i~=fåÅçêéçê~Åá μ å=ÇÉ= sÉåÉòìÉä~=~ä=jbo`lproW= fãéäáÅ~ÅáçåÉë=mçä ∞ íáÅ~ë=Éå= Éä=mä~åç=fåíÉêå~Åáçå~ä bÇãìåÇç=dçåò•äÉò=rêêìíá~ pÉéíáÉãÄêÉI=OMMT LA INCORPORACIÓN DE VENEZUELA AL MERCOSUR: IMPLICACIONES POLÍTICAS EN EL PLANO INTERNACIONAL Edmundo González Urrutia. Septiembre, 2007 içë=~å•äáëáë=ó=çéáåáçåÉë=ÅçåíÉåáÇçë=Éå=Éä=éêÉëÉåíÉ=ÇçÅìãÉåíç=ëçå=êÉëéçåë~ÄáäáÇ~Ç=ÇÉä=~ìíçêI=ó=Éå=å~Ç~= ÅçãéêçãÉíÉå=~ä= fåëíáíìíç= i~íáåç~ãÉêáÅ~åç= ÇÉ= fåîÉëíáÖ~ÅáçåÉë= pçÅá~äÉë= EfiafpF= Åçãç= çêÖ~åáò~Åá μ å= èìÉ= ~ëìãá μ=Éä=Åçãéêçãáëç=ÇÉ=ÅççêÇáå~ê=ëì=Éä~Äçê~Åá μ å=ó=éêçãçîÉê=ëì=ÇÉÄ~íÉ=é ∫ ÄäáÅçK= ÍNDICE PÁG. fåíêçÇìÅÅá μ åKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK P= fK= rå~=gìÖ~Ç~=mçä ∞ íáÅ~ KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK T= ffK= bÑÉÅíçë=Éå=Éä=éä~åç=ÇÉ=ä~ë=êÉä~ÅáçåÉë=áåíÉêå~Åáçå~äÉë KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK NM= fffK====aÉë~îÉåÉåÅá~ë=Éå=~äÖìåçë=íÉã~ë=ÇÉ=ÑçåÇçKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK NV= fsK===líê~ë=êÉ~ÅÅáçåÉë=Éå=Éä=éä~åç=éçä ∞ íáÅçKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK OQ= sK= i~=î~êá~ÄäÉ=ÉåÉêÖ¨íáÅ~KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK OU= sfK===bä=áãé~Åíç=Éå=äçë=jçîáãáÉåíçë=pçÅá~äÉë KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK PN= `çåëáÇÉê~ÅáçåÉë=cáå~äÉëKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK PQ= klq^p KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK QN= 2 Introducción Antes de iniciar el análisis de las implicaciones políticas que comporta la ampliación del MERCOSUR, luego de la solicitud de incorporación de Venezuela como miembro pleno, y las reacciones que dicha medida ha generado en los países miembros, conviene señalar algunos antecedentes que podrían arrojar algunas indicaciones no sólo, sobre la fundamentación de esta decisión, sino también sobre los efectos que la medida ha suscitado en algunos países miembros. En tal sentido, vale mencionar, en primer lugar, que desde mediados de los noventa, por expresa invitación del presidente Fernando Henrique Cardoso al presidente Rafael Caldera, la administración venezolana inició las primeras exploraciones orientadas a una mayor vinculación de Venezuela al MERCOSUR. Las autoridades venezolanas estaban muy conscientes de su vocación y especificidad andina, y en ese sentido las primeras aproximaciones se orientaron a estudiar la posibilidad de un acercamiento a través de los dos bloques de integración. Independientemente de lo anterior, no es menos cierto que en ese período se fortalecieron de manera singular las relaciones bilaterales con Brasil, el principal socio de dicho bloque. Ya iniciado el año 1999, y luego del triunfo electoral de Hugo Chávez Frías, se perfilaron las primeras manifestaciones de lo que poco tiempo más tarde, sería una estrategia clara y definida orientada a una inserción directa de Venezuela al MERCOSUR, primero como país asociado, y que concluiría luego con la solicitud de incorporación como miembro pleno del bloque. Así, en la primera rueda de prensa como presidente electo, el mandatario venezolano anticiparía su aspiración por “una integración de nuestro continente que vaya más allá de la Comunidad Andina”, agregando su intención de acelerar los mecanismos de incorporación al MERCOSUR. 3 Durante la gira que realizó como presidente electo, en diciembre de 1998, Hugo Chávez sostuvo los primeros encuentros con los presidentes Fernando Henrique Cardoso y Carlos Saúl Menem con quienes abordó, entre otros asuntos, el tema de la vinculación de Venezuela al MERCOSUR. En aquella misma oportunidad conversó telefónicamente con los presidentes de Uruguay y Paraguay a quienes adelantó estos mismos propósitos. En todos estos primeros contactos personales con los Jefes de Estado se les solicitó apoyo para alcanzar este objetivo lo cual, como corresponde a una iniciativa de esta naturaleza, fue respondido en términos de la formalidad diplomática. Más adelante, haría lo propio con el nuevo presidente de la Argentina, Fernando de la Rúa, a quien le propondría trabajar conjuntamente en una estrategia audaz de integración regional. En esa oportunidad afirmó públicamente que Venezuela quería ser miembro del MERCOSUR y que ello sería un objetivo prioritario para su administración. A partir de ese momento se trabajó sin descanso hasta alcanzar el objetivo. En distintas oportunidades el presidente Chávez y otros voceros de su gobierno habían manifestado que un“objetivo estratégico” de la política exterior de Venezuela sería lograr la incorporación al MERCOSUR. Se partía de una visión“anfictiónica” de la integración, aquella inspirada en el ideario del Libertador Simón Bolívar que llamaba a la conformación de una Confederación de Naciones unidas por un pacto que abarcaba todos los ámbitos: políticos, económicos y que, a juicio del recién electo mandatario, incluía también un“Pacto Militar” de defensa ante las amenazas externas(ya veremos más adelante las reacciones que ha generado la propuesta formulada por el presidente Chávez en torno a la creación de una suerte de OTAN del Sur). Era pues una noción mucho más holística de la integración que apuntaba a superar el viejo esquema que representaba“un modelo 4 económico de explotación, un modelo político de dominación y un modelo social de exclusión” 1 . El discurso revelaba ya para entonces su aspiración de propiciar una“integración plena”, aunque subordinada a la“voluntad política de la integración”. Lo económico, en sus propias palabras, era“un componente necesario pero jamás suficiente para avanzar hacia estadios superiores de integración, de solidificación, de mejoría real de las condiciones de vida” 2 . En su concepto, la integración debía ir más allá de los acuerdos económicos, o de las preferencias arancelarias, aunque admitía que tales sentimientos se diluían ante la multiplicidad de mecanismos existentes para entonces sin que pudiera advertirse una línea maestra de la integración. En ese contexto, desde comienzos de los años 2000, se planteó la necesidad de“atreverse” a proponer la integración política, la cual, a su juicio, debía ocupar todos los espacios de cara a la generación de un bloque geopolítico que ponga freno a las imposiciones y nos permita llevar nuestra propia voz al mundo. Esa noción de la integración, reiteramos, abarcaría lo económico, pero también incorporaría lo social, lo político y lo militar. De modo pues que Venezuela continuaría jugando un papel activo en el contexto de la integración latinoamericana, en línea con lo que venía siendo la actuación internacional de la República, que por mandato constitucional(Constituciones de 1961 y 1999), le comprometía a promover, favorecer y consolidar la integración latinoamericana y caribeña. Así que trascender hacia una integración más amplia, que incluyera a los países del MERCOSUR, estaba en sintonía con los objetivos permanentes de la política exterior venezolana y constituía un compromiso ineludible para la República. 5 Más allá de la vocación integracionista expresada en el mensaje utilizado por las autoridades venezolanas y la impronta personal del presidente Chávez, en términos de su“ferviente” aspiración integracionista, el tema de una aproximación más estrecha con el MERCOSUR suscitó no pocas discusiones dentro de la administración venezolana. Por varios años, se produjo un intenso debate en los niveles técnicos del Ministerio de Relaciones Exteriores y de Producción y Comercio, donde se veía con cierta reserva la aproximación al MERCOSUR. En esos tiempos-lo cual se extendió hasta el 2001-, predominó la tesis de los que consideraban tal iniciativa como contraria a la vocación“andina” mantenida históricamente por Venezuela. Se sostenía entonces que cualquier enfoque en este sentido tenía que supeditarse a los logros alcanzados en el seno de la Comunidad Andina. En otras palabras, tenía que ser complementario, y no contradictorio, con el camino recorrido en el plano andino, considerado para entonces como el principal destino de nuestras exportaciones de bienes no tradicionales. Por otra parte, se percibía que el desarrollo institucional andino era mucho más avanzado que el del MERCOSUR y que, desde una perspectiva negociadora, era mucho más interesante hacerlo a través de la agregación de esfuerzos en la misma dirección y sin exclusiones. En suma, algunos actores oficiales dentro de la administración eran partidarios de una aproximación al MERCOSUR de la mano de la Comunidad Andina o mediante el fortalecimiento de ambos esquemas de integración. También se advertía sobre las eventuales contradicciones que podía comportar la incorporación de Venezuela como miembro pleno al existir incompatibilidades para que un país pueda formar parte, simultáneamente, de dos Uniones Aduaneras. Con todo, la posición de la administración venezolana seguía sosteniendo que la asociación de Venezuela con el MERCOSUR era un objetivo estratégico de la política exterior de Venezuela. 6 En las páginas siguientes haremos una evaluación del impacto que ha tenido la incorporación de Venezuela al MERCOSUR y las distintas reacciones que esta decisión ha suscitado en los diversos ámbitos que componen las sociedades de los países miembros. fK Una Jugada Política Si bien la apuesta por el MERCOSUR adelantada por las autoridades venezolanas a partir de 1999 luce, a primera vista, como una medida atinada en términos económicos, al representar un volúmen de comercio de 150.000 millones de dólares contra 9.000 de la Comunidad Andina de Naciones(CAN), sus objetivos parecieran centrarse más bien en una calculada jugada política orientada a recomponer el tablero geoestratégico suramericano, en el marco del debate ideológico que ha dominado la política exterior venezolana y la confrontación con los Estados Unidos. Vale acotar que la decisión de incorporación al MERCOSUR se tomó simultáneamente con el retiro de Venezuela de la Comunidad Andina, en respuesta a la suscripción de Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos por parte de algunos miembros, un hecho que agudizó el revuelo en la ya frágil arquitectura de la integración regional. Además de estas valoraciones, hay que tomar en cuenta que por un buen tiempo, MERCOSUR fue un mecanismo que no sólo estuvo en el centro de la agenda pública, sino que también desarrolló una elevada exposición mediática por lo que una mayor relación institucional con dicho bloque, redundaba en un mayor perfil político y geoestratégico para Venezuela. En otras palabras, MERCOSUR, como lo expresaban algunos analistas al sur del continente,“parecía tener un efecto mágico”. No había político que no expresara su complacencia con las bondades del MERCOSUR y subrayara la trascendencia de este mecanismo en el desarrollo de sus integrantes. 