DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL Más democracia, más libertad, más igualdad, más solidaridad Héctor Florit, Luis Garibaldi(coordinadores) Noviembre 2023 Conocer la historia y sus impactos en la actualidad es fundamental para facilitar la acción de los sindicatos hacia un país más justo y solidario. A partir del análisis del historiador Gerardo Caetano y los testimonios de dirigentes sindicales, la Corriente Sindical Articulación presenta los desafíos que enfrenta el movimiento sindical considerando los vaivenes de la democracia, los cambios en el mundo del trabajo y su impacto en la organización sindical. La presente publicación analiza el impacto de los cambios tecnológicos y sociales, así como las amenazas ambientales que producen nuevas desigualdades sociales. Los invitamos a conocer una perspectiva central para encontrar caminos y propuestas desde el sindicalismo. A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL Más democracia, más libertad, más igualdad, más solidaridad Héctor Florit, Luis Garibaldi(coordinadores) Noviembre 2023 Índice 1. INTRODUCCIÓN 3 2. PREFACIO Por Elbia Pereira 4 3. A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO. LA LUCHA DE LOS SINDICATOS POR LA DEMOCRACIA Y LA MEMORIA Conferencia de Gerardo Caetano 5 4. CUANTO QUEDA POR HACER Por Juan Pedro Ciganda Barreix 10 5. EL TEJIDO DE LA RESISTENCIA DURANTE LA NOCHE MÁS LARGA Por Ruben Márquez 13 6. APRENDIMOS A RESISTIR Y A SER SOLIDARIOS Entrevista con Graciela López 15 7. LA CONSTRUCCIÓN Y LOS APORTES DE LA CORRIENTE SINDICAL ARTICULACIÓN A LOS DESAFÍOS DEL MOVIMIENTO SINDICAL Por Articulación 17 1 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL «NO HAY TRANSFORMACIÓN INNOVADORA DE NUESTRAS SOCIEDADES SIN DESCRIBIR NUESTRA ACCIÓN EN UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA Y SIN INCORPORAR COMO PARTE DE LA UTOPÍA DE ESA AVENTURA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA DEMOCRACIA» Dr. Gerardo Caetano Conferencia«A 50 años del golpe de Estado. La lucha de los sindicatos por la democracia y la memoria». 15 de junio de 2023 2 1 INTRODUCCIÓN 1. INTRODUCCIÓN En esta publicación conmemoramos un hito histórico que marcó a la sociedad uruguaya y a su movimiento sindical: los 50 años de la huelga general. Esta conmemoración se da en un contexto de fuertes desafíos para la lucha por la democracia y la memoria histórica, a nivel nacional, regional e internacional. En los últimos tiempos, asistimos en la región a un profundo deterioro de las condiciones de vida de nuestras sociedades. Los impactos del capitalismo neoliberal en términos de profundización de la explotación laboral y exclusión social se amplifican con los efectos de la crisis climática, que ponen en cuestión derechos fundamentales como el acceso al agua potable, el derecho al territorio, el derecho al trabajo en condiciones saludables, el derecho a una alimentación adecuada y a la vida. Este escenario de crisis social y económica ha sido caldo de cultivo para el crecimiento de expresiones políticas que ponen en cuestión los principales pilares del pacto democrático, que habilitan las prácticas y discursos xenófobos, machistas, meritócratas y negacionistas respecto al terrorismo de Estado. En su lucha por la justicia social, el movimiento sindical es un actor fundamental en la construcción de la democracia. Ante los desafíos del presente, este aniversario se presentó como una oportunidad para reflexionar sobre el papel que desempeña el movimiento sindical en la construcción de una sociedad más justa, libre y solidaria. Esta publicación, fruto de la colaboración entre FESUR y la Corriente Sindical Articulación, busca reivindicar la lucha por la construcción democrática como algo permanente, enriqueciendo nuestro conocimiento sobre la historia y sus impactos en el presente. Nos proporciona una base sólida para impulsar a los sindicatos hacia un país más justo y solidario, abordando los desafíos actuales que enfrenta el movimiento sindical en un mundo en constante cambio. El documento de la Corriente Articulación, que cierra esta publicación, nos ofrece un análisis de los desafíos que el movimiento sindical afronta en la actualidad, considerando los cambios en la democracia, el mundo del trabajo, la tecnología y las amenazas ambientales que influyen en las desigualdades sociales. Esta reflexión brinda pistas para la acción futura, dentro del marco de unidad del PIT-CNT , en un momento crucial para el futuro de nuestro país y para la clase trabajadora. Esta publicación es un tributo a la memoria de aquellas y aquellos que lucharon por la democracia y una invitación a las nuevas generaciones a mantener viva la llama de la justicia, la libertad y la solidaridad en la construcción de un Uruguay más democrático y equitativo. Dörte Wollrad Representante de FES en Uruguay Los testimonios de Ruben Márquez, Graciela López y Juan Pedro Ciganda, destacada dirigencia sindical de la época, nos permiten revivir aquellos años de resistencia y lucha que marcaron la historia del movimiento sindical. Por su parte, el historiador Gerardo Caetano advierte que, a 50 años del inicio de la dictadura, la democracia sigue en juego en todo el mundo. Reivindica la importancia de rescatar la memoria histórica para no relativizar el terrorismo de Estado y garantizar que el«Nunca más» sea una realidad. Estos aportes nos permiten reflexionar sobre las lecciones aprendidas, en un ejercicio fundamental para fortalecer la organización sindical en clave de unidad. Viviana Barreto Directora de Proyectos FES Uruguay 3 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL 2 PREFACIO Por Elbia Pereira La conmemoración de los 50 años del golpe de Estado es una oportunidad perfecta para que desde el movimiento sindical y desde nuestra corriente nos interpelemos sobre el papel y los desafíos que enfrentamos en la construcción de la democracia. Con el aniversario del golpe, recordamos especialmente la histórica huelga general llevada adelante por el movimiento sindical. Fallaríamos a la memoria si comenzáramos esta instancia sin evocar aquella época épica del movimiento obrero que, según dicen quienes se han dedicado a estudiar la última dictadura militar en nuestro país, nació ante la acción golpista encabezada por civiles y militares. Claramente nada de eso inhibe los doce años de terrorismo de Estado, los delitos de lesa humanidad cometidos durante el período, ni mucho menos el dolor y las heridas que causaron en nuestra sociedad, con cientos de compañeros desaparecidos, miles de torturados, exiliados, bebés robados y la clara ruptura del tejido social. Una pluralidad que defiende la democracia, la libertad, las distintas opiniones y confluye en las construcciones colectivas. Esto es lo que nos hace formar parte y tener una identidad propia como corriente sindical, es lo que reivindicamos como Corriente Sindical Articulación para nuestra construcción interna. Y es lo que defendemos como forma de aporte a la construcción democrática. Claramente las nuevas generaciones, las actuales y las por venir tienen y tenemos hoy la responsabilidad de que esto así suceda. Debemos continuar fortaleciéndonos sobre la base de nuestra historia, de lo que fueron construyendo los que nos antecedieron y lo que construimos los que estamos en distintos escenarios de dirección y los que están en la militancia diaria en los distintos lugares, en los distintos gremios, en las distintas organizaciones sociales. Es allí donde nuestra Corriente Articulación tiene más vigencia que nunca: en el hoy, sustentado en el ayer y con perspectiva de futuro. Pero debemos preguntarnos: ¿Qué hubiera sido de todo este proceso sin la resistencia obrera organizada y la lucha de los trabajadores y las trabajadoras? ¿Qué habría sucedido si eso no hubiese estado presente? Es responsabilidad de nuestro movimiento sindical homenajear a quienes dieron sus vidas por las causas justas, por la democracia y por la libertad. Nuestra memoria debe estar siempre atada a la gesta heroica de aquellas obreras y obreros que en las fábricas, en los centros educativos, en las oficinas, así como el pueblo en general, se plantaron frente a la dictadura cívico-militar. Compañeras y compañeros que, lejos de claudicar, enfrentaron con todos los miedos que ello implica al terrorismo de Estado, y es en esa memoria que, por supuesto, seguiremos reclamando por verdad, justicia y nunca más terrorismo de Estado en el Uruguay. Agradecemos mucho el aporte que nos realizara Gerardo Caetano en su intervención. Agradecemos especialmente la posibilidad de recorrer la historia de lucha y resistencia que nuestro movimiento sindical lideró en la dictadura para aportar a la construcción de memoria, pero fundamentalmente para poder pensar, mirando la realidad de hoy, qué nuevas formas toman las amenazas a nuestra democracia y cuáles son los retos nuevos que tiene por delante nuestro movimiento sindical. En el trabajo que hemos llevado adelante en los últimos tiempos desde Articulación, se reivindica fuertemente la formación de los cuadros sindicales, lo que se sustenta en la construcción de perspectiva política en un marco de pluralidad. La construcción plural constituye un cimiento histórico en la construcción de la Corriente. 4 3. A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO. LA LUCHA DE LOS SINDICATOS POR LA DEMOCRACIA Y LA MEMORIA 3 A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO. LA LUCHA DE LOS SINDICATOS POR LA DEMOCRACIA Y LA MEMORIA Conferencia de Gerardo Caetano 15 de junio de 2023 Hoy hemos vivido un momento histórico, muy impresionante en muchos sentidos, que refuerza la temática de la memoria, de la democracia, del rol de los sindicatos en la construcción de una sociedad mejor. Hoy quiero poner el énfasis en un asunto que creo que es inspirador de esta corriente sindical y de su apuesta, de la cual me siento parte desde el arranque. Creo que el asunto es cómo construir un desafío que no puede ser sino innovador, porque hoy estamos en un mundo que es innovación, que es transformación permanente. Esto ya se vuelve un sentido común, pero ocurre que muchas de esas transformaciones derivan en experiencias que no tienen libreto, con todo lo que ello implica, y eso configura un enorme desafío de época, que genera un reto gigantesco para los sindicatos. En pocos momentos de la historia del sindicalismo los sindicatos estuvieron más desafiados. Esto no es una visión apocalíptica. Es simplemente recoger que hoy un sindicato tiene que ser un espacio de innovación permanente. Y obviamente, en una innovación los roles fundamentales los tienen los jóvenes. Eugenio Petit Muñoz, extraordinario profesor e historiador, dijo en el 58 algo que tiene una vigencia enorme: las grandes transformaciones las hace un grupo de viejos con muchísimos jóvenes. Y ese grupo de viejos no tiene que monopolizar los puestos de conducción. Hoy hay que decir con más vigor aún que en la construcción de cualquier organización la paridad de género es absolutamente insoslayable. Como un criterio que nos debe desafiar, al que ya no tenemos que ver como una acción afirmativa, sino como un acto de justicia básica, sin el cual los