PUBLICACIÓN ESPECIAL PAZ Y SEGURIDAD LA UE COMO POTENCIA DE PAZ Propuestas para solucionar los conflictos en Colombia y Venezuela Kristina Birke Daniels, Susanne Stollreiter, Katharina Wegner Febrero 2021 La UE y Alemania consideran los conflictos en Venezuela y Colombia por separado. La historia, economía y política sin embargo están estrechamente entrelazadas. Esto tiene consecuencias para la estabilidad y seguridad en toda la región. La UE debería fortalecer su papel como potencia de paz y contribuir a reducir las tensiones. El momento para ello es oportuno porque gracias al resultado de las elecciones en EE.UU., el panorama político internacional ha cambiado a favor de la posibilidad de limitar el conflicto de manera multilateral. A fin de responder a la precaria situación de seguridad, la UE tiene que intensificar la ayuda humanitaria y la asistencia médica y desarrollar un concepto a largo plazo. El potencial de mediación diplomática de la UE no se ha agotado todavía. Se podría nombrar a un / a enviado / a especial conjunto / a de la UE para Venezuela y Colombia. PAZ Y SEGURIDAD LA UE COMO POTENCIA DE PAZ Propuestas para solucionar los conflictos en Colombia y Venezuela PROPUESTAS PARA SOLUCIONAR LOS CONFLICTOS EN COLOMBIA Y VENEZUELA ANTECEDENTES LOS CONFLICTOS EN VENEZUELA Y COLOMBIA En Venezuela, el Presidente autoritario Nicolás Maduro se mantiene al poder, a pesar de las sanciones económicas internacionales. Según los datos oficiales, el partido del Gobierno obtuvo la mayoría en las elecciones parlamentarias celebradas en diciembre del año pasado, aunque la participación electoral sólo se elevó al 31 por ciento. La UE, varios países latinoamericanos y EE.UU. no reconocen el resultado electoral. Las encuestas demuestran que en su mayoría, la población rechaza tanto al Gobierno actual como también al rival de Maduro, al Presidente interino autoproclamado Juan Guaidó. Al mismo tiempo, la situación humanitaria muy precaria se ha agravado aún más. El fin del modelo económico dependiente de la producción de petróleo, la hiperinflación y las sanciones internacionales han tenido como consecuencia que el 80 por ciento de la población venezolana ya estaba afectada por la escasez de alimentos en 2019. Esta situación se ha visto exacerbada por la pandemia del coronavirus. La violencia y el deliberado desprecio por los derechos humanos son un medio eficaz para que el Gobierno de Venezuela afirme su poder. Además, Maduro también se beneficia de la debilidad de la oposición, que está en conflicto entre sí. En Colombia, un acuerdo de paz firmado en 2016 entre el Gobierno y la guerrilla más antigua de América Latina, las FARC-EP, puso fin a más de 50 años de conflicto armado. Según las declaraciones del Gobierno, desde entonces, 13.194 guerrilleros han sido desmovilizados y reintegrados a la sociedad con éxito. Las FARC crearon el partido»Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común(FARC)« – recién cambiado al nombre»Comunes« – que participa en el proceso político. El Gobierno del Presidente conservador de derechas Iván Duque (Partido Centro Democrático) que fue elegido en 2018, sin embargo, bloquea gran parte de la aplicación del acuerdo de paz. Según las declaraciones de las ONG, 1.084 activistas de la sociedad civil y 250 excombatientes que trabajaron por la paz han sido asesinados desde la firma del acuerdo. En las FARC existen grupos que han abandonado o nunca empezado el proceso de paz. Otros grupos guerrilleros como el ELN (Ejército de Liberación Nacional) como también bandas del crimen organizado se están fortaleciendo, sobre todo debido a la falta de presencia de unas instituciones democráticas del Estado a nivel regional. Especialmente en las zonas en las que las estructuras estatales no existen o son corruptas, se producen excesos de violencia de forma periódica. sin embargo, es la estrecha conexión de los numerosos conflictos en ambos países, respectivamente en la región fronteriza: Colombia y Venezuela comparten una larga historia colonial, se separaron sólo en 1829, después de su independencia de España. Sin embargo, siguieron estando estrechamente vinculados social y culturalmente. Los movimientos migratorios entre ambos países no son un fenómeno nuevo, ya que tanto la guerra civil en Colombia como el auge del petróleo en Venezuela en los años 70 y 90 del siglo pasado hicieron que muchos millones de