PERSPECTIVAS V PA IO N L O E R N A C M IA A, E Y ST D A E D S O AF Y ÍO S S O D C E IE L D A A V D IO E L N EN A C M IA ÉR C IC O A N L T A R T A IN L A AS MUJERES EN TRES PAÍSES DE AMÉRICA LATINA PAZ Y SEGURIDAD LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS Juan Gómez Noviembre 2020 à Entre los liderazgos de las mujeres, el de las indígenas es el más victimizado en Colombia, de acuerdo con el Programa Somos Defensores. La discriminación, las violencias de los armados y de quienes acuden a ellos, y el machismo que también permea a sus comunidades han agravado su condición de vulnerabilidad. à Las indígenas han compartido con sus hombres la defensa del territorio, pero hay una lucha suya: la del reconocimiento y el respeto por ser mujeres, dentro y fuera de su etnia. à Ellas mismas proponen iniciativas que garantizarían la seguridad que las acciones adelantadas por los gobiernos no han logrado. 1 PAZ Y SEGURIDAD LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS En colaboración con: LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS CONTENIDO CONTENTS 1“SER MUJER INDÍGENA ES UNA MISMA RESISTENCIA” 4 2 PENSAMIENTO COLECTIVO 7 3 RESISTIR A LA VIOLENCIA ARMADA 10 4 RESISTIR ADENTRO 12 5 DISCRIMINACIÓN Y(DES)PROTECCIÓN 15 6 FORTALECER LO PROPIO 19 3 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS 1 “SER MUJER INDÍGENA ES UNA MISMA RESISTENCIA” De acuerdo con el Programa Somos Defensores, entre 1.336 mujeres, ciento dieciocho lideresas indígenas fueron agredidas entre 2013 y 2019, el índice más alto entre los liderazgos de mujeres que identificaron. La violencia de los grupos armados, la discriminación del Estado y el machismo que también permea a sus comunidades, las ha dejado en una profunda vulnerabilidad, pero estos son liderazgos que emergen con fuerza, que recogen las banderas de sus antecesoras y que se han ganado a pulso y de la mano de otras mujeres un lugar en la dirigencia de sus pueblos. La defensa de su territorio, cuya riqueza se disputan los intereses de los codiciosos detrás de las balas, les ha supuesto el mayor riesgo. Aunque cada etnia tiene una relación particular con el territorio, siempre están ligadas a él. Noventa y seis de las ciento dieciocho lideresas agredidas que contó Somos Defensores son del Cauca, donde es bien conocida la lucha étnica por la soberanía propia. Ante el riesgo que representan los grupos armados y quienes acuden a ellos, las mujeres indígenas han compartido con sus hombres la defensa del territorio, pero hay una lucha que es particular de ellas: la del reconocimiento y el respeto por ser mujeres, dentro y fuera de sus etnias.“La verdadera pandemia es la violencia contra las mujeres”(veáse la infografía 1), aseguró Roseli Infografía 1 Patrones de la violencia contra lideresas indígenas Fuente: lapazenelterreno.com 4 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS Finscué, coordinadora del Programa Mujer del Consejo Regional Indígena del Cauca(Cric). De los 2.366 casos de violencia contra mujeres registrados en el Sivige(Sistema Integrado de Información sobre Violencias de Género) durante el 2020, 254 son del Cauca y 74 de ellos están en las viviendas(véase la infografía 2). No podemos defender el territorio si no armonizamos desde casa. Es una responsabilidad de las familias, pero también institucional, exhortó Roseli tras recordar que la violencia contra las lideresas sociales y defensoras de derechos humanos en Colombia aumentó en 50% en 2019, según datos de la Organización de las Naciones Unidas( ONU ). Su sentencia es rotunda:“ser mujer indígena es una misma resistencia en este contexto”.“Las mujeres indígenas somos la resistencia en medio de la resistencia indígena”, dice Roseli Finscué, recordando las palabras de Cristina Bautista, gobernadora indígena del resguardo de Tacueyó, en el municipio de Toribío, Cauca, asesinada el 29 de octubre del año pasado.“Que se nos reconozca como indígenas en el mundo exterior y como mujeres en un mundo exterior e interior, se vuelve una doble lucha”, puntualiza Roseli en entrevista con La Paz en el Terreno. Aída Quilcué ganó reconocimiento nacional cuando le exigió al gobierno garantías para su pueblo nasa, pero, por lo general, los liderazgos de las mujeres indígenas son poco visibles, cuando son de vieja data.“Incluso, antes de los movimientos feministas colombianos, ha habido movilizaciones de mujeres indígenas, en ese entonces en defensa de sus compañeros hombres”, asegura Roseli.“Hay muchas mujeres a las que se les ha negado esa oportunidad para incidir de esa manera, y tienen toda la Infografía 2 Violencia contra lideresas indígenas según el departamento y el lugar del crimen Fuente: lapazenelterreno.com 5 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS capacidad”, comenta Daniela Soto Pito, joven lideresa del Programa Mujer del Cric. A lo cual agrega Roseli: Si nos hacemos lideresas y defensoras de nosotras mismas y también de los procesos territoriales, las cosas son más complejas. Hay mentalidades sociales que no aceptan que las mujeres hagan ejercicios más allá de la casa, no estamos preparados para ese cambio. Nuestro trabajo es ir regando esa semilla, ir‘enamorando’ a otras compañeras para que nos protejamos y enredemos en esta fuerza del reconocimiento, que no es solamente para nosotras; lo que pasa con las mujeres es para todo el mundo. 6 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS 2 PENSAMIENTO COLECTIVO Los líderes y las lideresas indígenas son traductores de las necesidades de sus pueblos, por los que cultivan amor desde que nacen, de ahí que sus luchas se caractericen por ser colectivas. De acuerdo con Mercedes Tunubalá, conocida también como Mamá Mercedes, alcaldesa de Silvia, Cauca: La lideresa indígena misak es la que tiene presente los consejos de los mayores para poder orientar todos los procesos comunitarios y sociales de un pueblo, de una comunidad, de un municipio. Además, también tiene que ver con los principios básicos del ser misak: kasratik (ser alegre), pitotik(ser ágil), nilomik(respetar lo ajeno), Isomik(ser sincero), untakik(amor por la familia por la comunidad, al ser misak misak). En la cosmovisión indígena hombre y mujer se complementan, pero las mujeres, por ser madres, son asociadas al poder que tiene la naturaleza de dar vida, al agua, de ahí que se les considere sagradas y tengan un papel fundamental en la ritualidad de los pueblos, explica la lideresa wiwa Lejandrina Pastor, consejera de Mujer, Familia y Generación en la Organización Nacional Indígena de Colombia(Onic). Asimismo, el liderazgo de las mujeres se destaca. Daniela considera que la mayor diferencia es que las mujeres lideran más desde el amor y la empatía que desde el orgullo y el ego:“así tengamos el dolor y la rabia, tenemos la prudencia para saber llevar las situaciones con más sabiduría”. La joven lideresa también opina que las mujeres saben escuchar y dejarse orientar mejor, además de enseñar desde la“integralidad, por asumir roles desde diferentes escenarios: el cuidado de la familia, el productivo y el liderazgo”. Por su