A N A L I S I S Y P R O P U E S T A S S olidaridad en tiempos de crisis económica Desafíos y expectativas de los sindicatos europeos A NNELIE B UNTENBACH, D AVID B EGG, E RICH F OGLAR, A GNES J ONGERIUS, W ANJA L UNDBY-WEDIN, Y ANNIS P ANAGOPOULOS, J OÃO P ROENÇA, J AROSLAV Z AVADIL FRIEDRICH EBERT STIFTUNG A N A LISIS Y P RO P UEST A S OTROS TITULOS Solidaridad en tiempos de crisis económica A nnelie B untenbach , D avid B egg , E rich F oglar , A gnes J ongerius , W anja L undby -W edin , Y annis P anagopoulos , J oão P roença , J aroslav Z avadil Saliendo de la crisis: hacia un modelo de crecimiento más equitativo y sostenible J ohn E vans D avid C oats Hacia un fortalecimiento de derechos laborales en el trabajo de hogar: algunas experiencias de América Latina M ary R osaria G oldsmith C onnelly R osario B aptista C anedo A riel F errari , M aría C elia V ence Las Directrices de la ocde para empresas multinacionales en América Latina: experiencias, aprendizajes y propuestas desde la perspectiva sindical Á lvaro O rsatti H ilda S ánchez Responsabilidad social empresarial: Perspectivas jurídicas para estrategias sindicales Ó scar E rmida U riarte G uillermo G ianibelli Á lvaro O rsatti Los acuerdos marco internacionales: posibilidades y límites de un nuevo instrumento de la política sindical internacional T orsten M üller H ans -W olfgang P latzer S tefan R üb Sindicalismo latinoamericano y política de género D idice G odinho D elgado Movimiento sindical-gobiernos progresistas: Un primer balance en la región G onzalo M artner / Ó scar E rmida U riarte / F ernando P orta / C arlos B ianco / R enato M artins La perspectiva de género en la dimensión sociolaboral de los acuerdos de asociación D idice G odinho D elgado P aola C appellin Caminos para incluir la dimensión Ó scar E rmida U riarte sociolaboral en acuerdos de H ugo B arreto G hione asociación: el ejemplo UE -Mercosur O ctavio C. R acciatti La Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur. Un actor con mirada regional en el Mercosur N atalia C arrau América Latina y Caribe: los acuerdos marco en la estrategia de las federaciones sindicales internacionales (FSI) ante las empresas multinacionales Á lvaro O rsatti Sindicalismo y género. Experiencias y desafíos de la Central Única de Trabajadores de Brasil D idice G odinho D elgado Cómo puede enfrentar el sindicalismo a las empresas multinacionales K jeld J akobsen El sindicalismo bajo el gobierno de Lula R einer R adermacher / W aldeli M elleiro El sindicalismo mexicano: entre la marginación y la recomposición S venja B lanke La importancia estratégica de la Plataforma Laboral de las Américas J ulio G odio Los acuerdos de asociación entre América Latina y la Unión Europea: el papel del movimiento sindical Á lvaro P adrón C arrau El sindicalismo frente al Mercosur M aria S ílvia P ortela de C astro La política laboral de los gobiernos progresistas Ó scar E rmida U riarte ¿Hacia una nueva arquitectura sindical en América Latina? A chim W achendorfer Da promessa integradora à insegurança sócio-econômica A dalberto M oreira C ardoso Os bancários brasileiros em face da finança mundial desregulada N ise J inkings S olidaridad en tiempos de crisis económica Desafíos y expectativas de los sindicatos europeos A nnelie B untenBAch , D AviD B egg , e rich F oglAr , A gnes J ongerius , W AnJA l unDBy -W eDin , y Annis P AnAgoPoulos , J oão P roençA , J AroslAv Z AvADil mayo 2011 ANÁLISIS Y PROPUESTAS Annelie Buntenbach es miembro del Consejo Directivo de la Confederación Alemana de Sindicatos( dgb ). David Begg es secretario general del Congreso Irlandés de Sindicatos( ictu ). Erich Foglar es presidente de la Confederación Austriaca de Sindicatos( ögb ). Agnes Jongerius es presidenta de la Federación Neerlandesa de Sindicatos( fnv ). Wanja Lundby-Wedin es presidenta de la Confederación Sueca de Sindicatos( lo ). Yannis Panagopoulos es presidente de la Confederación General de Trabajadores de Grecia ( gsee ). João Proença es secretario general de la Unión General de Trabajadores en Portugal( ugt ). Jaroslav Zavadil es presidente de la Confederación Checo-Morava de Sindicatos( cmkos ). Friedrich-Ebert-Stiftung Representación en Uruguay Plaza Cagancha 1145, piso 8 Casilla 10578, Suc. Pluna e-mail: fesur@fesur.org.uy http://www.fes.org.uy http://www.fes-sindical.org Tels.:[++598] 2902 2938/ 39/ 40 Fax:[++598] 2902 2941 Corrección: Germán Conde Diseño y diagramación: www. gliphosxp .com Los trabajos que publicamos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente el pensamiento de la Fundación Friedrich Ebert. Se admite la reproducción total o parcial, a condición de que se mencione la fuente y se haga llegar un ejemplar. Índice Introducción Las alternativas son posibles y necesarias Annelie Buntenbach Para la ces , se trata de volver a los principios básicos David Begg Una alternativa política fundamental al modelo de competencia interna de la ue Erich Foglar La Europa social como puerta de salida de la crisis Agnes Jongerius Debemos restablecer a la Unión Europea para que esté al servicio de sus ciudadanos Wanja Lundby-Wedin Estrategia europea en favor de la solidaridad, el empleo y los derechos Yannis Panagopoulos Respuesta del movimiento sindical en defensa del empleo, la cohesión y la construcción de Europa João Proença La solidaridad sigue siendo nuestro principio común Jaroslav Zavadil 6 9 11 13 16 18 20 22 25 El documento es una traducción de la publicación«Solidarity in the economic crisis: challenges and expectations for European trade unions» publicado por Friedrich-Ebert-Stiftung, International Policy Analysis, Berlin, 2011(ISBN 978-3-86872-727-2). Introducción La continua crisis de la Unión Económica y Monetaria( uem ) pone en evidencia los defectos de su construcción. Durante décadas, la integración económica fue el único eje. Los proyectos satisfactorios, como la creación de un mercado único y la integración de una moneda común, se contraponen de forma directa con las dificultades vinculadas a la coordinación macroeconómica y al crecimiento comparativamente lento de la dimensión social de la Unión Europea. El resultante desarrollo socioeconómico heterogéneo se ve reflejado en los altos déficits y superávits de la balanza de pagos, y en la creciente inequidad. Sería fácil culpar al elevado nivel de deuda pública en numerosos Estados miembro de la ue –en particular, los países de la periferia suroeste europea con sus crisis de liquidez– que cuentan con políticas de presupuestos públicos sin limitaciones y con altos costos unitarios de trabajo. No es posible responsabilizar a los prominentes déficits presupuestarios de prácticamente todos los Estados miembro por la crisis de Europa. La responsabilidad es exclusiva de los paquetes de rescate destinados a las instituciones financieras y los bancos en crisis, y de la introducción de paquetes de estímulo económico, dado que todo esto condu6 ce al endeudamiento general, que en algunos casos es astronómico. No se llegará a buen puerto si se pretende superar la crisis con programas de consolidación que no se ajustan a la realidad, sanciones y exigencias de recortes en los servicios sociales, y de congelamiento salarial en los países con déficits de la balanza de pagos. Por el contrario, el enfoque debe centrarse en corregir las disparidades económicas y en fomentar la integración política dentro de la ue . Sería aceptable plantear un enfoque