, una persona que antes, por alguna situación de emergencia, me había ofrecido cruzarme por puntos ciegos hacia Costa Rica. Por fortuna, esta persona estaba en territorio nicaragüense y al día siguiente viajaría a Costa Rica. Uno de mis amigos me llevó hasta Rivas, donde me encontré con“Miguel”. Antes que saliera el sol, me despedí de mi madre, pensando que nunca más la volvería a ver y entré por un potrero. El trayecto todavía vive en mis vagos recuerdos. Había pequeñas quebradas (riachuelos) y momentos en los que mis pies se hundían entre el fango. Pero el momento que nunca se me olvidará fue cuando, al detenerme por unos segundos, perdí de vista a Miguel a las orillas de un río. Volví a ver hacia todos lados y no había rastros de él. En lo que pasaba entre un alambre de púas, salió de la nada un oficial del Ejército de Nicaragua que me ordenó que me detuviera. Pero en eso, apareció Miguel. -¡Este muchacho no va para ningún lado!- le respondió el uniformado mientras me sujetaba con una mano y con la otra sacaba su radio para reportarme a la base. -Tranquilo, hermano. El muchacho va a trabajar a Costa Rica-dijo Miguel. -Si, pero de aquí no pasa nadie- le contestó el militar. No sé qué pasó, pero de un momento a otro, el militar me ordenó que bajara una cuesta que daba a un río y que cruzara por otro lado. En ese lugar, estaba esperándome Miguel. -Dinero era lo que quería- me contó Miguel, mientras me indicaba que cruzáramos unas láminas de zinc-. Cruzando acá, ya estás en Costa Rica44 EXILIARSE ES TAMBIÉN UNA OPORTUNIDAD DE EMPEZAR EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Luego de abordar un bus, llegué a San José, donde me estaban esperando otros familiares. Al ver hacia arriba algunos edificios altos, no podía dejar de pensar en todo lo que quedaba atrás: amigos, familia, recuerdos, logros, esfuerzos, cosas materiales y cosas intangibles. Sin dudas, era un nuevo comienzo, en contextos distintos. Conocí más de cerca la solidaridad y a mi otra familia que vivía desde hace muchos años en Costa Rica, país al que estoy muy agradecido por recibirme a mí y a tantos colegas . Adaptarse es muy difícil. No es tu casa, no es tu cama, no es tu comida, no son tus calles y nada es igual. Pero una de las cosas que mantiene viva la esperanza es que es un momento para volver a empezar, quizás de una mejor manera. El 11 de julio de 2024 cumplí dos años de estar en Costa Rica. Siete días antes vio la luz mi primer libro de poemas“El Báculo del Destierro”, con el que pretendo aportar a la memoria. Sin duda alguna, los recuerdos se van comprimiendo en el baúl en el que se guardan todas las experiencias en nuestra vida. Por eso la importancia de resguardarlos de forma tangible para que su textura perdure a lo largo del tiempo. 45 EL EXILIO ES AFERRARSE A LA LIBERTAD Julio César López Chavarría Del timbo al tambo anduve en Nicaragua, hasta que, finalmente par é en Costa Rica por un tiempo indefinido, mientras se dan las condiciones para volver a Nicaragua. Llegué a este país el 23 de junio de 2021, día del padre en Nicaragua. El exilio no es una decisión fácil, pero llega de golpe, sin más alternativa que salir por veredas. Vivir en carne propia la represión del Estado nicaragüense lo obligan a uno a decidir entre el exilio o la cárcel . Abril de 2018 marcó un antes y un después en la historia reciente de Nicaragua. Dejó al descubierto que Daniel Ortega y Rosario Murillo, en su afán de perpetuarse en el poder, no tienen límites ni ningún tipo de compasión , ni siquiera con aquellos colegas de la tercera edad o que enfrentan graves problemas de salud. Todo empezó aquella tarde del lunes 16 de abril de 2018. En cadena nacional de Radio y Televisión, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social(INSS) anunció varios ajustes para, supuestamente, sanear las finanzas del seguro social. Las personas afiliadas pagarían el 7% de su salario, mientras que la cuota patronal aumentaría al 22,5%. Por su parte, las personas jubiladas contribuirían mensualmente con el 5% del monto de sus pensiones. Al no lograr el respaldo del Consejo Superior de la Empresa Privada(COSEP), las reformas fueron impuestas por el“gobierno” de Daniel Ortega y sindicatos sandinistas. E18 de abril salí hacia la oficina de Onda Local en Managua. Parecía un día rutinario, hasta que, en León, la ciudad universitaria de Nicaragua, rugió la represión de la policía contra un grupo de personas adultas mayores y jóvenes que exigía la derogación de las reformas. Las imágenes de la represión se viralizaron en las redes sociales. La indignación provocó que las protestas se extendieran a otros lugares del país. Estudiantes universitarios y otros grupos sociales organizaron protestas en varios puntos de Managua. 46 EL EXILIO ES AFERRARSE A LA LIBERTAD EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Patricia Orozco, Duyerling Ríos y yo nos movimos hacia camino de oriente, carretera Managua-Masaya, para cubrir una de las protestas. No sé si por presagio o por precaución, eliminé toda la información que andaba en el celular y dejé abierta únicamente la cuenta de Facebook de Onda Local. Hice un Facebook Live en el que registr é la violenta respuesta de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra las manifestaciones. La Policía, de forma coordinada con motorizados e integrantes de la Juventud Sandinista, golpearon a quienes encontraron a su paso. A varios periodistas, les robaron sus cámaras y celulares. Yo intenté ingresar a uno de los locales comerciales que abrieron sus puertas para que la gente se refugiara, pero cuando me di la vuelta, un grupo de simpatizantes de Daniel Ortega que vestían camisetas blancas y mensajes de amor y paz en letras color rosadas, me salieron al paso. Se robaron mi celular y me golpearon en la cabeza a puñetazos y con un palo, caí al suelo. La transmisión se interrumpió de forma abrupta, pero quedó grabada. Como consecuencia de la golpiza sufrí pérdida de la memoria. Tuve que ser trasladado a un hospital de Managua donde permanecí inconsciente durante varias horas. Hasta la fecha, no recuerdo nada de ese episodio. A veces trato de imaginar si sentí dolor, miedo u otro tipo de sensación, pero mi mente sigue bloqueada. Lo que sé de ese día, es lo que quedó grabado durante la transmisión. Después de la agresión del 18 de abril, por algunos días, estuve imposibilitado de cubrir las protestas; pero no me despegaba del celular siguiendo lo que acontecía. El 21 de abril, miles de nicaragüenses quedamos shock al ver al periodista, Ángel Gahona, caer abatido por una bala, mientras hacía una transmisión por Facebook de las protestas en Bluefields , Caribe Sur. Yo pensé, fui afortunado porque me pudo haber pasado lo mismo. A medida que pasaban los días, el régimen de Ortega y Murillo intensificó la represión. Ese año, 355 personas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos(CIDH), murieron durante los ataques perpetrados por policías y civiles armados. El ataque del 18 de abril no es el único que he vivido como periodista, el 29 de octubre de 2016, fui agredido y retenido alrededor de cuatro horas, mientras daba cobertura a una movilización del Movimiento Campesino que luchaba contra el proyecto del Canal Interoceánico, en Nueva Guinea, Caribe Sur de Nicaragua. La policía lanzó gases lacrimógenos contra el campesinado que trataban de salir de sus comunidades a la ciudad. Varios oficiales de la Policía, al ver que yo estaba grabando, se me abalanzaron y me tiraron boca abajo sobre el adoquinado que estaba caliente, llevaron mis manos hacia atrás, me esposaron y me patearon en la espalda. Me arrebataron el teléfono y eliminaron todo lo que había grabado. Me dejaron ir, pero al poco tiempo, fui detenido en la estación policial de Nueva Guinea, en donde pensaba denunciar la agresión que minutos antes había sufrido. Ahí me tuvieron 47 alrededor de cuatro horas, sometido a un intenso interrogatorio: dónde trabajaba, desde cuándo, quién me pagaba. Revisaron hasta el último papel que andaba en la billetera. Finalmente me liberaron y me pidieron que firmara un documento que hacía constar que no había sufrido ningún tipo de tortura. En mis brazos quedaron las marcas de las esposas o grilletes y los moretones de los golpes en mi espalda. Al día siguiente fui expulsado del municipio de San Miguelito, Río San Juan, adonde me trasladé para reunirme con mi colega Cristopher Mendoza y con otros campesinos que también habían sido agredidos el día anterior. No pude