116 Develar mundos Saldar una deuda de amor.(2002) 1 Junto a un parque de la ciudad fue emergiendo lentamente la biblioteca. A diferencia de los centros comerciales, que están hechos para mostrarse, la biblioteca está construida para descubrir. Hecha de acequias y de espejos de agua, de espacios donde la luz es suficientemente tenue o generosamente abundante, la biblioteca es un lugar que nació de los escombros. Ahora, por el contrario, está surcada de caminos para el paseante, de techos por donde pueden transitar los visitantes explorando otras perspectivas de la ciudad, de espacios que no están separados por los artificios de las regulaciones. Rogelio Salmona, su arquitecto, recurrió a un texto de Gaston Bachelard para recordar las relaciones que existen entre los lugares y la memoria, las intimidades y el topoanálisis. De esa manera, la biblioteca es una prolongación intencional del espacio público, ya sea por su trazado físico o por la representación simbólica de su propio mapa mental. Construir políticas es entonces, como en esta metáfora de la biblioteca, generar lugares donde los diferentes actores(editores y autores, libreros y distribuidores, lectores y organizaciones gremiales) expongan sus puntos de vista, desplieguen sus argumentaciones y sus propuestas interpretativas, contrasten libre y creativamente, desde sus posibles conflictos hasta sus acuerdos comunes. Porque las políticas públicas nacen de la conversación social entre el Estado, las empresas privadas y las organizaciones civiles, en un diálogo que tiene asimetrías y consensos, intereses diferentes y orígenes diversos. Cuando Eliana Yunes nos recordaba que la desvalorización 1 En: El libro y la edición. Hacia una agenda de políticas públicas, Bogotá: CERLALC, 2002, pp. 28-40
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