P E R S P E C T I VA Kathya Araujo Diciembre 2025 Desafíos para los partidos políticos Lecciones desde la evidencia sobre sectores populares. FES Oficina en Chile Ficha técnica Editor Fundación Friedrich Ebert en Chile Hernando de Aguirre 1320 Providencia Santiago de Chile Responsable Dr. Cäcilie Schildberg Representante de la FES Chile https://chile.fes.de/ @feschile Edición de contenido Christian Sánchez Ponce Director de proyectos El uso comercial de todos los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung(FES) está prohibido sin previa autorización escrita de la FES. ISBN 978-956-6410-32-4 Encontrará más publicaciones de la Friedrich-Ebert-Stiftung aquí: ↗ www.chile.fes.de/publicaciones Kathya Araujo Diciembre 2025 Desafíos para los partidos políticos Lecciones desde la evidencia sobre sectores populares. Índice 1. Introducción...................................................... 3 2. Relación de los sectores populares con la política institucional............ 4 2.1 Politización sin identificación.................................... 4 2.2 Adhesión y apoyos............................................. 4 2.3 Convenciones................................................. 5 2.4 Legitimidad................................................... 6 3. Desafíos: interpelación, adhesión, confianza y legitimidad................ 7 1 Introducción En este documento se plantean de manera breve y directa un conjunto de desafíos que la política institucional debe encarar en la actualidad. Ellos han sido construidos a partir de los resultados de una investigación que abordó la relación de las personas con la política institucional en Chile enfocándose en los sectores populares. Se desarrollaron entrevistas a miembros de tres generaciones de familias extendidas de sectores populares de cuatro ciudades de las diferentes macrozonas del país(norte, centro y sur): Santiago, Antofagasta, Temuco y Quemchi. Los resultados del proyecto«La relación con la política institucional en los sectores populares(2022- 2024)» pueden ser revisados en un conjunto de documentos de trabajo ya publicados. En ellos se encuentran los detalles del marco conceptual que guio la investigación, la descripción y justificación metodológica, así como una presentación exhaustiva de los resultados, realizada en conversación con el debate científico social en torno a estas temáticas. Araujo, K., Angelcos, N.,& Pérez Ahumada, P.(2023). Politización sin identificación: los sectores populares y su relación con la política en Chile. Santiago: Fundación Friedrich Ebert. Disponible en https://library.fes.de/pdf-files/bueros/ chile/20554.pdf(Versión Abreviada) disponible en https:// library.fes.de/pdf-files/bueros/chile/20553.pdf Araujo, K.(2024). Política sin identidad y adhesión al rasgo: Sectores populares en Chil e. Santiago: Fundación Friedrich Ebert. Disponible en https://library.fes.de/pdf-files/ bueros/chile/21648.pdf Angelcos, N.(2024). La política de la distancia: Análisis socioespacial de la relación entre los sectores populares y la política institucional en Chile. Santiago: Fundación Friedrich Ebert. Disponible en https://library.fes.de/pdf-files/ bueros/chile/21485.pdf Rodríguez, J. P.(2024). Críticos y desesperanzados, pero no resignados: Jóvenes de sectores populares y su relación con la política institucional en el Chile post estallido. Santiago: Fundación Friedrich Ebert. Disponible en https://library.fes. de/pdf-files/bueros/chile/21611.pdf El presente documento intenta presentar de manera más bien esquemática y clara lo encontrado, así como los desafíos para la política institucional que se desprenden de ello. Desde esta perspectiva, aunque está basado en resultados que han sido alcanzados siguiendo estrictamente las exigencias académicas y científicas, se aleja de las exigencias de la producción de textos académicos. El documento se encuentra dividido en dos partes. La primera presenta lo encontrado. En la segunda se abordan los desafíos a la política en términos de la capacidad de interpelar a los sectores populares y conseguir su adhesión, y de conseguir producir confianza y legitimidad política en estos sectores. Desafíos para los partidos políticos 3 2. Relación de los sectores populares con la política institucional 2.1 Politización sin identificación Los resultados de nuestro estudio revelaron un escenario menos lineal que el que se suele plantear en las discusiones académicas y los debates públicos y políticos. Muchas veces estas discusiones están impregnadas por una imagen de la relación de las