ANÁLISIS JUAN ALBARRACÍN/ JUAN PABLO MILANESE/ MARGARITA NAVARRO DE ARCO/ LIZETH SINISTERRA OSSA/ INGE HELENA VALENCIA PAZ Y SEGURIDAD LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO Luisa Rincón/ Ginna Santisteban Diciembre 2020 à Los habitantes del Catatumbo han padecido un conflicto armado que persiste en el territorio y que no ha permitido la paz y el desarrollo social y económico en la región. à Este informe presenta un panorama de lo ocurrido allí a partir de los testimonios de campesinos, líderes, indígenas, jóvenes y desmovilizados, entre otros. à Estos actores clave también han propuesto una serie de acciones e iniciativas que ellos y las organizaciones estatales y no gubernamentales pueden llevar a cabo para garantizar la no repetición del conflicto armado. 1 PAZ Y SEGURIDAD LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO En colaboración con: CONTENIDO CONTENTS 1 INTRODUCCIÓN....................................................................................................................................4 2 EL CATATUMBO MERECE LA PRESENCIA INTEGRAL DEL ESTADO....................................................6 2.1 Un Estado ausente desde 1930...................................................................................................................7 3“SOLAMENTE LOS QUE VIVIMOS ACÁ SOMOS LOS QUE SABEMOS CÓMO ES”.............................8 4 LA PARADOJA DEL CATATUMBO: ENTRE LA RIQUEZA........................................................................ DE LA TIERRA Y UNA POBLACIÓN NECESITADA..............................................................................10 4.1 La tierra agrícola del Catatumbo................................................................................................................10 4.2 Nuevas dinámicas en el territorio................................................................................................................11 5 LUCHAR Y RESISTIR PARA PROGRESAR............................................................................................13 5.1 Ascamcat, un ejemplo de liderazgo y persistencia en la región...................................................................13 6 LAS DEUDAS HISTÓRICAS QUE SE MANTIENEN EN EL CATATUMBO.............................................15 3 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO 1 INTRODUCCIÓN A través de las voces de quienes tienen las marcas del conflicto armado se pretende explicar por qué persisten el conflicto y la violencia en el Catatumbo. Más de un centenar de personas entre campesinos, pequeños y medianos productores, artistas, miembros de comunidades indígenas, representantes de organizaciones internacionales y de instituciones oficiales, jóvenes, organizaciones sociales, grupos étnicos, excombatientes y mujeres cuentan desde sus perspectivas aquellos factores que han hecho que en esta región sigan latentes las disputas entre grupos armados por los cultivos de uso ilícito, las economías ilegales y el control de un territorio fronterizo. De acuerdo con los testimonios de quienes habitan en el Catatumbo, los factores de persistencia del conflicto armado en la región están marcados principalmente por el abandono estatal histórico, las secuelas de la presencia de grupos armados desde los años ochenta y el uso y la tenencia de la tierra. Esta subregión del departamento de Norte de Santander es una extensa tierra de incalculable riqueza en biodiversidad, hidrocarburos, fértil para los cultivos, la ganadería, y está atravesada por el río que da nombre a la región, el Catatumbo, que nace en Ábrego, pasa por los municipios de La Playa, Ocaña, Teorama, Convención, continúa cerca de Hacarí, San Calixto, El Carmen, Sardinata, El Tarra, Tibú y La Gabarra, para desembocar en el lago Maracaibo, en Venezuela(véase el mapa). hecho presencia histórica en la región 1 para tratar de controlar estas rutas, pero también lo que se siembra. Según el Registro Único de Víctimas( RUV ), por medio de formas inimaginables de la violencia, estos actores han dejado a su paso más de 130.600 víctimas. La presencia continua de estos grupos armados en la región ha denotado también en la escasa presencia histórica del Estado que, como cuentan los relatos de varios catatumberos en los Diálogos para la no continuidad y la no repetición del conflicto en el Catatumbo, organizados por la Comisión de la Verdad,“solo hace presencia a través de la fuerza pública”. Las oportunidades de desarrollo de infraestructura, de educación y de impulso a los productos agrícolas de uso legal han sido y siguen siendo promesas que no se cumplen o se cumplen de manera incompleta. A pesar de las dificultades provocadas, por ejemplo, por el narcotráfico, que tiene miles de hectáreas sembradas con cultivos de uso ilícito en la región, o por actividades como la extracción ilegal de recursos y la complicada situación geopolítica a la que están expuestos por vivir en la frontera, los habitantes del Catatumbo han resistido con fortaleza. Aunque sobre ellos pesa un gran estigma por estar en zona de conflicto, se han sobrepuesto, siguen estando orgullosos de su territorio, continúan buscando formas de contar esa historia que los ha marcado y no paran de crear una nueva en la que no tenga cabida la repetición de la violencia. Esa posición estratégica, clave para el intercambio transnacional, así como la riqueza de sus tierras, han sido el motivo de la ambición de los grupos armados que han 1 Farc(Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), el EPL (Ejército Popular de Liberación) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional), grupos paramilitares como bloque Catatumbo. 