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Transiciones posibles de la guerra y la paz en Colombia a casi una década del Acuerdo de paz
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violencia(véase la tabla 1, p. 165): el primero, la Violencia(década de 1940-co ­mienzos de la de 1960), estuvo marcado por el enfrentamiento bipartidista que culminó en el Frente Nacional. Aunque se decretaron dos amnistías, los remanen­tes persistieron y alimentaron el surgimiento de nuevas organizaciones armadas. El segundo ciclo, de guerra contrainsurgente(década de 1960-2016), vio des ­plegarse primero guerrillas de diverso signo marxista y nacionalista y posterior­mente la expansión de estructuras paramilitares y su articulación con narcotra­ficantes y élites políticas y económicas locales y nacionales. Fue el ciclo con mayor victimización civil y combinó procesos de paz, con el M-19, el Ejército Popular de Liberación( EPL ), el Partido Revolucionario de los Trabajadores ( PRT ), el Movimiento Armado Quintín Lame( MAQL ) y la Corriente de Renova­ción Socialista(CRS), un grupo de guerrilleros que hacían parte del Ejército de Liberación Nacional( ELN ), entre otros, con fases de intensificación bélica. Hubo nueve procesos de desmovilización(ocho guerrilleros y uno de la federación pa­ramilitar Autodefensas Unidas de Colombia, AUC ), con un total de 36.000 des ­movilizados, algo más de 31.000 de ellos de estas; sumando el proceso con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo(Farc­EP ) que finalizó en noviembre de 2016 con la firma del Acuerdo de paz con el go ­bierno del presidente Juan Manuel Santos(2010-2018), el total asciende a unos 75.000(López, 2016). Durante este ciclo, las negociaciones estuvieron acompañadas de programas estatales, en su mayoría centralizados, parallenar el vacío estatal rural; tam ­bién, del apoyo a excombatientes mediante la entrega de herramientas de traba­jo(taxis, por ejemplo), algunos proyectos económicos menores y apoyos econó­micos. Su desempeño fue precario en contextos de alta violencia, aunque algo más exitoso en fases de pacificación. Las desmovilizaciones redujeron los niveles de violencia, pero al mismo tiempo se multiplicaron los remanentes y aumentó la velocidad con que lograron recomponerse como actores armados. La investiga­ción que sustenta este documento identifica treinta grupos disidentes y rearma­dos a lo largo de este periodo, incluidas las actuales disidencias de las Farc­EP . El tercer ciclo, cuyo comienzo podría ubicarse en 2016, es un híbrido políti ­co-criminal y profundamente localizado, que se desarrolla mientras ningún gru­po –salvo el ELN , principal sobreviviente del ciclo anterior– busca disputar el po­der político nacional. Reproduce patrones conocidos: incumplimiento de objeti­vos reformistas y, en particular, de desarrollo territorial y presencia estatal. Todos los grupos armados actuales hunden sus raíces en el ciclo previo pero se caracte­rizan por mutaciones rápidas, con altos niveles de aprendizaje y adaptación. 160 Friedrich-Ebert-Stiftung e. V.