MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia EDITORAS AMPARO Cadavid Bringe ELIANA Herrera Huérfano Patricia Anzola Elizabeth Fox Jeannine El’Gazi Patricia Castaño Adelaida Trujillo Gladys Daza Hernández Daysi Velásquez Aponte Ana Cristina Navarro Maritza López de la Roche Ana María Echeverri Angie Forero-Forero Dora Muñoz Atillo Diana Jembuel Morales Nat Nat Beatriz Iguarán Fajardo Silsa Matilde Arias Martínez MUJERES DE LA COMUNICACIÓN Colombia Soraya Bayuelo Beatriz Ochoa Marta Ruiz María Victoria Polanco Sandra Fuentes-Martínez Tatiana Duplat Ayala Pamela Flores Prieto Maryluz Vallejo Mejía Aura Patricia Orozco Marisol Cano Busquets Eliana Herrera-Huérfano Ángela Preciado Hoyos Sandra Osses Luz Amalia Camacho Velásquez María Patricia Téllez G Alma Montoya Chavarriaga 1 MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia AMPARO Cadavid Bringe y ELIANA Herrera Huérfano Editoras MUJERES DE LA COMUNICACIÓN Colombia Friedrich Ebert Stiftung FES COMUNICACIÓN 1 Director de proyecto: Omar Rincón Editoras Amparo Cadavid Bringe y Eliana Herrera Huérfano Coordinación editorial: Luisa Uribe Autoras: Adriana Villegas, Alma Montoya Chavarriaga, Amparo Cadavid Bringe, Ana Cristina Navarro, Angie Forero-Forero, Ángela Preciado Hoyos, Aura Patricia Orozco, Betty Milena Marrugo Rivera, Claudia Nieto-Sánchez, Daysi Velásquez Aponte, Eliana Herrera Huérfano, Elizabeth Fox, Germán Rey,] Gladys Daza Hernández, Jair Vega Casanova, Jeannine El’Gazi, Luz Amalia Camacho Velásquez, Luz Rangel Santos, Marisol Cano Busquets, María Isabel Noreña Wiswell, María Patricia Téllez G., María Teresa Suárez, Maryluz Vallejo Mejía, Maritza López de la Roche, Nancy Gómez, Nat Nat Iguarán Fajardo, Sandra Fuentes-Martínez, Silsa Arias Martínez y Tatiana Duplat Ayala. Corrección de estilo: Juliana Rodríguez Pabón Ciudad: Bogotá, diciembre de 2025 Diseño: Nelson Mora Murcia ISBN: 978-628-97314-3-9 © 2025 Friedrich–Ebert–Stiftung FES(Fundación Friedrich Ebert) La Fundación Friedrich Ebert no comparte necesariamente las opiniones vertidas por los autores y las autoras. Este texto puede ser reproducido con previa autorización de la Fundación Friedrich Ebert(FES) si es con un objetivo educativo y sin ánimo de lucro. 2 [CONTENIDO] INTRODUCCIÓN...............................................................................................................................6 Por Germán Rey PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA ........................................... 11 Por Claudia Nieto-Sánchez y Elizabeth Fox DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX .....................................................27 Por Jeannine El’Gazi JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA ...........................................................................................51 Por Jair Vega PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO .....71 Conversación entre Gladys Daza Hernández y Daysi Velásquez Aponte COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN ............................................................................................ 90 Por Ana Cristina Navarro MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN ............................................................................................... 109 Por Maritza López de la Roche LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES ........................................................................ 131 Por Amparo Cadavid Bringe ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE .......... 150 3 Por Angie Forero-Forero UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA ......... 167 Por María Isabel Noreña Wiswell LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS ........ 186 Por Silsa Arias Martínez, Nat Nat Iguarán Fajardo, Eliana Herrera Huérfano “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) ..... 205 Conversación con Luz Rangel Santos y Jair Vega Casanova SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO ...... 219 Por Adriana Villegas MARTA RUIZ: ESCUCHAR LAS GUERRAS Y ESCUCHAR LA PAZ ............................................. 238 Por Sandra Fuentes-Martínez COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA ............................................................. 250 Por Giezzi Lasso MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” ................................................................................... 278 Por Tatiana Duplat Ayala LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR ................................................... 316 Por Nancy Gómez PAMELA FLORES PRIETO: LA CIUDAD COMO AULA, LA COMUNICACIÓN COMO TEJIDO DE CIUDADANÍA Y ESPACIO PÚBLICO ............................................................ 336 Por Maryluz Vallejo Mejía LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN ................................................... 343 Por Aura Patricia Orozco LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES .................................................... 364 4 MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Por Marisol Cano Busquets LÍNEAS DE FUGA ....................................................................................................................... 383 Por Betty Milena Marrugo Rivera UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL ........ 403 Por: Ángela Preciado Hoyos MUJERES QUE INSPIRAN A OTRAS MUJERES. HISTORIAS SOBRE COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA Y RELACIONES PÚBLICAS ..................................................... 420 Por María Teresa Suárez SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN ............................... 430 Luz Amalia Camacho Velásquez ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN ....................................................................... 453 Por María Patricia Téllez G MI TRAYECTORIA POR LA TELEVISIÓN. UN ESCRITO DESDE LA NOSTALGIA ........................ 470 Alma Montoya Chavarriaga EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR ......................................................................... 480 5 INTRODUCCIÓN Este libro se suma a la colección Mujeres de la comunicación en América Latina con el caso de Colombia. Como cada uno de los anteriores títulos tiene su particularidad y como el campo de la comunicación es un campo en construcción, las mujeres de este libro han jugado papeles diversos y sus aportes, posiblemente, estarán puestos en asuntos diferentes. Este libro no concibe la comunicación estrictamente desde las trayectorias académicas. Se trata, más bien, de un libro que conecta experiencias vitales de hacerse mujer que permiten entender cómo la comunicación atraviesa los cuerpos, las historias y las trayectorias de vida, y ejemplifican cómo la comunicación construye país. Para nosotras como editoras fue un honor y un reto organizar esta compilación por varias razones. La primera, porque los aportes que han hecho y siguen haciendo las mujeres en el campo de la comunicación en Colombia son significativos y enormes. Así que reducirlo a 26 capítulos fue la primera dificultad. A esa dificultad le salimos parcialmente al paso proponiendo trabajos conjuntos entre las mujeres que han transitado caminos similares en el campo. Les pedimos a unas que escribieran, entrevistaran o conversaran con colegas con las que tuvieran afinidad temática o relación previa. Además, intentamos hacer visibles los relevos generacionales en los diferentes subcampos. De manera que en estos 26 capítulos hay incluidas 39 mujeres que hablan sobre sus propios aportes y los de sus colegas. Cuando las invitamos a participar, la primera reacción de casi todas fue de duda. No se consideraban con méritos para estar en este libro. Varias de ellas, con cara de horror, dijeron:“¿Yo? ¿Me estás invitando a mí? ¡Pero si yo no he hecho nada importante!”. En ese punto inicial, debimos plantearles lo que nosotras considerábamos que era su aporte a la construcción del campo. Esta actitud, que podría verse como un“no merecimiento”, devela una mirada femenina que concibe sus contribuciones como un ejercicio de compromiso ciudadano y profesional, más que como una necesidad 6 de reconocimiento. Creemos, por tanto, que cuando cada una se sentó a hacer su escrito, sola o acompañada, comenzó a sacar cuentas de su trabajo y tal vez en ello tuvo algunas revelaciones. Por ejemplo, sobre la relación que tenía como mujer con las múltiples producciones teóricas, prácticas o de realización—que listaba en su hoja de vida— y, desde allí, los aportes al campo, y tal vez se dijo:“algo he hecho”. Así que producir este libro fue un despertar individual y colectivo de toma de consciencia de que las mujeres de la comunicación en Colombia han sido artífices significativas de la historia de este campo no solo aquí sino en el continente y en el mundo. Este ejercicio—que tomó formas de escritura íntima autobiográfica, de entrevista, de diálogo o de perfil— ha sido significativamente emocionante para todas en dos sentidos: como lugar de encuentro con otras mujeres que llevó al descubrimiento o redescubrimiento de unas con otras y como experiencia de encuentro con nosotras mismas. En los textos de escritura autobiográfica, el lector se encontrará con Angie Forero, quien cuenta los destinos y vicisitudes de las políticas públicas en comunicación desde el Estado; Maritza López de la Roche, quien señala la importancia de estudiar la televisión infantil como conexión con las nuevas generaciones; Sandra Fuentes Martínez y Ángela Preciado Hoyos, que nos explican, desde la perspectiva de cada una, la seriedad de la construcción del campo de comunicación estratégica, organizacional y corporativa. En el área del periodismo, con fuertes vínculos con la academia, están los relatos de Maryluz Vallejo, quien comparte momentos históricos del periodismo en Colombia; y Marisol Cano, cuya historia devela el desarrollo del periodismo cultural y local. Con una mirada internacional del periodismo, Ana Cristina Navarro cuenta las historias que cruzan periodismo y televisión, vistas desde su experiencia con canales internacionales, nacionales y regionales, como Televisión Española, Teleantioquia y Telemedellín. Para seguir con la televisión, Luz Amalia Camacho y Patricia Téllez, cada una por su lado, cuentan desde sus textos personales las propuestas, intereses y formas de la televisión universitaria y comunitaria. Ambas comparten la experiencia de haber participado en la Comisión Nacional de TV. La riqueza del campo de la comunicación en tensión y relación con otras actividades creativas como la escritura, la gestión editorial y de bibliotecas, así como la experiencia de comunicación en entidades de gobierno constituyen la crónica de Tatiana Duplat Ayala. Entre los capítulos redactados a partir de entrevistas, diálogos o conversaciones está el de Elizabeth Fox, otra de las pioneras, en diálogo con Claudia Nieto. Entre las dos rememoran la incorporación de la investigación como parte fundamental de los debates y prácticas de la comunicación para la consolidación del campo de estudios 7 en Colombia y América Latina, así como su vinculación con otros campos sociales como la salud. Los relatos de Nat Nat Beatriz Iguarán Fajardo y Silsa Matilde Arias Martínez, mujeres indígenas líderes de la política pública de comunicación con, desde y para los pueblos indígenas en Colombia, son construidos a manera de tejido desde una conversación con Eliana Herrera Huérfano. Complementa esta mirada y aporte de las mujeres indígenas en la comunicación el diálogo de Dora Muñoz Atillo y Diana Jembuel Morales con María Isabel Noreña sobre la comunicación propia y su comprensión desde la espiritualidad y la oralidad. El perfil de Ana María Echeverri como narradora audiovisual de este país, periodista y fotógrafa de“lo invisible”—como los indígenas— en Colombia es escrito, a partir de una entrevista, por Amparo Cadavid Bringe. También en el área de periodismo nos encontramos con la historia de Martha Ruiz, a través de un perfil escrito por la columnista de El Espectador, Adriana Villegas Botero. En este perfil se destaca el camino de Martha, como el de muchos otros periodistas en Colombia—incluida Ana María Echeverry—, por contribuir a la comprensión de la guerra y la insistente necesidad y esperanza de construir la paz. La conversación entre Olga Gutiérrez y Aura Patricia Orozco sobre pedagogía comunicativa en derechos humanos aborda el aporte de las ONGs y las agencias de cooperación internacional en la comunicación para el cambio social en el país y profundiza sobre la relevancia de la comunicación pública. En forma de entrevista comentada, la historia de Sandra Osses es contada desde el punto de vista de su colega y amiga María Teresa Suárez. Sus recorridos van desde su participación en proyectos como el Plan Nacional de Rehabilitación(PNR), sus caminos por México, la apuesta por otra comunicación y su aterrizaje en la academia. El capítulo sobre Alma Montoya plasma su liderazgo sostenido y ampliamente reconocido en escenarios nacionales e internacionales, que la ha consolidado como una de las voces más influyentes de la comunicación comunitaria, educativa y alternativa en América Latina. Una de las primeras doctoras en comunicación en Colombia fue Gladys Daza, quien en este libro conversa con su pupila y colega Deysi Velásquez. En este capítulo se reconoce el aporte de Gladys en las relaciones de la comunicación con la educación, lo comunitario y lo popular. También, como parte de estos relevos generacionales de mujeres que inspiran a otras, el trabajo de Pamela Flores es documentado por Nancy Gómez, quien fuera su estudiante en la Uninorte y hoy es la decana de la División de Humanidades, Ciencias Sociales y Artes en esta misma universidad. En su escrito Nancy, resalta el recorrido de Pamela como investigadora con sus trabajos sobre el espacio público, la ciudad y la contribución de la comunicación en el tejido de ciudadanía, especialmente desde el caribe colombiano. 8 INTRODUCCIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Betty Marrugo, inspirada también por su cercanía en trabajos de investigación con Eliana Herrera Huérfano, resalta a partir de una entrevista el compromiso e interés de Eliana por estudiar la comunicación de los pueblos indígenas, su mirada sobre la naturaleza, en clave de territorio, y la importancia de las perspectivas ancestrales en la comunicación ambiental y la sostenibilidad. En este capítulo se discute también su pasión por la radio, a partir de la que ha direccionado sus aportes a la investigación académica y a la comunicación para el cambio social. Tenemos cuatro invitados en este libro. Jair Vega, el más entusiasta, nos ha colaborado desde la concepción hasta las planeaciones iniciales y finales. Luego asumió algunas de las tareas junto a mujeres jóvenes que hacen parte del Co-laboratorio de Comunicación Jui Shikazguaxa de Uninorte. La primera, porque él mismo hace parte intrínseca de esa experiencia, no habría nadie mejor para provocar una conversación sobre la historia y los aportes de“las citurnas”: Adelaida y Patricia, pioneras en narrar el conflicto armado colombiano en el cine y su compromiso con los espacios y políticas públicas de la comunicación incluyendo, la televisión infantil de calidad, los debates y modelos de comunicación para el cambio social y los espacios propios para la cultura. Jair Vega, junto a Luz Rangel asumieron la conversación con y entre Saraya Bayuelo y Beatriz Ochoa, las creadoras y orientadoras del Colectivo de Comunicación de los Montes de María, Línea 21. La historia de Beatriz y de Soraya nos muestra una amistad que se construye desde la juventud, a partir del gusto estético, el arte y la vocación por la comunicación, aún desde diferentes orillas. El grupo de jóvenes que se junta en la banca rota del parque logra generar un proceso que impacta la vida cultural de un municipio como Carmen de Bolívar. Esto, pues, se ha ido convirtiendo en un tejido de afectos, de cuidado y de resistencias que permite celebrar la vida y construir una especie de teflón que contribuye a mitigar el impacto de la guerra en toda la región montemariana y constituye un ejemplo para el país. Germán Rey fue otro indispensable. No hay muchas personas que puedan hacer una reseña de peso de nuestra pionera e importante comunicadora Patricia Anzola Wills—quien ya no está con nosotros—. Patricia fue la mujer que le abrió las puertas a la comunicación en Colombia y América Latina. El tercer invitado es el profesor universitario Giezzi Lasso, quien fue parte del equipo de María Victoria Polanco cuando construyó el tejido de la primera red de radio comunitaria en el Pacífico. Su narración hace justicia a los aportes de María Victoria y de todos aquellos que fueron parte de sus equipos. También leerán a un cuarto colega: Orley Durán, invitado por Jeanine El’Gazi a aterrizar en los territorios concretos de este país las políticas públicas de radio a las que ella les puso cerebro, corazón y gestión. Así que han sido 39 mujeres y cuatro hombres quienes han dado este resultado. 9 Todas estas mujeres coinciden en reconocer a las demás mujeres y hombres con quienes han trabajado, tejido y llegado a logros importantes. De manera que tienen en común haber sido parte de proyectos dentro de los que han tenido una participación como pensadoras, colaboradoras, líderes o gestoras. Salta también a la vista la pasión con la que todas se refieren a temas que las marcaron y que las llevaron de un paso a otro, y cómo ese caminar fue siempre colectivo y desde el corazón. Hay una característica común en estos capítulos que se presentan. Les hemos pedido a cada una de las autoras que delibere sobre cómo ve el aporte de su trabajo teórico, práctico y productivo al desarrollo de la comunicación en Colombia y el mundo. Después de recibidos, leídos y considerados los 26 capítulos, hemos encontrado, definitivamente, que los aportes surgen por todas partes y se han dirigido a la construcción y transformación del país mismo a través de la comunicación. Este libro contiene 26 historias que narran, de manera muy diversa, las experiencias de 39 mujeres desde la academia, el Estado, el periodismo escrito y audiovisual, el trabajo con medios comunitarios y canales de televisión, con la comunicación corporativa, organizacional, la educomunicación y la comunicación para el desarrollo y el cambio social. Desde estas experiencias se puede reconocer cómo ellas han construido ladrillo a ladrillo la comunicación en Colombia, como un campo que calladamente ha sostenido a este país en sus mejores y peores momentos. Los capítulos nos hablan sobre la construcción de la academia, las políticas públicas y su implementación, las redes de radios, los proyectos de desarrollo, los canales de televisión, la comunicación indígena, los colectivos de comunicación infantil y de mujeres, el medio ambiente, la salud, la construcción de paz, el Acuerdo de Paz mismo, y cómo desde allí la comunicación ha impactado al país. Por eso, las historias de cada una de estas mujeres también nos conectan con la historia de Colombia en los últimos sesenta años y se vinculan con los procesos sociopolíticos, económicos y culturales en América Latina y en el mundo global. Amparo Cadavid Bringe, Eliana Herrera Huérfano Bogotá, septiembre 30 de 2025 10 INTRODUCCIÓN Por Germán Rey PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA Hay seres que con sus vidas prefiguran mundos más extensos, universos de conocimiento que se insinúan como un ámbito de luz aparentemente limitado, pero que tienen proyecciones mucho más amplias que con el tiempo se van confirmando. Esa idea quizás dibuja la figura de Patricia Anzola Wills. Después de treinta años de su muerte, su itinerario biográfico se lee de otra manera, probablemente más cercano a la propia intensidad de su vida y las implicaciones de su pensamiento y acción. LOS SENTIDOS TRANSVERSALES El primero es el sentido polifacético de su formación que son las palabras específicas con que define su llegada a la comunicación, a través de una ruta que oscila entre el interés por diversas disciplinas que aparece en una interesante entrevista de Javier Braun en Chasqui, en 1990: “Mi interés en la comunicación partió de la lingüística y la antropología, áreas en las cuales inicié mi actividad universitaria. Fue una formación profesional que podríamos llamar accidentada, ya que me inscribí inicialmente en una facultad de filosofía y letras, me gradué luego en lenguas, añadí la antropología y culminé, ya en el posgrado, en el campo de la comunicación. Fue realmente un largo proceso de acercamiento al objeto, pero coherente en el trayecto. Lo digo ahora a mis jóvenes estudiantes:“Al final uno termina haciendo lo que quiere hacer, independientemente de la ruta que tome para llegar”(Braun, 1990, p. 48). En diferentes aproximaciones historiográficas al surgimiento y desarrollo de la comunicación, estos han sido definidos como un exigente proceso de construcción de un particular saber mestizo. Inclusive en el texto que escribimos en el 2000, Jesús Martín-Barbero y yo, iniciamos nuestra reflexión sobre su conformación señalando que el“desarrollo de la comunicación se ha visto marcado por hechos que rebasan la dinámica propia de las disciplinas que lo integran: por una parte, lo reciente de su constitución como campo académico y la fuerte incidencia de la revolución tecnológica 11 en la conformación y acelerada transformación de sus objetos de estudio, y, por otra parte la constante interacción entre las variaciones sociales, los cambios culturales y políticos y las modificaciones que en una perspectiva histórica iban teniendo las comunicaciones en el mundo y en el país”(Martín-Barbero& Rey, 2000, p. 239). SER MESTIZOS EN EL PENSAMIENTO Lo mestizo es definido por la propia Anzola como un acercamiento transversal al objeto, es decir, como un descentramiento de la mirada y la aproximación a lo estudiado, un énfasis en los procesos y una relevancia explícita de nuevos campos de acción. En numerosas ocasiones, Anzola subraya este punto y sobre todo lo hace posible en su trayectoria profesional de una forma original y consistente, tanto en el tipo de problemas que ingresan a su agenda de investigadora como en la perspectiva de su trabajo como consultora. Basta observar su interés en las relaciones entre la comunicación y el desarrollo, que le permite conectar los programas nacionales de salud con los modos de expresión de los ciudadanos, la violencia en la televisión con las diversas formas de actividad de los televidentes. En su campo de acción como investigadora y consultora entran de lleno las repercusiones sociales de las decisiones de comunicación como la intención inclaudicable de construcción de país. Como lo señaló Martín-Barbero, el país se hace parte de la indagación comunicativa no solo porque se refleja en los procesos comunicativos, sino porque su estudio abre grandes posibilidades para cambiar rumbos sociales. “A veces pienso—dice Anzola— que los investigadores andamos siempre detrás de la realidad, reaccionando en vez de proponiendo; pero muchas escuelas y facultades de comunicación padecen de males peores: Tienen poca conciencia sobre lo cambiante del mundo en el que profesionalmente van a tener que moverse sus egresados. Se articulan demasiado a los medios tradicionales, olvidando, por ejemplo, los nuevos campos de trabajo definidos por nuevos procesos e instrumentos, los comunicadores vinculados a programas de desarrollo, a problemas educativos, del medio ambiente, de las nuevas tecnologías(Braun, 1990, p. 51). Estas reflexiones suenan de una actualidad y una claridad impresionantes, pero sobre todo dejan ver una necesidad innegable para los tiempos de hoy, de tensiones entre formación y empleabilidad, de conmociones de los saberes y de crisis en la formación en las universidades, de la que no se escapan las facultades de comunicación social y las exigencias sociales sobre la profesión. LA INVESTIGACIÓN COMO CONVERSACIÓN SOCIAL En los ochenta y los noventa se acentúa la exploración de programas de comunicación aplicados a las realidades nacionales y locales. En ese contexto, Patricia Anzola 12 PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia profundizará la conversación con otras disciplinas, pero especialmente con otras dimensiones no siempre exploradas de la realidad. Con entusiasmo, se refiere a la investigación interdisciplinaria que afrontó por los problemas derivados de la erupción del volcán nevado del Ruiz que produjo una verdadera conmoción en el país en 1985. Para la época, resultaba extraño que la comunicación abriera al diálogo con los vulcanólogos, sismólogos, geógrafos, sobre las implicaciones de un fenómeno Dice Patricia:“Trabajar para el Gobierno es trabajar sobre problemas nacionales, tratando de aportar y aprovechar para mi propio país, la experiencia de otras latitudes. Es sin duda el trabajo que me ha aportado mayores gratificaciones”. Las preocupaciones de Patricia Anzola sobre su propia formación están relacionadas con sus ideas sobre el papel de la comunicación, un saber por entonces naciente, en el contexto de las ciencias sociales. Con un tono propio, las define como una aproximación polifacética, por una parte, pero también como una mirada transversal que califica irónicamente de accidentada. El sentido polifacético al que alude Anzola abarca muchas cosas. Los itinerarios de la formación, los saberes con los que la nueva disciplina empieza un diálogo titubeante con otras mucho más asentadas, los primeros pasos de la investigación y el papel del comunicador en la escena profesional y del reconocimiento social. En el recorrido de su formación, como ya se ha anotado, Anzola se relaciona con la filosofía y las letras, las lenguas, la antropología y, finalmente, con la comunicación, que estudia como postgrado en la Universidad estatal de Michigan por consejo de Luis Ramiro Beltrán, egresado de la misma universidad. Todo este recorrido es completamente consistente y fortalece su visión final de la comunicación, pero también tendrá implicaciones en la investigación. Una de las características fundamentales de su historia como investigadora es precisamente la capacidad de dialogar, no solo con otras ciencias, sino con otras dimensiones de la realidad investigada. Una observación más detenida del conjunto de estos diálogos muestra no solo su diversidad, sino también el ingreso de problemáticas que no eran habituales en la indagación comunicativa. Esta interrelación es aún más fuerte porque asumió la investigación asociada a temas con los que se encontraba en sus asesorías, generalmente desarrolladas en el contexto de entidades nacionales, organismos de cooperación y agencias del desarrollo como las de Naciones Unidas. Como lo señaló Luis Ramiro Beltrán en uno de los pocos artículos que existen sobre su obra, Patricia Anzola contribuyó en Bolivia al diseño de un programa investigativo subregional, hizo un diagnóstico del sistema de comunicación pública de Nicaragua y trazó una propuesta para crear una agencia andina de noticias. 13 En Colombia, propuso una programación para expandir el alcance de la televisión educativa y cultural, la evaluación de una serie de videos para educación en salud, la formulación de un proyecto de comunicación de apoyo a programas en favor de la salud materno-infantil y un asesoramiento al gobierno para apuntalar programas de desarrollo social y delinear políticas de comunicación en respaldo de este. Diseñó, por ejemplo, para los Ministerios de Educación y Comunicación de Colombia un ambicioso proyecto de prevención del consumo indebido de drogas a ser financiado por Naciones Unidas. Trazó para la Organización Panamericana de la Salud una estrategia de incorporación del tema de salud en un grupo piloto de facultades de comunicación de la región. Asesoró a la Oficina Regional del UNICEF para su relacionamiento con las organizaciones latinoamericanas de profesionales de la comunicación. Y, en uno de sus últimos trabajos de consultoría, ayudó a la Academy for Educational Development a establecer en Bolivia un programa de comunicación para la supervivencia infantil. Por otra parte, diseñó un proyecto editorial para el Sindicato de Periodistas de Panamá por encargo de la Unesco e hizo un estudio de estrategias sobre la mujer rural y la comunicación a pedido del Instituto Interamericano para la Cooperación Agrícola. Merece la pena un análisis más detenido de lo que Beltrán resaltó y que sería bueno incluir en un inventario más sistemático de su obra como una de las experiencias pioneras de la comunicación—ya sea investigación o consultoría— en Colombia y América Latina en la segunda mitad del siglo XX. LA INSISTENCIA EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Una primera línea de su trabajo fue el de ayudar a apuntalar las políticas comunicacionales vinculadas con problemas sociales destacados. No es una línea menor. Por el contrario, se trata de uno de los esfuerzos más interesantes y necesarios de pensar la comunicación desde su naturaleza de política pública, asistiendo al nacimiento de un mundo nuevo y ubicando su definición en una conversación social que apenas se insinuaba. Le ayudaba en esta tarea la naturaleza transversal de su formación y por tanto de su mirada como investigadora y consultora. Hay caminos de las pioneras y pioneros cuya exploración nos serviría enormemente para el análisis de los primeros pasos de un saber o una disciplina y el reconocimiento de las certezas y las dudas, los silencios y las afirmaciones que la investigadora se encontró en los primeros días de un conocimiento que empezaba a inscribirse en el contexto de una sociedad que intentaba adaptarse a su palabra. Saber cómo fueron esos días iniciales no es simplemente algo que pertenece al mundo de la anécdota, sino la prefiguración de cercanías y distancias entre el nuevo conocimiento y los énfasis 14 PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia sociales predominantes, el trabajo en ocasiones penoso de ubicarse en un mapa al que no se pertenecía entonces y los lentos y difíciles procesos de reconocimiento y legitimación, es decir su pertinencia de poder decir algo a lo que la sociedad le da una importancia que reconoce y valora. Pero a la vez que estas realidades de las pioneras y pioneros dibujan las conmociones del pasado, muestran con lucidez y anticipación las prefiguraciones de nuestros futuros. Es evidente que la comunicación no debió entrar de inmediato en el índice de las políticas públicas, pero que su capacidad de expansión se reconoció más rápido que tarde, por eso que Anzola escribe en uno de sus textos:”Uno de los fenómenos más característicos del presente siglo es la creciente influencia de los medios de comunicación social: su presencia en la vida cotidiana de la casi totalidad de los seres humanos, les confiere un poder nunca antes imaginado para orientar el pensamiento y la conducta de las colectividades y los individuos”(Anzola, 1988). Muy pronto ingresa como una oleada nueva un nuevo ecosistema, el digital, que abre aún posibilidades mayores, accesibles y disruptivas a la sociedad. En el mismo texto, Anzola caracteriza a las políticas públicas como estatales y determinadas además por tres ejes: la definición básica establecida por la Constitución Nacional, el tratamiento dado a la comunicación en el nivel de la planeación nacional y la legislación que rige la acción comunicativa en el país. Y a pesar de que su reflexión se enmarcaba en el texto constitucional anterior que sería renovado tan solo cuatro años después de escrito su libro, lo que es destacable es su interés por entender las políticas como un acervo fundamental para investigar y diseñar el papel de las políticas de comunicación a las que dedica una parte importante de su obra como investigadora y consultora. Pero su reflexión más importante, más allá del concepto de responsabilidad social que proviene de la Constitución de 1886 y que permanecerá en la del 91, es“la valoración dada a la comunicación social como elemento e instrumento del desarrollo social, económico y cultural del país” y la posición que se le asigna dentro de la organización del Estado. Esta afirmación que Anzola escribe en los ochenta es sustancial para la aproximación conceptual y práctica de la comunicación a los problemas del país, la interrelación con las orientaciones del Estado, el diálogo con la planeación nacional y los planes nacionales del desarrollo. Va mucho más adelante cuando critica el énfasis en las telecomunicaciones, como centro de la política de comunicaciones“mientras que la comunicación social, los medios y su papel en el desarrollo están definitivamente ausentes de ellos”(Anzola, 1988, p. 18). Lo que hace Patricia Anzola es no solo mostrar la importancia de la definición de las políticas públicas en el campo naciente de la comunicación, sino además hacer una 15 labor crítica sobre la mirada establecida, sus aciertos y sus fallas.“Aspectos tales como el papel de los medios de comunicación en la generación y distorsión de patrones de consumo, en el crecimiento de la demanda interna, o el fomento de la participación ciudadana; su incidencia en el hogar, considerado la unidad básica en torno a la cual se aplicarán acciones de erradicación de la pobreza, o su vital importancia para lograr, efectivamente, la descentralización, la salud y la educación básicas, son aspectos absolutamente inexistentes en los planteamientos hasta ahora emanados del Departamento Nacional de Planeación”(Anzola, 1988, p. 19). Así, no solo critica la instrumentalización de la comunicación sino la poca coherencia sobre la comunicación social que encuentra ya para entonces en el aparato estatal.“A pesar de que el Estado tiene el deber de mantener adecuadamente informados a los ciudadanos acerca de la situación nacional y de sus acciones y proyectos, lo mismo que allegar sus opiniones. Y necesidades, no se ha estructurado aún en el país un sistema de información pública que efectivamente cumpla con ese cometido”. Si se revisan sus puntualizaciones, se constata la importancia que le concede a temas relevantes como los patrones de consumo, la consideración del hogar con sus nexos con la salud y la educación, la descentralización y la participación social. Todos estos siguen siendo asuntos sustanciales aún treinta años después. Lo interesante en Patricia era la conexión que establecía entre su debate de la agenda de país, los cauces de la investigación en comunicación que veía necesarios y las decisiones prácticas que tomaba como consultora. Ella, Alejandro Alfonso, quien había sido viceministro de comunicaciones de Venezuela y por entonces trabajaba con la UNESCO, Jesús Martín-Barbero y yo hicimos una intervención concreta en el ese entonces Ministerio de Comunicaciones de Colombia centrada en la necesidad de crear un área social de las Comunicaciones que no insistiera solamente en las telecomunicaciones sino en la realidad social de los problemas comunicativos, como por ejemplo, el amplio campo de las emisoras de radio comunitarias que tenían para entonces un papel relevante en la sociedad, particularmente en los territorios y en lo local, pero ausentes de una atención más amplia de la política estatal. La creación de la Dirección social del Ministerio de Comunicaciones 1 fue durante los años de su funcionamiento una instancia de análisis, acompañamiento, apoyo y regulación de este tipo de problemas, cuya importancia después de los años sigue pasando desapercibida. Ejemplo de la preocupación de Anzola en la definición y seguimiento de políticas públicas de comunicación fue su interés en la programación de la televisión educativa 1 La Dirección funcionó durante la época del Ministerio de Comunicaciones que estuvo vigente hasta el 2009 cuando fue reemplazado por el Ministerio de las Tecnologías de Información y la Comunicación en el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez. 16 PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia y cultural, del video en los programas de salud, el apoyo desde la comunicación a intervenciones de desarrollo social, la prevención del consumo indebido de drogas, el análisis de las políticas de televisión y la orientación de sus reformas y las relaciones entre televisión y violencia. Patricia Anzola ha sido una de las voces más importantes del énfasis en las políticas públicas de comunicación en el continente. Cuando apenas se empezaba a consolidar el campo en el contexto disciplinar colombiano, supo subrayar socialmente su importancia, abrirlo a perspectivas públicas más allá de los medios de comunicación como la salud, la educación o la violencia, determinar su incidencia en los procesos del desarrollo social mucho más allá de las miradas deterministas y difusionistas en auge en el mundo, insistir en la participación social y resaltar el significado de las experiencias populares que avizoró con claridad. Vio la importancia de coordinar la comunicación con los procesos de planeación del país, la necesidad de proponer un conocimiento situado y la incidencia de una comunicación que dialogara con la estructura del Estado, pero también con la presencia institucional de la sociedad civil. LOS OTROS CAMPOS COMUNICACIONALES EN SU MIRADA La vida de Patricia, como la definió ella misma, fue polifacética. Intervino creativamente en otros campos como los inventarios y diagnósticos, la consultoría y el debate público, la organización asociativa del campo y la investigación, la formación y la escritura. Cada uno de ellos merece una mención especial, porque en el conjunto de sus interacciones se resalta a cabalidad su verdadera figura e influencia en la comunicación. Los inventarios o los estados del arte están reflejados en dos de los libros que fueron publicados bajo su autoría. El primero, de 1988, titulado Hacia un diagnóstico de la comunicación social en Colombia y promovido por el Ministerio de Comunicaciones de ese entonces, el Departamento Nacional de Planeación y Unicef; lo que muestra, por una parte, el diálogo de su trabajo con instancias decisivas del Estado y por otra, la participación de organismos internacionales como Unicef. La obra parte de una reflexión sobre las políticas, para luego entrar en una caracterización—la más precisa en ese momento— de los medios de comunicación y dedicar una tercera parte al sector no gubernamental entre el que menciona a la iglesia, los gremios de la comunicación, las facultades de comunicación y la comunicación alternativa. Entre las tendencias del estudio se debe destacar una central: la poca relevancia de la comunicación en los procesos de desarrollo y la ausencia“de una política de comunicación expresa, coherente e integrada y todos aquellos lineamientos que existen son sólo políticas parciales, fragmentarias y marginales”. Estaafirmación de Anzola no solo permanece vigente después de cuarenta años, sino que se ha diversificado hacia 17 nuevas ausencias y problemas como, por ejemplo, el replanteamiento dramático de la existencia de los medios de comunicación, la ubicación de la construcción y circulación de la información en las nuevas tecnologías digitales, la incidencia de la comunicación en las democracias contemporáneas, el crecimiento de la desinformación, el papel de la comunicación en los rediseños estatales y la afirmación de las territorialidades, el surgimiento de nuevos actores de la comunicación como los medios nativos digitales, la presencia de la comunicación en los organismos del Estado y la creciente incorporación de influencers y bodegas virtuales en los procesos electorales y en la posterior gestión del Estado. Aunque el paisaje comunicacional cambie, resuenan las justas indicaciones de Patricia Anzola como absolutamente válidas y necesarias. Su reflexión sobre la normatividad es de una contundencia que atraviesa el tiempo que nos separa de su obra. Dice Anzola que en Colombia“no existe un estatuto legal de alcance general que incluya el conjunto del sistema de comunicaciones” (Anzola, 1988, p. 105) ahora mucho más denso y extendido y sobre todo el concepto de servicio público sobre el que, en sus propias palabras,“no hay claridad sobre su significación e implicaciones en el ejercicio real y cotidiano de la comunicación” (Anzola, 1988, p. 105). No podría ser más actual su pensamiento y su exigencia. La persistencia de su comprensión de las relaciones entre comunicación y desarrollo supera las funciones de regulación y control que han sido prioritarias en la tarea estatal frente a las comunicaciones y la lleva a decir, con acierto aún ahora, que“esta función orientadora, que ya es común en sectores como la educación o la salud, no ha sido aún asumida por el Estado en relación con la comunicación social. La ambigüedad del comportamiento estatal es más evidente aun cuando se comparan sus niveles discursivos, normativos y operativos”(Anzola, 1988, p. 106). Amplía aún más su reflexión sobre el Estado y la comunicación social al manifestar la debilidad del Estado en su propia capacidad comunicativa:“El resultado es que la lógica comercial que rige el aprovechamiento privado no está siendo completada con un uso efectivo de aquella parte del sistema de comunicaciones que depende del estado con el fin de lograr los objetivos del servicio público”(Anzola, 1988, p. 106). Este horizonte problemático que plantea con gran lucidez es totalmente aplicable a la gestión del Estado contemporáneo, ya no solo por el avance que la iniciativa privada tiene en las manifestaciones comunicativas sino por lo que llama“papel emisor del Estado”, hoy en día presionado por las tecnologías de la información y la comunicación y por las mismas o mayores fragmentaciones del sistema,“que hace que sea muy difícil lograr una acción interinstitucional coherente e integrada” (Anzola, 1988, p. 107). En el diagnóstico de Anzola, se logra ver con claridad hacia dónde se orienta el desarrollo de las comunicaciones en el país, que con el tiempo y las realidades del 18 PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia ecosistema digital se ha problematizado aún más, pues“queda sin embargo sin servicios un enorme territorio y un apreciable sector de la población que precisamente sería el más necesitado de ellos”(Anzola, 1988, p. 107) Anzola analiza también el significado de los contenidos producidos y distribuidos en el país cuando escribe que la“dispersión de normas, la poca claridad del Estado sobre el papel real de la comunicación en la sociedad y las dos lógicas predominantes: la del orden público del Estado, y la comercial del sector privado han hecho que la mayoría de los mensajes que circulan por los medios no atiendan ni a las necesidades prioritarias diagnosticadas para el país ni las soluciones que se proponen para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Puesto que el interés oficial está volcado hacia el manejo de la información sobre orden público, la intervención del capital—vía la propiedad o la inversión publicitaria en los medios— es cada día más determinante en la definición de los contenidos”(Anzola, 1988, p. 108). Se trata de diagnósticos que unen la sistematización y el análisis de la realidad con la detección de problemas y las señales prospectivas. Siempre hay esa visión del futuro que indica vacíos, pero también resalta posibilidades. INVENTARIAR UN MUNDO Muy cerca de los diagnósticos, están los inventarios o los estados de arte que están habitualmente relacionados con el apoyo que Patricia Anzola dio a organizaciones de las comunicaciones. Instituciones y personas se asociaban para profundizar en dimensiones de un campo que se estaba estableciendo socialmente. Como resultado de una de estas alianzas, surge el libro La investigación en comunicación social en Colombia, que escribió en 1985 con Patricio Cooper y con el apoyo de Amparo Cadavid y Santiago Algorta. Es sin duda la mejor recopilación de los trabajos de investigación en comunicación realizados entre 1880 y 1949, lo que ofrece una rara e interesante visión histórica que trasciende los que son normalmente periodos canónicos del desarrollo disciplinar. Allí, se le denomina“lento despegue” a la investigación de entre 1950 y 1959, en la que se ubican temas tan sugerentes como la introducción del cine, el establecimiento oficial de la radio y los esfuerzos iniciales de la prensa, junto a la inauguración de la televisión durante el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla y la expansión de la Acción cultural popular ACPO, un hecho de importantes connotaciones en la comunicación rural colombiana. El período entre 1960 y 1969 se entiende como el período de la transición y en él se ubican los primeros estudios sobre el inicio de la televisión educativa y la metodología de análisis del Instituto Colombiano Agropecuario(ICA), la influencia norteamericana en los programas de formación, así como en ciertas metodologías como, por ejemplo, las de análisis de contenido manifiesto, las encuestas por muestreo y los estudios exploratorios. La década de 1970 se define como una etapa de consolidación, con 19 140 referencias identificadas en el período. En estos años se mantuvo la comunicación rural como eje temático prioritario, se afianzaron los estudios sobre televisión y el investigador“cuestiona su propio trabajo, para revaluar su función y su producción como profesional de las ciencias sociales”(Anzola& Cooper, 1985, p. XVIII). El inventario va hasta los ochenta, que“se traducen en una lenta búsqueda de definición del objeto del estudio de la comunicación, a partir de una visión crítica de su problemática”(Anzola& Cooper, 1985, p. XIX). El texto de Anzola y Cooper es imprescindible para analizar el desarrollo de la investigación en comunicación en Colombia y su periodización. Este es, pues, un aporte realmente invaluable para la exploración de los rumbos que toma la investigación comunicacional de acuerdo con los cambios del país. El propio texto señala ejemplos de los estudios de Anzola como su texto de 1982,”La investigación sobre las escuelas radiofónicas latinoamericanas”, la indagación“Mujer y publicidad: más allá de una imagen”, realizada con Amparo Cadavid en 1983 y “Análisis de prensa: las imágenes que proyectan la prensa colombiana y venezolana sobre la migración”, publicado el mismo año. ACOMPAÑAR LAS PRÁCTICAS, DEBATIR EN PÚBLICO El acompañamiento a programas de comunicación social es otra de las facetas del trabajo de Patricia Anzola. Se trata de programas auspiciados por organizaciones internacionales y por entidades especialmente del Estado colombiano en los campos de la educación, la salud, la comunicación y el desarrollo social, la participación de la mujer, las violencias y los medios de comunicación. El debate público la tuvo como una interlocutora documentada, sensible y de calidad, que dejó su rastro en un ámbito episódico y en cierto modo efímero: el de la conversación pública, pues para entonces se guardaban pocos registros. Así pues, el debate público quedaba registrado en los propios medios, es decir, en escritos de prensa e imágenes, particularmente de televisión y fonogramas. Hoy en día este ámbito se ha extendido exponencialmente por las posibilidades de grabación y de memoria a través de la diversidad de soportes digitales. Tal como escribió Luis Ramiro Beltrán en un conmovedor texto sobre ella,“ni agitadora ni diplomática, ella decía lo suyo con claras ideas y en pocas palabras, todas brotadas del estudio serio y movidas por una sinceridad sin amortiguadores. Rara vez era vehemente, pero su discurso—por preciso y razonable— tenía siempre contundencia y sus argumentos ganaban la consideración de muchos, en ese sentido, el trabajo profesional adquiere un nuevo y mejor sentido”(Beltrán, 1998). La relación con los Estados y los organismos internacionales es otra dimensión en la que Patricia Anzola sobresalió. Hice una buena parte de sus trabajos con entidades 20 PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia nacionales y estratégicamente con algunas que estaban en el centro de la acción del Estado como el Departamento de Planeación Nacional, los ministerios de Comunicaciones, Educación y Salud o el ICA. Y en el ámbito internacional, trabajó con organismos transnacionales como Unicef, Unesco, Naciones Unidas, IPAL(un estudio sobre televisión en la región), la Organización Panamericana de la Salud, el Instituto Interamericano para la Cooperación Agrícola o Ciedesco, y gobiernos de países como Bolivia, Nicaragua y Colombia, entre otros. Estas relaciones formaban parte de su convencimiento de la necesidad de influir en las estructuras estatales como en las posibilidades de los organismos internacionales, en los que los diagnósticos, investigaciones y consultorías podían tener una cobertura más amplia y un seguimiento estratégico más preciso. LOS TROPIEZOS DE LA FORMACIÓN Y LAS ALIANZAS ENTRE TODOS Desde muy temprano la formación fue uno de sus objetivos más vitales. Y aunque tuvo tropiezos—precisamente por su comprensión de la comunicación y su insistencia en diferenciarla de la información y el periodismo, que eran campos muy relacionados, pero no necesariamente unificados—, fue un área en la que participó toda su vida. Hizo su postgrado en la Universidad Estatal de Michigan y fue decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano(1973), de donde salió después por diferencias de comprensión sobre el sentido de la comunicación con el nuevo gobierno de la universidad, las cuales que han quedado registradas en algunos documentos, como, por ejemplo, en la entrevista con Javier Braun en Chasqui(1990). Era el año 1973 y, como otros países latinoamericanos, Colombia ya para entonces se alejaba del modelo de escuela que se concentraba solo en el entrenamiento para el ejercicio profesional del periodismo, como venía siendo la regla, y ampliaba su enfoque hacia el estudio de la comunicación. En este proceso de reformulación de los estudios de comunicación en la región, por supuesto, todos conocemos el papel importantísimo que desempeñó CIESPAL. La recién creada facultad se orientaba en esta nueva dirección y tomaba como su eje el análisis de procesos de comunicación; buscando, además, la definición de nuevos campos de acción para esta novedosa figura profesional, el comunicador.“Para mí, lo más importante de esos años(en total cinco, en tres de los cuales estuve a cargo de la decanatura de la facultad), fue la búsqueda de una forma de integrar un equipo docente”. La amplitud de su mirada alcanzaba a percibir la importancia, por una parte, de las organizaciones sociales, como de los movimientos comunicativos populares que han tenido una larga tradición, no solo en su funcionamiento sino en sus implicaciones en la perspectiva comunicacional latinoamericana. De esta manera, establecía un 21 diálogo entre lo internacional, lo público, la organización estatal y los procesos populares de la comunicación. Tenía claro estos diálogos cuando afirmó que“Es necesario formar alianzas entre todos para superar los problemas de la comunicación”. “Las experiencias de comunicación alternativa o popular—dice en la entrevista de Javier Braun— han sido sin duda uno de los grandes fenómenos en América Latina, aunque su incidencia real en la solución de los problemas del desarrollo sea tan difícil de medir por el aislamiento en el que ellas se han mantenido. Creo que de ellas hemos aprendido mucho: Sobre el papel clave de la comunicación en procesos de participación y democratización, sobre la necesidad de vincular la comunicación a otras experiencias organizadas de la comunidad y, esencial hoy, sobre la apremiante necesidad de generar redes que potencien su acción”. SER Y PENSAR CON OTRAS Y OTROS Lentamente fueron apareciendo asociaciones de instituciones e investigadores de la comunicación. Y se podría afirmar que el campo ha sido fructífero en lo asociativo, aunque su vida institucional en unos casos haya sido azarosa. En este contexto, es notable la actividad de Patricia, que participó en diferentes organizaciones, tanto en su funcionamiento como en su creación. Las asociaciones son lugares importantes de encuentro, deliberación y desarrollo del conocimiento y son vitales para la estructuración de un campo como el de la comunicación y no pocas veces para la promoción de los derechos de las profesiones. Como lo recuerda con precisión Luis Ramiro Beltrán, Patricia Anzola contribuyó al desarrollo de las principales organizaciones regionales de la profesión, fueran ellas instituciones como el CIESPAL,(Ecuador), el IPAL(Perú) y el CIEDESCO(Venezuela) o asociaciones como la FELEFACS, la FELAP y la ALAIC. De esta última, la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación, fue presidenta de 1983 a 1989. También fue coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Comunicación del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Y, ya cuando se proyectaba en escala mundial, fue miembro del Consejo Directivo de la International Association for Mass Communication Research. Pero uno de los oficios de conducción que desempeñó con mayor fe y ahínco fue el de miembro del Consejo Directivo de la Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales(ALASEI), uno de los escasos productos tangibles de la Conferencia de 1976 en Costa Rica. Otro aporte importante fue su participación en la Comisión de Estudios sobre televisión y violencia, un informe presentado al ministro de Comunicaciones Fernando Cepeda Ulloa durante el gobierno del presidente Virgilio Barco en 1988. El texto, escrito brillantemente con Hernando Martínez Pardo rebatía la idea 22 PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia bastante común de la pasividad del televidente y por lo tanto de la influencia casi todopoderosa de las imágenes sobre los comportamientos humanos, más aún si se trata de niños, niñas y jóvenes. Pero como ellos mismos lo señalan, se acogen a una línea de investigación latinoamericana que en su opinión ha hecho aportes en cuatro campos, cada uno de ellos clave en el desarrollo de un pensamiento comunicacional de la mayor importancia:“ en la ruptura del concepto tradicional de cultura, en la ruptura del concepto tradicional de receptor(el televidente, en nuestro caso), en el desplazamiento del campo de interés(de los medios y sus efectos a las instancias y dimensiones desde las cuales se producen y se perciben), y en el concepto tradicional de vida cotidiana como lugar del consumo pasivo y de la materialización de las alienaciones de que somos víctimas”(Anzola& Martínez, 1988, p. 126).. Se trata, por eso, de un texto que asume un tema de interés que sigue rondado las interpretaciones públicas aún en nuestros días y reformulado para otras manifestaciones de la comunicación y la cultura, como, por ejemplo, las tecnologías digitales y la inteligencia artificial. Pero lo que también debemos subrayar es que más que un texto académico, que lo es, se trata de un texto de alcance público porque responde al interés de un gobierno. CUANDO LAS PIONERAS TAMBIÉN FUERON MUJERES. Y SERÁN MILES. Llama la atención que la entrevista de Javier Brun a Patricia Anzola en la revista Chasqui haya sido precisamente en el contexto de un número dedicado al papel de las mujeres comunicadoras. Transcurrían los años noventa. “Mujeres comunicadoras. Cada vez son más--- Pero hoy son muchas. Mañana serán miles. Deben comprometerse a luchar por ellas mismas, sino por una sociedad más libre, más justa” escribía en ese entonces el editor de la revista. Sin embargo, en este llamamiento se filtraban dos puntos que hoy serían debatibles: la confusión entre comunicación y periodismo y una cierta admonición paternalista sobre la autonomía de las mujeres. Pero lo que sí es interesante es que en el contexto de la entrevista con Patricia hay un apartado dedicado al papel de las mujeres en la comunicación que permite un acercamiento así sea preliminar a sus convicciones sobre el tema. Con un humor irónico, una deliciosa propiedad suya, responde a por qué en la generación de comunicadores mayores de cincuenta años no hay casi mujeres:“Elemental, querido Juan”, responde aludiendo a la famosa respuesta de Sherlock Holmes y recordando el inicio de la influencia de las mujeres en la comunicación hacia los años sesenta,“danos quince años más y verás el impacto de esta generación de mujeres en la comunicación”. 23 “Es difícil hacer listas, porque uno siempre se equivoca, pero piensa en nombres como Giselle Munizaga, Elizabeth Safar, Fátima Fernández, Elizabeth Fox(que, aunque es norteamericana desarrolló su carrera en y sobre América Latina), Anamaría Fadul, Marita Mata, Beatriz Solís, Regina Festa y tantas otras. Y creo que en la generación más joven es aún mayor la presencia e influjo de las mujeres latinoamericanas”, dijo también. Entretanto, se refiere a las dificultades de ascenso de las mujeres en la comunicación y hace una reflexión clave sobre su propia condición de mujer:“Realmente no creo que el hecho de ser mujer sea un elemento que se pueda aislar de lo que ha sido mi vida. Es algo como el color de la piel. Me es imposible pensar en lo que hubiera podido ser si no fuera lo que soy. Aunque lo que soy es, en parte muy esencial, resultado de ser precisamente mujer. Afortunadamente”. Queda pendiente una tarea frente a la historia de esta mujer excepcional que reúne las virtudes de las pioneras: un pensamiento que se va construyendo a través de su obra, una capacidad inmensa de contribuir desde aproximaciones muy diversas a la construcción de un campo y una voluntad consistente y creativa por responder a las realidades sociales de un país que pasa por momentos complejos y que ella se decide a interpretar ofreciendo generosamente sus comprensiones a otras y otros. Ha sido una fortuna para la comunicación colombiana y latinoamericana tener una conciencia y una voz como las de Patricia Anzola. Su firmeza y diversidad aún llegan hasta nuestros días con una fuerza inteligente y reconocible. Queda pendiente una tarea de reconocimiento, valoración y memoria de su historia, su pensamiento, su perfil polifacético y de las repercusiones sociales de su trabajo, que, como puede notarse en este acercamiento provisional, es diverso, profundo y de una gran actualidad. ……………………………………………………………………………………….. En 1996 y a pocos días del fallecimiento de Patricia, tuve la fortuna de estar con ella en un viaje a México. Mi experiencia quedó registrada en el obituario que escribí en El Tiempo, periódico en el que entonces colaboraba y del que sería después Defensor del Lector en tiempos turbulentos. He rescatado el texto de esos días que reúne varios de los aspectos que desarrollo en este texto, y que recuerda los altares del día de los muertos y las figuras imaginarias y coloridas de los alebrijes: “Era el día de los difuntos en México y Patricia Anzola me explicaba con la certera inteligencia de sus palabras esa mezcla asombrosa entre la muerte y la vida, entre la risa y la calavera que han hecho de esta conmemoración de difuntos un motivo de fiesta, una ocasión para el reencuentro alegre, para lograr mirar de frente, entre flores y exaltaciones, la conmovedora realidad de la muerte. 24 PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Ahora recuerdo un itinerario vital que hizo de Patricia Anzola uno de los nombres más importantes de la reflexión colombiana sobre la comunicación. Egresada de la Universidad de los Andes y con estudios en los Estados Unidos, fue una de las primeras decanas de la facultad de Comunicación Social de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Muy pronto orientó sus investigaciones hacia el análisis de las políticas comunicativas y tendió puentes lúcidos y críticos entre lo que sucedía en el mundo y las preguntas que se generaban en nuestro país sobre el tema, trayendo a los terrenos de las realidades lo principales debates que se generaban en un campo tan fructífero como polémico. Su diagnóstico sobre la situación de las comunicaciones en Colombia sigue siendo perfectamente válido; tal como fue la visión de sus apreciaciones y la claridad de sus planteamientos. Allí se expresa su preocupación por la democratización de los medios, la participación de los ciudadanos, la expresión comunicativa de todos los sectores sociales. Consultora apreciada nacional e internacionalmente, Patricia tenía la cualidad de llegar rápidamente al centro de los problemas y de avizorar, con un riesgo que se leía en la alegría de sus ojos, las salidas posibles, los sentidos de futuro. Participó activamente en proyectos de organismos como la Unicef y la Unesco, así como en la reestructuración del Ministerio de Comunicaciones, en la que lideró la idea de darle una importancia central, no solo a las tecnologías y a las reglamentaciones jurídicas, sino a la preocupación por lo social. La vimos actuar con una presteza que ratificaba sus deseos de vivir en la búsqueda de las conexiones entre la comunicación y la salud, la comunicación y las reivindicaciones de tantas mujeres que sufren a lo largo y ancho de este continente, la comunicación y las mejores oportunidades para los niños. Presidente de la asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación(ALAIC), Patricia Anzola era sin duda una de las intelectuales más apreciadas por sus colegas, entre otros motivos, por esa conjunción que solo logran los seres privilegiados entre conocimiento y humanidad, vitalidad y saber. A un mes de su muerte, uno de los mejores recuerdos es ese paseo en México un día de difuntos por los ventorrillos donde las calaveras de mariachis tocan sus músicas de fiesta. La misma música que adorna para siempre el regreso de nuestros amigos” Referencias Anzola, P.(1988). Hacia un diagnóstico de la comunicación social en Colombia. Bogotá: Ministerio de Comunicaciones, Departamento Nacional de Planeación (DNP) y UNICEF. Anzola, P.,& Cooper T., P.(1985). La investigación en comunicación social en Colombia. Bogotá: Desco y ACICS. 25 Anzola, P.& Martínez Pardo, H.(1988). La actividad del televidente. Televisión y violencia. Bogotá: Colciencias. Beltrán, L. R.(1998). Réquiem para una gran dama de la comunicación: Patricia Anzola. Boletín ALAIC,(9), 113–118. Braun, J.(1990). Patricia Anzola: La investigadora. Chasqui,(34), 38–51. Martín-Barbero, J.,& Rey, G.(2000). La formación del campo de estudios de comunicación en Colombia. En F. Leal Buitrago& G. Rey(Eds.), Discurso y razón: Una historia de las ciencias sociales en Colombia(p. 239). Bogotá: Ediciones Uniandes, Fundación Social, y TM Editores. 26 PATRICIA ANZOLA- HORIZONTES Y APORTES DE UNA PIONERA Por Claudia Nieto-Sánchez y Elizabeth Fox DÍAS DE BAILE 2 : COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX Esta es la historia de una mujer norteamericana que, en el año 1968, con veinte años, decidió irse por un semestre a Bogotá a hacer un curso de intercambio en la Universidad de los Andes. No tenía ningún vínculo con el país; es más, tuvo que buscar en un mapa para saber dónde quedaba Colombia. Su español era básico; lo poco que sabía lo había aprendido en los dos veranos que pasó trabajando en España y México gracias a los 250 dólares que le había dejado su abuelo al morir. Tampoco estaba muy convencida de su futuro profesional; se aburría ya de sus clases en Ciencia Política Latinoamericana en la Universidad de Vassar(en la que todavía solamente admitían mujeres), excepto por esa clase con Pilar de Madariaga, hermana de Salvador de Madariaga, que le encantó por“su manera de ver lo latino”. La motivaban entonces, sí, su fascinación por la aventura y el cambio, pero también el fervor de las discusiones sociales de la época(¡de nuevo, era 1968!): los movimientos estudiantiles, la oposición a la guerra de Vietnam… Cuatro meses más tarde, esta misma mujer se había casado con un colombiano once años mayor que ella. Poco después vivía su primer embarazo y decidía que Bogotá sería el lugar en el que construiría su vida en los años por venir. Es posible que estos años hayan sido los más definitivos en la vida de Elizabeth Fox, Liz,“La Mona”,“Nuestra gringa querida”; no solo por todo lo que estos eventos pueden representar a nivel personal sino porque marcaron lo que han sido algunos de sus intereses más duraderos: la comunicación, la investigación, América Latina, el cambio social, la salud infantil. Pero estos años fueron fundamentales también por definir sus maneras de ser y hacer en el mundo: el trabajo en equipo, el goce como actitud, la irreverencia como respuesta a la formalidad, y su percepción de sí misma como puente y traductora, no solo de idiomas, sino de realidades. Escribir este capítulo ha sido un inmenso placer. Los siguientes párrafos son el resultado de la información obtenida en artículos que se han escrito sobre ella, la lectura de algunos 2 El título viene de la novela brasilera producida y transmitida por TV Globo en 1978 Dancin’ Days . Elizabeth usó ese título en el libro Días de Baile: El Fracaso de la Reforma de la televisión en América Latina , México: Felafacs, 1991. 27 de sus textos, una serie de conversaciones con la misma Elizabeth sostenidas a lo largo de un mes de encuentros virtuales, intercambios con algunos de sus amigos y colegas, y, de manera muy especial, la lectura de su correspondencia personal y profesional durante un periodo que cubre buena parte de su vida en Bogotá y en Buenos Aires. Gracias a su sistematicidad, terquedad y, ¿por qué no decirlo?, las posibilidades que le ofreció el mudarse gracias a su trabajo con entidades internacionales, estas cartas, cables y telegramas existen y son testigos excepcionales de diálogos que abrieron(o cerraron) puertas, que permitieron el acceso a literatura fundamental mucho antes que el Internet, y que, por esos años, vincularon la investigación en comunicación de América Latina con la que se estaba llevando a cabo en el mundo. Luego de viajar desde Bogotá hasta Buenos Aires, París, Barcelona y Washington, esas cartas hicieron un nuevo viaje hasta Amberes(Bélgica) para alimentar esta historia. Este capítulo está escrito, pues, no solo a cuatro sino a muchas manos. 1. LAS POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN: SUS INICIOS EN EL CAMPO(1968-1975) Hija de un pastor protestante, Elizabeth creció en un hogar de cinco hermanos. Como no había mucho tiempo para dedicar a cada hijo, sus padres debieron recurrir al recurso fundamental: confiar en ellos. Tal era la confianza que al recibir la carta en la que notificaba de su matrimonio a su familia, la respuesta de su padre fue un cable con un escueto“I give my blessings for your wedding”[“Te doy mi bendición por tu boda”]. Al poco tiempo, Elizabeth se matriculó en la Facultad de Periodismo de la Universidad Javeriana, una de las ocho escuelas de comunicación(hoy son alrededor de ochenta) que por entonces existían en el país. Esta decisión estuvo realmente motivada por el interés de mejorar su español:“No recuerdo mucho las clases. Recuerdo que me encantaba, que hice buenos amigos, y como estaba casada y criando niños, me tomé mucho más tiempo en terminar.” Una experiencia muy dolorosa afectó particularmente la duración de sus estudios: la pérdida de su primera hija, de tan solo catorce meses:“Al final llevé la niña en Nueva York y murió a la semana porque no había mucho que hacer. Fue terrible. Regresé a Colombia y pasé cuatro meses de una depresión horrible. Creo que de ahí, de esa experiencia tan triste, viene mi interés en temas de salud y sobre todo de salud infantil”. Fue durante su último año de estudios que se encontró con Rose Goldsen, una investigadora en sociología de Cornell University que por ese entonces se encontraba en el país trabajando como asesora de la Fundación Ford para Colombia y Venezuela. 28 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia La recuerda como“una mujer fuerte y sin temor a decir lo que pensaba”. Ella fue su directora de tesis, la primera experiencia de investigación en comunicación que tuvo. En la tesis, que fue la semilla de su trabajo posterior sobre Colombia, hacía un mapeo de las políticas de televisión que en ese momento estaban en pleno proceso de formulación: “En ese momento había discusiones muy álgidas que trataban de definir de quién debe ser la comunicación. Rojas Pinilla había traído la televisión, pero la tenía básicamente bajo el control del gobierno y la estaba empezando a privatizar. La pregunta era si el control debía darse a las radios, que eran fuertes en ese momento, o si debía ser una televisión pública, siguiendo un poco el modelo europeo. Cómo financiar, a quién darle el control, y qué tipo de controles ejercer sobre el contenido eran las preguntas sobre la mesa”. Reconoce que esos fueron años muy importantes para su formación porque aprendió muchísimo sobre investigación y particularmente investigación de fuentes primarias: “Rose nos metió a todos ese afán de cuestionar, de hacer preguntas importantes, de recolectar evidencia.” Habla en plural porque alrededor de Goldsen se formó un grupo de estudiantes interesados en conversar y debatir sobre las estructuras y funciones de las políticas y los efectos de comunicación en Colombia. Formaban parte de ese grupo Azriel Bibliowicz, Reynaldo Pareja, José Luis Puerta, Gabriel Vidart, Alfredo Sánchez y, más adelante, Sandra Ospina. Rose también jugó un papel fundamental en conectarlos con la literatura académica más reciente y los debates intensos que en ese momento se daban alrededor de las teorías de dependencia, determinismo cultural y los efectos de los medios, sobre todo los de la televisión 3 . Fue durante esas reuniones en casa de Rose, en el trabajo con el grupo y durante la recolección de información para su tesis que Elizabeth entendió lo hondo que había calado su interés por la comunicación como campo de estudio: “Había en la comunicación realmente una fibra que me tocó, ¿no? Yo creo que venía un poco de mi papá. Mi papá odiaba la televisión porque en ese tiempo, en los años cincuenta, empezaba la televisión. Y mi papá nunca nos dejaba mirar la televisión, decía que era horrible, que destrozaba tu cabeza, blablablá. Entonces se juntó esa cosa que fue muy infantil con mi 3 Rose Goldsen alcanzó gran notoriedad por su crítica directa a los resultados de la Comisión Congresional encargada de estudiar los efectos de violencia televisiva en niños(Goldsen, R. K.(1973). Science in wonderland. Society , 10(4), 66.) Años más tarde, sería la misma Elizabeth quien facilitaría el regreso de Goldsen al país, esta vez como becaria Fulbright y consultora del programa para América Latina del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo(CIID/ IDRC). 29 contacto con Colombia, valiente Colombia, que en ese momento intentaba hacer una política de televisión educativa, que no iba a ser una televisión comercial, una política de televisión que ayudaba a la gente.” Fueron años de intensísimos aprendizajes(nuevo país, nueva cultura, nueva lengua, nuevos roles) y, como pasa usualmente en estos casos, los amigos se hicieron familia. Recuerda aquí a Patricia Castaño, otra grande de la comunicación en Colombia, quien fue su gran amiga durante esa época: “Vivíamos en la misma plazoleta y era como Napoli: nos pasábamos la comida por las ventanas, criamos los hijos juntas, compartíamos la ropa de maternidad… Patricia me enseño muchísimo. Primero, mi pésimo idioma. Por culpa de ella soy tan malhablada(risas). Pero también su alegría y su coraje, su inteligencia, su goce, su vitalidad.” Una vez terminado el trabajo de grado y gracias al apoyo de Rose, quien presentó a los miembros del grupo como becarios a la Fundación Ford, Elizabeth y al menos cinco miembros más empezaron estudios de maestría y doctorado en reconocidas escuelas de comunicación en Estados Unidos y Europa. Ella escogió la escuela de comunicación de Annenberg en la Universidad de Pennsylvania y se mudó a Princeton junto con su esposo y su hijo. El apoyo de su familia fue decisivo una vez más:“Vivíamos en el tercer piso de la casa de mis padres. Yo tenía un niño chiquito, así que sin ellos no hubiera podido. Estudiaba en el tren de ida y vuelta.” La correspondencia de esta época es particularmente rica. Las cartas dan cuenta de las luchas de los miembros del grupo por establecerse en contextos desconocidos y distantes, en los que el primer reto era acomodarse. Después vendrían el acceso a bibliografía, las demandas profesionales, y la necesidad de encontrar fuentes de financiación que les permitieran suplementar lo que no cubría la beca. Luego, las luchas por encontrar editoriales interesadas en lo que estaban escribiendo, por terminar disertaciones mientras buscaban trabajo, por armar una vida para sus parejas e hijos mientras ellos mismos intentaban hacerse un nombre en un campo en ebullición. Después vendría la producción académica(muchas veces en idiomas distintos al suyo), así como las posibilidades y tensiones propias de trabajar con algunos de los grandes nombres de la época en un contexto de profunda polarización política. “Eran todos hombres y hombres complicados”, dice Elizabeth. Aunque se perciben algunas tensiones entre los miembros del grupo—por temas de autorías de la producción grupal, por ejemplo— también son claras la profunda camaradería y el ánimo de apoyar los trabajos individuales como una manera de empujar las políticas de comunicación y, con ello, los procesos de desarrollo en el país. Le pregunto a Elizabeth sobre su posición como una mujer dentro del grupo original y ella admite con un poco de vergüenza: 30 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “La verdad fue algo que nunca me importó. Creo que mi actitud venía un poco del privilegio, de tener un marido colombiano que me apoyaba, de tener amistades dentro círculos intelectuales, de hablar inglés, y de tener siempre una pata afuera. Al final de cuentas, yo era gringa. Para mí, en ese momento el problema de la comunicación no era tanto de género sino de clase(sin ser marxista); era una lucha de gente de plata tratando de hacer más plata con un nuevo mercado.” Terminó su maestría en 1973 y regresó a Colombia. Al llegar se unió al Instituto Colombiano de Desarrollo Social(ICODES), entidad que había recibido una beca de la Fundación Ford para continuar el trabajo sobre las estructuras y funciones de los medios masivos de comunicación en Colombia iniciado por los miembros del grupo de Rose. Esta investigación se proponía examinar la evolución histórica de los medios en relación con el desarrollo industrial y la evolución política del país; delinear la estructura legal bajo la cual funcionaban; y analizar la articulación de los medios dentro de las organización y discursos del sector público. La producción académica del grupo por esa época constituye un valioso recurso para entender la introducción, desarrollo histórico y contexto en el que emergieron los medios de comunicación y las legislaciones que los regularon en sus primeros años de operación en el país. Se dice fácil pero realmente no lo era. Su trabajo consistía en juntar, en algunos casos desenterrar, las piezas necesarias para entender cómo y por qué los sistemas de comunicación estaban tomando la forma que tenían, los intereses políticos y económicos que se movían alrededor de ellos, su influencia en la vida cotidiana de las audiencias, y su impacto en las dinámicas sociales del país. Todo esto con muy escaso trabajo previo como referencia. Un aparte de un texto publicado por Elizabeth en 1978 en el que recoge buena parte de los aprendizajes de los años anteriores ilustra el tipo de análisis que los ocupaban “Se puede afirmar que una política de comunicación se deriva en primer lugar de una posición sobre las relaciones económicas y políticas de la sociedad. No se formula en el vacío. Tampoco se puede atribuir las políticas de comunicación a la adopción de cierta tecnología u otra(…) Por esta razón es ingenuo esperar que en un país donde la comunicación nunca ha sido manejada con un fin educativo o participativo, la simple introducción de una nueva tecnología la va a cambiar”(CIESPAL, Fundación Friedrich Ebert,& CEDAL, 1975). El trabajo de Elizabeth deja ver desde muy temprano su interés por explorar los medios y su capacidad de movilizar transformaciones sociales. En este mismo documento menciona algunos ejemplos, como el de la Acción Popular, ACPO, que en ese momento ya convocaba a 35.000 grupos de radio escuelas que operaban en el 31 país, así como primeros esfuerzos de televisión educativa que estaban desarrollando a través del Canal 11. Los estudios del grupo en esa época se cristalizaron en valiosos recursos para informar la investigación en comunicación en el país: una revisión histórica sobre la radio en Colombia(Pareja, 1975); un estudio de las condiciones económicas, sociales y políticas que enmarcaban las actividades de la prensa durante la época de La Violencia (José Luis Puerta); y un estudio sobre la evolución de la televisión (Bibliowicz, 1979). Otras, ya no lideradas por miembros del grupo, pero desarrolladas con su experticia y base de conocimiento, se enfocaron, por ejemplo, en estudiar la influencia de los Estados Unidos en la introducción de las telecomunicaciones en el país(Douglas Goldschmidt, University of Pennsylvania). Aunque muchas de las investigaciones llegaron a término, el camino no fue fácil. La relación laboral de los miembros del grupo con el ICODES, por ejemplo, no duró mucho porque al poco tiempo de su vinculación fue evidente el poco interés que suscitaba el tema entre las directivas. En sus cartas, se quejaban del silencio ante sus peticiones de apoyo para terminar sus investigaciones, pero más allá de eso, lamentaban la falta de unos sistemas de financiación de largo aliento que permitieran el desarrollo teórico y metodológico de la investigación en el país. Esto contrasta radicalmente con el interés que suscitaba en el exterior el trabajo que estaban haciendo. Como ejemplo, Elizabeth cita un taller sobre políticas de comunicación en América Latina que debía ocurrir en febrero de 1975. En sus registros hay no menos de cincuenta cartas enviadas a estudiosos, activistas, diseñadores de políticas y miembros del sector privado para que vinieran a Bogotá: “Invitamos a gente en Estados Unidos, en Europa, y por supuesto en América Latina. Gente como Herb Schiller, Armand Mattelart, Hugo Assmann… gente que ya eran top en sus campos. Y es interesante releer sus respuestas porque para muchos de ellos América Latina era como un hoyo negro, entonces por supuesto les interesaba mucho tener información.” Ella finalmente no participó en esa reunión. En su opinión, las directivas empezaron a sentir que el grupo se estaba volviendo más grande que la organización, y“terminaron echándonos a todos”. Años más tarde, la misma Goldsen se refería al grupo como“our weak little, lovely little, brave little communications research group”[“nuestro débil y pequeño, amoroso y pequeño, valiente grupo de investigación de comunicación”], y afirmaba que lo que los había unido en ese momento eran dos intereses comunes: 1) resistir el inmenso campo gravitacional que ejercía la televisión producida en los Estados Unidos, y 2) mapear el campo y especialmente los sistemas de comunicación que empezaban a construirse en el continente. Esos intereses se mantuvieron vivos en el trabajo de Elizabeth en los años por venir porque era consciente, tal como lo proponía alguno de sus compañeros, de que“ella podría jugar un rol importante en 32 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia superar la dependencia de un solo instituto y los problemas que pueden surgir en una universidad.” 2. LA INVESTIGACIÓN Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES(1975-1984) Y así lo hizo. Es más: intuyo que si le preguntara a Elizabeth para qué sirve el poder, su respuesta sería“para conectar”. Y es que conectar gente, recursos, regiones e ideas es lo que ella ha estado haciendo desde sus años en América Latina hasta su trabajo actual en la Pan American Development Foundation, PADF. Su trabajo con el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo(CIID-IDRC) marca un momento muy importante de su carrera porque es durante esta etapa que su trabajo de investigación empieza a tomar un carácter regional y cuando sus aportes a la formación de la comunicación como campo de estudio en la región se hacen más palpables. Su trabajo con el CIID tiene dos etapas: la primera como parte de la División de Ciencias de la Información y luego, en la División de Ciencias Sociales para América Latina. Fue en la primera etapa que comenzó su colaboración con Luis Ramiro Beltrán. Su relación con él se percibe generosa y productiva desde muy temprano: “Alguien nos presentó, no recuerdo quién. Le conté lo que estaba haciendo, le interesó y me contrató para hacer una cosa parecida en Venezuela. Era muy buen colega y sin duda abrió camino para mí. También éramos muy buenos amigos, sí ¡Luis Ramiro era amigo de todos!” Al comienzo, como su asistente de investigación en el CIID, Elizabeth sirvió como facilitadora de la comunicación entre Beltrán y las muchas personas interesadas en establecer vínculos con él. Incluso desde esa época es evidente que su rol iba más allá de eso: Elizabeth se encargaba de movilizar las investigaciones, de mandar copias de los textos, de mantener los diálogos abiertos a través de la correspondencia, de compartir contactos, de sugerir potenciales fuentes de financiación y, en general, de extender las redes que se iban formando. Y claro, de reportar en qué andaba Luis Ramiro en ese momento. Mientras le seguía la pista, Elizabeth misma empezó a establecer y formalizar de alguna manera la estrategia de bola de nieve que siguieron en ese momento“que alguien te dice, que hay alguien que dice, o que hay alguien que puede…” Poco a poco la relación se fue transformando en una colaboración muy estrecha, tanto, que empezaron a producir en coautoría. Elizabeth empezó a participar en conferencias internacionales en las que, a nombre propio o de los dos, presentaba el estado de sus investigaciones. La conferencia anual del International Broadcasting Institute(IBI), era una de ellas, y allí Elizabeth presentó sus investigaciones sobre Colombia y Venezuela en México, Alemania y Corea: 33 “Era una red que reunía básicamente industria y sector público, un poco americano, pero más que todo europeo y de Asia(…) Parte de construir la red era posible gracias a organizaciones como esas que pagaban por nuestra participación, que querían académicos latinoamericanos. Ahí conocí a la gente de BBC o a quienes manejaban broadcasting en Francia.” Las redes entonces se extendieron para incluir solicitudes de Malasia, Tailandia, Israel, Egipto, Sudán, Australia, y Yugoslavia. Conocer y difundir lo que estaba pasando en América Latina era no solo un aporte sino un interés que la comprometía profundamente en ese momento. El mismo Luis Ramiro reconocía la cercanía de Elizabeth al trabajo cotidiano de las organizaciones y los investigadores en el continente. Así la describía en una carta de junio de 1976: “Permíteme sugerir a Elizabeth Fox de Cardona para la conferencia de Kioto. Tú sabes cuánto respeto sus habilidades, que son también altamente valoradas por otros miembros de IBI(…) Dada la naturaleza regional de nuestras responsabilidades en el CIID, Elizabeth no solamente está tan al tanto como yo sobre las instituciones involucradas. Ella está en contacto permanente con los tres núcleos más activos: Venezuela(ININCO), Quito (CIESPAL) y la Universidad de Brasilia. Estoy por eso seguro de que ella puede adecuada y provechosamente representar en Japón el pensamiento de muchos especialistas en el desarrollo de las comunicaciones en América Latina.” Fueron cientos de cartas, cables y telegramas las que intercambiaron con investigadores, activistas, diseñadores de políticas, y estudiantes sobre el pensamiento en comunicación de la época. En un ejercicio cuidadoso y sistemático, tal vez absolutamente necesario en ese momento, Elizabeth se dedicaba a contactar a las personas y organizaciones que había conocido durante sus encuentros para compartir información sobre las investigaciones en curso, referir a actividades dentro de sus líneas de interés en la región, y dar pistas sobre quién estaba trabajando en qué. No eran contactos puramente académicos, había aquí un interés de conectar a las iniciativas que delineaban otras maneras, otros usos y otras perspectivas en el pensamiento sobre los medios de comunicación masiva. En Colonia, por ejemplo, presentó el artículo en el que describía la experiencia de Venezuela 4 , no solamente en términos de desarrollo de políticas sino de metodologías aplicadas con ese fin. Dice Elizabeth en la carta en la que justifica la presentación de este caso:“La experiencia del CONAC representa una aproximación realmente innovadora emergida en un gobierno nuevo para cambiar radicalmente los servicios de radio y televisión sobre la 4 “ Hacia una metodología para diagnosticar las instituciones estatales de comunicación: un ensayo de Venezuela como parte de la formulación de una política general para los servicios públicos de radio y televisión.” 34 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia base de un análisis sistemático de los sistemas(o los no-sistemas) existentes.” En algunas de las cartas invitaba a sus corresponsales a pasar por Bogotá y no fueron pocos los que le aceptaron la invitación. Así, mientras se tejía la red profesional, se añadían amigos entre los académicos, financiadores y estudiantes que se animaban a incluir al país y a la región en sus mapas. Para Elizabeth era claro que la cooperación internacional, con sus privilegios políticos y económicos, debía contribuir a ese propósito. Pero también ella, desde su condición de colombiana adoptiva, se veía como un recurso para acoger y de paso ampliar el imaginario sobre lo que significaba ser y hacer desde aquí. Sus cartas están llenas de palabras de agradecimiento por“tu hospitalidad y cariño”,“por esa panadería que me recomendaste”,“por tu recomendación sobre el hotel”,“por el contacto de…”. Y casi siempre, saludos y besos a“tus Ramiros”(su por entonces esposo y claro, Beltrán), a Gabriel, y más adelante, a Jenaro. La producción intelectual de Luis Ramiro y“la Gringa”, como él la llamaba, va desde 1975 hasta 1988 e incluye más de 25 ítems entre libros, capítulos, ponencias y contribuciones a revistas científicas. Comunicación Dominada, tal vez su texto más conocido, es más la conclusión que el comienzo de sus elaboraciones sobre los temas de dominación cultural. Solos y en coautoría, investigaron, por ejemplo, los intereses económicos y políticos que se movían detrás del apoyo de los grandes canales y empresas de comunicación norteamericanos a los incipientes sistemas de televisión en la región; denunciaron cuánto distaban estos intereses de los propósitos de desarrollo apoyados en las ideas de autonomía cultural y soberanía política que de alguna manera aglutinaban a América Latina; criticaron la promoción de comportamientos consumistas, alienantes, violentos, racistas, elitistas y conservadores a través de la transmisión acrítica de contenidos norteamericanos por parte de las instituciones rectoras y concluyeron que“el libre flujo de la información tan aclamado por los Estados Unidos y las Naciones Unidas como el pilar fundamental de la democracia no se logra en absoluto en la América Latina. Lamentablemente, no tiene aquí una real y plena vigencia” 5 . Su actitud profundamente crítica de la posición de los Estados Unidos en la geopolítica de la región fue tan abierta que no puedo evitar preguntarle cómo afrontaba estos embates desde su identidad como norteamericana. A esto, responde: “Yo era una gringa muy aplatanada, como decía Beltrán. Para esa época 5 Otros textos de Elizabeth en los que aborda estos temas incluyen: • Fox de Cardona, E.,& Beltrán, L. R.(1976). La influencia de Estados Unidos en la comunicación masiva en América Latina: desequilibrios en el flujo de información [Ponencia]. Reunión sobre Política Justa en el Intercambio Internacional de Información, East-West Center, East-West Communication Institute, Honolulu, Hawái. • Beltrán, L. R.,& Fox de Cardona, E.(1980). Medios de comunicación de masas y dominación cultural. Perspectivas , 10 (1), 84–98. 35 había estado en Colombia diez o doce años, y la verdad es que había crecido allá. Yo me sentía muy colombiana. Cuando me iba, por ejemplo, a las reuniones del IBI yo era como una novedad porque iba como representante de Colombia, pero hablaba inglés, ¿no? Yo creo que me identifiqué mucho como colombiana”. “Más allá de sus colaboraciones académicas, hicieron un esfuerzo consciente por contribuir en las discusiones que estaban teniendo lugar en espacios en los que se aglutinaban de alguna manera las voces más críticas sobre la realidad política y social del continente por aquellos años. Tal fue el caso de CIESPAL, dirigida en ese momento por Marco Ordoñez, en donde Elizabeth contribuyó dando clases, publicando en la Revista Chasqui y revisando algunos de los proyectos y textos en los que trabajaban sus miembros. Como revisora, su mirada crítica era particularmente aguda para llamar la atención sobre las implicaciones teóricas y metodológicas de las propuestas. En relación a una propuesta sobre un modelo para análisis de contenido en la que pedían su opinión, decía:“Los autores del modelo parecen estar utilizando una visión del desarrollo basada en las etapas de Rostow. Esta visión no solamente sufre de una interpretación errónea del autor en cuestión, sino que también, carece de relación con la realidad Latinoamericana.” Y continua,“El programa de televisión, aunque pretende analizar la ideología de la telenovela, carece de una definición de esta‘ideología’. En consecuencia, las unidades de análisis tienden a caer en el eclecticismo que hace de hecho inoperante el análisis por su misma amplitud.” Una colaboración similar pero menos enfocada en educación y más en investigación se desarrolló con el Instituto Latinoamericano de Estudios Transdisciplinares(ILET): “ILET jugó un papel muy importante recibiendo a los exilados chilenos, entonces estaban ahí Juan Somavía, Fernando Reyes Matta, y algún tiempo después, Rafael Roncagliolo(Perú) y Noreene Janus(US) también llegaron. Ellos tenían recursos e hicieron muchas publicaciones. Entonces fueron muy importantes en la difusión de la producción académica, pero sobre todo en proteger el pensamiento de los intelectuales que estaban ahí en ese momento.” Fue precisamente el ILET el que publicaría Comunicación Dominada en 1981. Las palabras de Fernando Reyes Matta en el prólogo resumen bien lo que su trabajo representó en ese momento: “El esfuerzo analítico que Elizabeth Fox de Cardona y Luis Ramiro Beltrán han hecho constituye un aporte fundamental a los argumentos por una nueva realidad informativa en nuestro continente, concordante con las 36 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia aspiraciones de los pueblos del Tercer Mundo por crear un nuevo orden mundial de la comunicación. Ellos demuestran las características que ha llegado a adquirir esta“comunicación dominada” y quién es el poder dominante principal en ella. Es, en esencia, la prueba de las formas y modos de acción que caracterizan al“viejo orden” informativo. Un orden conservador y regresivo. Leer las páginas de este libro es la oportunidad de una toma de conciencia, de ver con claridad la interrelación de un sistema y la necesidad de su cambio. Mientras la comunicación siga siendo terreno de dominación por una potencia, América Latina no será un continente independiente con mujeres y hombres auténticamente libres.” Los intercambios por correspondencia eran intensos, cercanos a pesar de la distancia, y de una avidez envidiable. Se buscaban para leerse, para añadir a sus registros, para criticarse. Dice Dov Shinar, Profesor en la Escuela de Postgrado de Política Pública de la Universidad de California, a propósito de una carta en la que Elizabeth comenta una publicación reciente:“¿Cómo es posible que ya hayas recibido el artículo que escribimos con Marco Antonio Días sobre políticas de comunicación en Brasil si aún no ha sido publicado?!” A lo que Elizabeth responde:“Tu artículo sobre comunicación en Brasil llegó a través de Marco Antonio Días, quien conoce a Luis Ramiro desde hace tiempo. Los investigadores en comunicación son una mafia por aquí.” Más que una mafia, una red que reflejaba la efervescencia intelectual de una región y“las peleas buenas”(dice Elizabeth) de un momento histórico muy particular. Estas eran las mismas peleas que daban Raul Lomeli, desde la Asociación Mexicana de Escuelas de Comunicación; Antonio Pasquali, en ese momento desde el Instituto de Investigaciones de la Comunicación de la Universidad Central de Venezuela; Eliseo Verón desde la Asociación Argentina de Semiótica de la Comunicación, y Jorge Werthein desde el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura(IICA). Por supuesto que las peleas no se limitaban al terreno intelectual. En la correspondencia de Elizabeth hay un aspecto más pragmático: las quizás incómodas, pero siempre necesarias conversaciones sobre el dinero y el acceso a los recursos. A ella llegaban solicitudes u ofrecimientos de financiación para atender las reuniones; pedidos de consultorías o contribuciones en las que reconocían que le podrían pagar mucho menos de lo que valían; e incluso el favorcito de llevar o traer encargos para aprovechar sus viajes. Aquí un ejemplo: “Le he enviado por separado una copia de la bibliografía sobre Marxismo y medios masivos. En ese momento incluimos una factura por$3.00, que es lo que regularmente cobramos. Pero si usted nos envía información o textos desarrollados por autores marxistas trabajando en cualquier aspecto de los medios masivos en su país o en cualquier país de América Latina, por favor 37 no pague la factura, ¡es gratis!” En 1980, Elizabeth recibió el ofrecimiento de CIID para convertirse en la Representante Regional de la División de Ciencias Sociales para América Latina. En 1981, junto con la oficina central de CIID en Canadá, tomó la decisión de mudarse a Argentina y abrir una pequeña oficina en Buenos Aires, ya que la gran mayoría del trabajo del centro en ciencias sociales se desarrollaba en el Cono Sur. Elizabeth y su marido se habían separado, así que dejó Colombia, el“de Cardona” y se llevó a sus hijos, sus redes, y su manera de entender el quehacer comunicativo: “Mi idea del goce viene totalmente de Colombia: de las amistades, de las arepas, del arequipe, de las fiestas… ¡de todo! Disfrutaba ese goce que venía de la creación, de los diálogos, de trabajar con redes de mujeres(¡y de hombres!), de la exploración, del descubrimiento, del“GOTCHA! Un poco también del ser pioneras, de abrir de alguna manera un campo nuevo. Y también del reconocimiento que se derivaba del apoyo que íbamos obteniendo del exterior”. Con poco más de treinta años, estaba ayudando a decidir sobre la distribución de parte de los recursos por el orden de los 20 millones de dólares que el CIID destinaba para América Latina al comienzo de la década de los ochenta para proyectos de agricultura, educación, salud, y ciencias sociales, entre otras áreas. Era muy consciente del enorme poder que esta posición le confería. Lo describía en una entrevista publicada en un periódico de la época como“una responsabilidad tremenda”. Y asumió esa responsabilidad con la misma actitud que la había traído a América Latina: con la maleta al hombro y haciendo amistades. No paraba de viajar. Se dedicó a visitar países, a identificar organizaciones, a hablar con gestores, con líderes sociales, con académicos, a hacer preguntas y a ver con sus propios ojos los puentes que se tendían alrededor de los movimientos sociales en territorios inalcanzables(e inimaginables) para los financiadores. Sus reportes indican que solo en julio de 1980 visitó más de veinte centros de investigación con el fin de proporcionar argumentos para que la investigación en comunicación fuera incluida dentro de la división de ciencias sociales del CIID. Su amiga Elba Luna fue su soporte en ese momento: “Ella fue asistente en un proyecto que el CIID apoyaba en Argentina antes de que yo me mudara. Cuando me mudé, le pregunté por recomendaciones de colegios porque tenía hijos de la misma edad de los míos, así que resultamos viviendo muy cerca una de la otra. Luego yo necesitaba una secretaria y me dijo que ella podía hacerlo. Le dije que no porque ella era profesional y yo estaba buscando alguien que manejara la oficina, la plata, etc. Pero no 38 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia tenía trabajo y acababa de divorciarse. Y así se convirtió en mi compañera todo el tiempo y sigue siendo muy buena amiga. Organizaba todo, aprendió montones, y gracias a su trabajo con CIID terminó trabajando por diez años en la parte internacional del BID en Washington”. En sus viajes conoció el trabajo del Centro de Informaciones y Estudios del Uruguay (CIESU) alrededor del análisis de la fuerza de trabajo, empleo, y estratificación social en Uruguay; el trabajo del Centro de Investigaciones Económicas(CINVE) sobre el impacto de recientes desarrollos tecnológicos y demandas de importaciónexportación de productos en el empleo local. También vio de cerca el trabajo del Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos(CPES), enfocado en entender los procesos de urbanización e industrialización que estaban transformando drásticamente a un país que había sido eminentemente rural hasta ese momento. Se familiarizó también con las investigaciones del Centro de Estudios Urbanos y Regionales(CEUR), el Centro de estudios de Estado y Sociedad(CEDES), el Centro de Estudios de Población (CENEP) y el Centro de Estudios Educativos(CIE), entre muchos más en Argentina que trataban temas como la descentralización, la inestabilidad política, la migración y la situación laboral de la mujer. Y conoció los esfuerzos que hacían en Chile la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales(FLACSO), el Centro de Estudios Agro-regionales o la Academia de Humanismo Cristiano por estudiar y apoyar los movimientos sociales, y el estudio de las transformaciones ideológicas, las relaciones internacionales y las tensiones políticas en el país. Así conoció también las luchas de los centros de investigación del sur por mantenerse a flote en medio de las restricciones a los derechos más esenciales, y por supuesto, los ataques a la investigación, la educación y la cultura propios de los regímenes militares en el poder en ese momento. Se enteró de que los investigadores habían perdido sus empleos o pagaban de su bolsillo para mantener las oficinas en pie. Supo que los centros de investigación tenían que deambular de una institución a otra cuando las directivas recibían quejas sobre la inconveniencia de su trabajo. Vio de primera mano cómo grupos de trabajo bien establecidos se habían reducido a unos cuantos colaboradores en cuestión de días. Y escuchó las historias de los tantos que habían tenido que migrar para proteger su vida y la de sus familias. Así describió Elizabeth su situación de ese momento: “El hecho de que los modelos actuales de desarrollo económico en Chile, Uruguay y Argentina han separado la eficiencia social de la eficiencia económica ha llevado a una disminución muy marcada en la demanda por ciencias sociales, al menos parcialmente interesadas en las implicaciones sociales del desarrollo y los determinantes del cambio. Hay pocas personas, pocas áreas, y menos recursos disponibles en las fuentes tradicionales de 39 financiamiento(…) Hacer investigación enfocada en buscar alternativas o evaluar críticamente las políticas sociales no es posible ni deseable”(Fox, 1980). Los intereses de investigación del CIID se enfocaban entonces en educación, ciencias económicas, tecnología, estudios urbanos y rurales, políticas y dinámicas poblacionales. Pero Elizabeth propuso incluir el tema de comunicación dentro de los intereses de las ciencias sociales. Decía en el párrafo introductorio del documento en que sintetizaba su propuesta: “La investigación en ciencias sociales, entendida como el estudio sistemático, comparativo y crítico de la estructura social y sus procesos, continúa siendo limitada como resultado tanto de la opresión como de los cambios económicos y políticos(…) La pregunta es qué pasa con las ciencias sociales cuando el debate de una sociedad es cerrado, cuando no existe una consideración razonable de las alternativas políticas, y cuando no existe la posibilidad de una toma de decisiones racional porque no existe información sobre los costos diferenciados de las políticas”(Fox, 1980). Así las cosas, ella desarrolló más adelante cuatro modelos de apoyo a la investigación: apoyo individual, a nivel de proyectos, programático, e institucional. En su mapeo de los centros de comunicación del Cono Sur argumentaba que dichos centros debían ser apoyados por la manera en cómo conceptualizaban su quehacer: “Primero, todos están enfocados en problemas relevantes dentro de sus propios contextos. Segundo, su aproximación es pluralista. Tercero, son cada vez más multidisciplinarios, de tal manera que reconocen que los problemas del mundo real no se pueden compartimentalizar en jaulas disciplinarias pulcramente definidas. Finalmente, los investigadores vinculados a estos centros perciben las ciencias sociales y su propia investigación como un medio para comprender sus propias realidades nacionales y sobre esa comprensión, formular alternativas de futuros racionales y viables”. En palabras de Elizabeth, estas personas y centros no trabajaban alrededor de disciplinas sino de problemas y era eso lo que los hacía no solo posibles receptores de fondos, sino relevantes en sus propios contextos. Eso también los hacía objeto de represión:“Capté lo que le estaba pasando a los compañeros porque la gente de los centros que apoyaba el CIID estaba bajo mucho peligro. Había gente ahí que desaparecieron en Chile, en Argentina, en Uruguay. Aunque nunca me tocó personalmente, sentí y conocí lo que estaba pasando”. Detrás de estas experiencias es posible reconocer las tensiones que la misma Elizabeth 40 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia experimentaba desde sus múltiples identidades como investigadora, como activista y como representante de los organismos financiadores: “La relación entre investigadores y los grupos de acción es difícil. Antes de los regímenes militares del Cono Sur, pocos investigadores reflexionaban sobre ella. Hoy en día es un deber, no solo porque las agencias financiadoras se cuestionan si la investigación es una buena inversión hacia el desarrollo. Los investigadores mismos deben preguntarse cuál es el propósito de su trabajo y como este contribuye a la búsqueda de soluciones a los problemas enormes que afectan a la sociedad y a la generación de alternativas a las fallidas teorías de desarrollo”(Fox, 1981, p. 245). A partir de ese momento, la división decide entender la comunicación desde una perspectiva amplia enfocada en los sistemas y procesos de comunicación vinculados a procesos de desarrollo en áreas como educación, economía, población y tecnología. El trabajo en comunicación se enfocó en investigar el panorama investigativo en comunicación en América Latina, en apoyar proyectos de investigación específicos y en vincular la investigación en comunicación a otras áreas de las ciencias sociales. Fue así que el CIID se involucró en la documentación y sistematización de lo que en su momento eran ricas pero dispersas experiencias de investigación en la región. Este esfuerzo dio como resultado una colección de más de diez tomos sobre la Investigación en Comunicación Social en Argentina(Jorge Rivera), Perú(Luis Peirano, Tokihiro Kudo), Chile(Giselle Munizaga y Anny Rivera), México(Raúl Fuentes Navarro), Bolivia(Luis Ramiro Beltrán, Carlos Suarez, Guillermo Isaza) y Colombia (Patricia Anzola, y Patricio Cooper). Las revisiones también sirvieron para identificar medios y metodologías no convencionales(locales, bidireccionales, participativas) aplicadas por agencias, instituciones e individuos en procesos de desarrollo en América Latina. El apoyo del IDRC se cristalizó no solo en la identificación de esfuerzos de comunicación participativa sino en la facilitación de contactos entre sus miembros, el desarrollo de documentos metodológicos y la organización de talleres para el intercambio de experiencias. La educación, particularmente la educación informal y la educación popular, fueron desde muy temprano aliados naturales. El texto Teoría y Práctica de la Educación Popular, publicado en 1985, recoge las reflexiones de múltiples encuentros realizados desde 1982 con el apoyo de FLACSO, el Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación(PIIE), la Fundación Ford, y el CIID. Me llama profundamente la atención que el trabajo de Elizabeth parece haber sido ejecutado siempre en grupo y alrededor de redes(entendidas de una manera muy diferente a lo que el término implica hoy en día): 41 “Yo puedo ser muy autocrática, pero creo que mi estilo es muy colaborativo. En términos intelectuales, profesionales siempre he sido más así de trabajo en grupo. Yo creo que ha sido un poco mi estilo de liderazgo. El trabajo de grupo viene de los primeros momentos: ¿Quién sabe qué? ¿Cómo hacemos para juntar el cuadro?” Quiero mencionar aquí dos documentos que ponen en perspectiva esta manera de trabajar frente a la producción intelectual de la época. Se trata de dos procesos ejecutados alrededor de intereses y actores diversos, pero producto de la misma estrategia: reunir a las personas, generar reflexiones en espacios formales, discutir mucho en los espacios informales, intercambiar información y recursos, buscar espacios de publicación, pero, ante todo, gozar la experiencia del encuentro. a. Políticas de comunicación en América Latina: Esta publicación resume esfuerzos iniciados mucho antes de su publicación en 1981. Se podría decir que tiene sus orígenes más concretos en una reunión organizada por CIESPAL y la Fundación Friedrich Ebert en abril de 1975 en San José, Costa Rica. Algunas de las preocupaciones que emergían en ese momento se centraban en la necesidad de ajustar la velocidad de los desarrollos tecnológicos en comunicación con la generación y fortalecimiento de políticas coherentes dentro del desarrollo social y económico de la región. Se hacía evidente, por lo tanto, la necesidad de diagnosticar las realidades comunicativas de los países a partir de tres premisas: la estructura de los sistemas de comunicación en relación a la estructuras políticas, económicas y sociales de cada país, las contribuciones concretas que dichos medios podían hacer al desarrollo y la necesidad de estudiar los contenidos para comprender qué tipo de influencia se estaba ejerciendo en la población, particularmente en relación a la promoción de bienes de consumo. Las discusiones generadas en este espacio alimentaron al menos parcialmente las contribuciones hechas por la región durante la reunión intergubernamental sobre el tema convocada por la Unesco en en julio de 1976. Este espacio es particularmente importante si se considera que la región llegaba ya con una posición al menos parcialmente informada por un conocimiento muy vigente y en plena elaboración. Después de superar múltiples obstáculos, la conferencia reunió a representantes de veinte países de América Latina y el Caribe que suscribieron la Declaración de Costa Rica. En ella, se consignaron treinta recomendaciones dirigidas a producir un intercambio más equilibrado de información que facilitara el acceso y participación de la población en y a los medios de comunicación. Se proponía la creación de políticas nacionales de comunicación y la generación de organismos que pudieran asesorar a los gobiernos en esta materia. 42 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia El texto final, con prólogo de Peter Schenkel(FES), incluye los casos de Perú(Carlos Ortéga), Venezuela(Raúl Agudo Freites), Argentina(José María Paquini), Brasil(Cremilda Araujo Medina), Cuba(Ernesto Vera), Chile(Raquel Salinas), Honduras(Oscar Reyes Bacca), y Gabriel Vidart y Elizabeth por Colombia(Fox de Cardona, 1981). b. Comunicación y democracia en América Latina Esta publicación recoge las discusiones de la primera comisión en comunicación de CIESPAL. Organizada en Santa Marta(Colombia) con el apoyo del CIID en marzo de 1981, esta comisión se encontró alrededor del tema“Comunicación y democracia” y contó con la participación de Virgilio Calvo(Cuba), Marco Antonio Gandasegui (Panamá) y Rafel Roncagliolo(México), entre otros intelectuales. Dice Eduardo Stein, Asesor de la Presidencia de Panamá para el desarrollo de Políticas Nacionales de Comunicación en ese momento, sobre el encuentro: “Sabrán comprender los organizadores que la investigación en comunicación en Centroamérica está recién comenzando y por lo tanto solo se dispone de un limitado cúmulo de experiencias reportadas y de trabajos de muy desigual alcance, cobertura y enfoque. Pero más importante que esa limitación inicial de fuentes disponibles está el hecho de que muchas de nuestras energías han tenido que destinarse a trabajos urgentes, apartados de la investigación formal, pero que tocan directamente esfuerzos de democratización en nuestros abatidos países.” Y agrega, “Yo también habría deseado que conversáramos más en Santa Marta, pero será la próxima vez. Por lo menos nos pegamos una que otra buena guitarreada. Nunca creí que tocaría teclas tan sensibles al cantar todas esas canciones de tu época universitaria. Fue realmente una linda época. Lástima que ese espíritu se haya desvirtuado”. El estilo de estos encuentros era profundamente influyente en lo que el debate, inspirado en las ponencias presentadas, jugaba un papel fundamental y reflejaba la importancia de mapear de alguna manera los territorios intelectuales del momento. Decían Elizabeth y Héctor Schmucler en el prólogo del libro en el que se sintetizaron las discusiones de este encuentro: “La construcción de la democracia está inseparablemente unida al derecho a la voz propia de los pueblos, a la capacidad de comunicación entre sectores e individuos(…) La interacción entre puntos de vista y experiencias opuestas o compartidas permitió confirmar o rectificar algunas 43 apreciaciones, multiplicar enseñanzas del mismo signo, contraponer la significación otorgada a determinadas acciones o pensamientos y, por fin, elaborar comunes interrogantes”(Fox& Schmucler, 1982). Ese deseo de trabajar en grupo también se reflejó en muchas de las organizaciones e iniciativas que agruparon a estudiantes, activistas, periodistas, y hacedores de comunicación de ese momento: ALER, a través del proyecto ASER(Proyecto Latinoamericano de Análisis de Sistemas de Educación Radiofónica); ALAIC, que tuvo su primer encuentro regional en Bogotá en 1980; la creación del Cebela(Centro Brasileiro de Estudos Superiores Latino-Americanos) en 1982; su apoyo a Erbol (Educación Radiofónicas de Bolivia), y la creación de la Asociación Colombiana de Investigadores de la Comunicación Social(ACICS) en 1978 y que lideró en varias oportunidades. En esos espacios se cristalizaron ideas compartidas con los amigos que se convirtieron en su red de apoyo más estrecha durante ese periodo de transición en su vida: Fátima Fernández en México, Giselle Munizaga en Chile, Ingrid Sarti en Brasil, Patricia Terrero en Argentina, Juan Gargurevich, Luis Peirano y Rafael Roncagliolo en Perú, Roque Faraone en Uruguay, José Antonio Mayobre, en Venezuela, Oscar Landi, Héctor Schmucler, Francisco Delich en Argentina. Y claro, Patricia Anzola: “Patricia Anzola era una maravilla. La que mantenía la calma y la que mantenía a la gente junta con mucho sentido del humor. La que nunca trató de ser la estrella, pero sabía lo que estaba diciendo. Una mujer, muy, muy, muy comprometida, pero muy, muy, muy privada. Cuando lo conocí ya estaba separada de su marido y tenía una casa cerca de la mía. Y tú siempre sabías que podías hablar con ella y que te iba a ayudar y que era tu amiga que nunca te iba a decir tus secretos.” Recuerda aquí un texto que escribieron juntas sobre las representaciones de la mujer en los medios de comunicación de América Latina: “Recuerdo que nos invitaron a hacer ese capítulo y nosotras hicimos la búsqueda bibliográfica. Pero era también un momento en el que se estaba moviendo el debate de las políticas y estructuras de los medios al contenido de los medios. En el tema de las mujeres estaban demasiado enfocados en los análisis de contenido de las revistas femeninas que a nosotras nos parecía demasiado estéril como tema de investigación. Recuerdo que pensamos que lo que debíamos estar mirando era cuáles son las políticas de comunicación, quiénes son los dueños de los medios, y por qué las mujeres no son las dueñas de las revistas. Más bien mirar las raíces, las causas de esa estructura, y por qué no hay voces diferentes en los medios”(Anzola& Fox, 1979). Entonces llegó el momento de dejar Buenos Aires y América Latina. Elizabeth había conocido a su segundo esposo, Stanley Meisler, un periodista que en ese momento 44 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia trabajaba para Los Angeles Times y que solicitó ayuda de Elizabeth en un artículo que estaba haciendo sobre la relación entre los Estados Unidos y América Latina después de la Guerra de las Malvinas. Elizabeth le consiguió una entrevista con Raúl Alfonsín y él quedó“muy impresionado”. Se mantuvieron en contacto a través de visitas y correspondencia por un par de años y en 1984 él recibió la oferta de trasladarse a París. Le propuso que se casaran y fiel a su estilo, Elizabeth contestó:“Qué carajos, ¡sí!” Treinta y dos años de vida compartida siguieron a ese sí. Estaba enamorada, claro, pero también sentía que era el momento de irse. El CIID estaba cambiando, alguna de la gente con la que trabajaba se había ido, y muchos de sus amigos y compañeros se estaban ya metiendo en política. En mi opinión, también había algo de decepción por el futuro que desde ya se vislumbraba alrededor de los medios de comunicación. En sus palabras, ese despegue era un paso natural:“Parece que yo tomo decisiones muy rápido. Fue duro. Pero también quería un tiempo para escribir, para reflexionar, para rehacer mi vida, aunque aún no sabía muy bien cómo”. 3. VOLVER A ESTADO UNIDOS Y SU OBSESIÓN POR EL RIGOR Y escribió. Aun en compañía de sus redes latinoamericanas coordinó un estudio comparativo de políticas de comunicación en América Latina para la Volkswagen Foundation e IPAL(Peru). Poco después escribió el capítulo sobre medios masivos en el Cambridge History of Latin America. También trabajó como consultora para la Unesco para el Yearbook of Communication for Spain and Latin America. Esos años en Europa fueron definitivos para consolidar sus contribuciones como autora y editora. Y en 1989 regresó a Estados Unidos. Empezó a trabajar con el Departamento de Estado como analista de investigación en comunicación y medios. Parecía una buena alternativa porque podía seguir trabajando de alguna manera en sus temas mientras adelantaba su doctorado en la American University. Hizo estudios sobre el desarrollo de los medios en Europa y en Europa del Este, así como análisis de contenido de prensa(sobre la violencia en Colombia, por ejemplo). Pero pronto llegaron los cuestionamientos:“Recuerdo que tuve una cena con Luis Ramiro y me dijo,‘¿qué carajos estás haciendo tú trabajando con el Departamento de Estado? Tú tienes que volver a lo que te gusta, al desarrollo’”. La pregunta de Luis Ramiro caló hondo, como lo hicieron también algunas críticas que recibió en dos foros internacionales(en Corea y Costa Rica) en las que algunos asistentes cuestionaron su lealtad a las causas que había defendido: 45 “Fueron duros cuestionamientos porque me confrontaron un poco con la percepción externa de lo que estaba haciendo. Fue paradójico porque en lugar de que en los Estados Unidos se me cuestionara por lo que había hecho en América Latina, recibía críticas de los latinoamericanos por lo que estaba haciendo en ese momento con los Estados Unidos. Me di cuenta de que había tomado decisiones que habían cambiado el rumbo de mi vida. Fue un momento en el que me hice consciente de eso y claro, fue un poco triste”. Estos cuestionamientos seguían en su mente mientras trabajaba en su tesis doctoral que publicaría más tarde como From Tango to Telenovela: A History of Broadcasting in the Americas. Aunque este libro ha sido menos conocido que sus publicaciones tempranas, para ella siempre fue importante porque sabía que con él cerraba ese ciclo de su trabajo con América Latina durante las décadas de los setenta y ochenta: “Cuando trabajé en el Departamento de Estado, tuve acceso a documentos sobre lo que había hecho los Estados Unidos con la radio y la prensa en América Latina durante la Segunda Guerra Mundial en contra de los alemanes(…) usando los mismos métodos que usaron después con la televisión. Entonces en el libro hago un paralelo entre esos dos momentos históricos. Confirmé que estas influencias no se dan al azar y no son solamente movidas por la plata.” Poco después empezó a trabajar con la Agencia de Cooperación Internacional de los Estados Unidos(USAID), el lugar en el que cristalizó sus intereses alrededor de la investigación y la salud. La contrataron para trabajar en supervivencia infantil, pero cuando llegó se encontró con que quienes hacían comunicación estaban haciendo mercadeo social, lo que contrastaba fundamentalmente con la visión que había promovido del campo. Aunque para ella la investigación en comunicación es siempre muy complicada porque es un campo demasiado amplio, es siempre importante entender su rol como proceso estructurante de la sociedad:“La comunicación nos junta en la construcción de la realidad. La gente la controla, o no la controla. Y eso afecta todo, incluso, por supuesto, la ciencia.” En muchos de los escritos de los años setenta, así como en sus experiencias posteriores, está presente una preocupación, casi una obsesión por generar evidencia para informar las acciones detrás de los procesos de desarrollo a los que se ha vinculado. Para ella, en la calidad de esa evidencia radica la capacidad de la investigación para alterar las realidades en las que se enfoca. Pero su mirada sobre lo que se considera evidencia ha sido siempre contextual, moldeada por la práctica y resistente a las presiones académicas. Un intercambio con David Hooper, Presidente del IDRC en 1977, ilustra este punto. Dice Hooper: 46 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “A medida que se adentra en su tema de investigación creo que le sería útil repasar un poco de estadística o incluso estudiarla formalmente como parte de su capacitación en este campo(…) En mi experiencia, la mayoría de científicos sociales tienen una muy deficiente formación estadística y esta deficiencia se refleja en las débiles metodologías aplicadas en muchos proyectos de comunicación”. A lo que Elizabeth responde: “Como resultado de mi trabajo en la región, estoy cada vez más convencida de que hay varios temas que deben abordarse antes de avanzar con la aplicación de metodologías estadísticas experimentales en el estudio de los fenómenos comunicativos. Los comunicadores están llamados a resolver problemas de nutrición, desarrollo económico y orden político. Hace falta teoría alrededor del rol de la comunicación en la sociedad a niveles individual, grupal, e institucional.” Esa preocupación por lo contextual regresa en algunos de sus textos más recientes, como su contribución al Handbook of Health Communication publicado en 2012: “Cuando se diseñan programas de[comunicación] no sobre la base de la investigación y la evidencia sino de otros factores como el financiamiento disponible o la conveniencia, el campo de la comunicación en salud pierde capacidad de reflexionar sobre lo que está haciendo(…) Parte del ejercicio de repensarse puede reflejarse en pensar de manera más modesta, moderada, y con más conciencia de los determinantes y limitaciones ambientales y contextuales que afectan al individuo y al grupo. Esto ya está pasando en algunos programas de comunicación(…) pero seguimos olvidándonos de las limitaciones de nuestro campo y volviendo al modo campaña”(Fox, 2012). Al acercarme a su experiencia, veo en Elizabeth una inquietud constante por pensar y reconceptualizar el quehacer comunicativo en diferentes momentos. Su mirada crítica se ha movido con el campo, y como dice Rafael Obregón, su amigo y colega por más de tres décadas, le permite actuar de manera visionaria, anticipándose con frecuencia a los procesos y discusiones: “Creo que Elizabeth nunca dejó la comunicación. Aunque ha ocupado muchos cargos, su corazón vive en este campo. Por eso más allá de financiar las iniciativas, se involucra de manera muy activa en las discusiones. Estuvimos en muchos escenarios en los que discutíamos y pensábamos en cómo fortalecer el campo, cómo hacerlo crecer, cómo responder a los cuestionamientos que surgían en relación a la generación de evidencia, por ejemplo, y siempre 47 contábamos con Elizabeth como una gran aliada. Ella siempre está aportando ideas, haciendo sugerencias, facilitando vínculos, etc.” Uno de esos espacios en los que su apoyo fue fundamental fue en el establecimiento The Communication Initiative(CI), una red creada por Warren Feek para aglutinar y generar pensamiento crítico en quienes trabajan en el campo de la comunicación y el desarrollo a nivel global 6 . Como este, también el Consorcio de Comunicación para el Cambio Social 7 (apoyado por Dennis Gray-Felder desde la Fundación Rockefeller), La Iniciativa de Comunicación 8 (dirigida para América Latina por Adelaida Trujillo), y la Alianza Global en Comunicación para el Cambio Social y de Comportamiento 9 (USAID, UNICEF, Soul City, BBC Media Action and Johns Hopkins) han contado con su apoyo decidido. Una de las maneras más concretas de expresar ese apoyo ha sido brindando una perspectiva crítica a los espacios de discusión. Su aprecio por fomentar una actitud crítica viene un poco de la indignación y la frustración ante el curso que toman las decisiones políticas, pero también de la comodidad que le dio la posición de poder que tenía en ese momento para decidir—de nuevo— sobre el uso de los recursos. Su rol en el Evidence Summit on Child Survival resume de alguna manera estas dos preocupaciones: el interés por la evidencia y su actitud crítica ante el campo. Fue un trabajo de dos años que involucró el apoyo de USAID, WHO, NIH, y Unicef, convocó a más de 300 personas, y cuyos resultados fueron publicados en un número especial del Journal de Health Communication. Dice Elizabeth sobre la motivación detrás de este esfuerzo: “Se estaba invirtiendo mucha plata en comunicación en salud. Y en un momento tuvimos que preguntarnos, ¿qué sabemos nosotros en realidad sobre esto? ¿Cuánta evidencia tenemos de que en realidad tiene un impacto sobre la mortalidad infantil, por ejemplo? Yo estaba cuestionando qué tan útil era y qué tanto sabíamos. Entonces la idea era investigar hasta dónde llegaba la evidencia o hasta qué punto este movimiento de recursos era en realidad puro marketing.” Ahora mismo vivimos tiempos extraños. Me pregunto por el impacto que las decisiones de la administración Trump ha tenido en el conocimiento y las redes que Elizabeth forjó y apoyó en tantos años de trabajo. Y ella, con el pragmatismo de siempre, insiste: 6 https://global.comminit.com/ 7 https://www.cfsc.org/ 8 https://cila.comminit.com/ 9 https://sbccsummit.org/es/ 48 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “El impacto en algunos casos es dramático y me produce gran tristeza. Pero es la estructura social la que va a determinar hasta cierto punto los valores. De alguna manera el mundo como lo conocimos desapareció y tenemos que empezar a preguntarnos: ¿cómo puedo yo reconstruir esto? ¿Quiénes son mis aliados? ¿Qué puedo hacer yo: quejarme, escribir cartas, marchar, pensar… o quedarme en la casa?” 4. VOLVER, SIEMPRE VOLVER Creo que Elizabeth, su cabeza, sus intereses, y su sentir, nunca dejaron América Latina. Su trabajo actual con PADF, en donde vuelve a involucrarse en el debate sobre derechos humanos y democratización en la región, así lo demuestra. Pero creo también que su relación con Colombia es especial. Que esos doce años de su vida en el país fueron definitivos porque sentaron la base tanto de su concepto de la comunicación y la construcción del saber en colectivo, como de su futuro trabajo como investigadora, autora y editora de libros de comunicación y políticas, y también como activista en el campo de desarrollo y el cambio social. Durante estas semanas de conversaciones he entendido cómo los vínculos que ha construido desde y hacia el país han sido estructurantes de su carrera y su vida personal. No creo ser la única que tiene esa sensación y me lo confirma Rafael Obregón:“Conocí a Elizabeth en 1995. Nos encontramos en una reunión en Birmingham y cuando me acerco para saludarla, lo primero que me dice con mucha alegría, es‘¡tengo dos hijos colombianos y yo soy casi colombiana!’” Yo no solo he reconocido esa colombianidad en Elizabeth, sino que también he descubierto sus huellas en los caminos que yo misma he transitado. La vi en los libros que leí cuando estudiaba Comunicación en Colombia, y luego Comunicación en Desarrollo y Salud en Ohio University. Me vi acompañada en esas labores de asistencia que desempeñé cuando daba mis primeros pasos en investigación en Citurna/Fundación Imaginario(curiosamente, en el mismo lugar que ella describió como Napoli). Reconocí su pensamiento en la mirada exigente sobre la investigación que aprendí de las personas con las que me formé: Adelaida, Patricia, Amparo, Rafael, Warren, Jair Vega, Juana Marulanda. Me encontré con ella en los ires y venires desde y hacia Colombia, desde y hacia las Américas; y en ese quehacer comunicativo que no se abandona, aunque uno trabaje“en otra cosa”. Pero sobre todo me encontré con Elizabeth en las historias, los recuerdos y los cuentos que nos hicieron reír. En esa sensibilidad por el goce sencillo y mundano que hace que uno nunca, nunca deje de extrañar al país. 49 Referencias Anzola, P.& Fox, E.(1979, junio). Reseña y discusión sobre la investigación de la mujer en los medios masivos en América Latina y en Colombia. En Memoria del Encuentro sobre la Mujer y los Medios Masivos de Comunicación(pp. 39–67). Bogotá: CEDE. Beltrán, L. R.,& Fox de Cardona, E.(1980). Comunicación dominada: Estados Unidos en los medios de América Latina. México: Nueva Imagen Beltrán, L. R.& Fox de Cardona, E.(1976). La influencia de Estados Unidos en la comunicación masiva en América Latina: desequilibrios en el flujo de información[Ponencia]. Reunión sobre Política Justa en el Intercambio Internacional de Información, East-West Center, East-West Communication Institute, Honolulu, Hawái. Beltrán, L. R.,& Fox de Cardona, E.(1980). Medios de comunicación de masas y dominación cultural. Perspectivas, 10(1), 84–98. Bibliowicz, A.(1979). Lo público es privado: Un análisis de la televisión colombiana[Tesis de doctorado, Cornell University]. Cornell University. https://books.google.be/books?id=6Bc_ AAAAYAAJ CIESPAL, Fundación Friedrich Ebert,& CEDAL.(1975, abril 13–19). Políticas nacionales de comunicación en América Latina: Seminario realizado en La Catalina, San José, Costa Rica. Síntesis redactada por Elizabeth Fox de Cardona. Bogotá: Unidad de Investigación en Comunicación, Instituto Colombiano de Desarrollo Social. Fox de Cardona, E.(1981). Colombia. En P. Schenkel(Ed.), Políticas nacionales de comunicación (pp. 243–286). Quito: Editorial Época Fox, E.(1997). From tango to telenovela: A history of broadcasting in the Americas. London: John Libbey. Fox, E.(1995). History of Latin American broadcasting. En L. Bethell(Ed.), The Cambridge history of Latin America(pp. 519–568). New York: Cambridge University Press. Fox, E.(2012). Rethinking health communication in aid and development. En R. Obregon & S. Waisbord(Eds.), The handbook of global health communication(Cap. 3). https://doi. org/10.1002/9781118241868.ch3 Fox, E.,& Obregón, R.(2014). Population-level behavior change to enhance child survival and development in low- and middle-income countries. Journal of Health Communication, 19(sup1), 3–9. https://doi.org/10.1080/10810730.2014.934937 50 DÍAS DE BAILE: COLOMBIA EN LA VIDA DE ELIZABETH FOX Por Jeannine El’Gazi JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA BREVE INTRODUCCIÓN Empecé a trabajar en el sector público en las últimas décadas del siglo pasado, un momento en el que parecían romperse varias hegemonías sociales y culturales que habían dominado tanto la vida privada como la pública. Parecía oportuno, retador e increíblemente emocionante llevar convicciones forjadas en la búsqueda de libertades y oportunidades personales de las esferas de la vida familiar y de ambientes escolares marcados por la diversidad de orígenes e identidades a los espacios de vida pública para impulsar proyectos de mayor equidad y participación ciudadana. Se abrían campos de trabajo y posibilidades de pensar y desarrollar proyectos que fuesen no solo prolongación de ambiciones que en esa época afloraban, sino que en su concreción colectiva tuviesen una incidencia sobre la posibilidad de crear nuevas formas de sociedad. Existían fuertes prejuicios sobre el trabajo desde el Estado, sobre su burocracia y sobre los poderes que en su seno defendían y reproducían intereses, pero para mí trabajar desde esa instancia fue abrirme a un campo de posibilidades para que los aportes posibles tuviesen algún alcance más allá del local y, por qué no, de lo personal. Pensaba que desde allí podría ser posible desarrollar proyectos a largo plazo y que tuviesen una cierta continuidad. Así fue, y además pude constatar que no es lo mismo trabajar en contratos de forma independiente por lo menos por dos razones: uno porque por lo general existe una falta de continuidad en la implementación de los proyectos o en la temática entre uno y otro proyecto y, dos porque los tiempos para desarrollar más a profundidad los proyectos en un área no siempre se dan en el trabajo independiente. Por otra parte, en mi caso, siempre he 51 pensado que me es más fácil y eficiente buscar recursos para trabajar a nombre del Estado que a nombre personal. Venir no solo de la antropología sino también de una familia y escolaridad permeada por múltiples identidades me ha impulsado a valorar no solo la necesidad de reconocer la riqueza que existe en la diversidad, sino en tratar de impulsar para que sea reconocida y respetada. El reconocimiento del otro en su complejidad y variedad es algo que está a la base del siguiente relato. El texto que sigue recoge, entonces, la experiencia del trabajo que se hizo desde un Ministerio del Estado colombiano en un período específico de la historia reciente del país, los años noventa del siglo pasado y la primera década del siglo XXI, navegando entre diferentes gobiernos. Pienso que el trabajar y proponer estrategias desde una tal instancia pública en ese momento, fue una oportunidad que se aprovechó para que la labor y las propuestas que se hicieron tuvieran un alcance significativo y llegasen a convocar ampliamente y de pronto incidir positivamente en un sector de medios de comunicación: el de las emisoras comunitarias locales, con las repercusiones que ellas lograron tener. En este período se dieron varias coyunturas. La presencia y visibilidad de nuevos actores en el espacio público, la conciencia de necesidades de cambios y las consecuentes luchas y aperturas culturales. Esto permitió trabajar y proponer estrategias desde una instancia gubernamental, en uno de esos ejemplos de lo que en algún lugar Pierre Bourdieu llamó acciones“de la mano izquierda del Estado”. Se lograron plantear e implementar desde el Ministerio de Cultura actividades de planeación, gestión, formación y producción que ayudaron a dinamizar la conformación de un núcleo de estrategias y propuestas para el impulso al trabajo de las emisoras comunitarias. Fue así como también se pudieron desarrollar elementos y propuestas de política pública para el Ministerio de Comunicaciones, que facilitaban y promovían procesos con miras a configurar un entorno más amplio para desarrollar perspectivas verdaderamente ciudadanas desde y con estas emisoras. Era emocionante también lo que ocurría en el ministerio en esa época, desde algunas de sus áreas misionales las discusiones eran vigorosas, pensábamos país, pensábamos región, pensábamos convivencia y teníamos un deseo profundo de llegar a muchas regiones. El proceso, que se adelantó en lo que era en ese entonces la radio, se dio mediante un trabajo en el que se iban acumulando experiencias y propuestas que se analizaban paso a paso para ir aprendiendo de estas y sistematizar lo logrado. Todo esto se dio con el acompañamiento y la colaboración de las muchas personas y organizaciones con las que tuvimos el privilegio de trabajar en muy diversas zonas del país. He sentido a varias de estas personas como parte de mi hoja de vida. El contexto en el que se dio el trabajo de aporte a las emisoras comunitarias. Bases teóricas y políticas de una intervención desde el Estado 52 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Los diversos procesos culturales y movimientos sociales planetarios que apuntaron a la ruptura de hegemonías y al surgimiento de nuevas sensibilidades, y que surgieron en las décadas de los años sesenta y setenta del siglo pasado tuvieron ecos en movilizaciones y tomas de conciencia en Colombia y sirvieron de antesala a la convocatoria de la Constitución de 1991. Este conjunto de procesos y fenómenos creó las condiciones para la generación de un discurso que promovía la participación ciudadana directa en los ámbitos públicos y que buscaba así trascender los límites de unas democracias de corte representativo que ocultaban largas historias de exclusión. A partir de entonces, amplios sectores anteriormente invisibilizados irrumpieron e hicieron presencia —de diferentes maneras, con ritmos distintos y con grados de aceptación y logros diferentes— en múltiples espacios públicos. El discurso sobre la diversidad, que los asomos del lenguaje de una postmodernidad habían introducido, se concretaba en una variedad de expresiones culturales que exigían ser reconocidas. Esto permitió a varios sectores configurar agendas y proyectos políticos y culturales inéditos, en un nuevo ambiente social, en el que su presencia tendió a ser aceptada y valorada. Se generó una cierta conciencia de la necesidad de mecanismos de organización para lograr la participación en la discusión política y poder presentar demandas y buscar una interlocución directa frente al Estado. Esto se vio reflejado en la promulgación de la nueva Constitución, en la que participaron diversos sectores, apoyados en una amplia y sólida corriente de opinión y de conciencia nacional. La nueva Constitución expresó de manera clara, mediante conceptos sencillos y, tal vez por eso, fuertes y de rápida asimilación, una serie de rupturas y nuevas propuestas. Entre ellas, la noción fundamental del tránsito de una democracia representativa a una democracia participativa como meta. Esto permitió dar legitimidad a diversos procesos y luchas sociales que se venían dando, como la recuperación de tierras por parte de comunidades indígenas, la búsqueda de derechos para distintas orientaciones sexuales, la defensa de sectores desprotegidos, el mecanismo de la tutela, etc. Todo esto dio pie a la aparición de nuevos actores sociales en los espacios públicos y creó la conciencia de la necesidad de cambios radicales de perspectivas. Surgieron, se debatieron y se empezaron a usar una pléyade de nuevos conceptos y consignas como: la diversidad étnica y cultural como constitutiva de la nacionalidad o el derecho al libre desarrollo de la personalidad. No puedo olvidar la emoción sentida, las lágrimas en los ojos, cuando vimos a Lorenzo Muelas, indígena misak participar en la asamblea constituyente del 91 en representación de los pueblos indígenas. Qué oportunidad tuve de poder navegar sobre estas olas que se abrían a la diversidad e impulsaban el sector de las radios comunitarias del país. La amplia legitimidad que este proyecto adquirió llevó a la construcción y eventual implementación de diversos mecanismos de participación, de vigilancia y control y de defensa de derechos individuales y colectivos que siguieron—sin duda con evidentes 53 limitaciones y falencias— alimentando y permeando la conciencia y la práctica de la vida política nacional y local desde entonces. En algunos casos estos procesos dieron nombre a experiencias que ya se estaban dando en algunos niveles locales y nacionales. Sobre este trasfondo de conciencia colectiva se construye la experiencia de las emisoras comunitarias y ciudadanas en el país. Lo sucedido después de este período, como fue el portentoso crecimiento y empoderamiento del narcotráfico, exacerbado en las primeras décadas del nuevo siglo, no debe opacar el profundo significado y logros en la conciencia cívica y política de ese momento de la historia de finales del siglo XX. Las tragedias regionales y de orden nacional causadas por la escalada de violencia paramilitar, guerrillera e institucional asociada a esta expansión de los cultivos ilícitos y su tráfico sin duda afectó, debilitó y retrasó todo el proceso de construcción de ciudadanía democrática incipiente. Sin embargo, aún quedan huellas en la conciencia, el discurso y el lenguaje de la cultura política del país y resuenan y aparecen en las discusiones sobre los derechos y la participación. EL ESPACIO DE CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA DESDE LOS MEDIOS En mi caso, llegar a la comunicación desde la Antropología y con formación política de los años setenta y ochenta permitió aprovechar este campo abierto por la Constitución del 91, el del reconocimiento de la diversidad y el de los derechos a la participación en lo público y mediático de sectores diversos, cuyas voces habían estado ausentes. Las emisoras comunitarias empezaban a hacer presencia en los noventa, y esto se constituyó como una oportunidad para apoyar, cuando no impulsar, las voces de diferentes sectores y regiones en el espacio público que estos medios locales permitían. Cierta pérdida de hegemonías en los poderes locales y nacionales y la aparición de narrativas y discursos que empoderaban la palabra de los nuevos actores se combinó con la aparición de las tecnologías digitales—que había que aprender a utilizar—, que hacían más fácil y posible el acceso y uso de los espacios públicos mediáticos. Era posible pensar en la transmisión y difusión de historias e ideas directas, no mediadas, cada vez más cercanas a las experiencias y realidades vividas por las gentes de las localidades y comunidades. De esta forma y en este contexto, desde Colcultura y posteriormente en el nuevo Ministerio de Cultura, se pudo generar un debate interno sobre la producción mediática como campo de creación cultural. Se buscó por una parte no solo el reconocimiento de la creación, producción y circulación de productos culturales mediáticos de sectores de la sociedad, sino el apoyo estatal a estos procesos en la misma medida en que lo recibían otros sectores sociales y culturales. 54 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia UN DEBATE INTERNO Para adelantar este proceso, fue necesario propiciar discusiones y debates sobre diversos temas. Por una parte—por razones conceptuales que venían de tradiciones consagradas—, para Colcultura y para el Ministerio de ese entonces los apoyos y la protección de“lo cultural” se centraban fundamentalmente en el campo de las artes y de lo reconocido institucionalmente como patrimonial. Esta era una concepción todavía elitista y excluyente de la“alta cultura” fundamentada en las Bellas Artes, los patrimonios arquitectónicos, lo monumental y refinado, producido en o exaltado por la academia. Claro que había cabida para lo popular, pero bajo el rótulo de artesanías, arte popular y folclor, visto como producción subalterna, aplaudida, si era el caso, con cierta condescendencia y paternalismo. La producción cultural como resultado de la expresión de procesos sociales vivos y dinámicos, diversos, locales y plurales de sectores subalternos de la sociedad no había tenido cabida. Al incorporar expresiones sobre diversidad y pluralidad étnica y cultural(se habló en esa época de una sociedad multiétnica y pluricultural) y al hablar de participación, la Constitución del 91 abrió las puertas para la introducción de proyectos de estos nuevos actores. Por otra parte, a nivel de medios de comunicación, la producción de los medios institucionales era más vista como una tarea asociada a espacios ocupados por oficinas de prensa que daban a conocer y difundían noticias sobre las actividades institucionales. Si bien se impulsaban producciones de Colcultura y del Ministerio de Cultura en la televisión pública y en la Radio Universidad Nacional, en ese momento no se concebían las producciones mediáticas, elaboradas por distintos sectores sociales de comunidades no profesionales, como creaciones culturales susceptibles de ser reconocidas, promovidas y apoyadas desde las instituciones gubernamentales. UNIENDO CONTEXTOS Y OPORTUNIDADES EN EL CAMPO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN RADIAL Con estos antecedentes y para aprovechar estas oportunidades desde el Ministerio se diseñaron y emprendieron talleres a lo largo del país. Al visitar, años después, algunas emisoras, cuál no fue la alegría, por no decir conmoción, cuando encontré en las paredes, enmarcados y mostrados orgullosamente, los certificados de asistencia y participación de Colcultura o del Ministerio firmados por mí. Luego vinieron lo que llamamos Mesas de Comunicación Ciudadana, que se llevaron a cabo en diversas regiones, discutimos a profundidad el tema de las creaciones mediáticas como parte de la creación cultural y social y por tanto como parte integral de lo que se debía reconocer como sector cultural. De esta forma, con el aporte de personas vinculadas a emisoras comunitarias locales, se lograron propuestas de trabajo concretas que produjeron resultados, de tal manera que llevaron a que el Ministerio reconociera al sector. 55 Las dinámicas, la diversidad de propuestas y el entusiasmo que se generaron en esas Mesas despertaron y animaron diversos proyectos locales de conciencia y organización en otros campos. Esto fue algo que siempre consideré un logro. La importancia de este proceso no fue solo conceptual, sino que se logró conseguir y concretar apoyo real y recursos económicos que permitieron trabajar de manera amplia con miras a consolidar el sector de la radiodifusión desde una perspectiva cada vez más ciudadana. Se logró vincular y articular este proceso con el Ministerio de Comunicaciones, crear un Consejo de Medios en el Ministerio de Cultura y, no menos importante, se consiguió el respaldo del Ministerio para gestionar y conseguir recursos con entidades de cooperación internacional. Muchas veces he pensado que el grupo que dirigía era tan pequeño y aparentemente tan insignificante frente a la televisión o la música, por ejemplo, que esto permitió hacer muchas cosas sin llamar tanto la atención. En su momento, sentía mucha molestia por esto, molestia por las asignaciones presupuestales, por ejemplo, pero luego vi las ventajas. TRABAJO DE FORMACIÓN, APOYO, ORGANIZACIÓN Y ARTICULACIÓN. LA CONSTRUCCIÓN DE PERSPECTIVAS CON SOSTENIBILIDAD Y PARTICIPACIÓN Se fueron entonces creando las bases y se presentó la oportunidad de superar limitaciones y aprovechar los medios de comunicación como espacios de creación cultural y hacerlo con miras a que los nuevos actores emergentes en el espacio público y político lo hiciesen buscando una voz propia y directa. Se formularon nociones como la de ciudadanía democrática cultural para dar expresión a este conjunto de ideas y aspiraciones. El control monopólico por parte del Estado y por parte de unas pocas grandes cadenas comerciales de comunicación, dueñas de medios de comunicación masiva, operó en el país de manera excluyente, casi hasta finales del siglo XX. Las agendas comunicativas y las narrativas eran propuestas y orientadas por los intereses comerciales de mercado, por los intereses políticos partidistas o de caciquismo y clientelismo local, que emanaban de los centros de poder social, permeadas por las percepciones hegemónicas de estos centros, ajenas a los múltiples contextos e intereses locales. Si bien en el último cuarto del siglo el Estado en particular realizó intentos de mostrar en los medios un país diverso, esta mirada casi siempre fue construida y narrada desde perspectivas externas a lo local, en la que se seguía hablando por el“otro” y representándolo, a veces, con tintes de mirada folclórica. Es preciso señalar que la trayectoria y la fuerza de este tipo de construcción del“otro” y de los imaginarios e identificaciones creadas de esta forma—a través de y por los medios de comunicación masiva se convirtieron en referentes difíciles de superar por parte 56 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia de los medios locales. La amplia difusión de esta forma de interpelar y de construir el sujeto social como audiencia desde estas hegemonías de gustos y de identidades impuestas fue rápidamente reconocida como una limitación que había que superar. Fue preciso diseñar estrategias de discusión y procesos de formación que permitiesen trabajar esta problemática con miras a neutralizar en lo posible su influencia en la representación que las comunidades debían y querían dar a su voz propia. Cabe aquí señalar que se han dado recientemente transformaciones más amplias que generaron cambios radicales en cuanto a la autonomía, independencia y auto-representación de varios actores sociales, en particular en el caso de sectores de etnias indígenas. La importancia de la comunicación radiofónica como espacio de construcción cultural en lo local, que ya era una fuerza y presencia cotidiana, se empezó a vislumbrar como espacio posible de producción de identidades y reconocimiento propio. Esto llevó a algunos sectores de la población colombiana excluida a buscar participar en esta área, a movilizarse para llegar a tener una presencia directa. Estos sectores incluían distintos grupos y asociaciones de la sociedad civil(e inclusive con presencia de personas vinculadas al Estado), que presionaron para que los derechos a la participación directa ciudadana en los medios, plasmada en la nueva Constitución, fuera reconocida legalmente y se efectuara la entrega de licencias en condiciones de equidad a sectores organizados de diferentes municipios colombianos. Desde los tempranos inicios del trabajo con medios locales, en 1995 y 96, teníamos claro que la única forma en la que el sector se iba a sentir parte de una ciudadanía plural y diversa e hiciese presencia en esos nuevos espacios públicos locales era pensar y construir con ellos, entre ellos, colectivamente, aquellas miradas, discusiones y visiones sobre sus necesidades e intereses. Era necesario propiciar una mirada propia sobre lo que les parecía pertinente en los contextos en los que estaban insertos y desarrollaban su vida cotidiana. Al mismo tiempo era preciso estimular y construir también con ellos la interlocución y la relación que podrían desarrollar y sostener frente a las instancias e instituciones del Estado, los poderes administrativos y políticos locales y regionales, y el nacional. Como premisa metodológica constante en este trabajo conjunto, partimos por diagnosticar e identificar las problemáticas existentes más claras o conspicuas, tanto para sectores de la población local, como para la de los territorios más amplios, a fin de que las discusiones y propuestas no fuesen generalidades idealizadas, sino que lograsen interpelar e interesar a ciudadanos y ciudadanas locales. La gran ventaja, por así decirlo, era que las personas convocadas a hacer estas reflexiones y propuestas eran parte de las mismas comunidades en cada territorio. Los planteamientos y propuestas buscaban no solo hacer eco en estos medios locales de las necesidades y problemáticas de sectores de la población local, sino que—a la par de aportar elementos de reflexión para la búsqueda de alternativas y soluciones— aportasen 57 también al goce y a la expansión y profundización de la convivencia entre miembros de las localidades, sin caer en los estereotipados esquemas de comunicación, apelación e interpelación de los medios comerciales. Se insistió mucho en las bondades de hacer efectivas las Juntas de Programación plurales, para desde allí lograr una visión, unas propuestas narrativas y lenguajes que recogiesen la diversidad local. Esto, como forma de hacer relevante el medio para muchas audiencias en cada territorio, abriendo sus micrófonos a sus necesidades, perspectivas, experiencias e intereses. Cabe aquí señalar que este ejercicio de construcción de los medios comunitarios se dio—y se sigue desarrollando— en un contexto de violencias regionales que se exacerba con cada expansión del control de las zonas de producción y corredores del tráfico de drogas ilícitas en el país. Esto ha convertido en distintos momentos a zonas del país en zonas de guerra y muerte, masacres y desplazamientos forzados. Por esta razón es preciso señalar que no todo podía o puede ser discutido y comentado. Resulta que los medios comunitarios, al estar en muchos casos inmersos en los contextos locales con sus violencias presentes o latentes, saben lo que se puede decir y los temas sobre los que de pronto no vale la pena comentar so peligro de arriesgar al medio de comunicación y a quienes participan en él. Esto es algo que una comunicación vertical o desde agentes externos no siempre se percibe en todas sus dimensiones. Para ilustrar esto cabe aquí una anécdota, no la única, que tomo como ejemplo y que provocó no pocas reflexiones en el programa. Tuvo lugar en una de las Mesas de Comunicación Ciudadana en Boyacá. Se discutía el tema sobre el manejo y tratamiento de las violencias. Varias de las personas de Tunja, capital del departamento, y en particular estudiantes, abogaban por que los medios locales fueran escenarios de debate público sobre las violencias en los territorios, de manera abierta y con tono de denuncia. Las personas de los municipios donde se estaban dando situaciones de violencias agudas y que hacían presencia en esa Mesa, por el contrario, afirmaban y señalaban que, como medida de precaución y protección, ni siquiera se debían emitir ciertas músicas y canciones en los medios locales, pues, por su posible interpretación polisémica, podían aludir a la violencia local o regional. La rendición de cuentas, el control social, la discusión sobre políticas públicas, etc. tenían entonces que manejarse con extrema cautela para evitar riesgos. Este caso ilustra cómo en no pocas ocasiones se puede esperar un manejo fuerte, comprometido y abierto en los medios locales, pero es la percepción y el conocimiento del entorno local el que marca lo que se puede decir o callar. El debate entre el medio como ventana o como espejo a lo que ocurre en cada localidad particular era tema recurrente. Aun teniendo estas salvedades en cuenta, en varias regiones los medios locales, al estar insertos en contextos locales cercanos a los acontecimientos, han servido para divulgar y discutir planteamientos que de manera masiva han abierto espacios para la visibilización de contenidos de interés público, para el diálogo y debate entre 58 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia sectores, para la rendición de cuentas y para un cierto control social efectivo. No pocas veces han incidido sobre las políticas públicas locales y regionales. Desde nuestra perspectiva, de esta forma han contribuido a la presencia de la diversidad social y cultural de la nación. Los programas de formación, además de impulsar la narración de historias, buscaban abordar y encontrar soluciones a la situación de las emisoras existentes que en ese momento y por mucho tiempo ha sido muy difícil. Las emisoras comunitarias, por ejemplo, enfrentan dificultades económicas para la producción de contenidos, falta de parámetros para producciones investigadas a fondo, dificultades en la elaboración de guiones y en la crítica constructiva, falencias en el manejo de las etapas de preproducción, producción y postproducción, el no ver las ventajas(con algunas excepciones) para convocar y atraer a sus espacios a los diversos sectores sociales, cuya contribución, necesidades y voces podrían enriquecer las discusiones, diálogos y propuestas concretas para impulsar en lo local a las mismas emisoras. El trabajo que hicimos en su momento de formación, producción etc. fue conocido y reconocido en las regiones donde se llevó a cabo. El convocar y financiar talleres regionales de formación fue también una excusa que permitió y brindó una oportunidad para que el sector se reconociese; para que se formasen redes y lazos entre unos y otros actores del proceso, entre grupos y emisoras y que de esta forma se fueran consolidando. De esta manera, empezaron a tener discusiones entre sí, por fuera de los marcos institucionales. Esto también nos permitió identificar futuros formadores de formadores, algo esencial para que fuese desde lo local y regional desde donde se avanzase en los diferentes procesos de fortalecimiento del sector. De alguna manera, estos espacios también fueron creando una confianza hacia nosotros, una confianza que no se traicionaría. En lo personal, amistades que se tejieron entonces aún perduran, pese a las crisis y en algunos casos tragedias que vivieron varias de las regiones en las décadas siguientes. Esas fueron amistades y experiencias de las que fuimos aprendiendo a cada paso. Hoy muchas de las personas y experiencias que conocí en ese entonces son grandes; grandes en el sentido de su trabajo, de sus aportes a las regiones y al país. Me enorgullece haberlas conocido y creído en ellas desde un primer momento. Otros han dejado el trabajo con los medios, pero algo me dice que desde donde están siguen dejando huella y aportes. Los discursos y las circunstancias han cambiado, pero el reconocimiento y valoración de la diversidad, y su presencia en el espacio público sigue siendo un imperativo. RADIOS CIUDADANAS Muy pronto entendimos que las personas vinculadas a los medios locales no tenían el tiempo, los recursos, ni el conocimiento suficiente para proponer historias, narrativas de importancia e interés para los diferentes sectores, organizados o no, de sus 59 localidades. No tenían tampoco la costumbre ni la preparación necesaria para permitir la expresión propia de diversos sectores o actores sociales, para lo cual se requería una cierta formación que los llevase a investigar y abrirse a otras perspectivas distintas a las exclusivamente propias. Queríamos además que las producciones locales se escuchasen con fuerza, que las producciones no fuesen esporádicas y que muchas organizaciones y personas locales se vieran convocadas, emocionadas e interpeladas. Nos inventamos, si puede llamarse así, franjas completas financiadas para que las producciones locales permaneciesen al aire y tuviesen incidencia local. Se dieron muchas versiones, desde franjas asumidas entre emisoras y Juntas de Acción Comunal, como en Gualmatán en Nariño; o franjas donde el tema central era la protección ambiental, como en el Huila; o casos en los que se decidió localmente que cada día un grupo o sector local interesado tendría un espacio al aire. Aparecieron temas como el de los deberes de los ciudadanos y ciudadanas frente a la comunidad, el manejo de basuras o cuidado del agua o de los niños, los espacios para poetas locales, o el de los derechos y participación en los asuntos públicos de todo tipo fue una constante. En casi todos estos casos, la mirada y los comentarios se lograban presentar desde los intereses, perspectivas, historias y asuntos de la vida cotidiana de las comunidades. Fueron muchos los temas y los ejes de discusión propuestos en cada región, lo que, creemos, aportó a las comunidades y regiones, y fue posicionando a las emisoras como entes válidos y de alguna manera reconocidos, apreciados y necesarios para las localidades donde se pudo implementar esta propuesta. Cómo dijimos, la situación económica de las emisoras era y sigue siendo)precaria, por lo que el apoyo financiero de agencias de cooperación fue muy importante, más aún cuando estas respetaron totalmente las iniciativas temáticas locales. Dadas las condiciones existentes y el exiguo presupuesto del Ministerio para el área en ese entonces, se debe reconocer que, sin esta ayuda, es muy posible que el proceso hubiera tenido enormes dificultades para ser exitoso. POR QUÉ LAS LLAMAMOS RADIOS CIUDADANAS. EN BUSCA DE ESPACIOS PARA LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Antes de continuar, quiero hacer un pequeño recuento sobre un debate que sostuve —probablemente con errores y sin mucho éxito—. Discutí mucho el concepto de radios comunitarias, acuñado por el Ministerio de Comunicaciones, entidad que legalmente entrega las licencias y vigila la operación de las emisoras. Discutí que existía una contradicción entre la asignación de las emisoras a una sola entidad denominada “comunidad organizada”, por una parte; y por otra, el sentido profundo, el propósito de fondo que animaba la creación de estas emisoras: dar voz y presencia no mediada a muchas organizaciones y sectores de una localidad. El Ministerio de Comunicaciones se proponía subsanar esta contradicción con la creación de Juntas de Programación 60 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Plurales, algo que en muy contados casos se pudo lograr en ese entonces. Dicho esto, y a pesar de las discusiones sostenidas, era finalmente comprensible que se entregasen las licencias a una sola comunidad organizada, puesto que permitía, desde un punto de vista práctico, hacer responsable a una sola comunidad por el mantenimiento y cumplimiento de normas y pagos sin el riesgo de dispersar esta función en varias entidades y sin las dificultades de responsabilidad compartida que esto implicaría. Tanto más cuando una sola entidad había comprado los equipos, sufragaba el mantenimiento de las emisoras y su puesta al aire y por tanto se sentía dueña de ese segmento del espectro. Pero desde nuestro punto de vista, la importancia de tener emisoras comunitarias en un municipio, en ese momento de ruptura histórica y de cambio, era precisamente que las voces de muchos hicieran presencia y convocaran ampliamente desde estos nuevos espacios. No es tema de este pequeño texto hacer un balance de lo ocurrido en la mayoría de las emisoras comunitarias y su deriva hacia propuestas del tipo comercial existentes, pero sí decir que buena parte de lo que nos proponíamos era intentar mostrar y aportar a propuestas que recogiesen la complejidad y pluralidad local y regional priorizando las voces propias. Esto nos llevó a la idea y propuesta del programa de las radios ciudadanas. Intentábamos captar y potenciar el sentimiento de la cultura política emergente del momento que apuntaba a una ciudadanía participativa en lo cultural y a hacer presencia en el espacio público, concebido como espacio de participación política que ahora abarcaba el espacio mediático local. Teníamos claro que las producciones de medios eran producciones culturales, eso nunca estuvo en cuestión por nuestra parte. También era claro que la ciudadanía, con derechos y deberes en todas sus dimensiones y diversidad, tenía que hacer presencia en las emisoras locales, pero además interpelar a los distintos sectores de un municipio en los diferentes aspectos que afectan la vida cotidiana, memorias sobre el pasado, narrativas de presente y debates pertinentes al contexto local, regional y nacional; en suma, sobre la vida social, económica, cultural y política de una localidad o municipio con miras a la convivencia y la paz. Los noventa no fueron una época fácil. La actualidad tampoco lo es, pero presenta unas dificultades distintas.. Las violencias en las regiones y en particular en las más lejanas a los centros urbanos eran muy grandes. Fueron muchos los programas creados en el marco de los talleres y en los proyectos avanzados que lograban aludir de forma simbólica, original e ingeniosa a las situaciones de violencia locales y regionales. En un lugar del Magdalena Medio, por ejemplo, los niños mencionaban en un programa de radio la falta que les hacían los padres, ausentes por las guerras, para jugar. Allí empezó también una discusión importante sobre derechos humanos, a la par con la de la ciudadanía democrática cultural, a la que hemos aludido y que más tarde pudimos plasmar en ese proyecto bandera de Radios Ciudadanas. Era un proyecto 61 englobante madre, por así llamarlo, que contemplaba apropiaciones y desarrollos diferentes según regiones y localidades De cada proyecto, de cada actividad, desde los inicios un tanto románticos, si se quiere, sobre la figura de las emisoras comunitarias o públicas a las radios ciudadanas, fuimos aprendiendo. Este aprendizaje al lado de las distintas comunidades en talleres de formación a lo largo del país, junto con el hecho de estar dentro del Estado, brindó cierta continuidad. Por una parte, nos permitió apreciar las limitaciones de una inicial concepción de las radios comunitarias, que terminaban en manos de un sector o ente al frente de las emisoras con capacidad de convocatoria limitada. Por otra parte, nos brindó la oportunidad de buscar las formas de superar esta limitación en el nuevo proyecto, algo que, entre paréntesis, pudimos aplicar también a proyectos posteriores, ya por fuera del Ministerio. Era claro que, en las diferentes zonas y localidades, existían organizaciones sociales y grupos de interés que manejaban sus temáticas propias y sus apuestas con una profundidad y conocimiento que las personas a cargo de las emisoras difícilmente podían tener. A su vez, estas mismas organizaciones o grupos, a pesar de querer dar visibilidad a su trabajo o inquietudes, difícilmente tenían acceso, más allá de un boletín de prensa o una eventual entrevista en los medios. Es así como propusimos conformar duplas de interacción y trabajo entre medios de comunicación locales y agrupaciones y organizaciones,—más adelante convertidos en comités editoriales— para la producción de propuestas mediáticas que alimentasen y enriqueciesen la diversidad y participación de sectores en la producción de dichos medios locales ciudadanos. LA ACADEMIA, UNA PRESENCIA TARDÍA Cabe señalar que, curiosamente—en particular en todas las fases iniciales—, la academia, universidades y centros de estudio brillaron por su ausencia. En esos momentos fue muy muy poca la reflexión, acompañamiento, o interés por parte de estas entidades a lo que estaba o podía estar sucediendo en esos espacios públicos locales. Pienso que el sector de medios de comunicación y a su vez la academia misma se habría podido enriquecer de haberse dado un contacto o diálogo entre estos dos sectores. Dicho esto, sin embargo, cabe destacar y agradecer a Jesús MartínBarbero, a Germán Rey y a Omar Rincón, académicos de peso y renombre, por haber aceptado de forma generosa nuestra invitación a compartir con los grupos de formación de formadores en el programa de formación que avanzábamos. Lo enriquecieron con su siempre entusiasta participación. También agradecemos a Clemencia Rodríguez, representante de una academia internacional, por haber escarbado en nuestros archivos para posteriormente compartir sus reflexiones sobre estos procesos. 62 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia LA VUELTA DEL MILENIO, UNA ÉPOCA DE EFERVESCENCIA Y REFLEXIÓN. EL PLAN NACIONAL DE CULTURA La vuelta del milenio fue una época de efervescencia en el Ministerio de Cultura que pudimos aprovechar. Para el 2000, ya el trabajo que hacíamos con el sector era visto y aceptado como parte de la creación cultural. Las discusiones con las diferentes áreas del Ministerio fueron muchas y muy enriquecedoras, conocíamos también ya bastante bien a quienes era oportuno convocar a las Mesas, por su interés, seriedad, compromiso y capacidad de trabajo, aporte y debate. Ya existían muchas redes en el horizonte y habían surgido muchas propuestas desde las regiones para participar y aportar a la orientación que plasmaría el Plan Nacional de Cultura. Elaborar un Plan Nacional de Cultura estaba a la orden del día. Hemos mencionado las Mesas de Comunicación Ciudadana. Estas, realizadas en diferentes regiones, aportaron un sinfín de ideas y debates que quedaron consignados y consolidados en lo que fue el Plan Nacional de Cultura del lejano 2001. Por otra parte, todo lo discutido y consignado logró plasmarse posteriormente tanto en un documento CONPES, como en la Política de Radio y Pluralismo del Ministerio de Comunicaciones. Este fue un logro de participación ciudadana vinculada a los medios para la construcción de una política pública nacional. PROYECTOS DE COMUNICACIÓN Y APERTURA DE HORIZONTES Y CONCIENCIA La creación y promoción de las emisoras comunitarias y las radios ciudadanas se presentó como una oportunidad para fomentar y lograr la presencia de esas nuevas voces diversas en el espacio público mediático como expresión de su producción cultural. Era una forma de dar cuerpo a una ciudadanía democrática cultural. Para esto, debíamos romper con las barreras del modelo comercial y unidireccional de la propuesta de los grandes medios comerciales o públicos que las personas a cargo de la mayoría de las emisoras tenían como único referente. Esta imagen hegemónica de la voz que enuncia e interpela en el espacio público corresponde a un enraizado ejercicio de relaciones de poder dominante con un fuerte peso ideológico que tiene amplias repercusiones difíciles de romper en el imaginario colectivo. Frente a esto, se buscó dar las herramientas conceptuales y estimular las prácticas mediante las que se podía dar una apropiación ciudadana de espacios, de visibilidad y voz de sectores sociales locales para expresar sus visiones, experiencias y necesidades y hacer que su participación en las emisoras generara interés en quienes escuchaban. Se buscaba que además de propuestas y visiones presentadas y avanzadas desde estos medios, estas tuviesen eco en el entorno, que despertaran no solo interés en los temas abordados, sino que los sintieran como relevantes y promovieran participación, goce y, si fuese el caso, la exploración de alternativas y soluciones en sus contextos. 63 Para ilustrar y apreciar un poco el efecto del buscar y encontrar esa voz propia, podemos tomar de nuevo el caso de Gualmatán en Nariño. Las juntas de acción comunal de las diferentes veredas asumieron el espacio. Los temas fueron múltiples, desde los muy prácticos, como por ejemplo el cuidado de animales, las reservas de agua, la importancia de la escuela para los niños, las cercas, la forma de resolver asuntos cotidianos o conflictos, hasta la llamada a la participación en asuntos de interés colectivo para la región. Recuerdo cuando fuimos a hacer una evaluación del programa Radios Ciudadanas en ese frío paraje de Nariño, los miembros de las Juntas de Acción Comunal de las veredas y alguna que otra mujer nos esperaban para contarnos lo que estaban haciendo desde la emisora, lo importante que era para el pueblo poder llegar tan lejos y a tantos y que lo que se decía importara y fuera fidedigno y veraz. Ellos contaban y celebraban que esa franja, ahora de ellos, servía para que desde las veredas se viera el potencial de incidir en las discusiones que llevaban a los procesos de planeación municipal, con lo que posicionaban intereses y necesidades del sector rural en la agenda pública. Hablaban también de la importancia de propiciar el reconocimiento y la valoración de lo rural frente a sí mismos y respecto a otros sectores locales; con este programa se mostraba y fortalecía el sector rural. Decían también y aclaraban que creían(“modestia aparte”) que lo lograban y que ellos también se sentían importantes hablando y contando cosas en la radio, algo que nunca habrían imaginado. Por decirlo con otras palabras, la radio los había empoderado. Era tanto el entusiasmo con que nos relataban lo que estaban haciendo, que fue difícil o más bien imposible que no se saltaran las lágrimas de reconocimiento, otra vez el recuerdo que se me viene a la mente es el de la emoción sentida, algo se había logrado. COMUNICACIÓN PARA EL CAMBIO SOCIAL, UNA DISCUSIÓN Por lo dicho anteriormente también entendimos que a pesar del papel importante que han jugado los medios en el desarrollo de nuevas sensibilidades y en la conformación de nuevas actitudes y tal vez en uno que otro patrón de comportamiento, cabe señalar las limitaciones que la sola comunicación tiene frente a las transformaciones que se necesitan en distintos campos. Se puede tomar como ejemplo los cambios con relación a los derechos de las mujeres. Es un hecho que una enorme cantidad de mujeres, rurales o no, hoy en día son conscientes, hablan de sus derechos y pueden en varios casos identificar y denunciar maltratos o agresiones sexuales. Sin embargo, la desconcertante extensión y frecuencia de las formas de violencia contra las mujeres en nuestra sociedad muestra cómo se necesitan además otros mecanismos y cambios en prácticas, formas de convivencia e instituciones para producir transformaciones necesarias. Los cambios sociales no se dan tan fácilmente solo mediante la comunicación. 64 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia La comunicación para el cambio social tiene incidencia y es efectiva si va acompañada de cambios y propuestas reales, prácticas sostenibles; es decir, en la configuración de entornos sociales con prácticas concretas transmitidas en entornos familiares y escolares, y respetuosas de derechos de las personas, en particular de las más vulnerables, en los entornos inmediatos. Esto a su vez requiere de cambios estructurales sociales y culturales a nivel más amplio del entorno: alternativas económicas, oportunidades productivas, instrumentos e instancias de defensa legal oportunos y eficientes, apoyo social institucional, etc.; además de deberes cívicos que den respuestas rápidas a las necesidades y castiguen oportunamente violaciones o abusos. Solo así creemos que se pueden dar profundos y durables cambios sociales, en los que la comunicación cumpla un papel de contribución a tomas de conciencia y construcción de nuevas sensibilidades que ayuden a dar un sentido amable y ojalá de goce a la vida colectiva. Dicho lo anterior, los medios y la comunicación sí juegan un papel en el impulso para los cambios sociales y culturales. Al permitir y propiciar la elaboración de nuevas o diversas perspectivas, su discusión y desarrollo y su enriquecimiento mediante la participación de diversos sectores y de nuevas ideas, los medios abren horizontes para nuevas actividades, proyectos y caminos para el cambio. Este tipo de dinámicas pueden darse sobre todo si las propuestas desde sus inicios son pensadas y presentadas por y con las comunidades mismas, si son ellas las que, a partir de sus necesidades y deseos, elaboran los parámetros sobre qué es preciso cambiar y cómo hacerlo. La reiteración de las discusiones mediáticas, la difusión de las diferentes opiniones, la discusión sobre los aspectos legales y las consideraciones sobre los posibles impactos de su implementación pueden hacer mella, pero suelen ser insuficientes para producir las acciones necesarias para el cambio. Para ilustrar este tema, recurriremos a otro ejemplo. Tuvimos la oportunidad de evaluar en la costa atlántica un programa sobre prevención del embarazo adolescente. Representantes de instituciones educativas locales nos dijeron dos cosas: uno,“los talleres buenísimos, los materiales, las personas a cargo” habían generado un gran interés y preocupación por el tema y se veía además la necesidad de abordarlo. La recepción, en suma, había generado interés en las escuelas y colegios; pero, dos, tan solo unos muy pocos meses después, la situación del embarazo adolescente seguía igual en el municipio y en el colegio. De pronto se había llegado a una mayor comprensión sobre el tema y sus implicaciones, sí, pero la situación de fondo no había cambiado sustancialmente. Nos decía el rector que es como poner una porcelana en la carretera panamericana, brilla un momento, pero luego queda aplastada. Como no existían otros procesos, recursos o dinámicas que convergieran sobre la problemática, esta seguía igual. 