APUNTES DE LA CÁTEDRA: Repensar el futuro de América Latina y el Caribe. Alternativas para la transformación social-ecológica 1 | Febrero de 2021 LA TRAGEDIA AMBIENTAL EN COLOMBIA Julio Carrizosa Umaña Contenido 1. QUÉ HA PASADO EN COLOMBIA 3 2. COLOMBIA: UN PAÍS COMPLEJO Y DIFERENTE 3 2.1 El ejercicio de la autoridad............................................................................. 4 2.2 La acumulación de capital.............................................................................. 5 2.3 El poblamiento................................................................................................ 6 2.4 ¿Un país traumatizado?................................................................................. 7 2.5 Un país bello, bueno, feliz y … pobre............................................................... 8 3. SOLUCIONES COMPLEJAS 10 1. QUÉ HA PASADO EN COLOMBIA Las características en Colombia de lo que hemos llamado la tragedia ambiental de América Latina y el Caribe han generado la recomendación principal que hice en la sesión pasada: pensar integralmente teniendo en cuenta no solo lo político y lo económico sino la totalidad, lo humano y lo no humano. En este breve texto sintetizo algunas ideas al respecto extraídas de algunos de mis libros: Colombia de lo imaginario a lo complejo: reflexiones y notas acerca de ambiente, desarrollo y paz, 2003, Colombia compleja, 2014, y El ambiente en la discusión de la paz, 2019. La situación actual de Colombia permite afirmar que tanto los ecosistemas como las comunidades y toda la sociedad atraviesan graves procesos de deterioro que vistos integralmente podrían llamarse tragedias. Lo ambiental abarca la totalidad de la realidad y a pesar de que la mitad de Colombia está todavía cubierta de selva, la situación del deterioro ecológico del resto del territorio, unida a la pobreza y a la segregación socioeconómica de más de la mitad de la población y a la violencia financiada por el narcotráfico internacional me llevan a insistir en que en nuestro país sí hay una tragedia ambiental. Al terminar el siglo anterior, mediante una nueva Constitución, se trató de modificar la situación y en 2016 se logró un acuerdo con la guerrilla más antigua, pero el narcotráfico y las limitacio nes económicas y políticas ortodoxas han impedido modificar las tendencias de deterioro. 2. COLOMBIA: UN PAÍS COMPLEJO Y DIFERENTE 1 Colombia es muy diferente de Cuba, de Bolivia, de Costa Rica y de la Florida. Nunca será como el Brasil, Chile, España, México o la Argentina y, a pesar de su cercanía, tiene diferencias fundamentales con Venezuela, con Perú y con Ecuador. Algunas de estas diferencias son estructurales, corresponden a las características físicas, biológicas y químicas del territorio. Otras se han construido a lo largo de la historia, hemos seguido caminos ligeramente diferentes desde las primeras migraciones prehispánicas hasta la coyuntura actual y esos caminos dejan huellas en cada nación. Comprender qué es lo que nos hace diferentes es fundamental para decidir acertadamente sobre el rumbo del país y sobre nuestras propias vidas El pensamiento ambiental complejo 2 ayuda a identificar las áreas y los puntos específicos que describen nuestras diferen cias. En el Capítulo III del libro titulado Colombia compleja he proporcionado suficientes detalles sobre las características de nuestra geografía física y no voy a dedicar mucho espacio a este tema. Basta recordar, como ejemplos, que la alta humedad de la cordillera de los Andes en nuestro territorio nos separa de las características ecosistémicas de Venezuela, Ecuador, Perú y Chile, que contamos con representaciones de los grandes ecosistemas intertropicales, incluido el amazónico, el orinocense, el del Pacífico húmedo y el Caribe, y que los valles, vertientes, mesetas y altiplanicies de los Andes consti1 Este texto es parte del Capítulo VI del libro titulado Colombia compleja, editado en Bogotá en 2014 por el Jardín Botánico José Celestino Mutis y Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. La parte inicial de este capítulo se ha reproducido del texto de Julio Carrizosa, 2008, que sirve de prólogo a Manuel Rodríguez(ed.). 2008. Gobernabilidad, instituciones y medio ambiente en Colombia. Foro Nacional Ambiental. Bogotá. 2 Carrizosa, Julio. 2001. ¿Qué es ambientalismo? La visión ambiental compleja. CerecPNUMA IDEA , Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 3 Apuntes de la CÁTEDRA: REPENSAR EL FUTURO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE • Alternativas para la transformación social-ecológica tuyen por su clima, ámbitos excepcionales para la vida. Estas asombrosas combinaciones han sido a menudo interpretadas como riquezas económicas y eso, creo yo, ha conducido a interpretaciones erradas de nuestras capacidades. Más que rico, nuestro territorio es extremadamente complejo 3 . Esa extrema complejidad no ha determinado pero sí ha influido en la forma como se pobló y definió el país, y todavía interviene con fuerza en nuestros destinos, a pesar de las teorías sobre el éxito de la globalización en un planeta plano, sin diferencias espaciales. Como ejemplos ejemplares de estas influencias de lo físico químico sobre lo socioeconómico voy a mencionar tres procesos fundamentales: el ejercicio de autoridad en el territorio, la acumulación de capital y el poblamiento. 