ANÁLISIS TRABAJO Y JUSTICIA SOCIAL LA CUESTIÓN DE LOS DATOS Plusvalía de vida, bienes comunes y Estados inteligentes La cuestión de los datos como nueva materia prima de la economía es cada vez más relevante. Estos datos deben ser entendidos como bienes comunes, ya que surgen de la vida misma. Si queremos disputar y repartir el plusvalor generado por la explotación de nuestros datos mediante algoritmos, es necesario crear una nueva infraestructura de Estados inteligentes. pçÑ∞~=pÅ~ëëÉêê~=J=iÉçå~êÇç=c~Äá•å=p~á Junio 2020 Para eso, se propone un proceso de concertación y planificación democrática, que evite caer en un capitalismo cibernético autoritario y de vigilancia a la ciudadanía. ^odbkqfk^ TRABAJO Y JUSTICIA SOCIAL LA CUESTIÓN DE LOS DATOS Plusvalía de vida, bienes comunes y Estados inteligentes pçÑ∞~=pÅ~ëëÉêê~=J=iÉçå~êÇç=c~Äá•å=p~á Junio 2020 ^odbkqfk^ ðåÇáÅÉ TEORÍAS DE DETERMINACIÓN DEL SALARIO NK fkqolar``fþk 2 OK= bkqbkabo=ilp=a^qlp=`ljl= Âm²_if`l=sboprp=mofs^alÊ 3 PK=°qf`^=ab=ilp=a^qlp=`ljl=_fbkbp=`ljrkbp 6 QK= finrf°k=mi^kfcf`^=ilp=a^qlp=ab=nrf°k\ 9 RK=_^g^kal=^=il=`lk`obqlÁ= obpfpqbk`f^p=v=obcloj^p= 12 5.1. Resistencias 12 5.2. Reformas 14 SK=`lk`irpflkbp 17 1 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES 1 INTRODUCCIÓN Las investigaciones en torno de los datos tratan de decifrar hace ya varios años cómo entenderlos, cómo categorizarlos, cómo lograr una teoría de ellos que saque un provecho común para toda la sociedad y no solo para unos pocos. Lo cierto es que desde que comenzó el negocio de los datos, las empresas de tecnología vienen ganando de a millones 1 , y el hecho de que muchos de sus beneficios en la utilización de tales tecnologías se«derraman» sobre la sociedad es indiscutible. El lazo social mediado por internet, por lo virtual, por el ciberespacio, ha significado, por un lado, una notable aceleración de procesos logísticos, de producción de información, de visualización y acceso al conocimiento: un extraordinario desarrollo de fuerzas cognitivas que encuentra en la inteligencia artificial(IA) la médula a partir de la cual se resignifica y transforma no solo la sociedad mundial de este siglo sino el humano mismo: la robótica, la biónica y sus prótesis y exoesqueletos penetran cada vez más en nuestros cuerpos modificándolos. El ser humano es ya un puente entre el cúmulo de información y operaciones cognitivas del mundo virtual, online, y el medio ambiente, sus crisis, la existencia de una naturaleza que, con sus virus y mutaciones, nos recuerda que nos preexiste y, sin duda alguna, condiciona los artificios con los cuales creemos haberla dominado. Por otro lado, esta mediación cibernética de la vida humana(biológica, psíquica, social) también consolida, por parte del modo de producción capitalista, un mayor poder de invasión y control 2 de nuestros pensamientos, conversaciones, imágenes, afectos, nervios, tiempos, deseos. Si bien es cierto que la gratuidad de los servicios tecnológicos generó una verdadera revolución productiva en nuestras vidas, que devino en uso y abuso de tecnologías modernas en todos los aspectos de nuestras existencias, nuestros ingresos no se vieron demasiado modificados. Una vida más cómoda no es necesariamente una vida más libre. «Alguna vez buscamos en Google, pero ahora Google nos busca a nosotrxs. Alguna vez pensamos en los servicios digitales como gratuitos, pero ahora los capitalistas de vigilancia nos piensan a nosotrxs como gratuitxs. Alguna vez fuimos dueñxs de nosotrxs mismxs, ahora somos suyxs», dice Shoshana Zuboff 3 con total claridad para mostrarnos cómo aquello que pensábamos que era una solución para nuestras vidas comenzó a ser un problema: control, subdesarrollo, inequidad, poder, noticias falsas, democracia en jaque, exceso de información, etc., son algunos de los problemas contra los que poco a poco fuimos chocando a medida que la tecnología penetraba más y más en nuestras vidas. Surgieron los problemas, surgieron los interrogantes y la necesidad de respuestas desde el Estado. Y entonces nos dimos cuenta de que, tal vez, era demasiado tarde. Quizás la respuesta exceda a un Estado-nación. Quizás necesitamos entender mejor esta cuestión de los datos para ver cómo abordar el problema y cómo regularlo con eficiencia, para evitar las consecuencias negativas y distribuir mejor las ganancias. N Los ejemplos del ejercicio de poder de las grandes tecnológicas O Utilizaremos en este ensayo el concepto de control siguiendo la son permanentes y se renuevan en los medios de comunicación clarividente Posdata sobre las sociedades de control de Gilles Dede forma constante y sin el menor atisbo de encubrimiento. Son leuze, pero, fundamentalmente, en la dirección de los desarrollos formas explícitas de mostrar quiénes mandan en las sociedades de Antonio Negri y Michael Hardt en tanto sociedad mundial de de control, en una tecnocracia. La idea de que«el mundo está dicontrol .«Michael Hardt: la sociedad mundial de control» en La rigido por una bancocracia» es ridícula ante las evidencias, por ejemPeste , 29/7/2018, https://lapeste.org/2018/07/sociedad-mundialplo, del valor de Apple. Jon Huang, Karl Russell y Jack Nicas: control/. «Apple’s Value Hit$1 Trillion. Add Disney to Bank of America and... 3 S. Zuboff: The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a HuYou’re Halfway There» en The New York Times , 2/8/2018,www. man Future at the New Frontier of Power: Summarizing the Lonytimes.com/interactive/2018/08/02/technology/apple-trilliongic and Operations of Surveillance Capitalism, PublicAffairs, market-cap.html. Nueva York, 2019. 2 ENTENDER LOS DATOS COMO«PÚBLICO VERSUS PRIVADO» 2 ENTENDER LOS DATOS COMO «PÚBLICO VERSUS PRIVADO» Dos modelos que se contraponen: así empezó el debate por la propiedad de los datos. Y este es el eje central del presente trabajo. Antes de que todos descubriéramos la inmensa capacidad de generar externalidades positivas y negativas y ganancias extraordinarias, el proceso de obtención de datos sucedió así: un individuo utilizaba una tecnología producida por una empresa o Estado y esa utilización generaba datos, que eran almacenados en bases locales o remotas. En un principio, estos datos no eran vistos como particularmente útiles, pero a medida que se comenzaron a acumular, aquel que producía la tecnología se dio cuenta de que podía procesarlos y crear valor a partir de ellos. En una primera etapa fueron perfiles de individuos/consumidores, que sirvieron para generar publicidad segmentada y para describir comportamientos humanos, lo que dio lugar al análisis de miles de millones de personas y sus actividades: abrimos la puerta a la inteligencia artificial y a la economía de algoritmos. Un algoritmo se alimenta de información , que luego procesa, ordena o maximiza como datos , y gracias a ellos logra establecer que, en promedio, los seres humanos reaccionamos de tal o cual modo frente a una situación y, por ende, permite emular ese comportamiento promedio, reemplazando una respuesta humana. Los usos se fueron multiplicando, acrecentando, descubriendo, e inundamos de datos todo aquello que se pudo cuantificar e investigar. Lo primero fueron los comportamientos para definir perfiles de consumo; luego siguieron los perfiles políticos, religiosos, de movilidad, de trabajo, de ocio, de deporte, de salud, etc. El último y más reciente uso es el capitalismo de vigilancia , con las cámaras de reconocimiento facial y el sistema de crédito chino como formas más palpables de esta realidad. Incluso este uso puede tener efectos positivos: China logró en gran medida sobrellevar la pandemia de covid-19 gracias al big data y a la capacidad de procesamiento de los datos que obtiene de sus ciudadanos. Los seguía a sol y sombra; podía verificar en tiempo real si cumplían la cuarentena. En América Latina, Google dio a conocer durante la pandemia los datos para la región y se pudo verificar la menor circulación como consecuencia de la cuarentena. Ahora bien: ¿deberíamos sentarnos a esperar que Google tenga esta deferencia cuando estamos frente a la peor crisis sanitaria mundial? ¿No deberían los Estados tener acceso a esos datos? ¿O deberían directamente tenerlos ellos? ¿Deben los Estados pagarle a Google para tener acceso a los datos o Google debería entregarlos solo cuando interviene el Poder Judicial en el marco de una causa o juicio? Más aún: ¿hay derecho al anonimato? ¿Estamos dispuestos a renunciar a nuestra privacidad a cambio del control de la pandemia? ¿Tenemos que ceder obligatoriamente ante las circunstancias? Allí empezamos a ver la dificultad que enfrentamos. Datos públicos que otorguen poder al Estado. Datos privados que otorguen poder a las empresas. O no tener datos y perder el beneficio de la herramienta porque esta es extremadamente poderosa y, por ende, extremadamente peligrosa. Esos parecen ser los tres caminos. Pero creemos que hay otros. Antes de señalarlos, debemos indagar en cómo se produce un dato como tal. Cuando se genera un dato, sea el que fuere: ¿es propiedad? Si así lo fuera: ¿propiedad de quién? ¿Quién tiene derecho y soberanía sobre él? Consideremos el asunto con cierto detenimiento. En principio, y a simple vista, pareciera que quien«produce» el dato es un individuo. Un ser humano, por el hecho de usar la tecnología, genera ese dato. Pero a ese «dato» lo produce como dato , en rigor, una plataforma (medio de producción) desarrollada por una empresa privada o un Estado. Es la plataforma la que hace de mi actividad social una masa de información agregada, y de esta, un dato . El dato es el resultado de la mediación de los algoritmos que lo producen como tal. Por ejemplo: «soltero»,«madre con hijos»,«rockero»,«economista», etc.: un«dato» solo, suelto, desnudo, sin procesar como dato , no vale ni un centavo. Es pura información en estado bruto. Lo que cada unx de nosotrxs en tanto individuos hace tiene siempre importancia política y jurídica. 