CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria Esteban Daza, David Singaña y Tamara Artacker Mayo 2023 1 La pandemia por COVID-19, los efectos del cambio climático, así como la guerra en Ucrania y otros conflictos bélicos están llevando al planeta a una situación de catástrofe alimentaria. Según Naciones Unidas, a 2021, unos 828 millones de personas padecen hambre a nivel mundial: 150 millones más que a inicio de la pandemia. América Latina es una de las regiones más afectadas -con 267.7 millones de personas-; en Ecuador, 2.7 millones aproximadamente sufren de hambre, lo cual lo posiciona como el segundo país con el índice más alto en la región, detrás de Venezuela. CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria Esteban Daza, David Singaña y Tamara Artacker Desde esa perspectiva, las agriculturas familiares(AF) han sido posicionadas como fundamentales para transformar los sistemas agroalimentarios y enfrentar la catástrofe. Sin embargo, el discurso de un número importante de organizaciones e instituciones que trabajan para alcanzar los objetivos de Hambre Cero no toma en cuenta que muchas AF no están en capacidad de enfrentar la situación adecuadamente. La crisis repercute de manera diferente según las regiones y sus contextos. El presente documento disputa esta versión unidimensional y virtuosa de las AF para aterrizar en sus realidades en cuanto a formas de producción, reproducción y necesidades. Dentro de los hallazgos, se destaca la alta concentración en un solo producto y la articulación con la agroindustria y la agroexportación, lo cual merma la producción para autoconsumo o venta a menor escala. Asimismo, preocupan los bajos ingresos y que la mayoría de las AF no logre cubrir sus necesidades básicas. El estudio afirma que el 51% de AF encuestadas gana apenas USD 100 o menos al mes. El documento concluye que las narrativas virtuosas en torno a las AF son insuficientes si no se comprenden las realidades campesinas, así como qué producen y en qué condiciones. Es imperante apoyar lógicas de asociatividad integral y que las autoridades comprendan la heterogeneidad y complejidad de las AF en el diseño de políticas públicas adecuadas. Contenido 1. INTRODUCCIÓN ....................................................................................................... 4 2. EL HAMBRE Y LAS AGRICULTURAS FAMILIARES .................................. 5 3. EXPECTATIVAS EN LAS AGRICULTURAS FAMILIARES ...................... 7 4. REALIDAD VERSUS EXPECTATIVAS ............................................................. 8 5. SITUAR LAS EXPECTATIVAS: ECUADOR Y LAS AGRICULTURAS FAMILIARES ................................................................. 9 6. ALGUNAS DE LAS CONDICIONES CAMPESINAS DE LAS AF EN ECUADOR ..................................................................................................... 11 7. CONCLUSIONES ....................................................................................................... 22 8. BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................... 23 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE 1 . INTRODUCCIÓN Actualmente, transformar los sistemas agroalimentarios aparece como el mecanismo más factible para enfrentar la crisis alimentaria global. Para que dicho cambio ocurra se propone que las agriculturas familiares(AF) asuman desde sus potencialidades la transformación y logren vencer el hambre y la pobreza, además de disminuir los efectos del cambio climático. Si bien la propuesta es importante, vale la pena detenerse un momento para preguntarse cuáles son las condiciones de producción/reproducción que tienen las AF del Sur global para asumir tamaña tarea. En este trabajo nos hemos propuesto, primero, suspender la narrativa de una AF virtuosa, modelo idealizado para enfrentar el hambre; segundo, repensar las AF desde su complejidad en el Sur global -en este caso, desde tres zonas de Ecuador 1 -. Para alcanzar los dos objetivos, primero, hablamos del contexto global del hambre; segundo, mostramos las expectativas que se generan por las AF; tercero, hacemos una descripción del contexto ecuatoriano; cuarto, colocamos las expectativas ante las realidades; quinto, abordamos la situación de las AF en Ecuador; sexto, exponemos los resultados y, séptimo, sacamos conclusiones. 1 Usaremos las encuestas realizadas por el Instituto de Estudios Ecuatorianos(IEE) en tres zonas de agricultura familiar en Ecuador en 2022. 4 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria 2 . EL HAMBRE Y LAS AGRICULTURAS FAMILIARES El mundo debate qué hacer frente a la catástrofe alimentaria 2 . Cifras recientes muestran que a 2021, el 9% de toda la población del planeta se encontró subalimentada, lo que representó 150 millones de personas más que a inicios de 2019(FAO O. d., 2022). Una de las regiones con más hambre es América Latina y el Caribe que alcanzaron las 267.7 millones de personas con inseguridad alimentaria: 177.7 millones están en Sudamérica, datos que nos preocupan cuando conocemos que la región exporta el 40% de su producción alimentaria y representa el 17% del total del comercio mundial de alimentos(FAO O. d., 2022). Ante el escenario de una crisis alimentaria, organismos multilaterales, bloques de países y algunas organizaciones campesinas y ambientalistas promueven la transformación de los sistemas agroalimentarios como mecanismo para enfrentar el hambre. La iniciativa ha cobrado mayor notoriedad en los últimos años debido a que el mundo está expuesto a múltiples crisis provocadas por la COVID-19, el cambio climático y la guerra en Ucrania. Por ello, contar con nuevos sistemas agroalimentarios resilientes y sostenibles se ha convertido en un imperativo. Quienes impulsan la iniciativa de avanzar hacia otros sistemas agroalimentarios plantean que alcanzar esta transformación requerirá de la participación protagónica de las agriculturas de menor escala, llamadas también agriculturas familiares(AF). Estas sumarían a nivel global 600 millones de unidades de producción y estarían produciendo cerca de un tercio de los alimentos para 7.7 mil millones de seres humanos. A este tipo de agriculturas se las ha definido como el corazón de la producción alimentaria y del cuidado ambiental, necesarias para vencer el hambre y la pobreza(World Economic Forum, 2023). En este sentido, transformar los sistemas agroalimentarios y asignar a las AF el lugar protagónico del cambio son parte de un consenso global al que pocos o nadie parece oponerse 3 . La propuesta gana adeptos, aglutina buenas 2 Por“catástrofe alimentaria” nos referimos a las múltiples expresiones que en la actualidad tiene el problema de la agroalimentación a nivel global. Una profunda articulación entre hambre, inseguridades alimentarias, malnutrición y desnutrición, deterioro ambiental, pérdida de biodiversidad y suelos, contaminación, salud, pobreza y desigualdad. 