siquiera llegar al poblado. Un corresponsal extranjero que también había sido retenido y yo fuimos expulsados de la zona por oficiales de la Policía. Nos sacaron custodiados por una patrulla hasta el municipio de Acoyapa, Chontales en la zona central de Nicaragua y nos amenazaron de que, si regresábamos, nos meterían a la cárcel. Estos eran signos de la radicalización del régimen de Ortega y Murillo en Nicaragua, lo cual se intensificó a partir de 2018. El 22 de abril de 2018, en un intento por apaciguar las manifestaciones ciudadanas, Ortega echó agua a las brasas al revocar las reformas. Sin embargo, no logró apagar el fuego. El país estaba conmocionado e indignado por los asesinatos registrados el 19, 20 y 21 de abril. Marchas multitudinarias, en casi todo el país, pedían a gritos la renuncia de Daniel Ortega, justicia y libertad. En el país se instaló un estado de terror. Cada cobertura estaba llena de incertidumbre, ya que, en cualquier momento, las marchas podían ser atacadas. Varias veces escapé de las balas. La última vez fue el 23 de septiembre de 2018, cuando mi colega Cristopher Mendoza y yo tuvimos que refugiarnos detrás de un camión que estaba estacionado en un taller mecánico. La policía y paramilitares hirieron al periodista Winston Potosme y mataron al adolescente Matt Romero. Desde el 23 de septiembre, la Policía prohibió cualquier tipo de movilización en las calles. Las marchas se transformaron en plantones dentro de iglesias, centros comerciales, pintas en las ciudades y otras formas de protestas. A nivel internacional se hacía presión para lograr una salida pacífica a la crisis sociopolítica. La propuesta era aprobar reformas electorales que permitieran elecciones libres, transparentes y observadas. Las reformas se hicieron, pero para afianzar el control de Daniel Ortega sobre el Consejo Supremo Electoral. En la medida que se acercaban las elecciones(7 de noviembre de 2021) se observaba a una oposición inerte que no lograba ponerse de acuerdo. Las facciones Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y la Coalición Nacional buscaban una casilla electoral y una candidatura presidenciable. Cristiana Chamorro, quien se mantuvo al margen de ambas organizaciones, se perfilaba como la favorita para derrotar a Daniel Ortega, igual que lo hizo su madre, Violeta Barrios, en 1990. 48 EL EXILIO ES AFERRARSE A LA LIBERTAD EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Daniel Ortega prefirió no correr riesgos, canceló la personería jurídica de los partidos opositores y encarceló a las nueve personas que aspiraban a la presidencia del país, incluyendo a Chamorro. La acusó y condenó por lavado de dinero y otros delitos infundados. La persecución judicial y encarcelamiento alcanzó al periodismo . El 21 de junio de 2021 fueron privados de libertad el cronista deportivo Miguel Mendoza y el periodista Miguel Mora, fundador de 100% Noticias y aspirante a la presidencia. Otro grupo de periodistas fueron alertados de que iban a ser detenidos y salieron al exilio. El 22 de junio de 2021, yo tenía programado viajar hacia Costa Rica e iba a ser recibido de forma temporal por un programa de protección a periodistas y personas defensoras de derechos humanos. Había indicios de que mi libertad estaba en alto riesgo. Yo observaba vigilancia y toma de fotografías en la oficina de Onda Local. En cada cobertura que mis colegas y yo realizábamos éramos objeto de requisas policiales. Tomaban fotografías de nuestras caras, de las cédulas e identificaciones de prensa. A mi vehículo, le pincharon las cuatro llantas durante una cobertura en la iglesia Divina Misericordia que sirvió de refugio a estudiantes que huyeron de los balazos de policías y paramilitares durante la operación limpieza en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua(UNAN – Managua), que consistió en quitar violentamente las barricadas de las calles y desalojar al grupo de estudiantes que se había atrincherado en dicha universidad. En los días previos a mi viaje a Costa Rica ya no podía salir con libertad, no tenía tranquilidad y tuve que resguardarme en una casa de seguridad. Yo decidí que viajar por tierra hacia Costa Rica era la mejor opción. Al llegar a la frontera de Peñas Blancas, sur de Nicaragua, dos oficiales de Migración subieron al bus y pidieron los pasaportes. Pero, cuando llegaron donde mí, uno de ellos dijo:“Este es julito”. Observé que tenían la lista de pasajeros y que mi nombre estaba marcado. No me llevaron a las ventanillas de Migración, sino que me apartaron de los demás pasajeros para interrogarme: ¿ A dónde iba? ¿A qué? ¿Por cuántos días? ¿A que me dedicaba? ¿Si era periodista? ¿Si tenía familiares en Costa Rica?, entre otras preguntas. Uno de los oficiales de migración se llevó mi pasaporte y regresó como a los 20 minutos. Me indicó que tenía una orden de restricción migratoria y que no podía viajar a Costa Rica. Al preguntarle por el motivo de la restricción me dijo que no sabía y que preguntara en el Consejo Supremo Electoral. Desde ese día, la confiscación de pasaportes se volvió un nuevo patrón de represión contra periodistas, defensoras de derechos humanos y personas opositoras. Mientras estaba retenido en Migración, llegó a la casa de mi mamá una notificación del Ministerio Público para que me presentara a una entrevista el 24 de junio de 2021 a las 8:30 de la mañana por la causa en contra de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, Cristiana Chamorro Barrios, Marco Antonio Fletes y Walter Antonio 49 Gómez por el supuesto delito de lavado de dinero, bienes y activos en perjuicio del Estado de Nicaragua. Más de 20 periodistas ya habían sido citados por el mismo caso y la mayoría tuvo que exiliarse en los días posteriores debido a las amenazas de encarcelamiento. “Mi relación con la Fundación Violeta Barrios ha sido absolutamente en el ámbito de la Ley. He brindado mis servicios profesionales en calidad de comunicador y he sido beneficiario de una beca periodística y de las capacitaciones de la Fundación. Además, recibí en tres ocasiones el premio a la excelencia del periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en las categorías de radio, noticia local – comunitaria y transparencia, premios entregados por la Fundación bajo el escrutinio de jurados internacionales de gran prestigio”, escribí el día que hice público mi exilio. Del puesto fronterizo de Peñas Blancas salí hacia el municipio de Rivas en el primer taxi que encontré. Me quedé en el parque mientras decidía qué hacer. Finalmente decidí regresar a Managua y presentarme a la cita. Estaba en la terminal de buses de Rivas cuando recibí una llamada de una defensora de derechos humanos. Me preguntó dónde estaba, le dije que en un bus hacia Managua.“Te bajás inmediatamente. Hay un operativo de la Policía en Ochomogo, te van a detener”, me alertó. Hice caso a la advertencia y me trasladé a un lugar de seguridad que me consiguieron. Por la noche, me moví a otro municipio de Rivas. Salí de madrugada hacia Costa Rica, atravesando potreros. Mientras cruzaba la frontera volví la mirada hacia tierras nicaragüenses. Mi mente volvía al pasado. Recordé que mi primer desplazamiento forzado ocurrió la madrugada del 6 de enero de 1992, cuando tenía 7 años. Mi familia tuvo que abandonar Waslala, Caribe Norte de Nicaragua, poco después del “final” de la guerra. Cuando toqué suelo costarricense mi único temor era toparme con algún operativo de la Policía y que me deportaran. Me moví de la frontera en el primer carro que encontré hasta llegar a un lugar seguro. Una organización de derechos humanos me recibió los primeros días en uno de sus albergues y me ayudó a sacar la cita para la solicitud de refugio. Otra organización que trabaja en la promoción de la libertad de expresión y de prensa, me acogió alrededor de tres meses. Siempre digo que soy afortunado porque los primeros periodistas exiliados en Costa Rica no corrieron con la misma suerte. A mí nunca me ha faltado techo, alimentación y trabajo. Incluso, sobreviví a la pandemia de COVID 19. En 2021, la pandemia estaba causando estragos en todo el mundo. En Costa Rica había restricciones de horarios. Yo no me había puesto ninguna dosis de la vacuna. A finales de agosto me dio Covid y me compliqué. Estuve internado 13 días en la Unidad de Cuidados Intensivos(UCI) del hospital Calderón Guardia. Mi amiga Mónica López estuvo al pendiente de mi situación de salud, recibiendo uno que otro susto, y siendo el único canal de comunicación con mi