65 EMISORAS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS El ambiente de esa época con sus aperturas a la inclusión y a la diversidad produjo también una mirada sobre los pueblos indígenas y etnias del país, sobre todo los de las regiones andinas. Esto nos permitió introducir la temática de los medios de comunicación para estas comunidades y discutir sus características y especificidades. Fue así como con un fuerte apoyo del Ministerio de Cultura, con Juan Luis Mejía a la cabeza, y con la convocatoria efectiva y necesaria del Ministerio de Comunicaciones, hicimos el primer encuentro de representantes de pueblos indígenas para discutir con ellos, y que ellos discutiesen entre ellos mismos, la pertinencia, relevancia, el interés y las diferentes actitudes frente a la posibilidad de la puesta en marcha de emisoras para diversos pueblos indígenas. En ese proceso algunas etnias incluso rechazaron esa alternativa para sus comunidades por considerar que tales emisoras podrían ser lesivas a sus intereses de preservación y cuidado de sus visiones y valores culturales. El encuentro se nutrió con la presencia de representantes de emisoras de pueblos indígenas de otros países como México, Guatemala, Perú y Canadá, quienes hicieron presencia y aportaron al debate. Fue importante de nuevo en este caso saber que solo si ellos mismos querían y tenían interés y veían beneficios para sus comunidades, valía la pena la discusión, y buscar las estrategias para iniciar un proceso conducente a establecer estos medios en sus territorios. Hoy en día varias de las emisoras establecidas bajo este programa de emisoras de pueblos indígenas tienen ya una experiencia acumulada y una identidad propia en sus territorios gracias al apoyo que han recibido de su entorno social En general, en cada uno de los proyectos adelantados, nos propusimos valorar los aportes de los participantes y reconocer lo que su diversidad proporcionaba al reconocimiento de una pluralidad social y cultural en esferas públicas de expresión. Arriba señalamos brevemente el papel de estas emisoras frente a los cambios en los contextos sociales y políticos en los que se han venido desenvolviendo las luchas, conflictos, formas de autonomía y demandas que algunos grupos indígenas han desarrollado en los últimos tiempos. Esta es una historia que está en pleno desarrollo. A MANERA DE CONSIDERACIONES FINALES La experiencia de Radios Ciudadanas y comunitarias forma parte de un proceso de creciente presencia directa por parte de sectores, comunidades y etnias en el país en los medios de comunicación masiva. Esta presencia se puede ver como el resultado de desarrollos que se desprenden, por una parte, de los movimientos sociales y cívicos de las décadas de los años sesenta y setenta, pero también de esa pequeña revolución cultural y política que hemos experimentado en las últimas décadas en el país, según la cual adoptamos posturas y lenguajes que se difundieron y afianzaron rápida y ampliamente en el imaginario colectivo como: democracia participativa, respeto de 66 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia la diferencia, derechos ciudadanos, rendición de cuentas, construcción de lo público, construcción de ciudadanía, etc. No estamos diciendo que hayamos llegado a la cima del ejercicio de las virtudes cívicas, democráticas y ciudadanas, pero sería difícil no reconocer los logros que hemos tenido, la mayoría parecen irreversibles y sobre los cuales debemos construir para avanzar en lo mucho que sin duda nos falta Los medios locales y regionales, sean comunitarios, públicos o de pueblos indígenas, son espacios para la difusión masiva y la visibilización de contenidos de interés público, en los que es evidente la diversidad social y cultural de la nación y, por tanto, su riqueza. Este tipo de medios difiere en un aspecto sustancial tanto de las grandes cadenas como de aquellas reguladas por una vocación comercial, no solo porque están insertas en contextos locales cercanos a los acontecimientos locales, o por que abren sus micrófonos a la participación ciudadana, sino porque sus juntas de programación, la orientación de sus propuestas, los manuales de estilo, y la producción misma son desarrolladas, en principio, por varios de los diversos sectores sociales de un municipio, quienes se expresan por sí mismos. El campo de posibilidad de los medios locales, que hoy en día abarcan diversidad de canales multimediáticos, es muy grande; pero aun así requieren todavía de apoyo para desarrollar este potencial. Podemos decir, sin embargo, que nuestro trabajo logró comprobar la riqueza y potencial de esos espacios para la difusión masiva y la visibilización de contenidos de interés público. Mostró las posibilidades de diálogo y debate entre sectores para el valioso ejercicio ciudadano de conocer y opinar sobre aspectos como la rendición de cuentas e intentos de control social efectivo. Esto ha llevado a que no pocas veces hayan incidido sobre algunas políticas públicas. Pero sobre todo, desde nuestra perspectiva, esto ha permitido estimular la presencia como ciudadanía en los espacios públicos de nuevos actores. Este papel de formación de ciudadanía se da en la medida en que los medios locales incluyen en su programación temas nacionales que son relevantes para el ámbito local y que las comunidades conozcan, puedan llegar a involucrarse y participar en procesos más amplios que fortalecen la gobernabilidad a nivel nacional. No menos importante es el papel que pueden cumplir en el reconocimiento, promoción y valoración de la legalidad. Fortalecer estos espacios, nacidos de la búsqueda misma de experiencia ciudadana democrática, es aprovechar el potencial de estos medios para hablar sobre las ventajas de la legalidad. Mostrar con ejemplos y discusiones cercanas a los ciudadanos estas ventajas puede, junto con otros apoyos, generalizar prácticas cotidianas de respeto a derechos y deberes alejados de alternativas ilegales. Los cambios culturales y sociales son lentos, lo sabemos, los aprendizajes de participación y creación cultural también lo son y este campo así lo demuestra. Dicho esto, fue con enorme alegría y admiración, cuando al ser jurado muchos años después para el programa de Estímulos del Ministerio de Cultura,(hoy bien llamado 67 de las Culturas, las Artes y los Saberes), pude ver la riqueza de las propuestas recibidas desde distintos medios y organizaciones locales. Acceder a becas, estímulos y recursos constituye un aprendizaje necesario cuando la financiación local no siempre permite el desarrollo de propuestas y proyectos que implican tiempos más largos de preproducción, producción y postproducción. Estamos ante escenarios distintos de los de décadas pasadas y somos conscientes de los cambios producidos por la ubicuidad y la velocidad de la generación de contenidos que circulan en las redes y en los espacios mediáticos, que en muchos casos apuntan ya no a la diversidad sino a la fragmentación. Dicho esto, se puede decir que el impacto e incidencia, la reiteración y la persistencia del trabajo, al abrir espacios de difusión masiva de perspectivas de distintos actores, han dejado huella en las narrativas y el discurso político nacional. Contar esta historia, que es parte de mi historia personal, si bien escrita en muchos apartes con el plural que acompañó este trayecto de mi vida, ha sido un ejercicio de memoria por un trabajo realizado que, creo yo, no sin cierto pudor al decirlo, ha dejado algo de huella y hasta cariño en tantas partes. Gracias por la oportunidad de recordar y compartir. Porque el trabajo que se desarrolló en esta época fue de un orden nacional y desde el Estado, he pedido a Orley Durán que nos haga un comentario también acá, sobre el cómo se percibieron, aterrizaron y, si es el caso, dieron continuidad a nuestras propuestas en lo local y regional. Orley, ahora un PHD de la Universidad del Norte, acompañó y discutió nuestro trabajo desde muy temprano en los noventa y creo que él enriquecerá este pequeño texto. ORLEY DURÁN Comunicación ciudadana desde los territorios: Una política democrática hecha práctica en las radios comunitarias El trabajo de mi maestra y admirada amiga Jeanine ElGazi como coordinadora de la Unidad de Radio del Ministerio de la Cultura desde 1995 al 2006 marcó un hito en el impulso y fortalecimiento de las radios comunitarias en Colombia como hacedoras culturales que promueven la democracia y el reconocimiento a la diversidad cultural. Este impulso no fue fruto de un diseño centralizado desde la institucionalidad nacional sino el resultado de un proceso soñado, construido e implementado con y para las regiones. Los conceptos de democracia, participación y diversidad cultural orientaron esta apuesta de comunicación ciudadana. Su propósito central fue que las radios comunitarias incidieran de manera directa en la generación de una agenda pública 68 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia favorable a la paz y al desarrollo local con la participación directa de diversos sectores sociales. Esta era una tarea que, aunque parecía sencilla, enfrentó múltiples dificultades de orden institucional, misional, organizativo y económico. En los siguientes apartados destaco algunos de los alcances, logros y resultados que, desde mi experiencia como director de la Red de Emisoras Comunitarias del Magdalena Medio en ese momento, considero constituyen el legado del trabajo de Jeanine y de la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura. Una de las primeras acciones relevantes fue la creación y ejecución de las Mesas de Comunicación Ciudadana, concebidas como escenarios de encuentro e interlocución entre radialistas y la institucionalidad, representada por el Ministerio de Cultura. Estos espacios se constituyeron en una oportunidad para repensar, desde los territorios, el sentido de las radios comunitarias. En términos concretos, significó: a) Reflexionar sobre el papel de estos medios en la construcción de una democracia participativa, garantizando el acceso a la información y el derecho humano a la comunicación de los diversos sectores sociales; generar espacios para el diálogo frente a problemáticas locales, así como el fortalecimiento de valores como la transparencia, la inclusión y la equidad en la toma de decisiones. Se buscaba que las radios transcendieran su rol de simples medios de difusión para convertirse en espacios de interacción y construcción colectiva. b) Problematizar su papel como gestores y creadores culturales, lo que implicó la producción y circulación de contenidos sonoros destinados a preservar, dinamizar y proyectar la riqueza de la diversidad cultural de sus territorios. Adicionalmente, las Mesas de Comunicación Ciudadana permitieron abrir el debate en las regiones en torno al concepto de ciudadanía en la radio y sus implicaciones en la participación comunitaria en el medio para la promoción de los derechos humanos, la participación política y la pluralidad cultural. Más allá de su propósito inicial, estos espacios se transformaron en escenarios de diálogo entre radialistas, que permitieron identificar necesidades comunes y proponer acciones de fortalecimiento a corto y mediano plazo. Una de estas fue la creación de nuevas redes de radios comunitarias en distintas regiones del país, como ASENRED en Antioquia y RESANDER en Santander, entre otras. En el caso de la Asociación Red de Emisoras Comunitarias del Magdalena Medio (AREDMAG), la participación en estas mesas, incentivó en su interior la creación del Sistema de Comunicación e Información Útil para la Paz(2004 – 2008) que incluyó acciones regionales como la publicación del periódico La Telaraña, la realización del magazín radial Tejiendo la Red, el desarrollo de una página web con carácter de agencia de noticias, así como acciones locales como noticieros y la creación de una red de reporteros rurales. 69 Posteriormente, con el fin de recoger y reflexionar sobre estas experiencias de producción de contenidos periodísticos y el propio ejercicio organizativo de la red, se adelantó un proceso de evaluación y sistematización desarrollada de manera articulada con la Universidad Oklahoma, Universidad Javeriana y la Universidad del Norte con la valiosa participación de académicos y amigos como Clemencia Rodríguez, Amparo Cadavid, Jair Vega, María Patricia Téllez y Alma García. Fruto de este diálogo polifónico entre las regiones y el Ministerio de Cultura, surgió el programa nacional Radios Ciudadanas, espacios para la democracia: una franja radial periodística de información y debate que despertó en las radios comunitarias un interés por narrar la vida local más allá de la inmediatez de los noticieros convencionales. Desde un marco conceptual, metodológico y pedagógico riguroso, aprendimos que las radios pueden trascender esa función básica de difusores de información de interés comunitario(avisos, clasificados y de entretenimiento musical) para convertirse en medios ciudadanos capaces de incidir en la esfera pública territorial como sujetos de la comunicación y no únicamente como transmisores de información. Este enfoque exigió: a) construir y priorizar una agenda informativa propia del interés comunitario, en lugar de replicar las estéticas y contenidos periodísticos convencionales y que son tendencia en los medios comerciales; b) visibilizar las experiencias de desarrollo y construcción de paz gestadas en las comunidades; c) promover espacios para la moderación del debate y mediación de conflictos; d) movilizar acciones por el cuidado del medio ambiente, el mejoramiento de la calidad de vida campesina, la prevención de las violencias múltiples entre otros asuntos que exigen tomar partido por la vida, la justicia y la paz; y e) garantizar la participación de diversos grupos sociales en la producción de contenidos que visibilicen, legitimen y reconozcan la diversidad de las prácticas culturales y de convivencia. En la actualidad, desde AREDMAG y con el apoyo de la empresa privada, continuamos implementando esta iniciativa en doce municipios de Colombia. La franja radial se denomina En-comunidad y es una franja periodística de diálogo, información y debate para la reflexión, una apuesta de comunicación ciudadana y comunitaria. Su realización está a cargo de las mismas radios comunitarias y colectivos de comunicación creados para tal fin. El proceso incluye un minucioso sistema de seguimiento y evaluación que incorpora análisis de contenido trimestrales, lo que permite identificar y examinar el perfil de los hechos(temas, enfoques), los formatos y las fuentes más utilizadas, así como la participación por género. Finalmente, agradezco profundamente a la maestra Jeanine ElGazi, por su trabajo al frente de la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura durante más de diez años. Gracias por enseñarnos a desarrollar una visión política y estratégica de la comunicación ciudadana y a construir democracia desde las radios comunitarias en los territorios. 70 JEANNINE EL´GAZI- COYUNTURAS EN LA COMUNICACIÓN DE CÓMO SE APROVECHÓ UN MOMENTO DE APERTURAS Y RUPTURAS PARA IMPULSAR VOCES CIUDADANAS EN COLOMBIA Por Jair Vega PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO UN ENCUENTRO PROVIDENCIAL Patricia: Nuestro encuentro fue un poco insólito porque nos conocimos en un taller en Inravisión en el año 1985, al que Adelaida fue como traductora de un personaje inglés muy particular que venía a darnos un curso. Me la mandaron sustituyendo a la persona que yo estaba esperando. Adelaida : Era un taller de la BBC. Patricia estaba apoyando al gobierno de Belisario Betancourt en la reestructuración de Inravisión y había gestionado la contratación de la BBC Elstree Training Center, que en ese momento era el gran asesor, el gran consultor de la televisión pública en el mundo. Ellos ayudaron a organizar televisiones públicas en muchos países. Eso sí fue un“clic” inmediato, y a pesar de que Patricia estaba frustrada porque el traductor la había dejado metida, inmediatamente nos enganchamos. Yo era obviamente mucho más joven que Patricia. Es decir, tú me llevas 20 años, ¿no? Esto fue en el 85, tú tendrías 45, y yo 25. Patricia: Lo curioso es que yo nunca me imaginé que con esta persona que me habían mandado como sustituto del traductor fuera a salir esta amistad y esta relación. Si, fue como un“clic” desde el momento en que nos sentamos en el aula a conversar y de ahí en adelante seguimos para siempre. Adelaida: Yo estaba recién graduada de Antropología en la Universidad de los Andes. De hecho, estaba trabajando como pasante de Brian Moser, un muy conocido documentalista inglés que estuvo muchos años en Colombia haciendo trabajos documentales sobre pueblos indígenas. Por eso me recomendaron como traductora, porque sabían que tenía ya alguna experiencia con los ingleses. Yo creo que ese taller 71 marca también mucho mi interés posterior en apoyar a Patricia, ya como socias, en el trabajo del fortalecimiento de la televisión pública. Entonces, ahí Patricia me pareció muy chistosa ¡ante todo! Muy divertida y muy “fuera de la caja”, era una señora muy grosera, muy abierta, muy directa. Yo recién terminaba de hacer mi tesis sobre las mujeres de Providencia, mucho más visual con fotografía, con registro sonoro, pues había tomado un curso de antropología visual de pura casualidad durante la escritura de mi tesis. Estábamos en un verano en Cambridge, donde unos amigos, y yo estaba consultando bibliografía en la biblioteca de Harvard para la tesis y me encontré con Inés, la hija de Reichel-Dolmatoff, quien me dijo:“¡Ay! ¿usted no quiere venir al curso de Jean Rouch?” Y yo, después de escucharlo, me dije:“¡esto es lo que quiero!”. Por eso me engancho con Brian Moser, y ahí es cuando yo me conecto con Patricia. Esa fue la ruta. Patricia: Yo había estudiado Trabajo Social en la Javeriana y un postgrado en Política Social en Gales. Eso me llevó a trabajar en Planeación Nacional. Adelaida: Pero tú también, si mal no recuerdo, después de Planeación trabajaste en comunicación, después de estar en el IDRC ¿cierto? En el IDRC es donde trabajabas con Elizabeth Fox, por ejemplo. Nuestra relación con ella es no solo por tu vieja amistad sino también por ese trabajo que hicieron en conjunto. Patricia: Sí. El IDRC era un centro de investigaciones financiado por el Parlamento Canadiense y ahí me encuentro con Elizabeth Fox, que en ese momento estaba a cargo de comunicación. Adelaida: También ahí conoces a Clyde Sanger, súper importante el sector del desarrollo en Canadá y es él quien te aconseja tomar un curso corto en Holanda en comunicación rural. Patricia: Sí, eso era con la FAO. Me acuerdo también que nos invitaron a Roma a algún evento que tenía que ver con comunicación. Adelaida: Luego hiciste la serie Camina con Diego Hoyos y Diego Rojas como parte de la campaña de alfabetización de Belisario a través de la tele. Patricia: Exacto. Yo había trabajado en la CAR como directora de comunicaciones y allí había conocido a Diego León Hoyos, a Miguel Ángel Lozano y a Diego Rojas, quienes tenían una productora llamada Modular y con ellos habíamos hecho programas de televisión y educación sobre medio ambiente. Adelaida: Cuando te conozco también estabas haciendo una serie documental sobre parques naturales, en la Sierra, en la Amazonía. Era la primera vez que pasaban por televisión pública documentales sobre medio ambiente. Fíjate lo interesante: esto como es un ciclo, ¿no? 72 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Todo esto te fue llevando a asumir ese rol en la reestructuración de Inravisión y también a nuestro segundo encuentro: la coincidencia es que querías hacer un documental sobre naturaleza en Providencia. Y en este caso, el acceso a Providencia que Patricia buscaba era a través de Caturo, mi esposo, quien es biólogo y además observador de aves. El hizo un registro de avifauna en una visita mientras yo hacía mi tesis en el tema social y antropológico, pero ya me interesaba la antropología visual. Cuando nos conocemos, a ti te interesaba más el tema ambiental, pero te das cuenta de que tengo la experiencia de dos años de campo en Providencia y un conocimiento de la sociedad providenciana, de la cultura raizal, que en ese momento se consideraba un tema prioritario de investigación. Entonces, tú conectaste conmigo porque no era solamente hablar de los pajaritos en Providencia o de la gran barrera del Seaflower, sino que había un tema ambiental y social muy complejo. Ahí hicimos el segundo“clic”: nuestra primera película juntas que se llama Providencia: los hijos de la Roca en el 86. Lo que es interesante es cómo eso empieza a marcar la mirada sobre nuestras películas: este tema de sociedad, cultura y medio ambiente empezó con Providencia, luego siguió con La Ley del Monte. Y bueno, hicimos varias cosas ambientales a lo largo de nuestra historia. Jair: Esta conversación era una conversación aplazada entre Patricia Castaño y Adelaida Trujillo. En los últimos años, después de la pandemia, veníamos hablando con Adelaida de esta posibilidad y necesidad, de hacer un recorrido por esta historia. Así es que con la disculpa de este libro hicimos la cita. Tuvimos la compañía y el apoyo de Laura Cortez y Hadil Ramos, estudiantes del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte e integrantes del Colaboratorio de Comunicación para el Cambio Social Jui Shizkazguaxa. Laura hizo la cámara y Hadil se encargó del audio y de las transcripciones. Tuvimos entonces la oportunidad de ser testigos de una conversación maravillosa entre Adelaida y Patricia, dos mujeres a quienes fui conociendo a lo largo de 25 años, por quienes profeso una profunda admiración y con quienes he construido una gran amistad. Durante este tiempo, tuve la oportunidad de trabajar con ellas, aprender y crecer mucho en esa interacción, y, más que en una posición de entrevistador, preferí asumir una postura de testigo para guardarla en mi memoria. Como epílogo a algunas sesiones de la conversación, he tenido la tentación de incluir un par de comentarios sólo con el propósito de afirmar algunas de sus contribuciones al país desde su trayectoria en la comunicación en Colombia. Previa a su encuentro con Adelaida, me gustaría resaltar de la trayectoria de Patricia, su trabajo pionero con los primeros documentales sobre medio ambiente en la televisión colombiana y los primeros programas que se podrían considerar como televisión educativa. Ambos para la televisión pública. 73 Curiosamente, las dos vienen de estudios profesionales en ciencias sociales, ninguna de las dos estuvo inicialmente en una escuela de comunicación: se la encontraron en el camino, bien fuese conectada con la educación, el cine, la cultura o el cambio social, la fueron adquiriendo a través del tiempo en cursos y a partir de su propia experiencia. Llegan a la comunicación desde el sector social. Sin embargo, ha sido una constante que- para garantizar la calidad-siempre se han rodeado de quienes consideran con más experticia en su campo. Bien sea en la cámara, en la producción documental, en la investigación, etc. LAS “CITURNAS” Adelaida: Yo conozco a Patricia en el segundo curso de la BBC Elstree Training Centre, y también a una participante del primer curso: Doris Eder de Zambrano, quien acababa de ser Ministra de Educación de Belisario. Ella- que es súper curiosa, muy interesada en el tema de medios, muy cívica- se metió de alumna. Sí ¡yo me encuentro con este par de mujerzasas! Y ahí es cuando- después que hacemos la peli de Providencia- decidimos formar una compañía, porque nos entendemos. ¡Yo creo que mucha gente debió creer que Patricia estaba medio loca! Porque tu venías de una trayectoria pública y te metes en una productora independiente… en esa época éramos muy pocas las productoras independientes. Eso fue en el 86. Patricia: Claro. Porque queríamos armar una compañía y de verdad, efectivamente volvernos productoras. Ahí empezamos a aprovechar esos contactos. Adelaida: Patricia, tu habías estado muy conectada con la BBC, entonces empiezan a mandarnos productores que quieren hacer una cosa en el Darién, que otra en La Macarena, en Nariño ¿te acuerdas? los de la BBC Natural History Unit en Bristol. En fin, gente de afuera. En esa época se necesitaba gente local que ayudara a productoras internacionales, no había una producción nacional fuerte de temas documentales fuertes, salvo un par de personas. Ya constituida Citurna en el año 86 como compañía y por tres mujeres: Doris, Patricia y yo, empezamos a hacer cosas puntuales, a buscar contactos con la claridad de que teníamos que buscar plata afuera, porque aquí no había ni plata ni había apertura para los temas que nos interesaban. Y sabíamos que teníamos que buscar más recursos para hacer las cosas bien, aprovechando los contactos que había hecho Patricia con BBC Elstree Training Centre. Entonces, los trajimos a varios, hicimos cosas para ellos. Pero tú después te vas a hacer un curso de seis meses en Inglaterra, con una beca en el 87. Patricia: Yo quería seguir formándome en la escuela inglesa. Los talleres que habíamos hecho en Colombia fueron importantísimos para mí porque yo no conocía nada de lo 74 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia que era la televisión aquí. Entonces, aprendí sobre cómo era la televisión, digamos, la conocí por dentro en una forma muy crítica porque la conocí con los de la BBC y las posibilidades de este concepto que traía la BBC de que, en una forma muy sencilla con una cámara, con un camarógrafo y sin mucho misterio se podían hacer documentales. Eso fue toda una novedad. Adelaida: A Patricia le ofrecen una beca honorífica del British Council que la lleva a estudiar Televisión Educativa en Milton Keynes, en la Open University y en la BBC Bristol Natural History Unit, donde están los grandes genios como Richard Attenborough, el presentador de las grandes series como Planet Earth. Entonces, yo me quedo acá haciendo un par de cosas… tú me mandas desde allá trabajo y tal, pero lo que es interesante es que Patricia está siendo capacitada por la BBC. Cuando regresa a Colombia, empezamos a trabajar en nuestras pelis como La Ley del Monte. Yo también estaba muy enganchada con la escuela inglesa, la escuela británica de documental de gran calidad, de gran investigación, la tele infantil, la tele educativa, el uso de la tele y los medios para la educación. Entonces, yo también me presento al Consejo Británico y me gano una beca para estudiar cine entre el 88 y 89 en la London International Film School que complementé con otros diez meses en la BBC Music and Arts Department con un gran director, Mike Dibb. La idea de hacer la película La Ley del Monte, fue, por un lado, por la muy profunda y larga amistad de Patricia con Margarita Marino, quien era la directora del Inderena, con quien se dio una conversación sobre el caso del Caguán y del problema de La Macarena. Pero también porque en ese momento se acababan de publicar los libros Colonización, coca y guerrilla de Jaramillo, Mora y Cubides, el cual fue emblemático de ese momento; y Selva Adentro de Alfredo Molano, otro referente importante sobre colonización y la coca. También por Juan Pablo Ruiz, un economista muy preocupado por el tema medioambiental, conocemos el caso del Caguán, una zona totalmente dominada por las FARC, pero también una experiencia de protección ambiental muy interesante en el proceso de paz con las FARC. Entonces era una cosa insólita, ¿cierto? En paralelo, estamos muy preocupadas por la Serranía de la Macarena, lugar con el que yo tengo una relación a través de mi marido Caturo, quien dirigía el Centro de Investigaciones Ecológicas La Macarena de la Universidad de Los Andes. Habíamos pensado originalmente que fueran dos películas, dos temas relacionados de todas maneras porque en La Macarena había también presencia de las FARC. Nosotros fuimos muy osadas empezando, con una película muy compleja, a contar nuestra historia sobre el conflicto armado, que en ese momento se agudiza fuertemente por la guerrilla, la coca, el proceso de paz frustrado de Belisario, los asesinatos de la UP, luego el narcoterrorismo, toda esta andanada muy compleja que se dio en el 88, 89, 90, ¿no? Es ahí que nosotras entramos en Inglaterra con La Ley del 75 Monte. Y esa es una historia larga de cómo navegamos y logramos hacer la película después de desarmarla por lo menos tres veces ¡Cuando eso, se hacía el cine y se pegaba con cinta pegante en la moviola! A punta de terquedad logramos posicionar un tema público y de interés político, una mirada nuestra en la televisión internacional pública que, se supone, nos daba la voz a los“del sur”. Pero a pesar de que nos daba la voz, era difícil la entrada porque son de altísimo nivel. Aprendimos a la fuerza y a las patadas a hacer buen montaje, a entender la lógica del productor ejecutivo, del montajista, del director, en fin, etcétera, etcétera. Eso es todo un aprendizaje La Ley del Monte. Patricia: De hecho, recuerdo que fue toda una odisea todo el proceso, incluso la edición, pues los ingleses no entendían nada y tuvimos que editarla dos veces desde cero. Hay inclusive una anécdota muy divertida: ¡el señor de la BBC que nos dio la primera plata para terminar la película en principio creyó que hablábamos de“cocoa y gorilas” cuando yo le estaba hablando de coca y guerrilla! Adelaida: Teníamos la plata, el respaldo y un sitio super prestigioso para editar, nadie tenía acceso a ese lugar(BBC Elstree Training Centre), sólo los de la BBC y nos dieron esa entrada privilegiada. Y a pesar de eso, nosotras empezamos a ver ahí sí, la mirada colonial, la mirada completamente vertical, yo diría que hasta machista. Y nosotras éramos un par de locas latinoamericanas sentadas ahí, que nunca habíamos tenido esta experiencia en una sala de montaje, con un señor súper estricto que no entendió la película. Eso fue parte era del aprendizaje. Patricia: En los noventa hicimos la tanda de películas sobre conflicto armado que empieza con La Ley del Monte-que finalmente se emite en televisión alemana a finales del 89, inglesa y española a principios del 90, lo cual coincide con el peor momento del conflicto armado. Adelaida: Terminada La Ley del Monte – con recursos de ZDF finalmente y un gran editor- se da la oportunidad de hacer la película sobre El Espectador, nos la encarga la BBC. Eso era además muy insólito, encargarle a un par de colombianas, de cineastas del sur, una película. Porque normalmente vienen ellos y uno les ayuda a hacer la producción y ellos se llevan el crédito. Nos encargaron como codirectoras de esta película que se llama: ¡Seguimos adelante!( Nothing Will Stop Us!), que empieza con la bomba del DAS, con la muerte de Rodríguez Gacha, con el Congreso y debate sobre la extradición. Son dos semanas impresionantes. Patricia: Impresionante, claro, pero dos semanas en Colombia que pueden ser así siempre. Adelaida: Y es durante ese rodaje que empezamos a cocinar la tercera película, que es la de Las Otras Guerras de la Coca, sobre paramilitarismo en el Magdalena Medio y todo este entronque con las Fuerzas Armadas, la doctrina del“enemigo interno”, 76 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia el tema complejo del anticomunismo con plata de la coca, que nadie sabía estaba pasando. Patricia: Se llama Behind the Cocaine Wars, ¿no? Las otras guerras de la coca, y ahí es donde asesinan en Cimitarra a Silvia Duzán, nuestra investigadora y a los tres líderes de la Asociación de Campesinos de La India. Adelaida: Entonces, en esa década, esos 90’s(89, 90, 91, la Constituyente, 92..) estamos todavía en el tema político, pero ahí hay un quiebre, la muerte de Silvia. Yo diría que nos marca el camino a enfatizar más el tema educativo, a meternos más en la tele acá, a fortalecer la tele pública. ¿No? Es un momento de quiebre, porque fue muy complicado. Adelaida: En todo caso, decidimos hacer la película y se emite en Inglaterra en Noviembre del 90. Esta peli fue muy dura de hacer pues mientras hacíamos la investigación de El Espectador y de Las Otras Guerras de la Coca, nos tocaron los asesinatos de Pardo Leal, Galán, luego Silvia en febrero del 90. Y entretanto, toda la gente que mataban de la UP, incluyendo a Bernardo Jaramillo, a quien íbamos a entrevistar, luego Carlos Pizarro… fue una tanda brutal. Patricia: Nosotras abordamos estos temas en varias películas, incluso hasta War Takes que narra nuestras vidas del 98 al 2002, durante el proceso de paz de Pastrana con las FARC. War Takes es la última película que hacemos con financiación internacional y coincide también con que deja de haber dinero para este tipo de producciones, hay un cambio en la política pública internacional para co- producciones. LA TELEVISIÓN EDUCATIVA Y LA TELEVISIÓN PÚBLICA Adelaida: Nuestra escuela, más que de televisión educativa, es de televisión pública. Entendida como la televisión que tiene intereses culturales, intereses sociales, no la televisión comercial o explícitamente educativa. De hecho, debe haber un paper de 1988, que debe estar entre nuestros archivos, encargado por Fernando Cepeda, ministro de Comunicaciones del gobierno de Barco, que incluía reflexiones sobre ¿cómo se puede pensar la televisión pública en este país? ¿Qué vamos a hacer con el canal? ¿Qué vamos a hacer con el tema educativo? Tu Pat, yo me acuerdo, empiezas a concretar esto en una asesoría para el ministro, un tipo bien interesante. Allí se sigue afirmando esa preocupación, esa incidencia en lo público, en las políticas públicas, que nunca dejamos de tenerla. Patricia: Sí, se trataba de la relación entre el desarrollo social y lo público, preocupación que yo traía desde que trabajé en Planeación Nacional. Sí, yo nunca salí de lo público. 77 Adelaida: Sí. Y de la incidencia en políticas públicas, ¿entiendes? Ese es un“sello” que trae Patricia y yo me empiezo a interesar por eso, fíjate. Yo empiezo a entender que, claro, no solamente es hacer el documental... el festival... el premio… la película “wow”. Las primeras películas nuestras para televisión internacional, se ganaban muchos premios. Pero había siempre una preocupación paralela por ¿qué está pasando con Inravisión? ¿Cómo hacemos para entrar en el sistema educativo? Y la otra cosa, que haces tú, Patricia, realmente, gracias a la relación con Doris Eder, ex Ministra, es convencer al Ministerio de Cultura y de Educación, que en ese momento no era ministerio sino Colcultura, que se sentaran en la misma mesa a pensar la tele pública. De hecho, cuando conocíamos algún evento, alguna entidad internacional que pudiera ayudarnos, de la que pudiéramos aprender, tú siempre decías“hay que traerlo a Colombia”. Ese es el caso, por ejemplo, de INPUT(International Public TV), una conferencia internacional de mucho reconocimiento a la que fuimos invitadas varios años seguidos y fuimos representantes:“ya que tenemos acceso a INPUT, traigámosla y compartamos y aprendamos todos”. Tú siempre decías eso, si uno ha tenido el privilegio de estar allá y logra traerlos acá para que se forme un sector más amplio, ¿por qué no hacerlo? Este era más o menos el argumento: si no podemos ir a todos a Sudáfrica, traigamos a Soul City para aprender de edu-entretenimiento. ¿Sí me entiendes? Y eso nos pasó con INPUT, con las conferencias de TV de Calidad entre el 2000 y el 2010 y con Prix Jeunesse, el lugar de encuentro por excelencia de la tele infantil que tiene su versión cada 2 años y una importancia a nivel mundial. A partir de ahí hicimos TV de Calidad. Patricia: Yo no había pensado en eso, pero es cierto. Nosotros íbamos y traíamos todo lo que nos encontrábamos por fuera. Adelaida: A finales de los 90, Patricia se va para Londres, pero desde allá apoya en muchas cosas. En ese momento nos super interesa conocer más sobre televisión escolar: importante diferenciar que no es Educational TV, sino Schools TV. Habiamos producido algo para la escuela, como por ejemplo El Rincón del Cuento, la primera serie de promoción de lectura del Ministerio de Educación. Hacemos la campaña de educación ambiental Viva Bogotá Viva y nuestra primera serie de “eduentretenimiento”, digámoslo así, que se llama Jungla de Asfalto. Ese fue nuestro primer proyecto de eduentretenimiento: con muy buena investigación, pero no, digamos, con la metodología que usamos ahora. Incluía ficción, no ficción, guías y cómics, trabajo en escuela, en fin, un proyecto realizado con gente muy creativa. Es desde ahí que empezamos a abordar el eduentretenimiento, usando las narrativas de ficción. Por ejemplo, estudiar física con una serie genial de detectives. Ahí 78 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia entendemos que uno no puede ser literal:“vamos a enseñar física por medio de una ecuación en el tablero”, no. En esto eran expertos los de Channel 4 Schools. Tú conoces a la gente de Channel 4 Schools en Inglaterra siendo agregada cultural, haces la pesquisa, buscas a la mejor gente que hace este tipo de televisión y volvemos a traer a la gente de Inglaterra. Patricia: Desde entonces Jaime Niño, ministro de Educación de Samper, nos “copia” porque, además de los programas del Channel 4 Schools que se incluyeron luego en Franja Metro y en Chinkanarama( Number Crew, Four Ways Farm-Granja Cuatro Caminos-, el Crucero de las Matemáticas), nos compartieron unas vainas espectaculares, unos materiales educativos de primera calidad. El modelo de producción era superbonito, muy bien armado, muy práctico, una noción de la multimedia, gran calidad en las guías. Eso siempre ha sido lo nuestro, ¿no? En ese momento empezamos a entender el modelo de Schools TV, cómo se distribuía. En ese entonces tú llegabas a los colegios con casetes. Adelaida: Sí, es que cuando Patricia regresa de Londres en el 97, trabajamos mucho en promover el uso de la TV en el aula y en lo que luego fue la Franja Metro, y tú empiezas a engancharte también fuertemente con el equipo de Peñalosa. Franja Metro era una franja diaria de televisión infantil que tenía tres momentos: el estudio en vivo, el“laboratorio” para aprendizaje de matemáticas y ciencias en el que trabajamos con Pequeños Científicos de Uniandes y con la Secretaría de Educación de Bogotá; y un tercero de conexión con lo urbano, con todas las áreas del Distrito. Es como si hoy hiciéramos una franja sobre qué hace la Secretaría de Integración Social, Cultura, Gobierno, Hacienda… Era una manera de conectar a los chicos con la ciudad. Y es en esa conexión que tú empiezas a interesarte mucho por las bibliotecas. Patricia: Franja Metro fue la primera franja infantil de los canales públicos, también fue pionera en ese sentido. Y pionera por Hugo ¿Te acuerdas del muñeco interactivo? al que llamaban por teléfono? Llamaban por teléfono desde su casa al Canal Capital. ¡Se me había olvidado eso! Adelaida: Claro, los niños llamaban... eso fue lo que hizo a Hugo tan famoso y lamentablemente se acabó cuando entra Mockus, ¡pero eso es otra historia...! Patricia estuvo a cargo de Franja Metro y del Consorcio que hicimos para producirlo. Tú lideraste este modelo interactivo de franja, de conexión directa con lo curricular, de trabajo con docentes en áreas críticas, matemáticas, ciencias, usando material internacional, pero también narrando desde lo local, narraciones de los niños, empoderándolos. A partir de ahí tuvimos cuatro nominaciones al Emmy por el especial“En Sintonía con los Niños”. De esas cuatro nominaciones ganamos dos premios Emmy UNICEF, uno con Franja Metro y otro con Canal 13. 79 LA FUNDACIÓN IMAGINARIO Adelaida: Fue creada en el año 2000, es un“hijo” de Bellagio, de la relación con la Rockefeller y su apoyo a la Comunicación para el Cambio Social. Ahí yo me doy cuenta que si nosotros no tenemos una organización independiente, de la sociedad civil, sin ánimo de lucro, no podemos acceder a recursos de diferentes donantes (teníamos una productora privada). Además, queríamos abrir el espectro a otros socios, a otras miradas. Imaginario fue resultado de las reuniones de Bellagio entre el 97 y 2000. Eso coincide, con un“grant” importante que nos otorga la Rockefeller. Denise GrayFelder, quién después conformará el Consorcio de Comunicación para el Cambio Social era la directora de comunicaciones y confía en la propuesta y nos da nuestro primer cheque. Me acuerdo también que fue un cheque generoso para la época!: nos permitía montar no solamente la Fundación Imaginario , sino también la plataforma de La Iniciativa de Comunicación , incluyendo toda la traducción de los contenidos. En el montaje de La Iniciativa de Comunicación fue muy importante Uninorte a través de Rafael Obregón, a través tuyo, Jair y tu equipo de estudiantes: recuerdo a Alejandro Navia, Laura Suárez, Andrea Lafaurie, a toda una cantidad de gente que nos acopiaba contenido. Juana Marulanda(fundamental en el desarrollo editorial y técnico), Daniel Valbuena, Alejo Jaramillo, Alejo Escobar, Claudia Nieto, Gladys Riaño, Ligia Macías…, fueron un combo grande! En paralelo Patricia estaba recién terminando Franja Metro y ya preparándonos en el 2000 para traer por primera el Mini- INPUT y la Maleta Prix Jeunesse al evento de TV de Calidad. EL COMPROMISO POR UNA TELEVISIÓN INFANTIL DE CALIDAD Adelaida : Me acuerdo. Nosotros organizamos la primera conferencia de Televisión de Calidad en el año 2000, y allí incluimos a varias producciones colombianas: Diana Diaz y el PCIN, a CENPRO, luego en siguientes ediciones a la Escuela Audiovisual de Belén de los Andaquíes, a Soraya Bayuelo, etcétera. Y yo recuerdo que en esa primera conferencia se mostraron varios programas, incluso sobre temas álgidos de la infancia y juventud en Colombia. Y recuerdo que nuestros expertos invitados nos hicieron un pocotón de críticas. Aprendimos, por ejemplo, con los de Prix Jeunesse, que era necesario pensar los lenguajes y formatos para cada grupo etario, el manejo de la complejidad de ciertos temas, tratarlos de manera muy cuidadosa. Recuerdo que eso fue un aprendizaje enorme, una revisión de lo que estábamos haciendo en Colombia, ¿no? Patricia: En total, se convocaron ocho conferencias internacionales y muestras de televisión bajo el nombre TV de Calidad. 80 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Adelaida: Según los datos que recopilamos para los 25 años de Citurna, trajimos a más de 60 expertos de 21 países y más de 300 programas de televisión y además creamos el sitio temático Televisión de Calidad en la plataforma de La Iniciativa de Comunicación. Y todo esto nos llevó finalmente al proceso y la firma del Compromiso. Patricia: Sí, del Compromiso por una Televisión de Calidad para la Infancia en Colombia. Adelaida: Eso fue una idea tuya. Patricia: ¿Sí? Seguro he tenido tantas ideas que algunas ya no me acuerdo en qué momento se me ocurrieron…(risas). Adelaida: Sí, pues cocinada en conjunto. Ahí tuvo mucho tuvo que ver, por ejemplo, Manuel Manrique, representante de UNICEF en Colombia, los Comisionados Niño, Cecilia Reyes y Noriega, la primera dama Lina Moreno, pero el detonante yo creo que fuiste tu. Mejor dicho: si! Adelaida: Voy con el Compromiso que se firma en el 2004: la“cuajada” de la idea del Compromiso viene de tu vinculación con promotores de la tele infantil y de medios e infancia a nivel global, en Londres, en Brasil con Beth Carmona, en Grecia. Cuando conociste a Patricia Edgar, la australiana que fue tu heroína de la televisión infantil, fue como:“Wow, Patricia Edgar.” Y la trajimos a Colombia, ¿no? Patricia: Ahí me traigo a todo ese combo también. Es decir, yo creo que es ahí que se empieza a cocinar ese concepto del Compromiso, ¿no? que fue bien innovador también. Jair: Pero mira que es como la misma fórmula, Patricia: tú conoces un contexto internacional, vas a algunos lugares y dices:“qué bueno esto” y luego“por qué no lo llevamos a Colombia?”. Luego, hacen las conferencias cada año y después:“de esto tiene que salir una política pública” y ahí vamos para el Compromiso. EL EDUENTRETENIMIENTO: REVELADOS Y ROMPER EL SILENCIO Adelaida: Del 2000 al 2005 hay un trabajo en paralelo que nos lleva a crear el primer programa de Revelados para Canal 13. Ahí trabajamos el tema de las audiencias jóvenes, nos concentramos en la juventud. Ahí empezamos a trabajar con Rosario Jaramillo Franco y el Ministerio de Educación y priorizaban las competencias ciudadanas: había una enorme necesidad porque estos son los años más complejos del conflicto armado. No de hablar del conflicto, sino hablar de valores, de derechos humanos, de la agencia de los jóvenes. Entonces, hacemos Revelados: valores en línea. Fueron dos temporadas y ahí ya nos vamos acercando al modelo de eduentretenimiento que se concreta en el 2007 con 81 un gran taller al que traemos a Soul City. Yo diría que es un taller“rompeaguas”, como el de Channel 4 o el de BBC Elstree, ¿no? Ahora que pienso en los patrones, en los patrones de nuestro trabajo, en esas líneas paralelas. Y allí, también, está el rol de Patricia en la junta directiva del World Summit for Media and Children. Tú vas al evento de Sudáfrica con Alejandro Flórez y conocen de primera mano a Soul City, quienes hacían lo que podría ser la mejor serie de televisión de ese país, con un agarre en lo local, en la comunidad, en los clubes juveniles. Toda esa red de Soul City Clubs fue tan impresionante que quisimos siempre hacer un modelo parecido ¿no? Yo me acuerdo que tú llegas de Sudáfrica con Alejandro y dicen,“Claro, esto es lo que hay que hacer, hay que trabajar con la Red”. Se referían a la que tenían en la Consejería Presidencial- donde trabajaba Alejandro, liderada por la primera dama Lina Moreno y Pilar Montagut-, en promoción de derechos de sexuales y reproductivos y prevención del embarazo adolescente. Entonces, Alejandro, que es muy capaz y muy técnico, dice,“Esto hay que hacerlo y hay que traerse a esta gente a que nos capacite”. Ahí hicimos el gran taller de eduentretenimiento en el 2007, en el cual tú Jair, fuiste parte del diseño con Rafael Obregón, y ahí se aprende la metodología. Luego hacemos un par de talleres para diseñar la primera temporada de Revelados: desde todas las posiciones en el 2010. Ese taller del 2007 fue fundamental, un taller“con toda” en el cual formamos a mucha gente incluso que no había trabajado con nosotros: canales regionales, la Secretaría de Salud, UNFPA, Ministerio de Salud, colectivos, en fin…, para que entendieran ese eje fundamental que ha sido nuestro interés común contigo Jair: la Comunicación para el Cambio Social, que tiene una metodología, que es una ciencia, una comunicación con propósito, que tiene evaluación, en fin, todo lo que sabemos… Todo fue un aprendizaje muy impresionante, un trabajo enorme. También invitamos al equipo de Elvia Vargas del Grupo de Familia y Sexualidad de Uniandes… Carolina Ibarra, Angela Rojas… trajimos a Susan Goldstein de Soul City, a Puntos de Encuentro de Nicaragua, luego entre el 2011 y 2014 a Warren Feek de The Communication Initiative para la evaluación… a Martine Boumann quien también fue profesora del Doctorado en Comunicación de Uninorte, de donde también vinculamos al profesor Juan José Igartua, quien venía del Observatorio de Contenidos Audiovisuales de la Universidad de Salamanca. Las dos temporadas de Revelados, desde todas las posiciones y Revela2, incluso llegaron a impactar en la política pública de comunicación del Ministerio de Salud. Recuerdo que Diva Moreno- de Minsalud en ese momento- en una entrevista que tú nos hiciste en un evento de la Universidad del Norte, dice que gracias a Revela2 el Ministerio cambia el modelo de comunicación en salud, de uno difusionista, con enfoque de riesgo hacia un modelo promocional, basado en decisiones, más holístico como el modelo de SBCC, que era la base de Revela2. 82 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Ya es con Romper el Silencio, nuestra más reciente tarea importante, que consolidamos nuestro modelo de eduentretenimiento. El apoyo de Patricia en este caso no fue tanto desde la gestión, sino en revisar los guiones de ficción, en talleres y reuniones con el equipo de investigación liderado por Jair Vega y de contenidos de Juana Marulanda y Alejandro Jaramillo, en conversaciones con Rosario Jaramillo, María Emma Wills, el sabio Carlos Vasco, entre otros. Romper para mí es la culminación de todos estos años, de todo nuestro trabajo, ¿no? Se junta nuestro interés- desde La Ley del Monte- por el conflicto armado, por los patrones estructurales, por la reforma agraria, por el narcotráfico, en fin, todo lo estructural, ¿no? Y con un trabajo de comunicación ya mucho más afinado. Romper el Silencio recoge la oportunidad que nos dio Guilherme Canela de UNESCO de coordinar la Guía Comunicar Derechos para el postconflicto en el 2018, de aterrizar el eduentretenimiento en un texto que escribo.Se suman los capítulos sobre tu modelo de investigación Jair, la perspectiva de Juana Marulanda sobre redes, movilización, lo digital… Romper el Silencio es producto de esa“pensadera”: tuvimos la oportunidad de pensar, escribir, para luego hacer. Todo eso lo llevo a la Comisión de la Verdad, a Ana Cristina Navarro, muy cercana a nosotros desde TV Española y Tele Antioquia. Ella entendía por su experiencia como gerente de canales de televisión pública, la importancia de la tele en la escuela y había sido partícipe de Revela2. Yo creo que por eso nos confía, más que la tarea, nos acepta como partícipes de un proceso que fuimos cocinando con nuestro equipo mientras la Comisión salía con su informe. Fue un proceso paralelo, realmente, pero hubo mucha afinidad temática y de enfoque porque habíamos hecho una rigurosa investigación formativa y validaciones liderados por Uninorte. PATRICIA Y SU LEGADO EN LO CULTURAL Adelaida: En paralelo, en el 2000, también empieza a fortalecerse todo un trabajo para el fomento de las artes y cultura. Se crea el Fondo de Cine(FDC), se fortalecen las financiaciones locales y nacionales y en eso también tú tuviste que ver, Patricia: en el FDC, en la Comisión Fílmica coordinada Proimágenes como representante de Conchi entonces Ministra de Cultura Patricia, tú siempre has sido una súper consumidora de la cultura, gran lectora, y todo el tiempo estabas en la gestión cultural, te recuerdo en Londres como agregada cultural. Patricia: Yo creo que antes y después de Londres. Siempre he tenido interés en lo cultural, tanto en lo personal como en impulsar temas culturales. Adelaida: Yo no me acuerdo si tú entras a las Bibliotecas porque te invita Peñalosa 83 o tú te enteras después, pero tú te involucraste ahí. Era un proceso de inversión en lo público, en lo social, en la educación, en la lectura, era una manera de sacar a los niños de la guerra, de desarrollarlos de una manera distinta, y tú ahí te inventas Biblioamigos, Asociación de Amigos de Bibliotecas. Un concepto de una sociedad civil que cuida lo público, que le da continuidad a lo largo de los años y que acaba de cumplir 25 años. Patricia: ¿El de Bibloamigos o el de las bibliotecas? Adelaida: Pues Biblioamigos lo armas tú, las Bibliotecas Públicas es el proyecto de la Alcaldía. Tú agarras la herencia de Peñalosa de las Bibliotecas con el modelo Biblioamigos que te lo inventas con Cecilia María Vélez, ¿no? ese modelo de“hay que de armar una organización de la sociedad civil” que le haga seguimiento y cuide este gran proyecto de inversión pública y que sea una entidad público-privada, con una junta directiva independiente y acompañe toda la gestión de las bibliotecas públicas de Bogotá. Bibloamigos se vuelve un modelo y recuerdo arrancan con un“grant” importante de Gates. Patricia: La idea de Biblioamigos es que, al irse Peñalosa, hubiera algún doliente de ese proyecto de las Bibliotecas que era muy importante y que, posiblemente con el próximo alcalde que llegara, iba a perder relevancia. Entonces, una vez que se acabó el gobierno de Peñalosa, había que hacer algo, y se nos ocurrió crear Biblioamigos. Adelaida: Fue invitar a personas, organizaciones de la sociedad civil interesadas en la promoción de la lectura, la educación, era una junta muy diversa, todos voluntarios. Liderada por Patricia como presidenta de la junta para ser una voz, digamos, de peso y de acompañamiento y de gestión de recursos. En fin, hay una historia larguísima de Biblioamigos. Para el homenaje de Patricia buscamos la información que yo creo que vale la pena retomar porque es, de nuevo: política pública, traigamos a los mejores. Patricia : Los de Bill Gates que nos dieron un aporte significativo. Era para fomentar el uso y el acceso a las nuevas tecnologías, que las bibliotecas tuvieran computadores y talleres para los niños para poder sentarse y aprender de nuevas tecnologías. En ese momento no había, digamos, tanta inversión en esos temas y creo que las bibliotecas se convirtieron en un centro también de formación en multimedia, acceso a la web y recuerdo que eso fue combinando con promoción de lectura, por supuesto. Adelaida: En este proceso aparece el Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo, y la quinta biblioteca que es aquí cerca, la cual fue apoyada por Patricia. Biblioamigos gerenció la gran magna obra del Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo que es un modelo también superinteresante público-privado de cultura, biblioteca, teatro experimental, parque, de incidencia en la comunidad; es decir, una gran inversión y fuiste tú quien consiguió la platica de los Santodomingo, ¿cierto? 84 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Patricia: Sí, es que esa biblioteca quedó sin hacerse, pero estaba ya el proyecto, estaban incluso los planos. Mejor dicho, recuerdo cuando le propusimos a Beatriz Santodomingo que financiara la obra porque ella había ido con una amiga de ella y había visto las bibliotecas y le habían llamado mucho la atención. Adelaida: Patricia hacía tours de señoras bien a conocer la realidad de la ciudad ¿Cierto? Patricia: Sí, a todas las bibliotecas las había llevado en Transmilenio. ¿Te acuerdas? Hacía unos paseos en bus con gente que quería conocer el proyecto de bibliotecas. Adelaida: Bus de donantes(risas)! Patricia: Vino Beatriz y una amiga de ella y dijeron que querían hacer una obra a nombre de Julio Mario y entonces dijeron que financiaban la cuarta biblioteca. Ah, y que él quería o que ellos querían hacer un teatro. Mejor dicho, que la biblioteca misma tuviera un teatro local- creo que todas lo tienen-. Entonces se hizo el Julio Mario, el Teatro Mayor, sí. Esa donación fue muy impresionante, la verdad, porque no tuvo límites, lo hizo el arquitecto Daniel Bermúdez. Y quedó muy bien ese teatro y la biblioteca. Claro que la biblioteca queda totalmente en un segundo plano: se va haciendo más importante el teatro. Y lo mejor es que está cerca a Suba y conecta todo tipo de estratos. Adelaida: Pero la biblioteca trae colegios de Suba y también ha sido un eje de desarrollo importante. Este noroccidente es lleno de viviendas de varios estratos, no solo la zona élite, sino que hay unas vías y viviendas impresionantes. Se volvió otro nodo de desarrollo del norte. Patricia: Sí. Algo se ha hecho…(risas). Adelaida: Algo que no hayas hecho, pues…(risas) Jair: Pues es que por eso que estamos conversando aquí…(risas). Puedo reiterar entonces que es evidente el mismo modelo. Dentro de la estancia de Patricia en Londres como agregada cultural, se consolidan aprendizajes sobre gestión cultural y también se traen y aparece este modelo de gestión pública privada que se materializa en Bibloamigos. Es algo similar a lo que se ha impulsado con la televisión, que se repite en otros escenarios, que parte de una importante gestión para conseguir recursos y experticia técnica para fortalecer y darle continuidad en lo público. LA INICIATIVA DE COMUNICACIÓN Y LA COMUNICACIÓN PARA EL CAMBIO SOCIAL Adelaida: Es a finales de los 90 y comienzos de los 2000 que hay todos estos“cruces”, además de lo que estábamos haciendo con TV. Precisamente esa trayectoria, es lo que 85 hace que a mí me inviten a la conferencia sobre Comunicación y cambio social de la Rockefeller en Bellagio. Precisamente porque estábamos haciendo algo distinto con el uso de los medios para el cambio social. Ya habíamos trabajado en medioambiente, infancia, conflicto, interactividad y lo que estábamos haciendo llamaba la atención. Entonces, yo termino en esta conferencia. Y ahí es cuando entendemos que existe este campo. Bueno: tú lo sabías mucho más Patricia porque habías trabajado con el IDRC, con Luis Ramiro Beltrán; conocías la comunicación para el desarrollo desde tu curso en Holanda. ¿Tú habías trabajado comunicación para el desarrollo, cierto? Patricia: Sí, claro. Cuando trabajábamos con Elizabeth Fox, en los setenta en el IDRC, nosotros trabajábamos con él. Y este era un fondo del Parlamento canadiense que daba plata para comunicación, y ahí era donde estaba Luis Ramiro, era para mejorar temas de salud. Adelaida: Salud pública. Patricia: En ese momento teníamos un proyecto de becas para distintos temas. Era un fondo maravilloso. Adelaida: Volviendo al 99, recuerdo que hicimos los primeros acercamientos a The Communication Initiative- CI, comenzamos a probar que sí valía la pena hacer una plataforma como la de CI para América Latina. Fue, de alguna manera, un reclamo que yo hice en la conferencia de Bellagio. En realidad, fue después cuando nos reunimos por segunda vez en Sudáfrica, cuando yo conozco a Soul City. Mi punto era que una plataforma y red como la que se estaba inventando Warren Feek en ese momento, 98/ 99, si no tenía un asidero en el sur real, no tenía sentido. Patricia: Sí, de acuerdo. Adelaida: Le dije que se debería asumir desde nuestra realidad, en español, y no como un simple espejo. Es decir, una plataforma que se debía adaptar a lo local. Entonces me dijo,“ adáptela, intentémoslo”. Me acuerdo que me encargó una consultoría. Fue la primera que hice, jamás en mi vida había hecho eso! Y produje ese“paper” donde planteaba:“Sí hay potencial, hay estas experiencias, aprendizajes, teorías, etcétera, etcétera” que coinciden con lo después hace Alfonso Gumucio en Making Waves(Haciendo Olas) de la Rockefeller. Ahí es cuando yo en paralelo empiezo a indagar y me encuentro con Uninorte, con Rafael Obregón, contigo Jair Vega y con Mario Mosquera, que tenían la experticia que nosotras no teníamos. Nosotras no veníamos de la comunicación para el desarrollo, llamémosla así, ortodoxamente, pero sí de los medios. Esa fue una muy buena, una muy generosa apuesta de Warren realmente. 86 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia OTRAS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN Adelaida: Me preguntas por otras mujeres de la comunicación. Yo diría que otras mujeres claves para nuestra trayectoria, no necesariamente comunicadoras… ¡y son tantas! Resaltaría a Doris Eder y Cecilia María Vélez, muy buenas decisoras, convencidas de la comunicación educativa, con sus grandes equipos en el Ministerio de Educación y la Secretaría de Educación. A Lucy Wartenberg(QEPD), quien desde el UNFPA tuvo un compromiso muy grande con la juventud y que fue clave para que pudiéramos hacer Revelados. A Liliana Sandoval, nuestra gerente que ha hecho posible todos nuestros sueños; a Juana Marulanda que con su capacidad de síntesis y creatividad armamos La Iniciativa de Comunicación y las estrategias de eduentretenimiento… Patricia: Lina Moreno fue clave tanto para el modelo de eduentretenimiento de Revelados como en el Compromiso de Televisión de Calidad para la Infancia. Conchi Araújo y Mariana Garcés, como ministras de Cultura… Juanita Uribe y Ana María Aponte, amigas y aliadas del Compromiso…. Adelaida: También Ana Cristina Navarro, sin duda, gran aliada desde la película sobre Botero, siendo subdirectora de Televisión Española. Años después como gerente de Teleantioquia, desde el principio cree en la tele infantil, en las conferencias de TV de Calidad, en llevar los expertos a capacitar los canales regionales, en formar gente. Y recientemente desde pedagogía de la Comisión de la Verdad apoya a Romper el Silencio. También, Luz Amalia Camacho, quien después fue decana de comunicación en el Externado, fue nuestra contraparte en Franja Metro. Patricia: ¡Se me había olvidado por completo y realmente fue muy importante! ¡Fue clave! Es una de estas mujeres que ha trabajado en comunicación y que creyó en el proyecto y“se dio la pela” y luego desde la Comisión Nacional de Televisión con el Compromiso. Y por supuesto, Silvia Duzán. Ella fue una gran periodista y muy importante investigadora sobre el conflicto armado en Colombia: su asesinato ocurrió precisamente cuando estaba investigando nuestra película Las Otras Guerras de la Coca. Jair: Solo quisiera reiterar que ustedes, Patricia, Adelaida… transforman su manera de aprender sobre temas como la televisión, la comunicación y la cultura en una posibilidad de compartir escuela con muchas personas a lo largo del país. Se vuelve una constante su interés y su esfuerzo por traer al país cuanto espacio de conocimiento encontraran y al que tuviesen oportunidad de acceder a lo largo de sus estancias internacionales. Así lo hicieron con la BBC para fortalecer la televisión pública, con Input y Prix Jeunesse para fortalecer la televisión infantil de calidad, con Soul City para generar conocimiento sobre eduentretenimiento, con recursos y conocimientos para fortalecer la red de bibliotecas en Bogotá, tan solo por mencionar algunas de las veces en que este“modelo” se puso a prueba. Desde una mirada más individualista, 87 se podría haber tenido la prevención de estar formando a la“competencia”, sin embargo, para ellas, su competencia y su reto era saber que cuantas más personas pudiesen participar y que estuviesen en sectores y roles estratégicos, mayor sería la contribución a una comunicación que hiciera mejores aportes al país. Alguien me decía en alguna oportunidad que uno en la vida hace solo una cosa y que cuando logra destacarse en ella, la hace cada vez diferente y en lo posible mejor. Y creo que la historia de ustedes es una reiteración de este postulado. Es una iteración que comienza cuando conocen la televisión y enseguida dicen“aprendimos y ahora cómo mejoramos la televisión pública”; conocen del cine y se plantean“cómo mejoramos las políticas de cine”; lo mismo pasa con televisión educativa, la televisión infantil, el eduentretenimiento, la comunicación para el cambio social, las bibliotecas, el teatro, en fin. Es grato cerrar esta conversación en calidad de actor-partícipe-testigo de estos procesos desarrollados por Patricia y Adelaida y también como beneficiario. Es grato haber participado en esta conversación y poder compartirla como una forma de agradecimiento y de reconocimiento, porque me parece que reconocer y agradecer a veces nos hace mucha falta y es muy importante. En este momento la publicación de esta conversación se convierte en una forma de homenaje a Patricia, quien nos da un adiós justo mientras se transcriben y organizan estos textos. Recuerdo una de sus últimas frases cuando Laura Cortez le preguntó durante la conversación sobre el por qué de su interés permanente en el trabajo sobre lo público no necesariamente desde un vínculo gubernamental: Patricia: Sí, hemos asumido ese rol de contraparte del Estado gratuitamente porque es una forma de democratizar, de trabajar desde lo privado para que la comunicación, la educación y la cultura puedan ser accesibles a todos. LA AUTORÍA DE ESTE CAPÍTULO: Esta conversación y su redacción fue propiciada por Jair Vega Casanova con el apoyo de Hadil Ramos Orozco en las transcripciones y Laura Cortez Jiménez en la grabación en audio y video. Jair es sociólogo, profesor del Departamento de Comunicación Social de la Universidad del Norte, con experiencia en el campo de la comunicación y el cambio social. Cofundador y coordinador del Colaboratorio de Comunicación Jui Shikazguaxa. En su trayectoria ha combinado el activismo, el trabajo directo con comunidades, consultorías con organizaciones gubernamentales, entidades públicas y agencias internacionales, y su vinculación con la academia. Tiene una larga trayectoria de 25 años de relacionamiento con Patricia Castaño y Adelaida Trujillo, con quienes ha colaborado en múltiples proyectos, como la iniciativa de la comunicación y la Fundación Imaginario, entre otros. Considera que Patricia y Adelaida han sido durante 88 PATRICIA CASTAÑO Y ADELAIDA TRUJILLO: UNA CONVERSACIÓN SOBRE SU PREOCUPACIÓN PERMANENTE POR LA COMUNICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia largos años muy generosas con él, y son de quienes ha aprendido mucho y recibido apoyo. Por ello, este capítulo es también un homenaje a quienes considera mujeres de grandes aportes a la comunicación en el país. Hadil es estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte y de Economía en la Universidad del Atlántico, integrante del Colaboratorio de comunicación Jui Shikazguaxa; con experiencia en investigación participativa e interés para seguir aprendiendo de los procesos comunicativos para el cambio social. Laura es estudiante de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad del Norte. Co-coordinadora del Colaboratorio Jui Shikazguaxa, con experiencia en procesos de cambio social a través de narrativas participativas con niños, niñas y jóvenes en Barranquilla, Montes de María y Atánquez. 89 Conversación entre Gladys Daza Hernández y Daysi Velásquez Aponte COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN INTRODUCCIÓN Este texto que aquí se presenta es el fruto de una conversación entre las doctoras en comunicación, de dos generaciones, Gladys Daza Hernández y Daysi Velásquez Aponte. Entendemos la comunicación como el fundamento relacional de la humanidad, de interacción del individuo consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con Dios. Nos acerca a la vida y al legado de la Dra. Gladys Daza Hernández, una mujer que ha hecho de la comunicación un camino de servicio y transformación en Colombia y en toda América Latina. Nacida en Carrillo, Córdoba, creció con la convicción de que la palabra y la educación podían abrir horizontes y cambiar destinos. Graduada de la Universidad Bolivariana en Medellín como comunicadora social, más adelante, se dedica a profundizar en Lenguaje Audiovisual en la Universidad de Navarra, en Pamplona, España, con el programa para graduados latinoamericanos PGLA cuyo trabajo investigativo centrado en el lenguaje audiovisual fue publicado por la editorial Marova, de Madrid, en 1979. Fue becaria para sus estudios doctorales en la Universidad Complutense de Madrid, cuya tesis sobre Imagen y Educación (La imagen electrónica como alternativa de educación popular en América Latina) permitió un viaje estudio por los países del continente que en ese momento realizaban experiencias significativas en el uso de la televisión y del video: Perú, Ecuador, Brasil, Argentina y Chile y mereció distinción Cum Laude. Su formación académica la llevó a convertirse en una de las primeras colombianas en obtener un título de doctora en comunicación en 1985. Desde entonces, su labor no solo ha sido profesional, sino profundamente humana y cristiana: la comunicación entendida como encuentro, como construcción de comunidad y como motor de desarrollo. Fundadora de espacios tan significativos como el Centro de Comunicación Educativa Audiovisual(CEDAL) y la Facultad de Ciencias de la Comunicación en 90 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia UNIMINUTO, su huella ha traspasado fronteras y la ha convertido en referente de la comunicación popular, la educomunicación y la comunicación ciudadana. Su labor ha sido reconocida en distintos espacios sociales y académicos dentro de los que se destaca el reconocimiento al Talento Bolivariano en el campo social, otorgado por la Universidad Bolivariana en el año 2009. Hablar de Gladys Daza Hernández es hablar de pasión, entrega y visión, de una mujer que supo entrelazar su vida personal con un proyecto colectivo de esperanza y transformación social. La interlocutora en esta conversación es Daysi Velásquez Aponte, egresada en las primeras cohortes de la Facultad de Comunicación de UNIMINUTO y miembro activo de CEDAL Comunicación Educativa desde hace más de veinte años. Mi trayectoria se ha tejido entre la academia y la práctica. Durante más de tres décadas de relación he tenido el honor de acompañar y tener como mentora a la Dra. Gladys Daza, a quien conocí mientras trabajé como secretaria en la Vicerrectoría Académica de UNIMINUTO. Desde entonces se han cultivado vínculos profundos con el campo de la educación y la comunicación, con la comunicación educativa y la educomunicación, por lo que hoy esta conversación me permite entrelazar saberes, recuerdos, experiencias y anécdotas, y así dar vida a un relato que refleja la riqueza y la humanidad de este caminar educomunicativo. 1. UN PUNTO DE PARTIDA Empezamos por establecer como punto de partida que en esta vía compartida de la comunicación y educación, entendemos la educomunicación como un proceso permanente de comunicación y mediación dialógica y participativa en el que la producción comunitaria de conocimientos y el pluralismo ideológico permiten al individuo y a la comunidad formarse en todas sus dimensiones humanas, analizar críticamente la realidad y crear las condiciones necesarias para comprometerse como sujetos históricos en la transformación de la sociedad, de acuerdo con los intereses de la mayoría de la población. Esto es importante porque da la base para lo que en adelante se va conociendo como las experiencias que desde la vida de la Dra. Gladys se expande como tejido en el que nos vinculamos, como yo, tantos otros comunicadores que entendimos los procesos comunicativos en íntima relación con los procesos formativos, de allí que el legado que puede entreverse se entrelaza con muchos procesos indescriptibles en pocas páginas. La fundamentación epistémica de una facultad de comunicación que marca la pauta diferenciadora en una época convulsa, la misión y visión de una organización no gubernamental que transforma cientos de vidas por más de cuatro décadas, las aportaciones desde la investigación y la práctica de la comunicación social con una mirada que amplía el horizonte de significación para Colombia y Latinoamérica marcan la pauta de esta conversación. 91 Veamos esto desde sus orígenes: 2. DE LA VOCACIÓN RELIGIOSA A LA COMUNICACIÓN PARA EL CAMBIO SOCIAL El inicio de la trayectoria de Gladys Daza estuvo marcado por la pertenencia a la comunidad Franciscana de María Auxiliadora, espacio en el que germinó un profundo deseo de servicio y de compromiso con la transformación social. La formación religiosa concede, sin duda, una sólida base moral y espiritual que ha orientado cada paso en el quehacer profesional. Con esta base, hacia la década de 1970 ebulle la idea de que la comunicación podía convertirse en un modo privilegiado para promover el cambio humano y social, integrando la evangelización con una perspectiva crítica y transformadora. De este modo, optar por los estudios en comunicación fue también una forma de vivir los valores cristianos desde un ámbito laico, con una vocación orientada a incidir en la sociedad. Posteriormente, acceder a estudios doctorales en España representó un desafío, pues en la década de 1980 eran muy pocas las mujeres colombianas que emprendían formación doctoral, más aún en un campo emergente como la comunicación. Gracias a una beca, a tener la posibilidad de formación en la Universidad Complutense de Madrid, institución que ofrece una preparación académica rigurosa y de gran proyección, se plantean nuevos retos en la vida académica y personal con los que la Dra. Daza reconfigura la dimensión de la lectura y la función de los medios masivos de comunicación, especialmente el video y la televisión como medios de cambio social. Su tesis doctoral Imagen y Educación: La imagen electrónica como alternativa de la educación popular en américa latina avizora con agudeza crítica muchos asuntos, hoy patentes en la era digital, que tal como lo menciona en sus conclusiones sigue teniendo el reto de que“la investigación participativa sea privilegiada si se quiere lograr el acceso de los sectores populares a la condición de sujetos protagonistas de su propio proceso de liberación” 10 . Asuntos no menores como su preocupación por una educación de calidad, unas condiciones dignas para la población latinoamericana sometida a las hegemonías varias desde siempre, son fermento para su trabajo desde entonces hasta los días presentes. Ser pionera en este campo ha sido tanto un privilegio como una gran responsabilidad. Recibir una formación de primer nivel en un momento histórico tan importante para América Latina(cuando los países de la región comenzaban a pensar en sus propias teorías sobre comunicación y desarrollo). Pero también el deber de abrir el camino para los 10 Daza Hernández, G.(1985). Imagen y educación: La imagen electrónica como alternativa de la educación popular en América Latina [Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid]. 92 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia relevos generacionales, especialmente para las mujeres en el sector de la comunicación. La propia formación doctoral de la Dra. Gladys abrió caminos para comprender que la comunicación no podía ser neutral y había que involucrar en su gestión todas las partes de la sociedad, especialmente las más vulneradas y menos favorecidas. Este despertar crítico se generó no solo en España sino en diálogo con autores y organizaciones de América Latina, particularmente Paulo Freire, Mario Kaplún, Jesús Martín-Barbero, Armand Mattelart, Daniel Prieto Castillo, Luis Ramiro Beltrán, Juan Diaz Bordenave, Enrique Dussel, Valerio Fuenzalida, Juan Eduardo García Hidrobo, Francisco Gutiérrez, Mario Peresson, Germán Mariño, Lola Cendales, el CINEP(Centro de investigación y educación Popular), CIESPAL, CESPAC, CELADEC, que prefiguraban las bases teóricas de la comunicación popular y educativa en nuestra región. Esta nutrida conversación se ve traslúcida en los textos que podemos leer de su autoría y coautoría. En la trayectoria profesional tanto la formación en procesos informativos como en el lenguaje audiovisual marcan los fundamentos de una trayectoria que se configura como impronta de lo que Gladys Daza ha hecho. Hacer este recorrido de teóricos latinoamericanos es recomponer el proceso formativo de quienes, como yo, han venido trabajando en la formación en educomunicación, no solo desde las teorías sino desde las perspectivas prácticas en la realización de productos y en la formación de y con otros. El ejercicio educomunicativo exige una acción, su fundamento crítico llama al movimiento. Nada de lo que se hace en los procesos formativos o investigativos es para ser archivado y elogiado en privado, se convierte en una acción pública y permanente. Desde ese margen teórico, el desafío clave ha sido hacer que la profundidad epistemológica europea dialogue con la realidad latinoamericana. En la concepción de CEDAL tanto como de la facultad de UNIMINUTO, la intención formativa ha conducido a la lectura crítica de las teorías clásicas y tradicionales que puedan evolucionar en marcos conceptuales que también atiendan las especificidades sociales, políticas y culturales de Latinoamérica. Esta es una apuesta permanente, mantener la coherencia entre una educación académica y un compromiso social. De allí que las ideas con las que se teje el trabajo académico siempre hayan estado conectadas con proyectos reales de desarrollo social. 3. CEDAL Centro de Comunicación Educativa Audiovisual. Conocí a la Dra. Gladys Daza cuando trabajé en la Universidad Minuto de Dios. Siempre fue guía y orientación, su rigor académico me llevó a pensar en estudiar Comunicación Social, aunque mi interés era el Derecho. Las jornadas laborales eran complicadas para hacer una carrera diurna, por lo que Gladys me aconsejó hacerla de noche, aunque me llevara un semestre más. Su calidez en el diálogo, la orientación para dirigir la carta al rector y todo lo que siguió de ahí en adelante han marcado una 93 estrecha relación que lleva años de trabajo colaborativo y acompañamiento que me ha traído al lugar actual en el que junto con Margaretha Moises he colaborado por más de veinte años. “La reflexión de la misión de CEDAL en estas cuatro décadas transcurridas a partir de 1980 se inscribe en su marco conceptual por una parte y, por otra, en los desafíos de los cambios vertiginosos provocados por las TIC, tecnologías de información y de la comunicación, como parte sustantiva de su trabajo operativo en el quehacer histórico de Colombia y América Latina en este tiempo. El marco antropológico de CEDAL concibe al ser humano como un ser personal que se distancia de todo los demás, como un ser individual autónomo que se realiza en la libre disposición de sí mismo; como un ser en relación consigo mismo, con un trascendente, con los otros, con la naturaleza; como un ser inacabado, como una búsqueda sin descanso, de lo que ya somos y estamos llamados a ser; como un ser cultural y simbólico, pues por su propia naturaleza el ser humano es un ser cultural, un ser simbólico con capacidad de relacionarse a través del lenguaje en todas sus formas; un ser estructuralmente trascendente, trascendencia que se expresa en la actuación religiosa, en la necesidad de un absoluto. Esto tiene importancia particular en el cristianismo, que concibe al ser humano pleno en relación con Cristo. La dimensión religiosa se entiende en un sano ecumenismo y diálogo interreligioso fraterno, a través de la lucha contra la miseria, la injusticia y la explotación, lo que se busca es la creación de un ser humano nuevo. En esa dirección liberadora, la dimensión política se entiende como la organización social para beneficio colectivo, el bien general siempre sobre el bien particular”(Daza: 2020). Estos fragmentos de la publicación que con motivo de los cuarenta años de CEDAL en el 2020, escribió la Dra. Gladys Daza, sintetizan el largo camino y la siembra con la que este centro de Comunicación Educativa Audiovisual se posiciona como un referente en América Latina. Desde sus orígenes con la asamblea fundadora conformada por José Arnaiz, hermano marianista y fotógrafo; Olga Barreto hermana franciscana (quienes ya fallecieron); Amanda Betancourt Arango, lingüista del Instituto Caro y Cuervo; Margaretha Moises, licenciada en Teología y religiosa austriaca; y Gladys Daza Hernández, doctora en Comunicación, es la interdisciplinariedad la semilla que nutre y da fermento a todo lo que se hace colaborativamente. CEDAL nace como una institución no gubernamental que trabajaría especialmente con los sectores menos favorecidos de la población interesados en la transformación evangelizadora de la sociedad colombiana como lo planteamos en nuestra misión institucional. El momento histórico también importaba. En la década de los ochenta, 94 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Colombia estaba atravesando un tiempo de extrema violencia política y social. Los medios de comunicación no hacían eco de las voces populares ciudadanas y se necesitaban otros espacios que permitieran a las comunidades organizar su propia comunicación y hacer oír su propia voz. CEDAL se desarrolla como una entidad sin ánimo de lucro centrada en la formación y producción audiovisual como respuesta a las necesidades sentidas del proceso de educación evangelizadora. Se ha establecido como referente para educadores y comunicadores nacionales y extranjeros con lo cual se consolida esta siembra de paz y esperanza. Yo llego a CEDAL luego de graduarme como comunicadora social y periodista en búsqueda de horizontes que me permitieran ampliar el conocimiento y la experiencia educomunicativa. Desde junio de 2004 he estado al frente de procesos varios en la entidad, formulando proyectos de cooperación, reconociendo las acciones sociales en territorio y explorando con los coordinadores locales necesidades palpables del país, relacionando los benefactores con los beneficiarios y soñando constantemente con las otras comunicaciones posibles. En este proceso, la Dra. Gladys insiste en que es necesario cualificar mi perfil y me impulsa a hacer la maestría y ello me introduce en el ámbito de la docencia. Nada más coherente con el propósito educomunicativo que insertarse en el corazón de los procesos educativos. A la par de mi trabajo en CEDAL, he acompañado por más de una década la formación de maestros en pregrado y en posgrado. Allí he sembrado la semilla, la labor se retroalimenta, tanto el reconocimiento del territorio, como la profundidad en las teorías y los marcos epistémicos con los cuales consolidar la acción educativa. Como consecuencia, me embarco posteriormente en los estudios doctorales, una tarea titánica que tiene como resultado una comprensión profunda de la realidad rural del país que comparte sentido pleno con lo se hace en CEDAL. En este año 2025, CEDAL ha cumplido 45 años de trabajo incansable, en la lucha contra la desigualdad, la pobreza, la violencia y toda forma de injusticia. Todos los que han hecho parte de CEDAL, un equipo de profesionales de distintas ciencias sociales, han caminado de la mano de investigadores, profesores, animadores, comunicadores, jóvenes, niños, líderes comunitarios, entidades locales y amigos benefactores internacionales con quienes CEDAL ha hecho realidad su misión fundacional. En coherencia con la vocación inicial, estos años nos han llevado a reflexiones profundas, investigaciones, acciones formativas que propician un desarrollo humano integral con énfasis en comunicación educativa, llegando a los sectores de población menos favorecidos e interesados en la transformación evangelizadora de la sociedad colombiana. Los materiales didácticos cumplen con la orientación pedagógica propuesta, encaminando la formación de niños, jóvenes y comunidades, hacia una democratización participativa, según las exigencias históricas y los valores éticos 95 cristianos. La motivación cristiana fue fundamental. Sabíamos que la comunicación debía ser un instrumento de liberación, con base en lo que aprendimos de la teología de la liberación. Hay tres ejes que son orientadores en estos años de trabajo de CEDAL. Para el equipo fundacional como para quienes acompañamos hoy la organización estos tres aspectos han sido relevantes en esto de sembrar con y para los otros. De un lado, la investigación. Desde el proceso inicial era necesario pensar nuestros propios enfoques teóricos de comunicación educativa que fueran relevantes en el contexto de América Latina. Fue fundamental desde entonces entender que no se trataba de tomar modelos foráneos de los procesos comunicativos tal como son y trasplantarlos. Se piensa con apoyo del ICFES, de la FES, de la Konrad Adenauer, en diálogo con las universidades y las organizaciones sociales, qué y cómo hacer que la comunicación educativa esté al servicio de la justicia y la paz. Desde allí se crean los procesos circundantes como la capacitación y los materiales. Así pues, la capacitación y desarrollo humano, ofertada a líderes comunitarios, educadores populares y comunicadores sociales, niños, jóvenes y adultos en diversos temas que son relevantes para el desarrollo humano y social han marcado la pauta de este trabajo. En alianza con instituciones locales se han beneficiado comunidades a lo largo y ancho del país, así como a grupos internacionales, especialmente latinoamericanos que con apoyo del CELAM y otras organizaciones benéficas se han formado en asuntos audiovisuales con los distintos encuentros, talleres, cursos y seminarios que, sobre la importancia de la imagen, la relación de lo audiovisual para el cambio social hoy son multiplicadores de estas semillas en varias latitudes del mundo. Y, en consecuencia, desde su inicio, CEDAL se centró en la producción de material audiovisual educativo, que posteriormente se convirtió en cartillas y otros recursos con un gran valor pedagógico. El uso de imágenes y sonidos al trabajar con poblaciones con relativamente baja alfabetización formal, la orientación didáctica de las cartillas y la formación de talleristas, orientadores y animadores han favorecido el desarrollo de cada proyecto. Estos materiales han sido estudiados por organizaciones sociales, centros educativos y movimientos populares en Colombia y algunos países de la región. Durante más de cuatro décadas, se ha capacitado a cientos de jóvenes líderes en comunidades. Los graduados ahora lideran organizaciones campesinas, indígenas, de mujeres, juveniles y sindicales y están multiplicando la enseñanza en sus territorios. CEDAL también ha sido innovador al establecer metodologías participativas en el campo de la comunicación comunitaria. En llave con las facultades de comunicación en las diversas asociaciones nacionales e internacionales como AFACOM, FELAFACS, AIERI, SIGNIS, OCLACC, ALER, entre otras, se realizan eventos que conllevan o procesos investigativos o publicaciones colectivas y colaborativas con las que la misión de CEDAL se expande en temas 96 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia diversos como el periodismo cívico y ciudadano, la polifonía de voces populares en diversos medios, el reconocimiento y la participación ciudadana y en general asuntos de formación en conciencia política y ciudadana que fortalecen la comprensión de la democracia fortalecida desde la comunicación. Uno de los proyectos más persistentes ha sido la Revista Interacción, que desde 1994 es una referencia continental en el campo de la comunicación y la educación. La revista ha albergado artículos, vivencias y experiencias de los principales comunicadores de América Latina y el mundo, y ha añadido estructuración teórica. Por más de treinta años se han publicado incansablemente ediciones que responden a las realidades del mundo. En su más reciente edición en línea se abordan asuntos sobre la Inteligencia Artificial y sus reflexiones desde la perspectiva interdisciplinar que caracteriza la labor de CEDAL. Visionamos el camino desde las propuestas de formación en comunicación educativa con capacidad investigativa y tecnológica innovadora para ofrecer oportuna y eficazmente las modalidades de servicio que la sociedad requiera en su proceso histórico de transformación social evangelizadora. El testimonio de las comunidades que nos han permitido servirles da cuenta de cómo este servicio de formación en comunicación social educativa ha venido respondiendo las necesidades históricas y tecnológicas de los procesos de liberación de Colombia y del continente latinoamericano. Las entidades con las que nos hemos aliado han favorecido trabajos de investigación participativa orientados hacia la comunicación para el desarrollo social, la educación cultural popular y el desarrollo y organización comunitaria. En estos años de trabajo de CEDAL, se han hecho procesos investigativos que agrupan entidades y personas, entre ellos aparecen dos grupos que merecen una mención en este legado de la Dra. Gladys Daza para la comunicación en América Latina. El primero es GIRE- RIIAL(2012), Grupo Interdisciplinario de Investigación y Reflexión, que surge de los diálogos que sobre la cultura digital nos convocan a varios docentes de diversas latitudes en proyectos de investigación desde la perspectiva crítica y el compromiso social que caracteriza nuestra propuesta formativa. Posteriormente, la Red Universitaria de Investigación en Cultura Digital-UNID(2015) es quizás la red más reciente en la que se articulan los investigadores de facultades de comunicación y representa una evolución natural del trabajo de CEDAL ante los desafíos que plantea la cultura digital para la comunicación, la educación y en general la vida en América Latina. Varios investigadores mantienen vigente las aportaciones en la Red UNID animando diálogos diversos sobre desarrollos tecnológicos y culturales contemporáneos, asegurando que el trabajo de comunicación popular no se quede obsoleto, sino que continúe respondiendo a las necesidades actuales, tal como se lee en los números más recientes de la Revista Interacción. 97 Esta red articula investigadores de diferentes países que estudian las transformaciones culturales asociadas a las tecnologías digitales, con particular atención a: Apropiación social de tecnologías : Investigamos cómo diferentes sectores sociales se apropian creativamente de las tecnologías digitales para sus propios fines comunicativos y organizativos. Los efectos de la cultura digital en la familia, por ejemplo. Culturas digitales emergentes : Analizamos las nuevas formas de producción, circulación y consumo cultural que emergen en entornos digitales. Comunicación digital popular : Estudiamos las estrategias comunicativas que desarrollan movimientos sociales y organizaciones populares en plataformas digitales. Educación y cultura digital : Investigamos las transformaciones educativas que requiere la formación de ciudadanía crítica en contextos digitales. Este trabajo colaborativo se convierte en espacios de diálogo, en materiales que circulan en la revista y el boletín de CEDAL, pero también se traducen en proyectos como el de Lenguaje Audiovisual para la Paz y voces Juveniles, procesos que territorializan en Colombia experiencias con raíces profundas en los proyectos de vida que están gestándose. Estos procesos en red son indispensables para la consolidación de una propuesta que como la de CEDAL no se mantienen solas ni de manera aislada, corresponden con sus principios fundacionales de acción colectiva y colaborativa. 4. LEGADO EN LA FORMACIÓN DE COMUNICADORES SOCIALES Participar en procesos formativos ha sido quizás la dimensión más significativa del legado de la Dra. Gladys Daza. En su trayectoria se identifica cómo la transformación social a través de la educación solo es posible si se forman multiplicadores capaces de trabajar en sus propios contextos con autonomía y creatividad. Este no es un asunto que se refiera solo a la formación académica formal, sino a un proceso más amplio de acompañamiento humano y social. ¿Cuáles han sido las instituciones y espacios más significativos para este trabajo formativo? Además de CEDAL y UNIMINUTO, Gladys Daza ha tenido el privilegio de trabajar como profesora invitada en múltiples universidades latinoamericanas. En países como Costa Rica, México, Ecuador, Perú, Brasil, Argentina y Chile, desarrolló seminarios, cursos y asesorías que han permitido intercambiar experiencias y enriquecer los procesos formativos de carácter individual y colectivo. Fue muy gratificante para la Dra. Gladys Daza su participación como profesora invitada en 1987 para una maestría en comunicación en la Universidad para la Paz de la ONU que funciona en Costa Rica. Participaron estudiantes de distintos países 98 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia del mundo, lo cual enriqueció el diálogo intercultural y permitió orientar las tesis de maestría que estaban en curso. Un espacio particularmente significativo fue la Conferencia de Religiosos de Colombia CRC, donde coordinó programas de formación en comunicación social para congregaciones religiosas. Este trabajo permitió aportar a la formación de religiosos y religiosas que posteriormente han desarrollado proyectos comunicativos en sus países y regiones. En esta misma línea también estuvo en la organización y desarrollo de los encuentros continentales de comunicación popular, espacios donde comunicadores de base intercambian experiencias y desarrollan marcos teóricos colectivos. Estos encuentros fueron fundamentales para la consolidación del movimiento de comunicación alternativa en América Latina. Los comunicadores, los líderes, los participantes de los talleres y cursos que hemos formado comparten varias características fundamentales: Compromiso social profundo : Más allá de las competencias técnicas, se caracterizan por un compromiso auténtico con la transformación social. Entienden la comunicación como herramienta de liberación, no como simple medio de ascenso social o económico. Capacidad de análisis crítico : Hemos formado comunicadores capaces de leer críticamente la realidad social, política y cultural. No son simples reproductores de información, sino intelectuales comprometidos con la construcción de una sociedad más justa. Metodologías participativas : Nuestros beneficiados manejan metodologías que promueven la participación democrática en los procesos comunicativos. Saben trabajar con comunidades, facilitando que las personas desarrollen sus propias capacidades expresivas. Perspectiva latinoamericana : Los comunicadores formados comprenden las particularidades históricas, culturales y políticas de América Latina. No aplican mecánicamente modelos importados, sino que desarrollan propuestas acordes con nuestras realidades. Durante estas décadas en la formación de comunicadores, Gladys ha contribuido al desarrollo de varios marcos teóricos que han influido en la formación de comunicadores, más hay dos marcas que son su legado más profundo en quienes nos hemos formado con ella: Uno, la educomunicación como campo específico. Sus múltiples aportaciones en la conceptualización de la educomunicación como disciplina que articula educación y comunicación desde una perspectiva liberadora. Esta conceptualización ha influido 99 en diversos programas académicos de la región, en proyectos colectivos, en entidades de comunicación que, como el CELAEC, hoy asumen la posta y siguen ampliando el sentido de la educomunicación más allá de un quehacer teórico. Y dos, la comunicación para la formación ciudadana. En los procesos direccionados bajo su guía, se han desarrollado marcos teóricos sobre comunicación ciudadana que van más allá de la simple participación en medios masivosy que incluyen la formación de sujetos políticos capaces de intervenir críticamente en los debates públicos, la conformación de redes ciudadanas, la consolidación de espacios de diálogo y la pluralización de la información como base de la democratización del conocimiento. El impacto más visible del legado de Gladys Daza está en los proyectos comunicativos que se desarrollan no solo desde CEDAL, sino desde muchas otras entidades en las que se forman actualmente jóvenes y líderes en toda América Latina. Emisoras comunitarias, centros de producción audiovisual, programas de comunicación para el desarrollo, escuelas de comunicación popular y múltiples iniciativas de comunicación ciudadana han sido creadas por personas que pasaron por procesos formativos bajo su dirección. Pero el impacto más profundo está en la transformación de personas que han desarrollado una conciencia crítica sobre el papel de la comunicación en la sociedad. Muchos de estos jóvenes han llegado a ocupar posiciones de liderazgo en organizaciones sociales, universidades, medios alternativos y organizaciones no gubernamentales, lo que ha multiplicado los aprendizajes. 5. LA FACULTAD DE COMUNICACIÓN DE UNIMINUTO La creación de la Facultad de Comunicación de UNIMINUTO surgió de una necesidad muy concreta que se identificó a mediados de los años ochenta, existía una demanda creciente de formación en comunicación social, pero las ofertas educativas disponibles no respondían a las necesidades de sectores populares, ni incluían perspectivas críticas sobre el papel social de la comunicación. UNIMINUTO, como institución educativa comprometida con el desarrollo social desde una perspectiva cristiana, representaba el escenario ideal para desarrollar una propuesta formativa innovadora. El Padre Mario Hormaza, rector fundacional de UNIMINUTO, invitó a la Dra. Gladys Daza a liderar este proyecto, reconociendo su experiencia acumulada en CEDAL y su formación doctoral. El propósito inicial era desentrañar y descifrar en los deseos e ideales de la organización Minuto de Dios, cuál sería el sueño del padre Rafael García-Herreros con una facultad de comunicación en UNIMINUTO. El contexto colombiano de la época era particularmente desafiante. Era evidente que se necesitaba formar comunicadores con capacidad de análisis crítico, comprometidos con 100 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia la construcción de paz y la transformación social. Comunicadores que pudieran trabajar tanto en medios masivos como en procesos de comunicación popular y educativa. El diseño curricular fue un proceso colectivo que duró más de dos años a partir de un equipo interdisciplinario que incluía comunicadores, sociólogos, educadores, teólogos y líderes comunitarios. El Ministerio de Educación quería que el currículo reflejara tanto el rigor académico como el compromiso social, de carácter crítico y con una perspectiva diferenciadora a los demás programas de comunicación que ya existían en el país. Sus ejes principales fueron: Investigación como eje transversal : Este fue quizás el aspecto más innovador. Mientras otras facultades consideraban la investigación como materia complementaria, UNIMINUTO la posicionó como eje transversal de todo el proceso formativo desde el primer semestre con asignaturas como métodos de observación, análisis de discurso, análisis de la imagen, estadística descriptiva, lectura crítica de medios, investigación acción participativa, metodologías aplicadas hasta la presentación del trabajo de grado. Los resultados de investigación debían traducirse en propuestas concretas para mejorar procesos comunicativos en organizaciones o comunidades específicas y ello se traduce hoy en la base sólida sobre la que muchos egresados nos sustentamos como investigadores en distintos campos de las ciencias sociales. Formación integral : El currículo no se limitaba a competencias técnicas, sino que incluía formación humanística, ética y social. Esta apuesta trasciende la teoría. Quienes nos formamos especialmente en las primeras cohortes del programa, sentimos la gran responsabilidad social que implicaba a nivel personal y profesional. Cada cátedra de filosofía, epistemología y antropología integraba no solo la formación teórica sino unas reflexiones que vinculaban el contexto permanentemente. Los trabajos de campo no eran un registro mediático de la realidad, fueron espacios de observación profunda que dieron origen a diversas líneas de investigación posteriores. Énfasis en informática : De forma visionaria, el proceso curricular integró cursos de informática y multimedia. Con laboratorios que se usaban solo para los licenciados en informática o los ingenieros, empezamos a comprender el mundo futuro desde las posibilidades de la informática; no fueron solo cursos de apropiación de herramientas digitales para el diseño o la edición, fueron cursos de ofimática, de uso de recursos tecnológicos para el análisis de datos y la apropiación de nuevas tecnologías que posteriormente nos avizoraron el camino de la convergencia digital. Perspectiva crítica : A su vez, desde el primer semestre, los estudiantes desarrollaban capacidades de análisis crítico de los medios de comunicación y de la realidad social. Y aquí es muy importante destacar el papel que tuvo la selección de los maestros: en la conversación con la Dra. Gladys en estos años, con mucha frecuencia se mencionan los primeros“cómplices” de esta apuesta formativa. Fue indispensable 101 contar con profesionales críticos y sensibles socialmente, capaces de comprometerse con la realidad del país. Vinculación con realidades sociales : El currículo incluía prácticas obligatorias en organizaciones sociales, medios comunitarios y proyectos de desarrollo. Los estudiantes no podían graduarse sin haber trabajado directamente con sectores populares, una apuesta que sigue firme en todos los programas de UNIMINUTO y que, sin duda, hace parte de la gran valía de ese primer currículo. Si bien fue un proceso rígido, las experiencias formativas fuera del contexto del aula transformaron los aprendizajes. De manera personal, creo que una de las consecuencias directas de esta vinculación con las realidades sociales agudizó la sensibilidad con las problemáticas sociales en las que se puede intervenir desde la comunicación. En este vínculo se originan las experiencias educomunicativas más relevantes y significativas, pues como estudiantes pudimos entrar en contexto educativos, primero a través de los medios escolares, una de las aristas aun permanente en las experiencias de formación; adicionalmente en los talleres a padres y maestros sobre lectura crítica de medios que hemos dimensionado en espacios investigativos más adelante y también en la dimensión de modelos educativos sustentados desde la educomunicación que sirven de plataforma para las dinámicas educativas más vigentes de procesos mediados por recursos tecnológicos en todos los niveles formales y no formales. Aquí vale la pena destacar que el diseño curricular inicial legó a la sociedad colombiana un gran número de profesionales que se destacan hoy en distintos ámbitos de la comunicación y el periodismo tanto por su saber disciplinar como por su capacidad de relacionar diversos aspectos de las ciencias sociales que complejizan la realidad comunicativa. Esta capacidad de análisis sustentada en varias de las asignaturas que hemos referido anteriormente se nutre de la mirada interdisciplinar, resaltando cátedras como modelos económicos, democracia, legislación de las comunicaciones, historia, literatura y arte, que fortalecen las demás competencias de producción mediática desde el análisis en las fases de preproducción, producción y posproducción. No es menor toda esta amalgama de aristas que confluyen para el perfil deseado en las primeras cohortes, a las que me siento honrada de pertenecer. Si bien posteriormente este currículo fue flexibilizándose en las distintas renovaciones, bajo la dirección de otros decanos como el Padre Harold Castilla, la Dra. Amparo Cadavid, la Dra. Eliana Herrera o la misma Alma Montoya, el legado inicial se ha extendido con quienes también posteriormente fuimos docentes de la Facultad de Comunicación en calidad de egresados. Esto hace parte también de lo que el legado de la decana fundadora ha dejado. 102 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia ¿CÓMO ERA LA RELACIÓN CON OTRAS FACULTADES DE COMUNICACIÓN? Desde sus inicios, la facultad de Comunicación se integró a la Asociación de Facultades de Comunicación AFACOM y, por ende, a la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación, FELAFACS. Por política institucional, UNIMINUTO siempre procuró vincular profesores de calidad profesional y educativa con lo que los egresados demostraron una alta calidad académica en estudios de posgrado, tanto en Colombia como en el exterior. Además, muchos proyectos comunicativos exitosos en el país fueron liderados por estos graduados. Dentro de las anécdotas que se refieren siempre a esas primeras cohortes aparecen nombres como el de Marisol Cipagauta, quien hoy lidera procesos de educación virtual en la universidad, y que hablan del tipo de perfil polivalente que se formó. Como ella, varias periodistas que se destacaron en sus prácticas en presidencia,(como Carol Angélica Ramírez), en medios, o en organizaciones internacionales como la Konrad Adenauer, donde Yenith González y otros fueron abriendo las puertas para que muchos otros egresados pudieran hacer camino. Con el tiempo, varias universidades colombianas incorporaron elementos de nuestro modelo curricular, especialmente el énfasis en investigación y la vinculación con realidades sociales. Esto nos produjo gran satisfacción porque demostraba que nuestras innovaciones tenían validez más allá de UNIMINUTO. Lo anterior se suma al equipo de profesionales de gran nivel que conformó esa primera planta docente, con perfiles muy destacados en sus áreas que aportaron a la consolidación del programa. El año pasado, 2024, para la celebración de los treinta años de la Facultad, tratamos de hacer un recuento de sus nombres y las áreas a las que se dedicaron. Más allá de mencionar a cada uno, vale la pena destacar que depositaron su confianza en un programa que se ponía a la altura de facultades con más trayectoria. La experiencia profesional y académica de los docentes de esas primeras cohortes es un orgullo y también un legado de lo que la comunicación multidisciplinar puede hacer. Es por ello que se pueden considerar aportes fundamentales al campo de la comunicación social de la América Latina de la época asuntos como la democratización del conocimiento. Dado que UNIMINUTO permitió que jóvenes de sectores populares accedieran a formación universitaria en comunicación, muchos de estos estudiantes eran los primeros universitarios en sus familias y eso marcó un hito en las apuestas de la universidad. Poner al alcance de los más necesitados una educación de calidad es aportar desde lo más profundo a la transformación social. Más allá del discurso del sueño del padre Rafael García-Herreros, así se materializaba su deseo: profesionales al servicio de la sociedad con altos estándares de calidad y un sentido de responsabilidad social únicos. 103 También se realizaron aportes relevantes a las formas de enseñar. Los procesos participativos, las metodologías de enseñanza y aprendizaje que fueron posteriormente adoptadas por otras instituciones educativas, especialmente en el área de investigación participativa, plantearon nuevas rutas, otras prácticas y nuevos discursos en torno a la comunicación más allá de la mirada instrumental de los medios masivos. Allí se plantearon formas de acción comunicativa social y crítica que se alimentaron y dieron origen a colectivos de comunicación participativa y comunitaria que aún hoy siguen apostando por la construcción de un mundo mejor. Y también, en asocio con otras facultades de Comunicación, se deben señalar las aportaciones que desde las áreas de investigación se desarrollaron entre estudiantes y profesores con lo que aún hoy contribuye significativamente al desarrollo teórico de la comunicación para el desarrollo en Colombia y América Latina, lo que posiciona a la facultad como pionera. La primera publicación impresa de la Facultad se tituló Tenemos la palabra cuyo lanzamiento se hizo en el marco del congreso mundial de la investigación acción participativa celebrado en Cartagena en 1997. Este evento contó con la participación de Orlando Fals Borda, uno de los pioneros mundiales de la IAP. Un hecho significativo fue que a la hora de que Paulo Freire presentara su ponencia, nos enteramos del fallecimiento de Fals Borda. Esta mención me lleva a hacer énfasis en el trabajo colaborativo que está a la base de todas las acciones que ha emprendido la Dra. Gladys Daza Hernández. Quienes han sido cómplices y aliados en este caminar reconocen la relevancia de los vínculos, de la necesidad de hacerse a una red tan extensa que sustente un propósito colectivo y colaborativo. Para Gladys, el trabajo en red surge de una comprensión temprana: la transformación social a través de la comunicación que ayuda a superar la mirada del individuo para lograr resultados colectivos. No es solo una noción evangélica de la“comunicación cristiana de bienes en la mesa común”, es una mirada propia de la comunicación esencialmente humana, la razón del ser por y para un propósito mayor. Para ello, se requiere la articulación de múltiples actores, saberes y experiencias que se potencian mutuamente. Esta perspectiva se consolidó durante varios momentos en la historia de la Dra. Daza, su formación doctoral, al constatar cómo los grandes cambios en el campo de la comunicación habían resultado de procesos colaborativos entre investigadores, instituciones y movimientos sociales de diferentes países. La Escuela Latinoamericana de Comunicación, por ejemplo, no fue obra de pensadores aislados, sino de redes de intelectuales comprometidos que intercambiaron ideas y experiencias durante décadas y esos principios se arraigan tanto en el marco conceptual que le da origen a CEDAL, como en los documentos fundacionales de la Facultad de Comunicación. 104 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Desde los inicios de CEDAL entendimos que este trabajo sería más efectivo si se desarrollaba en articulación con otras instituciones y organizaciones que compartieran objetivos similares. La comunicación popular requiere ecosistemas colaborativos, no esfuerzos fragmentados. En el camino se van cruzando experiencias y personas que aportan a este propósito. Uno de ellos es la Red Informática de la Iglesia para América Latina- RIIAL, representa uno de los proyectos colaborativos más significativos en esta trayectoria. La RIIAL, surge a finales de los años ochenta como respuesta a la necesidad de articular investigadores y comunicadores alternativos de España, Portugal y América Latina. Con principios como la horizontalidad, pues se concibe como una entidad con dirección descentralizada, que como muchas otras organizaciones latinoamericanas funciona mediante coordinaciones rotativas que permiten que diferentes países e instituciones lideren procesos específicos, configura formas de relacionamiento que permean tanto CEDAL como los procesos formativos y el diseño curricular de la Facultad. La RIIAL incluye investigadores con diferentes enfoques teóricos, perspectivas epistémicas diversas, pero unidos por el compromiso con la comunicación alternativa y popular. Estos principios conllevan a la realización de intercambios académicos mediante encuentros periódicos, publicaciones conjuntas e investigaciones colaborativas que aún hoy siguen enriqueciendo el campo de estudios. Si bien hoy existen organizaciones más complejas, la RIIAL será un referente también para este camino de la formación de comunicadores sociales con una impronta particular. No se puede hablar de este trabajo colaborativo con el que la Facultad de Comunicación de UNIMINUTO crece y se desarrolla, sin hablar de la presencia de la Dra. Gladys Daza en la International Association for Media and Communication Research-IAMCR. Este diálogo con investigadores de todos los continentes, enriquecido mutuamente, amplió las perspectivas sobre comunicación y sociedad. Las participaciones como ponente, como asistente a los congresos mundiales y la coordinación de diversos grupos de trabajo sobre comunicación para el desarrollo le dieron un lugar también a la Facultad, escenario que luego la Dra. Amparo Cadavid convalidó, al lograr que Colombia fuera sede para la organización del encuentro mundial, y así estrechar y mantener vigente este vínculo entre academia y sociedad. Una de sus contribuciones más significativas ha sido visibilizar las particularidades de la comunicación popular latinoamericana en espacios académicos internacionales. Muchas veces estos enfoques eran desconocidos o subestimados por investigadores del Norte Global, que tendían a universalizar sus propias experiencias. A través de esta incidencia en la IAMCR, se ha podido mostrar que América Latina ha desarrollado marcos teóricos y metodológicos originales que pueden aportar significativamente al campo global de estudios en comunicación. La comunicación popular, la educomunicación y la comunicación para el desarrollo no son simples adaptaciones de teorías externas, sino desarrollos conceptuales propios que responden a nuestras 105 realidades específicas. Esta participación en IAMCR también ha permitido establecer colaboraciones con investigadores africanos y asiáticos que trabajan en contextos similares, identificando convergencias teóricas y metodológicas que han enriquecido mutuamente nuestro trabajo. 6. REFERENCIA INTERDISCIPLINARIA E INTERINSTITUCIONAL Cabe destacar la dirección y coordinación de la Dra. Daza a través de la RIIAL de investigaciones interuniversitarias. A nivel latinoamericano: Cultura Digital en América Latina, realizada con jóvenes estudiantes en 2012(Publicación impresa) países participantes: Universidad Simón Bolívar de Bolivia, Universidad Católica de Chile, Universidad Católica de Asunción- Paraguay, Universidad Católica Santa María La Antigua en Panamá, Universidad Minuto de Dios y la Universidad Católica del Norte en Colombia, Universidad Católica Madre y Maestra en la República Dominicana. Incidencia de la cultura digital en la familia latinoamericana, publicación digital, 2016 (Publicación digital) Países Participantes: República Dominicana, Cuba, México, Bolivia, Colombia, Chile y Paraguay. A nivel nacional se realizó una investigación con cinco universidades de Colombia con el título: ¿Participación social en los medios masivos?(1998) tuvo énfasis en los canales regionales de televisión y fue una publicación en soporte de papel. Los resultados de esta investigación se compartieron mediante un foro internacional en UNIMINUTO con otros países del continente que habían realizado trabajos investigativos similares como Brasil, Perú, México, Argentina y Chile. 7. REFLEXIONES FINALES: LEGADO Y PERSPECTIVAS FUTURAS La comunicación popular en América Latina atraviesa actualmente un momento de transformación profunda. Por un lado, observamos la consolidación de muchas de las propuestas que desarrollamos durante décadas: la comunicación comunitaria cuenta con marcos normativos favorables en varios países, existen múltiples programas universitarios que incluyen perspectivas críticas y los movimientos sociales han desarrollado capacidades comunicativas sofisticadas. Sin embargo, también enfrentamos nuevos desafíos significativos. La concentración mediática se ha intensificado con la convergencia digital, las plataformas digitales están controladas por corporaciones transnacionales y las noticias falsas amenazan la construcción de una opinión pública democrática. La mirada optimista de la Dra. Gladys Daza se traduce en su legado porque nuevas generaciones de comunicadores están apropiándose creativamente de tecnologías digitales para desarrollar estrategias innovadoras de comunicación popular. Los 106 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia colectivos de comunicación digital, las redes de verificación ciudadana y las plataformas alternativas de información representan evoluciones naturales del trabajo iniciado hace décadas. Estas nuevas generaciones dan cuenta de un compromiso que debe estar siempre al servicio de la construcción de sociedades más justas y democráticas, de modo que la competencia técnica vaya acompañada de compromiso ético. Así pues, es fundamental desarrollar capacidades de análisis crítico de los medios de comunicación y de la realidad social. Estos jóvenes que siembran esperanza comprenden que las nuevas tecnologías ofrecen potencialidades extraordinarias, pero también riesgos significativos y asumen su responsabilidad aprovechando sus potencialidades transformadoras. Así la esperanza en que hay formas de apropiación tecnológica que favorezca una comunicación para otro mundo posible se sostienen en la construcción de redes colaborativas que potencien mutuamente los esfuerzos transformadores. América Latina tiene particularidades históricas, culturales y políticas que requieren propuestas comunicativas específicas, de trabajo mancomunado y de redes en las que la reflexión teórica debe estar siempre vinculada a prácticas concretas de transformación social. La teoría sin práctica es estéril, pero la práctica sin reflexión es ciega. 8. CONCLUSIONES A DOS VOCES Desde mi vinculación en CEDAL, me enrolé como profesional de la Comunicación hace un poco más de veinte años. He ejercido, de hecho, las funciones propias de una dirección ejecutiva con tareas como sistematización de experiencias, diseño y coordinación de proyectos, administración financiera, organización digital de publicaciones como la revista, el boletín, página web. Este cargo solo aparece hace poco en los estatutos actualizados de CEDAL y al ser aprobados por la asamblea general en 2025, automáticamente se formalizó la denominación del cargo para mis funciones como directora ejecutiva. Siempre se ha considerado como el“alma” de CEDAL. CEDAL, después de más de cuatro décadas, continúa siendo un referente continental en comunicación educativa, con nuevas generaciones de profesionales que han renovado metodologías y enfoques manteniendo los principios fundacionales. Por su parte, pensar en la Facultad de Comunicación de UNIMINUTO enorgullece a su decana fundadora, título otorgado por la universidad, y a quienes hemos sido egresados de esta casa de estudios pues se ha consolidado su modelo formativo innovador y continúa graduando comunicadores comprometidos con la transformación social. En palabras de la Dra. Gladys Daza, la comunicación puede y debe ser una herramienta poderosa para la construcción de sociedades más justas, democráticas y participativas. Pero esto no ocurre automáticamente: requiere del compromiso 107 consciente de comunicadores formados críticamente y comprometidos éticamente. Durante estas décadas hemos tenido la fortuna de comprobar que es posible desarrollar trabajo comunicativo transformador, incluso en contextos adversos. Hemos visto cómo comunidades excluidas desarrollan sus propias capacidades expresivas, cómo jóvenes de sectores populares se convierten en comunicadores profesionales, y cómo organizaciones sociales utilizan creativamente las tecnologías de comunicación para sus procesos organizativos. Esto debe llenarnos de esperanza a quienes trabajamos en, con y para la comunicación social en general y la educomunicación en particular, por las posibilidades transformadoras de la comunicación, pero también nos recuerda la responsabilidad que tenemos quienes trabajamos en este campo. No podemos ser neutrales: debemos optar claramente por la justicia social, la democracia participativa y la construcción de paz. Sea esta breve conversación una invitación para las nuevas generaciones a continuar este trabajo, renovándolo creativamente, pero manteniendo el compromiso fundamental con la transformación social. América Latina necesita comunicadores que contribuyan a la construcción de sociedades en las que todas las personas puedan vivir dignamente y participar democráticamente en las decisiones que afectan sus vidas. La comunicación popular y educativa que hemos desarrollado durante estas décadas no es un modelo acabado, sino un proceso en construcción permanente que requiere la creatividad y el compromiso de nuevas generaciones. Confiamos en que sabrán renovar metodologías y enfoques, manteniéndose fieles a los principios liberadores que han orientado nuestro trabajo. Agradecimientos Agradecemos a todas las personas e instituciones que han hecho posible la realización de estos sueños hacia una comunicación humanizadora. 108 COMUNICACIÓN Y HUMANIZACIÓN Por Ana Cristina Navarro MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN Mientras estuve en el colegio siempre soñé con ser doctora en medicina. Y más después de que oí una charla y vi una película de unas monjitas misioneras médicas que contaban como se recorrían el mundo ejerciendo la medicina. Creo que lo que me fascinaba realmente era la posibilidad de viajar a lugares remotos, más que ser doctora o misionera. Cuando salí del colegio en Bogotá y llegué a mi nueva ciudad, Medellín, supe que mi mejor amigo se iba a presentar a medicina en la Universidad de Antioquia y me uní a él para preparar el examen de admisión. En ese momento, 1966, la universidad(pública) concentraba el primer año a todos los estudiantes en lo que llamaba Estudios Generales, para que pudieran aclarar sus dudas y definir su orientación vocacional. A partir del segundo año, cada quien cogía su camino. En mi vida hubo una influencia importante que he ido descubriendo con el tiempo: Sofía Ospina de Navarro, en esa época las mujeres eran“de” alguien, ¡Pero ella no le obedecía a nadie! Era mi abuela paterna. Sofía Ospina era una mujer impresionante. Fue nieta y hermana de expresidentes de la república por el partido conservador: Mariano Ospina Rodríguez, su abuelo, el primero; Pedro Nel Ospina, su tío, el segundo; y Mariano Ospina Pérez, su hermano, el tercero. Pero lo más notable de ella no era su abolengo político, sino su arrolladora personalidad y su capacidad de influencia en la sociedad mojigata en la que le tocó vivir. Fue la primera mujer concejal en Medellín. Era feminista y autodidacta. Sofía Ospina fue una escritora de cuentos costumbristas, pero también, columnista de opinión de los diarios nacionales El Espectador y El Tiempo y del diario local, El Colombiano. Debajo de su columna semanal, agregaba una receta de cocina. De hecho, su obra más vendida fue el libro La buena mesa. En todas las casas de Medellín consultaban esa biblia y todas las recién casadas lo recibían como regalo para aprender a cocinar. El padre, Tulio Ospina Vázquez, fundador de la Escuela de Minas en Medellín, viajaba en barco con frecuencia y anotaba las recetas de las comidas en un cuaderno; ese cuaderno sería el origen del primer libro de cocina de Sofía. 109 Cuando regresé del internado en Bogotá en 1965 y empecé a prepararme para entrar a medicina, ella me la soltó:“¿Mija, que usted va estudiar medicina? ¡Usted está loca! Usted lo que tiene que hacer es escribir, métase a periodismo porque usted escribe muy bien. ¡Y además la vida de los médicos no es vida”! No es que ella hubiera leído muchas cosas escritas por mí, pero sabía que lo de escribir se me daba bien. Y me dejó pensando. El día antes del examen de admisión, decidí que sería periodista, sin mucha convicción. Y empecé en la de Antioquia en el mes de febrero de 1966. Hicimos casi un semestre en el que me sentí muy bien, pero antes de terminarlo estalló en la universidad una huelga que yo no era capaz de entender: tenía 17 años y ningún conocimiento de la política. Un día, un líder de la derecha universitaria nos dijo a una compañera y a mí que si no habíamos pensado en estudiar Periodismo en la Universidad de Navarra en Pamplona, España, y que estaban dando becas. Efectivamente, estamos en 1966, el ministro de Educación era Octavio Arizmendi Posada, del Opus Dei y las únicas becas que daban eran para estudiar en Navarra, la universidad de esa organización. Mi amiga y yo aplicamos y nos ganamos la beca. A todo esto, mis padres no sabían nada. Con beca en mano, mi papá no tuvo más remedio que ayudarme, pero me advirtió, eso sí, que tendría que trabajar en los veranos, y yo acepté. Por fin se cumplía mi sueño de viajar. Mi abuela apoyó desde el comienzo mi decisión y, feliz, me dijo:“¡Váyase a ver el mundo, mija! ¡Uno no puede ser buen periodista si no conoce el mundo!” EL MUNDO HISPANOPARLANTE Llegar a Pamplona fue impactante, estamos en un país en dictadura donde el enemigo interno son las provincias del País Vasco, incluida Navarra; en general las regiones de fuerte arraigo cultural y lengua propia como Cataluña o Galicia. Pero eso no fue lo más sorprendente para mí, sino los colores tristes con los que las mujeres se vestían: azul oscuro, negro, vino tinto y gris. Llegamos en otoño y las hojas empezaban a caer. ¡Todo era tan diferente! Pero había una cosa genial: teníamos compañeros y compañeras de Ecuador, Perú, Venezuela, Uruguay, Costa Rica, México y Guatemala. Por primera vez conocí a personas de esos países. Llegué a España para aprender de Latinoamérica. Mi única experiencia en el exterior había sido un intercambio para estudiar inglés en un pueblo perdido de Ohio, Estados Unidos, a los 14 años. Ese aprendizaje no fue tan rico culturalmente, pero me daría muchas oportunidades en mi carrera en España: a pesar de ser sudamericana llegué a ser enviado especial de TVE a muchos lugares del mundo en gran parte porque hablaba inglés y mis compañeros no. La sociedad española de mediados de los sesenta era bastante reprimida, sobre todo en una ciudad conservadora y muy católica como Pamplona. Nosotras, las 110 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia sudamericanas, nos expresábamos y actuábamos con toda libertad y eso nos generó algún problema. Pamplona fue mi primer encuentro con un idioma castellano muy diferente al mío y al español de otros latinoamericanos. Aprendimos que lo que en Perú o Ecuador significaba una cosa, en Colombia era otra completamente diferente: el bus es el que te transporta en Colombia y la guagua lo hace en México. Chucha en Colombia es el mal olor de las axilas, mientras que en Argentina, Chile, Ecuador, Panamá, Perú o Venezuela se refiere al órgano sexual de la mujer. Mientras en Argentina un pendejo era un adolescente, en Colombia era alguien tonto, necio. En España un pitillo era un cigarrillo o un pantalón muy ajustado en las piernas y en Colombia y Venezuela, un palito para beber líquidos. Un cacho en España significaba un pedazo de algo, y en Colombia se convertía en un cigarrillo de marihuana. La lista podría ser interminable... En Pamplona conocimos personas de países con una fuerte influencia de culturas indígenas como México o Guatemala. Todo era nuestro propio descubrimiento como continente y como hablantes de muchos idiomas españoles y no de uno solo. Por cierto, en España aprendimos que nos llamábamos “hispanoamericanos” porque el término“latinoamericano” para los españoles era afrancesado y no gustaba mucho. En la facultad de Periodismo vivimos nuevas experiencias alrededor de la lengua y cómo utilizarla. Tuvimos una profesora de redacción llamada Gloria Toranzo que, de entrada, insistía en que los sudamericanos no sabíamos hablar y por ende no éramos capaces de escribir bien. Curiosamente, por aquellos años García Márquez publicó Cien años de soledad y en Perú Vargas Llosa dio a luz a La casa verde: comenzaba el boom de la literatura latinoamericana. Pero a pesar de que la profesora era bastante “borde”, sabía muchísimo de lengua española y de redacción periodística. Tan fascinante como el estudio serio de la lengua fue conocer por primera vez nociones de geopolítica. En Irlanda del Norte, país católico dominado por Gran Bretaña, gobernaba un independentista de derechas, Eamon de Valera, y en Francia había sido reelegido De Gaulle, que no estaba alineado del todo con Estados Unidos. Eso para nosotros, que veníamos del control norteamericano de aquella parte del mundo, era extraño. Era muy curioso también que Francisco Franco, dictador del bando nacional en la Guerra Civil española, derechista, mantuviera relaciones diplomáticas con la Cuba revolucionaria de Fidel Castro. Así que comenzamos a estudiar historia contemporánea, algo que en el bachillerato colombiano no existía. Además de geopolítica, conocimos la teoría del Estado y empezamos a entender el poder de las potencias y el antagonismo entre socialismo y capitalismo. Pero, sobre todo, aprendimos cómo manejar las cinco W: what, who,when, where, why[qué, quién, cuándo, dónde y por qué], la regla de oro del periodismo. Y a eso había que agregarle el how[cómo] y el how much[cuánto], que se refiere no solo 111 al costo económico, sino, por ejemplo, al número de personas involucradas en un suceso, por ejemplo. Y entendimos que, sobre todo, el periodismo debía profundizar en el por qué. Para narrar un hecho noticioso debíamos responder esos cinco interrogantes porque son las preguntas que se hace el lector. Después viene el desarrollo de la noticia que responde al por qué. Fue prodigioso descubrir con el tiempo que con esa fórmula podías informar sobre conflictos, descubrimientos científicos o divergencias políticas en un país. En España supe que un dictador podía proclamar a un rey, en este caso, Franco a Juan Carlos de Borbón. Conocí a los Beatles y a Zepellin, pero también entendí lo que era la canción protesta, Serrat, Víctor Manuel y Ana Belén… y de cómo las manifestaciones culturales podían ser el lenguaje contra la dictadura y la injusticia. Supe que existía el conflicto árabe-israelí y que había un pueblo eternamente desplazado llamado Palestina. Oí de lejos el Mayo del 68 y el festival de Woodstock. Y entendí por qué los países de África empezaron a declarar su independencia de las potencias coloniales europeas. En España supe que en China, Mao Tse Tung había comenzado su revolución cultural y oí hablar por primera vez del cura Camilo Torres, que acababa de morir en combate. Y en esos años universitarios tuve dos experiencias de aprendizajes diferentes en el mundo de la comunicación: en mi práctica universitaria conocí la información deportiva en la Agencia EFE y pude ejercitar a diario, básicamente, la respuesta a las cinco W. Aquella sería mi única experiencia en una agencia de noticias. Y en el ejercicio de elaboración de mi tesis de grado sobre la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra, conocí el campo de la comunicación para la educación y para el cambio, pero también la comunicación organizacional: dos formas de comunicar que no eran periodismo pero que me confirmaron que el proceso de la comunicación es el mismo, que parte del promotor y llega a un receptor, y que será más acertado cuantos más puntos de interés logre identificar y llenar en el receptor, o cuantas más fibras logre tocarle. De regreso a Colombia, trabajé en El Colombiano haciendo entrevistas a personajes que llegaban a la ciudad. También me contrataron para crear desde cero una revista especializada llamada Ingeniería, Arquitectura, Construcción. Dos fueron mis mayores aprendizajes en ese ejercicio: conocer los temas de ciudad y aprender con el diseñador gráfico sobre el mundo de los símbolos, los colores, los tipos de letra y su papel en lo que quería comunicar. Más adelante, con Alberto Sierra, el arquitecto que diagramó los cuatro números de la revista, trabajamos en la Bienales de Arte de Medellín. ESPAÑA POR SEGUNDA VEZ Un día en el periódico me encargaron hacer una entrevista a un famoso director español de teatro que presentaba con su compañía El Tartufo de Moliére. Se llamaba 112 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Adolfo Marsillach, tenía 42 años, era catalán y un crítico feroz de la dictadura de Franco en España. Yo tenía 21 años y ese encuentro cambió mi vida. Pocos meses después, yo aceptaba una beca de Navarra para la primera versión del Posgrado de Periodismo Latinoamericano, PGLA, y regresaba a Pamplona. Fueron seis meses para conocer el periodismo europeo, escuchar a directores de medios y visitar periódicos y canales de TV en Europa. Al final del curso no regresé a Colombia y me quedé en España porque me había enamorado del director de teatro de mi entrevista en Medellín. Con ayuda de Pilar Miró, una realizadora de TVE, el único sistema de televisión que había en España, logré entrar como principiante a Televisión Española y me quedé 24 años. Fue mi gran experiencia periodística y vital. De nuevo, hablar inglés me abriría horizontes. En 1972, TVE era una empresa bastante desorganizada laboralmente. Yo trabajé varios años sin contrato, sin seguridad social y cobrando por cada pieza que salía al aire. Estuve dos o tres meses en el Telediario, pero el hecho de ser sudamericana no me ayudaba. Yo era el primer caso en la historia de la tele. No les gustaba que leyera los textos de las piezas que elaboraba porque“no pronuncias muy bien”, me decía algún jefe. Pero tuve la suerte de que empezara un nuevo programa semanal, copiado del formato Sixty Minutes de la CBS. Lo creó en España Pedro Erquicia, un periodista de Bilbao. Se trataba de un programa de reportajes para profundizar en una noticia. Informe Semanal sigue al aire, después de 52 años, es el programa más veterano del canal público. ¿Qué me permitió Informe Semanal? Profundizar, analizar, me dio tiempo para investigar y aprender a dar importancia al contexto y allí pude especializarme en el género del reportaje. Elaborábamos piezas que duraban entre diez y quince minutos. Ahí me di cuenta de que lo mío no era la inmediatez del noticiero, sino la explicación de los por qués y los contextos. Informe me enseñó a escribir con estilo personal y me permitió una cierta poesía en el lenguaje. En 1973, llegó a su fin la guerra de Vietnam y yo escribí en el texto de mi reportaje algo así como que por fin los vietnamitas habían triunfado sobre Estados Unidos y eran libres. La embajada norteamericana protestó y fui despedida. No me permitieron entrar más al edificio de los informativos. Estuve unos meses fuera, demandé laboralmente a TVE y conocí la solidaridad de mis colegas españoles. Antes de un año, estaba ganando mi demanda a TVE. La empresa fue obligada a readmitirme, ponerme en la planta de personal y pagarme los salarios completos desde el día en que publiqué mi primera nota. 113 Empecé a cubrir de verdad temas internacionales. Entrevisté al presidente de Finlandia, Urho Kekkonen, que llevaba más de veinte años como jefe de Estado y supe de un país cuyas obsesiones eran la educación y la defensa de la democracia: los finlandeses estaban demasiado cerca de la URSS y su obsesión era mantener su libertad. También entrevisté a Olaf Palme, el político socialdemócrata que gobernó Suecia en dos ocasiones y que había organizado marchas a favor de la libertad de los presos políticos de la dictadura franquista. Palme, allá en el norte de Europa, en una monarquía parlamentaria, defendía la causa Palestina y fue mi primer contacto con un líder socialdemócrata europeo, en el que se inspirarían los socialistas españoles. Nunca olvidaré que Palme me llevó a un mitin de su partido en un barrio de Estocolmo y un par de jóvenes neonazis trataron de boicotearlo. La extrema derecha, me dijo el primer ministro sueco, está creciendo peligrosamente en este país. Diez años después, en su segundo mandato, Palme moría asesinado, al parecer, por un publicista de extrema derecha. Y completé la trilogía de los países nórdicos haciendo un reportaje sobre Hans Christian Andersen en Dinamarca cuando se cumplió el centenario de su muerte. El autor de“El patito feo” y“El traje nuevo del emperador” había vivido en España en su juventud y era un personaje lleno de conflictos internos que siempre me intrigó. Los nórdicos eran un ejemplo para el resto de Europa en temas de equidad social y respeto por la diferencia. En noviembre de 1975, Francisco Franco, el dictador, agonizaba, y fui enviada a cubrir la llamada Marcha Verde que el Rey Hassan II de Marruecos organizó al desierto del Sahara, teóricamente, para que España cediera el control que tenía sobre el desierto. 350.000 personas se movilizaron por orden del soberano marroquí para exigir la descolonización española del territorio. Fue un momento de mucha tensión entre ambos países. Los marroquíes son diplomáticos muy hábiles y se encargaron amablemente de cada uno de los periodistas españoles que habíamos llegado a Marrakech para cubrir la marcha. Los de la televisión gubernamental pudimos entrevistar al rey, y su hermano, el príncipe Moulay Abdallah, quien se encargó de invitarme a salir todas las noches durante dos semanas a ver si podía me podía sacar alguna información. La situación con el príncipe se puso un poco difícil y tuve que salir de Marruecos de un momento a otro porque el acoso era ostensible: el enemigo se empeñaba unas horas en descubrir que yo era un agente franquista camuflado de periodista o bien en atenderme como a un invitado especial porque representaba el medio oficial español. Finalmente, el Sahara se convertiría en fuente de conflicto entre Marruecos y Mauritania. Y el Frente Polisario, un grupo insurgente nacido en 1973 para luchar por la independencia del territorio, aún no ha logrado un referéndum por la autodeterminación del pueblo saharaui. 114 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Franco tuvo que ceder en sus pretensiones sobre el desierto milenario y murió en el Palacio del Pardo un jueves 20 de noviembre. En Informe Semanal teníamos todo listo para dedicar el programa siguiente al final de casi cuarenta años de dictadura. Sin que los jefes pudieran darse cuenta, fuimos preparando un especial en el que no solo grabamos la salida del féretro del Palacio del Pardo en horas de la noche sino que entrevistamos al embalsamador del jefe de Estado y al primero que llegó a la fila de la capilla ardiente en el Palacio Real de Madrid. Muerto el perro, se acabó la rabia; pensábamos todos. Manejamos la información con respeto pero, por fin, sin censura. Con la muerte de Franco comenzó la transición a la democracia. El dictador había designado a Juan Carlos de Borbón como su sucesor para evitar el regreso a un régimen republicano y ese, que hoy suena extravagante y absurdo, fue el comienzo de una nueva era para el país. El primer presidente del Gobierno del postfranquismo y el rey no se entendieron para nada. El rey le pidió la renuncia y nombró a Adolfo Suarez, un demócrata del antiguo régimen que se encargó de conversar con los líderes de los partidos de oposición para instalar un régimen democrático. Se redactó una nueva Constitución y los españoles la aprobaron por referéndum con casi el 88% de los votos a favor. El estallido democrático había comenzado en Portugal dos años antes con la revolución de los claveles y ahora le tocaba el turno a España. Los españoles habían llegado a un acuerdo de reconciliación después de la muerte de Franco. Los líderes de los bandos enfrentados en la Guerra Civil se sentaron a dialogar y pusieron las bases de la España moderna. Los presos políticos fueron liberados y personajes históricos de la izquierda regresaron: Santiago Carrillo se convirtió en el Secretario General del Partido Comunista legalizado y la“Pasionaria” volvió del exilio ruso y pisó de nuevo suelo español para convertirse en Diputada. España había comenzado su primavera política. En 1976, me vi involucrada, sin querer, en mi primera guerra de verdad. Habíamos viajado, invitados por Irak, a Bagdad para un festival de cine que dirigía Roberto Rosellin. Cuando estábamos allí, estalló la batalla de los hoteles en Beirut, una guerra civil en la que los rivales se disparaban de un edificio a otro. El del Líbano era un conflicto interno en el que también estaban involucrados los palestinos, el eterno pueblo errante. Nuestro avión de regreso a Madrid hacía escala en Beirut y yo reté a mi equipo a que nos bajáramos allí para cubrir esa guerra, sin permiso de los jefes en Madrid. Todos los periodistas estaban concentrados en el hotel Commodore. Nunca olvidaré que un colega de la televisión gringa se empeñó en enseñarme a distinguir los sonidos de las balas de fusil, las ametralladoras y las bombas para que supiera si había que dormir debajo de la cama o salir al pasillo para protegerme. 115 Después de casi siete años de reportajes en diversos lugares del mundo, Pedro Erquicia fue nombrado corresponsal en Nueva York en 1979 y me ofreció ser su segunda en la corresponsalía porque yo hablaba inglés y él no. Mi experiencia en Estados Unidos no llegó a dos años. Fuera de ser asistente del titular, solo hice un trabajo interesante que fue un programa de media hora sobre el asesinato de niños negros en Atlanta, un caso nunca resuelto por la investigación policial. Y aprendí a moverme en los temas de Naciones Unidas y a conocer las tensiones y las negociaciones al interior de ese organismo que, desafortunadamente, ha perdido mucha influencia política. En Nueva York yo no aparecía nunca informando sobre los movimientos de la Casa Blanca o del Congreso, por ejemplo, pocas veces cubrí una noticia desde Washington. Mi jefe me daba poco juego y finalmente regresé a Madrid. Lo mejor de esa experiencia fue vivir en Nueva York, conocer de cerca el periodismo del país y descubrir las riquezas y las tensiones sociales de esa ciudad, y, sobre todo, su multiculturalidad; jamás había vivido en un lugar tan apasionante. A mi regreso a España, me enviaron a Irlanda. Ese país, junto con España, era de los más católicos y más conservadores del continente europeo. Y allá fui para cubrir la huelga de hambre de los presos del IRA(ejército republicano irlandés) en Belfast, Irlanda del Norte, la región de la península del Eire que todavía forma parte del Reino Unido, pero donde la población católica ha luchado por la independencia. Los presos del IRA republicano buscaban ser reconocidos como prisioneros políticos por la autoridad británica y su huelga de hambre en la cárcel de Maze terminó con la muerte de uno de ellos, Bobby Sands, de 27 años, después de 66 días. Pasé semanas en Irlanda pendiente de este tema porque disparó la atención de los europeos sobre una región con una tensión permanente entre católicos y protestantes. En España interesaba especialmente porque se trataba de una reivindicación independentista como la del País Vasco español. En Belfast fui testigo de una práctica aberrante por parte de un equipo de la televisión estadounidense. Los días pasaban y teníamos que esperar el desenlace de la huelga. Un día, mientras grabábamos imágenes en un barrio obrero de la ciudad, vimos cómo los de un equipo de televisión gringa le pagaban a niños para que tiraran piedras contra edificios y así poder fabricar imágenes de violencia que pudieran ser utilizadas como noticia. Finalmente morirían diez presos del IRA y su estatus político no sería reconocido por el Gobierno británico. Los rebeldes independentistas no pasaron de ser delincuentes comunes. Desde noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón, el rey instaurado por Franco, era el jefe del Estado. Fueron años apasionantes de la historia reciente de España y en el único sistema de televisión existente, mis compañeros de los telediarios manejaban la información política con pies de plomo para no provocar a los que se resistían a la recuperación de la democracia. 116 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia En 1981 gobernaba todavía la derecha democrática y mi antiguo profesor de radio de la Universidad, Iñaki Gabilondo había sido nombrado director de los Informativos de TVE. Él no conocía a casi nadie en el canal, excepto a su antigua alumna. Juntos vivimos la dura experiencia de ver entrar al espacio de Televisión española los tanques de los militares golpistas del llamado 23F y esperar horas a que la Casa Real pidiera una cámara para grabar el mensaje del rey a los españoles. Fue un intento de golpe de un sector del ejército contra el rey y el gobierno de Adolfo Suarez, que lideraban la transición democrática. El golpe no prosperó. Y llegó 1982, año glorioso para las letras hispanas. La Academia Sueca otorgó a Gabriel García Márquez el premio Nobel de Literatura. Recuerdo que me enteré de la noticia antes de que se anunciara oficialmente en octubre gracias a unos buenos amigos del exilio español en Suecia. Olaf Palme era, otra vez, primer ministro. Empezando el mes de diciembre, fuimos enviados a Estocolmo para cubrir la semana histórica del Nobel caribeño. Yo no conocía a Gabo, pero logré viajar en el mismo vuelo del escritor y así pudimos explicarle que lo íbamos a seguir con la cámara en todos los festejos y hasta la entrega del premio. Aquel sería el principio de una entrañable amistad con el cronista de Aracataca. Fue un privilegio verlo recibir el galardón vestido con el liquiliqui, el traje de gala del Caribe, o sea, de lino blanco de pies a cabeza. Lo más emocionante fue grabar su discurso en español en la Academia Sueca, fue como escuchar en tierras vikingas el poema de un juglar venido de muy lejos. En 1982, los socialistas ganaron las elecciones. Felipe González se había convertido en el primer presidente de izquierda después de la Guerra Civil. Pero esta vez la izquierda lideraba una monarquía parlamentaria. CORRESPONSAL EXTRANJERO EN MI PAÍS En 1984 mis jefes me ofrecieron abrir la primera corresponsalía de TVE en México, un país con el que España no había retomado relaciones porque había sido el lugar de acogida de miles de republicanos tras la Guerra Civil española. Pero logré convencer a mis jefes de que en Colombia podían pasar muchas más cosas porque empezaba el gobierno de Belisario Betancur, un hombre dispuesto a dialogar con los grupos alzados en armas y especialmente con el M-19. Finalmente, abrimos una oficina regional en Bogotá. Desde allí nos tocaba cubrir de México hasta Perú, incluidos los países del Caribe como República Dominicana, Haití y Cuba. En el año 1984, en los comienzos del gobierno del conservador Belisario Betancur, asistí a las primeras conversaciones entre el gobierno y el M-19, una guerrilla urbana que había nacido para protestar por el robo de las elecciones al exgeneral Gustavo Rojas Pinilla en favor del candidato conservador Misael Pastrana en 1970. La guerrilla 117 populista gozaba de simpatía entre un sector importante de la población y había humillado al ejército en varias ocasiones. Cuando aparecieron en la escena política con el afán de provocar cambios sociales en un país donde solo contaban liberales y conservadores, los guerrilleros del M-19 robaron la espada del libertador Simón Bolívar de una urna en un museo de Bogotá. Esa sería para siempre la insignia de los subversivos, quienes definitivamente hacían política espectáculo. En 1978 se llevaron más de 5.000 armas del Cantón Norte después de construir durante meses un túnel desde una casa situada a no muchos metros de la institución militar. Y finalmente en 1980 se tomaron la embajada de la República Dominicana en una recepción: los secuestrados eran diplomáticos de distintos países entre los que estaba el Embajador de Estados Unidos. La toma duró dos meses y gracias al diálogo con el gobierno, los secuestrados fueron liberados y los guerrilleros volaron a Cuba sin más consecuencias. Un grupo de unos 200 guerrilleros del Eme, como como algunos los llamaban, habían entrado a la cárcel en 1982 y allí conocieron la tortura y el aislamiento. En 1984, el movimiento, con sus jefes en libertad gracias a una amnistía, decidió dialogar. Belisario Betancur acordó con ellos un cese al fuego en contra de la opinión de las Fuerzas Militares que solo querían verlos derrotados en el campo de batalla. Lo más impactante que viví en la corresponsalía de Bogotá comenzó una mañana del jueves 6 de noviembre de 1985. La empleada de unos amigos me llamó a las 11:45 de la mañana y me dijo:“¡vuele que esos tipos se tomaron el Palacio de Justicia!”. Y sin preguntarle más, busqué a mi equipo y salimos para la Plaza de Bolívar; supe desde ese momento que me hablaba del M-19. Desde 1984 yo había seguido los intentos de negociación y el acuerdo de cese al fuego entre el gobierno Betancur y el grupo subversivo y había entrevistado a algunos de sus integrantes como Álvaro Fayad o Antonio Navarro. Y sabíamos que estaban molestos porque consideraban que el ejército había roto la tregua acordada. Y frente al Palacio no solo vimos entrar por la puerta principal los tanques del ejército, sino que alcanzamos a escuchar en la radio la proclama que el M-19 pensaba leer a los magistrados de la Corte Suprema y en la que convocaban al presidente para que fuera a escucharlos. Nos enteramos también por la radio de las súplicas del presidente de la Corte, Alfonso Reyes Echandía, al presidente para que cesara el fuego del ejército y se abriera el diálogo para escuchar a los asaltantes:“Si no hay diálogo, vamos a morir todos” repitió el Magistrado… La toma y retoma del Palacio de Justicia en Bogotá terminó después de 28 horas y el incendió del edificio. 101 muertos, de ellos once magistrados de la Corte y el Consejo de Estado. Los rehenes fueron unos 300, de los que once salieron vivos y 118 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia fueron liberados por el ejército pero desparecieron para siempre. A lo largo de los años aparecieron los cadáveres de cinco, el último en 2017. Vistos cuarenta años después, los hechos del Palacio fueron un asalto a mano armada del M-19 y una reacción desmedida de las Fuerzas Militares y de la Policía Incluso se habla de que se dio un golpe de Estado al presidente para aislarlo y que sus órdenes de alto al fuego no fueran obedecidas por los uniformados. El asalto fue una acción suicida y la reacción oficial al asalto guerrillero fue la venganza del ejército para cobrarse todas las humillaciones a las que lo había sometido el M-19. Cuando apenas nos estábamos recuperando del drama del Palacio, una semana después, el volcán nevado del Ruiz hizo erupción y tapó un pueblo de 25.000 habitantes llamado Armero, en el Tolima. Era una tragedia anunciada. En el mes de septiembre habíamos visitado el Ruiz y entrevistado a los científicos que monitoreaban el volcán y ya tenían la certeza de que su actividad no era normal. El 13 de noviembre, un río de piedra y lava cubrió casi todo el pueblo; las prostitutas se salvaron porque los burdeles estaban en la parte alta del pueblo y hasta ahí no alcanzó a llegar la avalancha mortal. Armero era un pueblo que vivía de la agricultura y donde muchos abuelos cuidaban de los nietos porque las madres salían en busca de trabajo a Bogotá. Pocas horas después de la tragedia, caminábamos por los mismos caminos por donde circulaban figuras humanas cubiertas de barro y un anciano nos preguntó llorando:“¿han visto a mi nieta? Yo la llevaba de la mano, pero las piedras se la llevaron…” Y andando sobre los escombros vimos una niña de ojos claros de once años hundida en un charco sucio y agarrada de un palo. Se llamaba Omaira. La niña nos contó que vivía con su abuela y que creía que se había muerto porque le había caído una pared de la casa encima. Ella se había salvado pero decía que no podía salir porque tenía las piernas atrancadas; nos pidió que la filmáramos para enviarle un mensaje a su mamá en el que le decía algo así como:“mamita, te quiero mucho, no te preocupes que yo voy a salir de aquí triunfante”. Para salvar a Omaira habría sido necesaria maquinaria pesada para remover el muro que le había caído encima. En ese momento las autoridades no daban abasto para tratar de salvar a cientos de personas y no había ninguna posibilidad de ayudarla. La imagen de Omaira dio la vuelta al mundo y nos hizo famosos, pero por esa experiencia dolorosa también recibí muchas críticas. Desde el punto de vista de la ética periodística se generó un debate sobre si habíamos explotado el dolor de esa niña solo para conseguir audiencia. La televisión tiene la capacidad de tocar las fibras de la emoción del espectador como ningún otro medio y un drama como ese quedó grabado por años en la audiencia española. 119 En la corresponsalía de Colombia pude conocer los conflictos de El Salvador, Nicaragua o Guatemala, el triunfo de los sandinistas y la vuelta a la democracia en Panamá después de la era Noriega. Pero también me tocó cubrir el auge del narcotráfico en Colombia encabezado por la figura de Pablo Escobar. Ese es un fenómeno que hoy, cuarenta años después, marca negativamente la vida de mi país. La única entrevista que realicé a un narcotraficante fue a Carlos Lehder, un personaje que terminó siendo rechazado por la misma mafia, acusado de generar problemas innecesarios y de ser demasiado excéntrico. Entrevistamos a Lehder en la selva del pie de monte llanero y allí dijo la célebre frase:“la cocaína es la bomba atómica de América Latina”. La corresponsalía me ayudó a entender por fin que una imagen dice más que mil palabras y que a veces una frase de un protagonista dice más que toda la investigación que hayas podido hacer sobre un tema. Omaira Sánchez y Carlos Lehder fueron prueba de ese principio periodístico. LA VIDA SEGÚN … Y ADIÓS A TVE Después de la tensión del trabajo como corresponsal, en el que definitivamente tuve que cubrir un drama tras otro, decidí aferrarme a la vida y tomé la decisión de ser madre: apareció Manuela en mi vida. Para la celebración de los 500 años del descubrimiento de América en 1992, mi jefe, Ramón Colom, me pidió que regresara a España para hacerme cargo de la programación especial V Centenario. En 1990 había comenzado en firme la TV privada con Antena 3, Tele 5 y Canal+ y apareció la competencia en la información para TVE. Creo que fue una sana decisión a favor de la libertad de expresión en España. Los canales privados comenzaron con sus propios noticieros y el espectador tuvo la posibilidad de escoger. Mi última etapa televisiva fue La vida según, una serie de entrevistas con personajes muy diversos. Esto para mí era un reto. Después de años dedicada a temas de política internacional, tuve que prepararme para llegar a esos personajes. La vida según era la mirada que esos entrevistados tenían sobre su propia vida. Intenté tener con ellos una conversación muy íntima, a veces con preguntas inusuales para tratar de salir de los estereotipos. Tuve que investigar y preparar muchísimo las preguntas para sorprender al personaje; parar cuando sentía que estaba forzando la conversación, y tocar la fibra más débil; pero, sobre todo, reconocerlos como seres humanos y llegarles al alma. Tuve la suerte de charlar con Gabriel García Márquez, el nobel de literatura; Ramón Mendoza el presidente del Real Madrid; Tita Cervera, la Baronesa Thyssen, una actriz, esposa de un rico mecenas que regaló a Madrid un Museo; Karlos Arguiñano, el cocinero vasco más famoso de la televisión; Juan Manuel Serrat, el cantautor catalán; Antonio Banderas, un actor malagueño que empezaba a triunfar en Hollywood; Chavela Vargas, la singular cantante costarricense, hija adoptiva de México, cuya frase 120 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana” hizo historia. También entrevisté a Perico Delgado, el ciclista que triunfaba en ese momento en España; Joaquín Navarro Valls, un español del Opus Dei, jefe de prensa del Vaticano y portavoz de Juan Pablo II; y a Luis Rojas Marcos, un psiquiatra español que había sobresalido en Nueva York y al que más adelante le correspondería atender la emergencia sanitaria de los atentados del 11 de septiembre. Hoy, casi treinta años después de la emisión de la entrevista de Gabo me entero de que ha tenido 99.000 reproducciones en YouTube. Con eso me doy por satisfecha. Es curioso que lo que más recuerdan los que la han visto es que él está sentado en un taburete puesto al revés recostado en el respaldo y apoyado sobre los brazos, como si eso le diera seguridad, tranquilidad…¡Ese gesto también comunicó! Seis meses después del estreno de La vida según, decidí regresar a Colombia. Mi carrera estaba en su mejor momento, incluso había llegado a ser subdirectora de Televisión Española, pero algo pesaba más que todo eso: mi hija Manuela. Yo era madre soltera de una niña maravillosa y no podía soportar que creciera lejos del familión que teníamos en Colombia. En 1996 renuncié, dejé nuestro país de adopción y nos instalamos en Bogotá. PERIODISTA CASI DESCONOCIDA De regreso al país y después de tanta experiencia acumulada viví una paradoja: nadie sabía lo que yo había hecho en España durante 24 años. Fue casi como comenzar de cero. En Medellín, dediqué un par de años a producir y dirigir documentales para dos plataformas de video que ya existían en España. Y tuve la suerte de que Andreita Marulanda, una mujer brillante, bastante más joven que yo y que hoy triunfa como productora ejecutiva en la televisión mexicana, me presentara a la directora de un nuevo proyecto audiovisual que comenzaba en la ciudad. Angela Suarez me permitió participar en el diseño de la programación del nuevo canal público de televisión local que comenzaba en Medellín: Telemedellín. El promotor del proyecto era el secretario de Educación de Medellín Luis Pérez Gutiérrez. Un ingeniero estadístico, del Partido Liberal, siempre fascinado por lo nuevo. Él convenció al alcalde de que había que crear un canal de TV local público. Más adelante, Luis Pérez llegó a la Alcaldía y sería muy controvertido por su actuación en la Comuna 13 de Medellín, donde las Fuerzas Militares y de policía, apoyados por los paramilitares, se propusieron sacar a los subversivos a bala. La Operación Orión resultó en tragedia con muchos muertos cuyos cadáveres la autoridad tiraba a un lote destinado a ser botadero de escombros. Los desaparecidos de La Escombrera son una 121 de las grandes infamias que hoy todavía pesan sobre la conciencia de la ciudad. Once personas siguen sin regresar. Telemedellín salió al aire un 7 de diciembre de 1997. Era un canal que, en sus primeros años. producía todo en directo. Y yo prácticamente no había conocido la televisión en tiempo real, es decir, en directo. Eso fue un nuevo reto para mi capacidad de diseñar programación y comunicarme con la audiencia. El público recibía el mensaje y reaccionaba inmediatamente. Era un diálogo directo apasionante. Al final, no peleábamos por el rating como en la televisión de España, sino por quién lograba provocar la participación de los espectadores para que llamaran a los programas en directo. El canal era educativo y no tenía autorización para producir noticieros. El programa de opinión más potente que nos inventamos fue Operación Ciudad. Se producía todas las noches y yo era una de los tres conductores que tenía el espacio. Los otros dos entrevistadores eran Alonso Salazar, un periodista que conocía muy bien la ciudad, y Sergio Fajardo, un matemático que recién volvía a vivir en Medellín después de pasar años de profesor en una universidad norteamericana. Ambos llegarían a ser alcaldes de la ciudad por elección popular y Fajardo hoy, en el 2025, busca ser presidente de Colombia. El espacio era un debate con invitados sobre temas de ciudad y cada día uno de nosotros tres tenía la conducción del programa. Yo venía de una larguísima carrera de televisión pregrabada. Mis experiencias de directo desde algún lugar eran muy pocas. Por eso, Telemedellín fue un aprendizaje fascinante. Primero, era un canal local, mucho más cercano a la gente, a sus problemas, a sus expresiones culturales. Aprendí a conocer una ciudad en la que había vivido muy poco tiempo, menos que en Madrid o Bogotá, pero al fin y al cabo era la ciudad donde mi familia tenía arraigo desde hacía siglos. Y además, llegaba a un caso especial en Colombia: Medellín. Una ciudad donde la gente vibra con lo suyo, está empoderada, se preocupa y participa. Una ciudad con sentido de pertenencia. Comunicar, educar y generar debates en directo hace que la conversación con el público sea diferente. Primero que todo, hay reacciones inmediatas… estamos partiendo de la base de que los espacios de Telemedellín permitían la intervención de los espectadores. No sabíamos sobre la marcha cuántos espectadores nos estaban viendo y pasaron años antes de que la autoridad nacional de televisión permitiera medir el rating del nuevo canal porque no lo consideraban necesario. Conversábamos en directo con los ciudadanos y eso llevaba muchas veces a un diálogo fascinante sobre la ciudad y entre los barrios, pero además la gente podía verse en el canal. La radio ahora tenía un competidor para conversar en tiempo real: la televisión local. En Telemedellín viví otra experiencia inédita: empezamos a hablar como hablaban los que nos veían, sin filtro. Eso era un contraste total con lo que yo había vivido en TVE. Esto era más informal, más auténtico. Aquello era más previsible e incluso más acartonado, desde el punto de vista de la comunicación verbal. 122 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Yo me había atrevido en España a escribir crónicas y reportajes utilizando un lenguaje cotidiano e inesperado para un público acostumbrado a la corrección absoluta. En España, el espectador hablaba como quería, pero el periodista no. Pero un canal local en directo era distinto. Nos podíamos permitir un lenguaje más descomplicado porque además era el que nos permitía conectar con la gente de una. El lenguaje era una novedad para mí en términos de la comunicación, pero lo más potente era sentir lo que significaba para el espectador hablar y que lo escucharan hablar de lo suyo, de lo que le dolía, de lo que conocía. Los de Telemedellín fueron dos años escasos, de nuevos aprendizajes, de ensayo y error permanente, en los que inventábamos nuevas formas de impactar al público. En ese canal conocí a muchos profesionales que empezaban en la comunicación audiovisual y que hoy ya son expertos y, sobre todo, son grandes seres humanos. TELEVISIÓN DESDE LOS 125 MUNICIPIOS En el 2001 comenzaron nuevas administraciones locales y llegó a la Gobernación de Antioquia Guillermo Gaviria Correa, un ingeniero a quien yo no conocía. En Colombia todos los nombramientos en las gobernaciones se hacen en enero o febrero. Estábamos en abril y el único cargo por definir era la Gerencia del Canal regional público Teleantioquia. A diferencia de Telemedellín, el canal departamental llevaba varios años al aire y era el más antiguo de los canales regionales de Colombia. Una amiga que sabía de mi experiencia, entregó mi hoja de vida al gobernador y él me llamó para entrevistarme. El cargo no solo era ser gerente del canal en el sentido estricto de conseguir y manejar los recursos, sino ser diseñador de la programación y líder de un equipo. Si bien los canales de propiedad pública permiten hacer mucha más comunicación educativa que comercial, también se pueden prestar para ser utilizados políticamente por el gobernante de turno. Los siete años que permanecí a la cabeza del canal regional de Antioquia tuvimos tres gobernadores y ninguno, nunca, me ordenó hacer nada a favor de sus ambiciones políticas. Los tres gobernadores eran entusiastas de la comunicación directa con los ciudadanos y del poder que tenía el canal para educar en democracia. Esto era algo que Colombia necesitaba reforzar en medio de tanta violencia y para hacer realidad la Constitución de 1991. Teleantioquia fue mi primera escuela en pedagogía política: tratamos de hacer visibles todas las opiniones a través del debate abierto y en directo. El canal regional me enseñó toda la potencia que tiene un medio que la gente considera propio y fiel reflejo de su idiosincrasia. Pero no se trataba de alimentar per sé el regionalismo de los antioqueños, sino de tratar también de afrontar ciertos paradigmas negativos en la cultura regional como el clasismo, el racismo, el temor a la educación sexual... 123 En el canal de los antioqueños tuve que luchar con tres paradigmas: el canal lo veían solo los viejos porque los jóvenes no se sentaban a ver Teleantioquia ni por casualidad; la clase alta y media alta estaba poco interesada en el canal porque era muy popular y preferían los nacionales(todavía no había televisión por cable) y los noticieros públicos entregaban los espacios de noticias a concesionarios privados porque era“pecado” producir noticias desde lo público. Lo primero fue crear un noticiero propio y acordar reglas claras frente al gobernador para que Teleantioquia Noticias fuera un espacio periodístico independiente de la administración pública. El noticiero sigue al aire después de más de veinte años. Al mediodía se emitía Hora 13, un programa de noticias diario producido por un concesionario privado; y en la noche, el noticiero propio del canal. Teleantioquia era una extraña mezcla de producción pública y privada; ese fue otro aprendizaje para mí, que venía de un canal totalmente público. Entendí que lo público y lo privado pueden coexistir si hay una filosofía clara de canal al servicio de la gente y de la convivencia democrática, y no al servicio de los intereses políticos del gobernante de turno. En el 2001 estábamos en una región golpeada por diferentes violencias: narcotráfico, subversión y delitos comunes, especialmente secuestro. El gobernador Gaviria se empeñó en conversar con las FARC, guerrilla marxista, y llevarla a la paz después de décadas de lucha armada. Él había entablado contacto con el Centro Martin Luther King en Atlanta y estaba fascinado con la filosofía de la no violencia del líder afro. Con su ayuda se propuso negociar con la guerrilla más antigua del continente, en contra, incluso, de la opinión del presidente de la república, Álvaro Uribe Vélez. El 21 de abril del 2002, el Gobernador encabezó una marcha pacífica en apoyo al municipio de Caicedo, al noroccidente de Antioquia, porque estaba siendo muy golpeado por las FARC. Su intención era hacer contacto con un dirigente guerrillero al que llamaban“El Paisa”, que tenía azotado el territorio, y convencerlo para negociar un cese al fuego y empezar a dialogar. Más de mil personas acompañaron al gobernador en esa marcha y su asesor de paz, Gilberto Echeverry, lo hizo por obediencia porque no estaba de acuerdo. Gilberto creía en la necesidad de paz y reconciliación como su jefe, pero pensaba que era un riesgo que el gobernador buscara directamente a las FARC. Diez días antes habían sido secuestrados todos los diputados del Valle del Cauca y el clima en el país era de mucha tensión. Soy madre soltera y, a diferencia de muchos funcionarios de la administración de Gaviria, no fui a toda la marcha porque mi hija, que para entonces tenía doce años, me pidió que no fuera porque me secuestraban. Seguramente había escuchado esa palabra en la televisión. Solo hice los primeros kilómetros de la caminata con banderas blancas. Me devolví y me quedé con Manuela, pendiente de la radio para 124 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia saber cómo iban mis compañeros camino a Caicedo. A la altura del Puente del Vaho aparecieron dos guerrilleros de las FARC y pidieron al gobernador y al consejero de paz que los acompañaran porque“el Paisa” quería conversar con ellos. Pero Guillermo y Gilberto nunca volvieron: fueron engañados por las FARC y secuestrados. Murieron un año más tarde, el 5 de mayo, cuando el ejército intentó rescatarlos. Años después, ante la Comisión de la Verdad, en un ejercicio de justicia restaurativa, tres exdirigentes de las FARC y los dos guerrilleros que habían vigilado a los secuestrados en el cautiverio—y que probablemente habían disparado los tiros de gracia cuando llegó el ejército a rescatarlos— reconocieron, a puerta cerrada, ante miembros de las familias de Guillermo y Gilberto y unos pocos testigos entre los que yo estaba, que había sido un tremendo error secuestrar a dos líderes políticos que se habían acercado a las FARC para cerrar un ciclo de violencia y buscar la reconciliación. Durante el año que duró el secuestro, en el canal hicimos varios programas especiales. En los días inmediatos a la“retención”, abrimos el micrófono a los antioqueños en un espacio en directo para que pudieran expresar lo que sentían. Los ciudadanos de Antioquia estaban asustados y tenían rabia. Aquello fue como una catarsis. Repetíamos todo el tiempo la frase“los queremos vivos, libres y en paz”; en el borde inferior de la pantalla estampamos:“Los seguimos esperando” y, al lado, llevábamos la cuenta de los días de cautiverio. El canal lideró esta especie de vigilia pública de todo el departamento para pedir que los liberaran. Pero los perdimos para el tema de la paz, porque nunca regresaron. Eugenio Prieto Soto, un político liberal, sucedió a Gaviria en la gobernación y terminó el período iniciado por él. Con el apoyo de Prieto, comenzamos a producir televisión en directo, desde las regiones de Antioquia. El espacio emblemático del canal era Serenata, un programa de música popular andina, que había nacido con el canal y que todavía se emite en la noche del sábado. Con Prieto recibimos todo el apoyo para empezar a producirlo desde los pueblos. El espacio era posible porque los conjuntos musicales se presentaban gratis, a cambio de hacerse publicidad. Con Serenata llegamos incluso a hacer un programa en directo desde Nueva York. Fuimos hasta allí para acompañar a la colonia colombiana en esa ciudad. Para el equipo del programa, producir desde Manhattan fue una experiencia imborrable. Dije que el público joven era uno de los mayores retos del canal regional; por eso nos inventamos una franja de música rock a las cinco de la tarde. Nació Musinet y triunfó. Además de abrir un escenario a los grupos musicales para que se presentaran en directo, los jóvenes comenzaron a acercarse al canal. Gilmar Gómez, el presentador, fue clave en ese proceso. Por fin teníamos una ventana a la que se asomaban los menores de veinte años y por primera vez producíamos entretenimiento en directo para ellos. 