sindicatos van a enfrentar con debilidades un reto gigantesco. Pero ese reto gigantesco de los sindicatos como un núcleo no es como han querido muchos y todavía algunos quieren, un sindicato no es solamente una instancia colectiva para defender los intereses de los afiliados. La tradición del movimiento sindical uruguayo, y dentro de ella la tradición de la Corriente Sindical Articulación, siempre ha incorporado en la tarea que los sindicatos son un actor fundamental en la transformación global de la sociedad. Esto es una definición de primaria, que obviamente cruza la historia del movimiento sindical uruguayo y la historia de los sindicatos internacionales, pero que en particular en el Uruguay ha sido un factor de fortaleza de la acción sindical. esa travesía, y adoptar como un factor inherente a ella la consolidación democrática. No hay transformación innovadora de nuestras sociedades sin describir nuestra acción en una perspectiva histórica y sin incorporar como parte de la utopía de esa aventura la construcción de una democracia, que, como es inherente a la teoría democrática desde sus orígenes, es una tarea inacabada e inacabable. Nunca terminaremos de construir la democracia, no sabemos cómo será la democracia dentro de 30 años, dentro de 50 años. Sabemos cómo no va a ser o cómo no debe ser, pero no sabemos cómo va a ser, porque siempre habrá construcciones institucionales, ejercicio de derechos. Piensen en estos 50 años del golpe de Estado, piensen en las concepciones democráticas que estaban en lucha en los años 60 y 70, y vean de qué estamos discutiendo hoy cuando hablamos de democracia. Obviamente hoy hay un espacio de nuevos derechos, de nueva agenda, de nuevas instituciones, de nuevos modelos de participación y de representación que no estaban, no figuraban en los años 60 y 70. Nunca se parte de cero, siempre estamos en una historia, y esto que parece obvio es absolutamente central, a contrapelo de muchos fenómenos contemporáneos que niegan las ideologías desde una perspectiva profundamente ideológica y tratan de instalar desde guerras culturales un sentido común frente a la disidencia o la controversia. Esto forma parte de errores conceptuales, el máximo de los autoritarismos, el autoritarismo del pensamiento único. Estamos enfrentando la negación de la historia. Algunos desde una perspectiva de«la historia ya no corre porque hemos llegado a la síntesis superadora», pero otros justamente reivindicando, desde nuevas lógicas de acción y de pensamiento, la idea de solo el presente, de que la construcción económica, la construcción política son puro presente. Difícilmente puedan decir que la construcción cultural es puro presente, porque es una negación básica de la cultura, pero algunos lo dicen. Y hay algo muy claro en ese hiperpresentismo, en ese presentismo recalentado, en esa disrupción que incluso transforma los relatos; una palabra que ha sido muy banalizada, el relato. No hay construcción de la historia sin relato, sin narración, hay que narrar las historias. He participado en la presentación del libro de Víctor Cayota 1 y los insto a que lo lean, mucho más ahora que va a estar en El desafío de la innovación, el desafío de la construcción de sindicatos del siglo XXI se sustenta en historizar esa aventura, 1 Víctor Cayota.(2023). Abuelo, ¿por qué estuviste preso?: Memorias de un educador. Montevideo: Fin de Siglo. 5 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL la biblioteca de ASU . 2 Porque un libro escrito hace 25 años por un abuelo impelido por sus nietos a que les contara por qué había estado preso reconstruye mucho de una historia que está más vigente que nunca y tiene mucho que ver con esta manera de encarar el sindicalismo, de encarar la historia, de encarar la cultura y la democracia. Es muy conmovedor cómo, 25 años después, la respuesta de un abuelo a sus nietos chicos —que hoy ya son grandes— mantiene una vigencia increíble. Democracia sin historia, sin tradiciones y sin futuro, sin utopías no existe, nunca existió y tampoco existe. La democracia como régimen, como consenso de régimen requiere instalarse en historias. No empieza con nosotros, requiere recoger legados; y por supuesto, no termina con nosotros, requiere establecer horizontes que tomarán los que vengan, nuestros hijos y los hijos de nuestros adversarios, los que vengan. Los datos históricos del sindicalismo uruguayo, incluso con particular relieve en este último medio siglo, retoman tradiciones muy marcadas. En Uruguay por ejemplo siempre hubo Primero de Mayo, desde el primero. En el primero, que se hizo en 18 frente a lo que hoy es la Intendencia de Montevideo y que entonces era el Cementerio Inglés—que debieron mudar, como tantos cementerios, para construir bastante después la Intendencia de Montevideo—, habló una mujer. Luego el movimiento sindical uruguayo logró, en épocas profundamente aciagas, como la de la última dictadura, que siempre hubiera un acto en conmemoración del Primero de Mayo y de todo lo que significa. Por conmemorar el Primero de Mayo, por no negar esa tradición, por pelear por esa historia, muchos trabajadores perdieron el trabajo en la última dictadura, fueron apresados. Siempre hay que recordar que, como un rasgo de su historia, en esos primeros de Mayo que tienen esa tensión, que es tan profunda y que además nos viene de los inmigrantes, nos viene de esa tradición plural, está la discusión de si el Primero de Mayo es la fiesta de los trabajadores o es una instancia de protesta de los trabajadores participando en la construcción de la nueva sociedad. Es impresionante ver en la historia del Primero de Mayo cómo están esa idea europea del festival primaveral—porque en el hemisferio norte es primavera— y la otra idea, que también relata Eric Hobsbawm, de grandes manifestaciones en las que cada tanto había escaleras para que la gente subiera y pudiera ver la multitud para marcar un sentido de pertenencia. Esa incorporación de una dimensión histórica del movimiento sindical es como una gran manifestación que viene de antes y seguirá más allá de nosotros, en la que cada tanto tenemos que subir una escalera y llegar a un podio para ver hacia atrás y atisbar el horizonte, que además, por definición —eso es lo que quiere decir la palabra utopía—, es inalcanzable, que nos ayuda a transformar. de D’Elía—, representa a los trabajadores afiliados, pero también a todos los trabajadores, y articula con el conjunto popular. Ejerce una suerte de capitanía del movimiento popular, de las organizaciones sociales. Eso, que a nosotros nos parece casi natural, lo mismo que el hecho de que haya una sola central sindical, es extraordinariamente relevante y raro, particularmente en América Latina. Otro rasgo histórico que se confirma es la reivindicación de una unidad en la diversidad, que supone establecer de manera muy firme que el movimiento sindical no tiene una sola ideología, no puede tener una sola ideología. Tiene que tener una unidad política, una unidad programática, defender la unidad en la pluralidad y no contra la pluralidad. Los pioneros de la CNT 3 supieron articular eso, incluso lo transfirieron a la construcción de la unidad política de las izquierdas, sabiendo que—y en esto ASU siempre fue muy firme— el sindicalismo convoca más allá de las izquierdas. No solo convoca a los trabajadores de izquierda, convoca y defiende los derechos de trabajadores que no adhieren necesariamente a horizontes de izquierda. La tradición del movimiento sindical uruguayo es una tradición de autonomía del Estado, los sindicatos uruguayos no fueron creados desde el Estado. Eso es muy importante. Y eso vivió una tensión, pero se preservó, en los 15 años de gobierno progresista. Nunca conocí a un dirigente sindical enriquecido en Uruguay, y miren que he conocido muchos. Conocí bien dónde vivió y murió José Pepe D’Elía, conocí bien dónde vivió y murió Héctor Rodríguez, conocí bien dónde vivió Félix Díaz, conocí bien el legado de Víctor Cayota y de tantos, ninguno se enriqueció. Tenemos el orgullo de que en el movimiento sindical uruguayo nunca hubo y no hay, y espero que no haya, mallas oro. No hay mallas oro porque conocemos cómo se corre en las carreras de ciclismo y sabemos que un malla oro, si no tiene un equipo solidario, no termina ni la primera etapa. Y que los que solo piensan en fugarse, en salvarse solos, en ganar solos… Por algo el principio de la Revolución francesa más resistido fue el de la solidaridad. Sigue siendo el principio más resistido, el más revolucionario. La pobreza y la sobriedad de los dirigentes, que no quiere decir una cultura de pobrismo, una cultura de infelicidad. Para nada, es una cultura de la austeridad, la mística de la unidad. La idea de que hay que buscar el desarrollo y que ello implica necesariamente entender que, en el continente más desigual del planeta, luchar contra la pobreza es luchar contra la desigualdad. Y eso tiene definiciones programáticas. Un desarrollo en el que el héroe civilizador es un malla oro, que es el motor del crecimiento, que luego se derrama, en donde el mercado es el gran y el mejor asignador de bienes y recursos y el Estado es siempre el problema, nunca la solución… Un movimiento sindical que establece esa visión del desarrollo no puede prosperar. En este último medio siglo de tradición del movimiento sindical, el sindicalismo uruguayo ha confirmado muchos de sus rasgos fundamentales. El primero, el movimiento sindical no solo representa a los trabajadores afiliados—la doctrina Un movimiento sindical unido, diverso y plural, que hoy más que nunca tiene que reformular permanentemente sus modelos de organización, en correspondencia con nuevas realidades, con este mundo de nuevos actores. 2 Acción Sindical Uruguaya. 3 Convención Nacional de Trabajadores. 