ANÁLISIS DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE Kathya Araujo Nicolás Angelcos Pablo Pérez Ahumada Julio 2023 Este documento contiene los primeros resultados de un proyecto de investigación sobre la relación de las personas con la política institucional centrado en el estudio de los sectores populares. Discute en extensión los resultados obtenidos de tres fuentes: el debate en ciencias sociales(1960-2022); el análisis longitudinal y comparativo de datos cuantitativos(1995-2020); y la revisión de resultados de investigaciones cualitativas previas(2003-2021). La tesis que este documento sostiene a partir de los resultados es que para entender la relación de los sectores populares con la política institucional resulta necesario abandonar la tesis de la pura desafección política de estos sectores. Si existe un desinterés electoral y por ciertas formas de tratar y gestionar los asuntos públicos, esto no resta ni su comprensión de la importancia de la acción política, como tampoco limita completamente la construcción de sus demandas en esta clave. Sin embargo, ello se presenta en formas no lineales ni convencionales. Se trata de un tipo de relación con la política que proponemos denominar “politización sin identificación” DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE Kathya Araujo Nicolás Angelcos Pablo Pérez Ahumada Julio 2023 En cooperación con Este trabajo se realizó gracias al apoyo de la oficina en Chile de la Friedrich Ebert Stiftung. Índice INTRODUCCIÓN ........................................................................ 4 I LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: DEBATES Y TRAYECTOS ...................................................... 6 Primer ciclo de politización: marginalidad, radicalización y autonomía popular.............................................................................. 6 Segundo ciclo de politización: desmovilización, desintegración social y apatía política.......................................................................... 7 Tercer ciclo de politización: acción colectiva, nuevas formas de ciudadanía y participación electoral............................................... 10 II LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Y LONGITUDINAL ............................. 12 Chile en perspectiva comparada......................................................... 14 Sectores populares y política en Chile................................................. 20 Discusión y conclusiones.................................................................... 26 III SOCIEDAD CHILENA: CONDICIÓN HISTÓRICA, SECTORES POPULARES Y POLÍTICA ........................... 28 REFERENCIAS .............................................................................................. 33 ANEXO METODOLÓGICO .................................................................... 37 3 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE INTRODUCCIÓN Este documento contiene los primeros resultados de un proyecto de investigación mayor. 1 En el marco más general de la preocupación por el destino de la democracia, la propuesta que desarrollamos se propone indagar en la relación de las personas con la política institucional, centrándose en particular en el estudio de los sectores populares, 2 pues son ellos los que en el análisis de los diferentes fenómenos aparecen a mayor distancia o con relaciones más inestables con la política institucional. Lo hace entendiendo que existen al menos cinco componentes expresivos de esta relación: los grados de adhesión y articulación con los partidos políticos; su comportamiento electoral; su involucramiento en manifestaciones públicas(pacíficas o violentas); su participación en organizaciones territoriales; y su adhesión a los principios de organización de la sociedad como comunidad política (Angelcos, 2023). En efecto, tradicionalmente se ha señalado que uno de los fenómenos políticos más significativos de la sociedad chile na contemporánea, desde la recuperación de la democracia en 1990, ha sido la baja participación política de los sectores populares, sobre todo considerando el protagonismo que 1 En concreto, este proyecto marco que se encuentra en desarrollo se propone principalmente: 1) la generación de un estudio sobre estos procesos a partir de alrededor de 90 entrevistas a miembros de distintas generaciones de al menos tres familias extendidas: una en el norte del país, una en el sur y otra en la Región Metropolitana; 2) el análisis de los debates en las ciencias sociales en la larga duración sobre esta relación; 3) una revisión de resultados de investigaciones cualitativas anteriores desarrolladas por miembros de nuestro equipo de investigación sobre sectores populares; y 4) un análisis de este fenómeno a partir de datos cuantitativos. Este documento contiene un primer acercamiento a los resultados que hemos obtenido en los puntos 2, 3 y 4. 2 La denominación“sectores populares”, según Araujo y Martuccelli(2015), engloba a miembros de diferentes grupos ocupacionales(obreros, pero también trabajadores/as independientes, empleados/as), estableciendo un vínculo entre una posición socioeconómica y una actitud sociocultural de factores múltiples, pues el auto-posicionamiento de estos sectores se produce en función de una articulación compleja, y muchas veces paradojal, entre su profesión/ocupación, ingresos, barrio de residencia, trayectoria escolar, aunque también entre rasgos fenotípicos, actitudes culturales, configuraciones de sujeto organizadas a partir de los tipos de rendimientos morales al enfrentar la vida social, todo ello generado por el impacto del conjunto de experiencias sociales comunes que enfrentan ordinariamente(Araujo y Martuccelli, 2015; Araujo, 2009). En nuestro abordaje, hemos considerado prioritariamente las dimensiones profesional/ocupacional, socioeconómica y sociocultural con énfasis en lo territorial. habían alcanzado desde fines de los años cincuenta hasta fi nes de la década de los ochenta del siglo pasado(de Oliveira Cury, 2018). Esta tendencia es consistente con diferentes investigaciones realizadas en Estados Unidos y Europa, donde se destaca, por una parte, el alza de la abstención electoral entre los individuos con menor estatus social y, por otra parte, su baja capacidad de movilización social(Braconnier y Dormagen, 2007; Hay, 2007; Dalton, 2017). En el caso chileno, este fenómeno ha sido interpretado por algunos como una paradoja(Oxhorn, 1994), debido a que frente a la clausura del sistema político durante la dictadura militar emergieron nuevas formas de organización y participación que, no obstante, y contrariamente a lo que podría haberse esperado, habrían tendido a desaparecer con la recuperación de los canales formales de expresión. Para Oxhorn(1994), una de las explicaciones para este fenómeno radicaría en el cambio de estrategia de los partidos políticos de centro e izquierda, que habrían pasado de fomentar la organización y movilización popular a privilegiar la negociación al interior del campo político. Para otros, la explicación se hallaría no solo ligada a las conductas de los actores políticos institucionales sino también y, de manera destacada, a la acción de factores estructurales. Para algunos de estos autores, si la desincorporación de los sectores no fuera solo un fenómeno chileno(Frederic, 2004; Rossi, 2017), en Chile ello se habría relacionado con los efectos en la política de las transformaciones estructurales atravesadas por la sociedad (Araujo, 2022). Es en este contexto de preocupaciones que nuestro estudio intenta aproximarse a entender la relación con la política institucional en los sectores populares. El enfoque que hemos adoptado para desarrollar este análisis está configu rado a partir de cuatro principios: 1) analizar este proceso en la larga duración; 2) procurar la comprensión del caso de Chile en el contexto comparativo de lo que ocurre en otros países de la región; 3) poner nuestros resultados en conversación con los debates en torno a esta temática en el caso de Chile; y especialmente, 4) tomar en consideración la importancia de acercarse a las corrientes sociales que subyacen a las maneras en que tiende a estructurase la relación que pretendemos estudiar. El argumento que nos proponemos defender en este texto, a partir de los resultados obtenidos, es que, para entender la relación de los sectores populares con la política 4 institucional, resulta necesario abandonar la tesis de la pura desafección política de estos sectores. Si bien existe un desinterés electoral y por ciertas formas de tratar y gestionar los asuntos públicos, esto no menoscaba ni su comprensión de la importancia de la acción política, ni tampoco limita completamente la construcción de sus demandas en esta clave. Sin embargo, ellas se presentan como formas no lineales ni convencionales de politización y de relación con lo institucional, y en particular, con la política(Roberts, 2016). Se trataría de un tipo de relación con la política que proponemos llamar de“politización sin identificación”, que desafía descripciones tradicionales en las que se entendía politización como identificación política(Braconnier y Dormagen, 2007), tanto en el sentido de“una adhesión mínima a las convenciones que organizan el campo político central y un interés mínimo por la producción de ese campo”(p. 130), como de una identificación con los clivajes que organizan el campo político. En segundo lugar, este documento argumenta que esta modalidad de relación con la política no es reciente, sino que se ha ido produciendo de manera gradual y de modo paralelo a un conjunto de factores a lo largo de las últimas décadas. Nos proponemos argumentar estas tesis por medio de los resultados obtenidos a partir de tres fuentes: el análisis del debate en ciencias sociales sobre la relación entre sectores populares y política, el examen de esta relación en base a datos cuantitativos, y de la articulación de los factores sociales que podrían aportar analítica y explicativamente a entender las formas que adquiere esta relación según resultados de investigaciones cualitativas anteriores realizadas por miembros de nuestro equipo acerca de sectores populares. En virtud de lo anterior, el documento se organiza en tres capítulos además de esta introducción. El primero, argumenta la tesis antes planteada a partir del debate desarrollado en ciencias sociales sobre la relación con la política de los sectores populares en el caso de Chile. El segundo, lo hace a partir de los resultados de un diagnóstico longitudinal y comparativo de la relación de los sectores populares con la política a partir de la revisión de datos cuantitativos de la Encuesta Latinobarómetro(1995-2020). El tercero, discute los rasgos del momento sociohistórico actual y sus impactos en los sectores populares, subrayando aquellos que se consideran especialmente significativos para entender su re lación con la política hoy. Adicionalmente, se encontrará en este documento un anexo metodológico correspondiente al análisis cuantitativo en el que se presenta el procedimiento desarrollado para los resultados presentados en el segundo capítulo. 5 INTRODUCCIÓN FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE I LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: DEBATES Y TRAYECTOS La interpretación del comportamiento político de los sectores populares ha sido un eje central del pensamiento latinoamericano, especialmente entre la década de 1960 y la de 1980(Cortés, 2018). La acción política de los sectores populares durante el siglo XX constituye uno de los fenómenos políticos más relevantes del período, caracterizado por una pluralización de los actores, así como por un cambio en el peso relativo de los mismos. Así, si bien hasta la década de 1980, se pensaba que el movimiento obrero era el principal actor del movimiento popular, entre las décadas de 1950 y 1970, los pobladores ampliaron su capacidad de organización, desarrollando diversas estrategias para resolver sus problemas, en particular, de vivienda(Garcés, 2002). No obstante, las interpretaciones han sido divergentes. Como veremos, oscilan entre aquellas que, desde una postura miserabilista, destacan su falta de autonomía y, por lo mismo, su incapacidad para proyectarse políticamente, hasta las que, desde un enfoque populista, subrayan su carácter revolucionario y su alta capacidad de organización. El objetivo de este capítulo es reconstruir los distintos diagnósticos que las ciencias sociales han producido en torno a la relación entre los sectores populares y la política, tomando en consideración los cinco componentes expresivos de esta relación arriba mencionados: grados de articulación con actores políticos institucionales, comportamiento electoral, involucramiento en manifestaciones públicas, participación en organizaciones territoriales, y adhesión a los principios de la comunidad política. Nuestra reconstrucción tiene dos objetivos: situar la manera en que este diagnóstico se desarrolla hoy en el debate científico social, al mismo tiempo que identificar las huellas de los trayectos que conducen hasta el momento actual, que hemos caracterizado como de politización sin identificación. PRIMER CICLO DE POLITIZACIÓN: MARGINALIDAD, RADICALIZACIÓN Y AUTONOMÍA POPULAR El primer esfuerzo teórico para interpretar el comportamiento político de los sectores populares se encuentra en la obra del sociólogo y sacerdote jesuita Roger Vekemans. Desde su perspectiva, en América Latina, el proceso de urbanización habría tenido un ritmo más acelerado que el de la industrialización. Los procesos de migración desde el campo hacia la ciudad, que se registraron con mayor intensidad desde la década de 1930, tuvieron como resultado la conformación de áreas residenciales informales, llamadas en distintos países“callampas”,“favelas” o“villas miseria”. Esta significativa desigualdad económica dividiría a las sociedades latinoamericanas en dos grandes grupos: por una parte, al interior del radio urbano, vive un tercio de la población cuya calidad de vida se asemeja a la de los países desarrollados mientras, por otra, en la ribera de los ríos, vive la población marginal. Desde este enfoque, conocido como“teoría de la marginalidad”, la situación de degradación material y cultural que caracterizaba a las“poblaciones callampa” se traducía en su“falta de participación activa”, es decir, en su nula incidencia en la toma de decisiones políticas. Venegas y Vekemans(1966), consideraban que lo propio de los sectores populares era su“desintegración social”, expresada en actitudes tales como“resignación, abulia y apatía”, actitudes que podrían traducirse, en el mediano plazo, en tendencias violentas que podrían ser canalizadas por un caudillo populista o un discurso revolucionario. Debido a la desintegración que caracterizaría a las“poblaciones callampa”, la teoría de la marginalidad consideraba que los sectores populares eran incapaces de autoorganizarse y alcanzar por sí mismos una mayor autonomía. Por esta razón, era necesaria la acción de actores externos tales como la Iglesia católica, los partidos políticos o el Estado. Esta forma de entender la pobreza urbana y su relación con la política tuvo un impacto importante en el debate público, orientando la estrategia de“promoción popular” desarrollada por la Democracia Cristiana durante la década de 1960. A través de la organización comunitaria impulsada desde el Estado se pretendía no solamente resolver algunos problemas urgentes que perjudicaban a la población más pobre –especialmente, la falta de vivienda–, sino también integrarla a la toma de decisiones, previniendo de esta forma que se identificaran con los proyectos de transformación revolucionaria que promovía la izquierda socialista. 