434 Develar mundos La com 1 unicación en el laboratorio (2008) “¿Debo pues respetar al hombre cuando éste me condena? Que conviva en paz conmigo, y yo, en lugar de daño, le haría todo el bien que pudiera llorando de gratitud ante su aceptación. Más no, eso es imposible; los sentidos humanos son barreras infranqueables que impiden nuestra unión.” (Mary W. Shelley, Frankenstein). Cuando, hace unos años, el Padre Joaquín Sánchez S.J., en ese entonces Decano de la Facultad de Comunicación y ahora Rector de la Universidad, me invitó a pronunciar una lección inaugural, mi conferencia se refirió a los modelos psicológicos de la comunicación humana. Visto en perspectiva, ese texto era el resultado de un debate aparentemente cerrado y de una mirada aún ambiguamente abierta. Los modelos son creaciones formales, constructos hipotéticos que pretenden tener una potencia explicativa, heurística, de un campo amplio y relativamente heterogéneo de fenómenos. Pertenecen a una tradición más cuantitativa que cualitativa y sobre todo forman parte de una pretensión humana que nunca acabará. La de explicar lo que nos sobresalta, la de imponer un orden en lo que puede parecernos caótico, la de ofrecernos seguridad en un mundo atravesado por las incertidumbres del conocimiento y de la vida. Pero, a la vez, los modelos arrastran, como el lastre de su propio destino(un castigo, como el de Sísifo), una cierta soberbia del conocimiento, aunada con algo de ingenuidad y mucho de ilusión. Jean Francois Lyotard se refirió a este tema al preguntarse sobre los cambios en las teorías del conocimiento, tan conmovidas por el arte, la física, las matemáticas o el psicoanálisis. Proponía que la metáfora del reloj, una figura del mundo apreciado desde la mecánica, la integración armónica de las partes y el ideal de la 1 Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, Lección Inaugural en la Facultad de Comunicación y Lenguaje, 26 de febrero de 2008.
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