ANÁLISIS Y PROPUESTAS El debate sobre la“buena sociedad” ¿Hacia donde va la Socialdemocracia en Europa?. Claves para el análisis Henning Meyer& Karl-Heinz Spiegel. Diálogo Partidario Análisis y Propuestas Diálogo Partidario Prólogo Mucho se ha escrito en estos días sobre la crisis de la democracia social y, en especial, la crisis de los partidos socialdemócratas en Europa. Entre las razones de dicha crisis suelen mencionarse causas plausibles (la desaparición de la clase trabajadora, la falta de un relato, etc.), desarrollos ominosos(el fin de la “Tercera Vía”, las coyunturas posdemocráticas, etc.) y provocadoras profecías(la tesis de Dahrendorf sobre el fin de la socialdemocracia). La esperanza de que la crisis del capitalismo financiero que devino visible en septiembre de 2008 beneficiara a los partidos de centro-izquierda se hizo añicos a más tardar con las elecciones europeas de junio de 2009. El cambio de tendencia era visible desde antes. Si hacia fines de los años 1990, doce de quince países de la Unión Europea eran gobernados por la socialdemocracia, en el nuevo milenio fue disminuyendo el influjo de los partidos socialdemócratas en la Unión ampliada a 27 estados miembros. La superioridad política de los partidos socialdemócratas en Europa fue de corta duración. En ese contexto, hacia principios del 2009 los diputados Andrea Nahles(Alemania) y Jon Cruddas(Gran Bretaña) publicaron, con el apoyo de la oficina londinense de la Fundación Friedrich Ebert y del think-tank Compass, un documento germano-británico que tematizaba la creación de una“buena sociedad“ en respuesta a la Tercera Vía del nuevo laborismo británico y del“nuevo centro“ en Alemania. Dicho documento fue el punto de partida para un debate desarrollado online en el sitio web del Social Europe Journal en conjunto con Soundings Journal, Compass y la Fundación Friedrich Ebert en Londres. En la introducción a dicho debate, se sumariaba de la siguiente manera la intencionalidad de Andrea Nahles y Jon Cruddas:“La“buena sociedad“ en tanto leitmotiv de una nueva política tiene que cobrar vida a través de un amplio discurso que sea genuinamente europeo.[...] Hoy en día, necesitamos desde el inicio un debate amplio e inclusivo que abarque el mayor número posible de experiencias y perspectivas nacionales.“ Cuando surgió la idea del debate, habíamos esperado reunir unas 40 contribuciones. Los 90 aportes que nos llegaron, muchos de ellos por iniciativa espontánea de los autores, superaron con creces nuestras expectativas. En el curso del debate, consignamos 22.000 usuarios que visitaron nuestra página web y más de 51.000 impresiones de página. En vistas de la especificidad de la temática, es un resultado digno de ser tenido en cuenta. La repercusión demuestra claramente que los universitarios, políticos y activistas ubicados a la izquierda del centro tienen un marcado interés por debatir abiertamente sobre la situación actual de la socialdemocracia en Europa; además, que en el mundo entero, un número aún mayor de personas, desde Tasmania en el hemisferio sur hasta Alaska en el hemisferio norte, siguen con interés nuestras ideas y reflexiones. Como es obvio,en un debate tan amplio y tan extendido en el tiempo salen a la luz un gran número de puntos de vida divergentes; no resultó fácil avanzar a través de la gran cantidad de contribuciones que se sumaban día a día. Por esa razón, el presente artículo intenta aportar un resumen temático del debate online. Es inevitable que en un resumen de este tipo queden sin recoger muchos argumentos; nos esmeramos lo más posible por representar los temas y puntos debatidos a la vez que formula las primeras conclusiones que sacamos del debate. En el primer capítulo se reproducen las opiniones que vertieron los expertos sobre las causas más importantes de la crisis de la socialdemocracia en Europa y se da cuenta de las razones por las cuales los partidos socialdemócratas han dejado de ganar elecciones. En el segundo capítulo se intenta indagar en la pregunta por el futuro de la democracia social en Europa, un tema tratado por todas y todos los autores, para lo cual se enumeran los desafíos que enfrentamos. El último capítulo aborda las notables diferencias entre los países de Europa oriental y occidental así como las contradicciones en el seno de Europa que fueron manifestándose a lo largo del debate. El trabajo para ir hacia la“buena sociedad” en Europa recién ha comenzado. Sobre la base de lo debatido, será necesario una intensa elaboración mucho más detallada. Para mayores informaciones, nos permitimos remitir a nuestras páginas www.social-europe.eu y www.feslondon.org.uk . . 2 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario I. La crisis de la socialdemocracia Muchos autores tomaron este debate como una oportunidad para indagar en las razones de la crisis de la socialdemocracia tanto en el nivel nacional como europeo; para su análisis, se han centrado en dos interrogantes: en primer término, ¿por qué está atravesando una crisis la socialdemocracia?; en segundo término, la pregunta concomitante: ¿por qué los socialdemócratas no han logrado sacar provecho de la crisis económica y por qué pierden tantas elecciones? ¿Por qué está atravesando una crisis la socialdemocracia? Casi todos los autores intentaron dar una respuesta a este interrogante central a través del análisis de la situación en su respectivo país o en el nivel europeo. Muchos de ellos se mostraron muy críticos con respecto a la performance de sus partidos políticos, sobre todo en lo que respecta a la falta de rumbo político y a la pérdida de credibilidad y confianza en la opinión pública, fenómenos que atribuyen a la“Tercera Vía” y a las concomitantes reformas políticas de los años 1990 y principios del milenio. Philippe Marlière del University College London criticó en especial que “ desde los años 1980, los socialdemócratas promovieron el libre mercado sin ninguna consideración crítica. Se olvidaron de que las sociedades más exitosas en lo económico y más justas en lo social son aquellas en las que el Estado ha mantenido un papel fuertemente regulador y en el que los servicios públicos han recibido un sostenido apoyo financiero y no han sido privatizados. Bajo Tony Blair y Gerhard Schröder, ese apoyo acrítico de la globalización se transformó en un nuevo mantra.