POLICY PAPER Francesca De Benedetti Noviembre de 2025 El guion iliberal Así se“orbanizó” el discurso público en Europa Oficina de Italia Notas legales Editor Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. Godesberger Allee 149 53175 Bonn Alemania info@fes.de Departamento editorial Friedrich Ebert Foundation en Italy Piazza Adriana 5| 00193 Roma| Italia Responsable del contenido y la publicación Armin Hasemann| Director| FES Italia Datos de contacto info.italy@fes.de Traducción Francesca Saltarelli Diseño pertext, Berlin| www.pertext.de El uso comercial de los materiales publicados por la Fundación Friedrich Ebert está condicionado a la autorización por escrito de la Fundación. Las publicaciones de la Fundación Friedrich Ebert no pueden utilizarse como material en campañas electorales. Las opiniones expresadas en esta publicación no reflejan necesariamente las de la propia Fundación Friedrich Ebert. Noviembre de 2025 © Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. Otras publicaciones de la Fundación Friedrich Ebert están disponibles aquí: ↗ www.fes.de/publikationen Francesca De Benedetti Noviembre de 2025 El guión iliberal Así se‘organizó el discurso público en Europa Contenido 1.  Un manual estratégico iliberal .....................................  3 2.  El mensaje dominante ...........................................  4 3.  La construcción del enemigo ......................................  6 4.  Todos contra todos ..............................................  8 5.  Una máquina de alcance internacional ............................  10 6.  Guerra incluso contra la imaginación ..............................  11 7.  Dios, patria, familia y control .....................................  13 8.  Democracia bajo presión ........................................  15 1. Un manual estratégico iliberal Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Europa también parece arrollada por una deriva autoritaria. Pero se trata de una catástrofe anunciada: el desmantelamiento del estado de derecho y los principios democráticos no llega inesperado ni sólo desde el otro lado del charco. Partidos cuales el húngaro Fidesz, los italianos Fratelli d’Italia y Liga, el Rassemblement National francés, el alemán Alternative für Deutschland(AfD), el polaco Prawo i Sprawiedliwość(PiS) o el austríaco Frei heitliche Partei Österreichs(FPÖ) alientan una movilización permanente contra las minorías y la integración de la política europea, fragmentando así la sociedad desde el interior. «Yo llevo adelante una lucha cultural e ideológica», afirmaba ya en 2011 el representante de la derecha xenófo ba francesa Éric Zemmour, evocando y tergiversando el concepto gramsciano de hegemonía cultural: «He dirigido contra la izquierda sus mismas armas; he entrado a la máqui­ na de la propaganda televisada mez­ clándome con actores, cantantes, per­ sonas comunes y corrientes». Utilizando una red de centros de estudios como avanzadilla para mantener conexiones e intercambios, las formaciones ultraderechistas europeas experimentan tácticas y comparten estrategias, ensayando de esta forma un esquema de acción común. Este manual iliberal funciona como un martilleo: no de repente, sino golpe tras golpe, año tras año lleva transformando los rasgos del discurso público, fragmentando nuestras sociedades desde dentro y ocupando cada vez más espacio. En marzo de 2025, la Heritage Foundation – el centro de estudios cercano a Donald Trump, conocido por idear el plan autoritario Project 2025 – reunió en una habitación en Washington a los representantes del Mathias Corvinus Collegium – el mecanismo de poder blando de Orbán – y del instituto polaco Ordo Iuris – simpatizante del PiS y conocido por montar la batalla contra el derecho de aborto – a fin de discutir del«Gran Reinicio». El Great Reset no es solo el título de una publicación realizada por MCC y Ordo Iuris, sino sobre todo un plan para que la Unión Europea vuelva a ser una plétora de instancias nacionales; no asombra que la Casa Blanca, presidida por un presidente y un vicepresidente alérgicos a la idea de una Europa unida, haya aprovechado la oportunidad. Sin embargo, hay otro“gran reinicio” que concierne a nuestra forma de desarrollar el debate público y que empezó hace más de 15 años. Su fundamento y punto de partida es la construcción del enemigo. Para comprender cómo funciona hace falta ante todo observar a quien hizo de lo iliberal una marca, de la deriva autocrática un sistema de exportación, de la retórica anti Bruselas su leitmotiv: Viktor Orbán. Un manual estratégico iliberal 3 2. El mensaje dominante La deriva autocrática húngara, iniciada en 2019 y hoy plenamente consolidada, empezó con la ocupación de los medios de comunicación, se desarrolló por medio del control de la economía y la sociedad y se radicalizó con la represión del disenso. Cuando semejantes derivas no son obstaculizadas tempestivamente – lo que no hizo la Ue tolerando años los impulsos autocráticos de Orbán, se vuelven realmente contagiosas: la pauta de acción ensayada por Viktor Orbán fue exportada a otros lugares. Un caso ejemplar es el regreso al poder de Robert Fico en Eslovaquia: el líder eslovaco(cuyo partido Smer se autodefine socialdemocrático) pudo consultarse con asesores del entorno de Orbán, además de tener una relación estrecha con el mismo. Las razones de su entendimiento son muchas – la cercanía con Moscú, el interés de Hungría por tener un apoyo en el Consejo Europeo después de la llegada a Polonia de Donald Tusk, que reemplazó a Mateusz Morawiecki. Sin embargo el recorrido de los dos primeros ministros, húngaro y polaco, nos cuenta algo más: una deriva autocrática no se debe solo al impulso por adquirir cada vez más poder y control, sino sobre todo al miedo a perderlos. Comparado con el primer