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Existe una política ambiental en Bogotá? : Principales problemas ambientales
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Bogotá D. C., Colombia. Octubre de 2011 ¿E xiste una política ambiental en B ogotá ? P rincipales problemas ambientales análisis 2 R esumen Los últimos años no han sido los mejores para el mantenimiento de la vida y de la naturaleza en la ciudad de Bogotá. Las variaciones del clima y la intensificación de los eventos de lluvias y secas han mostrado la vulnerabilidad de la Sabana de Bogotá y del territorio de la ciudad a las sequias y a las inundaciones y han hecho evidente la ausencia de una política ambiental coherente y de largo alcance y de planes serios de contingencia para responder a las condiciones cada vez más severas que tendremos que afrontar en los próximos años, así como han mostrado la incapacidad de los gobernantes para encontrar mecanismos regionales de coordinación y toma de decisiones. A esto se suma el crecimiento de la ciudad y de las áreas anexas, con la consecuente presión sobre el agua, los suelos, los depósitos de arcillas y rocas, las coberturas vegetales y las comu­nidades ecológicas que subsisten aún en la debilitada estructura ecológica principal regional y local. E l modelo de ciudad Una rápida mirada de los aspectos ambien­tales más importantes de Bogotá obliga a preguntar, en primer lugar, por el modelo de ciudad que se debe adoptar y por los datos sobre los que se sustentan las propuestas y las decisiones. Aunque en forma abierta na­die recomienda la expansión de la ciudad, la conurbación con los municipios vecinos, la destrucción de los bosques, el manteni­miento de la segregación social y espacial, el secamiento y contaminación de las aguas superficiales y la profundización de los ni­veles freáticos, la invasión de los cerros y la intensificación de las prácticas extractivas, estas son consecuencias inmediatas de otras recomendaciones, propuestas de campaña o acciones de gobierno. A su vez, la construc­ción de una ciudad compacta en contra de la expansión es aceptada a pesar de que no se haga evidente que determina un tipo parti­cular de relaciones con la región, que implica una política sobre los bordes para impedir la conurbación y que obliga a tomar decisiones sobre el fortalecimiento y la conservación de la naturaleza en esas áreas limítrofes para que actúe como barrera natural y como límite de­finido al crecimiento incontrolado 1 . 1 Una decisión seria en este sentido significa un fra­caso de muchas inversiones en tierra, que tenían la expectativa de enriquecimiento con la transfor­mación de áreas rurales en urbanas. Estos propie-