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Desmovilización y reinserción en el conmflicto armado
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D ESMOVILIZACIÓN Y REINSERCIÓN EN EL CON.LICTO ARMADO R ESUMEN El presente Policy Paper examina los procesos de reinserción adelantados en Colombia durante los años noventa y los procesos previsibles, en particular, el que se vislumbra a partir de las negociaciones del gobierno con los grupos de autodefensa. El documento evidencia las debilidades de la estrategia de desmovilización y reinserción individual y plantea correctivos con el fin de evitar que los desmovilizados retomen las armas, ingresen a la delincuencia común o se sientan burlados por el gobierno. Se propone, entonces, un enfoque alternativo cuyo eje central es la conformación de una agencia civil del Estado, de alto nivel, con capacidad técnica, administrativa y financiera y cuyo objeto fundamental sería la transición de los desmovilizados, paralelo a un trabajo en los diferentes puntos de su llegada. El Policy Paper recomienda una estrategia que garantice la sostenibilidad de la desmovilización y reinserción; presenta recomendaciones puntuales, y destaca el papel que debe desempeñar la fuerza pública dentro del proceso sin que deba ser la única gestora de la desmovilización. I. P ERSPECTIVA O EN.OQUE DE LA POLÍTICA PARA LA DESMOVILIZACIÓN Y REINSERCIÓN E n cuanto a la perspectiva de la política, con viene que ésta se en términos de paz, civilidad y reconciliación nacional. Para tal efec­to, es preciso que, tanto en el ámbito individual como colectivo, se analice la problemática y la tensión que genera la necesidad de reconcilia­ción con los requerimientos de justicia, verdad y reparación. La política debe propiciar un es­pacio para ir avanzando en esos mínimos con­sensos sobre el “lugar” o la “condición” a la que se desea llegar luego de transitar por estos pro­cesos. Conviene que no esté sujeta al calenda­rio electoral y a las prórrogas de la vigencia de la conocida Ley 782 de 2002. Su prediseño debe estar en cabeza de la oficina del Alto Comisionado para la Paz. Sin embargo, debe convocar al mayor número de actores so­ciales. En la medida de lo posible, debe apun­tarle a ser una política de Estado, de amplia publicidad y de masiva apropiación social. En este orden de ideas, no conviene la actual frag­mentación entre agencias estatales que formu­lan y ejecutan parte de la política vigente en la materia. Tampoco conviene que la desmoviliza­ción individual se defina como parte de una es­trategia de guerra. Urge capitalizar los cerca de 3.000 excombatientes en favor de la paz. En las y los desmovilizados hay una fuerza constructo­ra de paz que es preciso tejer y re-tejer. Si el gobierno persiste en sus tesis de desmo­vilización como delación, conviene que gene­re un sistema diferente. No es sano “vender” una imagen que no corresponde a la realidad. Es preciso, entonces, que asuma las amenazas, oportunidades, debilidades y fortalezas que pue­de llevar esta apuesta. Sería más aconsejable L A VERSIÓN INTEGRAL DE ESTE DOCUMENTO PUEDE VERSE EN EL LIBRO C ON.LICTO Y S EGURIDAD D EMOCRÁTICA EDITADO POR . UNDACIÓN S OCIAL Y . ESCOL . B OGOTÁ , .EBRERO DE 2004 B OGOTÁ , C OLOMBIA E NERO 2004