parte, Fanny Kuiro, lideresa uitoto y coordinadora de Mujer, Juventud, Niñez y Familia en la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana(Opiac), considera que las lideresas indígenas, piensan: más en acciones que en discursos. Las mujeres son más efectivas, los hechos se ven. Cuando están trabajando, son más conscientes de la situación, son de pronto más juiciosas en el manejo de muchas cosas: lo financiero, los programas, para aportar en las políticas públicas. Desde la Opiac, Fanny trabaja por atender los derechos de las mujeres desde la formación, socializando las leyes que las protegen y apoyando el empoderamiento económico y la soberanía alimentaria de las amazónicas. Acciones que también adelantan Luz Elvira Jossa en la comunidad kamentsá biyá en Putumayo, las lideresas de Fuerza de Mujeres Wayuu en La Guajira y las dinamizadoras del Programa Mujer del Cric en el Cauca, quienes también se preocupan por acompañarse desde sus preceptos ancestrales. De acuerdo con Roseli: En el Programa Mujer queremos resaltar mucho recuperarnos con ser mujeres, autorreconocernos desde la ancestralidad, a través de‘tulpas de pensamiento’, de diálogo,‘círculos de la palabra’,‘tulpas de armonización’, círculos de mujeres donde nos vamos a recorrer y revitalizarnos en espacios libres del territorio con la orientación de las mayoras, que nos van orientando con procedimientos que nos alimentan y nos dan fuerza para hablar, estar más tranquilas, descargar a veces rabias que lastiman nuestras vidas. “Entre las estrategias para eliminar esa violencia está escucharnos, son procesos de sanación”, asegura Daniela. Acompañarse entre mujeres ha sido clave, los procesos organizativos de mujeres indígenas han sabido articularse con varias redes y plataformas políticas, dentro y fuera del país. 7 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS Las particularidades de las lideresas también dependen del territorio, como ocurre con las mujeres wayuu, en La Guajira, donde son asociadas con la templanza y la fuerza.“Por naturaleza, las mujeres indígenas son líderes en sus comunidades, pero en La Guajira estaban organizadas más que todo con la educación, organizando las escuelas. Llegó un momento donde comenzaron a pensarse como mujeres: la conquista del liderazgo femenino”, asegura una funcionaria del Ministerio Público con amplio conocimiento del asunto. Fuerza de Mujeres Wayuu tiene catorce años en esa conquista. Conformada en 2006 como respuesta a la oleada de violencia paramilitar que en ese entonces azotaba prácticamente a toda la costa Caribe, esta asociación de mujeres comenzó reclamando los derechos de las víctimas del conflicto armado y del abandono estatal. Rápidamente se percataron del despojo que varias comunidades estaban padeciendo a causa de la minería a gran escala, además del deterioro de sus fuentes hídricas. Con la Escuela de Mujeres Indígenas y otras Formas de Sabiduría, Fuerza de Mujeres Wayuu ha formado en participación política, de manera itinerante, a más de mil mujeres de la zona, con el apoyo de varias organizaciones de cooperación internacional, según los cálculos de Angélica Ortiz, secretaria general de la organización desde 2007. En la misma vía, Angélica también cuenta que planean promover la salud sexual y reproductiva desde los colegios etnoeducativos de la región. Las lideresas no han descansado, a pesar de los innumerables retos que ha traído consigo la pandemia del coronavirus. Aparte de la baja conectividad en zonas rurales, otro problema ha sido el miedo que ha traído la enfermedad para que puedan participar tranquilamente en espacios con otras mujeres, con las que se forman políticamente y desahogan dolores. Las nasa, sin embargo, lograron seguir asistiendo con ayuda de su espiritualidad. El deber de“fortalecer lo propio” en estos tiempos de pandemia es algo en lo que coincide Mamá Mercedes, quien recomienda“la medicina propia, la educación propia, la lengua propia, reflexiones en torno a la memoria ancestral”. Carolina Mosquera, investigadora de la Corporación Sisma Mujer, asegura: La violencia sociopolítica en un contexto de pérdida de ingresos –como la pandemia– golpea doblemente a mujeres y triplemente a defensoras, ellas no se lucran con lo que hacen. Hay precariedad en la vida de las defensoras, sobre todo las de base. En ese‘fortalecer lo propio’, una manera que han encontrado las mujeres indígenas para resistir económicamente ha sido por medio de sus saberes ancestrales, como el comercio de artesanías. El confinamiento, además, trajo otro riesgo superlativo: ser fácilmente ubicadas por actores armados y no poderse mover en un contexto de peligro. Sin embargo, muchas lideresas también han tenido que enfrentarse con sus propios espacios domésticos, cuando conviven con familiares violentos. El aumento exorbitante de la violencia intrafamiliar contra las mujeres en Colombia durante la pandemia es de conocimiento público. Cuando se agrede a un líder o lideresa indígena, la afectación es para toda la comunidad, pierden la sabiduría del pueblo.“Cuando se asesina la persona se asesina el conocimiento, la historia, tantos años de experiencia de vida. Ese conocimiento no es mío, es de la comunidad, entonces eso es lo que eliminan”, aclara Jaime Díaz, consejero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca(Acin). En un gran porcentaje, esos saberes no están documentados. A menos de que sean compartidos entre otros integrantes de la etnia, la memoria viva de los pueblos se extingue. Varias entrevistadas están de acuerdo con que los pueblos indígenas, y sobre todo sus mujeres, también pierden su voz,“porque somos las que le damos la voz a quienes en medio de sus dificultades no pueden hablar, denunciar y prefieren callar”, asegura Dulcy Cotes de Fuerza de Mujeres Wayuu. Se pierde la fuerza de muchas mujeres que están detrás.“Se baja la capacidad de participación, se baja la acción política de la comunidad y, con ello, también se limitan las capacidades para exigir las respuestas de las necesidades y dificultades de las comunidades”, afirma Angélica, compañera de Dulcy. 8 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS Cuando la pérdida es por una lideresa, añade Angélica, es bastante complejo, porque entres los wayuu la mujer le da equilibrio al plan, da sostén económico, a la mujer no se toca nunca y cuando se dé de manera consensuada, cuando muere una mujer se muere la base, la raíz, porque sostiene. Una experta consultada por este medio que prefiere permanecer anónima explica que las mujeres wayuu son sagradas para su comunidad:“La wayuu es fuerza, por su misma estructura jurídica, el apellido de la mujer es el que se perpetúa, es la que lleva la descendencia de la casa”, es la que permite la pervivencia del clan, le da vida y lo mantiene, un rol fundamental que crea un vínculo impactante. 