6 LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: DEBATES Y TRAYECTOS En oposición a este enfoque, el sociólogo catalán Manuel Castells(1974), propone el concepto de“movimientos sociales urbanos”. En este nuevo enfoque, se critica la asociación que realiza la teoría de la marginalidad entre pobreza urbana y desintegración social. Para este autor, el movimiento de pobladores, facción organizada del universo poblacional, desempeñaba un rol clave en la lucha de clases y la transición al socialismo. En este sentido, su comportamiento político se definía por su articulación con las distin tas estrategias políticas en juego. Desde esta perspectiva, Castells criticaba el enfoque economicista y electoralista que supuestamente caracterizaba a la intervención del Partido Comunista y la Democracia Cristiana en las poblaciones, ya que pretendían exclusivamente fortalecer la demanda por vivienda u organizar a los pobladores en juntas de vecinos. Poniendo el foco en los campamentos organizados por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria a fines de los se senta y comienzos de los setenta, Castells(1973), aprecia en el hábitat marginal el espacio de construcción de un agente político revolucionario. Tanto en la teoría de los movimientos sociales urbanos como en la teoría de la marginalidad, la relación entre los sectores populares y la política se encontraba totalmente mediada por la acción de los partidos. De hecho, para Vanderschueren(1971), los pobladores se caracterizaban por su dependencia cultural respecto a la clase dominante, lo que revelaba la falta de un trabajo adecuado por parte de los partidos políticos. Desde un enfoque leninista, advierte la necesidad de una“penetración política adecuada”, liderada por una “vanguardia” capaz de guiar a los pobladores en su acción política. Este tipo de interpretación pierde relevancia a partir de los años ochenta. Por un lado, en América Latina, las distintas dictaduras militares, aun cuando no frenaron completamente la acción colectiva popular(Bruey, 2012), implicaron una fuerte represión de los actores sociales y políticos que habían impulsado las transformaciones en el período anterior, limitando sus capacidades de expresión política. De esta forma, se inicia un proceso de desincorporación de los sectores populares del campo político en toda América Latina(Rossi, 2017). Ahora bien, este proceso no significó necesariamente un quiebre total entre los sectores populares y la política. La crisis económica que afectó a Chile a comienzos de los años ochenta, tras la implementación de las principales reformas neoliberales, constituyó una oportunidad política para la reactivación del movimiento popular. Es así como el año 1983 se produce la primera jornada de protesta nacional contra la dictadura y la más importante toma de terrenos en este período(Álvarez, 2012). La relación con los partidos políticos de izquierda es distinta a la del período anterior. Si bien se observa un rol importante del Partido Comunista en las jornadas de protesta(Schneider, 1995), también destaca una cierta autonomía de las organizaciones de pobladores respecto a la estrategia de negociación con la dictadura que los partidos de centroizquierda comienzan a impulsar a fines de la década de 1980(Oxhorn, 1991). Respecto a la violencia desplegada en las jornadas de protesta y la masiva participación de jóvenes populares, algunos estudios indican que se trata de una expresión de anomia, es decir, de debilitamiento de las normas colectivas producto de la marginalidad y la represión(Dubet, 1987; Tironi, 1986; Valenzuela, 1984). En oposición a esta interpretación, la historia social desarrollada por Salazar(1990), valora el sentido político desplegado en la violencia callejera. Paralelamente, para enfrentar la crisis, se despliegan numerosas organizaciones en distintos barrios periféricos con una participación mayoritaria de mujeres y con un importante rol articulador de la Iglesia católica. La pregunta que surge, en este contexto, es si representan o no formas de participación política. Mientras que algunas autoras consideran que este fenómeno implicaba una ampliación del concepto de ciudadanía, tal como se expresaba en períodos anteriores (Hardy, 1987; Valdés y Weinstein, 1993), otros consideran que su alcance se limita a la organización de la sobrevivencia y la defensa de la comunidad(Baño, 1985; Campero, 1987; Dubet et al., 1989). La diversidad de lógicas de acción identificada al interior de los sectores populares es interpretada como una debilidad política, que les impediría proyectarse políticamente tras la recuperación de la democracia(Dubet et al., 1989). En síntesis, entre la década de 1960 y fines de la década de 1980, se desarrollaron distintas interpretaciones respecto a la relación entre los sectores populares y la política. Desde la teoría de la marginalidad, ligada a la Iglesia católica y la Democracia Cristiana, se percibía a los sectores populares como un mundo altamente desintegrado, incapaz de integrarse políticamente sin la ayuda de la propia Iglesia católica o el Estado. En oposición a este enfoque, Castells desarrolla la teoría de los“movimientos sociales urbanos”, que apreciaba en las tomas de terreno impulsadas por el MIR, la emergencia de un actor político revolucionario. En ambas teorías, la relación entre los sectores populares y la política se concebía necesariamente mediada por los partidos políticos. Durante la dictadura militar, por su parte, se desarrollaron numerosas investigaciones empíricas a propósito de la participación de jóvenes en las jornadas de protesta contra la dictadura y la participación de mujeres en organizaciones económicas populares(ollas comunes, iniciativas como “comprando juntos”, talleres de arpillería, entre otros). En ambos casos, se reconoció que su contenido político suponía extender el concepto de participación más allá de la relación con los partidos. Sin embargo, en este momento, aunque esta relativa autonomía de los jóvenes y las organizaciones fue reconocida por algunas posiciones, también es cierto que se tendió a negar, o aligerar, su sentido político, ya sea asociando la violencia con anomia o reduciendo la participación en organizaciones a la sobrevivencia económica. SEGUNDO CICLO DE POLITIZACIÓN: DESMOVILIZACIÓN, DESINTEGRACIÓN SOCIAL Y APATÍA POLÍTICA La recuperación de la democracia en Latinoamérica, junto a la consolidación de la democracia liberal en la mayor parte del mundo occidental durante la década de los noventa, inaugurará un nuevo ciclo político dentro del cual los pobres urbanos perderán el protagonismo alcanzado en el período 7 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE anterior. La tesis que asociaba el comportamiento político capacidad de denunciar al Estado y los servicios que otorga de los sectores populares a su capacidad de transformar la (Koppelman, 2017). sociedad, al menos hasta fines de los años ochenta, prác ticamente desaparece del mapa, instalándose en su lugar distintas formas consideradas“desviadas” de participación política. Un segundo tipo de explicación se ha relacionado con las políticas de superación de la pobreza y, entre ellas, con las políticas de vivienda. Desde esta perspectiva, la segregación residencial, la llamada“guetización”, y/o la marginalización Para entender esta mutación, diversas investigaciones se han subsecuente se encontrarían en la base de la despolitización orientado a comprender, en primer lugar, la desmovilización de los sectores populares. Veámoslo en detalle. de los sectores populares. Al respecto, se han generado distintas interpretaciones. Una primera explicación, que otorga un papel preponderante a la acción de los partidos políticos, identifica el carácter de la transición y la nueva institucio nalidad democrática como factor principal. El cambio en la estrategia de los partidos políticos de centro e izquierda durante mediados de los años ochenta, desde la movilización popular hacia la negociación con la oposición, habría implicado una exclusión progresiva del mundo popular(Oxhorn, 1994). Desde esta perspectiva, si la prohibición de la actividad sindical y partisana había tenido como respuesta la emergencia de numerosas organizaciones autónomas al interior de los barrios, la reaparición de los partidos políticos en el contexto de transición hacia la democracia las habría debilitado, en la medida en que, tras la caída de la dictadura, las dirigencias políticas hicieron un esfuerzo explícito por desmovilizarlas y conducir sus demandas a través de los canales institucionales(Hipsher, 1996). En este sentido, la exclusión de los sectores populares del campo político no se debería necesariamente a su desinterés o apatía, sino a las características del nuevo régimen democrático. Pese a que la implementación del neoliberalismo provocó en sus inicios una importante crisis económica, ya a fines de la dictadura y especialmente durante la década de 1990, los niveles de crecimiento alcanzados permitieron que una parte muy significativa de la población abandonara la pobreza. Más allá de las limitaciones que pueda tener una política focalizada del gasto social, lo cierto es que, medidos por el ingreso, los niveles de pobreza en Chile descendieron desde el 38,6% en 1990 a 10,8% en 2020(Ministerio de Desarrollo Social y Familia, 2022). Así mismo, la extensión del crédito a distintas franjas de la población, aun cuando generó importantes niveles de endeudamiento, permitió que las familias populares accedieran a educación y bienes de consumo respecto a los cuales estaban excluidas previamente(Han, 2022). Con relación al acceso a la vivienda, una demanda histórica de los pobladores, hasta hace poco había sido enfrentada de manera relativamente exitosa por el Estado. Si en 1991, el déficit de vivienda afectaba a casi 800.000 fami lias(Ducci, 1997), en 2015 se redujo a 391.546(Ministerio de Desarrollo Social y Familia, 2016). 4 Gracias a esta política de construcción masiva de viviendas sociales, se produAl respecto, la antropóloga norteamericana Julia Paley jo una transformación muy importante del paisaje urbano (2001), a partir de una etnografía realizada en la década popular: en 1986, casi la mitad de la Región Metropolitana de 1990 en la población La Bandera, ha mostrado cómo la vivía en poblaciones autoconstruidas, muchas sin alcantaorganización popular 3 se vuelve progresivamente incomparillado y agua potable mientras que, ya en el año 2000, el tible con la nueva democracia, que promueve una forma de 67,1% de la población pobre vivía en algún tipo de vivienda participación política basada en las encuestas de opinión, construida por el Estado(Tironi, 2003). inhibiendo formas contestatarias por considerarlas desestabilizadoras del régimen. En este nuevo contexto, la participación se vacía de contenido, volviéndose irrelevante, lo que se traduce en un progresivo desinterés en la participación electoral. En un escenario todavía marcado por la desmovilización, Paley destaca las campañas que se realizan al interior de las poblaciones llamando a la gente a no votar como formas de resistencia frente a la implementación de la nueva institucionalidad democrática. El impacto de las políticas de vivienda en el paisaje urbano popular modificó, así, la“cuestión urbana”. Si hasta fines del siglo XX los pobladores accedían a la vivienda principalmente a través de la autoconstrucción, el principal problema que se enfrentaba ahora era la segregación residencial. Si bien la segregación había sido una constante histórica desde la fundación de Santiago(Espinoza, 1988), las políticas de vivienda, sobre todo aquellas impulsadas por la Concertación, en la medida en que focalizaron según el ingreso de En la misma línea, se ha destacado cómo la reforma mulas familias, contribuyeron a producir una periferia urbana nicipal de 1974, orientada en principio a gestionar la gran muy homogénea desde el punto de vista socioeconómico, cantidad de campamentos que había en Santiago, posiciosin acceso a empleos protegidos, centros de salud, colegios nó a las municipalidades como espacios de resolución de de calidad y en condiciones de alta inseguridad 5 (Sabatini et conflictos. A este fenómeno, la historiadora Verónica Val al., 2001). divia(Valdivia et al., 2012), lo denomina“alcaldización de la política”, cuyo objetivo explícito consistía en“alejar a la ciudadanía(…) de las grandes decisiones del orden político”(p. 11). En este nuevo contexto institucional, las organizaciones sociales presentes en los barrios populares son de vivienda comprende a 541.295 familias(Centro UC Políti4 Según la última estimación disponible, sin embargo, el déficit cada vez más controladas por el Ejecutivo, lo que limita su cas Públicas& Déficit cero, 2022). 5 Mientras que entre 1939 y 1979 el 52% de las viviendas construidas por el Estado se ubicaba en el centro y pericentro de la Región Metropolitana y el 33% en la periferia, entre 1980 3 Su estudio se enfoca en el grupo de salud“La Llareta”. y 2000 el 77% se ubicó en la periferia y solo el 15% en el centro y pericentro(Rasse et al., 2021). 8 LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: DEBATES Y TRAYECTOS Los efectos de estos procesos sobre la relación entre los sectores populares y la política han sido discutidos desde varias perspectivas, pero todas coinciden en los efectos de desmovilización que trajeron consigo. Por un lado, se ha sostenido que las políticas de vivienda han operado como una forma de gobierno sobre los sectores populares, limitando el tipo de demandas que pueden movilizar y fomentando la competencia entre individuos y organizaciones por los recursos que entrega el Estado.