2.1 El ejercicio de la autoridad Existen indicios de las dificultades de ejercicio de autoridad territorial central desde antes de la conquista española: al contrario de los aztecas y de los incas, ningún grupo indígena pudo controlar grandes territorios en lo que hoy es Colombia. Ni los sinúes, tal vez los más adelantados en las técnicas agrícolas y piscícolas, ni los muiscas, los mejores comerciantes y políticos, ni los tayronas, famosos como constructores y orfebres, habían logrado controlar más de lo que hoy constituye uno o dos departamentos. Tampoco los pijaos, los panches o los chimilas, temibles guerreros, lograron construir imperio. Los conquistadores españoles y sus cronistas sufrieron difi cultades semejantes, como lo analizó Cieza de León al comparar lo sucedido en el Perú, donde un puñado de aventureros, sin mayor preparación militar, logró apoderarse en pocos días del imperio prehispánico más refinado, con lo que él mismo estaba presenciando en la Nueva Granada, en donde tres o cuatro grupos expedicionarios numerosos, bien preparados y dirigidos por hidalgos experimentados encontraban enormes dificultades para sobrevivir y para hacer sostenibles los pue blos que fundaban. Cieza atribuía estas diferencias a circunstancias que hoy llamaríamos ecológicas: para él la humedad del territorio, el relieve abrupto y la vegetación exuberante de la Nueva Granada explicaban la facilidad de movimiento y de sobrevivencia de los indígenas rebeldes, capaces de encontrar agua, frutos, raíces y carne de cacería en cualquier escondite, y explicaban también los frecuentes fracasos militares de las expediciones españolas, torpes para moverse en medio de la selva y sin suficiente energía para ascender y descender conti nuamente montes y valles. En el Perú, alegaba Cieza, la sequedad del territorio y la concentración del poder en las planicies costeras habían facilitado el control territorial español. Chimilas, pijaos, yagaríes, emberás, citaraes y panches continuaron asediando militarmente las fundaciones europeas durante los siglos en que se constituyó la colonia y se convirtió en virreinato, pero es evidente que los funcionarios, encomenderos y guerreros españoles lograron controlar una buena parte del territorio ayudados por grupos que, como los muiscas, se adaptaron rápidamente. Sin embargo, cabe preguntar qué parte del territorio que hoy es Colombia se encontraba realmente bajo la autoridad española formal y qué parte respondía al capricho de encomenderos y capitanes o, en la práctica, continuaba siendo manejada por caciques mestizos o por los grupos indígenas tradicionales y rebeldes que todavía hoy conocemos. Es claro que en las ciudades principales regían las Leyes de Indias, pero no se ha estudiado hasta qué punto el “se obedece pero no se cumple” era común no solamente en las regiones apartadas, sino en la red de caminos y en los ríos. Un mayor indicio de esta ausencia de autoridad territorial lo tenemos en el comportamiento de los grupos africanos, los cuales lograban fugarse con relativa facilidad, protagonizaban frecuentemente asonadas y motines y en varios casos lograron fundar y mantener autoridad sobre sus propios pueblos, los palenques, situados en ocasiones a poca distancia de los pueblos españoles. La historia de las luchas por la independencia muestra también la fragilidad de la autoridad europea en la complejidad territorial; el virrey no tuvo fuerzas para oponerse a las insurrecciones de 1810 y todos los españoles no mestizados emigraron rápidamente por el único camino hacia la costa. La expedición pacificadora de Morillo derrotó fácilmente a la primera república pero con igual facilidad fue derrotada por las improvisadas fuerzas de Bolívar. Sin grandes batallas, lo que definió la suerte de lo que llamamos Colombia fueron los enfrentamientos de fuerzas irregulares y el azar de golpes inesperados en unos pocos sitios de la inmensidad territorial. 3 Carrizosa, Julio. 