kçîáÉãÄêÉ= OMMT= Las Elecciones de 2007 en Guatemala El socialdemócrata Colom es el triunfador: ¿enfrentará los grupos informales de poder? Helmut Kurth • El 9 de septiembre de 2007 la población guatemalteca se presentó a las urnas para elegir presidente. • Ante el hecho que ningún candidato alcanzara la mayoría absoluta en la primera vuelta electoral, el 4 de noviembre de 2007 se efectuó la segunda vuelta, en donde compitieron el social demócrata Álvaro Colom del partido UNE de centro-izquierda y el ex general Otto Pérez Molina del partido de derecha conservadora PP. • Colom resultó victorioso con el 53% de los votos. ¿Saldrá igualmente victorioso en romper las estructuras oligárquicas tan cimentadas en Guatemala? = Antecedentes El 9 de septiembre de 2007, 5.9 millones de guatemaltecos y guatemaltecas fueron convocados a emitir su voto para elegir presidente y vicepresidente, así como representantes ante el congreso y las municipalidades. Para esa fecha, más de 50 personas que se postularon como candidatos para un puesto político o que apoyaron el proceso electoral, habían perdido violentamente la vida como consecuencia de su participación política –una cifra jamás alcanzada por ninguno de los comicios desde el año 1985. Esa cantidad lamentable de muertes puso en evidencia que los partidos políticos todavía no pueden considerarse instituciones democráticas consolidadas que puedan competir justa y pacíficamente. Por si fuera poco, la violencia contra candidatos y correligionarios partidistas muchas veces dejó entrever las relaciones existentes entre la política y la delincuencia organizada. En este sentido valga mencionar que especialmente en las comunidades cercanas a la frontera con México y en los suburbios de la Ciudad Capital, bandas del narcotráfico rígidamente organizadas influyeron en la selección de candidatos para cargos del congreso y de los consejos municipales. Esto explica porqué en muchos distritos electorales varias personas no aceptaron candidaturas y que, en otros distritos, renunciaran a las mismas por los altos costos asociados al financiamiento de necesarias medidas de seguridad. Los medios masivos de comunicación, tanto escritos como radiales y televisivos, informaron extensamente sobre los candidatos, sus respectivas posiciones políticas y los resultados de encuestas de intención de voto. Además, la población recibió repetidamente información sobre el procedimiento a seguir en las urnas. Semanas antes de las votaciones, numerosos observadores se instalaron en todo el país a fin de auditar y evaluar el sufragio desde diferentes perspectivas: ambiente y organización electorales, recuento de votos. El sistema de partidos en Guatemala se caracteriza básicamente por su extrema volatilidad, atomización galopante, caudillismo marcado y un acendrado transfuguismo partidista. A manera de ejemplo se menciona que, con posterioridad a los comicios de 2003 1 para cargos del congreso, el 30% de los diputados abandonaron su partido y continuaron el período legislativo como diputados“independientes” o como diputados en escaños de otros partidos tradicionales o recién creados. La deficiente consolidación del sistema en cuestión se expresa igualmente en el elevado número de partidos inscritos(21), de los cuales más del 40% ni siquiera rebasa los cuatro años de existencia. Aparte de la efímera vida de los partidos, el panorama político también se caracteriza por el hecho que todos los partidos que ganaron elecciones presidenciales a partir de 1985 se han visto limitados a posiciones insignificantes o, incluso, se hayan visto obligados a reconocer su propia desaparición. Entre sectores considerables de la sociedad existe un perfil de valores conservadores, sumiso ante la autoridad y receptivo a especiosos cantos de sirenas y a engañosas promesas de salvación, que se manifiestan cada vez más claramente en la creciente membresía de múltiples sectas religiosas, las cuales infiltran sus miembros en los partidos políticos o, bien, intentan ganar influencia a través de partidos propios. Así se explica que a partir de 1985 dos sectas conservadoras hayan postulado sus propios candidatos a las elecciones presidenciales. Aparte del cargo presidencial, los empadronados votaron por 158 diputados y 332 alcaldes