personas con la política como desafección completa de un lado, o como un posicionamiento coherente ideológicamente y estable, de otro. Aunque puedan haber casos en que es así, lo cierto es que no es la regla general. Globalmente, es posible sostener que ni la desafección ni la fidelidad coherente ideológicamente son hoy los rasgos principales de la relación entre las personas de sectores populares con la política institucional. Los resultados de este estudio muestran que lo que caracteriza la relación de los sectores populares con la política es el fenómeno de la politización sin identificación. No estamos ni ante una desafección completa de la política ni frente a un posicionamiento político ideológico consistente: estamos ante un fenómeno de politización(creciente) sin identificación(a la política institucional) Observamos, en efecto, un proceso creciente de politización, especialmente en sectores populares y jóvenes. Sin embargo, esta politización se aleja de las lógicas convencionales y lineales con las que tradicionalmente han sido empleadas para su descripción. ¿Cómo es esta nueva forma de politización que hemos encontrado? Ella incluye cuatro aspectos básicos: • interés por lo público; • Comprensión de la sociedad en clave política, es decir, en términos de cómo debería ser gobernada y cómo debería gestionarse el poder en ella; • Preocupación sobre el bien común(aunque no necesariamente un compromiso activo con su logro); y • disposición para participar de formas de interacción y expresión política puntuales. ¿Y qué no es esta nueva politización? En lo principal, no incluye, como solía considerarse, una identificación con los partidos políticos y la política institucional. No se encuentra, en general, una identificación con los clivajes que organizan la política institucional(posiciones políticas como izquierda, derecha) o con las ofertas programáticas que emanan de ella(de los partidos o actores políticos), a excepción de algunos aspectos muy específicos. Tampoco existe identificación con las convenciones que organizan el campo de la política y sus prácticas(por ejemplo: cómo se escenifica el conflicto). Es particularmente importante que, precisamente en los jóvenes de estos sectores, quienes además evidencian los mayores niveles de politización, es donde al mismo tiempo el desencanto y distancia respecto de la política institucional está muy presente. Asimismo, son las mujeres jóvenes las que tienen mayor desconfianza hacia las instituciones, aun cuando son las más dispuestas a participar en instancias que podrían mejorar condiciones de vida. Este compromiso se configura, así, al margen de la confianza en las instituciones o en la política institucional. Esta«politización sin identificación» convive con el senti miento generalizado de rechazo hacia la política institucional. Se observa una valoración abstracta de la política como actividad –entendida en un sentido amplio al interés por lo común–, pero, al mismo tiempo, un rechazo a las formas en que ella es desarrollada por la política institucional(los partidos y los políticos/las políticas). En otras palabras, las personas valoran lo político, pero rechazan la política institucional. Esto contribuye a explicar la volatilidad de los apoyos a los partidos y actores políticos. 2.2 Adhesión y apoyos El rechazo a la política institucional y a los políticos como una categoría general aporta a la falta de estabilidad de las adhesiones y apoyos. Al momento de evaluar o decidir el apoyo –siempre circunstancial– a una posición, partido o figura política, las personas lo hacen combinando sensibilidades políticas más bien difusas con preocupaciones específicas, como las demoras en la atención en salud, la presencia de la delincuencia y el crimen organizado en sus barrios. Es decir, en relación con demandas concretas. Las demandas concretas suelen ser cambiantes, pues su importancia o el lugar que ocupan dentro de la jerarquía de preocupación sociales dependen, en buena medida, de la conversación social y, con mucha fuerza, de los marcos que los medios de comunicación imprimen a dicha conversación. Las agendas mediáticas tienen la capacidad de definir qué temas adquieren visibilidad, y con ello de jerarquizar o resaltar determinadas dimensiones problemáticas que las personas deben enfrentar en su vida cotidiana. 