“Con menos medios para movilizarse, los pobladores viven en lo que se puede llamar‘periferias domesticadas’, en las que tienen sus propios hogares, pero, en general, ocupan una posición social subordinada, marginal y periférica en la sociedad chilena”(Murphy, 2016, p. 216). Por otro lado, la sociología urbana nacional instaló en el debate público y político una forma de interpretar el comportamiento de los pobres urbanos a partir del uso del concepto de gueto. Para Tironi(2003),“los pobres de la década del’90(son) los que presentan mayores niveles de segregación negativa, de deserción escolar, inactivismo y, de este modo, de delincuencia y drogadicción”(p. 71). Desde esta perspectiva, se ha enfatizado que los barrios altamente segregados atravesarían un proceso de“guetización”, caracterizado por la existencia de una serie de actitudes desviadas o anómicas, entre las que destacan: la percepción de abandono por parte del Estado, la aceptación o legitimización de la ilegalidad, la ausencia de oportunidades en el área –fuera de las brindadas por la droga y la delincuencia– y la naturalización de la violencia y el estigma(Sabatini et al., 2013, p. 230). Aun cuando se insiste en que la mayor parte de los residentes de estos barrios no incurre en acciones ilegales, se les describe como víctimas de pandillas de jóvenes vinculados al narcotráfico(Lunecke, 2016). Desde este enfoque, como se puede observar, la segregación residencial, es decir, la concentración de personas de bajo estatus socioeconómico en la periferia de las principales áreas metropolitanas del país, produciría desintegración social. De esta forma, con el uso del concepto de gueto se construye una representación homogénea de la periferia urbana, que prácticamente no reconoce formas positivas de relacionarse ni formas de resistencia colectivas a la exclusión social y política que la caracteriza. En este sentido, se realiza una identificación entre marginalización y despolitización (Kokoreff, 2009). Un tercer tipo de explicación sobre el carácter que adquirió la relación con la política en los sectores populares ha puesto el foco en la cuestión de la participación electoral, acentuando el peso de dimensiones generacionales, socioeconómicas y los efectos de los procesos de individualización. En efecto, la literatura, tanto nacional como internacional, ha puesto en el centro de sus preocupaciones la creciente abstención electoral que, si bien afecta al conjunto de la sociedad, se halla más presente entre los más jóvenes y quienes tienen menor estatus(Dalton, 2017). En el caso chileno, la abstención se ha asociado con distintas variables. En primer lugar, tal como se ha podido apreciar en las explicaciones anteriores, se ha destacado la variable generacional, indicando que quienes menos votan son los más jóvenes(Navia, 2004; Madrid, 2005; Castillo et al., 2015). Esto, en la mayoría de las explicaciones, se asociaría con el efecto ejercido por la experiencia de la Unidad Popular y la Dictadura en las preferencias electorales de las generaciones pasadas, experiencia que tendería a diluirse en las generaciones posteriores(Toro, 2008). En segundo lugar, destaca la explicación socioeconómica, según la cual quienes tienen menor estatus tienen una menor inclinación a votar(Contreras y Morales, 2014; Contreras et al., 2016). Esta explicación se articula con la primera, precisando que quienes menos votan son los jóvenes de sectores populares (Corvalán& Cox, 2013). Cabe destacar que esta explicación solamente es válida para la Región Metropolitana ya que, en las demás regiones, el sesgo de clase opera de forma inversa, destacando la participación electoral de los más pobres(PNUD, 2017b). En tercer lugar, ligado a la última afirmación, hay quienes destacan que, por sobre la variable socioeconómica, el mayor predictor de voto sería el tamaño de la comuna(Bargsted& Maldonado, 2018). Finalmente, en consonancia con la tesis de los“ciudadanos críticos”, hay estudios que señalan que los procesos de individualización han permitido una estilización del comportamiento, en que la política ha perdido la centralidad de antaño y los jóvenes podrían eventualmente construir su identidad en otros espacios(González et al., 2005). Finalmente y, en cuarto lugar, en América Latina se encuentran los aportes de la agenda de investigación sobre el fenómeno del clientelismo político, que se desarrolla especialmente desde los años noventa. Distintas pesquisas se han orientado a comprender cómo los sectores populares resuelven sus problemas materiales a través de vínculos clientelares. Un aspecto relevante de estos hallazgos en Chile es que, a diferencia de lo ocurrido en Argentina(Auyero, 2001), el vínculo no se establece con un partido político determinado, sino con un político local o con el municipio. En este sentido, se trata de una forma de mediación política no programática. Para Barozet(2003; 2004), desde la teoría de la movilización de recursos, la importancia radica en los marcos organizacionales(redes familiares, vecinales, religiosas, entre otras) en que se inscribe socialmente el carisma. Investigaciones recientes, por su parte, han destacado la naturaleza simbólica del intercambio clientelar. Entre estas últimas, Arriagada(2013), ha mostrado cómo los vínculos clientelares, si bien implican dominación y obediencia, también forman parte de lazos afectivos y relaciones de confianza que establecen los clientes con un político local determinado. Con el objetivo de profundizar en este tipo de relaciones, Pérez(2021; 2023), por su parte, ha definido al clientelismo como una costumbre propia de la economía moral que regula el intercambio entre los sectores populares y la política. Según estos trabajos, la principal diferencia con el pasado es que actualmente la redistribución de recursos no se asocia a un contenido programático específico, sino a la producción de lealtad con una figura política local. 9 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE En síntesis, en el debate de las ciencias sociales la recuperación de la democracia en Chile, en consonancia con la hegemonía de la democracia liberal en la mayoría de los países occidentales, si bien implicó la apertura de un espacio de participación político-institucional para el conjunto de la sociedad, habría tenido el efecto paradójico de desincentivar la participación política(Paley, 2001), especialmente entre los sectores populares. Como vimos, para interpretar este fenómeno, una parte importante de la investigación realizada en las últimas décadas se centró en el comportamiento “desviado”(respecto a la norma cívica), que caracterizaría a los pobres urbanos. Sin embargo, si bien un conjunto de abordajes(principalmente ligados a la participación electoral), persistió en el diagnóstico de desafección política de los sectores populares, existen distintas investigaciones (más interesadas en la movilización política), que sugieren la existencia de tendencias relevantes en este momento a formas de politización de los sectores populares, aun cuando al mismo tiempo reconocen que dichas formas requieren una nueva definición del tipo de vinculación con la política, distinto al constatado en el primer ciclo de politización revisado. Es así como fue posible detectar los indicios de un vínculo caracterizado por una mayor autonomía de las formas de organización y movilización respecto de los partidos políticos, por formas clientelares que se producen a partir de formas de lealtad a figuras individuales y no programáticas, y por la relevancia de las dimensiones más locales. TERCER CICLO DE POLITIZACIÓN: ACCIÓN COLECTIVA, NUEVAS FORMAS DE CIUDADANÍA Y PARTICIPACIÓN ELECTORAL En la última década, han surgido diversas investigaciones que, empeñadas en superar aquellas perspectivas centradas en las formas de dominación sobre los sectores populares, se orientan a comprender el sentido de su acción, más allá de si eso se corresponde o no con las definiciones domi nantes de participación política. Por ejemplo, respecto a las formas de ocupación ilegal de terrenos, distintos estudios han mostrado cómo, pese a no ser el resultado de una acción colectiva concertada, tal como las tomas de terreno en décadas pasadas, en los campamentos los pobres urbanos despliegan prácticas que desafían la propiedad privada y cuestionan la“política de la pobreza” que ha orientado la acción del Estado en las últimas décadas(Abufhele, 2023). Así mismo, se ha mostrado cómo los migrantes que residen en campamentos construyen una ciudadanía urbana que trasciende el estatus migratorio o la nacionalidad(Palma y Pérez, 2020). Este fenómeno, que parecía residual a inicios de 2010, se ha extendido mucho en los últimos años. En efecto, según la última estimación disponible, 81.643 personas viven en campamentos y 18.483, en situación de calle (Centro UC Políticas Públicas& Déficit cero, 2022). En la misma línea, otras investigaciones se han centrado en el análisis de la acción contemporánea del movimiento de pobladores. Pese a que las tomas de terreno conducidas por partidos políticos de izquierda ya no formen parte del panorama político, sobre todo desde 2010, distintas organizaciones de pobladores han querido repolitizar el problema de la vivienda a partir de la organización de comités de allegados que exigen al Estado su derecho a la vivienda digna. Al respecto, se ha destacado el significado que adquiere la lucha por la vivienda en el marco de la reivindicación del derecho a la ciudad, las formas de subjetivación política que se despliegan, el discurso político radical que de ellas emerge y los mecanismos mediante los cuales se mantiene la protesta (Angelcos, 2012; 2016; Angelcos y Pérez, 2017; Angelcos y Rodríguez, 2023; Escoffier, 2018; Pérez, 2017a, 2017b, 2018, 2019, 2022; Rodríguez, 2023). A diferencia de las investigaciones centradas en los campamentos, en algunos de estos estudios se analiza la forma en que los pobladores pretenden incidir en la política institucional, ya sea formando partidos propios o aliándose con otros actores políticos (Angelcos et al., 2019; Rodríguez, 2021). Finalmente, a propósito del“estallido social” de 2019, se han desarrollado algunas investigaciones cuya intención ha sido caracterizar y comprender el sentido de la participación de los sectores populares en la revuelta. Si bien, la mayoría de manifestantes fueron jóvenes(55%), con mayor nivel de escolaridad(41%)(González& Le Foulon, 2020), las protestas incorporaron a una diversidad de actores a escala metropolitana y, luego, nacional. Algunos barrios populares, como Lo Hermida o Pudahuel Sur, conformaron un foco prolongado de conflicto, lo que ocasionó un enfrentamien to constante entre grupos de jóvenes y la policía(Rasse, 2019). Mientras que en algunos sectores se ensayaban formas de participación que desbordaban la institucionalidad, tales como cabildos o asambleas territoriales, en otros se registraban masivos saqueos a supermercados y grandes tiendas comerciales. Al respecto, se ha analizado la participación de jóvenes estudiantes de educación superior que residen en barrios populares altamente segregados y estigmatizados. Tal como señalan Angelcos et al.(2020), pese a que estas poblaciones han sido etiquetadas como guetos por la prensa y parte de la sociología urbana, los jóvenes construyen interpretaciones que desafían la posición simbólica de estos lugares dentro del imaginario nacional. Por una parte, en el caso de jóvenes que participan o han participado de organizaciones culturales, se opta por la construcción de una identidad propia, que se opone a cualquier forma de representación institucional. Por otra, entre quienes se han identificado con el ideario de movilidad social promovido desde el Estado, se advierte una mayor adhesión con la norma de participación y, pese a que hayan participado del“estallido”, valoran la vía institucional de resolución del conflicto. También se ha analizado la participación de mujeres, destacando cómo el compromiso que tienen con el proceso político en curso se relaciona con expectativas de reconocimiento que, en el caso de las mujeres de mayor edad, se vieron frustradas con el acceso a la casa propia. Si bien transitar desde el campamento o de una situación de allegamiento a los nuevos departamentos fue inicialmente celebrado, esto pronto fue cuestionado por la calidad de las viviendas, la distancia respecto al centro de la ciudad, la falta de equipamiento urbano y la inseguridad. En este sentido, el“estallido” fue percibido como una opor10 LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: DEBATES Y TRAYECTOS tunidad para denunciar las malas condiciones de vida y reconocerse con otros individuos que compartían las mismas demandas(Angelcos et al., 2023). Frente a la presión popular ejercida durante el“estallido”, el 15 de noviembre de 2019, los principales actores políticos, entre ellos, el actual presidente de la República, firmaron el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, que procuraba generar una salida institucional al conflicto, propo niendo un camino para derogar la Constitución de 1980. En octubre de 2020, se celebró un plebiscito donde, con una participación del 50,95%, la opción a favor de una nueva Constitución obtuvo casi un 80% de las preferencias. En este escenario, se destacó el aumento de participación entre jóvenes de sectores populares:“se da una politización de grupos que antes participaban de la política desde las bases o desde la protesta, pero que no estaban activados electoralmente”, declaró el académico Juan Pablo Luna(AIM, 2021). Esta identificación inicial entre una parte importante del electorado, entre ellos, los jóvenes de sectores populares y el cambio constitucional pareció trastocarse drásticamente con el plebiscito de salida de septiembre de 2022. Con una participación del 85,86%, en un escenario de inscripción automática y voto obligatorio, casi el 62% de los electores rechazó la propuesta de nueva Constitución elaborada por la Convención Constitucional. Si bien se observa diferencias entre comunas y regiones, la opción“rechazo” fue transversal a todos los sectores sociales. Independientemente de las causas subyacentes al triunfo del“rechazo” a la propuesta de nueva Constitución, la variación en el comportamiento electoral es un indicador de la complejidad del proceso de politización que experimenta la sociedad chilena y los sectores populares, en particular. En los últimos años, se han desarrollado diversos estudios que, tal como en el caso de algunos realizados a fines de la década de los ochenta, pretenden extender el concepto de participación política para capturar el significado políti co de distintas prácticas que exceden y, en algunos casos, cuestionan el imaginario liberal. Estas investigaciones se han centrado principalmente en la apropiación ilegal de terrenos y en la organización de comités de allegados que demandan al Estado su derecho a la vivienda y la ciudad. El“estallido social” parece ser el hito más relevante de este último ciclo de politización, reuniendo algunas de sus principales características: ciertamente, fue un proceso de movilización masivo en que, al mismo tiempo, se ensayaron formas alternativas de organización y se perpetraron numerosos actos de violencia. La interacción entre esta movilización y la evolución del campo político institucional no ha sido lineal: por ejemplo, si en el plebiscito de entrada parecía que los sectores populares se identificaban con el proceso de cam bio constitucional, en el de salida lo rechazaban categóricamente. En breve, la revisión del debate sugiere que hoy, más que ante una simple desafección, nos encontramos ante un escenario complejo en lo que concierne a las relaciones de los sectores populares con la política. Si bien es cierto, se identifican en ellos diversas formas de organización, acción políti ca y movilización, al mismo tiempo la evidencia ha revelado también un alto grado de volatilidad de las adhesiones políticas y una ausencia de identificación con los clivajes polí ticos ofrecidos desde el campo de la política institucional. Esta fragilidad del vínculo se manifiesta en el hecho de que incluso en los casos en que se produce una canalización política institucional ciudadana, su decurso termina por echar luz sobre la manera en que la movilización(con fines electo rales o las protestas), acontecen sin contar necesariamente con niveles consistentes y durables de identificación con la política institucional o sus clivajes. Finalmente, una lectura transversal y longitudinal muestra que si se sigue el rastro de estos debates, tanto la distancia con la política institucional como los gérmenes de formas autónomas de concebir la movilización política en estos sectores se ha desarrollado de manera gradual a lo largo de al menos las últimas tres a cuatro décadas. Estos resultados coinciden con los datos cuantitativos. Detenernos en ellos es lo que precisamente se propone el siguiente capítulo. 