125 Y también nos lanzamos a hacer el primer programa sobre educación sexual. Eso, en una región conservadora y profundamente católica, era un atrevimiento. Hoy, quince años después, el canal no ha dejado de tener un espacio pedagógico sobre sexualidad. Mi conclusión sobre la experiencia de comunicación en Teleantioquia es que la televisión que le habla a la gente de frente, en su propio idioma y la pone a reflexionar sobre todo aquello que los enorgullece pero también sobre todo aquello que no les permite avanzar como conjunto social, esa es la que vale la pena hacer. Los“paisas” como nos llaman a los de Antioquia somos emprendedores,“echados pa’ delante” y recursivos, impulsamos por mucho tiempo la producción industrial del país y creamos empresa, pero el hecho de crecer rodeados de montañas nos ha aislado y llevado a creer que somos los más… que no necesitamos a nadie. La realidad de los últimos cuarenta años nos ha obligado a agachar la cabeza y a reconocer. Pienso que el canal ha sido clave para ayudarles a los antioqueños a encontrarse con sus raíces, pero también a reflexionar sobre sus equivocaciones como sociedad. Mis siete años en Teleantioquia se completaron en el período de gobierno de Aníbal Gaviria, hermano de Guillermo, el mandatario asesinado. Es un innovador, más cercano al periodismo, que apoyó incondicionalmente la capacidad de educar y entretener que tenía el canal de los antioqueños. Antes de terminar su período, entregó los recursos para que el canal tuviera una sede como Dios manda. Del 2001 al 2008 fueron años de muchas discusiones con la Comisión Nacional de Televisión, ente regulador de los canales regionales y también el que adjudicaba los recursos públicos para su programación educativa. Los comisionados, en su mayoría, estaban acostumbrados a entregar los recursos de la televisión pública al canal nacional, pero logramos cambiar esa tendencia. Fueron años de un trabajo muy coordinado entre los seis sistemas de televisión pública de los territorios del país. Fundamos la Federación de Canales Regionales y trabajamos juntos. Teleantioquia fue, en resumen, un experimento de comunicación audiovisual en tiempo real, pero fue también una escuela de pedagogía ciudadana muy enriquecedora. Creo que, en los siete años que estuve al frente, comprobé que la clave del éxito de la teoría comunicativa del promotor y el receptor son los puntos en común que el mensaje tenga con este último. En Teleantioquia hacíamos grandes esfuerzos en la comunicación para ir más allá del regionalismo ramplón y ampliar el horizonte de un público rodeado de montañas. Aprendimos a leer los estudios de audiencia y encargamos evaluaciones de la programación para modificar lo que no funcionaba. Lo único que no pude poner en marcha fue la producción de dramatizados. LA EMPRESA PÚBLICA LÍDER EN COLOMBIA EPM es la empresa de servicios públicos de Medellín, que es una de las tres ciudades más importantes de Colombia. Es la única empresa en el país que ofrece los servicios 126 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia de energía, agua potable, saneamiento y distribución de gas natural; y en esa época también ofrecía el servicio de telecomunicaciones. Es un grupo de propiedad del Distrito de Medellín y el alcalde de la ciudad es presidente de la junta directiva. Es algo así como el buque insignia del país en el tema de los servicios públicos. En el 2025, el grupo EPM tiene cinco filiales nacionales y negocios de energía en Chile, El Salvador, Guatemala, México y Panamá. La gerencia de comunicación de EPM fue un nuevo aprendizaje. Por primera vez me iba a concentrar en la comunicación al interior de una organización. Pasé de dirigir una empresa pública de 300 personas a responder por los procesos de comunicación con más de 5.000 empleados y varias filiales en otros territorios nacionales. Más adelante, incluso, tendríamos que homologar el lenguaje con nuestro público interno en las filiales que fuimos adquiriendo en Panamá, Guatemala o Chile, por ejemplo. En EPM lo aprendí todo sobre la comunicación organizacional y entré en el mundo del gobierno corporativo. Tuve a mi favor una circunstancia clave porque Federico Restrepo, el gerente que me puso en el cargo, aceptó mi sugerencia de que el responsable de la comunicación asistiera con voz y voto al comité de gerencia, el órgano de Gobierno que reunía semanalmente a las cabezas de departamento para analizar la empresa y tomar decisiones. Y también aceptó que se nos permitiera estar presentes en las reuniones mensuales de la junta directiva. Esas eran premisas clave para para entender los por qués y poder acercarnos mucho más a ese interlocutor interno, en su mayoría ingenieros y técnicos, muchos de ellos trabajaban en zonas lejanas a Medellín. Pero además era la manera de conocer la información de primera mano y saber cómo se había llegado a la toma de decisiones. Nunca olvidaré que los primeros seis meses no abrí la boca en el Consejo de Gobierno: los jefes dominaban los temas y yo trataba de entenderlos… Ser parte de la toma de decisiones facilitó enormemente el rediseño y la innovación en la comunicación organizacional. No partíamos de cero, ni mucho menos. A través de lo que existía y de medios que fuimos creando, pudimos contribuir a mejorar el clima organizacional de una empresa con altísimo sentido de pertenencia, pero en la que a veces el voz a voz era la única manera de saber qué estaba pensando la alta dirección porque la información no fluía. Lo primero que hicimos fue crear un canal interno de televisión: Mi Canal . Instalamos pantallas planas en todas las sedes de Medellín y de Antioquia, creamos parrilla de contenidos y la produjimos con expertos en animaciones. Pusimos en marcha el canal y lo alimentábamos semanalmente. Salir en Mi Canal era una oportunidad y un orgullo para cualquier empleado. Prosperó también el proyecto de un estudiante de prácticas llamado“El voz pa’ vos”: pantallas rodantes en las que la gente grababa mensajes de saludos para los compañeros o planteaba preguntas para los directivos. Por el mismo medio recibía 127 las respuestas. También empezamos a producir dos boletines telefónicos, uno de Aguas y otro de Energía, que se leían por teléfono a los empleados que no estaban en el edificio central de la empresa en Medellín. Los boletines, desde una perspectiva editorial, eran como escribir para una sección de una revista especializada. En su afán de ser los más eficientes, los departamentos de EPM trabajaban como islas y en general solo se miraban a sí mismos. Ese fue el gran reto de la comunicación interna: generar interés en lo que otros lograban al interior de la organización y homologar lenguajes. Como parte de esa estrategia de tejer relaciones entre las áreas, se acordó unificar los correos de talento humano y de servicios generales en un correo unificado. Pero el desafío en EPM no era solo de comunicación interna. También en la externa había posibilidad de innovar. Retomamos el patrocinio y la dirección de Camino al barrio un espacio semanal de televisión en directo producido desde los barrios para compartir las iniciativas e inquietudes ciudadanas y, sobre todo, los logros del trabajo en comunidad. Creamos también Plan planeta, un espacio de ecología y cuidado del medio ambiente con media hora de emisión en Teleantioquia y en Telemedellín. Historias para contar eran microprogramas de cinco minutos que se emitían en canales regionales entre un programa y otro, los domingos en horario triple AAA. En la franja, los protagonistas eran personas de la comunidad y empleados de EPM que compartían sus experiencias en común y a favor de las comunidades y de los territorios de influencia. Hubo un ejercicio que habíamos empezado con Guillermo Gaviria en Teleantioquia y que el Gerente de EPM retomó: las transmisiones de las rendiciones de cuentas a la comunidad. Esta era una forma limpia de darle la cara al ciudadano y explicarle lo que se había hecho y hasta dónde se había cumplido con lo planeado. Ese fue otro lenguaje que perfeccioné en EPM: el de la planeación estratégica. Allá no se podía especular o dar un paso que no estuviera definido en la planeación anual. Si bien en Teleantioquia me había enfrentado por primera vez al lenguaje de la planificación, EPM fue como hacer un posgrado. La empresa insignia de los antioqueños me enseñó otros lenguajes y cómo homologar el mensaje con los distintos departamentos de comunicación de las filiales que fuimos adquiriendo en Colombia y en otros países de Latinoamérica. Nos convertimos en Grupo. Vivir la conversión de empresa local a nacional y después a multilatina fue una experiencia retadora. En Santander, los referentes culturales eran distintos a los de Antioquia y en Panamá, Guatemala o Chile, más todavía. Crecer como comunicadora con EPM fue una prueba y un privilegio, hasta el día de mi jubilación en noviembre de 2014. 128 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia LA PEDAGOGÍA PARA LA CONVIVENCIA PACÍFICA Tras un año en España, pasé varios meses dedicada a la producción de documentales que se emitían allí por canales de pago hasta que llegó la negociación del gobierno Santos con las FARC. En el Acuerdo firmado en la Habana en 2016, se creó el Sistema Integral de Paz, que comprende: la Comisión de la Verdad, encargada de investigar; la Justicia Especial para la Paz, responsable de juzgar y aplicar la justicia restaurativa; y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Esta vez tuve la oportunidad de trabajar, desde la pedagogía, por la verdad y la reconciliación de Colombia. Ser coordinadora de pedagogía de la Comisión de la Verdad fue internarme en el conocimiento del conflicto armado colombiano, sus protagonistas y sus entramados. Además de asistir a varios espacios de reconocimiento de responsabilidad de los responsables ante sus víctimas, la Comisión me permitió trabajar al lado de Francisco de Roux, un jesuita que ha luchado por la justicia social y en nombre de los derechos de los más pobres del país. Y no solo fue aprender de Pacho y apoyar su tarea, sino verme rodeada de mucha gente experta que conocía muy bien la historia reciente de Colombia y sus procesos sociales y políticos. En la Comisión, el aporte más importante que hicimos desde la pedagogía fue el trabajo con colegios, maestros e instituciones educativas públicas y privadas para ayudarlos a comprender el trabajo de la Comisión, la noción de justicia restaurativa y motivarlos para llevar al aula el conocimiento de lo que nos ha pasado como sociedad y lo que podemos hacer como ciudadanos y especialmente como jóvenes para que la violencia no se repita. Con la Comisión nació Generación V+(generación de verdad) un movimiento de jóvenes que se comprometieron a seguir trabajando para que en Colombia el conflicto no se siga replicando. Y conocí la metodología para trabajar los diálogos entre personas que piensan diferente. Jean Paul Lederach, un sociólogo norteamericano de la Universidad de Notre Dame vino a Colombia para enseñarnos su teoría de los diálogos improbables. Y ese es el legado de la Comisión por el que pienso seguir trabajando a mis 75 años: con jóvenes con posiciones políticas opuestas interesados en saber qué nos pasó como sociedad y por qué nos pasó, y qué podemos hacer juntos para que la violencia no siga siendo nuestro lenguaje cotidiano de país. Este es mi nuevo reto, promover diálogos entre quienes piensan diferente. Si miro hacia atrás, creo que mi recorrido por el periodismo, la comunicación y la pedagogía dejó algunas huellas. En la crónica para la televisión diaria no me ceñí a dar respuesta a los cinco interrogantes de la noticia, me atreví a escribir como hablo, a poner algo de sonoridad en los textos, eso hacía las notas mucho más cercanas y atractivas. En la entrevista en profundidad, aprendí que por más famoso que sea un 129 personaje, la manera más fácil de impactarlo es reconocer que es un ser humano como nosotros, preguntarle por sus dolores primero y luego hablar de sus errores o de sus triunfos. Primero hay que hacerlo sentir cómodo y luego, las preguntas difíciles. En la comunicación organizacional entendí que es necesario homologar el lenguaje de todas las áreas de la empresa y bajar la información a los niveles primarios con lenguaje cercano, simple y claro. Insistí en que para generar apropiación de la estrategia en la organización, había que concentrarse en muy pocas ideas y moverlas a través de diferentes formatos, siempre de forma certera pero sorprendente. Pero la televisión regional fue el escenario en el que logré entender a públicos diferentes. Trabajé todo el tiempo la idea de que el canal era de todos los antioqueños, no solo de los más viejos o de los de menos recursos. Promoví muchísimo informar desde todo el departamento: que la gente se viera y se sintiera a través de su canal. Rediseñamos la programación para atraer televidentes nuevos y conservamos lo que puede ser trascendental para una parte de la audiencia como la misa dominical, pero lanzamos un programa diario de música rock o un espació de educación sexual y pusimos en marcha el primer noticiero propio: demostramos que en la televisión pública es posible informar con rigor. Finalmente, en la Comisión de la Verdad, insistí en concentrarnos en público juvenil y maestros; aprendí que hacer pedagogía es ayudar a comprender por qué pasaron los hechos y por qué no pueden volver a repetirse. Los pusimos a pensar en la importancia de la verdad que reconoce el victimario y la que, por fin, conoce la víctima. Con la comunicación he podido interpretar la realidad de muchos escenarios difíciles, entender conflictos y seguir negociaciones de paz, ir al fondo de los asuntos y de personajes universales. Me quedó claro que la comunicación es una estrategia poderosa que hay que saber utilizar. 130 MI VIDA EN LA COMUNICACIÓN Por Maritza López de la Roche LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES Dedicado a Ligia Méndez, Elsa Calderón, la familia Charry y las Citurnas. Para mí los niños y las niñas son seres que siempre me asombran, porque encarnan maneras insólitas de pensar, hablar y actuar… y por lo tanto forman una especie de comarca aparte, marcada por la sorpresa y la creatividad, a las que me gusta asomarme, y a donde a menudo quiero entrar. Además, los niños y las niñas con frecuencia nos obligan a los adultos a cambiar de comportamiento urgentemente para responder a alguna inesperada acción como treparse a una ventana sin advertir el riesgo de caerse de un tercer piso, pegar un sticker en la puerta de mi alcoba con el mensaje de“Te quiero, tía” o explicarme lúcidamente su enigmático dibujo, cuyos garabatos yo no lograba entender. Estas situaciones imprevistas, aunque a veces incómodas, casi siempre tienen encanto, si nuestra sensibilidad las acepta. Así pues, se creería que tuve varios hijos y nuestra vivienda habría estado, día y noche, llena de pequeños y pequeñas saltarines. Pero solo tengo uno maravilloso, Juan Manuel. Convertí la afinidad con la infancia en mi interés por cómo se dan en la vida real los procesos de socialización y aprendizaje: primero en la familia y luego en las múltiples instituciones que la sociedad ha inventado para tales fines y a las que los niños y niñas entran hoy, a edades cada vez más tempranas 11 . Puedo afirmar, entonces, que mi investigación enfocada en la niñez no surgió de una agenda académica, sino de un deseo espontáneo de estar con los niños en el trabajo de campo. Tomé la decisión de elegir a las infancias como objeto de estudio porque me interesaban las condiciones sociales de diferentes grupos poblacionales infantiles en Colombia, el tema de los derechos y la calidad de educación que reciben, la curiosidad sobre sus aspiraciones, la preocupación sobre su desarrollo cognitivo y emocional, y la pregunta acerca de cómo la comunicación y la cultura en 11 El artículo usa el término“niños”, y ocasionalmente“niños y niñas”, pero reconozco y acojo los reclamos contemporáneos sobre definiciones no binarias de género. 131 las sociedades contemporáneas inciden en los aprendizajes y las vidas de los niños y niñas, especialmente de los más pobres. Fui invitada a escribir sobre mi trabajo en este libro dedicado a aportes de distintas mujeres al campo de la Comunicación en Colombia. Ignoro quiénes ocuparán las páginas aledañas, con toda certeza tienen grandes méritos y un trabajo posiblemente de mayores consecuencias sociales que el mío. Sin embargo, asentí y concebí esta como una oportunidad de que las infancias sean nombradas y tengan un espacio en este volumen, voces que deben expresarse en nuestra sociedad como grupo particular o cohorte de edad, en oposición a otras categorías que la sociología sobre el curso de la vida identifica y estudia. Asimismo, esta ha sido una ocasión grata para recordar a colegas y amistades cultivadas durante las labores compartidas, antes y ahora. Preparar el artículo me ha exigido releer textos míos. También he revisitado temas y autores que han analizado problemas afines a aquellos de los que me he ocupado. Además, he leído otros nuevos y he podido identificar asuntos que están en las agendas investigativas actualmente. Quizá este ejercicio de retrospectiva personal e intelectual pueda ser útil a quienes se interesan por los problemas de las infancias y lo que las define hoy. LAS INFANCIAS: VOCES Y SUJETOS DE LA INVESTIGACIÓN Hasta hace poco la infancia era considerada simplemente como un período de transición hacia la fase adulta. En los noventa surge la nueva sociología de la infancia, que la reconoce como una etapa con características diferenciadas; y a los niños, como un grupo etario particular, actores sociales que contribuyen a crear su mundo social y ejercen influencia en su propia socialización(Giddens& Sutton, 2018, p. 395). Existen antecedentes importantes en la antropología de comienzos del siglo XX, en los que los niños y las niñas aparecen como actores obligados de la escena etnográfica, por ejemplo Coming of Age in Samoa, de Margaret Mead(1929). Otros científicos como Ariés(1973), Qvorturp(1985), y Hendrik(1997) han estudiado de qué modo la noción de infancia moderna, separada del mundo adulto y en transición hacia él, es prefigurada por las representaciones y prácticas de la sociedad donde estas se constituyen; en dichos estudios, se trata del capitalismo industrial. Además de haberse puesto en cuestión la concepción del niño como un sujeto inacabado, definido primordialmente como un ser en proceso de llegar a adulto, también se ha sometido a crítica la noción de un desarrollo humano que responda a un patrón universal evolucionista. En oposición, se requiere abordar la infancia como una condición histórica y culturalmente constituida. Los niños se configuran como sujetos a través de su inserción en instituciones sociales(por ejemplo, la familia, la escuela, una comunidad étnica, determinada iglesia o adscripción profesional de sus 132 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia padres, la socialización política familiar en una organización específica, una entidad o club, etc.). Algunas de esas instituciones pueden incluso ser supranacionales, es el caso de los medios masivos de comunicación y de las redes sociales. Según Foucault(1988), las instituciones desempeñan un papel esencial en la construcción del individuo y su subjetividad. Es entonces clave abordar la cuestión de la agencia de los niños y las niñas; es decir, su capacidad de intervenir en el curso de la vida social y de contribuir a transformarla. El niño es a la vez“sujeto instituido y agente constituyente”(Jociles et al., 2011, p. 16). La investigación que asuma a los niños como interlocutores y participantes puede desentrañar las condiciones de actuación en las que ellos y ellas actúan en los contextos concretos de su vida. El analista debe dar voz y hacer visible la perspectiva de los menores, sin imponer su agenda o punto de vista, o un marco socio teórico que no permita tomar en cuenta la vida y cultura de los niños investigados(Christensen & James, 2010). El concepto de niño ha enfrentado cambiantes definiciones en términos de hasta qué cifra en años comprende, no solo gracias a los análisis de las ciencias sociales, sino también por los organismos internacionales, por las legislaciones de diferentes países y hasta por Disney y el mercado, que incluso etiquetaron como tweens a quienes tienen de nueve a doce años, en el espacio liminal entre la niñez y la adolescencia y son, de hecho, identificados como consumidores. Dicho término ha pasado a la consciencia pública y también al vocabulario académico, señala la investigadora noruega Ingvid Kvale Sørensen(2012). Comenta que en la posesión de Barack Obama, en 2009, algunos periodistas se refirieron a sus dos hijas como “tweens”. Respecto a las investigaciones y al trabajo empírico orientados por mí, han participado escolares desde los siete años hasta los doce. Y han sido separados en subgrupos(edad, etnia, género, clase, escolaridad, entre otros) para la interpretación de la información. Sobre las tipologías de edad, la investigadora citada recomienda indagar el punto de vista de los niños: cómo se perciben, cuáles representaciones tienen sobre su grupo etario y otros, cómo construyen significados y de qué maneras actúan en la vida cotidiana. En consecuencia, niños es una categoría que debe dividirse en varias más específicas. Actualmente, la investigación académica y las políticas públicas usan la genérica de “infancias”, en plural. No solamente las diversas identidades de género constituyen hoy un problema complejo a ser abordado, sino que además, hay que tomar en cuenta variables como clase social, etnicidad, historia familiar, escolarización, grupos de pares, ubicación rural o urbana y consumos culturales, incluidos los medios digitales. Y en el caso de Colombia, también lo que la periodista Tatiana Acevedo ha llamado“geografías de la infancia”, para aludir a condiciones especiales que afectan a territorios concretos como el Cauca, donde sigue aumentando el espantoso 133 reclutamiento de niños por grupos armados 12 . Toma como referente a la investigadora Cindi Katz, cuya etnografía Growing Up Global(2004) se basó en la“geografía cultural” y caracterizó cómo crecieron de maneras diferentes dos agrupaciones: niños campesinos en Sudán y niños de familias obreras en Nueva York, en el escenario macro de la globalización 13 . Quiero citar ahora a la argentina Carolina Duek, quien ha realizado investigación sobre infancias, medios y juegos, pues su método es afín al tipo de trabajo que he venido desarrollando a lo largo de los años, y lo sintetiza: Analizar prácticas culturales exige ubicarnos en un espacio en el que la significación de las prácticas se relaciona con trayectorias sociales, culturales y educativas en tensión con las condiciones materiales y simbólicas de vida (2012, p. 16). CONVERGENCIA COMUNICACIÓN-EDUCACIÓN Y DIÁLOGOS CON COLEGAS Cuando yo estaba completando los cursos de la Licenciatura en Literatura y Lengua Española en la Universidad del Cauca en Popayán, en los setenta, surgió una polémica pública debido a que los currículos universitarios de las licenciaturas, por nueva disposición del Ministerio de Educación, debían incorporar un componente que los estudiantes bautizamos como“la cachucha pedagógica”. Es decir, las carreras que formaban docentes tendrían que incluir asignaturas referidas a cómo enseñar,que hasta entonces no estaban contempladas en dichos planes de estudio. Sin embargo, yo alcancé a graduarme sin ese atributo del atuendo académico. Lo anterior me lleva a la maestría en Estudios de cine y televisión para la educación, que cursé en la Universidad de Londres gracias a una beca del Consejo Británico. Esta maestría me permitió tener como maestros a Robert Ferguson y David Buckingham, quienes a finales de los ochenta eran líderes de los estudios sobre medios de comunicación y educación en el mundo anglosajón. De hecho, David se convirtió unos años después en un gurú internacional de la literatura y las causas sociales relativas a medios e infancia. Tan pronto llegué a Londres, el Instituto de Educación me informó que“no podía andar por el mundo sin un aval educativo en mi formación previa”, y por lo tanto debía presentar un examen escrito referido al campo educativo. Tuve que devorarme en un tiempo récord unos libros decretados por algún comité o profesor, y me tocó 12 Columna de opinión en El Espectador , 17 de agosto de 2025, basada en el reporte del periodista Steven Grattan para AP. 13 Profesora de The City University of New York. 134 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia estudiar temas como teoría del currículo, que yo ni siquiera sabía que existía. La noticia me causó sorpresa, pero arremetí la tarea inmediata y asiduamente, leyendo y tomando notas encerrada en una pequeñísima habitación en el centro de Londres, de la que una noche tuve que salir corriendo, por causa de un incendio en el hotel. Cuento esto porque la maestría en la Universidad de Londres marcó mi entrada formal a estudiar problemas educativos, algunos de los que yo había identificado y vivido en la práctica, ya que, gracias a la escasez de docentes de inglés en el país de la época, enseñé esta asignatura por varios años en dos colegios de bachillerato en Popayán, a la vez que cursaba mis estudios universitarios. Por vía del inglés también llegué a los textos de Virginia Nightingale(1996, 2011), investigadora australiana sobre las audiencias, con quien tuve la interesante ocasión de reunirme en Sydney. Fue tan generosa que me adelantó, impresos, dos artículos suyos que iban a ser publicados en libros próximos a salir. Vuelvo al territorio de América Latina para hacer ahora una retrospectiva: evoco a Mario Kaplún, un gran precursor de la convergencia entre la comunicación y la educación, desde el Uruguay. La educación para los medios fue estimulada en todo el continente por Guillermo Orozco desde México y Valerio Fuenzalida, María Elena Hermosilla y el grupo CENECA, desde Chile. En Argentina, fueron los y las colegas de la Universidad de La Plata Jorge Huergo, María Belén Fernández y Florencia Saintout con quienes intercambiamos teorías y prácticas. También conocí las publicaciones de Roxana Morduchowicz. Por Brasil, las interlocutoras fueron Nilda Jacks, Ana Carolina Escosteguy y Tânia Porto. Después de la maestría en Inglaterra, llegué a trabajar a la Universidad Tecnológica de Pereira, entidad estatal donde fundamos el primer programa de posgrado en Comunicación que hubo en Colombia, con la participación del maestro Jesús Martín-Barbero como docente, a finales de los ochenta. Ligia Méndez fue la colega y amiga entrañable que preparó todas las condiciones institucionales para que esto fuera posible. En los noventa, entré como profesora a la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle. A mitad de esta década, el proyecto Comunicación para la infancia, desarrollado por el Ministerio de Comunicaciones de Colombia, dirigido sucesivamente por María Emma Restrepo, Sara Franky y Diana Díaz, me vinculó con la comunicación y la educación, ya no como debates abstractos, sino en la vida real. Dicho programa operaba con un pequeño equipo de talentosas jóvenes, entre ellas, Aura Patricia Orozco y Mónica Castaño. En diez zonas del país, Elsa Alvarado y yo desarrollamos una labor de formación docente, en el marco de la agenda del momento en América Latina: la educación para los medios. El libro de actividades pedagógicas que denominamos Los niños cuentan(1996), y que acompañó el proceso, lo escribimos Griselda Gómez(capítulos de prensa y diseño gráfico) y yo (sonido/radio y TV). 135 Como parte de la agenda de Comunicación para la infancia, diseñé la investigación publicada en el libro Los niños como audiencias(2000). La asesoró el maestro Jesús Martín-Barbero. El estudio analizó las relaciones de los niños con los medios de comunicación impresos, sonoros y audiovisuales. El propósito del trabajo consistió en explorar las imágenes de familia, ciudad, país y mundo construidas por los niños y las niñas de grupos socioculturalmente diferenciados, y de qué maneras los medios de comunicación intervinieron en la conformación de su imaginario. Se abordaron reflexiones sobre clase, etnia, género, lo local y lo global, a través del examen de los medios disponibles para los menores en el hogar, y de sus preferencias hacia la lectoescritura, el consumo audiovisual o el uso de otras tecnologías. Con una estrategia comparativa, la investigación consultó a estudiantes de ocho a diez años de edad, de dos zonas urbanas y dos rurales. En las ciudades se configuraron grupos de acuerdo con los sectores socioeconómicos bajo, medio y alto. El trabajo empírico fue desarrollado en Cali, Pereira, y los poblados de Zaragoza en el Departamento del Valle y Pueblo Nuevo en el del Cauca. En estos dos últimos, los escolares pertenecían a una comunidad afrodescendiente rural cerca de Buenaventura y a otra del pueblo originario nasa. Ligia Méndez, Martha Corrales, Jaime Londoño y Amanda Rueda integraron el equipo de investigación. El trabajo cuantitativo incluyó dos encuestas: la primera consultó 1.015 niños en cinco ciudades. Buscó reunir elementos contextualizadores sobre cómo son sus relaciones con los medios: el lugar que ocupan estos en su tiempo libre; hábitos de consumo de la televisión, la radio, la prensa y las revistas, el cine y el video, y las preferencias de unas industrias culturales sobre otras. La segunda encuesta relacionó los procesos de comunicación masiva con el campo educativo. El cuestionario fue respondido por sesenta educadores de planteles públicos de varias zonas del país. Exploramos sus relaciones con los diferentes medios de comunicación e investigamos si tales hábitos influenciaban su conocimiento del alumnado y sus formas de enseñar. Stella Valencia y Alexander Montoya escribieron el capítulo correspondiente. Con Stella, colega univalluna y amiga, hemos mantenido un diálogo recurrente, a lo largo de los años, sobre el campo educativo. El estudio Los niños como audiencias incorporó teorías y métodos de investigadores tanto latinoamericanos como europeos, inscritos en tradiciones cualitativas de trabajo empírico sobre recepción de medios. Se situó dentro de lo que el investigador mexicano ya citado, Guillermo Orozco, denominó investigación crítica de audiencias, y se nutrió de la reflexión elaborada por él y difundida en América Latina. También cité ya a Valerio Fuenzalida, chileno, quien ha hecho aportes importantes para la comprensión de los públicos infantiles. En la investigación colombiana tomé como referente el trabajo de Sonia Muñoz sobre el consumo cultural, y específicamente su análisis de este en Cali. Entre los latinoamericanos, nombro también a Leonel Barrios(Venezuela), María Teresa Quiroz, Rosa María Alfaro y Sandro Macassi(Perú) y 136 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Tania Porto(Brasil). Entre los europeos, los consultados fueron principalmente David Morley, Roger Silverstone y Klaus Bruhn Jensen. En el prólogo del libro, escrito por Martín-Barbero, él resaltó la cualidad de una investigación que rompía con la satanización de la televisión y que, además, no se dedicó a hacer análisis de contenidos textuales. En contraste, señaló que“… caracterizar a los niños como audiencias significa asumirlos a la vez como consumidores y como ciudadanos, como sujetos que dedican muchas horas a ver programas de televisión, y como actores sociales que elaboran con ellos representaciones de sí mismos y sobre los demás”(2000, p. 15). Destacó el trabajo empírico que incluyó la etnografía, la discusión en grupo, las encuestas, los dibujos, los diferentes tipos de relatos y escenificaciones. En cuanto al para qué de la investigación, Martín-Barbero expresó el reclamo de seguir desarrollando estudios que respondan a las necesidades de los educadores, de los creadores de programas y de las políticas públicas. Interpeló a los ministerios de Educación, de Cultura y de Comunicaciones(sus nombres en ese momento), y a la entonces existente Comisión Nacional de Televisión, alentándolos a seguir haciendo alianzas con las universidades, para desarrollar una agenda investigativa socialmente relevante 14 . La recomendación de Martín-Barbero pareció ser atendida por un breve período, pues en los años siguientes la Comisión Nacional de Televisión(CNTV) abrió convocatorias públicas, bajo una iniciativa de corta vida, el Programa de investigaciones académicas. Gracias a ello, preparamos, en la Universidad del Valle y con el equipo integrado por María Clara López, Liliana Arboleda, Katherine Muñoz, Cristina Echeverry y Jhoan García, un set de cinco libros digitales, Noticias y chocolates. Saberes y sabores con los niños y las niñas(2008), que iban a ser impresos y supuestamente difundidos en el sistema público de educación. Entregamos incluso el prototipo en tres dimensiones, con un bellísimo concepto visual creado por el joven diseñador caleño Alexander Hincapié. Los ejemplares digitales estuvieron colgados en la página web de la CNTV hasta la extinción de la entidad en 2012, en el gobierno Santos. En realidad, eran textos teórico-prácticos para ser usados en contextos de aprendizaje enfocados en la televisión. El nombre fue elegido porque, durante los talleres en los que se prepararon las actividades y contenidos, siempre les llevábamos chocolates a los niños y niñas participantes. Este colosal trabajo fue prácticamente inservible, quizá escasamente lo conocieron quienes consultaron el portal web de la Comisión en esa época. Dentro del mismo programa de la CNTV, los colegas de la Universidad del Valle Rocío Gómez y Julián González orientaron un equipo de investigación que logró publicar Nuestra casa, nuestras pantallas. Manual de convivencia con las pantallas audiovisuales(2004), 14 El prólogo de J. Martín-Barbero a Los niños como audiencias (2000) fue reproducido después como parte del libro suyo Oficio de cartógrafo. Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura (2002) Fondo de Cultura Económica, pp.405-413. 137 trabajo concebido y realizado con la gran creatividad que siempre ha caracterizado sus labores investigativas y docentes. Se enfocó en los roles de los adultos“cuidadores” frente a los hábitos y aprendizajes de los niños y niñas televidentes. A la CNTV la reemplazó la Autoridad Nacional de Televisión hasta que esta también fue liquidada en 2019, en el gobierno Duque. Este acto marcó una década que había empezado en 2009, cuando Uribe le cambió el nombre al Ministerio de Comunicaciones por Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, con lo que redefinió hasta hoy la estructura y funciones de los organismos estatales de telecomunicaciones; acto claramente influenciado por la seducción y la apuesta acrítica por los dispositivos tecnológicos. A pesar de esta metamorfosis, durante los gobiernos Santos y bajo el liderazgo de Germán Franco al frente de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, se emprendieron nuevos proyectos que se tomaron la TV en serio. En 2010 fue publicado un libro que presentó a De ocho a diez(Jaramillo et al., 2010) como“proyecto de televisión infantil cultural”. Incluyó investigación y producción audiovisual muy interesantes. También en el marco de la misma entidad y agenda citadas, Adriana Rodríguez(2012) hizo investigación sobre la televisión enfocándose en los niños menores de tres años, grupo etario sin antecedentes de estudios en Colombia hasta entonces. Lo más importante que quiero resaltar aquí del prólogo del año 2000 a Los niños como audiencias es la exhortación de Martín-Barbero a“abrir la televisión pública a una investigación y experimentación estética y pedagógica que ponga en juego, que active la propia creatividad narrativa y analítica de los niños”(López de la Roche et al., 2000, p. 16), lo cual un cuarto de siglo después sigue estando vigente. En esta parte de mi reflexión también es relevante nombrar otras dos iniciativas de la década del 2000. La primera, la de Carlos Alberto Vélez y Omar Rincón. Con el respaldo del Convenio Andrés Bello y de la Fundación Antonio Restrepo Barco publicaron un estudio titulado Televisión infantil: Voces de los niños y de la industria televisiva(2002), que incluyó un análisis de la investigación existente entre 1980 y 1999, de la programación, de lo que los niños veían y opinaban; también abordó el tema de los derechos comunicativos. Hubo otros estudios y publicaciones sobre infancias y TV en la década del 2000 al 2010 en Colombia, pero no los cito porque este no es un ejercicio de revisión bibliográfica, sino un pequeño reconocimiento a las personas y grupos con los que compartimos de cerca propósitos y tareas. La segunda iniciativa que quiero destacar fue la preparación y escritura del documento Compromiso Nacional de Televisión de Calidad para la Infancia en Colombia, en el que trabajé con Patricia Téllez, gracias al proyecto de carácter público-privado liderado por Patricia Castaño y Adelaida Trujillo, y presentado formalmente al gobierno Uribe en 2005. Ambas colegas y amigas afectuosamente llamadas“las Citurnas” también impulsaron por diez años(del 2000 al 2010) la realización en Colombia de las 138 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia conferencias mundiales sobre televisión infantil y la participación colombiana en eventos sobre el tema realizados en distintos países. Hablaré ahora sobre un pedazo de mi recorrido geográfico, vital y profesional: la migración temporal al Brasil con mi hijo, que aún estaba en la primaria, para cursar el doctorado en Ciencias Sociales en la Universidade Estadual de Campinas. Me tomó varios años realizar dos investigaciones que nutrieron la tesis orientada por Renato Ortiz, Audiências infantis, capital escolar, mídia e representações sociais(2012). Fue una labor intermitente entre trabajo empírico y bastante reclusión solitaria analizando la información recogida, leyendo y escribiendo. La cuestión examinada de fondo fue el papel de los medios en la distribución del conocimiento social y en la socialización política de los niños y niñas. El estudio, por una parte, se nutrió de teorías sociológicas clásicas(Durkheim, Weber, Tarde, Halbwachs) para analizar las relaciones entre los sujetos, los medios y los procesos de construcción de la realidad. Por otro, incorporó la reflexión de cientistas sociales del siglo XX, sobre la convergencia entre los medios y el conocimiento. El objeto empírico fueron niños de educación básica primaria en Colombia con posiciones sociales y capitales escolares diferenciados, sometidos al análisis de Bourdieu sobre la correlación entre el lugar del sujeto en la estructura social, la educación y el gusto, en este caso referido a sus elecciones de programas en los medios de comunicación. La fase 1 del trabajo de campo(2004 y 2005) evaluó el capital escolar de seis grupos de niños y niñas(de ocho a diez años) y describió sus consumos de medios. Participaron niños de Bogotá y Cali; en esta última, fueron escogidos escolares afrocolombianos, ya que es la ciudad con mayor población afrodescendiente en Colombia. Los niños rurales pertenecían al pueblo indígena Misak en Guambía, departamento del Cauca, y al pequeño poblado de afrodescendientes cerca del litoral Pacífico, llamado Zaragoza, ya mencionado. El trabajo exploró las representaciones sociales construidas por los niños sobre la guerra, los desplazados internos y los gobernantes. Durante la fase 2(2007 y 2008), se estudiaron las relaciones de tres grupos de sectores populares con los noticieros de TV(divididos por edades de siete a nueve y de diez a doce). Fueron consultados los conocimientos que tenían sobre personajes públicos y temas que aparecieron frecuentemente en los medios de comunicación. Los participantes rurales fueron niños del pueblo indígena misak; y los urbanos de Bogotá y Puerto Tejada, un municipio del suroccidente del país, asentamiento de antiguos esclavos. La investigación evidenció que, tras la aparente homogeneidad de los consumos de programas de la cultura internacional popular 15 , tanto esos consumos como los procesos de producción de significados por los niños eran diferentes en cada grupo, como resultado de la mediación ejercida por los capitales escolares y culturales desiguales. De la misma forma, las características de la escolarización, las identidades (asociadas a etnia y género) y la localización(urbana o rural) afectan las lecturas de la 15 Categoría acuñada por Renato Ortiz(1994). 139 realidad. La investigación reveló también que la televisión y otros medios no tienen eficacia por sí solos; requieren procesos de intercambio lingüístico para ejercer su influencia en la percepción de la realidad o en la construcción de conocimientos por los niños y las niñas. SALIR DE LOS LÍMITES DE LAS T ECNOLOGÍAS HACIA LAS ARTES Tras completar el doctorado, empecé un período de labores académico-administrativas dentro de la Universidad del Valle; entre ellas, la decanatura de la Facultad de Artes Integradas(FAI); lo que fue estimulante, pues me permitió conocer mejor el trabajo del profesorado en los diversos programas académicos. Además del de Comunicación Social y Periodismo, al que yo pertenecí, la FAI está integrada por Arquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Música, Artes Visuales y Estética, Artes Escénicas y Danza. Como consecuencia de tal inmersión, pero también por seguir siendo fan y público de las artes desde mi niñez, en ese escenario multidisciplinar empecé a ver a los niños y niñas a través de sus variadas actividades cotidianas y sus distintos tipos de aprendizaje; y a considerar la posibilidad de explorar sus acciones en una labor analítica que permitiera no solo investigar sus relaciones con los medios de comunicación, sino proponer actividades pedagógicas que cultivasen el juego, el placer y las labores prácticas en los preescolares y colegios, asumiendo como lo más importante convertir al cuerpo, y a la consciencia corpórea, en la fuerza principal que estimula los procesos sensoriales y también los cognitivos. Esto equivale a situar en la vida escolar la“experiencia estética” de John Dewey(1934) y la“estética cotidiana” de Katya Mandoki(1994). Es decir, abrirle campo a la vivencia de los sentidos, del goce y la creatividad en la vida escolar ordinaria, la de todos los días. Como complemento, consideré útil asumir el oficio de los y las comunicadores sociales dentro del conjunto amplio y heterogéneo de prácticas denominadas artes, condición que de hecho, la misma ubicación de la carrera en la FAI respaldaba. En consecuencia, en 2016 empecé el proyecto de investigación y extensión que hasta la fecha oriento y coordino, tras mi jubilación de la Universidad del Valle. Se fundamenta en el concepto de formación estética y tiene como raíces un conjunto interdisciplinar de prácticas artísticas y medios de comunicación. Marcó un cambio en mis intereses vitales e investigativos, porque me distancié de los análisis de las infancias en su rol como usuarias o participantes en distintos sistemas de medios de comunicación, para explorar esta pregunta: ¿Cómo formar a las nuevas generaciones en condiciones pedagógicas y escolares que cultiven no solo sus capacidades cognitivas, sino también las expresivas, estimulando su sensibilidad y creatividad, con el ideal del desarrollo humano? La formación estética empieza por estimular las capacidades creativas, comunicativas y lúdicas de los y las docentes en ejercicio—de cualquier asignatura académica— y motivarlos a integrar el cuerpo, la consciencia corporal, la sensibilidad y las habilidades 140 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia expresivas a su trabajo pedagógico cotidiano. Un equipo de artistas interdisciplinares nutre las aptitudes de los docentes, su confianza y agencia, para alentarlos a explorar o recuperar su potencial creativo. Los empoderan para que logren activar o afianzar sus propios talentos. El propósito final es que los docentes también estimulen a los niños, niñas y adolescentes, quienes son su alumnado, a desarrollar o fortalecer aptitudes semejantes. He liderado tanto la sustentación teórica como el trabajo empírico, gracias a la experiencia y asesoría de artistas e investigadores, con quienes se ha cohesionado un grupo creativo y muy dedicado. Algunos profesores de la Facultad de Artes Integradas de Univalle han contribuido al proceso de formación estética con sus talentos como artistas asesores o formadores: Jorge Reyes, del Departamento de Artes Visuales y Estética, desde el comienzo en 2016 ha aportado elementos conceptuales claves para su definición y desarrollo. Además, han participado los profesores Carolina Romero de la Escuela de Música; Marleyda Soto, Armando Collazos, Francisco Castillo y Rodrigo Vélez del Departamento de Artes Escénicas; e Hilda Graciela Ortiz, de la Escuela de Arquitectura. En el equipo de formadores también han estado desde 2016 Rosse Marie Wallis, graduada en Incolballet, y licenciada en Arte Dramático, y Luis Fernando Castro, licenciado en Música. Así mismo, estudiantes y egresados de la FAI, de los programas de Música(Caterine Sánchez, Melissa García), Arte Dramático(Jaime Castaño) y Comunicación Social(María Eugenia Muñoz, Diana Mildred Rodríguez, Laura Gómez, Johan Zúñiga, Juan Camilo Rodríguez y Julián Palacios), han venido colaborando activamente, en calidad de formadores y también como auxiliares de investigación o monitores. Los participantes en la formación estética, entre 2016 y 2024, han sido docentes y estudiantes de los colegios adscritos a la caja de compensación del Valle del Cauca, COMFANDI. A estos planteles concurren hijos de familias de ingresos medios y bajos. En reuniones y almuerzos en 2013, nos sentamos Jesús Martín-Barbero, Armando Garrido, entonces director de COMFANDI, y yo para dialogar sobre cómo darle forma y realidad a este proyecto. Tomé atenta nota de todas las sugerencias de Jesús, y aún me conmueve su generosidad al haberle dado tiempo e ideas a esta iniciativa. Claro está que uno de sus intereses fundamentales fue siempre el campo educativo. A continuación, tengo que subrayar que en esta fase—de medios de comunicación fusionados entre las artes— llegaron a mi trabajo los adolescentes. Aunque las artes y las tecnologías de la comunicación o TIC son prácticas que constituyen la formación estética, esta consiste en alentar el potencial creativo y expresivo de los niños y adolescentes, no en capacitarlos para llegar a ser artistas aficionados o profesionales. Por ello hace falta enfatizar aquí que es el desarrollo humano el propósito fundamental de la formación estética: el estímulo de cualquier rasgo creativo del escolar, de su autoestima, de sus capacidades socioemocionales y cognitivas. El proceso se distancia de la experticia técnica de las artes como disciplinas. En contraste, promueve la 141 experiencia estética, en el sentido de Dewey, dentro del mundo escolar: se fortalece el potencial de expresión corporal, creatividad y goce que tienen tanto los y las docentes como los y las estudiantes 16 . En las actividades pedagógicas se involucra a todo el alumnado de un salón de clase, pues se busca el cumplimiento de sus derechos culturales y y el reconocimiento de la diversidad cultural que se expresa en cada institución educativa. La presencia de artistas en los planteles es esencial porque la formación estética se organiza sobre un triángulo configurado por artistas, docentes y estudiantes. Esta figura, como estructura que sustenta el proceso, ha sido acuñada por el filósofo de las artes francés Alain Kerlan(2015a, 2015b), cuyo trabajo teórico y empírico en Lyon y Montpellier ha nutrido lo que hacemos aquí en Cali, y con quien en la fase de la pandemia mundial realizamos videoconferencias y diálogos. De manera similar, la formación estética se ha enriquecido con los aportes de Marelize van Heerden(2019), artista de la música y la danza, investigadora y pedagoga, quien junto con Sharon Rother hace parte del grupo de profesoras que en la Universidad Nelson Mandela de Sudáfrica han creado un programa de posgrado para capacitar en el trabajo pedagógico con las artes a docentes en ejercicio que no han tenido formación artística previa. Marelize nos visitó en noviembre de 2023 y realizó talleres y conferencias tanto con los docentes de COMFANDI, como en la Universidad del Valle 17 . Para completar la presentación de mi trabajo actual, también quiero mencionar aquí que está orgánicamente vinculado a un proceso de investigación permanente. Existe una agenda presentada en mi libro Formación estética de pies a cabeza, publicado por el Programa Editorial de la Universidad del Valle en 2021 18 . Como resultado de las labores empírica e investigativa desarrolladas, hay artículos publicados, ponencias en congresos nacionales e internacionales y registros escritos del trabajo de campo. En esta fase de la formación estética me he reencontrado con el artista Alejandro Jaramillo, actualmente profesor en las universidades Nacional y Pedagógica en Bogotá, quien también se había desempeñado antes en el campo de la TV infantil, tanto en investigación como en asesoría a la producción. Así mismo, he tenido interlocución con Clarisa Ruiz, escritora y gestora de políticas e iniciativas culturales; con Rolf Abderhalden, uno de los lúcidos talentos de Mapa Teatro y con Álvaro Restrepo, coreógrafo y director del Colegio del Cuerpo en Cartagena. Para finalizar, quiero decir que gracias a que mi hijo tomó la decisión de hacer una maestría en Buenos Aires he viajado varias veces a Argentina. Entonces tuve la oportunidad de conocer allí a Carolina Duek, investigadora y autora de El juego y los medios. Autitos, 16 La categoría de desarrollo humano es analizada por el filósofo Meyer-Bisch, P: y Bidault, M.(2014), como fundamento de la política cultural. 17 Uno de los artículos publicados por Marelize aparece en las referencias finales, con el apellido de soltera, Marx. 18 Capítulo 12, pp.195-209. 142 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia muñecas, televisión y consolas. A través de su trabajo he vuelto la atención a los avances mediático-digitales. También me he encontrado en Buenos Aires con Elena Santa Cruz(2019), artista y pedagoga, mágica en la teoría y en la práctica. Se le sale la creatividad por los poros y nos enseña sobre los objetos lúdicos y la ternura, con los que podemos animar nuestra tarea de enseñar. ¿RECONOCEMOS LAS EMOCIONES ? Puesto que la reconfiguración de mis intereses intelectuales y vitales, que incluyen qué problemas analizar y sobre cuáles intervenir, me volvió a situar, en carne y hueso, en los colegios, dedicaré la parte final al campo educativo. No sin antes rememorar que desde temprana edad los roles de maestros enseñantes y niños aprendices me atrajo en la vida real y lo teatralizábamos en los juegos infantiles. Confirmo, entonces, que durante mi propia infancia tuve curiosidad por los escenarios de aprendizaje de las nuevas generaciones. Esto, a pesar de que solo muchos años más tarde acometiera la labor de estudiar lo que la literatura educativa estaba debatiendo y publicando. Resalto que la educación siempre ha sido para mí un ámbito que mezcla encanto y desafío. Es oportuno sustentar que la literatura educativa actual está dándole bastante importancia al papel y la eficacia que tienen las emociones y la afectividad en los procesos de enseñanza y aprendizaje.“Somos, por encima de todo, seres emocionales que, en ocasiones, piensan”, ha dicho Brené Brown, la investigadora y autora norteamericana cuyas conferencias están en varias plataformas web. Ella se dedica al análisis de las emociones. Describe la conexión como la energía que existe entre la gente, cuando los seres humanos se sienten vistos, oídos y valorados; cuando pueden dar y recibir sin juicios; y cuando obtienen apoyo y fuerza de la relación. En contraste, la desconexión es percibida como rechazo social, exclusión o aislamiento. Las anteriores ideas pueden, perfectamente, ser analizadas poniendo bajo la lupa al salón de clase y a las relaciones interpersonales que se gestan allí. Haberme planteado, para este texto, la pregunta de por qué me interesé en las infancias me obliga a abordar el tema de la sensibilidad y las emociones. Aunque en el pasado, cuando los y las docentes enseñábamos, siempre tuvimos la preocupación por el estado emocional del alumnado, y algunas corrientes pedagógicas han tomado esto en cuenta, tan solo recientemente la relación entre aprendizaje y afectividad se ha empezado a asumir como un problema teórico e investigativo en el centro de la agenda, y además de gran incidencia en los llamados resultados educativos. Lo abordamos hoy sociólogos, antropólogos, filósofos, pedagogos, artistas y docentes en ejercicio. La renovación pedagógica actual no funda su éxito en los aparatos tecnológicos, sino en el cultivo de relaciones interpersonales de empatía y afecto. Los investigadores educativos invitan a personalizar las interacciones entre profesor y alumnos; es decir, a reconocer a cada uno en su individualidad, a través de construir un vínculo, con un 143 trato afectuoso, requisito imprescindible para el desarrollo cognitivo. Si el docente no logra acercarse emocionalmente a sus alumnos, los deshumaniza. Richard Davidson (2017), neuropsicólogo, afirma que estimular la ternura en niños y adolescentes mejora sus resultados académicos, su bienestar emocional y su salud. El clima afectivo en el aula tiene mucho que ver con la posibilidad real de motivar al alumnado a desarrollar el trabajo escolar. El estrés y la ansiedad frecuentemente inhiben el aprendizaje. Pensemos en las clases de matemáticas, o de inglés, que son aquí en Colombia terribles“cocos” para muchos niños. En contraste, el docente debe estimular a cada estudiante para que crea en su capacidad de aprender y mejorar, con su esfuerzo. Promover las formas de relación humana aquí aludidas no equivale a fórmulas generalizadas. Hay que construir relaciones continuadas en el tiempo, un factor problemático que la mayoría de los sistemas educativos planifican y miden excesivamente, pues se basan en patrones de eficiencia y resultados. Esto hace parte del control higiénico del aprendizaje:—horarios, asignaturas, tareas, exámenes—, sobre lo que escribe la investigadora española Diana de Horna; y las calificaciones como medida del supuesto éxito académico. Si reconocemos la asociación entre amor y desarrollo cerebral, dice ella, estamos obligados a preguntarnos cómo tendrían que ser las relaciones humanas que practicamos, dentro de las instituciones educativas, para favorecer la actividad mental—y también social— que es el aprendizaje(de Horna, 2018). Asimismo, Nel Noddings(2003) ha aplicado la ética del cuidado a la educación. Sustenta que las escuelas no deben entenderse como dispensadores de información, sino como lugares donde se tejen relaciones empáticas y motivadoras, esenciales para que el aprendizaje florezca. Durante mi docencia en la Universidad del Valle, el proyecto de Psicología cultural, orientado por María Cristina Tenorio, fue una influencia que favoreció mi consideración de las implicaciones emocionales de los procesos de enseñanza y aprendizaje; y además, me permitió conocer las dificultades que el ingreso a la universidad conllevaba en términos de lo que se llama rendimiento escolar, para los estudiantes con bajo capital cultural, mayoritariamente de pueblos originarios y de comunidades afrodescendientes, así como también de sectores populares urbanos. LEY 2503 DE 2025 19 Con el propósito de fortalecer la formación integral desde las aulas, en Colombia se estableció la obligatoriedad de impartir la cátedra de educación emocional desde el preescolar hasta el grado once en todas las instituciones educativas. Esta iniciativa busca complementar el desarrollo cognitivo con competencias como la conciencia emocional, la autonomía, y el bienestar personal y social. La cátedra tendrá un carácter 19 https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=261856 144 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia a la vez preventivo y formativo para promover en los estudiantes el conocimiento de sí mismos, la regulación emocional, el manejo de conflictos, la toma de decisiones y la prevención de conductas de riesgo. Además, se reforzarán rutas de atención psicosocial y procesos de recuperación emocional. La implementación será liderada por el Ministerio de Educación y se articulará con los proyectos educativos institucionales (PEI) de los colegios públicos y privados. La norma contempla la capacitación de docentes, cuidadores y orientadores, así como la posibilidad de que las instituciones de educación superior incluyan la cátedra en sus programas formativos. Esta ley debe implicar acciones inmediatas a corto y largo plazo, en todos los niveles educativos. Muchos adolescentes confían hoy en chatbots de inteligencia artificial y les plantean consultas en momentos de tristeza o ansiedad, a falta de otras opciones. Tales pseudoterapeutas a gran escala los ponen en riesgo, pues también responden a preguntas sobre venenos, armas de fuego y suicidios. Habrá que regularlos y moldearlos. Los educadores humanos no podemos dejar el bienestar emocional de miles de menores solo a la tecnología 20 . ALGUNAS PRECISIONES SOBRE EL ABORDAJE DE LA EDUCACIÓN La inserción de la formación estética en los currículos y pedagogías tiene como uno de sus propósitos mejorar la educación pública en Colombia, cuya deficiente calidad ha sido documentada por el libro La quinta puerta. De cómo la educación en Colombia agudiza las desigualdades en lugar de remediarlas(Cárdenas et al., 2021). A su vez, el periódico El Tiempo dedicó una página a los temas de deserción y repitencia, en su edición del 16 de febrero de 2025, para la que se basó en los datos del Sistema Nacional de Información de Educación Básica, Sineb. La cifra de niños, niñas y jóvenes en edad escolar que están por fuera del sistema educativo ascendió en 2023 a 907.606. Las tasas de deserción más altas en la educación pública en los últimos veinte años han sido las de 2022 y 2023: 4.4% y 3.9% respectivamente. Esto hace que las estrategias como la ampliación de cobertura sean infructuosas. La cobertura neta en educación preescolar, básica y media supera el 90%, pero para la primera infancia(hasta los seis años) es apenas del 64,9%. En la media(grados 10 y 11) la cobertura neta desciende al 50,4%. De modo similar, la tasa de repitencia en colegios públicos, que antes de la pandemia era del 1,9, equivalente a 176,362 repitentes, en 2023 subió al 8,1%, o sea 725,563 estudiantes que perdieron el año. En contraste, las artes han sido puestas en práctica y documentadas como un factor que puede disminuir la deserción y ayudar a mejorar el logro escolar de los niños, niñas y jóvenes. 20 “Los adolescentes utilizan chatbots como terapeutas y eso es alarmante”. Artículo de Ryan K. Mcbain en El Espectador , 30 y 31 de agosto de 2025.© New York Times. 145 A pesar de los logros que los sucesivos gobiernos dicen haber alcanzado en materia de la llamada cobertura, el sistema educativo estatal colombiano aún no garantiza las condiciones para que los niños, niñas y adolescentes de grupos de menores ingresos puedan, por la vía de la educación, alcanzar una superación relativa de sus condiciones familiares de pobreza heredada de generaciones anteriores, ni lograr un sitio en la estructura social que les garantice una vida digna. Este tema ha sido analizado por los investigadores del Colegio de México Minor Mora y Orlandina de Oliveira(2022), en estudios referidos a ese país, pero cuyas conclusiones son válidas para la mayoría de las naciones latinoamericanas. En la Universidad del Valle en Colombia, estudios que arrojan informaciones relevantes para la política educativa pública han sido desarrollados por el investigador Harvy Vivas(2009), quien escribe acerca de la incidencia que tienen en el avance educativo de un estudiante el tipo de entorno local donde resida y además los recursos y la trayectoria escolar y cultural de su familia. Esto afecta incluso la apropiación de los servicios educativos públicos. O sea que son claves los perfiles socioeconómicos y sociodemográficos de los estudiantes que asisten a los colegios estatales. Otro de los factores que Vivas estudia son los entornos de aprendizaje en el hogar en las edades iniciales. Su tesis es que se necesita un enfoque integral de política educativa que actúe sobre las desigualdades del sistema social. Por estas razones, el proyecto de formación estética en curso incluye a la familia como un actor cuya participación es esencial. Se requieren tanto medidas estructurales del Estado como iniciativas a través de alianzas entre varios sectores, para planificar y desarrollar acciones especiales con las comunidades pobres, en materia de bienestar social y recursos, con el fin de propiciar el desarrollo humano de los niños, niñas y jóvenes de los estratos 1, 2 y 3, con el propósito de disminuir la desigualdad(Trucco& Ullmann, 2015). Colombia es una sociedad que está construyendo procesos de paz y reconciliación. Pero a la vez se caracteriza por altos índices no solo de corrupción, sino de algo que se podría llamar el síndrome de brazos caídos, que consiste en que las entidades estatales y los servidores públicos hagan lo mínimo. Por estas razones, uno de los retos para las universidades, para los docentes, para los jóvenes que pronto van a graduarse y a trabajar como profesionales, para los artistas, para los gestores culturales y para los colectivos comunitarios es idear, construir y hacer realidad procesos que contribuyan a mejorar las vidas de las nuevas generaciones. Sustituir tantos eventos y festivales que se chupan los presupuestos estatales de la cultura, tantos rituales de funcionarios del gobierno haciendo discursos retóricos en tarimas improvisadas o rimbombantes, presentando la promoción de bibliotecas para niños que no saben leer a pesar de varios años de escolaridad. En contraste, se podría reorientar el destino de una proporción grande de los fondos públicos nacionales, regionales o locales a procesos de formación estética o iniciativas afines, en todos los planteles estatales del país, urbanos y rurales. 146 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia LAS INFANCIAS, DE PRINCIPIO A FIN La formación estética, entendida por Martín-Barbero como formación de la sensibilidad, debe cultivarse desde temprana edad. Cada niño y adolescente tiene el derecho a que su colegio estimule su potencial creativo. Se trata del desarrollo de la personalidad, de sus capacidades cognitivas y emocionales. Ojalá que la aprobación de la Ley Artes al Aula en el Congreso colombiano el 19 de junio de 2025 logre crear medidas y condiciones favorables que estimulen a profesores y profesoras de diversas disciplinas a prepararse para incorporar a su docencia las ventajas de pedagogías innovadoras con el cuerpo, las artes y los medios digitales, que tengan como horizonte el desarrollo humano pleno de su alumnado. En este párrafo final vuelvo otra vez la vista atrás para evocar cómo las alianzas comprometidas, talentosas y creativas con colegas y amigos nos han permitido actuar en colectivo, con alegría y esperanza, en los territorios de la reflexión, la teoría, el trabajo de campo, la enseñanza, y las políticas públicas. También aquí confirmo que los niños, las niñas y los adolescentes son aún el grupo complejo y mezclado al que deseo seguir mirando a los ojos, y escudriñando afectuosamente para saber cómo son, qué hacen y cómo intentamos reencantar(¡y alegrar!) sus formas de aprender y de relacionarse con sus vecinos, con las lagartijas y los gatos, con el agua y los árboles, con los celulares y los audífonos, con sus temores, ilusiones y movimientos. Referencias: Ariès, P.(1973). Centuries of childhood. Penguin. Cárdenas, J. C., Fergusson, L.,& García, M.(2021). La quinta puerta: De cómo la educación en Colombia agudiza las desigualdades en lugar de remediarlas(Primera edición). Editorial Planeta Colombiana Ariel Dejusticia. Christensen, P.,& James, A.(2010). Research With Children: Perspectives and Practices(2nd ed. 2008, transferred to digital print 2009, Kolophon: Milton Keynes, UK: Lightning Source 2010). Routledge. http://www.gbv.de/dms/bowker/toc/9780415416849.pdf Davidson, R.(2017, marzo 27). La base de un cerebro sano es la bondad, y se puede entrenar [Periódico digital]. https://web.archive.org/web/20250616113104/https://www.lavanguardia. com/lacontra/20170327/421220248157/la-base-de-un-cerebro-sano-es-la-bondad-y-sepuede-entre de Horna, D.(2018, enero 19). La revolución educativa será por amor, o no será. HuffPost. https://web.archive.org/web/20250907213921/https://www.huffingtonpost.es/entry/larevolucion-educativa-sera-por-amor-o-no-sera_es_5c8a4d26e4b0f489d2b1df53.html Dewey, J.(1934). Art as experience. Minton, Balch& Company. http://archives.lib.siu.edu/ index.php?p=collections/controlcard&id=2125 Duek, C.(2012). El juego y los medios: Autitos, muñecas, televisión y consolas. Prometeo Libros. Foucault, M.(1988). El sujeto y el poder. Revista Mexicana de Sociología, 50(3), 3–20. https:// doi.org/10.2307/3540551 Giddens, A.,& Sutton, P. W.(with Muñoz de Bustillo, F.).(2018). Sociología(8 a ed). Alianza Editorial. 147 Gómez, R.,& González, J.(2004). Nuestra casa, nuestras pantallas: Manual de convivencia con las pantallas audiovisuales. Comisión Nacional de Televisión. Hendrick, H.(1997). Children, childhood, and English society, 1880–1990. Cambridge University Press. http://catdir.loc.gov/catdir/toc/cam021/97008907.html Jaramillo, A., Cabrera, Á.,& Vila, G.(2010). De ocho a diez. Proyecto de televisión infantil cultural. Ministerio de Cultura, Colombia. Jociles, M. I., Franzé, A.,& Poveda, D.(2011). Etnografías de la infancia y de la adolescencia. Los Libros de la Catarata. Katz, C.(2004). Growing up global: Economic restructuring and children’s everyday lives. University of Minnesota Press. http://site.ebrary.com/id/10159508 Kerlan, A.(2015a). Cet art qui éduque. Éditions Fabert ; Yapaka.be. http://catalogue.bnf.fr/ ark:/12148/cb45081456s Kerlan, A.(2015b). Un collège saisi par les arts: Essai sur une expérimentation de classe artistique. Éditions de l’Attribut. López de la Roche, M.(2012). Audiências infantis, capital escolar, mídia e representações sociais[Universidade Estadual de Campinas]. https://repositorio.unicamp.br/Busca/ Download?codigoArquivo=496375 López de la Roche, M.,& Gómez Fries, G.(1996). Los niños cuentan: Libro de prácticas comunicativas. Ministerio de Comunicaciones(Programa Comunicación e Información para la Infancia y la Mujer). López de la Roche, M., López, M. C.,& Arboleda, L.(2008). Noticias y chocolates: Saberes y sabores con los niños y las niñas. Comisión Nacional de Televisión(CNTV)/ Universidad del Valle. Lopez de la Roche, M., Martín-Barbero, J., Rueda, A.,& Valencia, S.(2000). Los niños como audiencias: Investigación sobre recepción de medios. ICBF. Mandoki, K.(1994). Prosaica: Introducción a la estética de lo cotidiano. Grijalbo. Martín Barbero, J.(2002). Oficio de cartógrafo: Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura(1. ed). Fondo de Cultura Económica. Marx, M.(2019).“A Little Kind of Community”: South African Students Dance for Self, Other and Society. En K. Bond(Ed.), Dance and the Quality of Life(pp. 383–400). Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-319-95699-2_22 Mead, M.(1929). Coming of age in Samoa: A psychological study of primitive youth for Western civilisation. Cape. Meyer-Bisch, P.,& Bidault, M.(2014). Afirmar os Direitos Culturais: Comentário à Declaração de Friburgo. Itaú Cultural. Mora, M.,& Oliveira, O. de.(2022). Entre la desilusión y la esperanza: Jóvenes en una sociedad desigual. El Colegio de México. http://catalogue.bnf.fr/ark:/12148/cb47315457f Nightingale, V.(1996). Studying audiences: The shock of the real. Routledge. http:// bvbr.bib-bvb.de:8991/F?func=service&doc_library=BVB01&local_base=BVB01&doc_ number=007442075&line_number=0001&func_code=DB_RECORDS&service_ type=MEDIA Nightingale, V.(2011). The handbook of media audiences. Wiley-Blackwell. http://catdir.loc. gov/catdir/toc/fy11pdf04/2011003989.html Noddings, N.(2003). Happiness and education. Cambridge University Press. http://www. myilibrary.com?id=43367 Ortiz, R.(1994). Mundialização e cultura(1. ed). Editora Brasiliense. 148 LAS INFANCIAS HOY, EN CONTEXTOS DE JUEGOS, ARTES Y MEDIOS: EDUCAR CON EL CUERPO Y LAS EMOCIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Qvortrup, J.(1985). Placing children in the division of labour. En P. Close& R. Collins(Eds.), Family and Economy in Modern Society(pp. 129–145). Palgrave Macmillan UK. https://doi. org/10.1007/978-1-349-17795-0_7 Rodríguez Sánchez, A.(2012). Los niños menores de tres años y la televisión: Perspectivas de investigación y debate(1999-2010). Revista Luciérnaga- Comunicación, 4(7), 12–22. Santa Cruz, E.(2019). Objetos lúdicos: Mediadores de ternura. Noveduc. Sørenssen, I. K.(2012). Tweens as a commercial target group: Children and Disney filling the category. En A. Sparrman, B. Sandin,& J. Sjöberg(Eds.), Situating Child Consumption: Rethinking Values and Notions of Children(pp. 105–124). Nordic Academic Press. Trucco, D.,& Ullmann, H.(2015). Juventud: Realidades y retos para un desarrollo con igualdad. Comisión Económica Para América Latina. http://repositorio.cepal.org/bitstream/ handle/11362/38978/S1500718_es.pdf?sequence=4 Vélez Venegas, C. A.(2002). Televisión infantil: Voces de los niños y de la industria televisiva. Convenio Andrés Bello. Vivas Pacheco, H.(2009). Educación, desigualdad y democracia. Sociedad y economía, 16, 171–186. 149 Por Amparo Cadavid Bringe ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE Nos conocimos en un lugar que nada tenía que ver con la comunicación, ni con su trabajo ni con el mío. Fue en la sala de espera del médico bioenergético Santiago Rojas, que compartimos muchos años y por quien las dos sentíamos una gran admiración y confianza. Es un médico que con los años se volvió muy reconocido, y ahí, en su antesala, fue donde se inició esta conversación y donde descubrimos que teníamos muchos intereses en común. Entonces Ana María era codirectora de Cara a Cara con Darío Arizmendi, un programa de TV que yo veía con frecuencia, entre otras razones, porque el columnista de TV de El Tiempo de esa época, Germán Rey—que firmaba sus columnas como Santiago Coronado— hacía muy buenos comentarios sobre él. Un día ella me invitó a participar en otro programa de entrevistas que también hacía, Señales de vida, porque quería hacer una conversación entre una médica bioenergética, Elsa Lucía González, y una paciente, que sería yo, para mostrar las dos caras de esta nueva medicina que parecía prometedora. Fue cuando conocí su estilo de trabajo y el gran don de gentes para tratar con sus invitados. Con solo una pregunta o una sugerencia, Ana María logra que cada uno revele lo que lleva en su alma con respecto a la experiencia sobre el tema en cuestión, más allá de lo meramente descriptivo. No hace interrogatorios, sabe conducir suavemente a sus invitados con palabras inspiradoras. Como otras invitadas a participar en este libro, Ana María se sorprendió al ser incluida. Ella siente que no ha hecho nada tan importante y contestó“soy incapaz de hablar de mí, de mi trabajo o de mi relación con la comunicación, no creo que haya hecho nada importante, mejor hazlo tú, si crees que lo he hecho”. Así que, con esa invitación, inicié el proceso de escribir este capítulo sobre una mujer de la comunicación que, con otras documentalistas y cineastas como Marta Rodríguez, Camila Loboguerrero, Gloria Triana o Silvia Amaya, es una de las más significativas narradoras audiovisuales que tenemos en Colombia. 150 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia HISTORIAS MARAVILLOSAS QUE LLEGAN SIN SER BUSCADAS Siguiendo sus palabras en nuestra entrevista: “Cuando trabajaba en la revista Cromos me mandaron a Nabusimake 21 en la Sierra Nevada con el fotógrafo Jorge Torres a cubrir una reunión que tenían todos los Arhuacos de ese territorio. Éramos los únicos periodistas. El día de mi regreso a Bogotá, el cabildo gobernador y mamo Luis Napoleón Torres, un sabio que luego fue asesinado, me llamó y me preguntó si podía quedarme un par de días más:“mañana vamos a sacar a los capuchinos de aquí”, me dijo. En ese momento la comunidad religiosa española llevaba 65 años en la Sierra, supuestamente a cargo de la educación de los indígenas. Pero lo que la comunidad vivía no era un plan educativo, sino acciones ajenas y agresivas: les robaban a sus niños y niñas, les quitaban la manta, que es su vestido tradicional, les cortaban el pelo, les impedían hablar su lengua, y los recluían en un internado que era un edificio enorme y frío. Los padres y madres no podían oponerse a esta brutal acción. “Ese día la comunidad había planeado sacarlos de Nabusimake para siempre. Jorge y yo fuimos los únicos testigos externos de ese momento histórico. Estaba cayendo la tarde cuando llegamos al orfelinato. Los capuchinos españoles que vivían allí no tenían ni idea de lo que estaba sucediendo. Cuando llegamos, nos informaron que estaban en misa. Esperamos afuera pacientemente con el cabildo gobernador y su secretario Ángel María Torres, quienes dirigían la operación. De pronto, la explanada se fue llenando de indígenas: hombres, mujeres y niños de todos los tamaños se organizaron en un silencio total. Cuando salieron los dos sacerdotes y una monja, estaba muy oscuro, no se veía ni a un metro de distancia y solo se oía el soplar del viento, Luis Napoleón y Ángel María los saludaron muy serios. “En la planicie se empezaron a encender pequeñas luces de linternas, cientos de luces que asustaron a los religiosos. No entendían lo que estaba pasando. Las autoridades arhuacas les hablaron de la conquista española y terminaron diciéndoles que tenían que abandonar su territorio y entregar la educación a la comunidad, que se haría cargo de ella. Cuando terminaron de hablar, los indígenas empezaron a subir las escaleras, entraron en el edificio y pasaron por el lado de los extranjeros, que los miraban aterrados. Eran más de cien, y se ubicaron por familias en los corredores, estaban perfectamente organizados. Los dos curas y la monja se fueron a su residencia, que era en un edificio aledaño, llamaron al obispo, que no pudo llegar porque 21 Nabusimake es la capital espiritual del pueblo Arhuaco en la Sierra Nevada de Santa Marta. 151 la carretera estaba tapada. Mientras tanto, durante tres días, los arhuacos continuaron ocupando el orfelinato: cocinaron, conversaron, se rieron y por las noches se dedicaron a tocar tambores y flautas, que interrumpían el sueño de los españoles. Al final, los capuchinos se rindieron y abandonaron el lugar. Este fue un momento de quiebre total, se acabó el orfelinato y la educación pasó a manos de la comunidad. “Este es uno de los recuerdos imborrables de mi vida profesional. Desde entonces quedé conectada con ellos y cuando empecé a dirigir documentales en Audiovisuales, me invitaron para hacer uno sobre su cultura, acepté encantada. Quedé conectada con ellos para siempre. Su ideología, su cotidianidad, su espiritualidad, su fuerza suave, su sentido del humor llegaron a mi como una gran enseñanza”. 22 Y con estos caso Ana María ejemplifica su postulado de que mas que ella busque historias, estas llegan a ella de maneras, muchas veces, inesperadas. TODA UNA VIDA COMO NARRADORA La vida de Ana María Echeverri está llena de historias como esta, de episodios de la historia de Colombia protagonizados por la gente común y corriente. En su trabajo aparecen muy pocos personajes públicos o famosos; son los colombianos invisibles, los NN, los estereotipados o excluidos por los grandes medios de comunicación debido a su procedencia, raza, género, pobreza o rareza los que pueblan sus entrevistas y sus crónicas o documentales. Ella ha tenido un don para ver las historias que estos personajes protagonizan, pero sobre todo para ver desde lejos la riqueza y el valor que hay en ellos y sacarlos a la luz pública a través ya sea de artículos escritos o documentales audiovisuales. Ana María siempre quiso ser periodista. En la época en que nacieron los programas de Comunicación Social y Periodismo en Colombia, se formó en uno de ellos, el de la Pontificia Bolivariana de Medellín, al lado de otras grandes mujeres como Gloria Moreno o Ana Cristina Navarro 23 , entre otras. A lo largo de su vida, este oficio ha ocupado todo su tiempo, así que le ha dado prioridad a difundir las historias que le interesan, más que a buscar lugares que den estabilidad laboral. Así, alternó periodos como freelancer con etapas de estabilidad en las que un programa o un medio le ofrecieran, además de un empleo formal, la autonomía y libertad que buscaba. 22 De este viaje surgieron dos artículos:“Los arhuacos quiénes dónde y por qué”. Revista Cromos 1982, p. 63-75. Y“En la Sierra Nevada comenzó la rebelión de los arhuacos”. Revista Cromos 1982, p. 18-23. 23 Dos grandes periodistas colombianas también con gran reputación. 152 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “Tenía desde siempre el gusanito de que quería escribir y ser periodista. Siempre me han interesado las historias de la gente y de las comunidades más apartadas, que hacen viable este país”. Lo primero que hizo en esa dirección fue ser reportera gráfica—fue la primera mujer en ejercer ese oficio en Colombia—. Llegó a Revista Guion y allí su debut fue un reportaje sobre los mataderos de Bogotá que incluía tanto texto como fotografías. Al director le interesó más la calidad de las imágenes que el artículo y le propuso que reemplazara al fotógrafo que se acababa de ir, Abdú Eljaiek 24 . Eso ocurrió en la época del presidente López Michelsen. Ana María recuerda una de las huelgas más grandes durante ese gobierno. En el sur de Bogotá se quemaron llantas y hubo movilizaciones muy grandes. Hasta allá le tocó ir a hacer las fotografías. Sin embargo, extrañaba la escritura y nunca llegó a sentirse una verdadera profesional de la reportería gráfica. A ello se sumaba la hostilidad de sus compañeros hombres que la excluían y agredían:“me tapaban la visión, me empujaban, me movían la mano, la cámara”. Entonces entendió que debía, como dice ella,“ sacar el masculino” y aprender a defenderse y sobrevivir un tiempo en ese oficio. Recuerda que quien hacía el trabajo de laboratorio en la revista desde que estaba Eljaiek era Tania Paipilla, y fue ella la profesional solidaria y colega amigable que le ayudó a mejorar los resultados de su trabajo. Esta experiencia solo duró un año. De Revista Guion, y convencida de que lo que realmente quería era escribir, pasó al periódico nacional El Tiempo, donde trabajó durante un año en la sección femenina junto a Gloria Helena Rey a quien siempre considera su maestra. Esa sección no tenía nada de lo convencional femenino de la época, más bien rompía normas y enfoques. En una ocasión, escribieron sobre el aborto, lo que les generó un gran problema. No fue el único: también lograron meter otros goles con temas que consideraban necesarios para las mujeres colombianas, como, por ejemplo, las necesidades y demandas de las mujeres indígenas. Este interés por las comunidades indígenas llevó al jefe de redacción de El Tiempo, don Enrique Santos, a calificarla de comunista y, recuerda, siempre se lo decía“con mucho cariño”. De El Tiempo pasó al Centro Regional de Población a trabajar con Ramiro Cardona, su director, particularmente en las migraciones de venezolanos que eran el tema de ese momento. Allí le tocó hacer todo el oficio: escribir los artículos, tomar las fotografías y hacer la divulgación de los temas tratados. Fue durante esa época cuando cayó Somoza en Nicaragua y ella estaba de paseo con Rosa Montero y Ana Cristina Navarro en Guatemala. Al oír la noticia decidieron irse a Managua a ver cómo iba la cosa y se quedaron unos días. Allá, se apuntó en una lista para ayudar a la revolución 24 Uno de los grandes fotógrafos colombianos, especialmente en ese momento. 153 como periodista. Unos meses después, de regreso a sus labores en el Centro de Población, la llamaron para ir a hacer ese trabajo y su jefe la animó, así que allá llegó. Se fue con la periodista española Sol Fuertes, con quien compartía el apartamento en Bogotá, y llegaron a la radio Rumbos Revolucionarios de Rivas. Se quedaron tres meses y regresaron muy decepcionadas de la revolución. Al regresar a Bogotá, Ana María decidió tener un poco más de libertad y durante unos años fue periodista freelancer. En este periodo hizo muchos trabajos para la revista Cromos cuando su directora era Margarita Vidal. Allí se enfocó en dos temas que no tenían mucho cubrimiento en los medios: los indígenas y el medio ambiente. Ella siente que estos temas“le salieron del corazón” y tuvo la oportunidad de recorrer el país para cubrirlos. Cuando estaba en ello, la invitaron a Lomas de Hilarco, Tolima a cubrir el primer encuentro nacional de comunidades indígenas, experiencia que la tocó muchísimo, se dio cuenta de ello y de su importancia para el país. En el tema del medio ambiente tuvo mucha influencia de German Castro Caicedo, quien en ese momento estaba haciendo reportajes sobre el Agente Naranja y denunciaba las atrocidades que esa combinación de químicos generaba cuando las avionetas fumigaban con ellos los sembrados de arroz en el Tolima. En consecuencia, la destrucción de la naturaleza, el agua y los animales era inmensa y además nacieron niños con problemas genéticos. Este paso por la revista Cromos le dio la oportunidad de desarrollar con más atención y frecuencia estos temas que ella supo ver como centrales, y en adelante, a buscar la manera de avanzar en ellos. En su experiencia anterior, hizo muy buenas producciones con base en los temas de la agenda noticiosa nacional o internacional, o por los lineamientos de la entidad donde trabajaba. Precisamente sobre este campo ambiental, tuvo la oportunidad de participar durante algunos años en la Revista Eco Lógica para el Foro Nacional Ambiental que apoyaba la Friedrich Ebert Stiftung(Fescol) 25 . En sus palabras, esta revista: “fue el medio de comunicación pionero en información, análisis y formación ambiental durante las últimas dos décadas del siglo XX en Colombia. Con cerca de 25 números publicados entre 1989 y 1996 , Eco Lógica divulgó y acompañó los hitos más importantes en la historia ambiental durante los años del“despertar verde” en el país y el mundo: desde la Cumbre de la Tierra, Brasil 92, hasta el proceso de gestación de la Reforma Ambiental en Colombia, mediante la Ley 99 de 1993.” Con ella, Ana María tuvo la oportunidad de desarrollar un campo que siempre ha sido de su profundo interés y que en aquella época era invisible para la mayoría de los medios masivos y, por ende, para los colombianos. 25 https://foronacionalambiental.org.co/revistaecologica/ 154 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Hasta este punto, hemos mostrado cómo el recorrido de Ana María ha estado marcado por la intuición para acercarse a personas y acontecimientos de poco interés mediático, pero que ella supo ver como de gran importancia nacional. Sin embargo, este recorrido pasará a otro terreno que marca el resto de su camino, caracterizado por la conciencia de su rol como narradora de una realidad particularmente compleja y difícil. UN DÍA EN LA VIDA DE… “La vida me ha puesto siempre en los lugares de trabajo sin que yo los busque… ha sido la vida mi guía y consejera”. Se cansó de freelancear y quiso tener la experiencia de un trabajo estable. Clara Riascos de Cine Mujer le consiguió una cita con Fernando Calero, director de Audiovisuales, programadora del Estado, que estaba buscando una periodista para realizar unos programas de televisión. Fue allí donde ella aprendió a hacer documentales y donde se quedó durante cuatro años generando una producción enorme. La directora Ann Marie Look fue quien le solicitó su primera tarea: que asumiera el programa Un día en la vida de…, sobre arte plástico y artistas. Compartiría el programa con Diego Carrizosa, cada uno producía un capítulo semana por medio. Como a Ana María siempre le ha llamado la atención lo popular, le pidió a la directora que le permitiera hacer su programa sobre artistas populares, y así fue. Ella recuerda algo que fue muy importante en este periodo y es que Germán Rey escribiera una columna absolutamente elogiosa reconociendo y recomendando sus programas. Cree que esta columna hizo que mucha gente terminara viendo el programa y le dio un gran espaldarazo. Ella conoció a Germán mucho más tarde, pero siempre le ha agradecido por ese respaldo que sintió de él en un momento en que comenzaba su etapa como documentalista en televisión nacional. De este periodo recuerda con especial interés uno de los programas:“Decidí hacer dos programas sobre el tango en Medellín. Hice una súper investigación, encontré que al principio el tango fue un baile de hombres solos, bailaban en pareja hombre con hombre. Encontré en Medellín dos hombres gordos, viejos, divinos, que habían bailado juntos cuando eran jóvenes, y los puse a bailar un tango para el documental, mientras un historiador explicaba el proceso de este baile que llegó a Medellín para quedarse. Con una buena investigación, logré unos programas llenos de información, ritmo y personajes inolvidables. Cuando ya estaban listos para salir al aire, el Gobierno había cambiado de Belisario Betancur a Virgilio Barco y me llamó la ministra de Comunicaciones para decirme que debía“hacerle unos cambios”, entre ellos, quitar la pareja de hombres bailarines porque la gente iba a creer que eran maricas. Y también algunas escenas en bares de tango, porque incitaban a la bebida. 155 “Yo no podía creer lo que estaba oyendo… después de pensarlo con calma, decidí renunciar a mi trabajo en Audiovisuales, antes que quitarle un solo plano a mi trabajo. Se formó un escándalo porque la noticia salió en varios medios. Al final los obligaron a emitir los dos documentales, pero lo hicieron a las 10 de la noche, con poca audiencia. Yo seguí mi camino, la solidaridad de mis amigos periodistas fue total y Toño Morales me dio trabajo en el Noticiero de las 7”. Historias como estas hay muchas a lo largo de la vida de Ana María. Siempre tomó su posición hacia y desde el mundo que ella veía y quería contar, el de la cultura popular. Pero ¿qué dice la historia de este episodio? La plataforma de Señal Memoria reseña así los dos documentales llamados El Tango en Medellín: “Pieza audiovisual que resalta la importancia del tango en Medellín. Se observan varios amantes de Carlos Gardel quienes señalan experiencias que llevan a su amor por el artista, asimismo, interpretan algunos de sus temas como“Balada para un loco”. Por otro lado, el coleccionista de tango y locutor, Hernán Caro, cuenta sobre sitios para escuchar y bailar tango y los bailarines Esperanza Vélez, Alfonso Ramírez, Gloria Londoño y William Ramírez narran cómo aprendieron a bailar este género musical. Entretanto, se escuchan diferentes tangos como“Más solo que nunca”,“Cantando”, “Barrio de tango”,“Rondando tu esquina” entre otros. Beatriz Bermann explica su exposición de pintura sobre las“Viudas de Gardel”. Finalmente, se observan las clases de baile de tango dirigidas por Anibal Rey en Confama y se muestra el sitio llamado Bolera Acuarios, lugar donde se le rinde tributo a esta música con artistas y baile”(Señal Memoria, 1987). TELEPACÍFICO Cuando nació Telepacífico, Margarita Londoño, de Cali, le propuso que se fuera a trabajar con ella en la programadora Procívica Televisión. Fue una experiencia que la hizo muy feliz. Conoció a Adalgiza Charria, desde entonces su coequipera, compinche y cómplice. Entre las dos se inventaron el programa Cosas de la vida, que trataba temas cotidianos raros, por ejemplo, los hombres bajitos, los hermanos mayores, la gente que vive sola, los separados, las parejas disparejas… Invitaban a un grupo de estas personas y les hacían preguntas cotidianas, se concentraban en lo que significaba para los participantes ser o estar en esa situación. Era muy divertido, tuvo mucha audiencia y se ganaron muchos premios. Como era el comienzo del canal regional, no tenían muchos recursos, pero el programa fue muy atractivo y se ganó el apoyo de los televidentes. Cuenta Ana María que“decidimos hacer el programa sobre el erotismo y la sensualidad en tres poblaciones del Valle del Cauca: los negros de Buenaventura, los indígenas 156 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia guambianos y los paisas de Sevilla Valle. Fuimos a esos sitios con Lucía Nader, la psicóloga que empezó a hablar de sexualidad en los medios en este país. Vivía en Bogotá, pero la invitamos a hacer el viaje con nosotros. Entrevistamos a los cargadores del puerto de Buenaventura, a las mujeres que hacían la comida afrodisíaca en la plaza de mercado; a los indígenas guambianos, quienes nos contaron que para seducir a una mujer“me pongo el sombrerito medio torcido” …y así, todos fueron contando sus códigos de conquista. ¡Fue divino! A las mujeres guambianas les preguntamos: ¿ustedes les dan besos a los hombres? Respondieron:“besos en la boca no!, ¡en la boca no besos!” Esto fue toda una explosión de creatividad. Fue la época de Fernando Calero, Mariana Garcés, Beatriz Barros, Margarita Londoño. Fueron unos años maravillosos”. En la plataforma de Señal Memoria, esta serie de programas denominados Un día en la vida de, aparece referenciada así: “Un día en la vida de…” buscaba indagar en las vivencias cotidianas de diferentes personajes, grupos artísticos o entidades relacionadas con la cultura colombiana. Desde reconocidas figuras como Olimpo Cárdenas, David Manzur, Antonio Grass o Beatriz González, hasta un mimo, un grafitero o un titiritero de la calle fueron entrevistados en esta serie. El programa tenía un desarrollo narrativo que se centraba en mostrar y evidenciar el sentido de la vida de cada uno de los protagonistas o invitados y las motivaciones presentes detrás de sus diferentes trabajos o labores. Esto le hizo merecedor del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar de 1987 en la categoría Mejor Trabajo Cultural de Televisión por los programas“Cien Años de Arte Colombiano”,“Cenicienta va a la Opera” y“Cali Pura Salsa I y II””(Señal Memoria, agosto 23 de 1986). En Telepacífico también tuvo la oportunidad de hacer algunos de los programas de Rostros y rastros que eran producidos por la Universidad de Valle, algunos con apoyo de Telepacífico y Cine Mujer. Fue una serie de televisión en la que participaron muchos productores de esa región y del país, a quienes los unía el interés por dar a conocer personas y situaciones que representaban el pueblo colombiano con su particularidad y su belleza. Vivió con intensidad esos cuatro años en Cali. Al cabo de los que decidió regresar a Bogotá para asumir la dirección de la televisión de Colcultura bajo la batuta de Guillermo González, director de Medios de Comunicación de dicha entidad. 157 CODIRECCIÓN DE CARA A CARA CON DARÍO ARIZMENDI Una de las experiencias estables más largas que tuvo Ana María fue en este programa periodístico emitido en la franja triple A 26 de la cadena de televisión Caracol. Inicialmente ella y Adalgiza Charria fueron las codirectoras del programa; a los pocos años, Adalgiza regresó a Cali y Ana María siguió con Cara a Cara durante un total de diez años. Darío Arizmendi ha sido uno de los periodistas mas conocidos del país; proviene de una familia antioqueña de clase alta, con una educación refinada y todas las conexiones con el poder. Su cara pública es amable y goza de amplia aceptación, aunque claramente representa una clase que detenta un reconocimiento significativo en lo político y en lo económico. Yo me pregunto cómo llegó Ana María—que nunca le ha hecho el juego a ninguna de esas condiciones— no solamente a trabajar con él, sino por tantos años y fluir tan bien. Ella cuenta:“Fue un espacio en el que pude desarrollar mi creatividad y mis intereses. Era un programa de entrevistas en el que invitamos líderes populares, indígenas, gente del común: habitantes de calle, prostitutas, travestis; y también maestros espirituales como Brian Weiss y Swami Nyranjan. Me interesaba mostrar los seres humanos con su historia, sus dolores y sus sueños. Seres humanos a los que la sociedad no ve, seres humanos de esa Colombia invisible, que hacen viable este país. “ Cara a Cara tenía mucho rating y nos ganamos varios premios Simón Bolívar y el Premio Ondas de España. Estuve como diez años en este programa, porque tuve la libertad de hacer todo esto. Darío Arizmendi fue siempre respetuoso de mi trabajo, un jefe entusiasta y un buen coequipero”. Con el paso del tiempo, y con las transformaciones de la televisión y su periodismo, considero que estos diez años trabajando juntos hablan muy bien de ambos y de Adalgiza Charia con quien Ana María hizo equipo en este proyecto. Por un lado, Arizmendi no fue el dictador que impuso los temas, los entrevistados y los formatos y que manejó todo al detalle. Su papel fue más dar la cara al público a través de la entrevista, que ya estaba totalmente acordada y con la guía en la mano. Claro que tuvo los invitados de su interés, con quienes el equipo debió trabajar en el momento. Pero les dejó a las codirectoras una libertad y autonomía enormes para escoger temas y entrevistados. Esta experiencia deja ver el estilo personal de Ana María de asumir las cosas que la tocan y transitar por el mundo de la producción audiovisual para convertirlas en productos narrativos que contaban una Colombia real, presente, vivida por muchos, pero muchas veces desconocidas en los círculos del poder y de las decisiones. 26 El horario de la programación de los canales de televisión colombianos se clasifica por su mayor o menor audiencia. La A indica alta audiencia, triple A es la máxima audiencia. 158 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia En su experiencia como documentalista y realizadora audiovisual, Ana ha recibido múltiples premios y reconocimientos. Por sus documentales se ha ganado varias veces el Premio Simón Bolívar, el Ondas de España, tres veces el Premio TV y Novelas (por Cara a Cara), India Catalina(por Cosas de la vida), Premio de la Televisión de Bélgica(por los dos programas sobre los Arhuacos), Medalla al Mérito Murillo Toro, el Chigüiro de Oro de Bogotá(por el documental La Ciudad y el otro Medio Ambiente), Premio de Periodismo Cultural Eddy Torres por toda una labor como periodista. LA PAZ De manera simultánea con Cara a Cara, Ana María realizó durante once años el documental de los Premios Nacionales de Paz:“Me gustó mucho ese trabajo porque se trataba de ir a las comunidades en sitios remotos a buscar a la gente que hace posible este país, la gente pila que cree en la vida y en la paz, que es verraca y que sobrevive en la mitad de la nada”. Sobre esta experiencia, el programa Al banquillo con Margarita Vidal(septiembre 20 de 2016) le hizo un reportaje en el que explica que su propósito era dar a conocer a la comunidad que hacía un trabajo concreto en lugares muy violentos. El resultado eran documentales cortos de unos quince minutos, pero impactantes, para pasarlos en la entrega del premio. En ellos, resumía la situación de la región en lo social y cultural a través de su gente y hacía un perfil de los líderes y del trabajo merecedor del premio. Comenta que cada lugar es diferente, aunque la manera de hacerlo era semejante: llegar a las zonas donde se ha visto el horror del conflicto armado, donde la gente contaba en detalle los actos de violencia de una manera descarnada. Y luego, narrar la manera como lo ha superado y cómo han trabajado por sacar adelante su pueblo y región. Así, recuerda y rememora los casos del Colectivo de Comunicación de Los Montes de María, La Guardia Indígena del Cauca, las comunidades del Urabá, el proyecto Chocaguan en el Caguan, entre otros. Cree que este conflicto tan largo ha hecho que la gente active su imaginación y se una en grupos y redes en estas regiones apartadas. La misma realidad violenta ha llevado a que la gente se fortalezca como individuos, organizaciones y como sociedades. Por otro lado, el Premio de Paz ha tejido redes entre los ganadores, los ha reunido para que intercambien sus experiencias. Con una mirada cuidadosa sobre la naturaleza y el fin de estos documentales como un factor que enmarcaba la ceremonia de entrega de los premios ante un público amplio y variado, el texto de Juan Camilo Jaramillo permite ver esa relación entre el relato y la superación de la violencia y búsqueda de paz: 159 “Se trata de oír la voz de las víctimas, de permitirles en forma respetuosa y digna que reconstruyan sus historias de vida e interpelen al país desde su tragedia, pero también desde sus sueños, necesidades, expectativas e ilusiones. Solamente desde ese recuerdo de lo que no debe volver a suceder en el futuro, de lo que no queremos ser, es posible recuperar el pasado para aprender y no para solazarse en el dolor o alimentar el rencor y la venganza” (Jaramillo, JC., 2018, p. 183). Ana María considera que estos documentales fueron cortos pero claves en ese proceso y que ofrecieron una información y dieron a conocer realidades centrales para este país. Entre otras razones, porque los colombianos no conocen realmente la guerra que se vive en los territorios, pues la han visto en televisión como si fuera una película de vaqueros. Sin embargo, ella ha comprobado que la gente de esas regiones es la que puede sacar adelante el país. Lo único que quiere la gente protagonista de sus documentales es vivir: no siente odio, no desea matar a nadie ni busca venganza. Lo que anhela es recuperar su terruño—para quienes han tenido que salir de allí—, reconstruir sus comunidades, educar a sus hijos, tocar su música, celebrar sus fiestas y, simplemente, que la dejen tranquila. Y esto tan sencillo es lo que toda la nación debe saber y comprender, y estos documentales quisieron retratarlo. Mientras estaba en ese trabajo, decidió mudarse a Villa de Leyva, adonde fue llegando poco a poco hasta establecerse definitivamente. En esta etapa de su vida se ha dedicado a aportar a su entorno. Para ello, creó un grupo llamado Libélula, que trabaja con escuelitas rurales para estimular en los niños la conciencia, la autoestima, los valores y el conocimiento de sus emociones, a través del juego, la música, el ritmo y el arte. Ese ha sido su eje durante los últimos 16 años: una forma de devolverle a Villa de Leyva lo que Villa de Leyva le ha dado, y de retribuir a la vida lo que la vida misma le ha otorgado. ESCRITORA Ana María ha publicado dos libros. El primero, Pioneros de la medicina alternativa, de Grijalbo, en 2008. El segundo, Yo soy yo, de Planeta, en 2025. Entre ambos median 17 años, y la diferencia no está tanto en los libros en sí, sino en la forma en que se dieron a conocer, en cómo llegaron a los lectores y en su comercialización: allí radica un cambio radical. El primero careció de una estrategia de venta y aún así, vendió 1.000 ejemplares, pero no hubo reimpresión. El segundo contó con un plan de mercadeo estructurado por la misma Ana María, quien ya vio la importancia de hacerlo, y ha sido exitoso: recibió numerosos comentarios en los medios, estuvo presente en las ferias del libro de casi todo el país y aún hoy Ana María continúa dando declaraciones y conferencias sobre él. 160 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Los temas que abordan los libros parecen no tener ningún punto en común. Sin embargo, es evidente que surgieron de la misma cabeza y de las mismas manos. Ambos comparten la condición de tratar asuntos difíciles de asimilar colectivamente en un país como Colombia, donde tendemos a estereotipar aquello que desconocemos. El primero está compuesto por siete entrevistas en profundidad con médicos que hoy llamamos bioenergéticos, en un país donde el interés y el acercamiento de amplios sectores sociales hacia esta medicina crecen cada día, mientras que otros grupos— especialmente médicos tradicionales, la industria farmacéutica y la de la salud— la mantienen en el terreno del escepticismo o el rechazo. Estas entrevistas, al igual que la medicina de la que hablan, son integrales: abarcan la vida personal, la formación, el camino recorrido, las creencias, las experiencias fundamentales, las equivocaciones, las derrotas, los aciertos y los logros. El libro combina una mirada formal sobre la trayectoria de sus entrevistados en esta medicina con otra más personal, mostrando que ambas dimensiones están íntimamente relacionadas. Además, al final de cada entrevista se incluyen recomendaciones médicas muy interesantes que pueden resultar útiles para los lectores. Personalmente fue un placer leerlo; aprendí muchísimo, no solo porque he practicado esta medicina durante cuarenta años, sino porque, aunque creía que“me las sabía todas”, descubrí que en realidad sé muy poco. Tomé conciencia de que, a lo largo de mi vida, he visto crecer a algunos de esos médicos que empezaron muy jóvenes, impulsados por situaciones personales, rebeldías o los impactos de su época, y hoy son reconocidos internacionalmente e influyen en amplias poblaciones. Es, en definitiva, otra manera de mostrar una Colombia desconocida. Escribió el segundo libro ya en Villa de Leyva y motivada por una serie de hechos nacionales que impactaron al país entero. Uno, relacionado con el creciente bullying en los colegios y universidades, que se relaciona de manera directa con el aumento de los suicidios de niños y adolescentes y que llegó a un punto máximo con el caso de Sergio Urrego 27 en Bogotá. Y el otro, relacionado con el escándalo que suscitaron las cartillas sobre educación sexual que la ministra de Educación, Gina Parody, decidió sacar para que los niños y adolescentes accedieran a una guía y formación en este campo. Esto la motivó a interesarse en particular por esos temas en los que la juventud de hoy se siente atrapada. Los relacionó y concretó en su libro en el tema de la diversidad de género. A través de unos amigos, conoció a Martín, una persona que surge de una realidad muy colombiana y cuya historia, tan fuerte y poderosa, merecía ser contada. Aunque está 27 Sergio David Urrego Reyes(Bogotá, 25 de noviembre de 1997​-Bogotá, 4 de agosto de 2014) fue un estudiante colombiano que se suicidó tras ser víctima de homofobia y creó un antecedente sobre estas situaciones complejas que viven los jóvenes hoy. Ampliar: https://es.wikipedia.org/wiki/Sergio_Urrego 161 vinculada al tránsito de un género a otro, en el fondo narra la búsqueda de alguien por encontrarse a sí mismo, más allá del género. Martín lo expresa así:“Yo no soy hombre ni mujer, yo soy un ser humano, un ser espiritual, que soy como soy y no quisiera ubicarme en ninguno de los lados”. Ese es el mensaje central del libro: no se trata de que“una niña se vuelve niño”, sino de que un ser humano inicia una búsqueda y en ella descubre que no es una niña, pero tampoco un niño. A partir de este caso, el libro plantea de fondo uno de los temas más complejos de la actualidad, especialmente entre la juventud: el género, abordado desde la vida y la voz de una persona. Ana María confiesa que tuvo que leer mucho y hasta tomar un curso sobre el tema de género para comprender a fondo y acercarse a la historia para contarla de la manera que su protagonista necesitaba y como deseaba hacerlo. Dice al respecto, en su columna de El Espectador, Guillermo González Uribe: “Hay sufrimiento, al igual que el goce de los hallazgos y la construcción personal de quien, luego de luchar con su cuerpo, que fue ultrajado durante la infancia y la adolescencia, se enfrenta y se encuentra a sí mismo y opta por seguir su propio camino:“Yo soy yo, la asombrosa transición de Jasmín a Martín.” ¿Qué es lo que tiene este libro que ha tocado a tantos? Uno de sus secretos es que, al tiempo que aborda la lucha persistente de un ser particular en un medio adverso, alguien que sobrevive en ambientes hostiles, muestra a la vez el entorno, la realidad de un país atravesado por guerras, intolerancias y también oportunidades, si entregándose a la vida posee la fortaleza para transitarla, en este caso, a través de escarpados senderos con peligrosos precipicios.” El libro ha sido muy bien recibido, por muchas razones, por grupos de lectores interesados en el tema y por quienes sienten que obras como esta legitiman de alguna manera sus vidas difíciles o las de seres queridos, todavía en un mundo que osa llamarse“civilizado”. Sobre este recorrido de Ana María que se ha expuesto hasta este momento, pasaré a estudiar los rasgos que revelan su papel como mujer de la comunicación en Colombia. Me referiré, pues, a algunas características de su estilo y al papel que ha jugado desde el ámbito de la academia. EL TRABAJO ES COLECTIVO Su obra está constituida por una serie de productos que propuso, nombró, construyó y produjo. La representan y hablan de ella. Pero en cada caso, ella enfatiza que son trabajos hechos entre muchas y muchos, incluso sus libros. Reconoce el aporte, la inspiración y la facilitación de muchas personas como artífices de sus obras. Y no lo hace de una manera formal, por cortesía o por ser políticamente correcta, lo dice con 162 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia consciencia, con cariño y con un enorme sentimiento de agradecimiento. A la primera que menciona es a la persona que manejaba el laboratorio de fotografía de la Revista Guion—su primer trabajo— y le agradece que, cuando ella era primeriza en un oficio que era tradicionalmente masculino y los hombres la agredían y excluían, la acogiera, le ayudara y le enseñara. Después de cuarenta años le brota el nombre fácil de la boca: Tania Paipilla. Se ha olvidado de muchas cosas, pero nunca de sus coequiperos. A lo largo de la entrevista, estos nombres han ido apareciendo uno a uno. SU LEGADO VISTO DESDE UN PAÍS FRACCIONADO Y CON NECESIDAD DE SER CONTADO Ella se sorprende cuando le pregunto por su legado. Me mira con incredulidad y se demora en responder. Piensa, piensa y luego dice, muy tímidamente:“Es que no he sido una teórica, solo una contadora audiovisual de historias… Pues creo que lo único que hice fue ver personas que tenían una historia que contar, un conocimiento, un saber, una experiencia que me interesaba; veía que había algo único en ellas, pero también algo que tenían en común, y las visibilicé porque yo tenía la capacidad de hacer televisión”. En su discurso de aceptación del doctorado honoris causa,“Poner este país roto a comunicar”(2005), Jesús Martín-Barbero planteó dos aspectos que han marcado la academia colombiana y latinoamericana desde entonces. El primero se pregunta por el papel del comunicador en esta sociedad polarizada, rota, en conflicto, en confusión, y la necesidad de que la academia aclare este punto a partir de una serie de postulados muy importantes que desarrolla en su discurso. Y la segunda, la urgencia de construir un relato de nación, como lo señala el colombianólogo Daniel Pecaut, en el que todos los colombianos se reconozcan. Afirma MartínBarbero:“Hoy en día la ausencia de un relato nacional incluyente de los ciudadanos del común se expresa en otra imagen de Colombia, la de un país atrapado en el blablablá de los políticos y el silencio de los guerreros” (Martín-Barbero, 2005, p. 9). Continúa: “Contar significa narrar historias, ser tenidos en cuenta por los otros y hacer cuentas…Para ser reconocidos necesitamos contar nuestro relato ya que no existe identidad sin narración, pues esta no es solo expresiva, sino constitutiva de lo que somos, tanto individual como colectivamente…. Las posibilidades de contar en las decisiones que nos afectan dependen de la capacidad que tengan nuestros relatos para dar cuenta de la tensión entre lo que somos y lo que queremos ser”(Martín-Barbero, 2005, p. 10). 163 Estas historias de los colombianos comunes y corrientes que permiten la expresión clara y directa de sí mismos, su vida y sus experiencias son la sustancia significativa central e indispensable para una sociedad que requiere desesperadamente del reconocimiento de todos y cada uno como seres legítimos de una nación. Contar es una de las funciones del oficio de comunicador, ya sea como periodista, como productor audiovisual, como escritor, guionista o director de cine. Es ese su rol: narrar. La pregunta aquí es narrar qué y cómo. Y las respuestas a estas preguntas son las que permiten ubicar este oficio en una posición frente a la sociedad y al tejido de nación. Dice Martín-Barbero:“…se hace más nítida la demanda social de un comunicador no intermediario de los intereses mercantiles, sino mediador de las demandas sociales…”(Martín-Barbero, 2005, p. 7). Esta visión facilita observar el legado de Ana María como esa narradora, como esa contadora de historias que surgen de las demandas sociales generalmente no expresadas, difíciles de ver, pero que ella tiene el don de identificar a primera vista. Y en ello pesan cosas distintas y complementarias: ¿quiénes son sus personajes? Se ha mostrado su producción en los párrafos anteriores y no queda duda de que, en una gran mayoría, sus personajes son esos colombianos del común que conforman el tejido tan básico y sustancial del pueblo del que todos somos parte. ¿Qué es lo que ella ve en ellos? Su valor intrínseco, que puede ser expresado cuando cuenta su historia para ser reconocido en la construcción de la democracia. ¿Cómo lo hace? Viendo a sus personajes, invitándolos, motivándolos y conduciéndolos con acierto al pararlos frente a una cámara y lograr que esa historia salga dulcemente de sus labios. Los acompaña en este proceso y les sugiere maneras de hacerlo más claro y fluido, sin imponer nada. Esta es la segunda respuesta clave en esta contadora de historias: su sello personal para construirlas. Así, desde la academia y en el marco de los debates de Martín-Barbero— particularmente sobre el papel del comunicador—, el aporte de Ana María al campo ha sido una forma propia de narrar la colombianidad, en la perspectiva de construir una Nación que se reconozca desde todos sus ángulos. “AMOROSIDAD”, AUNQUE SUENE CHARRO No se puede cerrar este capítulo sobre Ana María Echeverri sin incluir su principal característica como narradora de historias. Y esta es su necesidad de buscar en ella misma para ver a los otros, para acercarse, para comprender y generar una historia que los deje expresarsey los dignifique. Pero todo esto tiene que encontrarlo en ella misma antes, por eso mucha de su obra tiene que ver con descubrir historias de humanidad, de aportes invisibles, de casos admirables, temas vedados y estereotipados 28 , de eso 28 Por ejemplo, el programa de Rostros y Rastros sobre la prostitución en el que muestra a las mujeres desde sus verdaderas realidades y desmitifica muchas de las 164 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “otro” que se ve distorsionado en la superficie, para ahondar en el milagro que habita en ello y que no vemos fácilmente. Y todo junto muestra la historia de un país que está aún en el proceso de narrarse a sí mismo, a tratar de existir como una sola nación. Y lo logra con un acercamiento cuidadoso pero decidido a la historia, con un respeto que es como por ella misma. Tiene un estilo para entrevistar marcado por una actitud de amor por los demás. Concepto tan ambiguo y peligroso porque parece el enemigo de la amada“objetividad” ¿Cómo entonces llamamos a ver lo invisible, poner su atención plena en personajes que nadie mas ve o que todo el mundo desprecia, conducir una entrevista con consciente cuidado y dirección y luego editar con el respeto para que la historia quede completa y fluida? Referencias Echeverri, A. M.(2024). Yo soy yo[eBook]. Planeta Colombia. https://www.amazon.com/-/es/ Ana-Mar%C3%ADa-Echeverri-ebook/dp/B0DHLQ6XMQ El Tiempo.(1995, 18 de febrero). Cara a cara: Dario Arizmendi [Archivo]. https://www. eltiempo.com/archivo/documento/MAM-293571 El Tiempo.(s. f.). El programa Cara a Cara. Recuperado de https://www.eltiempo.com/archivo/ documento/MAM-204432 Foro Nacional Ambiental.(s. f.). Revista Eco Lógica: política, medio ambiente, cultura. Recuperado de https://foronacionalambiental.org.co/revistaecologica/ González Uribe, G.(2024, 4 de diciembre). De Ana María Echeverri, un libro apasionante: “Yo soy yo”, ni hombre ni mujer. El Espectador. https://www.elespectador.com/opinion/ columnistas/guillermo-gonzalez-uribe/de-ana-maria-echeverri-un-libro-apasionante-yo-soyyo-ni-hombre-ni-mujer/ Jaramillo, B.(s. f.). Un día en la vida de… Blanca Jaramillo(maquilladora)[Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=l4mdniZq6d8 Jaramillo, J. C.(2018). La Colombia que no hemos sabido ver, ni contar: Ficción, imaginación y narrativa en el posacuerdo. F. López de la Roche(Ed.), Retos a la comunicación en el posacuerdo: Políticas públicas, legislación y renovación de las culturas políticas. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. López Guzmán, L. V.(2025, 31 de marzo).‘Disfruté ver cómo sueña con un hogar’: así fue la transición de Yasmín a Martín. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/ disfrute-ver-como-suena-con-un-hogar-asi-fue-la-transicion-de-yasmin-a-martin-3417775 Martín-Barbero, J.(2005, 4 de mayo). Poner este roto país a comunicar[Discurso de aceptación del doctorado honoris causa]. Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá. Planeta Libros.(s. f.). Ana María Echeverri[Perfil de autor]. Recuperado de https://www. planetadelibros.com.co/autor/ana-maria-echeverri/000061446 Penguin Libros.(s. f.). Ana María Echeverry[Perfil de autor]. https://www.penguinlibros.com/ co/21279-ana-maria-echeverry?srsltid=AfmBOor6QMAyjocYH5U1xdKvnOfRuKoZAyh6O2PI 6YgZGZ4N77BvRjHZ creencias sobre ellas. https://www.youtube.com/watch?v=UuqaRfNqOTk- El juego de la vida(prostitución), 1993. 165 Polo, C.,& Echeverri, A. M.(2025, 15 de enero). El fenómeno extraterrestre: Conversación de Carlos Polo con Ana María Echeverri[Charla en evento]. Relato(Librería y Centro Cultural). https://relatovilla.com/component/eventbooking/el-fenomeno-extraterrestre-conversacion-decarlos-polo-con-ana-maria-echeverri Radio Nacional de Colombia.(2016, 30 de septiembre). Ana María Echeverri al banquillo con Margarita Vidal[Podcast]. https://www.radionacional.co/podcast/al-banquillo-with-margaritavidal/ana-maria-echeverri-al-banquillo-con-margarita-vidal-20 Rostros y Rastros.(1989). Contra viento y volcán: Festival de Teatro de Manizales[Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=JEMbkYCkcUo Rostros y Rastros.(1993). El juego de la vida(prostitución)[Video]. YouTube. https://www. youtube.com/watch?v=UuqaRfNqOTk Rostros y Rastros.(1989). Más allá de la noticia[Película documental]. YouTube. https://www. youtube.com/watch?v=nYXLBd3hWhk Rostros y Rastros.(s. f.). Palacio de Justicia[Video]. YouTube. https://www.youtube.com/ watch?v=nYXLBd3hWhk Rostros y Rastros.(s. f.). Rompiendo el silencio: entrevista con Gonzalo Echeverry, peluquero de Cali[Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=PTOECuvrk0Q Rostros y Rastros.(1992). Semana Santa en Coteje[Video]. YouTube. https://www.youtube. com/watch?v=pM3FMHhgK3U Rostros y Rastros.(1990). Un baile pa enamorar en Tumaco[Video]. YouTube. https://www. youtube.com/watch?v=PTOECuvrk0Q Señal Memoria.(s. f.). Cali Pachanguero II[Registro audiovisual]. Recuperado de https:// catalogo.senalmemoria.co/cgi-bin/koha/opac-detail.pl?biblionumber=128224 Señal Memoria.(s. f.). Especial Tango, parte II[Especial musical]. Recuperado de https://catalogo. senalmemoria.co/cgi-bin/koha/opac-detail.pl?biblionumber=130446&query_desc=indexterm-genre%3A%22Especial%20musical%22 Vega, C. M.(2024, 1 de noviembre).‘Yo soy yo’, el desgarrador drama de un hombre trans, en la pluma de Ana María Echeverri. Cambio. Recuperado de https://cambiocolombia.com/ cultura/libro-yo-soy-yo-anamaria-echeverry-quinto-genero 166 ANA MARÍA ECHEVERRI. NARRADORA DE HISTORIAS DE LA COLOMBIA INVISIBLE Por Angie Forero-Forero- Comunicadora social, antropóloga y gestora cultural UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA Jóvenes y líderes campesinos se encuentran en algún caserío de la región de los Montes de María para hacer memoria, tratar de entender el horror del conflicto que se dio en su territorio y reconocer la experiencia de resistencia de su comunidad a través de un cine al parque. Indígenas nasa, misak, totoroes y yanakonas se reúnen en un resguardo del departamento del Cauca, en su escuela de comunicación propia, para definir acciones de defensa de su territorio, movilización de sus comunidades y liberación de la tierra, a través de las emisoras indígenas. Cantadoras, marimberos, decimeros, músicos y gestores culturales del Pacífico Sur de Colombia, se juntan en la orilla de algún río de Buenaventura para encontrar formas de salvaguardar su patrimonio cultural y socializar hacia adentro de sus comunidades y hacia afuera, el valor artístico, étnico, territorial y espiritual de las músicas de marimba y los cantos tradicionales del Pacífico Sur. Los medios de comunicación que utilizan no son únicamente la radio comunitaria, la televisión local, el cine al parque o el internet. Pueden ser también un burrófono, el fogón, la tulpa, los círculos de la palabra, los pasa-esteros, los emburos o los postas. A través de estos medios se escuchan saludos, mensajes, recados, noticias, pero también cantos, décimas, historias, relatos que dan cuenta de un país diferente al que muestran los grandes medios de comunicación. Este es un país que continúa viviendo en medio del conflicto armado, bajo unas condiciones socioeconómicas difíciles y con ausencia de gobernabilidad; pero al mismo tiempo, un país que resiste y propone nuevas formas de coexistencia para defender su territorio, cuidar el medio ambiente, salvaguardar su patrimonio, pensarse en comunidad y reafirmar su diferencia cultural. En las últimas décadas, organizaciones y colectivos de jóvenes, mujeres, indígenas, afrodescendientes y campesinos se han apropiado de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías para proponer otros discursos, otras maneras de narrar, otras miradas y otras formas de hacer política. Para ellos, la comunicación no se limita a un proceso tecnológico de información y difusión de un mensaje distinto, sino que 167 se constituye en un proceso cultural y político que posibilita la expresión y creación colectiva, poner en común, participar políticamente, hacer memoria, intercambiar propuestas, generar conciencia y movilizar a una comunidad. Desde hace más de 25 años, vengo caminando al lado de colectivos de comunicación, emisoras comunitarias, escuelas de comunicación indígenas, afrocolombianas y campesinas, organizaciones sociales y culturales que entienden el poder de la comunicación y la cultura en la transformación de sus territorios. En este tiempo, son varias las experiencias que he tenido el privilegio de conocer y los espacios de encuentro, reflexión y planeación que he compartido con ellas. Trabajar junto a estas comunidades como funcionaria pública me ha hecho descentrar la mirada, despojarme de los prejuicios y estereotipos asociados a los“otros” y a los territorios que habitan, tratar de entender su visión y acercarme a su universo de sentido, para descubrir y valorar otros saberes, conocimientos y formas de hacer, establecer confianzas y construir juntos caminos entre el gobierno y las comunidades. Todo esto, para trazar programas y políticas públicas que posibiliten el fortalecimiento, sostenibilidad y ampliación de estas experiencias que desde formas propias y apropiadas de comunicación buscan hacerse visibles, alzar la voz, expresar su punto de vista, contar historias, salvaguardar sus saberes, defender el territorio y cuidar la vida. EL INICIO DEL CAMINO: AMPLIAR MI COMPRENSIÓN SOBRE LA COMUNICACIÓN Entré a estudiar Comunicación social en la Universidad Javeriana con el propósito de ser periodista. Sin embargo, después de reflexionar de manera crítica sobre lo que hacían los grandes medios, de ampliar mi visión sobre la comunicación con autores como Jesús Martín-Barbero, Néstor García Canclini o Armand Mattelard y de vincularme a distintos proyectos comunicativos liderados por profesores o grupos universitarios, decidí enfocarme en el campo de la comunicación educativa y comunicación para el desarrollo, línea que he mantenido durante toda mi carrera profesional. Entre las experiencias que me ayudaron a aterrizar y contrastar muchos de los conceptos y reflexiones que había visto en clases, estuvo las de“Deache: Comunicación y Derechos humanos”, proceso que lideraban Olga Gutiérrez y Danilo Rueda desde la Comisión Intergregacional de Justicia y Paz con el padre Javier Giraldo. El pasó por Deache y su Seminario de Comunicación y Derechos humanos, la publicación de la revista Contagio, el acompañamiento a los grupos de familiares de desaparecidos, las conversaciones con Olga, con Danilo y con personajes como Eduardo Umaña me sacudieron la cabeza y el corazón y me permitieron entender que mi camino no iba por el lado del periodismo de los grandes medios, sino de la comunicación con sentido transformador, al lado de sectores acallados e invisibilizados. Durante mis últimos semestres universitarios, hice parte de Opción Colombia, una organización de jóvenes de distintas universidades, públicas y privadas, que buscaron 168 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia que la universidad dejara de darle la espalda al país y pusiera su conocimiento al servicio de este. La labor de Opción Colombia, permitió que anualmente más de 600 estudiantes universitarios viajaran a distintos municipios y regiones para brindar apoyo a entidades públicas y organizaciones sociales en el desarrollo de diversos proyectos. Puedo afirmar que el paso por Opción Colombia transformó la vida de muchos estudiantes universitarios, la mía incluida, pues nos permitió salir de las aulas y adentrarnos en una Colombia desconocida, donde se podían sentir en la cotidianidad esos problemas que habíamos visto a través de los medios o los libros, pero también la riqueza de sus paisajes y territorios, la resistencia y apuestas de sus comunidades y la belleza de su gente. Posteriormente, mi práctica universitaria con Opción Latinoamérica me llevó hasta Santiago de Chile, donde trabajé en un proyecto de participación comunitaria del Fondo de Solidaridad e Inversión Social Chileno (FOSIS) en un Programa de reubicación habitacional apoyado por Opción Chile. Allí tuve mis primeras experiencias con comunidades en el uso de la fotografía, la radio y el audiovisual como herramientas de investigación, participación, y reconocimiento de una comunidad. La producción de una exposición fotográfica con participación de las mujeres y los niños sobre el lugar que habitaban me posibilitó conocer sus formas de vida, sus historias, sus necesidades y sus intereses e identificar junto con ellos propuestas para el nuevo lugar al que iban a ser trasladados. De Chile pasé a España, donde continué mi formación académica en la Universidad Complutense de Madrid, cursando un Experto en Información Internacional y Países del Sur. Mi estadía en España me permitió observar Colombia desde otro lugar, conocer los contextos y dinámicas mediáticas de otros países latinoamericanos, de África y el mundo árabe; entender la conexión de las dinámicas locales con las globales, acercarme al campo de la cooperación internacional y ampliar mi reflexión sobre medios de comunicación, poder y colonialismo. COMUNICACIÓN PARA LA INFANCIA: APRENDER A DISEÑAR PROPUESTAS DE COMUNICACIÓN-EDUCACIÓN En el 2002, un tiempo después de regresar a Colombia, entré a hacer parte del Proyecto de Comunicación para la Infancia(PCIN), un programa que había nacido en el Ministerio de Comunicaciones en 1988 y posteriormente se había trasladado al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar(ICBF). Diana Díaz coordinaba este proyecto, que tenía como misión contribuir a generar cambios culturales y a desarrollar políticas que reflejaran el reconocimiento y el respeto de las niñas y los niños como sujetos de derecho y los posicionaran dentro del universo de la comunicación. El PCIN promovía la expresión y participación de los niños y niñas en iniciativas comunitarias y en las escuelas, a través de distintas estrategias de comunicación, educación e investigación, que permitieran posicionarlos como actores sociales en la agenda pública, construir conocimiento a partir de sus imaginarios, explorar lenguajes 169 y nuevas formas de aprendizaje, y crear productos comunicativos y educativos que reflejaran su punto de vista y su diversidad cultural. Desde el área de educación del PCIN, se buscaba incidir en los procesos pedagógicos de las niñas y los niños a partir de estrategias comunicativas y una pedagogía del afecto para contribuir a generar una cultura de convivencia, de respeto y reconocimiento de sus derechos, de diálogo intergeneracional y de motivación a sus aprendizajes sociales, culturales y académicos. Desde el enfoque de la comunicación para el desarrollo de Luis Ramiro Beltrán y la Pedagogía de la liberación de Paulo Freire y Daniel Prieto Castillo, en el PCIN aprendí de la mano de Aura Patricia Orozco, Diana Díaz y Bibiana Mosquera a diseñar estrategias educomunicativas y a acompañar experiencias locales que, a través de medios escolares y comunitarios, potenciaban las voces, la imaginación, la expresión, la creación y la participación ciudadana de los niños y niñas. En el área de educación desarrollamos procesos de formación de maestros y establecimos alianzas con varios de ellos para apoyar procesos de comunicación-educación en las instituciones educativas, ligados al desarrollo de distintas competencias en los niños y niñas En sus catorce años de existencia, el PCIN desarrolló talleres de comunicación y producción de contenidos con estudiantes, maestros y medios comunitarios; encuentros nacionales sobre niñez y comunicación; procesos de investigación sobre infancia donde los niños y niñas indagaban y analizaban temas de su interés a través del juego; proyectos de comunicación liderados por ellos mismos, que buscaban incidir en sus comunidades. Aún suenan en las emisoras locales series sonoras como La Rana, una mochila de cuentos a la colombiana, los programas de la agencia de noticias sobre infancia Zona común y diferentes materiales educomunicativos con formatos y contenidos de alta calidad producidos por este proyecto. El PCIN fue un programa de política pública que sembró a finales de los noventa las semillas de varios procesos de comunicación que se convirtieron luego en grandes referentes de la comunicación comunitaria en Colombia, tales como la de Radio Andaquí en Caquetá, la del Colectivo de comunicaciones Línea 21 de los Montes de María, Radio Semillas en Tibasosa Boyacá, Jarabú Macana en San José del Guaviare o San Vicente Estéreo en el Magdalena Medio. La comunicación en estos procesos se concibió como una estrategia de transformación social, que posibilitaba el desarrollo integral de la infancia y el reconocimiento de sus derechos; un puente mediante el cual los niños y niñas podían auto-reconocerse, expresarse, crear nuevos lazos sociales y participar desde su sensibilidad, su creatividad, sus ideas, sus intereses y sus propuestas en la escuela, sus espacios cotidianos y su comunidad(Diaz Soto& Orozco, 2001). 170 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia RADIOS CIUDADANAS: LA APUESTA POR IMPLEMENTAR POLÍTICAS CULTURALES PARA LA CONSTRUCCIÓN DE DEMOCRACIA La Unidad de Radio de Colcultura, coordinada por Jeanine El´Gazi, es un referente de políticas públicas en radio y comunicación comunitaria en Colombia y en América Latina. Desde esa área, que luego de 1997 se convirtió en el Grupo de Políticas e Investigación de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, se capacitaron las organizaciones que fundaron las primeras emisoras comunitarias del país y se produjeron series sonoras que daban cuenta de la diversidad de las músicas colombianas, los movimientos sociales, las tribus urbanas, entre muchas otras. En el 2004, entré a hacer parte de este Grupo, que fue ante todo una escuela. Jeanine ElGazi, Tatiana Duplat, Carlos Páramo, Javier Espitia, Marta Cáceres, Alejandra Muñoz, Camilo Tamayo y Stella Carreño fueron grandes maestros y compañeros. Con este equipo le dimos vida a un proyecto de impacto nacional en la radio, que Jeanine y Tatiana venían gestando hace varios años: Radios Ciudadanas, espacios para la democracia. Radios Ciudadanas fue un programa ligado al Plan Nacional de Cultura 2001-2010 “Hacia una ciudadanía democrática cultural” que tenía el propósito de impulsar el fortalecimiento de la democracia, la participación ciudadana y la convivencia pacífica desde la diversidad cultural, por medio de la creación de franjas de diálogo, análisis y opinión en las emisoras comunitarias. Para la implementación de este programa, se requería la gestión y articulación de diversos actores internacionales, nacionales, regionales y locales. El aporte en recursos de cooperantes como USAID, PNUD, OIM era coordinando desde el equipo del Ministerio de Cultura y operado a nivel regional por redes de emisoras u organizaciones sociales, que a su vez vinculaban a las emisoras comunitarias locales. En la producción de las franjas participaban además del equipo de las radios, colectivos locales, juveniles y rurales. Para el desarrollo de Radios Ciudadanas se plantearon cuatro estrategias: formación, producción, participación y fortalecimiento del sector. La estrategia de producción promovía la producción nacional y local de programas radiales, que se emitían a través de franjas en cada una de las emisoras, y abordaban durante una semana una misma temática para analizarla a profundidad en cada municipio, desde distintos puntos de vista. La estrategia de participación fomentaba que diversas organizaciones y grupos sociales del municipio participaran en los comités editoriales de las franjas para definir las temáticas y su tratamiento, y se vincularan a la producción de los programas. La estrategia de formación posibilitó que productores radiales, reporteros rurales, gestores y líderes sociales vinculados a las emisoras comunitarias se formaran en ciudadanía, producción radial, gestión y sostenibilidad a través de la escuela permanente de formación de radios ciudadanas, que se implementaba de manera presencial y a nivel regional, en todos los departamentos donde se desarrollaba 171 el programa. Finalmente, la estrategia de fortalecimiento del sector promovió la organización y fortalecimiento institucional de las emisoras comunitarias y el posicionamiento de estos medios en el sector cultural y en los planes de desarrollo locales y departamentales. “El acierto de Radios Ciudadanas consiste en que es un programa que emerge del reconocimiento de los procesos culturales en movimiento en el país, de las trayectorias de largo plazo interpretadas desde la perspectiva de los actores institucionales del orden nacional, local y de la multiplicidad de actores ciudadanos que se moviliza como productores culturales”(Ministerio de Cultura de Colombia, 2010b). Como parte del equipo de coordinación nacional de este programa, acompañé el diseño, implementación, seguimiento, sistematización y evaluación de las distintas estrategias de Radios Ciudadanas, entre el 2004 y el 2009. En este periodo, este programa vinculó más de 200 emisoras comunitarias, 32 redes y organizaciones regionales y 2000 personas de 23 departamentos del país. En esos años, se produjeron más de 18.000 programas locales de análisis y opinión con participación de distintos sectores. Radios ciudadanas, además de una escuela de producción radial, fue una escuela de ciudadanía para todos los que estuvimos vinculados en su desarrollo. La participación de distintos grupos y sectores en los comités editoriales de las franjas posibilitó la generación de agendas públicas diversas en los municipios, con temáticas y voces nuevas, distintas a las oficiales. El proceso de producción radial que implicaba investigar, hacer análisis de contexto, consultar distintas fuentes, fue principalmente para los jóvenes un proceso de formación política ciudadana. Las franjas en la mayoría de emisoras se convirtieron en espacios de análisis, debate y control ciudadano, en los que se visibilizaron y analizaron problemáticas locales para buscar rutas para su transformación. Los talleres y encuentros regionales y nacionales de emisoras fueron espacios de capacitación, pero, sobre todo, de organización y fortalecimiento de radios y colectivos locales de comunicación. Las semillas que dejó Radios Ciudadanas por todo el país, dieron lugar a alianzas y redes de comunicación en varios territorios y a otros proyectos de ciudadanía democrática cultural, y sirvieron como referente para la gestión de nuevas políticas públicas de comunicación y cultura como el CONPES de Radio comunitaria 3506 y la Política de Comunicación para la Inclusión del Ministerio de Cultura. COMUNICACIÓN Y TERRITORIO: IMPULSAR PROGRAMAS PARA FORTALECER LAS VOCES, MIRADAS Y PARTICIPACIÓN DE LAS COMUNIDADES EN LA TRANSFORMACIÓN DE SUS TERRITORIOS Radios Ciudadanas me permitió conocer además de las radios y medios comunitarios, las dinámicas de producción cultural de colectivos locales de comunicación y 172 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia organizaciones sociales de muchas regiones del país, que buscaban impulsar procesos participativos de producción de contenidos sonoros, audiovisuales, escritos con niños, niñas, jóvenes, mujeres, campesinos, indígenas y afrocolombianos, con el fin de empoderar y visibilizar las voces de esas poblaciones. En Belén de los Andaquíes, Alirio González y Mariana García, además de hacer radio, abrieron el Patio del Azulejo, un lugar donde, durante el día, niñas y niños leían cuentos, jugaban e inventaban historias que plasmaban en un papel, una grabadora o una cámara. Por las noches un lienzo blanco y un proyector eran suficientes para transformar cualquier calle en una sala de cine, donde niños, niñas, jóvenes y adultos veían películas de muchos lugares. Ese espacio dio vida años después a la Escuela audiovisual infantil de Belén de los Andaquíes y su Carpintería. En los Montes de María, Soraya Bayuelo y Beatriz Ochoa, con su colectivo el Colectivo de Comunicaciones Línea 21 también llevaban la magia del cine a la plaza principal del Carmen de Bolívar y otros municipios en tiempos de guerra, a través de su cine club La Rosa Púrpura del Cairo. Aunque el colectivo no ganó la licencia de operación de la emisora comunitaria y tuvo que dejar la del canal local, fue consolidando un gran centro de producción audiovisual, un cine club, un festival audiovisual el FAMMA y un museo itinerante, El Mochuelo. El colectivo entendió que el medio no era el fin, y que si no se tenía el medio, había que inventarse otras formas de movilizar la participación de niños, niñas, mujeres y campesinos para romper el silencio, alzar la voz, irrumpir en el espacio público, crear, contar y mostrarle a la región y al país otras historias y realidades. A finales del 2008, asumí el cargo de asesora de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, y así como en Belén de los Andaquíes y el Carmen de Bolívar, me fui encontrando a través del trabajo que hacía con las emisoras, colectivos de comunicación en San Basilio de Palenque, Inzá, Atanquez, San Agustín, Nuquí, Guapi, Santander de Quilichao, Buenaventura, Leticia, Maicao y muchos otros lugares del país. Estos colectivos no tenían medios de comunicación, pero creaban contenidos junto a sus comunidades para denunciar problemáticas locales, visibilizar artistas de la región, hacer memoria colectiva, cuidar el medio ambiente, valorar sus tradiciones ancestrales y narrar sus propias historias. Nuestro reto desde la Dirección de Comunicaciones no se agotaba entonces en el fortalecimiento de las radios y los medios comunitarios y públicos, sino que debía ampliarse a los procesos de comunicación de organizaciones sociales y colectivos locales. La misión de una entidad como el Ministerio de Cultura, por salvaguardar nuestra diversidad cultural, por la democratización, por la inclusión y por la interculturalidad, se expresa en el campo de la comunicación en fortalecer el acceso de diversas voces y actores al escenario de lo público, a los medios de comunicación y nuevas tecnologías de la información, y principalmente, a la creación y circulación de contenidos comunicativos propios que expresen y representen las diversas comunidades de sentido del país(Ministerio de Cultura de Colombia, 2010a). 173 Con ese reto, junto a Gloria Garzón, Aura Patricia Orozco y Maritza Villamizar, fuimos gestando en los años siguientes el proyecto de Comunicación y territorio, que tenía el objetivo de fortalecer los procesos de comunicación de los medios comunitarios, las organizaciones sociales y los colectivos que, desde sus acciones y los contenidos que producen, contribuyen a la construcción democrática de alternativas de vida, al diálogo cultural, la participación ciudadana, la apropiación social del patrimonio cultural y la construcción de paz y convivencia en sus territorios. Las premisas de inclusión de diversas voces y actores, la comprensión cultural del sentido de la comunicación y la concepción del territorio desde una mirada integral fueron las directrices para comprender y apoyar procesos de comunicación de todo el país desde las especificidades de los territorios. Desde este enfoque, la comunicación se entiende como un factor capaz de transformar la forma de pensar, comprender y habitar el territorio, estimulando el diálogo, la creación colectiva, la circulación de distintas narrativas, la participación ciudadana y la organización social. De la mano del Colectivo de Comunicaciones Línea 21 en los Montes de María, del Colectivo Kucha Suto en San Basilio de Palenque, de la Red de gestores de las músicas de marimba y cantos tradicionales en el Pacífico Sur, de la Red de Comunicaciones del Pueblo Wayúu, de la Asociación de Campesinos de Inzá Tierradentro ACIT, del Tejido de Comunicaciones de la ACIN, de la Federación Nacional de Cafeteros, entre otras organizaciones y colectivos; nos adentramos en los territorios para conocer las dinámicas culturales de las comunidades, sus historias, sus tradiciones, sus saberes ancestrales, sus expresiones artísticas, sus problemáticas, las violencias y exclusiones que han sufrido, pero también sus luchas y resistencias. Junto a estas organizaciones y colectivos diseñamos propuestas de comunicación que contribuyeran a fortalecer sus voces, sus miradas, sus palabras, sus narrativas y sus medios, enfocadas principalmente en la memoria y la construcción de paz, la valoración y apropiación social de su patrimonio cultural, y el cuidado del agua y el medio ambiente. El proyecto de Comunicación y territorio parte de los contextos, dinámicas y vocaciones comunicativas de cada comunidad. No hay manuales, ni recetas, pero sí un horizonte político y comunicativo, unos principios y unas estrategias comunes. La implementación de este proyecto implicó un reto investigativo y metodológico para el equipo en cada lugar: hacer lecturas y análisis de contexto, escuchar a distintos actores, hacer un mapeo comunicativo y cultural, establecer alianzas y diseñar colectivamente estrategias que desde la comunicación fortalecieran propósitos colectivos. La implementación de este proyecto requirió además construir relaciones de confianza, diálogo, intercambio y creación de conocimiento conjunta con las organizaciones y comunidades. Año tras año, el equipo de este proyecto se fue ampliando, y junto con Sandra Rozo, Oscar Bermúdez, Carlos Mosquera, Juan Carlos Daza, Esmeralda Ortiz y María Orlanda 174 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Aristizábal construimos entre el 2013 y el 2020 un modelo de trabajo que incluía la realización de encuentros regionales con agentes del sector de la comunicación y la cultura; el diseño y desarrollo de propuestas colectivas de comunicación y creación de contenidos en cada territorio; la formación en diseño de proyectos, creación de narrativas y producción de contenidos mediáticos; la realización de laboratorios de co-creación de contenidos convergentes; los reconocimientos a las distintas maneras de narrar y las Becas de Comunicación y Territorio, que aún se mantienen en el portafolio del Programa Nacional de Estímulos. Con la vivencia y comprensión de esos procesos, entendí como la comunicación posibilita la transformación de las relaciones de poder, no solo al hacer visible en el espacio público las demandas y las visiones de estas comunidades, sino en el proceso mismo que exige la producción de contenidos mediáticos. Es en los procesos de creación colectiva de un programa radial, un video documental, una exposición fotográfica o cualquier contenido comunicativo cuando se da el mayor impacto de estas prácticas de comunicación. La posibilidad de entender cómo funcionan los medios, la necesidad de comprender su contexto e investigar su realidad para hablar de ella, la definición de temas de interés colectivo, la exigencia de crear una historia, la búsqueda de formas creativas de contar y la concertación permanente que requiere hacer un colectivo de comunicación desatan un proceso interno de formación política, participación, organización social y empoderamiento de los sujetos como actores de transformación social. Desde el proyecto de Comunicación y territorio se han propiciado diálogos entre la comunicación, la memoria, la apropiación social del patrimonio cultural, las expresiones artísticas, la acción política y la defensa del territorio de comunidades campesinas, afrocolombianas e indígenas; lo que ha favorecido el reconocimiento y visibilización de la dimensión cultural, histórica y política de estas poblaciones. La comunicación en estos procesos se constituye entonces en la posibilidad de expresión de una comunidad, de poner en común, de hacer memoria colectiva, de participar en el espacio público, de intercambiar sentidos con otros, de crear nuevos relatos y proponer nuevos imaginarios. Los relatos construidos por las mismas comunidades muestran otras miradas, visiones y lecturas y dejan entrever un país distinto al que cuentan los grandes medios de comunicación. El proyecto de Comunicación y territorio se ha ido transformando con los distintos gobiernos, sin embargo su propósito principal, su enfoque y varias de sus estrategias aún se mantienen. Este proyecto ha permeado distintas políticas y programas del Ministerio de Cultura y hoy en día gran parte de su apuesta y legado se recoge en las líneas programáticas del Grupo de Comunicación, Culturas y Territorios que hace parte de la Dirección de Audiovisuales, Cine y Medios Interactivos(DACMI). 175 ESCUELAS PROPIAS DE COMUNICACIÓN: FORMAR PARA COMUNICAR CON SENTIDO IDENTITARIO “Don´t save me. Déjennos aquí tranquilos en nuestro territorio, en nuestro paraíso” Gacho Caicedo, gestor cultural de Yurumangui. Desde los distintos proyectos que he asesorado en el Ministerio de Cultura, fui conociendo colectivos de comunicación indígenas y afrocolombianos que transformaron mi mirada sobre los“otros”, sobre el territorio, sobre lo que entendía por desarrollo y sobre el concepto mismo de comunicación. Las reflexiones, preguntas y emociones que despertaron en mí el caminar junto a estas comunidades me llevaron de vuelta a la academia en el 2015, a hacer una maestría en Antropología en la Universidad de los Andes, para buscar herramientas para comprender mejor los procesos culturales y formular políticas con las comunidades. Sin duda, el regreso a la academia enriqueció muchísimo mis reflexiones y mi trabajo. Estuve orientada por antropólogos e investigadores como Pablo Mora, Alhena Caicedo, Alejandro Castillejo y Juan Ricardo Aparicio, entre otros; pero los mayores maestros y maestras estuvieron en los territorios. De la mano de lideresas y comunicadores indígenas y afros como Dora Muñoz, Celmira Lugo, Aura Elena González“Maye”, Graciano Caicedo“Gacho”, Mileidy Polanco, Silsa Arias, Andreíza Anaya y Jaime Conrado Juajibioy, aprendí que el río, la tulpa y los sueños también comunican, que se puede narrar historias a través del tejido y el canto, que los saberes de nuestras comunidades ancestrales son tan o más valiosos que los de la academia, que defender la tierra es defender la vida del planeta, que el uso de los medios de comunicación debe contribuir a una representación digna y justa de los pueblos indígenas y afrocolombianos, a salvaguardar sus diversas culturas, a liberar la tierra y defender los territorios, a la lucha contra la discriminación y el racismo, a la garantía de derechos y la justicia racial, y al buen vivir de estas poblaciones históricamente excluidas y olvidadas. “La Comunicación es integral para los pueblos indígenas y se propone hoy día como un proceso de fortalecimiento, revitalización y construcción colectiva cuando recorremos nuestros territorios ancestrales, cuando escuchamos, cuando nos armonizamos con nuestros guías espirituales, cuando caminamos la palabra de los pueblos en defensa de la vida y del territorio, cuando ponemos en práctica las enseñanzas ancestrales, la lengua originaria y los espacios propios de encuentro, diálogo y movilización”(ONIC). La comunicación para los pueblos indígenas y afrodescendientes no tiene que ver únicamente con la relación entre seres humanos, sino que parte de la relación, intercambio y diálogo entre el ser humano con la madre tierra, los entes espirituales y los diversos seres vivos que habitan en el planeta. La comunicación, para ellos, ha 176 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia existido desde siempre, ha estado presente en las distintas etapas de su historia y ha sido un elemento fundamental para su supervivencia, armonía y equilibrio; pero sus formas y medios han ido cambiando con el tiempo, la historia y el contexto de cada sociedad. Las formas propias de comunicación de estas comunidades son un conjunto de prácticas y saberes tan diversas como ellas mismas, que parten de su cosmovisión y están arraigadas a la oralidad, la ancestralidad y el territorio:“Los pueblos indígenas llaman comunicación propia a ese conjunto de prácticas, saberes claves y costumbres profundamente enraizadas en las culturas ancestrales y en la oralidad que han desarrollado para interactuar entre sí, con los mundos espirituales y con la naturaleza”(CONCIP, 2017). Hay algunas formas propias de comunicación que comparten muchas de estas comunidades. Los rituales, por ejemplo, les permiten encontrarse con la madre tierra y los seres espirituales para cerrar e iniciar ciclos, armonizar, celebrar, dar las gracias y pedir permiso, de la mano de los guías espirituales de cada pueblo(Muñoz, 2016). La tradición oral, expresada a través de los cantos, los mitos, las décimas y las rimas les han permitido expresar sentimientos, acompañar sus oficios y labores cotidianos, registrar sus memorias y transmitir sus saberes y conocimientos a las nuevas generaciones. “Hablar de las músicas y cantos del Pacífico Sur es hablar de comunicación: esas expresiones del ser afro han acompañado las formas de nacer, vivir y morir, han expresado el amor, la alegría y el dolor, han esperado al Niño y han llorado al Crucificado, han balseado a la Purísima, han nombrado a santos y a humanos, han admirado y cantado la belleza de los ríos y la mar, de los montes y sus riquezas y, con todo ello, han educado a generaciones contando la historia de los días, de los años y de los siglos”(En conversación con Aura Elena González“Maye”, gestora cultural del Pacífico colombiano). La comprensión de esas otras formas de comunicación empieza a permear los proyectos que impulsamos desde el Ministerio con pueblos indígenas y afrocolombianos, sus contenidos, metodologías y formas de implementación. Un proceso de formación con jóvenes indígenas debe pasar por la reflexión sobre las formas propias de comunicación de sus pueblos, la escucha y el reconocimiento del saber de sus mayores, la pregunta por el sentido político de manejar una cámara o una grabadora, y la exploración de las narrativas y las historias propias. Desde este enfoque, los procesos de formación en comunicación y creación mediática con colectivos étnicos no podían seguir siendo únicamente liderados por universidades y entidades educativas externas, sino por las mismas organizaciones, partiendo de los contextos, intereses, experiencias y cosmovisiones propias de cada pueblo. La tulpa, los círculos de la palabra o las ceremonias de armonización empezaron a hacer parte de la mayoría de los procesos. Las escuelas y semilleros de formación en comunicación se salieron de los salones, para itinerar y recorrer sus territorios: 177 no se trataba solo de aprender a contar y producir un contenido, sino de reconocer su territorio y privilegiar el sentido sobre la técnica. En palabras de Mileidy Polanco, lideresa de la Red de Comunicaciones del pueblo Wayúu“no podemos apropiarnos de los medios, si no se tiene un sentido de lo que queremos comunicar”. Antes que aprender a manejar una herramienta tecnológica, la Escuela de Comunicaciones del Pueblo Wayúu busca que los jóvenes conozcan su territorio, las problemáticas que afectan a sus comunidades, sus historias de luchas y resistencias. Los temas escogidos para cada uno de los módulos están en relación con el lugar donde se realiza y el trabajo de producción mediática que se hace como ejercicio le implica a los estudiantes acercarse a las comunidades, conversar con la gente, escuchar a los mayores y a las autoridades; esto les permite ampliar la mirada que tenían previamente sobre cada uno de los temas, narrar sus experiencias, identificar nuevos aprendizajes, y compartir sentires y emociones con sus compañeros y sus maestros. A partir de esto, se crea un escrito, una fotografía, una producción radial, un video o un mural. “De la mano de las herramientas comunicativas, caminando junto a los mayores y pensándonos en wayunaiki(nuestra lengua), tendremos la capacidad de interpretarnos y difundir al país desde nuestro sentir. Nuestros abuelos nos han enseñado que no es lo mismo pensarnos desde el español que desde nuestra lengua madre y por eso este proceso de formación parte del retorno y el fortalecimiento de lo propio, para luego sí comunicar lo que somos a los demás”(En conversación con Liss Mary Machado, comunicadora wayúu). Estos procesos autónomos de formación o escuelas propias de comunicación indígena que algunas organizaciones como la ONIC, la ACIN o el CRIC venían desarrollando y que empieza a apoyar el Ministerio de Cultura desde el 2012 se van a convertir en un eje de la Política de comunicación de y para los pueblos indígenas y se van a extender a otras poblaciones desde los programas del Ministerio. En la actualidad, el Fortalecimiento de escuelas de comunicación indígenas, afrocolombianas y campesinas es una de las principales líneas de acción que impulsamos desde la DACMI. Con asesoría, asistencia técnica y recursos económicos, el ministerio apoya anualmente alrededor de treinta organizaciones indígenas, afrocolombianas y campesinas para el desarrollo de sus procesos autónomos de formación en comunicación propia y apropiada, la creación y circulación de contenidos en distintos formatos y la gestión cultural. La formación en comunicación se ha constituido así en una estrategia fundamental para el fortalecimiento y consolidación de los procesos comunicativos, organizativos y culturales de estas poblaciones, en la medida en que logra motivar y vincular a las nuevas generaciones y garantiza que la apropiación y manejo de los medios de comunicación se haga con mayor conciencia y sentido. Las escuelas de comunicación fortalecen la formación política de los jóvenes, les brindan herramientas prácticas para 178 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia ejercer un oficio, les permiten potenciar su capacidad de expresión y participación. Estos espacios para la creación, los conectan con otros procesos sociales y los proyectan para abrirse al mundo y revalorizar lo propio. Lo que hace más interesante estas experiencias, es que además de reconocer y resignificar elementos de su cultura, los jóvenes tienen el reto de contarla al mundo a través del internet, la radio o la televisión, con lo que tramitan creativamente ese encuentro entre la tradición y la innovación, que también vive ellos internamente como jóvenes pertenecientes a comunidades tradicionales en sus procesos de construcción identitaria. EL RETO POR LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN PARA EL RECONOCIMIENTO CULTURAL, LA DEFENSA DEL TERRITORIO Y LA JUSTICIA RACIAL En el marco del Plan Nacional de Cultura 2001-2010, y otras políticas culturales, desde la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, y luego desde la Dirección de Audiovisuales, Cine y Medios Interactivos(DACMI), hemos impulsado diferentes programas y proyectos con los pueblos indígenas y afrocolombianos enfocados en fortalecer sus procesos de comunicación, su acceso a los medios y nuevas tecnologías, el fomento a la producción y circulación de contenidos propios y el reconocimiento de su aporte cultural al país: Comunidad, Señal de diversidad cultural, Proyecto de fortalecimiento de emisoras indígenas, Comunicación indígena, Comunicación para el Buen Vivir y Afrocolombias. “Las comunidades indígenas y afrodescendientes se han contado tradicionalmente como algo antiguo, exótico y estático. Nosotras queremos contarnos como algo vivo… contar nuestras historias de resistencia y supervivencia, nuestros saberes, nuestras luchas y nuestra cultura viva” (Andrea Ixchú, comunicadora indígena de Guatemala, miembro de la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación Indígena(CLACPI)). El reconocimiento de nuestra diversidad cultural como nación nos ha costado siglos y solo hasta la Constitución de 1991 pasamos de reconocernos como un Estado blanco, católico y homogéneo, a reconocernos como un Estado diverso y multicultural, constituido por diferentes culturas, etnias, religiones y proyectos colectivos. La disputa por la visibilización y reconocimiento de la diferencia se tornó también en una disputa por transformar los sentidos que sobre los grupos subalternos existen en la sociedad general y al interior de sus propias comunidades, en una disputa por la palabra, por las imágenes, por los relatos; en una disputa por la representación. El proyecto de identidad del Estado nación en Colombia se construyó a partir de la mirada hegemónica y los relatos que provenían de los sectores dominantes. Los“otros”, los diferentes, los excluidos del proyecto de nación, llevaban siglos condenados al silencio y a los relatos que curas, conquistadores, científicos y legisladores hicieron 179 sobre ellos, relatos que recreaban su inferioridad, su salvajismo y su ignorancia. (Reguillo, 2000, p. 80). El reconocimiento de las comunidades étnicas como sujeto político pasa entonces por la posibilidad de expresarse, nombrarse y visibilizarse en el espacio público mediático. Sus líderes son conscientes del papel que juegan los medios de comunicación en la inclusión o exclusión de los distintos grupos de nuestra sociedad y las agendas políticas de sus organizaciones. Sus luchas por el reconocimiento cultural, la justicia racial y la autodeterminación política pasan en la actualidad por el acceso a los medios de comunicación y la creación de contenidos propios. La representación es una exigencia para construir no solo un reflejo de lo que los grupos étnicos son, sino de lo que ellos quieren ser, de cuál es su propuesta ante el mundo. “Así, contradictoria y complementariamente, y desde una diversidad de “lugares”, las culturas locales y regionales se revalorizan exigiendo cada día una mayor autodeterminación, que es el derecho a contar en las decisiones económicas y políticas, construir sus propias imágenes y narrarnos sus propios relatos…Contar significa tanto narrar historias como ser tenidos en cuenta por los otros; lo que entraña que para ser reconocidos necesitamos contar nuestro relato, pues no existe identidad sin narración ya que esta no es solo expresiva sino constitutiva de lo que somos(Bhabha). Para que la pluralidad de las culturas del mundo sea políticamente tenida en cuenta es indispensable que la diversidad de identidades pueda ser contada, narrada en cada uno de sus idiomas y en lenguaje multimedial”(Martín-Barbero& Ochoa, 2005, p. 98). Desde este punto de vista, la comunidad no deviene en objeto de representación sino en autor de esa representación. El lugar de enunciación ha cambiado. No se trata ya de ser nombrados, sino de nombrarse. Ya no les interesa a las comunidades indígenas y afrocolombianas que otros los cuenten desde una mirada externa, sino ser ellas mismas quienes cuenten, definan qué contar hacia su propia comunidad y hacia los otros y cómo contarlo. No es suficiente con abordar contenidos propios, se trata también de encontrar formas propias de contar, narrativas y estéticas desde su particularidad cultural(Rodríguez, 2008 y Mora, 2015). Esta urgencia por el reconocimiento, la representación y la participación derivó en la necesidad y exigencia de construcción de políticas públicas de comunicación diferenciales, que garantizaran el derecho a la comunicación de los pueblos étnicos, dieran continuidad a los programas impulsados por el gobierno, propiciaran la articulación de diferentes entidades y garantizaran recursos para su implementación. Entre el 2011 y 2017, acompañé desde el Ministerio de Cultura a la Comisión Nacional de Comunicación de los Pueblos Indígenas(CONCIP) en la formulación, gestión y concertación de la Política de comunicación de y para los pueblos indígenas, y desde 180 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia el 2018, apoyo su implementación. Así mismo, desde el 2020, acompaño la gestión de la Política de comunicación y tecnologías de la información para la justicia racial afrocolombiana junto a la Comisión de Afrocolombias. La Política de comunicación de y para los pueblos indígenas es el resultado de un proceso amplio de participación, movilización, definición colectiva con organizaciones indígenas de todo el país. Responde a las necesidades y demandas de las comunidades indígenas por combatir el aislamiento, el racismo, el desconocimiento y el silencio al que han sido sometidas durante siglos; por ser reconocidas y representadas de otras maneras, por ser escuchadas y contarse desde sus diversas cosmovisiones y lenguas; por acceder a los medios de comunicación, apropiarse de su uso con sentido y crear contenidos propios. En esta política, la comunicación es entendida como un complejo cultural de relacionamiento, trasmisión y dinamización de la cultura, trasciende la esfera de lo tecnológico y recoge los elementos propios y originarios de la cultura y sus manifestaciones. La comunicación indígena no solo es sujeto de derecho, sino también una garantía para el ejercicio de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas; está íntimamente ligada a las estructuras de transmisión y conservación de sus culturas, a los procesos de fortalecimiento y revitalización de sus lenguas propias, a la conservación y preservación de los espacios y sitios sagrados y especialmente a la defensa del territorio ancestral. Todo esto se recoge en los cuatro grandes ejes de la política: 1. Formas propias de comunicación. 2. Formación. 3. Medios apropiados y 4. Garantías y derechos(CONCIP, 2017). Esta política fue protocolizada en noviembre del 2017 y se ha venido implementando desde el 2018 gracias a la exigencia de la CONCIP, que ha logrado incluirla en los planes de desarrollo de los diferentes gobiernos, y a la gestión comprometida del Ministerio de Cultura y el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Desde la antigua Dirección de Comunicaciones, y ahora desde la DACMI, hemos impulsado a partir del 2018 la gestión y articulación interna y externa con distintas entidades para la implementación integral de esta política; hemos promovido el fortalecimiento de más de sesenta escuelas propias de comunicación indígena y también la formación especializada de creadores y realizadores indígenas; hemos desarrollado proyectos de producción y convocatorias que estimulen la creación de contenidos y narrativas sonoras, audiovisuales y digitales propias; y hemos apoyado la formulación de documentos como el de Pautas y recomendaciones para el trabajo audiovisual y cinematográfico con pueblos indígenas o el Manual de buenas prácticas para el tratamiento periodístico de temas indígenas. El proceso de construcción, gestión e implementación de esta política ha sido una gran escuela para mí, llena de aprendizajes y logros en mi rol como funcionaria pública, pero también de dificultades y tensiones. He comprendido que la comunicación indígena no era una, sino que sus sentidos podían ser tan diversos como los más de 110 pueblos indígenas que existen en nuestro país; he conocido las múltiples 181 necesidades y demandas de las poblaciones indígenas en este campo; he visto cómo la mirada cultural y holística sobre la comunicación que se tiene desde la cosmovisión indígena choca con la mirada fragmentada, dividida y tecnológica que se tiene desde la institucionalidad; he concertado propósitos, rutas y planes de acción entre intereses a veces tan distintos como los de la CONCIP y los de cada gobierno; he articulado acciones con diferentes entidades públicas en medio de constantes cambios institucionales, desconocimiento y ausencia del enfoque diferencial en muchas entidades; y he mediado entre las lógicas, ritmos y tiempos institucionales y los comunitarios para lograr formular, gestionar e implementar la política. El camino recorrido con la Política de comunicación indígena me dejó aprendizajes, herramientas y luces para acompañar la formulación de otras políticas culturales diferenciales, como la de las poblaciones afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras. La Política de comunicación y tecnologías de la información para la justicia racial afrocolombiana busca garantizar el ejercicio pleno de los derechos de participación democrática y en perspectiva de justicia racial de las poblaciones afrocolombianas, en los escenarios de las comunicaciones, las tecnologías y telecomunicaciones en Colombia. Esta política empezó a construirse de manera casi paralela a la Política de comunicación de los pueblos indígenas en el año 2013, sin embargo, no llegó a protocolizarse en ese periodo de gobierno. Los lineamientos de la Política de comunicación afrocolombiana formulados de manera participativa bajo el liderazgo de MinTic entre el 2013 y 2017 fueron retomados en el 2020 por el Ministerio de Cultura y en el 2022 por MinTic, con el fin de actualizarlos con la participación del sector de comunicadores y creadores afrocolombianos y organizaciones de base. Distintos agentes participaron entre el 2020 y 2024 en la caracterización de Afrocolombias, en el diagnóstico afro-Tic del sector y en diferentes encuentros que permitieron la identificación de necesidades, la construcción de recomendaciones, la creación de líneas de trabajo, estrategias y rutas de incidencia de la política. Combatir y erradicar el racismo y la discriminación racial; visibilizar las realidades y problemáticas, pero también los aportes de las poblaciones negras, afrocolombianas, raizales y palenqueres al país; y fortalecer la sociedad de la información en clave de justicia racial son los principales pilares de la Política de comunicación y tecnologías de la información para la justicia racial afrocolombiana. Cuatro grandes objetivos impulsan esta política: 1. promover la participación equitativa de la población afrocolombiana y garantizar su representación e incidencia colectiva e individual en los ecosistemas de comunicación, tecnologías e innovación nacional con una visión antidiscriminación y antirracista; 2. desarrollar programas de formación en los diferentes sectores y agentes comunicacionales para el fortalecimiento de la comunicación propia; 3. asegurar el acceso y apropiación equitativa, de calidad y la permanencia de las tecnologías de la información y de comunicación(TIC) en las comunidades afrocolombianas de acuerdo con sus dinámicas poblacionales y territoriales; y 4. establecer mecanismos 182 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia de justicia económica para el fortalecimiento y reivindicación de la comunicación afrocolombiana, que promuevan y garanticen el derecho a la comunicación, la sostenibilidad financiera y el desarrollo económico de las comunidades(Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, 2025). A pesar de la amplia movilización que ha existido alrededor de la formulación de esta política, aún se está a la espera de su protocolización, pues su gestión no involucra solo a las comunidades y al Gobierno, sino también a las instancias de representación y consulta de estas poblaciones. Sin embargo, desde el Ministerio de Cultura venimos articulando los lineamientos de esta política con el Plan Nacional de Cultura 20242038 y desarrollando algunas de sus líneas a través del proyecto Afrocolombias con el que hemos fortalecido desde el 2021 más de 45 escuelas y colectivos de comunicación de poblaciones negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras; apoyado la creación de contenidos mediáticos propios afrocolombianos; e impulsado muestras y festivales audiovisuales afro. COMUNICAR PARA LA DIVERSIDAD “El ideal de una república participativa no consiste en que las comunidades participen en los programas del Estado, sino que el Estado esté dispuesto y en capacidad de participar en los programas de las comunidades” Wilches Chaux. La diversidad desde la comunicación solo puede ser entendida desde la multiplicidad de sentidos, narraciones y estéticas, es decir, de modos de contarse. Para que la comunicación sea realmente una posibilidad y contribuya con el desarrollo o el buen vivir de las comunidades, deber ir más allá de la producción de medios y la difusión, hacia la apertura y fortalecimiento de canales de expresión de distintos puntos de vista, cosmovisiones y narrativas en una comunidad; de espacios de debate, diálogo y consenso social; de procesos de organización, formación y participación ciudadana. El reto para las políticas de comunicación y cultura es brindar los espacios y estrategias que garanticen una narrativa diversa de país. Las respuestas del Estado frente a este tipo de procesos han sido múltiples, paradójicas e insuficientes. El Estado, lejos de ser un aparato burocrático monolítico, es un gran macro-campo de legitimación atravesado por varios procesos conjuntos y contradictorios(Trouillot, 2003 y ElGazi, 2001). Al tiempo que existen normas, políticas y programas que han contribuido a la llegada de los medios a diferentes poblaciones, al uso y apropiación cultural de estas tecnologías, y a la creación de contenidos mediáticos culturales diversos, existen otras que plantean limitaciones al alcance que pueden tener los medios comunitarios. Así mismo, la normatividad y políticas de comunicaciones están en Colombia fragmentadas y divididas en varias entidades(MinTic, Ministerio de Cultura, Comisión 183 de Regulación de las Comunicaciones(CRC), Presidencia de la República, entre otras), lo que genera una gran desarticulación institucional, choque de trenes y dificulta la implementación integral de políticas y planes del gobierno para el fortalecimiento de estos procesos. Urge además que las políticas de comunicación sean tomadas como políticas culturales, en la medida que suscitan transformaciones culturales al involucrar“la producción del sentido de lo social y sus modos de reconocimiento entre los ciudadanos”(Martín-Barbero, 2010, p. 27, citado por Ministerio de Cultura y Universidad Javeriana, 2015). Este país necesita conocer los relatos de sus territorios, la riqueza de la diversidad biológica y cultural que hay en lugares como la Amazonía o el Pacífico colombiano, las historias de sus ríos, del valor y la fuerza de su gente, de los gestores, artistas y portadores que mantienen vivas sus tradiciones culturales, de las mujeres que sostienen la fuerza espiritual de sus comunidades, de los jóvenes que resisten, innovan y trabajan por un país distinto, de las comunidades que defienden y protegen la biodiversidad de sus territorios para cuidar la vida del planeta. Mi papel desde el Ministerio de la Cultura ha sido el de tender puentes, construir caminos, mediar entre los programas del gobierno y las comunidades para que la diversidad de relatos, cosmovisiones, lenguas, sentidos, formas de vida, memorias, realidades y propuestas de futuro de este país sean escuchadas. Referencias CONCIP – Comisión Nacional de Comunicación de los Pueblos Indígenas.(2017). Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas[Documento PDF]. https://concip. mpcindigena.org/images/documentos/politica_publica_comunicacion_indigena_concip.pdf Díaz Soto, D.,& Orozco, A. P.(2001). Proyecto de comunicación para la infancia: una experiencia que reconoce la expresión de las niñas y los niños y su participación como ciudadanos. Signo y Pensamiento, 20(38), 124–130. El’Gazi, J.(2001, 26–28 de octubre). Radios comunitarias en Colombia: Una experiencia de construcción cultural democrática[Ponencia presentada en el Congreso Las radios comunitarias en América Latina: Reflexiones para un proyecto venezolano, Caracas, Venezuela]. Forero, A.(2018). La comunicación en los procesos de reafirmación cultural y política de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas en Colombia[Tesis de maestría]. Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia. Martín-Barbero, J.& Ochoa, A.(2005). Políticas de multiculturalidad y desubicaciones de lo popular. Cultura, política y sociedad Perspectivas latinoamericanas. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. http:// bibliotecavirtual.clacso.org.ar Martín-Barbero, J.(2008). Comunicación: Agenda intercultural. Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación,(102), 20-27.. Ministerio de Cultura de Colombia.(2010a). Compendio de políticas culturales. Bogotá: Imprenta Nacional. Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.(2024). Comunicación y territorio: Relatos polifónicos de país. 184 UN CAMINO DE MEDIACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES Y EL ESTADO, PARA LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Ministerio de Cultura de Colombia.(2010b). Voces y sonoridades de un proceso ciudadano: Sistematización de una experiencia social: Programa Radios Ciudadanas— Espacios para la democracia(Investigación). Bogotá: Ministerio de Cultura de Colombia. Ministerio de Cultura& Universidad Javeriana.(2015). Políticas de comunicación y cultura en Colombia: Convergencias y divergencias. Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones(MinTIC).(2025). Política de comunicación y tecnologías de la información para la justicia racial afrocolombiana[Documento institucional propuesto]. MinTIC. Mora, P.(2015). Poéticas de la resistencia. Bogotá: Cinemateca Distrital – IDARTES. Muñoz, D.(2016).“Puutx We’wnxi Uma Kiwe” Comunicación desde la Madre Tierra(Tesis de maestría). Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense, Nicaragua. Reguillo, R.(2000).“Identidades culturales y espacio público. Un mapa de los silencios”. Diálogos de la comunicación,(59), 75-86. Rodríguez, C.(2008). Lo que le vamos quitando a la guerra. Medios ciudadanos en contextos de conflicto armado en Colombia. Bogotá: Centro de competencia en comunicación para América Latina Friedrich Ebert Stiftung. Trouillot, M. R.(2003).“The anthropology of the State in the age of globalization: Close Enconunters of the Deceptive Kind”. Global Transformations. Anthropology and the Modern Word. New York: Plagrave. Sitios web Ministerio de Cultura. Comunicación y territorio https://bancodecontenidos.mincultura.gov.co/ Comunicacion-Territorio/ Ministerio de Cultura. Comunicación indígena https://bancodecontenidos.mincultura.gov.co/ Comunicacion-Indigena/index.html Ministerio de Cultura. Conecta Cultura https://www.conectacultura.co/ Ministerio de Cultura. Colombia narrada: Relatos culturales de un territorio diverso https:// bancodecontenidos.mincultura.gov.co/FichaDocumental/?id=11739 185 Por María Isabel Noreña Wiswell 29 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS INTRODUCCIÓN El Cauca es parte de mi historia vital, llegué al departamento por primera vez en el año 2001, a la región de Tierradentro, como comunicadora de un programa de cooperación internacional. A un mes de mi llegada, se realizaba la ritual nasa del Sahakelú, que durante tres días reunía a la comunidad para ofrendar a los espíritus guardianes y celebrar la riqueza de la tierra, compartir semillas y sobre todo experimentar esa relación armónica entre el ser humano y la naturaleza, como elemento fundamental de la vida,“es una fiesta espiritual”. Los aprendizajes y alegrías que sigo recibiendo de este territorio y sus habitantes son innumerables. Por esta razón, cuando recibí la invitación de compartir los saberes y aportes trascendentales en las voces las líderes Dora Estella Muñoz Atillo, del pueblo nasa, y Diana Mery Jembuel Morales, del pueblo misak, no lo dudé. Estas mujeres, comunicadoras indígenas y periodistas siguen dejando huella en las radios indígenas, medios propios y espacios de formación para las nuevas generaciones. Ellas son protagonistas de mingas de pensamiento y oralidades hechas radio, que, al no abandonar sus luchas, nos dan la oportunidad de seguir aprendiendo de sus conocimientos ancestrales y experiencia intercultural, aportes compartidos aquí en sus palabras. Su experiencia se centra en el Cauca, el segundo departamento del país con mayor población indígena; cuenta con un total de 308.455 habitantes(DANE, 2018) 30 correspondientes a las comunidades nasa, misak, yanacona, totoroez, inga, kokonuko, 29 Profesora e investigadora. comunicadora social y periodista, Universidad Externado de Colombia; Magister en investigación, Universidad Central; Doctora en Comunicación, Universidad de La Plata, Argentina. 