Druckschrift 
Relatoría: Hacia un periodismo para la paz
Einzelbild herunterladen
 

APUNTES 14/2013 Relatoría: Hacia un periodismo para la paz " Nestor Alonso López Noviembre 2012 Llevo 18 años ejerciendo de manera profesional este oficio y en un principio me parecía claro que el periodista debía estar del lado de los débiles y desvalidos. Admiraba como ninguno a John Reed, el colega estadounidense que cubrió las luchas de los mineros de su país, estuvo en la Revolución Mexicana y vivió la Revolución Rusa, pero desde las mismas trincheras de quienes querían tomarse el poder en cada caso. Reed usó la pluma con la misma contundencia con la que los hombres de Pancho Villa y los Bolcheviques empuñaron las armas. No en vano fue sepultado en la Plaza Roja al lado de grandes personajes de la historia rusa. En 1995 trabajaba en el periódico El Mundo, en Medellín y me enviaron a un cubrimiento. A Medellín empezaba a llegar la diáspora de desterrados desde regiones como Urabá y el Oriente Antioqueño tras las arremetidas de la guerrilla y los paramilitares que habían hecho de las masacres su método predilecto de terror. Un ancianato en el occidente de esta capital se había tenido que convertir en albergue para desplazados y en aquella ocasión estaban protestando con barricadas en la calle. Ya en el sitio, los líderes hablaban con una propiedad de tribunos para explicar que no les estaban dando comida y que por eso habían decidido pronunciarse. Pero la municipalidad tenía como demostrar que las alacenas estaban llenas y, con planillas de entrega, sus funcionarios sostenían que lo que pasaba era que le querían dar un manejo político a la situación, en contra del Gobierno. Al cabo de dos horas en el sitio tenía claro que cada uno estaba contando una verdad a medias y que su intención era manipular el relato que se diera sobre esa realidad. El corto tiempo para escribir no me daba pie para más disquisiciones y decidí encaminarme por la única certeza que tenía: que en este caso los únicos totalmente inocentes eran un ramillete de niños que estaban sometidos a las inclemencias del hambre y la incomodidad mientras que sus papás y los burócratas negociaban una salida a la situación. Entonces entendí que la verdad no reposa en las víctimas per se, porque incluso ellas