4 Mapa Región del Catatumbo LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO 5 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO 2 EL CATATUMBO MERECE LA PRESENCIA INTEGRAL DEL ESTADO En el Catatumbo nosotros no tenemos vías, lo que nosotros producimos nos lo comemos aquí mismo porque no tenemos a dónde llevar las cosechas para vender. Por ejemplo, tenemos tres hectáreas de limón y el limón todo en el suelo porque no hay quien lo compre. Este es el testimonio de don Eduardo 2 , presidente de una asociación productiva, quien, igual que muchos campesinos de la región reclama la falta de construcción de vías que beneficiaría el transporte de todas las cosechas producidas por la tierra fértil del Catatumbo. Para Juan Fernando Vanegas, representante del Consejo Noruego para Refugiados, la falta de unas vías terciarias dignas en el Catatumbo representa la deuda histórica y el abandono del Estado en la región.“El campesino ha sido golpeado y apartado por el Estado. No es posible que ellos tengan que perder su cosecha porque no es rentable ni para sacar el producto al pueblo más cercano”, afirmó Vanegas. A lo largo de todas las intervenciones en los Encuentros sociales para la no continuidad y no repetición, organizados por la Comisión de la Verdad, los líderes, campesinos y de las comunidades indígenas recalcaron la problemática del abandono estatal que por décadas ha padecido el Catatumbo. Específicamente en lo que tiene que ver con salud, educación, seguridad, vías de comunicación e inversión social. Según el comisionado Saúl Franco, la ausencia estatal puede considerarse como un factor importante en la persistencia del conflicto armado. De acuerdo con él: 2 Los nombres se cambiaron por seguridad de los entrevistados. Hay un problema muy serio con la falta de responsabilidad estatal. Su presencia es predominantemente militar, sin equilibrio en la presencia en el campo social. Hoy el Catatumbo está peor que antes del Acuerdo de paz, en los puestos de salud, caminos, suministro de alimentos y condiciones de vivienda. Desde hace décadas, los habitantes han hecho todo lo posible para reivindicar sus derechos. Uno de esos momentos fue el paro del nororiente en 1987, cuando varias poblaciones del Norte de Santander se unieron para exigir al gobierno que pusiera sus ojos en las necesidades de la región. Para que se levantara el paro, el gobierno nacional se comprometió a mejorar las condiciones de vida en el Catatumbo. Según los habitantes, de lo que se prometió no se ha cumplido casi nada, y durante estas décadas la intervención del Estado en la región apenas se ha visto reflejada en una mayor presencia militar. Después de más de treinta años de movilizaciones las necesidades en el territorio siguen siendo las mismas. Una de las situaciones más preocupantes es la educación, como aseguró Juan Fernando Vanegas, representante del Consejo Noruego para Refugiados: Hay una deuda en el Catatumbo con el acceso a la educación superior. Es complejo que solo puedan llegar a primaria y secundaria por la falta de recursos económicos para acceder a una educación superior y tener oportunidades de crecimiento profesional, que no vean en el actuar de grupos al margen de la ley como una oportunidad de vida. La opinión de una funcionaria de la Corporación Autónoma de la Frontera Nororiental(Corponor), es que las organizaciones estatales siempre han tenido la mejor in6 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO tención de generar progresos en el Catatumbo. Sin embargo, el problema ha sido la falta de unidad entre todos los organismos estatales para superar estas problemáticas y la coherencia para cumplir con lo que se promete. Según su testimonio: Muchas veces hacemos los proyectos por separado y eso no ha permitido que se visualice la verdadera situación de lo que sucede. Además, la verdad es que crear expectativas y no cumplirlas es lo que nos ha hecho perder mucha credibilidad como institución. 2.1 UN ESTADO AUSENTE DESDE 1930 Según el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, Catatumbo: memorias de vida y dignidad, a inicios de la década de los treinta la llegada de multinacionales petroleras significó una de las colonizaciones más grandes en el Catatumbo. Habitantes de otras regiones de Colombia se asentaron en el territorio en búsqueda de oportunidades laborales y el uso de las riquezas de la tierra para cultivar alimentos. Los primeros lugares a los que llegaron fueron Tibú, El Tarra y, en menor medida, Convención. Para el pueblo indígena barí estos asentamientos representaron la pérdida de gran parte de su territorio ancestral y la vida de muchos indígenas. En la mayoría de los nacientes municipios, las empresas petroleras cubrieron las necesidades básicas de los pobladores, ante un Estado ausente. Construyeron algunas vías, puestos de salud y algunas escuelas. El gobierno de turno les dio vía libre para que organizaran el territorio a su manera. Con la llegada de las economías extractivas, los indígenas vivieron un grado de violencia muy fuerte. Desde esa época, no se respetaba la vida ni las costumbres de los barís, tanto así que las empresas, con el apoyo de la fuerza pública y el permiso del gobierno, arrinconaban y mataban a miembros de estas comunidades si lo consideraban necesario. Desde el siglo veinte es evidente el abandono por parte del Estado, el cual no se ha responsabilizado de generar inversión social y garantizar la dignidad y autonomía territorial de los habitantes del Catatumbo. De acuerdo con el comisionado Saúl Franco: La presencia del Estado en cuestiones básicas ha sido muy débil. Por el contrario, la presencia militar es muy fuerte, pero la gente no siente que están para defenderlos, más bien piensan que está orientada a la defensa de ciertos intereses económicos nacionales o trasnacionales. 