(…) De hecho, desde que los socialdemócratas asumieron el poder, se incrementó la brecha entre ricos y pobres. La vida también se volvió más difícil para la clase media que no puede confiar en servicios públicos efectivos y accesibles. Cabe recordar la célebre cita del ex ministro de Comercio Peter Mandelson, quien sostuvo en su momento que‘no le quita el sueño que la gente se vuelva millonaria‘. Las consecuencias están a la vista”. Para Colin Crouch de la Universidad de Warwick, el proyecto Blair-Schröder se caracterizó por sostener que tenía “la respuesta a los problemas de la socialdemocracia en la sociedad postindustrial; sin embargo, y en particular en Gran Bretaña, no logró construir un sistema que se diferenciara del neoliberalismo. La razón reside en que no logró desarrollar una base popular ni conseguir arraigo en la sociedad”. Este punto de vista es compartido por el analista independiente Fredrik Jansson, quien trató de elaborar una respuesta a la pregunta acerca de“¿quiénes son los socialdemócratas en una sociedad postindustrial?“; en su contribución, propone que para responder a este interrogante habría que tener en cuenta también, más allá de los tradicionales votantes socialdemócratas, a los sindicatos y los movimientos sociales. Es recurrente en muchas de las contribuciones la hipótesis de que la pérdida de confianza y credibilidad de la socialdemocracia es un resultado directo de la modernización de la última década y media 1 . Rene Cuperus de la fundación Wiardi Beckmann Stichting de los Países Bajos describe de manera muy contundente ese punto de vista: Desde que los socialdemócratas asumieron el poder, se incrementó la “La socialdemocracia europea se enfrenta a brecha entre ricos y pobres. La vida también se volvió una crisis existencial más difícil para por una única razón: la clase media desde el punto de vista del electorado, la socialdemocracia traicionó la buena que no puede confiar en servicios públicos efectivos y accesibles. sociedad que alguna vez prometió y supo representar – una sociedad caracterizada por el trato igualitario,la solidaridad,la mobilidad social,la confianza y un fuerte espíritu comunitario. El electorado tiene la opinión de que aquella buena sociedad ha sido subvertida por una concepción elitista, pseudocosmopolita, de la buena sociedad nacida bajo el signo de la globalización neoliberal, de las sucesivas reformas del Estado de bienestar, del mal manejo del problema de la inmigración masiva, del avance triunfal del individualismo y de una sociedad del conocimiento centrada en el rendimiento individua”l A su vez, el eurodiputado Francés Henry Weber enumeró en su artículo una serie de explicaciones para la derrota de la socialdemocracia en Europa. Tras recordar que en el año 2002, once de los quince gobiernos europeos eran de signo socialista, comprobó causas más profundas para los traspieses electorales: “Las derrotas se deben a que se agotó el“compromiso 1. Véase por ejemplo Klaus Mehrens, Jenny Andersson, Henri Weber y Rene Cuperus. 3 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario socialdemócrata frente a la crisis” al que se había llegado en los años 90. Otro factor que contribuyó a entrar en ese callejón sin salida fueron las estrategias nacionales, no cooperativas, a las que se dejaron llevar los socialistas y los partidos socialdemócratas europeos, voluntariamente o no, hacia fines del siglo XX”. Para Weber, es en el nivel europeo donde se libra el campo de batalla central para recuperar el poder: “En resumen, la crisis de la socialdemocracia se debe a que no está en condiciones de implementar una respuesta europea a los desafíos de la globalización”. El análisis de Weber, quien considera profundas las raíces del problema, es compartido por David Marquand, politólogo El lenguaje de la socialdemocracia moderna sigue sugiriendo que hay en la Universidad de Oxford, para quien la socialdemocracia Europa está librada muchas variantes a una“ominosa posibles del paradoja”. capitalismo, desde la forma pura, carente de toda piedad, del capitalismo liberal norteamericano hasta el egalitarismo benevolente del modelo alemán o incluso escandinavo de un’capitalismo de “Esta debería ser con justa razón la hora de la socialdemocracia. La crisis económica de los últimos dos años ha mostrado sin dudas que el modelo económico neoliberal, bienestar’. que domina la teoría y práctica desde hace casi treinta años, sencillamente está errado(…). Sin embargo, hasta ahora sólo hubo una única respuesta, un silencio elocuente 2 .” En el video con el que intervino en el debate, el ex alcalde de Londres, Ken Livingstone, intenta explicar dicho silencio. Livingstone argumenta que en virtud de la paulatina adaptación de las políticas socialdemócratas a la tendencia neoliberal dominante, los partidos socialdemócratas omitieron elaborar un programa político alternativo. Dicha omisión es tanto más notable puesto que contrasta con los conservadores que usaron los“años dorados” de la socialdemocracia para elaborar una alternativa política que les permitiera intervenir a la primera señal de debilidad del consenso socialdemócrata. Es por eso que los partidarios de la socialdemocracia no tenían alternativa política que ofrecer cuando el neoliberalismo fue cayendo en desgracia como consecuencia de la crisis financiera y de la consecuente retracción económica. Otros autores fueron aun más contundentes en su crítica de la socialdemocracia. Mike Cole(Bishop Grosseteste University College) y Jeremy Gilbert (Universidad de East London) señalaron por ejemplo que la doble crisis del capitalismo y la socialdemocracia devela fallas más profundas en el fundamento filosófico que sólo pueden resolverse con una cura radical.Véase el análisis de Gilbert: “La conclusión a la que tenemos que llegar es que uno de los errores fundamentales de los socialdemócratas fue creer que podían domesticar el capitalismo y dotarlo de un nuevo sentido. La realidad prueba que nunca se llegó a tanto. Se logró ponerle límites al capitalismo, excluirlo de muchos ámbitos de la sociedad, mantenerlo en jaque a través de la amenaza de medidas de lucha obrera o incluso de intervención militar, pero nunca transformarlo en profundidad. Como ha demostrado la historia, resulta imposible modificarlo de raíz: al capitalismo sólo cabe ponerle límites, regularlo, ofrecerle un grado mayor o menor de resistencia(o ninguna llegado el caso). El lenguaje de la socialdemocracia moderna sigue sugiriendo que hay muchas variantes posibles del capitalismo, desde la forma pura, carente de toda piedad, del capitalismo liberal norteamericano hasta el egalitarismo benevolente del modelo alemán o incluso escandinavo de un’capitalismo de bienestar’. En realidad, se trata de un error analítico de consecuencias catastróficas 3 .