7 Vale comentar que, aún cuando desde sus inicios el MERCOSUR dejó abierta la posibilidad de que otros países se adhirieran al mecanismo, para lo cual sólo era exigible que fuese países miembros de la ALADI, en los primeros años de funcionamiento se privilegió una política restrictiva en cuanto a la admisión de nuevos miembros bajo el argumento que una ampliación de sus integrantes conspiraba con la buena marcha del mecanismo como había ocurrido con experiencias anteriores. Propuestas como la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, originalmente de inspiración brasileña, irían flexibilizando estos criterios y ahora se aspira que MERCOSUR impulse el nuevo esquema de integración regional a partir de la recién creada Unión de Naciones Suramericanas(UNASUR). Con todo, Venezuela es el primer país que se incorpora como miembro pleno desde el nacimiento del bloque con la suscripción del Tratado de Asunción en 1991. No menos importante es el dilema que plantean algunos analistas en cuanto a la real identidad del MERCOSUR. ¿Se trata de un proyecto político sustentado en valores democráticos con un contenido económico según lo establece el Tratado de Asunción?; o, más bien, ¿un proyecto político de mayor alcance en el que lo económico y comercial está subordinado a otro tipo de intereses como podría ser la confrontación ideológica con los Estados Unidos, no necesariamente compartidos por los demás integrantes del bloque? 3 . Así lo han advertido algunos expertos que consideran que la incorporación de Venezuela tendrá un impacto sobre la naturaleza del MERCOSUR al intentar convertirlo en un foro político o asociación de países que adversa a los Estados Unidos, apartándose de su perfil económico y comercial originario 4 . Según este análisis, el gobierno venezolano,“ingresa al MERCOSUR para ampliar los espacios de su acción política y fortalecer esta especie de cruzada antiglobalización y antiimperialista” que viene desarrollando aceleradamente como parte de su estrategia internacional 5 . Algo similar 8 agregan otros especialistas que observan que, con la llegada de Venezuela el MERCOSUR se ha ido ideologizando, al tiempo que el discurso antiimperialista y antiglobalización se ha emplazado de manera contundente 6 . En este mismo contexto, se interrogan: ¿estará el MERCOSUR ampliado en una posición de mayor eficiencia como para poner en marcha los compromisos adquiridos, mejorar su capacidad institucional, perfeccionar los mecanismos existentes y encarar los desafíos de, por ejemplo, las asimetrías que afectan a los socios menores?; ¿estará Venezuela en capacidad de brindar un aporte efectivo a estas interrogantes?, ¿será acaso que en su expedita incorporación prevalecieron más bien intereses de orden económico?. Son éstas algunas de las incógnitas que ha generado la ampliación del bloque y sobre lo cual, hasta ahora, no se perfila una respuesta perfectamente definida. Con todo, conviene recordar que la creación del MERCOSUR surgió originalmente como una suerte de alianza entre Argentina y Brasil más que como un proyecto integracionista. Para una buena parte de los analistas y expertos, la incorporación de Venezuela tiene no sólo motivaciones de carácter político-ideológico en sintonía con las afinidades políticas y coincidencias estratégicas con algunos miembros-, sino que también conlleva implicaciones geoestratégicas para los países del MERCOSUR que verán así extendidas sus áreas de influencia y proyección hasta la zona del Caribe, en una suerte de espacio neoeconómico ampliado. Desde esa perspectiva, son bien entendibles las reacciones favorables que despierta la incorporación del nuevo socio, especialmente a nivel de los cuadros oficiales de los actuales integrantes de este bloque. En otro orden, la admisión de Venezuela ha causado interés en términos económicos como importante proveedor de inversiones por la potencial demanda de manufacturas de origen industrial y agropecuario, y 9 por su peso como potencia energética regional. Sobre estos puntos ampliaremos nuestros comentarios en páginas siguientes. Aunque en el discurso oficial de todos los países que integran el bloque la incorporación de Venezuela fue recibida como un hecho positivo, desde el inicio, Brasil y Argentina fueron los países que más promovieron su admisión, al tiempo que Uruguay y Paraguay se mostraron cautelosos. Incluso algunos sectores de éstos países no ocultaron sus reservas con la incorporación del nuevo socio. Paradójicamente, con el transcurrir del tiempo, algunas circunstancias harían que los primeros observaran con cierto recelo el acercamiento de Venezuela con los socios menores del bloque. ffK Efectos en el plano de las relaciones internacionales La primera y más obvia de las implicaciones de la admisión de Venezuela es en el plano de las relaciones internacionales. Pareciera existir un consenso entre los especialistas que el mayor y más visible efecto se advierte en el frente internacional dado el perfil y especificidad de Venezuela en la escena regional donde viene cobrando un creciente papel como un actor clave de la política hemisférica. Conviene agregar que esta proyección internacional de Venezuela está apuntalada por la bonanza petrolera que le ha permitido desplegar una activa presencia, que más allá del impacto mediático, conlleva efectos geopolíticos de largo alcance como ya se perfila en el desenvolvimiento de algunas políticas y acciones que intenta promover el gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías. De allí, entonces, que para algunos analistas la incorporación de Venezuela tiene mucho que ver con la competencia por liderazgos en el tablero geopolítico regional. En este contexto, la disputa sería con Brasil visto que el presidente Lula“es el interlocutor principal de América 10 Latina” 7 . En la misma línea, analistas del diario O´Globo han señalado que las confrontaciones entre los presidentes Chávez y Lula sobre la mejor manera de promover la integración de los países suramericanos revelan un claro debate por el liderazgo de la región. Más allá de la competencia de liderazgos, se ha señalado que en el fondo se trataría de perfilar la creación de un“Bloque de Poder Regional en América Latina”, como lo han anticipado algunos analistas y politólogos, que han servido de inspiración al ideario político del presidente de Venezuela, cuyo mensaje, como observaremos más adelante, es bien recibido por ciertos grupos sociales que, aunque incipientes, podrían convertirse, a mediano o largo plazo, en una base de apoyo a los planes de proyección continental del proyecto bolivariano. Como es sabido, para el mandatario venezolano la admisión de Venezuela se inscribe dentro de la visión de un proyecto común que pudiera consolidar la idea de un“megaestado construido bajo la unidad política, la solidaridad y la complementariedad económica”. Así lo ha expresado el propio presidente quien en otras oportunidades se ha referido a la idea de una Confederación de Estados Latinoamericanos 8 . Visto así, los efectos de la incorporación de Venezuela son más de carácter político en la búsqueda de concertaciones ideológicas que le permitan consolidar su campaña contra el imperialismo, y contra el modelo económico neoliberal. Esa visión de la integración, a juicio del presidente Chávez, debe tener al Estado como motor y constructor de una nueva sociedad que retome los valores y aspiraciones que soñaron nuestros libertadores en la construcción de una“Patria Grande” en el siglo XIX. En rigor, la propuesta para la conformación de un Bloque de Poder Regional, ha sido esbozada por el politólogo Heinz Dieterich Steffan, 11 residente en México, quien la concibe como un instrumento que“permita no solo cristalizar la integración política del continente sino hacerle frente de forma efectiva a la intromisión cada vez más creciente de Washington en los asuntos del hemisferio en desmedro de su soberanía” 9 . En ese orden de ideas, se trataría de impulsar la conformación de una suerte de Estado Regional que tendría como eje central al MERCOSUR ampliado ahora con la admisión de Venezuela, más Cuba, Bolivia y Ecuador, con vistas a avanzar, lo antes posible, hacia una integración plena en sus vertientes económicas, políticas, cultural y militar 10 . En todo caso, como sostienen algunas opiniones desde el entorno bolivariano:“se abre una nueva etapa para este bloque comercial en varias y contradictorias dimensiones. Será la última de un MERCOSUR que tiende a desaparecer y la primera de otro que busca emerger. Lo único que se puede asegurar es que nada será igual para el bloque ni para sus países componentes” 11 . En línea similar, agencias noticiosas identificadas con el proceso venezolano sentenciaban que el ingreso de Venezuela como miembro pleno alterará el equilibrio económico y político del MERCOSUR afectando así a países como Brasil y Argentina que mantienen una suerte de papel protagónico. Así pues, desde la perspectiva de sectores cercanos al gobierno de Venezuela, su incorporación vendría a insuflar nuevos bríos a una institución que, como lo señala Juan Francisco Rojas Penso, no pasa de ser una unión aduanera