6 3. A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO. LA LUCHA DE LOS SINDICATOS POR LA DEMOCRACIA Y LA MEMORIA Y un movimiento sindical que tiene que recordar, a 50 años del golpe de Estado, algunas discusiones que tuvo. Las debe recordar y procesar tranquilamente. Debemos recordar los debates que se dieron dentro del movimiento sindical en febrero de 1973 y antes, que debilitaron el frente democrático. Debemos recordar la hazaña ética profundamente democrática de la huelga general. Y también debemos recordar que el terrorismo de Estado empezó antes del golpe de Estado del 73. Que antes del golpe de Estado hubo desaparecidos, hubo asesinatos políticos, hubo tortura y hubo desborde institucional de la justicia militar y del Ejército en sus atribuciones. Es una historia larga que no empieza en 1968 ni por el impacto de la revolución cubana, sino que venía de antes, en construcciones que se venían procesando desde hacía bastantes años, y que no solamente fue nacional. Hubo un clima de época y hubo actores internacionales que desde la defensa de sus intereses promovieron, empujaron, impusieron muchas veces el golpismo. No debemos olvidarlo. No hay mirada certera desde una lógica nacionalista, estrecha, desde una lógica nacionalista de patria chica. Por eso la Corriente Sindical Articulación, entre otras cosas, siempre ha tenido una visión internacionalista. Sobre todo ahora, cuando el concepto probo del internacionalismo parece ser un adjetivo peyorativo. El internacionalismo es la única manera de reivindicar un genuino concepto de nación. Cuando en los 80 nada menos que en Alemania gobernaba Helmut Kohl, algunos alemanes profundamente conservadores recurrieron a algunos historiadores profundamente conservadores para terminar con la llamada autoflagelación respecto a la necesidad de repudiar el terrorismo de Estado, el genocidio, lo ominoso del nazismo. Ahí emergió, contra los intentos de decir que el nazismo era una reacción frente al estalinismo, la voz fuerte de un gran filósofo que todavía vive, que todavía está entre nosotros, Jürgen Habermas, que planteó: ¿qué puede significar ser alemán después de Auschwitz, después de Buchenwald? El único patriotismo que puede sobrevivir es el patriotismo de la Constitución. El patriotismo de los valores, el patriotismo de los horizontes de comunidad que necesariamente tienen que desbordar los márgenes estrechos de un nacionalismo de aldea. Hoy, el Uruguay, como debería hacerlo cotidianamente, reconoce el derecho internacional de los derechos humanos como soporte del Estado de derecho uruguayo. ¿O es que acaso la violación de los derechos humanos es una cuestión que se tiene que cocinar, amarrar y avanzar dentro de fronteras? Nosotros vivimos una dictadura y sabemos lo que pasa cuando, en el marco de un profundo aislamiento, los dictadores cuestionan como antinacional a la acción internacional para defender los derechos humanos. Podríamos recoger y tenemos que recoger el sindicalismo de la posdictadura, con sus virtudes y con sus defectos. Y recordar, sobre todo en esta casa, cuánto de restauración hubo, en el mal sentido, en la reconstrucción del movimiento sindical después de la dictadura, cuánto del perfil renovador del Plenario Intersindical de Trabajadores se mantuvo y cuánto no se mantuvo. Y tenemos que reivindicar también la persistencia del movimiento sindical uruguayo defendiendo su independencia frente al gobierno y al Estado, gobierne quien gobierne. Esto es muy importante, así como es muy importante que los partidos no tengan seguidismo respecto a los sindicatos, es absolutamente clave para la construcción democrática que los sindicatos sean independientes, efectivamente independientes. Eso, a 50 años de la dictadura, nos lleva necesariamente a la innovación, pero nos lleva necesariamente a una lucha por la memoria. Y lo decimos hoy, cuando escuchamos conmovidos a las víctimas, cuando advertimos ese aplauso ensordecedor a ese maravilloso discurso, a la presentación de las víctimas, y cuando escuchamos el abucheo a la ominosa ausencia de quien debería haber estado, el presidente de la República, que parece haber olvidado que, piense lo que piense, el presidente de la República, de la res publica, es el presidente de todos y en particular de los que más sufren. Hoy estamos en una sociedad en la que a 50 años del golpe de Estado algunos compatriotas—porque de alguna manera hay que llamarlos— dicen que están en guerra. La semana pasada, un legislador cuyo nombre es mejor olvidar llegó a plantear en las nuevas redes que le parecía raro que, justo en el momento en que se estaban discutiendo proyectos que buscan establecer una nueva mirada histórica y una reparación a las víctimas de la guerrilla, aparecieran restos humanos. Y que, en una guerra, como esta en la que estamos, estas cosas ocurren. Porque una guerra es confrontación de inteligencia. Esta idea, que no es solamente de este legislador, es una idea que ha trascendido, una idea en la que confluyen diarios, en la que confluye gente muy poderosa, en la que confluyen algunos«intelectuales» que han descubierto tardíamente a Gramsci—a quien no han leído, por cierto— y reivindican algo que estaba mucho antes que Gramsci y que es casi inherente a la civilización, que es que, en el debate de la política, la cultura es central. Sostienen que hay que construir y proyectar una guerra cultural para desalojar a quienes supuestamente han construido su poder hegemónico en los escenarios de la cultura. Muy impresionante. Lo que está en juego ahí no es quién gana las próximas elecciones, es mucho más importante, lo que está en juego ahí es la convivencia democrática. Y miren que quien hoy está dispuesto a escribir«nosotros y ellos» como título de un editorial está dispuesto a mucho más. Por eso quienes hemos vivido esa dimensión de guerra, cobarde, que es el terrorismo de Estado, quienes hemos vivido la prolongación de ciertas dimensiones del terrorismo de Estado, que es la impunidad, tenemos que decir con más fuerza que nunca lo que hoy cerró maravillosamente el discurso de las víctimas:«nunca más, nunca más». Que por supuesto es una utopía, por supuesto es un no lugar. Lamento decirlo, pero si pensamos que diciendo«nunca más» lo vamos a construir o que alguna vez construiremos una sociedad reconciliada consigo misma, una sociedad de santos, de integrantes de la Corriente Articulación… no es así. Seguiremos viviendo en una sociedad en la que habrá diversidad, habrá confrontación de ideas, habrá confrontación de 7 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL intereses. Pero lo importante es decir«nunca más» como un horizonte de acción, nunca más terrorismo de Estado. dad que continúa: primero, no son bienes intercambiables, y segundo, sacrificando la justicia se logra menos verdad. Y a 50 años de la dictadura hay que reflexionar mucho sobre la violencia no estatal. Claro que hay que reflexionar mucho, y con coraje, pero con la misma convicción radical con que hay que reflexionar sobre la violencia no estatal hay que advertir, con más fuerza que nunca, que el peor terrorismo es siempre el terrorismo de Estado. Porque, entre otras cosas, lo ejerce la institución cuyo núcleo fundacional es la defensa de los derechos humanos, es la defensa de los ciudadanos. Es la locura de una institución que tiene que defender a los ciudadanos y que se vuelve en su contra, se vuelve una máquina de destrucción de los ciudadanos. Hay legisladores que aún hoy plantean que el cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos es un avasallamiento a nuestra soberanía, que plantean que las muchachas de abril no eran muchachas. A 50 años de la dictadura y a 49 años del ominoso ametrallamiento de las muchachas de abril todavía advertimos esa idea siniestra de la política de la mentira, de negar los hechos. Están en guerra cultural. El núcleo duro de la política de la mentira que hoy retorna a nosotros no lo creó ni siquiera Goebbels, que decía«una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad», hablando de a quién le iba a interesar el genocidio armenio. A los uruguayos, por ejemplo, que tienen el honor maravilloso de haber sido en 1965 el primer Estado en el mundo en reconocer el genocidio armenio. Los Estados que lo reconocen aún hoy no llegan a 30 y uno de los Estados que no lo reconocen, aunque cueste creerlo, es Israel. Y miren que yo estoy curado desde chiquito contra toda forma directa o indirecta de antisemitismo, amo al pueblo judío y sé que miles y miles y miles de judíos sienten eso como lo podemos sentir nosotros, como una afrenta. El terrorismo de Estado también se ejerce cuando, como se dijo hoy fuerte en el Palacio Legislativo, quienes saben dónde están las víctimas tienen esa dimensión ominosa de no decirlo. Hay algunos que prefirieron el suicidio antes que decirlo. Eso implica que el lugar de la memoria es central, absolutamente central. No hay proyecto posible si no se construye desde la memoria. Y la memoria no es cualquier forma de recuerdo, los estudiosos de la memoria—y vaya que el pueblo judío ha sido un pueblo sabio en construir la memoria, 2.300 años de antisemitismo, de persecución— lo han advertido con mucha claridad. Hay un libro maravilloso, que les recomiendo, que se llama Los usos del olvido, 4 que trabaja sobre el olvido, sobre todo el olvido impuesto, en distintas culturas. Y un gran historiador israelí, Yosef Yerushalmi, plantea que el antónimo del olvido, impuesto sobre todo, no es el recuerdo, es la justicia. Esto tiene una centralidad enorme, porque muchas veces, incluso con buenas intenciones, se ha cometido el error de creer que sacrificando la justicia se obtiene más verdad. Hoy nosotros tenemos experiencia, a 50 años del golpe de Estado y en el marco de una impuniDe modo que el programa es único e indivisible: es justicia, verdad, memoria. Desde políticas de la memoria que preserven, registren y seleccionen nombres como parte de un legado; no desde la reiteración, sino desde la selección que genera derechos. Esa es la memoria de la República; la memoria del principado—ya lo decía Maquiavelo— es la memoria de la repetición, de la imposición. La memoria de la República es la memoria de un testamento que selecciona y nombra. Es un derecho, lega derechos. Por eso hay que defender esta idea de que el compromiso con los derechos humanos y con la memoria no termina fronteras adentro. Es un compromiso internacional y somos internacionalistas. Y no somos los primeros en ser internacionalistas en el Uruguay. En la biblioteca que me legó mi padre estaba el Evangelio cristiano, pero también estaban los decálogos laicos del batllismo, y eran muy parecidos. Por ejemplo, había un decálogo, la construcción de la moral laica enfrentada a la moral católica, con las diez leyes del buen uruguayo. Cuando alguien terminaba el bachillerato, el preparatorio, se le daba el código del buen ciudadano, las leyes del buen uruguayo. Y una de las leyes decía:«para ser un buen uruguayo, tienes que defender a tu familia y tienes que defender a tu barrio, pero tienes que saber que para defender a tu familia y a tu barrio tienes que defender a tu patria. Pero sobre todo tienes que saber que para defender a tu patria tienes que defender a la humanidad. Porque solamente siendo fiel a la humanidad y defendiendo los valores de la humanidad puedes ser fiel a tu patria, puedes ser fiel a tu barrio, puedes ser fiel a tu familia y particularmente solo así puedes ser fiel a ti mismo». La patria es la humanidad, así se llamaba la panadería de un inmigrante anarquista, La Patria es la Humanidad; en este país eso es una tradición maravillosa, que hay que renovar. Y la batalla cultural también está por eso, frente a los que están generando estas disruptivas de falsos cuestionamientos, que creen que la profundidad del derecho internacional de los derechos humanos violenta la soberanía. Algunos incluso tienen la apostilla«hijo de orientales», son tan cortos que olvidan que son nietos y bisnietos de inmigrantes, casi todos, pero defienden ese sentido del nacionalismo de patria chica. La lucha por la memoria adquiere una centralidad gigantesca, a 50 años de la dictadura hay que advertir la centralidad de esa discusión. Eso nos lleva al compromiso de estar a la altura de los retos civilizatorios que hoy incluso desafían la propia idea de un sindicato; de defender en el siglo XXI el principio más revolucionario de la Revolución francesa, que es la solidaridad, lo que ellos llamaban la fraternidad; de disputar a 50 años del golpe de Estado la historia, porque verdad única no hay, pero sí hay una única historia—yo no puedo cambiar de historia como me cambio de saco—. Hay que establecer preguntas y documentos, no vale mentir o construir agendas fictas, esta política del marketing a la que algunos son tan adeptos. 