3 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES No obstante, en el inicio de este proceso de apropiación de data , es económicamente irrelevante 4 . De ahí que el problema de las grandes empresas tecnológicas no sea tanto la propiedad privada de los datos (con mucho gusto podrían afirmar:«los datos son tuyos, son de cada persona, te pertenecen»), sino la propiedad privada de los algoritmos , que son los verdaderos medios con los cuales se generan productos(aplicaciones) o servicios ( streaming , redes sociales, propaganda segmentada, personalizada, etc.) que permiten enormes ganancias. Estos algoritmos son fórmulas, innovaciones únicas, que tienen altísimo valor . Lo que produce esos altísimos valores es el trabajo científico-tecnológico aplicado a ellos, trabajo científico-tecnológico interdisciplinario de cientos de investigadorxs, programadorxs, informáticxs, etc. Ese trabajo científico tecnológico colectivo es el que produce los algoritmos(fórmulas privadas hipercustodiadas por las empresas de capital) que inventan productos (materiales, como Alexa, o inmateriales, como Tinder) o servicios(Google Maps o Uber) que transforman la actividad humana en datos , y los datos en materias primas que son analizadas para producir nuevos algoritmos o actualizar/innovar los existentes. Nadie estaría dispuesto a pagar por un dato aislado simplemente porque no sirve, no describe, no se gana nada con su procesamiento individual. Esta es la primera característica decisiva de los datos: adquieren valor en el agregado . Solo adquieren valor en grandes conjuntos. Ergo, la respuesta debe ser conjunta. No hay ninguna posibilidad de éxito con una respuesta individual. Lo fundamental es la captura por parte de las empresas de tecnología de grandes masas de datos que se corresponden a núcleos masivos de actividad social, porque con este procesamiento y análisis se pueden crear productos algorítmicos que anticipen la conducta humana, lo que Zuboff llama«productos predictivos». El valor de esas grandes masas de datos de actividad humana es una inmensa explotación de datos que cedemos a cambio de Q Decimos«en el inicio de este proceso de apropiación de data» porque lo que se busca acumular para alimentar los algoritmos son grandes masas de datos. Entonces el individuo, o el dato aislado, carece de importancia. Pero no al final del proceso . Allí, cada individuo cuenta. Una vez que la empresa tiene un producto inmaterial con el cual puede predecir la conducta social, como los consumos individuales, cada data individual pasa a tener un valor económico. Por ejemplo, según algunos investigadores, cada perfil en Facebook vale 190 dólares. Es, justamente, el sorprendente nivel de personalización lo que otorga tanto valor y poder predictivo al producto inmaterial, basado en tal algoritmo, de tal empresa. Así, por ejemplo, se le comunica a alguien información específica sobre un tipo de afeitadora o destino turístico puntual, o dónde y cómo apoyar a su político racista favorito, todo siempre a partir de la transformación de nuestros hábitos, prejuicios, opiniones y búsquedas en perfiles de usuarixs. hacer uso de los servicios tecnológicos que se nos ofrecen. Y con el uso que hacemos, nos anticipan y predicen. Por eso es un«plusvalor». Porque el valor no está solamente en la masa misma de datos que reflejan nuestras conductas, sino en el«plus» predictivo resultante del procesamiento algorítmico que las anticipa. Entonces, los datos ¿de quién son? Justamente, antes de toda apropiación por parte de las empresas y de los individuos, los datos son comunes . Carecen en principio, absolutamente, de valor. Es el común de los datos lo que se transforma en materia prima bajo el dominio de las empresas de tecnología. Sigamos avanzando. Quienes sostienen que los datos son privados argumentan que les pertenecen a las empresas que los producen sobre la base de la vida humana, y que estas ya les están«pagando» un salario a quienes generan esos datos al dejarlos utilizar las aplicaciones de manera gratuita. Se trataría de una suerte de comercialización de la intimidad del ser humano a cambio de consumo informático en exceso. Lo cierto es que las aplicaciones no son diseñadas únicamente para prestar servicios a la población, sino que la mayoría de las veces son diseñadas para extraer datos . Datos que, en muchos casos, ni siquiera son esenciales al servicio que se está otorgando. Estos datos generarían externalidades sumamente positivas si se tuviera acceso a ellos para diseñar políticas públicas o enfrentar una pandemia, como se pudo ver. Hay un destino universal, una demanda social de repartir las ganancias que pueden generar esos datos. En efecto, las empresas de tecnología son las que menos tributan por fugar capitales a paraísos fiscales y las que más han elevado sus tasas de ganancia a escala global en los últimos años. Generan ganancias realmente exorbitantes, que no condicen con los beneficios que brindan a la sociedad por la utilización de las herramientas tecnológicas. Así es como los Estados luchan por tener acceso a los datos y exigen alojamiento local, pago de impuestos y repatriación de esos datos cuando fuera necesario. Ante cualquier intento de reglamentación tendiente a redistribuir algo de las ganancias generadas, las empresas no solo se niegan a aceptarlas, sino que luchan activamente en la Organización Mundial de Comercio(OMC) para impedir una normativa nacional en esta materia de una vez y para siempre. «Los datos son el nuevo oro»: la frase misma es un anacronismo, una suerte de retoño del viejo mercantilismo. Si hay algo de cierto en relación con el oro es que, por definición, si lo tiene una persona, no lo tiene otra. Pero esto no ocurre con los datos. El dato se puede copiar a un costo marginal tendiente a cero. Es por ese motivo que las empresas necesitan poner un cerrojo a su acceso y generar una propiedad privada: la expropiación a 4 ENTENDER LOS DATOS COMO«PÚBLICO VERSUS PRIVADO» escala nacional podría ser una opción viable para los Estados . Las empresas necesitan generar la propiedad privada de los datos a escala internacional, de lo contrario perderían parte de esa ganancia extraordinaria y gran parte de las externalidades positivas quedarían en manos de los Estados que aprendan a procesarlos y sacarles el jugo. Los liberales e individualistas, en el otro extremo, sostienen que los datos no pertenecen a las empresas sino al individuo que los generó. Es suyo el derecho a decidir en qué y cómo quieren que se utilicen y a qué empresas quieren venderlos. En esta vía de pensamiento han surgido iniciativas como Wibson 5 , que intentan elaborar un mercado descentralizado de datos donde los individuos puedan vender los suyos a las empresas a cambio de criptomonedas. Una vez más, podría funcionar solo si hay muchxs usuarixs, ya que un dato individual tiene un valor tendiente a cero. Otra corriente sostiene que los datos son públicos. Argumenta que los privados acapararon un recurso que le pertenecía a la población en general y que esos datos son esenciales para el fortalecimiento del Estado y para elaborar políticas públicas cada vez más precisas. Los datos son generados por la población en su conjunto sin recibir paga a cambio. Como un individuo solo y aislado no puede hacer presión para exigir la devolución de ese dato ni un pago a cambio, los datos deberían estar en manos del Estado y deberían generarse bancos de datos públicos. El dato como bien público es una idea que se instaló en algunas esferas que buscan encontrar una solución, desde lo público, a través de la nacionalización y la expropiación. La concentración de datos en pocas manos genera una eficiencia jamás vista. Pero hay que plantearse si no existe ya la figura de servicio público global . Se aplica a un servicio que se ha vuelto de primera necesidad, como el acceso a la información para poder movilizarse todos los días, y que, al ser un monopolio natural, debe quedar en manos de los Estados y no en poder de una sola empresa privada. Nadie quiere un Facebook con tres amigos. Si tengo una red social es porque todos, o casi todos mis conocidos, se encuentran ahí: la acumulación es el origen de la ganancia. Pero no tiene sentido tener dos sistemas paralelos que hagan exactamente lo mismo. Datos públicos, hechos por la gente y para la gente: el gran problema de este enfoque es la ineficiencia que genera. Una base de datos públicos de libre acceso desincentiva la innovación y el desarrollo. ¿De qué me sirve invertir en plataformas mejores, con mejor información y algoritmos de procesamiento, si otro también lo hará? Si no logro estar a tope de línea, nadie querrá usar mi plataforma y por ende será un gran fracaso. La idea de los bancos públicos de datos puede sonar interesante para el desarrollo de investigación académica y para el diseño de políticas públicas nacionales y locales, pero es una pesadilla para los capitalistas que encuentran en esa idea el fracaso de su negocio y una competencia feroz para sus ideas. En el Foro Público de la OMC en el año 2019, el economista Jeffrey Sachs abrió la discusión diciendo:«Estamos frente a una sociedad de control, lo que tenemos que elegir es si queremos que nos controlen las empresas o el Estado» 6 , en referencia al modelo tecnológico estadounidense y chino, respectivamente. Ni uno ni otro. Otra vía es posible. R V.. S V.. 5 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES 3 ÉTICA DE LOS DATOS COMO BIENES COMUNES La pregunta«¿qué tipo de capitalismo estamos viviendo?» es correlativa a la pregunta«¿en qué sociedad estamos?». Responder adecuadamente ambas preguntas significa trazar un largo recorrido