2003. Colombia de lo imaginario a lo complejo. IDEA , Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. Es necesario reconocer que las instituciones republicanas avanzaron en el control político formal de nuestro territorio, el fugaz pero intenso acuerdo nacional que gestó un país libre e 4 La tragedia ambiental en Colombia | Julio Carrizosa Umaña independiente conformó redes de autoridades reconocidas, no siempre respaldadas por la fuerza pública pero aceptadas pacíficamente por el consenso de los pobladores. Un ejemplo de este proceso lo constituye la colonización antioqueña, cuando algunos recibieron extensas concesiones de tierras y luego de intensas confrontaciones lograron consensos con otros menos favorecidos para establecer la industria del café en las laderas cubiertas de cenizas volcánicas que antes habían sido aprovechadas por los quimbayas. Sin embargo, y por razones que trataré de explicar más adelante, esos acuerdos iniciales se fueron desgarrando conforme intereses ideológicos y personales minoritarios, o excluidos a la fuerza, encontraron espacios propios en donde propagarse, territorios cuyas características los resguardaban, hábitats adecuados para el florecimiento de sus objetivos. Una buena parte de las guerras civiles obedecen a estas situaciones, las guerrillas de uno y otro bando prosperaban gracias a la complejidad del territorio, en donde encontraban escondites y albergues. Los generales antes de pronunciarse procuraban consolidar territorios aislados en donde apoyarse para sus campañas; la selva y los montes andinos proporcionaban refugio para todos los perdedores. La creación de los Estados Unidos de Colombia trató de encontrar salidas a estas situaciones, la Constitución de 1886 las cerró y la de 1991 ha tratado de abrirlas nuevamente. Entre estas dos últimas constituciones han sido pocos los acuerdos para el manejo pacífico del territorio. Luego de la guerra de los mil días, librada en buena parte por guerrillas que salían y entraban de sus escondites naturales, el desangre obligó retiradas y apaciguó los espíritus. La imagen de un territorio riquísimo, gobernado por la democracia“más perfecta de América”, revivió en los discursos de los centenaristas, pero al poco tiempo, treinta años después, el gobierno liberal se encontró nuevamente ante la imposibilidad de controlar todo el territorio, esta vez partido por diferencias ideológicas que revivían el enfrentamiento armado y que se habían agudizado por los incautamientos, decomisos y robos a los vencidos, y por las concesiones, falsas ventas, regalos y donaciones que favorecieron a los generales y políticos vencedores. El territorio era, ahora, no solamente verde, retorcido y cubierto de arboledas cómplices, sino también azul o rojo, colores que caracterizaban y dividían departamentos, municipios, fincas y ciudades, acentuando políticamente su complejidad física. El ascenso al poder del Partido Conservador, ahora minoritario, desencadenó nuevamente la violencia al enfrentar no solo partidos, familias y personas, sino esos territorios, coloreados hasta sus propias médulas. Las selvas y los páramos se convirtieron otra vez en refugios de perdedores y las tierras buenas en botín de guerra. En la situación actual es imposible olvidar la influencia de la complejidad del territorio de Colombia. Si nuestro país fuera plano y situado en las zonas templadas del planeta no podríamos cultivar coca ni convertirla en cocaína, ni distribuirla fácilmente a todos los países. Tampoco podría sostenerse por tantos años la insurrección, aun sin los recursos ilegales, si los pliegues y repliegues, las enormes distancias, el extraordinario caudal de los ríos, el clima impredecible, la heterogeneidad de los suelos y la inestabilidad de la geología coadyuvaran, junto con otros factores a la fragilidad de otro proceso fundamental: la acumulación legal de capital público y privado. 2.2 La acumulación de capital Las diferencias entre las magnitudes de la acumulación de capital lograda en Colombia durante los siglos XIX y XX y lo obtenido en países como Argentina y Chile, la relativa pequeñez de los capitales de los“millonarios” colombianos cuando se comparan con los de los venezolanos, peruanos, mexicanos y argentinos, la baja estabilidad de las grandes fortunas, la alegría con que los empresarios experimentados venden sus activos y envían sus capitales al exterior, nos están diciendo que los esfuerzos de industriales y agricultores colombianos, probablemente tan atinados y arriesgados como los de sus colegas de otras naciones, encuentran aquí obstáculos mayores. Durante los últimos cincuenta años hemos presenciado una intensificación sin precedentes de las actividades agropecuarias en grandes extensiones, algunas efectuadas con altos niveles tecnológicos inspirados por los postulados de la revolución verde, otras limitadas a la instalación de ganaderías extensivas. Muy pocas han concluido en concentraciones significa tivas de capital. Hoy el efecto de esta intensificación sobre la productividad de los suelos y, en general, las modificaciones que han causado en los ecosistemas han aumentado las difi cultades de los inversionistas en agricultura y, sobre todo, de los campesinos Situaciones semejantes se encuentran en la mediana y pequeña empresa, en la cual ha sido imposible consolidar sistemas que proporcionen empleo productivo suficiente y sostenible. Parte de estos fracasos se originan en las características complejas de los territorios en donde los pequeños y medianos