4 Patricia Flier y Daniel Lvovich(coords.).(2014). Los usos del olvido: Recorridos, dimensiones y nuevas preguntas. Rosario: Prohistoria. 8 3. A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO. LA LUCHA DE LOS SINDICATOS POR LA DEMOCRACIA Y LA MEMORIA Hoy lo que está en juego es la democracia, a 50 años del inicio de la dictadura vuelve a estar en juego la democracia. Y no solo en Uruguay, en el mundo. Si no, véanlo, en Chile tenemos la distopía gigantesca de que un neopinochetista aparece en las encuestas como el previsible próximo presidente. Tenemos la distopía de encuestas que advierten que entre un 35 y un 40 por ciento de los chilenos juzgan positivamente la dictadura pinochetista. Tenemos otras distopías de otros regímenes que, llamándose progresistas, derivaron en proyectos absolutamente autoritarios. Y ojo, todas las discusiones son pertinentes, pero si cerramos los ojos frente a quienes, supuestamente afines, violentan los derechos humanos, perdemos la legitimidad para defender los derechos humanos. Si democracia puede ser cualquier contenido, perdemos legitimidad para construir democracia. ¿Y quiénes ganan cuando se pierde legitimidad para discutir ese tipo de asuntos, quiénes ganan con la lucha antipolítica, controvirtiendo la única historia desde la guerra cultural con la política de la mentira? Ganan los que no quieren nada de eso. Los que no quieren democracia, no quieren memoria, los que quieren defender sus propios intereses. Por eso, si realmente creemos en la centralidad de la democracia, y que ella, el centro, vuelve a estar en juego no solamente en América Latina, sino en el mundo, tenemos que hacernos preguntas inquietantes. ¿Cómo se representa a los ciudadanos en una sociedad de la desconfianza? ¿Cómo se construye verdaderamente liderazgo democrático cuando estamos viendo tan seguidamente la idea de los liderazgos encarnados, en que un proyecto se asocia con una persona, con un líder? Cuando un líder es el proyecto, no hay futuro. Porque hasta ahora, por lo menos, todos somos mortales, y ligar el éxito de un proyecto colectivo al liderazgo de alguien, creer que en este continente históricamente caudillesco se puede impulsar la transformación con reelección indefinida, por lo menos no es la concepción de la democracia republicana en la que hemos crecido. Tenemos que ser firmes en eso. ¿Cómo se puede construir solidaridad cuando, de manera a veces ingenua y a veces muy consciente, no se asume el desafío real, no apocalíptico, que debe confrontarse desde la innovación, de lo que implica la algoritmización de la política, el algoritmo, la inteligencia artificial, que es la posibilidad de repetir una mentira n millones de veces y es la posibilidad de cruzar n millones de variables con el big data? Esto está construyendo permanentemente registro de datos. Y hoy el poder está en la información, en el conocimiento. solamente la reformulación radical del trabajo, de lo que consideramos mercado, de las formas de salario, de las formas de contratación, de las regulaciones, todos desafíos profundamente innovadores. Esta tiene el reto de construir sindicato, construir solidaridad. Y eso es como construir democracia, porque democracia sin solidaridad, sin noción de bien común… Podríamos seguir repitiendo, pero me impongo terminar. Volviendo al núcleo, al asunto del comienzo, recuerdo una conferencia que di con alguno de ustedes hace muchos años. Yo heredé de mi madre un problema de articulación, artrosis genética. Y la artrosis no solo afecta a las personas, afecta también a las organizaciones. Articulación solamente puede vivir en el cambio y a través del cambio, y eso hoy implica innovación, inclusión, sobre todo de jóvenes y de mujeres en lugares de poder, empoderamiento real y reconfirmación de compromisos que son históricamente inspiradores y que seguirán entre nosotros. Entre los primeros, el compromiso con la memoria, que es el compromiso con los derechos humanos, con su primacía, y el compromiso de que no vale una sociedad nueva que no sea democrática. No vale, esto lo ha demostrado. Así como no hay libertad sin igualdad, tampoco puede haber igualdad sin libertad. Esa tensión creativa entre libertad e igualdad siempre requiere fraternidad, como solidaridad. Entonces el movimiento sindical uruguayo se puede traducir como articulación. Algoritmo más big data equivale a un enorme desafío para que haya sindicatos. Todos nosotros, todos los que estamos aquí conocemos jóvenes y no tan jóvenes que, desde el teletrabajo, venden servicios al mercado norteamericano mientras viajan por Europa. Esto es exponencial. ¿Volvemos al ludismo frente a la inteligencia artificial? No, pero tampoco lo tomemos livianamente, porque hoy la rediscusión del lugar del trabajo en este nuevo capitalismo no es 9 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL 4 CUANTO QUEDA POR HACER Por Juan Pedro Ciganda Barreix 4.1 UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES... Sobre las excepcionalidades o peculiaridades nacionales del Uruguay se han vertido a lo largo del tiempo ríos de buena tinta y observaciones críticas también acertadas, que evitan que haya un canon inamovible sobre el país culto, avanzado, de democracia afianzada y muchas otras virtudes y peculiaridades. Cuando Maggi y Espínola—en diálogos inolvidables— hablaban, con ironías y humor incluidos, sobre este país esquina Océano y Río de la Plata, de«mate, siesta y playa», allá por comienzos de los años sesenta, daban una mirada arraigada, tal vez parte de un mito un tanto autocomplaciente. Más precisamente los años sesenta y el arribo del autoritarismo y, finalmente, del terrorismo de Estado nos mostraron que no estábamos tan lejos de América Latina, sino que éramos una expresión más de un subcontinente bendecido por la naturaleza y avasallado por las dictaduras, las inequidades y todos los formatos de negación—precisamente— de la vida democrática de sus sociedades. Es buena cosa que un presidente y tres expresidentes aparezcan juntos en público lanzando un mensaje de nunca más a las tiranías como señal de convicción democrática. Los sesenta fueron los tiempos de algún nazi 5 en las Fuerzas Armadas, de conspiraciones golpistas en 1964 siguiendo el ejemplo de Brasil, de presencia de derechas violentas organizadas en diversos formatos que podían ser oficiales o extraoficiales en los informes policiales, 6 del país en«estado de excepción» bajo el nombre de Medidas Prontas de Seguridad entre junio de 1968 y la escena final de la noche del 27 de junio de 1973. Un Uruguay que no se privó tampoco de grupos parapoliciales controlados por el propio Estado. 7 Por ello me ha parecido siempre pertinente y acertada la visión del«camino democrático hacia la dictadura», formulación del doctor Álvaro Rico que navega por el difícil pero imprescindible mar de los procesos críticos en lo económico, lo social y el lento y seguro crecimiento del autoritarismo en la sociedad. No tengo por qué dudar de la honestidad intelectual de quienes expresan su deseo y vocación de vivir en una nación en la que nunca más se padezcan dictaduras. Mas no puedo evitar el cuestionamiento a interpretaciones de la historia que no tienen apoyatura seria alguna que intentan pasar a las nuevas generaciones, a través de la educación. Solamente acoto que al leer las formulaciones repetidas hasta el hartazgo del país en paz que perdió el norte a partir de que unos rebeldes iniciaran su acción en 1963, que esos polvos trajeron los lodos de la presencia militar, los dos males, los dos demonios, casi ajenos a la realidad oriental, no puedo dejar de hacer alguna precisión. 4.2 TERRORISMO DE ESTADO Y RESISTENCIA A 50 años de la formal instalación de una dictadura es inexcusable homenajear la respuesta de los trabajadores organizados en la CNT y la definida solidaridad con la resistencia expresada por el sector wilsonista del Partido Nacional y el Frente Amplio. No pongo énfasis en cuestionar la memoria biodegradable del doctor Sanguinetti, que, en sus abundantes opus, modifica permanentemente la mirada sobre los responsables de la caída de la democracia, gestores de la ruptura institucional, actuando en los sesenta. Un día son los tupamaros, luego suma los excesos sindicales, después generaliza y resume al marxismo como el gran hacedor de las desgracias y, seguramente, según sea la ocasión, seguirá escribiendo nuevas «culpabilizaciones» mientras su partido político tiende a desaparecer y no ha hecho aún reflexión pública o autocrítica sobre el papel de protagonista directo en la dictadura, con un presidente elegido por esa colectividad y figuras prestigiosas de esta que integraron el Consejo de Estado o representaron al país en embajadas. Comenzaba un largo camino en el que el régimen llegaría a las cumbres de la barbarie, el terrorismo de Estado cumpliría las mismas tareas que en Brasil, Argentina y Chile y la internacional de la represión, auspiciada por Estados Unidos, se desplegaría como un enorme cóndor por esta parte del globo. 5 Cohen, P.(2021). Habla Julio. Montevideo. 6 Ciganda, J. P., Visconti, S., y Rodríguez, U.(2009). Los archivos de inteligencia y la historia uruguaya. Revista de la Biblioteca Nacional. Montevideo: Ediciones de la Biblioteca. 7 Aldrighi, C.(2004). La injerencia de EE.UU. en el proceso hacia el golpe de Estado. Informes de la misión de Seguridad Pública y la Embajada en Uruguay(1968-1973). En Marchesi, A. et al.(comp.), El presente de la dictadura(pp. 35-50). Montevideo: Trilce. 10 4. CUANTO QUEDA POR HACER Las peculiaridades nacionales no deben poner un velo sobre la realidad que significó el calco de las dictaduras del Cono Sur en métodos y en políticas. Liquidar todo rastro de Estado de bienestar o de compromiso, extirpar organizaciones de izquierda, sindicatos, expresiones democráticas básicas, por un lado, fue el objetivo perseguido a sangre y fuego. Por el otro, la aplicación de políticas de la Escuela de Chicago con Milton Friedman a la cabeza, que incluso asesoró personalmente a Augusto Pinochet. Los saqueos a estos países tomaron formas apenas diversas, pero esencialmente buscaron quitar a los Estados nacionales propiedades y funciones, y brindar beneficios extraordinarios al capital financiero. En diciembre de 1981 una asamblea autorizada de más de mil bancarios aprobó usar la ley de asociaciones profesionales o laborales, y ese camino, que generó algunas dudas iniciales, fue el que asumió la nueva generación de militantes sindicales que surgía y que culminó transformando el Primero de Mayo del 83 en un hito histórico, que contó con el apoyo de la militancia clandestina. Por demás, el trabajo de compañeros en la clandestinidad respaldaba y ayudaba a mantener viva la llama de la resistencia y a aplicar racionalmente la simple—aparentemente— tarea, de quienes actuábamos a«cielo descubierto», de «poner el pie en la puerta» en cualquier momento en que estuviera entreabierta. Hasta fueron parecidas las formas de rendir tributo a la banca haciendo lo que en Uruguay se llamó«compra de carteras» incobrables a los bancos extranjeros cuando la crisis se hizo grave en los primeros años ochenta. Más allá de explicaciones técnicas, ello implicó«socializar» las pérdidas de la banca privada trasnacional. Todo ello, naturalmente, realizado sobre las espaldas de los salarios. 