imperfecta para relanzarla y profundizar la integración regional. Una interpretación más institucional es la que nos brinda Carlos Álvarez, presidente de la Comisión de Representantes del MERCOSUR, quien resumió la admisión de Venezuela como un avance muy importante, un gesto de“revalorización política del bloque” al incorporar a la tercera 12 economía de Suramérica. En este sentido, puntualizó que siendo MERCOSUR una política de Estado para sus integrantes, la admisión de Venezuela viene a potenciar los efectos del bloque en torno a“un eje geoeconómico y geoestratégico articulado a un modelo de desarrollo con mayor autonomía” 12 . En este orden de ideas, no existirían incompatibilidades conceptuales en cuanto a la necesidad de transformar el MERCOSUR para incorporar una nueva concepción política de cara a la actual agenda y al significado de la integración latinoamericana. Así lo entendían altos funcionarios venezolanos al señalar que la inclusión de Venezuela al MERCOSUR propone no sólo una variación en la temática en el aspecto político, sino que significa un acercamiento hacia lo social, “que la gente sienta para qué es la integración y qué significa para el ciudadano común el MERCOSUR” 13 . En esa misma línea se centran las expresiones de todos los Jefes de Estado del MERCOSUR, desde las más entusiastas-políticamente hablando- de los presidentes Lula y Kirchner(“una muestra de vitalidad que simboliza la concreción paulatina de una utopía”), hasta las manifestaciones más formales –diríamos casi protocolares- expresadas por el presidente Nicanor Duarte de Paraguay. Una buena síntesis de todo lo anterior lo expresó el Presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del MERCOSUR al puntualizar que“Con Venezuela, se incorpora la tercera economía de Suramérica, el MERCOSUR pasa a representar el 76% del producto bruto de esta región. Por primera vez, un país que tuvo su área de influencia sobre todo en el Caribe y América Central, se entrelaza con el sur, conformando un espacio geoeconómico que va desde el Caribe hasta Tierra del Fuego, lo que permite ser más optimista en la conformación de la Comunidad Suramericana de Naciones” 14 . 13 Desde otra perspectiva-siempre en el plano de su impacto en las relaciones internacionales-, diversos actores políticos en el Cono Sur han expresado sus discrepancias con esta medida. Así lo hacen notar algunas reacciones como las declaraciones del ex canciller y Senador uruguayo Sergio Abreu, quien señaló que, a Venezuela se le incorpora como miembro pleno invirtiendo el sistema de negociación aplicado a otros países como Bolivia y Chile cuando solicitaron su admisión como “asociados”, lo cual revela que hay“un apuro político” que no es el más adecuado. Por su parte, el ex presidente y actual Senador chileno Eduardo Frei vaticinó un“futuro incierto” al MERCOSUR y responsabilizó al mandatario venezolano de la crisis que atraviesa la integración latinoamericana 15 . Mientras que el ex presidente argentino, Carlos Menem, no ha ocultado su visión acerca“del daño” que le hace al MERCOSUR y a la región la admisión de Venezuela. Entretanto el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, si bien reconoce que siempre fue partidario de un acercamiento de Venezuela al MERCOSUR, sostiene que “el problema es que MERCOSUR se ha vuelto más político y menos integracionista”, agregando que esa no fue la idea original y que la“sobre politización” la presenta ahora como un ente que se aleja de sus objetivos originales de hacer integración 16 . Al tiempo que el ex presidente del Uruguay Julio María Sanguinetti ha advertido que Venezuela se siente en el MERCOSUR como si estuviera recreando una nueva Guerra Fría. Otros apuntan a que con la admisión de Venezuela, el MERCOSUR se transforma en una especie de“centro de operaciones” del llamado“eje progresista” de Suramérica con lo cual se trastocan los objetivos originarios del bloque devenido ahora en una caja de resonancia del discurso bolivariano. En suma, podemos afirmar que las reacciones varían según se trate de voceros oficiales o del liderazgo político que no está en funciones 14 de gobierno. Para los primeros, se trata de una medida positiva; mientras que los segundos, encuentran más riesgos que oportunidades. Diversos hechos como la presencia del Presidente Chávez, en plan protagónico, durante el encuentro realizado en Asunción, en abril de 2006, para anunciar la construcción de un gasoducto entre Bolivia y Paraguay-aparentemente sin el conocimiento de los socios mayores-; su participación al lado del dirigente cubano en la XXX Cumbre de MERCOSUR celebrada en Córdoba, Argentina y el acto realizado en Buenos Aires para repudiar la gira del presidente Bush por América Latina, son algunas de las señales que vienen delineando la vocación de liderazgo que aspira asumir con toda propiedad el mandatario venezolano, lo que genera algún tipo de recelo por parte de Brasil-y en menor grado de Argentina- quien hasta ahora venía ejerciendo ese papel sin mayores contratiempos. Volviendo al tema de la reunión de Asunción, analistas en el Río de la Plata comentaron, con no poca sorpresa, que dicho encuentro reveló el juego de rivalidades y competencia por liderazgos que disputan Brasil y Venezuela, al tiempo que advirtieron que“nunca se había visto Brasil en un papel tan secundario en una reunión regional desde hace mucho tiempo... un Lula que se vio muy achicado, sin saber mucho como jugar el tema de Evo Morales” 17 . En este contexto, la postura del gobierno de Néstor Kirchner, quien tiene una especial relación con el dirigente venezolano, ha tenido un respaldo categórico. En realidad, los cálculos hechos por la diplomacia argentina es que la admisión de Venezuela vendría a recomponer el tablero geopolítico del MERCOSUR construyendo una nueva geometría de poder que podría servir como contrapeso a Brasil. Así las cosas, Argentina, apostaría al surgimiento de un nuevo equilibrio político que 15 sirva de freno al liderazgo natural que ejerce Brasil y quien hasta ahora ha impuesto, sin mayores contrapesos, la impronta de su liderazgo. Por eso, la línea sostenida por la conducción de la diplomacia argentina estaba bien definida. Desde la XXIX Reunión de Presidentes de diciembre de 2005, el presidente Kirchner dijo:“Damos nuestra bienvenida a Venezuela. La posibilidad de sumar nuevos miembros como la República Bolivariana de Venezuela, además de una muestra de vitalidad en nuestro camino de integración, puede ser un hito que marque una ampliación en el espacio del MERCOSUR a escala continental. Esta nueva adhesión debe consolidarse como un paso para la concreción de una Comunidad Suramericana de Naciones en la inteligencia de que la unidad y la integración nos hará grandes” 18 . Más adelante, en ocasión de la Cumbre Extraordinaria celebrada en Caracas, en julio de 2006, para oficializar el ingreso de Venezuela, Kirchner no escatimó elogios para alinearse con el presidente Hugo Chávez y felicitarse por“los vientos de cambio” que soplan en el MERCOSUR a raíz de su incorporación al bloque. Como es sabido, las relaciones de Venezuela con Argentina han cobrado un impulso sin precedentes a raíz del triunfo del presidente Néstor Kirchner lo cual se ha traducido en un conjunto de iniciativas en el plano económico entre las que destaca el Convenio de Cooperación comúnmente conocido como petróleo por alimentos, en virtud del cual se ha producido un incremento notable de las exportaciones argentinas hacia Venezuela; el anuncio de la creación de“Petrosur”(empresa petrolera encabezada por Venezuela y Argentina); la creación del Banco del Sur; la creación de la cadena latinoamericana de televisión Telesur, integrada originalmente por los canales oficiales de los dos países; la suscripción del convenio que contempla la reparación y construcción de barcos petroleros venezolanos en astilleros de Río Gallegos, Argentina; la 16 adquisición de bonos argentinos, económicas más relevantes. por citar algunas de las iniciativas Pero también, el ingreso de Venezuela puede ser analizado desde otras perspectivas que tienen que ver con el grado de influencia que podrían ejercer los socios más fuertes del MERCOSUR en un intento por “moderar” o“contener” al mandatario venezolano y así contribuir a una mayor estabilidad regional; o desde la perspectiva de un juego estratégico en el que MERCOSUR vería reforzada la influencia geopolítica del bloque, aunque con crecientes señales de imprevisibilidad dadas las connotaciones particulares del nuevo miembro. En cuanto a lo primero, recientes manifestaciones públicas de los mandatarios de Brasil y de Argentina han desestimado esta supuesta misión de“contención” que se le pretende asignar al MERCOSUR con respecto al nuevo socio. En todo caso, lo que si está claro es que Brasil, como lo ha expresado uno de los principales voceros en materia internacional de su gobierno,“no quiere un clima de guerra fría en América Latina” 19 . Como se ha señalado, Brasil ha sido, desde el inicio, uno de los principales promotores del ingreso de Venezuela al MERCOSUR. En repetidas ocasiones, dentro y fuera del país, el presidente Lula lo ha considerado un hecho muy auspicioso de cara a las nuevas oportunidades que se crean en términos no sólo de la construcción de proyectos estratégicos para el continente o el desarrollo de una matriz energética regional, sino además en las oportunidades para el financiamiento de ambiciosos proyectos de infraestructura. En ambos casos, las consideraciones son de carácter económico-financiero dado el enorme potencial de Venezuela como abastecedor de petróleo y gas. Al igual que con Argentina, Venezuela ha mantenido una relación muy“especial” con Brasil en el plano económico, lo que hace pensar que 17 tanto Brasil como Argentina impulsaron la incorporación de Venezuela, no sólo en función de afinidades ideológicas, sino también con un sentido pragmático en función de sus propios intereses. Vale