tra5 Apuntes de la CÁTEDRA: REPENSAR EL FUTURO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE • Alternativas para la transformación social-ecológica tan de crear empresas, parte en el ambiente socioeconómico extremadamente simple que los rodea, sin mayor posibilidad de encontrar los enlaces y ayudas que tienen sus competidores en sociedades más complejas, aislados y marginados de los círculos en donde se toman las decisiones. Pienso que la facilidad con que el narcotráfico recluta colaboradores en to dos los estratos sociales está relacionada con una percepción general de las enormes dificultades que el territorio y la socie dad ofrecen para enriquecerse legalmente. Apenas comienza a escribirse la historia del empresariado colombiano, pero ya es posible señalar algunos de los factores que se repiten cuando se profundiza en éxitos y fracasos: las modificaciones en los mercados internacionales no encuentran en las empresas colombianas la flexibilidad suficiente para adaptarse a las nuevas condiciones debido a los costos ocultos en la incertidumbre territorial, los cambios súbitos en el clima destruyen proyectos enteros, las tecnologías probadas en otros países encuentran aquí variables locales inesperadas que disminuyen su eficiencia. La distancia a los mercados internacio nales constituye obstáculo común para todos los que tratan de competir desde la región andina a pesar de todo lo que se ha invertido en mejorar las carreteras. La heterogeneidad de los suelos, la diversidad de las plagas y la variabilidad del clima reducen la rentabilidad de las plantaciones permanentes. Hay excepciones, claro está, y ellas resaltan el problema del poblamiento de un territorio complejo. En Bogotá y Antioquia, como lo he señalado en escritos anteriores 4 , se facilita la concentración de capital cuando se trabaja en sectores relacionados fuertemente con el gobierno, con las finanzas y, ahora, con las comunicaciones, los millonarios en dólares aumentan rápidamente, un 8% de los encuestados piensan que están en la clase alta 5 . Pero, paradójicamente, el poder y el dinero concentrado en ambos lugares deforman las capacidades de toma de decisiones que conciernen al resto del territorio, el cual se contempla desde el optimismo central, sesgado por las retóricas centenaristas y paisas, como pleno de recursos naturales desperdiciados. Es así como todavía se cree que es posible tener una industria pesquera próspera o que invirtiendo más es 4 Ver Carrizosa, Julio. 2006. Desequilibrios territoriales y sostenibilidad local. IDEA , Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 5 Corporación Latinobarómetro. 2013. En El Tiempo, 1 de noviembre de 2013. posible encontrar grandes yacimientos de petróleo o que existe abundancia de suelos buenos no utilizados, a pesar de lo que dicen los estudios ecológicos, geológicos y edafológicos. Las dificultades producidas por la complejidad del territorio en ambos procesos, en el ejercicio de la autoridad territorial y en la acumulación de capital, se ven claramente en circunstancias como las que se presentan en las fronteras agrícolas: el bajo éxito de la economía naranja y de los proyectos de desarrollo alternativo nos muestran el gran peso de los factores estructurales. Durante los últimos años se han introducido las mejores técnicas disponibles para controlar militarmente el territorio y para desarrollar empresas que constituyan alternativas al narcotráfico, sin mayor éxito a pesar de la dedicación de algunos de los mejores líderes que ha tenido el país, de la cooperación y ayuda directa de la potencia mundial más poderosa, y del consenso mayoritario acerca de la necesidad de lograr la paz y de eliminar el narcotráfico. 2.3 El poblamiento A pesar de las dificultades de los dos procesos que hemos señalado, la complejidad de nuestra geografía ha ocasionado numerosos asentamientos que, en nuestra jerga, constituyen buenos“ vivideros”. Es así como en muchos de nuestros municipios su población crece muy poco o se ha disminuido en los últimos años, a pesar de que existan pocas razones políticas o económicas que expliquen su sostenibilidad. Algo semejante sucede en los territorios y localidades donde han persistido secularmente grupos indígenas o comunidades afrocolombianas tradicionales por razones de índole cultural. La complejidad de nuestros geoecosistemas dificulta el ejercicio de la autoridad y la acumulación de capital pero favorece el asentamiento de familias y comunidades, permite la vida humana dentro de ciertas condiciones. Abstraer y estudiar estos procesos de asentamiento, en los que lo político y lo económico tienen poca influencia, ilustra sobre la influencia de otras variables cuando se trata de tomar decisiones en un ambiente de alta complejidad, como el colombiano. Entre estas variables están las de carácter ontológico, ético y estético, las que tienen que ver con el ser, la justicia y la belleza, y que generalmente se incluyen