30 Las organizaciones indígenas reclamaron al DANE por reducción de población de algunas comunidades, se puede consultar el tema aquí: https://www.mpcindigena. org/resguardos-indigenas-censo-nacional-poblacion/ 186 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia eperaara-siapidaara, embera, kishu, ampiule y polindara, por tanto son pueblos referentes que lideran las movilizaciones por los intereses y demandas indígenas. La cosmovisión indígena se representa en espiral, se enrolla y desenrolla. El sentido de este mensaje es aprender de los mayores para ser el futuro. Aunque han pasado algunos siglos, también en la comunicación estamos aprendiendo de nuestros mayores. Particularmente en Colombia, escuchamos y dialogamos con quienes poseen los saberes ancestrales para tejer una cotidianidad diferente y ser otro futuro. La comunicación contemporánea, en esta esquina del sur global, que ya ha transitado por apellidos como“para el desarrollo” o del“cambio social”, pasando por la comunicación comunitaria, ciudadana, participativa y alternativa, entre otras; se viste ahora de lo sagrado, ancestral, milenario y espiritual. Mayoritariamente, este nuevo tipo de comunicación es conocida como comunicación propia desde el año 2018, cuando se publica y divulga la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas. Esta política fue el resultado de conversaciones impulsadas por la Comisión Nacional de Comunicación de los Pueblos Indígenas, y se alinea a la búsqueda de su autonomía y autodeterminación, derechos reconocidos en la Constitución del 91, con el fin de darle al Estado“un marco orientador de acciones que garanticen las formas propias de la comunicación indígena y la comunicación con medios apropiados”(CONCIP, 2018, p. 8). DE LA ORALIDAD A LA RADIO Dora Muñoz Atillo, como muchos miembros de la comunidad nasa, participó desde su juventud en los procesos de formación del movimiento indígena, como representante del Cabildo de Corinto. En 1999 fue invitada a integrar la Escuela de Comunicación de la Zona Norte, en Jambaló, Cauca. recuerda que esto sucedió recién salió de bachillerato:“allí había varias áreas: producción radial, audiovisual, serigrafía. Quedé en producción radial, donde aprendíamos a escribir libretos, hacer programas y notas”.(Comunicación personal, agosto DE 2025). Me cuenta que, aunque en ese momento ella lo dudó, su mamá la motivó e impulsó a asistir, y yo lo agradezco, porque este camino la trajo a ser hoy una referente para la comunicación. El inicio del camino de Dora en la comunicación coincide con el proceso de fortalecimiento de las radios en Colombia. Desde finales del siglo XX, en los territorios, es decir, fuera de las ciudades capitales e intermedias, crecían las emisoras sin licencia, comúnmente denominadas“piratas”. Muchas emisoras iniciaron con algunos jóvenes que, cacharreando 31 con equipos caseros, lograban transmitir sus mensajes. Esto, debido a la necesidad de acercar comunidades y territorios en nuestra 31 Se refiere a estar manipulando o tratando de arreglar algo de manera sin un plan muy técnico. 187 quebrada geografía. Por esta razón, entre otras, se habla de la radio indígena desde la década de los años setenta, cuando el Cauca ya era referente porque los pueblos nasa y misak tuvieron radios sin licencia: “En la década de 1970, los misak y nasas, apoyados por grupos católicos y evangélicos, comenzaron a desarrollar sus propias emisoras de radio. Según Henry Tunubalá, exgobernador de Guambia y actual líder de una organización evangélica, evangélicos misak, apoyados por organizaciones externas, fundaron la primera estación radial comunitaria de dicha comunidad en 1975,que tuvo una corta vida debido a los altos costos en electricidad, problemas técnicos y restricciones de tipo legal. Años más tarde, durante la década de 1990, Taita Henry y otros evangélicos misak retomaron la idea y han desarrollado varias emisoras evangélicas sin licencia de operación del estado en diferentes puntos del territorio misak. En 1979, por su parte, líderes del pueblo nasa y los misionarios católicos vicencianos decidieron desarrollar la primera emisora con licencia de operación en Colombia que transmitiría en una lengua indígena en el municipio de Páez, Cauca”(Cortes, 2019, p. 64). La radio del resguardo de Guambia es reconocida como una de las primeras emisoras indígenas en Colombia. Como consecuencia del reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, se declaró formalmente el derecho a la comunicación para garantizar la libertad de expresión, lo que permitió la fundación de medios de comunicación(Constitución Política, 1991). Esto motivó a que, en los lugares donde existían las radios sin reconocimiento legal, las comunidades se interesaran en los procesos de legalización impulsados por entes gubernamentales; que generaron programas para fortalecer por todo el país emisoras de interés general, comunitarias y ciudadanas, ya que el proceso para la obtención de licencias era nuevo y con trámites particulares. El Programa Comunidad del Ministerio de Cultura, inició procesos de formación, aunados a los de fortalecimiento de las organizaciones sociales. Cuando hace memoria de este programa, Dora recuerda cuando en el año 2000 se conoció la propuesta de una emisora para el pueblo Nasa, a cargo de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca(ACIN). La emisora a se ubicó en Santander de Quilichao y se llamó Radio Pa’yumat; entonces, “se conformó un equipo de unas diez personas. Allí nació Radio Pa’yumat, coordinada por Mauricio Dorado. Yo fui seleccionada, así comencé en la radio y continuamos con procesos de aprendizaje más técnico, hacer programas, escribir libretos y formarnos en las demás áreas”(Dora Muñoz, Comunicación personal, agosto 2025). 188 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia En el año 2005, la ACIN crea el Tejido de comunicación para la verdad y la vida, que amplió el trabajo más allá de la radio, e incluyó la producción audiovisual, la página web y la serigrafía. Dora coordinó el Tejido durante los años 2010 y 2011, periodo en el que lideró también la realización de la segunda escuela de comunicación El camino de la palabra digna, un proceso que se convirtió en un referente clave de la comunicación indígena a nivel nacional. En ese mismo año, inicia su camino comunicacional Diana Jembuel, del pueblo misak, quien recuerda ser llamada a participar en el espiral de comunicación en el resguardo de Guambia:“llegué en el 2010 donde no sabía, no conocía absolutamente nada de radio, ni de comunicaciones. Acababa de ser madre por segunda vez, mi abuela me dijo“pues si llaman las autoridades, vaya, yo cuido a la niña, vaya””(Comunicación personal, agosto 2025). Este relevo generacional constante hace parte de las dinámicas de gobierno de las comunidades ancestrales, acción que, además de posibilitar el aprendizaje de las labores de gobierno del cabildo, potencia liderazgos, como en los casos que aquí se resaltan. Esta experiencia en procesos juveniles le permitió conocer bien su resguardo:“caminando el territorio” como ella aún dice, pudo escuchar las realidades cotidianas y conversar con Los Mayores, recibiendo los lineamientos de los principios misak: usos y costumbres, territorio, cosmovisión y autonomía. Ese era el perfil de Diana al llegar a la emisora de su comunidad, Namuy Wam, cuando recibió la misión de definir la programación de la radio. Lo primero que hizo fue diagnosticar los intereses de su audiencia, tomando como referencia las tres zonas más grandes del resguardo: Cacique, Guambia Nueva y La Campana. Al respecto anota con emoción: “(…) como íbamos de día encontrábamos a los mayores, a los abuelos y a las abuelas que estaban en sus huertas o en sus casas y decían”qué bonito era que fueran a sus casas, a preguntar qué programación querían que escuchara” porque eso nunca lo habían hecho”(Comunicación personal, agosto 2025). Los resultados la llevaron, con el equipo de la radio, a reconocer la necesidad de trabajar en temas como el maltrato intrafamiliar, pues“había muchas parejas que se separaban o[había] maltrato físico que se daba a las mujeres y que muchas veces se callaban”. Ante el reto de abordar situaciones tan disímiles y complejas, tomaron la decisión de tratar ese tema social a través del humor, con escenas graciosas e imitación de voces, para lograr incidencia; abriendo los micrófonos a niñas y niños, para generar segmentos donde les enseñaban el Namtrik, la lengua misak; y con los mayores, espacios de entrevistas para compartir la memoria histórica. Esta primera etapa de las comunicadoras indígenas se consolida a partir de la radio, experiencia que se encuentra en la fuerza de la oralidad y lo propio. Otro punto de encuentro entre ellas se da en el momento en el que, ya como comunicadoras 189 indígenas y después de recorrer el sendero de la radio, deciden estudiar desde la perspectiva occidental. Dora, además de su pregrado en Economía, hizo una maestría en Comunicación intercultural con enfoque de género en la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense(URACCAN). Se graduó con la tesis«Puutx We’wnxi Uma Kiwe» comunicación desde la Madre Tierra: una mirada de la comunicación propia, desde la práctica comunitaria como un camino de vida(2018), texto del que leerán apartes más adelante. Diana, por su parte, después del pregrado en Comunicación, hizo la maestría en Comunicación política de la Universidad Externado de Colombia, su tesis Namui Wam Wuan Panik Pønsreiwan Katøyu Wuam Mørøsreinuk Kutri Marøp, Waminchip Ampik. Desalambrando la palabra(2021) profundiza en el proceso de comunicación del pueblo misak a través de la radio local, con la que nos propone un diálogo entre la comunicación propia y la occidental para: “así resaltar la importancia de seguir hablando, escribiendo y visibilizando procesos propios desde espacios académicos. Así mismo, sus resultados permitieron el análisis, y el debate sobre cómo la memoria histórica es una herramienta fundamental para el fortalecimiento de procesos identitarios, en este caso a partir de la experiencia y el liderazgo de la mujer a través de la radio”(Jembuel, 2021). Desde La comunicación antes de Colón(Beltrán et. al, 1998), la oralidad hace parte primordial de los tipos y formas de comunicación propia. Este ha sido un gran legado, si consideramos los siglos de influencia de los procesos de colonización, evangelización y control cultural(Bonfil, 1998) que han diezmado saberes, costumbres y lenguas. Sin embargo, como anota Dora Muñoz(2022), este legado colonial les ha movilizado también a buscar maneras de fortalecerse: “Hay que buscar estrategias para que no sean los otros lo que hablen por nosotros, sino que seamos nosotros, desde los pueblos y el territorio, los que visibilicemos, denunciemos y compartamos nuestros procesos y sueños colectivos; nuestro sentir, nuestro pensar, nuestro arte, nuestra música” (Muñoz, s. f.). La radio, al apoyarse en la oralidad y en recursos sonoros, se acerca más a las formas de comunicación ancestral y contribuye a revertir la tradicional subordinación de los saberes orales y visuales frente al predominio de la letra porque rescata el valor de la palabra hablada y del sonido como medios legítimos de transmisión de conocimiento. En este sentido, se convierte en un espacio en el que las voces, los relatos, las memorias colectivas y los imaginarios culturales encuentran un lugar de legitimidad y valida la apuesta que Jesús Martín-Barbero(2002) planteó a inicios de este siglo respecto a cómo estas tecnologías posibilitarían no solo la tarea de ensamblar “sino la más arriesgada y fecunda de rediseñar los modelos para que quepa nuestra 190 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia heterogénea realidad”(Martín-Barbero,[2002, p. 17). Por esta razón, las estrategias de educomunicación de la ACIN y Nu Nakchak, organizaciones de las autoridades del pueblo nasa y misak respectivamente, han centrado sus esfuerzos en las escuelas de formación, como afirma Dora Muñoz: “Frente al avance tecnológico de la comunicación instrumental, las herramientas de información, las Tics y las redes sociales, en el año 2010, desde el Tejido de Comunicación ACIN, se realizó la segunda Escuela de comunicación El camino de la palabra digna Este espacio estableció la necesidad de diferenciar la palabra, es decir, entender el verdadero sentido de la comunicación para la verdad y la vida como una herramienta política y la propaganda mediática de la información de consumo”(Muñoz, 2018, p. 129). La Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas menciona como primordiales a los elementos tecnológicos para generar“un diálogo armónico entre la comunicación propia y ancestral de los pueblos indígenas y la comunicación apropiada, en particular la de los medios masivos, tan proclives a la banalización, la estereotipación, la exclusión y la mercantilización de sus contenidos”(CONCIP, 2018, p. 9). Este ensamblaje de los tejidos de lo propio y lo apropiado es constante y ha permitido la toma de decisiones sobre cómo el uso de“lo externo” aporta a las dinámicas políticas, culturales y espirituales de los pueblos originarios. COMUNICACIÓN APROPIADA: EL PAPEL DEL PERIODISMO INDÍGENA Aprovecho la mención a los medios masivos, cuya postura dada por la CONCIP, sobre la banalización y exclusión, concuerda totalmente con aspectos reforzados casi diariamente en las emisiones en las que hacen referencia a los pueblos ancestrales. Estos elementos hacen parte del concepto del“enemigo íntimo o enemigo interno”, estrategia mediática de construcción del“otro”, generalmente de poblaciones étnicas; a partir de la reiteración de posturas parcializadas por parte de la élite económica y política que reproduce un sentido sesgado para el“desarrollo de enemigos como parte de un conflicto permanente entre fuerzas que se disputan el sentido y el control de la realidad”(Del Valle, 2021, p. 8). Por lo anterior se han creado medios propios y espacios digitales de la Asociación de Medios de Comunicación Indígenas de Colombia(AMCIC), de la Organización Nacional Indígena de Colombia y las páginas de Radio Pa’Yumat y la Emisora Namuy Wam, entre otros, donde tanto Dora como Diana y cada vez más comuneros, ejercen el periodismo indígena. Esta labor, además de visibilizar el quehacer de estas poblaciones y analizar la información en sus contextos, es una estrategia de 191 resistencia, no solo ante la persecución y estigmatización mediática, sino para denunciar las consecuencias de la violencia armada en sus territorios. Lamentablemente, al igual que a los demás periodistas del país y en este momento del mundo, son víctimas de actos violentos. Esto hace necesario que nos unamos al llamado de Mabel Quinto, del Tejido de comunicación de la ACIN: “Nadie debería ser asesinado por decir la verdad y comunicar lo que pasa dentro de su propio territorio. El día del periodista tiene que dejar de ser una conmemoración a nuestras periodistas y comunicadores asesinados, en memoria de ellos debemos hacer un homenaje a la vida y al trabajo de quienes hoy están en los territorios visibilizando sus realidades, y que no quieren sumarse a esta lista de sangre y silencio”(CRIC, 2022). El departamento del Cauca es en el que se registra el mayor número de periodistas de pueblos originarios asesinados. Muchas y muchos ejercen su oficio a pesar de este riesgo, pues como explica Dora, “la situación es bastante compleja, las comunidades están en medio de muchos intereses donde el territorio, la autonomía de las comunidades y del proceso organizativo están en disputa y allí estamos los comunicadores.(…) La intención de este ejercicio comunicativo es generar la acción coherente frente a lo que viene ocurriendo, esa es la apuesta que venimos dando, esa la resistencia y la lucha desde la palabra, desde la comunicación”(Tejido de Comunicación – Radio Pa’yumat, 2022). Diana es activa periodista de Agenda propia y Chakana news y ha sido invitada a otros medios como comunicadora y periodista indígena, labor por la que recibió el premio a Mejor periodista indígena de Colombia, entregado por la organización Gacetas de Colombia. Dice sobre la diferencia del periodismo que ejerce con el que denomina como convencional: “La comunicación misak, no va con el tiempo, ni con la inmediatez, el espectáculo o la noticia rápida, sino hacia la verdad colectiva; porque siempre nos han enseñado sobre el trabajo y el esfuerzo comunitario territorial. Y, la vida comunitaria se construye escuchando desde el respeto y desde los principios que van en1 relación con la naturaleza. Por eso creo que el periodismo defiende la identidad cultural”(Comunicación personal, agosto 2025). La incidencia de líderes como Diana y Dora, que también han compartido espacios y procesos como parte de cosmovisiones basadas en la comunidad, ha permitido, por una parte, que las y los periodistas indígenas sean reconocidos fuera de sus territorios, en el ámbito académico y en los medios especialmente internacionales. Y, por otra 192 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia parte, ha permitido también que sus líderes sean quienes se consultan para tratar los temas que les atañen. Aunque aún en espacios noticiosos masivos se presente la estigmatización y tergiversación, ya no es únicamente desde miradas institucionales, sesgadas y lejanas. Al rastrear sus notas periodísticas, participación en eventos sociales, académicos e institucionales, al igual que las entrevistas que les han realizado; su fuerza, tenacidad y compromiso son palpables. Sumado a lo anterior, está la decisión de enfrentar los riesgos de ejercer su profesión con la contundencia de sus palabras y los dolores de haber vivido en carne propia la situación de violencia del departamento del Cauca. Para acercar al lector a la voz de estas dos comunicadoras, dejo aquí algunos apartados de sus declaraciones. Este es un fragmento de una entrevista que Doradio en España al medio digital Ahotsa Info: “Desde la comunicación hemos podido, como parte fundamental, visibilizar todas estas problemáticas y darlas a conocer internamente, pero también externamente, a través de los medios que hemos apropiado, como la radio o lo audiovisual. Hacemos producciones audiovisuales que luego visibilizamos a través de las diferentes redes sociales, dando a conocer estas problemáticas que nos afectan a todos los que habitamos el Cauca, e incluso a todos los que habitamos Colombia. “Porque es una problemática que no solo—insisto— nos afecta a los indígenas, sino a toda la población y, en general, a todo el país. También se viven situaciones muy complejas, como es el asesinato de líderes y lideresas indígenas sociales, defensoras y defensores de derechos humanos; las amenazas, la persecución, el desplazamiento. “Y todo esto se da porque, desde los procesos y organizaciones, se está planteando de manera permanente la defensa de la vida y el cuidado del territorio”(Muñoz, 2024). Tal como lo menciona Dora, las redes sociales han sido una estrategia de visibilización y denuncia para las comunicadoras indígenas y, cada vez más, hacen posible multiplicar sus aportes a la reflexión del continente. Por ejemplo, en el Ciclo de charlas GT11: Comunicación y estudios socioculturales. Juventudes y pueblos indígenas en la movilización colombiana, realizado el 27 de mayo del 2021, da a conocer a una audiencia latinoamericana las razones de su apoyo a las protestas sociales y las consecuencias enfrentadas en las mismas: “Nosotros como pueblos indígenas, que somos más de 115 pueblos nómadas y seminómadas o sedentarios, cada uno manejando nuestras 193 cosmovisiones, nuestras formas de gobernanza de acuerdo al contexto y espacio en el que nos encontramos, frente a esta realidad, nosotros nos unimos al gran paro nacional desde el 28 de abril, además del rechazo a la reforma tributaria, la reforma a la salud, el regreso de las aspersiones aéreas con glifosato en nuestros territorios, que es uno de los puntos que queremos darle a conocer; además el asesinato sistemático de nuestros líderes y lideresas, 34% de pueblos indígenas. Fuera de ello, el gobierno nacional no respeta los acuerdos suscritos y pone en riesgo la seguridad jurídica en nuestros pueblos indígenas.(…) en el Cauca, la violencia machista y las agresiones sexuales y la brutalidad policial contra el cuerpo de nuestras mujeres”(ALAIC, 2024). Durante la pandemia del COVID-19 y el estallido social 32 , la labor periodística fue fundamental, ya que el país pudo ver y escuchar a las y los jóvenes y miembros de comunidades étnicas que se movilizaron en diferentes regiones, para gestionar atención, medicamentos y vacunas; porque debido a la desigualdad social e institucional que se enfrenta en territorios indígenas como el nasa y el misak, las medidas estatales para atender la crisis no llegaron con la premura necesaria. Diana Jembuel, quien enfrentó el principio del confinamiento en Bogotá y, como muchos en ese momento, se enfermó, estuvo atenta a las necesidades de su comunidad. Recuerdo ahora que, en esa época, Diana también solventó una dura situación familiar, estuvo a cargo de sus hijos lejos de su territorio y terminó sus estudios de maestría en Comunicación Política. “Ser lideresa trae una esencia de formación desde el fogón o‘nak chak’, en mi idioma ancestral. Fuera de formarse para ser y tener mi propia voz, me formaron para trabajar la tierra, cuidarla y protegerla desde la colectividad, hilando la palabra con otros pueblos originarios para romper el pensamiento esclavista, discriminador y patriarcal que tienen las bases culturales de nuestras sociedades”(Jembuel Morales, 2020). Lo anterior me lleva a señalar el tercer punto de encuentro en las vidas de Dora y Diana: ser mujeres líderes y, al mismo tiempo, madres. Sé por experiencia propia que este no es un aspecto menor, pues comparto con ellas las complejidades que implica y refleja lo que Marcela Lagarde(1996) denomina la jornada interminable. Nuestras vidas transcurren entre un sinfín de actividades familiares, compromisos comunitarios y laborales: largas travesías por los territorios, conversaciones, reuniones, talleres, 32 Protestas en respuesta al Gobierno de Iván Duque, a la reforma tributaria; en las que aumentaron los asesinatos a líderes:“desde la posesión del presidente Iván Duque al 15 de julio de 2020, 573 personas líderes sociales y defensoras de Derechos Humanos han sido asesinados en Colombia”(Indepaz, 2020). 194 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia entrevistas con las comunidades y, en paralelo, estudiar, cuidar, criar a hijas e hijos y las exigencias del hogar. Dora me cuenta vivencias similares y recuerda lo que implicó para su hijo el compromiso, suyo y de su pareja, con la comunidad en el Cabildo de Corinto, Cauca y con el CRIC, como referentes del movimiento indígena colombiano. Estas vivencias que, desde hace un poco más de una década, generan debates y la exigencia de reconocer esta triple jornada—el empleo remunerado, el trabajo doméstico y el comunitario(Lagarde, 1996)— nos tienen hoy buscando la atención de la“crisis de los cuidados”(Fraser, 2016) que presenta ya algunos aprendizajes y transformaciones fundamentales para la humanidad a las que las comunidades ancestrales también podrán aportar. Conversar con Diana por llamada sobre los retos durante el confinamiento fue parte de la motivación para escribir conjuntamente el capítulo de libro Una minga por la comunicación intercultural. Resistencia en tiempos de Covid, en el que registramos las declaraciones de alerta de las Organizaciones Indígenas con énfasis en los saberes compartidos: “El COVID-19 es un llamado a cambiar el sistema en el que estamos viviendo, es un consejo para aprender a cuidarnos como parte de la madre tierra y no seguir el camino del capitalismo, somos los mundos posibles, vivamos y luchemos siempre desde ahí, desde las raíces, para que en un futuro no estemos utilizando respiradores para toda la vida”(AISO, 2020; citado por Jembuel y Noreña, 2021, p. 330). Ahora sabemos que la tierra nos comunica, lo hace nuestro cuerpo. Y una comunicación con los seres humanos y no humanos, en equilibrio con la naturaleza, de la que somos parte, nos invita a integrar ontologías que ponen en práctica la complejidad, esas prácticas negadas y denominadas como“otras”. Es así que, al tener la oportunidad de dialogar y conversar con nuestros mayores y quienes han transmitido los saberes de generación en generación, podemos, a través de espacios como este texto, comunicarnos en la distancia y, después de siglos, por fin escuchar y apropiar los saberes ancestrales para el mundo contemporáneo. LA ESENCIA DE LA COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Este relato, tejido con las vivencias de las comunicadoras indígenas, es espiral: en este apartado vamos a volver al pasado, abundante de saberes ancestrales. Partimos del origen del camino comunicacional de Dora Muñoz y Diana Jembuel para leer apartes de publicaciones que resaltan su tenacidad y ver la trascendencia de su labor como periodistas. Queremos con esto llegar a sus argumentos sobre la esencia de la comunicación espiritual, sobre la que profundizaremos. 195 Dora, que se desempeñó como dinamizadora de la Universidad Autónoma Indígena Intercultural(UAIN), otro de los espacios de formación que permite multiplicar la experiencia del pueblo nasa, desde los tejidos de comunicación y las tulpas de la palabra alrededor del fogón. Nos explica que estas son prácticas de comunicación con la Madre Tierra, Puutx We’wnxi Uma Kiwe. Se trata de medios de relacionamiento y encuentro entre los seres espirituales, cósmicos, naturales y humanos, que posibilitan la pervivencia armónica y colectiva en el territorio. Dora recuerda que sus mayores decían: “Las ritualidades, los sitios sagrados, los sueños, también son comunicación. Entonces entendimos que la comunicación espiritual siempre había estado presente, en la vida organizativa, personal y familiar. Los pueblos indígenas somos espirituales por naturaleza; la misma naturaleza nos orienta y nos mantiene. No había necesidad de nombrarlo, siempre estuvo allí. Es ese diálogo con los seres espirituales, el entender sus mensajes, el sentirlos. Porque no son mensajes hablados, son diálogos a través de los espacios de la naturaleza: el agua, el viento, la lluvia, el sol, las nubes, las aves con sus cantos y los sueños. Ese es el espacio donde sí podemos decir que está nuestra comunicación como pueblos indígenas”(Comunicación personal, agosto 2025). Esta comunicación que atraviesa la vida, que no se da de manera unidireccional, vertical, ni instrumental se basa en el entendimiento. Es decir, centra los procesos comunicativos en la construcción de acuerdos para el rescate de la vida. En palabras de Cisneros, es“algo muy distinto, por ejemplo, del manejo de las conciencias en función del poder de unos cuantos que no dudan en sacrificar ni la naturaleza, ni las culturas diferentes, ni la vida humana”(Cisneros, 2001, p. 51). No sacrificar la vida, la naturaleza y la diversidad que somos es un panorama que, presente en estas experiencias, descoloca los paradigmas con los que hemos crecido en occidente. El pensamiento desde el sur tiene la potencia de crear rutas diferentes para la interacción social, el accionar ecológico y a la vez mantener una postura crítica sobre los efectos del sistema económico y político, para lo que no solo se necesitan transformar las prácticas comunicativas, sino los hábitos de la vida en sí. Silvia Rivera Cusicanqui plantea que podemos lograr este tránsito con la construcción de la consciencia fronteriza o de borde, como la epistemología ch’ixi del mundodel-medio:“el taypi o zona de contacto que nos permite vivir al mismo tiempo adentro y afuera de la máquina capitalista, utilizar y al mismo tiempo demoler la razón instrumental que ha nacido de sus entrañas”(Rivera, 2018, p. 207). Como ejemplo práctico, la minga indígena— Alik en lengua misak y Pkhakhecx Mjinxi en lengua nasa—, entendida como una forma de comunicación propia, ha permitido que movimientos sociales externos a las comunidades étnicas habiten el“taypi”. Es 196 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia el caso de la Minga Urbana de Techotiva, un colectivo de jóvenes inspirado en esta forma de comunicación propia. Dice el colectivo que cuando la minga“vino del Cauca nos llenó de esperanzas, y es un ejemplo para seguir creyendo que otro mundo es posible para inundarlo de palabras, sonrisas, para aprender del fuego y hacer rodar la totuma.”(A Media Cuadra, 2008). Este encuentro en pro del bien común se asume como un ritual, un campo de recreación de las maneras de estar juntos y de la vida colectiva en la que se construye un sentido común a partir de lo que el otro aporta; y posibilita la ruptura con el capitalismo y sus consecuencias, como el individualismo, la competencia y el consumo irresponsable, entre otros. Diana Jembuel reitera sobre estas cuestiones al hablar de la comunicación espiritual como: “Expresión de la vida, de la cosmovisión de la memoria colectiva y de la palabra de las y los mayores. Desde la postura periodística propia como misak, es comunicar o tejer los relatos que nacen desde el nachak[la cocina, el fogón] y desde los espacios comunitarios. Yo creo que es lo que la palabra orienta, para que las nuevas experiencias de la niñez y la juventud sigan esa transmisión de la comunicación”(Comunicación personal, agosto 2025). Se resalta, en el trabajo con los más jóvenes, este relevo generacional como una estrategia de las comunidades y se comprende como un deber comunitario, por ende, se acepta con orgullo y responsabilidad. En el fogón— I’p kwet para el pueblo nasa o el Nunachack para el misak— se da el espacio sagrado en el que las familias, alrededor del fuego, enseñan la lengua, el trabajo con la tierra, los cultivos, las plantas medicinales y los significados de los sueños para recibir los mensajes de sus ancestros. Sobre la vivencia de la comunicación propia, Dora enfatiza: “Para nosotros, ahí está el centro, el sentido de la comunicación que orienta la vida: la vida en el territorio, en la familia, en la organización. También existen espacios especiales de diálogo entre los humanos, los seres espirituales y la naturaleza, que son los rituales. Allí se ejerce de manera colectiva la comunicación entre seres humanos, seres espirituales y naturaleza”(Comunicación personal, agosto 2025). Para conocer en detalle los tipos y formas de comunicación de la comunidad nasa, invito a leer el artículo que Dora escribió para presentar los resultados de su investigación:“Puutx We’wnxi Uma Kiwe” comunicación desde la Madre Tierra: Una mirada de la comunicación propia, desde la práctica comunitaria como un camino de vida, allí: “interpreta y camina“Puutx We’wnxi Uma Kiwe”, la comunicación desde la madre tierra, entendida como una relación espiritual y natural que transmite mensajes de 197 vida y nos convoca a todos los seres, como sus hijos e hijas a cuidarla, defenderla y liberarla. Hace énfasis en las formas ancestrales mediante las que el pueblo nasa se comunica naturalmente con la Madre Tierra“Uma Kiwe” y nos convoca con urgencia al cuidado del territorio“la casa grande de todos los seres””(Muñoz, 2018, p. 116). La tierra es prioritaria para las comunidades nasa y misak, no solo porque es su madre y son parte de ella, sino porque se trata de un territorio milenario y sagrado, donde descansan sus ancestros y los espíritus del agua, las plantas y animales; y es su fuente de alimento, el lugar donde se constituyen como comunidad. Por esta razón, la cuidan, la cultivan y realizan rituales de armonización 33 para recoger la cosecha y hacer el llamado a“liberarla”. Se refieren a esta acción como una de sus luchas, en la que la comunicación es concebida como: “una estrategia de protección y pervivencia de los pueblos, y son eje de la gestión política del CRIC, esta etapa de lucha, la comunicación natural estuvo presente especialmente desde la práctica espiritual, eran los“Te Wala”, médicos tradicionales, quienes indicaban a los recuperadores cuándo debían de hacer el trabajo de“picar” la tierra”(Muñoz, 2018, p. 124). La comunidad misak también plantea la necesidad de“recuperar la tierra para recuperarlo todo”. Diana enfatiza en que“la comunicación también permite visibilizar las luchas, al igual que los procesos que se viven diariamente en un territorio de origen”. En su caso, por ejemplo, con el Movimiento de Autoridades Indígenas del Sur Occidente(AISO), al que acompaña actualmente como comunicadora indígena y líder. Resalta que: “no solo se informa, sino que se forma, se educa, se orienta y se siembra para seguir fortaleciendo y revitalizando la cultura. Usa el idioma propio, la forma propia de narrar, construye o fortalece desde el colectivo y promueve la armonía y el equilibrio. Entendiendo que la comunicación no solo es técnica, ni oral, sino también es una práctica espiritual”(Comunicación personal, agosto 2025). UNA COMUNICACIÓN PARA LA REEXISTENCIA Como se expuso al inicio de este apartado, el camino de la comunicación es un recorrido en espiral: aprender de la comunicación que ha mantenido vivos a los pueblos misak y nasa significa habitar y construir el futuro desde el presente, a través de prácticas comunicativas que nos transforman. Para los pueblos indígenas, 33 Ofrenda al territorio y seres de la naturaleza para la visita a sitios sagrados y antes de los rituales. 198 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia esto implica fortalecer la comunicación propia y, a la vez, potenciar sus formas apropiadas. Por otra parte, quienes se han formado desde lo que aquí denominamos comunicación occidental continuarán cultivándola, pero con la posibilidad de incorporar y apropiarse también de elementos de la comunicación indígena. La reexistencia(Albán, 2013) se entiende como la posibilidad de transformarnos al reimaginar continuamente los procesos comunicacionales que se tejen en este entramado complejo para ser el punto de partida del diálogo intercultural. La premisa de esta comunicación para la reexistencia es que, al mantener abierta una ventana a la conversación y el interaprendizaje, nos acerca a la construcción de ese relato nacional que Jesús Martín-Barbero(2005) planteó como necesario, para que el país se cuente a sí mismo, reconociendo los lazos comunes que nos constituyen, pero también nuestra pluralidad. Al respecto, puedo dar testimonio de todo lo que tenemos por aprender. La necesidad de darme respuestas y comprender lo que había“sentipensado” durante toda una vida de comunicación me llevó a realizar como tesis doctoral la investigación sobre El papel de la comunicación oral en la re-existencia de la comunidad Misak. Tipos y formas de comunicación ancestral autoidentificadas por el pueblo Misak y prácticas actuales en el Resguardo de Guambia, Cauca, Colombia. Con esta investigación, me propuse identificar los tipos y formas de comunicación autoidentificadas como ancestrales por el pueblo misak y rastrear sus usos actuales para así encontrar que son los ritmos de la oralidad los que permiten la reexistencia de este pueblo originario. Mi motivación también ha sido la de otras investigadoras, por lo que presento un breve resumen de tesis doctorales sobre comunicación indígena en Colombia que permite ampliar los saberes compartidos. De María Victoria Rugeles, El camino del caracol, los procesos de construcción y reconstrucción de memoria del pueblo Misak en Bogotá(2023); por su parte, Eliana Herrera Huérfano(2022) estudia las prácticas comunicativas en pueblos indígenas de la Amazonia colombiana con énfasis en la justicia comunicativa, su dimensión espiritual y el desarrollo local; Jeannette Plaza Zúñiga(2019) propone una matriz de diálogo de saberes desde la comunicación de lo sagrado con aportes de los pueblos Kankuamo y Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta; también respecto a este territorio, Catalina Campuzano C.(2019) comparte el proceso de trabajo conjunto desde las visualidades ancestrales y la imagen fotográfica; finalmente, Eva González-Tanco(2016) analiza cómo la comunicación indígena en el Cauca se convierte en una herramienta para la identidad y el empoderamiento, orientada a, en sus palabras, liberar la palabra. Hablé con Diana sobre la comunicación espiritual y las transformaciones que posibilita, me dijo: “Siento que rompe los paradigmas de la comunicación occidental porque abre una mirada intercultural, comunitaria, territorial, desde las bases, los 199 pueblos indígenas. Su importancia radica en que entra a fortalecer, no solo a visibilizar; sino que fortalece el territorio, en las concepciones propias, en identidad, en conservación de la lengua, la memoria. Y siento que la importancia es obviamente la defensa de la autonomía y la forma de visibilizar lo invisibilizado. Es decir que hace parte de los territorios, y hace parte de la forma de dar a conocer la realidad, pero también hacia adentro, sembrando la duda. “Esa es la importancia y el aporte: creo que reconfigura el hacer, el pensar y el ejecutar el periodismo y la comunicación. Desde afuera introduce las narrativas de las que antes no se hablaba con la verdad y el respeto a la vida, desde esos relatos propios de la oralidad, pero también desde el análisis de lo que está pasando en el mundo. El tema ambiental, la crisis ambiental, hay muchas situaciones, como las de la mujer, el tema de los migrantes. ¿Sí? Hay muchos temas que muchas veces no se muestran, y que ahora se han logrado visibilizar a través del diálogo intercultural. “Otro aporte relacionado sería dar a conocer muchas realidades que estaban escondidas. Porque antes los medios solo informaban sobre el folclorismo, pero ahora ya los periodistas, los comunicadores que estamos en territorio y que somos indígenas, tenemos una práctica comunitaria y esto amplió el horizonte del campo de las metodologías propias. Creo que ese campo de los pares o de los diálogos, desde lo académico y desde lo territorial, han aumentado mucho y han respetado mucho. Yo creo que eso también ha sido uno de los aportes y contribuye a la humanidad, porque no solo viene el tema de la comunicación desde el individualismo, o la inmediatez, sino que habla desde la colectividad”(Comunicación personal, agosto 2025). A la misma pregunta, sobre el aporte de la comunicación indígena, a los otros tipos de comunicación, así como al país, Dora responde: “(…) la comunicación espiritual aporta a las otras formas de comunicación de las que se habla más a nivel externo o académico. Es, creo, que la comunicación espiritual es un camino de vida, más allá de una profesión o más allá de una práctica, yo he entendido desde mi experiencia y desde mi caminar que la comunicación espiritual es una forma de vida y una forma de relación entre los seres humanos y con los demás seres: los seres espirituales, los seres naturales, los seres animales; es esa convivencia con ellos y esa comunicación permanente. “Y esa comunicación permanente, entender los lenguajes de la naturaleza que nos expresan diferentes mensajes y de diversas maneras, los mensajes 200 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia espirituales que se dan a través de los sueños, por ejemplo, entender el lenguaje de los seres animales a través de sus cantos, a través de la presencia que ellos hacen en el territorio, a veces en nuestros hogares, como cuando nos visita, por ejemplo, una serpiente, cuando llega a nuestra casa o nuestro lugar de trabajo, siempre nos trae un mensaje. Y se trata de poder entender, de interpretar esos mensajes, el canto de las aves, la forma de las nubes, cuando sale el arco iris, cuando está un día muy soleado y de pronto llovizna. Hay un mensaje de la naturaleza y yo creo que todo ese saber y toda esa vivencia y toda esa práctica de vida es el gran aporte de la comunicación indígena o la comunicación espiritual, que hace, que da, que entrega a esas otras formas de comunicación que son sobre todo muy... diría, muy cortas frente a esta visión de la comunicación espiritual. “Sería una ganancia máxima de la comunicación convencional poder transformar, movilizar en acciones frente a ciertas situaciones que nos pueden estar afectando; transformar el pensamiento, la mirada sobre ciertas personas, comunidades y ciertas actitudes que pudiera transformar esta comunicación convencional, poder generar esas reflexiones y esos cambios de pensamientos, de actitudes, de lenguajes, incluso. “Hacia allá creo que debería direccionarse la comunicación tecnológica o académica o la que aprendemos en los libros. Con el saber que nos transmiten las personas que han estudiado estos temas, que nos posibilite la reflexión y el análisis crítico y la propuesta. La comunicación propia, y la comunicación espiritual concretamente, son sabidurías y son valores y prácticas de vida que muchos desconocen y que al ser algo desconocido es muy difícil de vivenciar o de practicar”(Comunicación personal, agosto 2025). Queda entonces en nosotras y nosotros dar continuidad al hilo que nos pasan las memorables palabras y sentires de Diana Jembuel Morales y Dora Muñoz Atillo Urdir con las palabras que brotan en las conversaciones; supone el ejercicio de tejer colectivamente a partir del diálogo, reconociendo tanto aquello que se ha silenciado como lo que forma parte de la memoria colectiva. Significa abrir un espacio en el que las voces, las experiencias y los relatos que han sido marginados o invisibilizados puedan emerger y entrelazarse en minga: “(…) la minga que se vuelve a levantar a viva voz, un concepto ancestral de nuestros pueblos, donde la unidad, la colectividad, la reciprocidad se unen en un solo sentir, ahora para seguir avanzando en re-existir, la palabra y los saberes ancestrales son la mayor fortaleza de los pueblos indígenas, que actualmente son otra forma de resistencia, ya que la paz se tiene que dar desde la palabra”(Jembuel& Noreña, 2021, p. 334). 201 Este proceso implica enfrentar lo silenciado de nuestra historia, que ya se refleja en nuestra cultura, para así reconocer las heridas del pasado y recuperar los aprendizajes que se transmiten en la memoria de los pueblos. Debemos escuchar a los seres no humanos, para que de nuevo nos conectemos con la vida. El gran desafío está en que este diálogo nos conduzca a reconstruir acuerdos sobre los mínimos indispensables para la convivencia: el respeto a la vida, el reconocimiento mutuo, la justicia y la posibilidad de imaginar un futuro común. Esto puede lograrse al dialogar con estas palabras, al seguir cocreando e investigando; así como reconociendo a los movimientos que, a lo largo de nuestro país y del continente, expresan a través de contenidos digitales, del arte o la creación de rituales para estos tiempos. Este sería el camino hacia una comunicación sin apellido, que entrelace las ontologías y epistemologías que nos componen y nos hacen seres complejos y únicos. Referencias A media cuadra.(s. f.). Prensa alternativa y comunitaria del sur de Bogotá del proyecto territorio Techotiba(Kennedy)[Blog]. Recuperado de http://amediacuadra8.blogspot.com/ Achinte, A. A.(2013). Pedagogías de la re-existencia: Artistas indígenas y afrocolombianos. En C. Walsh(Ed.), Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir,(re)existir y(re)vivir (Tomo I). Editorial Abya Yala. Ahotsa Info.(2022, 27 de mayo). Entrevista a Dora Muñoz[Video]. YouTube. https://www. youtube.com/watch?v=pV9m3CfS1Tc ALAIC.(2024). Diálogos al Sur ALAIC: Ciclo de charlas GT11 – Comunicación y estudios socioculturales. Juventudes y pueblos indígenas en la movilización colombiana[Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=RGNJ0wII-N8 Asamblea Nacional Constituyente.(1991, 7 de julio). Constitución Política de Colombia. Asamblea Nacional Constituyente.(1991, 20 de julio). Constitución Política de Colombia. Gaceta Constitucional, 116. http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/constitucion_ politica_1991.html Beltrán, L., Herrera, K., Pinto, E.,& Torrico, E.(2008). La comunicación antes de Colón: Tipos y formas de comunicación en Mesoamérica y los Andes. La Paz: Centro Interdisciplinario Boliviano de Estudios de la Comunicación. Bonfil, G.(1991). La teoría del control cultural en el estudio de procesos étnicos. Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, 4(12), 165–204. Universidad de Colima. Campuzano, C.(2019). Visualidades ancestrales: El giro emocional de la imagen fotográfica de los pueblos Kankuamo y Kogui de Santa Marta – Colombia[Tesis doctoral, Facultad de Periodismo y Comunicación, Universidad Nacional de La Plata]. Cisneros, J.(2001). El concepto de la comunicación: El cristal con que se mira. Revista Ámbitos, (7–8), 49–82. México. CONCIP – Comisión Nacional de Comunicación de los Pueblos Indígenas.(2017). Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas[Documento PDF]. https://concip. mpcindigena.org/images/documentos/politica_publica_comunicacion_indigena_concip.pdf Cortés, D.(2019). Radios indígenas y Estado en Colombia: ¿Herramientas“políticas” o instrumentos“policivos”? Chasqui: Revista Latinoamericana de Comunicación,(140), 189–206. CIESPAL. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7319381.pdf 202 LAS VOCES DE DORA MUÑOZ ATILLO Y DIANA JEMBUEL MORALES, DE LOS PUEBLOS NASA Y MISAK: COMUNICACIÓN ESPIRITUAL Y LIDERAZGOS FEMENINOS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Consejo Regional Indígena del Cauca(CRIC).(s. f.). Comunicación, la lucha y resistencia desde la palabra para la acción coherente. https://www.cric-colombia.org/portal/comunicacion-lalucha-y-resistencia-desde-la-palabra-para-la-accion-coherente/ Departamento Administrativo Nacional de Estadística(DANE).(2018). Resultados Censo Nacional de Población y Vivienda 2018. DANE. https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticaspor-tema/demografia-y-poblacion/censo-nacional-de-poblacion-y-vivenda-2018 Del Valle Rojas, C.(2021). La construcción mediática del enemigo: Cultura indígena y guerra informativa en Chile. Comunicación Social Ediciones y Publicaciones. Fraser, N.(2016). Fortunas del feminismo: Del capitalismo gestionado por el Estado a la crisis neoliberal. Traficantes de Sueños. González-Tanco, E.(2016). Identidad y empoderamiento para“liberar la palabra”: Construcción de un sistema de comunicación indígena en los pueblos originarios del Cauca, Colombia[Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid]. https://docta.ucm.es/bitstreams/881639c9abe1-4bc1-8c84-1c006d561052/download Herrera Huérfano, E.(2022). Prácticas de comunicación en pueblos indígenas: Mediaciones de la cultura y el desarrollo local en la Amazonia colombiana[Tesis doctoral, Programa de doctorado en Comunicación, Universidad de Cádiz, Universidad de Huelva, Universidad de Málaga y Universidad de Sevilla]. https://www.doctorado-comunicacion.es/ficheros/doctorandos/elianadel-rosario_C_391.pdf Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz(Indepaz).(2020). Informe especial: Registro de líderes y personas defensoras de derechos humanos asesinadas. http://www.indepaz.org.co/ wp-content/uploads/2020/07/Informe-Especial-Asesinato-lideres-sociales-Nov2016-Jul2020Indepaz.pdf Jembuel Morales, D.,& Noreña Wiswell, M. I.(2022). Una minga por la comunicación intercultural: Resistencia en tiempos de COVID. En Horizontes convergentes II: Aportes transdisciplinarios al estudio del ecosistema de la marginación cultural(pp. 327–341). CLACSO. https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/handle/CLACSO/168963 Jembuel Morales, D.(2021). Namui Wam Wuan Panik Pønsreiwan Katøyu Wuam Mørøsreinuk Kutri Marøp, Waminchip Ampik. Desalambrando la palabra[Tesis de maestría, Universidad Externado de Colombia]. Jembuel Morales, D.(2021, 27 de mayo). Diálogos al Sur ALAIC[Video]. YouTube. https://www. youtube.com/watch?v=RGNJ0wII-N8 Jembuel Morales, D.(2020, 25 de julio). Ser lideresa trae una esencia de formación desde el fogón o“nak chak”, en mi idioma ancestral… En J. D. López, Lideresa escribe su experiencia como indígena misak. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/justicia/servicios/lideresa-dianajembuel-escribe-su-experiencia-como-indigena-misak-522288 Lagarde, M.(1996). Género y feminismo: Desarrollo humano y democracia. Horas y Horas. Martín-Barbero, J.(2005). Poner este roto país a comunicar. Signo y Pensamiento, 24(46), 163169. Martín-Barbero, J.(2002). Tecnicidades, identidades, alteridades: Des-ubicaciones y opacidades de la comunicación en el nuevo siglo. Revista Teórica de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social(FELAFACS). https://dialnet.unirioja.es/servlet/ articulo?codigo=2372023 Muñoz Atillo, D. E.(2022). Comunicación: la lucha y resistencia desde la palabra para la acción coherente. Tejido de Comunicación ACIN. https://tejidocomunicacion.nasaacin.org/ comunicacion-la-lucha-y-resistencia-desde-la-palabra-para-la-accion-coherente/ 203 Muñoz, D.(1977–)[Dora Muñoz].(s. f.). Dora Muñoz[Perfil de defensora de derechos humanos]. Ciutats Defensores dels Drets Humans. https://ciutatsdretshumans.cat/es/defensor/ dora-munoz/ Muñoz Atillo, D. E.(2018).“Puutx We’wnxi Uma Kiwe” comunicación desde la Madre Tierra: Una mirada de la comunicación propia, desde la práctica comunitaria como un camino de vida. Ciencia e Interculturalidad, 23(2), 116-132. https://doi.org/10.5377/rci.v23i2.6572 Muñoz, D.(2024, 16 de abril).“Somos perseguidas porque planteamos la…”[Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=pV9m3CfS1Tc Noreña Wiswell, M. I.(2025). El papel de la comunicación oral en la re-existencia de la comunidad Misak: Tipos y formas de comunicación ancestral autoidentificadas por el pueblo Misak y prácticas actuales en el Resguardo de Guambia, Cauca(Colombia)[Tesis doctoral, Facultad de Periodismo y Comunicación, Universidad Nacional de La Plata]. Plaza Zúñiga, J.(2019). Propuesta matricial de diálogo de saberes desde la comunicación de lo sagrado: Un aporte desde los pueblos Kankuamo y Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia[Tesis doctoral, Universidad Nacional de La Plata]. Repositorio Institucional de la Universidad Nacional de La Plata. Rivera Cusicanqui, S.(2010). Ch’ixinakax utxiva: Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Tinta Limón. Rugeles, M. V.(2023). El camino del caracol como proceso de construcción y reconstrucción de memoria del Pueblo Misak en Bogotá[Tesis doctoral, Universidad Nacional de La Plata]. Repositorio Institucional de la Universidad Nacional de La Plata. Tejido de Comunicación – Radio Pa’yumat.(s. f.). Quiénes somos[Página web]. https:// tejidocomunicacion.nasaacin.org/quienes-somos/ 204 “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) Por Silsa Arias Martínez, Nat Nat Iguarán Fajardo, Eliana Herrera Huérfano “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS” MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) La estructura de un tejido podría ser, metafóricamente, la mejor manera de describir este capítulo. Con hilos de recuerdos, interacciones y caminares que sirven de guía, esta conversación recoge la historia de Nat Nat Beatriz Iguarán Fajardo y Silsa Matilde Arias Martínez: mujeres indígenas, lideresas, cuya incidencia ha sido clave en el desarrollo de la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas (PPCPI) construida con la participación y desde las cosmogonías de los pueblos indígenas en Colombia. Sus trayectorias nos hablan de la lucha por el reconocimiento del derecho a la comunicación desde la autonomía y la autodeterminación de los pueblos indígenas, así como el reconocimiento de su propia manera de comprender lo que significa comunicar y autorrepresentarse. Este tejido—esta colcha— es también un diálogo de saberes que revela la curiosidad que, como profesora e investigadora, me llevó al camino de interacción con líderes como Nat Nat y Silsa. Este ha sido un camino de más de quince años en el que he tratado de comprender lo que significa la comunicación propia en el marco del diseño, la construcción, la concertación y la implementación de la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI) en Colombia, y también en la vida cotidiana de los pueblos ticuna, cocama y yagua de la Amazonía colombiana. Para mí, es un honor ser interlocutora de esta conversación y, desde aquí, resaltar los aportes de estas dos mujeres, comunicadoras e indígenas. Sus voces permiten pensar la comunicación desde nuestro ser latinoamericano y desde una matriz cultural e identitaria que interpela lo que significa ser indígena hoy. En ese contexto me surge una pregunta inevitable, inicial, que marca su lugar de enunciación: ¿quiénes son? ¿cómo se autodefinen cada una de ustedes? Silsa: Soy mujer indígena kankuama, del pueblo indígena kankuamo, de la Sierra Nevada Gonawindúa. Tengo el privilegio de ser mamá, pero sobre todo el privilegio 205 de ser hija número trece en mi casa. Soy la última de una familia numerosa que indudablemente me hizo ser un ser colectivo. La familia es la primera matriz, donde uno cultiva la solidaridad y la reciprocidad. Yo tengo mi complemento, que se llama Richard Leguízamo Peñate, quien es periodista. Soy madre de dos hijos: Elisa Alejandra (27 años) y David Ricardo(22 años). Y cada uno de ellos está volando. Creo que, en ese sentido, hemos ido dejando huellas en nuestros hijos. Elisa es trabajadora social dedicada a la gestión cultural. A David Ricardo se le metió la vena del periodismo, por su padre, y está ad portas de terminar su carrera en periodismo y opinión pública, en la Universidad del Rosario. Siento que estamos dejando huellas y legados en esos hijos maravillosos. Tengo 55 años, nací en un lugar privilegiado como es Atánquez. Atánquez es la capital del resguardo del pueblo kankuamo, en la vertiente suroriental de la Sierra Nevada. Es una bisagra o es una apertura de la Sierra por esa vertiente. Un lugar privilegiado que nos permite, precisamente, seguir cultivando el orgullo de ser indígena y, sobre todo, de esa Sierra Nevada que es el corazón del mundo, que late para todo el mundo, pero que, sobre todo, ayuda a preservar la biodiversidad. A raíz de las diferentes violencias de hace 21 años, migré del territorio; en su momento, me fui por las violencias. Fuimos desplazadas por la violencia y, bueno, mi escuela es la Organización Nacional Indígena de Colombia(ONIC). Nat Nat: Soy indígena wayúu. Me pusieron un nombre tradicional wayúu—Nat Nat— que significa“dar”. Es una palabra que connota la acción. Beatriz es un nombre arijuna que heredé de mi padre, quien decidió ponerme ese nombre por una hermana menor de él que falleció, a quien apreciaba mucho. En este momento tengo 46 años, de los que he dedicado 25 a trabajar en el tema de comunicación propia de la cultura y a trabajar desde mi territorio en buscar y restablecer los derechos de nosotros, los comunicadores indígenas, conforme a la palabra y a la armonía con el territorio. Tengo un hijo de ocho años y Dios nos permitió nacer el mismo día: el 5 de noviembre, yo en el año 1978 y él en el 2016. Tiene su nombre tradicional: se llama Atnamai. Lleva como apellido, en nuestro eirruku(clan familiar) materno—que es el Ipuana—, una forma de reivindicar nuestros saberes, nuestra identidad propia y de que él, como wayúu, se sienta identificado no solamente por su apariencia física. Por haber nacido del útero, del vientre de una mujer wayuu, hereda toda esa tradición identitaria. Eso se conjuga también con ser hija de una figura reconocida en la Guajira, como lo es Remedios Fajardo, quien también ha hecho su trabajo en el fortalecimiento de la educación propia y ha dejado un legado a través de la Organización Indígena de La Guajira, Yanama, de ya 50 años, para fortalecer la educación propia en la Guajira. Eso nos ha permitido— a mí particularmente— explorar varios ámbitos de mi carrera profesional y marcar esos escenarios en los que hoy me estoy moviendo, tanto en el orden nacional como en el propio orden regional. 206 “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia LOS CAMINOS PREVIOS AL DISEÑO DE LA PPCPI Cuando pensé en los caminos de Nat Nat y de Silsa, quise detenerme en los orígenes de su experiencia como comunicadoras: en esos primeros pasos que las llevaron a involucrarse en la defensa de la comunicación como derecho y en la construcción de la política pública. Sus trayectorias no solo hablan de su trabajo como comunicadoras, sino también de lo que son hoy como mujeres, madres y hermanas de procesos. Escuchar cómo llegaron hasta aquí es reconocer las luchas, los escenarios políticos y organizativos que caminaron, y cómo, en medio de esas tensiones, fueron tejiendo y armonizando espacios que también las hicieron crecer. Nat-Nat: Yo estudié Comunicación social en la Universidad Javeriana e hice mis prácticas en Producciones JES, donde me dieron la oportunidad de producir cápsulas para el programa Natura. Allí hablé sobre la cultura wayúu: su lengua, vestimenta y cosmovisión. Ese fue mi primer acercamiento a pensar la comunicación indígena más allá de lo cultural-folclórico. Después, al llegar a la ONIC, participé en una convocatoria de Señal Colombia para producir documentales. En ese momento, con Armando Valbuena como presidente, se organizó una unión temporal con comunidades Room, Afro e Indígenas para realizar la serie Entre etnias. Esa experiencia me permitió comprender que la comunicación debía ser un escenario político y de representación, no solo un registro de prensa o fotografía. Desde la Organización Indígena de La Guajira, Yanama, he impulsado y participado en iniciativas en nuestro territorio como la Red de Comunicaciones del Pueblo Wayúu y, posteriormente, el proceso de la Escuela de Comunicaciones del Pueblo Wayúu. Con estas iniciativas buscamos dialogar con otros actores, preguntarnos cómo queremos representarnos y cómo queremos que nos vean. También participé en la creación de un foro de televisión étnica. Este camino me permitió llegar al ámbito nacional y dialogar con otros comunicadores como Silsa Arias, Dora Muñoz y Vicente Otero, dentro de la Comisión Nacional de Comunicaciones de los Pueblos Indígenas(CONCIP). Allí se empezó a gestar un proceso amplio de reflexión y acción en torno a la comunicación indígena en Colombia. Soy consciente de mis limitaciones: no hablo wayuunaiki, aunque lo entiendo. Esa ausencia me duele, pero también me impulsa a trabajar por recuperar la lengua y fortalecer nuestra identidad. Mi madre, Remedios Fajardo, dejó un legado enorme en la educación propia en LLa Guajira, y eso me inspira a seguir. Silsa: Como pueblo kankuamo, también abrimos trochas en comunicación. En los años 2000, cuando muchos pueblos de la Sierra rechazaban la idea de emisoras por temor a las tecnologías, nosotros asumimos Tayrona Estéreo. Lo hicimos convencidos de que la comunicación debía servir como herramienta pedagógica y de memoria colectiva. 207 Yo estudié Comunicación Social y Periodismo en la UNAD, después de un intento fallido en Derecho. Esa formación, junto con experiencias en radio, me llevó a impulsar no solo la emisora sino también Kankuama TV, nuestro primer canal de televisión indígena. Incluso en medio del desplazamiento forzado que sufrí en 2004, seguí abonando a estos procesos, convencida de que había que abrir trocha, abrir caminos para que otros pudieran seguir. Desde la ONIC encontré un espacio clave. Allí entendimos que la comunicación no podía reducirse a un boletín o a cubrir eventos. Propusimos un proceso organizacional desde abajo, que recogiera las voces de los territorios. Así nació el Sistema de Comunicación de la ONIC(SICO), con el apoyo de Mauricio Beltrán y otros compañeros. Su primera puntada fue el Diplomado en Comunicación Étnica, realizado con la Universidad Javeriana de Cali. Más de 500 horas de formación que hoy se reflejan en liderazgos fuertes: consejeros de comunicaciones, alcaldes, defensores de derechos humanos. Después vino un diagnóstico nacional de emisoras indígenas que coordiné con el Ministerio de Cultura y el de Comunicaciones en 2008. En ese recorrido encontramos apenas 16 emisoras, pero sembramos las bases de lo que luego sería una política pública de comunicación indígena. Entre 2008 y 2009 ya hablábamos de una política ética de comunicación, pues reconocíamos que la radio y lo audiovisual podían ser herramientas políticas para fortalecer la autonomía de los pueblos. Ese camino, con sus luces y sombras, me ha enseñado que la comunicación indígena es siempre un ejercicio de apertura, de abrir trochas para que otros transiten. LA ONIC: CASA COMÚN Y PUNTO DE ENCUENTRO La Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI) ha sido un trabajo liderado por la Organización Nacional Indígena de Colombia(ONIC), la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana(OPIAC), Autoridades Indígenas de Colombia(AICO), Autoridades Indígenas Gobierno Mayor y la Confederación Indígena Tayrona(CIT)(CONCIP, 2017). La ONIC es reconocida por muchos como“la casa de todos”. Desde su creación en 1982, se define como un proyecto político de carácter nacional. Es una apuesta concertada y propia de los pueblos indígenas en Colombia para la defensa y protección de sus derechos colectivos y culturales, bajo la unidad de acción organizativa y programática(ONIC, 2012). Esta organización ha sido también el lugar de confluencia donde se han entrecruzado las vidas y trayectorias como comunicadoras de Nat Nat y Silsa. Silsa: La ONIC fue el espacio que nos permitió hacer escuela y ensanchar el territorio. En 2004 sufrí el desplazamiento forzado, pero ese mismo año llegué a Bogotá y entré a la ONIC. Allí nos dieron la posibilidad de trabajar en comunicaciones, aunque en ese momento se reducía a un boletín de prensa, a cubrir eventos o sacar comunicados. 208 “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Yo insistí en que éramos más que eso y que la comunicación debía convertirse en un proceso organizacional, construido desde abajo y con alcance nacional. En 2010, cuando se dio la primera concertación del Plan Nacional de Desarrollo con el gobierno de Santos, logramos incluir un acuerdo sobre comunicación: el número 96. No fue fácil; nos quitaron y devolvieron ese acuerdo varias veces, incluso desde adentro, pero lo defendimos hasta el final. De ahí nació la trocha de la política pública de comunicación. Logramos recursos para llevarla al territorio y, entre 2012 y 2013, se construyeron los lineamientos iniciales. Finalmente, en 2017, se protocolizó la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI). Ese proceso con la ONIC ha hecho que desde 2016 asuma la Secretaría Técnica de la Comisión Nacional de Comunicación Indígena Propia, CONCIP, justo cuando Nat Nat tuvo a su hijo(Nat Nat fue la segunda secretaria técnica de la CONCIP, el primer secretario técnico fue Jeremías Tunubalá). Entre comadres nos pasamos el bastón, y desde entonces he seguido allí. No ha sido fácil, porque las mujeres debemos luchar doblemente por el reconocimiento, pero también ha sido gratificante: los hombres reconocen en nosotras la constancia, la organicidad y la fuerza para mantener vivo el fuego. Nat Nat: Mi relación con la ONIC comenzó con la serie de televisión Entre etnias, un proyecto en unión con comunidades afro e indígenas. En este proyecto participé en la producción y dirección y terminé asumiendo, por encargo, la representación legal de la unión temporal de los pueblos Rom, Afro e Indígenas. Esa experiencia me llevó de lleno a la comunicación audiovisual indígena y me abrió caminos para seguir soñando. Gracias a la ONIC tuve la oportunidad de viajar a Cuba a un programa de formación para mujeres realizadoras y productoras de televisión. Puedo decir que gran parte de mi formación profesional se la debo a la ONIC porque allí encontré el impulso y los escenarios para crecer. Después de tres años en Bogotá en la ONIC, decidí regresar a mi territorio en 2007. Allí nos organizamos como colectivo y comprendimos que debíamos incidir en lo político, no solo producir contenidos. Debo mi formación netamente a la ONIC, a este trabajo y desarrollo que he tenido a través de ella. Ese fue el impulso para seguir promoviendo este trabajo. Considero que, en parte, el poder estar hoy aquí, con todo este proceso audiovisual que hemos desarrollado, que incluye series de televisión y que ha contribuido a construir imaginarios y pensamiento propio de los pueblos indígenas, es resultado de todo este recorrido. Al trabajar en comunicación desde el territorio, nos acercamos a la Mesa Permanente de Concertación 34 y, con otras organizaciones y actores, impulsamos la creación de la 34 La Mesa Permanente de Concertación(MPC) está adscrita al Ministerio del Interior (Mininterior) y sus miembros permanentes son el ministro del Interior o su delegado, el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural o su delegado, el ministro del Medio Ambiente o su delegado, el ministro de Hacienda y Crédito Público o su delegado, 209 Comisión Nacional de Comunicación Indígena Propia, CONCIP 35 . Ese fue el espacio desde el queempezamos a tejer la política pública: una comunicación desde los pueblos y para los pueblos, hecha para conservar lo propio y fortalecer la autonomía. Silsa: En la Mesa Permanente de Concertación(MPC), hemos logrado construir unidad entre organizaciones y pueblos, y hacia fuera, colaboramos con otros sectores para fortalecer la comunicación indígena. Esto también nos permitió incidir con medios alternativos, comunitarios y fortalecer alianzas estratégicas durante la época de Uribe(2002-2010). La CONCIP es una plataforma de exigibilidad del derecho, tanto desde lo técnico como desde lo político. No somos solamente técnicos; también somos políticos, porque orientamos el quehacer en la Mesa Permanente de Concertación. En este momento no está formalmente reconocida, pero siempre digo que nosotros nacimos en el 2010, cuando logramos el primer acuerdo de la política pública de comunicación: desarrollar, diseñar, concertar e implementar la política pública. Cuando logramos sembrar la comunicación como parte de la agenda política del movimiento indígena colombiano, algo que antes no se había visto, ahí es donde nace la CONCIP. Antes de nacer formalmente, ya estaba todo en una gesta previa. Hoy por hoy, entre los acuerdos de la formalización de la CONCIP, esperamos que este año, o a mediados del periodo, se logre su formalización. Somos hijos naturales de la Mesa Permanente de Concertación; no estamos reconocidos por decreto ni resolución, pero aun así existe un reconocimiento tácito. Aunque no esté formalizada, la CONCIP actúa, dinamiza y camina todo el proceso de la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI), un referente que sirve para otros sectores y, sobre todo, fortalece la comunicación como herramienta política. Reconocer la fuerza política y organizativa de la ONIC en Colombia desde la mirada de Silsa es entender que la Política pública de comunicación de y para los pueblos el ministro de Desarrollo Económico o su delegado, el ministro de Minas y Energía o su delegado, el ministro de Salud o su delegado, el ministro de Educación Nacional o su delegado, el ministro de Cultura o su delegado(incluido por el Decreto 1772 de 2007), el director del Departamento Nacional de Planeación(DNP) o su delegado, el consejero presidencial de Fronteras o su delegado, el consejero presidencial de Política Social o su delegado, los senadores indígenas, los exconstituyentes indígenas, el presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia( O nic ) o un delegado por el Comité Ejecutivo, el presidente de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana( O piac ) o un delegado por el Comité Ejecutivo, un delegado por la Confederación Indígena Tayrona(Artículo 10 del Decreto 1397 de 1996). 35 Comisión Nacional de Comunicación Indígena Propia( C oncip ) es”una instancia consultiva regulatoria, decisoria y regente de la política pública de comunicación indígena, la cual tendrá autonomía administrativa y financiera y estará conformada por delegados de los pueblos indígenas y el gobierno nacional”(Paredes, 2014). 210 “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia indígenas(PPCPI) es uno de sus grandes hijos: un hijo que sigue creciendo y que ya tiene nietos en múltiples acciones derivadas. Desde la visión de Nat Nat, esa potencia se proyecta en un sueño colectivo: la creación de la primera Universidad Indígena Nacional de Colombia, pensada desde la ONIC para articularse con las regiones. Una universidad que recogería el trabajo político y organizativo de las cinco macrorregiones, como una apuesta de futuro para los pueblos indígenas del país. LOS LOGROS CON LA PPCPI La Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI) en Colombia tiene sus raíces en la Concertación Nacional de Desarrollo con los Pueblos Indígenas de 2010, durante el primer gobierno de Juan Manuel Santos. Allí, de los 96 acuerdos alcanzados, el último—el número 96— abrió el camino para diseñar e implementar la política de comunicación propia. Sin embargo, gracias a la persistencia de líderes como Vicente Otero, Dora Muñoz desde el Consejo Regional Indígena del Cauca(CRIC) y Silsa Arias, desde la ONIC, el acuerdo se defendió con firmeza hasta consolidarlo como un compromiso histórico. Esto se convirtió en la semilla de un proceso que transformó la comunicación en una herramienta de lucha y de fortalecimiento territorial. A partir de allí se abrió una senda de construcción colectiva. Con un presupuesto inicial de 800 millones de pesos, en 2012 la ONIC impulsó el primer ejercicio territorial, que permitió dialogar sobre comunicación propia y apropiarla como instrumento político. Entre 2012 y 2013 se establecieron lineamientos que más tarde darían forma a los cuatro eslabones de la PPCPI, lo que la consolidaba en un proceso largo y participativo que se extendió hasta 2017, cuando se protocolizó oficialmente al cierre del segundo gobierno de Santos. Esta trayectoria estuvo acompañada de foros nacionales de comunicación, encuentros macroregionales, talleres en los territorios y la participación en las cumbres de comunicación del Abya Yala en Colombia, México y Bolivia. Fue, en definitiva, una construcción desde las comunidades y para ellas, que sentó un precedente en América Latina al reconocer la comunicación indígena como política pública. Desde su voz, Silsa nos explica cómo se diseñó esta política y cuáles son los eslabones o pilares fundamentales que le dan vida. Silsa: Hasta 2017, con el cierre de Santos, se logra protocolizar la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI). Fue un proceso largo, que se construyó desde la base y para los pueblos indígenas, no simplemente“sobre ellos” o“para ellos”. Se establecen los lineamientos que completan la política de comunicación, desde cuatro eslabones. Son cuatro eslabones, pilares o columnas. La primera parte es la comunicación propia , el ejercicio de expresar, registrar y visibilizar lo propio desde el territorio y la comunidad. El segundo eslabón es la formación propia , que corresponde a la capacitación y fortalecimiento de capacidades 211 en comunicación, dirigida a jóvenes y líderes para que puedan asumir roles activos en los procesos comunicativos. El tercer eslabón es la comunicación apropiada, desde la que se define la forma en que la comunidad internaliza y utiliza la comunicación, con tecnologías que apropia(se refiere a la radio, televisión, herramientas digitales) para que refleje sus valores, saberes y cosmovisión, para garantizar que sea realmente “propia”. Y el cuarto pilar aborda cómo se salvaguardan y garantizan los derechos relacionados con la comunicación, con lo que se asegura que la política pública sea sustentable y respetuosa de la autonomía de los pueblos indígenas. Estos cuatro pilares permiten que la política pública de comunicación sea sólida, sostenible y coherente con las necesidades y aspiraciones de los pueblos indígenas. Esos cuatro eslabones siguen siendo los pilares y el sustento de esa política pública, porque nació, sigue y se reafirmó, se sembró espiritualmente en los territorios y es lo que trasciende. Las temporadas de la serie de televisión que logramos realizar contienen capítulos dedicados a los pueblos indígenas y forman parte de la política pública de comunicación. Incluso cuando hubo cambios institucionales, como la transformación del Ministerio TIC y la creación de la Ley T.I.C., defendimos el derecho a la comunicación propia y la propiedad de los pueblos indígenas. Silsa se refiere a la serie El Buen Vivir, una serie que representa acciones concretas de la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI) en Colombia. Sus temporadas contienen capítulos concebidos y realizados desde las comunidades para visibilizar sus realidades, memorias y saberes. El Buen Vivir es una serie impulsada por la CONCIP con apoyo del Canal 13 y MinTIC, es multiplataforma, utiliza formatos como audiovisuales, pódcast y experiencias 360° para acercarse al pensamiento indígena sobre la soberanía alimentaria, los derechos de la naturaleza y la comunicación espiritual. Esta iniciativa fortalece la comunicación de y para los pueblos indígenas, y consolida, como consecuencia,su soberanía audiovisual y amplía los escenarios de reconocimiento público de sus luchas y cosmovisiones. En su relato, Nat Nat complementa estos eslabones indicando las ganancias que la experiencia del diseño, protocolización e implementación de la política pública ha dejado a las organizaciones indígenas, sus líderes y los miembros de los 115 pueblos indígenas reconocidos por el DANE. Nat Nat: Yo creo que una de las ganancias más importantes de todo este proceso ha sido el reconocimiento. No solo el reconocimiento de los demás hacia nosotros, sino también el reconocimiento de nosotros mismos: de no dejar perder nuestra identidad cultural, de no dejar perder eso que somos como pueblos indígenas. En las luchas siempre ha habido reivindicaciones desde lo político, muchas veces pensadas hacia afuera. Pero cuando empezamos a ver que, como indígenas, como wayúu, como comunicadores, podemos usar una herramienta tan sencilla como 212 “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia un celular para visibilizarnos, para contar quiénes somos y cómo vivimos, ahí hay un cambio. No se trata solo de un TikTok o una selfie, sino de transmitir quiénes somos, cómo vivimos como indígenas, cómo tejemos nuestra vida y cuál es nuestro pensamiento, para preservar todo eso en la memoria de alguien más. Hace poco, en un festival, escuché a alguien que hablaba de un corto sobre procesos de Perú. Al final decía algo que me gustó mucho:“Nosotros somos el sueño de nuestros antepasados”. Esa frase me impactó. A veces uno se pregunta por qué está en este mundo, cuál es su propósito, hacia dónde va su vida. Y escuchar esas palabras me hizo pensar:“Sí, somos el sueño de quienes vinieron antes, y al mismo tiempo estamos soñando el futuro para los que vienen después”. Eso es un resultado fundamental: reconocer que hoy estamos cumpliendo lo que otros han trabajado y soñado, y preguntarnos al mismo tiempo cuál será nuestro sueño, qué estamos labrando para las generaciones que vienen. Otra ganancia muy importante es la colectividad. Porque, a pesar de las diferencias, hemos logrado tejer y armonizar entre distintos pueblos indígenas y pensamientos hacia un objetivo común: el derecho a la comunicación, una comunicación pensada como nuestro derecho y construida como política de los pueblos indígenas y para los pueblos indígenas. Creo que esas son las dos grandes ganancias: el reconocimiento—de los demás y de nosotros mismos— y la colectividad que hemos alcanzado en este camino. Otro de los logros que podemos señalar es la creación de herramientas propias que orientan nuestro trabajo como comunicadores. Por ejemplo, tenemos un manual de buenas prácticas y pautas para el tratamiento audiovisual en los territorios indígenas cuando se realizan películas u otras producciones. Ese material nos ha dado sustento y ha convertido nuestra experiencia en un referente para toda Latinoamérica. Creo que Colombia es el único país de la región que ha alcanzado estos avances en materia de educación y comunicación, porque contamos con un sistema de educación indígena propio, un precedente que no existe en ningún otro lugar. A esto se suma la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI), que ha tenido un reconocimiento internacional muy importante, sobre todo porque la ONIC es parte de CLACPI(Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas), y desde allí se ha trabajado para posicionar la comunicación y el video indígena en escenarios globales. La trascendencia que hoy tenemos en Colombia al contar con una Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI) no se compara con ninguna otra experiencia. Esto nos muestra que hemos avanzado, pero también que aún faltan muchos más espacios para fortalecer la comunicación indígena. Y esa tarea no la podemos hacer solos: debe ser una construcción colectiva entre todos los actores involucrados. 213 LAS ABUELAS DE LA COMUNICACIÓN En este punto de cierre y de acuerdo con el sentido de este libro, es necesario detenernos a reflexionar sobre el papel que han tenido Silsa y Nat Nat en la construcción de la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas (PPCPI). En mi experiencia de quince años de acompañamiento desde la interacción e investigación con el resguardo ticuna, cocama y yagua en Puerto Nariño, en procesos de fortalecimiento de su comunicación, he podido ver cómo las mujeres se han empoderado, asumiendo la comunicación como un espacio de autonomía, liderazgo y proyección para sus comunidades. En esa misma línea, ustedes han sido protagonistas de un camino histórico que no solo abrió rutas para el derecho a la comunicación, sino que también ha permitido que otras mujeres encuentren referentes y se animen a ocupar lugares de decisión. Por eso, en esta parte vamos a destacar qué han logrado en esta experiencia, no solo para ellas mismas, sino también para otras mujeres. Nat Nat: Yo siento que hay dos ganancias principales. La primera, como dice Silsa, es que lo que hemos hecho ha permitido abrir tejidos, y no hablo solo de comunicación. Con el proceso organizativo de Yanama hemos logrado que las comunidades se empoderen y asuman sus propios roles, que digan:“ya no queremos que otros decidan por nosotros; ustedes nos han enseñado y queremos continuar, pero la decisión es nuestra”. Eso me parece muy bien, porque no se trata de imponer una idea, sino de dar herramientas a los demás para que puedan liderar. El liderazgo no es decirle a alguien qué hacer, sino motivar, impulsar, dar ejemplo, y luego cada uno toma su decisión. Creo que eso es lo que yo he aportado: dar ejemplo y mostrar que sí es posible hacer las cosas. La segunda ganancia es más personal. Yo siempre he aprendido mucho de historias y de ejemplos de otras vidas, a través de películas y de imágenes. Recuerdo la película Talentos ocultos, sobre tres mujeres afro que, en medio del racismo y el machismo, lograron abrirse paso en la NASA. Esa historia me impactó porque mostró cómo se pueden abrir caminos aun en contextos adversos. Hubo una escena que me gustó mucho: cuando una de ellas va a la Corte y le dice al juez que él podía ser recordado como el primero en permitir que una mujer afro entrara a una universidad de blancos. Y lo logró, se convirtió en la primera en estudiar ingeniería y fue la mejor en su área en la NASA. Esa historia me hizo pensar que muchas veces nos cohibimos, pero lo importante es atreverse a hacer lo que otros no hacen. No ser necesariamente la primera, pero sí abrir caminos de otra manera. Eso hemos hecho nosotras en este tejido de comunicación, junto a Silsa y con todo lo que ella ha vivido para llegar a donde está hoy, no solo como secretaria técnica, sino como mujer y como profesional. Muchas veces las mujeres lideresas no hablamos de lo que llevamos por dentro. También tenemos demonios, tragedias, debates internos en los que nos decimos 214 “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “no podremos”. Y como mujeres cargamos con cosas que no siempre se hablan en lo comunitario. Hoy vemos jóvenes que se suicidan porque no tienen motivación ni apoyo emocional. Eso mismo nos pasa a nosotras: dejar la familia, los hijos, los problemas en casa para poder aportar desde lo que sabemos y lo que amamos, sin dejar de ser mujeres, madres, hijas. Para mí ha sido un reto muy grande poder darme ese espacio, entender también el espacio que mi mamá tuvo que abrir para que yo pudiera formarme como lo hice. Ella ha sido una mujer reconocida, que toda su vida ha trabajado, y muchas veces me dejaba al cuidado de otras personas, no extrañas, porque tenía que salir a servirle a su comunidad. No hablamos de esos demonios ni de esas cargas que llevamos encima. Y claro, a veces nos reventamos, la procesión va por dentro, y son cosas que no se cuentan. Desde que soy mamá, hace ya nueve años, también empecé a ver todo desde otra perspectiva. Antes dejaba que la rabia, el estrés o el trabajo me dañaran el ánimo y hasta el semblante. Ahora, ya madre, uno se pone en el lugar del otro, y todo duele distinto. Yo le hablo a mi hijo y le digo:“Hijo, tú eres un niño wuayúu, hijo de una mujer wuayúu que te parió. Por eso llevas tu nombre en wayunaiki, tu apellido, tu clan materno. Tienes un territorio”. Y él me pregunta:“Mami, ¿qué es un territorio?, ¿qué significa eso?”. Dialogar con un niño de nueve años en un contexto diferente, frente a otro niño de comunidad, es un choque, porque yo también pasé por eso. Yo nunca viví en ranchería, como sí lo hizo mi mamá, que a sus 72 años todavía habla wayunaiki perfectamente. Yo estudié en colegios privados, tuve una educación formal que muchos otros niños no han tenido. Pero aun así me siento con mi identidad muy enraizada, con convicción de lo que soy como mujer, como profesional y como indígena. Y esos han sido mis dos grandes retos: abrir caminos para otras generaciones y seguir creciendo como persona, aprendiendo a equilibrar entre servir y amarme a mí misma como mujer y como ser humano. Ese equilibrio nos abre a tener ideas, visión, propósito y a generar propuestas para este proceso. Mi formación fue en producción audiovisual, dirección y realización, pero hace más de quince años que no ejerzo directamente. He estado más en comunicaciones, pero este tema es tan amplio que me ha llevado a trabajar con afros, personas con discapacidad, jóvenes, mujeres. Esa ha sido la línea en la que he trabajado. También he tenido aspiraciones políticas: llegué a ser candidata a la alcaldía, porque siempre he pensado que otra realidad es posible y he querido meterme en ese mundo. Pero la política en las regiones es muy dura, demasiado grande para las pocas expectativas que una puede tener, porque ahí cuentan mucho los recursos económicos, las relaciones políticas, y yo no los tengo en este momento. Además, allá todo se maneja de manera distinta. 215 Esta incidencia ha sido no solamente en mujeres, sino también en hombres. A veces los mismos chicos que trabajan conmigo en la oficina se me acercan y me dicen: “Si yo no me hubiera puesto a hablar con usted, de pronto no hubiera visto que la vida o mi trabajo no es simplemente cumplir un horario o un contrato. Es también preguntarse: ¿qué esperas tú de la vida?, ¿qué más piensas hacer”? Y ahí siento que lo que hacemos transforma, porque incide en las decisiones de otras personas. En los procesos comunitarios ha pasado igual. Cuando arrancamos un trabajo con las comunidades indígenas, llega un momento en que ellos mismos dicen:“Nosotros podemos seguir adelante solos, porque ya tenemos herramientas. Ustedes nos enseñaron a valorar y a cuidar el territorio, pero quienes debemos liderar somos nosotros, porque ustedes no están todo el tiempo allá”. Y eso es lo que queremos, que ellos asuman, que ellos formen. También he visto esa incidencia en mi madre. Ella fue maestra de muchos docentes aquí en la Guajira y todo el mundo la reconoce como una maestra de maestros, porque propició que muchos estudiaran licenciatura. Y creo que eso también está en lo que hacemos nosotras: abrir caminos para otros. En comunicación, por ejemplo, está la Escuela de Comunicaciones del Pueblo Wayuu Jayariyú Farías Montiel, que es lo que hacemos para que los jóvenes puedan impulsarse. Ya llevamos tres ciclos y de los dos anteriores hoy tenemos comunicadores muy reconocidos. Ahí están Luzbeidy Monterrosa Atencio, Marbel Vanegas Jusayu, Lismari Machado, que son mujeres wuayúu, y que se han impulsado después de pasar por la escuela. Eso muestra que este camino sí transforma y que nuestra labor incide, porque son ellos y ellas quienes hoy siguen avanzando con fuerza propia. Por eso digo que he sido versátil, que en mi vida he buscado hacer cosas que apoyen, que contribuyan, que sirvan para acompañar y para tejer. Y siento que ese es el camino: dejar huellas, abrir procesos y construir un sueño para los que vienen. Silsa: Como mujeres, como mencionaste, esto también tiene un significado especial: reflejar nuestra presencia y exigibilidad frente a instituciones que aportan recursos. Comenzamos a reflexionar sobre lo que necesitábamos y a asegurar que el gobierno nacional fuera garante de la Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI), con lo que evitamos depender exclusivamente de la cooperación externa, que muchas veces hablaba por nosotros. Paralelamente, la ONIC nos permitió avanzar en otros procesos complementarios. Al principio éramos cinco mujeres: Nana(se refiere cariñosamente a Nat Nat), Celmira Lugo, Dora Muñoz, Vilma Almendra y mi persona, de diferentes lugares—dos del Cauca, una de Antioquia, otra wayúu, otra kankuama— que no nos conocíamos, pero que estábamos trabajando en el tema comunicativo desde el ser mujer, y juntarnos repotenció ese trabajo. Repotenció, precisamente, la fuerza desde la mujer y mostró, 216 “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia sobre todo, que había que suavizar el tema del liderazgo de los hombres. Poco a poco fuimos demostrando que el liderazgo de las mujeres es permanente, constante; que, pese a las dificultades, se levantan y se sostienen. Ahí hemos sido cómplices, por supuesto. Después llegó otra generación, con Nelly Kuiro y Mileidys Polanco. Esa otra generación dice:“No, las abuelas nos enseñan de la comunicación”. Con ellas y otras más, llega otra generación fuerte. Lo importante es que hemos motivado a otras mujeres; en la mayoría de las organizaciones, la dinamizadora es mujer. Hoy por hoy seguimos teniendo mujeres fuertes. Hoy, la Comisionada de la OPIAC es una mujer. Todavía hoy somos un referente nacional e internacional porque logramos concretar la palabra en acción, y esta experiencia se ha convertido en un derrotero para futuras generaciones. Como mencionó Nana, ahora las“nietas” de este proceso están realizando documentos, observatorios de medios indígenas y otras iniciativas que amplían el alcance de la política pública desde lo radial hacia lo audiovisual. Nos da gusto haber sido un referente para que otras mujeres asuman liderazgo. Esas complicidades, el hablarnos como mujeres, preguntarnos por los hijos y apoyarnos en lo personal son fundamentales. Cuando una enfrenta dificultades, incluso solo por el chat interno, esa sensibilidad se teje bajo el fragor de las luchas y, sobre todo, bajo el ser mujer. Ser mujer nos permite complicidad, solidaridad, alegrarnos por nuestros avances, apoyarnos e impulsarnos. Espiritualmente, cada una según sus prácticas culturales, nos apoyamos mutuamente. Estas complicidades han sido fundamentales en pérdidas familiares o dificultades, hemos estado como un equipo, como una familia. Como equipo creo que entre nosotras nos debemos unas a las otras. No se puede desconocer el aporte de los hombres, pero es que entre las mujeres hoy hay realidades duras: por ejemplo, Celmira tiene cáncer. Así, la capacidad de las mujeres, en comunicación y en este caso comunicativa, de entregar y dar es enorme. A veces no se siente uno suficientemente recompensado, pero ver que hemos contagiado a nuestros hijos para defender lo propio hace que todo valga la pena. Ver que otros procesos avanzan con la fuerza de las mujeres me hace decir: ¡ha valido la pena ser trochera y abrir caminos! Agradecimiento: Valentina Melchiore, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, es una joven mujer inquieta y con un increíble e interesante deseo de aprender y colaborar; su labor en la transcripción de la entrevista fue fundamental para la construcción de este capítulo. A ella nuestra gratitud, con la ilusión de que en el futuro sea otra de estas mujeres que dejan huella en la comunicación en Colombia. 217 Referencias CONCIP – Mesa Permanente de Concertación.(2017). Política pública de comunicación de y para los pueblos indígenas(PPCPI). CONCIP. Recuperado de https://concip.mpcindigena.org/ images/documentos/politica_publica_comunicacion_indigena_concip.pdf O nic .(2012). Historia de la O nic . Recuperado el 12 de septiembre de 2012: http://cms.onic. org.co/sobre-nosotros/historia-de-la-onic/ Paredes, I.(2014, 19 de febrero). Política pública desde la comunicación indígena, una construcción histórica colectiva. Recuperado el 12 de agosto de 2014 de CRIC: http://www. cric-colombia.org/portal/politica-publica-desde-la-comunicacion-indigena-una-construccionhistorica-colectiva Departamento Administrativo Nacional de Estadística(DANE).(2019). Población indígena de Colombia. Resultados del Censo Nacional de Población y Vivienda 2018(16 de septiembre) [Presentación]. DANE. https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/grupos-etnicos/ presentacion-grupos-etnicos-2019.pdf 218 “ABRIENDO TROCHAS PARA CONSTRUIR SUEÑOS”MUJERES INDÍGENAS LÍDERES DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN DE Y PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS(PPCPI) Conversación con Luz Rangel Santos y Jair Vega Casanova SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO 36 Conversación con Luz Rangel Santos y Jair Vega Casanova Día a día, en los Montes de María hay vidas, culturas y procesos tejiéndose. Los ha habido siempre, a pesar de la guerra, no gracias a ella. Entre esos días y esos procesos que hoy son anécdotas vivas en la memoria, continúa la amistad entre Soraya Bayuelo y Beatriz Ochoa. Son ya décadas de complicidad, arte, vocación por la comunicación y el trabajo comunitario. Su amistad constituye un presente que continúa hasta los días venideros y que ha conectado a nuevas personas con su legado. Llegamos a El Carmen de Bolívar muy temprano, sabíamos la complicada agenda que día a día tienen Soraya y Beatriz. El profe Jair me había dicho que tuviéramos paciencia, que la conversación entre ellas aparecería en algún momento. Y así fue, un poco más allá del medio día los encuentros comenzaron, primero tomamos un café con Soraya. Luego, una fluida conversación entre ellas y el profe Jair, con una rica merienda que Beatriz nos ofreció, una visita temporal de Rafael Gallo Paredes,“Gallito” un amigo de la Banca Rota del Parque y, al final, un epílogo, casi un monólogo de Beatriz, que, muy suelta, habló sobre El Mochuelo. Más que una entrevista, fueron largas conversaciones entre las tareas del día a día. Mientras Soraya atendía reuniones, otras entrevistas y un encuentro de la Red de Conectividad Comunitaria que tejen 36 El diálogo que aquí se presenta fue propiciado y redactado por Luz Rangel Santos y Jair Vega Casanova. Luz es estudiante del programa de Comunicación social y periodismo de la Universidad del Norte con interés y experiencia en procesos de comunicación para el cambio social y periodismo de paz, integrante del Colaboratorio de comunicación Jui Shikazguaxa y una narradora siempre aprendiendo. Jair es sociólogo, profesor del departamento de Comunicación social de la Universidad del Norte, con experiencia en el campo de la comunicación y el cambio social. Fundador y coordinador del Co-laboratorio de comunicación Jui Shikazguaxa. En su trayectoria ha combinado el activismo, el trabajo directo con comunidades, consultorías con organizaciones gubernamentales, entidades públicas y agencias internacionales, y su vinculación con la academia. 219 en Alianza con Colnodo, Beatriz preparaba la propuesta final para una convocatoria que cerraba ese día. Entonces, el diálogo fue a veces individual, a veces con las dos, entre las dos y, luego, intentamos recoger las conversaciones del día, en su esencia, en este texto. Esta era mi segunda oportunidad de conocerlas y aprender sobre ellas, después de dirigir el documental FAMMA: Memoria, territorio, cine y reexistencia, que realizamos con unas compañeras del Colaboratorio Jui Shikazguaxa para la clase Realización Medios Audiovisuales VI en el programa de Comunicación Social de la Universidad del Norte. Beatriz Ochoa y Soraya Bayuelo han trabajado y trabajan con personas comprometidas con los Montes de María y“más allá del universo montemariano”, como lo describe Soraya. Desde la comunicación, el arte, la cultura y la formación de las comunidades para narrar y narrarse se han contado muchas historias que contribuyen a la memoria, el tejido y la transformación social de los territorios y sus comunidades. Esta historia incluye una gran amistad producto de una profunda admiración mutua, una banca rota de amigos en el parque, un periódico que no ha visto la luz, la radio, la parabólica y la tv comunitaria, una biblioteca, una Casa de la Cultura, la Colectiva de Comunicaciones Montes de María Línea 21, el Festival Audiovisual de los Montes de María FAMMA, el Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María- El Mochuelo- y lo que venga en el futuro. Los primeros días de esta historia, su inicio, se remontan a los días de colegio: -“¿Cómo nos conocimos?”, se pregunta Beatriz, “eso es muy fácil, pero muy lejano. Yo digo que como por el 77, Soraya estudiaba en el colegio de las monjas – Nuestra Señora del Carmen- y en el curso con Soraya estudiaban dos muy amigas mías que fueron compañeras de ella toda la vida desde chiquitica. Yo había salido del colegio hacía rato, pero yo siempre fui del equipo de básquetbol y como las dos amigas de ella eran amigas mías y compañeras del equipo de básquet, nos habíamos visto. Entonces por ahí comenzó eso, pero también la música. Yo de pequeñita, a los siete años comencé a tocar piano, aprendí a tocar piano, como hasta los diez. Después aprendí a tocar guitarra y tocar el acordeón que me regaló mi papá ”. -“Yo vendía los cubanos, dulces de coco y leche que mami hacía para que vendiera mi tío, en su tienda.”, rememora Soraya, “pero yo en vez de llevarlos directo a donde mi tío Rafa Castellar, los vendía menudiados por la calle, y me ganaba el porcentaje de la venta que ganaban los tenderos, los vendía y la plata que me quedaba la iba metiendo en una bolsita para comprar mis cosas. Pero bueno, de regreso necesariamente tenía que pasar por la casa donde vivía la mamá de Beatriz. Entonces yo me 220 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia acuerdo de que yo metía la plata en la olla y venía por toda la calle con esa olla así brincando, con esa bulla, hasta que oía el acordeón. Y me asomé como una niña curiosa por esa canción de esa ventana, y vi a la peladita y a los pelaos tocando.“Las hermanas Ochoa”, les decían y a mí eso me llamó la atención. Esa conexión ahí fue desde chiquitica. Pero después, ya la encuentro en el colegio, yo era del coro del colegio y a ella las hermanas(monjas) le pedían que cantara la misa de San Francisco, el cumpleaños, la serenata…”. -“Sí, porque en mi casa, en una mudanza, se desbarató el piano porque lo dejaron caer; pero las monjas siempre me prestaban el piano y no se lo prestaban a nadie”, interpela Beatriz,“entonces las monjas siempre me decían:“Beatriz, qué pena, la Madre superiora cumple ¿será que le podemos poner una serenata?”, a lo que yo respondía:“Claro, ¿por qué no?””. -“Las monjas con Beatriz no querían fiesta”, dice Soraya. “Es que yo siempre les decía que sí, si ellas me prestaban la cancha cada vez que yo quería jugar y me prestaban el piano y me prestaban todo lo que me daba la gana a mí. Entonces, unas por otras. Además, allá se pasaba sabroso, allá íbamos con amigos a jugar. Un día estaba yo con la hermana Rosalba en el segundo piso y había un partido ¡ñecda! y había una pelá intensa abajo que era de la barra, era porrista y estaba con la bulla y las pelas con el ¡ehh! Ehehehe gritando. Todo mundo le seguía y yo decía esa pela sí tiene buena batería”. Así vio Beatriz a Soraya por primera vez: con la batería que la caracteriza, animaba y lideraba a las personas. Así la vería más adelante en La Colectiva y en el Festival de cine el FAMMA. Por su parte, ya Soraya había visto a Beatriz varias veces como para decir:“Yo quiero hacerme amiga de esa pelá, yo quiero hacerme amiga de esa mujer”. -“Ella dice que un día que yo estaba hablando con las amigas mías, echándoles un cuento”, dice Beatriz, “Yo les estaba refiriendo un sueño que tuve. Entonces Soraya dice que ella llegó al grupo y le llamó la atención que yo describía tan bien el cuento que hasta ella misma, que llegó tarde, se lo podía imaginar… Otro día, una de las amigas de ella, compañera, cumplió años. Yo fui porque yo era amiga de la que cumplía también. Entonces, otra vez yo estaba relatando un libro que me estaba leyendo cuando ella llegó”. 221 -“Estaba relatando Pregúntale a Alicia”, dice Soraya, “pero era tan descriptivo todo, que era una película en la voz de Beatry, yo la oigo narrando, describiendo, es como si yo la encontrara de pronto. Ay, si tú me lo preguntas. Yo lo que entiendo que fue el clic en mi caso es la narración: ella narra como si estuviera haciendo una película descriptiva y a mí me gustó eso”. -“Yo no sé cómo la vida nos juntó, porque mira, ella es totalmente contraria a mí”, replica Beatriz. -“Ella me cuenta a mí que ella se ponía a oír a Chaikovski y a mí me empezó a gustar la música clásica”, dice Soraya, “a Chaikovski lo amo porque Beatriz me echó ese cuento de que ella en la sala, de su casa, se acostaba en el piso a escucharlo. Sobre todo, cuando llovía, ella dice que le gustaba comer el revoltillo de huevo y galleta de soda, como le decían a las Chepacorinas”. -“Eso, a mí me fascinaba eso cuando llovía. Eso, oír música y leer”, reafirma Beatriz. -“Y yo, paralelo a esa escena”, continúa Soraya, “cuando llovía yo estaba en el arroyo de la vuelta de mi casa, en el bario El porvenir, pescando con los amigos míos, con un saco de fique, metiéndolo en el arroyo para sacar pescado. Esos pescaditos los cocinábamos en una ollita con ñame, con plátano. O sea, la vida paralela era totalmente opuesta. Yo no estaba leyendo, yo ponía música, pero era salsa, vallenato, lo que ponían en el picó por mi casa. Música clásica no. Entonces, yo aprendí a oír la música clásica y afiancé la lectura con ella. Nos fascina a ambas el vals de las flores de Tchaikovsky”. -“Cualquier día vino por aquí con la tía Justa Victoria a comprar unas galletas y yo le dije ven pa’ ca y nos pusimos a hablar en la sala”, recuerda Beatriz,“Soraya entró y al ver los libros que tenía me dijo ¿tú te has leído todo eso? Y le dije: los que acabo de comprar no, pero la mayoría sí. Si quieres leer algo, yo te lo presto”. -“El libro que me prestó de primerito cuando yo vine, se llama Las Mariposas son Libres de Harol Krent”, continúa Soraya, “me lo leí en par patadas para que me prestara otro... Yo venía, más pequeña, antes a comprar aquí, en la tienda de las Ballesticas, las tías de Beatry, pues mami me mandaba a comprar el anís estrellado, la mirra, el incienso y sus tías abuelas tenían una tienda. Ahí en esa puerta se reflejaba un jardín con unos girasoles y el piso. Y era como si yo tuviera una cámara 222 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia y quisiera retratar esa bonita escena de esta casa. Yo pensaba dentro de mí: algún día yo quisiera entrar a esa casa”. -“Entró y no salió más”, dice Beatriz, entre risas. -“Ella me dice que no sabe cómo echarme ahora”, complementa Soraya también riendo y continúa: “Ya cuando ya éramos amigas, llegaba con dos Kola Román y nos sentábamos en un murito en la noche en la casa de Nacha Peralta, mejor amiga de mi mamá Blanca Castellar, yo vivía allí. Entonces, como siempre aquí hay crítica, decían:“qué hacen dos mujeres ahí, dos peladas hablando toda la noche” o cuando empezamos a sentarnos en la Banca rota del parque: “que hacen dos mujeres con ese poco de machos, con esos pelaos, con esos tipos, ahí hasta la medianoche?”. Y Beatriz lo que me enseñaba era, por ejemplo, mira pa’ el cielo y me decía: allá está el cinturón de Orión y yo más azul, qué Orión, ¿qué cinturón de Orión? ¡Aprendí dela vía láctea y de todas las constelaciones! Fue trenzándose la amistad, pero somos totalmente opuestas. Sí hay un complemento de ideas y cuando se nos ocurre una vaina la hacemos. Yo soy bullera, habladora, ella no, es más pa’ adentro. Yo pienso también, pero ella piensa más que yo, pero somos amigas del alma, mi mejor amiga, una certeza en mi vida. Una persona que está en las buenas y en las malas. Es un complemento porque yo estoy acostada en la hamaca y le digo“Beatry, ven acá, a mí se me está ocurriendo que podemos hacer una serie” y ella me dice“le ponemos tal cosa” y va surgiendo”. Ya sea en el colegio, en el parque, en el equipo de básquet o en los momentos que compartieron, poco a poco se hicieron amigas estas dos mujeres tan diferentes como iguales y junto a otros, amigos de amigos, y más amigos interesados en la literatura, el arte, la música, el cine, el teatro, la poesía, la cultura, la comunicación y la trasformación social, se empezaron a reunir en una banca rota de la plaza de El Carmen de Bolívar. -“En las semanas culturales que hacían entre colegios, dice Soraya, “conocimos a un grupo de teatro que iba a presentar una obra en el colegio departamental de nosotros y fue cuando hicimos todo esto de decir: nos vamos a encontrar en el parque, ahí en esa banca rota. Y fuimos llegando. A nosotros nos gusta la poesía, la literatura y el teatro; fue como esa grapa que nos unió. Y la comunicación la ponía yo”. -“En paralelo, había un Taller Cultural, una complicidad. De vez en cuando, en la casa de la seño Aydee Delgado nos reuníamos por horas, ellos hablaban de libros, 223 de poesía, se tomaban unos tragos, de vez en cuando de tres esquinas con coco o aguardiente, muy bohemio”, complementa Beatriz. -“De mi parte, la comunicación era lo que yo quería hacer”, continúa Soraya, “cuando yo escuché la radio por primera vez, fue Radio Libertad de Barranquilla, que entraba en la radio de mi tía Justa Victoria. Yo escuchaba eso y había una señora que yo sabía que se llamaba María Estela Rincón, ella fue mi inspiración. Yo decía“yo quiero hablar como esa mujer en ese radio” ¿cómo haría ella para hacer eso? Después, buscamos un programa en la radio de acá. Yo hice radio acá sin ir a la universidad todavía. Entonces yo hacía guiones de radio, el libreto y la música con la que empezamos fue música latinoamericana, o sea, eso era muy“re-evolucionario”, digo yo, porque se oía, por ejemplo, Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Alí Primera, Pablo Milanés. Yo abría el programa con un epígrafe que decía:“Donde todos se arrastran, a ninguno le es permitido volar”, tomado de El hombre mediocre, de José Ingenieros. Ah, y además libreteabamos el programa”. -“A principios de los ochenta, ya estábamos haciendo festivales de teatro; a finales estábamos con el programa de radio”, complementa Beatriz. -“En última, yo creo que esto fue el encuentro.“Vinimos en manada, vivimos en tribu”, dice Soraya trayendo a colación una frase de Ceci Ceraso, y continúa: “Nos fuimos encontrando y nos une la literatura, nos une el teatro, nos une a la cultura y la comunicación hasta el día de hoy. Nos hemos puesto viej@s, pero nunca hemos doblegado nuestra razón de pensar así, independientemente, cada uno, pero también con ese respeto por el otro. Por ejemplo, si Gallito quiso ser abogado, él es abogado. Edward Buelvas está en la docencia y es de los mejores profesores, además forma a los profesores. Está en un nivel de la docencia en el que él es el que forma otros maestros, tiene maestría y doctorado, es un investigador innato. Napoleón Garrido es un gran profesor. El Capú, Rufino Rodríguez es un gran humorista, pero también está trabajando con los niños de Bienestar Familiar en la parte cultural. Pedro Hernández artista plástico y caricaturista, Arnulfo Sierra Cueto, el Pilo, es un gran humorista y narrador deportivo. Jorge Laguna tiene un emprendimiento ahora mismo con todos los campesinos, una Cooperativa de Productores de miel de abeja, Cooapomiel, que es un proceso organizativo autosuficiente y está exportando miel. Y Wicho Martínez Romero, que es campesino, tiene una gran tienda comunitaria que se ha mantenido por más de 31 años. Entonces yo pienso que, de ese grupo de La Banca Rota, cada uno en su dimensión, fue rompiendo el 224 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia esquema para su proyecto de vida individual, pero en lo colectivo nunca nos hemos traicionado. Somos los amigos que podemos durar mil años, es una amistad sin fin, es un tiempo y un respeto y un cariño. Pero además de eso, pienso que todos hemos hecho de alguna manera una transformación desde lo que hacemos, desde lo que cada uno hace, sobre todo en la parte cultural”, concluye. -“Yo creo que la conexión nuestra es como una llamada que uno tiene adentro de encontrarse con alguien que le gusta lo que a uno le gusta y uno piensa. ¿Cómo nos conocimos? Se pregunta Beatriz… “… eran amigos de otros amigos y llegamos a ser una piña. Ahorita nos reunimos los de La Banca Rota, los que estaban aquí en El Carmen por el cumpleaños de Soraya. Uno vino de Cartagena expresamente. Yo me acuerdo de que en un momentico nos reunimos y ya estábamos hablando y recordando cosas. Porque es delicioso, porque la memoria es como un rompecabezas; o sea, el uno se acuerda de una cosa, pero el otro de otra complemente diferente.“Oye, yo me acuerdo, oye, sí, de esa parte yo no me acordaba”... entonces cada quien tiene una pieza del rompecabezas. Es la cosa más bella y me pareció deliciosa. Yo quisiera poder hacer eso todos los días. Hace como dos meses, estuvieron cinco aquí y leímos poemas como en La Banca Rota”, Estos amigos siguieron sus propios rumbos e intereses, sin perder sus lazos y sus reencuentros. En el camino de Soraya y Beatriz, después de ser vendedoras“estrella” de libros y electrodomésticos para ganar dinero, renunciaron y en su regreso a casa se encontraron con un festival y con una persona que les estimuló una idea para seguir construyendo: la Casa de la Cultura de El Carmen de Bolívar. - Recuerda Soraya: “Un día veníamos de Sincelejo, de trabajar, vendimos libros y luego electrodomésticos, pero se puso muy pesado porque como veían que vendíamos bastante nos aumentaban los objetivos. Ya nos estaban exprimiendo. Nosotras no tenemos tantas necesidades, así que renunciamos, fuimos allí y dijimos que nosotros no seguíamos más:”ni si nos dan el 100% vendemos más, lo vamos a dejar porque el trabajo es pa’ esclavos y nosotras no somos esclavas”. Vamos a disfrutar con nuestra familia fin de año y renunciamos. Esa vez nos cogió la tarde en Sincelejo y no nos pudimos venir directo pa’ El Carmen y cogimos un carro que nos dejaba en Ovejas y llegamos y encontramos un letrero en toda la carretera: Primer festival de gaitas de Ovejas, Francisco Llirene. 225 - Beatriz continúa recordando: “Ahí las dos nos quedamos y cuando entramos allá a ese festival… ahora mismo lo único que recuerdo es como cuando tú enfocas y los demás están ahí, pero no los tienes presente. Enfoco al que estaba explicando algo, tenía un caparazón en la mochila y lo sacó en la mano y comenzó a explicar algo y frotaba el huequito por donde se asomaba la cabeza y hacía un sonido”. -“Ahora que recuerdo, estaban David Sánchez Juliao, Don Goyo, Orlando Fals Borda y el poeta José Ramón Mercado y Antonio“Toño” Cabrera, el que inventó ese festival con sus amigos. Ahora que caigo en cuenta es que nosotros fuimos directo a sentarnos al lado del jurado”, dice Soraya. -“De la parada en Ovejas…”, dice Beatriz, “… me llamó la atención que allí estaba el señor de la hicotea, que era Benjamín Puche Villadiego, un ingeniero, pero era investigador, y quien sacó hasta la fórmula matemática al sombrero vueltiao; porque quedamos siendo amigos y de allí en adelante nos encontrábamos en los eventos folclóricos, incluso íbamos a Barranquilla a visitarlo”. -“Nosotros queríamos hacer una casa de cultura…”, complementa Soraya, “… pero no sabíamos cómo. Entonces, en la conversación con Benjamín, él nos dice:“pero si ustedes lo pueden hacer, ¿conocen a Jairo Aníbal Niño, sí saben quién es?” Claro, nosotros sabemos, porque adaptamos todo lo de él en La Banca Rota. Entonces nos dice:“él es amigo mío, cojan esta tarjeta, voy a llamarlo y le voy a decir que ustedes se van a encontrar con él en Cartagena, que va a estar en el Hotel El Dorado””. -“Me acuerdo, nos fuimos Soraya, Edwar y yo para Cartagena y hablamos con Benjamín y él fue el que nos dijo:“no se les ocurra crear la Casa de la Cultura dependiente a la Alcaldía””, recuerda Beatriz complementando la advertencia:““Pero primero tienen que hacerse amigos de algo de la institucionalidad, y esa es la biblioteca””. - Beatriz continúa: “Pero Jairo Aníbal nos dijo una cosa:“ustedes lo que están haciendo ya es la Casa de la Cultura, porque la gente normalmente la asocia a una edificación. Pero tú puedes tener la edificación más linda, pero si no hay proceso, no hay Casa de la Cultura y tú puedes tener un proceso y no tener ni un ladrillo y ahí hay Casa de la Cultura. Lo que ustedes están haciendo, eso es la Casa de la Cultura es un proceso, pero en el parque. Una casa de la cultura sin paredes, itinerante”. 226 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia -“Pero nosotros queríamos rescatar el patrimonio de un mercado viejo, una bella edificación republicana”, complementa Soraya, “Entonces nosotros le dijimos al alcalde que nos entregara ese lote, pero el alcalde se negaba. Antes de eso, nosotros nos habíamos hecho amigos de la biblioteca, como nos dijo Jairo Aníbal Niño. Cuando estábamos allá, vinieron a secuestrar los bienes de la biblioteca. Iban a embargar el patrimonio material. Beatriz se opuso a eso y le dijo“por encima de mi cadáver” tú no te llevas un libro de esta biblioteca, no te vayas a meter en ese lío”. -“Mira, te voy a decir por qué: nada de lo que está aquí, ni un clavo, lo ha comprado la Alcaldía…” continúa Beatriz, “… puedes ir a indagar donde tú quieras que todos los libros que hay aquí los han conseguido los docentes. Y los abanicos que están aquí, las mesas, la silla y los estantes los ha donado Espinosa Hermanos. Aquí no hay nada que haya comprado la Alcaldía, de manera que tú que mueves aquí un tornillo y yo le aviso a la seño Ángela O’kamell quien, junto a todos los profesores, fueron los que buscaron todos estos libros y estantes, para que veas tú que mañana en el frente de tu casa ya tienes a toda la institución educativa, todos los colegios, todas las escuelas. Entonces al final se dio la Casa de la Cultura, después de muchos avatares y retos complejos de persecución política”… y continúan reflexionando,“cada derecho ganado es un beneficio colectivo”. Los muchos procesos y el hacer propio de la Casa de la Cultura también se conectan con el nacimiento de La Colectiva. Después de terminar Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Autónoma del Caribe y de su trabajo periodístico en Cartagena, Soraya regresó a El Carmen de Bolívar. Llegó decepcionada de la comunicación por las dinámicas económicas, éticas y de carga laboral y decidió formar, en asociación con Beatriz y otros de sus amigos de La Banca Rota, un medio de comunicación independiente y propio: Línea 21. Al respecto, recuerda: “Fue mi primera gran decepción, yo no quería saber nada de comunicación. Después, le dije a Beatriz:“yo te voy a decir una cosa, yo no quiero tener jefe, no quiero ser periodista de un medio, no quiero estar detrás de un político buscando una cuña. Vamos a ser independientes, ¿Tú te atreves conmigo a poner una microempresa de comunicaciones?”. -“¿Por qué no? Pero a mí me deja la parte escrita. Yo no voy a hacer radio. Yo le reviso los guiones, pero no me pongas a hablar en la radio”, dice Beatriz contestándole a Soraya en ese momento. 227 - Soraya continúa: “Entonces yo le digo vamos a hacer un periódico. Lo diagramamos en una mesita de dibujo técnico y le pusimos Línea 21 Publicidad- Comunicadores Asociados Ltda., Yo lo que quiero es que sea un periódico con una línea editorial clara, algo así como:“Una línea diferente para informar en el Siglo XXI, con un periodismo distinto a todos los periódicos como Ecos de la Montaña,(periódico que durante más de 70 años circuló en El Carmen de Bolívar y la región, y se montaba en la imprenta del Sr Pepe Arroyo. Con una línea diferente, para informar en el siglo XXI. He dicho yo esa frase y enseguida Beatriz dijo: se va a llamar entonces Línea 21. Pero vino el problema de la plata, cuando yo fui con Lucy, la maestra mía de diagramación en la Autónoma, para cotizar, me dijo: está bien diagramado, pero ve al periódico El Heraldo para ver cuánto te cuesta. Los ejemplares tenían un costo de$350.000 en ese entonces. No conseguimos que nadie nos prestara ese dinero, entonces eso nunca se dio”. Aunque no salió el periódico, Soraya cuenta cómo continuaron el proceso en la emisora y el interés por formar a la comunidad que cimentó las bases para que el medio pasara a ser La Colectiva de Comunicaciones Montes de María Línea 21 (CCCMMal21). “En Cartagena conocí al veterano periodista Alfredo Atencio Babilonia en los Festivales de Música del Caribe y me encontré con él en plena plaza de toros en el Festival de Música del Caribe del 1992 o 1993. Yo le dije a Atencio Babilonia:“¿Tú crees en la juventud?”,“Claro que sí y crees en la provincia? Por supuesto que sì”, me contestó”. Entonces le dije:“Como tú eres el coordinador del Programa de Actualización de Periodismo para el Desarrollo Comunitario del SENA—que era un programa para formar a los periodistas empíricos de Cartagena y Bolívar—, tenemos un grupo en la Casa de la Cultura y quiero convocar un grupo de jóvenes allá: personas que no hayan tenido la oportunidad, como yo, de ir a la universidad para que tú y yo los apoyemos y estudien periodismo. Así fue como el primero de septiembre de 1994, la gente llegó, porque en días anteriores, yo dije por la radio“quien quiera ser periodista que vaya a la casa de Cultura a las 3:00 de la tarde, que hay un curso de periodismo gratuito del Sena Regional Bolívar- Sucre”. Y se presentaron 26 personas. Ahí nació la colectiva, fuimos creciendo. Cuando ya yo estaba en eso, llegó un tipo con el cuento de una parabólica, preguntando quién sabía de comunicación y mi hermana le dijo que su hermana era periodista graduada y está con la Casa de Cultura y tiene una pequeña oficina de prensa con 228 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia otra amiga ahí en el parque. Luego, legalizamos en la Cámara de Comercio a la Colectiva como Corporación Colectiva de Comunicaciones Montes de María Línea 21. Ya cuando vino la parabólica, porque fuimos dos mujeres las que nos atrevimos a montar el primer cable operador y primer canal de televisión comunitaria en la región, ya éramos un colectivo. En ese sentido, la parabólica era sostenible y estuvo hasta que la bajamos en 2009, pues el conflicto vino arreciando y los mismos que vinieron de Antioquia a comprar las tierras, también englobaron los sistemas por cable y tv comunitaria desde Puerto Valdivia, pasando por Córdoba y toda la Costa caribe, hasta la Guajira, pero las únicas dos personas que no les vendimos, fuimos nosotras, dos mujeres; por eso el 30 de agosto de 2009, hicimos un ritual, bajamos la palanca de la parabólica, le hicimos el duelo al canal comunitario“Línea 21 TV, la mejor imagen de El Carmen de Bolívar” y emprendimiento auto sostenible por la comunidad. Nos quedamos sin el medio de comunicación propio y apropiado”, dice Soraya Bayuelo, pero en su lugar empezamos a disoñar otras estrategias que afianzan hoy, después de tres décadas, el trabajo ininterrumpido de la Escuela Audiovisual, Itinerante y sin paredes que es la Colectiva de Comunicaciones Línea 21, como también se le conoce y se le llama” continúa comentando Soraya. Pero la guerra sonó y quiso silenciar el arte y la comunicación y evitar el encuentro de las personas en los funerales, en los parques, en las noches y en la vida diaria, como cuentan Beatriz y Soraya: -“Cuando en el 2000 estallaron las bombas, sacamos entonces el cineclub”, dice Beatriz. -“Antes, mataron a mi hermano, el 5 de julio del 98, el Canal ya estaba y él era la mano derecha mía”, dice Soraya con la nostalgia propia de la pérdida. - Beatriz continúa: “Nosotras nos fuimos. Pero en el 2000, matan a la sobrina de Soraya. Nosotras estábamos fuera y nos vinimos. Yo me vengo acompañando a Soraya. El 17 de agosto del año 2000 estalló la bomba y la sobrina de Soraya muere el 18, en la noche estábamos en El Carmen. Es que, en los años 99 y 2000, todo mundo estaba recogido y todo era un silencio absoluto. Aquí en el centro, la policía tenía el control del alumbrado público. A las 7:00 de la noche bajaban la palanca y esto quedaba como una boca de lobo: oscuro. No solo nos fuimos una vez. En otra ocasión, Soraya estaba con todo el equipo rodando allá en una finquita, aquí mismito, casi dentro del pueblo: Villa 229 Remedios se llama. Estaban terminando de grabar Mote Social, documental que rodábamos en coproducción con el director de cine Felipe Paz, como sustento y producto de un tallar de guión para cine que habíamos realizado con él y la pelaera de la Colectiva, en Cartagena. Bueno, estábamos en esas, cuando mi mamá llegó llorando que venía de tal parte y en la calle se le acercó una señora y le dijo“dígale a las niñas que se vayan, que están en peligro, van a matar a Soraya y a Beatriz”. Le dijo:“las niñas de Línea 21” y mi mamá me dijo:“tú también estás en Línea 21”. Así que, llamé a Soraya y le dije“vente enseguida pa’ acá”. Menos mal que en la finca había teléfono fijo, y menos mal que hizo caso, porque ella no me para bola en esta vida, pero ese día me hizo caso. Yo ni la llamo nunca. Ella es así. Ella es como el viento. Entonces, ese día ya se vino. Le conté y le dije nos vamos. Ya a esta hora no nos podemos ir, pero tempranito mañana nos vamos.“Así, sin más en la maleta, nos fuimos desplazadas a Cartagena, es lo que nunca deseo que viva nadie”, dice Soraya,“el desplazamiento forzado es muy duro y el estigma más, no sé cuantas casas repasamos en la ciudad – familiares, amigos …porque a los 15 días tu empiezas a estorbar en cualquier lado que no sea tu pueblo y tu hogar. Antes de que nos amenazaran otra vez, en el 2000, 2001 o 2002 sonaron cuatro petardos en El Carmen y la gente que había comenzado a salir de nuevo se volvió a guardar. Entonces sacamos un mantel blanco de la tía Chichi y pusimos una película. La primera película que pusimos fue Estación Central, de Brasil, del director Walter Salles. Esto era oscuro y era una soledad tremenda y cuando pusimos la pantalla, que era el único pedacito iluminado en toda la zona, pensábamos que no venía nadie. Vinieron como 300 personas. Eso sí, apenas se acabó la película, cuando volteamos ya no había nadie, quedamos solitos. Durante un tiempo fuimos llevando el cine por barrios, plazas, pero daba miedo. Una vez se nos fue la luz allá en el Páramo. Pero allá teníamos un proceso de un colectivo en los barrios, entonces los papás de los niños nos acompañaron todo el tiempo hasta el carro, pero daba miedo. Incluso ellos, que nos estaban acompañando, que eran del barrio y estaban más acostumbrados, se sentía que tenían miedo. Así, teníamos un colectivo, teníamos radio escolar y teníamos unos procesos. Entonces nosotros hacemos un proyecto que se llama Cinta de sueños, toda una red de colectivos de comunicación que complementamos con el cineclub que bautizamos“La Rosa Púrpura del Cairo” que, más que por la película de Woody Allen, lo que queríamos ahí era plantear la metáfora de que en la película los personajes se saltan de la pantalla para interactuar en un romance, y acá lo que pretendemos es que la gente de 230 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia los Montes de María se meta en la pantalla, sea la protagonista, afirma Soraya con seguridad y continua diciendo:“comienza a ser un proceso más sistemático. También, ya el cineclub lo llevábamos a otros municipios, a San Jacinto, a Palenque, a Chalán, donde estábamos trabajando y habíamos hecho varias producciones”. En el cineclub, cuando íbamos a mostrar una película, antes de la película proyectábamos los documentales o los cortos que habían realizado los colectivos en otros municipios; los poníamos para que aquí vieran lo que estaban haciendo otros compañeros en otras partes. Pero pensábamos si no venimos a traer los productos finales no los ven, entonces decidimos hacer un festival donde, todos al mismo tiempo, vieran los mismos productos de la misma gente. Comenzamos como un espacio para que vinieran todos de los de los procesos que teníamos en los distintos municipios, para que viniera una nueva delegación. Así, nosotros descubrimos que la gente, más que ver una película de Hollywood, le gustaba verse a ellos mismos en la pantalla y ver a los vecinos. Eso lo disfrutaban. Aparecía tal pelao,“¡Ay! mira fulanito”. Se formaba la bulla. Era un festejo. Ellos disfrutaban mucho de eso. Entonces nosotros dijimos vamos a crear un espacio donde todos ellos puedan venir a ver al mismo tiempo los productos audiovisuales y así fue como nació el Festival Audiovisual de los Montes de María FAMMA. Después alguien dijo:“oye, pero ven acá y ¿yo no puedo mandar una película?”, entonces se tuvo que crear otra categoría que fuera regional. Después vinieron del nivel nacional, tuvimos que crear otra categoría. Así fuimos creando categorías en la medida en que la gente quería seguir participando. Hoy en día vienen hasta de otros países y hay muchos formatos. Entonces, ya ves todos los formatos que existen hoy en día casi siempre participan, pero siempre mantenemos una categoría para la producción de los procesos de las comunidades”, concluye Beatriz. Aunque no se detuvieron a pensarlo, en este contexto, con miedo, con interés, desde el cuidado, la precaución y el apoyo con las comunidades continuaron contando historias. Dicen que no fue algo que pensaron mucho, que ganarse el Premio Nacional de Paz(2003) fue en su momento un clic o una señal, pero que siguieron trabajando en lo que les gusta y consideran importante, a pesar de la guerra. Antes del colectivo y antes de que llegara la guerra, ya venían desarrollando todo un proceso en El Carmen de Bolívar y en los Montes de María y lo siguen haciendo. No sería preciso decir que seguirán porque, aunque no se escuchen los petardos de esas noches, la violencia continúa de otras formas. 231 Sin embargo, Soraya, Beatriz, quienes integran la Colectiva, las personas montemarianas y demás creen que deben narrarse esas historias y por ello construyen El Mochuelo, un museo itinerante que, como un ave, vuela contando las historias“de los que están y de los que no están, pero sí están”, como expresa Beatriz. “En el año 2008, nosotros comenzamos un proceso. Nosotros ya veníamos viendo que había amainado un poco la violencia que había inicialmente aquí. Y comenzamos un proceso de comunicación. Tenía un poco de rescate de la identidad, de la memoria, de cosas así. Nosotros sabíamos que había muchas historias de la guerra que no se estaban contando. De hecho, hay muchas historias que no se han contado. La guerra no ha sido contada toda porque a la gente le da miedo. Y comenzamos a ver que nosotros generalmente cuando hacemos un proceso, bien sea de radio, de audiovisual, de lo que sea, siempre comenzamos haciendo un banco de historias. La gente dice qué historias quiere contar. Teníamos un proceso aquí en Montes de María y en la Serranía de Perijá, en zona rural. Nosotros estábamos yendo a San José de Oriente, a Manaure Balcón del Cesar, y estábamos yendo a Medialuna, corregimiento de San Diego, en el Cesar también. En un barrio de San Juan Nepomuceno donde todos eran desplazados de San José del Peñón(Porquera); aquí en El Carmen de Bolívar, en San Jacinto, María La Baja, en fin. Teníamos cuatro municipios de aquí y tres municipios del Cesar. De hecho, hubo un tiempo en que trabajamos en el Cesar, en todos los 25 municipios, durante un año completo. Entonces, resulta que las historias eran sobre el festival de dulce en no sé qué lugar y tal. Nadie hablaba inicialmente nada de la violencia. Allá en el Cesar, las historias hablaban de la sequía, de la música. La violencia no existía. Durante el primer año, que uno tenía que ir allá todas las semanas, se comenzó con desconfianza. Pero, después de ese primer año los colectivos comenzaron a hablar de otras cosas, poco a poco se fueron soltando, era muy fuerte porque la gente cuando narraba se quebraba. Se quebraba, le daba duro. Para la gente narrar eso era como volverlo a vivir. De hecho, después de esa primera etapa hicimos cuatro años más y ya para esos cuatro años tuvimos que contratar a una especialista en apoyo psicosocial, teníamos una psicóloga, teníamos una trabajadora social dentro del equipo para apoyar a esa gente y, en algunos momentos, teníamos que hacer unos talleres con terapias específicas, porque eso no es fácil. Lo que vivió mucha gente por aquí no es fácil. Entonces, en vista de todo lo que iba saliendo, toda esa cantidad de historias de todo tipo que salieron, y que la gente nos narraba: cómo 232 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia vivieron el conflicto esas comunidades, sobre todo la de la zona rural, nos preguntamos: ¿ahora qué hacemos? Esto no se puede quedar guardado, esto tiene que saberse, esto tiene que salir en alguna parte. Es entonces cuando comenzamos esta etapa de profundizar en la memoria, por la necesidad de que esto no quedara sepultado. -“Y comenzamos a narrarnos desde nosotros mismos, con voz propia, pública y política”, complementa Soraya, quien continúa diciendo: “Para que no nos narren solo como la mancha roja, porque somos más allá de eso y de los titulares estigmatizantes de que solo aquí hay guerrilleros o paramilitares, dependiendo en cuál de los pueblos estos grupos decidían poner sus campamentos y dominar el territorio. No señor, no podíamos aceptar que nuestra identidad se ciñera a esas denominaciones”. - Beatriz continúa su monólogo: Pero, la mayoría de la gente no se lee un libro, a pesar de que, nosotros si tenemos un libro. La mayoría de la gente no va a leer un librito. No sé cómo, de ahí salió la idea de hacer un museo vivo. Dijimos“pero si la gente no va a los museos. Aquí vamos a hacer un museo ¿para qué? ¿Para que la gente no venga?”. Y dijimos: bueno, acá nosotros tenemos un cine itinerante, tenemos una escuela audiovisual que es itinerante. Nosotros tuvimos un proceso de radio que era itinerante, ¿por qué no podemos tener también un museo que sea itinerante? que vaya donde la gente. Cuando yo fui directora de la Casa de la Cultura, los niños de los barrios alejados no venían a la biblioteca porque era lejos, porque a los pequeñitos los papás no los dejaban venir solos y porque no tenían tampoco la costumbre de leer. Entonces nosotros les llevamos unos talleres que se llamaban Leamos Jugando. Eran muy lúdicos para ponerlos a leer, les llevábamos libros, íbamos con una caja viajera, la llevábamos para que ellos leyeran y después se hacía un taller y leíamos o pintaban. Nosotros comenzamos ese proceso de itinerancia de la biblioteca cuando aquí en este país todavía no se hablaba de eso ni de vacaciones creativas. Entonces nos acordamos de eso. Si nosotros hemos llevado tantas cosas ¿Por qué no llevarles el museo? es una locura, pero es lo que se nos ocurrió. Llamamos gente de todas las comunidades, vinieron delegados y comenzamos a hablar de eso. Y les pareció genial. Entonces los llevamos a Barranquilla, al Museo del Caribe y a todas partes donde había museos para que viéramos los distintos museos. Y nos dieron talleres de museología y todas esas cosas, hasta que salió El Mochuelo, que inicialmente iba a ser una carpa en forma de ave, pero el 233 que estaba encargado de eso en el Centro de Memoria Histórica en esa época, el arquitecto, que sé yo, porque el director era Gonzalo Sánchez, pero el que estaba encargado de eso, era el arquitecto, no recuerdo su nombre, era el que tenía la última palabra. Entonces la carpa era inviable. Y el que nos diseñó eso, un amigo que ni nos cobró, ya había hecho un domo parecido, lo diseñó como un mochuelo. O sea, como un domo que tenía sus alas, su pico, su cola. Pero el arquitecto nos hizo la casa. A mí no me gustó. Y me dijo:“¿y me lo dices en mi cara?” No lo voy a decir por detrás. Te lo tengo que decir. A mí no me gusta, pero bueno, asumamos que es la Casa Grande del Caribe y mirémoslo así pa’ cogerle cariño. Entonces nace el Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María-El Mochuelo-. Con el apoyo de AECID y Centro Ático, el maestro Germán Rey, su director, nos dio un impulso valioso con su equipo de trabajo.“Cuando ya habíamos hecho ese proceso que les cuento, hicimos primero tres años y después cuatro. En esos siete años hemos recopilado bastante información y no es que la información brotara. Más adelante fue cuando entró el CNMH con recursos de la Embajada de Francia.“Casi 15 largos años duramos en la investigación acción participativa, etnográfica, antropológica, periodística, comunitaria, en medo de las balas y de los ruidos de la guerra, y su sustento mayor está en las organizaciones de víctimas, campesinas, de mujeres y jóvenes con los pies en la tierra”, dice Soraya complementando el relato de Beatriz. Después duramos dos años con financiación de la Embajada de Francia a través del Centro de Memoria Histórica y entonces ahí sí ya comenzamos en firme lo que era ya el diseño de modelo, cómo iba a ser la línea de tiempo y toda la investigación. De hecho, la línea de tiempo que aparece en el museo es como un tejido de hamaca. El guión y casi todo está hecho con canción, música y verso. Todo el guión está narrado en música, en décimas, en verso, en porro, en cumbia. (esto de la pare de música y décimas lo creó Beatriz, lo que pasa es que casi nunca ella dice lo que inventa, dice Soraya. Beatriz, no le presta atención a lo que aclara Soraya y continúa;“Imagínate que ese guión comienza por allá entre 1920 y 1930 con una señora llamada Felicita Campo y va hasta el año 2013, más o menos, que es hasta donde hicimos la investigación. De esa vaina puede salir un largometraje. Nosotros hemos dicho que ese es un homenaje a los ausentes. Porque lo que le hacían creer a la gente es que a todos los que estaban matando por ahí por algo era, o eran guerrilleros o eran delincuentes. Y nosotros sabíamos que la mayoría de las veces no era así. 234 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Un señor vendedor de paletas siempre estaba pendiente de hablar conmigo, porque él tenía un hermano gemelo. A su hermano lo desaparecieron y nunca apareció y lo estaban tachando de bandido. Entonces fui a El Mochuelo con una amiga que no pudo venir a la inauguración y cuando vamos entrando, el señor de los helados me dijo:“Seño, hágame el favor. Un conocido que vive allá abajo en Gambote, que toca guitarra, entró y me dice que buscó a mi hermano y no lo encontró y usted me dijo que sí estaba. Y yo le digo a mi amiga“cuídame este carro de paletas, no vayas a vender nada que tú no sabes a cómo son, ya vengo”. Me lo traje, yo sabía dónde estaba el hermano.“Míralo aquí”, le dije. Me dio las gracias y luego salió. Ese tipo vivía cuidando el museo, venía y me decía: a la puerta de aquel lado no le han puesto el candado. Tenemos que cuidar esto porque es que ahí están nuestros seres queridos. De hecho, hubo una historia más dolorosa todavía. Cuando hubo la masacre en Chengue, de allá se vino mucha gente desplazada y una vez Soraya fue a Ovejas y llegó a una casa que ella antes visitaba. El señor de esa casa le dijo:“oye, Sora, ven acá, ¿ustedes tienen una casa de madera puesta en el parque de El Carmen? Yo sé que es de ustedes porque son las únicas a la que se les ocurren esas cosas y estaba esperando que tú vinieras aquí porque tengo una inquietud”.“Ajá. ¿Qué pasó?”, le dijo Soraya.“Hay un pelao, hijo de fulana de tal, ellos fueron desplazados de la masacre de Chengue y le mataron al papá. Él estaba chiquito, creció y se le ha salido de las manos a la vieja. Él anda con una gente y está perdido. Yo siempre lo aconsejo y él me dice:“sí, ya yo me voy a componer, ya yo me voy a corregir”. Hace unos días estuvo por aquí y me dijo que allá en El Carmen de Bolívar han puesto una casita de madera en el parque y que él había ido. Ese día vino a decirme:“vea, ¿sabe una cosa? Vengo a decirle que ahora sí me voy a componer, tomé esa decisión, ahora sí en firme”. ¿Y qué pasó?“En el Carmen hay una casita puesta en el parque y nosotros, con los compañeros, nos íbamos a meter ahí. Porque como arriba queda un hueco, entonces nos metimos ahí adentro porque ahí hay unos televisores. Yo entré y en la mitad hay un poco de nombres colgados ahí en un árbol de madera y al primerito que vi fue a mi papá. Entonces dije: aquí no se mete nadie, este lugar es sagrado. Nos vamos ya. Yo sentí que mi papá me hablaba y ya yo me voy a componer”. A los cinco días lo mataron aquí. No le dio tiempo. Es hijo de la guerra, de una guerra que nadie pidió. Un gobierno decente habría brindado apoyo psicosocial a tanto huérfano, a tanta viuda. Estaba todavía con sus compañeros. No salía del lío de los compañeros y lo mataron allá, el 8 de septiembre de 2020, en plena pandemia del Covid 19. Fue, creo, de las últimas masacres que hubo”, concluye Beatriz su descripción del origen y la importancia del Mochuelo, con emoción y lágrimas en el rostro. 235 En el Mochuelo, en la Colectiva de Comunicaciones Montes de María Línea 21, en el Festival Audiovisual de los Montes de María y en los colectivos y personas con quienes se han tejido lazos para la acción comunitaria y la comunicación para el cambio social persiste el deseo de contar historias, de contar las historias que ya se están contando y las que faltan por contar, de proteger la memoria, de trabajar por el cuidado, el cuidado de la vida. Mientras haya tiempo para Soraya, para Beatriz, para quienes hacen parte de La Colectiva y para la gente montemariana, se seguirá fortaleciendo este tejido, desde el arte, las décimas, la comunicación, el arte, para continuar contando historias el resto de sus días. -“Ya nos extendimos a más, ya no somos nosotras solas, ahora hay un montón de gente. Julio, por ejemplo, tiene 21 años en el colectivo, los 21 años del FAMMA, y es línea 21 una línea diferente para informar en el siglo XXI”, dice Soraya. -“Falta mucho por contar, más tiempo, no somos solo las dos” , d ice Beatriz. El camino para contar historias y la trasformación de contextos complejos continúa. Beatriz Ochoa dice algo para hacer consciencia de la realidad actual, una llamada al cuidado y una continua necesidad de transformación social, no desde la simple respuesta al conflicto, sino desde la comunicación, las artes, la cultura y las comunidades. “Entonces en este momento estamos en el momento del cuidado, como era antes, con la diferencia de que ahora no suenan los petardos. Entonces existe mucho miedo todavía porque el conflicto sigue latente. Es que aquí, si se llega a acabar de todo este conflicto, si eso llegara a suceder, ahí sí se sabría toda la verdad. Ahorita se saben pedacitos de un rompecabezas al que le faltan muchas piezas. Todos los días está saliendo información, pero también hay una cantidad de información falsa de poderes que tratan de sepultar la información verdadera, de hundirla, que no salga”. Ya está entrando la noche y debemos regresar a Barranquilla, sentimos algo de tristeza por no seguir aprovechando este momento de apertura de Beatriz. Creo que solo se detuvo porque sabía que no estaba bien que nos regresáramos mucho más tarde por carretera. No pude dejar de decírselo, de darle las gracias porque pocas veces la había visto tan dispuesta a ser la protagonista en el discurso.“Lo hago porque eres tú”, me dijo, mientras nos despedíamos con un abrazo. Abracé también a Soraya, les agradecí infinitamente por esta oportunidad de volver a recrear esta historia de la que he participado en muchos momentos y que me ha permitido crecer de muchas formas. Agradecí también a Luz Rangel, quien comenzó escribiendo en primera persona este texto y con quien asumimos la aventura de juntarnos para propiciar esta conversación. LA AUTORÍA DE ESTE CAPÍTULO: El diálogo que aquí se presenta fue propiciado y redactado por Luz Rangel Santos y Jair Vega Casanova. 236 SORAYA BAYUELO Y BEATRIZ OCHOA. AMISTAD, ESTÉTICA, ARTE, CULTURA, COMUNICACIÓN, MEMORIA, CUIDADO Y VIDA DESDE EL UNIVERSO MONTEMARIANO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Luz es estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte con interés y experiencia en procesos de comunicación para el cambio social y periodismo de paz, integrante del Co-laboratorio de Comunicación Jui Shikazguaxa y una narradora siempre aprendiendo. Jair es sociólogo, profesor del departamento de Comunicación social de la Universidad del Norte, con experiencia en el campo de la comunicación y el cambio social. Co-fundador y coordinador del Co-laboratorio de Comunicación Jui Shikazguaxa. En su trayectoria ha combinado el activismo, el trabajo directo con comunidades, consultorías con organizaciones gubernamentales, entidades públicas y agencias internacionales, y su vinculación con la academia. Jair conoció a Soraya y a Beatriz cuando estaba comenzando su carrera académica. Fue el primer proyecto de medios comunitarios, ciudadanos, locales con el cual comenzó a trabajar en investigación participativa. Lo hizo a través de otras dos grandes mujeres como son Clemencia Rodríguez y Amparo Cadavid quienes lo fueron guiando y conduciendo en este maravilloso mundo. Llegó con ellas a El Carmen de Bolívar en el proyecto que luego terminó en la publicación Lo que le vamos quitando a la Guerra. Medios Ciudadanos en contextos de conflicto armado en Colombia. Fue a través de este proyecto que conoció este tipo de trabajo, del cual nunca se ha despegado como tampoco de Soraya y de Beatriz y de La Colectiva. Durante todos estos años, incluyendo los festivales del cine montemarianos, ha mantenido una relación de asombro y admiración por un trabajo tan teso, que le ha enseñado mucho de lo que es la comunicación no concebida como trasmisión de mensajes, sino como espacio en donde se construyen las significaciones colectivas. Esto le ha generado mucho afecto y cariño como mujeres como Soraya Bayuelo, Beatriz Ochoa, Patricia Castaño, Adelaida Trujillo, Clemencia Rodríguez, Amparo Cadavid. Por ello esta conversación y este capítulo se hicieron con amor, reconocimiento y es parte de ese agradecimiento colectivo. 237 Por Adriana Villegas MARTA RUIZ: ESCUCHAR LAS GUERRAS Y ESCUCHAR LA PAZ Marta Cecilia Ruiz Naranjo fue estudiante de colegio público, actriz de teatro, guerrillera, libretista de televisión, migrante en Texas, profesora universitaria, directora de medios y organizaciones sociales y una de las once cabezas de la Comisión de la Verdad, entidad que se creó en Colombia luego del proceso de desmovilización de la guerrilla de las FARC. Fue todo eso, pero hoy la presentan como ex: excomisionada o exguerrillera, dependiendo de dónde se quiera hacer el énfasis. Descubrió rápido que la docencia no era lo suyo, que los derechos sociales se pueden luchar sin armas y que el sueño de hablar inglés no se compensa con la dura vida del migrante. Conversa con la misma intensidad con la que escribe, y escribe con la misma intensidad con la que vive. Fue muchas Martas, pero hay una que permanece incólume: ha sido, es y será una reportera llena de curiosidad. Nació en Urrao en 1966, a los cinco años llegó a Medellín y creció en el barrio San Javier, en la Comuna 13.“Fui la primera de mi familia en ir a la universidad. Tengo una hermana menor y tiempo después nació otra. Nos crió mi mamá, sola, con un salón de belleza que funcionaba en la casa”. Sobre su infancia, explica:“éramos una familia proletaria” y luego corrige:“proletaria es un decir. Había pobreza”. Cuenta que su destino estaba señalado:“se esperaba que cursáramos bachillerato comercial y en cuarto[hoy noveno] saliéramos a trabajar como secretarias para ayudar en la casa. Mi hermana siguió esa ruta”. En el hogar no había libros, pero un tío tenía suscripción del Círculo de Lectores y así fue como la Marta adolescente empezó a leer. El colegio público funcionaba en garajes de barrio y solo ofrecía hasta cuarto de bachillerato. Cuando terminó ese grado y llegó el momento en el que debía dejar de estudiar para ayudar económicamente en la casa, se inscribió en el Centro Formativo de Antioquia(CEFA), para terminar quinto y sexto, y en esa época empezó a conectarse con grupos comunitarios de su barrio:“A los 15 años participaba en la iglesia y a los 16 o 17 me metí con grupos de izquierda a hacer trabajo con comunidades: periódicos barriales, teatro, cosas así”. 238 MARTA RUIZ: ESCUCHAR LAS GUERRAS Y ESCUCHAR LA PAZ MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Entró a estudiar Comunicación en los años ochenta en la Universidad de Antioquia, que era un hervidero de ideas y revolución en el corazón de una región profundamente conservadora. La segunda universidad pública del país, después de la Universidad Nacional, era epicentro de amenazas, hostigamientos y violencia, pero era también, en primer lugar, la puerta intelectual para el debate y la discusión.“Yo no estaba pensando en el periodismo sino en el trabajo comunitario, en la comunicación para el desarrollo. También me inscribí en cursos de teatro y de historia. En las primeras clases de comunicación descubrí a Umberto Eco y me apasioné por la semiología y la lingüística”. Pudo ser una teórica, pero Marta es una mujer de acción. Leía a Eco, asistía por las noches a clases de teatro en la Escuela Popular de Arte y actuaba con un grupo llamado El Chisme. Hizo teatro campesino en Urabá en una época de fuerte represión estatal y violencia guerrillera. Las dictaduras del Cono Sur estaban en pleno apogeo, con apoyo del Gobierno norteamericano, y en Colombia ya empezaban a denunciarse torturas, homicidios y desapariciones de lo que años después se conocería como el Genocidio de la Unión Patriótica, que fue particularmente cruento en Urabá. La llamada“guerra sucia” de los años ochenta se presentó como una estrategia contrainsurgente, aunque en realidad fue una vía para la expansión paramilitar, como se explica en No matarás, el volumen de la Comisión de la Verdad que Marta Ruiz escribió casi cuarenta años, después de sus años como teatrera popular en veredas de Urabá. A ese convulso contexto histórico se le atravesó, además, el amor. Marta empezó a hacer parte de grupos clandestinos que se adhirieron al Ejército de Liberación Nacional, ELN, una guerrilla que tenía fuerte influencia de la teología de la liberación y en la que participaban varios sacerdotes. León Valencia, su pareja en ese entonces, también militaba en el ELN. Entre julio y diciembre de 1987, los paramilitares asesinaron a quince profesores y estudiantes de la Universidad de Antioquia y fue en ese año cuando León Valencia entró a hacer parte del Comando Central del ELN. Debía abandonar la ciudad e irse para el monte y ella dejó todo para irse con él. Tenía veinte años, el corazón vagabundo y grandes sueños de revolución:“Me fui con muchas dudas, pero me fui. Abandoné la ciudad, la casa. Abandoné todo y me fui”. Fueron tres años de vida guerrillera que también supo abandonar.“Cuando volví a la ciudad, todo había cambiado mucho. Se derrumbó el socialismo, cayó el Muro de Berlín, en Colombia estaba avanzando el movimiento constituyente”. Esos vientos de cambio llegaron también al ELN: dentro de esa guerrilla surgió un grupo disidente que quería abandonar la lucha armada y participar en los procesos electorales, como lo estaba haciendo en ese momento el M-19. Así nació la Corriente de Renovación Socialista, la última militancia política de Marta Ruiz. Hacia 1992, regresó a la Universidad de Antioquia, que había estado cerrada por la violencia desbordada en Medellín por la guerra de Pablo Escobar, que incluía carros 239 bomba, sicarios y asesinatos diarios. En 1991, Medellín tuvo 6.810 homicidios, y se ganó el remoquete de“la ciudad más violenta del mundo”. En medio de esa matazón, regresar a la universidad representó retornar a los libros de semiología y a las lecturas. El cronista Ramón Pineda, quien tomó algunas clases con ella, advierte que sus recuerdos son vagos, pero dice que le parece verla:“llevaba el pelo corto y usaba pintas hippies. Era repila y tenía mucho carácter. Era una mujer muy fuerte. Imposible no notarla”. Cuando llegó la hora de hacer la práctica profesional, se apareció, por primera vez y de repente, el periodismo: el diario El Tiempo, de Bogotá, abrió una escuela para practicantes y Marta fue admitida para esa primera cohorte. Hizo reportería y conoció amigos, pero le dio muy duro la vida en la fría capital. Contó los días para regresar a Medellín y volvió para graduarse, pero en su ciudad la persecución de los paramilitares hizo insostenible su día a día y tuvo que retornar a Bogotá, una ciudad que al principio odió y que luego la fue enamorando de a poquitos, hasta que se quedó definitivamente en ella. Poco antes de terminar la carrera de Comunicación, un guion suyo ganó un premio de creación en la Universidad de Antioquia. Con ese palmarés concluyó que sería guionista y se matriculó en la especialización en libretos de televisión de la Pontificia Universidad Javeriana. El director del posgrado era Pepe Sánchez y los profesores eran Omar Rincón, Sandro Romero Rey, Fernando Gaitán, Dago García y Mónica Agudelo, entre otros. Es decir: las estrellas más rutilantes en el mundo de la creación de historias para televisión. Eran los tiempos dorados de las telenovelas nacionales, cuando el ritual familiar consistía en reunirse a ver alguno de los dos canales disponibles, años antes de que surgieran los teléfonos celulares y cada cual se ensimismara con su propia pantalla. Escribir libretos le encantó, y todavía le gusta. Ha ejercido ese rol suyo, menos conocido que el de reportera de guerra y paz, en distintos momentos de la vida y no descarta regresar a él. Empezó con Ramón Jimeno y el cineasta Sergio Cabrera en Genio y Figura de Caracol TV; fue periodista en un programa de María Jimena Duzán; volvió a trabajar con Ramón Jimeno haciendo crónicas y reportajes para Hecho en Colombia; hizo un programa con Alonso Salazar para la Alcaldía de Bogotá y, muchos años después, cuando terminó el período presidencial de Álvaro Uribe Vélez en 2010, salió agotada de la revista Semana y encontró refugio en la ficción: en la productora Fox asesoró los libretos de la serie Alias el Mexicano, sobre el narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, y participó en la serie No olvidarás mi nombre.“El mundo popular me gusta mucho. Hice dos capítulos bellísimos sobre Darío Gómez y aprendí que cualquier tema puede ser una buena historia. Uno no escoge las historias: uno trabaja con lo que hay”. ¿Qué le dejó la escritura de guiones para la escritura periodística? Responde que es al revés:“Es más rico el mundo de la ficción. Los libretos son los personajes y en la ficción tú desarrollas la subjetividad de los personajes y sus conflictos, sus asuntos privados y 240 MARTA RUIZ: ESCUCHAR LAS GUERRAS Y ESCUCHAR LA PAZ MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia todo el drama personal que no cabe en el periodismo. El periodismo que yo hice era rápido, un periodismo sin tiempo para ahondar en las historias de los personajes. En el caso del conflicto armado, por ejemplo, el periodismo narra tácticas, estrategias, acciones, bombas, alias; pero detrás de eso hay seres humanos con sentimientos muy profundos que están permanentemente modificando la vida de la gente. Esas historias requieren tiempo para desarrollarse a partir de sentimientos, que en la ficción importan mucho. Lo que yo hice fue trasladar los hechos del periodismo para enriquecer los libretos. Por eso me fascina el drama: por todo lo que me permite contar”. Fue su trabajo en televisión el que le abrió el camino para llegar al periodismo escrito. En 1999, Marianne Ponsford asumió la dirección de la revista Cromos y Ramón Jimeno le habló del trabajo de Marta Ruiz. En Cromos hizo entrevistas, escribió crónicas, viajó a Cartagena a cubrir el reinado nacional de belleza(uno no escoge las historias) y empezó a notar que no solo tenía buen olfato de reportera sino, además, buena pluma y sólido criterio. Pasó a ser columnista, y años más tarde, cuando Marianne Ponsford asumió la dirección de Arcadia, la invitó otra vez a participar en un espacio que se llamó“La lengua absuelta”, una columna de opinión sobre temas sociales, políticos y culturales. Marianne Ponsford recuerda el inicio de Marta Ruiz como columnista en Cromos: “ella venía de escribir libretos y entonces le propuse que hiciera crítica de televisión. Eso le encantaba. Fue feliz con su columna y creo que hoy poca gente sabe que Marta empezó en la opinión como crítica de melodramas”. Jesús Martín-Barbero enseñó que la telenovela es el espejo en el que nos miramos y Marta, con sus estudios de semiología, su trabajo en televisión, su reportería en Cromos y la agudeza de su crítica había acumulado academia y méritos para estrenarse como profesora, un recorrido que la llevó por las aulas de la Universidad de los Andes, la Universidad del Rosario, la Javeriana y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano FNPI(hoy Fundación Gabo). Empezó en la especialización en periodismo de la Universidad de los Andes, en donde trabajaba María Jimena Duzán, y luego coordinó el Centro de Estudios en Periodismo, Ceper, de la misma universidad. Paralelo a esto, escribió el libro de crónicas Esta ciudad que no me quiere, sobre jóvenes en Bogotá, que publicó con Fescol. En medio de ese frenesí, en octubre de 2001 volvió a hacer lo que había hecho en 1987: renunció a todo, a Cromos y al Ceper, abandonó Bogotá y se fue lejos. Esta vez no para el monte, sino para Texas. Llegó un mes después del ataque a las Torres Gemelas, cuando el ambiente contra los migrantes se había tornado súbitamente hostil. Hizo un curso de inglés y, tras cuatro meses, decidió regresar, con la convicción de que su lugar en el mundo era Colombia y su relación con los idiomas consistiría en estudiar a profundidad el uso del español. Aterrizó en Bogotá con un reto novedoso: fue la primera coordinadora del Proyecto Antonio Nariño, una alianza de varias organizaciones sociales para fortalecer la libertad de expresión y el acceso a la información en Colombia.“Encontré un 241 link entre mi historia política y de conflicto y mi rol periodístico”. Desde allí se vinculó con la Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, en donde trabajó con periodistas regionales. Podría haber hecho una carrera en el mundo oenegero, pero el reloj biológico del periodismo empezó a hacerle tic tac. La invitaron a la revista Semana, que en ese momento era la más influyente en Colombia,“y sentí que yo ya estaba cerrando mis treinta y ya era hora de hacer periodismo en serio. Que si no era en ese momento, no lo iba a hacer después”. Llegó a reemplazar a Juanita León, que se encargaba de las crónicas y los reportajes. Juanita se había ido temporalmente a Estados Unidos, pero parecía claro que el rol de Marta en la revista no sería un mero reemplazo.“En Semana logré tener un carril y una personalidad periodística más clara. Me interesaban los temas de desigualdad y de pobreza, pero el conflicto armado era tan abarcativo y central que si uno está en una redacción es imposible que no le toque. Así fui desarrollando mi perfil”. Marta Ruiz entró a Semana en 2004, cuando al presidente Álvaro Uribe Vélez aún le faltaban más de seis años en el poder. La corrupción y el conflicto armado se convirtieron en ejes centrales de su agenda.“El periodismo cuesta dinero y en Semana había recursos. Podíamos viajar e investigar. Yo escribía un artículo por semana, no como ahora que hacen seis o diez notas al día. Yo me concentraba en un tema y contaba con tiempo para hablar con las fuentes y desarrollar el texto”. Se dedicó a escribir, pero además participó en documentales, libros y proyectos especiales como los premios de periodismo regional que creó la revista. Apoyó Semana Rural y trabajó con María Teresa Ronderos en Verdad Abierta, un portal web que nació para hacer memoria del conflicto armado y que Marta dirigió durante un año. La revista Semana y el conflicto armado son dos referencias que aparecen en todos los textos de presentación de Marta Ruiz. Semana le cambió la vida y su perfil profesional está atado a las investigaciones que publicó allí—sin firma porque en Semana nadie firmaba— y que le valieron reconocimientos como el premio Rey de España, el premio de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP y el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. En Semana, Marta pudo profundizar en el análisis de temas de desarrollo rural y en explicaciones sobre el conflicto armado interno, a partir de un profundo ejercicio de escucha. El mundo de la guerra es patriarcal, machista y agresivo. Un mundo lleno de hombres armados. No obstante, Marta identificó una veta interesante para una periodista mujer que escribe historias sobre conflicto armado: las mujeres conectan mejor con otras mujeres y en Colombia, donde las víctimas de homicidios fueron principalmente hombres, ellas fueron quienes sobrevivieron y necesitaron contar lo que les pasó. Las mujeres han sido las grandes narradoras del conflicto armado en Colombia y Marta Ruiz, desde los espacios de diálogo con mujeres, a partir de la escucha, la empatía 242 MARTA RUIZ: ESCUCHAR LAS GUERRAS Y ESCUCHAR LA PAZ MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia y la comprensión que le brinda su propio pasado, pudo construir historias humanas, llenas de matices y claroscuros, así como de datos precisos sobre el contexto histórico del conflicto. Narrar el conflicto armado interno colombiano es altamente exigente para los periodistas. En 2003, antes de entrar a Semana, Marta Ruiz había sido editora, junto con María Teresa Ronderos, de un conocido Manual de autoprotección para periodistas en el conflicto colombiano, escrito por Oscar Escamilla, que incluía mapas con la ubicación de distintos grupos armados guerrilleros y paramilitares y una advertencia inicial en el capítulo de autoprotección:“los combatientes de una guerra quieren a la prensa de su lado”, se lee en el manual. Narrar el conflicto implica identificar la historia, la ubicación y los intereses de los distintos grupos armados, pero no basta con eso: hay que tener buenas fuentes, tacto para tratar con respeto y dignidad a las víctimas, contexto para identificar las consecuencias de acciones bélicas específicas y capacidad narrativa para interesar a lectores que, hastiados de tanta guerra, prefieren ver telenovelas. Narrar el conflicto incluye escribir sobre homicidios, violencia sexual, secuestros, bombas, minas quiebrapatas, desplazamiento forzado, despojo de tierras y un repertorio amplio de hechos victimizantes, y preguntarse quién financia a esos ejércitos y con qué propósito. ¿Qué aprendió de su experiencia como reportera de guerra? Responde que más que reportera de guerra(y de paz) se ve como reportera a secas.“La guerra lo inunda todo, pero yo me defino como reportera. Nadie puede entender nuestro conflicto sin la economía. Nuestro conflicto es económico y por eso los primeros que deberían narrarlo son las secciones económicas de los medios. Por eso me gusta pensarme reportera, sin más calificativos”. ¿Cuál es su caja de herramientas para hacer reportería?“Yo primero combato todos mis prejuicios. Yo no voy a demostrar algo que yo creo sino a tratar de entender lo que hay allá. Son muy distintos el método inductivo y el método deductivo. La academia trabaja con el método deductivo: tiene una hipótesis y sale a comprobarla. En el periodismo, y también en la Comisión de la Verdad, trabajamos sin hipótesis: salimos a escuchar y las hipótesis se construyen en el camino a partir de lo que oímos. Yo salgo a sumergirme y la hipótesis viene después. “Es muy importante el tiempo. Con muchas fuentes no se puede prender la grabadora y entrevistar. Se necesita tiempo para entrar en confianza, pero también tiempo para buscar múltiples fuentes. En promedio una nota mía tenía entre ocho y diez fuentes, de las que tres sirven mucho y las demás no tanto, pero ayudan a entender. “Hay un consejo fundamental que le aprendí a Alma Guillermoprieto en un taller de la FNPI: entre la reportería y el sentarse a escribir hay un paso que uno no se puede saltar y es pensar. Yo terminaba de hacer reportería y pensaba ¿esto qué significa?, ¿cuál es la pepa?, ¿dónde está la verdad? Después venía el problema de cómo narrar. 243 “Con relación al conflicto armado, hay que entender que en la guerra no hay verdades absolutas. Es necesario tomar distancia para señalarle al lector que hay un terreno de la guerra sin claridad… hay bruma. Uno no puede pensar en la guerra como algo nítido. Ser periodista del conflicto armado es entender que hay terrenos grises: seres humanos frente a dilemas muy complejos con consecuencias gravísimas. “La historia de la guerra es la historia del odio y de cómo se destruyen los seres humanos. La guerra es una enfermedad del sufrimiento. Uno no se puede acercar a las víctimas para extraerles información. El diálogo con las víctimas es un acto reparador, de comprensión humana. Lo que para uno es información, para ellas es memoria y esperanza. Son personas con sentimientos profundos, muchas veces dolorosos y por eso si la víctima no quiere hablar, tiene derecho a que no se cuente su historia. Uno no puede invadir la vida de la gente. Han sufrido mucho y lo mínimo que merecen es respeto”. Marta Ruiz aprendió todo esto por el método inductivo: dialogando con víctimas de los Montes de María, de El Salado, de Urabá, de Córdoba, de Putumayo, Tumaco, Cesar y de distintos municipios de Antioquia; víctimas de grupos guerrilleros, paramilitares y de agentes estatales. Son voces que se cruzó con documentos, con informes oficiales, con publicaciones de otros medios y con historias investigadas en otro momento y que sirvieron para entender por qué en Colombia pasan las cosas que pasan. En la época en la que Marta trabajó en Semana, Marianne Ponsford dirigió Arcadia, una revista cultural de la misma empresa. Marianne valora la reportería de Marta en los siguientes términos:“Marta combina tres cosas: un conocimiento profundo sobre el conflicto colombiano, una mente reflexiva y una creatividad asombrosa. En Semana uno podía ver cómo de su cabeza surgían cientos de ideas, ángulos, enfoques y contenidos originales en cuestión de minutos. Es como si hubiera nacido para ser periodista. Es decir, encarna una vocación auténtica, algo muy escaso. Marta también tiene una curiosidad insaciable, casi frenética, que la ha llevado a leer con voracidad, a estudiar maestrías al tiempo que trabajaba quince horas diarias, y a dominar el arte de la conversación. ¿Qué le ha aportado al periodismo? Lo que se deriva de sus tremendas cualidades: seriedad, profundidad, agudeza y originalidad”. En la redacción de Semana, Marta compartió espacio(y premios) con el reconocido reportero de investigación Ricardo Calderón Villegas, quien suele ser muy parco, característica que contrasta con la manera en la que se explaya cuando habla de Marta Ruiz:“Es, de lejos, una de las mejores periodistas de las últimas décadas. Tiene una inmensa cualidad, cada vez más escasa entre los periodistas: la excelencia en el fondo y la forma. Escribe de manera impecable, cuidadosa y cautivante. Esa virtud siempre está acompañada por otra que no es menor: la rigurosidad con la que investiga cada tema. Sus trabajos están acompañados por una multiplicidad de voces que le permiten ir más allá de lo evidente. De Marta siempre se pueden esperar datos nuevos, revelaciones 244 MARTA RUIZ: ESCUCHAR LAS GUERRAS Y ESCUCHAR LA PAZ MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia inesperadas y, sobre todo, cuestionamientos válidos que la sociedad espera y necesita conocer. Todo esto lo logra porque, en una época en la que los periodistas no dedican tiempo para escuchar a sus entrevistados, Marta jamás tiene prisa y siempre se preocupa por oír lo que los demás tienen que decir. Por eso no han sido pocas las veces que sus escritos profundos, reposados y reflexivos terminan produciendo un gran impacto en favor de las comunidades y la sociedad en general”. Mientras estuvo en Semana, Marta alternó los consejos de redacción, los viajes y las entrevistas con las aulas de clase y las lecturas teóricas. Se matriculó en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales(IEPRI) de la Universidad Nacional, para cursar una maestría en estudios políticos, porque quería tener mejores herramientas conceptuales y contexto para entender el conflicto armado colombiano. Allí estudió con profesores como Francisco Gutiérrez Sanín, Gonzalo Sánchez, Eduardo Pizarro Leóngómez y Hugo Fazio Vengoa, entre otros, y se graduó en 2010 con la tesis Las Farc: ¿un final diluido?. En esta investigación estudió el Plan Patriota, adelantado por las fuerzas militares contra las Farc en el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, y se preguntó si Colombia estaba ante un escenario de final“diluido” del conflicto sin negociación porque, de acuerdo con su planteamiento, no bastaba una derrota militar porque había un trasfondo político en la acción de esa guerrilla. En ese orden de ideas, un escenario sin negociación, como el que adelantó Perú con Sendero Luminoso, sería totalmente riesgoso para la democracia. Era 2010. Álvaro Uribe Vélez culminaba su gobierno en medio de escándalos de corrupción y denuncias de violación a los derechos humanos, como las ejecuciones extrajudiciales conocidas como“falsos positivos”, pero aún tenía una alta popularidad que le sirvió para que la ciudadanía eligiera a quien se presentaba como su sucesor en las elecciones: su ministro de defensa, Juan Manuel Santos Calderón. Nada en el panorama político permitía vislumbrar un escenario de diálogos con las Farc. Cuando Uribe terminó su presidencia, Marta renunció a Semana y se dedicó a la televisión. Necesitaba oxigenarse, pero no se fue del todo: siguió como asesora de la Fundación Semana en programas de desarrollo rural y como columnista en Arcadia. El receso televisivo duró hasta 2013, cuando regresó a la revista para cubrir el proceso de paz con las FARC, que se adelantó en la presidencia de Juan Manuel Santos, con la férrea oposición de Álvaro Uribe.“Cubrí el proceso de paz con alegría y con pasión. Nunca he sido tan feliz como en 2016. Valió la pena vivir por el 2016. Yo nunca había pensado que era tan bueno contar buenas noticias, poder escribir todo lo bueno que estaba pasando fue muy satisfactorio”. Se entusiasmó tanto con el proceso de paz que cuando se enteró de la convocatoria para integrar la Comisión de la Verdad, no dudó en inscribirse. El proceso de paz firmado en 2016 incluyó la creación de entidades de duración temporal como la Jurisdicción Especial para la Paz(JEP), la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas(UBPD) y 245 la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, que se conoce como“Comisión de la Verdad”. La Comisión se diseñó como un mecanismo de carácter temporal y extrajudicial del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, para conocer la verdad de lo ocurrido en el marco del conflicto armado, contribuir al esclarecimiento de las violaciones e infracciones cometidas y ofrecer una explicación amplia de su complejidad. Se postuló para ser miembro de la Comisión pensando que serían miles o cientos las personas inscritas y se sorprendió cuando supo que solo tres periodistas aspiraron a ese rol. Fue elegida comisionada junto con otros diez investigadores de distintas disciplinas, entre quienes estaban el sacerdote jesuita Francisco de Roux, quien presidió la Comisión, y el sociólogo Alfredo Molano Bravo, también cercano al mundo de la comunicación. Luego de un amplio trabajo de escucha a víctimas, a responsables de acciones bélicas, académicos y a distintas voces relacionadas con el conflicto armado, así como la revisión de cientos de documentos y bases de datos, en 2022 la Comisión de la Verdad entregó un Informe final: once volúmenes, algunos de ellos compuestos por varios libros y anexos, que dan cuenta del conflicto. Aunque la autoría es plural y anónima, el trabajo de Marta se centró en el volumen No matarás, un libro de 654 páginas que presenta el relato histórico del conflicto armado interno en Colombia. “Empecé mi vida adulta abandonando todo para la guerra y cierro con la paz. La Comisión me dio la oportunidad de unir cabos sueltos del conflicto y de volver a restaurar y reparar algo que uno quiso destruir. La Comisión me devolvió a una noción de comunicación que no es solo la del periodismo. En el periodismo uno escribe, publica y luego piensa qué otro tema sigue para publicar. No hay tanta consciencia a largo plazo porque uno está imbuido en la actualidad. El principal trabajo de la Comisión fue un ejercicio de escucha y fue muy valioso que como periodista en Semana yo había aprendido a escuchar gente muy distinta: poderosos, campesinos, militares, empresarios, artistas, gente que piensa distinto o que me cae mal. La escucha fue muy importante y es uno de los temas claves de la comunicación. Hoy no hay escucha. Los medios de comunicación audiovisuales se centran en hablar, no en escuchar, y redes sociales como Twitter son espacios agresivos, para engancharse con el otro”. Marta dice que cierra su vida profesional con la paz, y la palabra“cierra” suena a un retiro que todavía no está próximo. En 2023 publicó el informe El cascarón y la semilla. Lecciones de la negociación con las autodefensas y escribió columnas en La Silla Vacía, y en 2024 estuvo vinculada al Ministerio de Cultura, las Artes y los Saberes, de donde se retiró cuando se jubiló. Actualmente escribe para Gaceta, la revivida revista cultural de Mincultura. Sin el afán del cierre semanal en el que vivió durante años, hoy reflexiona sobre el incierto futuro del periodismo:“Yo no logré dar el salto tecnológico. No me enamoré de las redes sociales ni de los nuevos lenguajes. Soy“vieja guardia”, pero 246 MARTA RUIZ: ESCUCHAR LAS GUERRAS Y ESCUCHAR LA PAZ MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia sí hay cambios que me interesan: me parecen potentes los diálogos entre el arte y el periodismo, las salas de redacción interdisciplinarias y colaborativas que se abren a hacer teatro, performance y exploraciones con otros lenguajes. “El periodismo necesita recursos, pero necesita también proyecto periodístico y ético. Necesita tener un“para qué”, que no consiste ni en conseguir plata ni en usarlo como instrumento de poder. No quiero idealizar el mundo de ayer: los medios siempre han sido un negocio, pero hoy han perdido la capacidad de construir agendas que generen conversación. La agenda se ha empobrecido terriblemente. Veo medios alternativos poniendo una agenda distinta pero los grandes medios tradicionales, con mayores audiencias, siguen apegados a la élite y no han entendido que el país cambió y que hay otro mundo afuera y otros temas de conversación. Siguen incapaces de conectarse con una sociedad mucho más abierta. “Los modos de producción de la información hoy son, en general, modos de producción a destajo. En las salas de redacción había posibilidad de conversar, debatir y construir pensamiento. La tendencia actual de producir notas por turnos, por cantidades y para los clics hace que no haya reflexión ni especialización. Por supuesto hay excepciones de medios y de periodistas, pero en general hay una precarización del trabajo informativo. “Tantos años de lucha para separar información de opinión y hoy los influencers acabaron con esa discusión. Esas fronteras hoy no son posibles. El problema es cómo nos estamos informando. El papel del periodista ha sido crucial y sigue siéndolo porque la sociedad necesita que alguien verifique y procese la información. No obstante, veo que tenemos una sociedad civil poco consciente de eso, audiencias que no pagan suscripciones y quieren información gratis. Hoy la televisión no es gratuita porque hay que pagar el operador, así que lo único realmente gratis es la radio y temo que en la radio no son muy conscientes de la responsabilidad enorme que tienen”. Ricardo Calderón destaca que Marta sabe escuchar sin prisa. También habla sin prisa: detalla, explica, profundiza y se emociona. Es excelente conversadora, pero enmudece cuando se le pregunta cuál es su aporte al periodismo colombiano. Guarda silencio y piensa. No es falsa modestia o síndrome del impostor. Busca las palabras precisas para dar cuenta de toda una vida dedicada a una pasión:“soy exploradora. Hago parte de una generación de periodistas. De una escuela que cuidó mucho la ética siempre. No íbamos detrás de la gran chiva o primicia sino de buscar historias más explicativas, y de mantener un proyecto ético, un compromiso con la verdad, con la verificación y con el pensamiento crítico. Somos una generación que creyó en el valor de todo eso”. Una generación“vieja guardia”, como ella la define, con unos principios que urge volver virales antes de sucumbir entre los clics, los memes y las fake news. 247 Referencias Comisión de la Verdad.(2022). No matarás(Tomo 3 de Hay futuro si hay verdad: Informe final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición). Comisión de la Verdad. https://www.comisiondelaverdad.co/no-mataras Cortés, C.(2023, 30 de abril). Expropiación y paz, la desconexión del ELN y los cambios en el gabinete. Con Marta Ruiz[Podcast]. Charlas con Charlie. Spotify. https://open.spotify.com/ episode/1LoMsF74IkR23jJKjpMby2 Cultura en Bogotá.(2016, 23 de abril). Svetlana Alexievich en entrevista con Marta Ruiz[Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=oYZRdeu4zG8 Escamilla, Ó.(2003). Manual de autoprotección para periodistas en el conflicto colombiano. Fundación para la Libertad de Prensa(FLIP) – UNESCO. Gaceta Pódcast.(2025, agosto 3). Culpable[Podcast]. Spotify. https://open.spotify.com/episod e/3myV4xbjJsZmljYqiOThfi?si=RNQhHLkBRcqG8fRTvhmrdw Navas Talero, M.