11 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE II LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Y LONGITUDINAL En este capítulo, presentamos algunos resultados obtenidos a partir de la elaboración de datos cuantitativos de la encuesta Latinobarómetro(1995-2020), con el fin de anali zar la relación entre los sectores populares y la política. Para efectos de nuestro escrutinio, construimos seis indicadores del comportamiento y las orientaciones políticas: 1. Confianza general en instituciones políticas, analizada a través de una escala que mide conjuntamente la confianza en el Congreso, el poder judicial y los partidos políticos. Escogimos estas tres instituciones porque, a diferencia de otras, como el Gobierno, estuvieron presentes en todos los años en el cuestionario de la encuesta Latinobarómetro. Además, estas instituciones han sido incluidas en varias investigaciones recientes sobre confianza institucional en América Latina(Parra Saiani et al., 2021; Rivera, 2019). Esta escala cuenta con valores de 0 a 1 donde, a mayor puntaje, mayor confianza en las instituciones. 6 6. Identificación política, medida a partir de una variable que muestra el porcentaje de personas que se identifican con la izquierda, el centro o la derecha, o que no se identifican con ninguna de esas categorías. Escogimos estos indicadores por razones pragmáticas y teóricas. En términos pragmáticos, privilegiamos el examen de parámetros presentes en todos o gran parte de las rondas de la encuesta Latinobarómetro, lo que nos permitió estudiar dinámicas longitudinales que no pueden ser observadas con datos de corte transversal. Teóricamente, escogimos estos indicadores porque abarcan diferentes formas de involucramiento político, desde actitudes hacia instituciones políticas tradicionales como el Gobierno y los partidos políticos hasta la disposición a participar en acciones políticas disruptivas o“no convencionales”, como marchas y protestas(Verba et al, 1993; Teorell et al., 2007). 2. Confianza en partidos políticos, medida en base al porcentaje de personas que declara tener“mucha” o“algo de confianza” en los partidos políticos. 3. Percepciones sobre la democracia, analizadas a partir de una escala de 0 a 1, que mide el grado de apoyo y de satisfacción con este sistema de gobierno: a mayor puntaje, percepciones más positivas sobre la democracia. Este capítulo ofrece una perspectiva comparada y longitudinal de la relación entre los sectores populares y la política. Nuestra estrategia de análisis se compone de dos pasos. En primer lugar, enfatizando el carácter comparado y longitudinal de nuestra perspectiva, estudiamos cómo los indicadores recién señalados se han modificado en las últimas tres décadas en Chile y en otros países de América Latina, particularmente, en países andinos(Bolivia, Ecuador y Perú), y 4. Nivel de politización, analizado a partir de una escala de 0 a 1, que cuantifica la disposición de las personas a hablar del Cono Sur(Argentina, Brasil y Uruguay). Escogimos estos países como punto de comparación porque han experimende política y a convencer a otras sobre sus puntos de vista políticos: a mayor puntaje, mayor nivel de politización. tado procesos económicos, políticos y sociales relativamente similares a los de Chile. Todos estos países soportaron 5. Disposición a participar en acciones políticas contencio sas, analizada a partir de una escala de 0 a 1 que especifi ca en qué medida las personas han participado o estarían dispuestas a participar en marchas y protestas: a mayor puntaje, mayor disposición a participar en dichas acciones. regímenes autoritarios(dictaduras militares o democracias autoritarias), que involucraron transformaciones neoliberales consolidadas en la década de 1990. Por lo demás, en todos estos países se han producido movilizaciones sociales importantes. Más allá del momento y la intensidad con la que ocurrieron dichas movilizaciones(por ejemplo, protestas antineoliberales en los años noventa o movilizaciones 6 En el Anexo metodológico se presenta una descripción deque comenzaron en la década de 2000 y que terminaron tallada de los datos utilizados y de los criterios considerados para la construcción de esta y las otras variables analizadas en en estallidos sociales a fines de 2010), todas ellas implica este capítulo. ron una impugnación por parte de los sectores populares a 12 LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Y LONGITUDINAL los modelos societales y económicos, y a las élites políticas tradicionales. Luego de este análisis comparativo, en la segunda parte de este capítulo nos centraremos exclusivamente en Chile. En esta sección analizaremos cómo los indicadores políticos han variado en las últimas tres décadas, según la posición de clase de las personas(particularmente, según su pertenencia o no a los sectores populares). A partir de la información disponible en la encuesta Latinobarómetro, utilizamos una definición de sectores populares basada en atributos ocupacionales y socioeconómicos de las personas. Así, definimos como parte de los sectores popula res a todos/as quienes desempeñan ocupaciones no califica das o semicalificadas, de manera asalariada o independiente (por ejemplo, trabajadores/as por cuenta propia, ambulantes o agricultores). Por su parte, definimos como parte de la clase media a todas las personas que trabajen como asalariadas en empleos profesionales o en puestos ejecutivos de mando medio. Esta categoría también incluyó a quienes, siendo trabajadores/as independientes, son autoempleados/as profesionales o propietarios de pequeños negocios. Por último, en algunos análisis también identificamos a las personas pertenecientes a las clases privilegiadas. Esta categoría de clase incluyó a aquellas personas empleadas en puestos ejecutivos de nivel superior(gerentes) o propietarios de negocios de mayor dimensión. 7 Se debe notar que la definición de clases sociales usada en este análisis cuantitativo es más“estrecha”, en cierto modo, que la conceptualización de sectores populares utilizada en los otros capítulos, centrada también en aspectos socioeconómicos y socioculturales con énfasis en lo territorial. A pesar de esto, dos razones nos llevaron a utilizar esta definición en este capítulo. En primer lugar, los datos de la encuesta Latinobarómetro no nos permitieron construir una medición de las clases que incluyera elementos culturales y territoriales y que, al mismo tiempo, fuera comparable a través del tiempo y entre los países. Por esta razón, optamos por utilizar esta medición“económico-ocupacional” de las clases sociales partiendo del supuesto de que la posición de las personas en las relaciones de producción y en el mercado del trabajo representa de manera satisfactoria, aunque no sea exhaustiva, su posición en la estructura social, en general(Wright, 2018; Pérez Ahumada, 2018). De modo consistente con este supuesto, la investigación empírica nacional e internacional ha demostrado que la posición de clase, definida tal como lo hemos hecho en este capítulo, es un determinante fundamental de las identidades de clase y las orientaciones sociopolíticas de las personas(Pérez Ahumada y Andrade, 2021a; 2021b; Lindh& McCall, 2020; Elbert& Pérez, 2018; Edlund& Lindh, 2015). En segundo lugar, y más importante aún, decidimos usar este esquema de clases ya que existe evidencia acerca de que la posición económico-ocupacional de las personas está altamente correlacionada con sus comportamientos culturales y sus estilos de vida, así como dinámicas más generales de desigualdad territorial(Gayo et al., 2016; Mac-Clure et al., 2014; Gayo et al., 2013; Méndez, 2008). Este capítulo se estructura en dos partes. La primera presenta los indicadores desde una perspectiva comparada, mientras que la segunda contiene un análisis más detallado del caso de Chile. 7 Para una descripción detallada de este esquema de clases, ver Anexo metodológico. 13 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE 2.1 Chile en perspectiva comparada CHILE EN PERSPECTIVA COMPARADA 1. Confianza en instituciones Confianza en instituciones La Figura 1 8 expo 8 ne cómo ha variado la confianza en institu ci L on a e F s p ig ol u ít r ic a as 1 (G e ob x i p er o n n o, e p c o ó de m r j o ud h ic a ia v l, a p r a i r a ti d do o s) la en c C o h n il f e i , anza en instituciones políticas(Gobierno, poder lo j s u p d a i í c se ia s l a , nd p i a n r o t s id (B o o s liv ) ia e , n Ecu C a h do il r e y , P l e o r s ú) p y a d í e s l e C s on a o nd Su in r os(Bolivia, Ecuador y Perú) y del Cono Sur (A ( r A ge r n g t e in n a t , i B n r a a , sil B y r U a r s u i g l u y ay U ), r e u n g tr u e a 1 y 99 ), 5 e y n 2 t 0 r 2 e 0 1 . 9 Se 9 g 5 ún y s 2 e 020. Según se observa, Chile pasó de ser el país observa, Chile pasó de ser el país donde más se confiaba en la d s o in n st d it e uc m ion á e s s, s c e on co un nf p i u a n b t a aje e d n e l a a lr s ed in ed s o ti r t d u e c 0 io ,4 n 5 e e s n , l c a on un puntaje de alrededor de 0,45 en la escala e d sc e ala 0 d a e 0 1, a a 1, s a e s r er e e l l p p a í í s s co c n on me m no e r n n o iv r el n d i e ve co l n d fi e an c za o , nfianza, con un puntaje de poco más de 0,2 en con un puntaje de poco más de 0,2 en 2020. 2020. Figura 1 Confianza en instituciones políticas Figura 1 Confianza en instituciones políticas Confianza en instituciones políticas en Chile, países andinos y del Cono Sur(1995-2020) 0.5 0.4 0.3 Andinos Chile 0.2 Cono Sur 0.1 0.0 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N: 131.159 Año 8 Las figuras presentadas en esta sección y la siguiente fueron realizadas con el apoyo de Nicolás Godoy Márquez. 24 Comen andino 8 Las figuras presentadas en esta sección y la siguiente fueron realizadas con el apoyo de Nicolás Godoy Márquez. 14 LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Y LONGITUDINAL Confianza en partidos políticos 2. Confianza en partidos políticos La Figura 2 se enfoca exclusivamente en la confianza en los partidos políticos. Los datos de esta figura manifiestan algo sim L i a lar F a i l g o u p r re a se 2 nt s a e do e e n n fo la c a a nt e er x io c r l : u si s e i n va 19 m 9 e 5 n C t h e ile e e n ra la el confianza en los partidos políticos. Los datos de pa e ís s c ta on f e ig l n u iv r e a l m m á a s n al i t f o ie de st c a o n nfi a a l n g z o a e s n im los il p a a r rti a do l s o (d p ic r h e o sentado en la anterior: si en 1995 Chile era el país año más del 30% de los y las chilenas confiaba en ellos), en 20 c 2 o 0 n de e s l c n en i d v i e ó l a m l ni á v s el a m l á to s b d a e jo c e o nt n re fi t a od n o z s a lo e s n pa l í o se s s p co a n r tidos(dicho año más del 30% de los y las chilenas sid c e o ra n d f o i s a . b E a n 2 e 0 n 20 e , l s l o o lo s) e , l 1 e 0 n % 2 d 0 e 2 l 0 os d y e la s s c c e hi n le d n i a ó s d a e l cl n ar i ó vel más bajo entre todos los países considerados. confiar mucho o algo en los partidos políticos. En 2020, solo el 10% de los y las chilenas declaró confiar mucho o algo en los partidos políticos. Figura 2 Figura 2 Co Confianza en partidos políticos Confianza en partidos políticos and Porcentaje de personas que confían en partidos políticos en Chile, países andinos y del Cono sur (1995-2020) 30 20 Andinos Chile Cono Sur 10 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 0 Año Ela 3 bo . rac P ión e p r ro c pia e e p n b c as i e o a n Lat e in s oba s ró o me b tr r o( e 199 l 5 a -20 d 20 e ) mocracia N: 170.896 La Figura 3 exhibe los resultados de la escala de percepción sobre la democracia. Como podemos observar, en Chile no se han registrado cambios sustanciales en la manera en que 25 15 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE Percepciones sobre la democracia La Figura 3 exhibe los resultados de la escala de percepción sobre la democracia. Como podemos observar, en Chile no se han registrado cambios sustanciales en la manera en que se percibe la democracia, ya que todos los años el puntaje de la escala varía entre 0,5 y 0,6. Comparativamente, en 2020 los y las chilenas expresaron percepciones más positivas sobre la democracia que sus pares de países andinos, lo se percibe la democracia, ya que todos los años el puntaje de la escala varía entre 0,5 y 0,6. cual puede explicarse porque en estos últimos países la perce C p o ci m ón p d a e r d a e ti m v o a c m rac e ia nt s e, h e a n de 2 te 0 r 2 io 0 rad los a y pa l rt a ir s d c e h 2 i 0 le 15 n . as expresaron percepciones más positivas sobre la democracia que sus pares de países andinos, lo cual puede explicarse porque en estos últimos países la percepción de democracia se ha deteriorado a partir de 2015. Figura 3 Percepciones sobre la democracia Figura 3 Percepciones sobre la democracia Percepciones sobre la democracia en Chile, países andinos y del Cono Sur(1995-2020) 1.0 0.9 0.8 0.7 0.6 0.5 0.4 0.3 0.2 0.1 0.0 Andinos Chile Cono Sur 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Año Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N: 179.346 4. Politización La Figura 4 expone los resultados de la escala de politización. Esta figura sugiere que el nivel de politización de los y las chilenas se ha incrementado desde el año 2013, lo que es particularmente relevante si se considera que el puntaje de 2020(alrededor de 0,25), es el máximo de toda la serie, y que con ello se interrumpió la tendencia a la baja en el nivel de politización verificado entre 1999 y 2005. Este cambio también es importante porque se tradujo, en 2020, en una reducción de la distancia entre Chile y los países andinos y del Cono Sur. Dicho lo Comen andino 26 16 LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Y LONGITUDINAL Politización La Figura 4 expone los resultados de la escala de politización. Esta figura sugiere que el nivel de politización de los y las chilenas se ha incrementado desde el año 2013, lo que es particularmente relevante si se considera que el puntaje de 2020(alrededor de 0,25), es el máximo de toda la serie, y que con ello se interrumpió la tendencia a la baja en el nivel de politización verificado entre 1999 y 2005. Este cambio también es importante porque se tradujo, en 2020, en una reducción de la distancia entre Chile y los países andinos y del Cono Sur. Dicho lo anterior, en términos comparativos, el nivel de politización