FES BRIEFING JUSTICIA AMBIENTAL: Una lucha de las y los trabajadores Héctor Seco María Fernanda Souza Rodríguez Andrés Carvajales Marzo 2023 RESUMEN El artículo presenta elementos de una investigación que procura integrar el potencial del sindicalismo uruguayo a las luchas por enfrentar la degradación ambiental, recuperando saberes que, a partir de las vivencias cotidianas de los trabajadores, en diálogo con otros actores sociales, integren a sus experiencias las discusiones acerca del aparentemente tan ajeno climate change, en clave de justicia ambiental. Los productos generados en el proceso, que se desarrollará principalmente en espacios rurales, pretenden aportar elementos para una jerarquización de la temática ambiental en la agenda política del sindicalismo, actor central de las luchas sociales. INTRODUCCIÓN La problemática ambiental y el accionar sindical constituyen dos asuntos relevantes en las agendas públicas de Uruguay y la región. Sin embargo, no abundan en el continente abordajes que procuren intersectar ambos asuntos desde una perspectiva inter- y transdisciplinaria que otorgue una mirada más abarcativa del fenómeno. El presente artículo tiene por fin presentar los elementos más relevantes de un proceso de investigación más amplio, a desarrollarse a partir y a lo largo de 2023, que buscará analizar la conceptualización sobre los impactos de la degradación ambiental que los trabajadores organizados construyen en los diversos espacios de actuación del sindicalismo. El objetivo mayor es aportar elementos para un trabajo hacia la jerarquización de la temática en la agenda política de las organizaciones y los colectivos que involucran al sindicalismo uruguayo. A principios de siglo, el cambio climático ya era considerado uno de los problemas más relevantes de la justicia ambiental, causado directamente por la acción humana y que afectaba de manera desproporcionada a personas y países de bajos ingresos(Moellendorf, 2012; Musgo, 2015). Por su parte, dentro de la población más vulnerable a sus efectos, encontramos a las mujeres, los niños, niñas y adolescentes y las ancianidades. Comprender los asuntos ambientales desde una mirada política y en el contexto del sinfín de desafíos de esta era requiere prestar especial atención a estas desigualdades. No es posible pensar en avances relevantes sin cuestionar las dinámicas de poder, la injusticia y la opresión arraigadas en la política ambiental global. Por ello es de suma importancia pensar estos asuntos apoyándonos en un «análisis interseccional del capitalismo, la ciencia racionalista, el colonialismo, el racismo, el heterosexismo y el especismo»(MacGregor, 2017, p. 1). Abordar la problemática ambiental nos exige reflexionar y comprender cómo se han desarrollado estos problemas y cómo se fundamentan material e ideológicamente, y nos lleva a la necesidad de identificar las relaciones de poder que son la condición para la reproducción de este sistema en el que«algunos grupos se benefician de degradación y explotación ambiental, mientras que otros sufren las consecuencias»(Sturgeon, 2017, p. xxi). Cualquier estrategia que no se esfuerce por desmantelar esta lógica está(en el corto o el largo plazo) condenada al fracaso. En este sentido, además, la perspectiva de género aporta un enfoque valioso para pensar críticamente la agenda y los problemas ambientales en el nivel más macro de las relaciones internacionales, pero también en el nivel local y microsocial, y a ello nos abocaremos también en esta investigación. El sexto informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático(Intergovernmental Panel on Climate Change [ IPCC ], 2022, p. 12) establece que«el uso insostenible de la tierra y el cambio de la cubierta terrestre, el uso insostenible de los recursos naturales, la deforestación, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y sus interacciones, afectan negativamente las capacidades de los ecosistemas, sociedades, comunidades e individuos para adaptarse al cambio climático». Una de las definiciones de justicia climática es que representa la extensión de las luchas por la justicia ambiental, y las personas que luchan por justicia ambiental son llamados«defensores de la justicia climática»(Bruno y otros, 1999, p. 3). El mismo informe del IPCC (2022) también dice que el conocimiento tradicional de las comunidades, así como el reconocimiento de sus derechos inherentes, es parte integral de acciones de adaptación exitosas. Por