colombianos emigraran a Venezuela. Hoy en día de 2 a 2,5 millones de migrantes y refugiados venezolanos aproximadamente se encuentran en Colombia, algunos de ellos con doble nacionalidad. Estos forman parte de la segunda mayor crisis de refugiados del mundo. Cuando empezó la pandemia del coronavirus, muchos venezolanos trataron de regresar a su país porque habían perdido su trabajo y su vivienda en sus países anfitriones. Los migrantes no están adecuadamente cubiertos por un sistema oficial de seguridad social ni en Venezuela ni en Colombia y, por lo tanto, necesitan cada vez más ayuda humanitaria. Después de que Venezuela bajo el Presidente Chávez hiciera una importante contribución al acuerdo de paz en Colombia, hoy en día las diferencias ideológicas entre los dos países parecen insuperables. No se puede descartar la posibilidad de que estalle un conflicto armado internacional, especialmente en la retórica. El Gobierno de Maduro apoya al restante grupo guerrillero colombiano y a los disidentes de las antiguas FARC que utilizan la zona fronteriza y Venezuela como refugio o para acciones coordinadas con el régimen de Maduro. El Gobierno colombiano ha ignorado repetidamente la soberanía nacional de Venezuela en su búsqueda de guerrilleros. El choque ideológico entre el »socialismo bolivariano« y el Gobierno conservador de derechas de Colombia volverá a jugar un papel en la campaña de las elecciones presidenciales de Colombia en 2022. En ambos países reina un clima de inseguridad y violencia que domina muchas áreas de la vida y contribuye a la polarización y desestabilización de la región. El antagonismo endurecido entre los dos países tiene implicaciones geopolíticas más allá del continente. Mientras que Colombia recibe el apoyo del Grupo de Lima, la Organización de Estados Americanos(OEA) y EE.UU., Maduro tiene como aliados Cuba, Rusia, China e Irán. LA SITUACIÓN EN LA FRONTERA ESTRECHA CONEXIÓN ENTRE COLOMBIA Y VENEZUELA En Alemania y Europa se conoce la mala situación en la región respecto a la seguridad 1 . Lo que menos se conoce, 1 La FES utiliza el término de seguridad en un sentido amplio que tiene en cuenta las dimensiones políticas, sociales y económicas de la seguridad. Lo que es cierto con respecto a la relación entre los dos países en general, se agrava aún más en la frontera común de 2.219 kilómetros de longitud. Lejos de las respectivas capitales, divide arbitrariamente un área económica y el hábitat de los pueblos indígenas. La debilidad y la ausencia del Estado a ambos lados de la frontera permiten que prosperen las estructuras ilegales y criminales. El nuevo cierre de la frontera en respuesta a la pandemia desde marzo de 2020 no sólo ha dado lugar a que muchos 1 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG – LA UE COMO POTENCIA DE PAZ migrantes se encuentren ahora atrapados en la zona fronteriza, sino que también promueve la delincuencia, el tráfico de drogas, la trata de seres humanos, el contrabando, la economía ilegal, y provoca enormes tensiones sociales. Las iniciativas locales, nacionales y binacionales están tratando de contrarrestar las tensiones y los conflictos. Sin embargo, las organizaciones de la sociedad civil no reciben suficientes fondos para esta labor. Además de proporcionar atención humanitaria de emergencia a los refugiados, también hay que ofrecerles perspectivas sociales y económicas a largo plazo. LAS ACTIVIDADES DE LA UE En el pasado, la política alemana y europea se ha comprometido repetidamente a apoyar la resolución de los conflictos en los dos Estados andinos: con el apoyo activo al proceso de paz en Colombia y a la mediación en el conflicto político en Venezuela a través del grupo de contacto internacional de la UE, así como con ofertas de ayuda humanitaria en la región fronteriza entre los dos países. Sin embargo, no se ha prestado suficiente atención a la estrecha interconexión de los conflictos antes descritos. También se necesita una solución política, especialmente para mejorar la situación en la región fronteriza. Por consiguiente, a continuación se formulan propuestas concretas sobre la manera de mejorar la situación actual en la región y de promover la estabilidad, la seguridad y una perspectiva de futuro para ambos países. Para ello, la UE – y explícitamente también Alemania – deberían utilizar su alto prestigio en América Latina y en la región del conflicto como