histórico que delimite las diferencias históricas específicas respecto a: a) un capitalismo industrial centrado en la nación(y sus sociedades obsesionadas con establecer quién manda dentro del Estado: luchas por establecer la obediencia territorial, una identidad para los pueblos, una soberanía resultado de masacres y guerras civiles); b) un capitalismo financiero centrado en la conquista imperialista de mercados extranjeros(y sus sociedades obsesionadas con el funcionamiento racional, eficiente, disciplinario de la fuerza de trabajo: luchas por aumentar la productividad social del trabajo excluyendo a lxs débiles, con el encierro de originarixs, niñxs, enfermxs, viejxs, analfabetxs, anormales); c) un capitalismo tecnológico planetario centrado en la automatización productiva(y sus sociedades de control mundial obsesionadas con el control algorítmico de la conducta de las poblaciones: negación de la diferencia en el autoencierro en mundos virtuales narcisistas y burbujas informativas, colapso de la diferenciación entre lo público y lo privado, avance de la tecnología respecto del cuerpo biológico y en la propia percepción de sí y de la realidad social). Semejante trayecto resulta imposible en esta oportunidad. No obstante, se pueden vislumbrar algunas diferencias que hacen a la manera de ser actual de la producción del capital y que se corresponden de modo embrionario con formas previas de su producción . Detengámonos, rápidamente, en este asunto. Lo primero que debemos afirmar es que, históricamente, el capital(motor y lógica del capitalismo que es un hecho histórico) siempre buscó incorporar, capturar, subsumir, para sí mismo, aquello que era, radicalmente, distinto de sí. Lo otro de sí mismo , para hacer con ello un elemento vigoroso de(auto)valorización: las tierras de los pueblos originarios en la formación del capital agrario (transformadas en commodities ); el trabajo vivo del pueblo en la formación del capital industrial(transformado en industria y clase obrera); espacios no capitalistas en la formación de un mercado mundial (transformados en repúblicas, con un Estado que ejerce y reclama la representación política del pueblo). Dicho en otras palabras: el capital logra(auto)valorizarse capturando, de modo privado, todo aquello que no es capital. Aquello que entra en contacto con el capital(y su Estado) es masticado, digerido, por el poder del dinero, y se modifica esencialmente: todo aquello que es incorporado por el capital pierde su sentido particular(espacio y tiempo propios) para existir como valor de mercado (comercio mundial y tiempo productivo internacional). La naturaleza se transforma en Historia mediante el trabajo productivo y la Historia es la historia de la lucha del capital por dominar técnicamente lo otro de sí mismo hasta lograr la completa unión planetaria como mercado mundial . Volvamos. Jamás en la historia moderna habíamos visto una materia prima tan abundante como los datos . Quizás los colonizadores pensaron lo mismo al descubrir el continente americano, esa inmensa riqueza natural arrebatada al originario. Todo aquello más allá de las reivindicaciones constitucionales fue conquistado, jamás completamente dominado. En su relación con la producción humana, los llamados«recursos naturales» han devenido, por obra del capital, escasos. Es bien sabido: el capitalismo organiza la escasez en la riqueza . Nos preguntamos entonces, y he ahí el nudo del presente tra6 ÉTICA DE LOS DATOS COMO BIENES COMUNES bajo: ¿qué descubrió hace ya un tiempo el capitalismo, pero solo en nuestros días (hace aproximadamente 20 años) ha alcanzado una notable colonización o«apropiación originaria» por parte de las empresas globales de tecnología? Ni más ni menos que la naturaleza humana . Se entiende por tal la siguiente reducción: la biología más lo social. Se han apropiado del hecho de que estamos vivxs para darle forma a un nuevo capital: el capital cibernético. Cuando el capitalismo se quedó sin «afuera», sin«espacio exterior» por conquistar, se dirigió, lenta pero eficazmente, al ser humano, a su naturaleza, a su ser biológico, psíquico y social. Allí, en su naturaleza , el capital volvió a encontrar una fuente de abundancia donde volver a valorizarse. Redefinió la sangre como información (un ejemplo es el Proyecto Genoma Humano) pero, fundamentalmente, transformó la relación con el lenguaje(símbolos, afectos, escritura, comunicación, uso de la lengua, narrativas, etc.) como cibernética 7 . Así como la tierra, con la acumulación primitiva del capital, se convirtió en mercado de bienes raíces, a fines de los años 90 la internet comenzó a ser loteada mediante derechos intelectuales, secretismo corporativo, publicidad dirigida: la escasez digital comenzó a organizarse artificialmente. Se monetizó, y por lo tanto había que pagar. ¡Pero si el uso de Facebook, Google o Amazon es gratis! ¿Con qué pagamos el uso de las redes sociales? Con algo mucho más caro que la vida privada(la cual puede protegerse mediante estrategias de bloqueo): pagamos el uso de las redes sociales con intimidad . ¿Qué es la intimidad? No es solo estar desnudos físicamente. La intimidad es un espacio personal donde deponemos nuestra defensa y exponemos nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad, todo aquello necesitado de cuidado y protección, aquello que no puede mostrarse si no aparece una afectividad de parte del otrx que nos asegure y garantice que no habrá violencia de ningún tipo. El uso de este capital digital 8 o capital cibernético 9 (como nos gusta llamarlo a nosotrxs) lo pagamos con el núcleo que hace posible la subjetividad: nuestra intimidad. Los datos son infinitos porque son vida pura. Salimos de nuestro trabajo y seT Nadie vio mejor la impronta de la cibernética como poderío, desde su raíz y hace ya bastante tiempo, que el inmenso Martin Heidegger, en su extraordinario«El final de la filosofía y la tarea del pensar», incluido en Tiempo y ser , Tecnos, Madrid, 2000. U Parminder Jeet Singh:«Economic Rights in A Data-Based Society: Collective Data Ownership, Workers’ Rights and the Role of the Public Sector», Friedrich-Ebert-Stiftung/ Public Services International, Berlín, 2020,. V Empezamos a esbozar los caracteres esenciales del concepto capital cibernético en L. Sai:«Fragmentos de fragmentos: vida psíquica, forma estética, potencia histórica» en Espectros año 5 N° 6, . guimos generando datos. Desde el hecho de estar paradxs en un lugar(geolocalización) hasta la cantidad de pasos que dimos, cuántas veces hablamos, dónde estuvimos, qué compramos, cómo nos informamos, con quiénes nos relacionamos, qué música escuchamos, etc.: todo es dato que alimenta algoritmos y genera ganancias. Es plusvalía de la vida. Por eso estas empresas no pierden ganancias ni en medio de una pandemia y su consecuente parate económico: en el contexto del covid19, Amazon logra vender 10.000 dólares por segundo 10 . Lo que para una PyME nacional puede significar ventas anuales, el gigante tecnológico lo obtiene en un par de segundos. Han logrado generar escasez de un recurso infinito sobre la base de su apropiación privada. ¿Cómo fue esto posible? Hemos arribado a la textura de nuestro presente. Allá vamos. El Cristóbal Colón de nuestra época es Google. ¿Qué descubrió? Los datos. La empresa acumulaba todo tipo de «informaciones basura o colaterales» de sus usuarios: las palabras buscadas, el tiempo de permanencia en las páginas, en qué se hacía clic. Archivaba todo eso ignorándolo, sin encontrarle valor alguno: había descubierto un común en los datos. Pero no lo sabía. Posteriormente, sus ingenierxs informáticxs hallaron el modo de generar un perfil del usuario. Lo hicieron a partir de ese«común», que pasó de ser«información residual» a conformarse en «materia prima» de un procesamiento analítico, algorítmico, etc. La«materia prima», mediante su estudio/trabajo científico, se había transformado en dato . El dato , por lo tanto, está y no está«al comienzo». No lo está porque hace falta una fórmula, un algoritmo, para poder acumularlo, procesarlo, conformarlo como tal . Sí lo está porque una vez descubierto el dominio del lazo social por parte de los algoritmos en el horizonte tecnológico del 5G y más allá toda información psíquica, social, biológica, se vuelve dato o potencialmente dato. Dicho de otro modo: el dato es ahora el comienzo de todo, en tanto que fue el puntapié inicial que permitió armar una imagen total de nuestras relaciones humanas, nuestros pensares, sentires y, a su vez, sin un algoritmo que lo procese o un profesional que lo analice, esos datos no son tales. Y se reducen a una existencia común no mercantil 11 . 10«Amazon, la empresa que más prospera en la pandemia: vende 10.000 dólares por segundo y se acerca al millón de empleados» en Infobae , 21/4/2020,. 11 Esto explica la voracidad de las grandes firmas en la apropiación tecnológica privada de los datos, una vez descubiertos como tales, en tanto materias primas con las cuales producir valor. 7 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES El común de los datos emula así el común del aire, la tierra o las creaciones únicas de la cultura(una obra de arte). ¿Quién puede ser tan despótico como para adjudicarse la propiedad de nuestras relaciones humanas, nuestras maneras de pensar o de sentir?