3 La definición de AF que es parte del consenso global es la establecida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO) en 2014 por el Año Internacional de la Agricultura Familiar, donde se menciona que ésta es: 5 (…) una forma de organizar la agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, acuicultura y pastoreo, que es administrada y operada por una familia y, sobre todo, que depende preponderantemente del trabajo familiar, tanto de mujeres como hombres. La familia y la granja están vinculados, co-evolucionan y combinan funciones económicas, ambientales, sociales y culturales(FAO, 2014). FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE voluntades y moviliza intereses; no obstante, su puesta en práctica requiere problematizar las generalidades y expectativas del discurso con los contextos agroalimentarios. Esto significa, en primer lugar, reconocer que la crisis alimentaria repercute de manera distinta en los países del Sur global que en los del Norte; y, en segundo lugar, que las condiciones y posibilidades con las que cuentan las AF en estos territorios son profundamente desiguales. Por ello, la tarea que se las ha asignado de salvar a la humanidad del hambre tendrá, al menos en los países empobrecidos, ciertas complicaciones. Esta definición es suficientemente amplia; sin embargo, es la búsqueda de operatividad de esta definición para la elaboración de las políticas públicas o proyectos de desarrollo donde encontramos que se reduce esta visión para centrarse en características específicas que, en sociedades altamente heterogéneas, como las andinas, termina por incluir un tipo de sectores campesinos y excluir otros. Un ejemplo se lo puede encontrar en el tratamiento institucional que se hace en Ecuador de la AF. 6 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria 3 . EXPECTATIVAS EN LAS AGRICULTURAS FAMILIARES Las expectativas sobre el rol transformador de las AF en tiempos de catástrofe agroalimentaria están claramente recogidas en la introducción que realiza la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO) a la presentación del Decenio de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar 2019-2028 4 . El Decenio de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar(2019-2028) tiene como objetivo aportar una nueva perspectiva sobre lo que significa ser un agricultor familiar en un mundo que cambia rápidamente y destaca, como nunca antes, el importante papel que desempeñan los campesinos familiares en la erradicación del hambre y la construcción de nuestro futuro alimentario. La agricultura familiar ofrece una oportunidad única para garantizar la seguridad alimentaria, mejorar los medios de vida, gestionar mejor los recursos naturales, proteger el medio ambiente y lograr un desarrollo sostenible, en especial en las zonas rurales. Gracias a su sabiduría y cuidado de la tierra, los agricultores familiares son los agentes de cambio que necesitamos para lograr el Hambre Cero, un planeta más equilibrado y resiliente, y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible(FAO, 2021). Esta cita difunde una versión unidimensional y exclusivamente virtuosa de la agricultura familiar a la que se le atribuye una serie de bondades con las que librará al mundo de la inseguridad alimentaria y de otros males. Esta visión muestra una AF que, anclada en el pasado, tiene la oportunidad en el presente de reformular el futuro agroalimentario de la humanidad, pasando del anonimato y el desmerecimiento al protagonismo y la revalorización. Si bien este reconocimiento es importante, es poco práctico para luchar contra el hambre porque, por un lado, oculta cómo se llegó a este punto de la catástrofe y, por otro, no problematiza las condiciones que las AF enfrentan. Esta caracterización de las AF actualmente ha motivado, en los países del Sur global, una serie de iniciativas que esencializan y patrimonializan las prácticas y saberes de las agriculturas familiares de pueblos y nacionalidades, sobre todo indígenas. Pero también, ha estimulado un conjunto de proyectos de cooperación para el desarrollo y de políticas públicas que plantean “potenciar” el rol transformador de las AF, mediante la digitalización y el emprendimiento empresarial. Sin embargo, ni la apuesta por la patrimonialización ni aquella referida a la modernización de las AF parecen plantearse, al menos, conocer las condiciones estructurales y simbólicas que constituyen a las AF de estos países actualmente. 4 El Decenio de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar, es una iniciativa global que promueve siete pilares para consolidar el rol de las agriculturas familiares en la seguridad alimentaria. 7 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE 4 . REALIDAD VERSUS EXPECTATIVAS Nos parece necesario suspender por un momento la narrativa que llena de virtudes a las AF y pasar de las expectativas globales a una lectura situada en los países del Sur global. Se deben analizar en tiempos de catástrofe alimentaria las condiciones de producción/reproducción campesina de las agriculturas familiares. Se hace necesario que antes de aceptar sin cuestionamientos las tareas de salvar al mundo del hambre, la pobreza y el deterioro ambiental, se conozca la situación de las AF, pero tomando distancia de análisis a las agriculturas familiares exclusivamente desde sus bondades o su precariedad, para emplazar esta discusión desde su condición de abigarramiento 5 . En países como Ecuador y Perú, por ejemplo, las AF sobreviven en medio de una paradoja alimentaria provocada por la gobernanza neoliberal del hambre que se manifiesta de la siguiente manera: al mismo tiempo que producen la mayor parte de los alimentos frescos para el consumo interno y participan en las cadenas de producción para el mercado mundial, tienen grandes dificultades para acceder a la comida. Por lo tanto, que las AF de estos dos países andinos auxilien a la humanidad del hambre seguramente pasaría, primero, por resolver sus propias urgencias, es decir, no sucumbir a la desagrarización y descampesinización, para luego resituar su rol en la empresa transformadora. 5 Tomamos prestada la categoría de abigarramiento del pensamiento latinoamericano, especialmente de René Zavaleta Mercado, que lo utiliza para dar cuenta de la convivencia de lo múltiple. Pero cabe indicar que aún estamos en la reflexión de esta y otras categorías, autores y autoras que permitan dar cuenta de las formas constituyentes de la condición campesina en los Andes. 