4 Fundación Friedrich Ebert En síntesis, lo que se encuentra hoy es una combinación de dos factores: por un lado, sensibilidades políticas que no son del tipo ideológicas o partidarias, sino que se originan en experiencias sociales; y por otro, demandas concretas y específicas, cuya relevancia dentro del conjunto de demandas que tienen las personas está fuertemente influida por la conversación social y la agenda pública. En este contexto, los hallazgos indican que las maneras en que se definen las adhesiones o apoyos, están principalmente vinculadas a un mecanismo que hemos denominado de«adhesión al rasgo». Esta adhesión al rasgo se encuentra, por lo general, mucho más vinculada a causas o demandas específicas que interpelan directamente las experiencias personales cotidianas de las personas, que a posiciones ideológicas coherentes o programáticas. En sus relatos sobre política y sobre sus decisiones, casi no se hace referencia a aspectos ideológicos o programáticos; y cuando ello ocurre, la adhesión se da a partir de elementos parciales, extraídos de contextos más amplios, que son juzgados según lo que significan para sus vidas particulares o para sus preocupaciones circunstanciales. Lo mismo ocurre con las adhesiones hacia los y las actores de la política. Esto quiere decir que el fenómeno no se limita a la falta de lealtad hacia partidos políticos. Lo que se observa es algo aún más profundo: tampoco existen lealtades duraderas a figuras de la política. A diferencia de las modalidades de adhesión caudillista o personalista que conocíamos, hoy el apoyo o el voto no se dirigen tanto a personas vistas de manera global –a las que se les atribuían habilidades o virtudes generales de liderazgo o gobierno–, sino que se centran en rasgos específicos de los actores políticos. La adhesión se produce a partir de un elemento parcial del actor: su fortaleza de carácter, su cercanía, su capacidad disruptiva, sus conocimientos en economía. No se adhiere al partido ni a la persona en su totalidad, sino al rasgo que se percibe como significativo o valioso. Esta dinámica explica la inestabilidad de los apoyos: se puede apoyar a alguien en función de sus rasgos personales o singularidades, pero ese apoyo puede cambiar muy rápido si otro actor logra encarnar mejor ese rasgo. Pero los hallazgos también permiten observar los posicionamientos de estos sectores respecto a las convenciones que estructuran el campo político y a los principios de legitimidad que lo sostienen. 2.3 Convenciones a) Respecto del voto. El voto es uno de los mecanismos fundamentales de la democracia y parte constitutiva del campo político, en ese sentido representa una convención que le da orden y legitimidad. Los hallazgos muestran que una parte muy importante de los/as entrevistados/as considera el acto de votar como un deber cívico legítimo, aun cuando no siempre lo hayan hecho –e incluso cuando no lo hayan hecho nunca–. Para las personas de los sectores populares, el voto adquiere un valor doble. Por un lado, es percibido como el único momento en que realmente tienen la experiencia de que cuentan para la política; por otro, es visto como lo que autoriza a opinar, reclamar o demandar en el ámbito político. Sin embargo, la confianza en su impacto real es escasa, lo que constituye el argumento más recurrente para justificar el abstencionismo electoral o una participación meramente ritual en las elecciones. Este escenario subraya que el voto no es necesariamente un indicador de fidelidad política hacia los actores institucionales, los partidos o las figuras políticas. El material muestra una relación bastante más compleja entre ambos elementos, y obliga a cuestionar la asociación directa que suele establecerse entre el hecho de votar y la adhesión a la política institucional. Aconseja revisar la asociación entre voto y adhesión política, ya que el voto, por sí solo, no tiene la estabilidad suficiente para sostener la adhesión requerida para gobernar. Todo esto pone en entredicho la eficacia de las estrategias partidarias centradas exclusivamente en las disputas electorales. b) Respecto del conflicto. Un segundo elemento que participa en la constitución del campo político es el conflicto. En relación con este componente lo que se encuentra es un rechazo hacia las conductas inciviles de los políticos, su tendencia a conflictos permanentes, y a las llamadas“peleas chicas”, percibidas como expresión de intereses particulares más que una preocupación por el bien común. Esto refleja un rechazo a una escenificación del conflicto que sería nocivo pues excedería acuerdos básicos de convivencia social y política. Sin embargo, al mismo tiempo se observa una tendencia a generalizar esta valoración negativa del conflicto, extendiéndola