recordar que Brasil ha concretado importantes negocios con Venezuela en los últimos años: la construcción del segundo puente sobre el río Orinoco, la construcción de la línea 4 del metro de Caracas, la apertura de una línea de crédito por un mil millones de dólares, por citar algunas. Entre el 2005 y el 2006, los contratos a empresas brasileras en Venezuela junto con las inversiones venezolanas en Brasil alcanzaron$8.571 millones. Por otra parte, vista desde la perspectiva de la balanza comercial, las importaciones desde Brasil en el año 2005 superaron los$2.500 millones mientras que las exportaciones venezolanas sumaron poco más de$100 millones 20 . Ambas naciones adelantan ambiciosos proyectos energéticos como el de la refinería de Pernambuco(Brasil) que cuenta con un importante aporte financiero de Venezuela. Si bien todo lo anterior se inscribe en el plano de las relaciones bilaterales, no es menos cierto que la admisión de Venezuela al bloque de integración subregional sirvió como estímulo a las corrientes comerciales. Esta circunstancia auspiciosa fue ratificada por el Presidente de la Comisión de Representantes del MERCOSUR, Carlos Álvarez, quien sostuvo que Venezuela posee las reservas petrolíferas y gasíferas más importantes del continente y que esta variable es clave para el diseño de estrategias que perfilen una mayor autonomía de la región en el escenario energético internacional, aunado a las posibilidades de garantías de suministro lo cual es fundamental en tiempos de crecimiento económico sostenido. En relación con lo anterior, el ex embajador de Brasil en Washington, Rubens Barbosa, señaló que"Desde un punto de vista comercial y económico, Venezuela es un agregado positivo, un mercado 18 grande al que se puede exportar más. Pero el problema que se crea es político porque Chávez es un presidente controvertido, que va a traer una serie de asuntos que no son de interés discutir, como las relaciones de su país con Estados Unidos". fffK Desavenencias en algunos temas de fondo Una de las cuestiones que ha generado“ruidos” e inconformidad con respecto al ingreso de Venezuela ha sido el tema de la voluntad democrática y los compromisos que se derivan del Tratado de Asunción y otros instrumentos como El Compromiso Democrático en el MERCOSUR(1996) y el Protocolo de Ushuaia(1998) que sirven como pilares fundamentales del ordenamiento jurídico del bloque. Así pues, desde la suscripción del Acuerdo Marco entre MERCOSUR y Venezuela, que preparaba el camino para la adhesión al bloque, algunos actores políticos hicieron notar, con un dejo de sorpresa, que en el Protocolo de Adhesión de Venezuela al MERCOSUR no se hubieran incluido los compromisos democráticos que obligan a los países miembros. Desde el MERCOSUR, los gobiernos de Argentina y de Brasil“insistieron en dar por hecho lo que no está hecho aún. Mientras que Uruguay y Paraguay se mostraron más reticentes y prefieren respetar la necesaria formalidad” 21 En este punto es conveniente señalar algunas manifestaciones que puntualizan las reacciones que se generaron en algunos países. Por ejemplo, aquella del Diputado del Partido Blanco uruguayo, Jaime Trobo, quien al intervenir en un debate sobre este tema en la Cámara de Diputados señaló su extrañeza por que Venezuela no hubiera suscrito en esa oportunidad los compromisos democráticos. La situación incluso llevó a este parlamentario a solicitar un“Pedido de Informe” a la Cancillería uruguaya para aclarar esta situación. En el escrito dirigido al Presidente de la Cámara de Representantes, el diputado Trobo solicitaba se requiriera al Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay 19 explicaciones sobre el porqué se había decidido eximir a Venezuela la obligación de cumplir con el Compromiso Democrático y con el Protocolo de Ushuaia; qué instrucciones se habían dado a los negociadores uruguayos; cuáles fueron los argumentos expuestos por la delegación de Venezuela, entre otras interrogantes. Una inquietud en el mismo sentido habrían formulado observadores argentinos que cuestionaron la “pasividad y el manoseo” 22 a las fórmulas y principios republicanos tradicionales. También conviene señalar las visiones contrapuestas en torno al concepto de democracia participativa que viene adelantando el gobierno de Venezuela y las dudas que provoca en algunos sectores del MERCOSUR. Una buena síntesis de todo lo anterior quedó reflejado en una nota editorial de un importante medio impreso de la Argentina en la que al abordar la reforma constitucional que adelantan las autoridades venezolanas, cuestiona que dicho proceso carece del espíritu y vocación democrática que debería regir en la región y agrega que algunas de las propuestas se alejan del modelo que, con su cláusula democrática, procura irradiar el MERCOSUR hacia nuestros países 23 . La otra materia que originó aprensiones y recelos fue el “apresuramiento” con que se materializó la incorporación de Venezuela. Así lo señaló el ex candidato presidencial brasileño Geraldo Alckmin, quien cuestionó“la aceleración de los procedimientos de adhesión”, al tiempo que fustigó al presidente Lula por haber privilegiado elementos de carácter ideológico y político por encima del interés nacional. Vale recordar que para ese momento se había suscitado la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia –que afectó a la empresa petrolera estatal 20 brasilera- la cual, según algunas versiones, contó con asistencia técnica venezolana. La tesis venezolana de la integración en el ámbito militar, concretamente la propuesta para la creación de un ejército del MERCOSUR-una especie de OTAN suramericana-, así como la cuestión armamentista, son otras materias que han generado reacciones, generalmente adversas, en los países que integran el bloque. Recordemos que ya desde las primeras aproximaciones al tema, el presidente Chávez venía manejando la tesis de la integración como algo más allá de lo económico-comercial, que incluyera una concepción global de la integración que abarcara hasta la cooperación militar.“Debe llegar el día en que el MERCOSUR tenga una organización de defensa, donde vayamos fusionando las Fuerzas Armadas de nuestros países y donde enmarquemos una estrategia propia de seguridad, soberanía y defensa" 24 . Así declaró pocos días después de la suscripción del Protocolo de Adhesión al MERCOSUR. El marco para este anuncio no podía ser mejor. Se trataba de un discurso en un desfile militar en Caracas con la asistencia de algunos mandatarios del MERCOSUR que presenciaban a una renovada fuerza armada que mostraba sus nuevos pertrechos bélicos recientemente adquiridos por un monto que superan los tres mil millones de dólares. A fin de cuentas, ya el nuevo socio de MERCOSUR había adelantado instrucciones a su Ministro de la Defensa para“integrar el comando del ejército del MERCOSUR” que estaría compuesto por unos “450.000 hombres, 1.200 tanques, 12 submarinos, 70 navíos de superficie y 485 aviones de combate” 25 . Más allá del impacto político y mediático que suscita la propuesta, analistas argentinos han destacado la inviabilidad de esta iniciativa en 21 términos de sus antecedentes internacionales y de la realidad regional. Ni siquiera la Unión Europea, el más avanzado esquema de integración, contempla una fusión de sus fuerzas armadas, adelantó el reconocido analista argentino Rosendo Fraga. Lo que existe, añadió, son misiones conjuntas. Ya anteriormente el representante institucional del MERCOSUR, había tenido que salir al paso para descartar esta hipótesis añadiendo que de lo que se podía hablar es de una estrategia de defensa común. En el mismo sentido, el entonces ministro de defensa argentino expresó que la unificación de las fuerzas armadas es algo que está muy lejos. En términos similares conocemos la postura del Representante Nacional del Partido Colorado del Uruguay, Alberto Scavarelli quien censuró la propuesta de ir“fusionando” las Fuerzas Armadas del MERCOSUR. A su juicio, es muy preocupante iniciativas de esta naturaleza que pretenden colocar al MERCOSUR en una lógica de conflicto y confrontación. Advierte sobre los riesgos que implican estas propuestas que“nos llevan a la radicalización y nos alejan de la civilización”. Para concluir que:“Uruguay es una nación soberana, que por mandato constitucional tiene en los procedimientos pacíficos el modo esencial de solución de controversias… Nuestra capacidad de fuego sea ésta poca o mucha, está instalada para cumplir objetivos nacionales de defensa o para servir en causas como en la ONU, pero no para formar parte de bravuconadas estratégicas que terminan amenazando y provocando al resto de América…” 26 . Aunque ciertamente existen desarrollos en el plano regional en materia de seguridad cooperativa, y se han registrado avances en términos de ejercicios conjuntos, intercambios de información, compatibilización de doctrinas, y algunas otras iniciativas, el tema de las 22 Fuerzas Armadas sigue constituyendo un elemento esencial de la soberanía de los Estados por lo que cualquier iniciativa que se perciba como atentatoria de este principio levanta recelos y polémica. Por otra parte, no es menos cierto que en la región aún subsisten competencias por liderazgos y que los países pequeños son muy celosos en cuanto a que iniciativas de esta naturaleza puedan ocultar aviesas intenciones en términos de hegemonía de los socios mayores. Por ello aún persisten resistencias que califican dicha iniciativa de inaceptable, así lo expresan los ex presidentes uruguayos: Julio María Sanguinetti, quien sostiene que“ha erizado los pelos de los militares y diplomáticos de la región”, mientras que Luis Alberto Lacalle, lo ve como “otra forma de atentar contra la independencia de un país” 27 . Para completar las reacciones sobre este tema conviene señalar lo expresado por Marco Aurelio García, Asesor Internacional del presidente Lula, quien puntualizó la necesidad de una discusión sobre