“ La opinión de muchos autores podría resumirse en el argumento de que las reformas de la“Tercera Vía” dejaron, por así decirlo,“desnudos políticamente” a los socialdemócratas, destruyendo al mismo tiempo la confianza y la credibilidad en la opinión pública. Cuando estalló la crisis, los socialdemócratas tenían pocas alternativas que ofrecer y además, muchos los consideraron copartícipes de un proyecto condenado al fracaso. 2. Sobre la hora de la socialdemocracia véase también Sunder Katwala. 3. Véase también David Clark, quien critica esta opinión. 4 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario ¿Por qué los socialdemócratas no han logrado sacar provecho de la crisis económica y por qué pierden tantas elecciones? El parlamentario británico Denis McShane señaló que es lisa y llanamente un error considerar que la crisis económica debería constituir automáticamente una ventaja para los partidos de centroizquierda. McShane subrayó que “cuando los ciudadanos están preocupados por su fuente de trabajo y sus ingresos o por el futuro de sus hijos, votan de manera defensiva y se quedan con los conservadores”. Otra“ paradoja desconcertante” es la que describió el ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales de España, Jesús Caldera; vuelve aún más notable lo extraño de la derrota electoral: “(…) El 58% de los ciudadanos europeos se definen como de centro izquierda o de izquierda,(pero) el Partido Popular Europeo obtuvo más votos para el Parlamento Europeo que el Partido Socialista Europeo. Resulta urgente analizar por qué la derecha obtiene más votos en el Parlamento Europeo que la izquierda, cuando la mayoría de los ciudadanos europeos se autodefine como perteneciente a la izquierda del espectro político”. Con respecto a las elecciones europeas, el presidente del Partido Socialista de Europa(PSE), Paul Nyrup Rasmussen, señalaba que “en las elecciones del año 2009, el triunfo se lo llevó el “partido del sofá“. En casi todos los países de la Unión “uropea, en primer lugar figura la apatía de los votantes – el 57% de los 375 millones de ciudadanos europeos no concurrieron a las urnas en junio[de 2009]”. Además, Rasmussen destacó el ascenso de los partidos extremistas como una de las razones de los malos resultados electorales de los socialdemócratas. El debate vuelve visible que, paradójicamente, muchos autores ven una estrecha conexión entre la crisis de la socialdemocracia y la del capitalismo, sobre todo en su más reciente manifestación, el“neoliberalismo”. De allí se da un dilema fundamental para la socialdemocracia, que David Marquand definió de la siguiente manera: “Durante el largo predominio del modelo neoliberal, los socialdemócratas se vieron por así decirlo en un brete. Al adoptar el mantra neoliberal del individualismo, la desregulación, la privatización y el predominio del mercado (tal como se dio entre los New Democrats en los Estados Unidos y New Labour en Gran Bretaña) corrían el riesgo de traicionarse a sí mismos y a sus ideales.A la vez, de negarse a adoptarlo perdían toda esperanza de influir sobre los acontecimientos”. En este sentido, la socialdemocracia hizo depender su destino del derrotero de la ideología a la que pretendía oponerse; fue empujada así a una posición desde la cual inevitablemente sólo pudo perder terreno político. Una crítica similar fue formulada por Henning Meyer, quien señaló que fue un error concentrarse en la defensa de intereses particulares, tal como es el caso de las estrategias partidarias de La gente está dispuesta a votar contra sus propios intereses económicos(como fue la“Tercera Vía” el caso en las últimas que sostenía, elecciones, en las que basada en análisis reduccionistas de psicología conductista, que los votantes buscan una maximización del beneficio 4 . En su opinión, uno de los factores los socialdemócratas fueron derrotados), siempre y cuando puedan identificarse con una personalidad, un partido y sus estrategias, toda vez que dicho partido sea confiable y creíble del alejamiento de amplios sectores del electorado tradicionalmente socialdemócrata fue la concentración de las medidas políticas en determinados círculos del electorado ubicados en el “centro” político. “La gente está dispuesta a votar contra sus propios intereses económicos(como fue el caso en las últimas elecciones, en las que los socialdemócratas fueron derrotados), siempre y cuando puedan identificarse con una personalidad, un partido y sus estrategias, toda vez que dicho partido sea confiable y creíble.A nadie le gusta escuchar malas noticias; sin embargo la gente está más dispuesta a confiar en que una persona o en un partido hará lo posible para evitar un empeoramiento de la situación que creer que los candidatos que hacen generosas promesas cumplirán con su palabra. Es por eso que resultan tan importantes la confiabilidad, la credibilidad y una identidad programática; cabe señalar que en ese sentido, los socialdemócratas han perdido terreno de manera dramática en toda Europa.Ya no hay ni identidad política ni confianza”. 4. Véase también David Marquand y Neal Lawson. 