con sus respectivos consejos municipales, mismos que ocuparán sus puestos durante los cuatro años venideros. Tanto para los defensores de los intereses del sector económico como para la gran mayoría de la población, la elección de las personas que tomarían la vara edilicia tenía más relevancia que la misma elección presidencial. Perfil de candidatos y partidos La mayoría de las personas postuladas a los cargos de presidente y vicepresidente procedían del sector empresarial; algunos poseían experiencia en el sector público. Sólo dos mujeres se inscribieron como candidatas para estos cargos ante el Tribunal Supremo Electoral. La Unidad Nacional de la Esperanza(UNE) propuso al empresario e ingeniero Álvaro Colom Caballeros, de 56 años de edad, persona sin carisma y sin poder de convencimiento, que se postulaba por tercera vez a la presidencia. En 1999 Colom participó en la contienda electoral como candidato de la Unidad Revolucionaria Nacional de Guatemala(URNG), partido fundado por las antiguas organizaciones guerrilleras. En 2003 Colom volvió a participar pero como candidato de la UNE, partido de centro-izquierda que se había conformado en el ínterin, y perdió en la segunda vuelta ante Oscar Berger, considerado candidato de centro-derecha. Colom, quien se desempeñara como director del Fondo Nacional para la Paz, se caracteriza a sí mismo como“socialdemócrata de nacimiento”. La UNE, el partido que lo respalda, también se define como socialdemócrata y heredera de los gobiernos reformistas guatemaltecos entre 1944 y 1954 que se inspiraron en principios socialdemócratas y socialcristianos. Al día de hoy, la adhesión de la UNE a la Socialdemocracia es meramente retórica y desprovista de sustancia, aun cuando en su programa de gobierno,“Plan Nacional de Esperanza”, se explaye extensamente sobre los principios y postulados socialdemócratas. Entre otras cosas, la UNE promete mejorar la atención en salud y los servicios educativos, al igual que ampliar el seguro social. Además, promete reactivar y modernizar la economía. Si bien Colom profesa el combate de la actualmente desmesurada delincuencia como una de sus tareas prioritarias, indica que para ello no solamente se requiere represión, sino el combate de la pobreza. Aparte de la UNE, que se sitúa dentro del espectro de centro izquierda, el partido Encuentro por Guatemala(EG) y la conocida indígena, Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, representan el campo político de izquierda. En la contienda electoral Menchú propulsó una Guatemala sin discriminación étnica y sin corrupción, atacando acerbamente a los candidatos involucrados en esas prácticas. Lastimosamente, algunos candidatos y seguidores del EG pagaron con sus vidas su compromiso político. Los partidos URNG y Alianza Nueva Nación(ANN), ambos descendientes de la guerrilla, también postularon algunos candidatos. La Gran Alianza Nacional(GANA), partido cuyos cimientos son una alianza de centro derecha y que actualmente está en el poder, propuso como candidato presidencial al enérgico Alejandro Giammattei. Por una parte, Giammattei prometió continuar con la política del presidente saliente Oscar Berger y, por otra, declaró una guerra sin cuartel a la delincuencia organizada. Cuando se desempeñaba como director de presidios, Giamattei reprimió exitosamente una rebelión carcelaria instigada por la delincuencia organizada en la Ciudad de Guatemala, lo que le valió la fama de garantizar la seguridad interna del país de manera más enérgica y convincente que otros candidatos. En el centro del espectro político se encuentra igualmente el rector universitario Eduardo Suger Cofiño, candidato propuesto por el partido Centro de Acción Social(CASA). Sus bases correligionarias se concentran en los centros urbanos. El candidato del ala conservadora de derecha fue el ex general Otto Pérez Molina. Si bien comparte la responsabilidad de numerosas 2 violaciones a los derechos humanos durante la guerra civil, representó al gobierno en las negociaciones de paz con la guerrilla de 1993 a 1996, razón por la que se complace en autodenominarse“el general de la paz”. Con su partido, el Partido Patriota(PP), abrió la contienda electoral con el eslogan“mano dura” y con las promesas de destruir las estructuras de