familia en Nicaragua. Mi colega Martha Irene 50 EL EXILIO ES AFERRARSE A LA LIBERTAD EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Sanchez, se las ingenió para gestionar un seguro de salud de ACNUR para personas refugiadas. La recuperación fue lenta y difícil; hablar y caminar, me ocasionaban mucho cansancio. Mi primer desafío en Costa Rica era regularizar mi estatus migratorio. Llegué a San José sin documentos. Oficialicé mi solicitud de refugio el 19 de julio de 2021. La principal preocupación es que mi entrevista de elegibilidad había sido programada para 2026. Para esa fecha, quizás Daniel Ortega ya no esté, pensé. Pero, una organización que trabaja con personas migrantes me ayudó a solicitar un adelanto de la entrevista porque consideró que mi caso reunía los requisitos para ser reconocido como refugiado, condición que tengo desde el 06 de octubre de 2022, lo cual me ha permitido obtener un Documento de Viaje costarricense. En marzo de 2022 tuve el privilegio de integrarme al equipo de la Fundación Friedrich Ebert en Costa Rica y continuar trabajando para Nicaragua. En la FES he encontrado un rincón de tranquilidad, de apoyo, de crecimiento personal y profesional. Aquí me he sentido, como dicen en Costa Rica, chineado. Varias veces me han preguntado si me arrepiento de elegir el periodismo como profesión. Suelo responder con un rotundo NO. Yo crecí escuchando la radio mientras trabaja en labores agrícolas con mi padre y madre. Soltaba el radio únicamente cuando iba a la escuela. Como cosa del destino escuché la primera edición del programa radial Onda Local, sin imaginar que, siete años más tarde, sería parte de su equipo y su director. Yo me conocía la programación de todas las radios en Nicaragua y siempre prefería programas de opinión y debates. Mis primeros años en el periodismo fueron en Radio La Nandaimeña, una emisora comunitaria que me abrió sus puertas y me permitió llevar a la radio las problemáticas sociales del municipio de Nandaime, en Granda. Recuerdo que yo dejaba cartas de opinión en el buzón de la radio. Un día, me invitaron a la radio para participar de un programa. Sin imaginarlo, me integré como voluntario al equipo, ahí crecí y aprendí. Tuve la oportunidad de conocer experiencias de radios comunitarias en Canadá, El Salvador y Perú. Estudié comunicación social, con mención en Radio y Televisión, en la Universidad Centroamericana(UCA), cerrada y confiscada por el Estado de Nicaragua en 2023. El periodismo me ha convertido en una persona sensible y comprometida con las causas sociales y los derechos humanos. La caracterización más aproximada a mi personalidad la ha hecho el profesor Guillermo Cortes Domínguez:“Julio es bajito, quizás por eso muchos colegas le dicen Julito, aunque podría ser por su carácter reposado, tranquilo y personalidad sencilla. Es un hombre modesto al que no le gusta exponerse ante la opinión pública, aunque tiene que hacerlo como periodista que es. Escribe con rigor y de manera eficiente”. Escribir desde la distancia es difícil. Se pierde la capacidad de observar, de recuperar los elementos narrativos y descriptivos que sólo se logran si uno está en el lugar de 51 los hechos. Aun así, el periodismo exiliado es la última gota de libertad que nos queda en Nicaragua, por eso no se calla y sigue resistiendo , haciendo esfuerzos extraordinarios por seguir informando a pesar de la represión y del cierre de los medios tradicionales en Nicaragua. El exilio no es lo que uno desea, pero nos ha permitido seguir con vida, libres e informando. 52 EL EXILIO ES AFERRARSE A LA LIBERTAD EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO DEL BÉISBOL A LAS SALAS DE REDACCIÓN, DE LA RADIO AL CIBERESPACIO Luis Eduardo Martínez ¿Vas a ser periodista, como tu papá? Durante mi niñez y adolescencia, infinitas veces escuché esa pregunta de familiares y un montón de gente de mi ciudad natal, Matagalpa, en el centro de Nicaragua. La respuesta siempre fue la misma: “No me gusta”. Si caso, yo sería abogado. Recuerdo los días en que observaba a mi padre partir hacia zonas de guerra, en la década de los 80, durante el primer régimen de Daniel Ortega, y luego, en los 90, a zonas donde había grupos rearmados en proceso de desarme. Él era corresponsal de La Prensa, el principal periódico del país, y dirigía sus propios programas informativos en emisoras locales. En esas etapas, el periodismo nunca estuvo en mis planes. Mi mundo giraba en torno al béisbol, el deporte que practicaba con mis primos en la empinada y maltrecha calle de macadán donde vivíamos, o en un campo a orillas del río Grande, en el sector suroeste de la ciudad. Sin embargo, el destino, astuto como siempre, tenía otros planes para mí. Al iniciar la secundaria, disminuyeron los permisos de mis padres para jugar beisbol. Las clases eran la prioridad. En ese tiempo, el calendario del campeonato nacional de beisbol coincidía con el de las vacaciones escolares. Cuando no podía ir al estadio, me quedaba escuchando la radio y anotaba los partidos. Conocía a grandes rasgos la simbología para registrar en una hoja cada incidencia en el juego. 53 Cierto día fui al estadio llevando una hoja de anotación y, por un giro inesperado, me encontré colaborando con un narrador de la única emisora de la ciudad que transmitía los partidos. Surgió así el entusiasmo por ir más al estadio y estar ayudando en las transmisiones. A medida que ayudaba a los narradores a anotar los partidos y recibía mis primeros “pagos”, me aventuré a escribir algunos artículos para las secciones deportivas de los diarios del país. Descubrí el poder de contar historias. Sin embargo, mi enfoque académico seguía siendo estudiar leyes. Siendo adolescente y siempre vinculado con el beisbol, me atreví a narrar ese deporte para una emisora en Matagalpa y, desde el estadio Chale Solís, lo hacía también para emisoras en Managua, lo que me permitió ser uno de los miembros fundadores de la entonces Asociación, hoy Círculo de Cronistas Deportivos de Matagalpa. Considerando que yo estaba“familiarizado” con la radio, en una ocasión mi padre me encomendó ir a la emisora para garantizar que los anuncios se emitieran en el programa que él dirigía. La petición se volvió frecuente, cada vez que él debía salir a coberturas periodísticas en zonas alejadas. Surgió así la“espinita” por el periodismo, aunque, al terminar la secundaria en el prestigioso Colegio Diocesano San Luis Gonzaga de Matagalpa, cumplí el anhelo de estudiar la carrera de derecho, alternando entre clases, transmisiones de beisbol —entonces bien remuneradas— y colaborando ocasionalmente con papá en su programa y enviando algunas notas deportivas a La Prensa. Cerca de convertirme en abogado, recuerdo que don Tito Rondón(q.e.p.d.), entonces editor de la sección deportiva de La Prensa, me solicitó escribir un perfil sobre Bladimir Antonio Martínez, un joven lanzador zurdo de Matagalpa que había sido firmado por los Astros de Houston y que en 1997 fue enviado a jugar a Venezuela. Aunque ese mismo año alcancé la meta académica propuesta desde niño, crecía en mí el interés por dedicarme al periodismo deportivo y debía buscar la manera de profesionalizarme en ese campo. Unos años después fui contratado como corresponsal en Matagalpa de La Noticia, un periódico de vida efímera en Managua y donde tuve la oportunidad de coordinar y escribir el suplemento regional quincenal Perlas y Brumas, de 16 páginas en tamaño tabloide y con temática exclusivamente de la región de Matagalpa y Jinotega, en el Centro-Norte de Nicaragua. El verdadero desafío llegó en junio de 2002, cuando fui contratado por La Prensa, toda una escuela del buen periodismo, y durante casi 18 años, hasta finales de enero de 2020, tuve allí otra familia y mis escritos encontraron su hogar en las páginas de ese diario, confiscado posteriormente por el régimen Ortega Murillo. 