cionamiento del mercado laboral. Tales condiciones participaron del estancamiento económico y obligaron a un crecimiento del empleo público y del sector informal urbano. Al producirse las reformas estructurales y modificarse la forma de inserción del país en el mercado mundial, estas situaciones quedaron al descubierto agravando las condiciones y niveles de desempleo y subempleo que antes estaban presentes en forma oculta. · El crecimiento económico per se no alcanza para conseguir el aumento del nivel de empleo: Los cambios en el sistema productivo implicaron un desajuste con el sistema legal de las relaciones laborales –fuertemente intervencionista y poco flexible-. El retraso y/o la parcialidad en la adecuación habría tenido impacto negativo sobre las expectativas de inversión por parte del capital. Este mismo desajuste generó un aumento significativo del empleo en negro y la informalidad salarial. A pesar de que crecía la economía, el empleo no crecía debido a la imposibilidad de las firmas de acceder sin regulaciones a empleos flexibles competitivos. · El desempleo tiene como principales causas el déficit de calificación de los desocupados y la rigidez de los salarios: La apertura económica impulsó la incorporación de nuevas tecnologías, cambios organizacionales y la modificación del proceso de trabajo, todo lo cual afectó en forma directa la cantidad de empleo que podía generar el mercado. Este proceso generó una demanda de mano de obra calificada, a la vez que una destrucción sustantiva de empleos informales y de economías rurales de baja productividad. La imposibilidad de estos sectores de volver a ocuparse en forma productiva se debería tanto el déficit de calificación como a la persistente rigidez de los salarios a pesar del desempleo. Con base en estos argumentos la desocupación se instaló en forma falaz como un problema“transicional”, cuya solución-sin embargo- estaba“condicionada” a que se lograran las reformas laborales que demandaba el programa económico y que resultaban necesarias para el crecimiento del país. Desde esta posición, el Gobierno procuró en primer lugar crear un conjunto de resortes institucionales necesarios para enfrentar el problema y atender las demandas sectoriales(normas de regulación de conflictos derivados del cierre o la reestructuración de empresas, seguro de desempleo para el sector estructurado, formas contractuales promovidas, programas de empleo especiales, etc.). El desempleo, en tanto efecto“natural” del proceso de modernización, fue atendido a través de acciones de reconversión laboral y, de manera más focalizada, por medio de programas sociales de empleo transitorio. En ambos casos, procurando evitar toda medida que aumentara costos productivos o afectara a los mercados. 3 Ahora bien, mientras estos temas marginales eran abordados desde la cartera laboral, mucho más importante para el programa económico fue encarar un conjunto de medidas de“flexibilización” dirigidas a controlar los salarios del sector formal, acelerar la desregulación del mercado de trabajo, descentralizar las negociaciones colectivas en el ámbito de las empresas, flexibilizar los contratos y privatizar los fondos sociales de la Seguridad Social, la Seguridad Laboral y la Salud. 4. Políticas de Empleo bajo la Economía de Mercado. Sin duda, la gravedad de la situación de desempleo y la inestabilidad laboral brindaron condiciones sociales para la introducción de cambios importantes en el terreno de las re3 Para ello, el Gobierno, a través del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social encaró un conjunto de acciones con la asistencia técnica y financiera de las principales agencias internacionales(FMI; Banco Mundial; BID). 61
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Mercados laborales y polıt́icas ocupacionales en el Cono Sur : estudios nacionales
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