8 Si se miran con perspectiva histórica los criterios del Consenso de Washington de fines de los años ochenta, que implicó la consagración del neoliberalismo como religión incuestionable del sistema, vemos que en el Cono Sur se hicieron, precisamente, experiencias piloto, prácticas de laboratorio. 4.3 EL PIE EN LA PUERTA Me tocó presidir el sindicato bancario 9 sucediendo a compañeros que habían logrado exiliarse o que estaban en las prisiones del régimen. Pudimos aprovechar la visión de los«veteranos» que pensaron y realizaron ese estupendo local en Camacuá y Reconquista, que albergaba sector deportivo, sala de fiestas, guardería infantil, biblioteca, sala teatral que se convirtió en una de las opciones de Cinemateca. Todo ello nos brindaba un cobijo humano maravilloso que, a su vez, daba oxígeno para seguir poniendo todo lo posible en la brega«legal entre comillas», clandestina, y ser lugar de encuentro cálido para tantos. He contado más de una vez que en una de las tantas instancias que nos citaron a la calle Maldonado y Paraguay, el inspector Castiglione, sin filtro, nos señaló que«el gobierno con ustedes se equivocó. Había que haberlos cerrado al principio. Yo avisé. Ahora ustedes están cubiertos porque entran y salen varios miles de personas a diario de ese local». En todo caso, sería omisión imperdonable, al hacer unas notas sobre el movimiento sindical en la resistencia, no mencionar el papel del exilio uruguayo en decenas de países. ¿Cómo no tener presente el papel jugado por Wilson Ferreira y Juan Raúl Ferreira y su trabajo frente al Congreso de Estados Unidos o en el impulso de la Convergencia Democrática? ¿Cómo no mencionar la tarea incesante del coordinador de la CNT en el exilio? Cuando en mayo-junio del 83, luego de la patriada de aquel Primero de Mayo inolvidable, fuimos con Richard Read a la OIT 10 en representación del PIT , con el respaldo que nos daban Acción Sindical Uruguaya y la UITA , 11 pudimos comprobar la perseverante y enorme labor realizada entre las centrales europeas, gobiernos, partidos políticos, personalidades—gestando solidaridad con el pueblo uruguayo y la resistencia, precisamente—, por ese exilio ejemplar. En particular en lo que atañe a la OIT , no puedo omitir destacar la labor increíble llevada adelante por Ricardo Vilaró y Daniel Baldassari. En una nota sobre el período siempre hay que tener presente que padecimos una dictadura que cada vez que debía dar un paso atrás o al costado mostraba las garras, aprisionando, torturando, matando. Hasta el final. En abril de 1984, cuando las«alamedas» de las que hablaba Allende se estaban abriendo, cuando muchos presos estaban siendo liberados, exiliados volviendo, el retorno de Zitarrosa o Los Olimareños nos emocionaba, el general Seregni salía de la cárcel, en esos mismos momentos en que sentíamos que la libertad nos acariciaba el rostro y el corazón, el régimen civil militar mataba al doctor Roslik. La táctica del movimiento sindical fue la que se aplicó en forma general, más allá de matices. 8 Aldrighi, C.(2004). La injerencia de EE.UU. en el proceso hacia el golpe de Estado. Informes de la misión de Seguridad Pública y la Embajada en Uruguay(1968-1973). En Marchesi, A. et al.(comp.), El presente de la dictadura(pp. 35-50). Montevideo: Trilce. 9 Asociación de Bancarios del Uruguay(AEBU). La salida política y los elementos del autoritarismo que quedaron inyectados en el torrente sanguíneo de la sociedad uruguaya dan naturalmente para un examen que exorbita el objetivo de este trabajo. 10 Organización Internacional del Trabajo. 11 Unión Internacional de Asociaciones de Trabajadores de la Alimentación. 11 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL Esas sustancias constituyen parte de nuestro tiempo presente. Solamente la mención de la fecha 20 de mayo de cada año nos dice mucho. Por todo ello, salvaguardar la memoria y escribir la historia con rigor son tareas en las que las organizaciones sociales, la academia, las mejores expresiones democráticas deben tener siempre un elemento prioritario a atender. Edward Hallet Carr, historiador y teórico de la historia británico, allá por los años sesenta hacía un reproche a colegas del mundo universitario, les decía que en ese momento era muy reiterado sancionar moralmente, históricamente, en forma severa, a las figuras de McCarthy, Hitler, Mussolini, entre otras. Y agregaba que eso era relativamente fácil, pero que la misión más importante era estudiar a las sociedades que los parieron, que les dieron el lugar que ocuparon. 12 El racismo, la homofobia, el odio a la«ideología de género», el cuestionamiento a la democracia, las variantes en cuanto al uso de la violencia, la supuesta y paradójica resistencia a la globalización para defender las soberanías, el rescate de valores perdidos—como la familia tradicional y patriarcal—, la sustitución del antisemitismo por el antiislamismo, la visualización del inmigrante como un peligro son algunos de los denominadores comunes, que obviamente tienen matices nacionales y formas diversas de manifestarse. Estas nuevas derechas no llegan cantando Giovinezza o De cara al sol, no usan esvásticas ni simbología nazi, no hacen el saludo romano levantando el brazo. Aparecen bien vestidas, usan las redes sociales, se muestran a veces simpáticas, se rebelan ante el lenguaje«políticamente correcto». Algunos, dentro de esa especie, se definen anarcocapitalistas, como Javier Milei en Argentina. 4.4 NO SE REPITE, PERO RIMA Estamos en 2023, conmemoramos el inicio de la resistencia a una dictadura y homenajeamos la lucha abnegada de tantos que dieron todo lo que pudieron, a veces la vida, por reconquistar la libertad secuestrada. No son minorías de poco peso. Han gobernado países y tienden a crecer en todo Occidente. Pueden intentar, aun simbólicamente, golpes como los dados contra el Congreso en Estados Unidos o por el bolsonarismo al tiempo de llegar Lula al gobierno, hace muy poco. Son tributarias de la posverdad que un español llama con humor«la mentira de toda la vida». El mundo es otro y no es un lugar tranquilo. Está en guerra. Desde el día en que Hobsbawm señala que terminó el«siglo veinte corto» con la caída del muro de Berlín o simplemente con la implosión del«socialismo realmente existente», la profecía de Fukuyama no se cumplió. No había llegado«el fin de la historia», pleno de democracia, capitalismo y paz. En realidad, desde 1991 hasta hoy, a mediados del 2023, no ha habido en el mundo un solo día de paz. Entre otras razones casi terriblemente sencillas—seguramente—, porque mientras se reduce la tasa de ganancia a lo largo y ancho del planeta, la actividad rentable por excelencia es la fabricación y venta de armas. En ese orbe que no conoce la paz, la lucha por los derechos humanos y la democracia está más que nunca en el tope de las prioridades de la razonabilidad. Las extremas derechas tienen un auge marcado en todo el mundo occidental, sean Le Pen, Vox, Trump, Bolsonaro o Meloni. No voy a ingresar, más allá de que estudio el tema y me parece del mayor interés, en la discusión sobre el posible carácter fascista o neofascista que se les atribuye a estos movimientos. Con el ingenio que lo caracterizaba, Stefan Zweig, ante una polémica del siglo XIX sobre si la historia se repite o no, apuntaba con picardía:«la historia no se repite… pero rima». Cuando llegamos a los 50 años de aquel tremendo junio de 1973 y homenajeamos a la resistencia a una dictadura, es buena cosa que miremos el presente con atención. Para que las bregas por la condición humana, por los valores de igualdad, libertad y fraternidad sigan teniendo en la democracia el mejor ámbito para desarrollarse. Por todo, como escribía el poeta popular Jaime Roos,«cuanto queda por hacer». Los nunca más deben abrir bien los ojos. Un investigador europeo muy calificado, más allá de constatar ese hecho y hacer un brillante trabajo de análisis de esas derechas, ha decidido llamarlas, para ubicarlas en este momento de la historia,«extrema derecha 2.0». Y confiesa que lo hace de ese modo para no invertir tiempo en tratar de laudar las polémicas académicas y políticas sobre el fascismo, el neofascismo, el posfascismo, al cual se refieren otros historiadores y cientistas sociales, sin llegar a acuerdos. 13 12 Carr, E. H.(1961). ¿Qué es la historia? 13 Forti, S.(2021). Extrema derecha 2.0, qué es y cómo combatirla. Madrid: Siglo XXI. 12 5. EL TEJIDO DE LA RESISTENCIA DURANTE LA NOCHE MÁS LARGA 5 EL TEJIDO DE LA RESISTENCIA DURANTE LA NOCHE MÁS LARGA Por Ruben Márquez Vivimos el golpe de Estado de 1973 como un desborde dramático en una época de atropellos y violaciones a los derechos democráticos que se dio en un contexto de polarización por la guerra fría. Se sufrían en la región y en el país duros enfrentamientos: por un lado, el deterioro de la calidad de vida sometía a la gente a enormes injusticias, a la vez, el surgimiento de nuevos líderes políticos despertaba esperanzas en el pueblo(el Che, Velazco Alvarado, Allende, Seregni). Los movimientos sociales y en especial los sindicatos apostaban a la movilización y a la organización para defender el salario y las libertades, en tanto una derecha reaccionaria militar y civil usaba y abusaba del aparato del Estado. Todos veíamos perplejos los avances antidemocráticos: las medidas de seguridad, las bandas paramilitares, el discurso que tachaba de comunista y subversivo cualquier reclamo, la represión al movimiento sindical y estudiantil, las clausuras de diarios y el gobernar por decreto. Recuerdo con dolor esos mojones que llevaron a aquella larga noche que empezó a fines de junio, noche que resistió la CNT con la huelga general resuelta tiempo atrás. Al llegar el 27 a Alpargatas, la fábrica ya estaba ocupada, el primer turno había cumplido y a pesar de que los principales dirigentes estaban fuera de la planta, se había ocupado. Ruben Huguet, Jorgelina y el Flaco Padrón, con responsabilidades en el Congreso Obrero Textil y en la Central, no podían permanecer en Alpargatas. Esto obligó a militantes muy jóvenes a asumir la dirección sindical. Algunos como yo, inexperientes o delegados de secciones pequeñas, al segundo día quedamos al frente de la ocupación. Después hubo que ir a la Facultad de Medicina a hablar con el decano Carlevaro, a solicitar ayuda para la propaganda y para alimentar a los compañeros. Se vivía intensamente aquello de«obreros y estudiantes, unidos y adelante», nos conocíamos con los médicos y la solidaridad fue inmediata. El decano nos recibió y aconsejó:«Vayan también al Mercado Agrícola y pidan lo que haya, sobre todo carne, frutas, leche y harina de maíz, que es lo mejor para el frío». Después empezamos con los peajes y las barriadas para sostener la olla. Entonces vino la primera desocupación. A las siete ya era de noche, las Fuerzas Conjuntas hicieron salir a las compañeras