a toda discrepancia, incluso a aquellas diferencias legítimas entre posiciones políticas distintas que son propias y que garantizan la pluralidad política. En este contexto, es relevante subrayar la persistencia de una creencia básica en estos sectores: pese a los desencantos, subsiste la convicción de que la acción política de tipo masiva por parte de la población sería la única manera de lograr el cambio. Un tipo de acción que estaría destinada, y por tanto justificada, a quebrar la inacción de la política institucional y a abrir la oportunidad de«ser escuchados». Esto parecería explicar el reservorio a partir del cual se da la disposición a la movilización, pero también, revela la convicción de que el conflicto debería desplegarse fuera de las vías provistas por la política institucional. Desafíos para los partidos políticos 5 2.4 Legitimidad Como numerosos trabajos previos, este estudio confirma que la legitimidad democrática, en la actualidad, descansa en la proximidad: en la preocupación y reconocimiento del sufrimiento particular de las personas. Esta atención a la particularidad posee, además, un fuerte componente territorial. Los sectores populares esperan que los políticos vivan su realidad, estén presentes en el barrio o en la región, conozcan sus preocupaciones cotidianas y sean capaces de ponerse en sus zapatos. En contraste, la mayoría de los políticos y sus partidos son descritos como actores distantes, tanto en el plano social como en el geográfico y simbólico. El rechazo a la política institucional se apoya en esa distancia percibida respecto al centro del campo político. Desde esta perspectiva, la mayoría de los sectores populares no evalúa la oferta política de acuerdo al clivaje izquierda/ derecha que estructura el campo político, sino a la distancia o proximidad que tienen en relación con los problemas materiales o de existencia que cotidianamente enfrentan. Una segunda dimensión de la legitimidad política identificada es la idea de cambio. Esta es una dimensión central de lo que los sectores populares esperan de la política y sus actores, independientemente de las posiciones políticas de las personas. Lo que se demanda, ante todo, es que haya una transformación, aun cuando los contenidos específicos de ese cambio –qué debe cambiarse o cómo– sean difusos y variables. No obstante, el tono predominante frente a la posibilidad de cambio en el futuro por medio de la política institucional tiende a ser pesimista. Este pesimismo está asociado con la experiencia reiterada de expectativas frustradas y a la acumulación de decepciones frente a la incapacidad de la política institucional para producir transformaciones efectivas. En consecuencia, la política institucional es percibida más que como un agente de cambio, como sinónimo de inmovilidad. 6 Fundación Friedrich Ebert 3. Desafíos: interpelación, adhesión, confianza y legitimidad ¿Qué es lo importante recordar respecto los hallazgos y cuáles son los desafíos para los partidos y actores políticos que se derivan de ellos? Nos encontramos frente a una población: • Que ha aumentado su politización, lo que vale especialmente para el caso de los sectores populares y los jóvenes. Esto significa que los partidos y actores políticos deben construirse en el marco de una sociedad que, si bien no necesariamente está más habituada a la complejidad, sí es más crítica, desconfiada, evaluativa, y consciente de sus propias capacidades para establecer lecturas políticas de la vida social. • Con un gran rechazo hacia la política institucional, sus partidos y figuras políticas, percibidos como una categoría que no responde a los intereses generales sino a intereses particulares. Esto es especialmente relevante en el caso de los y las jóvenes, quienes exhiben al mismo tiempo los niveles más altos de politización y disposición a participar en iniciativas colectivas. Esta situación desafía a los partidos no solo a un trabajo constante de recuperación de confianza sino de articular discursos y acciones capaces de reafirmar la necesidad de su existencia. Además, los obliga a encontrar maneras de interpelar de manera prioritaria a los y las jóvenes de estos sectores. • Sin grandes fidelidades ni coherencias ideológicas. Esta característica se manifiesta en un electorado con poca lealtad, lo que plantea a los actores y partidos políticos el desafío de mantener un vínculo continuo, convincente y orgánico con la población para construir adhesiones y al menos cierta permanencia en el apoyo. • Con sensibilidades políticas difusas, y con