la seguridad colectiva en el marco de una eventual Junta Suramericana de Defensa. Vale acotar que esta idea tuvo poca receptividad y más bien puso en evidencia las visiones contrapuestas que despierta esta materia en las que se advierten dos posiciones que aspiran competir por el liderazgo en la región. En cuanto al armamentismo, vale traer a colación los comentarios formulados por el ex presidente argentino Carlos Menem, quien comentó la decisión venezolana de adquirir aviones de combate y helicópteros rusos en los siguientes términos:“Esa carrera armamentista que ha puesto en marcha Chávez desequilibra poderosamente la región”. Sobre este mismo asunto el ex ministro de economía argentino Roberto Lavagna, indicó:“Venezuela es bienvenida como miembro, pero debemos tener cuidado para que su gobierno no cambie la agenda económica, 23 comercial y financiera por una agenda populista, política y militar, como la propuesta de crear un ejército conjunto” 28 . fsK Otras reacciones en el plano político El ingreso de Venezuela al MERCOSUR ha provocado un debate en el seno de la sociedad uruguaya cuyo gobierno, por primera vez, está en manos de un dirigente Socialista del Frente Amplio. Esa coyuntura ha animado la discusión en torno a la política exterior que deben desarrollar las autoridades, de cara a su relacionamiento con países con quienes comparten visiones ideológicas, en el marco de los llamados ejes progresistas que se han venido instalando en la región; y las posturas que habrán de sostenerse en el marco del MERCOSUR. Por otro lado, la necesidad de abrirse económicamente hacia otros mercados, planteó en el seno del gobierno uruguayo la opción de una aproximación comercial más allá del MERCOSUR en la que la búsqueda de un acuerdo comercial con Estados Unidos ha estado planteada. Vista la oposición del presidente venezolano hacia los Tratados de Libre Comercio, cabe preguntarse sobre el efecto de esta actitud en países como el Uruguay que no sólo ha mantenido una postura bien autónoma en cuanto a su relación estratégica con Washington, independientemente de las visiones ideológicas-, sino que avanza en las negociaciones de un acuerdo comercial con ese país. Es por ello que algunos analistas en el cono sur ven con recelos el futuro de un MERCOSUR donde algunos de sus miembros están dispuestos a negociar acuerdos de Libre Comercio con Estados Unidos. Un reconocido analista político argentino señalaba acerca de este tema que, en estas circunstancias“el MERCOSUR quedaría, en tal caso, definitivamente herido” 29 . 24 En el plano de la inserción internacional del Uruguay, se señala que en el seno del oficialismo se han planteado discrepancias en torno a la incorporación de Venezuela. Dicho debate, a juicio de varios analistas como Oscar Bottinelli, se ha reducido a una discusión en torno a las simpatías o rechazo que genera la presencia del dirigente venezolano, sin que se hubiera producido –ni en el seno del oficialismo ni de la oposiciónun análisis de fondo acerca de las bondades o desventajas que plantea la incorporación. En otras palabras, fue un ingreso“imperfecto” de un país con una economía protegida, con controles y cupos sobre las importaciones y exportaciones que no está en condiciones para incorporarse a un esquema de libre comercio. Con todo, vale recordar que en importantes sectores de la sociedad uruguaya se viene planteando como una opción crecientemente válida, un nuevo enfoque en su relación con los Estados Unidos lo cual implica, en la práctica, un distanciamiento con el MERCOSUR aunque ello no comporte una ruptura o cambio de status con respecto a su membresía al bloque. “Cuando en julio de 2006, el presidente de Venezuela se adhirió al MERCOSUR, se instaló un clima de alerta máxima en diversos sectores de la sociedad brasileña…” así comienza un análisis del equipo periodístico del diario O’ Globo para describir en detalles la influencia e impacto que ha tenido la incorporación de Venezuela 30 . La investigación da cuenta de las incidencias en el plano político, económico, financiero, social e internacional describiendo, con aportes documentales, las reacciones suscitadas en Brasil ante el liderazgo del Presidente venezolano. Aunque técnica y formalmente se podría decir que Venezuela aún no es parte oficial del bloque, el discurso oficial brasileño insiste 25 permanentemente en las bondades políticas de su incorporación, aunque sean tal vez en el plano económico y financiero donde se advierta el mayor impacto que ha generado esta decisión. Después de Brasil, y luego de los cambios políticos ocurridos en el país austral, la Argentina de Kirchner ha sido la más entusiasta en acompañar la admisión de Venezuela. Innumerables referencias del discurso oficial y de los principales voceros del gobierno ratifican esta afirmación.“Es una muestra de vitalidad” afirmaba el presidente Kirchner al tiempo que coincidía con el presidente Chávez en cuanto a que la “integración es mucho más que liberalizar el comercio, necesita una comunidad política” 31 . Lo cierto es que la muy especial relación que han forjado ambos presidentes, en términos de incremento de las exportaciones argentinas a Venezuela, las acciones conjuntas de las empresas petroleras ENARSA y PDVSA, la construcción de barcos en Argentina, la emisión del llamado “Bono del Sur”, además de las crecientes sintonías en el plano político, han apuntalado favorablemente la admisión de Venezuela como miembro pleno del bloque. Una reacción ampliamente efusiva fue la que dieron algunas organizaciones sociales identificadas con el proyecto político venezolano, quienes celebraron la admisión como un triunfo y un avance hacia la concreción de la unidad política latinoamericana. En medios académicos se encuentran reacciones variadas. Algunos parten de la concepción del“bolivarianismo” como hecho político analizado en el contexto del surgimiento de los“populismos latinoamericanos o nacionalismos populares latinoamericanos”. Según este análisis, la admisión de Venezuela desde la visión y variables que 26 adelanta el presidente Chávez,“abre perspectivas promisorias para la región, no sólo en el plano comercial, por la complementariedad de sus economías, sino también en una dimensión política, por tanto el modelo integracionista preconizado por Venezuela, en tanto opuesto al modelo neoliberal prevaleciente en nuestra región sobre todo durante los años ´90, ofrece mayores perspectivas de desarrollo humano integral; más allá de la necesidad de complementar procesos de transformación social que, en principio, y con las probables excepciones de Venezuela y Bolivia, no parecen estar siendo implementados por los gobiernos de nuestra región” 32 . Añade que con la admisión de Venezuela se abren nuevas opciones para la región y se profundiza el relacionamiento Sur/Sur como estrategia opuesta al ALCA que profundiza la dependencia. Un enfoque similar es el sostenido por el reconocido intelectual brasileño Helio Jaguaribe quien considera que la admisión de Venezuela “Fue extremadamente positiva. Le dio una proyección de sostenimiento y, además, apunta a hacer del MERCOSUR el núcleo duro de la consolidación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, de modo que deje de ser una entidad declarativa y se convierta en una entidad operativa”. Más adelante, insiste Jaguaribe, que de lo que se trata es incorporar al presidente Chávez en la conducción, junto a Lula y Kirchner, de“un gran sistema sudamericano”. Desde esta perspectiva, la incorporación de Venezuela es un elemento favorable en el complejo juego geopolítico hemisférico. En el sector empresarial es donde puede apreciarse con mayor propiedad el impacto de la ampliación del bloque. Según el presidente de la Cámara Brasil-Venezuela, en los últimos tres años, Caracas figura entre los diez principales compradores de productos brasileños con un crecimiento superior a 600% en el comercio. Para el 2007, se estima que habrá un crecimiento de entre 25 y 30% en el intercambio comercial y que 27 las ventas de Brasil hacia Venezuela alcancen los 8 millardos de Bolívares. Por otra parte, voceros de las Cámaras binacionales del MERCOSUR observan con inquietud que, más allá de la importancia de la vinculación económica,“Venezuela utiliza al MERCOSUR como un foro de discusión política de la ideología que Chávez quiere para el mundo… Este objetivo fundamentalmente político de ingresar al bloque, en su dialéctica, es muy contradictorio” 33 . En este mismo orden, algún sector del empresariado brasileño advertiría su descontento por la posible“ideologización” del bloque. Para estos grupos, las consecuencias de la admisión de Venezuela pueden verse desde varias perspectivas: por una parte, la propia realidad económica del país la cual hay que tener muy en cuenta y que está claramente evidenciada en el crecimiento exponencial de las exportaciones hacia Venezuela; pero también, el contexto de las eventuales negociaciones comerciales multilaterales, por ejemplo, del MERCOSUR con la Unión Europea, o con los Estados Unidos. sK La variable energética Otros efectos resaltantes de la incorporación de Venezuela al MERCOSUR, tienen que ver, no sólo, con la revalorización de la ecuación energética regional, sino también con la capacidad financiera del nuevo socio y el impacto que ello comporta para acometer proyectos de envergadura como el gasoducto que uniría las reservas gasíferas de los países suramericanos. A ello se agregan iniciativas como la construcción y repotenciación de refinerías, suministros de crudo en condiciones financieras más favorables, entre otras. Así sintetizaba las potencialidades de Venezuela el Presidente la Comisión de Representantes Permanentes del MERCOSUR:“El país caribeño posee las reservas petrolíferas más 28 importantes del continente y las gasíferas más importantes de América del Sur. Esta situación es clave a la hora de diseñar estrategias para una mayor autonomía relativa de