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Eleccions 2018 en Costa Rica : los medios de comunicación llevados al límite
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aNÁLISIs 3/2018 Elecciones 2018 en Costa Rica: los medios de comunicación llevados al límite Álvaro Murillo El medio, los medios Una vez acabaron las elecciones presidenciales de 2014 en Costa Rica y quedaron fuera del poder los partidos históricos, todo el sistema de poder se vio enfrentado a una realidad nueva, con actores adicionales y relaciones inciertas. El clima espe­ranzado de haber instauradoel cambio ante el bipartidismo histórico tocaba al entramado de actores de poder tradicionales; más allá del debilitamiento de los partidos políticos que se repartieron el mando político por décadas, entidades como la iglesia católica y los medios de comunicación quedaron sometidos tam­bién a prueba. ¿Cómo responderían ante un gobierno del Partido Acción Ciudadana( PAC )? ¿Qué espacios seguirían dando al Partido Liberación Nacional( PLN ) y al Unidad Social Cristiana( PUSC ) como agrupaciones que coincidirían en la acera opositora y, al mismo tiempo, en la categoría de las mayores fuerzas del país? ¿Tendría fecha de caducidad el gobierno del partido nuevo y solo sería cuestión de cuatro años para que llegara de nuevo, con más fuerza, uno de los actores históricos? Y una pre­gunta consecutiva: ¿qué papel tendrían los medios de comunicación cuando, des­infladas las altas expectativas del gobierno de Luis Guillermo Solís(2014-2018), comience la campaña de 2018 en un contexto más cambiado aún y con el auge de las redes sociales? Ese momento llegó en 2017 con los preparativos electorales, habiendo enfrentado el gobierno del Partido Acción Ciudadana un tratamiento agrio de parte de un sector de los medios, motivado por la presión de partidos opositores, por la impe­ricia oficialista en el manejo de la comunicación o por hechos que no se habrían podido disimular ni con la mejor estrategia de comunicación. Aunque las medicio­nes de popularidad indicaban que Solís acabaría mejor que su antecesora Laura Chinchilla(2010-2014), era previsible que muy pocas personas consideraran justo apoyar al Partido Acción Ciudadana en la campaña electoral por el mero hecho de dar continuidad. Los partidos establecidos llegaban, como parece normal en esta época, divididos internamente, y los alternativos entraban a un juego electoral que, con un poco de astucia y suerte, podría premiarlos.