lo tanto, entender lo que 1 FES BRIEFING significa la adaptación al cambio climático para las y los trabajadores en territorio es fundamental para elaborar estrategias de adaptación y mitigación efectivas. EL SINDICALISMO EN URUGUAY Y SUS APROXIMACIONES A LOS PROBLEMAS AMBIENTALES Nucleado en una única organización desde hace más de 50 años, el sindicalismo en Uruguay alberga diferentes sectores de trabajadores y corrientes de pensamiento, y se caracteriza por tener una alta capacidad de representación de las y los trabajadores, con una tasa de afiliación que supera el 30 %, por desplegar una gran capacidad de organización en los lugares de trabajo, así como por el logro de niveles importantes de movilización social, articulando acciones con otros actores en torno a agendas políticas ampliadas. A la vez que construye sus espacios institucionalizados en todo el territorio nacional, desarrolla acciones en articulación con diversos sectores del mundo del trabajo no asalariado, así como con otros actores sociales(feminismo, cooperativismo de vivienda, estudiantes, ollas populares, el mundo universitario) (Leopold y otros, 2016). En ese doble movimiento de construcción y acciones en torno a demandas ampliadas es que ha logrado validar a lo largo de décadas su alta capacidad de representación de las y los trabajadores, así como su representatividad social y política en la escena nacional. En términos de Hyman(2007), el sindicalismo uruguayo ha tenido y tiene capacidad de acción estratégica en tanto es capaz de construir estructura, posee inteligencia para dotarla de un formato organizativo adecuado que combina centralización política y espacios de acción movimientista, desarrolla estrategias para el análisis de las diferentes circunstancias, la evaluación de opciones alternativas, la planificación de objetivos y formas de acción, y ha sido eficaz al obtener en cada coyuntura resultados adecuados en relación con las fuerzas desplegadas. Estas características se muestran como productivas y de interés en vista de los desafíos crecientes que el cambio global y sus diversas crisis constitutivas(climática, alimentaria, habitacional, de la diversidad biológica) presentan. Más allá de las oportunidades que puedan encerrar, estas crisis son asuntos serios y urgentes, y a pesar de algunas miradas tecnológicamente optimistas, el margen de acción se acorta a medida que los problemas que nos plantean se profundizan. La consigna «cambiemos el sistema» reúne adhesión tras adhesión, sin que se problematice apropiadamente de qué tipo de cambio se habla, cómo lograrlo o qué tipo de movilización social(con qué organización y qué base social) puede ser necesaria si se busca transformar de manera radical tanto valores como relaciones sociales, tecnologías, el capital y el Estado. Más aún, para Huber(2019), aquí reside el problema principal: ¿es razonable aspirar a conducir estos cambios con la forma actual de la política ambiental? El geógrafo de la Universidad de Syracuse(Nueva York) sugiere que la orientación ideológica y estratégica de las políticas ambientales refleja la visión del mundo de una clase«profesional-gerencial», con acento en las credenciales académicas y el«conocimiento» sobre la«realidad» de la crisis ambiental. Además del perfil de problemáticas que construye y las identidades de individuos y colectivos que se sienten convocados por ella, esta orientación termina por provocar que dichas políticas entren a menudo en contradicción directa con los intereses de la clase trabajadora. Al decir de un expresidente de la organización sindical nacional, el PIT-CNT , la problemática ambiental«nunca estuvo entre los 100 primeros puntos de prioridad del movimiento sindical». EL PUNTO DE PARTIDA En abril de 2019 varios referentes de la izquierda social y política, profesionales, técnicos y académicos se reunieron ante la convocatoria de la Confederación Sindical de las Américas en un evento auspiciado también por la Friedrich Ebert Stiftung ( FES ), con motivo de la visita de la exministra de Medio Ambiente de Alemania, Barbara Hicks. 