«Tú no puedes comprar el viento, tú no puedes comprar el sol, tú no puedes comprar la lluvia, tú no puedes comprar el calor…», dice el poeta 12 . Tú no puedes comprar mi ser social, mi forma de pensar, mis gustos, mis costumbres: es el nuevo poema que nuestras luchas deberían ser capaces de escribir colectivamente . Es la plusvalía de la vida de la que no deben apropiarse . Volvamos. La captura de este común por el Estado o por el capital (por lo que no han pagado un centavo 13 ) se puede ahora distinguir en«datos públicos» y«datos privados», cada vez más y más personalizados. No obstante, para las empresas de capital cibernético(como Amazon o Facebook), la diferencia entre lo público y lo privado ya caducó: la filtración de información o diseminación de noticias falsas expone el poder de estas empresas sobre los Estados e individuos. El Brexit es un caso«testigo» sobre comunidades políticas continentales enteras . ¿Materia prima? Precisamente. ¿De qué? En principio, de la publicidad personalizada. Esta lograba transformar el comportamiento humano en una predicción eficaz . Google podía, finalmente, decirles a sus clientes:«En tal y tal momento, usted empresario, usted político, usted Estado, debe poner su publicidad aquí, donde está más vulnerable, en este individuo, en esta población, en su hora más frágil y necesitada, just in time : haga este anuncio». Sinteticemos. La información«cruda» que se extrae tecnológicamente(a través de software, celulares, alarmas y todo lo que tenga conexión a internet) del comportamiento humano ha sido transformada en materia prima del capitalismo tecnológico y su sociedad mundial de control. Su extracción y análisis se realiza a través de medios de producción inmateriales que conforman fórmulas , algoritmos , bienes irreproducibles. Constituyen el «secreto de Estado» de las empresas de tecnología y de sus laboratorios de innovación permanente.¿Cuánto vale el algoritmo de Facebook o el del buscador de Google? Aun copiándolo es prácticamente imposible para la mayoría de las empresas de tecnología del planeta NO Calle 13:«Latinoamérica», 2010. NP Por eso se puede hablar correctamente de«acumulación originaria», pero de datos, siguiendo el análisis clásico de Karl Marx. Nos han despojado de nuestros datos, es un acontecimiento que ya sucedió y del cual recién ahora estamos tomando conciencia porque vemos los productos predictivos de nuestra conducta funcionando en la sociedad y en nosotrxs. Amazon sabe lo que nos gustaría comprar, Google sabe lo que nos gusta leer de acuerdo con nuestras búsquedas, Facebook conoce nuestro nivel cultural, ideología política y tipo de personalidad, y así sucesivamente. innovarlo de forma permanente, y ninguna de ellas, salvo las de tamaño equivalente, es capaz de almacenar, procesar, actualizar e«interpretar» esa masa infinita de información . ¿Y qué guardan en sus«cajas de pandora»? Ni más ni menos que la conducta futura de millones de usuarios, de poblaciones, un inmenso mercado de human futures . Google puede predecir nuestra rutina futura del mismo modo que Uber puede predecir el estado del tránsito de los próximos años en función del cúmulo de datos capturados. A diferencia de las formas anteriores del capitalismo, la actual sociedad de control del capital tecnológicamente potenciado 14 está lanzada completamente hacia el futuro, redefiniendo de manera potencial lo que comprendemos que la naturaleza del humano es . Un capital cibernético logra así afirmarse como planificador presente y futuro de capitales industriales. ¿Acaso alguien aún duda de que una decisión de Google o Amazon respecto de sus servicios online puede levantar o aplastar completamente a las PyMEs o rediseñar cadenas de valor disciplinándolas bajo su programa de expansión, innovación, desarrollo o actualización? Lo que vemos hoy es una precipitación, producto del covid-19, de un capitalismo que está transmutando hacia formas más eficientes de capital. La economía digital que produce el capital cibernético tiene la capacidad de organizar de manera mucho más eficaz las cadenas globales de valor controlando el capitalismo industrial anterior. Crea capitales industriales, redefine ciudades enteras con sus decisiones inversoras y, sin ninguna duda, se dirige ya a condicionar el poder del capital financiero internacional y sus instituciones públicas mediante la creación de criptomonedas. Volveremos sobre este punto más adelante. Lo cierto es que el capitalismo cibernético está ganando la batalla en la competencia intracapitalista, más furibunda que nunca. La pregunta es si ese capital cibernético será exclusivamente corporativo o podrá ser desarrollado por Estados tecnológicamente dependientes. Las consecuencias humanas no son en absoluto menores. Estamos perdiendo la relación con el cara a cara, con el espacio, con la concentración intelectual; la crianza de nuestrxs hijxs está cada vez más delegada en algoritmos y paquetes educativos online, etc. Hemos vislumbrado que esta cuestión de los datos es un asunto tan profundamente ético como superproductivo. Se impone, por lo tanto, una reflexión sobre su derecho, planificación y programa político. NQ La deuda intelectual de este trabajo con la tesis de Pablo Levín: El capital tecnológico (Serie Catálogos, Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Econo ́ micas, Buenos Aires, 1997) es innegable. 8 ¿QUIÉN PLANIFICA LOS DATOS DE QUIÉN? 4 ¿QUIÉN PLANIFICA LOS DATOS DE QUIÉN? La política de los datos como bienes comunes es una política tecnológica y un programa de desarrollo planificado y democrático que hay que delinear. Al capturar datos, los Estados los producen como«bienes públicos» y los ponen así al servicio de la potenciación de su propio poder . Es la captura de un común productivo, industrial, social, sea en el nivel político-tecnológico , como el del control de la población, o en el nivel estrictamente productivo , en tanto infraestructuras que les permitan constituirse como planificadores de subsistemas de cadenas nacionales de valor. En el caso de estructuras económicas subdesarrolladas o periféricas, se trata de una oportunidad de industrialización tecnológica desde un nuevo piso: una economía inmaterial de datos, planificada por un Estado que los usa con sentido de inclusión social . ¿Cuál es nuestro desafío, el argentino en particular y el latinoamericano en general? El desafío es pensar ese proyecto dentro de un Estado constitucional de derecho. ¿Obviedad? De ninguna manera. La cibernética tiene una dinámica que es en sí misma totalitaria, en el sentido de que es capaz de rastrear y combinar datos de todos los flujos existentes en una sociedad . Los peligros no son para nada insignificantes: un Estado de vigilancia completo que pretenda controlar las identidades particulares y reducirlas a una identidad nacional promedio, tratando a todo aquel que no forme parte de ese promedio como«delincuente», «enemigo», alguien a quien el sistema debe eliminar porque se trata de una«no persona». Como enseñaba Michel Foucault:«el asunto no es que todo sea malo, sino que todo es peligroso, lo cual no es exactamente lo mismo». Si todo es peligroso , entonces siempre tenemos un quehacer que nos compromete en el mundo. De ahí la necesidad de un desarrollo jurídico serio y acorde con la complejidad del sistema, que se alcance estableciendo límites, reglas y, fundamentalmente, negociando y acordando con las organizaciones empresariales y las organizaciones libres del pueblo . Una concertación social redefinida bajo el norte de una política tecnológica de desarrollo , esto es, el renacimiento del Estado empresario como Planificador Sistémico Nacional. ¿Qué quiere decir concertación como método político 15 ? La apuesta cibernética como empuje industrializador sin concertación será totalitarismo informático. El diálogo social tripartito , que incluya a todxs, es la única manera de que una sociedad organizada por algoritmos no devenga en una sociedad de vigilancia totalitaria y represiva. La planificación debería retomar, en clave argentina, la experiencia peronista del Plan Trienal, cuyo núcleo vital es la concertación política . Para el resto de los países, cabría hacer un análisis similar de procesos de concertación y diálogo experimentados en el pasado o como desafíos futuros. Es que la concertación es un instrumento democratizador que, al basarse en el acuerdo entre todas las partes relevantes de la vida política nacional, hace también visibles y audibles a lxs excluidxs, a lxs más vulnerables, en un escenario donde se establece un común de acuerdos básicos: un lenguaje político común sobre el cual fundamos los problemas de la comunidad, la jerarquía de las diferentes intensidades de sufrimiento colectivo, el establecimiento de soluciones con consenso y horizonte en tanto«políticas de Estado». La concertación permite integrar la dinámica del mercado, sin negarlo, a una instancia superior que incluye a las partes que el mercado expulsa y suprime en su competencia sin límites. Su función es redireccionar aquellos problemas que el mercado no puede ni está interesado en resolver. La cibernética no debe combinarse con un«estado de excepción» sino con un «estado de concertación». ¿Y qué diferencia hay entre esta«política de concertación» y un keynesianismo de manual? Pues ni más ni menos que la dimensión pedagógica popular que la atraviesa de cabo a rabo y que sigue el principio doctrinario de comunidad organizada . Esto es, la formación educativa, cultural y política de actores, la formulación de acuerdos transversales de base(no de cúpulas) mediante un sistema de agregación de actores, de asamblea y ensamble. De ese modo, y en su propio desarrollo, la NR Carlos Leyba: Economía y política en el tercer gobierno de Perón , Biblos, Buenos Aires, 2010. 