54 DEL BÉISBOL A LAS SALAS DE REDACCIÓN, DE LA RADIO AL CIBERESPACIO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Sin embargo, mi camino no estaba trazado únicamente por las líneas de tinta en papel. Continuaba como narrador de beisbol en una emisora de Matagalpa en la que también me pidieron dirigir el área de prensa. El derecho me era utilísimo, principalmente en la cobertura de temas judiciales, pero, sumado a diplomados posteriores con universidades extranjeras y nicaragüenses en periodismo de investigación, matemáticas para periodistas y periodismo de datos, influyó en la necesidad de hurgar y profundizar en los temas cotidianos. Por invitación del entonces obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano Pérez, ahora obispo de la Diócesis de Granada, el 5 de mayo de 2008 fundé la Revista Informativa Mosaico, transmitida en la católica Radio Hermanos. Los oyentes muy pronto advirtieron la audacia conceptual del programa, convirtiéndolo en el espacio informativo más escuchado en Matagalpa en un contexto de censura creciente desde un año antes, cuando Ortega regresó al poder. El programa como tal cerró en 2011, pero Mosaico, de inmediato, se convirtió en micronoticieros que difundían 43 emisoras del país. Con el tiempo, el mundo digital se convirtió en nuestro nuevo campo de batalla para contrarrestar la censura. En febrero de 2015 fundé Mosaico Comunicaciones y Servicios Informativos(Mosaico CSI), un medio digital, independiente y comprometido con la autenticidad y la memoria histórica de la región de Matagalpa y Jinotega, caracterizado por su pasión por el periodismo comunitario, de cercanía e investigaciones exhaustivas. A partir de 2018, la historia de Nicaragua, ensangrentada por los múltiples crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen Ortega Murillo, es ampliamente conocida. La persecución contra medios y periodistas independientes tuvo una nueva arremetida en 2021 y, en junio de ese año, tuve que salir del país que tanto amo y al que espero regresar pronto. Nada fácil es la vida en suelo extranjero, lleno de nostalgias. Pero, la conexión, cercanía y confianza con la gente, cultivada desde mis primeros pasos en los medios de comunicación con las transmisiones de beisbol, ha sido clave para continuar, desde afuera, haciendo periodismo y contando lo que pasa en Nicaragua, particularmente en Matagalpa y Jinotega. Así, de los campos de béisbol a las salas de redacción, de las ondas de la radio al ciberespacio, mi vida se ha entrelazado con las historias de mi tierra. Y en cada palabra escrita, en cada transmisión, continúo trazando la verdad, desafiando la censura, ahora desde el borrascoso exilio. PD. He aquí algunos premios y reconocimientos que me reconocen y alegran el alma. Reconocimientos de asociaciones gremiales, instituciones públicas y privadas, 55 así como organismos no gubernamentales, por la labor periodística realizada en Matagalpa: Periodista de mayor credibilidad en el departamento de Matagalpa, según las encuestas de consumo y credibilidad de medios, realizadas por la Universidad de Ciencias Comerciales(UCC) en los años 2004, 2005, 2006 y 2012. Premio Nacional de Comunicación por los Derechos de la Niñez en la Categoría PRENSA ESCRITA, otorgado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Universidad Centroamericana(UCA) – Diciembre de 2010 Premio Nacional de Comunicación por los Derechos de la Niñez en la Categoría RADIO otorgado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia(UNICEF) y la Universidad Centroamericana(UCA) – Diciembre de 2010 Premio Nacional María José Bravo In Memoriam(recomendado ganador por Jurado Internacional) en la Categoría Radio – 2011. Periodista más destacado en Matagalpa, categoría Prensa Escrita, otorgado por el Círculo de Cronistas Deportivos de Matagalpa – 2014 y 2017 Primer lugar en Premio Nacional de Periodismo en la Categoría de Prensa Escrita otorgado por la Unión Europea y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) – 2015. Periodista más destacado en Matagalpa, categoría Prensa Escrita, otorgado por el Círculo de Cronistas Deportivos de Matagalpa – 2017 Primer lugar del Premio de Comunicación por los derechos de la niñez, categoría Prensa Escrita, otorgado por Unicef- 2018. Miembro del equipo Finalista categoría cobertura en la novena edición del Premio Gabo de Periodismo- 2021 56 DEL BÉISBOL A LAS SALAS DE REDACCIÓN, DE LA RADIO AL CIBERESPACIO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO MARTHA IRENE SÁNCHEZ Y SU COMPROMISO CON EL PERIODISMO Y LA ORGANIZACIÓN GREMIAL Julio López Miraba los reportes que, desde los departamentos de Matagalpa y Jinotega en el norte de Nicaragua, hacía la periodista Martha Irene Sánchez Torrez en TV Noticias de Canal 2, fundado el 17 de abril de 1995. Fue el noticiero ícono de Nicaragua antes del boom de la nota roja. Conocí a Martha Irene en un taller de periodismo en Managua, pero fue durante un encuentro psicosocial con periodistas exiliados en Costa Rica que logramos tener una comunicación más cercana. Durante esa actividad, el 12 de mayo de 2019, se fundó en Costa Rica el capítulo de la organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua(PCIN). Martha Irene e Ileana Lacayo (Bluefields, Nicaragua, 28 de julio de 1974 – Bluefields, Nicaragua, 29 de abril de 2022) asumieron el liderazgo de esta organización. Martha Irene Sánchez nació el 20 de octubre de 1980 en el municipio de San Ramón, Matagalpa. Inició su carrera periodística en Stero Yes, emisora a la que se integró en 2003, meses después de culminar la carrera de comunicación social, lo que le permitió vincularse con las comunidades. En 2004 se integró como corresponsal de Canal 2, donde trabajó 11 años, los cuales marcaron su vida y trayectoria profesional. Cuando fue a la entrevista de trabajo le preguntaron si tenía equipos-cámara y micrófono-. Ella respondió que sí. Cuando le informaron que había sido seleccionada no tuvo otra alternativa que prestar los equipos, mientras conseguía los propios. Trabajar en Canal 2 era su sueño y no iba a renunciar a esa oportunidad. Martha Irene hacía el trabajo de cinco: Reportera, camarógrafa, locutora, editora y hasta llevaba el casete a la terminal de buses para enviarlo a Managua. En Matagalpa y Jinotega una actividad no empezaba si la móvil de Canal 2-como le llamaban a Martha Irene-, no había llegado. Claro, no había quien no quisiera salir en televisión nacional y, por su puesto, en Canal 2. 57 A inicios de 2015 concluyó su corresponsalía al confirmar que la familia de Daniel Ortega y Rosario Murillo había comprado el Canal 2. Posteriormente, se dedicó a realizar consultorías de comunicación para organizaciones que desarrollaban iniciativas comunitarias en Matagalpa y Jinotega, principalmente sobre agua y saneamiento. En 2018, el obispo de la Diócesis de Matagalpa, Rolando Álvarez,-a quien el régimen de Daniel Ortega condenó a más de 26 años de cárcel, lo privó de la nacionalidad nicaragüense e inhabilitó para ejercer la función pública por supuesto“menoscabo a la integridad nacional, propagación de noticias falsas y desacato a la autoridad” y finalmente lo desterró hacia Roma-, le ofreció la jefatura de prensa de TV Merced y le dio autonomía para conducir la línea editorial del canal. Desde TV Merced, cerrado por el régimen de Daniel Ortega en junio de 2022, Martha Irene y el equipo del canal dieron cobertura a la agenda ciudadana y a la crisis sociopolítica del 2018. El pueblo matagalpino, considerado un bastión del sandinismo, se reveló contra Daniel Ortega y Rosario Murillo. Se sumó a las manifestaciones; marchas, cierres de carreteras y calles para exigir justicia y libertad. La policía y civiles armados reprimieron estas protestas, dejando 355 personas asesinadas en todo el país. En ese contexto, el ejercicio del periodismo se volvió una profesión de altísimo riesgo. En 2018, la incertidumbre y el miedo predominaba en cada cobertura. En diciembre de 2018, fueron detenidos los primeros periodistas en Nicaragua , por lo que el clima de tensión aumentaba. Martha consideró que su vida, libertad e integridad estaban seriamente comprometidas por lo que renunció a TV Merced. “En los últimos meses de 2018 se ejerció esta profesión con mucho miedo por la hostilidad que había. Las instalaciones del canal TV Merced estaban casi a la par de la casa departamental del Frente Sandinista de Liberación Nacional(FSLN). Salir a reportear o traer fuentes al canal, era super riesgoso tanto para las fuentes como para el equipo de reporteros”. En los primeros días de enero de 2019, a solicitud de su familia, buscó refugio en Costa Rica. Martha Irene salió atravesando naranjales. Iba disfrazada tratando de que nadie la reconociera, pero una señora a la que ella había entrevistado unos días antes, logró identificarla. ¡Adiós Martha Irene, nos vemos más adelante!, le dijo. Quedar al descubierto le dio canillera-miedo-, dice Martha. Éste se intensificó cuando escuchó sirenas. Se trataba de un operativo policial costarricense. Martha Irene vio al guía que la acompañaba desaparecer en cuestión de segundos. Ella se acostó en el monte