DEMO CRACIA_ EN_III_ ACTOS RIESGOS, AMENAZAS Y OPORTUNIDADES PARA LAS DEMOCRACIAS POST-PANDÉMICAS Democracia En III Actos: Riesgos, Amenazas y Oportunidades para las Democracias Post-Pandémicas ISBN: 978-958-8677-39-2 102 páginas: ilustraciones, gráficos; 22 Sello editorial: Fundación Friedrich Ebert Stiftung(978-958-8677) Editores Kristina Birke Alejandra Trujillo Juliana del Pilar Hernández De la Torre Coordinación Editorial Juliana del Pilar Hernández De la Torre Diseño y Diagramación El Altillo Corrección de Estilo Juan Andrés Valderrama ISBN: 978-958-8677-39-2 Primera edición: Bogotá, D.C. Junio 2.020 Impreso en Colombia 2 JULIANA HERNÁNDEZ DE LA TORRE Directora de la Organización Artemisas, coordinadora de la Red Nacional de Incidencia Política Nosotras Ahora, cofundadora del Extituto de Política Abierta, integrante de la Red de Innovación Política de América Latina y activista por la paz y los derechos de las mujeres. NICOLÁS DÍAZ-CRUZ Mg. en asuntos públicos por el Instituto de Estudios Políticos de Paris-Sciences Po. Politólogo por la Pontificia Universidad Javeriana. Investigador y catedrático en comunicación política, innovación pública y métodos de prospectiva: planeación y construcción de escenarios futuros. Cofundador y director ejecutivo del Extituto de Política Abierta. Integrante de la Red de Innovación Política en América Latina. ANDREA CERVERA ROBLES Comunicadora social y periodista de la Universidad Autónoma del Caribe. Actualmente coordina el área de comunicaciones de Extituto de Política Abierta. Se ha dedicado a la investigación, reportería y realización audiovisual. Ha trabajado en la creación de contenido basada en datos y en la coordinación de comunicaciones. JOSÉ SEBASTIÁN CALDERÓN Abogado de la Universidad de los Andes. Es cofundador y coordinador jurídico del Extituto de Política Abierta y coordinador de América Latina del Extituto de Política Abierta. Ha trabajado y publicado en asuntos de paz, justicia transicional e incidencia política. 3 PRESENTACIÓN 1 La excepcional crisis ocasionada por la covid-19 implica una emergencia sanitaria, social y económica, y un momento de desafíos políticos para todos los países del mundo, que puede interpretarse en clave de riesgos y oportunidades para las democracias. Si bien la pandemia trajo consigo problemáticas nuevas, también es cierto que está evidenciando carencias estructurales que ya teníamos como sociedad. Profesionales y expertos en salud se han enfocado en estrategias y recomendaciones para evitar el contagio masivo y mitigar las graves consecuencias de la enfermedad. Por su parte, los economistas se han concentrado en el fuerte impacto de la pandemia en los indicadores macroeconómicos, en el desempleo y la pobreza, y en buscar alternativas para salir de la crisis y recuperar las economías. Sin embargo, está claro que las consecuencias de esta emergencia no se limitan a lo socioeconómico y que tendrá mayores impactos en los países en desarrollo como los de América Latina, que no solo tienen economías menos desarrolladas, sino que también cuentan con democracias más frágiles. De acuerdo con los postulados del Manifiesto de un Feminismo para el 99% 2 , el capitalismo, más allá de sus problemas económicos, alberga múltiples contradicciones y desequilibrios de tipo ecológico, político, social y reproductivo, y en épocas de crisis estos desajustes llegan al máximo de ebullición y, por ello, se requieren respuestas y abordajes interseccionales que busquen la reorganización total de la sociedad. La crisis también podría desestabilizar lo que se conoce como prácticas democráticas: el derecho al voto en elecciones populares, la participación ciudadana, las consultas populares, el derecho a la protesta, y, en última instancia, puede afectar asimismo la confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas, y por fenómenos como el miedo generalizado y la incertidumbre, generar el respaldo a opciones y medidas autoritarias y poco democráticas 3 . Antes de esta crisis, en los países de América Latina ya se registraba insatisfacción con las democracias, desconfianza de instituciones como los partidos políticos y los parlamentos e incremento de populismos antidemocráticos. Es decir, ya teníamos muchos desafíos democráticos y pocas respuestas progresistas para revertir esas hegemonías políticas. El auge de políticas de corte neoliberal que profundizaron las desigualdades y fueron implementadas con mayor rigor en las últimas décadas, generó en muchos países más desconfianza en los gobernantes y descontento social. Con el avance de la pandemia se produce mayor presión sobre las economías y las sociedades, que puede resultar en una mayor frustración de la ciudadanía con la democracia y sus gobernantes, si no se logran respuestas efectivas y garantes de los derechos fundamentales en medio de la crisis, que incorporen enfoques diferenciales poblacionales y territoriales. O, por el contrario, se puede pensar que la crisis representa una oportunidad 1 Escrita por Alejandra Trujillo Uribe. Abogada Feminista con Maestría en Política Social con experiencia en temas laborales y sindicales. Coordinadora de Proyectos de la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia-Fescol- en temas de Democracia, Política laboral y género 2 “El capitalismo alberga múltiples contradicciones, más allá de las que provienen de su economía oficial. En tiempos normales, las tendencias de crisis del Sistema permanecen más o menos latentes, afectando solo a estamentos de la población que se consideran descartables e incapaces. Pero los nuestros no son tiempos normales, hoy todas las contradicciones capitalistas alcanzan su máximo de ebullición”. Tomado de Manifiesto de un Feminismo para el 99%. Herder, 2019, p. 88. 3 https://www.semana.com/mundo/articulo/el-coronavirus-infecta-la-democracia-miedo-autoritarismo-y-limites-de-libertad/665966 para fortalecer un nuevo paradigma progresista, la revisión de la privatización de los sistemas de salud y educación y una mejor cobertura del cumplimiento de los derechos sociales. Los países afrontan estos enormes desafíos de manera muy heterogénea y se requieren políticas para contener la crisis de la salud y proporcionar alivio económico, pero también es fundamental el compromiso en garantizar las instituciones democráticas. Con esta publicación pretendemos, además de hacer un análisis crítico de las consecuencias de la emergencia en las democracias, presentar una serie de recomendaciones para los actores políticos y sociales, que pueden servir de insumo en la elaboración de una agenda progresista. Se trata entonces de contribuir en la búsqueda de respuestas prácticas en tiempos de crisis y no de aumentar el pesimismo social por el aislamiento, el temor generalizado y la incertidumbre. La innovación política implica no solo el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación: requiere también de nuevos actores, nuevas miradas y nuevos enfoques, garantizando los derechos de la ciudadanía en un terreno como la protección de datos, en un momento en el que la hiperconexión por el aislamiento social tiene un crecimiento exponencial. Las iniciativas de los estados para contener el virus no pueden encubrir el inicio de una etapa en la que se incrementen los sistemas de vigilancia digital invasiva y violatoria de los derechos humanos. No es menor entonces garantizar que los datos recopilados para responder a la pandemia deben tener un alcance y duración limitados y debe contemplarse que no se pueden utilizar con otros fines. No es posible permitir que la pandemia de la covid-19 sirva de excusa para menoscabar el derecho a la privacidad y a la información. Las medidas de vigilancia adoptadas deben ser legales, necesarias y proporcionadas. En el abordaje de esta nueva normalidad y en la elaboración de la agenda progresista y de una nueva reorganización de la sociedad, es indispensable retomar los aprendizajes de las movilizaciones feministas, que desde lo colectivo irrumpen, resisten y proponen cambios políticos, sociales, económicos y ambientales que adquieren forma desde la multiplicidad de las luchas que nacen desde abajo. Los movimientos feministas y la lucha de las mujeres han entendido la importancia de desarrollar procesos para producir movimientos con narrativas colectivas, construyendo agendas colaborativa y participativamente, y con el uso de herramientas digitales que permiten la existencia hoy de un movimiento diverso, articulado e imaginativo que responde a acontecimientos que ocurren en cualquier lugar del mundo. Si se reconoce este momento de crisis como una oportunidad para cambios, para avances, se requiere entonces hacer la política de otras formas, incorporando nuevas voces y nuevos actores. Se trata de avanzar en resolver la deuda democrática con las mujeres y con los grupos subrrepresentados, con el medio ambiente y con los sectores más vulnerables. Solo así avanzaremos en un nuevo paradigma progresista, en el que el cuidado de la vida se convierta en el centro de la sociedad y la economía, y se fortalezcan las instituciones democráticas desarrollando principios de mayor representación y paridad, hoy ignorados en muchos sistemas democráticos 4 . 4 “La excepcional crisis del coronavirus abre las puertas a una nueva imaginación política. Es el momento de pasar de una política del miedo a una política del bienestar y el cuidado. Es el momento de pensar un nuevo paradigma desde el progresismo”. Ignacio Ramírez. 2020.“El tiempo de la imaginación política”. Nueva Sociedad. 286. Marzo-Abril. https://nuso.org/articulo/el-tiempo-de-la-imaginacion-politica/ 4 5 CONTENIDO ACTO 01_ I.INTRODUCCIÓN - pág 9. II.CRISIS: AGENTES DE CONTAGIO - pág 10. III.SOCIEDAD CONTAGIADA: LOS IMPACTOS DEL VIRUS SÍ DISCRIMINAN - pág 11. IV.EL MIEDO, UN VIRUS SIN CONTROL: SIN LIBERTADES TAMPOCO HAY SUPERVIVENCIA - pág 16. V.POSTERGACIÓN ELECTORAL: DEMOCRACIA EN PAUSA - pág 22. VI.DEMOCRACIA DIGITAL PANDÉMICA - pág 25. VII.ECOSISTEMAS Y TECNOLOGÍAS DE INNOVACIÓN DEMOCRÁTICA - pág 29. VIII.VACUNAS PARA LA PANDEMIA DEMOCRÁTICA - pág 36. ACTO 02_ I.INTRODUCCIÓN - pág 43. II.INTERRUPCIÓN: SOMOS LAS HIJAS DE LAS BRUJAS QUE NO PUDIERON QUEMAR - pág 46. III.CONTRAOFENSIVA 1: INTERRUPCIÓN DEL PODER COLECTIVO - pág 47. IV.ARREMETIDA CONTRA EL PODER COLECTIVO - pág 48. V.CONTRAOFENSIVA 2. UN RECURSO NATURAL MÁS… - pág 51. VI.DISRUPCIÓN E INSISTENCIA: DE LAS TÁCTICAS FEMINISTAS Y LA CONSTRUCCIÓN DE MOVIMIENTO PARA LA RECUPERACIÓN POSPANDEMIA - pág 53. VII.RESISTENCIA: HACIA UNA NUEVA NORMALIDAD - pág 58. VIII.PRÁCTICAS DE RESISTENCIA - pág 60. IX. INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN, INSISTENCIA Y RESISTENCIA - pág 69. 6 ACTO 03_ I.INTRODUCCIÓN - pág 73. II.UNA TRIADA QUE VIENE DE TIEMPO ATRÁS: VIGILANCIA, AUTORITARISMO, Y PÉRDIDA DE DERECHOS - pág 76. III. NO ES SOLAMENTE UN ATAQUE A LOS DERECHOS, ES LA DESTRUCCIÓN MISMA DE LA DEMOCRACIA - pág 79. IV.VIGILANCIA PERMANENTE EN LA COVID-19: ¿QUÉ PASA SI LOS DATOS ESTÁN EN MANOS DE LOS SERVICIOS NACIONALES DE INTELIGENCIA? - pág 82. V.DISCRIMINACIÓN CRECIENTE: EL RIESGO PRINCIPAL DEL SOLUCIONISMO TECNOLÓGICO - pág 88. VI.VACUNA COLABORATIVA: LA DATACRACIA EN EL ESCENARIO DIGITAL - pág 92. 7 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS POR_ NICOLÁS DÍAZ-CRUZ 1 ACTO 01_ 1 Mg. en asuntos públicos por el Instituto de Estudios Políticos de Paris-Sciences Po. Politólogo por la Pontificia Universidad Javeriana. Investigador y catedrático en comunicación política, innovación pública y métodos de prospectiva: planeación y construcción de escenarios futuros. Cofundador y director ejecutivo del Extituto de Política Abierta. Integrante de la Red de Innovación Política en América Latina. ACTO I- JUNIO- 2020 8 9 RESUMEN Este artículo analiza los riesgos y las oportunidades que se presentan para construir democracia en tiempos de la pandemia covid y pos covid. A las cosas por su nombre: la covid es una crisis en todos los aspectos de nuestra vida. La sociedad está contagiada de desigualdad y, por ende, la democracia y las libertades individuales también. Quienes padecen la crisis no tienen voz, ni espacio en procesos de toma de decisiones. La democracia digital es una pandemia de la cual hay que cuidarse porque reproduce las desigualdades exponencialmente. Sin embargo, en un mundo híbrido, la tecnología al servicio de la innovación democrática y política es fundamental como medio, jamás como fin. En este ejercicio hay desarrollos vitales de la sociedad civil por fortalecer la democracia. Este artículo no busca ejercer una posición ética o filosófica ni tiene el objeto de desarrollar más el pesimismo normal en tiempos de crisis y pandemia, en la cual, efectos obvios llevan a pedir la destrucción de modelos, sistemas y estructuras. Por el contrario, presenta una serie de riesgos que nos llevan a buscar oportunidades y respuestas prácticas en tiempos de crisis. En los que se requiere tomar decisiones y asumir nuevos liderazgos desde la sociedad civil y el gobierno, produciendo tendencias, fuerzas motoras o encontrando puntos de quiebre, cambio y transformación. ACTO I- JUNIO- 2020 INTRODUCCIÓN Hablar de democracia en tiempos de la covid se ha tornado un ejercicio habitual en escenarios académicos, de opinadores de prensa, en publicaciones de personas en todo tipo de redes sociales y, sobre todo, en las organizaciones de la sociedad civil. El marco de análisis y de titulares es extenso y hacen de este un debate apasionante: impactos que tiene en activistas bajo modelos autoritarios; poblaciones diversas (LGBTIQ+) con libertades individuales más restringidas que antes; violación de derechos humanos a líderes sociales y políticos, así como el rastreo ilegal a personas y con ayuda de grupos armados; ataques a la privacidad y todos los debates respecto a la vigilancia; ataques a avances logrados en derechos sexuales y reproductivos; todo tipo de respuestas que afectan más a mujeres que a hombres en el marco de la covid; la postergación de elecciones democráticas, entre muchos otros asuntos. Una pandemia es una crisis en todos los aspectos de nuestra vida. La sociedad está contagiada no precisamente de covid sino de desigualdad, y, por ende, la democracia y las libertades individuales también. La democracia digital es una pandemia de la que hay que cuidarse, no para ser vista como un fin en sí mismo. La tecnología al servicio de la innovación democrática y política es fundamental como medio, jamás como fin. En este ejercicio hay desarrollos cívicos y propuestas de la sociedad civil que son vitales, el trabajo de la mano con gobiernos dependerá de su impacto. Mientras tanto, distintos liderazgos a lo largo y ancho del planeta se encuentran reaccionando a la crisis que produce una pandemia de forma completamente heterogénea, con diversos enfoques políticos y de Estado. En algunos rincones del mundo demostrando gran liderazgo en la ejecución de políticas de carácter asistencial y regulador con gran efectividad en la mitigación de los efectos de la pandemia, y en otros lugares ahondando las crisis democráticas, tomando medidas que afectan las libertades individuales y colectivas. Los casos de Taiwán, Alemania, Nueva Zelanda, Finlandia y Dinamarca son de especial interés, porque además de ser casos de éxito en el manejo de la crisis, están a cargo de mujeres en la toma de las decisiones. 2 Es cierto que esta pandemia ha generado nuevas formas de activismo transnacional, desde protestas en coches hasta concentraciones digitales. Sin embargo, también estamos viendo un número preocupante de estados que aumentan el control sobre sus poblaciones con el pretexto de hacer cumplir el distanciamiento social y otras medidas de emergencia contra el coronavirus, muchos justificando incluso la seguridad del Estado por encima de la vida humana. En distintas partes del mundo se están expandiendo olas de políticas desiguales, así como expresiones de xenofobia, nacionalismo, autoritarismo y militarización, con mayor viralidad y peligrosidad que el mismo virus. Por lo anterior, es fundamental analizar las tendencias prospectivas, los actores que se verán favorecidos o afectados por la crisis, así como qué pasará con las fuerzas del mercado y con las fuerzas sociales y políticas. Asimismo, qué enfoques, narrativas o estilos de política pueden establecer diversos liderazgos que moldearán los 2 Tsai Ing-wen, presidenta de Taiwán; la primera ministra Jacinda Ardern de Nueva Zelanda; la canciller alemana, Angela Merkel; la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen; y la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, 10 11 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS escenarios futuros. Por último, si este es el fin de la democracia. Sin duda, llegar a un escenario u otro dependerá de las decisiones que se tomen y de los enfoques que guíen su accionar. Por el momento se puede afirmar que la democracia y el multilateralismo en ciertos contextos en tiempos de covid están enfermos de muerte y necesitan de medidas para superar la pandemia. el gobierno, produciendo tendencias, fuerzas motoras o encontrando puntos de quiebre, cambio y transformación. CRISIS: AGENTES DE CONTAGIO Analistas sectoriales, tomadores de decisiones, líderes políticos ven la pandemia como los caballos de carreras con sus anteojeras(horse blinkers) para que no se distraigan de su objeto de trabajo –a través de lentes o enfoques limitados–. Enfoques como el realismo político en el panorama internacional; la seguridad nacio nal en el ámbito de la protección y el control; o incluso defensores a ultranza del capitalismo y la mano invisible se quedan cortos en explicar y, peor aún, en defender sus posturas, que les permitan actuar integralmente y que muestren procesos de verdaderos liderazgos frente a la resolución de esta crisis. Una pandemia es una crisis que empieza como una problemática sanitaria pero afecta todos los sectores de la vida social, y, por tanto, requiere de enfoques y respuestas multisectoriales y multiactores. La palabra crisis se utiliza para poner acento en el incremento de síntomas de una situación difícil, con efectos interrelacionados en todos los ámbitos de la vida: la salud; la educa ción; la alimentación; la economía, el trabajo, los mecanismos de producción, las cargas del hogar y el cuidado; y, por supuesto, la democracia, los procesos de toma de decisiones, las libertades individuales y colectivas, así como el bienestar o buen vivir de todas las personas, con efectos que sobrepasan las fronteras nacionales y con corresponsabilidad entre todos los actores de la sociedad. Las crisis tienen consecuencias estrechamente interrelacionadas que crean un escenario sin precedentes para las elecciones individuales y presentan una serie de retos nunca antes vistos o analizados. Los riesgos implícitos en cada elección pueden ser causados por fuerzas que trascienden la comprensión. La propensión al miedo y la crisis mal manejada no solo llevan a escenarios de poca o nula democracia, sino de eminente conflictividad social y violencia. En casos extremos no es ilógico pensar en revoluciones o sublevaciones frente al descontento de la población civil con sus gobiernos, más que nuevas propuestas democráticas o participativas. Acá se vislumbran dos escenarios contrapuestos: por un lado, el sur global con una serie de movimientos o protestas que establecen agendas específicas en materia de reivindicación de derechos, feminismo, medio ambiente, redistribución de la riqueza, modelos de estado de bienestar; y, por lado, un serio proceso de na cionalismos para muchas potencias que acudirán a liderazgos autoritarios. Fronteras otra vez puestas al servicio de la defensa del territorio afectando poblaciones de migrantes. Si un Estado descubre, produce y licencia la vacuna para sus ciudadanos o para una élite, tendría efectos nefastos para todo el planeta, y, sin duda, sus efectos repercutirán no solo de forma positiva para dicho país, por más de que los sitúe en una dinámica de poder en el sistema internacional. En el sentido opuesto, pensar que la vacuna se distribuya de acuerdo con la lógica de mercado no tendría sentido para los costos que representa la pandemia en los sistemas públicos. Si la solución a todos los problemas está en la vacuna, es más eficiente y eficaz pensar en crear incentivos y dinámicas de colaboración y competencia entre los sectores público y privado con un fin común, más que buscar dinámicas de ostracismos propias de liderazgos locales y nacionales frente a liderazgos globales. Lo más probable es que poblaciones enteras no tengan la capacidad económica ni las redes para adquirir la vacuna. Campos de refugiados que no tienen acceso a salud pública no podrán acceder a tratamientos inmunológicos. Países o comunidades que no cuentan con presencia estatal o modelos de salud pública que los auxilien, por ejemplo, en África, en la periferia europea, en distintas partes de Asia y América Latina, no contarán con recursos para acceder a la vacuna o a un tratamiento efectivo. Lo más seguro es que las primeras vacunas llegarán para poblaciones blancas privilegiadas de países occidentales, antes de llegar a las zonas más apartadas de África y Sudamérica. Las crisis, por lo general, muestran el incremento de síntomas y de fuerzas motoras(tendencias) que venían en curso, pero también hacen un llamado al cambio y a liderazgos que nos lleven a superarlas. Una pandemia tiene tal magnitud que pone en evidencia la necesidad de trabajar con enfoques más amplios para el diseño de políticas y de decisiones multisectoriales, con el objeto de reducir estos efectos y estar preparados para cualesquiera de estas crisis. SOCIEDAD CONTAGIADA: LOS IMPACTOS DEL VIRUS SÍ DISCRIMINAN Es verdad que el virus puede infectar a cualquier persona y que ha infectado sin distinguir color, etnia, sexo-género, nacionalidad o estrato socioeconómico, y que está llegando o en los próximos meses llegará a todos los rincones del planeta. Es verdad cada palabra. El problema radica en dónde se pone el foco de atención, en generar falsos consensos o entendimientos del problema central en la opinión pública. Esto nos lleva a preguntarnos ¿cuál es el consenso de la opinión pública frente al verdadero problema? Lo que esconden esos titulares o mensajes es que la afectación no será igual. Que los más afectados serán los que tienen menos acceso a los ACTO I- JUNIO- 2020 12 13 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS sistemas de salud, a educación y tecnología, a servicios públicos; también los de menor capa cidad adquisitiva y de derechos más limitados, los opositores en regímenes democráticos, y en todos esos grupos las más afectadas son las mujeres, así como poblaciones étnicas y negras, entre otros. En efecto, serán los que tienen menos capacidades de acción/decisión y capital social e históricamente oprimidos los que no podrán estar bien ni acatar el confinamiento, ni después de la pandemia; el con finamiento es, sin duda, un privilegio para las clases más pudientes, y, por ende, sí hay mayor riesgo, exposición al virus. Ni hablar de los impactos en todos los aspectos de la vida para las clases menos privilegiadas –así todos estemos expuestos–. En el mismo sentido, no es que toda la economía se vaya a deprimir o que todos los sectores económicos vayan a verse afectados. Es cierto que la economía se desacelerará, que se perderá capacidad adquisitiva, que los indicadores de crecimiento no serán iguales(World Bank, 2020). Pero la economía y el capitalismo nos enseñan que los bajos precios son oportunidades de inversión y que una crisis es vital para la reformulación de un nuevo ciclo del capitalismo. Ya se vivió después de la crisis de 1929. Los amantes de Keynes están en furor y algunos líderes con ínfulas de corporativistas están pensando en sus siguientes national champions (OECD, 2020) –empresas que salvarán y nacionalizarán en la crisis–. Evidentemente, no salvarán a los más necesitados porque, precisamente, no son muy grandes para fallar. El manejo que se está dando a la covid-19 también está reproduciendo y potenciando todos los desequilibrios sistémicos de nuestras sociedades, las injusticias, la falta de realización plena e, incluso, la negación de los derechos sociales y económicos fundamentales. Por supuesto, los más afectados son las mujeres que se encuentran en confinamiento con sus abusadores y que asumen la carga del cuidado y la higiene del hogar y que están en situación de explotación; niñas y niños en situación de ex plotación infantil; personas LGTBQI+ oprimidas por comunidades; grupos étnicos y comunida des negras y ROM; los opositores; los migrantes o personas en situación de desplazamiento; las personas privadas de la libertad; las personas en campos de concentración. Todos ellos en un mundo que históricamente los ha excluido y sobre quienes se ejercen múltiples violencias. Estos grupos además se enfrentan a sectores conservadores, que promueven narrativas y acciones en contra de ellos. El objetivo de este artículo no es hacer un recuento minucioso de cómo y cuándo se dan estos ejercicios, pero sí señalar que son afectados de forma diferencial y, por tanto, que se requieren diferentes respuestas en el ejercicio de la construcción y el fortalecimiento de la democracia. Un gran porcentaje de la población mundial corre el riesgo de padecer de hambre porque ha perdido cualquier fuente de ingresos o ganancias debido al confinamiento, con países africanos en mayor riesgo(UN, 2020). En América Latina, Haití presenta mayores alertas. Comunidades viven ahora del asistencialismo público y la caridad privada, así como de otras formas de ingresos de emergencia introducidas por algunos gobiernos. Quienes comparten diferentes condiciones de carácter diferencial, por ejemplo, ser mujeres negras, ser transexual en una comunidad indígena o estar privados de la libertad, son víctimas de la reproducción de ACTO I- JUNIO- 2020 Foto por“Andrea Cervera” 14 15 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS más desigualdades frente al impacto de la covid en sus vidas, de mayor forma que quienes no comparten dicha interseccionalidad(Davis, 1981). Sin embargo, no es el caso de todos los países o los gobiernos locales que no cuentan con ese tipo de inversiones o recursos ni de solidaridad de la empresa privada. Las estadísticas dan cuenta de una amplia economía informal en el mundo, que ahora vuelve a las personas más vulnerables que nunca, y en regímenes no democráticos de forma más dramática. De igual manera, en todo el mundo abundan trabajos precarios o independientes, y se incrementan las malas condiciones en este contexto de la covid. Según la Organización Internacional del Trabajo(OIT): “Morir de hambre o del virus” es el dilema demasiado real al que se enfrentan muchos trabajadores de la economía informal. Infortunadamente, estamos hablando de muchos trabajadores. En 2020, más de 2.000 millones de trabajadores se ganan la vida en la economía informal. Este es el 62% de todos los que trabajan en el mundo. El empleo informal representa el 90% del empleo total en los países de bajos ingresos, el 67% en los de ingresos medios y el 18% en los países de altos ingresos. 