Buch 
Transiciones posibles de la guerra y la paz en Colombia a casi una década del Acuerdo de paz
Einzelbild herunterladen
 

Este no es un asunto nuevo. Gobiernos anteriores, como el de Juan Manuel Santos(2010-2018), también abordaron el tema en el marco de los cambios re ­queridos para el posconflicto, sin llegar a tomar una decisión definitiva. Ade­más, informes de la Comisión de la Verdad y otras comisiones creadas desde los años noventa para tratar temas de seguridad y gobernanza han planteado la necesidad de reformar o modernizar la Policía, y han discutido su reubicación ministerial, siempre con cautela, dada la controversia que genera y la resisten­cia que la propia institución ha mostrado en distintos momentos. Incluso go­biernos como el de Iván Duque, en medio de un proceso de transformación po­licial, descartaron cualquier posibilidad de trasladar la Policía fuera del Ministe­rio de Defensa. ¿Por qué es tan relevante esta discusión? La ubicación institucional de la Po­licía envía un mensaje político sobre el carácter civil que se desea fortalecer o recuperar, así como un mensaje técnico para la institución, dado que los proce­sos operativos y estratégicos varían dependiendo de si comparte ministerio con las demás fuerzas militares 7 . El conflicto armado y la limitada capacidad estatal para enfrentarlo han generado una confusión entre las funciones clásicas del Ejército y la Policía en el país. Resolver esta ambigüedad permitiría avanzar en la profesionalización de las fuerzas y en la diferenciación de sus roles: concen­trando a las Fuerzas Militares en la protección de la soberanía frente a amena­zas externas y en el mantenimiento de la unidad institucional del Estado, y a la Policía en su rol de garante del orden público interno y la seguridad ciudadana. Además, esto señalaría la prioridad política y, por tanto, el rumbo de la inter­vención estatal, entendiendo que, en cierta medida, la unificación de fuerzas en el Ministerio de Defensa se sustentó en la idea de que el conflicto y los actores armados ilegales que disputaban el control al Estado eran el principal reto de seguridad y defensa, situación que no es equiparable a lo que acontece en 2025. Las recientes guerras en Ucrania y Gaza han recordado que los ejércitos si­guen siendo actores vigentes y necesarios en el escenario internacional. En Co­lombia, el fortalecimiento de los grupos armados ilegales no es un fenómeno menor, lo que reafirma esa necesidad. Sin embargo, reconocer que estamos en un escenario híbrido –que va de lo insurgente a lo criminal–, en consonancia con la relevancia que el crimen organizado tiene en la agenda de los países de 7 Por lo que sacar a la Policía del Ministerio de Defensa lleva a cambios en la comunidad de inteligencia, en la composición de consejos de seguridad, en la división de especialidades dentro de la institución, en la doctri­na de procedimiento y las estrategias de intervención conjunta de las fuerzas. 214 Friedrich-Ebert-Stiftung e. V.