7 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO 3 “SOLAMENTE LOS QUE VIVIMOS ACÁ SOMOS LOS QUE SABEMOS CÓMO ES” Los habitantes del Catatumbo han padecido un conflicto armado ajeno a sus ideales y estilo de vida. Según el Registro Único de Víctimas, desde 1985 hasta finales de 2019 en el departamento de Norte de Santander 246.221 personas se declararon víctimas del conflicto armado. La presencia de las guerrillas EPL , ELN y Farc en los años ochenta y noventa, y posteriormente la arremetida paramilitar en 1999, ha dejado cicatrices y daños difíciles de curar. Sin embargo, las comunidades siguen resistiendo y luchando por tener un territorio en paz. A finales de los años ochenta, las guerrillas que hicieron presencia en el territorio se fortalecieron militarmente, y la percepción que habían creado de luchar por el pueblo se fue desmoronando poco a poco. Se centraron en la expansión territorial, confrontaciones con la fuerza pública y la financiación del grupo por medio de economías ilegales. Una de sus acciones más recurrentes era la toma de poblaciones, en las que no solo se buscaba el control social sino también el daño a la infraestructura de organizaciones que representaban al Estado como estaciones de policía, alcaldías, Registraduría, además de los oleoductos, entre otros. Al debilitar las organizaciones estatales estos grupos armados eran la autoridad en la región, a tal punto que controlaban la cotidianidad de los habitantes, y las únicas actividades que podían desarrollarse eran las que ellos autorizaban. Las guerrillas también afianzaron su poder económico en la región por medio de secuestros extorsivos, asesinatos selectivos, cobro de cuotas a empresarios y comerciantes, y el control del cultivo de coca y del tráfico de cocaína. En el caso de los paramilitares, las masacres fueron la estrategia más utilizada para causar terror y controlar el territorio. Esta estrategia, sumada a las amenazas constantes de muerte y desapariciones, generó en los habitantes desplazamientos masivos y despojo de sus tierras. Según datos del Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1999 y 2006 del Catatumbo se desplazaron 99.074 personas, lo cual indica que, en el periodo de presencia paramilitar, más del 50 por ciento del total de la población se vio obligada a abandonar su territorio. “Después del paramilitarismo hemos tenido que ver cómo permanecemos en el territorio, porque uno de los impactos fue el desarraigo y ese reto ha sido muy grande, en el que prácticamente ha tocado ser muy creativos para mantenernos”, aseguró Juan Carlos Quintero, líder de la Asociación Campesina del Catatumbo(Ascamcat). A pesar de que la firma del Acuerdo de paz en noviembre de 2016 con la guerrilla de las FarcEP significó un nuevo periodo de esperanza para el Catatumbo, poco de lo que está plasmado en el Acuerdo se ha cumplido. Por el contrario, desde 2018 el conflicto armado se ha recrudecido por la confrontación constante entre el ELN y el EPL . Para marzo de ese año, la Organización de las Naciones Unidas( ONU ) registró que más de 16.215 personas fueron desplazadas por los combates. Este informe también muestra que entre 2016 y 2018 en Norte de Santander, principalmente en el Catatumbo, se presentaron los casos más altos de desplazamiento, reclutamiento, y asesinatos con un total de 46.600 personas afectadas. En la infografía 1 se presentan los hechos victimizantes más recurrentes de los últimos tres años en los que se incluye homicidios, secuestros y amenazas. 8 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO Infografía 1 Hechos victimizantes en el Catatumbo, 2018-2020 Fuente: Comisión de la Verdad. Otros elementos que hacen parte de la persistencia del conflicto armado en el territorio son las economías ilegales como el contrabando y la extracción de crudo o ‘pategrillo’. Para algunos líderes, la falta de institucionalidad y falta de presencia convergente del Estado ha significado que la guerra continúe. De acuerdo con Nelson*, un líder del municipio de Hacarí: La presencia del Estado no significa militarización sino proyectos productivos de acuerdo a nuestros planes de vida. Mientras exista la ley de oferta y demanda de narcotráfico y economías ilegales, va a persistir todo este conjunto de males que opera en nuestra sociedad. Las comunidades indígenas consideran que el extractivismo de las multinacionales genera conflicto en sus territorios por el enfrentamiento entre actores armados, que le cobran vacuna a las multinacionales, y la fuerza pública, que les brinda seguridad. Los barís afirman que desde la llegada de estos actores a sus comunidades su estilo de vida se ha transformado sustancialmente, causando un genocidio paulatino, despojándolos de sus tierras y afectando las prácticas ancestrales.“Si los pueblos indígenas protegen este territorio es porque tenemos una visión a futuro. No una proyección de destrucción”, dice un líder indígena barí En estos tiempos de pos acuerdo, uno de los principales retos para la no repetición del conflicto armado es que se cumpla lo estipulado en el Acuerdo de paz y cese la violencia en la región. Los líderes y lideresas piensan que del Acuerdo todo ha quedado en el papel y no se están garantizando ni la seguridad ni el bienestar de los habitantes del Catatumbo. Para diferentes sectores de la sociedad, el Catatumbo solo representa un área de coca, de subversión o control paramilitar. La Comisión de la Verdad considera que esta estigmatización y persecución constantes genera daños morales y abre el camino para que el conflicto armado persista.“Ese mapeo excluyente y señalador tiene un peso terrible y creo que si no lo superamos y no sacamos a las regiones de esa estigmatización es muy difícil seguir adelante”, opinó el comisionado Saúl Franco. 