simétrico en el que tanto los países con déficit como con superávit asuman su responsabilidad. Será necesario dejar en claro hasta qué punto sería posible reducir satisfactoriamente la deuda pública a niveles normales sin exigir una política de austeridad permanente. Por último, los mercados financieros, en su calidad de principales instigadores de la crisis, deben asumir su parte de responsabilidad: cargarla únicamente en la espalda de los empleados no debe ser una opción posible. El movimiento sindical europeo se enfrenta a desafíos importantes. Europa debe superar las consecuencias de la crisis mediante la búsqueda de respuestas europeas prometedoras y sostenibles, perdurables a mediano y corto plazo, y aceptables para toda la población. Las propuestas planteadas en la actualidad, el Pacto por el Euro Plus o el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera, aún no lo garantizan. El diseño de la nueva gobernanza económica de Europa plantea problemas nuevos para los sindicatos. Se les solicita que elaboren sus propias propuestas para una mejor coordinación de las políticas salariales y, al mismo tiempo, que garanticen el principio de la libre negociación colectiva. Los trabajadores europeos no han dado lugar a la autocompasión, ni a la división entre países ricos y pobres, del norte y del sur, y con superávit y déficit. Debemos hacer todo lo posible para seguir así, dado que, en especial ahora, aparecen signos que indican que los efectos anteriores y actuales de la crisis varían enormemente en los trabajadores: por ejemplo, existe una diferencia significativa en la repercusión para los trabajadores de los países afectados por el Mecanismo de Estabilización Financiera y para aquellos a quienes la crisis no alcanzó tan duramente y/o se han recuperado bastante bien. Por este motivo, solicitamos a varios funcionarios sindicales de alto nivel de diversos países de Europa que contribuyeran con los desafíos que consideran que deberán abordar en los próximos años. ¿Qué posiciones específicas debe tomar la Confederación Europea de Sindicatos( ces ) para superar la crisis social, económica, financiera y del euro? Logramos obtener el aporte de los líderes sindicales: De los países afectados por el Mecanismo de Estabilización Financiera: Irlanda, Portugal y Grecia; De países que pertenecen al Pacto por el Euro Plus: Alemania, Austria y Países Bajos; y De países que no pertenecen al Pacto por el Euro Plus: Suecia y República Checa. Annelie Buntenbach, dirigente sindical de la dgb , hizo hincapié en la importancia de las resoluciones conjuntas basadas en la solidaridad para superar la crisis. Además, el movimiento sindical europeo necesita unificar mucho más sus esfuerzos en favor del desarrollo social y la movilidad justa dentro de Europa tanto en el ámbito nacional como europeo. La lucha contra el dumping social y salarial debería ser el eje central durante los próximos cuatro años a fin de lograr salarios justos y de aumentar el poder adquisitivo. El objetivo es «la misma retribución por el mismo trabajo en el mismo lugar». David Begg, secretario general del ictu de Irlanda, señaló la paradoja que se debe resolver y destacó la necesidad de promover la integración política para garantizar la supervivencia del euro. Las elecciones de Irlanda fueron una prueba contundente de que los programas de austeridad con desequilibrio social llevan a las personas a rechazar la integración. Erich Foglar, presidente de la Confederación Austríaca de Sindicatos( ögb ), comentó sobre la rapidez con que volvió a imponerse la corriente neoliberal y afirmó que la causa de la crisis no fueron los salarios, sino los mercados liberalizados y desregulados. Se necesita una ces sólida para combatir las decisiones erróneas en materia de políticas en Europa. Agnes Jongerius, miembro de la fnv neerlandesa, pidió un enfoque diferente para los programas de austeridad y las propuestas de gobernanza económica, y afirmó que Europa necesita demostrarles a los trabajadores que tiene una dimensión social. Wanja Lundby-Wedin, presidenta de la Confederación Sueca de Sindicatos( lo ), manifestó una opinión similar al expresar su enorme preocupación por el hecho de que la única respuesta de la ue para superar la crisis fuese la reducción salarial. Su aporte incluyó una descripción de cuatro desafíos para los próximos años. En primer lugar, el concepto de la Europa social debe dejar la mesa de trabajo para finalmente hacerse realidad. Luego su7 brayó la importancia de la integración y la posición de Europa en el mundo. Yannis Panagopoulos, presidente de la Confederación General de Trabajadores de Grecia ( gsee ), habló de las crecientes tensiones y desigualdades entre las economías dominantes del norte de Europa y la periferia europea. Además, afirmó que las instituciones europeas siguen dando prioridad a los mercados frente a las personas, con políticas macroeconómicas de empleo pleno y una Europa social que solo son ficticias. João Proença, secretario general de la Unión General Portuguesa de Trabajadores( ugt ), advierte acerca de un regreso al antiguo modelo económico neoliberal al afirmar que la ue está obsesionada con la consolidación de los presupuestos públicos. El desafío fundamental de la ces es respaldar la dimensión social de la ue . Jaroslav Zavadil, presidente de la Confederación Checo-Morava de Sindicatos( cmkos ), considera que la ces desempeña una función fundamental al afirmar que los sindicatos son la única organización capaz de ejercer un contrapeso efectivo en la economía global. Defiende enfáticamente los sindicatos gremiales y su responsabilidad de coordinar de forma sistemática las actividades sindicales en las empresas multinacionales. La Confederación Europea de Sindicatos enfrenta desafíos importantísimos y grandes expectativas. La Unión Económica y Monetaria está al borde del precipicio, y mucho se pondrá a prueba en los próximos cuatro años. La ces podrá alcanzar sus objetivos solo si logra establecer los temas fundamentales correctos para la futura estrategia sindical, así permitirá que los movimientos sindicales europeos tengan injerencia en el diseño de Europa que debe realizarse de forma unida, bien organizada, decidida y crítica. Nuestro futuro y el del proyecto europeo están en juego. Gabriele Bischoff Jefa del Departamento de Políticas Europeas Confederación Alemana de Sindicatos( dgb ) Dr. Alexander Kallweit Director de la División para el Diálogo Internacional Friedrich-Ebert-Stiftung( fes ) 8 Annelie Buntenbach Las alternativas son posibles y necesarias Durante los próximos cuatro años, Europa debe enfrentar la tarea de superar las consecuencias de la mayor crisis social, económica y financiera desde la década de 1930, que también se ha convertido en la crisis del euro. En consecuencia, la Unión Europea debe vérselas con la prueba más dura desde su creación. Europa debe demostrar que aprendió la lección correcta que le enseñó la crisis y lograr el control de los mercados financieros a través de su regulación rápida y efectiva, en especial, combatiendo la especulación y eliminando los paraísos fiscales. Al mismo tiempo, Europa tiene que proporcionarles a sus ciudadanos la seguridad de que la crisis actual no será el pretexto utilizado para finalmente sacrificar su modelo social en favor del mercado. Además, es impostergable que se convierta en más democrática y transparente. Para ello, debe poner fin a la hegemonía