1 Allí, el entonces presidente del PIT-CNT , Fernando Pereira, aportó algunos elementos que permiten caracterizar razonablemente la apropiación del tema ambiental que tiene—al menos— buena parte del movimiento sindical. Además de reconocer que no forma parte de sus prioridades, Pereira apuntaba que«empleo y sustentabilidad[ambiental] muchas veces no van por el mismo carril, y que eso tiene consecuencias importantes». En sus propias palabras,«cuando hay dificultades de empleo y se nos cruza el tema medioambiental, tenemos un problema grave». Esta concepción del ambiente como un obstáculo y traba para el crecimiento y el desarrollo está instalada y atraviesa fronteras geográficas, sociales e incluso—y más importante— políticas e ideológicas. Esta mirada puede dialogar bien en un círculo algo perverso con la perspectiva de la clase«profesional-gerencial» sobre estos problemas, que observa con preocupación determinados fenómenos( e.g. cómo los impactos ambientales se traducen en afectaciones de la salud humana) pero desconfía en general de lo que las expresiones del trabajo organizado pueden aportar a estos debates. Sin embargo, la realidad con la que nos podemos encontrar al acercarnos al territorio señala que las conceptualizaciones son mucho más diversas y rebosan de potencial de convocatoria y movilización. He aquí el nudo que este grupo de trabajo interdisciplinario se propone identificar, describir, analizar y contribuir a desatar. Para ello, se propone tomar como base y referencia anteriores proyectos de investigación desarrollados entre integrantes del equipo y referentes sindicales para construir una base de entendimiento común sobre cómo se miran estos problemas a la vez que se habitan las contradicciones que los atraviesan y se despliegan diversas formas de resistencia. Por mencionar un ejemplo, la experiencia de construcción de un Observatorio de la Vida Sindical llevada adelante por integrantes de este equipo constituye un antecedente interesante a los efectos de esta 1. https://uruguay.fes.de/detalle/una-nueva-economia-ahora 2 FES BRIEFING nueva iniciativa. Otros trabajos dieron cuenta de los modelos organizativos del movimiento sindical en los que se combinan prácticas centralizadas que hacen a su capacidad de accionar unitario y acciones movimientistas mediante las cuales los sindicatos se involucran, centralizada o particularmente, a nivel central o de base, con diferentes actores sociales con los cuales articulan experiencias de acción en densas redes de colaboración(Leopold y otros, 2016). Esa historia ambiental de las personas y colectivos, de sus trayectorias en conjunto y de los problemas y experiencias que los reunieron, de sus vivencias y objetivos, es la que este proyecto apunta a reconstruir. Para ello, construirá espacios de diálogo con diferentes colectivos en territorio conjugando saberes para aportar elementos a un necesario debate público sobre la base compartida que ofrece la ecología política en combinación con una perspectiva ecofeminista. Son de destacar entre estas experiencias previas las encuestas realizadas en varios congresos del PIT-CNT entre 2015 y 2021, que dan cuenta del notable incremento de la participación de las mujeres como delegadas, de la inserción(aunque dispar) del sindicalismo en todo el territorio nacional y del abanico de opiniones que las y los delegados exhiben a la hora de exponer los logros y desafíos de su movimiento(«Quiénes son y qué piensan los congresales del PIT-CNT », 2021). Se ha trabajado también en relación con los desafíos que la reconfiguración del capital, los cambios en el mundo del trabajo y los trabajadores, la agenda feminista y la problemática ambiental presentan al sindicalismo en diferentes países; estas cuestiones se han abordado en relación con las discusiones existentes sobre la revitalización del sindicalismo en las condiciones actuales del desarrollo del capitalismo neoliberal(Frege y Kelly, 2003; Haidar, 2009; Hamman y Martinez Lucio, 2003; Ventric y otros, 2021). EL CONTEXTO DE LA INICIATIVA El Uruguay de los últimos 20 años puede ser caracterizado de variadas formas, pero en el caso de la política ambiental la figura del impulso y su freno, de Carlos Real de Azúa, se impone con preocupante vigencia, en medio de cambios del panorama político, productivo, institucional y de la gente. Comprensiblemente, luego de la crisis de 2002, el impulso adoptó la forma de crecimiento económico y recuperación de fuentes de trabajo en un contexto internacional que fue favorable en precios a una economía que incorporó tecnología de forma intensiva en algunos sectores clave, el agro en particular, sin medir costos socioambientales de manera rigurosa. En paralelo, y especialmente a partir de 2005, el país asumió el desafío de modernizar una política y gestión ambiental devaluada y anquilosada, caracterizada