una jerarquía de las preocupaciones sociales que se constituyen en demandas cambiantes dada su porosidad a la conversación social. Este escenario aconseja a los partidos y actores políticos a no limitarse a elaborar los discursos y programas en términos de respuestas a demandas específicas o coyunturales, sino a producir respuestas que permitan encauzar las consecuencias de los procesos sociales que la sociedad atraviesa. Responder a ello exige generar propuestas ideológicas y programáticas renovadas, coherentes y fuertes, capaces de generar sentidos y adhesiones. Pero también supone repensar una nueva concepción de los partidos, sus estrategias y su funcionamiento. Se volverá a esto más adelante. • Que define sus apoyos a partir del mecanismo de«adhesión al rasgo». La existencia de esta forma de estruc turar la relación con la política, invita a revisar la asociación que suelen hacer los análisis de actores y partidos políticos entre voto y adhesión política duradera. Más aún, cuestiona el vínculo directo que suele establecerse entre el acto de votar y la adhesión a la política institucional. • Para la cual el voto es valorado, aunque con escasa confianza en su impacto. El voto es apreciado porque brinda la experiencia de participación y legitima las demandas y reclamos, pero al mismo tiempo se desconfía del impacto que puede tener en que las cosas cambien. Esta falta de confianza en su eficacia justifica tanto la abstención electoral como una participación puramente ritual. Esto aconseja dos cosas en apariencia contradictorias. Por un lado, hay que considerar que las épocas electorales son extremadamente importantes para la construcción de confianza futura, ya que el incumplimiento de promesas es fuente del desencanto. Por el otro, los partidos deben dejar de poner todos sus esfuerzos en los procesos electorales. Es esencial abandonar el electoralismo y desplazar las energías hacia la tarea de generar lazos con la población y la renovación de contenidos ideológicos y programáticos. Esta renovación ideológica y programática –indispensable para una sociedad transformada por procesos sociales de larga duración y por fenómenos recientes– debe ser considerada una tarea permanente, junto con la sensibilización de la sociedad a estas propuestas y su sentido, es decir una labor sistemática de«pedagogía política» dirigida a la población general. • Que considera la proximidad como un elemento básico para la generación de confianza y legitimidad. Esto se topa con partidos sin estrategia de inserción territorial. Para los partidos políticos esto implica la necesidad de generar un esfuerzo sostenido de inserción en los territorios. Eso significa superar la experiencia extendida de la población que solo se hacen presentes en la época de elecciones. Asimismo, exige incorporar como parte central de sus acciones la tarea de“pedagogía política”. Finalmente, supone impulsar liderazgos territoriales y escalarlos a nivel nacional. • Que le da un peso decisivo, como criterio de legitimidad de los partidos y los actores políticos, a la fidelidad a las promesas de cambio. Sin embargo, al mismo tiempo, considera que estos actores son obstáculos para el cambio, lo que lleva a imaginar fórmulas eficientes para alcanzar la transformación que implican uso de la fuerza por fuera de los partidos. Esto obliga a reflexionar sobre la magnitud de las promesas que se Desafíos para los partidos políticos 7 hacen. Pero, también introduce la dimensión de la eficacia y eficiencia, pues ambas, junto a criterios morales, son parte esencial de las evaluaciones que las personas de estos sectores hacen de la política institucional. Concretar estas tareas exigirá enfrentar desafíos fundamentales, que deben conducir a la siguiente meta: el fortalecimiento de los partidos políticos. a) Crecimiento: En primer lugar, los partidos tienen que crecer. Las tareas que enfrentan –inserción territorial, renovación ideológica, programática, organizacional, entre otras– exigen estructuras más grandes y con mayores grados de disciplina. Hoy, los políticos y las militancias políticas activas están sobrecargadas de demandas, que tienen que sostener con unos aparatos partidarios cada vez más pequeños y con menos personas, lo que deriva en una concentración de esfuerzos en la gestión de contingencias. Esto significa plantear el difícil tema de las militancias. Tal y como muestran los datos y estudios cualitativos en Chile y a nivel internacional, el porcentaje de personas que militan ha disminuido, pero tambien las formas de