(2022, diciembre 1). Episodio 138. Martha Ruiz#2. En Ser o no ser. He ahí el pódcast[Podcast]. Spotify. https://open.spotify.com/episode/7gqUzeyR4uHTZGg1LPK2qL?si= vggTEd1FSiS0Yvew9eAOQw&nd=1&dlsi=7dd875b1fc9743a8 Navas Talero, M.(2025, agosto 1). Episodio 009. Martha Ruiz Comisionada de Paz. En Ser o no ser. He ahí el pódcast[Podcast]. Spotify. https://open.spotify.com/episode/2sV4v4lIJew5iGH2G gk0YP?si=r9WIPLvBQOCvuBKnXZx_9Q&nd=1&dlsi=9fad7034c25a4de9 Ruiz, M.(2002). Esta ciudad que no me quiere. Fundación Friedrich Ebert de Colombia. Ruiz, M.(2009, 21 de octubre). El oficio más bello. Revista Arcadia, p. 4. Ruiz, M.(2010). Las FARC ¿un final diluido?[Tesis de maestría, Universidad Nacional de Colombia, Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales(IEPRI)]. Repositorio Institucional UNAL. https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/63016 Ruiz, M.(2023, 20 de mayo). Somos luces y sombras. La Silla Vacía. https://www.lasillavacia. com/opinion/somos-luces-y-sombras/ Ruiz, M.(2023, 24 de junio). El dueño de las noticias. La Silla Vacía. https://www.lasillavacia. com/opinion/el-dueno-de-las-noticias/ Ruiz, M.(2023). El cascarón y la semilla: Lecciones de la negociación con las Autodefensas Unidas de Colombia. Centro Internacional para la Justicia Transicional(ICTJ). https://www.ictj. org/sites/default/files/2023-10/ictj_report_colombia_negotiation_auc.pdf SOBRE LA AUTORA, ADRIANA VILLEGAS En plena pandemia recibí una invitación de la escritora Pilar Quintana para hacer parte del Comité Asesor de la Biblioteca de escritoras colombianas, un proyecto que busca demostrar que el campo literario no es exclusivamente masculino, una obviedad que algunos olvidan. Como parte de ese trabajo, me correspondió escribir el prólogo de El nombre de antes, una selección de poemas de Maruja Vieira que hace parte de esa colección. Cuando a mediados de 2025 me llamaron a participar en este proyecto coral sobre mujeres comunicadoras de Colombia, pensé en ese antecedente de la Biblioteca de escritoras colombianas: la relevancia de hacer rescates, de construir memoria y en lo potente que resulta la invitación para que algunas mujeres documentemos los 248 MARTA RUIZ: ESCUCHAR LAS GUERRAS Y ESCUCHAR LA PAZ MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia legados de otras. Luego supe que mi labor consistiría en escribir sobre Marta Ruiz y me entusiasmé: no la conocía, nunca había hablado con ella, pero la admiraba por su trabajo en la Comisión de la Verdad y por sus columnas en La Silla Vacía y en Arcadia. Cuando investigué sobre ella encontré, además, que nos une el interés por la ficción: en el caso de ella, como escritora de libretos, y en el mío como cuentista y novelista. Al igual que Marta Ruiz, yo también me defino como“periodista de la vieja guardia”: creo en la importancia de los medios masivos como dinamizadores de conversaciones públicas, me formé en una sala de redacción(Marta en Semana y yo en El Espectador) y descreo de la sustitución de periodistas por influencers. Ambas estudiamos un pregrado en periodismo y una maestría en historia, las dos somos columnistas y además crecimos lejos de Bogotá y sin hablar inglés. Hay, sin embargo, puntos que nos distancian: Marta abandonó pronto la docencia universitaria y yo, en cambio, encontré en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Manizales el lugar para pensar, construir y aportar. Ella vive desde 2024 el júbilo de la jubilación, y yo aún cuento los meses que faltan para llegar a 2031, cuando seré dueña de mis horas y me dedicaré de lleno a esos pliegues entre la literatura, el periodismo y la historia, que me resultan tan atractivos. Por ahora leo y tecleo; ejerzo como profe y mamá de adolescente; coordino Barequeo.com y, a pesar de la falta de tiempo, respondo “sí” cada vez que me invitan a participar en iniciativas que contribuyen a reducir la brecha entre géneros, como por ejemplo este libro que celebro con gratitud. 249 Por Sandra Fuentes-Martínez COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA “La esperanza es la única que nos hace ponernos en camino. Nos brinda sentido y orientación” Byung- Chul Han. Recibir la invitación a ser parte de este libro ha sido una hermosa oportunidad para compartir aprendizajes, experiencias y transformaciones que integran dos de mis roles: la docencia y la consultoría. Esto es una bendición para mí. El camino recorrido ha sido cocreado en una interacción permanente con muchas personas, por consiguiente, encontrarán junto a mi relato las perspectivas de profesionales que representan a muchos más. Adicionalmente, pondré en común algunos conceptos, reflexiones y métodos construidos a lo largo de esta trayectoria cuya motivación ha sido la esperanza de transformar realidades. En este capítulo se relata un camino recorrido para aportar a la humanización de la comunicación en y desde las organizaciones, con énfasis en el relacionamiento de sus grupos de mutuo interés, basándose en la confianza y el cuidado del otro, para promover la convivencia pacífica, en un marco de respeto a los derechos humanos. COMUNIDADES DE VIDA Vivimos un proceso permanente de cocreación con y para otros. Por ello, lo que somos, lo que hacemos y lo que aportamos a la sociedad permite avanzar si construimos juntos nuestra identidad, saberes y experiencias. Esta premisa, ha guiado mi camino de vida y se fundamenta en las enseñanzas de Aristóteles cuando afirma:“la identidad personal no está hecha de antemano, sino que se construye en este entretejido de relaciones que los seres humanos desarrollamos dentro de las comunidades de vida, de hábitos y de habla”(Solarte, 2016, p. 129). 250 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Por tanto, este relato inicia desde ese tejido colectivo que es la base de este camino, y que conforman mi comunidad de vida, mi matria, mi familia, mi formación y, en lo comunicacional, mis maestros. MI MATRIA: SEMILLA DE VOCACIÓN Escribir este capítulo me hizo más consciente de las bondades de crecer en una matria y tener una crianza con mujeres, lo cual ha incidido y orientado mi recorrido de vida. La matria es un sistema organizativo social, que se debería recuperar en nuestra sociedad actual. Es una práctica tradicional que data del Paleolítico, cuando las mujeres organizaban el clan como verdaderas familias, administrando las emociones y el cuidado para la protección de la vida de todos, fundamentado en la igualdad, solidaridad, tolerancia y el respeto y el valor de la diversidad(De Andrés y Chaparro, 2022). Mis principios y valores son el legado recibido dentro de una matria con mujeres artesanas de amor y solidaridad: mi bisabuela Lolitos, mi abuela Paulina y mi mamá Nery. Ellas vivieron el conflicto armado interno de Colombia durante la primera mitad del siglo XX, perdieron seres queridos y fueron desplazadas de su tierra y arraigo. Sin embargo, a pesar de esa experiencia de violencia, decidieron forjar una familia basada en la fe y la esperanza. Las llamo artesanas por que el amor“se hace con las manos: manos que te toman desde el inicio para enseñar a caminar, manos que te enseñan a extender a otros las tuyas para ayudarlos, manos que te alimentan, manos que te enseñan a orar, que te acarician y abrazan cuando más lo necesitas”(Fuentes, 2017). Nuestra matria dio sus frutos. En especial quiero referirme a mi hermana Luisa Fernanda, quien me amplió la mirada a realidades invisibilizadas y normalizadas. Ella, con su linda irreverencia, trabajó cada día de su corta vida por el cuidado del otro. Y aunque ya no está con nosotros, nos dejó su inspiración y su reflejo a través de mi sobrino José Miguel, un literato javeriano cuya línea de investigación doctoral es“las construcciones de la infancia y el género en la literatura Latinoamericana”. Además, quisiera compartir un apartado de lo que Luisa, en su libro La construcción de una propuesta: una psicología de la comunicación comunitaria, relata como parte de su esencia, su trabajo por convicción y lo que ahora es mi motivación. “Cada vez me convenzo más que los que trabajamos en estas historias de frio, sufrimiento, para una(o)(mientras camina un tanto y descubre, que no se trata sólo de ayudar, sino de construir con ellos propuestas, porque las tienen), nos decimos y nos creemos como cualquier grupo excluido con el que trabajamos. Son gentes conocidas como“pobres” que han construido su propia forma de vida de acuerdo con las oportunidades de ejercer su capacidad de subsistir, tal vez como estrategas de la sobrevivencia, con el tiempo van convirtiendo sus rutinas en estilos de vida. Tal vez nos encante socializar nuestras experiencias a los otros: ellos las toman como cosas raras, 251 porque nuestras paredes en las noches no las escuchan y las hojas en blanco ya están sordas. Con la tranquilidad preocupante de no ser parte de ellos, de compartir y no irrumpir en sus espacios vamos llegando los intelectuales a sus vidas, nos acompañan nuestras faldas largas, gafas pequeñas, una filosofía barata y zapatos de goma. Entonces pasan cosas con ellos y se mezcla lo afectivo con el acompañamiento y la disciplina a nombre de lo cual llevaba el disfraz, en mi caso la psicología”.(Fuentes, p. 49). El legado de mi matria es la base del enfoque del servicio, el cuidado del otro y mantener la esperanza y la fe de transformar realidades. MI FAMILIA: INSPIRACIÓN Y MOTOR DE VIDA Mi trayectoria profesional se ha forjado junto a mi esposo Gustavo, compañero de vida quien siempre me ha apoyado en la permanente labor de diseñar e implementar espacios de transformación. Su formación en ingeniería y sostenibilidad, junto con su vocación docente, fue mi complemento para incursionar en el servicio de la docencia y años más tarde de forma conjunta nos adentramos en el mundo de la consultoría al crear nuestra propia firma. En este caminar, dedicados al servicio de otros, en las universidades, las empresas y comunidades, logramos un balance para conformar una familia con la llegada de nuestro hijo Joaquín, quien me ha permitido tener la hermosa experiencia como mujer de ser mamá. Hoy día es comunicador social javeriano y lo guían en su labor profesional los valores de nuestra matria, y en especial de su bisabuela, para dar voz a los que no tienen voz, pero ahora en un contexto híbrido de la presencialidad y lo digital. Él nos inspira a comprender el mundo con ojos jóvenes, llenos de esperanza y ganas de transformar. MI FORMACIÓN: VOCACIÓN DE SERVICIO Toda mi vida escolar se desarrolló con las Hermanas Dominicas de la Presentación, en Bogotá, Colombia. Allí nos formaron bajo el lema“Crecer con el otro hacia una comunidad humana trascedente”. El ejemplo de estas mujeres religiosas, dedicadas al servicio desinteresado, con respeto y honestidad, afianzaron mis valores éticos y de projimidad. Posteriormente, mi formación profesional fue en la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá y luego un posgrado en Comunicación para la dinámica organizacional en este mismo claustro. En la Javeriana, tuve una formación Jesuita basada en la pedagogía ignaciana. Esta educación busca formar personas integrales, comprometidas con la fe, la justicia y el servicio, desarrollando todas las dimensiones del ser humano y enfatizando la formación de“hombres y mujeres para los demás”. Además, prepara para una vida activa de servicio en la comunidad y la Iglesia(Compañía de Jesús, 1986). 252 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Asimilé esta pedagogía ignaciana que promueve a“la acción en favor de la paz”, entendida como la promoción de relaciones de amor y confianza, más allá de la mera ausencia de guerras(Compañía de Jesús, 1986, p. 17). Esto me llevó a adelantar mis estudios de maestría en Derechos Humanos y Cultura de Paz en la Pontificia Universidad Javeriana, sede Cali. Compartí aula con constructores de paz de municipios afectados por la violencia; una experiencia que me brindó una visión descentralizada con aprendizajes invaluables. A ello se sumó la estancia académica en la Universidad para la Paz de Naciones Unidas en San José, Costa Rica. Para continuar con mi línea de investigación del involucramiento de las organizaciones en la construcción de paz, actualmente, adelanto el doctorado en Estudios Internacionales de Paz, Conflicto y Desarrollo en la Universitat Jaume I, en Valencia, España, investigando el“potencial transformador de la comunicación y la cultura empresarial para la convivencia pacífica”. Como directoras de tesis, PhD. Eloísa Nos Aldás y PhD. Alessandra Farné, me han permitido descubrir los postulados de la comunicación transgresora, ya que”la comunicación conlleva responsabilidad, por sus implicaciones identitarias, políticas, culturales y sociales.[...] tiene una incidencia simbólica en la configuración de las realidades[...] entre ellas la justicia social y la transformación de las violencias”(Nos Aldás y Farné, 2020, p.7). MIS MAESTROS: INSPIRADORES Y GUÍAS El campo de la comunicación en las organizaciones ha sido un espacio guiado por personas que también se convirtieron en amigos y maestros de vida. Este apartado es un homenaje y un breve recuento de su legado. PhD. Joan Costa (1926 – 2022). Encontré a Joan estudiando sus libros en los años noventa, con su visión del diseño, la identidad y la imagen corporativa. Desde 2003, cultivamos una amistad rica en aprendizajes y proyectos, él, me motivó a escribir y mi primer capítulo fue en uno de sus libros. Su legado es muy amplio, pero quiero destacar algunos conceptos que han sido para mí muy orientadores. Las empresas son mundos en acción y la comunicación es la acción(Costa,1999) y las organizaciones deben gestionar vectores estratégicos: la identidad, la cultura, la acción, la comunicación y la imagen(Costa, 1999). Juan fue creador del concepto DirCom como el estratega, gestor de intangibles y“su campo de acción son los sistemas de relaciones y de interacciones en el seno de la organización y con los lazos que la vinculan a su entorno”(Costa et al, 2009, p.37). PhD. Andreu Barrabino (1953-2020). Un catalán, maestro de vida con una gran calidad y calidez humana, un educador apasionado. Nuestro encuentro fue posible gracias a Joan Costa en 2008. Con Andreu, creamos múltiples encuentros académicos para posicionar una comunicación más humana. Con esta pasión, solía decir:“Sed buenas personas, generosas, pensad en los demás y luchad por ser felices”. Creó 253 el concepto de psicocreatividad, impulsó la integralidad de la comunicación con la publicidad y las relaciones públicas. Mantenía la convicción de que“la comunicación busca hacer participar a otras personas de sentimientos y emociones. Las emociones es lo que la mente retiene”(Barrabino, 2017, p.7). Su legado fortaleció mi rol de docente, me orientó hacia la investigación doctoral y unió a nuestras familias en un vínculo que perdura, junto a su esposa y sus hijos. PhD. Jesús Timoteo Álvarez (1948 – 2018). Destacado académico español, maestro y consultor en comunicación. Estudió la evolución de la comunicación en las organizaciones, los retos de los activos intangibles y la neurocomunicación. Experto en comunicación pública y política, aportó a varias instituciones de Iberoamérica. Como académico y consultor, me orientó en la complementariedad de ambos roles. Me impulsó a escribir y a sistematizar metodologías, creadas desde la consultoría para compartir en la academia. Tras su partida, su esposa Rita, generosamente me compartió un manuscrito inédito, Las bienaventuranzas y la nueva cuestión moral(2018), que aborda la identidad y el futuro de la comunicación desde los derechos humanos y valores. Este último legado también ha sido orientador para mi investigación doctoral. Papa Francisco (1936-2025). Como cristiana católica, he tenido mucha aprehensión por las enseñanzas teológicas y sociales del primer papa jesuita, quién abordó temas clave para la humanidad y ha orientado mi vida espiritual y profesional. Resalto tres enseñanzas: El cuidado de la casa común en la encíclica Laudato Si’(2015), que destaca el desarrollo sostenible y exige solidaridad entre generaciones,“Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual”(Papa Francisco, 2015, p.50). La fraternidad y la amistad social en la encíclica Fratelli Tutti(2020) se convierte en una guía de relaciones fraternas y alerta que“la falta de diálogo implica que ninguno, en los distintos sectores, está preocupado por el bien común, sino por la adquisición de los beneficios que otorga el poder, o en el mejor de los casos, por imponer su forma de pensar”(Papa Francisco, 2020, p. 53). Por último, en su acompañamiento cercano al proceso de paz y visita apostólica a Colombia, el papa Francisco, sembró esperanza y orientó a“construir puentes, abatir muros, integrar la diversidad, promover la cultura del encuentro y del diálogo, educar al perdón y a la reconciliación, al sentido de justicia, al rechazo de la violencia y al coraje de la paz”(Papa Francisco, 2017, p. 32). Reconocer a estas personas que han dado forma a mi identidad es también reconocer el valor de mi comunidad de vida, matria, familia, formación y maestros. Este legado es la base para seguir aprendiendo, creciendo y transformando realidades. LA COMUNICACIÓN DESDE EL ESCENARIO DE CIUDAD La ciudad donde nací, Bogotá, fue el escenario donde inició mi gestión en la comunicación. Tuve la oportunidad de aportar a la política pública y sembrar una visión 254 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia humanista, estratégica e integral en la gestión de la comunicación en las entidades del Distrito Capital. Todo inició con el propósito de construir ciudad con dignidad, así lo relata Nidia Esperanza Acero Torres, una de mis mentoras y amigas de vida. “La primera troncal de Transmilenio en Bogotá fue liderada por el Instituto de Desarrollo Urbano(IDU), con financiación del Banco Mundial. Como asistente de la Dirección del IDU, participé en el equipo que elaboró el Documento Técnico, inicialmente sin enfoque social. A solicitud del Banco Mundial, junto con las profesionales Elena Correa y Sandra Fuentes realizamos un análisis socioeconómico de la población afectada, identificando impactos negativos y diseñando una estrategia de comunicación para sostener un diálogo social e informar a la comunidad sobre sus derechos y obligaciones. La propuesta final incorporó un mecanismo de compensación para garantizar la restitución y mejora de las condiciones de vida en traslados o reubicaciones, impulsado al Distrito Capital a emitir el primer Decreto de compensaciones por obra pública, implementado por el IDU y adoptado por otras entidades, sentando las bases para una política pública nacional de protección a moradores y comunicación estratégica”.(En entrevista con Nidia Acero) Con este aporte pionero, abrimos la posibilidad de transformar la comunicación: pasamos de centrarnos únicamente en la prensa a considerarla una gestión integral orientada a la ciudadanía, la comunidad beneficiada por las obras de infraestructura y los servidores públicos. Esto implicó reconfigurar el área de comunicación del Instituto de Desarrollo Urbano(IDU), incorporando un equipo interdisciplinario de comunicadores, diseñadores, sociólogos para construir diálogo constante con la comunidad antes, durante y después de las obras, en el que se usara un lenguaje sencillo, visual oportuno y cercano. Desde entonces, los contratos de obras viales incluyeron manuales de relacionamiento con la ciudadanía y comunicación, un equipo dedicado a gestionar las relaciones comunitarias, mecanismos para divulgar el avance de las obras con señalética informativa y comunicación de cierres, desvíos y cortes de servicios. Además, se implementaron medidas de seguridad y salud para los operarios de las obras, y se creó un punto de reunión, encuentro y atención a la comunidad. Este modelo integral se extendió a otras entidades del Distrito Capital y la Alcaldía Mayor, lo que posicionó a la comunicación como un aliado clave para construir una ciudad de forma participativa, desde la concepción de proyectos hasta su entrega y sostenimiento, con un enfoque humano para la ciudad. Para construir este modelo, una de las teorías fue la ley de bivalencia de Pasquali(1980), que establece que“todo transmisor puede ser receptor y todo receptor puede ser transmisor”. Inspirados en este concepto, concebimos a todos los servidores públicos 255 también como ciudadanos y habitantes de la ciudad. Esto sustentó la estrategia de involucrar a todos los servidores públicos distritales, informándolos sobre los objetivos del Plan de Desarrollo y los cambios en sus localidades. Así, se afianzó su sentido de pertenencia y se convirtieron en promotores activos de la construcción de ciudad. Además, otro factor clave de éxito de este modelo fue la sinergia entre la gestión de la comunicación estratégica, la cultura institucional y la ciudadana. Esta combinación permitió construir comunidad, promover la convivencia pacífica, fortalecer el sentido de pertenencia y el orgullo colectivo. De este modo quisimos contribuir a la construcción de ciudades más humanas e inclusivas. Estas experiencias se sistematizaron y se replicaron en otras ciudades del país e internacionalmente. Este escenario de ciudad me permitió comprender las dinámicas de instituciones públicas, comunidades, sociedad civil, empresas y organismos internacionales. Fue en este momento y contexto cuando inicié dos caminos simultáneos que se integran: la docencia y la consultoría. LA DOCENCIA: UN SERVICIO DE APRENDIZAJE Y ENSEÑANZA Inicié el servicio como docente en la Pontificia Universidad Javeriana, primero como profesora de cátedra. Años más tarde, asumí la responsabilidad de dirigir la Especialización en Comunicación organizacional, posgrado en el que formamos a varios cientos de profesionales como estrategas de comunicación. Actualmente, continúo vinculada como docente en programas de posgrado y educación continua tanto en la Javeriana como en otras universidades. La docencia es una vocación que nos permite crecer junto con los estudiantes en un aprendizaje compartido, pues aportamos mutuamente al desarrollo personal y profesional. La educación no se limita a transmitir conocimientos, sino que implica acompañar, inspirar y transformar, construyendo relaciones de cercanía y compromiso genuino con el crecimiento humano y espiritual. La responsabilidad en la formación, según la pedagogía ignaciana, radica en el concepto de“magis”, entendido como buscar el máximo desarrollo posible de todas las dimensiones de la persona, acompañado del fortalecimiento de un sentido profundo de valores y un compromiso genuino para servir a los demás. Los educadores deben ser personas abiertas a la acción de Dios y guiadas por la espiritualidad ignaciana y coherentes con su testimonio de vida. Esto implica ser un educador o directivo académico con cuatro ces: profesionales competentes en sus aspectos intelectuales, humanos, afectivos y técnicos; conscientes de la realidad social para construir un futuro en la paz y la convivencia; compasivos , con calidad humana basada en el amor, la compasión, la ternura y el servicio; y comprometidos con la formación integral del alumno de manera tolerante, justa, cercana y exigente y con el trabajo en equipo institucional(Vásquez, S.J., 2006, p. 125). 256 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia El papa Francisco decía“educar es un acto de amor, es dar vida” y para educar se debe integrar tres lenguajes:“el lenguaje de la cabeza con el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. Que un educando piense lo que siente y lo que hace, sienta lo que piensa y lo que hace, haga lo que siente y lo que piensa. Integración total” (febrero 2020). Además, la educación debe buscar la construcción de una sociedad y un mundo más humanos y fraternos(mayo 2024). Con este marco, el reto siempre ha sido formar integralmente, aplicar y orientar a formadores para vivir el“magis” y no perder el objetivo de“formar los mejores para el mundo”(Padre Arrupe S.J.). Al asumir la dirección del programa de posgrado en el segundo semestre del 2001, el padre Gabriel Jaime Pérez S.J, decano académico de la facultad de Comunicación, me encomendó posicionar la comunicación en las organizaciones, no solo como programa académico, sino aplicando la pedagogía ignaciana, para trabajar unidos con otras instituciones y públicos, siendo sensibles unos a otros y brindando un servicio a los demás, con”ese deseo de testimonio cristiano[…] con el aprendizaje de la disponibilidad y la servicialidad”. Esta visión fue el punto de partida para construir redes para dialogar y compartir conocimiento y experiencias. Así, organizamos nueve congresos internacionales con ponencias, talleres y diálogos temáticos, además de presentar libros y crear un galardón para estrategas de la comunicación. También realizamos encuentros con líderes empresariales y gremios, foros, publicaciones y apoyamos la creación de nuevos programas académicos en universidades del país. Con estos encuentros llevamos la comunicación organizacional a diversas latitudes: Barranquilla, Cali, Medellín y Bucaramanga, Quito en Ecuador y Veracruz en México. Diseñar los encuentros fue arduo pero fructífero, logrando conectar a profesionales, estudiantes e investigadores de España, Holanda, Estados Unidos, Brasil, América Latina y el Caribe. La mayoría de las promotoras fuimos mujeres y brindamos espacios para inspiración, reflexión e innovación. Con el apoyo de la Pontificia Universidad Javeriana sede Bogotá y Cali, Universidad del Norte, Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad Veracruzana y CIESPAL, estos encuentros posicionaron la comunicación organizacional, construyeron puentes de conocimiento y han impactado positivamente a participantes y estudiantes. A continuación, copio algunos relatos de estas experiencias. PhD. Martha Buenaventura, docente, consultora, amiga y promotora de este movimiento desde CIESPAL en Quito, dice: “Estos encuentros abrieron un espacio inédito para visibilizar el papel de las mujeres en la comunicación quienes aportaron miradas innovadoras sobre cultura corporativa, cibercultura, comunicación para el cambio, relaciones públicas, y multiculturalismo. Estas experiencias no solo fortalecieron la investigación, sino que impulsaron el desarrollo de otros congresos, talleres 257 y la apertura de programas de posgrado en diversas universidades de la región. Con ello, las huellas de estas mujeres pioneras quedaron inscritas en la historia y posicionan a la comunicación como un eje fundamental en la gestión de las organizaciones latinoamericanas”. Desde las universidades colombianas, Fanny M. Himmelstern ha participado y liderado en lo académico el desarrollo del campo de comunicación estratégica, en especial desde la Javeriana. Además, es amiga, docente y consultora. Dice sobre los encuentros: “Desde la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana, junto a mi compañera Sandra Fuentes establecimos un precedente que despertó interés académico en otras universidades del país. Al crear vínculos con el sector empresarial, visibilizamos la importancia de gestionar la comunicación en organizaciones estatales y privadas. Organizamos congresos internacionales y charlas con líderes en comunicación organizacional, con lo que introdujimos temas como cultura organizacional, planeación estratégica, vínculos auténticos, innovación y sostenibilidad como parte integral de la cultura corporativa en un país con crecimiento empresarial”. Otro resultado de estos encuentros fue la creación de la Red Iberoamericana DirCom, liderada por Joan Costa y creada por Marcelo Manucci, Martha Lucia Buenaventura y yo. La esencia de esta Red fue“ser promotores de la formación de DirCom y de una cultura de comunicación en las organizaciones para potenciar la expansión y el intercambio de los DirCom, para elevar su presencia institucional y su estatus profesional y social”(Costa, 2007, p. 189). Por más de una década, esta red agrupó a profesionales de catorce países y se convirtió en un foro activo de conocimiento y encuentros, donde se gestaron libros colaborativos. Luego evolucionó al Instituto Joan Costa. El servicio como docente en universidades de Iberoamérica ha sido la oportunidad de aportar a la sociedad formando profesionales que tienen incidencia en la vida y en el bienestar de otros; en palabras del Padre Arrupe,“educar personas para los demás”. Este rol, gratificante y exigente a la vez, cobra una dimensión especial cuando el aula de clase se convierte en un espacio de cocreación, de construcción conjunta, aprendizaje colaborativo e involucramiento en la formación. Han sido varias décadas en las que he participado en la formación de hombres y mujeres profesionales y en las que he observado gratamente su desarrollo y aporte a la sociedad. A continuación, testimonios de algunos que representan a muchos. Claudia Roberto Shilito, comunicadora social javeriana, una persona integral con quien hemos compartido diferentes etapas de su vida profesional: “La comunicación organizacional se integra perfectamente con la misión de contribuir y fortalecer programas sociales. Gracias a la guía de Sandra, 258 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia comprendí que un plan estratégico integral de comunicaciones permite identificar las necesidades de cada público y crear vínculos centrados en las personas, más allá de solo transmitir mensajes. Aprendí que la comunicación social tiene el potencial para construir puentes y cerrar brechas”. Eliana Nieto Rodríguez ha dedicado su vida a la comunicación para el cambio social y de incidencia a nivel latinoamericano. Dice: “La comunicación es un proceso participativo, planificado y estratégico, orientado a generar cambios sociales. Su propósito es transformar comunidades, potenciar proyectos de impacto y fortalecer organizaciones, conectando de manera efectiva con audiencias, donantes y aliados estratégicos. A través de la selección intencionada de canales y mensajes, la comunicación promueve inclusión, transformación social y construcción de paz”. Sharyn Jaiquel, comunicadora social javeriana, Magister en Comunicación y consultora, destaca: “Aprendí con Sandra la importancia de proporcionar una perspectiva estratégica de la comunicación y la cultura organizacional, priorizando la metodología y la integralidad, para tener un impacto real y sostenido. Así, se puede establecer una línea clave que consolide la reputación mediante estrategias sólidas, que generan resultados a corto plazo, así como confianza y credibilidad duraderas”. En nuestra especialización, tuvimos estudiantes de multiplicidad de disciplinas y vocaciones como el padre Víctor Ricardo Moreno Holguín, presbítero, quien configuró la Delegación Arquidiocesana de Comunicaciones(DARCOM) de la Arquidiócesis de Bogotá y quien considera que la comunicación es: “Un continuo dinamismo unificador de la realidad, del que participa progresivamente el ser humano dada su relacionalidad radical, hasta llegar al feliz estado de unidad de la realidad: mediante la unificación de todas sus dimensiones, la cohesión comunitaria para su desarrollo, la integración con su entorno natural y abriéndole su dimensión más profunda, donde se despierta su capacidad de amar, servir y progresar”. Andrés Felipe Martínez, con amplia experiencia profesional nacional e internacional, señala que: “La comunicación es un proceso estratégico que conecta personas, organizaciones y entornos para generar confianza, impulsar transformaciones y proyectar futuro. Es diálogo, escucha y acción simultáneos. Mi experiencia 259 en la academia y con Sandra reafirmó que comunicar no es solo transmitir mensajes, sino crear vínculos que sostienen el desarrollo organizacional y social clave para la sostenibilidad y la reputación, integrando ideas y objetivos compartidos”. Durante mi gestión como directora de la especialización conformamos un equipo de docentes apasionados por formar a gestores y directores de comunicación que contribuyeran a que las organizaciones colocaran en el centro a las personas y su dignidad humana. La perspectiva de PhD. Gloria Valenzuela, docente y amiga, resalta que las mujeres de la comunicación en América Latina han tejido caminos de transformación silenciosa y profunda: “Antes de comunicar hacia afuera, es fundamental conectarnos con nuestro propio ser para cultivar una cultura de transparencia, claridad y humanización. Como docentes, el reto es trascender la teoría, vivir la comunicación con ética y lenguaje inclusivo, y crear espacios de escucha activa que transformen cada clase en reflexión y motivación. Sandra nos abrió este camino. Hoy entiendo que esas semillas germinan en cada palabra y gesto, aportando sencilla pero poderosamente a la construcción del país, pues comunicar desde el corazón es un acto de amor”. Por su parte, PhD. María Aparecida Ferrari, amiga y docente de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, resalta también que la comunicación“tiene alma femenina” y destaca que, desde la comunicación transformadora de Paulo Freire, motivó a los pueblos latinoamericanos a construir actores activos frente a sus propias realidades y las mujeres han tenido un rol más protagonista: “Muchas mujeres jugaron un papel fundamental para integrar enfoques y perspectivas locales. Desde la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, Sandra Fuentes formó un equipo de investigación para analizar la comunicación organizacional desde la cultura y valores del país. Este trabajo colaborativo, con aportes desde toda América, construyó redes de aprendizaje para entender la comunicación organizacional desde nuestros orígenes. Hoy, avanzamos juntas hacia la comunicación para la paz, indispensable para alcanzar la justicia social en sociedades afectadas por la violencia”. Carlos Suárez Sanz, quien con su amplia experiencia profesional también aceptó la invitación a ser docente, dice: “Acercarme a la academia reveló la docencia como puente entre el conocimiento académico y los retos corporativos. Tras años en puestos directivos multinacionales, descubrí la pasión por compartir saberes para transformar profesional y organizacionalmente. Heredé esta pasión de 260 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Sandra, referente en comunicación estratégica, con quien compartí más de quince años enseñando y posicionando la comunicación organizacional como función estratégica clave para la sociedad, los negocios y la reputación, formando comunicadores aliados estratégicos a la alta dirección”. Es gratificante apreciar cómo en este recorrido, estudiantes se convierten en directores de comunicación en organizaciones y profesores que continúan orientando el camino de nuevas generaciones. Es este el caso de Manuel Otálora Baquero. “He aprendido que un gran líder es ser un mentor que acompaña, guía y descubre talentos. Mi camino con mi mentora Sandra comenzó en el pregrado, en tiempos sin chats, solo con un café, papel y una conversación cálida. Esa experiencia marcó el inicio de más de quince años de aprendizaje, disciplina y confianza. Soy reflejo de sus enseñanzas, autores y metodologías, y reconozco que su influencia es la columna sólida que sostiene mis logros, triunfos y anhelos personales”. En el caminar académico y de consultoría, me ha acompañado PhD. Marcelo Manucci, investigador, docente y consultor, un maestro y gran amigo, autor de más de diez libros en los que ha compartido sus postulados, modelos y metodologías y con quien hemos desarrollado proyectos en varias organizaciones. Desde su perspectiva, los aprendizajes de este camino son: “Hemos aprendido junto a maestros internacionales fundamentando la comunicación como un proceso de vínculos y relacionamientos con valor, más allá de la instrumentación. Esto nos permitió ahondar en la importancia de sostener la presencia y valoración de una organización en su contexto. Compartimos con muchos alumnos una visión metodológica que posiciona al profesional junto al cuerpo directivo como gestor de comportamientos relacionados con contextos emocionales y simbólicos que rodean a una organización. Este legado, adjudica al comunicador organizacional como un puente que permite compartir símbolos y realidades con diferentes sectores de la comunidad para sostener una convivencia con confianza y credibilidad para los proyectos organizacionales”. CONSULTORÍA DE TRANSFORMACCIÓN Desde hace más de veinte años inicié mi labor de consultoría cuando creé el Grupo SAF. El nombre surgió en una conversación con Joan Costa, a quien consulté por su experiencia en marca, y me dijo con claridad y sencillez:“Si quieres crear una firma de consultoría, que sea tu firma, es decir, tu sello. ¿Cómo escribes tu firma abreviada?”. Así nació SAF. 261 Desde entonces, han transcurrido más de dos décadas, en las que hemos tenido la oportunidad de gestionar la evolución de la comunicación, avanzar en la transformación cultural y afianzar la gestión del conocimiento en organizaciones públicas, privadas, sociedad civil y comunidades. En la última década y con base en las investigaciones realizadas, hemos configurado el Centro de Pensamiento en Acción(ACTIO). Más que clientes, hemos trabajado para y con aliados de transformaciones. Hemos establecido alianzas construyendo vínculos con las organizaciones mediante un trabajo colaborativo en el que creamos e implementamos una metodología de consultoría que hemos denominado de TransformAcción. Gestionamos de forma integral el potencial de la comunicación, la cultura y el conocimiento organizacional para transformar realidades. Nuestra labor va más allá de lo informativo; buscamos construir relaciones de confianza con los grupos de mutuo interés, movilizar la cultura organizacional con base en la identidad, la ética, los valores y el respeto por los derechos humanos, para facilitar el aprendizaje colectivo e impulsar la innovación, cocrear alternativas de solución y adaptarse a contextos en constante cambio. La metodología de TransformAcción de realidades se fundamenta en tres verbos de acción: conocer, cocrear y cuidar. Estos verbos orientan el enfoque sistémico que busca comprender a profundidad a las organizaciones, fomentar la colaboración activa en el diseño de soluciones y acompañar el proceso para movilizar transformaciones sostenibles y significativas. Conocer para comprender: el factor crítico de éxito de toda consultoría es comprender la organización de forma integral, es decir, reconocer su ser y quehacer, analizar sus objetivos y proyectos estratégicos de la organización e identificar el estado de sus interrelaciones con el contexto y sus diversos grupos de mutuo interés. Este conocimiento se adquiere mediante la observación para interpretar la dinámica organizacional y la escucha activa para entender las percepciones, necesidades y expectativas de los diferentes públicos. Comprender la organización desde esta perspectiva integral es fundamental para diseñar intervenciones consultivas que respondan de forma asertiva a sus realidades y necesidades, aumentando las probabilidades de alcanzar transformaciones. Cocrear para diseñar: la comunicación se diseña y el diseño comunica. Diseñar es un proceso colaborativo que requiere de participación. Es común pensar que el objetivo de las estrategias de comunicación es lograr la participación, pero en realidad, este es el punto de partida para involucrar activamente a quienes van a gestionar y movilizar la estrategia, así como a sus destinatarios. De esta manera, se articula el conocimiento, se unifica el lenguaje, se potencian las experiencias y la cocreación se convierte en la forma de optimizar procesos y de crear nuevas 262 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia formas de gestionar la comunicación y el relacionamiento. Es en la cocreación en donde se diseñan las transformaciones que nacen desde la gente y para la gente. Cuidar para transformar: es caminar junto a las organizaciones para proteger y acompañar el proceso de transformación. Durante la implementación, es fundamental estar presentes, acompañar, apoyar y guiar el desarrollo de las acciones. Esto conlleva entrenar a los equipos que movilizan la transformación, es decir, instalar capacidades mediante la formación en metodologías y el aprendizaje práctico, apoyando la implementación de las estrategias diseñadas y cocreadas. De esta manera se crean equipos que se articulan, dialogan y retroalimentan para avanzar frente a contingencias y retos derivados de contextos de incertidumbre. Además, se fomentan redes colaborativas basadas en la confianza. Cuidar la transformación es un enfoque estratégico que reconoce que las organizaciones evolucionan desde y con las personas. La metodología de consultoría con enfoque de TransformAcción, lleva a la comunicación y la cultura organizacional a la acción, generando aportes significativos para las organizaciones y a la sociedad. Son diversos los proyectos que hemos realizado y sin pretender hacer un recorrido por todos ellos, quiero compartir algunos aprendizajes y reflexiones en el ejercicio de la consultoría. Crear empresa y conformar equipo ha sido la oportunidad de asumir un compromiso social para cocrear soluciones que transformen vidas y nuestro entorno. Este camino inició con esperanza, confianza, disciplina y se convirtió en una forma de vida que me ha permitido tener un balance de familia, vida profesional, docente y laboral. Conformar equipos es un reto porque se requiere contar con profesionales cualificados, con calidez humana, con disposición a aportar conocimiento y experiencia al servicio de la sociedad. La sinergia entre la comunicación y la cultura organizacional representa un elemento fundamental para la construcción de confianza con todos los grupos de mutuo interés de las organizaciones. Esta sinergia se manifiesta en la coherencia sistemática entre las narrativas que comunican la identidad, los valores, objetivos y propósitos organizacionales, y los comportamientos reales y responsables que se observan en la práctica diaria de la organización y sus integrantes. Al articular de manera conjunta la gestión comunicacional y cultural, se facilita la movilización de comportamientos alineados con las expectativas estratégicas, permitiendo así la generación de transformaciones auténticas y sostenibles. De planes a sistemas y métodos . En un contexto cambiante y de constante incertidumbre, muchos planes pierden vigencia antes de implementarse debido a factores internos y/o externos. Por eso, se ha hecho necesario construir sistemas 263 de comunicación en sinergia con la cultura organizacional, identificando los ejes claves para alcanzar objetivos. De esta manera, se define el rol estratégico de la comunicación y cultura, que se adapta al contexto y se moviliza acciones mediante métodos efectivos. Este enfoque permite una gestión dinámica, pertinente y alineada con los objetivos organizacionales, capaz de responder a cambios y necesidades del entorno. La comunicación como articuladora organizacional. Las organizaciones tienen múltiples temas que necesitan que sus colaboradores y públicos de entorno conozcan y comprendan. Sin embargo, las áreas de comunicación suelen crear numerosos contenidos en respuesta a las demandas de las diversas dependencias, lo que genera una saturación de información difícil de asimilar. Por ello, en la gestión de la comunicación se busca identificar puntos de articulación entre temas y áreas, para simplificar objetivos comunes y traducirlos a un lenguaje accesible. Así, se organiza la información, se facilita su comprensión y se unifican esfuerzos, con lo que se fomenta una comunicación más efectiva y colaborativa en la organización. De diagnósticos a caracterizaciones . Un consultor debe comprender a las organizaciones a través de una escucha activa empática y crítica para generar una opinión y un criterio. No obstante, el diagnóstico suele enfocarse en evaluar, señalar qué está bien o mal, y se cae en dualismos. En TransformAcción, el consultor caracteriza. Se centra en identificar las características, no en juzgar, buscando comprender las situaciones y síntomas, reconocer potencialidades y explorar aspectos que impulsan y frenan. Además, consulta a los públicos sobre posibles acciones, ideas, prácticas o ejemplos inspiradores. Así, la caracterización no solo explica qué pasó, sino que proyecta y construye soluciones conjuntas para avanzar y transformar. Sembrar y confiar en la siembra. La consultoría es un acto de siembra: cultivar en el terreno organizacional la confianza de que es posible transformar realidades, mejorar su gestión y contribuir simultáneamente a la sociedad. Esta labor implica sembrar esperanza, ofrecer guía a través de métodos estructurados para facilitar la evolución necesaria que maximice el potencial de la comunicación y la cultura organizacional. La relación entre el consultor y la organización supone un voto de confianza, pues esta abre sus puertas para compartir su dinámica interna y voces de sus colaboradores y públicos. Así, el consultor también asume la responsabilidad ética de creer y confiar en el potencial transformador de la organización. Estas son algunas de las reflexiones, aprendizajes y enfoques, desde el rol de consultoría, con las que se ha logrado aportar a diversas organizaciones en la realización de transformaciones culturales, en la construcción sostenida de relaciones 264 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia de confianza y, sobre todo, en sembrar una credibilidad sólida en el potencial que tienen la comunicación y la cultura organizacional cuando se gestiona con método y de forma estratégica e integral. Han sido muchas las experiencias de consultoría en diversos contextos, con directivos entusiastas, líderes con inquietud de transformar y avanzar, colaboradores de empresas con disposición de trabajar y evolucionar en las formas de su gestión. En este capítulo, presento la esencia de algunas experiencias. Descubrir el potencial de la juventud. La oportunidad de ser socios implementadores del programa institucional de sostenibilidad social Coordenadas para vivir de Coca-Cola FEMSA permitió apoyar el fortalecimiento de habilidades para la vida en niños y jóvenes de 12 a 17 años para orientarlos a enfrentar riesgos psicosociales. El programa impactó a cerca de 26.000 beneficiarios entre estudiantes, profesores y padres de familia en Bogotá, Cali y Tocancipá. Para los jóvenes, este programa significó el desarrollo de capacidades para tomar decisiones, responsables y saludables, para apoyar la construcción de sus proyectos de vida. Además, brindó herramientas para que los docentes fortalecieran la formación integral y los padres mejoraran la comunicación y las relaciones familiares. La comunicación en la implementación fortaleció el relacionamiento al facilitar espacios de diálogo inclusivos y respetuosos, construyendo puentes entre actores y creando redes de apoyo y colaboración. Así, se fomentó un ambiente de confianza y cohesión social, esencial para la transformación positiva de las comunidades y la sostenibilidad de los cambios a largo plazo. Sembrar la sinergia entre la comunicación y la cultura. Trabajar con y para una institución de 149.000 integrantes con cobertura nacional fue un desafío y a su vez gratificante el poder contribuir a nuestro país. En la Policía Nacional de Colombia iniciamos consolidando la Oficina de Comunicaciones Estratégicas, transformándola de una jefatura de prensa a un sistema integral de comunicación estratégica con tres ejes: intracomunicación y cultura institucional, relaciones estratégicas, vínculos con la comunidad y plataforma integral de medios institucionales incluida la red de emisoras. Para activar el sistema, conformamos un equipo de policías al que entrenamos en metodologías para implementar este modelo desde las regiones. Durante el proceso, enfrentamos la realidad territorial de seguridad y la convivencia, y perdimos algunos de nuestros policías por la violencia, lo que fortaleció nuestro compromiso con la transformación para honrar sus vidas. Llegamos a múltiples regiones para sembrar nuevas formas de relacionamiento basada en la confianza y el conocimiento del contexto mediante el diálogo social, lo que permitió sembrar transformaciones sostenibles en lugares como la comuna 13 de Medellín. 265 La teniente coronel Yolima Rojas, especialista y Magister en Comunicación, comprendió desde el inicio de su carrera policial el potencial de la comunicación estratégica dentro de la Policía Nacional y relata esta experiencia: “El diseño e implementación del sistema de comunicación basado en la identidad de la Policía Nacional de Colombia fue un desafío liderado por la doctora Sandra Fuentes y su equipo de profesionales humanistas. Reconocieron el valor estratégico de la comunicación estratégica para fortalecer la cultura organizacional y consolidar la identidad institucional. Se estructuró una política con bases teóricas adaptada a la realidad de la Policía y a su misión constitucional de vida y servicio. Este sistema integrado de comunicación, vigente quince años después, continúa siendo la guía de la estrategia comunicacional de la Policía Naciona”l. Así mismo, el voto de confianza del Alto Mando Institucional y sus directivas fue la base para avanzar con la cocreación del modelo de cultura policial que inició con la construcción conjunta de comportamientos ejemplarizantes resumidos en siete focos de acción para fortalecer el servicio, la integración y la gestión policial con una visión de humanismo y el fortalecimiento de la dignidad de ser policía. Uno de estos focos es él SEA Policía, ofrecer un servicio profesional, respetuoso, cercano y efectivo con su equipo de trabajo y con la comunidad, a través de acciones cotidianas como el Saludar, Escuchar y Actuar con responsabilidad. Esta movilización se realizó a través de una red y trabajo colaborativo a nivel nacional y se impulsó a través de las múltiples iniciativas creadas por los policías, acorde con las características y realidades de cada territorio. Esta movilización iniciada en 2010 aún está en la mente, corazón y actuar de las nuevas generaciones policiales. Esta oportunidad de aportar al país y a nuestra Policía es un claro ejemplo de cómo, desde el potencial de la comunicación y la cultura, se puede aportar a la construcción de seguridad y convivencia de una forma corresponsable entre las instituciones y la ciudadanía. Construir confianza ciudadana. Una experiencia internacional se basó en la premisa de que la comunicación en el sistema de justicia promueve la confianza pública y actúa como puente entre las instituciones y la sociedad, y facilita con esto el diálogo social para un servicio más cercano, inclusivo y accesible. A partir de esta premisa se integra el componente de comunicaciones estratégicas al Programa de Fortalecimiento de la Justicia en República Dominicana en las instituciones: Poder Judicial, Fiscalía de Santo Domingo Oeste, Ministerio de Interior y Policía y la Policía Nacional. Para comprender el sistema de justicia, se realizaron caracterizaciones y posteriormente se estructuró el modelo de comunicaciones estratégicas para la Policía Nacional. Este proceso lo relata Ronald 266 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia L. Glass, un líder con calidad humana y el entonces director de este programa desde Chemonics Internacional- USAID: “Al recordar nuestro trabajo conjunto, vuelvo a la tensión constante entre logros inmediatos y sostenibilidad a largo plazo. Sin embargo, lo que se alcanzó en el campo de la comunicación estratégica demostró ser inmediato y profundo. Las instituciones de justicia y la policía abrieron espacios de diálogo con la ciudadanía, algo inusual en este contexto. Las encuestas de opinión de la época confirmaron lo que veíamos en el terreno: un aumento tangible en la confianza ciudadana hacia la Policía, producto de una comunicación más transparente y cercana. El trabajo con Sandra Fuentes, como consultora senior, tuvo un valor enorme en mostrar lo que sí es posible, demostró que la comunicación no es un accesorio, sino un pilar de legitimidad institucional y de transformación de las relaciones entre instituciones y ciudadanía”. Como parte del equipo local en República Dominicana, la consultora Magister en comunicación, Gladjorie Rodríguez, resalta la importancia de crear confianza: “Implementar procesos de comunicación estratégica requiere escuchar, observar y construir soluciones a corto y mediano plazo; porque el contexto actual demanda resultados inmediatos. Sin embargo, toda transformación es un proceso, y parte de nuestro trabajo es lograr que las instituciones crean y confíen en ese proceso”. En la implementación del modelo de comunicación estratégica en República Dominicana, se hizo necesario avanzar en el relacionamiento con grupos de interés para construir confianza. Para ello, se caracterizó y se estructuró un modelo de cultura policial. Desde el interior de la institución su director general y el General Frank Duran, entonces jefe de comunicaciones estratégicas y luego director de Planificación y desarrollo, lideraron esta transformación. El General Duran, un líder comprometido con su país y su gente, y de gran calidad humana, lo relata así: “En un trabajo colaborativo, diseñamos e implementamos el Modelo de comunicación estratégica policial, una herramienta transformadora cuyo propósito fue fortalecer la percepción de seguridad, fomentar la corresponsabilidad ciudadana y consolidar la credibilidad y confianza institucional. Este modelo nos permitió trabajar los vínculos interinstitucionales, elevar la notabilidad de la Policía Nacional y sentar las bases para un cambio en la cultura organizacional. Al transformar radicalmente la narrativa institucional, se generó un sentido de pertenencia tanto dentro como fuera de la institución. A medida que el modelo se consolidaba, la confianza ciudadana crecía, como 267 lo demuestran los resultados del Barómetro de las Américas 2018–2020. Junto a ella, también desarrollamos el Modelo de cultura policial, centrado en un servicio respetuoso de los derechos humanos, cercano a la comunidad y con capacidad de respuesta efectiva. Gracias, por mostrarnos lo que significa una comunicación afectiva, estratégica y transformadora, el impacto en nuestra institución fue profundo y humano”. Con los modelos de comunicación y la cultura institucional en implementación, avanzamos en el diseño e implementación de estrategias y programas para el relacionamiento con jóvenes, población en condición de discapacidad y líderes comunitarios. Se estructuró el programa Red de Gestores de Convivencia Pacífica (GECOPAZ). Además, se diseñó y ejecutó la Estrategia integral de atención a la mujer y violencia intrafamiliar, que incluía la creación de la Comisión Institucional de Familia y Mujer y una Política de equidad de género. Esta movilización, es descrita aquí por quien la dirige, una mujer con liderazgo firme y un compromiso inquebrantable con la paz y la convivencia no violenta de las mujeres y sus familias: la General Celeste Yanet Jiménez Cabral, directora de la Dirección Especializada de Atención a la Mujer y Violencia Intrafamiliar(DEAMVI). “Cada mujer que atendemos es una historia que merece ser escuchada con respeto y dignidad. En su paso por la DEAMVI, Sandra dejó una huella significativa en la profesionalización del abordaje a la violencia de género dentro de la Policía Nacional. Contribuyó a consolidar una cultura institucional más empática, preventiva y comprometida con la equidad, liderando iniciativas de prevención en comunidades vulnerables, facilitando talleres y capacitado a nuestros policiales en atención con enfoque de derechos. Su labor impactó directamente en la resolución de casos, en el fortalecimiento de protocolos y en la construcción de espacios seguros para las víctimas. En lo personal, su acompañamiento me motivó a descubrir y potenciar habilidades ocultas, me brindó herramientas para crecer y proyectarme profesionalmente desde el servicio público, tanto a nivel nacional como internacional con una visión en la defensa de los derechos humanos, la equidad de género y la promoción de una cultura de paz”. Gracias a este proyecto en República Dominicana de USAID y los socios implementadores de Chemonics e ICITAP y DOJ, se logró posicionar el rol fundamental de la comunicación y la cultura para la seguridad y convivencia ciudadana. Un ejemplo de ello fue en la protesta social que vivió el país durante once días en 2019, en la que el rol de la Policía y la Fuerza Pública se orientó desde dos verbos: proteger y acompañar el libre derecho de expresión. El resultado fue el respeto a la vida sin heridos y el fortalecimiento de sentido de unidad como dominicanos. 268 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Estas experiencias de consultoría me permiten afirmar que la comunicación tiene el potencial incluso de salvar vidas al construir escenarios de paz. Además, estos procesos de años de transformación motivaron el enfoque de la investigación doctoral hacia el involucramiento en la convivencia y la cultura para la paz desde las organizaciones. CONCEPTOS, REFLEXIONES Y MÉTODOS PARA LA TRANSFORMACCIÓN Mi legado conceptual, con reflexiones y metodologías, de este camino académico y de consultoría se encuentra, por una parte, en publicaciones y por otra, en el espacio de las aulas y en lugares de encuentro con las organizaciones y comunidades. Lo escrito se compila en artículos de revistas de comunicación, en capítulos de libros y en 124 columnas de opinión en línea en el Diario de la República, periódico económico, empresarial y financiero de Colombia; y en las investigaciones de maestría y tesis doctoral(en curso). A manera de conclusión de este capítulo, quiero resaltar algunos conceptos, reflexiones y métodos que he construido, evolucionado y aplicado en este camino. Potencial movilizador de la comunicación . Reconocer su potencial amplía la visión para construir relaciones de confianza, transformar realidades y superar la gestión informativa y mediática limitada. Su poder se encuentra al deconstruir la palabra: común y acción. La comunicación construye significados compartidos, identifica lo que nos une y desarrolla repertorios comunes que resuenen y dan sentido en las personas para activar voluntades y avanzar juntos en comunidad. La comunicación posibilita convocar proyectos colectivos y crear unidad desde el propósito organizacional común hasta el cambio social en territorios. La segunda parte de esta deconstrucción de la palabra comunicación es acción. Inspirada en la premisa de Joan Costa de”la comunicación es acción y la acción es comunicación”, propongo una evolución de los objetivos de divulgar e informar a movilizar, que usemos verbos que orienten la gestión comunicacional para alcanzar cambios y comportamientos observables. Además, el movilizar requiere de cocreación y escucha activa que involucren desde el inicio de la concepción estratégica a los públicos destinatarios y gestores. Así mismo, este potencial demuestra que la comunicación es inherente a la organización:“La comunicación es un proceso permanente que soporta la dinámica corporativa, porque está inserta en toda su gestión, no de forma transversal, sino que es inherente a la vida de las organizaciones, es una condición necesaria para que existan”. Por estas razones,“La comunicación puede y debe asumir el rol de gestora de las relaciones; porque es en las relaciones donde se crea comunidad y se generan transformaciones[…] El reto es que las organizaciones reconozcan y le otorguen este rol a la comunicación para aprovechar su verdadero potencial”(Fuentes, julio 2018). 269 Relacionamiento con grupos de mutuo interés para construir confianza. La confianza es la base de toda relación, es la condición necesaria para la cohesión social, para construir comunidad(compuesta por“común” y“unidad”) y sociedad. Desde el año 1990, se ha observado un declive en los niveles de confianza. En 2022, el Banco Interamericano de Desarrollo(BID) señalaba:“La confianza es el problema más urgente al que se enfrenta América Latina y el Caribe[…] la confianza dentro de las organizaciones del sector privado y público es esencial para la colaboración y la innovación”(BID, 2022). Hay, pues, una necesidad urgente de construir confianza inspirada en el concepto de Lederach:“la confianza se basa en el conocimiento real de la persona y aumenta con el tiempo. Las claves para la confianza son la relación y el tiempo”(2007, p.130). Construir confianza implica un proceso continuo para afianzar relaciones sólidas y se desarrolla con el tiempo y en tres tiempos: • En el pasado se consolida la credibilidad ; las personas creen por lo que ya se ha hecho, en hechos cumplidos, observables y comprobables. Por ello, es fundamental dar a conocer las acciones realizadas por la organización resaltando el para qué se hacen y cuál es su objetivo en función de la relación. • En el presente se afianza la valoración ; en toda relación es necesario identificar lo que los públicos valoran y en lo que encuentran significado del quehacer organizacional, lo que permite orientar un actuar cotidiano y responsable. • En el futuro se construye la confianza como la oportunidad que los públicos le brindan a la organización para cumplir la promesa de valor que ha ofrecido, que se convierte en la expectativa que esperan sea cumplida. Es la fe y esperanza en la organización, en sus decisiones y conductas responsables, en las acciones e interacciones con sus colaboradores, y en la experiencia de calidad con los productos o servicios, lo que crea reputación y legitimidad. Así mismo, para construir confianza, es necesario que las relaciones evolucionen. La propuesta es evolucionar el concepto de grupos de interés a grupos o comunidades de mutuo interés; lo que amplía la visión a una interacción recíproca que permite construir una relación genuina, al reconocer los públicos no solo como mecanismos al servicio de la organización para cumplir sus objetivos, sino también como los públicos que tienen el interés de tener relación con la organización para cocrear soluciones que aporten a las necesidades urgentes de su ambiente inmediato y de la humanidad de cara a una sociedad más justa y equitativa(Fuentes, 2025). Los grupos-comunidades de mutuo interés tienen énfasis en relaciones basadas en reciprocidad, en el conocimiento mutuo, en el respeto a la diversidad, buscan la inclusión, la equidad y la accesibilidad, se promueve la escucha activa y el diálogo; todo ello, para movilizar objetivos comunes que generen valor conjunto y fortalezcan vínculos a largo plazo. 270 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Comunicación al servicio de la paz. La capacidad de vivir juntos y convivir de forma pacífica se ha deteriorado en la sociedad y ha permeado también a las organizaciones. Existen múltiples factores que explican este deterioro, entre ellos la polarización, la desinformación, la cultura de odio y la desconfianza, por mencionar algunos aspectos. Para avanzar en el potencial de la comunicación al servicio de la paz, es fundamental conocer y comprender que los derechos humanos son la base y fundamento de toda relación y de la convivencia pacífica. Los derechos humanos(DD.HH.) son el eje de la paz y sostienen la convivencia pacífica. La abreviatura de DD.HH. también guarda un significado simbólico que refleja su esencia: los Derechos Humanos abrazan la Dignidad Humana. Es un deber que estén presentes en todos los comportamientos humanos para alcanzar el respeto de la dignidad humana, tejer relaciones sólidas y construir comunidad. Por tanto, todo acto responsable de comunicación se convierte en un acto que aporta a la dignidad humana en cada interacción y relación. Construir escenarios de convivencia pacífica en la sociedad y en las organizaciones siempre ha sido una necesidad urgente y en la gestión de la comunicación aporta a este propósito, porque“la paz es convivencia, es reconocer al otro, es recomponer el tejido social, la paz es relacional y la comunicación por esencia es relacional[…] Construir paz es construir comunidad”(Fuentes, 2025). La comunicación en las organizaciones tiene la oportunidad de evolucionar para aportar de manera decidida a la construcción de paz, comenzando con sus colaboradores al consolidar una cultura libre de violencia. Este compromiso se extiende a todas sus interacciones con los grupos de mutuo interés, respetando su dignidad humana, así como con el medio ambiente, al aportar al cuidado de la casa común. Así mismo, es fundamental reconocer el poder de la palabra, que puede profundizar conflictos como promover la paz. Por ello, es necesario trabajar desde el lenguaje para fomentar narrativas incluyentes y no violentas. Gestión sistémica e integral. Para aprovechar todo el potencial de la comunicación, su gestión debe ser íntegra, ética y respetuosa de los DD.HH. Así mismo, debe estar integrada para alcanzar los objetivos organizacionales y al considerar y dinamizar las diversas formas de la comunicación estratégica, conectándolas como un todo en el que cada una aporta a la estrategia general comunicacional. La gestión sistémica promueve la coordinación y coherencia entre los diferentes componentes comunicativos para fortalecer la cultura organizacional y facilitar la adaptación al entorno. Las formas de comunicación integral desde una visión sistémica responden a los objetivos corporativos y dinamizan las interrelaciones con los grupos de mutuo interés. Estas se agrupan en tres tipos de gestión: DirCom, preferentemente liderada por la Dirección de comunicaciones y articuladas con las diversas áreas organizacionales; comunicación organizativa coordinada con talento humano; y comunicación de mercado realizada en conjunto con el área de mercadeo. Esta integración fortalece 271 la coherencia estratégica y permite que cada forma contribuya al cumplimiento de los objetivos globales y a la construcción de relaciones sólidas con los grupos de mutuo interés. Figura 1 – Gestión estratégica y sistémica de la comunicación en las organizaciones. Concepto y elaboración propia: Sandra Fuentes-Martínez. Comunicar con método. Comunicar de forma estratégica y efectiva para movilizar y transformar requiere avanzar con métodos estructurados y sistémicos que orienten la gestión hacia el logro de objetivos. Una de las grandes bondades de integrar la docencia, investigación y consultoría ha sido crear diversos métodos que permiten guiar la gestión estratégica de la comunicación en las organizaciones. En este espacio describiré tres de ellos. • Mapa Integral de Comunicación(MIC). Es una guía que permite trazar recorridos estratégicos al identificar, conocer, analizar y caracterizar los elementos y atributos de la organización, para establecer los espacios de intervención de la comunicación. Este proceso permite un abordaje integral y total de la acción comunicativa(Fuentes, 2005). Este mapa se construye a partir de tres ejes de caracterización: realidad organizacional y contexto PASTE; identidad, imagen y confianza; y formas integrales de comunicación. Posteriormente, se reconocen los grupos de mutuo interés y los canales de información, medios de comunicación y espacios de participación que la organización emplea para la interacción. Con el análisis de estos ejes se establecen los aspectos que frenan e impulsan la gestión comunicacional. 272 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Al realizar el MIC, el DirCom cuenta con un panorama integral y una plataforma para diseñar acciones estratégicas sistémicas y adaptadas al entorno cambiante. Figura 2 – Mapa Integral de comunicación MIC. Concepto y elaboración propia: Sandra Fuentes-Martínez. • Sistema de gestión integral la gestión de la marca. “La marca integral es un sistema vivo que conforma una red compleja de diferentes conceptos, interacciones y determinantes para que esta sea viable, dinámica y proyectual”(Fuentes, 2021, p. 82). La estructura del sistema se compone de tres nodos: entorno de gestión que permite identificar y comprender las fuerzas del contexto y sus indicadores; estructura de marca, fundamentada en un círculo virtuoso que inicia con la creación y diseño de la identidad (verbal, visual, objetual, ambiental), que se refleja en una cultura y se percibe en la imagen, con el objetivo de construir confianza, reputación y legitimidad; y construcción de vínculos, que se desarrolla con la caracterización de los grupos de mutuo interés, la elaboración de una narrativa basada en la identidad, la activación de las formas de comunicación y el diseño de una plataforma mediática integral. Concebir la marca como un sistema vivo permite su adaptación al contexto y fortalece la gestión comunicacional. 273 Figura 3 – Sistema de gestión estratégica de la marca. Concepto y elaboración propia: Sandra Fuentes-Martínez. • Modelo hacia el involucramiento organizacional. Es un modelo integral y articulador que genera una dinámica en un ciclo virtuoso,de tres elementos: el desarrollo Sostenible, la cultura y la comunicación organizacional. Al integrarse y entregar su potencial, estos elementos generan una sinergia que dinamiza el involucramiento de las organizaciones: el desarrollo sostenible requiere de la gestión de la cultura para generar consciencia de la importancia de realizar transformaciones para lograr construir entre todos un futuro común. La cultura organizacional le otorga a la comunicación la coherencia entre lo que se hace y se dice con el fin de construir confianza, condición necesaria para recomponer un tejido social. La comunicación con su potencial le brinda la capacidad de conexión a la organización, para conocer e interactuar con sus grupos de mutuo interés; lo que permite llenar los vacíos de interacción que la organización tiene con la sociedad, para fortalecer sus relaciones y aportar con ello a la convivencia pacífica. Este modelo busca proporcionar orientaciones a los gestores de la comunicación, la cultura y la sostenibilidad organizacional, para trabajar de forma colaborativa y efectiva, teniendo como principios la ética, la visión sistémica de gestión en red y la reciprocidad que existe entre el desarrollo sostenible y la construcción de paz con base en el respeto a los Derechos Humanos(Fuentes, 2018 y 2019). Este método le otorga un nuevo rol a la gestión integral de la cultura y la comunicación 274 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia organizacional. Alcanzar el involucramiento de las organizaciones es el reto en nuestro contexto, que demanda acciones urgentes con responsabilidad. La oportunidad que tenemos es la de evolucionar de actividades a métodos que transformen realidades, a través de una gestión de unidad y articulada; este es un aporte para ello y acorde con los lineamientos globales. El llamado a las respuestas urgentes requiere métodos integrales porque los retos son sistémicos para alcanzar una sociedad equitativa, viable y vivible, requisitos para ser sostenibles. Figura 4 – Modelo hacia el involucramiento organizacional Concepto y elaboración propia: Sandra Fuentes-Martínez. En este relato, con una mirada retrospectiva se pude ver un caminar acompañado por personas que han creído en el potencial estratégico de la comunicación. De manera especial, resalto a las mujeres que con su labor han sido parte importante de estos avances y aportes. Es necesario continuar avanzando en destacar, reconocer y hacer visible la labor académica y de consultoría que realizan las mujeres en Colombia y en Latinoamérica y el Caribe; en roles de estudiantes y docentes de comunicación al igual que en consultoría y en direcciones de Comunicación en las organizaciones, en su mayoría somos mujeres. Ser mujer en estos roles es posible y es necesario desvirtuar el imaginario que sostiene que no es viable si se es madre y esposa. Doy testimonio de que es posible lograr este balance y construir una familia. Las mujeres por esencia contamos con la ética del cuidado y promovemos que la esperanza y la comunicación es cuidar relaciones y sembrar desde la esperanza la transformación de realidades. 275 Con confianza en Dios, continuaré aportando a la comunicación desde la docencia, la consultoría y la investigación con la convicción y compromiso de contribuir a su humanización en y desde las organizaciones, con el objetivo de construir relaciones de confianza y en convivencia pacífica. Referencias Barrabino, A.(2017). Prólogo. En ¿Cómo crear un storytelling de marca?(pp. x–x). Editorial UOC. Compañía de Jesús.(1986). Las características de la educación de la Compañía de Jesús. https:// www.flacsi.net/wp-content/uploads/2011/11/Caracteristicas-de-la-Educacion-de-la-S.J.-1986. pdf Costa, J.(1999). La comunicación en acción: Informe sobre la nueva cultura de la gestión. Ediciones Paidós Ibérica. Costa, J.(Ed.).(2009). DirCom estratega de la complejidad: Nuevos paradigmas para la dirección de la comunicación. Publicacions de la Universitat de València. Costa, J.(2007). Red DirCom. Signo y Pensamiento,(51), 188–190. De Andrés, S.,& Chaparro, M.(2022). Comunicación radical: Despatriarcalizar, decolonizar y ecologizar la cultura mediática. Gedisa. Fuentes, L. F.(1996). La construcción de una propuesta: Una psicología de la comunicación comunitaria.[Tesis de grado, Universidad Nacional Abierta y a Distancia(UNAD)]. Fuentes-Martínez, S.(2005). Mapa integral de comunicación. En Master DirCom: Los profesores tienen la palabra(pp. 45–59). Grupo Editorial Design. Fuentes Martínez, S. I.(s. f.). Columnas de opinión. Diario de la República. https://www. larepublica.co/analisis/sandra-i-fuentes-martinez-512656 Fuentes Martínez, S. I.(2018, 13 de julio). El potencial de lo inherente. La República. https://www.larepublica.co/analisis/sandra-i-fuentes-martinez-512656/el-potencial-de-loinherente-2748780 Fuentes Martínez, S. I.(2017, diciembre 15). Lazos de amor. La República. https://www. larepublica.co/analisis/sandra-i-fuentes-martinez-512656/lazos-de-amor-2581567 Fuentes-Martínez, S.(2018). Involucramiento de las organizaciones en la construcción de paz [Tesis de maestría, Pontificia Universidad Javeriana, Cali]. Maestría en Derechos Humanos y Cultura de Paz. Fuentes-Martínez, S.(2019, octubre). ¿Cómo avanzar hacia un desarrollo sostenible? Potencial transformador con método. Objetivo 2030, 1. Pacto Global y La Matriarca Studio. Fuentes Martínez, S. I.(2021). Sistema de gestión comunicacional para la construcción de una marca ciudad o marca país. Signo y Pensamiento, 26(51), 80-97. https://revistas.javeriana.edu. co/index.php/signoypensamiento/article/view/4596(Original work published 2007) Fuentes-Martínez, S.(2025). Integrando la cultura de paz en las empresas: el rol de la comunicación y la construcción de confianza. Millcayac – Revista Digital de Ciencias Sociales, 11(21). https://revistas.uncu.edu.ar/ojs3/index.php/millca-digital/article/view/8626 Han, B.-C.(2024). El espíritu de la esperanza. Herder. Keefer, P.,& Scartascini, C.(Eds.).(2022). Confianza: la clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe[Resumen ejecutivo]. Banco Interamericano de Desarrollo. https://publications.iadb.org/es/confianza-la-clave-de-la-cohesion-social-y-elcrecimiento-en-america-latina-y-el-caribe-resumen 276 COMUNICAR CON ESPERANZA TRANSFORMADORA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Lederach, J. P.(2007). Construyendo la paz: Reconciliación sostenible en sociedades divididas. Centro de Investigación por la Paz Gernika Gogoratuz. Nos-Aldás, E.,& Farné, A.(2020). Comunicación transgresora de cambio social: epistemologías performativas y eficacia cultural. Convergencia: Revista de Ciencias Sociales, 27, e12720. https://doi.org/10.29101/crcs.v27i0.12720 Pasquali, Antonio(1980). Comprender la comunicación. Editorial Siglo XXI. Papa Francisco(2015, 24 de mayo). Laudato si’: Carta encíclica sobre el cuidado de la casa común. La Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/ papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html Papa Francisco(2017). Todos los discursos y homilías que pronunció S. S. Francisco en su viaje apostólico a Colombia[E-book]. ACI Prensa. https://www.aciprensa.com/ebooks/ FranciscoenColombia.pdf Papa Francisco(2020, 3 de octubre). Fratelli tutti: Carta encíclica sobre la fraternidad y la amistad social. La Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/ documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html Papa Francisco(2020, 7 de febrero). Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en el seminario sobre“Educación: el pacto mundial”[Discurso]. La Santa Sede. https://www.vatican. va/content/francesco/es/speeches/2020/february/documents/papa-francesco_20200207_ education-globalcompact.html Francisco, P.(2024, 24 de mayo). Discurso del Santo Padre Francisco a los miembros de la Comisión Internacional del Apostolado Educativo de la Compañía de Jesús[Discurso]. La Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2024/may/documents/20240524apostolato-educazione-gesuiti.html Solarte, M. R.(2016). Violencia e institución: Aportes para la ética de la responsabilidad social. Editorial Javeriana. Vásquez, C., S. J.(2006). Propuesta educativa de la Compañía de Jesús: Fundamentos y práctica. ACODESI y FLACSI. 277 Por Giezzi Lasso MARÍA VICTORIA POLANCO: “DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” La línea de tiempo es una herramienta poderosa en tanto permite sintetizar información y ver de manera gráfica una progresión de eventos que se definan como hitos. Es una simplificación. Y esa miniaturización puede ser muy práctica, pero sacrifica detalles contextuales, al tiempo que oculta las articulaciones a veces complejas, los trasfondos y alcances de los eventos. Es, por tanto, el equivalente a una escaleta, que en apariencia es simple, pero que al llenarla de palabras y al bogar 37 por entre tiempos y circunstancias omitidos, van emergiendo historias, huellas que ameritan ser visibilizadas en tanto son marcas de experiencias vitales. Esa es mi sensación al observar la línea de tiempo propuesta para iniciar este relato, pues lo que hay de fondo entre los espacios de cada hito no son vacíos, sino un montón de aprendizajes y de aportes a los procesos de comunicación y educación en Colombia, en América Latina y en el mundo. Se trata de la síntesis gráfica de un largo recorrido académico y profesional de María Victoria Polanco, quien ha tenido mucho que ver con el impulso y reconocimiento de las radios comunitarias a nivel global y la adopción de políticas y normas que garanticen su funcionamiento como herramientas claves para muchas comunidades. Su consigna desde finales de la década de los setenta, y que aún mantiene, es la necesidad imperiosa de democratizar la comunicación. Aunque su incidencia en la comunicación y la educación abarca distintos medios, parece que las radios comunitarias han estado siempre al frente de su camino. Primero fue por México: allá llegó poco después de terminar su formación inicial en la Universidad Santiago de Cali; en un viaje motivado por la compleja situación que por entonces presentaba la región, que ponía en riesgo a todo aquel que pensara distinto. 37 La palabra“bogar” tiene un significado especial en nuestro medio, pues a la vez que significa navegar, también es usada como sinónimo de beber. Tiene además una acepción histórica en la que significa moverse del lugar seguro para aventurarse a terrenos de incertidumbres. 278 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia No es que fuera militante. Sin embargo, su trabajo inicial como profesora de literatura en el Colegio INEM no se reducía a enseñar reglas gramaticales, figuras retóricas, o a la lectura de los clásicos, sino que propuso con éxito la producción de textos en distintos formatos y soportes, que iban desde murales hasta folletos que circulaban ampliamente. Y esa producción literaria, sumada al debate universitario y a la influencia de maestros como Estanislao Zuleta, Enrique Buenaventura y Tomás Quintero, la aproximaron a los movimientos de solidaridad con Centroamérica. ANOS 70- 80 Vale recordar que durante ese tránsito entre los setenta y los ochenta, Centroamérica atravesaba una etapa compleja, marcada especialmente por los procesos de insurgencia, por la respuesta estatal que incluía la conformación de escuadrones de muerte, un panorama de colapso de las instituciones, y cruentas guerras civiles en Nicaragua y El Salvador. Las crisis humanitarias eran dramáticas. En Colombia fue gracias a escritores, artistas y académicos que se conoció la magnitud del drama centroamericano y desde varias universidades públicas y privadas, especialmente en facultades de humanidades, sociología, comunicación y ciencias políticas se multiplicaron los eventos que abordaron esos procesos revolucionarios como parte de una reflexión más amplia sobre la violencia y los modelos de dominación en América Latina. Y entonces ya la represión no se reducía a los países centroamericanos en crisis. También en Colombia se empezó a perseguir y desaparecer a quienes participaban en actos de solidaridad con estos pueblos hermanos. Es en ese contexto que María Victoria toma la decisión de marcharse a México. Esa fue una experiencia agridulce por todo lo que implicó dejar atrás un hogar recién conformado y suspender de golpe la actividad que disfrutaba como profesora de literatura. Pero de otro lado, fue lo que la puso en contacto con el movimiento de las radios indígenas en ese país. Para entonces, las radios indígenas empezaban tímidamente a sacudirse del control estatal que pesaba sobre ellas, en tanto habían surgido como parte de proyectos “culturales y educativos” impulsados por el Estado. Así había sido desde las experiencias más tempranas en la década de 1940, sin desconocer que varias de ellas se convirtieron en espacios influyentes de resistencia lingüística y afirmación cultural. La llegada de María Victoria a México coincide con el comienzo de la creación del Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas(SRCI), auspiciado por el Instituto 279 Nacional Indigenista(INI), una entidad estatal con enfoque integracionista que se autodefinía abierta a la diversidad lingüística y cultural. Este sistema puede entenderse como una estrategia del Estado mexicano para promover su noción de desarrollo de los pueblos indígenas mediante la comunicación radial. Era, al mismo tiempo, una respuesta a las críticas de exclusión y marginación que habían caracterizado la política indígena durante décadas. Por tanto, la radio fue vista como una herramienta con la que se buscaba fomentar el bilingüismo, promover campañas de salud y educación, y difundir mensajes institucionales en las lenguas de los pueblos indígenas. Este modelo, en el que las radios fueron puestas como vehículos de comunicación entre las instituciones y las comunidades, ayudaría a dar forma a otra experiencia, esta vez en Colombia, pero desde una perspectiva muy distinta. 1984 Toda ausencia es dolorosa. Estar lejos de la familia, de la gente que se ama y que te aman, fuera de la que consideras tu tierra, va desgastando. Como si cada día te fuera moliendo a pedacitos, hasta que ya no aguantas más y decides que debes regresar. Ya cuando las aguas estuvieron más tranquilas, María Victoria volvió a su Cali y a sus afectos, a su familia y a su amado Armando, compañero de vida, de ruta y de ideales. En 1984 la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle estaba en la búsqueda de docente para asumir el área de radio. Para entonces ya habían pasado nueve años de la creación de la Escuela 38 , en donde los profesores mantenían una dinámica de intercambio y formación con el acompañamiento de Jesús Martín-Barbero. Eran seminarios internos en los que se ponían en discusión las reflexiones propias y también los planteamientos de otros académicos y autores como José Luis Romero, Néstor García Canclini, Armand Mattelart, José Joaquín Brunner, Paulo Freire y muchos más que, en conjunto, dieron forma a una perspectiva de la comunicación que contrastaba con los enfoques funcionalistas provenientes de Estados Unidos y Europa. De ese modo, cuando María Victoria se vincula a la Escuela de Comunicación, se incorpora a esta dinámica de reflexión que lideraba Jesús. Y fue de esa forma como se aproximó a muchas experiencias de comunicación y educación popular que se adelantaban en el continente, como la de Calandria en 38 La Escuela fue fundada en 1975 por Jesús Martín-Barbero, como Departamento de Ciencias de la Comunicación. 280 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Lima, las radios campesinas y mineras en Bolivia, el modelo del caset-foro, las escuelas de radio y radios populares vinculadas a ALER, y las oportunidades a formación e intercambio a través de CIESPAL. Fueron los aportes de María Cristina Mata, de Rossana Reguillo, de Rosa María Alfaro, Juan Díaz Bordenave, Walter Ouro Alves, Jose Ignacio López, entre otros, más el empuje de Jesús, los que la pusieron de lleno en el campo de la comunicación popular. María Victoria participó en distintas actividades formativas de CIESPAL. La cual le brindó una gran oportunidad para experimentar creativamente en la producción radial y para conocer a los grandes maestros. En la imagen el grupo de radialistas comparte con Walter Alves en 1987. Imagen: MVP. Es desde allí, desde experiencias prácticas, que ha podido plantar su apuesta persistente de democratizar la comunicación, siempre desde una disposición de aprender haciendo y de construir en forma colectiva. 1986 Un poco antes de este hito, en 1983 se había iniciado un plan de intervención estatal en el litoral Pacífico colombiano 39 , con el que se daba continuidad al Plan de reconstrucción y rehabilitación para la Costa Pacífica de Nariño, Cauca, implementado luego del terremoto-maremoto que azotó la zona costera nariñense en diciembre de 1979. El PLADEICOP tenía como objetivos: “… elevar los niveles de bienestar de la población del litoral (departamentos del Chocó, Valle, Cauca Nariño) y en propiciar la integración física, económica social de esta región con el resto del país, mediante: a) La adecuada dotación de infraestructura física de apoyo a la producción(carreteras, adecuación de canales“esteros”, puertos, energía, comunicaciones). b) El mejoramiento de la producción maderera, agrícola, pesquera, minera y el incremento del empleo. 39 El Plan de Desarrollo Integral para la Costa Pacífica(PLADEICOP), cuya coordinación fue encomendada a la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) abarcaba las áreas costeras de los cuatro departamentos del suroccidente colombiano. 281 c) El acceso a los servicios básicos como salud, educación, vivienda y desarrollo por autogestión comunitaria”(PLADEICOP, 1984, p. 4). Como puede deducirse de los objetivos, la pretensión, desde una mirada estatal, era integrar esta región a las dinámicas económicas del país. La prioridad estaba puesta en la necesidad de mejorar la infraestructura física para garantizar mejores y más rápidas salidas de las mercancías hacia los puertos del Pacífico y explotar el enorme potencial de recursos forestales. El litoral era diagnosticado, entonces, como una región olvidada, deprimida y marginal, poblada por gente de nula iniciativa empresarial, sin visión de futuro, y poco dada a aprovechar las grandes ventajas que le ofrecían la selva tropical y el mar. Esa era la mirada institucional y de ese modo se reflejaba en todos los diagnósticos. Parecía que nada había alterado la percepción que sobre la gente del Pacífico expresó Agustín Codazzi 40 (citado por Restrepo) en 1853: “Plátano, un poco de maíz, y unas matas de cacao y caña, apenas sirven para el consumo cotidiano al paso que abundan pescado y los marranos de monte. Los descendientes de la raza africana solo se contentan con estas cosas; sus necesidades, pues, son casi ninguna. Desnudo vive el hombre, y la mujer con una simple paruma o guayuco, trapo amarrado a la cintura; con las palmas que tienen a mano hace sus chozas miserables y la corteza del árbol damagua es su cama, como una cobija pastusa le sirve de noche de único abrigo. Cuando quiere una familia comprase una muda de ropa, va a los ríos o quebradas auríferas y con las bateas en mano se sumergen para sacar las arenas, o bien cogen de las orillas y lavan, hasta que sacan los castellanos de oro que creen necesarios para sus compras, volviendo luego a sus casas a disfrutar del dulce farniente, fumando, conversando, durmiendo y por placer el hombre a veces recorre el monte en busca del zaino o del tatabro, mientras que la mujer en su canoa va a visitar a las comadres”(Restrepo, 2011, p. 244). Ni en esta descripción de mitad del siglo antepasado, ni en la contextualización del PLADEICOP, se alude ni se valoran los procesos históricos, las particularidades culturales, los elementos ancestrales que han permitido que indígenas y negros hayan podido construir allí, en la selva tropical, proyectos de vida en un contacto armónico con todo lo que el contexto ofrece y permite. Todo lo contrario: es común encontrar en los documentos oficiales un desconocimiento(o invisibilidad) de la historia de la población, la mención solo porcentual(estimada), y la reiteración de esta área del país como un baldío con grandes recursos económicos que se deben explotar. 40 Agustín Codazzi fue un cartógrafo italiano que llegó a Colombia en 1850. Encabezó la Comisión Corográfica, una expedición científica encargada de levantar mapas y estudiar la geografía, la historia y los recursos naturales del país. 282 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Este breve preámbulo es necesario para dimensionar el valor que tuvo la intervención de María Victoria en la iniciativa de comunicación que surgió en algunas de aquellas reuniones institucionales. La propuesta inicial era crear emisoras en la región y contratar con un centro de producción la elaboración de programas con destino a los pobladores del litoral, para“educarlos” y para sensibilizarlos con relación a las intervenciones que ya se habían emprendido. Ya en América Latina se habían ensayado proyectos de esta índole, con un modelo completamente vertical, en el que se ve a los otros como simples destinatarios. Ellos no tienen nada que decir, no hay opiniones, no hay temas propios, no hay historias. Ellos solo deben escuchar. La Universidad del Valle fue la institución a la que se invitó para darle forma a esa idea inicial de crear productos radiales para el Pacífico. Por supuesto, la persona más relacionada con el tema de la radio en la Universidad era María Victoria. Tanto las dinámicas internas de estudio, como todos los aprendizajes logrados en los intercambios con distintas experiencias en América Latina a través de escenarios como CIESPAL y ALER fueron claves para aventurarse a redireccionar completamente el proyecto de comunicación radial. No sería una versión que pretendiera emular a Sutatenza, ni sería el modelo de un centro que produjera contenidos desde Cali y los desplegara en la región. Y un modelo diferente implicaba que los mismos pobladores tuvieran la oportunidad de hablar. Esa fue la propuesta que estructuró María Victoria, y con la que logró sensibilizar especialmente a la Unicef, un actor clave en la financiación de esa fase del PLADEICOP. Así fue como empezó a tomar forma el proyecto de la Red de Radios del Pacífico, que incidió radicalmente en la región y trascendió a otros horizontes. ¿Qué cambiaba con este modelo? Todo: ahora era la gente la que podía hablar. Como en todas las experiencias de comunicación que nacen así, desde cero, hay muchos aprendizajes, anécdotas, idas y vueltas, dificultades y también alegrías aún sin documentar. Quizá nunca se haga, porque el día a día nos va enredando y olvidamos que dejar registros de las experiencias es el sedimento de conocimientos que podemos aportar. La propuesta de la naciente Red de Radios del Pacífico inició con la invitación a conformar equipos de trabajo en varias poblaciones para empezar ejercicios de capacitación, que se fueron convirtiendo al mismo tiempo en oportunidades para abordar temas comunes. Con el tiempo, estos colectivos se volvieron lugares de encuentro a los que acudían personas que ejercían muy distintas actividades productivas: funcionarios locales, madres comunitarias, profesores, pescadores, líderes, creadores culturales y jóvenes sin una ocupación definida. 283 Allí, en esos espacios de diálogo con esta diversidad de pobladores y de oficios, era donde emergían las vivencias cotidianas de la región que no eran percibidas desde las instituciones. Era allí donde los jóvenes compartían sus frustraciones, desesperanzas y anhelos, donde los profesores exponían duramente sus cuestionamientos sobre las intervenciones institucionales que(para ellos) nada cambiaban a pesar de las altas inversiones, donde los funcionarios locales hablaban de las dificultades para cumplir las actividades encomendadas. Pero el punto común era el orgullo que sentían por ser parte de esa región olvidada por el país interior. Algunos integrantes llegaban a las reuniones con instrumentos musicales, por lo que era común que las discusiones y expresiones de desencanto fueran interrumpidas de golpe con la interpretación de alguna canción de artistas regionales como“El Cuco” 41 . Luego, alguien llegaba con un casete en el que había grabado la presentación de alguno de los intérpretes de marimbas o las voces conmovedoras de las cantaoras. Los colectivos hicieron posible, desde sus inicios, que se conocieran actividades, procesos sociales y culturales de pobladores de otros puntos de la misma región, y que se involucraran en eventos regionales como los encuentros de tradición oral, festivales musicales, reuniones de educadores, etc. Pronto, ya no se autodefinían solo por sus actividades(madres comunitarias, estudiantes, profesores, pescadores, etc.), sino que se nombraban“comunicadores populares” que iban con grabadora en mano buscando temas para compartir. Y así se empezaron a conocer historias de aquí y de allá. Por ejemplo, se hizo visible la historia de Benildo Castillo 42 , un tumaqueño a quien incluso en su tierra pocos llamaban por su nombre real, y en cambio lo conocían como“el poeta de las tres letras”. Benildo era iletrado; sin embargo, tenía una capacidad asombrosa para componer décimas, en un estilo de tal complejidad, que muchos letrados y literatos académicos son incapaces de imitar 43 . De esa habilidad y de la riqueza de sus letras solo se sabía en su entorno, en donde no se le dimensionaba como tal. A él se atribuye la décima conocida con el título“La concha de almeja”: 41 Con este nombre recuerdan los pobladores del Pacífico colombiano a Patricio Romano Petronio Álvarez Quintero, un músico que nació en Buenaventura el 1 de octubre de 1914. Su composición emblemática es“Mi Buenaventura”. En su homenaje, cada año en Cali se celebra el festival de música del Pacífico Petronio Álvarez. 42 Benildo Castillo murió el 6 de julio de 1994. Su aporte a la tradición oral en el Pacífico sur es trascendental. Para profundizar: https://dialnet.unirioja.es/ descarga/articulo/8703434.pdf 43 El género de la décima inicia con una sentencia compuesta por cuatro líneas. Luego vienen cuatro estrofas de diez líneas en octavilla, con la particularidad de que el final de cada estrofa corresponde a una de las líneas de la sentencia con que empezó. 284 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Yo me embarqué a navegar en una concha de almeja a radiar el mundo entero a ver si hallaba coteja. Salí de aquí de Tumaco con rumbo a Buenaventura yo no embarqué un cargamento porque la mar estaba dura. Pero embarqué quince curas un automóvil pa’andar a Guapi dentré a embarcar cien tanques de gasolina cargando en popa una mina yo me embarqué a navegar Desde Cristóbal Colón salí con rumbo a la Europa con una tripulación como de cien mil en popa Con viento que a favor sopla atravesé a casas viejas y muchas ciudades lejas las visité en pocos días navegando noche y día en una concha de almeja. (…) Tal como se conocieron las décimas del“poeta de las tres letras”, también llegaron a los colectivos de radio las composiciones de José Antonio Torres Solís 44 , un guapireño más conocido por su apodo que por su nombre de pila. Para todos, este virtuoso marimbero era simplemente“Gualajo”. Todos se enteraron de que el talento de“Gualajo” venía de tradición familiar, pues sus padres y abuelos construían instrumentos en un proceso que iniciaba con la selección de los árboles, el corte y vaciado de los troncos, y terminaba en la afinación milimétrica de tambores y marimbas. De oído, con la sensibilidad que adquirió al escuchar los sonidos de las maderas, aprendió a interpretarlas con maestría. 44 “Gualajo” falleció el 16 de mayo de 2018. Sobre este talentoso marimbero, el escritor guapireño Alfredo Vanín Romero elaboró un bello libro titulado El hombre de las marimbas encantadas . Puede leerse aquí: https://issuu.com/susanacarrie/docs/ gualajo_para_issu_baja 285 No fue extraño, por tanto, que algunos colectivos de la Red propusieran su música para acompañar los primeros programas radiales que hicieron. Como las de Benildo y Gualajo, son muchas las historias de creadores artísticos y líderes de la región litoral que se dieron a conocer tanto por las actividades culturales que se adelantaban en esos años finales de la década de los ochenta como por la presencia y rol activo que empezaban a labrar poco a poco los colectivos creados alrededor de la Red de Radios. Esto significaba un cambio total respecto al modelo que en su comienzo propuso el PLADEICOP, pues ahora eran los mismos pobladores quienes se estaban formando para asumir la producción de contenidos que consideraran de interés para su propia región. Era un ejercicio de aprendizaje mutuo, inspirado en otras experiencias del continente, pero con potencial para marcar diferencias, dadas las particularidades de la región. María Victoria aceptó el desafío, corrió el riesgo a pesar de que, como ella misma lo afirma, no tenía mucho conocimiento sobre el litoral. Lo que sí sabía era que podía intentar otro modelo, podía facilitar las condiciones para hacer comunicación desde estrategias que rompieran con la verticalidad institucional. De esta manera lo plasma en el siguiente texto que escribió en enero de 1992: 1992 “Todo empezó en el mes de febrero de 1988. Casi por equivocación, me enteré de que el Plan de Desarrollo Integral para la Costa Pacífica colombiana proyectaba construir emisoras de radio en el litoral Pacífico. La preocupación de un programa del Estado por la radio llamó mi atención. “Mi trabajo académico discurría entre las tareas del departamento de Ciencias de la comunicación de la Universidad del Valle y las clases de producción y análisis radiofónico en su plan de estudios. “La posibilidad de participar, desde un principio, en un proyecto que podría recoger nuestros sueños de ver realizada la palabra colectiva era algo que me entusiasmaba. El que fuera en el litoral Pacífico, zona para mí desconocida, eso era lo que me inquietaba. “Sabía que algo iba a cambiar en mi vida. Si asumía el compromiso, habría que llevarlo hasta el final. Las preocupaciones y el trabajo se multiplicarían y sería necesario dejar la tranquilidad de la casa y emprender caminos riesgosos. 286 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “No sabía cómo podría comunicarme con gente tan distinta a mí. No teníamos en común ni el color de la piel, ni el tamaño de las frustraciones, ni el ritmo de los cuerpos, ni, de pronto, las mismas esperanzas. “Tenía miedo de involucrarme en un proyecto institucional y que este fuera una promesa no cumplida, como tantas otras promesas hechas y no cumplidas. “Decidí asistir a la primera reunión, más por curiosidad que por compromiso. Solo unos pocos respondimos al llamado. Nos identificaba el hecho de ser funcionarios institucionales y no conocer nada del Pacifico. “Las principales preocupaciones de los asistentes en aquella reunión giraba en torno a los equipos, las licencias, los presupuestos, la figura jurídica. “Se habló de instalar cinco emisoras en el litoral para llevar la presencia institucional a esa zona del país, de la que se resaltaba su pobreza e incomunicación. “A través de las emisoras, se proyectaba emitir una programación producida por las instituciones para tener más presencia en la zona. “Nos dimos cuenta de que el proyecto contaba con partidas del presupuesto nacional para cuatro años y contrapartidas de la Unicef, organismo impulsor de los programas de desarrollo social en la Costa Pacífica. “La propuesta inicial presentaba limitaciones derivadas de una concepción del medio como una salida tecnológica al problema de desarrollo en la zona. En consecuencia, el proyecto planteaba un modelo de comunicación vertical, con el que se buscaba difundir programas—especialmente de educación formal y no formal—, sin partir de un estudio que diera cuenta de las necesidades de la población y la involucrara en el proceso. “Se trataba, según los objetivos iniciales del proyecto, de realizar una serie de programas institucionales que hablaban de los pobladores del litoral como elemento para su retroalimentación, análisis de impacto o evaluación de la eficacia de los mensajes. “En suma, se veía a la población como receptora de unos productos de comunicación elaborados y generados a partir del pensamiento de las instituciones y de un personal“experto”. “Entendiendo la dimensión y posibilidades de un proyecto de esa envergadura, su importancia y las perspectivas para una región con una cultura ricamente oral, nos dimos a la tarea de interrogar al proyecto sobre la definición del tipo de comunicación que se estaba planteando y que a nuestro modo de ver reproducía un modelo difusionista y colonizador. Desde el Comité Asesor, que conformamos desde el inicio, invitamos a 287 construir un proyecto de comunicación que no partiera del medio, sino de los sujetos sociales y sus procesos de organización, valoración y producción cultural. Nuestra preocupación inicial no podría centrarse en los equipos, las frecuencias, la producción de programas, las cifras millonarias que desfilaban ante nuestros ojos. Estábamos convencidos que lo más importante era la manera como la comunidad se apropiara del proyecto y lo hiciera suyo. “Ganamos, entonces, un primer desplazamiento importante en la manera de pensar la comunicación(antes que la radio misma), porque desde ahí nuestro interrogante principal fue: ¿La comunicación, para qué?, en un planteamiento de proceso que tendría que involucrar a las comunidades del litoral desde el inicio mismo, en la definición del sentido que podrían tener las radios en su región y la política que las orientarían. “Este planteamiento nos llevaba a recorrer un camino que ya venía siendo recorrido por muchas gentes de procedencias y experiencias disímiles. “Recogimos las voces de las mujeres peruanas, quienes desde los parlantes en los mercados dramatizaban su vida y le construían un final feliz. Recogimos las voces corajudas de los mineros bolivianos. Escuchamos las voces indígenas que transmitían en lengua desde las cabinas en las altas montañas ecuatorianas. Hablamos desde los micrófonos instalados en la cantina de un pueblo Páez. “Este recorrido fue todo un descubrimiento para los miembros del Comité Asesor y desde ese momento nuestras reuniones rompieron su rigidez y se llenaron de calor y risas. La tarea institucional se convirtió en un compromiso asumido con la alegría con que se asumen todos los compromisos vitales. “Desde ese momento empezamos a trabajar como un equipo. Unos quedaron a la vera del camino y otros, los más tercos, persistimos y confiamos en llegar hasta donde la vida nos dé un respiro. Pero juntos, con la gente que construye lazos de comunicación para prolongarse, para que no se mueran las palabras, los quereres; para que nada quede en el olvido. “Desde 1988 hasta la fecha, el proyecto Red de Radios Comunitarias del Litoral Pacífico ha logrado avances significativos que han permitido trazar algunos lineamientos para la construcción de una propuesta democrática de comunicación, cuya acción se centre en los pobladores del litoral, en los grupos organizados de la comunidad, en los funcionarios locales de las instituciones gubernamentales y no gubernamentales. “La riqueza del proyecto radica en la organización que genera alrededor de distintos procesos comunitarios. “La tarea es formar comunicadores populares que puedan hacer suyas las emisoras, que participen en la definición de sus políticas, de su 288 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia programación, de la administración, de la producción; en últimas, que sean los protagonistas fundamentales de un proceso que se inició dentro del PLADEICOP pero que pasará a manos de las comunidades cuando termine la vigencia del Plan. “Con el objetivo de vincular desde el inicio a la comunidad en el proyecto, se programaron una serie de talleres de comunicación-radio, a fin de promover la participación y dinamizar la constitución de colectivos de comunicación popular en diferentes localidades del litoral Pacífico colombiano. “Así nacieron los colectivos de comunicadores populares en El Valle, Bahía Solano e Istmina, en el Chocó; Buenaventura y Puerto Merizalde, en el valle del Cauca; Guapi, Zaragoza y López de Micay, en el cauca; y Barbacoas, en Nariño. Los colectivos de comunicadores populares de la Red de radio presentan desarrollos disímiles. “En Buenaventura, por ejemplo, existen dos grupos de comunicadores populares: hay quienes llegaron por sus intereses de género, como las mujeres; por los intereses de grupo, como las madres comunitarias y los maestros; por los intereses de generación, como los jóvenes: participan desempleados, artesanos, estudiantes. Y han logrado cohesionarse, airear sus propias contradicciones y tomar el rumbo y el ritmo de la Red en el Puerto. Los grupos, en proceso de convertirse en Fundación para la comunicación popular, están produciendo dos horas semanales que se emiten en espacios alquilados a radioemisoras comerciales de la localidad. “Constituidos ya como fundación, los comunicadores populares de Guapi construyeron con sus manos, sus recursos y su entusiasmo una pequeña emisora artesanal. Con fondos del Gobierno Nacional y contrapartidas de la Unicef, esta emisora comunitaria de la Red de radio reiniciará sus emisiones con un transmisor de un kilovatio de potencia. “En Bahía Solano el grupo está trabajando, alrededor de parlantes que cubren el área céntrica de la población, en procesos de animación cultural y servicio social. “En Istmina, la fundación de comunicadores populares realiza programas de radio que emite en espacios cedidos por una emisora de la Iglesia, editan además el único periódico que circula por esa región. “La fundación de comunicadores populares de Barbacoas está próxima a inaugurar una radioemisora de cobertura local. “Los comunicadores populares de López de Micay, Zaragoza, El Valle y Merizalde producen programas que circulan por cassettes o amplifican por 289 parlantes y, cuando las difíciles condiciones lo permiten, enriquecen con sus corresponsalías los centros emisores en cada una de sus zonas. “Todos tejemos la Red. “Todos sentimos la necesidad de comunicación y cada grupo, autónomamente, asume el reto de diseñar, desarrollar y evaluar su proceso. “Y nos movemos, avanzamos y retrocedemos en muchos desafíos. “Uno de ellos tiene que ver con la multiplicación de los actores de la comunicación. Queremos escuchar todas las voces. Y que cada una de ellas exprese su propia diversidad. Aspiramos romper el concepto de profesionalidad que tradicionalmente se maneja. De hecho, hay mucho profesionalismo en el trabajo que la gente hace, sobre todo, porque asume su responsabilidad social. “Partimos de la idea de que la libre expresión es uno de los fundamentales derechos humanos. No queremos hablar por los demás, no queremos abrogar un derecho ajeno, desconociendo que la gente tiene su propia palabra, silenciada durante siglos. “Trabajamos porque ese nuevo protagonismo construya un nuevo tipo de sociedad. “Otro punto importante en la experiencia de la Red es que nos ha planteado una redefinición del concepto de“pueblo” y de“lo popular”. El primero de ellos se ha tomado corrientemente de manera muy romántica, lo que ha impedido que afloren las contradicciones para la resolución de los conflictos. “Nuestra reflexión pasa por rescatar una noción de consenso, fundada en el reconocimiento de todas las diferencias, conflictos y contradicciones que se dan al interior de los movimientos sociales. “Otro de nuestros desafíos está implícito ya desde el nombre del proyecto: Red. Estamos por la construcción de redes. Interesa a la Red de radio establecer relaciones entre las distintas gentes del litoral, unidas por una misma problemática, pero asidas todas a una similar esperanza, hermanadas por una cultura y una manera de pensar y vivir la vida y construirla. Nuestra comprensión de una red debe ir más allá. Es necesario relacionar todo un movimiento, no solo regional sino también nacional y global, que presenta avances en muchos lugares del país, del continente, del planeta. “En 1989 el proyecto Red de radio propició su primer acercamiento con experiencias latinoamericanas de radios comunitarias, atendiendo a la sabia sentencia popular que nos dice:“si uno no se une con los que son de uno, se lo come la culebra”. 290 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “Desde 1991 la Red de radio es miembro activo de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, que reúne experiencias de sesenta y dos países de Europa, Asia, África, las Américas y Oceanía. “Construir redes significa crear lazos, intercambiar experiencias, capacitarnos, fortalecernos. “El desafío no es solo preguntarnos cómo desde lo local vemos lo regional y lo nacional, sino cómo lo local se hace cada vez más internacional. “Otro reto que nos plantea una nueva manera de ver la comunicación es el de transformar la concepción sobre el modo de producción, sin disociar forma y contenido, producción y consumo. “La producción tiene que articularse con los hábitos de la gente, con la manera como se escucha y se gusta la radio. Conocer qué funciones cumple la radio para los habitantes en una comunidad y elaborar propuestas de producción que den cuenta de esas expectativas, al tiempo que propongan nuevas alternativas y visiones. Debemos aprender de las radios comerciales; es necesario ganar audiencias y para ello debemos competir con calidad. Si las radios comunitarias son alternativas, deben serlo de verdad, alternativas para los oyentes. No basta con las buenas intenciones. “Se nos plantea, además, la necesidad de retomar el espacio de la vida cotidiana. Muchas radios comunitarias y sobre todo aquellas que se nombran“educativas”, se han olvidado de que la vida existe, que tiene un entramado muy rico que la nutre y enriquece. De ahí que consideremos importante pensar en la vida, en su composición compleja, llena de problemas y satisfacciones, de vías y contravías, de los sueños y esperanzas de la gente. La aspiración es tener unas radios con una programación que no bombardee con programas supuestamente educativos o culturales, sino que recoja la música, el humor, el drama. Que nuestros programas reflejen la ficción que construimos y la realidad que vivimos. Los programas educativos de nuestras radios tendrán que verse a la luz de una concepción distinta. “Por esto es importante retornar a los géneros populares como, por ejemplo, el dramatizado. Cuando se iniciaron los talleres de capacitación en la Red de radio, íbamos en contravía de lo que prescriben los manuales que aluden a los dramatizados como el género más difícil de trabajar en la radio. En el litoral la gente actúa espontáneamente, es una forma de expresión consustancial a su cultura, construyen relatos y crean personajes sin dificultad alguna. Partimos de sociodramas que luego se hicieron radiodramas y los comunicadores populares realizaron programas que complejizaban problemas y sueños que estaban viviendo, lo que nos permitió pensar, interrogar y elaborar nuestras propias conclusiones. 291 “La cultura del litoral Pacifico colombiano, predominantemente afrocolombiana, se ha visto desde el interior con una singular mezcla de desprecio y seducción. No faltan las propuestas culturales folcloristas que ignoran los procesos de hibridaje cultural; no faltan las propuestas culturales románticas que solo hablan de rescatar y recuperar y no plantean una práctica que revitalice y potencie la cultura. Replantear el concepto de cultura viene a ser otro de los retos. “De otra parte, hemos visto necesario hacer un cuestionamiento de fondo sobre la manera de ver lo alternativo. En un concepto que por fortuna se está superando, para muchos lo alternativo es sinónimo de pobre, reducido, artesanal. Somos conscientes de las limitaciones que se presentan con respecto a lo alternativo. Se piensa lo alternativo en relación con los instrumentos y no a la propuesta política que le da sentido a un proceso de comunicación popular. “Un punto particularmente complejo y que nos reta y problematiza día a día es la procedencia misma del proyecto Red de radio. Surge desde el mismo Estado. Parece ser clara para nosotros la necesidad de recoger las propuestas que de allí vienen y la importancia de la negociación entre los intereses del Estado y los intereses de los sectores populares. Cuando hablamos de la Red de radio por una alternativa de comunicación en construcción y se sabe que contamos con financiación estatal, más de uno pone en duda que se trate de un proyecto alternativo. “Para nosotros en parte allí radica la riqueza de este proceso que, aun cuando surge del Estado, ha sabido negociar, ha planteado interrogantes, ha ganado espacio para los intereses populares. “Este optimismo parece paradójico, sobre todo cuando el planteamiento se hace desde un país que, en su reglamentación sobre la radio, desconocía entonces las radios comunitarias”. En síntesis, un proyecto que empezó como propuesta institucional, basado en un modelo vertical, instrumental, funcionalista, pudo mutar hacia una experiencia participativa, compleja, llena de desafíos metodológicos, económicos, y quizá de resultados más lentos, pero que permitía nuevos aprendizajes y sobre todo que fueran los pobladores quienes lo apropiaran. Muy seguramente salten cuestionamientos relacionados con la presencia estatal en el proyecto. Fue desde un plan de desarrollo gubernamental que nació el proyecto, también fue con financiación estatal como pudo echarse a andar. Es cierto, pero quizá y paradójicamente ese sea uno de los méritos, en tanto el primer logro fue torcer la perspectiva institucional y volcar a sus actores hacia una estrategia de comunicación diferente. 292 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Otro acierto fue no quedarse en la experiencia aislada, arrinconada en este margen litoral, sino entender su potencial en red incluso más allá de lo regional. Desde esa perspectiva, María Victoria tuvo la visión para que la Red de radios tendiera puentes de relacionamiento con otras experiencias latinoamericanas. En octubre de 1989, Buenaventura fue sede del Encuentro Latinoamericano de Radios Comunitarias, con participación de comunicadores de varios países. Era la primera vez que esta región acogía comunicadores populares de toda América Latina, en una experiencia académica y de articulación continental que fue determinante para la consolidación de los colectivos locales. Imagen: José Ignacio López Vigil participó desde AMARC en el Encuentro Latinoamericano de Radios Comunitarias que se realizó en Buenaventura en octubre de 1989. A él correspondió la conferencia inaugural. Pocos meses después, en 1990, el proyecto organizó un taller regional con delegados de los colectivos de los cuatro departamentos con el que se buscaba fortalecer las habilidades de los comunicadores populares. La capacitación sobre producción radial fue conducida por José Cabanach, un comunicador popular de Radio Santa Cruz, Bolivia, quien venía en nombre de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER, ahora Asociación Latinoamericana de Educación y Comunicación Popular). Al inicio decía que ninguna línea de tiempo alcanza a dar cuenta de todos los hitos relevantes, ni refleja las interrelaciones de los hechos. En esa simplificación parece, por tanto, que las historias fueran una secuencia de saltos temporales, como si entre uno y otro punto no sucediera nada. Pero no hay tal. En Colombia, el final de los ochenta y comienzos de la nueva década, fue un periodo marcado por hechos muy trágicos, y por lo que prometía ser la esperanza de construcción de un nuevo pacto social, si es que así se puede interpretar la renovación de una Constitución, en la que se pretendía recoger las aspiraciones de distintos sectores sociales. En el litoral Pacífico hubo cambios, pues al mismo tiempo que la agenda temática internacional dio prioridad a lo ambiental, emergieron entre la población nuevos liderazgos que empezaron a cuestionar la forma unilateral en que las instituciones asumían la región, cómo invisibilizaban a sus pobladores, y tomaban decisiones sobre “el enorme baldío” ahora visto como potencial de biodiversidad. Algo había cambiado al punto en que las instituciones tuvieron que empezar a consultar con las organizaciones regionales los propósitos de las intervenciones que fueran a emprender 45 . 45 Es oportuno recordar que con la nueva Constitución las comunidades negras ganan derechos de propiedad colectiva sobre las tierras que antes eran consideradas baldías. Con el fin de que estos derechos fueran reglamentados, se incluyó el Artículo Transitorio 55 y luego la Ley 70 de 1993. 293 Sería presuntuoso creer que los escenarios de intercambio de ideas que propició la Red de radios hayan incidido directamente en ese cambio actitudinal. Lo que sí es innegable es que varios de los comunicadores populares participaban activamente en los comités de discusión, al punto que en las reuniones cotidianas de los colectivos de comunicación era normal que se generaran fuertes debates en los que se cuestionaba el accionar institucional en todo el Pacífico. Evidentemente, eran prácticas de resistencia frente a las pretensiones y modelos de desarrollo propuestas desde el Estado. Eran equivalentes a lo que Elizabeth Jelin identifica como rebeldías o“libretos ocultos” de las comunidades, que regularmente se arropan en actitudes de apatía, hasta que adquieren dimensión y encuentran la oportunidad de convertirse en manifestaciones de autonomía. Lo que demostraron las organizaciones sociales es que el litoral Pacífico no era un margen geográfico vacío. Era, sobre todo, una región que debía su enorme riqueza a las formas de interacción que tradicionalmente habían tenido sus pobladores, indígenas y afrodescendientes, con la naturaleza. Era el lugar natural de grupos humanos con una profunda ancestralidad. Ese comienzo de la década de los noventa fue, por tanto, un periodo en el que las comunidades de todo el Pacífico se asumieron como actor político frente a esa institucionalidad que nunca había considerado necesario consultar su opinión, sus criterios, intereses o expectativas. Una institucionalidad para la que los pobladores de la región solo aparecían en las estadísticas de pobreza, analfabetismo, desnutrición y mortalidad infantil. En esas condiciones, la radio se erigía como una herramienta que permitiría dialogar desde los puntos de interés específicos de cada colectivo y a la vez tejer puentes de intercambio con toda la región. La Red de radios ya era una experiencia en proceso de consolidación de la que se empezaba a hablar en América Latina, pues, a pesar del poco tiempo, tenía ricas historias, aprendizajes y resultados para compartir. !Un retorno! Dice el refrán popular que“el que es agradecido vuelve”. Pues bien, México había recibido a María Victoria hacia el final de los años setenta. En octubre de 1992, ella regresó a México, esta vez como portadora de la rica experiencia que ya podía mostrar la Red de radios del litoral Pacífico. Era octubre y era 1992, no era cualquier fecha. Oaxtepec, México, era la sede de la quinta asamblea de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias(AMARC). 294 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Era el escenario y el momento indicado para insistir en la necesidad de que el reconocimiento y el respeto de los diferentes pueblos dejara de ser simplemente un relato, y en cambio propiciar condiciones para que la comunicación se asumiera realmente como un derecho de los pueblos. A nivel local(en México), muchas de las radios indígenas habían dado un vuelco. El enfoque vertical con el que iniciaron, en el que los contenidos eran elaborados por funcionarios del INI o por productores externos para que fueran locutados por“voces indígenas” empezaba a quedar atrás. Tímidamente, sus contenidos fueron ganando espacio, de modo que ya se escuchaban relatos, músicas tradicionales, anuncios sobre actividades y hechos locales. Y las mujeres indígenas también conquistaban su lugar. Este quinto encuentro mundial de AMARC tenía como tema pendiente en su agenda la consolidación de la red de mujeres. Tachi Arriola(1997) rememora así los antecedentes: “Todo empezó en 1990. Las socias de AMARC, más que pedir, exigíamos un espacio para ellas. Queríamos conocernos, saber qué hacíamos, dónde estábamos. Queríamos una representación en la directiva de la Asociación. Hasta entonces, aun cuando en la Declaración de Principios se considera fundamental la presencia y el trabajo de las mujeres, todavía no contábamos con una estrategia propia para nuestro desarrollo. Es así como durante la IV Asamblea Mundial, realizada en Dublín, Irlanda, se constituyó la Vicepresidencia Mundial de la Mujer. Sanguita Basudev, inglesa, fue nuestra primera vicepresidenta”(Arriola, 1997, p. 30). La IV Asamblea, como lo afirma Arriola, se había realizado en Dublín, en 1990. Esta vez la sede era México. Es evidente que, para las mujeres mexicanas, latinoamericanas y caribeñas, esa fecha de 1992 tenía un significado especial y así lo hicieron saber. Ellas vieron imperativo que las mujeres de esta parte del mundo tuvieran un lugar que les diera más visibilidad en la Asociación. El resultado fue que María Victoria, una mujer colombiana, latinoamericana, fue elegida vicepresidenta de la mujer en AMARC. Este rol no sería simbólico. Se transformaría en una oportunidad para incidir en la construcción de políticas públicas no solo en nuestro país y en el continente, sino a un nivel más amplio, en países donde las condiciones para los comunicadores populares, y especialmente para las mujeres, son aún más complejas que en nuestros contextos. (María Victoria con delegados de América Latina y Caribe en la V Asamblea Mundial de AMARC. México 1992. Imagen de MVP). Lo que siguió para María Victoria fue una serie de participaciones en distintos países, de las que es difícil encontrar registros organizados. Es normal que al ritmo de las actividades y compromisos no quede tiempo para construir memoria. Lo claro es 295 que en donde ella intervenía, dejaba la inquietud sobre la necesidad de fomentar la creación de canales de comunicación para que las comunidades se expresen. En la VI Asamblea de AMARC, celebrada en Dakar en enero de 1995, María Victoria fue reelegida vicepresidenta mundial de la Asociación. Ese mismo año participó en representación de AMARC en la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer que se realizó en septiembre en Beijing. En la Asociación, muchas líderes y activistas venían trabajando para emprender actividades, capacitaciones, intercambio de materiales, etc. que ayudaran a fortalecer lo que percibían como una red de mujeres con un inmenso potencial. Por eso el evento en China resultaba relevante y para AMARC era una oportunidad para instalar en una dimensión mundial la necesidad de avanzar en la igualdad de género y en el empoderamiento de las mujeres. De hecho, en la Declaración de Beijing se incorporó el eje temático prioritario Mujer y medios de difusión 46 , en el que se reconoce con preocupación la profunda influencia que tienen los medios de comunicación en la construcción de imaginarios y en la reproducción de estereotipos de género 47 . ¿Que era un enorme desafío? Claro que sí. Había mucho por hacer y por movilizar, debían intentar derribar barreras mentales, jurídicas e ideológicas, estereotipos y prejuicios. Y en todos esos desafíos el papel de la comunicación hecha desde las comunidades era fundamental. De redes y enredadas es el título del libro en el que Tachi Arriola consigna la memoria de los avances de la Red de Mujeres de Amarc-AL desde 1992 hasta 1999: “Las comunicadoras feministas, académicas y prácticas, y los organismos internacionales convocaron en los últimos años a varios encuentros mundiales que se constituyeron en verdaderos hitos en la lucha de las mujeres por su derecho a la comunicación. En todas hemos participado de una u otra manera, muchas veces con la asistencia de la vicepresidenta mundial, de la representante de la Red y de la misma coordinadora. 46 Puede consultarlo aquí: https://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/ platform/media.htm 47 La Conferencia mundial sobre la mujer concluyó con la suscripción de la Declaración y plataforma de acción de Beijing . Este documento establece doce esferas críticas de preocupación:(1) la pobreza,(2) la educación y capacitación, (3) la salud,(4) la violencia contra la mujer,(5) los conflictos armados,(6) la economía,(7) el ejercicio del poder y la adopción de decisiones,(8) los mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer,(9) los derechos humanos,(10) los medios de difusión,(11) el medio ambiente y(12) las niñas. Si bien la Declaración carecía de fuerza vinculante, sí constituyó un marco normativo y programático para orientar políticas públicas y estrategias internacionales. 296 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “En otras ocasiones, con la participación de las socias, que han organizado actividades como talleres, charlas, o emisiones radiales y que han representado a la Red. Las reuniones internacionales han sido de extraordinaria importancia para AMARC. “En estas nos hemos relacionado con comunicadoras del movimiento feminista, se han discutido temas y establecidos acuerdos con otras redes, nos hemos empapado del pensamiento de las mujeres, hemos participado en las declaraciones políticas, es decir, mantuvimos una presencia activa y fuimos posicionándonos como una organización seria y confiable. Por ejemplo, en Beijing, en la IV Conferencia Mundial de la Mujer, integramos un equipo de comunicadoras convocado por FIRE y conformado por AMARC, SIPAM, CEMINA, WINGS, Red ADA. Este equipo trabajó en la emisión de programas desde Beijing a las emisoras de todo el mundo a través del teléfono y del correo electrónico. María Victoria Polanco, vicepresidenta mundial de la mujer, formó parte del Caucus de Comunicación y aportó en el diseño del plan de estrategias para el seguimiento mundial de la IVCMM junto a ALAI, APC, ICWT(Centro Internacional de la Tribuna de New York) CEM, y MAG(Media Advocacy Group)”(Arriola, 1997, p. 75). 1998 En agosto de 1998 se realizó la séptima Asamblea mundial de AMARC. Seis años antes fue el encuentro en Oaxtepec, y ahora la sede era Milán. Si bien la agenda incluía las pautas establecidas en la Asamblea anterior(en Dakar), aquí aparecían nuevas preocupaciones como los cercos normativos, pues las legislaciones de muchos países impedían e incluso criminalizaban los medios comunitarios; el impacto de los cambios tecnológicos, y la urgencia de incorporar a la red a regiones hasta ahora marginadas como Asia y el nororiente de África, en las que el ejercicio de la comunicación en manos de los pobladores era complejo. El evento también coincidía con la celebración de los cincuentaaños de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Una serie de acontecimientos recientes imponía la necesidad de abordar el tema desde la realidad de las regiones y de los pueblos, de modo que no se redujera al simbolismo de una conmemoración. Habían pasado tres años de la Conferencia Mundial en Beijing, que cerró con la declaración de un marco global para la igualdad de género y derechos de las mujeres. Luego de esta conferencia, solo un año después, Sudáfrica aprobó una nueva 297 Constitución con la que formalmente ponía fin al apartheid, establecía derechos y garantías de igualdad, así como la prohibición de la discriminación racial, y prometía defender los derechos sociales y económicos de todos sus pobladores; una promesa que era necesario convertir en realidad, precisamente en un contexto en donde la historia mostraba los peores capítulos sobre el racismo estructural. Y, finalmente, pocos días antes de la Asamblea, allí mismo, en Italia, se había adoptado el Estatuto de Roma como instrumento legal para juzgar crímenes de genocidio, lesa humanidad y delitos de guerra. Era, por tanto, un panorama temático ineludible en la Asamblea de AMARC, que lo incorporó desde el debate de los medios de comunicación comunitarios y los derechos humanos, la comunicación como un derecho, el acceso a las tecnologías emergentes en ese momento y la comunicación y los derechos de las mujeres. María Victoria tenía claro que su lugar como vicepresidenta mundial de la mujer no era excluyente ni ajeno a toda esa complejidad. No se trataba de fomentar un feminismo radical en el que se ubicara a los hombres como oponentes. Y también lo entendían así las integrantes de distintas redes nacionales o regionales vinculadas a la Asociación. Hay inequidades, racismo, atavismos patriarcales y un sinnúmero de factores correlacionados sobre los que se debe trabajar como sociedades complejas que somos. Así lo comprende ella, y de ese modo lo expresaba en los distintos escenarios en los que intervenía. En 1994, por ejemplo, cuando participó en el seminario Medios y democracia en América Latina y el Caribe, celebrado en Santiago de Chile, expuso su punto de vista con la siguiente intervención, que tituló“Cultura, identidad y comunicación”(1994) 48 : Cultura, identidad y comunicación En primer lugar, es importante que situemos los conceptos de cultura, identidad, comunicación y desarrollo. El concepto de cultura que hemos heredado se reduce a la teoría de que debemos elevar el nivel cultural a través de la difusión y el disfrute selectivo de los productos culturales, o a la concepción folclórica que propone rescatar prácticas y objetos que nos recuerdan el pasado, nuestras raíces. Tales concepciones pertenecen a un museo. Debemos redefinir el concepto colocando la cultura en plural como una serie de sistemas de significantes que están en constante movimiento, revitalizándose, reorganizándose constantemente, alimentándose de la tradición y la innovación. Debemos 48 Esta es la traducción del documento, incluido en una publicación que hizo la Unesco en inglés en 1996. 298 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia sintonizar con los procesos de hibridación que nos hablan tanto del pasado como del presente, de lo que es mágico y de lo que heredamos de la era industrial. Al pensar en la cultura, debemos considerarla en cada dimensión de la vida de un grupo humano, con sus normas, valores, experiencias y prácticas, y en la forma en que cada grupo organiza su vida en contraste con otros. Si dejamos de lado la teoría existencialista, la identidad se ha considerado una marca indeleble, basada principalmente en el color de la piel, el territorio y el idioma. Lo que ha hecho esta actitud esencialista hacia la identidad es contribuir a la perpetuación de conflictos. Las lenguas, vistas como elementos constitutivos de identidad, han tenido un papel relevante en Colombia. El proyecto educativo propuesto desde el Estado se enfocó en estrategias que permitieran la unificación nacional a través de la lengua. No de las lenguas tradicionales o locales, ni de las formas particulares de apropiación, sino mediante el castellano tal como se hablaba en España. La educación actuaba como discriminador social y cultural contra quienes no dominaban esa lengua, y negaba la presencia visible de las lenguas habladas por los verdaderos nativos de nuestro país. La identidad debe considerarse en relación con otras personas que son como nosotros, pero sobre todo con otras que son diferentes. La identidad es una cuestión de reconocimiento y representación, de relaciones sociales y diferencias. Es un signo cultural, por lo que puede reformarse y construirse. Y es plural, ya que son nuestras identidades sociales y culturales las que indican a qué universos simbólicos pertenecemos. La identidad étnica no es simplemente la síntesis de los factores que nos distinguen de los demás dentro del grupo social. Es, sobre todo, algo que viene de fuera, una relación de confrontación que permite identificarse y afirmarse continuamente. Por lo tanto, la etnicidad no es algo autónomo, sino algo que proviene del Estado y de la sociedad, y la protección de su lengua es clave para la supervivencia de nuestras comunidades indígenas. En muchos de nuestros países, el concepto de desarrollo se considera desde el punto de vista económico, en términos de objetivos y resultados cuantitativos. Visto desde esta perspectiva, el modelo de desarrollo se basa en un acceso más fácil a los recursos y las tecnologías. Frente a este modelo funcionalista, proponemos un concepto de desarrollo como proceso que identifica y resuelve conflictos, que involucra directamente a las personas en la mejora de su calidad de vida, en un contexto de justicia social. Esta noción cualitativa del desarrollo combina consideraciones económicas, culturales, sociales y políticas para forjar sistemas de participación democrática 299 En cuanto a la comunicación y los medios de comunicación, existen dos modelos: uno ve la comunicación desde el punto de vista del emisor del mensaje, se concentra en su efecto y considera los medios como un instrumento para generar un impacto positivo o negativo en las personas. Lo más importante en este enfoque es producir mensajes de verdad que contengan todo lo que uno cree que el receptor del mensaje debería saber. Este es un enfoque que subestima la inteligencia de la audiencia y de las comunidades. El otro modelo ve la comunicación como un proceso y una relación. Asume que la audiencia no es un receptor pasivo, sino un participante activo en la relación, con su carácter personal y social, incluidos sus conflictos y contradicciones, sus avances y retrocesos. Esta perspectiva hace que los medios de comunicación formen parte de la vida de las personas, sin exagerar ni caricaturizar las situaciones; los hace parte de esta rica y compleja red llena de desafíos y satisfacciones, encuentros y separaciones, frustraciones, esperanzas y sueños que es la vida. Una comunicación que reconozca las diferencias y las ideas en conflicto es una necesidad fundamental para que haya un diálogo constructivo entre diferentes individuos, grupos sociales y culturas. Parece prudente, por lo tanto, redefinir nuestra idea y modelo de comunicación, aumentando el número de participantes involucrados. La libertad de expresión es un derecho inalienable. La democratización de la sociedad no puede lograrse sin democratizar la comunicación y el pluralismo en los medios. La libertad de expresión también incluye el derecho de los diferentes grupos humanos a controlar la imagen que los medios de comunicación construyen sobre ellos y a experimentar ellos mismos la comunicación y la creación activas, de modo que las poblaciones indígenas, las comunidades negras y los jóvenes sean cada vez más visibles en términos de sus sensibilidades, sus intereses y sus relaciones con los demás, y sean los protagonistas de sus propios procesos de comunicación y desarrollo. En muchos de nuestros países tenemos grandes medios de comunicación masiva, tenemos muchas tecnologías avanzadas, pero al mismo tiempo son países en los que aumenta la intolerancia, la pobreza y la violencia(1994, p. 117). Estas ideas, claramente en sintonía con preocupaciones de distintos organismos internacionales, encontraban respaldo. El argumento de fondo, sobre la necesidad de democratizar la comunicación, respetar las diferencias, repensar las nociones de desarrollo, poner en crisis las estructuras patriarcales y los estereotipos frente a las mujeres, constituía un amplio abanico de temas sobre los que era urgente trabajar. Quizá por la comprensión del potencial de la comunicación, y en especial del rol que podrían jugar las radios comunitarias en esos distintos temas y escenarios, la Asamblea de AMARC no dudó en elegirla presidenta en esta séptima Conferencia Mundial que 300 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia se realizaba en Milán(en este cargo estaría hasta la siguiente Conferencia en Nepal). Su responsabilidad ya no sería en la vicepresidencia de la mujer; ahora tendría que liderar la organización a nivel mundial. En la Asamblea de Milán con integrantes del Consejo Internacional de AMARC, 1998. Imagen: MVP. Desde la presidencia tuvo una activa participación en distintos eventos internacionales como el Women Watch: Global Information through Computer Networking Technology, un taller de expertas organizado por UN, UNIFEM e INSTRAW, con el objetivo de dar seguimiento a la implementación del Plan de Acción de la Cumbre Mundial de la Mujer. A inicios del 2001 presidió la Conferencia Africana de Radios Comunitarias, en Senegal, donde seis años antes se había celebrado la sexta Asamblea Mundial de la Asociación. El retorno a Dakar era un buen signo, pues indicaba claramente que las semillas esparcidas antes empezaban a germinar. La radio comunitaria se fortalecía en el continente. 49 Ese mismo año, en agosto y septiembre, se realizó en Durban, Sudáfrica la Conferencia mundial contra la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Este evento había sido programado por la Asamblea General de Naciones Unidas desde 1997, impulsado por la urgencia de materializar condiciones de reconstrucción social especialmente en Sudáfrica en donde recientemente se había puesto fin al apartheid. Esta Conferencia, la tercera que se realizaba desde 1978, pretendía que se adoptaran medidas para combatir todas las formas de racismo, impulsar legislaciones estrictas contra la discriminación, propiciar acceso a educación de calidad, a los servicios de salud y de justicia, materializar esfuerzos para combatir la pobreza y asegurar el desarrollo, respeto al multiculturalismo, al estado de derecho y a los derechos humanos(UN, 2021). Allí María Victoria, en calidad de presidenta de AMARC, tuvo la oportunidad de intervenir como ponente en el panel Medios contra el racismo, junto al Reverendo Jesse Jackson y la Alta Comisionada para los derechos humanos de las Naciones Unidas Mary Robinson. Esta era una actividad paralela en la que expertos de todo el mundo abrieron un debate sobre lo que deberían hacer los medios de comunicación para contribuir en la lucha contra la discriminación, contra la proliferación de estereotipos y prejuicios, en la promoción de igualdad e inclusión, y en la representación justa de los distintos grupos sociales. 50 49 Así lo registró el portal venezolano Analítica: https://www.analitica.com/opinion/ opinion-internacional/mujeres-de-africa-en-su-lucha-contra-el-racismo-y-el-sexismo 50 La Declaración y Programa de Acción incorpora un capítulo sobre “Información, comunicaciones y medios de difusión, incluidas las nuevas tecnologías”(102) en el que se recogen los aportes de los panelistas. Lo puede consultar en: https:// www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/DurbanDecProgAction_ sp.pdf 301 2002 y 2003 Febrero de 2003 le planteó a María Victoria un desafío que la obligaba a pensar muy bien. Se celebraba la octava Asamblea General de AMARC en Katmandú, Nepal, con el lema“Voces para un mundo mejor: los medios comunitarios y la justicia social”. Habían llegado delegados de cerca de sesenta países para tomarle el pulso a los avances de la situación de las radios comunitarias y las temáticas correlacionadas, luego de todo el despliegue de actividades interinstitucionales adelantadas en los últimos años en distintas regiones del mundo. La legislación seguía siendo una preocupación central, pues era un obstáculo casi insalvable en muchos países, razón por la cual esta vez la Asamblea enfatizó en la exigencia de que el espectro radioeléctrico fuera reconocido como bien público. Se urgía a los gobiernos a implementar aperturas y dar prioridad al otorgamiento de emisoras comunitarias. Modificar las legislaciones, actualizarlas y presionar para ponerlas a tono con las expectativas de atender necesidades de comunicación de las poblaciones era una prioridad. Así se incorporaron estos llamados en la Declaración de Katmandú(AMARC-ALC, 2004): “Durante la Asamblea General AMARC 8, los delegados redactaron y adoptaron la Carta Internacional de los Medios Comunitarios y la Declaración de Katmandú, que culminan las discusiones y debates iniciados en 1998 durante AMARC 7, colocando los derechos humanos y la justicia social en el centro de la agenda global sobre políticas de comunicación. La Declaración de Katmandú adhiere a la Carta Africana de Radiodifusión que define la radio comunitaria como“aquella cuya propiedad y administración emanan de la comunidad, persigue objetivos de desarrollo social y no tiene fines de lucro”. De acuerdo a la Declaración, el espectro radiofónico“es un bien común” que no debe ser privatizado y al cual las radios comunitarias deben tener acceso privilegiado. Por eso, este documento es también un llamado a“todas las naciones y los gobiernos, en particular los de Asia y de América Latina y el Caribe, a adoptar y a aplicar una legislación que facilite el acceso a los medios electrónicos, especialmente a la radio comunitaria, con el fin de favorecer los derechos de las mujeres, los niños, los minusválidos y otros grupos discriminados, dando el apoyo financiero y el entrenamiento para asegurar el carácter sustentable de esos derechos””(31). Pocos meses antes de la octava Asamblea de AMARC, María Victoria había recibido una llamada de la ministra de comunicaciones de Colombia, Martha Elena Pinto. Su 302 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia hoja de vida había sido estudiada, y la ministra quería que ella hiciera parte de su equipo de trabajo al frente de la Dirección General de Acceso y Desarrollo Social, una dependencia de reciente creación. La decisión que debía tomar no era sencilla. En AMARC contaba con el respaldo y el empuje de un equipo que la acompañaba en la dirección, más el dinamismo que siempre había visto en las redes regionales, lo que había sido clave para que la Asociación ganara capacidad de incidencia en muchos países. Con su gestión se habían estrechado vínculos con muchos organismos internacionales, lo que resultaba clave en el propósito de que las temáticas abordadas no fueran consignas marginales. De hecho, gracias a esa articulación, los planteamientos de AMARC habían tenido espacio en las recientes Conferencias regionales en África, Asia y América Latina. Y al mismo tiempo veía cómo la producción y circulación de materiales desde las redes regionales tenían amplio impacto, así como las actividades de capacitación en comunicación con grupos diversos. Todos estos antecedentes, así como la prospectiva de la Asociación, se mezclaban en la cabeza de María Victoria, mientras avanzaba la octava Asamblea en Katmandú. Una balanza: en un lado estaban los contenidos de las múltiples Declaraciones, resultantes de los eventos internacionales en los que se reforzaban reiteradamente planteamientos como la necesidad de modernizar las legislaciones del sector, abrir acceso al espectro radioeléctrico de modo que las radios comunitarias dejaran de ser rotuladas como ilegales con todo lo que esto implica, propiciar la participación de las mujeres en los medios de comunicación, incidir en el respeto a las diferencias y a la deconstrucción de estereotipos, entre otros argumentos relevantes. De otro lado, debía valorar que muy seguramente no se repetiría la oportunidad de que alguien, procedente de una universidad pública, con la sensibilidad frente a todos estos temas, más el conocimiento de la situación de los medios comunitarios y la libertad de expresión en Colombia y en el mundo, pudiera aportar directamente en la construcción de políticas públicas y programas para su propio país. Este argumento pesó. Y pesó mucho más, cuando fue el mismo Jesús Martín-Barbero quien le hizo ver que esa sería una valiosa contribución que desde el Ministerio ella podía hacer al país, precisamente en el momento en que las organizaciones sociales batallaban frente a unas normas recién expedidas, que aparentemente posibilitaban pero a la vez limitaban, fomentaban pero amenazaban. María Victoria asumió esta responsabilidad, en un cargo que resultaba incompatible con su rol en AMARC, sin que eso significara desligarse de los escenarios internacionales en los que se debatían los derechos a la comunicación, los derechos humanos y el acceso a nuevas tecnologías. 303 2005 Uno de los eventos internacionales en los que debió participar en nombre de Colombia fue la primera reunión sobre la libertad de expresión en el ciberespacio, organizada por la Unesco en París, del 2 al 5 de febrero de 2005. Las preocupaciones se sumaban a las que ya estaban sobre la mesa con relación a las legislaciones. Vale recordar que ese momento de inicios de la primera década se caracteriza por la expansión acelerada de las TICs, cuyo impacto transformador en la producción, distribución y acceso a la información demandaba un replanteamiento de los marcos normativos y de gobernanza. Participar en este espacio era relevante, pues incorporaba los argumentos del país en lo que se perfilaba como las bases para posteriores iniciativas internacionales, tales como la Convención sobre la Diversidad de las Expresiones Culturales adoptada ese mismo año, y en debates que cobrarían protagonismo en las Cumbres Mundiales sobre la Sociedad de la Información, en las que la gobernanza de Internet y la libertad de expresión empezaron a aparecer como temas recurrentes. Ese mismo año participó en un panel, en el marco del Foro de Derechos humanos y lucha contra la discriminación, en Portugal. Allí se buscaba diseñar respuestas coordinadas ante las preocupantes manifestaciones y prácticas discriminatorias, e impulsar la elaboración de programas y proyectos transnacionales que abordaran el racismo, la xenofobia, la discriminación por género, orientación sexual, discapacidad, origen étnico, entre otras causas. 2006 En marzo de este año, y también en representación de Colombia, asistió a la cuarta Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones, en Qatar 51 . De acuerdo con los registros, a esta reunión de alto nivel asistieron 820 delegados gubernamentales de 132 países. Las preocupaciones, igual que en otras reuniones internacionales, seguían siendo la reglamentación, las brechas digitales con relación a los países en desarrollo, la necesidad de propiciar sinergias entre sector público y privado, y garantizar la accesibilidad sostenible para las poblaciones rurales. 51 Puede ampliar información sobre la Cuarta Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones, en: https://www.itu.int/dms_pub/itu-d/opb/tdc/D-TDCWTDC-2006-PDF-S.pdf 304 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Es oportuno recordar que en concordancia con estos propósitos, en Colombia se desarrollaron proyectos que pretendían ampliar el acceso a tecnologías de información y comunicación, y resolver las evidentes disparidades que presentaba el país en términos de conectividad. El documento Conpes 3072 52 (febrero de 2000), denominado precisamente Agenda de conectividad, el salto a internet consigna como un deber del país“aprovechar la oportunidad única que ofrecen las Tecnologías de la Información para acelerar su desarrollo. Teniendo en cuenta que hasta el momento muy pocas naciones han adelantado iniciativas en este sentido, los esfuerzos que Colombia efectúe en esta dirección marcarán una notable diferencia frente a los demás países”(Conpes, 2000, p. 4). Por tanto, ese fue uno de los ejes de desarrollo, propuesto como factor clave para el logro de la equidad y el desarrollo social. Adicionalmente y para avanzar en estos objetivos, se trazó la misión de articular los programas de telecomunicaciones sociales que se gerenciaban desde el Ministerio, entre ellos Compartel 53 , Computadores para educar y los proyectos de telefonía para personas sordas. Es evidente que para ese momento el desarrollo acelerado en el campo de las telecomunicaciones era una prioridad en tanto podía configurarse como otro agente de desigualdad, especialmente en nuestra región golpeada por altos índices de pobreza e inequidad en muchos otros factores. En septiembre de ese año, María Victoria asistió como representante de Colombia a la Conferencia Iberoamericana El papel de las Tic’s en los objetivos del Milenio, en Punta del Este, Uruguay, en donde lideró el grupo de discusión sobre brecha económica. Las expectativas estaban puestas en la elaboración de indicadores que permitieran identificar los aportes de las tecnologías de información y comunicación en los planes establecidos para el cumplimiento de los objetivos del milenio, diseñar lineamientos de políticas y proponer programas que pudieran implementarse en alianzas de sector público y privado. Es a partir de esta reunión iberoamericana que se tomaron como indicadores la cantidad de abonados, la posesión de computadores personales y la cifra de usuarios de internet por cada cien habitantes. ¿Y LAS RADIOS COMUNITARIAS? La participación de María Victoria en la dirección general de Acceso y Desarrollo Social del Ministerio de Comunicaciones era la oportunidad de ayudar a consolidar 52 Puede ampliar la información aquí: https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/ Conpes/Econ%C3%B3micos/3072.pdf 53 Este informe registra el panorama de conectividad en el país y las proyecciones que estableció el programa Compartel en el periodo en el que María Victoria estaba vinculada al Ministerio de Comunicaciones: https://www.itu.int/ITU-D/ict/ mexico04/doc/doc/64_compartel_s.pdf 305 el movimiento de radios comunitarias que, igual a lo que su paso por AMARC le había permitido observar en otros contextos, era un campo con mucho trabajo pendiente. No era una tarea sencilla y ella lo sabía, pues de por medio estaba todo el andamiaje burocrático, los cercos legales, la tramitología, los intereses gremiales y los cálculos políticos. Es cierto que había antecedentes muy positivos. De hecho, a Colombia se le reconoce la apertura temprana de condiciones para la creación de las radios comunitarias. Los decretos 1445, 1446 y 1447 de 1995 fueron instrumentos para las primeras licencias, adjudicadas entre 1996 y 1997. Estos decretos daban prioridad a los municipios ubicados en zonas apartadas en donde se carecía de servicio de radiodifusión. Las ciudades capitales quedaban excluidas, aunque se esbozaba la prospectiva de abrir convocatorias luego de que se adelantaran los estudios técnicos. Un año después de su llegada al Ministerio, se expidió el Decreto 1981 de 2003 54 . En él, se incorporaban nuevos criterios y se definían las condiciones para la prestación de este servicio público de telecomunicaciones, con lo que se establecían los parámetros para la concesión, operación y control de las emisoras comunitarias. El decreto fue un avance significativo en tanto proporcionó un marco jurídico específico para las radios comunitarias, pues las diferenciaba de los servicios comerciales y orientaba su función hacia el bienestar social y la democracia participativa, aspectos que, como se recordará, también estaban contenidos en las declaraciones suscritas en innumerables encuentros internacionales, incluidas las asambleas de AMARC. Quizá el principal mérito de este decreto es que fue un primer gran paso en la formalización del servicio comunitario de radiodifusión sonora en Colombia, y sentó las bases para la gestión, operación y participación de las comunidades en este medio. Pese a estos avances, a las organizaciones de comunicación les tallaba que persistiera la exclusión de las ciudades capitales 55 , así como la percepción de discrecionalidad 54 Consulte el Decreto 1981 de 2003 aquí: https://www.funcionpublica.gov.co/ eva/gestornormativo/norma.php?i=8814 Este Decreto fue derogado por el art. 96, Decreto Nacional 2805 de 2008: https://www.funcionpublica.gov.co/eva/ gestornormativo/norma.php?i=31747#96 55 El Artículo 20 de este Decreto señala:“ Proceso de selección. El Ministerio de Comunicaciones realizará una convocatoria pública como procedimiento objetivo de adjudicación de las concesiones para la prestación del Servicio Comunitario de Radiodifusión Sonora en los diferentes municipios del país, en atención al interés público, a las necesidades nacionales y comunitarias, a la disponibilidad del espectro radioeléctrico y a lo previsto en el Plan Técnico Nacional de Radiodifusión Sonora. En este sentido, el Ministerio de Comunicaciones propenderá porque los municipios carentes del servicio, las comunidades residentes en áreas urbanas y rurales marginales o de frontera, las etnias culturales y en general los sectores más débiles o minoritarios de la sociedad accedan al Servicio Comunitario de Radiodifusión Sonora, a fin de propiciar su desarrollo, la expresión de su cultura y su integración a la vida nacional, de conformidad con el artículo 6° del Decreto 1900 de 1990”. 306 MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia y falta de transparencia, limitaciones técnicas y administrativas. Estos argumentos sirvieron de combustible para que en el 2006, mediante acción legal, se aplicaran modificaciones y se abriera convocatoria 56 para la adjudicación de emisoras comunitarias en Bogotá 57 . La sentencia T-460/06 es la manifestación de la crisis generada por las limitaciones que imponían los decretos previos y las expectativas de las organizaciones comunitarias de comunicación. Ese fallo de alta instancia ponía en evidencia las tensiones generadas desde un marco legal que se percibía con múltiples fisuras y obstáculos, y la capacidad institucional. Pero a la vez constituyó un hito relevante para el desarrollo de políticas de comunicación comunitaria. Sí, fue una crisis, pero también fue una oportunidad para trabajar junto con las organizaciones vinculadas a las redes regionales y nacionales, con quienes se sentaron las bases para avanzar ya no hacia un decreto, como se tenía hasta ahora, sino una ley que diera mayores garantías jurídicas para las radios comunitarias. La participación de María Victoria fue clave en el direccionamiento de estos avances normativos. Ella conocía de primera mano las necesidades del sector y, desde ese conocimiento y con las conexiones que logró desde su gestión en AMARC, pudo contribuir a que el panorama de las radios comunitarias, las radios étnicas y la radio pública en el país actualmente sea muy distinto en comparación con lo que era antes. Pocos saben que su intervención fue determinante para que en el proyecto de cierre del Instituto Nacional de Radio y Televisión(Inravisión) no desapareciera la radio nacional. Como se recordará, en el 2004 el gobierno propuso liquidar la entidad dada la crisis financiera. Los Decretos 3525 y 3550 de 2004 ordenaban la disolución y liquidación total de la entidad. Desde el alcance que podía tener, ella llamó la atención sobre el daño histórico que se le haría al país de cerrar la radio nacional. Encontró eco en la ministra, y se emprendieron gestiones para que en la reorganización institucional, la radio nacional se fortaleciera. El Conpes 3314 58 (“Lineamientos de política y plan de acción para la reestructuración del sector de radio y televisión pública nacional en Colombia”) da cuenta de la reconfiguración del sector público de comunicaciones, mediante la que se liquida Inravisión, pero se crea la empresa Radio Televisión Nacional de Colombia(RTVC), a la que se le asignaron las funciones de producción y operación del servicio público de radiodifusión nacional con un enfoque modernizado y bajo un esquema diferente. 56 Esta convocatoria fue exaltada por AMARC-AL: https://lists.ou.edu/cgi-bin/ wa?A2=1503&L=OURMEDIA-L&D=0&H=A&S=a&P=772946 57 Puede consultar la sentencia T-460/06: https://www.corteconstitucional.gov.co/ relatoria/2006/t-460-06.htm 58 Puede consultarlo aquí: https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Conpes/ Econ%C3%B3micos/3314.pdf 307 RTVC fue diseñada como una empresa industrial y comercial del Estado, con un modelo organizacional más ágil y moderno, orientado a la producción, realización y transmisión de contenidos culturales, educativos y de interés público, con un esquema de operación diferente al de la burocrática estructura de Inravisión. Esto incluyó la administración de medios públicos audiovisuales en diversas plataformas, la gestión del espectro asignado a los medios estatales y un enfoque renovado en la concepción de diversidad y pluralidad mediática. Así como lo ilustra este caso, hay gestiones que no se perciben, y que no tienen por qué ser públicas necesariamente cuando se ejercen estos cargos administrativos. Regularmente lo que quedan son documentos fríos, decretos, leyes, actas, informes, etc., muchos de ellos anónimos o suscritos únicamente por jefes de las dependencias correspondientes. Los aportes que hubo detrás de todos esos documentos son invisibles. A María Victoria el paso por la Dirección de Acceso y Desarrollo Social en el Ministerio de Comunicaciones le permitió participar en el diseño y puesta en marcha de programas de comunicación de alto impacto y de gran envergadura en un momento clave para el país, precisamente cuando se tomaban decisiones a nivel global en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, eventos en los que intervino como delegada nacional entre el 2003 y 2006 en el proceso que se inició en Ginebra y concluyó en Túnez. También contribuyó en la construcción de políticas públicas que permitieron reorientar el sentido y las condiciones de las radios comunitarias en el país, propiciar la participación ciudadana mediante el acceso a medios de comunicación. Y para ella tiene un valor especial haber podido contribuir desde el Ministerio en los proyectos que tenían como finalidad llegar con programas de comunicación a las poblaciones más vulnerables. En esta perspectiva de comunicación y educación también hizo aportes valiosos en una etapa posterior a su gestión en el Ministerio. 2013-2016 En el 2013 María Victoria estaba nuevamente en Cali. Esta es su ciudad. Aquí están las razones profundas que la mueven con un ritmo especial: ese verde intenso, florido y candente tan típico, que no puedes sacar una vez se instala en tus retinas; la alegría reflejada en los rostros de la gente, mientras caminas contra el viento que llega a las cinco y media de la tarde, momento en que la hostilidad del día le cede el turno al deleite; la certeza de que escucharás la percusión brotando de un lugar cualquiera y una canción en la que Niche te dirá… 308 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia A lo lejos se ve mi pueblo natal no veo la santa hora de estar allá se vienen a mi mente bellos recuerdos infancia alegre que yo nunca olvidaré… 59 Así siente a su Cali querida. Y la otra razón era su retorno a la Universidad del Valle, el nicho que para ella representa un hilo conductor, cómplice y patrocinador de toda su trayectoria: el hogar académico y lleno de amigos que la ayudaron a crecer. Allí donde tuvo la oportunidad de vincular los proyectos que lideraba, con las clases de comunicación para la movilización social, comunicación y educación, ética, metodologías de investigación y producción y análisis de radio. Volvía al espacio en el que tanto disfrutaba motivar a sus estudiantes para experimentar con los sonidos y con la producción radial. Este es su lugar, y sabía que en él hay trabajo por hacer. “En la Escuela de Comunicación Social disfrutábamos de un colegaje maravilloso. No solamente éramos compañeros, sino que todos nos amábamos, nos apoyábamos, era un ambiente de trabajo maravilloso”, dice María Victoria. Cali, 2019. Imagen: MVP. Asume la dirección de un convenio entre la Universidad del Valle y la Secretaría de Educación municipal, para el diseño y la ejecución de los componentes de pedagogía, gestión de cambio y comunicaciones, y evaluación del proyecto Tit@ Educación digital para todos. Es un campo que ella conoce muy bien, pues guarda similitud con iniciativas que se impulsaban desde el Ministerio de Comunicaciones. Se buscaba impactar la calidad educativa incorporando tecnologías digitales en las escuelas públicas de la ciudad. Cada estudiante de los grados de tercero a once contaría con computador, la comunidad académica tendría herramientas de interacción mediante la implementación de una plataforma de gestión educativa que involucraría a estudiantes, profesores y padres; también se optimizaría la infraestructura tecnológica en cada plantel, incluida la conexión a internet. Era un desafío que requeriría una alta inversión y sobre todo un diseño pedagógico acertado de tal forma que el proyecto no se tradujera en un activismo tecnológico sin alcance en los procesos educativos. En este componente, el pedagógico, participaron más de 3.500 profesores. Tit@ Educación Digital para Todos fue una apuesta integral para modernizar la educación pública en Cali impulsando el uso de las tecnologías digitales como 59 Fragmento de la canción”Mi Pueblo Natal” del Grupo Niche(1976) 309 herramienta para mejorar la calidad del aprendizaje y preparar a niños y jóvenes para los retos que imponen los nuevos tiempos. 2.681 profesores y estudiantes de Cali, Yumbo, Dagua, La Cumbre y Dagua fueron certificados por su participación en la capacitación impartida desde el proyecto Tit@, Educación Digital para Todos. Imagen de la“Agencia de Noticias Univalle”. También en este periodo, María Victoria participó en el programa Mi Comunidad es escuela, 60 otro convenio entre la Alcaldía de Cali y la Universidad del Valle, con el objetivo de fortalecer la calidad y pertinencia de los procesos educativos en las instituciones escolares oficiales rurales y urbanas de la ciudad, especialmente de las que estaban ubicadas en los Territorios de Inclusión y Oportunidades(TIO) 61 . Como estrategia, la Universidad del Valle implementó la conformación de semilleros TIC, pensados como laboratorios de formación para potenciar el uso creativo y colaborativo de las tecnologías por parte de estudiantes y profesores, la experimentación con las tecnologías, desarrollo de habilidades para su integración con las actividades educativas, y también como espacios de intercambio, reflexión y asesoramiento para la transformación de las prácticas pedagógicas. Co integrantes del equipo de trabajo Semilleros Tic en el Programa Mi comunidad es escuela. Imagen: Universidad del Valle . Rocío Gómez y Julián González, profesores de la Universidad del Valle, fueron colaboradores en Tit@ Educación digital para todos y Mi comunidad es escuela. A partir del conocimiento directo, comparten así su percepción sobre el liderazgo de María Victoria en estas iniciativas que incidieron en la transformación educativa en Cali: “María Victoria Polanco se distingue por su capacidad para convertir visiones ambiciosas en realidades tangibles, un talento que quedó demostrado de manera excepcional cuando asumió la coordinación y dirección, en la Universidad del Valle, de dos de los proyectos educativos más significativos en la historia reciente de Cali: Tit@, educación digital para todos y Mi comunidad es escuela. En ambos, su liderazgo fue fundamental para articular los esfuerzos de la academia con las políticas públicas del municipio y las particularidades de las instituciones educativas oficiales implicadas. 60 Puede consultar la estrategia de semilleros TIC del proyecto Mi comunidad es escuela aquí: http://ciersur.univalle.edu.co/formacion/proyectos-formacion/ semilleros-mi-comunidad-es-escuela 61 TIO es una estrategia de la Alcaldía de Cali para brindar atención prioritaria a sectores vulnerables. Puede ampliar la información aquí: https://www.cali.gov.co/ participacion/publicaciones/131337/territorios-de-inclusion-y-oportunidades/ 310 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Tit@: Cerrar la brecha digital “Como coordinadora del componente de la Universidad del Valle en Tit@, educación digital para todos, María Victoria Polanco jugó un papel crucial en una de las iniciativas de tecnología educativa más relevantes de la región. El proyecto, liderado por la Secretaría de Educación de Cali, buscaba fortalecer las competencias del siglo XXI en la comunidad educativa a través de la integración de las TIC. “Bajo su coordinación, la universidad y la alcaldía de Cali contribuyeron a alcanzar metas impresionantes: se dotaron 1.215 aulas digitales en 89 instituciones educativas, se entregaron más de 54.000 equipos entre computadores y tabletas, y, lo más importante, se formaron 3.168 docentes en pedagogías mediadas por la tecnología. La gestión de Polanco fue clave para asegurar que la implementación del proyecto no fuera meramente instrumental, sino que promoviera formas diversas y genuinas de apropiación pedagógica de las herramientas digitales en el aula. Mi comunidad es escuela: un modelo para el país “Posteriormente, María Victoria Polanco asumió un reto aún mayor como directora de la alianza de la Universidad del Valle y la Alcaldía de Cali para el programa Mi comunidad es escuela(MCEE), ejecutado entre 2016 y 2019. Este programa es considerado un hito, calificado como“el más ambicioso programa de cualificación educativa realizado por el municipio de Cali en décadas” y un“nuevo modelo de educación para el país”. Con una inversión histórica superior a los 140 millones de dólares, MCEE se propuso transformar integralmente la educación pública de la ciudad. “El alcance del programa fue monumental, benefició a 91 instituciones educativas, 162.000 estudiantes y 4.700 docentes. Como líder del componente de la Universidad del Valle, Polanco estuvo al frente de un equipo de más de 400 profesionales que implementaron proyectos clave en áreas como la formación docente, el fortalecimiento de competencias a través del arte y la cultura, y la creación de Semilleros TIC. Su papel fue descrito como el de una articuladora excepcional, capaz de navegar la complejidad burocrática y mantener una“visión global de los proyectos, manteniendo al mismo tiempo el foco en los detalles”. “Varios testimonios resaltan su“serenidad a toda prueba en medio del temporal” y su habilidad para tomar decisiones difíciles con firmeza y conciliación. Su liderazgo no solo garantizó la ejecución exitosa de los componentes académicos, sino que también aportó a los impresionantes 311 resultados del programa. La capacidad de María Victoria para conectar la estrategia con la ejecución en el terreno, al conocer a los rectores y docentes por su nombre, fue la manifestación de lo que sus colegas denominan una profunda“sabiduría de la experiencia”. “En ambos proyectos, María Victoria Polanco demostró ser una gestora y estratega excepcional, cuya labor ha sido decisiva para mejorar la calidad y la equidad de la educación en Cali, con lo que consolidó un legado de innovación y compromiso social. “Su voz calma los incendios. Su voz dulce y firme ofrece certezas y seguridades. En donde otros gritaríamos desesperados, nos rendiríamos desorientados o vacilaríamos temblorosos, María Victoria habla con franqueza, firmeza y sin prisa. En su voz se expresan tres condiciones que la caracterizan: la visión estratégica de quien gerencia de manera sensata y sensible, el respeto por las ideas, conceptos y convicciones, y la sutileza táctica de quien sabe capotear con las dimensiones artesanas del trabajo en comunidades””. Todas estas son experiencias novedosas, con claras articulaciones conceptuales y prácticas entre comunicación y educación. En ellas no se repiten recetas. Ella lo tiene muy claro, pues los contextos culturales en cada localidad son particulares. Lo común es la disposición a aprender desde el hacer colectivo, con estrategias según las que cada participante tiene mucho por aportar. Esto significa que los fundamentos, incluso algunos que sirvieron de base para reconceptualizar la comunicación popular, siguen presentes: la comunicación no se reduce al ejercicio instrumental de utilizar medios para el desarrollo. Su participación determinante en el litoral Pacífico con la Red, en PROANDES, en la radio indígena 62 de la comunidad misak, y en muchos otros procesos lo había demostrado. Lo que allí se gestó fueron procesos dialógicos incluso diferentes entre una localidad y otras, pero siempre basados en el respeto de las prácticas culturales y las características organizativas de sus respectivos pobladores. Si lo desea, hoy María Victoria puede mirar tranquilamente hacia atrás. Allá va a encontrar las huellas que ha ido dejando, los múltiples aprendizajes que apropió en su interacción con culturas y entornos diferentes, la satisfacción de haber aportado en iniciativas para mejorar las condiciones de comunicación, especialmente de poblaciones marginadas; haber contribuido en la cualificación de la educación mediante la incorporación acertada de tecnologías de información y comunicación. 62 Puede conocer este proyecto en https://youtube/ y1b2u8OeFGM?si=XFdR2EgLZ1ngTVHg 312 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Y otro aspecto característico, muy suyo, es el que describe una de sus colaboradoras más cercanas:“María Victoria no es una jefa, es una maestra que te enseña a volar con tus propias alas”. Son huellas que quedan del andar entre los hitos de su línea de tiempo. Estas,(las líneas de tiempo, siempre son elaboradas a partir de momentos escogidos desde la subjetividad, en los que pareciera que no hay continuidad. Siempre veremos vacíos entre los puntos, como si fueran elipsis. Claro, es una simplificación gráfica. En esta línea de tiempo el trasfondo de continuidad es la convicción de que la comunicación es fundamentalmente el fortalecimiento del tejido social que respeta la pluralidad de pensamientos y de voces. Se necesita democratizar la comunicación, para democratizar la sociedad. Es una consigna que no caduca… “Somos una conciencia en América. Porque solo nuestra sangre es leal a su memoria. Ni se falsifica ni se arredra ante quienes nos denigran o, simplemente, nos niegan. Esos que no se saben indios, o que no desean saberse indios. Esos que no se saben negros, o que no desean saberse negros. Los que viven traicionando su mestizo, al mulato que llevan—negreros de sí mismos— proscrito en las entrañas, envilecido por dentro” (Artel, 1979, p. 64). Referencias Alcaldía de Santiago de Cali.(2018). Territorios de inclusión y oportunidades. https://www.cali. gov.co/participacion/publicaciones/131337/territorios-de-inclusion-y-oportunidades/ AMARC-ALC.(2004). Declaración de Katmandú. En Cara y Señal, 1, 31. https://ia803102. us.archive.org/25/items/caraysenalamarcalc/Cara%20y%20Se%C3%B1al%2001-AMARC-ALC. pdf Arriola, T.