por la falta de presupuesto, la debilidad y fragmentación de las actuaciones de sus instituciones y la falta de conocimiento e información para sostener procesos virtuosos de toma de decisiones. El problema, quizá, es que buena parte de los productos de la política de esa modernización estuvieron caracterizados por medidas de índole«compensatoria», en las que la promoción de alternativas a las modalidades predominantes de producción y consumo fue soslayada por una parte de la izquierda política y social, y directamente resistida por otros. Desde esta mirada, la teórica británica y catedrática de Política Ambiental de la Universidad de Manchester Sherilyn MacGregor destaca que las mujeres tienen el rol socialmente adscrito de cuidadoras y que este rol condiciona su relación con el entorno. Las mujeres generalmente están a cargo del cuidado de la finca y los animales, tienen la responsabilidad de cultivar y cocinar los alimentos, así como de alimentar y cuidar a los niños y ancianos. Al analizar el papel del proceso de acumulación extractiva determinado por el capitalismo, es de suma importancia comprometerse con las«conexiones estructurales entre el trabajo no remunerado de las mujeres y los recursos naturales, que ambos han sido externalizados—un subsidio gratuito al capitalismo— es su rasgo compartido»(MacGregor, 2017, p. 11). La ecología política, por su parte, analiza las implicaciones del poder en las situaciones de conflicto socioambiental. Las clases dominantes y sus aparatos de control generan discursos que legitiman la reproducción del modelo, así como también, retomando a Huber, tienen un rol en la generación del sistema que administra los saberes a partir de los cuales tomamos decisiones. Es necesario que la clase trabajadora trabaje y se implique tanto en la identificación de los efectos de la degradación ambiental en sus condiciones de vida como en la construcción democrática de escenarios de resolución de dichos efectos. Solo a partir de la generación del lenguaje y la apropiación de las problemáticas que se producen en el encuentro del lenguaje común, podrán las y los trabajadores integrar las discusiones acerca del tan ajeno y aparentemente extranjero cambio climático, su relación con sus vidas y vivencias, que será aún mayor en el futuro. Apoyándose en estos elementos, este proyecto se propone abordar la realidad de territorios que han quedado al margen de la historia ambiental de las instituciones. Esto resulta evidente si se analiza cómo se desenvuelven los instrumentos de política en la muy difícil tarea de transformar la vida de la gente. En 2019, el entonces gobierno nacional progresista lanzó el Plan Ambiental para el Desarrollo Sostenible como un instrumento rector en lo que hace a la planificación estratégica de la política ambiental. Más allá de cómo se evalúen sus logros, llama la atención una frase en la apertura del evento de presentación que resume las consideraciones del proceso territorial de diálogos que lo acompañó y sustentó. Afortunadamente, esa historia ambiental de las instituciones —difícil de reseñar con más profundidad aquí— puede ser complementada con otras historias ambientales que han perdurado, surgido y echado raíz en los territorios a medida que el proceso de transformación, fragmentación y degradación de estos se ha ido profundizando como consecuencia de los problemas ambientales principales de Uruguay hoy. Allí se afirma:«se alerta sobre la necesidad de mejorar y fortalecer el control ambiental de las diferentes instancias competentes en todo el territorio, en la medida en que en términos generales las poblaciones locales se sienten desamparadas frente a prácticas y acciones que degradan el ambiente». Esta fuerte imagen, la del desamparo, sirve para ilustrar muchos de los escenarios que se han empezado a conformar en diálogo 3 FES BRIEFING con organizaciones y actores en territorio, pero también convive con variadas formas de construcción colectiva y de resistencia. Para empezar a desanudar la lógica del cuidado de la naturaleza como un obstáculo para el desarrollo humano, nos interesa saber dónde estamos y, sobre todas las cosas, a dónde queremos llegar en conjunto. Para eso, por cierto, no partimos de cero y es menester dar cuenta de ello: en varios momentos y en espacios distintos, el movimiento sindical se ha acercado a la temática ambiental a fin de construir insumos para su análisis, desarrollar redes con otros actores y en algunos