dentro de lo emocional o lo pasional. Quien persiste en vivir en un ámbito donde todo parece indicar que es imposible gozar del poder o de la riqueza es 6 La tragedia ambiental en Colombia | Julio Carrizosa Umaña porque para él ese ámbito ofrece condiciones suficientes para ser amado. El español tiene una palabra muy expresiva para designar esos lugares que se aman: esos son los terruños. Afortunadamente, Colombia está plena de estos vivideros o terruños en donde se sobrevive y se goza de la vida pero nunca se podrá ser poderoso o rico. Lo saben los descendientes de los prehispánicos que nunca se doblegaron y que continúan gozando de la magia de sus territorios sagrados, los conocen los afrocolombianos que huyeron temprano de la esclavitud y en los palenques reconstruyeron su cultura, los valoran los campesinos que continúan produciendo la comida de sus conciudadanos, los encuentra el colono que se instala en el pico de la montaña más alta, lo intuyen también el pequeño comerciante y el funcionario que han sobrevivido en los pequeños cascos urbanos, gracias a su equilibrio y su amor por su terruño, y lo reconocen, aunque parezca imposible, los millones de buenos ciudadanos que diariamente construyen en los barrios nuevas formas de convivencia fundamentadas en el conocimiento, en la amistad, en la rumba, en el humor, los millones de colombianos que en las encuestas dicen que son felices. La complejidad física del territorio y su diversidad generan parte de esa felicidad al ofrecer paisajes extremadamente bellos y climas que invitan al placer o estimulan la contemplación. La alegría de la rumba se gesta con facilidad en los valles calientes interandinos y en las playas del Caribe; cuando se contemplan extensos horizontes desde las montañas es posible olvidar muchas de las desdichas del poder y de la riqueza. Frutas, flores y raíces del trópico húmedo ayudan a sobrevivir aun en la miseria. Lo sagrado y lo lúdico ayudan a construir identidades y a forjar destinos en donde lo ontológico, lo cognitivo, lo ético y lo estético se equilibran con lo político y lo económico. Estas experiencias, las de los equilibrados, los sabios, los justos, los buenos y los enamorados, las de los no obsesionados por el poder o por el dinero, constituyen parte fundamental del patrimonio cultural colombiano. El país no se ha desintegrado gracias a su existencia pero nada de esto aparece, ni puede aparecer, en los modelos econométricos o en los manuales de la guerrilla. Adam Smith y Karl Marx estudiaron estas complejidades pero la mayoría de sus intérpretes y discípulos las consideran irrelevantes. 2.4 ¿Un país traumatizado? 6 Colombia al iniciarse la segunda década del siglo XXI es un país que trata de ser optimista pero, como varios lo han dicho, es un país traumatizado por la extrema violencia y la corrupción persistente originadas en el narcotráfico y en el conflicto armado. El tema ha sido estudiado desde varios puntos de vista pero no parece que tomemos consciencia de lo que significa para nosotros mismos que todos los colombianos que nacieron después de 1947 hayan vivido en un país en guerra y que todos ellos hayan oído quejarse continuamente de la corrupción a sus padres y amigos. Al mismo tiempo, los planes de desarrollo dicen que somos un país rico; como muchos visitantes lo repiten, somos un país bello y lleno de gentes buenas y amables, y esas gentes, en su mayoría, insisten en las encuestas en que son felices 7 . La noción de trauma psíquico generalmente se aplica a personas específicas pero cabe pensar si esta variedad de visiones con tradictorias significan que la multitud de traumas personales nos alejan cada vez más de la realidad y que el pensamiento dominante es el que se apoya en los deseos y las ideas de algunos. Deseos e ideas, oro y evangelio están en las raíces de nuestra nacionalidad occidental y en la definición del territorio colom biano; el afán de enriquecerse y la obligación de difundir la fe cristiana condujo a los conquistadores hasta los límites de 6 Ver, entre otros, Sarmiento González, Luis y Martín Cardenal, Elena. 2000.“Violencia y salud: el trauma psíquico”. Revista Colombiana de Psiquiatría. Volumen XXIX (4). Bogotá; Posada Carbó, Eduardo. 2006.“Memorias sobre el trauma nacional”. En Fundación Ideas para la Paz. Marzo; Thoumi, Francisco. 2009.“¿Por qué Colombia pone los muertos en la guerra contra las drogas? ¿Será porque pone los asesinos?”. Razón Pública. 14 de diciembre de 2009. 7 La Universidad Erasmus encontró en 2004 que los países más felices eran, en su orden, Colombia, Suiza y Holanda. El ISR de la Universidad de Michigan encontró en 2008 que los tres países más felices eran Dinamarca, Puerto Rico y Colombia. El Happy Planet Index( HPI ) de la New Economy Foundation publicó en 2009 que los tres países más felices eran las Islas Vanuatu, Colombia y Costa Rica. En la encuesta Gallup de 2013 Colombia resultó el país más feliz del planeta. En el World Happiness Report(Helliwell et al., 2019) Colombia ocupa el puesto 43 entre 156, un puesto medio en comparación con los anteriores. 