la región en el escenario internacional, vertebrarla energéticamente y asegurar una estrategia de desarrollo sustentable en el mediano y largo plazo en cada uno de nuestros países. Vivimos un momento en el cual un ritmo sostenido de crecimiento requiere un flujo garantizado de suministro energético. En este sentido, se abren posibilidades de emprendimientos conjuntos para las compañías de hidrocarburos de la región, que privilegian la cooperación e integración energética” 34 . El factor energético ha sido una variable fundamental a la que han apelado las autoridades venezolanas para apuntalar sus estrategias de cara a la integración regional. Una buena síntesis del papel que puede jugar el potencial energético de Venezuela fue esbozado por el entonces presidente de PDVSA, Alí Rodríguez Araque:“el gobierno venezolano impulsa como idea fuerza la creación de Petroamérica, una empresa integrada de energía de carácter latinoamericano, modalidad de integración regional-sectorial que podría impulsar el proceso de integración latinoamericana. Desde la perspectiva bolivariana, las diversas vertientes energéticas de América Latina –potencial hidroeléctrico, combustibles fósiles, desarrollo tecnológico – aún no han sido suficientemente explotadas. En el caso de que esto fuera efectivizado, serían incorporadas a la vida económica de la región a zonas que aún no han sido completamente integradas” 35 . Pero más allá de estos datos reales en torno al potencial energético y su utilización para impulsar iniciativas de la integración regional, lo cierto es que también está claro en los dirigentes venezolanos la importancia de este recurso para impulsar o apuntalar sus objetivos políticos. En este sentido, vale comentar las expresiones del entonces 29 presidente de Petróleos de Venezuela, Alí Rodríguez Araque sobre las estrategias que estaban al alcance de la“Revolución Bolivariana” de cara a la integración latinoamericana. Decía entonces“que una exitosa política integracionista del gobierno venezolano solo podía construirse sobre su poder energético” 36 . En los trabajos de Heinz Dieterich, antes citado, se puede apreciar el alcance de la propuesta integracionista venezolana que se despliega en el MERCOSUR a través del poder financiero del petróleo. Así, a juicio de Dieterich, el eje energético que promueve Venezuela, está orientado a cooptar lealtades hacia la propuesta integracionista venezolana:“Las clases políticas de los Estados burgueses son, esencialmente, operadores de los intereses de la elite económica. Si no se les ofrecía algún jugoso negocio, no iban a responder a las convocatorias integracionistas del Presidente Chávez. De la misma manera, como debe“enamorarse” a los pueblos latinoamericanos para la integración con hechos concretos, por ejemplo la extensión subcontinental de las misiones de salud y educación, de la misma manera era imprescindible incentivar a los Presidentes burgueses latinoamericanos mediante ventajas materiales que contentasen a sus amos del gran capital” 37 . Pareciera oportuno aludir en esta parte de nuestro análisis las implicaciones que traerá para el MERCOSUR la recién constituida Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR, propuesta originalmente adelantada por Brasil bajo el nombre de Comunidad Sudamericana de Naciones y que fuera“rebautizada”-por iniciativa venezolana- en la primera Cumbre Energética de Suramérica celebrada en la Isla de Margarita el pasado mes de abril. La propuesta, a juicio de algunos expertos como Juan Francisco Rojas Penso, apunta a la configuración de una entidad regional sólida, aún mayor que la proyectada por 30 MERCOSUR, con capacidad propia de negociación en el plano multilateral, tanto en lo político como en lo económico. La idea, en línea con lo que ha sido la visión multifacética de la integración promovida por la administración venezolana desde 1999, sería la de que UNASUR, con su alta proyección política, social y económica, resulte en una apuesta abarcadora donde el comercio sea el motor de diversas acciones en distintas áreas. Así pues, como lo advierte éste experto,“el surgimiento de UNASUR debe ser el punto de partida para una profunda reflexión en torno a la institucionalidad existente en la región” 38 . Así las cosas, se podría inferir que esta iniciativa impulsada ahora por Venezuela podría dar un vuelco a los esquemas de integración regional, entre éstos al propio MERCOSUR, cuyo campo de acción –a juicio de los promotores de UNASUR-, parecieran limitarse“a la administración de los acuerdos ya existentes en el ámbito comercial” 39 . De materializarse el escenario antes descrito, se estaría concretando los objetivos impulsados por Venezuela desde sus primeras aproximaciones para incorporarse al MERCOSUR, con vistas a alcanzar una integración plena que vaya más allá de los bloques tradicionales que actualmente existen. ¿Será éste un primer paso hacia la construcción de una Confederación de Estados Latinoamericanos?. sfK El impacto en los Movimientos Sociales Desde la óptica de algunos de los promotores de la propuesta integracionista que adelanta Venezuela, existe poco entusiasmo en los demás socios del bloque para“desarrollar una sociedad post capitalista”. En criterio de éstos,“El MERCOSUR ha sido, hasta el día de hoy, un simple acuerdo comercial de lógica neoliberal, en el cual las corporaciones y Estados más fuertes han explotado despiadadamente a los más débiles, a tal grado, que se puede hablar justificadamente de los 31 subimperialismos de Brasil y Argentina, tal como se ha revelado en los leoninos precios y contratos de Petrobrás y de los entes argentinos, sobre el gas boliviano...” 40 . Por ello, uno de los ejes a los que se le ha prestado atención es la conformación de una“nueva vanguardia” con los movimientos sociales, orientada a unir a las bases de estas organizaciones para la construcción de una integración tal como la sustenta la propuesta del dirigente venezolano. A pesar de que los acercamientos con las agrupaciones sociales del MERCOSUR son aún muy incipientes y no parecieran arrojar resultados concretos en términos de las expectativas planteadas, se puede registrar el inicio de algunas aproximaciones y contactos entre la oficialista Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela y la Confederación General de Trabajadores de Argentina, lo mismo que entre el Movimiento de los Sin Tierras en Brasil y las nuevas cooperativas campesinas en Venezuela. Por otra parte, también se conoce de los esfuerzos realizados por generar una nueva Central Sindical Latinoamericana. En ese mismo orden se inscriben las iniciativas para impulsar las empresas cogestionadas, las cooperativas y las empresas “rescatadas”. En todos estos ámbitos se han adelantado propuestas orientadas a la ampliación de los espacios de influencia a través de una estrategia internacional bien definida en la que la integración regional es un objetivo de primer orden.“Sin embargo, se trata de iniciativas algo limitadas y tardías como para actuar cual vector de fuerza sobre los gobiernos de Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina” 41 . Aún cuando la ejecución y desarrollo de muchas de estas acciones con las organizaciones sociales pueden adelantarse individualmente con cada país en el plano estrictamente bilateral-independientemente de su adscripción al bloque regional de integración-, no es menos cierto que desde la incorporación de Venezuela al MERCOSUR su proyección 32 avanza con mayor celeridad y le brinda, no sólo un espacio o piso institucional para actuar con mayor propiedad, sino también una plataforma conceptual en términos de una visión compartida de la integración como la hemos señalado en páginas anteriores. De modo pues que no es difícil advertir la presencia,-insistimos aún incipiente-, del llamado“Bolivarianismo” en algunos espacios en los países miembros del MERCOSUR como Concejos Municipales, federaciones de estudiantes, organizaciones sindicales y otros movimientos sociales. No obstante, su poder en la toma de decisiones es todavía marginal. Una reciente investigación periodística adelantada por el Grupo de Diarios de América 42 , nos proporciona algunos datos interesantes acerca de la proyección internacional de Venezuela en el marco de la integración regional. Daniel Gallo, del diario La Nación de Buenos Aires, sostiene que el Bolivarianismo hace sentir su presencia en tres ámbitos bien definidos: ideológico, financiero y social. Continúa el análisis señalando que se trata de una red transnacional en la que“los teatros de operaciones” seleccionados no quedaron al azar y que cada etapa cumplida permite ampliar las zonas de influencia hacia otros actores sociales que no compartían la lealtad Bolivariana. Cita que los acercamientos, más allá de los iniciados con agrupaciones políticas de la izquierda radical, la Confederación General del Trabajo, los movimientos cooperativistas, las entidades agrarias y“empieza a acercarse a las Fuerzas Armadas, con intercambios de más de 50 oficiales y visitas reservadas de generales, según confirman fuentes castrenses…” 43 . Aún es prematuro anticipar el efecto o el grado de influencia que podría tener sobre estos movimientos, lo que si parece cierto es que entre 33 algunos de ellos el discurso que promueve Venezuela despierta inspiraciones, suspicacias y recelos. Consideraciones Finales 1. En línea con lo que hemos venido señalando en páginas anteriores, el tema de la incorporación de Venezuela al MERCOSUR responde a una jugada política cuyos objetivos y propósitos se inscriben en la visión estratégica que el gobierno nacional aspira asumir de cara al nuevo mapa geopolítico regional. Si bien fue una decisión inconsulta en términos de los actores económicos y sindicales venezolanos- y apresurada –en cuanto a los tiempos y procedimientos que debían cumplirse para su admisión-, su justificación responde a criterios estrictamente de orden político en la búsqueda de nuevos esquemas y modalidades de integración que se alejen de la concepción tradicional y que propicien la ruptura con los esquemas basados, fundamentalmente, en el libre comercio, para reemplazarlos por otros, de mayor contenido ideológico. En este sentido, la propuesta del ALBA y de UNASUR responden a esa estrategia de quiebre con la visión capitalista y neo liberal de la economía y de confrontación con los Estados Unidos. En ese mismo contexto se inscribe el rechazo de Venezuela a las negociaciones comerciales entre la CAN y la Unión Europea para la creación de una Zona de Libre Comercio y que en la Cumbre de Tarija, Bolivia, calificaron como una“asociación de integración amplia”, término éste que fue el compromiso para encubrir las diferencias entre los miembros de bloque sub regional. 