ministro que gobernaba Hungría a finales de los‘90, el Orbán que en 2010 inauguró una deriva iliberal y una transformación autocrática había cambiado, y principalmente por un motivo: en 2002 había perdido el poder. Fico también en un ciclo político anterior había perdido el poder: tuvo que dimitir en 2018 por el asesinato de un periodista, Ján Kuciak, y las protestas que causó aquel caso. Es inútil recordar que también Donald Trump, cuyos impulsos antidemocráticos ya son evidentes, había presidido la Casa Blanca y perdido la presidencia en 2020. Por lo tanto no es solo el ansia de poder, sino la conciencia de que se puede perderlo lo que arma una deriva iliberal: la voluntad no solo de gobernar un país, sino la pretensión de remodelarlo interviniendo en los medios de comunicación, la judicatura, la cultura, la economía, la política. La primera fase de la pauta iliberal es el intento de controlar la información y por consiguiente el discurso y la opinión públicos. Desde este punto de vista Budapest se parece a Bratislava, y las dos urbes comparten con Roma características diversas. En 2024, en el Índice Mundial de la Libertad de Prensa, Italia apareció en el grupo de los“países problemáticos” 4 Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. – precisamente donde se encuentra la Hungría de Orbán. El año sucesivo, el índice 2025 registró un empeoramien to, ocupando Italia el lugar 49.«El gobierno Meloni con tribuyó de forma relevante al deterioro de la libertad de los medios de comunicación», señaló Pavol Szalai, responsable de la oficina Ue de Reporteros sin Fronteras. Los ataques contra el periodismo libre, el aumento de las llamadas slapp(querellas mordaza) utilizadas por la política contra quienes están realizando una investigación y sobre todo las transformaciones que se están dando en el servicio radiotelevisivo alarmaron diversas organizaciones por la libertad de información que se reunieron en un grupo operativo(el Media Freedom Rapid Response compuesto por European Federation of Journalists, International Press Institute, European Centre for Press and Media Freedom Article 19 Europe, y Osservatorio Balcani e Cau caso Transeuropa) y hasta organizaron una misión urgente en Italia en 2024. El informe que produjeron lleva el título emblemático(“Silenciar el cuarto estado: la deriva democrática en Italia”). Las conclusiones explican por qué el ataque contra la libertad de los medios de comunicación es también el primer paso que dan todos los líderes con vocación iliberal: de hecho se habla de«intolerancia de la coalición de gobierno hacia toda forma de crítica por parte de los medios de comunicación»,«grave merma de la libertad de expresión» y«debilitación de la calidad de la democracia». Otro rasgo que tienen en común todos los líderes iliberales es también clasificar a los periodistas incómodos como enemigos de la patria:«Lo hace Meloni, lo hace Fico, lo hace Orbán, lo hacen todos ellos», señala Beata Balogová, la pluripremiada directora de Sme, el diario eslovaco más importante, que vivió en carne propia los ataques del gobierno Fico. «El control de la televisión pública re­ presenta un hito. Fico lo dijo abierta­ mente: los periodistas no están para controlar el poder sino para relatar lo bueno del gobierno. En el principio el gobierno propuso una ley que estable­ ciera un verdadero órgano de control del servicio público para cribar sus contenidos: en otras palabras, para censurarlos. Luego de la intervención de la Comisión Ue, este órgano fue eli­ minado del borrador, pero Fico pudo igualmente tomar el control de la tele­ visión pública. Aunque siempre ha sido influida por la marcha de la política, ahora es un verdadero departamento gubernamental de la propaganda: di­ funde las consignas del primer minis­ tro. Un ejemplo: los partidarios de Ucrania son tachados de“belicistas”». El manual iliberal es internacional y por mucho que Viktor Orbán haya sido el iniciador, a veces las nuevas versiones europeas lo superan por agresivas:«Por un lado Fico hasta superó al primer ministro húngaro, que no suele atacar a los periodistas a nivel personal», cuenta Balogová desde Bratislava. Lo mismo puede decirse de Roma. En Hungría la ocupación de la información empezó en 2010, igual que la deriva autocrática. En primer lugar fue aprobada una ley, reprendida por Bruselas, sobre los medios de comunicación que abrió camino a la colonización del gobierno de los medios de comunicación públicos. En 2016 el diario principal de la oposición, el Népszabadsag, sufrió un ataque frontal: después de tomar el relevo un testaferro, Heinrich Pecina, se lo hizo colapsar. El entonces líder de la ultraderecha austríaca describió la operación como“modelo húngaro” para exportar: Heinz-Christian Strache, durante la velada en Ibiza que determinaría su dimisión, dijo:«debemos hacer lo mismo», igual que Pecina. 2018 fue el año de Kesma(Central European Press and Media Foundation): se formó un conglomerado que englobaba televisiones, diarios, emisoras de radio, por un total de medio millar de productos editoriales, una concentración sin precedentes de medios pro-gubernamentales. Mientras Kesma se volvía gigante y Orbán ejercía una presión cada vez más tentacular sobre sociedad y economía, las realidades independientes fueron cayendo como casillas del dominó: cerraron o, peor, sobrevivieron desvirtuadas como órganos de propaganda(véase el caso Origo). Controlar el mensaje para que el propio se vuelva dominante: este es sin lugar a duda el primer paso de la escalada iliberal. Sin embargo otro paso es igualmente determinante, porque es necesario llegar al poder, incluso el de plasmar el ecosistema mediático. Para llegar al gobierno y asumir cada vez más control, el manual prevé una herramienta tan ensayada como devastadora: la