fesamericacentral.org apuntes N° 3-2019 Síntesis de la historia económica de Costa Rica: ¿Cuáles son los patrones de desarrollo económico? Álvaro Parada Gómez/ Rafael Arias Ramírez Shirley Benavides Vindas N oviembre 2019 La economía costarricense ha experimentado una transformación en la estructura productiva a lo largo del tiempo. El modelo agroexportador basado en el monocultivo del café y el banano integró a Costa Rica al mercado internacional en el siglo XIX y XX. A partir de la segunda mitad del siglo XX, se asumió el modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones, el cual se agotó en la década de los 1970, producto de causas internas y externas; dando paso en la década de los 1980 a un nuevo patrón de crecimiento, basado en la estrategia de promoción de las exportaciones no tradicionales a terceros mercados. Patrones de desarrollo económico en Costa Rica Del modelo agroexportador del siglo XIX a las nuevas estrategias de inserción en la economía global del siglo XXI. Para la década de los 1840 el Estado liberal se había consolidado y un proceso de modernización económica había despegado con la producción de café y su vínculo con el mercado mundial. El proceso de acumulación de capital basado en la actividad cafetalera es decididamente impulsado desde las estructuras de decisión del Estado, por la clase política de la época, que, a su vez, ostentaba el poder económico. De tal manera, el patrón de desarrollo va a responder a los ideales de modernización de una clase política educada y con claridad respecto a las oportunidades del desarrollo del país. Esta característica positiva del desarrollo económico se vio complementado por importantes cambios políticos, económicos y sociales, expresados en la nueva Constitución Política de 1871. No obstante, a los avances del Estado liberal, liderado por la oligarquía cafetalera, los intereses particulares de esta, en asociación con los intereses transnacionales en el sector agroexportador, se convertían en obstáculos para garantizar la participación de otros grupos en la vida política y económica del país. Las crecientes contradicciones del modelo primario exportador, la monopolización de poder político por parte de la oligarquía cafetalera y los intereses del capital multinacional(representados por el capital financiero inglés y las compañías bananeras), pronto empezaron a generar descontento social y el cuestionamiento, por parte de sectores emergentes, del control político y económico, quienes no solo controlaba las estructuras hegemónicas del Estado, sino también las principales actividades económicas. Síntesis de la historia económica de Costa Rica Las contradicciones políticas, sociales y económicas, propias del modelo agroexportador, dieron paso a las transformaciones políticas y sociales de la década de 1940, las cuales se condensan en la Revolución del 48, que conducen a la constituyente de 1949 y a la consolidación del Estado social de derecho y de nuevos grupos emergentes que reconfiguran las estructuras hegemónicas del poder. El nuevo modelo político se hace acompañar de un nuevo modelo económico, que va a representar los intereses de los grupos económicos emergentes(pequeña burguesía industrial y comercial, pequeños y medianos productores agrícolas, sectores medios e intelectuales). El nuevo modelo de desarrollo promovió un proceso de modernización económica, sobre la base del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones(ISI), impulsado por la Comisión Económica para América Latina(CEPAL). Esto se vio reflejado en la provisión de infraestructura, la diversificación del aparato productivo, la nacionalización bancaria y la creación de una serie de instituciones con la misión de mejorar las condiciones para el desarrollo del sector industrial y de las actividades económicas dirigidas al mercado interno y regional. A la par del comportamiento positivo de las tasas de crecimiento económico, las tasas de empleo crecieron y así también los niveles de ingresos mejoraron en todos los estratos de la sociedad. De esta forma, la proporción de la población que vivía en pobreza disminuyó de un 50 por ciento en 1961 a un 22 por ciento para finales de la década de los setenta del siglo XX(Clark, 2001, p. 40). La política económica se vio complementada por políticas y programas sociales diseñados para mejorar el poder de compra de los consumidores y para ampliar el consumo por los bienes y servicios domésticos. Además, la inversión pública en servicios sociales, durante el desarrollo del modelo de industrialización por sustitución de importaciones, funcionó como una especie de“salario social” que no solo contribuyó con el aumento en el bienestar social de amplios segmentos de la población, sino que también lo hizo con la ampliación del consumo y el dinamismo del mercado interno. El papel creciente del Estado costarricense en el periodo 1950-1980 y su compromiso con el desarrollo de programas sociales es evidente en los datos correspondientes al gasto público social. De modo que este gasto público social creció significativamente, pasando de 8.6% respecto al PIB en 1950 a 23.6% en 1980. Durante este mismo periodo, las instituciones democráticas fueron fortalecidas al tiempo que se crearon nuevas instituciones de índole social para responder a las necesidades de la población. Hacia finales de 1970 el Estado de bienestar costarricense y el modelo ISI habían desarrollado una serie de contradicciones que amenazaban el crecimiento económico, la estabilidad política, y el mejoramiento del bienestar de la población. Estas contradicciones estuvieron conectadas a varios factores: la crisis del modelo de desarrollo keynesiano-fordista, las condiciones adversas en la economía internacional, la crisis de la deuda externa, la crisis fiscal del país y la excesiva burocratización y centralización de la toma de decisiones. El punto más crítico de la crisis del estilo de desarrollo se ubicó en los primeros años de la década de los ochenta del siglo XX, cuando la inflación alcanzó sus niveles más