casos ha logrado instalar discusiones en torno a demandas específicas. Un ejemplo notorio de ello fue la iniciativa para procurar la derogación de la denominada Ley de Riego, mediante referéndum, a partir de la iniciativa de la Federación de Funcionarios de OSE ( FFOSE ), que fuera asumida por el conjunto del sindicalismo junto a otras organizaciones sociales. En dicha iniciativa se combinaban la defensa del agua como bien común de dominio público y los impactos ambientales de dicha ley. En el mismo marco de iniciativas y alianzas puede analizarse la campaña que el mismo sindicato junto al PIT-CNT y otras organizaciones sociales lanzó con relación al llamado proyecto Neptuno que impulsa el gobierno nacional para instalar una planta potabilizadora de agua salina sobre el Río de la Plata en la zona de Arazatí(« FFOSE sobre Proyecto Neptuno:“No vamos a permitir que se privatice el agua potable”», 2022). Todas estas aproximaciones constituyen un punto de partida interesante para las preguntas que el proyecto se propone responder. Otro tanto ocurre, en las proximidades pero por fuera del movimiento sindical, cuando la ciudadanía activa redes en los territorios para dar cuenta de la problemática ambiental y movilizarse denunciando afectaciones y faltas de control provocadas por cambios en el modelo productivo del agro. Cabe destacar, en este sentido, la capacidad de acción del colectivo Vecinos de Guichón por los Bienes Naturales, que ha logrado poner en evidencia las consecuencias del vertido de sustancias no permitidas por el vivero de UPM en cursos de agua linderos a esta localidad, una pequeña ciudad del litoral oeste uruguayo, cercana al Área Protegida Montes del Queguay(«Vecinos de Guichón reclaman”reparación de los daños al ambiente” tras constatarse agroquímicos en cañada donde desagua vivero de UPM» , 2022). ¿QUÉ INTERROGANTES MOTIVAN ESTA INICIATIVA? Con el objetivo de potenciar estos acercamientos y debates, y pensando en esta etapa inicial y necesaria, el equipo se ha planteado algunas grandes preguntas para responder en colectivo desde el territorio, a fin de recuperar saberes y facilitar el encuentro de actores y experiencias diversos: – ¿Cómo conciben las y los trabajadores que las temáticas ambientales se cruzan con sus experiencias de vida, de trabajo y de organización? – ¿Qué determina las situaciones de mayor apertura para que los sindicatos u organizaciones sociales relacionadas incorporen la agenda ambiental? Por el contrario, ¿en qué casos esto es más dificultoso y por qué? ¿Es posible establecer patrones? – ¿Cómo pueden articularse las experiencias de las y los trabajadores organizados con las que llevan adelante otros espacios sociales confrontados a similares temáticas y que desarrollan diversas prácticas que se sostienen en la crítica a los impactos ambientales de los modelos productivos imperantes? – ¿Qué elementos característicos de la justicia ambiental ya están incorporados en el imaginario/discurso de los trabajadores? ¿Surgen con claridad cuestiones como la vulneración de derechos, la ausencia del Estado, el abuso de poder por parte del sector empresarial u otras? – Y, finalmente, ¿cómo se ha enfrentado la contradicción trabajo vs. protección del ambiente en movimientos sindicales de otros países? Nuestra apuesta en este sentido es, ante todo, construir contexto para estos interrogantes, pues no es tarea ni propia ni exclusiva del sector académico darles respuesta. Más bien nos interesa ensamblar un registro de estos fenómenos en clave de vivencias, objetivos, desafíos y logros de los colectivos con los que interactuará el equipo del proyecto. En ese sentido, cabe señalar que en diálogos que transcurren durante la preparación del proyecto se recoge de forma unánime la coincidencia en cuanto a la pertinencia de este abordaje. En palabras de un integrante de la Red de Agroecología:«Tenemos que aprender unos de los otros. Así como podemos aportar nuestra visión y experiencia en los temas de la producción y su relación con la preservación del ambiente, nosotros tenemos que aprender de la experiencia de organización colectiva y de lucha de los trabajadores y sus sindicatos». Para tomar contacto con ese registro, consideramos que el ámbito rural constituye un espacio privilegiado, por la relevancia de los cambios en las actividades productivas a partir de la nueva inserción del capital, los cambios tecnológicos y organizacionales ocurridos, el desarrollo dispar de los