mediador neutral entre los intereses geopolíticos de EE.UU., por un lado, y China, Rusia, Irán y Turquía, por otro. RECOMENDACIONES DE ACCIÓN PARA LA UE la actualidad, el objetivo principal de la política con respecto a Venezuela no debería ser un cambio de poder, sino que se debería promover el diálogo entre el Gobierno y la oposición con el objetivo de negociar reformas políticas que a medio plazo allanen el camino de retorno a la democracia. Para ello, habrá que ofrecer incentivos positivos al Gobierno(a este respecto, véase la recomendación n° 7). la situación actual, en las negociaciones con Venezuela, Europa debería centrarse en poner fin a las violaciones de los derechos humanos políticos, económicos y sociales por parte del Gobierno así como en proporcionar ayuda humanitaria para la población en todo el país. el proceso de paz colombiano y la implementación integral del acuerdo es una tarea de medio a largo plazo para la UE y Alemania. El proceso de paz de 2016 es un componente fijo de la constitución colombiana desde 2017, por lo que es una tarea del Estado. Su implementación está garantizada de forma vinculante en la constitución por lo menos durante tres períodos legislativos y durará muchos años. Esto significa que la comunidad internacional, con su interés en el éxito del proceso, debe emprender una tarea gigantesca. El interés internacional, sin embargo, ha disminuido significativamente, especialmente en el primer año de la pandemia del coronavirus. política exterior europea y alemana en Colombia debería centrarse en una política de paz sostenible e incluyente que sea un apoyo para una paz estable, duradera y completa y un impulso más para la democratización del país. Esto también significa que debe cuestionar más fuertemente la violencia contra los activistas por la paz y los desmovilizados, las tendencias autoritarias, el retorno a la militarización o la introducción de políticas represivas en la región(como por ejemplo en la lucha contra las drogas). vista de la situación de emergencia humanitaria en la región del conflicto, la UE debería centrarse sobre todo en apoyar a los agentes locales en la prestación de asistencia humanitaria, en particular en la zona fronteriza entre Venezuela y Colombia. En esta región, actualmente, ya existen numerosas iniciativas de la sociedad civil a ambos lados de la frontera, entre otras por ejemplo de la Iglesia, la ciencia y la economía(Cámara de Comercio Colombo-Venezolana), pero también de las autoridades locales. Intentan normalizar la situación a pesar del cierre de la frontera (desde 2015 por parte de Venezuela y desde el comienzo de la pandemia en 2020 por Colombia), superarla y prestar ayuda concreta a las personas que tienen que cruzar la frontera. Por lo tanto, las estructuras estatales locales deberían ser reforzadas, también con el objetivo de combatir conjuntamente la pandemia. A medio plazo, la ayuda humanitaria debería transformarse en proyectos de desarrollo sostenible para la seguridad social y el fortalecimiento de las redes sociales en ambos países. UE debería trabajar para la reanudación de las relaciones consulares y luego diplomáticas entre los dos países y también trabajar para abrir la frontera lo más rápidamente posible. Sólo así se pueden combatir eficazmente las estructuras ilegales en la zona fronteriza y la economía formal tendría la oportunidad de reanudar los antiguos vínculos estrechos a través de la frontera. Es necesario hacer frente a las actividades ilegales con alternativas legales y fortalecerlas. Esto permitiría aumentar la confianza mutua de ambas partes y reducir el rechazo a los migrantes y refugiados venezolanos. aprovecharse las oportunidades que ofrece el cambio de Administración en EE.UU. para resolver los conflictos en ambos países. En este contexto, se debería ofrecer al Gobierno venezolano la perspectiva de un levantamiento gradual de las sanciones económicas generales existentes contra Venezuela y el acceso a los activos venezolanos en el extranjero a cambio 2 PROPUESTAS PARA SOLUCIONAR LOS CONFLICTOS EN COLOMBIA Y VENEZUELA de una mejora de la situación humanitaria y de los derechos humanos y de verdaderas reformas políticas. de una posible mejora de las relaciones entre Cuba y los EE.UU. bajo el nuevo Presidente Joe Biden, la gran influencia de Cuba sobre el Gobierno y los militares en Venezuela debería ser utilizada tanto para