9 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO 4 LA PARADOJA DEL CATATUMBO: ENTRE LA RIQUEZA DE LA TIERRA Y UNA POBLACIÓN NECESITADA Los habitantes del Catatumbo transitan en la paradoja de pertenecer a un territorio con una vasta riqueza natural, pero de la que no se han beneficiado plenamente. Esta contradicción ha marcado la historia de una región que, además de ser abundante en tierras fértiles, hidrocarburos, minerales, biodiversidad y agua, es un enclave importante por su posición geográfica gracias a la frontera que comparte con Venezuela. La región del Catatumbo comprende el 50% del departamento de Norte de Santander; alberga la reserva forestal Serranía de los Motilones, el Área Natural Única los Estoraques, el Parque Nacional Natural Catatumbo-Barí, los resguardos indígenas Motilón-Barí y Catalaura. Tiene además extensas zonas montañosas, cuencas, fuentes hídricas y arbolados bosques, que también se han visto afectados por la guerra y deteriorados, especialmente por los monocultivos que dominan las actividades agrícolas del territorio. Esa tensión entre la riqueza natural, que hace del Catatumbo una región con alto potencial productivo, y el alto índice de necesidades básicas insatisfechas de sus pobladores, ha hecho que el conflicto por el uso y la tenencia de la tierra sea uno de los principales factores de persistencia de la violencia en el departamento. Durante años, actores armados ilegales se han disputado el territorio tanto para su explotación con extensas áreas de monocultivos como los de coca, como para el control de las rutas clave del tráfico, narcotráfico y contrabando de esta zona fronteriza. Desde los años ochenta se conformaron los resguardos Catalaura y Motilón-Barí, territorios para que las comunidades indígenas pudieran proteger su cultura, mantener sus costumbres y su autodeterminación. Sin embargo, esa autonomía sobre su territorio se ha visto afectada por las dinámicas del conflicto armado: cultivos de coca para uso ilícito, control de las rutas del narcotráfico, la confrontación entre grupos armados, el derrame de petróleo en fuentes hídricas y la militarización de sus tierras ancestrales. Por ello, para los grupos étnicos del Catatumbo es necesario que se les reconozca la autonomía, de manera tal que las intervenciones del Estado respeten la forma como las comunidades ven el territorio, su cosmogonía y autoridad. Para lograrlo, aseguran, es importante la consulta previa y la concertación con ellos como un pueblo diferencial, con propuestas y necesidades distintas a las de los grupos campesinos, con los que las comunidades indígenas mantienen un pulso por tierras que el Estado les ha titulado o que están en solicitud para delimitar una Zona de Reserva Campesina( ZRC ). Según los barí, algunas de esas tierras están en sus territorios. Esa afectación a pueblos indígenas también está en clave de los proyectos económicos del país, pues como aseguraron varios durante los diálogos que propició la Comisión de la Verdad, la extracción de hidrocarburos, los monocultivos de coca y palma, la minería y el manejo occidental de la economía los desarmoniza y pone en riesgo. 4.1 LA TIERRA AGRÍCOLA DEL CATATUMBO La vocación del suelo catatumbero es predominantemente agrícola. Su tierra fértil y el clima de la región se prestan para que se den en cantidad y calidad el café, el cacao, la yuca, el maíz, el tomate, el plátano, el frijol, la 10 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO cebolla, la piña, el limón y más. De hecho, durante los años sesenta y setenta, el Catatumbo era considerado la despensa agrícola del departamento. La ganadería, la pesca y la explotación maderera también hicieron parte de esas actividades del campo, que generaban la abundancia por la que se sintieron atraídas cientos de familias de diversas partes del país, quienes empezaron a colonizar y poblar la zona en los años sesenta. La identidad de la región empezó a girar en torno a las actividades campesinas. El abandono estatal y la falta de apoyo al campesino para promover sus proyectos de vida, han abierto las puertas para que la economía ilegal de la coca se convierta, para muchos, en la única alternativa de subsistencia. Los habitantes del Catatumbo concuerdan al contar que el cultivo de la coca para uso ilícito es el centro y motivo de las confrontaciones en la zona. La hoja llegó a la región a finales de los años ochenta por La Gabarra, pero tuvo su momento de apogeo a partir de los noventa, cuando empezó a expandirse hacia otros municipios. Con ese boom cocalero llegó otra ola de colonización, que también trajo un alto flujo de dinero. Detrás de esa “prosperidad” llegó también la ambición de los grupos armados ilegales por controlar el cultivo, el procesamiento y distribución de la cocaína. Este cultivo tuvo buena acogida entre los campesinos por las facilidades en la producción y comercialización, pero sobre todo porque las ganancias eran mucho más altas que las de los cultivos del pancoger. El Catatumbo ya padecía de una economía agrícola local débil, provocada por la mala infraestructura que no daba las condiciones para sacar los producto a la venta; a lo que se sumó una crisis económica agudizada, entre otras, por la salida de Ecopetrol, fuente de empleo, de la región en 1992, y la implementación de políticas de apertura que afectaron al campesinado. En el sostenimiento de estas lógicas de las economías ilegales ha sido fundamental la intervención de las guerrillas, los paramilitares y las bandas criminales, para los cuales la coca siempre ha sido una fuente importante de ingresos. Durante el boom del cultivo, las Farc tenían el control, hasta el ingreso de los paramilitares en 1999, que llegaron al Catatumbo a hacerse del monopolio del cultivo. Esa intervención tuvo consecuencias graves para los habitantes de la región, que quedaron en medio de las disputas entre grupos armados, fueron víctimas de masacres, desapariciones, desplazamientos y el centro de un control que trascendía al de la tierra. De acuerdo con cifras de la ONU , en la actualidad en el Catatumbo hay sembradas más de 41.000 hectáreas de coca, siendo Tibú el municipio con más cultivos, con 16.069 hectáreas. A pesar de los esfuerzos por parte de la institucionalidad por implementar programas de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito, la Secretaría de Gobierno de Norte de Santander reconoce que en la región ha habido un incremento de 24% de cultivos de coca. De acuerdo con Ascamcat, una de las principales razones es el incumplimiento del gobierno con el Programa nacional integral de sustitución de cultivos de uso ilícito( PNIS ). En la actualidad las soluciones por parte del Estado a estas reclamaciones llegan por medio de la militarización del territorio y la propuesta de volver a las fumigaciones con glifosato, que contaminan las tierras y las fuentes de agua, tan abundantes y ricas en el Catatumbo. De acuerdo con lo expresado por uno de los pequeños productores durante el espacio de diálogo: Aquí en esta zona la gente acaba con los potreros por sembrar coca. Cuando llegue a haber una fumigación, entonces se nos van a acabar los potreros. Esa es la preocupación de nosotros: que los poquitos potreros que queden se acaben con la fumigación del glifosato. 