mina como el área cultural occidental, concentrádose en los siguientes países: Argentina, Brasil, México, USA, Canadá. España, y fuera del área geográfica occidental pero culturalmente formando parte, destacan los destinos de Australia e Israel. Es una emigración localizada fundamentalmente en ciudades y en unas pocas ciudades de esos países. Con ello lo que se quiere destacar es la potencial visibilidad de esa diáspora. Las ciudades con más presencia de uruguayos de acuerdo a la información disponible son: Buenos Aires, Porto Allegre, San Pablo, Ciudad de México, Miami, Nueva York, Toronto, Madrid, Barcelona, Sidney y las ciudades israelíes. Ello no es de extrañar, si se tiene presente el origen de Uruguay como país, marcadamente ligado a la inmigración de población europea, en lo fundamental. Las dos o tres generaciones transcurridas entre el grueso de la inmigración y los actuales emigrantes hicieron posible el mantenimiento de una memoria en cuanto a la actitud migratoria. La diferente presencia de flujos migratorios a esos destinos, ha estado pautada por distintas y coyunturales situaciones que, en ocasiones, alentaron algunos lugares de manera cambiante. El ejemplo más representativo de esto es el destino hacia Argentina, que fue ampliamente mayoritario durante el inicio de los setenta, y luego con la dictadura y la posterior crisis dejó de ser un foco de atracción. Los estudios disponibles permiten constatar con claridad que la emigración ha sido en el caso de los uruguayos una respuesta a la falta de empleo, a la disminución del poder adquisitivo y en ocasiones a la falta de libertades. A diferencia de otras sociedades, la uruguaya respondió ante la adversidad de muchas formas, una de ellas fue el tomar la decisión de abandonar su país. Es muy destacable que los sucesivos gobiernos de las últimas cuatro décadas(incluida la dictadura) no solamente no hicieron nada para impedir esta sangría de uruguayos, sino que 18 indirectamente alentaron este comportamiento emigratorio, tal vez considerando que se trataba de una buena válvula de escape a la conflictividad planteada por políticas que desde las épocas manejadas no solamente redujeron drásticamente lo que había sido las condiciones materiales y de vida del Uruguay, sino que inclusive agudizaron la redistribución negativa del ingreso incrementando las desigualdades sociales. Una reconsideración de la emigración Clásicamente la emigración ha sido considerada como el desprendimiento definitivo de población de un país para su posterior localización en otros. Es por ello que usualmente ha sido calificada en términos tan dramáticos por ese efecto de desgarro que connota. La actualidad se plantea de forma muy diferente. La revolución de las comunicaciones, tanto de bienes como de personas y mensajes, acorta las distancias y le quita carácter definitivo a esta decisión migratoria. Ha pasado a ser otra expresión más de la denominada globalización, en tanto expresión de los movimientos de población tan fuertemente incrementados en los últimos tiempos. Hoy emigrantes económicos confluyen con turistas y refugiados políticos en una creciente movilidad geográfica que le permite a las personas una capacidad de movimiento inexistente en el pasado relativamente reciente. Es por ello, que entre otras razones, es posible en la actualidad entender a los países más allá de sus territorios y en consecuencia de sus fronteras nacionales. Se trata de intentar recuperar para Uruguay a uruguayos que han optado transitoria o definitivamente vivir fuera de su país de origen. Precisamente esa nueva situación referida a las comunicaciones lo hace posible. Es necesario incorporar a la vida nacional a la «diáspora uruguaya», haciendo posible que participe en la vida política del país, en su economía, y que mantenga y estreche sus lazos sociales y culturales.
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Uruguay en la región y en el mundo : conceptos, estrategias y desafıós
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