del Consejo Europeo y lograr la participación de los interlocutores sociales de forma adecuada. Por lo tanto, fue un error aceptar el Pacto por el Euro Plus cuya intención, por una parte, fue mejorar la competitividad de la zona del euro solo a costa de los trabajadores europeos y, por la otra, fue un intento de revertir las deudas del sector público generadas por la crisis económico-financiera principalmente a través de enormes recortes en los sistemas de bienestar social. Bajo la presión de los mercados financieros, el Consejo Europeo y la Comisión Europea impulsaron un cambio de paradigma que, en última instancia, volvió a las viejas ideas. Los que provocaron la crisis han quedado inmunes: los bonos y los pagos extraordinarios se distribuyen generosamente entre banqueros y directores, mientras que los trabajadores que generan todo esto se enfrentan a una mayor reducción de sus ingresos. Deben soportar enormes recortes en la asistencia social y sanitaria, y sus salarios reales se reducen en numerosos Estados miembro (como Grecia, Rumania e Irlanda), con trabas salariales anunciadas ante el resto de los trabajadores. Pero eso no es todo. En el transcurso de la crisis, algunos sectores de la elite política intentan desbaratar las propias raíces de la libre negociación colectiva. En los países endeudados, los acuerdos salariales vigentes se han visto interferidos con salarios mínimos acordados y reducidos. Bajo el disfraz de la política de pagos orientada a la productividad, el Pacto por el Euro Plus menoscaba los procesos de formación salarial desarrollados a través de muchos años al exigir la descentralización de la determinación salarial y al querer 9 sancionar convenios salariales si se los requiere. En consecuencia, los gobiernos recibirán sanciones por los convenios salariares establecidos entre las partes de la negociación colectiva que se suponga que sean demasiado altos y tendrán que pagar las penalidades. No podemos aceptar esta situación. Como ces , debemos luchar juntos en favor de un cambio de rumbo en Europa para lograr mayor justicia, crecimiento cualitativo y empleo: no se debe violar la autonomía de los interlocutores de la negociación colectiva; es preciso estabilizar y fortalecer los sistemas sanitarios, sociales y de pensiones sobre la base de la solidaridad; es necesario establecer medidas más estrictas contra el dumping social y salarial en toda Europa a fin de estimular la cohesión social y distribuir la prosperidad social de forma equitativa; un programa de innovación e inversión ambicioso debe garantizar el desarrollo de crecimiento, ingresos y prosperidad para todos mediante inversiones con miras al futuro; en toda Europa, deben garantizarse y coordinarse sistemas impositivos justos e ingresos fiscales firmes y sostenibles; el costo de la especulación debe incrementarse en último lugar a través de una tasa a las transacciones financieras europeas, mediante la cual se genere el aumento de los ingresos fiscales. Sin este cambio de rumbo, Europa se hundirá aún más en la crisis, y sus ciudadanos estarán profundamente desconcertados y desilusionados con las políticas europeas. Con la política actual, estas fuerzas, que buscan retroceder en el tiempo con respecto a la integración, se verán fortalecidas y buscarán la salvación en el nacionalismo. Por ello, es de suma importancia para la Confederación Europea de Sindicatos escuchar a los trabajadores, articular sus protestas de forma clara y comprensible, y trasladarlas a las instituciones de la ue y también a las calles. Sin embargo, debemos tomar más medidas. El movimiento sindical europeo debe elaborar alternativas de políticas fiscales, sociales y económicas, traducirlas en las estrategias adecuadas de las políticas europeas y comunicar las demandas con métodos visibles y audibles. El objetivo es una Europa más amplia, pero con un rumbo diferente en términos de políticas, como se describe en la resolución del Congreso. Progreso social y movilidad justa en Europa: estos son los objetivos en pos de los cuales unimos nuestras fuerzas y nos movilizamos juntos. El principio«la misma retribución y los mismos derechos» debe aplicarse en toda Europa, que debe transformarse en el motor de la distribución justa, sostenible y equitativa de la prosperidad. Europa logrará este objetivo o correrá el riesgo de desplomarse. Estoy convencida de que podemos lograrlo si no permitimos que nos dividan o logren enfrentamientos entre nosotros. También estamos haciendo frente a una dura prueba dentro del movimiento sindical europeo a causa de las fuerzas centrífugas que se han identificado en el curso de la crisis y afectan a los trabajadores de Europa de formas muy diversas. Podemos lograr nuestros objetivos si actuamos con solidaridad y luchamos juntos en pos de una Europa social y en contra del dumping impositivo, ambiental, social y salarial. Nos movilizamos por una Europa política en la cual el mercado no sea un fin en sí mismo, sino que queremos prosperidad para todos. 10 David Begg Para la ces , se trata de volver a los principios básicos El colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008 precipitó una crisis bancaria que repercutió muy duramente en Europa, en particular en los países periféricos. La condición preexistente de los mercados de capitales no regulados facilitó los préstamos interbancarios entre países en niveles sin precedentes. No obstante, el colapso de confianza y seguridad posterior a la desaparición de Lehman se manifestó rápidamente como una crisis de liquidez y en una consecuente crisis de solvencia bancaria. Si bien el problema es más severo en los países periféricos, muchos bancos en los países centrales son acreedores de los bancos en aquellos países. Independientemente de los resultados de la crisis bancaria, no cabe duda de que las restricciones fiscales controlarán la creación de políticas públicas en toda Europa durante muchos años por venir. El Consejo Europeo ya ha realizado numerosos intentos fallidos para encontrar un camino hacia la recuperación. Lamentablemente, en apariencia, estos intentos carecen de coherencia debido a la importante influencia de las políticas nacionales y al proceso paralelo de intenso intergubernalismo. Las soluciones propuestas hasta el momento parecen haberse concebido en torno a versiones más extremas del tipo de economías liberales de mercado que generó el problema en primera instancia. No es menor que, tres años después, solo se hayan aceptado reformas mínimas del sistema financiero mientras se atacan abiertamente la negociación colectiva y las instituciones neocorporativistas a través del llamado«Pacto de Competitividad». La verdad es que, en este momento, Europa no necesita un pacto de competitividad sino un pacto de solidaridad. A menos que todos los países reactiven el crecimiento económico, los desequilibrios existentes se profundizarán, y los niveles de deuda serán insostenibles. La mayoría de los políticos y los ciudadanos quieren conservar la moneda única. No obstante, la crisis ha dejado en evidencia las divisiones en relación con la existencia real o no de una moneda óptima, y la ausencia de una institución para la coordinación económica que se desempeñe como el Banco Central Europeo( bce ) lo hace con la política monetaria. El punto es que poner fin a la crisis y abordar estos déficits estructurales significa grandes cambios, cambios que exigen un apoyo público generalizado. En