y metodologías de verificación, sin una clara articulación entre el Estado central y los gobiernos subnacionales y sin un liderazgo consolidado por parte de los sucesivos comisionados de Paz del gobierno del presidente Petro, actualmente los resultados de la paz total resultan muy precarios. A pesar de que sobreviven los espacios sociojurídicos o mesas de negociación con organizaciones locales en los casos de Medellín, Quibdó y Buenaventura, y se consideran avanzados procesos con el Frente Comuneros del Sur –escisión del ELN en Nariño–, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano ( CNEB ) –escisión de la Segunda Marquetalia en el Pacífico y Putumayo–, así como la mesa de conversaciones instalada en septiembre de 2025 con las Auto defensas Gaitanistas en Catar, las posibilidades de que antes de 2026 haya al guna firma de acuerdo final son pocas. Mientras la vocería pública del ELN señala la imposibilidad de un acuerdo con un gobierno de capa caída, las nuevas confrontaciones entre grupos complejizan el panorama humanitario y, también, los incentivos para negociar. A ello hay que sumar que paradójicamente, en medio de sus respectivos procesos de paz, tanto el Estado Mayor Central como la Segunda Marquetalia sufrieron de graves cismas que desalentaron el apoyo público a unas conversaciones en las que las organizaciones parecían no solo consolidarse sino reproducirse. En este contexto, si bien se reconocen algunos indicadores de éxito en las repuestas al conflicto armado frecuentemente empleados para sustentar avances en la implementación de la política de paz total, como la baja de la tasa de homicidios en algunas ciudades, es necesario desarrollar nuevas aproximaciones metodológicas y analíticas centradas en una comprensión más integral de la complejidad de las afectaciones por la violencia armada que se agravan en diversos territorios del país. Por tanto, a continuación presentamos una comparación entre indicadores tradicionales visibles y otros menos visibles que demuestran el recrudecimiento de las afectaciones a la población civil en diferentes lugares del país, abriendo nuevamente el debate sobre la articulación entre la construcción de paz y las garantías a la seguridad. . Efectos evidentes de la violencia actual: homicidios y confrontaciones armadas Las nuevas manifestaciones de la violencia ocurren en la mayoría de las regiones ya particularmente violentas, pero tienen una trazabilidad más esquiva y particular. En este nuevo escenario parecen resultar determinantes dos procesos: de un lado, las falencias en la implementación del mencionado Acuerdo de Las nuevas dinámicas de la violencia en Colombia y sus impactos 135
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Transiciones posibles de la guerra y la paz en Colombia a casi una década del Acuerdo de paz
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