advertido en Chile sigue siendo más bajo que el de los países andinos y del Cono Sur. anterior, en términos comparativos, el nivel de politización advertido en Chile sigue siendo más bajo que el de los países andinos y del Cono Sur. Figura 4 Nivel de politización Figura 4 Nivel de politización Nivel de politización en Chile, paíse andinos y del Cono Sur(1995-2020) 0.4 0.3 Andinos 0.2 Chile Cono Sur 0.1 0.0 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Año Ela 5 bo . ra P ció a n p r ro t p i ia c e i n p ba a se c a i L ó ati n nob e ar n óme a tro c (1 c 9 i 9 o 5-2 n 02 e 0 s ) políticas contenciosas N: 85.566 Consistente con el aumento de la politización apreciada en el gráfico anterior, la Figura 5 revela que en Chile la disposición a participar en manifestaciones, tales como marchas o protestas, ha aumentado de manera sustancial en la última década. Por ejemplo, si en 2006 el puntaje de la escala de disposición a participar en acciones contenciosas fue de menos de 0,15, en 2020 dicho puntaje fue de alrededor de 0,3, es decir, el doble. Este cambio también es evidente si se lo compara con lo ocurrido en otros países de la región: si hasta 2007 Chile ocupaba el lugar más bajo entre los países analizados, en 2020 pasó a ocupar el primer lugar, junto a los países del Cono Sur. Comen andino 27 17 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Participación en acciones políticas contenciosas Consistente con el aumento de la politización apreciada en el gráfico anterior, la Figura 5 revela que en Chile la dispo sición a participar en manifestaciones, tales como marchas o protestas, ha aumentado de manera sustancial en la última década. Por ejemplo, si en 2006 el puntaje de la escala de disposición a participar en acciones contenciosas fue de menos de 0,15, en 2020 dicho puntaje fue de alrededor de 0,3, es decir, el doble. Este cambio también es evidente si se lo compara con lo ocurrido en otros países de la región: si hasta 2007 Chile ocupaba el lugar más bajo entre los países analizados, en 2020 pasó a ocupar el primer lugar, junto a los países del Cono Sur. Figura 5 Figura 5 Disposición a participar en manifestaciones o marchas Disposición a participar en manifestaciones o marchas Participación en manifestaciones en Chile, países andinos y del Cono Sur(1995-2020) 0.4 0.3 0.2 0.1 0.0 Año Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N: 54.850 6. Identificación política Andinos Chile Cono Sur Com and Por último, la Figura 6 pone de manifiesto cómo ha evolucionado el nivel de identificación con la izquierda, el centro y la derecha política, así como la ausencia de identificación con el continuo izquierda-derecha. Esta figura desvela diferencias importantes entre Chile y el resto de los países. En los países andinos y del Cono Sur, la mayoría de las personas se identifica con el centro político. En estos países, esta identificación es relativamente estable en todo el periodo analizado, abarcando a alrededor del 40% de la población. Así mismo, en ambos grupos de países el porcentaje de personas que no se identifica con el continuo izquierdaderecha ha tendido a disminuir desde mediados de la década pasada(2015), llegando a alrededor del 20% en 2020. En Chile, esto fue más o menos así hasta mediados de la década de 2000. En 2005, por ejemplo, más del 40% de las personas se ide 1 n 8 tificaba con el centro político y cerca del 25% carecía de identificación política. No obstante, en 2013 empezó a variar la tendencia y para LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Y LONGITUDINAL Identificación política En Chile, esto fue más o menos así hasta mediados de la década de 2000. En 2005, por ejemplo, más del 40% de Por último, la Figura 6 pone de manifiesto cómo ha evolu las personas se identificaba con el centro político y cerca cionado el nivel de identificación con la izquierda, el centro del 25% carecía de identificación política. No obstante, en y la derecha política, así como la ausencia de identificación 2013 empezó a variar la tendencia y para 2020 el porcencon el continuo izquierda-derecha. Esta figura desvela dife taje de quienes no se identificaban políticamente sobrepasó rencias importantes entre Chile y el resto de los países. En a quienes se identificaron con el centro. En 2020, más del los países andinos y del Cono Sur, la mayoría de las personas 40% de los y las chilenas declaró no tener identificación se identifica con el centro político. En estos países, esta iden política. Se debe notar que, hasta mediados de la década tificación es relativamente estable en todo el periodo anali pasada, la reducción de las personas identificadas con el ide za n d t o i , fi a c b a ar c c i a ó n n do p a o a l l í r t e i d c e a do y r d d e e l 4 l 0 a % s p d e e r l s a o p n ob a l s ac i ió d n e . n A t s i í fic c a e d nt a ro s p c o o lí n tic l o a c i o z in q c u id i ió er c d on a. e E l in n cr 2 em 01 en 6 to , e d l e p la o s r p c e e rs n on ta as je identificación política y de las personas identificadas con la izquierda. En 2016, el porcentaje mismo, en ambos grupos de países el porcentaje de persosin identificación política y de las personas identificadas con de n p as e q r u s e on no as se d id e en i t z if q ic u a i c e o r n d e a l de personas de izquierda c a o l n c t a in n uo zó izq c u a ie s r i da e -d l e 3 re 0 ch % a , alcanzó casi el 30%, ee la ll i mm zqu áá i xx er ii d mm a. oo En dd 2 ee 01 tt 6 oo , dd e oo l po ee r ll ce pp n ee ta rr j ii e oo d dd e oo pe aa rs nn o aa n ll a ii s zz d aa e dd iz oo q .. ui SS er ii nn ha tendido a disminuir desde mediados de la década pasada da alcanzó casi el 30%, el máximo de todo el periodo analieemm (2 bb 0 aa 1 rr 5 gg ), oo lle ,, g dd a ii n cc d hh o oo a a pp lr oo ed rr e cc d ee o nn r tt d aa e jj l ee 20 cc % oomm en ee 2 nn 0 zz 2 óó 0. a a bajar bajar hhaasstt z aa ad vv o. oo S ll i vv n ee em rr b aa a ll rg 22 o 00 , %% dich hh o ii p ss o ttóó rc rr e ii n cc ta oo je ee c nn om 22 e 00 n 22 zó 00 a .. bajar hasta volver al 20% histórico en 2020. Figura 6 Figura 6 Figura 6 Identificación política en Chile, países andinos y del Cono Sur Identificación política en Id C e h n ile ti , f p ic aí a se c s ió an n di p n o os lí y ti d c e a l C e o n no C S h u i r le, países andinos y del Cono Sur Porcentaje de identificación con posiciones políticas en Argentina, Brasil y Uruguay(1995-2020) 60 40 Izquierda Centro 20 Derecha Ninguno 0 % 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Porcentaje de identificación con posiciones políticas en Bolivia, Ecuador y Perú(1995-2020) 60 40 20 0 % 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 % 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Porcentaje de identificación con posiciones políticas en Chile(1995-2020) 60 40 20 0 Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N= 179.346 Año 19 mayor q F u RIE e DRIC e Hl EBE d RT e -STIF l T o UN s G s PO e LIT c IZA t C o IÓN r S e IN s IDE p NTI o FIC p AC u IÓN lares. A pesar de eso, los datos tambi LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE Figura 7 na tendenci C a o g n e fi n an e z r a al en a i l n a st b it a u j c a io e n n es la po c l o ít n ic f a ia s n en za C i h n il s e titucional especialme SECTORES POPULARES Y POLÍTICA EN nivel de confianza institucional, en años como 2009, 2010, CHILE media y los sectores populares. Confianza en las instituciones 2011 y 2018 la distancia entre las clases privilegiadas y los sectores populares se incrementó de modo sustancial. En dichos años, el nivel de confianza de las clases privilegiadas Como podemos apreciar en la Figura 7, en Chile la confian fue sustancialmente mayor que el de los sectores populaza institucional varía de manera importante según la clase res. A pesar de eso, los datos también sugieren que existe o posición socioeconómica de las personas, especialmente una tendencia general a la baja en la confianza institucional desde fines de la década de 2000. Así, por ejemplo, si en especialmente visible entre la clase media y los sectores poF pu i l g are u s. ra 7 1995 las tres clases manifestaban prácticamente el mismo Confianza en instituciones políticas en Chile Figura 7 Confianza en instituciones políticas en Chile Nivel de confianza en instituciones políticas en Chile, según clase social(1995-2020) 8 1. Sectores populares 2. Clase media 3. Cases privilegiadas 6 4 2 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 0 Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N: 19.394 Año 20 a categoría amplia que incluye a la clase media y los sectores privilegiados. Según Debido a que en algunos años de la encuesta la cantidad de casos pertenecientes a, en casi todos los L a O ñ S S o EC s TO a RE n S a PO l P i U z LA a R d ES o Y s SU , R q ELA u C i IÓ e N n C e ON s LA p P e OL r ÍT t I e CA n E e N c CH e IL n E: U a N A l N o ÁL s ISIS s C e O c M t PA o R r AT e IV s O Y p L o ON p G u ITU l D a IN r A e L s privilegiadas fue excesivamente bajo, en este gráfico solo se distingue entre sec enos en los partidos, en comparación a quienes no pertenecen a ellos. Salvo un par lares y una categoría amplia que incluye a la clase media y los sectores privilegia Confianza en los partidos políticos por ejemplo, 1998), las diferencias entre clases no son particularmente relevantes. L s a e Figu o ra b 8 s i e lu r st v ra a có , m e o n la c c on a f s ia i nza to en d lo o s s par l t o id s os p a o ñ lít o ico s s analizados, quienes pertenecen a los sectore desde fin v e ar s ía d se e gú l n a la d cla é se c s a o d cia a l. D d e e bi l do 2 a 0 q 0 ue 0 en s a e lgu a n d os v añ ie os r d t e e un declive general de la confianza en la c e o n n cu f e í st a a n la m can e tid n a o d s de e ca n so l s o pe s rte p n a ec r ie t n i t d es o a s l , as e cl n ase c s omparación a quienes no pertenecen a ellos. S privilegiadas fue excesivamente bajo, en este gráfico solo se os político dis s ti , ng q u u e e ent a re b s a ec r to c r a es p po o p r ula i r g es u y a u l na a ca l t o eg s or s ía e a c m t p o lia res populares y a los sectores medios y q d ue e in a clu ñ y o e s a la (p cla o se r m e ed je ia m y lo p s l s o ec , to 1 res 9 p 9 riv 8 ile ) g , ia l d a os s . S d eiferencias entre clases no son particularmente dos. gún se observa, en casi todos los años analizados, quienes p M erte á n s ece a n ú a n lo , s d se e ct s o d re e s p f o i p n ula e r s es d co e nfí l a a n m d e é n c os a e d n a los del 2000 se advierte un declive general de la c partidos, en comparación a quienes no pertenecen a ellos. S l a o lvo s u p n a p r a t r i d d e o añ s os p ( o po l r ít e i je c m o p s lo , , 1 q 9 u 98 e ), a las b d a if r e c re a nci p as or igual a los sectores populares y a los sectore entre clases no son particularmente relevantes. Más aún, desde fines de la década del 2000 se F ad i v g ie u rt r e a un 8 declive g p en r e i r v al i d l e e la g c i o a n d f C ia o n o z s n a . f e i n a l n os z p a ar e ti n do p s p a o r lí t t i c d o o s, s qu p e o a l b ít a i r c ca os en Chile por igual a los sectores populares y a los sectores medios y privilegiados. Figura 8 Confianza en partidos políticos en Chile Figura 8 Confianza en partidos políticos en Chile Porcentaje de personas que tienen algo de confianza o mucha confianza en políticos en Chile, según clase social(1995-2020) 50 40 1. Sectores populares 2. Clase media y sectores privilegiados 30 % 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 20 10 0 Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N: 26.393 Año 31 21 er sobredimensionado; salvo lo que ocurre con los sectores popul ad, a lo largo de la década de 2010. De todas formas, los datos FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE s n o es no so d b e r b e i l e a ra de s m er o s c o ra b c re ia di e m n e la ns ú i l o t n im ad a o d ; é s c a a l d v a o s l o o n q i u g e ua o l c e u s r ( r y e , c e o n n a l l o g s u ntes de 2010. Percepciones sobre la democracia década de 2000, se produce un leve descenso, transversal a 6, las percepciones sobre la democ to r da a la c so i c a ieda e d, n a lo l la a rgo ú de l l t a i d m écad a a de d 20 é 10 c . D a e d tod a as son ig Algo similar ocurre con respecto a las percepciones sobre la formas, los datos sugieren que dicho descenso no debiera democracia. Según se aprecia en la Figura 9, en gran parte ser sobredimensionado; salvo lo que ocurre con los sectores mejores de ) la q ser u ie, e los s a ec n tor t es e p s opu d lare e s ti 2 ene 0 n p 1 er 0 cep . ciones más populares en 2016, las percepciones sobre la democracia en negativas sobre la democracia que la clase media y los sectola última década son iguales(y, en algunos casos, mejores) res privilegiados. A pesar de ser constantes, esas diferencias que antes de 2010. no son particularmente grandes. Más aún, las tendencias son similares para ambas clases: luego de un incremento de las percepciones positivas sobre F la i d g em u oc r ra a cia 9 a fines de la Figura 9 Percepciones sobr P e e l r a c d ep em ci o o c n r e a s c s i o a b e r n e C la h d il e e mocracia en Chile Figura 9 Percepciones sobre la democracia en Chile Percepciones sobre la democracia en Chile, según clase social(1995-2020) 0.8 0.7 0.6 0.5 0.4 0.3 1. Sectores populares 2. Clase media y sectores privilegiados 0.2 0.1 0 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N: 24.614 Año 22 iveles más bajos de politización que quienes pertenecen a la clase media rivilegiados. Sin L e OS m SEC b TO a RE r S g PO o PUL , AR l ES o Y s SU R d EL a AC t IÓ o N s CON d LA e PO l LÍ a TICA ú EN l C t H i IL m E: U a N AN d ÁL é ISI c S C a O d MP a ARAT s IV u O Y g L i O e NG r IT e UD n INAL que la b ca cómo ha evolucionado el nivel de politización en Chile, según clase ectores populares y los sectores medios o privilegiados se ha reducido de man e los año Po s lit d iza e ció l n a serie quienes pertenecen a los sectores populares presentan specialm La e Fi n gu t ra e 10 e in n dica 2 c 0 óm 2 o 0 ha . ev D oluc e ion h ad e o c el h niv o el , de e p n olitidicho año la brecha entre clases en la e de poli z t a i c z ión a e c n i C ó hil n e, se q gú u n c e lase q so u cia i l e . E n n t e od s os d p e e los r a t ñ e os n de e la cen a la clase media o a los sectores serie quienes pertenecen a los sectores populares presentan ación es ni l ve a les m más e b n ajo o s r de d po e litiz t a o ció d n q a ue l q a uie s ne e s r pe i r e te . necen a embarg la o c , las l e o m s edia d o a a t l o os s sec d tor e es p l r a ivileg ú ia l d t o i s. m Sin a em d ba é rg c o, ada sugieren que la brecha entre los los datos de la última década sugieren que la brecha entre los sectores populares y los sectores medios o privilegiados y los se s c e t h o a r re e du s cid m o d e e d m i an o er s a i o mp p ort r a i nt v e, i e l s e pe g cia i lm a e d nt o e s en se ha reducido de manera importante, 2020. De hecho, en dicho año la brecha entre clases en la escala de politización es la menor de toda la serie. Figura 10 2020. De hecho, en dicho año la N b i r