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Maras y violencia : estado del arte de las maras y pandillas en Honduras
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fesamericacentral.org ANÁLISIS N O 1/2016 MARAS Y VIOLENCIA. ESTADO DEL ARTE DE LAS MARAS Y PANDILLAS EN HONDURAS Tomás Andino Mencía Abril 2016 El problema con el abordaje del fenómeno de las pandillas juveniles comienza porque en su conceptualización, generalmente originada en los organismos de seguridad de los Estados, se destaca casi exclusivamente la dimensión violenta de las mismas. Esta visión sesgada impide comprender a las pandillas en su integralidad y por ello las políticas y estrategias que se diseñan desde los Estados rayan en lo punitivo-represivo, descuidando otras dimensiones del fenómeno donde podrían encontrarse oportunidades para lograr una solución a su problemática. A estos enfoque unilaterales hay que sumar que no existe mucha información sobre las maras o pandillas, y la existente por lo general adolece deficiencias de calidad por no ser sistematizada científicamente, o por reducirse a las variables relacionadas con su accionar violento. Honduras padece de una violencia social de raíces profundas en su configuración económica, en su cultura para resolver conflictos; en la persistencia de patrones excluyentes de género, edad y condición social y cultural; en la evolución de sus conflictos históricos; y en la influencia de un contexto internacional que agrava sus manifestaciones. En ese contexto las pandillas constituyen un actor violento más, al cual en los últimos quince años se le atribuyó la autoría de las principales expresiones del crimen y la violencia en Honduras. Tal extremo, además de nunca haber sido justificado científicamente, ha comenzado a cambiar tanto en la estadística como en la percepción de las comunidades. En la actualidad, la información indica que lasmaras han retornado a determinados barrios después de un periodo de reflujo por los operativos anti­pandillas que frenaron la primeraprimera ola pandillera de inicios de siglo. En esta segunda ola las maras focalizan sus acciones con el objetivo acumular económica y militarmente, de forma que les permita su sobrevivencia organizacional y, al largo plazo, continuar expandiéndose y sostenimiento su estilo de vida. En ese sentido, las pandillas no solo estarían orientando su accionar a nuevos rubros sino también a profundizar sus alianzas de cooperación con organizaciones criminales y con sectores corruptos de la policía, de tal forma que las maras mantienen su independencia pero prestan cada vez más servicios al crimen organizado para agenciarse fondos.