8 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria 5 . SITUAR LAS EXPECTATIVAS: ECUADOR Y LAS AGRICULTURAS FAMILIARES Según la literatura agrarista ecuatoriana, el proyecto modernizador de la producción agrícola se extiende por todo el país(Costa, Sierra y Amazonía) desde mediados de 1950. La reforma agraria y colonización de tierras fueron algunos de los mecanismos de este proceso(Chiriboga, 1984, 1985; Chiriboga y Wallis, 2010). En la década de 1990, con la primera desregulación agraria neoliberal, que liberalizó el mercado de tierras y consolidó la agroindustria y agroexportación, inicia un segundo ciclo de modernización del sector agrario y agroalimentario. El proyecto modernizador del sector agrario en los últimos treinta años se instaló bajo la premisa del desarrollo rural. La promoción de los cultivos de exportación tradicionales y no tradicionales ayudaría a la reducción de la pobreza a través de la generación de ingresos a las pequeñas agriculturas(Chiriboga y Wallis, 2010). No obstante, la promesa jamás se concretó y lo que ha pasado en el agro ecuatoriano es la profundización de las desigualdades. Para 2022, la pobreza rural llegó al 41% de habitantes (INEC-ENEMDU, 2022) y la inseguridad alimentaria, a 2021, alcanzó a 37% de habitantes en Ecuador(FAO, 2014). Lo que sí hizo este proyecto fue“incorporar” a miles de agriculturas familiares a los encadenamientos productivos tanto del sector agroindustrial como agroexportador, a tal punto que en la actualidad el 74% de las unidades de producción agropecuaria de palma africana son de la AF o el 94% de maíz amarillo 6 . Igualmente, el 85% de productores de cacao y el 75% de productores de pitahaya son de la AF. Así como se impulsó la agroindustria y agroexportación, otros miles de AF continuaron y orientaron sus unidades agropecuarias a la producción interna de alimentos. Por ejemplo, el 79% de los productores de arroz y el 99% de aguacate son de AF(SIPA, 2021). Esto solo es posible porque en Ecuador el 75% de unidades de producción agropecuaria son de la AF(Daza, Esteban et al., 2020). Las cifras dan cuenta de agriculturas familiares que de manera masiva forman parte de las cadenas productivas de la agroindustria y agroexportación. Al mismo tiempo, articulan sus 6 En los boletines estadísticos del Sistema de Información Pública Agropecuaria(SIPA), se analiza la estructura productiva de cada producto agrícola a partir de la mano de obra generada y el tamaño de tierra de la unidad productiva. En este estudio hemos tomamos como referencia estos dos datos para argumentar su relación con las agriculturas familiares, basándonos en la caracterización de AF que hace la Ley de Tierras(2014). 9 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE esfuerzos para producir la mayor cantidad de alimentos frescos de primera necesidad que se autoconsumen o distribuyen en una diversidad de formas de intercambio y mercados. Esta dinámica -producción de mercancías y alimentosopera como parte de las estrategias campesinas de existencia de las AF, condición que no solo está en Ecuador, sino en otros países andinos. Es precisamente esta realidad la que pasa “desapercibida” en el consenso global que sitúa a las AF como unidades de producción virtuosas 7 . 7 Para efectos de este trabajo, llamamos AF virtuosa a la versión que las describen exclusivamente como portadoras de prácticas y saberes que salvarían a la humanidad del hambre, sin percatarse de que sus condiciones, al menos en los países del Sur global, se enmarcan en la contradicción. 10 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria 6 . ALGUNAS DE LAS CONDICIONES CAMPESINAS DE LAS AF EN ECUADOR NOTA EXPLICATIVA A continuación, exponemos algunos datos de las encuestas realizadas por el Instituto de Estudios Ecuatorianos(IEE) y el Observatorio del Cambio Rural(OCARU) en 2022 a agricultores y agricultoras familiares para identificar aspectos de su condición campesina basada en sus formas de producción y reproducción. Esta información nos permitirá abrir un debate sobre cómo entender a las agriculturas familiares en tiempos de catástrofe agroalimentaria. Para ello, tomamos distancia de las lecturas de las AF basadas en las virtudes o en las deficiencias, y planteamos una discusión sobre su carácter de abigarramiento como estrategia de subsistencia en escenarios de hambre y pobreza. Se realizaron 164 encuestas para conocer las condiciones de producción y reproducción de las agriculturas familiares articuladas a las cadenas agroalimentarias globales y locales. Se encuestaron a familias campesinas ligadas a la agroindustria o agroexportación, pero que también producen para el mercado interno de alimentos y el autoconsumo. Las zonas investigadas se encuentran en las provincias costeras de Esmeraldas y Manabí y en la provincia amazónica de Orellana. Procuramos, además, que las familias encuestadas se encuentren en un rango de influencia de organizaciones compuestas por personas campesinas o asociaciones de personas productoras; en Esmeraldas estuvimos en la zona de incidencia de la“Unión de Organizaciones Campesinas de Esmeraldas”(Rioverde, Muisne, Esmeraldas y Atacames); en Manabí, entre los cantones de Rocafuerte y Tosagua, área donde la“Troja Manaba” mantiene un proceso de formación en soberanía alimentaria; mientras que en la Amazonía las encuestas se realizaron entre la Joya de los Sachas y Orellana, territorios del“Frente de Defensa de la Amazonía”. A continuación, se presentan los principales resultados. LÓGICAS PRODUCTIVAS En las tres zonas nos encontramos con agriculturas familiares que organizan las lógicas productivas a través de sus formas de articulación con los mercados de la agroindustria o agroexportación en primer lugar, dejando en segundo plano la producción de alimentos para autoconsumo o venta a menor escala. Aunque el peso sobre el destino de la producción es distinto, las AF se constituyen en esta doble relación tanto con los mercados como con el autoconsumo, lo que da cuenta de que no están 100% especializadas. En la zona de Esmeraldas, el rango de tierra al que acceden las familias campesinas se encuentra entre 4.2 hectáreas mínimo y 10.8 hectáreas máximo. Las lógicas productivas administran el suelo de la siguiente manera: un 28% de la superficie para la producción de alimentos de autoconsumo 11 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE o venta a menor escala, y un 72% para cultivos destinados al mercado agroexportador. En el caso de Esmeraldas, el cacao representó el 82% de la superficie de los cultivos destinados a la venta; le sigue la balsa con el 10%. En la zona de Manabí, el rango de tierra está entre 1.5 hectáreas mínimo y las 2.7 hectáreas máximo. El principal cultivo está determinado por el mercado de la agroindustria -en este caso, el maíz amarillo, seguido por el maní como cultivo secundario-. El uso del suelo está administrado en esta zona de la siguiente forma: 36% para la producción alimentaria propia y local, y mientras un 64% del suelo productivo para cultivos de agroindustria. En la zona de Orellana, provincia amazónica, el rango de tierra al que acceden las AF está entre las 20.9 y 29.3 hectáreas 8 . Al igual que los dos casos anteriores, la lógica distributiva del uso de suelo está anclada a su relación con los mercados, pero con distancias menores: un 42% de la superficie se destina a la producción de alimentos de autoconsumo o local, mientras que el 58%, a la producción tanto para la agroindustria como la agroexportación. En Orellana, la distribución de la tierra es más uniforme en cuanto a cultivos para el mercado entre cacao(27%), pastos(27%), palma(20%) y balsa(14%)(Ver Tabla N.