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Mercados laborales y polıt́icas ocupacionales en el Cono Sur : estudios nacionales
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en el sector privado y con una importante participación de los sectores industrial, co­mercio, servicios y finanzas. En suma, se asiste a una terciarización del empleo. Las actividades económicas de cre­cimiento más dinámico en los últimos años presentan niveles de productividad tan ele­vados que no les hacen necesario demandar más trabajadores, mientras que muchos otros sectores rezagados o de baja productividad están generando empleos. En el medio, es­tán las actividades secundarias, donde la de­manda por personal altamente calificado se ha elevado, pero sin llegar a niveles masivos de creación de empleo. Esto abre interrogantes acerca de la inestabilidad que está enfrentan­do un sector poco atendido por las políticas públicas: los sectores medios. Dichos secto­res experimentaron un proceso de movilidad social ascendente gracias al acceso a la edu­cación. En época de recesión y de pérdida del empleo el costo de mantener dicho nivel de vida se hace insostenible por la ausencia de una red de protección social. 5. Calidad del empleo y precarización Otra dimensión clave a considerar para la caracterización del mercado de trabajo es la calidad de los empleos creados por la eco­nomía chilena durante los90. Los empleos de buena calidad se caracterizan por la esta­bilidad, el acceso a diferentes beneficios de seguridad social, condiciones y medio am­biente de trabajo satisfactorios, buen nivel de remuneración, reconocimiento social, posibilidades de capacitación y de progre­so, acceso a la organización sindical y a la negociación colectiva, etc 3 . Según la encuesta CASEN, en 1998 habían 1.916.007 trabajadores ocupados que no es­taban cotizando en el sistema previsional, lo que representa un 36,4%, porcentaje simi­lar al de 1992(36,6%). Por su parte, en 1996 de un total de 3.872.000 asalariados, 844.000 (22%) no tenían contrato de trabajo escrito. Estas cifras presentan sólo leves variaciones en relación a los niveles de 1990. Las reformas privatizadoras redujeron marcadamente la proporción de empleados públicos en el empleo total, mientras la aper­tura hacia el exterior hizo disminuir la pro­porción del empleo asalariado en el empleo total. Antiguos empleados públicos se trans­formaron en trabajadores por cuenta propia, en microempresarios o trabajadores asala­riados desprotegidos. Algo similar ocurrió con los trabajadores cesantes del sector bajo reestructuración, que se transformaron en subcontratistas de sus antiguos empleadores, trabajadores por cuenta propia o asalariados en puestos de trabajo precarios y sin protec­ción. Destaca el crecimiento de los trabajadores por cuenta propia. Sin embargo, si se agrega al sector informal la franja de establecimien­tos de 6 a 10 trabajadores, en consideración a lo precario de sus empleos, la informali­dad emerge como un fenómeno en pleno cre­cimiento 4 . Durante 1998 y los años siguien­tes-en plena crisis económica-, la economía prácticamente no creó nuevos puestos de tra­bajo de calidad, no obstante creció el em­pleo agregado. Polarización de tipos de empleos en térmi­nos de su calidad: A través de los años se ha producido una mayor polarización de las ocupaciones concentrándose los trabajado­res más calificados, de mayores ingresos, altamente imprescindibles para la empresa, mientras que los trabajadores menos califi­cados se han visto desprotegidos de diver­sas maneras, incrementando la desregulación ya existente en el sector informal tradicio­nal 5 . A mediados de los90 se podían apre­ciar profundas diferencias en cuanto al ac­ceso a la capacitación, a la organización sin­3 Ver Ruiz-Tagle, J.(coordinador),«Exclusión social en el mercado de trabajo en MERCOSUR y Chile», OIT­Fundación Ford, Santiago de Chile, 2000. 4 Ver García-Huidobro, G., op. cit. 5 Ver Schkolnick, M.,«Medición de precariedad, sector informal y subempleo en grupos vulnerables», Santiago de Chile 1998. 9