3 De forma tal que no solo hay destrucción de los puestos de trabajo de forma masiva, sino que los derechos laborales se precarizan aún más. La no formalización del sector del cuidado y de la logística, incluidos domicilios 4 –que son además los más expuestos y los que más mitigan los efectos de la covid– es infame. Muchos de los roles de enfermería y cuidado están siendo asumidos por mujeres que asumen la carga de forma desigual y diferencial. Por ejemplo, las mujeres constituyen dos tercios del personal sanitario en todo el mundo, incluido el 85% de las enfermeras y parteras; en los países de la Ocde también representan el 90% de los trabajadores de cuidados a largo plazo. 5 En el hogar, las mujeres están asumiendo gran parte del trabajo adicional no remunerado causado por el cierre de escuelas y guarderías, lo que añade un tercer tramo al doble turno que muchas mujeres ya realizan. Y los informes que surgen de varios países sugieren un aumento de los riesgos de violencia doméstica, lo que confirma una pauta observada en anteriores situaciones de encierro y confinamiento. 6 3 ILO brief.“COVID-19 crisis and the informal economy. Immediate responses and policy challenges”. May 2020. En https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/ public/@ed_protect/@protrav/@travail/documents/briefingnote/wcms_743623.pdf. Revisado el 3 de mayo de 2020. Traducción del 4 Bronshtein, Efim, E. V. Gindullina y R. V. Gindullin. 2017. Formalization of pickup and delivery problem. 9. 13-21. 10.14529/mmph170102. Revisar también http://www.fao.org/3/ca8466en/CA8466EN.pdf. En M. Queisser, W. Adema y C. Clarke.“COVID-19, employment and women in OECD countries”. 22 April 2020. https://voxeu.org/article/covid-19-employment-and-women-oecd-countries 5 OECD. 2020. OECD Income Distribution Database(IDD). En M. Queisser, W. Ademay C. Clarke.“COVID-19, employment and women in OECD countries”. 22 April 2020. https://voxeu.org/article/covid-19-employment-and-women-oecd-countries 6 UNDP. 2015. Assessing Sexual and Gender Based Violence during the Ebola Crisis in Sierra Leone, UNDP. En M. Queisser, W. Adema y C. Clarke. “Covid-19, employment and women in OECD countries”. 22 April 2020. https://voxeu.org/article/covid-19-employment-and-women-oecd-countrie s Además, es evidente el impacto de los recortes presupuestales en el sistema público de atención de la salud llevados a cabo en el pasado, ante la calamitosa prisa por intensificar las unidades de cuidados intensivos y aumentar el número de personal de atención de la salud por parte del sistema público. Así como la dependencia del sistema privado de salud y seguridad social, con todas las consecuencias que ello tiene en cuanto a garantizar el acceso equitativo a la atención pública de la salud para todas las personas. Fuera del efecto que tiene en muchos enfermos, madres gestantes que no pueden acceder a tratamiento por la priorización de recursos, falta capacidades de otras áreas para atender la crisis sanitaria o por las mismas restricciones de diferentes confinamientos. Una de las muchas consecuencias es que las mujeres están siendo privadas de sus derechos sexuales y reproductivos, por no ser considerados servicios prioritarios. Además, es evidente que todavía tengamos modelos reactivos en vez de modelos preventivos, más adaptativos y prospectivos para mitigar este tipo de riesgos. En palabras de Simone de Beauvoir:“no olvide que solo se necesitará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de la mujer sean cuestionados. Los derechos de la mujer nunca pueden darse por sentados. Tendrá que permanecer vigilante durante toda su vida”(Beauvoir, 1949, capítulo 3. Traducción del autor). En algunos países se han otorgado indultos o libertad domiciliaria, pero con enormes sesgos políticos, siendo los contradictores los últimos en estar en esas listas de privilegiados. De igual manera, quienes tienen menos acceso a la educación; a capitales sociales o redes de contactos; acceso, asequibilidad y usabilidad en materia de tecnología; y capacidad de prote ger sus datos, serán los menos preparados para hacer parte de los procesos políticos en los siguientes años. Y, por tanto, serán los más excluidos de la agenda pública, de la priorización del gasto y de los procesos de toma de decisión, ni qué decir de las elecciones. Es decir, el manejo de la pandemia por la covid vuelve más pobres a los pobres, afecta más a los diversos y excluye de la política y la toma de decisiones a los que menos derechos poseen. En conclusión, lo que tampoco nos dicen los titulares es que los más afectados son los más vulnerables, excluidos y marginados de las esferas de poder, ¡como siempre! A lo mejor porque también siguen siendo excluidos de la libertad de prensa y, muchas veces, de expresión. A lo mejor porque no tienen el mismo acceso a sus derechos políticos. De ahí que muchos estén desencantados con la democracia y no accedan a ella ni antes del coronavirus, mucho menos durante y después de esta pandemia. De forma más dramática, las actuales condiciones inhumanas para los detenidos, debido al hacinamiento en las cárceles, también llegaron a la atención pública después de una serie de disturbios en Italia, Filipinas y Colombia 7 , desencadenados por el temor a la infección. 2 News Wire.“At least 23 inmates killed in prison riot over coronavirus in Colombia”. En https://www.france24.com/en/20200323-at-least-23-inmates-killed-in-prison-riot-overcoronavirus-in-colombia. Revisado el 2 de mayo de 2020. ACTO I- JUNIO- 2020 16 17 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS EL MIEDO, UN VIRUS SIN CONTROL: SIN LIBERTADES TAMPOCO HAY SUPERVIVENCIA En un intento por aplanar la curva de contagio de la covid-19 y ralentizar o detener su transmisión, los gobiernos nacionales de todo el mundo han suspendido la libertad de movimiento de las personas, han impuesto restricciones a la libertad de información y han cerrado escuelas, negocios y lugares de culto, todo ello en nombre de la seguridad pública. En algunos países, no en todos, estos cambios han sido contenidos dentro de los estados de emergencia nacionales. Los estados de excepción, como también se les llama, proporcionan a los gobiernos la flexibilidad necesaria para cumplir su principal misión: proteger a la nación. Una comunidad o ciudadanía sin libertades no podrá garantizar su vida en ningún momento; podrá sobrevivir parcialmente con el riesgo de morir cualquier día. Hay varios argumentos para plantearse la necesidad de proteger a la población civil de forma integral, y esto pasa no solo por garantizar, sino por promover derechos y libertades más allá de las restricciones frente a la posibilidad del contagio. En primer lugar, este tipo de medidas están sustentadas en la explotación del miedo: a enfermarse y a propagar más el virus, pero sobre todo el miedo a la muerte. En esa medida, distintos sectores de la ciudadanía de todas las nacionalidades y latitudes del mundo están cediendo libertades o generando sistemas de colaboración para señalar, identificar e incluso juzgar a la otredad 8 , es decir a las otras personas que incumplan los estados de emergencia, sin considerar su situación personal. Y esto causa un problema evidente, y es que el miedo al contagio o a la protección de la salud dura hasta cuando el miedo por no tener condiciones para sobrevivir es superior. Es decir, en el momento en el que un miedo reemplaza al otro, y ya no solo necesitamos de un gran hermano que nos proteja del contagio, sino del hambre, y nos garantice para ello las condiciones necesarias para producir y garantizar la seguridad alimentaria sin dependencia o asistencialismo. Al final es el miedo a la muerte lo que los hizo apoyar en primer lugar este tipo de medidas de excepción. Y es este mismo miedo, el sentimiento, que saca a las personas a romper el confinamiento y no obedecer al Estado posteriormente, en la medida en la que por sí solo no lo podrá hacer. Eso está pasando en los sectores populares más apartados, donde el confinamiento es un privilegio de la élite. Ofrecer a poblaciones históricamente discriminadas para que lleven toda la carga de la violencia de estas medidas simplemente porque“es práctico”, es decir que hay vidas menos valiosas y, por tanto, sacrificables, resulta un discurso peligroso para la nación y para la gobernabilidad. En segundo lugar, es absurdo plantearse que con armas, balas, gases y escuadrones antimotines se calma el hambre o logramos la super vivencia de las comunidades y las personas; por ende, este tipo de acciones no cobran ese sentido u objetivo de protección de la nación, tampoco del Estado. Adicionalmente, si no se garantiza la vida, las fronteras se vuelven difusas para posibles intervenciones internacionales, se pierden los lazos étnicos y los saberes ancestrales, y sin comunidades no hay nación. Es decir, fortaleciendo e invirtiendo militarmente en estados más fuertes no vamos a conseguir la supervivencia, pero sí se restringirán las libertades políticas y los derechos sociales y económicos, que dejan como consecuencias visibles aumentar los riesgos de muerte de las personas en regímenes antidemocráticos, nepotistas y clientelares. En tercer lugar, en el marco de la covid activistas, defensores de derechos humanos, opositores y líderes están siendo asesinados, oprimidos, silenciados o confinados, en declive de su derecho a la vida. Tal como lo señala Butler, A medida que entra en juego el cálculo de costobeneficio, escuchamos a los funcionarios del gobierno decidir implícita o explícitamente quién debe vivir o quién debe morir. No tienen que “ejecutarlos” como lo han hecho los soberanos tradicionales. Pueden “dejarlos morir” al no proporcionar beneficios para la salud o refugios seguros, al mantener a las personas en las cárceles donde la tasa de infección es alta o, en el caso de Gaza, al mantener la frontera cerrada . 9 A esto añade, en marcos de guerra: la precariedad, que se maximiza para las poblaciones expuestas a la violencia estatal arbitraria que, a menudo, no tienen otra opción que la de apelar al Estado mismo contra el Estado mismo contra el que necesitan protección[...] no han tenido en cuenta la manera en cómo la guerra en curso ha estructurado y fisurado el tema de los movimientos sociales(Butler, 2019: 46-48). 8 Bauman agrega que“la amenaza unificadora de todos esos dispositivos de seguridad en una ciudad es el miedo al otro[...] ese otro es más bien un vecino, un transeúnte, un merodeador, un acosador y últimamente un extranjero migrante[...]”. En Bauman y Lyon, 2013: 110. 9 La Tercera.“Entrevista a Judith Butler.“Debería haber otras formas de refugio que no dependan de una falsa idea de hogar””. En el portal digital https://www.latercera.com/ tendencias/noticia/judith-butler-deberia-haber-otras-formas-de-refugio-que-nodependan-de-una-falsa-idea-del-hogar/MWV43WK4MBFRLEAKUOS5UD5KKI/. Revisado el 6 de mayo de 2020. ACTO I- JUNIO- 2020 18 19 Foto por“Andrea Cervera” En cuarto lugar, como lo señala Scott, la constitución del Estado moderno se fundó sobre la base de la garantía a la vida, es decir de la protección de la ciudadanía (Scott, 1998, capítulo 1). El Estado moderno se encontró desde el principio frente a la ingente labor de gestionar el miedo[…] el núcleo central del, consecuencia inevitable del Estado moderno, era la protección(la prevención colectiva frente a la desgracia individual) (Bauman, 2007: 86). En este tiempo de pandemia, la base fundamental del Estado moderno está siendo contestada desde la práctica. Si bien el auge del nacionalismo nos hace pensar otra vez en estados fuertes, a la luz de los fracasos de este ismo nos pone a reflexionar acerca de si es un buen camino para su función principal, la de protección de la vida. Cuando el Estado moderno no cumple su función principal es necesario preguntarse por su vigencia y legitimidad. Se habla evidentemente de corresponsabilidad, porque la carga no se la ponen exclusivamente a la ciudadanía ni al Estado, es un asunto multiactores y multisectorial, en el cual el sector privado desempeña un rol decisivo y mantiene negociaciones con el sector público para garantizar no solo la supervivencia, sino el bienestar de las personas. La propagación de la pandemia ha demostrado que las fronteras solo existen en nuestras cabezas. A problemas globales, soluciones globales o, por lo menos, más colectivas y sociales. De la misma forma, el involucramiento y las capacidades que pueda tener la ciudadanía dependen no solo de la responsabilidad individual, sino de estructuras y de políticas de estado que determinan y condicionan su posibilidad de acción, transformación y protección. En otro sentido, propuestas populistas de carácter asistencial abundan. Mercados, transferencias monetarias, hasta dinero en efectivo se entregan en distintas latitudes. Siendo América Latina una región tan desigual, y tan acostumbrada a favores políticos y a reproducir desigualdad por capitales sociales, sigue reproduciendo sus lógicas clientelares. De forma tal que quienes están gobernando saben que si no desarrollan este tipo de políticas asistenciales sus representados se lo pueden cobrar políticamente. En el sentido contrario, por experiencia saben también que es una gran forma de hacer campaña política, con recursos públicos y privados. Y quienes están cerca del poder actúan para su beneficio propio y no colectivo, de forma tal que parecen cuadrillas de mafias garantizando que su negocio siga abierto y funcionando mediante presiones al gobierno. Europa, con modelos más robustos de bienestar, ha invertido estratégicamente en el fortalecimiento de sectores como la salud, la investigación y la educación, la innovación y tecnología, de forma no focalizada, sin ayudas condicionadas, con inversiones que garantizan que todos tengan las mismas condiciones de entrada. Todos sus países tienen alta tasas de formalidad, sus economías están insertas en el mercado global, no solo tecnificado, sino que esta ACTO I- JUNIO- 2020 20 21 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS ban en el proceso de digitalizar y de fortalecer procesos de teletrabajo y telemedicina, que se materializan en esta coyuntura. El hecho de que estos países puedan obedecer y tengan mayor disciplina social no es un asunto de decisión y buenas prácticas; por el contrario, tiene que ver con círculos virtuosos: en educación, cuidado paritario en el hogar, políticas diferenciales para poblaciones vulnerables, pero a su vez alta inversión pública sin criterios de focalización en educación, salud, formalización laboral, fuera de sus políticas de innovación y adaptación digital. Todas estas medidas venían desde antes. Solo una minoría de países europeos, como Suecia, sigue confiando en las recomendaciones y medidas voluntarias de distanciamiento social en la crisis del coronavirus. Este país tiene una curva menor a países con confinamiento como Italia, España, el Reino Unido, Francia. Sin embargo, su gobierno ha sido muy criticado puesto que, en comparación con sus vecinos, los países escandinavos, presenta una curva superior. Aunque no ha sufrido los impactos económicos de la crisis y ha cubierto su asistencia sanitaria, con gran capacidad, manteniéndola en curvas similares a otros países con un sistema social muchísimo más robusto para asimilar la carga sanitaria. Sin duda, el modelo depende de serios procesos de negociación entre comunidades y sectores de interés con el gobierno; de estructuras políticas e institucio nes más paritarias, de una cultura cívica –promovida por todos los actores de la sociedad–, de la corresponsabilidad ciudadana. Depende también del nivel de preparación de una economía frente a la pérdida de puestos de trabajo que venía produciendo la digitalización; de la formalización de trabajos que están siendo precarizados bajo la modalidad de intermediarios; denotan que la covid, más que cambiar la forma en la que se estaban haciendo las cosas, las está, por el contrario, intensificando. ACTO I- JUNIO- 2020 Foto por“Andrea Cervera” 22 23 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS POSTERGACIÓN ELECTORAL: DEMOCRACIA EN PAUSA En esta época, muchas personas se preguntan por la salud de la democracia. Las elecciones son uno de los muchos instrumentos, pero quizás el mecanismo y síntoma más anhelado de todo sistema político democrático desde que le otorgamos el apellido de representativa a la democracia. La competencia electoral democrática es un recurso fundamental para reducir los conflictos inherentes a toda actividad social: plebiscitos separatistas o de reducción del parlamento, elecciones presidenciales y parlamentarias, en niveles locales y regionales, hacen parte de este gran repertorio que se encuentra en suspenso. Con respecto a este punto, debemos estar atentos porque en estos últimos meses se han registrado elecciones muy complicadas y porque, además, todo indica que la pandemia podría traer elecciones aún más difíciles. • En Venezuela no se sabe qué puede pasar, aunque según fuentes no oficiales el presidente Nicolás Maduro (2013-2019, 2019-) y el autoproclamado presidente Juan Guaidó han tenido charlas exploratorias ante la presión del gobierno de Estados Unidos. Lo cierto es que esta coyuntura le podrá servir al gobiernonacional para hacer unas elecciones exprés, de forma tal que la oposición no pueda hacer campaña. El futuro del clima político es muy incierto, pero lo cierto es que en los próximos meses se vienen presiones muy grandes. • En Bolivia, la presidenta interina, Jeanine Áñez, anunció la postergación de las elecciones hasta nuevo aviso. Poniendo en vilo la democracia de este país tras la renuncia de Evo Morales(2006-2009, 2009-2014, 2014-2019). • En Chile, el plebiscito que busca reemplazar la constitución de 1980 del régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990), que era objetivo y victoria de activistas de las marchas de 2019, se vio pospuesto hasta 2021, al igual que elecciones regionales y municipales. • En Etiopía también se pospuso la elección a la casa de representantes, todavía sin fecha. • En el semipresidencialismo • francés, la segunda vuelta de las elecciones locales se vio pospuesta, donde la popularidad del presidente Emmanuel Macron(2017-) va en picada. • España no es un caso distinto: allí había elecciones en julio y representantes de Podemos han pedido su postergación, atendiendo a criterios de salud, a tal punto que han dicho que quien debe decidir son las autoridades sanitarias. • En Italia se pospuso el referendo para reducir el parlamento de seiscientos a cuatrocientos miembros, y la popularidad del presidente Giuseppe Comte(2018-) se encuentra en alza. • En Kiribati, la primera vuelta de las elecciones parlamentarias se pospuso. Sin embargo, finalmente se efectúo una semana después en vista de que no había casos de covid. • En Letonia, el primer ministro Arturs Kri š j ā nis Kari ņš (2019) anunció la decisión de posponer las elecciones al Concejo de la ciudad. • En Filipinas se suspendió cualquier proceso democrático hasta 2021 según la Comisión de elecciones, incluidos el registro de votantes y el plebiscito separatista de Palawan. • En Polonia, por su parte, se está definiendo si para presidenciales se podrá efectuar el voto por correo. Por el momento, las elecciones están pospuestas indefinidamente. • En Rusia, el presidente Vladímir Putin(2018-) decidió aplazar el plebiscito que él mismo había propuesto para cambiar, de forma total, la constitución bajo la consigna de All Russian Vote. • El Reino Unido, Sri Lanka y Siria también pospusieron sus elecciones parlamentarias. Sin embargo, algunos países ya han dado el paso y han celebrado elecciones: • Corea del Sur es de los casos más emblemáticos al respecto, puesto que las votaciones se efectuaron tras estrictos controles de salubridad, con una participación histórica.“Se les pedía a los votantes ponerse guantes antes de entrar y botarlos antes de salir, no se puede ir sin tapabocas, ACTO I- JUNIO- 2020 24 25 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS • a la entrada de los centros de votación hay que tomarse la temperatura(no se permite votar a aquellos que superan los 37,5 grados), y hay que limpiarse las manos con alcohol” 10 . Sostener elecciones de este tipo requiere una logística y costos que muchos países no quieren asumir. Sobre todo, los más pobres. • En Mali, ni el coronavirus ni la violencia constante han frenado la celebración de las dos vueltas de las elecciones legislativas. El líder de oposición se encuentra secuestrado, presuntamente por yihadistas, después de ganar importantes escaños en una primera vuelta poco representativa y participativa(solo el 35% registró el voto) 11 y en la que ciertas regiones salieron a comicios con fuertes amenazas de violencia en sus dos vueltas. • Las elecciones del estado de Wisconsin, celebradas después de que los tribunales anularan una decisión del gobernador de posponerlas, vieron una disminución significativa del número de votantes. Tal vez lo más importante es que dio lugar a un número récord de personas que votaron en ausencia, es decir por correo, internet y votación por poder, que se estima en 80% en comparación con solo 10% en 2016. Con tantos riesgos derivados de las elecciones, es fácil sugerir que deben ser canceladas hasta que estemos al otro lado del túnel del coronavirus. Sin embargo, esta respuesta también tiene sus propios riesgos, tanto para la ciudadanía como para los líderes, algunos con buenas posibilidades de reelección como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump(2017-), quien además de preocuparse por la campaña tendrá que hacer frente a la crisis sanitaria, en una campaña en la que el miedo y la incertidumbre estarán en el centro de la agenda. Poblaciones que normalmente votarían por él se pueden sentir defraudadas por su manejo de la crisis y por depender del sistema privado de salud, cuestiones que lo podrían poner en aprietos en las siguientes elecciones. Según analistas estadounidenses, lo más probable es hacer uso del voto ausente o por correo, como ya se ha hecho y está aprobado por la legislación de ese país. En todos los casos, diversos gobernantes están buscando cómo prolongar su poder mediante elecciones, y estos estados les permiten posicionarse, atornillarse en el poder y, en el peor de los casos, atentar contra las libertades y derechos de sus gobernados. DEMOCRACIA DIGITAL PANDÉMICA Con gran optimismo, e igual que una pandemia, la acepción de democracia digital está corriendo por corrillos políticos, en titulares de prensa y en las calles por intermedio de activistas y organizaciones de la sociedad civil. Una pandemia trae consigo una epidemia, que mata más a los menos preparados y se transmite silenciosamente en varias regiones. La democracia digital es una pandemia que se está esparciendo y matando a mayor velocidad la democracia de muchas naciones. Sus promotores expresan que “la democracia digital puede crear leyes para las personas por las personas”(Peterson, 2016). Como una vieja promesa que viene de la democracia directa o participativa, que sigue inconclusa y que se espera con la tecnología cambie el ejercicio, otros la equiparan, de forma errónea, con la E democracy o el E-government, que es básicamente el uso electrónico de procesos tanto en la democracia como en el gobierno. E incluso, se le relaciona también con la democracia líquida mediante el uso de herramientas digitales. Por su parte, Brown y Garson definen la democracia digital como“el uso de las TIC para procesos democráticos y que esta se constituye como un paradigma para reforzar las estructuras de poder existentes hacia nuevas formas de activismo democrático y para promover procesos de cambio”(Brown y Garson, 2013, capítulo 1, en Ford, 2018: 41) 12 . Los defensores asiduos son optimistas y ven en la tecnología una forma de solucionar todo lo que está mal en la sociedad, y, por extensión, la política y la democracia.