Los mandos medios que no fueron incluidos en Justicia y Paz capitalizaron su experiencia militar y sus contactos con el narcotráfico para reorganizar nuevas estructuras(véase la figura 2). Aquí, el capital armado acumulado se manifestó con toda claridad: redes políticas, economías ilícitas y repertorios de violencia que sobrevivieron al proceso y se reciclaron en nuevas formas organizadas. 2.2.3 Acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc: cierre del segundo ciclo e inicio del tercero Tras las guerras internas entre disidencias de las AUC se consolidó un periodo de relativa estabilización del control territorial por parte de los grupos de origen paramilitar. Esta fase permitió concentrar los esfuerzos de negociación con la guerrilla de las FarcEP . En ese contexto, el Acuerdo de paz de 2016 representó el esfuerzo más ambicioso de la historia reciente. Con seis puntos que recogían reivindicaciones históricas –desde la reforma rural hasta el sistema de justicia transicional–, se creó un entramado institucional complejo: veinte nuevas instancias y programas, además de la reforma o el fortalecimiento de cinco entidades existentes, entre ellas el Sistema de Alertas Tempranas( SAT ) de la Defensoría del Pueblo y la Unidad para las Víctimas. La literatura internacional lo analizó como un caso ejemplar de construcción de paz, mientras que en Colombia la atención se centró en la implementación. Desde 2017, la literatura especializada –particularmente la del Instituto Kroc, al que el Acuerdo le otorgó la responsabilidad principal de dar apoyo técnico y hacer seguimiento a su implementación– evaluó los avances y retrasos en los componentes pactados: reforma rural, participación política, sustitución de cultivos, reincorporación y justicia transicional. También advirtió sobre los riesgos de incumplimiento y sobre el carácter parcial del proceso, reavivando el debate sobre la“paz completa” y la posibilidad de extender los acuerdos al ELN y a las disidencias(Vargas, 2015). Sin embargo, a nueve años de la firma, la evidencia muestra un resultado ambivalente: una institucionalidad robusta en el papel pero impactos territoriales limitados, en especial en lo relativo a los Programas de desarrollo con enfoque territorial( PDET )(Bonilla, 2025, 1 de mayo). El punto crítico fue la rápida reaparición de estructuras armadas. Tras la dejación de armas, surgieron cerca de treinta grupos residuales, la mayoría dirigidos por mandos medios o medio-altos que: 1) se retiraron del proceso antes de la firma del Acuerdo(caso del frente 1 que operaba en los departamentos de Vaupés, Guaviare y Guainía) y la desmovilización posterior; 2) retornaron a las armas conformando grupos propios; o 3) se aliaron con antiguos competidores 172 Friedrich-Ebert-Stiftung e. V.
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Transiciones posibles de la guerra y la paz en Colombia a casi una década del Acuerdo de paz
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