construcción del enemigo, de los enemigos. La regla de divide et impera es fundamental para comprender el funcionamiento de la ganzúa iliberal. El mensaje dominante 5 3. La construcción del enemigo «El perímetro de nuestra libertad es marcado por el nivel de poder que podremos conquistar». Así hablaba el joven Orbán en 1990: era el tiempo cuando se lo consideraba un líder carismático, además de liberal. Su movimiento era financiado por la fundación Soros – gracias a la cual el fundador de Fidesz también había conseguido una beca para estudiar en Oxford – aunque en pocos años George Soros llegaría a ser el blanco preferido del primer ministro húngaro. Sin embargo, todavía parecía lejos aquel verano de 2014 cuando el primer ministro, durante su comparecencia en Tusnádfürdő, en Rumania, pronun ció su discurso-manifiesto sobre el«Estado iliberal». En todo caso la cifra del líder húngaro siempre era la misma: la obsesión constante por el poder. Y es precisamente esta obsesión que explica la deriva autocrática, al manifestarse claramente a partir de la victoria electoral de 2010. Tras su experiencia como primer ministro desde 1998 hasta 2002 Orbán experimentó qué significa perder el poder. Cuando consiguió volver al gobierno en 2010 esta ba dispuesto a agarrarse al poder a toda costa, incluso alterando los equilibrios democráticos. El secreto del agresivo regreso de Orbán al poder estriba en la“fórmula Finkelstein”. Se trata de una fórmula en negativo: no por algo, sino contra algo. El autor es el estratega republicano Arthur Jay Finkelstein, asesor de Ronald Reagan y Benjamin Netanyahu, con el que el líder de Fidesz ya se había consultado. A partir de 2008, junto con el delfín George Birnbaum, Finkelstein vino organizando la campaña electoral de Orbán, basada en un elemento que se sigue utilizando también ahora: la construcción del enemigo. En esa época George Soros fue individuado en seguida como blanco, pero la lista de los proscritos se alargó con el paso del tiempo, igual que continuó el ciclo de poder de Orbán: en un principio aparecieron los póster de 2019 contra Soros padre y el entonces presidente de la Comisión Ue Jean-Claude Juncker; en 2023 se repitió la mis ma pauta con sus sucesores: los póster pusieron en el punto de mira a Soros hijo, Alex, y también a la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen. El esquema vino repitiéndose e hibridándose y también se aplicó a la oposición interna. Los póster de la campaña de Orbán para los comicios de 2022 ante todo están en contra: contra el líder de la oposición unida Péter MárkiZay que fue representado al lado del antiguo primer ministro Ferenc Gyurcsány. También fue utilizado como ganzúa contra la cumbre Ue, con la que el autócrata húngaro en realidad quisiera pactar, mientras pueda, para movilizar ante todo los fondos bloqueados. La bien ensayada“fórmula Finkelstein” fue aplicada en toda Europa por las formaciones amigas de Orbán. En algunos casos fue importada como una suerte de corta y pega. Es suficiente observar al líder de la Liga Matteo Salvini imitando desde hace años los ataques de Orbán contra George Soros, que el ministro italiano definió hace siete años«especulador sin escrúpulos»; o, más recientemente, a la Presidenta del Consejo Giorgia Meloni que, para justificar las intromisiones de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, en la campaña electoral alemana, arremetió contra Soros(precisamente como Elon Musk): «No me consta que Elon Musk financie partidos, asociaciones o representantes políticos; esto en cambio sí lo hace George Soros», declaró durante la rueda de prensa de finales de año, que en realidad se aplazó a principios de 2025. Estas evocaciones son un timbre de alarma que avisa sobre la importación de un manual estratégico común, según el testimonio de la directora Balogová desde Eslovaquia: incluso antes de la arremetida del primer ministro eslovaco contra la televisión pública,«que Fico se inspiró en Orbán me pareció claro por primera vez cuando expuso su narración anti-Soros, manteniendo que Soros estaba financiando las protestas y a nosotros», comenta.«Desde entonces ha venido utilizando todo el manual estratégico de Orbán». El uso de la fórmula negativa de la construcción del enemigo vertebra toda la propaganda de la ultraderecha, hasta llegar a ser el espinazo de toda construcción retórica. Son incontables las intervenciones de Giorgia Meloni, cuando ya presidenta del Consejo e instalada en el poder, cuya estructura, cuales que sean los temas, se basa en la oposición a lo que ella tilda de“izquierda” victimizándose y evocando un antagonismo constante: «Alrededor de los que no eran de izquierdas había una suerte de cordón sanitario, una conventio ad excludendum», dijo por ejemplo en la kermés de Atreju de 2024. 6 Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. «Pero nosotros, queridos amigos de la izquierda, nunca llegaremos a ser como vosotros. Nosotros somos orgu­ llosamente antitéticos a vosotros. Nosotros existimos para desmentiros, y para asombraros». Solo en este discurso de diciembre de 2024 la palabra “izquierda” es pronunciada 13 veces.