hacia Arenal Grande y los hombres para Gral. Flores. Antes habían hecho apagar las luces de la calle y la zona estaba acordonada… Nos hacían salir corriendo contra los muros de la fábrica y una fila de milicos metiendo palos y sablazos hasta Gral. Flores… Así le quebraron el brazo a López, un supervisor que era afiliado al sindicato. Esa noche nos echaron, pero al día siguiente estábamos todos ocupando de vuelta. Almorzábamos juntos en el comedor y hacíamos turnos para pasar la noche, dormíamos de a ratos sobre las tablas con los tejidos y tapados con las frazadas moras. Después de unos cuantos días, una noche un grupo nos reunimos con el arquitecto Juan Pablo Terra, quien nos avisó que el día siguiente el régimen iba a desocupar todos los lugares de trabajo. Ya de madrugada pasé por mi casa y a las siete estábamos otra vez en Alpargatas, allí informamos que en pocas horas habría una desocupación general. Comenzó entonces una discusión sobre cómo actuar, se debatió si esperar reunidos en el comedor o si resistir la desocupación trancando puertas y portones. Triunfó esta posición, por lo que al llegar, las Fuerzas Conjuntas no pudieron ingresar por la puerta principal. Dieron la vuelta por la calle Guaviyú, donde había una cortina metálica, trajeron un«ropero» que embistió la cortina y se metió para adentro, y tras el ropero, los milicos. A los que estábamos juntos en el comedor, nos cachearon y ficharon, y después casi todos a la calle, pero a algunos no nos dejaron salir. Ese día seis o siete delegados fuimos detenidos y llevados al Cilindro, donde nos dejaron diez días. Fueron jornadas de incertidumbre y angustia por el futuro, y también de infinitos gestos de compromiso y ternura. Entre estos, recuerdo especialmente los de Blanca, mi esposa, que todas las tardes nos traía una olla grande para la cena. En su horario de trabajo ocupaba la planta de Bagnulo, y después cocinaba para nuestros hijos que eran chicos y para un grupo del Cilindro. Blanca fue una más de las miles de mujeres que actuaron heroicamente en aquellos días trágicos. Cuando me largaron, apenas llegué a casa, recibí una llamada que me convocaba a una reunión en La Casona de Instrucciones… Allí mi sector político fijó la posición de resistir dentro del país, y así lo hicimos la mayoría de los compañeros. Algunos grupos pensaban que la dictadura tenía los días contados, otros creían que la lucha sería larga… Pero, en todo caso, nadie imaginaba que se extendería casi 13 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL doce años ni el número enorme de torturados, presos, exiliados y muertos que dejaría. A la salida del Cilindro, seguí militando política y sindicalmente, también afrontando los riesgos y los miedos de muchos compañeros y los míos también. Mi refugio en esos tiempos fue ASU , 14 donde hacía actividades sociales que facilitaban coordinaciones políticas, reuniones que en realidad eran activos de militantes o jornadas de formación sindical con referentes de trayectoria. Entre ellos recuerdo a Mitil Ferreira, a Alberto Melgarejo hasta que cayó preso, a Antonio Zangrando reclamando por la libertad del secretario general de la UNTMRA 15 (R. Pietrarroia) y por la devolución de la sede sindical que usurpaba la Seccional 12 de Policía. También mi sindicato de base, el Centro Obrero de Alpargatas, fue un bastión, modesto pero presente en el barrio, que desarrolló tareas de apoyo y de acercamiento a obreros y vecinos mediante la entrega de libros y túnicas, además de otros servicios sociales. Yo había sido elegido secretario general, cargo que ocupé hasta que volvió Huguet del exilio, allí renuncié para que él lo volviera a ocupar. En el COT 16 milité para recuperar el local, para reorganizar fábricas, para honrar una tradición de lucha del gremio textil. No puedo dejar de recordar entre esos luchadores a dirigentes que aún no mencioné: Juan Ángel Toledo, un ejemplo de vida, Ulises Varela de ILDU, 17 Thelman Borges, Quique Marius… obviamente Héctor Rodríguez y tantos más. Las iglesias también fueron espacios de resistencia durante la dictadura. Los primeros de Mayo del 80, 81 y 82, celebrados en parroquias y con la presencia de cientos de trabajadores y decenas de policías infiltrados, dan cuenta tanto de la vocación por la libertad del pueblo como del espionaje y la violencia de la dictadura. AEBU , 18 sin dudas, fue otro lugar a donde acudimos una y cien veces. Las actividades culturales, el club deportivo y la guardería pueden haber«salvado» y preservado el local para acoger incontables reuniones, encuentros, charlas en la cantina y organizar asociaciones civiles o el mismo Plenario Intersindical, siempre desde la solidaridad y la lealtad en la lucha contra el régimen. Fueron años de resistencia y de lucha de muchas formas y lugares, desde organizaciones gremiales y simples clubes, de convocar reuniones o de imprimir un folleto. Todo servía, pero creía entonces y sigo creyendo que el recurso más importante para un militante es el boca a boca, el mano a mano, es la conversación personal, el diálogo donde se entienden«los de abajo», donde se juntan los que están del mismo lado, del lado del pueblo. 14 Acción Sindical Uruguaya. 15 Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines. 16 Congreso Obrero Textil. 17 Industria Lanera del Uruguay SA. 18 Asociación de Bancarios del Uruguay. 14 6. APRENDIMOS A RESISTIR Y A SER SOLIDARIOS 6 APRENDIMOS A RESISTIR Y A SER SOLIDARIOS Entrevista con Graciela López Conversamos con Graciela López, que en 1973 ocupó la fábrica Fibratex y luego fue dirigente del Congreso Obrero Textil( COT ). Nos relató la dureza de las desocupaciones, la complicidad de la familia Strauch con la dictadura y la resistencia que desembocó en la reorganización sindical a comienzos de los años 80. —¿Cómo viviste la huelga general de 1973? —Yo entré en Fibratex a los 16 años. Mi primera experiencia fue en la huelga textil del 71. Nosotros sabíamos que, en caso de que se produjera un golpe de Estado el 27 de junio, había que ocupar la fábrica. Ya lo teníamos más que discutido. Entonces uno lo asumió como un hecho. Por eso, esa noche estábamos pendientes, por la radio, de lo que pasaba en el Parlamento. El 27 me tocaba entrar a las seis de la mañana. Los compañeros del turno de la noche al salir nos dijeron:«Hay que ocupar». Nadie cuestionó nada porque ya sabíamos que iba a ser así. Pasaron cosas terribles. Algo que nunca conté le sucedió a una compañera que se llevaron en una desocupación porque tenía el mismo nombre que una mujer tupamara que estaba presa. Dos compañeras que eran amigas de ella, que trabajaban en la misma sección y vivían también, como yo, en la cooperativa TEBELPA a los años me contaron que la llevaron, la torturaron y la violaron todos los milicos que nos fueron a desalojar, todos, sin excepción. Después le dijeron que disculpara que la habían confundido con otra persona. Ahora lo estoy contando porque se murió la víctima y se murieron las dos compañeras que me pidieron que no lo hiciera. Esta mujer nunca se pudo recuperar y murió como consecuencia de eso. Estuvo en tratamiento psiquiátrico y psicológico. No dejó familia, porque no tuvo hijos, tampoco pudo casarse ni formar pareja. En el transcurso de la ocupación nuestros delegados se reunían clandestinamente en la Federación del Vidrio o en La Aurora. Se había tejido toda una red y a través de ella sabíamos cómo marchaba la huelga. Nosotros confiábamos en nuestros delegados. —¿Cómo fueron las desocupaciones? —De Fibratex nos desalojaron cuatro veces. No se dio de la misma forma en todas las fábricas textiles. Lo nuestro fue muy violento. En dos ocasiones los milicos cuando entraron a la fábrica llenaron de agua con restos de pórtland las bateas donde los albañiles limpiaban sus herramientas y a un compañero nuestro, Walter Chappe, le hicieron submarino. Al resto, que la mayoría éramos mujeres jóvenes, nos hacían poner en semicírculo, nos insultaban, nos decían groserías y gritaban:«¡Ustedes, ¿qué están haciendo acá?!». La primera vez que torturaron a Walter estábamos en ese semicírculo, entonces el milico que mandaba lo señala y grita:«¿Eso es lo que quieren ustedes? ¡Ahora nos vamos a llevar a alguna!». A lo que siguió un griterío. Entonces, sale Walter esposado, con los brazos atrás y con la cabeza chorreando el agua blanca, de la mugre. Cuando volvimos a ocupar la fábrica desagotamos esas bateas. —¿Cómo fue el levantamiento de la huelga en las fábricas textiles? —En esos momentos había más de setenta fábricas y casi treinta y dos mil trabajadores. En la mayoría se levantó cuando la CNT lo decidió. Pero nuestro caso fue diferente. El principal accionista de Fibratex era Miguel Strauch, que fue de los cívicos que sustentaron la dictadura cívico-militar. Unos tres días antes del levantamiento de la huelga, llegó junto al coronel Bolentini (ministro del Interior) y un séquito. En mi fábrica no hubo carneros ni amarillos, pero sí había gente que estaba desconforme con la ocupación. A esa poca gente la convocaron y fue a ayudar a la patronal y a Bolentini. Con las mesas del comedor armaron unos circuitos de votación, con cuarto secreto y todo. Entonces se produce la última desocupación, la cuarta, y nos convocan a trabajar. Nosotros no íbamos a ir. Pero unas compañeras, a pedido de la dirección del COT , empezaron a recorrer los barrios para avisar que había que ir a votar porque, si no, nos iban a echar. Nosotros no queríamos, pero les teníamos confianza a las compañeras y al COT . Entonces fuimos avisando al resto. 