5 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario La mala performance de la mayoría de los partidos de centroizquierda en las últimas elecciones nacionales y europeas es una clara señal de que existe un vacío intelectual que debe ser llenado por una alternativa política al neoliberalismo. Andrew Watt del European Trade Union Institute(ETUI) explicó en su análisis que “los socialdemócratas en su afán de parecer modernos se dejaron fascinar por el capitalismo financiero y por las políticas y valores liberales; por eso no resultó convincente la crítica del neoliberalismo que hicieron pública después de la crisis. En ese contexto, las alianzas de la socialdemocracia con el movimiento obrero y con otros movimientos sociales progresivos sufrieron el impacto o bien fueron descuidadas. Los electores ya no creen que los socialdemócratas estén en mejores condiciones de dominar el capitalismo(...) en beneficio del ciudadano común que la derecha”. Similar es la argumentación de otros autores, que centraron su crítica en que los partidos socialdemócratas perdieron su arraigamiento en la sociedad 5 .. II. El futuro de la socialdemocracia europea Al margen del análisis de la miserable situación en que se encuentra la socialdemocracia, el futuro de las políticas partidarias en Europa fue uno de los puntos centrales de muchas de las contribuciones al debate sobre la buena sociedad. Muchos de los autores consideran necesarios cambios radicales en los fundamentos de la socialdemocracia. El primer desafío: una visión europea y global Stefan Berger de la Universidad de Manchester subrayó por ejemplo que resulta necesaria una visión utópica de cuño socialdemócrata, cuyo valor fue cuestionado en la década de 1990 y los años subsiguientes cuanto el pragmatismo era repetido como un mantra. “A principios de los años 1990, la utopía estaba tan muerta como el comunismo y la socialdemocracia atravesaba una profunda crisis. En muchos países de Europa, se daban además profundos procesos de transformación que llevaron a su vez a cambios en el liderazgo partidario y en el perfil programático. En cuanto a los contenidos programáticos, como consecuencia del éxito del 5. Véase por ejemplo Arjun Singh-Muchelle y Lucile Schmidt. neoconservadurismo de los años 1980, que había logrado barrer con todos los obstáculos que se le cruzaban en el camino, en muchos casos se adoptó una posición favorable a la economía de mercado liberal, Se pregonaba además la necesidad de una buena dosis de pragmatismo: ̀ si funciona, es socialdemocracia‘, fue la divisa de esa época”. Berger también subrayó que en los tiempos actuales sigue siendo importante contar con una utopía internacional: “En el siglo XIX, las utopías fueron necesarias para mirar más allá de lo inmediato, para buscar alternativas para un sistema basado en la codicia desenfrenada. Quién podría negar que en el mundo contemporáneo hacen falta utopías con la misma urgencia, ya que tenemos que pensar en alternativas para un sistema que está por condenar a la humanidad entera al colapso planetario”. El significado de un internacionalismo complejo y democrático fue subrayado por muchos autores. Con respecto a la Unión Europea, Stefan Collignon( Scuola Superiore S. Anna in Pisa) comprobó que “una política socialdemócrata moderna debe ser europea si es que pretende corregir las desigualdades que surgen en el mercado interno y si quiere garantizar que los perdedores por la europeización puedan vivir una vida digna en condiciones de igualdad en el seno de la Unión Europea. Una política socialdemócrata moderna debe encontrar los medios necesarios para restablecer la justicia y la igualdad en el mercado interno europeo, así como las vías necesarias para redistribuir las ganancias obtenidas en virtud de la integración europea más allá de las fronteras nacionales. Sin embargo, no alcanza con que la socialdemocracia europea proclame la necesidad de construir una Europa social. Tiene que apropiarse además de los instrumentos con los cuales crear dicha Europa social”. Otros autores, como por ejemplo Mary Kaldor de la London School of Economics(LSE) y Zygmunt Bauman (Universidades de Varsovia y Leeds) argumentaron que los instrumentos mencionados por C ollignon para imponer estrategias socialdemócratas deben ser creados a escala mundial: “La socialdemocracia debe recuperar la conciencia de sus raíces internacionalistas y humanitarias(…) La socialdemocracia sólo puede ser relevante para el siglo XX si es verde, global y organizada desde las bases”.(Mary Kaldor). 6 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario En sus reflexiones sobre el“Estado nacional”, Zygmunt Bauman analizó los límites a los que se enfrenta dicho Estado cuando se trata de garantizar la seguridad existencial de sus ciudadanos, llegando a las siguientes conclusiones: de derechos a servicios públicos como salud, educación, energía e infraestructura”. El desafío intelectual y político reside en recuperar la ideología hegemónica: “los problemas que surgen a escala global sólo pueden ser“En el nombre de la“modernización” y la“competitividad” resueltos en el nivel global. La única solución imaginable los gobiernos desarrollaron e implementaron políticas para la ola de inseguridad existencial generada a nivel iliberales que ponen en compromiso las libertades civiles; global consiste en oponer al poder globalizado la potencia además, construyeron una serie de obstáculos y controles de la política, de la representación popular, de la ley y del administrativos que mantienen a los pobres y a los sectores sistema judicial; dicho en otros términos, resulta necesario desprotegidos en estado de docilidad. En el curso de estos volver a unir al poder y a la política, dos ámbitos que en la desarrollos, muchos socialdemócratas han abandonado la actualidad se mueven en esferas separadas: unirlos a una lucha por el poder /el saber y se comportan como si no escala global que abarque a todo el mundo y a hubiera alternativas”. toda la humanidad”. A partir de la necesidad de desarrollar Los programas políticos contra el cambio climático El tercer desafío: la sustentabilidad el ideario socialdemócrata en el sentido deberían ser Otro tema político recurrente fue el de de una orientación verdaderamente considerados como la economía verde, la sustentabilidad y internacionalista que integre una visión utópica, los distintos autores se dedicaron a interrogantes estratégicos concretos. En ese contexto, surgieron cinco áreas