“Hemos tenido siempre una visión optimista respecto de lo que ofrece internet y las tecnologías de la información y las comunicaciones en el desarrollo y evolución favorable del individuo y la sociedad en su conjunto”.“En la actualidad más de la mitad de las personas en el Globo ya están conectadas. La conectividad conduce al desarrollo y a reducir las desigualdades”(Ford, 2018: 38). Este tipo de aprehensión plantea un problema frente al impacto de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones en la democracia y la política, es lo que Morozov denominaría‘solucionistas tecnológicos’, que esperan que la tecnología solucione por arte de magia todos los procesos o problemáticas de orden público o privado, sin considerar los riesgos o efectos colaterales que tiene su uso, en muchos casos alejándose de su objetivo inicial(Morozov, 2015). Poner el nombre democracia y un apellido como digital, cuando la segunda ataca directamente y afecta en gran medida la primera, suena cacofónico. Sin duda, en algunos casos la tecnología tiene un impacto positivo en la reducción de costos, en hacer más accesible el derecho a la información y a la expresión, sistematiza grandes cargas de información; en la misma forma, reproduce y pone la atención frente a abusos de derechos humanos y tiene un impacto en las ciencias comportamentales para efectos de política pública, entre muchos otros beneficios, que se abordarán al final de este texto. Sin embargo, plantea que estos 10 El Espectador.“Corea del Sur celebra elecciones generales a pesar del coronavirus”. Revisado el 3 de mayo de 2020. En https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/corea-del-sur-celebraelecciones-generales-pesar-del-coronavirus-articulo-91468 11 jeuneafrique avec AFP. 2020, 24 de abril.“Législatives au Mali: le parti d’Ibrahim Boubacar Keïta en tête, sans majorité absolue”. Revisado el 3 de mayo de 2020. En https://www.jeuneafrique. com/933877/politique/legislatives-au-mali-le-parti-dibrahim-boubacar-keita-en-tete-sansmajorite-absolue/ 9 Brown, M. M. y D. Garson. 2013. Public Information Management and E–Government. Information Science Reference. Hershey, PA ACTO I- JUNIO- 2020 26 27 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS procesos de digitalización o virtualización traen consigo otros problemas que hay que tener en cuenta, como los siguientes. En primer lugar, desconocer las enormes desigualdades que produce que la mitad del globo no se encuentre conectado es preocupante, sobre todo si se enmarca en un proceso de democracia. En este sentido, de entrada, la mitad del poder del pueblo o de la ciudadanía no se enmarcaría dentro del proceso democrático, atentando contra su legitimidad. Frente a esto, hay tres niveles de brechas que se deben superar para tener un proceso más abierto, participativo e inclusivo como lo promete la democracia digital. Esas tres brechas tienen que ver con el acceso de la población a los servicios de tecnología: en muchos rincones del planeta todavía no hay ningún tipo de acceso a redes. La segunda brecha se relaciona con la asequibilidad que limita el acceso, puesto que, de ninguna forma, el peso de la conectividad se puede trasladar a poblaciones que no tienen cómo hacerlo. Por último, y en cuanto a las brechas de usabilidad, a veces mal llamada‘alfabetización digital’, si bien ciertas poblaciones podrían tener los medios para acceder a la conectividad, muchas carecen de experiencia o no tienen los hábitos ni sus medios de vida están relacionados con el uso de tecnologías digitales. En cualquiera de esos tres campos las brechas son inmensas, y así haya conectividad muchas poblaciones se están quedando atrás. Este tipo de barreras se expresan además de forma diferencial, por ejemplo, mujeres en familias ultraortodoxas tienen un mínimo acceso a tecnologías digitales por prohibición de su comunidad; comunidades indígenas, étnicas y campesinas que no tienen ningún acceso por incapacidad de los estados; y muchos sectores de la población no están conectados o no exploran los distintos usos por miedo, falta de práctica o valor. En todos los casos se evidencia que las brechas no son iguales para las distintas comunidades. Esto implica distintos abordajes. Los defensores de la democracia digital manifiestan la premisa de“creer firmemente en los beneficios que pueden obtener los ciudadanos y los distintos ámbitos de la sociedad al adaptarse y utilizar adecuadamente internet(...)”(Ford, 2018: 40). Abordando el problema como si fuera uno de adaptación y no de estructuras históricas, procesos culturales, instituciones públicas, etcétera. Por el momento se puede afirmar que la tecnología ha hecho más por incrementar desigualdades que por cerrarlas. En segundo lugar, el apellido digital limita o restringe el ejercicio de la democracia al territorio digital e invisibiliza el mundo análogo. Chadwick (2013: 16-17) lo explica de la siguiente forma, citando a autores clásicos de la corriente sistémica-funcionalista como Easton o Parsons: no es posible entender el poder y los medios y herramientas que utiliza la tecnología sin entender el funcionamiento del sistema. Esto implica que la democracia digital es una democracia incompleta de entrada, limitante, y al parecer poco democrática. Puesto que pone el fin en el medio y no se ocupa de lo importante: de los actores, las reglas de juego, las instituciones, las estructuras sociales y políticas, así como los sistemas que se han creado para lograr su funcionamiento. Como si el ejercicio de poder no tuviera nada que ver con la política. Estas definiciones de democracia digital evidencian un problema teleológico de entrada. Es decir, la democracia digital es promovida como un fin en sí mismo. Es el objetivo máximo. Frente a lo que 13 Howard, P. 2006. New media and the managed citizen. Cambridge University Press. New York. manifiesta Bauman:“La tecnología se mueve porque puede hacerlo(o porque no puede parar), pero no porque quiera llegar a ningún lado” (Bauman y Lyon, 2013: 117). ¿El fin no debería ser la democracia? La democracia ha tenido otros apellidos en función de delimitar su alcance y casi promover un estilo de democracia“mejor al resto”: democracia representativa, democracia participativa, democracia digital, democracia directa. No es indiferente el ejercicio de las llamadas democracias iliberales, acuñadas por Viktor Orbán(2010-), el primer ministro de Hungría, quien acuñó el término de“estado iliberal”, enumerando como naciones exitosas de estos modelos democráticos a Singapur, Rusia, Turquía y China, ninguna de las cuales es liberal. En ese sentido, es necesario preguntarse, ¿qué hace mejor a esta democracia que al resto? ¿Qué cambios produce en la democracia para considerar exclusivamente los medios digitales por encima de otros medios? En tercer lugar, el internet no ha cambiado la política ni mucho menos las dinámicas de la democracia, tal como lo explica Baldwin-Philippi: “las élites siguen dominando los espacios de producción de contenido puesto que son las que tienen capacidad para crearlo, al igual que los principales canales de comunicación”, y agrega, “mientras que otros argumentan que una abundancia de contenido altamente especializado puede fragmentar a las personas y aislarlas junto a sus conciudadanos y opiniones”. O peor aún, la propia tecnología, mediante algoritmos, hace el trabajo de filtrar a la ciudadanía, conocer sus patrones, gustos e intereses, de forma tal que se puedan moldear sus preferencias por medio de las ciencias comportamentales. Howard va más allá:“los medios digitales permiten una gran cantidad de formas de controlar el contenido y las capacidades de que disponen, dando lugar a ciudadanos controlados e ilusiones de poder político”(Howard, 2006, en Baldwin-Philippi, 2015) 13 . El término astroturfing denota que el problema no es solo de falsas noticias, sino de falsas creaciones de opinión pública. No en vano en América Latina la gran mayoría de medios están siendo comprados por los grandes grupos económicos, en función de mantener las crisis frente a otras inversiones y moldear políticas y opinión. En época de miedo la ventana de Overton crece, de forma tal que cualquier política, por absurda que parezca, es aceptada por la sociedad que está desinformada u obedece a burbujas de opinión creadas o a modas pasajeras, y no fruto del consenso, las leyes o las instituciones que algunas democracias pudieron haber creado. De forma tal que resultamos siguiendo a políticos mal dirigidos, pero bien empaquetados, liderando la(in)actividad política de clicktivismo y de las firmas o apoyos digitales. ACTO I- JUNIO- 2020 28 29 “Ideaful” por CJ Dayrit@cjred en unsplash ECOSISTEMAS Y TECNOLOGÍAS DE INNOVACIÓN DEMOCRÁTICA Negar prospectivamente las fuerzas y tendencias que marca el uso de tecnologías sería un disparate en esta época. El confinamiento acelera la búsqueda de los seres humanos por socializar, comunicarse, cooperar, negociar, debatir y desarrollar un sinnúmero de actividades públicas en el espacio virtual. Muchas de estas hacen parte de Asambleas, Concejos municipales, instituciones públicas, así como de organizaciones de la sociedad civil que están abriendo sus puertas a la tecnología como nunca lo habían hecho. Reuniones políticas de todo tipo se están haciendo vía herramientas de teleconferencia, en general herramientas de comunicación y de estrategias de organización interna con todo tipo de objetivos. Las primeras preguntas que se hacen los analistas son acerca de la desigualdad en el uso de tecnologías en poblaciones diferenciales, particularmente mujeres; y en segundo lugar el uso y el alcan ce de los datos. Esas reflexiones se encuentran consignadas en capítulos abordado por colegas que hacen parte de esta publicación. 14 Sin embargo, en el ámbito democrático sí es necesario preguntarse ¿para qué las tecnologías? ¿Qué tipo de tecnologías están siendo usadas? Y ¿quiénes las están desarrollando y con qué objetivos? 14 Estado de COVIDgilancia: la emergencia democrática. Sebastián Calderón, Andrea Cervera y Juliana Hernández. Hacia una nueva normalidad: viralidad y contagio. Juliana Hernández De la Torre ACTO I- JUNIO- 2020 30 31 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS TECNOLOGÍAS PARA EL MANEJO DE DATOS Los debates acerca del uso de datos, privacidad y seguridad abundan, y serán retomados en un capítulo especial de esta publicación. Es imperativo que sean utilizadas con legislación, protocolos y mecanismos que garanticen no solo la vida sino la superación del Gran Hermano –Estado todo vigilante–. De igual forma, garantizar unos protocolos y tecnologías que bloqueen el uso privado de datos y el abuso sobre los mismos. Adicionalmente, los datos que se tienen sobre las personas, toda la información que tengan el Estado y el sector público, debe ser reportada de forma abierta a la ciudadanía y según las necesidades e inquietudes que esta tenga. TECNOLOGÍAS DE COMUNICACIONES PARA EL FORTALECIMIENTO INTERNO Cartas, comunicados, boletines de prensa, llamadas, videollamadas, chats, plataformas de seguimiento de tareas, redes sociales, repositorios metodológicos, blogs, foros, canales de gestión de conocimiento, listas de difusión, newsletters, podcasts, todo tipo de conversaciones digitales, webinars, videoartículos, videocolumnas, artículos virtuales, documentales, ted talks, ebooks, hacen parte de un amplio repertorio de herramientas que se están utilizando para fortalecer procesos intraorganización, mejorando y reduciendo los costos de la comunicación. Herramientas que vienen desde pensar visualmente, pensamiento de diseño para el diseño de soluciones. TECNOLOGÍAS DE LA CONCERTACIÓN, LA DECISIÓN, LA PARTICIPACIÓN, ELECCIONES Hablar de democracia sin tener desarrollos en materia de concertación, diálogo y procesos de toma de decisión, es inocuo. Muchas instituciones y organizaciones están haciendo uso de este tipo de herramientas que les permiten mejores procesos deliberativos y de toma de decisiones, en función de objetivos comunes. El uso de tecnologías para votar, tomar decisiones o participar desde procesos de concertación ha sido desarrollado por medio de metodologías de experiencia de usuario, que son emuladas de ejercicios análogos y que permiten tener votaciones en línea, diálogos y conversaciones, priorización de agendas públicas. Tener ejercicios muestrales aleatorios para seleccionar a los participantes, generar procesos de garantía en la representatividad y la inclusión desarrollados por encuestadores que hacen el ejercicio como terceros y garantes, contribuyen a ampliar los modelos de innovación democrática. TECNOLOGÍAS DE PROTECCIÓN DE INFORMACIÓN PRIVADA Para proteger la identidad y la información de las personas es vital desde el desarrollo de máscaras, el uso de sombrillas y otro tipo de elementos para no ser identificados en acciones colectivas o en acciones de hecho, con el fin de protegerse, hasta herramientas digitales. Las protestas en Hong Kong en 2019 dan un ejemplo del activismo en la era digital. Debemos entender que estas tecnologías van más allá de lo tecnológico, es decir necesitan ejercicios híbridos que permiten garantizar las libertades individuales. ACTO I- JUNIO- 2020 32 33 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS TECNOLOGÍAS DE PRESIÓN SOCIAL Y POSICIONAMIENTO DE AGENDAS Desarrolladores cívicos de distintas partes del mundo han venido desarrollando tecnologías que les permiten hacer no solo estrategias de control social y político, presión social y diálogo con tomadores de decisión, representantes y ejecutores de política pública. Estrategias para activar los congresos mediante no solo apoyos o firmas sino activismo digital de todo tipo, han logrado cambiar el rumbo de decisiones políticas y de gran afectación para grupos de interés. De una u otra forma, las plataformas de firmas y apoyos digitales han sido efectivas en posicionar temas en la agenda. Sin embargo, es claro que la mayoría está al servicio de likes y de la popularidad de quien la haga y a quien esté dirigida la petición, con pocos casos de impacto en alguna decisión pública. A diferencia de tecnologías de presión social que sí están diseñadas para incidir y afectar los costos de tomadores de decisión, de forma tal que hay un compromiso directo con algún efecto, más allá de la firma o el apoyo digital. TECNOLOGÍAS DE CONSTRUCCIÓN DE CAPACIDAD Y FINANCIACIÓN ONG y el sector privado han puesto a disposición todo tipo de tecnologías que están fortaleciendo tanto las bolsas del asistencialismo gubernamental, como las capacidades técnicas, operativas que han puesto voluntarios en todo el mundo. La falta de coordinación y preparación de los gobiernos para asumir este tipo de ayudas en países donde la sociedad civil estaba dispuesta(Harvard Ash Center, 2020) y tenía la capacidad de hacerlo, demuestra que hay mucho por trabajar en materia de establecer lógicas de colaboración entre el sector público y el privado. TECNOLOGÍAS DE COLABORACIÓN Y SOLUCIONES ABIERTAS 15 Por parte del sector de los programadores han venido todo tipo de soluciones a problemáticas públicas que parten de dinámicas de colaboración, retos, procesos que han nutrido hackatones, datatones, codatones y todo tipo de ejercicios que promuevan procesos de ideación y de uso y reutilización de datos, códigos y fuentes para estos fines. ECOSISTEMAS DE INNOVACIÓN 16 Los ecosistemas han sido fórmulas de habilitación de procesos cuando existe adversidad al cambio. Sirven también para producir comunidades y redes, para apoyar o apalancar cambios sistémicos. Asimismo, para la formación, la gestión del conocimiento, las prácticas que identifican en procomunes con otros, y que las lleva a construir identidad, pertenencia, lazos afectivos y comunidades de afecto. Los ecosistemas de innovación se caracterizan por producir espacios y dinámicas de desarrollos de metodologías, prácticas y preguntas en común que llevan a un trabajo colaborativo. ACTO I- JUNIO- 2020 15 Gutiérrez, B. 2017. Pasado mañana: viaje a la España del cambio. Arpa Editores. Barcelona. 16 Edelenbos, Jurian, Ingmar van Meerkerk y Joop Koppenjan. 2017.“The challenge of innovating politics in community self-organization: The case of Broekpolder”. Public Management Review. 19. http://dx.doi.org/10.1080/14719037.2016. 34 35 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS LABORATORIOS 17 E INTRAEMPRENDIMIENTOS La fórmula de laboratorios ciudadanos es una tendencia tanto en el sector social como de sectores privados y, recientemente, en el sector público. Buscan diseñar soluciones públicas con el involucramiento de ciudadanía en el proceso, pero también de ejecutores e implementadores de política pública. De forma tal que se tuviera a la comunidad y a los responsables de política trabajando en lógicas de pesos y contrapesos. Mención aparte merecen los laboratorios ciudadanos en corporaciones públicas, que están desarrollando metodologías y tecnologías para mejorar los procesos democráticos asociados a la representación, el diálogo social, la transparencia, la rendición de cuentas y la participación, entre ciudadanía y representantes. Hacen parte de esos nuevos perfiles de la innovación pública los intraemprendimientos estatales que logren tener modelos de licenciamiento abierto, con flexibilidad laboral y creativa a los científicos sociales de las instituciones, expertos en datos y en diseño. 17 Traid, Barriga, Palacios, Isarre y Oliván(coords.). 2018. Abrir instituciones desde dentro: Hacking inside. The black book. Creative commons. En http://www.laaab.es/ hackinginside/. Revisado el 20 de mayo de 2020. ACTO I- JUNIO- 2020 Foto por“Andrea Cervera” 36 37 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — DEMOCRACIA PROSPECTIVA EN TIEMPOS PANDÉMICOS VACUNAS PARA LA PANDEMIA DEMOCRÁTICA 1. No salvar a los grandes sino a los que más lo necesitan e incluirlos en los procesos de toma de decisiones: los que más necesidades tienen, los que más demandas tienen, los que más necesitan que los escuchen, son los que deben ir a espacios de toma de decisiones para que el Estado le responda a quienes lo necesiten. Para fortalecer entornos y contextos se recomienda producir canales y mecanismos de participación incluyente, mediante modelos aleatorios, así como tecnologías de costo cero, incentivos económicos, permisos laborales, canales de comunicación con los líderes en el campo y acceso a espacios de cuidado colectivo. 2. La democracia es una práctica, por tanto no es acumulable, no es perfecta: es un ejercicio de todos los días, no va a ser nunca más análoga ni nunca será completamente digital(Wells, 2015). Necesita de poder, de capacidad de acción, de intención. Darle el poder a la inteligencia artificial puede dibujar un escenario futuro que rayaría entre lo utópico y lo distópico. Y aunque será posible, siempre habrá relaciones de poder y uso de herramientas o tecnologías para conseguir fines u objetivos específicos. Para la explotación plena del potencial de herramientas de información y las telecomunicaciones es fundamental desarrollar siempre estrategias híbridas. 3. Movimientos transnacionales de colaboración(Papacharissi, 2011): es necesario dirigir los apoyos de la sociedad civil para producir soluciones públicas. Para el ejercicio de la democracia será fundamental fortalecer la capacidad de estos movimientos, alianzas, redes y todo tipo de formas organizativas de estas multitudes, con el objeto de la veeduría, el control social y político, así como para la fiscalización de los recursos del asistencialismo, garantizando que no haya abusos de poder en tiempos democráticos y señalando los populismos emanados de la crisis. En esta coyuntura es más importante aún impulsar las agendas y nuevas formas de activismo desde la ciudadanía para hacer: • ejercicios de colaboración, participación y transparencia, así como garantizar los derechos de activistas y líderes sociales se hace más relevante, y no significa que no lo haya sido. • En este momento adquiere mayor validez el fortalecer dentro de los gobiernos apuestas de gobierno abierto, apuestas de innovación pública, que permitan que la ciudadanía esté más involucrada en los procesos de la administración pública frente a estrategias de ostracismo, así como privilegiar la inversión pública frente a gastos militares. Invertir estratégicamente en el desarrollo social de sectores menos desfavorecidos es una oportunidad única. ACTO I- JUNIO- 2020 38 39 BIBLIOGRAFÍA 1. Baldwin- Philippi. 2015. Using technology, building democracy: Digital campaigning and the construction of citizenship. Oxford University Press. New York. 2. Bauman, Z. 2007. 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Harvard Ash Center. 2020, 27 de abril . “Covid-19's Impact on Democracies around the World”. En https://www.youtube.com/ watch?v=Xisp7K2irdM 12. jeuneafrique avec AFP. 2020, abril. “Législatives au Mali: le parti d’Ibrahim Boubacar Keïta. En ête, sans majorité absolue”. En https://www.jeuneafrique.com/933877/politique/legislatives-au-mali-le-parti-dibrahim-boubacar-keita-en-tete-sans-majorite-absolue/. Revisado el 3 de mayo de 2020. 13. Morozov, E. 2015. La locura del solucionismo tecnológico. Clave Intelectual. Madrid. 14. OECD. 2020. “Government support and the Covid”. http://www.oecd.org/coronavirus/policy-responses/government-support-and-the-covid-19-pandemic-cb8ca170/. Revisado el 5 de mayo de 2020. 15. Papacharissi, Z. 2011. A networked self: Identity, community, and culture on social networked sites. Routledge. New York. 16. Peterson, M. 2016. Digital Democracy. Free Press. Creative Commons. 17. Scott, J. 1998. Seeing Like a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed. Cap. 1. Yale University Press. En https://libcom.org/files/ Seeing%20Like%20a%20State%20-%20 James%20C.%20Scott.pdf. Revisado el 27 de marzo 2020 18. Traid, Eduardo, Susana Barriga, Beatriz Palacios, Jesús Isarre y Raúl Oliván(coords.). 2018. Abrir instituciones desde dentro: Hacking inside. The black book. Creative commons. En http://www.laaab.es/hackinginside/. Revisado el 20 de mayo de 2020. 19. UN. 2020. “UN working to avert dual crises as covid-19 hits hunger hotspots”. https:// www.un.org/en/un-coronavirus-communications-team/un-working-avert-dual-crisescovid-19-hits-hunger-hotspots. Revisado el 4 de mayo de 2020. 20. Wells, C. 2015. The Civic organizations and the digital citizen: Communicating engagement in a networked age. Oxford University Press. 