9 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES performance de la concertación construye, produce y reproduce sistemas de información , sistemas de creciente mediación colectiva, de complejidad y solución de esa complejidad mediante instrumentos, programas y planes dentro de un proyecto común controlado por el pueblo a través de su participación en organizaciones libres y democráticas. Esto desde lo estrictamente político. Vayamos ahora a lo tecnológico. ¿Qué es lo que nos enseñan las startup como Uber? Estas plataformas nos enseñan que se pueden coordinar franjas enormes de actividad económica sin la posesión de los medios de producción materiales, sin emplear proveedores de servicios. Con precios bajos, alcance global, interfaces de usuario científicamente desarrolladas y financiación: la tecnología digital solo puede desplegarse sobre una industria de base, pero la industrialización de esa base ya no puede hacerse bajo un modelo de sustitución de importaciones. Este es el primer límite de nuestra dependencia y su transformación: no podemos sustituir importaciones de industrias anacrónicas, por un lado, y elegir proyectos tecnológicos por el otro . Tenemos que industrializar usando una cibernética con base estatal que a largo plazo vaya planificando cadenas de valor con una estrategia que puede y debe incluir al Mercosur . Si vamos a planificar el futuro , hagámoslo con industrias del presente. Sin embargo, no se trata de conformar«clústeres productivos» sumando la inteligencia artificial como«factor» entre otros«factores productivos» 16 , sino de una planificación tecnológica (algorítmica, inteligente, fundada en datos masivos, cibernética) de las cadenas de valor desde una política de desarrollo estatal. Es que la industria sustituta, al no poder competir productivamente con los tiempos de trabajo del mercado mundial de los capitales tecnológicamente potenciados, se ata a la burocracia de los subsidios y obliga a frágiles acuerdos regionales, ya que todas las economías no innovadoras y dependientes requieren de microespacios empresariales intensivos en mano de obra para bajar, coyunturalmente, la tasa de desempleo, esto es: proteccionismo o muerte. Los ejercicios de planificación tecnológica de las cadenas de valor adquieren así el carácter de campaña militar en el sentido de su precisión y ejecución a escala. La convivencia de ambos sistemas(sistemas industriales cibernéticamente planificados y sistemas industriales no planificados y reducidos al libre albedrío) podría ser coyuntural y necesaria hasta que se dé la transformación total de las cadenas de valor , de modo de no perder empleo y seguir teniendo un mercado interno protegido que garantice el bienestar de la economía. Aquí cabe destacar la importancia de la política comercial soberana, que permita la convivencia de ambos sistemas, protegiendo a quienes no son competitivxs e incentivando el dinamismo exportador en lxs otrxs. Los acuerdos de libre comercio liberalizan entre 80% y 90% de la economía hacia mercados externos, lo que impide la selección de espacios a proteger y destruye las industrias no competitivas. Muchos de los países de América Latina, sobre todo los del Mercosur y los que no han sido afines a la Alianza del Pacífico, tienen pocos acuerdos firmados y que hayan entrado en vigor. La inexistencia de un Órgano de Apelaciones en la OMC (producto de la decisión de Estados Unidos) y el replanteo de las reglas existentes por el covid-19 han generado un espacio en este tiempo excepcional para romper algunas reglas y hacer otras nuevas. Es el momento. Es ahora: la oportunidad en el sistema legal internacional está abierta. De lo dicho, se sigue que la intervención del Estado y de su política científica, además de fortalecer la investigación tecnológica y transferirla a la industria nacional, debe planificarla organizando una economía algorítmica. Desde un punto de vista productivista, en convivencia con la mercancía y sus instituciones, o bien planifica tecnológicamente las PyMEs una política económica heterodoxa con una política pública de datos constitucionalmente fundada, o bien las liquida el mercado internacional a través de tratados globales de libre comercio que se harán tanto de nuestros mercados como de los datos con los cuales anticiparán nuestros movimientos y expectativas. Una política de planificación estatal tecnológica debe tener en cuenta el mercado mundial y la competencia de los Estados-nación, no puede encarar«planes quinquenales» como si estuviera en contextos de economía cerrada ni puede sustraerse a la globalización. En este sentido, cabe ser muy precisos y comprender que la tecnología no es otra cosa que la capacidad social general (y, por lo tanto, mundial) de crear técnicas valiéndose de la ciencia. A mayor ciencia y desarrollo, mayor capacidad de planificación. Es la creación de esta capacidad la que estamos proponiendo, recreando la tradición de los Sistemas Nacionales de Innovación 17 . Es esa capaciNS Ver Matías Kulfas:«Industria y conocimiento, los desafíos del siglo XXI» en La Nación ,. NT María del Pilar Piqué:«Sistema Nacional de Innovación y la planificación de los subsistemas de capital. La política tecnológica como capítulo de una estrategia de desarrollo en el presente latinoamericano» en Enfoques vol. 27 N° 1, 2015,. 10 ¿QUIÉN PLANIFICA LOS DATOS DE QUIÉN? dad permanente de crear nuevas técnicas la que, al mismo tiempo, se convierte en la llave para excluir a otras de aquella posibilidad y consolidar una jerarquía de empresas . Una intervención que no tenga en cuenta una necesaria reindustrialización nacional solo cederá recursos a emprendimientos tecnológicos, que luego serán comprados/privatizados por el capital extranjero, lo que profundizará un desarrollo económico dependiente y altamente desestructurado. No podemos, entonces, solo pensar, propiciar, una tecnología particular, para aquí o para allí, sino una política de«tecnología tecnologizante» del conjunto: el desarrollo autóctono de capital cibernético estatal. Solo así se logrará una planificación eficiente de las PyMEs generando escala, competitividad, haciendo extremadamente difícil en lo técnico, y considerablemente costoso en lo político, mal vender a un capital trasnacional que quiera privatizar la función estatal de planificador e impulsor de una economía que se prueba tecnoeficiente. Finalmente, es menester una alianza tecnológica estratégica en clave continental . Tal vez sea necesario pensar una institución latinoamericana que concentre datos, brinde servicios tecnológicos a los Estados y los asista en cuestiones como auditoría algorítmica y diseño de políticas públicas e infraestructura estatal. Lo cierto es que hay Estados que no poseen ni la escala ni la capacidad para desarrollar una infraestructura estatal como la que proponemos. La hermandad latinoamericana es, pues, la salida, para generar la escala necesaria, el big data latinoamericano, el conocimiento respectivo. Ningún Estado debe decirle a otro cómo planificar su economía. Es necesaria una organización que brinde el conocimiento y la capacidad para que cada uno delinee su propio recorrido. El capital cibernético ha logrado ser la evolución capitalista que domina y controla poco a poco los capitales no tecnológicos. Controla sus cadenas de valor, brinda servicios de optimización logística, de sistemas, de comunicación, de organización, de finanzas, etc.; incluso controla y programa la robótica en las fábricas con una eficiencia nunca antes vista. O nos vende servicios controlándonos poco a poco y sometiéndonos como región, privatizando de manera indirecta nuestros servicios públicos, programando el transporte público, la energía, la educación, la salud y demás… A menos que le hagamos frente con un aparato propio, capaz de autoorganizarse y decidir su propia política y su destino . 11 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES 5 BAJANDO A LO CONCRETO… RESISTENCIAS Y REFORMAS 5.1. RESISTENCIAS Una correcta lectura del proceso nos permite empezar a delinear las acciones necesarias para conseguir los mejores asientos en el cohete que nos llevará al futuro. Si no podemos manejarlo nosotrxs, al menos seamos astutxs como para que cuando el río esté revuelto, parte de la ganancia quede en nuestras manos y no pase de largo el pez gordo, dejándonos hambrientxs una vez más. América Latina tiene mucho para ganar y mucho para perder. Hay varias respuestas que se pueden dar, especialmente desde lo estatal, pero también desde lo institucional e individual. Vayamos por partes. Si el capital cibernético va a cooptar todos los espacios institucionales, empresas y servicios públicos, haciéndolos más eficientes, es importante entender que no podemos permitir que se subsuman las relaciones sociales en aquellos espacios donde creamos ciudadanía e identidad soberana. Los clubes de barrio, las dependencias del Estado en los tres poderes, la educación, la salud, el sistema electoral… todos son espacios donde una sociedad construye identidad, democracia, cultura. Lo cierto es que el sesgo algorítmico y la dependencia tecnológica, así como las imposiciones en matrices que no son propias de una cultura en un momento determinado, no pueden ser las nuevas normas que regulen nuestras relaciones humanas. ¿Cuánto tiempo pasó hasta que el Cono Sur tuvo un emoji que representara el mate en WhatsApp? Puede parecer una zoncera, pero demuestra que una empresa multinacional puede pasar por alto aspectos culturales de una sociedad al diseñar su tecnología. Hay cosas que no nos van a afectar, como el caso del emoji. Nadie en su sano juicio creería que en esta región vamos a dejar de invitar a alguien a matear en casa solo porque no existe ese icono en una sala de chat. Pero hay olvidos que se pagan más caros que otros, y son aquellos invisibles que actúan por detrás en los algoritmos o en los diseños de las plataformas. Es el caso de las plataformas educativas, por ejemplo. Muchas empresas no tienen en cuenta la escasa o nula educación digital de un país, o el simple hecho de que, aún hoy, no hay una computadora adecuada ni conexión a internet en la mayoría de los hogares en América Latina. Esto se vio claramente durante la pandemia, cuando padres y madres debieron