9 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS 3 RESISTIR A LA VIOLENCIA ARMADA Las lideresas son violentadas por el hecho de ser mujeres, y los violentos, sean actores armados o de su círculo social, se han ensañado contra sus cuerpos. Desde 2019, la Paz en el Terreno identificó rasgos de sevicia en al menos ocho de los veintidós homicidios de lideresas indígenas. Los criminales también buscan agredir a sus núcleos familiares, como le ocurrió a la hija de Aida Quilcué o a las hijas de las integrantes de Fuerza de Mujeres Wayuu, muchas veces ocasionando desplazamientos forzados, entre otras afectaciones a sus vidas. Cuando un grupo armado ataca a una lideresa también ataca a su proceso comunitario y su contexto más cercano,“es altamente rentable para ellos”, en palabras de Mateo Gómez, quien recientemente dejó la dirección del Sistema de Alertas Tempranas( SAT ) de la Defensoría del Pueblo. El desplazamiento forzado de los pueblos indígenas hacia las ciudades ocasiona graves pérdidas culturales. “Vamos generando procesos de aculturación y pérdida de espiritualidad, prácticas que nos hacen fuertes, no podemos hacerlo, además de la pérdida estructural de las lenguas y pensamiento, la lengua es pensamiento”, cuenta Roseli(Cric), quien agrega:“cuando hemos tenido riesgos, hay familiares que comienzan a rogarnos: ‘no te metas más, párale’. Desvirtúan procesos comunitarios para lograr el cometido de la invasión de los territorios y la ganancia de nuestros recursos”. En zonas de conflicto como el Cauca, lamenta Daniela Soto Pito, el repertorio de violencia de los armados contra las mujeres es amplio, va desde la violencia sexual hasta el reclutamiento ideológico y forzado. Como documentó el Centro Nacional de Memoria Histórica en el informe Una guerra sin edad, el enamoramiento de niñas y adolescentes es una conocida práctica de los grupos armados, legales e ilegales, para obtener información sobre las dinámicas del conflicto en los territorios. En otros departamentos, si bien el conflicto ha amainado, la violencia contra defensores y defensoras no para. Es el caso de La Guajira, que en los últimos dos años no se ha caracterizado por homicidios en su contra, pero sí por amenazas a quienes denuncian la desnutrición de menores de edad, reclaman tierras, defienden víctimas y, en épocas electorales, se dedican al liderazgo político, según una fuente de alto perfil en el Ministerio Público que prefiere mantener su nombre bajo reserva por seguridad. Gómez, por otro lado, mostró especial preocupación por los riesgos para las lideresas que denuncian la explotación sexual de las mujeres y la población LGBTI + en La Guajira, incluyendo migrantes de Venezuela y víctimas de trata de personas. La amenaza más grande contra la vida en La Guajira es la carencia de agua; sin agua nadie sobrevive. Es difícil imaginar que, en pleno desierto, donde el agua escasea, haya ríos para consumo humano que estén siendo acaparados o intervenidos por empresas para sus actividades mineras. Tal vez la más conocida en la región por la opinión pública es la extractora de carbón Cerrejón, una de las minas a cielo abierto más grandes del mundo, pero el territorio wayuu también está siendo apetecido por otras multinacionales, asegura Dulcy Cotes.“Algunos ríos intervenidos en la región se han venido secando”, denuncia. Por ello, Fuerza de Mujeres Wayuu ha abanderado una lucha incansable por la defensa del agua de su territorio ancestral. Ha habido casos, comentan sus lideresas, en los que para reemplazar al río que las empresas utilizan, estas construyen pozos subterráneos para el consumo humano“y el agua no es igual, sabe a combustible, ¿quién nos repara ese daño tan grande?”, cuestionan. 10 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS “Esto pasa porque el Estado es cómplice de las empresas, con su discurso de que el subsuelo es de ellos, pero, ¿dónde dejan el vínculo estrecho entre el territorio y las comunidades?, ¿cómo lo van a contaminar?”, piensa Dulcy. El río es muy importante para ellas porque hace parte de su identidad wayuu. El favorecimiento de intereses privados ha dejado grandes daños en los territorios étnicos del país y del planeta. Por el bien de pocos, han perdido muchos. Las defensoras de Fuerza de Mujeres Wayuu han sido reconocidas internacionalmente por su valentía para resistir y persistir, para seguir despertando conciencia del deber humano por el cuidado del medio ambiente. Pero reclamar derechos universales, como el acceso al mínimo vital, y reclamar protección para sus comunidades frente a la violencia indiscriminada de los armados, las ha puesto en grave riesgo. Este es un contexto de agresiones, denunciado por la Defensoría del Pueblo, contra líderes sociales que se oponen a megaproyectos, y de panfletos amenazantes contra quienes se atreven a defender a las víctimas, tanto de la contaminación minera como del conflicto, Fuerza de Mujeres Wayuu ha sido blanco sistemático de persecución.“Desde el comienzo de la organización hemos estado bajo amenaza por cumplir la labor que debería cumplir el Estado”, sostiene Angélica Ortiz. Fuentes institucionales confirman que le han pedido protección al gobierno, al menos, desde hace seis años. El riesgo por defender derechos es conocido en Colombia, cientos de titulares sobre homicidios y amenazas contra líderes y lideresas sociales han inundado la prensa desde la firma del Acuerdo de paz(2016).“Ser líder acá es no saber si amanece o no. En un país tan violento como Colombia es estar las veinticuatro horas con un revólver en la frente”, como dice Fanny, de la Opiac. Según Global Witness, en 2019 más de la mitad de los asesinatos contra defensores ambientales alrededor del planeta ocurrieron en Colombia y Filipinas. La mitad de los colombianos eran indígenas, la mayoría del Cauca. Pensar distinto se ha vuelto una forma de amenaza para aquellos que no nos han entendido, que piensan que somos un obstáculo para el‘desarrollo’. Se ha vuelto sistemático y pensamos que esa ha sido una de las razones para señalar a los líderes y lideresas. “Las empresas no pueden identificar a los actores sociales como un elemento de riesgo para sus proyectos, sino como un actor social clave para incluir en sus proyectos de formulación y cuidado ambiental”, explica Mateo Gómez, exdirector del Sistema de Alertas Tempranas. En 2015 y 2019, Colombia fue el segundo país más peligroso del mundo para las personas defensoras de derechos humanos que se oponen a los abusos empresariales, con, al menos, ciento ochenta y un ataques en su contra, según documentó el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos en el informe Las personas defensoras de los derechos humanos y las empresas en Colombia. Según la publicación,“44% de los ataques fueron contra las personas defensoras que plantearon preocupaciones sobre estas empresas: AngloGold Ashanti, Big Group Salinas, Cerrejón Coal, Ecopetrol y EPM ”. En los tiempos de antaño, la población civil identificaba con mayor facilidad el origen de las hostilidades, pero el escenario actual es difuso. Hay quienes no saben, hay quienes dicen no saber y hay quienes dicen que son de “los mismos”, haciendo referencia al mayoritariamente desmovilizado frente Contrainsurgencia Wayuu, de las entonces Autodefensas Unidas de Colombia( AUC ). “Todos