mi opinión, la tarea de la ces es garantizar que los intereses de los 11 trabajadores se tomen en cuenta al construir este nuevo sistema de gobierno. Sin embargo, la zona del euro enfrenta una paradoja que excede la crisis inmediata de deuda soberana y bancaria. La supervivencia del euro exige una forma más equilibrada de unión económica y monetaria, que puede lograrse solo a través de una integración más profunda de Europa. Por otra parte, las recientes elecciones en Irlanda y los desarrollos políticos en otros países demuestran que existen los límites políticos sobre la austeridad, que se manifestarán por sí solos en antipatía ante una integración más profunda. Para concluir con un tono positivo, Europa sí cuenta con una arquitectura institucional, traducida en diálogo social, para generar un nuevo consenso sobre su futuro si elige utilizarla. Si bien recientemente las acciones de la elite política no han sido una buena señal para la adopción de este rumbo, nuestra misión es hacer que ponga su atención en la realidad de la paradoja. Es un tema que versa nada menos que sobre los valores fundamentales del proyecto europeo, entre los cuales, la solidaridad es vital. Para la ces , se trata de volver a los principios básicos. 12 Erich Foglar Una alternativa política fundamental al modelo de competencia interna de la ue La crisis económica y financiera ha reducido a escombros los tímidos esfuerzos para crear una unión social europea. La crisis ha revelado el fracaso de la ideología neoliberal y la política económica, que se basa en el fetichismo del mercado, la liberalización, la privatización, la desregulación y la restricción de los derechos de los trabajadores. Sin embargo, las fuerzas políticas a favor de estas ideas y los economistas de corriente neoliberal recuperaron su preeminencia sorprendentemente rápido y les están diciendo a los trabajadores que no existe otra alternativa a la política actual de la Comisión Europea: no hay alternativa a la política de austeridad, que en numerosos países de la ue disparó una espiral descendente de pobreza, y no hay alternativa al enfoque de gobernanza económica que se dirige a la dirección equivocada, pone en duda la autonomía de la negociación colectiva y apunta a volver a transformar a la ue en una unión exclusivamente económica orientada a la competencia. No debemos dejarnos engañar más con esto. Ya tuvimos un comisario de mercado interior hace algunos años quien consideraba una obra del diablo cualquier tipo de regulación del mercado financiero y que quería que creyéramos que el sector financiero, al adoptar la llamada«autorregulación» voluntaria, aprovecharía mejor su potencial de crecimiento. Los sindicatos, que durante años advertimos sobre las consecuencias imprevisibles de esta política irresponsable, fuimos objeto de burlas mientras intentamos ponerle un freno y considerados reaccionarios. Dejémoslo bien claro: las recetas neoliberales del pasado condujeron directamente a una crisis financiera mundial y sumieron a millones de personas en el desastre social. Se desencadenó imprudentemente el capitalismo financiero y se liberaron y desregularon los mercados, lo que condujo a niveles de deuda sin precedentes: ¡la razón no fueron los salarios demasiado altos ni los sistemas o estándares sociales«exuberantes»! Ahora son las ideas neoliberales obsoletas que cuelgan como muelas de molino del cuello de los contribuyentes y los trabajadores. ¡Los responsables de la crisis intentan apagar el fuego con nafta! 13 La ces y los sindicatos europeos deben evitar este peligroso desarrollo de la política europea con una alternativa convincente. Debemos proseguir desde donde dejó el convencido y europeo John Monks, con la advertencia: «hasta aquí hemos llegado. ¡Esta Europa ya no será de nosotros!». Esta exigencia será la referencia de la ces , su Secretaría y sus afiliados en los próximos años. Dentro de la restauración neoliberal producida en la ue ya no es suficiente implementar mejoras aisladas para los trabajadores. Nosotros, los sindicatos, haremos justicia para beneficiar a millones de trabajadores y satisfacer nuestras aspiraciones solo si luchamos en pos de una reorientación política radical, que finalmente se centre en los intereses de los trabajadores y, en consecuencia, en la amplia mayoría de los ciudadanos de la ue . Impulsar este enfoque de forma clara y, al mismo tiempo, fortalecer la ces como jugador e interlocutor clave en el proceso de toma de decisiones políticas en Europa es el gran desafío para el nuevo equipo de dirigentes de la ces , que requiere el apoyo pleno de todos los afiliados. El nuevo plan de acción y estrategias de la ces nos proporciona a todos las directrices para saber dónde residen nuestras responsabilidades políticas, e inicia la lucha por la gobernanza económica genuina, que bien merece su nombre. Gobernanza que respalda un modelo de crecimiento seguro socialmente sostenible, insiste en aumentar el poder adquisitivo a través de salarios justos para el trabajo digno, logra la coordinación macroeconómica y promueve la inversión en el empleo. Esta es nuestra alternativa al modelo de competencia interna planificado de la Comisión Europea y varios Estados miembro, basado en la carrera descendente y en la competencia por los impuestos corporativos y los salarios más bajos. Al final, este modelo enfrenta a los trabajadores entre sí y, por lo tanto, es profun14 damente antieuropeo. Además, los sindicatos coordinan de forma autónoma la política de negociación y salarios en la ue , y no permitirán ninguna interferencia en sus competencias principales. La ces y sus afiliados proseguirán con esta campaña contra la restauración neoliberal de la ue y necesitaremos respirar profundo hasta que nuestras ideas sean escuchadas. Esto también se aplica al importante tema de la desregulación de los mercados financieros. Si observamos los modestos pasos normativos de los últimos dos años, podemos constatar que muy poco se ha aprendido de la crisis financiera. Sin una regulación genuina del sector y los mercados financieros, con sus influyentes grupos de presión, no habrá un cambio radical de rumbo. En relación con este tema, un mercado europeo interno grande requiere un liderazgo político que verdaderamente desempeñe su función y que no se esconda detrás del grupo de presión financiero: por lo tanto, un«sí» rotundo al impuesto europeo a las transacciones financieras y otro«sí» a poner aún más presión sobre la Comisión Europea para que, por fin, presente propuestas concretas para su introducción. Por último, el objetivo de lograr un mercado interno justo debe volver a ser el eje político. Esto incluye, sobre todo, el principio que establece«la misma retribución por el mismo trabajo en el mismo lugar». Es el principio básico de los sindicatos, que no se basa en el dumping social y salarial sino en fuertes estándares sociales mínimos. Los fallos en esta área del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ( tjce ) deben corregirse en la esfera política: la Carta de los Derechos(¡sociales!) Fundamentales debe cobrar vida. La ces necesitará el apoyo de afiliados fuertes para ser capaz de implementar satisfactoriamente este ambicioso programa. La ögb continuará apoyando a la ces porque estoy convencido de que hoy en día Europa es el campo de acción natural para nosotros, los sindicatos:«¡la política europea es la política nacional!». Por ello, las exigencias de la ces son nuestras exigencias, que serán representativas también en nuestro país: este es el mejor aporte en el camino hacia una mayor europeización del movimiento sindical y hacia la Europa social. 