º 1). Tabla N.° 1 Distribución del uso de suelo según lógica productiva Casos encuestados/ provincia Producción alimentaria propia y local AF casos Esmeraldas AF casos Manabí AF casos Orellana Fuente: Encuestas IEE(2022). Elaboración: IEE/OCARU. 28% 36% 42% Producción agroindustrial y agroexportación 72% 64% 58% 8 Las agriculturas familiares y campesinas encuestadas en la provincia de Orellana difieren de la definición de AF operativa establecida en la Ley de Tierras Rurales y Territorios Ancetrales(2014) que, la caracteriza como; (…) una modalidad productiva, agropecuaria, de recolección, acuícola, forestal o silvícola, que implica una forma de vida y una realidad cultural, que combina funciones económicas, ambientales, sociales y culturales. Se caracteriza por: a) Limitado acceso a la tierra y al capital; b) El uso preponderante de la mano de obra familiar; c) La vinculación al mercado a través de la venta de productos primarios o elaborados, trabajo asalariado, compra de insumos y bienes de consumo; y, d) La diversificación de actividades generadoras de ingreso en el interior del hogar (Asamblea Constitucional del Ecuador, 2016). En Orellana las AF encuestadas cuentan con un importante acceso a la tierra en comparación con las agriculturas familiares de Esmeraldas o Manabí de este estudio, pero coincide con todas las otras características que propone la Ley de Tierras. En Orellana, sin embargo, tener mayor cantidad de tierra no garantiza un mejor ingreso, debido a la falta de capitalización para contratar mano de obra o insumos para aumentar la producción y productividad. 12 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria ACCESO A INSUMOS Sostener esta lógica productiva requiere que las AF se planteen estrategias para el acceso a insumos -sobre todo fertilización, control fitosanitario y semillas-, ya que, debido a la penetración del mercado agroexportador y agroindustrial, se ha generado una dependencia muy fuerte a insumos extra-finca. Así, la gestión de insumos en algunos casos dependerá de la compra en tiendas o almacenes y en otros será una tarea más familiar y colectiva; ambas estrategias se combinan al mismo tiempo. En la zona de Esmeraldas, 8 de cada 10 personas productoras emplea semillas propias o proporcionadas por vecinos y familiares, mientras 1 de cada 10 las compra en las casas comerciales; el resto de los productores combina varias fuentes de origen de sus semillas (Tabla N.º 2). Tabla N.° 2 ¿En dónde obtiene las semillas? Casos encuestados/ provincia AF casos Esmeraldas AF casos Manabí AF casos Orellana Fuente: Encuestas IEE(2022). Elaboración: IEE/OCARU. Semillas propias 80% 92.4% 39% Semillas del mercado 10% 7.6% 42% Otros 10% 0% 19% En Esmeraldas, solo un 26% de productores fertiliza los suelos. De este porcentaje, apenas el 29% utilizó fertilizante químico y el resto, orgánico(71%). El acceso a los insumos químicos para fertilizar se dio a través de la compra en las casas comerciales: 41%; un 22% provino de familiares y vecinos; un 20%, del Estado; y el resto, de una variedad de instituciones y formas organizativas. Apenas el 25% de las AF hicieron un control fitosanitario y de este porcentaje, un 9% lo desarrolló a través de paquetes químicos. Quienes emplean estos insumos lo hacen en su mayoría por la costumbre y el consejo de vecinos y familiares, debido a que la asistencia técnica de instituciones públicas o privadas no supera el 15%. En el caso de las AF encuestadas en Esmeraldas, es interesante cómo las relaciones comunitarias y familiares dentro de la producción agropecuaria -sea para el mercado o para el autoconsumotienen un peso importante. A diferencia de Esmeraldas, en la zona de Manabí hay mayor tendencia a la especialización de las AF, pero esto no quiere decir que subsume la totalidad de sus prácticas productivas. De quienes respondieron a las encuestas, el 7.6% emplea su propia semilla, los demás(92.4%) dependen de las casas de insumos y de las asociaciones de agricultores y agricultoras para proveerse de 13 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE semillas certificadas, que usualmente vienen en un paquete tecnológico que incluye fertilizantes, control fitosanitario y asistencia técnica. El 96% de personas productoras emplea fertilizantes: el 84% son de origen químico. En Manabí, el 66% escoge el fertilizante en función de las recomendaciones de los técnicos y proveedores de insumos, a diferencia de lo que sucede en Esmeraldas donde la decisión se basa en lo que dicen vecinos y familiares. El control fitosanitario es empleado por la totalidad de productores y el 87% emplea insumos químicos; más de la mitad toma la decisión de utilizar fitosanitarios químicos por las recomendaciones de técnicos. En la zona de Orellana, la diversidad en los productos destinados para los mercados de agroindustria y agroexportación también se refleja en el uso de insumos. Así, la mitad de personas productoras emplea fertilizantes(cerca del 50%); de esta cantidad, el 60% emplea insumos químicos y el 40% tanto químicos como orgánicos. El control fitosanitario es similar a las lógicas en el uso de fertilizantes: el 77% de las personas agricultoras utiliza el control fitosanitario químico por recomendación de los almacenes de insumos y la recomendación técnica. Mientras, el 67% utiliza fertilizantes influenciados también por los almacenes y técnicos agropecuarios. En Orellana, quienes no utilizan insumos exponen las siguientes razones: el control fitosanitario es por falta de recursos(35%), provoca contaminación(29%), no requiere(24%); en el caso de los fertilizantes, el 75% menciona no usarlos por falta de dinero. Además, un 42% de las personas productoras depende de semillas compradas en casas comerciales; un 19%, de programas estatales; y el resto(39%) obtiene las semillas de actividades colectivas o familiares. La asistencia técnica a las AF de Orellana llega a menos del 21%. Finalmente, en cuanto al acceso al agua y el riego para sus cultivos, en las tres zonas encuestadas las respuestas son similares. El 75% no logra regar sus cultivos y el 99% no tiene acceso a sistemas de riego; su producción regularmente es alimentada por ríos y embalses o con las lluvias de invierno. Figura N.