la delincuencia organizada, combatir las pandillas(en Guatemala llamadas“maras”) y frenar el narcotráfico. Para alcanzar estas metas, Pérez Molina planteaba reforzar la policía y el ejército, así como reinstaurar la pena de muerte derogada en el año 2001. Además, planteaba desplegar las fuerzas castrenses para combatir la delincuencia. No podían descartarse limitaciones a la constitución política. El ex dictador y dirigente de una secta religiosa, el general Efraín Rios Montt, en el ínterin con 81 años de edad cumplidos, volvió a presentarse a la contienda con su partido Frente Republicano Guatemalteco(FRG) para ocupar una curul en el congreso. Al general se le acusa de haber perpetrado masacres genocidas en la población maya durante el decenio de 1980. Resultados de las elecciones del 9 de septiembre En contraposición con la sangrienta evolución de la contienda electoral, el día de las votaciones transcurrió pacíficamente. Tanto la prensa guatemalteca como los diversos asistentes y observadores nacionales e internacionales del proceso electoral jugaron un papel crucial en el desarrollo ordenado del sufragio. Únicamente se presentaron disturbios aislados. Ante el hecho que en estas elecciones el gobierno agregara 4871 mesas de votación más que en la pasada elección presidencial, es comprensible que la participación subiera en un 2.3% para alcanzar el 60% de los empadronados. Los y las votantes de las áreas rurales remotas aprovecharon especialmente esta nueva oportunidad, mientras que en la Ciudad Capital apenas el 53% ejerció su derecho de sufragio, una cifra por debajo del promedio nacional. El recuento de votos determinó 28% para Colom de la UNE y 24% para Pérez del PP. En comparación con las votaciones de 2003, la UNE aumentó su margen en 2%. Este aumento se debe exclusivamente a los votos de las áreas rurales del país ya que en la ciudad capital y sus entornos la UNE sufrió pérdidas promedio de 9%. El PP tomó la delantera únicamente en 3 de los 22 departamentos. En tercer lugar quedó Giammattei del partido GANA, con aproximadamente 17% de los votos, circunstancia que se explica por el triunfo que alcanzó su partido en la Ciudad Capital. Los siguientes lugares los ocuparon, ambos con 7% respectivamente, el candidato del partido CASA y el FRG del ex dictador y líder religioso sectario, Ríos Montt, cuyo partido posee una sólida representación en diversas regiones rurales. De esta manera, Ríos Montt logró asegurarse una vez más una curul en el congreso y mantener así, lamentablemente, su inmunidad política. En apego al marco jurídico guatemalteco, en los próximos cuatro años a Ríos Montt no se le podrá entablar ningún juicio ante los tribunales, a pesar de tener dos procesos pendientes en su contra. Los resultados de las votaciones constituyeron un trago amargo para el EG y su candidata Rigoberta Menchú. El hecho que el partido lograra alcanzar 3% de los votos y, de esa manera, obtuviera al menos una representación de 4 escaños en el congreso no se debe a la candidata presidencial Menchú, sino principalmente a la conocida y comprometida secretaria del EG, Nineth Montenegro. Ese escaso margen porcentual podría explicarse con razones inherentes al partido: su ingreso tardío a la contienda electoral, sus medios financieros extremadamente limitados y su falta de experiencia política. Menchú fue, por consiguiente, la gran perdedora de las elecciones. Aun cuando ella misma pertenece a la mayor etnia maya en Guatemala, la Ki´iché, su captación del voto ki´ché fue extremadamente limitada. Incluso en su ciudad natal apenas alcanzó 2.3%. Todo esto demuestra patentemente que en Guatemala no existe el “voto indígena”, es decir: el voto basado en la identidad política unificada y en el movimiento de la población indígena. Para los partidos restantes de izquierda, la URNG y la ANN, las elecciones se tornaron en un verdadero desastre. La postulación al cargo presidencial de ex jefes guerrilleros del decenio de 1960, así como la profunda división a lo interno de los partidos fueron factores que desembocaron en funestos resultados electorales. Lo único que defendió la entrada de dos diputados de la URNG al congreso fueron dos bastiones partidistas enclavados en el área rural. También la Democracia Cristiana