saben quiénes son”,“los grupos paramilitares siguen en el territorio” y“tienen el control de algunas zonas” son frases recurrentes de los lugareños. De acuerdo con una fuente de alto perfil en el Ministerio Público, en la región“quedaron disidencias de las AUC que hicieron alianzas con grupos delincuenciales organizados en la zona y cambiaron su actuar, se mimetizan mejor”. La estigmatización también se conjuga con las tensiones entre la defensa del medio ambiente y actores del sector privado. Tal como ilustra Lejandrina Pastor, consejera de la Onic: 11 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS 4 RESISTIR ADENTRO Lejandrina Pastor cuenta que en los tiempos originarios, si un hombre indígena agredía a una mujer, a quien no se le llamaba mujer sino se le asociaba al origen de la vida, al agua, se le prohibía beber el preciado líquido por un día. Los tiempos cambian. Diez de los veintidós homicidios contra lideresas indígenas identificados por La Paz en el Terreno desde 2019 son o parecen ser feminicidios: asesinato de las mujeres por el hecho de ser mujeres. Daniela confirma que hay violencia indiscriminada, tanto física como sicológica, contra las indígenas en el Cauca: Está la creencia de que las mujeres indígenas debemos ser sumisas y solo dedicarnos al hogar, al cuidado, la crianza, sin reconocimiento; existe mucha violencia sicológica y física. Comenzamos a reconocer, por ejemplo, con la educación, que no nos motivan a estudiar como a los hombres, porque nos han metido en la cabeza que somos débiles, porque somos‘las encargadas de la cocina’, como si fuera biológico. Ser mujer indígena en Colombia significa estar a la orden del día de la violencia. En un diagnóstico que realizó el Cric en 2018, cuenta Daniela, se identificaron varias violencias que padecen en su comunidad. El municipio de Caldono, por ejemplo, se caracteriza por la violencia con armas cortopunzantes, allí son comunes los intentos de feminicidio con navajas y machetes. En cuanto a las violencias más inadvertidas, están aquellas que atentan contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. De acuerdo con Daniela: Desde la cosmovisión defendemos la vida y desde ese momento, en lo cosmogónico, se ha criticado mucho la planificación y la interrupción voluntaria del embarazo ( IVE ). El discurso común es que generan enfermedades en el cuerpo. Antes se planificaba con plantas. Nosotras decimos que no se deben prohibir sino fortalecer las medidas propias para que las mujeres puedan tener un uso responsable y placentero de su sexualidad. En otras culturas, como la wayuu, las plantas medicinales también han servido para este propósito. Daniela lamenta al respecto: Frente a la IVE , son las autoridades indígenas las que toman la decisión sobre nuestros cuerpos, ni siquiera tenemos derecho a las tres causales de la ley, sin consultar con las mujeres. Aunque en el Cauca hay división sobre la aceptación de las causales, hasta ahora no ha habido una consulta real de las autoridades indígenas de cómo lo debemos manejar. Cuando una mujer solicita una IVE , las autoridades propias son quienes deciden si aprobarla o no. Cuando desean, también pueden llevar el caso a una asamblea con cien personas donde la mujer debe argumentar por qué la solicita.“Allí se les discrimina. Ha habido desterradas por acceder a los derechos que tienen en la Constitución, cuando son descubiertas”, precisa. Otra dificultad para los nasa es hablar abiertamente de diversidad sexual. La lideresa comenta: Es tabú, no es aceptado, es visto como una enfermedad, rechazado y todavía no se da un debate sobre el tema. Son las tareas que tiene el Programa Mujer, pero los esfuerzos no dejan abarcar toda la problemática y con la pandemia se ha dificultado más llegar al territorio. Para Lejandrina el problema radica en que en las comunidades hace falta formación desde la cosmovisión propia, en la cual el respeto por la mujer es una máxima: El hombre que está formado en la cosmovisión no le grita a una mujer, sabe que tiene el valor como el precio 12 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS de la tierra, que es como su tía, hermana, que tiene un precio costoso que no compras así no más. “El control territorial no es solo ir detrás del narcotráfico, también es el fortalecimiento interno, va mucho más allá de controlar desarmonías, no solo los agentes externos, sino también lo interno”, concluye Daniela. La violencia entonces ha sido común contra las mujeres por ser mujeres, sean o no lideresas. Quienes se lanzan a la vida política de sus etnias no están exentas de feminicidios. Es el caso de varias mujeres indígenas en el Cauca. Con las lideresas, sin embargo, existe un agravante: su ejercicio político y comunitario, en un pueblo machista enojado con su labor, también puede ser un factor de riesgo. Según el exdirector del Sistema de Alertas Tempranas: La violencia por prejuicio es la que se ejerce contra las lideresas por el hecho de ser mujeres, en razón del rol que ejercen, que transgrede el orden machista y patriarcal. El hecho de irrumpir bajo esa lógica patriarcal y machista es un riesgo de violencia social y política, no es simplemente de violencia doméstica ni ordinaria. El feminicidio es la cúspide de una pirámide de violencias machistas que reniegan sus liderazgos, comenzando, en palabras de Fanny Kuiro, de la Opiac: Por la invisibilidad y el desconocimiento de lo que las mujeres lideran. Piensan que las mujeres no tienen derecho a hablar en los espacios públicos y tomar decisiones, los pueblos más tradicionales aún piensan mucho así. Dicen: ¿por qué la mujer tiene que estar en esos espacios hablando? Las mujeres son asociadas con una idea de debilidad, de falta de mirada política. blan, pero para hablar de tierras, por ejemplo, los liderazgos son distintos”. Al hablar, además, se arriesgan a ser desvirtuadas. Daniela Pinto asegura que: Por ser joven tu palabra siempre está puesta en duda y sobre todo si eres mujer, porque cuando una pone sus palabras, a una le da mucho miedo que hagan recochas sexistas, que una esté diciendo algo mal, eso hace que las mujeres participen menos. Me toca ganarme el respeto de la gente y que me vean como mujer y no en otro sentido. Algunas lideresas concordaron en que muchas mujeres que quieren participar políticamente deben pedirle permiso a sus compañeros sentimentales. En el Cauca, para deslegitimarlas, buscan cuestionar aspectos de sus vidas personales, contrarios a la idea de‘la mujer ejemplar’. De acuerdo con Daniela: Como no hay solidaridad como mujeres, buscan opacar el rol y sacan cosas personales de ellas, se busca que sean ejemplares y cualquier situación de su vida personal se expone para que deslegitime su ejercicio político. Si te ven bailando mucho o tomándote una cerveza, desde ahí te cogen para deslegitimarte. Esto no es cuestionado con los hombres, pueden ser agresores o no cuidar de sus hijos sin recriminación. A lo que agrega Roseli: Si las parejas no están comprendiendo, hay violencias sicológicas, celos.