Autor: Título: Lugar: Producción: Nota: Cecilia Lanza Lobo * ESCOBAS POR MICRÓFONOS La Paz, 6.6.2011 Centro de Competencia en Comunicación para América Latina, www.c3fes.net Este texto puede ser reproducido con previa autorización con un objetivo educativo y sin ánimo de lucro. Este artículo se enmarca dentro del proyecto América Latina en perspectiva de género II, que se realiza con el apoyo del C3, la unidad regional de análisis de la comunicación para América Latina de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung(FES) www.c3fes.net, en asociación con el área de género de la FES GENERO www.fesgenero.org y la Asociación Civil Artemisa Comunicación en Argentina www.artemisanoticias.com.ar. Con él, buscamos producir y difundir notas de autor(a), con enfoque de género, de 15 países de América Latina. Para eso contactaremos a 15 periodistas de distintos países del continente para que relaten con personalidad y sensibilidad un aspecto de lo que sucede en sus países. ESCOBAS POR MICRÓFONOS Yolandita Mamani tiene nombre de cantante. Casi. Se sienta frente al micrófono y habla, no canta, ríe. Además de productora, es la conductora, junto a Antonia Cuno, del programa radial“Soy trabajadora del hogar con orgullo y dignidad” de Radio Deseo 103.3 FM. Desde allí, estas mujeres de pollera que repiten con frecuencia“no somos periodistas pero sabemos hacer radio” están revolucionando el modo de hacer, efectivamente, una comunicación para el desarrollo. Yolanda Mamani y las suyas se han apropiado, por fin y por mero instinto de sobrevivencia, del mandato que Felipe Quispe, el Mallku i , dejó a la sociedad entera, como una bofetada: ¿Por qué me rebelo?“Porque no quiero que mi hija sea tu empleada”. Un rap suena en la radio: ¨Soy trabajadora del hogar, con orgullo y dignidad, de tener este oficio nunca me he sentido avergonzada, pero sí estoy cansada de que me llames empleada¨, Es el grupo ¨Pacto Verídico¨ integrado por dos mujeres, ambas trabajadoras del hogar. Fueron invitadas a interpretar esa canción compuesta por las propias integrantes del programa radial ¨Soy trabajadora del hogar con orgullo y dignidad¨ que conducen Antonia y Yolanda. Un pacto que tiene de verídico el hecho de que estas mujeres no sólo comparten la obviedad de su * Magíster en Literatura Hispanoamericana con mención en Estudios Culturales por la Universidad Andina Simón Bolívar, Quito, Ecuador, 1999. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad Católica Boliviana de La Paz, 1998. Publicista egresada del ICT(Universidad Santo Tomás), La Paz, 1989. Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar origen étnico(son aymaras migrantes) sino su rebeldía rapera, en el caso de las cantantes, y acaso revolucionaria en el caso de las radialistas. Provocadoras desde el minuto cero. ¡Dónde se ha visto mujeres de pollera(cholas), “empleadas domésticas”, conduciendo un programa radial con contenido revoltoso, hablando de derechos! ¡Dónde se ha visto que estas mismas cholas escuchen y canten rap! En 103.3 FM, Radio Deseo…“enciende tu libertad”. **** Tal vez se entienda mejor la dimensión de este atrevimiento si les recuerdo que en esta parte del continente, Bolivia es el país con mayor cantidad de población indígena entre sus habitantes(60%). Y que las luchas de los indígenas por lograr el reconocimiento y la igualdad de derechos han sido largas, intensas y dolorosas. Los indígenas en Bolivia son todavía más de la mitad de la población. Muchos de ellos y ellas ya han migrado a las ciudades y viven ese proceso de modernización que los traslada hacia esa categoría camaleónica migrante-mestizo-cholo-citadina donde se mezclan por igual migrantes campesinos en proceso de asentamiento, citadinos de origen indígena con un pie aquí y otro allá, y cholos ya asentados en las ciudades, muchos de ellos camino a la prosperidad económica. El denominador