de especial importancia: la desigualdad, la sustentabilidad, la reforma del capitalismo, el papel del Estado y de la democracia así como la organización partidaria. El segundo desafío: la desigualdad posibilidades con las que nos podemos beneficiar por partida múltiple, tanto por la protección del medio ambiente y la incentivación del crecimiento económico como por la creación de puestos de trabajo. el cambio climático 7 . Margot Wallstrom (ex vicepresidente de la Comisión Europea) subrayó la importancia de ligar la recuperación económica con los programas ecológicos: “Opinamos que una sociedad sustentable en lo social y lo ecológico puede crear nuevas oportunidades para el crecimiento económico, puestos de trabajo, protección Dio lugar a intensas críticas 6 . el hecho de social y cohesión social. Los programas que la cuestión decisiva de la desigualdad políticos contra el cambio climático haya pasado a segundo plano y de que la política deberían ser considerados como posibilidades con las que social solo tuviera por objetivo –con diversa fortuna- nos podemos beneficiar por partida múltiple, tanto por combatir la pobreza entre los más pobres de los la protección del medio ambiente y la incentivación del pobres. Bajo el manto cómplice de dicha lucha contra crecimiento económico como por la creación de puestos la pobreza, en muchos países, incluidos los gobernados de trabajo. La lucha contra el calentamiento global tal por la socialdemocracia, se incrementó la desigualdad. vez constituya la única alternativa para volver a poner en marcha nuestra economía y para garantizar que nuestro Es por esa razón que Philip Golub y Noelle Burgi sistema económico sea viable.“Pensando y actuando en (Universidad de París) exigieron una redefinición de verde” nos hará ganar”. las políticas de igualdad: Para la líder del Green Party británico, Caroline Lucas, “El primer paso en esa dirección debe consistir en la respuesta a la pregunta por la manera de garantizar reestablecer la legitimidad de la idea de igualdad y la el futuro de una izquierda progresista reside en un irrenunciable concatenación de igualdad, equidad y libertad sincero compromiso político en pro de la justicia así como de libertad y justicia social. Naturalmente, la social y la protección del medio ambiente en Europa. igualdad que conlleva derechos es comprendida aquí como La socialdemocracia debe enfrentarse a los desafíos de el derecho de todas las personas que pertenecen a una nuestro tiempo: comunidad democrática al acceso universal y en igualdad 6. Véase p. ej. David Clark, Lorenzo Marsili, Niccolo Milanese y Leszek Lachowiecki 7. Véase p. ej. David Ritter, Jesús Caldera y Caroline Lucas. 8. Sobre el significado de la felicidad véase Christian Kroll. 7 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario “A pesar de que gran parte de los ciudadanos europeos se han vuelto más prósperos en los últimos cuarenta años, no se han incrementado nuestra sensación de bienestar y de felicidad 8 . Al mismo tiempo, en vistas de los problemas ecológicos y sobre todo de la crisis climática, debemos partir de la base de que nuestra forma de vida contemporánea probablemente tenga consecuencias catastróficas”. El cuarto desafío: la reforma del capitalismo No resulta sorprendente que uno de los puntos cruciales del debate fuera la reforma del capitalismo. Algunos autores respondieron al interrogante planteado por John Monks en su artículo:“¿Qué tipo de capitalismo?”. Las contribuciones trataron diversas temáticas, como un sistema impositivo más justo 9 ., un nuevo tipo de economía mixta más equilibrada 10 ., una nueva estrategia ética de crecimiento a través de inversiones y de mejores condiciones laborales 11, , y la reacción frente a la crisis financiera. Con respecto al último punto, Duncan Weldon, socio de una empresa de administración patrimonial, propuso crear un nuevo equilibrio entre el capitalismo financiero y la“ economía real”: “En el capitalismo financiero, la producción(y en consecuencia, un gran número de puestos de trabajo) es subordinada a la búsqueda de beneficios en los mercados a través de negocios con acciones, obligaciones y otros instrumentos financieros. Eso puede llevar a que la “economía real” no obtenga las inversiones que necesita. Un factor esencial que ha contribuido a la actual recesión es el hecho de que han disminuido drásticamente las inversiones, lo que se debe en parte a que los capitalistas financieros no otorgan créditos. Nos encontramos ahora con que los bancos, que durante una década prestaron dinero generosamente si era para bienes de consumo, especulaciones inmobiliarias e instrumentos financieros, ya no están dispuestos a otorgar préstamos para lograr una reorientación de las economías hacia un crecimiento sustentable y compatible con el medio ambiente”. En el marco del debate sobre la buena sociedad, esta temática también se ligó a una discusión más amplia sobre las actividades“sin beneficio social 12 ” de los 9. Véase Will Straw y Karin Roth. 10. Véase Tapio Bergholm, Jaakko Kiander y Remi Nilsen. 11. Véase Paolo Borioni. 12. Conf. Lord Adair Tyner, director de la Financial Services Authority sobre la crisis bancaria en varios discursos de noviembre 2009. institutos financieros y la manera de operar en el futuro con esos modelos de negocios. Además de la discusión de cuestiones estratégicas, el debate también generó una serie de artículos dedicados a cuestiones institucionales. Se plantean aquí dos ámbitos de particular importancia: por un lado, el papel de Estado en el futuro y por el otro, la organización de los partidos socialdemócratas y su impacto en la sociedad. El quinto desafío: el papel del Estado Gracias a su papel de“reaseguradora de última instancia”, el Estado ha recuperado importancia política, lo que dio lugar a un encendido debate acerca de si esta recuperación puede ser aprovechada para llegar a En el marco del debate sobre la un concepto más positivo buena sociedad, del intervencionismo estatal en pos de fines progresistas. La parlamentaria alemana Karin Roth se mostró escéptica y advirtió: esta temática también se ligó a una discusión más amplia sobre las actividades“sin