mediar entre el Gobierno y la oposición en el país como para mejorar las relaciones con Colombia. la actualidad, se puede observar que en América Latina la arquitectura regional de paz y seguridad está basada sobre unos fundamentos débiles. Además, los países sólo se unen con fines específicos en alianzas internacionales poco firmes, pero muy politizadas y dominadas por las ideologías(p. ej. el Grupo de Lima). Es por esta razón que la UE debería comprometerse por fortalecer o reconstruir las estructuras regionales formalizadas de seguridad en América Latina para que a largo plazo éstas puedan sobre el terreno asumir la responsabilidad para la seguridad en la región andina. el fin de subrayar un mayor compromiso de la UE por esta región conflictiva y para manifestar que se ha reconocido la interdependencia de los conflictos en ambos países, el nombramiento de un / a enviado / a especial conjunto de la UE para Venezuela y Colombia sería un paso importante que también se podría dar a corto plazo. Su misión consistiría en volver a analizar con más detalle todos los parámetros del conflicto mencionados y, sobre esta base, elaborar propuestas concretas de solución junto con los socios latinoamericanos. 3 PIE DE IMPRENTA ACERCA DE LAS AUTORAS PIE DE IMPRENTA Kristina Birke Daniels es representante de la FriedrichEbert-Stiftung en Colombia(FESCOL) y directora del Proyecto de Seguridad Regional para América Latina. https://colombia.fes.de Katharina Wegner es representante de la Friedrich-EbertStiftung en Venezuela. https://venezuela.fes.de Friedrich-Ebert-Stiftung| Oficina UE en Bruselas Rue du Taciturne 38| BE­1000 Bruselas https://brussels.fes.de Responsables: Renate Tenbusch| Directora de la Oficina EU Tel.:+ 32 22 34 62 90 Renate.Tenbusch@fes-europe.eu Susanne Stollreiter es coordinadora de proyecto para Venezuela en el departamento de América Latina en Berlín y fue coordinadora de proyecto para Colombia hasta diciembre de 2020. Valeska Hesse| Directora del Departamento América Latina y el Caribe Tel.:+49 30 269 357484 http://www.fes.de/referat-lateinamerika-und-karibik/ Contacto: info-lak@fes.de El uso comercial de todos los materiales editados y publicados por la Friedrich­Ebert­Stiftung(FES) está prohibido sin previa autorización escrita de la FES. Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las de la Friedrich-Ebert-Stiftung. Esta publicación ha sido impresa en papel fabricado bajo los criterios de una gestión forestal sostenible. 5 ISBN 978-3-96250-830-2 LA UE COMO POTENCIA DE PAZ Propuestas para solucionar los conflictos en Colombia y Venezuela La UE y Alemania consideran en gran medida los conflictos en Venezuela y Colombia por separado. La historia, economía y política de ambos países sin embargo están estrechamente entrelazadas desde siempre. Al mismo tiempo, las ideologías de sus dirigentes políticos actuales están diametralmente opuestas. Esto tiene consecuencias para la estabilidad y seguridad en toda la región. La UE debería fortalecer aún más su papel como potencia de paz y contribuir a reducir las tensiones en la región. Las consecuencias de la pandemia han agravado aún más los problemas políticos, económicos y humanitarios en ambos países y especialmente en la región fronteriza entre ellos. Más que nunca es necesario adoptar medidas específicas. El momento para ello es oportuno porque gracias al resultado de las elecciones en EE.UU., el panorama político internacional ha cambiado a favor de la posibilidad de limitar el conflicto de manera multilateral. La UE debería aprovechar este buen momento. A fin de responder a la precaria situación de seguridad en ambos países, la UE dispone actualmente de opciones de acción concretas: La ayuda humanitaria y la asistencia médica para personas necesitadas tienen que ser intensificadas ahora mismo, pero al mismo tiempo se necesita también un concepto a largo plazo para ello. En sus medidas de asistencia humanitaria, la UE debería hacer participar activamente y fortalecer a las autoridades locales y la sociedad civil sobre el terreno. Además, abrir la frontera entre los dos países lo antes posible permitiría reanudar rápidamente la cooperación económica en la región fronteriza. El potencial de mediación diplomática de la UE tampoco se ha agotado todavía. Una posibilidad por ejemplo sería nombrar a un / a enviado / a especial conjunto de la UE para Venezuela y Colombia.