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Transiciones posibles de la guerra y la paz en Colombia a casi una década del Acuerdo de paz
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Introducción Catalina Niño Guarnizo/ Saruy Tolosa Bello La firma del Acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo(Farc­EP ) en noviembre de 2016, tras varios años de negociaciones en La Habana, representó un hito histórico para el país en cuanto fue un punto de inflexión en la búsqueda de una solución definitiva al conflicto armado. La desmovilización del grupo guerrillero más grande y los puntos incluidos en el Acuerdo abrieron una venta­na de oportunidad para transformaciones profundas en los territorios de Colom­bia, en especial los más afectados por décadas de violencia. El texto sentó tam­bién las bases para un sistema de justicia transicional centrado en las víctimas y en la idea de que la paz solo sería sostenible si se garantizaban la verdad, la jus­ticia, la reparación y la no repetición, sistema considerado un referente global en la materia por su enfoque restaurativo, su integralidad y su alcance, que permi­tió incluir tanto a excombatientes como a agentes del Estado y terceros civiles. No obstante lo anterior, el Acuerdo suscitó un debate político intenso y una polarización que incluso hoy no termina. El triunfo del No en el referendo de octubre de 2016, por un estrecho margen, obligó a renegociar partes y generó una narrativa compleja que llevó en 2018 a la elección de Iván Duque como pre ­sidente(2018-2022), con la promesa dehacer trizas el acuerdo. Esto limitó sig ­nificativamente las posibilidades de las partes más transformadoras de lo acor­dado y generó discusiones sobre la legitimidad de la justicia transicional y la participación política de excombatientes. A pesar de la compleja dinámica política, uno de los logros inmediatos más tangibles del Acuerdo fue la reducción de la violencia. De acuerdo con el Insti­tuto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 2017, año posterior a la firma y de finalización de la reincorporación, registró la tasa de homicidios más baja en más en treinta años, con 23,02 por 100.000 habitantes(Forensis, 2018). Es claro que la finalización del conflicto con las Farc fue un factor clave en la reducción de los indicadores de violencia sociopolítica. Después de la firma, la desmovilización y el proceso de dejación y entrega de armas se desarrollaron con éxito. En agosto de 2017, la Misión de Verificación Introducción 13