«The left»,«the glo bal left»,«the Brussels left»: escuchando los discursos que el entorno de Orbán- por ejemplo Balázs Orbán, director político del primer ministro húngaro – lleva años pronunciando en la conferencias que celebra por Europa, Roma incluida, se podría tener la tentación de creer que existe una izquierda en ascenso, tanto en los comicios como en las encuestas. Pero es el contrario, es la ultraderecha que es más desbordante que nunca. La construcción del enemigo va mucho más allá de individuar a sujetos aislados contra los cuales arrojar la retórica del populismo por su poder económico o político, o porque son utilizados como fetiches por las élites. Tampoco se trata solo de oposición política. El tema es que la ganzúa iliberal también involucra a las minorías, intentando descomponer la sociedad según la identidad. El uso y el abuso de la propaganda homófoba, anti-migrantes, el ataque al derecho de aborto y, más en general, contra un conjunto cada vez más amplio de derechos, ejemplifican esta parábola. Las formaciones ultraderechistas comparten un mecanismo retórico que utilizan como ganzúa para desviar las frustraciones del electorado y, más en general, de la sociedad hacia una serie de objetivos artificiales: es la fórmula Finkelstein elevada a sistema. La construcción del enemigo 7 4. Todos contra todos La propaganda anti-migrantes demuestra perfectamente de qué forma, o sea a puro martilleo, el esquema iliberal ha calado en la política, la sociedad y el discurso público. En 2025, una década después de lo que en Europa se conoce como“la crisis de los refugiados”, y nueve años después del referendum anti-migrantes celebrado en Hungría por voluntad de Orbán, el tema de la acogida y del respeto de los derechos – aquella frase«Wir schaffen das»,«vamos a salir de esta» que en ese tiempo pronunció la entonces canciller Angela Merkel – fue completa mente derrocado. En Alemania los cristiano-demócratas, persiguiendo el aumento de consenso de AfD, llegaron a votar una moción en tema de inmigración junto con la ultraderecha. En Francia, los centristas del campo de Emmanuel Macron promovieron la loi pour contrôler l’immigration de 2024, lo que Marine Le Pen aprovechó para reivindicar su «victoria ideológica». Non solo a nivel nacional, sino en la misma sede de la Ue la melonización de la Comisión europea permite que la presidenta Ursula von der Leyen suela participar en las per-cumbres del Consejo Europeo impulsadas por Meloni junto con la primera ministra danés para promover operaciones de externalización como el modelo Albania – en violación de los derechos – que Bruselas coincide en definir soluciones innovadoras. En la propuesta presentada por la Comisión en julio de 2025, relativa al presupuesto Ue para el septenio 2028-2034, en los “sobres” nacionales también acabaron miles de millones para planes de consolidación de las fronteras, para el gusto de quien – desde Meloni hasta el premier polaco Donald Tusk – usa este tema para apalancar consensos. El sistema Schengen, agujereado por las muchas excepciones, ya funciona poco: el restablecimiento de los controles en la frontera vige también en Berlín. Además, todo ello no produce mucha incomodidad: se ha vuelto la norma, se ha normalizado. Pero empezó antes, cuando las palabras“muro” o“devolución” solo pertenecían al campo semántico soberanista. En la Ue el trabajo que finalizó Meloni – que hoy dialoga al respecto con von der Leyen – empezó con el martilleo de la retorica anti-migrantes inaugurado y ensayado por Orbán. En octubre de 2016, los húngaros fueron convocados a un referendum con la pregunta siguiente: 8 Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. «Quieres que la Ue pueda imponer ­ la reubicación de ciudadanos que no son húngaros sin el consentimiento del Parlamento?»). En 2015, la amenaza de la llegada masiva de migran tes fue utilizada por Fidesz para emanar una ley que autorizaba el gobierno a declarar el estado de emergencia palanqueando la llegada de miles de migrantes a la frontera. Y aunque nunca se produjo semejante llegada al país, el ejecutivo de Orbán activó aquella palanca. Como se verá más adelante con la prohibición del día del orgullo LGBT de 2025 y otros ejemplos, detrás de la bandera identitaria que aparentemente afecta a los derechos de un colectivo de personas en realidad también se esconde una palanca para comprimir la democracia en general. Además un manual estratégico está hecho para ser reutilizado: y así fue. Por ejemplo los ultraconservadores polacos aplicaron la misma estrategia usando tanto la dura retórica anti-migrantes –«Los inmigrados nos traen el cólera y los parásitos», decía hace una década el líder del PiS Jarosław Kaczyński – como el referendum identitario, que utilizaron cual herramienta de movilización electoral. «Estás a favor de admitir a miles de migrantes indocumentados desde Oriente Próximo y desde África con­ forme al mecanismo de reubicación forzosa impuesto por la burocracia ­europea?» esta la cuestión referendaria bisagra de las cuatro que el Pis convocó a votar en octubre de 2023, repitiendo integralmente el modelo Orbán. Desde Hungría llegó la idea del referendum anti-migrantes, y también en área Orbán fue ensayado el referendum de propaganda – donde la misma cuestión fue planteada a fin de importar los asuntos ideológicos del partido de referencia – combinando su fecha con la de las elecciones parlamentarias. Esta idea tenía múltiples propósitos: polarizar el debate electo- ral respecto a temas identitarios, movilizar al electorado propio y también al atraído por derechas aún más extremas(en Polonia los neofascistas de Konfederacja), y también pulverizar, de ser posible, un frente de oposición unido(lo que pasó en Polonia en 2023 y en Hungría el año antes) creando una división sobre el tema a votar. En las elecciones de 2022 el premier húngaro hizo la movida siguiente: agregó a las parlamentarias de 3 de abril un referendum anti-lgbt articulado como una encuesta, vale decir sin querer derogar una ley, sino reforzar aquella anti-lgbt de 2021. Las fuerzas iliberales utilizan el referendum para alcanzar objetivos diversos y ganarlo solo es un objetivo secundario: lo prueba el que en Hungría ni el referendum anti-migrantes de 2015 ni el anti-lgbt de 2022 alcanzaron el quorum. Todos contra todos 9 5. Una máquina de alcance internacional Antes de seguir explorando los asaltos a los derechos a escala internacional merece la pena reconstruir