alrededor de una hora. Cuando las sirenas se alejaron, salió de su escondite y cruzó la frontera. ¡Que dicha!, como dicen en Costa Rica, que una tía pudo recibirla. Su tía creyó que Martha Irene llegaba en busca de trabajo, igual que centenares de nicaragüenses que 58 MARTHA IRENE SÁNCHEZ Y SU COMPROMISO CON EL PERIODISMO Y LA ORGANIZACIÓN GREMIAL EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO migran a este país en busca de mejores oportunidades. Le consiguió un trabajo en un supermercado, donde estuvo por poco tiempo, porque lo suyo era el periodismo. Al llegar a Costa Rica, Martha Irene ni siquiera sabía que podía solicitar refugio. Con el tiempo, se fue conectando con otros periodistas exiliados: Gerald Chávez, Héctor Rosales e Ileana Lacayo. Poco a poco armaron redes de solidaridad y se reunían en una organización de derechos humanos donde hacían voluntariado. Ahí les daban para el pasaje del bus y la comida. Martha Irene y un grupo de periodistas en el exilio fundaron República 18, un medio digital que les permitió seguir informando sobre lo que seguía ocurriendo en Nicaragua. El nombre del medio rinde tributo a la Nicaragua que tuvieron que dejar forzadamente y al 18 de abril de 2018 , fecha en la que estallaron las protestas cívicas en Nicaragua. Martha Irene afirma que, ha encontrado en otras y otros periodistas en el exilio, esas redes de apoyo que renuevan su compromiso para seguir informado, a pesar de las múltiples dificultades y de las agresiones. Y volver, volver, volver a Nicaragua otra vez El 25 de noviembre de 2019, Día Internacional de Lucha contra las violencias hacia las mujeres, un grupo de nicaragüenses exiliados conformado por estudiantes, familiares de víctimas de la represión y periodistas volvió a Nicaragua. Cada quien lo hizo bajo su propia responsabilidad ante la falta de garantías para un retorno seguro. Martha Irene era parte de ese grupo. El retorno fue una acción política promovida por el periodista Carlos Fernando Chamorro, director del medio digital Confidencial, cuenta Martha Irene. Para ella, fue la oportunidad de regresar al país y reencontrarse con su niña. La hija de Martha Irene había quedado bajo el cuido y cariño de su familia, pero ella siempre estuvo pendiente y garantizando que no le faltara educación, salud y alimentación. Pero, en el fondo, sentía culpa porque tenía la sensación de haberla abandonado. Martha Irene regresó a Nicaragua de manera sigilosa. Calculó que la atención estaría centrada en Carlos Fernando Chamorro, circunstancia que aprovecharía para salir discretamente del aeropuerto. En efecto, los periodistas que dábamos cobertura nos concentramos en entrevistar a Chamorro. Martha Irene vestía de negro, con una chaqueta azul, cargaba una mochila gris y negra; en una de sus manos llevaba una laptop y con la otra arrastraba su maleta negra. Mientras Carlos daba declaraciones a la prensa nacional e internacional, ella salió apresuradamente del aeropuerto. “Estoy regresando a mi patria después de casi 11 meses de exilio en Costa Rica para ejercer mis derechos constitucionales, aunque en Nicaragua exista un estado de excepción de facto que ha conculcado la libertad de prensa, la libertad de expresión, la libertad de movilización”, dijo Chamorro. 59 Aunque en ese momento no pude conversar con Martha Irene, sabía que ella compartía la idea de que el retorno a Nicaragua no le garantizaba seguridad. De hecho, no regresó inmediatamente a San Ramón, Matagalpa, y cuando lo hizo, la pasaba encerrada en su casa, escribiendo para República 18. HUIR POR SEGUNDA VEZ El celular sonaba y sonaba. Las llamadas provenían de un número desconocido, pero era tanta la insistencia que Martha Irene decidió contestar. Era una de esas llamadas anónimas que han salvado de la cárcel a decenas de personas nicaragüenses. “Martha Irene van por vos, no te dejés agarrar”, le alertó. El mediodía del 7 de junio 2021, Martha estaba en su casa, terminando de escribir un artículo periodístico sobre la historia de exilio de un excarcelado político, sin saber que, en los minutos posteriores, era ella la que tenía que tomar, una vez más, la difícil situación de exiliarse. Ese día, Martha pensó que no se salvaría de cárcel. La policía ya estaba muy cerca de su casa. Como si se tratase de una película, un carro se parqueó afuera de su casa y empezó a pitar. Martha Irene, una mujer creyente, dice que fue como un ángel caído del cielo.“Martita subite, no te dejés atrapar”, le gritaba una amiga, quien bajo todo riesgo, llegó a rescatarla. Recuerda que sólo le dio tiempo de cambiarse de ropa y tirarle una tarjeta de débito a su hija y decirle“vos te sabés el PIN”, para que saquen dinero por si me llevan presa. La amiga de Martha, quien se conocía todos los caminos de San Ramón como la palma de su mano, logró burlar los retenes policiales y poner a salvo a Martha Irene. Antes de exiliarse por segunda vez, Martha Irene estuvo desplazada internamente, mientras armaba su plan de salida. Una organización costarricense que conocía la situación su situación de riesgo decidió acogerla temporalmente. Yo también, sería recibido por esta organización. Martha salió por un punto ciego de la frontera con Honduras. En cambio, yo decidí salir por el puesto fronterizo de Peñas Blancas, aunque sabía que era una decisión de alto riesgo. “Volví a tocar las puertas de un país hermano en busca de refugio, de seguridad, de una vida que me fue arrebatada para seguir construyendo y soñando en un pedazo de patria que no sólo me vio nacer, sino que amo hasta lo más profundo de mis huesos”, escribió Martha Irene. Y agregó:“ Después de casi año medio de haber retornado al calorcito de mi pueblo, a la algarabilla de mi gente y al amor de mi familia, de manera abrupta me tocó cambiarme de ropa, empacar mi posibilidad de ponerme a salvo y huir en busca de libertad (...) No hubo tiempo de nada, ni de despedida, ni de empacar, ni siquiera tener un lugar donde ir. De hecho, lo único que vino a mi mente fue esperar 60 MARTHA IRENE SÁNCHEZ Y SU COMPROMISO CON EL PERIODISMO Y LA ORGANIZACIÓN GREMIAL EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO que llegaran por mí y dejarme arrestar(secuestrar), no veía otra salida, hasta que a mi alrededor empezó a retumbar la palabra“no te dejes atrapar” y fue el momento en que mi red de apoyo, a la que yo llamo mis“ángeles” empezaron a aparecer”. Temblando, pero sin dejar asomar lágrima alguna, Marta abordó el vehículo que significó su salvavida.“Ese vehículo en marcha acelerada me fue alejando de lo que por más de 40 años fue mi hogar. Logré llegar a una casa de seguridad lejos de mis captores y ahí permanecí por casi 15 días, en los que me resistía a volver a abandonar mi terruño, hasta caer en conciencia que no sólo se trataba de mi seguridad, sino la de mi familia y además la imposibilidad de continuar ejerciendo mi profesión. Así que finalmente llegó el momento de la decisión que ya había experimentado en 2019, volver a salir forzosamente y de manera irregular de mi país”. Martha Irene llegó a la medianoche del 21 de junio de 2021 por segunda ocasión a Costa Rica. Ese día, fueron detenidos los periodistas Miguel Mora y Miguel Mendoza. Yo empacaba mi maleta para viajar al día siguiente. Apenas se vio a salvo y en libertad, Martha Irene dice que el“momento de desempacar los miedos y la desesperanza” e inmediatamente retomó sus luchas y compromiso con el periodismo y con la verdad. Seis meses después de aquella medianoche fría y sin nadie que la recibiera llegó el momento de pasar un fin de año lejos de su familia y de la Nicaragua Nicaragüita. Esa que, según Martha Irene, encuentra en olores, sabores y colores que Costa Rica posibilita por su cercanía y por la realidad migrante que reúne a cientos de miles de compatriotas. “Este nuevo exilio duele tanto como el primero; sin embargo, abrazo la esperanza de volver a mi pueblo. Mientras llegue ese momento seguiré ejerciendo mi labor periodística en libertad, contando la verdad, posibilitando la denuncia ciudadana y resistiendo con alegría ”, menciona. En el exilio Martha logró reunirse con su hija, lo que le ha dado más fuerza y energías para continuar. El periodismo y el exilio le han dado la oportunidad de ser parte del equipo del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística(CLIP) y de la Red Centroamericana de Periodistas. Martha Irene ha apostado al fortalecimiento de la organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua(PCIN) que, bajo su liderazgo, logró constituirse legalmente en Costa Rica. Martha Irene agrega que, cuando eligió ser periodista lo hizo motivada por las realidades de la gente. Para ella,“hacer periodismo desde el exilio significa aportar a la búsqueda de la verdad, porque desde el periodismo, de una u otra manera, se contribuye a la democracia, porque defender la libertad de prensa y la libertad de expresión, es también defender la democracia”. 