altos, mientras los salarios y el ingreso per cápita alcanzaron los más bajos, los cuales se acompañaron por tasas de desempleo considerablemente altas. Entre los años 1979 y 1982, Costa Rica se ve envuelta en una severa crisis económica, situación que originó no solo un deterioro en las variables macroeconómicas, sino también en las condiciones sociales del país. Como respuesta a la crisis, se promovieron una serie de reformas económicas con el propósito de reducir los niveles de intervención del Estado en la economía e impulsar una estrategia de desarrollo basada en el sector externo de esta. El impulso a la promoción diversificada de las exportaciones a terceros mercados y la atracción de inversión extranjera directa, se convierten en ejes sobre los cuales gira el nuevo patrón de crecimiento. Con la estrategia de promoción de exportaciones, la política productiva estuvo dirigida a consolidar un marco jurídico-institucional que sentara las condiciones para el desarrollo del sector exportador. Esto se dio a través de una serie de in2 Álvaro Parada Gómez/ Rafael Arias Ramírez/ Shirley Benavides Vindas centivos fiscales y monetarios, el establecimiento de regímenes especiales para el desarrollo de las exportaciones y atracción de inversión extranjera directa, vinculada con actividades productivas de alta rentabilidad. Tales condiciones pronto se verían reflejadas en un gran dinamismo de las exportaciones y en una diversificación de los bienes exportados y de los mercados de exportación. Se puede argumentar que con la crisis de principios de los años ochenta del siglo XX se da un punto de inflexión en la concepción y definición de la política productiva y social del país. Esto significó una ruptura sistemática con respecto al modelo ISI, el mercado interno y los sectores que lo representaban. De igual forma, en materia de política social, se pasa de una política concebida como parte de un proyecto de desarrollo nacional, con objetivos de universalización de la cobertura y acceso a los servicios sociales, a una política social con carácter asistencialista, la cual tiene como su principal objetivo controlar el deterioro en las condiciones sociales de la población, especialmente de los sectores sociales más vulnerables. El patrón de crecimiento basado en el sector externo de la economía condujo a una reconversión productiva fundada en el estímulo de las exportaciones no tradicionales a terceros mercados. El impulso de este nuevo patrón de crecimiento no solo reemplaza al modelo ISI, sino que significa una reconfiguración hegemónica de los actores en torno a los cuales se estructura la nueva estrategia de desarrollo. De tal manera, el sector exportador y los agentes relaciones con la economía internacional ganan protagonismo en detrimento de los sectores dependientes del mercado interno. Esto ha llevado a reproducir los problemas de heterogeneidad estructural y desarrollo dual en la estructura económica del país, en donde coexisten actividades altamente productivas y dinámicas, vinculado con el mercado internacional y con otras con rezagos estructurales, de baja productividad y valor agregado. A pesar del éxito relativo de la promoción de exportaciones, en términos de sus tasas de crecimiento y acceso a mercados internacionales más competitivos, podríamos argumentar que dicha estrategia ha llegado a un punto de etapa fácil de promoción de exportaciones a partir de la cual no ha sido capaz de generar condiciones para la transformación productiva con mayores encadenamientos y derrames tecnológicos y articulación hacia adentro con proveedores nacionales. Así como el modelo ISI llegó a una etapa fácil de la sustitución de importaciones, de igual forma, tendríamos que discutir sobre la etapa fácil de la promoción de exportaciones. Un rasgo común de los distintos patrones de crecimiento en el país es el relacionado con los problemas de alta concentración y centralización del desarrollo en la región central. Esto ha generado un patrón de centro-periferia del desarrollo, que no ha permitido convergencia económica y social y, por el contrario, se expresa en crecientes asimetrías territoriales, propias del desarrollo desigual. El país requiere avanzar hacia una estrategia de transformación de la matriz productiva con carácter territorial y sectorial, capaz de superar las limitaciones estructurales(heterogeneidad estructural) del aparato productivo y las crecientes desigualdades territoriales, expresadas en los indicadores de desempleo, pobreza, desigualdad y acceso a bienes y servicios clave para el desarrollo humano. 3 Síntesis de la historia económica de Costa Rica Álvaro Martín Parada Gómezz PhD. en Economía por la Universidad de Tilburg (Holanda), Catedrático de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional de Costa Rica y Coordinador del Programa Sectores Productivos, Competitividad y Desarrollo de la Escuela de Economía de la UNA. Rafael Arias Ramírez , PhD. en Economía por la Universidad de Minesota, Catedrático de la Universidad Nacional (Costa Rica) e Investigador del Programa Sectores Productivos, Competitividad y Desarrollo de la Escuela de Economía de la UNA. Shirley Benavides Vindas Doctora en Economía por la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología(ULACIT, Costa Rica). Directora y Catedrática de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (Costa Rica) e Investigadora del Programa Sectores Productivos, Competitividad y Desarrollo de la Escuela de Economía de la UNA. * Los autores agradecen a la Bach. Kerlyn Suárez Espinoza la colaboración como asistente de investigación en la elaboración de este documento. Pie de imprenta Fundación Friedrich Ebert San José| Costa Rica APUNTES ISSN 2413-6298 Responsable Mirko Hempel Representante Fundación Friedrich Ebert para Costa Rica, Nicaragua y Panamá Tel.:+506 2296 0736 http://www.fesamericacentral.org Contacto E-Mail: costarica@fesamericacentral.org Las opiniones expresadas en esta publicación no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la Friedrich-EbertStiftung. 4