21. World Bank. 2020. The Economy in the Time of Covid-19. LAC Semiannual Report. World Bank. World Bank. Washington. https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/33555 01_ ACTO I- JUNIO- 2020 40 41 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA POR_ JULIANA HERNÁNDEZ DE LA TORRE 1 ACTO 02_ Foto por“Lia Valero” 1 Directora de la Organización Artemisas, coordinadora de la Red Nacional de Incidencia Política Nosotras Ahora, cofundadora del Extituto de Política Abierta, integrante de la Red de Innovación Política de América Latina y activista por la paz y los derechos de las mujeres. ACTO II- JUNIO- 2020 42 43 RESUMEN Cartografiar este momento en presente para ser capaces de imaginar el futuro, requiere cartografiar la configuración y las políticas que llevaron a que hoy sean las mujeres y la clase trabajadora las que estén sufriendo con mayor fuerza los efectos de la pandemia. En los últimos años han sido las movilizaciones y organizaciones de mujeres en distintos lugares del mundo las que han dado respuesta y han puesto sobre la agenda problemas estructurales del sistema frente a la desigualdad. Desde movilizaciones masivas, hasta casas de refugio, luchas contra el sistema económico, la xenofobia, el racismo, el clasismo, etcétera, han demostrado que para detener la pandemia de la desigualdad se requiere la articulación de sujetos y fuerzas que construyan sociedades democráticas. Según Chenoweth y Stephan, las campañas no violentas han tenido el doble de probabilidades de tener éxito que las campañas violentas. Para lograr esos cambios, las campañas tuvieron que sumar alrededor del 3,5% de toda la población para lograr el éxito. Este documento traza una ruta que retoma experiencias digitales y análogas de las movilizaciones y movimientos políticos a lo largo de la historia(con énfasis en los aprendizajes del movimiento feminista) y que plantea tres momentos que experimentan las democracias actualmente, pero frente a las cuales es posible irrumpir y resistir para promover el contagio y la viralidad de la acción colectiva. ACTO II- JUNIO- 2020 INTRODUCCIÓN Como sociedad vivimos un momento de transición a un escenario lleno de incertidumbres, sin salidas fáciles ni soluciones absolutas y definitivas para enfrentar los problemas, las crisis políticas, sociales y económicas que se van consolidando mientras la pandemia avanza y una solución aparece. Reconocer las dificultades del momento y las decisiones que deben tomarse –que en ningún caso serán fáciles–, comprender la reconfiguración de las relaciones sociales y afectivas, la digitalización de la vida, la ruptura del tejido social y la profundización de las brechas, obligan a que no solo los gobiernos tengan que poner la imaginación al servicio de las democracias y la sociedad, sino a que todos los actores de la sociedad trabajen colectivamente para enfrentar las fallas del sistema que se vuelven más evidentes que nunca, y en este sentido, se requiere poner la mirada y recuperar la historia de la consolidación del movimiento feminista como un movimiento que da luces, propone prácticas y formas de ejercer el poder, que tienen en su ADN aprendizajes y un recorrido útil para enfrentar el momento que se viene. Cartografiar este momento en presente para ser capaces de imaginar el futuro –y el futuro cercano–, requiere cartografiar la configuración y las políticas que llevaron a que hoy sean las mujeres y la clase trabajadora las que estén sufriendo con mayor fuerza los efectos de la pandemia. Ya lo habían señalado quienes cuestionan la noción de libertad e individualidad como los pilares del sistema neoliberal pero pilares que difícilmente existen en sociedades hiperconectadas, globalizadas e interdependientes en el que ser individuos deja de ser un asunto individual, y en que esa configuración de lo individual apela a modelos, explicaciones, pautas relaciones, causales y temporales ya existentes, que nos sirven de guía(Aguilar, 2015: 26). Esta priorización de la individualidad ya demostró y seguirá demostrando que es insuficiente para salir del caos social, económico y político que plantea la pandemia y que se calcula afectará a ciento noventa y cinco millones de trabajadores a tiempo completo (siendo los sectores de hospedaje, restauración, manufactura, comercio minorista y actividades empresariales y administrativas lo más afectados, sectores que además son la principal fuente de ingresos de mujeres de todo el mundo); que en las Américas pone en riesgo al 43% de la fuerza laboral(Orgaz, 2020); que dejará millones de víctimas de violencias basadas en género; y que según las Naciones Unidas puede llevar a siete millones de embarazos no deseados en apenas los próximos meses y hasta quince millones si las interrupciones del coronavirus continuaran por un año; que incrementará la violencia de género en un 20% durante los periodos de encierro; y que afectará a cuarenta y siete millones de mujeres para acceder a anticonceptivos modernos(Naciones Unidas, 2020). Es entonces un imperativo que los gobiernos, la sociedad, organismos multilaterales, partidos políticos y todos los actores que garantizan la consolidación de democracias fuertes adopten medidas que sumen fuerzas y movilicen masivamente a la población, que transversalicen el género como un elemento indispensable para la recuperación, y que garantice que las viejas recetas que ya han demostrado ser fallidas para recuperar las sociedades como las medidas de austeridad, la reactivación económica sin implementar medidas que resuelvan las causas estructurales de la desigualdad, no vuelvan a ser utilizadas. Imaginar y construir la política de otras formas es una deuda histórica con las mujeres y con los grupos subrrepresentados, con 44 45 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA Foto por“Lia Valero” el medio ambiente y con las sociedades que hoy pagan colectivamente las decisiones tomadas por grupos que no representan ni han buscado defender el valor de la democracia. No es coincidencia que las mujeres sean las más afectadas en la pandemia y que el sistema económico y político siga respondiendo, en la mayoría de los casos, de forma generalizada y neutral a los impactos de la pandemia. Experiencias pasadas como el ébola, el SARS y el zika habían dejado ya en evidencia la importancia de adoptar medidas con enfoque de género para mitigar los daños que producen estas situaciones en la vida de las mujeres y de las niñas en economías y países en que el sistema de salud, de educación y político es incapaz, aun en condiciones normales, de garantizar el respeto de los derechos y la dignidad de la vida. Durante estas epidemias, como lo señala la profesora Clare Wenham de London School of Economics, se evidenció un impacto diferencial en distintos ámbitos de la vida de las mujeres, niñas y jóvenes. El cierre de colegios afectó las oportunidades de las niñas debido a la deserción escolar, se presentó un aumento de las tasas de embarazo de las adolescentes, de la violencia sexual y doméstica; el número de muertes ocasionadas por complicaciones obstétricas fue mucho mayor que las ocasionadas por el mismo virus(como sucedió en Sierra Leona), y la recuperación económica fue mucho más rápida para los hombres que para las mujeres(Lewis, 2020). Imaginar y construir democracias futuras requiere entonces que todas las esferas de la sociedad adopten medidas que reconozcan, representen y redistribuyan el poder concentrado hoy en hombres; que se implementen medidas que no excluyan la lucha de clases de la lucha feminista, sino que proponga desde sus estatutos, sus formas, sus reclamos políticos y sus agendas, una renta básica universal, un modelo económico cooperativo, una economía con un sistema fiscal progresivo, instancias de elección electoral ocupadas por mujeres, hombres y otras identidades sexuales, y para ello, necesitamos ser el 3,5% de la población. La historia ha demostrado que la acción no violenta es más exitosa en la producción de cambios sociales y políticos. Según Chenoweth y Stephan(investigadoras que recopilaron datos sobre campañas violentas y no violentas desde 1900 hasta 2006), las campañas no violentas tuvieron el doble de probabilidades de tener éxito que las violentas y condujeron a cambios políticos el 53% del tiempo en comparación con el 26% de las protestas violentas, resultando en el derrocamiento de un gobierno o en la liberación territorial(Chenoweth y Stephan, 2008). Para lograr esos cambios, las campañas tuvieron que sumar alrededor del 3,5% de toda la población para lograr el éxito. ¡Somos muchxs más! Las formas de movilización digital, organización y estructuras de toma de decisión descentralizada que han caracterizado al movimiento feminista digital, transnacional e inscrito a lo local, forma un mapa para ser el 3,5%. Los principios de colaboración, de rotación de liderazgos, de lógicas abiertas y colaborativas en las que el conocimiento circula, se comparte y se co-construye, en que la solidaridad y los afectos son construidos desde lo digital para trascender a lo análogo, o que pasan de lo análogo a lo digital, son claves para diseñar y planear la democracia pos covid. El movimiento feminista y la lucha de las mujeres ha entendido la importancia de 46 47 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA construir procesos para producir movimientos, y en la construcción de movimiento la narrativa colectiva, el ADN compartido, la agendas coconstruidas de forma colaborativa y participativa, y el uso de herramientas digitales, han permitido que hoy exista un movimiento capaz de responder a acontecimientos que pueden ocurrir al otro lado del mundo. Ser el 3,5% es inviable haciendo uso de las herramientas análogas únicamente, y para construir procesos que se convierten en movimientos transnacionales, la digitalidad ha sido y será un actor estratégico. El#8M,#MeToo,#NiUnaMenos, la convocatoria de las zapatistas a su Primer encuentro internacional de política, arte, deporte y cultural, la réplica del performance de Las Tesi s, han sido posibles gracias a la viralidad y replicabilidad que se genera desde lo digital, y la fuerza que tiene para masificar el mensaje por medio de liderazgos locales que se encargan de convertirlos en iniciativas análogas. En las tácticas, en las formas y en los aprendizajes es donde es posible consolidar el proceso de construcción de poder colectivo y de nuevas formas de hacer política. Las reivindicaciones del feminismo del 99%, de las apuestas de Nancy Fraser de lograr mayor representación, reconocimiento y redistribución, no son solo las apuestas de las mujeres, son las apuestas de la sociedad en tiempos de pandemia, y por ello, este artículo abordará las experiencias y la consolidación de un movimiento que podría trazar una ruta inicial hacia la democracia pos pandemia. En este documento se plantean en tres momentos para producir el cambio. El primero tiene que ver con la interrupción , que analiza los mecanismos desplegados de control del sistema capitalista para controlar los levantamientos de las clases populares, de las mujeres y de las comunidades en contra de la privatización, la concentración de riqueza y la brecha de desigualdad. El segundo momento es la disrupción e insistencia , que busca poner la imaginación al poder para fortalecer la subjetividades disidentes(como las denominarían Suely Rolnik y Guattari) en un mundo que transita a la vigilancia, al control, la digitalización y a la vulneración de los derechos humanos en nombre de la salud pública; y el último momento, la resistencia , cuyo objetivo es proponer y abordar prácticas que han sido exitosas en la construcción de movimientos feministas para sobrevivir a la digitalidad y volver a las calles a construir una nueva normalidad. INTERRUPCIÓN: SOMOS LAS HIJAS DE LAS BRUJAS QUE NO PUDIERON QUEMAR Los relatos son modelos que nos explican cómo situarnos en el mundo, a qué estrategias recurrir para vencer obstáculos, cómo negociar con la realidad y con los otros humanos, cómo gestionar nuestros deseos y nuestros miedos, cómo enfrentarnos con los deseos y miedos ajenos, cómo acatar las normas“de la tribu” y también cómo ampliar los límites de lo significativo y cómo dar perspectivas innovadoras al sentido de nuestra vida (Aguilar, 2015: 26). Los mitos colectivos, como señaló el historiador Yuval Harari, fueron un elemento fundamental en el paso que dio la humanidad en su transición de la revolución agrícola a la historia de ciudades, imperios y dioses. Harari señala que la imaginación humana y los mitos colectivos fueron capaces de construir redes de cooperación en masa que produjeron una reestructuración de las sociedades dando paso a la era del homo sapiens . Sin embargo, el mito colectivo que ha sido transmitido de generación en generación durante cientos de años ha excluido a las mujeres, y con ello, las ha dejado relegadas al espacio privado y las ha excluido sistemáticamente de la construcción de sociedades, sistemas, estados y naciones, desplegando dispositivos de control y exclusión que han precarizado sus vidas, devaluado su trabajo reproductivo llevando a la feminización de la pobreza, y ha generado una triple instancia de dependencia: los hombres, los empleadores y el Estado. Se ha olvidado también en estos mitos colectivos y en las narrativas que en el periodo denominado transición al capitalismo las sociedades fueron testigo de uno de los periodos más sangrientos de la historia, y que en este episodio de consolidación de nuevo modelo económico, las mujeres también fueron sujetos activos en el levantamiento y las protestas en contra del hambre, de la privatización de la tierra y de la expansión de la colonización en distintos lugares del mundo. De la mayoría de relatos colectivos contados en colegios y universidades se olvidó y se eliminó también que el control del cuerpo de la mujer, de su sexualidad y de su útero como territorio político y campo de guerra, fueron bastiones para que el capitalismo lograra imponer un sistema basado en la ruptura del tejido social, la fragmentación de la sociedad y la implementación de la desconfianza entre las clases trabajadoras y las mismas mujeres como dispositivo de control que asegurara su expansión(Federici, 2018). Por ello, hoy se requiere mapear la contraofensiva capitalista y los mecanismos que ha desplegado a lo largo de la historia, para que a partir de este mapa de la contraofensiva contra el poder de la mayoría, pueda escribirse un nuevo mito que esta vez incluya a las mujeres como un actor crucial a lo largo de la historia, y como un mapa que de luces de cómo responder al escenario pospandemia. CONTRAOFENSIVA 1: INTERRUPCIÓN DEL PODER COLECTIVO La interrupción de sociedades comunitarias en donde la individualidad estaba en un plano distinto, se consolida con la cacería de brujas como uno de los dispositivos de control y aniquilación más exitosos desplegados desde el Estado, la iglesia y la burguesía como instrumento de control social y político que buscó aniquilar, durante casi tres siglos, cualquier intento de consolidación de poder colectivo que se opusiera a las políticas de privatización, expropiación y precarización de la mayoría de la población(muchos de ellos liderados por mujeres). Esta interrupción empieza a consolidarse con fuerza en un escenario pospandemia en el que la peste negra había dejado millones de muertos. Sin embargo, esta pandemia trajo también un autorreconocimiento y reconocimiento colectivo del valor del trabajo ACTO II- JUNIO- 2020 48 49 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA que se producía ante una escasa demanda que produjo el encarecimiento de la mano de obra, la valoración del trabajo y la autoestima en crecimiento de las clases trabajadoras, lo que a su vez se convirtió en elemento fundamental para que se empezaran a dar brotes de movilizaciones en distintos lugares de Europa que se consolidaban como amenaza al Estado y las clases altas de la sociedad. En respuesta a estos brotes de movilización y de una clase trabajadora empoderada, el Estado emprende el desarrollo de políticas para controlar estos brotes de movilización. El cuerpo de la mujer y de las minorías se convierte entonces en instrumento de política pública, y durante casi cien años en distintos lugares de Europa se institucionalizan la prostitución y los burdeles a los que ahora podían ir personas de la clase trabajadora por los salarios incrementados. Estos espacios son implementados por el Estado como una solución para controlar no solo el levantamiento colectivo, sino otras formas de vida que permitían el encuentro de personas de diferentes orillas como la homosexualidad, que en Florencia(Italia), por ejemplo, permitía el encuentro de personas de distintas clases sociales, lugares y procedencias culturales(Federici, 2018: 85). Una vez controlado el brote de movilización colectiva y empoderamiento de la clase trabajadora, se revierte la política sexual desplegada por el Estado. Para el siglo dieciséis, la prostitución es sujeta a restricciones y luego criminalizada, y las mujeres, especialmente aquellas que la ejercían en las calles, fueron sometidas a tratos inhumanos e, incluso, la violación a prostitutas dejó de ser un crimen en países como Francia(Federici, 2018: 149). La degradación de la vida de las mujeres y la imposición de lógicas binarias(esposa/madre o puta, bruja o esposa/madre, hereje o esposa/madre), empieza a consolidarse como mito colectivo y preparó el campo para la consolidación del capitalismo. ARREMETIDA CONTRA EL PODER COLECTIVO El periodo comprendido entre 1450 a 1650 (denominado la transición al capitalismo ) fue uno de los periodos más sangrientos y discontinuos de la historia del mundo(Federici, 2018: 92). A finales del siglo quince, coincidiendo con la expansión colonial, comenzó la privatización de la tierra que se implementó de distintas formas: expulsión de inquilinos, aumento de las rentas e incremento de los impuestos por parte del Estado, lo que produjo el endeudamiento y la venta de tierras masivamente. Mientras se producen estos procesos de privatización de la tierra, las mujeres van experimentando la opresión sobre sus cuerpos y sus vidas, marcado por la pérdida de poder con respecto al trabajo asalariado. En consecuencia, se produce una masificación de la prostitución como forma de subsistencia para una gran parte de la población femenina en Europa. En esta época se experimenta una pérdida de la soberanía sobre sus cuerpos en el ámbito sexual, reproductivo y laboral. Cuando Ž i ž ek afirma que la covid es una estocada al capitalismo, es importante retomar esta arremetida de la fuerza capitalista en épocas anteriores. Hoy, en tiempos de pandemia, nuevamente el Estado (cooptado por intereses corporativos, financieros, privados y de una minoría que concentra la riqueza y el poder del mundo), despliega al asumir posturas ultraconservadoras o de posición neutral en la formulación de políticas públicas, el mismo control sobre la vida sexual de las mujeres, y en consecuencia, un control indirecto sobre su acceso a anticonceptivos y forzar a millones de mujeres a ser madres después de la pandemia, el no garantizar derechos sexuales y reproductivos e ingreso básico universal a mujeres, especialmente a mujeres en ejercicio de prostitución y madres cabeza de hogar, es un mecanismo de romper el tejido social y de eliminar actores de la resistencia para mantener el statu quo y para garantizar un control a la creciente movilización de las mujeres en el mundo. La crisis económica que se empieza a consolidar expondrá de nuevo a las mujeres a lógicas de explotación y maltrato no solo por parte de Estados que criminalizan la prostitución y que no ofrecen alternativas reales económicas ni laborales para que las mujeres no caigan en estas redes, sino que, por otro lado, expone a miles atrapadas entre el cierre de fronteras y las difíciles situaciones de varios países del mundo, a ser víctimas de redes de prostitución ilegal que han hecho uso de la necesidad de las mujeres para someterlas a tratos inhumanos y comercializarlas como un producto más. Vale la pena resaltar que hoy la trata de personas está entre los tres negocios más rentables del mundo y que 82% de las víctimas de trata de personas en Suramérica son mujeres(DW, 2019). No proteger a las mujeres es no proteger la lucha por el poder colectivo y está claro que los estados no están respondiendo de forma eficiente ni efectiva para garantizar que la vida de las mujeres esté protegida. La agenda de la ola ultraconservadora que azota al mundo es preocupante en tiempos de pandemia, y nuevamente, se requiere regresar en la historia para comprender que este dispositivo biopolítico en la vida de las mujeres fue usado por el Estado, la burguesía y la nobleza para garantizar la concentración de riqueza, la apropiación de excedentes, y porque controlar los cuerpos de las mujeres garantizaba el control de la reproducción de la mano de obra. Actualmente, es importante cartografiar, para resistirlas, estas posiciones de ultraderecha que imponen una maternidad forzada a las mujeres, que estigmatizan el movimiento feminista por considerarlo un movimiento que promueve el sexismo(agenda que defiende precisamente la agenda ultraconservadora) bajo la bandera de la defensa a la vida. La agenda antiderechos es una agenda que se instaura con gran fuerza en los siglos dieciséis y diecisiete, “época en que las mujeres fueron ejecutadas por infanticidios más que por cualquier otro crimen, excepto brujería, una acusación que en ese momento estaba centrada en el asesinato de niños(...) La sospecha recayó sobre las parteras en este periodo y condujo a la entrada del doctor masculino en la sala de partos”(Federici, 2018: 141) como un dispositivo de vigilancia y control para garantizar la reproducción, y evitar que prácticas de parteras que priorizaban la vida de las madres continuara. Las consecuencias que trajo consigo y que sigue teniendo este tipo de práctica, se traducen en la ruptura del tejido social no solo de clase sino de sexo que empieza a materializarse en esta época, y que impone medidas de espionaje, de denuncia y de desconfianza entre las mujeres. Este elemento sigue siendo un punto clave para romper el movimiento y la movilización. ACTO II- JUNIO- 2020 50 51 Foto por“Lia Valero” La agenda del aborto es una agenda que hoy divide a mujeres y a clases sociales, pero que también encuentra resistencias y prácticas de solidaridad que defienden la soberanía del cuerpo, como es el caso de algunos grupos de mujeres dentro de religiones que defienden la despenalización del aborto y la soberanía del cuerpo. La pandemia es un dispositivo perfecto para imponer nuevamente prácticas sexuales fragmentadoras y controladoras de la vida privada de las mujeres y de las personas, en general. El confinamiento logra romper las redes de solidaridad que se basaban en encuentros físicos, la calle como punto de encuentro e inspiración, y relega a las mujeres a la dependencia del mecanismo tripartita de control histórico: Estado, empleador y esposo. Además, amenaza de forma directa la consecución y la conquista de derechos exigidos durante la segunda ola anticonceptivos, aborto, libertad de expresión, cuidado como pilar de las economías. CONTRAOFENSIVA 2. UN RECURSO NATURAL MÁS… A finales del siglo diecisiete se instaura una nueva concepción de los seres humanos e impone una visión de ellos como como recursos naturales que trabajaban y criaban para el Estado (y sus empleadores), y se instaura también un Estado encargado de supervisar la sexualidad, la procreación y la vida familiar(Federici, 2018: 13). Otro elemento que es necesario traer de esta época de la historia, tiene que ver con la institución de un“nuevo contrato sexual” en el que se da libre acceso a los hombres a los cuerpos de las mujeres, a su trabajo y el trabajo de lxs hijxs. El concepto instaurado de mujer común (Karras, 1989) y que antes se usaba para calificar a las mujeres en ejercicio de prostitución, se convirtió en la calificación de todas las mujeres convirtiéndolas en un recurso natural más disponible para todos, todas y todes(excepto las que habían sido privatizadas por los hombres burgueses)(Federici, 2018: 152). La crisis actual evidencia que esta clasificación no ha cambiado y que ese recurso público(en la esfera pública y privada) sigue estando a disposición no solo del hombre, de la familia nuclear, sino también del Estado y de las fuerzas de mercado. Las mujeres durante la pandemia están supliendo el rol del Estado en educación, cuidado y salud. Para el sistema actual es rentable tener a las mujeres en estos roles porque la carga que debería asumir el Estado y la sociedad es recargada sobre un sujeto: la mujer. Ahora bien, la mujer común de las clases bajas, de minorías étnicas y raciales, del campo, de la periferias de las ciudades, las mujeres lesbianas y transexuales, son hoy el principal grupo afectado por esa noción de lo común . Si antes existía un mínimo de ayuda proveniente del Estado en educación, alimentación para sus hijxs, cargas redistribuidas de cuidado 2 , hoy desaparece el apoyo institucional en tiempos de pandemia y ese apoyo no se ve reforzado por medidas que son obligatorias para garantizar la 2 Casi siempre entre mujeres por los roles tradicionales de cuidado: profesora, enfermera, cuidadora de hogares 52 53 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA dignidad y la supervivencia como la renta básica universal, el acceso igualitario a internet para grupos poblaciones precarizados y segregados históricamente, planes de reactivación económica planteados con enfoque de género, atención especial en medidas de bioseguridad para mujeres que en el caso de Colombia son el 70% de empleadas del sector salud. La cacería de brujas se desplegó durante tres siglos y se adaptó a la política que le era funcional al Estado para garantizar su concentración de poder. La bruja fue la mujer que defendió la tierra, la partera, la hereje que se oponía al control de su sexualidad, al matrimonio, a la reproducción; la mujer de clase trabajadora que curaba a la comunidad, la partera, la chismosa, la viuda, la soltera, la mujer que ejercía una sexualidad distinta a la impuesta por los cánones de la religión y del Estado, la mujer que se rebelaba en contra del hambre y de la muerte de sus familiares, el sujeto político que construía poder colectivo y social, esa fue la bruja y sigue siendo la“bruja”, la“arpía” y“la puta” que tiene que eliminar el sistema capitalista para garantizar su concentración de riqueza y de poder, y para evitar la consolidación del poder colectivo. Por eso, cuando en las marchas las mujeres afirman que son las nietas de las brujas que no lograron quemar, ¡no se equivocan! Y reafirman la importancia de la memoria histórica del movimiento para reivindicar y visibilizar las agendas que han defendido las mujeres en la historia 3 . Hoy esta cacería se despliega virtualmente mediante el incremento de ataques de trolls en redes sociales a las mujeres, se sigue excluyendo la voz de las mujeres en paneles de diálogo, discusión y co-construcción de propuestas políticas para la democracia pos covid; los grupos ultraconservadores siguen oponiéndose a garantizar derechos sexuales y reproductivos de las mujeres aún cuando las condiciones que impone la pandemia ponen en riesgo sus vidas, y la digitalización de la vida y de la política, las excluyen más que nunca. Por otro lado, esa noción de lo común se vuelve más peligrosa en tiempos de la covid-19, porque a diferencia de los siglos en que se consolidó esta apuesta política, hoy el capitalismo y las élites que concentran la riqueza y el poder tienen a su disposición un canal de expansión, manipulación y amplificación de su voz: internet. Sin embargo, esa misma herramienta es pública el día de hoy y funciona como un espacio para conectar y mantener la llama viva de las movilizaciones que se venían consolidando en América Latina. Desde el movimiento feminista se defiende el internet hoy como la red en que convergen voluntades, proyectos, debates y apuestas políticas en las que aquellas que tienen acceso a la red están movilizando, preparando y articulando la salida a la democracia pos covid. ¿Cómo se está preparando el movimiento feminista para ser el 3,5% de la población y posicionar las agendas del feminismo del 99%?, ¿qué se puede aprender de la forma organizativa de esta fuerza que ha irrumpido en los últimos años en el espacio público?, ¿de qué forma las luchas del movimiento feminista se convierten en las luchas de las democracias pospandemia, y cómo las prácticas desplegadas de forma digital y análoga ofrecen una ruta para la recuperación de las sociedades pospandemia? 