los mecanismos de intercambio y coordinación. De hecho, una galaxia de centros de estudios relacionados con la ultraderecha se encarga de alimentar constantemente formaciones políticas diversas: esto permitió que representantes de Fratelli d’Italia o del PiS siguieran reuniéndose en actos públicos con el gobierno de Hungría incluso en 2022, cuando la postura de Orbán respecto de Moscú pudo haber incomodado a una Giorgia Meloni en pleno ascenso detrás de la máscara de atlantista. Además la red trabaja para producir planes de acción, igual que MCC y Ordo Iuris, que redactaron el plan para el“gran reset” de la Ue. Ordo Iuris, que a su vez forma parte de la red del Congreso mundial de las familias, desempeño un papel activo tanto en la cruzada antilgbt en Polonia, como en el ataque contra el derecho de aborto y las batallas pro-vida. Ya en 2016 el líder del Pis, Jarosław Kaczyński, admitió haberse inspirado en Ordo Iuris cuando intentó endurecer la prohibición de abortar. Sin embargo, el corazón de la red sigue siendo el centro de estudios Mathias Corvinus Collegium (MCC), un dispositivo de poder blando según el modelo de Orbán que incluso tiene sede en Bruselas, cerca de las sedes de las instituciones europeas(de hecho«ocupar Bruselas» fue la consigna de Orbán en las últimas elecciones europeas). «Fuimos nosotros quienes ayudaron a los agricultores de los diversos países europeos a conectar entre ellos para armar la protesta», se jactó Frank Füredi, director de la avanzadilla de MCC en Bruselas, en una entrevista que me dio en abril de 2024. La«guerra cultural» es una de sus expresiones pre feridas. MCC lleva décadas existiendo como institución educativa privada, pero Orbán la transformó, además de financiarla generosamente. El Mathias Corvinus Collegium se extendió a las áreas rurales de Hungría y en 2022 incluso los confines nacionales se le antojaron estrechos. La sede de MCC en Budapest es primeramente un lugar de conexiones políticas: en el verano de 2021 mientras Fidesz, tras perder su familia política en la Ue, soñaba junto con Matteo Salvini con la unión de las derechas, Francesco Giubilei – fundador de Nazione futura y pro piciador de relaciones entre las derechas de Italia y de Hungría – estaba en el MCC en Budapest como profe sor invitado. La ultraderecha francesa también suele frecuentar el MCC: transcurrió allí la noche electoral de 2022 Nicolas Bay, y pasaron por allí los compañeros más fieles de Zemmour mientras él se preparaba para las presidenciales. El Danube Institute desempeña un papel parecido. Integra a representantes de las derechas europea y estadounidense, que en Budapest y en estos grupos ya se sienten como en casa: no es por casualidad que el escritor Rod Dreher(también conocido por la experiencia hecha en el American Conservative) se haya mudado a la capital de Hungría recibiendo el encargo de“director del proyecto de red” del Danube Institute. Al otro lado del charco la Heritage Foundation perfeccionó el“Proyecto 2025” que, bajo el rótulo de«presi dential transition project», quiere realizar a gran escala lo que Orbán hizo en Hungría: plasmar la infraestructura de poder de tal forma que pueda quedarse en manos de Trump. «No nos basta ganar los comicios, ne­ cesitamos a la gente adecuada en el lugar adecuado», dice la Heritage arremetiendo contra los« políticos liberales». Nazione Futura, centro de estudios cercano a Meloni, organiza actos en Roma junto con Heritage Foundation, mientras la capital húngara acoge sus ediciones de la Conferencia de Acción Política Conservadora; en 2025 también Polonia organizó su propia CAPC. El entramado de relaciones conecta las capitales europeas entre si y con Washington, incluyendo las excursiones entusiásticas de Tucker Carlson al iliberalismo de Hungría. 10 Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. 6. Guerra incluso contra la imaginación El gimnasio iliberal es un ejercicio transversal entre derechas de origen diverso: como veremos un hilo – una pauta, un manual estratégico – pone en relación hasta el control que se ejerce en Hungría sobre los dibujos animados que se presumen queer con las batallas de la ultraderecha italiana contra Peppa Pig. «El género es el gran problema de Europa», señaló Orbán delante de la prensa internacional cuando las elecciones de 2022 le garantizaron una mayoría parlamentaria incluso más amplia que en los comicios anteriores. La movilización internacional que se produjo en la capital de Hungría en junio de 2025 en contra de la“prohibición del la Marcha del orgullo” reveló que el ataque llevaba ensayándose durante años en sinergía con otras formaciones europeas. «La ley de Orbán anti-lgbt tiene un parecido con la ley de Putin de 2013», me relató ya hace algunos años durante una entrevista Áron Demeter de Amnesty Hungría. Aun antes de que la ley irrumpiera en en el parlamento, en 2021, el hilo nos conducía a Polonia, donde el PiS – aliado de Orbán, en virtud de relaciones políticas intensas, y de Meloni por pertenecer al mismo Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos(Ecr) – trabajaba para allanar el camino. En 2019, en el sur-este de Polonia ya se habían difundido las“lgbt free zones”, área proclamadas«libres de la ideología lgbt». El año siguiente, el entonces candidato presidencial apoyado por el PiS, Andrej Duda, realizó una campaña electoral de inédita agresividad homófoba que le valió un segundo mandato. En el verano de 2020, al con cluirse el ciclo electoral, no se apagaron los tonos homófobos: el PiS – que en ese entonces también gobernaba el país – endureció la represión, como atestiguan los muchos arrestos y acosos a participantes en la manifestación prolgbt que se celebró en agosto de aquel año en Varsovia. El ataque contra los derechos lgbt fue un gimnasio para ensayar tanto la