beneficio social” de los institutos “Como ya ha sucedido en el pasado, el alto endeudamiento va a ser financieros y la manera de operar en el futuro con esos modelos de usado como excusa para negocios. una mayor privatización de los servicios públicos y de los sistemas de seguridad social. Además, un mayor endeudamiento del Estado provocado por insensatas reducciones impositivas va a agudizar los conflictos por la distribución de recursos entre ricos y pobres, lo que podría llevar a la eliminación de prestaciones sociales o bien a que determinados servicios sólo estén al alcance de quienes puedan compensar con seguros privados la pérdida de dichas prestaciones”. Resulta obvio que esta temática está ligada al debate ya mencionado en torno a la necesidad de un verdadero internacionalismo con una gobernanza de múltiples niveles. La necesidad de reformas a escala europea en relación con la gobernanza financiera y económica ya fue mencionado en el artículo de Jon Cruddas y Andrea Nahles sobre la buena sociedad que dio lugar a este debate. Ese es el contexto en el que se inscribe la demanda que formula Karin Roth en términos más positivos: “En Europa, los socialdemócratas tienen que ocuparse 8 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario ante todo de poner en claro la relación entre los estados nacionales y la Unión Europea como un todo, a fin de evitar que la Europa social se debilite desde adentro. La integración europea debe ser profundizada a través de una nueva forma de estatalidad democrática que garantice el predominio de la política frente a la economía, asegure la diversidad cultural y posibilite a los ciudadanos de Europa un pleno desenvolvimiento”. Ernst Stetter, secretario general de la Fundación Europea Foundation for European Progressive Studies (FEPS), destacó, de manera similar, que: “poner en claro el papel del Estado y con ello, la misión de la Unión Europea posibilitará que los socialdemócratas mejoren su imagen ante la opinión pública y se diferencien de los conservadores y demócratas liberales”. Con una perspectiva propia de Europa Oriental, Attila Agh de la Universidad Corvinus de Budapest presentó un enfoque radical en relación con el papel del Estado, llegando a la conclusión que: “tras la crisis más reciente, tanto los perdedores absolutos como los relativos han comprendido que el aparato estatal que los rodea es aburrido, lento, pasivo e incapaz de garantizar el funcionamiento del Estado en la era de la globalidad”. Agh considera que es el“Estado de desarrollo” y no el Estado“tradicional” el modelo que“ofrece una oportunidad de presentar la socialdemocracia como un partido con liderazgo político innovador.(…) Si logra transformar la reciente crisis global en una crisis creativa, el“Estado de desarrollo” puede dar nuevas energías a la socialdemocracia a través del diseño de una Europa social para el siglo XXI”. El sexto desafío: democracia y organización partidaria Otra temática que fue múltiplemente debatida se refiere al fortalecimiento de la democracia, los vínculos con otras fuerzas progresistas, como los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales, pero también a la necesidad de una verdadera apertura hacia los nuevos medios y hacia nuevas formas de organización partidaria. El deterioro de la tradicional cercanía con el movimiento trabajador y sobre todo con los sindicatos fue otra de las temáticas planteadas en varios artículos. Dimitris Tsarouhas de la Universidad Bilkent de Ancara subrayó en este contexto el permanente significado estratégico de dicho vínculo y exigió una renovación de la alianza en los siguientes términos: “Lo notable de la alianza partido-sindicato reside en que fueron los mismos socialdemócratas quienes subestimaron su importancia. La“edad de oro” fue posibilitada sin duda alguna por las exitosas vinculaciones del partido con los sindicatos: estos últimos participaron de la creación de coaliciones de gobierno que fortalecieron los derechos de las mujeres, abrieron el acceso de los trabajadores a las cogestión en sus lugares de trabajo y procuraron estabilidad laboral. Aún hoy y a pesar de todas las transformaciones que sufrió dicha alianza, en muchos países los sindicatos siguen constituyendo la columna vertebral del movimiento progresista”. James Sloam de la Universidad de Londres fue más aún más lejos en su planteo: “la socialdemocracia necesita una perspectiva fuertemente centrada en las demandas que reconstruya la confianza en los municipios, transfiera más poder a los gobiernos municipales y cree nuevos vínculos entre los afiliados del partido y los simpatizantes con las comunas”. También Niels Annen(integrante del consejo directivo de la socialdemocracia alemana) compartió dicho análisis, señalando que“nuestras organizaciones y cúpulas partidarias han perdido contacto con una parte de la izquierda sin conquistar a cambio otros sectores del electorado igualmente importantes que permitieran cerrar dicha brecha. Un ejemplo importante de dicha conducta errada ha sido que no lográsemos incluir a los bloggers y activistas progresistas en el discurso político porque no estábamos dispuestos a aceptar las condiciones necesarias para tal fin, es decir la apertura y la aceptación de nuevas formas de comunicación y debate. Es evidente que nuestras elites, dominadas por varones cada vez mayores, se ve superada por esa demanda”. Colin Crouch articuló una crítica aún más contundente acerca de las organizaciones partidarias y su capacidad de cambio, para lo cual argumentó que“en el mundo moderno, las fuerzas dinámicas tienen una orientación global; piénsese en las empresas que operan en el mundo entero que no pueden ser conducidas solo a escala nacional”. En consecuencia, según Crouch, el futuro de la socialdemocracia llevará la impronta de iniciativas transnacionales,“como por ejemplo la unión de los 9 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario sindicados de los países industrializados de Occidente con los países en vías de desarrollo a fin de combatir la explotación de mujeres y niños en el seno de las cadenas de suministros. He allí los pioneros de la siguiente etapa histórica de la