común: la discriminación. Las mujeres indígenas no han encontrado mejor manera de sobrevivir a la pobreza y el analfabetismo que dejar el campo y largarse a las ciudades para trabajar como“empleadas domésticas” en casas de familias de clase media y alta; acostumbradas a este tipo de servicio heredado de costumbres coloniales y republicanas, cargadas de esclavismo y servidumbre en una sociedad dividida en dos: indios y blancos(mestizos). Por eso, cuando Felipe Quispe, el Mallku, líder indígena del Ejército Guerrillero Tupak Katari, fue aprehendido en 1992, ante la pregunta de una periodista del por qué de sus acciones extremas, éste dijo:“porque no quiero que mi hija sea tu empleada”. El“temible Mallku” resumió así la razón de sus demandas expresadas con violencia, sí, ante siglos de opresión. Aquella frase quedó sellada para siempre. **** Son casi las dos de la tarde cuando Yolanda y Antonia se acomodan, cada una en su silla alrededor de una pequeña mesa circular, frente a un micrófono grande que pende desde el techo. Sobre la mesa están los periódicos del día y una computadora“laptop” que ilumina sus Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar rostros mientras buscan en la pantalla cualquier información útil, mensajes de sus oyentes, y rara vez sus propias anotaciones. Todo está en su cabeza, dirá luego Yolanda. No hay ningún otro papel sobre la mesa. Los libretos ya no son imprescindibles como antes, cuando empezaron hace dos años. La estructura del programa, que ahora es diario, se la saben de memoria. Además, todos los sectores que conforman el programa están previamente grabados y listos para hacer“play”. Yolanda lee con dificultad pero maneja la computadora como ninguna. Sabe editar las grabaciones utilizando complejos programas digitales como el“Vegas” o el“Sound Force” comenta, pronunciando con dificultad. Y como niña escolina se acerca demasiado al periódico en su intento por leer sin tartamudear demasiado cuando la luz roja que tiene enfrente se enciende indicándole que está“al aire”. “Muy buenas tardes amigos y amigas. Hola Antonia, aquí estamos en su programa ´Soy trabajadora del hogar con orgullo y dignidad¨”. Habla Yolanda y ríe todo el tiempo. Luego habla Antonia, que es más reposada, y lo hace como locutora profesional. Es clara y precisa. Y entre ambas se pasan la palabra: sí, Yola, claro Antonia, como dice Yola, ahora Antonia, gracias Yola… Y así. Al otro lado de la mesa, separada por un vidrio grande y grueso está la cabina de control que opera José Luis. Él les indica cuándo hay corte, cuánto tiempo tienen para hablar, cuándo entra un sector pregrabado del programa… Ambos se entienden un poco por señas y otro poco por costumbre.“Antonia se expresa mejor, tiene más facilidad, pero la líder es Yolanda”, dice. Y entonces, en el corte entra Antonia y le consulta algo con paciencia. Allí todo parece estar bajo control. Incluso se pasan un buen rato del tiempo límite del programa sin demasiado drama. No sé si su dificultad con el idioma castellano las hace redundar más de la cuenta o ellas repiten las cosas una y otra vez porque frente al micrófono son dos peces en el agua. Pero no siempre fue así. De hecho, Yolanda no se inició como conductora del programa, sino como productora. No tanto por temor al micrófono, sino porque conoce sus limitaciones y hablar castellano a la perfección todavía le cuesta, aunque no parece. Más que con fluidez, Yola habla con firmeza. Es franca y dice lo que piensa. Ese es su capital. Ella ha vivido lo que cuenta. “Hablar en primera persona” Y es que en este programa radial, la autoridad está dada por la experiencia. Por eso el punto de partida de su proyecto es tomar la palabra sin intermediarios.“Hablar en primera persona”. Ese es el planteamiento del taller de radio“La voz de mi deseo” que lleva adelante el colectivo feminista Mujeres Creando a partir de su propia emisora, Radio Deseo, cuyo programa estrella es sin duda“Soy trabajadora del hogar con orgullo y dignidad”. Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar No sé quién lo dijo primero, si fue Yola o todas juntas en aquellos talleres. El caso es que Yola parece estar pariendo ideas todo el tiempo y repite complacida la importancia de ese hallazgo, tan obvio como urgente: hablar en primera persona. Nunca antes los medios de comunicación habían prestado atención a las trabajadoras del hogar, salvo alguna noticia diminuta. Mucho menos era posible pensar que fuesen ellas mismas quienes tomasen los micrófonos. Pero esa fuerza revoltosa no apareció de repente. Tiene una larga historia de lucha. El tranvía es para las que trabajan Los mandaron en tren. También en camiones. Miles de hombres, casi todos indígenas, partieron desde las tierras altas y frías del país hacia las tierras bajas y calientes del Chaco, al sur, donde bolivianos y paraguayos libraban una guerra de la que nunca volverían. Los mató la sed, no las balas. Pero esa es otra historia. Esta es la historia de sus mujeres, aquellas que quedaron a cargo de sus hijos, a librar su propia batalla. Cargada de bultos y canastas Petronila Infantes subía al tranvía. Era el año 1933 en la ciudad de La Paz. Debía movilizarse desde el mercado hasta su lugar de trabajo y viceversa. Acabada la guerra del Chaco Petronila, que vivía en el campo, quedó desempleada y viuda. Muy joven, junto a su madre y sus hijos pequeños, partió a la ciudad en busca de empleo. Consiguió un puesto como cocinera. Y al igual que ella, eran muchas las mujeres indígenas y campesinas, viudas y trabajadoras, las que subían al tranvía con sus abultadas polleras(faldas plisadas típicas de la vestimenta indígena), bultos y canastas que ensuciaban y rasgaban las medias de señoras y señoritas impecables. Esa fue la queja que esas damas presentaron a la Municipalidad buscando impedir que las cholas subieran al tranvía. Esa fue su primera batalla. Vencieron las cholas trabajadoras lideradas por Petronila Infantes. Armaron una gran manifestación alegando su derecho al trabajo y su necesidad mayor, dijeron, que las señoras y señoritas propietarias de automóviles para quienes el tranvía podría ser prescindible. Para ellas no. El ejemplo de Petronila Infantes sigue vigente y casi un siglo después la historia cambia poco. Yolandita Mamani “¡Pucha! ¿Esto es la ciudad? ¡Prefiero irme a mi pueblo!” protestó Yola ante el frío que la recibió en la gran ciudad. Llegó a La Paz en pleno invierno y a la ladera norte, en la avenida Periférica, cuyo nombre lo dice todo. Allí alquilaba su tía una pequeña vivienda. Para colmo, no había agua. Había que caminar tres o cuatro cuadras hasta una pileta pública, cargando bidones. Además, como pago por el hospedaje, Yola debía cuidar a una niña de apenas 2 años, hija de su tía. Yola tenía 9. Era una niña a cargo de otra niña. Yola, como miles igual que ella, había abandonado la escuela. Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar “Así comencé a trabajar”, recuerda hoy Yolanda, sentada alrededor de una mesa del restaurante de la casa“La virgen de los deseos” donde también funciona la escuela de radio y la emisora misma. Este es su nuevo lugar de trabajo. Yola está feliz, radiante.“Soy muy reilona, no sé…” se disculpa. Pero de pronto sus ojos se humedecen cuando recuerda dos cosas: las palizas que su papá le daba a su mamá en el campo cuando ella era niña, y su vida en su primer trabajo en la ciudad, donde se mantuvo durante 11 años. Toda su vida, susurra, con los ojos al jugo. Yolanda Mamani Mamani nació en una comunidad de 48 casitas y 170 habitantes, de nombre Santa María Grande, en Warisata, cerca al lago Titicaca, en La Paz. Una pampa extensa y fría donde se siembra haba, arveja, oca y sobre todo papa para el autoconsumo. En Santa María Grande todos son pobres(93.27%) y la mitad de las mujeres son analfabetas. Por eso don Pedro, el papá de Yola, apoyó la idea de que su hija se fuera a la ciudad, a ver si aprendía un poco de castellano. Era él quien llevaba a Yola y a su hermana, en burro, hasta cierta parte del camino rumbo a la escuela. Luego había que caminar una hora y media. Su hermano iba en bicicleta.