3 Este documento hace un barrido con principal énfasis en la consolidación del sistema capitalista desde Europa para explicar los principales dispositivos para eliminar la consolidación del poder colectivo, y que fueron desplegados desde allí a todo el mundo. Mientras que en Europa se imponía la cacería de brujas, en las Américas adicional a la cacería de brujas, se impulsaron narrativas y medidas para romper el poder colectivo entre indígenas, afrodescendientes y campesinxs construyendo mitos colectivos que pasaron desde afirmar que los pueblos indígenas eran caníbales, hasta reproducir narrativas de construcción de estéticas de belleza hegemónicas, la prohibición de matrimonios entre personas campesinas, indígenas y afrodescendientes, y rompiendo de esta forma cualquier posibilidad de resistencia colectiva ACTO II- JUNIO- 2020 DISRUPCIÓN E INSISTENCIA: DE LAS TÁCTICAS FEMINISTAS Y LA CONSTRUCCIÓN DE MOVIMIENTO PARA LA RECUPERACIÓN POSPANDEMIA Poner la imaginación al poder, fortalecer la subjetividades disidentes(como las denominarían Suely Rolnik y Deleuze) en un mundo que transita a la vigilancia, al control y a la vulneración de los derechos humanos en nombre de la salud pública y la seguridad nacional, requiere poner la mirada en el movimiento que en los últimos años ha promovido la convergencia y el cuestionamiento a las estructuras de poder que afectan, particularmente, a las clases trabajadoras, migrantes, mujeres, personas LGBTIQ+, y en la que han convergido distintas luchas sociales, económicas y políticas. Fueron las mujeres griegas las que en 2010 crearon casas de mujeres autogestionadas bajo la consigna“Ninguna sola durante la crisis”, para atender los casos de violencia basada en género que se habían disparado(y que hoy nuevamente se dispara ante la pandemia), las que se manifestaron en contra de la deuda y la dictadura de la austeridad; fueron también las mujeres de la primavera árabe las que acompañaron las movilizaciones en la plaza y se manifestaron contra la violencia de las fuerzas militares(de forma similar a como lo hicieron Las Tesis en Chile, lo que se viralizó en todo el mundo) ante los ataques de“la chica de sujetador azul” que fue golpeada, desnudada y arrastrada en la plaza Tahrir; fueron las mujeres de Chile y México las que también acompañaron las movilizaciones de 2011 y el Movimiento 123, las mujeres del #15M que publicarían el 20 de mayo el cartel“La revolución será feminista o no será” y que se ha viralizado desde entonces; fueron también mujeres que en el marco de Occupy Wall street publicaron el manifiesto del feminismo para el 99%(Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser), que hace hincapié en los problemas estructurales: feminización de la pobreza, precariedad de las mujeres, violencia de género, racismo; las mujeres del mundo manifestándose en contra de la violación masiva en 2012 en un bus a una estudiante en India, las turcas, las latinoamericanas con la ola verde, el movimiento#NiUnaMenos, el movimiento transnacional digital#MeToo que denunciaría las violencias y el acoso que sufren las mujeres, las polacas manifestándose en contra del gobierno ultraconservador del PiS(partido nacional conservador de corriente de derecha), el Women’s March que un día después de la elección de Donald Trump(2017-) se convertiría en la marcha más multitudinaria en Estados Unidos desde la guerra Vietnam(Varela, 2019). Señalar y visibilizar los logros del movimiento es una deuda histórica del sistema político actual. Mientras que jefes de Estado y líderes políticos se manifiestan sobre las formas en que las mujeres se toman el espacio público, no se ven ni existen manifestaciones que se hagan con el mismo ahínco para reclamar e implementar medidas 54 55 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA Foto por“Lia Valero” que protejan la vida de las mujeres, y en tiempos pos covid se requerirán medidas y un apoyo especial por parte del Estado para enfrentar las consecuencias de la pandemia, ojalá con la misma fuerza con la que se usan para manifestarse sobre las formas en que el movimiento se ha pronunciado. Como afirma Chantal Mouffe, para recuperar los derechos que se están perdiendo con la pandemia, para luego extenderlos, se requiere fortalecer la soberanía popular y articular fuerzas desde lo local, lo nacional y lo internacional. De igual forma, se necesita construir nuevas subjetividades y articular a los movimientos sociales con el Estado, porque es“solamente a nivel del Estadonación donde se puede ejercer la soberanía” (Mazzolini, 2019). Ser disruptivas en las formas e insistentes en las demandas son elementos que serán necesarios en tiempos de pandemia y pospandemia para construir movimiento social, que como lo definiría Tarrow es una “secuencia de políticas contenciosas que se basan en redes sociales subyacentes y marcos de acción colectiva resonantes, y que desarrollan la capacidad de mantener desafíos sostenidos contra oponentes poderosos”(Tarrow, 1998). Si algo ha demostrado el movimiento feminista es su capacidad de irrumpir y articular actores que serán cruciales en el futuro de nuestras sociedades. La recuperación de la pandemia requerirá de grupos de la sociedad civil como actor crucial para defender las democracias, de los partidos políticos4, de tomadores de decisión que se comprometan con la garantía de derechos universales y un tratamiento diferenciado de las consecuencias de la covid-19 en la sociedad, pero se requerirá, principalmente, una ciudadanía activa, movilizada y organizada para reclamar los derechos que se están perdiendo. Lograr este nivel de organización requiere construir movimiento con las herramientas actuales y con las limitaciones que imponen las medidas de aislamiento preventivo. Los medios digitales5, hoy más que nunca, se convierten en elementos esenciales para canalizar, inspirar, contagiar y viralizar las soluciones colectivas que enfrentamos. Las ayudas que se están movilizando a través de redes sociales; los espacios virtuales que se han creado para responder a la pandemia y que buscan conectar oferta y demanda para apoyar a pequeños productores, emprendedores o comunidades en condición de vulnerabilidad; la visibilización del abuso de las fuerzas militares; y la articulación y diálogos que se han producido en los últimos meses, se convierten en espacios con potencial de producir movilización política porque construyen comunidades(imaginarias o reales) en las que se gestan acciones colectivas. Esta capacidad de movilización política que surge en el espacio virtual tiene que ver no solo con la construcción de comunidades sino con las posibilidades que ofrece el mundo virtual para producir encuentros de improbables, por ejemplo, encuentros entre activistas de África con activistas de Estados Unidos y de Colombia que difícilmente coincidirían para trabajar en lógicas de acción 4 Los partidos políticos desempeñarán un rol de vital importancia para garantizar que líderes de grupos subrrepresentados tengan el apoyo y las condiciones para seguir con sus liderazgos. Las mujeres, como uno de los grupos que mayores dificultades está experimentando, requerirán de medidas y reformas estatutarias en los partidos(incluidos mecanismos de financiación) para garantizar la continuidad del ejercicio político en circunstancias que llevan a que liderazgos femeninos queden más expuestos a la precarización y, en consecuencia, se vean obligados a alejarse de la arena política. 5 Según Howard y Parks, los medios digitales consisten en: 1) la infraestructura de información y las herramientas utilizadas para producir y distribuir contenido que tiene valor individual pero refleja valores compartidos; 2) el contenido que toma la forma digital de mensajes personales, noticias e ideas, que se convierte en productos culturales; y 3) las personas, organizaciones e industrias que producen y consumen tanto las herramientas como el contenido(Howard y Parks, 2012). 56 57 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA colectiva, o la posibilidad que ofrece el mundo digital para que las mujeres puedan expresar sus puntos de vista a la par que los hombres sin tener que exponerse de forma directa a las violencias físicas que podrían sufrir(mujeres de países fundamentalistas en los que encuentran en el mundo digital un espacio para manifestarse y visibilizar las violaciones de derechos humanos) o la posibilidad de expresar puntos de vista desde la anonimidad que de alguna forma permiten las redes sociales. Estas comunidades digitales que se han venido construyendo durante la pandemia han dejado expuesta la incapacidad de la mayoría de estados latinoamericanos para responder a las necesidades de la población, y se ponen en evidencia muestras de solidaridad de personas que podrían no estar politizadas o interesadas en este aspecto, pero que se han sumado a las comunidades virtuales en pro de colaborar y brindar soluciones inmediatas a las necesidades actuales. Esta disidencia individualizada, localizada y específica de algunas comunidades está produciendo una conciencia colectiva sobre las dificultades compartidas y las oportunidades de acción(Howard y Hussain, 2013: 25). Dichas comunidades que hoy se desarrollan en el mundo digital y que crecen en la medida en que se vuelve más crónica la realidad que ocasiona la pandemia, producen unas normas comunitarias que se desarrollan en el mundo digital, pero que siembran(si se aprovecha la oportunidad) nuevas formas de vivir en la sociedad. Frente a este asunto, la investigadora Jessica Beyer identificó que: la regulación y las divisiones espaciales conducen al desarrollo de comunidades distintas, cada una con sus propias normas, creencias y expectativas de comportamiento. Cuando las normas comunitarias se desarrollan de tal manera que las normas en línea entran en conflicto con las normas fuera de línea y las realidades legales, existe una mayor probabilidad de movilización política que cuando tales conflictos no están presentes (Beyer, 2014: 13). El movimiento feminista es un ejemplo de ello. Cuando el mundo digital ofrece un nivel de expresión distinto al análogo, cuando es posible manifestarse masivamente sin ser oprimidas por fuerzas militares en las calles, y cuando la solidaridad, el respeto y la articulación son elementos esenciales de la lucha feminista en redes sociales pero elementos que chocan con lo que ocurre en el mundo real, se produce un descontento masivo frente a las normas que no coinciden entre lo online y offline, y se emprende la ocupación de las calles y la reclamación de derechos para tener una vida a la que pueden tener acceso quienes tienen acceso a internet. Vivimos un momento de oportunidad que puede nacer desde las posibilidades que brinda el mundo digital. De acuerdo al informe Digital 2020 de We are Social y Hootsuite, el 59% de la población del mundo tiene acceso a internet y esto se convierte en una oportunidad para que quienes tienen acceso se articulen y trabajen colectivamente para garantizar la defensa de los derechos y las libertades. La inteligencia colectiva consiste en ser capaces de movilizar desde el privilegio que tenga cada persona, colectivo y organización, esfuerzos para garantizar que aquellas personas que no puedan tener acceso a estos privilegios los tengan. No es posible producir un cambio radical si quienes tienen acceso a la digitalidad no aprovechan el momento actual para hacerlo, porque es una realidad que la crisis económica dejará a muchas personas en condición de precariedad, y aquellas que tengan el privilegio de seguir recibiendo recursos o viviendo de la renta, deberán usar su posición de privilegio para garantizar la consolidación de un movimiento que sume por lo menos al 3,5% de la población. El movimiento feminista ha sido enfático en señalar que desde el privilegio y el reconocimiento del mismo es posible producir cambios. Fueron feministas sufragistas que en articulación con mujeres de privilegios y trabajadoras de fábricas lograron movilizar y promover el derecho al voto, y también fueron mujeres privilegiadas blancas quienes lucharon por la autonomía y soberanía del cuerpo en la segunda ola. Sin embargo, para el movimiento ha sido suficiente la enunciación y el reconocimiento del privilegio si no se reconocen la interseccionalidad de las violencias que sufren mujeres de grupos étnicos, raciales, de periferias, mujeres rurales, etcétera. Que están expuestas a violencias de otro tipo como el racismo, la xenofobia, el clasismo, y que durante la pandemia y después de ella seguirán expuestas a este tipo de violencias. Hoy, problemas como el carcelario y la migración se ponen sobre la agenda como prioritarios. Angela Davis ya había denunciado en los setenta que el sistema carcelario tenía un componente racista, clasista y xenófobo que puede observarse en la actualidad. El hacinamiento en las cárceles se convierte en un problema y en una oportunidad durante la pandemia, de repensar un sistema en el que terminan personas con pocos privilegios y con vidas precarizadas que las conducen a ser parte del círculo vicioso de la pobreza. En Estados Unidos son migrantes latinoamericanos y personas negras quienes llenan las cárceles(los negros, quienes representan 12% de los habitantes s, constituyen el 40% de la población carcelaria del país)(BBC News, 2013), y son las mujeres migrantes, no solo a Estados Unidos sino a distintos lugares del mundo(migrantes de las guerras del oriente medio, de África, de Venezuela, de Centro América), las que se encuentran más expuestas a ser víctimas de violencias basadas en género o a ser víctimas de las redes de tratas de personas del mundo. Durante la pandemia los medios digitales se han convertido en el espacio de enunciación y visibilización de estas problemáticas, y a diferencia de otros momentos de la historia en que la curaduría de contenidos podía ser más libre, se evidencia una movilización digital para visibilizar y posicionar estos asuntos desde la ciudadanía, pero también desde colectivos y organizaciones de la sociedad civil que han buscado conectar a activistas de todo el mundo para promover estas conversaciones que en otros momentos difícilmente tendrían las audiencias que alcanzan. ¡Es el momento de politizar las comunidades digitales! En 2010 con el escándalo de Wikileaks, espacios como The Pirate Bay y Anonymous(colectivo hacker), que en un primer momento defendían agendas distintas e incluso defendían la vida apolítica, activaron a sus comunidades y las movilizaron para pronunciarse frente a la vulneración de la libertad de información y expresión, y se convirtieron en actores indispensables (particularmente en el caso de Anonymous) en protestas masivas de las últimas épocas como la primavera árabe. Desperdiciar el poder de los lazos que se han construido, no canalizar la indignación y la frustración de la ciudadanía que es cada vez más visible en el mundo digital, podría significar la pérdida de una oportunidad de promover un cambio en nuestras sociedades. ACTO II- JUNIO- 2020 58 59 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA Como afirmó el colectivo Anonymous: Cuando tenemos acceso a la información, somos fuertes. Cuando somos fuertes, poseemos el poder de hacer lo imposible: hacer una diferencia, mejorar nuestro mundo. Es por eso que el gobierno se está moviendo en WikiLeaks. Es por eso que temen nuestro poder cuando nos unimos. Por favor, no olvides esto (Beyer, 2014: 20). RESISTENCIA: HACIA UNA NUEVA NORMALIDAD En redes sociales, periódicos, artículos de pensadores y pensadoras de distintas orillas, se evidencia un consenso de la imposibilidad de volver a la normalidad que se había conocido. Esa normalidad a la que no se debería regresar después de la pandemia es la normalidad a la que se rehúsa ferozmente el movimiento feminista como una normalidad patriarcal que estableció la superioridad de los hombres por encima de la mujer. Nuevamente, se requiere regresar a la construcción de esa normalidad que ha tenido sometidas a las mujeres durante miles de años 6 para que en la nueva normalidad las relaciones de poder y, en consecuencia, el sistema en general, se pueda replantear. La normalidad que conocemos es una normalidad que presupone un orden económico y político, que por un lado le otorga valor a unas vidas más que a otras(siendo las mujeres, los niños y las niñas las más afectadas), y por otro enfoca sus esfuerzos en la defensa de la propiedad privada, que sigue siendo un privilegio de pocas personas alrededor del mundo y que será un lujo al que tendrán acceso muy pocas personas después de la pandemia. La nueva normalidad debería ser feminista, anticlasista, anticapitalista, antimilitarista, antineoliberal, antiextractivista, y para lograr construir una nueva realidad con tantos antis , se requiere un despliegue de fuerzas y articulaciones que apelen no solo a apuestas políticas construidas con enfoque de arriba abajo(top down) sino que logren vincular y generar sentido de apropiación por parte de una ciudadanía y una sociedad que se siente abandonada y que buscará protección en escenario pospandemia, así esa protección atente contra sus libertades y derechos. Otras formas de construir el poder son posibles y se han venido materializando desde una característica, una práctica y una apuesta política: la feminización de la política –que no tiene como única condición un ejercicio del poder ejercido por mujeres–. Este concepto permite identificar prácticas, tipos de liderazgos y principios(entendidos como aprendizajes que pueden guiar la acción política) que sirven como guía para la construcción de esa nueva normalidad. 6 Fue Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado el que tuvo la primera aproximación a la derrota histórica del sexo femenino.“Engels planteó la teoría de que, en las sociedades tribales, el desarrollo de la domesticación animal llevó al comercio y a la propiedad de los rebaños en manos de los cabezas de familia. Los hombres se apropiaron de los excedentes de la ganadería y los convirtieron en propiedad privada. Una vez adquirida esta propiedad privada, los hombres buscaron la manera de asegurarla para sí y sus herederos; lo lograron institucionalizando la familia monógama mediante la exigencia de castidad premarital y el establecimiento del doble estándar sexual dentro del matrimonio, los hombres se aseguraron la legitimidad de su descendencia y garantizaron así su interés de propiedad”(Lerner, 2018: 52). ACTO II- JUNIO- 2020 Foto por“Lia Valero” 60 61 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA PRÁCTICA 1: EL DESPLIEGUE DE REDES AFECTIVAS Y SOLIDARIAS Desde el Centro de Estudios de Política Digital de Oxford, un grupo de investigadoras analizó e indagó desde la experiencia organizativa y participativa de activistas en campañas digitales, y la forma en el activismo digital configuraba las prácticas activistas offline . Para ello, tomó como casos de estudio las experiencias de seis iniciativas que trabajaban en distintas líneas de acción para combatir las desigualdad estructural y las violencias basadas en género como el acoso en las calles(Hollaback!), experiencias de sexismo en la vida cotidiana(Everyday Sexism), banco de imágenes para explicar la importancia de los feminismos(Who needs feminism?), hashtags en contra de la cultura de violación(#BeenRaped Never reported), feministas activistas de twitter, y la experiencia de jóvenes feministas que luchaban contra la cultura de violación institucionalizada en contextos escolares. Las investigadoras Kaitlynn Mendes, Jessica Ringrose y Jessalyn Keller identificaron que la persistencia, la replicabilidad, la escalabilidad y la capacidad de búsqueda desplegadas a través de estos medios son afectivas y que las redes sociales facilitan la participación de manera significativa, en particular ayudan a activar los lazos latentes que pueden ser cruciales para la movilización de los públicos de redes. En un segundo nivel, evidenciaron que se construían púbicos en red y públicos afectivos en la medida en que las multitudes se unían en torno a comunidades reales(iniciativas consolidadas) e imaginarias(que se agrupan en torno a los hashtags ), que permitían mantener lazos constantes de retroalimentación y que en todos los casos lograban producir afectos entre quienes participaban(Mendes, Ringrose y Keller, 2019). Frente a la construcción de estos lazos afectivos que se generan en torno a campañas de movilización digital 7 , se evidenció también que lo digital se quedaba corto para producir cambios tangibles en las políticas y leyes, pero identificaron que el poder de transformación de las experiencias de quienes participaron y las expectativas de las participantes implicaron un involucramiento y solidaridad que construía comunidades, incluso transnacionales (Mendes, Ringrose y Keller, 2019: 30). No obstante, el acceso a internet para las mujeres en distintos lugares del mundo sigue siendo un privilegio, y es evidente que estas campañas pueden ser sostenidas en la medida de las posibilidades de mujeres que cuentan con ciertos privilegios que les permiten desplegar y enfocarse en la realización de estas campañas, pero que al ser capaces de conectarse en la esfera local con iniciativas barriales, comunales y territoriales, logran difundir y masificar el mensaje en el espacio público no solo digital. La construcción de comunidades, de afectos y de redes de solidaridad se convierte en una obligación del escenario pos pandemia para responder a la ola de miedo, de parálisis y de consolidación de fuerzas que defenderán con fervor la normalidad que conocíamos. La nueva normalidad obliga a que la supervivencia dependa no solo de las medidas del Estado, sino de la solidaridad que se despliegue desde la sociedad civil organizada y la 7 Un ejemplo de las comunidades generadas en torno a estas iniciativas se evidencia en campañas como#MeToo o #NiUnamenos, que agrupan a mujeres de distintos lugares del mundo que comparten experiencias sobre violencias basadas en género. Los afectos que se producen con este tipo de iniciativas conectan a las participantes individual y colectivamente y producen sentimientos de colectividad, solidaridad y acompañamiento. ciudadanía. Si bien se evidencia una dificultad de poner en conecto personas que viven en territorios rurales y periféricos, es posible mezclar iniciativas digitales y análogas que permitan articular la atención para estas poblaciones. Campañas de crowdfunding , plataformas digitales colectivas de socialización de contenidos, iniciativas locales compartidas internacionalmente como frena la curva, han mostrado el capital organizativo y solidario que reúne elementos de replicabilidad y escalabilidad, y deja la pregunta sobre la sostenibilidad y persistencia que tendrán estas iniciativas en la medida en que la vida vaya retornando –ojalá– a la nueva normalidad. Descentralizar el poder para volverlo colectivo es una práctica de resistencia a un sistema que prioriza lo individual. Iniciativas como la Red Nacional de Incidencia Política Nosotras Ahora evidencian el poder de las redes construidas desde el afecto y la solidaridad, y podrían servir como referente de organización. La red funciona a través de círculos territoriales de trabajo donde mujeres de distintas corrientes políticas se han agrupado con el objetivo de ocupar el poder para habitarlo desde los feminismos. La solidaridad que se produce a raíz de las violencias que se ejercen sobre las mujeres sin importar su posición política, las violencias que sufren al vivir en territorios priorizados para el posconflicto, y los obstáculos que comparten para ocupar el espacio pública, han permitido que mujeres de distintas orillas políticas compartan conocimientos, prácticas, agendas e iniciativas que les permitan llegar al poder para promover la redistribución y la representación. 
