Druckschrift 
El juego mundial por cuellos y puños : la finalización del acuerdo sobre los textiles y el verstido (ATV) agrava las divisiones sociales
Entstehung
Einzelbild herunterladen
 

ciales, actualmente dicho ministerio y la Cámara para la Exportación e Importación de Textiles y Prendas de Ves­tir, de China, son responsables de conceder cuotas a una gama más amplia de empresas. En el 2001, el 22% de todas las exportaciones chinas de textiles y prendas de vestir estuvieron sujetas a restric­ciones de cuotas. 59 Con relación a las exportaciones de productos textiles, esos mercados de los Estados Uni­dos, Canadá y la Unión Europea basados en cuotas, representaban el 17% de todas las exportaciones texti­les, mientras que la participación correspondiente de exportaciones de prendas de vestir era de 25%. Desde la adopción del AMF, el precio de venta final de los productos de la industria de los textiles y el vestido ha sido determinado, en gran medida, por el precio de la cuota, que efectivamente los productores tienen que pagar para recibir las tan ansiadas cuotas. En China, los precios de las cuotas se pagan a la Cámara para la Expor­tación e Importación de Productos Textiles y Prendas de Vestir y al Ministerio de Comercio Exterior y Coopera­ción Económica. En China no es posible acceder a los precios de las cuotas oficiales. 60 Sin embargo, los pre­cios de las cuotas en el mercado negro secundario se comercializan en Internet. Junto con los aranceles pro­medio por categoría de productos, los precios de las cuotas constituyen«Equivalentes a Impuestos por Ex­portación», que a veces representan más del 60% del precio FOB(Free on Board, significa Franco a bordo, o sea, libre de impuestos en el puerto de partida). El Cuadro 7 muestra que en el 2002, tres de los cuatro grupos de cuotas de las exportaciones chinas de textiles y prendas de vestir con destino a los Estados Unidos, fueron utilizadas como mínimo en un 90%. En el 2002 hubo 42 regulaciones de cuotas para las exportaciones chinas a la Unión Europea, de las cuales 25 fueron utili­zadas como mínimo en un 90 ciento. Después del au­mento de las regulaciones de las cuotas a principio del 2005, deberá, por tanto, asumirse que el nivel de las ex­portaciones chinas a los Estados Unidos aumentará en términos porcentuales, y también habrá un marcado au­mento a la Unión Europea –a precios mucho menores, ya que la eliminación de los precios de las cuotas proba­blemente bajará los precios de venta al consumidor. Una indicación del probable aumento de los niveles de exportación chinos después de comienzos del 2005 la dan, por ejemplo, las estadísticas relativas al comercio sino–estadounidense en textiles y prendas de vestir des­de comienzos del 2002, cuando se efectivizó la tercera etapa del ATV y se liberalizó el 18% de nuevas catego­rías de productos. Desde entonces, la participación de China en el mercado, en términos de cantidad, aumentó de un 4% a un 13,3%, y en términos de valor, del 8,5% al 16,4%. 61 Como la cuarta etapa del ATV –liberalización del 49% de las cuotas restantes a partir del de enero del 2005– es la mayor desde 1995, debe asumirse que la expansión de las exportaciones de China será en reali­dad mucho mayor que lo previamente imaginado. Política comercial En un escenario de aumento de las exportaciones chinas a los Estados Unidos en el 2003(por ejemplo, entre enero y setiembre del 2003, comparado con el mismo período del año anterior, aumentaron en un 148%, a US$ 787 millo­nes), el gobierno de los Estados Unidos recurrió al uso de un instrumento contenido en los reglamentos de la OMC, destinado a garantizar la protección de los mercados de países industrializados con posterioridad al año 2005. Cuando China se integró a la OMC a fines del 2001, entra­ron en vigor las disposiciones de salvaguardia, impues­tas por los Estados Unidos, la Unión Europea y otros Estados miembros de la OMC. Dichas disposiciones per­miten restricciones cuantitativas en las importaciones de determinados bienes, toda vez que el aumento de las importaciones provoca alteraciones en el mercado. Es así que, a comienzos del 2004, el gobierno de los Estados Unidos decidió que el nivel de importaciones de chaque­tas, prendas de punto y sostenes no podía ser superior al 7,5% por encima del nivel del año anterior. Al adoptar esta medida, el gobierno de los Estados Uni­dos actúa en contra de los intereses de grandes compa­ñías comerciales estadounidenses, que esperan tener mayores cifras de venta a partir de importaciones baratas de China. Sin embargo, con esa medida actúa en beneficio de los intereses de los fabricantes de prendas de vestir estadounidenses, quienes han responsabilizado al aumen­to de las importaciones de China por la pérdida de alrede­dor de 316.000 puestos de trabajo en los últimos años 62 –una conclusión controvertida y, probablemente, nada razonable, como lo confirma un estudio de la OIT sobre las causas de la pérdida de puestos de trabajo en los sectores de los textiles y el vestido en los países indus­trializados. 63 Según el estudio, la renovación tecnológi­ca, la competencia entre países industrializados y la dis­minución del consumo en los principales mercados de ventas han sido los primordiales factores responsables de la drástica pérdida de puestos de trabajo en las indus­trias de los textiles y del vestido del Norte, desde la déca­da de 1970. Además de las medidas restrictivas del gobierno de los Estados Unidos, en marzo del 2004, la Federación Esta­28