166 Develar mundos Más allá de la frivolidad. El consumo cultural de los colombianos.(2019) 1 Las estadísticas también tienen sus enigmas. Hace unos años, una encuesta del DANE descubrió que Cali era la ciudad donde se leían más libros esotéricos, Medellín de autosuperación y Cartagena, religiosos. Desde entonces, no he escuchado ninguna explicación plausible de esas diferencias. Hace poco, en la Encuesta nacional de lectura(2017) apareció Yopal como la capital donde se leen más libros en soporte digital. Que en medio de los llanos colombianos sucediera esta anticipación del futuro era sin duda un hecho admirable y extraño. Pero tenía explicación. El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el Casanare había sido tan grande en los últimos años como pequeña la muestra de la ciudad. Colombia tiene una de las baterías más completas de estadísticas culturales en la región. Además de los estudios de lectura, que se vienen haciendo sistemáticamente desde hace 20 años, cuenta con la encuesta de consumo cultural desde el 2007. A ellos se suman las cifras de penetración y uso de tecnologías, de la encuesta de calidad de vida, los informes trimestrales del Ministerio de las TIC, la cuenta satélite de cultura nacional y de Bogotá, y la encuesta de cultura política. Y también instrumentos locales de indudable valor, como la Encuesta bienal de culturas de Bogotá, y comerciales, como el Estudio general de medios o las investigaciones de la Cámara colombiana del libro. La última medición de consumo cultural se realizó en el primer trimestre de 2018, cuando habitualmente se hacía en el tercer trimestre del año. Fue un tremendo error. Se rompió la posibilidad de hacer comparaciones bianuales, porque los datos, como lo señala el informe técnico del DANE, solo se consideran válidos para el 2017. De esta manera, una decisión incorrecta dañó una serie histórica correcta. 1 El Tiempo
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