‘¿A dónde te vas a ir?’, preguntan celosos. O el exterminio, los feminicidios, porque se conjugan: ya no aguantan los celos de que una vaya a lo público. Una no está exenta de que en un espacio público le elogien, pero a veces con irrespeto, a veces el piropo es agresivo, y a veces nos juzgan por eso en casa. La escasa legitimidad que se les brinda para hablar en público deviene de sus tradiciones. Incluso, cuando se les permite hablar, para Roxana, investigadora de la Escuela Intercultural de Diplomacia Indígena( EIDI ) de la Universidad del Rosario,“hay una valoración social distinta de los liderazgos. Cuando se habla de niños y mujeres son las mujeres quienes haEsas acusaciones representan una profunda falta de apoyo por parte de la comunidad y hasta de sus propias familias.“Tras muchas de las amenazas, nos dicen:‘eso te pasa por estar buscando problemas’, o cuando alguna es amenazada, es estigmatizada.‘Está amenazada, no puedes meterte con ella’”, escenifica Dulcy Cotes, de Fuerza de Mujeres Wayuu. 13 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS A algunas mujeres, inclusive, se les ha señalado de querer atentar contra el sistema normativo de sus etnias. A Fuerza de Mujeres Wayuu, por ejemplo, la han acusado de querer cambiar la ley de origen del pueblo wayuu cuando ha intentado denunciar casos de violencia sexual contra menores de edad, cuando“no les corresponde, por no ser familiares”.“Como Fuerza de Mujeres Wayuu lo tenemos mucho en el radar, qué estrategias usamos para visibilizar, pero cómo hacemos para que no seamos señaladas en la comunidad, de‘estar metidas donde no nos han llamado’”, cuestiona Dulcy.“Nosotras no queríamos competir con ellos, buscábamos visibilizar las problemáticas, apoyar los procesos de las comunidades”, manifiesta Angélica.“Trata uno de ayudar y termina sacrificado, al querer ayudar lo malinterpretan”, añade Dulcy. 14 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS 5 DISCRIMINACIÓN Y(DES)PROTECCIÓN Percatarse de las violencias cotidianas por el hecho de ser mujeres indígenas es un proceso de muchos años. Por lo general, se hacen conscientes más temprano de la discriminación y el racismo en su contra por el hecho de ser indígenas. Daniela Soto afirma: Este tiempo he podido ampliar la visión y sensibilidad en esas situaciones y reconocer y entender la violencia desde la misma organización indígena, porque a nivel externo siempre he tenido claras esas violencias: la violencia del Estado, de las instituciones y de los grupos armados. Varias entrevistadas coinciden en que los actos de discriminación de los funcionarios públicos no son aislados: obedecen a un contexto histórico de racismo contra los pueblos originarios. Desde no explicarles debidamente las rutas de denuncia ante casos de violencia, hasta no prestarles atención, hay una larga lista de atropellos contra las lideresas indígenas, como considera Roseli del Cric:“porque no vale mucho la pena” para los funcionarios. La máxima de Roseli es concluyente:“cuando nos configuramos como defensoras de los derechos de las mujeres es como si te pusieras‘la soga al cuello’”, pero no solo por estar en la mira de los grupos armados. Asegura entonces: Si lo dices, es como‘ella ya viene a fregar’, es de esas ‘jodonas’, de esas feministas que siempre andan incomodando, ya no te contestan al teléfono las instituciones o no te reciben, o no te dan la información que necesitas para hacer los procesos. Allí, esas violencias raciales y de género se cruzan. En 2017, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos( CIDH ) se denunció el riesgo de irrespeto que corren las mujeres indígenas por parte de autoridades estatales y grupos armados al promover los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Por no comprender ni reconocer las cosmovisiones de los pueblos originarios, la institucionalidad puede llegar a ser violenta con las mujeres indígenas y afro, como le contó una funcionaria del Ministerio Público a La Paz en el Terreno. Puntualiza que hay casos en los que las instituciones no saben comunicarse de manera asertiva con las comunidades étnicas y mucho menos con sus mujeres, pues no son conscientes de los problemas que tienen. Gloria Luna, reconocida lideresa del Chocó, lo confirma y menciona que, por este desconocimiento institucional de sus costumbres y espiritualidades, muchas veces no les brindan medidas de garantías y protección adecuadas a sus necesidades. Incluso, varias defensoras de derechos humanos entrevistadas denuncian que hay funcionarios públicos que desestiman las amenazas. Ante la gravedad de las acusaciones, se pronunció Mateo Gómez, exdirector del SAT . Una de las razones que no permite la protección de los líderes/as sociales después de que la Defensoría del Pueblo emite Alertas Tempranas indicando sus riesgos –ciento cincuenta Alertas Tempranas hasta la fecha–, “es el desconocimiento de la labor de la Defensoría del Pueblo en términos de señalar que ese riesgo no existe”. Gómez cuenta que han conocido funcionarios que dicen que“las Alertas Tempranas lo único que hacen es afectar el turismo, una preocupación frecuente”. Diferentes administraciones territoriales, como las del Putumayo según cuenta la lideresa indígena Luz Elvira Jossa –de la comunidad kamentsá biyá–, no estarían teniendo en cuenta a los grupos étnicos ni los enfoques diferenciales en la construcción de políticas públicas. En 15 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS un contexto de machismo y maltrato intrafamiliar, Luz Elvira y sus compañeras luchan para que en el departamento se abra una Oficina Mujer. En el ámbito nacional, sin embargo, el proyecto del gobierno del presidente Iván Duque(2018-) para hacerle frente a la violencia desatada contra líderes y lideresas sociales, ha sido el llamado Plan de acción oportuna ( PAO ). Al preguntarle al Ministerio del Interior –cabeza de esta articulación institucional– por el impacto del PAO en los liderazgos indígenas del Cauca, La Guajira y Nariño, los departamentos con mayor número de homicidios desde 2019, el director encargado de la Dirección de Asuntos Indígenas, ROM y Minorías remitió la petición, sin mayor explicación, a la Unidad de Víctimas, que también mantuvo silencio. En contraste, la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior respondió que El PAO se encuentra adelantando múltiples iniciativas de cofinanciación que se encuentran finalizando su proceso de estructuración y se implementarán en el segundo semestre del presente año(2020). Estas iniciativas tienen como finalidad el carácter preventivo y de autoprotección de las comunidades. Al respecto, se destaca que cerca del 40% están dirigidas para comunidades indígenas, especialmente para los departamentos de Caquetá, Cauca y Valle del Cauca. No obstante, no aclara cuáles son los avances ni la gestión para el esclarecimiento y la prevención de las violencias contra líderes y lideresas indígenas durante 2020. Fuentes expertas consultadas por La Paz en el Terreno señalaron falencias en el PAO , que van desde el privilegio que en la práctica le ha dado al posicionamiento de las Fuerzas Militares, más