15 Agnes Jongerius La Europa social como puerta de salida de la crisis En 2000, las perspectivas económicas eran buenas. Recuerdo una atmósfera favorable y un espíritu vital con nuevas posibilidades para una verdadera Europa social. La Estrategia de Lisboa, con su método de coordinación abierto, era un manantial de esperanza. Nuestras miradas estaban puestas en las políticas económicas europeas con orientación social, con competencia en el mercado interno, convergencia social ascendente y una base de derechos sociales para todos. La perspectiva positiva de la convergencia social ha cambiado. Cuando la tendencia económica cambió de dirección, y explotó la burbuja de las tecnologías de la información y la comunicación( tic ), los nobles objetivos sociales de la Estrategia de Lisboa se vieron rápidamente menoscabados. De repente, el eje pasó a ser el crecimiento económico: la política social se hizo a un lado, y los objetivos ambientales se eliminaron por completo. Ante los primeros síntomas de recesión, el crecimiento económico se transformó en el principio rector. Nadie niega que el crecimiento económico es, en realidad, una necesidad, pero existen diferentes formas de obtenerlo. Nosotros, en nuestra calidad de organizacio16 nes sindicales europeas, tenemos una visión propia de la forma en que es posible lograr el crecimiento económico junto con el progreso social. Empezamos a sentir la necesidad de tomar una postura ofensiva en pos de la Europa social. En 2008, cuando varios fallos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea dejaron en claro que las libertades fundamentales del mercado interno tenían prioridad sobre la política nacional de mercado laboral e, incluso, sobre los derechos sociales fundamentales, fue crucial adoptar un enfoque proactivo. Y se sintió el golpe de la crisis económica y financiera. Los últimos cuatro años han sido duros para los trabajadores y los sindicatos. A pesar del eslogan«a la ofensiva» en el Congreso de Sevilla de la ces , se nos forzó a adoptar una posición defensiva. En todas partes de Europa, los sindicatos luchan contra el desempleo. Todos defendemos la legislación de protección del empleo y los sistemas de protección social: tanto en nuestros países como en Europa. Con las elecciones de 2009 del Parlamento Europeo, dejamos de contar con un aliado y nos vimos obligados a aceptar el hecho de que vientos más conservadores soplaban en Europa. Después llegaron 2010 y la crisis del euro. Varios países se vieron particularmente afectados. Las instituciones europeas y el fmi obligaron a Grecia, Irlanda y Portugal a imponer crudas medidas de austeridad. El panorama general es de recortes presupuestarios para reducir los déficits. Europa actuó con rapidez pero no fue la respuesta que teníamos en mente. Las recientes medidas del Pacto por el Euro Plus siguen siendo una amenaza para los sistemas de negociación salarial y los sistemas nacionales de protección social dado que se centran en reducir los costos de mano de obra. Concentrarse solamente en la reducción de los déficits presupuestarios sin contemplar a los trabajadores que, en última instancia, pagan el precio de la crisis es una receta que genera malestar social. Y ni siquiera creo que obtengan resultados satisfactorios. Los países con un buen sistema de protección social y altos niveles de seguridad social han demostrado ser capaces de superar los efectos de la crisis mucho más rápido y con mayor seguridad que otros. Los sindicatos son indispensables en este proceso dado que mitigan los efectos de la crisis para los trabajadores. ¡El diálogo social, con sindicatos fuertes y altos niveles de protección social, es la receta adecuada para la crisis existente! El desafío para los próximos años será cambiar el eje de las propuestas de gobernanza económica y de las medidas de austeridad. Tenemos que salir de la crisis más fuertes que antes mediante la construcción de una Europa social. ¡Europa es mucho más que un mercado interno con una carga administrativa liviana! Debemos demostrarles a los miembros, los trabajadores europeos, que Europa también tiene una faceta social y que es posible fortalecer la política social en una economía global. Nuestra tarea no es fácil dada la divergencia entre los Estados miembro y nuestra perspectiva nacional. Si nuestros gobiernos se comprometen con la gobernanza económica europea como única puerta de salida de la crisis, los sindicatos simplemente se verán obligados a hacer lo mismo. No podemos pasar por alto la coordinación de políticas presupuestarias y económicas en Europa. Ahora más que nunca se necesita coordinación y cooperación para cada acción europea sindical nacional. Tenemos que construir nuestras fortalezas entablando una mejor conexión entre el nivel nacional y europeo. ¡El 12° Congreso de la ces en Atenas es una buena ocasión para revitalizar nuestro poder sindical! Si bien no tenemos certezas en cuanto a la perspectiva económica, sí estamos seguros de nuestro poder sindical, de la voz de 60 millones de trabajadores. No es posible ignorar a estos trabajadores. Resistamos y renazcamos, en una posición conjunta que combine nuestras fortalezas individuales en Europa. ¡Por lo tanto, desde Atenas en adelante con solidaridad y fuerza! 17 Wanja Lundby-Wedin Debemos restablecer a la Unión Europea para que esté al servicio de sus ciudadanos Cuando la Confederación Europea de Sindicatos se reúna para el Congreso de Atenas en mayo de 2011, deberá enfrentarse a una Europa diferente a la del Congreso de Sevilla de 2007. Durante los años transcurridos, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea( tjce ) ha asestado varios golpes al movimiento sindical europeo con las sentencias de los casos Viking, Laval, Rüffert y Luxembourg. Entre los ciudadanos, esto ha generado un creciente escepticismo en relación con la ue . A las sentencias mencionadas, les siguió una crisis financiera que se transformó en una crisis social y económica. Los trabajadores de todo el mundo han pagado el precio de la crisis con la pérdida del empleo, el hogar, los ahorros y la seguridad. La pobreza y el trabajo precario se multiplicaron, el poder adquisitivo se redujo y las deudas públicas aumentaron. Los trabajadores, sin ser los culpables, seguirán pagando a causa de la crisis durante muchos años. La forma en que las autoridades europeas abordan la crisis es realmente alarmante. La idea subyacente a la propuesta actual es que la competitividad debe fortalecerse a través de las reducciones salariales. Es un concepto peligroso. Europa nunca podrá competir(y no 18 queremos hacerlo) sobre la base de salarios bajos: tenemos que competir a partir del conocimiento y la competencia. El trauma de la crisis griega no tiene que ser más el generador del debate en torno a la reforma a largo plazo de la gobernanza económica de Europa. Sin duda, es vital para evitar que este tipo de crisis se repita, pero el tema central que impulse la reforma debe ser otro: de qué modo Europa puede lograr la consolidación fiscal mientras promueve un nuevo tipo de crecimiento(ecológico, inteligente e inclusivo) que será necesario para mantener la ventaja competitiva de Europa en un mundo globalizado. En el futuro, debemos