v e e c l h de a p e o n li t t r i e za c ci l ó a n se e s n e C n hi l le a escala de politiFigura 10 Nivel de politización en Chile de toda la serie. Nivel de politización en Chile, según clase social(1995-2020) 0.5 Figura 10 Nivel de politización en Chile 0.4 0.3 0.2 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 0.1 0.0 Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N: 12.635 Año 23 1. Sectores populares 2. Clase media y sectores privilegiados 5. Participación en acciones políticas contenciosas FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE cipació C n o e n n si a s c te c n io te ne c s o p n o l l a ít m ic a a y s o c r o p n o te li n t c iz io ac sa ió s n de los sectores populares, la Figura 11 muestra qu Participación en acciones políticas contenciosas populares y para la clase media. Dicho eso, se debe tener en disposición de los sectores populares a p c a u r e t n i ta ci q p ue a e r l a e u n me a nt c o c d i e o la n d e is s po c si o ció l n ec a t la iv ac a c s ión c c o ol m eco protesta Consistente con la mayor politización de los sectores poputiva es un fenómeno transversal, presente en todas las claente comn al l a a r r c e m s h , l aa a sy Fig oh u r r a a p 1 a 1 ou m lmi u t e ie s z t n r a a tca qu idó e o l n a c d d i o sp en os ls i o c i ió ss n tes d en e c l t o et s om se r c ee to sn re tp s eodp se eu s s . l A da d er e e m ms á , s e , l a da p i e aF sa di r go de us e r s da to e s 1 c l1 a a m md bi é o u s c , e s a i s g d u tar e a e d xi q s e t u ie l n eo d s o la u 2 n 0 a 06, año e populares a participar en acciones colectivas como protestas brecha de participación –menor, pero persistente–, entre los ción de lo o s m s a e rc c ha t s o h r a e a s um p e o n p tad u o la co r n e s s iste a nte p m a e r n t te ic d i e p sd a e r m e ed n iaac s c ec i t o or n es e p s op c u o lar l e e s c y t lo i s v s a ec s to c re o s p m riv o ileg p ia r d o os t . estas o qu d e os e d l e p la u d n éc t a a d j a e de d lo e s l 2 a 00 e 6, s a c ñ a o l e a n e f l u q e ue e e l l p m unt e a n je o de r de toda la serie. Como resultado de ello, en los la escala fue el menor de toda la serie. Como resultado de s ha aumañeo e n ll s o ta , d e d n eo lo l s ac d o o ú s nl a ts ñ ii o ms s t d ae e nd la tée ú c l m ti a m de a na dé td c e a e d d a le d o e ssd lo qe s q um u e e e s s e de ti i e ta n id e eonse dreegliastdréoc(a2d0a1d5eylo2s02200)0,6la, adñisopeonsieclión a partic registro(2015 y 2020), la disposición a participar en marpuntaje edne ch ml a a s a y ers p c r ch o a t a e l s sa tas yf f u u p e er p eo rá lt c e t m ic s a t m ean e s n o te fru ig de u e al p p tro a á r d a ca l t o i s cl s aa ec ms to e r e e rn s iete. Cigoumalopraersaulltoasdosedcetoerlelos ,peonpulolasrdeossy para la c la últimmaeddéiac.adDaicdheoloessoq,useesedetibeeneterneegrisetnroc(u2e0n1t5a yqu2e02el0)a,ulma denistpoodsiecilóandaisppaorstiicciiópnara la acción Figura 11 chas y plercottiev D sa is t p a o es si s ci f ón uu a ne pa pf rt e i r ci ná pa có r tm e i n c m ea a nm ni o fe e st tn a r c t i a o e n n e s s ig o v m ue a ar r s c l h a a p s l, e a n rp C a h r i e le lsoesnsteecetnorteosdpaospluaslacrelassyesp. aAradelma ácsla, sae pesar de e Dicho ecsaom, bseiods,esbieguteeneexr G ies ra tn d i o e d cn e ud p e a o r n tic ut ip a a n ci aq ón ub e e n re m ec a l n h if a e a s u ta dm ci e on e e pn s a e t n ro C t h id i c le ei , p se la g a ú c n id c ó la i s ns e p s ¾ o o cia sm l i ( c 19 ei 9 ón 5n 2 o 02 ra 0 , ) plaeraocpcieórnsisctoe-nte ¾ , entre 0.5 es un fesencótmoreensopotrpaunlsavreerssayl,lopsresesecntotereesnprtiovdialesgliaasdocsla. ses. Además, a pesar de estos s, sigue existiendo una brecha de participación ¾ menor, pero persistente ¾ , entre los s populares y los sectores privilegiados. Figura 11 0.4 Disposición a participar en manifestaciones o marchas en Chile Figura 11 Disposición a participar en manifestaciones o marchas en Chile 0.3 0.4 0.3 0.2 1. Sectores populares 2. Clase media 0.1 3. Clases privilegiadas 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 0.0 Elaboración propia en base a Latinobarómetro(1995-2020) N: 7.916 Año 24 LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Y LONGITUDINAL Identificación política Por último, en lo referido a la identificación con el continuo izquierda-derecha, los datos sugieren distinciones importantes entre clases. La más importante se relaciona con el cambio en la identificación con el centro político. En la Figu ra 6, mostramos que la identificación con el centro político ha declinado a lo largo de los años. La Figura 12 permite explicar este proceso con más detalle. Según se observa, el declive en la identificación centrista es un fenómeno que atañe no tanto a los sectores populares, sino más bien a la clase media y los sectores privilegiados del país. Por ejemplo, entre 2000 y 2020, el porcentaje de personas de sectores populares que se identificaba con el centro político se re dujo alrededor de 10 puntos porcentuales(de alrededor de 45% en 2000 a 35% en 2020). Por su parte, en el mismo periodo, el porcentaje de personas de clase media o de los Figura 12 sectores privilegiados que se identificaba con el centro polí tico cayó alrededor de 25 p Id un e to n s t p if o i r c ce a n c tu i a ó le n s – p de o 6 l 0 ít % ic e a n 2000 a cerca del 35% en 2020–. La contracara de este fenómeno es el incremento del porcentaje de personas que declara no identificarse con el con tinuo izquierda-derecha, lo que es particularmente notorio en los sectores populares. Hasta inicios de los años 2000, el porcentaje de personas de esos sectores que carecía de identificación política giraba en torno al 20% y comúnmen te era superado por el porcentaje de quienes se identifica ban con la izquierda. Sin embargo, desde inicios de esa década, y especialmente tras 2011, el porcentaje de personas de sectores populares sin identificación política ha crecido consistentemente, hasta llegar a más del 40% en 2020. Entre las clases media y privilegiada ese cambio ha sido mucho más reciente: entre 1995 y 2011 el porcentaje de personas de ambas clases sin identificación política no sobrepasó nunca el 20%. Luego de ese año, creció ligeramente pero sin una tendencia clara(de hecho, en 2018 volvió a sus niveles históricos). Ahora bien, en la última medición de la serie en (20 C 20 h ), il d e icho porcentaje se elevó rápidamente hasta poco más del 35%. Figura 12 Identificación política en Chile 80 Figura 12 Identificac F ió ig n u p r o a lí 1 ti 2 ca en Chile Identificación política en Chile Porcentaje de identificación con posiciones políticas en Chile Sectores populares(1995-2020) 60 Izquierda Centro Derecha Ninguno 40 20 0 % 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 80 60 40 20 0 sión y conclusiones Porcentaje de identificación con posiciones políticas en Chile Clase media y sectores privilegiados(1995-2020) % 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 pítulo examinamos la relación entre los se 2 c 5 tores populares y la política en Chile, a 3 Discusión y conclusiones atos cuantitativos que nos permiten ofrecer una mirada comparada y longitudinal FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES En este capítulo examinamos la relación entre los sectores populares y la política en Chile, a partir de datos cuantitativos que nos permiten ofrecer una mirada comparada y longitudinal a dicho fenómeno. En primer lugar, nuestro análisis comparado, presentado en la primera parte de este capítulo, sugirió que en las últimas décadas Chile ha sufrido mutaciones políticas importantes. Si bien es cierto, las percepciones sobre la democracia se han mantenido relativamente estables a lo largo del periodo analizado, los otros indicadores advierten la aguda transformación de la sociedad chilena y su relación con la política. Como lo hemos señalado anteriormente, en las dos últimas décadas y media, la pérdida de confianza institucional ha sido dramática. Chile pasó de ser el país con más altos grados de confianza en las instituciones y los partidos políticos, entre los países estudiados, al que exhibía las tasas más bajas en ambos casos. De todos modos, la disonancia con la imagen del país mantenida a lo largo de décadas no ocurre únicamente en este ámbito. También se encuentra en el relevante crecimiento del nivel de politización de las personas y, especialmente, en su disposición a participar en marchas o protestas. Chile pasó de ser un país con baja disposición a la movilización a ubicarse en los primeros lugares, junto a los países del Cono Sur. Al mismo tiempo, junto a estos cambios se verifica una reducción del porcentaje de personas que se identifica con el centro político, pero más importante aún, un alza sustancial de las personas que no se identifican con el continuo izquierda-derecha, es decir, con los clivajes ofrecidos por la política institucional. Lo que revela esta mirada longitudinal, así, es que la relación con la política institucional en Chile se perfila en la conjun ción de tres tendencias de largo plazo: la tendencia al alza de la desconfianza institucional y en los partidos políticos, la tendencia a la baja de la identificación política y una curva que refleja el ascenso de la politización y la disposición a la movilización. Si estos procesos no son uniformes en el tiempo, es posible sostener que estas curvas se declaran o agudizan a inicios de la década del 2010. Estas tendencias son relevantes de considerar, ya que sugieren que en Chile la politización de la sociedad constatada especialmente en la última década ha operado por fuera de los márgenes políticos tradicionales(Roberts, 2016). Esto es algo que no se detecta, necesariamente, en otros países de la región. Se ha demostrado que en cuanto los partidos políticos, particularmente los partidos de izquierda, mantienen su vínculos con los movimientos sociales y los sectores populares, el incremento de la movilización social puede coincidir con una revitalización de las instituciones políticas y, en general, de actores políticos y sociales“tradicionales” como los partidos políticos y los sindicatos(Levitsky& Roberts, 2011; Silva& Rossi, 2018; Frangi& Memoli, 2014). Esto puede explicar por qué, a diferencia de lo ocurrido en Chile en la última década, en los países andinos y del Cono Sur la llegada al poder de partidos progresistas apoyados por movimientos sociales en la década de los 2000 tendió a coincidir con un aumento en la confianza en los partidos y las instituciones políticas(ver Figuras 1 y 2). En segundo lugar, para explicar más detalladamente las particularidades de estos procesos en Chile, en la segunda sección de este capítulo hemos analizado cómo los indicadores construidos para medir orientaciones y actitudes políticas han variado en las últimas tres décadas según la posición de clase de las personas, más específicamente, según su perte nencia o no a los sectores populares. Nuestros análisis demuestran que son los sectores populares los que de manera más clara han seguido el trayecto antes descrito. No solo son los sectores con menores niveles de confianza institucional, sino que en 25 años, y especialmen te desde hace más de una década, estos niveles de confian za se han ido distanciando de manera sustancial respecto de los de los sectores privilegiados. Por otro lado, si bien la confianza en los partidos políticos es escasa en los sectores medios y privilegiados, también son los sectores populares los que evidencian un más alto grado de desconfianza. Al mismo tiempo, y de manera relevante, la evidencia señala que el auge de la politización ha sido particularmente relevante en estos sectores, acortando la distancia con los niveles de politización de los sectores medios y privilegiados. En breve, lo que nuestros resultados han puesto en evidencia es que son los sectores populares los que han seguido de manera más aguda la trayectoria de incremento simultáneo de politización y distanciamiento de las instituciones políticas tradicionales. Esto se expresa en que, más allá de las tendencias comunes a todas las clases, los sectores populares son los que más se han interesado en política en la última década(ver Figura 10) y, en el mismo periodo de tiempo, los que han tendido a confiar menos en los partidos políticos (Figura 8), y quienes se han identificado menos con el continuo izquierda-derecha(Figura 12), mostrando menor grado de identificación política. Estos hallazgos son consistentes con investigaciones recientes que han demostrado que el interés de los y las chilenas en la política y su disposición a participar en política ha crecido al alero de la propagación de las movilizaciones sociales de los últimos años(PNUD, 2015; Donoso& von Bülow, 2016). También son coherentes con estudios recientes que sugieren que la proliferación de las movilizaciones sociales en el país ha coincidido con un deterioro en la legitimidad de las instituciones políticas tradicionales(Roberts, 2016). 26 LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Y LONGITUDINAL Finalmente, y para concluir este capítulo, creemos que nuestra evidencia también es útil para entender parte de los procesos sociopolíticos asociados al estallido social de 2019. Nuestra evidencia sugiere, en efecto, que este debe ser entendido como parte de procesos de transformación social y política que se han venido gestando en Chile, probablemente antes, pero al menos desde comienzos de la década de 2010. A modo de ejemplo, los datos para el año 2020 evidencian que el estallido social tuvo un impacto importante, entre los sectores populares, en la reducción de la confianza institucional, en el incremento de la disposición a participar en marchas y protestas y en la reducción de la identificación con el continuo izquierda-derecha. Sin embar go, al considerar la serie en su conjunto(1995-2020), se puede concluir que lo observado en 2020 no es más que la expresión de una tendencia de más larga data de aumento de politización y de deterioro de la confianza en las institu ciones políticas tradicionales iniciado a fines de la década de los 2000 y que tomó forma especialmente luego de 2011. A partir de este hallazgo, en la siguiente y última sección de este documento reflexionamos de modo más general sobre los factores socioculturales que podrían aportar a entender las modalidades que asume la relación de los sectores populares con la política hoy, esto es, tal como hemos sugerido y argumentado hasta ahora, un proceso de politización sin identificación. 