FORO DE DESARROLLO Y DEMOCRACIA Comentarios al documento: Deforestación en Bolivia. Una amenaza al cambio climático de Andrea Urioste Daniela Pereira 9 de octubre de 2010 Introducción Los seres humanos han demostrado ser la especie que más afecta el equilibrio ambiental. De hecho, en los últimos 50 años los ecosistemas existentes han cambiado más radicalmente que en cualquier otro periodo debido a la influencia humana(Secretariat of the Convention on Biological Diversity, 2006). No es un secreto que la razón de esta influencia es el patrón de desarrollo existente basado en el uso de combustibles fósiles y el cambio de uso del suelo, incrementando, por ejemplo, las tasas de extinción de 100 a 1.000 veces los niveles prehumanos(Pimm et al., 1995). Uno de los temas de mayor debate ambiental en la actualidad es el cambio climático, habiéndose demostrado que su causa principal son las emisiones de dióxido de carbono causadas por actividades humanas. Este tema es hoy uno de los más controversiales y discutidos en ámbitos de negociación internacional, en los que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero es de vital importancia. Si bien el nivel de emisiones bolivianas de gases de efecto invernadero per cápita es relativamente bajo, se ha podido determinar que tomando en cuenta la deforestación los niveles se incrementan a niveles muy superiores a la media mundial(Andersen, 2009). Urioste (2010) resalta la importancia de la preservación de los bosques no sólo por las mencionadas emisiones, sino también por la reducción de la biodiversidad. La autora resalta la importancia de tomar medidas de incentivos económicos basados en la valoración de los servicios ambientales, con el objetivo de“lograr cambios indirectos en la lógica productiva de los hogares a través de una compensación directa ‐‐ o a través del Estado ‐‐ que induzca el cambio de actitud”( op. cit., p9). La propuesta de Urioste refleja un instrumento innovativo que se ha ido implementando incrementalmente tanto en países desarrollados como en países en desarrollo (Wunder et al., 2008). El presente documento analiza algunos aspectos relacionados a esta propuesta basados en ciertos puntos que, particularmente, considero necesarios para entender su complejidad. Tres aspectos se considerarán en este análisis: en primer lugar la relación existente entre el desarrollo y el medio ambiente; en segundo lugar, la valorización de los servicios ambientales; y, finalmente, aspectos logísticos de la propuesta. 1. Desarrollo versus equilibrio ambiental: ¿antagónicos o complementarios? La importancia de la relación existente entre el desarrollo y el equilibrio ambiental influirá en el tipo de políticas de un país respecto a la preservación ambiental especialmente si hablamos de un país con niveles de pobreza considerables, como el caso de Bolivia. De hecho, como ya se mencionó, el proceso de industrialización de los últimos años se ha llevado a cabo a través del uso de combustibles fósiles, el cambio de uso de suelos y el crecimiento poblacional(Steffen et al., 2007). La propuesta de Urioste sugiere un cambio de este patrón de desarrollo para salvar el bosque, pero ¿es posible realizar este cambio? Para responder a esta pregunta es necesario entender la posiciones existes respecto a la relación desarrollo y medio ambiente. En este sentido, existen dos corrientes de pensamiento. En primer lugar está la escuela clásica, que señala que existe una relación negativa entre equilibrio ambiental y pobreza, es decir que para llegar a un nivel adecuado de desarrollo es necesario sacrificar el equilibrio ambiental. Así, los países con mayor nivel de desarrollo son los países que más contaminan. Este modelo se puede comparar a la problemática presentada en la película Avatar, donde la empresa que busca incrementar sus ingresos es la que contamina y no considera el medio ambiente. Entonces, bajo esta perspectiva, un país en vías de desarrollo en la lucha contra la pobreza no puede darse el lujo de preservar el medio ambiente, por lo que sólo los países desarrollados a costa del daño ambiental son los que deberían hacerse cargo de preservar el medio ambiente pagando a los países en desarrollo para que estos crezcan de una manera“limpia”. Esta es la visión bajo la cual el gobierno boliviano negoció en la Conferencia de Partes en Copenhague. La segunda visión señala que el desarrollo y el equilibrio ambiental no son aspectos antagónicos, sino más bien complementarios. Esta visión se basa en que el desarrollo no sólo es crecimiento económico; también incluye otros aspectos, tales como salud y calidad de vida, y que para alcanzarlos es necesario un ambiente saludable. Esta idea se ve plasmada en la cita que hace Urioste“ No se trata de salvar el bosque para seguir en la pobreza, sino de reducir la pobreza para salvar el bosque, proponiendo con esto un cambio de paradigma que modifiquen patrones de consumo para así preservar el bosque y, de este modo, luchar contra la pobreza. Es importante aclarar que si bien Urioste propone un cambio de paradigma de desarrollo, su propuesta combina ambos puntos de vista, señalando que nos encontramos en un punto de quiebre en que el desarrollo debe encontrar otro rumbo, y que esta es una oportunidad para países como Bolivia, que están en un punto de inflexión y tienen la opción de tomar la vía ecológicamente limpia o el antiguo modelo de desarrollo. Por otro lado, la autora menciona que la forma de financiar este cambio es a través de fondos provenientes de países que tienen una deuda histórica ambiental. 