restablecer a la Unión Europea para que esté al servicio de sus ciudadanos. No hay ninguna asociación política que exista solo para sí misma, ya sea local, regional, nacional o internacional. Las instituciones y la Unión Europea cumplen su propósito al tratar las preocupaciones y resolver los problemas de sus ciudadanos. Para ello, la ue necesita encontrar un mejor equilibrio en el Tratado entre los derechos sindicales fundamentales y las libertades económicas. No obstante, tras las sentencias del tjce , los derechos sindicales fundamentales se subordinan a las libertades económicas, ¡esto es inaceptable! Para implementar un cambio duradero, necesitamos una revisión del Tratado a fin de que incluya un protocolo de progreso social. De lo contrario, la ue corre el riesgo de perder el apoyo popular, lo cual sería un problema grave: necesitamos una ue sólida para enfrentar los desafíos comunes de los próximos años. Los desafíos que necesitarán una Unión Europea fuerte y eficaz son, entre otros, los que siguen. Primero, la necesidad de una mayor inclusión social requiere esfuerzos comunes de las instituciones europeas y de los Estados miembro. Dos de los objetivos principales en la estrategia Europa 2020 son fundamentales para alcanzar la inclusión social: participación en el mercado laboral y reducción de la pobreza. Para lograr alguno de estos dos objetivos, debemos crear igualdad de oportunidades para hombres y mujeres a fin de que consigan trabajo y ganen salarios decentes. Un camino para hacerlo es que el trabajo a tiempo parcial sea una opción, y que el trabajo a tiempo completo sea un derecho para todos. No se trata solo de la emancipación de las mujeres sino también de la habilidad de nuestras sociedades de mantener la competitividad. Para conservar el estado de bienestar, todos deben tener la posibilidad de contribuir de la mejor forma posible. La capacidad de que las mujeres se ganen la vida también es crucial para hacer frente a uno de los temas que deben ser prioritarios para la ue y sus Estados miembro: la lucha contra la pobreza infantil. Segundo, Europa confronta el desafío de la migración y el cambio demográfico. Incluso si podemos cumplir con los objetivos de participación en el mercado laboral, Europa necesitará una corriente uniforme de inmigrantes y trabajadores migratorios para controlar los desafíos demográficos. Sin embargo, esto no será aceptado si las empresas siguen explotando a los ciudadanos de terceros países como un medio de reducción de los costos laborales. Si este tema no se aborda de forma correcta, corremos el riesgo de que los ciudadanos de Europa, en lugar de aprovechar las oportunidades que surgen de la migración, desarrollen sentimientos xenófobos contra los trabajadores migratorios. A esto se debe que las personas, y no solo los sindicatos, deban preocuparse por las decisiones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en los casos Laval, Viking, Rüffert y Luxembourg. Por último, quiero hacer hincapié en la necesidad de que la Unión Europea desempeñe una función activa en el resto del mundo. Una Unión Europea con empresas fuertes y competitivas, grandes estados de bienestar y salarios dignos para todos los trabajadores podrá ser el ejemplo al cual se aspire en otros lugares del mundo. Solo si ejercemos influencia en el resto del mundo vamos a preservar nuestro estilo de vida. Para que este proyecto sea satisfactorio, la ue debe defender sistemáticamente los derechos sindicales y humanos. No podemos apoyar regímenes que violen los derechos humanos básicos solo en función de razones económicas. La lección de los desarrollos en África del Norte exige un nuevo enfoque en materia de política exterior de la ue . 19 Yannis Panagopoulos Estrategia europea en favor de la solidaridad, el empleo y los derechos Los próximos cuatro años del nuevo mandato de la ces estarán dominados, como se ha comprobado, por una aguda crisis que empeorará aún más el actual contexto socioeconómico adverso. En la ue , la divergencia y las tensiones entre las economías dominantes del Norte y la periferia europea se han profundizado al extremo y explotaron en forma de crisis, empezando por la deuda soberana de Grecia para luego abarcar a otros países. La gobernanza ineficiente, la intransigencia y el fracaso de los gobiernos de la ue de responder con rapidez han llevado la situación hacia una crisis generalizada de la moneda. Con la introducción de la agenda del fmi en Europa, no solo Grecia, España y Portugal implementaron profundos recortes y medidas de austeridad, sino que los Estados miembro más grandes anunciaron recortes que afectan principalmente al gasto de política social, a los trabajadores y a los contribuyentes comunes. No obstante, lo que vemos en Grecia, donde se ha implementado la estrategia de salida más brutal desde mediados de 2010, no es recuperación sino una recesión profunda y un considerable aumento del desempleo. Es notable que incluso el fmi haya advertido sobre el hecho de que semejantes reducciones fiscales prolongadas pueden conducir a Europa nuevamente 20 a la recesión 1 . Al mismo tiempo, en Europa, la distribución de los ingresos cada vez menos equitativa exacerba el riesgo de pobreza, lo que refleja la aguda polarización: tanto la cantidad de ricos como el valor de su riqueza han aumentado en la ue , pero 84 millones de personas viven en la pobreza. Es vergonzoso que 19 millones sean niños. Estas son implicancias serias para la democracia y la cohesión social dado que las ideologías populistas extremistas explotan inevitablemente el enojo y las reacciones de los ciudadanos. El antecedente político de este panorama desalentador ha sido la fijación de las autoridades europeas por anteponer los mercados a las personas, y por la liberalización y la desregulación. Nada se aprendió de la crisis de 2008: se estableció la financiarización en detrimento de la economía real. Las políticas macroeconómicas para el empleo pleno y la Europa social figuran solo en los papeles mientras que la política fiscal y monetaria fundamentalista transforma a los ciudadanos y a sus derechos 1 Fondo Monetario Internacional, Perspectivas de la economía mundial, capítulo 3,«¿Serán dolorosos los efectos macroeconómicos de la consolidación fiscal?», octubre de 2010. sociales en bienes de consumo negociables. Peor aún, la crisis se usa en distintos países –un ejemplo es Grecia– como pretexto para suprimir los derechos de los trabajadores y así violar las convenciones y los estándares centrales de la Organización Internacional del Trabajo( oit ). Sin embargo, este manejo no se detendrá en Grecia, que, como todo lo indica, se utiliza a modo de laboratorio para probar un nuevo orden de cosas. Este es el complejo contexto que la ces debe abordar. El contexto que describí antes pone de manifiesto nuestro deber de luchar eficazmente en pos de la solidaridad, el empleo y los derechos en el contexto del modelo social europeo. Lo que enfrentamos en la actualidad excede cualquier otra cosa que hayamos tratado hasta ahora como sindicatos. Por ello, debemos elaborar estrategias nuevas más eficaces para fortalecer nuestra voz y nuestros lazos con la sociedad. Al encontrarnos frente a la dinámica destructiva de un capitalismo impulsado por las finanzas que separa la sociedad de la economía, inevitablemente nuestra lucha debe estar guiada por la afirmación fundamental de Karl Polanyi: es esencial subordinar la economía a la sociedad, y no la sociedad a los mercados. 