que a generar garantías para las labores del liderazgo y los procesos organizativos de las mujeres, hasta la dinámica de los espacios PAO , que muchas veces no propicia la toma de decisiones. El gobierno también se ha apoyado en la Unidad Nacional de Protección( UNP ) para valorar los riesgos contra defensores y defensoras y asignar medidas para su seguridad. Desde la recepción de la solicitud de protección, sus funcionarios deben observar las vulnerabilidades de las características del solicitante, incluyendo género y etnia. Somos Defensores, Sisma Mujer y Limpal, en su publicación conjunta del pasado septiembre: Defensoras: voces de vida y resistencia, afirman que el movimiento social de mujeres ha logrado importantes adecuaciones en los enfoques de género y étnico en la UNP . Sobre el primer enfoque, avances como protocolos de protección para las mujeres, más mujeres escoltas para su protección, la ampliación de medidas a grupos familiares, una mesa técnica de trabajo y una ruta colectiva. El enfoque étnico, por su parte, se ha empezado a materializar en algunas medidas básicas como la asignación de personas de protección del mismo pueblo étnico, mientras estén avaladas por la entidad. En cuestionarios para La Paz en el Terreno, tanto la UNP como el Cuerpo Élite de la Policía Nacional y el Comando General de las Fuerzas Militares concuerdan en que las medidas para la protección de comunidades indígenas(véase la infografía 3) se acuerdan con ellas. De todas formas, los esquemas son insuficientes, como le pasó a la gobernadora nasa Cristina Bautista, quien fue masacrada junto a cuatro guardias indígenas mientras estaban en la camioneta de su esquema de seguridad. La UNP indica que desde 2016 han sido asesinados treinta y ocho líderes y lideresas indígenas que contaban con alguno de sus esquemas de protección. Entre otras dificultades con la gestión de la UNP , está la falta de divulgación e implementación en el interior del organismo del protocolo de análisis de nivel de riesgo para las mujeres lideresas y defensoras, como denuncia el informe Defensoras: voces de vida y resistencia, cuando dicho protocolo busca garantizar“los enfoques de género, diferencial-étnico, interseccional y territorial”. De acuerdo con la respuesta a un derecho de petición, para la UNP , sus medidas diferenciales para las mujeres se expresan en: chalecos blindados con enfoque de género, los cuales tienen un diseño especial para el busto; además, tienen un peso inferior al del chaleco estándar. Así mismo, se cuenta con mujeres de protección, que se asignan en los esquemas, generalmente en respuesta a las solici16 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS Infografía 3 Medidas de protección de la UNP para líderes y lideresas indígenas Fuente: lapazenelterreno.com tudes que en este sentido nos presentan las mujeres objeto de los programas de protección encabezados por la UNP . Pero Angélica Ortiz dice que el chaleco con copas no es el trato diferencial que necesitan:“Nunca se han sentado con nosotras para preguntarnos cómo montar medidas con enfoque diferencial, la construcción de una ruta para el pueblo wayuu. ¿Para mí qué es seguridad? El tema espiritual, nuestra espiritualidad”. Al respecto, la UNP señala que A nivel departamental se articula con la Secretaría de la Mujer para que puedan‘Brindar capacitación con enfoque étnico a las mujeres y lideresas de los Resguardos y Cabildos, en temas como: derechos de las mujeres, normatividad indígena, leyes ordinarias y derechos fundamentales colectivos con el respectivo enfoque de género’. 17 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS Sin embargo, la entidad no aclara cómo tiene en cuenta su espiritualidad en la expedición de las medidas de protección, una de las mayores críticas. Angélica, sin embargo, dio a entender que el Programa Integral de Garantías para Mujeres Lideresas y Defensoras de Derechos Humanos( PIG ), el cual le tomó al movimiento de mujeres diez años para que el gobierno lo aprobara y en él les garantizara participación, es un avance en materia de protección. Pese a que en el PIG se lee que“las mujeres indígenas y afrocolombianas poseen riesgos superlativos, debido a las condiciones históricas de discriminación, pobreza y marginalidad a las que han estado expuestas y al impacto desproporcionado del conflicto armado y del desplazamiento forzado”, para Diana Salcedo, directora de Limpal, el PIG no involucra ni el enfoque étnico ni un enfoque de género para mujeres con orientaciones sexuales y de género diversas, además de que necesita presupuesto suficiente para su funcionamiento. Roseli Finscué, por su parte, asegura que, en el Cauca, el departamento con el mayor número de lideresas sociales asesinadas, el PIG no ha sido impulsado en su territorio: Es muy poco lo que la administración departamental ha hecho. El Programa Integral de Garantías ve la protección como algo integral, el fortalecimiento organizativo de nuestro proceso, de nuestros liderazgos de mujeres indígenas que en su mayoría han sido forjados gracias a esos procesos colectivos. Por eso, muchas no aceptamos esas protecciones‘duras’, de nada sirve que yo acepte un carro si mi comunidad queda a la deriva. Como avances en la implementación del PIG , las autoras del informe Defensoras, voces de vida y resistencia consideran la instalación de las Mesas territoriales de garantías para mujeres defensoras en Putumayo y Montes de María, pero en general registran pocos avances.“El reto en la actualidad es el de acelerar la ejecución de las acciones por parte de cada entidad—veintiocho tienen responsabilidades dentro del PIG —, incluida la caracterización de las defensoras destinatarias del programa”, acotan. Asimismo, las autoras señalan numerosas dificultades para la inclusión del enfoque étnico en la oferta de protección del Estado para las lideresas indígenas: Para numerosas mujeres defensoras pertenecientes a pueblos indígenas, comunidades afrocolombianas y procesos colectivos solicitantes de medidas de protección, se han desconocido las formas tradicionales de autogobierno, la cosmogonía y la concepción ancestral y colectiva de protección. Se han identificado situaciones frecuentes en las cuales se ha ponderado de forma individual y sin conexidad el riesgo de las mujeres integrantes de una misma organización o comunidad sin tener en cuenta la perspectiva colectiva del riesgo que enfrentaban. Otras dificultades recurrentes para mujeres étnicas y procesos colectivos de mujeres son la carencia de modalidades de transporte terrestre colectivo, las restricciones en la asignación de personas de protección del mismo grupo étnico que no involucren el uso de elementos armados, y la inexistencia de medidas de protección simbólica o espiritual. Según Daniela Soto, por lo general es necesario que los funcionarios sean étnicos para fortalecer la política pública en relación a los indígenas.