sectores y el peso que mantienen en relación con el total del producto bruto interno( PBI ) del país. Precisamente, es en los territorios modificados por estos cambios donde se producen los impactos ambientales de mayor importancia en nuestro país: suelos y agua, flora y fauna, hábitats y ecosistemas. Todos ellos están siendo afectados rápida y profundamente por los cambios en el uso de los suelos con fines productivos. El agua potable ha sido el tema de mayor repercusión, por considerarse que existe un riesgo de afectar su calidad como consecuencia de las modificaciones en los usos del territorio rural. Esto dialoga muy bien con experiencias internacionales y de la región, cuestión que analizaremos con interés y en perspectiva comparada. Para citar solamente un caso de suma actualidad, la experiencia de Chile y el intento de controlar por la vía del Proyecto de Nueva Constitución el uso y el estado de los cursos de agua superficial y subterránea es un ejemplo de la urgencia del tema en la región y de la impotencia de la política y los movimientos sociales. Un acercamiento a la discusión pública da cuenta de la relevancia de la potencial pérdida de poder sobre el control del agua que ejercen los grupos dominantes(y 4 FES BRIEFING sobre todo el control del discurso público y la imposición de la retórica negacionista en los medios de comunicación) en el fracaso del proyecto(Souza, 2022). LAS PRIMERAS VOCES DESDE EL TERRITORIO Las entrevistas exploratorias realizadas a referentes sindicales y de otro tipo de organizaciones relacionadas con lo ambiental, en la actual etapa de formulación del proyecto, fueron reafirmando la pertinencia social de las preocupaciones orientadoras. Como ya denunciaba la propia sociedad civil en momentos de elaboración del Plan Nacional Ambiental, la institucionalidad estatal parece estar casi ausente, el sistema de salud no se habita como un espacio receptivo y los únicos apoyos son las redes de solidaridad social con otros referentes u organizaciones como los núcleos de vecinos, colonos u otras agrupaciones de pequeños productores. Estas formas de resistencia contrastan con la soledad que prima en los afectados por las enfermedades que aparecen, los diálogos que quedan silenciados en las familias, el temor a las represalias agudizado por el chantaje laboral, porque«es el único trabajo que hay». Todo este escenario de desamparo, agudizado por la concentración de poder económico en manos de unas pocas empresas —lo que redunda en relaciones de poder cada vez más desiguales—, induce la presencia de un espíritu de fuga:«el camino para los hijos es estudiar e irse». Entre los temas coincidentes, más allá de la disparidad de los sectores productivos y otros que remiten a la especificidad de estos, se registra asimismo la percepción de las dificultades organizativas de las y los trabajadores en entornos de relaciones laborales complejas, lo cual debilita sus posibilidades de llevar adelante demandas sobre temas que perciben que afectan su salud y la de sus entornos físicos y sociales. Sin embargo, la esperanza late cuando otras experiencias dan cuenta de que es posible enfrentar esas debilidades a partir de la construcción de espacios comunes de acción con otros actores del contexto, aunque estos no estén necesariamente insertos en la relación asalariada con el capital. En relación con las afectaciones a los ecosistemas, se nos ha dicho que es«tema de conversación entre los trabajadores y sus familias(pero no en el sindicato) que se criaron en el campo y ven el impacto relacionado con el agro, la pérdida de especies, el agua contaminada, cambios grandes en pocos años, las abejas y su menor producción». Otra reflexión acerca del avance del modelo de intensificación productiva en el agro tiene que ver con la percepción de la salida del medio de pequeños productores, muchos de ellos transformados en asalariados/as, con la consiguiente pérdida de saberes en relación con otras formas de producción, así como de las redes comunitarias existentes. Al mismo tiempo se menciona la resistencia a discutir el modelo productivo, incluso por las formas locales del progresismo, lo que parecía que significaba«tirarse un tiro en el pie a la hora de elevar el PBI ». EL PLAN DE TRABAJO A FUTURO La planificación y desarrollo del proyecto se construye en diálogo con las y los referentes con los que se ha intercambiado sobre los objetivos y modalidad de este. A lo largo del año 2023 y en cada uno