No sería posible para ellas coincidir en espacios si no existiera un esfuerzo colectivo para promover espacios de encuentro físico y digital con liderazgos de distintos lugares. Los encuentros físicos tienen tanta importancia como los presenciales, sin embargo, la digitalidad, los grupos de WhatsApp y las redes sociales, han permitido conectar y promover convergencia de liderazgos que poco a poco se van agrupando en agendas redistributivas. PRÁCTICA 2: SUBJETIVIDADES DISIDENTES-NUEVAS NARRATIVAS Y NUEVAS FORMAS Si bien la digitalización de la vida durante la pandemia ha posibilitado la conexión entre personas de distintos lugares del mundo que se encuentran entre la múltiple oferta de charlas, reuniones, encuentros, debates, etcétera, y si bien movimientos sociales y políticos(de todo el espectro) han hecho uso de lo digital para acercarse a la ciudadanía y a nuevas audiencias, es importante señalar que las limitaciones de la digitalidad no garantizan(aun en tiempos distintos a la cuarentena) compromiso cívico y político transformador, pero sí permiten transformar la experiencia del usuario al acercarse a espacios a los que no habrían llegado en otros momentos. Las subjetividades disidentes serán aquellas que se arriesguen a trabajar por producir cambios radicales que no sucederán sin el poder colectivo. En Brasil con la llega de Jair Bolsonaro (2019-) al poder llegaron también subjetividades disidentes que le apostaron a nuevas formas de hacer política. Nuevas narrativas, los usos de las herramientas digitales y apuestas por construir poder colectivo garantizaron que llegaron más mujeres a espacios de toma de decisiones, a que llegara por primera vez una mujer trans al poder(Erica Malunguinho), a que en São Paulo se conformará la primera bancada colectiva ACTO II- JUNIO- 2020 62 63 Foto por“Lia Valero” PRÁCTICA 3: CONTAGIO Y VIRALIDAD La reconfiguración de la democracia y de la política a través de las redes sociales, los datos y la viralidad de los contenidos que logran conectar a todas las personas del mundo, se convierten en tiempos de pandemia en la principal herramienta para mantener conectada a la humanidad, y para mantener vivos los tejidos que ha ido rompiendo el aislamiento. La posibilidad de viralizar mensajes a través de las redes sociales y de producir contagio de las iniciativas que tienen lugar en un espacio determinado ha sido puesta en evidencia también desde el movimiento feminista. El Paro Internacional de Mujeres es un ejemplo de ello, el performance de las Tesis , la viralidad del#MeToo, la réplica de marchas en distintos lugares del mundo son formas en que las redes permiten contagiar las esferas de la población cruzando fronteras, y que permiten generar nuevas narrativas fuera del establecimiento y de algunos medios de comunicación que le sirven al poder tradicional. El contagio de los feminismos es evidente incluso en las series de televisión en las que discursos y narrativas sobre nuevas masculinidades, la lucha de las mujeres contra los roles y estereotipos de género parece ser un tema que cada vez se normaliza más y que contradice la narrativa de la Betty la Fea de la sociedad que le exige a las mujeres cumplir con ciertos estereotipos para ser exitosa. Este contagio se evidenció también en el rol que tuvieron las redes sociales en la primavera árabe, que si bien tuvo fracasos en su apuesta por producir una ola democratizadora en varios países se convirtió en un referente para movilizar masivamente por medio de activistas que usaron redes sociales para convocar, visibilizar y posicionar mensajes en varios países durante este periodo. El contagio es necesario para posicionar una nueva apuesta política y económica en el escenario pospandemia, y para ello se requiere la consolidación de estrategias de comunicación y organización que articulen actores. Las nuevas generaciones que han crecido en la digitalidad conocen el poder de las herramientas digitales, y sin embargo siguen siendo excluidas como actores estratégicos en la lucha política. Los espacios se construyen sin incluir las voces de lxs niñxs, y lxs jóvenes se disputan con mucho esfuerzo la representación política. Para producir viralidad de una nueva apuesta política y económica, y con el poco tiempo que se tendrá en la transición y que debe empezar a estructurarse en estos tiempos, se requiere vincular a quienes tienen una curva de aprendizaje ganada. No es un secreto que las estructuras tradicionales como partidos políticos, sindicatos e incluso organizaciones de la sociedad civil están en cabeza de personas adultas que con la pandemia han empezado a relacionarse con la digitalización, pero hay un aprendizaje ganado en estas generaciones que han sido invisibilizadas y que serán indispensables para consolidar una apuesta que también tenga como centro a las mujeres y a los grupos subrrepresentados históricamente. Hoy más del 50% de la población tiene acceso a internet y esta población desempeñará un rol esencial en la democracia pospandemia para movilizar recursos y esfuerzos que ayuden a quienes viven en condiciones precarias. Se calcula que hay cuatro mil millones de usuarios de internet en el mundo, tres mil millones de usuarios de redes sociales, cinco mil millones de personas con celular inteligentes y casi tres mil millones de personas que son usuarias activas de los dispositivos móviles. Es posible contagiar, viralizar y resistir a la avanzada capitalista, es posible ser el 3,5% de la población. ACTO II- JUNIO- 2020 64 65 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN, INSISTENCIA Y RESISTENCIA Es un momento de bifurcación de la historia y de la normalidad como la conocemos. El sistema actual sí se está reinventando ante la crisis más grande que haya sufrido desde su consolidación hace cientos de años, pero la pregunta de si la sociedad se está reinventando no es posible resolverla aún. Lo que está claro es que el miedo como arma y dispositivo de control ha logrado fragmentar las sociedades actuales, ha cerrado fronteras y roto la confianza interpersonal que ya estaba rota en América Latina. El miedo, como afirma Nussbaum, inhabilita la capacidad de cooperación al ser narcisista y al tener el poder de expulsar toda consideración por las otras personas. En su libro La monarquía del miedo , Nussbaum se refiere a este como la emoción y la sensación que experimenta unx niñx cuando se siente desvalido y que lleva a someter a sus padres a un cuidado constante. En la transición a la independencia, según el psicoanalista Donald Winnicott, se desarrollan capacidades para estar solx a través de““objetos transicionales”: esas mantas y esos animales de peluche que los niños muy pequeños usan para consolarse cuando sus padres están ausentes”(Nussbaum, 2019: 57). Estos objetos transicionales ayudan a que las personas puedan llegar a un estado de“interdependencia madura” en el que se genera empatía y otras formas de relacionarse con el padre y la madre. Vivimos en sociedades contagiadas por miedo y el miedo ha sido el motor que ha permitido la consolidación del capitalismo desde sus inicios. Identificar los objetos transicionales que ayuden a producir relaciones de interdependencia madura es necesario en épocas cuando la misma ciudadanía legitima y exige medidas de protección –a veces irracionales como un elemento asociado al miedo– para prevenir el contagio y controlar el miedo a la muerte. El miedo amenaza la defensa de las democracias y pone en riesgo las libertades políticas y los derechos por los cuales se ha luchado durante años. En el caso particular de las mujeres, el miedo es una herramienta que ha roto el tejido social del poder colectivo que alguna vez caracterizó el quehacer político de las mujeres, y hoy, en medio del aislamiento y el miedo como emoción generalizada, aísla y rompe las posibilidades de promover cooperación y consolidar el poder colectivo. Nuevamente el capitalismo interrumpirá en la vida de la sociedad porque el sistema necesitará reinventarse para enfrentar una crisis económica de una magnitud distinta a la de otras crisis como la de 2008. La pérdida de empleos, el miedo, los embarazos no deseados y el círculo de precarización en el que terminarán atrapadas varias personas, tendrá efectos en las movilizaciones crecientes que estaban presenciando América Latina y el mundo. Es una interrupción también a liderazgos territoriales que se venían consolidando de los últimos años y que hoy terminan aislados no solo de la vida comunitaria sino de la vida política y de los espacios de visibilización que habían ganado. Es una interrupción en la vida de las mujeres que hoy están confinadas, y especialmente es una interrupción –como lo que lo fue la cacería de brujas– a la vida política y social de mujeres pobres y de clase trabajadora que están expuestas a las violencias estructurales que tienen que vivir, que las exponen a tener que volverse mujeres en ejercicio de prostitución muchas veces, a caer en redes de trata de personas o a terminar en sus casas sometidas al rol y estereotipo de género tradicional de la mujer. Irrumpir en este momento e insistir en que se logren cambios en esta situación es una oportunidad. Tendrá más fuerza el grupo de personas, empresas y corporaciones que hoy concentran el poder y la riqueza, e individualmente ninguna sociedad logrará el cambio social y político que se podría tener en este momento. La defensa de un mundo más equitativo, menos desigual, más feminista, es una obligación con aquellos y aquellas que están muriendo y seguirán muriendo por falta de sistemas de salud que respondan al contagio masivo. La solidaridad como principio y táctica es una alternativa que ya ha sido probada antes en campañas no-violentas de todo el mundo, pero requiere que quienes tienen la posibilidad de conectarse, de hacer presión ciudadana y de adaptarse a la digitalización de la vida democrática, desplieguen estrategias de presión ciudadana y de exigencia para garanticen la redistribución de recursos y representación de liderazgos que permanecerán desconectadxs en tiempos de emergencia. Inspirar, contagiar y visibilizar el mensaje de una nueva normalidad serán elementos clave para la construcción de movimientos que defiendan las democracias en crisis. Hay que resistir al contagio y la viralización del miedo, se requiere canalizar la ola de indignación y frustración que se está viviendo para ser capaces de responder al futuro cercano. El rol de los partidos políticos será vital para la democracia, las herramientas y estrategias que usen para capturar las demandas ciudadanas que les permitan representar a la ciudadanía y disminuir el nivel de desconexión serán más necesarias que nunca. El rol de los sindicatos para responder a la digitalidad, para seguir canalizando la fuerza movilizadora que ha caracterizado su ejercicio en lo análogo, requiere de un despliegue de viralización de mensajes a través de la virtualidad. Las organizaciones de la sociedad civil enfrentan el reto de pensarse, cartografiar y construir junto con ciudadanía y estados la posibilidad de un mejor futuro. Son estos sujetos los que servirán como objetos transicionales para que el miedo no nos paralice y que para que las democracias permanezcan vivas después de la pandemia. ACTO II- JUNIO- 2020 66 67 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — VIRALIDAD Y CONTAGIO: INTERRUPCIÓN, DISRUPCIÓN Y RESISTENCIA BIBLIOGRAFÍA 1. Aguilar, P. 2015. Mujeres, hombres, poder. Subjetividades en conflicto . Traficantes de Sueños. Madrid. 2. Bauman, Zygmunt y David Lyon. 2013. Vigilancia líquida: una conversación . Polity Press. 3. BBC news. 2013. 17 de marzo.“EE.UU.: ¿hay másnegros en la cárcel que en la universidad?”. https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/03/130317_estados_unidos_negros_ prision_universidad_jp 4. Beyer, J. 2014. Expect us . Oxford University Press. New York. 5. Boyd, A. y D. Mitchell(eds.). 2012. Beautiful Trouble: A toolbox for revolution . OR Books. New York y Londres. 6. Butler, J. 2017. Cuerpos aliados y lucha política . Paidós. Bogotá. 7. Butler, J. 2017. Marcos de guerra: las vidas lloradas . 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Actualmente coordina el área de comunicaciones de Extituto de Política Abierta. Se ha dedicado a la investigación, reportería y realización audiovisual. Ha trabajado en la creación de contenido basada en datos y en la coordinación de comunicaciones. 3 Directora ejecutiva de la Organización Artemisas, cofundadora del Extituto de Política Abierta. Coordina de la Red Nacional de Incidencia Política Nosotras Ahora y hace parte de la Red de Innovación Política de América Latina. Feminista, activista por la paz y los derechos de las mujeres. ACTO III- JUNIO- 2020 72 73 RESUMEN La irrupción abrupta de una pandemia como la covid-19 nos recuerda un debate que se había expuesto antes, con la aparición de las guerras del siglo veinte: seguridad frente a libertad. De acuerdo con Harari, la coyuntura actual plantea varios retos para contener la pandemia. Para contrarrestar la amenaza de contagio y muertes de millones de personas en el mundo, la población necesita cumplir con ciertas directrices sociales. Esto se puede hacer de dos maneras: por medio de un método, que se fundamenta en la necesidad de que el gobierno monitoree constantemente las acciones ciudadanas con el fin de penalizar a quienes rompan las reglas del aislamiento obligatorio. La otra alternativa surge por medio del desarrollo de tecnologías colaborativas que empoderen a la ciudadanía. En el centro del debate está el uso, intercambio y acceso de datos de los ciudadanos, y las violaciones sistemáticas a los derechos humanos y digitales en este intercambio. Esta explotación indiscriminada de datos por parte de los estados, como ocurrió en los países asiáticos para contrarrestar la pandemia, inclina la balanza hacia la noción de seguridad, fortaleciendo los sistemas de vigilancia y el control total sobre las acciones cotidianas. Asimismo, las medidas que adoptan los sistemas nacionales de seguridad(avalados en ciertos niveles por la ciudadanía movida por el miedo), logran entregar tanto control a los Estados que estos comienzan a inclinarse, a su vez, por el autoritarismo, desconociendo derechos humanos, derechos digitales y desmantelando la democracia. ACTO III- JUNIO- 2020 INTRODUCCIÓN El contexto actual de emergencia global producido por la expansión vertiginosa de la covid-19 ha hecho que la realidad se parezca, cada vez más, al comienzo de la sexta temporada de Black Mirror. En efecto, el creador de la serie, Charlie Brooker, decidió no trabajar en una sexta temporada porque, según él, “ahora mismo el mundo es demasiado sombrío” (The Guardian, 2020b). Contagios masivos, aislamientos prolongados e incertidumbre colectiva han hecho que la distopía planteada por distintas series de televisión, libros y obras teatrales se cumplan en el inicio de la década de 2020. Los estados de emergencia se han decretado a lo largo del globo para contener lo que en la actualidad parece el mayor riesgo para el ser humano. Sin embargo, el contagio parece ser el menor de los problemas comparado con los niveles de desigualdad, desempleo, deuda pública, violencia basada en género y precarización de las vidas. En definitiva, la insatisfacción de la ciudadanía con la democracia, que había venido presentando un incremento en los últimos diez años, al pasar de 51% a 71% de insatisfacción en 2018 (Latinobarómetro, 2019), es una realidad que amenaza y desdibuja los avances que venían conquistando algunos sectores de la sociedad civil en los últimos años en una apuesta para acercar a la ciudadanía al Estado y a espacios de toma de decisión. Como se ha abordado en capítulos anteriores, La tecnología ha sido utilizada como una herramienta al servicio de las sociedades, y en calidad de herramienta no entraña ella misma concepciones políticas, económicas o sociales, sino que es, más bien, un instrumento que reproduce esas mismas concepciones preexistentes de sociedades diversas. Si una sociedad se funda sobre valores del individualismo o la cooperación, sobre la libertad o el control, sobre el libre mercado o el proteccionismo, sobre un sistema democrático o dictatorial, en su despliegue la tecnología refleja esas nociones generales, y entonces la vigilancia, como dispositivo del aparente nacimiento de la“colonización moderna”, se reproduce por medio de la explotación de los datos personales. Este es uno de los problemas fundamentales actuales. El uso de la tecnología, sin embargo, parece guiarse irreductiblemente por un único camino en la era de la covid-19: la orden del día del desarrollo tecnológico parecen ser sistemas de rastreo de contactos, puntajes por cumplimiento de normas y, en general, sistemas de vigilancia y control sobre la ciudadanía. Las naciones que han implementado con mayor vehemencia estas tecnologías han demostrado ser las más exitosas en la contención de la pandemia(Byung-Chul Han, 2020). Al respecto, el historiador Yuval Noah Harari expone, en su artículo The world after coronavirus(Harari, 2020), que la coyuntura actual plantea varios retos para contener la pandemia y para contrarrestar la amenaza de contagio y millones de muertes. Se necesita la cooperación de la población mundial para cumplir con ciertas directrices sociales que garantizarán la superación de la pandemia. Esto puede llevarse a cabo de dos maneras: por medio del método de legitimación, que se fundamenta en la necesidad de que los gobiernos monitoreen constantemente las acciones ciudadanas con el fin de penalizar a quienes rompan las reglas 74 75 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA Foto por“Melissa Pareja” del aislamiento obligatorio. La otra alternativa surge por medio del desarrollo de tecnologías colaborativas que puedan empoderar a los ciudadanos. En el centro del debate están el uso, intercambio y acceso de datos de los ciudadanos, las violaciones sistemáticas a los derechos humanos y digitales y el desmantelamiento de la democracia. La bifurcación de estos dos caminos plantea la respuesta a ciertas preguntas que deben hacerse en la actualidad. ¿El desarrollo tecnológico de contención de la pandemia podría poner en peligro al ser humano? ¿Por qué un software maligno es un peligro para los procesos democráticos? ¿La recolección de los datos personales a gran escala por gobiernos, puede utilizarse para estrategias control y dispersión del miedo? Y si realmente la recolección de los datos por parte de gobiernos es un peligro, ¿Podemos plantear alguna alternativa como sociedad que contenga no solo la pandemia sino el riesgo de destrucción de los procesos democráticos y de los derechos humanos? Si las tecnologías son un reflejo de las preconcepciones de una sociedad, en el contexto pos covid se abren dos caminos para su despliegue. El primero es el camino en el que la sociedad se acostumbra a que el mantenimiento del orden social se da siempre que tengamos nuestros teléfonos encendidos y estemos conectados a aplicaciones que le dicen a la gente cómo vivir. En este mundo, los gobiernos o las grandes corporaciones tienen la posibilidad de tener acceso a datos como en ningún otro momento de la historia, dado que la huella digital dejada por personas, organizaciones y activistas no es comparable con otros momentos de la historia. De esta manera, los gobiernos pueden hacer un seguimiento continuo de los datos personales de cada uno y el control de las vidas estará a la orden de los mercados, los gobiernos, alianzas entre estas dos instituciones que en el momento actual parecieran una, o los actores que puedan leer entre líneas esos datos y manipular decisiones políticas, sociales o económicas –como sucedió en las últimas elecciones de Estados Unidos y en el proceso político del Brexit–. A esta perspectiva se le conoce como “colonialismo de datos”. El seguimiento de los miedos, los afectos y las sensibilidades de la sociedad civil es utilizado ahora para tomar decisiones por parte de gobiernos o de corporaciones. La manipulación de la toma de decisiones es considerable si se tiene en cuenta que estas surgen de nuestros afectos más profundos y, en muchos casos, desconocidos. Si la función central del colonialismo en la historia ha sido la explotación de“los recursos del mundo, en una escala completamente nueva, redefiniendo las relaciones humanas con la producción económica en el proceso”(Mejias y Couldry, 2020), la figura de colonialismo de datos funciona muy bien. En efecto, estamos ante desarrollos tecnológicos que imprimen y desarrollan preconcepciones capitalistas, autoritarias, individualistas y desiguales de la sociedad actual. No obstante, el segundo camino que nos ofrece la visión de Harari implica el uso de tecnologías mediante preconcepciones distintas de la sociedad. Los sectores de las ciudadanías que creen en la cooperación, en la colaboración, en la redistribución, en la garantía de derechos ACTO III- JUNIO- 2020 76 77 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA de grupos subrepresentados, entre otros, tienen la capacidad de desarrollar tecnologías que conecten las soluciones del mundo. Estas personas creen que por medio de la tecnología y la comunicación móvil, los espacios de relación social, espacios de información, fórum, espacios políticos, se deben estimular en una comunidad conectada(Castells, 2000), y que esta red de voluntades, proyectos y debates tiene una oportunidad sin precedentes en un mundo en donde se estremecen las viejas concepciones e ideologías globales. La puesta en jaque de nociones tradicionales, para bien o para mal, genera una oportunidad de construcción. El uso de la tecnología debería estar al servicio del empoderamiento ciudadano, capaz de consumir información más verídica y de tomar decisiones más acertadas para su devenir. Pero además debería surgir de esa misma ciudadanía, que tiene como proyecto global la reducción de las desigualdades, la divulgación del conocimiento y el uso responsable y ético de los datos. Este desarrollo tecnológico ciudadano podrá seguir construyendo sobre los aprendizajes de sistemas democráticos que han tenido fallas pero que se han levantado para mejorarlas. UNA TRIADA QUE VIENE DE TIEMPO ATRÁS: VIGILANCIA, AUTORITARISMO Y PÉRDIDA DE DERECHOS No es un secreto que con la aparición de la covid-19 en 2020 una de las grandes preocupaciones está relacionada con la seguridad. En efecto, se ha discutido ampliamente que los estados tienen que tener control sobre pruebas, contagios y personas infectadas para poder rastrear la dispersión de la pandemia y contenerla efectivamente. Según Raskar et al. en su publicación Apps Gone Rogue:Maintaining Personal Privacy in an Epidemic, la contención, la estrategia clave para detener rápidamente una epidemia, requiere de la identificación rápida de las personas infectadas, la determinación de con quién han tenido contacto cercano