7 Apuntes de la CÁTEDRA: REPENSAR EL FUTURO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE • Alternativas para la transformación social-ecológica sus sacrificios personales y de sus posibilidades de mando; el santo padre Alejandro VI fijó la línea en donde terminaban los intereses españoles. Desde entonces hemos idealizado a Colombia tratando de construir una nación en un conjunto extraordinariamente complejo de ecosistemas y para ello no hemos contado con más que las simplificaciones ideológicas de nuestros padres europeos. Pudiéramos decir, entonces, que hay un trauma más hondo y largo, el que las ideologías europeas han conformado en todas las generaciones que han habitado este territorio, trauma que se conforma al tratar de ejecutar en nuestro país las soluciones que ofrecen estos conjuntos de ideas. En la situación actual podemos analizar algunas sus dolorosas características. Los traumas ideológicos se conforman fácilmente en las personas que han recibido un solo conjunto de ideas en su crianza y en su educación. Sus modelos mentales son así monoideológicos, los lentes y filtros de esos modelos no admiten alternativas, sus vidas se orientan en una sola línea y cuando esa línea fracasa se conforma una situación traumática, un sentimiento de pérdida personal, un terror ante el futuro, una melancolía insoportable y, algunas veces, una desmoralización extrema o una reacción violenta contra los demás o contra sí mismo. Esos conjuntos de ideas que llamamos ideologías pueden ser de izquierda o de derecha; en ambos extremos se ha tratado, con mucha buena fe, de simplificar la realidad para salvar a la humanidad. No es necesario detallar aquí cómo las ideas de revolución o el capitalismo salvaje, y los fracasos de ambos, influyen en la situación actual de violencia y corrupción; es más interesante señalar que los colombianos que dicen ser felices o que insisten en que ellos son buenos han logrado construir estrategias para escapar de los traumas ideológicos y de otros traumas. los dictadores 8 , hoy habría que enfocarse en los colombianos y tratar todas las clases de libertad y todos los miedos. La oscilación de hoy, entre la desesperación y la resignación, la sienten algunos, tal vez la mayoría de los padres que tuvieron el orgullo de haber logrado instalar a sus familias en las ciudades y hoy sufren el desempleo de los hijos que lograron el título profesional o sienten vergüenza del éxito de los nietos tramposos que se ganaron el ascenso social; se desesperan por no entender el fracaso de los que siguieron los consejos, se resignan a gozar ellos mismos del dinero mal habido. Padres, hijos y nietos se criaron en la cuasicompleta libertad colombiana pero hoy las tres generaciones sienten miedo ante el porvenir. Libertad, miedo, desesperación, resignación tampoco son situaciones ajenas a las pocas familias colombianas que no tenían problemas económicos en 1952, cuando Arciniegas señaló que en Colombia se había tratado de construir una democracia. En estos sesenta y cinco años esos sectores privilegiados que habían desempeñado papeles importantes en ese intento y que consideraban a su país como ejemplo moral vieron desmoronarse la mayoría de sus logros. Hoy algunos todavía conservan parte de su poder económico y político, otros han preferido vivir en países menos“complicados”. Los que no hicieron trampas se desesperan al comparar su suerte con la de los que olvidaron las normas; otros se resignan o sienten terror en su propio país. Sin embargo, como lo he mencionado antes, los extranjeros que visitan a Colombia insisten en la belleza de sus paisajes y en la gentileza y bondad de sus gentes y los mismos colombianos siguen diciendo que son felices cuando los entrevistan los encuestadores. No parece entonces descabellado ser optimista y considerar la posibilidad de que Colombia sea bella y feliz, inclusive creo que hoy la mayoría de los colombianos son buenas gentes, lo que parece muy difícil, casi imposible, es cumplir la promesa política de que sea un país rico. 2.5 Un país bello, bueno, feliz y … pobre Los millones de colombianos para quienes el desarrollo económico significó calzarse, tener comida diaria, conocer un mé dico, tener a sus hijos en la escuela, hoy oscilan no solo entre la libertad y el miedo, como lo escribiera Germán Arciniegas, sino entre la desesperación y la resignación. En 1952 Arciniegas describió la situación en America Latina en la época de Es imposible revertir lo que ha sucedido durante los últimos sesenta y cinco años, tampoco todo lo transcurrido es negativo. Los viejos orgullos pueden haber desaparecido pero se han construido otros acordes a las nuevas culturas: el Salto de Tequendama se trata de limpiar y tenemos más de diez 8 Ver Arciniegas, Germán. 1952. Entre la libertad y el miedo. Editorial Cultura(Cuadernos Americanos). México. 