descargar archivos desde sus celulares 18 consumiendo datos de sus abonos de telefonía móvil. Hubo que encontrar otras respuestas a estos problemas, evitando las descargas y el abuso de conectividad, dando clases por radio, repartiendo material escrito o posteando videos en YouTube. Hacer un software acorde a las necesidades y a la cultura de un país no solo conlleva externalidades positivas, en tanto que da empleo de calidad y desarrolla una industria y tecnología, sino que además atiende demandas específicas en clave cultural local y permite el desarrollo inmediato de soluciones ante situaciones inesperadas. Resulta inclusivo, ya que no deja a nadie atrás. Puede ser más económico comprar software afuera, pero estamos vendiendo nuestras particularidades, nuestra ciudadanía, democracia y cultura al mejor postor. Durante la infancia, una de las primeras cosas que nos enseñan en la escuela es a leer y a escribir. Este acto nos abre un mundo de oportunidades. El analfabetismo representa una de las formas más crueles de exclusión social. Las naciones lucharon por erradicar el analfabetismo porque eso era ser libres: ser capaces de comunicarnos, de aprender y de informarnos. Hoy nuestras comunicaciones cambiaron. Ya no mandamos cartas, no dejamos notitas, no leemos el diario impreso, los libros son casi para esnobs, intelectuales y enamorados del papel. Nuestra comunicación, información y aprendizaje es mayormente digital y, sin embargo, no sabemos leer ni escribir tecnología. Desconocemos cómo se genera el vehículo por el cual viaja la informaNU Marcela Barsch:«Un mes sin clases: la‘escuela en casa’ acentúa la desigualdad» en Médium , 16/4/2020,. 12 BAJANDO A LO CONCRETO… RESISTENCIAS Y REFORMAS ción. Confiamos en que está bien hecha, pero desconocemos completamente si puede engañarnos, cómo hacerla más segura y confiable, qué implica en términos de privacidad. Si queremos seguir siendo ciudadanxs libres, tenemos que dejar de ser analfabetxs digitales. Es trascendental aprender a leer y escribir tecnología. Con esto no decimos que todos nos dediquemos a programar, pero sí que debemos ser usufructuarixs de un mínimo de cultura y educación digital en tanto ciudadanxs conscientes de lo que puede y no puede hacer esta herramienta, usarla responsablemente y tener presentes sus limitaciones a fin de no ser engañadxs. Estas medidas tienden a conservar los espacios de identidad nacional frente a un capital cibernético transnacional que fagocita todo a su paso. Seguida de esta estrategia de resistencia está, claramente, la soberanía en política comercial ya mencionada. Es necesario no firmar el acuerdo de comercio electrónico(o de economía digital , como preferimos llamarlo) que se está negociando actualmente en la OMC. Tampoco suscribir las normas de comercio electrónico que están siendo negociadas en diversos acuerdos comerciales, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica(TPP, por sus siglas en inglés) o acuerdos futuros que puedan surgir. El principal motivo, más allá de no entregar el poder del monopolio eterno de los datos, es también el de conservar soberanía regulatoria en materia de algoritmos y de seguridad informática. Los sesgos algorítmicos 19 son una realidad indiscutida. Estos sesgos generan exclusión y fallas en los sistemas que muchas veces repercuten en la libre competencia de los mercados, en la seguridad nacional, en la salud y el bienestar, en el empleo o en la justicia, por mencionar algunos ámbitos. Hay que conservar grados de autonomía y establecer reglas que nos protejan contra estas fallas, permitiendo, cuando la situación lo amerite, la auditoría de los algoritmos para detectar fallas de programación en los códigos fuente. Hay innumerable cantidad de casos en los que una buena auditoría salvó negocios o vidas, y en los acuerdos comerciales se los quiere prohibir bajo un supuesto de protección de la propiedad intelectual. Lo cierto es que una auditoría establecida por motivos de necesidad no siempre lleva a la apertura del código. Este puede ser auditado conservando el secreto que lo envuelve. Y eso va en defensa de los derechos fundamentales y en contra de la discriminación a minorías, entre otras cosas. para desarrollar políticas públicas eficientes y poder emprender el camino aquí propuesto. Por ello, mientras buscamos el consenso necesario para recorrerlo, es clave conservar espacios donde exigir el acceso a los datos a fin de poder diseñar, a largo plazo, un Estado inteligente . Habría que empezar a incluir cláusulas soberanas de datos en los contratos que firme el Estado con sus proveedores, donde se establezca explícitamente que todos los datos que se recaben deben ser devueltos al Estado en un formato legible por los sistemas gubernamentales. Esta idea ya está siendo impulsada por el proyecto DECODE 20 , que busca lograr ciudades inteligentes sobre la base de una idea soberana de los datos como bien común . La cibernética metió la cola, sobre todo, en el trabajo. Los procesos de digitalización y automatización de las actividades, así como también de management algorítmico de los trabajadores , se están haciendo cada vez más presentes. Si algo hizo la pandemia de covid-19 fue empujar un modelo de trabajo remoto que ya venía ganando espacio. Inteligencia artificial destruyendo y creando empleo; plataformas como manera de ordenar oferta y demanda y tercerizar fuerza de trabajo; digitalización de procesos; información para calificar trabajadorxs y separar a lxs más productivxs de lxs menos; teletrabajo como modelo para ahorrarse costos y tercerizar más: todo parece ser culpa de la tecnología, pero no lo es. Si hay algo cierto es que«el mundo del trabajo está enfermo de fraude laboral, no de robótica ni de tecnología» 21 . Y es que la tecnología como herramienta no es buena ni mala en sí misma, será buena o mala en tanto la regulemos o no para que haga lo que tiene que hacer. Nosotrxs debemos escribir la dirección y el destino de la tecnología, y no al revés. En este sentido, a los derechos laborales que supimos conseguir a lo largo de la historia se suman nuevos. Uno de ellos es el derecho a la desconexión digital de lxs trabajadorxs, para evitar que el abuso de las empresas se transforme en un trabajo de 24 horas al día, los siete días de la semana. Aun cuando lxs trabajadorxs puedan no responder un mensaje, se quedan pensando en lo que tienen pendiente en agenda. Su salud mental está en juego. La protección de datos de lxs trabajadorxs es, más que nunca, vital, no solo para protegerlxs de alimentar algoritmos de calificación laboral que deciden sobre su suerte y performance de manera posiblemente Y no es el único espacio en el que hay que conservar el acceso. Al arrancar de cero, hoy no tenemos los datos NV Para conocer cómo se generan, v. capítulo 4 de S. Scasserra: Cuando el jefe se tomó el buque. El algoritmo toma el control, Fundación Foro del Sur, Buenos Aires, 2019: . OM«Common Knowledge: Citizen-Led Data Governance for Better Cities»,. ON Juan Manuel Ottaviano:«Salven el trabajo asalariado» en El Cohete a la Luna , 26/4/2020,. 13 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES sesgada y sin derecho a réplica, sino además para proteger nuestra privacidad e intimidad frente a sistemas abusivos que pueden juzgarnos por nuestros gustos, religión, ideas políticas o afiliación sindical. La infraestructura con que trabajamos hoy también tiene que ser motivo de negociación. Muchas veces quien trabaja lo hace con su teléfono, su conexión a internet, su escritorio, su computadora, su bicicleta. Todos estos son abusos del capitalismo por sobre las vidas, y se culpa a la tecnología como si fuera el verdadero enemigo. Lo cierto es que la tecnología es la excusa: la falta de ética y de política son los motivos. Es necesaria la presencia del Estado velando por los derechos ya conquistados y regulando sobre los nuevos derechos a conquistar para sostener a una clase trabajadora en el contexto de un megacapitalismo cibernético. Obviamente, la defensa de lxs trabajadorxs no es solo materia de regulación y presencia del Estado. Es también, sobre todo, materia de lxs propixs trabajadorxs organizadxs en sindicatos. En este sentido, no hay que permitir que los datos y su consecuente valor sean propiedad y dominio exclusivo de las empresas y los Estados. La clase trabajadora también puede hacerse de ese valor y utilizarlo para empoderarse en la lucha. Ya existen en el mundo iniciativas 22 que recolectan datos anónimos de trabajadorxs a escala global en el momento justo, para determinar el tiempo real que trabajan desde sus teléfonos antes de llegar al lugar de trabajo, y esto puede ser utilizado como una poderosa herramienta de negociación para exigir pagos extras por el tiempo adicional trabajado. Las organizaciones sindicales tienen estrategias de utilización de datos y de canales de comunicación web para tejer alianzas y fortalecer la unidad de lxs trabajadorxs a escala global: un sindicalismo inteligente e hiperconectado. Dar prioridad al conocimiento y manejo de herramientas como esas puede otorgarles a las organizaciones sindicales un poder de negociación como nunca tuvieron. Son formas de resistencia frente a un capitalismo cibernético que nos fagocita y escupe a su imagen y semejanza. Ahora bien, la resistencia no es el único camino: hay que ser protagonistas activos a la hora de moldear el capitalismo del futuro. 