2. Ha quedado evidenciado a lo largo de la investigación que con el ingreso de Venezuela, el MERCOSUR ha entrado en una fase de creciente politización. No está claro las ventajas que pueda aportar al esquema esta nueva orientación. O si la ola de politización se asentará definitivamente en el tejido institucional del bloque. En lo que si 34 pareciera haber coincidencias entre especialistas y en distintos actores de las sociedades de los países miembros, es que los avances que nuestra región muestra en materia de consolidación de la democracia e institucionalización de la integración, han contribuido a presentarnos como una región sin conflictos bélicos interestatales; con un buen desarrollo institucional para enfrentar las amenazas a la seguridad (cláusula democrática, declaración de zona de paz) y un sólido bagaje en términos de declaraciones y compromisos políticos sobre los valores democráticos(Declaración XXXI Cumbre del MERCOSUR). 3. Más allá del efecto que podría presentar la politización del bloque, en el MERCOSUR, hay una conciencia bien arraigada en cuanto a los valores democráticos compartidos. Valores éstos entendidos como: el ejercicio de la tolerancia; el respeto al pluralismo; el equilibrio y autonomía de los poderes públicos; la alternancia; el respeto a las libertades individuales; la celebración de elecciones libres y transparentes, por citar algunos de los compromisos vigentes en esta materia. No es fácil, por tanto, imaginar el efecto que ésta pueda comportar sobre estos valores democráticos y con respecto al modelo mismo de integración ante las reiteradas críticas que se han formulado a unos esquemas de integración que, como la CAN y el MERCOSUR, en sus propias palabras,“está herido de muerte(...) nació en el marco del neoliberalismo y por lo tanto tiene que dejar de existir” como lo ha expresado en diversas ocasiones el presidente Chávez 44 . Un buen ejemplo del nuevo paradigma que parece dominar el debate integracionista de este momento lo podemos apreciar en las intervenciones de la XXXI Cumbre del MERCOSUR. Allí algunas de las posturas oficiales parecieron recrear escenarios ya superados de la confrontación ideológica en términos del enfrentamiento a los Estados Unidos. 35 4. En buena medida, el futuro del MERCOSUR está signado por los avances que se logren concretar con la nueva propuesta de integración de UNASUR la cual, a juicio de sus promotores, aspira estructurarse a partir de la cooperación interestatal en línea con la propuesta del ALBA, aún cuando esta última se encuentra en una fase de consolidación. En todo caso, se trata de una concepción algo heterodoxa de la integración en los términos en que había sido tradicionalmente concebida. Una explicación sobre los alcances de esta iniciativa la escuchamos del profesor Edgardo Lander quien la describió como“una propuesta de valores más que de contenidos... más que un proyecto de integración es un proyecto de vida” para concluir que bajo el ALBA se cobijan diversas propuestas e iniciativas de política exterior y de cooperación 45 . UNASUR podría representar un punto de inflexión en los procesos de integración regional si, como aspiran sus promotores, logra construirse como entidad con capacidad de negociación propia en la escena multilateral. Así mismo, en la medida en que logre su consolidación definitiva, hará que vayan desapareciendo de la escena otros acuerdos sub regionales. Aquí no se trata de una integración de mercados-como se había diseñado en otros modelos de integración-, tampoco de una agenda basada en las condiciones de acceso a los mercados; se trata, mas bien, de“un nuevo estilo de integración” de carácter multifacético, con alta exposición social y estructurado a partir de la cooperación interestatal, en la que el factor político juega un papel predominante 46 . Por lo tanto, un primer escenario es el que plantea el Secretario General de la Unión Sudamericana de Naciones, Rodrigo Borja, en términos de la“fusión de la Comunidad Andina y MERCOSUR”. Esa fusión, a su juicio, debe ser el punto de partida para la creación de una entidad más amplia que incluya toda la América Latina y el Caribe. Sin embargo una fusión simple de ambos esquemas de integración no luce una tarea sencilla. Hay muchos escollos que superar que tienen que ver con los equilibrios alcanzados entre los países en materia comercial; 36 además de otros de carácter operativo vinculados a la Organización Mundial del Comercio; el tema de la supranacionalidad de las decisiones y, finalmente, los compromisos adquiridos por los países –de manera individual o colectiva-, en materia de negociaciones comerciales En todo caso, e independientemente de la valoración que se puedan tener sobre estos esquemas de integración, tanto la CAN como el MERCOSUR han desarrollado todo un acervo institucional integracionista que no puede desestimarse a la hora de la creación de nueva instancia como UNASUR 47 . 5. Si bien Venezuela fue oficialmente admitida como el quinto miembro del MERCOSUR en julio de 2006 y que como tal ha venido asistiendo a las Cumbres presidenciales y otras instancias del mecanismo, desde el punto de vista jurídico-formal, el país aún no es miembro pleno del bloque. Faltan por cumplirse tres requisitos: el primero, es que tiene que producirse la aprobación del protocolo de Admisión por los parlamentos de todos los países miembros 48 . Teniendo en cuenta las reacciones que recientemente se han suscitado en Brasil-país cuyo Congreso, al igual que el de Paraguay aún no ha aprobado el Protocolo de Admisión-, cuando los líderes en el Senado de los principales partidos de posición(PSDM y DEM) han expresado no sólo sus reservas a la incorporación de Venezuela sino, ahora, tener razones para rechazar dicho Protocolo, se plantea un nuevo escenario que podría traer complicaciones para las aspiraciones venezolanas. En este mismo contexto conviene señalar las recientes declaraciones del titular de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Paraguay, Alfredo Ratti, quien reveló que“en este momento no hay buen ambiente para la aprobación de la entrada de Venezuela al MERCOSUR. No hay un buen clima después de la divulgación de esos supuestos planes de Hugo Chávez sobre el Paraguay”, en referencia a un informe divulgado en fechas recientes en torno a los programas que 37 adelantaría el gobierno de Venezuela para expandir su influencia en ese país 49 . En segundo lugar, la adopción por Venezuela del acervo normativo de MERCOSUR y en tercer lugar la liberación comercial y el arancel externo común para lo cual están vencidos los plazos establecidos en el cronograma de trabajo. Por otra parte, conviene señalar las expresiones del ex canciller brasileño Luis Felipe Lampreia cuando dijo en unas declaraciones a la prensa de su país lo siguiente: ¿Es aceptable, por ejemplo, admitir a Venezuela en MERCOSUR después de que el propio Chávez afirmó claramente que su objetivo es destruir MERCOSUR tal como existe?” 50 . Más recientemente se han producido las declaraciones del Canciller de Brasil Celso Amorin, solicitando al presidente Chávez unas disculpas al Congreso de su país, un gesto de buena voluntad, por los conceptos desdeñosos que utilizó contra sus integrantes.“Quien quiere entrar en un club, primero acepta las reglas existentes y después(de ser aceptado, si tiene objeciones) intenta cambiarlas", expresó Amorim en una entrevista publicada por el diario Folha de Sao Paulo 51 . Aún es prematuro precisar el verdadero alcance de estas reacciones y si el parlamento brasileño llevará a extremos su postura. No obstante el panorama podría ensombrecerse, a menos que la hábil diplomacia brasileña logre imponer el pragmatismo con el que ha manejado la relación bilateral con Venezuela. Entretanto, Venezuela continuará como miembro con voz pero sin voto. Ante estas nuevas e imprevistas circunstancias, el presidente Chávez y varios voceros de su gobierno rechazaron la posibilidad de presentar disculpas. Más bien lo que se ha producido son nuevas descalificaciones hacia el modelo de integración que proclama el MERCOSUR. Sus comentarios podrían interpretarse como una preparación del terreno para un eventual retiro de la solicitud de admisión. En efecto, en unas primeras declaraciones a 38 la agencia EFE afirmó que Venezuela“no está desesperada por ingresar al MERCOSUR(…) queremos entrar a un nuevo MERCOSUR pero si no hay voluntad de cambio, tampoco estamos muy interesados en el viejo MERCOSUR…”. La inasistencia del presidente Chávez a la reunión cumbre de Asunción podría corroborar el distanciamiento con el bloque. En la misma línea, el Canciller Nicolás Maduro reconoció que el ingreso de Venezuela se pueda demorar un poco o que quizás se pueda impedir el ingreso por un tiempo, agregando que“se están abriendo nuevos mecanismos de articulación como la recién nacida UNASUR y la propuesta ALBA”. Ambas declaraciones parecieran confirmar también que ante la posibilidad de un rechazo de su admisión, Venezuela insistirá en su propuesta ALBA como nuevo camino para la integración. En este sentido, admitió que“siempre habrá distintos caminos, velocidades, dimensiones” en la integración de Suramérica. 