militancia se han transformado. En comparación con culturas militantes previas, las actuales se caracterizan por formas de compromiso más flexibles, mayor sensibilidad ante las demandas de la vida personal, menores niveles de disciplina, con visiones críticas acerca de las formas de organización y ejercicio de poder en los partidos, y una relación más distante con la ética del sacrificio. Una revisión a fondo de la cuestión de la militancia aparece como un elemento urgente. El problema de la capacidad de convocar y producir adhesión debe incluir a las militancias. b) Formación de cuadros: en segundo lugar, para enfrentar los desafíos en la relación entre partidos y la sociedad, resulta fundamental fortalecer el trabajo de la formación de cuadros. Esto para poder cumplir con la tarea de pedagogía política, es decir con la transmisión de los sentidos de la política institucional, así como de las propuestas específicas que la posición política desarrolla hacia la sociedad, en un proceso constante, caracterizado por la proximidad. Pero la formación de cuadros es esencial también porque el problema principal no es ganar las elecciones sino legislar y gobernar y hacerlo cumpliendo las promesas, que es un factor decisivo para la reconstrucción de confianzas. c) Renovación: los partidos políticos tendrían que poner sus mejores recursos en su renovación. Destinar una parte muy importante de sus esfuerzos a esta renovación de contenidos y organizacional. Las dificultades para generar adhesión no provienen únicamente de las apreciaciones sobre su papel de mensajeros(acerca de cómo hacen la política), sino también de sus mensajes: propuestas que logran cautivar porque responden al presente, pero sin una visión de futuro. Por tanto, resulta indispensable salir de la lógica de la respuesta a la contingencia y avanzar hacia una lógica más estratégica, no solo electoral, sino ideológica y programática. Este documento no pretende, por supuesto, abarcar la totalidad de desafíos que enfrenta la política institucional, ni mucho menos proponer exhaustivamente las formas de enfrentarlos. Su propósito es transmitir los aprendizajes que hemos obtenido en nuestro largo trabajo de investigación. Serán los actores políticos quienes, en última instancia, decidirán de la pertinencia y valor de estos aprendizajes para sus prácticas. Pero serán también ellos los que decidirán si asumen –o no– las responsabilidades que de estos aprendizajes se desprenden. 8 Fundación Friedrich Ebert Autora Kathya Araujo: Doctora en Estudios Americanos. Profesora Titular del Instituto de Estudios Avanzados(IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile. Es Directora del Núcleo Interuniversitario Multidiciplinar Individuos, Lazo Social y Asimetrías de Poder(NIUMAP – de la Universidad de Santiago de Chile y la Universidad Diego Portales). Este texto se basa en los resultados del proyecto: La relación con la política institucional en los sectores populares(2022- 2024). Desarrollado con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert por el siguiente equipo de investigación: Investigadora responsable Kathya Araujo Co-investigadores Nicolás Angelcos Juan Pablo Rodríguez Investigador colaborador Pablo Pérez- Ahumada Equipo asistentes de investigación Mauro Navarrete(coordinador) Imara Álvarez Miguel Barrientos Monserrat Montaña Bruno Rojas Brenda Valenzuela Desafíos para los partidos políticos 9 Desafíos para los partidos políticos Lecciones desde la evidencia sobre sectores populares. Este documento presenta de manera clara y concisa un diagnóstico de cómo se da la relación de los sectores populares con la política institucional en Chile hoy. Además, establece las consecuencias más importantes que entraña este diagnóstico para los partidos políticos. Discute, así, los desafíos que deben enfrentar los partidos políticos de cara a la sociedad, en términos de la capacidad o no de interpelar a estos sectores; de conseguir su adhesión; de producir su confianza; y de alcanzar legitimidad política. Pero, también, aquellos desafíos internos más urgentes respecto de su organización, estrategias y prioridades, cuyo abordaje les permitiría enfrentar un contexto de profunda crítica y alto rechazo de la población. Este texto ha sido realizado a partir de los resultados de una exhaustiva investigación sobre tres generaciones familiares de sectores populares desarrollada en las diferentes macrozonas del país. Más información sobre el tema se puede encontrar aquí: ↗ www.chile.fes.de/publicaciones 10 Fundación Friedrich Ebert