° 1 Acceso al agua para riego(promedio general) RIEGO ¿Usted logra regar sus cultivos? 80 74.82% 70 60 50 40 30 20 12.23% 10 6.47% 2.16% 0 Nunca Un día a la semana Dos o tres días a la semana Cuatro a cinco días a la semana Fuente: Encuestas IEE(2022). Elaboración: IEE/OCARU. 4.32% Todos los días de la semana 14 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria INGRESOS Y DESIGUALDADES Las AF no son homogéneas, sus prácticas productivas no están 100% estandarizadas -aunque domine la lógica de producción para el mercadoy sus estrategias para sostener la producción no son de una sola vía. En las tres zonas encontramos AF con formas complejas de sostener su producción porque siguen las directrices del mercado y sus vínculos colectivos, familiares y territoriales no les alcanzan totalmente. Ahora bien, en las tres zonas de estudio, la composición de los ingresos de las familias, por un lado, es diversa; y, por otro, es realmente baja. En términos generales, los ingresos provenientes de la producción agrícola del 77.4% de encuestados no supera los USD 200 mensuales, con los que apenas el 12.2% logra cubrir sus necesidades, y el resto lo hace parcialmente; es decir, las 3/4 partes de las agriculturas familiares encuestadas no logran cubrir las necesidades en su totalidad(Ver Figura N.º 2). Figura N.° 2 Ingresos mensuales por rango $0 a$ 100 $101 a$ 200 $201 a$ 425 $426 a$ 700 $701 a$ 1 000 $1 001 a$ 1500 Más de$ 1500 9.76% 6.71% 2.44% 1.22% 2.44% 25.61% 0 10 20 30 40 Fuente: Encuestas IEE(2022). Elaboración: IEE/OCARU. 51.83% 50 60 Si hacemos la revisión de los ingresos por zonas encuestadas, nos encontramos con diferencias (ver Tabla N.º 3). 15 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE Tabla N.° 3 Cobertura de necesidades Casos encuestados/ provincia AF casos Esmeraldas AF casos Manabí AF casos Orellana Fuente: Encuestas IEE(2022). Elaboración: IEE/OCARU. Logra cubrir necesidades 15% 0% 25% Logra parcialmente cubrir necesidades 8% 9% 28% No logra cubrir necesidades 77% 91% 47% Los casos más preocupantes son los de las AF costeras. En la zona de Manabí, el 99% de las personas encuestadas menciona que no cubre sus necesidades. Recordemos que en esta zona hay una fuerte presencia de la producción agroindustrial para la industria alimenticia de carne y los sectores campesinos producen grandes cantidades de maíz amarillo. Así mismo, en Esmeraldas, donde tenemos AF ligadas al mercado de la agroexportación de cacao, el 77% no logra cubrir sus necesidades. La falta de un ingreso que satisfaga las necesidades de las agriculturas familiares, en el caso de los ingresos que provienen de sus actividades agrícolas, está atravesado en la mayoría de los casos por problemas en la venta de sus productos. Las AF dependen de la intermediación, que genera una brecha entre el precio a pie de finca(productor) y los precios de venta a las empresas agroexportadoras o agroindustriales. En la zona de Esmeraldas, la composición del ingreso familiar de las agriculturas campesinas está compuesto en un 43% por sus actividades agrícolas. De estos ingresos, el 30% proviene de su finca; el 27%, exclusivamente de fuera de la finca; y el 45% combina las dos estrategias. El otro 57% del ingreso familiar proviene de actividades diversas entre las que destacan la construcción(17%), el comercio(9%) y el servicio doméstico(9%). En Manabí, el ingreso agrícola representa el 52%. El 48% restante tiene su origen en varias fuentes, entre las principales están el comercio (14%), las artesanías(7%) y el trabajo remunerado del hogar(4%). El 43% de los ingresos agrícolas proviene de la finca propia, el 7% exclusivamente de fuera de la finca, y el 50% de las dos estrategias en conjunto. Finalmente, en la zona de Orellana, el ingreso agrícola de las AF representa el 19%; el otro 19% proviene del comercio y el resto, de otras actividades diversas. La composición del ingreso agrícola procede en un 34% de la misma finca exclusivamente; de fuera de la finca en un 19% y el 53% combina las dos estrategias. Con base en la información generada para medir los ingresos nos encontramos en las tres zonas encuestadas con agriculturas familiares empobrecidas económicamente. Con sus activi16 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria dades agrícolas destinadas para la venta no logran un ingreso que satisfaga sus necesidades básicas. Por ello, requieren una estrategia de polifuncionalidad para generar ingresos extra. Estas características dan cuenta de que una de las condiciones de la permanencia campesina en las zonas rurales es que su ingreso no depende exclusivamente de sus actividades agrícolas. Otro dato importante es la forma de tenencia de la tierra que les permite generar actividades agropecuarias. En la zona de Esmeraldas, el 88% de las AF encuestadas afirman tener terreno propio; un 4% es comunal; otro 4% es al partir 9 y“otros” representa un 4%. De quienes tienen terreno propio, apenas un 31% cuenta con escrituras y el 69% no las tiene. El 33% sostiene que el acceso a su terreno es por vía de la herencia; el 27%, por posesión; un 12% por territorio ancestral; y un 6% por compra; el resto tiene otras formas de acceso. En la zona de Manabí, el 47% de las AF no tiene acceso a terreno propio para sembrar, por lo que deben alquilar. Otro 47% sí tiene terreno propio y el resto(6%) lo obtiene prestado sin pago. El 72% de las AF que tiene terreno propio cuenta con escrituras y su acceso es vía herencia (56%) o comprado(44%). En la zona de Orellana, el 94% de personas campesinas tiene terreno propio y el 6%, prestado sin pago. El 77% de los propietarios cuenta con escrituras y accede a la tierra mediante la compra en un 43%, adjudicaciones 36%, herencia 18% y el 3% en otras formas. LA FUERZA DE TRABAJO Tal como lo mencionan las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos(INEC, 2022), más del 60% de la población rural se emplea en la rama agropecuaria y pesquera. La mayoría es de carácter familiar y ocasional. Pese a la precariedad de las condiciones de este empleo, las agriculturas familiares en sus distintas estrategias productivas dinamizan las economías rurales mediante la generación de fuentes de trabajo. En Esmeraldas, la demanda de fuentes de trabajo en las fincas se registra en tiempos de cosecha (38%), en la siembra y preparación del terrero representa un 60%, mientras la postcosecha solo incluye el 2%. En el caso de Manabí, la cosecha demanda un 30% de mano de obra; la siembra y preparación del terrero, 66%; y la postcosecha, el 4%. En Orellana, la cosecha, 55%; la siembra y preparación del terreno, 42%; y la postcosecha, 3%. DEL CAMBIO CLIMÁTICO Los discursos del consenso que llenan de virtudes a las agriculturas familiares recogen como un aspecto central