6. Este hipotético escenario fue planteado con toda claridad en unas nuevas declaraciones dadas en Teherán a finales del mes de junio. El presidente Chávez fue muy tajante en sus críticas hacia el MERCOSUR y en la necesidad de“reformatear” el mecanismo. Abogó por un modelo de integración que se base en la cooperación sincera y en la solidaridad y no en la competencia del libre mercado que termina convirtiendo a los países en competidores. Reiteró que Venezuela no está desesperada en ingresar al MERCOSUR y menos aún a un MERCOSUR signado por el capitalismo. Tuvo expresiones duras hacia los sectores políticos brasileños adversos la incorporación de Venezuela; en tal sentido expresó que sería capaz de retirar la solicitud de admisión con los cual complacería a la derecha brasileña y paraguaya.“A esas derechas que chantajean y manipulan”. Finalizó enfatizando que su prioridad es otro modelo de desarrollo, el que postula la propuesta del ALBA que a diferencia del MERCOSUR, está 39 sustentada en la cooperación, la solidaridad, la complementariedad y el énfasis en lo social 52 . 7. En los últimos meses, las autoridades venezolanas han optado por un tono menos confrontacional y han evitado las amenazas de un eventual retiro de la solicitud de admisión. Con pragmatismo han aceptado que hay“ruidos” que se han generado pero que tal vez el tiempo pueda disiparlos. Si bien reiteran la necesidad de una respuesta sobre el ingreso de Venezuela ya no habla de plazos perentorios ni de ultimátum a los socios. Todo parece indicar(como se desprende de las declaraciones del Canciller venezolano durante su reciente gira a Brasil), que Venezuela insistirá en su apuesta al MERCOSUR y que aguardará pacientemente, ahora se dice que“hasta finales del año”, que los parlamentos paraguayo y brasileño tomen una decisión favorable. De no producirse –lo cual pareciera una medida extrema-, optaría por potenciar con toda fuerza la propuesta del ALBA apoyada, por los momentos, por Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia. 8. Por último, habrá que aguardar por el curso que tomen los recientes anuncios hechos por el presidente Chávez en el sentido de una eventual reincorporación de Venezuela a la CAN. Ello planteará nuevas estrategias y nuevos escenarios cuyo alcance y evolución aún están pendientes. 40 klq^p= N =aáëÅìêëç=ÇÉä=mêÉëáÇÉåíÉ=eìÖç=`Ü•îÉò=cê ∞~ë=~åíÉ=Éä=`çãáí¨=ÇÉ=oÉéêÉëÉåí~åíÉë=ÇÉ=ä~= ^i^afI=ÑÉÄêÉêç=ÇÉ=OMMMK= O =fÄ ∞ ÇK= P =c¨äáñ=mÉ¥~W=“aáäÉã~ë=ÇÉä=jbo`lpro=ÇÉ=ÅáåÅçÒK=oÉîáëí~=jìåÇç=Éå=mçêíìÖì¨ëK=^¥ç= sffI=kçK=SPI=lÅíìÄêÉJkçîáÉãÄêÉ=OMMSK= Q =`çãÉåí~êáçë= ÇÉ= oçãÉç= m¨êÉò= ÉåW=“bä= áåèìáÉí~åíÉ= èìáåíç= ÉäÉãÉåíçÒI= ÉåíêÉîáëí~= êÉ~äáò~Ç~=éçê=a~ê ∞ ç=jçåíÉêçI=fmp=jçåíÉîáÇÉçI=R=ÇÉ=ÇáÅáÉãÄêÉ=OMMSK= R = jáÖìÉä= oçÇê ∞ ÖìÉò= jÉåÇçò~W=“bÅçåçã ∞~= mçä ∞ íáÅ~= ÇÉ= ä~=^ÇÜÉëá μ å= ÇÉ= sÉåÉòìÉä~=~ä= jbo`lproÒK= fåíÉêîÉåÅá μ å= Éå= Éä= T ⁄= båÅìÉåíêç= ÇÉä= jbo`lproK= lêÖ~åáò~Çç= éçê= ä~= cìåÇ~Åá μ å=lpabK=_ìÉåçë=^áêÉëI=R=ó=S=ÇÉ=lÅíìÄêÉ=ÇÉ=OMMSK= S = j~êáç=`çåÅÜ~= sÉêÖ~ê~W=“bàÉ= ÇÉä= m~Å ∞ ÑáÅçÒK= mìÄäáÅ~Çç= Éä= NQ=~Öçëíç= OMMSK= qçã~Çç= ÇÉä=éçêí~ä=ÇÉ=sÉåÉòìÉä~=^å~ä ∞ íáÅ~K=ÜííéWLLïïïK~å~äáíáÅ~KÅçãL= T =o~Ñ~Éä=`~äÇìÅÜ=`ÉêîÉê~W=?sÉåÉòìÉä~=åç=éìÉÇÉ=ÅçãéÉíáê=Åçå=Éä=äáÇÉê~òÖç=èìÉ=ÉàÉêÅÉ= _ê~ëáä?K=båíêÉîáëí~=éìÄäáÅ~Ç~=Éå=Éä=aá~êáç=`ä~ê ∞ å=ÇÉ=_ìÉåçë=^áêÉëI=OV=ÇÉ=~Äêáä=OMMTK= U =aáëÅìêëç=ÇÉä=mêÉëáÇÉåíÉ=eìÖç=`Ü•îÉò=cê ∞~ëI=~åíÉ=ä~=^i^afK=NS=ÇÉ=~Öçëíç=ÇÉ=OMMPK= V = båíêÉîáëí~=~= eÉáåò= aáÉíÉêáÅÜ= ÜÉÅÜ~= éçê= cÉêå~åÇç=^êÉää~åç= lêíáò= ó= éìÄäáÅ~Ç~= Éå= ä~= m•ÖK=tÉÄW=ÜííéWLLïïïKêÉÄÉäáçåKçêÖL= NM =fÄ ∞ ÇK= NN = jçÇÉëíç= bãáäáç= dìÉêêÉêçK=“jbo`lpro= ó= ä~= oÉîçäìÅá μ å=_çäáî~êá~å~ÒK=^êíáÅìäç= éìÄäáÅ~Çç=Éä=OM=ÇÉ=àìäáç=ÇÉ=OMMSK=qçã~Çç=ÇÉä=éçêí~äW=ïïïK~éçêêÉ~KçêÖK= NO = båíêÉîáëí~=~=`~êäçë= žäî~êÉòI= aá~êáç= m~åçê~ã~I= qÉñíç= ÇÉ= gì~å= m~Ääç=`êÉëéçK== aáëéçåáÄäÉ= ÉåW= ïïïKéêÉëáÇÉåÅá~ãÉêÅçëìêKçêÖLÉëLÉåíêÉîáëí~ëK= qçã~Çç= Éä= PM= ÇÉ=~Äêáä= ÇÉ=OMMTK== NP = aÉÅä~ê~ÅáçåÉë= ÇÉ= m~îÉä= oçåÇ μ å= Éå= çÅ~ëá μ å= ÇÉ= ä~= uu=`ìãÄêÉ= ÇÉä= jbo`lpro= éìÄäáÅ~Ç~=Éå=ä~=m•Öáå~=tÉÄ=ÇÉä=jáåáëíÉêáç=ÇÉä=mçÇÉê=mçéìä~ê=é~ê~=ä~=`çãìåáÅ~Åá μ å=ó= ä~=fåÑçêã~Åá μ åK=ÜííéWLLïïïKãáåÅáKÖçÄKîÉL= NQ =båíêÉîáëí~=~=`~êäçë=žäî~êÉòI=“bä=fåÖêÉëç=ÇÉ=sÉåÉòìÉä~=~ä=jbo`lproÒI=Éå=Éä=aá~êáç= `ä~ê ∞ åI=_ìÉåçë=^áêÉëI=Q=ÇÉ=àìäáç=OMMSK= NR =páå=^ìíçêW=“mêÉëáÇÉåíÉ=ÇÉä=pÉå~Çç=ÇÉ=`ÜáäÉ=ä~ãÉåí μ=Éëí~Çç=ÇÉ=áåíÉÖê~Åá μ å=áåÅáÉêíç= ÇÉä=jbo`lproÒK=qçã~Çç=ÇÉ=bä=råáîÉêë~äI=OT=ÇÉ=ëÉéíáÉãÄêÉ=ÇÉ=OMMSK= 41 NS = bñíê~Åíçë= íçã~Ççë= ÇÉä=~êíáÅìäç= ÇÉ= gçêÖÉ= bä ∞~ëW=“bä= jbo`lpro= Éëí•= éÉêÇáÉåÇç= ëì= ÉëÉåÅá~ÒK=mìÄäáÅ~Çç=Éå=Éä=aá~êáç=i~=k~Åá μ åI=_ìÉåçë=^áêÉëK=pLcK= NT =aÉÅä~ê~ÅáçåÉë=ÇÉ=lëÅ~ê=_çííáåÉääáI=éçäáí μ äçÖç=ìêìÖì~óçI=aáêÉÅíçê=ÇÉ=c~ÅíìãK= NU = mÉÇêç= fëÉêå= jìåå¨W=“bä= áåÖêÉëç= ÇÉ= sÉåÉòìÉä~=~ä= jbo`lproÒK=`Éåíêç= é~ê~= ä~= ^éÉêíìê~= ó= Éä= aÉë~êêçääç= ÇÉ=^ã¨êáÅ~= i~íáå~I=`^a^iK= NP= ÇÉ= ÇáÅáÉãÄêÉ= ÇÉ= OMMRK= båW= ïïïKÅ~Ç~äKçêÖL~êíáÅìäçë= NV =`~êäçë= j~ä~ãìÇW=“i~= ë~äáÇ~= îÉåÉòçä~å~= ÇÉ= ä~=`^k= ó= ëìë= êÉéÉêÅìëáçåÉë= ëçÄêÉ= ä~= áåíÉÖê~Åá μ å= êÉÖáçå~äÒK= mìÄäáÅ~Çç= Éä= NM= ÇÉ= ã~óç= ÇÉ= OMMSK= qçã~Çç= ÇÉ= ä~= m•ÖK= tÉÄW= ÜííéWLLïïïKêÉ~äáåëíáíìíçÉäÅ~åçKçêÖLïéëLéçêí~ä= OM =`Éåíêç= ÇÉ= fåîÉëíáÖ~ÅáçåÉë= bÅçå μ ãáÅ~ë=`fb`^W=“sÉåÉòìÉä~L_ê~ëáä= oÉä~ÅáçåÉë= ^ëáã¨íêáÅ~ëÒK=qçã~Çç=Éä=OR=ÇÉ=~Äêáä=ÇÉ=OMMTK= ON =^êíáÅìäç= ÇÉ= gç~èì ∞ å= jçê~äÉë= pçä•W=“i~= ëçãÄê~= ÇÉä= cê~Å~ëç= pçÄêÉîìÉä~= Éä= jbo`lproÒI=éìÄäáÅ~Çç=Éä=OO=ÇÉ=ÑÉÄêÉêç=ÇÉ=OMMSK=qçã~Çç=ÇÉä=éçêí~ä=ÇÉä=aá~êáç=i~= k~Åá μ å=ÇÉ=^êÖÉåíáå~I=ÜííéWLLïïïKä~å~ÅáçåKÅçãK~êL= OO =p μ Åê~íÉëW=“sÉåÉòìÉä~=ó=_çäáîá~=àìÉÖ~å=Åçå=êÉÖä~ë=éêçéá~ëÒK=^êí ∞ Åìäç=éìÄäáÅ~Çç=Éä=OT= ÇÉ= àìäáç= ÇÉ= OMMSI= Éå= Éä= éçêí~ä= ÇÉ= bÅçåçã ∞~= é~ê~= íçÇçëW= ÜííéWLLïïïKÉÅçåçãá~é~ê~íçÇçëKÅçãK~êL= OP = bÇáíçêá~ä= ÇÉä= aá~êáç= i~= k~Åá μ åI=_ìÉåçë=^áêÉëI= OO= ÇÉ=~Öçëíç= ÇÉ= OMMTK= bå= Éä= éçêí~äW= ïïïKä~å~ÅáçåKÅçãK~ê= OQ = páå=^ìíçêW=“^ÇÜÉëá μ å= ÇÉ= sÉåÉòìÉä~=~ä= jbo`lproÒK= mìÄäáÅ~Çç= Éä= NU= ÇÉ= àìäáç= ÇÉ= OMMSI=ÇáëéçåáÄäÉ=Éå=ïïïKçÄêÉ~äKìåáÄçKáíK= OR = páå=^ìíçêW= fi rå~= lq^k= ëìÇ~ãÉêáÅ~å~\=_çäÉí ∞ å= ÇÉ= mêÉåë~= içÅ~äK= aá~êáç= i~= oÉé ∫ ÄäáÅ~K=rêìÖì~óI=ON=ÇÉ=~Öçëíç=ÇÉ=OMMSK= OS =^êíáÅìäç= ÇÉ=^äÄÉêíç= pÅ~î~êÉääáK=“`Ü•îÉò= ó= ä~ë= cìÉêò~ë=^êã~Ç~ë= ÇÉä= jbo`lproÒK= mìÄäáÅ~Çç=Éä=OS=ÇÉ=~Öçëíç=ÇÉ=OMMSK=aáëéçåáÄäÉ=Éå=ÜííéWLLïïïKÇÉéçäáíáÅ~KÅçãKìóK= OT = páå=^ìíçêW= fi rå~= lq^k= ëìÇ~ãÉêáÅ~å~\=_çäÉí ∞ å= ÇÉ= mêÉåë~= içÅ~äK= aá~êáç= i~= oÉé ∫ ÄäáÅ~K=rêìÖì~óI=ON=ÇÉ=~Öçëíç=ÇÉ=OMMSK= OU =^mW=“`çåëáÇÉê~å= Ç~¥áåç= áåÖêÉëç= ÇÉ= sÉåÉòìÉä~=~= jbo`lproÒK= aÉÅä~ê~ÅáçåÉë= éìÄäáÅ~Ç~ë= Éå= Éä= aá~êáç= bä= råáîÉêë~äI= Éä= PM= ÇÉ= àìäáç= ÇÉ= OMMSK= qçã~Çç= ÇÉä= éçêí~äW= ïïïKÉäìåáîÉêë~äKÅçã=== OV =^êíáÅìäç= ÇÉ= gç~èì ∞ å= jçê~äÉë= pçä•==“i~= ëçãÄê~= ÇÉä= cê~Å~ëç= pçÄêÉîìÉä~= Éä= jbo`lproÒI=éìÄäáÅ~Çç=Éä=OO=ÇÉ=ÑÉÄêÉêç=ÇÉ=OMMSK=qçã~Çç=ÇÉä=éçêí~ä=ÇÉä=aá~êáç=i~= k~Åá μ å=ÇÉ=^êÖÉåíáå~I=ÜííéWLLïïïKä~å~ÅáçåKÅçãK~êL= 42 PM = dêìéç= ÇÉ= aá~êáçë= ÇÉ=^ã¨êáÅ~K= oÉéçêíÉ= bëéÉÅá~äW=“bä= cÉå μ ãÉåç=`Ü•îÉòÒK= bä= k~Åáçå~äI=ÇçãáåÖç=OM=ÇÉ=ã~óç=ÇÉ=OMMTK= PN =^äÉà~åÇêç= q~Öäá~îáåáW=“jbo`lproW= ORM= ãáääçåÉë= ÇÉ= î ∞ Åíáã~ëÒK=^êí ∞ Åìäç= ÇÉ= ä~= ~ÖÉåÅá~=fåíÉê~ãÉêáÅ~å~=ÇÉ=mêÉåë~=bÅçå μ ãáÅ~=^fmbK=mìÄäáÅ~Çç=Éä=NP=ÇÉ=àìäáç=ÇÉ=OMMSK= PO =fêáë=i~êÉÇçI=däçêá~=`áÖå~ÅÅçI=`çêáå~=a ∞~ò=ó=gì~å=m~Ääç=^åÖÉäçíÉK=“mÉêëéÉÅíáî~ë=ÇÉä= jbo`lpro=~åíÉ=ä~=áåÅçêéçê~Åá μ å=ÇÉ=sÉåÉòìÉä~ÒK=råáîÉêëáÇ~Ç=k~Åáçå~ä=ÇÉä=oçë~êáçK= pLc= PP = gì~å= aáÉÖç= t~ëáäÉîëâó=“bä= áåÖêÉëç= ÇÉ= sÉåÉòìÉä~= ó= ÇÉ=_çäáîá~= ÅçãéäáÅ~å=~ä= jbo`lproÒK= mìÄäáÅ~Çç= Éä= OP= ÇÉ= ÉåÉêç= ÇÉ= OMMTK= qçã~Çç= ÇÉä= éçêí~äW= ÜííéWLLïïïKáåÑçÄ~ÉKÅçãLáåíÉêáçêLÜçãÉKÜíãä= PQ = båíêÉîáëí~=~=`~êäçë= žäî~êÉòI= aá~êáç= m~åçê~ã~I= qÉñíç= ÇÉ= gì~å= m~Ääç=`êÉëéçK== aáëéçåáÄäÉ= ÉåW= ïïïKéêÉëáÇÉåÅá~ãÉêÅçëìêKçêÖLÉëLÉåíêÉîáëí~ëK= qçã~Çç= Éä= PM= ÇÉ=~Äêáä= ÇÉ=OMMTK== PR =fêáë=i~êÉÇçI=däçêá~=`áÖå~ÅÅçI=`çêáå~=a ∞~ò=ó=gì~å=m~Ääç=^åÖÉäçíÉK=“mÉêëéÉÅíáî~ë=ÇÉä= jbo`lpro=~åíÉ= ä~= áåÅçêéçê~Åá μ å= ÇÉ= sÉåÉòìÉä~ÒKråáîÉêëáÇ~Ç= k~Åáçå~ä= ÇÉä= oçë~êáçK= pLcK= PS =eÉáåò=aáÉíÉêáÅÜW=“eìÖç=`Ü•îÉòW=ë~äíç=Åì~äáí~íáîç=Éå=Éä=_äçèìÉ=oÉÖáçå~ä=ÇÉ=mçÇÉêÒK= mìÄäáÅ~Çç= Éä= MQ= ÇÉ= çÅíìÄêÉ= ÇÉ= OMMRK= aáëéçåáÄäÉ= Éå= ä~= m•ÖK= tÉÄW= ÜííéWLLïïïKêÉÄÉäáçåKçêÖLåçíáÅá~KéÜé\áÇZOMUROK= PT =fÄ ∞ ÇK= PU = gì~å= cê~åÅáëÅç= oçà~ë= mÉåëçW=“i~= eçê~= ÇÉ= rk^proÒK= mìÄäáÅ~Çç= Éä= N= ÇÉ= ã~óç= ÇÉ= OMMTK=qçã~Çç=ÇÉ=ä~=é~Öáå~=ÇÉ=sÉåÉòìÉä~=^å~ä ∞ íáÅ~K=ÜííéWLLïïïK~å~äáíáÅ~KÅçãL= PV =eÉáåò=aáÉíÉêáÅÜW=“eìÖç=`Ü•îÉòW=ë~äíç=Åì~äáí~íáîç=Éå=Éä=_äçèìÉ=oÉÖáçå~ä=ÇÉ=mçÇÉêÒK= mìÄäáÅ~Çç= Éä= MQ= ÇÉ= çÅíìÄêÉ= ÇÉ= OMMRK= aáëéçåáÄäÉ= Éå= ä~= m•ÖK= tÉÄW= ÜííéWLLïïïKêÉÄÉäáçåKçêÖLåçíáÅá~KéÜé\áÇZOMUROK= QM =fÄ ∞ ÇK= QN =fÄ ∞ ÇK= QO = dêìéç= ÇÉ= aá~êáçë= ÇÉ=^ã¨êáÅ~K= oÉéçêíÉ= bëéÉÅá~äW=“bä= cÉå μ ãÉåç=`Ü•îÉòÒK= bä= k~Åáçå~äI=ÇçãáåÖç=OM=ÇÉ=ã~óç=ÇÉ=OMMTK= QP =fÄ ∞ ÇK== QQ =“`Ü•îÉò= éä~åíÉ μ= ìå= åìÉîç= jbo`lpro= èìÉ=~î~åÅÉ= Ü~Åá~= ä~= áåíÉÖê~Åá μ å= ÇÉ= pìÇ~ã¨êáÅ~ÒK= bå= Éä= Çá~êáç= i~= oÉé ∫ ÄäáÅ~I= V= ÇÉ= ÇáÅáÉãÄêÉ= ÇÉ= OMMSK== ïïïKä~êÉéìÄäáÅ~KÅçãKìóK== 43 QR =“kìÉîçë= oÉíçë= ÇÉ= ä~= fåíÉÖê~Åá μ å= Éå=^ã¨êáÅ~= i~íáå~= ó= Éä=`~êáÄÉÒK= i~=^äíÉêå~íáî~= _çäáî~êá~å~= é~ê~= ä~ë=^ã¨êáÅ~ëK= pÉãáå~êáç= áåíÉêå~Åáçå~äK=`~ê~Å~ëI= TJU= ÇÉ= ã~óç= ÇÉ= OMMTK= QS =`çåîÉêë~Åá μ å= Åçå= Éä= ÉñéÉêíç= gì~å= cê~åÅáëÅç= oçà~ë= mÉåëçI= ëçÄêÉ= ëì=~êíáÅìäç=“i~= eçê~=ÇÉ=rk^proÒI=N=ÇÉ=ã~óç=ÇÉ=OMMTK== QT = gì~å= cê~åÅáëÅç= oçà~ë= mÉåëçW=“rk^proI=`^k= v= jbo`lproÒK= bå= sÉåÉòìÉä~= ^å~ä ∞ íáÅ~K=ïïïK~å~äáíáÅ~KÅçãK= QU = bãáäáç= kçìÉäW=“jbo`lproI= ÇÉãçÅê~Åá~= ó= Éä= Å~ëç= ÇÉ= sÉåÉòìÉä~Ò=`çåëìäí~Çç= Éä= Q= ÇÉ=àìåáç=ÇÉ=OMMTI=Éå=ä~=m•ÖK=tÉÄ=ÇÉ=sÉåÉòìÉä~=^å~ä ∞ íáÅ~I=ÜííéWLLïïïK~å~äáíáÅ~KÅçãL QV =“qÉã~= sÉåÉòìÉä~I= Åçå= ã~ä= Åäáã~ÒK= bå= Éä= Çá~êáç=^_`= ÇÉ= m~ê~Öì~óI= qçã~Çç= ÉåW= ïïïK~ÄÅKÅçãIéóI=Éä=PM=ÇÉ=~Öçëíç=ÇÉ=OMMTK= RM =iìáë=cÉäáéÉ=i~ãéêÉá~W=“`Ü•îÉò= fi Éä=ÅçãáÉåòç=ÇÉä=Ñáå\ÒK=bå=Éä=Çá~êáç=l=Éëí~Çç=ÇÉ=p~ç= m~ìäçI=_ê~ëáäI=Éä=NM=ÇÉ=àìåáç=ÇÉ=OMMTK== RN =“_ê~ëáäá~= äÉ= éáÇÉ=~=`~ê~Å~ë= èìÉ=~ÅÉéíÉ=~ä= jbo`lproÒK= qçã~Çç= ÇÉW= ÜííéWLLïïïKãÉêÅçëìêJÅçãáëÉÅKÖìÄKìóL_çäÉíáåÉëLOMMTLàìåáçMTLORMSMTKÜíãI= Éä= OR= ÇÉ= àìåáç=ÇÉ=OMMTK= RO = aÉÅä~ê~ÅáçåÉë= ÇÉä= mêÉëáÇÉåíÉ= eìÖç=`Ü•îÉò= cê ∞~ëI== íçã~Ç~ë= ÇÉ= sÉåÉòçä~å~= ÇÉ= qÉäÉîáëá μ å=Éä=PM=ÇÉ=àìåáç=ÇÉ=OMMTK== 44