2. ¿Es posible dar un valor económico a los servicios ambientales? La propuesta de Urioste se basa en el supuesto de que es necesario atribuir un valor a los servicios ambientales del bosque y, a través de este pago, generar un incentivo económico a su preservación. Es decir que para evitar la deforestación es necesaria la existencia de un incentivo económico alternativo igual o mejor que el producido sin la preservación ambiental. ¿Pero qué tipo de valor tiene un bosque? Lo explicaré con un ejemplo. En los años setenta los doctores John W. Daily y Charles W. Myers descubrieron que la rana dardo, considerada altamente venenosa, producía una toxina que podía ser usada como un analgésico que hacía que las personas estén alertas durante el sueño. Este descubrimiento casi no se lleva a cabo debido a que el lugar donde se llevaba a cabo la investigación fue transformado en una plantación de bananos(Wilson, 2002: 121 ‐ 123). Este hecho muestra cómo la extinción de algunas especies puede repercutir en diversos aspectos, como la medicina. En efecto, existen muchos factores por los cuales un bosque tiene valor. La pregunta ahora es como asignarle un valor económico que represente adecuadamente los servicios ambientales. En este sentido, existen dos corrientes de pensamiento: la primera va en la línea de la autora, es que sí se puede asigna un valor económico haciendo un análisis de costo beneficio para pagar estos servicios ambientales; la segunda considera que no es posible, ni adecuado, dar este valor económico a los servicios ambientales. El pago por los servicios ambientales es un paradigma basado en un análisis costo ‐ beneficio. Se sostiene en el supuesto de que no se puede esperar que los individuos preserven el medio ambiente sin ser compensados de alguna manera. Bajo este análisis los individuos sólo preservarán el bosque si la compensación que reciben es por lo menos igual a la compensación que reciben sin preservarlo(Wunder, 2005). Existen en el caso del bosque diversos tipos de servicios ambientales que podrían ser medidos y remunerados, tales como el secuestro y almacenamiento de carbono, la conservación de la biodiversidad, protección de cuencas, cultura, etc.(Wunder, 2005; Landell ‐ Mills y Porras, 2002). Economistas ambientales como Pearce(2007) han concluido que el mayor valor económico de la preservación del bosque radica en el almacenamiento y secuestro de carbono, llegando a un valor de 2.200 dólares por hectárea, mientras que, de acuerdo a Urioste, el costo de preservación del bosque por no usarlo sería de 1.000 dólares. De modo que, bajo un análisis de costo ‐ beneficio, el preservar el bosque sería rentable. Por otro lado, críticos de este método de valoración económica, como Owens(2008), alegan que es muy complicado y riesgoso asignar valores económicos a bienes que son intangibles e invaluables, ya que la decisión final no necesariamente llegará a ser la preservación ambiental. Por ejemplo, Colin W. Clark determinó en un estudio que la preservación de la ballena azul era más costosa que su exterminio, lo cual tiene repercusiones éticas muy complejas. Otra crítica señala que la falta de una medición única y aceptada de los servicios ambientales hace difícil definir el producto claramente. De hecho, la mayor parte de valorizaciones se basan en indicadores proxy, lo cual hace las mediciones poco confiables (Milne and Niesten, 2009). Finalmente, algunos críticos mencionan que en la conservación de la biodiversidad, que es un bien público, es difícil identificar a los usuarios, lo cual genera una alta probabilidad de free riders(Engel et al., 2008). 