“A veces llegábamos mojadas o sin zapatos” cuenta Yola, recordando como grandes aventuras los días de lluvia o las veces que al cruzar el río la fuerza del agua las vencía y se llevaba sus zapatos. Encima, la profesora las reñía. Ahora que piensa, cree que todo eso la impulsó a dejar el campo, además de mirar a los muchachos que volvían de la ciudad, más despiertos y bien vestidos, dice. Por eso, un día de esos partió a la ciudad para nunca más volver. O quién sabe. La paradoja La tía de Yola, con quien vivía, era también trabajadora del hogar. De repente, esa mujer se fue, la dejó allí mismo a cargo de la vivienda y el alquiler. Yola tenía entonces 12 años. Por fortuna, la dueña de casa le consiguió un empleo como trabajadora del hogar.“Creo que no alcanzaba ni a la mesa de planchar”, cuenta Yola riendo. Con esa familia se mantuvo 11 años de su vida. Yola describe a la familia con la que trabajó, con cariño y nostalgia. Llora. Luego se repone y retoma su discurso. Porque durante todo ese tiempo sólo le pagaron 350 Bs. mensuales que son aproximadamente 50 dólares americanos. Mucho menos de lo que indica la ley como salario básico y sin ningún beneficio social. Pudo terminar la escuela, eso sí, pero cuando quiso entrar a la Universidad la despidieron. No quisieron pagarle sus beneficios y eso fue todo. Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar Pero Yola tiene los sentimientos encontrados. Recuerda a su“jefe” como a su protector. Cuenta cómo él la llevaba y recogía del colegio en auto todos los días, o cómo la llevaba a casa de sus amigos y le conseguía un televisor, algún jueguito o finalmente su celular para que la niña pudiese jugar y no se aburriese mientras él estaba de parranda. Y cuando su“jefe” se casó, Yola sabía mucho más que la esposa acerca de sus gustos y mañas. También se encariñó de los niños cuando nacieron y hasta de los perros que Yola llama“mascotas”. Ella era la dueña de casa y, como su mismo“jefe” le decía, era“parte de la familia”. Yola describe así esa relación tan habitual en Bolivia entre empleadores y empleados del servicio doméstico. Una relación ambigua, mezclada de afectos, pero finalmente perversa. Porque la gran mayoría de estas mujeres llega del campo a trabajar como empleadas domésticas(apelativo que ellas rechazan y llaman hoy“trabajadoras del hogar”) y al cabo de un tiempo, dependiendo de su suerte, entablan con la familia una relación afectiva que en muchos casos disfraza el abuso laboral y omite derechos básicos. Es una relación perversa porque estas mujeres sustituyen a su familia campesina por esta nueva familia que es, como dice Yola, lo único que tienen. Pero el afecto termina cuando ellas reclaman sus derechos. Y así fue. Yolanda siguió el proceso que más o menos siguen todas. Entran al colegio y el sólo hecho de aprender a leer y escribir les abre los ojos al mundo. Entonces comienzan a demandar sus derechos y pronto buscan su independencia. En otros casos, el trampolín es la organización de trabajadoras del hogar, el sindicato. No todas conocen de su existencia y el modo de socializar entre ellas fue, hasta ahora, la comunicación boca a boca. Por eso el sueño de las trabajadoras del hogar organizadas fue tener un programa propio en la radio. Y lo lograron. Las trabajadoras del hogar en Bolivia En una sociedad pobre, heredera de prácticas coloniales esclavistas, las trabajadoras del hogar constituyen uno de los sectores laborales más vulnerables. Son víctimas de abusos, discriminación, malas