61 EL SONIDO MÁGICO DE LA RADIO FUE MI MAYOR INSPIRACIÓN” Roberto Mora La psicóloga me pidió que imaginara el Roberto niño. Confieso que, a pesar de ser comunicador, siempre me cuesta hacer una atractiva descripción, pero trataré de dar algunas pinceladas. Después que dejé el aula de clases cuando cursaba la primaria en Managua en los 80, quizás, cansado por las burlas de los niños por mi discapacidad, me quedé con mi único círculo de amigos de mi barrio. Mi ambiente de hogar, sin televisión, mucho menos que imaginara en esa época el internet, pero eso sí, con el sonido mágico de la radio que fue mi mayor inspiración para lo que soy ahora. El cuadro dramático que todavía existía en muchas radios en la época de los 80, me llamó la atención. Algunas radionovelas todavía sonaban, además de los cuentos del legendario Pancho Madrigal, Lencho Catarrán, la historia de una Canción y uno de las mejores producciones radiales que recuerdo: Estampas de la Pasión de Radio Católica de Nicaragua, cautivaron mi total atención y gran admiración por las grandes voces que todavía se escuchaban en la radiodifusión de la época. “Yo quiero ser locutor” decía, pero si ni estudiaba. Más bien mis amigos de barrio se burlaban de mí, porque decían que yo era burro por haber abandonado la escuela. Una vez que llegó doña Violeta Barrios al poder en 1990, me propuse buscar una radio, pero estaba claro que, si no estudiaba, no lo lograría. Fue así que, con muchas dificultades y obstáculos, logré volver a un aula de clase para cursar la primaria acelerada(dos grados en un año). Luego, nada ni nadie detuvo mi entusiasmo. Sabía lo que quería, y para ello, debía ser un buen estudiante. Así mi lo propuse para poder tener acceso a becas porque mi familia era de escasos recursos. Cursé mis estudios de secundaria, y logré entrar a la carrera de Comunicación Social, en la UCA en 1997, la mejor universidad en la enseñanza para dicha materia. 62 EL SONIDO MÁGICO DE LA RADIO FUE MI MAYOR INSPIRACIÓN” EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO Fue una época inolvidable, estaba cumpliendo mi sueño de estudiar una carrera para ingresar a una radio, pero lógicamente ya en la universidad mis parámetros, mis metas se ampliaron a mejores objetivos. El sueño por ser un locutor, se transformó en el objetivo de ser un periodista. Un inicio duro, presté dinero para poder matricularme, muchas veces no tenía para el pasaje, mucho menos para comprar alimentos que permitieran quedarme para hacer los trabajos del siguiente día, por lo que me gané la gastritis. Algunas veces viajé casi colgado en la puerta de la ruta 110 porque debía entrar a las 7 de la mañana a la universidad y coincidía con la llamada hora pico. Todo el mundo va al trabajo o su centro de estudios en ese lapso. La meta por mis estudios fue alcanzada y sin querer queriendo ya con mi título, acepté que una amiga de mi hermano(doña Margarita) me recomendara a la mejor radio de la zona norte de Nicaragua, Radio ABC Stereo de Estelí. Su director Javier Rodríguez, me aceptó para formar parte de un equipo de periodistas que hacían un noticiero para el que le hice una propuesta de reorganización, como la de establecer y definir secciones para aprovechar la audiencia de otros departamentos. Desde el 2 de marzo de 2002 inicié mis labores como periodista de Radio ABC de la ciudad de Estelí, adonde me mudé de Managua, llevando conmigo solo una almohada y contando con el apoyo de la amiga de mi hermano que me dio posada, la de mi excuñada y mi sobrino que me ayudaban con los alimentos. En Estelí me casé civil y por una iglesia pentecostal. En 2007 nació mi primer gran alegría, mi hijo Adriel Mora cuando ya tenía adelantada la construcción de mi pequeña casita, también ese año inicié la entrega de las primeras notas informativas para ingresar como corresponsal del diario La Prensa. En 2010 nació mi otra alegría, mi niña Nicole. Las cosas marchaban muy bien hasta 2008, cuando el gobierno sandinista de Daniel Ortega comenzaba a dar señales del totalitarismo, de su animadversión contra los periodistas. Toda publicidad fue limitada, la información mucho más limitada y poco a poco fueron impidiendo que ingresáramos a las instituciones públicas. Los periodistas estábamos bajo un nuevo régimen, cada vez más hostil a la prensa independiente y tratando de todas las formas de reclutarnos a favor de su propaganda. En 2018, las cosas ya habían ido demasiado largo, pues no solo los periodistas estábamos siendo afectados en nuestras libertades y en nuestra economía, también los ancianos y con la represión de los estudiantes. El hecho de haber documentado la peor represión en nuestro territorio que causó muertes, heridos, exiliados, nos converti ó , también, en el blanco de los ataques. 63 Después de los robos, amenazas de paramilitares y policías, asedios de funcionarios, requisas, intentos de detención, citatorias, no tenía otra alternativa. En junio de 2021, tuve que dejar mi casa donde estaba con mi madre y mi hijo, dejar a mi hija para quienes había sido el principal sostén. Atravesar las fronteras por lodazales con enorme temor de lo que pudiera pasar en el camino, huyendo como si fuera un delincuente, ha sido una experiencia triste que causó también el derramamiento de mis lágrimas. En mi exilio no he estado sin techo, gracias a Dios he tenido alimentos, aunque a veces puedan escasear, pero el no estar en mi país es siempre una desventaja. Ya no soy el mismo. En Estelí era el licenciado, el periodista Roberto Mora parte del equipo de dos medios de comunicación de mucho prestigio. Tenía mi amada madre, mis niños, y hasta mi pareja. Mi mamá no expresaba sus emociones para no preocupar a sus hijos, pero nuestra separación evidentemente le afectó mucho. Ella se me murió a los dos meses de haberme venido al exilio. No pude despedirme de ella. Luego mi hijo que tuvo que cambiarse de ambiente. Ya no estaba conmigo en su casa con sus amigos y su abuelita que lo quería mucho. No soportó el golpe por más que quise alentarlo para un nuevo comienzo conmigo, aunque sea en este país ajeno. Mi niño tenía 16 años cuando también se me fue. Tampoco lo pude despedir, ni siquiera pude estar con él para protegerlo. Solo me queda mi niña, pero me parte el alma porque también veo difícil estar a su lado, mientras siga en este exilio donde cada día es una lucha por reinventarme. 64 EL SONIDO MÁGICO DE LA RADIO FUE MI MAYOR INSPIRACIÓN” EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO UNA HERIDA LLAMADA EXILIO Wendy Ponce Ch. El frío me cala los huesos, me abrigo y camino cerca de la Plaza de la Cultura, en San José, Costa Rica. Este próximo diciembre cumpliré otro año de estar en el exilio, me suena irreal el tiempo que me ha tocado vivir lejos de mi Nicaragua. Salí sin dinero, con una maleta de ropa y con la seguridad que regresaría al mes siguiente, una ilusión que me daba consuelo, pero que con el tiempo se convirtió en un pesado fardo. He posado en varias casas de familias nicaragüenses y de otras nacionalidades que incluso no me conocían, pero la solidaridad fue más grande y me abrieron sus hogares, una de las experiencias positivas en este periplo obligado. Me fui de Nicaragua en diciembre de 2018, siendo la encargada del área de comunicación del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, organización con más de 30 años trabajando en mi país y que fue cancelada junto a 8 ONG ese año. Perdí no solo mi trabajo sino la vida que había tejido hasta ese momento. Antes había trabajado en El HOY, La Prensa y El Nuevo Diario, periódicos nicaragüenses en donde ejercí como periodista, editora de sección y de cierre. He tenido dos grandes pasiones en el periodismo, la primera la prensa escrita y la segunda la radio. Esta última me hizo fundar una emisora comunitaria, Radio Camoapa, en el centro de Nicaragua. En esa época tenía 26 años y logré junto a un equipo de jóvenes e inexpertos comunicadores y locutores llevarla a ser una de las emisoras locales más escuchadas de la región central del país. Es por lo que nunca, en todos estos años como profesional de la comunicación, pensé que dejaría el país para salvaguardar mi vida y la de mi familia. Siendo una periodista, y con el pasar de los años defensora de derechos humanos, podría haber imaginado que Nicaragua se sumiría en un torbellino de represión e impunidad contra un pueblo aguerrido y libertario. 