perspectivas 6/2014 Crimen organizado y autodefensas en México: el caso de Michoacán Jaime Rivera Velázquez ■ ■ A partir de los años cuarenta, con el aumento del consumo de drogas en Estados Unidos, el negocio de las drogas ilegales en México se afianzó y expandió gradualmente, sin grandes dosis de violencia. ■ ■ A raíz de políticas de interdicción del gobierno de Estados Unidos en el Caribe, en 1982 los traficantes colombianos buscaron nuevas rutas, por el Pacífico, lo que los llevó a establecer alianzas con grupos criminales mexicanos. ■ ■ Durante la década de 1990 surgieron y se consolidaron grupos narcotraficantes que se sumarían a las batallas por la hegemonía entre los carteles trasnacionales. ■ ■ La guerra entre las organizaciones las obligó a armarse cada día más, y con ese poder de fuego y con dinero sometieron a policías municipales, infiltraron las estatales y federales y corrompieron y capturaron gobiernos locales. ■ ■ Michoacán no fue ajeno a esas batallas, que terminaron por afectar dramáticamente a la población, víctima del“imperio del miedo” de la Familia Michoacana, y luego, de los Caballeros Templarios. ■ ■ En consecuencia, los ciudadanos se organizaron en grupos de autodefensa, y mediante el uso de la información y las armas empezaron a combatir a los Caballeros, lo que obligó al estado federal a intervenir, dada la omisión, sumisión o complicidad de los gobiernos locales, y ante el riesgo de un escalamiento de la violencia.
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