división – la voluntad de fragmentar la sociedad y polarizar el debate aprovechando batallas identitarias contra las minorías – como la represión. No es por casualidad que la prohibición de la Marcha del orgullo forme parte de un paquete que incluye la limitación del derecho de asamblea y el atropello político de la vigilancia mediante reconocimiento facial. Vamos a retomar el hilo desde el principio. En Hungría, a pesar de que las encuestas no describan una sociedad homófoba y los activistas lgbt incluso señalen que es uno de los países de Europa central donde los movimientos son más maduros, el martilleo iliberal empezó a hacer mella cuando comenzó la deriva autocrática de Orbán. Ya en 2011 József Szájer, uno de los primeros afiliados de Fidesz y aliado del primer ministro desde los tiempos de sus estudios en Oxford, contribuyó a reescribir la Constitución que, en la nueva versión, no reconoce las parejas homosexuales. Menos de una década después el mismo Szajer – quien mientras tanto se había vuelto el oficial de enlace de Fidesz en el Europarlamento – fue sorprendido en un orgia homosexual en Bruselas; no es el único caso de figuras cercanas a Viktor Orbán, entre las más beligerantes en la defensa de la familia tradicional, que terminan tropezando con sus propias contradicciones. También emblemático es el caso de Katalin Novák, otra política fiel del premier: fue ministra de la Familia(la«familia tradicional»), el enlace con el World Congress of Families y tejedora de relaciones con los miembros de la Liga, como el actual presidente de la Cámara italiana Lorenzo Fontana; apadrinó la Cumbre demográfica de Budapest, donde en 2023 invitó al escena rio a la premier Meloni. Sucesivamente, en febrero de 2024, tuvo que dimitir de presidenta de la República(cargo asumido en 2022), tras conocerse que había indultado al vice rrector del orfanato de Bicske, el cual había intentado encubrir abusos sexuales a menores llegando a obligar a los niños a prestar falso testimonio. Eso no le impidió a Meloni invitar a Novák en un acto del Atlantic Council en septiembre de 2024. La ex presidenta húngara arrasada por el escándalo de abuso sexual a menores también exhibió con un selfie el encuentro amistoso con Meloni y Elon Musk, acompañándolo con el eslogan:«Solo los niños pueden salvar el mundo» El hilo nos conduce a la ley anti-lgbt de Orbán, ejemplo de cómo la ganzúa iliberal deforma el discurso público: el partido del premier tergiversó en clave homófoba una ley que originariamente debió introducir penas más duras por el abuso sexual a menores. Pero a principios de junio de 2021 – antes de la votación final – Fidesz enmendó el texto, añadiendo disposiciones relativas a la prohibición de contenidos que promueven la homosexualidad y trasformando así el índole de la ley. Bajo el paraguas de la«defensa de los derechos de los menores», la ley «prohibe facilitarles contenidos que desvíen del sexo asignado al nacer o que fomenten la homosexualidad». Guerra incluso contra la imaginación 11 Profesores y educadores también deben respetar el principio subrayado en la ley: solo la familia heterosexual tiene derecho a existir,«el padre tiene que ser un hombre, la madre una mujer». La ley anti-lgbt de Hungría«deberíamos copiarla», afirmó en julio de 2021 el entonces ministro de Educación polaco Przemysław Czarnek, manteniendo además que«el que es homosexual no es nada normal: es un pervertido» Las nuevas disposiciones de 2021 no solo concernían a la educación sexual de los menores, sino también a los contenidos con los que pudieran toparse: el mercado de la publicidad también debió adaptarse al criterio de la «familia tradicional». En 2022 la operación se tradujo en una guerra surrealista contra los dibujos animados, guerra que de alguna forma fue importada por la ultraderecha italiana durante la campaña electoral de aquel año: en septiembre Fratelli d’Italia emprendió una cruzada contra los autores del dibujo animado Peppa Pig, tachando de «inaceptable la elección de presentar a un personaje con dos madres. No po­ demos aceptar el aleccionamiento de género: instamos que la Rai, la televi­ sión pública italiana, que compra los derechos de la serie de Peppa Pig para Italia, no transmita el capítulo». Se trataba de una polémica de importación: la posibilidad de censurar los dibujos animados en Hungría se concretó precisamente en aquellos meses, gracias al sistema de Orbán: gracias a la ley anti-lgbt que se introdujo en 2021 devino plausible denunciar conteni dos audiovisuales a la autoridad de los medios de comunicación que puede imponer multas y obligar a cancelar dichos contenidos. La autoridad regulatoria en realidad es expresión de Fidesz y es la misma que en el pasado quitó la licencia a emisoras independientes. Además, si los contenidos aparecen en un libro las denuncias pueden presentarse ante la gobernación civil, emanación del poder central. A los seis meses de entrar en vigor esta ley, la autoridad ya había recibido un centenar de denuncias, algunas incluso contra los personajes de los dibujos animados. «Hace treinta años, cuando mis hijos veían el duende Pumuckl, ¿quién iba a imaginar que le controlarían dentro de los pantalones?», comentó en las redes una usuaria húngara mientras la oposición lanzaba la consigna:«Je suis Pumuckl». La caza de brujas en versión dibujos animados – una guerra librada incluso contra la imaginación – revela lo pervasivo del martilleo iliberal. Sin embargo, el objetivo fundamental iba mucho más allá de la implícita censura de los dibujos animados. Más en general concernía a la represión del disenso, como resulta evidente desde una perspectiva más amplia. 12 Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. 