4.2 NUEVAS DINÁMICAS EN EL TERRITORIO Esta tensión ha conducido también a la estigmatización y criminalización del campesinado. El narcotráfico se está atacando desde el eslabón más débil, el cultivador, a quien se le acusa y persigue. Pero como relataron varios de los representantes de las organizaciones sociales del Catatumbo, no se ataca a quienes llevan los insumos y suministros para la transformación de la mata.“No se 11 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO entiende cómo en un territorio militarizado no puedan observar o atacar eso que está sucediendo en todo el territorio”, dijo uno de los líderes. aseguran que el ETCR fue ubicado en su territorio ancestral, tal como manifestó uno de los representantes motilón-barí durante el diálogo con grupos étnicos: Con la desmovilización de las Farc este actor empezó a ser parte de quienes reclaman la tierra en el territorio, pues en Tibú está ubicado uno de los espacios donde habitan los excombatientes y donde, según lo acordado, pueden llevar sus proyectos de vida. Para continuar con su proceso de reincorporación el asunto de la tierra es fundamental, pues así se les garantiza la calidad de vida en el territorio. En la actualidad, contaron varios de los reincorporados durante el diálogo con la Comisión, hay mucha incertidumbre pues no tienen apoyo para trabajar la tierra, el Acuerdo no se está cumpliendo y los Programas de desarrollo con enfoque territorial( PDET ), tampoco. Según dijeron, necesitan que se les legalicen las tierras en las que está el Espacio territorial de capacitación y reincorporación( ETCR ) para que puedan vivir allí. El gobierno no nos consulta ni dialoga ni llega a concertaciones con el pueblo barí y se han violado nuestros derechos. No sabemos si nos va a tocar como en la época de antes, de luchar con la fuerza por el territorio. A pesar de las dificultades, persisten iniciativas agrícolas que se alejan del cultivo de la coca. Para estos productores es innegable el abandono histórico al que ha sido sometido el Catatumbo, que ha hecho que incluso los jóvenes no se queden en el territorio para trabajarlo. Por eso, les resulta vital el apoyo en la construcción de infraestructura, la legalización y el acceso a la tierra, así como incentivos para procesos productivos legales, porque, como contaron, la“economía campesina no tiene posibilidades para competir con la coca”. Sobre esas tierras dadas a los excombatientes también hay reclamos por parte de los pueblos indígenas, que 12 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO 5 LUCHAR Y RESISTIR PARA PROGRESAR El Catatumbo tiene una larga historia de trabajo comunitario ante las profundas ausencias del Estado en la región. Las comunidades se han organizado para tratar de resolver por cuenta propia las necesidades del territorio, como seguridad, salud, falta de vías y educación de calidad. Desde los años sesenta líderes y lideresas decidieron crear las juntas de acción comunal( JAC ), con el fin de solucionar todas las problemáticas por las que atravesaba la región. Las JAC se convirtieron en la instancia popular que resolvía los problemas cotidianos y organizaba las luchas sociales. Al ver la escasa presencia de las instituciones estatales, los habitantes del Catatumbo, liderados por las juntas de acción comunal, se organizaron para construir algunos puentes, escuelas y contratar algunos profesores. Sin embargo, el poco presupuesto que tenían no lograba suplir todas las necesidades básicas. En 1987 las organizaciones campesinas, sindicales y políticas se unieron con el fin de elaborar un pliego de peticiones para exigir al gobierno de turno que pusiera sus ojos en la región y solucionara las necesidades que por décadas habían padecido. Posteriormente, entre el 7 y 13 de junio de ese año se llevó a cabo la gran movilización conocida como el paro del nororiente, en el que participaron más de treinta mil habitantes de los departamentos de Norte de Santander, Arauca y Cesar, quienes exigieron al Estado colombiano mayor inversión social y el cumplimiento total del pliego de peticiones elaborado por las comunidades. de salud y la visibilización de la grave situación del Catatumbo ante todo el país. A pesar de algunos logros y acuerdos, después de más de treinta años las necesidades y preocupaciones de los habitantes de la región siguen siendo las mismas. La resistencia y lucha de las organizaciones sociales aún siguen en el territorio. Actualmente esperan que se cumpla el Acuerdo de paz y se convierta en realidad lo que se pactó en 1987. El comisionado Saúl Franco anota al respecto: Mientras estas organizaciones persistan, hay futuro en el Catatumbo. Son ellos los que han vivido y padecido estos acontecimientos. Es solo su voz la que nos permite esclarecer lo que ha ocurrido y los que también abren el camino hacia el futuro. 