27 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE III SOCIEDAD CHILENA: CONDICIÓN HISTÓRICA, SECTORES POPULARES Y POLÍTICA Este capítulo está destinado a presentar los fenómenos encontrados previamente por la investigación social, principalmente cualitativa, acerca de los rasgos de la sociedad chilena y sus individuos hoy, y lo que ha sugerido respecto de sus impactos en la relación que las personas establecen con la política y, en particular, con la política institucional. El conjunto de experiencias a las que están expuestos por razones estructurales los individuos, que se especifican en razón de la posición social que ocupan, posee una alta relevancia para entender la manera en que perciben y juzgan la sociedad(las instituciones y los otros), y orientan sus actos en ella. Por ello en este trabajo consideramos que resulta indispensable para encontrar claves comprensivas de las orientaciones de los sectores populares respecto a la política, empezar por restituir cuál es el conjunto de experiencias comunes que deben enfrentar en sus vidas ordinarias(las que son estructuradas a partir de los efectos de las condiciones estructurales), y la manera en que ellas actúan modificando a los individuos y su relación con la sociedad y la política. Empecemos por los factores estructurales que dan forma a las experiencias de los miembros de estos sectores. Aunque estos factores influyen de manera diferencial a los diferentes grupos de la sociedad, son transversales a toda la sociedad. Según resultados de investigaciones anteriores(Araujo y Martuccelli, 2012; Araujo, 2022), los individuos consideran que, en las últimas décadas, la sociedad chilena ha sido el teatro de dos grandes procesos de transformación estructural. Por un lado, un conjunto de alteraciones asociadas con el giro del modelo económico hacia el llamado neoliberalismo, que empieza a implementarse progresivamente a partir de la década de 1970, introduciendo nuevas exigencias y principios para enfrentar la vida social y encarnar al sujeto económico, laboral, político, ciudadano, esto es, trastornando los desafíos estructurales a enfrentar y los ideales a encarnar. Junto con la privatización de los servicios públicos, la modificación de las relaciones laborales(flexibilización), de la concepción del Estado(definido ahora como subsidiario) y de los principales actores en el desarrollo del país(empresarios)(Garretón, 2012; Ruiz y Boccardo, 2014; Ruiz, 2019), se modificaron las exigencias: el carácter de propietario se volvió esencial y el consumo vía crédito se convirtió en un pilar de la integración social de las personas(Moulian, 1997); los ideales de sujeto no solo recayeron en el consumo y la propiedad sino, de manera importante, en la competencia y en el esfuerzo personal vía la capacidad de emprendimiento(Mayol et al., 2013). Al mismo tiempo, la mejora de las condiciones de vida alcanzada en estas décadas, propicia nuevas definiciones respecto de los mínimos básicos vitales considerados como dignos(Araujo, 2019a). Por el otro lado, Chile fue atravesado por un conjunto de impulsos a la democratización del lazo social que derivaron en el surgimiento y acentuación de altas expectativas de horizontalidad relacional(Araujo y Martuccelli, 2012). Estos impulsos se desplegaron en paralelo a una extensión del paradigma de los derechos y la ciudadanía, que expandieron la oferta de la igualdad. Esta oferta tuvo como traducción privilegiada la exigencia de igualdad no solo en el trato institucional sino también en las interacciones con los otros, las que habían sido fuertemente estructuradas por fórmulas verticalistas rígidas y formas de gestión de las asimetrías de poder autoritarias y tutelares(Araujo, 2016a; 2016b). Estas expectativas entraron y entran en choque con una variedad de funcionamientos institucionales e interpersonales que las contradicen, particularmente condensadas en las experiencias de abuso cuya denuncia no solo se amplía en las últimas décadas, sino que gana en legitimidad(Araujo, 2009). Esto se ha vinculado, también, con una transformación de los valores que definen la justicia en la que el mérito se convierte en una dimensión esencial(Castillo et al., 2019). Quizás el aspecto transversal más destacado de los efectos de estos cambios es el escaso sostén de las instituciones y el que los miembros de la sociedad sean compelidos a hacerse cargo de sí mismos y a sostenerse en su individualidad, su propia capacidad de acción, su agencia. Cada cual está forzado a producir, por ejemplo, la consistencia de la posición social que ocupa; encontrar salidas a los nudos institucionales en el ámbito de la salud pública; resolver las tensiones 28 SOCIEDAD CHILENA: CONDICIÓN HISTÓRICA, SECTORES POPULARES Y POLÍTICA en el uso del tiempo; o establecer las fronteras o los límites legítimos para el consumo. El individuo está llamado a rendimientos tan diversos como la autolimitación, el autocuidado, la sobrevivencia material o la producción de sentido, a enfrentar los desafíos de la vida social contando únicamente con el apoyo de sus relaciones más cercanas. Está impulsado a convertirse en un híperactor relacional(Araujo y Martuccelli, 2012, 2014). Este es un elemento de base, que siendo transversal, permite comprender la relación con la política en los sectores populares. Se trata de individuos con mayor confianza en sí y sus capacidades, lo que les permite no solo sostener sus posiciones sino que, dadas sus experiencias, también están convencidos de que para alcanzar lo que se proponen es indispensable actuar sobre el mundo por sí mismos. Pero, más allá de lo transversal, como ya lo dijimos, los efectos de estos procesos se declinan de manera muy variada a nivel de las experiencias de las personas, según los distintos ámbitos de la vida social y, particularmente, afectan de manera diferencial las vidas de las personas en función de las exigencias que deben enfrentar según la posición social que ocupan(socioeconómica, género, generación, etc.). ¿Qué es posible decir de manera específica, entonces, sobre los sectores populares en este marco de los impactos de las transformaciones estructurales sobre los individuos y la vida social? Los impactos son múltiples, pero privilegiaremos subrayar cuatro de ellos especialmente relevantes para la cuestión de la relación con la política en términos generales y, en particular, de los destinos de la relación con la política institucional en estos sectores: a) la valoración de lo obtenido como mejoras en sus condiciones de vida, al mismo tiempo que los sentimientos de agobio por el costo de mantenerlo y el desasosiego por la siempre presente posibilidad de perderlo; b) el altísimo grado de desconfianza respecto de las perso nas, otros grupos y las instituciones, ligado a una concepción antagónica de esas relaciones; c) la inestabilidad en la autodefinición y la creciente divi-sión moral en las imágenes de sociedad; d) los procesos de desapego y la preeminencia en ellos del desapego protector y el de construcción de mundos alternativos contenciosos. a) Los sectores populares son los que tienen la conciencia más alta de la magnitud del salto en la mejora en las condiciones de vida, lo que no solo ha sido refrendado por los datos recopilados en estudios cualitativos sino también por indagaciones de tipo cuantitativas(Centro de Estudios Públicos, 2014; González et al., 2021; Centro de Políticas Públicas UC, 2021). Lo anterior se debe a una razón muy simple, esto es, que en sus relatos los saltos de calidad de vida en términos generacionales son muy dramáticos. Sin ir más lejos, la imagen de sus familias, una o dos generaciones atrás, se halla muchas veces vinculada con entornos rurales, con bajo nivel de escolaridad(Orellana, 2022), reducida capacidad de consumo de bienes y servicios(Ariztía, 2004), y con carencias básicas, como falta de alimentos o de calzado. Los procesos de urbanización, la extensión de los años de escolaridad, la mejora en la provisión de bienes y servicios básicos como agua y desagüe y el aumento de la capacidad de consumo son aspectos que marcan este sentimiento de mejora. Una mejora que, dado el sentimiento de haber contado especialmente consigo mismos y, a lo mucho, con sus próximos en este camino, está íntimamente ligada a la enorme importancia que se le otorga al esfuerzo personal. No obstante, este reconocimiento va de la mano con el sentimiento de agobio por los esfuerzos que implica y ha implicado tener y mantener estas condiciones, lo que se expresa en frustraciones salariales, altos grados de endeudamiento (Pérez-Roa, 2019), o el empuje al“trabajo-sin-fin”, ya sea por el pluriempleo o las largas jornadas laborales y sus excesivos requerimientos temporales, trayectorias profesionales inestables y consecuencias negativas en la salud(Araujo y Martuccelli, 2012), como también sus efectos en el cumplimiento de sus tareas parentales(Vergara del Solar et al., 2018; Araujo y Andrade, 2022). A ello se suma, en tercer lugar, un sentimiento de desasosiego entre los individuos, producto de la inconsistencia posicional, esto es, la percepción de que los emplazamientos que ocupan son porosos e inestables y pueden sufrir procesos activos de desestabilización. La pérdida es, para estos sectores, una amenaza permanente. Por ejemplo, dos factores de desestabilización especialmente importantes son la salud(pues ante la ausencia de apoyos y soportes colectivos, si la salud se pierde se pierde todo), y la vivienda en las generaciones mayores por la devaluación que pueden sufrir por el deterioro de las zonas en las que viven, lo que consideran que es el recurso que aporta mayor seguridad y anclaje(Araujo y Martuccelli, 2012); en las generaciones menores, por las crecientes dificultades en el acceso a la vivienda, obligándolas a adop tar estrategias muy distintas, como por ejemplo, no casarse como una forma de obtener beneficiosos de subsidio (Ramm, 2023). En este contexto, se trata de sectores que valoran lo alcanzado, que leen como resultado de su esfuerzo personal, como mejora y ampliación de horizontes; están claramente conscientes de los costos que ello ha tenido, tiene y podría tener(inclinándose a responsabilizar a los políticos y su negligencia por ello); y temen perderlo(por lo que son especialmente receptivos a lo que pueda evitarlo), lo que dada la fragilidad de sus posiciones sociales se convierte en una de las amenazas más acuciantes. Son estas experiencias las que participan en organizar sus juicios, percepciones y las maneras en que se orientan respecto de los otros y de las instituciones, esto es lo que orienta sus juicios y sus expectativas, incluyendo a la política institucional. b) Un aspecto ampliamente presente en los resultados de las investigaciones en ciencias sociales, es la presencia de los muy altos grados de desconfianza que atraviesan la socie dad. De todas maneras, esto no es nuevo. Ya desde finales 29 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE de los años ochenta, la desconfianza interpersonal aparecía como un aspecto especialmente significativo para la estruc turación de las relaciones sociales y el grado de realización de las personas(Lechner, 1990), exacerbándose hasta convertirse en un aspecto central de las preocupaciones en el país. La encuesta Latinobarómetro 2020 revela que actualmente solo un 16,5% considera que se puede confiar en la mayoría de las personas(Corporación Latinobarómetro, 2020). Pero no solo la falta de confianza interpersonal está presente sino también la desconfianza respecto de las instituciones. Esta tendencia se ha ido profundizando de manera dramática en los últimos años en que la confianza hacia la mayor parte de ellas –iglesia, policía, fuerzas armadas, Gobierno, empresas o partidos políticos–, alcanza sus mínimos históricos (Corporación Latinobarómetro, 2020; Centro de Políticas Públicas UC, 2022; CEP, 2022). De acuerdo con la encuesta CEP(2023), instituciones como los partidos políticos, el Congreso, la televisión y el Ministerio Público concentran la menor confianza de las personas con un 4%, 8%, 13% y 14%, respectivamente. Los trabajos de investigación han mostrado que esta desconfianza se vincula particularmente a experiencias de abuso concretas, aunque también a una conciencia aguzada respecto de la violencia que genera la expectativa de que el abuso será el ingrediente principal de las interacciones con los otros y con las instituciones(Araujo, 2009; Araujo, 2019a; PNUD, 2017a). Pero la desconfianza no solo se expresa en la convicción de que los otros y las instituciones son una amenaza de la que hay que protegerse y, por tanto, de las que se debe tomar distancia, sino que contribuye a crear una concepción antagónica de esas relaciones y al carácter irritado de las interacciones sociales. En este contexto, transversal a la sociedad, los individuos de los sectores populares son especialmente exigidos, pues tienen el sentimiento de que deben hacerse respetar personalmente en un mundo social que no los respeta institucionalmente(Araujo, 2009). Los conflictos de intereses entre categorías sociales, sin desaparecer, se expresan en masivos e intensificados sentimientos antielita rios, dando paso a rencillas intersubjetivas personalizadas. Finalmente, ello se acompaña con francas expresiones de hostilidad ordinaria, más o menos explícita, según los casos, respecto de los otros o de las instituciones y sus representantes. Buenos ejemplos de lo anterior lo constituyen el aumento de las agresiones a personal de salud, que ha requerido la intervención normativa del Estado(Gobierno de Chile, 2018), la violencia contra la escuela(Neut, 2019), o la agresión a militantes políticos(Araujo, 2019b). En estos contextos de alta irritación, para estos sectores la capacidad y dotación de fuerza personal aparece como un recurso indispensable además del uso de la fuerza como un instrumento principal en las interacciones ordinarias o incluso en la relación con las instituciones. Junto con el creciente desencanto e irritación que ha alimentado la percepción de las instituciones como fuentes de amenaza y decepción, las personas han ganado más confianza en sus propias ha bilidades y capacidades para abrirse camino en el mundo. Esto ha sido resultado tanto de la experiencia prolongada de tener que enfrentar la vida social y sus exigencias contando principalmente consigo mismos y sus cercanos, como también de una nueva imagen de sí, construida con los elementos provistos por el impulso a la democratización de las relaciones sociales. El cuestionamiento y desconfianza respecto de las institucio nes y los otros, que afecta de manera especialmente aguda a la política institucional, deben ser considerados en paralelo con el fortalecimiento de los individuos, pero también con la expectativa de abuso por parte de los otros, entre los cuales, algunos de los más relevantes son los actores de la política institucional. c) La tercera cuestión que vale la pena subrayar concierne a la inestabilidad en la autodefinición y la creciente división moral en las imágenes de sociedad. Para estos sectores, la pobreza sigue apareciendo como la dimensión central constitutiva y explicativa de las experiencias que deben atravesar, de sus posiciones como grupo:“nosotros, los pobres”. Pero lo hace de manera ambivalente. Discriminación, exposición a riesgos o dificultades de salud encuentran su fuente expli cativa en el hecho de ser pobres. Es la dimensión explicativa espontánea de lo que les acontece. Sin embargo, como lo confirman también los estudios, esta dimensión no participa en la construcción identitaria de sí, pues carece de potencia dignificante. Por el contrario, es evitada por su poder estigmatizador(Araujo, 2009). Se trata de una potencia estigmatizante que el Estado, a través de sus políticas sociales, ha contribuido a producir y reproducir(Rojas, 2019). Los pobres, con frecuencia, son otros. No es uno, son otros. Como consecuencia, no existe un relato de la cultura popular ordinaria. De este modo, se mantiene la concepción de la pobreza como un estigma al mismo tiempo que se la usa como una clave explicativa del lugar propio en la sociedad y de sus experiencias en ella y como un instrumento, aunque difuso, para la construcción colectiva de perspectivas reivindicativas y antagónicas. Esta construcción se produce mucho menos desde una perspectiva política tradicional y mucho más a partir de una lectura fundada en una idea de humanidad común y un lenguaje moral(Araujo, 2021). Las formas más politizadas de producción de autodefinición o identificación encuentran límites para su expansión y el reclamo justifi cado se estructura desde la noción de dignidad(Angelcos y Pérez, 2023). En esta medida, la división moral aparece como un elemento determinante de la percepción de la sociedad(Araujo, 2009). Una consecuencia extremadamente importante es que, en vez de la clave política, aparece la clave moral como ingrediente central en la estructuración de las percepciones, demandas y juicios respecto de los otros y las instituciones. Esta clave moral termina por desactivar formas de comprensión y actuación políticas tradicionales, dejando al mismo tiempo abierto el espacio para formas más inestables de relación con la acción política, con menor horizonte institucional, y mayor proclividad a formas excluyentes de construcción de las posiciones. 