15 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL Cuando fuimos a recoger el resultado, Bolentini dijo que había ganado la mayoría por entrar a trabajar. Después no queríamos entrar porque teníamos dudas de cuál había sido realmente el resultado. Pero los compañeros nos dijeron que había que entrar, que ahora la forma de resistir era entrando, aunque nos tuviéramos que callar la boca, pero había que cuidar el lugar del trabajo. En ninguna otra fábrica textil se aplicó esta forma de desocupación. Solo en Fibratex. —¿Cómo se resistió en tiempo de dictadura? —Enseguida del levantamiento de la huelga lo primero que hicieron los Strauch fue barrer a los delegados. Después a las mujeres de los delegados, después a sus hermanas. Durante dos o tres años, todos los viernes había una lista. Nos salvamos los más jóvenes, porque en aquella época para ser delegado tenías que demostrar muchas cosas. Creo que por eso nos salvamos. Dentro de la fábrica no podíamos hablar entre nosotros porque el clima era muy malo. Se enteraban de cualquier cosa. Hablábamos cuando nos íbamos o antes de entrar. Además, nos respiraban en la nuca. Hasta el extremo de que, para identificarnos, cada sección tenía el cuello, el bolsillo y el pañuelo de colores diferentes para controlar que no nos contactáramos entre las diferentes secciones. Era como un régimen militar, por eso había miedo, no solamente el miedo que teníamos cuando salíamos en la calle, sino cuando estábamos dentro. Nosotros no teníamos contacto una fábrica con otra porque los dirigentes estaban presos, desaparecidos o en el exilio. —¿Cómo fue la reorganización sindical en el COT ? —Primero, participamos en el plebiscito del 80. Aunque solo nos contactábamos los que nos conocíamos de más tiempo. En setiembre del 82 formamos la asociación laboral. A esa altura ya estaban formadas las de Alpargatas, ILDU y la mayoría de las fábricas. A partir del 80, empezaron a salir de la cárcel algunos compañeros como Alberto Melgarejo, también estaba Mitil Ferreira. Más adelante Juan Ángel Toledo y Thelman Borges. Cuando se dio el golpe de Estado fueron a allanar el local del COT , robaron y quemaron todo. El matrimonio con hijos que estaba de casero se tuvo que ir al exilio. Quedó una tía con su marido cuidando el local, que usaron para su provecho. Pero Melgarejo y Mitil lograron que el local se pudiera utilizar para las reuniones del cot . Yo me entero porque entraron en contacto con CX 30, La Radio, donde trabajaba mi compañero. Entonces me vinculé con ellos. —¿Qué enseñanzas nos dejaron la huelga, la resistencia y la recuperación democrática para el movimiento sindical? —Lo que nos enseñó, capaz que es una redundancia, fue a resistir; saber que había compañeras y compañeros que la pasaban peor que nosotros, los que estaban presos, los que habían pasado por la tortura, aquellos que no sabíamos dónde estaban, los que tenían que vivir afuera. Y creo que aprendimos en carne propia lo que significa la solidaridad. También creo que aprendimos que nunca más. Por lo menos algunos sentimos que es un nunca más de verdad. A mí me queda cierta impotencia por no saber cómo trasladar todo lo que tuvimos que pasar. Tengo la certeza de que se lo trasladé a mis hijos y sé lo que sienten y lo que piensan, pero no sé si fuimos capaces de transmitírselo a las nuevas generaciones. Creo que algo aprendimos y en algo fallamos. No sé si logramos hacer carne en los más jóvenes para que vean que esto que disfrutamos hoy no lo regaló nadie. Nosotros siempre supimos que podíamos hacer determinadas cosas porque hubo una generación anterior que logró, por decir algo, la asignación familiar, el hogar constituido, y antes que ellos otros lograron otras cosas. O sea que una generación le da a la otra, es como los eslabones de una cadena. Entonces a mí me da la impresión de que no supimos cumplir con esa cadena. Por lo menos yo siento gusto a poco con respecto a eso. Nosotros no estábamos de acuerdo en formar las asociaciones, pero no había más remedio. Les decíamos comisiones internas. Y tratamos de adaptarlas lo mejor posible a los estatutos del COT y de la CNT . Después fuimos al Primero de Mayo del 83. También pienso que lo que tenemos que hacer es dejar espacios y ayudar, con lo poco o lo mucho que sabemos, contando cuál fue nuestra experiencia. Pero no que haya que abrirse, yo no estoy de acuerdo con eso de que el cambio generacional sea un corte. Para mí tiene que ser algo fluido. Al principio, los de Fibratex éramos como un estigma por la forma en que se había levantado la huelga. Pero nosotros habíamos sido ocupantes, habíamos aguantado todos esos años. Habíamos participado de la reorganización y además los que estábamos en la etapa de los 80 no teníamos nada que ver con las decisiones que se tomaron en el 73. Así que después fuimos todos muy compañeros. 16 7. LA CONSTRUCCIÓN Y LOS APORTES DE LA CORRIENTE SINDICAL ARTICULACIÓN A LOS DESAFÍOS DEL MOVIMIENTO SINDICAL 7 LA CONSTRUCCIÓN Y LOS APORTES DE LA CORRIENTE SINDICAL ARTICULACIÓN A LOS DESAFÍOS DEL MOVIMIENTO SINDICAL Articulación es una construcción de pensamiento y acción entre trabajadoras y trabajadores por un movimiento sindical democrático, solidario, fuerte, unido en la pluralidad de ideas y en la lucha. Es una corriente sindical integrada por personas y agrupaciones de diferentes sindicatos, un colectivo sindical que no solo impulsa las reivindicaciones propias de trabajadoras y trabajadores, sino que tiene entre sus principios participar en la transformación del país y el diálogo democrático. Está comprometida con la defensa y profundización de la democracia en lo nacional, y también la democracia, el pluralismo y la representatividad interna en el movimiento sindical. Articulación está construida sobre los pilares del movimiento sindical uruguayo, que desde principios del siglo XX y a lo largo de toda su historia fue forjando en la unidad y la diversidad las bases de su fortaleza e independencia de clase, motivo de orgullo propio y de reconocimiento a nivel nacional e internacional. Articulación está constituida por agrupamientos sindicales con integrantes de diferentes concepciones políticas, filosóficas, partidarias y religiosas. Los intereses de clase y la defensa de los trabajadores y las trabajadoras, así como la defensa de la democracia trascienden a los partidos políticos y, por esa misma razón, los sindicatos son construcciones populares para las que no es indiferente la orientación de cada gobierno. La Corriente Sindical Articulación es y será defensora de los valores éticos en la militancia social de los y las militantes sindicales dedicados a la lucha por la libertad, la igualdad social y la solidaridad, sin buscar otra recompensa que la colectiva. Articulación tiene un papel que cumplir en el movimiento sindical y popular. Es necesario fortalecer su funcionamiento colectivo para apoyar a las compañeras y compañeros que asumieron y asuman en el futuro responsabilidades tanto en el PIT-CNT como en las distintas federaciones y sindicatos. En una realidad marcada por la recuperación de la democracia y la definición de la central como PIT-CNT (incluyendo las nuevas y viejas generaciones provenientes de la reorganización semilegal y clandestina, de la cárcel y del exilio), surgen importantes coincidencias en la interpretación política entre compañeros y compañeras provenientes de diversas corrientes sindicales y nacen así agrupamientos de intercambio que sientan las bases de una corriente más amplia y plural. 7.1 LA FORMACIÓN SINDICAL EN EL CENTRO DE LA ESTRATEGIA Desde 2020 la Corriente Articulación ha hecho especial énfasis en la formación sindical, en un momento de necesaria priorización de la participación de jóvenes y de la equidad de género en todos sus niveles. En ese camino nace la Corriente Sindical Articulación, haciendo hincapié en su papel articulador dentro de la central y entre esta y el movimiento popular en sentido más amplio, evitando las posiciones funcionales a las patronales y a la derecha más conservadora. A partir de la generación de propuestas para el país y el movimiento sindical de dialogar con los diversos sectores sociales, políticos y empresariales, de su preocupación permanente por integrar a la diversidad de la clase trabajadora y por defender la unidad sindical en todo momento, la Corriente Sindical Articulación creció hasta jugar un papel importante dentro del PIT-CNT . El propósito es contribuir, desde el intercambio intergeneracional y la diversidad de trabajadores y trabajadoras, a comprender los profundos cambios que se están procesando en el país, la región y el mundo. Una formación que apunta a fortalecer a las organizaciones sindicales, que contribuye a la acción política, que aporta a un movimiento sindical protagonista del desarrollo del país, un desarrollo con derechos, inclusivo y sustentable. El programa de formación apunta también a fortalecer la identidad político-sindical de Articulación y los vínculos y sentido de pertenencia a ella; a contribuir al desarrollo de una nueva generación de militantes y dirigentes, en especial jóvenes y mujeres de las agrupaciones que la componen en todo el país, y a aportar herramientas que fortalezcan el desempeño, actitudes y aptitudes de las compañeras y los compañeros que la integran. 17 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL Esta formación sindical también constituye una forma democrática de comunicación y análisis profundo entre militantes sindicales, profesionales y académicos. Esta formación procura aportar al proceso de consolidación de la Corriente como actor que participa en la discusión de los temas presentes en el movimiento sindical y en el país. La formación sindical es un derecho de las y los militantes para su actividad sindical y su desarrollo personal. Contribuye con información relevante y actualizada sobre un conjunto amplio de temas de interés para la clase trabajadora a formar opinión con información y brindar herramientas concretas para la defensa de los derechos humanos y laborales. La formación es clave para generar mejores militantes, mejores dirigentes y dirigentas, mejores sindicatos. La Corriente Sindical Articulación entiende que la formación es prioritaria e indispensable para la organización sindical. 7.2 DESAFÍOS ACTUALES DE LA CORRIENTE SINDICAL ARTICULACIÓN El rol de Articulación en el movimiento sindical debe incluir la generación de acciones y políticas sindicales eficaces, transformadoras e innovadoras, a nivel tanto político como económico y social, en el mundo del trabajo y las relaciones laborales. Para ello es necesario procesar los problemas de la clase trabajadora y del país apoyándose en información veraz e interpretaciones sustentadas en conocimiento científico, así como generando diálogos amplios y constructivos que fortalezcan la síntesis política. Entre los principales desafíos identificados hoy por la Corriente Sindical Articulación se encuentran: 1. Impulsar la elaboración de propuestas programáticas para un desarrollo democrático, social, productivo, tecnológico, cultural y de sustentabilidad ambiental que beneficie a las grandes mayorías. Un desarrollo que favorezca la creación y distribución de las riquezas, que construya una protección social universal, que coloque la educación y la cultura en el centro, que favorezca el acceso a la vivienda digna, al conocimiento científico y las tecnologías; que enfrente las desigualdades de género y de origen étnico-racial, territorial y social, que integre a las trabajadoras y los trabajadores migrantes, que dé respuestas a las y los jóvenes de todo el país, que promueva la solidaridad y la labor cooperativa. 2. Defender la independencia de clase sin indiferencia ante los gobiernos de turno, contribuyendo a desplazar del poder a las visiones reaccionarias y que perjudican a la clase trabajadora. Promoviendo debates internos fraternos y francos, con pluralismo, sin exclusiones, defendiendo los valores éticos en la militancia social y política. 3. Defender y profundizar la democracia en nuestro país, defendiendo los derechos humanos e impulsando la agenda de derechos a nivel nacional, aportando en todo momento al diálogo social entre todos los sectores de la sociedad. El movimiento sindical defiende la democracia representativa y la existencia de los partidos políticos. No debe alimentarse el descreimiento en la política ni en los políticos, al tiempo que se debe ser implacable en la defensa del ejercicio ético del poder y en el combate de la corrupción en todos los niveles. 4. Integrar la diversidad de la clase trabajadora construyendo grandes mayorías con las personas que trabajan en la informalidad, las que trabajan por cuenta propia, las y los pequeños productores, y no considerar únicamente a las asalariadas y los asalariados formales y sindicalizados. 