Guatemalteca(DC), partido que en 1985 llevó a su candidato a la silla presidencial, se quedó por debajo de la línea de 1%. Resultados de la segunda vuelta electoral: la “socialdemocracia” vence a la“mano dura” Ni Colom ni Pérez alcanzaron la mayoría absoluta en los comicios del 9 de septiembre. Por consiguiente, el Tribunal Supremo Electoral fijó el 4 de noviembre de 2007 para la segunda vuelta en donde participarían los dos candidatos que alcanzaron el mayor porcentaje de sufragios en la primera. En la segunda vuelta, y en apego a la ley electoral reformada en 2006, el vencedor 3 sería el acreedor de un mínimo de 50% más un voto de todos los votos válidos emitidos. Ambos candidatos aprovecharon el período previo a la vuelta de desempate para retocar su imagen y para compensar con campañas electorales específicas las pérdidas contabilizadas en la primera vuelta. Es lamentable que en esta oportunidad los consultores de los candidatos se hayan convertido en el blanco de bandas delincuenciales. En este contexto, el jefe del equipo de estrategia electoral de la UNE, José Carlos Marroquín, recibió múltiples amenazas de muerte de sus propias filas correligionarias, y se vio obligado a solicitar asilo político en los EEUU para él y su familia. Pérez, por su parte, lamentó la muerte de tres allegados: un asistente personal, una secretaria de fracción y un miembro de seguridad. El vicepresidente Eduardo Stein comentó estos sucesos con la advertencia:“si nosotros no logramos cambios, nos convertiremos en un narcoestado.” La participación en las votaciones de desempate alcanzó un 48% de los empadronados, rebasando en algunos puntos porcentuales los resultados de los comicios en 2003. Álvaro Colom obtuvo el 53% de los votos, mientras que su rival, Pérez, únicamente 47%. Algo decisivo para la victoria de Colom fue el hecho de alcanzar mayores incrementos en 21 de los 22 departamentos. De hecho, solamente perdió en un departamento del país. En la Ciudad Capital, por el contrario, se dio una situación radicalmente diferente. La participación capitalina rebasó en un 10% la participación promedio de todo el país, lo que podría explicar que la balanza se inclinara hacia Pérez, quien obtuvo 12% de ventaja sobre Colom. Es la primera vez en la historia de Guatemala que un candidato presidencial no gana las elecciones en base a una mayoría de votos en la Ciudad Capital, ciudad en donde reside el 25% de los empadronados. Perspectivas Como ya fue el caso en el pasado período legislativo, la composición heterogénea de la UNE podría constituir un problema creciente a menos que el partido logre desarrollar posiciones políticas consecuentes y consolidadas y dé muestras de mayor unidad en el futuro. Adicionalmente, habrá que hacer un compás de espera a fin de determinar si la minúscula ala socialdemócrata dentro del congreso y del gobierno podrá ampliar su esfera de influencia. Los seguidores de la UNE están constituidos por cuadros directivos que proceden principalmente de la clase media. Ante lo ya expuesto, la siguiente duda parece justificada: la dirigencia de la UNE, cuya gran mayoría posee poca experiencia política práctica, ¿saldrá victoriosa en romper las estructuras oligárquicas tan cimentadas en Guatemala? El nombramiento que se haga en los diferentes ministerios y en otras entidades estatales permitirá entender si dichos cargos, como ha sido tan común en el pasado, se asignan a egoístas grupos de interés que financiaron la contienda electoral, o bien persiguen una política que defienda los intereses de la mayoría de la población. Colom tendrá problemas para alcanzar la mayoría necesaria en el congreso ya que la UNE dispone únicamente de 51 de los 158 escaños. En este contexto es de esperar que, a través de discusiones objetivas, se alcancen acuerdos aceptables y estables con los diputados de los otros partidos. La victoria de Colom fue acogida positivamente en los círculos de la izquierda en Centroamérica, por lo que es factible que todo el espectro de izquierda resulte fortalecido. a~íçë=ÇÉ=Åçåí~Åíç=Éå=^äÉã~åá~W= = Jana Zitzler Fundación Friedrich Ebert División de Cooperación Internacional Departamento América Latina y Caribe Godesberger Allee 149 53175 Bonn Tel. 0228/883-533 Fax: 0228/883-404 E-Mail: Jana.Zitzler@fes.de 4