5.1 ASCAMCAT, UN EJEMPLO DE LIDERAZGO Y PERSISTENCIA EN LA REGIÓN Después del duro capítulo de la incursión paramilitar en el territorio, que causó desplazamientos masivos, masacres, desapariciones y asesinatos selectivos, líderes y lideresas crearon organizaciones sociales con el fin de reconstruir el tejido social y defender los derechos fundamentales de los indígenas, campesinos y campesinas de la región. Asimismo, para defender los recursos naturales y buscar soluciones políticas al conflicto armado, garantizando la no repetición. De los resultados del paro del nororiente se destacó la construcción de algunas escuelas, hospitales, centros Un ejemplo de resistencia ha sido la Asociación Campesina del Catatumbo, creada a finales de 2005 en los mu13 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO nicipios de Convención, Teorama, El Tarra y El Carmen. Ascamcat ha trabajado por el desarrollo integral de la región, el respeto por la vida, la permanencia en el territorio, el rescate de tradiciones culturales y la participación en la toma de decisiones que beneficien el territorio. Este tipo de señalamientos han pasado a amenazas de muerte dirigidas a miembros de la organización. Según datos de Ascamcat, diecisiete campesinos de la asociación han sido asesinados, también se han presentado casos de robos, secuestros y abuso sexual. Una de las iniciativas más conocidas de Ascamcat es la coordinación para la creación de una Zona de Reserva Campesina, que pretende tener alrededor de 354.000 hectáreas y abarcar por lo menos trescientas veintiséis veredas. Esta Zona promueve el buen uso de los recursos naturales, la autonomía, soberanía y manejo sostenible del territorio como patrimonio de la región. En la organización también incluyen las resistencias, iniciativas y propuestas de jóvenes y mujeres, que a pesar del poco acceso a la educación y el machismo latente, han participado en estas causas.“Algunas mujeres de Ascamcat prefirieron la lucha por el territorio que su propio matrimonio, en el plan de Zona de Reserva Campesina le estamos dando relevancia a la mujer campesina, aunque es una tarea titánica”, aseguró Juan Carlos Quintero, coordinador del eje de paz y derechos humanos en Ascamcat. A pesar del impacto social y político que esta organización ha tenido, el desafío más grande ha sido enfrentar la estigmatización por parte de sectores políticos, económicos y hasta grupos armados.“Desde que decidimos fundar Ascamcat, recuerdo que al otro día ya nos estaban señalando. Ya uno empieza a ver una estrategia sistemática de utilizar el arma de la estigmatización para matar moralmente a las organizaciones y sus dirigentes”, afirmó Quintero. Precisamente, los líderes y lideresas se volvieron objetivo de los grupos armados al ser los voceros de sus comunidades, defensores de sus tierras y garantes de los derechos humanos. Para Juan Luna, asesor de derechos humanos del Ministerio del Interior, Cuando los líderes en su labor denuncian hechos que afectan a su comunidad, inmediatamente se convierten en un objetivo para los grupos criminales porque para ellos es importante tener el control territorial. Estas acciones tienen que ver con el desarrollo de economías ilegales y narcotráfico. A pesar de la difícil situación por la que atraviesan los líderes y lideresas del Catatumbo, no pierden la esperanza y siguen trabajando por mejorar la calidad de vida de su comunidad y proteger su territorio. Según Juan Carlos Quintero, de la Asociación: Catatumbo es nuestra casa, acá hemos hecho nuestro proyecto de vida. Nos imaginamos un Catatumbo en paz y sabemos que ese propósito lo vamos a cumplir. Creemos que el diálogo es la ruta para la reconciliación. Nosotros seguiremos resistiendo desde el cabildeo político para dar a conocer hacia fuera quiénes somos. 14 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO 6 LAS DEUDAS HISTÓRICAS QUE SE MANTIENEN EN EL CATATUMBO En 2016, con la firma del Acuerdo de paz en la región hubo un manto de esperanza. Organizaciones sociales, comunidades étnicas, campesinos, excombatientes, habitantes del Catatumbo y jóvenes se comprometieron con este plan que les prometía la salida de un conflicto que tanto les ha quitado. Sin embargo, en el territorio convergen deudas históricas que han salido a flote y han impedido el desarrollo de la paz. Según uno de los representantes de una de las organizaciones internacionales que trabaja en el Catatumbo: El Estado tiene una deuda social con la región. Cuando el gobierno llega con propuestas no las cumple, no atiende las realidades de la región. Las respuestas que dan no van acorde a las necesidades básicas insatisfechas de la zona. El acceso de las comunidades a la justicia es limitado y no hay garantía de derechos humanos. Ese abandono del Estado, que se traduce en falta de inversión en infraestructura, en educación, en salud, en vivienda, en oportunidades laborales, en apoyo a proyectos productivos, ha empujado a que la economía de la coca sea la que predomine en el territorio. Según el comisionado Saúl Franco,“Tibú es el municipio del mundo con mayor número de hectáreas de coca cultivadas. En su conjunto, la región tiene un porcentaje altísimo en la producción de coca en todo el país”, y complementa explicando que esa abundancia ha atraído“los pesos pesados del narcotráfico a nivel internacional”. Quienes se disputan el control por los cultivos de coca para uso ilícito son los grupos armados del ELN , el EPL , los Rastrojos y el Clan del Golfo, aliado con el cartel de Sinaloa. Para mantener ese control sobre las rutas de una región clave para el tráfico transnacional por su condición fronteriza, los grupos armados ilegales han decretado una gobernabilidad paralela en la que, como dijo un representante de las organizaciones no gubernamentales del Catatumbo, ellos imponen la ley en el territorio: La guerra se lee como un negocio que ahoga las posibilidades a una vida distinta, un negocio de quienes se benefician de la guerra: empresas, gobierno, fuerza pública, actores armados, quienes utilizan la guerra en detrimento del deseo de vivir distinto que tienen los habitantes. Esta persistencia de actores armados ha generado el recrudecimiento de los hechos victimizantes contra la población. Los principales objetivos de esta ola de violencia han sido los líderes y lideresas sociales. La infografía 2 se presenta los hechos de violencia que se han recrudecido en los últimos dos años, en los que también se incluye el aumento en los cultivos de coca y paros armados por parte de grupos armados ilegales. Esta gobernabilidad paralela en la que viven los habitantes del Catatumbo se ha agudizado con las condiciones que ha generado la pandemia provocada por la covid-19.