condiciones de trabajo y su acceso a los derechos laborales es cuando menos inequitativo. Ellas constituyen uno de los sectores más numerosos de la población femenina económicamente activa. Son aproximadamente 137.000 trabajadoras en todo el país. Y entre el 25 y 28% de las familias urbanas bolivianas cuentan con una trabajadora del hogar. A pesar de su rol vital en la sociedad boliviana, hasta hace muy poco tiempo las trabajadoras del hogar fueron paradójicamente invisibles como grupo organizado. Grave error pues desde las épocas de Petronila Infantes e incluso antes, la mujeres trabajadoras conformaron la Federación Obrera Femenina(1927) y en 1935 el Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar Sindicato de Culinarias que le dio un gran impulso a la Federación Obrera Local de la que era parte. Contagiadas e impulsadas por sus compañeros obreros, las mujeres trabajadoras del hogar demandaron los mismos derechos básicos que el resto de trabajadores del país: jornada laboral de 8 horas, no discriminación, libre expresión, días de descanso, aumento salarial, seguro de salud, indemnización y vacaciones. Ellos lo lograron, ellas no. Sus avances fueron mínimos. Pero no claudicaron. De hecho, como se vio, este es uno de los sectores sociales más antiguos y aguerridos. En 1984 se fundó el primer Sindicato de Trabajadoras Asalariadas del Hogar en La Paz, luego en el resto del país. Una década después, en 1993 se fundó la Federación Nacional de Trabajadoras Asalariadas del Hogar (FENATRAHOB) que reúne 15 sindicatos y 3 organizaciones en el ámbito nacional. Está afiliada a la Central Obrera Boliviana(COB) y a la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar(CONLACTRAHO) de la que se enorgullecen de ser fundadoras. Tantos años de trabajo y lucha no podrían ser vanos. En 1992 estas mujeres presentaron al Congreso Nacional el primer Proyecto de Ley de la Trabajadora del Hogar. Una década después, el año 2003, finalmente lograron su objetivo, largamente esperado: la aprobación de la Ley de Regulación del Trabajo Asalariado del Hogar(Ley Nº 2450) que en 25 artículos establece los derechos, deberes, obligaciones y condiciones de trabajo, según principios de equidad, no discriminación, igualdad, respeto y justicia social. Llegado Evo Morales al gobierno, el año 2006, nombró como Ministra de Justicia nada menos que a una de ellas: Casimira Rodríguez, que había trabajado como empleada doméstica desde niña y durante 18 años antes de dedicarse por completo a la labor sindical como dirigente de las trabajadoras de Bolivia y de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de las Trabajadoras del Hogar(COLACTRAHO). Aún así, ciertamente empoderadas como muchos sectores sociales antes marginados, con Casimira sólo se logró decretar el 30 de marzo(celebrando la aprobación de su Ley) como“día nacional de la trabajadora del hogar”. En la práctica, las cosas no han cambiado mucho. La Ley es poco conocida y menos se cumple. De ahí la importancia de un programa radial pensado y hecho a pulso por ellas mismas. La Radio.“Soy trabajadora del hogar con orgullo y dignidad” Yola y sus afanes universitarios acabaron en la calle y sin dinero. Desempleada, buscó refugio en el sindicato al que se había afiliado en el barrio de San Pedro. Allí vivió un Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar mes con sus pocos ahorros. Sin dinero, tampoco podía volver a la universidad. Afortunadamente consiguió trabajo en la casa de una mujer extranjera donde Yola acudió con la Ley en la mano. La extranjera no sólo aprobó tal cosa sino que le ofreció las mejores condiciones laborales y un sueldo extraordinario. Encima, Yola estaba libre desde el vienes.