7. Dios, patria, familia y control La ley anti lgbt de 2021 puso de manifiesto la tenden cia que sigue caracterizando las derechas más o menos extremas a utilizar el guion iliberal para afectar a las organizaciones de la sociedad civil. De hecho es también una ley indirecta contra las ONGs: echa trabas a las organizaciones que no se consideren sintonizadas con la ideología de Orbán. El texto establece que a las «ONGs de orientación discutible» se les prohíbe impartir la educación sexual. El uso y abuso de la propaganda identitaria como herramienta para sofocar el disenso se volvió aún más descarado en 2025, un año antes de los nuevos comi cios, cuando el régimen de Orbán advirtió la presión de su competidor: tras integrarse en el sistema, Péter Magyar decidió desafiarlo con su propio partido, Tisza, que según las encuestas había crecido hasta superar Fidesz. Por lo tanto la radicalización aceleró la represión: en febrero de 2025 el premier anunció la“prohibición de la marcha del orgullo” que al mes siguiente se materializó en una enmienda que prohibía reuniones que «promuevan y exhiban desviaciones de la identidad de género correspondiente al sexo al nacer, la reasignación de gé­ nero y la homosexualidad»; incluso se estableció una multa para los desobedientes. La constitución también fue modificada, gracias a la gran mayoría parlamentaria, estableciendo que el «derecho de los niños a desarrollarse de la forma adecuada» prevaleciera sobre todos los demás derechos. Fue así que Fidesz armó una bomba capaz de dañar el derecho de asamblea y que, sumada con el uso de la vigilancia de reconocimiento facial para individuar a los“multables”, revelaba la verdadera naturaleza y el objetivo de la escalada: instalar un potencial dispositivo represivo. La deriva iliberal es martilleante también porque se construye golpe tras golpe. En el caso de Hungría es especialmente evidente cómo el sistema Orbán vino instalando en el transcurso del tiempo palancas por activar en una fase sucesiva. La prohibición de la marcha del orgullo se armó gracias a la anterior ley antilgbt, utilizando la retórica de la familia tradicional para colar el control del disenso. De la misma forma, también otras palabras fundamentales, queridas por los soberanistas de toda Europa – “patria”,“soberanía” y“seguridad” – pudieron transfor marse en dispositivos autoritarios. Los casos son muchos desde Hungría hasta la misma Italia. En el otoño de 2022, no más instalarse el gobierno Meloni y en los mismos días en que una muchedumbre se reunía a sus anchas en Predappio para celebrar con el brazo levantando a Mussolini, se formalizó un decreto contra las concentraciones, conocido como“decreto anti-rave”. Poco después, en 2025, Giorgia Meloni exhi bió«orgullosamente» la aprobación mediante procedimiento de urgencia – por decreto – de un proyecto de ley que ya existía desde hacía un año en materia de seguridad: la presidenta del Consejo sostuvo que la medida«transforma las palabras en hechos contra los ladrones de casas»(en referencia a las ocupaciones abusivas de inmuebles) y que abarcaba las «normas necesarias para cumplir con los compromisos asumidos con los ciu­ dadanos y los que a diario tienen el de­ ber de defender nuestra seguridad»(en referencia a las fuerzas de policía). Sin embargo, bajo la etiqueta de la“seguridad” la mayoría de gobierno añadió disposiciones como poco inquietantes, por ejemplo la del artículo 31 que contempla que los servicios de inteligencia pueden dirigir y organizar asociaciones con fines terroristas o subversivos. No se trata de defender a un policía común y corriente contra ataques criminales o de proteger a los colectivos más vulnerables de la población, según proclama la propaganda de Meloni, sino de escudar y hacer intocables a los servicios de inteligencia de alto nivel que realicen operaciones no transparentes. En la Hungría de Orbán, la palabra“soberanía” es de las que se distorsionan más frecuentemente para encubrir dinámicas represivas del disenso. En la primavera de 2025 en el parlamento húngaro se presentó un proyecto de ley“en materia de transparencia en la vida pública”; sin embargo los críticos pronto lo estigmatizaron como “ley rusa” porque para reprimir el disenso utilizaba el tema de presuntos agentes extranjeros. No solo establecía que ninguna organización política y de la sociedad Dios, patria, familia y control 13 civil, incluidos los medios de comunicación, pudiera recibir financiación desde el exterior sin autorización(ni siquiera los húngaros con doble nacionalidad), sino que también encargaba a la Oficina de Defensa de la Soberanía(presidida por un aliado y amigo del premier, propuesto por este último) realizar investigaciones y compilar listas. La Oficina define la“amenaza a la soberanía” basándose en el cumplimiento o incumplimiento de algunos principios establecidos en la Constitución de Orbán, por ejemplo los que definen Hungría como democrática o la identifican con la familia heterosexual. De hecho el cumplimiento de la“soberanía” acababa coincidiendo con la adhesión a la propaganda de Orbán: los que no estaban de acuerdo acabarían en la lista negra, podrían ver congeladas sus cuentas bancarias o perder el trabajo. La reacción de los medios de comunicación libres y las organizaciones internacionales impidió la aprobación de la ley, en un principio prevista para el verano; pero el bastidor del proyecto de Orbán quedó intacto, porque sigue vigente la controvertida“Ley de Protección de la Soberanía Nacional” de 2023, en la que se injerta la“ley rusa”. También sigue el uso rastrero que se hace de la Oficina establecida por Orbán: Stefano Bottone, historiador de Europa oriental y biógrafo crítico de Orbán, opina que la transformación en “régimen anida precisamente en la creación de un marco prejurídico, mediante la Oficina de defensa de la Soberanía, que permite al gobier­ no obstaculizar por medio de la ad­ ministración – o sea sin involucrar a la judicatura – un gran abanico de organizaciones, incluido Tisza”. 