“Con el confinamiento, los grupos armados han establecido puestos de control y toques de queda. Esa falta de presencia de acción humanitaria ha hecho que grupos armados se fortalezcan y aumenten las dinámicas de conflicto”, explicó una de las representantes de una de las organizaciones humanitarias internacionales que trabaja en la región. Entre las dinámicas del conflicto agravadas por el virus se encuentra el reclutamiento de menores, quienes ante la imposibilidad de contar con los elementos necesarios 15 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO Infografía 2 Incremento de acciones violentas en el Catatumbo, 2018-2020 Fuente: Comisión de la Verdad. para continuar sus estudios desde el confinamiento, y la crisis económica desatada por la pandemia, son presa fácil para los grupos armados.“Hay una gran preocupación en cuanto al reclutamiento de los niños y niñas por parte de grupos ilegales para la explotación sexual”, complementó la funcionaria de la ONG . Para los jóvenes, pensar en un futuro en el Catatumbo es difícil, pues no hay oportunidades de acceso a educación universitaria y las opciones de empleo que hay en la región se derivan de la economía ilegal de la coca. Para quienes quieren involucrarse en actividades artísticas que los alejen del conflicto, el panorama no es mejor, pues además de ser uno de los sectores menos apoyados, son censurados. De acuerdo con lo manifestado por uno de los artistas que estuvo presente en los diálogos de la Comisión de la Verdad: Por ejemplo, a los artistas de Tibú no les interesa hablar de los temas del territorio porque es un tema que puede acabar hasta con su propia vida, que les genera problemas. Acá no hay nadie que nos proteja ni que nos respalde, acá hablar es un peligro. Otra de las situaciones que ha dejado en evidencia la violencia exponencial en el Catatumbo es la difícil situación humanitaria que enfrentan los migrantes venezolanos. Los grupos armados ilegales producen desplazamientos transfronterizos que generan un tránsito obligado masivo hacia el corazón de la región, a donde llegan a trabajar, comúnmente, en actividades relacionadas con la economía de la coca. Otros entran a ser parte de las filas de los grupos armados y, en el caso de las mujeres, muchas llegan a ser explotadas sexualmente. Más allá del cultivo de coca, las condiciones de subsistencia en el Catatumbo siguen siendo complejas. Por eso, para muchos, seguir en este cultivo con fines ilícitos es la única opción y proyecto de vida. Así lo expresó uno de los agricultores durante el diálogo sobre iniciativas productivas: Trabajar en el Catatumbo ha sido muy difícil. El trabajo de nosotros no vale, no se puede comerciar, no tenemos aspiraciones. Esto ha hecho que el territorio caiga en la corrupción política, ha dejado secuelas, heridas, desconfianzas, falta de credibilidad en las instituciones, pues la presencia del Estado ha sido por lo general con la fuerza militar. 16 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO E n una región tan rica en recursos naturales, en donde se dan todos los cultivos, de donde se extraen petróleo y carbón, claves para el desarrollo del país, algunos de sus habitantes pasan hambre y deben transitar por trochas. Para los productores, cultivadores, campesinos y agricultores del Catatumbo, la clave para terminar el conflicto en la región está en combatir la coca, para lo cual es necesario que se invierta en la región, para que el campo y los cultivos de uso lícito sean una verdadera opción y un proyecto de vida realizable. Tal como ejemplificó uno de los productores de cacao durante el diálogo con la Comisión de la Verdad: Resulta que un kilo de coca vale más que unas dos cargas de cacao, entonces la gente dice:‘Mejor voy a sembrar coca y no siembro cacao’. Pero si nosotros tuviésemos una planta transformadora de chocolate, entonces la gente mira que sí tiene el valor agregado que necesita el producto para poderlo comercializar. Otro productor aseguró que es clave que el gobierno apoye realmente al agro: Tenemos que enfocarnos en proyectos productivos con acompañamiento y con la transformación de la materia prima de esos proyectos. El apoyo a la agroindustria es importantísimo y así es que acabaremos la violencia que hay en la zona, de esa manera se acaba: dándole de comer al campesino con proyectos productivos que realmente lo saquen adelante. El cuidado del medio ambiente es una preocupación constante de las y los catatumberos. Según una funcionaria la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental(Corponor), durante el diálogo con instituciones estatales,“la deforestación en la zona del Catatumbo está desbordada. Se está perdiendo el patrimonio ecológico del departamento. El Catatumbo va a desaparecer por la expansión de las fronteras agropecuarias”. A lo que se refiere es a la tala de bosques para expandir los cultivos de coca y palma, productos agrícolas que dominan en la región. Precisamente, varios reincorporados son quienes han llevado las banderas de estos programas de sustitución, y por ello han sido amenazados por actores armados para impedir el proceso. Tal como dijo uno de los desmovilizados de las Farc durante el diálogo con reincorporados: Los que sustituyeron los cultivos estaban convencidos de que el Estado les iba a cumplir, y al final quedaron muchas familias sin con qué sustentarse. Incluso se declaró una emergencia alimentaria en la región. Nosotros trabajamos de la mano con campesinos, convenciéndolos de la sustitución de cultivos y el gobierno no cumplió lo acordado. Los arrojó a una crisis. Y nosotros quedamos sin credibilidad ante ellos. La situación de los excombatientes en el Catatumbo es crítica. Según informó uno de los reincorporados,“después de la firma del Acuerdo a la fecha se han reportado veintiséis asesinatos, 98% de ellos excombatientes. Hay más de cuarenta y tres amenazados, sin que se avizoren soluciones prontas para garantizarles seguridad”. Esta vulnerabilidad se agrava por la estigmatización que pesa sobre los excombatientes.