su capacidad de resiliencia y aporte a disminuir los efectos del cambio climático. Sin embargo, como revisamos, en sus formas de producción en tanto uso de insumos se puede identificar que la utilización de fertilizantes y controles fitosanitarios químicos perjudican las condiciones ecológicas donde realizan sus actividades agrícolas. Pero, de la misma manera, en aquellas zonas donde el uso de químicos es menor, las vulnerabilidades climáticas parecen afectarles menos. En tal sentido, no se puede entender a las AF de forma desconectada del cambio climático y las condiciones ambientales. Por un lado, porque dependen de las condiciones ecológicas para la producción, por lo que son especialmente 9“Al partir” es un acuerdo entre las partes donde el intercambio se basa en el uso del suelo productivo de quien fuera la persona propietaria. Esta última cede un pedazo de tierra a una persona agricultora para que produzca; al final del ciclo productivo se traspasa un porcentaje de los resultados de la producción a la persona propietaria. 17 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE vulnerables a alteraciones climáticas. Por el otro lado, la agricultura es uno de los sectores económicos que más aporta al cambio climático a través de las emisiones de gases de efecto invernadero y, por ejemplo, la aplicación de insumos petroquímicos, lo que en consecuencia también afecta a la ecología local(Arneth et al., 2019). Tabla N.° 4 Percepciones sobre transformaciones climáticas Casos encuestados /provincia AF casos Esmeraldas AF casos Manabí AF casos Orellana Fuente: Encuestas IEE(2022). Elaboración: IEE/OCARU. Sí percibe efectos 94% 100% 80% No percibe efectos 6% 0% 20% Del total de agriculturas familiares encuestadas en las tres provincias, el 93.3% indica percibir directamente efectos del cambio climático. No obstante, se nota una cierta diferencia entre la región de la Costa y Amazonía; pues, mientras que en Esmeraldas el 94.4% y en Manabí incluso el 100% responden que perciben cambios en el clima, en Orellana un 20% expresa no percibir ningún efecto del cambio climático durante los últimos años(Ver Tabla N.º 4). Más a detalle, en Esmeraldas, los cambios en las condiciones climáticas que se mencionan son el aumento del calor(55%) y lluvias más fuertes (41%); en Manabí, se destaca la disminución de las lluvias(41%), seguido por aumento de calor(39%). Por su parte, en Orellana, el 75% de los encuestados dice percibir más calor y el 54%, lluvias más fuertes. En este escenario de gran conciencia sobre los efectos palpables de las transformaciones del clima entre las AF, resalta que la gran mayoría indica que no toman medidas frente al cambio climático. En promedio, entre las tres provincias analizadas, solamente el 18% de las familias encuestadas menciona que toma acciones concretas para lidiar con estos problemas. Asimismo, aquí hay diferencias entre las zonas: mientras en Manabí el 25% sostiene tomar algún tipo de medidas, en Esmeraldas es el 16% y en Orellana tan solo el 8%. Al momento de describir sus prácticas productivas concretas aparecen algunas acciones que desde un punto de vista ecológico bien podrían entenderse como estrategias para la mitigación del cambio climático. En Esmeraldas, el 74.5% realiza asociación de cultivos, el 64% utiliza cercas vivas y el 58% incluye en sus prácticas la conservación de bosques. En Manabí, la asociación de cultivos es del 76%, mientras que menos del 10% conserva bosques. En la región de Orellana, el panorama es contrario, pues la 18 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria asociación de cultivos y las cercas vivas juegan un rol menor; en cambio, aumenta el peso de la conservación de bosques, práctica realizada por el 69%. Figura N.° 3 ¿Usted toma medidas frente al cambio climático? 100% 90% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% 81.75% No Fuente: Encuestas IEE(2022). Elaboración: IEE/OCARU. 18.25% Sí Un dato relevante sobre las estrategias de las AF frente a cómo perciben los efectos del cambio climático y las acciones que realizan para “adaptarse” lo vemos en sus decisiones en torno a la producción. En las tres zonas encuestadas, el 54% de las AF indica que las condiciones climáticas son importantes al momento de tomar sus decisiones productivas y un 35% incluso lo categoriza como“muy importante”. Entendemos la agricultura como relación de “coproducción” entre sociedad y naturaleza (Ploeg, 2013, p. 48): ambos se transforman mutuamente. Por ello, es central mirar las formas múltiples en las que especialmente las agriculturas familiares, por un lado, se adaptan a las condiciones cambiantes, toman decisiones según las transformaciones percibidas, buscan aumentar su resiliencia y, por el otro lado, generan impactos sobre el entorno vivo directo. No podemos descuidar en el análisis que un número significativo de estas AF también forman parte, aunque de manera subordinada, del complejo de producción agroindustrial y agroexportador que ha sustituido el enfoque de reciprocidad inherente al de la“coproducción” por uno de dominación tecnológica y manejo de la química del suelo. SIN JUSTICIA DE GÉNERO No se puede entender la producción y reproducción de las agriculturas familiares sin el rol de las mujeres rurales, así como no se puede entender la economía campesina sin la relación con la economía de los cuidados. Una de las respuestas a la interrogante de ¿por qué aun con el avance de la modernidad capitalista sobre el agro el campesinado no ha desaparecido? está 19 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE en entender el papel que cumplen las mujeres rurales. Es importante identificar sus horas de trabajo en las actividades que sostienen la vida en el agro, además de conocer el acceso a los recursos productivos. A nivel familiar, sabemos que existe una distribución desigual de las horas de trabajo dedicadas al hogar y los cuidados(Santillana Ortiz et al., 2021), algo que se confirma a través de las encuestas levantadas en las tres provincias. En general, las mujeres encuestadas indican dedicar semanalmente por sobre 3 horas más al cuidado de familiares y 7 horas más a tareas del hogar que los hombres. En cambio, los hombres dedican más horas semanales al trabajo que ampliamente se considera como“productivo” -trabajo en su propia finca, trabajo remunerado en la agricultura de otras personas y trabajo remunerado fuera de la agricultura(37.8 versus 23.6 horas semanales). Los hombres también indican tener más horas dedicadas al descanso que las mujeres (18.5 versus 16.4 horas semanales) y perciben menos que les falte el tiempo para realizar las actividades que desean. En Esmeraldas, en el cuidado de familiares, las mujeres dedican 4.7 horas más que los hombres y descansan 3.6 horas menos a la semana. En el caso de las tareas del