de los territorios, tendrán lugar encuentros entre los integrantes del equipo y las personas que hayan aceptado participar en entrevistas, recorridas, conversaciones y diálogos en los que den cuenta de sus vivencias, experiencias, saberes en torno a su trabajo, la forma en que se realiza y los cambios que ha tenido con el paso del tiempo. Se procura reconocer la percepción de los impactos diversos que, desde su punto de vista, estos cambios ocasionan en su vida, sus costumbres, su salud, sus entornos sociales y territoriales. Un aspecto esencial en este abordaje es el cuidado de las garantías de preservación de la identidad de los entrevistados, cuando ellos lo soliciten, en particular la de aquellos que puedan ser afectados en sus vínculos laborales o sociales. A partir de esos vínculos y su consolidación, en una segunda etapa, se vuelve al territorio en procura de habilitar espacios de diálogo entre quienes hicieron parte de los primeros encuentros, en particular las y los trabajadores y sus entornos, y las y los integrantes de otras organizaciones y colectivos que, con participación directa en asuntos ambientales, han manifestado interés en integrar espacios de intercambio de saberes. El hilo que une los momentos de intervención busca aportar a la reconstrucción de experiencias y al establecimiento de vínculos que fortalezcan la perspectiva de las organizaciones y actores sindicales asociados sobre las problemáticas que se viven, al tiempo que se profundiza su involucramiento en el pienso de las cuestiones de la justicia ambiental. Al comienzo de El nacimiento del Antropoceno, Davies(2016) afirma que el propósito central de su obra es«cómo medir una crisis». En una interesante perspectiva en la que se entrecruzan desde la geología hasta los estudios literarios, Davies propone la visión de que la verdadera tarea de los ambientalistas hoy es negociar, políticamente, un camino de transición entre dos épocas. Estos son tiempos raros, parecidos quizás a los mejores y peores de Dickens en su atemporal Historia de dos ciudades. 2 Son tiempos, por cierto, en los que el capital procura llevarnos hacia una economía verde donde los puntos de partida y de llegada es el business as usual y la cornucopia del avance tecnológico pretende enmascarar con simulada tranquilidad e irreal optimismo el hecho de que cada vez hay más violencia, pandemias y humana fragilidad. 2«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. La edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero nada teníamos, íbamos directamente al cielo y nos perdíamos en sentido opuesto.» 5 FES BRIEFING Pero también son tiempos en los que la capacidad de las construcciones articuladas de los actores de la sociedad civil democrática puede plantar cara al crecimiento del odio y la exclusión que tanto caracterizan la respuesta a fenómenos complejos como las crisis constitutivas del cambio global. En la perspectiva de cambio—necesario— hacia sociedades más justas y respetuosas de la naturaleza, la voz y la agenda política de las trabajadoras y trabajadores seguirán siendo una fuente de inspiración clave para dotar a las luchas por el cuidado de la«casa común»(Lobos, 2021) de la fuerza necesaria para potenciar su alcance y hacer del cambio en el cambio una consigna posible. Lobos, S.(2021, septiembre 29). Francisco sobre el cuidado de la casa común: ¡No hay más tiempo, hay que actuar! En Vatican News. 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La Fundación Friedrich Ebert( FES ) fue creada en 1925, y es la fundación política más antigua de Alemania. Es una institución privada y de utilidad pública, comprometida con el ideario de la democracia social. La fundación debe su nombre a Friedrich Ebert, primer presidente alemán democráticamente elegido, y da continuidad a su legado de hacer efectivas la libertad, la solidaridad y la justicia social. Cumple esa tarea en Alemania y en el exterior en sus programas de formación política y de cooperación internacional, así como en el apoyo a becarios y el fomento de la investigación. El uso comercial de todos los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung( FES ) está prohibido sin previa autorización escrita de la FES. Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las de la Friedrich-Ebert-Stiftung o las de la organización para la que trabajan los/as autores/as o las de las entidades que auspiciaron la investigación. 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