3. Poniendo en práctica la propuesta A pesar de las críticas mencionadas en el anterior acápite, el pago de servicios ambientales en el cual se basa la propuesta de Urioste es un instrumento que representa un incentivo palpable y práctico para evitar la deforestación, pues actúa como un mecanismo de comando y control. Adicionalmente, es un instrumento flexible que se puede aplicar en diferentes tipos de regulación de Estado. Efectivamente, en teoría, la propuesta del pago por servicios ambientales es muy atractiva para lograr la conservación ambiental, especialmente en un momento en que las negociaciones sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero representan una oportunidad para hacer efectivo este pago. Sin embargo, existen algunos aspectos que harían más complejo llevar a cabo esta propuesta y que es importante tomar en consideración. En primer lugar, una de las características de los países en desarrollo es su inestabilidad institucional, siendo el problema de derechos de propiedad de tierras uno de los aspectos fundamentales. Bolivia no la excepción a esta regla; de hecho, el problema de derechos de propiedad es una de las principales dificultades que, debido a dificultades en el registro de propiedades y control de avasallamientos, puede afectar negativamente estas iniciativas. Otra amenaza debido a fallas institucionales es la falta de fondos y problemas de corrupción para monitorear y sancionar a violadores o free riders, además de las luchas de intereses originadas por estos pagos. En segundo lugar está el tema de sostenibilidad: es importante tomar en cuenta que se deben localizar y fomentar actividades de preservación que puedan perdurar después de que se deje de recibir incentivos económicos por el pago de servicios ambientales. Es por esto que dichos pagos deben ir acompañados de campañas de educación y de la búsqueda de alternativas rentables y sostenibles. Por otro lado, también está la probabilidad que el problema no se solucione sino se desplace a otras áreas. Tal es el caso de la China, mencionado por Urioste, donde si bien se redujo la deforestación, su demanda de madera no disminuyó, lo que hace que el problema sólo se haya trasladado a otras partes del mundo. Finalmente, es importante tomar en cuenta que no todas las actividades que deforestan tienen las mismas tasas de rendimiento. Por ejemplo, la producción de coca, que es una de las principales causas de deforestación, genera ingresos económicos mucho más elevados que otras actividades, por lo que para desincentivarla se necesitan incentivos mucho más altos que los estimados, haciendo que la propuesta pueda no resultar viable en algunos casos. 4. Conclusiones La deforestación en Bolivia es uno de los problemas más serios, no sólo por el cambio climático sino también por la amenaza que esto representa para una de las reservas más grandes de biodiversidad en el mundo. El trabajo realizado por Urioste propone una solución factible para este problema, basada en el pago por servicios ambientales. Esta propuesta es una oportunidad debido al alto interés de mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y a que Bolivia se encuentra en un punto de inflexión en el que todavía puede cambiar su patrón de desarrollo por uno de desarrollo limpio. Si bien la propuesta es prometedora, hay aspectos tanto teóricos como prácticos que se debe considerar antes de implementarla. En primer lugar, la manera en que la sociedad y el Gobierno ven la relación entre desarrollo y preservación ambiental puede encaminar las prioridades de las políticas gubernamentales de una u otra forma. De la misma manera, la forma en que se valoran los servicios ambientales podría causar efectos no deseados. Finalmente, para poner en práctica esta propuesta se debe tomar en cuenta aspectos particulares de los países, tales como problemas institucionales de corrupción o propiedad de tierras, aspectos de sostenibilidad para asegurar un éxito a largo plazo y, finalmente, las características específicas de las actividades económicas dentro de las áreas en que se quiere implementar la política. A pesar de estas dificultades, el de Urioste es uno de los pocos esfuerzos existentes que plantea una solución práctica y palpable a un problema que, con el tiempo, tendrá mayor protagonismo. Bibliografía Engel, S. et al.(2008).“Designing Payments for Environmental Services in Theory and Practice: An Overview of the Issues”, Ecological Economics, 65(4): 663 ‐ 674 Landell ‐ Mills, N. and Porras, I.T.(2002). Silver Bullet or Fools’ Gold? A Global Review of Markets for Forest Environmental Services and Their Impacts on the Poor. London: IIED. Owens, S.(2008).“Why Conserve Marine Environments?” Environmental Conservation, 35(1): 1 ‐ 4 Pearce, D.W.(2007).“Do We Really Care About Biodiversity?” in Kontoleon, A. et al.(eds.) Biodiversity economics. Cambridge: Cambridge University Press. Pimm et al.(1995).“The Future of Biodiversity”, Science, 269: 347 ‐ 350. Secretariat of the Convention on Biological Diversity(2006) Global Biodiversity Outlook 2. Secretariat of the Convention on Biological Diversity, Montreal. Steffen et al.(2007).“The Anthropocene: Are Humans Now Overwhelming the Great Forces of Nature?”, Ambio, 36(8): 614 ‐ 621. Wunder, S.(2005)“Payments for Environmental Services: Some Nuts and Bolts”, Occasional Paper No. 42, CIFOR. Wunder, S. et al.(2008)“Taking Stock: A Comparative Analysis of Payments for Environmental Services Programs in Developed and Developing Countries”, Ecological Economics, 65(4): 834 ‐ 852.