5.2. REFORMAS Lo primero y principal es conseguir financiamiento para hacer lo que hay que hacer. De más está decir que habría que erradicar los paraísos fiscales y lograr que las empresas paguen impuestos. No obstante, y aun si ese fuera el caso, no necesariamente los Estados periféricos lograrán tener más caja para invertir en capital cibernético y servicios públicos de calidad. Las grandes empresas de tecnología, que son las que hoy más facturan, aun en plena crisis global por el covid-19, no tienen sus domicilios, ni casas matrices, ni principales negocios en los países de América Latina o África, por mencionar dos grandes regiones. Solo hay una manera de lograr parte de esa ganancia para reinvertir, y las grandes empresas lo saben… Hace algunos años, la primera agenda de comercio electrónico aparece en la OMC y en diversos tratados internacionales, como el Acuerdo sobre el Comercio Internacional de Servicios(TISA, por sus siglas en inglés) y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica(TPP, por sus siglas en inglés). En ellos se quería legislar bajo un falso nombre, haciéndonos pensar en compraventa de bienes y servicios a través de la web, la desregulación del sector. Pues bien, al analizar lo que comprendía la desregulación, rápidamente se descubría que la intención no era otra que desregular la extracción y minería de datos en la economía digital . En efecto, si tomar datos y sacarlos de las fronteras para llevarlos a servidores remotos fuera un acto de comercio, deberían pagarnos algo a cambio por extraer esa materia prima. En los acuerdos que subsiguieron se pedían varias cuestiones vinculadas a presencia comercial y defensa al consumidor, pero había dos que eran el eje y corazón de la cuestión: la libre movilidad de datos y el no pago de impuestos por la transferencia de datos. Para decirlo de otro modo: que fuera posible tomar un dato y llevárselo sin regulaciones y libre de aranceles. Allí está la verdadera fuente de ingresos. Los Estados podrían y deberían comenzar a cobrar retenciones a la transferencia de datos. Como cualquier otra materia prima, bien intermedio o producto final que sale de las fronteras, el dato debe ser asumido como tal y, en ese acto de comercio, el Estado debería cobrar retenciones. Es soberanía. Es regulación. Sobre todo, es repartir de manera equitativa a escala global las ganancias extraordinarias que los datos generan al alimentar algoritmos. Una retención, que no necesariamente debe ser elevada para no desincentivar la inversión en tecnología en el ámbito local, podría generar una fuente inagotable de financiamiento de una materia prima que muchos países ni siquiera tienen la capacidad de procesar. OO V. por ejemplo la app Spotlight,. Se trata de una suerte de contraejemplo del modelo de Heckscher-Ohlin, que explicaba cómo una nación ja14 BAJANDO A LO CONCRETO… RESISTENCIAS Y REFORMAS más puede desarrollarse exportando aquello que consume, puesto que la población se empobrece cuando sube el precio del bien a niveles internacionales en dólares. Lo mejor que puede pasarle a una economía, explica el modelo, es que exporte materias primas que la población no consume. La soja fue un claro ejemplo en la región de una materia prima abundante que pudo generar ingresos excepcionales al Estado sin alterar los precios locales, puesto que lxs latinoamericanxs no la consumimos. Los datos, vistos de este modo, son la nueva soja, con la gran ventaja de que no se necesitan grandes extensiones de tierra fértil para cultivarlos. Todas las naciones del mundo, ricas o pobres, pueden producir datos. No es sorprendente, visto de este modo, que las grandes corporaciones tecnológicas estén ya hace tiempo desesperadas por cerrar acuerdos de libre comercio en esta materia, tanto en el plano multilateral como plurilateral o bilateral. Al día de la fecha, no han logrado concretar ninguno, y a medida que los Estados comprendan cada vez más lo que está en juego es menos probable que lo logren, dejando espacio para que los mismo Estados puedan regular cada vez más en esta materia. La libertad plena dejó a las grandes empresas tecnológicas, hasta hoy, crecer a pasos agigantados. ¿Por qué regular para tener libertad infinita? La respuesta es simple: porque saben que un día esa libertad se puede terminar . El planteo tecnología versus impuestos es falaz. Lo único que se busca es repartir un poco la ganancia y generar ingresos para poder invertir en las sociedades. Nada más. Otra iniciativa puede ser la de impulsar un impuesto global a la apropiación privada de los datos y generar un fondo común que sirva a todos los Estados. Si bien esta alternativa puede ser excelente, tiene varios problemas que se pueden reducir a los siguientes: a) requiere que todos los países estén de acuerdo, y ya sabemos que eso, además de complejo, es prácticamente imposible; b) construye un aparato burocrático internacional donde siempre los más poderosos son los que tienen poder de veto o poder de financiación. No hace falta ir muy lejos para ver algún caso que lo ejemplifique: la acusación de Donald Trump contra la Organización Mundial de la Salud(OMS) y la suspensión de la financiación al organismo durante la pandemia permiten observar lo que podría ser un impuesto global a las empresas de tecnología, que, en su mayoría, son estadounidenses y tienen un colosal e innegable poder de lobby. Aunque un impuesto global sea prácticamente imposible de implementar en el actual estado de la política internacional, no deja de ser oportuno tenerlo en consideración en el contexto de crisis del sistema mundial del presente y, por eso mismo, no hay que dejar de reclamar por ello. Pero para que un impuesto de esta clase sea aplicable, hace falta superar el actual capitalismo. Esta superación no es solo un cambio de paradigma , como si el paradigma fuera un cambio de bibliografía. Esto no es sino el resultado del cambio histórico, de las movilizaciones sociales y políticas concretas. Contar con una hoja de ruta en medio de tales crisis no está nada mal. Quizás la respuesta más práctica sea, en el actual contexto de urgencia, nacional o regional, establecer retenciones tecnológicas , a escala Mercosur, que otorguen divisas extras al bloque, fuente de financiamiento para integración productiva, desarrollo local e innovación pública; una opción por demás razonable. Esa nueva fuente de divisas sería esencial para el proceso de creación de la infraestructura estatal digital que mencionamos antes. No alcanza con tener datos: hay que ir donde el valor se genera y capturarlo 23 , sabiendo que el verdadero emprendedor que ha dado los saltos de calidad en la historia de la humanidad ha sido siempre el Estado 24 . La utilización de software libre, por lo tanto, debería ser política de Estado . Cuanto más se comparte el código, más se benefician las sociedades. Esto promueve la implementación de nuevos programas en distintas regiones con un costo bajo, adaptando aquellos parámetros que se necesitan para ajustarse a las necesidades del sector. Ejemplos de esto ya existen en el mundo, donde el movimiento de software libre ha mostrado ser una verdadera red solidaria que promueve la innovación en el mundo: programo algo y lo entrego a un muy bajo costo para que cada uno lo ajuste a sus necesidades. Experiencias de este tipo y ejemplos hay muchísimos, aun en la región. Incentivar todavía más estos desarrollos debería ser política local y regional. Finalmente, y como pilar principal de la estructura, está el Consejo Económico y Social en tanto encarnación institucional del gobierno de los datos sobre la base de un proceso político de concertación . Es cierto que los datos traen problemas vinculados con la vigilancia. Cuantos más datos tenemos, más vigilancia e información existe que puede ser utilizada de formas que perjudiquen a la ciudadanía. Pero bien sabemos que hay muchos usos positivos. Por ende, generar un proceso de confianza es OP P. J. Singh: ob. cit. 24 Mariana Mazzucato: El Estado emprendedor. Mitos del sector público frente al privado , RBA, Barcelona, 2014. El problema es que, según la autora, al ser los Estados los que más arriesgan son también los que más fracasan, y por ende se ganan la fama de gigantes e ineficientes. Sin embargo, todos los grandes desarrollos de los últimos tiempos fueron inventos estatales: el GPS, la pantalla táctil, internet, entre tantos otros. 15 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES esencial para que el sistema no colapse. Aquí no hay medias tintas: o generamos un proceso de concertación basado en la confianza o nos encaminamos a una«dictadura de los datos» por parte de gobiernos falsificadores de la realidad y agresores sistemáticos de los derechos constitucionales fundamentales. La infraestructura de datos a escala nacional y el desarrollo de servicios públicos y de ciudades inteligentes puede ser desarrollado de tres maneras: a) bajo una lógica neoliberal de mercado, con empresas trasnacionales que dominan toda la matriz productiva y utilizan nuestra información para acrecentar sus ganancias, de modo que ese valor y beneficios no se derraman sobre los países periféricos; b) bajo una lógica estatal con un sistema de control total y de información cooptada por sistemas de hipervigilancia, como el sistema de crédito social chino; c) bajo un sistema de utilización de datos democrático, en el que se los interpreta como un bien común y no como una mercancía que genera dinero, sino una que genera beneficios sociales para todos . Esta lógica solo puede aplicarse sobre la base del diálogo entre todos los sectores involucrados en cada proyecto que se va a encarar, estableciendo los niveles de seguridad y encriptación de la información, determinando qué información necesita ser identificable y cuál no, con quiénes debe ser compartida y con quiénes no. Este punto es fundamental para lograr que todo el sistema sea sustentable en el largo plazo. Solo así se podrá sacar provecho del capital cibernético sin sufrir sus peores consecuencias. Sinteticemos. Hemos argumentado en pos de la constitución de sociedades con educación digital, con participación democrática en el proceso de utilización de datos, con esquemas que puedan convivir con los emprendimientos tecnológicos que provengan de otros países, compartiendo la información sobre la base de cláusulas soberanas de datos y pago de retenciones que solventen el sistema. 