hogar, las mujeres dedican 7 horas más que los hombres. Los hombres manifiestan trabajar 12.4 horas más que las mujeres en actividades de su finca. En Manabí, en las tareas de cuidado de familiares, las mujeres trabajan 4.6 horas más que los hombres, 6.4 horas más en las tareas del hogar y descansan 1.2 horas más que los hombres. Ahora bien, cuando preguntamos sobre las horas dedicadas a las actividades productivas en la finca, las mujeres trabajan 2.5 horas más que los hombres e incluso en los trabajos no agropecuarios las mujeres dedican 6.5 horas más que los hombres 10 . En Orellana, las tareas del cuidado de familiares están compartidas de manera equitativa entre hombres y mujeres rurales, algo que no sucede en las tareas del hogar. Las mujeres trabajan 8.4 horas más que los hombres, pero tienen 4.7 horas más descanso que los hombres. Entre las condiciones materiales está, además, el acceso desigual a los recursos productivos: entre las AF encuestadas, el 58.2% de los que cuentan con titularidad sobre la tierra son hombres, frente al 30.7% de mujeres(en el caso del restante 11%, el título está a nombre de la pareja). Pero no solamente es una cuestión de la titularidad sino también es marcada la diferencia en la extensión de la tierra: mientras que los hombres en promedio cuentan con un terreno de 13.9 hectáreas, en el caso de las mujeres titulares son 6.6 hectáreas, quiere decir, menos de la mitad. 10 Cabe resaltar que las encuestas se realizaron en la Asociación de Mujeres Comunitarias de Tosagua. 20 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria Tabla N.° 5 Título de propiedad y promedio de tierra por sexo(promedio general) Nombre del título de propiedad Hombres 58.2% Mujeres 30.7% Fuente: Encuestas IEE(2022). Elaboración: IEE/OCARU. Ambos 11.1% Promedio cantidad de tierra Hombres 13.9 ha. Mujeres 6.6 ha. AUTOIDENTIFICACIÓN Y PERCEPCIONES Antes de finalizar, nos gustaría colocar algunos aspectos de cómo las agriculturas familiares se autoidentifican y qué aspectos les motiva a seguir produciendo alimentos; es decir, nos interesa conocer algunos elementos que definen su condición campesina. Uno de los aspectos importantes en las dinámicas productivas y reproductivas de las agriculturas familiares es su anclaje con lo étnico, porque de allí se podría desprender una memoria histórica sobre prácticas agrícolas sostenibles. Sin embargo, nos preguntamos qué sucede en territorios donde la presencia de lo étnico como determinante no tiene la fuerza que se requiere y en su lugar nos encontramos con agricultores y agricultoras mestizas. En Esmeraldas, por ejemplo, el 58% de las personas agricultoras encuestadas se autodefinen como mestizos y un 33%, de los pueblos afro, negro o mulato; el resto(9%), otros. En el caso de Manabí, el 93% se define de los pueblos montuvios, y apenas un 7% como mestizo. Mientras, en Orellana el 97% se dice mestizo y solo un 3%, montuvio. Si bien los datos nos dan cuenta de una diversidad de autoidentificaciones donde lo étnico es relevante pero no lo único, se hace importante repensarse las agendas étnicoculturales de prácticas agropecuarias sostenibles ligadas a las agriculturas familiares. Uno de los factores importantes de la condición campesina de las agriculturas familiares es ¿qué hace que sigan produciendo sus tierras?, ¿qué les guía?, ¿qué les motiva a tomar la decisión de producir para el mercado o para el autoabastecimiento? En términos generales, en las tres zonas de estudio la motivación pasa por dos necesidades: por un lado, producir para la alimentación de la familia y, por otro, para vender esos productos y obtener un ingreso que les permita satisfacer otras necesidades. 21 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG• CAMBIO CLIMÁTICO, ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE 7 . CONCLUSIONES Pensamos que las expectativas sobre el rol transformador de las agriculturas familiares en tiempos de catástrofe alimentaria -rol asignado por quienes impulsan la transformación de los sistemas agroalimentarios a nivel globaldeben al menos ser cuestionadas, sin que eso lleve a desconocer la necesidad urgente de transformar las lógicas agroalimentarias neoliberales, al mismo tiempo que se reconozca la importancia de las AF, pero sin ocultar su condición campesina. Es decir, el debate de la transformación no puede descuidar el análisis de las condiciones materiales y simbólicas de las AF, mirando las particularidades de los territorios y su subjetividad. En este sentido, cuando la tarea de salvar a la humanidad de la catástrofe alimentaria es vista desde los países del Sur global, no basta con asignar a sus AF una serie de virtudes y construir un discurso redentor sobre estas; se trata de problematizar su condición campesina, conocer cómo producen y reproducen sus prácticas productivas y, sobre todo, cómo siguen vigentes a pesar del embate neoliberal sobre sus recursos y deseos, para el caso de Ecuador, por lo menos los últimos treinta años. La información presentada sobre las encuestas en Ecuador abre el debate sobre las características de la condición campesina de las AF, demostrando que no son exclusivamente virtuosas ni totalmente desprovistas de capacidad de alimentar al mundo, sino que en contextos como los andinos emplean una serie de estrategias que les permite sus existencias; por ejemplo, producir para el mercado agroexportador y, al mismo tiempo, producir alimentos para distribución local y autoconsumo. Asimismo, cuestiona que sus prácticas agropecuarias están escindidas entre los factores de la “revolución verde” y los saberes prácticos. Son AF campesinas que, precisamente, por no ser premodernas -como nos lo quieren hacer verpueden constituirse a partir de sus contradicciones. De esta manera, no estamos proponiendo la desvalorización del virtuosismo asignado a las AF en el marco del consenso global por la transformación de los sistemas agroalimentarios, sino, únicamente, problematizarlo. Buscamos indagar en las estructuras de producción y reproducción que las constituyen en territorios diversos; en otras palabras, procuramos poner los pies en la tierra por las agriculturas familiares. Este ejercicio en contextos específicos puede contribuir a la elaboración de políticas públicas y proyectos de desarrollo rural más eficientes. Finalmente, centrar la atención en las condiciones campesinas de las AF permite alejarse de los paternalismos en los que caen ciertas iniciativas patrimonialistas y modernizadoras y pasar a reconocer los procesos complejos que tienen las AF en los territorios. Así, apoyar, por ejemplo, sus condiciones para la asociatividad integral allí donde esto ha sido un ejercicio práctico, pero también ayuda a reconocer que las asociatividades pueden ser parciales, por ejemplo, solo para producir o vender o habrá sitios donde esto no es posible. Desde la política pública, se hace necesario que se comprenda la heterogeneidad de las AF y que se construyan puentes sobre problemáticas donde la intervención estatal puede realmente aportar, por ejemplo, en el control de precios. 