“Estaba vagueando” dice. Tenía tiempo. “Parece que el Sindicato de Sopocachi había logrado algún convenio con Mujeres Creando” cuenta Yola. Y tiene razón. El sueño de ese sindicato, el más antiguo de La Paz, de contar con un programa radial propio, estaba a punto de concretarse. Ya habían estado trabajando con el colectivo feminista Mujeres Creando que hace 5 años cuenta con la Radio Deseo. De modo que todo encajó perfectamente. Radio Deseo creó la escuela radial“La voz de mi deseo”. Invitó a participar a aquellos sectores de la sociedad marginados, estigmatizados,“ninguneados”, y quienes mejor respondieron fueron las trabajadoras del hogar, de larga trayectoria organizativa. Luego de 4 meses y 28 participantes de distintos sindicatos, nació el programa“Soy trabajadora del hogar con orgullo y dignidad”. Yola asistió al taller de radio.“Voy a ir, sí, sí, sí. Yo voy a ser la primera persona en tomar la palabra. Yo voy a hablar en primera persona, he dicho”. Cuenta Yola y sus ojos brillan. Recuerda que dieron el taller destacados radialistas bolivianos como Rubén Atahuichi, Guimer Zambrana, Ana Limachi y Helen Álvarez, directora del proyecto.“Hemos aprendido las técnicas de los periodistas para hacer entrevistas, el manejo de las grabadoras, investigaciones, siempre poniendo parte y contraparte. Todo es noticia. No siempre es un político. Para mí todo es noticia, depende el enfoque que uno le dé” asegura, con el aplomo de una profesional. Luego Yola aprendió por sí misma a manejar la consola, el internet, pudo musicalizar, grabar, editar“todo, todo, todo” dice, sabiéndose parte imprescindible del equipo. Además de ser co conductora, investigadora y editorialista, Yolanda Mamani es la productora general del programa.“Yo administro y reviso los materiales. Yo digo qué va y qué no va”, cuenta y, como siempre, bromea:“Creo que estoy censurando” dice, y lanza una carcajada. Respetuosas de su organización, las 15 mujeres que quedaron del taller y que ahora son parte del equipo del programa se reúnen cada fin de mes para planificar y revisar contenidos.“Es haaarto trabajo”, comenta Yola. A fin de año tienen una reunión más larga donde planifican los siguientes 6 meses. Todas son responsables de un sector. Graban y entregan. Luego Yola editará. Por ese trabajo son remuneradas. Yola y Antonia ganan un sueldo. Las apoya un proyecto de la organización Tierra de Hombres Suiza en Bolivia Algunas compañeras no han podido continuar porque su trabajo no les permite. Y sin ese ingreso no sobreviven. Otras consiguen permiso, hacen su parte y entregan a la radio.“Es que tiene que haber también compromiso con el sector”, alega Yola, esta vez seria. Yola tiene suerte en su trabajo con la extranjera. Deja la comida hecha y sale corriendo,“es que tengo Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar entrevista con el ministro, jefa”, le dice y se va. Su“jefa” le responde:“yo parezco la trabajadora y tú la jefa”, y ríe. Yola está feliz.“Creo que he encontrado mi pasión”, suspira. Cada vez está más dedicada a la radio y al periodismo. Y aunque todas participan, fue ella quien ideó los 13 sectores que tiene el programa, distribuidos en diferentes días durante el mes. El programa va en castellano, aunque los nombres de todos los sectores son también en aymara.“Jiwasan arusa” es el editorial y se traduce como“nuestra voz”. Allí expresan sus ideas y planteamientos respecto de cualquier tema que generalmente está fuera de la agenda pública y de los medos de comunicación.“Jacha uta” quiere decir“la casa grande”. Es un espacio de información acerca de las actividades y temas de interés específico de las trabajadoras del hogar y los sindicatos de La Paz.