(1997). Enredadas: red de mujeres de AMARC. Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación,(57), 78–82. CIESPAL. Artel, J.(1979). Antología poética. Ecos Ediciones. Bonfil Batalla, G.(1987). México profundo: una civilización negada. SEP/CIESAS. 313 Booth, J. A.,& Walker, T. W.(1993). Understanding Central America: Global forces, rebellion, and change(2.ª ed.). Westview Press. Chasqui.(1996). Declaración de los Radioapasionados y Televisionarios. Chasqui, 53, 6–7. Chomsky, N.(1985). Turning the tide: U.S. intervention in Central America and the struggle for peace. South End Press. Cortés, E. H.(2013). Voces indígenas al aire: Radios comunitarias y ciudadanías emergentes. CIESAS. Del Val, J.(1993). Comunicación indígena en México: perspectivas y desafíos. Instituto Nacional Indigenista. Departamento de Comunicaciones.(2004). Programa Compartel de Telecomunicaciones Sociales[Informe]. Ministerio de Comunicaciones. https://www.itu.int/ITU-D/ict/mexico04/ doc/doc/64_compartel_s.pdf Departamento Nacional de Planeación.(2000, 9 de febrero). Documento CONPES 3072: Agenda de conectividad[Política de Estado]. https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Conpes/ Econ%C3%B3micos/3072.pdf Departamento Nacional de Planeación.(2004, 25 de octubre). Documento CONPES 3314: Lineamientos de política y plan de acción para la reestructuración del sector de radio y televisión pública nacional en Colombia[Documento de política pública]. https://colaboracion.dnp.gov. co/CDT/Conpes/Econ%C3%B3micos/3314.pdf Departamento Nacional de Planeación.(2004). Documento CONPES 3314: Lineamientos de política y plan de acción para la reestructuración del sector de radio y televisión pública nacional en Colombia. https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Conpes/Econ%C3%B3micos/3314.pdf Gómez García, L.(2003). Radios indígenas: La apropiación comunitaria de los medios en México. Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación,(82), 40–46. Gómez, G.(2006, 3 de noviembre). Colombia: Ministerio de Comunicaciones habilitará radios comunitarias en 24 ciudades capitales[Mensaje en lista de correo OURMEDIA-L]. https://lists. ou.edu/cgi-bin/wa?A2=1503&L=OURMEDIA-L&D=0&H=A&S=a&P=772946 International Telecommunication Union(UIT).(2006). Final Report of the World Telecommunication Development Conference(WTDC-06, Doha)[Informe]. https://www.itu.int/ en/ITU-D/Conferences/WTDC/Documents/D-TDC-WTDC-06-PDF-E.pdf Jelin, E.(2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI Editores. Kinzer, S.(1991). Blood of brothers: Life and war in Nicaragua. Harvard University Press. Mateus, J. C.(Ed.).(2020). Radios comunitarias e indígenas en América Latina: Prácticas, políticas y resistencias. CLACSO. Medina, M.(1984). Centroamérica: guerras y solidaridad. Centro de Estudios de América Latina (CEAL). Montgomery, T. S.(1995). Revolution in El Salvador: From civil strife to civil peace(2nd ed.). Westview Press. Naciones Unidas.(2001, 31 de agosto-7 de septiembre). Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia[Informe y documentos de la conferencia]. https://www.un.org/en/conferences/racism/durban2001 Nos-Aldás, E.,& Farné, A.(2020). Comunicación transgresora de cambio social: Epistemologías performativas y eficacia cultural. Convergencia, 27. https://www.researchgate.net/ publication/338026523_Comunicacion_transgresora_de_cambio_social_epistemologias_ performativas_y_eficacia_cultural Pécaut, D.(2001). Orden y violencia: evolución sociopolítica de Colombia entre 1930 y 2000. Editorial Norma. 314 MARÍA VICTORIA POLANCO:“DEMOCRATIZAR LA COMUNICACIÓN, PARA DEMOCRATIZAR LA SOCIEDAD” MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Peruzzo, C. M. K.(1996). Comunicación popular y alternativa en América Latina. CIESPAL. Polanco, M. V.(1996). Cultura, identidad y comunicación(pp. 117–119). En Media and democracy in Latin America and the Caribbean. UNESCO. Radio Huayacocotla – La Voz de los Campesinos.(s. f.). Documentos institucionales. Recuperado de https://radiohuaya.iberopuebla.mx Restrepo, E.(2011). El Pacífico: región de fronteras. Anuario FUCLA, 3, 237–250. https://revistas. uniclaretiana.edu.co/index.php/Anuario/article/view/652 Revista Alternativa.(1974–1980). Fondo hemerográfico. Universidad Nacional de Colombia. Rostros y Rastros.(1999). Radio Guambía, voces que llegan de la montaña[Video]. YouTube. https://youtu.be/y1b2u8OeFGM UNESCO/ UN.(1995). Women and the Media: Access to Expression and Decision-Making [Informe]. https://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/beijingat10/J.%20Women%20 and%20the%20media.pdf UNESCO.(2003). Legislación sobre comparativo de legislaciones de trece images/0013/001309/130970s.pdf radiodifusión sonora comunitaria: Estudio países. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ Universidad del Valle – CIER-Sur.(2014). Mi comunidad es escuela[Proyecto]. Recuperado de http://ciersur.univalle.edu.co/formacion/proyectos-formacion/semilleros-mi-comunidad-esescuela Zuluaga, F.(1994). Conformación de las sociedades negras del Pacífico. En Historia del Gran Cauca(fascículo 13). Separata del Diario Occidente. Cali, Colombia. Sobre el autor: Giezzi Lasso Agredo Profesor titular Universidad del Cauca, Popayán, Colombia. Comunicador social. Doctor en Antropología. Integrante del Grupo de Investigación y Estudios en Comunicación. gilasso@gmail.com Asumí con alegría la redacción de este relato porque es un deber nuestro con las nuevas generaciones. Los“renacientes”, como bellamente se les llama en nuestro Pacífico, deben saber que ya había caminos trazados cuando ellos empezaron a respirar; que ellos no están llegando al génesis; que hay un mundo real, no virtual, urgiendo transformaciones. Y estos fragmentos pueden ser parte de un ejercicio de sistematización con el que, de paso, rindamos homenaje a tantas personas que han asumido el reto de hacer comunicación con sus comunidades, como un deber ético. Son un reconocimiento a María Victoria, porque sé que estos procesos han sido su vida. 315 Por Tatiana Duplat Ayala LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR 1. CON ELLAS Y A TRAVÉS DE ELLAS Soy una profesional de escuchar. Después de tres décadas puedo decirlo sin temor a equivocarme. Llegué a la comunicación desde la historia, siguiendo los rastros y los silencios de quienes no habían sido nombrados. Desde entonces, he buscado que la palabra sirva para entender, para recordar, para alumbrar, para tejer lazos y para remendar aquellos que el conflicto armado ha roto en esta maltrecha Colombia. Esta es la narración de una trayectoria marcada por la comunicación, la memoria y la búsqueda de la paz. Más que un relato autobiográfico, es un reconocimiento a las mujeres—las visibles y las invisibles— que han hecho de la palabra un acto de transformación social. En estos años he tenido el privilegio de escuchar y entrelazar mi voz con la de radialistas, líderes sociales, víctimas del conflicto armado, periodistas independientes, realizadoras audiovisuales y funcionarias comprometidas. Con ella, y a través de ellas aprendí que comunicar no es solo narrar hechos o transmitir mensajes: es construir sentidos comunes, abrir espacios de dignidad y sembrar país. Entre todas esas voces, la de Jeanine El’Gazi tuvo una resonancia particular. Buena parte de lo que he hecho en mi vida profesional, y mucho de lo que soy como persona, tiene que ver con la fortuna de haberme cruzado en su camino. Su manera de mirar el mundo y su apuesta decidida por la comunicación como ejercicio democrático y escenario de ciudadanía hizo que muchos—hombres y mujeres— encontráramos un camino y una poderosa razón para recorrerlo. Este relato también es para ella. 2. ENCENDER LA CONCIENCIA Comencé a estudiar Historia en la Universidad Javeriana, a principios de los años noventa, sin saber exactamente qué buscaba; pronto entendí que no me interesaban los grandes hechos ni los héroes de bronce. Me atraían los relatos que no aparecían 316 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia en los libros: los de las mujeres, los campesinos, los pueblos arrasados, las voces acalladas. Descubrí que la historia podía ser un modo de interrogar el presente, una manera de dar sentido a lo que nos dolía y una vía para imaginar un país distinto, mejor. Lo que me interesaba era la posibilidad de vincular el pasado con las preguntas del ahora. Ese descubrimiento fue decisivo. En la carrera aprendí que toda narración es una elección política y expresa una manera de ejercer el poder de la palabra: lo que se dice, lo que se omite, desde dónde se habla y para quién se habla. Esa conciencia me llevó, casi sin darme cuenta, a interesarme por el lenguaje, la pedagogía y, especialmente, por la comunicación. ¿Para qué la historia?, me preguntaba, si no es para cambiar el presente. La necesidad de conectar el saber con el público—con lo público— me alejó del archivo y de la universidad, nichos naturales de los historiadores. Desde el principio, me empeñé en buscar otras fuentes, otros lenguajes, otros formatos y otras formas de incidir. Fue entonces cuando conocí a la antropóloga Jeanine El’Gazi. Ella, además de abrirme la puerta al mundo de la radio, me mostró una manera distinta de habitar la profesión y de entender las ciencias sociales. Me enseñó que la comunicación podía ser un espacio político, en el sentido más profundo de la palabra: un lugar para amplificar voces, romper silencios, reconocer la diferencia y construir ciudadanía. Junto a Jeanine aprendí que la radio no era solo un medio técnico, sino un espacio de escucha radical, de creación colectiva y de transformación cultural. Trabajar a su lado fue, desde el inicio, asistir a una escuela ética, estética y política. Ella nos exigía a mí y a mis compañeros rigor, sensibilidad y compromiso. Nos invitaba a pensar la palabra como herramienta de encuentro y a cuidar los procesos tanto como los productos. Con ella entendí que comunicar no es solo contar, sino hacer que otros cuenten; abrir el micrófono y crear las condiciones para que los demás se expresen. 3. SEMBRADORA DE VOCES Jeanine ha sido una maestra sin pretensiones de serlo. Su manera de habitar la comunicación—desde la escucha, el pensamiento crítico y el compromiso ético— marcó a una generación entera que encontró en la comunicación ciudadana y comunitaria un espacio de transformación social. Tuve la fortuna de conocerla a mediados de los noventa en el Instituto Colombiano de Cultura(Colcultura), justo cuando buscaba cómo conectar la historia con la vida, la teoría con los territorios y la palabra con la acción. Jeanine abrió esa posibilidad. No solo me mostró la radio como herramienta de trabajo y escenario de creación sonora, sino también como un espacio vivo para pensar el país con otros y otras, desde otros lugares, en otros tonos. 317 Su liderazgo, al frente de la legendaria Unidad de Radio de Colcultura, fue clave para sembrar semillas de comunicación transformadora en los rincones más apartados del país. Jeanine apostó por una radio gestionada por pequeñas comunidades que creara contenidos de alta factura, que movilizara procesos sociales, que formara ciudadanía, que hiciera posible el diálogo en medio de las diferencias y que fuera sensible a los lenguajes de los territorios y a las experiencias de los distintos grupos de interés. Desde allí tendió puentes con comunicadores emergentes, impulsó metodologías participativas y defendió una ética democrática, tanto en el hacer como en el decir. El contexto político del momento hizo posible esa apuesta. La Constitución política de 1991, al reconocer la libertad de expresión, el derecho a fundar medios de comunicación y la diversidad cultural como principios fundantes de la nación, creó las condiciones para reformular el paisaje mediático. A partir de entonces, la comunicación dejó de ser solo un instrumento de difusión para convertirse en un derecho ciudadano, una herramienta para la participación activa de comunidades históricamente silenciadas. Sobre esa base, el Estado diseñó, a mediados de la década, un marco legal específico para la radio comunitaria. Los decretos 1445, 1446 y 1447 de 1995 definieron el carácter, las condiciones y los objetivos de este tipo de emisoras, siempre sin ánimo de lucro y con fuerte arraigo territorial. Por primera vez se reconocía el valor de una comunicación gestionada desde abajo, capaz de promover identidades locales, fortalecer la democracia y mejorar la calidad de vida en contextos marcados por la desigualdad y el conflicto. Para 1997, más de 560 emisoras comunitarias habían recibido licencia para operar en municipios de todo el país, con lo que se consolidaba un tejido de voces plurales que aún sigue vigente. Ese fue el terreno fértil en el que Jeanine y yo comenzamos a trabajar. Ella, afianzada en la institucionalidad, supo traducir el nuevo mandato constitucional en políticas públicas concretas que fortalecieran las capacidades de las comunidades. Yo, impulsada por el deseo de contar y de escuchar, encontré en ese proceso una escuela de vida. Comprendí que comunicar no era solo transmitir, sino tejer vínculos, construir confianza y abrir espacios para que otros hablaran con su propia voz. Desde entonces, esa ha sido una brújula en mi trabajo. 4. LOS TALLERES SEMILLA Cuando Jeanine fue nombrada jefe de la Unidad de Radio en Colcultura, asumimos como misión acompañar la legalización y multiplicación de las emisoras comunitarias, a lo largo y ancho del país. El proyecto era ambicioso: activar talleres descentralizados para que comunidades rurales definieran sus propios proyectos comunicativos, aprendieran producción radial, buscaran su propia voz y comenzaran a dialogar. 318 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Ella les llamó Talleres Semilla y fueron concebidos como dispositivos pedagógicos, diseñados para sembrar esperanza en cada territorio. Entre 1996 y 1997, con la compañía incondicional de José Luis Mantilla, nuestro técnico de audio, Jeanine y yo hicimos más de treinta Talleres Semilla en distintas regiones del país. El mapa se nos dibujaba con caminos de tierra, aeropuertos precarios y recorridos en carro que duraban una eternidad. Aún en las condiciones más difíciles, entre los mosquitos, el calor y la devastadora evidencia del conflicto armado, siempre viajamos felices. Nos impulsaba la convicción de que la comunicación podía reconstruir el tejido social, recuperar la palabra como bien colectivo y abrir espacios de participación en territorios históricamente excluidos. Íbamos a pueblos que apenas aparecían en el mapa, cargábamos carteleras, cables, micrófonos, grabadoras y mezcladoras. Al llegar, todo valía la pena: nos esperaba una comunidad reunida para pensar, con su propia voz, en sus historias y en lo que podía ser una radio hecha por su gente. Los Talleres Semilla eran espacios de encuentro para pensar juntos qué significa comunicar, cómo se construye ciudadanía, cómo se escuchan unos a otros los vecinos, cómo se transforman los silencios en palabras comunes. Nos sentábamos en círculo, compartíamos historias, escuchábamos experiencias, reflexionábamos sobre la Constitución del 91, sobre los derechos y sobre lo que era posible imaginar en contextos en los que casi nada parecía posible. Había siempre una apuesta por lo colectivo, por el diálogo y por una ética democrática. En cada taller recogíamos experiencias y saberes, y también sembrábamos preguntas y herramientas. Diseñamos una metodología que combinaba la reflexión política que subyace a todo proyecto comunicativo, con ejercicios de programación, de producción radial, de planificación participativa y de organización social. Siempre nos acompañaban personas distintas: radialistas, educadores, líderes comunitarios, estudiantes, autoridades locales. Esa era una escuela sin paredes, que crecía con cada encuentro. Yo, por mi parte, empecé a reconocer procesos históricos que, hasta ese momento, solo eran referencias abstractas en mis libros. Los municipios que visitamos en la Orinoquía y en la Amazonía habían permanecido poco poblados hasta la primera mitad del siglo XX. Luego, a raíz de la violencia partidista y las tensiones entre grandes y pequeños propietarios de tierra, muchos campesinos del sur del Tolima, el Huila, el Cauca y Nariño fueron perseguidos y se vieron forzados a desplazarse en masa hacia el sur y el oriente del país. A medida que avanzaban en el proceso de colonización, iban tumbando tramos de bosque y selva para convertir el terreno en área cultivable y de pastoreo, así se fue expandiendo la frontera agrícola. Muchas veces, el Estado llegó cuando las comunidades llevaban décadas asentadas, regulando la vida comunitaria por su propia cuenta o bajo la presión de las guerrillas. Esto fue lo que encontramos en nuestro periplo: Colombia era un Estado al que el territorio le quedaba grande. 319 Siempre fuimos bien recibidas. La gente anhelaba mayor presencia institucional y la nuestra era una entidad querida y reconocida por las comunidades. Convocábamos los talleres en coordinación con aliados locales, organizaciones interesadas en el montaje de la emisora para su municipio. Nos dimos cuenta de que los gestores culturales jugaban un papel importante en la movilización de procesos sociales. Ante la crudeza de la violencia, ellos resistían a punta de palabras y se aferraban a la literatura, a la poesía, a la música, a la danza, al teatro y al cine. En esa época conocimos a Alirio González, un personaje de fábula que vivía en el piedemonte amazónico, en Belén de los Andaquíes, Caquetá y a Soraya Bayuelo, una mujer espléndida del Carmen de Bolívar que irradiaba alegría, pasión por la comunicación y amor profundo por la vida. Conscientes de la presencia de grupos armados, portábamos un salvoconducto firmado por Juan Luis Mejía, el director de Colcultura. El documento, que anunciaba nuestros nombres, números de identidad y cargos, decía en el encabezado: “A todas las autoridades civiles y militares de la región, anunciamos que los funcionarios portadores de este documento se encuentran en misión cultural, rogamos apoyar y facilitar su labor.” Increíblemente ese papelito nos abrió todas las puertas, aún en los territorios más recónditos. Los retenes militares en las carreteras eran frecuentes, pero era difícil para nosotros reconocer si se trataba del ejército o de la guerrilla; en cualquier caso, cada vez que alguien nos paraba, José Luis y yo aguantábamos la respiración mientras Jeanine mostraba el salvoconducto. Después de leerlo, comentar entre ellos, hacer preguntas y revisar nuestro aparatoso equipaje, nos dejaban pasar y nos agradecían por estar ahí. Los talleres permitieron establecer vínculos con gestores de procesos sociales de todas las regiones y la Unidad de Radio empezó a ser reconocida como un referente en el movimiento de la radio comunitaria en Colombia. En agosto de 1997 la Ley General de Cultura liquidó al Instituto Colombiano de Cultura y en su lugar creó el Ministerio, nuestra oficina se convirtió en el Grupo de Políticas de la Dirección de Comunicaciones. A partir de ese momento, Jeanine enfiló su estrategia a la formulación de políticas culturales; más que nunca, estaba convencida del poder transformador de la comunicación ciudadana y comunitaria. Arropada siempre por el espíritu participativo y democrático, se concentró en cualificar la producción radial y en profundizar la formación de los gestores más destacados de cada departamento; su plan era vincularlos a los procesos de diálogo y concertación de la política pública y así garantizar pertinencia. La experiencia acumulada y sistematizada pudo escalar hacia el diseño de programas para impulsar la comunicación ciudadana a nivel nacional. Ese paso fue decisivo: nuestros aprendizajes dejaron de ser iniciativas aisladas para convertirse en la base de una estrategia estatal que reconocía el valor transformador de la voz ciudadana. 320 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Sembrar no fue solo una metáfora. Cada taller dejó una semilla: una agenda radial, un programa de derechos humanos, una alianza entre organizaciones, un grupo de niños reporteros y una historia compartida. También dejó algo indeleble en nosotras: la certeza del poder transformador de la palabra compartida. Entendimos que democratizar la comunicación no era solo multiplicar emisoras, sino transformar las relaciones de poder alrededor del micrófono. Después de escuchar y de ayudar a tanta gente a contar sus historias, los personajes de las noticias habían dejado de ser las cifras frías de un país cada vez más acorralado por la violencia. Ahora tenían nombres propios, caras específicas, con pasado, presente y un futuro incierto. Su dolor se hizo mío y me di cuenta de que yo también había cambiado para siempre. Conmovida con la experiencia de los dos últimos años, partí hacia España a cursar el doctorado en Paz y Conflictos en la Universidad de Granada. Para mí era el final de una travesía que había cambiado el rumbo de mi vida por completo y para siempre, para Jeanine era solo el principio de su historia como gestora pública. 5. NARRAR EL DOLOR, RECONOCER LA ESPERANZA Estudiar una disciplina como los estudios sobre y para la paz me abrió un panorama completamente nuevo. Al venir de Colombia, sabía mucho de la violencia, pero nunca me había detenido a pensar en qué era la paz y cómo se podía construir. Era novedoso también encontrar una mirada académica enfocada en la transformación de la realidad. Para mí, que venía de un encuentro cercano con la guerra, ese enfoque tenía una utilidad práctica evidente. Ya estaba convencida de seguir trabajando en el ámbito comunitario, más que en grupos de investigación o en universidades. Que la violencia fuera una manera aprendida de gestionar los conflictos—y que por tanto se podían aprender formas pacíficas de resolverlos— era una idea sencilla, pero poderosa. Significaba que no estábamos condenados a la guerra. No lo estamos. Podemos aprender otras maneras de relacionarnos, así no pensemos igual ni estemos de acuerdo en todo. Cuando regresé, a finales del 2000, Colombia ardía. Las negociaciones entre las FARC y el Gobierno tenían miles de tropiezos. El ejército había despejado una zona de 42.000 kilómetros cuadrados entre el Meta y el Caquetá para facilitar el proceso, pero pronto fue evidente que la guerrilla la estaba usando para fortalecerse militarmente. Los mismos pobladores empezaron a denunciar abusos. El ELN también presionaba, exigiendo el despeje del sur de Bolívar como requisito para negociar. A pesar de los diálogos, la violencia se intensificó. Las FARC atacaban a poblaciones que acusaban de colaborar con los paramilitares y las AUC perpetraban masacres y culpaban a las comunidades de ayudar a los guerrilleros. La guerra se hacía a través de los civiles y dejaba en medio a personas inermes y sin protección. 321 Me vinculé a un proyecto de la Vicepresidencia y el PNUD: diseñar una estrategia de promoción de derechos humanos en cinco regiones del país, con participación de emisoras comunitarias. Encontré una grata sorpresa: organizaciones y redes articuladas desde lo local hasta lo nacional. Las semillas sembradas junto a Jeanine habían dado frutos. En el proceso conocí a la Red de Emisoras del Magdalena Medio(AREDMAG) y viajé a Barrancabermeja. La red había surgido con el impulso del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, dirigido por el sacerdote Francisco de Roux, con el acompañamiento de Amparo Cadavid. Ambos creían, como nosotras, que las emisoras podían ser una herramienta de protección y transformación social en medio de la guerra. En el taller que hicimos con los integrantes de la red, comprendí la magnitud del riesgo. El mecanismo del miedo era devastador: bastaba una queja para ser señalado por un grupo armado, y un rumor era suficiente para justificar un asesinato. Intimidar y acallar a la población civil era la estrategia más eficiente de los violentos. Promover los derechos en ese contexto era riesgoso, pero permanecer en silencio era resignarse a la barbarie. Junto a Orley, Melba, Liliana, Julio César, Alexandra, Carlos Alberto y otros miembros de la red, diseñamos una estrategia centrada en la reivindicación de la vida. Queríamos contar historias cotidianas que reflejaran los valores de la Declaración universal de los derechos humanos, sin caer en la lógica de la denuncia de las violaciones. La idea era visibilizar el ejercicio de los derechos a través de las vivencias, no de la muerte. Así surgió Radio para la vida, una estrategia que vinculó emisoras y colectivos del Magdalena Medio, el Caribe, Antioquia, Bogotá y el suroccidente del país. Y así nació también, en mí, la fascinación por narrar lo ordinario y a los personajes comunes. Volví a la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura. Jeanine contaba ahora con un equipo consolidado y una estrategia robusta. El área de producción tenía un estudio digital de última generación. Atrás habían quedado los equipos analógicos que llevábamos a la selva. Las series producidas bajo la dirección de Carlos Páramo eran un referente nacional. Me integré al equipo de gestión territorial y procesos de formación, conformado por profesionales que conocían las realidades locales y habían estado antes en las iniciativas de la oficina. Por esos días, estaban organizando las Mesas Regionales de Comunicación. La Ley General de Cultura había creado el Ministerio y establecía que la ciudadanía debía participar en sus políticas. En el área de comunicaciones, la Unidad de Radio lideró este proceso. Su primer logro fue que se reconociera la comunicación mediática como un área de creación y expresión y, por lo tanto, que estuviera cobijada por la política cultural de la nación. Hasta ese momento, en la visión clásica de la cultura, solo se contemplaban las artes y el patrimonio material; incluir en la política cultural el quehacer de los medios fue entrar, tempranamente, en la dinámica de las tecnologías de la información y la comunicación, en tanto rasgo predominante de la cultura contemporánea. 322 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Yo me sumé a esa movilización. Convocamos a colectivos de comunicación, periódicos, emisoras, revistas, y canales comunitarios de televisión, de todas las regiones del país. En cada mesa, unas ochenta personas definían, durante cinco días, las acciones necesarias para fomentar la expresión ciudadana. En los encuentros, la tragedia del conflicto armado atravesaba las conversaciones. Colombia estaba herida, los lazos que vinculaban a las comunidades estaban cada vez más rotos y este movimiento era consciente del papel que podía cumplir en su reconstrucción. La comunicación, en tanto escenario de encuentro de la diversidad, era la cara opuesta de la guerra que acallaba a la diferencia.“Más palabras menos balas” era lo que clamaba este país. El Ministerio impulsó la participación desde todas sus áreas, convocó al Foro Nacional de Cultura, que reunió a mil gestores, y conformó el Consejo Nacional de Cultura. Mi labor consistió en apoyar la redacción del Plan Nacional de Cultura. Pasé muchas noches sin dormir. Mientras el Consejo sesionaba, nuestra comisión trabajaba a contrarreloj sistematizando la información. Fueron semanas enteras de trabajo intenso. Cada sesión del Consejo era una clase magistral de política, economía, gestión pública, comunicación y cambio social. Escuchar a maestros como Jesús Martín-Barbero, Fabricio Cabrera y Gloria Inés Palomino resultó revelador. El mandato era claro: el plan debía fortalecer la diversidad, garantizar derechos y construir ciudadanía desde, con y en la cultura. Finalmente, el“Plan Nacional de Cultura 2001–2010. Hacia una ciudadanía democrática y cultural” se presentó al país. Representó un logro enorme para un sector sin experiencia en formulación participativa de políticas públicas y marcó un antes y un después para todos los que participamos de aquella aventura. Una vez publicado el plan, el siguiente objetivo de nuestra oficina fue apoyar la creación de colectivos locales de producción radial y hacer que las voces de los territorios alimentaran conversaciones públicas sobre el país que querían construir. Para ese momento, la Unidad de Radio tenía gran reconocimiento y otras entidades del Estado se mostraron interesadas en la idea. Formulamos un piloto que implementamos en municipios de fácil acceso y luego lo extendimos a las zonas que habían sido escenario del fallido proceso de paz, se llamó Radio Un lugar para la diferencia. Jeanine reunía al equipo y cada quién aportaba al diseño del proyecto. Alrededor de nuestra mesa confluía el conocimiento de quienes venían de experiencias de comunicación regional, quienes iban a los territorios a desarrollar procesos de formación o producción radial, quienes se acercaban a esas realidades desde una perspectiva académica y quienes establecían los contactos telefónicos para coordinar asuntos logísticos. Todos teníamos algo que decir y que aportar. Esta forma de trabajar no solo garantizaba pertinencia e impacto en las acciones, sino que despertaba en el equipo un sentido grande de apropiación por lo que hacíamos. Nuestro piloto tuvo el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, sus buenos resultados permitieron extender la experiencia hacia otras áreas y, con la 323 participación de otras dependencias del Ministerio, formulamos el Plan Nacional de Cultura y Convivencia. Entendimos que podíamos ampliar esta iniciativa y extender su impacto en el tiempo y el espacio, así que imaginamos una estrategia aún más grande, más completa y mucho más ambiciosa, la llamamos Radios Ciudadanas. Al proceso de diseño se sumaron, además, líderes y gestores de diferentes partes del país. Hicimos varios talleres y encuentros y luego, mi labor, fue plasmar su visión en los documentos. Entendí que formular proyectos era el arte de hacer posibles los sueños Jeanine desarrolló una habilidad excepcional como vendedora de esperanza, cargaba siempre los documentos del proyecto con ella y a la menor provocación desplegaba los cuadros y los mapas. Era tal su convicción que a su paso iba convenciendo a todo el que se cruzaba en el camino. Tanto, tanto insistió, tocó tantas puertas, dio tantas conferencias, dictó tantos talleres y escribió tantos artículos, que al final llamó la atención de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional(USAID). Con su apoyo, en el año 2004 se ejecutó la primera fase de Radios Ciudadanas, un proyecto que se prolongó hasta el año 2010, que en el camino vinculó a muchas emisoras, colectivos, municipios, instituciones nacionales y agencias internacionales, y que luego se convirtió en línea de acción permanente del Ministerio de Cultura. Después de haber diseñado varios proyectos, de asistir a mil reuniones, de hacer un millón de ajustes a los formatos, de acompañar su implementación en las fases iniciales, de haber acumulado recuerdos, kilómetros, experiencias, amigos y colegas para el resto de la vida, me despedí del Ministerio de Cultura. Habían pasado exactamente diez años desde que Jeanine me vinculó como practicante universitaria. Todos los sueños que habíamos tenido ya eran realidad. 6. LAS CARACOLAS Diseñar mi proyecto de consultoría fue más fácil de lo que imaginaba, fui a la Cámara de Comercio de Bogotá y pregunté. Después de varias sesiones de asesoría tenía claro qué hacer para montar una empresa, qué servicios ofrecer, quién los necesitaba y cuál era el elemento diferenciador respecto a otras; también supe, con certeza, que no podría lograrlo sola. La gestión de proyectos en la oficina era un éxito porque teníamos el respaldo del Ministerio y contábamos con la reputación y la habilidad de Jeanine. Ahora yo no tenía ninguna de las dos cosas. Busqué a Jeanine y le propuse que fuera mi socia. No fue fácil convencerla, nunca se había planteado la posibilidad de hacer consultoría privada, pensaba que su trabajo solo tenía sentido si se desarrollaba en el ámbito público y al servicio de la ciudadanía, la idea de una empresa no era interesante para ella. Le mostré que el proyecto estaba diseñado en el mismo sentido, la diferencia era que ofreceríamos servicios en el campo de las comunicaciones a otras instituciones, nacionales e internacionales, y las apoyaríamos en su labor de fortalecer la participación y la democracia. Nuestro 324 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia elemento diferenciador era la experiencia de trabajo en todas las regiones del país y la red de aliados locales que habíamos construido a lo largo de una década. Además, le dije, ella no tendría que trabajar todo el tiempo en la consultora, solo en ciertos momentos estratégicos, de resto podía continuar con su labor en el Ministerio. Después de mucho insistir aceptó—estoy segura— más por mí que por ella. Antes de que se arrepintiera, saqué los estatutos que había proyectado y la llevé a rastras a la notaría más cercana, la empresa quedó registrada con el primer nombre que se nos ocurrió, luego tendríamos tiempo de pensar en los detalles. A partir de ese día, además de amigas y compañeras, fuimos socias. Unos meses después, Jeanine renunció al Ministerio de Cultura y se dedicó de lleno a nuestra firma; así nació Caracola Consultores. Lo primero que hicimos fue inscribirnos en una incubadora de proyectos culturales y hacer un curso de emprendimiento. Conscientes de necesitar un buen apoyo administrativo buscamos a Jenny, nuestro ángel guardián en el Ministerio, y yo me convertí en una historiadora gerente; no tenía la menor idea de lo que eso significaba y hasta dónde me iba a llevar. A medida que asistíamos a las sesiones y ajustábamos nuestro proyecto institucional, Jeanine iba gestionando proyectos y presentando la nueva empresa a nuestros viejos aliados nacionales y regionales. Antes de terminar el curso ya teníamos nuestro primer contrato y muy adelantada la gestión del segundo, que implicaba hacer talleres y acompañar la producción radial en varias zonas del país. Cómo siempre lo habíamos hecho, Jeanine y yo nos concentraríamos en la perspectiva conceptual, en orientar la estructuración de los programas y en acompañar la elaboración de guiones. Necesitábamos apoyo con la producción radial y la edición de los programas, queríamos a alguien cercano a nuestra manera de trabajar, que conociera la complejidad del conflicto armado, que pudiera descifrar cada contexto regional y que tuviera la capacidad de ponerse en el lugar de los participantes y sus comunidades. Todos los nombres que se nos ocurrían vivían en sitios diferentes a Bogotá. Buscamos a Alirio González, el director de la Escuela Audiovisual de Belén de los Andaquíes en el Caquetá. Él aceptó sin chistar. Aún no sabíamos cómo íbamos a resolver los asuntos logísticos, pues Alirio vivía a una hora en carro de Florencia, la capital del departamento, y a trece horas de nosotras en Bogotá. Mientras organizábamos el plan de trabajo, revisamos los itinerarios y confirmamos que eran muy pocas las opciones de vuelo. El rancio centralismo del país jugaba en contra de nuestra idea de trabajar con los aliados regionales, pensamos distintas alternativas y todas resultaban costosas y complicadas. No queríamos renunciar a algo que era nodal en nuestro enfoque, pero no sabíamos qué hacer. “No se enreden con eso”, dijo Alirio,“organicen el plan como sea mejor que yo llego a Bogotá en bus y nos vemos en el aeropuerto”. Me pareció descabellado. Una vez era posible, pero el plan de trabajo hablaba de varios viajes, a diferentes regiones, 325 solo en un mes. Recorrer 600 kilómetros en bus, medio país, para venir cada vez a la oficina, era algo exagerado a mi modo de ver. Desde la primera vez que lo intentamos funcionó—yo no daba crédito—, Alirio viajaba en bus toda la noche y estaba en el Puente Aéreo a primera hora, listo para despegar. Aterrizábamos de nuevo, luego de seis días intensos de trabajo, y él hacía el recorrido inverso hasta su casa, sin inmutarse. ¿De qué estarán hechas las personas como Alirio?, me preguntaba. Todo en ese simple gesto, que se repitió tantas veces, hablaba de Colombia, de lo marginado que está el territorio en los bordes, de cómo el mercado acrecienta la marginación y de cómo la gente resiste y hace hasta lo imposible por integrarse al sistema productivo, a pesar del mismo sistema. A cada situación adversa hay una reacción, aún más potente, que propone las soluciones más creativas. Trabajar con Caracola nos sumió de nuevo en la versión más cruda de la realidad y a la vez nos permitió conocer de cerca a todos los actores del conflicto. Acompañamos los procesos de reincorporación de excombatientes de las AUC y de las FARC, antes del proceso de paz, cuando desmovilizarse significaba desertar de la guerrilla. Brindamos formación a las emisoras de la Fuerza Pública y acompañamos a cientos de comunidades víctimas en el duro proceso de reconstruir la vida y de volver a inventarse el futuro. Trabajamos en la promoción de los derechos humanos, en la construcción de paz y reconciliación, en la prevención del reclutamiento a menores, del embarazo en adolescentes y de las violencias contra las mujeres; en la reducción de la mortalidad materna, en el fomento de la transparencia y en el fortalecimiento de las casas de la cultura. En todos los casos, nuestro trabajo consistió en escuchar las historias de los otros, hacer todo para que el efecto de sus voces se amplificara y tender puentes entre distintos grupos.“Trabajamos para que las comunidades cuenten y sean tenidas en cuenta” era nuestro lema. Durante los años 2008 y 2009 trabajamos con personas que habían combatido en las AUC y que estaban en proceso de reincorporación a la vida civil. Escucharlos siempre fue impactante. Nos contaron que la desmovilización había ocurrido sin su consentimiento y que la venganza, la convicción ideológica, o la amenaza habían sido las razones para hacerse combatientes. Muchos de ellos decían estar comprometidos con la desmovilización, pues veían en ella la oportunidad de una nueva vida, otros no hacían explícita su posición y era fácil imaginar que, a la menor oportunidad, volverían a las armas pues no conocían otra manera de vivir. También hicimos talleres en los que participaban personas que habían desertado de la guerrilla. Varias mujeres nos contaron que su motivación para dejar el monte era el anhelo de tener hijos, cosa que estaba prohibida en las filas de la insurgencia. La mayoría se reconocía primero como víctima y luego como victimario. A partir de la experiencia, cada quien había construido su propia justificación para acudir a las armas, sin embargo todos decían lamentar haberlo hecho. Sinceras o no, en las palabras de aquellos guerreros anidaba la remota posibilidad de un futuro en paz para todos los demás. 326 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Un año después, los relatos de los soldados vinculados a Colombia Estéreo, la red de emisoras del ejército, también nos impresionaron. El objetivo de nuestros talleres era enfocar su programación hacia la promoción de los derechos humanos y la desmovilización. Nos contaron que parte de su estrategia consistía en sobrevolar las zonas de combate y emitir mensajes para convencer a los guerrilleros de abandonar la lucha. Utilizaban un helicóptero diseñado para lanzar ayuda humanitaria desde el aire. La aeronave tenía una compuerta en la parte inferior que se desplegaba hacia el exterior, allí instalaban un parlante enorme por el que sonaba:“Amigo guerrillero, desmovilízate. Tu familia te espera. Acude al puesto...”, el reto era transmitir la mayor cantidad de información antes de ser alcanzados por el fuego enemigo. También nos hablaron de Flor del Monte, la protagonista de un programa radial que se emitía de madrugada y seducía a soldados y guerrilleros; a los primeros los acompañaba en las noches de guardia y a los segundos los convencía de dejar las filas de la insurgencia. Por más que preguntamos, nunca supimos quién era la mujer detrás del personaje con voz seductora, asumimos que debía ser secreto de Estado. “Yo creo y quiero demostrar que con las emisoras y con el poder persuasivo de la palabra, tenemos un arma mucho más efectiva que los fusiles” nos dijo un día la oficial que dirigía la estrategia.“Por cada muchacho que convencemos de salirse de la guerrilla y por cada niño que convencemos de no meterse a los grupos armados, estamos salvando no solo sus vidas, sino la de un montón de personas que quedan atrapadas en la guerra”. A medida que Caracola Consultores fue creciendo, fuimos vinculando a más aliados en Bogotá y en otras partes del país. Nos llamaban“Las Caracolas” y era un orgullo para nosotras sentirnos siempre respaldadas por la gente del movimiento de la comunicación ciudadana. Para asumir los compromisos grandes nos aliamos con ECHO Consultores, la firma de Amparo Cadavid y David Fayad, juntos recorrimos de nuevo el país y superamos miles de dificultades en el camino. En una ocasión, produjimos una serie radial sobre el petróleo para la Agencia Nacional de Hidrocarburos, específicamente sobre el proceso de exploración sísmica que permite ubicar los yacimientos. El propósito era explicar en qué consistían estos estudios, para qué servían y en qué podían afectar la vida de las comunidades y sus territorios. El plan de investigación incluía una visita de campo, así que me sumé a un grupo que estaba organizando diálogos con las comunidades del Vichada. Viajamos a Cumaribo y de allí, en helicóptero, nos desplazarnos hacia el sur, a Puerto Príncipe, al encuentro de un mundo insospechado. Muchas cosas me impactaron de ese viaje. Antes de abordar el helicóptero nos dieron algunas instrucciones, nos hablaron de cómo abrochar los cinturones, cómo usar los protectores auditivos y como subir y bajar de la aeronave. Esto último fue lo que me sorprendió. Nos habían dicho que se accedía a través de una escalerilla con baranda 327 ¿qué más explicación podía ameritar algo tan sencillo? Cuando nos contaron que debíamos abordar con la hélice en movimiento, empecé a entender. Por tratarse de una zona de conflicto, en medio de la selva, la aeronave era objetivo militar de la guerrilla, por eso las maniobras de despegue y aterrizaje tenían que hacerse rápidamente, sin apagar el motor. Para abordar debíamos aproximarnos a la aeronave avanzando de espaldas y así proteger la cara y los ojos del polvo y las piedras que se levantaban. Al aterrizar en Puerto Príncipe, antes de tocar el suelo, debíamos saltar y alejarnos lo antes posible de la aeronave, pues ella levantaría el vuelo de inmediato. Así lo hicimos. Desde la ventanilla del helicóptero alcancé a ver el río Vichada, que se retorcía entre los bosques de galería y vi la selva tupida, como pocas veces. Después de hora y media de vuelo apareció el corregimiento, un pequeño caserío a la vera del Caño Segua y vecino de los resguardos indígenas Unuma y Saracure-Cadá, de los pueblos Guahibo y Piapoco. Aterrizamos. Tal y como nos habían dicho, el helicóptero volvió al cielo en cuestión de minutos y yo sentí cierta inquietud al no tenerlo cerca y saberme en medio de la selva. Teníamos que volver de día, nos dijeron, por eso era vital que el grupo estuviera puntual ahí mismo donde nos habían dejado, de otra manera tendríamos que pasar la noche allá y nos recogerían al día siguiente. El encuentro entre los indígenas y los funcionarios empezó y yo me dispuse a escuchar, observar, tomar notas y atrapar sonidos con la grabadora. A los pocos minutos, noté que el diálogo estaba mediado por un intérprete que traducía del español al sikuani y viceversa. Llevaba una vida entera recorriendo el país y nunca había estado en una comunidad donde no se hablara ni se entendiera el español. ¿Cuántas cosas sobre nuestra realidad transmitía ese encuentro, o más bien ese desencuentro? ¿Qué tanto de lo que estaban diciendo unos y otros llegaría realmente a comunicarse y a entenderse? Fue uno de esos momentos en los que la comunicación mostraba su costado más frágil y, al mismo tiempo, más necesario. Comprendí que escuchar no siempre basta, pero es el único punto posible desde el que se puede empezar a construir algo en común. No sabía ni qué pensar, no tenía elementos para juzgar la situación de nadie allí, pero era un hecho que había una distancia casi insalvable entre dos formas de ver el mundo y que, como país multicultural, aún estábamos muy lejos de conocernos, comprendernos y valorarnos. Terminó el evento y volvimos al sitio donde debía recogernos el helicóptero. Nos dijeron que demoraría un poquito y yo me preocupé un poco más. Mientras tanto, unas mujeres muy amables nos atendían en lo que parecía una posada. Una de ellas debió notar mi cara y para tranquilizarme dijo:“No se preocupe por nada. Si le toca quedarse yo tengo un chinchorro nuevo para usted, solo tiene que escoger el sitio para colgarlo y va a pasar una noche inolvidable, no hay cielo más bonito que el nuestro”. 328 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Era una mujer de una simpatía arrolladora, me entretuve un rato hablando con ella y a los pocos minutos ya había dejado de pensar en el helicóptero. Pedí una gaseosa para alargar el tiempo y la conversación, ella misma la trajo y cuando quise pagar, no aceptó. Me dijo que no me preocupara, que yo era su invitada. Insistí y ella se negó todas las veces hasta que, agotada, dijo:“Mire, lo que pasa es que aquí no manejamos plata. Usted me da ese billete y yo no tengo cómo darle vueltas y luego no tengo cómo gastarlo. Yo prefiero invitarla y que vuelva luego a visitarnos”. Si no usaban dinero, entonces cómo hacían para comprar y vender, pregunté.“¿Si ve ese aparato de allá, como una pesa chiquita?, es una gramera, ahí pesamos la pasta base de coca, que es la plata de la selva. Aquí todo, hasta la vida, tiene un precio en gramos de coca”. Aquella mujer me mostró que hablar de cambio social en lugares como este no puede ser un ejercicio de escritorio. Implica comprender economías informales e ilegales, lógicas de supervivencia y mundos donde las palabras desarrollo o legalidad carecen de sentido si no se escucha primero qué significan para quienes viven allí. De eso, y solo de eso, se trataba la idea de comunicación que había aprendido a lo largo del camino. En el límite del tiempo, vimos aparecer el helicóptero en el horizonte. Me despedí de ella con un abrazo, preparé mi morral y me uní al grupo que se acercó al punto de abordaje. Cuando corría hacia atrás la vi, diciéndonos adiós con la mano y con su sonrisa generosa. Alzamos el vuelo, el caserío se perdió de nuevo entre la selva y por nuestra ventana entró el atardecer, uno muy bello. Pasamos la noche en Cumaribo y al día siguiente, en menos de una hora de vuelo, estábamos de regreso en Bogotá. En la ciudad todo seguía igual, solo habían pasado dos días. Yo, en cambio, sentía que regresaba de un largo viaje y que algo en mí había cambiado. Pasé muchos meses pensando en lo que había vivido en Puerto Príncipe, en lo que significaba tener tantos problemas de la historia de Colombia resumidos en un mismo tiempo y espacio: la distancia entre las culturas, el abandono estatal, la guerra, el narcotráfico, la gente expulsada y arrinconada en el borde del territorio, siempre resistiendo, y la selva siempre vulnerable a esa resistencia. En el límite de las circunstancias, no es fácil saber qué es lo mejor para cada quien, ni cuál sería el futuro deseado y deseable para ellos; tal vez formular la pregunta y escuchar sea lo único que podamos hacer. Al fin y al cabo ese ha sido siempre nuestro oficio: preguntar con respeto, escuchar con atención, y abrir canales para que otras voces, muchas veces silenciadas, puedan ser escuchadas también. Interpelada por la experiencia, pensaba en cómo había cambiado el país en las dos décadas. A pesar del salto a la dura realidad de Puerto Príncipe, la Colombia del 2014 era completamente diferente a la de 1995, cuando empecé a recorrerla junto a Jeanine. Los pueblos arrasados habían vuelto a reconstruirse, muchas veces solos, 329 otras con ayuda de organismos nacionales e internacionales; la infraestructura había mejorado notablemente y la mayoría de sitios que visitamos contaban con agua, salud y educación. Además de la presencia institucional, la implementación de la política social y el surgimiento de movimientos ciudadanos cada vez más fuertes, el celular y el internet habían trasformado para mejor la vida de millones de personas. La Ley de Justicia y Paz, la desmovilización de las AUC, la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras y el proceso de negociación con las FARC eran hechos de paz que, con todo y sus imperfecciones, habían hecho más tranquila la vida en las zonas rurales. Después de medio siglo de guerra irregular, cientos de miles de muertos—la mayoría civiles— y millones de personas desplazadas, Colombia se merecía la paz. Así como las emisoras comunitarias guardaban las voces vivas del presente, los archivos de radio y televisión ofrecían un acceso al pasado que también necesitaba ser escuchado. Fue entonces cuando acepté ser la directora de Señal Memoria, en RTVC, la Radio Televisión Nacional de Colombia. 7. UN VIAJE A LA ORILLA DEL TIEMPO Dejé de viajar. Dejé el calor húmedo, los mosquitos y la aterradora posibilidad de la malaria. Me despedí de los aeropuertos, de las carreteras amarillentas, de ese polvo que se incrusta hasta en los huesos y de la pesada sensación de estar siempre alerta. Le expliqué mis razones a Jeanine y, aunque seguí siendo su socia, me despedí de Caracola Consultores. Mi nueva misión consistía en salvaguardar las grabaciones acumuladas por la radio y la televisión pública a lo largo de su historia. Señal Memoria era un tesoro por descubrir. Las cintas contenían programas emitidos desde los años cincuenta: imágenes y sonidos de la historia, y para la historia, registrados en cientos y miles de horas de grabación. Voces de presidentes, visitantes ilustres, artistas, campesinos, maestras y obreros daban testimonio de su tiempo sin saber que, al hacerlo, contribuían a narrar lo que habíamos sido y a esbozar lo que queríamos ser. Estos documentos audiovisuales y sonoros eran irrepetibles y daban cuenta de momentos clave del devenir nacional. Para preservarlos, nos aliamos con la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, única institución con la experiencia y el rigor necesarios. Junto a su directora, la comunicadora Alexandra Falla, empezamos desde cero. Coincidimos en que nuestra tarea no era solo técnica: más que limpiar, digitalizar y catalogar cintas, queríamos tejer vínculos entre el archivo y la vida, entre el pasado registrado y el presente que lo busca para comprenderse. La memoria, como reconstrucción subjetiva del pasado, se me hizo más poderosa que nunca. Comprendí que sin memoria no pertenecemos a nada ni a nadie: se rompe la línea de continuidad con el pasado, se deshilacha la red de relaciones que da sentido a la existencia, y quedamos errantes, como comunidades o como nación. Preservar y activar esos archivos era una forma de hacer comunicación pública con 330 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia sentido: una pedagogía del tiempo y de los vínculos. Regresé a Inírida a principios del 2018, veintidós años después de mi primera visita. Esta vez no iba como consultora ni como formadora. Iba como parte de un equipo de instituciones culturales convocadas por Claudia Triana, directora de Proimágenes Colombia, para presentar la versión restaurada de un capítulo de la serie televisiva Yuruparí, joya del patrimonio audiovisual nacional. El capítulo, titulado“Cerro Nariz, la aldea proscrita”, había sido filmado cuatro décadas antes por la antropóloga Gloria Triana, pionera de la investigación etnográfica en la televisión pública. La comunidad Puinave de El Remanso, en los cerros de Mavicure, sería espectadora de su propia historia. Este no era un viaje cualquiera. Era, como suele ocurrir cuando la memoria convoca, un viaje de regreso, de esos que el río propone cuando quiere detenerse un momento en el remanso, antes de seguir su curso. El grupo se dividió en dos. Yo abordé una falca, una embarcación pesada pensada para transportar carga, junto con el equipo del Museo Comunitario del Guainía y estudiantes del Sena, nuestros guías locales. Cargábamos el proyector, el sistema de audio, la planta eléctrica y los víveres necesarios para llegar a un lugar al que aún, en pleno siglo XXI, no había llegado la energía ni la señal de televisión. La falca iba lento y, aunque nos movíamos, teníamos la impresión de no avanzar. Súbitamente, aparecieron imponentes los tres cerros: Mono, Pajarito y Mavicure, unas de las formaciones rocosas más antiguas de la historia de la Tierra. Estábamos a la orilla del tiempo. Su sola presencia invitaba a honrar la memoria, en tanto espejo del trayecto recorrido, y señalaba el rumbo para seguir navegando. Desembarcamos. Un grupo instaló los equipos y otro acompañó a Gloria Triana al encuentro con los mayores de la comunidad. La recibieron con honores. En un ritual de imposición de autoridad, fue reconocida como Payé o sabedora. El respeto reverencial que despertaba no era otro que el que ella había mostrado hacia la comunidad cuando la escuchó sin afán ni exotismo, hace más de cuarenta años. Qué lección. A las dos en punto la maloca estaba llena. Con telas negras colgadas entre los postes, los jóvenes del museo habían oscurecido el espacio abierto. Familias enteras llegaban en canoas desde otras comunidades. Niños adelante, adultos atrás. Se hizo silencio. El capitán habló en su lengua, y una intérprete nos explicó: la película contenía las voces de sus mayores, los rostros de seres queridos ya fallecidos y los saberes que los unían como pueblo. Por fin podrían verla, por primera vez, aunque fue hecha décadas atrás. La señal, ahora, les llegaba desde el pasado. La película comenzó. En la pantalla apareció Mavicure y al fondo el sonido de una flauta ancestral. Hubo susurros. Mi vecino se inclinó hacia mí:“esas flautas las usaban los abuelos en los rituales, antes de que aprendiéramos el Nuevo Testamento; ya casi nadie las recuerda, pero mi papá aún sabe hacerlas”. Luego vinieron risas y cuchicheos 331 en lengua Puinave, lágrimas por quienes ya no estaban, aplausos y palabras. Hicieron fila para hablar. Cada testimonio era un modo distinto de sentir el tiempo. Para unos, la película evocaba una era remota; para otros, parecía filmada ayer. Cuando desmontamos el equipo y emprendimos el regreso río arriba, sentí que el archivo había cumplido su promesa: no era un depósito del pasado sino un puente hacia el presente; una herramienta para reconocerse, contarse y afirmarse. En la pantalla no solo se proyectaban imágenes, sino también una forma de ser y estar en el mundo. Eso es, o debería ser siempre, la comunicación pública: una forma de estar a la altura de la memoria y las culturas de un país. Después de ese viaje por los archivos sonoros y audiovisuales del país, volví a encontrarme con lo público desde otro lugar: las bibliotecas. Una vez más, la palabra era el puente. 8. EL PAÍS DE LA PALABRA En 2018, mi primera tarea como gerente de Biblored(la Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá) fue visitar estos espacios. La red era mucho más grande de lo que imaginaba: cinco bibliotecas mayores—Virgilio Barco, Julio Mario Santo Domingo, Tunal, Tintal y Restrepo—, más de veinte locales, dos rurales, diez en Transmilenio, más de noventa en parques y una en la Cárcel Distrital. Era una vasta malla de vasos comunicantes que, a punta de palabras, alimentaban la vida comunitaria en Bogotá. Cada biblioteca era un punto de encuentro, pero también de expresión: un lugar donde se cultiva la conversación pública, donde se construye memoria y se fortalece la ciudadanía a través de la palabra compartida. Un domingo, mientras visitaba la biblioteca del parque de mi barrio, recibí una llamada del gerente de RTVC, mi exjefe. Preguntaba si sabía algo sobre una solicitud de la Corte Suprema. Respondí que, meses atrás, habían pedido apoyo técnico para hacer más nítido el sonido de una grabación. Al día siguiente, mis redes sociales estaban inundadas de insultos. Supe, en ese instante, que aquella solicitud estaba relacionada con la investigación al expresidente Álvaro Uribe por soborno y manipulación de testigos. En una rueda de prensa transmitida desde una caballeriza, el expresidente me había señalado como contradictora suya y había desatado una avalancha de amenazas en mi contra. Días después, interpuso una denuncia penal. Me asusté. Nunca imaginé estar en una situación así. Mientras atendía y entendía mi situación jurídica, me refugié en las bibliotecas, lugar sagrado de las palabras. Junto al equipo de Biblored, recorrí cada localidad de Bogotá y conocí a sus usuarios. Me impresionó el trabajo de los promotores de lectura: jóvenes, muchos con posgrado, que animan clubes de lectura, escritura, narración oral, cine, robótica, agricultura urbana y más. Ellos saben que leer es un acto vital. 332 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Estas bibliotecas pueden recibir, fácilmente, cinco millones de visitas al año. Son espacios donde lo público se encarna en gestos cotidianos: leer con un bebé, ayudar a redactar un derecho de petición o enseñar a una abuela a usar internet. Cada gesto forma una ciudadanía crítica y autónoma. Enseñar a aprender es la clave. En medio de ese proceso, confirmé que las bibliotecas no son solo depositarias de libros, sino territorios de comunicación. En ellas circulan voces, relatos, lenguajes diversos. Lo que allí ocurre es, también, una forma de comunicación pública: libre, horizontal, no instrumental. Una comunicación que no busca controlar ni convencer, sino abrir la posibilidad del diálogo. En un país atravesado por la desinformación, el odio y la polarización, las bibliotecas se convierten en espacios donde el lenguaje se cuida, se piensa, se comparte. La experiencia me mostró que, si una biblioteca es una puerta de acceso al mundo, una red de bibliotecas es una poderosa fábrica de tejido social, como lo son los espacios de comunicación ciudadana y comunitaria. Bibliotecarios, lectores, autores, editores, comunicadores, músicos, gestores culturales y artistas son la luz que rompe la oscuridad de la violencia, alimentada por la ignorancia. Ellos son el país de la palabra, allí también se siembra esperanza y se cosecha futuro. Al finalizar el 2019, me despedí de BibloRed. Iniciaba una nueva etapa como directora de contenidos en la Oficina de Comunicaciones de la Alcaldía Mayor de Bogotá. El proceso judicial había concluido a mi favor y yo, feliz, le daba la bienvenida al 2020. Después de dos años difíciles, me dije, solo podían pasar cosas buenas. 9. LA PANDEMIA El primero de enero de 2020 amanecí antes que el sol. En el Parque Simón Bolívar se preparaba la posesión de la nueva alcaldesa, Claudia López. Escribí el guion del acto—conducido por Mabel Lara— y, a partir del Plan de Gobierno, elaboré la versión inicial de los discursos de posesión e instalación del Concejo. En el evento, mi tarea fue cuidar el hilo narrativo y atender cualquier necesidad de la presentadora. El parque se llenó de familias, sombrillas, mascotas, música y esperanza. Fue una posesión inédita: abierta, colorida, festiva. La alcaldesa me propuso organizar una unidad de storytelling para comunicar historias de la ciudad. Mientras se estructuraba el equipo, la acompañé en sus recorridos por Bogotá. Aprendí a sobrevivir en una licuadora: madrugadas, consejos de seguridad, visitas a obras, encuentros comunitarios. En plena calle, de la mano de camarógrafos, periodistas y escoltas, seguíamos el ritmo de una alcaldesa imparable. Un escolta me dio el mejor consejo de supervivencia:“Cuando pueda comer, coma; cuando vea un baño, úselo; si puede dormir, duerma”. 333 A pesar de esa intensidad, logramos producir crónicas bellas con un equipo audiovisual extraordinario. Descubrimos historias de comunidades organizadas, de servidores públicos abnegados, de tejidos sociales que sostenían la ciudad de una manera discreta e invisible. Bogotá estaba viva. Pero el 6 de marzo, sin que nadie pudiera sospechar lo que estábamos a punto de vivir, todo cambió. Se confirmó el primer caso de COVID-19 y cinco días después ya había más de diez contagios. Recuerdo cuando Alejandro Gómez, el Secretario de Salud, llamó a la alcaldesa y le explicó la situación. Los expertos debían hablar con la mandataria y era necesario tomar medidas urgentes. Claudia López canceló todo y se encerró a estudiar el informe técnico. Sabíamos que algo grave se avecinaba, pero no podíamos prever su magnitud El 11 de marzo, Bogotá decretó la Alerta Amarilla. La OMS acababa de declarar la pandemia. Todo cambió. La ciudad se vació, los planes se suspendieron, y nuestra unidad narrativa se convirtió en un centro de comunicaciones de emergencia. La tarea ya no era contar historias, sino comunicar lo esencial, con claridad y rapidez, para salvar vidas. Mientras el mundo se detenía, nuestra oficina se aceleró. A los pocos meses, yo estaba agotada. También tuve que parar. 10. DESDE ESTA VENTANA A veces escribo en la madrugada, cuando aún no amanece del todo y la ciudad duerme. Me asomo a la ventana y dejo que el mundo entre. Respiro hondo. La escritura es ahora ese lugar que me espera, que me cobija. Es mi manera de seguir hilando sentido con lo que inquieta, con lo que todavía importa. Mis columnas de opinión, primero en El Nuevo Siglo y ahora en El Espectador, nacieron como una forma de conversación con lo real. Cada una es un gesto de escucha y un intento por nombrar lo que se nos escapa cuando vamos de prisa. Me gustan los textos breves que no se rinden ante la simplificación; los que se sostienen en la imagen justa, en el ritmo que susurra, en la pregunta que no se cierra. No escribo para enseñar, escribo para entender y, muchas veces, para aprender. En ocasiones también escribo para no olvidar. Otras, para ofrecer un hilo, una rendija, un abrazo. A través de las columnas, he podido bordar temas que me atraviesan: el cuerpo en el conflicto, las mujeres que resisten, la manera en que la memoria se instala en las pequeñas cosas y la esperanza que brota entre las rendijas imperceptibles del caos. Hoy escribo con lo que he escuchado. Con las voces que me han acompañado. Con los silencios que me enseñaron a esperar. Ya no ocupo cargos directivos, ni estoy en grandes oficinas, ni en misiones institucionales, pero no he dejado de comunicar. Escribo y, desde esta ventana que es la escritura, me asomo al mundo y sigo hilando 334 LA PALABRA SEMBRADA: COMUNICAR Y TRANSFORMAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia las historias de los invisibles. A esta altura del camino, no tengo respuestas definitivas. Tengo más preguntas. Más matices. Menos certezas y más gratitud. Lo que me dio la comunicación no fue solo un oficio. Fue una forma de estar en el mundo. Aprendí a mirar con otros ojos, a escuchar con paciencia, a nombrar con respeto. Aprendí que los cambios sociales no siempre vienen de discursos rimbombantes, sino de gestos pequeños, sostenidos y valientes. A lo largo de este camino, tejí con palabras. Con ellas construí puentes entre mundos que parecían lejanos: la memoria y la vida cotidiana, la política y la ternura, la infancia y la historia. En ese tejido caben las bibliotecas, las emisoras comunitarias, los archivos sonoros y audiovisuales, las voces de las mujeres y las preguntas sin resolver. Este relato es un tributo a las cosas extraordinarias que hacen las personas comunes y al papel de la comunicación y la memoria, tejedoras infalibles de vínculos entre las personas y las generaciones. Hoy, la palabra es mi casa. Es el lugar al que vuelvo, el territorio que habito, el modo en que sigo andando. No sé cuál será la próxima historia que me espere. Solo sé que mientras haya palabras, habrá camino y yo seguiré escribiendo. 335 Por Nancy Gómez PAMELA FLORES PRIETO: LA CIUDAD COMO AULA, LA COMUNICACIÓN COMO TEJIDO DE CIUDADANÍA Y ESPACIO PÚBLICO La trayectoria de Pamela Flores Prieto constituye un referente fundamental para comprender cómo la comunicación, en diálogo con la ciudad y el espacio público se convierten en un campo de formación crítica y transformación social en el Caribe colombiano. Su legado abarca la docencia, la investigación y la divulgación del conocimiento, siempre atravesados por una mirada que vinculó teoría y práctica con las realidades concretas de las urbes y las comunidades en un contexto global y contemporáneo. En este ensayo se abordan sus aportes en la investigación académica, la innovación pedagógica, la comunicación del conocimiento y el impacto directo en la formación de generaciones de comunicadores y periodistas. Desde el aula hasta los proyectos colectivos, su trabajo consolidó un modelo de pensamiento y acción que no solo fortaleció la disciplina en la región, sino que también abrió caminos para comprender la comunicación como práctica ciudadana y motor de transformación social. 1. DOCENCIA Para nosotros, los egresados de Comunicación Social y Periodismo que tuvimos el privilegio de coincidir con Pamela Flores en las aulas de la Universidad del Norte, cada clase fue una oportunidad invaluable para adentrarnos en las complejidades del campo de la comunicación. Su mirada crítica nos mostró que la comunicación no se reduce a medios ni a tecnología, sino que es un entramado de significados que se teje en la interacción; está anclada a la ciudad y al espacio como escenarios donde se inscriben símbolos y relaciones de poder; y se sostiene en la manera en que los sujetos se reconocen, negocian y transforman mutuamente sus sentidos del mundo. Desde el primer instante, nuestra formación se vio marcada por el privilegio de cultivar una perspectiva crítica, dotada de una creatividad profunda y una complejidad extraordinaria, sobre el universo de la comunicación. La mirada crítica que hacía de textos de autores como Mattelart, Fernando Carrión o Saskia Sassen superaba cualquier visión simplista, reduccionista o meramente instrumental de la disciplina. Pamela, con 336 PAMELA FLORES PRIETO: LA CIUDAD COMO AULA, LA COMUNICACIÓN COMO TEJIDO DE CIUDADANÍA Y ESPACIO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia una dedicación incansable, una preocupación constante y una pasión contagiosa, dedicó años a la formación de incontables generaciones de comunicadores caribeños. Estos profesionales, moldeados bajo su guía, aprendimos a apreciar la comunicación en su esencia más fundamental: como un proceso dinámico, colmado de matices sutiles y profundamente cargado de significados. Llegamos a comprender que los medios de comunicación, aunque innegablemente importantes y de gran influencia, representan tan solo una manifestación tangible, una expresión entre las muchas que conforman este complejo fenómeno social. Nos enseñó que la comunicación, en su forma más auténtica y genuina, reside principalmente en los espacios que habitamos diariamente, en los entornos que compartimos con otros individuos y, fundamentalmente, en las personas que interactúan de manera constante, que se relacionan entre sí a través de diversos canales y que, mediante esta interacción continua, le confieren significado y valor a cada acto comunicativo, por pequeño o grande que sea. Pamela nos legó la capacidad de observar la comunicación como un tejido social vivo, palpitante, en constante evolución y transformación, que se extiende mucho más allá de la mera difusión de información o la simple transmisión de mensajes. Ella nos abrió los ojos a la riqueza y la profundidad de este campo, y nos inspiró a convertirnos en comunicadores comprometidos, conscientes y críticos. Bajo su guía, se forjaron profesionales con pensamiento crítico, capaces de examinar la comunicación desde los andenes, o su ausencia, hasta las calles y plazas, preguntándose cómo y para qué transformaba las interacciones entre ciudad, ciudadanía y espacio público. Pamela otorgó legitimidad y credibilidad a la labor de los comunicadores en la educación superior del Caribe colombiano. Pamela enseñó que los andenes se constituyen en escenarios cotidianos que permiten conocer y reconocer la ciudad, recorrerla y apropiarse de ella. Para ella, no eran simples franjas de tránsito peatonal, sino espacios donde se tejen vínculos con el territorio y se configura la experiencia urbana. Consideraba que su presencia o ausencia marcaba las posibilidades de inclusión o exclusión: un andén accesible abría la ciudad a niños, personas mayores o con movilidad reducida, mientras que su inexistencia reforzaba desigualdades y barreras invisibles. Animaba a pensar que en el acto de caminar se producía un diálogo íntimo con el espacio público, una práctica de ciudadanía que permitía a los habitantes reconocerse como parte de un colectivo urbano y reclamar su derecho a vivir dignamente la ciudad. 2. INVESTIGACIÓN Desde el programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte, Pamela Flores convirtió la ciudad en un laboratorio vivo de comunicación 337 y la academia en un espacio de transformación social. Su trayectoria de más de tres décadas en Uninorte ha dejado una huella profunda en la formación de profesionales, en la consolidación de líneas de investigación pioneras y en la creación de escenarios de divulgación que han redefinido el papel de la comunicación en el Caribe colombiano. Pamela es fundadora y directora del Grupo de Investigación PBX: Comunicación, Cultura y Cambio Social, categorizado en A1 por Min Ciencias. Desde allí, lideró proyectos sobre ciudad, espacio público, medios, género y ciudadanía, con lo que se consolidó como un soporte académico fundamental para la maestría, primera maestría en Comunicación en el Caribe colombiano, y el doctorado en Comunicación de Uninorte, primero en comunicación en Colombia. Entre sus aportes más significativos se encuentra la línea de investigación en Comunicación, género y ciudadanía, que aborda la comunicación desde la perspectiva de los distintos grupos, que busca visibilizar las experiencias de mujeres, jóvenes y comunidades periféricas. Su producción académica incluye estudios sobre la representación simbólica del espacio urbano, al proponer que la ciudad es infraestructura material y es, a la vez, tejido que se produce por las relaciones que se generan en y con esa infraestructura. El trabajo de Armando Silva le dio un impulso inicial para abordar los imaginarios urbanos. Pronto descubrió que estos son efímeros y que dependen de coyunturas móviles, e inició la búsqueda de una relación más profunda de los habitantes con lo urbano. Observar críticamente las ciudades se tornó en una obsesión al intentar establecer los elementos comunes y diferenciables en cada urbe y en cada etapa tanto del desarrollo de la ciudad como de los intereses de cada grupo y de cada individuo. Además de los recorridos por calles, parques, plazas y avenidas en diversos lugares, el cine y la fotografía se volvieron aliados en esta búsqueda. Una serie de fotografías de Bogotá, por ejemplo, utilizadas en una conferencia dictada en 2017, mostraba cómo en cada momento de la ciudad se iban integrando nuevos grupos al espacio público. Así, por ejemplo, antes de la década del sesenta del siglo pasado, pocas mujeres ocupaban el espacio público de la ciudad y, a medida que pasaba el tiempo, aparecía, en las fotografías urbanas, sin que ese fuera el propósito, un mayor número de mujeres, pero también de niños y de jóvenes que hacían usos inéditos del espacio público. El título de esta charla, ¿ Tiene género el espacio público?, alertaba sobre las dificultades de diversos grupos humanos para acceder a la ciudad. Asimismo, una investigación sobre Bogotá en el cine, que utilizaba tres películas rodadas en la capital, abordó las múltiples miradas que puede generar el texto urbano. Consciente de las transformaciones que se dan en los usos urbanos, indaga, también, por los nuevos modos de habitar la ciudad. Así llega a investigar lo que denominó el espacio del simulacro, los usos del cuerpo en el espacio público, las puestas en escena 338 PAMELA FLORES PRIETO: LA CIUDAD COMO AULA, LA COMUNICACIÓN COMO TEJIDO DE CIUDADANÍA Y ESPACIO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia de los habitantes de las urbes contemporáneas como respuesta a la incertidumbre en que se convierte la ciudad. Pamela se propuso indagar por las dinámicas históricas que fueron transformando la ciudad, creada como un espacio para habitar la certidumbre. De esta preocupación surgió La ciudad europea o los desplazamientos del centro, una historia de la ciudad en Europa desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX en la que, a partir de la metáfora del centro, se propuso entender la invención de la ciudad liberal en donde el individuo desafía los cánones existentes e impone un nuevo orden social. Un análisis de las ciudades del siglo XX y de las primeras décadas del siglo XXI le revela las múltiples direcciones que asume la ciudad contemporánea. A los elementos comunes que se dan en las ciudades se superponen las diferencias culturales propias de la historia y tradición de cada ciudad, los intereses cambiantes de las clases dirigentes, los recursos técnicos, humanos y financieros de cada una y los grupos de presión existentes en cada caso. Así, el estudio de la ciudad contemporánea se ilumina con autores como Soja, Yi Fu Tuan, Jan Gehl, Richard Sennet o Saskia Sassen para nombrar solo algunos, para indagar en lo que estos autores podían aportar al estudio de nuestras ciudades y analizar críticamente o bien sus puntos débiles o, por otro lado, aquellas conceptualizaciones acertadas para sus propios contextos, pero no aplicables a nuestras ciudades dadas sus especificidades. Compartió estos autores y muchos otros con sus estudiantes de maestría y doctorado. Dirigió más de treinta tesis en temas relacionados con cultura urbana, ciudadanía, espacio público y medios, e hizo con esto que su preocupación por la ciudad se convirtiera en tema central de las investigaciones de sus estudiantes. Centrada en su preocupación por lo urbano, comprendió que, en América Latina, era necesario construir un fuerte sentido de ciudadanía y de reclamo por la ciudad. Tener estudiantes de varias ciudades del Caribe constituyó para ella una oportunidad valiosa para crear no solo una conciencia urbana sino una noción de ciudadanía que, posteriormente, esos investigadores inculcarían en sus propios estudiantes. Así creó el curso Comunicación y ciudad en el que no solo expuso sus investigaciones y las de varios autores sino que incentivó a los estudiantes de Barranquilla, Puerto Colombia, Riohacha, Cartagena, Montería, Santamarta y otras poblaciones del Caribe colombiano a construir ciudadanía en sus estudiantes presentes y futuros con el fin de mejorar los entornos urbanos de cada una de esas ciudades estudiando sus problemas específicos, los grupos humanos que pueblan cada urbe y las necesidades propias de cada uno. Una de las ideas clave de Pamela fue siempre que la ciudadanía se construye en el espacio público y que, si este no existe o es inadecuado, los habitantes urbanos tienen que demandar dichos espacios para poder construir una ciudadanía sólida. El espacio público tiene la capacidad de mejorar la vida de los habitantes y los habitantes tienen la capacidad de exigir espacios públicos de calidad, 339 apropiárselos y construir ciudadanía en ellos. A partir de esta idea, los desplazados del campo a la ciudad, especialmente las mujeres y los jóvenes, se convirtieron en un grupo privilegiado dentro de los estudios de comunicación urbana que se realizaban en las clases de Pamela. Y en esos estudios, se insistía en otra idea clave: la inclusión de un grupo nunca debía conducir a la exclusión de otro. Así, por ejemplo, en los estudios feministas se involucraba a los hombres, no se los excluía, con la expectativa de que ellos también cambiaran en sus modos de relacionarse con las mujeres y aprendieran a estar juntos. En ese sentido, al proyecto y la investigación sobre el acoso callejero se le denominó“un proyecto amoroso”, en el que la participación masculina se consideró tan esencial como la de las mujeres. Dicho proyecto, surgido de la idea de que el uso del espacio público debía proporcionar seguridad al transitar la ciudad, formó parte de la iniciativa de Ciudades Caminables y, como tal, se presentó en Walk 21, Bogotá, cuando este evento, liderado por la alcaldía de Enrique Peñalosa en 2018, fue asignado a nuestra ciudad capital por los esfuerzos de la administración local en hacer de Bogotá una ciudad caminable y segura. Sus investigaciones sobre medios también se centraron en el aporte que estos hacían a una conciencia ciudadana. En la medida en que los medios estaban en capacidad de construir representaciones sociales armónicas y equilibradas, el investigador debía alertar sobre la relación de los medios con la violencia, el miedo o la desconfianza. Igualmente, se proponía que los medios, tanto los tradicionales como las denominadas nuevas tecnologías, dieran mayor relieve a la inexistencia de espacios públicos y a la necesidad de su recuperación en donde estaban deteriorados o a su creación en donde eran inexistentes. Su investigación sobre televisiones comunitarias en el Caribe colombiano, financiada por Colciencias, mostró la vulnerabilidad de estos canales tanto por la falta de apoyo estatal como por la carencia de objetivos claros por parte de los equipos productores. Amante de la literatura, Pamela Flores también buscó las ciudades en los textos de ficción de autores diversos desde Balzac hasta Marvel Moreno o Ramón Bacca. Y buscó la voz y las memorias de las mujeres en las novelas históricas que narraron una historia sin héroes. Empecinada en comprender las transformaciones sociales, vale decir, los cambios en las representaciones de los jóvenes respecto de las generaciones anteriores, se sumergió en la lectura de los filósofos y científicos sociales que reflexionaban sobre la llamada posmodernidad, tanto en sus defensores como en sus detractores. Reconoció que había una nueva manera de mirar el mundo que se pretendía más libre, menos sujeta a las tradiciones y que, en consecuencia, hacía más profunda la tradicional brecha generacional. La composición del salón de clases, ese espacio en donde siempre había estado, mostraba el cambio positivo de la sociedad que habitaba. Una mayor 340 PAMELA FLORES PRIETO: LA CIUDAD COMO AULA, LA COMUNICACIÓN COMO TEJIDO DE CIUDADANÍA Y ESPACIO PÚBLICO MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia diversidad social permitía mayores intercambios de experiencias y una reflexión más amplia sobre la comunicación. Como había hecho siempre, la investigación que realizaba no se vertía en libros ni en textos para pocos especialistas, sino que se daba en el aula y se centraba en los temas que interesaban a los estudiantes en cada etapa del proceso. De allí surgieron las discusiones sobre la posmodernidad que conducían a los estudiantes a encontrar las fuentes de sus pensamientos(“piensen por qué piensan cómo piensan”, decía), a señalar sus límites y sus alcances. Una cineasta le ayudó a iluminar ese camino: Sofía Coppola. Cuando durante unas vacaciones vio en Bogotá María Antonieta, la reina adolescente, supo que ahí estaba presente la nueva mentalidad, la mirada que revelaba nuevas posibilidades de interpretar el mundo ya que la reina que, durante más de dos siglos, había sido presentada como ruin, insensible, egoísta y derrochadora aparecía ahora bajo una nueva luz: la de la otredad, la extranjera, mujer y joven que nunca dejó de ser“la austríaca” y se refugió en la moda, las amigas y el teatro para superar la soledad y la extrañeza. Solo una inédita manera de interpretar el mundo podía ofrecer esta nueva luz acerca de un personaje sobre el que, aparentemente, ya se había dado el dictamen definitivo. Conjugó, entonces, este interés con el constante interés por la ciudad y el espacio. De ahí que, puesto que en ese momento(2007), Coppola tenía tres películas, decidiera primero investigar esos tres espacios: el París de los siglos XVII y XVIII; Tokio y, en especial, el Hotel Park Hyatt, y una comunidad en Michigan a finales del siglo XX. Un profundo recorrido por esas ciudades iluminó la nueva mentalidad y los recorridos inéditos por las urbes. Los buscó, entonces, en su ciudad y en las nuevas maneras de habitar la ciudad. Y allí estaban en los espacios de los que se carecía, en las ausencias, en los recorridos, en la ciudad que se presentía y se reclamaba. La nueva sensibilidad de los jóvenes era profundamente urbana y requería de un espacio público para vivir la ciudad. Así, las investigaciones en el aula crearon la conciencia de que se podía transformar la realidad para lo cual utilizaban, de una manera creativa, los recursos establecidos: construían categorías, leían diversos autores sobre el tema, planificaban encuestas, observaciones de campo o entrevistas, según la necesidad, e interpretaban los datos siempre con el propósito de transformar un fragmento de la realidad que los incluía a ellos mismos. Así, trabajaron sobre sus propios barrios, sobre sus espacios de ocio, sobre sus transportes públicos o privados, sobre sus recorridos diurnos y nocturnos, sobre esos ámbitos que querían transformar. De esta manera, se consolidó una escuela de pensamiento que articula comunicación e investigación con la transformación social y que se evidencia en que la mayoría de los grupos de investigación que existen hoy en el Caribe colombiano tienen su origen en la maestría de Comunicación de Uninorte, en la que Pamela Flores dirigió más de veinte tesis sobre temas urbanos, con lo que hizo que su preocupación por las ciudades no fuera un asunto personal sino un tema de todos; un malestar que, en la 341 medida en que se reconoció y se nombró, se transformó en reflexión y en acción de cambio. 3. DIVULGACIÓN Y APROPIACIÓN SOCIAL DEL CONOCIMIENTO Más allá de su labor académica, Pamela Flores creó y sostuvo espacios de divulgación que acercaron la comunicación a Barranquilla, al Caribe, a la ciudadanía y promovieron su apropiación social. Fue promotora de los Congresos de Comunicación y Ciudad (1999-2004), escenarios en los que se debatieron, desde una perspectiva crítica y participativa, temas como urbanismo, cultura ciudadana y el papel de los medios en las representaciones de la vida urbana. Con el proyecto Voces de Ciudad, una serie televisiva de veinte capítulos transmitidos por Telecaribe entre 2004 y 2005, reconstruyó el relato audiovisual de Barranquilla y estimuló una lectura crítica del entorno urbano. A ello se sumaron iniciativas como Voceros que enseñan ciudad, realizada en alianza con la Fundación Terpel, que formó a jóvenes líderes en cultura ciudadana mediante estrategias artísticas y participativas. Su voz trascendió fronteras como ponente en congresos internacionales en Italia, México, Bolivia, Estados Unidos, España, Uruguay y Colombia, donde abordó temáticas como la representación del cuerpo femenino en el espacio público, el cine urbano y la producción de subjetividades en las ciudades del Tercer Mundo. 4. PAMELA FLORES PRIETO: LA MIRADA DE LA COMUNICACIÓN EN Y DESDE EL CARIBE La obra de Pamela Flores Prieto trascendió nuestras aulas y se convirtió en una fuerza transformadora de la comunicación en el Caribe colombiano. Bajo su guía nos formamos como profesionales con una mirada crítica, creativa y holística, capaces de pensar la comunicación desde la ciudad, la cultura y la ciudadanía. Fuimos parte de un semillero de talento humano que hoy enseña, investiga y transforma el campo de la comunicación. Muchos de nosotros continuamos estudios en los más altos niveles de formación, tanto en Colombia como en escenarios internacionales, y llevamos con nosotros la impronta caribeña que Pamela nos transmitió: sensibilidad cultural, rigor teórico y compromiso social. Gracias a ella, comprendimos que la comunicación es una práctica viva que habita en la ciudad y en las interacciones cotidianas, y que tiene el poder de transformar la sociedad. Hoy somos parte de su escuela de pensamiento y acción, y desde nuestras aulas, investigaciones y proyectos seguimos proyectando su visión crítica y transformadora de la comunicación en el Caribe y en el mundo. 342 PAMELA FLORES PRIETO: LA CIUDAD COMO AULA, LA COMUNICACIÓN COMO TEJIDO DE CIUDADANÍA Y ESPACIO PÚBLICO Por Maryluz Vallejo Mejía LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN Parafraseo el título del cuento de Jorge Luis Borges porque toda trayectoria investigativa es como un jardín de senderos que se bifurcan y nos llevan por caminos desconocidos y hasta atajos para volver siempre al mismo punto de partida. Algunos se pierden en el camino o simplemente desisten, cansados de sortear obstáculos. En mi caso, por una condición obsesivo-compulsiva he llegado al término de cada proyecto. Para seguir con la metáfora extendida, el jardín borgiano evoca la siembra porque el investigador siempre está coleccionando semillas que deja caer de forma natural, sin cálculos ni afanes prácticos. Cuando los vientos resultan favorables, algunos proyectos germinan, otros no; o revientan al cabo de los años, siempre que se haya mantenido nutrido el terreno con ese abono insustituible del conocimiento que es la curiosidad. Los caminos también aluden en mi caso al reencuentro con los maestros(y unas pocas, pero inolvidables maestras) que han aparecido una y otra vez en mi vida personal y laboral; solo la muerte de algunos ha podido romper la mágica predestinación. Esos caminos me han permitido cruzarme con exalumnos de todas las épocas, algunos de los cuales siguieron mis pasos en el periodismo, en la docencia y en la investigación. Un regalo que agradezco a la vida porque siempre entendí la docencia como una especie de trasfusión sanguínea a los estudiantes, que en su rol de amigos y colegas me retribuyen con bancos de sangre. Por lo dicho, este relato de mi trayectoria investigativa es concéntrico, viene y va en bucle debido a que en el núcleo de las búsquedas están mi memoria personal y la memoria del país. Estudié Comunicación Social y Periodismo porque, al tiempo que me acercaba a la literatura con el poder de contar historias todos los días, podía conocer mejor la compleja historia del país, esa que empezó a perturbarme al leer La violencia en Colombia de Eduardo Umaña Luna, Germán Guzmán Campos y Orlando Fals Borda cuando me preparaba para las pruebas de ingreso a la universidad. Entonces supe que en el colegio de monjas salesianas donde estudié solo me habían enseñado la historia oficial y patriotera, y que tendría que ponerme al día, ojalá con autores 343 críticos. Así mismo tenía la asignatura pendiente con la historia de la región, que me introdujo de golpe y porrazo Eduardo Galeano con Las venas abiertas de América Latina, al igual que los autores del Boom que en muchas de sus novelas retrataron vivamente las dictaduras y las precarias democracias del siglo XX. El maestro que me descubrió el rico universo del periodismo narrativo fue Juan José Hoyos—entonces corresponsal de El Tiempo y reconocido cronista—, quien solía repetirnos en clase que el requisito sine qua non para ser buen periodista era leer mucho, en particular a los cronistas de todos los tiempos, a los novelistas, exploradores de los recovecos de la condición humana, y a los poetas que les ponen música a las palabras. Entre esas lecturas me quedaron grabados los libros de John Reed México insurgente y Diez días que estremecieron el mundo, así como las novelas de Malcolm Lowry, en especial Bajo el volcán, y la poesía de Emily Dickinson. (Aquí hago un paréntesis para contar que le heredé mi primer trabajo remunerado a Héctor Abad Faciolince, condiscípulo en su paso atropellado por la Universidad Pontificia Bolivariana—que narra en El olvido que seremos— en la empresa de administración de Propiedad Horizontal que regentaba su mamá. Iba por la mitad de la carrera cuando Héctor se fue a estudiar Literatura a Italia y me cedió su cargo, que consistía en escribirles de la manera más diplomática a los copropietarios quejosos o violadores de las normas de convivencia. Aquella fue una escuela de estilo persuasivo porque las cartas debían pasar por el exigente filtro de doña Cecilia). De mi época universitaria, los mejores recuerdos son los cineclubes de los sábados en cuyos ciclos descubrí lo mejor del cine latinoamericano y europeo, y las bibliotecas de la universidad, que se volvieron mi colonia vacacional. Gracias a que permitían recorrer las estanterías y sacar los libros deseados, descubrí revistas culturales icónicas como Eco, Mito, Casa de las Américas y las españolas de la contracultura como Quimera y Viejo Topo. Con ellas tuve otra iniciación al periodismo cultural y al pensamiento crítico. REPORTERA EN MEDELLÍN En 1983, recién egresada de la Bolivariana, entré a El Mundo, un joven periódico de tendencia liberal que empezó a competirle al tradicional diario El Colombiano, espejo del ethos conservador antioqueño. Allí pronto asumí la fuente cultural y me convertí en reportera del diario y del suplemento. En esa etapa de formación, mi maestra fue la subdirectora del periódico, Marta Botero de Leyva, una editora excepcional por la seguridad que me transmitió desde un comienzo, cuando se sentaba a mi lado frente al gigantesco computador y hacía lo que yo haría años después con mis estudiantes para pulir los textos hasta que brillaran(otro título que me robo de la espléndida biografía de María Moliner escrita por Andrés Neuman: Hasta que empieza a brillar). 344 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Unos años después, fui editora de El Mundo Semanal donde me zambullí en mi tinta. Desde niña celebré un ritual dominical de leer todos los suplementos culturales que llegaban a casa de mi abuela materna, quien en su juventud fue maestra de escuela rural y en su madurez desplegaba sabiduría y memoria para recitar poemas de Barba Jacob y de José Asunción Silva. A partir de los artículos de prensa, ella me fue orientando hacia lecturas más exigentes. Corrí con suerte porque El Mundo le daba amplio despliegue a la información cultural y en la ciudad había una actividad efervescente. Aunque no era una especialidad que se enseñara en la universidad, sí tuve el privilegio de asistir al primer seminario de periodismo cultural con el profesor Jesús Martín-Barbero, que me abrió nuevas perspectivas y me dio marcos comprensivos para mi quehacer. En esos seis años de vida profesional hice entrevistas con artistas y reportajes sobre eventos culturales; me arriesgué con la crítica de arte(tema de mi tesis de pregrado, que presenté de forma extemporánea porque la facultad rechazó mi primer proyecto sobre el aborto como problema de salud pública en Medellín) y la crítica teatral, como espectadora del Festival Nacional de Teatro de Manizales, del naciente Festival Iberoamericano de Bogotá y de una escena teatral vibrante en Medellín de los años ochenta. Convencida de que la crítica literaria me quedaba grande, no me atreví a juzgar libros; aunque entrevistaba de manera habitual a los autores y seguía con interés el movimiento literario nacional. En ese periodo creo haber encontrado una voz como cronista, deudora de tantos autores que había leído vorazmente desde mi adolescencia y que seguí madurando con lecturas más selectas. FORMACIÓN EN ESPAÑA Así surgió la necesidad de cursar un posgrado que combinara el periodismo y la literatura. Como España era el país de mis sueños, apliqué a becas y finalmente gané la del Programa de Graduados Latinoamericanos(PGLA) que ofrecía la Universidad de Navarra con la cooperación alemana. Era un programa intensivo que incluía visitas a los mejores periódicos de España, Francia e Inglaterra. Mi tesina, titulada Criterios de edición de los suplementos culturales, se basó en un análisis comparativo de cinco suplementos españoles de referencia y me abrió las puertas al doctorado en la misma universidad. Debido a que la investigación en periodismo cultural estaba huérfana en el departamento de Periodismo, la Facultad de Ciencias de la Información me ofreció una beca para cursar el doctorado, oferta que no dudé en aceptar porque en ese entonces Medellín estaba viviendo el terror de las bombas de Pablo Escobar y mis colegas buscaban escondederos. Me quedé otros cuatro años en Pamplona y al tiempo que adelantaba la tesis trabajé como profesora ayudante a inicios de los años noventa. Mi primera experiencia docente 345 me sirvió para descubrir esa vocación agazapada en la de periodista que apareció por serendipia y no volvió a abandonarme. Comencé con talleres de periodismo a los que seguían intensas jornadas de corrección de trabajos y eventuales charlas magistrales de periodismo cultural en las que, como anécdota de la globalización mediática, mis alumnos comenzaron a llamarme‘Cristal’ por la telenovela venezolana que era sensación en España. ¡Mi marcado acento paisa sonaba igual a sus oídos! En esos años de formación académica participé junto con el vicedecano José Francisco Sánchez—un apasionado del periodismo narrativo— y otros doctorandos en un proyecto de evaluación de la calidad redaccional de los periódicos de provincia para el que aplicamos una metodología que me resultó muy útil en mi vida futura de docente y editora. A diferencia de otras escuelas europeas, la de Navarra seguía los lineamientos del periodismo estadounidense, particularmente de la Universidad de Wisconsin-Madison, una de las más reconocidas. El gusto por el periodismo narrativo me llevó a aplicar la metodología de análisis literario a las columnas de El País de uno de mis escritores favoritos en España, Antonio Muñoz Molina, quien transformaba noticias bizarras en historias apasionantes, sin quitarle una pizca de verdad a los hechos. De esa cata de sus columnas surgió el ensayo titulado “Del pre-texto periodístico al texto creativo: los relatos de Antonio Muñoz Molina”. Con una dedicación sin pausa, sustenté a finales de 1992 la tesis doctoral La crítica literaria como género periodístico, dirigida por María Victoria Romero Gualda, filóloga de la Universidad Complutense. Al año siguiente salió publicada como libro en la colección de manuales de periodismo de la Editorial Eunsa de la Universidad de Navarra y tuvo una buena recepción en España donde sigue siendo el único texto de consulta sobre este género. La profesora Luisa Santamaría, experta en géneros periodísticos de la Universidad Complutense, escribió en su reseña:“Este libro no comienza con una incursión por la retórica. Va desde el principio al concepto de cultura, en un análisis muy breve y enseguida ataca el problema de la crítica periodística como un género que se presenta como conflicto porque muchos teóricos creen que esta no debe ser tarea del periodista, sino de lingüistas especializados, a pesar de que es la única que tiene lectores”(Santamaría, 1995, p. 5). Destacó Santamaría el capítulo de la historia de la crítica en España desde finales del siglo XIX, que sigue la tradición de la prensa liberal inspirada por José Ortega Munilla, el papá del filósofo José Ortega y Gasset, cuya evolución continuó en el siglo XX hasta la aparición del diario El País de Madrid, que nació con el retorno a la democracia. Se trató de una historiografía que extrañamente no se había hecho y me permitió descubrir el discreto encanto de las hemerotecas durante el año en el que me sumergí literalmente en un sótano muy bien equipado, en soledad, solo interrumpida por algún bedel, pasando páginas de los periódicos y tomando notas. Allí comencé a cultivar la perseverancia y la paciencia benedictina que exige el trabajo de archivos. 346 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia CAMPUS ABIERTO EN LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Así fue como el doctorado despertó mi interés por la historia de la prensa, que vino a materializarse en un curso de historia del periodismo en la facultad de Comunicación de la Universidad de Antioquia, mi nuevo hábitat(en el pleno sentido del sustantivo porque la ciudad universitaria, rodeada de árboles y de plantas, ofrece un microclima ideal en la cálida capital). Pasé así de dos universidades confesionales a una pública como profesora de planta a comienzos de 1994. Mi maestro Juan José Hoyos me ofreció la plaza porque la facultad proyectaba abrir un posgrado de periodismo y en esa época los periodistas y comunicadores con doctorado éramos bichos raros. Juan José, cuidadoso editor de libros periodísticos y explorador de los archivos de prensa más desconocidos, me propuso dictar el curso de Historia del periodismo al alimón: él se ocuparía del siglo XIX y yo del siglo XX. Para montarlo, pasé gozosas horas, días y semanas—que se multiplicaban durante los frecuentes paros y huelgas— en la hemeroteca de la universidad. Así surgió mi primera investigación sobre referentes del periodismo de opinión en Colombia, que me dio insumos para publicar la antología La crónica en Colombia. Medio siglo de oro, editada por Juan Gustavo Cobo-Borda. En la Universidad de Antioquia diseñé la Especialización en Periodismo investigativo junto con Juan José Hoyos y Javier Darío Restrepo(Q.E.P.D). Este último, considerado el padre de la ética periodística, para más inri fue sacerdote antes de dedicarse de lleno al periodismo. Coordiné las dos primeras cohortes(la segunda se hizo en alianza con la Universidad del Atlántico en Barranquilla). Además, fui profesora y tutora de proyectos de investigación que terminaron en libros periodísticos. Los libros fueron un valor agregado que le dimos al programa para impulsar el periodismo narrativo. Con el mismo propósito, nos embarcamos en la publicación de la revista Folios para la divulgación de piezas periodísticas de cronistas nacionales como Germán Pinzón e internacionales como Gay Talese, así como de los alumnos del programa. En esa publicación recogimos las enseñanzas de los maestros invitados a la especialización: Arturo Alape(Q.E.P.D), Alberto Donadío, María Teresa Herrán, Germán Castro Caycedo(Q.E.P.D), Pedro Claver Téllez(Q.E.P.D) y María Cristina Navarro, entre otros. La también finada Silvia Galvis no estuvo de cuerpo presente, pero fue colaboradora de la revista con punzantes comentarios. De Alape publicamos un documento sobre su taller Voces de la memoria a partir del clásico libro El Bogotazo. De las charlas de Germán Castro Caycedo hicimos un compendio titulado La caja de herramientas del narrador. Una guía de reportería y de escritura que circuló por mucho tiempo en fotocopias entre estudiantes de periodismo cuando apenas nos asomábamos a la era digital. En uno de los primeros números de Folios publiqué un largo ensayo titulado“Los periodistas en la ficción” en el que relacioné trece novelas protagonizadas por periodistas para extraer de allí lecciones de ética profesional más convincentes que 347 las de los manuales deontológicos al uso. Lo menciono para reiterar que nada me ha nutrido tanto en mi oficio de investigadora como la literatura de ficción o no ficción. Sin los felices encuentros con libros iluminadores, el camino de la investigación se habría tornado estéril. Los buenos libros ayudan a encontrar el efecto ¡eureka!, el enfoque, el marco comprensivo, el arco narrativo y la estructura para divulgar los grandes o pequeños descubrimientos. Por ello vivo rodeada de libros y soy usuaria regular de las bibliotecas públicas, donde experimento lo más parecido a la felicidad con cada hallazgo. El mencionado experimento de lectura comparada me reencauzó por el camino de la crítica, que había comenzado con mi tesis doctoral. Y ahí volvió a aparecer Héctor Abad Faciolince, mi colega en el periódico El Mundo hasta que mataron a su papá, el médico Héctor Abad Gómez, y tuvo que salir del país. Cuando nos reencontramos, él dirigía la revista de la Universidad de Antioquia y me invitó a escribir reseñas, tarea que cumplí gustosamente por varios años. Luego empecé a publicarlas en El Colombiano, en la revista Número, en la revista Directo Bogotá(sobre libros relacionados con Bogotá), en la revista Signo y Pensamiento de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Javeriana y durante los últimos quince años en el Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República. Con las reseñas que he publicado las últimas tres décadas podría perfectamente armar una antología que daría cuenta de mi barómetro crítico aplicado básicamente a la producción literaria nacional. El dinámico campo de periodismo de la Universidad de Antioquia, con una de las más antiguas y reputadas escuelas del país, nos llevó a un grupo de profesores y estudiantes a sacar el periódico De la Urbe, enfocado en historias de la ciudad con un fuerte componente de denuncia, así como de crónica urbana. Este periódico se convirtió en un laboratorio de prácticas y en un espacio de reflexión sobre el periodismo in situ, que llegó a competirle con sus investigaciones a la prensa local. Participé en el consejo de redacción y asumí la dirección durante mi último año de trabajo cuando estaba embarazada de mi única hija. En esa sala de redacción, en las jornadas de cierre, volví a sentir la adrenalina de mis tiempos de periodista. Poco después se produjo la convergencia con radio, televisión e internet y se creó el sistema De la Urbe, que sigue vigente. Otra de las misiones importantes que tuve en la universidad pública fue participar en el proyecto de creación del pregrado de Periodismo—primero y único en el país— y redactar junto con el colega Carlos Agudelo el documento maestro del programa. La propuesta produjo un cisma en la Asociación de Facultades de Comunicación (Afacom) y abrió un debate necesario sobre la formación especializada y no polivalente. Desde nuestro punto de vista, otras disciplinas que confluían en el plan tradicional de estudios, como la publicidad y las relaciones públicas, desdibujaban al periodista vocacional. 348 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Vuelvo a la investigación: además de la línea mencionada en historia del periodismo, incursioné en la de análisis del discurso, con el bagaje que traía de mi escuela en Navarra. En dos cursos del doctorado descubrí la nueva retórica o teoría de la argumentación, que resultó muy rentable para mis proyectos futuros. Los profesores Kurt Spang y Antonio Vilarnovo me introdujeron en esta disciplina fundada por Aristóteles y sus redescubridores en el siglo XX, Chaim Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca. En la Universidad de Antioquia comencé a trabajar una metodología de análisis del discurso basada en la retórica y en la lingüística aplicada al discurso político. Mi primer caso de estudio fue el Proceso 8000, como se llamó el escándalo de corrupción por filtración del narcotráfico en la campaña presidencial de Ernesto Samper Pizano, quien gobernó entre 1994 y 1998. Luego me vinculé al grupo de Análisis Crítico del Discurso liderado por profesores de lingüística con amplia experiencia investigativa, que invitaron al holandés Teun van Dijk a dictar un seminario intensivo en la universidad. En ese grupo adquirí nuevas herramientas para adaptar a mi curso de Periodismo de opinión, que se volvió un semillero de voces críticas, qué se dieron a conocer primero en el periódico De la Urbe y luego saltaron a los medios locales y nacionales. Mi última investigación en el alma máter fue sobre la vida y obra de Luis Vidales, de quien rescaté sus múltiples facetas de poeta, periodista, militante comunista, tratadista del arte y de la estadística. De allí salieron un par de artículos, aunque el trabajo completo quedó inédito. En todo caso, fue el primer abordaje que hice de la vida y obra de un personaje histórico en el género del gran reportaje biográfico, que desde entonces he seguido cultivando. NUEVO MILENIO EN BOGOTÁ Me vinculé a la Pontificia Universidad Javeriana(PUJ) en la decanatura de Gabriel Jaime Pérez S.J., con quien había participado como jurado en el proceso de acreditación de la maestría en Comunicación y Diseño Cultural de la Universidad del Valle fundada por Jesús Martín-Barbero. El cambio de universidad no fue traumático porque llegué en 2001 a dirigir el campo de periodismo. Entonces la carrera de Comunicación funcionaba con un ciclo común que en el tercer semestre se diversificaba en seis campos profesionales, uno de los cuales era periodismo. También asumí la coordinación de la Cátedra Konrad Adenauer y más adelante la Cátedra Semana, que me permitieron abrir conversaciones sobre temas de la agenda política, del conflicto armado en Colombia y del oficio periodístico. El apoyo del padre Pérez fue incondicional para sacar la revista Directo Bogotá, que fundé en 2002 con el colega Alejandro Manrique, quien venía de cursar una maestría en la Universidad de Columbia, enfocada en la edición de revistas. La experiencia con De la Urbe me sirvió para madurar este nuevo proyecto editorial, que dirigí durante quince años y luego delegué a un exalumno javeriano, Julián Isaza. En el 349 mismo periodo dicté la pasantía de la revista, en la que se producía el material escrito y gráfico para alimentar la versión impresa y más adelante también la digital. Dada mi inclinación de vieja data por el género de la crónica para contar la microhistoria y del reportaje para la macrohistoria, sumada al gusto por los temas patrimoniales, la revista se fue convirtiendo en un referente de la memoria urbana de Bogotá. Directo Bogotá sirvió para atraer a los estudiantes más talentosos y entusiastas del periodismo. Por ello varios catedráticos del campo, vinculados a reconocidos medios, me pedían fichar a los mejores reporteros para engancharlos incluso antes de la práctica profesional. Varias veces los estudiantes-reporteros fueron finalistas o ganadores de premios de periodismo y muchos divulgaron en la revista sus trabajos de grado. Firmar en Directo Bogotá era un valor agregado en su hoja de vida. También fui colaboradora habitual de la insigne revista de la Facultad de Comunicación y Lenguaje Signo y Pensamiento. Publiqué numerosas reseñas de libros, pero mis artículos más significativos versaron sobre historia de la prensa en Colombia:“Los padrecitos fundadores de la prensa comunista” y“Los lectores de Semana(1946 – 1961): Cartas de un país paradójico”, en 2004. De la revisión minuciosa de esta última revista presenté una ponencia en 2002 en la VII Cátedra Anual de Historia Ernesto Restrepo Tirado, que salió publicada con el título“La revista Semana(1946 – 1961): plataforma periodística del Frente Nacional”. El mismo propósito de perfilar la línea editorial de una publicación me encaminó a la prensa satírica de comienzos del siglo XX. Me enfoqué en el periódico Gil Blas de Benjamín Palacio Uribe, cuyo legado apenas ha sido reconocido, y quien con su espíritu de denuncia se dedicó a mortificar a los patricios del Partido Republicano en el poder. La fascinación por el periodismo satírico me llevó a la vuelta de los años a ser la editora invitada de un número del Boletín Cultural y Bibliográfico sobre el humor en los medios de comunicación. Además de coordinar el número, publiqué un artículo en compañía de mi pupila Annie Gómez, titulado“Animales y otras especies del humor satírico en la prensa del siglo XIX”. El gusto por la crónica también me llevó a profundizar en los orígenes del género en Bogotá desde finales del siglo XIX, ampliando los referentes de figuras y publicaciones, como consta en el capítulo del libro editado en Argentina por Graciela Falbo sobre la crónica en América Latina:“Ruta histórica de la crónica en Bogotá”. Es un bello libro en el que también escribieron dos colegas y amigos: Patricia Nieto, cronista y profesora de la Universidad de Antioquia, y el muy citado Juan José Hoyos, maestro de ambas. En 2007 armé un proyecto de crónicas barriales con otra condiscípula de la Universidad Pontificia Bolivariana, Ángela María Pérez, directora de la Biblioteca Luis Ángel Arango, con el fin de promover la lectura y la escritura en la Red de Bibliotecas Públicas de la ciudad. Me entusiasmó la idea de poner a escribir a jóvenes, menos 350 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia privilegiados que mis estudiantes, historias de sus barrios en los márgenes de la ciudad. Tras recibir apoyo de la rectoría en la primera convocatoria de proyectos de gestión social de la Javeriana, asumí la coordinación académica de los talleres y capacité como docentes a diez exalumnos que habían sido reporteros destacados de la revista. Ellos se encargaron de dictar los talleres en las seis megabliotecas de Bogotá durante dos meses a unos 200 jóvenes entre los 16 y los 23 años. Más de cien concluyeron el proceso de capacitación en las técnicas básicas de la investigación y del lenguaje periodístico. El proyecto, una alianza con la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, el Archivo General de la Nación y la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte concluyó con un libro. La Antología de crónicas barriales de Bogotá se publicó en 2008, editado y prologado por esta autora, se presentó en el marco de“Bogotá capital mundial del libro 2007”. El entonces director del Archivo de Bogotá era el historiador Germán Mejía Pavony, destacado profesor javeriano, quien me dio luces para la producción de crónicas sobre Bogotá publicadas en la revista Directo Bogotá. El afán por rescatar la memoria urbana nos unió en varias aventuras editoriales. Dado el éxito que tuvo la convocatoria, el Banco de la República programó una segunda versión de los talleres para promover la nueva política de conservación del agua, de la que surgieron los talleres de memorias del agua a cargo de los mismos talleristas. De esta segunda experiencia salió el volumen Memorias del agua en Bogotá, que también compilé y prologué. Y hubo una tercera edición de los talleres, que se realizó en las 22 sucursales del Banco de la República en el país. En esa oportunidad dicté la mitad de los talleres con el reto que significaba adaptar la metodología a los contextos y a la historia ambiental de cada región. De allí salió la tercera antología con la participación de ochenta autores: El país en una gota de agua(2016), primer e-book de la editorial Javeriana en coedición con el Banco de la República. Con el mismo empeño en recuperar la tradición del periodismo, continué haciendo antologías. La siguiente fue la de Notas ligeras colombianas, en coautoría con Daniel Samper Pizano, quien me invitó a revivir el libro de crónicas que había publicado años atrás, La crónica en Colombia: medio siglo de oro, extendiendo la antología hasta el siglo XXI para cerrar con este volumen su colección de antologías sobre el periodismo en Colombia. Otro libro en esta senda editorial es la antología Crónicas bogotanas de Felipe González Toledo, con 33 piezas del autor publicadas en El Espectador, que no habían sido recogidas. Salió en una bella caja de tres libros titulada“Memoria de Bogotá”. Arturo Alape me transmitió su entusiasmo por este cronista y tuve la oportunidad de retribuírselo al presentar en la Javeriana su última novela, El cadáver insepulto(2006), basada en la investigación policiaca de González Toledo. Pocos meses después, Alape murió tras una larga enfermedad y dejó en la orfandad a muchos estudiantes que 351 encaminaban con él sus proyectos de investigación en la Javeriana. Me quedó la tranquilidad de haber apoyado activamente su candidatura al doctorado honoris causa de la Universidad del Valle, como muchos años atrás lo hice en la Universidad de Antioquia con el padre Luis Alberto Álvarez, sumo pontífice de la crítica de cine en Colombia. El último trabajo de esta naturaleza fue el de Guillermo Cano. Tinta Indeleble, libro editado en 2012 por Marisol Cano, sobrina del inmolado director de El Espectador, en el que participamos Jorge Cardona, Carlos Mario Correa y esta autora, que analizó la“Libreta de Apuntes”, la columna que sostuvo don Guillermo entre 1979 hasta la víspera de su muerte en 1986. Ese ensayo, titulado“Bitácora sin pierde” aborda los siete temas clave de su columna editorial y se acompaña de su respectiva antología. Ese mismo año publiqué el artículo“Los genes de la prensa nonagenaria y centenaria” en la revista que acompañó la exposición“223 años de prensa diaria en Colombia” realizada por la Biblioteca Luis Ángel Arango. En ese ensayo analicé el modelo ideológico, periodístico y empresarial que forjaron los cinco periódicos colombianos más antiguos. Además, hice un repaso de la entrada de estos impresos a la modernidad a partir de seis factores: la influencia política, el talento periodístico, el arraigo local y nacional, el modelo de negocio, la resistencia a la censura y la defensa de la democracia. En 2011, en el marco del centenario del diario El Tiempo fundado por Eduardo Santos, analicé los vaivenes de su línea editorial. De allí salió la ponencia que presenté en el XVII Congreso Internacional de la Sociedad Española y Latinoamericana de Periodística(SEP) realizado en Valladolid ese año y el artículo que publiqué luego en la revista Escribanía. En la reconstrucción de esa memoria quise demostrar cómo El Tiempo encarnó el modelo de prensa política ferozmente aliada a la causa republicana y luego liberal hasta finales de los años cincuenta, cuando adhirió al proyecto del Frente Nacional para la alternancia de los partidos liberal y conservador en el poder. Y cómo en el nuevo milenio, cuando el grupo Planeta se volvió socio mayoritario, la Casa Editorial El Tiempo transformó su ideario político por el imperativo económico en el cambiante ecosistema mediático. Este fenómeno propio de la eclosión tecnológica inspiró otra colaboración que hice para el libro de los setenta años del Círculo de Periodistas de Bogotá. Allí demostré que la convergencia de medios empezó en Colombia desde la década del cuarenta con el experimento de los radioperiódicos asociados a la prensa política. A propósito de convergencia digital, una experiencia docente que me cambió los parámetros del periodismo occidental fue la capacitación en lenguaje periodístico a un grupo de indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta en el laboratorio Matrix de la Javeriana. El proyecto, liderado por el profesor Germán Rey y el documentalista Pablo Mora, buscaba darles herramientas para el manejo de sus 352 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia medios independientes, sin intermediarios, y con el debido permiso de la Madre Tierra. Mi función era orientarlos en la producción de crónicas para una revista del centro de comunicaciones de la Sierra Nevada llamada Zhigoneshi. El relato de esa inmersión fascinante en su cosmogonía, que duró un par de meses, quedó recogido en la revista Signo y Pensamiento con el título:“La tecnología al servicio de la madre naturaleza”. En el pregrado de la Javeriana retomé cursos que había dictado antes como Periodismo cultural, que seguí alimentando con rastreos de los suplementos culturales insignes en la tradición colombiana. Presenté ese panorama en una ponencia en el Seminario Internacional de Periodismo Cultural:“Nuevas voces, nuevos rostros” realizado en la Universidad de Cartagena en 2004, que fue publicada en la revista Palobra. Los otros cursos de mi repertorio académico fueron Proyecto profesional I y II (conducentes al trabajo de grado), Periodismo de opinión e Historia del periodismo. Este último se me facilitó por la cercanía a las hemerotecas de la Biblioteca Nacional y la Luis Ángel Arango. Gracias a una convocatoria de plan de obra que hizo la jefa del departamento Maritza Ceballos, presenté un ambicioso proyecto con el acervo documental que había recogido en los últimos diez años. Culminó con la publicación del libro A plomo herido, una crónica del periodismo en Colombia 1880-1980. El plazo de un año para escribirlo fue demencial si consideramos que trabajaba en las noches y los fines de semana y tenía una hija de cinco años mirándome fijamente a ver si apagaba el computador y me dedicaba de una vez por todas a jugar con ella. (Valga aclarar que la rapidez para escribir es una competencia que le debo al oficio periodístico, así como la capacidad de concentrarme en medio del ruido, después de haberlo hecho en una sala de redacción. Nunca dejé de escribir en mis oficinas pese al tráfico de estudiantes y de las constantes interrupciones). A plomo herido se volvió un texto obligado de consulta en los cursos de historia de la prensa en los pregrados y posgrados de comunicación y periodismo por ser la historia no oficial más completa y contemporánea. Como su metafórico título lo indica, narro las batallas campales que libraron los partidos políticos a lo largo de un siglo en la prensa escrita colombiana. Allí trazo varias líneas narrativas enfocadas en los genes políticos de las publicaciones de referencia, en la evolución de los géneros periodísticos, en las tendencias de la prensa moderna, en las épocas más oscuras para la libertad de prensa, en la reportería gráfica y en la evolución de las empresas periodísticas como negocio asido a la publicidad. Aunque no se reeditó, el libro circula maravillosamente en la clandestinidad del formato PDF. Después de publicarlo y para no caer en la redundancia, abandoné el curso y me dediqué a orientar investigaciones en la línea de historia del periodismo, mi mayor deleite. En últimas, lo que me ha interesado con este tipo de investigaciones panorámicas es desbrozar caminos para los investigadores que vienen detrás con más bríos. Sin 353 embargo, unos años después dicté el módulo de historia de la prensa en la maestría de Periodismo de la Universidad de los Andes, que resultó muy estimulante por la mirada de estudiantes formados en otras disciplinas. Para seguir con esta línea, en 2014 la Biblioteca Nacional me invitó a participar en el equipo de curaduría de la exposición en homenaje a Soledad Acosta de Samper, la primera periodista colombiana, en el centenario de su muerte. La directora del proyecto, Carolina Alzate, profesora de literatura en la Universidad de los Andes, organizó luego un congreso internacional y publicó un libro en el que aparece mi capítulo sobre la faceta de Acosta de Samper como periodista, que daba cátedra moral en sus crónicas de moda, viajes, libros y actualidad internacional. Hurgar en los escritos de esta mujer rompedora en su época quien, pese a ser una recia conservadora, reivindicó la independencia intelectual y económica de las mujeres; me llevó a pensar en tantas antologías pendientes de periodistas colombianas que permanecen ocultas en las hemerotecas. Este es un proyecto que he regado como las plantas a lo largo de los años confiando en que algún día pelechará. El reconocimiento de la modalidad de investigación-creación—que desde mi punto de vista abrió una ventana en el nuevo milenio como lo habrá hecho la investigaciónacción de Fals Borda y del brasilero Paulo Freire en los años setenta— significó el apoyo institucional a proyectos que concluyeran en productos artísticos y periodísticos que hasta entonces no habían tenido ni valor nominal en el sistema de Colciencias. Ante esta atractiva posibilidad, en 2015 conformé un equipo de profesores y estudiantes para celebrar el centenario de la revista Cromos con el proyecto“El país visto y narrado en cien años de la revista Cromos(1916 – 2016)”. El proyecto fue seleccionado en la convocatoria de investigación-creación de la Vicerrectoría de Investigaciones de la Javeriana, en la que por primera vez participaba la Facultad de Comunicación y Lenguaje. El objetivo era demostrar que esa revista considerada “de peluquería”, tan desdeñada por la academia, permitía hacer una lectura política, sociocultural y económica del país; que detrás de esa publicación frívola había intelectuales y escritores influyentes que dejaron su impronta. De allí salieron en 2016 la exposición de cien portadas representativas de la revista, exhibidas en plazoletas de la Universidad; la edición especial de Cromos con 300 páginas, de la que fui coeditora y autora de tres capítulos(“Crónica de una dama centenaria”,“Con la cultura en las venas” y“De viaje por Bogotá y el país”) ; cinco trabajos de grado(de los que asesoré cuatro); un documental dirigido por Germán Ortegón y una base de datos a cargo del profesor Eduardo Gutiérrez con apoyo técnico del Centro Ático. Por último, presenté la ponencia“La línea editorial en-cubierta de la centenaria revista Cromos” en el XVIII Congreso Colombiano de Historia de 2017. Además de las líneas de investigación de historia del periodismo y de la crónica como memoria urbana, seguí trabajando el análisis del discurso desde la Nueva argumentación en mi curso de Periodismo de opinión y en un curso electivo de 354 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Teoría de la argumentación que dicté en la maestría de Comunicación para formar competencias en la producción y el análisis del discurso. Con esta metodología, dirigí varios trabajos de grado en el pregrado y en el posgrado. Recién llegada a la Javeriana, me integré a un nuevo grupo de investigación liderado por el director de la maestría de Comunicación Jorge Iván Bonilla y por Amparo Cadavid Bringe. En 2004 salió el libro con los resultados de la investigación ¿Qué es noticia? Agendas, periodistas y ciudadanos, en el que publiqué dos artículos en coautoría con Alma García:“Los periodistas. Idealización del oficio y de los medios informativos” y“¿Qué agendas, qué periodistas, qué ciudadanos?”. De ese proyecto surgió la primera matriz de análisis del que sería el primer observatorio de medios de la Javeriana, cuando todavía no se habían puesto de moda en las facultades de comunicación. Estuve trabajando durante varios años al frente de esta plataforma, que combinaba distintas metodologías de análisis cualitativo y cuantitativo, con Mario Morales, también profesor del campo de periodismo, y en cada proyecto sumamos estudiantes y monitores. Realizamos proyectos de investigación y de consultoría sobre temas tan diversos como el cubrimiento de información de seguridad y orden público en impresos bogotanos(por encargo de la Cámara de Comercio de Bogotá); el fenómeno de la parapolítica en las elecciones legislativas de 2010(contratado por el Centro Internacional de Justicia Transicional y la Corporación Arco Iris); el cubrimiento de la salud pública en los medios colombianos(apoyada por la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana); el acuerdo militar de Colombia con Estados Unidos en la prensa nacional(que salió publicado en el libro Las bases de la discordia, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo); y un último monitoreo sobre la crisis binacional a raíz del ataque del Ejército colombiano al campamento de Raúl Reyes en la frontera con Ecuador, que se realizó en alianza con la Universidad de América del Ecuador. Allí publiqué un artículo sobre consensos y disensos de la opinión en la prensa colombiana con respecto al conflicto fronterizo a partir del análisis cuantitativo y cualitativo de los textos de opinión de cinco periódicos regionales y nacionales. En 2012 presenté junto con Catalina Montoya, profesora asociada de Liverpool Hope University, el proyecto titulado“El rol deliberativo de los medios impresos regionales y nacionales en relación con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras” para analizar el cubrimiento de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras de 2011, conducente a la reparación de las víctimas del conflicto armado despojadas de sus tierras. Con un método experimental, buscamos la convergencia entre la teoría del encuadre ( Framing) y la teoría de la argumentación e identificamos los encuadres retóricos del discurso gubernamental sobre esta política pública y de los discursos de sectores de opinión como el académico, el gremial, las organizaciones sociales y la oposición. En 2016 publicamos dos artículos en sendas revistas indexadas, uno en inglés en Media, War& Conflict y otro en español en Análisis Político de la Universidad Nacional. 355 Luego nos ganamos la convocatoria para la publicación de libros de la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana y salió en 2017 con el título Los cercos del debate sobre restitución de tierras. Encuadres retóricos de la Ley 1448 de 2011 en la prensa colombiana nacional y regional(2012-2015). Ese junio de 2017 asistí como profesora invitada al Programa Erasmus del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín para dictar un seminario a los estudiantes de la maestría de análisis del discurso sobre la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras en Colombia y sobre la firma de los Acuerdos de Paz. Ese mismo año recibí el Premio Bienal Javeriano en Investigación en el área de Ciencias Sociales, Humanas y Artes en reconocimiento a mi trayectoria. Otra experiencia enriquecedora de trabajo en equipo fue la del proyecto interdisciplinar con comunicólogos y politólogos para analizar el fenómeno de las cámaras de eco en internet por medio de un estudio de la red social Twitter, así como las campañas de desprestigio contra dos candidatos durante las elecciones locales de Medellín en octubre de 2019. Allí volvieron a confluir mi interés por los temas políticos y la metodología de análisis retórico en una plataforma de observatorio aplicada a redes sociales. El último proyecto de envergadura que lideré en la Javeriana fue la creación de la maestría de Periodismo científico con tres énfasis: salud, ambiente y cienciatecnología. En su decanatura, José Vicente Arismendi adelantó el proceso para sacar la maestría en Periodismo en alianza con la Universidad de Columbia, pero el intento fracasó por los elevados costos de la doble titulación. En la siguiente decanatura, de Marisol Cano, se reactivó el proyecto, del que quedé a cargo. Después de hacer un estudio de mercado y de las demandas de formación en el medio colombiano, deduje la necesidad de formación especializada en periodismo científico, una de las especialidades con mayor campo de acción en estos tiempos de vertiginosos cambios tecnológicos, desarrollos científicos y cambio climático. En la aprobación del programa a comienzos de 2018 incidieron varios factores: la encíclica del papa Francisco Laudato sí(alabado seas) interpretada como un manifiesto político en la era de la crisis climática; la novedad de la maestría, primera de esta naturaleza en América Latina y en Colombia y la interdisciplinariedad porque se vincularon otras facultades como Estudios Rurales y Ambientales, Ciencias, Medicina y el Instituto de Salud Pública. En su diseño, tuve gran apoyo del exalumno y editor científico del periódico El Espectador, Pablo Correa, quien generosamente me vinculó con la red de periodistas científicos de América Latina en la que él era un destacado líder. Así mismo integraron el equipo de profesores las decanas del periodismo científico en Colombia: Lisbeth Fog y Angela Posada Swafford. Por su parte, Pablo Correa, profesor del programa desde sus inicios, asumió su coordinación en 2025. 356 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Aunque no me autodefino como periodista científica, fui colaboradora de la revista Pesquisa de divulgación científica de la Javeriana en sus primeros años. Hice acercamientos al periodismo ambiental y en salud pública desde distintos frentes: en el estudio de las campañas de vacunación en la prensa colombiana desde mediados del siglo XX, en la dirección de trabajos de grado del pregrado y de la maestría en Comunicación, en el Observatorio de Medios, en dos versiones del proyecto de crónicas del agua, además de haber mantenido la sección de Medio Ambiente y de Salud en la revista Directo Bogotá. Antes de la pandemia del Covid, junto con la profesora Sandra Milena Agudelo-Londoño del Instituto de Salud Pública de la Javeriana realizamos una investigación de análisis del discurso y análisis cuantitativo con el fin de identificar los artefactos retóricos utilizados en el debate sobre el uso del glifosato para eliminar los cultivos ilícitos. Los resultados del análisis de 167 piezas recolectadas en prensa nacional entre julio de 2018 y julio de 2019 se divulgaron en la revista Signo y Pensamiento. Para fortalecer la maestría, enfoqué mi proyecto editorial del semestre sabático en la historia del periodismo ambiental en Colombia. El libro salió publicado con el título Una historia todavía verde por el carácter exploratorio de esta historia, nunca antes recogida, en la que, a la par de una memoria de la degradación de los recursos naturales y del territorio, se muestra la evolución de la agenda medioambiental en los medios colombianos, especialmente en la prensa. La fuente principal fue el archivo de la revista Semana en sus dos épocas(1946 y 1982) para registrar los hechos y los debates ambientales desde que se empezó a hablar de la crisis climática hasta el año 2020, bajo la premisa de que en las políticas públicas subyace un choque entre la preservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible. En el capítulo inicial, rindo homenaje al padre del periodismo científico, el sacerdote Enrique Pérez Arbeláez, fundador del Jardín Botánico de Bogotá y quien sostuvo una columna en el diario El Tiempo durante más de treinta años. En ese púlpito, encendió las alarmas por la explotación descontrolada de los recursos naturales y clamó al cielo por leyes que realmente protegieran el patrimonio ecológico. Pupilos suyos fueron los pioneros del periodismo ambiental desde la Unidad Investigativa de El Tiempo: Daniel Samper Pizano y Alberto Donadío. Cierro con testimonios de las nuevas generaciones de periodistas comprometidos con la agenda verde. Con este libro me despedí de la academia. Desde entonces he seguido publicando libros sobre los mismos temas de interés.“Investigar para publicar” se llamó un seminario muy exitoso en la Universidad de Antioquia, que la editorial institucional ofrecía a los profesores con el fin de promover la divulgación del conocimiento. Ese curso me dio herramientas útiles y un deseo imperioso de darle a la investigación forma de relatos y de ensayos digeribles para el lector común, no solo para los pares académicos. Desde entonces, la investigadora se metió en la piel de la periodista que por oficio indaga, entrevista, documenta, contextualiza e interpreta la realidad. 357 En esta especie de“viaje a la semilla” vuelvo a la tesis doctoral sobre la crítica literaria, ya que como lectora, evaluadora de artículos de revistas y de libros para editoriales, jurado de premios de periodismo y de literatura, jurado y directora de decenas de trabajos de grado y tesis de maestría y de doctorado, así como editora de la revista Directo Bogotá, apliqué la valoración crítica de manera permanente a partir de cánones éticos y estéticos, siempre con honestidad y equilibrio y con ánimo más constructivo que demoledor. SABER RETIRARSE Después de cerrar un periodo académico de más de treinta años, volví a los libros en mi literalmente jubilosa jubilación. Liberada de la tramitología para inscribir proyectos de investigación, de las distintas instancias y comités para su aprobación y de los odiosos formatos para registrar los avances y resultados, los libros empezaron a fluir libremente siguiendo los surcos trazados desde el inicio de esta trayectoria en venturosa predestinación: la literatura, el periodismo y la historia de Colombia. Si bien la pandemia precipitó mi decisión del retiro, también tenía claro que estaba formando a quienes iban a ocupar mi lugar, mejor preparados para los nuevos desafíos tecnológicos, la explosión de agendas informativas y la crisis del sistema educativo. A mis pupilos ya no los encuentro en las aulas sino en los escenarios profesionales y a algunos los recuerdo de inmediato por la sangre de periodistas que les corría. En mis últimas pesquisas el propósito que me ha animado ha sido el de verter en géneros periodísticos como el reportaje, la crónica o el ensayo temas complejos de la historia nacional, que me han atraído por su carácter casi inédito. Mis neuronas se estimulan con los temas de escasa bibliografía, que me obligan a escarbar en las fuentes documentales y a buscar las“redes de informantes”, como llamaba Arturo Alape a esas voces de la memoria. Así procedí con los últimos tres libros publicados, que presentaré en orden de aparición. Xenofobia al rojo vivo es un gran reportaje en el que exploro los orígenes de la xenofobia en el siglo XX, signado por la Guerra Fría. Otro de mis maestros, Daniel Samper Pizano, fue quien me encargó el reportaje seminal, para el portal Los Danieles en la coyuntura del paro nacional en julio de 2021. Recién emitido el programa, recibí la llamada del editor general de Planeta para que lo volviera libro por la novedad del tema en la historiografía nacional y en la literatura periodística. Durante el año de plazo que me concedió la editorial, me sumergí en archivos públicos y privados, rastreé colecciones de prensa e hice entrevistas para restituir la memoria de estos extranjeros“indeseables” que en muchos casos fueron víctimas de arbitrariedades de los gobiernos, xenofobia, aporofobia, antisemitismo y anticomunismo. 358 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Los siguientes libros, casualmente, abordan la vida y obra de dos de los periodistas más connotados del siglo XX en Colombia. Redescubrí a Eduardo Santos al revisar su correspondencia, un archivo que alberga la biblioteca Luis Ángel Arango al que llegué buscando pistas de la antropóloga y documentalista estadounidense Kathleen Romoli. Encontré fascinante la correspondencia de quien fuera fundador y director de El Tiempo, el diario más influyente de Colombia en el siglo XX, jefe del partido Liberal y presidente de la República entre 1938 y 1942, por las facetas que revelaba del hombre público y privado. Con ocasión del cincuentenario de su muerte, en 2024, hice una lectura de sus cartas entreverada con el contexto nacional e internacional y con sus propias circunstancias entre los años treinta y cincuenta. Escribí tres ensayos que arrojan las luces y sombras del personaje que interactuaba con figuras relevantes del mundo político e intelectual, siempre en el tono menor del género epistolar, deliciosamente revelador. En el centenario de la muerte de Luis Tejada—llamado el“Príncipe de los cronistas”— en 2024, participé en varios homenajes y escribí un par de ensayos titulados:“Las muchachas de Luis Tejada” y“Las siluetas de Tejada”. En este último, comparo al cronista con el caricaturista Ricardo Rendón, que además de paisanos y contemporáneos, fueron almas gemelas y por ello su legado quedó emparentado. El último libro es un perfil múltiple de Guillermo Cano, el director durante cerca de cuarenta años de El Espectador—la competencia directa de El Tiempo—, asesinado a la salida del periódico por sicarios del narcotraficante Pablo Escobar en diciembre de 1986. El libro fue un encargo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes para conmemorar el natalicio de uno de los periodistas más valiosos que tuvo el país. En El maestro, muestro sus distintas facetas como aprendiz de grandes maestros del periodismo, como cazatalentos que descubrió las dotes de reportero de García Márquez(entre muchas otras figuras), como ecologista temprano, como editor de“incanables”, como defensor de la libertad de prensa y de todos los derechos ciudadanos, como sabueso judicial y como promotor deportivo porque le apasionaban los deportes. INVESTIGAR PARA ARMAR HISTORIAS Mi curiosidad por conocer el origen de muchas historias que hacen parte de la memoria nacional pero cayeron en el olvido es el nodo o punto de conexión de mi obra académica y periodística. En todos los procesos de investigación he mantenido un mismo método: arranco con un pequeño indicio, una noticia que me quedó sonando, una frase que escuché al vuelo, una imagen reveladora, una historia apenas recordada. Luego en la escritura aplico la técnica periodística del contraste de voces soportada en el cúmulo de evidencias documentales y testimoniales. Especialmente 359 en los procesos de investigación-creación hay un detonante del problema(aclaro que uso la metáfora“detonante” no en el sentido sensacionalista del término— explosivo— sino en la acepción de“cosa o hecho que puede desencadenar un proceso”). Desde nuestro oficio, los periodistas no estamos tan lejos de los creadores. Nuestros procesos productivos tienen un alto componente experimental e innovador para poder llegar a públicos cada vez más inasibles en esta era digital cambiante en la que la cantidad abrumadora de información nubla los sentidos. Sentidos por los que todo empieza; aquí me inspiro en el periodista polaco Ryszard Kapuscinski, quien hablaba de“los cinco sentidos del periodista: estar, ver, oír, compartir, pensar”. Y me atrevo a agregar otros verbos al repertorio: palpar, oler, saborear e intuir. Este último, que corresponde al sexto sentido, es el que nos lleva a buscar historias llevados por el“olfato periodístico”. Porque, como los perros, los periodistas vivimos a la caza de historias que contar. Con el objeto de estudio definido por criterios de impacto, novedad, relevancia e interés público, vienen las preguntas de investigación que para un periodista son parte de su rutina de pensamiento como interrogador de oficio. El arte de hacer preguntas es consustancial a su práctica. Pero no se trata de preguntas obvias que conducen a respuestas predecibles, sino preguntas críticas, provocadoras e incómodas que parten de la sospecha y se basan en evidencias. Estas pruebas se recaban en el trabajo de campo o en el documental. En el primer caso, la reportería suele comenzar por la observación—tan ligada al arte de la mirada— y continúa con la búsqueda de las fuentes orales. En esa polifonía de voces(metáfora musical muy usada en el periodismo narrativo) se cifra la potencia de la historia a la que le creamos una estructura, una arquitectura armónica con sus coordenadas espacio-temporales. Mediante las técnicas narrativas propias de la literatura de ficción, volvemos orgánico el relato con una prosa rica en imágenes y en pinceladas de color. Ello porque periodistas y escritores compartimos la caja de herramientas. Las múltiples miradas al objeto de estudio se traducen en la interdisciplinariedad, reflejada en las especialidades de nuestra profesión. Así vemos el problema desde distintos ángulos: político, científico, económico, judicial, cultural, ambiental, etc. Y en muchos temas se traslapan varios enfoques, sobre todo en realidades complejas como la colombiana. Por otro lado, están las pruebas y evidencias obtenidas del rastreo documental, a las que se llega de forma casual o deliberada: pueden aparecer de sopetón, como caídas del cielo. Aunque debo de cir que mi momento favorito es el de las entrevistas, de las que obtengo el componente testimonial. En esa red de contactos que se establece con la reportería, conozco personas fascinantes que saltan de mi banco de fuentes a mi banco de afectos. 360 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Como siempre he sorbido de la literatura, al método me han llevado esos libros de ficción y no ficción que destapan historias ocultas, mis favoritas, como las relacionadas con la presencia de extranjeros en Colombia que me ha obsesionado los últimos años. Me centré en los extranjeros injustamente perseguidos, pero también en los extranjeros verdaderamente indeseables, como los nazis que llegaron desde antes de la segunda guerra mundial a promover su nefasta ideología. Sobre la presencia nazi en Colombia hablaron por primera vez con pruebas de archivos oficiales de Estados Unidos y de Colombia los periodistas Silvia Galvis y Alberto Donadío, amigos y maestros en el arte de rastrear documentos públicos. También me he ocupado de los republicanos que llegaron huyendo del franquismo durante la guerra civil española. Tras conocer muchas de sus historias, algunas ya recogidas en libros, inferí que esa guerra tuvo su espejo en Colombia debido a la persecución que hicieron los gobiernos conservadores de algunos españoles republicanos vinculados a universidades e instituciones públicas durante su exilio. Así lo confirmé con el hallazgo de numerosos casos, en especial de mujeres menos visibilizadas en la historiografía. De esas extranjeras que dejaron un legado humanístico, cultural, científico y económico en el breve o largo lapso de tiempo que vivieron en Colombia, me ocupo actualmente para escribir esa gran crónica de sus vidas entreveradas en el siglo XX. Termino este casi impúdico relato autobiográfico con una declaración de principios como investigadora, escritora y ciudadana: no leo el mundo con las gafas de ningún ismo; cualquier fundamentalismo me produce erisipela, en particular lo políticamente correcto llevado a extremos, que en sus usos del lenguaje incluyente atenta contra la sintaxis y cercena el humor, tan catárquico en el ejercicio crítico. Me acerco a los objetos de investigación con la máxima libertad, tratando de zafarme de sesgos, prejuicios, encasillamientos y militancias. Pero siempre con una perspectiva crítica sobre los hechos políticos y estéticos. Me limito a contar lo que veo y a examinar sus valores sin pontificar. Solo me he cuidado siempre de decir la verdad. Y a la hora de narrar y de divulgar, le huyo a los pesados marcos teóricos y a la solemnidad académica. Más de treinta años de academia me dieron el rigor que solventa mi trabajo, pero también me quitaron un poco el aire que ahora aspiro a mis anchas. Referencias Agudelo-Londoño, S. M.,& Vallejo Mejía, M.(2019). El glifosato alza el vuelo: Análisis retórico del discurso en la prensa nacional de Colombia(2018-2019). Signo y Pensamiento, 38(75). https://doi.org/10.11144/Javeriana.syp38-75.gava Alfonso Sánchez, T., Arciniegas Domínguez, L.,& Vallejo Mejía, M.(Eds.& pról.).(2016). El país en una gota de agua: Antología de crónicas[e‑book]. Pontificia Universidad Javeriana/ Banco de la República. https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2081692/ Barrera, C.,& Jimeno, M. Á.(Eds.).(1991). La información como relato(pp. 507–517). Universidad de Navarra. 361 Bonilla, J. I.,& Cadavid Bringe, A.(Eds.).(2004). ¿Qué es noticia? Agendas, periodistas y ciudadanos. Cátedra Konrad Adenauer de Comunicación y Democracia; Pontificia Universidad Javeriana / Fundación Konrad Adenauer. Cardona Alzate, J., Correa Soto, C. M.,& Vallejo Mejía, M.(2012). Tinta indeleble: Guillermo Cano, vida y obra. Aguilar/ Fundación Guillermo Cano Isaza. Checa Montúfar, F.(Coord.).(2008). De Angostura a las computadoras de Uribe: Prensa escrita y crisis de marzo. Universidad de las Américas/ Pontificia Universidad Javeriana/ Ediciones Abya‑Yala. González Toledo, F.(2008). Crónicas bogotanas(Selección y prólogo de M. Vallejo Mejía). Editorial Planeta/ Alcaldía Mayor de Bogotá. Lombana‑Bermúdez, A., Gómez, L. M., Pino, J. F.,& Vallejo Mejía, M.(2022). Cámaras de eco, desinformación y campañas de desprestigio en Colombia: Un estudio de Twitter y las elecciones locales de Medellín en 2019. Política y Gobierno, 29(1), 1–30. https://doi. org/10.22199/issn.1405‑1060.1494 Montoya Londoño, C.,& Vallejo Mejía, M.(2017, May 25). Development vs. peace? The role of media in the Law of Victims and Land Restitution in Colombia. Media, War& Conflict, 10(3), 336‑357. https://doi.org/10.1177/1750635217710677 Montoya Londoño, C.,& Vallejo Mejía, M.(2015). Encuadres retórico‑políticos en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras en Colombia. Análisis Político, 28(84), 23–38. https://doi. org/10.15446/anpol.v28n84.54637 Morales, M.,& Vallejo Mejía, M.(2011). Las bases de la discordia: El acuerdo militar de Colombia con Estados Unidos en la prensa nacional(1.ª ed.) [ISBN: 978‑958‑716‑430‑5]. Pontificia Universidad Javeriana. Samper Pizano, D.,& Vallejo Mejía, M.(Eds.).(2011). Antología de notas ligeras colombianas (ISBN 978‑958‑704‑966‑4). Aguilar. Santamaría Suárez, L.(1995). El ethos retórico y el comentario periodístico. Estudios sobre el Mensaje Periodístico,(2), 15. Vallejo  Mejía, M.(2006). A plomo herido: Una crónica del periodismo en Colombia(1880‑1980). Planeta. Vallejo Mejía, M.,& Gómez, A.(2018). Animales y otras especies del humor satírico en la prensa del siglo XIX. Boletín Cultural y Bibliográfico, 52(95), 4–27. Vallejo Mejía, M.(Ed.& pról.).(2007). Antología de crónicas barriales de Bogotá. Archivo de Bogotá. https://www.banrepcultural.org/cronicas-barriales/index.html Vallejo Mejía, M.(2011). El grito de irreverencia del Gil Blas. Revista de Estudios Sociales,(38), 76–87. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes. Vallejo Mejía, M.(2025). El maestro[versión digital]. Biblioteca Nacional de Colombia. https:// www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/bibliografica/libro-digital Vallejo Mejía, M.(2012). El Tiempo: cien años en la jurada política. Escribanía,(Enero‑Junio), 67–80. Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Programa de Comunicación Social y Periodismo, Universidad de Manizales. Vallejo Mejía, M.(2024). Estrictamente confidencial: Eduardo Santos. Intermedio Editores. Vallejo Mejía, M.(2021, julio). Informe exclusivo: expulsados a discreción. Cambio Colombia. https://cambiocolombia.com/cambio/articulo/2021/7/informe-exclusivo-expulsadosdiscrecion/ Vallejo Mejía, M.(1993). La crítica literaria como género periodístico. Ediciones Universidad de Navarra. 362 LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN EN LA INVESTIGACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Vallejo Mejía, M.(1997). La crónica en Colombia: medio siglo de oro(Tomo 28). Biblioteca Familiar Colombiana de la Presidencia de la República. Vallejo Mejía, M.(2017). La línea editorial en‑cubierta de la centenaria revista Cromos. En Memorias. XVIII Congreso Colombiano de Historia(Mesa 13: Historia y medios de comunicación, pp. 62‑74). Medellín: Asociación Colombiana de Historiadores. Vallejo Mejía, M.(2004, agosto). La reseña literaria: una brújula en el periodismo cultural. Palobra:“Palabra que obra”,(5), 73–90. Universidad de Cartagena. Vallejo Mejía, M.(2003). La revista Semana(1946–1961): Plataforma periodística del Frente Nacional. En Medios y nación(pp. 338–365). Biblioteca Nacional de Colombia y Aguilar. Vallejo Mejía, M.(2009). La tecnología al servicio de la madre naturaleza. Signo y Pensamiento, 28(54), 348‑360. https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/signoypensamiento/article/ view/3737/3396 Vallejo Mejía, M.(2024, agosto). Las muchachas de Luis Tejada. Agenda Cultural Alma Máter, (321), 24-27. https://revistas.udea.edu.co/index.php/almamater/issue/view/4375/1001 Vallejo Mejía, M.(2025). Las siluetas de Tejada. En Luis Tejada 100 años. Breve eternidad de un cronista. Universidad Tecnológica de Pereira. Vallejo Mejía, M.(2012, 2 de agosto). Los genes de la prensa nonagenaria y centenaria. En L. Morales (Ed.), Un papel a toda prueba: 223 años de prensa diaria en Colombia (pp. 75‑97). Banco de la República/ Andiarios. Vallejo Mejía, M.(2001). Los padrecitos fundadores de la prensa comunista en Colombia. Signo y Pensamiento,(39), 35–45. Pontificia Universidad Javeriana. Vallejo Mejía, M.(1999). Los periodistas en la ficción. Folios,(4), 33–47. Especialización en Periodismo Investigativo, Universidad de Antioquia. Vallejo Mejía, M.(2004). Luis Vidales: una vida de sonoras contradicciones. Unicarta: Revista de la Universidad de Cartagena,(mayo), 91–105. Vallejo Mejía, M.(Ed.& pról.).(2011). Memorias del agua en Bogotá: Antología. Alcaldía Mayor de Bogotá. https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll10/id/2155/rec/1 Vallejo Mejía, M.(2025). Orígenes de la convergencia mediática. En 70 años de periodismo en Colombia(pp. 39–45). Círculo de Periodistas de Bogotá. Vallejo Mejía, M.(2007). Ruta histórica de la crónica en Bogotá. En G. Falbo(Ed.), Tras las huellas de una escritura en tránsito: La crónica contemporánea en América Latina(pp. 51‑69). Ediciones Al Margen/ EDULP. Vallejo Mejía, M.(2016). Soledad Acosta de Samper y el periodismo como cátedra de moral. En C. Alzate& I. Corpas(Comp.), Voces diversas: Nuevas lecturas de Soledad Acosta de Samper (pp. 239‑259). Universidad de los Andes/ Instituto Caro y Cuervo. Vallejo Mejía, M.(2021). Una historia todavía verde: El periodismo ambiental en Colombia. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Vallejo Mejía, M.(2022). Xenofobia al rojo vivo en Colombia: Extranjeros perseguidos y expulsados en el siglo XX. Planeta. ISBN 978-628-7571-07-5. 363 Por Aura Patricia Orozco 63 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES Olga Beatriz Gutiérrez Tobar es una mujer apasionada de la comunicación cuando vive la transformación de las relaciones humanas y organizativas. CRUCE DE CAMINOS En 1997 yo trabajaba como asesora en el Programa por la Paz, una organización social de los Jesuitas que impulsaba proyectos de derechos humanos y de construcción de una cultura de paz en Colombia. En este año, el país atravesaba una nueva espiral de violencia marcada por el recrudecimiento del conflicto armado interno en el que se enfrentaban los grupos guerrilleros—en particular, las FARC-EP—, la Fuerza Pública y los grupos paramilitares que consolidaron en este año las Autodefensas Unidas de Colombia(AUC) para expandirse, especialmente en regiones estratégicas para el narcotráfico. La profundización de la violencia trajo consigo decenas de masacres, desplazamientos internos masivos de comunidades campesinas, asesinatos selectivos y desapariciones forzadas. A ello se sumaba la frágil presencia del Estado en muchos territorios del país bajo control de los actores armados, así como las constantes amenazas a personas defensoras de derechos humanos y periodistas. El proyecto en el que yo trabajaba estaba orientado a la toma de consciencia sobre el desplazamiento forzado interno en territorios de frontera, lo que me llevó a viajar a las ciudades de Pasto e Ipiales, en el suroccidente colombiano, que se habían convertido en lugares de llegada de población desplazada del vecino departamento del Putumayo. En la entrevista y diálogo con Olga Gutiérrez descubrimos que ambas habíamos coincidido en ese mismo territorio en 1997: ella desarrollaba procesos de pedagogía comunicativa sobre derechos humanos con estudiantes de instituciones educativas, 63 Aura Patricia Orozco es comunicadora social. Mas que especialista, se reconoce como una sintetizadora y articuladora de los campos de la comunicación, la educación, la cultura y el territorio en torno a diversos temas, poblaciones y organizaciones en Colombia. 364 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia y yo estaba identificando a actores locales estratégicos que pudieran ser formados por expertos en derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario(DIH), con el propósito de enfrentar con mejores herramientas el creciente fenómeno del desplazamiento interno en esas regiones del país. Nos cruzamos no solo en las mismas ciudades, sino también en el deseo común de hacer de la comunicación una estrategia para la defensa de los derechos humanos. Por estar vinculada a un programa de paz y derechos humanos, había escuchado hablar de Olga Gutiérrez, aunque no llegamos a conocernos personalmente en ese momento. Solo veinte años después nuestros caminos se cruzaron de manera directa, cuando coincidimos en la Corporación Universitaria Minuto de Dios(Uniminuto). LA ARMADORA DEL JUEGO EN SU EQUIPO DE BALONCESTO Olga era la armadora de su equipo de baloncesto en el colegio. El entrenador sabía alinear bien a su grupo y, según recuerda Olga, siempre insistía en que había que abrir la mirada a más de 180 grados, observar todo el campo y lanzar el balón casi sin mirar a quien para hacer el pase preciso y así sorprender al equipo contrario. Como armadora, era el cerebro de la cancha: tomaba decisiones rápidas, organizaba las jugadas y entregaba el balón a sus compañeras en la mejor posición para anotar. Era la más joven de su curso y también la de menor estatura. El rol del armador, como en otros deportes—por ejemplo, el fútbol—, suele ser invisible: no es quien marca el gol ni quien se lleva los aplausos, pero sí quien posibilita que la jugada ocurra. El entrenador de Olga valoraba profundamente el sentido de lo colectivo y esa fue la motivación principal que impulsó a Olga a ser parte del equipo con el que entrenaba todos los sábados. En la cancha encontraba un sentimiento de pertenencia grupal que difícilmente hallaba en otros espacios de su vida. Más adelante, ya en su vida adulta como mujer y comunicadora, quedará demostrado cómo Olga asumió el papel de armadora del juego en las organizaciones, desplegando con naturalidad su vocación y talento para articular equipos, orientar procesos y abrir caminos de comunicación. Olga nació en Bogotá y es la mayor de cuatro hermanos y la única mujer. Su padre, pediatra reconocido por su ejercicio comprometido y docente, dejó una huella importante en el ámbito académico. Su madre, formada como normalista—es decir, maestra desde el colegio—, era a su vez hija de dos maestros de escuela. De ese entorno familiar, Olga heredó la vocación por la educación. Sus padres le transmitieron que este era uno de los valores más altos de la vida, pues para ellos— como para muchos padres y madres de su generación— convertirse en profesionales había requerido un gran esfuerzo. Ese legado marcaría profundamente la trayectoria vital de Olga. Además de pertenecer al equipo de baloncesto del colegio, Olga fue vicepresidenta de un grupo llamado Asociación Juvenil Ambiental, un espacio de jóvenes cristianos 365 católicos dirigido por un sacerdote invidente. Más adelante conoció a los jesuitas, con quienes impartía catequesis a niños y jóvenes, en el barrio Jerusalén, en la localidad de Ciudad Bolívar, al suroccidente de Bogotá, una zona montañosa y de autoconstrucción. Lo que más la motivaba, una vez más, era el sentido de lo colectivo: ir hacia la gente, compartir con los grupos, estar entre ellos. ESTUDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL EN 1985 Olga soñaba con ser educadora en Educación Física, inspirada por la sensibilidad de su entrenador de baloncesto, o bien estudiar algo relacionado con la gente y las relaciones humanas. Como ella misma recuerda:“Me encantaba estar con la gente, pero no estoy hablando de relaciones públicas porque yo era muy tímida; lo que quería era estudiar algo que se relacionara con la gente. Esto de conformar colectivos era demasiado poderoso para mí”. En 1985, entró a estudiar Comunicación Social en la Universidad Javeriana de Bogotá. Le atraían las teorías y metodologías propias de la carrera, pero lo que más disfrutaba era el trabajo comunitario que realizaba junto a sus compañeros jesuitas de otras facultades. Con apenas 17 años, ya era la encargada de facilitar talleres de comunicación en esas salidas. Durante su formación, hizo un énfasis en radio educativa, aunque los medios de comunicación de la época no la cautivaban del todo: los sentía atrapados en una lógica pragmática, lineal y difusionista que perdía de vista el horizonte de sentido, la causa profunda y de largo plazo de la comunicación. Tenía claro que no quería proyectarse en un futuro como jefa de prensa ni como divulgadora de piezas comunicativas. Olga realizó sus prácticas en Dimensión Educativa, una organización fundada por la pedagoga e investigadora Lola Cendales y el educador popular Germán Mariño, que buscaba aportar a la construcción de un pensamiento pedagógico alternativo en América Latina. El marco político e histórico de los años ochenta en la región estaba marcado por prácticas sociales emancipadoras como la teología de la liberación, la emergencia de la comunicación popular, la investigación participativa y la pedagogía crítica inspirada en Paulo Freire, así como por la experiencia de alfabetización en Nicaragua. Al mismo tiempo, varios países transitaban hacia la democracia tras el fin de las dictaduras militares, mientras que en Colombia crecía la influencia del narcotráfico, que derivó en el asesinato de figuras políticas que lo denunciaban. PRIMER PARTIDO La comunicación para defender los derechos humanos(1992-1996) Después de graduarse como comunicadora social, Olga se vinculó a la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz, dirigida por el padre Javier Giraldo, sacerdote 366 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia jesuita y defensor de derechos humanos. Junto con Danilo Rueda, comunicador social y también integrante de esta Comisión, participó de la elaboración de una investigación“Análisis del caso del programa de televisión Testimonio, Urabá: Progreso y Violencia”, que hizo parte del libro del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) en 1989. Este tribunal ético y de opinión, creado en 1979, busca denunciar violaciones de derechos fundamentales y problemáticas de justicia social ignoradas por los Estados. Colombia fue el primer país sede de las audiencias del TPP, en las que también se documentó la impunidad frente a crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos cometidos en el Carmen de Chucurí, municipio cacaotero del Magdalena Medio, en Santander(Nororiente de Colombia). El proyecto DEACHE: un proyecto de comunicación y educación en derechos humanos(1997) El proyecto DEACHE de comunicación y educación en derechos humanos de la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz fue creado por Olga y Danilo Rueda, también comunicador social. DEACHE fue una iniciativa orientada a fortalecer, mediante talleres y cursos, las capacidades de personas y organizaciones rurales y urbanas en la defensa y exigibilidad de sus derechos. Promovía la libertad de expresión de los sectores excluidos y fomentaba, a través de la formación, la construcción de una democracia con justicia integral. En DEACHE Diseñaron módulos dirigidos a los grados octavo, noveno, décimo y undécimo de instituciones educativas, cuyo propósito era sensibilizar sobre la presencia del otro. A Olga le correspondía viajar a Popayán, Pasto e Ipiales, las ciudades donde nos cruzamos en el trabajo por los derechos humanos. Ella recuerda:“Convocábamos a estudiantes de los colegios de los jesuitas, varios de ellos pertenecientes a familias adineradas, y a estudiantes de colegios públicos de pocos recursos. Hacíamos un taller con todos; cada uno debía llevar su refrigerio, nosotros lo recogíamos y lo repartíamos sin distinción. Esto generaba tensiones entre los niños y las niñas, pero las aprovechábamos para generar una reflexión sobre la solidaridad, la empatía, la capacidad de trabajo en equipo y la conciencia del respeto a la vida”. En DEACHE también crearon la revista Contagio, un espacio que recogía relatos, historias y poesía escritos por estudiantes de comunicación y por víctimas de violaciones a los derechos humanos. Esta publicación no solo aportaba a la reconstrucción de la memoria, sino que además se convirtió en un lugar de práctica para estudiantes de la Universidad Javeriana. Posteriormente, Danilo Rueda impulsó la creación de Contagio Radio. Desde este proyecto también se desarrollaron pedagogías sobre lo ocurrido en la toma y retoma del Palacio de Justicia en 1985, sede del poder judicial en Colombia, que fue asaltado por la guerrilla del M-19 y retomado por la fuerza pública, con un 367 saldo de 97 personas muertas y 11 desaparecidas entre magistrados, funcionarios, civiles, guerrilleros y uniformados. Olga se graduó de la universidad en 1990 con una tesis titulada Una radio en dos tomas: la transmisión de Caracol en la toma del Palacio de Justicia, un tema que conocía de cerca y sobre el que podía hacer una aproximación pedagógica. A finales de los noventa, el nivel de conflicto en el país era tal—con amenazas constantes, personas en situación de desplazamiento y desaparecidos— que la comunicación corría el riesgo de diluirse. Como lo expresa Olga:“Teníamos que atender a los desplazados, buscar a los desaparecidos, pero eso lo hacían otras ONG. Nosotros queríamos aportar desde otro lado a lo que ya hacían las demás organizaciones: queríamos hacer comunicación y educación, pero no restringida a producir y difundir programas de radio o videos, sino una educación más experiencial y humana”. A Olga le interesaba especialmente desarrollar una pedagogía de los derechos humanos desde una mirada comunicativa, por lo que participó, junto con otras organizaciones, en la creación de la Red Latinoamericana de Educación en Derechos Humanos, un espacio en el que se realizaba investigación, se organizaban eventos y se editaba una revista. Coordinación Colombia-Europa(2000) Olga se retiró de la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz y asumió el cargo de secretaria técnica de la Coordinación Colombia-Europa de organizaciones de derechos humanos, desde donde se encargó de articular las propuestas de las ONG colombianas para el trabajo internacional ante Naciones Unidas. Estas organizaciones se reunían en asambleas para debatir sus posiciones y, tras un proceso de concertación, elaborar una declaración conjunta que se difundía en el ámbito internacional. El trabajo conjunto de las organizaciones de derechos humanos del país reunidas en torno a la Coordinación consistía en alinear intereses políticos, lograr consensos y consolidar informes que luego eran enviados a la oficina en Bruselas, encargada de diseminar la información a las agencias europeas. Además, desde la Coordinación se organizaban y acompañaban las visitas de congresistas y actores de organizaciones sociales y eclesiales de diferentes países a diversas regiones de Colombia, en un ejercicio complejo y constante de comunicación política y estratégica. En este ejercicio, Olga, como secretaria técnica, debía garantizar permanentemente la confianza entre las organizaciones, generando mecanismos y herramientas de transparencia que dieran legitimidad a los consensos y acuerdos, que quedaban finalmente registrados por la comisión de redacción en el acta final. Al respecto, Olga expresa:“era un ejercicio entre todos los participantes de comunicación entendida como mediación, porque había que tratar de interpretar, equilibrar y balancear las 368 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia diferentes visiones, para superar las prevenciones políticas y regionales, además de procedimientos que garantizaran absoluta transparencia y apego a los acuerdos”. La escalada de violencia y hostigamiento contra los defensores de derechos humanos se intensificaba, pues denunciaban los graves atropellos cometidos por las distintas partes en el conflicto armado, y estos mismos actores buscaban acallarlos por diversos medios. Una de esas amenazas llegó al esposo de Olga, también defensor de derechos humanos, lo que obligó a la familia a salir del país rumbo a Estados Unidos. Se establecieron en Washington, donde Olga trabajó en WOLA(Washington Office for Latin America), una organización no gubernamental de derechos humanos. En ese contexto, el Congreso de Estados Unidos debatía el Plan Colombia(2000), un paquete de ayuda por 1.300 millones de dólares, de los que el 80% estaba destinado a fortalecer la capacidad operativa de la Fuerza Pública y apenas el 20% a asistencia económica y social. Olga participó en marchas frente a la Casa Blanca y tuvo la oportunidad de intervenir en el Congreso estadounidense con la premisa:“We don’t need more military aid to Colombia”[“No necesitamos más ayuda militar en Colombia”]. Planeta Paz: sectores sociales y populares para la paz en Colombia(2001-2004) A comienzos del nuevo milenio, surgió Planeta Paz: sectores sociales para la paz, una organización dedicada a apoyar en la construcción de agendas de paz a sectores sociales desde las regiones y los territorios, mediante estrategias de educación y comunicación popular. Planeta Paz reconoce a las organizaciones sociales y populares como sujetos autónomos, capaces de incidir en la creación de formas de poder alternativas, fortalecer su capacidad de transformación de los conflictos y contribuir al logro de una paz sostenible. Planeta Paz articula doce sectores sociales y populares(SSP) en torno a la construcción de paz: afrocolombianos, ambientalistas, campesinos, comunicadores populares, gestores culturales, comunidad LGBTIQ+, indígenas, jóvenes, mujeres, sindicalistas, el sector cívico-comunal y el solidario, presentes en siete regiones de Colombia. Olga llegó a Planeta Paz como coordinadora de comunicación desde donde mantenía la interlocución con los medios de comunicación y orientaba el cabildeo para influir en las decisiones de los poderes públicos, siempre con el fin de promover los intereses de los sectores sociales. Desde el punto de vista comunicativo, lo fundamental no era el protagonismo o la imagen de Planeta Paz, sino el de las organizaciones sociales. Como ella misma explica:“Planeta Paz no quería ser una ONG más, sino que trabajábamos con diversos sectores y desarrollábamos estrategias pedagógicas y comunicativas para que se capacitaran, se juntaran y elaboraran sus propuestas y agendas de paz para visibilizarlas en los medios de comunicación. Logramos reconocer un sector de comunicación con comunicadores populares como uno más entre los sectores 369 sociales, y vincular a representantes de todos los otros sectores como transversal. En cada uno de los sectores la comunicación estaba presente”. En el 2002, Planeta Paz participó en la campaña internacional CRIS(Communication Rights in the Information Society), que promovía los derechos de la comunicación en la sociedad de la información. La agenda de Planeta Paz se proyectó como una propuesta de política pública para la paz desde los sectores sociales, con una perspectiva profundamente comunicativa que incluía la defensa de la libertad de expresión, el acceso a los medios y la narración de las historias desde la voz de sus propios protagonistas. En materia de comunicación, en conjunto con sectores sociales y organizaciones de derechos humanos, se construyó una propuesta de lineamientos para una política pública de comunicación. En el diálogo con Olga encontré otra coincidencia: mientras ella trabajaba en Planeta Paz, yo hacía parte del equipo fundador de Suyusama(2003-2004), un programa de desarrollo regional del departamento de Nariño creado por los jesuitas. El director de Suyusama, el sacerdote jesuita José Alejandro Aguilar, insistía en que lo fundamental no era el protagonismo de la organización, sino la manera en que esta lograba sumarse a los esfuerzos de la región y generar condiciones para el buen vivir y la sostenibilidad en el suroccidente colombiano. Yo no era la comunicadora de Suyusama, sino una integrante de un equipo que adelantaba un ejercicio comunicativo orientado a la interlocución, la construcción de alianzas y la articulación de los tejidos institucionales, gremiales y sociales que daban forma al territorio en Nariño. Mientras Planeta Paz desplegaba una agenda de paz, Suyusama consolidaba una agenda de territorio. Desde Suyusama hice parte de la Alianza para la Comunicación y la Cultura de Nariño y, en ese espacio, junto con otros y otras comunicadoras de la región, jalonamos y construimos el Plan Decenal de Comunicación y Cultura de Nariño, así como Olga impulsó una propuesta de política pública de comunicación con los sectores sociales y organizaciones de derechos humanos. No se trataba de un plan de medios, sino de un plan estratégico de comunicación para la región, elaborado de manera participativa con actores de la comunicación y la cultura provenientes de instituciones públicas, consejos territoriales, programas de desarrollo regional, universidades, emisoras, redes, colectivos, fondos mixtos y agencias de cooperación internacional. En este plan, la comunicación se comprendía como una dimensión de la realidad enraizada en la cultura y en los valores ancestrales nariñenses, con la capacidad de fortalecer la construcción de ciudadanía y de dinamizar procesos organizativos capaces de decidir sobre el presente y el futuro del territorio. En el año 2011, este proceso alcanzó un hito: mediante la Ordenanza 016, el Plan Decenal de Comunicación y Cultura fue adoptado como Política Pública del Departamento de Nariño. 370 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Para Olga y para mí, la comunicación no se reduce únicamente a los medios—aunque también los incluye—, sino que la entendemos como la capacidad de una comunidad para organizarse y comunicar sus intereses, realidades y necesidades. Un encuentro para pensar la comunicación para la paz o la comunicación para el territorio requiere de la participación de diversos sectores: poblaciones e instituciones de campos como el cultural, educativo, ambiental, productivo y político, que juntos construyan sentidos compartidos alrededor de la paz o del territorio. En ese entramado, los medios comunitarios, alternativos y populares también tienen un lugar fundamental. La comunicación, en este horizonte, es sobre todo encuentro en la diversidad sociocultural, en consonancia con lo planteado por la profesora argentina de comunicación estratégica Sandra Massoni, para quien la comunicación hace posible la emergencia de nuevas realidades a través de la interacción compleja y multidimensional entre las personas. Antes que los medios, lo primero es contar con una agenda temática, con voces que la hagan visible y con un horizonte de futuro que oriente el camino. Para Olga, las categorías fundamentales de la comunicación son la confianza, la participación, la colaboración, la cocreación, el diálogo y el sentido colectivo. A ellas, yo agrego la deliberación, la concertación y la movilización, porque en conjunto constituyen requisitos básicos para que exista una democracia real y viva. Olga resume así estos doce años dedicados a la comunicación y a la defensa de los derechos humanos y la paz:“para mí esa fue la consolidación de la comunicación como una causa de transformación del mundo y de mi vida. Lo que construí en mí fue la creación de mi proyecto vital desde una acción colectiva”. Docencia universitaria(primera etapa) Olga inició su trayectoria como docente universitaria siendo aún muy joven, incluso antes de graduarse, cuando tenía la misma edad que sus estudiantes. Junto con Danilo Rueda, trabajaban en el Coloquio de análisis de coyuntura, creado en el marco de las prácticas de psicología social de la Facultad de Psicología de la Universidad Javeriana, que incluían recorridos por distintos lugares de la ciudad de Bogotá. Se convocaban actores diversos de la vida política, social y cultural para intercambiar con los estudiantes. Además, fue docente de Propedéutica de la comunicación en la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana, la misma de la que yo también me gradué un poco más tarde. Esta asignatura constituía un espacio formativo fundamental, concebido como un conjunto de saberes preparatorios que brindaban las bases teóricas y prácticas necesarias para comprender el campo de estudio de la comunicación. 