65 SIN PAPELES En mi primer año de exilio realicé diversos oficios para subsistir en lo que podía siendo una persona“sin papeles”: limpiando casas, cuidando niños, niñas y ancianas, en ocasiones me encerraba en el baño a llorar cuando ya no podía contener las lágrimas, extrañaba a mi familia, mi trabajo, mi vida en Nicaragua. Había momentos que despertaba y veía mi imagen en el espejo, era como experimentar una vida paralela, era yo sin serlo, como que si lo vivido hasta ese momento, era solo un vago sueño. En estos 28 años ejerciendo el periodismo, trabajar en mi carrera era la normalidad, podía escoger proyectos, medios, enfoques, y hacerlo desde el periodismo comunitario, cívico o digital me llenaba. Ahora comprendo lo que es no solo estar sin trabajo, sino enfrentarte a las barreras de estar o no con una migración regular, del idioma, la discriminación y hasta el racismo. Sin duda hay un parteaguas de mi vida(y la de toda Nicaragua) antes y después de abril 2018. Es una de las experiencias personales y profesionales que me marcaron, cuando vi al pueblo de Nicaragua unirse a una sola voz para exigir respeto de sus derechos humanos y la reacción desmedida del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de mandar a matar a manifestantes desarmados. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Cidh, contabiliza a la fecha al menos 355 personas asesinadas y cientos más lesionadas. Después de abril 2018 aumentaron los riesgos de mi trabajo, primero dejé de trabajar para Editorial La Prensa por recortes de personal, estuve realizando consultorías en diversos espacios hasta que se me dio la oportunidad de integrar al equipo del Cenidh, sabía de los riesgos, pero acepté no solo por mi compromiso con el periodismo, sino por realmente poder hacer algo más por mi país y las familias de víctimas de la represión. PERSECUCIÓN Y EXILIO No fue fácil para el equipo del Cenidh: dificultad de acceso al centro de trabajo por parte de oficiales de la policía(requerimiento de cédula, revisiones constantes, toma de fotos, etc.) Asedio y persecución a las distintas áreas de cobertura, fui sujeta de amedrentamiento e interrupciones del trabajo por parte de agentes policiales y paramilitares. Tomar rutas alternas para desplazarme hasta mi casa se volvió una nefasta rutina. En ese diciembre de 2018 incrementó la persecución contra las personas que laboramos en el Cenidh. Las agresiones incrementaron, no solo para el equipo de defensores y defensoras, a periodistas y medios les tocó vivir agresión tras agresión. El 21 de diciembre 2018 66 UNA HERIDA LLAMADA EXILIO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO la Policía allanó el canal televisivo 100% Noticias y encarceló arbitrariamente a los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda, quienes estuvieron seis meses encarcelados. Días después se tomaron las oficinas de los programas de televisión Esta Semana y Esta Noche, y del medio digital Confidencial el 27 de diciembre. En un intento por ejercer el periodismo el equipo volvió a Nicaragua y la oficina de estos medios fue allanada nuevamente en mayo de 2021. Para esta fecha más de la mitad del personal del Cenidh se había desplazado de manera forzada fuera del país. En mi caso el campanazo final de alerta vino por la visita de un par de policías de tránsito y personeros del llamado Consejo del Poder Ciudadano, CPC, en el barrio donde vivía, quienes llegaron preguntando quién era yo y acerca de mi trabajo. Sabía por diversas fuentes que había una lista donde mi nombre y el de mis colegas defensores estaba y al acercarse tanto intuí que querían apresarme. Tenía que irme del país para resguardar mi integridad física. En ese momento lo más difícil fue dejar a mi familia, en particular a mi hija adolescente. Me interrogaba sobre qué país le estaba dejando, qué opciones tendría ella para terminar de formarse como profesional, sobre todo me aterraba que la dañaran de cualquier forma por ser mi hija o peor que al ingresar a la universidad por ejercer su derecho a protestar, al igual que los jóvenes en 2018, fuera apresada o en el peor de los casos, herida, desaparecida o asesinada. Estudié en la Universidad Centroamericana, UCA, comunicación social, me enorgullece decirlo y saber que soy parte de ese conglomerado de profesionales que nos graduamos en carreras que luego se convirtieron en una forma de vida no solo para la satisfacción personal, sino para contribuir con nuestra comunidad. En mi caso, era una estudiante que venía de la ciudad de León, a 90 kilómetros de la capital, y estudié gracias al 6% que sale del presupuesto de la república, un derecho consignado en la Constitución Política de Nicaragua que beneficia a estudiantes sin recursos económicos para llegar a una universidad. Salí de la UCA con los conocimientos para ejercer mi profesión y con las bases para ser una ciudadana consciente que debe aportar su contribución para hacer del país el mejor lugar donde vivir. Con satisfacción puedo decir que mi experiencia en la docencia fue en principio una oportunidad que me dio el decano de la facultad de Ciencias de la Comunicación, el doctor Guillermo Rothschuh Villanueva. El mismo autor de libros sobre periodismos y derecho a la comunicación, a la libertad de expresión y de prensa, quien fue censurado en 2024 e impedido de presentar su última obra literaria. En aquel tiempo con tan solo 22 años, recién graduada y siendo de las primeras tres mejores estudiantes de la carrera, inicié siendo docente adjunta de la cátedra abierta junto al profesor Rothschuh Villanueva, un reto enorme y al final logré especializarme gracias a diversos postgrados sobre metodologías de la enseñanza superior. 67 Logré dar clases a estudiantes de periodismo, filología y comunicación no solo en la UCA, sino también en la Unan Managua, la UCC y el American College. Conocí a varios estudiantes hoy profesionales de la comunicación en el exilio. Tengo colegas en Nicaragua bajo anonimato o peor que han dejado el periodismo para evitar la cárcel. Un caso que me duele hasta el tuétano es la desaparición forzada de Fabiola Tercero, una joven periodista en temas culturales y ambientales, quien desde el 12 de julio de 2024 se la llevaron de su casa sujetos vestidos de policías . Desde entonces demando junto al gremio de periodistas especializada saber sobre su estado y sobre todo su libertad. Por eso cuando cierran y confiscan a la UCA en 2023 fue un dolor tremendo en el exilio, por ser el lugar donde yo estudié y fui docente, donde mi hija no pudo graduarse y donde a miles de personas le truncaron su sueño de ser profesionales en una de las más prestigiosas universidades de Latinoamérica. DEL TIMBO AL TAMBO Tardé año y medio en pedir refugio, en el fondo me negaba hacerlo porque tenía la esperanza de regresar pronto a mi terruño. Logré por la solidaridad y mi trabajo viajar a varios países haciendo incidencia, sin pago, solo con el apoyo solidario de gente que se animaba a organizar encuentros para que poder exponer lo que sucedía en Nicaragua. Recuerdo que, en mayo de 2018, sin imaginar que me exiliaría meses después, viajé con mi colega Sergio León, periodista de Bluefields y director de Radio La Costeñísima, a Ghana, África, a la conferencia global organizada por la Unesco sobre el Día Internacional de la Libertad de Prensa. No había pasado ni un mes de abril, pero sabíamos que debíamos denunciar lo que estaba pasando en Nicaragua y sobre todo exponer el asesinato del periodista Ángel Gahona, cuando cubría una protesta el 21 de abril. No volvería a ver a mi amigo Sergio, solo nos contactaríamos por celular, pues él seguía en Nicaragua recibiendo asedio y persecución junto a su equipo de la radio, hasta que llegó la pandemia del Covid 19. Lamentablemente las enfermedades crónicas que padecía junto al virus quebrantaron su salud y murió, aunque su caso, como el de miles de nicaragüenses, fue negado y no incluido como coronavirus por el régimen Ortega Murillo. Fue precisamente en la época de la pandemia que decidí quedarme en Costa Rica en 2020, me aquejaban un estrés profundo y una tristeza que afectó mi salud mental y física. Recuerdo que cuando fui a solicitar refugio, lloré mucho, antes, durante y después de mi primera cita en la Unidad de Refugio. Me sentí huérfana, sin patria, y llena de rabia ante esta situación. 