Matemáticamente detenidos, geométricamente condenados: la punitividad de los umbrales y el castigo al microtráfico J ORGE V ICENTE P ALADINES M AYO 2017 ¿Para qué sirven las penas? Una gran interrogante cuya respuesta no tiene una sólida evidencia que realmente conduzca a resolver los conflictos sociales. Lejos de las teorías y posiciones políticas, las penas constituyen un hecho retributivo: devolver un mal por medio de otro. No es nuestro papel saber si algún día hemos de abolirlas. Sin embargo, las penas son formas de disciplinar a la sociedad mediante dosis o cálculos que suponen prevenir nuevos delitos. El tiempo es la medida que cuantitativamente se eligió para “racionalizar” al castigo moderno. La duración del encarcelamiento es decisión político-criminal de cada país, pues condensa una alianza soberana de cómo cada nación acople su Leviatán. Cada delito supone un“justo merecido”, una matemática social que pondría en primer plano a los delitos que producen violencia. Al margen del sentido común, muchos delitos tienen penas igual o mayores de los que producen lesiones o daños físicos inmediatos sobre la vida e integridad física, dentro de los que destacan los relacionados con las drogas. En Ecuador, las penas a los delitos relacionados con las drogas dependen de una definición matemática. Los umbrales o tablas establecen la cantidad de castigo que una persona podría recibir en función de ciertas sustancias y sus pesos. Se trata de una métrica que sintoniza a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial alrededor de la“guerra contra las drogas”. Por ello, sus ajustes y reajustes no solo definen el núcleo de nuestra política-criminal, sino quizá nuestra propia impronta social y cultura del castigo.
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Matemáticamente detenidos, geométricamente condenados : la punitividad de los umbrales y el castigo al microtráfico
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