“En el Cauca no hay una sola acción para mujeres indígenas, desde la Gobernación del Cauca y la Secretaría de la Mujer”, afirma Roseli. Para una funcionaria de la Defensoría del Pueblo que prefirió mantener su nombre bajo reserva, la institución debe seguir trabajando desde la comprensión de los pueblos, desde su pensar, actuar y sentir, pues mucha violencia se genera desde la incomprensión. 18 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS 6 FORTALECER LO PROPIO Las lideresas entrevistadas hicieron especial énfasis en mejorar la atención institucional, que además habría disminuido por la pandemia. Esto significa incluir respetuosamente sus cosmovisiones –las creencias, la espiritualidad y las costumbres indígenas en palabras de Luz Elvira Jossa– y la consideración de los impactos de las violencias contra las mujeres en las políticas públicas de prevención y protección dirigidas a ellas. En conclusión, que se tomen en serio los enfoques de género y étnico que requieren. Consultar con ellas la conveniencia de estas medidas colectivas y espirituales, que hagan juego con su manera de ver el mundo, precisa de una voluntad política que, manifiestan, hasta el momento ha sido insuficiente.“Hay que fortalecer las visiones diferenciales, que actúen desde la comprensión de la cultura y de sus necesidades específicas”, como le aseguró una experimentada funcionaria del Ministerio Público a La Paz en el Terreno. Ante la insuficiencia de las medidas del Estado, que para Roxana, de la EIDI, se han concentrado en una militarización que en los territorios“no significan ninguna protección ni garantizan seguridad,(...) el Estado debe fijarse en lo espiritual como una parte importante y garantizarlo para que las comunidades se autoprotejan y garanticen sus liderazgos”. Mamá Mercedes opina que lo primero es el apoyo espiritual: La reducción del machismo, visibilizar las memorias ancestrales del pueblo misak, lideresas como: Mamá Manuela, Mamá Dominga, Mama Pisita, Shura Machangara y todas y cada una de las mamás de nuestra comunidad, ese legado no se puede perder porque es un conocimiento propio que va de generación en generación. Roseli Finscué hace eco de estas palabras, pues en la ancestralidad indígena se ha fortalecido junto a sus compañeras. Por su parte, el Comando General de las Fuerzas Militares, tras un derecho de petición, sostuvo que el contacto con las comunidades indígenas se sigue haciendo bajo los lineamientos establecidos en la directiva 16 de 2006 del Ministerio de Defensa, que busca establecer mecanismos de acercamiento con ellas y atender sus necesidades. Sin embargo, las opiniones de Roxana, Mercedes y Roseli son compartidas entre las lideresas entrevistadas. Para Roseli Finscué es importante alfabetizar a los servidores públicos sobre el acompañamiento que deben hacerle a los liderazgos, sobre la legislación que las cobija y el reconocimiento que merecen las mujeres en un contexto de construcción de paz. Ese acompañamiento pasa también por auxiliar a las lideresas en los roles que tienen, además de defender derechos, como los procesos educativos y el cuidado de otras personas. Angélica no duda cuando dice que lo que necesitan las mujeres para ejercer sus labores de liderazgo es“lo principal que le falta a Colombia: paz y seguridad”. El Cuerpo Élite de la Policía le aseguró a La Paz en el Terreno, mediante un cuestionario respondido el pasado 25 de agosto, que habían expedido“69 órdenes de captura, 12 notificaciones en centros carcelarios, 45 capturas materializadas y 2 neutralizaciones” dentro de las estrategias derivadas del PAO durante el 2020, además de que había contribuido al desmantelamiento de tres bandas criminales, la afectación de veinte grupos armados ilegales y había logrado una efectividad del 54% con las capturas y los“abatimientos” de los treinta y un delincuentes del“Cartel de los Más Buscados”, lanzado el 31 de enero de 2019. Sin embargo, es evidente que falta 19 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS mucho por hacer. Angélica recuerda cómo en el Acuerdo de paz(2016) se pactó el desmantelamiento de organizaciones criminales y sucesoras del paramilitarismo, uno los objetivos del Cuerpo Élite. Organizaciones que se han venido fortaleciendo durante la pandemia, como denuncia la Defensoría del Pueblo en la Alerta Temprana 18-2020. De acuerdo con una lideresa de la península de La Guajira, que pidió anonimato: Para nosotras no es que sea importante que nos tengan que dar un hombre de protección o un vehículo, lo importante es que erradiquen de dónde vienen las cosas y esclarezcan por qué está pasando(…) entre el plomo nos pueden matar, lo importante es que la autoridad realice sus labores y cumpla con lo consagrado de la Constitución: garantizar la vida e integridad. Mientras tanto, seguirán promoviendo el reconocimiento de sus liderazgos, por un lado, exigiendo la atención a la que tienen derecho y, por el otro, estrechando los lazos con sus comunidades. Para lo primero, comentan que es imprescindible forjar un liderazgo integral, que tenga bases sólidas en el arraigo a sus territorios y su cultura, pero que también pueda considerar la preparación académica del mundo occidental, lo que brinda herramientas para la exigibilidad de derechos. Para lo segundo, entre otras tantas iniciativas que buscan la defensa de la vida, prima que las violencias dentro de las comunidades sean tramitadas por ellas mismas, nombradas desde su propia cosmovisión y acompañadas de sus figuras políticas, respetando los procesos internos. “Hay tensiones y desencuentros dentro de las comunidades, pero eso se resuelve adentro, con su propia jurisdicción y sistema de justicia que determinan a nivel interno ciertas políticas para las mujeres”, explica Roxana. De todas formas, las mismas mujeres son las que se abanderan de sus causas y denuncian las violencias por medio de sus propias voces.“La organización misma es una manera de resistencia, mantener los procesos colectivos de las mujeres permite la incidencia política. Además, está la resistencia de las prácticas espirituales, ese hacer es una forma de resistir dentro de sus propios términos”, interpreta la investigadora de la EIDI , quien añade que las acciones de memoria, rememorar qué pasó, desde sus manifestaciones culturales(tradición oral, tejido, baile, etcétera), también son resistencias;“nombrar las violencias desde adentro es algo que también es reparador para las mujeres indígenas”. Aunque muchas de ellas no son conscientes de su poder y del empoderamiento de sus causas, muchas otras se han ganado un reconocimiento, construido a pulso con los años, entre la dirigencia de sus pueblos. Así lo ilustra Angélica, desde La Guajira: Con el pasar de las acciones, porque dicen más que las palabras, hemos venido construyendo. Los cabildos, las autoridades tradicionales nos llaman:‘qué te parece esto, ayúdame con esto’. Que un hombre del nivel de una autoridad tradicional nos busque quiere decir que los procesos comunitarios que hemos hecho no han sido en vano(…)‘Ven y te invito’, de manera muy autónoma. En medio de esta lucha contra el machismo algo ha quedado. Las entrevistadas concuerdan en que las nuevas generaciones han significado mayor apoyo y conciencia