371 Olga no asignaba lecturas a sus treinta estudiantes; en su lugar, les asignaba calles del centro de Bogotá para que, durante un par de semanas, regresaran unas diez veces a observar lo que ocurría en esos espacios. Debían elaborar un diario de campo y registrar lo que veían, sentían y experimentaban. Ella lo explica así:“Como yo hacía trabajo comunitario en los barrios, iba a los colegios y viajaba a zonas de conflicto, me interesaba que los jóvenes se tocaran con algo, que los apasionara. Para mí era un reto enamorarlos, que sintieran curiosidad, que tuvieran la mente abierta y muchas ganas de conocer otras realidades; porque al conocerlas se sensibilizaban, no que yo los sensibilizara, sino que la misma realidad lo hiciera”. Después de las observaciones, Olga entregaba lecturas y recuerda especialmente cuánto le gustaba que sus estudiantes leyeran El elogio de la dificultad, un ensayo del filósofo y educador colombiano Estanislao Zuleta. En este texto, Zuleta cuestiona el anhelo de una vida sin problemas ni esfuerzos, advirtiendo que ese deseo conduce al estancamiento y la frustración, mientras que asumir la dificultad abre el camino al pensamiento crítico, la libertad y la autonomía. Para Olga, esta era una forma de enseñarles que conocer la realidad y sus problemáticas no era tarea sencilla, pues exigía despojarse de la comodidad, de los lugares seguros y de las certezas aprendidas. Para volver a la metáfora del baloncesto: lo que buscaba era cambiar en sus pupilos las gafas o el ángulo desde el que miraban, para que vivieran una experiencia comunicativa, profunda y vital de la propia ciudad que habitaban. SEGUNDO PARTIDO Saber hacer en lo público: funcionaria de la Alcaldía del Distrito de Bogotá Después de un ciclo de doce años dedicado a la comunicación en defensa de los derechos humanos, Olga inició un segundo ciclo en el sector público, esta vez desde la Alcaldía de Bogotá. Uno de los fundadores de Planeta Paz fue Luis Eduardo Garzón, quien más tarde se convirtió en el primer alcalde de izquierda de Bogotá, proveniente del movimiento sindical(2004-2007). Durante su administración, Olga asumió tres responsabilidades estratégicas en el gobierno distrital: primero como directora del Programa Misión Bogotá, luego como subsecretaria de Asuntos Locales de la Secretaría de Gobierno, y finalmente como directora del Instituto Distrital de la Participación y la Acción Comunal(IDPAC). Durante su mandato, Garzón impulsó iniciativas sociales orientadas a la inclusión de las poblaciones más excluidas, en las que la participación ciudadana jugó un papel fundamental. Gracias a este enfoque, se logró dar visibilidad a sectores históricamente marginados, como los habitantes de calle. Un hecho especialmente significativo ocurrió 372 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia en 2005, cuando Lucho Garzón solicitó la renuncia protocolaria a los alcaldes de las veinte localidades de la ciudad y, en un gesto inédito, decidió nombrar únicamente a mujeres entre los candidatos propuestos por las Juntas Administradoras Locales. Misión Bogotá(2004) fue un conjunto de iniciativas orientadas al acompañamiento social de familias en situación de vulnerabilidad, a la promoción de la empleabilidad juvenil y al apoyo a la labor comunitaria de la Policía Metropolitana. En este sentido, se constituyó en una de las principales herramientas de la estrategia distrital de seguridad y convivencia, liderada por la Secretaría de Gobierno de Bogotá, a través de acciones directas en los barrios y de la recuperación del espacio público. Para Olga,“era un desafío, porque se trataba de capacitar a habitantes de la calle para que adquirieran herramientas como ciudadanos y pudieran ayudar en las actividades logísticas que la ciudad siempre requiere. La idea era que ellos y ellas encontraran un motivo de dignidad en su vida, al sentirse responsables del cuidado de la ciudad. Misión Bogotá en ese momento tuvo un enfoque más hacia la convivencia y la asistencia a la vida cotidiana pública de la ciudad, apoyar en el uso seguro del espacio público por parte de los guías ciudadanos. Fue un ejercicio de inclusión desde los más débiles para prestar servicios de logística y apoyo en la ciudad”. Subsecretaría de gobierno: el tercer cargo después del alcalde La subsecretaria de Asuntos Locales de la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá tenía la responsabilidad de garantizar la gobernabilidad y definir las políticas de participación en las veinte localidades de la ciudad, lo que implica un ejercicio constante de interlocución con alcaldes y alcaldesas locales, ediles y edilesas y con la ciudadanía. Para Olga, este fue un verdadero ejercicio político en el que su mayor fortaleza fue la comunicación, cultivada a lo largo de su experiencia comunitaria y en defensa de lo colectivo. Como ella misma lo expresa:“ En la Subsecretaría de Gobierno, como escuela política de relacionamiento, lo que me sirvió a mí fue la comunicación. Era un cargo de alto perfil, pero con los pies en el suelo; y debía estar permanentemente recorriendo las localidades”. La experiencia de relacionamiento con actores clave resultó muy intensa, pues además de asumir responsabilidades administrativas y de gestión, participaba activamente en las sesiones de las Juntas Administradoras Locales y en reuniones con las comunidades convocadas tanto por alcaldes y alcaldesas como por los ediles. Este contacto permitió comprender de cerca la dinámica local y hacer seguimiento a la gestión de las políticas en los territorios, lo cual constituyó un proceso particularmente enriquecedor. Otro asunto interesante fue participar de la propuesta de reforma administrativa de la ciudad, en la que a la Secretaría de Gobierno le correspondió el liderazgo de la propuesta de descentralización. Si bien este capítulo no pasó en los debates en el Concejo, la construcción colectiva desde los territorios con múltiples actores locales fue muy 373 enriquecedora. Por último, hay que destacar como aspecto relevante la participación en la propuesta de reforma administrativa de la ciudad, en la que la Secretaría de Gobierno asumió el liderazgo del componente de descentralización. Si bien esta iniciativa no prosperó en los debates del Concejo, el proceso de construcción colectiva con múltiples actores locales desde los territorios resultó profundamente valioso. El Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal(IDPAC) El Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal(IDPAC) fue creado durante la Alcaldía de Lucho Garzón, y Olga Gutiérrez tuvo el reto de ser su primera directora. Desde su origen, el Instituto asumió el mandato de fomentar la cultura democrática en la ciudad, así como el conocimiento y la apropiación de los mecanismos de participación ciudadana y comunitaria. Entre sus funciones principales se encuentran liderar, orientar y coordinar los procesos de participación de los distintos grupos poblacionales, para consolidar así un espacio institucional que fortalezca la vida democrática en Bogotá. Olga recuerda:“Para mí fue realizar, desde el gobierno, lo que hacía en Planeta Paz, porque debía articular sectores y organizaciones desde la administración pública. También creamos la Escuela de Participación, con el fin de capacitar a las Juntas de Acción Comunal(JAC) y a la ciudadanía en general en la exigibilidad de sus derechos y temas de ciudad. Además, apoyamos en el diseño de las políticas públicas poblacionales y hacíamos seguimiento con las comunidades al cumplimiento de lo que se acordaba en los comités distritales”. En el IDPAC se crearon dos iniciativas: la Escuela Distrital de Participación y la emisora virtual Viva mi gente que luego se convirtió en DC Radio, emisora del Distrito. En esta última, las voces protagonistas no eran las de comunicadores profesionales, sino las de los propios gestores sociales y agentes comunitarios, quienes encontraban allí un espacio directo para narrar sus experiencias y realidades. Olga expresa que, desde la Subsecretaría de Gobierno, logró convertir en realidad muchos discursos gracias al relacionamiento político que supo tejer a partir de sus competencias comunicativas. Y en el IDPAC, ese aprendizaje se tradujo en la posibilidad de materializar obras concretas mediante la contratación con las Juntas de Acción Comunal(JAC), lo que fortaleció la participación ciudadana desde la acción misma en las localidades. Volver a las bases sociales(2011-2013) Tras su retiro del IDPAC, Olga tuvo un breve pero significativo período de trabajo comunitario junto a organizaciones sociales. Con colegas y compañeros del instituto conformó la ONG Corporación Social Incluyendo, con la que participaron en 374 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia una convocatoria de la Secretaría de Cultura del Distrito y obtuvieron apoyo para desarrollar un proyecto en el barrio Lorenzo Alcantuz, en la localidad de Usme de Bogotá. La iniciativa, denominada Barrio de los sueños, se enfocó en un ejercicio de presupuesto participativo con alrededor de sesenta niños y niñas, en articulación y con el liderazgo de la Junta de Acción Comunal. El presupuesto participativo, entendido como un mecanismo democrático para decidir de manera conjunta la asignación de recursos públicos, fue llevado a la práctica de manera creativa: se recorrió el barrio, se elaboraron cartografías comunitarias y se diseñaron proyectos que luego fueron sometidos a votación mediante un tarjetón, en el que participaron niños, niñas, padres y madres de familia. Gracias a este ejercicio, se lograron priorizar y ejecutar iniciativas que respondían a las necesidades reales de la comunidad. Esta experiencia fue especialmente valiosa para Olga porque representaba comunicación y educación en su estado más puro. Aunque el proyecto contaba con un presupuesto muy limitado y ni ella ni sus compañeros recibían un sueldo, lo que realmente sostenía el proceso eran valores profundos: la confianza, la comunión y la fraternidad construidas en torno a una comunidad de niños, niñas y familias que se apropiaban de su propio territorio. Con el mismo colectivo con el que nació la Corporación Incluyendo, Olga y sus compañeros conformaron el grupo Causas, esta vez con un enfoque más político. En este espacio tampoco recibían un salario y cada uno debía buscar su propio sustento. Aun así, el grupo se convirtió en una linda causa común que los unió y que, con el paso del tiempo, se transformó en un lazo de amistad y un tejido de afectos que aún perdura. Retorno a lo público desde la Secretaría de Educación (2013-2016) En 2013, Olga volvió a la Alcaldía de Bogotá durante el gobierno de Gustavo Petro, se vinculó a la Secretaría de Educación Distrital. Durante los dos primeros años, se desempeñó como asesora del secretario de Educación, hacía seguimiento al trabajo de las distintas subsecretarías en los temas estratégicos del plan de desarrollo. En la segunda mitad de la administración, fue designada subsecretaria de Gestión Institucional, cargo en el que, según ella,“el verdadero problema era la comunicación”, pues debía coordinar a 23.000 docentes y 3.000 funcionarios del área administrativa, con el objetivo de garantizar la atención de 700.000 estudiantes escolarizados. Esta subsecretaría, con un presupuesto considerable, estaba organizada en cuatro áreas estratégicas: Talento Humano, Contratación, Servicios administrativos y Financiera. Quienes conocemos a Olga sabemos que a veces tiene una manera divertida de expresar las cosas, con el fin de ser ilustrativa y pedagógica. Un ejemplo de ello es 375 cuando decía:“La política educativa no se puede hacer si no se prende el bombillo o no funciona el video beam. La revolución sin bombillo ni video beam no sirve; sin la puntilla tampoco, sin la carta menos. Es decir, el centro de la política educativa es el maestro, y si no se le paga a él, no hay revolución”. Con esta metáfora, Olga mostraba que la revolución educativa podía atascarse en lo más cotidiano: un trámite administrativo mal hecho, un pago retrasado o una gestión básica que no funcionara y todo esto también tiene que ver con la comunicación. Para Olga, una comunicadora es alguien que motiva, impulsa, jalona, organiza, alinea, arma el equipo como en baloncesto y ayuda a que se muevan todos los jugadores; cada cargo y cada función es importante en una organización y tiene un lugar de servicio, de apoyo y de transformación por más pequeña o invisible que sea la tarea. En la Secretaría de Educación Distrital(SED), la gestión administrativa presentaba serias deficiencias: de los 700 funcionarios administrativos que trabajaban en la sede central, casi ninguno conocía de primera mano la realidad de las instituciones educativas. Olga recuerda:“Teníamos mil oficios por mes y era desesperante para Talento Humano. Entonces diseñamos una estrategia de comunicación y gestión que llamamos Gestión al 100: cada quince días, los funcionarios de la Subsecretaría de Gestión Institucional nos trasladábamos a un colegio de alguna localidad para atender directamente todas las demandas, los problemas y los conflictos que surgían para hacer la gestión administrativa de los cuatro temas a cargo de la Subsecretaría de Gestión Institucional. Tramitamos permisos, convocatorias, escalafones, pensiones, vacaciones, pagos, arriendos, etc. La estrategia no surgió de la oficina de comunicaciones porque aparentemente era un tema de gestión, pero para Olga se trataba de apelar a la lógica del relacionamiento desde la comunicación estratégica para superar la deficiencia administrativa. La Subsecretaría de Gestión Institucional contó posteriormente con el apoyo de comunicación. De esta manera, Gestión al 100 convirtió la comunicación en una herramienta de proximidad y solución concreta, que acercaba la administración central a las comunidades educativas y fortalecía la confianza entre directivos, docentes y funcionarios. Un indicador de esto es que el porcentaje de los oficios que llegaban a la Subsecretaría disminuyó al menos en un sesenta por ciento. Para concluir el“partido” de Olga en la cancha de la Alcaldía de Bogotá, se puede decir que allí tuvo la posibilidad de ver resultados concretos: obras, proyectos y sueños realizables. Mientras que en el campo de la defensa de los derechos humanos los avances eran significativos pero muchas veces permanecían en el terreno de lo intangible—como la utopía de la paz o el derecho a la comunicación—, en la gestión pública encontró la oportunidad de transformar esos ideales en acciones visibles y palpables para la ciudadanía. 376 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia En el 2016, Olga tuvo un paso breve por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística(DANE), donde se desempeñó como coordinadora del grupo de trabajo de Talento humano. Ella misma señala que fue una experiencia distinta a las anteriores, pues implicaba otro tipo de desafíos en la gestión pública al tratarse del ámbito nacional, con dinámicas y exigencias muy diferentes a las del nivel distrital. TERCER PARTIDO Experiencia como consultora independiente En la Alcaldía de Cali de Mauricio Armitage(2016-2019), a finales del 2016 y comienzos del 2017, Olga se vinculó como consultora en el proceso de implementación de la reforma administrativa. Su experiencia previa en la Alcaldía de Bogotá le permitió aportar herramientas para enfrentar este nuevo reto, que consistía en manejar relaciones técnicas y alinear a los servidores públicos en torno a una nueva estructura institucional. Este trabajo implicaba un ejercicio de comunicación estratégica: formar equipos, implementar procesos y procedimientos actualizados, diseñar manuales de gestión y, sobre todo, traducir en hechos concretos las reformas proyectadas en el papel por el nuevo alcalde. Por otra parte, la Universidad del Valle había ganado una licitación para auditar los procesos estratégicos de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, y Olga fue convocada para evaluar cómo se estaba ejecutando el proceso estratégico de la comunicación. Según ella:“Entrevisté a todas las personas que formaban parte de los espacios donde oficialmente se hacía comunicación, como el equipo de la emisora y de la biblioteca. También hablé con el rector, su asistente y otros actores relevantes. La universidad contaba con documentos en borrador muy interesantes, que podían servir como base para una política pública de comunicación universitaria, y que abordaban el relacionamiento con la comunidad de estudiantes y profesores. Además, revisé los estatutos, los cuales reconocían a la comunicación como un proceso estratégico. Sin embargo, algunos objetivos reflejaban una mirada reduccionista, y en la práctica la comunicación se limitaba a la divulgación de contenidos, como comunicados de prensa o podcasts. Esto no me sorprendió, porque durante años muchas personas habían trabajado de manera desarticulada y atomizada, centradas en los medios, sin conocer el trabajo de los otros. Por ejemplo, los decanos tenían sus propios voceros y corresponsales interesados en su imagen, la emisora no contaba con un plan estratégico y nada estaba alineado con una política pública de comunicación, además de que no existía una oficina de comunicaciones”. El reto comunicativo de una universidad pública es central, tanto en su relación con la comunidad educativa como en su proyección hacia la ciudadanía y los actores 377 externos. Una comunicación estratégica, concebida como eje articulador, puede potenciar de manera significativa la misión y el impacto de la universidad Una organización estratégica propia Netco Solutions SAS(2017) Junto con una compañera de la maestría que cursó en Políticas Sociales, Olga fundó Netco Solutions SAS, cuyo nombre significa Networking y Comunidad. Según ella, en esta organización aplica todo lo aprendido a lo largo de sus treinta años de experiencia profesional. Netco asesora negocios y procesos en los que lo principal son los temas estratégicos de planeación, relacionamiento y comunicación estratégica, que incluye aspectos como la selección del talento humano con enfoque estratégico. Docencia Universitaria(segunda etapa): especialización en Comunicación Estratégica para las Organizaciones-ECEO (2017-2025) Fue en la Especialización en Comunicación Estratégica para las Organizaciones (ECEO) donde conocí personalmente a Olga, en 2017. Ambas fuimos convocadas por nuestro amigo y colega Javier Espitia Viasús, quien coordinaba este posgrado, mientras que la comunicadora social Eliana Herrera Huérfano ejercía como decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Corporación Universitaria Minuto de Dios(UNIMINUTO). Olga recién se había retirado de la Secretaría de Educación del Distrito de Bogotá como subsecretaria de Gestión Institucional, y al incorporarse a este espacio académico vio una oportunidad para aportar un valor agregado a sus estudiantes: enseñarles a “ver lo que nadie más ve”. En la carrera de Comunicación social, los estudiantes ya habían aprendido teorías de la comunicación, elaboración de mensajes y producción de medios; sin embargo, a Olga le parecía crucial que en el posgrado se fomentara el pensamiento estratégico, pues comprendía que tanto las organizaciones públicas, privadas o del tercer sector están conformadas por seres humanos cuyos saberes técnicos y competencias deben traducirse e interpretarse adecuadamente. Por ello, estuvo a cargo principalmente del módulo de Talento humano, que desde su perspectiva es fundamental para la planeación organizacional y puede abordarse desde un enfoque comunicativo. Quienes la conocimos en este espacio la recordamos insistiendo en que los estudiantes identificaran el“dolor” de las organizaciones donde desarrollaban sus proyectos de grado, para así entender, con una mirada de 360 grados, las falencias o fracturas de la organización más allá de las oficinas de prensa, las DIRCOM y la producción de piezas comunicativas. La preocupación de Olga y del equipo docente, del que también formé parte, era que los estudiantes aprendieran a ser comunicadores estratégicos. Olga participó 378 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia activamente en la renovación y reestructuración del documento maestro de la especialización, buscando que reflejara esta mirada integral. Quiero destacar el ejercicio académico colectivo realizado junto a comunicadoras con amplia experiencia en comunicación estratégica en las organizaciones, como nuestras colegas colombianas Andrea Forero Hurtado, Natalia Camacho Brochero, Yoikza Acosta y María Fernanda Peña. Asimismo, es importante resaltar el libro Comunicación estratégica integral(2024), editado por Javier Espitia Viasús y Olga Beatriz Gutiérrez, en el que participaron varias comunicadoras colombianas como Haydée Guzmán Ramírez y Amparo Cadavid Bringe. Este libro sitúa a la comunicación en el centro desde una perspectiva humano-relacional, transdisciplinar, compleja, fluida y co-constructiva, entendida como una práctica transformadora de la realidad. Para Olga, la especialización debía dejar un mensaje claro en los estudiantes:“Para ser secretario de una Alcaldía o subsecretario/a de gestión institucional no hace falta ser abogado/a o administrador/a. Los comunicadores podemos ocupar esos cargos si entendemos la lógica de las organizaciones y sus circuitos, y si interpretamos y traducimos lo que ocurre, además de agrupar, generar colectivo y fomentar pasión”. Los docentes de la especialización pudimos constatar que varios de los egresados han ocupado cargos como secretarios de gobierno o de innovación educativa en alcaldías municipales, así como asesores estratégicos de organizaciones públicas, corporativas y sociales. Esto refleja los aprendizajes y el vuelo profesional que les brinda este programa de posgrado de UNIMINUTO, lo que demuestra la pertinencia y el impacto de la formación en comunicación estratégica. Para Olga, es fundamental desligar la comunicación de la oficina de comunicaciones de las organizaciones. Aunque estas oficinas cumplen una función importante, la comunicación no se limita a un espacio específico: está presente en todas las áreas y procesos, es un elemento transversal que atraviesa la vida de la organización. CUARTO PARTIDO Una Escuela Virtual del Hábitat como ejercicio de comunicación y pedagogía La Secretaría Distrital del Hábitat se creó en la reforma administrativa de la Alcaldía de Bogotá en 2007, proceso en el que Olga participó activamente. Anteriormente, esta entidad se conocía como Secretaría de Vivienda, pero el concepto de Hábitat amplió su alcance: no solo se refiere al lugar donde vive la comunidad, sino también a sus entornos y a temas asociados como cambio climático, gestión de residuos, economía circular, aprovechamiento del agua, liderazgo y gobernanza colaborativa. 379 En el momento en que se escribe este texto, Olga es la líder de la Escuela Virtual del Hábitat, labor que desarrolla como contratista desde 2022. Para robustecer la propuesta, retomó aprendizajes de la Escuela Distrital de Participación, creada cuando era directora del IDPAC. La Escuela Virtual del Hábitat se estructura como un proceso de formación por ciclos con propósitos pedagógicos que abarcan temas como vivienda, servicios públicos, revitalización y gobernanza. Cada ciclo se organiza en cursos y lecciones, desglosadas a su vez en módulos interactivos, con una duración total aproximada de diez horas, que los participantes pueden realizar a su propio ritmo y, al finalizar, recibir un certificado. La Escuela está dirigida a centros educativos, comunidades, empresas, organizaciones y a toda la ciudadanía interesada en contribuir a un mejor hábitat en Bogotá. En redes sociales se están estableciendo alianzas con docentes universitarios para que integren los cursos a sus programas, y con otras entidades distritales. Para Olga, la Escuela Virtual del Hábitat ha sido toda una fuente de aprendizaje, pues implica traducir conceptos científicos y técnicos a un lenguaje sencillo, comunicativo y accesible para la ciudadanía:“En la Escuela del Hábitat todo es creatividad. En el equipo diseñamos estrategias pedagógicas y comunicativas para explicar los temas, mediante iniciativas como Hablemos, que es un diálogo de saberes con expertos, cursos y lecciones virtuales, y microlearning. Hacemos la Escuela como Comunicación, otros colegas hacen la comunicación de la Escuela a través de la difusión, promoción y marketing en redes sociales. Contamos además con una tutora que gestiona el relacionamiento con los estudiantes, y mantiene activa la red comunitaria de quienes desean aprender en la Escuela, lo que es fundamental.” La comunicación y la educación en las políticas públicas prestan un servicio fundamental, ya que acercan al ciudadano a sus derechos y deberes, y le permiten comprender los procesos, decisiones y acciones que afectan su vida y su entorno, lo que fortalece la participación y la apropiación de la gestión pública. Asociación Diplomática de Ayuda(ADDA) Además de la Escuela Virtual del Hábitat y de la oficina consultora Netco Solutions SAS, Olga es actualmente la representante legal de la Asociación Diplomática de Ayuda(ADDA) desde 2022, con sede en Costa Rica, donde vive actualmente. En ADDA, Olga introdujo una cultura organizacional basada en liderazgo estratégico colectivo, que fuera más allá de la buena voluntad de los afiliados, para apoyar pequeñas fundaciones de poblaciones vulnerables en áreas de salud, cultura y educación, y fortalecer la red de apoyo de las mujeres vinculadas al mundo diplomático. Asumir la coordinación de ADDA representaba para ella un reto de comunicación estratégica, pues implicaba organizar equipos y articular esfuerzos. Fortalecer el equipo de trabajo, el diseño de un plan de acción, tener la información disponible para 380 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia todas las asociadas, y la exigencia de que las comunidades beneficiadas elaboraran, al menos, un perfil de proyecto fueron algunos de los elementos centrales que desde la comunicación se incluyeron en el funcionamiento de la asociación. Al igual que en sus clases en la Universidad Javeriana o en UNIMINUTO, Olga considera que las 27 mujeres asociadas a la vida diplomática y en la ADDA deben conocer de primera mano a las comunidades y sus líderes, entender los“dolores” de sus realidades y los proyectos que desean desarrollar, para tomar decisiones informadas y generar transformaciones efectivas. Candidata a doctora de la Universidad de Deusto en España Además de lo anterior, Olga está escribiendo su tesis doctoral, cuyo tema es la comunicación estratégica en procesos de gobernanza colaborativa. Su objetivo es proponer un modelo basado en el análisis de dos casos que destacan por sus interesantes ejercicios participativos. El primer caso es el de la Ciudadela Educativa de la Comuna 7 de Barrancabermeja(Magdalena Medio), un proceso iniciado por la comunidad en 1996, en el que son evidentes articulaciones entre actores comunitarios e institucionales, tanto locales como nacionales, así como la necesidad de negociar con actores armados. El segundo caso es la Gobernación de Nariño bajo el mandato de Camilo Romero(2016-2019), la primera administración regional que implementó un ejercicio de Gobierno Abierto. En ambos casos se destacan las categorías de alianzas, relacionamiento, comunicación estratégica, diálogo y colaboración, elementos centrales para la gobernanza colaborativa que Olga busca conceptualizar y sistematizar en su estudio. Así como en el baloncesto, la comunicación es la armadora del juego en las organizaciones Olga fue la armadora de su equipo de baloncesto en su adolescencia y como comunicadora ha sido la armadora estratégica del juego organizativo. A través de este talento, ha sabido marcar el ritmo de los múltiples partidos que le han correspondido en las organizaciones donde ha trabajado, otorgar ventaja a los equipos humanos que ha forjado y demostrar que la visión y la capacidad de articular esfuerzos se alcanzan a través de un liderazgo estratégico y colaborativo. Durante los primeros doce años de su vida profesional, Olga se desempeñó como comunicadora en el ámbito de los derechos humanos, y entendió la comunicación como una herramienta pedagógica capaz de generar conciencia crítica, visibilizar agendas del sector social, alinear intereses, lograr consensos y movilizar procesos colectivos. En su siguiente ciclo de vida, Olga comprendió de cerca la dinámica del sector público desde la administración distrital de Bogotá. Desde su intuición como mujer 381 comunicadora, entendió que la comunicación era una herramienta fundamental para el ejercicio del cabildeo político, el relacionamiento con las localidades y la eficiencia administrativa de las organizaciones. En esa medida, Olga se propuso darle un sentido diferente a la comunicación en las instituciones públicas en las que estuvo vinculada y la posicionó como un recurso estratégico para construir confianza, fortalecer la gestión pública y generar procesos de participación ciudadana más incluyentes. Durante sus 35 años de trayectoria profesional, Olga ha constatado que, tanto en la vida como en las organizaciones, lo esencial es la capacidad de leer todo el campo de juego: reconocer las opciones, identificar los obstáculos y retos, comprender la posición en la que se está y tener claridad hacia dónde moverse y qué propósito alcanzar. Todas las organizaciones—públicas, privadas, académicas, comunitarias o diplomáticas— están conformadas por seres humanos que se relacionan, que se comunican y que, en ocasiones, entran en conflicto o disputan posiciones dentro de ese mismo campo. Sin embargo, la perspectiva estratégica de la comunicación puede inspirar y potenciar lo verdaderamente humano, generar condiciones para el diálogo, el encuentro y la confianza, fortalecer el sentido de pertenencia y la acción colectiva, y abrir caminos hacia una transformación profunda y sostenible. 382 LA COMUNICACIÓN: UNA JUGADORA INVISIBLE QUE ARTICULA LO COLECTIVO EN LAS ORGANIZACIONES Por Marisol Cano Busquets LÍNEAS DE FUGA “Geografía” es el título de una canción preciosa del poeta y cantante catalán Lluis Llach. Fue esta canción la que eligió Llach para dar inicio al concierto con el que se despidió de los escenarios en Verges, un pequeño pueblo medieval del Baix Empordá, en la provincia de Girona. Justificó su decisión por encontrarla coherente. Dijo Llach aquel día:““Geografía” es una especie de mapa de carreteras ético que he intentado seguir en mi vida”. Esa imagen de un“mapa de carreteras ético” me ha suscitado especial filiación desde que oí por primera vez la grabación completa de Verges 2007. Al pensar en mujeres de la comunicación en Colombia, recordé las palabras de Llach, la letra de “Geografía”, y el especial significado que estas adquieren cuando observamos con cuidado los pasos que hemos dado en nuestra vida, específicamente en el campo de la comunicación. ¿Cuál es ese mapa de carreteras intelectuales y afectivas que hemos diseñado? ¿Cuáles caminos hemos recorrido y cómo hemos andado por ellos? ¿Qué y quiénes nos han inspirado? ¿Cómo hemos tomado nuestras decisiones? ¿Por qué hemos luchado y al lado de quiénes lo hemos hecho? ¿Qué principios nos han orientado? A la vuelta de los años, cuando se echa mano del espejo retrovisor, lo que quisiéramos poder decir, con la misma certeza de Llach, es que fuimos coherentes y que hicimos propio ese mapa de carreteras ético que nos trazamos y que recorrimos a lo largo de la vida. Los mapas tienen la magia de mostrar territorios, desplazamientos, puntos de llegada y de partida, retornos y nuevos comienzos. Cuentan historias, responden preguntas, inspiran. Delinean vasos comunicantes entre intereses, ideas y anhelos. Nos ayudan a identificar y comunicar desafíos. Hacen visibles giros no previstos en la ruta, equivocaciones y pérdidas. Pueden construirse por capas. Están llenos de sorpresas y posibilidades. Se leen de muy distintas maneras. Nos ayudan a comprender el mundo en que vivimos o a encontrar nuestro lugar en ese mundo. Inspirada en un mapa al estilo Llach, reconozco coordenadas de sentido que dialogan entre sí y puntos vitales que se enlazan conectados por experiencias, decisiones y aprendizajes: comunicación, periodismo, cultura, casa abierta, imaginación creadora, 383 diálogo de saberes, movilización del pensamiento y el afecto, cultura del encuentro, asombro, autorregulación, independencia, confianza y generosidad, raíces en el corazón y la fantasía, voces silenciadas, libertad de expresión. ENCUENTRO DEL MÁGICO OFICIO DEL TIPÓGRAFO CON LOS DESPLAZAMIENTOS DE LA COMUNICACIÓN EN AMÉRICA LATINA La imagen de un bisabuelo que lucha a finales del siglo XIX por sacar cuatro páginas impresas, dos veces a la semana, de un periódico político, literario, noticioso e industrial; que hacía frente a la censura y a años de silencio; saber que una y otra vez estuvo preso e incomunicado y que creía en un periodismo honesto y responsable me llevó a dar siempre un valor inmenso a las ideas y a lo que significa luchar por ellas. Leer la Autobiografía de un periódico de El Espectador era conectarse con descripciones fantásticas del oficio del prensista, del tintorero, del tipógrafo, del cajista. Era un mundo alucinante que no podía más que atrapar mi atención. Adentrarse en las ideas que movían ese engranaje para ser impresas y distribuidas, me acercaba, desde muy niña, a un país complejo, a múltiples violencias, a pérdidas y dolores. A su vez, a historias cotidianas que construían o luchaban por construir un país más justo y mejor para todos, a textos que movilizaban reflexiones, a miradas diversas de la realidad, a aproximaciones del acontecer de la historia en muy diversos lugares, a personas y sociedades, a revelaciones de escritores y ensayistas, a geografías humanas. Mis años universitarios marcaron con vigor la relación entre comunicación y sociedad, y reafirmaron la convicción temprana en una comunicación capaz de transformar realidades. Para conmemorar, en 1980, los cincuenta años del restablecimiento de la Universidad Javeriana, el padre Joaquín Sánchez, S.J., organizó una monumental Semana Internacional de la Comunicación, que, como la describió él mismo, era un acontecimiento extraordinario, pionero en América Latina y espacio de reflexión y diálogo del más alto nivel con personalidades dedicadas al estudio de la ciencia de la comunicación. Lo movía la idea de despertar en profesores, estudiantes y egresados el interés por la problemática de la comunicación y por avivar la necesidad de la investigación como base para su tratamiento científico. Recuerdo muy bien cómo nos abrió ese espacio a los estudiantes, cuántas horas dedicamos a apoyar el evento, pero, sobre todo, cómo propició que participáramos en las mesas de diálogo académico y pudiéramos interactuar, a partir de esa comunicación horizontal en la que siempre creyó, con académicos y referentes de nuestro campo de estudio, presentes en Bogotá, como Armand Mattelart, Jesús Martín-Barbero, Luis Ramiro Beltrán, Antonio Pasquali o Fernando Reyes Matta y, a través de ellos, con otros autores como Paulo Freire y Néstor García Canclini, que fueron labrando nuestras ideas sobre la comunicación, el periodismo y la educación. Nos quedamos con preguntas, problemas, enfoques, movimientos, teorías, metodologías y experiencias que resonaban con mucha fuerza: 384 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia teoría crítica de la comunicación, comunicación alternativa, mediaciones, culturas populares, comunicación popular, transnacionalización informativa, Nuevo Orden Internacional de la Comunicación y de la Información, comunicación en Estados de excepción, ideología del Estado de Seguridad Nacional, vanguardia crítica de la comunicación como ruptura con el esquema funcionalista, desplazamiento de la dependencia hacia la comprensión de la dominación como problema cultural y comunicativo, emancipación de la comunicación. Ese vibrante escenario académico terminó dando origen a una tesis de pregrado poco usual, titulada América Latina: su-versión de la comunicación. Apuntes para la comformación de la democracia, en la que junto a María Raquel Bozzi Anderson y Carlos Eduardo Cortés Sánchez nos propusimos elaborar un texto didáctico y abarcador que diera cuenta de los procesos, desarrollos teóricos y experiencias que emergían e iban dando cuenta de un campo de la comunicación que se movilizaba con gran dinamismo en América Latina. ¿Cómo abordar su dispersión? ¿Cómo sistematizarlo desde su riqueza, complejidad y diversidad? ¿Cómo ponerlo a dialogar con otras tradiciones investigativas, teóricas y metodológicas? ¿Desde dónde entender su dimensión crítica? ¿Se podía hablar de una vanguardia crítica de la comunicación en América Latina? ¿Cómo abordar lo que en ese comienzo de los años ochenta se hacía y se pensaba en comunicación en América Latina y quizá arriesgarse, desde nuestro palpitar de jóvenes, a plantear lo que deberíamos pensar y lo que deberíamos hacer, siempre con la preocupación central de la manera como la comunicación se relacionaba con el mejor estar y el mejor vivir de las personas y de las sociedades? En una época en la que la circulación del conocimiento y las ideas no contaba con los recursos actuales, había un desafío enorme para llegar a los textos fuente de los autores latinoamericanos, o que estaban pensando a y desde Latinoamérica. Fuimos cazadores de documentos, ponencias, ensayos, revistas de universidades o asociaciones, libros que no se distribuían más allá de las fronteras de los países que los editaban. Hicimos una lectura de los planteamientos de los autores a partir de sus contextos sociopolíticos y culturales, de sus fuentes teóricas, de las categorías de explicación y de sus objetos de estudio, y nos encontramos con procesos emergentes entre los que estaban lo alternativo como vocación y búsqueda de cambio, la cultura, la comunicación, la democracia y lo popular como ejes de ese otro universo de la comunicación que le hablaba al mundo. Como estudiante de la Facultad de Comunicación, empecé a ir tras las reflexiones de Jesús Martín-Barbero en aquellos años en los que era una odisea tener entre las manos unas preciadas cuartillas de papel oficio, escritas a máquina y enriquecidas con sus notas manuscritas, que conservo en copias amarillentas en un lugar privilegiado de mis archivos académicos. De las tantas y profundas dimensiones con las que Jesús tocó mis pensamientos, mis lecturas, mis preguntas y mis emociones, evoco aquella en la que se entrelazan la capacidad enorme que tenía de detonar ideas con el proyecto 385 de transformación de una publicación como el Magazín Dominical de El Espectador y esa otra concepción del periodismo cultural, que felizmente cultivamos durante dos décadas en la revista. Nos entregó una pregunta y una apuesta fundamentales: de qué cultura estamos hablando cuando hablamos de periodismo cultural y entender al periodista como alguien capaz de estimular la creación. La Javeriana se esforzó por garantizar que, desde los distintos escenarios de nuestro desarrollo profesional, los egresados fuéramos capaces, desde la comunicación, de detonar procesos y experiencias, y de incidir positivamente en la construcción de una sociedad que se representa mejor a sí misma, de forma más abierta, menos desigual; algo estrechamente ligado al pluralismo y a la diversidad de la comunicación y de los medios. Aprendimos a debatir y a preguntarnos por cuánto país no contado, o contado desde un mismo enfoque, teníamos delante para observar y narrar de forma diferente, para impulsarlo a comunicarse con honestidad, ética, creatividad y esperanza, por las voces silenciadas o ignoradas que tenían el espacio de dignidad y la expansión que merecían. Aquí está, también, el germen de otra convicción que me ha acompañado en el campo de la comunicación: lo potente que es el diálogo de saberes y lenguajes entre el periodismo y la academia. Emilio Lledó explica muy bien cómo lo esencial de la educación es la fluencia que nos hace ir abriendo el mundo como posibilidad, ya que uno de los conceptos fundamentales de la vida humana, de la inteligencia, de la educación, es el concepto de posibilidad; que el mundo se nos presente como posible. PERIODISMO Y CULTURA: EL MAGAZÍN DOMINICAL Y SUS LÍNEAS DE FUGA Se dice que ser niño es mantenerse en trance de ser raptado, de ser robado por la fascinación. Así como un niño aparece en trance de ser raptado por la fascinación, en el Magazín Dominical, en el ejercicio de nuestro trabajo periodístico en las décadas de los ochenta y los noventa, tuvimos mucho de niños. Era claro que no nos íbamos a dejar llevar por una tendencia periodística que trataba de neutralizar, que quitaba toda carga de asombro, rebeldía, conflicto, creación e impulso a un país que, silenciosamente, pero a gritos, mostraba una vitalidad que no estaba dispuesta a dejarse sujetar por una sociedad cerrada, poco plural en la circulación de sus múltiples voces, limitante en los derechos. No teníamos la Constitución de 1991 y estaba viva la herencia del Estatuto de Seguridad. Nos propusimos ser casa abierta. Cuando El Espectador decidió cambiar en 1983 el formato de la revista y su mirada a la cultura, lo hizo con la clara conciencia de que el papel de la renovada publicación sería ventilar corrientes del pensamiento, aglutinar los debates y las distintas expresiones culturales, escudriñar en las propuestas literarias tanto dentro como fuera de las fronteras de Colombia, favorecer un diálogo sin cálculo 386 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia y contar las viejas historias de forma diferente. Lo que primaba era una actitud, un talante, una vocación. Actitud de búsqueda, necesidad de saber, responsabilidad y una gran curiosidad. Era un trabajo de todos los días, sin otra intención que la del respeto absoluto por la creación; era ese no dejarse invadir por lo que Günter Grass llama la dictadura de lo secundario, esa conciencia de que la falta de estímulos culturales es tan grave como la falta de libertades políticas, ese espíritu festivo y plural que fueron constituyéndose como improntas de la publicación. Para dar cuerpo a ese proyecto de comunicación y de cultura, hacían falta cientos de colaboradores con saberes diversos, criterio, imaginación. Era necesario establecer estrechos vínculos con las universidades, los centros de investigación, los creadores, los académicos, los analistas, los escritores, los movimientos sociales, los ciudadanos, los colectivos; ruta que considerábamos contribuía a abrir las agendas, los géneros y las narrativas del periodismo y la cultura, sus enfoques, sus perspectivas, sus contenidos, sus voces; algo no trabajado sistemáticamente por los medios de comunicación. Con la trayectoria que fue labrando el Magazín Dominical se mostró que, desde el ejercicio del periodismo cultural, es posible interpretar un país y dar claves para su análisis, hacer evidente la necesidad de propiciar contenidos que afiancen el derecho a soñar y contrarresten el temor a expresarse. Crear en colectivo esas páginas, abrirlas a los problemas sociales, políticos, ambientales, socioambientales; al pensamiento internacional, a las expresiones culturales que desbordaban las fronteras de la cultura culta; mover esas fronteras hacia la experimentación, las culturas populares, las vanguardias, fue otro de los trazos de un mapa que ampliaba sus desplazamientos. Colombia es un país que le teme al pensamiento crítico y a quienes piensan con independencia. Una de las mejores estrategias para mantener una cuota de poder, en cualquier sector de la sociedad, es evitar la beligerancia de quienes piensan. Si los tiranos odian tanto a los poetas y a los historiadores es porque ellos generan mundos posibles y nuevas perspectivas.(…) hoy debemos llamar la atención sobre la desesperanza, la indiferencia y el individualismo, que son la exacta contracara de una sociedad realmente democrática y solidaria, decía el escritor argentino Osvaldo Soriano(1987, p.211), cuando nació el periódico Página 12. Vuelvo, como lo he hecho en otras ocasiones, sobre lo que decía José Martí:“no hay pueblo rico ni seguro sin raíces en el corazón y en la fantasía”. Vuelvo también sobre Eliseo Diego cuando contaba que no habría podido escribir nada si no hubiera sido por las lecturas que hizo de niño. Que algunas de ellas aparecen explícitamente en algunos de sus poemas, pero que no se trata solamente de la utilización de determinados personajes, sino la importancia del trasfondo de las lecturas, de la atmósfera poética que ellas van dejando y que no se sabe en qué momento va a aparecer. Que la facultad de crear es una facultad innata del hombre, que todos creamos de alguna manera, que, si esta facultad humana es tan innata, tan esencial como la de pensar o la de sentir, la buena literatura influye en los niños, despertando en 387 ellos esa capacidad de creación.“Uno se ve obligado a transformar el símbolo escrito en imágenes y ya esto empieza a ser un acto de creación”(Diego, E.,1991, p.16). Estábamos convencidos de que desde las páginas del Magazín Dominical podíamos contribuir a transformar la realidad de una sociedad fragmentada, bloqueada, que se desintegraba, marcada por una profunda crisis de convivencia, haciendo un tipo de periodismo que no contribuyera a que el bloqueo, la desintegración, las violencias, y las desigualdades fueran aún mayores y más profundos. El periodismo, en esa década de los ochenta, se estaba sintiendo amenazado no solo por las fuerzas que pretendían acallar determinadas posiciones políticas o sociales, sino también por un modelo que señalaba que lo único que aguanta la gente es aquello que es corto, suave y seductor.“Para mí[señalaba Jesús Martín-Barbero], está por verse que eso es lo único que la gente quiere. Si nosotros creamos un único modo de relación, si le hacemos una única oferta a la gente, indudablemente, su propia sensibilidad, su propia percepción, su propia capacidad, va a estar moldeada por ella. Pero no creo que la gente sea idiota ni tan pasiva como creen ciertas teorías ni tan obtusa ni tan despreocupada”. En el Magazín Dominical vimos cómo entre muchos construíamos un espacio sociocultural que convocó una conversación animada, con sentido. Los lectores manifestaban así sus sentires y opiniones:“El domingo sólo es completo cuando se tiene el Magazín Dominical”,“Es el único contacto que tenemos en la provincia con la cultura universal”,“Es mi espectáculo de arte dominical”,“Valoro la excelente conciencia crítica de sus colaboradores y su responsabilidad frente al país”,“Los temas publicados trascienden, nutren, enseñan sin petulancia”,“Los artículos son bellos, sencillos, vitales, vigentes”,“Leerlo produce felicidad”. Esa casa abierta fue valorada y descrita, por múltiples voces que explican lo que fue ese territorio de acogida y creación y lo que significó para la historia del periodismo y el campo de la comunicación en Colombia. Francisco de Roux, S.J., filósofo, economista y expresidente de la Comisión de la Verdad, dice:“Las páginas del Magazín han tirado al aire la complejidad y la diferencia, la búsqueda y la capacidad de maravillarse, en este país que los estúpidos han querido polarizar en guerras y dividir con simplificaciones. Y su manera de dignificar la vida ha hecho más por la justicia social y por la libertad que miles de periódicos, semanarios y discursos en los últimos 500 domingos”. María Mercedes Carranza, poeta, dijo:“La he visto siempre como una publicación muy viva, es decir, sintonizada con el país más joven; atenta a las palpitaciones culturales y sociales que interesan al país nacional; no mostrando sólo lo que piensan los grandes centros urbanos y las figuras consagradas, sino también y, sobre todo, los investigadores, creadores y trabajadores culturales de todos los lugares del país, de 388 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia todas las tendencias, disciplinas ideológicas y culturales y de todas las edades.(...) Me consta que en provincia el Magazín se lee casi como si fuera la Biblia”. Evelio José Rosero, escritor, dijo:“En un país sin ventanas, el Magazín Dominical es un acontecimiento de la poesía, una tabla en el océano, que pertenece a todos, el espejo por el que asoman las diferentes caras de la cultura, sus diferentes gritos.(…) Se abre el Magazín con la certeza de que algo de magia tendrá que brotar en cualquier instante de cualquiera de sus páginas, y nos zambullirá en el perpetuo movimiento creador que somos todos nosotros, sin conocernos, pero partícipes y cómplices del mismo naufragio”. Juan Luis Mejía, abogado y exministro de cultura:“He visto el Magazín empastado rústicamente en perdidos salones veredales que con optimismo seguimos llamando bibliotecas. Cada domingo, las 24 hojas son esperadas con ansiedad por miles de jóvenes colombianos, para quienes esas pocas páginas constituyen la única posibilidad, la única ventana que queda para asomarse al horizonte de la cultura”. Lisandro Duque, cineasta:“ Yo le agradezco al grupo que prepara el Magazín que no me haya subvalorado como lector de domingo. Que no me haya preparado una literatura de fresas con crema para mis fines de semana. Que no me haya ofrecido prosas digestivas y ágiles, ni esa sintaxis rociada de farándula que la prensa nacional supone la más adecuada para matar el domingo. Como yo mis domingos los quiero vivos, necesito textos que no extiendan el racionamiento a mi sensibilidad con el pretexto de que hay que cazar más lectores, o de que los tiempos que corren obligan a la medianía, o de que la reflexión, en esta temporada de pragmatismo, está descontinuada”. Óscar Collazos, escritor:“El Magazín Dominical ha sido página abierta a la creatividad y a la crítica, cuando podría, dejándose llevar por la tendencia facilista de otras publicaciones, haberse convertido en ese supermercado de baratijas periodísticas y pseudoliterarias que otros diarios han ofrecido a sus lectores”. Alfredo Molano, sociólogo:“Los domingos, después de constatar que el chorro de sangre no ha cesado y que los que ganan siguen ganando, llega uno al Magazín Dominical como a una bahía”. Beatriz González, artista:“En diversas regiones del país, particularmente en las zonas alejadas de los centros de poder, la presencia del Magazín ejerció tal influencia que incluso empezó a ser utilizado como texto escolar”. Héctor Rojas Herazo, escritor:“Lo primero que impresiona del Magazín es su honestidad. La suya es una labor lúcida, con generosidad de casa abierta, encaminada a acostumbrar al país a reflexionar sobre sus problemas y los del mundo.(…) … tiene, además, esa atmósfera“descomplicada, casi festiva, cargada de elasticidad y juventud” que le permite fusionar los más diversos con el fresco humor y la confortante travesura. ¿Qué más podemos pedir a este alimento que se nos regala cada semana?”. 389 Socorro Ramírez:“Con su formato, ágil y atractivo, el Magazín Dominical inaugura un nuevo estilo de publicación periodística en Colombia. Abre un espacio a gentes de nuevas generaciones y a temas que no suelen tener cabida en los grandes medios nacionales.(…) Explora desde una perspectiva pluralista y somete a debate problemas como la guerra, la paz, los derechos humanos. Todo ello hace al Magazín portador de nuevas ideas”. Guillermo Hoyos, filósofo:“Todavía recuerdo cuando en una clase de ética para profesionales de diversas áreas, un abogado me interrumpió, al iniciar yo una explicación acerca del sentido de la ilustración para la modernidad, y leyó con entonación un papelito que extrajo de su billetera:“la Ilustración es la salida del hombre de su condición de menor de edad de la cual él mismo es culpable… ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! Es la divisa de la ilustración”. Mi alumno había recortado y llevaba siempre consigo fragmentos de la bella traducción del texto de Kant, publicada por Rubén Jaramillo en el Magazín. Ese día comprendí lo que significa hacer cultura. Estos 500 cuadernos son, por la multiplicidad de formas, estilos, autores, ilustraciones, ese mosaico abigarrado, ese caleidoscopio caprichoso y juguetón, esa caja de herramientas, en la que todas las expresiones culturales están a la mano del público: filosofía, poesía, estética, pintura, escultura, crítica, la guerra y la paz, los demonios, el anarquismo, la modernidad y la posmodernidad… y todos los imaginarios reprimidos en los últimos 500 años”. Samuel Jaramillo, economista y poeta:“El Magazín ha demostrado que para tener una audiencia amplia no se requiere hacer concesiones ni en el fondo ni en la forma, y que, por el contrario, la exigencia en estos asuntos abre posibilidades”. Jaime García Maffla, poeta:“Se trata de cumplir una tarea: acaso la de trenzar juncos, como Ocnos… Es lo que hace el Magazín Dominical al oír a su tiempo e historia, preguntándose por la urgencia cultural de una comunidad humana y dándole respuestas. Se trata, no en el terreno de la utilidad sino en el de la gratuidad, que es el del espíritu(…). La sacritud del deber está en que una sociedad no se identifica y unifica por haberes, objetos y consumos, sino por creaciones, ideales y afectos. De ahí la urgencia, para la vida cotidiana, del diálogo a través de la página impresa. El Magazín Dominical ha querido y cumplido ese diálogo sin cálculo, divulgando y situando nombres y obras: palabras, voces, páginas e imágenes. Son, a la vez, el sentido del“otro”, y las funciones del ojo y del espejo. Tal el oficio, tal la herencia”. Volver sobre esas palabras es encontrar las respuestas que se fueron dando en la práctica a esa pregunta y a esa apuesta que nos había entregado Jesús MartínBarbero: de qué cultura estamos hablando cuando hablamos de periodismo cultural y entender al periodista como alguien capaz de estimular la creación. Hojeando y ojeando la colección del Magazín Dominical, revisité algunas entrevistas y testimonios que trabajé en aquellos años, conectados, sin duda, con los orígenes de 390 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia intereses que iban madurando en ese constante fluir de mi vida entre la academia y el ejercicio profesional:“Domitila, ¿nos permite hablar con usted?”(1987);“A veinte años de su muerte Escolástico Docuara recuerda a Manuel Quintín Lame”(1987); “Carlos Monsiváis: La cultura como engendro social”(1989);“Néstor García Canclini: cruces, arraigos y deslindes”(1991) o“Carlos Fuentes, sus vasos comunicantes”(1993). Como responsables del Magazín Dominical en aquellos años, nos dejamos raptar y fascinar, fuimos en la búsqueda de los temas, los creadores, las voces, los debates. No pusimos límites a nuestra curiosidad, a nuestra necesidad de explorar el país y ponerlo a comunicarse. Nos comprometimos con una mirada amplia, no sesgada, de la cultura, donde lo popular no excluía a lo universal, donde lo académico podía ir en yunta con las grandes intuiciones, donde el arte, la poesía y la literatura podían establecer en un mismo espacio un diálogo con la sociología, la política o la historia. Desplegamos y aprehendimos nuestras líneas de fuga, confrontamos nuestras intuiciones y nuestros saberes, nos dejamos asaltar por el asombro. Mantuvimos en nuestra cotidianidad, gracias a esos cientos de colaboradores, los sentidos siempre atentos a conocer, a debatir, a observar, a cuestionar, a aprender y a“tertuliar”. CUANDO LA VERDAD ES REMPLAZADA POR EL SILENCIO, EL SILENCIO ES UNA MENTIRA Las palabras que tomo prestadas de un poema de Evgueni Evtuchenko para el subtítulo de este apartado enlazan la historia del bisabuelo y la de su periódico con las voces silenciadas y las múltiples manifestaciones de presión y de violencia contra el ejercicio libre del pensamiento. Esos tres lustros de trabajo en el Magazín Dominical fueron años en los que vivimos de cerca violaciones de derechos humanos, guerra sucia, restricción de libertades y legitimación del miedo como instrumento político.“Está corriendo sangre, demasiada sangre” tituló Alfredo Vásquez Carrizosa su discurso de apertura del Foro de Derechos Humanos de 1987, texto que publicamos en la revista como un revelador panorama de lo que estábamos viviendo en Colombia, y muchos no querían ver y menos aún divulgar. Allí expresaba el dolor por los innumerables sacrificios humanos que iban llenando de cruces los caminos de Colombia y al ver cómo iban cayendo en una “lucha feral desde humildes campesinos hasta jueces y magistrados y desde oficiales y soldados hasta los activistas de partidos políticos de uno y otro bando, conservadores, liberales y de la Unión Patriótica. Entre los muertos hay periodistas…(…) Los 11.000 asesinatos de connotaciones políticas o sociales de 1986 y los 1.500 cadáveres hallados en la ciudad de Cali en el último año, junto a otros tantos de todo el país, nos muestran que el país se ha ido hundiendo en el fango y la sangre de una barbarie, rindiéndole culto ficticio a un Estado de derecho que ha desaparecido”. 391 La protección de los derechos humanos, con un foco académico y profesional puesto en el de la libertad de expresión, se integró como coordenada de sentido relevante al trazado de caminos. A pesar de que veía cómo las cifras de periodistas encarcelados, amenazados, exiliados, vigilados y detenidos de manera arbitraria en el mundo aumentaban cada año en los registros de las organizaciones de defensa de la libertad de expresión, consideraba que el fenómeno no era un asunto de cifras. Tenía la certeza de que cuando se comete una agresión contra el trabajo periodístico, se empobrece la deliberación pública y las sociedades pierden los beneficios que otorga la posibilidad de participar en un debate sin coerción. Al amenazar se envía el mensaje que se quiere hacer algún daño. Por sus reportajes sobre la vida de la población civil chechena, la periodista rusa Ana Politkóvskaya fue detenida por soldados rusos que la arrojaron a una fosa y sobrevivió a un intento de envenenamiento. Ella no calló, no hizo lo que otros poderes fácticos querían y fue asesinada, finalmente, en 2006. Observar las imágenes tomadas en diversos lugares del mundo de ciudadanos comunes que salen a la calle a manifestar su dolor ante el asesinato de un periodista, empezaron a multiplicar mis preguntas, a revivir cada historia de dolor que habíamos vivido en Colombia con colegas y amigos. Lo que leía en esas imágenes era el vacío que dejaba una voz silenciada en aquellos que quizá encontraban en su palabra los elementos necesarios para hacerse una idea propia de lo que sucede en el mundo. Las imágenes me acercaban a lugares y contextos en donde hacer periodismo llega a ser un acto de coraje. Empezar a recabar cómo se manifiesta el coraje en las trayectorias de periodistas que han sido sujetos de amenazas, intimidación o asesinato, me conducía a un escenario que confrontaba la idea recurrente sobre la pérdida de valor del periodismo en la sociedad contemporánea y sobre una identidad profesional desdibujada. Las amenazas e intimidaciones a periodistas se dan no solo por la cobertura de temas sensibles de seguridad nacional, operaciones militares, política local, crimen organizado, protestas sociales, actividad de grupos armados, violaciones de derechos humanos, fundamentalismo religioso o corrupción. Reportajes en los que se denuncia, por ejemplo, la mala calidad de la leche en los desayunos escolares, la contaminación de los ríos por actividad minera, la tala indiscriminada de bosques, o los negocios de bandas dedicadas a vender diplomas universitarios falsos pueden desencadenar actos de violencia que buscan, precisamente, que se silencien temáticas de obligada cobertura periodística. Hay factores de riesgo adicionales a los asuntos abordados, como la condición laboral de los periodistas, el entramado de relaciones de poder, prácticas periodísticas imprudentes, vulneración de la ética periodística y uso de tecnologías digitales. No podemos ser indiferentes cuando la evidencia nos muestra las crecientes manifestaciones de violencia hacia periodistas y medios que trabajan coberturas o investigaciones sobre trata de personas—especialmente de niños, niñas, adolescentes 392 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia y mujeres—, prostitución y pornografía infantil, redes de trabajo esclavo, violencia sexual contra mujeres y niñas, desapariciones y tortura, empleo de mercenarios como medio para violar derechos, desplazamiento interno o situación de migrantes; o lo riesgoso que se ha vuelto abordar temáticas relacionadas con el daño al medio ambiente. Lazos de intereses que se tejen alrededor principalmente de proyectos de economía extractiva presentan retos y riesgos enormes por la capacidad de corrupción que generan y las restricciones, legales o no, de acceso a la información sobre, por ejemplo, detalles de los contratos, asignaciones de recursos y licencias, concesiones de derechos o gestión de las instituciones de los Estados involucrados. A esto se suma un asunto al que se le da poca relevancia, pero tiene un gran impacto en el derecho de los ciudadanos a estar bien informados. Los procesos de flexibilización laboral en el sector periodístico y mediático, y la tendencia a ejercer el periodismo como freelance han modificado el impacto de prácticas tradicionales de la empresa periodística que contribuían a minimizar los riesgos. Los periodistas freelance no cuentan con el apoyo legal o financiero que las organizaciones de noticias pueden prestar a sus empleados cuando se enfrentan a acciones judiciales, detenciones o encarcelamientos arbitrarios, de ahí que estén más expuestos. La relación entre formas de contratación flexible, bajos salarios, retrasos en el pago, combinación de actividades periodísticas y comerciales, son signos que marcan la realidad del ejercicio periodístico en varios lugares del mundo. A comienzo de la segunda década del siglo XX, el fenómeno de la violencia contra los periodistas había sido muy poco investigado en los estudios de la comunicación y el periodismo. Me preguntaba qué era específicamente la violencia contra los periodistas, cómo se podía caracterizar, cuáles eran los tipos de violencia y cómo se relacionaban unos con otros, en qué circunstancias, momentos o contextos se manifestaba, si existían patrones de comportamiento, cuáles eran las consecuencias de esta problemática para la sociedad y para la profesión, qué factores la favorecían, cómo hacerle frente o cómo combatir la impunidad en crímenes de periodistas, si existían o no mecanismos efectivos para reducir los riesgos. Empecé a trabajar con la idea de aportar un marco global analítico que ayudara a comprender mejor un fenómeno no focalizado“aunque se manifiesta con diversa intensidad en determinados contextos y circunstancias”, en un momento de la historia en el que se profundizaban las transformaciones en el ejercicio de la profesión. A su vez, experimentábamos grandes cambios culturales originados en el desarrollo y en la apropiación ciudadana de las tecnologías de información y comunicación, se daba la recomposición de los modelos de producción y financiación del sector de los medios informativos, se globalizaba la esfera pública, aumentaban la polarización y la desinformación, se observaba una pérdida de autonomía del periodismo debida a presiones internas y externas, choque de culturas y crecientes prácticas de vigilancia y control, así como una tendencia a minar intencionalmente la credibilidad del 393 trabajo de los periodistas, las transformaciones geopolíticas y la economía digital transfronteriza eran cada vez más determinantes. Tenía la intención, como en otras de mis coordenadas de sentido, de aportar al nexo frecuentemente reclamado entre academia y actores sociales, propiciando espacios para el encuentro de los trabajos empíricos de gran impacto social y los teóricos y conceptuales de alta pertinencia en el mundo académico. En este caso, al estrechar los lazos entre las organizaciones de defensa y promoción de la libertad de expresión y de protección de periodistas, los propios periodistas, los medios de comunicación, los académicos y los investigadores, pensaba que podían abrirse escenarios valiosos de interacción e impacto social. De alguna manera, como lo expresa Núria Almiron, he buscado“diseccionar la violencia contra los periodistas a partir de ofrecer una minuciosa panorámica de su economía política, de sus razones y motivos, de su porqué, y de la ideología dominante que sustenta esta guerra planetaria contra el periodismo.(…) Cada vez que se coacciona, agrede o asesina a un periodista se está ejerciendo violencia contra una de las principales garantías que una sociedad puede tener para mejorar, hacerse más justa e igualitaria.(…) desvelar las claves de la violencia contra los periodistas es desvelar las claves de la violencia contra la democracia”. En efecto, los controles a los medios y a los periodistas tienen que ver con su mayor o menor impacto político, moral, cultural o emocional. Las manifestaciones de violencia comprenden tipologías de violencia física, psicológica, legal, simbólica, política, religiosa, estructural y sexual. En este fenómeno podemos observar metas prácticas y metas simbólicas que, como lo plantea Riches, les dan significado a los actos en los contextos en los que se presentan. La violencia contra los periodistas, entonces, cumple una función expresiva que capitaliza tanto lo visible de la violencia como la probabilidad de que todos los afectados extraigan una noción básica común del significado de dichos actos. En esta problemática, la perspectiva de género es relevante. Esto tiene que ver no solamente con las implicaciones de la violencia sexual como una manifestación en aumento, sino en relación con los mecanismos de protección y las estrategias de seguridad en las que es fundamental tener en cuenta las diferencias y disparidades que se presentan de acuerdo con la condición de género. Las consecuencias de la violencia contra los periodistas se materializan, en especial, en el silenciamiento de temas, autocensura, pérdida de la capacidad de investigación periodística y periodismo precavido, exilio, miedo, alteraciones psicológicas y emocionales, abandono de la profesión, distorsión del paisaje mediático y disminución de la diversidad y pluralidad de los medios, y empobrecimiento del desarrollo económico, político y social. Los perpetradores tienen claro que sus víctimas no son solo los periodistas agredidos o asesinados, sino la propia información de la cual se 394 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia priva a la sociedad. Esta situación se ampara en los altos niveles de impunidad frente a los ataques al ejercicio del periodismo. El significado de la impunidad es el de una realidad que impide el funcionamiento de la democracia, fomenta más violencia, alimenta el silencio, promueve la inacción, intimida, favorece la censura y deja expuestos a los demás periodistas. Un agravante de la impunidad está en que, con el paso de los años, se va perdiendo el rastro de los hechos, desaparecen expedientes, prescriben los procesos y llega el olvido, salvo que haya alguien que mantenga viva la memoria de los periodistas asesinados y haga seguimiento de sus casos. La ética periodística es una marca indeleble en ese mapa de carreteras con principios e ideales del que hablaba al inicio. Profundizar en el estudio de la violencia contra los periodistas ha reafirmado la preocupación por los signos de comportamientos que están muy alejados de los valores y los principios de esta profesión. Porque si bien lo que domina son manifestaciones de violencia como represalia por reportajes de investigación y posturas críticas sustentadas en esos valores esenciales del periodismo, hay prácticas periodísticas que los violan claramente—como hacer uso del poder de la información para presionar, cobrar por publicar o por dejar de publicar, asociarse con sectores políticos o económicos o establecer relaciones con organizaciones criminales— que también originan agresiones y violencia contra quienes las usan. Actuar en contra de la ética periodística es un factor de riesgo de violencia, por ello es tan necesario que esté muy vivo el debate profesional sobre este asunto y que haya conciencia de cómo estas prácticas tienen consecuencias perjudiciales para todos los profesionales de la información. Estudiar este fenómeno ha significado entrar en contacto con sus múltiples dimensiones: la humana, la profesional, la política, la social y la gremial. La dimensión humana se observa cuando una amenaza o un ataque pueden generar inestabilidad emocional y miedo o cuando el asesinato de un periodista rompe estructuras familiares y genera crisis afectivas o económicas. La dimensión profesional se observa en casos de abandono de la profesión, neutralización de la crítica o situaciones de autocensura; la política y la social, con el empobrecimiento de la esfera pública, de la deliberación y de la participación; la gremial, por su efecto disuasivo para el sector periodístico. Las agresiones a los periodistas tienen otra dimensión que afecta a la sociedad en su conjunto y pone en evidencia la clara relación que existe entre falta de libertades públicas y violencia. Quienes agreden a los periodistas se basan en el miedo, el miedo alimenta el silencio y se afecta el debate y la vida democrática. Por esto considero, como lo sostiene McQuail, que la sociedad necesita un desempeño efectivo del periodismo y el periodismo requiere protección y disposiciones estructurales que le aseguren condiciones de operación como un entorno que respete la diversidad y las libertades. En una amplia entrevista de Gilberto Meza a Ryszard Kapuscinski, que publicamos en el Magazín Dominical, Kapuscinski decía que el periodismo tiene la tarea principal 395 de hacernos comprender:“Si comprendemos somos tolerantes, capaces de amar a nuestro semejante, por más que su piel sea de un color distinto, sus ideas contrarias a las nuestras, o sus costumbres extrañas. Porque el periodismo tiene una raíz humanista que debemos reivindicar.(…) Por eso el periodista tiene que tomar su parte de responsabilidad por lo que pasa en el mundo, por eso el entendimiento es tan importante. En mi caso, trataba siempre de entender, y para entender a veces es necesario arriesgar la vida. Yo siempre he tratado el periodismo como una vocación, algo por lo que estaba dispuesto a dar la vida, porque a veces es necesario hacerlo para llegar al fondo de los acontecimientos o a los lugares en que estos ocurren. Para mí ha sido este un argumento definitivo, porque, por distintos motivos, todos mienten sobre los hechos” . Ha sido interesante observar cómo a partir de la segunda década del siglo XXI ha ido creciendo el interés por incorporar a la actividad académica e investigativa esta temática. En ello ha desempeñado un rol importante la creación de la Journalism Safety Research Network(JSRN), que nace en 2016 en el marco de la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, en Helsinki, impulsada por la Unesco. Esta red partió de la idea del papel esencial que cumplen las universidades para crear conciencia, desarrollar programas de estudio, adelantar investigaciones y compartir conocimientos y buenas prácticas. La red cuenta ya con 250 investigadores de universidades, centros de investigación y organizaciones de la sociedad civil en más de cincuenta países. Desde entonces, ha habido un aumento significativo en las publicaciones académicas que se concentran en el fenómeno de los ataques a periodistas y muestran un especial interés por temas como amenazas digitales, guerra y conflicto, seguridad con enfoque de género y violencia legal. Tengo muy vivo en mis recuerdos el sobrecogedor memorial a los periodistas asesinados que se albergaba en el desafortunadamente desaparecido Newseum de Washington. Muy bella fue la primera versión de este memorial: una moderna y enorme escultura de cristal en la que estaban tallados los nombres de los periodistas, su país de origen y el año de su asesinato. Lo que simbolizaba era, por un lado, la fragilidad de quienes dedican su vida al oficio de informar y, por el otro, la transparencia de ejercerlo con responsabilidad y guardando fidelidad a los valores esenciales del periodismo. Uno y otro memorial recogieron cientos de historias personales y colectivas, globales y locales que representan muy bien el verso del poema de Evtuchenko, que precede este apartado:“Cuando la verdad es remplazada por el silencio, el silencio es una mentira”. UN DIÁLOGO QUE TIENDE PUENTES: MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y ACADEMIA Al evocar imágenes de los puentes de Santiago Calatrava, se hacen evidentes en sus estructuras elementos que me permiten hacer el vínculo que enuncio en el subtítulo 396 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia de este apartado. Con una alta categoría estética, esos elementos están dados en la fuerza, la tensión, las columnas de apoyo. En ello radica aquello de tender puentes entre la academia y los medios de comunicación y entre estos y la sociedad. Un puente, al fin y al cabo, es lo contrario a una muralla. En este marcador del mapa, se tejen coordenadas de proyectos y experiencias como la Unidad de Medios de Comunicación de la Universidad Nacional(Unimedios), la revista Pesquisa Javeriana, la maestría en Periodismo Científico de la Javeriana, la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Universidad Javeriana—un proyecto colectivo que tuve el honor de liderar durante nueve años— y el propio Magazín Dominical; todos ellos detonantes de enriquecedores diálogos de saberes y lenguajes. En la vida he optado por el trabajo silencioso en equipo, como lo expresó Eduardo Arias, en un perfil que siempre le agradezco. Señaló que había desarrollado esa filosofía en el Magazín Dominical y en la dirección de la Unimedios, lo que posibilitaba, desde esa dirección en el caso de la Universidad Nacional,“unir el len guaje de la academia con el del hombre de la calle y poner en contacto las investigaciones y el pensamiento del alma mater con el mundo exterior.(…) Marisol y su grupo están logrando un milagro silencioso: mostrarle al país con miles de historias que la Nacional es mucho más que pedreas y encapuchados”. Antanas Mockus, al escribir sobre el Magazín Dominical, se refería a él como un alimento vital, especialmente cuando lo habitaban la filosofía, las ciencias humanas y la política, recuerda que“nos ayudó a muchos a descubrir que el anarquismo tenía expresiones no violentas. Supo presentarnos alternativas de pensamiento. Mostrarnos matices donde éramos incapaces de verlos.(…) hemos encontrado un órgano de expresión que vincula, que atrae, que respira libertad cuando el país—con o sin razón— se endurece”. Ha sido un 5rabajo volcado a favorecer alternativas de pensamiento, matices, interacciones entre diferentes, otras agendas, lenguajes y saberes diversos, enfoques múltiples contrarios o complementarios. Propiciar un diálogo respetuoso entre la academia y el periodismo, entre los académicos y los periodistas, entendiendo que desempeñamos roles diferentes en la sociedad, ha sido una de las aventuras más apasionantes en este transitar por los caminos del campo de la comunicación. Ignacio Ramonet planteó desde Le Monde Diplomatique, bastante antes del auge de las redes sociales y las plataformas, una hipótesis que encaja bien en este territorio: querer informarse sin esfuerzo intelectual es una ilusión y la sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas produce el doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación, y la información que se está consumiendo cada vez por más personas está envenenando el espíritu, emponzoñando el cerebro, tratando de manipular y de intoxicar. Entender, entonces, el gran valor que tiene contar con audiencias exigentes, que presionan, que no se conforman, es un movilizador de la sociedad y del propio 397 trabajo de los medios de comunicación y de los periodistas. Son necesarias audiencias que obliguen, precisamente, a ventilar corrientes de pensamiento diversas, a aglutinar conocimiento confiable y bien contado, a convocar diálogos sin cálculo. Creer en una comunicación horizontal ha supuesto también comprender que las audiencias no están al otro lado de la orilla, por el contrario, hacen parte fundamental del trabajo colectivo de impulsar proyectos de comunicación, cultura y periodismo. Lo anterior tiene que ver con lo que Germán Rey llama las operaciones a través de las que los medios de comunicación se vinculan con el comportamiento público, es decir frente a la búsqueda de interlocución, la construcción de espacios de encuentro y reconocimiento, las operaciones de contraste y negociación, las posibilidades de la participación y los estilos de percepción y de interpretación. La Unidad de Medios de Comunicación de la Universidad Nacional de Colombia se creó en 1997, integrando y buscando una convergencia pionera entre los lenguajes de la radio, la televisión y la prensa, con la idea de ofrecer a la sociedad colombiana espacios de información y discusión que contribuyeran a fundamentar la vida en la convivencia pacífica, a promover la formación de una opinión pública calificada y la comprensión de las circunstancias y los acontecimientos a partir del soporte de los saberes académicos, y a expresar diversidad y pluralidad de opiniones y conceptos de la ciencia, el arte, la política y la cultura. Por el carácter de esta universidad, entendíamos que Unimedios debía dar prioridad a todo aquello que fuera de interés o utilidad común, ofrecer contenidos que respondieran a las necesidades sociales, dar preeminencia al sentido educativo de los medios y fomentar la participación. Lo que se le exigía a la universidad era que pensara y asumiera sus medios de comunicación con la misma profundidad con la que asumía su trabajo de investigación y formación. Al iniciar Unimedios sus actividades, se observaba cómo gran parte de los periodistas colombianos había desconocido una fuente de información extraordinaria para conocer y analizar el país, sus riquezas y sus problemas. Y la Universidad Nacional, inmersa en su permanente proceso de construcción del conocimiento, ensimismada y quizá también arrogante, miraba con recelo el oficio de los comunicadores y los periodistas, con lo que había perdido un vínculo esencial con la sociedad. Carlos Lemoine, director del Centro Nacional de Consultoría, al referirse a ese proceso de transformación que emprendió la Nacional, señaló que dichos medios así concebidos le ayudarían al país en muchos campos, especialmente en cuatro que habían estado descuidados: el autoconocimiento, la motivación, la empatía y la movilización de la inteligencia.“Nos ha hecho falta cultivar la capacidad de comunicarnos, es decir, de escuchar abiertamente, de transmitir mensajes claros y convincentes, de inspirar y guiar a grupos de individuos, de manejar el cambio, de mantener relaciones y de trabajar con otros para alcanzar 398 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia metas compartidas.(...) La Universidad tiene como tarea profundizar la observación del país y de sí misma, porque la observación es el requisito para el desarrollo de las potencialidades del país y de la Universidad, de los jóvenes y de los profesores.(…) La Universidad tiene que hacerle sentir al país que es su aliada natural para lograr las metas del progreso y de la paz.(…) En el manejo del país hay evidentemente un déficit de inteligencia y por eso es indispensable que la Universidad, a través de sus medios de comunicación, traiga más inteligencia a los actos del país”. En esta coordenada, el conocimiento aparece como el recurso estratégico del trabajo comunicativo y periodístico que contribuye a romper el discurso simplificado de un buen número de medios de comunicación y a afirmar la convicción de que quizá podamos construir juntos un mejor país. En momentos críticos, la capacidad de abrir espacios de conversación es fundamental. Y en ello radica también la capacidad, casi innata, que deberían tener los comunicadores, cuando comprenden lo determinante que es su trabajo para la sociedad y para la democracia. Y es aquí cuando el trabajo en conjunto con la academia resulta relevante. En 1989, un año verdaderamente doloroso para la convivencia entre los colombianos, estuvimos expuestos a una dura confrontación entre aproximaciones y enfoques a la historia del país que fue creciendo a niveles que pusieron en riesgo a varias de las personas que se expresaban en ese momento. Condenas iban y venían, un enfoque diferente de la Historia se estaba gestando en las universidades y los centros de investigación. El debate se había calentado y los espacios de diálogo directo entre diferentes posturas eran muy difíciles de concretar. Sabía que mi responsabilidad profesional era intentar, saltando todas las dificultades, que se abriera la posibilidad de sentar a los diferentes en una misma mesa. Recuerdo lo que significó haber logrado convocar a un diálogo sobre el estado de la investigación histórica y la enseñanza de la Historia, a las voces más relevantes de la confrontación: Germán Arciniegas, Marco Palacios, Mauricio Archila, Salomón Kalmanovitz, Daniel García-Peña y Silvia Duzán. Sabíamos que en un momento político como el que vivíamos, las condenas públicas a la llamada“Nueva historia” no hacían otra cosa que atizar el odio y acrecentar la intolerancia, que era uno de los combustibles de la violencia en el país, y que el debate académico, que por esencia es pluralista, estaba siendo reemplazado por juicios inquisitoriales. Dialogar ante la intolerancia fue un encuentro importante, un ejemplo del deber que tienen los periodistas en la sociedad. He creído a lo largo de los años en la importancia de una comunicación clara, responsable, abierta, que escucha y se abre al otro, innovadora, que inspira y es capaz de propiciar interacciones significativas, fundamentada; es decir, que es capaz de encontrar, proyectar y diseminar oportunidades en el caos, cultivando siempre la capacidad de interrogarse y de incidir positivamente en la sociedad. 399 Los desafíos hoy, en términos comunicativos, son muchísimo mayores a los que teníamos en ese crítico 1989. Nos encontramos en una época en la que la digitalización de la vida nos muestra inmensas bondades frente al acceso y la apropiación de las tecnologías de comunicación e información y con ello al conocimiento, frente a nuevas formas de organización y movilización social, y frente a la capacidad de oír la voz de tantas voces que por siglos estuvieron silenciadas. Pero esa misma digitalización nos muestra cómo también es creciente el fomento de prácticas y conductas despojadas de cualquier noción de democracia, respeto por el otro y solidaridad. Lo anterior es significativo y llama nuestra atención en un escenario universitario como el que he habitado en estos años, y que ha estado casi en simbiosis con el ejercicio y la reflexión sobre el periodismo y el nuevo ecosistema de comunicación. El recrudecimiento de los discursos del odio, el perfeccionamiento de las estrategias de control, la lógica de la comercialización galopante, la artificialidad de los contactos sociales, la soledad en compañía, las desigualdades, la exclusión y la agresividad en la esfera pública digital son signos sobre los que hoy pongo el foco de mis preguntas. Imaginar una sociedad colombiana reconciliada, diversa y respetuosa de la dignidad humana y de la vida supone que nos preguntemos quiénes somos y cómo nos configuramos como sujetos y ciudadanos en la era digital. Una ciudadanía en cuya base esté un ser humano libre, crítico, fuera de manipulaciones irracionales, alimentado por los principios que constituyen la esencia de la vida, la capacidad de entender, de amar, de sentir, como diría Emilio Lledó. Las preguntas se resignifican y se presentan desplazamientos del pensar en los años como estudiante en la transnacionalización de la comunicación y sus impactos, a esbozar nuevas coordenadas que trabajan sobre cómo podemos y debemos contribuir a que la evolución y la apropiación de las tecnologías mantenga como centro el bienestar colectivo, lo que supone una imprescindible interrelación entre enfoques científicos y humanistas para afrontar los desafíos sociales, económicos y éticos a los que nos vemos enfrentados como comunidades humanas y como profesionales de la comunicación. Somos conscientes de que los algoritmos basados en Inteligencia Artificial se utilizan cada día más en decisiones críticas en múltiples sectores, de ahí que no deban subordinar, engañar, condicionar o dirigir a los seres humanos. Como nos lo advierten varios analistas, no pueden convertirse en una especie de sustituto de cómo ejercemos nuestras voces democráticas en las colectividades humanas, y aquí el campo de la comunicación es determinante. Debemos contribuir a una buena comprensión de cómo se entrelazan cuestiones de tecnología, economía, geopolítica, ambiente y derechos fundamentales en la sociedad digital ya que cada vez más las personas, las empresas y los Estados dependemos de las tecnologías digitales que, a su vez, están concentradas en muy pocas manos. Pensar el futuro y actuar sobre estas nuevas realidades es parte de la tarea que tenemos hoy. 400 LÍNEAS DE FUGA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia IMAGINACIÓN, REBELDÍA Y ASOMBRO QUE NO HAN DE CESAR El poeta Santiago Espinosa, en un bello texto para el Libro de las celebraciones, escribió:“Imaginación, rebeldía y asombro: son esas las tres cualidades que más admiro de Marisol, las cualidades que supo imprimirle al Magazín desde muy joven, al periódico de la Universidad Nacional y a La Hoja de Bogotá mientras duró la aventura. La rebeldía de no transarse ante el interés de los poderosos, cueste lo que cueste; el asombro que la mantiene activa buscando temas, miradas, aprendiendo de todo y todos, o simplemente lo que la hace maravillarse frente a un caucho sabanero, sus rumores submarinos. Y la imaginación, claro, la imaginación, propiedad de los niños que no envejecen y de esos poemas sin poemas como Marisol”. Siempre he agradecido a Santiago tan generosas palabras, y cómo captó esas que, en efecto, son marcaciones en ese mapa de carreteras intelectuales y afectivas que he ido trazando en el campo de la comunicación a lo largo de los años. Dice Luis Cardoza y Aragón:“Yo trabajo soñando y sueño trabajando.(…) Mis raíces son pájaros”. Creo que he tenido el privilegio de trabajar soñando, de soñar trabajando y de tener raíces que son pájaros. Referencias Almiron, N.(2019). La violencia contra los periodistas: ubicua, invisible y sistémica. En M. Cano Busquets(Ed.), Violencia contra los periodistas: Configuración del fenómeno, metodologías y mecanismos de intervención de organizaciones de defensa de la libertad de expresión. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Arcila, C., Cano, M. y Roca, J.(1997). Memoria impresa: Antología de artículos del Magazín Dominical de El Espectador. Cooperativa Editorial del Magisterio& Editorial Universidad de Antioquia. Arias, E.(2000, 8 de octubre). El discreto encanto de Marisol. Semana. Cano, G.(1979). Apuntes de un espectador. Medellín: Biblioteca Pública Piloto. Cano, M.(1989, 30 de abril). El debate por la Historia: Dialogar ante la intolerancia. Magazín Dominical, El Espectador. Cano Busquets, M.(1992). Nuestras líneas de fuga. En Periodismo y cultura(pp.[si se conoce]). Tercer Mundo Editores& Colcultura. Diego, E.(1991, 7 de abril). El niño es un misterio. Magazín Dominical,(415). El Espectador. Bogotá. Espinosa, S.(2009). Marisol Cano, la eterna directora del Magazín Dominical. En El libro de las celebraciones II. Asociación Lengua Franca. Lemoine, C.(1999). Un movimiento en la dirección correcta. Boletín de Egresados,(3). Facultad de Ciencias, Universidad Nacional de Colombia. Magazín Dominical.(1992, 22 de noviembre). Edición 500. El Espectador. Martín-Barbero, J.(1992). Un periodismo para el debate cultural. En Periodismo y cultura. Tercer Mundo Editores& Colcultura. McQuail, D.(2013). Journalism and society. Sage. Meza, G.(1988, 3 de enero). El periodismo como historia. Magazín Dominical, El Espectador. 401 Riches, D.(1988). El fenómeno de la violencia. Pirámide. Soriano, O.(1987). Rebeldes, fugitivos y soñadores. Buenos Aires: Editora 12. Vásquez Carrizosa, A.(1987, 10 de mayo). Está corriendo sangre, demasiada sangre. Magazín Dominical, El Espectador. 402 LÍNEAS DE FUGA Por Betty Milena Marrugo Rivera- bmarrugor@unicartagena.edu.co 64 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL En la vida y en la academia nos solemos encontrar con maestros inspiradores, no necesariamente en el aula de clase; aprendemos de ellos y ellas en una tertulia, en los pasillos o en las bancas de los corredores de los campus universitarios, a veces en las salidas de campo o sencillamente en el quehacer cotidiano. Conocí a Eliana Herrera- Huérfano en el año 2009 en mi primera experiencia real en un proyecto de investigación. Ella lideraba al equipo de investigadores e investigadoras de cuatro universidades y cuatro regiones del pais, sobre experiencias de comunicación, desarrollo y medioambiente. En esa época yo tenía 24 años y estaba en el primer año de mis estudios de la maestría en Comunicación de la Universidad del Norte. Hago memorias de las discusiones de largo aliento sobre la metodología y la diversidad de las visiones/cosmovisiones sobre el medioambiente y el territorio de las regiones de Colombia, que sobrepasaban todo rigor académico. Lo que más recuerdo de esa época es la gran avalancha de agradables sorpresas que llegaban en un diálogo de saberes con líderes y activistas del Caribe, el Pacífico, la Orinoquía y la Amazonía colombiana. Me deslumbraba al escuchar los relatos de quienes hacían y vivían la comunicación en los territorios diversos de nuestro país. Mi contribución al mencionado proyecto junto a Jair Vega fue a través de la región Caribe, con experiencias medioambientales de Cartagena de Indias y de los Montes de María. Pero ese primer encuentro con la diversidad, el territorio y la naturaleza me condujo hacia nuevos retos en un territorio que me adoptó como a una de sus propias y se convirtió en mi nuevo hogar por los siguientes años: llegué al Pacífico colombiano, 64 Docente del programa de Comunicación social de la Universidad de Cartagena. Doctora en Comunicación de la Universidad del Norte. Beneficiaria de la convocatoria 727 Doctorados Nacionales de Minciencias y Becaria en Uninorte. 403 específicamente al departamento del Chocó, a continuar cuestionándome sobre la relación de la comunicación con la defensa del territorio de las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras. De manera paralela, seguía admirando el trabajo de Eliana Herrera- Huérfano con los pueblos originarios del Amazonas. Yo contemplaba y me inspiraba en su manera de enseñar con el ejemplo, con el trabajo perseverante y de largo aliento, aprendiendo del gran legado de los pueblos étnicos del país. Aprovecho este capítulo en sentido de homenaje y agradecimiento a Eliana por ser una gran maestra, con su tenacidad, compromiso ético, perseverancia y sensibilidad en el ejercicio investigativo. Para mí es un honor presentar en esta entrevista a una de las mujeres pilares de la comunicación en Colombia, muchas gracias a Eliana por abrirse a este sincero homenaje para enseñarnos su trayectoria y legado. 1. ¿Cómo surge el interés de Eliana por la comunicación social? ¿Qué aspecto o faceta de la comunicación te llamó la atención desde los inicios de la carrera? tengo muy claro que de niña en mi casa siempre sonaba la radio. Desde las cinco de la mañana que mi papá se despertaba, siempre estaban las noticias con Juan Gossain porque además él trabajaba en la organización Ardila Lule, entonces era un fiel oyente de RCN. Hoy puedo decir que por ahí me surgió esa fascinación por la radio, el periodismo y la comunicación. De niña pensé:“yo quiero hacer eso, yo quiero hacer lo que hacen estas personas que uno escucha desde las cinco de la mañana y que contaban qué estaban pasando en el mundo, en el país y hacían que uno se pudiera ubicar en el mundo”. Hay dos facetas que me gustaría resaltar en esta entrevista. La primera faceta, más visible en mi primera época en el mundo universitario y que venía desde mi etapa de formación en la Universidad Central, es el tema de la radio y de lo sonoro. Para mí la radio o el tema del lenguaje sonoro siempre ha sido una fascinación y lo recuerdo con mucho cariño. Tengo muy guardado en mi corazón que mis primeras publicaciones académicas son sobre radio. En una época en que todavía no se escribía tanto de radio, por lo menos no artículos académicos, en un momento histórico en el que hubo un boom del tema de la radio por los cambios de legislación, escribí algunos. Un artículo que se llama“La radio sonido y sentido”, que recoge ese debate del lenguaje radiofónico, publicado en la Revista de la Universidad de Manizales que se llama Escribanía. El otro es sobre radios universitarias y está publicado en la revista de la Universidad Javeriana, Signo y Pensamiento. Estas publicaciones son del año 2000, casi del siglo pasado. 404 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia 2. Adicional a la radio, ¿cuál es la segunda faceta a la que te referías? la segunda faceta, o el segundo aspecto que me gustaría resaltar en este capítulo, es todo el tema en el que nos conocimos contigo Betty: el tema de lo medioambiental, de la sostenibilidad, que para mí está cada vez más interconectado con la comprensión de las lógicas ontológicas de los pueblos ancestrales. Estoy segura de que eso nos puede conectar mucho con posibles construcciones de soluciones basadas en la naturaleza. Esta segunda faceta corresponde a estos últimos 18 años en proyectos de interacción e investigación con comunidades y líderes, especialmente indígenas. 3. ¿Quién es Eliana más allá de lo académico? ¿Cuál es su origen familiar y formación personal? yo siento, como canta Facundo Cabral, que“no soy ni de aquí ni de allá”. Nací cerca a Bogotá, en Facatativá, Cundinamarca. Como por pura suerte de la vida, yo nací un viernes santo y un viernes santo hace cincuenta años era casi como que no había nada. Entonces, la única posibilidad de transporte que consiguieron fue ir para allá y nací ahí. Viví una primera parte—muy corta— de mis años de infancia en Manizales porque mis padres son del Eje Cafetero. Tengo una muy fuerte tradición en mí que cada vez reconozco más y valoro profundamente. Es esta tradición del Eje Cafetero del aprecio por la familia. Vengo de una familia muy grande, la mía es pequeña, somos solo tres hermanos, pero tengo más de sesenta primos, algunos ya han muerto. En la familia de mi padre tuve ocho tíos y en la familia de mi madre doce. Creo que ese fue un laboratorio interesante de convivencia, el encuentro con los primos, también la vida familiar con dos hermanos. Este es un espacio de construcción que también te enseña a compartir, a ser solidario, a negociar, a mediar en medio de las peleas naturales que uno tiene en la infancia. Y bueno, viví algunos años en Manizales, después algunos otros en Villavicencio cuando era niña, y después acá en Bogotá. Terminé aquí en Bogotá mi bachillerato, mi universidad y cuando terminé la universidad me fui a Manizales. Nosotros siempre teníamos un vínculo permanente con Manizales por el origen de mis papás, especialmente de la familia materna. Yo siempre añoré vivir ahí. Había terminado mis prácticas en Ecopetrol y estaba trabajando en la Universidad Central como asistente de radio y televisión, pero antes había estado en RCN Radio, también había estado en un programa en la radio de la Universidad Nacional, luego, en otro con la Radiodifusora Nacional. Lo que hice fue una cosa muy chistosa para su época, recuerdo que escribí unas cartas, porque en ese momento no había correo electrónico, con mi pequeña hoja de vida de esas experiencias radiales que había hecho mientras estudiaba la universidad y se las mandé a varios decanos de facultades 405 de comunicación en Colombia y pues a mí me habían dado el dato de que la decana en Manizales era Patricia Téllez, a quien luego conocí siendo decana en un programa de diseño en la Universidad de Caldas. Entonces yo mandé esas hojas de vida, eso fue como en octubre de 1997. En enero de 1998 me llamó César Montes, decano en la Universidad de Manizales y me dijo, “Venga, estamos buscando una persona, usted mandó esta hoja de vida a María Patricia Téllez, ella ya no es la decana, ahora el decano soy yo y quiero que venga a una entrevista” y así fue como entré al mundo universitario. Entré para hacer radio. 4. Ya comentabas algo sobre tu origen familiar, cuéntanos un poco más sobre cómo fue tu infancia, ¿qué huellas dejó en tu identidad esa etapa de la vida? creo que esa mixtura de haber habitado varios lugares también me fue conectando mucho con un sentido de diversidad, no de manera consciente, soy más consciente de eso ahora después de mi tesis de doctorado. He tenido la oportunidad de transitar por estos varios lugares y experimentar en carne propia lo que a veces significa la exclusión. Por ejemplo, esas ocasiones cuando de niña te dicen“negra” en el colegio, sabes que te lo están diciendo de cariño, pero otras veces sabes que te los están diciendo como ofensa. Me pasó, por ejemplo, cuando llegué a Bogotá, tuve que estudiar con unas familiares, yo era una niña de ocho o nueve años y ellas en el colegio me decían la campesina por venir de Villavicencio. Ser indígena, ser negro, ser campesino es un tipo de denominación con el que, en este país, muchas veces te están excluyendo o insultando. Eso fue como una marca y creo que de ahí también me viene este interés por mi línea de investigación, o sea, yo creo que uno termina haciendo investigación que conecta con muchas cosas de su inconsciente, como esta que se sembró en mi infancia. Ahora soy muy consciente de haber vivido en carne propia ciertas actitudes de exclusión, o discriminación, a partir de esos modelos culturales en los que nos movemos. Pero también he ido tomando conciencia de ese mestizaje manchado o ch’ixi, como lo llama Silvia Rivera Cusicanqui, que nos atraviesa a todos en América Latina. También de mi infancia quiero resaltar que vengo de una familia inmensamente rica en valores. Mi papá nos enseñó el valor fundamental de la responsabilidad, o sea, como que fue un hipervalor. Ahora estoy tratando de ponerlo en su justa proporción, pero le agradezco que me haya enseñado eso y más en una familia en la que mis padres siempre fueron supremamente convencidos de la importancia de la educación. Por eso soy una convencida de que la educación es uno de los factores que te abre oportunidades, te abre puertas, da esa posibilidad de crecimiento profesional y desarrollo personal: porque te abre capacidades, oportunidades y libertades para elegir. Mis papás fueron muy convencidos de eso, a pesar de que mis padres, ninguno 406 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia de los dos, terminó ni siquiera el bachillerato. Mi papá fue toda la vida un empleado, un obrero dedicado a cosas de electricidad; y mi mamá, una modista. Los dos tenían unos saberes muy interesantes, unos saberes técnicos súper valiosos. A mi padre, por ejemplo, le reconocieron del Ministerio de Minas y Energía un saber para el manejo de la electricidad, él tiene una certificación que hoy en día le dan básicamente a los ingenieros eléctricos. Él era capaz de montar máquinas, embotelladoras de agua que venían de Alemania, sin saber inglés ni alemán, pero él sabía cómo montarlas y hacer todo el montaje eléctrico. Y mi madre muy pulida en la modistería, cuidadosa de los detalles creo que eso se lo heredó ahora mi sobrina, que es diseñadora y gestora de la moda, quién dice que hizo esa carrera a la par con ella. Esos son mis padres y de ahí vengo. 5. Llegaste a la academia a hacer radio, ¿cómo diste el salto a la docencia y a la investigación? Llegué a la academia no a hacer academia, yo llegué a hacer radio. No había cumplido 23 años cuando llegué a la Universidad de Manizales con el decano César Montes, en la emisora UMFM. Teníamos una cápsula​que decía que éramos una emisora en emisiones de prueba, o sea“pirata” porque no estaba legalizada, y otra que identificaba a la emisora como UMFM Escuchar distinto. Llegué a coordinar la programación, que buscaba ser diferente a lo que había en el espectro, hablar desde la diversidad cultural y musical que hasta ese momento yo apenas estaba comenzando a entender. Esto fue muy interesante, pero quiero señalar que cuando yo llegué a la emisora de la Universidad de Manizales fue difícil, porque toda la gente que trabajaba –los técnicos– eran hombres y yo era una mujer muy joven, tenía 23 años, venía de afuera, y aunque tenía raíces de Manizales, todo el mundo me veía como rola(esos regionalismos que también son formas de exclusión). Era mujer y estas personas que trabajaban en la radio eran técnicos, eran hombres, era muy difícil para ellos aceptar que les hubieran cambiado a su jefe hombre por una mujer. Antes de que yo llegara a la dirección de la programación, la tenía un señor muy reputado en la radio local y entonces para ellos eso fue incomprensible. Supongo que sus reflexiones eran sobre cómo habían cambiado a un señor tan reconocido en la radio, manizaleño, por una aparecida joven mujer, una peladita que no sabía nada. Eso fue difícil, pero recuerdo que tuve un enorme respaldo no solo del decano, sino de la gente que allí trabajaba, que a su vez se empezaron a volver mis maestros sobre ser maestros. Con algunos estábamos también empezando a aprender a ser profesores como Adriana Villegas Botero, por ejemplo, una gran amiga hoy, o, Juan Guillermo Arias. Otros ya eran académicos más o menos reconocidos como Ancízar 407 Narváez, Juana Ramírez, Andrés Calle y el mismo César Montes. Diría que estas personas que acabo de nombrar son un grupo muy particular con el que yo aprendí a ser profesora y a ser investigadora. Como esta era una emisora en emisiones de prueba, yo me había inventado unos talleres para las personas que hacían programación y un día el decano me llama, me dice:“Quiero que hagas esos talleres, pero en la carrera de Comunicación Social y Periodismo”. En ese momento, a mí lo de la docencia universitaria me sonaba. Siempre admiré a mis profesores, tengo un gran recuerdo de los profesores que me marcaron. El tema de ser profesor creo que también estaba en mi radar. En mi familia hay un chiste que es real: dicen que en vacaciones yo jugaba a ser la profesora cuando tenía como nueve años y que reunía a mis amigos y hermanos para que fueran mis alumnos y los ponía a hacer cosas, les ponía tareas y todo. Entonces sí, yo ya tenía esa intención o ese deseo desde niña. Pero esto de ser profesor universitario me lo imaginaba como un horizonte futuro, por allá a los cuarenta años cuando tuviera algo para contar o para compartir; le dije esto a César, y me dijo“No, no, no, esos talleres que está haciendo son muy buenos”. Y así el reto de ser profesora me llegó a los 23. De este modo, en la Universidad de Manizales empecé siendo profesora de radio, una profesora de radio que ponía a los estudiantes a leer a Walter Ong para entender desde las psicodinámicas de la oralidad, cómo escribir guiones radiofónicos. De esto tengo una historia con una egresada y gran amiga que es Adriana Ángel: luego, cuando ella llegó a hacer su maestría a Oregon, ese fue el primer libro que le pusieron a leer y sus compañeros de maestría en Estados Unidos no podían creer que ella hubiera leído eso en segundo semestre de universidad. Entonces así hice el salto, empecé enseñando radio. Con el tiempo, aprendí de César Montes, quien es un hombre brillante, que esa separación entre teoría y práctica que hay en las facultades de comunicación es falsa. Creo que esto no es solo de Colombia, eso de pensar que por un lado van los talleres prácticos y por el otro lado la teoría y la investigación y que esas dos cosas no tienen nada que ver la una con la otra. Y yo aprendí mucho la profunda interrelación entre ambas gracias a él, porque César nos invitó a los profesores que hacíamos cosas de radio o de televisión a que fuéramos profesores de introducción a las teorías de la comunicación y eso nos sirvió mucho para abrazar una realidad que a veces en los diseños curriculares está mal planteada y es pensar que por un lado va lo teórico y por otro lado va lo práctico. Entonces me metí también en el mundo de teorías y en el mundo de la investigación, agradezco a Juana Ramírez Castro, que fue mi primera maestra en investigación. Cierro los ojos y recuerdo mi primera vinculación con un proyecto de investigación en serio, fue con ella y en la Universidad de Manizales; se trataba de una investigación sobre elecciones presidenciales en el año 2000. Desde esa experiencia, al lado de 408 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia una maestra, como asistente de investigación, uno aprender realmente a investigar. Así como tú Betty también lo viste y lo viviste cuando nos conocimos, estabas en el rol de estudiante de maestría que trabajaba como asistente y luego como coinvestigadora con Jair Vega. Le agradezco eso a Juana, porque ahí entré al mundo de la investigación también. 6. ¿Cómo llegas al campo de la comunicación para el cambio social? Como yo dirigía la programación de una emisora en emisiones de prueba, es decir, una emisora pirata, el Ministerio de Cultura nos apoyaba mucho a todas las radios piratas en Colombia en su época. Fue así como conocí a Jeanine El’Gazi en el año 98. Nos compartían muchas producciones que se hacían desde la unidad de radio del Ministerio de Cultura y el Ministerio de Cultura hacía formaciones para radios locales, comunitarias, independientemente de que tuviéramos o no licencia. Yo empecé a vincularme en esos espacios. Entonces, mi vinculación con la comunicación para el cambio social empezó con la radio comunitaria. De esta manera ya tenía mucha conexión también con radios comunitarias. De hecho, trabajaba con nosotros en la emisora y en la universidad Jhon Jairo Sánchez, quien era y aún sigue siendo un gran líder de las radios comunitarias en Caldas y en Colombia. Yo estaba metida en ese mundo también con los talleres en los que participaba, muy metida en lo que significaba hacer una radio con un propósito de cambio, de transformación de un país. También eso lo teníamos en nuestra UMFM, pues era una radio que al mismo tiempo apostaba por transformar la ciudad. En el año 98, entonces, vine al encuentro de Radio Apasionados y Televisionarios, por invitación de Alma Montoya, ese fue un gran encuentro de radio y televisión comunitaria participativa, alternativa y popular. Me fui fascinando mucho por ese contexto. Me inscribí en ALER(la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica), me inscribí en todas estas redes que, sin red de internet y correos electrónicos, ya empezaban a emerger de trabajos radiofónicos en el mundo. Recuerdo que desde Manizales participamos en un concurso de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias(AMARC), de la red de radios comunitarias en el mundo, sobre piezas sonoras para fortalecimiento de ciudadanía, en esa convocatoria quedamos en los nominados y bueno, luego nos publicaron las piezas en unos CDs. También participamos con los estudiantes de Manizales cuando llegaban a la prepráctica en Radio Exterior de España(REE). REE tenía un proyecto que se llamaba intercambios culturales—todavía lo tiene, ahora está en internet y demás—. En 409 esa época, los intercambios culturales consistían en que uno mandaba el producto radiofónico, ellos lo testeaban, lo valoraban y si funcionaba, lo publicaban y luego nos llegaban unos CDs donde estaban las publicaciones. Desde Colombia, con la Universidad de Manizales, tuvimos varios trabajos publicados con estudiantes de nuestra emisora: sobre el festival de teatro, sobre la situación en Colombia, de la violencia por allá entre el año 2000 y el 2001. Tenemos unos diez trabajos radiofónicos, crónicas y grandes reportajes publicados ahí en REE en ese intercambio cultural. Entonces aprendí mucho en ese movimiento de las radios comunitarias, ciudadanas, universitarias, otras radios diferentes a la comercial, con ese grupo de personas como Jeanine El’Gazi y como Alma Montoya que promovían políticas públicas para la democratización y el derecho a la comunicación. Gracias a Jeanine, en el 2003 me invitaron a Bucaramanga al primer encuentro de radios universitarias, organizado por el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicación y allí creamos la Red de Radios Universitarias en Colombia, que felizmente sigue vigente. 7. ¿Cómo surgió tu interés por el medio ambiente, la sostenibilidad y la comunicación? Cuando volví a Bogotá a estudiar mi maestría(2004), conocí a Amparo Cadavid, hicimos juntas la maestría en la Javeriana. En ese mismo año me vinculé a Uniminuto y en el año 2006 comencé a participar en un proyecto sobre comunicación y desarrollo desde las investigaciones en las facultades de comunicación en Colombia. Eso fue entre los años 2006 y 2007, entonces volví a encontrarme con Amparo por sus investigaciones en esta línea, especialmente en el Magdalena Medio. En el 2006 yo le conté sobre este proyecto y ella me dijo:“Bueno, va a venir Alfonso Gumucio a un evento de paz, si quieres yo te lo presento”. Y bueno, ella me hizo una cita con Alfonso Gumucio, recuerdo que fue ahí en la Universidad Javeriana. Con esa conversación Alfonso me terminó de reubicar y hacerme más consciente de este campo. De alguna manera Alfonso y Amparo me ubicaron y me enamoraron para investigar y comprender los vericuetos de la comunicación para el desarrollo y el cambio social. Luego, me tomé un año sabático en el 2008. Acababa de terminar mi maestría y cumplía diez años de estar en el mundo universitario, decidí retirarme. En el 2008, me retiré de Uniminuto para pensar si de verdad me quería dedicar a esto de la academia. Tras retirarme de la universidad, pasé seis meses sin trabajar en ninguna institución académica. Fue un tiempo de pausa y reflexión en el que me pregunté seriamente si quería continuar en el ámbito universitario. En ese momento, el proyecto de Estado del arte de la comunicación y el desarrollo en Colombia estaba en marcha, aproximadamente a la mitad de su ejecución. El liderazgo de la investigación fue asumido entonces por Álvaro Herrera, de la Universidad Santo Tomás, ya que el 410 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia proyecto era tan interesante que no podía detenerse. Este trabajo no solo era relevante por el tema—comunicación y desarrollo— sino también porque representaba un esfuerzo colaborativo entre tres universidades: la Universidad Nacional Abierta y a Distancia(UNAD), la Universidad Santo Tomás y nosotros en Uniminuto. Concebimos y pusimos en marcha el proyecto inicial junto con César Rocha, de Uniminuto, Mónica Cuervo, de la Santo Tomás, y María Isabel Cortés, de la UNAD. Sin embargo, en el transcurso del proyecto, Mónica se trasladó a Canadá y su lugar fue asumido por Álvaro Herrera y Sonia Uruburu, quienes se incorporaron como nuevos líderes en la Universidad Santo Tomás. Por su parte, María Isabel Cortés pasó a ser líder de dirección nacional del proyecto en la UNAD, lo que abrió la puerta a que se vincularan Patricia López y Andrea Sotelo. Ambas aportaron ideas valiosas y, de hecho, más adelante coincidimos nuevamente en otros espacios académicos. Los resultados de esta investigación fueron muy reveladores: permitieron visibilizar que en Colombia las investigaciones sobre comunicación, desarrollo y cambio social—aunque en ese momento no se utilizaba tanto el término“cambio social”— estaban fuertemente centradas en temas de ciudadanía, construcción de paz y gestión de conflictos. Esto era comprensible, dado el contexto de conflicto armado que ha marcado la historia del país. Sin embargo, identificamos un vacío importante: la ausencia de investigaciones relacionadas con lo ambiental en un país que es, precisamente, uno de los más biodiversos del planeta. El proyecto concluyó a comienzos de 2008, justo en ese periodo en que yo no estaba vinculada formalmente a ninguna universidad. Poco después recibí una invitación para trabajar en la Universidad Santo Tomás. Recuerdo que el decano, Héctor García, me buscó en dos ocasiones para ofrecerme una plaza académica. Al principio la rechacé, pues todavía no estaba segura de querer volver. Sin embargo, cuando me llamaron por segunda o tercera vez, pensé que, si más adelante necesitaba buscar empleo, podría no encontrar algo tan acorde, y decidí aceptar la invitación. Mi llegada a la Universidad Santo Tomás fue el punto de partida para diseñar un nuevo proyecto de investigación. A partir de los hallazgos del estado del arte, concluimos que el gran vacío estaba en el tema ambiental, así que planteamos la necesidad de construir un mapa de experiencias de comunicación, desarrollo y medio ambiente en Colombia. Era un reto ambicioso: el país es muy grande y, aunque éramos tres universidades trabajando en red, sabíamos que el esfuerzo sería considerable. Frente a la magnitud del reto, decidimos no abarcar todo el país de una sola vez. Dijimos:“No seamos tan ambiciosos, enfoquémonos únicamente en la región Andina”. La decisión fue estratégica: la región andina es la más densamente poblada, concentra la mayor urbanización y presenta con fuerza los impactos del antropoceno. Así, arrancamos el proyecto con un alcance más realista pero igualmente relevante. 411 Tuve la oportunidad de liderar este proyecto de principio a fin y fue una experiencia profundamente enriquecedora. Trabajar en red con tres universidades significó aprender a articular estilos distintos de investigación y a navegar por diferentes institucionalidades. Fue un proceso con gran respaldo de los decanos y un compromiso interinstitucional ejemplar. El resultado fue tan satisfactorio que, al publicar el libro sobre la región Andina, supimos que era apenas el comienzo. Dijimos:“Esto hay que continuarlo. Ahora hagamos las otras regiones”. Para socializar el proyecto y difundir los hallazgos, participamos en el Congreso de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), realizado en Bogotá en 2010. Recuerdo que, junto con María Victoria Rugeles, Andrea Sotelo, Patricia López, Germán Sáenz, María Isabel Noreña, Ana Guerrero, Jenny Parra y Carlos Muñoz, organizamos una estrategia para presentar el proyecto en diferentes mesas temáticas, para mostrar así su riqueza desde múltiples aristas. Yo participé en la mesa de comunicación y cambio social. Allí coincidí con Jair Vega, quien estaba presentando un trabajo relacionado con temas ambientales en el Parque Nacional Natural Los Katíos. Su exposición llamó mi atención porque conectaba con la línea que veníamos trabajando. Patricia López ya lo conocía: en el primer proyecto había viajado a la Universidad del Norte para recopilar información sobre sus investigaciones en comunicación y desarrollo, línea muy fortalecida por la relación de la Universidad del Norte con la Fundación Rockefeller y el desarrollo de su maestría en el tema. Dado su conocimiento y trayectoria, el equipo decidió invitar a Jair Vega a escribir el prólogo del libro sobre la región Andina. Así fue como Jair y tú, Betty, se integraron a la segunda etapa del proyecto, que consistió en ampliar el alcance para abarcar las regiones Caribe, Pacífico, Orinoquía y Amazonía; cuyos resultados están en el libro Emergencia del territorio y comunicación local. Esta segunda fase me abrió las puertas a un mundo que hasta ese momento no conocía en profundidad, solo de referencia turística: la Amazonía. Fue allí donde comenzó mi acercamiento más consciente al universo de los pueblos indígenas. Al principio, debo admitir, no lograba comprender del todo su visión del mundo ni su concepción de la comunicación. Sin embargo, este proyecto me permitió interesarme más, escuchar sus voces y empezar un camino de aprendizaje que, con el tiempo, se convertiría en uno de los ejes centrales de mi vida académica y personal. 8. ¿Cuál es el principal aprendizaje sobre la comunicación indígena en el Amazonas, en este trabajo de investigación-interacción que has hecho con ellos? Esta primera parte de mi trabajo, vinculada a lo ambiental, ha sido muy significativa y la he conectado siempre con otras dimensiones de mi vida académica y personal. 412 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Creo que el mayor aprendizaje que he tenido en este camino es poder poner en valor otros saberes . Mi acercamiento a los temas indígenas, que luego se convirtieron en el eje de mi tesis doctoral, se lo debo a Milton Piranga, indígena coreguaje y hoy consejero mayor de comunicaciones de la ONIC. Milton fue mi estudiante en la clase de teorías de la comunicación en 2005 o 2006. Recuerdo que había perdido la materia en dos ocasiones y la tercera vez, cuando la aprobó, me invitó a un café. Allí me dijo:“Profe, ya sé todos los teóricos: Lazarsfeld, Merton, Adorno, Horkheimer… pero me habría gustado que me hubiera dado un espacio en su clase para explicarle nuestra teoría de la comunicación. Nosotros los coreguajes tenemos una teoría de la comunicación”. Aquella conversación sembró en mí una semilla que con el tiempo germinó y se convirtió en mi tesis doctoral. En ella busqué comprender y aprender con diferentes líderes indígenas cuál era esa teoría de la comunicación de los pueblos indígenas, qué han propuesto y debatido desde Política Pública de Comunicación de, para y con los Pueblos Indígenas. Se trata de una perspectiva que se mantiene desde las dinámicas culturales en aquello que los comunicadores y líderes indígenas defienden y llaman comunicación propia. Mi tesis fue, básicamente, un esfuerzo por entender esa comunicación propia. Supuso también un aprendizaje personal: reconocer que el conocimiento no es únicamente el que proviene de la tradición occidental. La teoría, en el canon más clásico de la ciencia, tiene características generalizables y pretende explicar fenómenos de manera universal. Yo misma comenzaba mis clases diferenciando con rigor lo que era una teoría de otros tipos de saberes. Sin embargo, en este proceso comprendí que era necesario dar valor, y reconocer su enorme riqueza, a otras formas de conocimiento, no siempre escritas ni sistematizadas en el mismo lenguaje académico. Este reconocimiento conecta profundamente con mi trabajo ambiental, porque fue justamente el enfoque ambiental el que me llevó a la Amazonía. En mi primera experiencia allí documenté un estudio de caso con la Corporación para la Defensa de la Biodiversidad Amazónica(CODEBA), liderada por la indígena cocama Emperatriz Cahuache. Su mensaje era claro: para preservar la biodiversidad es necesario preservar también la diversidad cultural de los pueblos amazónicos. Al principio me costó comprender esa idea, pero con el tiempo entendí que los lugares más biodiversos del planeta coinciden con los de mayor diversidad cultural, como lo muestra el trabajo de los etnobotánicos Víctor Toledo y Narciso Barrera– Bassols en su libro Memoria biocultural. No es casualidad: allí confluyen saberes occidentales y saberes ancestrales que mantienen una relación respetuosa con los otros seres que habitan el planeta y con el planeta mismo, que es, en sí mismo, un ser vivo que nos acoge a todos. 413 Hoy estoy convencida de que esas conexiones entre saberes son esenciales para enfrentar los desafíos de la humanidad. Necesitamos nuevas formas de comprender cómo mitigar, adaptarnos y gestionar el riesgo en el contexto de la crisis climática y las transformaciones geológicas de la Tierra. Algunas de estas transformaciones son consecuencia directa de la actividad humana; otras, parte del ciclo natural del planeta. Lo cierto es que estamos en un momento de adaptación, como ya ha ocurrido en otras épocas, por ejemplo, cuando en algún momento de la larga historia de la Tierra(hace como 2.500 millones de años), las plantas transformaron la atmósfera al generar oxígeno gaseoso, con la fotosíntesis, lo que provocó que algunas especies se ocultaran, otras desaparecieran, otras evolucionarán y aparecieran(como los seres humanos). Hoy, como especie, los seres humanos, enfrentamos el reto de transformarnos y adaptarnos para sobrevivir y permitir la sobrevivencia de otros seres. Por eso creo que es clave dejarnos permear por los saberes locales y ancestrales, aunque no podamos cambiar del todo nuestra ontología naturalista. Agradezco a María Luisa Eschenhagen, quien, al terminar nuestro libro sobre comunicación, desarrollo y cambio social en proyectos ambientales—en el que tú también escribiste—, nos sugirió profundizar en el pensamiento ambiental. Con ella realizamos un seminario que me ayudó a entender algo crucial: tal vez no podamos abandonar nuestra ontología naturalista, pero la comunicación puede tender puentes entre ontologías y epistemologías para poner en diálogo diferentes formas de ser, conocer y actuar y relacionarnos entre humanos y no humanos, o entre humanos y más que humanos (como reconocen hoy los líderes de la ecología profunda a los otros seres con quienes compartimos esta vida). Este diálogo es indispensable para atender los grandes retos que enfrentamos como humanidad. Implica mirar por el“espejo retrovisor” y reconocer nuestra responsabilidad histórica en lo que ocurre hoy. Debemos aceptar que hemos tomado decisiones poco sensatas: por ejemplo, construir sistemas de alcantarillado que desembocan en fuentes de agua potable. Eso, aunque fue práctica común en el pasado, hoy sabemos que es insostenible. Los avances en plantas de tratamiento de aguas residuales son un paso en la dirección correcta, pero estos procesos deben acelerarse. La comunicación tiene aquí un papel fundamental: nos permite visibilizar y cuestionar los discursos culturales que han naturalizado estas prácticas y abrir el camino a su transformación. Si aceptamos nuestras herencias culturales, podemos ponerlas en diálogo con otros saberes y decidir qué transformar y qué conservar. Curiosamente, aunque mis proyectos se han ampliado a estas reflexiones socioambientales, la radio sigue acompañándome siempre. En mis investigaciones recientes—como el proyecto en alianza entre la Universidad de Missouri, Uniminuto y la Universidad de La Sabana, en la zona del Amazonas— sigo trabajando el componente sonoro. En este proyecto, con mujeres cuidadoras del sitio Ramsar en 414 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia el lago Tarapoto, exploramos sus prácticas de comunicación para la sostenibilidad y esperamos hacer una cocreaciones sonoras. La radio también estuvo presente cuando, en el marco de mis primeros proyectos en la Amazonía, Emperatriz Cahuache me pidió que ayudara a la comunidad a caminar hacia la recuperación de la emisora del resguardo Ticuna Cocama-Yagua en Puerto Nariño. Desde entonces, la radio nunca ha desaparecido de mi vida: siempre ha caminado a mi lado. Aún tengo deudas pendientes con ella, como un borrador que escribí hace años sobre paisajes sonoros, que algún día quiero retomar. De hecho, mi intención inicial para la tesis de maestría era trabajar precisamente sobre paisaje sonoro, pero por las limitaciones propias de ese grado académico tuve que elegir un tema más acotado. Obviamente de radio. Aun así, no pierdo la esperanza de hacer ese trabajo sobre paisajes sonoros al final de mi carrera, como un proyecto para disfrutar plenamente. 9. ¿Cuál consideras que es tu principal aporte a la comunicación en Colombia? A veces me da un poco de pudor hablar de aportes. No estoy segura de cuánto he dado; habría que preguntárselo a las comunidades. Aun así, hoy—mientras evaluamos un proyecto en curso— estamos justamente recogiendo los impactos de los trabajos que hemos desarrollado con Uniminuto. Más allá de mi doctorado, llevamos varios procesos encadenados con la misma comunidad. Con el tiempo aprendimos—o nos inventamos— una estrategia de largo aliento: en un entorno universitario que suele ser cortoplacista y financia, con suerte, proyectos de dos años, lo que hicimos fue plantearnos metas en fases sucesivas, que vamos pensando y repensando con la comunidad misma. Esa táctica nos permitió permanecer, acompañar y construir continuidad, con varios proyectos en este territorio. La primera fase fue el trabajo en comunicación y medio ambiente. En 2015 decidimos devolver, en reciprocidad, lo que la comunidad había señalado como necesidad: recuperar la radio. Diseñamos un proyecto para identificar expectativas y necesidades frente a la emisora. Con María Fernanda Peña y David Fayad realizamos el audiovisual La radio sin radio(disponible en YouTube), que recoge aquellas voces y anhelos. También hicimos cápsulas con abuelas y abuelos, mujeres, jóvenes, niños y líderes. Invitamos al fotógrafo Federico Ríos Escobar a dictar talleres que fortalecieron la memoria visual y sonora; él registró testimonios sobre lo que esperaban de la radio. Ese material fue clave para configurar el proyecto radiofónico: aunque la frecuencia aún no existe, muchas mujeres y otras personas del territorio hacen radio sin radio. Durante la pandemia, por ejemplo, esa red fue un radio parlante para orientar sobre autocuidado y cuidados comunitarios. 415 No han sido logros individuales; se trata de procesos colectivos. Se vincularon colegas como Diego Santamaría, Walfrando Beltrán y Juana Ochoa. El proyecto actual, en el que está también Juana, busca medir impactos. Nada en lo sociocultural es unifactorial, pero intuimos que los talleres radiofónicos, sonoros y comunicativos—esa cocina lenta de una futura emisora— contribuyeron al empoderamiento de mujeres en el territorio. No es el único factor, desde luego, pero sí una pieza significativa. Poder descubrir con más potencia en la lógica interseccional el sentido y la potencia de las mujeres y lo femenino es algo que le debo y agradezco hoy a mi colega y amiga Juana. A partir de esa dinámica, además, el resguardo fortaleció la articulación con la oficina de comunicaciones de la ONIC. Hoy, con apoyo de la UNAD, la comunidad avanza en la búsqueda de una frecuencia. En paralelo, se abrieron puertas para producir la serie Buen Vivir: líderes como Ismenia Ahué y Dolly Almeida dirigieron un capítulo sobre las tejedoras Ticuna. Nada de esto ocurrió solo por nuestra presencia, pero confluimos con otras fuerzas locales y ese cruce, creo, aportó un poquito a los procesos de transformación sociocultural. Durante años me dio cierta pena con la gente del grupo de Comunicación y Desarrollo de ALAIC y con Community Communication and Alternative Media en IAMCR, porque parecía que siempre llegaba con“el proyecto del Amazonas”: primero mi tesis, luego la radio, después las prácticas educativas y comunicativas para sostener saberes ancestrales, y más tarde la historia del territorio contada por las voces de los ticunas, cocamas y yaguas y después, otra vez mi tesis, porque me tomó diez años este trabajo. Son proyectos que he llevado desde 2009 en IAMCR y, desde 2012, con resultados más concretos. A veces pensé que creerían que“solo vivo en la Amazonía”; ojalá. Lo cierto es que cada viaje al amazonas abrió una conversación distinta con la comunidad y nos permitió elevar el diálogo a lo internacional . Por ejemplo, en 2020, en plena pandemia, presentamos en un panel con Isemia y Dolly nuestra experiencia de trabajo juntas a lo largo de estos diversos proyectos. También hubo escenarios nacionales reveladores. En 2019, en Uniminuto se organizó un coloquio preparatorio del Sínodo Panamazónico convocado por el Papa Francisco, en sintonía con la encíclica Laudato Si’ y su llamado a reconocer la sabiduría ancestral en la relación con la Madre Tierra. Me invitaron a dar una conferencia, pero preferí proponer un diálogo intercultural con Ismenia, quien explicó desde adentro de su cultura y cosmogonía ticuna la noción de vida en armonía. Llevar estas conversaciones a foros internacionales ha sido muy valioso: en IAMCR 2017 (Cartagena) hicimos la preconferencia Minga pensamiento para pensar, escuchar, comprender la comunicación desde los pueblos indígenas. En ese mismo evento un investigador que trabajaba en una triple frontera en Asia nos abordó para contarnos que había identificado tensiones fronterizas e identitarias similares a las que nosotros estábamos encontrando en el resguardo ticoya; un trabajo que más tarde publicamos en la revista Social Science. Es interesante poner esos hallazgos locales en perspectiva 416 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia internacional, le permite a uno como investigador redimensionar su propio ejercicio e interés por comprender el mundo. De esa circulación surgió, por ejemplo, el libro Communicative Justice in the Pluriverse, un libro que editamos en conjunto con Joan Pedro y Juana Ochoa. Nació cuando Joan hizo una pasantía de seis meses en Uniminuto y viajamos al territorio. Yo llevaba avanzado un modelo de justicias inspirado en el debate sobre pluriverso de Arturo Escobar. Y derivada de mi tesis doctoral, comenzaba a esbozar la idea de la justicia comunicativa porque me había dado cuenta que un diferencial de la comunicación propia es que los indígenas no solo la comprenden desde una dimensión de derecho, sino una dimensión de justicia. No se trata únicamente de que otro te reconozca un derecho, sino de una restitución de equilibrios necesaria en la historia y en la humanidad; una justicia construida desde abajo y en interlocución horizontal. Publicar ese libro nos permitió debatir, por ejemplo, el universalismo que a veces impone la academia:“buen vivir” no es una categoría de todos los pueblos indígenas. En la Amazonía, cuando llegué en 2009, no escuché esa expresión; su filosofía se nombraba más bien como la vida en armonía. Así hay otras denominaciones en otros pueblos como“vida dulce”. Hoy, por diversas circulaciones culturales y mediáticas —incluida la propia serie Buen Vivir—, la expresión se usa con más frecuencia, pero conviene no homogeneizar los sentidos. En este libro, además, trabajamos con autores de diversos lugares que pusieron sus casos en tensión y comprensión con el debate de las justicias y con la propuesta de lo que sería la justicia comunicativa. Me alegra, además, en esta perspectiva de poner en circulación internacional estos debates, haber sido invitada por Thomas Tufte a integrar, desde 2020, un comité curricular en Loughborough University, para las maestrías relacionadas con el desarrollo. El reto es contribuir en las reflexiones curriculares para repensar el desarrollo. No todo el mundo sintoniza con estas apuestas—como ocurre en cualquier campo intelectual—, pero esa diversidad de argumentos me parece interesante e incluyente. Esta línea me apasiona y, en el plano personal, me ha transformado. De este trabajo, se deriva hoy la experiencia de participar en un proyecto de investigación internacional, cuyo diseño lideró Thomas y para el cual nos ganamos una subvención de la Unión Europea. El proyecto comenzará en 2025, durará cinco años y vincula a investigadores para hacer estudios de caso en Hyderabad, Ciudad del Cabo, Río de Janeiro, Guadalajara y Bogotá, que permitan mapear el activismo cotidiano de los jóvenes y re-imaginar con ellos mismos esas apuestas de transformación social que hay en las nuevas generaciones. Todo este trayecto también fue un camino hacia adentro . Lo sonoro me enseñó la importancia del silencio; lo ambiental y lo indígena me ayudaron a reconectar con mi propia naturaleza. Descubrí que soy en relación: con los árboles que me proveen oxígeno, con los animales y las micobacterias que habitan mi cuerpo, con los cuerpos de agua sin los que no podría vivir. He aprendido a reconocer mi mestizaje manchado 417 o“ch’ixi” y a aceptarlo sin vergüenza . He incorporado otras formas de saber y conocer no logocentradas, y también no egocentradas, en mi desempeño profesional y personal: la emoción, los afectos, el cuerpo. Por eso, hoy no dictaría una clase como hace 25 años; tampoco repetiría la asignatura de teorías que le tocó, con todo el canon científico, occidental y letrado, a Milton Piranga. 10. ¿Cuál es tu principal logro o aporte como docente y gestora académica? Luego de diez años como decana en Uniminuto y, en la actualidad, como coordinadora de posgrados en la Unisabana Ahora, de nuevo en gestión académica como directora de posgrados, constato sus paradojas: es un universo ingrato—te aparta tanto como dejes de la docencia y de la investigación—, pero, la experiencia en gestión académica, especialmente la decanatura de Uniminuto, me ha dado un máster y un doctorado en condición humana. Esa posibilidad de comprender que cada uno de nosotros es uno y sus circunstancias, como dice la canción de Piero:“un montón de cosas santas, mezcladas con cosas mundanas”. Yo diría que fue un doctorado en poder ver en el otro y en mi misma, esa condición y comprenderla. En Uniminuto, mi aporte como decana fue dar continuidad a sueños que Amparo Cadavid ya estaba construyendo; yo solo edifiqué un piso más sobre lo que otros habían levantado antes. Me tocó celebrar los 25 y 30 años de la Facultad de Comunicación, una escuela que marcó pauta nacional(organizar IAMCR ya fue en sí mismo todo un hito). Mi propósito allí fue honrar la historia y respetar a su gente—personas con décadas de trabajo como Betty Martínez o César Rocha—, diría que en coherencia con lo que aprendía en mis investigaciones, intenté abrazar lo que venía de atrás y no llegar como si fuéramos Adán y Eva a inventar el mundo. Confieso que me fui cuando en medio del agotamiento por el rol, empecé a intuir que ese hilo histórico se estaba rompiendo. Algunos cambios organizativos reconfiguraron la institucionalidad y personalmente me dolía pensar que en el futuro no hubiera un legado claro. Ese fue mi sentir de ese momento. Me fui feliz, tranquila, con la alegría de haber logrado muchas cosas y sobre todo con el aprendizaje de entender que todas las personas necesitan sentir que tienen un lugar. Cuando alguien en un equipo no se siente en su sitio, el trabajo se vuelve una pesadilla. La tarea de liderar, entonces, es crear condiciones de seguridad y reconocimiento, incluso en medio de instituciones cambiantes, y en ese contexto contribuir para que cada uno encuentre el lugar donde mejor puede brillar. Hay otra dimensión que no quiero dejar de nombrar: la docencia. Aunque los últimos años me han llevado tercamente a la gestión, el aula sigue siendo un espacio mágico. Desde 1998 he enseñado a cientos de estudiantes: cursos de radio, teorías de la comunicación, investigación, comunicación y desarrollo/cambio social, comunicación 418 UN PLURIVERSO SONORO INSPIRADOR: ELIANA HERRERA- HUÉRFANO CONEXIÓN ENTRE RADIO, ACADÉMICA, DIVERSIDAD CULTURAL Y BIODIVERSIDAD AMBIENTAL MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia y medio ambiente, sostenibilidad, comunicación estratégica(con nombres distintos según el lugar). Es un trabajo invisible a los ojos de los rankings, porque no hay como medir las profundas influencias de la relacionalidad, sabemos que somos un poquito de todas las personas que para bien o para mal han pasado por nuestras vidas, pero no hay como medir esto en un indicador contundente. Cada vez estoy más convencida de que lo que sucede en un aula de clase no es un ejercicio de enseñanza y aprendizaje, o de solo aprendizaje del estudiante. Lo profundamente valioso de ser profesor es esa posibilidad de crear espacios para inter-aprender con sus estudiantes. Hay muchas inquietudes de investigación que, en mi caso, tuvieron origen en un aula de clase o en una conversación con un estudiante. Lo más gratificante es encontrar, veinte años después, a quien dirige una vicepresidencia de comunicaciones o a grandes periodistas que recuerdan una frase dicha en clase, un gesto, una acción y que te dicen:“eso me cambió” o“esto que hago tiene tu sello”. Encontrarte con el paso del tiempo con ello te vuelve más consciente del cuidado de la palabra: no matar con la palabra, no matar una ilusión. Es la consciencia, como dice Freire, de construir emancipación y esperanza crítica. A todas esas generaciones de estudiantes que han compartido conmigo años y años de experiencias dentro y fuera de los salones de clase—en los momentos fáciles y en los difíciles— les agradezco la huella y los aprendizajes que dejaron en mí. Referencias Herrera, E., Cuervo, M., Rojas, Á., Uruburu, S., Herrera, Á., Preciado, P., Sotelo, A. y César, A.(2011). Investigación en comunicación y desarrollo en Colombia en el siglo XXI: El aporte de las facultades de comunicación. AFACOM; Corporación Universitaria Minuto de Dios; Universidad Santo Tomás; Universidad Nacional Abierta y a Distancia. Herrera, E. et al.(2011). Experiencias de comunicación y desarrollo sobre medio ambiente: Estudios de caso e historias de vida en la región andina de Colombia. Alianza Interinstitucional. Herrera Huérfano, E., Rugeles Gélvez, M. V., Sotelo Carreño, A.,& Vega Casanova, J.(Eds.). (2014). Emergencia del territorio y comunicación local: Experiencias de comunicación y desarrollo sobre medio ambiente en Colombia. Editorial Universidad del Norte. https://doi. org/10.13140/2.1.3198.5443 Herrera Huérfano, E.(2022). Prácticas de comunicación en pueblos indígenas: Mediaciones de la cultura y el desarrollo local en la Amazonía colombiana[Tesis doctoral, Universidad de Sevilla]. https://hdl.handle.net/11441/142899 Ong, W. J.(1987). Oralidad y escritura: Tecnologías de la palabra(A. Scherp, Trad.). Fondo de Cultura Económica. Pedro-Carañana, J., Herrera-Huérfano, E.,& Ochoa Almanza, J.(Eds.).(2022). Communicative Justice in the Pluriverse: An International Dialogue. Routledge. https://doi. org/10.4324/9781003316220 Rivera Cusicanqui, S.(2015). Sociología de la imagen: Ensayos. Tinta Limón. Rivera Cusicanqui, S.(2018). Un mundo ch’ixi es posible. Ensayos desde un presente en crisis. Tinta Limón. 419 Por: Ángela Preciado Hoyos MUJERES QUE INSPIRAN A OTRAS MUJERES. HISTORIAS SOBRE COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA Y RELACIONES PÚBLICAS Las respuestas a las preguntas sobre la comunicación en las organizaciones me llevan siempre al mundo de la estrategia. Entorno y comunicación son partes de la misma ecuación. Si pienso en interacción, vienen a mi cabeza relaciones entre personas. Si las reviso desde las organizaciones, de inmediato me encamino a pensar en los Otros, esos que necesariamente participan en la definición de la identidad personal y colectiva. Otros y Otras, como en mi caso, en el que encontré en el recorrido mujeres y hombres. A ellas las quiero destacar en este texto, y aunque no puedo dejar de lado a algunos de ellos, es cierto que las enseñanzas de ellas calaron hondo en mi pensamiento, en mi destino y en mi trabajo. Mi modo de ver la profesión de la comunicación en el mundo de las organizaciones no llegó de la nada. Había trabajado durante ocho años en la Caja de Compensación Familiar de Antioquia, Comfama, en la Unidad de Comunicaciones y Relaciones Públicas, y había entendido con claridad que la comunicación es servicio, escucha y, en el caso de la institución en la que estaba, lo hacíamos para facilitar el acceso de empleados y familias a servicios que les proporcionaban mejoría. El lugar y quienes me rodearon fueron mi inspiración. Confirmaron que, a partir de entonces, mi futuro estaba en la comunicación de las organizaciones. Servir sí, y lo que tiene que ver con esa labor: educar, escuchar, informar, entretener, hacer crecer, llevar a las personas a un lugar mejor en cuanto a sus aspiraciones y logros. Después de tres décadas, siguen siendo válidos los aprendizajes adquiridos de mi jefa Yolanda Orozco Giraldo. Para ella, era clara la diferencia entre mercadeo y relaciones públicas. En el uno se paga. La otra es la reputación que te ganas a punta de trabajo bien hecho y de resultados positivos que perciben las personas y que ellas mismas atestiguan; no solo dependes de lo que dicen sobre ti los medios de comunicación. La escucha atenta estaba por encima de todo. Los periodistas eran importantes, pero solo era un grupo de los tantos que había que atender. Por eso no bastaba con escribir 420 MUJERES QUE INSPIRAN A OTRAS MUJERES. HISTORIAS SOBRE COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA Y RELACIONES PÚBLICAS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia boletines de prensa. Había que desarrollar muchas otras habilidades, entre ellas las propias de la comunicación interpersonal. Se trataba de gestionar relaciones, de pensar el modo en el que, al reunirnos con otros estamos negociando intereses, construyendo sociedad, pactando soluciones en conjunto, servirnos unos a otros, hasta tener una comunidad tan grande que, a la postre, hiciera de la institución un patrimonio colectivo, una sociedad que la protegiera y la hiciera respetar cuando hiciera falta. Y aunque no parecía difícil entonces, por el cariño que los antioqueños tienen hacia Comfama, había que hacerlo con la mirada puesta en el infinito, como dice Simon Synek(2019). No basta con que te amen hoy; de lo que se trata es de coger impulso día tras día, para que la llama nunca se apague. En Comfama las relaciones públicas dejaron de espantarme. Cuando estudiaba periodismo, era lo último a lo que me quería dedicar y las esquivaba en cuanto alguien mencionaba cualquier asunto que se les pareciera. Me gustaban la publicidad por lo artística y creativa, la fotografía y la edición de medios impresos. Muy joven había descubierto a Andy Warhol en los libros de arte que mi papá nos llevaba a la casa, a mí y a mis hermanos. Era una convencida de los procesos editoriales y del periodismo, la actividad por la que ingresé a la Universidad de Antioquia y al campo laboral. Mi papá y mi mamá eran ávidos lectores de periódicos. Se sentaban los fines de semana al medio día en dos sillas mecedoras a devorar páginas y se levantaban cuando empezaba a oscurecer. Mi mamá, Elisa, ha sido para mí la mejor entrevistadora del mundo. Sacaba información privilegiada de todo aquel que se le atravesara. Dos años de trabajo en un medio periodístico cambiaron mi modo de pensar. Gracias a un Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá(1992), me di cuenta de que había un mundo más ancho y retador en las organizaciones y lo he verificado así una y otra vez. La nota de prensa era solo uno de los asuntos de los que se ocupaban los comunicadores. En Comfama pasé por varios puestos: coeditaba el periódico institucional con mi buen amigo, jefe y compañero de estudios, Gonzalo Velásquez Vásquez. Aquella actividad fue la puerta de entrada a un nuevo mundo incalculable. Un tiempo después me ocupé de comunicar los servicios culturales para que muchos más afiliados se acercaran a las actividades artísticas en los auditorios, parques y centros de convenciones. Más tarde apoyé la comunicación de los servicios de salud y vivienda. Después de los primeros cuatro años allí, el entusiasmo creció hasta el punto de tomar la decisión de perfeccionar lo que estaba aprendiendo, estudiando un programa de Comunicación Corporativa en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en Santiago. En cuanto a esa experiencia, mantengo el cariño y admiración hacia mis profesores José Rivera Izam, y Darío Rodríguez Mansilla. El primero dictaba el curso sobre Dirección Estratégica de las Organizaciones. Venía del IESE, la escuela de Negocios de la Universidad de Navarra, en España. El segundo era doctor. Había hecho su tesis 421 en la Universidad de Bielefeld, en Alemania, bajo la guía de Niklas Luhmann. Su clase, siempre excepcional y amena, trataba sobre sociología de las organizaciones. Tener profesores con doctorado no era muy corriente en Colombia. Es verdad que, en la Universidad de Antioquia me dictó clase la primera doctora en Comunicación que llegó a tener una universidad en Medellín: Carmen Victoria Restrepo Posada. Hizo su tesis en la Universidad de Navarra sobre Comunicación para el Desarrollo. Recuerdo en particular, y por lo divertidas, sus clases sobre las teorías de la innovación. Dejé guardadas mis gratas experiencias académicas chilenas en la cabeza, pero solo por un tiempo. El momento para hacer el doctorado llegaría. Otra experiencia transformadora fue el trabajo que asumí a mi regreso a Medellín, en la Unidad de Cooperación Nacional e Internacional de Comfama, bajo la tutela de Sofía Botero Uribe, quien había sido oficial del PNUD en República Dominicana durante varios años. Con ella aprendí a formular proyectos de comunicación para el desarrollo social. Era, y de seguro sigue siendo, una mujer exigente, clara de pensamiento, incansable y ambiciosa desde el punto de vista profesional. Con ella conseguí participar en proyectos para alcaldías y gobernaciones del país y más allá de sus fronteras, que, a veces, eran financiados por organismos internacionales. Comfama fue para mí un espacio para pensar y proponer. En la Unidad de Comunicaciones y en la Unidad de Cooperación, había que aportar conocimiento además de trabajo. Entender otros idiomas y trascender los medios de comunicación. Fue necesario, asimismo, acercarse a los libros y a los expertos. Recuerdo muy bien que la primera vez que presenté una ponencia fue en un congreso de Asocajas realizado en Manizales. Los autores fuimos los integrantes de la Unidad de Cooperación, entre quienes había ingenieros, abogados, trabajadoras sociales, economistas y yo, la persona que se ocupaba del componente de comunicación en las propuestas. El proyecto más relevante en el que trabajamos, por la magnitud y el impacto que podía llegar a tener, fue el Programa de Convivencia Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, financiado con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, BID. Corrían los últimos años de la década de los noventa. La ciudad trataba de recomponerse de las secuelas de las guerras urbanas producidas por el narcotráfico. Decían que aquella era la primera vez que el BID aprobaba un crédito con el propósito de transformar a una sociedad. Lo usual era asignar los recursos para obras de infraestructura. Personalmente, trabajé en la ejecución del componente sobre convivencia ciudadana en organizaciones públicas y privadas. Revisamos otras iniciativas, entre ellas las de Proantioquia(Entretodos), y propusimos nuevas, siempre en grupos de trabajo. El nombre de la nuestra abogaba por la“Buena Compañía: Comunicación en todos los sentidos”. Mi interés en la formulación de proyectos y en la investigación se acrecentó desde entonces y en tal medida, que decidí que quería aprender a proponer proyectos 422 MUJERES QUE INSPIRAN A OTRAS MUJERES. HISTORIAS SOBRE COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA Y RELACIONES PÚBLICAS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia e investigar con rigor, dedicarme a que la comunicación fuera un eje significativo, contundente, retador en mi vida; como quien dice, una actividad estratégica. Parecía que ya lo era, pero quería seguir aprendiendo y elegí estudiar un doctorado en Comunicación. Fui admitida en la Universidad de Navarra, en Pamplona, adonde llegué en un invierno gris, colmado de árboles sin hojas, en enero de 2002. En Navarra tuve profesores a los que admiraba. Durante ese tiempo mi mentora no fue propiamente una profesora. Fue mi compañera de estudios doctorales, Elena Gutiérrez García. Ella leía mis capítulos y me hacía comentarios. Gracias a su guía y a la lectura de numerosos artículos de investigación publicados en revistas especializadas, entendí cómo estructurar y desarrollar una investigación cualitativa en ciencias sociales. LA ACADEMIA COMO LUGAR DE ATERRIZAJE Ser profesor es aportar. Y es más sencillo cuando los estudiantes quieren, cuando tiran del saber del profesor y lo que les devuelve los mueve a pensar. No hice el doctorado porque quisiera ser profesora, pero para el momento cuando finalicé la tesis, la defendí y regresé a Medellín, un doctor en comunicación solo tenía cabida en las universidades. No lo he investigado en profundidad, pero me atrevo a decir que dicha situación no ha cambiado todavía en Colombia. Corría 2006. Fue el momento de buscar un nuevo trabajo en el campo que tanto me gustaba, el de las organizaciones. Pedí empleo en empresas grandes y no tan grandes, pero las respuestas siempre me dejaban agobiada, porque parecía que una doctora en comunicación no cabía en el mundo profesional. Alguien me llegó a decir:“Ya tenemos un gerente en la empresa ¿Para qué otro doctor?”. Como me gusta estudiar, entendí en ese momento que la universidad como empleadora era una buena alternativa, porque podía seguir estudiando y me pagarían por hacerlo y enseñarlo. Lo de investigar correría por mi cuenta, porque el tiempo en ese caso siempre ha jugado en contra. Aquí me devuelvo unos pasos en el relato para decir que la primera investigación académica que hice, en sentido estricto, fue mi tesis doctoral. Investigué la comunicación estratégica de los directivos de las agencias de publicidad en España. Viajé varias veces a Madrid, a Barcelona y a San Sebastián, gracias a la financiación de un proyecto que tenía mi directora de tesis, Cristina Etayo, para entrevistar a los directores de las agencias más grandes, con el mayor número de clientes, así como las más premiadas. Con Cristina Etayo publicamos varios artículos y un capítulo en un libro de Routhledge(Etayo Pérez y Preciado Hoyos, 2009). Uno de los aspectos que analicé fue el tipo de comunicación de los líderes y la diferencia entre este y el propio de otros directivos. Encontré que uno de los aspectos que define 423 la comunicación de los líderes es la capacidad de visionar, de comprender tan bien el entorno de la organización y sus tendencias, que se anticipan al futuro y luego toman decisiones para llevar sus perspectivas a la organización, en cada uno de los procesos y niveles. Los líderes entran y salen de lo general a lo particular continuamente. Se mueven de fuera hacia dentro y viceversa, en una reflexión que no cesa. Los acompaña la capacidad de comunicar, si bien esta última se acentúa en el liderazgo carismático gracias a la inspiración que estas personas generan en otras personas. La capacidad de mantener viva la organización en el largo plazo, sumada a la comunicación, además de ubicarnos en el liderazgo, define también al verdadero estratega. Expliqué eso en mi investigación doctoral. ¿Qué era entonces, en la literatura, la estrategia de una institución, y qué relación existía entre ella y la comunicación de los directivos? Aunque hice el doctorado en España, leí en inglés casi todos los libros y artículos que cité y otros que no cité en mi tesis. Muchos trabajos fueron de Peter Drucker, quien murió pocos días antes de defender mi tesis. Gracias a él me metí en la idea de la dirección por objetivos y veía que ese pensador del mundo de las organizaciones que tanto me gustaba leer había dedicado tiempo a hablar de la comunicación(Drucker, 2004). En ese momento, me empecé a interesar con mayor empeño en el estudio de la estrategia como una manera de continuar el recorrido iniciado en Chile. En la primera investigación que hice como doctora en Colombia analicé, junto con María Fernanda Monsalve Gómez, pasante de investigación, la comunicación de los directivos en las empresas periodísticas colombianas. De ese modo cumplía con algunas aspiraciones y gustos: seguir indagando por la comunicación directiva, pero también continuar analizando el campo de las empresas de comunicación. Aquel trabajo compaginaba bien con mi nueva actividad como profesora de los cursos de Empresa Informativa de la Universidad Pontificia Bolivariana(UPB) de Medellín. Era parte de la indagación el modo como se comunicaban los directivos hacia dentro, con los empleados, a la par que la comunicación que cada uno de ellos hacía de la estrategia del negocio. Aquella investigación arrojó un libro publicado por la Editorial UPB Medellín(Preciado Hoyos y Monsalve Gómez, 2009), ponencias y algunos artículos de investigación en revistas indexadas. La siguiente investigación me pilló en la Universidad de La Sabana. Por gusto y por demandas del nuevo trabajo, me metí de cabeza en la comunicación estratégica de las organizaciones. La Universidad de La Sabana quería fortalecer sus posgrados. Yo venía de trabajar en la creación de una maestría en Comunicación Organizacional en la UPB y, en La Sabana, querían dar continuidad a un trabajo que buscaban concretar desde hacía rato. Eran claros el nombre y el nivel del programa. Faltaba generar el contenido: la justificación teórica, la propuesta curricular, las modalidades de la oferta, en fin, darle personalidad. 424 MUJERES QUE INSPIRAN A OTRAS MUJERES. HISTORIAS SOBRE COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA Y RELACIONES PÚBLICAS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Aquella fue una oportunidad dorada para presentar un proyecto de investigación sobre cómo se pensaba y se practicaba la comunicación estratégica en Colombia en las empresas, las organizaciones del tercer sector y las entidades públicas, como base y fundamento para el nuevo programa. Consolidamos un estado del arte de la actividad profesional y no solo desde la academia o de los estudios teóricos publicados. De ese modo buscamos responder a una necesidad claramente identificada en el mercado laboral del país. En ese trabajo me acompañó como coinvestigadora Haydeé Guzmán Ramírez, quien por entonces era catedrática en la Facultad de Comunicación de La Sabana. En resumidas cuentas, y en lo que atañe a los resultados, nos encontramos con que las entidades públicas no tenían ni muy claro, ni muy cogido el asunto. En ellas primaban los agentes de prensa, es decir, los periodistas contratados por organizaciones, y que se dedicaban a las relaciones con medios. Había algunos esfuerzos por planificar y mediar, pero no estaban tan claros los asuntos asociados a la investigación del entorno ni mucha preocupación por públicos que no fueran periodistas. En las empresas y en las entidades sin fin de lucro, los resultados coincidieron en que los comunicadores o los encargados de la función comunicativa, se dedicaban prioritariamente a ejecutar y planificar; evaluaban la comunicación usando indicadores de medida e impacto, y aunque en menor proporción de tiempo, y poco o nada investigaban el entorno, las tendencias sociales, los hábitos de consumo de los medios institucionales, los cambios culturales. La respuesta ante la consulta por la falta de dedicación a ello fue que para eso estaban las consultoras, que se ocupaban de la investigación, porque investigar y analizar resultados toma tiempo y requiere de métodos que no siempre están al alcance de los comunicadores, a veces por falta de conocimientos. A modo de reflexión o conclusión, aquí abro un paréntesis: para esa labor bien cabría entonces, como ahora, un doctor en comunicación. El estudio mostraba que la estrategia estaba muy asociada al plan. Hoy creo que es una obviedad que plan y estrategia no son lo mismo, pero 2010 fue hace rato. Muchos venían del mundo del periodismo, en el que sabían hacer medios y contenidos, pero poco sobre pensamiento estratégico y organizaciones. Fue ahí donde me situé en adelante: en trabajar, desde la academia, en entender y explicar qué es eso de la comunicación estratégica. Utilicé todo lo que investigué para alimentar mis clases de pregrado, maestría e incluso las de doctorado; para escribir libros y publicar artículos. Tal como fue planificado, del primer proyecto de investigación desarrollado en La Sabana, sacamos como producto principal la maestría en Comunicación Estratégica. El MEN la aprobó en agosto de 2012 y desde entonces no ha parado de recibir estudiantes interesados e inquietos por el asunto. 425 Sumado al programa, y con Haydeé Guzmán y José Carlos Losada Díaz, profesor de la Universidad de Murcia en España, consolidamos los contenidos para estructurar y publicar el libro Usos y prácticas de comunicación estratégica en las organizacione s (Preciado Hoyos, Guzmán Ramírez y Losada Díaz, 2013). En él, además de dar cuenta de los resultados de la investigación local, por parte de nosotras dos, el profesor Losada presentaba un capítulo que él mismo definió como“una cartografía” sobre el desarrollo de la comunicación estratégica. El texto se anclaba en buena medida en las relaciones públicas. Los que hemos estudiado relaciones públicas sabemos que la comunicación estratégica les debe mucho, sino la mayoría de sus fundamentos, métodos y técnicas. Y lo digo sin vergüenzas ni temores, porque sé que es un campo del que muchos sospechan en la academia y en algunos ámbitos profesionales y laborales. He leído a Betteke Van Ruler, a Krishnamurti Sriramesh, al profesor Robert Heat, y descubro ideas magníficas en ellos. Son autores de las relaciones públicas que han alimentado constantemente al campo que ahora conocemos como comunicación estratégica. De ahí que, cuando hablo de relaciones públicas, quiero aclarar, como enseño a mis alumnos, que no me refiero únicamente a cocteles, a eventos, a las relaciones con medios, o a asuntos que parecieran ser meramente protocolarios. Es verdad que eso hace parte de las relaciones públicas, porque estas tienen que ver con la forma. Uno no se relaciona de cualquier manera con las personas; menos cuando nos desempeñamos como agentes que representan a una organización que busca generar beneficios y confianza en su entorno. Las formas importan. El respeto se comunica, sobre todo, con el comportamiento, con el trato que se dispensa, que debe ser siempre digno y edificante. Las relaciones públicas también tienen que ver con el fondo. El fondo, que a veces parece que poco se tiene en cuenta, es el propósito de cada uno en el mundo; también el de las instituciones. Es el que inspira el modo de hablar, los asuntos de los que nos ocupamos y esa chispa que nos impulsa cuando nos expresamos y elegimos con quiénes queremos interactuar o a quiénes buscamos servir. Las relaciones públicas fueron el soporte epistemológico de una investigación que hice posteriormente sobre la responsabilidad social de las empresas del sector eléctrico en Colombia. En las conversaciones con profesionales de la comunicación, me encontré con que algunos de ellos las asociaban, precisamente, con actividades sospechosas y vacuas. Ellos preferían hablar de que lo que hacían era comunicación en general, comunicación estratégica o comunicación para el desarrollo. La mayoría de ellos se habían formado como periodistas. La discusión acerca de si un periodista valía o vale para el ejercicio de la comunicación en las organizaciones ya era madura en mis tiempos como estudiante en España. En 426 MUJERES QUE INSPIRAN A OTRAS MUJERES. HISTORIAS SOBRE COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA Y RELACIONES PÚBLICAS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Colombia, no. Como tampoco era madura en mi país la conversación sobre el quehacer de un doctor en comunicación en una organización. Con el tiempo, ambas discusiones han ido alimentándose de argumentos, en particular de quienes estudiamos el asunto. El problema, a mi juicio, es que, en escenarios académicos y profesionales, existen imaginarios alrededor de las actividades propias del campo, creados por personas que no han profundizado en él. Esta es una historia que se repite. Cuando uno habla con los comunicadores de las organizaciones, ellos se quejan de que muchos ignoran de qué se trata su trabajo y los agobian las continuas comparaciones con las personas de las áreas de ventas y mercadeo, que pueden contar sus hazañas en la forma del dinero que ingresa a la organización. A algunos comunicadores todavía les pasan llamadas telefónicas para que ayuden a un niño a hacer la tarea y mis estudiantes actuales me cuentan que, en sus familias, sus parientes les preguntan qué es eso de la comunicación corporativa. Sin ir más lejos, en algunas entidades públicas, son los de las áreas de Planeación quienes miden el impacto de la comunicación, e incluso también les diseñan el plan de comunicaciones. No se ocupan de ello los propios comunicadores. Es como trabajar a ciegas. Lo crítico del asunto es que no se trata de una discusión nueva. Llevamos años en ella y persiste. Mi opinión es que la investigación del entorno, de los medios de distribución de las ideas, de las tendencias, entre muchas otras cuestiones, como pensar y vivir estratégicamente, aporta seriedad a los profesionales e identidad y respeto a la profesión. Estoy convencida de que la capacidad estratégica es la diferencia. Entre profesiones, entre personas y carreras, entre el pasado de la actividad y el futuro prometedor que no hemos terminado de trazar ni de asir. Este se halla en construcción. Hay que seguir empujando, con convicción y fortaleza, porque mientras los comunicadores de las organizaciones nos resistamos a pensar, investigar, ver hacia el futuro y determinar el valor real de lo que hacemos(eficiencia, eficacia, efectividad, impacto), otros asumirán las tareas que dan rigor a nuestra profesión y seguirán pensando por nosotros. En la última década, mi investigación apuntó de nuevo al mundo de las empresas de comunicación. En concreto, a las agencias que prestan servicios de relaciones públicas y comunicación estratégica. Analicé con dos compañeros de la Universidad de La Sabana el modo en que los elementos estratégicos son entendidos y practicados en el sector. En ese estudio fue satisfactorio validar la sospecha de que estas empresas buscan ser socias estratégicas de sus clientes y de que habían asumido en serio el componente estratégico como parte sustancial de sus servicios(Preciado Hoyos, Nivia Flórez y Correales Rivas, 2017; Preciado Hoyos, 2020). Por la confusión de la que he hablado alrededor del concepto de relaciones públicas, optaron por la denominación de“estratégicos”, para sus servicios; pero quizá también porque han comprendido que el mundo es complejo. Una complejidad que se refleja hacia dentro, en sus 427 estructuras organizativas compuestas por administradores, politólogos, abogados, economistas, psicólogos, internacionalistas y, por supuesto, comunicadores. Lo variopinto de las profesionales informa sobre la multiplicidad de asuntos a los que atiende la estrategia de las organizaciones. Se requieren miradas distintas en un mundo diverso, y es justo ese el punto de partida de una de mis investigaciones más recientes, sobre innovación colaborativa abierta en empresas latinoamericanas. En este trabajo me acompañó, entre otros investigadores, la profesora doctora Maria Aparecida Ferrari, investigadora de la Universidad de Sao Paulo en Brasil y referente del campo de las relaciones públicas en América Latina. A ella, a quien conocí en Santiago de Chile en 2012, agradezco sus enseñanzas y su amistad, que siguen vivas. Encontré en Maria Aparecida a una valiosa interlocutora, a quien exponer y comentar mis ideas, alguien a quien hay que escuchar y que escucha. Es una académica seria y con olfato para distinguir entre la cháchara y el conocimiento que aporta y construye nuevo saber. Recientemente, publicamos un capítulo de libro sobre la comunicación estratégica y la innovación colaborativa abierta en empresas de Colombia y Brasil(2025). El libro está dedicado a las relaciones públicas en economías emergentes. En el futuro cercano quiero regresar a mis tiempos de doctoranda porque en esos días solo tenía una obligación y a ella me dediqué con exclusividad. El libro que salió de mi tesis doctoral es el que mejor me representa hasta ahora(Preciado Hoyos, 2007). Fui de veras afortunada durante esos días y espero volver a ellos más pronto que tarde. Como me enseñaron mis profesores en Navarra, el que es doctor lo es para toda la vida; por eso los doctores no nos jubilamos. Nos podemos retirar de un trabajo, pero nunca podemos dejar de inquietarnos, pensar, leer, escribir, proponer, resolver problemas, en fin, investigar. Quisiera ir cerrando esta historia personal y profesional contando que nunca he dejado atrás mi idea acerca de la importante labor que podemos hacer los doctores en comunicación dentro de las organizaciones. Hoy parece muy obvio en campos como la ingeniería. Habría que averiguar cómo pinta el panorama en el caso de la comunicación, pues cuando vamos al cómo, podemos desviarnos. Esta idea me persigue como una espinita que no deja de tallar. En 2015, cuando Adriana Guzmán Quinche, por entonces decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana, me dio la misión de trabajar en la creación de un doctorado en comunicación, incluí un curso al que bauticé con el nombre de Estrategias para la transferencia de conocimiento. Por él han pasado ya siete cohortes de estudiantes doctorales que agradecen haber abierto los ojos a la utilidad y las múltiples formas de aplicación que tienen nuestros conocimientos en el mundo de los sectores productivos, de las entidades públicas o de las que se inscriben en el tercer sector. La obviedad se impone poco a poco, aunque demore, y a los que 428 MUJERES QUE INSPIRAN A OTRAS MUJERES. HISTORIAS SOBRE COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA Y RELACIONES PÚBLICAS MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia contamos esta historia por primera vez nos tomen por raros. Cada vez que conozco a un nuevo grupo de alumnos de pregrado, noto la presencia mayoritaria de mujeres. Personas como Elisa(mi madre), Yolanda, Carmen, Sofía, Elena, Cristina, Betteke, Maria Aparecida o Adriana son mujeres que derriban muros para abrirse paso y posibilitan que otras mujeres pasemos por allí. Enseñan y retan, inspiran y dirigen, respetan, confían y transmiten ideas sobre la comunicación de las organizaciones, tomadas de los libros o de la propia vida. A todas ellas mi agradecimiento cariñoso. Se han cruzado en mi camino, me han impulsado, sin atajarme ni negarme nada, y me han acompañado en los tramos más significativos y memorables del recorrido. Gracias a ellas confirmo que soy resultado de mi entorno, como un tejido, una hechura de todas ellas. Referencias Drucker, P.(2004). What makes an effective executive. Harvard Business Review. Junio. Etayo Pérez, C. y Preciado Hoyos, A.(2009). Advertising in Spanish Language Media. The Handbook of Spanish Language Media, pp. 249-265. Edited by: Alan Albarran. Taylor& Francis, Routhledge. Preciado Hoyos, A.(2007). Comunicación directiva. Influencia del estilo directivo en la comunicación interna de las organizaciones. Editorial UPB. Preciado Hoyos, A. y Monsalve Gómez, M. F.(2009) Estilo directivo y comunicación interna en la empresa informativa colombiana. Editorial UPB. Preciado Hoyos, A.; Guzmán Ramírez, H. y Losada Díaz, J. C.(2013). Usos y prácticas de comunicación estratégica en las organizaciones. Ecoe Ediciones – Universidad de La Sabana. Preciado Hoyos, A., Nivia Flórez, M. y Correales Rivas, J. P.(2017). The strategic orientation of communications consulting firms in Colombia. Public Relations Review, 43(2), 406-416. Preciado Hoyos, A.(2020). Strategic communication practices by consultants in Colombia. Corporate Communications: An International Journal, 25(2) 227-242. Preciado Hoyos, A. y Ferrari, M. A.(2025). Relationships with Stakeholders in Open Innovation Processes at Brazil and Colombian Companies. En: Redefining public relations in emergent markets. Regional insights from Africa, South America and Asia, pp.159-189. Edited by: Genevieve Bosah, Robert E. Hinson y Eric Kwame Adae. Palgrave Macmillan. Sinek, S.(2019). El juego infinito. Empresa activa. 429 Por María Teresa Suárez SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN “…Pero no tenemos respuestas contundentes y por eso apelamos a la esperanza, al optimismo, a la indiferencia selectiva y, de una u otra forma, seguimos creyendo, aunque con permanente angustia de que no es suficiente. …Irremediablemente volvemos a casa transformados por los golpes de la realidad, pero prestos a fugarnos a nuestro rincón”. (Osses, 1998) Lo expuesto en este tejido no corresponde a preguntas y respuestas cerradas, ni a aspectos totalizantes de pensamiento y acción. Se sitúa, más bien, en posibilidades de reflexión y comprensión de un campo tan abarcador como lo es el de la comunicación en Colombia y América Latina, visto desde la experiencia de Sandra Liliana Osses Rivera, una tejedora de narraciones, de metodologías, contenidos, pedagogías, artículos, modelos, experiencias, lecturas críticas y de esperanzas que, casi siempre, han devenido en proyectos de investigación-acción-formación y transformación. La inteligencia artificial habla del perfil académico de la Sandra como: i) Formación académica: comunicadora social por la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia(1992), magíster en Ciencias Sociales por FLACSO, México(2002), Doctora en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Ciencias de la Comunicación, UNAM(2007), estancia posdoctoral en la Universidad Carlos III de Madrid(2020). ii) Líneas de investigación: comunicación comunitaria y cambio social, comunicación y género, medios de comunicación y violencia, metodologías cualitativas de investigación. iii) Actividades relevantes y contribuciones: consultora para entidades estatales, organizaciones no gubernamentales y en cooperación internacional (AECID, ONU), miembro fundadora de la Asociación Colombiana de Investigadores en Comunicación(ACICOM), directora de Comunicaciones de la Asociación 430 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación(ALAIC), participación en proyectos de investigación especiales, publicaciones científicas, sistematización de proyectos sociales, y en la dirección y coordinación de investigaciones en temas como participación ciudadana, violencia, género, primera infancia, radio comunitaria, etc. iv) Roles profesionales: coordinadora académica de posgrados en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Externado de Colombia, coordinadora académica de la maestría en Comunicación Política, Universidad Externado de Colombia. Ha participado como docente e investigadora en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia(UNAD), Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Universidad Iberoamericana(México), Universidad Santo Tomás de Aquino, Universidad Central y Universidad Javeriana. Por supuesto, más allá de una simple recopilación de registros académicos, hay detrás un camino lleno de apuestas de vinculación entre el trabajo comunitario y la academia que tiene como piedra angular la esperanza, el sentido de lo comunitario y la reivindicación del papel de las mujeres en la vida social, lo que tal vez se refleja en el ampliamente conocido y celebrado inicio de la canción de Fito Páez que compartimos en los círculos de confianza de Sandra:“... ¿quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”, versos que cobran particular relevancia en este documento. Proponemos este tejido como un testimonio de vida contado a varias manos en el que el hilo conductor es la propia vida y la forma original de producir conocimiento y trabajar por la transformación social desde el campo de la comunicación. Sus primeras impresiones sobre la invitación a condensar en este tejido una pequeña parte de su abarcadora apuesta de vida.(A continuación, la cursiva corresponde a la voz de Sandra). En la invitación para hacer parte de este libro, Amparo Cadavid me insistió en que no se trataba de un artículo académico, sino de un espacio para compartir mis caminadas por la comunicación. Tomarnos la licencia que ofrece esta invitación para proponer una forma diferente del tejido, del sentir, pensar y decir fue el propósito del trabajo. Lo primero que sentí fue temor, pudor(seguro por esa manía que tenemos las mujeres al no merecimiento) y también gratitud. Lo segundo fue que no podría ser a una sola voz, la única manera de construir el tejido era desde el plural. Muchas voces han estado presentes en mi vida y en el laberinto de la comunicación y el conocimiento, una increíble mayoría ha venido de cabezas, corazones, vientres y gargantas femeninas. La lista es gigante y arranca con la voz que se mantiene a diario en mi cabeza, que es la de mi madre, Rosalba, y luego con la de mi abuela paterna, Celmira, que suenan a sabor, cuidado y sabiduría siempre presentes(aunque ya no en este planeta). 