16 CONCLUSIONES 6 CONCLUSIONES Para resistir hace falta tiempo: la cosecha de la madurez. Así como un bebé tarda nueve meses en el vientre de su madre para recorrer toda la historia de la biología, los pueblos también deben recorrer un tiempo suficiente que les permita interpretarse a sí mismos. Desde poblar un territorio y masacrarse por su soberanía hasta crear piezas culturales únicas, singulares, que solo pueden surgir en un espacio y tiempo concretos, el de una cultura(y no de otra), para así, tiempo más tarde, dialogar . Los pueblos latinoamericanos hemos debido reconocer nuestra historia, valorar sus símbolos, mitos, tradiciones, religiones; todo ese cúmulo de experiencias y saberes que, a pesar de la colonización, persiste en nosotrxs, en nuestros tonos, pieles, rostros, lenguas: somos, sin duda, lxs atípicxs, lxs mestizxs, lxs bastardxs, lxs outliers de Occidente. Desde el borde, entre nuestras culturas y la modernidad occidental, hacemos de nuestras fronteras un pensamiento crítico para superar la modernidad. El diálogo que podemos tener los pueblos que hemos estudiado, bajo la modernidad europea, y la criticamos, tanto como nos criticamos a nosotrxs mismxs: ya no es un«diálogo dentro de la modernidad». Como afirma Enrique Dussel, es ya un diálogo transmoderno 25 , más allá de la modernidad. De aquí que la conversación cultural, diplomática, económica que necesitamos no pueda ser ya «universal»(única, cerrada, globalizada) sino«pluriversal»: llena de latinoamericanxs, islámicxs, chinxs, budistxs, europexs, etc. Es que la presencia de la Gran China en el sistema-mundo que se avecina será una oportunidad no solo para repensar toda la historia universal(que fue escrita eurocéntrica y se encuentra en plena destrucción), sino para forjar una nueva relación con el Estado. Un Estado más centrado en la búsqueda de un auténtico desarrollo nacional , más solidario y participativo desde sus bases sociales y comunitarias. OR Enrique Dussel: En búsqueda del sentido. Sobre el origen y desarrollo de una Filosofía de la Liberación , Las Cuarenta, Buenos Aires, 2018. Mientras tanto, la sociedad no movilizada , pasiva ante las pantallas del dominio del capital cibernético, soñará y realizará su futuro individualista como las distopías que, con tanta pasión, consume con voluntad de evasión y entretenimiento, en lugar de ver en ellas, en esas mismas distopías, una advertencia trágica respecto de la inhumanidad de los procesos que estamos viviendo. Hacernos cargo de nuestra propia(in)humanidad es la tarea del pensamiento y de la acción verdadera, estratégica, guiada por teorías que iluminen las nuevas luchas, los nuevos modos del activismo social, político, cultural, ecológico, que recupere las tradiciones del proletariado, actualizándolas, en el marco de investigaciones colectivas que den cuenta de la textura actual del capitalismo. Para interpretarlo, para transformarlo, para que las luchas cristalicen en nuevas regulaciones, en un derecho internacional de los pueblos , tan detestado por las grandes empresas de tecnología global, dado que no solo limita su poder, sino que expone y revela de qué está hecho . No estamos aquí para hacer futurología ni predicciones. Lo cierto es que el capital cibernético se fue fagocitando el capital que conocíamos, controlándolo, ordenándolo e imponiendo nuevas normas de mercado que, en su mayoría, son antimercado, más parecidas a monopolios que a la libre competencia. La introducción de ese capital en los servicios públicos es cada vez más evidente. Durante la pandemia, en muchos casos nuestrxs hijxs debieron aprender a través de Google Classroom: una privatización indirecta de la educación. El capital cibernético tenía un solo bastión que no había podido conquistar del todo: la trama financiera, la reserva de valor internacional. El desarrollo de criptomonedas es su modo de alcanzarla. Facebook lo está intentando con Libra, imponiendo la hegemonía de un modelo cibernético-corporativo. La reciente noticia 26 de que China está desarrollando su propia moneda digital respaldada en yuanes para que sea utilizada a escala internacional, mediante billeteras electrónicas, 17 FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG- LA CUESTIÓN DE LOS DATOS. PLUSVALÍA DE VIDA, BIENES COMUNES Y ESTADOS INTELIGENTES exhibe que la potencia de Oriente está a la altura de las circunstancias en la batalla global por dominar el capital financiero . Luego está el 5G, que si bien ya existe en versiones preliminares, aún no se ha masificado. Su llegada no tardará, y aquel que logre captar el mercado ganará enormes cantidades de dinero en infraestructura, patentes, licencias y el control de la información al implementar el protocolo con el cual«viajan» los datos. La meta es lograr el monopolio«eterno». ¿Dónde nos paramos lxs latinoamericanxs? Como dijimos al principio, otro camino es posible. Es falsa la dicotomía entre un modelo y otro. Un Estado inteligente bajo una lógica de datos como bien común fundado en la concertación es posible. La existencia de esos modelos en el mundo confirma que no hablamos de utopías. Hasta el capital cibernético monetario a través de criptomonedas ha encontrado, en países como Argentina 27 , respuestas que buscan mostrar esta realidad. La región tiene la oportunidad de ser protagonista de esta vía, con una OMC debilitada, un capital cibernético que avanza y respuestas palpables al alcance de la mano. No vayamos por parches y respuestas mediocres. Sindicatos fuertes, Estados inteligentes, servicios públicos de calidad, empleo decente para todxs, participación democrática en la gestión de los datos son posibles. Hagámoslo. OS Esteban Magnani:«China emitirá una criptomoneda» en Página 12 , 2/5/2020,. OT V., por ejemplo, el sitio de Monedapar,. 18 AUTOR EDITOR Sofía Beatriz Scasserra es economista, master en Relaciones y Negociaciones Internacionales por FLACSO, Universidad de San Andrés y Universidad de Barcelona. Candidata doctoral en Epistemología e Historia de la Ciencia, Universidad Nacional de Tres de Febrero(UNTREF). Se desempeña como asesora en cuestiones económicas y de comercio internacional en la Secretaría de Asuntos Internacionales de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios. Es docente e investigadora del Instituto del Mundo del Trabajo«Julio Godio» de la UNTREF. Es especialista en Comercio Internacional e Impactos de la Inteligencia Artificial para la Fundación Foro del Sur y asesora del senador Daniel Lovera. Fundación Friedrich Ebert Marcelo T. de Alvear 883| 4º Piso(C1058AAK) Buenos Aires – Argentina Equipo editorial Christian Sassone| Ildefonso Pereyra christian.sassone@fes.org.ar Tel. Fax:+54 11 4312-4296 www.fes-argentina.org ISBN: 978-987-4439-31-4 Leonardo Fabián Sai es sociólogo, ensayista y docente. Se desempeña como profesional en Políticas Socioeducativas en Contextos de Vulnerabilidad Social en el Ministerio de Educación de la Nación Argentina. Culminando la carrera de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires(UBA), centra su estudio en la investigación de la sociedad mundial de control, sus impactos en la subjetividad y las transformaciones en el campo del trabajo. Es delegado gremial por el sindicato estatal Unión Personal Civil de la Nación(UPCN). Codirige la revista cultural Espectros . La Fundación Friedrich Ebert es una institución alemana sin fines de lucro creada en 1925. Debe su nombre a Friedrich Ebert, el primer presidente elegido democráticamente, y está comprometida con el ideario de la democracia social. Realiza actividades en Alemania y en el exterior a través de programas de formación política y cooperación internacional. La FES tiene 18 oficinas en América Latina y organiza actividades en Cuba, y Paraguay, que cuentan con la asistencia de las representaciones en los países vecinos. El uso comercial de todos los materiales editados y publicados por la Friedrich-Ebert-Stiftung(FES) está prohibido sin previa autorización escrita de la FES. Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente los puntos de vista de la Friedrich-Ebert-Stiftung. LA CUESTIÓN DE LOS DATOS Plusvalía de vida, bienes comunes y Estados inteligentes La cuestión de los datos como nueva materia prima de la economía es cada vez más relevante, en especial debido a las altas tasas de ganancia con que se los relaciona. Estos datos deben ser entendidos como bienes comunes, ya que surgen de la vida misma. La información«cruda» que se extrae tecnológicamente(a través de software y todo lo que tenga conexión a internet) del comportamiento humano ha sido transformada en materia prima del capitalismo tecnológico y su sociedad mundial de control. Su extracción y análisis se realiza a través de medios de producción inmateriales que conforman fórmulas, algoritmos, bienes irreproducibles. Lo que da valor a esos datos no es el hecho de que sean materia prima, sino el trabajo que se les agrega al convertirlos en inteligencia mediante algoritmos. Si queremos disputar y repartir el plusvalor generado por la explotación de esa materia prima, es necesario crear una nueva infraestructura de Estados inteligentes, y no solo quedarnos con el acceso a los datos. Para lograrlo, se propone un proceso de concertación y planificación democrática, que evite caer en un capitalismo cibernético autoritario y de vigilancia a la ciudadanía. Un Estado inteligente bajo una lógica de datos como bien común fundado en la concertación es posible. Puede encontrar más información sobre este tema ingresando a: ïïïKÑÉëJ~êÖÉåíáå~KçêÖ ^odbkqfk^