21 João Proença Respuesta del movimiento sindical en defensa del empleo, la cohesión y la construcción de Europa En términos generales, la recuperación de la crisis socioeconómica ha sido lenta y débil en la Unión Europea si se la compara con el resto del mundo. En una primera etapa, gracias al impulso del g 20, las respuestas políticas de la ue parecían orientarse en la dirección correcta, con la adopción de un plan de estímulo económico coordinado, que incluyó apoyo para mantener y crear puestos de trabajo, y una mayor protección del empleo y de las personas vulnerables. En apariencia, también existía la voluntad política de fortalecer la transparencia y la regulación de los mercados financieros y de controlar la economía de casino que tanto favoreció la crisis. Sin embargo, las políticas de austeridad surgieron nuevamente en nombre de la estabilidad y la consolidación presupuestaria y, por ende, generaron la merma del resurgimiento económico en muchos Estados miembro. Todo esto condujo a un creciente desempleo y, en general, a la exigencia de enormes sacrificios por parte de los ciudadanos, especialmente de los trabajadores y pensionistas. Lo que debe ser un objetivo instrumental parece 22 transformarse en el objetivo general de la ue , lo cual es inaceptable. La crisis ha generado el deterioro de las cuentas públicas, pero no podemos pasar por alto el papel de la«exuberancia» especulativa en los mercados financieros y las agencias de calificación internacionales, sin controles externos, que condujo a problemas de deuda soberana y financiamiento externo en varios países. Las instituciones comunitarias no tomaron medidas preventivas y/o correctivas para mantener a la Unión estrechamente relacionada y a la zona del euro en buenas condiciones de operación. La ugt siempre afirmó que la situación y las presiones de los mercados financieros de Portugal exigen reducciones en el déficit presupuestario y en el desequilibrio del comercio exterior. No obstante, disentimos totalmente con varias medidas tomadas por el gobierno que generaron una huelga general en noviembre de 2010. Estamos comprometidos con encontrar soluciones para dar respuestas a la crisis económica y financiera, pero también al desempleo, la desigualdad social y la pobreza, que tienen actualmente niveles muy altos. Actuamos a través de negociaciones colectivas, tanto gremiales como empresariales. También participamos en un diálogo social bipartito y tripartito. El 22 de marzo de 2011, la ugt , con otras cuatro confederaciones de trabajadores y el gobierno, firmó el Acuerdo Tripartito para la Competitividad y el Empleo. Se asumieron compromisos en áreas fundamentales para combatir los déficits estructurales y consolidar el presupuesto. Sentimos que, con las reformas estructurales realizadas y las medidas de austeridad tomadas que tantos sacrificios impusieron a los portugueses durante los últimos tres años, además de las medidas contempladas en el acuerdo tripartito, se darían las condiciones para enfrentar los desafíos planteados a nuestra economía y nuestra sociedad, sin tener que recurrir a la asistencia externa. Sin embargo, los errores políticos nacionales y la respuesta inadecuada de la Unión Europea a la especulación financiera que afecta a algunos países, generó la necesidad de solicitar asistencia externa como la que habían pedido Grecia e Irlanda, aunque con características específicas de Portugal. En realidad, la Unión Europea está«obsesionada» con la consolidación del presupuesto a cualquier precio. Con enorme preocupación observamos el regreso al paradigma económico anterior(regulación débil, desregulación social, un papel limitado del Estado, desigualdad social y especulación financiera), que demostró ser un fracaso. La misma preocupación nos generan los avances en términos de gobernanza económica, donde parece que el individualismo se antepone a los intereses colectivos de la Unión Europea y amenaza a la solidaridad, pilar esencial del proceso de construcción europeo. De este modo, los Estados miembro más vulnerables quedan condenados a una crisis económica más profunda y a aumentos del desempleo y la injusticia social. El modelo de gobernanza económica también parece tratar de restar autonomía a los interlocutores sociales nacionales y de imponer limitaciones en los aumentos salariales negociados. Aparentemente, los ministros de Economía asumieron un rol semisoberano en la determinación de las políticas europeas, lo cual no tiene justificación. Este rol debe volver a centrarse en el Consejo Europeo de Jefes de Estado, que reúne una variedad más amplia de asuntos y susceptibilidades, en especial de carácter social. En los próximos años, el movimiento sindical se enfrentará a desafíos importantes y deberá vérselas con fuerzas que se oponen al cambio: en la actualidad, la mayoría de los gobiernos de los Estados miembro tienen dirigentes conservadores. Uno de los desafíos centrales para la Confederación Europea de Sindicatos( ces ) será garantizar una dimensión social genuina en la ue . Para ello, deberá exigir mayores responsabilidades para la Comisión Europea, particularmente el cumplimiento de lo establecido en el Tratado en relación con el funcionamiento de la ue , donde se aclara que, en todas las intervenciones y las políticas, la Unión debe buscar alcanzar un alto nivel de empleo, garantizar la protección social adecuada, luchar contra la exclusión social y desarrollar capacitación y formación de excelencia. Es preciso consolidar la participación de la ces en todas las políticas europeas y no solo en las áreas relativas al empleo y a las cuestiones sociales. Su presencia en el Parlamento Europeo cobra cada vez más importancia. El diálogo social gremial e interprofesional reviste importancia estratégica, por lo tanto, es una prioridad para la ces . Hoy en día, el modelo impuesto por la ue sanciona, en algunas áreas, no solo a los trabajadores y al empleo, sino también a las empresas; es vital avanzar en este diálogo. A tal fin, debemos exigir que la Comisión Europea desempeñe realmente la función prevista en los tratados, la cual incluye fomentar y promover el diálogo. 23 Para la ugt , otro tema esencial es la regulación de los mercados financieros, es decir, la imposición de tarifas a las transacciones financieras especulativas y la eliminación o la regulación de los paraísos fiscales. Este punto refleja la importancia de las relaciones entre la ces y la Confederación Sindical Internacional( csi ). La ces y el movimiento sindical completo en Europa no pueden aceptar la situación actual y el rumbo tomado. Debemos luchar por una Europa en la cual las personas comunes no tengan que adaptarse a las imposiciones de la economía y los mercados financieros: es preciso reestructurar la economía para que esté al servicio de los intereses de las personas y promueva mejoras en su bienestar. La prioridad de los sindicatos es volver a defender el empleo pleno y los trabajos dignos, pero siempre sobre las bases de la estabilidad económica y de un crecimiento sólido y sostenible. Necesitamos una ces más fuerte, con mayor apoyo y delegación de las responsabilidades por parte de las confederaciones afiliadas, pero también debemos transformar la coordinación de las acciones nacionales en un instrumento fundamental para la acción europea. 