8 La tragedia ambiental en Colombia | Julio Carrizosa Umaña millones de hectáreas protegidas como Parques Nacionales; Bogotá es ahora más caótica pero, probablemente, más ilustrada que Atenas; la mayoría de los colombianos viven ahora en ciudades grandes y pequeñas relativamente bien dotadas de servicios públicos; el café es hoy orgánico y de sus cultivos viven todavía cientos de miles; ni Avianca ni Bavaria son ya de colombianos pero sí lo son la mayoría de sus empleados; García Márquez demostró que no éramos románticos como Isaacs y Silva sino realistas y mágicos al mismo tiempo; Shakira y Juanes marcan líneas más aceptables y brillantes a sus coterráneos. En estos años terribles Colombia ha sobrevivido los más angustiosos procesos y parece haber alcanzado alguna estabilidad, precaria en lo económico, segregada en lo social y todavía diversa en lo cultural. Entre estos procesos deben nombrarse algunos entre los que deberían sostenerse: el principal, el conjunto de actividades estatales, altruistas, productivas y comerciales que hasta ahora ha garantizado la alimentación y la ropa básica de los colombianos a unos costos relativamente bajos; el segundo, la eficacia, no siempre la eficiencia, con que se han ampliado las ciudades para recibir los millones de desplazados y de inmigrantes voluntarios provenientes del campo; el tercero, la persistencia de las formalidades estatales que ha permitido que algunas instituciones, como la justicia, la educación, las elecciones y la policía mantengan por lo menos unos niveles mínimos de aceptación; el cuarto, el vigor de los sistemas de comunicación masiva, especialmente la radio, que en medio de la violencia continúa informando a los ciudadanos, y la telefonía celular, que modificó radicalmente las relaciones personales y comerciales. Otros procesos importantes han beneficiado directamente solo a una minoría de los colombianos pero tienen impacto en muchos otros, como la construcción de viviendas lujosas, la aparición de miles de restaurantes y rumbeaderos, el auge de los centros comerciales, la organización de conciertos para jóvenes, etcétera. ¿Qué procesos de estos debemos y podemos sostener? Algunos economistas dicen que debemos seguir tratando de traer inversionistas extranjeros y equilibrando el presupuesto, otros dicen que debemos sostener la guerra para evitar la impunidad o para lograr la dictadura del proletariado. Ninguna de esas propuestas es creíble si se analiza la experiencia de los países que las han seguido; ni siquiera en los Estados Unidos, con enormes capitales disponibles se ha logrado extirpar la pobreza, Stalin con la totalidad del poder no logró solucionar los problemas de la Unión Soviética. No es muy probable que ninguna de las dos recetas nos sirva, lo más seguro es que después de aplicarlas quedemos peor de lo que estamos. Pero ¿cómo convencer a los dogmáticos? En cada generación, de uno y otro lado, siempre hay jóvenes aparentemente inteligentes, de gran capacidad de expresión, de energías sin límite, que adoptan como suyas alguna de las dos propuestas y se hacen matar para imponerlas. No es raro, son teorías tentadoras con atractivos enormes; convertirse en el cacao más rico, en el dueño de todo un país, en el liberador del pueblo, en el único que tuvo la razón. Lo mas trágico de estos setenta y dos años ha sido la pérdida de estos jóvenes colombianos brillantes, unos corrompidos, otros muertos, todos desilusionados. Algo que podemos hacer es explicar y comprender las razones estructurales de parte de esas desilusiones. En mi libro Colombia de lo imaginario a lo complejo y en otros textos posteriores he lanzado algunas ideas en esas direcciones. Pienso, en síntesis, que el territorio de Colombia es uno de los más complejos del planeta y que la sociedad que hemos conformado es demasiado simple para manejarlo adecuadamente. Por simple quiero decir que es una sociedad dogmática, con muy poca información científica-tecnológica, demasiado estratificada y dirigida por muy pocas personas. El conflicto fundamental entre un territorio extremadamente complejo, muchas variables, muchas interrelaciones y una sociedad simplificada, incapaz de adaptarse a esa complejidad, explica algunas características de nuestra situación, como las dificultades históricas para aplicar la autoridad del Estado en todo el territorio, la perennidad de la miseria y la baja acumulación de capital público y privado. Sin embargo, esa complejidad física, química y biológica del territorio colombiano ofrece algunas ventajas, ya hablamos de la diversidad cultural que enfrentaron los europeos, más de ochenta lenguas diferentes. En esos sesenta y cinco años de crecimiento de la población el territorio ha mostrado que sus características pueden no favorecer ni la autoridad ni la capitalización pero sí favorece la vida, que este conjunto de pliegues y repliegues montañosos, sabanas, altiplanicies, valles, selvas y páramos, a pesar de sus volcanes, terremotos, aludes, inundaciones, plagas y otras incertidumbres sí favorece, en muchas formas, los asentamientos humanos. 