en los días y semanas anteriores, y la descontaminación de los lugares que la persona infectada ha visitado (Raskar et al., 2020. Traducción nuestra, lo mismo que el resto). Algunas de estas medidas han sido desplegadas en varios países alrededor del mundo, para contener la ola de contagio. Pero a esta dimensión de seguridad debe añadírsele una categoría más, que se debe tener en consideración en todo momento: los derechos y las libertades. La irrupción abrupta de la covid-19 nos recuerda un debate que se había expuesto anteriormente, con la aparición de las guerras del siglo veinte: seguridad frente a libertad. Las medidas que intenten brindar seguridad a la población mundial, evitando el contagio masivo, deben ponderarse con los derechos humanos y las libertades. Una sociedad bajo medidas que no tengan en cuenta esta balanza equilibrada tiende a convertirse en autoritaria. Los mecanismos de control y vigilancia que hoy se imponen en estados de emergencia no son nuevos. Ya muchos pensadores y literatos hablaban de ellos como la peor pesadilla del futuro. Hoy parece que el universo de George Orwell en 1984 no es tan distópico, teniendo en cuenta que el autor sentenciaba que la vigilancia y el ojo del“gran hermano” constituía una parte de sociedades vigiladas, en donde la única manera de“vivir bien”, de“pertenecer” y de “estar en paz” era por medio del control supremo. En el marco de este debate entre seguridad y libertades aparece por tanto ese actor que se había previsto hace algunos años: la vigilancia estatal. La vigilancia y el control por parte de los estados no son un fenómeno nuevo y, mucho menos, se explican en razón de la aparición de la covid-19. El panóptico que Jeremy Bentham diseñó hacia finales del siglo dieciocho y que Michel Foucault analizó en su libro Vigilar y castigar como una manera de ejercer control, dominación y miedo, está más vivo que nunca. “El esquema panóptico es un intensificador para cualquier aparato de poder: garantiza su economía(en material, en tiempo); garantiza su eficacia por su carácter preventivo, su funcionamiento continuo y sus mecanismos automáticos” (Foucault, 2000: 238). Este panóptico se refiere a esos espacios, en su momento cárceles, en las que existían figuras vigilantes que, desde una torre de control, observaban a los presos, quienes estaban en un“espacio cerrado, recortado, vigilado en todos sus puntos,[...] en el que los menores movimientos se hallan controlados, en el que todos los acontecimientos están registrados”(Foucault, 2000: 201). Estos espacios están dominados por dispositivos de vigilancia que buscan el control minucioso de las personas que allí habitan. Según Agamben(2011),“[un] dispositivo es todo aquello que tiene, de una manera u otra, la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivos”(Agamben, 2011: 257). La vigilancia moderna no es más que la creación y difusión de dispositivos de control institucional. En el panóptico los sometidos saben que están siendo vigilados y ese miedo es el que hace que el dispositivo sea exitoso: los sometidos temen a las repercusiones y los castigos que recibirían por ser encontrados errando. Foucault señaló que lugares como hospitales, cárceles, colegios y centros psiquiátricos eran espacios que buscaban vigilar y disciplinar todo aquello que se saliera de la normalidad. Sin embargo, este concepto original de panóptico, perteneciente a unas cuantas instituciones, se ha desplazado. Zygmunt Bauman ve reflejados los panópticos en la vida cotidiana y entiende como premonitorio el“discurso sobre la servidumbre voluntaria”. En este se plantea que si el “tirano” ofrece algo que cumple con los deseos del pueblo, entonces el mismo pueblo se somete a servir de manera voluntaria. Si un mandatario ofrece seguridad a cambio de una recolección de datos intrusiva, las personas entonces legitimarán esa práctica con tal de estar a salvo. ACTO III- JUNIO- 2020 78 79 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA Bauman define este fenómeno como“un panóptico individual” que cada persona cargará y en el que cada uno se autovigilará. Todo evoluciona desde la obligación forzosa hacia la tentación y la seducción, desde la regulación normativa hacia las relaciones públicas, desde el control policial hacia la promoción del deseo. Y todo lleva a traspasar el papel principal en la consecución de los objetivos y los buenos resultados de los jefes a los subordinados, de los supervisores a los supervisados, de los vigilantes a los vigilados, en fin, de los dirigentes a los dirigidos (Bauman y Lyon, 2013). La vigilancia se legitima así, puesta en función de un bien social, en donde todas las personas saldrán“beneficiadas”. En los últimos años hemos sido testigos de filtraciones de información por parte de organizaciones como Wikileaks, abriendo la“caja negra”, revelando y denunciando gobiernos vigilantes, por el despliegue de acciones en contra de la ley y amenazando inclusive la vida de los ciudadanos. El escándalo en 2013 por la publicación de los sistemas de vigilancia masivos por parte de la Agencia de Seguridad Nacional(NSA) de Estados Unidos, denunciado por Edward Snowden, puso fin a la distinción entre la ficción literaria y la realidad política internacional: existe la posibilidad de implementar una vigilancia global capaz de registrar nuestros comportamientos, nuestras motivaciones o nuestros miedos más profundos(BBC News, 2013). El escándalo de la NSA es una prueba del poder estatal, en calidad de“gran hermano”, como controlador supremo del flujo de información mundial. Organizaciones, colectivos, criptopunks, entre otros, han venido denunciando a lo largo de estos años –y especialmente tras los hecho ocurridos el 11 de septiembre de 2001– los abusos de poder que han contemplado el paso de una vigilancia táctica, que se refiere a la vigilancia que deben realizar los cuerpos nacionales de inteligencia para prevenir amenazas o ataques externos, a una vigilancia estratégica, que anticipa una vigilancia indiscriminada, a todo tipo de ciudadano, sin importar si constituye o no una amenaza o un peligro para la seguridad nacional(Assange, 2012). Ese cambio de concepción en la vigilancia se ha contrarrestado por medio del ejercicio de los derechos digitales, como contención al nacimiento del autoritarismo generalizado. Estas organizaciones que surgen para despertar la conciencia sobre los derechos digitales, fundados en los“comunes públicos digitales”, han hecho énfasis en la necesidad de que los gobiernos promuevan políticas digitales en las que pongan el bien común en el centro de la discusión para garantizar los derechos a la intimidad, a la privacidad, a la libertad de expresión, al debido proceso, entre otros(Chaos Computer Club, 2020). Las primeras dos décadas del siglo veintiuno nos presentan así el desmantelamiento sistemático de nuestros derechos humanos, inclusive de aquellos alcanzados en la primera generación y que protegen nuestras libertades políticas y civiles. Los dispositivos de la vigilancia se han sofisticado en los últimos años. En los discursos que soportan la vigilancia se le brinda a la sociedad una seguridad sobre la base de la protección de un tercero“no identificado”. Según Bauman, ese riesgo, ese enemigo externo, es el que el Estado combate para cuidar a la ciudadanía:“Nos protegen, no contra un peligro concreto, sino contra un riesgo misterioso”(Bauman y Lyon, 2013). En nombre de ese riesgo inefable se produce el desconocimiento sistemático de nuestros derechos humanos a gran escala. Pero esto no es un problema menor. El Estado moderno tiene sus cimientos sobre la base del reconocimiento de personas como acreedoras del ejercicio de ciertos derechos; con estos, la sociedad puede integrar el Estado, eligiendo representantes que ejercerán como extensión misma del derecho a decidir el propio funcionamiento de este Estado. Esto quiere decir que con el desconocimiento de ciertos derechos se está desmantelando asimismo la democracia, al sentar el dispositivo de la vigilancia como la figura vanguardista de un“impulso colonial para convertir toda la vida humana en flujos de datos por valor económico y poder político”(Mejias y Couldry, 2020). NO ES SOLAMENTE UN ATAQUE A LOS DERECHOS, ES LA DESTRUCCIÓN MISMA DE LA DEMOCRACIA Todas las personas que hacen uso de internet dejan atrás una huella digital. En redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y sitios web como Google y Amazon, se exige la información personal de quien quiere gozar de esas redes. A los consumidores se les piden datos como el nombre, la edad, el correo electrónico y el teléfono celular. De esta manera, estas empresas tendrán, en tiempo real y de una forma individualizada, cuánto tiempo pasa una persona usando su aplicación, sus gustos e intereses. Amazon y Google son los expertos de la recolección de datos, pero fue Facebook la red social que nos puso una alerta generalizada. El escándalo que estalló en 2018 con las denuncias de Carole Cadwalladr mostró cómo Facebook utilizó la magnitud de sus bases de datos para manipular procesos electorales. Cambridge Analytica, una empresa de análisis de datos para campañas electorales, encontró, mediante información personal de cincuenta millones de personas, respuestas a la pregunta de cómo hacer para manipular la perspectiva de la personas ACTO III- JUNIO- 2020 80 81 Foto por“Benyounes@graphik_h" en Unsplash e incidir en los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos a favor de Donald Trump(2017-) y en el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea(Brexit). Utilizando las redes sociales, Cambridge Analytica hizo una segmentación de audiencias para enviar masivamente información falsa y manipular los miedos del electorado. Según Cadwalladr,“Facebook fue secuestrado, reutilizado para convertirse en un teatro de guerra: cómo se convirtió en una plataforma de lanzamiento para lo que parece ser un ataque extraordinario al proceso democrático de los Estados Unidos”(Cadwalladr, 2018). La estrategia funcionó: Cambridge Analytica hizo que la imagen de Hillary Clinton cayera por los suelos y la de Trump subiera, dando paso a que este ganara las elecciones. En la actualidad, Facebook cuenta con 2.449 millones de usuarios. La posibilidad de manipulación electoral de estas personas en todo el mundo es de una capacidad sin precedentes. Los estados autoritarios y las corporaciones que utilizan los datos personales de una manera poco ética tienen la posibilidad de concentrar en sus repositorios mayores cantidades de datos con el aprendizaje automático y la inteligencia artificial(TED, 2018). Los autoritarismos en la actualidad pueden convencer a sus ciudadanos de concentrar toda la información que recolectan en un solo lugar, con la excusa de la contención de la pandemia. Estos datos podrán ser utilizados posteriormente para destruir los procesos electorales y, en general, la democracia. La pandemia genera un riesgo adicional a la democracia: el potencial totalitario de las democracias donde, como señala David Lyon, el poder del Estado está íntimamente implicado en el control cotidiano de la vida ciudadana(Bauman y Lyon, 2013), y donde la vigilancia es aceptada mayoritariamente –y más que nunca con la pandemia– como una dimensión más de la modernidad. La vigilancia opera en esta época en un espacio globalizado en que grandes corporaciones tienen acceso a datos de las personas que les permiten estructurar perfiles sociodemográficos y psicológicos que facilitan la manipulación de la información y se convierten en una amenaza directa a la democracia como un espacio de deliberación y de fronteras políticas que pueden ser manipuladas a partir de los datos, el control y la vigilancia impuesta a los individuos. Como señala Byung-Chul Han, a la vista de la pandemia se debe redefinir el concepto de soberanía, donde el soberano es hoy quien dispone de datos; y si bien esa construcción de sobera nía podría verse fortalecida mediante las conexiones que permiten internet y las redes sociales, son evidentes los límites que se imponen a la resistencia debido, por un lado, a la falta de recursos para establecer relaciones personales en un mundo líquido, y, en segundo lugar,“por el poder de la vigilancia dentro de esos medios de comunicación sociales, que es endémico y muy poderoso”(Bauman y Lyon, 2013: 12). Por otro lado, a la digitalización de la infraestructura de vigilancia que en democracias fallidas, en estados totalitarios y en democracias totalitarias expone a liderazgos sociales, activistas y organizaciones de la sociedad civil a ser vigiladas, controladas y amenazadas en su ejercicio de control, veeduría y acción social y política. Por su parte, la digitalización de la vida durante la pandemia en sociedades que aún no dimensionan el poder democrático y totalitario de la tecnología está caracterizada por la falsa idea de acceso, inclusión, discusión y participación, que en lugar de conducir a la distribución más equitativa de la riqueza, el poder y la influencia, socava la oportunidad política y la eficacia para la mayoría de ciudadanos del mundo(Dean, 2019). Adicionalmente,“la cultura del“me gusta”, suprime la negatividad de la resistencia, y en ACTO III- JUNIO- 2020 82 83 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA la época posfáctica de las fake news y los deepfakes surge una apatía hacia la realidad” (Byung-Chul Han, 2020). En medio de esta conmoción de la realidad, en la que los individuos no temen por la violación de la privacidad sino que, por el contrario, reclaman vigilancia y control ante el miedo que produce la posibilidad de contagio y de muerte, terminan sentenciados a autorizar a que los estados(que les fallan nuevamente en garantizar y respetar sus derechos) se vuelvan propietarios también de lo privado, y a que estemos transitando a la configuración de democracias digitales, donde como individuos terminamos siendo, voluntariamente, sujetos activos que garantizan la manipulación, la concentración de riquezas y de poder, y donde además terminamos convertidos en bienes vendibles. La coyuntura actual, caracterizada por un ejercicio de vigilancia, requiere que sea abordado, no desde la visión monolítica y unidireccional por parte del Estado, sino desde una visión que incluye a distintos sectores y sujetos políticos que también deben vigilar, controlar y ejercer veeduría a los estados cuando las situaciones de crisis y de emergencia les atribuyen y les dan derechos, que pueden llevar a la muerte de la democracia como ya ocurrió en Hungría. Otro elemento que amenaza las democracias en tiempos de pandemia y en la reconfiguración de las relaciones sociales, políticas, económicas y culturales a las que asistimos, es lo que Bauman denomina el“sinóptico”, que a diferencia del panóptico no requiere de construir paredes y elevar torres de observación para mantener dentro a los reclusos incurriendo en altos costos de vigilancia, sino que espera que los operarios se autodisciplinen y carguen con los costos materiales y psicológicos de organizar su producción(Bauman y Lyon, 2013). En este sistema las personas son las que construyen las paredes que las rodean, y son ellas mismas quienes se mantienen dentro por voluntad propia, bajo la promesa de una mejor sociedad. Esto significa una ruptura del tejido social que descentraliza la función de control y vigilancia del Estado y la pone en cabeza de los individuos, lo que amenaza el ejercicio de construcción de ejercicios solidarios y colaborativos necesarios para garantizar democracias representativas. VIGILANCIA PERMANENTE EN LA COVID-19: ¿QUÉ PASA SI LOS DATOS ESTÁN EN MANOS DE LOS SERVICIOS NACIONALES DE INTELIGENCIA? Hace cinco años Bill Gates, el multimillonario empresario y cofundador de Microsoft, dio una charla para TED acerca de la vulnerabilidad de los seres humanos frente a las pandemias. Con el nombre de la charla,“¿La próxima epidemia? No estamos listos”, muestra el enorme riesgo por parte de los estados al no invertir en prevención, mitigación y contención de pandemias mundiales. De manera premonitoria, Gates afirmaba que una pandemia sería la causa principal de la precarización en las formas de vida y de la disminución considerable de la humanidad, por la cantidad de daño que podría hacer en tan poco tiempo. Para prevenir estos riesgos y contar con una contención efectiva a una futura pandemia mundial, Gates proponía, entre otras medidas, la adecuación de mecanismos militares y de inteligencia como complemento a los sistemas mundiales de salud. Esto podría, para él, frenar rápidamente el avance de una pandemia tan amenazante, que tuviera la capacidad de paralizar económica, social y políticamente a todo el mundo. Ahora que nos encontramos en los tiempos de la covid-19 damos vuelta al análisis de vaticinios y recomendaciones como las de Bill Gates, otorgándole toda la razón a su manera de abordar el problema de una pandemia. En efecto, el fundador de Microsoft tenía razón en decir que no estamos preparados para la prevención, contención y mitigación, y que un microorganismo como un virus constituye la mayor amenaza actual para el ser humano. Sin embargo, Gates no calculaba los riesgos asociados al planteamiento expuesto. La solución de apalancar la contención de una pandemia en los sistemas, software y herramientas militares y de inteligencia acarrea riesgos inmensos en materia de vulneración de los derechos humanos. Ya sabemos que en el efecto cadena si se vulneran los derechos humanos por medio de la vigilancia, hay un ataque directo al sistema democrático. La predicción de Bill Gates se cumplió. No solo surgió una pandemia que tuvo la capacidad de desestabilizar el orden mundial en materia económica, política y social, sino que, además, muchos estados han adoptado herramientas y software utilizados por cuerpos militares o de inteligencia para controlar la pandemia. Un ejemplo de ello son las medidas de emergencia aprobadas por el gobierno israelí en el que, el: primer ministro autorizó a la agencia estatal de inteligencia a usar el registro de movimiento de los teléfonos móviles, el sistema que usan para rastrear“terroristas”, para seguir a los contagiados e identificar a aquellas personas que puedan haber sido contagiadas (Fundación Karisma, 2020). En la mayoría de países que han tenido un manejo exitoso de la crisis, los sistemas de vigilancia se han fortalecido, lo cual ha permitido que esas medidas se implementen a escala global en países como Estados Unidos, China, Corea del Sur, Ecuador, Chile y Uruguay, entre otros 4 . Lo que parecía lejano en capítulos de la serie Black Mirror, ahora se hace realidad en países como China. El sistema social de puntajes es real y desde 2014 funciona de manera localizada. Cada gobierno local tiene un sistema que funciona de manera distinta, y para este año se planea tener un sistema que funcione en todo el territorio de manera obligatoria. El objetivo principal es controlar y regular el comportamiento de las personas con sistemas de incentivos: 4 Además de estas medidas, hace unas semanas Facebook y Google se ofrecieron para entregar información a los estados con el fin de contener la pandemia. Utilizando el rastreo de contactos, existe“el caso de la empresa Facebook que lanzó el proyecto“Mapas de prevención de enfermedades”. En estos mapas se muestran variables como las tendencias de movilidad: información sobre órdenes de confinamiento, tracking de contactos, y el grado de“conexión social” entre distintas regiones. El proyecto tiene varias similitudes al anunciado por Google, en el que registra datos de geolocalización de los teléfonos móviles para elaborar estadísticas sobre la movilidad de las personas en países o regiones, con el propósito de avaluar los efectos y el grado de cumplimiento del confinamiento”(TEDIC, 2020). ACTO III- JUNIO- 2020 84 85 Foto por“Andrea Cervera” Sus requisitos inherentes son establecer la idea de una cultura de sinceridad y de virtudes tradicionales,[y se] utiliza el estímulo para mantener la confianza y las restricciones contra la ruptura de la confianza como mecanismos de incentivo.[...] su objetivo es elevar la mentalidad honesta y los niveles de crédito de toda la sociedad (State Council of the People’s Republic of China, 2014). Actualmente, el gobierno nacional no maneja totalmente las plataformas, sino que están regidas por los gobiernos locales y, en algunos casos, por empresas privadas, que alojan datos personales de la ciudadanía. Esto genera una serie de preguntas de las que aún no conocemos sus respuestas: ¿qué tipo de información están alojando las empresas privadas y hasta qué punto harán uso de esos datos? ¿Cómo va a hacer el gobierno nacional para empalmar datos cuando tenga su sistema de puntajes diseñado para funcionar en todo el territorio? ¿Qué pasará con los puntajes? El sistema de puntajes de China nos anticipa un panorama escalofriante desde el punto de vista de libertades y derechos de movimiento. El sistema“permite a las personas confiables ir a donde quieran, mientras que hace difícil para los desacreditados dar un solo paso”(State Council of the People’s Republic of China, 2014). En el marco de los puntajes, los vecinos pueden reportar si una persona fue un excelente vecino o si se comportó de manera inadecuada: si escucha música muy fuerte, si pasa demasiado tiempo jugando videojuegos, si hace demasiadas compras, si no recoge la caca de su perro o si maltrata a su familia. El puntaje de una persona puede bajar o subir según su comportamiento social. El consolidado se verá reflejado en su acceso al transporte público, a préstamos bancarios o a vivir en ciertas zonas de las ciudades. Este puntaje podrá determinar, de igual manera, el pago que debe hacer una persona por servicios básicos como agua o calefacción, a qué escuela ingresa o qué tipo de trabajo tendrá. Si el puntaje de una persona cae muy bajo, entrará a conformar una lista negra y recibirá castigos de vergüenza pública 5 . Anna Maria Tremonti, periodista de la estación radial The Current comenta sobre el sistema:“Ha sido bastante efectivo, y una cosa que parece que nunca es reportada es que la gente está saliendo de la lista negra”. Sin embargo, el sistema supone una violación de derechos humanos. El panorama de vigilancia, control y calificación a ciudadanos que plantean estos sistemas de puntajes como el de China, supone graves riesgos a los derechos humanos de las personas. Sin embargo, puede llegar a afectar de manera más profunda a grupos subrrepresentados como el de las mujeres, los indígenas, las poblaciones afrodescendientes y personas LGBTIQ+. En el cuento“La criada”, de Margaret Atwood, las mujeres son rotuladas como“criadas”, siendo obligadas a vestir siempre de rojo, indicando así 5 Las cámaras que registran los movimientos de los transeúntes revelan las fotografías en las que una persona cruzó el semáforo en rojo(Ma, Business Insider, 2018). Frente a esto, el gobierno Chino ha hecho experimentos cambiando el tono del teléfono de la persona implicada para que cuando reciba llamadas en vez de una canción o un“ring” se escuche un aviso que diga que la persona es parte de la lista negra(CBC Radio, 2019). ACTO III- JUNIO- 2020 86 87 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA su estado de fertilidad, con el fin de que hombres de“poder” puedan acceder sexualmente a ellas en un“ritual” de violación. Este oprobioso ritual buscaría el embarazo de estas mujeres con el fin de mantener los niveles natalidad de la población. Una vez más, algunos desarrollos y políticas tecnológicas nos indican que, cada vez más, la realidad está más cerca a la ficción. El control de natalidad de China impuesto en 1979 permitía tener solamente un hijo por familia. Esta medida fue tomada para reducir el crecimiento indiscriminado de la población. Para su cumplimiento se obligaba a las mujeres a que se sometieran a abortos y a procesos de esterilización, irrumpiendo sobre su sexualidad. Esta medida permitió que la tasa de natalidad, evidentemente, disminuyera. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, en 2019 la tasa de natalidad fue de 10,48 bebés por cada 1.000 personas(The Guardian, 2020). Ese mismo año, GDI Foundation, una organización que trabaja asuntos de seguridad digital y derechos digitales, reveló una base de datos en la que había información personal de mujeres determinadas, con información personal que incluía su nombre, edad, dirección de residencia, documento de identificación y un campo en el que se registraba si estaban listas para reproducirse o no, bajo el nombre“BreedReady”(Gelves, 2019). Este es solo uno de tantos ejemplos que puede haber sobre el uso indebido de los datos personales, por parte de un gobierno. Esta base de datos permite conocer y marcar a las mujeres, indicando su estado de fertilidad. De esta manera, las acciones de rastreo por parte de autoridades gubernamentales y de inteligencia nacional se combinan con elementos como el pánico generalizado, la incertidumbre colectiva y la escasez, y el racismo que ya ha sido demostrado en el uso de inteligencia artificial como reveló el estudio del NIST(National Institute of Standards and Technology), que probó cómo un buen número de algoritmos de reconocimiento facial se equivocan más al identificar a personas de color; o el caso del sistema de inteligencia artificial judicial que recomendaba condenas para personas que fueran probadas culpables y al que se le probó un sesgo racista, ya que si una persona“formaba parte de un colectivo sobrerrepresentado en la población penitenciaria(en relación con su representación social), el sistema entendía que era más probable que reincidiera, por lo que en dicho caso la condena era más dura”(2020). Los riesgos son amplios cuando se analiza el panorama de discriminación, hostigamiento de libertades y vulneración masiva de derechos en el marco de la covid-19. Según el diario The Guardian, la industria de la telefonía móvil, por medio del consorcio internacional GSMA, ha explorado la creación de un sistema global de intercambio de datos que podría rastrear a las personas en todo el mundo, como parte de un esfuerzo para frenar la propagación de Covid-19 (The Guardian, 2020a) 6 . Si bien se tiene en cuenta que es fundamental hacer una vigilancia efectiva de la enfermedad, esto dista mucho de la vigilancia individual, y su diferencia radica en el respeto a los derechos humanos del individuo: La vigilancia de la enfermedad se enfoca en rastrear la incidencia de la enfermedad y su ruta, que a menudo coincide con el rastreo temporal de las personas que contraen o interactúan con una enfermedad pero, de manera excepcional, solo en la medida en que sea absolutamente necesario para limitar la propagación del virus (Centre for International Governance Innovation, 2020). Las tecnologías que se desarrollen para una contención efectiva de la covid-19 deben tener en cuenta estándares internacionales de protección de datos personales, ya que en muchos casos contienen tratamiento de datos sensibles de personas 7 . Las soluciones tecnológicas que se están proponiendo mundialmente“están recopilando una importante cantidad de información sensible, como por ejemplo, diagnósticos de salud, geolocalización, vigilancia histórica comercial, etc. Por tanto será clave evaluar cómo las soluciones tecnológicas impactan a la democracia en contextos de emergencias[...]” (TEDIC, 2020). El hecho de almacenar datos como geolocalización hace que, por más de que estas bases de datos gubernamentales mantengan en el anonimato los nombres, estos datos sean muy reveladores sobre las dimensiones personales de los ciudadanos: Simplemente siguiendo los movimientos de una persona basados en los datos de localización de un teléfono inteligente, se puede deducir la dirección de su casa y su lugar de trabajo, trazar un mapa de su interacción con los demás, identificar sus visitas al médico, inferir su estatus socioeconómico y más. Sin las medidas de seguridad adecuadas, las herramientas de rastreo y geolocalización pueden permitir la vigilancia ubicua (Access Now, 2020). El incremento de nuestra actividad digital diaria, teniendo en cuenta que el teletrabajo y las actividades de ocio en un aislamiento se producen principalmente por internet,“significa que se producen más datos sobre nuestros hábitos y somos aún más vulnerables a las estrategias de desinformación, manipulación y control”(Coding Rights, 2020b). 6 Según The Guardian, la GSMA representa los intereses de setecientos cincuenta operadores y proveedores de teléfonos móviles en todo el mundo y ayuda a establecer estándares internacionales para las empresas(2020a). ACTO III- JUNIO- 2020 7 Por dato sensible se entienden aquellos que se refieran a la esfera íntima de su titular o cuya utilización indebida puedan dar origen a discriminación o suponga un riesgo grave para este. De manera enunciativa, se consideran sensibles los datos personales que puedan revelar aspectos como origen racial o étnico; creencias o convicciones religiosas, filosóficas y morales; afiliación sindical; opiniones políticas; datos relativos a la salud, a la vida, preferencia u orientación sexual, datos genéticos o datos biométricos dirigidos a identificar de manera unívoca a una persona física(Red Iberoamericana de Protección de Datos, 2017). 88 89 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA DISCRIMINACIÓN CRECIENTE: EL RIESGO PRINCIPAL DEL SOLUCIONISMO TECNOLÓGICO El llamado Contact-tracing, que muchas empresas de telefonía móvil se han ofrecido a brindar a los estados para proporcionar información exacta de ciudadanos en el manejo de la pandemia, debe tener límites de uso y un aviso caducidad. El rastreo de contactos es el proceso de rastrear la propagación de una epidemia[...] para aumentar la cantidad de datos compartidos durante una emergencia de salud pública. Institucionalmente, la forma en que funciona el rastreo de contactos es que cuando un paciente da positivo para covid-19, comparte la mayor cantidad de información sobre su paradero y contactos recientes durante el periodo infeccioso (Centre for International Governance Innovation, 2020). A pesar de que la tecnología se ha convertido en una herramienta efectiva de la contención de la pandemia, la preocupación mundial es por el abuso que puede suponer el uso de estas tecnologías en materia de violación a derechos humanos y la posible manipulación de estos mismos datos en escenarios pos covid. La recolección masiva de datos puede tener importantes repercusiones en la vida humana. Lo que antes se registraba como vulneraciones a nuestros derechos civiles y políticos, en la actualidad, por la pandemia, puede dar lugar a una discriminación a otro tipo de dimensiones. Según la London School of Economics and Political Science, estas medidas de recolección de datos son, en muchos casos, ciegas ante el género. Realmente parece que covid-19 presenta un ajuste de cuentas de nuestros sistemas socioeconómicos, lo que demuestra que nuestras prioridades están al revés. Si bien muchos encerrados en casa no pueden esperar para ‘volver a la normalidad’, ahora tenemos la responsabilidad de garantizar que no volvamos a la normalidad si lo normal significa un Estado pequeño y grandes desigualdades de género (Norman, 2020). De igual manera, existe un riesgo considerable si los datos que recogen los estados no están desagregados por género. Si no hay información ACTO III- JUNIO- 2020 90 91 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA actualizada sobre situaciones que afectan de manera directa a las mujeres y las personas LGBTIQ+ como la violencia de género, los feminicidios y las brechas de género, la inequidad en el pago de salarios, acceso al trabajo, trabajo no remunerado relacionado con el cuidado, acceso a la educación, entre otras, esta recolección puede contemplar una vulneración a los derechos de estas personas. Sin esto, no podemos hablar de políticas públicas que protejan la vida del 100% de las personas, porque no se reconocería la realidad de más de la mitad de la población mundial. Si los datos no hablan de las minorías, de la otredad, como grupos étnicos, personas pobres, desempleadas que no pueden garantizar el sustento de sus familias, trabajadoras sexuales, campesinos, habitantes de la calle, entonces los estados estarían creando sistemas tecnológicos disfuncionales a estas poblaciones y entrarían a juzgar la vida de unos por encima de los otros. Estaríamos antecediendo a la valoración de la vida de quienes tienen acceso a las grandes tecnologías, por encima de la vida de las personas que se mueren de hambre sin tener acceso a este mundo digital. Desde el activismo se han tratado de comunicar los principales límites para que las tecnologías que se desarrollen para contener la pandemia no sean discriminatorias ni riesgosas para los derechos humanos. Al respecto, ciento nueve organizaciones alrededor del mundo que trabajan en la protección de los derechos digitales y de los derechos humanos en la red han manifestado sus exigencias por medio de la“Declaración conjunta sobre el uso de los estados de tecnologías de vigilancia digital para combatir la pandemia”. Con esta declaración se busca que en tiempos extraordinarios como los actuales se respeten en todo momento los derechos digitales de las personas. Entre sus exigencias se encuentran: 1) si los gobiernos amplían sus poderes de monitoreo, control y vigilancia, estos mecanismos deben tener fecha de caducidad, que será cuando se termine la situación producida por la pandemia actual, sin que se vuelva una excusa para la vigilancia indefinida; 2) los gobiernos deben garantizar la seguridad suficiente de los datos personales recolectados, propiciando entornos de seguridad digital; 3) todas las operaciones de uso, transmisión y divulgación de datos deben tener un soporte legal previo, divulgando públicamente la necesidad de tomar estas medidas excepcionales; 4) los mayores esfuerzos de vi gilancia para mitigar la covid-19 no deben estar bajo el dominio de agencias de inteligencia y deben estar sujetos a la supervisión de organismos no gubernamentales(Coding Rights, 2020a). La necesidad de que las medidas excepcionales de vigilancia por parte de los gobiernos estén sustentadas previamente en las leyes responde a que los costos sociales y económicos de los“solucionismos tecnológicos” pueden ser de tamaños considerables. A pesar de que la normativa internacional ha ofrecido parámetros y principios para el desarrollo de tecnologías que puedan ser intrusivas con los derechos y libertades de los ciudadanos, parece haber ciertas ambigüedades en las legislaciones nacionales, como las latinoamericanas, con respecto a las situaciones por los cuales se permiten la vigilancia estatal. En el ámbito internacional, según el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas,“Cualquier medida tomada para proteger a la población que limite los derechos y libertades de las personas debe ser legal, necesaria y proporcionada”(Human Rights Watch, 2020). De igual manera, los Principios internacionales sobre la aplicación de los derechos humanos a la vigilancia de las comunicaciones 8 establecen como principios fundamentales: 1) legalidad; 2) objetivo legítimo; 3) necesidad; 4) idoneidad; 5) proporcionalidad; 6) autoridad competente; 7) debido proceso; 8) notificación del usuario; 9) transparencia; 10) integridad de las comuni caciones y sistemas(Rivera y Rodríguez, 2015). Es necesario profundizar sobre estos principios rectores que deben tener en cuenta los sistemas de vigilancia en las comunicaciones ciudadanas, especialmente en contextos de emergencia. Para el caso latinoamericano, por ejemplo, el Comité de Derechos Humanos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha establecido que para el derecho a la intimidad, uno de los tantos que se puede ver vulnerado con desarrollos tecnológicos,“debe prohibirse la vigilancia, por medios electrónicos o de otra índole, la intervención de las comunicaciones telefónicas, telegráficas o de otro tipo, así como la intervención y grabación de conversaciones”(Naciones Unidas, 1988). Para el caso de Colombia, el marco legal que regula y crea normativas para proteger el uso de datos es amplio y sin embargo laxo en determinar cuáles entidades tienen acceso a estos datos y en qué modalidades y objetivos se autoriza el acceso a los mismos. Aun cuando la ley 1581, de protección de datos, en el artículo 10° autoriza almacenar datos sin consentimiento previo en caso de crisis sanitaria, las altas cortes se han manifestado señalando que este almacenamiento tiene limitaciones. La Superintendencia de Industria y Comercio establece lineamientos para el uso de datos de forma genérica, y además autoriza a las compañías de telefonía móvil a proporcionar datos personales al gobierno durante la pandemia 9 ; sin embargo, deja ambigüedades frente a qué áreas del gobierno están autorizadas para el uso de estos datos. El“artículo 15 de la Constitución colombiana protege expresamente el derecho a la intimidad y la inviolabilidad de las comunicaciones privadas, por lo que pueden ser solo interceptadas mediante orden judicial” 10 (Becker et al., 2018). En la ley 1266 de 2008 se dictan disposiciones generales de habeas data y se regula el manejo de la información contenida en las bases de datos personales, en especial la financiera, crediticia, comercial, de servicios y la proveniente de terceros países, y se dictan otras disposiciones(información que ha sido usada en gobiernos como el chino para regular y generar una evaluación a las personas que les amplía o restringe sus derechos). Sin embargo, la normativa colombiana es, entre varias normas de países latinoamericanos, un ejemplo de leyes y regulaciones administrativas que presentan ambigüedades en materia de vigilancia estatal, en actividades de inteligencia, televigilancia, interceptación de comunicaciones, retención de datos y metadatos, etcétera (Becker et al., 2018). 8 Para el caso de la normativa de América Latina, adicionalmente, el artículo 11.2 de la Convención americana sobre derechos humanos establece que“[n]adie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación[...]”. También el Pacto internacional de derechos civiles y políticos protege el derecho a la intimidad, en su artículo 17, en el cual se protege a los individuos de injerencias arbitrarias e ilegales en su vida privada(Rivera y Rodríguez, 2015). 9 Al respecto, véase la circular externa 001 del 23 de marzo de 2020 de la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia, sobre el“Suministro de información al Departamento Nacional de Planeación(DNP) y demás entidades estatales que las requieran para atender, prevenir, tratar o controlar la propagación del covid-19(coronavirus) y mitigar sus efectos”. 10 Revisar la utilización de datos e interceptaciones de comunicaciones de los cuerpos de inteligencia y contrainteligencia colombiana en la ley 1621 de 2013. ACTO III- JUNIO- 2020 92 93 Hoy más que nunca es necesario trabajar en estándares generales en la región, que cuenten con una regulación clara en torno a la adquisición, el uso de las tecnologías y los métodos de vigilancia con absoluto respeto de los derechos humanos y los derechos digitales, más aún teniendo en cuenta los enormes riesgos que implica la actual coyuntura de desarrollo tecnológico con minorías y grupos subrrepresentados. La demanda por parte de las organizaciones que trabajan en derechos humanos y digitales, sobre la necesidad de que todas las medidas tecnológicas implementadas tengan un soporte legal previo, no queda clara en el contexto latinoamericano. Las ambigüedades y los vacíos en ciertas normas no permiten una aplicación estándar de normativas nacionales a posibles abusos en la recolección, uso y explotación de los datos. Afectando los derechos de minorías y de la población en general, se está produciendo el proceso señalado: el desmantelamiento de la democracia. VACUNA COLABORATIVA: LA DATACRACIA EN EL ESCENARIO DIGITAL Pero si los gobiernos utilizan los datos recolectados como excusa para una vigilancia generalizada, ¿qué alternativas tenemos al despliegue tecnológico por parte de un Estado? Con este contexto excepcional de pandemia, la vigilancia se ha convertido en una industria que está cada vez más legitimada por la población civil. Las acciones que se han tomado en países que han sufrido importantes consecuencias a raíz de la covid-19 deben ser necesarias para lograr el objetivo de disminución de dichas consecuencias, con el menor daño posible a la esfera individual de los ciudadanos y con el respeto a las garantías en los procesos democráticos. Según el Centre for International Governance Innovation, La forma en que habilitemos, administremos y verifiquemos la vigilancia excepcional y los poderes sociales que cada gobierno ejerce para contener la covid-19, especialmente cuando se implementa mediante sistemas de tecnología, enmarcará una parte importante del futuro del poder estatal en un mundo con emergencias crecientes(2020). Por tanto, la forma en la que gestionemos estos controles estatales definirá los sistemas políticos, y más concretamente los procesos democráticos en el Estado pos covid. Los riesgos asociados a una vigilancia totalitaria implican vulneraciones masivas de derechos, que pueden prolongarse aun cuando acabe el estado de emergencia. Pero además, los procesos democráticos que se han construido por varios años, que se han adaptado a diversos contextos y que aún pueden mejorarse para garantizar la participación de las ciudadanías, pueden verse ampliamente socavados por la explotación indebida de los datos. Si no atendemos a estos riesgos, las herramientas y tecnologías desarrolladas pueden ser utilizadas en el futuro para manipular mercados, fronteras o procesos políticos. ACTO III- JUNIO- 2020 Una alternativa está en cabeza de las grandes corporaciones que han desarrollado tecnología por varios años. Es el caso de Microsoft, Apple, Google, Facebook y otras corporaciones que gozan de una amplia experticia en recolección y trazabilidad de datos. Pero, ¿es esta una alternativa para la protección contra usos indebidos de datos ciudadanos? En 2015 Amazon registró una patente llamada“Image creation using geo-reference data”, que define otras funciones y que fue aprobada solo en 2019:“Un vehículo aéreo no tripulado(UAV) puede realizar una acción de vigilancia en una propiedad de una parte autorizada”, dice la descripción de la patente(‘Image creation using geo-fence data’ 2015-2019). Además de las entregas en“tiempo record”, los drones desarrollados con esta tecnología podrían grabar las casas y sus alrededores(con el permiso de los usuarios), para así proveer servicios de“seguridad” y, de paso, seguir alimentando su base de datos sobre el consumo habitual de las personas, sus gustos e intereses. No solo las corporaciones representan un reto para el uso masivo(y muchas veces indebido) de nuestros datos. El riesgo que existe en la democracia es igualmente considerable. No podemos olvidar la responsabilidad que tuvo Cambridge Analytica en la manipulación electoral del Brexit y de las elecciones en Estados Unidos, mediante la creación de perfiles masivos, leyendo y utilizando los miedos y las expectativas de la población por medio de sus datos, para divulgar información falsa. Las grandes corporaciones, en definitiva, no deberían ser las dueñas de nuestros datos, al menos con tecnologías desarrolladas para contener situaciones de emergencia como la covid-19. La alternativa restante es, no obstante, muy interesante. Volviendo al debate planteado por Harari en su lectura actual sobre el mundo pos covid-19, la alternativa que plantea el historiador sobre el desarrollo tecnológico desde la sociedad civil y el cual busca empoderar a la ciudadanía puede ser la mejor en materia de recolección de datos de forma responsable. Si escogemos la alternativa del desarrollo tecnológico para fomentar el empoderamiento ciudadano, tendremos más certeza de poner límites a estos mismos desarrollos. Prototipos desarrollados por agentes externos al gobierno, como el caso de PrivateKit: Safe Paths desarrollado por el MIT, responden a las lógicas de esa segunda alternativa ciudadana. En el análisis que hace el MIT al respecto, “el acceso y uso de los datos por parte de una entidad, en su mayoría gobiernos, debe ser limitado y altamente regulado. Deben establecerse sanciones severas por el abuso indebido de dichos datos”(Raskar et al., 2020). Si bien se acepta que se deben recopilar datos de personas diagnosticadas con el virus para facilitar la toma de decisiones efectiva para la contención de la pandemia, el almacenamiento por tiempo limitado de los senderos de ubicación protege aún más la privacidad de las personas diagnosticadas. Finalmente, el uso de un enfoque de código abierto, para crear una aplicación, fomenta la confianza en las capacidades de protección de la privacidad de la aplicación, ya que expertos y medios independientes pueden acceder y evaluar el código fuente (Raskar et al., 2020). 94 95 DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA DEMOCRACIA EN III ACTOS: — EL ESTADO DE COVIDGILANCIA: LA EMERGENCIA DEMOCRÁTICA Este ejemplo de desarrollo tecnológico invita a organizaciones, universidades o colectivos de la sociedad civil alrededor del mundo a entender la necesidad de involucramiento por parte de la ciudadanía en la toma de decisiones. Actualmente existe una oportunidad de abrir espacios de co-construcción con los estados en materia de desarrollo tecnológico, en los que se invite a la sociedad civil a generar mecanismos de contrapesos y de control que cuenten con poderes facultativos. Estos espacios deberían generar recomendaciones, desde enfoques como el multisectorial, el de privacy by design, legal design, entre otros, que se incorporen en la etapa de desarrollo tecnológico de esas aplicaciones que intenten recolectar datos para contener próximas pandemias. Estos espacios podrán generar una política de privacidad verdaderamente responsable con los datos de las personas, almacenando información confidencial de manera anónima y encriptada, por medio de una base de datos inaccesible a todos –incluyendo los gobiernos– y destruyendo estos datos al cabo de un determinado tiempo(Raskar et al., 2020). De esta manera, la sociedad civil podrá hacer uso de la inteligencia colectiva para incidir en la toma de decisiones en aspectos como la vigilancia estatal. Es cierto. Los estados tendrán la facultad de recolectar y utilizar los datos personales para la contención de una pandemia. Tenemos que cambiar el enfoque de la pregunta: no se trata de qué actor debería quedarse con nuestros datos, si los estados, las grandes corporaciones de tecnología o la sociedad civil; se trata de preguntarnos cómo garantizar mejores mecanismos para proteger los derechos digitales, los derechos humanos y la democracia, sin importar si el Estado recolecta datos ciudadanos. Al fin y al cabo, en el Estado se materializa esa representación democrática y convergen distintas corrientes políticas que representan diversos sectores de la sociedad. Estos espacios de implementación tecnológica que intenten la recolección de datos, trazabilidad sobre los mismos, lectura de metadatos, entre otras funciones, deberán involucrar a la ciudadanía en lógica de co-construcción con los estados, para elaborar propuestas más cercanas a las preocupaciones ciudadanas, con controles debidos desde ellos mismos y con pleno conocimiento de qué tratamiento se le dará a los datos recolectados. Además, estos espacios responderían a la distribución –en contraposición a la centralización– de ejercicios relacionados(uso, recolección, trazabilidad, entre otros) con los datos. Para estas instancias se crearían sistemas de gobernanza más equilibrados, en espacios que reúnan una cantidad suficiente de actores que implementen pesos y contrapesos entre ellos mismos. Al fin y al cabo, el mundo digital no es más que una extensión de nuestro mundo físico: la gobernanza de ese mundo tecnológico se podría retomar de los mecanismos de pesos y contrapesos democráticos de nuestra actualidad, con los aprendizajes debidos que entraña el proceso democrático. En definitiva, las sociedades necesitan planteamientos más participativos, más públicos y con más garantías de ejercicio y respeto de derechos humanos que los expuestos por Bill Gates. BIBLIOGRAFÍA 1. Access Now. 2020. “Recommendations on privacy and data protection in the fight against covid-19”. Marzo. https://www.accessnow.org/cms/assets/ uploads/2020/03/Access-Now-recommendations-on-Covid-and-data-protection-and-privacy.pdf 2. Agamben, Giorgio. 2011. “¿Qué es un dispositivo?”. Sociológica. Año 26(73). Mayo-Agosto. http://www.scielo.org.mx/pdf/ soc/v26n73/v26n73a10.pdf 3. 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Unplash. “Big data is watching you”. https:// unsplash.com/@ev ACTO III- JUNIO- 2020 98 99 DEMO CRACIA_ EN_III_ ACTOS 03_ RIESGOS, AMENAZAS Y OPORTUNIDADES PARA LAS DEMOCRACIAS POST-PANDÉMICAS Este libro es producto de un esfuerzo colectivo, de varias organizaciones, autores y colaboraciones a lo largo de esta experiencia común: La pandemia COVID-19. Queremos incluir conclusiones, recomendaciones y prácticas colectivas que fortalezcan las democracias. Estaremos recibiendo propuestas, soluciones, experiencias prácticas en el correo: democraciaen3actos@gmail.com #Democraciaen3actos#COVIDgilancia#Democraciapospandémica#Contagiocívico#Democraciacontagiada#Govtech#Civictech#DemocraciaEnConstrucción ACTO 01 POR_ NICOLÁS DÍAZ-CRUZ ACTO 02 POR_ JULIANA HERNÁNDEZ DE LA TORRE ACTO 03 POR_ JOSÉ SEBASTIÁN CALDERÓN ANDREA CERVERA ROBLES JULIANA HERNÁNDEZ DE LA TORRE