Druckschrift 
Mercados laborales y polıt́icas ocupacionales en el Cono Sur : estudios nacionales
Einzelbild herunterladen
 

7. Conclusiones El mercado de trabajo chileno ha experimen­tado profundas mutaciones en las últimas décadas, asociadas a la entrada del país en la globalización con una oferta exportadora basada principalmente en recursos natura­les. Estos cambios tienen como trasfondo las distintas fases de desarrollo del modelo eco­nómico, caracterizadas por un notable éxito durante casi una década, el que fue interrum­pido a raíz de la crisis económica de l998­99. La globalización aparece como un pro­ceso que favoreció un gran crecimiento ba­sado en las ventajas comparativas de los re­cursos naturales del país, pero que pone mayores dificultades cuando hay que inno­var y re-orientar la economía hacia produc­tos de mayor valor agregado. Así como en un escenario de altas tasas de crecimiento del orden del 7% durante casi una década, se observó una disminución del desempleo, un alza de los salarios asociada a productividad y un mejoramiento de las condiciones laborales, el escenario de crisis y post-recesión genera una inversión de es­tas tendencias. El mercado de trabajo es al­tamente sensible a los ciclos económicos, lo que genera efectos muy positivos cuando hay alto crecimiento, pero no garantiza mecanis­mos adecuados de protección para los mo­mentos de crisis. Por otra parte se presentan cambios de ca­rácter estructural. La sensibilidad del empleo ante los momentos expansivos ha disminui­do. Hoy un punto de crecimiento genera menos empleo que hace una década. Todos estos cambios ocurren en un contexto de debilitamiento de los derechos colectivos y de organización sindical y negociación co­lectiva, fenómeno que refuerza la polariza­ción entre los empleos de los sectores pro­ductivos más dinámicos y los más rezaga­dos. Frente a ello, las políticas laborales durante los noventa apuntaron en diversas direccio­nes, en algunas con más éxito que en otras. En el ámbito de la protección social, ante la privatización de los sistemas de salud y pre­visión, se mejoraron ciertos aspectos de de­fensa de los derechos de los usuarios o be­neficiarios, pero se mantienen las inequidades propias de sistemas mercanti­les y no solidarios donde el acceso al dere­cho depende de la capacidad individual de pago. En el plano de las regulaciones laborales, se buscó sin éxito fortalecer los derechos co­lectivos, junto con aumentar las atribucio­nes de la autoridad administrativa para fis­calizar incumplimientos normativos por par­te de las empresas. Está pendiente una nor­mativa básica que sea respetada por las par­tes y evite una intervención casi-jurídica de la autoridad administrativa Con respecto específicamente a las políti­cas de empleo, ellas buscan tanto dinamizar el mercado del trabajo como aumentar las protecciones hacia los trabajadores más vul­nerables. Es decir, se trata de convertir la fle­xibilidad laboral radicalmente desreglada propia de las políticas neoliberales, en una oportunidad para la movilidad laboral, vía programas de capacitación o de inserción laboral. Así mismo, se trata de establecer mecanismos de protección frente al desem­pleo, aspecto en el cual recién se ha podido innovar este año, con la aprobación de la ley que establece el seguro de desempleo. En el corto plazo, también se han aplicado progra­mas especiales de empleo para hacer frente a los momentos de crisis. Sin embargo, el desafío principal dice rela­ción con los cambios estructurales que ha experimentado el mercado de trabajo chile­no. El tema de fondo para el futuro es cómo, por un lado se logra identificar los sectores productivos más dinámicos y cómo se logra aumentar la empleabilidad de la mano de obra de aquellos que están en declinación. Por otra parte, cómo el aumento del empleo se hace simultáneamente con aumentos de productividad. 15