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Transiciones posibles de la guerra y la paz en Colombia a casi una década del Acuerdo de paz
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El segundo caso fue el grupo disidente del EPL que se asentó en el Cata­tumbo, germen de lo que más tarde serían los Pelusos. Estos mantuvieron con­tinuidad en la región mediante redes de autodefensa y vínculos con economías ilícitas, confirmando que la desmovilización parcial conservó núcleos de capital armado. La tercera experiencia fueron los Comandos Populares, creados en 1992 en el Urabá antioqueño por exintegrantes del EPL , para defenderse de los ataques de las Farc, y tras el fracaso de las negociaciones en Tlaxcala(1991-1992) entre el gobierno del presidente César Gaviria(1990-1994) y las guerrillas( ELN , EPL , Farc), agrupadas en la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar( CGSB ). Con el tiempo, y tras la entrada de los paramilitares en la zona bananera en 1995, ter ­minaron incorporados a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá ( ACCU ) y luego a las Autodefensas Unidas de Colombia, llevando consigo ar­mas, información y saberes militares. Este tránsito muestra nítidamente cómo el capital armado reciclado fluye entre proyectos insurgentes y contrainsurgen­tes, preservando experiencia y capacidad de daño. En síntesis, los años ochenta y noventa dejaron lecciones ambivalentes. Por un lado, se consolidó un marco democrático con incentivos de reinserción. Por otro, se inauguró el patrón que explica buena parte de la violencia posterior: las disidencias como espacios de reciclaje de combatientes, redes y repertorios que alimentaron la continuidad del conflicto más allá de cada proceso de paz. 2.2.2 Finales de los noventa y dos mil: Caguán y auge paramilitar El fracaso del proceso de paz conocido como el proceso del Caguán(1998-2002) entre el gobierno del presidente Andrés Pastrana(1998-2002) y la guerrilla de las Farc­EP abrió un debate crítico. Villarraga(2008) destaca la falta de planea ­ción estatal, mientras Pizarro(Pizarro y Zuluaga, 2011) y el International Crisis Group interpretaron la negociación como una táctica de las Farc para fortale­cerse militarmente. Mientras negociaba, y para reforzar la estrategia contrain­surgente, el Estado colombiano se valió de estrategias de cooperación militar con los Estados Unidos como el Plan Colombia. En consonancia con la acumulación de capital armado del Estado y las gue­rrillas, sobre todo de las Farc­EP , a partir de 1997 se consolidó un importante auge del paramilitarismo. Las autodefensas campesinas locales de los años ochenta evolucionaron en las Convivir, legitimadas por el Gobierno Nacional. A lo largo de esa misma década, junto con el MAS (Muerte a Secuestradores) que mantuvo estrechas conexiones con carteles de la droga–, con los Perseguidos Reciclajes y mutaciones de la violencia en Colombia 169