“Se le debe hacer un seguimiento a los gobiernos locales para que se implemente todo. Muchas entidades están viviendo de los recursos del Acuerdo de paz, pero no están haciendo nada para que lleguen a las comunidades”, aseguró uno de los reincorporados. Otras propuestas de los excombatientes tienen que ver con la pedagogía y apropiación del Acuerdo de paz en la región. Una de las excombatientes aseguró al respecto: Es necesario hacer educación del Acuerdo de paz con las fuerzas militares. Ellos no conocen el fundamento del Acuerdo. Ellos son los principales estigmatizadores, que no conocen realmente lo que se acordó. También sumar a algunos gobernantes, incluso a los senadores que ni conocen el Acuerdo. Solo pensar en‘volver trizas’ el Acuerdo es tener un desconocimiento total de lo que significa para el país. Los actores que hacen presencia en el Catatumbo concuerdan en señalar que el abandono del Estado explica y promueve en buena parte la persistencia de la violencia 17 LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO en la región. Hasta tanto no se invierta en el desarrollo agropecuario, de infraestructura y social, la economía de la coca va a seguir siendo la única opción de subsistencia en el territorio. Más que aumento en la fuerza pública, las y los catatumberos requieren una voluntad de paz real y que se crea en el potencial del Catatumbo como una tierra de personas trabajadoras, que quieren superar el conflicto, y quienes, desde el desarrollo de sus proyectos de vida, pueden aportar a la paz de Colombia. 18 ACERCA DE LAS AUTORAS Luisa Rincón. Profesional en periodismo y opinión pública por la Universidad del Rosario. Con experiencia en investigación periodística, conflicto armado, pedagogía y trabajo comunitario. Ha realizado trabajos de empoderamiento social con comunidades en Cartagena, proyectos comunitarios y trabajos de investigación enfocados en las problemáticas sociales de Colombia. Ginna Santisteban.Periodista por la Universidad del Rosario con más de seis años de experiencia en la investigación y creación de contenidos periodísticos así como en el diseño y ejecución de estrategias de comunicación corporativa. Trabajó como periodista de salud en Semana.com y creadora de contenidos en Terra.com. Tiene experiencia en agencias de comunicación. Actualmente se encuentra cursando una especialización en gerencia de multimedia y trabaja como periodista independiente, enfocada en temáticas de salud, medio ambiente, paz y conflicto armado colombiano. PIE DE IMPRENTA Friedrich-Ebert-Stiftung( FES ) Calle 71 nº 11-90| Bogotá-Colombia Responsable Kristina Birke Daniels Directora del Proyecto Regional de Seguridad y representante de la FES Colombia Saruy Tolosa Coordinador de proyectos saruy.tolosa@fescol.org.co Bogotá, diciembre de 2020 SOBRE ESTE PROYECTO Presente en el país desde 1979, la Friedrich-Ebert-Stiftung en Colombia(Fescol) busca promover el análisis y el debate sobre políticas públicas, apoyar procesos de aprendizaje e intercambio con experiencias internacionales y dar visibilidad y reconocimiento a los esfuerzos en la construcción de paz. Como fundación socialdemócrata, nos guían los valores de la libertad, la justicia y la solidaridad. Mediante nuestras actividades temáticas, ofrecemos un espacio de reflexión y análisis de la realidad nacional, promoviendo el trabajo en equipo y las alianzas institucionales con universidades, centros de pensamiento, medios de comunicación, organizaciones sociales y políticos progresistas. En el marco de estos esfuerzos desarrollamos grupos de trabajo con expertos(académicos y técnicos) y políticos, así como foros, seminarios y debates. Además, publicamos policy papers, análisis temáticos y libros. Para más información, consulte https://www.fes-colombia.org El uso comercial de los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung( FES ) está prohibido sin autorización previa escrita de la FES . PANO JU RA A M N A A Y LB D A E R S R A A FÍ C O Í S N D/ E JU LA A V N IO PA LE B N L C O IA M C IL O A N N T E R S A E L/ A M S M AR U G JE A R R ES IT E A N N T A R V ES AR PA R Í O SE D S E DE A A RC M O ÉR/ IC LI A ZE L T A H TIN S A INISTERRA OSSA/ INGE HELENA VALENCIA LAS VERDADES Y LUCHAS QUE CUENTAN LAS VOCES DEL CATATUMBO à Los habitantes del Catatumbo han padecido un conflicto armado que persiste en el territorio y que no ha permitido que la paz y el desarrollo social y económico se construyan en la región. No solo este conflicto les ha dejado heridas difíciles de cicatrizar: también la estigmatización que recae sobre ellos ha sido una piedra en el camino para que se construya la verdad a partir de quienes la viven y se dignifiquen las luchas y resistencias de los catatumberos. à Este informe presenta un panorama real y amplio de lo que ha ocurrido en la región a partir de los testimonios de quienes han vivido y padecido la violencia en el territorio, como los campesinos, líderes, indígenas, jóvenes, desmovilizados, entre otros. Estos actores clave también han propuesto una serie de acciones e iniciativas que tanto ellos como las organizaciones estatales y no gubernamentales pueden llevar a cabo para garantizar la no repetición del conflicto armado. 20