24 Jaroslav Zavadil La solidaridad sigue siendo nuestro principio común La cmkos cree que la función de la ces en el proceso de integración europea es fundamental. Cuando los preparativos para la adhesión a la ue se iniciaron en la República Checa, la cmkos ya era miembro de la ces . Gracias a la ces , fuimos incluidos en las estructuras europeas en el nivel más alto. La voluntad de la ces y de sus afiliados de tener esta forma de actuar quizá no se aprecie aún como un gesto muy importante e, incluso, histórico. Representa un compromiso mutuo de cultivar en forma conjunta el modelo social europeo y se basó en la firme convicción de que juntos podríamos construir una economía de mercado social y controlar la globalización acelerada. Nuestro objetivo ha sido reproducir los altos estándares europeos y probar que todos somos interlocutores iguales y que nuestra ambición es garantizar que todos los trabajadores reciban salarios justos, que vivan y trabajen en condiciones decentes y que no sean sometidos a la permanente amenaza de dumping social. En el momento de la adhesión a la ue , la República Checa se encontraba en proceso de transformación a una economía de mercado, que condujo a la creación de una economía extremadamente abierta, y la globalización cobraba fuerza rápidamente. Pensamos que no todos comprendieron ni percibieron clara y cabalmente estos complicados problemas. Nuestros vecinos alemanes, por su experiencia con la integración de la antigua República Democrática Alemana, actuaron quizá con mayor sensibilidad, aunque no en todos los casos. En la República Checa, estamos preocupados por la pérdida de la soberanía económica e industrial(debido a la pérdida de producción nacional, al cierre de, incluso, empresas prósperas a causa de la ampliación de las empresas transnacionales y a la fuga de ganancias significativas que no se reinvierten en el país), mientras que los antiguos Estados miembro de la ue temen transferir la producción y los servicios a las regiones«más económicas». La crisis ha exacerbado estas preocupaciones, a las que se utiliza para debilitar a los sindicatos y para fortalecer los enfoques basados en el principio de«la caridad empieza por casa». En la actualidad, no cabe duda de que los sindicatos son el interlocutor principal, y acaso el único, capaz de contrarrestar los intereses comerciales y los reiterados ataques contra 25 los derechos sociales, sindicales y humanos, y también contra la democracia. ¡Claro que la contraparte también es consciente de esta realidad! Las medidas de austeridad(que implican la destrucción de lo que queda del estado de bienestar) son una carga sobre todo para la clase media, que parece no haber sido suficientemente empobrecida aún como para que se organice en su propia defensa. Paradójicamente, en las elecciones generales, los partidos políticos de derecha parecen cobrar vigor: han logrado persuadir a la mayoría de la población para que crea que la culpa de la crisis no debe atribuirse al verdadero culpable: el capital financiero especulativo, que hace mucho se separó de la economía real, sino a los «lujosos» estados de bienestar. Debido al debilitamiento de los servicios públicos y estatales, a la privatización y a la especulación financiera, por no mencionar los escándalos de corrupción, las personas están perdiendo la confianza en las instituciones y en la acción colectiva. Todo esto ha reducido la solidaridad, que es la base de la cohesión social. Los políticos que defienden las posiciones neoliberales plantean que el estado de bienestar basado en la solidaridad se considera un despilfarro y un vehículo para sustentar a los aprovechadores. Sin embargo, los sindicatos creen que el crecimiento económico(el producto bruto interno) no es un fin en sí mismo, independiente de la mejora de los estándares de vida de los trabajadores o, incluso, opuesto a ella, y tampoco creen que los altos estándares sociales impidan el crecimiento económico. La función de la ces es vital en una plataforma para unir las acciones de los sindicatos europeos y nacionales. A medida que el comercio se globaliza cada vez más, los sindicatos deben hacer lo mismo y afianzar la solidaridad. Estamos frente al surgimiento de un mercado laboral común de la ue y, por ende, el desarrollo de estrategias europeas conjuntas es fundamental. En este marco, es preciso contar con una coordinación sistemática de las activi26 dades sindicales dentro de las empresas multinacionales. La cooperación transfronteriza y las estructuras sindicales sectoriales deben desempeñar roles más importantes. El contacto con los colegas en otros países reviste una importancia singular, además de la posibilidad de consulta y cooperación acerca de todos los temas actuales(reformas de pensiones, impacto de la crisis en el empleo y el futuro del movimiento sindical europeo, entre otros temas). Los debates realizados dentro de la ces permiten reconciliar las opiniones de los afiliados. La cooperación entre sus miembros es esencial, especialmente en los preparativos para las negociaciones que son cada vez más complejas. Es de esperar que las futuras negociaciones sean más complicadas y difíciles dada la repercusión de la crisis económica dentro de una atmósfera de«reformas» drásticas con consecuencias negativas para los trabajadores. Nuestro objetivo es mantener y cultivar la capacidad de los sindicatos de actuar en todos los niveles: empresarial(especialmente multinacional), sectorial y nacional. Los sindicatos no deben dejar arrastrarse a un sentimiento de peligro mutuo. Al contrario, al enfrentar un peligro común, deben organizar acciones que cubran todos los sectores o que estén relacionadas con las multinacionales. No solo los políticos deben percibir los pedidos sindicales, si bien suelen estar dirigidos a ellos, sino también los empleados, los propietarios de empresas y las entidades financieras. Todos los instrumentos con reconocimiento internacional se deben utilizar para preservar todo lo que se ha logrado en favor de los trabajadores en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En la ue , debemos fortalecer el diálogo social y el rol de los derechos(sociales) fundamentales, acentuados por la inclusión de la Carta de los Derechos Fundamentales en la legislación europea central. Para el contexto checo, es un hecho muy significativo debido a que el gobierno negoció una exclusión, acción a la que los sindicatos checos se oponen radicalmente. Es posible evitar que la exclusión entre en vigencia, ya que se la debe confirmar en la nueva ratificación de los tratados(por ejemplo, en la próxima ronda de ampliación de la ue ). En este punto, la cmkos confía en la solidaridad de sus colegas europeos. Aquí, el rol de la ces es vital. Nuestra tarea crucial es evitar los ataques a la democracia, los aumentos de la desigualdad y la exclusión social, además de luchar contra la xenofobia. 27 A N A LISIS Y P RO P UEST A S OTROS TITULOS R udolf T raub -M erz J ürgen E ckl R olando D íaz K jeld J akobsen K jeld J akobsen F lavio B enites T homas G reven F lavio B enites E rnesto M urro Á lvaro C oronel El movimiento sindical internacional: fusiones y contradicciones Panorama sindical de Venezuela El monitoreo de las empresas multinacionales desde una perspectiva sindical O monitoramento de empresas multinacionais Los comités de empresa: ¿una estrategia para la acción del sindicalismo trasnacional en América Latina? 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