30 SOCIEDAD CHILENA: CONDICIÓN HISTÓRICA, SECTORES POPULARES Y POLÍTICA d) El último aspecto que nos parece importante mencionar incluye las tendencias cada vez mayores al desapego respecto de la sociedad, esto es, a diferentes formas de desidentifi cación y distanciamiento de las instituciones, y de las lógicas y principios que organizan el lazo social, identificadas en estudios recientes(Araujo, 2022). Según este, no se trata necesariamente en estos procesos de un corte definitivo con la sociedad y sus principios y normas, pero sí de una adhesión de muy baja intensidad a ella. Estos procesos atraviesan la sociedad y alcanzan a todos los sectores sociales, pero las modalidades de desapego son más visibles en unos que en otros. Dos tipos de desapego aparecen como especialmente fecundos en los sectores populares: el refugio y los mundos alternativos conflictivos. En el primero, ni el marco normativo ni los principios de la regulación social se cuestionan activamente, sino que se procuran formas de protección por medio de la búsqueda de espacios menos expuestos a las exigencias estructurales. Los refugios están fuertemente asociados a la necesidad de protegerse de las exigencias desmesuradas o normativas que se les impone para enfrentar la vida social. Su objetivo principal es protegerse de la coerción implacable de un sistema que los empuja a sus límites físicos y mentales o de la irritación de las relaciones sociales. El desapego de tipo refugio está destinado a alcanzar una de las metas más ansiadas: la tranquilidad, que con frecuencia se equipara con felicidad. de un aumento de la identificación con las instituciones o los clivajes políticos(aunque, en general, hasta hace poco el apoyo al régimen político democrático se ha mantenido relativamente estable). Individuos más fortalecidos, con mayor confianza en sus propias habilidades y una conciencia no solo de lo que les es legítimo demandar sino de lo que no pueden permitirse perder, son más proclives a movilizarse. Las experiencias de haber tenido que contar solo consigo mismos al enfrentar la vida social, el sentimiento de agobio que la negligencia de actores políticos ha producido, y la expectativa de abuso de parte de estos sectores, contribuyen a un fortalecimiento de la desconfianza, debilitando la identificación con la política. La inestabilidad de la autodefi nición, y la aparición de la clave moral como estructuradora de sus percepciones, demandas y juicios, debilitan la validez de los clivajes ofrecidos por la política. Finalmente, el avance del desapego debilita una idea de lo común y lo colectivo que constituye el fundamento mismo de la existencia de la política y de la política institucional. Todos estos factores pueden ser considerados como corrientes que colaboran a dar forma a una relación contrariada con la política institucional y a una modalidad de relación con la política, como hemos sostenido aportando argumentos provenientes de evidencias de fuentes distintas en este documento, que hemos caracterizado como de politización sin identificación. El segundo tipo de desapego implica la generación de mundos alternativos basados en un rechazo a la sociedad y una confrontación con sus principios, lógicas y racionalidades. Si bien esto se relaciona, como se ha solido discutir en las ciencias sociales, con la creación de universos fuera de la ley o a posiciones políticas transformadoras radicales, a lo que refiere esta forma de desapego es a algo que, incluyendo esos mundos alternativos conflictivos recién mencionados, es mucho más amplio y ordinario. Refiere también a una franja en la que estos dos fenómenos aparecen en fórmulas menos extremas y que se expresan en formas de conducirse cotidianamente frente a situaciones ordinarias en la vida social, las que no puede explicarse por teorías de marginalidad o criminalidad, ni por teorías políticas. Este tipo de desapego está ligado principalmente a relatos de desencanto respecto de las promesas de la sociedad, ya sea en términos de los retornos materiales, de reconocimiento, o de respeto básico. En este caso, hay un fuerte distanciamiento con las instituciones, sus valores y sus procedimientos. La heterogeneidad de estas formas de desapego refleja la heterogeneidad de estos sectores y su relación con la sociedad y la política que, por otra parte, convergen debido a los efectos de debilitamiento de los vínculos con la sociedad y de una idea más abarcadora de lo común y, por lo tanto, a la inclinación a movilizarse a partir de esta concepción de lo común compartido. Los procesos sociales que acabamos de analizar proveen elementos que nos permiten entender las razones por las que los sectores populares han mostrado mayor disposición a movilizarse a pesar de que esto no ha sido acompañado 31 32 REFERENCIAS REFERENCIAS Abufhele, V. (2023). De pobladores a pobres urbanos: las prácticas políticas de los asentamientos informales. En N. Angelcos y M. Pérez(eds). Vivir con dignidad: Transformaciones sociales y políticas de los sectores populares en Chile(pp. 90-110). Fondo de Cultura Económica Chile. Álvarez, R. (2012).“Las casas de Pinochet”: Políticas habitacionales y apoyo popular, 1979-1988. En V. Valdivia, R. Álvarez y K. Donoso. La alcaldización de la política: Los municipios en la dictadura pinochetista (pp. 117-148). LOM. Angelcos, N. (2012). Lucha por la vivienda y politización de las trayectorias individuales. Polis, 11(31), 17-38. http://dx.doi.org/10.4067/S071865682012000100002 –.(2016). Movimiento de pobladores. 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En cada país, la consulta se aplica a través de muestras que varían entre 1000 y 1200 casos representativos de la población de 18 años o más. Las bases de datos y las fichas metodológicas de cada encuesta pueden ser descargadas en: www.latinobarometro.org VARIABLES Las variables analizadas en este capítulo fueron las siguientes: Clase social Esta variable fue construida a partir de cuatro preguntas del cuestionario. La idea original fue crear un esquema similar al propuesto por Erik O. Wright(1997), que ha sido aplicado en la región en estudios recientes(ver, por ejemplo, Elbert y Pérez, 2018). La creación de esta variable implicó cuatro etapas. Primero, usamos la pregunta sobre situación ocupacional(“s24”, en el cuestionario) para distinguir entre trabajadores y trabajadoras asalariados/as e independientes. Luego, usamos el tipo de trabajo(“s25”) para diferenciar a los asalariados e independientes, según su nivel de calificación(por ejemplo, entre profesionales y no profesionales). Esta variable también nos permitió distinguir, dentro de los independientes, a quienes son autoempleados de quienes son propietarios de empresas o negocios. En tercer lugar, utilizamos la variable armonizada sobre nivel educacional(“REEDUC_1”, en base de datos) para distinguir más claramente entre autoempleados profesionales y no profesionales y así identificar a quie nes pertenecen a la pequeña burguesía(autoempleados profesionales) y a la clase de autoempleados que, debido a su carencia de calificación, tienen más probabilidades de en contrase en una posición de informalidad o de vulnerabilidad en el mercado laboral. Por último, usamos una pregunta sobre ingreso subjetivo(“s4”) para diferenciar, de modo indirecto, entre empleadores de alto nivel(empleadores que declaran recibir un ingreso“que alcanza bien” y con el que “pueden ahorrar”) y pequeños empleadores. Usamos esta última variable ya que la encuesta no cuenta con la pregunta tradicional para distinguir el tamaño de los empleadores según número de empleados de la empresa. A partir de tales criterios, finalmente creamos una variable de tres categorías: clases privilegiadas: ejecutivos de nivel superior –gerentes–, más grandes propietarios de negocios; clase media: asalariados/as profesionales o en puestos ejecutivos de mando medio más autoempleados/as profesionales y propietarios de pequeños negocios; sectores populares: trabajadores/as no calificados/as más autoempleados/as informales, ambulantes o agricultores. En algunos análisis, las categorías 1 y 2 fueron colapsadas y analizadas conjuntamente. Confianza general en instituciones políticas Variable de intervalo construida a partir de la pregunta: “Para cada uno de los grupos, instituciones o personas de la lista, ¿cuánta confianza tiene usted en ellas”. Las opciones consideradas fueron: a) Congreso. b) Poder judicial. c) Partidos políticos. Las respuestas fueron recodificadas de 0= ninguna a 3= mucha confianza, y fueron sumadas en una escala 0 a 9: a mayor puntaje, mayor confianza. Para facilitar la compara ción con las otras escalas, esta variable fue reconvertida a una escala de 0 a 1. 37 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG - POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE Confianza en partidos políticos Variable dicotómica(dummy) basada en las respuestas a la pregunta:“Para cada uno de los grupos, instituciones o personas de la lista, ¿cuánta confianza tiene usted en… los partidos políticos”. El valor 1 de esta variable equivale a quienes declararon tener“mucha” o“algo de confianza” en los partidos políticos, mientras que el valor 0 representa a quienes tienen“poca” o“ninguna confianza”. Percepciones sobre la democracia Variable de intervalo construida a partir de la suma de dos variables: ¿Con cuál de las siguientes frases está Ud. más de acuerdo? 1. La democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. 2. En algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático. 3. A la gente como uno, nos da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático. En general, ¿diría Ud. que está muy satisfecho, más bien satisfecho, no muy satisfecho o nada satisfecho con el funcionamiento de la democracia en[PAÍS]? 1. Muy satisfecho. 2. Más bien satisfecho. 3. No muy satisfecho. 4. Nada satisfecho. Ambas variables fueron invertidas y transformadas a un puntaje de 0 a 1 donde, a mayor puntaje, más apoyo y/o satisfacción con la democracia. Luego, ambas variables fueron promediadas para obtener una medida agregada de las percepciones sobre la democracia. Disposición a participar en acciones políticas contenciosas Variable de intervalo construida a partir de la pregunta: Le voy a leer algunas acciones políticas que la gente puede realizar y quiero que me diga si ha realizado alguna de ellas, si las podría realizar o si nunca las haría bajo ninguna circunstancia. Las acciones consideradas fueron: a) Asistir a manifestaciones autorizadas. b) Participar en protestas no autorizadas. Las respuestas fueron recodificadas de 0= nunca las haría, a 2= la he realizado, y fueron sumadas en una escala 0 a 4: a mayor puntaje, mayor disposición a la acción colectiva. Finalmente, este puntaje fue transformado a una escala de 0 a 1. Identificación política Variable nominal que indica la posición de política de el/la encuestada. Esta variable fue construida a partir de la pregunta: En una escala de 0 es la“izquierda” y 10 la‘derecha’, ¿dónde se ubicaría usted?. A partir de variable, creamos cuatro categorías: 1. Izquierda(puntajes 0 a 3, en variable original). 2. Centro(puntajes 4 a 6). 3. Derecha(puntajes 7 a 10). 4. Sin identificación(opciones“No sabe” o“No res ponde”). Nivel de politización Variable de intervalo construida a partir de la pregunta: ¿Con qué frecuencia hace Ud. las siguientes cosas? a) Habla de política con amigos. b) Trata de convencer a alguien de lo que piensa políticamente. Las respuestas fueron recodificadas de 0= nunca, a 3= muy frecuentemente, y fueron sumadas en una escala 0 a 6: a mayor puntaje, mayor nivel de politización. A continuación, este puntaje fue traducido a una escala de 0 a 1. 38 AUTORES FICHA TÉCNICA Kathya Araujo , Doctora en Estudios Americanos. Profesora Titular del Instituto de Estudios Avanzados(IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile. Es Directora del Núcleo Interuniversitario Multidiciplinar Individuos, Lazo Social y Asimetrías de Poder(NIUMAP – de la Universidad de Santiago de Chile y la Universidad Diego Portales). Nicolás Angelcos , Académico del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile e investigador NIUMAP: Es también Investigador asociado del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social(COES). Pablo Pérez Ahumada , Académico del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile e investigador NIUMAP: Es también Investigador adjunto del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social(COES). Fundación Friedrich Ebert en Chile Hernando de Aguirre 1320| Providencia| Santiago de Chile Responsable Dra. Cäcilie Schildberg Representante de FES-Chile https://chile.fes.de Edición de contenido: Christian Sánchez Ponce Director de proyectos FES-Chile Edición de estilo: Guillermo Riveros Álvarez El uso comercial de todos los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung(FES) está prohibido sin previa autorización escrita de la FES. Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las de la Friedrich-Ebert-Stiftung{o de la organización para la que trabaja el autor}. 39 ISBN 978-956-6138-58-7 POLITIZACIÓN SIN IDENTIFICACIÓN LOS SECTORES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA EN CHILE Este documento discute resultados de un proyecto de investigación sobre la relación de los sectores populares con la política institucional. Los resultados de este trabajo sugieren que la tesis de la pura desafección política de estos sectores no alcanza para explicar esta relación. Se propone que lo que está en juego en ellos es un tipo de relación con la política que la y los autores sugieren denominar de“politización sin identificación”