9 Apuntes de la CÁTEDRA: REPENSAR EL FUTURO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE • Alternativas para la transformación social-ecológica Estamos entonces enfrente a un problema común a otros países ubicados entre los trópicos; un territorio difícil de controlar autoritariamente, en donde no abundan ni son muy grandes las fortunas personales pero que favorece el crecimiento de la población. No son muchos los países tropicales que lo han solucionado, me viene a la memoria Costa Rica, pero ese país es mucho más simple por su tamaño y su sociedad relativamente más compleja por su educación. Si se compara el país con otros países tropicales, como los africanos, encontramos algunos indicadores mejores en Colombia. Es posible que esto sea así debido a que las sociedades de estos países son relativamente menos complejas que la nuestra o a que la complejidad biofísica de África es mayor. En realidad no todos los colombianos tienen conciencia de que estamos en un país tropical, a la mayoría de los bogotanos el paisaje de la sabana y el frío de la capital nos convencen que estamos en medio de colinas inglesas y actuamos en consecuencia. Esa simplifica ción-negación de la realidad nacional es uno de los problemas. Si gracias a alguna operación educativa masiva lográramos todos tener conciencia de que somos un país diferente en donde, por razones estructurales físicas, no es fácil controlar autoritariamente a los demás y en donde son pocos los que logran enriquecerse, ¿ese convencimiento público y total mejoraría la situación? ¿Podría ser la pobreza digna una meta adecuada para un país bello, bueno y feliz? 3. SOLUCIONES COMPLEJAS En el libro La tragedia ambiental de America Latina se mencionan varias soluciones posibles para modificar los procesos ac tuales. Hay por lo menos dos que quisiera mencionar: el establecimiento de una renta mínima universal y la modificación de las cuentas nacionales. Ambas podrían ser pasos importantes para asumentar el buen vivir en Colombia si se ligaran a dos procesos fundamentales: la restauración ecológica y social y una reeducación integral y masiva para habilitar a millones de jóvenes hoy expuestos a la violencia y la corrupción. Estas nuevas formas de acción estatal se han ensayado en pequeños proyectos pilotos, ahora sería necesario hacerlo rápidamente e invirtiendo muchísimo más de lo que hoy se invierte en todo el país o sea que el Estado pueda tener muchos más recursos monetarios y para eso es también imprescindible pensar alejándose de las ortodoxias económicas y políticas. Ese alejamiento ha sido propuesto por diversos grupos latinoamericanos que insisten en que la economía y la política guiadas hoy por ideologías simplificadoras y mercados ines tables deben equilibrarse con lo ético, lo estético, lo ecológico, lo cognitivo y lo social, conjuntos que deberían ser prioritarios para el Estado y la sociedad. Un repensar el futuro de América Latina podría encontrar formas de acercamiento a esos equilibrios, la región podría liderar una nueva forma de pensar la economía en la cual los fondos necesarios para asegurar una vida digna a todos los ciudadanos no dependieran de los intereses financieros internacionales o de las circunstancias del mercado interno y tampoco de las decisiones de una dictadura del proletariado. 10 ACERCA DEL AUTOR Julio Carrizosa Umaña. Ingeniero civil por la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Master in Public Administration por la Universidad de Harvard, M. Sc. en economía, Universidad de los Andes. Ha sido director del Instituto Geográfico Agustín Codazzi(Igac), gerente del Inderena y director del Instituto de Estudios Ambientales( IDEA ) de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente coordina el Comité de Parques Naturales de la ACCEFYN y es columnista de El Espectador. La cátedra Repensar el futuro de América Latina y el Caribe. Alternativas para la transformación social-ecológica, ha sido organizada por el Foro Nacional Ambiental( FNA ), la Friedrich-Ebert-Stiftung en Colombia(Fescol), y las seis universidades pertenecientes al FNA : el Centro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible para América Latina y el Caribe de la Universidad de los Andes, el Departamento de Derecho Ambiental de la Universidad del Rosario, la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad del Norte y la Universidad Tecnológica de Pereira. Entre sus objetivos se encuentra, haciendo alusión a su título, hacer un análisis y debate del futuro de América Latina y el Caribe, así como de las alternativas para su transformación social-ecológica; se busca también examinar el caso colombiano e incentivar la apropiación del análisis del futuro socio-ambiental por medio del debate regional, nacional y territorial.