masculina hacia sus liderazgos, pero todavía no es la deseada, además de que se debe, en gran medida, al mismo trabajo persistente de las mujeres por el reconocimiento que merecen. Con el Programa Mujer del Cric, por ejemplo, se promueven los derechos y la organización y el empoderamiento político de las mujeres del Cauca,“que dejen el miedo para hablar”, en palabras de Daniela Soto Pito. Vamos a hacer un camino, un plan, para fortalecer esos liderazgos, con las habilidades que cada una tiene: liderar, participar, las artesanías, que aportan al territorio. De cómo exigimos los derechos, que la justicia sea efectiva; la jurisdicción especial indígena es efectiva, pero en casos de violencia contra la mujer ha habido machismo en los líderes para castigar a la víctima y no al victimario, terminan juetiándolas cuando actuaban en defensa propia(…) que podamos exigir esos derechos. A pesar de la naturalización de la violencia contra las mujeres, cada vez son menos las que se quedan calladas y más las que participan de espacios políticos. Para seguir avanzando en la lucha contra esta violencia, Daniela aconseja comenzar por“dejar los estereotipos de cómo debe ser una mujer y un hombre”, además de respetar 20 LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES INDÍGENAS y darle garantías a sus liderazgos:“¿cómo apoyamos a esa mujer líder madre soltera?, que no tenga que ser líder en el día y en la noche recargarse de trabajo en la casa, que pueda ejercer su liderazgo con tranquilidad”. están los cabildos escolares y la Guardia Estudiantil. Semilleros que se estarían implementando en la mayoría de las más de dos mil instituciones educativas que en el departamento se guían por modelos de educación propia. Siendo consciente del riesgo mortal que implica ser líder social en Colombia, Fanny Kiuro, representante de los pueblos amazónicos, resuelve:“nosotros tenemos la responsabilidad de formar liderazgos, porque aquí nadie es irremplazable. Debemos formar semilleros que reemplacen a nuestros líderes, que haya relevos generacionales”. Las lideresas indígenas del Cauca también conciben la importancia de estos nuevos liderazgos, por ello, en sociedad con sus hombres, instauraron en los colegios de la región lo que llaman“semilleros de autoridad”, donde Para lograr las garantías integrales que las mujeres indígenas necesitan para llevar a cabo sus labores de liderazgo con tranquilidad, es fundamental, primero, fomentar el respeto hacia ellas tanto entre los funcionarios públicos responsables de su protección, sus mismas comunidades y el resto de la sociedad que las discrimina, así como incluir, también con respeto, sus realidades y preocupaciones en la oferta de protección del Estado: rutas claras, concertadas con ellas, que fortalezcan sus apuestas de autoprotección, sean promovidas activamente y mitiguen las afectaciones que se cruzan contra ellas por ser mujeres, indígenas y lideresas. 21 ACERCA DEL AUTOR PIE DE IMPRENTA Juan Gómez. Periodista de investigación y profesor universitario enfocado en la innovación de narrativas digitales para el servicio público del periodismo. Integrando técnicas del periodismo de datos y el periodismo ciudadano, ha investigado temas relacionados al conflicto armado y la reconstrucción de sus memorias. Cofundador y periodista del portal independiente Rutas del Conflicto, sitio web de periodismo de datos del año(2017) en los Data Journalism Awards(Premios de Periodismo de Datos). En el año 2019 fue nominado al mismo galardón como joven periodista de datos del año. Premio ¡Investiga! 2019 por su trabajo de investigación en el portal La Paz en el Terreno. Friedrich-Ebert-Stiftung( FES ) Calle 71 nº 11-90| Bogotá-Colombia Responsable Kristina Birke Daniels Directora del Proyecto Regional de Seguridad y representante de la FES Colombia Saruy Tolosa Coordinador de proyectos saruy.tolosa@fescol.org.co Bogotá, noviembre de 2020 SOBRE ESTE PROYECTO Presente en el país desde 1979, la Friedrich-Ebert-Stiftung en Colombia(Fescol) busca promover el análisis y el debate sobre políticas públicas, apoyar procesos de aprendizaje e intercambio con experiencias internacionales y dar visibilidad y reconocimiento a los esfuerzos en la construcción de paz. Como fundación socialdemócrata, nos guían los valores de la libertad, la justicia y la solidaridad. Mediante nuestras actividades temáticas, ofrecemos un espacio de reflexión y análisis de la realidad nacional, promoviendo el trabajo en equipo y las alianzas institucionales con universidades, centros de pensamiento, medios de comunicación, organizaciones sociales y políticos progresistas. En el marco de estos esfuerzos desarrollamos grupos de trabajo con expertos(académicos y técnicos) y políticos, así como foros, seminarios y debates. Además, publicamos policy papers, análisis temáticos y libros. Para más información, consulte https://www.fes-colombia.org El uso comercial de los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung( FES ) está prohibido sin autorización previa escrita de la FES . V PA IO N L O E R N A C M IA A, E Y ST D A E D S O AF Y ÍO S S O D C E IE L D A A V D IO E L N EN A C M IA ÉR C IC O A N L T A R T A IN L A AS MUJERES EN TRES PAÍSES DE AMÉRICA LATINA LA RESISTENCIA DENTRO DE LA RESISTENCIA. GARANTÍAS PARA EL LIDERAZGO DE LAS MUJERES à Ser lideresa indígena implica tenacidad. Resistir al exterminio contra de los pueblos originarios y, al mismo tiempo, a la violencia machista, las habría convertido en el liderazgo de mujeres más victimizado del país, logró establecer el Programa Somos Defensores. La discriminación, las violencias de los armados y de quienes acuden a ellos, y el machismo, también presente en sus comunidades, han empeorado su contexto de vulnerabilidad. Sin embargo, estos son liderazgos que emergen con fuerza y que se han ganado, de la mano de otras mujeres, un lugar en la dirigencia de sus comunidades. Las mujeres indígenas han compartido con sus hombres la defensa del territorio, pero hay una lucha que es particular de ellas: la del reconocimiento y el respeto por ser mujeres, dentro y fuera de su etnia. Por atreverse a transgredir el sistema patriarcal en la política de sus pueblos, han llegado a ser blanco de deslegitimación y señalamiento. Ser lideresa puede convertirse en factor de riesgo dentro de la comunidad. à En un contexto de discriminación, aún no llegan las garantías integrales de protección que necesitan, un deber del Estado colombiano. En conversaciones con La Paz en el Terreno, ellas mismas, la resistencia dentro de la resistencia indígena, proponen iniciativas que garantizarían la seguridad que las acciones adelantadas por los gobiernos no han logrado para ellas. La Paz en el Terreno es una alianza entre Rutas del Conflicto(Fundación Con Lupa) y Colombia2020( El Espectador), apoyada por la FES en Colombia, que rastrea la implementación del Acuerdo de paz entre el gobierno y las antiguas Farc en dos temas clave: la situación de riesgo contra los líderes y las lideresas sociales y el proceso de reincorporación de las personas firmantes del Acuerdo. 23