22 REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria 8 . BIBLIOGRAFÍA Asamblea Constitucional del Ecuador(2016). Ley de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales. Quito: Registro Oficial Suplemento N. 711. Arneth, A., Barbosa, H., Benton, T., Calvin, K., Calvo, E., Connors, S., Cowie, A., Davin, E., Denton, F., van Diemen, R., Driouech, F., Elbehri, A., Evans, J., Ferrat, M., Harold, J., Haughey, E., Herrero, M., House, J., Howden, M., … Zommers, Z.(2019). Climate Change and Land. Summary for Policymakers. En An IPCC Special Report on climate change, desertification, land degradation, sustainable land management, food security, and greenhouse gas fluxes in terrestrial ecosystems. https://doi.org/ 10.4337/9781784710644 Chiriboga, M.(1984). Estado, agro y acumulación en el Ecuador: una perspectiva histórica. Quito: Estudios Rurales Latinoamericanos. Chiriboga, M., y Wallis, B.(2010). Diagnóstico de la pobreza rural en Ecuador y respuestas de política pública. Ecuador: RIMISP. Daza, Esteban et al.(2020). Estudio de impactos del Tratado de Libre Comercio entre la UE y Ecuador en la agricultura. Quito: FES-ILDIS. FAO(2014). Agricultura Familiar en América Latina y el Caribe: Recomendaciones de Política. Roma: FAO. FAO(2021). Introducción al Decenio de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar. https://www.fao. org/family-farming-decade/home/es/ FAO, O. d.(2022). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2022. Roma: FAO. FAO, O. d.(2022). Panorama regional de la seguridad alimentaria y nutricional- América Latina y el Caribe 2022: hacia una mejor asequibilidad de las dietas saludables. Santiago de Chile: FAO. INEC-ENEMDU, I. N.(2022). Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo 2022(ENEMDU) Indicadores de Pobreza y Desigualdad. Quito: INEC. Ploeg, J. D. Van Der(2013). Peasants and the Art of Farming. A Chayanovian Manifesto. Fernwood Publishing. Santillana Ortiz, A., Valencia Castro, B., y Artacker, T.(2021). El cuidado: una luz que nos permite imaginar, haciendo. En A. Acosta, P. GarcíaMacías,& R. Munck(Eds.), Posdesarrollo. Contexto, contradicciones, futuros(pp. 147–164). Abya Yala. World Economic Forum(2023). World Economic Forum. https://es.weforum.org/agenda/ 2023/02/los-pequenos-agricultores-podrian-ayudara-arreglar-los-sistemas-alimentarios-mundiales-conla-tecnologia-adecuada-he-aqui-como/ SIPA, S. d.(2021). Sistema de Información Pública Agropecuaria. http://sipa.agricultura.gob.ec/index. php/situacionales-agricolas/situacional-aguacate 23 ACERCA DE LOS AUTORES Esteban Daza Cevallos es coordinador académico del Instituto de Estudios Ecuatorianos y del Observatorio del Cambio Rural. Sociólogo por la Universidad Central del Ecuador y Máster en Filosofía y Pensamiento Social por FLACSOEcuador. Sus intereses de investigación incluyen historia del pensamiento, sociología rural y cuestión agraria, movimientos campesinos, transformaciones agroalimentarias y agroecología. David Singaña es investigador asociado al Instituto de Estudios Ecuatorianos e investigador principal del Observatorio del Cambio Rural. Economista por la Escuela Politécnica Nacional, y maestro en Desarrollo Territorial Rural por FLACSO-Ecuador. Sus intereses de investigación incluyen la agricultura familiar, agrobiodiversidad y dependencia. Tamara Artacker es investigadora asociada al Instituto de Estudios Ecuatorianos y al Observatorio del Cambio Rural. Doctoranda en Ecología Social en University of Natural Resources and Life Sciences. Becaria por la Academia Austriaca de Ciencias. Sus intereses de investigación incluyen ecología política, desarrollo rural y transformaciones socioecológicas. PIE DE IMPRENTA Friedrich-Ebert-Stiftung(FES) Ecuador Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS) Av. República 500 y Martín Carrión, Edif. Pucará 4to piso, Of. 404, Quito-Ecuador. Responsable Gustavo Endara Coordinador de Proyectos Telf.:+593 2 2562103 Friedrich-Ebert-Stiftung FES-ILDIS @FesILDIS @fes_ildis https://ecuador.fes.de/ Para solicitar publicaciones: info@fes-ecuador.org Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las de la Friedrich-Ebert-Stiftung(o de la organización para la que trabaja el o la autora). El uso comercial de todos los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung(FES) está prohibido sin previa autorización escrita. REPENSANDO LAS AGRICULTURAS FAMILIARES EN EL SUR GLOBAL Alternativas para enfrentar la catástrofe alimentaria Esteban Daza, David Singaña y Tamara Artacker La pandemia por COVID-19, los efectos del cambio climático, así como la guerra en Ucrania y otros conflictos bélicos están llevando al planeta a una situación de catástrofe alimentaria. Según Naciones Unidas, a 2021, unos 828 millones de personas padecen hambre a nivel mundial: 150 millones más que a inicio de la pandemia. América Latina es una de las regiones más afectadas-con 267.7 millones de personas-; en Ecuador, 2.7 millones aproximadamente sufren de hambre lo cual lo posiciona como el segundo país con el índice más alto en la región, detrás de Venezuela. Desde esa perspectiva, las agriculturas familiares(AF) han sido posicionadas como fundamentales para transformar los sistemas agroalimentarios y enfrentar la catástrofe. Sin embargo, el discurso de un número importante de organizaciones e instituciones que trabajan para alcanzar los objetivos de Hambre Cero no toma en cuenta que muchas AF no están en capacidad de enfrentar la situación adecuadamente. La crisis repercute de manera diferente según las regiones y sus contextos. El presente documento disputa esta versión unidimensional y virtuosa de las AF para aterrizar en sus realidades en cuanto a formas de producción, reproducción y necesidades. Dentro de los hallazgos, se destaca la alta concentración en un solo producto y la articulación con la agroindustria y la agroexportación, lo cual merma la producción para autoconsumo o venta a menor escala. Asimismo, preocupan los bajos ingresos y que la mayoría de las AF no logre cubrir sus necesidades básicas. El estudio afirma que el 51% de AF encuestadas gana apenas USD 100 o menos al mes. El documento concluye que las narrativas virtuosas en torno a las AF son insuficientes si no se comprenden las realidades campesinas, así como qué producen y en qué condiciones. Es imperante apoyar lógicas de asociatividad integral y que las autoridades comprendan la heterogeneidad y complejidad de las AF en el diseño de políticas públicas adecuadas. Para solicitar publicaciones: info@fes-ecuador.org ISBN 978-9978-94-249-9