68 UNA HERIDA LLAMADA EXILIO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO A Costa Rica le agradezco que poco a poco he logrado una estabilidad en muchos sentidos. Conocí a muchas personas y me reencontré con otras que al igual que yo juntábamos los pedazos de una vida rota marcada por el exilio, pero con fuerzas para seguir denunciando y dándole voz a quienes en Nicaragua sufren los vejámenes del régimen. Aquí me reencontré con mis colegas periodistas y defensores de derechos humanos, algunos de ellos se juntaron y tenían seis meses de haber fundado el Colectivo Nicaragua Nunca Más, una organización costarricense que trabaja documentando casos sobre violaciones a derechos humanos, en particular para la memoria histórica y desde aquí ejerzo mi derecho a defender derechos. UNA VIDA PRESTADA El exilio es duro, lo saben las más de 600 mil personas que han salido de Nicaragua durante estos seis años por la represión indiscriminada , pero no se compara al dolor de las madres y de las familias nicaragüenses que perdieron a sus hijos, hermanos, padres, tíos…, eso me digo cuando siento que no puedo con este desplazamiento forzado. También pienso en las decenas de personas presas políticas, algunas desde 2018 están encarceladas injustamente, y por ellas y millones que no pueden alzar su voz, yo lo hago desde mi exilio. La decisión de irme de Nicaragua para poner mi integridad personal bajo resguardo y la de mi familia se transformó en una sed por exigir justicia y denunciar las constantes violaciones a derechos humanos que se cometen en el país. Con esta idea me armo cada día para ejercer mi profesión. Me queda latente la persecución, el hostigamiento, asedio y el miedo del 2018, pero también la razón, verdad y la lucha contra la impunidad de los crímenes de un régimen que por la fuerza policial y militar se entrona en el poder. A la fecha lamentablemente más de 276 periodistas salimos al exilio . Desde 2021 aumentó la persecución y hostigamiento a través de las inconstitucionales Leyes de Ciberdelitos y Agentes Extranjeros, Traición a la patria, Desnacionalización y más, instrumentos que socaban la libertad de expresión, de prensa y muchos derechos humanos más. Con mis colegas de la Asociación Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua, Pcin, trabajamos voluntariamente para seguir visibilizando las agresiones contra el gremio. Creo que este espacio es sin duda otra de las buenas cosas que nos ha dejado el exilio. Si bien la fundamos en diciembre de 2018, en el exilio se fortaleció más y es la plataforma en donde nos unimos para defender la libertad de expresión y de prensa. 69 Yo me alegro de poder contar con mis colegas y verlos ejerciendo el periodismo, enfrentando miles de retos para subsistir, pero libres, sin un ápice por retroceder, con un empecinamiento por seguir informando y no dejar a Nicaragua en el silencio y la soledad. Es lo que me llena el corazón y me hace sentir que estoy del lado correcto de la historia. 70 UNA HERIDA LLAMADA EXILIO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO RENUEVO MI COMPROMISO CON EL PERIODISMO, A PESAR DEL EXILIO Yahaciela Barrera Soy Yahaciela Barrera y les contaré un poco como inició mi aventura en el periodismo. Siempre dije que mi sueño era ser periodista, aunque lo veía como algo que no iba a pasar porque yo pintaba que iba ser licenciada en contabilidad. Ya tenía un técnico en esa carrera, pero un día viendo el noticiero del canal nacional como a inicios del 2010 y en un reporte de la corresponsal de Bluefields, Ileana Lacayo, salió un correo electrónico institucional en el que me atreví a escribirle y el correo textualmente decían así: “Ileana Lacayo soy Yahaciela de Bluefields. Para mi sos la mejor periodista de Nicaragua. Siempre te he admirado porque mi sueño siempre ha sido ser periodista”. Como a los dos días recibí respuesta de mi admirable periodista.“ Que gusto saludarte Yahaciela. En casa trabajamos un equipo de tres personas cuando gustas te enseño lo que hacemos y de paso me conoces en persona, chavala”. E sas palabras cambiaron mi vida porque llegué a conocerla, aprender y encontré mi profesión, mi pasión y a la persona que fue mi mentora, maestra y amiga por más de 12 años. A la semana de conocer a Ileana y a su equipo de trabajo me invitó a un taller sobre cámara y edición de videos en el municipio de Bocana de Paiwas, Caribe Sur. El taller era de cuatro días, pero estando en ese lugar, a Ileana le aprobaron un proyecto para realizar 4 historias de vidas de mujeres en el Caribe Norte(Siuna, Rositas, Bonanza y Bilwi). La producción tardaría aproximadamente un mes y me invitó a ser parte de esa experiencia. Por su puesto, me tomó por sorpresa porque solo andaba ropa para cuatro días. Sin embargo, no desaproveché la oportunidad; sin dudas, fue la primera y mejor experiencia que tuve en este hermoso mundo del periodismo audio visual. Desde ese momento y hasta en la actualidad, se convirtió en mi pasión. 71 En la Costa Caribe, específicamente en Bluefields, hacer periodismo implica aprender de todo; desde reportear en las calles hasta hacer tu voz en off y editar cuando trabajaba de corresponsal para medios nacionales o cuando había que hacer trabajos especiales. En el 2021, después de la muerte de mi amiga y mentora, Ileana Lacayo, tuve ocho meses sin hacer nada; pero a finales de ese año, empecé a trabajar en radio La Costeñísima en donde laboré como reportera de calle y presentadora del noticiero de radio y televisión. Ahí empezó el asedio y acoso de simpatizantes del Frente Sandinista contra mi persona porque denunciaba los atropellos que se habían venido dando desde el 2018. En el año 2023 el acoso, la persecución y las amenazas se intensificaron . Un día, un sujeto desconocido me amenazó por atrás con un objeto que no pude identificar por el susto. Por ese motivo, renuncié a Radio La Costeñísima a finales de abril 2023. Dos semanas después de mi renuncia se dio la detención y juicio injustificado de una colega de Bluefields. Empecé a recibir llamadas telefónicas diciéndome que yo estaba en una lista en el juzgado y la policía de la ciudad. Consideré que mi seguridad y el bienestar de mi familia corrían peligro. Por ello, salí de forma ilegal de mi país y me exilié en Costa Rica. Fue una experiencia aterradora porque no conocía el camino, lo único que sabía era que un joven me iba esperar en un lugar llamado Cárdenas, para ayudarme a cruzar la frontera de Nicaragua hacia Costa Rica. Llegue a Costa Rica con muchas dudas e incertidumbres porque había dejado mi empleo, mi familia y mi vida cotidiana por la única razón de denunciar y ser voz de la población costeña. Este exilio es una experiencia agridulce porque sé que estoy a salvo, no con total seguridad, pero mejor que en Nicaragua. Significa iniciar de cero y sola en un país desconocido para mí. En este tiempo de adaptación, he tratado de aprovechar los espacios colectivos e individuales que me han dado la oportunidad de enfocarme en mi salud mental, porque recién exiliada experimenté mucha ansiedad, insomnio y depresión por haber sido obligada a salir de mi zona de confort. Estar exiliada es un reto constante. Por ahora, no cuento con un trabajo formal y vivo en casa de un familiar. Cubro mis gastos de alimentación, elaborando pasteles, algo que he aprendido en este exilio. Como periodista, exiliarme ha significado una lucha diaria por mantenerme en la profesión ya que es triste decir que mi territorio del Caribe Sur no cuenta con periodistas o comunicadores independientes que denuncien o den visibilidad a los abusos y violaciones del gobierno de Ortega. Es por ello que colaboro con colegas de medios digitales y, con otra colega de Bluefields, hemos creado una iniciativa de 72 RENUEVO MI COMPROMISO CON EL PERIODISMO, A PESAR DEL EXILIO EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO elaboración de Podcast en una página digital llamada “Voces Caribeñas”, donde nuestros temas son relacionados con la cultura y vivir de la población Costeña del Caribe Sur de Nicaragua. Confirmo mis compromisos de seguir haciendo periodismo, aunque signifique doblegar esfuerzos para continuar el legado que me dejó mi gran maestra Ileana Lacayo. También estoy dispuesta a resistir los cambios y experiencias que Costa Rica me regala. 73 EL PERIODISMO NICARAGÜENSE ESTÁ VIVO 1