socialdemocracia”. III. La brecha en el seno de Europa Resulta particularmente notable que en el curso del debate sobre la buena sociedad, saliera a la luz una diametral diferencia en la evaluación de la situación por parte de los autores del norte, del oeste y del sur de Europa en comparación con los analistas del centro y este del continente. Quisiéramos subrayar de manera expresa que no es nuestra intención criticar a ninguno de los participantes por las opiniones o los puntos de vista expresados en este contexto; sin embargo, resulta importante señalar que si queremos alcanzar el objetivo de una socialdemocracia Resulta extraño pero es verdad que los poscomunistas polacos(que se convirtieron a la socialdemocracia) siguieron en el poder casi la mitad del período que se realmente europea, una de las tareas centrales que se le plantea a los socialdemócratas será cerrar la profunda brecha que se da en Europa. La tesis de“centro versus periferia”, planteada por el activista político residente inició con la caída en Hungría Carl Rowland, de su dictadura. fue articulada con claridad en algunas contribuciones. Por lo pronto, se planteó en varias oportunidades que en virtud de las muy disímiles trayectorias históricas, hay grandes diferencias en las tradiciones socialdemócratas. Por ejemplo, Leszek Lachowiecki(director del Index Academic Centre) expresó fuertes críticas contra la socialdemocracia en su país natal, Polonia: “Resulta extraño pero es verdad que los poscomunistas polacos(que se convirtieron a la socialdemocracia) siguieron en el poder casi la mitad del período que se inició con la caída de su dictadura. Ese grupo, liderado por personas como Aleksander Kwasniewski y Leszek Miller, ni siquiera tiene raíces verdaderamente comunistas. Adoptaron la etiqueta de socialdemócratas por meras razones tácticas. En realidad, son los conductores de un pequeño grupo de empresarios tecnócratas(ex funcionarios del partido gobernante) que buscaron enriquecerse a través de la venta de industrias estatales. Sin trasfondo ideológico y sin otro objetivo que el de su propio éxito han intervenido activamente en la construcción de nuestro actual sistema social y económico que no podría ser considerado sustentable por ningún sistema de valores de izquierda”. Es similar la crítica contra la socialdemocracia ucraniana que articuló Oleksandr Svyetlov, asesor de organizaciones no gubernamentales y de la Asociación de Ciencias Políticas de Ucrania: “Sobre el partido socialdemócrata ucraniano SDPU(u) se ha dicho con mucho acierto que tiene tanto en común con la socialdemocracia como un elefante marino con un elefante(M.Tomenko). Fue caracterizada como un“partido de ladrones”(V. Malynkovich) y como un“club de oligarcas” que privatizaron el Estado(Y. Durkot). Dicho partido abusó de sus cargos públicos y sus funciones gubernamentales para enriquecer a quienes integran sus filas, beneficiando sus intereses comerciales a través de la“privatización” de prósperas empresas estatales y de la concesión de terrenos en parques nacionales para emprendimientos inmobiliarios privados”. Las diferentes dimensiones históricas de la socialdemocracia en la“vieja” y la“nueva” Europa también fue subrayada por otro de los participantes del debate, Almantas Samalavicius de la Universidad Técnica de Vilnius, quien se pronunció a favor de una cultura social de la cooperación y la convivencia y subrayó el significado de la reestructuración de los partidos socialdemócratas en toda Europa. Planteó sin embargo más preguntas que respuestas: “¿Cómo pueden recuperar los socialdemócratas su electorado en el centro y este de Europa, cuando en los últimos veinte años ha ido creciendo la desconfianza frente sus políticas? ¿Y cómo pueden acercarse la socialdemocracia del oeste con la del este,si se tienen en cuenta sus diferentes evoluciones históricas y experiencias sociales?” Los interrogantes fundamentales que plantea Samalavicius exigen urgente respuesta. Mart Valjatage(editor de la revista estonia Vikerkaar) explicó en su contribución que el documento de Cruddas y Nahles, así como el debate sobre la buena sociedad en general: “no tienen suficientemente en cuenta dos temáticas que desafortunadamente influyen en el actual clima político de Europa, particularmente en los países poscomunistas: el miedo y la seguridad así como la memoria y la historia. Ambos factores alimentan una sombría perspectiva política que se orienta hacia el pasado y que enfrenta el futuro con temor”. 10 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario En ese sentido, Valjatage analiza que la historia constituye una carga en los países ex comunistas:“a pesar de que en estos países[de Europa oriental], el recuerdo del comunismo soviético ha traído descrédito a algunas ideas socialdemócratas, resulta sencillo diferenciar la socialdemocracia del comunismo. Sin embargo, hay una tendencia a obsesionarse con ciertos temas históricos, sobre todo a rememorar experiencias de la Segunda Guerra mundial y los males relativos del estalinismo y el nazismo, una tendencia a la que hay que oponerse de manera decidida si se busca un intercambio intelectual moderno sobre la política. Dejemos esa historia a los historiadores”. Más allá de las diferencias constitutivas en las tradiciones socialdemócratas y en las historias de los diferentes países, algunos autores también hicieron hincapié en diferencias filosóficas profundamente arraigadas. Fue así como Florin Abraham del Ovidiu Sincai Institute de Rumania planteó una opinión con respecto al documento de Cruddas y Nahles que pocos comentadores compartirían:“Otra controvertida tesis que plantean Jon Cruddas y Andrea Nahles se refiere a la necesidad de recuperar la hegemonía de la política y de rechazar la subordinación de intereses políticos bajo los económicos. Desde un punto de vista puramente ético, sería un objetivo deseable. Sin embargo, el intento de llevar a la concreción dicha idea da por resultado tres escenarios posibles:(a) la política deviene ideología, o para ser más precisos, comunismo; (b) dado que una estricta separación de los intereses económicos y la política conlleva la prohibición de todo apoyo empresarial a las