14 Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. 8. Democracia bajo presión «Si conseguimos formar gobierno en Alemania, seguiremos paso a paso el modelo Hungría», declaró en febrero 2025 Alice Weidel, líder de AfD, en una rueda de prensa en Budapest, al lado de Orbán. El“modelo Hungría” es en realidad un sistema de control autocrático de la sociedad, la economía y la política. También es un manual, un esquema de acción, un abanico de tácticas y estrategias que las formaciones iliberales ensayan e intercambian entre sí. También prevé un conjunto de temas comunes, verdaderos caballos de batalla: la retórica contra Bruselas, los migrantes, el aborto, la comunidad lgbt y así sucesivamente; un sistema retórico que canaliza frustraciones sociales y electorales hacia una serie de blancos artificiales construidos con insistencia: se trata de la fórmula Finkelstein elevada a sistema. Semejante deconstrucción basada en la identidad de la sociedad, o la obsesión por las«guerras culturales”(una de las expresiones más reiteradas por Füredi, afiliado de Mcc Brussels) y la convicción de poder«explotar la hegemonía gramsciana» en clave derechista(también en palabras de Füredi) sirven para canalizar la voluntad de cambio y la dialéctica conflictiva contra blancos preestablecidos. Blancos que expresan la arremetida contra las identidades en lugar de la emancipación social: un premier como Orbán pudo beneficiarse de la tolerancia de la antigua canciller Angela Merkel gracias a la industria automotriz alemana en Hungría, aunque aprobó una ley en materia de horas extra conocida come “slave law”(ley esclavista). Weidel, siendo una líder ultraliberal, no considera una prioridad reducir las desigualdades. La premier Meloni acuño el lema«no molestemos a quien trabaja» que von der Leyen elevó a escala europea para justificar la actual desregulación. El uso del martillo iliberal no significa que estos líderes y estos partidos no puedan o no quieran dialogar con quienes detuvieron el poder económico y político, empezando por la familia política popular europea. El contrario: Orbán formó parte del Ppe hasta 2021 y des pués Fratelli d’Italia asumió el papel de eslabón de conexión entre el centroderecha y las ultraderechas. La normalización de las ultraderechas y el discurso iliberal también resultan de elecciones políticas y estratégicas precisas. Hay que citar, al menos, el rol del líder del Ppe, Manfred Weber, que desde 2021 ha veni do contribuyendo a la integración de la ultraderecha en la Ue: Weber formó con Fratelli d’Italia una alianza táctica, haciendo zozobrar la idea de un gran grupo único de las ultraderechas, lo que permitió que los Conservadores europeos consiguieran una vicepresidencia en el Europarlamento en enero de 2022 y una vicepresidencia en la actual Comisión. El lazo entre Weber y FdI también inauguró la temporada de cooperación entre Meloni y von der Leyen abriendo camino a las“mayorías variables”: ya durante la legislatura anterior con algunos votos contra la política verde, e incluso más durante el mandato actual en el Europarlamento, el Ppe votó más de una vez junto con las derechas más extremas, incluido AfD, en materia de migración. Mientras tanto el regreso de Trump a la Casa Blanca y las directas intromisiones de la burocracia oligárquica adinerada en la dinámica política están potenciando el manual iliberal. La erosión del estado de derecho a la que ya estábamos asistiendo en la Ue se está transformando en arremetida a escala global contra los equilibrios democráticos. Si ya antes los líderes de las derechas de Polonia, Hungría e Italia arremetían contra los jueces y su independencia, hoy Trump lo hace con mayúscula. Si ya estaban bajo ataque los derechos de los migrantes en la Unión europea, en EEUU se está abusando de la fuerza. Si por aquí ya escuchamos la invocación de«los plenos poderes», en Washington ya hay quien realmente está intentando utilizarlos. Si ya escuchamos la invocación de diversas Brexit o Polexit ahora el presidente y el vicepresidente estadounidenses atacan directamente la Ue y sus reglas. Quien recuerde el pasado sabe que la nueva normalidad no es nada normal: la democracia está bajo presión después de años de martilleo iliberal. Democracia bajo presión 15 La autora Francesca De Benedetti es jefa de sección Europa del diario Domani; trabajó anteriormente en el diario Repub­ blica y para la cadena de televisión La7. En 2024 fue investigadora invitada en el Institut für die Wissenschaften vom Menschen(IWM) de Viena, donde ganó la beca Milena Jesenská Fellowship for Journalists con un proyecto titulado “Giorgia Meloni y Viktor Orbán: Una inter­ dependencia asimétrica” . De Benedetti escribe comentarios y análisis sobre la política europea para Vanity Fair Italia y para Jacobin USA. Sus artículos y opiniones han sido publicados en diversos medios internacionales, como The Independent, Balkan Insight, Die Presse, HVG, y en otros medios europeos. Cofundó European Focus, una coproducción editorial a escala europea realizada por nueve medios, entre ellos Domani, Tagesspiegel, Gazeta Wyborcza, Libération y El Confidencial. La traducción del texto al español es obra de Francesca Saltarelli/FES, basada en el trabajo realizado en italiano por la autora del artículo. El guión iliberal Los movimientos de extrema derecha e iliberales en Europa han penetrado en el debate público sobre la base de una agenda de disrupción política y social europea. El manual iliberal compartido por Orbán y Meloni se fundamenta en la construcción de enemigos y se refuerza mediante el intercambio internacional de tácticas. Aquí encontrará más información sobre este tema: ↗ fes.de