“Kantaniwa” quiere decir“se está aclarando”, como expresión de su objetivo central que es develar la situación de explotación laboral que sufren ellas y otros sectores de mujeres trabajadoras. Por ejemplo, estas mujeres radialistas pusieron contra la pared al presidente del colegio de arquitectos que no supo explicar por qué se aprueban planos de construcción que permiten que los dormitorios destinados al servicio doméstico tengan dimensiones absurdas, inhumanas, diminutas, donde no es posible pensar que pueda caber una cama además de una persona. En la misma línea investigativa está el sector“Amuyt’asima kullaka” que quiere decir“date cuenta, hermana”, un sector dedicado a indagar en aquellas ofertas de empleo que disfrazan la explotación laboral e incluso la trata y tráfico de personas. “Yatiawi” son las noticias, siempre desde un ángulo distinto.“Inti jalso” significa“el sol está saliendo” y allí se habla de los derechos y obligaciones de las trabajadoras del hogar. “Aruntawi” es un espacio imprescindible porque quiere decir“nos saludaremos”.“A la gente le encanta que la saluden” dice Yola cuando me cuenta su vida en el barrio donde trabaja en la zona sur de la ciudad donde ella es famosa.“Mandame saludos pues” le dicen sus amigas, el portero del edificio, la señora de la tienda y hasta su“jefa”. Y ella lo hace con mucho gusto y una enorme sonrisa como si además de oírla la estuviesen mirando. La cultura aymara tiene una fuerte tradición oral. Por eso, casi de memoria, Yolanda y su grupo han incluido en su programa varios sectores que apelan a la memoria de sus tradiciones. “Antasipjañani” quiere decir“nos recordaremos”, y en ese espacio se recuperan recetas de las comidas de sus pueblos.”Laykawarmi” significa“las sanadoras” porque recuperan saberes de la medicina tradicional.“Awichan siusawipa” se traduce como“mi abuela me contaba”, y en él recuerdan los cuentos de su niñez. Finalmente están cuatro sectores donde predomina la participación de otras trabajadoras del hogar, por ejemplo, a través de entrevistas donde cuentan cómo éstas han logrado superarse (“Puriñajawa”,“tengo que llegar”). Hay también anécdotas de la vida real(“Cuentokepi”, “nuestras historias”), y también historias de mujeres que rompen las reglas, revoltosas como ellas(“Nayan sarnakawija”,“mi propio camino”) Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar Las trabajadoras del hogar, a través de este programa, han dejado de ser invisibles. Han recuperado su dignidad. Y aunque muchas de ellas dejan ese trabajo por otro, en otro rubro, esa no siempre es la idea, aclara Yola, sino que estudien, se superen, hagan valer sus derechos y trabajen con dignidad. “Soy trabajadora del hogar con orgullo y dignidad” es un bicho raro que tiene cada vez más audiencia y ha dejado en posición de fuera de juego al periodismo tradicional. Son las propias protagonistas quienes toman la palabra. Efectivamente, como dice la directora del proyecto, Helen Álvarez, era importante dispersar el poder que concentran los medios de comunicación incorporando y potenciando distintas voces, otras voces, pero además desde sus propias luchas. Un largo camino Yolandita Mamani es su nombre en Facebook. Y allí escribe como habla, riendo. Por las mañanas saluda dando los buenos días y por las noches se despide deseando dulces sueños. El suyo es, quizás algún día, hacer un programa de radio en su pueblo. Enseñar. Hablarles de sus derechos y de que sí se puede salir adelante. En Santa María Grande no hay radio. A veces un poco. Tampoco llega movilidad, sólo los domingos. Por eso Yola no va mucho. Por eso sus padres no saben lo que hace aquí en la ciudad. No saben que su hija es famosa. Ellos tienen otras urgencias.“Tal vez algún día les grabe un poco y les haga escuchar”, dice Yola sin darle al asunto mayor importancia. Falta poco para las dos de la tarde. Hora del programa. Allá va. Más información: Un programa en Aymara; Las trabajadoras del hogar en Bolivia. i Mallku es la máxima autoridad de una comunidad aymara. Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Friedrich Ebert Stiftung – C3 FES- www.c3fes.net FES GENERO- www.fesgenero.org Asociación Civil Artemisa Comunicación- www.artemisanoticias.com.ar