contiendas electorales, los partidos estarían condenados de antemano al fracaso, dado que bajo las condiciones actuales, ningún partido podría financiar sus elecciones exclusivamente a partir de las cuotas de sus afiliados;(c) corremos el riesgo de quedar como hipócritas si aceptáramos en silencio que los grupos económicos siguieran influyendo sobre la política mientras lo negamos hacia afuera. Los tres escenarios son insostenibles”. Christian Ghinea, director del Centre for European Policies(CRPE) de Rumania sostuvo a su vez un punto de vista igualmente controvertido: “el dumping social es lo mejor que pudo pasarles a los trabajadores rumanos en los últimos años, dado que se trasladaron a Rumania puestos de trabajo de empresas de Europa occidental. Naturalmente, nos gustaría ganar tanto como la gente de Occidente, pero en realidad sólo tenemos dos opciones, o bien nuestros actuales puestos de trabajo o ningún trabajo.(A pesar de que los ingresos pueden parecer ridículos para los europeos occidentales, el ingreso nominal aumento un 75% entre 2005 y 2008en virtud de los sueldos y salarios de las empresas que trasladaron sus fábricas a Rumania). ¿Qué se supone que tiene que hacer un rumano que quiera construir una buena sociedad? ¿Impedir el dumping social a fin de no poner en peligro puestos de trabajo en Occidente? No es el caso”. IV. Conclusiones finales El debate en torno a la buena sociedad logró su principal objetivo, puesto que convocó a un número extraordinariamente alto de participantes de los más diversos orígenes en una reflexión conjunta sobre el futuro de la socialdemocracia europea. Gracias a la diversidad de opiniones vertidas y a los conocimientos específicos que circularon en el debate, se creo un buen fundamento para elaborar soluciones políticas. En el presente trabajo resumimos los argumentos centrales en torno a los orígenes de la crisis socialdemócrata y se analizaron los desafíos más importantes que se presentan al futuro de la socialdemocracia. También destacamos las visibles tensiones en el seno de Europa a las que debemos prestar urgente atención. A través de este debate, se creó un marco y un punto de referencia que habrá de orientarnos en nuestro trabajo futuro. Sin embargo, la mayor parte de la tarea aún está ante nosotros. Cuán difícil serán las tareas y los desafíos a los que se enfrenta la socialdemocracia surge de las ponencias de Jan N. Engels y Gero Maass(Fundación Friedrich Ebert), quienes desarrollaron los“factores políticos del éxito” necesarios para medir los benchmarks socialdemócratas. Si se quiere dar un giro radical al destino de la socialdemócrata resultan imprescindibles los siguientes factores:“un»relato« claramente socialdemócrata (…), una conducción política creíble y convincente basada en un clima partidario verdaderamente activo y democrático(…), el aprovechamiento de todas las posibilidades que ofrece el campo de la cultura política y del sistema electoral para luchar contra los enemigos políticos, un espectro equilibrado de medidas que sean implementadas con habilidad, con contenidos relevantes y comunicadas de manera efectiva(...), la capacidad de movilizar socios estratégicos(...) y la necesidad de integrar, en un mundo cada vez más globalizado, ideas nacionales en una estrategia europea e internacional.” Mucho queda por hacer en estos y en otros ámbitos de importancia;es por eso que los temas serán tratados en 11 Análisis y Propuestas Diálogo Partidario una serie de conferencias, seminarios y debates online. Por caso, representantes de 19 países europeos fueron invitados a participar de una conferencia sobre la buena sociedad organizada por la Fundación Friedrich Ebert y Compass en Londres del 20 al 22 de enero de 2010, donde se trataron los cuatro aspectos decisivos de una buena sociedad en los que nos concentraremos en un futuro inmediato: igualdad, democracia, sustentabilidad y organización. Las ideas y experiencias que se intercambiaron en dicha conferencia fueron muy similares a los tratados en el debate online: el modo en que podamos crear la buena sociedad tal vez sea concebido de diferente manera en determinados países, sin embargo todos los países europeos comparten la visión de una buena sociedad basada en un sistema caracterizado por la igualdad, la sustentabilidad y la democracia. Lo que nos une fue puesto en palabras por Jonathan Rutherford de la Universidad de Middlesex en su contribución al debate online: “Tenemos que recuperar nuestros fundamentos filosóficos. La gente quiere saber cuáles son los valores que representamos. Si volvemos a tomar conciencia de nuestras convicciones, nuestra política cobrará profundidad histórica, conceptual y moral. Nuestras convicciones son la estrella que nos guiará hacia el futuro.Tenemos que saber con claridad cuáles son las cuestiones, las convicciones y los valores en los que creemos de corazón y cuáles son las cuestiones estratégicas para ganar popularidad ante la opinión pública y para obtener victorias electorales”. El debate sobre la buena sociedad es un proyecto en curso; nos alegraría que Ud. también se sumará. 12 ANÁLISIS Y PROPUESTAS- Diálogo Partidario Eldebatesobrela“buenasociedad”:¿HaciadóndevalaSocialdemocracia en Europa?* Claves para el debate * Todas las citas del presente artículo remiten a contribuciones de los autores en el marco del debate sobre la nueva sociedad. Las versiones originales en inglés pueden consultarse en el sitio http://www. goodsociety.social-europe.eu El contenido presentado en“Análisis y Propuestas” representa el punto de vista del autor y no necesariamente refleja la opinión de la Fundación Friedrich Ebert. Esta publicación está disponible en internet: www.fes.cl, en Publicaciones ANÁLISIS Y PROPUESTAS Noviembre de 2010 La Friedrich Ebert Stiftung es una fundación política alemana. Se dedica a la labor de la asesoría y la capacitación política y ofrece espacios de debate en Alemania y en diversos países en todo el mundo. El objetivo de su labor es fortalecer la democracia y la justicia social. Para estos efectos, coopera con actores políticos y sociales de la más diversa índole en Alemania y en el mundo. www.fes.cl/ feschile@fes.cl