431 Estas voces son seguidas por las ligas familiares, escolares, universitarias y del goce, luego por las profesoras, las maestras, las colegas, las mentoras, las jefas y después por las brujas, las escuchadoras, las parceras, sumadas a las aprendices, las alumnas, las coautoras, las cosoñadoras, las inspiradoras y las amigas. Comencé a hacer una lista de nombres de mujeres que han incidido en este camino y confirmé que era interminable, emprendí otra de los hombres que también son numerosos e importantes y me percaté de que no podría incluirles en las diez mil palabras de este texto. Así que dije en voz alta: Tere, 65 y comenzamos a escribir. Tal vez lo que más ha marcado el camino de esta comunicadora ha sido su lugar y experiencia como mujer en un mundo que sigue siendo profundamente masculino y profundamente individual. Quizá por ello, la principal pregunta que ha marcado su tránsito de mujer en la comunicación tiene que ver precisamente con ¿qué hace que las personas se junten para buscar objetivos comunes en medio de este mundo agotado en el individualismo? Encontraremos las posibles respuestas en este tejido. Para ello, revisitamos escritos de Sandra, reconstruimos conversas que hemos sostenido a lo largo de más de quince años de amistad y hermandad, un tiempo en el que hemos intercambiado formas de ver la vida, que también son formas de construir la comunicación y el cuidado hacia lo femenino y hacia el mundo, en general. A ese intercambio se han sumado lecturas, escritos propios, maneras de hacer y de sentir. Este recorrido, como bien lo describe Sandra, es una suma de intuiciones, reflexiones, lecturas y observaciones que se han venido tejiendo desde la indisciplina, la reorganización y, sobre todo, las juntanzas de muchos otros tejidos y de otras voces, de moradas del mundo que han puesto su experiencia para que otras(os) construyan su propio camino y sus propias esperanzas. Los andares y tejidos de Sandra tienen una génesis de encuentro en la Colombia caminada, no han sido lineales, más bien han sido producto de diversos puntos de inflexión relevantes, que combinan(ponen en diálogo) la academia con la experiencia, el cuerpo, las emociones, las subjetividades, las intersubjetividades. También se han cruzado con las historias recientes de un país, cuyo nombre femenino termina siendo un oxímoron porque sigue siendo patriarcal y conservador y porque la comunicación (también femenina) resulta ser un campo de estudio, como Colombia, a veces difuso, otras confuso y, aún, muy masculino. 65 María Teresa Suárez González es comunicadora social y periodista, magíster en Lingüística, doctora en Lenguaje y Cultura. Es también profesora e investigadora del programa de Comunicación Social y Periodismo de Uniminuto en Colombia, catedrática del programa de Lenguas en la Universidad Pedagógica Nacional y en la maestría de Comunicación Política, Universidad Externado de Colombia. 432 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia 1. LOS VÍNCULOS TEMPRANOS En nuestros trayectos y tejidos de vida casi siempre hay un punto de inicio identificable que determina los demás puntos de inflexión que nos llevan a que sigamos uno o varios caminos. El vínculo temprano de Sandra con la comunidad, ocurre en el contexto sociocultural de la Bogotá de la década de los ochenta en el que la mayoría de niñas y jóvenes de clase media eran educadas en colegios femeninos dirigidos por religiosas católicas, en este caso salesianas, fuertemente influenciadas por las ideas sociales de la teología de la liberación. La educación secundaria en el colegio Sor Teresa Valsé estuvo marcada por su participación en grupos apostólicos y en el gobierno escolar que le revelaron el valor de la participación y del trabajo comunitario, enfocado en el cuidado de niños y niñas en zonas periféricas de la ciudad. En los años en que cursé mi bachillerato, conocí la teología de la liberación, por una parte, y la incorporación de elementos comunicativos como una de las experticias de la educación apostólica, por otra. Esas experiencias me enseñaron formas de práctica que siguen presentes en mi hacer. Una vez en la carrera de Comunicación Social en la Pontificia Universidad Javeriana, el énfasis en Televisión Educativa marcó el camino profesional de la comunicación pensada como posibilidad de participación e incidencia y como canal importante para la formación, juntos necesarios para lograr cambios en los rumbos del país que se encontraba en medio de una difícil pero esperanzadora transición política. Como se verá, estas son dos rutas que siempre estarán presentes en sus apuestas. La primera vez que dictó una clase de comunicación fue en 1992 y este también fue su primer trabajo formal: profesora de bachillerato en el Salesiano León XIII, un colegio masculino de educación secundaria cuyo rector, el Padre Mario Peresson, incorporó a la educación integral elementos clave de la educación popular liberadora 66 . Esta experiencia, que dio también origen a su tesis de pregrado, marcó su lugar como educadora y por eso lo retoma en un ensayo reciente que resultó de una invitación por parte de la Revista Mexicana de Comunicación a escribir sobre las experiencias y escenarios de la enseñanza y la formación en comunicación, recuerda: “Las memorias de esa experiencia están coloreadas con recuerdos especialmente divertidos de mi propia inexperiencia; pero, sobre todo, de la sensación de que estar en medio de un grupo de personas como la responsable de que“aprendan” 66 El Padre Mario Leonardo Peresson Tonelli fue rector del Colegio Salesiano León XIII hasta el 2015 y es reconocido por su formación de sujetos críticos y comprometidos con procesos de educación popular y emancipadora y por sus aportes a este campo en Colombia. Veáse: Mario Peresson y la educación popular liberadora en el ámbito salesiano: un aporte para la educación colombiana y latinoamericana. 433 era una tremenda responsabilidad que, al mismo tiempo, me generaba una gran satisfacción. “Retorno a ese momento porque fue clave para pensar en la posibilidad de asumir mi lugar como comunicadora en varios mundos: el de la producción, el de la gestión, el de la educación. De ese mi primer trabajo formal, resultó una tesis de pregrado con un nombre rimbombante: Propuesta y manual piloto para la implementación de la comunicación como asignatura vocacional en el bachillerato, a la que a veces recurro. En la relectura, y con la distancia de los años, me he sorprendido al encontrar elementos que efectivamente siguen hoy guiando mi experiencia en los procesos educativos”(Osses, 2023). Y es que los procesos de construcción de pensamiento-conocimiento no se hacen con una única voz. En realidad, donde se pueden apreciar los tejidos diversos es en el quehacer docente, puesto que abrevamos de diversas voces que, como bien lo plantea Bajtín(2012), se funden con nuestro discurso o, mejor, nuestras voces se funden con otras. Los libros y las fuentes de la praxis casi siempre nos encuentran, como lo veremos a lo largo de este texto(tejido) y de este camino. 2. LA COLOMBIA “PROFUNDA” Como lo veremos a continuación, más que una respuesta encontraremos algunas pistas que nos convidan a la reflexión acerca del lugar de la comunicación, del cuerpo, de lo femenino en un espacio profundamente masculinizado y en un tiempo(la década de los años noventa) en el que el país enfrentaba el desafío más perdurable en su historia republicana como lo ha sido la construcción de paz y donde la comunicación tenía mucho que decir y hacer, pues Sandra estuvo transitando escenarios que han marcado la historia de Colombia hasta el presente. Inicialmente en el marco de las prácticas profesionales y posteriormente como contratista de la Presidencia de la República, en el cargo de asesora de Comunicaciones del Plan Nacional de Rehabilitación(PNR), Sandra trabajó en espacios que han sido semilla de movimientos y liderazgos que se mantienen hoy en diversas partes del país. Estuvo a cargo de la creación de la Cadena de la Convivencia, una propuesta desde la que se fomentó y fortaleció la existencia de colectivos de comunicación municipales con el objetivo de que llevaran la pedagogía de la participación promovida por la entonces nueva Constitución de 1991 a los“rincones más lejanos” del país. 434 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia En esta propuesta jugaron un papel fundamental las y los estudiantes de Opción Colombia 67 , que realizaban un semestre de trabajo en municipios del país y que Sandra preparaba en el área de comunicación. De esta iniciativa derivó la vocación de comunicadores y comunicadoras vinculadas al cambio social, pero también impactó en la ampliación del ecosistema comunicativo local con experiencias de medios comunitarios, populares y alternativos que hoy son emblemáticos en el país. Este mismo proceso condujo a vincularse al entonces incipiente movimiento de los medios alternativos y a participar como vocera de PNR(que luego mutó a la Red de Solidaridad Social) en las mesas de diálogo que dieron lugar al primer decreto que permitió legalizar la radio comunitaria en Colombia. Experiencia que, años más tarde, retomará en la tesis de maestría. También gracias a su trabajo en el PNR, Sandra pudo conocer realidades diversas de los municipios de Colombia, especialmente los más afectados por la violencia y la pobreza, a los que viajaba constantemente para realizar los microprogramas de televisión PNR en acción. En ese tiempo, además de comprender las formas de lo institucional y de lo público, pude sentir que era posible pensar en un mundo diferente de cuyo cambio yo era protagonista. Recuerdo la emoción de realizar los microprogramas de emisión diaria en televisión nacional: PNR en Acción. Mi maestra fue la periodista Amparo Amaya, una mujer firme, aguerrida y estricta de la que aprendí cantidades. Gracias a esa labor conocí mucho de lo que hoy llaman la “Colombia profunda” y tengo muchísimos recuerdos y anécdotas de esos trasegares, como el primer viaje en el que hicimos en mula la ruta libertadora y pude ver las famosas Termópilas de Paya que nombra el himno nacional, sentir el orgullo de un pueblo por tener en su plaza central un árbol en el que Bolívar amarró su caballo; o sufrir por unas horas el impacto imborrable en mi cuerpo de las sensaciones y las imágenes de niños y niñas que vivían en medio de un agua y un aire pútridos, con la piel ampollada y lacerada por la infección que les generaba moverse nadando en la vereda palafítica de“Nueva Venecia”, irónicamente rodeada de agua pero sedienta, adentro de la Ciénaga de Santa Marta y afectada por efecto de una carretera inserta 67 Como se describe en la portada del episodio 24 del podcast Historias Uniandinas : “A comienzos de la década de los noventa, luego de los asesinatos de Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo y Jaime Pardo Leal, un grupo de estudiantes de Los Andes buscaba oportunidades para conocer de cerca la realidad del país, lejos del campus y de sus ciudades de origen. Una práctica profesional de un semestre sería la semilla de Opción Colombia, una experiencia que trascendería a otras universidades de Colombia y Latinoamérica, cambiando las vidas de cientos de estudiantes y las comunidades donde trabajaron”. https://www.uniandes.edu.co/ es/noticias/comunidad/opcion-colombia. Incluso se realizó una telenovela llamada Tiempos difíciles , inspirada en las experiencias de estos jóvenes en los municipios del país, producto de Opción Colombia. 435 por la“modernidad” contra los flujos de la naturaleza y llamada irónicamente“la ruta del sol”; por solo mencionar algunos de los recuerdos de asombro, dolor y también alegría y esperanza sentidos en esos andares. Dentro de la misma estructura de programas presidenciales, en 1995 comenzó a funcionar el Programa Presidencial para la Reinserción, encargado de responder a lo pactado con los desmovilizados que firmaron acuerdos de paz con el Estado colombiano en sucesivos procesos que iniciaron en 1990 con el M-19, y el EPL, seguidos por el PRT, el MAQL y la CRS, posteriormente por milicias urbanas y desmovilizaciones individuales en una historia de reconciliación de la que aún falta mucho por aprender. De la mano de Amparo Díaz Uribe, Sandra participó en el montaje y desarrollo de una estrategia de comunicación orientada a consolidar los procesos de desmovilización, contribuir a la reinserción de los hombres y mujeres que dejaron las armas y consolidar una cultura de paz en Colombia. Esa estrategia incluyó desde un periódico mural, Entre Todos, pasando por la revista Bitácora y la colección editorial Tiempos de paz, hasta el acompañamiento de medios comunitarios para la paz, lo que le permitió seguir vinculada a esta temática y a organizaciones tanto ligadas a la comunicación para el cambio como a procesos de educación popular y comunitaria. Dentro de estos procesos de comunicación para la paz, hubo uno en especial que marcó el campo y con el que muchos y muchas estudiantes de comunicación nos formamos en otras sensibilidades, por fuera de la concepción tradicional del periodismo. Los 25 documentales de Bitácora, la Conquista de la paz(circulados en cadena nacional), de los que Sandra fue realizadora general, convocaron a varias generaciones para conocer el país que se estaba construyendo en la década de los años noventa, a partir de los logros de las y los desmovilizados en lo social, lo político y lo económico, pero también de la visibilización de iniciativas comunitarias por la paz. Esa constituyó otra posibilidad de caminar las rutas del país, de conocer rostros, relatos, procesos que la acercaban a ese sueño de la paz y al convencimiento de que el cambio era posible y a establecer afectos que perduran hasta hoy demostrando que la comunicación tenía mucho por entregar y por aprender de la Colombia diversa. Acerca de estos andares, Sandra narra en un artículo de la revista Bitácora su experiencia: “Son las realidades extremas y oblicuas de un país que solo conocemos por la referencia de los medios, pero donde es difícil hacer un análisis vertical, las explicaciones resultan insuficientes y las palabras no existen. Un mundo desconocido donde nosotros“los trabajadores de la paz” no dejamos de ser los otros, visitantes ansiosos, fuerzas transitorias. Somos los que llegan, lloran y viven por cortos instantes la verdad de la gente”(Osses 1998, p. 122). Y es que la desconexión con el país ha sido quizá uno de 436 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia los puntos que ha marcado algunos apartes de la formación de muchos y muchas estudiantes. Es quizá uno de los grandes desafíos que tenemos como docentes universitarios, para construir posibilidades de pensamiento crítico en un mundo marcado por la notoria ausencia de conexiones entre los pasados y los presentes y que remarca el agotado individualismo al que alude Sandra en su pregunta. 3. LA OTRA COMUNICACIÓN Finalizada una etapa en el Programa para la Reinserción, aceptó otro desafío en el mundo de la comunicación para la paz, un espacio en el que profesionales de la comunicación junto con otras profesiones y saberes, de forma interdisciplinar, aprendían y creaban apuestas que luego han sido modelo en toda América Latina porque fueron capaces de vincular medios, establecer puentes entre lo local y lo nacional, incluso lo internacional, de potenciar historias, fomentar mecanismos de participación y liderazgos, promover ejercicios autosostenibles, poner a circular relatos transformadores y gestar experiencias de movilización ligadas a la cultura de paz que, también, son semilla de una buena parte del potencial de acción colectiva que hoy tiene la población colombiana. Se trató de la creación del Programa para la formación, la comunicación y la paz en el Caquetá, financiado desde UNICEF y que se proponía allanar el terreno de la paz en la entonces denominada“zona de despeje”, en tres municipios que hacían parte de la zona en el Caquetá(San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá y Remolinos del Caguán) mediante un ejercicio de comunicación y educación con un grupo de setenta animadoras de poblaciones rurales dispersas que buscaba, en el mediano y largo plazo, brindar bienestar a la infancia de estas zonas aisladas y asediadas por el conflicto armado. Esta experiencia, que llevó a cabo con un equipo interdisciplinar invaluable, aunque poco conocida por las mismas condiciones históricas en que se derivó el intento de acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia(FARC), ha tenido ecos en pensar la comunicación como un escenario fundamental para potenciar el trabajo de las comunidades en espacios asediados por las violencias. Yo en esa experiencia entendí la centralidad de las metodologías, acopié todo lo que pude de las enseñanzas de la educación popular y de la comunicación para el desarrollo, de mis compañeros de ruta que venían de historias divergentes y formaciones diversas, que tenían mucha vida encima, muchas luchas y comprendí, más allá del discurso, que el trabajo no pasaba solamente por los mensajes, por la producción de piezas de comunicación o estrategias meramente mediáticas, sino por los diálogos, por los cuerpos, por el encuentro y la autonomía. 437 Esta experiencia se le presenta como posibilidad de apropiar la comunicación como un elemento potente para la convivencia, para el cambio social, para comprender que un mundo mejor es posible. Esto nos recuerda a Jesús Martín-Barbero cuando se pregunta por ¿cuánto país le cabe en la cabeza a la academia de la comunicación? Aunque más que una respuesta, podríamos pensar en que la experiencia de andar los territorios ayuda a“meterle país a la cabeza”. Así la“otra comunicación”, de la que habla Sandra y otros profesionales y teóricos de la comunicación de la época, establece diálogos con la educación popular, los estudios culturales y las propuestas contrahegemónicas que pusieron al país y a América Latina a pensar el campo de la comunicación más allá del periodismo, lo organizacional y la publicidad. “Registro las múltiples entradas que hicieron parte de los trabajos que durante una década adelanté en procesos de paz, comunicación comunitaria y estrategias participativas de comunicación, los cuales me llevaron a identificar caminos híbridos entre lo que se define como propiamente académico y lo que hace parte del“hacer”, volcado casi siempre al lado de pensar las metodologías”(Osses, 2023). Estas“entradas” no vinieron solas, se han alimentado de voces que le apuestan al pensar epistémico(Zemelman, 2024), a la enacción(Varela, 2004), la revaloración de las subjetividades(Haraway, 1995), la emancipación(Freire, 2004), lo reticular (Najmanovich), lo cotidiano(Prieto, 1994), el habitar(Illich, 1989), las prácticas cotidianas(De Certau, 2000), la sistematización(Jara, 2013), la creatividad(MaxNeef, 1992), por decir solo algunos; además de la potencialidad de propuestas completas de comunicación en la solidaridad, la dignidad, la autonomía y la libertad en las obras de mujeres como María Cristina Matta, Rosa María Alfaro, Rosalía Winocur entre otras, quienes coinciden en que la comunicación es un proceso no meramente instrumental, sino cultural, en el que se construye sentido, se transforman realidades, se interconecta lo local con lo global, se consolida la democracia, incorporan emociones y está al servicio de la construcción de lo común. Para ese momento, finales de los años noventa, el país ya asomaba a nuevos cambios. En los caminos recorridos se construyeron más lazos y se reconocían los rostros de una generación que compartía la esperanza. Estaba listo el terreno para actuar autónomamente, sin los amarres institucionales, y en medio de ese sueño colectivo nació la Corporación Andares, ida y vuelta, una organización de segundo nivel que agrupaba organizaciones, colectivos, medios comunitarios, procesos de educación popular y profesionales independientes, como Sandra, que compartían el propósito. Muchos siguen siendo emblemáticos en el país, como el Colectivo Línea 21 de los Montes de María; Vokaribe radio de Barranquilla; Suba al aire, de Bogotá; la Fundación Luna Arte de Pasto. Se pusieron en marcha 438 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia proyectos innovadores y que lograban impactos importantes como la sistematización de procesos de arborización comunitaria en Bogotá o el gran proyecto Red de Voces e Imágenes para un nuevo país dentro del que se sistematizaron, formaron y visibilizaron más de una decena de medios comunitarios en toda Colombia. 4. MÉXICO, UNA APUESTA DE AMOR Y UN ENCUENTRO CON LOS LUGARES DE ENUNCIACIÓN En el año 2000 Sandra dio un giro radical. Se trasladó a México con su esposo, Juan Carlos, quien decidió realizar estudios doctorales en física. Este país le mostraría nuevas rutas y le permitiría reflexionar sobre esos lugares desde los que habla en el mundo de la comunicación: la academia, la política y los feminismos. Desde mi apuesta por armar proyecto de vida juntos, partimos. Yo estaba en un muy buen momento, sentía que lo que estábamos haciendo en Colombia era importante, pero la vida suele llevarnos por donde no hemos planeado. Acepté, pero no como “dama de compañía”, le dije. Así que me puse en la tarea y entonces logré una beca para estudiar la maestría en Ciencias Sociales en Flacso y ahí, en el año 2000, comencé el ingreso, al principio doloroso, al mundo de la academia. Doloroso porque me sentía fuera de lugar, aislada del“mundo real”. Me parecía que, desde los libros, no era posible cambiar la realidad y sentía que iba a perder en esa carrera. 4.1. El lugar como académica Una de las tensiones más evidentes en el campo de la comunicación y, en general en las ciencias sociales, reside en la distancia que existe entre la academia y la experiencia. Los“giros” epistemológicos de la década de los sesenta iniciaron un camino fundamental para deconstruir la herencia del pensamiento binario, con el que se solía construir formas de comprender el mundo social. Buena parte de ese pensamiento dicotómico ha estado anclado en el desprecio y desconocimiento de la experiencia como forma de construir entradas de comprensión del mundo. Una vez que se ha salido del ámbito universitario para adentrarse en lo local, es difícil ignorar lo aprendido, lo vivido. Varias veces he afirmado que no soy una“académica de nacimiento”, tratando de aludir a esa diferencia que siento, de formas más o menos evidentes, con mis colegas que han realizado su carrera completa en el campo de la academia de la comunicación. Ese acercamiento con la academia desde Flacso le ofreció herramientas para armar mapas de organización de las experiencias y el conocimiento, así como el reconocimiento de las fronteras entre disciplinas y a construir planteamientos más complejos. A esto también contribuyeron los siete semestres de filosofía que realizó paralelos a sus estudios de comunicación. 439 En la construcción de la tesis de maestría empecé por un proyecto sobre procesos comunicativos e informativos en la Amazonía colombiana, pensando en retomar lo hecho en el proyecto del Caguán y abordar un tema“verdaderamente relevante” pero el cambio de la historia hizo que ese proyecto no fuera viable 68 . No era posible volver a entrar a la zona fácilmente por condiciones de seguridad, tampoco tenía recursos, así que desistí del proyecto de investigación con el que me recibieron y plantear otro. Allí conocí a Rosalía Winocur, una maestra increíble que me condujo por el camino de la investigación y quien me hizo reconocer que el conocimiento estaba dentro de mi propia experiencia, que podía hablar de lo que más conocía: la radio comunitaria. De allí surge la tesis de maestría: Nuevos sentidos de lo comunitario: la radio comunitaria en Colombia(Osses-Rivera, 2002). Volví a Colombia por un mes para hacer el trabajo de campo y me di cuenta de que se abrían muchas preguntas frente al mismo fenómeno en América Latina. De vuelta a los territorios, siento a veces esa distancia del lenguaje académico que nos separa del sentido cotidiano y nos sitúa en direcciones más lejanas de la vida diaria de la gente. Tal vez esas distancias definidas por vectores que direccionan el quehacer en sentidos diferentes(a veces casi opuestos) ha sido lo que me obliga a buscar una especie de puntos medios. En este tejido-conversa aún sigue asombrando la mirada unívoca de la academia que se transita a diario, que reivindica el valor de las verdades absolutas y desprecia el lugar de la experiencia como motor de la producción de conocimiento. Cambiar el ángulo de mirada implica cambiar el dualismo occidental, como se ha podido apreciar a lo largo de este texto y de esta experiencia y es, también, un acto de resistencia a las construcciones fosilizadas y patriarcales de producción de conocimiento. “También esa realidad me ha llevado a reforzar la crítica a miradas dicotómicas, a acogerme a posturas que coinciden con el quiebre de dualismos ontológicos y a buscar rutas que pueden resultar experimentales o, por lo menos, poco ortodoxas en los procesos de formación y también de investigación en el ámbito académico” (Osses, 2023). En este proceso de superar miradas dicotómicas del mundo, Sandra advirtió que el cuerpo y las corporeidades resultaban relevantes en los escenarios de construcción de conocimiento desde y en las experiencias que se construyen en la cotidianidad y que hacen parte del pensamiento fenomenológico, en el sentido de dejar que los fenómenos sociales tengan voz y ello implica escuchar la realidad, más que explicarla, es decir,“reconocer el pensamiento como un acto político y de re valoración de las intersubjetividades en lo cotidiano”(Osses, 2023). 68 El cambio al que se refiere Sandra tiene que ver con el fracaso de los acuerdos de paz entre las Farc y el Gobierno entre 1998 y 2002 que dio origen al episodio de lo que en Colombia se conoce como la“silla vacía”. 440 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia 4.2. El lugar desde la política La comprensión de la política llega casi al tiempo con la maternidad. Luego de un periodo corto en el que nació Juandi y quedé embarazada de Felipe, trabajé con Hugo Zemelman en la unidad de posgrados en ciencias sociales y humanidades de la entonces naciente Universidad Autónoma de la Ciudad de México y eso me introdujo en otro universo más de la complejidad: las epistemologías del sur, las apuestas postcoloniales y decoloniales. Me centré en las lecturas críticas, inevitablemente en el reconocimiento de la política y su ligue con la comunicación. Entré al doctorado, otra vez conducida por el destino porque no logré permiso de trabajo y me tocó seguir como estudiante, por lo que ingresé al doctorado de Ciencias Políticas de la UNAM y ahí la política se hizo vida. Decidí seguir con el tema en la tesis de doctorado: La disputa por el sentido: radio comunicación en América Latina estudio de caso de tres radios comunitarias en México. De ahí se desprende gran parte de su producción académica y es tal vez donde Sandra logra un mayor aporte al campo de la comunicación. Construye algunas definiciones como la de radio comunitaria, que ha ido trabajando, extendiendo, criticando en los trabajos posteriores hasta hoy. “Las radios comunitarias son medios de comunicación, construidos como hechos socioculturales a través de acciones colectivas, que adquieren su sentido de acuerdo con la noción de lo comunitario que construyen emisores, receptores y actores sociales insertos en el mundo social en que se desarrollan, a partir de procesos continuos de comunicación y negociación. Son medios de comunicación producidos por actores que se encuentran en posición de asimetría dentro del sistema comunicacional y social, y son dirigidos a grupos que se identifican con esta colocación dentro de la compleja red de relaciones sociales características del mundo contemporáneo”(Osses, 2013, 92). La noción de comunidad se convirtió en una búsqueda, casi obsesiva, y en especial el“sentido de lo comunitario en la comunicación como una apuesta política”. Este trabajo me ha llevado justamente a la incidencia. Por eso he estado involucrada en espacios relacionados con políticas públicas y promoción de esta otra comunicación en Colombia. Incluso entre 2012 y 2014, fui delegada de la ministra de Cultura en el Consejo Nacional de Medios de Comunicación Comunitaria y Ciudadana del Sistema Nacional de Cultura y he participado en la Mesa de Trabajo de la Política Pública Distrital de Comunicación Comunitaria, como una instancia de participación ciudadana que funciona como órgano asesor de la Alcaldía Mayor de Bogotá. 441 Lo anterior le ha ofrecido coordenadas de desplazamiento epistemológico para pensar el lugar de lo comunitario en la comunicación desde tres horizontes de sentido. El primero tiene que ver con lo reflexivo como camino para superar las miradas dicotómicas y prescriptivas(deber ser) con que se han definido los modelos ideales de comunicación en América Latina. El segundo, relacionado con la necesidad de una lectura crítica y compleja de la llamada“otra comunicación”. El tercero reconoce en los medios comunitarios la posibilidad de construir vínculos para transformar sentidos; ahí radica su potencia histórica y su carácter político. “Tal vez, en lo que más desafía el modelo democrático a la comunicación comunitaria es la forma en que se construyen los lazos, desde lógicas en general procedimentales construidas sobre la necesaria distancia(que es también la necesaria asimetría) en detrimento de otras formas de solidaridad comunitaria que suelen ser juzgadas como lejanas de la civilidad”(Osses, 2018, 296). En adelante ha sido una lucha constante la de conciliar la academia con la transformación social que para mí es política. Y se han ido tejiendo hilos que vienen atravesando la experiencia en torno al valor de lo político como posibilidad de transformación, como ejercicio del derecho a pensar en la posibilidad del cambio; y la política—fraseada de múltiples maneras incluso contradictorias desde Aristóteles— como la idea de pensar la política como el arte de lograr lo imposible es como la adopto yo. 4.3. El lugar como mujer Para la década de los años noventa, ser comunicadora, al menos en Colombia, implicaba, en la concepción del sentido común,“ser presentadora de televisión” y ello le imprimía cierto carácter de superficialidad. En mi primer trabajo, tuve consciencia de lo que significaba ser mujer en la comunicación y muy rápidamente asumí estrategias para afrontarlo. Y no hablo de estrategias feministas o concienciadas. En realidad, me sentía muy cómoda trabajando entre hombres, de hecho, solía decir que me iba mejor con ellos que con otras mujeres (hoy tengo otras comprensiones). La dirección del equipo de Bitácora, compuesto por seis hombres, fue quizá el escenario que hoy en día resulta más evidente. Aunque para ese momento Sandra no lo veía de esa manera, puesto que el patriarcado hacía parte de la cotidianidad. Estaba tan naturalizado, a pesar de que los debates de género hacían parte ya de algunos círculos en los ámbitos laborales, que no había conciencia plena de estas violencias a las que también contribuíamos las mujeres, claro está. 442 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Sandra recuerda que en alguna oportunidad, mientras revisaba el material de una de sus salidas a campo, la jefa de ese momento advirtió, con enojo, que los hombres del equipo no la ayudaban a cargar equipos o a enfrentar retos físicos. Me avisó que les pediría ser más colaborativos conmigo, a lo que le dije que eso no me ayudaba, no podría mantener mi lugar como directora del equipo si me veían como “princesa”. Pero también afronté violencias sutiles que no percibía como tales. Estas violencias simbólicas, como las denomina Zîzêk(2009), era y son tan sutiles y de difícil detección, precisamente porque se ejercen mediante la palabra, el chiste. La normalización hacía parte del panorama laboral, estudiantil y, en general, cotidiano de la década de los años noventa. No“creía” en el feminismo, compartía los estereotipos del sentido común. México me abrió las puertas al feminismo académico y el contraste con un país en el que era migrante colombiana y en el que sentía la cultura machista a flor de piel me obligó a resituarme como mujer, además porque“la maternidad llegó con su feroz existencia”, como dice Mar García Puig en su libro La historia de los vertebrados. Otra vez, los surcos se abrieron al descubrimiento y me vinculé mediante una asistencia de investigación al, en ese entonces, Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer(PIEM) del Colegio de México. Ahí, guiada por Mercedes Barquet Montané, 69 participé en diferentes proyectos de intervención e investigación de los que derivaron los artículos más importantes de mi producción académica en este momento(Barquet y Osses, 2004 – 2005 – 2006). La línea de investigación se centraba en el tema transversalización de género y políticas públicas, también en ciudadanía de las mujeres y por eso en ese periodo también se encuentran las raíces de lo que hoy constituye mi trabajo en el campo de la comunicación política. En México pude decir abiertamente, luego de un tiempo, que era feminista y con ideología más tendiente a la izquierda sin temor a ser mirada con desdén o juicio. Me di cuenta de que la política, que siempre me apasionó, y el feminismo estaban inextricablemente atados en mi vida. Vengo diciendo hace un tiempo que comprendí en el cuerpo y en la mente que muchos de nuestros dolores como país devienen de esa relación que se inmiscuye en el mundo de la vida y responde a esta idea: en Colombia ser de izquierda lleva una carga simbólica de clase, raza(es casi un asunto de mal gusto) y eso empeora si eres mujer. Me resuena la idea de que la estética es política. 69 Mercedes partió en 2015 y no me pude despedir, pero siempre rindo homenaje a esta mujer que nació en Cuba pero desarrolló su vida en México. Esta intelectual, que fue mi gran formadora en el feminismo académico, fue cofundadora del Instituto Nacional de las Mujeres, miembro del Comité de Gestión por Competencias para la Igualdad de Género y formaba parte del Consejo Editorial de Journal of Women, Politics& Policy, entre muchas otras cosas. Pero sobre todo fue para mí una maestra, amorosa, sonriente, solidaria, siempre presente en los momentos más difíciles que viví en México y comprometida con la vida y la alegría. 443 5. LA EXPERIENCIA DEL RETORNO: LOS CAMINOS QUE SE ENTRECRUZAN Regresar a Colombia luego de más de ocho años resultó un desafío por encontrar el lugar de nuevo en un país transformado de manera inevitable. El intento de encontrar el lugar pasó por múltiples trabajos que convocaron lo femenino, la comunidad, las clases y, claro está, la comunicación. En 2008, con el cuerpo atravesado por la migración, dos títulos de posgrado y dos maternidades, la vida nos regresó a Colombia. Nada fácil volver a encontrar un lugar. Entre consultorías y lo que llamamos con humor“la dictadura de clases”(cátedras puntuales en casi todas las facultades de comunicación de Bogotá) fui dosificando las pocas horas que quedaban, tras las triples jornadas femeninas, para tratar de volver a ser la misma y otra. En ese período, retomó los vínculos con los proyectos comunitarios y participó en proyectos diversos, poniendo siempre la comunicación como el eje en torno al que todo se articula y adquiere sentido. Estuvo como consultora de organismos de cooperación internacional y entidades del Estado, participó en consultorías principalmente relacionadas con el género que van desde la propuesta de un mecanismo de comunicación y coordinación entre las instancias territoriales de equidad de género y la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, pasando por la incorporación del enfoque de género en el Plan de Ordenamiento Territorial o en los planes de seguridad y convivencia hasta el Observatorio de derechos de las mujeres en Suba, así como en el análisis cualitativo del feminicidios en Bogotá, que incidió en la aprobación de la Ley Rosa Elvira Cely. Estas apuestas tienen un centro que es el lugar de lo femenino en el marco del Estado y ello le ha permitido llevar la“calle” a la academia y entender la planificación de la comunicación como posibilidad transversal en los trazos de las políticas públicas de lo social. Pero también le permitió entrelazar un tema que le marcó desde sus inicios como es la violencia con sus apuestas por la perspectiva de género, particularmente de las mujeres. Es por ello que también su apuesta es visible en sectores como el cuidado de la primera infancia, los procesos de gestión cultural comunitaria, entre otros, con los que pone en diálogo la academia y la vida política del país. Mientras seguía encontrando hilos comunicantes, prácticas y discursos comunes entre todos: la perspectiva de género, la comunicación para el cambio, las metodologías críticas, creativas e implicativas como camino y el intento terco de juntar mundos que parecieran incompatibles, continuaba mi mirada a partir de un enfoque feminista y siempre con sentido político. 444 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia En ese camino, el trabajo en las universidades le ha valido comprender la importancia de la construcción de conocimiento en el cambio. A partir del año 2011 ha hecho parte de la academia como docente investigadora y en ese tejido ha podido hilar la diversidad de sus experiencias con la producción de conocimiento a través de investigaciones y la labor formativa como docente. Si bien son los currículos en donde se puede apreciar los contenidos que se incluyen en la formación de comunicadoras y comunicadores, el proceso educativo no se limita a ello únicamente, puesto que los currículos son vida. La conceptualización realizada en América Latina acerca del campo de la comunicación ha definido un espacio particular que supera la mirada mediática, tal y como nos lo recuerda Raúl Fuentes Navarro, quien en 1991 planteó que“cuando se especifica“campo académico” no es a las prácticas sociales de comunicación(masivas o no) a las que se hace referencia, ni a las instituciones que se han especializado en su ejercicio y en su control social, sino a aquellas que toman a estas como su referente, es decir, las que son realizadas principalmente por universitarios, dentro o fuera de las instituciones de educación superior, con el propósito general de conocer, explicar e intervenir en la transformación intencionada de las prácticas sociales de comunicación”(1991, 229). A Sandra esta delimitación le ha servido para ampliar la comprensión y trabajo del campo en las aulas, aunque, como ella lo plantea: “… no alude a las prácticas a través de las que se enseña la comunicación, lo que es un asunto más difícil de abordar porque existe una relación estrecha entre formación y comunicación que se complejiza cuando se aborda desde una perspectiva educomunicacional”(Osses, 2023). Así, dentro de esta apuesta, su postulado considera relevante, más que educar con el instrumento de la comunicación, “que la comunicación misma se convierta en la vértebra de los procesos educativos. Y también se re sitúan las mismas prácticas pedagógicas si se concibe, tal como lo propone Freire(2005), el proceso de enseñanzaaprendizaje como un proceso comunicativo que se basa en el diálogo y la mediación. “Así, para decirlo en palabras sencillas, no es posible enseñar y aprender la comunicación si no es dentro de un proceso comunicativo, lo que implica que las prácticas pedagógicas, deberían, entonces, corresponder a formas propiamente comunicativas(que no necesariamente mediatizadas) y estar orientadas a la producción de sentido. Esto también significa pensar en el proceso de enseñanza-aprendizaje de forma relacional”(Osses, 2023). 445 Cuando Sandra piensa sus prácticas pedagógicas, las sitúa en cuatro aspectos centrales que tienen como base la pregunta por la particularidad de lo comunicativo en dichas prácticas(pedagogía y didácticas). Así, ubica los entre-aprendizajes, las experiencias, la reflexividad y el contexto, que, desde sus andares, son parte de un escenario más que histórico, historizado en razón a que pone en la centralidad al sujeto de la experiencia. Quizá el“entre” del que se vale Jesús Martín-Barbero para explicar la mediación es el punto de partida de los entre-aprendizajes a los que hace referencia Sandra. Pensar este enunciado le ha permitido pensar también que la pedagogía en comunicación es una relación, una posibilidad y una construcción de vínculos, más que una entrega de alguien que sabe algo, a otro. “Por el contrario, concebimos la pedagogía como aquello que está entre las dos. Lo que yo pongo de experiencia y la otra persona pone de experiencia que se“cocina” en el centro transformándolos a los dos, alimentándolos; por eso, hablo de“entre-aprendizajes”. Se trata de lo que tenemos entre manos los, las estudiantes y yo, que es normalmente una construcción de un objeto de estudio, la comprensión de una problemática, el reconocimiento de una teoría o la puesta en marcha de investigaciones en que los, las estudiantes se involucran. “Este relato de los entre-aprendizajes pone en tensión la verticalidad con la que se concibe tradicionalmente la educación, puesto que lo que demuestra la práctica es que hay personas que ponen en el centro su capacidad y deseo de aprender. La experiencia es parte de lo compartido a partir de relatos, de lecturas apropiadas, de cuestionamientos, de interpretaciones y de productos puestos en medio de la relación pedagógica, y en eso está el entre-aprendizaje”(Osses, 2023). Volverse experiencia sensible. Lo que está lejos de mí, fuera de mí, es muy difícil de comprender. Aquí aparece el juego como un elemento importante. Y el contexto, no solo como un aspecto que rodea al texto(tejido-cuerpo), sino como un concepto habitado por el cuerpo y que a su vez lo habita. Por eso somos seres en contexto, permeados constantemente por nuestros recorridos. Uno de los grandes relatores de la experiencia es Fernando González quien, a través de sus andares por las montañas antioqueñas, nos muestra la relevancia de“sentir lo narrado” no solo para contar las realidades vividas, sino para interpretarlas y comprender el mundo social. Así, la experiencia narrada nos muestra un mundo inacabado y, por esta condición, nos ayuda también a construir la esperanza. 446 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Para Sandra, la esperanza es quizá la emoción más potente que se puede construir en y desde la experiencia, ya que, como lo plantea Bloch(1979),“si tenemos esperanza es porque la realidad se presta para ello”. Así, la esperanza, en tanto“Pasión alegre”(Spinoza, 2016), es quizá la emoción más vinculante con la experiencia, las subjetividades, las resistencias; por tanto, es profundamente política, como lo es también la educación. Por eso, su labor docente también se articula a proyectos de investigación que han pasado por temas centrados en las redes y medios comunitarios, las interacciones que se entrelazan en propuestas de estudios de recepción de medios comunitarios, que han impactado en ejercicios directos con experiencias comunitarias en diversos territorios. Así mismo, por metodologías y epistemologías críticas que se traducen en la búsqueda constante de metodologías implicativas, basadas en el diálogo de saberes y la creatividad son otro elemento clave en sus desarrollos. Siempre estoy en una búsqueda constante de actividades, pre-textos, dispositivos, juegos, adaptaciones metodológicas que nos permitan potenciar los procesos de investigación y también de intervención, que permitan la reflexividad de todas las personas implicadas y que se conviertan en experiencia. En ese camino, he participado en estrategias como“Somos enlace” durante la pandemia, la construcción del componente de participación del plan decenal de salud 2022-2031 o el proceso de participación de mujeres en el proyecto“Ciudades feministas y territorios que cuidan”. En la construcción de vínculos temáticos, otro de los asuntos que ha reclamado su atención está en las violencias y la conflictividad en cuatro países de América Latina 70 (México, Bolivia, Colombia y Argentina), proyecto que trabajamos en conjunto y en el que fue posible comprender que en“Colombia existe el interés de mantener la violencia(subjetiva) por parte de sectores de poder como una amenaza constante y, paradójicamente, como marca de identidad que permita ser naturalizada, mientras los procesos sistémicos(violencia objetiva) son encubiertos” (Osses& Suárez, 2017, p. 226). En los últimos años, ha mantenido su participación en espacios de construcción colectiva como la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género y desde la coordinación académica de la maestría en Comunicación Política de la Universidad Externado de Colombia se ha planteado la posibilidad de seguir tejiendo hilos que la han llevado a gestar proyectos de investigación centrados en el rol de las mujeres en la política, los impactos que sobre ellas se traducen en violencias múltiples, pero también que les permiten reconocer el poder de narrar como proceso de transformación. 70 Este trabajo fue realizado en conjunto con investigadoras de América Latina para comprender las dimensiones de la conflictividad y las violencias en cinco países, vistas desde periódicos de la región. 447 6. LA MIRADA DE LO COLECTIVO EN LA ACADEMIA: LOS TRÁNSITOS POR LAS ASOCIACIONES. Al comienzo de este escrito hablamos de una pregunta central acerca de ¿qué hace que las personas se sigan juntando en medio de un sistema depredador y profundamente individualista? La pregunta, que cada día cobra más relevancia y que es punto de inflexión en las reflexiones de Sandra, la encaminó por formas asociativas en la academia, particularmente en las comunidades de investigadores e investigadoras. Esta necesidad de armar colectivo la llevó a participar en una lucha más: lograr que Colombia tuviera una asociación de investigación en el campo de la comunicación porque no la tenía. Esta vez, la búsqueda por la paridad y también por el equilibrio territorial(no todo es Bogotá) fue un punto de partida. Así llegamos a la Asociación Colombiana de Investigadores de la Comunicación (ACICOM). En la primera reunión inicial, en la que diez investigadores e investigadoras de la comunicación votados por la comunidad nos aprestábamos como primer Consejo Directivo, debíamos decidir los cargos. Tras un:“Lo único es que las mujeres no vamos a tener los cargos de tesoreras y secretarias”, seguido por la pregunta: “¿Entonces quieres ser la presidenta?”, se siguió la respuesta desde el desafío más que desde el ánimo del cargo“¿Por qué no?” Esto me llevó a ser la primera presidenta de la asociación, rol que traté de ejercer con un ánimo colectivo. Asistió durante varios años consecutivos a los congresos de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación(ALAIC) y fue haciéndose parte del Grupo Temático: Comunicación Popular, Comunitaria y Ciudadana, donde reconoció la prolífica producción de conocimiento que se gesta en el campo de la comunicación en América Latina. Delia Crovi, directora de su tesis de doctorado y quien hacía parte del Consejo Directivo de la Asociación, conocía el papel que había jugado en la conformación de ACICOM y la convocó como directora de Comunicaciones, un reto en un espacio en que logró conocer a muchos de las y los autores que habían inspirado su trabajo en la comunicación y gracias al que amplió sustancialmente su ámbito de conocimiento del campo, pero especialmente, que la llevó a buscar formas de hacer que la comunicación estuviera viva porque era una línea muy débil, como lo manifiesta en un artículo en el que presenta los logros tras dos años de gestión: “Comunicación para la investigación de la comunicación: una paradoja”: “No es nueva la reflexión sobre la gran dificultad que presenta para los comunicadores establecer formas efectivas de comunicación de su propia labor, se trata de una paradoja en la que parecieran caer tanto los sujetos como los espacios institucionales e informales en que la comunicación constituye el contenido principal(…) Avanzar en este aspecto aumentaría el atractivo de ALAIC, su rol y pertinencia entre las comunidades académicas y redundaría, sin duda, en su fortalecimiento. 448 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia “Para ello se requiere un trazado de propuestas a mediano y largo plazo que operacionalicen formas de producción para lograr un trabajo sostenido y sostenible que involucre más actores en su desarrollo.(…) Estos aprendizajes pueden constituir posibles ejes de acción futura y trazar algunas sendas que puedan orientarnos en el camino hacia la superación de la paradoja”(Osses, 2018, 247-250). Además de la evaluación que deberá hacer la historia de mi labor en la Dirección de Comunicaciones de la Asociación, si miro en retrospectiva los casi diez años de gestión, me doy cuenta de que participé en una lucha que fue emergiendo lentamente, en las charlas, las planeaciones, los eventos, las fiestas, los encuentros y desencuentros, las dinámicas internas que hacen parte de estos espacios tan productivos como inerciales y en los que las investigadoras hemos ido avanzando de forma sutil pero con fortaleza. Fue una lucha que pude divisar poco a poco y se fue convirtiendo en un propósito explícito, intencional, por mejorar el lugar y la incidencia, es decir, la construcción del poder del conocimiento en comunicación en América Latina, especialmente de las mujeres en una academia patriarcal. En este escenario, una práctica importante fue situar nuestro lugar de enunciación en todos los escenarios académicos posibles, lo que constituye una práctica que hacemos hoy muchas mujeres de la comunicación y que, lejos de ser un asunto de moda, nos fortalece porque nos hace construir un coro, una práctica que transforma políticamente el mundo del conocimiento, tan invadido por las formas masculinas de la competencia. Avanzar en la visibilización de las mujeres en el campo pasa no solo por hacer parte de estos espacios, sino también por el trabajo cotidiano que se traduce en incorporar bibliografía de autores y especialmente autoras latinoamericanas en la bibliografía de sus cursos e investigaciones. Es decir, irse abriendo espacio. Tenemos la deuda de escribir biografías del poder de las mujeres en la producción de conocimiento que no aíslen los afectos, los vínculos, que no marginen los amores y las violencias del pensamiento, que den cuenta de las sensibilidades y las perspectivas profundamente particulares de las mujeres en la investigación, sin idealizaciones, con sus complejidades y en contexto. Esta última reflexión se formuló en el Congreso de 2023 en Buenos Aires y tomó forma en la Escuela de Verano de Costa Rica en 2025, mediante el planteamiento del tema de los feminismos en la comunicación, al interior de la Asociación. Esta propuesta se encuentra en una ponencia y en el artículo“Transversalizar el género en las comunidades académicas e investigativas de la comunicación: reflexiones desde un enfoque feminista”, escrito en conjunto con Marta Rizo y que será publicado en 2026. Todas estas son acciones que han pretendido avanzar en la construcción de lineamientos o políticas de género en ALAIC. 449 Lo otro son esas dinámicas de nuestros cuerpos y ritmos como la maternidad o la menopausia que también nos transforman y le dan un tono vital a nuestro quehacer diario. No como obstáculos, tal vez como pretextos para la reflexión, como temas que nos hacen empatizar con realidades que nos ocupan y nos atraviesan y por eso convertimos en problemas de investigación. 7. LAS BÚSQUEDAS Para cerrar este tejido, nos quedamos con esta reflexión que nos ofrece Sandra. No es un cierre, es más bien una apertura y una continuación a partir de la pregunta que ha gravitado en estos andares. Quizá lo más poderoso de las juntanzas, los vínculos, lo comunitario, lo que se pone en común, la comunicación, está en la posibilidad de construir caminos futuros, es decir, construir esperanzas, lo que implica un ejercicio de acción, movimiento; por ello, es un acto político porque desestructura los miedos, tan presentes en nuestros tiempos y también en los pasados. Así, como nos lo recuerda Bloch(1979),“La esperanza es por eso, en último término, un afecto práctico, militante, que enarbola su pendón. Si de la esperanza nace la confianza, tenemos, o casi tenemos, el afecto de la espera hecho absolutamente positivo el polo opuesto a la desesperación”. “Cada nuevo viaje nos duele, pero nos reconforta. Volvemos siempre convencidos de que vale la pena, por una mirada, por una sonrisa, por un sueño. No se pueden reproducir las hermosas palabras, ni las historias, ni las miradas de esperanza, ni los sitios, ni los colores, ni las calles ni todos los amores de repentina eternidad. “No se puede dejar de pensar en la vida y en la muerte, la muerte que no tiene otro nombre que miedo. No se pueden olvidar los ojos que escrutan, que están llenos de mucha vida y de muerte, de mucha muerte. Pero siempre hay alguien que mágicamente nos recuerda que podemos continuar. Como cuando un caminante de la esperanza me entregó las siguientes palabras mientras ponía su dedo índice en el corazón:“Es adentro, aquí, donde se fabrican las utopías””(Osses, 1998, p. 123). Me atrevo a pensar que muchos y muchas que estábamos viviendo ese momento teníamos un sentir similar al del caminante que alude Sandra en su experiencia: seguíamos la utopía y construíamos la esperanza, aún lo hacemos. Mientras termino este cierre del tejido, pienso en lo que expresa Elizabet Jelín(2002) acerca de las colecciones de memorias que acompasan nuestros presentes. Una de esas colecciones de memorias que me vinculan con Sandra está precisamente en que ella y yo transitamos la misma Colombia de maneras distintas: mientras ella escribía y dirigía el grupo de Bitácora, yo, sin terminar aun mi carrera de comunicación social 450 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia en una ciudad como Tunja, leía la revista y pensaba que cuando me graduara, ese sería un lugar posible para mí. Pensaba en la telenovela Tiempos Difíciles, que me generó una especie de fascinación porque me permitía conocer las experiencias de mis compañeros, en la“Otra Colombia” de la que nos hablaba Germán Castro Caicedo en sus crónicas que, al igual que este ejercicio de memorias, nos recuerda que hay que salir a las calles para conocer las“colombias” que están dentro de esta Colombia, diversa e incomprendida. Cuando nos conocimos, hace más de 15 años, nos dimos cuenta de que compartíamos memorias de esa Colombia profunda, del campo de la comunicación y de la persecución que le hemos venido haciendo a la construcción de utopías en este país inacabado. Construir estas narrativas de los pasados que se entrecruzan nos ha recordado que las trayectorias, los caminos, las amistades que son también hermandades nos compensan un poco, nos cohesionan y nos recuerdan que la amistad, al igual que la familia, es un tejido de memorias diversas que se entrecruzan. Le agradezco a Sandra el honor que me ha hecho no solo al llamado de la juntanza para escribir estos tejidos, sino sobre todo por sus enseñanzas del cuidado hacia la otra, la construcción de las esperanzas desde la educación y la comunicación, porque ahí es quizá donde comienza la revolución más importante. Referencias Bajtín, M.(2012). Problemas de la Poética de Dostoievski. Fondo de Cultura Económica. Bloch, E.(1979). El principio de la esperanza. Editorial Trotta. De Certeau, M.(2000). La invención de lo cotidiano. Universidad Iberoamericana. Fuentes Navarro, R.(1992). Un campo cargado de futuro. El estudio de la comunicación en América Latina. ITESO/Maestría en Comunicación Guadalajara. Jara, O.(2013) La sistematización de experiencia: práctica y teoría para otros mundos posibles. EPPAL. Jelín, E.(2002). Los trabajos de la memoria. Silo XXI España Editores S.A. Jiménez, M.& Saldarriaga, O.(2022). Mario Peresson y la educación popular liberadora en el ámbito salesiano: un aporte para la educación colombiana y latinoamericana. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10554/63521 Freire, P.(2004). Pedagogía de la autonomía. Editorial Paz y Tierra. Freire, P.(2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores. Haraway, D.(1995). Manifiesto Cyborg. Ediciones Cátedra S.A. Illich, I.(1989) La reivindicación de la casa, Planeta. Max-Neef, M.(1992) El acto creativo. Conferencia dictada en Bogotá en el Primer Congreso de Creatividad. https://www.jungcolombia.com/2009/01/que-sonamos.html Najmanovich, D.(2011) El juego de los vínculos. Subjetividades y redes: figuras en mutación. Editorial Biblos. Osses-Rivera, S.(1992). Propuesta y manual piloto para la implementación de la comunicación como asignatura vocacional en el bachillerato, sp. 451 Osses-Rivera, S.(1998). A veces solo nos resta apelar a la esperanza. Revista Bitácora, 5(4), 121–123. Osses-Rivera, S.(2002). Nuevos sentidos de lo comunitario: La radio comunitaria en Colombia. http://conocimientoabierto. flacso. edu. mx/medios/tesis/osses_sl. Pdf Osses-Rivera, S. L.(2007). La disputa por el sentido: Radio comunicación en América Latina. Estudio de caso de tres radios comunitarias en México[Tesis doctoral, Universidad Nacional Autónoma de México]. https://ru.dgb.unam.mx/bitstreams/9f1022a7-4af2-42d0-b9d7fe1b1fb6bba9/download Osses-Rivera, S.(2013). Lo comunitario en las radios comunitarias: Sentidos en juego. Revista Campos, 1(1), 89–105. Osses-Rivera, S. y Suárez, M. T.(2017). Lo que encubre la violencia: Un estudio para seguir comprendiendo el conflicto en Colombia. En Klóster(Coord.), Conflictividad y violencias en América Latina(pp. 191–228). Universidad Autónoma de la Ciudad de México(UACM). Osses-Rivera, S.(2018). El lugar de lo comunitario en la comunicación: Dos imágenes para la búsqueda de un lugar. En D. Crovi(Comp.), Sociedad del conocimiento y comunicación: Reflexiones críticas desde América Latina(pp. 293–302). ALAIC. https://www.alaic.org/wpcontent/uploads/2022/03/Libro-ALAIC-CONGRESO-MEXICO-2016-1.pdf Osses-Rivera, S.(2018). Comunicación para la investigación de la comunicación: Una paradoja. En D. Crovi y G. Cimadevilla(Comps.), Del mimeógrafo a las redes digitales: Narrativas, testimonios y análisis del campo comunicacional en el 40 aniversario de ALAIC(pp. 247–251). ALAIC. Osses-Rivera, S.(2023). Creer que podemos cambiar el mundo. Revista Mexicana de Comunicación,(151–152). Prieto, D.(1994) La vida cotidiana, fuente de producción radiofónica. UNDA-AL Spinoza, B.(2016). Ética. Alianza Editorial. Zemelman, H.(2004). Pensar teórico y pensar epistémico: Los desafíos de la historicidad del conocimiento social. En I. Sánchez R. y R. Sosa E.(Coord.), América Latina: Los desafíos del pensamiento crítico(pp.[si se conoce]). CELA-UNAM; Siglo XXI. Zîzêk, S.(2009). Sobre la violencia: Seis reflexiones marginales. Ediciones Paidós. 452 SANDRA OSSES- SENTIDOS DESDE LA EXPERIENCIA, LA ACADEMIA Y LA ESPERANZA: LOS TEJIDOS DE LA COMUNICACIÓN Luz Amalia Camacho Velásquez ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN 71 Treinta y cinco años de vida laboral me permitieron experimentar como persona y profesional la transformación de las comunicaciones. El itinerario que compartiré a continuación empieza en un mundo análogo, tangible, físico y evolucionará hacia el lenguaje digital, con una línea narrativa que me caracterizó en la consolidación de los proyectos que me propuse, y fue el respeto por el ser humano, al frente y detrás de la pantalla, potenciando el talento y el trabajo en equipo. Con los retos y aprendizajes de cada etapa disfruté hacer parte del mundo de la comunicación, todo se fue cimentando para abrir espacios que me permitieron, en un primer momento, conocer las lógicas de la televisión desde el ámbito local, regional, nacional en Teleantioquia, Canal Capital, y el Canal Universitario de Colombia Zoom TV; y en un segundo momento, aportar el bagaje del hacer y la práctica al mundo académico como primera mujer decana en las facultades de comunicación de la UNAB en Bucaramanga y la Universidad Externado de Colombia. Descubrí mi vocación por la comunicación, el periodismo y especialmente por la televisión desde mis años de secundaria. En el Medellín de finales de los años setenta solo teníamos acceso a dos canales de televisión nacional y ni pensar en tener un canal de producción propia. Como una inquieta estudiante de bachillerato, busqué la forma de ilustrarme ¿cómo se hacía la televisión en otras partes del mundo? y así llegué al libro, La televisión, ejemplar que disponía la biblioteca de mi colegio y cuya única lectora era yo. Esta inspiración se unió a mi fascinación por la literatura en general y por la lectura de la prensa, especialmente por los hechos históricos que en ese momento se vivían en Colombia, como la toma de la Embajada de República 71 Me formé como comunicadora social y periodista en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, con estudios de maestría en Comunicación Televisiva de la misma institución. Tengo una trayectoria de 18 años en la gestión y dirección de televisión regional y universitaria en Teleantioquia, Canal Capital y Canal Zoom, canal universitario de Colombia, y 17 años de experiencia académica como decana en la Facultad de Comunicación Social de la UNAB y la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Externado de Colombia liderando especialmente procesos de calidad de la educación nacional e internacional. 453 Dominicana en febrero de 1980. Todos los días llegaba del colegio y me devoraba las crónicas que publicaban el periódico El Colombiano y el recién creado periódico El Mundo de Medellín 72 sobre“Villa Chiva”, como denominaron los periodistas corresponsales al campamento instalado al frente de la embajada y, desde donde informaban el desarrollo de las negociaciones entre el M-19 y el Gobierno nacional. Fue así como la comunicación en todas sus formas me fue cautivando y definió el proyecto profesional que se convirtió en mi vida, la Comunicación Social y Periodismo. Con una clara pasión por la televisión, trabajé mis primeros años de vida profesional en el área de programación de Teleantioquia 73 , lo que me permitió tener una visión global de la parrilla y conocer desde sus entrañas la producción, transmisión y operación, trasegando desde el hacer hacia el pensar, el proponer e innovar. El aprendizaje fue profundo en la medida que las políticas de la televisión pública tenían sentido para crear lenguajes propios con una oferta informativa, entretenimiento de calidad, con cumplimiento de los principios de respeto por la audiencia y la región, con una ética no negociable. Participé en la transformación de un canal cultural y educativo que empezó con un modelo mixto de contratación a la consolidación de una empresa industrial y comercial del Estado al servicio de la comunidad, oferta televisiva pertinente y cercana a la audiencia que posicionó el canal con un alto sentido de pertenencia y reconocimiento. Fue un periodo de actividad permanente que no se limitó a lo televisivo, creación y definición de contenidos, sino que se impregnó de componentes administrativos, jurídicos, comerciales y gerenciales que al cabo de once años moldearon un perfil de comunicadora integral y versátil para los siguientes desafíos que aceptaría. Con la claridad de cumplir con los principios de la televisión pública regional, ingresé en 1998 a Canal Capital como Subgerente General de Programación, con la tarea de construir una propuesta de contenidos que respondiera a las expectativas y necesidades de los capitalinos, sus localidades y gente. Aunque la historia de la televisión se había desarrollado en Bogotá durante más de treinta años, el modelo por concesiones de las programadoras era de canales generalistas. La oportunidad en Canal Capital fue abrir un nicho de audiencia para hablar con otras narrativas. Descubrimos que existía un segmento desatendido como los niños, 72 El Mundo nació en la ciudad de Medellín, Colombia el 20 de abril de 1979, bajo la dirección de Darío Arizmendi Posada, con ideas liberales y una apuesta en la sala de redacción por jóvenes periodistas que hicieron escuela y luego se destacaron en la gran prensa. Salió de circulación el 2 de agosto de 2020 por problemas económicos. 73 El gobierno de Belisario Betancur da piso jurídico y reglamentario a la puesta en marcha y funcionamiento de los canales regionales en Colombia, con los Acuerdos 3100, 3101 de 1984 y la Ley 42 de 1985 que autorizaron al Instituto Nacional de Radio y Televisión(Inravisión) a participar en la constitución de una sociedad con las Empresas Departamentales de Antioquia(EDA) para crear el primer canal regional Teleantioquia. 454 ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia para quienes se creó la Franja Metro. Fue trabajar en Bogotá con la experiencia y talentos de la televisión nacional, pero con el sentido de la mirada local, regional. La Franja Metro fue una aventura enriquecedora, un formato de programa contenedor con el hilo conductor en directo desde el estudio, pregrabados en territorio que mostraban el entorno capitalino y la realidad de los pequeños, programas infantiles de alta calidad y la interacción en vivo con el juego del personaje animado de Hugo que impactó una generación de pequeños y jóvenes bogotanos. Para cerrar el ciclo de mi recorrido activo por la televisión en el año 2007, recibí la invitación del comisionado Eduardo Noriega de la Hoz, representante de la academia y la sociedad civil en la CNTV 74 , para desarrollar el diseño y puesta en marcha del primer Canal Universitario Nacional, que daría voz a las universidades para entablar un diálogo con el país, divulgar por el medio audiovisual el acervo de investigaciones, prácticas académicas y metodologías pedagógicas de las disciplinas del conocimiento de todas las regiones de Colombia. La tarea encomendada incluía definir los aspectos de programación, producción, emisión y transmisión en un modelo creado por el Acuerdo 005 del 2006 75 para poner en funcionamiento un canal temático especializado, con señal satelital y con emisión por los sistemas de televisión por suscripción de cobertura nacional, canales locales y comunitarios. Una vez constituida la corporación, fui nombrada como primer gerente para iniciar la operación del nuevo medio, que salió al aire en noviembre de 2008. La gestión académica llegó a mí como una relación natural, sin buscarla, más bien la academia me encontró y la viví intensamente en dos etapas: la primera en Bucaramanga en la Universidad Autónoma de Bucaramanga(UNAB) y la segunda en Bogotá en la Universidad Externado de Colombia. Fue un momento de mutuo aprendizaje ya que viví el proceso al revés, venía de trabajar con los comunicadores en el medio televisivo, conocía las necesidades, tenía identificado el perfil de profesionales que debíamos formar para aportar a la construcción de país y formación de ciudadanos responsables con un manejo versátil del lenguaje de los medios y las organizaciones. En el 2003 inicia mi experiencia como decana de la facultad de Comunicación Social en la UNAB, y me integré al equipo con el único propósito de liderar y actualizar los procesos de calidad académica de cara a las acreditaciones. Al interior de la unidad, se logró fortalecer la docencia, el plan curricular, la investigación y los temas de extensión permitieron que la facultad empezara a interactuar con pares y actores del ámbito nacional e internacional. Fue mi primer acercamiento a la Asociación Nacional de Facultades de Comunicación de Colombia(AFACOM) como miembro de la Junta 74 CNTV Comisión Nacional de Televisión, organismo a que se refieren los artículos 76 y 77 de la Constitución Nacional de Colombia y reglamentado por la Ley 182 de 1995, para dictar las normas y regulación del servicio de televisión en el país. 75 El Acuerdo 005 de 2006 de la CNTV crea el Canal Universitario Nacional y establece los procedimientos para apoyar la Política Nacional de Apropiación Social de la Ciencia, la Tecnología Innovación en el Servicio Público de Televisión. 455 Directiva, participé en la reflexión y definición metodológica para la construcción de la base de las preguntas del área de comunicación para las pruebas ECAES*. Y para el 2009, y con la previa experiencia como decana, llegué a la Universidad Externado de Colombia a la Facultad de Comunicación Social y Periodismo con la tarea de dinamizar y actualizar las prácticas académicas del pregrado, consolidar los grupos de investigación, crear la oferta de programas de posgrado, adquirir los recursos para la producción digital y fortalecer la extensión con la presencia de la facultad en el ámbito nacional e internacional con la activa participación en el Consejo Latinoamericano de Acreditación de la Educación en Periodismo y Comunicación(CLAEP), órgano académico de la Sociedad Interamericana de Prensa(SIP). Compartiré a continuación lo que ha sido este recorrido, que inicia a finales del siglo XX y llega hasta las primeras dos décadas del siglo XXI, desde mi perspectiva de mujer comunicadora y gestora, en un cambiante y desafiante entorno de las comunicaciones, la educación, la tecnología y la legislación. TELEVISIÓN REGIONAL: APRENDIZAJE, TELEANTIOQUA El 11 de agosto de 1985 nace en Medellín, el primer canal regional del país, Teleantioquia, con naturaleza pública, emisión abierta y cobertura para el departamento. Este nuevo medio representó la descentralización de la televisión en Colombia, permitió afianzar el ser antioqueño desde su idiosincrasia, cultura, historia, geografía y valores. Ser pionero dio la libertad de experimentar, inventar cómo entender y hacer la televisión regional. Desde lo creativo fue la escuela de nuevos formatos, desde lo informativo contó la historia como testigo de la violencia de los años ochenta y noventa en nuestro territorio. La ciudad, los municipios y las regiones eran el nuevo estudio de televisión. En enero de 1987 ingresé al canal y durante once años viví intensamente el que hacer de la televisión regional. En este arranque, el canal tenía unas finanzas muy débiles, no contaba con sede propia ni equipos, la infraestructura de producción y emisión para el inicio la prestó la empresa Televideo de Bogotá, bajo la modalidad de arriendo. El gran reto era aumentar la participación de los socios y fortalecerse económicamente para poder ser autónomo e independiente y consolidar una programación coherente, entretenida, bien hecha, que generara vínculo entre los contenidos y el televidente. El canal cultural educativo solo podía emitir patrocinios, con la expedición de la Resolución 2683 de 1986, el Ministerio de Comunicaciones autorizó la comercialización de los canales y, con la Resolución 3888 de 1987, reglamentó el sistema de Cesión de Derechos de Emisión para dar inicio a una operación mixta que dio vía libre a las productoras regionales para participar en la parrilla de programación, emitiendo sus 456 ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia programas en el canal, con el pago de una tarifa de emisión establecida de acuerdo con la franja horaria. De esta forma, las programadoras fueron fundamentales en la construcción de la narrativa regional con la participación de sus contenidos. En el contexto regional, algunas programadoras se destacaron por la gerencia a cargo de mujeres profesionales que desde su perspectiva femenina le apostaron a contenidos que enriquecían la propuesta del canal como Teleproducciones, Latitud, Iris Producciones, El Colombiano TV, TV Cámaras con el programa periodístico De Boca en Boca, dirigido por Liliana Estrada y con la participación de reconocidas periodistas como Selene Botero, María del Mar Jané, Adriana Arango y María Cristina “la Tata Uribe”, estas dos últimas fueron más adelante destacadas presentadoras en la televisión nacional. Incluso la conformación y gestión de la Asociación de Programadoras de Antioquia APROA estuvo a cargo de la abogada Patricia Cadavid, especializada en temas de telecomunicaciones. Teleantioquia tiene esencia femenina desde su inicio y proceso de crecimiento, con una presencia fuerte e importante de mujeres que trabajamos en su organización con una mirada clave y metódica para establecer las normas, políticas y principios del deber ser de la televisión pública que todavía se mantiene. Marcamos una ética de respeto por la audiencia, la información, lo regional y por el concepto de lo público. En diferentes momentos de la historia nos fuimos ubicando en puestos claves de decisión para imprimir un sello en la dirección, programación, producción y el desarrollo de los contenidos. Profesionales como María Elena Giraldo al frente de los asuntos jurídicos, Yelcy Pérez con los temas financieros y administrativos que la llevaron a ser gerente de Teleantioquia, y de ahí en adelante nombres como Ana Cristina Navarro“pochola”, Selene Botero y Clara Marcela Mejía, entre otras, han liderado en momentos claves del departamento el canal de los antioqueños. El modelo democrático permitió el desarrollo de la naciente industria con la participación de aproximadamente treinta productoras que generaban contenidos diversos para todo tipo de audiencias, lo que convertía a Teleantioquia en un canal generalista. Fueron años intensos para construir y mantener una parrilla de programación que atendiera las funciones básicas de la televisión: informar, entretener y educar, con lenguajes propios, cercanos y que dieran protagonismo a los ciudadanos. Un valor intangible fue el manejo de la información con la credibilidad que se construyó, nadie cuestionaba el medio público, el medio tenía la voz, no existían redes sociales. La franja de los noticieros respondió al contexto complicado de orden público que se vivió a finales de los años ochenta con amenazas, atentados, masacres, bombas y tragedias. La audiencia era fiel y se conectaba en directo a la hora que se emitía el noticiero. Cada uno de los televidentes vivía atento a la realidad de su 457 espacio, de su cuadra, de su barrio y el medio para informarse era su canal regional. Los noticieros y programas de opinión estaban a cargo de diferentes programadoras, con ello se garantizaba la pluralidad de la información. El Noticiero de la Montaña, a cargo de Maya Producciones, fue el primer informativo al aire de lunes a viernes. El Colombiano Televisión y El Mundo Televisión tenían a cargo el noticiero de sábado y domingo correspondientemente. Con los cambios de programación llega el Informativo de Antioquia, en cabeza de la empresa Coopercolt, Cooperativa de Producción y Trabajo de Periodistas de Colombia, primera experiencia en el país en la que profesionales agremiados de la comunicación asumían la dirección y producción de un noticiero. Con la ampliación de las franjas de emisión al mediodía y el paulatino crecimiento de la parrilla, llegaron nuevos informativos como Noticias UNA, del consorcio Teleproducciones y RTM, Hora 13 Noticias, inicialmente de Maya Televisión y luego de Quanta Telecomunicaciones, Noticias ANT, de Iris producciones. Se consolidó una oferta informativa que generaba confianza y credibilidad en la audiencia por el férreo cumplimiento de los principios periodísticos de objetividad, transparencia y respeto por la verdad. La dirección de Noticas UNA y Hora 13 Noticias estaba en cabeza de las periodistas Ángela Isabel Suárez y Lays Vargas, quienes con su estilo, carácter y orientación dejaron su impronta como mujeres líderes de la comunicación en nuestra región. En los primeros años, el canal no tenía unidad móvil, y apenas se contaba con un equipo de microondas, por lo que la recursividad técnica era ejemplar. Las Transmisiones Especiales eran un reto en términos de lenguaje y narrativa televisiva, se fueron explorando nuevas formas sonoras y de manejo de imagen para cumplir con las expectativas de los televidentes. Con el trabajo coordinado y el compromiso de los equipos periodísticos de las productoras locales, se definieron las coproducciones para transmitir la información de elecciones regionales, presidenciales, la inauguración del Metro de Medellín, la Feria de Flores, el Desfile de Silleteros, el Festival de Música Antioquia le Canta a Colombia, eventos deportivos regionales, nacionales e internacionales, entre muchos. En medio de tantos hechos violentos, el humor en Teleantioquia ayudó a sobrevivir los tiempos aciagos y de congoja. El programa Recórcholis, dirigido por el humorista Crisanto Vargas Vil, rompió los esquemas de producción con sus personajes creativos y desparpajados que se tomaban las calles de Medellín, se posicionó como el mejor programa del canal con un rating de casi 60 puntos, enfrentado a las telenovelas nacionales de alta factura, lo que se convirtió en un fenómeno de la industria en ese momento. También tuve la oportunidad de ser testigo y participar en la creación de formatos que fueron hitos en la televisión pública regional como Arriba mi barrio, Venga a mi pueblo, Serenata y Ser social entre otros. 458 ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Arriba mi barrio fue un hito en la televisión regional porque surgió en medio de la violencia de finales de los años ochenta como una estrategia de comunicación para dialogar con los jóvenes de las comunas y destacar sus valores. La consejera presidencial para Medellín, María Emma Mejía, y un equipo de comunicadores —Alonso Salazar, Jorge Melguizo, Liliana Vásquez, Freddy Vélez, entre otros— le propusieron al canal el primer programa contenedor, que se emitía en la franja del viernes en la tarde. La narrativa del programa se hilaba con una entrevista en directo desde el estudio a un personaje de alto perfil, casi siempre personalidades del entretenimiento y la televisión nacional. Se emitían notas periodísticas de producción local que destacaban aspectos relevantes de personas y especialmente jóvenes de las comunas y todo ello se iba intercalando con un largometraje extranjero que habían donado a la Consejería. Los contenidos propios, las historias de los jóvenes y su excelente realización dieron sentido al programa que marcó un hito en el canal por su impacto y recordación para esa generación de principio de los años noventa. Por esta misma época, a cargo del periodista Héctor Garcés, nace Ser social, que más adelante se convertiría en el magazine Enlace, como respuesta del canal a la problemática dolorosa y muy fuerte que enfrentaba nuestra sociedad: publicar los avisos clasificados de las familias para buscar los desaparecidos. Con este loable objetivo y con el deseo de que los ciudadanos sintieran su voz y la solidaridad del medio, se abrió este espacio. El fortalecimiento tecnológico del canal con la adquisición de la unidad móvil y los sistemas de microondas permitió que el canal llegara a las regiones: la plaza de los municipios se convirtió en el estudio de televisión con el programa Venga a mi pueblo. Era un recorrido semanal por cada uno de los 125 municipios y las nueve subregiones del departamento de Antioquia: Oriente, Occidente, Urabá, Norte, Nordeste, Bajo Cauca, Suroeste, Magdalena Medio y Valle de Aburrá; para mostrar y destacar sus características socio demográficas, personajes, cultura, talento. Las poblaciones sentían como propio el canal al verse en la pantalla con sus particularidades. En 1996, sale por primera vez al aire Serenata,“patrimonio de Teleantioquia”, programa musical con producción en vivo cuya narración es la interpretación de los grupos musicales de cuerdas a la usanza de los tríos que daban serenata en los balcones y ventanas de las casas de nuestras mamás y abuelas. Este formato, dirigido a un nicho específico, demostró a través del tiempo el deber ser de la televisión pública con contenidos tradicionales y evocadores que conectan a la audiencia con los valores musicales de los artistas regionales. Teleantioquia cimentó un alto sentido de pertenencia en los antioqueños y logró que el público se reconociera en la pantalla. El nacimiento de más canales regionales—Telecaribe en 1986, Telepacífico en 1988, Telecafé en 1992 y Canal Capital en 1995— creó unos lazos genuinos de colegaje y cooperación con los líderes de programación de otras regiones. El intercambio 459 fluido y permanente de buenas prácticas y las alianzas para compras de material internacional nos ayudaron al crecimiento conjunto. Participamos en foros nacionales e internacionales para enfrentar conjuntamente las políticas que se gestaban para la modernización de la televisión en nuestro país, especialmente en términos de comercialización, nuevos sistemas de transmisión y la Ley 182 de 1995, 76 que abrió el camino jurídico a los canales privados, la televisión por suscripción y a la creación de un canal regional para Bogotá. Teleantioquia y nosotros como sus gestores siempre estuvimos conectados con lo regional, nacional, lo internacional y con el mundo. TELEVISIÓN REGIONAL: CONOCIMIENTO, CANAL CAPITAL Diez años después del inicio de la televisión regional en Colombia, nace Canal Capital, una sociedad creada entre el Distrito, la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, con el objeto de la prestar el servicio público de televisión regional para el área del Distrito Capital, que pone su señal al aire en noviembre de 1997. Con una férrea convicción por los principios de la televisión pública y una experiencia acreditada en la programación televisiva, ingresé a Canal Capital en 1998 con el propósito de responder a las expectativas de los capitalinos, sus localidades y gente con una programación pertinente, cercana, urbana, interactiva y bien hecha para generar identidad de ciudad y forjar el sentido de pertenencia. Un canal recién puesto al aire nos dio la oportunidad de estructurar una propuesta estratégica en su operación y una parrilla definida por franjas para fidelizar el público. Se realizó un estudio 77 cualitativo de necesidades de la audiencia que nos permitió validar la estructura y denominación de las franjas en cuanto a la participación de la comunidad en el Canal, los programas locales para hablar la ciudad, la apetencia por la información de la administración del Distrito Capital, programación infantil, juvenil y los programas de entretenimiento así: Franja Vida Capital: Programas periodísticos en diferentes formatos como entrevistas, reportajes y crónicas para presentar el latir de las localidades, los barrios y su gente. Franja Noticias Capital: Microprogramas con información y noticias de los hechos relevantes de la ciudad. 76 Ley 182 de 1995“Por la cual se reglamenta el servicio de la televisión y se formulan políticas para su desarrollo, se democratiza el acceso a este, se conforma la Comisión Nacional de Televisión, se promueven la industria y actividades de televisión, se establecen normas para contratación de los servicios, se reestructuran entidades del sector y se dictan otras disposiciones en materia de telecomunicaciones”. 77 Estudio cualitativo: se aplicó la técnica de grupos focales y talleres creativos. Realizado por la empresa Feed BACK Asociados Ltda., Bogotá 1998. 460 ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Franja Acceso Capital: Programas documentales de entidades educativas, universidades, embajadas, organizaciones sin ánimo de lucro. Franja Distrito Capital: Espacio de interacción de la ciudadanía con las instituciones y entidades del Distrito. Franja Metro: Inicialmente denominada franja del estudiante, fue un espacio dedicado a la audiencia infantil y juvenil, con producción local, programas internacionales y juego interactivo. La Franja Metro merece especial énfasis porque fue la primera y única franja de programación interactiva para los niños de la televisión colombiana. Con tres horas de duración de lunes a viernes, buscaba mantener cautiva a la audiencia con una programación cercana a sus intereses, expectativas y necesidades recreativas y formativas. El carácter interactivo de la programación fue el mayor atractivo, con módulos que presentaban a Hugo 78 , personaje fantástico con quien los televidentes podían conversar, jugar y participar en sus aventuras en tiempo real. Fue una realización de Canal Capital con el Consorcio Cigala, liderado por Patricia Castaño y Adelaida Trujillo, mujeres pioneras de la televisión educativa y conocedoras de la televisión infantil desde la empresa Citurna Producciones, Fundación Imaginario y el talento de Juan Ángel y Alejandro Jaramillo 79 . Tuvimos el privilegio de participar en un proceso de creación muy cuidadoso, a la luz de los criterios de la televisión de calidad, de la pertinencia de los contenidos, los recursos narrativos, géneros, formatos y un trabajo interdisciplinar para diseñar la franja que desarrolló la dimensión de lo educativo formativo, lo positivo divertido, y los valores familiares y ciudadanos. “Metro en Directo” era la línea conductora que invitaba a los niños al estudio de televisión para compartir sus intereses, experiencia en el colegio, en su localidad y jugar con Hugo en vivo. El personaje de Hugo movilizó los valores positivos en ellos, con casos concretos de emulación como un pequeño de seis años que aceptó usar las gafas porque Hugo le explicó la importancia de hacerlo para el cuidado de sus ojos. 78 Hugo el Troll fue un programa de juegos interactivos creado por la empresa danesa ITE Interactive Television Entertainment en 1990, emitido en más de 40 países. En Canal Capital de Colombia, el personaje era interpretado por un actor y seguía el libreto integrado a los contenidos de la Franja Metro . Los televidentes jugaban en la pantalla del televisor y usaban sus teléfonos fijos con señal de tonos para guiar remotamente a Hugo en los diferentes ambientes con el fin de superar las pruebas y peligros que le permitieran el rescate de su familia. 79 “En Franja Metro trabajamos para que esa ventana muestre contenidos positivos, interesantes y edificantes, que aporten a la construcción de los pequeños como sujetos: queremos estar a la altura de los niños y hablarles desde su visión de mundo.(Jaramillo, 2001) 461 Esta interacción en tiempo real con el juego generó un fenómeno de audiencia en los jóvenes que querían conectarse y jugar. Aprovechamos para crear una estrategia de fidelización con el Club de la Franja Metro que nos permitió conocer la ubicación sociodemográfica de los televidentes que nos veían, también era una retroalimentación para realizar el seguimiento y evaluación del impacto de los contenidos emitidos. Otras secciones como Yo soy, Buena esa pelao, Metro ambiente, y María experimental 80 desarrollaban los valores en convivencia y sensibilidad ciudadana, lenguajes y comunicación, ciencias matemáticas y lógica. Con esta franja y la apuesta por los contenidos infantiles, Canal Capital se posicionó como una propuesta positiva, educativa de televisión pública regional y coherente, reconocida con la nominación al Premio India Catalina como mejor programa infantil en el año 2000. Mi convicción por la televisión infantil continuó en los años 2002 y 2003 con la participación, como asesora de la Fundación Imaginario, en el desarrollo del plan estratégico del programa de televisión Aprender TV. También fui responsable de la organización del Seminario Taller“La televisión como herramienta de apoyo al aprendizaje”, para los ministerios de Educación y Cultura, en asocio con Unicef, cuyas conclusiones fueron base para la gestión del Compromiso Nacional por una Televisión de Calidad para la infancia en Colombia. Igualmente, con la Fundación Imaginario, Citurna Producciones, Unicef Colombia y el Canal 13, participé en el programa En sintonía con los niños, ganador del Premio Emmy en la categoría especial del Día Internacional del Niño(International Children’s Day of Broadcasting, ICBD), otorgado en 2003 por la Academia Internacional de Artes y Ciencias de la Televisión, por la emisión de los capítulos“Disparando Cámaras para la Paz”,“Una TV para Aprender”, y“Tropas de Paz”. TELEVISIÓN UNIVERSITARIA: EVOLUCIÓN, CANAL ZOOM TV La pasión por la televisión fue en aumento gradual: pasé de gestionar un canal de televisión con programas unitarios en Teleantioquia a pensar por franjas de audiencia en Canal Capital y llegué a definir las bases y estructura para la creación de un canal. Tuve la oportunidad de construir desde cero una propuesta televisiva en la que apliqué la experiencia ganada, aproveché los avances jurídicos y tecnológicos del medio e imprimí el sello de mi convicción por una televisión de calidad al servicio de una comunidad específica como la universitaria con todos sus actores. 80 María Experimental: Sección de Ciencias con experimentos básicos realizados en estudio por María Figueroa, joven bióloga, que luego fue decana de la Facultad de Educación de la Universidad Externado de Colombia, directora del ICFES y actualmente rectora del colegio Marymount de Bogotá. 462 ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Asumí el liderazgo del proyecto del Canal Universitario Nacional para diseñar los lineamientos, estrategias de producción, programación y emisión, según el Acuerdo 005 de 2006 81 de la CNTV. El siguiente paso, después de la aprobación del modelo audiovisual, fue conformar el Comité Consultivo Transitorio para trazar las políticas de administración y apoyar la definición de la organización, funcionamiento y programación del Canal. El Comité estuvo coordinado por el representante del Sistema Universitario Estatal (SUE), Oscar Ibarra, rector de la Universidad Pedagógica Nacional; el viceministro de Educación, Gabriel Burgos; los rectores de la Universidad Central, Guillermo Páramo; de la Universidad Nacional de Colombia, Moisés Wasserman; el Comisionado de Televisión, Eduardo Noriega de la Hoz; y los representantes del Ministerio de Cultura y Comunicaciones, Colciencias 82 , la Asociación Colombiana de Universidades(ASCUN), la Asociación Colombiana de Facultades de Educación (ASCOFADE), AFACOM, Canales Universitarios Locales, y el gerente de Telecaribe. De esta forma, quedó en cabeza de las propias universidades la organización, definición de la estructura y reglamentación de la persona jurídica que se encargaría de la administración y operación autónoma del canal. El acto de protocolización de estas disposiciones fue la Asamblea de Constitución, que se celebró el 14 de febrero de 2007 en Bucaramanga, y en la que se oficializó mi designación como primera Gerente General de la Corporación Zoom TV, Canal Universitario Nacional. De acuerdo con las recomendaciones formuladas por este Comité Consultivo, el canal asume un modelo con espíritu asociativo, que propicie el diálogo entre las universidades y el país, y que a través de este medio muestre el pensamiento y reflexión de la universidad con relación al acontecer nacional. Se definen los cinco aspectos que deben estar presentes en la propuesta de contenidos y realización: Autonomía: Las Universidades socias tienen el total manejo del canal. Calidad: A través de la puesta en marcha de la Ruta Audiovisual del Ministerio de Cultura se definen los estándares para los procesos de realización y con ellos lograr altos niveles de producción que incluyen herramientas para la realización audiovisual, el manual de estilo, manual de contenidos, manual visual, el libro de producción y los formatos de derechos de autor. 81 Artículo 1º: Crear el Canal Universitario Nacional, que utilizará el sistema de transmisión satelital, como un proyecto de televisión de interés público, educativo, científico, social y cultural para la formación ciudadana, encaminado a la construcción de nación, mediante la apertura de un espacio público audiovisual, que le permita al sistema universitario público y privado y al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología acceder el servicio público de televisión. 82 Colciencias: Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación. Fue la entidad encargada de promover las políticas públicas en este sector desde 1968 hasta 2019. Hoy Minciencias. 463 Virtualidad: La estrategia de comunicación y convergencia con otras plataformas tecnológicas buscó motivar la participación de la audiencia el máximo aprovechamiento de los contenidos a partir de la consolidación de redes sociales. Descentralización: La participación de las regiones es protagónica con el trabajo de los Comités Técnicos para la definición de contenidos y seguimiento para cumplir los estándares de producción. Capacitación: El canal se convierte en un gran centro de entrenamiento para el quehacer audiovisual del país Dado el entorno de competencia y segmentación de la oferta televisiva en los sistemas de televisión cerrada, el canal Zoom TV se plantea con un factor de diferenciación que motive a la audiencia a permanecer en sintonía, para lo cual su tema y realización integral deben buscar identificarlo como un canal temático especializado, por el tratamiento y selección de sus contenidos y temas, como por la excelencia en la realización, desarrollo creativo y audiovisual. La definición de su audiencia es de nicho y segmento, ya que en la medida que la programación responde a necesidades sentidas del público se logra su uso y sintonía. La relación con las audiencias es fundamental y debe comprender, interpretar y buscar interpelar con ellas. Para el proceso de producción se definen parámetros que unifiquen la apuesta de narrativas y estéticas. La parrilla de programación se construye por temporadas que responden a las dinámicas de la academia y los meses de promoción y admisiones. También atiende la necesidad de las Instituciones de educación media para generar información sobre orientación profesional. Igualmente se programa por ciclos que permitan alto impacto y frecuencia de las producciones. La constitución de Comités Técnicos Regionales garantiza la participación de las regiones, además del empoderamiento de las instituciones en lo referente a la definición conjunta de parámetros de calidad y su seguimiento en lo referente a los aspectos de producción y programación. Las franjas de programación se definieron de acuerdo con las líneas estratégicas de los ámbitos universitarios: investigación: innovación, tecnología; docencia: escenarios de formación; extensión: relación entre universidad, empresa y comunidad.Después de hacer abstracción de los conceptos, las franjas se denominaron así: Innova Zoom Gente Zoom Planeta Zoom Crea Zoom Como factor diferenciador del canal, se desarrolló una estrategia de convergencia que aprovechaba los atributos de la tecnología WEB 2.0. Esta herramienta permitió una permanente relación con la audiencia a partir de la interacción, discusión y construcción 464 ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia conjunta de contenidos. Permitió, además con el seguimiento a la audiencia aprovechar su potencial como generadores de contenido en el concepto de“prosumidor” Por último, se propuso hacer la evaluación de la aceptación y uso del canal en alianza con las universidades, sus áreas de investigación y con el Observatorio Nacional de Televisión, de la CNTV. En cuanto a la promoción, se definió una estrategia conjunta con las instituciones de educación superior para la difusión de sus organizaciones y programas, igualmente se definió una estrategia de imagen y autopromoción del canal, que incluía la identificación, cabezotes, cortinillas, avances. En este punto y atendiendo la democratización y motivando la participación de los estudiantes universitarios, la propuesta del nombre e imagen del canal fue el resultado del concurso“Decídelo Tú”, que tuvo una participación de 617 propuestas de 19 departamentos. 5.981 personas votaron para elegir el nombre del canal ZOOM TV, con un 37,4%. Con la marca y propuesta de imagen definida, ZOOM TV, Canal Universitario Nacional, se inaugura en noviembre del 2008, con 55 universidades e instituciones de educación superior asociadas de todas las regiones del país, el respaldo de la Alianza de Productoras Universitarias, y la presencia de la señal en 133 cableoperadores de Tv por suscripción y canales comunitarios. Coherente con la política de descentralización, así como la digitalización de los procesos, la sede administrativa se ubicó en la ciudad de Bogotá y el centro de emisión en Barranquilla, ya que el servicio de satélite y telepuerto lo prestaba en ese momento Telecaribe. El impacto de ZOOM TV fue más allá de las fronteras y recibí invitaciones de la Fundación Global Democracia y Desarrollo(Funglode), en República Dominicana, para el Encuentro de TV Educativa y Cultural Iberoamericana; y de la Universidad de Guadalajara, México para el Primer Encuentro de Televisión Universitaria, allí compartí la experiencia en Colombia de un canal universitario gestionado por las mismas instituciones. El alcance internacional también se logró con alianzas para la producción de documentales que aportarán contenido de alta calidad. Con History Channel y MAZdoc se coprodujo el documental Secuestrados, nominado al Premio India Catalina en el 2010. Tras las huellas del Acta de Independencia, en coproducción con el Archivo de Bogotá, la Universidad Externado de Colombia 83 , fue ganador del premio Mejor programa 83 El documental Tras las huellas del Acta de Independencia fue un trabajo interdisciplinario de investigación. Participamos las facultades de Comunicación Social y Periodismo, Ciencias Sociales, y Estudios del Patrimonio y Restauración de la Universidad Externado de Colombia. También tuve a cargo la edición del libro con la publicación de los resultados y el proceso de la investigación, y se montó una exposición en el Museo 20 de julio de Bogotá, en la conmemoración de los 200 años de independencia de Colombia en 2010. 465 Educativo y Cultural de la Asociación de Televisión Educativa Iberoamericana ATEI, Rosario, Argentina 2012. En reconocimiento a la gestión y liderazgo para la creación del Canal Zoom TV y el aporte a la televisión regional, recibí por parte de la Universidad Pontificia Bolivariana en el 2011 el premio Talento Bolivariano en el Campo Cultural. El Canal Zoom TV resuena como una gran propuesta de la universidad colombiana para la sociedad, y ese sonido tiene la impronta y sello de una mujer que le puso todo el compromiso para que fuera una realidad. LA ACADEMIA: SEMBRAR, LA UNAB Mi paso por la academia tiene dos etapas, una inicial en la UNAB de Bucaramanga y la segunda en la Universidad Externado de Colombia. Como gestora de proyectos de comunicación, en el año 2003 recibí la invitación del rector Gabriel Burgos Mantilla 84 para asumir la dirección de la Facultad de Comunicación, como primera mujer decana, lo que de entrada marcó una diferencia en el estilo y forma de trabajo. Pasé del hacer al pensar y al gestionar. El reto era mejorar los estándares de calidad de los dos programas, Comunicación Social Periodismo y Comunicación Social Organizacional, para lo cual empezamos con actualizar el currículo acorde con las nuevas tendencias internacionales de la enseñanza de la comunicación, consolidar la investigación con pertinencia e involucrar a los estudiantes en los semilleros, equilibrar el componente teórico con la producción periodística y de medios, y—el aporte desde mi experticia— fortalecer la infraestructura y recursos de creación digital, radio y de televisión con el Centro de Producción Audiovisual. En términos de extensión, propuse que la Facultad tuviera una mirada hacia afuera, abrir la mente a muchos estudiantes que venían de provincia para relacionarse con otros actores, dinamizar los intercambios y empezar a participar en convocatorias nacionales e internacionales. Esto fue clave para los logros y premios que obtuvieron estudiantes y profesores en ese momento. Además, como decana tuve la representación de la Universidad en el Consejo Directivo de AFACOM, que para ese entonces era un órgano liderado y conformado en su mayoría por decanos y directores de programas. Ese fue el inicio de una generación de mujeres que abrimos el camino y nos convertimos en referente para lo que siguió. El grupo académico y de dirección de la Facultad estaba conformado en su mayoría por colegas, mujeres comunicadoras organizacionales, periodistas, profesoras e 84 Gabriel Burgos Mantilla, exrector de la UNAB y viceministro de Educación, miembro del Comité Consultivo para el montaje de Canal Zoom TV, 2007. 466 ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia investigadoras que fueron el motor para identificar las capacidades, gustos, fortalezas y debilidades de los miembros del equipo y de esta forma empoderar a cada uno para que desde su área de interés aportara lo mejor de sí. Se logró sincronizar un equipo de excelencia para el que la cultura organizacional era ser mejores. Todo lo anterior llevó al reconocimiento con la acreditación del Consejo Nacional de Acreditación(CNA) del Ministerio de Educación y la acreditación internacional del CLAEP. LA ACADEMIA: TRASCENDER, UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA Con un peso histórico en mis espaldas, llegué a la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Externado de Colombia para ser la primera mujer decana en sus 33 años de existencia, después de Miguel Méndez Camacho y el decano fundador José de Recasens, un reconocido hombre de medios que en la década de los años setenta tuvo el programa de televisión El mundo de hoy y de mañana. Desde allí hablaba del futuro y de la cibernética; las máquinas inteligentes, hoy computadores, iban a hablar entre ellas. Con la inspiración histórica de Recasens y la dinámica que me caracteriza, mi ingreso fue un punto de quiebre en la institución con una propuesta de renovación y actualización en todos los ámbitos universitarios. En la propuesta académica partimos del perfil de comunicador que se quería formar en este nuevo entorno, leer a las nuevas generaciones y adaptar los procesos académicos, nos enfocamos en la modernización del currículo, en fortalecer la formación humanística, ética, el pensamiento crítico, la inclusión del componente digital y de producción con sentido; y en la actualización de las metodologías de enseñanza y estrategias de evaluación. Entendimos que los estudiantes habían cambiado y que se debía mejorar la dinámica de los procesos académicos y administrativos con claras reglas de juego. Creamos el Programa de Apoyo Académico para la retención estudiantil y el acompañamiento, cuyos resultados se vieron en los índices de matrícula y retención del pregrado. Consolidamos los tres grupos de investigación que dieron fundamentación académica a la creación de tres programas de posgrado: maestría en Comunicación Política, maestría en Comunicación y Gestión Deportiva y la maestría en Comunicación Creativa. La internacionalización de la Facultad fue un factor transversal con movilidad docente en ambos sentidos: los intercambios académicos con plazas como la Universidad de Anadolu en Turquía y las prácticas en New Delhi Televisión de la India. Como decana, recibí la beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico(DAAD), International Dean’s Course 2012- 2013(IDC), de la Universidad de Saarland, Alemania y la Universidad Tecnológica de Panamá UTP, para fortalecer las competencias en la 467 dirección y administración de unidades académicas. Para esta primera cohorte del IDC, fui la única decana de todo Latinoamérica que representó las facultades de comunicación. Los procesos de extensión permitieron fortalecer el contacto con la industria y medios nacionales e internacionales con convenios y alianzas. Destaco aquí el trabajo con la Cámara Colombiana del Libro y con la Feria Internacional del Libro de Bogotá(FilBo) para la realización de trece versiones del Encuentro Internacional de Periodismo, que nos permitió estar a la vanguardia de las tendencias y movimientos mediáticos. Las reflexiones y conclusiones de estos encuentros están publicadas en la colección que lleva su mismo nombre y que queda como referencia para la comunicación del país. Acorde con la propuesta curricular para un entorno digital, se renovó el Laboratorio de Medios con la dotación de software y recursos necesarios para la creación del medio universitario Conexión Externado 85 , y el diseño del Laboratorio de Creación de Experiencias Digitales y Virtuales. El reconocimiento a los procesos de calidad de esta nueva facultad llegó con la acreditación del Consejo Nacional de Acreditación del Ministerio de Educación Nacional y la acreditación y reacreditación internacional otorgada por el CLAEP 2012 – 2018 y 2018-2028. Por último, como vicepresidenta en la junta directiva del Consejo Latinoamericano de Acreditación de la Educación en Periodismo y Comunicación, apoyé la realización del diplomado SIP-CLAEP“Nuevas agendas, narrativas y herramientas de profesionalización y diálogo con el siglo XXI” para la formación de treinta periodistas de medios de toda Latinoamérica y tuve la oportunidad de liderar la actualización de los estándares y criterios de evaluación, que incluían las nuevas lógicas digitales, para los procesos de acreditación de los programas de comunicación en América Latina. Luego de este ejercicio y recorrido por mi vida profesional puedo compartir que he sido parte de una ola de mujeres que han dirigido facultades y medios de comunicación, que, desde nuestras convicciones y ética por el trabajo, podemos ocupar estas posiciones con igualdad de oportunidades y que con nuestro ejemplo, coherencia y vocación motivamos a otras mujeres para crecer y liderar exitosamente nuevos retos. 85 Conexión Externado es un medio de comunicación universitario avalado por la Sociedad Interamericana de Prensa, es una plataforma virtual y de redes sociales que permite la circulación de los contenidos creados por los estudiantes de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Externado. 468 ITINERARIO: UNA VIDA EN LA COMUNICACIÓN MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Referencias Camacho V., L. A.(2007, abril 26). Lineamientos y estrategias de gestión de la programación. Canal Universitario Nacional; Comisión Nacional de Televisión(CNTV). Castañeda Rodríguez, A. M.(2003, marzo). Historia de Canal Capital LTDA. 1995–2003 (Proyecto“Sistema Único de Administración de Archivos Distritales” – SUADA, p. 38). Jaramillo Hoyos, A.(2001). Franja Metro: Tres horas no violentas. Revista Comunicar,(16), 89–92. Universidad Nacional de Colombia. Lorenzo Gelices, F.(1973). La televisión(Tomo 14). Biblioteca Salvat de Grandes Temas. 469 Por María Patricia Téllez G 86 MI TRAYECTORIA POR LA TELEVISIÓN. UN ESCRITO DESDE LA NOSTALGIA PRECISIONES IMPORTANTES O DE DÓNDE VIENEN NUESTRAS OBSESIONES ACADÉMICAS Cursaba cuarto de primaria cuando Marujita, mi abuela materna, me llevó a Cumpleaños Ramo, un programa que tenía nuestra televisión colombiana cuya anfitriona, Gloria Valencia de Castaño, figura legendaria en la historia de este medio, recibía a los niños y niñas entre los cinco y diez años para homenajearlos por su aniversario. 87 Ese quizás pudo ser el origen remoto de mi fascinación por el medio que años después me atraparía para estar presente desde distintos abordajes a lo largo de mi vida académica. El origen relativamente más próximo está relacionado con los amigos y lugares que nos marcan. En 1982 viajé a México a realizar una maestría en Comunicación en la Universidad Iberoamericana y fue entonces cuando conocí a Jesús Galindo Cáceres, inicialmente un profesor al que admiré y con cuya amistad y complicidad sin límites hoy tengo el privilegio enorme de contar. Fue, además, quien sembró en mí el interés por la docencia abriendo para mí las puertas a categorías desconocidas hasta entonces como la política y la comunicación, considerados hasta ese momento como escenarios inexplorados. Y en este recorrido breve por mis intereses académicos y su vínculo con la televisión, la segund” culpable de realizar la actividad más importante de mi recorrido académico 86 Maestra en Comunicación de la Universidad Iberoamericana de México(1984) y doctora en Comunicación de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul(UFRGS) en Brasil(2011). Docente vinculada por muchos años a la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana(Colombia) e investigadora en temas relacionados con telenovelas, políticas de comunicación y Observatorios de medios. 87 En este programa los asistentes eran saludados y felicitados por la presentadora y además recibían un trozo de ponqué(pastel) preparado por Olimpo, un pastelero que representaba a una marca de productos alimenticios en nuestro país. Vale la pena recordar el bulling que vino después de parte de mis compañeras de colegio y la valiente forma en que lo superé muchos años después. 470 MI TRAYECTORIA POR LA TELEVISIÓN. UN ESCRITO DESDE LA NOSTALGIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia es Nilda Jacks, a quien se le ocurrió que yo, treinta años después de haber finalizado la maestría, podía hacer un doctorado en Brasil que me permitiría, al regresar a mi país, profundizar en el interés en ese medio masivo; en esta ocasión desde el vínculo entre la política, la comunicación y los observatorios de medios como lugares de participación ciudadana. La iniciación a la combinación entre docencia e investigación se dió en 1984 cuando, al regresar a Colombia, me vinculé a la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana y al Centro de Investigación y Educación Popular(CINEP) donde fui parte del equipo responsable de un proyecto de investigación que permitió explorar la telenovela, un“objeto de estudio” que consumía con particular placer y que años después tendría legitimidad académica para estudiarse. Como docente, inicié mi recorrido académico desde la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana en Bogotá donde, por más de treinta años y de modo interrumpido, fui profesora de lo que llamé“asignaturas de diccionario”, en el sentido en que se proponían buscar definiciones básicas de conceptos como la comunicación, los medios masivos, la televisión, las políticas de comunicación y los contextos en donde surgen. Desde esta óptica trabajé con los estudiantes tanto en el pregrado como en la maestría tomando como referente a los pioneros exploradores del tema en América Latina como telón de fondo 88 y las refelexiones de Jesús Martín-Barbero, quien fue transversal en mi ejercicio docente. Una segunda característica de mi ejercicio docente tiene que ver con que todas mis clases, desde la primera hasta la última, eran“clases de país” y ese es un aspecto que valoraron algunos de mis estudiantes en sus evaluaciones de fin de curso. Me interesaba ubicar a los estudiantes en el aquí y el ahora de los ejes temáticos tratados en clase y para mí era emocionante a la vez que muy satisfactorio compartir con ellos la agenda de temas que estaba trabajando en distintos proyectos de investigación. De modo gradual, la televisión se fue convirtiendo en un eje central de reflexión alrededor del que se ajustaban otras piezas del rompecabezas a las que después se sumarían la política y las políticas de comunicación, hasta cerrar con los medios de comunicación y con observatorios de medios, objeto de reflexión que sirviera como cierre de mi recorrido docente. Quiero hacer una última precisión en esta presentación de este escrito un poco autobiográfico y consecuentemente nostálgico en el que decido orientar el tema de las mujeres en la comunicación desde una doble perspectiva. De una parte, quiero 88 German Rey y Omar Rincón en Colombia, Néstor García Canclini y Beatriz Solís en México, Rosa María Alfaro en Perú, María Cristina Matta, y Guillermo Mastrini, en Argentina, Norbert Lechner en Chile, José Luiz Braga, Amparo Menéndez Carrión, y Evelina Dagnino en Brasil. 471 homenajear con nombres y apellidos a las mujeres que han apostado a la construcción de la comunicación en América Latina, algunas de las que tuve el privilegio de conocer y sobre cuyos aportes pude trabajar. En un segundo momento, pretendo homenajear a las amigas que esa trayectoria me ha dejado y que por supuesto son particularmente “homenajeables”. Y con esta última reflexión entramos de lleno en el tema . EPISODIO UNO: LA TELENOVELA, LA TELEVISIÓN Y LOS MEDIOS COMUNITARIOS. PUNTOS DE PARTIDA EN LA COMBINACIÓN INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA DE ESTE RECORRIDO ACADÉMICO. En 1985 acompañé a Jesús Galindo a compartir con el Departamento de Comunicación de CINEP el naciente proyecto de investigación sobre telenovela y terminé, no solamente volviéndome“cinepa”, esto es parte del equipo de este centro de investigación, sino también coequipera junto con Clemencia Rodríguez en esta investigación desarrollada entre 1986 y 1988. Se trataba de aproximarnos a este género considerado como una de las industrias culturales de mayor peso inicialmente en América Latina y consumido en principio por mujeres—particularmente“amas de casa”, consideradas consumidoras“inermes” y víctimas de las empresas productoras—, para, desde nuevos abordajes teórico metodológicos, encontrar la riqueza de este género y su aporte en la construcción de identidad, entre otros aspectos. En esta ocasión, el equipo de investigadores asumió este reto desarrollado desde América Latina como telón de fondo y para abordarlo desde orillas distintas. De una parte, desde la producción se buscó rescatar la historia del género a través de la historia de la televisión en cada país, y su presencia en las parrillas de programación, entre otros aspectos. Un segundo aspecto de esta investigación está relacionado con lo que se llamó la composición textual y tiene que ver con la exploración de la manera como se cuentan las novelas, los rasgos en común y la especificidad de los relatos así como su carácter moderno o tradicional. Y un tercer aspecto a investigar hace referencia al tema del consumo, la apropiación y los usos para abordarlos desde cuestionarios de consumo o estudios de caso como metodologías diseñadas de modo cualitativo, consideradas como uno de los aportes centrales de este proyecto. ¿Qué encontramos nacionalmente en las telenovelas desde el ámbito de la producción? En el caso concreto de esta investigación, el trabajo de Rodríguez(1989) y el mío, como corresponsables del tema de la producción, consistió en acercarnos al medio a través de un mapa diacrónico y sincrónico siguiéndole la pista a la aparición de las telenovelas, sus personajes, las historias que se cuentan, y la manera como el desarrollo de la tecnología posibilitó el desarrollo de proyectos innovadores. La aproximación a la parrilla de programación en el país desde 1986 hasta 1988 fue mi responsabilidad y para ello lo primero que diseñamos fue una matriz de análisis de programación que definía los géneros y su presencia en la telenovela. Y aquí aparecen 472 MI TRAYECTORIA POR LA TELEVISIÓN. UN ESCRITO DESDE LA NOSTALGIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia las mujeres en una doble condición. De una parte, desde el equipo de investigadoras no solo nacional sino internacionalmente. En el primer caso, Clemencia Rodríguez, las mujeres en Cali, Sonia Muñoz, Nora Camacho y Martha Montoya en Medellín y las mujeres de sectores populares que participaron en los estudios de caso en las tres ciudades. Internacionalmente, desde Argentina Nora Mazzioti, en Perú Rosa María Alfaro y en México Beatriz Solís. Todos estos son nombres que recuperaré más adelante y cuya huella ha sido definitiva para la comunicación en América Latina. En este punto, es central mencionar el nombre de una amiga ya fallecida, quien cambiaría el rumbo de la telenovela colombiana a partir de los años ochenta, cuando el género se mudó a la comedia. Fue guionista y libretista durante más de veinte años y generosamente compartió sus conocimientos como docente y conferencista en distintas universidades del país. Se trata de Martha Bossio, cuyos aportes transformaron este género de modo estructural. Una de las primeras asignaturas que impartí se llamó Comunicación, cultura y medios masivos, en el pregrado de la Facultad de Comunicación. Allí quise aterrizar las anteriores reflexiones, respaldada por una amplia bibliografía que tenía como referente los trabajos del profesor Jesús Martín-Barbero, que sirvieron como telón de fondo para el desarrollo de otras asignaturas. Si bien es cierto que existieron otros escritos previos al artículo“De la comunicación a la cultura. Perder el objeto para ganar el proceso”, este fue central en esta ampliación del espectro de la comunicación. Este texto es considerado central para entender la relación entre comunicación y cultura y ha sido reproducido y citado en múltiples escritos en los que se hace referencia a la obra de este autor. Entendida la comunicación como un campo en construcción y la cultura como una ventana de interpretación del mundo, nos acercamos a la necesidad de tener en cuenta elementos centrales, a saber: i) la necesidad de tener como referente a América Latina y a su entorno económico, político y cultural, donde se desarrollan los cambios que vamos a estudiar, ii) el papel de la historia como aspecto neurálgico para comprender la realidad social, iii) los procesos de percepción del mundo que este movimiento posibilita, y de modo particular, en el consumo como categoría central que nos permite entender los procesos de apropiación de los sujetos, y, finalmente, iv) el abordaje de la cultura como un concepto plural en el coexisten diversas formas culturales relacionadas con lo masivo, con lo popular y con el vínculo entre estos. Cada uno de estos pilares sirvió como fuente de inspiración para profundizar en su especificidad y vínculos. En el párrafo introductorio mencionaba cómo el vínculo entre la comunicación y la política se dio a través de mi trabajo de grado en la maestría y lo que no mencioné es que existió igualmente una asignatura titulada Políticas de Comunicación que hizo parte de mi ejercicio docente y que años después recuperaría en el doctorado. En esta asignatura, a partir de una caracterización de la relación entre la política en 473 tanto práctica institucionalizada, y con la comunicación y la cultura como telón de fondo para abordar el debate sobre políticas de comunicación, a apuesta consistió en realizar una aproximación al tema de las políticas de comunicación para conocer su especificidad y puntos de contacto, los actores que intervienen en ellas y las experiencias más recientes desarrolladas en el contexto regional y nacional. Otra vertiente de mi ejercicio docente estuvo dedicada al tema de la televisión, de modo particular en una asignatura titulada Televisión y vida cotidiana, que de alguna manera podía ser considerada como una derivación de la clase sobre Comunicación y cultura. Esto en la medida en que, en esencia, con esta asignatura se trató de realizar un acercamiento al medio para establecer su especificidad, su condición de industria cultural y la presencia y transformación de los géneros entendidos como formas de contar historias y como insumos centrales en la caracterización de este medio masivo. Quiero hacer dos comentarios frente a esta asignatura. Por una parte, quiero resaltar la necesidad de recurrir una vez más a la historia como herramienta que se hace presente y que hace posible la ubicación de este medio en un contexto económico, político y sociocultural. Por otra parte, es notable la complejidad del ecosistema resultado de las transformaciones estructurales generadas al interior de las tecnologías de la información y la comunicación y que suponen un cambio estructural. Y resultado de esta exploración encontramos las dos últimas unidades temáticas de este curso, relacionadas con la presencia de los géneros entendidos como formas de narrar y, de manera específica, con la presencia de las series en las últimas décadas: no solamente llegaron para quedarse sino que además transformaron los procesos de producción, distribución y consumo tanto interna como externamente. Y al cierre de esta primera etapa en mi recorrido docente e investigativo, para concluir estas dos primeras décadas de mi trayectoria académica, nos encontramos con la radio y con la televisión como medios comunitarios 89 . Si bien es cierto que mi acercamiento había ocurrido hacía ya algunos años, en términos generales puede afirmarse que tanto la radio como la televisión comunitaria han experimentado procesos de transformación estructural debido al desarrollo tecnológico exponencial y de la consecuente digitalización que han experimentado. Y en esa medida es difícil encontrar un canal comunitario o una emisora como las que existieron en décadas pasadas. Hoy encontramos jóvenes convertidos en productores de contenido en la web trabajando en proyectos muy interesantes y revolucionando los formatos y las formas de narrar. Un aspecto a destacar en los dos medios tiene que ver con la presencia de redes tanto nacionales como regionales y locales en las que hay liderazgos individuales y movimiento sociales conformados por colectivos 89 Al intentar ubicar cronológicamente este interés que surge desde los tiempos en que era investigadora en el CINEP desde donde se hacían talleres de comunicación con sectores populares y donde se pudo conocer, a pesar de que se privilegió la prensa escrita, la realidad de otros medios igualmente relevantes. 474 MI TRAYECTORIA POR LA TELEVISIÓN. UN ESCRITO DESDE LA NOSTALGIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia de comunicación, asociaciones comunitarias, grupos barriales, culturales, deportivos que buscan garantizar las sostenibilidad económica, política y sociocultural de estos proyectos. Y en ellos a lo largo de su historia ha sido particularmente significativa la presencia de la mujer. Como un par de ejemplos de esta afirmación anterior encontramos un antecedente remoto y otro relativamente más cercano. El primero hace referencia a un diagnóstico realizado a la televisión comunitaria en una coyuntura muy interesante, pues fue el primero en el marco de una legislación que reconocía su existencia, y en la que en los talleres regionales realizados en distintos lugares de la geografía nacional fue significativa la participación de mujeres, la mayoría pertenecientes a colectivos de comunicación y a otras formas organizativas. También hubo importante presencia masculina en el desarrollo de esta actividad. Téllez, P., 2003) Otro evento más reciente que sirvió como contexto para el estudio y desarrollo de los medios comunitarios en el país es el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera firmado entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)(Oficina del Alto Comisionado para la Paz[OACP],(2016). En él, se contempla la presencia de las radios comunitarias como una estrategia central para respaldar la llamada paz desde los territorios.(Téllez, P., 2021) Pensar en los medios comunitarios es particularmente importante en esta coyuntura de posconflicto, pues son un termómetro para conocer lo que está sucediendo en distintas regiones del país que han sido duramente afectadas por la guerra, y donde la multicausalidad de su situación(problemas de narcotráfico, la presencia de actores irregulares, silenciamiento de medios locales) demuestran la fragilidad del Estado y la necesidad de hacer un alto en el camino y estudiar su complejidad desde una mirada distinta. Y en esta tarea, las radios, los canales de televisión y las redes que han construido a lo largo de más de tres décadas son definitivos. El fin de la guerra quita el velo que los cubre y empodera a ciudadanos y a medios para que sean ellos quienes le apuesten a la construcción de identidad y de lazos de vecindad que menciona el Acuerdo. Igualmente, para que los que podrían llamarse“nuevos” medios puedan convertirse en voceros y en fuentes de referencia y de verificación en esta etapa de posconflicto, se requiere del conocimiento de su situación actual, de su situación financiera, del conocimiento de las narrativas y relatos de futuro que desde ellos se están construyendo, de la manera cómo aportan a esa construcción de lazos de vecindad. Toda esta apuesta anterior de trabajar por la sostenibilidad de los medios comunitarios se materializó en el proyecto Radios Comunitarias para la Paz y la Convivencia(RCPC), desarrollado en 2017 a cargo de la Red Cooperativa de Emisoras Comunitarias del Sur de Santander(RESANDER), que privilegia el reconocimiento a las mujeres cuyo 475 trabajo ha contribuido en distintas regiones del país al desarrollo cultural y social de las comunidades. Veamos un poco de su historia. Como objetivo central del proyecto liderado por RESANDER se propone el aporte a la construcción de una cultura de la paz y la convivencia a nivel territorial, a través del fortalecimiento de la radio comunitaria como actor relevante para el diálogo público. Para ello, se establecen cinco componentes de acción: i) la formación, ii) producción, iii) la participación local, iv) la emisión, difusión y v) el fortalecimiento de las redes regionales de radios comunitarias(RESANDER, 2017). Y en todas y cada una de estas etapas estuvieron presentes las mujeres desempeñando distintos roles, bien sea como participantes en los talleres, como productoras, como responsables de la elaboración de los mensajes. La presencia de las mujeres es notable en el área de formación desde la que se elaboraron franjas y programas con temáticas relacionadas con la situación de la mujer frente a su condición de liderazgo, el trabajo comunitario, su presencia en el deporte, su rol como cabeza de familia y su realidad como sobreviviente en el conflicto y gestora de paz, considerados estos como los roles más significativos. Con ellas y los demás participantes, se trabajó en una experiencia de formación en comunicación, cultura de paz, periodismo, reportería radiofónica, narrativas y recursos digitales(Unión Europea, 2017). Debo destacar dos nombres en este tema de los medios comunitarios: Amparo Cadavid y Alma García. Con la primera me aproximé a la realidad de las radios y televisiones comunitarias en un proyecto materializado hoy en la Asociación de Radios Comunitarias del Magdalena Medio(AREDMAG). Y la segunda es una amiga entrañable cuyo aporte metodológico fue clave en este diagnóstico de los medios comunitarios en la región y cuyo trabajo en los distintos municipios de Antioquia ha sido particularmente significativo. EPISODIO 2. EL INTERÉS POR LA RELACIÓN ENTRE LA COMUNICACIÓN Y LA POLÍTICA. VUELTA A LA ACADEMIA A TRAVÉS DEL DOCTORADO. En este punto reaparece mi amiga Nilda Jacks. Por sugerencia suya escribí un proyecto y lo envié a la Universidad Federal de Rio Grande do Sul(UFRGS). Como la vida es generosa, me gané una beca para hacer el doctorado y trabajar el tema de los observatorios y las veedurías de medios como lugares de ampliación de la democracia y construcción de ciudadana 90 . Tanto los observatorios como las veedurías aparecen 90 Mis compañeros por su puesto tenían veinte años menos. De repente me encontré en un país fascinante con car” de continente intentando“falar portugués”, un idioma que yo pensaba que era fácil y que significó toda una prueba de esfuerzo. Allí descubrí el significado de“a saudade” y la obra de escritores y escritoras que llevo conmigo. 476 MI TRAYECTORIA POR LA TELEVISIÓN. UN ESCRITO DESDE LA NOSTALGIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia como un escenario en el que es posible el ejercicio de los derechos de los ciudadanos frente a los medios de comunicación. Estos observatorios y veedurías aparecen hoy en el firmamento de la información para monitorear la manera como la prensa, la radio y los medios audiovisuales describen y analizan lo que sucede en su interior para generar espacios de discusión y de debate sobre temáticas extraídas de su cobertura. Igualmente, la participación de la ciudadanía se va a realizar o a materializar desde diversas estrategias con un denominador común, en el cual la participación va a ser considerada como actor central de estas experiencias para hacer posible la reivindicación de sus derechos, entre ellos el derecho a la información. Para la tesis de doctorado, seleccioné tres proyectos que en este escrito presento cronológicamente. El primero, el Observatorio da Imprensa(Observatorio de medios) que surge en la Universidad de Campinas en 1996 a cargo de Alberto Dines, pionero en esta clase de experiencias 91 . El segundo, la Veeduría de Medios de Comunicación, creada en 2002 con el esfuerzo y la dedicación de Rosa Maria Alfaro en el Perú a través de la Asociación de Comunicadores Sociales Calandria. Y finalmente, el Compromiso por una Televisión de Calidad para la Infancia, que surge en 2003 en Colombia y del que hice parte. Como justificación a la selección de estas experiencias, puedo decir que el Observatorio da Imprensa es considerado vanguardia en este tipo de proyectos con casi cuarenta años de permanencia y con el respaldo de importantes periodistas e investigadores nacionales e internacionales.La Veeduría de Medios de Comunicación surge inicialmente para acompañar un proceso de reforma al sector de las telecomunicaciones propuesto en el gobierno de Alejandro Toledo y que se convierte en una importante propuesta comunicativa que va a ser tomada como referente nacional e internacional. Para ello desde esta asociación se va a desarrollar una campaña a nivel nacional con el fin de visibilizar el tema de la comunicación y de los medios y de las reformas que esta asociación propone. El tercer proyecto, desarrollado en Colombia y conocido como el Compromiso por una Televisión de Calidad para la Infancia, nace en 2003 y es conformado por representantes del sector público y privado(productores, realizadores, gremios vinculados con los medios, facultades de comunicación) con el propósito inicial de realizar un diagnóstico de la realidad de la televisión infantil en Colombia, dada la crisis que se vivía en esta modalidad televisiva. Se desarrolla desde cuatro ejes: i) la 91 Fallecido en 2018, Alberto Dines fue un periodista de un importante reconocimiento y amplia trayectoria en distintos medios quien llevó la experiencia del observatorio inicialmente al periódico Folha de Sao Paulo y posteriormente, desde 1998, al site www.observatoriodaimprensa.com.br, donde actualmente se encuentra. 477 producción y programación, ii) la política, legislación y fomento, iii) la participación ciudadana y iv) la investigación. Este diagnóstico dio como resultado un documento que fue suscrito por los participantes en este proyecto y que, de la misma forma que la Veeduría en Perú, sirvió para visibilizar el tema de los medios de comunicación aunque infortunadamente no logró una duración mayor. A modo de cierre de estas tres experiencias, los nombres a homenajear son: Rosa María Alfaro, como maestra, comunicadora y pionera en la corriente latinoamericana de comunicación para el desarrollo y una de las investigadoras que más ha aportado en el debate sobre la ciudadanía y su vínculo con la comunicación y los medios masivos; y Maritza Lopez de la Roche, comunicadora social, docente e investigadora en temas relacionados con proyectos de gestión cultural, niños y audiencias, vinculada durante muchos años a la Universidad del Valle y mi coequipera en el proyecto del Compromiso. A modo de epílogo, fue muy gratificante hacer este recorrido por mi trayectoria académica e investigativa con el tema de la televisión como eje central. Este ha sido un camino transitado como Comunicadora Social que me ha permitido interactuar con distintas generaciones desde la docencia en el pregrado, la maestría y el doctorado. También ha estado presente en los proyectos de investigación desarrollados que involucraron a los medios de comunicación comunitarios, los cuales son considerados por sus gestores como parte esencial de sus vidas. Muy seguramente y a pesar de errores cometidos se siente la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de haber interactuado con mujeres tan valiosas como las mencionadas en este escrito. A las autoras que sirvieran como referente conceptual para los distintos proyectos realizados debo el reconocimiento y total gratitud, pues sus aportes fueron claves en los trabajos desarrollados. Y ni qué decir de los amigos y las amigas que hice en este recorrido y que hoy conservo con particular cuidado y dedicación. A estas últimas, una maravilla saber que están ahí más allá de los autores y las teorías… Referencias Alfaro, R. M.(2005). Hacia nuevas rutas éticas en nuestros medios: Memoria de la campaña ciudadana sobre Ley de Radio y Televisión. Calandria; Veeduría Ciudadana de Comunicación Social. Martín-Barbero, J.(1984). De la comunicación a la cultura: Perder el objeto para ganar el proceso. Revista Signo y Pensamiento, 3(5). Muñoz, S.& Martín-Barbero, J.(1992). Televisión y melodrama. Tercer Mundo Editores. RESANDER. Red Cooperativa de Emisoras Comunitarias de Santander.(2017). Así suena la paz en Colombia: Cartilla de sistematización(Proyecto Radios Comunitarias para la Paz y la Convivencia). Miro Producciones Ltda. Rodríguez, C. y Téllez, M. P.(1989). La telenovela en Colombia: Mucho más que amor y lágrimas (Documentos Ocasionales No. 155). CINEP. 478 MI TRAYECTORIA POR LA TELEVISIÓN. UN ESCRITO DESDE LA NOSTALGIA MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Téllez, M. P.(2021). S ostenibilidad y medios comunitarios en Colombia. Una aproximación a su realidad en esta coyuntura de posconflicto. En Signo y Pensamiento, Vol. 14, Núm. 79. Universidad Javeriana. Téllez, M. P.(2011). Observatórios e ouvidurias: Experiências de crítica mediática e cidadania na América Latina[Tesis doctoral, Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Faculdade de Biblioteconomia e Comunicação, Programa de Pós-Graduação em Comunicação e Informação]. Téllez, M. P.(2003). La televisión comunitaria en Colombia: Entre la realidad y la utopía. Ministerio de Cultura; Comisión Nacional de Televisión(CNTV); Imprenta Nacional Unión Europea; RESANDER.(2017). Radios comunitarias para la paz y la convivencia: Así suena la paz en Colombia. Cartilla de sistematización(Proyecto Radios Comunitarias para la Paz y la Convivencia). 479 Alma Montoya Chavarriaga EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR INTRODUCCIÓN Es común describir a las mujeres destacadas en la comunicación a partir de sus cargos, sus publicaciones o su visibilidad mediática. Pero en el caso de Alma Montoya Chavarriaga, ese enfoque resultaría parcial: su huella se inscribe más bien en la persistencia silenciosa, en la gestión fronteriza entre lo institucional y lo comunitario, en la apuesta de que otra comunicación sí es posible. En palabras de una colega: “Alma Montoya representa para mí el alma de la comunicación otra, la comunicación comunitaria en el país, también el alma de las radios distintas que lucharon por ser reconocidas y legalizadas. Recuerdo a finales y principios de milenio los encuentros en los que pude participar, organizados y liderados por ella como Radio Apasionados y Televisionarios, el encuentro de periodismo de investigación, el encuentro de radios en Cartagena en 2003 y el encuentro de Ondas y Antenas Participativas realizado en Uniminuto, durante su decanatura en 2005”(Eliana Herrera Huérfano, comunicación personal, septiembre de 2025). Ese“alma” que evocan las voces que la conocen plantea el nudo central de este perfil: una vida entregada a la comunicación desde su dimensión política, educativa y comunitaria. Este capítulo recorre su trayectoria, su horizonte teórico-práctico, sus retos y sus contribuciones al pensamiento de la comunicación en Colombia. 1. ORÍGENES, FORMACIÓN Y PRIMEROS PASOS Alma hizo su pregrado en Comunicación Social con énfasis en comunicación para el desarrollo en la Universidad Javeriana de 1980 a 1988 y una especialización en Comunicación y Desarrollo Comunitarios en UNI-INCCA en el 2000. Por tanto, desde sus orígenes formativos—ya tensionados entre lo institucional y lo popular— hasta su 480 EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia vinculación con redes globales, Alma ha transitado una vía que conecta la praxis con la reflexión, lo local con lo global. Su trayectoria personal y profesional muestra cómo ella actúa desde hace décadas en procesos de formación, asesoría e intervención en redes de comunicación comunitaria, educativa y social en Colombia, con presencia en las regiones más apartadas y conflictivas del país. Esa amplitud territorial e institucional ha sido una seña de su carrera. En entrevistas, Alma ha hecho eco de su vínculo con la radio como punto nodal de su compromiso: “Con una trayectoria de cerca de 45 años promoviendo la radio como escenario de comunicación popular, Alma Montoya ha sido partícipe del trabajo que se ha llevado a cabo en emisoras comunitarias, ciudadanas, indígenas y populares de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y casi todos los países de Latinoamérica”.(Uniminuto Radio, 2020) Así, su trayectoria no se limita a Colombia, sino que dialoga con otras latitudes latinoamericanas, en particular con experiencias de radios populares, redes solidarias y alianzas internacionales. Su experiencia local comenzó con medios de comunicación comunitaria parroquial entre 1963 y 1967. Poco después, en 1967, eligió como opción de vida ingresar a la Congregación de las Hijas de San Pablo, Paulinas, en la que permaneció por 32 años y desde donde desplegó múltiples misiones a lo largo del país. Allí dirigió el estudio de grabación de Paulinas y se vinculó con experiencias sonoras y pedagógicas de gran trascendencia en América Latina, como Serpal. En Serpal conoció y trabajó con el padre Manuel Olivera, con José Ignacio López Vigil, Franzika Moser, el padre Vittorio Zechetto y con Mario Kaplún, con quienes aprendió y desarrolló metodologías de trabajo y producción de medios grupales de comunicación, realizando talleres de formación comunitaria. Entre los materiales producidos se encontraba en audio Un tal Jesús. Desde que comenzó a ser conocida en 1980 la serie Un tal Jesús fue considerada blasfema por parte de la iglesia y finalmente prohibida en 1983 al igual que algunos libros. La censura sufrida en 1983 no detuvo su compromiso; al contrario, reafirmó su convicción sobre la potencia transformadora de la comunicación popular. Un año después, en 1984, participó en la fundación de PROA en Quito, impulsando el uso de medios grupales de comunicación y la realización de talleres de formación comunitaria, que sembraron las bases de una práctica educomunicativa que acompañaría toda su vida. 481 Entre finales de los años ochenta e inicios de los noventa, Alma Montoya consolidó un importante capítulo de su vida en Ecuador, en un camino que antecedió a la creación del Grupo ComunicArte en Colombia. Allí participó en la fundación del Centro de Comunicación Social en Quito(1988-1992) y en la conformación del Secretariado Conjunto de Comunicaciones, junto con instancias como UNDA-AL, OCIC-AL y UCLAP, lo que abrió horizontes de articulación regional. A mediados de los ochenta, fue una de las impulsoras de Radio Latacunga y de radios hermanas como ERPE, CEDEP y Mensaje, experiencia que desembocó en la creación de CORAPE, una red clave para el fortalecimiento de la radio comunitaria en el país. La puesta en marcha de Radio Latacunga AM-FM era un sistema de comunicación innovador que combinaba casetas sonoras—altoparlantes radiales— y reportería hecha mediante casetes, lo que acercaba la información a las comunidades más apartadas. Este fue un modelo que inspiró a otros: “Yo tengo memoria de ella desde 1984, yo hacía el archivo sonoro de RCN y Nocturna, y empezamos a hacer especiales en Fusagasugá y Samaná con los compañeros de academia Aro, de ello surgió el deseo de profundizar esa experiencia de trabajar con la gente. Y salió la necesidad de crear la emisora en Samaná. A través de PRN(Plan Nacional de Rehabilitación) se consiguieron los recursos y nos llevaron a mis compañeros de Arco y a mi a montarla. Indagando para preparar esto me encontré con dos libros de Paulinas, uno de ellos Radio Latacuga de Alma Montoya e Inés Nadsliche. Contaban toda la experiencia y contaban la historia de las cabinas de Latacunga y los corresponsales en casete y esa experiencia me hizo conocerlas a través del libro y sus miradas sobre la radio popular, educativa y comunitaria y los conceptos de radio alternativa. Eso a mí me cambió la idea de la radio de lo que yo estaba haciendo en RCN”(Fernando Gutiérrez en comunicación personal, septiembre 2025). Paralelamente, contribuyó a procesos formativos desde la comunicación pastoral en la Universidad Técnica Particular de Loja. Fue parte activa de asociaciones como ACCE, que agrupaba a comunicadores cristianos del Ecuador, y CRIMPO, integrada por comunidades religiosas insertas en medios populares. En esos mismos años, coincidió con el nacimiento de AMARC en la región andina(1986), donde radios como ERPE, Mensaje y Latacunga se sumaron a una apuesta continental por la democratización de la palabra. Más adelante, apoyó la creación del programa de comunicación de la Universidad Politécnica Salesiana(1995) y acompañó encuentros emblemáticos como los Radioapasionados y Televisionarios(Quito, 1995; Bogotá, 1998), así como el IV Encuentro Nacional de Radios Comunitarias en Colombia(1999). Todo este recorrido sentó las bases de su visión regional, marcada por la cooperación, la innovación 482 EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia técnica y la convicción de que la comunicación debía ser motor de organización social y participación democrática. “Cuando recuerdo a Alma Montoya y su rol en la comunicación lo hago en dos dimensiones. Una, y haciendo honor a su nombre, como alguien que le pone el alma a la comunicación en toda su dimensión. Ponerle el alma es que, desde su pasión por este maravilloso mundo, logra transmitir el sentido, propósito y potencia del trabajo en comunicación. Diría que le sale natural hacerlo porque ella en sí misma es comunicación. Es maestra, ella ha enseñado a varias generaciones lo que significa comunicación y su relación con otros campos como la educación, la participación, la cultura e incluso la evangelización”(Néstor Cárdenas en comunicación personal, 2025). Durante los años noventa, en Colombia, Alma Montoya profundizó su labor desde el Centro de Comunicación de Paulinas en Bogotá con una mirada territorial y educativa. En ese espacio impulsó proyectos de radio escolar durante las alcaldías de Antanas Mockus(1995-1997, y nuevamente 2001-2003) y Lucho Garzón(20042007), articulando programas de radio, video y multimedia con la vida del Distrito Capital y vinculando al Ministerio de Educación en iniciativas de radio escolar. Bajo su liderazgo, se promovieron radios comunitarias con respaldo del Ministerio de Comunicaciones y del Ministerio de Cultura, y se impulsaron proyectos como “Municipios al Dial” para llevar cobertura y voz a localidades vulnerables. En su acción nacional, Alma ha trabajado directamente con poblaciones rurales, indígenas, afrodescendientes, así como con jóvenes escolarizados y desescolarizados, y ha establecido puentes comunicativos en territorios tradicionalmente alejados de los medios masivos. En el ámbito latinoamericano, fortaleció redes y alianzas cooperativas, generando cartillas, manuales de formación, kits proyectuales y memorias procesuales para diseminar conocimiento en comunicación popular. En Bogotá y en otros departamentos, su énfasis en la comunicación y convivencia se concretó mediante la radio escolar, la televisión educativa y formatos multimedia; en su momento se mencionó que cerca de 4.000 radios escolares se vincularon a estas apuestas educativas(Montoya, A., y Nadalich, I., 2007). “También ha sido líder de grandes apuestas que organismos internacionales como ALER, WACC, AMARC, entre otras, trabajan para reivindicar la comunicación como un derecho de todos y la posibilidad de acceso a medios de comunicación de diferentes comunidades tradicionalmente excluidas de ellos. En este sentido, ha contribuido a que comunidades indígenas tengan las herramientas y conocimientos necesarios para ejercer ese derecho; que los migrantes tengan la oportunidad de contar sus historias y fortalecer su 483 identidad, aunque lejos de su patria, con el fin de no perder su arraigo y ante todo su autoestima. “Alma le pone el alma a la comunicación cuando se junta con comunidades de diferente origen, territorio, cultura, pensamiento o creencia; para construir con ellas y gestionar procesos comunicativos, generalmente sonoros, que contribuyen a mantener la esperanza y a fortalecer lazos de hermandad. Es muy fácil encontrar a Alma rondando por cualquier lugar del mundo, principalmente por la patria grande, Latinoamérica, haciendo este trabajo que la apasiona y compromete hasta el último poro de su cuerpo” (Néstor Cárdenas en comunicación personal, septiembre 2025). En 2002, su compromiso con el país la motivó a involucrarse en procesos de paz en municipios del Meta, en la zona de distensión del conflicto, trabajando con la estrategia PCIM(Plan Consolidación Integral de la Macarena) para escuchar, narrar y acompañar desde la comunicación las dinámicas locales transformadoras. Como parte de su experiencia en el centro de comunicaciones de las Paulinas y gracias al trabajo conjunto con su amiga y colega Lucelly Villa, Alma Montoya desarrolló un texto fundamental para comprender el potencial pedagógico de la radio escolar. El libro Radio Escolar: Una onda juvenil para una comunicación participativa constituye una propuesta que trasciende la enseñanza tradicional, pues integra la radio como estrategia formativa y de participación activa de los jóvenes. El texto describe cómo la radio escolar puede convertirse en un espacio de encuentro, creación y construcción de ciudadanía, que fortalece tanto las competencias comunicativas como la conciencia crítica de estudiantes y docentes(Montoya Chavarriaga y Villa Betancur, 2006). 3. GRUPO COMUNICARTE: SU GRAN OBRA (HTTPS://GRUPOCOMUNICARTE.ORG) Una manera ineludible de comprender a Alma es de la mano de Grupo ComuniArte, la organización que ha liderado y que representa su eje operativo y estratégico. ComunicArte, con sede en Bogotá pero acción en todas las regiones del país, se define como un colectivo de comunicadores, educadores y científicos comprometidos con el desarrollo social, participativo, equitativo y democrático(ComunicArte, 2020). Según una reseña digital, el Grupo ComunicArte surgió como respuesta a la necesidad de construir una cultura de paz, cultura ciudadana y promover la democratización de la comunicación. Esa intención fundacional revela el horizonte ético y político en que opera: no como mera entidad mediadora sino como actor que pretende activar la comunicación como derecho social. El nombre mismo conjuga“comunicar” con“arte”, para apuntar a que la comunicación es un acto creativo, simbólico, estético, relacional, no sólo funcional. 484 EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Las líneas de trabajo del Grupo ComunicArte—tal como se describen en su sitio institucional— abarcan tres grandes dominios:(i) Campo comunitario: intervención en comunidades vulnerables, especialmente en territorios con exclusión social o situaciones de conflicto.(ii) Lo educomunicativo: programas de formación, capacitación, talleres y procesos educativos con colectivos sociales, escuelas, docentes y líderes locales.(iii) Lo académico: colaboraciones con universidades, proyectos de investigación, diálogo con la academia sobre la teoría de la comunicación Esta triada deja ver un diseño estratégico que no separa lo formativo de lo práctico ni lo local de lo institucional: ComunicArte se mueve entre el oficio, la investigación y la articulación. Las experiencias que promueven incluyen, entre otras, reporteros de paz y redes de emisoras comunitarias; y, proyectos apoyados por la WACC como Pásale en Paz, radio escolar, Entre parceros y panas, acerca de la migración y Voces y susurros de los páramos, Voces de la panamazonía sobre Cambio Climático, el cubrimiento de la COP16. También se destaca el proyecto Redes amazónicas, que reúne programas y microseries que difunden saberes ancestrales, mitos, culturas indígenas y temas ambientales de la Amazonía, con el apoyo de REPAM, ALER y FOSPA. A través de voces comunitarias y producción local, promueve la defensa de la Madre Tierra y la democratización de la comunicación con enfoque ciudadano y de género(Redes Amazónicas, s.r.). Uno de los rasgos distintivos del trabajo de ComunicArte bajo el liderazgo de Alma es su despliegue en territorios difíciles, alejados o en conflicto: regiones indígenas, rurales, fronterizas, con comunidades migrantes o con alta vulnerabilidad social. Esto le ha dado una impronta de“comunicación misionera” en el sentido que algunos testimonios destacan: “La segunda dimensión desde la que pienso a Alma es como misionera de la comunicación. Ella va hasta el lugar menos esperado, al más difícil de llegar, siempre cargada de equipos, experiencias y sobre todo con una sonrisa de oreja a oreja que de inmediato conecta y genera cercanía. Ella es misionera de la comunicación; su propósito es hacer que todos ejerzan el derecho a la comunicación. A expresar y narrar sus vidas. A proponer y gestionar mejores condiciones de vida. A contar sus territorios desde lenguajes sonoros, visuales y gráficos para que el mundo los reconozca. A servirse de la comunicación, desde su posibilidad pedagógica, para que quien enseña encuentre formas creativas y cercanas de hacerlo. Esa, entre otras tantas, es su misión”(Néstor Cárdenas, comunicación personal, octubre 2025). Esa dimensión misional no es menor: implica asumir costos logísticos, riesgos y tensiones políticas, que se dirimen gracias al trabajo siempre en alianza. Pero también 485 remite a una convicción de que la comunicación debe alcanzar los territorios invisibles para dar voz, memoria y agencia a quienes han sido sistemáticamente excluidos del espacio simbólico nacional. 4. DIMENSIONES DEL LEGADO: EDUCACIÓN, GESTIÓN E INCIDENCIA El aporte de Alma Montoya no puede entenderse solamente como acumulación de proyectos: su pensamiento y praxis se articulan en tres dimensiones que se etroalimentan: educación, gestión de recursos e incidencia, e interlocución con la academia. En el testimonio de otro colega se resume: “En la historia de personas e instituciones que agencian procesos de formación en comunicación-educación con perspectiva crítica en Colombia, Alma Montoya y Grupo ComunicArte constituyen un capítulo fundamental pues durante varias décadas se han dedicado a la formación y apoyo a los colectivos de comunicación en las regiones, especialmente en las más remotas. Esta sostenibilidad en el tiempo está asociada a tres aspectos: por una parte, un proceso sostenido de gestión de recursos con entidades nacionales e internacionales e incidencia para mostrarle a las entidades de gobierno la importancia de una comunicación distinta, participativa y ciudadana. Por otra, el reconocimiento y confianza de quienes conforman estos colectivos, pues las propuestas de formación y acompañamiento son contextualizadas, cercanas y comprometidas con una comunicación distinta, que hereda los principios de la comunicación popular en un contexto contemporáneo, de acuerdo a los cambios políticos y sociales de Colombia y el mundo hoy; y finalmente, una interlocución permanente con la academia que reconoce tanto sus limitaciones como su potencial”(Rigoberto Solano Salinas en comunicación personal, septiembre 2025). Formación con sensibilidad contextual Desde los inicios, Alma ha concebido la formación en comunicación no como transferencia de técnicas abstractas, sino como acompañamiento, dialogante y adaptado. Las propuestas de capacitación de Comunicarte buscan adaptarse a las realidades locales, escuchar los saberes comunitarios y construir herramientas simbólicas que empoderen narrativas locales. Esto se ve en muchos de sus talleres con emisoras indígenas, radios comunitarias y colectivos sonoros regionales. En una entrevista, Alma afirma:“La radio hace parte de nuestra cultura oral y de nuestra musicalidad… compartir la palabra y compartir los saberes” es un ejercicio de“gran relevancia(Uniminuto Radio, 2020) 486 EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia El énfasis no es instrumental, sino simbólico: consolidar identidades, fortalecer memoria, abrir espacios de subjetividad colectiva. Esa mirada holística en la formación permite que las comunidades no solo aprendan radio, sino que reimaginen su propia verbalización del territorio. Gestión de recursos e incidencia institucional Mantener una organización con impacto nacional implica un esfuerzo continuo de gestión. En el testimonio de Solano, se afirma que parte del sostenimiento de Comunicarte ha sido su capacidad de gestionar recursos con entidades nacionales e internacionales, y ejercer incidencia ante instancias estatales para reivindicar una “comunicación distinta, participativa y ciudadana”. Esa interlocución institucional ha implicado desafíos: demostrar la viabilidad de proyectos alternativos, enfrentar las limitaciones presupuestales del Estado colombiano, convencer a entidades nacionales de que la comunicación no es gasto sino inversión social. En entrevistas públicas, Alma ha relatado cómo ComunicArte ha establecido convenios con ministerios, entidades de cultura y tecnología, y colaborado con organismos internacionales. En ese sentido, ComunicArte ha transitado la frontera entre lo autónomo y lo institucional, sin que la burocracia desdibuje la apuesta política de fondo de la organización. Interlocución con la academia Un rasgo que distingue el proyecto de Alma es su constante diálogo con el mundo académico. No se trata de un acercamiento subordinado, sino de un intercambio crítico: Comunicarte participa en investigaciones, jornadas universitarias, seminarios y encuentros académicos, aportando desde la experiencia de campo a la reflexión teórica. En el documento“Diálogos sobre Comunicación Comunitaria”(un estudio latinoamericano en el que participa Alma) se le reconoce como directora de ComunicArte Colombia y se le ubica como una interlocutora clave en los debates regionales sobre medios comunitarios(Rendón, P., 2022). Ese tipo de participación permite que la praxis comunitaria influya en la academia, y que los debates universitarios consideren los desafíos reales de los territorios marginalizados. Esta íntima conexión entre praxis y teoría ayuda a que el legado de Alma no permanezca solo en actos simbólicos, sino que propicie nuevas líneas de reflexión para la comunicación en contextos de desigualdad, conflicto, ruralidad y diversidad cultural. La trayectoria académica de Alma Montoya en la Corporación Universitaria Minuto de Dios(Uniminuto) marcó un hito en la consolidación de la comunicación comunitaria como campo de formación universitaria. Entre 2002 y 2005, lideró la 487 creación de la especialización en Comunicación-Educación para el Desarrollo Social, un programa innovador que buscaba articular las prácticas de comunicación popular con la formación académica de profesionales comprometidos con la transformación social. Su visión integradora permitió que este posgrado se convirtiera en un espacio de encuentro entre la teoría y la práctica, con lo que se fortalecieron procesos comunitarios a través de la investigación aplicada y el acompañamiento a colectivos. “En 2005 fue para mí una enorme felicidad cuando nos indicaron que ella sería nuestra decana. La mirada Alma fue brutal para nuestra Facultad (en Uniminuto) tanto así que hicimos el evento internacional Ondas y Antenas participativas y Alma era el referente. La línea que daba Alma fue fundamental”(Fernando Gutiérrez en comunicación personal, septiembre de 2025). Posteriormente, entre 2005 y 2006, asumió la decanatura de la Facultad de Comunicación de Uniminuto, donde impulsó una gestión orientada al diálogo interinstitucional y al reconocimiento de la comunicación como derecho ciudadano. En ese mismo periodo, participó activamente como directiva de la Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios en Comunicación(AFACOM), y promovió desde allí la reflexión colectiva sobre los retos de la formación en comunicación en el país y defendió la necesidad de vincular a la academia con las realidades sociales y culturales de Colombia. “La recuerdo como decana de la facultad de Ciencias de la Comunicación en Uniminuto, donde contribuyó a fortalecer el enfoque que la institución le ha dado a la formación de profesionales en comunicación. Un enfoque centrado en contribuir al desarrollo y el empoderamiento de las comunidades para que sean visibles y narren sus propias historias”(Néstor Cárdenas en comunicación personal, septiembre de 2025). 5. APOYOS Y RECONOCIMIENTOS El liderazgo sostenido de Alma Montoya ha sido ampliamente reconocido en escenarios nacionales e internacionales, y la ha consolidado como una de las voces más influyentes de la comunicación comunitaria y alternativa en América Latina. El reconocimiento formal a su aporte se ve reflejado en su inclusión como Miembro Honoraria Vitalicia de WACC(World Association for Christian Communication) en 2019, junto a otros destacados líderes mundiales de la comunicación como José Luis Aguirre Alvis(Bolivia), Pradip Thomas(Australia), Cees Hamelink(Holanda), María Elena Herrmosilla(Chile), por sus más de 45 años de experiencia en Colombia y 488 EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia América Latina(WACC, 2019). Este reconocimiento da cuenta del peso simbólico que su carrera ha tenido en redes internacionales de comunicación con enfoque en derechos y fe. En 2019, la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana(WACC) la distinguió como Miembro Honoraria Vitalicia, un reconocimiento a más de cuarenta y cinco años de compromiso ininterrumpido con la comunicación como derecho y como herramienta de desarrollo social. Asimismo, su trayectoria la ha llevado a ser invitada constante en foros y encuentros organizados por la Asociación Latinoamericana de Educación y Comunicación Popular(ALER), donde ha sido presentada como figura de referencia para el pensamiento y la práctica de la comunicación popular latinoamericana. En el plano institucional, diversas publicaciones la han destacado como portavoz de Comunicarte, especialmente en entrevistas con entidades gubernamentales como la Unidad Solidaria, en las que ha compartido avances, aprendizajes y desafíos de los procesos comunitarios que acompaña. Finalmente, en espacios educativos y académicos, como UNIMINUTO Radio, ha sido citada como protagonista en proyectos de memoria histórica sobre las Historias de la radio en Colombia, visibilizando su participación en múltiples emisoras y procesos comunicativos que han dejado huella en el país. “Esto es lo que pienso de Alma: una excelente comunicadora que ha transmitido y fortalecido un legado de la comunicación. Una mujer sensible con las diferentes realidades; sensibilidad que la lleva siempre a actuar y a buscar cómo transformar realidades, casi siempre desde la comunicación y la educación. Mujer sencilla y dispuesta a servir siempre en función de construir el Reino de los Cielos en la tierra”(Néstor Cárdenas en comunicación personal, septiembre de 2025). Si bien esos reconocimientos no son estrictamente teóricos, sirven como validación colectiva del valor simbólico y práctico de su trayectoria y como legitimación pública de la comunicación popular que ha defendido. 6. APORTES AL PENSAMIENTO DE LA COMUNICACIÓN EN COLOMBIA Detrás de la extensa labor práctica de Alma Montoya hay un cuerpo ético-conceptual que emerge de los proyectos y las reflexiones cotidianas. A continuación se esbozan algunos de los aportes más visibles: 489 Comunicación como derechos y empoderamiento Una de las tesis centrales que Alma pone en práctica es concebir la comunicación no como privilegio, sino como derecho social, al servicio del empoderamiento de las comunidades excluidas. En su modo de intervenir hay una apuesta por democratizar el acceso a medios, herramientas y formación comunicativa, de modo que las comunidades puedan narrar sus propias historias, recuperar memoria y actuar sobre su entorno. Esa perspectiva sitúa su proyecto dentro de las corrientes críticas latinoamericanas que vinculan comunicación, participación y transformación social“inspiradas en la comunicación popular, la comunicación para el desarrollo y la comunicación crítica”. Descentrar los medios desde la periferia Alma ha contribuido a desplazar el eje comunicativo del centro hacia la periferia: su trabajo territorial en regiones apartadas, su insistencia en las radios comunitarias y su apuesta por medios locales y culturales hacen de su proyecto una contrahegemonía mediática desde los márgenes. En ese sentido, su praxis tensiona los modelos centralizados, comerciales o estatistas de comunicación. Ese descentrar tiene implicaciones epistémicas: obliga a repensar metáforas del medio, de la audiencia, de la producción colectiva, de la temporalidad y la sustentabilidad comunitaria. Hibridación metodológica: entre lo técnico, lo simbólico y lo relacional Otra contribución del trabajo de Alma es su capacidad para articular dimensiones técnicas(radio, equipos, procesos de producción), simbólicas(narrativas, memoria, identidad) y relacionales(tejer redes, alianzas comunitarias). En ComunicArte no se separa la capacitación técnica del trabajo simbólico de reconstrucción identitaria y la construcción de vínculos entre actores locales. En su praxis, la producción sonora—programas, spots, narraciones, micrófono viajero— no es un fin en sí mismo, sino un medio para activar procesos de diálogo, memoria y agencia comunitaria. Sostenibilidad institucional con espíritu crítico Una gran tensión para muchas organizaciones alternativas es la perdurabilidad sin traicionar el propósito. En ese frente, el aporte de Alma ha sido mantener una organización con capacidad operativa, recursos y conexiones institucionales, sin permitir que esas estructuras desvanezcan la apuesta transformadora. Las voces que 490 EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia la conocen destacan esa durabilidad como parte de su alma organizativa. Esa tensión entre autonomía y sostenibilidad, entre flexibilidad y estructura, es un logro estratégico que abona al pensamiento de la gestión alternativa en comunicación. Visibilidad de lo invisible, memoria y narrativa territorial El trabajo con comunidades vulnerables, indígenas, migrantes o rurales implica intervenir en territorios narrativamente invisibles. En esa frontera, Alma ha operado como mediadora de memorias locales, como activadora de relatos de resistencia, como facilitadora de procesos narrativos que recuperan la dignidad simbólica de los territorios marginados. Esa apuesta narrativa-estructural forma parte de su aporte teórico: que la comunicación es medio para restaurar visibilidad, memoria y agencia. 7. DESAFÍOS, TENSIONES Y APRENDIZAJES Ninguna trayectoria de largo aliento escapa de dificultades. En el caso de Alma y ComunicArte, algunos de esos retos emergen en los testimonios y fuentes documentales: Recursos precarios y dependencia externa Mantener una operación nacional con equipos, infraestructura, formaciones y redes requiere recursos continuos. Comunicarte ha debido negociar con entidades estatales, ONGs internacionales y organismos de cooperación, lo cual puede conllevar presiones, condicionamientos o exigencias externas que tensionan la autonomía comunicativa. Esa tensión entre independencia y sostén financiero es parte del desafío inherente a casi todas las organizaciones alternativas. Visibilidad, legitimación institucional y obstáculos estatales En un país con una economía de medios dominada por conglomerados privados y medios públicos centralizados, el campo de la comunicación alternativa enfrenta barreras legales, reglamentarias, invisibilidad mediática y resistencia institucional. Las radios comunitarias históricamente lucharon por su reconocimiento legal en Colombia; Alma ha sido parte de esa lucha simbólica. En ese contexto, la legitimación institucional de proyectos como ComunicArte debe luchar contra la incomprensión o la invisibilidad del aparato estatal. Relevo generacional y deseo de renovación Para una organización con varias décadas de acción, la apuesta por formar nuevas generaciones de comunicadores es clave. El riesgo de agotamiento o que la propuesta 491 quede centrada en su liderazgo exige deliberación institucional, renovación de modos de trabajar, acercamiento a jóvenes y apertura a nuevas sensibilidades comunicativas (digitales, transmedia, formatos emergentes). Incertidumbre política, conflictividad territorial y riesgos Operar en territorios afectados por conflicto armado, extracción, desplazamiento o multiculturalidad implica riesgos físicos, políticos, logísticos y simbólicos. La figura del agente comunicativo se vuelve vulnerable frente a dinámicas de censura, hostigamiento, intimidación o censura. La apuesta de“llegar donde no llegan los medios” conlleva costos que Alma y el equipo han debido asumir a lo largo del tiempo. 8. UNA NARRATIVA PROPUESTA: “EL ALMA QUE COMUNICA” Alma Montoya camina por los márgenes del país con un micrófono, unos audífonos y una pregunta siempre viva: ¿quién contará esta historia? En sus manos, la radio no es un aparato neutral, sino un umbral de palabra colectiva, de memoria recobrada, de identidad fracturada que busca recrearse. Desde sus años iniciales—más de 45, según su propia voz— ella vio en la radio una posibilidad de reencuentro simbólico: una dimensión oral donde las voces propias no fueran rehenes de agendas mediáticas centralizadas.(Uniminuto Radio, 2020) Y así nació su tarea de formadora, de caminante rural, de interlocutora entre academia y comunidades, de gestora de redes, de sembradora de utopías pequeñas. En el Grupo Comunicarte tejió un espacio institucional en el que convergen lo técnico, lo simbólico y lo relacional; donde talleres, procesos comunitarios y alianzas trascienden la lógica del proyecto efímero. Pero Alma no se detiene en la práctica aislada: su apuesta es que esos procesos dialoguen con lo nacional e internacional. Así ha cultivado vínculos con ALER, WACC y otras redes latinoamericanas, reivindicando que la comunicación no es accesorio sino parte constitutiva de la democracia cultural. Quienes la conocen hablan de ella como quien“le pone el alma” a la comunicación, como maestra que enseña no solo técnicas sino sentido, como caminante de territorios invisibles, como“misionera de la comunicación”. En sus ojos hay música, memoria, territorio y sueños. En un país que aún pelea por reconocer la pluralidad comunicativa, su obra es un recordatorio: la comunicación no es solo transmisión; es tejido simbólico, posibilidad de acción, horizonte de comunidad. Y las mujeres como Alma sostienen ese horizonte con paciencia, con consagración, con mucho sudor cotidiano, con creencias profundas. 492 EL ALMA DE UNA COMUNICACIÓN POPULAR MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia Este capítulo traza apenas algunas líneas de su huella—la de una mujer que, con pocos reflectores externos, ha contribuido a redefinir qué es comunicar en Colombia: no es imponer discursos, sino habilitar espacios, activar memorias, acompañar narrativas, soñar con que la palabra colectiva pueda ser semilla de transformación Referencias ComunicArte.(2013). Equipo humano. Recuperado de https://historia.grupocomunicarte.org/ equipo-humano.html?utm_source=chatgpt.com Montoya, A.,& Nadalich, I.(2007). Radio escolar, generadora de procesos comunicativos y pedagógicos. Comunicación y Escuela, 2, 17–27. Montoya Chavarriaga, A. D.,& Villa Betancur, L.(2006). Radio escolar: Una onda juvenil para una comunicación participativa. Paulinas. https://books.google.com/books?id=c0ctZt_UZwEC Redes Amazónicas.(s. f.). Producciones radiales[Página web]. Recuperado de https:// panamazoniagrupoco.wixsite.com/comunicarte/producciones-radiales?utm_source=chatgpt. com Rendón, P.(2022). Diálogos sobre comunicación comunitaria: El poder de la voz. Medios comunitarios en América Latina. DW Akademie. https://static.dw.com/downloads/61124590/ DWA%20Community%20Media%20Lateinamerica_low.pdf Uniminuto Radio.(2020). La radio hace parte de nuestra cultura oral y de nuestra musicalidad: Alma Montoya. La importancia y la vigencia de las emisoras comunitarias y populares en Colombia. Recuperado de https://www.uniminutoradio.com.co/la-radio-hace-parte-denuestra-cultura-oral-y-de-nuestra-musicalidad-alma-montoya/?utm_source=chatgpt.com WACC.(s. f.). Miembros honorarios. Recuperado de https://waccglobal.org/quienes-somos/ nuestro-histora/laureados-y-laureadas-wacc/?lang=es&utm_source=chatgpt.com NOTA: Este texto fue producido por las editoras del libro con base en la hoja de vida de Alma Montoya, testimonios tomados para la ocasión de personas con quienes ha trabajado e informaciones sobre ella y su obra en la web. Para el formato final se utilizó ChatGPT a partir de la creación de prompts específicos para pulir la redacción de algunos apartados de las informaciones rastreadas. 493 MUJERES DE LA COMUNICACIÓN- Colombia MUJERES DE LA COMUNICACIÓN En América Latina- Colombia Este libro reúne 26 historias que retratan cómo 39 mujeres, desde la academia, el periodismo, la comunicación indígena, los medios comunitarios, la televisión, las políticas públicas y la comunicación para el cambio social, han tejido, muchas veces en silencio, los cimientos de la comunicación en Colombia. Más que un recuento de trayectorias profesionales, estas narraciones revelan experiencias vitales: cómo cada una se hizo mujer mientras hacía comunicación, cómo la práctica, la investigación y el territorio atravesaron sus cuerpos, y cómo su trabajo ha contribuido a construir país en sus mejores y peores momentos. Lo que empieza como una invitación llena de dudas—“¿yo?, ¿pero si no he hecho nada importante?”— se convierte en un ejercicio profundo de reconocimiento colectivo. En estos relatos autobiográficos, diálogos y perfiles emergen las pioneras, las herederas y los relevos generacionales que han marcado el campo en los últimos sesenta años. Juntas componen un mapa diverso y poderoso que conecta la comunicación con la salud, la educación, la paz, lo popular, lo ambiental y lo comunitario. Este libro demuestra que la historia de la comunicación en Colombia no puede entenderse sin las voces, los afectos y las luchas de estas mujeres. El Centro de Pensamiento en Comunicación de la Fundación Friedrich Ebert para América Latina conocido como FES Comunicación produce conocimiento sobre la comunicación como insumo y estrategia para el diálogo político y la profundización de la democracia social. Sus áreas de trabajo son: Comunicación Política y Libertad de expresión+ Medios de comunicación y Periodismo independiente+ Medios digitales y ciudadanos. www.fescomunica.fes.de/ @fescomunica 1