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Uruguay en la región y en el mundo : conceptos, estrategias y desafıós
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de proteccionismo y«re–regulaciones» lle­vando a los países a discutir y seguir estra­tegias variadas de integración internacional (acuerdos bilaterales, multilaterales, bloques regionales, acuerdos entre bloques, etc.). e. La agresividad de la competencia y la ma­yor diversidad de productos genera asimis­mo consumidores más exigentes y com­plejos. En términos generales y a riesgo de simplifi­car, se podría afirmar que estas tendencias cuestionan la importancia de qué producir, y vuelven más importante el cómo producir y el cómo llegar a los consumidores. Poner el énfasis en el cómo más que en el qué implica pensar políticas de promoción de la competitividad que se dirijan al desarrollo de capacidades en los tres niveles señalados: macro, meso y micro. Para reflexionar sobre propuestas de desarro­llo de capacidades de forma de promover la competitividad es necesario tener en cuenta algunas especificidades de la economía uru­guaya: a. Las unidades productivas uruguayas son pequeñas o, a lo sumo, medianas en el con­texto regional e internacional. En lo que re­fiere al cómo producir difícilmente puedan competir en escala. b. Las empresas en Uruguay son tomadoras de condiciones en el contexto internacio­nal. Las empresas uruguayas no han de­sarrollado una capacidad estratégica que les permita fijar condiciones en los merca­dos y las filiales de empresas extranjeras dependen en la mayor parte de los casos de una cabeza regional donde se toman las decisiones. En lo que refiere al cómo llegar a los clientes, no dominan los cana­les de distribución o actúan en mercados internacionales altamente regulados y/o concentrados. c. El acceso a financiamiento de las empre­sas en Uruguay tiene notorias desventajas frente a sus pares internacionales, e inclu­so regionales. 26 d. El acceso a la capacitación y a la tecnolo­gía de las firmas en Uruguay también tiene debilidades comparadas con sus pares in­ternacionales por múltiples razones entre las cuales cabe destacar el«divorcio» en­tre la comunidad académica y el sector pri­vado, la ausencia de un Sistema Nacional de Innovación, la escasa prioridad que se le asigna a la Investigación y Desarrollo en la asignación de recursos públicos. Orientaciones Estratégicas por niveles de acción Desde el punto de vista macro las políticas de promoción de la competitividad deben: a. Mejorar el entorno económico, social, polí­tico e institucional de forma que las empre­sas reduzcan las incertidumbres y tengan cierta estabilidad en los determinantes de largo plazo de sus inversiones. Es necesa­rio por tanto una visión integral de las polí­ticas públicas. En este sentido el gobierno debe seguir algunos pasos: 1. Identificar los actores que en forma articulada serán el motor del sistema de mejora de la competitividad. A modo ilus­trativo se pueden mencionar al menos 5 grandes actores: gobierno, empresa­rios, bancos, trabajadores y la comuni­dad académica universitaria y técnica (Universidades, UTU, LATU). 2. Articular una visión de futuro compartida. b. Entre estos actores se debiera construir una agenda en la cual se trabajara acorde a la visión de futuro, al menos sobre: i) tributación; ii) tarifas públicas; iii) regulacio­nes que afectan el desempeño de las fir­mas; iv) calificación de la fuerza de trabajo; v) capacitación empresarial; vi) infraestruc­tura: transporte energía y comunicaciones; vii) prioridades de investigación y extensión universitaria, que sin afectar la autonomía sirva de base para la discusión de los pla­nes de las universidades; viii) acceso a financiamiento de largo plazo; ix) barreras