5. Profundizar la democracia en el movimiento sindical, dialogando con trabajadoras y trabajadores sindicalizados y no sindicalizados, defendiendo la participación de todas las organizaciones sindicales, sin estigmatizaciones ni persecuciones. 6. Avanzar en la equidad y justicia de género como aspecto central en el proyecto de desarrollo del país, en el mundo del trabajo y las relaciones laborales, así como en nuestras organizaciones sindicales. Articulación debe priorizar la equidad y la paridad de género dentro de la Corriente, y en este marco contribuir a un mejor relacionamiento del movimiento con las organizaciones feministas. 7. Condenar y combatir el racismo en todas sus formas, construyendo en las organizaciones sindicales y en los espacios de trabajo herramientas que contribuyan efectivamente a la no discriminación. Asimismo, es necesario forjar y fortalecer las alianzas con las organizaciones y colectivos que luchan por sus derechos. 8. Priorizar la participación y el protagonismo de la juventud en las organizaciones sindicales y en la Corriente, la asunción de responsabilidades concretas y relevantes en tareas de representación y defensa de los intereses de trabajadores y trabajadoras. 9. Avanzar en el análisis y las respuestas ante las nuevas formas de trabajo y su plataformización digital, su impacto en las condiciones laborales y en la organización sindical. Las nuevas relaciones de trabajo apuntan hacia menores responsabilidades empresariales y a la invisibilización de la clase trabajadora como tal, refiriéndose a las personas trabajadoras como«colaboradoras» y destacando una falsa autonomía de trabajadores y trabajadoras. 18 7. LA CONSTRUCCIÓN Y LOS APORTES DE LA CORRIENTE SINDICAL ARTICULACIÓN A LOS DESAFÍOS DEL MOVIMIENTO SINDICAL 10. Promover una protección social universal, con justicia y equidad, que posibilite las necesarias reformas a la seguridad social a partir de un amplio diálogo social y democrático que construya amplios consensos con los actores y movimientos sociales y políticos, y no implique pérdida de acumulación y aislamiento del movimiento sindical. 11. Vincular la producción, el trabajo y la sustentabilidad ambiental, considerando críticamente los impactos del modelo productivo en los diferentes sectores de actividad. Es imperioso asumir que otros modos productivos son posibles y necesarios, y que es urgente una transición ecológica justa. 12. Reivindicar la eliminación de la indigencia y de la pobreza, especialmente de niños, niñas y adolescentes, como también reclamar mayor justicia intergeneracional y políticas que promuevan y protejan las maternidades y paternidades. Un Estado justo y solidario debe asegurar condiciones mínimas de bienestar para que niños, niñas, adolescentes y sus familias gocen de todos sus derechos. 13. Incorporar la seguridad ciudadana en clave de derechos humanos dada su importancia para la población uruguaya. Esto significa defender la convivencia pacífica, en democracia y libertad entre todas las personas, garantizando el ejercicio de sus derechos. 14. Fortalecer el movimiento sindical de las Américas y del mundo. El orden mundial expresado en agrupamientos regionales, así como en conflictos y tensiones geopolíticas cambiantes, precisa de un sindicalismo mucho más fuerte para enfrentar al capital y defender a la clase trabajadora. La participación en el movimiento sindical internacional es hoy imprescindible para aumentar la capacidad de lucha ante los ataques a las democracias, los avances del capital transnacional, la crisis climática y la precarización del trabajo. Para poder avanzar en estos desafíos es imperioso desarrollar un grupo o colectivo dentro de la Corriente que trabaje en comunicación, de forma integral y orgánica, para llevar la opinión de Articulación a través de los diversos medios. Es imprescindible continuar y profundizar la formación sindical fortaleciendo el Grupo de Apoyo a la Formación Sindical ( GRAFOS ) de la Corriente, para avanzar en propuestas formativas que aborden las necesidades concretas de las agrupaciones y los sindicatos. Es clave el desarrollo de Articulación mediante la participación de las compañeras y los compañeros en los diferentes espacios que se vayan construyendo para dar respuesta a los desafíos. La Corriente Articulación tiene un papel que cumplir en el movimiento sindical y popular, fortaleciendo al movimiento sindical para avanzar en la equidad, la justicia y la felicidad de nuestro pueblo. 19 ACERCA DE LAS Y LOS AUTORES Gerardo Caetano. Historiador y politólogo. Profesor titular del Instituto de Ciencia Política, FCS , Udelar. Investigador nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (Historia política y Relaciones internacionales). Fue director del ICP , presidente del Consejo Superior de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales( FLACSO ) e integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales( CLACSO ). Elbia Pereira. Maestra de educación inicial y sindicalista uruguaya.​Es secretaria general de la Federación Uruguaya de Magisterio de Trabajadores de Educación Primaria ( FUM-TEP ) y la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria general del PIT-CNT . Héctor Florit . Maestro. Fue director de escuela pública y profesor de Formación Docente. Exconsejero de CODICEN y director general de Primaria. Fue secretario general de la FUM-TEP y secretario de Formación del PIT-CNT . Milita en la Corriente Sindical Articulación y en Acción Sindical Uruguaya( ASU ). Luis Garibaldi . Maestro, profesor de Idioma Español y docente en la carrera magisterial. Militante sindical, fue dirigente de ADEMU -Montevideo y FUM-TEP . Integró las ATD de Educación Primaria. Fue director de Educación del MEC y Consejero del CFE de ANEP . Publicó en coautoría libros de texto para escolares. Escribió numerosos artículos en prensa, revistas especializadas, capítulos de libros y Vidas en resistencia. Relatos de un país en dictadura. Ruben Márquez. Militante sindical cristiano que colaboró en la fundación del PIT (Plenario Intersindical de Trabajadores). Desde un principio tuvo claro que era la continuidad del movimiento sindical unitario que había nacido con la CNT . Juan Pedro Ciganda Barreix. Dirigente de AEBU , presidió el sindicato entre 1975 y 1985 e integró el núcleo fundador del PIT en 1983. Magíster en Estudios Latinoamericanos. Licenciado en Historia(Udelar). Doctorando en Historia ( UBA ). Fue diputado por el Frente Amplio. La Corriente Sindical Articulación es una construcción de acción y pensamiento, entre trabajadores y trabajadoras que impulsan un movimiento sindical fuerte y unido en la pluralidad de ideas; comprometida con la defensa y profundización de la democracia en lo nacional y en el movimiento sindical. Se constituyó en defensa de los intereses de los trabajadores y promueve un movimiento unitario y clasista, con la premisa de acumular con vastos sectores de la sociedad para lograr un Uruguay más justo. Graciela López. Militante y dirigenta sindical de la industria textil por más de cuarenta años. Participó en la reconstrucción del Congreso Obrero Textil( COT ), del que fue secretaria general, y en la fundación del PIT (Plenario Intersindical de Trabajadores). Luego fue integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT . CONTACTO La Fundación Friedrich Ebert( FES ), creada en 1925, es la fundación política más antigua de Alemania. Es una institución privada y de utilidad pública, comprometida con el ideario de la democracia social. La fundación debe su nombre a Friedrich Ebert, primer presidente alemán democráticamente elegido, y da continuidad a su legado de hacer efectivas la libertad, la solidaridad y la justicia social. Cumple esa tarea en Alemania y en el exterior en sus programas de formación política y de cooperación internacional, así como en el apoyo a becarios y el fomento de la investigación. Conoce FESUR : La Friedrich Ebert Stiftung tiene casi cuarenta años de presencia en Uruguay, donde trabaja como plataforma de diálogo político para la promoción de la democracia y la justicia social. Aporta y contribuye al análisis de temas de actualidad política a nivel nacional, regional y global en pos de una sociedad más democrática, justa y sustentable. Ofrecemos un espacio de reflexión y análisis de la realidad nacional, regional e internacional, promoviendo el trabajo en equipo y las alianzas institucionales para tratar temas como las relaciones laborales, políticas para la democratización de las comunicaciones, seguridad ciudadana, política internacional, modelos de desarrollo, políticas de género y juventud, entre otros. Friedrich-Ebert-Stiftung Representación en Uruguay Gral. Arturo Baliñas 1145, Piso 8 Montevideo, Uruguay Responsables Dörte Wollrad| Representante FES en Uruguay Viviana Barreto| Directora de Proyectos Coordinación de publicaciones| FES Uruguay Arte y diagramación| Cooperativa de trabajo SUBTE Corrección y edición| María Lila Ltaif Más información: uruguay.fes.de Contacto: fesur@fes.de El uso comercial de todos los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung( FES ) está prohibido sin previa autorización escrita de esta. Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las de la Friedrich-Ebert-Stiftung o las de la organización para la que trabajan los/as autores/as o las de las entidades que auspiciaron la investigación. ISBN 978-9915-9562-7-5 A 50 AÑOS DE LA HUELGA GENERAL Más democracia, más libertad, más igualdad, más solidaridad Esta publicación de FESUR y la Corriente Sindical Articulación es un aporte al conocimiento de la historia y sus impactos en la actualidad para facilitar la acción de los sindicatos hacia un país más justo y solidario. Gerardo Caetano acerca un análisis actualizado de los hechos históricos que derivaron en el golpe de Estado de junio de 1973 y resalta el papel del movimiento sindical en defensa de la democracia con la convocatoria a la huelga general. Caetano demuestra con fundamentos que la defensa de la democracia requiere rescatar la memoria de los hechos que echa por tierra interpretaciones que relativizan o incluso niegan el terrorismo de Estado. Los testimonios de Juan Pedro Ciganda, Graciela López y Ruben Márquez, dirigentes sindicales de esa época, brindan una mirada sobre las fortalezas y dificultades que se tenían al momento de llevar adelante la huelga general. Sus aportes también ofrecen reflexiones acerca de los aprendizajes que dejaron al movimiento sindical la huelga general y la resistencia de los años siguientes, así como lo que falta por hacer en materia de defensa de la democracia. La publicación recoge la experiencia de la formación sindical organizada con ASU desde 2022 y analiza los desafíos que enfrenta el movimiento sindical a partir de un diagnóstico sobre desafíos que considera los vaivenes de la democracia, los cambios en el mundo del trabajo y su impacto en la organización sindical. El análisis contempla los cambios tecnológicos y sociales, así como las amenazas ambientales que producen nuevas desigualdades sociales. Para más información: uruguay.fes.de| fesur@fes.de @FES_Uruguay@fes_uruguay Fundación Friedrich Ebert- Uruguay FES Uruguay